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JUAN MANUEL PÉREZ GARCÍA

EL ASPECTO SAGRADO
DEL AMOR ERÓTICO EN DOS CANTOS SUMERIOS

LD
Lemnos Drawing
Primera edición: 2012
Diseño editorial y forros: Juan Manuel Pérez García
Ilustración de cubierta: Placa de terracota, II milenio a. C.
Museo de Arqueología de Israel.
Ilustración de portadilla: Representación de Ishtar, original
de Minet el Beida, Siria; actualmente en el Museo de
Louvre, París.
© Juan Manuel Pérez García
© Lemnos Drawing
lemnosdrawing.blogspot.com

Comentarios: lemnosdrawing@gmail.com

CC BY-ND 2.0

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de su obra). No puede utilizar esta obra para fines comercia-
les. No se puede alterar, transformar o generar una obra deri-
vada a partir de esta obra.
Las semejanzas entre el amor y la ex-
periencia de lo sagrado son algo más
que coincidencias. Se trata de actos que
brotan de la misma fuente.
Octavio Paz. El arco y la lira.

La cultura considerada la más antigua del


mundo es la Sumeria. Esta se asentó al sur de
Mesopotamia, entre las desembocaduras de los
ríos Tigris y Éufrates y tuvo su pleno desarrollo
entre el 4000 al 2000 a. C.; con un período
intermedio de dominación acadia. Los sume-
rios son considerados como los creadores de la
civilización, ya que ellos inventaron el vehículo
con ruedas, la medición del tiempo, las mate-
máticas, la medicina, la astronomía, pero prin-
cipalmente la escritura.
Una vez que este pueblo ideó todo un sis-
tema de signos cuneiformes, que se plasmaban
en tablillas de barro, ellos comenzaron a relatar
las hazañas realizadas por héroes, que anterior-
mente habían sido reyes sumerios, revestidos
con la propia visión mítica; de esta manera
surge el género épico. A su vez, con el deseo de
agradar y alabar a sus dioses, ellos escribieron
plegarias e himnos, donde buscaron expresar
Aspecto sagrado del amor erótico
los sentimientos de respeto y admiración que
sus divinidades les inspiraban y que formaron
parte de sus antiguos ritos religiosos, así surge
el género lírico.
Este último género literario toma su nombre
del latín lyricus y esta proviene de la palabra
griega lyrikos (lyrikos) formada por lyra
(lyra), instrumento musical compuesto por va-
rias cuerdas tensas en un arco, y el sufijo -ikos
(-ikos) «relativo a», por lo que su sentido eti-
mológico es «relativo a la lira». A este género
pertenecen todas aquellas obras, escritas nor-
malmente en verso, que expresan sentimientos
y buscan suscitar en el oyente o en el lector
emociones análogas.
Los antiguos griegos tenían una composi-
ción lírica, conocida como poesía mélica, que
en el momento de la recitación acompañaban
con música y danza. Sin embargo, mucho
tiempo antes, los sumerios ya tenían también
este tipo de obras, que acompañaban con di-
versos instrumentos, entre los cuales se encon-
traba el zami o lira. De esto queda testimonio
en el conocido «Estandarte de Ur» en el panel
de la paz, donde se observa a un músico tocando
precisamente un zami.
En este breve trabajo monográfico nos ocu-
paremos de dos himnos, escritos probable-
mente en el primer tercio del siglo XXI a. C.,
en los cuales, en apariencia, se expresan emo-
ciones relacionadas con el amor y el erotismo.
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Aspecto sagrado del amor erótico
El análisis y comprensión de estos dos textos
nos permitirá entender de mejor manera, cómo
fue el origen del género lírico en los albores de
la civilización. Por otra parte, en ellos podremos
observar la concepción que esta cultura tenía
de un aspecto de suma importancia en la vida
del hombre: el amor erótico.
Antes de pasar de manera formal al estudio
de los textos, es necesario dar un contexto his-
tórico previo, ya que ambos himnos están diri-
gidos a un rey sumerio, el cual, seguramente,
será desconocido para el lector no especializado
en la historia antigua de Mesopotamia. Des-
pués se presenta el análisis de ambos himnos,
bajo el marco teórico de la mito-crítica; mismo
que no pretende ser exhaustivo. Para finalizar,
transcribo la traducción al español de las dos
composiciones, para que el lector pueda com-
parar y tener su propia opinión respecto a lo
que en este trabajo se afirma.
Shusin fue el cuarto rey de la Tercera Di-
nastía de Ur, nieto de Ur-Nammu, Señor de
Sumeria y Acad, e hijo de Shulgi. Sucedió a su
hermano Amarsin en el gobierno de Ur y del im-
perio creado por su abuelo, desde el 2037 hasta
el 2029 a. C., y tuvo por esposa a Kubatum, con
quien procreó a Ibbisin, el último rey sumerio.
Cuando aún regía su padre, el Imperio Neosu-
merio se enfrentó a una Elam que iniciaba un
período de auge y de cuyo conflicto Shulgi salió
vencedor.
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Aspecto sagrado del amor erótico
Más tarde su hermano sofocó una impor-
