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JORNADA DEL PSICOLOGIA – MAYO 2010 MATERIAL DE EXPOSICION Y TRABAJO

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“EL TEMA Y EL PROBLEMA DE LA VERDAD” EL PROBLEMA DE LA VERDAD EN EL DISCURSO DEL PSICOANÁLISIS Y EN EL CAMPO JURIDICO
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

 He elegido para comenzar un texto filosófico que no tiene el formato de los clásicos, sino un suporte que seguramente los clásicos hubieran utilizado si lo hubiera tenido disponible. Lo he elegido, entre otras razones, porque es una síntesis filosófica y porque me permite expresar mi propia concepción de la presencia y la filosofía en nuestros días. Es el guión original de una película conocida. “Estás aquí porque sabes algo, aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí ¿Sabes de lo que estoy hablando? ¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea. Está por todas partes incluso ahora, en esta misma habitación puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla, cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. ¿Qué verdad? Que eres un esclavo, igual que los demás, naciste en cautiverio naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar, una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix: debes verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad, después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul: fin de la historia. La historia acabarás y despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte o lo que hagan creer. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de los conejos. Recuerda: lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más: ¡Sígueme! ¿Alguna vez has tenido un sueño, Neo, que pareciese muy real? ¿Qué ocurriría si no pudieras despertar de ese sueño? ¿Cómo diferenciarías el mundo de los sueños del mundo de la realidad? No puede ser. ¿Ser qué? ¿Real? Tu aspecto actual es lo que llamamos una "auto-imagen residual. Es simplemente la proyección mental de tu yo digital. Entonces, ¿esto no es real? ¿Qué es "real"? ¿De qué modo definirías "real"? Si te refieres a lo que puedes sentir a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, entonces el término "real" son sólo señales eléctricas interpretadas por tu cerebro. Este es el mundo que tú conoces.” ANDY Y LARRY WACHOWSKI: MATRIX. GUION ORIGINAL. 1
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Cfr. En un conocido artíiculo, de ZIZEK Slavoj, “Matrix o las dos caras de la perversión. Aislar lo real”. Disponible en http://estafeta-gabrielpulecio.blogspot.com/2008/09/zizek.html, señala: “Desde otro punto de vista, Matrix también funciona como la “pantalla” que nos separa de la realidad, que hace que podamos soportar “el desierto de lo real”. Sin embargo, llegados a este punto, no debemos olvidar la radical ambigüedad de lo Real en Lacan: no se trata del último referente que ha de ser cubierto/aburguesado/domesticado mediante la pantalla de la fantasía. Lo real es también y primordialmente la pantalla misma, concebida ésta como el obstáculo que desde un principio

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 ¡Vaya tema, el de la verdad! Lejos de convertirse en un mero debate académico, atraviesa diversos y fundamentales momentos de nuestra propia existencia. En última instancia nosotros jugamos nuestra propia existencia, nuestras relaciones, nuestra vida en sociedad en torno al concepto de verdad. Que sea – además – un debate académico o un tema necesario de gnoseología, epistemología, lógica o filosofía contemporánea es solamente una consecuencia. No se transforma en problema porque tiene relevancia académica, sino que – como todos los temas de la filosofía – se convierte en problema porque tiene presencia y consistencia en la realidad. El verdadero problema a de la problema verdad, precisamente, radica en que no es sólo filosófico, que no pertenece de manera exclusiva al campo de las ideas, una situación que es propia de casi todos los temas del filosofar: por esa razón su carácter ontológico lo transforma en problema gnoseológico. Sin embargo – y creo importante señalarlo para justificar este discurso – a la filosofía le corresponde hacerse cargo de la totalidad, de la pluralidad de fenómenos y manifestaciones. Y ensayar alguna hermenéutica al respecto. Frecuentemente la filosofía (y la enseñanza de la filosofía) presenta respuestas a preguntas que no se han formulado, es decir: presenta temas como situaciones problemáticas de la filosofía, cuando en realidad son los abundantes y múltiples problemas del mundo real los que ponen en marcha el pensamiento y los temas de la filosofía. La verdad, el obrar, la consistencia del ser o el conocimiento no son sólo capítulos de los manuales de filosofía, sino sobre todo son demandas propias de nuestro humano y cotidiano existir. No se trata sólo de un problema metodológico, sino de la concepción y la constitución misma de la filosofía: porque no es lo mismo acceder a las respuestas, sin formularse las preguntas, que buscar las respuestas porque uno mismo se está formulando los interrogantes. Si para hablar del conocimiento o de la verdad recurrimos a ejemplos de la vida cotidiana y hacemos un uso escolar y ficticio del problema del conocimiento, seguramente los temas de la filosofía aparecerán como mínimos, innecesarios, ridículos. ¿Quién pone en cuestión la verdad de un buen almuerzo con amigo, el entorno laboral en el que estamos terminando una jornada agobiante o la desbordante presencia de una multitud en un estadio de fútbol en una final de campeonato? Pero, ¿qué sucede cuando alguien niega lo que todos sabemos como cierto, o cuando un hecho no puede ser esclarecido, o cuando se silencian los verdaderos motivos por los que se han tomado decisiones muy graves? Es necesario alimentar el filosofar con interrogante, y no calmar la ansiedad con respuestas a interrogantes que no inquietan a nadie.  Vamos a soslayar - en este desarrollo - los problemas clásicos que la teoría del conocimiento, suele discutir acerca de la verdad: (1) los criterios para descubrirla y corroborarla (correspondencia, revelación, conformidad, coherencia o utilidad), (2) la distinción entre la verdad y los estados subjetivos del espíritu frente a la misma (error, ignorancia, certeza, evidencia, opinión, duda) y también (3) la referencia a momentos de la historia del pensamiento (especialmente los albores de la modernidad) en que los debates en torno a la verdad se abonaron con agitados contextos históricos, ideológicos y religiosos.

siempre distorsiona nuestra percepción del referente, es decir, de la realidad exterior. En términos filosóficos, es en este punto en el que reside la diferencia entre Kant y Hegel: para Kant, lo real es el mundo de lo noumenal, que percibimos “esquematizado” gracias a la pantalla que constituyen las categorías trascendentales; por el contrario, para Hegel, como afirma de forma ejemplar en la introducción a su fenomenología, este salto que Kant hace entre el noumenos y las categorías trascendentales no existe. Hegel introduce tres términos: cuando una pantalla nos aísla de lo real, normalmente genera una idea de lo que es en sí mismo, más allá de la apariencia, de tal manera que la distancia entre apariencia y la cosa en-sí-misma siempre es algo ya dado para nosotros. Como consecuencia, si a la Cosa le restamos la distorsión de la Pantalla o la apariencia, perdemos la Cosa misma. Es por ello que para Lacan, que en este caso se ajusta a las ideas de Hegel, la Cosa en sí misma es, en última instancia, la mirada, no el objeto que se percibe. Así, volviendo a Matrix: Matrix misma es lo Real que distorsiona nuestra percepción de la realidad.”

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 Porque ciertamente el problema del conocimiento y de la verdad han despertado en la actividad indagadora de Sócrates, pero también se asoma en el fecundo trabajo de los sofistas, se aquieta y se adormece durante la Edad Media, irrumpe filosóficamente en la Edad Moderna, y se apropia de la Contemporaneidad. Pero especialmente en nuestro tiempo la verdad no es una discusión académica, no es simplemente un problema filosófico o un debate entre iniciados, sino que el tema y el problema de la verdad está instalado entre nosotros: fluye de los medios y despierta nuestra perplejidad y nuestras sospechas, se sienta a la mesa de nuestros debate, sacude nuestro pensamiento cuando tratamos de decidir qué es lo que en definitiva está sucediendo, se mete en las relaciones inter-subjetivas, brota en los discursos públicos, altera el funcionamiento de las instituciones, se cruza con los afectos, sacude la actividad de los jueces, el quehacer de tribunales y el trabajo de los abogados, surge en la lectura de una novela o en el desarrollo de una película, contamina las denuncias, los negocios, los reclamos, las demandas, juega con la vida y con la muerte. ¿Cuál es en definitiva la verdad de los hechos cuando escucho a las dos partes en conflicto defender con absoluta convicción sus versiones? ¿Fue el responsable de los hechos que se le atribuyen o no en verdad es inocente? ¿Me está diciendo la verdad o toda su vida es un engaño? ¿Puedo cerrar el negocio con tranquilidad o me estoy arriesgando porque hay aspectos que me despiertan dudas? ¿Me estarán diciendo la verdad o esta dolencia me conduce a la muerte? ¿Tanta gente que se manifiesta a favor de los que gobiernan se pueden equivocar o seremos nosotros los que estamos en el error? ¿No es engañoso ese discurso que con apariencia de verdad nos conduce al engaño?  Preferimos internarnos en un territorio menos previsible y seguro, en donde la filosofía dialogue con la realidad e intente apropiarse de las demandas del mundo y de los tiempos que vivimos. Allí el tema de la verdad despierta una serie de sentidos, resonancias y significados. Avancemos – como quien se arriesga en terreno incierto – buscando algunas respuestas o multiplicando dudas, sospechas e interrogantes.

01.LA VERDAD ES LO QUE SE MUESTRA, lo ostensivo, que siempre se manifiesta, lo que en un primer
momento se exhibe o finalmente se descubre y triunfa. La verdad tiene un poder en sí misma que lo ejerce con una fuerza irrefrenable. De alguna manera la verdad se convierte en lo dado de suyo, en lo que necesariamente se conoce y se reconoce. En esta línea existen una serie de relatos2 cuyo itinerario narrativo conducen siempre hacia la verdad. La verdad no se discute porque está allí y no se problematiza la eventual co-relación entre lo que llamamos realidad y su verdad (en el pensamiento o en la proposición). Este doble carácter del concordar se pone de manifiesto en la tradicional definición de la verdad: veritas est adaequatio rei et intellectus: la verdad es la adecuación de la cosa al conocimiento.

