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PADRES, FAMILIAS Y ALUMNOS EN LA ESCUELA PROF. DR.

JORGE EDUARDO NORO

PADRES, FAMILIAS Y ALUMNOS EN LA ESCUELA LOS DESAFÍOS DE LA NUEVA ÉPOCA
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

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 Este artículo conserva el formato la presentación original1, aunque debimos efectuar los agregados necesarios para suplir comentarios y explicaciones. No pretende ser un tratado sociológico o psicológico sobre el estado actual de las familias o la caracterización de los sujetos de las nuevas generaciones. Representa y expresa una mirada pedagógica, desde el ámbito de la escuela, de la situación actual que viven las familias en nuestros pueblos latinoamericanos y los estudiantes que concurren a nuestras escuelas (con las variaciones lógicas de costumbres, diferencias regionales, ethos, y condiciones socio-económicas).  Familia y alumnos aparecen en el escenario en la medida en que se comunican e interactúan con los actores y agentes de la organización escolar. No es toda la familia en todas sus dimensiones. No hablamos de toda la vida del sujeto. Hablamos de ambos en tanto y en cuanto se asoman a las puertas, a las galerías, a las aulas de nuestras escuelas. En un sentido más amplio podemos decir que hablamos de los sujetos que se constituyen en estudiantes al contacto las instituciones formales de la educación (escuelas) y de las familias en cuando ofician de responsables educadoras de sus hijos.  Formalmente hemos preferido mantener una estructura de sucesivos enunciados articulados, con sus explicaciones, justificaciones y ejemplos, antes que convertir esta presentación en un estudio que pudiera alejar a los lectores de su consulta y de la mirada crítica.  Lo que perseguimos con esta presentación es despertar el diálogo, generar el debate en torno a las nuevas realidades educativas que vivimos, para trazar el horizontes y construir el escenario en el que se puede construir el nuevo territorio, el “territorio de misión” que nos propone el documento de APARECIDA. Sólo con la verdad podemos construir un proyecto coherente para abordar el presente que tenemos y el futuro que nos aguarda. Ocultar realidades o trabajar con ficciones no nos facilita las cosas sino que nos expone a todos a frustraciones y desánimos. Poco a poco podemos construir un mundo nuevo, escuelas nuevas, educación integral, al calor de los mensajes del documento de la Iglesia Latinoamericana.  En las sabias palabras del uruguayo ALFREDO ZITARROSA: Crece la pared por hiladas crece la pared
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Presentación en el Encuentro de Educación organizado por el CELAM y realizado en la ciudad de Managua (Nicaragua) en mayo del 2011

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crece desde el pie amurallada crece desde el pie. Crece desde el pie la semana crece desde el pie no hay revoluciones tempranas crecen desde el pie. Crece desde el pueblo el futuro crece desde el pie, ánima del rumbo seguro crece desde el pie.

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01. NO HAY EDUCACIÓN POSIBLE SIN FAMILIA
 El inicio de toda educación es familiar y la familia se mantiene como eje de referencia a lo largo de todo el tiempo del crecimiento, hasta que el sujeto se descubre y se asume como educador de sí mismo. La familia es el eje de referencia para las intervenciones de todas las otras instituciones educativas, entre ellas, la escuela.  La educación es condición ontológica de todo ser humano: la educación nos constituye como seres humanos. Aunque nacemos como seres humanos, nos constituimos en seres humanos a través de la educación y en un doble movimiento: interno y autónomo –externo y heterónomo. Sin educación el hombre se queda a mitad de camino entre la posibilidad de ser y ser efectivamente.  No hablamos sólo de la educación formal, escolar, sino de todo tipo de educación: por eso la familia, suma al útero materno, el útero afectivo y social que contribuye a gestar la maduración del hijo, le completa su condición ontológica a través del cuidado y de la educación.  La familia no puede ser considerada una mera construcción social, contingente y sustituible, aunque puedan serlos – en los hechos - las distintas configuraciones de las familias de nuestros días. No se trata de justificar en el campo de las ideas lo que sucede en el plano fáctico. La familia es mucho más que un producto histórico, es una célula básica y natural de la sociedad. Los éxitos o los fracasos de las actuales experiencias familiares no ponen en cuestión los principios, sólo establecen el difícil contexto que representa su aplicación o su ejercicio. Al respecto conviene recordar: “[…] la familia es la célula natural fundamental de la sociedad. De hecho, las crisis y transformaciones culturales, sociales, religiosas y éticas de la sociedad europea se evidencian y se reflejan de manera impresionante en el modelo familiar. (..) Somos conscientes de los conflictos y tensiones que existen entre el modelo de familia y de moral familiar propuesto por el Evangelio y el que prevalece en la sociedad actual. Pero es importante darse cuenta también de las contradicciones internas y de la involución sin precedentes del modelo “secularizado” de matrimonio y familia. Privilegiando un subjetivismo y un individualismo que tiende sólo a la búsqueda de la propia “auto realización” egoísta, el matrimonio ha sido privado de su íntimo y natural significado y valor”. (JUAN PABLO II, 1985: LA FAMILIA, CÉLULA NATURAL FUNDAMENTAL DE LA SOCIEDAD. VALOR SAGRADO DE LA VIDA HUMANA. [9]  La familia naturalmente ejerce el derecho y la obligación de educar. La familia siempre ha sido y es el primer campo educativo, imprescindible, al servicio del crecimiento de la persona.

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 Todas las otras instancias (que sí son construcciones sociales e históricas, y por lo tanto contingentes y nunca necesarias) están al servicio de la persona humana y son sólo auxilios y complementos de la tarea de la familia.  En el seno de una familia – señala el documento de APARECIDA (119) - la persona descubre los motivos y el camino para pertenecer a la familia de Dios. De ella recibimos la vida, la primera experiencia del amor y de la fe. El gran tesoro de la educación de los hijos en la fe consiste en la experiencia de una vida familiar que recibe la fe, la conserva, la celebra, la transmite y testimonia. Los padres deben tomar nueva conciencia de su gozosa e irrenunciable responsabilidad en la formación integral de sus hijos.  La familia es uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y es patrimonio de la humanidad entera. En nuestros países, una parte importante de la población está afectada por difíciles condiciones de vida que amenazan directamente la institución familiar. Y por eso, en estado de misión, todos estamos a trabajar para que esta situación sea transformada, y la familia asuma su ser y su misión en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia. (DOCUMENTO APARECIDA Nº 432)  Por el hecho de haberles dado la vida y hacerse cargo de su existencia primera, los padres asumen la responsabilidad de ofrecer a sus hijos condiciones favorables para su crecimiento y la grave obligación de educarlos.  Para ello, toda sociedad ha de reconocerlos como los primeros y principales educadores. El deber de la educación familiar, como primera escuela de virtudes sociales, es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Este principio es irrenunciable.  Los hijos tienen el derecho de poder contar con el padre y la madre para que cuiden de ellos y los acompañen hacia la plenitud de vida. No se trata de un estado de excepción o de privilegio, sino un derecho humano fundamental: el hijo necesita de sus padres para su desarrollo inicial y su acompañamiento hasta llegar a su etapa de madurez o vida adulta.  En consecuencia, es bueno recordar, en tiempos en que la educación es objeto de diversos tipos de apropiación, que: • La educación escolar es complemento y ayuda de la educación familiar. Tiene mayor nivel, sistematización y jerarquía en cuanto a la transmisión progresiva de la cultura vigente, pero menos nivel e influencia en cuanto a educación. • La educación escolar y la intervención del estado no son naturales, son construcciones históricas, y depende de diversos criterios e intereses que se han ido dado y se dan al respecto. No siempre el estado estuvo interesado o se hizo cargo de la educación de los súbditos o de los ciudadanos. Los niveles de intervención son variables y se negocian al calor de diversas políticas e ideologías. • Algunos Estados consideran que no deben menoscabar el poder autónomo de los ciudadanos y de las familias. Otros suponen que el “bien común” habilita todo tipo de intervención, desdibujando los derechos de los padres sobre sus hijos. • La universalidad (obligatoriedad) de la educación propuesta por los Estados Modernos (siglo XIX) acompañó la tendencia de los mismos Estados a consolidarse como tales. Son

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generosos con la educación de todos porque necesitan de la educación de cada uno los súbditos o ciudadanos como garantía de civilización y moralización, vida productiva y convivencia social, disciplinamiento al servicio del contrato social y la gobernabilidad. • La familia nunca negocia sus fines, nunca los subordina: quiere el bien de sus hijos, el crecimiento de tales. Los padres, por lo tanto, no pueden o no deben depositar sus propios intereses y expectativas (como padres) en la educación de sus hijos, sino que deben tener como meta únicamente el bien de todos y cada uno de sus hijos. • Que la familia sea la primera educadora no la transforma en la única educadora, aunque siempre es la responsable única de la educación. El estado y la sociedad necesita crear las condiciones para la vida en común y, como tal, son responsables legítimos de la educación de los ciudadanos, en todo aquello que hace a la vida en común. Por eso la educación obligatoria es un recurso legítimo cuando la misma contribuye al buen funcionamiento de la sociedad. • La intervención del Estado a través de sus organizaciones e instituciones educativas atiende también a otra realidad: a la ausencia de la familia, al quiebre de sus compromisos y de sus obligaciones, a la posibilidad de atentar contra el verdadero crecimiento integral de los hijos. • El ideal – en las democracias modernas – es una armónica complementación en la labor educativa entre la familia y la sociedad (estado), distinguiendo qué es lo que puede y debe aportar cada institución. El respeto entre ambos sectores permite beneficiar siempre al sujeto en crecimiento. Y en situaciones conflictivas (contradicciones en los criterios o en las intervenciones) es la familia la que mantiene la primacía de los derechos. Este cuadro nos permite observar y evaluar los diversos ejes de intervención en la responsabilidad de educar, así como el contexto en el que se desarrollan las acciones.

