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Desarrollo sostenible

Introducción (1,2)

Antes de 1987 el "progreso y desarrollo" se asociaba a la industrialización y se


medía en función de la actividad económica y aumento de la riqueza. Se veía la
protección del medio ambiente como obstáculo al desarrollo. A pesar de ello, en
Nuestro futuro común se reconoció que "medio ambiente o desarrollo" era una
falsa dicotomía. La atención se dirigió a partir de entonces hacia "medio
ambiente y desarrollo" y posteriormente a "medio ambiente para el
desarrollo".

Muchos atribuyen a la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo


(Comisión Brundtland) la popularización del desarrollo sostenible. Ésta
definió en 1987 el desarrollo sostenible como "la capacidad de satisfacer
las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".

El principio 1 estableció: "Los seres humanos constituyen el centro de las


preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a
una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza".

El desarrollo sostenible tiene que conseguir satisfacer las necesidades del


presente, fomento una actividad económica que suministre los bienes
necesarios a toda la población mundial. La Comisión resaltó "las necesidades
básicas de los pobres del mundo, a los que se debe dar una atención
prioritaria". También se debe satisfacer las necesidades del futuro, reduciendo
al mínimo los efectos negativos de la actividad económica, tanto en el consumo
de recursos como en la generación de residuos, de tal forma que sean
soportables por las próximas generaciones. Cuyo nuestra actuación supone
costos futuros inevitables (por ejemplo la explotación de minerales no
renovables), se deben buscar formas de compensar totalmente el efecto
negativo que se está produciendo.

La Comisión añadía que "el concepto de desarrollo sostenible implica


límites; no se trata de límites absolutos, sino aquellos que imponen a los
recursos ambientales, por un lado, el estado actual de la tecnología y de
la organización social y, por otro, la capacidad de la biosfera de absorber
los efectos de las actividades humanas".

Después, se organizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio


Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), conocida como Cumbre para la Tierra en
Río de Janeiro (1992). En esta cumbre se dieron importantes pasos hacia el
desarrollo sostenible. Con la adopción de la Declaración de Río y la Agenda
21, la cumbre ayudó a crear un marco institucional internacional que permita
desarrollar las ideas centrales de Nuestro futuro común. La Declaración de Río
contiene 27 principios que las naciones acordaron cumplir para lograr los
objetivos establecidos por la Comisión Brundtland.
Entre los compromisos clave de la Declaración de Río están la integración
del medio ambiente y el desarrollo en la toma de decisiones, la adopción
de mecanismos para que quien contamine pague los costos de contaminar, el
reconocimiento de responsabilidades comunes y la aplicación del enfoque
preventivo en el proceso decisorio.

En la Agenda 21 se formula un plan de acción para lograr el desarrollo


sostenible basados en:
- asuntos sociales y económicos (pobreza, salud humana y demografía);
- conservación y gestión de recursos naturales: atmósfera, bosques,
biodiversidad, residuos y productos químicos tóxicos;
- el papel de los grupos en la puesta en práctica del programa de desarrollo
sostenible: autoridades locales, mujeres, agricultores, niños/jóvenes,
poblaciones indígenas, trabajadores y sindicatos, ONG, comunidad
científica y tecnológica y comercio e industria;
- los medios de ejecución, como transferencia de tecnología, mecanismos de
financiación, ciencia, educación y divulgación de información.

En la Agenda 21 subyacen los desafíos ambientales y las cuestiones de buen


gobierno del Informe Brundtland.

En la Declaración del Milenio (2000), los líderes se comprometieron a liberar a


la humanidad de la "amenaza de vivir en un planeta irremediablemente dañado
por las actividades del hombre, y cuyos recursos ya no alcancen para
satisfacer sus necesidades". La Cumbre del Milenio adoptó dicha declaración y
fijó objetivos y metas denominados los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM), para mejorar el bienestar humano.

Los Objetivos del Milenio (ODM) están relacionados con el medio ambiente

1. Erradicar la pobreza extrema y el Hambre.- Las estrategias de sustento y la


seguridad alimentaria de los pobres a menudo dependen directamente de la
salud de los ecosistemas y de la diversidad de los bienes y servicios
ecológicos que éstos les proporcionan. El capital natural asciende al 26%
de la riqueza de los países de bajos ingresos. La productividad agrícola se
ve afectada por el cambio climático. El ozono a nivel de superficie es
perjudicial para los cultivos.

2. Lograr la enseñanza primaria Universal.- Un aire más limpio disminuirá la


incidencia de las enfermedades que padecen los niños por exposición a
agentes contaminantes del aire nocivos. De esta forma perderán menos
días de colegio. Las enfermedades relacionadas con el agua, como las
infecciones diarreicas, causan cerca de 443 millones de días de absentismo
escolar cada año y merman el potencial de aprendizaje.

3. Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.- La


contaminación atmosférica interior y exterior provoca más de 2 millones de
muertes prematuras todos los años. Las mujeres pobres son especialmente
vulnerables a las infecciones respiratorias ya que tienen elevados niveles de
exposición a la contaminación del aire interior. Las mujeres y las niñas son
quienes soportan la carga de tener que recolectar agua y leña, tareas que la
degradación del medio ambiente, como la contaminación del agua y la
deforestación, torna más difíciles.

4. Reducir la mortalidad infantil.- Las infecciones respiratorias agudas son la


primera causa de muerte infantil. La neumonía mata a más niños menores
de 5 años que cualquier otra enfermedad. Factores ambientales como la
contaminación atmosférica interior pueden hacer que los niños sean más
propensos a contraer la neumonía. Se estima que las enfermedades
relacionadas con el agua, como la diarrea y el cólera, causan la muerte de 3
millones de personas al año en los países en vías de desarrollo, la mayoría
de ellas niños menores de cinco años. La diarrea, con 1,8 millones de
muertes al año, se ha convertido en la segunda causa de mortalidad infantil.

5. Mejorar la salud materna.- La contaminación atmosférica interior y acarrear


graves cantidades de agua y leña repercuten negativamente en la salud de
las mujeres, lo que puede hacer que estén en peores condiciones físicas
para tener hijos y que tengan más riesgo de sufrir complicaciones durante la
gestación. Disponer de agua no contaminada reduce la incidencia de
enfermedades que perjudican la salud de las madres y aumentan la
mortalidad materna.

6. Combatir graves enfermedades.- Hasta un 20% de la carga total de


enfermedades que soportan los países en vías de desarrollo podría estar
relacionada con factores de riesgo ambientales. Las medidas sanitarias
ambientales preventivas son tan importantes como la atención sanitaria y,
en ocasiones, más rentables. Las nuevas medicinas obtenidas de la
biodiversidad son una promesa para luchar contra las principales
enfermedades.

7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.- Las tendencias actuales


de degradación ambiental deben ser revertidas para poder mantener la
salud y la productividad de los ecosistemas del mundo.

8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.- Los países y regiones


pobres se ven obligados a explotar sus recursos naturales para generar
ingresos y pagar enormes deudas. Las prácticas injustas de la globalización
exportan sus efectos colaterales dañinos a países que por lo general no
cuentan con regímenes de gobierno eficaces.

Las características que debe reunir un desarrollo para que se pueda considerar
sostenible son:

• Buscar la manera de que la actividad económica mantenga o mejore el


sistema ambiental.
• Asegurar que la actividad económica mejore la calidad de vida de todos, no
sólo de unos pocos selectos.
• Usar los recursos eficientemente.
• Promover el máximo de reciclaje y reutilización.
• Pone su confianza en el desarrollo e implantación de tecnologías limpias.
• Restaurar los ecosistemas dañados.
• Promover la autosuficiencia regional
• Reconocer la importancia de la naturaleza para el bienestar humano

Las normas que permitan el desarrollo humano se reflejan en los ODM. Al


suscribir los ODM, las naciones reconocieron que lograr el Objetivo 7 sobre
desarrollo sostenible es fundamental para erradicar la pobreza. Los asuntos
ambientales no están tan integrados en otros ODM. Un medio ambiente
saludable es vital para la lograr los objetivos. Es necesario integrar en la
planificación la conexión entre el ODM 7 y los demás ODM para lograr
progresos.

Un medio ambiente saludable favorece el desarrollo, pero esta relación no es


siempre recíproca. Existen puntos de vista distintos acerca de ventajas y
desventajas del desarrollo. Se ha afirmado que el desarrollo resulta destructivo,
incluso violento, para la naturaleza. Las prácticas de desarrollo del pasado a
menudo no han sido beneficiosas para el medio ambiente. Aun así, hay
posibilidades para hacer que el desarrollo sea sostenible.

