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Gianluca Magi

Las 36 estratagemas

El arte secreto de la estrategia china para triunfar en cualquier campo de la vida cotidiana

A cargo de GIANLUCA MAGI

Prólogo de FRANCO BATTIATO

china para triunfar en cualquier campo de la vida cotidiana A cargo de G IANLUCA M
Presentación Seis veces seis hace treinta y seis. Las estratagemas residen en los números. Los

Presentación

Seis veces seis hace treinta y seis. Las estratagemas residen en los números. Los números residen en las estratagemas. Los opuestos (yin y yang) se armonizan en el principio de las cosas. En esa armonía reside la mutación de las situaciones. La mutación de las situaciones no se puede establecer. Si se establece en una regla se erraría el blanco.

EXPLICACIÓN

El sabio, no mostrándose a sí mismo, resplandece.

DAODEJING, XXII

Las 36 estratagemas se compilaron de acuerdo con la antigua filosofía de la relación de los opuestos (yin/yang) expuesta en el Libro de las mutacio- nes. Se trata de un principio que no se limita únicamente al pensamien- to chino. En el contexto bélico, el número 6, yin, representa el secreto, la as- tucia, el vacío, el complot y la maniobra oculta. Los antiguos chinos, de hecho, consideraban que las estratagemas, planificadas de manera secre- ta, pertenecían a la esfera yin. En el Libro de las mutaciones, el concepto yin se representa a través del hexagrama «Tierra», formado por seis líneas quebradas. Si se multi-

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, el concepto yin se representa a través del hexagrama «Tierra», formado por seis líneas quebradas.

plican las dos columnas resultantes, se obtiene 36, el número de las es- tratagemas, cifra que no se debe entender en sentido literal, sino como expresión de la totalidad de las situaciones estratégicas. En ese sentido, las estratagemas residen en la multiplicidad de las circunstancias y ésta en las estratagemas. Nada es fijo y tampoco lo son las estratagemas. ¡No hay que seguir un modelo preestablecido e inmutable aplicable a cada situación! Sólo se obtendría la derrota con la misma estratagema que en otras circunstancias nos ha llevado a la victoria. Milenios de práctica en el arte del combate han enseñado a los estra- tegas chinos que la extrema flexibilidad es el elemento principal. Es decir, ¡la regla principal en la aplicación de las estratagemas es no seguir ninguna regla fija! Si queremos ser coronados por el éxito, tendremos que eliminar por principio la rigidez y la mentalidad estrecha y unilateral. Habrá que adaptarse a las diversas situaciones con jugadas y contragolpes, para transformar una estratagema en otra estratagema. No existe un guión fijo. Tendremos que saber actuar de manera adecuada, espontánea, y no mecánica y artificiosa. Flexibilidad, ausencia de forma y mutabilidad son las tramas que urden Las 36 estratagemas. Se trata de características imprescindibles en una realidad en continuo cambio, en la cual la interacción de yin y yang se abre a un entrelazado infinito de relaciones complementarias que se alimentan recíprocamente y sin cesar. Uno de los principios fundamentales, extraído de las enseñanzas del Libro de las mutaciones, consiste en la maestría de la pareja vacío (xu) y lleno (shi) en sentido físico y psicológico. 5 Este principio evidencia la dinámica del yin y del yang, la transfor- mación de un extremo en el otro.

5 En la batalla, yin y yang encarnan principalmente la pareja xu (vacío, ilusión, cobardía,

defensa, debilidad, desorden, hambre, cansancio, inferioridad numérica, falta de prepara- ción, inmovilidad, huésped) y shi (lleno, realidad, valor, ofensa, fuerza, orden, saciedad, bienestar, superioridad numérica, preparación, sorpresa, dueño de la casa).