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SOCIEDAD TERRITORIO

SISTEMA INSTITUCION ESCUELA

MOMENTO HISTÓRICO

CO-RESPONSABILIDAD DOCENTES EDUCADORES DIRECTIVOS EDUCAR FAMILIAS PADRES RESPONSABLES

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IDEAS E IDEOLOGIAS

ALUMNOS ESTUDIANTES SUJETOS EN CRECIMIENTO

CONCEPCIONES PEDAGOGICAS

Por ejemplo: (1) La transmisión sistemática de la cultura a través de los diseños curriculares que seleccionan los contenidos y los organizan para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje dentro del sistema escolar es una responsabilidad que asume el Estado. (2) La formación en los principios morales, religiosos, en los valores, en las orientaciones ideológicas y políticas es responsabilidad de la familia, que puede explícitamente derivar en instituciones y educadores algunas intervenciones. (3) La formación del ciudadano productivo, trabajador, que sabe amar y defender a su patria, que conoce sus responsabilidades y sabe ejercer sus derechos es una tarea de la sociedad y de la escuela

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02. PRESENCIA DE LA ESCUELA COMO EXPRESION DE LA EDUCACION FORMAL

 EL vínculo entre la familia y la escuela fue el respaldo necesario para el desarrollo triunfal de la escuela del pasado. No era una obligación reclamada, impuesta, proclamada, pero era un supuesto establecido. Escuela, maestros, padres, alumnos y sociedad suponían la articulación entre ambas instituciones, y pronunciaban los mismos mensajes redundantes.  Los principios y las ideas de la familia coincidían con las enseñanzas de la escuela. Lo que el maestro decía reforzaba el pensamiento de los padres que se encargaban de fortalecer en el hogar y con sus hijos las palabras del educador. Familia y escuela, además, emitían mensajes análogos a los que pregonaban la iglesia y el estado. Maestro, padres, curas y pastores, gobernantes sostenían y proclamaban las mismas ideas.  Nadie discutía el valor de la familia ni la presencia de los padres. No era cuestionada la presencia de la Iglesia y del Estado. Y la escuela – que era la construcción social recién llegada al escenario moderno – recibía el respaldo y la aprobación de todas las instituciones y organizaciones de la sociedad.  No se trataba de un situación ideal, sino de una organización coherente de las ideas y de su transmisión. La sociedad debía ser objeto de una construcción y la escuela era un instrumento eficiente y probado. El último cuarto del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX reflejó esta situación que muchos recuerda y añoran.

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 En muchas de las naciones latinoamericanas la conformación de la sociedad – atravesada por inmigraciones diversas, desplazamientos geográficos, cruces étnicos, enfrentamientos internos – se debió a una fuerte presencia educativa y escolar que contribuyó a darle entidad al concepto de Nación y dotó del necesario sentido el proyecto que se requería para su integración.  Pero estos supuestos se han debilitado o han muerto. Los cambios producidos en la sociedad, en las familias, en los nuevos sujetos y en la escuela han convertido este vínculo es un reclamo, en un contrato de partes, en una construcción demandada, en un ideal, aunque no siempre posible.  A diferencia del pasado, la escuela no recibe ya los respaldos ni la sociedad y ni del estado (que tiene otras vías y otros medios para llegar a la población e influir sobre ella), y no siempre logra la articulación con las familias. Por motivos diversos, los padres depositan sus hijos en la escuela, pero prefieren retirarse de allí sin comprometerse con sus deberes de educadores.  Sin la familia, la escuela queda des-poseída de respaldo, pierde fortaleza, se debilita: sus dichos y sus prescripciones no tienen un lugar en el que se procesan, se refuerzan y finalmente se incorporan y se subjetivizan. Y aún más: hay aprendizajes que sólo pueden adquirirse en el seno de la familia y consolidarse en la escuela: la familia desconoce este compromiso y la escuela se ve imposibilitada de recuperar con su esfuerzo los aprendizajes perdidos. Por ejemplo: las actitudes, los hábitos, los valores no nacen con el ingreso a la escuela, sino que proceden de la familia y se amplían y se consolidan en las aulas. Por su parte los conocimientos, los principios, los mandatos sociales pueden ser proclamados por los maestros y profesores, pero se convierten en aprendizajes y convicciones sólo cuando se procesan en el interior del hogar.  No sólo se cae el respaldo, sino que – además - la familia puede ser el lugar en el que la escuela, los educadores, sus mandatos, sus enseñanzas y sus valores se discuten, se cuestionan, se niegan, se borran. Para muchos padres, la escuela es responsable (o culpable) de todo, y los educadores los encargados de satisfacer sus demandas y su comodidad. En lugar de pensar en la mejor educación para sus hijos, piensan en la comodidad de todos: lograr que los hijos-estudiantes no se incomoden, ni les provoquen molestias y disgustos. No es lo mismo asumir co-responsablemente la educación de los hijos en diálogo activo con docentes de los diversos niveles, que depositar a los alumnos para pasar a retirarnos cuando hayan aprobado formalmente el ciclo establecido. Por eso suelen producirse fenómeno curiosos como el que – usando metáforas - describimos: A medida que la educación fue perdiendo relevancia, las instituciones educativas fueron dilapidando significados y fueron negociando su supervivencia. Como sucede en las viejas ciudades en que todo se destruye y se recicla, lo que alguna vez fue “templo del saber”, “taller de hombres”, “fabrica de ciudadanos educados”, se fue convirtiendo en un espacio vacío a la espera de una nueva construcción. Por eso muchas instituciones educativas se han convertido en playas de estacionamiento o de aparcamiento en las que los padres depositan sus hijos en horas determinadas con el único compromiso de pasar a retirarlos al concluir el turno. Como en las playas, los responsables entregan las llaves de sus vehículos o el control de sus hijos, aunque quienes trabajan allí sólo estén para cambiarlos de sitios y asegurarse mayor cantidad de lugar. Lo que interesa no es que el auto cambie, sino que esté disponible y sin riesgos – bajo control y encerrado – para regresarlo al dueño que lo pasa a retirar. Es por eso, tal vez que los padres prefieren no pedirle mayores cosas a la escuela con tal de que sus hijos estén seguros, vigilados y controlados, algunas horas por días y cinco días de la semana. Los autos, como los alumnos, pueden pasar años en la playa de estacionamiento: nada cambiará en ellos, sino que solamente

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acumularán años. La seguridad, como se ve, tiene sus costos: hay que admitir que los encargados del estacionamiento (¿los docentes?) no están para remediar, agregar o prevenir: se les paga para estar, controlar la entrada y la salida, registrar, recibir y entregar la unidad. Las playas de estacionamiento suelen ser contagiosas: siempre hay más, y en algunos casos se amplían en cantidad y se extienden a todos los niveles.  Lo que los padres y las familias deberían saber es lo que la escuela les puede dar si renuncian a su comodidad y a la sobreprotección innecesaria de sus hijos, recuperando actitudes y condiciones que en el pasado eran común y corriente: nadie mandaba sus hijos a la escuela para liberarse de ellos o para disponer de más libertad, sino para que allí se operara una verdadera transformación, fuente de movilidad social. Lo que necesitamos – en lugar de playas de estacionamiento – son talleres con servicios especializados para que se ocupe el tiempo libre y disponible de los autos en hacerles servicios permanentes. Talleres de hombres2 que los atiendan para lograr un mejor rendimiento, un presente y un futuro más confiables. En algunos momentos los prepararán para situaciones especiales: un viaje prolongado, terrenos difíciles, temperaturas riesgosas, una carrera de mucha exigencia, y cotidianamente, para las demandas de circulación de una ciudad compleja. El mecánico, el técnico especializado, dispone de saberes específicos y sabe qué necesita cada auto. El docente tiene saberes profesionales y entiende qué tiene que hacer con los alumnos, para que el trabajo los mejore. Porque se trata de un taller integral, en el que todo se realiza, todo se acondiciona. También aquí dejamos las llaves, confiamos en el profesional, pero la seguridad tiene otro nombre, porque les exigimos mucho más, porque creemos que solamente eso le otorga sentido a nuestro gesto de confianza...  Al respecto son elocuentes las palabras de BENEDICTO XVI que toma conocimiento de la situación que vive la educación y se propone revalorizar la educación y el compromiso de los educadores en todas las instituciones: “La tarea educativa valora signos y tradiciones, y necesita lugares creíbles: ante todo la familia, con su papel peculiar e irrenunciable; la escuela, horizonte común más allá de las opiniones ideológicas; la parroquia, “fuente del pueblo”, lugar de experiencia que inicia a la fe en el tejido de las relaciones cotidianas. En cada uno de estos ámbitos es decisiva la calidad del testimonio, vía privilegiada de la misión eclesial. La acogida de la propuesta cristiana pasa, de hecho, a través de relaciones de cercanía, lealtad y confianza. En un tiempo en el que la gran tradición del pasado corre el riesgo de quedarse en letra muerta, somos llamados a acercarnos a cada uno con disponibilidad siempre nueva, acompañándolo en el camino de descubrimiento y asimilación personal de la verdad. Y haciendo esto también nosotros podemos redescubrir de forma nueva las realidades fundamentales.” BENEDICTO XVI, 2010: EMERGENCIA EDUCATIVA “Educar no ha sido nunca fácil, pero no debemos rendirnos: pero minusvaloraríamos el mandato que el Señor mismo nos ha confiado, llamándonos a apacentar con amor a su rebaño. Despertemos más bien en nuestras comunidades esa pasión educativa, que es una pasión del “yo” por el "tu", por el "nosotros", por Dios, y que no se resuelve en una didáctica, en un conjunto de técnicas ni tampoco en la transmisión de principios áridos.
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La expresión originalmente pertenece a COMENIO en sus escritos de 1630: postula la puesta en marcha de “verdaderas escuelas” y las mismas debía ser productoras de crecimientos, verdaderos “talleres de hombres”. No es extraño que diversos autores hayan bautizado a la escuela moderna como “la máquina de educar”.