La degradación ambiental debida al desarrollo suscita profundos debates éticos


que van más allá de la relación económica costo-beneficio. La cuestión de la
justicia es quizás la cuestión ética más importante que ha surgido en relación
con el cambio climático y el desarrollo sostenible. Existen cada vez más
pruebas de que la carga del cambio climático se extiende mucho más allá de
los grandes consumidores de recursos naturales, quienes disfrutan de los
beneficios del desarrollo. En muchas ocasiones las personas pobres de los
países en vías de desarrollo sufren los efectos negativos de la degradación
ambiental. Además, las generaciones futuras de la humanidad se verán
afectadas por las consecuencias de la degradación del medio ambiente. Se
plantean importantes debates éticos cuyo quienes no soportan esa carga
obtienen los beneficios del medio ambiente.
.
En 2002, líderes mundiales reafirmaron el desarrollo sostenible como
elemento central de la agenda en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible de Johannesburgo (CMDS).

Se estableció cinco áreas prioritarias: agua, incluido saneamiento, energía,


salud, agricultura y biodiversidad. Estos temas eran iniciativas para la
Comisión Brundtland. El resultado de la CMDS es la Declaración de
Johannesburgo sobre Desarrollo Sostenible. Los dirigentes se
comprometieron a "acelerar la consecución de los objetivos socioeconómicos y
ambientales en los plazos fijados" contenidos en el Plan de Aplicación
(Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible). Asimismo, se
lograron nuevos compromisos en materia de agua y saneamiento, erradicación
de la pobreza, energía, producción y consumo sostenibles, productos químicos
y gestión de los recursos naturales.

Sin embargo, el avance hacia el desarrollo sostenible ha sido lento a pesar de


cambios en la gestión ambiental y la mejor comprensión de la relación entre
medio ambiente y desarrollo. Numerosos gobiernos formulan políticas que se
ocupan únicamente de asuntos de medio ambiente, economía o sociedad,
siguen sin relacionarse medio ambiente y desarrollo. En muchas estrategias
de desarrollo se ignora la necesidad de los servicios de los ecosistemas de los
que dependen objetivos de desarrollo a largo plazo.

La diversidad de asuntos a considerar en la elaboración de políticas de


desarrollo sostenible, junto a la transparencia, convierten el diseño de la
participación ciudadana en una tarea compleja. Muchos cambios como el
crecimiento demográfico y el aumento del consumo energético han tenido
repercusiones para el medio ambiente y han puesto a prueba la capacidad de
la sociedad para lograr el desarrollo sostenible.

La Agenda 21 trabaja con el siguiente triángulo de opciones (3):

Peligros de una ideología del Desarrollo Sostenible. (4)

Un poco antes de la Cumbre de Johanesburgo la Agencia Católica de


Informaciones (AICA) de Argentina (4) publico un artículo sobre los peligros de
ideo logizar el desarrollo sostenible.

En el referido artículo se sostenía que el desarrollo sostenible es una visión de


progreso holística e integrada donde los aspectos de vida en la tierra son
indivisibles e interdependientes. Esto se aplica a la interacción entre los
humanos y la naturaleza y alas diferentes esferas de la vida humana:
economía, política, cultura, ética, salud, relaciones interpersonales, derechos
humanos y reproducción.

Según el AICA esta afirmación es parcialmente cierta como ocurre con los
factores del medio ambiente como la contaminación, falta de agua potable y
salubridad la salud humana.
Una visión holística desaparece las jerarquías entre los diferentes elementos y
valores haciendo que no solamente estén conectadas sino que se hacen
indistinguibles y trae consigo diversos problemas.

Bajo este enfoque algunos presentan el desarrollo sostenible como una nueva
ética global, la escala de valores que guía las decisiones de los individuos, los
países y las empresas. El concepto de desarrollo sostenible es tan vago y
global que une a los ecologistas, pacifistas, activistas de los derechos
humanos y feministas radicales.

El desarrollo sostenible incluye valores comunes para cada cultura y religión:


paz, solidaridad, equidad, tolerancia, respeto por derechos humanos; sin
embargo algunas interpretaciones excluyen los valores tradicionales.

En general se considera que lo “sostenible” es socialmente aceptado y


considerado como bueno, de acuerdo con los nuevos valores globales y los
nuevos derechos humanos. Lo que se oponga a estos nuevos valores
globales, nuevos derechos humanos y la protección del medio ambiente es
inaceptable e “insostenible”.

En este entorno un grupo de líderes de opinión, políticos y personas


influyentes formaron en 1997 un grupo de apoyo para la suscripción de la
Carta de la Tierra.

La Carta de la Tierra pretendía ser un código ético global para el desarrollo


sostenible. Mikail Gorbachov afirmó que eventualmente iba a sustituir a los 10
Mandamientos. La Carta de la Tierra se suscribió en marzo de 2000. No es un
documento oficial sin embargo su filosofía ha sido aceptada por muchos
grupos en el mundo.

Los principios de la Carta de la Tierra son: respeto de la Tierra y la vida en


toda su diversidad; cuidado de la vida con entendimiento, compasión y amor;
construcción de sociedades democráticas justas, participativas, sostenibles y
pacíficas; aseguramiento de que los frutos y la belleza de la Tierra se
preserven para las generaciones presentes y futuras.

Conservar el medio ambiente, fomentar la solidaridad y los derechos humanos,


y eliminar la pobreza obviamente involucran cambios en la manera en que las
personas piensan y viven. Incluyen no solamente la tecnología, sino también
valores, moral y cultura en general.

Sin embargo, promover algunas de las interpretaciones de las Naciones


Unidas sobre desarrollo sostenible significa sustituir los conceptos y valores
tradicionales por nuevos “valores globales” y nuevos “derechos humanos”.
Estos valores y “derechos” no son solamente reconocidos, fueron pensados
basados en consenso y luego definidos por las Naciones Unidas y sus
asociados.

El primer derecho no es el derecho a la vida, sino el “derecho a


escoger”.“Governance” para el Desarrollo Sostenible. Según algunas
interpretaciones de las Naciones Unidas, “governance” no es lo mismo que
gobierno. “Governance” significa la participación de los gobiernos, el sector
privado (empresas) y la sociedad civil (especialmente las ONGs) en la toma de
decisiones y la implementación de programas y políticas. Los gobiernos tienen
que crear una atmósfera para que las ONGs y las empresas puedan participar
y asociaciones entre estos tres sectores son promovidas cada vez más.

Buen “governance”, una condición esencial para el desarrollo sostenible, a


nivel nacional incluye “sustentabilidad” (“políticas sanas económicas, sociales
y del medio ambiente”), “instituciones democráticas que respondan a las
necesidades de las personas, la ley del derecho, medidas anti-corrupción,
igualdad de género y un ambiente propicio para la inversión.”

“Governance” global e internacional para el desarrollo sostenible incluye


cooperación internacional, especialmente con referencia a las finanzas, la
transferencia de tecnología, deuda y mercado y la toma de decisiones global.

Además del aumento en la participación, hay también una tendencia hacia el


crecimiento de la institucionalización y fortalecimiento del sistema de las
Naciones Unidas.

Esta interpretación trae algunos temas graves y controversiales: control de


población; perspectiva de género y equidad; nuevos derechos, valores
globales, ética y espiritualidad; nueva concepción (amenaza) de la
democracia y la soberanía nacional.

Control de la población.- La Carta de la Tierra postula el limitar el crecimiento


de la población, en especial en los países en vías de desarrollo, bajo
argumentos como: la inquietud sobre cuántas personas pueden soportar los
recursos terrestres y por cuánto tiempo; la preocupación extrema sobre el
impacto de los seres humanos en otras especies; que las tasas altas de
fertilidad significan aumento en pobreza (desarrollo económico); los derechos
sexuales y reproductivos, que incluyen planeación familiar y otros
servicios de salud reproductiva especialmente los anticonceptivos, la
esterilización y el aborto (salud, derechos humanos).

Perspectiva del género y Equidad.- El acceso a oportunidades, recursos y


cumplimiento de los derechos y respeto por los derechos humanos demandan
que la mujer sea tratada igual que el hombre.

