La ascensión del caído

(The Risen Devil)

por Alfredo M. Pacheco

Alfredo M. Pacheco

Vade Retro! primera parte. La ascensión del caído.
© Alfredo Martinez Pacheco, 2000, 2002

Edición electrónica en formato PDF. Versión modificada septiembre 2008: • Apartado Acerca de la edición electrónica (…) ha sido reescrito. • Realizadas algunas correcciones ortográficas. • Añadido texto Commons Deed. • Añadida licencia Creative Commons en los metadatos del documento. Nota: el presente archivo está maquetado para ser impreso a doble cara.

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Vade Retro! Iª parte
La ascensión del caído.

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Pacheco 4 .Alfredo M.

Era una licencia Creative Commons sin yo saberlo. tuve que reclamar un par de veces para que me fuesen liquidadas correctamente. denunció al editor Santiago Rojas por estafa. En vista la situación. no te voy a perseguir. que todos se saben de memoria aunque nunca se han detenido a leerlos por completo. ¿Significa eso que si le pasas este PDF te perseguiré como si fuera un inquisidor? ¿No había una licencia Creative Commons un par de páginas atrás? En efecto. Sigue leyendo. No tenía dinero para otra autoedición con alguna otra editorial. podrían conseguir la primera parte. Pero claro ¿cómo podría publicarla? La editorial que había editado la primera parte había desaparecido. un colectivo de autores noveles. las ventas totales apenas superaron el centenar de ejemplares. Poco me importaba todo eso entonces.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Por lo demás. que fui yo quien puso el dinero). clientes de Jamáis. dudo que la tirada fuese tan generosa como afirmaba el contrato. Curioso. del A. Ventas que. Por aquel entonces. La poca difusión que tuvo el libro se debe a mi entorno y al interés que despertó en Villanueva de los Infantes una novela cuyos personajes se movían por sus calles y participaban de su día a día. Había cobrado un año de ventas y en principio la cesión de derechos ya había terminado. en 2002. Y no. que mis lectores (los que habían comprado el ejemplar en papel) lo entenderían. ya que no es un libro fácil de encontrar. del Ariscal. pero a pesar de la enorme acogida que tuvo el libro. No me terminaba de convencer cómo sonaba y decidí hacer un pequeño giro en la traducción (N. De hecho. existendiendo Jamáis o no. Éste prólogo fue escrito para la versión impresa (la editorial me lo pidió). Decidí entonces difundir la versión electrónica a través de internet. y la editorial comparte conmigo el copyright. Poco después de esto. y que acabé en 2005. Acerca de la edición electrónica de Vade Retro! La ascensión del caído Bien. es decir. Jamáis mostró un comportamiento ciertamente dudoso desde la firma del contrato de edición hasta la publicación de la novela en papel. Así. La edición de Jamáis tiene el ISBN 84-9542625-0. algo así como “El demonio ascendido”. Editorial Jamáis desapareció como tal. La versión electrónica de la segunda parte incluía un prólogo en el que permitía la libre difusión siempre que se respetase la integridad del texto y la autoría. tampoco se vieron grandes esfuerzos por parte de la editorial para promocionarlo. hasta el punto que temí haber sido víctima de una estafa (Jamáis usa el sistema de auto-edición. La ascensión del caído* es una novela que tiene copyright. sino una versión electrónica. y una editorial convencional no habría aceptado la continuación de un libro prácticamente desconocido. Sabía que. por dónde empezamos… Vade Retro! primera parte. Fue inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid en 2000. 5 . Lo que no me hizo a mí si lo hizo con otras personas. por favor. dudo que hubiese vuelto a acudir a ella. en oposición al “ángel caído”. cuanto menos. incluyendo notas y agradecimientos. aunque lo intuía. que a la sazón estaba escribiendo. pero finalmente no apareció debido al lamentable oficio de la editorial. rescaté un prólogo escrito por Joaquín Mª Aquirre. cómo no. * El título original era Vade Retro! The Risen Devil. También tiene uno de esos textos. la edición electrónica de esta primera parte era posterior a la edición electrónica de la segunda. decidí que también sería lo suyo liberar esta primera parte. tal y como habían ido las cosas. El problema era que tenía una segunda parte para la novela. la saga Vade Retro! había consumido mis fuerzas. profesor titular de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. ésta no es la versión impresa de Jamáis. Cuando preparé la edición electrónica de la primera parte. Más tarde. fue publicada por Editorial Jamáis (Vva.). Una vez que el libro estuvo en la calle. Sevilla). Y aunque no lo hubiera hecho. la relación con la casa editora había finalizado. Tuve mis quince minutos de fama. advirtiendo de que está prohibido copiar o reproducir todo o parte de la obra etcétera etcétera. contiene todo lo que podrías encontrar en la edición impresa. No era la mejor solución pero al menos conseguía darle un poco de salida. Probad a escribir Editorial Jamáis o Santiago Rojas en Google y podréis saber un poco mejor la que se montó. La historia de esta edición es algo tortuosa. Los que habían descubierto la saga gracias a internet.