tante rebelión de diversos pueblos seminó-
madas de los Montes Zagros, que habían for-
mado una coalición en contra de Sumeria.
También, durante el reinado de Amarsin, el
Imperio Neosumerio sufrió la incursión de los
amorreos, procedentes de Arabia, quienes se
asentaron al norte, en lo que antiguamente era
Acad.
Las migraciones amorreas continuaron al
momento en el que Shusin regía; por lo cual,
en el cuarto año de su gobierno, construyó una
muralla entre el Tigris y el Éufrates, de alre-
dedor de 270 km, conocida como la Muralla de
Martu, para mantener alejadas a las tribus amo-
rreas, que cada vez ejercían una mayor presión.
A pesar de todas las medidas preventivas
que este monarca sumerio tomó, no será recor-
dado por las fortificaciones que mandó erigir,
ni por el canto de hazañas militares, sino por
dos poemas líricos: «Himno de amor a Shusin»
y «Canto de amor al rey Shusin», considerados
por José Luis Martínez en su obra Mesopo-
tamia, Egipto, India y León Thoorens en De
Sumer a la Grecia Clásica, como los más anti-
guos poemas de amor de la humanidad. Estos
dos textos pueden ser clasificados, bajo crite-
rios modernos, dentro del género lírico y a su
vez, dentro del mismo, en el subgénero himno.
Los griegos dieron el nombre de himno a los
cantos de alabanza de acciones y objetos dignos
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Aspecto sagrado del amor erótico
de elogio, como pueden ser divinidades, reyes,
templos o utensilios religiosos.
Partiendo de la erudita explicación que da
Federico Lara Peinado sobre las diferentes cla-
sificaciones hímnicas sumerias, estas obras
pertenecen al tipo Balbale: composiciones re-
citadas con acompañamiento musical, donde se
enaltece a los dioses, de autoalabanza de los mo-
narcas o cantos de amor estrechamente relacio-
nados con la fiesta del Año Nuevo; todos estos
elementos formales nos orientarán en la menara
en cómo estos poemas deben ser abordados.
El texto conocido con el título de «Himno
de amor a Shusin», fue hallado en la ciudad de
Nippur, en una tablilla rota, publicada por Ed-
ward Chiera en 1924 y en 1947 Adam Falkens-
tein la tradujo al alemán. En la actualidad la
tablilla que contiene este poema se conserva
en el Museo de Antigüedades Orientales de
Estambul. El texto no se mantiene íntegro, a
causa de que la tablilla en donde fue hallado,
presenta grandes signos de deterioro; por lo
cual algunos versos e incluso estrofas se en-
cuentran incompletos.
En esta obra la voz poética pertenece a una
sacerdotisa de Inanna, diosa de la fertilidad,
quien se dirige al rey Shusin y a su esposa Ku-
batum. El himno está dividido en seis estrofas
―dos de cuatro versos, una de seis, dos de
cuatro y una de seis―. En la primera se enaltece
a la reina Abisimti, esposa de Shulgi y madre
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Aspecto sagrado del amor erótico
de Shusin, precisamente por haber concebido a
este soberano, de quien se dice nació puro.
En la segunda estrofa el reconocimiento y
alabanza se extiende al monarca sumerio y a
su esposa. Después, en la tercera, la recitadora
enumera los regalos que Shusin le ha otorgado,
a menara de recompensa, por haber cantado
los alegres allari. En las últimas tres estrofas
se exaltan las cualidades del soberano como
amante. También la misma sacerdotisa ensalza
sus propios encantos de manera muy suge-
rente, introduciéndonos a la intimidad de una
relación erótica-amorosa entre el rey sumerio y
la sacerdotisa de Inanna.
El segundo poema, conocido como: «Canto
de amor al rey Shusin», fue hallado en una ta-
blilla en un estado de perfecta conservación,
la cual, lo mismo que la anterior, se encuentra
en el Museo de Antigüedades Orientales de Es-
tambul. En esta obra, como en la primera, la
voz poética pertenece a una de las sacerdotisas
de Inanna. A diferencia del texto precedente, en
este podemos percibir un ambiente mucho más
íntimo entre los amantes, en donde ella pide al
soberano entregarse a las mutuas caricias y con
tono seductor intenta cautivarlo, invitándolo a
dormir hasta el alba en la casa de ambos.
Como ya se mencionó, la voz poética en
ambas obras pertenece a una sacerdotisa de la
diosa Inanna, también conocidas como hieró-
dulas. Para poder comprender estos dos textos
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Aspecto sagrado del amor erótico
a cabalidad es necesario explicar quiénes eran
estas mujeres. Erróneamente algunos especia-
listas, influidos por la visión bíblica, las deno-
minan como prostitutas sagradas.
Antes que nada resulta necesario hacer la
distinción entre uno y otro concepto. Hieródula
tiene su origen de las palabras griegas ieros
(ieros) «sagrado» y doulos (doulos) «siervo»,
por lo que significa «sierva sagrada». Prostituta
viene del latín prostituere, la cual está formada