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valor, ofensa, fuerza, orden, saciedad, bienestar, superioridad numérica, preparación, sorpresa, dueño de la casa). 24

En determinadas circunstancias (que a veces no se pueden evitar ni planificar), una cualidad o una cosa se transforma en su opuesto: el débil puede vencer al fuerte, el pequeño superar al grande, el enemigo transformarse en amigo, la ilusión sustituir a la realidad y así sucesiva- mente. Los ecos de la mentalidad taoísta se hacen patentes en toda la obra. Del mismo modo que el flujo del agua se adapta a todos los pliegues de la tierra para garantizar su curso, el estratega avanza hacia su victoria, imitando el comportamiento del agua, elemento que gana sin luchar. Así que el elemento acuático, metáfora de la flexibilidad, domina la es- cena en todos los campos de la contienda. Ya Laozi, patriarca legendario del taoísmo, después de observar el elemento más dócil de la naturaleza, subrayó su fuerza, capaz de erosio- nar la roca más sólida y eliminar el obstáculo más resistente. De la misma manera que el agua, el estratega sagaz se adapta a cada circuns- tancia, en lugar de intentar condicionarla. Utiliza las estratagemas de manera flexible, para adaptarlas entre sí y adecuarlas a las circunstan- cias. Además, obtiene el máximo resultado con la mínima intervención (una de las aplicaciones prácticas de la ley taoísta del esfuerzo inverso, wei wu wei). Así que el texto ofrece, a quien se encuentra en un campo de batalla cualquiera, una amplia gama de posibilidades estratégicas basadas en el principio operativo de la respuesta flexible y elástica, la única arma ver- daderamente incisiva para enfrentarse a las situaciones siempre cam- biantes de una realidad en perpetuo desarrollo. Las estratagemas rechazan su aplicación al pie de la letra, así como la teorización. Por otro lado, el pensamiento chino no clasifica, sino que combina. Las estratagemas, al contrario que los principios tácticos, se adhieren a un espíritu que prefiere esbozar más que focalizar; describen cada principio en su generalidad, sin aproximarse demasiado a los deta- lles. Son estímulos para ampliar la percepción de las situaciones. Alguien ha dicho que los «maestros de la estrategia» (los practicantes chinos y japoneses del arte del combate) de una sola estratagema pue-

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«maestros de la estrategia» (los practicantes chinos y japoneses del arte del combate) de una sola

den obtener diez mil: una manera de decir que Las 36 estratagemas son como unos espejos que se pueden girar de muchas maneras y que, con el uso, pueden tornarse infinitos. Cada uno deberá trabajar los principios generales expresados en el libro, para valorarlos en profundidad. El lector dotará las sugerencias de las interpretaciones necesarias, basándose también en las propias incli- naciones y experiencias personales. La estrategia se deberá aplicar con una adaptación creativa a los cambios de las circunstancias, analizando todas las posibilidades de la situación y de los contendientes. Tal vez por esa razón, Las 36 estratagemas han vivido durante mile- nios sin caer nunca en desuso, hasta el punto de poderlas aplicar todavía hoy en día los que consigan vibrar en su longitud de onda.

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en desuso, hasta el punto de poderlas aplicar todavía hoy en día los que consigan vibrar

Estratagemas de las batallas ganadoras

Estratagemas de las batallas ganadoras

I

I Estratagema Cruzar el mar para engañar al cielo C OMENTARIO Disponer reglas para cada circunstancia

Estratagema

Cruzar el mar para engañar al cielo

COMENTARIO

Disponer reglas para cada circunstancia entorpece la voluntad. Lo que habitualmente se encuentra delante de los ojos no levanta sospecha. Las [maniobras] secretas (yin) se esconden en la luz del día (yang). El secreto más grande se encuentra en la máxima luz del día.

EXPLICACIÓN

Lo que es familiar no despierta la curiosidad.

PROVERBIO CHINO

La evidencia permanece oculta justamente porque se encuentra siempre delante de los ojos: ése es el significado de la estratagema que evoca la anécdota del ingenioso general Xue Rengui, que, gracias a una enorme ciudad flotante, consiguió hacer cruzar el mar Amarillo al reacio empe- rador celeste Gao Zong (649-683), sin que se diera cuenta. Cuantas más semejanzas consuetudinarias tenga una acción o una conducta, menos llamará la atención del adversario. El estratega sagaz cultiva una fachada encubierta por aspectos familiares, habituales, hasta hacerla parecer genuina; así puede actuar delante del adversario sin ser observado, con lo que logra el objetivo que se proponía. Por esta razón, el mejor escondite para urdir un plano secreto es el pleno día, en lugar de la penumbra.

