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¿QUÉ ES EL HOMBRE PARA QUE PONGAS EN ÉL TU CORAZÓN?
FR. GMO. LANCASTER JONES CAMPERO, OFM 1 .

Hay un antiguo refrán que dice “nada es verdad, nada es mentira... todo depende del cristal con que se mira”. La realidad entera, y por tanto, nuestra propia realidad, es ambigua y cambiante. Ni los bosques son eternamente verdes, ni los glaciares son perpetuos y, en muchos lugares, el aire se hace irrespirable. Gracias a Dios, también la naturaleza humana es imprecisa, eso nos permite vivir en constante tensión, proyectando hacia el futuro lo que somos y lo que queremos ser, lo que hacemos y lo que queremos hacer. Si somos sinceros con nosotros mismos, debemos reconocer que los seres humanos habitamos más en los tonos grises que en el blanco o el negro. Una persona que viviera una vida del todo negativa no sería natural, podría incluso ser patológico. Lo mismo nos atreveríamos a decir de alguien que vive sólo los tonos blancos de la bondad, la salud, el amor y la felicidad; no es humano, no es real. La vida misma se encarga de mostrarnos que si bien nuestro destino es de felicidad, también pasamos por situaciones de salud y de enfermedad, de gozo y de tristeza, de éxito y fracaso. Lo que queremos decir, es que cuando intentamos comprendernos, es más fácil decirlo que hacerlo. Para que nuestro proceso de discernimiento personal incida más en la verdad, debemos darnos cuenta que en nuestra vida concurren muchos factores. Somos el resultado de influencias económicas, sociales, culturales, familiares, personales, etc. Y precisamente, al interior de esta complejidad, es donde debemos encontrar la respuesta a la cuestión de quiénes somos. Es como si hubiera en nuestro interior una necesidad de proclamar nuestra identidad.
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FRAY GUILLERMO LANCASTER-JONES CAMPERO, OFM, obtuvo la Maestría en Estudios Franciscanos en la Universidad de san Buenaventura, en Nueva York. Es además Licenciado y Doctor en Teología por la Universidad Católica de Lovaina. Actualmente es Secretario para la Formación y los Estudios de la Provincia de los santos Francisco y Santiago en México y profesor de teología dogmática en el Instituto Franciscano de Teología, en Garza García, N. L.

7. siempre serán necesarias las mediaciones. aunque no tenemos un acceso inmediato a Dios. Confesiones. Es decir. “la cuestión del hombre no es menos teológica que la cuestión de Dios” 4 . la teología se presenta al mismo tiempo como un discurso del hombre sobre Dios y un discurso de Dios sobre el hombre. tenemos el honor y la responsabilidad de ser la única creatura hecha a su imagen y semejanza. Sin embargo. Confesiones. Con toda razón dice Hannah Arendt. hemos propuesto una idea de base para nuestra reflexión: no podemos decir nada sobre Dios sin afirmar.46). Etimológicamente la teo-logía es un logos. The Human Condition. AGUSTÍN. que nos permite afirmar que el conocimiento de Dios se nos ha dado por un hombre y a través de un hombre: “Si me conocéis a mí. Cf. De este modo. UNA INTERSIGNIFICACIÓN ENTRE DIOS Y EL HOMBRE No basta con medir nuestra realidad desde nosotros mismos. es necesario que como Job. Ahora bien. H. Con esto. X. AGUSTÍN. Chicago 1970. X.6. En primer lugar. bien dice el evangelio de san Juan “nadie ha visto al Padre sino aquel que ha venido de Dios” (Jn 6. Esta afirmación es de tal magnitud. al mismo tiempo. Dios mío? 3 . S. Nos situamos aquí en un primer estadio. cuando nos atrevemos a enfrentar nuestra propia condición humana.7. El gran problema es que a Dios no se le encuentra en estado puro. para que pongas en él tu corazón?” (Job 7. miremos a lo Alto y preguntemos: “¿qué es el hombre para que te de él te ocupes.4 Cuando alguien se pregunta ¿quién soy?. algo sobre el hombre. Hay una especie de interrelación entre Dios y los hombres. 10-11. hay 2 3 4 S. Analicemos esto con un poco más de calma. la teología es un discurso del hombre sobre Dios. conoceréis también a mi Padre […] quien me ve a mí. ergo sum). ARENDT.9). Así se respondía san Agustín a sí mismo: “Yo me dirigía a mí mismo y me decía: tú ¿quién eres? y contestaba: un hombre” 2 . p. como hacía Descartes (Cogito. la más importante mediación para conocer a Dios es el hombre. De esta forma.17). los hombres no tenemos acceso directo a Dios. desde lo más profundo de su mente podrá decir: soy un ser humano. no nos queda más remedio que mirar hacia lo Alto y de nuevo preguntar: ¿Quién soy. 1. . sobre Dios. es decir un discurso racional. ve al Padre” (Jn 14.