La ONU ha promovido la definición de género como roles del hombre y la


mujer que fueron socialmente construidos. Esto significa negar todas las
diferencias entre hombre y mujer fuera del aspecto biológico. Para que la
mujer pueda disfrutar de los mismos derechos que el hombre, los roles
tradicionales o “estereotípicos”, como la maternidad, necesitan ser
desconstruidos. La igualdad de género y la no-discriminación no significan
simplemente que el hombre y la mujer sean tratados de una manera justa. En
lugar de esto, significa que todas las personas y sus géneros libremente
escogidos, “orientaciones sexuales”, deben de ser vistas y tratadas por
igual. La homosexualidad y prostitución se pueden ver como estilos de vida
legítimos. De igual manera, la tolerancia y el respeto por la diversidad no están
basados en la dignidad inherente de la persona humana, sino en el
relativismo moral y la perspectiva del género. Introduciendo la ideología de
la perspectiva del género en todos los programas significa implementar esta
corriente en políticas internacionales, nacionales y locales.

Hasta el empoderamiento o potenciación (“empowerment”) es visto a través


del lente de la perspectiva del género. Darle poder a las personas es darles
una parte en la toma de decisiones. El empoderamiento de las mujeres no
solamente incluye introducirlas al gobierno, es también aumentar su poder en
la toma de decisiones que conciernen a su fertilidad (Ej. A través de la igualdad
de género, cambiando las relaciones de género y los derechos sexuales y
reproductivos).

Así como el empoderamiento de países debe ayudar a su desarrollo en todas


las áreas, el empoderamiento de la mujer (incluyendo el género y los aspectos
reproductivos) son presentados como indispensables para mejorar su situación
económica. El acceso a información, educación y capacidad de construcción
son no solamente medios para ganar conocimientos y habilidades para el
desarrollo personal, social, económico y del medio ambiente. También apoyan
el empoderamiento en la perspectiva del género.

Nuevos derechos, valores globales, ética y espiritualidad.- Es necesario que


los gobiernos que se comprometan a la justicia y transparencia para el
beneficio de los ciudadanos. Sin embargo, a veces los derechos humanos
los pueden interpretar en una nueva perspectiva: género, igualdad y
derechos reproductivos.

El concepto de los valores también está sujeto a interpretación abierta. La


“clarificación de valores” es el método que proponen para la educación moral.
No hay valores ni normas objetivas; existen solamente en la medida en que
los individuos las aprecien y estén de acuerdo con ellas. Los valores clave que
se tienen que promover son la tolerancia, la paz y no discriminar (como es
entendido por la ONU).

Muchos de los que trabajan para que la gente tome conciencia por el medio
ambiente, tienen una tendencia hacia la espiritualidad de la Nueva Era y la
“ecología profunda”, y ven a la Tierra como un ser viviente o una deidad.
Restos de estas ideas están aún presentes en la Carta de la Tierra, apoyo
fomentar valores espirituales inclusivos y globales. Sin embargo, por un lado
tenemos que “adoptar estilos de vida que enfaticen la calidad de vida y de
suficiencia de materiales en un mundo finito”. Por otro lado, la Carta le da
atención especial a las culturas indígenas mientras éstas promuevan la toma
de conciencia hacia el medio ambiente y se ganen la vida de una “manera
sostenible”. También aumenta la preocupación por el destino de las religiones
y culturas que no endosen los principios éticos, morales y espirituales de la
Carta y las acciones concretas que propone.

Nueva concepción (Amenaza) de la democracia y la soberanía nacional.- La


idea de la ONU de “governance” no es solamente sobre solidaridad,
colaboración y la coordinación necesaria para promover el desarrollo en todo
el mundo. Ideológicamente, se define a la sociedad civil como organizaciones
no gubernamentales. Las ONGs que más influyen reflejan las ideas de una
minoría en la sociedad.

El rol de las ONGs y sus empresas ya no es simplemente presentar a los que


toman las decisiones del gobierno elegido, los intereses de las personas.
Ahora estos sectores también forman parte de la creación e implementación
de políticas. Los gobiernos delegan su autoridad y poder a la sociedad
civil y a las empresas. Las ONGs, no los gobiernos, son los nuevos
“protectores de los derechos humanos” y los principales protagonistas del
desarrollo sostenible.

El “governance” global le da primacía a las Naciones Unidas, poniendo en


riesgo la soberanía nacional. La ONU ya no juega un papel subsidiario en
ayudar a los países a discernir, escoger y llevar a cabo lo que va a ayudar a su
desarrollo. Los valores y metas promovidos (esencialmente impuestos) por la
ONU no son verdaderamente universales (basados en principios objetivos).
Por el contrario, imponen nuevos valores globales, derechos y programas,
basados en “consenso”.

Las Convenciones de la ONU no son legalmente obligatorias, pero los países


se pueden referir a textos internacionalmente aceptados (consenso) como guía
para preparar la legislación nacional y planes de acción. También, los
individuos y las ONGs pueden usar estos documentos como herramientas de
lobbying.

Análisis.- El documento del AICA analiza la situación indicando que el lenguaje


del consenso de la ONU incluye términos (como género, derechos
reproductivos), definiciones, interpretaciones y provisiones específicamente
mencionadas en los documentos internacionales. La repetición de los términos
es una de las maneras más comunes de cambiar el verdadero concepto de la
palabra, dándole otra interpretación.

El documento se pregunta ¿cuál es el concepto de desarrollo sostenible que


los miembros de la ONU quieren conseguir? Parece más una pregunta de
ideología que una medida práctica enfocada particularmente a ayudar al pobre
a que tenga sus necesidades básicas. La salud reproductiva encabeza la lista
de la agenda en dinero y esfuerzos. Hablan de solidaridad global, inversiones
en reducir el calentamiento global, protección de los derechos humanos y
buscar cómo erradicar la pobreza.

Por estos motivos es muy importante tener una clara visión católica del
desarrollo sostenible.

Visión Católica del Desarrollo Sostenible

Desde un punto de vista católico (5), el profesor Isla en un artículo entregado al


IV ENDUC de Argentina, indica que el concepto de Desarrollo Humano
Sustentable podría estar ligado a cinco dimensiones, y puede
graficarse en los vértices de una doble pirámide triangular en cuya
base se relacionan el crecimiento económico, la conservación
ambiental y la equidad social, en el vértice superior el concepto de
profundización democrática, que refiere al proceso de la toma de
decisiones y asignación de recursos con participación de la
comunidad, y en el otro vértice la paz.

En este modelo católico tan solo una de estas dimensiones es


tangible (crecimiento económico), las demás son todas intangibles. La
interrelación (compleja, entrelazada y no lineal) de estas dimensiones
define un modelo de desarrollo que para el profesor Lisa es el
denominado Desarrollo Humano Sustentable teniendo como eje del
mismo a la Persona Humana y en el que existen variables “de
conflicto” como son el crecimiento económico frente a la
preservación ambiental.

En el tema del Desarrollo Sostenible la Iglesia Católica ha sido un


participante permanente de las graves conferencias mundiales sobre el medio
ambiente por lo que es necesario efectuar un recorrido por ellas para
determinar cual debe ser una visión católica del Desarrollo Sostenible.

El año 2001 Monseñor Renato Martino (6) se dirige a las Naciones Unidas en
el tema de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible indicando que “el siglo
XX había visto desarrollos extraordinarios como el descubrimiento de la
expansión del universo, la energía nuclear, de la arquitectura de la vida basada
en una hermosa y simple doble hélice y el viaje a la luna. Esto invitaba a una
reflexión sobre el regalo de Dios al intelecto humano.”

Sin embargo luego se entendió que la misma humanidad que había entendido
las fuerzas de la naturaleza había dejado afuera una: la humanidad que se
había convertido en un fuerza de la naturaleza tan ponderosa que podría
potencialmente cambiar nuestro mundo por los siguientes siglos.

Esta fuerza ha traído el efecto invernadero y la comunidad científica admite


ahora las implicancias e este fenómeno antropogénico. Más aun, "existe una
nueva y fuerte evidencia que la mayor parte del calentamiento observado en
los últimos 30 años se atribuye a actividades humanas" y que los próximos
cambios afectarán todos los aspectos del medio ambiente y el bienestar
humano, especialmente para los pobres y las generaciones por nacer.