www. A través de la web. quiero respetar la integridad de su texto. Esta condición la puse porque como novela. he vuelto a retomar las novelas para aplicarles una licencia Creative Commons cuyo texto has podido leer ya. creo que ya te he aburrido bastante. Imagino que ya conoces de qué va todo esto: puedes copiar el archivo. Sólo tienes que mencionar la autoría de esta obra y mantener visibles los términos de la licencia Creative Commons. una canción o cualquier cosa a partir de esta obra. podéis contactar conmigo para cualquier duda. no puedes alterar esta obra. No obstante. Pacheco Septiembre 2008 6 . En principio. sugerencia. ponte en contacto conmigo y es más que probable que obtengas mi autoriazación y todas mis bendiciones. imprimirlo. colgarlo en tu blog o compartirlo a través de redes P2P. comentario. pregunta o aportación. Pacheco Tras un tiempo en el que las dos novelas estuvieron olvidadas en un cajón. aunque fuera un cajón virtual del disco duro o de internet. una obra de teatro. Por lo demás. Espero que te guste y disfrutes de la lectura tanto (o casi tanto) como yo disfruté con dieciocho años cuando estaba inmerso en la creación de esta historia.laspuertasdelacultura.es Alfredo M. si deseas hacer un guión. Te dejo que comiences la verdadera lectura de la novela.Alfredo M.

por mucho que se empeñe. Puede que no sean tiempos teológicos. que. los verdaderos diablos están en otra parte. que veían colgados en las paredes de los cuartos de sus hijos carteles con ahorcados. junto al que un pariente mío estrelló el coche salvando la vida ¿milagrosamente? Pero eso pasaba antes. En el fondo. Están embarcando niños para venderlos como esclavos. no logra caer mal. por muchos monstruos de dientes afilados y babeantes que se instalen en las cajas de los video-juegos. Aquí teníamos nuestro venerable Diablo cojuelo. como el Mefistófeles goethiano. cosas de protestantes. como dice un amigo mío. están construyendo submarinos en la selva para dedicarlos a burlar la vigilancia naval contra el narcotráfico. están secuestrando personas para descuartizarlas y vender sus órganos para transplantes. por mucho que el Anticristo llegara últimamente a la Plaza de Castilla intentando hacer de las suyas. Las actuaciones de viejo roquero Alice Cooper también se aproximaban a ceremonias escalofriantes con gran escándalo de los padres.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. cuando se decía que había que escuchar no sé qué disco al revés y se oirían extrañas voces de rituales siniestros. guillotinados y serpientes enroscadas en el cuello de unos músicos que parecían sacados del gabinete del Doctor Caligari. por mucho que sea protagonista de obras literarias. algo más asequible a nuestra mentalidad hispana. pero sí son tiempos diabólicos. podía haber un diablo hispano y otro. visto desde nuestra perspectiva economicista actual. o haber acudido a reclamar a la oficina de Defensa del Consumidor en su ayuntamiento gótico. junto al que pasan todos los días muchos madrileños y. hasta simpático. Fausto tendría que haber acudido a la OCU para resolver lo de las cláusulas abusivas del contrato por el que perdía el alma. Debíamos haberlo temido cuando los Rolling Stones cantaron su Simpathy for the Devil. el del ángel caído. Eso sí. se dedican a la 7 .. Parece que la estrategia ha cambiado y ahora pretende convencernos de lo mismo mediante su presencia constante de Superstar en todos los medios. por cierto. un diablo más acostumbrado a levantar tejados y curiosear que a crear problemas nuevos. Todo eso pasaba por ahí afuera.. Aquello era contracultura y protesta porque entonces todavía pasaban las películas de Marisol y Rocío Dúrcal por la televisión y los niños se dormían con peluches que tenían bordados corazoncitos rosas. presumimos de que tenemos el único monumento dedicado al Diablo. Prólogo Siempre se ha dicho que la gran astucia del Diablo era convencernos de que no existe. Por mucho que las pantallas nos muestren series interminables de diablos.