No olvidemos que es por medio de la palabra que somos capaces de expresar quiénes somos y cómo habitamos este mundo.15). tenemos el derecho y el deber de sentirnos en casa en nuestra relación con Dios. 1Jn 3. dar razón de nuestra esperanza (cf. labrada a cal y canto en nuestro corazón. Más aún. y que fuimos coronados de gloria y esplendor (cf. tenga vida eterna y que yo le resucite el último día” (Jn 6. ¿QUIÉN SOY. e invocarle como Padre nuestro. Por otra parte. Finalmente. Padre” (Rom 8.5 algo que podemos conocer y. Dios es aquel que sale de sí a través de su Palabra: “Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn 1. Pero ¿qué nos dice Dios por medio de su Palabra? El estatuto primordial del ser humano En primer lugar. hemos recibido “un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar Abbá. esa palabra nos indica lo que Dios espera de nosotros al habitar en este mundo: “Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15. se traducirá en un estatuto de filiación. así. fuimos creados “a imagen y semejanza” del Dios vivo y verdadero (cf. nos muestra la forma en que quiere entablar una relación con nosotros: “No os llamo ya siervos. como dice san Pablo. Desde esta perspectiva. Dios nos dice que fuimos creados poco inferiores a un dios (cf.15).1-2). .12). Sal 8.15).2).40). DIOS MÍO? Hemos visto hasta ahora cómo se da una intersignificación entre Dios y los hombres. Es gracias a la palabra que podemos penetrar en el mundo del otro y conocer en verdad a la persona. nos encontramos ante un Dios que se ha mostrado. Sal 8. 1Pe 3. no esclavos (cf. también decíamos que la teología es un discurso de Dios sobre el hombre. que es de naturaleza social. 2. Gen 1.14). Ese es nuestro estatuto: somos hijos. a vosotros os he llamado amigos porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15.26). que sale de sí mismo y que tiene algo importante que decir al hombre.4-7). Esta imagen divina. Esa Palabra nos abre el corazón de Dios y nos da a conocer la forma en que Yahvé Dios comprende este mundo. Cuando nos referimos al Dios de la Biblia. porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Esa misma Palabra nos manifiesta su voluntad: “Y esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él.

E. La Palabra de Dios me dice que en este mundo no existe sólo lo rentable. en nombre del Dios que lo ha creado a su imagen y semejanza. besándole los pies. san Francisco se dolió profundamente. Nos 5 6 7 Cf. en que los seres humanos hemos perdido nuestro lugar en el universo. 42. Paris 1993. Gen 4. tiene un derecho imprescriptible e inalienable de ser respetado 5 . es el relato que nos narra Tomás de Celano.7). es que el ser humano surgió de las manos del Creador: “Y dijo Dios: hagamos al humano a nuestra imagen. Somos creaturas de un mismo Padre que está en los cielos Una de las más importantes afirmaciones de la Escritura. GUERRA. y le mandó que se desnudase delante del pobre y. 1Cel 76) 7 . p. Esta creaturalidad del humano es expresada con el término Adam: “Entonces Yahvé Dios formó al hombre con barro del suelo y resultó el hombre un ser viviente” (Gen 2. Todos los textos de los escritos y de las biografías de san Francisco están tomados de la edición preparada por J. Un bello ejemplo de esta actitud de respeto. biografías y documentos de la época.. Por inútil que sea económica o socialmente la persona. Escritos. A. lo económico o lo útil. Habiéndolo oído. este ser humano que somos. Como diría Levinas. Este término señala que. L’homme. aunque estos sean honestos 6 .15).6 La inviolabilidad del ser humano Además. y aún si por alguna situación vive al margen de la sociedad. a una soledad ontológica que nos angustia y despersonaliza. su rostro se me impone como un infinito que no puedo controlar en nombre de mis intereses. poco a poco. Este es un aspecto importante hoy en día. el hombre está marcado por su condición de creatura. cuando uno de los hermanos ofendió a una persona que pedía limosna: “Ojo. en su más profunda naturaleza. y reprendió con severidad al hermano que así había hablado. la Palabra que viene de Dios nos dice que hay en el hombre una inviolabilidad. es un viviente salido “del polvo de la tierra” (Adama). Totalidad e infinito. . una prohibición divina: el ser humano es alguien “al que tú no tocarás” (cf. GESCHÉ. nos hemos desplazado. Cf.. LEVINAS.26). Salamanca 1987. A. como semejanza” (Gen 1. que no seas un rico y te hagas pasar por pobre. le pidiera perdón” (cf. Madrid 1985.

