Sólo Capital y GBA.

www.tiempoargentino.com | año 2 | n·577 | domingo 18 de diciembre de 2011

edición nacional | 6,50 pesos | recargo envío al interior 0,50 pesos

INVE S HIST TIGACIóN

2001

2011

óRIC A

En la argEntina dE 2001, pasó algo más quE El corralito: hay 30 crímEnEs quE siguEn impunEs

Hace 10 años De la Rúa huía en helicóptero y dejaba 36 muertos en las calles
p. 34-35

Las víctimas tenían, en promedio, 25 años de edad. Las dos más chicas, apenas 13. La mayoría era pobre y las mató la policía, aunque también hubo vigiladores y comerciantes homicidas. Todos los rostros y todas las historias, en un relevamiento inédito p. 2-7 de nuestro Equipo de Investigación, provincia por provincia y familia por familia.
sólo capital y gran buenos aires

RECLAME EL PóSTER DE LA MEMORIA

B Economía
informe especial

B Política
el caso de la fábrica siap

B Economía
fracasó lobby de fondos buitre

B Mundo

Más de 400 muertos por una tormenta en Filipinas
Hay miles de desaparecidos por los aludes e inundaciones. La destrucción es total. p. 34-35
B Policiales

La trama oculta de las corridas cambiarias
Los orígenes e intereses ocultos de los cinco ataques especulativos que debió enfrentar Cristina.
SE

Más pruebas de complicidad con la dictadura
Una ex detenida denuncia a un sindicalista y a dos empresarios de “entregar” obreros a los militares.
p. 8 a 10

Burlando: “Si fuera El presupuesto que se ministro implantaría aprobó no incluye la orden el rigor y el orden”
de votar contra nuestro país en el BID y el BM.
p. 25

Estados Unidos no sancionará a la Argentina

Entrevista al abogado de los casos Candela, Píparo y del cuádruple crimen de La Plata. p. 48-49

Escriben y opinan

Hernán Brienza, Alberto Dearriba, Felipe Yapur, Víctor Ramos, Hilda Sábato, Jorge Muracciole, Sandra Chaher, José Vilariño, Mariano Beristain, Andrés Asiain, Guillermo Wierzba, Ramiro Castiñeira, Federico Bernal, Néstor Espósito, María Iribarren, Bernando Stamateas, Alberto Cormillot, Tamara DiTella, entre otros. Lecturas: Un caño, la revista deportiva se hizo libro.

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Documento
Para comunicarse con esta sección: investigacion@tiempoargentino.com

encuentro de familiares en rosario
Los días 8, 9 y 10 de diciembre se realizó en Rosario el primer Encuentro Nacional de Familiares de Víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001. “Se nos hizo necesario reunirnos para conversar sobre cómo nos afectó el asesinato de nuestros seres queridos”, manifestaron los presentes.

A diez años de la peor crisis política y social de la democracia

Quiénes fueron los asesinados y quiénes los asesinos del 19 y 20
Tiempo Argentino se propuso conocer las caras y las historias de las víctimas de la represión. Son 36 y no 39 como se creía. Sólo hubo condenas para seis crímenes. El resto permanece impune. El relevamiento nunca se había hecho.
Equipo de Investigación:
Cynthia Ottaviano, Carlos Romero, Fernando Pittaro, Manuel Alfieri.

S

i imagináramos un grupo de diez argentinos en 2001, veríamos a seis pobres, dos indigentes y sólo dos de clase media o media alta. Sabríamos que dos no tenían trabajo, cuatro estaban en negro y dos, “subempleados”. La mitad no contaba con obra social ni con ningún sistema de salud privado. Se enfermaban. Sobre todo, los que sufrían necesidades básicas insatisfechas, sin cloacas, inodoros ni esperanzas. De los que tenían más de 25 años, sólo el 34,3% había completado o superado el nivel secundario. El resto no. Pero tenían algo en común: cada uno de ellos debía U$S 3800, gracias a que la deuda externa alcanzaba los U$S 180 mil millones. Cada grupo de estos diez argentinos se multiplicaba hace diez años a lo largo y ancho del país, y delineaba así el mapa de la mayor crisis desde la recuperación democrática. El presidente Fernando de la Rúa, sus ministros y funcionarios sumaron anarquía desde el propio aparato estatal. Los bancos, por orden gubernamental, les prohibieron a los ahorristas disponer de sus depósitos. El hambre y los saqueos fueron respondidos con cárcel, palos y balas. El estado de sitio dictado por De la Rúa, el 20 de diciembre, no fue otra cosa que el marco legal para detener a 4500 personas en todo el país y permitir el asesinato de 36. Pibes y pibas. Inocentes. Desesperados. Cinco presidentes se sucedieron mientras las cacerolas se agitaban al grito de “que se vayan todos”. Muchos se fueron, pero las víctimas y sus familiares no. Se quedaron a llorar su impotencia y soledad. Hoy, a diez años de la tragedia, siguen llorando. La mayoría no sabe quién ni por qué mató a sus padres, a sus hijos, a sus hermanos. Sólo hay seis condenas. Tiempo Argentino quiso conocer sus historias, sus caras y deseos. Durante un mes y medio, este equipo de Investigación, con la tarea inclaudi-

Crisis y violencia - Las calles porteñas fueron epicentro de una revuelta popular que recorrió a la Argentina. La represión también alcanzó los distintos puntos del país.

cable de Fernando Pittaro y Manuel Alfieri, intentó reconstruir lo que el Estado nunca hizo. Y en ese camino, la verdad fue dejando al desnudo indiferencia y olvido. Las víctimas no son 39 como se repite aquí y allá, sino 36: 12 en la provincia de Buenos Aires, nueve en Santa Fe, siete en la

Capital Federal, tres en Entre Ríos, dos en Córdoba y una en Tucumán, Corrientes y Río Negro. Siete eran menores de edad. Los más chicos, Rosa Eloísa Paniagua y David Moreno, apenas tenían 13 años. El número de muertos fue ambiguo desde un principio. Los recortes

periodísticos de la época hablaban del “asesinato de más de 30 personas”, pero jamás se hizo un conteo exhaustivo. Ante la ausencia de cifras concretas, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) elaboró, a partir de lo publicado en los medios, un