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Educar es formar a las nuevas generaciones, para que sepan entrar en relación con el mundo, fuertes en una memoria significativa que no es sólo ocasional, sino acrecentada por el lenguaje de Dios que encontramos en la naturaleza y en la Revelación, por un patrimonio interior compartido, por la verdadera sabiduría que, mientras reconoce el fin trascendental de la vida, orienta el pensamiento, los afectos y el juicio.” BENEDICTO XVI, 2010: EMERGENCIA EDUCATIVA  Al entendimiento sin conflictos le ha sucedido un clima de reclamos mutuos. La familia espera mucho más de lo que la escuela y sus educadores, en este momento, le pueden dar. Y por su parte la escuela aguarda mucho más de lo que las familias le pueden aportar.  En el imaginario de ambos, las instituciones (líquidas, en crisis) ocultan sus propios límites y sus menguados compromisos depositando en el otro las culpas y los reclamos. En el pasado funcionaba el círculo virtuoso, en el presente el círculo se ha vuelto vicioso. Se acusan mutuamente, mientras muchos de los sujetos que circulan por ambas instituciones no encuentran ni en una, ni en la otra la contención necesaria.  Los nuevos sujetos, los alumnos, saben que - tironeados por unos y por otros - con adultos que esquivan o se bajan de sus responsabilidades, pueden sobrevivir sin esfuerzos, negociar el día a día de las obligaciones, vivir el presente, bajarse de los proyectos.  Las preguntas que resuena en los oídos que quieren escuchar son: ¿qué pide hoy la escuela también la Escuela Católica de nuestro continente - a las familias, especialmente a los padres? ¿Qué piden hoy las familias y los padres - también las familias católicas que confían sus hijos a instituciones católicas - a la escuela, a los directivos, a los docentes, al sistema, a las entidades propietarias?  Son pedidos que logran verbalizarse, pero también son pedidos que nunca encuentran el canal, la posibilidad de volverse explícitos. Los mensajes de los que tienen voz, reclamos, palabras. Y también son las voces de los que no tienen voz.  ¿Con qué escuela y con qué educadores sueñan los padres, y con qué escuela y docentes se encuentran?  ¿Cómo son esos maestros, esas clases, esas materias, el trato, la exigencia, las enseñanzas, la entrega, el esfuerzo, la fuerza vocacional y profesional que cada familia imagina para sus hijos?  ¿Qué es lo que los hijos viven cada día en el territorio escolar?  ¿Con qué familias, padres y madres sueñan los directivos y los docentes cuando hacen sus proyectos, definen sus planes, redactan sus mensajes y sus comunicados, y con qué familias efectivamente se encuentran a los largo del año académico o escolar?  ¿A quienes hallan los educadores, cuando citan para una entrevista u organizan una reunión de padres? ¿Quiénes son los que efectivamente concurren, participan, se interesan?

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03. LAS FAMILIAS DE NUESTROS DIAS: PANORAMA Y COMPROMISOS

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 La familia no es sólo un grupo funcional de personas que comparten el mismo espacio y servicios comunes (GARCIA CANCLINI, 20073) durante un período de tiempo, ni la simple firma de un contrato que delimita derechos y deberes mutuos. O por lo menos, no debería ser eso. La oleada de imágenes televisuales es, a veces, la única cultura común en grupos familiares reducidos a la mínima expresión: un conjunto de personas que utilizan la misma heladera. A falta de nada que compartir, ni comidas, ni preocupaciones, ni intereses convergentes, ni cultura común, las relaciones entre generaciones se han “instrumentalizado”, porque mutuamente se intercambian servicios: “Quédate en casa – dice la madre al hijo – a cuidar a tu hermana y tendrás dinero para el fin de semana…” o “Ahí tienes mis ejercicios de matemáticas – parece decir el alumno al profesor – He hecho lo que me has pedido, me pones la nota que corresponde y quedamos en paz. No me pidas que, además me intereses por la matemática y por algo más. Tu vida y tu materia son tuyas. La mía es mía. Hacemos tratos comerciales, no otra cosa”.  Por el contrario familia es (o debe ser) una comunidad de amor que se alimenta del crecimiento y del bienestar de cada uno de sus miembros. No es sólo el resultado de la suma de sus integrantes sino UN PROYECTO COMÚN, UN ESFUERZO COMPARTIDO, UNA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE de la que participan co-responsablemente todos sus miembros.  Los padres (a partir del matrimonio) interactúan entre sí y tienen su historia, su carácter, sus formas de ser y de conducirse, sus cosmovisiones e ideologías, sus trayectos profesiones o laborales, formas de dialogar, de relacionarse y de resolver crisis y conflictos. Comparten el proyecto hasta el final o – por diversos motivos - renuncian a él y desarman la unión.  Los hijos se van incorporado progresivamente al universo y al proyecto familiar: cada uno de ellos llega en un momento de la historia de la familia. El estudio y la escuela representan un momento clave, aunque no es el único, ni es el definitivo.  Todos los miembros de la familia – aunque cada uno según su etapa – están en crecimiento. Todos viven el presente pensando un futuro que los involucra. Y la familia es, en suma, la plataforma de lanzamiento, para tomar fuerza y poder volar la propia vida.  Por eso, además del AMOR, la familia exige una gran dosis de ASCESIS, RENUNCIAMIENTO Y VOLUNTAD, porque todos deben poner en la convivencia el esfuerzo necesario para respetarse, ayudarse, corregirse, construirse. Muchas veces las crisis familiares (crisis de pareja, conflictos entre los miembros, desentendimientos y agresiones) son el resultado de la falta de voluntad: bajar los brazos, renunciar al compromiso, dejarse estar.  Los padres son educadores naturales, legítimos, de sus hijos. Y para serlo, el padre y la madre deben volverse ADULTOS. El adulto es alguien que asume la autonomía y la responsabilidad, alguien que ya se las arregla sólo y puede responder por todos sus actos. En estos tiempos en los que muchos adultos quieren ser o parecerse jóvenes, la función de padres los coloca en el lugar del adulto, más allá de la edad. El adulto renuncia a formar parte del bando de los jóvenes, a comportarse como un joven que puede aun ser inconsciente y depositar la responsabilidad en otros.  Volverse adulto incomoda, nos saca de la tranquilidad, nos pone en un lugar de autoridad, en el que decidimos sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Precisamente por eso los PADRES ADULTOS

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Exposición de GARCIA CANCLINI en Jornadas de educación. Ciudad de Buenos Aires. 2007. Mimeo.