La historia de la humanidad ha tenido varios tipos de revolución. La primera


revolución ocurrió hace miles de años, al final de la era de hielo, cuando la
humanidad empleó el "conocimiento" para sembrar semillas y encontró una
fuente estable y predecible de alimentos. La segunda revolución comenzó hace
casi trescientos años con la revolución industrial cuando el "conocimiento" se
empleó para obtener energía, ya no de animales o del viento sino del carbón y
vapor. Ese desarrollo ingenieril desató la acumulación de gases del efecto
invernadero en la atmósfera. Hace más de cien años, el químico suizo S.
Arrhenius previno acerca que duplicar el contenido de dióxido de carbono en la
atmósfera puede tener consecuencias en la humanidad y ahora este fenómeno
ha sido reconocido en su dimensión total.

La naturaleza necesitó un millón de años para producir la cantidad de


combustibles fósiles que la humanidad gasta en un solo año. Las actividades
del 25% de la población son responsables por el 75% de las emisiones
globales de los gases del efecto invernadero.

El Calentamiento Global es un fenómeno global. No respeta fronteras,


nacionalidades o divisiones culturales. Las respuestas a este fenómeno
deberían reflejar la interdependencia y responsabilidad común para el presente
y futuro de nuestro planeta, tomando en cuenta el importante rol que la virtud
de la prudencia puede jugar al afrontar el cambio climático. La prudencia es la
inteligencia aplicada a nuestras acciones a través del conocimiento y no es
simplemente un acercamiento cuidadoso y seguro a la toma de decisiones.
Más bien es un base razonada para tomar o eludir la acción para lograr un bien
moral y promover el lograr el bien común. (Conferencia Obispos Católicos de
Estados Unidos, Junio 2001)

Monseñor Martino continuó indicando que tal vez sea necesaria una "tercera
revolución" en la que se use el conocimiento. Conocimiento es un bien público,
uno que se puede compartir sin perderlo. El conocimiento ayudará a pasar de
un modelo intensivo en recursos a otro intensivo en conocimientos. El
conocimiento es un recurso natural ilimitado.

En lugar de quemar carbón y madera, se debe empezar a quemar


conocimiento de manera que finalmente la persona humana sea el centro de
las preocupaciones para el desarrollo sostenible. No debemos convertirnos en
una civilización que conoce el precio de cada cosa pero el valor de nada.

Después de su Mensaje del Angelus, en la antesala de la Conferencia de Rio


sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el Papa Juan Pablo II compartió
pensamientos que son relevantes hoy y que son apropiados cerca de la
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo: "Esta reunión
importante – él dijo – nos posiciona para examinar en profundidad la relación
entre protección del medio ambiente y el desarrollo de la gente. Hay problemas
que tienen, en sus raíces una profunda dimensión ética, y que por lo tanto
involucran, a la persona humana, el centro de la Creación, con los derechos de
libertad que se derivan de su dignidad de haber sido creados a imagen de Dios
y con las tareas que cada persona tiene respecto de las futuras generaciones."

"Yo los invito a todos a orar – él continuó – conmigo para que los altos
representantes de diversas naciones del mundo,.., observen hacia delante en
sus deliberaciones y conozcan como orientar a la humanidad a lo largo de un
camino de solidaridad con la humanidad y en la responsabilidad en el
compromiso común de proteger la tierra que Dios nos ha dado." (Papa Juan
Pablo II, Mensaje antes del Ángelus, Plaza San Pedro, 31 Mayo 1992.)

El Conocimiento es la única fuente verdaderamente inagotable que asegura un


medio ambiente y desarrollo sostenible y solo el conocimiento, conjuntamente
con un sentido ético de nuestra relación con el medio ambiente puede ayudar
a guiar nuestros esfuerzos hoy y para las generaciones futuras.

En la Intervención del representante de la Santa Sede en la Cumbre


Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo - Sud África 2002
(7) Monseñor Renato Martino, indicó que dicha reunión se realizaba en
espíritu de paz por el bienestar de toda la humanidad y por el cuidado de la
Creación. Informó que la Santa Sede estaba también preocupada por las
consecuencias negativas para la humanidad y para toda la Creación de la
degradación de recursos naturales básicos como el agua, aire y tierra,
ocasionado por un progreso económico y tecnológico que no reconocía y no
tomaba en cuenta sus límites.

Monseñor Martino indicó que las mismas ideas habían sido planteadas en el
Pronunciamiento Conjunto suscrito el 10 de junio 2002 por su Santidad Papa
Juan Pablo II y por el Patriarca Ecuménico S. S. Bartolomeo I.

Monseñor Martino recordó que en 1992 en la Conferencia de Río, hubo


discusiones y debates dentro de la comunidad internacional sobre el Desarrollo
Sostenible y que este concepto debía ser trabajado para permitir que las raíces
del desarrollo sostenible crezcan profundamente de manera que permita
obtener frutos abundantes para toda la humanidad.

También indicó que los Estados habían ido a la Cumbre Mundial con intereses
necesidades, recursos, derechos y responsabilidades particulares. El elemento
unificador de esta mezcla orgánica de diversidades legítimas era y debía ser la
persona humana, como se estableció en el primer Principio de la Declaración
de Río: "El hombre esta en el centro de las preocupaciones para el desarrollo
sostenible. El hombre tiene derecho a una vida saludable y productiva en
armonía con la naturaleza".

"Colocando el bienestar humano en el centro del por el medio ambiente es


actualmente la manera más segura de salvaguardar la Creación". Tomando en
cuenta que cualquier acuerdo para alcanzar el desarrollo sostenible debe
reconocer y salvaguardar la dignidad y los derechos de la persona humana, la
promoción continua de la centralidad del hombre el la discusión del desarrollo
sostenible es de un interés central para la Santa Sede y la razón principal de su
presencia en la importante Cumbre Mundial. La promoción de la dignidad
humana esta unida al derecho al desarrollo y al derecho a un saludable medio
ambiente, dado que estos derechos iluminan la dinámica de la relación entre el
individuo y la sociedad; esto estimula la responsabilidad del individuo hacia el
mismo, hacia los otros, hacia la Creación, y al final hacia Dios.

En este sentido, la Santa Sede continuaba afirmando su seria preocupación por


los tres pilares interdependiente y mutualmente sinérgicos del desarrollo
sostenible – lo económico, lo social y lo medio ambiental - su contribución al
verdadero desarrollo humano integral y la promoción del desarrollo y del
bienestar del toda la gente. Desarrollo es la primera de las preguntas de la
gente. Como fue notado por el Secretario General Kdei Annan, "Las Naciones
Unidas deben colocar al hombre en el centro de todo lo que hace,
permitiéndoles satisfacer sus necesidades y alcanzar su potencial total."

La Santa Sede, continuo, no tratará de añadir conceptos al importante discurso


técnico sobre desarrollo sostenible. Sin embargo, la Santa Sede está
profundamente comprometida con los valores que inspiran las acciones y
decisiones relacionados con el Desarrollo Sostenible.

Monseñor Martino indico que debía reconocerse que las medidas jurídicas,
económicas y técnicas no son suficientes para resolver los problemas que
impiden el desarrollo sostenible. Muchos de los problemas son temas de
naturaleza ética y moral, que llaman a un cambio profundo en los patrones
modernos de consumo y producción, particularmente en los países
industrializados. Para alcanzar este cambio, "debemos apoyar y soportar la
‘conversión ecológica’. En juego no sólo está una ecología ‘física’ que se
preocupa por salvaguardar el hábitat de varios seres vivientes, sino también
está una ‘ecología humana’, que se basa en asegurar y salvaguardar las
condiciones morales en las acciones del hombre en el medio ambiente
humano".

Para asegurar la ecología humana se necesita una "educación en


responsabilidad ecológica”. Esta educación no puede basarse en sentimientos
o deseos vacíos. Una educación verdadera en responsabilidad permite una
conversión geninua en la manera de pensar y actuar, promociona una
verdadera cultura de la vida, la que debiera ser la base de una nueva cultura de
desarrollo sostenible.

La tierra y todos sus recursos son parte de una "herencia común de toda la
humanidad". Este entendimiento favorece la interdependencia, refuerza la
responsabilidad y subraya la importancia del principio de solidaridad global.
Esta realidad se convierte en el fundamento del desarrollo sostenible dirigiendo
los imperativos morales de justicia, cooperación internacional, paz, seguridad y
el deseo de reforzar el bienestar espiritual y material de las generaciones
presentes y futuras.

Como respuesta al egoísmo e indiferencia, en lo que respecta a los recursos


naturales o en el abandono de aquellos con menos poder, dinero o influencia,
la solidaridad es una determinación firme y perseverante respecto de los
bienes comunes y al hacerlo nos permite estar atentos a las necesidades de
los seres humanos. Este es un ideal demandante, uno sobre el que el Papa
Juan Pablo II ha llamado la atención llamando a una "globalización de la
solidaridad".