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Hablamos de relato en el marco de los debates postmodernos, como el sostén del pensamiento y la articulación secuencial de las ideas que requieren un eje expositivo que se asemeja a la construcción verosímil de las narraciones. En este sentido un tratado de filosofía o una teoría científica no son sino relatos.

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Hay una conocida frase popular que refleja esta versión: “La única verdad es la realidad o la única realidad es la verdad”. Aunque es una frase atribuida a Juan Domingo Perón, en realidad pertenece al realismo aristotélico-tomista que acompañaba muchas de las ideas del gobierno de mediados del siglo XX. El origen de la afirmación parte de la aceptación de los entes tal como nos son dados y no como una platónica copia o participación en el mundo de las ideas. Cuando Perón afirmaba que la única verdad era la realidad quería decir – filosóficamente - que lo importante es que el sujeto reconozca al objeto tal cual es: si lo reconoce, allí está la verdad. Entonces ¿cuál es la verdad? La realidad es el objeto y la verdad es lo que sujeto conoce del objeto. Y no hay discusión: al objeto se lo puede conocer muy bien. Es curioso porque Perón no lo dice desde un lugar académico, desde el llano o del simple descubrimiento, sino desde el poder, donde se establecen los estatutos de verdad. “La unidad verdad es la realidad” se puede traducir: “la realidad es la que yo quiero que ustedes vean y aprecien: cuando la descubran, se van a dar cuenta de que se trata de una verdad indiscutible.” La Frase se usaba (y se usa) para probar con los hechos las ideas o los proyectos, aun cuando esos hechos se vuelvan “visibles” sólo para quienes quieran verlos como tales. HEIDEGGER (2000) al introducir y problematizar la ESENCIA DE LA VERDAD3 señala que “lo verdadero, ya sea una cosa verdadera o una proposición verdadera, es aquello que concuerda, lo concordante. Ser verdadero y verdad significan aquí concordar en un doble sentido: por un lado como concordancia de una cosa con lo que previamente se entiende por ella, y, por otro, como coincidencia de lo dicho en el enunciado con la cosa. (…) Pero la verdad así entendida, la verdad de la proposición, sólo es posible sobre el fundamento de la verdad de la cosa, la adaequatio rei ad intellectum. Ambos conceptos esenciales de la veritas significan siempre un regirse de acuerdo con o conformarse a... y, por ende, piensan la verdad como conformidad o rectitud”. No hay una simple concordancia, sino que la cosa (rei) es lo que el intelecto previamente se disponía a encontrar de o en ella, lo que encontramos en el objeto es lo que el sujeto pretende encontrar en ella, lo que se dispone a descubrir. De alguna manera hasta esta posición mas tradicional termina provocando en nosotros algunas dudas y sospechas. Propongamos un ejemplo: “Hoy es un día maravilloso para que caminemos juntos”. Es una frase pronunciada por uno los miembros de una pareja. El concepto “día maravilloso” (intelecto) debe adecuarse al la cosa: pero el concepto “día maravilloso” puede representar para cada uno una idea distinta: “un día de sol junto al mar”, “una soleada mañana de otoño”, “un atardecer de verano en la montaña”, “un día de una lluvia suave”, “un mediodía del mas crudo invierno en el que el sol apoya su calor”. El objeto “día maravilloso” no es el mismo para todos los que buscan que se adecue a lo que el intelecto tiene pre-establecido en su interior. Y así podríamos decir lo mismo de: “la comida más exquisita”, “esto es la felicidad”, “el trabajo mas agradable”, “la mejor persona que he conocido”. De alguna manera (y aun cuando no estemos hablando de la actividad determinante del sujeto) uno descubre la verdad sobre las cosas, si encuentra en ellas lo que su intelecto previamente tiene por tal.

02.LA VERDAD RECLAMA UNA TAREA DE DESCUBRIMIENTO: la verdad no se deja ver como lo dado,
sino como lo oculto, lo no revelado. Aquí podemos utilizar el de “en-sí” o el noúmeno kantiano. Son los fenómenos los soportes de nuestro conocimiento, pero los fenómenos no agotan lo real, el ser, en sí. Hay algo allí que puede no sernos manifestado, no haberse convertido aún en fenómeno (o nunca se
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HEDEGGER M. ( 2000), Esencia de la verdad. Dispible: www.heideggeriana.com.ar/textos/esencia_verdad.htm

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convertirá en tal). Y allí puede morar la verdad, en un en sí noumenico al que intentamos abordar o al que nunca podremos arribar. Es un viaje hacia un puerto que puede siempre ir corriendo la orilla o desplazándose, ampliando lo que se nos revela hasta entregarnos el en sí para su definitiva contemplación. Y aquí asoman dos caminos igualmente transitable: el de la construcción del objeto a partir del caos fenoménico (la verdad está allí para que nosotros la armemos con la piezas que vamos acumulando) o el concepto de aleteia, de revelación "aquello que no está oculto", "aquello que es evidente", lo que es verdadero. del noúmeno al fenómeno. El problema, sin embargo, sigue anidado en esta posibilidad o imposibilidad que articula lo fenoménico con lo nouménico, entre lo que es en sí y lo que me es dado, entre lo que es para mi y debe ser presentado a los otros.4 La verdad de las cosas no siempre se me revela o no siempre se me revela inmediatamente: el sujeto se apropia – a través del fenómeno – del objeto, pero frecuentemente el objeto no se vuelve fenómeno o lo hace de manera paulatina. Por ejemplo: no todas las personas se dejan conocer. A menudo determinadas personas se cierran sobre sí mismas y no se dejan conocer: nunca se vuelven fenoménicas y requieren un trabajo esfuerzo por lograrlo: allí lo nouménico se puede ir revelando poco a poco, sin que definitivamente nos apropiemos de la verdad sobre los otros. Y sucede con determinados hechos, recuerdos o hasta frases, respuestas o comentarios que van adquiriendo lentamente sentido con el paso del tiempo. El problema de la verdad, en suma, radica en que no siempre la verdad está a la vista, indiscutible, pura, incontaminada, segura. No siempre la verdad-en-sí es una verdad-para-mí. Sino que, frecuentemente hay imposibilidades o – como afirma HEIDEGGER (2000) – también se le atribuyen al hombre falsedad y disimulo, mentira y engaño, estafa y apariencia, en resumen, todos los tipos posibles de no verdad. Por eso el proceso de des-cubrimiento implica “salir a buscar lo que aun no me ha sido dado”, pero también: luchar contra lo que se me opone, lo que frena mi acceso a la verdad. Y conviene recordar ciertas distinciones al respecto: (a) ERROR = es un concepto o un juicio equivocado. “Creo que no fui el último en ver a la persona desaparecida”. (b) la MENTIRA = es decir, simplemente, lo contrario a lo que uno cree, sabe o piensa. Es decir que el que miente, conoce la verdad y reconoce que no dice la verdad, sino que elige decir lo contrario. Por ejemplo: “Estuve allí, pero no he sido el autor de los hechos” aunque haya sido el autor de los hechos. (c) el ENGAÑO = es dar a la mentira una apariencia de verdad, presentar lo falso como verdadero para inducir a aceptar otra realidad. “Es verdad que estuve allí esa noche, pero – con seguridad - no fui el último en verla porque cuando me iba, alguien ingresaba al departamento”, aunque no haya visto ingresar a nadie y trate de construir una buena coartada.

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Hay un ejemplo muy particular que exhibe – en un contexto absolutamente distinto – esta eventual desarticulación entre lo que es en sí y lo que es para nosotros. Cuando TOMAS DE AQUINO en la Suma Teológica debe abordar el tema de las pruebas de la existencia de Dios, sabe que le preceden valiosos argumentos presentados por filosófos precedentes. Entre ellos, TOMAS sabe que el argumento de ANSELMO (el ontológico, según Kant, elñ argumento a priori) tiene un atractivo especial. En el articulo 1º de la Cuestión 2, en las Dificultades, reproduce el argumento: “Se llama evidente lo que se comprende con sólo conocer sus términos.(…) Pues sabido lo que significa este término, “Dios”, en el acto se comprende que Dios existe, porque con este nombre expresamos aquello mayor que lo cual nada se puede concebir, y más grande será lo que existe en el entendimiento y en la realidad que lo que sólo existe en el entendimiento. Por consiguiente, si por el hecho de entender su nombre existe Dios en el entendimiento, síguese que existe también en la realidad. Luego que Dios existe es evidente por sí.” Pero luego, al responder a as objeciones aclara: “Aun suponiendo que todos entiendan por el término “Dios”, algo mayor que lo cual nada se puede pensar, no por esto se sigue que entiendan que lo designado con este nombre exista en la realidad, sino sólo en el concepto del entendimiento. Ni tampoco se puede deducir que exista en la realidad, a menos de reconocer previamente que entre lo real hay algo mayor que lo cual nada se puede pensar, cosa que no reconocen los que sostienen que no hay Dios.” TOMAS anticipa lo que en su momento desarrolla KANT: Dios por ser DIOS debe ser aquello mayor que lo cual no puede existir, pero eso es NOUMENICO, para que se pueda probar su existencia se necesita que se vuelva fenoménico, por eso hay que recurrir a otras pruebas de la existencia de Dios. La VERDAD de Dios requiere un des-ocultamiento progresivo para lograr que se manifieste de manera mediata, indirecta, y asi com-probarla.