Ordenan nuevas pericias
A pedido del CELS, el 29 de septiembre de 2011, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5, a cargo de Horacio Luis Comparatore, ordenó realizar nuevas pericias para aclarar lo ocurrido en la Avenida de Mayo y 9 de julio el 20 de diciembre de 2001, en horas de la tarde. Las tareas serán efectuadas por personal de Prefectura, Gendarmería y del Instituto Balseiro, luego del “análisis del total del material fílmico y fotográfico que existe en la causa” para “establecer en la medida de lo técnicamente posible, el horario y lugar de cada una de las imágenes correspondientes a ese hecho”. Las pericias son parte del Anexo II, donde se investiga quiénes fueron los responsables de los asesinatos de Gastón Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón, y de las heridas que recibieron otras siete personas a causa de balas policiales.

registro que enumera un total de 39 víctimas. Todas las publicaciones posteriores tomaron esa cifra como cierta. Pero en Santa Fe se computa al pibe Ricardo Villalba dos veces: primero, con su nombre correcto y luego, con el de Ricardo Álvarez Villalba. En Corrientes, la Comisión Provincial de la Memoria informó que allí no fueron dos las personas asesinadas, sino una, Ramón Arapí. Y sobre la tercera supuesta víctima, Sergio Pedernera, diferentes organismos vinculados a los Derechos Humanos –Círculo Sindical de Prensa (CISPREN), Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), HIJOS– confirmaron a este diario que los muertos en esa provincia sólo fueron los jóvenes David Moreno y Sergio Ferreyra. Este trabajo permitirá enmendar los errores y, si nueva información lo contradijera, volverá a modificarlo. Más angustiante que no tener claro quiénes fueron las víctimas una década después, es saber que sólo hubo justicia para seis fami-

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Anexo I
En este anexo de la causa que tiene en sus manos el juez Claudio Bonadío, se investigan los sucesos ocurridos a las 16.30 del 20 de diciembre de 2001, en las inmediaciones del banco HSBC, de Avenida de Mayo 701. Desde allí se efectuaron disparos con armas de fuego que mataron a Gustavo Ariel Benedetto e hirieron a varias personas. Hay 31 imputados, la mayoría con falta de mérito. El subcomisario a cargo del operativo, Omar Alberto Bellante, tiene su juicio en suspenso.

lias. El primer condenado fue el policía Esteban Velázquez, quien asesinó en Rosario a Claudio “Pocho” Lepratti cuando gritaba desde la terraza de una escuela: “¡Hijos de puta, no disparen, que acá hay pibes comiendo!”. Velázquez tenía que protegerlo, pero eligió matarlo. Le respondió con un balazo, que dio en la tráquea de “Pocho”, el militante comunitario. En agosto de 2004, el juez Ernesto Genesio sentenció al policía a 14 años de prisión. “Tiene los beneficios de la libertad condicional. Pero nunca cumplió la condena, porque se sabe que salía para festejar navidades o cumpleaños”, denunció Sandra Martínez, organizadora del Primer Encuentro Nacional de Familiares de Víctimas, que se desarrolló hace diez días en la ciudad de Rosario. El segundo juicio fue en marzo de 2007. Un tribunal oral de La Matan-

El promedio de edad de los muertos por la represión fue de 25 años. Los dos más chicos apenas tenían 13.
za condenó al comerciante Luis Mazzi y a su custodio, Bernardo Joulie, a 15 y seis años, respectivamente, por los asesinatos de Damián Ramírez, de 14, y de Ariel Salas, de 30. En Entre Ríos, el cabo Silvio Martínez fue condenado a diez años de prisión por el asesinato de la mencionada Rosa Eloísa Paniagua, una nena de 13 años que vivía en la ciudad de Paraná, junto a su padre, su madre y tres hermanos. El quinto condenado fue Luis Quiroz, por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. La Sala Cuarta de la Cámara de Apelación en lo Penal de Rosario ordenó once años de prisión para el asesino de Graciela Acosta, una militante social que tenía siete hijos. El sexto y último caso resuelto judicialmente es el de Miguel Lentini, padre de la dueña del supermercado Steffi, en Merlo. Lentini estuvo prófugo cuatro meses por el homicidio de Cristian Legendre, de 19 años, que, mientras miraba cómo sus vecinos pedían comida, recibió cinco balazos. El 28 de octubre de 2010, el Tribunal Oral Nº 3 de Morón sentenció a Lentini a diez años y ocho meses de prisión. Pero continúa libre: la sentencia no está firme. En el resto de los casos hay un punto en común: la impunidad. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, donde la represión se concentró en un radio de pocos metros, no hubo ninguna condena. Los asesinatos de Diego Lamagna, Gastón Riva, Carlos Almirón, Jorge Cárdenas, Gustavo Benedetto

y Alberto Márquez forman parte de una causa que tramita en el juzgado de Claudio Bonadío y, hasta la fecha, continúan impunes. Todos ellos murieron por las mismas balas: las de la Policía Federal, pero en distintos puntos de la ciudad. La noche del 19 de diciembre, Jorge Cárdenas fue fusilado en las escalinatas del Congreso de la Nación. En el lugar estaban el subcomisario Roberto Rodríguez y los principales Marcelo Taladrid y Juan Antonio Araya, entre otros efectivos. Casi un año después, el 2 de agosto de 2002, Cárdenas falleció en el Hospital Eva Perón, de Merlo. El 20 de diciembre, Gustavo Benedetto fue asesinado a las 16:30, en la puerta del Banco HSBC, de Avenida de Mayo al 701. Se comprobó que la bala que impactó en su cabeza salió del interior del local. Por ese caso, fueron imputados el subcomisario a cargo del operativo, Omar Alberto Bellante; el ex mayor del Ejército y custodio del banco, Jorge Eduardo Varando; y los demás policías que estaban en el lugar. A la mayoría se les dictó la falta de mérito, y en el caso de Bellante y Varando, sus juicios están en suspenso por una cuestión de competencia, al cambiar la calificación del delito. El mismo día, en Avenida de Mayo y 9 de julio, entre las 15:30 y las 16:30, asesinaron a Gastón Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón. Además, hubo siete heridos de bala. Las pericias determinaron que los homicidios fueron perpetrados por efectivos de la Policía Federal. Dos horas después, en 9 de Julio y Sarmiento, a metros del Obelisco, dos perdigones de escopeta calibre 12:70, provenientes de automóviles con policías de civil en su interior, atravesaron el cuerpo de Alberto

