eduardo zubiaurre presidente de adegi

"Es necesario un pacto social para afrontar la gravedad de la crisis"
El presidente de Adegi, Eduardo Zubiaurre, no ha podido ser más claro: 2012 será el peor de los cinco años de crisis, el 5% de las empresas cerrarán y 1.300 personas se sumarán al paro. Por ello, pide un pacto entre instituciones, empresarios y sindicatos para luchar contra esta situación Carlos Etxeberri - Domingo, 5 de Febrero de 2012

¿El llamamiento que ha hecho para que las administraciones y los agentes económicos y sociales trabajen juntos para luchar contra la crisis responde a una falta de conciencia colectiva sobre la gravedad de la situación? La gravedad de la situación no se percibe en aquellos ámbitos en lo que a nosotros nos toca colaborar, trabajar y tener relaciones. Uno de ellos, es el ámbito laboral, donde llevamos mucho tiempo reclamando reformas, que vamos a ver como son, pero también nos toca negociar nuevos convenios y ahí no vemos mucha sensibilidad y corresponsabilidad sobre la situación que viven las empresas. Y esto realmente nos preocupa. ¿Ha faltado pedagogía para dar a conocer la realidad? Quizás ha faltado capacidad de reacción por parte del sector público, empresas, sindicatos y sociedad, en general. La verdad es que entre nosotros la crisis no ha tenido un efecto tan devastador como en el Estado, gracias a a la estructura económica que tenemos aquí y al esfuerzo que han hecho las empresas por mantener el empleo, pero este año va a ser un año difícil. Un buen número de pequeñas empresas, aquellas que no exportan y que ya estaban pasando mal, son las que este año van a cerrar. Está aumentando el número de ERE, de concurso de acreedores, etc. ¿La inacción por parte del Gobierno Vasco y de la Diputación Foral de Gipuzkoa está afectando también a esta situación? En este momento, las empresas reclaman a la Administración tres ámbitos de trabajo. Uno en el terreno laboral, donde se reclama una legislación laboral que permita la adaptación, la flexibilidad y la contratación en unas condiciones más competitivas y razonables. Otro problema es la financiación, donde hay que establecer programas, avales y mecanismos para que el dinero vaya llegando a las empresas. A aquellas que

necesitan financiar el circulante porque tienen trabajo y oportunidades y a las que tienen planes de inversión puedan encontrar las vías para acometer sus proyectos. Este año, la financiación se va a agudizar y por eso las empresas están muy preocupadas. También se demanda la puesta en marcha de programas de fomento para incrementar la competitividad en los grandes retos como son la innovación y la internacionalización. El Gobierno Vasco sigue trabajando con los programas y las lineas de actuación que había. Ahí no hemos visto ningún cambio, pero en la Diputación Foral de Gipuzkoa ha habido una quiebra en una serie de programas anticrisis, de apoyo a la innovación y a la competitividad que, en este momento, no conocemos en que van a consistir. Sabemos que no va a haber recursos y no tenemos noticias de qué ideas o iniciativas tienen. ¿Ha habido una paralización de esa actividad dinamizadora por parte de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Mucha acción no hay, desde luego. No detectamos esa actividad y no estamos viendo iniciativas ni programas. No sé que es lo que va a pasar este año, pero desde luego es un momento de reacción. ¿Les preocupa que el Gobierno Vasco quiera detraer 500 millones del plan anticrisis para la financiación del circulante que las empresas habían solicitado que siguiera? Son momentos de dificultades por parte de las Administraciones por la caída de la recaudación. De eso todos somos conscientes, pero como no hagamos que aquellas empresas que tienen proyectos consigan financiación y a las que tienen que aguantar no les demos el oxigeno suficiente para hacerlo, la situación se va a agravar. Hay que articular que el dinero llegue con otras herramientas a las empresas. ¿Las políticas de austeridad que se están aplicando las instituciones no están ayudando a que se active la economía? La fórmula de ser muy estrictos y exigentes con las políticas de contención fiscal y de ajuste pueden traer un estrangulamiento de la economía que hay que evitar. En una situación recesiva, si el sector público encima no ayuda a reactivar la economía, la situación se va a agravar. ¿En esta coyuntura ve necesario un pacto social entre las instituciones, empresarios y sindicatos? Eso siempre es positivo. En momentos de crisis y de cambio como los actuales es necesario tomar decisiones importantes y difíciles. En los años 80, en un momento de reestructuración industrial y económica del país fue posible articular medidas públicas y llegar a acuerdos sociales que hicieron posible poder afrontar la crisis y salir poco a poco de ella. Gracias a aquellas medidas y a aquellos acuerdos sociales se consiguió cambiar la economía, aportar mayor valor añadido, adquirir mayor competitividad,