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No es lo mismo decir: “Me equivoqué”, “Me mintió”, “Me engañó”. En el primer caso soy yo el que he caído en error, el que no me he dado cuenta de la verdad, el que he tomado por válido lo que no era. Así por ejemplo: “Me equivoqué: pensé que era una persona y resultó otra completamente distinta”. En el segundo caso, alguien presenta como verdadero lo que no lo es, lo contrario a la verdad. “Cuando llegó nos dijo que había estado de viaje, aunque nunca había salido de la ciudad”. El tercero usa la mentira como una estrategia de engaño; “Primero se presentó como un hombre de negocio y luego como un reconocido empresario. Nos propuso una serie de negocios. Después supimos que había quebrado y estaba en la ruina”. De alguna manera puedo no mentir, no engañar, pero – al mismo tiempo - no decir la verdad o toda la verdad. Cuando en un juicio se le pide a quien testifica o declara: “¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?”, ¿qué le estamos pidiendo? ¿Qué no mienta o que diga todo lo que sabe? En realidad, el testigo dirá todo lo que crea o quiera decir. Es curioso: en el Decálogo Bíblico – no dar falso testimonio ni sentir - no se prescribe que haya que decir la verdad, sino que “no se debe dar falso testimonio contra el prójimo, no se debe decir lo contrario a lo que uno sabe, sino lo que se puede decir”. Uno no debe pasar falsamente como testigo, y el falso testigo es alguien que dice o afirma lo que no es o lo que no sabe. Por eso hay todo un esfuerzo – efectivo o inútil – por descubrir, por encontrar la verdad y, también, por des-ocultar, desarticular el engaño, el velo, la mentira, la ignorancia, el error para poder llegar a la verdad. Por ejemplo: si alguien me pregunta: “¿Vos estuviste con todos ellos en el Departamento?” Yo puedo afirmar: “No. No estuve allí con todos ellos”. No he dado falso testimonio, no he mentido, pero no he dicho la verdad. Los hechos investigados concluyeron en el Departamento (al que nunca llegué) pero yo había pasado toda la noche con casi todo el grupo pero en otros lugares, donde ya se pre-anunciaba lo que finalmente sucedió. Nadie me ha pedido que diga toda la verdad y no he mentido sobre lo que me han interrogado. Otra distinción semántica necesaria : mientras la verdad es lo que se predica de la correlación entre el pensamiento y el enunciado, y la realidad, los hechos, lo acaecido, lo objetivo, la veracidad es una cualidad del sujeto, una cualidad subjetiva o moral, propia de quien debiendo comunicar una verdad, efectivamente lo hace. “Sus dichos son veraces porque se atiene a lo que realmente ha sucedido”. Una noticia puede ser verdadera o falsa, y quien presenta, comunica o divulga una noticia veraz o mentiroso. Lo que el juez aprecia en los testigos en un juicio, es su veracidad con respecto a la verdad de los hechos sobre que deponen. Por eso a la verdad se le opone a la falsedad o al error, y a la veracidad la mentira o el engaño.5 Una cosa es la verdad de los hechos y otra la veracidad de los dichos. Los hechos puede haber sido esos u otros, pero los dichos son veraces si el responsable ha sido sólo y todo lo que sabía al respecto. Puede suceder que el testimonio de alguien sea veraz, pero que no se ajuste a la verdad de los hechos, porque lo que sabía de los mismos era solamente una parte y desde una perspectiva, por lo que no pudo lograr conocer la totalidad de lo sucedido. Y puede suceder que alguien mencione la verdad de los hechos pero sea engañoso en la versión. Por ejemplo: Versión 1: En el tiempo en el que estuve participando de la fiesta había muy alegre, corría abundante alcohol, pero nadie estaba consumiendo ningún tipo de drogas: por lo tanto no
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Puede trabajarse en concepto de VERDAD y de VERACIDAD que trabaja HABERMAS al proponer su ética discursiva: se trata de una ética formal, aún más procedimental que la kantiana, porque lo que da validez a una norma es el procedimiento por el que se llega a ella. Se trata de una ética mínima, pues no establece normas, sino que comprueba la validez de los actos. Nos propone un procedimiento de evaluación de normas y, en este sentido, se trata también de una ética negativa, pero que pretende ser universalistas. Lo determinante es la comunicación, el discurso, porque allí se juegan las decisiones. Por eso hay que distinguir la verdad de los hechos y la veracidad de los discursos, porque deberían transmitir la verdad y no el engaño. Cfr, por ejemplo: HABERMAS J. (2000), Aclaraciones a la ética del discurso. Madrid. Trotta.

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ningún hecho lamentable. Versión 2: La fiesta estuvo muy animada porque desde el principio circulaban bebidas alcohólicas en abundancia; cerca de la medianoche comenzaron a circular inesperadamente distintos tipos de drogas y finalmente se produjo el desenlace fatal. En la segunda versión el relato se ajusta más a la verdad, pero no es veraz, porque no dice (1) que había sido él quien había traído las sustancias tóxicas, (2) el desenlace fue consecuencia de una sobredosis: no decir toda la verdad puede significar - a veces - una manifiesta forma de mentira.

03.LA VERDAD LUCHA Y SE RESISTE: no quiere exponerse, abrirse, no quiere re-velarse, exhibirse y
busca todas las formas para permanecer oculta. Aquí no hay un sujeto que oculta o tergiversa o engaña. Es la verdad que no se muestra, sino que huye. Nietzsche dice: “no hay hechos, hay interpretaciones”, ¿dónde está la verdad? La verdad es una conquista, pero a veces no se deja conquistar, ni siquiera ofrece pelea. No necesitamos recordar lo que todos sabemos al observar la realidad (¿es la única verdad?) que nos rodea en diversos planos: los hechos, las versiones, las acusaciones, las eventuales evidencias se atrincheran y resisten cualquier posibilidad de conocer la verdad. Aquí aparecen dos manifestaciones: (1) el ser (o la versión) de los hechos impide acceder a la verdad, y sólo podemos avanzar por conjeturas, por aproximación, con la única certeza de que la verdad nunca la podremos conocer. En el plano de la administración de justicia ésta es una situación conocida. No se trata de la resistencia a hablar, a revelar, sino la imposibilidad: los que pueden exhibir la verdad no están y no han dejado testimonios. 6 (2) La otra expresión es la resistencia frente a la pregunta, la investigación, el saber: las palabras se clausuran, los discursos de cierran y el saber del que sabe desaparece. Cuando de alguien se afirma que “se lleva el secreto a la tumba” es alguien que sabe la verdad pero – por diversas razones – no ha querido revelarla. no ha podido o no tuvo a quien comunicarla. Y la verdad muere con él. Por ejemplo: (1) lo que puede haber sucedido en una casa o en una habitación en donde se produce la muerte de una persona. La posibilidad de un asesinato, de una pelea, de una muerte accidental o de un suicidio dividirá las hipótesis de investigación. En algunos casos no hay forma de dar con quien pudo haber estado con la víctima los últimos momentos; en otras, la versión de los hechos de los sospechosos no pueden probarse o refutarse; en el caso del suicidio – sin testimonios, indicios o mensajes – nunca se podrá conocer razones y detalles de lo acontecido; (2) en esta línea pueden encuadrarse determinadas decisiones políticas o históricas de las que han participado un número muy reducido de actores y que nunca han confesado detalles de lo acordado. (3) O también el indescifrable silencio que frente a determinados descubrimientos, confesiones o verdades, han guardado determinadas personas que conocemos y a las que nunca les hemos podido arrancar una palabra o un comentario. (4) hechos o “verdades presuntas” que están atravesadas por interpretaciones ideológicas o intereses que nunca permitirán que los hechos puedan mostrarse como ciertos, confiable, concluyentes.

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En los procesos de des-cubrimiento de algunas verdades el pensamiento no opera por revelación, deducción o inducción, sino por ABDUCCION: un proceso conjetural o hipótesis de búsqueda de la verdad. La abducción es un tipo de inferencia que se caracteriza por su probabilidad: la conclusión que se alcanza es siempre conjetural, es sólo probable, pero al investigador le parece del todo plausible. Es esa conveniencia, ese carácter intuitivo donde radica su validez y no en su efectiva probabilidad que tiene sólo una influencia indirecta. La abducción es aquella clase de operación que sugiere un enunciado que no está en modo alguno contenido en los datos de los que procede. Hay un nombre más familiar para ella que el de abducción, pues no es ni más ni menos que adivinar, hipotetizar, conjeturar. Un determinado objeto, hecho, versión, interpretación presenta una combinación extraordinaria de caracteres para la que nos gustaría una explicación. El que introduce el término y el procedimiento es PEIRCE. En este caso, el proceso de acceso a la verdad es un camino de búsqueda, de tanteos, de inclusión y de exclusión de probable respuestas. En muchos procesos cognoscitivos, el inicio es siempre una abducción, una hipótesis, un avanzar a través de indicios, que aportan novedad y creatividad al proceso.

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04.LA VERDAD ES UNA PRESENCIA INCOMODA, MOLESTA: es el sujeto el que no quiere acceder a la
verdad. Porque es molesta, porque es dolorosa, porque inquieta, hiere o destruye. La propia verdad, la verdad sobre sí mismo, la verdad sobre las personas que quiere o que lo rodean, la verdad sobre la realidad o la verdad sobre los otros. La verdad está allí, disponible: basta pensar serenamente en uno, hablar con alguien, preguntar, escuchar, acceder a un documento, a una puerta, a un archivo, leer. Pero no damos el paso, nos resistimos, algo interior nos bloquea, nos frena. Preferimos no saberlo, no descubrirlo, no correr los velos, no asomarnos (aun cuando sentimos conversaciones e imaginamos movimientos detrás de ella). “Siempre es triste la verdad y lo que no tiene es remedio” nos repetimos, corrigiendo la frase engañosa de la canción. ¿Para qué quiero saber? ¿Y después, qué? Y es posible, que en estas circunstancias, no desee o no me atreva a conocer mis verdades profundas, la verdad de los otros, lo que los otros son o la versión de nosotros que tienen los otros. Y además, si intuimos, o sabemos, o comprobamos que las verdades nos hacen mal, ¿para qué acceder a ellas? Tu verdad me hace mal. Mi verdad te hace mal: ¿Por qué renunciar a la tranquilidad, si es posible vivir con más comodidad en la ignorancia o en el engaño? La verdad es liberadora, pero comporta un riesgo, una carga de compromiso y de molestia. El paradójico: al mismo tiempo nos otorga seguridad y pero estratégicamente nos priva de ella. Por ejemplo: (1) ¿Es posible, conveniente, lícito, revelar la verdad, hacer conocer, la verdad a alguien que padece una enfermedad grave y cuyos síntomas y controles ya le han predeterminado el final? (2) “Habíamos sido hasta ese día una pareja feliz y una familia perfecta, ¿era necesario que aquella placentera noche de verano terminara en una confesión sobre una antigua infidelidad?” (3) Tienen el mejor recuerdo de sus padres, ¿por qué revisaron papeles y recuerdos que le han revelado un pasado que nunca pudieron imaginar? (4) “¿Para qué remover con preguntas algunas cuestiones incómodas de mi pasado?” (5) “¿Teníamos que enterarnos justamente ahora y después de tanto tiempo que toda la riqueza familiar había sido el fruto de turbios negocios de los abuelos?” (6) “No me resulta fácil reconocer que he sido adoptado y en circunstancias no tan claras, cuando siempre me sentí tan cómodo con la familia que tengo”.