por el prefijo pro- «antes o delante» y statuere
«estacionado, parado o colocado» y su sentido
etimológico sería «parada delante».
La prostituta es una mujer que pone a la
venta su cuerpo, lo ofrece como objeto al deseo
de los hombres y, como todo producto mer-
cantil, lo expone a la vista del público; por ello
se ven siempre a estas mujeres «paradas de-
lante» de todo prostíbulo. Por el contrario, la
hieródula es una sierva, alguien que sirve a una
divinidad y por esto se la ha consagrado y se le
considera pura.
En este caso, la voz poética es una mujer
que realiza un servicio a la diosa Inanna, que
consiste en ser la representante o vicaria de
la divinidad en la tierra; por este motivo tiene
que realizar las mismas funciones que ella: co-
pular para ser fecundada y que la fertilidad,
como fuerza cósmica, tenga un referente en el
mundo terreno. Este último aspecto es el que
la vuelve pura.
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Aspecto sagrado del amor erótico
La palabra puro viene del latín purus y esta
a su vez del griego pyros (pyros) «fuego», la
cual se encontraba íntimamente ligada a pyra
(pyra), hoguera donde en la antigüedad se
quemaban las víctimas de los sacrificios. De
esta manera la hieródula ofrecía como sacri-
ficio su virginidad y su fertilidad femenina,
en la pira ritual del sacro fuego del erotismo.
Ellas «estaban en contacto con lo sagrado, re-
sidían también en lugares consagrados; y ellas
mismas tenían un carácter sagrado análogo al
sacerdotal».
Otro punto relevante que nos ayuda a dis-
tinguir entre la prostituta y la hieródula, es que
la primera recibe una compensación monetaria
por el servicio sexual que presta y este pagó se
emplea para satisfacer las necesidades básicas
de todo ser humano. En cambio a la hieródula
no se la paga, se le otorga un don, sumas de di-
nero o cosas preciosas, que no le pertenecían de
manera individual, sino a la comunidad sacer-
dotal, al templo y a la divinidad. Era un don que
no se le hacía a ella como simple mujer mortal,
sino a la diosa de la que era representante de
manera simbólica.
Esto queda claramente señalado en el texto
«Himno de amor a Shusin», cuando la voz poé-
tica señala que el monarca sumerio «me ha
hecho un regalo: / un broche de oro, un sello
de lapislázuli / […] / un anillo de oro, un anillo
de plata» y después agrega: «tu regalo es des-
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Aspecto sagrado del amor erótico
bordante». Estos dones otorgados por el sobe-
rano, eran empleados para el mantenimiento
del templo y para los gastos suntuarios y los
aderezos de las mismas sacerdotisas; quienes
como vicarias de Inanna, tenían que estar dig-
namente ataviadas.
Como se puede observar, si omitimos el con-
texto en el que estos poemas fueron escritos, sin
duda haremos una interpretación errónea de los
mismos, quedando como simples obras líricas
de pura expresión amorosa; sin embargo, estas
composiciones deben verse como parte de un
rito religioso, en el cual él es el representante
del poder fecundador del universo y ella de la
fertilidad proveniente de la tierra, que una vez
unidos en sagrada comunión son generadores
de la vida en todas sus manifestaciones.
La manera que tenía esta antigua cultura de
representar en sus ritos la unión de estas abs-
tracciones religiosas, de estas potencias cós-
micas, era por medio del matrimonio sacro y la
cópula entre las divinidades relacionadas con la
fertilidad; es por esta razón que la sacerdotisa
se atreve a mencionar dicho encuentro amo-
roso frente a la reina Kubatum, en «Himno de
amor a Shusin», sin que esta se ofendiera y sin
el riesgo a ser castigada.
Resulta complicado entender, para el lector
actual, como la unión conyugal puede contar
con una dimensión cósmica y sagrada, donde se
mezclan las emociones amorosas y religiosas;
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Aspecto sagrado del amor erótico
ya que su pensamiento, inmerso en las socie-
dades contemporáneas, está acostumbrado a
dividir estos sentimientos, procurando evitar
que se confundan entre sí; por lo tanto la unión
maridal no tiene ningún referente cósmico,
ningún modelo divino a imitar, que lo dote de
sentido y sacralidad.
En oposición a esto, para el hombre de las
sociedades arcaicas, el mito cosmogónico y
las nupcias entre la pareja divina sirven de
modelo para el comportamiento humano; por
ello el matrimonio está considerado como una
imitación de la hierogamia cósmica. Dentro
de este contexto deben verse y entenderse
estos poemas líricos, de tema erótico-amoroso,
donde la expresión de los sentimientos está su-
bordinada a una experiencia religiosa y por lo
tanto es parte de un ritual agrícola.
Ambos himnos debieron ser recitados du-
rante la celebración del Año Nuevo, el cual du-
raba doce días y podía llevarse a cabo durante el