Márquez, quien falleció antes de ser trasladado al hospital. En medio de la represión, sólo en la Capital Federal, 190 personas fueron detenidas. Por los seis crímenes mencionados y la violencia ejercida resultaron imputados 79 efectivos de la Federal, pero a casi todos se les dictó la falta de mérito. Sólo nueve policías irán a juicio oral por esta causa, el 11 de junio de 2012. Se trata de Víctor Belloni, Orlando Oliverio, Eugenio Figueroa, Roberto Juarez, Sebastian Saporiti, Horacio Berardi, Mario Seia, Norberto Sabbino y Ariel Firpo Castro. Están imputados por “homicidios dolosos consumados o en grado de tentativa, lesiones y abuso de armas” en perjuicio de los asesinados Benedetto y Márquez, y una gran cantidad de heridos. La investigación de estos casos está en manos de la Fiscalía Nº 5 en lo Criminal y Correcional, encabezada por Horacio Comparatore. En nueve años de instrucción, el expediente adquirió un volumen sorprendente: 103 cuerpos divididos en 20.600 fojas y cinco anexos. Tiempo pudo corroborar la cantidad de ma-

Anexo II
Este anexo investiga los hechos ocurridos en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio, en horas de la tarde del 20 de diciembre de 2001, cuando perdieron la vida Gastón Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón. También hubo una gran cantidad de heridos. Por este episodio hay seis imputados, cinco de ellos con falta de mérito. El restante es el oficial Víctor Manuel Belloni, que será juzgado en junio del año que viene.

La clave

IMPUNIDAD
Sólo hubo seis condenados por las 36 personas que murieron a raíz de los episodios de diciembre de 2001. Se trata de Luis Mazzi, Esteban Velázquez, Bernardo Joulie, Silvio Martínez, Luis Armando Quiroz y Miguel Ángel Lentini. El 83% de los crímenes sigue impune. terial probatorio –entre testimonios, fotografías y documentos– que se acumula silencioso. En un principio, la jueza María Romilda Servini de Cubría quedó a cargo de determinar lo que sucedió en las inmediaciones de la Plaza de Mayo, el Congreso Nacional y el Obelisco, y separó la investigación en dos: una sobre los autores materiales –fue derivada a la fiscalía de Comparatore, en el expediente Nº 22.080/01– y otra por las responsabilidades políticas –recayó en el fiscal

Marcelo Colombo (Nº 22.082/01). Al poco tiempo, Servini de Cubría se desentendió de la causa y esta recayó en el juzgado de Bonadío, quien le negó a este diario el acceso al expediente. A pesar de la obviedad, se le explicó el interés público existente y el derecho constitucional de acceso a las fuentes, pero su secretaria, Mónica Mica, expresó que “el doctor no habla de causas en trámite, por lo que no quiere dar ninguna respuesta a la solicitud”. Bonadío fue quien sobreseyó a De la Rúa, principal responsable político de la represión, el 7 de abril de 2009. La medida luego fue corroborada por la Sala II de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal. Sin embargo, Rodrigo Borda, abogado del CELS –uno de los organismos querellantes– sostuvo que “el sobreseimiento no está firme. El objetivo es que el ex presidente sea juzgado en el juico oral pautado para junio del próximo año”. Por otro lado, el ex ministro del Interior Ramón Mestre –también imputado por su responsabilidad política– murió mientras se sustanciaba el expediente. Así, en el listado de responsables políticos que el año que viene serán juzgados por esta masacre, sólo figuran los nombres de Enrique Mathov, ex secretario de Seguridad de la Nación; Rubén Santos, ex jefe de la Policía Federal; Raúl Andreozzi, ex superintendente de Seguridad Metropolitana; y Norberto Gaudiero, ex director General de Operaciones. Fueron imputados por los cargos de “homicidio culposo reiterados en cinco oportunidades, lesiones culposas reiteradas en 117 casos, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario públi-

co”. A todos podría alcanzarlos una pena máxima de cinco años de prisión. Hoy se encuentran en libertad, ya que tanto Mathov como Santos fueron excarcelados en 2002. Santa Fe es otra de las provincias donde la represión fue asesina. Allí hubo nueve muertos, siete de ellos en Rosario. Y, si bien fueron condenadas dos personas por los crímenes de Lepratti y Graciela Acosta, la jerarquía política provincial, encabezada por el entonces gobernador Carlos Reutemann, nunca fue investigada. El ex subsecretario de Seguridad Enrique Álvarez, señalado por los organismos de Derechos Humanos como el responsable político de la represión, sólo fue citado por la justicia correccional. Por esta razón, en Santa Fe se conformó la Comisión Investigadora No Gubernamental, un orga-

Rodrigo Borda, abogado del CELS, sostuvo que “el sobreseimiento de De la Rúa no está firme”.
nismo que busca determinar las responsabilidades políticas de la masacre y aportar elementos a la justicia. Un informe preliminar, elaborado en diciembre de 2002, brindó detalles sobre la represión. Según el documento, “en varios casos esta se inicia por la irrupción de gran cantidad de móviles a gran velocidad, con las sirenas prendidas, las puertas abiertas y personal policial disparando a mansalva”. Además, “no se limita a dispersar a la gente, sino que se producen persecuciones, ingresos a domicilios, disparos y lanzamientos de gases lacrimógenos al interior de las viviendas”. El organismo también denunció las irregularidades tanto en el accionar policial como en los procesos judiciales posteriores. De acuerdo con el informe, se produjo “alteración y modificación del escenario de los hechos (…) recepción de testimonios por personal de las seccionales policiales involucradas en los homicidios (…) aparente falsificación de pruebas, como testimonios o actas policiales (…) amenazas e intimidación a familiares de víctimas y a testigos”. El documento publicado hoy por este diario, que busca precisar quiénes fueron víctimas de un Estado democrático tan anárquico como negligente, no estará terminado hasta que se identifique a los responsables y paguen sus culpas. A continuación, las historias de los 36 asesinados hace una década, el 19 y 20 de diciembre de 2001.<

Anexo III

Anexo IV

Anexo V

Se ocupa de los hechos ocurridos en Avenida 9 de Julio y Sarmiento, a metros del Obelisco, de donde provinieron dos perdigones de escopeta que asesinaron a Alberto Márquez e hirieron de gravedad a Paula Simonetti y Martín Galli. Hay ocho policías imputados, que irán a juicio oral el 11 de junio de 2012.