inquietante. eso. porque cuando el espacio narrativo se ve surcado por los autobuses de La Sepulvedana. El etcétera podría ser muy largo y de igual intensidad diabólica.Alfredo M. A sufrir y cuidado con las ouijas. La novela de Alfredo M. o a acuchillar a la compañera de estudios para ver qué se siente. porque así debe ser dentro del género. algunos personajes acaban en la UCM o las -prontas a extinguirse. Trasladar a ambientes manchegos los géneros cinematográficos de terror. los ambientes góticos de los juegos de ordenador.pesetas tienen protagonismo. en última instancia. Aguirre 8 . generacional y cotidiana. Pacheco nos trae ahora un mundo más audiovisual y multimediático hecho literatura. satánica. Sí. que las carga el Diablo. J. Francisco García Pavón llevó el género policíaco a Tomelloso con su policía municipal Plinio. y con toques de humor. todo tiene que ser por fuerza. contribuye a hacer más cotidiano lo inquietante. Inquietante. Pacheco organización de viajes de turismo sexual por los países asiáticos. a rociar con gasolina a la esposa o novia y prenderle fuego después. etc. Pacheco es diabólica. Pero no vamos a dar más pistas.

En cualquier caso. Sólo son ciertos hechos que añadí basándome en la situación que había cuando empecé a escribir la historia. Pacheco. Sólo he usado el cargo. Muchas gracias a todos los que me han ayudado directa o indirectamente en la creación del hasta ahora mi relato más largo. Esto es sólo una historia ficticia para que el lector se entretenga tanto como yo he disfrutado al escribirla. En cambio. Las personas de las que haya podido inspirarme para completar a algún personaje ya lo saben. En ningún momento he querido atentar contra su integridad moral. Especialmente susceptibles a esta identificación son las personas que ocupen cargos públicos nombrados durante el relato. A los que sí conozcan este mundo. Eso es totalmente falso. Los nombres los escogí por sus significados o por ser característicos de la región (para una mayor solidez narrativa). y los nombres de calles no han sido sustituidos. 9 . Parecerán fuera de lugar en esta primera parte.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. pido que no me tomen como dogma o guía. UNAS PALABRAS DEL AUTOR… No es la primera vez ni será la última: esta historia se desarrolla en una localidad auténtica. Por tanto. es posible que ciertas personas crean verse identificadas en algunos de los personajes. pues era inevitable. Alfredo M. pero tienen su fundamentación para que la trilogía prosiga. pero nada más. lo siento. la mención de noticias y partidos políticos es pura ficción. pues mis conocimientos son escasos y posiblemente erróneos. mis humildes disculpas por los fallos que este relato (porque todos somos humanos y yo no voy a ser menos a la hora de equivocarme). A los que no conozcan el mundo del satanismo o espiritismo. Especialmente blasfemo por mi parte ha sido el crear mitología (la figura del demonio ascendido).

Alfredo M. Pacheco 10 .

Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. abuelo. por su enorme confianza depositada en mí A mi familia por su apoyo (papá. y el resto) A Jorge y Alejandro por su “apoyo” Y a tantos que no caben 11 . A Pedro y Lorena.

Alfredo M. Pacheco 12 .

Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Juguemos con objetos punzantes juguemos con objetos cortantes juguemos con objetos punzantes y objetos cortantes que se abra la carne y que brote la sangre — Def con Dos 13 .