salir al exterior y posicionarse en nuevos sectores de actividad. Esa es la razón por la que Euskadi se está comportando mucho mejor en actividad económica y empleo que lo hace el Estado porque tenemos una estructura económica diferente. ¿Eso significa la puesta en marcha de nuevas políticas económicas y sociales por parte de las instituciones? Lo que reclamamos desde las empresas es que se afronten nuestros grandes problemas que son el laboral, la financiación y los retos de la competitividad como son la internacionalización y la innovación. Esas cuatro patas hay que trabajarlas con instrumentos con políticas fiscales, legales, programas de fomento y apoyo. ¿Tampoco el comportamiento de los sindicatos era el mismo? Hace falta una apelación a la responsabilidad entre todos. Son momentos de extrema dificultad y a la hora de negociar se debe tener en cuenta la situación de las empresas. En el Metal, en unos momentos de extrema dificultad, hemos planteado el mantenimiento de unas condiciones muy favorables respecto a las condiciones que existen en otros territorios. Se plantea una nueva reforma laboral, pero este tipo de medidas no están generando empleo... Lo que no han cambiado son las condiciones por las que los empresarios puedan pensar que la contratación no va a ser una fuente de problemas. No deben tener preocupaciones excesivas, más que las propias del negocio. Cuando tengan dificultades para mantener los empleos o cambiar las condiciones en cuanto a jornada y dedicación, lo deben hacer sin cortapisas y excesivos problemas y no como hasta ahora, con una legislación muy rígida y unos convenios sectoriales que te atan las manos y te impiden adaptarte a la situación. ¿Las tasas de paro que hemos conocido estos días nos sitúa en niveles preocupantes? Si es preocupante porque es de una magnitud mayor de la que se podía esperar. El mes de enero, sobre todo en el sector servicios suele ser generador de desempleo, pero este año, ha sido más grave de lo que esperábamos. ¿El contrato único indefinido de 33 días de indemnización puede servir para romper esta situación? La CEOE tiene una serie de mensajes, sobre todo, alineados con lo que está sucediendo en los países de Europa, en donde la indemnización por un despido improcedente es menor. Los 33 días ya existen para una serie de contratos y lo que se está reclamando es que vayamos equiparando a Europa, donde las indemnizaciones son inferiores a los 33 días. Esto permite que las empresas con menos coste