Esta causa se inició por las vejaciones que sufrieron Hebe de Bonafini y un grupo de Madres el 20 de diciembre de 2001 cerca del mediodía en la Plaza de Mayo. Por la violenta represión que llevó a cabo la policía montada fueron imputados 27 efectivos, pero a todos se les terminó por dictar la falta de mérito.

Esta investigación fue iniciada por el diputado nacional Dante Gullo, quien fue agredido junto a uno de sus hijos en el vallado de la Casa Rosada, la noche del 19 de diciembre de 2001, mientras exigían la renuncia del ministro Domingo Cavallo. Hay ocho imputados, todos con falta de mérito.

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n Juan Delgado, 28 años, asesinado en Santa Fe.

Murió el 19 de diciembre mientras esperaba la entrega de bolsones de comida frente a un negocio, en las calles Necochea y Cochabamba, en la ciudad de Rosario. De acuerdo con el relato de los testigos, la represión comenzó, inesperadamente, cuando llegó el dueño del local, junto a varios patrulleros. Como muchos, Juan intentó escapar, pero fue alcanzado por los disparos y derribado por un efectivo que le puso su “cachiporra” entre las pantorrillas. Cuando buscó ponerse de pie, un policía de la seccional, apodado “Toro”, quiso dispararle con una Itaka, pero como ya había agotado su carga, sacó un revólver y gatilló. La autopsia confirmó que Delgado no sólo recibió ocho disparos de arma de fuego, sino que además su cuerpo presentaba fuertes golpes y múltiples heridas de balas de goma. La causa por su muerte está caratulada como homicidio, pero hasta ahora ningún policía fue imputado.
n Luis Alberto Fernández, 27 años, asesinado en Tucumán. n José Daniel Rodríguez, 24

La tarde del 20 de diciembre, Luis vendía sandías frente al hipermercado Libertad, de Avenida Roca al 3400, donde comenzaron a juntarse vecinos para pedir alimentos. Ante la negativa de los comerciantes, el grupo intentó saquear el lugar. “De repente empezaron las corridas y los tiros, y vino un gendarme y le disparó a Luis en la cabeza”, afirmó Silvina Centeno, su esposa. Ingresó al hospital Padilla esa misma tarde, con una herida de bala en la cabeza. Se mantuvo en estado crítico hasta el 22 de diciembre, cuando falleció. El entonces ministro de Gobierno de Tucumán, Antonio Guerrero, sostuvo que Fernández “fue herido durante un hecho confuso que la justicia tendrá que aclarar”. Hasta la fecha, el caso no fue esclarecido.
n Carlos Almirón, 23 años, asesi-

nado en la Capital Federal. El 20 de diciembre, alrededor de las cuatro de la tarde, Carlos fue asesinado sobre Avenida de Mayo y 9 de Julio. Le dispararon en el medio del pecho con una escopeta calibre 12:70, de las que ese día utilizó la Policía Federal. Había llegado a la Plaza de Mayo junto con un grupo de desocupados, cuando la represión ya estaba en marcha. Murió a las once de la noche en una camilla del Hospital Argerich, luego de ser operado sin éxito. La primera persona que lo vio sin vida fue su compañero de lucha, “Beto” Estévez, quien llegó en colectivo al lugar y fue el encargado de avisarle por teléfono a la familia. “La noche anterior –explicó Beto– se quedó en mi casa porque había estado de sitio y ya no tenía cómo volverse.” Marta, la mamá de Carlos, vive en una humilde casa de Villa Albertina, en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora. Cuando habla de su hijo, los ojos se le ponen vidriosos. Lo recuerda como “un chico estudioso, alegre y cariñoso” y agrega que “el dolor uno lo lleva adentro para toda la vida”. El 19 de diciembre, cuando hablaron por última vez, Marta le había pedido que se cuidara, que se portara bien.

n José Vega, 19 años, asesinado en Moreno. Según la CORREPI, a José lo mataron en Moreno, pero la Dirección de Derechos Humanos del distrito no tiene información al respecto. Alicia Vicchio, periodista de larga trayectoria en la zona, sostuvo que “los cronistas de la época tampoco recuerdan el asesinato”. Tiempo Argentino se comunicó con varias comisarías de la localidad y con referentes sociales. En ningún caso fue posible contactar a la familia Vega.

años, asesinado en Entre Ríos. José militaba en la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Paraná. Había llegado desde Bovril, un pueblo del interior entrerriano donde había nacido. El 21 de diciembre, en los alrededores del supermercado Wall Mart, esperaba recibir una ración de comida junto a cientos de personas, cuando la policía provincial desató una feroz represión. Según testigos, José cayó tras ser alcanzado por un balazo en la espalda. “Pasaron varios días sin que pudiéramos encontrarlo. Algunos decían que estaba en la Comisaría 5ª, pero nadie sabía nada. Un chico del barrio nos contó que un patrullero se había llevado el cuerpo”, relató Alejandro Sologuren, coordinador de la CCC en Paraná. Finalmente, su cadáver apareció en las cercanías del mismo supermercado Wall Mart, varios días después, el 30 de diciembre. Estaba dentro de una zanja, tapado por unas gomas. El caso nunca fue esclarecido.

n Rubén Pereyra, 20 años, asesinado en Santa Fe.

En la noche del 19 de diciembre, Rubén esperaba la llegada de camiones de comida al supermercado Libertad, junto a vecinos de la zona. Pero cuando los vehículos aparecieron, de su interior no salieron raciones de alimentos, sino policías. “Empezaron a reprimir a la gente, había chicos y mujeres. Rubén quedó en el frente de batalla y un disparo de la policía lo mató”, sostuvo María Martínez, viuda de Pereyra. Agregó que las fuerzas de seguridad pusieron obstáculos al velatorio de su esposo y que, producto de las amenazas, ningún testigo quiso declarar en la causa. Todos los oficiales acusados por el asesinato fueron sobreseídos. Este año, Aldana, hija de María y Rubén, cumplió diez años. El mismo tiempo de impunidad que pasó desde que asesinaron a su padre.
n Damián Vicente Ramírez, 14 años, asesinado en La Matanza. El 19 de diciembre, Damián estaba en su casa del Barrio 22 de Enero, en Ciudad Evita, partido de La Matanza. Afuera, los saqueos y la represión crecían a cada momento. “El portón de mi casa estaba cerrado, cuando lo abrí, Damián se escapó por debajo de mi brazo y salió corriendo”, recordó Raquel Arrieta, madre del adolescente. Minutos más tarde, ocho hombres armados comenzaron a disparar contra un grupo de personas reunidas en la esquina de Cristianía y Maciel. En medio de ese tumulto estaba Damián, que recibió el balazo de una 9 mm. “Era un negro espectacular. Tenía unos ojos hermosos y unas pestañas que le llegaban a las cejas. Estaba en 8º año, jugaba en la escuelita de River en Don Bosco y a veces acompañaba a mi esposo a la panadería”, relató Raquel. En 2007, por este y otros asesinatos fueron condenados el empresario Luis Mazzi, a 15 años de prisión, y el custodio de uno de los comercios, Bernardo Alonso Joulie, a seis años de cárcel.