Alfredo M. Pacheco 14 .

no se veían apenas utilitarios. los ojos de color marrón oscuro y el pelo del mismo color. Así era como la conocían todos. Pedro pasó al interior de la sala. Controlando a los peleles de blanco había un chico alto y delgado (hasta el punto de que se le podría llamar escuálido). Otras tres calle desembocaban en las esquinas de la plaza. — ¡Ole ahí. Pedro? — saludó el delgado estrechándole la mano. las paredes este y oeste gozaban de soportales en los que se refugiaban del sol los chicos y chicas reunidos en pandillas. Finalizado el encuentro. Pedro permaneció observando en silencio el partidillo. — ¡La virgen! Bien te han cundí’o las tardes empollando. A partir de la crítica hora del mediodía. más oscuros por el sudor de lo que en realidad eran.— Estamos hechos unos fieras: hemos aproba’o los dos. el barullo del interior salió al ambiente caluroso. Una cochera por cuyas paredes se alineaban sendas hileras de máquinas recreativas. los contendientes prestaron la debida atención a Pedro. que proyectó la pelota a enorme velocidad hasta el agujero de la portería contraria. dos por el oeste y una por el este. que dividía la fachada en dos partes. Sí se veían ciclomotores y muchas. al frente de los azul-grana (ellos lo denominaban Extremadura en lugar de Barcelona). Eran las doce del mediodía. — Aquí el Ramoncín ha saca’o media de Sobre— dijo el chico de negro mientras daba palmadas en la barriga de su amigo. la Iglesia de San Andrés Apóstol. se alineaban bancos de piedra. — Pues nosotros llevamos aquí media hora— dijo el gordo mientras rodeaba el futbolín para colocarse junto a los otros dos. la plaza sólo se podía cruzar de este a oeste (o viceversa) pasando delante de la iglesia. Al fondo a la izquierda estaba el mostrador. ya que el resto de la calzada rectangular estaba cortada al tráfico mediante sendas cadenas. el lado oblicuo. voy a pillarme algo y nos bajamos a la Plaza. Entre ambas filas. con varios mechones largos teñidos de morado. este y oeste. vaqueros y camiseta de Manowar. A 15 . Ramón y Jesús. Salvo un coche de la policía local aparcado ante la puerta del ayuntamiento. la sombra se iría extendiendo por toda la superficie del lugar. Por el sur llegaba la calle Cervantes. — Ná. los cabeños se enmarañaban en su cabeza. así como los apreciados flashes (era principios de Julio). — ¿Qué pasa. usaba gafas de pasta algo gruesas (tanto montura como de cristales). muchas bicicletas. al sur. El conjunto daba sensación de recinto cerrado sin techo. vestía totalmente de negro. un muchacho gordo de la misma edad con pantalones cortos y camiseta vieja y blanca bastante sudada. l empujar la puerta de cristal. y en el lado norte. como los modelos resultantes de un montaje en cadena. En la mitad sombreada de uno de esos bancos descansaban Pedro.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. que finalizó con un potente golpe de los defensas del chico gordo. cayendo desordenadamente hasta los hombros. atestados por chavales de todas las edades. El delgado levantó los brazos acompañados de la exclamación “¡mierda!”. En el equipo contrario. pero colmados de hojas que se agrupaban en una copa de forma esférica. ¿Y tú. Vista desde arriba. En el último echaban una partida dos chavales totalmente opuestos. lo que a primeros de Julio significaba primera hora para algunos. de cuya presencia se habían percatado pero no habían podido saludar dada la circunstancia de fuerza mayor que suponía el juego. una vía peatonal de unos diez metros de ancho. que me acabo de levantar y me he pasa’o a ver si habíais vuelto de ver las notas. ora conducidas por críos de alrededor de diez años a pesar de que en una farola había clavado un cartel de chapa que prohibía explícitamente dicha acción. la Plaza Mayor tenía forma trapezocidal. una colección de futbolines grandes (lo mejor de los recreativos). Capítulo Iº: Llamando a las Puertas del Infierno. donde el dueño cambiaba monedas y dispensaba golosinas a los ávidos chavales. Dentro del paralelogramo de calzada. Algunos pinballs en las esquinas para deshacer ese efecto monótono.— Bueno. ora aparcadas en los pilares cuadrados de los portales de las fachadas. Pedro avanzó mirando a la clientela de los futbolines. cada uno acompañado de un arbolillo desproporcionado: muy fino el tronco y de la altura de una persona. Jesús? — Aprobados todos los exámenes — contestó como si eso le convirtiese en un dios— Media de notable entre la selectividad y el instituto. tan refrescantes y baratos. Tenía tres fachadas. mientras que el vencedor le dedicó la victoria con un orgulloso corte de mangas. Como se ha dicho. disipándose en la atmósfera. macho!— aprobó Pedro chocando la palma de la mano.