se trata de alabarle porque el Creador nos ha dado el sol. Dios es loado tanto por el hermano sol como por la hermana luna. alaban al Señor. Celano se pregunta ¿quién podría explicar la alegría que provocaba en su espíritu la belleza de las flores. De este modo. que puede exclamar “loado seas. como Francisco de Asís. o de la hermana luna. . y con todo lo bello de los campos” (1Cel 81). son un buen ejemplo del hombre reconciliado con su creaturalidad. Francisco no sólo agradece el don del hermano sol. La razón de toda esa conmoción interior no era otra que el ver en la creación la mano del Creador: “quién sería capaz de narrar de cuánta dulzura gozaba al contemplar en las creaturas la sabiduría del Creador. etc. por el hermano viento. Se siente parte de esa gran plegaria del universo que loa a su Creador. mi Señor. mi Señor. invitándolas a loar al Señor. . por las estrellas y los luceros. la luna y las estrellas. al contemplar la galanura de sus formas y al aspirar la fragancia de sus aromas? “Y al encontrarse en presencia de muchas flores. Esa preposición por. Francisco se siente parte de esa misma tierra que nos vio nacer como creación. como sujetos. y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo. alaba al Señor junto con el hermano sol y la hermana luna. es decir. la hermana luna. que el hermano sol o la hermana luna.También podemos interpretar ese por de manera subjetiva. Algunos. Francisco exclama. canta sus alabanzas al Creador. el por es causal. con todas tus creaturas” (Cant 3). como si gozaran del don de la razón. les predicaba.En primer lugar. la creación entera. “Loado seas. con las piedras y las selvas. Y lo mismo hacía con las mieses y las viñas. su poder y su bondad” (1Cel 80). En este caso. junto con el hombre. permite una doble interpretación: . y hemos dejado de ser esa creatura salida de las manos de ese Dios alfarero que en el principio creó el cielo y la tierra. Es precisamente porque san Francisco se siente barro de la tierra. Francisco alaba al Señor por el hermano sol.7 hemos constituido amos del universo. por el cual a tus criaturas das sustento” (Cant 6).

connota dos nociones: hacer y separar. Al crear al humano viviente.27). “creó Dios al ser humano a imagen suya. Crear es establecer la separación en el interior mismo de la creación. nombrar es. Así. al ser humano le corresponde mandar “en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra” (Gen 1. la creación del hombre es la afirmación de una realidad querida totalmente diferente (separada) y autónoma. astros.8 Creados en la diversidad Las primeras palabras de la Sagrada Escritura nos dicen que al principio. A. Gen 1. nombrando a cada ser por su nombre: “el hombre puso nombre a todos los ganados. especies y plantas (cf. Es gracias a nuestra sexualidad que cada uno de nosotros tiene un modo específico y diferenciado de ser. ante todo. de luces y luceros. 69-70. Es él quien debe proporcionar al gran concierto del universo toda su acústica y armonía.28). p. Este crear el cielo y la tierra se concretiza en una enorme variedad de luces. de animales y de plantas. macho y hembra los creó” (Gen 1. GESCHÉ. a imagen suya los creó.1-26). se suscita una doble atención: por una parte. L’homme. En el mundo hebreo. la de la persona que pronuncia nuestro nombre. Somos sacerdotes de la creación De algún modo. establecer una relación. . nos hizo únicos e irrepetibles. Poner el nombre a algo o a alguien no es solamente darle una carta de identidad. y luego. La escritura refiere a la voluntad divina (al plan de Dios) la diversidad en todos los ámbitos de la persona. Cuando alguien pronuncia nuestro nombre.20). la diferencia sexual está calificada a partir de una doble expresión: Ish (varón) e Isha (varona). El término mismo hebreo que utiliza el texto sagrado: bara’ (crear). los hombres somos sacerdotes de la creación. Yahvé Dios creó el cielo y la tierra (Gen 1. la nuestra o la de la 8 Cf. Es poner un principio de orden y diferenciación en lugar del caos originario 8 . Dentro de esta enorme diversidad de átomos y moléculas. Dios no sólo le hizo surgir del barro de la tierra.1). a las aves del cielo y a todos los animales del campo” (Gen 2. sino que al interior de esa humanidad viviente estableció una profunda diferencia: “macho y hembra los creó”.