n Graciela Machado, 36 años,

n Víctor Ariel Enrique, 21 años, asesinado en Almirante Brown. Víctor murió durante el saqueo al comercio Noé, en el barrio Don Orione, de la localidad de Claypole, partido de Almirante Brown. El único sospechoso fue el comerciante Ángel Villanueva, imputado por “homicidio en ocasión de robo por tenencia ilegal de arma de guerra”. El 4 de octubre de 2004, la causa Nº 2486 se elevó a juicio oral y el 8 de junio de 2006 Villanueva fue absuelto por el TOC Nº 2 de Lomas de Zamora.

asesinada en Santa Fe. El 19 de diciembre, Graciela fue al supermercado La Gallega, en Villa Gobernador Gálvez, junto a uno de sus nueve hijos y su nuera, para recibir bolsones de comida. Al poco tiempo comenzó una violenta represión. En la refriega, Graciela se golpeó la cabeza contra el cartel de un negocio y perdió la conciencia en el acto. Cuando llegó al Hospital Gálvez, ya había fallecido de un paro cardíaco. “Consideramos que Graciela es otra víctima de 2001, ya que su corazón no resistió la represión, las corridas, los gases y los palos”, sostuvo Celeste, hermana de “Pocho” Lepratti.

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n Walter Campos, 17 años, asesinado en Santa Fe.

El 20 de diciembre, junto a sus vecinos, Walter esperaba ayuda alimentaria en un centro comunitario del barrio de Empalme Graneros. Pero la impaciencia generó discusiones y corridas entre el grupo. Walter y otro joven habrían increpado a una de las personas que se encargaba de repartir los bolsones de comida, por lo que personal policial comenzó a perseguirlos. A la carrera, el muchacho y su compañero cruzaron el arroyo Ludueña. Después de eso, Walter se desvió y se detuvo en una pequeña calle paralela a las vías. Según sus familiares, habría necesitado dejar de correr a causa de los problemas cardíacos que padecía. En ese momento, un francotirador de la Policía de Santa Fe, que se encontraba apostado en la otra orilla del arroyo, le habría disparado. El proyectil lo impactó mortalmente en la cabeza.
n Ramón Alberto Arapí, 22 años, asesinado en Corrientes. n Graciela Acosta, 35 años, ase-

Ramón se encontraba con un grupo de amigos en el barrio Nuevo de Corrientes, cuando llegó al lugar una camioneta Ford F-100, sin leyendas identificadoras ni patente tripulada por cinco hombres. Todos ellos llevaban puesto el uniforme azul de la policía correntina. Ramón intentó esconderse, pero dos policías lo corrieron y alcanzaron. Uno de ellos lo golpeó y le pegó un tiro que entró por el pecho y salió por la espalda, causándole la muerte. La mayoría de los testigos identificó a la camioneta Ford como perteneciente a las fuerzas de seguridad, ya que desde hacía tiempo circulaba patrullando el barrio. Además, el Libro de Guardia secuestrado en la comisaría local mostraba una corrección grosera hecha sobre el horario de regreso de la camioneta, justamente, el día del asesinato de Arapí. Ramón era hijo de una familia humilde, a la cual ayudaba trabajando como changarín, ya que era beneficiario de un Plan Trabajar.
n Alberto Manuel Márquez, 57 años, asesinado en la Capital Federal.

n Claudio Lepratti, 35 años, ase-

sinado en Santa Fe. El 19 de diciembre, Claudio se subió a la terraza de la Escuela Nº 756, del barrio de Las Flores, donde colaboraba con la preparación de comida para los alumnos. “¡Hijos de puta, no disparen, que hay pibes comiendo!”, gritó. Pero un policía, desde el móvil Nº 2270 del comando radioeléctrico, abrió fuego directamente contra su cuerpo. La bala de plomo se alojó en la tráquea y lo mató. Le decían “Pocho”. Era profesor de Filosofía y militante comunitario. El ex policía Ernesto Esteban Velázquez, autor del balazo que acabó con su vida, fue condenado a 14 años de prisión pero hoy goza de libertad condicional. “Nunca cumplió la condena porque se sabe que salía para festejar navidades o cumpleaños”, sostuvo Sandra Martínez, una de las organizadoras del Primer Encuentro Nacional de Familiares de Víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001. En homenaje a Claudio, León Gieco le dedicó el tema “Ángel de la bicicleta”, que en sus versos dice: “Dejamos ir a un ángel / y nos queda esta mierda / que nos mata sin importarle / de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos / si somos obreros, curas o médicos / ¡Bajen las armas, que aquí sólo hay pibes comiendo!”

n Marcelo Alejandro Pacini, 15 años, asesinado en Santa Fe. El 19 de diciembre, Marcelo llegó sin vida al Hospital Cullen tras recibir un balazo en el rostro. El comerciante Víctor Clemente, que trabajaba en un mercado, confesó en sede policial que gatilló la escopeta. “Fue detenido y luego liberado a las dos horas. El asesino sigue en libertad. A Marcelo le dispararon de atrás y el dolor que tenemos sólo puede calmarse con justicia”, sostuvo Nélida Pacini, hermana de Marcelo.