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proponía. Por esta razón, el mejor escondite para urdir un plano secreto es el pleno día,

Quien domina la psicología bélica empieza fingiendo sentirse cómo- do, tranquilo. Ese estado de ánimo se transmite al adversario, cuya vigi- lancia se reduce. En este punto, el estratega ataca de repente con violen- cia y rapidez, en el instante en el que el adversario ha bajado la guardia y, por tanto, le tomarán completamente por sorpresa. Esta estratagema responde a la actitud humana de no prestar habi- tualmente atención a lo que es familiar. La evidencia queda oculta jus- tamente porque la tenemos normalmente delante de los ojos. Esta con- ducta se conoce en psicología con el término de habituación: cuanto más expuestos estamos a un estímulo, menos sensibles somos a él. Es un mecanismo conocido también en el campo social con el fenómeno del exceso de información: cuanto más se repite un mensaje, el destinatario más se acostumbra y el mensaje despierta menos interés. Por tanto, es posible ocultar algo a fuerza de mostrarlo. El tema de esta estratagema, que gira en torno a la relación yin/yang (cubierto/descubierto, regularidad/irregularidad, costumbre/sorpresa), es imitado por el taoísmo. De hecho, otra explicación posible del texto chino podría ser: «El yin (la penumbra) mora dentro del yang (la luz), no se opone a él (la luz). El máximo del yang (la luz) es el máximo del yin (la penumbra)». Así, si en la penumbra mora la luz y ésta no se opone a la penumbra, la acción del estratega, que en el arte del comba- te se atiene al tao, utiliza el camino de la ilusión para desviar la atención del adversario de la realidad de los hechos. Él no actúa en la sombra o en secreto: levantaría sospechas, ya que, por lo general, se espera que los planes estratégicos se urdan a escondidas; actúa, en cambio, a la luz del sol, amparado por el secreto, ocultando los verdaderos fines en las habi- tuales acciones cotidianas. De esta manera, el adversario no será cons- ciente de la evidencia de la intriga, precisamente porque ésta se desarro- lla en el medio de los hechos cotidianos.

Comentario histórico

Durante las dinastías del Sur y del Norte, Chen Shubao, el último rey del estado de Chen, fue víctima de esa estratagema. Nada interesado

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del Sur y del Norte, Chen Shubao, el último rey del estado de Chen, fue víctima

por las cuestiones del gobierno, e imbuido en su esplendoroso aisla- miento estético, se entregaba a una vida palaciega entre los placeres del arte, de las concubinas y de las ociosidades literarias. Mientras tanto, Yang Jian, fundador de la dinastía Sui, después de conquistar el último de los estados septentrionales, consideró que había llegado el momento de ampliar los confines de su reino también al sur del río Yangzi y anexionar el estado de Chen. De modo que ordenó a su general, He Nuobi, guiar una expedición más allá del río, para apode- rarse de las tierras de Chen. La estrategia de He Nuobi consistió en no desencadenar un ataque inmediato, y acamparse, en cambio, con las guarniciones en la orilla septentrional del río, para dar lugar a imponentes maniobras militares. La situación alarmó a Che Shubao. El ejército fue rápidamente en- viado para proteger la orilla meridional, y formado para la batalla inmi- nente. Pero, desde la otra orilla del río, durante casi un mes, el adversa- rio se limitó a practicar unas sencillas maniobras militares. Nada hacía presagiar la batalla. El comandante del estado de Chen, después de observar al enemigo durante todo aquel tiempo, se convenció de que se trataba realmente de formaciones rutinarias. Ya no reinaba una atmósfera de tensión. El con- vencimiento de que el ejercito Sui no quisiera romper las hostilidades se consolidó en los días siguientes. Tranquilizado, el comandante del esta- do de Chen dio la orden de reducir el estado de alerta. Por fin estaba a punto de llegar el momento propicio para el asalto. Cuando la vigilancia de las guarniciones del estado de Chen cesó, con la ayuda de la noche, el general He Nuobi alcanzó rápidamente la otra orilla. Al amanecer, como si se tratara de un solo hombre, los gue- rreros lanzaron un ataque que tomó por sorpresa a las fuerzas del estado de Chen. Sonando como saetas, irrumpieron en la capital, que fue arra- sada por la acción inesperada y que pudo someterse triunfalmente con un empleo mínimo de violencia. La estratagema «Cruzar el mar para engañar al cielo» había funcionado de manera brillante, sellando con ello el fin del prolongado período de división estatal en China.