"El gran reto moral que enfrentan las naciones y la comunidad internacional es
el combinar desarrollo con solidaridad – un compartir de beneficios – para
superar tanto el subdesarrollo deshumanizante y el ‘sobre-desarrollo’ que
considera a la gente sólo como simples unidades económicas en un sistema de
consumo ".
La pobreza absoluta continúa plagando mucha de la población mundial.
Muchos no tienen acceso a servicios sociales básicos: agua potable, servicios
sanitarios, cuidado de la salud, educación o seguridad. Mucha gente está sub.
empleada o desempleada. Muchos niños, especialmente niñas, carecen de
oportunidades educacionales. Muchos adultos, especialmente mujeres,
carecen de educación y la oportunidad para desarrollarse económicamente y
lograr una integración social. Mucha gente sufre la devastación de la
enfermedad, particularmente del HIV/AIDS y malaria y especialmente en África
y el Caribe.

Ya que nadie puede ser indiferente o extraño a lo que le pasa a otro miembro
de la familia humana dentro del contexto de la solidaridad, entonces debe ser
prioritario no sólo el completo desarrollo de la gente sino especialmente de la
mejora de las condiciones de las personas que viven en la pobreza. Más aun,
hoy la pobreza no puede ser definida simplemente en términos económicos
sino más precisamente como la inhabilidad de la persona de realizar el
potencial que Dios les dio.

La sociedad actual carece de respuestas a necesidades humanas básicas para


millones de personas. Nadie debería ser reducido a vivir en condiciones sub-
humanas en lo social, económico o medio ambiental. La pobreza extrema es
tal vez la mayor violación de derechos humanos. Manteniendo el principio de
subsidiaridad, el pobre ser escuchado y debe ser el centro de programas
locales, nacionales e internacionales de desarrollo sostenible.

Personas viviendo en pobreza deben ser considerados sujetos activos y deben


ser protagonistas de su futuro. Cualquier iniciativa que contribuya al desarrollo
de la gente debe enfrentar las necesidades materiales y espirituales de las
personas.

Uno de los elementos básicos para la existencia humana es el agua. Hoy parte
de la familia humana accede a suministros inadecuados de agua fresca y
carece de servicios sanitarios. La responsabilidad primaria para un empleo
sostenible, protección y gestión del agua del mundo esta a cargo de los
gobiernos. En la lucha para erradicar la pobreza el agua juega un papel vital.
Esta Cumbre Mundial debe enfrentar el reto de la disponibilidad de agua.

Otra alta prioridad en el desarrollo sostenible es el desarrollo rural. Las áreas


rurales constituyen mas de la mitad de la población mundial y los pobres
viviendo en dichas áreas carecen de acceso básico a servicios sociales. La
urbanización ha sido a veces causa del olvido de la población rural. Pero ha
sido los altos niveles de pobreza en áreas rurales las que han contribuido a la
migración de la población hacia áreas urbanas.

Dentro del principio de subsidiaridad, el manejo de los bienes es un pre


requisito en la lucha contra la pobreza. Para que el manejo de los bienes tenga
éxito debe haber un nuevo emprendimiento que promueva la inversión en la
gente e infraestructura y que participe la participación de los ciudadanos en las
decisiones que afectan su vida. En este contexto se valora el sistema
democrático ya permite asegurar la posibilidad de de participación de los
ciudadanos en el gobierno de los países. Este es un proceso llamado por el
Papa Juan Pablo II como la "subjetividad de la sociedad" y que esta basada en
la "creación de estructuras de participación y responsabilidad compartidas".

En 1995, el Papa Juan Pablo II habló de una renovación del espíritu dentro del
sistema de la ONU: "La organización de las Naciones Unidas necesita elevar
cada vez más el frio estatus de una institución administrativa y convertirse en
un centro moral donde todas las naciones del mundo se sientan en casa y
desarrollen un sentido de estar en una ‘familia de naciones’. La idea de ‘familia’
inmediatamente evoca algo más que simples relaciones funcionales o una
simple convergencia de intereses. La familia es por naturaleza una comunidad
basada en la confianza mutua, soporte mutuo y respeto sincero. En una
auténtica familia el fuerte no domina, en su lugar los miembros más débiles son
los mejor bienvenidos y servidos debido a su debilidad.

Esta Reunión debe poner atención en acciones para alcanzar un desarrollo


humano económico y social como base para un desarrollo sostenible.

La Santa Sede espera que el resultado de esta Reunión no solo sea exitosa
sino innovadora y que los compromisos que surjan lleven a la humanidad hacia
adelante para que realmente contribuyan al bienestar espiritual y material de la
gente sus familias y sus comunidades.

La Santa Sede llamó por un "regalo de uno mismo" como respuesta al egoísmo
y la indiferencia, ya que asegura el bienestar de otros y de las generaciones
futuras y por lo tanto contribuye al desarrollo sostenible. El "regalo de uno
mismo " es el uso más noble de la libertad humana y es la base para la acción
hacia un desarrollo humano integral.

En la Intervención de la Santa Sede sobre el Plan de Acción de la Cumbre


Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo Sud África 2002
(8) Monseñor Renato Martino, jefe de la delegación de la Santa Sede en el
encuentro -realizado en Johannesburgo (Sudáfrica) del 26 de agosto al 4 de
septiembre-, señaló que “en conformidad con su naturaleza y misión particular,
la Santa Sede se complace en unirse al consenso al Plan de Acción de la
Cumbre”.

"La Santa Sede reafirma su posición -prosiguió- de que cualquier discusión


sobre el desarrollo debe centrarse en la dignidad humana, y a este respecto
renueva sus compromisos con los Principios de Río, el primero de los cuales
afirma: 'Los seres humanos son el centro del interés del desarrollo sostenible.
Tienen derecho a una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza'".

Lamentó, sin embargo, que “este primer principio no haya sido reflejado en la
introducción de todas y cada una de las secciones del documento, ayudo así a
recordar y guiar el propósito de nuestra labor aquí y en todos los ámbitos del
desarrollo sostenible".

"Mi delegación -concluyó- se complace en informar de que a la hora de unirse


a la adopción del consenso, lo hace sin reservas. Al mismo tiempo, la Santa
Sede reafirma todas las reservas previamente expresadas en la conclusión de
los diversas conferencias y cumbres de las Naciones Unidas, así como durante
las sesiones especiales de la Asamblea General para la revisión de dichas
reuniones".

En la Intervención de la Santa Sede en el segundo Comité de la Asamblea


General de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (5.10.2004)
Monseñor Celestino Migliore (9) indicó “con la Reunión de Johanesburgo
atrás, no podemos olvidar que el desarrollo sostenible es un tema vital e
importante para las deliberaciones de la ONU”.

Si la Cumbre Mundial en Desarrollo Sostenible es el punto de partida para la


redefinición de cooperación internacional que involucra a todos como grupos de
interés (stakeholders), entonces se puede afirmar que el "hombre está en el
centro de preocupación del desarrollo sostenible. El hombre tiene derecho a
una vida saludable y productiva en armonía son la naturaleza." Por esta razón
el desarrollo sostenible debería ser siempre considerado dentro del contexto de
una auténtica ecología humana.

Cuando se toman en cuenta temas como la protección y uso de agua, la


provisión de servicios sanitarios, la mejora de los asentamientos humanos y la
salud pública, la reducción de la pobreza y el alcanzar los Objetivos del Milenio,
nos enfrentamos a una red compleja de interconexiones y sinergias que
necesitan ser evaluadas regularmente. La Santa Sede da soporte a este
proceso en vista de la sesión de la ONU sobre desarrollo sostenible.

Para avanzar más rápidamente hacia un desarrollo sostenible, debe avanzarse


en la participación amplia de los grupos de interés (stakeholders). A través de
su participación activa los principios de solidaridad y subsidiaridad se
respetarán. A través de estos dos principios los stakeholders entenderán que
las necesidades de todos, y no sólo las de algunos, deben ser siempre
tomadas en cuenta. En este contexto es importante garantizar una contabilidad
adecuada de los programas y proyectos de desarrollo sostenible, de manera
que tomen en cuenta las preocupaciones de la gente a la que se debería
ayudar.