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toman decisiones, asumen riesgos, de hacen cargo de los hijos, saben que son sus últimos responsables hasta que alcancen su propia autonomía o adultez.  No es extraño que muchos padres prefieran renunciar a ese rol y proponer para ellos una presencia de amigos y compañeros junto a sus hijos. Creen que el amigo puede funcionar como confidente, como cómplice, respaldo y ayuda, pero olvidan que no asume la responsabilidad por el otro. No se trata de vestirse como el hijo o como la hija, compartir ropas y gustos, y vivir la misma vida, sino saber que son los PADRES ADULTOS de los hijos que han decidido tener.  Aquello que a una persona lo transforma en padre o madre, más allá de lo biológico, es la actitud responsable ante esa vida ha elegido conducir. El desafío es construir un formato de padres que no sean autoritarios como fueron los suyos, pero que tengan la capacidad de contener y educar sin miedos y sin culpa, que tengan verdadera autoridad.  La función de los padres y de las madres es estar presente, acompañar, guiar, escuchar, educar. Cuando los padres no hacen esto, cuando por diversas razones delegan, se ausentan, o ponen estas funciones muy al fondo en una lista de prioridades, los hijos empiezan a estar huérfanos.  Nadie está obligado a ser padre. Por lo tanto, si alguien eligió serlo, el deber moral esencial consiste en marcar límites que ayuden a crecer y a madurar, en transmitir valores con la presencia y la conducta, en sostener convicciones con las acciones, en disponer de tiempo, en abandonar la demagogia paterno-materna con la que se quiere, en vano, ser "ídolo" de los chicos, los mismos chicos a los que, en la práctica, se deja des-protegidos, huérfanos (SINAY S., 2007)4 El mismo autor agrega: “Los padres deben tomar conciencia de cómo están educando a sus hijos y dejar de pensar que este es un problema de la sociedad, como si ellos no formaran parte de ella. Los padres deben entender que los chicos están reproduciendo el modo de comportamiento de los adultos, y con sus acciones nos están dando una pista de qué es lo que tenemos que trabajar en la sociedad, precisamente, los adultos. Se empieza por los vínculos más cercanos de cada uno de nosotros, vínculos de pareja, vínculos con los hijos, vínculos de familia ampliada. Ahí podemos empezar a cambiar algo, a mirarnos, a tomarnos en cuenta, a armonizar las diferencias, a vivir los valores que predicamos o que enunciamos, porque esta es la única manera que los chicos aprenden valores. De nada sirve que padres o maestros les vivan hablando de la importancia de no mentir, de la importancia de ser honestos cuando ellos mismos no están siendo honestos o mienten. Entonces, así como la relación padres e hijos es siempre una relación asimétrica, que nunca puede ser de pares, de la misma manera el cambio en este tema debe empezar por quienes en esta asimetría están en el punto más alto, es decir, los adultos, los padres. Si empieza ahí, hay esperanza.”

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LA SOCIEDAD DE LOS HIJOS HUERFANOS. No basta con tener un hijo para ser padre o madre. Y, además, se puede ser huérfano aunque los padres estén vivos .Estas dos consignas se verifican día a día en nuestra sociedad. “La orfandad emocional es cuando los padres no están presentes en el vínculo emocional con los hijos, cuando dejan el vínculo liberado a la parte material, cuando creen que son buenos padres porque a sus hijos no les falta nada material, porque los mandan a los colegios más caros o porque les compran las zapatillas de última generación o un celular a los 5 años. Les dan todos los gustos pero lo que no les dan es un contacto emocional que les permita a sus hijos crear sus propios modelos emocionales sobre bases ciertas. Los chicos no son tontos, van sintiendo que tanta sobre abundancia material -aunque la lleguen a disfrutar, en realidad está reemplazando otra cosa que ellos perciben como una orfandad o una carencia.”

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04. SER PADRES EN NUESTROS DIAS: UN COMPROMISO INELUDIBLE

 Padres e hijos son proyecciones del pensamiento y de la forma de ser y obrar de estos nuevos tiempos. Muchos de los jóvenes padres son representantes de las jóvenes generaciones (adolescencia tardía) y establecen poca distancia y diferencias con respecto a sus hijos.  No es fácil ser padre o ser madre: nadie puede ayudar a crecer a otro, si previamente no ha crecido. Por eso, muchos padres y madres no logran responder a las demandas de la escuela, porque mantienen y exhiben ciertas conductas juveniles sin apropiarse de la responsabilidad de la paternidad o la maternidad: piensan sólo en sí mismos, pretenden mantener independencia con respecto a sus propios proyectos de vida, negocian espacios de libertad, soslayan los compromisos con sus hijos.  La cultura actual se caracteriza por la auto-referencialidad del individuo que todo lo somete a sus propios gustos, criterios y preferencias. Esto conduce y provoca la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable. Se prefiere vivir día a día, sin programas a largo plazo ni apegos personales, familiares y comunitarios. Las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando a relaciones afectivas sin compromiso responsable y definitivo. (cfr. Documento de Aparecida nº46)  He aquí por qué surgen algunas tentaciones y claudicaciones de las familias de nuestro tiempo: (1) renuncian al ejercicio del rol de padre o de madre; (2) no renuncian pero no están y son padres ausentes:, (3) negocian el amor y el control para que nadie demande y todos concedan: (4) entregan a terceros el control de los hijos, (5) justifican y defienden la conducta de sus hijos porque es más complicado proponerles límites, acompañarlos, educarlos, (6) caen permanentemente en incoherencias y contradicciones.  Poco a poco la sociedad ha ido creando diversas instancias de influencia y cada vez más sobreabundan opiniones y convicciones, valores y tipos de vida en donde la referencia fundamental ha dejado de ser – como en el pasado - la familia y los otros, porque todo queda ahogado en un descarado subjetivismo y pragmatismo. Es evidente que este giro ético provoca una crisis de grandes proporciones en el campo educativo: para las familias, la escuela y los mismos individuos.  Toda escuela necesita de los padres de sus alumnos, pero frecuentemente la familia parece un ideal que contrasta con la realidad. Los educadores están imaginando y proponiendo una familia que no se encuentra entre los referentes de cada uno de sus estudiantes sentados en los bancos de sus aulas o salas de clases. Las familias “reales” distan mucho de acercarse a las familias imaginadas.  Cuando la escuela moderna se puso en marcha había un modelo de familia, cuya constitución y funcionamiento se descontaba. Un tipo de familia (con mínimas excepciones) y un sólo, homogéneo y normalizado tipo de escuela. Hoy no hay UN tipo de familia, ni las diversas expresiones responden a un modelo único. Hay una variedad alarmante de tipos de familia que se viven con absoluta naturalidad. Como los sujetos postmodernos que agotan en sí mismos el modelo de armar su existencia, los diversos tipos de familias se reconocen como una legítima forma de ser: la validez se agota con cada experiencia.

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A las escuelas (también a las escuelas católicas) concurren alumnos que pertenecen a diversos formatos de familias: armónicas y bien constituidas, bien formadas pero cruzadas por tensiones internas, padres en conflicto, padres separados, hijos de madres solas, hijos de padres solos, familias que han sufrido la muerte de alguno de sus padres, hijos abandonados a cargo de familiares, hijos de familias ensambladas, uniones de hecho, hijos con padres que han asumido una nueva identidad sexual, hijos de nadie o abandonados. Nadie desconoce que hoy hasta se discute el concepto de “familia normal”, de “familia bien constituida”. La figura de sucesivas familias ensambladas en uno de los casos más frecuentes y conflictivos en la medida en que se reiteran las separaciones y las uniones: Son grupos familiares donde conviven o circulan niños y adolescentes de distintos matrimonios o convivencias que conforman una red de sustento emocional y material, pero al mismo tiempo no exenta de antagonismos y eventuales conflictos.  Hay, además, familias con problemas económicos, sociales, diversas formas de violencia y de abusos, familias asociadas con el delito, conflictos, peleas, ausencias físicas o simbólicas, abandono, hijos cuidados.  Están también las fachadas engañosas que ocultan detrás de “familias normales” - que defienden principios tradicionales y valores indiscutibles – problemas se relación, de desamor, de traiciones o de engaños mutuos, clima en el que crecen los hijos que se convierten en estudiantes en las escuelas.  Sin embargo, los vínculos con la escuela no están predeterminadas por las estructuras familiares: no todas las familias “normales” educan a sus hijos y los cuidan. No todas las familias con problemas se despreocupan y abandonan a sus hijos.  Sin la activa intervención de las familias todo se dificulta. Educar a los padres, promover a las familias es también una tarea de la escuela, interesada en la mejor educación de todos sus alumnos.  Pese a las dificultades, esta realidad no le impide a la escuela a presentar y proclamar sus necesidades, los requerimientos de la familia necesaria, pero sabiendo que es un ideal. Y lo que la escuela – como agente educativo – no encuentra tiene que ayudar a despertar, a construir, a proponer. No se trata de “resolver problemas de familia” o de convertir a los educadores en psicólogos o “consultores familiares”, sino de intervenir en aquellos aspectos específicos que unen, vinculan a la familia con la escuela. En esas cuestiones puntuales, la escuela puede marcar las pautas, las necesidades, los requerimientos, las formas de hacer y de intervenir de los padres.5  La escuela necesita llevar adelante un trabajo de conocimiento de las familias y de los padres, para construir con cada uno de ellos un proyecto común en torno a la educación de los hijos. De hecho, la escuela y la familia deben afrontar temas, problemas, interrogantes, situaciones de maduración y crecimiento para los que no están ambas preparadas. Hay saberes parciales, responsabilidades diversas y conocimientos que deben reforzarse para poder acompañar a los hijos. ¡Cuánto proyectos pueden emprender juntos ambas instituciones cuando toman en serio la educación de los hijos y estudiantes!

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Hemos publicado recientemente el libro NORO Jorge Eduardo (2010) EDUCAR JUNTOS: ESCUELA Y FAMILIA. Buenos Aires. Editorial. AQ Construir. MV ediciones. con propuestas y materiales que pueden utilizar directivos, docentes y escuelas acompañando la presencia de la familia en la institución escolar.