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había funcionado de manera brillante, sellando con ello el fin del prolongado período de división estatal

II

II Estratagema Asediar Wei para salvar Zhao C OMENTARIO Divide al adversario en lugar de [consolidar]

Estratagema

Asediar Wei para salvar Zhao

COMENTARIO

Divide al adversario en lugar de [consolidar] su firmeza. Contraataca el asalto del adversario en lugar de lanzar el primer ataque.

EXPLICACIÓN

Nada en el mundo es más blando y débil que el agua. Sin embargo, nadie le supera en atacar lo que es duro y fuerte. Nada puede cambiarle. La debilidad vence a la fuerza. La blandura vence a la dureza.

DAODEJING, LXXVIII

En el asalto contra el adversario, especialmente si es poderoso y com- pacto, un enfrentamiento cuerpo a cuerpo resultaría inútil, por no decir desastroso. Habrá que intentar hacer fallar el modelo estratégico del enemigo desmembrando su fuerza y desorientándolo con una estrategia imprevisible, con un ataque por sorpresa en un frente débil o inespera- do. De esa manera, él se verá inevitablemente obligado a desviar la aten- ción de su plan de ataque para socorrer al que está en peligro. En este

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inevitablemente obligado a desviar la aten- ción de su plan de ataque para socorrer al que

momento, caerá en la trampa y la situación pasará de desfavorable a ventajosa. Se trata de un método aplicable no sólo en el campo bélico, sino también en toda clase de competición. La tesis de la estratagema recuerda a la antigua idea taoísta del agua que fluye. Desde siempre, los chinos han elogiado al agua, la fuerza aparentemente más humilde, pero, en realidad, más poderosa de la na- turaleza, que en la batalla simboliza la flexibilidad a las acciones del adversario y la victoria sin lucha. Guerreros del calibre de Mao Zedong, atento lector de Las 36 estra- tagemas, se refirieron a menudo, en sus empresas militares, a la estrate- gia taoísta del elemento acuático: el agua fluye en los espacios vacíos; es flexible, pero no pasiva, y su flujo esquiva los obstáculos, pero se adapta a los pliegues de la tierra sin vacilar. Hacer frente a un adversario impetuoso es como canalizar el desbor- damiento de un río con el mismo carácter. Hay que evitar el choque frontal: nos arrastraría. Se debe intentar, más bien, cambiar la dirección del curso del agua, encauzándolo en varios regueros independientes. De esta manera, la fuerza del río en gran medida se debilitará. Así será po- sible construir una presa para que el agua vuelva a encauzarse. Esta estratagema juega con la relación entre yin/yang (vacío/lleno, directo/indirecto, compacto/dividido) y nos muestra la manera de en- focar la propia fuerza en los puntos débiles del adversario aguerrido. Si se le ataca donde se muestre más débil, abriremos unas brechas en su fuerza, que, de este modo, se desquebrajará. Hay que conducirle hacia espacios carentes de defensa, en los cuales será vulnerable. Es el famoso principio de las artes marciales chinas: no atacar los primeros, sino es- perar la impetuosidad del adversario, para volverla en su contra. Si se deja que el adversario ataque primero, se evidenciarán sus planes, sus conocimientos, las capacidades y los recursos, mientras que los nuestros permanecen ocultos. Si conseguimos enfrentarnos al adversario gracias a una eficaz com- prensión de ese principio, podremos prever sus movimientos y sabre- mos cómo aniquilarlo.

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gracias a una eficaz com- prensión de ese principio, podremos prever sus movimientos y sabre- mos

Mao Zedong utilizó a menudo ese principio en la Larga Marcha que le llevaría al poder: cuando las tropas del Guomindang, el partido na- cionalista y anticomunista de Jiang Jieshi (Chiang Kai-shek), avanzaron hacia el frente comunista, Mao Zedong envió sus destacamentos mili- tares al punto más inesperado, precisamente en los territorios controla- dos por Guomindang. De esa manera partió hacia la victoria.