contestaba con algo ingenioso (se lo ponían bastante fácil) y sin reparo alguno. Jesús soltaría a continuación un discurso que dejaría por los suelos sus optimistas espectativas. La envidia de los estúpidos como Paco se plasmaba en contínuos comentarios despectivos. Ramón tenía un seguro de vida llamado Jesús María. Como era más listo que ellos. Aunque diesen respuesta. Ramón decidió usar su inteligencia para no dejarse intimidar por personas como ellos. y entonces la cosa sería francamente alarmante. Jesús María. metiéndose con los que han aprobado todo y así no tienen que pegar palo al agua durante el estío. estaban perdidos. los golpes secos y dolorosos que repartía si la situación se ponía fea eran conocidos por buena parte de esos depredadores descerebrados. Parecía que se iba a iniciar una pelea. Sus amigos (que no eran tales. Ramón estaba harto de los estúpidos que podían ser algunos de los chicos del pueblo. — Tú te callas. Pacheco — Anda. Respecto al potencial peligro de paliza por parte de Paco. Aunque delgado. y sin el respeto que extrañamente infundían no eran nadie. emborrachándose cada noche. hacía perder mucho prestigio. Se lo pusieron sus amigos cariñosamente cuando se enteraron que un test de inteligencia. — Te ha deja’o tira’o. En C. Se fueron como se disponían a hacer y ahí acabo todo. En lugar de quedarse callado ante cualquier comentario despectivo. siguen siendo mazo chungos y mazo guays. Así que nada. Así era su personalidad. su reputación empezaría a peligrar seriamente. pero 16 . y un grupo de amigos suyos dispuestos tras de él rieron la gracia. — ¡Qué ganas tenía de dar vacaciones! — ¿De verdad estáis tan contentos?— preguntó súbitamente el tercero. tenía que ser un empollón.P. aquello no era una pregunta. utilizaba esa táctica cuando los profesores echaban la típica charla moral. sino chaqueteros que se arrimaban al más fuerte para no estar en contra de él) le perdían respeto.— dijo éste— Anda. pero si aún así no consiguiesen infundir miedo en su presa. Me merezco unas vacaciones después de la selectividad. con el mismo desprecio con el que le hablaban a él. allí están: estudiando las cuatro o cinco asignaturas pendientes que les han quedado porque el profesor les tiene manía. A lo que Jesús contestó con tono cuasi-psicópata: — Bésale el culo a Satanás de mi parte. Su mote (allí casi todo el mundo tenía uno) no era “microchip”. tanto de los tres chicos como de los que antes se reían de Ramón. La piscina no les gustaba mucho (allí siempre iban Paco y toda esa gente). Eso. Me quedaré ciego pero me da igual. los otros que todavía seguían callándose intimidados ante sus comentarios podían seguir el ejemplo. El muchacho alto y fuerte había quedado como un perfecto idiota delante del gordo. Bien era cierto que podían desahogarse propinando alguna que otra zurra al insolente que había osado contestarles. sino Pentium.O. si ha salido a la calle el microchip seboso este. Iban andando por la Calle Mayor (nombre con el cual se solía designar a la Calle Cervantes) hablando de lo que pensaban hacer durante el verano. etc. y al parecer su elocuencia era cada vez más aniquiladora. allí en el pueblo. Lo peor de todo era que su novia había estado liada nada menos que con Jesús.U. — Yo escribiré todo lo que pueda— comentaba Pedro. lo seguía haciendo. En el momento en que uno de esos depredadores carroñeros veía que su presa no tenía miedo. palabra peyorativa que siempre asignaban a los chavales que tenían la decencia de estudiar para sacar unas notas considerables y que en teoría eso les convertía en semi-idiotas de esos de los que se pueden reír porque no son tan guays como los tontos que no quieren estudiar. la cabeza gacha y la mirada llena de odio e impotencia. por lo que preferían evitar esa medida (y muchos de ellos en el fondo no eran grandes luchadores).U. Ya en segundo de B. Estaba de pie. no les quieren aprobar. Eso sí. Las risas se convirtieron en carcajadas. Además. — contestó enfadado. Paco. a preparar los papeles para la universidad. pero los amigotes de Paco le calmaron y se fueron todos por la calle Cervantes. Eso sí. déjanos en paz y no hagas más el ridículo. — decía Pentium— Y por supuesto. Eran cerca de las dos y decidieron irse a comer. — el ingenioso comentario provenía de un adolescente de la misma edad de ellos. Pentium sabía que en realidad. jugar con la consola o el ordenador y ver alguna película de vídeo. Un día de estos nos vamos a ver las caras. — A ti es que no te queda más remedio que salir porque con los cuernos que te ha puesto tu novia arañas el techo de tu casa. que se divierten mucho porque tienen tiempo en toda la tarde al no estudiar. y que suspenden cuatro o cinco cada trimestre pero da igual porque son mazo guays. Ramón había obtenido tales notas que se le atribuía un coeficiente intelectual de ciento teinta y tres (lo que él denominaba “demasiado listo para los mortales pero no tanto como para tener que apartarse de ellos”).— contestó Ramón.Alfredo M. antes de abandonar la plaza dejó constancia de la amenaza: — Ten cuidado. gentuzo. sujetando el manillar de su bicicleta. — Yo me voy a tirar todo el día frente al ordenador. Por la tarde quedarían en alguna casa e irían allí a escuchar música.