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Si uno pasa revista a los saberes de la vida, que la escuela y sus educadores no siempre pueden afrontar y resolver, descubre numerosos nichos de silencio o de ignorancia. Y, frecuentemente, los padres y las familias no tienen capacidad o recursos o voluntad para acceder a ellos. ¿Pueden hablar de la construcción de la familia y de la manera de mantenerla a pesar de las dificultades que aparecen a lo largo del tiempo? ¿Se atreven a enunciar la manera de establecer las relaciones inter-subjetivas y la forma de construir parejas armónicas? ¿Logran orientar – en serio – el desarrollo del amor y de la afectividad, y asociado a ello el de la propia sexualidad, con sus responsabilidades y consecuencias? ¿Anticipan la manera en que deben ser criados y educados los hijos, en el marco de una maternidad y una paternidad responsables? ¿Se hacen cargo de las diversas crisis que toda persona tiene a lo largo de su vida? ¿Pueden indicar los procedimientos más idóneos para incorporarse a un mercado laboral que se retrae y que se empeña en reciclar permanentemente a sus miembros? ¿Dan cuenta de la manera en que cada uno debe administrar sus bienes para poder subsistir y aproximarse a una mejor calidad de vida? ¿Preparan para la inserción en los diversos estamentos de conducción y de dirección en las empresas, en la vida política, en las asociaciones profesionales? ¿Se hace cargo de la manera en que se puede organizar existencialmente la propia vida (proyecto) y descubrir en el propio horizonte el declinar de las fuerzas y la muerte? En suma, ¿de cuántas cosas escuela y familia, educadores y padres no se hacen cargo porque no saben, no pueden, no quieren o creen que no les corresponde hacerse cargo? Y se trata, sin embargo, de verdaderas cuestiones educativas, de espacios o nichos de aprendizaje. En realidad, a muchos de estos interrogantes no pueden acceder, ni responder ni siquiera los docentes, que muchas veces no han sabido resolver estas cuestiones existenciales.  Por su parte la TAREA PASTORAL Y DE EVANGELIZACIÓN debe ocuparse también de los padres. Y no se trata de una espera administrativa (espera de agenda, de cita o de llamado), sino un actitud de MISION que sale a buscar, que sale al encuentro.  La tarea de ser y volverse padre queda bien reflejado en esta poesía-canción de Julián ZINI, que expresa todas las dudas y los interrogantes frente al crecimiento de la hija: Me preocupa quererte y no sé cómo hacer. Me recibí de padre como si fuera un sueño. Puesto a andar en la vida, tropecé con los hechos. Me enseñaron de chico que el amor era ciego y segado de amor no pensé nunca en esto. Con traerte a este mundo solté un río tremendo que se fue de mis manos, que se fue de mi tiempo. Como yo y como todos sé que sos un misterio, un inmenso posible

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y un hermoso proyecto. Yo, tan sólo un testigo que te sigue de lejos con el alma en los ojos y soñando un encuentro…

05. FAMILIA, AUTORIDAD Y CUIDADO
• Para educar es necesario establecer o recuperar el sentido de la AUTORIDAD, el verdadero y preciso sentido de su ejercicio en el ámbito familiar. No se trata del ejercicio de un arbitrario autoritarismo, pero también es nocivo una anomia asociada a la ausencia de toda autoridad. Sin autoridad (del padre y de la madre, mutua, compartida, consensuada), la familia es un barco a la deriva. • No existe un verbo que ponga en funcionamiento la autoridad, porque la autoridad es una propiedad fundamental de quien la posee. Pero no es un estado, otorgado simplemente a los padres por el hecho biológico de “tener un hijo”, sino un aprendizaje de los progenitores, por el que de manera progresiva son y ejercen esa autoridad. No es poder, fuerza, órdenes, gritos, control despótico. Es presencia nutriente que entiende la autoridad como un espacio y estímulo de crecimiento para cada uno de los hijos. • Más que un título es una conquista, una construcción: los padres se vuelven dignos de ejercer la autoridad, porque sus hijos los “habilitan”, los reconocen como tales. Los hijos ven en su padre y en su madre adultos responsables, ocupados en su desarrollo integral, con un amor genuino y se muestran dispuestos a respetarlos, a escucharlos, a obedecerlos. • No es una imposición inoportuna, sino una presencia que habla, indica, prescribe pero que sabe hacerlo siempre pensando en el crecimiento de cada uno de los hijos, con sus particularidades. La educación familiar es siempre personalizada y personalizante. Esta genuina autoridad familiar se prolonga en los docentes y directivos de las escuelas. No es posible que los hijos-alumnos descubran por primera vez la autoridad cuando llegan a la escuela. Por el contrario deben encontrar en la escuela lo que ya tienen en la casa. Esta es una buena lección del pasado: la autoridad de los padres, de los gobernantes, de los hombres públicos, de los sacerdotes guardaban relación con la autoridad de los directivos y educadores. Esta imagen única contribuía a definir un perfil homogéneo de autoridad que aseguraba un crecimiento ordenado de las nuevas generaciones. Además las autoridades se reforzaban entre sí, por tanto el resultado era una propuesta educativa familiar, escolar, social, política y religiosa que se alimentaba de mensajes redundantes. • Al ejercer la autoridad, los padres pueden disponer u ordenar cuestiones agradables, difíciles o dolorosas, pero no pretenden ampararse en la simpatía, sino en el amor, algo que supone estar siempre, en los buenos y en los malos momentos, a la hora de conceder y de prohibir. Es el ejercicio de una pedagogía responsable que tiene respaldo para pronunciar los SI o los NO razonables y ajustados a los diversos contextos y circunstancias. • Deben cambiar el “te quiero mucho” que todo lo concede, por el “quiero tu bien”, que sabe qué conceder y qué prohibir. Y también conjugarlos existencialmente juntos: “porque te queremos mucho, queremos tu bien”. Los padres incentivan y se vuelven co- responsables al ayudar a definir y construir el proyecto de vida, que le otorga direccionalidad al crecimiento.

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• Tanto en la escuela como en la familia, es necesario desarrollar LA CULTURA DEL CUIDADO, construir lugares de refugio, de hospitalidad y de amparo. Frente a nuestra sociedad actual que exhibe mayores niveles de peligros, inseguridades y riesgos, los educadores debemos crear una red, una relación de hospitalidad, de acogimiento, de protección. • Cuidar a los hijos implica ocuparse, pre-ocuparse, estar junto a ellos, servir de respaldo, dedicarse. Instalar la cultura del cuidado es la única manera de sobrevivir en un mundo demasiado ancho, demasiado ajeno, inhóspito, sumergido en múltiples formas de orfandad. La ética del cuidado no es la misma que la ética de la responsabilidad y la justicia: es una ética que se hace cargo del otro, y asegura los verdaderos desarrollos. • Cuidar a los hijos en la familia y a los alumnos en la escuela, es hacernos cargo de ellos, protegerlos para sentirse uno mismo cuidado, protegido, respaldado. El cuidado valora al otro, recupera su iniciativa, respeta su pensamiento, se hace cargo de sus limitaciones, construye a partir de sus defectos, promueve el proceso de maduración de de cada uno de ellos. • En cada edad, “los cuidados” varían, son diferentes: porque sabemos que hay una clara diferencia entre la protección y la sobre-protección: entre cuidar o asfixiar o impedir el crecimiento. Por eso los padres “crecen como padres” con sus hijos para ir liberándolos y dándole aire para que crezcan en autonomía. • La cultura del cuidado es evangélica y aparece claramente en diversas parábolas de Jesús: en la oveja perdida, en el buen samaritano, en el hijo pródigo. • Hay una hermosa CANCION del grupo uruguayo LOS OLIMAREÑOS que traduce esta situación de educación ideal: EN MEDIO DE AQUELLA MARAVILLA Yo me quedaba sentado en sus rodillas Me quedaba, dormido con mi padre. Me quedaba dormido, en el medio de aquella maravilla. Y yo soñaba, cuando ellos conversaban, mi madre preguntaba por el mundo. Mi madre preguntaba, y mi padre sonriendo contestaba. Y era tan linda, y tibia la cocina Y allí todos reunidos y apretados, y allí todos reunidos... el mundo se iba haciendo sin orillas. Y en la ventana, el miedo, pero lejos… Y en aquellas palabras misteriosas y en aquellas palabras, la llave de los sueños mas secretos...