Cuando le encontró. Acercándose a él.9 persona que escucha su nombre y atiende a la llamada. Entonces el terrible lobo cerró la boca y. como un cordero. los habitantes lo sintieron mucho. les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco (cf. Por eso “la creación entera está a la espera del alumbramiento. dónde poder ejercer su creatividad (Gen 2. . que no sólo devoraba los animales. como si la perfección del acto divino consistiera precisamente en habernos dejado un mundo en el que aún quedasen muchas cosas por hacer. el lobo avanzó a su encuentro con la boca abierta y las fauces acechantes. y. al verlo andar tan manso por la ciudad. es para el hombre el establecimiento de un lazo. hermano lobo! Yo te mando. para que éste tuviera un lugar donde realizarse. el hermano lobo murió de viejo. ya que.. para poder ella también participar de la libertad y de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8. Del mismo modo. el día en que Dios descansó y puso sobre los hombros del ser humano la continuación de su creación primordial. el relato de la creación nos dice que el jardín fue plantado en función del hombre. apareció en la comarca un grandísimo lobo. obedeciendo la orden. lo llamó y le dijo: ¡Ven aquí. aunque iba así por la ciudad y por las casas. haciendo la señal de la cruz. al cabo de dos años. nunca le ladraban los perros. el hecho de dar nombre a la creación. sino también a los hombres. de un vínculo entre la creatura y el Creador.. El gran don de Dios al hombre es que la creación no ha quedado todavía acabada. Y. de parte de Cristo. Cuenta la historia que el lobo siguió viviendo dos años en Gubbio. Todos iban armados cuando salían de la ciudad.21-22). que nadie se aventuraba a salir de la ciudad. La gente lo alimentaba cortésmente. Flor 21).15). entraba mansamente en las casas de puerta en puerta. está llamada a ser algo más. y se echó a los pies de san Francisco. terrible y feroz. De este modo. El mundo es un alumbramiento continuo propuesto al hombre. se encaminó hacia el lugar donde estaba el lobo. como si fueran a la guerra. se acercó mansamente. san Francisco le hizo la señal de la cruz. Nos parece que ese es el significado del séptimo día de la creación. Cuenta la historia que en el tiempo en que san Francisco moraba en la ciudad de Gubbio. Era tal el terror. que no hagas daño ni a mí ni a nadie. sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. San Francisco quiso salir a encontrar con el lobo. Por fin.

Esto es lo que afirma el autor de la primera carta de san Juan: “queridos. cercanía y amor con los demás. Es decir. somos de naturaleza social Una de las características propias del ser humano es su necesidad de amar y de ser amado. aquello que podría llegar a ser. los hombres somos candidatos a la infinitud. tiene la capacidad salir de sí y generar flujos de conocimiento. 3. . una profecía. tenemos la posibilidad de crecer en calidad. Desde esta perspectiva. la realidad no es sólo el diario acontecer de cada instante.2). Nuestro presente y nuestro futuro están cargados de posibilidades. siempre corremos el riesgo de quedar encerrados en la autoreferencia. En otras palabras. esa la recibimos como propuesta divina. Ser seres con un destino implica que no estamos atrapados en un mundo donde la vida fue dictada de antemano. es decir. en sabiduría y gracia. lo que proclama la historia de la salvación: nada es irremediable. el presente se nos abre como una gama de posibilidades (a veces más amplia y a veces más limitada) que partiendo de un pasado ya escrito y decidido. la fatalidad no tiene la última palabra. como Dios. implica que no se nos ha creado ya terminados. finalmente. Así vista. El hecho de que seamos una propuesta divina. Pero en un un mundo como el nuestro. iluminado con los colores del individualismo y del egoismo. se abre a la esperanza y a la novedad de un futuro cuyas páginas aún no se han abierto. CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DEL CREADOR Como Dios. Esto significa que en nuestra vida aún queda lugar para la novedad.10 Somos seres con un destino El hecho de que hayamos sido creados para ser creadores no quiere decir que nosotros creamos nuestra condición humana. el ser humano. Tener un destino nos permite mirar al futuro como una promesa o mejor. en nuestra vida las cosas pueden ser diferentes. es también aquello que soñamos y deseamos. para la creación o para la re-creación. Esto es. ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos” (1Jn 3.