equinoccio de primavera o de otoño. En el curso
de la ceremonia el soberano desempañaba un
papel importante, ya que era considerado como
el representante del dios primordial en la tierra
y era su obligación el mantener la regularidad
de los ritmos de la naturaleza.
Entre los muchos rituales en los que el mo-
narca tenía que participar, se encontraba preci-
samente el matrimonio sagrado o hierogamia
entre Dumuzi con su esposa Inanna, donde
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Aspecto sagrado del amor erótico
Shusin contraía nupcias con una sacerdotisa o
hieródula, con objeto de asegurar la fertilidad
de las tierras y la fecundidad de las hembras,
acompañado de un intervalo de orgía colectiva,
que tenía por objeto exacerbar a su máximo las
fuerzas de reproducción y de creación de la na-
turaleza entera.
Este escenario cosmológico-ritual se repetía
cada año y el soberano se casaba con una hie-
ródula de Inanna, la cual, como parte del ritual,
buscaba seducirlo e invitarlo a la unión amo-
rosa, misma que se realizaba en el templo de la
divinidad: «en nuestra casa», porque este en-
lace era la imitación del modelo divino y tenía
que desarrollarse en un espacio sagrado.
En el tiempo que la celebración duraba, la
personalidad de ambos se diluía: no eran más
Shusin y la hieródula, sino Dumuzi e Inanna
amándose, para que ella quedara fecundada y
durante la primavera toda la vegetación, que en
el invierno había muerto, se regenerara y todas
las especies pudieran procrear. Ahora bien, si la
fiesta se realizaba en el otoño, la unión sexual
de ambas divinidades tenía como propósito el
asegurar que las cosechas fueran opulentas.
De esta manera el poder fecundador del
hombre y la fertilidad de la mujer eran sacrali-
zados, creándose un vínculo místico con el uni-
verso. Si Inanna, como diosa de la fertilidad,
periódicamente accedía al tálamo conyugal
para ser fecundada, todas las mujeres estaban
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Aspecto sagrado del amor erótico
obligadas a imitar estas acciones, porque como
afirma Mircea Eliade: «La mujer está solida-
rizada místicamente con la Tierra; el parto se
presenta como una variante, a escala humana,
de la fertilidad telúrica». Por eso durante la ce-
lebración se llevaba a cabo una orgía colectiva,
ya que como explica el mismo historiador de las
religiones: «La fertilidad de la mujer influye en
la fecundidad de los campos».
El ritual del matrimonio sagrado se extendió
a Canaán, Egipto y Grecia, sufriendo conside-
rables alteraciones, y una vez fundado el reino
de Israel, los hebreos adoptaron las costumbres
cananeas y adoraron a sus dioses. Entre los ri-
tuales asimilados, se encontraba el pertene-
ciente a la diosa Astarté, en el cual la figura de
la hieródula era fundamental. El mismo rey Sa-
lomón aceptó y fomentó este tipo de prácticas,
mismas que se arraigaron a tal grado, que las
sacerdotisas de Astarté tuvieron sus aposentos
en el templo de Yavé.
Al implantarse el culto al dios único, con
un sistema totalmente patriarcal y donde el
principio femenino se había desvalorizado,
los rituales hierofánicos fueron condenados y
repudiados, así como las sacerdotisas consa-
gradas a la fertilidad. Por esta razón, al ser in-
comprendidos estos rituales, donde el amor y el
erotismo tenían un valor sagrado, la ciudad de
Babilonia, heredera de esta tradición, se ganó
el injurioso apelativo de «Babilonia la grande,
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Aspecto sagrado del amor erótico
la madre de las rameras y de las abominaciones
de la tierra».
A manera de conclusión, se puede afirmar
que estos dos textos, si bien son poemas líricos
de tema amoroso, no pueden ser sustraídos del
contexto al que pertenecen y no se debe olvidar
el sentido simbólico y místico que los revisten,
por lo tanto no pueden ser considerados los pri-
meros cantos de amor de la humanidad, porque
en el verdadero sentido de los mismos, no son
los sentimientos del ser humano los que se ex-
presan; sino por medio de ellos el hombre ar-
caico simbolizaba las relaciones que existían
entre las diversas fuerzas del cosmos.
En la actualidad, al hombre occidental de
las sociedades posmodernas se le dificulta
comprender esta visión religiosa, presente en
ambos himnos, ya que ha privilegiado su capa-
cidad racional y es parte de una tradición ju-
deocristiana, que rechazan este tipo de compor-
tamientos y los han juzgados durante mucho
tiempo como inmorales.
Esto muestra que la religión, con una visión
distinta al cristianismo, lejos de condenar al
amor erótico, podía regular sus modalidades y
dotarlos de cualidades sagradas, sin que dichos
actos atentaran contra la moralidad, pues como
afirma Octavio Paz: «Hay actos que no pueden
ser juzgados por la moral de los hombres: los
actos sagrados».