Jesús María. tenía un aparato de radio con doble pletina y lector de compact-disc. No era una propuesta común para un Miércoles por la tarde. Aburridos por la mañana. — Vamos a pasarnos dos meses haciendo lo mismo. un pequeño pueblo de siete mil habitantes. Su ruego le fue concedido y la habitación se llenó de los graves acordes de Devil came to me. pero éste es nuestro último verano y hay que hacer algo que lo consagre. Después del delirante guitarreo de Krieger. a comer. como siempre. cabeza de comarca.U. Por lo que respectaba a Pedro. Pentium es un científico. no ofrecía muchas alternativas. — ¿De qué vas? — dijo Pedro. que vivía en un pueblo de Madrid pero veraneaba en el pueblo. Dinos cuál es el problema con el jodido verano y tira nuestras ilusiones por la puñetera taza del váter. tocó la hora de separarse e ir cada uno por su camino hacia casa. Quien sabe. Antes de que nos demos cuenta. que está que te cagas y por último.O. En primer lugar. Y entonces resulta que es Septiembre y todos los de Madrid han desaparecido. Jesús. estudiaba letras mixtas de tercero. En segundo. además.U. tenía que poner la nota de humor. Complementando a esos dos aparatos electrónicos. Yo iré a Ciudad Real para hacer Psicolgía. — ¿Y si hiciésemos espiritismo? Los otros dos reaccionaron con algo de incredulidad. Necesitaba constantemente estímulos que pusiesen en funcionamiento su cerebro. y a Elvis. y la biblioteca se la conocía de pies a cabeza. como siempre. Sabes que me gusta lo sobrenatural. O si no a Tino Casal. y Jesús estaba en letras puras. quedaba apocopado y se conocía popularmente asi). Se avecinaba un pequeño discurso. Venid a las seis a mi casa. meditando su respuesta. Pentium permaneció unos instantes callado. Jim Morrison iba soltando su monólogo de la canción The end mientras Pedro y Jesús María hojeaban algunas revistas y libros.O. puesto que era un año menor. — No lo sé. la romería. y en Agosto se unían Chema. 17 . qué sugieres. tenía televisión. y Villanueva de los Infantes. — Está bien. el verano había perdido su gracia y su hechizo. En ese instante apareció por la puerta Pentium. La odisea épica de once minutos y medio finalizó y con ella el álbum. la cual recibía la señal del vídeo del salón y así se podían ver películas alquiladas o grabadas con total tranquilidad y sin ser en absoluto molestado. tú estarás en Madrid. Jesús?— inquirió Pedro. y biblioteca. Visto desde su perspectiva.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. — No está mal. y tú— refiriéndose a Pedro— te quedarás aquí haciendo C. ídem por la tarde y algo distraídos las noches de los fines de semana. La habitación de Jesús María era un paraíso de retiro para el adolescente. Llegarán Juanjo y Chema en Agosto. de Valencia. Su mente lógica no admite esas supercherías. que se disculpó con la excusa de que su partida al ordenador de ajedrez se había prolongado más de lo previsto. A Jesús le gustaban mucho los Doors. la feria: como si fuesen cinco Sábados seguidos. que también venía a pasar las vacaciones en Infantes (el nombre del pueblo. La discusión se quedó ahí. las estanterías de las paredes exhibían la videoteca. Jesús encontró la solución que buscaba para hacer de aquel su último verano antes de irse a Ciudad Real un momento de la vida para guardar en el recuerdo. Morrison recitó la última estrofa de la canción.— conluyó Jesús. cuando Cristina Llanos pronunció el primer verso (que coincidía con el título de la canción). Lo decidiremos esta tarde. Comenzó a responder pausadamente. — Ponte a Dover— dijo Pedro. Pentium había cogido la opción científico-técnica del C. estudiando en la Complutense “Ingeniería Informática de Sistemas”. Jesús y Pedro miraron a Ramón esperando una respuesta. — Sí. Los de aquí a vendimiar. — Sería algo diferente. Nos queda un mes hasta empezar el curso pero es como si se hubiesen acabado las vacaciones: hace frío y todo el mundo prepara la llegada del nuevo curso. Allí pasaban muchas tardes de verano él y sus dos amigos. y Juanjo. A Jesús no le gustaba en absoluto la monotonía ni la inactividad. El cine traía con meses de retraso los estrenos de Madrid. compactoteca (complementada con casettes en las que grababa música de la radio). pero todas esas historias que salen por la tele son un cuento. Jesús sotuvo la teoría de que Pentium había estado disfrutando de su colección (muy amplia) de imágenes eróticas que almacenaba en un directorio oculto del disco duro. diciendo verdades como puños: dolorosas y contundentes. al ser tan largo. Y entonces. — ¿Entonces. a lo mejor convocamos al Morrison. Dicho esto. — ¿Qué tal una orgía en plan “Baco” y así perdemos los tres la virginidad? — Pentium.