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06. FAMILIA Y ESCUELA: ALGUNOS CASOS PARA DEBATIR6

6.1. CARLOS Y SUSANA forman un matrimonio de clase media alta que tiene dos hijos adolescentes y una niña que recién inicia la escuela. Son conscientes de la responsabilidad que tienen como padres y desde siempre se han preocupado por sus hijos: lo mejor es siempre para ellos, desde las comodidades de la casa, pasando por la comida, la ropa y todas las novedades que van apareciendo. Pensaron seriamente en la educación y eligieron el colegio más caro con la seguridad de sentirse respaldados por sus directivos. Creen que sus hijos deben gozar de mucha libertad porque suponen que si se les da mucho, naturalmente se mostrarán agradecidos y se convertirán en hombres o mujeres de bien. Sin embargo, desde hace un par de meses les ha costado aceptar que el hijo mayor hace tiempo que no concurre a la escuela, que prácticamente está perdiendo el año y que lo han visto frecuentando lugares y amistades extrañas, con un cambio notable de hábitos y conducta. La pregunta que los martiriza es: “Le dimos todo, ¿qué hicimos mal? ¿De quién es la culpa?” ¿Cuál es la responsabilidad de los padres? ¿Cuál es la responsabilidad del hijo mayor? ¿Hay culpas, imprudencias, despreocupación? ¿Qué tipo de intervención es la más adecuada para lograr las respuestas esperadas o el compromiso normal de los hijos? ¿Han vivido alguna situación similar? ¿Cómo lo han afrontado y resuelto? 6.2. FEDERICO tiene sus padres separados desde hace años, pero él siempre supo que, al momento de distanciarse, habían acordado que iban a estar de acuerdo con su cuidado y con su educación. En los primeros años no tuvo mayores problemas, pero apenas creció e ingresó en el territorio de la adolescencia aparecieron los conflictos. Federico iba pasando de la casa del papá a la casa de la mamá, muchas veces sin que en ellas hubiera nadie: era el rey de las casas vacías. Era frecuente que ofreciera el lugar para las agitadas y descontroladas reuniones entre amigos porque sabía que era un ámbito ideal. No le faltaba nada, pero nadie se hacía cargo de él. Las citaciones de la escuela, los llamados de los directivos y docentes nunca obtenían respuestas. Y el mismo muchacho solía responder: “La verdad es que no sé a quién entregar los comunicados, porque cada vez que lo hago discuten hasta el cansancio, pero no se hacen cargo”. Federico no ha terminado aun el nivel medio y no puede ingresar a la Universidad: deambula sin destino ni remordimiento por la vida. ¿Cuál es la responsabilidad de Federico frente a la disputa de sus padres? ¿Cómo juzgar la actitud de los padres? ¿Y cuál debería ser el criterio de intervención de la escuela? 6.3. ANDREA Y JUAN JOSÉ son padres de mediana edad y de clase media. Viven dignamente de su trabajo, sin lujos ni privaciones. Tienen dos hijos: Juliana y Román. Más allá de sus obligaciones laborales, lo principal para ellos son sus hijos que ya han entrado en la adolescencia. No hay detalle de la vida de sus hijos que se les escape. Supervisan el trabajo escolar, organizan las actividades de los tiempos libres, concurren puntualmente a cuanta reunión o citación se les comunique. El rendimiento y la conducta de los hijos son excelentes. Lo curioso es que tanto Juliana como Román
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Los casos son situaciones reales o verosímiles que permiten discutir situaciones que exigen una respuesta, una solución o una propuesta frente al problema que se plantea. Son situaciones familiares y de educación de los hijos, en las que los diversos actores entran – por algún motivo - en conflicto y exigen una creativa resolución o salida del mismo. A la libre opinión de padres y estudiantes, se le puede sumar la intervención de un grupo de especialistas (panel).

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no tienen vida propia, no puede hacer nada, ni decidir nada sin comunicárselo a sus padres o sin consultar con ellos. No sólo los horarios, los lugares o las salidas, sino hasta los amigos y las relaciones son supervisados por los padres. Lentamente y a medida que van creciendo, los amigos se han ido alejando y se van quedando más solos. Los padres dicen que prefieren pasar por exagerado antes que lamentar consecuencias indeseables. ¿Cómo juzgar la forma de educar y de controlar a los hijos por parte de los padres? ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de esta actitud vigilante y sobreprotectora? 6.4. JUAN CARLOS se considera un buen padre. Ha trabajado responsablemente toda su vida y nunca les ha privado de nada a los suyos. Expresa sus afectos, escucha a sus dos hijos cuando le plantean algún problema o le formulan alguna inquietud, los acompaña cuando se los piden. No suele compartir con su familia sus propias actividades y su vida fuera de la casa. Desde hace algún tiempo, Sebastián, el hijo menor, muestra una serie de problemas: ha bajado las notas en la escuela, llega a cualquier hora, no quiere hablar, casi no comparte nada con la familia. Aunque la madre ha intervenido, es poco lo que ha podido lograr. Juan Carlos llegó muy tarde el viernes y aprovechó el mediodía del sábado para hablar con Sebastián. Subieron al auto y lo invitó a dar una vuelta para conversar tranquilos. Cuando el padre intentó preguntar y llamarle la atención por lo que estaba sucediendo, Sebastián lo frenó con una frase: “Vos no tenés derecho a decirme nada. Es cierto que nos das de todo, pero lo que hacés es ocultar con eso la doble vida que llevas. Vos no tenés autoridad para hablar”. ¿Es comprensible y lógica la reacción del hijo frente a la vida de su padre? ¿Tiene verdaderamente autoridad? ¿Se debe exigir una actitud de coherencia entre lo que exige a los hijos y la vida de los padres? 6.5. MARIA JULIA Y LUIS son los padres de tres hijos de adolescentes que concurren a la misma escuela religiosa. Los tres son alumnos destacados con una excelente conducta. Tiene un buen pasar económico: una casa confortable en un lugar privilegiado de la ciudad y todas las comodidades. Padres e hijos parecen haber firmado un contrato mutuo para no molestarte, compartiendo sólo aquello que necesitan compartir. Lo curioso es escuchar a los hijos hablar de sus costumbres en los fines de semana y en vacaciones. Se toman todas las libertades, no tienen principio alguno y justifican lo que hacen. El contrato con sus padres es claro y conveniente para todos: los hijos se esfuerzan en la escuela, sacan buenas notas y tienen una conducta impecable… y los padres le otorgan todo lo que los hijos piden y le toleran que se tomen todas las libertades, porque los chicos se lo merecen. “Hay una sola vida que debe vivirse – dicen – y el único precio que deben pagar es estudiar para preparar el fututo”. ¿Es verdaderamente vida y educación familiar la que llevan? ¿Están preparando a sus hijos en serio? ¿Ejercen su rol de padres? ¿Sirve para algo el buen rendimiento y la buena conducta escolar?

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6.6. CUADRO PARA DISCUTIR Y COMPLETAR ENTRE PADRES Y EDUCADORES

¿EN QUÉ TEMAS Y ACTOS DEBEN EJERCER LÍMITES Y CONTROL LOS PADRES? ¿COMO HACERLO?

VARONES HORARIOS LECTURAS, TV, VIDEOS, USO DE INTERNET BEBIDAS, CONSUMOS MANEJO DEL DINERO HABITOS, COSTUMBRES USO DE VEHÍCULOS MORAL, VALORES, CONDUCTA AMIGOS Y COMPAÑEROS SALIDAS, DIVERSIONES AMOR, NOVIAZGO, AFECTOS RELACIONES SEXUALES ESTUDIO, FUTURO OBLIGACIONES PRACTICAS RELIGIOSAS SALUD Y CUIDADO CORPORAL GUSTOS MUSICALES CARÁCTER, FORMA DE SER

MUJERES

¿EDAD?

¿COMO? 18

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07. DISTINTOS TIPO DE PADRES FRENTE A LA EDUCACION DE LOS HIJOS

PADRES OBSESIVOS (“Tenemos que controlarlo todo”)

PADRES SOBREPROTECTORES (“A nuestro hijo no lo comprenden”)

PADRES DESPREOCUPADOS (“Lo mando a la escuela, que allí se arreglen”) PADRES DEL PASADO (“Todo lo que hace la escuela está bien”)

PADRES IMPOTENTES (“No sabemos Cómo educar y ayudar”)

PADRES SABELOTODO (“Nosotros sabemos bien lo que hay que hacer ”)

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PADRES AUSENTES (“No cuenten con nosotros, confiamos en la escuela”)

PADRES EN CONFLICTO (“No sabemos quién se ocupa: si el papá o la madre”)

PADRES VENCIDOS (“No podemos hacer nada para mejorar las cosas”)

PADRES SOBREOCUPADOS (“ Trabajamos mucho, no podemos ocuparnos de él”)

PADRES EDUCADORES (“La educación depende de nosotros, la escuela ayuda”)

 Para el trabajo institucional se impone buscar ejemplos en las aulas y clasificar a los padres de los alumnos. También organizar el trabajo en las escuelas sabiendo con qué tipo de padres se trabaja y tratando de construir con ellos, la mejor educación y el mayor compromiso posible.  Puede resultar de interés y valor rescatar anécdotas, casos, hechos, frases, respuestas que permite caracterizar mejor a los padres de nuestros alumnos, sabiendo que conocerlos y tratarlos como son permite asegurar la mejor educación para los estudiantes.

PADRES RESPONSABLES (“Trabajemos juntos. La educación es tarea compartida” )

08. LA FAMILIA, LOS PADRES Y LA EDUCACION
 Aunque todos los padres mandan sus hijos a la escuela y todos ellos están sentados en las aulas o en los salones, no todos tienen la misma concepción de la educación. En las palabras, en las órdenes, en las indicaciones, en los comentarios cada una de las familias le presenta a sus hijos la versión, una mirada de la educación y de la escuela que ellos conciben. No siempre coinciden con los mensajes y los principios de la institución educativa.  Es tarea de la escuela presentar, anunciar, proclamar los criterios, las ideas, la concepción de la educación para que adquiera – ante los ojos de los alumnos – la verdadera dimensión y trascendencia personal y social.

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 Además, la concepción de educación y escuela pre-determina el tipo de relación que se establece con la institución, con los docentes y con los educadores. Es una tarea en la que deben trabajar sistemáticamente para construir la mejor articulación familia-escuela.