seres espirituales. eso ya lo sabe. la libertad es ante todo la capacidad de asumir nuestro propio destino responsablemente. El ser humano. capaces de acoger el corazón de Dios. para que él sea el Primogénito entre muchos hermanos”. Oxford 1946. es decir. abiertos a un destino y una trascendencia. quien escribe: “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios. se nos revela una naturaleza plenificada. los seres humanos no somos sólo creaturas ni sólo diferencia. lo que quiere saber es ¿qué es el hombre (ma enosh) para que Dios ponga en él su corazón? (cf. precisamente porque es capaz de rendir cuentas. Creados para establecer vínculos trascendentes Lo sabemos. Este es ese hombre sobre el cual Yahvé Dios expiró su Ruah. Somos. La presencia de Dios en nuestras vidas. 9 Cf. a ejercer una responsabilidad.1). 170-179. Job 7. 95-105. se hace evidente en la obra de san Pablo. El mundo hebreo tiene conciencia de esa cualidad gracias a la cual podemos estar en constante relación no sólo con el mundo que nos rodea. 1). Fuimos creados capaces de establecer vínculos profundos con los demás. J. somos creaturas capax Dei. No somos solamente un viviente. Creados para ser hijos El dinamismo espiritual que encierra la concepción hebrea de la creación del hombre. en su referencia a la trascendencia es definido con el término de Enosh. ese aliento que salido de sus entrañas llena y transforma las entrañas del varón viviente (Adam – Ish) y lo convierte en un hombre (Enosh). De este modo. Israel. p.11 La presencia de un otro nos obliga a responder de nuestros actos. . creado a su imagen y semejanza.29). De este modo. pues ¡lo somos!” (1Jn 3. sino también con Dios 9 . (t. ni tampoco sólo creaturas diferenciadas. la anuncia: el hombre tiene el derecho y el poder de decisión y de libertad. its life and culture. PEDERSEN. lejos de menoscabar esta libertad. Job no sólo pregunta quién es el ser humano. En la carta a los Romanos (8.17). Esta misma idea es expresada con toda claridad por el autor de la primera carta de san Juan. Pablo afirma que los hombres tenemos como destino el conformarnos “a la imagen de su Hijo. ante todo.

. Quizás podríamos decir que el hombre es un ser destinado a la filiación divina por medio de la participación en la vida divina en Cristo. que se hace viviente (15.20). Gen 2. coronándote de gloria y esplendor. cf. como Job. que se hace Espíritu donador de vida: “Y del mismo modo que hemos llevado la imagen del hombre terreno. el hijo de Adán (Ben Adam) para que de él cuides? Encuentra una respuesta formidable: “Apenas inferior a un dios te hice. Eso no quiere decir que seamos iguales a Dios. Cuando el salmista pregunta a Dios “¿qué es el hombre (ma enosh) para que de él te acuerdes.14. Mt 22. Y en respuesta Jesús le propone la paradoja de su propia identidad a partir de la inscripción de una moneda: “¿De quién es la inscripción?” (cf. llevaremos también la imagen del celeste” (15. Cuando le piden a Pedro que pague el impuesto al César. te hice señor de las obras de mis manos” (cf. deberíamos preguntarnos ¿de quién es la inscripción que llevo marcada en lo más profundo de mi ser? (cf. La primera Carta a los Corintios distingue claramente entre el primer Adán.7) y el último Adán. Hay una profunda distancia entre Creador y creatura.49). éste le pregunta a Jesús qué hacer. Somos familiares de Dios. Quizás también nosotros. Sal 139).12 Ser hijos implica que llevamos grabado en lo más profundo de nuestro ser (en nuestros genes) la impronta de Dios. Aquí está representada con toda claridad la tensión interior de que hablábamos: el ser humano habita entre el barro y el espíritu. Sal 8). entre la tierra y el cielo. entre el Padre y nosotros sus hijos. como el salmista o como Pedro.