05.LA VERDAD Y EL JUEGO DE LAS AMBIGÜEDADES. (1) A veces la verdad se oculta porque es una
estrategia al servicio de los propios intereses: entonces se vuelve instrumental y responde a maniobras de revelación y ocultamiento, silencios, simulacros, enmascaramientos. Un juicio, un negocio, la búsqueda o el ejercicio del poder suelen abundar en ejemplos. No hay verdad, sino juegos con la verdad, porque se la exige en los otros y se la niega en uno, se proclama como valor pero se lucha o se triunfa ocultándola. (2) Pero también la verdad entra en conflictos con el lenguaje, con las palabras. No podemos expresar la verdad. No logramos que los otros puedan entender nuestra verdad: “escucho tus palabras, pero no logro entenderte, interpretarte”. La verdad se mezcla con los juegos y las trampas del lenguaje. Y resuenan las voces de los sofistas, de Agustín, de Bacon o los filósofos del lenguaje. Si Para Wittgenstein – por ejemplo - el lenguaje y el mundo trastoca su relación tradicional porque los límites de uno determinan los del otro, podemos extender el sentido y afirmar que verdad y lenguaje se co-determinan. La extensión de la verdad depende de la extensión y uso del lenguaje. El lenguaje no sólo ocupa el lugar de la ontología sino el lugar del conocimiento, porque designar refleja al mismo tiempo el ser y el conocer. Hay lenguaje porque hay verdad para pronunciar, enunciar, desocultar. El lenguaje habla al hombre. La verdad se abre, acaece temporalmente, como evento lingüístico. Pero hay

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otros usos del lenguaje, por eso el lenguaje desoculta y revela, pero también encubre. El lenguaje también engaña, simula, miente, tapa, es un juego que sabe acomodarse a las circunstancias: convencer, argumentar, postergar, envolver en falacias y sofismas, es un lenguaje bastardo e instrumental que sabe funcionar como estrategia de dominio y que nos acompaña cuando decidimos habituarnos a los contextos y a negociar significados. Tal vez por eso, es necesario escuchar la frase de Wittgenstein: “Aquello sobre lo que no se puede hablar es mejor callar”. ¿Qué conviene decir? El DILEMA DEL PRISIONERO presenta un curioso ejemplo al respecto. He aquí una versión: Juan y su amigo Pablo han cometido un grave delito – importante tráfico de drogas – han sido detenidos y están en celdas separadas de los calabozos de la comisaría. Sin embargo, el comisario Miranda tan sólo tiene pruebas para acusarlos de tenencia en una cantidad superior a la normal. Como es un tipo muy ingenioso, decide negociar con ellos por separado y a cada uno le dice: “Sabemos que eres responsable de tráfico de drogas, y te corresponderían 10 años de cárcel por ello. Pero no tenemos aun todas las pruebas de ello y sólo te hemos podido detener por una tenencia exagerada. Con el juez que te ha tocado, ese delito suele implicar 3 años de condena. Hemos pensado en negociar contigo, y hacerte un favor si colaboras con nosotros: en todos tus delitos has tenido como pareja a tu amigo. Si lo denuncias y lo haces responsable del tráfico de drogas, y él permanece en silencio, cargaría con toda la pena y tú podrías salir libre. Por el contrario, si tú te callas y él te acusa, cargaras tú con los 10 años de cárcel. Si los dos permanecéis en silencio, cumpliréis condena por tenencia (3 años de cárcel). Si los dos admiten el delito de tráfico de drogas, les corresponderá los 10 años a cada uno”. Tanto Juan como Pablo tienen un día para decidirse. Hay un problema de verdad y un problema moral. De todas las opciones que le ofrecen, ¿cuál es la decisión racional? ¿Qué deberían hacer? (1) JUGAR CON LA VERDAD EN BENEFICIO PROPIO: Vamos a suponer que ambos prisioneros son completamente egoístas y su única meta es reducir su propia estancia en la cárcel. Como prisioneros tienen dos opciones: cooperar con su cómplice y permanecer callado, o traicionar a su cómplice y confesar. El resultado de cada elección depende de la elección del cómplice. Por desgracia, uno no conoce qué ha elegido hacer el otro. Incluso si pudiesen hablar entre sí, no podrían estar seguros de confiar mutuamente. Si uno espera que el cómplice elija cooperar con él y permanecer en silencio, la opción óptima para el primero sería confesar, lo que significaría que sería liberado inmediatamente, mientras el cómplice tendrá que cumplir una condena de 10 años. Si espera que su cómplice decida confesar, la mejor opción es confesar también, ya que al menos no recibirá la condena completa de 10 años, y sólo tendrá que esperar 6, al igual que el cómplice. Si, sin embargo, ambos decidiesen cooperar y permanecer en silencio, ambos serían liberados en sólo 6 meses. (2) MAQUINA DE LA VERDAD: El jugador puede tomar no dos, sino tres opciones: cooperar y hablar, no cooperar y callarse o, sencillamente, no jugar. La primera respuesta, la más lógica, en este caso es "no jugar", pues el prisionero carece de información suficiente para jugar correctamente: no sabe cuál será la opción de su compañero. No hay tal dilema, pues no es posible el juego. Si juega, se trata de una "apuesta", más que de una solución lógica. Pero pensemos que el prisionero en realidad está "jugando" con su carcelero, no con el otro prisionero. El carcelero le ofrece una opción. Para él, la mayor ganancia sería condenar al prisionero a la pena mayor, pues ése es su trabajo. Si logra condenar a los dos a la máxima pena, doble ganancia. El prisionero sabe eso, en el fondo. Sólo "jugaría" si supiera con toda certeza que el policía cumpliría su palabra a pesar de su confesión. Pero tampoco lo sabe. En realidad, prisionero-carcelero y prisionero-prisionero están jugando al mismo juego: verdad o mentira. En este caso, decir la verdad equivale a cooperar o a callarse. Pero un jugador sólo optará por la casilla "verdad" si sabe que el otro jugador también opta por la misma solución. En la vida real, eso no lo sabemos: hay que "jugar", es decir, arriesgarse. Todo se basa en la "relación de

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confianza" existente entre los dos jugadores, aun cuando el resultado final siempre será una apuesta y nunca una salida segura y confiable.

06.

VERDAD Y DISCURSO ÉTICO Y JURIDICO: La presencia o la ausencia de verdad habilita o clausura también el discurso moral: nadie se puede salvar o condenar sin re-conocer, sin aceptar alguna verdad que ordene el obrar. De alguna manera la verdad implica siempre un compromiso ético, y cuando se convierte en una simple estrategia o en un juego, se renuncia a tales criterios. En este sentido, mas allá de los discursos éticos, la verdad jurídica y legal es una verdad limitada por el respeto a garantías procesales y sus las reglas. Como consecuencia de ello, es una verdad que, como tal, corresponde a la realidad, pero no necesariamente a toda la realidad. La denominada verdad procesal es una construcción – que pretende ser objetiva – de la verdad, que no necesariamente coincide con la verdad de los hechos. Pero no debemos desconocer que no se trata de una búsqueda libre, desprejuiciada, ajena a intereses y objetiva, toda vez que el ejercicio de la legítima defensa tratará por todos los medios que la verdad de los hechos - en la medida en que perjudique a los eventuales responsables - debe ser borrada, perturbada, eludida, cuestionada. El descubrimiento de la verdad debe ser efectuado en forma lícita, porque la tutela de los derechos del individuo es un valor más importante para la sociedad que el castigo al autor del delito. Es preferible renunciar a la verdad o a toda la verdad, si para lograr lo que se pretende se estuviera conculcando un derecho fundamental del presunto autor responsable de los hechos. La verdad histórica cede ante la dignidad de toda persona, porque la búsqueda y el descubrimiento de la verdad no se merecen pagar cualquier precio, especialmente si ese precio implica renunciar a derechos fundamentales. Sin embargo, frecuentemente concluido el juicio, asignada las responsabilidades, es posible que alguno de los damnificados manifieste que nadie lo detendrá hasta el esclarecimiento de la verdad de los hechos, o que jueces y profesionales intervinientes mantengan sus íntimas convicciones con respecto a la verdad de los hechos. ¿Cuál es la verdad que se maneja en un juicio? No hay un solo derecho: no hay una sola verdad jurídica. Los diversos tipos de derechos suelen construir y exigir diversos tipos de verdades. No es lo mismo un juicio penal, comercial, civil o de familia, laboral. En algunos casos, hay que buscar la verdad; en otros hay que juzgar si lo que se exhibe como verdad es tal; en una el juez es más activo y comprometido; en otra actúa como espectador y árbitro entre actores que tratan de demostrar su verdad. El principio rector en materia probatoria es aquella inteligencia que permite obtener la mayor cantidad de elementos necesarios para acreditar la verdad de los hechos invocados de modos diversos por las partes, a fin de resguardar la adecuada defensa de los derechos en juicio y de otorgar primacía a la verdad jurídica. EL juez actúa conforme a derecho al tener por reconocida la verdad de los hechos pertinentes y lícitos referidos por la demanda o presentados por la fiscalía. La historia de las conductas humanas, y de los efectos que ella determina, es siempre más compleja, completa y variada de la que se puede probar, en un proceso. ¿Y qué se prueba? (1) Que los hechos procesalmente acreditados se encuadran en tipos penales preestablecidos en la ley penal y la norma; (2) que la realización de esos hechos típicos fue antijurídica, es decir, no armonizada con el ordenamiento jurídico; (3) que, sobre ambos supuestos, es en cada caso atribuible y reprochable a título de culpabilidad la acción criminal al acusado, sea como autor (mediato o directo), instigador, cómplice o encubridor; (4)la valoración de culpabilidad, es decir el grado de libertad física y moral que tuvo el acusado al momento de realizar la acción típica del caso, y, por ende, la posibilidad de ajustar su conducta a derecho, ya