Se debe considerar a las personas que viven en los márgenes de la sociedad


como los verdaderos actores de su propio desarrollo. Las personas no son
herramientas, más bien son los participantes centrales en la determinación de
su futuro. Dentro de sus circunstancias económicas y políticas debe
permitírseles que ejerciten su creatividad que es característica de la persona
humana y sobre la cual se basa la riqueza de las naciones. Desarrollo
sostenible debe buscar la inclusión, la que sólo puede ser obtenida mediante la
participación y una justa cooperación internacional.

La gente marginada, siendo stakeholders, muchas veces se les niega la


palabra en las mesas de negociación. Debe haber un cambio real en esta
materia ya que una prosperidad global genuina y el progreso en temas de
desarrollo sostenible dependen de la unificación de los intereses de todas las
personas. The Santa Sede llama a desarrollar una estrategia integrada que
refuerze la solidaridad en la cual todos pueden ejercer sus derechos.

Finalmente Monseñor Martino señaló con relación a la Década Internacional


para la Acción sobre, "Agua para la vida ", que la Santa Sede se une a todos
aquellos que reconocen el valor esencial del agua en el desarrollo centrado en
el hombre y realmente sostenible.

En la Sesión 13 de la Comisión sobre «desarrollo sostenible» en la


Naciones unidas el 20.04.05 (10) el representante de la Santa Sede
Monseñor Celestino Migliore indicó que la Conferencia intentaba lanzar una
década de implementación de conferencias anteriores. La Santa Sede se
asocia con aquellos que buscan que la CSD tenga un papel central en el
proceso de promoción de desarrollo sostenible.

El propósito de la 13º sesión de la CSD es identificar opciones políticas y


medidas prácticas que apresuren la implementación de los Objetivos del
Milenio (MDG) y las metas de la Reunión de Johanesburgo en tres áreas
específicas durante el 2004 y 2005. Esto es agua, servicios sanitarios y
asentamientos humanos.

La Conferencia ha mostrado como estos temas están relacionados uno con el


otro y como debería desarrollarse estrategias para promover el desarrollo
sostenible y apoyar la lucha contra la pobreza. Hay de echo una clara relación
entre el acceso al agua, servicios sanitarios y asentamiento humanos en un
lado y al otro la salud humana, la erradicación de la pobreza, la promoción del
crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la adopción de
patrones sustentables de consumo y producción. La comunidad internacional
es más conciente de la necesidad de adoptar una visión multisectorial y
multidisciplinaria para confrontar las dificultades inherentes relacionadas al
agua, servicios sanitarios y asentamientos humanos.

Monseñor Migliore continuó indicando que es claro que se requerirán diversas


soluciones de acuerdo a los contextos socio-económicos y culturales, y sobre
la base del principio de subsidiaridad. El garantizar un acceso igualitario y
cantidades adecuadas de agua, servicios sanitarios y asentamientos humanos
requerirá un involucramiento directo de poblaciones locales en los procesos
decisorios.

De acuerdo al principio de subsidiaridad, una comunidad de un nivel mayor no


debe interferir en la vida interna de una comunidad de un nivel inferior,
quitándole sus funciones. Más bien debe apoyarla en caso de necesidad.

Es claro que el principio de subsidiaridad puede ser aplicado a soluciones


específicas para problemas específicos asociados con el suministro de agua,
provisión de servicios sanitarios y con los asentamientos humanos. La
responsabilidad también implica una mayor conciencia de la complejidad del
uso de los bienes y servicios y requiere educación y formación a nivel local.
Esto permitirá concentrarse en la necesidad de redireccionar estilos de vida y
patrones de producción y consumo hacia una sostenibilidad de largo plazo.
Más aun la aplicación del principio de subsidiaridad permitirá una mayor
realización de una de las claves del desarrollo sostenible, que fuera reconocida
por el primer principio del la Declaración de Río: la centralidad de la persona
humana. El principio de subsidiaridad no debe ser visto como una matriz para
una mayor participación en los procesos de decisión, sino también como un
instrumento para la reconstrucción de la solidaridad y del tejido social de la
gente que forma una comunidad específica.

En el contexto de la Conferencia, la solidaridad humana, dejará su esfera local


para alcanzar un acercamiento internacional de dimensiones globales. Esta
Conferencia debe mostrar un particular cuidado con aquellos con menor
habilidad para ganar acceso a agua potable, instalaciones sanitarias y vivienda
adecuada.

En la reunión de la Asamblea General sobre «desarrollo sostenible» en la


Naciones unidas en noviembre del 2005 el representante de la Santa Sede
indicó (11) que la Santa Sede cree que los planes de desarrollo y las
estrategias de reducción de la pobreza tienen que integrarse con la
preservación del ambiente. Sin una atención por el ambiente, el desarrollo no
tendrá bases sólidas y sin desarrollo no habrá medios de inversión, haciendo
imposible la protección del ambiente.

“La responsabilidad y la solidaridad, en este sentido, están tan unidas que la


acción a favor del ambiente se convierte en un acto de confianza en el destino
de la familia humana reunida en torno a un proyecto crucial para el bien de
cada uno. Esto evoca el primer principio de la Declaración de Río, según la
cual, «los seres humanos son el centro de las preocupaciones por el desarrollo
sostenible».

Sin embargo, las numerosas dificultades encontradas para solucionar los


problemas de la degradación ambiental global, como son los cambios
climáticos, la escasez de agua potable, la deforestación y la desertización,
muestran la dificultad para afrontar los problemas del desarrollo de manera
coherente, y la necesidad de sustituir actitudes sectoriales fragmentadas por
otras que sean integrales y multisectoriales.

Entre el primer grupo de amenazas identificadas por la Comisión de Alto Nivel


sobre Amenazas, Desafíos y Cambios, se encuentran los desafíos económico-
sociales, como la pobreza, las enfermedades infectivas y la degradación
ambiental.

La Santa Sede esta de acuerdo con el hecho de que estas tres cuestiones
constituyen en último término una amenaza para la seguridad de las
generaciones presentes y futuras. La necesidad de afrontar estos desafíos en
su conjunto es indispensable para un sistema de seguridad colectivo. No son
amenazas independientes entre sí.

Al afrontar y promover el desarrollo de la responsabilidad y de la solidaridad,


las comunidades locales tendrán que involucrarse en la valoración y
preservación de la naturaleza y tendrán que recibir una justa porción de
beneficios, si están dispuestas a colaborar. Los costos de los ecosistemas
naturales deben ser tomados en consideración en todas las decisiones
económicas, dado que los recursos de la naturaleza no son infinitos. La
protección de los recursos naturales tendrá que adquirir una prioridad mucho
más elevada en los proyectos, en las inversiones y en los presupuestos de los
gobiernos.

Suscitan particular preocupación los bosques, que siguen siendo esenciales en


términos de alimentación, refugio, combustible, agua y fibra para el 90% de los
1.200 millones de pobres del mundo; la pérdida de los bosques es todavía
evidente en demasiados lugares. Es por tanto de desear la estipulación de un
tratado internacional sobre la protección de los bosques.

No se debe olvidar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que buscan reducir
a la mitad para el año 2015 el número de personas sin acceso al agua potable
y a los servicios sanitarios básicos, así como mejorar para el año 2020 de
manera significativa la vida de quienes viven en los barrios pobres, según ha
sido reafirmado en la Decisión 13 de la Comisión para el Desarrollo Sostenible.
Muchos Estados, por desgracia, no cumplirán con el objetivo previsto para el
año 2005 de establecer programas de gestión de los recursos hídricos. Sin
embargo, es del interés de todos los países asistir e invertir en la
implementación de proyectos de este tipo.

Otra cuestión grave es la que afecta a los cambios climáticos y a la energía,


descrita justamente por el secretario general como uno de los desafíos más
graves del siglo XXI. Los temas del próximo ciclo bienal de la Comisión para el
Desarrollo Sostenible tendrán un impacto sobre muchas cuestiones
relacionadas, como el ambiente, la economía, la política la ética y las
cuestiones sociales, así como sobre la seguridad nacional e internacional. Será
una oportunidad para que se dé una reflexión internacional sobre los temas
fundamentales para la paz y el desarrollo humano, sobre todo en las zonas
pobres con menos capacidades de adaptación, escasos recursos energéticos y
una mayor exposición a las consecuencias de los cambios climáticos.