El 20 de diciembre por la mañana, Alberto había estado hablando con su hija Claudia para organizar las fiestas de fin de año. Fue su última conversación. Horas más tarde, lo asesinaron con dos balazos en el tórax, durante la represión policial en 9 de Julio y Sarmiento, donde había ido para protestar contra las medidas de ajuste del gobierno aliancista. Alberto tenía tres hijos: Claudia, Daniel y Hebe. Era productor independiente de seguros y durante toda su vida había militado en la Juventud Peronista. “Lo que más duele es haber perdido al abuelo de mis hijas, que no pudieron disfrutarlo. Mi viejo es un héroe, porque forma parte de la historia, porque hizo que un presidente tuviera que renunciar”, recordó Claudia.

sinada en Santa Fe. La tarde del 19 de diciembre, Graciela iba a buscar a sus hijos a 200 metros del supermercado La Gallega, en Villa Gobernador Gálvez. Allí, un cordón policial, armado con escopetas y pistolas, custodiaba el local. De inmediato, comenzó la balacera. Uno de los periodistas presentes, Eduardo Nocetti, relató que cuando se acercó a los agentes para saber si usaban balas de goma, le respondieron: “A los negros estos si no le damos con plomo, no los paramos con nada.” Según las autopsias, Graciela recibió el impacto de un proyectil 9 mm, que ingresó por debajo de una tetilla y le ocasionó graves daños internos. Por su asesinato, la Sala Cuarta de la Cámara de Apelación en lo Penal de Rosario condenó a once años de prisión al policía Luis Armando Quiroz, por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. Graciela pertenecía a la “Comisión de Desocupados”, era una militante social y tenía siete hijos.
n Carlos Spinelli, 25 años, asesinado en Malvinas Argentinas. Trabajaba en una mensajería y, mientras estaba arriba de su moto, fue fusilado desde un automóvil Volkswagen Gol blanco, en Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas. La familia de Carlos prefirió no dar su testimonio para esta investigación ni aportar fotografías de la víctima. Su abuela, Luisa, sólo respondió que “nadie vio nada, no hubo testigos” y agregó: “Nos quedamos con el recuerdo de que era un buen chico.” A los pocos meses, por el dolor y la angustia de la pérdida, el padre de Carlos falleció de un ataque cardíaco.

n Elvira Avaca, 46 años, asesinada en Río Negro. Elvira había ido a buscar a su hija Daniela a la plaza, donde vendía remeras pintadas a mano. De regreso a su casa, las sorprendió un tiroteo. Daniela fue levemente herida en el tobillo izquierdo, pero su madre recibió un impacto directo en la zona lumbar, que la hizo desplomarse contra el pavimento. Eran las nueve de la noche del 19 de diciembre. Según la autopsia, la muerte de Elvira se debió a una hemorragia interna, a causa del paso del proyectil por el bazo, estómago y pulmones. Las primeras versiones indicaron que el disparo provino del techo del supermercado Alarcón, durante un saqueo. Sin embargo, el juez Rubén Norry dispuso el secuestro de muchas de las armas de fuego usadas por la policía. “Mi mamá era una mujer muy alegre, compañera, solidaria y una excelente abuela. Era la mejor mamá del mundo”, dijo, en diálogo con Tiempo, Daniela Dellabarca. Elvira fue la única víctima fatal del sur del país.

n Mariela Rosales, 28 años, asesinada en Lomas de Zamora. Según los peritajes llevados adelante por la justicia, esta joven fue asesinada de un balazo en Camino de Cintura, a la altura de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora. Por el homicidio de Mariela estuvo imputado y sospechado de ser el autor material del disparo, el comerciante Víctor Lepore, dueño del supermercado Hola, ubicado en la localidad lomense de Villa Centenario.

6 | tiempo argentino | documento | año 2 | n·577 | domingo 18 de diciembre de 2011

n Gustavo Ariel Benedetto, 23 años, asesinado en la Capital Federal.

Gustavo se bajó del colectivo unas cuadras antes de llegar a su destino, la Plaza de Mayo. Eran las 4 de la tarde del 20 de diciembre, cuando un grupo de manifestantes empezó a descargar su bronca contra una sede del Banco HSBC. A los pocos minutos, empezaron los tiros. Uno de los disparos descargados desde el interior del banco, impactó en la cabeza de Gustavo, que murió en el acto. El joven vivía en La Tablada, junto con su madre Olga y su hermana Eliana, quien se enteró de lo sucedido a través de la televisión. Ella lo recuerda, sobre todo, como “un tipo muy amiguero. Tenía amigos por todos lados, en la secundaria, en el grupo de teatro. Él organizaba todas las salidas de fin de año”. o Pocos días después de su asesinato, el 1 de enero de 2002, Gustavo, que quería ser profesor de Historia, hubiese cumplido 24 años.
n Jorge Demetrio Cárdenas, 52 años, asesinado en la Capital Federal. n Roberto Agustín Gramajo, 19

La noche del 19 de diciembre, Jorge se encontraba en las escalinatas del Congreso de la Nación pidiendo la renuncia de De la Rúa. La zona estaba colmada de manifestantes que presionaban para ingresar al Parlamento. La policía, apostada en la puerta del edificio, comenzó a reprimir y Jorge recibió un tiro por la espalda. Lo trasladaron al Hospital Ramos Mejía, donde fue intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, el 2 de agosto de 2002 –casi un año después–, falleció en el Hospital Eva Perón, de Merlo. Juan Manuel, uno de los hijos de Jorge, sostuvo que su padre murió “de un paro cardiovascular respiratorio a consecuencia de la bala”. Según los legajos policiales, en las escalinatas del Congreso se encontraban el subcomisario Roberto Rodríguez, los principales Marcelo Taladrid y Juan Antonio Araya, el sargento primero Walter Gómez y los sargentos Daniel Roldán y Guillermo Duma.
n Diego Lamagna, 27 años, asesinado en la Capital Federal.

n Cristian Eduardo Legendre, 19

años, asesinado en Merlo. Lo asesinaron de cinco balazos, la tarde del 19 de diciembre, mientras veía cómo un grupo de personas iba con bolsas vacías al autoservicio Steffi, en el barrio Petrachi, de Merlo. Cristian había ido hasta el lugar, pero se quedó en la vereda de enfrente, con la remera al hombro y su bicicleta al costado. Nunca se imaginó que, a los pocos minutos, el hombre que se había bajado de un automóvil y caminaba con un arma en la mano, lo mataría a sangre fría. Miguel Ángel Lentini rezongaba y gritaba en voz alta: “¿Por qué no les van a hacer esto a los políticos?” Era el padre de la dueña del comercio y decidió abrir fuego contra los que pedían comida. Cristian recibió dos tiros en el pecho y, cuando se dio vuelta, otros tres en la espalda. El agresor siguió tirando a la gente y no mató a nadie más de milagro. El joven falleció en el acto. Ese mismo día, su pequeño hijo cumplía dos meses. El asesino, que hoy tiene 75 años, estuvo prófugo cuatro meses, pero en octubre del año pasado el Tribunal Oral Nº 3 de Morón lo condenó a diez años y ocho meses de prisión. Sigue en libertad hasta que la sentencia quede firme.

n Sandra Ríos, 19 años, asesinada en Avellaneda. Según la CORREPI, Sandra fue asesinada en Avellaneda, durante las trágicas jornadas de represión y muerte. Ante la consulta de este diario, desde el Consejo de Derechos Humanos de esa localidad sostuvieron: “Teníamos entendido que no había muerto nadie en Avellaneda como producto de la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001. Sin embargo, seguiremos investigando para intentar esclarecer el caso.”