LA FAMILIA Y LA VISION DE LA EDUCACION ESCOLAR

LA EDUCACIÓN ES UNA OBLIGACIÓN HAY QUE CUMPLIR LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS ES UNA REVANCHA DE LOS PADRES QUE NO LA TUVIERON

LA EDUCACIÓN NO EXISTE NO SIRVE PARA NADA

LA EDUCACIÓN ES LA MEJOR HERENCIA

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LA EDUCACIÓN ES DELEGACIÓN OBLIGACIONES EN LA ESCUELA Y EN LOS EDUCADORES

LA EDUCACIÓN ES UNA INVERSION PERSONAL Y FAMILIAR

RELACIONES PADRES Y EDUCADORES EN LA ESCUELA

ENFRENTAMIENTO Y CONFLICTO AGRESIÓN

DISTANCIA TIMIDEZ INDIFERENCIA

FORMALIDAD OBEDIENCIA Y RESPETO

DESCONFIANZA SOSPECHA DUDAS

LA EDUCACIÓN RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

PRESENCIA COLABORACIÓN Y DIÁLOGO

09. NUEVAS GENERACIONES, NUEVOS SUJETOS, LA ESCUELA DE SIEMPRE
“Vivimos un cambio de época cuyo nivel más profundo es el cultural. Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios.(…) Surge hoy con gran fuerza una sobrevaloración de la subjetividad individual. Independientemente de su forma, la libertad y la dignidad de la persona son reconocidas. El individualismo debilita los vínculos comunitarios y propone una radical transformación del tiempo y del espacio,

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dando un papel primordial a la imaginación. Los fenómenos sociales, económicos y tecnológicos están en la base de la profunda vivencia del tiempo, al que se le concibe fijado en el propio presente, trayendo concepciones de inconsistencia e inestabilidad. Se deja de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos, a la creación de nuevos y muchas veces arbitrarios derechos individuales, a los problemas de la sexualidad, la familia, las enfermedades y la muerte.” (DOCUMENTO APARECIDA Nº 45)  No hay que hacer mucho esfuerzo para descubrir que vivimos rodeados no sólo por una nueva generación, sino por una serie de “nuevas generaciones”. Hay muchas designaciones, pero los cambios generacionales que se producían cada veinte años, actualmente se producen cada CINCO: generación WI, generación NET, generación EINSTEIN, generación MILENIO… y la lista sigue.  Los hijos en una misma familia ya no pertenecen a la misma generación… y en una escuela, conviven generaciones diversas. Se producen innovadores tipos de “contratos psicológicos”, es decir acuerdos implícitos que unen a los hijos con la familia, con la escuela, con los trabajos, los compromisos o con la sociedad. El nivel de aceptación, de tolerancia, de integración, de responsabilidad, de expectativa y hasta de bienestar, cambia, asume otras formas o se rompe con facilidad.  Aun los docentes más jóvenes que recién se inician en el trabajo educativo (novatos), se saben generacionalmente distintos (y separados) de los colegas con generosa experiencia (expertos), pero se sienten también distantes de las generaciones posteriores. Hay un mundo que los separa de los que recién se inician en el nivel superior, o están estudiando en el secundario o transitan por la escuela general básica.  Muchas de las prácticas de los nuevos sujetos se han naturalizado y ya casi no nos llaman la atención, pero hay algunas que puede parecernos aun llamativas: tribus urbanas, marcas, huellas, tatuajes, cultura de la noche, horario.  Nuevas costumbres en el uso del tiempo, en el manejo de las relaciones familiares, en la delimitación de controles y relaciones con los padres y los educadores. No es sólo su vida, sino que, lo que hacen cambian también nuestras costumbres y nuestra vida de educadores.  Aunque es característica de los adolescentes, es un fenómeno que se expande cada vez más hacia otras edades: aparece de forma prematura y se prolonga en el tiempo (más allá de la adolescencia). Es una generación atravesada y recorrida por las nuevas tecnologías: han cambiado el formato de su subjetividad y procesan muchas cosas de manera distinta. Cambia lo superficial Cambia también lo profundo Cambia el modo de pensar Cambia todo en este mundo Cambia el clima con los años Cambia el pastor su rebaño Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño Cambia el rumbo el caminante Aunque esto le cause daño

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Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño JULIO NUMHAUSER: TODO CAMBIA  Algunos de estos caracteres se pueden sintetizar para poder entender las nuevas maneras de ser padres y educadores en los tiempos que corren. Y pensar también las nuevas pautas para la EVANGELIZACION.

CARACTERES DE LOS ESTUDIANTES – SUJETOS DE LAS NUEVAS GENERACIONES

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MULTIPLICAN LAS PANTALLAS Y EL USO DE TECNOLOGIAS

ATENCIÓN PUESTA EN MUCHOS FOCOS A LA VEZ (MULTITAREA)

CAMBIO CONSTANTE HIPERACTIVIDAD, SALTO DE TEMAS E INTERESES

ACCESO A LA TECNOLOGIA, AUNQUE CON DIVERSOS NIVELES DE CALIDAD (DESIGUALDAD)

TRABAJO SOLITARIO: ATENCION PUESTA EN LAS PANTALLAS Y EN LOS SONIDOS (ENCIERRO VIRTUAL)

DIFICULTADES PARA PROCESAR LAS MULTIPLICIDAD DE FUENTES DE INFORMACION PRIVILEGIAN LA COMUNICACIÓN VISUAL DIGITAL Y VIRTUAL

ESCASA MEMORIA, PORQUE LOS DATOS ESTAN SIEMPRE DISPONIBLES.

HABILIDAD VISUAL, MOTRIZ Y PERCEPTIVA EN EL MANEJO DE VIDEOJUEGOS

DISPONEN DE MUCHA INFORMACION PERO DE ESCASOS CONOCIMIENTOS

MORAL DESDIBUJADA CONFUSA Y SUBJETIVA BUSQUEDA DE LO TRASCENDENTE

NUEVO TIPO DE INTELIGENCIA MULTIPLE ASOCIADA A LA CREATIVIDAD

 Frente a este cambio manifiesto en los sujetos, en los alumnos de nuestro tiempo, la escuela responde con muchos de los caracteres de una modernidad que se ha desdibujado y que ha perdido relevancia. Recordar como contrastan caracteres de quienes habitan las aulas y tradiciones escolares puede contribuir a interpretar las situaciones conflictivas que viven los estudiantes y las familias, así como las dificultades que naturalmente padecen los educadores en el esfuerzo de todos los días.

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RESPUESTA DE LA EDUCACION ESCOLAR CONTRASTE CON LOS CARACTERES DE LOS SUJETOS

PANTALLA UNICA DOCENTE Y PIZARRON LIBROS Y CARPETAS

FOCO: PALABRAS DEL DOCENTES Y ACTIVIDADES PROPIAS DE LA CLASE

CONCENTRADOS EN UNA ACTIVIDAD COMPARTIDA Y SIMULTANEA 23

TRATA DE ASEGURAR LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES (¿LO LOGRA?)

TRABAJO COMPARTIDO Y TRABAJO INDIVIDUAL (NO SOLITARIO) ENCUENTRO DE PARES

ACCESO A LA CULTURA Y AL SABER PARA MULTIPLICAR LOS CONOCIMIENTOS

EJERCITACIONES PARA RETENER CONOCIMIENTOS FUNDAMENTALES

¿ACCESO A LAS NUEVAS TECNOLOGIAS? ¿PALABRAS O IMÁGENES?

RELACIÓN DIRECTA Y COMUNICACIÓN PERSONAL (¿AMOR PEDAGOGICO?)

PROCESO DE DESARROLLO Y ADQUISICION DE LOS CONOCIMIENTOS A PARTIR DE LA INFORMACION

PROPUESTA DE APERTURA A LOS VALORES, AL OBRAR MORAL, A LA TRASCENDENCIA

SE PRIVILEGIA LO INTELECTUAL AUNQUE SE RECONOCEN LAS DIVEESAS INTELIGENCIAS

• Conviene recordar, además, que la educación no es sólo una obligación para los niños y jóvenes de las nuevas generaciones. Obligación suena a imposición y a solapada conveniencia de la sociedad y de los estados (tal como sucedió en el siglo XIX y el siglo XX), cuando la educación era el instrumento para civilizar y moralizar, crear las condiciones de gobernabilidad de los súbditos, los habitantes, los ciudadanos. • Hoy la educación es un derecho de cuarta generación, los que apuntan a la calidad de vida: son los que efectivamente quieren garantizar que las anteriores generaciones de derechos se pueden ejercer no sólo para bien del estado y de la sociedad, sino para beneficio también de cada uno de los individuos. Y aquí se da un paso más: el bienestar general y la calidad de vida exigen otros contextos: se reivindica la integración generosa de la gran familia humana y considera la educación como condición necesaria (aunque no suficiente) de esta pretensión ideal. • Nos corresponde a nosotros – educadores – garantizar el ejercicio efectivo de estos derechos humanos, especialmente en los sectores en donde los mismos no logran ser descubiertos como derechos, como real posibilidad de humanización, de promoción integral.