— Es decir— puntualizó Pedro—. sus pros y sus contras. Muchos de los de aquí van de cabeza. y lo del espiritismo es… no sé. Ahora eso es una tontería. me dan náuseas. — Ya. — ¿Es que tienes miedo? — Hombre. sólo que si alguien las usaba o se le acusaba de usarlas iba de cabeza a la hoguera por hereje. Una edición barata de bolsillo donde se hablaba de las misas negras célebres y se daban nociones básicas para su ejecución. que luego hay regalos. — Me declaro agnóstico— y añadió a lo Chiquito de la calzada— ¡Que lo sepas! Cada vez que me acuerdo de lo putea’os que estaban los judíos y los primeros cristianos y lo que hicieron los católicos en cuanto tuvieron la hegemonía religiosa. Además. ¿y la de relación?— dijo Pedro. pero entre el V. — O sea. Pero mientras no vea en la ciencia explicaciones más sólidas a la creación del mundo y del universo. >> El islamismo prohíbe la carne de cerdo por ser un animal impuro. tendrá que haber algo más allá de nuestra comprensión que haya creado el mundo o el universo: una incógnita. al no creer en la religión. pero la paleontología y la astronomía sólo disponen de cálculos matemáticos y de hipótesis: se pueden equivocar en el big-bang tanto como en la creación del mundo de la Biblia. — ¿Y por qué te declaras agnóstico? Eso quiere decir que no tienes razones ni para creer ni para no creer en Dios. Tengo una base religiosa cristiana. Pentium. no hay quien folle agusto. En cambio. El único sacramento que veo bien es la confirmación. Y la comunión lo mismo. el diálogo continuó. Hicieron repaso a la Iglesia del medievo y demás. — Esas son la funciones de reproducción y nutrición. no tiene que ver con la crítica de Marx — El inteligente comentario provino de Jesús María. los riesgos de embarazo y demás. Entonces. 18 .— dijo Jesús. Un enorme palitroque de hierro retransmite las imágenes a través del aire y aquí las vemos al mismo tiempo que ocurren allí. aunque no seas mahometano. y al origen de la energía (que dicen que no se crea ni se destruye. salvo cuando tienes alguna enfermedad contagiosa. pues un poco. Y luego resulta que la mitad no ha comulgado desde que hizo la comunión. Por lo menos te has planteado las cosas. Pacheco — En Madrid se graba un programa. Durante un rato. podría decir tan pancho que soy ateo. Lo había comprado la feria pasada de los puestos ambulantes. pero no me acaba de convencer. Para mí el bautismo no significa nada. — Otro jodido practicante— resopló Jesús. — Exacto. como fueron a la catequesis.. — ¡Anda ya! Para eso hay que tener algo de idea. Pensamos las cosas. tener un Dios ahí para nada es algo absurdo. Jesús María cogió un libro que hablaba sobre misas negras.H. — ¿Qué quieres decir?— preguntó Jesús María. cada día son más los adictos que se pasan las horas frente al ordenador charlando con algún pirado de véte a saber dónde. — Bueno… Una vez que renuncias a la religión.Alfredo M. Las bodas andan por el estilo: a casarse por la Iglesia. Hablaron sobre las diferentes religiones. Pentium no era el más indicado para criticar esa actitud. o se la puede llamar Dios. pero parece que hay que volver a hacer la catequesis. En la edad media existían las bolas de cristal. ¡ala! a hacer la comunión. Muchos de nuestra edad están bautizados y dicen que creen en Dios. Se la puede llamar x. Las dos intentan explicar la verdad. Pero la gente no lo llama magia: es la televisión. el colesterol se te dispara y cada dos por tres tienes que estar con la dieta. la veo como una invención de los hombres y por la misma regla de tres Dios lo sería también. — Los monjes y frailes se encierran en monasterios. y me planteé su existencia. — En Madrid la hacen un año más tarde— puntualizó Pedro. — Eso es porque hay sacramentos que se dan muy pronto— continuó Pentium—.— Esa es la razón de que seamos amigos. hay edades fijas para apuntarse. que queda muy chulo. que tu crítica a la religión es la crítica ideológica de Marx. — Bien dicho. Si nos ponemos a hacer el idiota con una Ouija pintada malamente en un cartón acabaremos mal de la olla. Apuntan a los niños a catequesis y ellos. pero en el fondo es lo mismo. — Pues que la ciencia es otra religión: priva de las tres funciones primarias como las religiones. Hoy. pero de algún sitio habrá salido).I. La ciencia se basa en pruebas. >> El cristianismo sólo permitía el sexo con el fin de la reproducción. lo que originó carraspeos y toses en sus dos amigos advirtiéndole de que viese primero la viga en su ojo antes que la paja en el ajeno. Teniendo en cuenta que. — Lo que os quiero decir es que ciencia y religión es casi lo mismo. pero no toca el tema de la religión. que estás de acuerdo en hacer espiritismo— concluyó Jesús. La medicina no suele prohibir el verse con otras personas.