Es alentador testimoniar la conciencia creciente sobre los cambios climáticos


demostrada por ejemplo en la reunión del G8 en Gleneagles. Deberían seguir
serias discusiones sobre los medios con los que los Estados puede crear
incentivos para un desarrollo de fuentes de energía renovables, comenzar a
eliminar gradualmente los subsidios dañinos, sobre todo para el uso y el
desarrollo de combustibles fósiles e invertir en la búsqueda y en el desarrollo
de productos limpios, eficaces y baratos que sustituyan a los combustibles
fósiles. En los próximos cinco años, el mundo tendrá dramáticamente
necesidad de más energía, y no de menos: es un deber frente a las
generaciones futuras emprender inmediatamente este camino. “

Intervencion de Monseñor Celestino Migliore (12), representante de la


Santa Sede en el Segundo Comité de la Asamblea General de las
Naciones Unidas en Desarrollo Sostenible. New York 25.10.2006.
Monseñor Migliori afirmó que si se desea hacer del desarrollo sostenible una
realidad de largo plazo se debe crear una economía sustentable. Aun en estas
épocas de cambio y tecnología la economía reposa basicamente en su relación
con la naturaleza. Su indispensable sustrato es el petróleo, agua y clima; y está
siendo cada vez más claro que si los sistemas que soportan la vida en el
planeta se degradan o se destruyen irreparablemente no habrá economía
viable para nadie. Por lo tanto en lugar de ser una externalidad o marginal a la
economía, las preocupaciones medio ambientales tiene que ser entendido por
los políticos como la base sobre la cual la economía y las actividades humanas
descansan.

Por este motivo el cumplir los compromisos económicos, medio ambientales y


sociales de la Reunión de la Tierra de 1992 como pilares del desarrollo
sostenible es la respuesta mínima requerida aquí y ahora por los estados y por
los actores ambientales. Las consecuencias medio ambientales de nuestra
actividad económica están entre las mayores prioridades del mundo.

La cuestión medio ambiental no solo es un importante problema ético y


científico, también es un problema económico y político, así como un muro de
contención en el proceso de globalización. No sólo significa integrar desarrollo
sostenible en programas para reducir la pobreza y el desarrollo, sino también
reflejan las preocupaciones a los problemas medio ambientales en las
estrategias de seguridad, y en cuestiones de desarrollo y humanitarias a
diversos niveles. En una palabra el mundo necesita una conversión ecológica
que examine críticamente los modelos de pensamiento así como los modelos
de producción y consumo.

La Delegación de la Santa Sede saluda el progreso de la implementación de


Agenda 21, y los resultados de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo sostenible.
Parece estar ganando momemtum, entre los políticos, el énfasis en energías
renovables, combustibles y tecnologías limpias y el desarrollo sostenible. Esto
a pesar que muchos estados deben hacer mucho para detener y revertir las
tendencias actuales de consumo y contaminación.

Las Reuniones G8 del 2005 y 2006 dieron mucha atención a la energía para
el desarrollo sostenible y al cambio climático y también al desarrollo industrial y
la contaminación atmosférica. Estos fenómenos tienen un evidente impacto
ambiental, con amplias repercusiones en la seguridad nacional e internacional
además en la capacidad de la comunidad internacional en alcanzar los
Objetivos del Milenio. La comunidad internacional debe continuar desarrollando
su entendimiento entre paz y desarrollo humano.

Con relación a los Acuerdo Ambientales la Delegación de la Santa Sede saluda


los Acuerdos de Marrakesh que hacen que el Protocolo de Kyoto sea
operacional. La Santa Sede espera que oportunidades como estas favorezcan
la aplicación de una estrategia para la energía que sea global y compartida en
el largo plazo y que sea capaz de satisfacer las necesidades de corto y largo
plazo de energía, proteger la salud humana y el medio ambiente, y establezca
compromisos precisos que afronten el problema del cambio climático.
Mientras tanto si los combustibles fósiles seguirán por el tiempo que se predice
y si los estados van a descansar sobre "opciones híbridas en la mezcla
energética ", como sugiere el Secretario General, entonces a la inversión
pública en tecnología limpia debe ser acompañada con pragmatismo como una
parte urgente de las estrategias nacionales e internacionales para reducir tan
rápido como sea posible el impacto de la contaminación que el transporte
ocasiona en el aire y el mar si esos sectores continúan empleando tecnología
desactualizado.

Con relación al agua, según el Segundo Reporte de la ONU sobre el


Desarrollo Mundial del Agua el principal problema que impide un adecuado
suministro de agua no es la escasez de agua sino la gestión del agua que
involucra gerencia, infraestructura tecnología y financiamiento.

El manejo de los recursos del agua recursos deben basarse en la


implementación del principio de responsabilidad compartida a nivel
internacional, con particular atención al principio de subsidiaridad, que requiere
la participación de las comunidades locales en los proceso de decisión.

La ONU declaró al 2006 como el Año internacional de los Desiertos y la


Desertificación, los cuales son procesos de degradación medio ambiental, con
un fuerte impacto negativo no sólo del medio ambiente sino también en lo
económico y social. Desertificación y sequías afectan a una sexta parte de la
población mundial. La comunidad internacional debe tomar acciones concretas
para revertir este fenómeno alarmante a través de respuestas
internacionalmente coordinadas.

Presentación del Representante de la Santa Sede Arzobispo Celestino


Migliore en la 15º Sesión de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible del
Concejo Económico y Social de las Naciones Unidas. (13) New York 10 de
mayo 2007.

Monseñor Migliore llamó la atención sobre la cuestión de la energía afirmando


que ella estaba convirtiéndose rápidamente en una de las cuestiones claves en
la agenda internacional. El mundo debe trabajar para lograr una estratégica
energética común, global, de largo plazo que sea capaz de satisfacer los
requerimientos energéticos de corto y mediano plazo asegurando las
necesidades energéticas, protegiendo la salud humana y el medio ambiente,
estableciendo compromisos precisos para responder a las cuestiones del
cambio climático.

La evidencia científica sobre el Calentamiento Global y el rol de la humanidad


en el incremento de los gases del efecto invernadero se vuelve impecable de
acuerdo a los hallazgos del IPCC; y esta actividad tiene una relevancia
profunda, no solo para el medio ambiente, también en términos éticos,
económicos, sociales y políticos. Las consecuencias del cambio climático se
siente no solo en el medio ambiente, sino también en el sistema socio-
económico e impactan primero y más fuertemente, con los más pobres y
débiles, quienes aun cuando son los menos responsables del Calentamiento
Global, son los más vulnerables por sus limitados recursos o porque viven en
áreas de mayor riesgo. Muchas de las sociedades más vulnerables
actualmente confrontan problemas de energía, se basan el la agricultura, el
cual es el sector más propenso a sufrir de los cambios climáticos

Para afrontar el doble reto del cambio climático y la necesidad por mayores
recursos de energía, se deberá cambiar el modelo presente que sólo busca el
crecimiento económico en nombre del desarrollo, hacia un modelo que evalúa
las consecuencias de sus acciones y es más respetuoso hacia la creación. A
esto debe unirse un desarrollo humano integral para las generaciones
presentes y futuras.

La complejidad de la promoción del desarrollo sostenible es evidente a todos;


sin embargo, hay ciertos principios que subyacen que pueden dirigir las
investigaciones hacia soluciones adecuadas y duraderas. La humanidad debe
ser más conciente de los vínculos entre ecología natural, respeto por la
naturaleza y la ecología humana. La experiencia muestra que la falta de
respeto por el medio ambiente daña la coexistencia humana. Al mismo timepo
se hace evidente que hay un vínculo positive entre la paz con la Creación y la
paz entre las naciones.

Hace no mucho tiempo el Consejo de Seguridad tuvo una reunión para discutir
la relación entre energía, seguridad y clima. Mientras no todos están de
acuerdo con que esos temas se discutan en el Concejo de Seguridad, el hecho
es que se están observando disputas por el control del recursos estratégicos
como el petróleo y agua fresca, ambos están convirtiéndose en escasos. Si
nos negamos a construir economías sostenibles hoy continuaremos en un
camino de mayores tensiones y conflictos por los recursos.

Recientemente, se ha escuchado de economías que han manejado su


crecimiento mientras reducen su consumo de energía. Esto es esperanzador
de que el modelo económico no siempre obliga a usar más energía para crecer
económicamente. Crecimiento económico no tiene por que significar más
consumo. Desde el punto de vista de una economía sustentable, esto significa
que necesitaremos tecnología, ingenuidad y determinación política
conjuntamente con sentido común. También significará transferencia de
tecnología hacia países en vías de desarrollo para beneficiar a la comunidad
global.