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que uien no tiene opción no decide nada. (5) El análisis sobre la existencia de la opción debe considerar, además, las particulares capacidades del sujeto y el contexto en que actuó, teniendo como referente al ciudadano normal y no situaciones de excepción. (6) el proceso que se siguió en la investigación y en las pruebas, certificando que el mismo formalmente fue ajustado a derecho.7

07. LA

VERDAD SE MUESTRA COMO OBJETIVA E INDISCUTIBLE: La concepción clásica de la verdad trabaja fundamentalmente con la posesión de la verdad y no con la búsqueda de la verdad. Cuando la verdad se posee, se puede defender, administrar, enseñar, sistematizar, legar, transmitir: nos pertenece y definimos territorio en el que mora y rechaza por heterodoxo a quien no la acepta o no la reconoce. La posesión arma trincheras, la indagación construye caminos. Cuando la verdad se busca, el propósito consiste en llegar, en acceder a ella, con la íntima convicción de que la búsqueda puede ser eterna, cíclica, espiralada, O que nos regala periódicos oasis, rodeados de desiertos infinitos: a veces creemos que ya la alcanzamos y – como el horizonte – siempre se desplaza y se transforma, en una reencarnación de Sísifo o del Prometeo encadenado. De alguna manera uno elige la seguridad de la posesión o el riesgo de la búsqueda, goza custodiándola o disfruta des-cubriéndola. Las verdades religiosas son verdades, verdades indiscutibles y dogmáticas, verdades a las que cada uno se somete o se ata por fe y respondiendo a sus propias convicciones. Las verdades religiosas y dogmáticas no se someten a juicio, sino que se aceptan como parte de la creencia y exigencia para pertenecer a una determinada religión (ortodoxia). Quien discute la verdad del dogma, quien pretende negar su veracidad, se excluye de la comunidad de los creyentes y se transforma en heterodoxo. Las historias de las religiones han exhibido luchas por verdades o por la formulación de las verdades: cuando las mismas se consolidan y se convierten en un credo, el dogma funciona como una verdad absoluta. El problema surge cuando la verdad de la religión abandona el territorio de los dogmas y aplica similares criterios para otros: obrar moral, conocimiento del mundo, ciencia, filosofía. A veces la seguridad de las verdades dogmáticas quiere contagiar a otros campos en donde las verdades son provisorias, borrosas, complejas, históricas.

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“El primer testimonio de la investigación de la verdad en el procedim iento judicial griego con que contamos se remonta a la Ilíada. Se trata de la historia de la disputa de Antíloco, y Menelao durante los juegos que se realizaron con ocasión de la muerte de Patroclo. En aquellos juegos hubo una carrera de carros que, como de costumbre, se desarrollaba en un circuito con ida y vuelta, pasando por una baliza que debía rodearse tratando de que los carros pasaran lo más cerca posible. Los organizadores de los juegos habían colocado en este sitio a alguien que se hacía responsable de la regularidad de la carrera. Homero llama a este personaje, sin nombrarlo personalmente, “testigo”, aquel que está allí para ver. La carrera comienza y los dos primeros competidores que se colocan al frente a la altura de la curva son Antíloco y Menelao. Se produce una irregularidad y cuando Antíloco llega primero Menelao eleva una queja y dice al juez o al jurado que ha de dar el premio que Antíloco ha cometido una irregularidad. Cuestionamiento, litigio, ¿cómo establecer la verdad? Curiosamente, en este texto de Homero no se apela a quien observó el hecho, el famoso testigo que estaba junto a la baliza y que debía atestiguar qué había ocurrido. Su testimonio no se cita y no se le hace pregunta alguna. Solamente se plantea la querella entre los adversarios Menelao y Antíloco, de la siguiente manera: después de la acusación de Menelao y de la defensa de Antíloco Menelao lanza un desafío: “Pon tu mano derecha sobre la cabeza de tu caballo; sujeta con la mano izquierda tu fusta y jura ante Zeus que no com etiste irregularidad”. En ese instante, Antíloco, frente a este desafío, que es una prueba, renuncia a ella, no jura y reconoce así que cometió irregularidad. He aquí una manera singular de producir la verdad, de establecer la verdad jurídica: no se pasa por el testigo sino por una especie de juego, prueba, por una suerte de desafío lanzado por un adversario al otro. Uno lanza un desafío, el otro debe aceptar el riesgo o renunciar a él. Si lo hubiese aceptado, si hubiese jurado realmente, la responsabilidad de lo que sucederla, el descubrimiento final de la verdad quedaría inmediatamente en manos de los dioses y sería Zeus, castigando el falso juramento, si fuese el caso, quien manifestaría con su rayo la verdad.” (FOUCALT (1973), La verdad y las formas jurídicas. Conferencia segunda)

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Particularmente en el DISCURSO DE LAS CIENCIAS la verdad funciona como posesión y búsqueda, de manera ostensiva y también heurística, pero siempre como ámbito de certezas, evidencias, demostración y pruebas. La verdad es segura y paradójicamente provisoria e histórica. Y ésta es una verdad que suele tener más feligreses que muchas religiones. En las ciencias opera un particular sentido de la verdad. Lo dicho por las ciencias es siempre lo verdadero: es verdadero lo que dice el físico, el astrónomo, el biólogo, el antropólogo. Consideramos verdadero lo que señala, diagnostica y receta el médico o los discursos profesionales. Y sin embargo la ciencia misma se sabe con una verdad provisoria. Retoma el concepto griego de Aletheia: las cosas se manifiestan, la realidad (nouménica) se revela y se deja atrapar de manera progresiva. Por eso la ciencia sabe que su verdad tiene un límite histórico, no porque se la convierta en error, mentira o engaño, sino simplemente porque a la verdad de hoy se la sustituye por otra verdad. En la medida en que la realidad se nos revela o se deja entender o interpretar (el universo, el tiempo, la materia, el cuerpo humanos, las enfermedades) las ciencias avanzan. Confiamos en nuestras teorías científicas y las juzgamos verdaderas porque describen eficazmente el mundo, pero al mismo tiempo estamos convencidos de la necesaria sustitución de las verdades actuales por verdades futuras. Esta curiosa expresión de fe en la verdad racional de la ciencia parece depositada en un espacio o posición formal, que será habitada en cada época o momento histórico por diversas teorías, todas igualmente ajustadas al estatuto de la verdad pero provisorias, sustituibles. Por ejemplo, la verdad sobre el ordenamiento del sistema solar y el universo fue tal hasta el siglo XV, pero el heliocentrismo de Copérnico y los sucesivos aportes de Kepler, Galileo y Newton construyen otro sistema de verdad. La geometría euclidiana fue verdad indiscutible hasta que en el siglo XIX aparecieron las geometrías no-euclidiana: ambas construyeron un nuevo cuerpo de verdades, trabajando con dimensiones distintas. La física moderna fue recreada como tal por la física contemporánea. La biología produce revoluciones en el tema de herencia, la evolución, el descubrimiento del ADN. Hay una verdad científica que opera como tal hasta que otro paradigma construye otro sistema de verdad, la que tiene todo el valor de verdad hasta que alguien produzca un desplazamiento, una revolución en el conocimiento. No es menos verdadero porque puede ser desplazada, sino que es verdad confiable y segura, pero mantiene abierta siempre la posibilidad de avance y mejora.

08.LA VERDAD COMO UNA CONSTRUCCIÓN SUBJETIVA Y PRODUCCION COLECTIVA: las verdades – en
la medida en que son tales – puede ser construcciones subjetivas y arbitrarias en la que cada sujeto arma un mundo a la medida, y construcciones colectivas en las que se opera por discusiones y consensos. Pero en uno y en otro caso, una verdad puede ser relativa. La verdad no es mas verdad porque la piense uno o porque la proclame una multitud (Vox populi, voz dei). Unos y otros pueden expresar o contrariar la verdad. El fantasma de la imposibilidad de aprehender la realidad o de poder expresarla es una isotopía entre los problemas del conocimiento y juega con la posibilidad de las construcciones subjetivas y arbitrarias de los mundos más diversos8. A su vez, el juego de las interpretaciones, el peso de las ideologías y la voluntad de poder ponen en cuestión el criterio de
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Es uno de los fantasmas que debe alejar KANT cuando le otorga un poder constitutivo al sujeto y sus categorías, pero se asegura que la APERCEPCION TRASCENCENTAL haga coincidir a todos los sujetos en la constitución de los objetos. El tema había sido anticipado por DESCARTES (hipótesis del genio maligno) y CERVANTES (espíritus engañadores).