10. LOS GRITOS DE LAS FAMILIAS Y DE LA EDUCACION

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• El Documento de APARECIDA habla de los GRITOS. ¿Por qué los GRITOS y no la palabra, la súplica, el pedido, el reclamo? Porque el grito tiene mucha más fuerza. Interpela, despierta, moviliza. • El grito de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” no delata la angustia de un desesperado, sino la oración del Hijo que ofrece su vida al Padre en el amor para la salvación de todos. (Documento Aparecida nº135) • El grito es una demanda, una exigencia, un llamado al crecimiento, a la conversión, al cambio, a salir de la comodidad de lo dado para construir lo necesario. Es poner énfasis, elevar el tono de la voz, llamar la atención, entusiasmarse. • ¿Cuándo gritamos? Cuando hay molestias, enojos, contratiempos, discusiones, pero también, cuando hay urgencia, compromiso, necesidad. Exige respuestas y no admite excusas. • ¿Cuáles son los GRITOS de la FAMILIA? ¿Cuáles los GRITOS de los nuevos sujetos, los estudiantes de las nuevas generaciones? ¿Cuáles son los GRITOS de la escuela y de sus educadores? • Si acercamos los oídos, podemos escuchar los GRITOS de las FAMILIAS: las de quienes confían sus hijos a las escuelas católicas y, también, las otras familias que no se acercan porque no pueden o no quieren hacerlo.  Ocúpense en serio de nuestros hijos, todos los días, y de todos, aun de aquellos que no son tan simpáticos, abiertos, comunicativos, dispuestos al trabajo escolar.  Eduquen en serio a nuestros hijos: no nos basta que estén controlados en una institución segura, porque necesitamos que nuestros hijos reciban educación de calidad, educación integral.  Cuiden a nuestros hijos, háganse cargo de sus vidas, de sus problemas, de todo lo que viven en un mundo tan complejo como el nuestro.  Conquisten el corazón y la inteligencia de nuestros hijos, con la forma de ser, con el hacer y con todo su saber: vuélvanse significativos para que ellos confíen en ustedes.  Tengan verdadera autoridad sobre nuestros hijos. No nos sustituyan sino complementen nuestra autoridad. Es bueno saber que nuestros hijos ven en ustedes personas a las que vale la pena escuchar, respetar y obedecer.  Dentro de lo posible, vuélvanse modelos imitables para ellos: en las actitudes, en el trabajo, en la disciplina, en el saber, en la forma de ser.  Ayuden a nuestros hijos a crecer, aunque les provoque molestia o dolor: adviertan, corrijan, ayuden, acompañen, alienten, prohíban.

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 Cuiden el buen uso de las palabras: que sirvan para alentar y fortalecer, no para agredir, menoscabar, destruir.  A pesar de las dificultades personales o del entorno, construyan día a día un futuro cargado de esperanza. Y transmítanselo a nuestros hijos.  Des-vívanse por lo que hacen para que nuestros hijos valoren lo que significa la tarea del educador. Sería bueno que alguno de ellos se entusiasme y siga el mismo camino que ustedes.  Construyamos juntos – padres y educadores - puentes sólidos, transitables para que podamos hablar todos el mismo lenguaje, teniendo como eje y referencia la educación y crecimiento de los hijos.  Cada uno desde su función – como directivos o como maestros o educadores - acompañen el crecimiento en la fe, anuncien y testimonien el evangelio.  Sean justos y sepan tratar a cada uno por lo que es: recuperen el sentido evangélico de la justicia (la del buen pastor, la del padre que aguarda al hijo).  Aunque nuestra familia no funcione, aunque nosotros no seamos los mejores padres, aunque encuentren defectos, sigan confiando en nuestros hijos y ayúdenos crecer también a nosotros.  Confiamos en ustedes, confíen en nosotros: pensemos que el verdadero maestro de todos es JESUS  Pero si acercamos el oído a los muros de las escuelas, a las galerías, a las reuniones o encuentros de docentes, también resuenan GRITOS que podemos escuchar. Son los GRITOS de las instituciones y sus docentes a los padres y a las familias.  Sean siempre adultos: obren constantemente como los padres de sus hijos, no como sus hermanos o sus amigos o sus cómplices.  Más que pre-ocuparse, ocúpense de sus hijos, dedíquenles a ellos su valioso tiempo, la palabra y la escucha, faciliten el entendimiento y el diálogo  Aprendan y atrévanse a corregir, a advertir, a prohibir, a castigar, a premiar: a decir si y a decir no.  Vayan creciendo como padres con el desarrollo de sus hijos. No los abandonen, no los ahoguen, déjenlos volar.  Sepan comprender que los eventuales conflictos entre ustedes no los libera de la responsabilidad como padres. Si decidieron tener hijos, deben asumir el compromiso hasta el final.  Ayuden a construir un puente con la escuela y con los docentes de sus hijos para poder hablar el mismo lenguaje y perseguir los mismos objetivos.

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 Todo lo que ustedes no hagan, no quieran o no sepan hacer, deberemos hacerlo nosotros en las aulas y en la escuela. Y no siempre lo haremos bien.  Confíen en nosotros, en los educadores de sus hijos para que podamos recíprocamente alimentar la fe en ustedes  Sepan ejercer el rol de padres, no se cansen, ni se bajen nunca de sus responsabilidades, por pesadas que sean.  Conquisten el lugar de autoridad y tengan el valor de mantenerla y de ejercerla siempre.  Otorguen un valor real a la educación y a la escuela, y no adapten las normas a la conveniencia, a la comodidad y a las circunstancias.  Respeten siempre la escuela y a sus educadores: de ustedes depende que los alumnos también valoren a quienes están a cargo de su educación.  Formen a sus hijos desde la primera hora, especialmente en sus hábitos, en las actitudes, en los valores.  Traten siempre de ser coherentes: exijan lo que ustedes hacen, hagan lo que dicen, cumplan lo que prometen.  Recuerde que ustedes son los primeros educadores en la FE y que al calor de la familia y del hogar se madura la presencia de Dios en la vida de los hijos.  Pero si recorremos los patios, las entradas de las escuelas, los bancos en las aulas, los celulares, las conversaciones y los correos, nos encontraremos con los GRITOS de nuestros alumnos que también tienen cosas para decirnos tanto a las familias, a los padres como a los educadores y a la escuela. No siempre están debidamente verbalizados pero con un poco de esfuerzo podemos decodificar todo lo que nos dicen.  Ocúpense de nosotros, piensen en nosotros, téngannos en un lugar de privilegio en sus agendas.  Para educarnos usen mensajes coherentes y no contradictorios: en lugar de pelearse o enfrentarse, pónganse siempre de acuerdo.  Traten de comprendernos: somos distintos, pertenecemos a esta época y manejamos códigos distintos.  Es verdad que hay muchas cosas negativas y peligrosas, pero no olviden que vivimos en un mundo inventado y manejado por adultos.  Esperamos de ustedes una buena propuesta educativa, seria, en serio, aunque no tengamos ganas ni capacidad para pedirlo.  Como padres o como educadores, hagan siempre las cosas con seriedad y responsabilidad: no todos los adultos son serios y responsables, y hacen las cosas bien

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 Queremos aprender mucho de ustedes: ayúdennos. Pero no olviden que también nosotros podemos enseñar algunas verdades.  No somos todos iguales (ni como hijos, ni como alumnos): es bueno recordarlo a la hora de condenar o de comentar las situaciones de los jóvenes de hoy.  Muchos de nosotros tenemos criterios religiosos o morales muy personales, relativos, subjetivos, pero muchos adultos siembran y alimentan con los hechos estos mismos criterios.  Hemos nacido en un mundo tecnológico: necesitamos que la educación hable ese que es nuestro lenguaje. Frecuentemente observamos que los cambios se están produciendo muy lentamente.  Tanto en casa como en la escuela pedimos que nos amen en serio. Si nos aman, van a lograr lo mejor de nosotros.  Necesitamos que nos ayuden a descubrir a Dios y a crecer en la Fe, y que todos ustedes nos muestren con sus convicciones el camino.  Todos estos gritos son llamados que nos interpelan, nos despiertan, nos proponen un clima de conversión, de necesario cambio. Implica un estado de “misión”, un verdadero compromiso personal, familiar, educativo para imaginar y construir un mundo nuevo.

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CONCLUSION
“América Latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa.(…) Ante esta situación, fortaleciendo la estrecha colaboración con los padres de familia y pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los alumnos y alumnas de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela. Ella está llamada a transformarse ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. En realidad, la cultura para ser educativa debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. De esta manera las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar, y verdades por descubrir.” (DOCUMENTO APARECIDA. Nº 329-330) BUENOS AIRES – MANAGUA. MAYO 2011 PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO7 norojor@cablenet.com.ar
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NORO JORGE EDUARDO: Doctor en Educación. Profesor en Letras. Profesor de Filosofía y Pedagogía. Especialización en Filosofía. Profesor en el nivel superior universitario y no universitario, en la formación de grado y de postgrado. Director de instituciones educativas. Responsable de capacitaciones, talleres, conferencias y participaciones en Jornadas y Congresos. Autor de varios libros, entre ellos: PENSAR PARA EDUCAR, ESCUELA POSIBLE, EDUCACION NECESARIA, FILOSOFIA, HISTORIA PROBLEMNAS VIDA . Autor de numerosos artículos en revistas especializadas y en sitios de internet. www.jorgeeduardonoro.conm.ar