Pero la transferencia de tecnología y la voluntad política para la colaboración


internacional no son suficientes. Se debe añadir esquemas de educación
nacional que lleven a la humanidad hacia patrones de consumo y producción
diferentes. Esta educación debe permitir a los ciudadanos entender la urgencia
de lo que debe ser realizado.

A nivel mundial, están ocurriendo cambios ecológicos sin precedentes y nadie


puede predecir completamente las consecuencias de la actividad industrial del
hombre en los últimos siglos. Los remedios no sólo están más allá de nuestra
ingenuidad, sino que se debe ser cuidadoso para no escoger una ruta que
haga las cosas peores, especialmente para los más pobres. No se puede
desinventar el mundo moderno, debemos usar la tecnología y la educación
para promover universalmente el desarrollo sostenible antes que sea muy
tarde.

Intervención de Monseñor Celestino Migliore (14), Representante


permanente de la Santa Sede en el Segundo Comité de la 62 Sesión de la
Asamblea General de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.
New York 29 de octubre 2007

El Plan de Implementación adoptado en la conclusión de la Cumbre Mundial


sobre Desarrollo sostenible en Johannesburgo (2002) reafirma que la
erradicación de la pobreza, el cambio de patrones de producción y consumo
no sostenible, y la protección y gerencia de los recursos naturales base del
desarrollo económico y social son requisitos esenciales para el desarrollo
sostenible. Se reafirma que los tres componentes del desarrollo sostenible —
desarrollo económico, desarrollo social y medio protección ambiental— son
interdependientes y son pilares mutuamente reforzados.

La delegación cree que proteger el medio ambiente significa más que


defenderlo. Proteger el medio ambiente implica una visión positiva del hombre,
en el sentido que la persona no puede considerarse como una amenaza al
medio ambiente. Más bien el hombre es el responsable por el cuidado y gestión
del medio ambiente. En este sentido, no sólo no hay oposición entre el hombre
y el medio ambiente, sino más bien hay una inseparable alianza, en la que el
medio ambiente esencialmente condiciona la vida del hombre y su desarrollo,
mientras el hombre se perfecciona y ennoblece el medio ambiente por su
actividad creativa.

Más allá de todos los estudios sobre medio ambiente y desarrollo, la


preocupación primaria de la delegación de la Santa Sede es la importancia del
imperativo moral que subyace en este tema ya que todos sin excepción, tienen
una grave responsabilidad de proteger el medio ambiente. Mientras que la
tarea de proteger el medio ambiente no debe considerarse en oposición al
desarrollo, no debe ser sacrificado en el altar del desarrollo económico. La
delegación cree que en su esencia, la crisis medio ambiental es un reto moral.
Nos llama a examinar como usamos y compartimos los bienes de la tierra y lo
que se pasa a generaciones futuras. Nos llama a vivir en armonía con el medio
ambiente. Por lo tanto los poderes cada vez más amplios de la humanidad
sobre la naturaleza debe estar acompañada por una creciente responsabilidad
hacia el medio ambiente.

El tema del medio ambiente esta relacionado con otras preguntas básicas,
haciendo que las soluciones holísticas sean difíciles de hallar. El medio
ambiente es inseparable de temas como energía y economía, paz y justicia,
interés nacional y solidaridad internacional. No es difícil de ver como temas
como medio ambiente, modelos de desarrollo, equidad social y la
responsabilidad personal para cuidar el medio ambiente están
interrelacionadas.

Por ejemplo, mientras se busca la mejor manera de proteger el medio ambiente


y obtener el desarrollo sostenible, debemos también trabajar por la justicia en
las sociedades y entre las naciones. Debemos considerar como hoy en la
mayor parte de países, son los pobres y los indefensos los que sufren la
degradación medio ambiental. Incapaces de hacer otra cosa viven en tierra
contaminada, cerca de desechos tóxicos, u ocupan tierras públicas o
propiedades de terceros sin ningún acceso a servicios básicos. Los agricultores
de subsistencia desforestan para sobrevivir. Su vida transcurre en un círculo
vicioso de pobreza y degradación medio ambiental.

Sin embargo no todo es pesimismo. Hay signos de mayor conciencia pública


de los retos que enfrentamos. La desazón causada por las predicciones de las
consecuencias desastrosas del cambio climático ha despertado en individuos y
países la urgencia de cuidar el medio ambiente. La degradación medio
ambiental causada y ciertos modelos de desarrollo económico pueden
hacernos comprender que el desarrollo no se obtiene por un incremento
cuantitativo de la producción sino por un balance entre producción, respeto a
los derechos y la dignidad de los trabajadores y por medio de l protección
ambiental.

La delegación espera que estos signos positivos puedan llevar a la


consolidación de una visión humana del progreso que sea consistente con el
respeto por la naturaleza, y lleve a una mayo solidaridad internacional en el
cual la responsabilidad por el medio ambiente es justa y esta
proporcionalmente distribuida entre países desarrollados y en vías en
desarrollo, entre ricos y pobres. Es responsabilidad de las autoridades asegurar
que estos signos promisorio se transformen en políticas públicas capaces de
parar, revertir y prevenir la degradación ambiental, mientras s epersigue la
meta del desarrollo sostenible para todos.

Las leyes no son suficientes para cambiar los comportamientos personales,


estos requieren un compromiso personal y una convicción ética del valor de la
solidaridad. Se requiere una relación más equitativa entre países ricos y
pobres, poniendo ciertas obligaciones especiales en estructuras industriales en
gran escala, tanto en países desarrollados como en países en vías de
desarrollo.

Esto es necesario para tomar medidas serias para la protección medio


ambiental. Una actitud más cuidadosa sobre la naturaleza puede obtenerse y
mantenerse con educación y una campaña constante de concientización
ambiental. A medida que más personas conozcan los diversos aspectos de los
retos medio ambientales, podrán responder mejor.

(1) Luis Echarr. Escuela Ingenieros Universidad de Navarra.


http://www.tecnun.es/ASIGNATURAS/ECOLOGIA/HIPERTEXTO/14PolEcSoc/140D
esSost.htm#Desarrollo%20sostenible
(2) Perspectivas para el Medio Ambiente Mundial. GEO 4. 2007. Medio ambiente para
el desarrollo. PNUMA 2007
(3) Contaminación ambiental, ingeniería de procesos y planteamientos desde una
perspectiva Católica. Jaime y Julia Santillana. jaime@uni.edu.pe. Universidad
Nacional Ingeniería UNI, presentado en el IV ENDUC. 2007 Argentina
(4) Boletín Semanal AICA Nº 2384 del 28 de agosto de 2002
(5) Desarrollo Sustentable vs Desarrollo Económico. Ing Mauricio Lisa. ACEP.
mauriciolisa@bonik.tv. IV ENDUC Argentina 2007
(6) Intervención de Monseñor Renato Martino sobre "Medio ambiente y desarrollo
sostenible: Proteger de global climate for present y future generaciones de
humanidad". Noviembre 28, 2001
(7) Presentación de Monseñor Renato Martino como Intervención de la Santa Sede en
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburg Sud África el 02
Setiembre del 2002.
(8) Intervención de la Santa Sede sobre el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Sostenible en Johannesburg Sud África 2002 Monseñor Renato Martino
(9) Intervención de la Santa Sede en el segundo Comité de la Asamblea General de
las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (5.10.2004), Monseñor Celestino
Migliore
(10) Intervención del Arzobispo Celestino Migliore de Monseñor Celstino Migliore (12),
representante de la Santa Sede En la Sesión 13 de la Comisión sobre «desarrollo
sostenible» en la Naciones unidas el 20.04.05
(11) Presentación del Arzobispo Celestino Migliore, representante de la Santa Sede,.
en la 60 Sesión de la Asamblea General sobre «Desarrollo sostenible» en la
Naciones Unidas el 03 de noviembre del 2005http://www.zenit.org/article-
17333?l=spanish
(12) Presentación del Arzobispo Celestino Migliore de Monseñor Celestino Migliore,
representante de la Santa Sede en el Segundo Comité de la Asamblea General de
las Naciones Unidas en Desarrollo Sostenible. New York 25.10.2006.
(13) Presentación del Representante de la Santa Sede Arzobispo Celestino Migliore en
la 15 Sesión de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible del Concejo Económico y
Social de las Naciones Unidas. New York 10 de mayo 2007
(14) Presentación del Representante de la Santa Sede Arzobispo Celestino Migliore en
el Segundo Comité de la 62 Sesión de la Asamblea General de las Naciones
Unidas para el Desarrollo Sostenible. New York 29 de octubre 2007