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verdad como un producto de aprobación universal. Especialmente la mirada distorsionadora de las ideologías renuncia a la verdad, para defender e imponer una versión de la misma, que se asume como sesgada y arbitraria, aunque necesaria. Como para el tema del obrar moral (lo bueno o lo malo), en algunos opera una tendencia a un relativismo gnoseológico por el que lo verdadero es una construcción subjetiva, pero no lo es por privilegiar al sujeto en la necesaria co-relación sujeto – objeto, sino porque la verdad depende del sujeto y será verdadero todo lo que le convenga a cada individuo y dejará de serlo cuando le resulte molesto. El relativismo epistemológico es una posición filosófica o pragmática en la que el conocimiento y reconocimiento de la verdad no se basa en una referencia objetiva y compartida por todo, sino en una construcción subjetiva y arbitraria tomada por válida por el sujeto. En los orígenes están las estratégicas posiciones de los sofistas, cuyos mecanismos argumentativos en la formación de los ciudadanos - que defendían sus leyes y derechos en las polis griegas - los obligaba a construir todo tipo de argumentos, entre ellos, el subjetivismo gnoseológico. En esta posición no hay una medida, una referencia objetiva para construir la verdad: todo se ajusta a la subjetividad humana. Este relativismo puede también interpretarse como la particular condición que tienen los seres humanos para interpretar la realidad y la verdad según los condicionamientos psicológicos, las historias personales y las propias experiencias. Reconocer o negar la verdad es un juego de tácticas y estrategias que puede utilizarse en un negocio, en un juicio, en una declaración, en una relación o en cuestiones cotidianas. Tergiversa todos los acuerdos e imposibilita las relaciones intersubjetivas, ya que todo depende de las circunstancias. Por su parte, como construcción colectiva – especialmente como producto de las ideologías – las verdades se proclaman y se imponen: no se buscan, ni se descubren, ni se prueban, sino que aparecen quienes las piensan por todos, las anuncian, las revelan, las formulan, las establecen, y se convierten en verdades indiscutibles en determinados marcos sociales, porque la generalidad les otorga el debido respaldo. Así por ejemplo: las guerras de religión, el exterminio de determinadas etnias, las esclavitud de razas, la condena y exclusión de sectores sociales, las proclamas políticas de movimientos, la arbitraria atribución de bienes y males a grupos sociales. Parece inexplicable que la población no haya reaccionado – en diversos momentos de la historia – frente a aberraciones evidentes, pero no lo hicieron, porque en realidad no podían “ver” más allá de las verdades proclamadas.

09.VERDAD Y EL CRUCE CON LAS CONJETURAS, LA FICCION Y LA VEROSIMILITUD. Podemos discutir la
oposición entre la verdad y la ficción, entre lo verdadero y lo verosímil. La verdad no es necesariamente lo contrario de la ficción o lo ficticio, lo conjetural o lo verosímil: cuando optamos por la práctica de la ficción – y seguimos aquí a JUAN JOSE SAER (1997) - no lo hacemos con el propósito turbio de tergiversar la verdad. Aun con la mejor buena voluntad, atribuyendo a la verdad el campo de la realidad objetiva y a la ficción la dudosa expresión de lo subjetivo, persistirá siempre el problema principal, es decir la indeterminación de que sufren no la ficción subjetiva, relegada al terreno de lo y que no siempre pueden dar pruebas de su eficacia. ¿Hasta que punto una biografía, un ensayo o una autobiografía reflejan la verdad? En nuestro tiempo y en un mundo cruzado por construcciones ficcionales y mundos virtuales, la realidad y la verdad parece desaparecer. Sin embargo son los soportes con que trabajan el arte, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías. Pero no se producen o se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la verdad, sino justamente para poner en evidencia el carácter complejo de toda realidad que rehúye el tratamiento limitado a lo verificable que siempre implica una reducción abusiva y un empobrecimiento. Al dar un salto hacia lo inverificable o posible, virtual o conjetural, la ficción multiplica al infinito las posibilidades de

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tratamiento. No vuelve la espalda a una supuesta realidad o verdad objetiva: muy por el contrario, se sumerge en su turbulencia, desdeñando la actitud ingenua que consiste en pretender saber de antemano cómo esa realidad está hecha. 9 Noticias, hechos, anuncios, películas, documentales, mundos virtuales, relatos, guiones o argumentos se han encargado de con-fundir realidad y ficción. No se sabe cuál es el límite entre la verdad, lo verosímil, lo conjetural y lo ficcional. Y no se sabe porque en realidad no queremos o no podemos establecer líneas divisorias. Los parámetros espacio-temporales, los escenarios culturales, las nuevas tecnologías y los cruces de ideas han mezclado los ámbitos: no sabemos si se ha transformado en real lo virtual o se trata de una construcción virtual lo real; no sabemos si es una vida de novela o es una existencia efectiva, no sabemos si es una catástrofe natural o una invención fílmica atravesada por efectos especiales, no sabemos si las guerras reales que se transmiten por cadenas televisivas responden a las guerras reales o son fragmentos de videos olvidados o nunca estrenados. Para quienes viven en soportes digitales, la vida misma se les digitaliza y no hay espacio para la verdad. La literatura, el cine, las creaciones regalan innumerables ejemplos. Pero hay dos ejemplos que merecen ser señalados: (1) JULIO CORTAZAR y su curioso cuento “NO SE CULPE A NADIE”. (2) BORGES que disfruta cruzando realidad con ficción o envolviendo la ficción con apariencias de referencias verdaderas. EMMA ZUNZ es un buen ejemplo: (…) Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior, ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la Justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la Justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así. Ante Aarón Loeiventhal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad, pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se
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La ficción no es, por lo tanto, una reivindicación de lo falso. Aun aquellas ficciones que incorporan lo falso de un modo deliberado o fuentes falsas, atribuciones falsas, confusión de datos históricos, con datos imaginarios, lo hacen no para confundir al lector, sino para señalar el carácter doble de la ficción, que mezcla, de un modo inevitable, lo empírico y lo imaginario. Esa mezcla, ostentada sólo en cierto tipo de ficciones hasta convertirse en un aspecto determinante de su organización, como podría ser el caso de algunos cuentos de Borges, está sin embargo presente en mayor o menor medida en toda ficción, de Homero a Beckett. La paradoja propia de la ficción reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad. (…) La ficción se mantiene a distancia tanto de los profetas de lo verdadero como de los eufóricos de lo falso. Novela es una epopeya subjetiva en la que el autor pide permiso para tratar el universo a su manera; el único problema consiste en saber si tiene o no una manera; el resto viene por añadidura. SAER J.J. (1997), El concepto de ficción. Buenos Aires. Espasa- Calpe / Argentina. No podemos dejar de señalar la estrategia de mentira-verdad que utiliza CERVANTES (en un libro que tiene como eje precisamente el problema de la verdad y de la ficción o la locura) para restarle veracidad a su producción y entregarle la responsabilidad a CIDE HAMETE BENENGUELI, estrategia que le sirve para ocultar sus ideas y denuncia, demorar el argumento, perdonarse ciertos olvidos y errores. BORGES hace lo propio en muchos de sus cuentos, ocultando su identidad detrás de académicas o históricas referencias para construir un referente más confiable o satisfacer al lector inquieto por el desarrollo o el desenlace de las historias.

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desplomó como si los estampidos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y en ídisch. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que había preparado (“He vengado a mi padre y no me podrán castigar...·”), pero no la acabó, porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca si alcanzó a comprender. Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con otras palabras: Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté... La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.

10. LA

BUSQUEDA DE LA VERDAD SE MULTIPLICA EN VARIADAS DIRECCIONES: De manera muy sumaria, podemos hacer una enumeración de los ámbitos en los que la verdad debe aparecer y. frecuentemente, resulta problemática: (1) sobre el mundo y la realidad (fueron las discusiones de la formación del pensamiento moderno); (2) sobre lo religioso y lo trascendente; (3) sobre los otros; (4) sobre uno mismo; (5) sobre los hechos, sobre la fugacidad de lo que acontece, y sobre sus versiones e interpretaciones; (6) sobre las palabras, los mensajes, los discursos; (7) sobre el pasado: la verdad y la memoria. En este sentido es importante que cada individuo y cada pueblo se encuentren en capacidad de poder contar su historia, contar-se de manera activa y pese a la fragmentación de la historia a la cual se ven confrontados. 10
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RICOEUR aborda el terma de la memoria y lo hace en términos ético que suponen un salto cualitativo sobre la verdad y el ejercicio de la justicia. Pone sobre la mesa de la memoria un debate sumamente complejo, pero muy interesante. RICOEUR Presenta como un problema moral el compromiso de no olvidar para conservar las raíces, tradiciones y huellas de las víctimas de violencia histórica, pero también propone evitar la amenaza política de la Memoria: en vez de poner acento sólo en los hechos del Pasado, es oportuno pensar en las promesas incumplidas del mismo, que posibiliten habilitar el Futuro. En esta línea (1) propone narrar sobre los acontecimientos fundadores de nuestra propia identidad colectiva como si fuésemos otros y así evitar los prejuicios de la memoria colectiva que puede crear o creerse una única historia oficial. (2) Es necesario interpretar la Memoria como una carretera por la que el pensamiento va junto al sentimiento del pasado al futuro y viceversa. Para eso, asume el concepto heideggeriano de deuda, como una carga del pasado a la que se debe hacer frente en el futuro, y elabora una FENOMENOLOGÍA DE LA DEUDA. Ésta tiene siempre primero en cuenta el efecto retroactivo del Futuro sobre el Pasado, que los hechos son imborrables y no los podemos deshacer, pero podemos cambiar el sentido de lo que sucedió, porque el sentido no está fijado de una vez y para siempre como sí lo están los hechos. Y en esta dirección Ricoeur propone una posible exención de la deuda. (3) Hay además, un cambio de lógica: pasar de la lógica jurídica de la equivalencia a la lógica de la desproporción: el hombre, como ser libre e íntegro, no puede, no debe ser reducido a su acción. Entonces, mientras la equivalencia se basaba en la adscripción de la acción a su agente, y