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Aspecto sagrado del amor erótico
A continuación transcribo la traducción al
español, de estos dos poemas, de la versión pu-
blicada por Samuel Noah Kramer en su obra
La historia empieza en Sumer. Cabe recordar
que al realizarse la traducción de cualquier
texto a otro idioma, la métrica se altera, como
es en este caso.

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Aspecto sagrado del amor erótico
HIMNO DE AMOR A SHU-SIN

Ella ha dado a luz a aquel que es puro,


ella ha dado a luz a aquel que es puro,
la reina ha dado a luz a aquel que es puro,
Abisimti ha dado a luz a aquel que es puro
la reina ha dado a luz a aquel que es puro.

¡Oh, reina mía, adornada de hermosos


miembros!
¡Oh, reina mía, que eres […] de cabeza, mi
reina Kubatum!
¡Oh, señor mío que eres […] de cabellos, oh,
señor mío Shu-Sin!
¡Oh, señor mío, que eres […] de palabras, oh,
hijo mío de Shulgi!

Porque yo le he cantado, porque yo le he cantado,


el señor me ha hecho un regalo.
Porque he cantado el allan, el señor me ha
hecho un regalo:
un broche de oro, un sello de lapislázuli,
el señor me los ha hecho como regalo:
un anillo de oro, un anillo de plata.
Señor, tu regalo es desbordante de […],
alza tu rostro hacia mí,
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Aspecto sagrado del amor erótico
Señor, tu regalo es desbordante de […],
alza tu rostro hacia mí.