económico puedan habituarse a situaciones cambiantes por los mercados, por lo que cuanto los contratos más se simplifiquen, será mejor. No digo si tienen que ser uno o varios, pero lo que está claro que no puede ser la marabunta de contratos que hay en este momento. Tienen que ser fáciles de comprender y aplicar, flexibles y que la adaptación a las circunstancias cambiantes pueda ser de manera sencilla. La financiación sigue siendo el caballo de batalla más importante de las empresas. ¿La reordenación del sistema financiero puede ayudar a resolver este problema? Hay que sanear el sector financiero español que, en este momento, tiene muchos problemas. Un reflejo de ello son las grandes exigencias que hay de capitalización y saneamientos de activos. Sin duda la reordenación del sistema financiero ayudará porque es necesario que haya entidades sólidas y que tengan posibilidad de acudir al interbancario o a otras fuentes de financiación para satisfacer las necesidades de las empresas, los particulares y las instituciones. Y en eso, el sistema financiero español no está funcionando y eso nos está afectando. ¿En lo que se refiere a política fiscal? La política fiscal es otro medio para favorecer la competitividad de las empresas y de un país. Tiene que ser fomentadora de actividad económica, de creación de empresas y de empleo que es como se obtienen los recursos públicos. El 75% de la recaudación pública viene del IVA y del IRPF, es decir, de la actividad económica y del empleo. ¿Sería bueno no ya aumentar, sino mantener las deducciones fiscales a las empresas? Las deducciones fiscales a las empresas tienen que estar orientadas a la mejora de su competitividad y a la creación del empleo. Dentro de un orden y de una lógica hay que fomentar que las empresas sigan invirtiendo en I+D+i, sigan innovando, internacionalizándose y seguir contratando. Todo eso tiene que ser fomentado por la fiscalidad. Es una especie de inversión que se hace en el tejido productivo y en las capacidades de un país para que luego eso dé sus frutos. Como no se genere actividad y valor es imposible que haya bienestar social y recursos públicos. En esta coyuntura no parece que tiene mucho sentido montar en las Juntas Generales una ponencia sobre el Impuesto de Sociedades... El único sentido que puede tener es si se trata de fortalecer a las empresas para incentivar la generación de actividad, la competitividad y la creación de puestos de trabajo, sino va a ser perjudicial y encima de forma desarmonizada. Puede ser un contrasentido. Veremos cual es el ánimo. Nosotros participaremos si se nos invita, como es lógico, y trasladaremos nuestras ideas. Un aspecto importante de la competitividad es el I+D+i y en este terreno, el sector

público ha dejado de invertir por los recortes... Si el sector público no puede estar, debe fomentar la inversión en I+D +i en políticas, medios, centros tecnológicos, etc. Y ahí, la fiscalidad es un instrumento determinante. Una de las razones por las que Gipuzkoa puede tener un nivel de inversión elevado en I+D+i respecto a otros territorios se debe también a la fiscalidad porque tenemos una serie de deducciones que favorecen que las empresas inviertan en I + D+ i. Si eso nos lo cargamos, pondremos más dificultades para que seamos competitivos y podamos hacer desarrollar nuestras empresas. También hay una parálisis en la inversión pública... Hay que saber gestionar bien los recursos públicos, de forma que se recorten aquellos que sean más ineficientes de cara a la recuperación económica y apostar por aquellas políticas que favorezcan la reactivación económica. Construir infraestructuras que fomenten la competitividad y la actividad en sí mismo es bueno y genera entornos favorables. En la medida de lo posible esa situación hay que mantenerla. No digo que no haya que corregir algunos proyectos que ha habido en época de bonanza, pero no se puede dejar de llevarlos a cabo porque si no, en el momento de salida de la crisis, vamos a estar peor que otros que ya lo están haciendo. La clave de la competitividad de una sociedad son las infraestructuras y la educación. Y en eso, hay que seguir invirtiendo. Parece que las negociaciones del pacto para centrar la negociación colectiva en el ámbito vasco no parece que avanzan... Nosotros vemos claro que se tienen que introducir una serie de elementos de flexibilidad, posibilidad de descuelgue de las empresas y ausencia de conflictividad y estamos encontrando dificultades para llegar a acuerdos. Por eso, se ha producido un receso en las negociaciones. Hasta ahora, se han ido depurando las materias para poder llegar al acuerdo y se ha ido avanzando. ¿Qué significa la ausencia de ELA en las negociaciones? Es una falta de responsabilidad y de representación al colectivo que defiende. Hay que estar en aquellos lugares donde se debaten y se deciden cuestiones que afectan a los trabajadores. ELA ya está en otros ámbitos y órganos estatales, con lo que no parece que sea muy congruente.

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