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El tema de la memoria genera también un debate en torno a la verdad y las diversas “versiones del pasado”, de la historia, porque también aquí la verdad es molesta, inquieta, combativa, remueve hechos que muchos no quieren recordar ni reconocer. Esa memoria puede volverse también subjetiva, fragmentaria, tendenciosa, o lugar por lograr un esclarecimiento integral. Los considerandos y fundamentos de un documento colombiano es muy elocuente al respecto: “Los crímenes de lesa humanidad que se han registrado y documentado, además de inscribirse dentro de políticas sistemáticas que buscan sustentarse en falsas razones que no resisten salir a la luz porque se evaporarían inmediatamente, también implican, cada uno de ellos, atentados más específicos contra la verdad. Si la verdad objetiva se entiende como concordancia entre la realidad y el conocimiento, o sea, entre los hechos sucedidos y los hechos conocidos, los victimarios tratan siempre de impedir esa verdad construyendo numerosas obstáculos y trampas para que los hechos, tal como suceden, no puedan ser conocidos ni por los familiares o allegados de las víctimas ni por la sociedad en general. Ese camino entre los hechos y su conocimiento sufre bloqueos, manipulaciones, desvíos, ocultamientos, acomodos y camuflajes, con miras a que lo que se conoce no coincida con lo que sucedió. Algunas de esas trampas son (1) Se oculta o cambia la identidad de los victimarios, ya sea utilizando para perpetrar los crímenes lugares secretos, solitarios o privados, las noches o los días no laborables, o el camuflaje bajo capuchas, vendas, vehículos sin placas o “robados”, órdenes verbales y no escritas. (2) Se oculta o cambia también la identidad de las mismas víctimas, trasladando sus cadáveres a sitios desconocidos o arrojándolas a los ríos; mutilándolos; relacionando a las víctimas con circunstancias completamente ficticias, como falsos enfrentamientos, o colocándole a los cadáveres uniformes de combatientes, armas o panfletos ajenos a las víctimas (“desaparecidos = no existentes”). (3) Se transforma el escenario del crimen, ya con objetos o elementos que falsifiquen los hechos; ya retirando rápidamente a los agentes oficiales que controlaron la seguridad de los victimarios mientras actuaban; ya controlando el recaudo de las pruebas inmediatas, impidiendo que las que podrían ayudar a identificar a los victimarios pasen al expediente, o introduciendo otras que desvíen la investigación hacia falsos escenarios o móviles (mediante falsos testigos o falsas acusaciones contra las víctimas). (4) Se han crean estructuras permanentes que hacen prevalecer la solidaridad de cuerpo sobre la verdad moral, cuando los victimarios son juzgados por sus propios superiores, compañeros o camaradas, y éstos niegan, ocultan o cambian lo que saben, para absolverlos. (5) El testimonio de quienes forman parte del entorno de las víctimas, se ha visto atrapado entre la amenaza y el soborno, debiendo ponerse muchas veces en dilema con el instinto de conservación, pues cada vez con mayor frecuencia, decir lo que se sabe equivale a firmar su propia sentencia de muerte. (6) Frecuentemente los funcionarios judiciales logran aplacar su conciencia y eliminar de ella todo escrúpulo, cuando los fallos o sentencias que emiten

proponía, por medio de la imputación, culpar y penar al sujeto en virtud de la acción cometida y reputada malvada, la nueva perspectiva abierta por la antropología nos invita a separar la acción del agente, y a pensar que cada sujeto es mucho más que sus acciones (por malas que sean o hubieran sido). (4) En este desligar el sujeto de su acto se pone en juego toda la posibilidad del perdón, porque mientras el aspecto jurídico pone el acento en la acción, la nueva lógica pone el acento en el hombre más allá de su acción. Es necesario proponer un salto ético – que tiene como base una nueva antropología – por el rescate pleno de la memoria no renuncia a un olvido generoso para renacer en una memoria reconciliada. (5) Como existe una carga moral del herido, será sólo él quien pueda optar por acusar al culpable como irreversible o perdonar al culpable para liquidar la deuda, hacer una reinterpretación y convertir el antiguo y heredado sentido del acontecimiento por uno propio. (6) Para lograr esto es necesario someter la tradición a la crítica histórica y elaborar un "perdón difícil". Sólo mediante él podríamos abrirnos a otras promesas procurando olvidar sentidos ya dados y aceptando ser un deudor insolvente. La reinserción en la sociedad se logra recién cuando se alcanza un perdón judicial y político. RICOEUR P. (2000), La memoria, la historia y el olvido. Fondo de Cultura Económica. RICOEUR, Paul (2004) La Lectura del Tiempo Pasado: Memoria y Olvido. Madrid. Ed. Arrecife

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se contradicen crudamente con los contenidos de su conciencia. Se tranquilizan tratando de convencerse a sí mismos de que la única “verdad” que deben respetar es la que se construye durante el proceso (la “verdad procesal”), que es el producto de todas las violencias, sobornos, amenazas, terrores y actos de corrupción que se activan durante el proceso para confeccionar ese producto. Se tranquilizan tratando de convencerse a sí mismos de que la “Justicia” es un conjunto de reglas de juego, que en nada tienen que ver con la ética personal del mismo funcionario, ni con su capacidad de análisis de los contextos, ni con sus opciones frente a un futuro, ni con sus tomas de posición frente a la acción histórica de los humanos. Así, desconectando la búsqueda de la verdad del contexto, móviles, intereses y proyectos en que se inscriben los crímenes, y centrando esa búsqueda en pruebas exclusivas que podrían conectar a un actor individual con una acción puntual, los victimarios consiguen que la búsqueda de la verdad se limite justamente a los trayectos del camino que ellos han logrado bloquear. Entonces a la búsqueda de la verdad le queda vedado incursionar en el campo de las fuerzas, intereses y proyectos que generan los crímenes, para que nunca sea posible bloquear su fuente generadora y para que siempre se puedan seguir amparando en la oscuridad y garantizar su continuidad. Acercarse a la verdad de los crímenes de lesa humanidad es, ante todo, hacer un esfuerzo por leer y destapar la lógica represiva que los produjo, y para lograr esto, es necesario profundizar en los contextos; en las opciones de las víctimas y sus proyectos; en el discernimiento de intereses que estaban en juego al ser perpetrados los crímenes; en las constancias represivas de los victimarios; en las solidaridades existentes entre los poderes y en la lógica de las cadenas de mando; en el análisis de los controles territoriales; en las rutinas del ocultamiento y la tergiversación que los mass media vehiculan; en las dinámicas del terror y sus secuelas así como en todos los efectos que los crímenes pretendían causar. Hay que decir con firmeza que aunque los victimarios logren bloquear exitosamente los caminos más inmediatos y cortos para establecer el vínculo entre un actor individual y una acción criminal, con ello no logran, sin embargo, anular LA VERDAD INTEGRAL de los crímenes de lesa humanidad, la que en este proyecto intentamos rastrear, que se esclarece al profundizar en todas las dimensiones antes enumeradas. Los victimarios y los funcionarios judiciales seguirán exigiendo las “pruebas” que ellos saben que están bloqueadas. Seguirán presionando a quienes conformaban el entorno social y familiar de las víctimas para que rindan testimonio, sin importarles nada los cercos de terror en que están atrapados; y sin que les preocupe lo más mínimo el que los victimarios hayan bloqueado o manipulado de antemano lo que en condiciones normales hubiera sido dado conocer. A pesar de todo, exigen que solo se llame “verdad” a la “verdad procesal”, y “justicia” a los resultados de procesos tan profundamente viciados, que por añadidura se han logrado deshacer de la ética. Por todo esto, el aparato judicial ya no produce ni Verdad ni Justicia.”11

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LA VERDAD ES TAMBIÉN (O ES ANTE TODO) UN INSTRUMENTO DE PODER: Si la verdad de los hechos depende de su interpretación, son sus intérpretes y hermeneutas los que manejan y administran la verdad. La verdad depende de la voluntad poder. Puede que haya cientos de verdades, porque hay cientos de interpretaciones, pero se imponen la verdades que están sostenidas por el poder, la que se logra imponer por el peso de la autoridad o la estrategia del medio. La verdad es la que la voluntad de poder logra imponer. O sea que hay una co-relación entre verdad y poder y la verdad termina siendo una creación del poder. La verdad es hija del poder. Y así como el poder impone la verdad, puede imponer la mentira y el engaño como una estrategia. La voluntad de verdad, basada en un soporte y una distribución institucional – afirma FOUCAULT (1999) - tiende a ejercer sobre los otros discursos una especie de presión y como un poder de coacción, que
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Colombia Nunca Más. Memoria de crímenes de lesa humanidad. Administrador: ERARDO LIEVANO GARCIA. Se puede consultar en http://movimientodevictimas.org/~nuncamas/

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sabe incluir y consagrar algunas verdaderas (ortodoxia) y excluir y condenar otras (heterodoxia). En este sentido sólo puede haber ciertos tipos de sujetos de conocimiento, órdenes de verdad, dominios de saber, a partir de condiciones políticas, que son como el suelo en que se forman el sujeto, los dominios de saber y las relaciones con la verdad. El discurso verdadero, el legitimado como tal, no puede reconocer la voluntad de verdad que lo atraviesa, porque el poder sabe enmascararse. Así no aparece ante nuestros ojos más que una verdad y la consideramos tal, llena de riqueza, fecundidad, fuerza suave e insidiosamente universal. E ignoramos por el contrario la voluntad de verdad, como prodigiosa maquinaria destinada a excluir todos aquellos que, punto por punto, han intentado o intentan soslayar esta voluntad de verdad y enfrentarla contra la verdad. 12 La política – como uno de los lugares privilegiados del poder - no es necesariamente el lugar de la verdad, sino un lugar privilegiado de la mentira o del engaño. El discurso político moderno de Maquiavelo desnuda y legitima lo que seguramente había sido ya un ejercicio establecido. HANNAH ARENDT (1961)13 lo recuerda varias veces insistiendo en los estragos de la manipulación de masas, dado que la reescritura de la historia es lo propio de todos los gobiernos. “Nadie ha dudado jamás que la verdad y la política nunca se llevaron demasiado bien, y nadie puso nunca la veracidad entre las virtudes políticas. Siempre se vio a la mentira como una herramienta necesaria y justificable no sólo para la actividad de los políticos y los demagogos sino también para la del hombre de Estado”. Nos preguntamos si el discurso político es, por esencia, mentiroso o si la clase política ha resultado desde hace años más fácilmente gangrenada que otros sectores, por el rechazo de la verdad. Frecuentemente el que habla puede enunciar algo falso sin proponérselo deliberadamente, en un curioso juego de verdad, mentira y cruce de sentidos: Por ejemplo, supongamos que un funcionario de un hipotético gobierno afirma “Nuestra gestión se proponer - a través de la re-distribución de los ingresos - disminuir la brecha que existe entre los que los que menos tienen y los que lo tienen todo”. Y que efectivamente sea una de las propuestas políticas definidas en sus postulados electorales Es posible que un opositor replique: “¿Por qué prometen que va a llevar adelante una política de re-distribución de los ingresos y disminución de la brecha? ¿Lo dicen para que nosotros creamos que efectivamente lo van a intentar y lo van a lograr, o simplemente es una estrategia para imponer una arbitraria política de re-distribución de los ingresos y un mayor control de la economía?”. Frecuentemente se enuncia una verdad, pero el propósito puede ser – deliberadamente o no - mentir o engañar. Esto suele suceder en las relaciones cotidianas y en el manejo de situaciones comunes14, pero