[…] señor […] señor […],


[…] como un arma […],
La ciudad levanta su mano como un dragón,
mi señor Shu-Sin,
y se extiende a tus pies como un leoncillo, hijo
de Shulgi.

Dios mío, de la doncella que escancia el vino,


dulce es el brebaje.
como su brebaje, dulce es su vulva, dulce es su
brebaje,
como sus labios, dulce es su vulva, dulce es su
brebaje,
dulce es su brebaje mezclado, su brebaje.

Mi Shu-Sin, que has concedido tus favores,


¡Oh, mi Shu-Sin, que me has concedido tus
favores, que me has mimado.
Mi Shu-Sin, que me has concedido tus favores,
mi bienamado de Enlil, mi Shu-Sin,
mi rey, el dios de su tierra!

Este es un poema-balbale de Bau.


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Aspecto sagrado del amor erótico
CANTO DE AMOR AL REY SHUSIN

Esposo, amado de mi corazón,


grande es tu hermosura, dulce como la miel.
León, amado de mi corazón,
grande es tu hermosura, dulce como la miel.

Tú me has cautivado, déjame que permanezca


temblorosa ante ti;
esposo, yo quisiera ser conducida por ti a la
cámara.
Tú me has cautivado, déjame que permanezca
temblorosa ante ti;
león, yo quisiera ser conducida por ti a la cámara.

Esposo, déjame que te acaricie;


mi caricia amorosa es más suave que la miel.

En la cámara llena de miel,


deja que gocemos de tu radiante hermosura;
león, déjame que te acaricie;
mi caricia amorosa es más suave que la miel.

Esposo, tú has tomado tu placer conmigo;


díselo a mi madre, y ella te ofrecerá golosinas;
a mi padre, y te colmará de regalos.
22
Aspecto sagrado del amor erótico

Tu alma, yo sé cómo alegrar tu alma;


esposo, duerme en nuestra casa hasta el alba.
Tu corazón, yo sé cómo alegrar tu corazón;
león, durmamos en nuestra casa hasta el alba.

Tú, ya que me amas, dame, te lo ruego, tus


caricias.
Mi señor dios, mi señor protector,
mi Shu-Sin, que alegra el corazón de Enlil,
dame, te lo ruego, tus caricias.

Tu sitio dulce como la miel,


te ruego que pongas tu mano encima de él,
pon tu mano encima de él como sobre una
capa-gishban,
cierra en copa tu mano sobre él
como sobre una capa-gishban-sikin.

Éste es un poema-balbale de Inanna.

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Aspecto sagrado del amor erótico
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BATAILLE, Goerges. El erotismo, tr. Antoni
Vicens y Marie Paule Sarazin, 3ª ed. Bar-
celona, Tusquets, 2002 (Ensayo).
ELIADE, Mircea. Lo sagrado y lo profano,
tr. Luis GilFernández y Ramón Alfonso
Díez Aragón. Buenos Aires, Paidós, 1998
(Paidós orientalia 57).
ELIADE, Mircea. Tratado de historia de las
religiones, tr.Tomás Segovia. México, Bi-
blioteca Era, 2001.
KRAMER, Samuel Noah. La historia empieza
en Sumer. Barcelona, Ediciones Orbis S. A.,
1985.
LARA Peinado, Federico (comp.). Himnos
sumerios.Madrid, Tecnos, 1988 (Clásicos
del pensamiento 50).
PAZ, Octavio. El arco y la lira, 3ª ed. Mé-
xico, Fondo de Cultura Económica, 2003
(Lengua y estudios literarios).
REY, Juan. Preceptiva literaria. México,
Editorial Sal Terrae, 1986.
ROAF, Michael. Mesopotamia. Barcelona,
Folio, 2005 (Grandes civilizaciones del
pasado).

24
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bajo el cual se edita y publica el trabajo creativo y
académico realizado por Juan Manuel Pérez Gar-
cía, escritor, editor y docente, con estudios en Len-
gua y Literaturas Hispánicas, en la Universidad Na-
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El aspecto sagrado del amor erótico en dos can-
tos sumerios, de Juan Manuel Pérez García, se
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posición se realizó en tipo Georgia en 12:00,
14:00 y 16:00 puntos. La edición es exclusiva-
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