El 20 de diciembre, Diego emprendió el viaje desde Sarandí, su ciudad natal, hacia el centro porteño para sumarse a las protestas contra el gobierno de la Alianza. Lo asesinaron sobre la Avenida de Mayo, con un disparo de escopeta de la Policía Federal, entre las 15:30 y las 16:30. El joven era experto en acrobacias en bicicleta. Comenzó la práctica de este deporte a los once años, cuando falleció su padre y debió empezar a trabajar en una panadería del barrio para sostener a su familia. Todos los policías imputados en la investigación por su homicidio fueron beneficiados con la falta de mérito. “Fue patético a nivel judicial. Pasaron diez años y no hay un solo policía preso. Nadie me va a devolver a Diego”, sostuvo su hermana, Karina Lamagna.

años, asesinado en Almirante Brown. El 19 de diciembre, un grupo de jóvenes intentaba saquear el autoservicio Nico, de las calles 9 y 26 del barrio Don Orione, en Almirante Brown. De acuerdo al relato de un testigo, dos policías se escondieron en una obra en construcción y desde allí abrieron fuego. Uno gatilló con balas de goma, pero otro sacó el arma reglamentaria y efectuó tres o cuatro disparos. Uno de los balazos atravesó la cabeza de Roberto, que iba de su casa a la de su tío. Murió internado en el Hospital Oñativia, de Rafael Calzada. Según denunció ante el CELS Diego Ismael Tauil, abogado patrocinante de la familia Gramajo, desde el 19 de diciembre de 2001 hasta el 2 de enero de 2002, el fiscal interviniente no adoptó ninguna medida de investigación relevante. Tauil sostuvo que la fiscalía no ordenó ningún rastrillaje de la zona en busca de testigos del hecho y que tampoco solicitó el secuestro de las armas del personal policial ni les tomó declaración.
n Gastón Riva, 30 años, asesinado en la Capital Federal. El 20 de diciembre, Gastón se encontraba en el centro porteño. Manejaba una moto en compañía de su amigo Daniel Guggini, por Avenida de Mayo, rumbo a la Casa Rosada. “A los 50 metros, un grupo de cuatro policías empezó a disparar. Riva se encorvó y cayó”, declaró Guggini en la causa judicial. Gastón fue asesinado entre las 15:30 y 16:30 horas. Le dispararon en el tórax con una escopeta calibre 12:70, de las que empleó la Federal. Era motoquero, estaba casado con María Arena y tenía tres hijos: Camila (que hoy tiene 18), Agustina (13) y Matías (12).

n Yanina García, 18 años, asesinada en Santa Fe. Yanina vivía en la zona oeste de la ciudad de Rosario, junto a su marido y Brenda, su hija de dos años. El 19 de diciembre, alrededor de las 6 de la tarde, se encontraba en la casa de su madre, Lila Mansilla. “Yanina se fue para su casa a buscar algo. A dos cuadras había un supermercado donde se juntó mucha gente a pedir comida. Ella estaba en la puerta cuando vio corridas y disparos. De repente, sintió un balazo en el pecho. Se desmayó y la llevamos al hospital más cercano”, relató Lila. Los médicos lograron asistirla, pero tuvieron que trasladarla a otro lugar para operarla. “No alcanzaron a hacerle la cirugía. En la autopsia salió que la bala era de plomo, de una escopeta de la policía”, agregó su madre, quien quedó al cuidado de Brenda, que hoy tiene 12 años. Diez de los uniformados que participaron de la represión aquel día fueron indagados por la justicia. Ninguno fue preso.

n Pablo Marcelo Guías, 23 años, asesinado en San Francisco Solano. Cuando el país entró en crisis, Pablo vivía en un asentamiento en la localidad bonaerense de San Francisco Solano, partido de Quilmes. Fue asesinado mientras participaba del saqueo a un mercado de su barrio. Recibió un puntazo en los riñones. Su familia prefirió no hacer declaraciones y la Municipalidad de Quilmes tampoco pudo aportar información sobre el caso.

domingo 18 de diciembre de 2011 | año 2 | n·577 | documento | tiempo argentino | 7
n Romina Iturain, 15 años, asesinada en Entre Ríos.

El 20 de diciembre, en la ciudad entrerriana de Paraná, Romina fue a pasar la tarde a la casa de su tía, en la calle Larramendi. A sólo 300 metros del lugar, la policía disparaba contra vecinos que querían ingresar a un supermercado Wall Mart. Ante la balacera, la muchedumbre corrió por un camino que llevaba a la vivienda de los Iturain. Romina intentó ponerse a salvo ingresando en la casa, pero un disparo la alcanzó. “Fue una bala encamisada de una 9 mm, el calibre de las armas reglamentarias de la policía”, aseguró Rosario Romero, abogada de los Iturain. Sin embargo, como las autoridades no enviaron al peritaje todo el armamento usado en el operativo, no se identificó al autor del disparo. Las amigas de Romina, de la escuela de Nº 91 de la Baxada de Paraná, escribieron un poema en su memoria. “¿Por qué balearon tu risa y tus sueños florecidos? / Quiero gritar que te extraño / que aún te busco en todas partes”, son algunos de los versos.
n Ricardo Villalba, 16 años, asesinado en Santa Fe. n Sergio Miguel Ferreyra, 20

El 19 de diciembre, Ricardo estaba entre los vecinos movilizados de Parque Casas, uno de los tantos barrios santafesinos donde se reclamaban alimentos. De pronto, se hicieron presentes numerosos móviles policiales, que llegaron disparando balas de goma y arrojando gases lacrimógenos. “Sabía que mi hijo estaba en la calle, pero no tenía idea de lo que estaba pasando. De repente, viene una chica y me dice que a Ricardo le habían pegado un tiro en la cara. Nunca supe bien cómo fueron las cosas, pero en el barrio siempre dijeron que fueron los de la comisaría décima”, recordó, conmovida, Mabel, madre de Ricardo. La bala impactó en uno de los ojos del joven y fue una vecina quien llamó a la ambulancia que nunca llegó. Finalmente, lograron trasladarlo al hospital donde, cuatro días más tarde, falleció.