Comentario histórico

El origen de esa estratagema se encuentra en el atormentado período de los Estados Combatientes, cuando, en el año 330 a. C., el rey de Wei encomendó al general Pang Juan el ataque del pequeño estado de Zhao. Durante casi un año de batallas sangrientas, las fuerzas de Wei ase- diaron Zhao. Ambos contendientes estaban exhaustos, debilitados y agotados, pero las milicias de Wei no aflojaban el cerco hermético de la capital de Zhao. Se habían preparado para un largo y agobiante asedio y, para protegerse de los eventuales ataques a sus espaldas por parte de unos posibles aliados de Zhao, habían cavado alrededor de la fortaleza unas trincheras de protección. Valiéndose de un veloz mensajero, el rey de Zhao consiguió enviar una petición de socorro al estado de Qi, un poderoso reino feudal alia- do. El soberano de Qi envió sus tropas de ochenta mil hombres, al mando del general Tian Ji y el consejero Sun Bin, incomparable experto de táctica militar y guardián de los secretos del Arte de la guerra, la in- mortal obra de Sun-Tzu. Tian Ji hubiera querido llevar a cabo un ataque directo al ejercito Wei para reducir el asedio del estado de Zhao, pero las milicias Wei acampadas alrededor de Zhao eran imponentes y un enfrentamiento cuerpo a cuerpo hubiera sido demasiado cruento para ambos frentes. Tian Ji pidió entonces consejo al sabio Sun Bin. «Intentar levantar el asedio de Zhao es tan difícil como devanar un ovillo enredado. Enviar tropas directamente al lugar de la batalla es como querer desenredar una maraña con una mano cerrada en un puño. El éxito de la operación es improbable. No es prudente ponerse entre

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una maraña con una mano cerrada en un puño. El éxito de la operación es improbable.

dos contendientes violentos y facinerosos para intentar calmar su pelea. Para poner fin al asedio habrá que esquivar el lleno, la maraña, el terri- torio ocupado por los dos contendientes, y atacar el vacío, el territorio dejado al descubierto por el adversario. En lugar de intervenir directa- mente lanzándose en la riña, es mejor para la victoria dar en el punto débil, en el momento en que los dos adversarios están divididos. Las milicias de Wei, ocupadas en la violenta ofensiva contra Zhao, se en- cuentran fuera de su territorio. El contingente que protege su feudo es vulnerable. Si se lanza un ataque justo en ese punto clave, la capital de Wei, se forzará al ejército de Pang Juan a una repentina marcha atrás. Las tropas, en efecto, acudirán en ayuda de su reino. De esa manera, el asedio de Zhao terminará de manera natural. En su camino de regreso, en un pasaje obligado, en el paso de montaña de Guiling, urdiremos una emboscada. ¡La victoria seguramente sonreirá a los hechos organi- zados de este modo!» Una sugerencia de grandes estrategas, ¡los únicos que conocen los beneficios del arte de la desviación! Tan Ji ejecutó esa brillante estratagema, estudiada en sus más míni- mos detalles, y se lanzó al ataque de Daliang, capital del reino de Wei. Cuando un mensajero llevó la noticia del ataque a la facción adver- saria, el general Pang Juan, desprevenido ante tal ofensiva, ordenó a sus hombres la inmediata retirada. Había que regresar rápidamente a la patria: la defensa de Wei era imperiosa e inderogable. Pang Juan empu- jó de forma veloz a su ejército al camino de vuelta. El ejército Zhao, al corriente de la estrategia de Sun Bin, movilizó todos sus recursos y se lanzó a la persecución del adversario. Así, las milicias Wei, con el alien- to de los persecutores en el cuello, cayeron en la emboscada. Confusas y agotadas por la extenuante marcha forzada, que había cubierto una distancia que normalmente requería varios días de viaje, fueron atrapa- das entre dos fuegos. En ese momento, dar un golpe mortal fue un juego de niños. El ejercito Wei al completo fue pulverizado. El general Pang Juan no se encontró entre las víctimas. Al huir había conseguido evitar la ma-

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fue pulverizado. El general Pang Juan no se encontró entre las víctimas. Al huir había conseguido

sacre. Doce años después, Sun Bin y Pang Juan se encontraron en un nuevo campo de batalla, el decisivo (véase el Comentario histórico de la estratagema IV). Por el momento, de todas formas, la estratagema «Asediar Wei para salvar Zhao» dio un resultado magistral.

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IV). Por el momento, de todas formas, la estratagema «Asediar Wei para salvar Zhao» dio un