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En realidad hay dos historias de la verdad – continúa FOUCAULT (1996) -. La primera es una especie de historia interna de la verdad, que se corrige partiendo de sus propios principios de regulación: es la historia de la verdad tal como se hace en (o a partir de) la historia de las ciencias. Por otra parte, creo que en la sociedad, o al menos en nuestras sociedades, hay otros sitios en los que se forma la verdad, allí donde se definen un cierto número de reglas de juego, a partir de las cuales vemos nacer ciertas formas de subjetividad, dominios de objeto, tipos de saber y, por consiguiente, podemos hacer a partir de ello una historia externa, exterior, de la verdad. Y así por ejemplo en las prácticas judiciales, en la manera en que, entre los hombres, se arbitran los daños y las responsabilidades, el modo en que, en la historia de Occidente, se concibió y definió la manera en que podían ser juzgados los hombres en función de los errores que habían cometido, la manera en que se impone a determinados individuos la reparación de algunas de sus acciones y el castigo de otras, todas esas reglas o, si se quiere, todas esas prácticas regulares modificadas sin cesar a lo largo de la historia. FOUCAULT Michel (1996), La verdad y las formas jurídicas. Barcelona. Gedisa. (1999) El orden del discurso. Tousquet. 13 ARENDT HANNAH (1961), Verdad y política. Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios de sobre la reflexión política. Edit. Península 14 Por ejemplo: El marido se disponer a salir a cenar con sus amigos, como lo hace todos los jueves. La mujer – que no ve con agrado estas salidas – lo despide con una frase: “¡Que se diviertan mucho!” El marido se siente ofendido por el deseo: “¿Me querés decir que nosotros nos divertimos po rque hacemos otras cosas, además de cenar, como todos los jueves?”. Y la respuesta de la mujer: “Simplemente dije que deseaba que te diviertas mucho”. Hay

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es más habitual que aparezca en la política y en los discursos del poder. En estos juegos de verdad intervienen tanto el emisor como el receptor de los discursos. No todo lo que se enuncia con apariencia de verdad es verdad, ni todo lo que presenta como verdad pretende ser tal, sino que puede ser una estrategia para engañar. Así como para FOUCAULT hay un discurso y una historia de la verdad15, para HANNAH ARENDT hay una historia de la mentira16: en las sociedades premodernas, en cierto modo, la mentira estaba ligada a la política de forma convencionalmente aceptada en lo que concierne a la diplomacia, a la razón de Estado, etc., pero estaba circunscrita a un campo limitado de la política mediante contrato. Es decir. habría una diferencia entre la verdad política y la verdad común. O, lo que es parecido, habría una razón, que se deriva de una moral de Estado que no es, ni puede ser la misma que la moral común. La mutación moderna de la mentira, radica en que esos límites ya no existen, que la mentira ha alcanzado una especie de absoluto incontrolable. Hannah Arendt declara que la mentira política moderna ya no tiene límites, que ya no está circunscrita. Cabe preguntarse si el concepto de mentira sigue siendo todavía adecuado, si resulta suficientemente potente para el análisis de esta modernidad. A GOEBBELS se le atribuyen los principios de la propagan que sostenía y reforzaba políticamente – jugando con mentiras y verdades – al régimen totalitario del nacional-socialismo. He aquí un decálogo:

01. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo.
Individualizar al adversario en un único enemigo. 02. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».

un juego de tonos y palabras, pero lo cierto es que al decir algo aparentemente cierto (una expresión de deseo) podemos estar diciendo exactamente lo contrario. 15 Es sumamente interesante el análisis el proceso de descubrimiento de la verdad como un a muestra de relaciones de poder y de saber, de lo público y de lo privado, una búsqueda personal y una estructura jurídica en el análisis que hace FOUCAULT sobre la historia de EDIPO en la conferencia segunda de LA VERDAD Y LAS FORMAS JURIDICAS. 16 Cfr. DERRIDAS Jacques (1999), Sobre la mentira en política. Entrevista de Antoine Spire. Disponible en http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/mentira_politica.htm. Y también Cfr.SWIFT Jonathan (2006) ,El arte de la mentira política. Ediciones Sequitur. El texto atribuido a Swift no es de su puño, sino de John Arbuthnot (1667-1735), médico de la Reina Ana y autor satírico escocés que ha pasado a la posteridad como inventor del 15 17entonces, la gran apuesta política de los Tories, y por la que se movilizaron Swift y sus amigos, era conseguir poner fin a la guerra de Sucesión Española iniciada con el siglo y que, por contra, los Whigs deseaban prolongar. Fue en este contexto cuando en 1712 Arbuthnot publicó los cinco panfletos que componen la Historia de John Bull así como el Arte de la mentira política. El autor clasificaba los embustes de los políticos en tres tipos: calumnias, exageraciones y traslaciones. (1) Mentira de maledicencia: por detracción, calumnia o difamación. Con ésta se le quita a un individuo la buena reputación adquirida por méritos propios, no vaya a ser que la utilice para fines inadecuados o termine creyéndose mejor de lo que es. (2) Mentira de adición: es aquella que otorga a un personaje más reputación de la que tiene y merece, y ello con la noble intención de disponerlo a que sirva a algún proyecto que se tiene a la vista, o sencillamente de que mejores sus prestaciones. (3) Mentira de transferencia: aquí se concede el mérito de una buena acción a uno que nada tiene que ver con ella, pero al que se considera superior y señalado aunque incapaz por sí mismo de realizar cosa alguna. Una variante es atribuir una mala acción a un personaje circunstancial y del que se considera que, en sí mismo, no vale mucho o que sufrirá menos que otras personas más altas y sensibles. Y DURANDYN, Guy (1983), La mentira en la propaganda política y en la publicidad. Barcelona. Paidos. Los motivos de la mentira en la política son principalmente cuatro: disimular el verdadero plan de quien gobierna o aspira a alcanzar el poder, deslucir al enemigo burlándose de su debilidad y poniendo en eviodencia sus defectos, embellecer y emngrandecer sus propias logros y méritos y por último, llamar la atención de la población, teniendo siempre el manajeo de la iniciativa política.

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03. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que
sea, en amenaza grave.

04. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al
menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar. 05. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «En política, si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad». O tambien “Miente, miente, que algo siempre quedará”. 06. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. 07. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias. 08. Principio de censura y silencio. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. 09. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. 10. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad. Por su parte, se atribuye a ABRAHAM LINCOLN la frase políticamente: "Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo"

FINAL
Proteica, cambiante, vacilante, la verdad sale a nuestro encuentro o espera que la busquemos, que nos convirtamos en su presa o que descansemos en ella. Sabe que – definitivamente – agotaremos nuestra existencia en el intento. Solamente nos hemos atrevido a abrir algunas puertas, trazar ciertos caminos, asomarnos a las ventanas, porque este tema - ¿cuál no entre los temas de la filosofía? – no nos permite entregar tratados, fórmulas, respuestas, sino dejar abiertos los discursos para habilitar todos los debates. Tal vez la verdad sea nómade y fantasmal y habite allí en la búsqueda incesante, en la inquietud, no necesariamente en el reposo, en la posesión, en el dominio. Esta concepción de la verdad seguramente nos harás más tolerantes, abiertos, dispuestos al dialogo, generosos: más humanos.17

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FRANCISCO DE QUEVEDO : LETRILLA SATIRICA. LETRILLA SATÍRICA: Pues amarga la verdad, / Quiero echarla de la boca; / y si al alma su hiel toca, /esconderla es necedad. Sépase, pues libertad / ha engendrado en mi pereza /la Pobreza.

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Yo que anhelé ser otro (…) Al fin me encuentro con mi destino sudamericano. A esta ruinosa tarde me llevaba el laberinto múltiple de pasos que mis días tejieron desde un día de la niñez. Al fin he descubierto la recóndita clave de mis años, la suerte de Francisco de Laprida, la letra que faltaba, la perfecta forma que supo Dios desde el principio. En el espejo de esta noche alcanzo mi insospechado rostro eterno. El círculo se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Yo tengo que decirte la verdad aunque me duela el alma no quiero que después me juzgues mal por pretender callarla yo sé que es imposible nuestro amor porque el destino manda y tu sabrás un día perdonar esta verdad amarga.... Te juro por los dos que me cuesta la vida que sangrara la herida por una eternidad.

JORGE LUIS BORGES

CONSUELO VAZQUEZ

AUTE: DONDE ESTARA LA VERDAD

AUTE: ASI ES LA VERDAD

La verdad dónde estará la verdad, la verdad, la verdad, la verdad. Dónde estará el sendero que naciera de mí, por qué oculto deseo no me basta existir. Por qué busco y no encuentro las raíces en mí, es que acaso los muertos las hallarán al fin. Yo rechazo el misterio que me esconde de mí y le reto al silencio que me invita a morir. Pues que vivo sin puerto y no es caso de huir, mi temor, que es el vuestro,

Como una llama que aparta tinieblas quemando las dudas en los pensamientos, como ese río que nunca se seca, que sigue su cauce arrastrando a las piedras, como esa sangre que cae sin miedo, sangre que limpia paisajes y penas, así es la verdad. Como esa vida que decimos nuestra y que nos reconoce por su único dueño, como esa vida que es causa primera y que lucha por serlo a golpes de fuerza, como esa vida que no quiere muertos, como esa vida que no quiere esperas, así es la verdad.

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no es buen barco a subir.

PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO 29 MAYO 2010