Con la aparición del Estado de bienestar en Europa tras de la Segunda Guerra Mundial, se hizo muy común la estatización de empresas

privadas que pasaron a la esfera pública; hasta mediados de la década de los 70 del siglo XX hubo en casi todos los países del mundo gran cantidad de empresas públicas en el marco del denominado Estado empresario. Se presupone que las empresas públicas buscan el bien de la sociedad, son blanco de críticas por parte del dogma económico y la doctrina neoliberal, que las describe como ineficientes por naturaleza, a causa de la burocracia administrativa y la falta de estímulo de los trabajadores, planteando además que la libre competencia mejora la productividad. Con el auge de esta serie de teorías a finales de los años '70 y su posterior hegemonía en los '80 y '90, muchas antiguas empresas del estado fueron privatizadas y convertidas en empresas privadas, dando lugar al llamado libre mercado. Una empresa pública es propiedad de un organismo público, ya sea éste nacional, regional, municipal o de cualquier otro estrato administrativo, puede ser de modo total o parcial. Si es parcial, la participación pública no puede ser inferior al 51 %, con objeto de que los poderes públicos puedan ejercer una influencia dominante en razón de la propiedad, de la intervención financiera o de las normas que las rigen. El accionista mayoritario es el Estado, con unos objetivos que pueden ser muy diversos y, que puede se cambiante con el proceso político. La gran mayoría de los estados controlan empresas con diferentes fines, pudiendo ser provisión de servicios públicos, fomentar la producción del país o generar empleo, etc. Existen características similares entre las grandes empresas privadas y las grandes empresas públicas, despersonalizadas y cada vez más burocratizadas. A pesar de converger en la forma de actuar, hay sustanciales diferencias entre la empresa pública y la privada. En sus procedimientos de financiación. La diferencia radica en la posible financiación pública con origen en los presupuestos que a menudo viene otorgándose a este tipo de empresas.

Sin embargo. además de a la legislación de empresas privadas. se puede considerar a la empresa pública como una reacción del Estado ante determinadas ineficiencias del sistema de mercado al asignar los recursos productivos. pueden considerarse no equitativas o acordes con la elección social.La persecución del beneficio y el control a que están sometidas por los poderes públicos. ya que la razón de la existencia de la empresa pública no es la obtención de beneficios. cabe señalar que las empresas públicas están sometidas. Aquí mientras en las grandes empresas privadas. debemos considerar la utilización de la empresa pública como instrumento a la disposición del Estado para corregir las asignaciones del mercado que. concurren otros objetivos igualmente destacados. La existencia de empresas públicas en economías de mercado se ha justificado tradicionalmente por la insatisfacción de los resultados generados por el mecanismo del mercado. como lo son el crecimiento y el poder de dichas organizaciones y no solo el beneficio económico. al control específico que deriva de su pertenencia al sector público. es importante distinguir dos vertientes Por un lado. En otro ámbito. desde posiciones políticas diversas. . además del objetivo del beneficio. Se trata de los conocidos “fallos del mercado”. En lo referente al control. Sin olvidar el objetivo del beneficio.

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