n David Ernesto Moreno, 13

n Julio Hernán Flores, 15 años, asesinado en Merlo. Durante los saqueos, Julio ayudaba en el supermercado de su tío, en la localidad bonaerense de Merlo. Murió por un balazo que recibió en medio de un tiroteo. Por el caso, el 19 de septiembre de 2005 la Fiscalía Nº 3 de Morón condenó a Mario Choke por hurto (un año y cuatro meses), a Julio César Iglesias por robo agravado (siete años) y a Claudio Castro por robo agravado por uso de armas (seis años).

años, asesinado en Córdoba. Sergio se encontraba en el populoso barrio de Villa Libertador, junto a sus familiares, cuando observó cómo la policía reprimía a los vecinos de la zona. Eran las 2 de la tarde del 20 de diciembre. Había disparos y gases lacrimógenos por todos lados. Entre las corridas y las emboscadas, Sergio sintió un impacto en su vientre. Lo llevaron hacia el Centro de Salud Nº 42 y, desde allí, al hospital de urgencias, donde constataron que había sido herido con un proyectil de plomo en la zona hepática. Después de operarlo, los médicos pudieron detener la hemorragia. El muchacho regresó a su hogar, donde vivía con sus padres y ocho hermanos. Pero, con el correr de las horas, su estado de salud se fue deteriorando: fatigas, mareos, vómitos y náuseas se convirtieron en síntomas cotidianos. Finalmente, un año después, falleció. Fue el 26 de diciembre de 2002, en su casa, luego de ser atendido en el Hospital Misericordia.

n Rosa Eloísa Paniagua, 13 años, asesinada en Entre Ríos.

años, asesinado en Córdoba. Lo asesinaron el 20 de diciembre. Ese día, la policía cordobesa había empezado a disparar contra vecinos que pedían mercadería frente al supermercado Mini Sol, de la calle Piedra Labrada al 8000, en el barrio Villa 9 de Julio. David corrió, intentando huir de los disparos. En la confusión, su cuerpo quedó tendido en la esquina del comercio. Un móvil policial lo trasladó al dispensario del barrio Argüello, pero no resistió y llegó sin vida. El oficial inspector Hugo Cánovas Badra lo había acribillado por la espalda al gatillar cinco proyectiles de plomo con una escopeta calibre 12.70. También hirió a otras tres personas. El uniformado estuvo nueve meses preso, desde octubre de 2003 hasta julio de 2004, por el delito de “homicidio simple y lesiones graves”, hasta que la Cámara Sexta del Crimen dictó su falta de mérito. Hoy está en libertad. El año pasado, la hermana de David se encontró con Cánovas Badra en la calle. “Mamá, el hijo de puta que mató a David está libre. Me lo acabo de cruzar en la calle”, le contó por teléfono a Rosa, su madre. En memoria del joven, la calle donde lo fusilaron hoy lleva su nombre.

El 20 de diciembre, Rosa había acompañado a su padre a pedir comida al supermercado de la calle San Juan, en Paraná, cerca del barrio Maccarone. Pero no hubo reparto de alimentos: sólo una brutal represión. Las corridas comenzaron al mediodía. No se habían producido saqueos, ni entrega voluntaria de comida. Sin embargo, un móvil policial se detuvo y empezó a disparar contra la gente. A plena luz del día, Rosa recibió un balazo por la espalda, de una pistola reglamentaria 9 mm. Por el hecho, el cabo Silvio Martínez fue procesado y luego condenado a 10 años de prisión. “Pero los responsables políticos, que son el gobernador Montiel, el ministro Carbó y el jefe de policía Ojeda, nunca fueron investigados”, denunció Jesús Esquivel, tío de la niña asesinada.
n Ariel Máximo Salas, 30 años, asesinado en Laferrere. Ariel había salido temprano de la joyería de Almagro donde trabajaba, sobre la calle Valentín Gómez 3828. Era 19 de diciembre y el dueño del comercio lo había autorizado a retirarse antes. “La esposa lo llamó al trabajo porque su nena de seis años estaba muy asustada por los saqueos”, contó David Salas, hermano de Ariel. “Entonces, se volvió para Laferrere en el 180”. Nunca pensó que al descender del colectivo recibiría varios disparos de escopeta en la cabeza y el pecho. “Había un comerciante disparando a todos lados, la gente corría, era un caos”, explicó David. El padre de Ariel, Juan Domingo, agregó que “cuando quiso cruzar para su casa, le pegaron un tiro”. Murió en el Hospital de Haedo, por una hemorragia interna. En 2007, por su asesinato fueron condenados el empresario Luis Mazzi, a 15 años de prisión, y el custodio de uno de los comercios, Bernardo Alonso Joulie, a seis años de cárcel. César Enrique Maquiche, otro de los custodios acusados, resultó absuelto.

n Diego Ávila, 24 años, asesi-

n Rubén Aredes, 24 años ,asesinado en la Capital Federal. Rubén se encontraba en Ciudad Oculta, donde vivía desde niño, participando de un corte de calles. Allí, efectivos de la Policía Federal le dispararon por la espalda. Herido, fue hasta una parada de colectivos, con la intención de llegar al hospital más cercano. Murió a la medianoche en el Santojanni. Rubén trabajaba en una tripería, donde ganaba 300 pesos por mes. Anahí, su esposa, quedó viuda con dos hijos.

nado en Villa Fiorito. A Diego lo apuñalaron el 20 de diciembre, frente al supermercado Family, ubicado entonces sobre la calle Martín Coronado al 600, de Villa Fiorito. E l pr i ncipa l sospechoso fue el comerciante Quing Liu Gian, que en mayo de 2002 fue sobreseído por pedido del fiscal Daniel Gualtieri, de la UFI Nº2, de Lomas de Zamora. La causa 277553 fue archivada. Diego v iv ía en el asentamiento La Cava, de Villa Fiorito. Ante la consulta de este diario, la Secretaría de Derechos Humanos de Lomas de Zamora dijo no tener ningún contacto con los familiares de la víctima.

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