y si me concentro. Pueden percatarse de que hay alguien. vienen algunas invocaciones. De todas formas. Por eso. — ¿Sugieres que hagamos una misa negra?— inquirió Pedro. Satán me dijo que la reconocería. Abrió por una de las páginas. pero no precisar quién es. Un bar de verano. whisky… Hasta me está entrando hambre. — ¡No digas más!— cortó Pentium— Me pa’ece a mí que no hacemos misa negra si necesitamos eso. La caricia del aire sobre mis brazos hace que se me erice el vello. como la de un feroz perro que resopla unas cuantas veces antes de lanzarse a despedazar a su víctima. y a la izquierda hay una pared blanca. esta vez separada por una tapia de poca altura y bastante gruesa. La respiración y los latidos siguen un compás perfecto. nadie me ha visto materializarme. En lugar de adentrarme en el lugar oscuro de antes. Olor a tierra. así como los nombres de los diablos a los que enumerar como si se les estuviese llamando. así como muchas voces: es una discoteca. Los demás permanecieron callados. Primero empiezo a sentir latidos pausados.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. — Necesita demasiados preparativos. La zona es también oscura. Pasean algunas parejas de novios adolescentes. Mi amo y señor las ha enviado una a una al mundo material para conseguir la materialización perfecta. — Viene una invocación para pedir un deseo de destrucción. El suelo que piso es de una fina tierra rojiza que levanta mucho polvo y se adhiere a los zapatos y a todo cuanto toca. Estoy tomando forma. Apenas unos segundos y las luces se ordenan en mi cabeza. De ahí proviene el barullo. voy en dirección contraria. Por alguna razón. Siento todas y cada una de las partículas de mi cuerpo etéreo flotar por el aire. pero 19 . Se oye ruido estridente al otro lado. Llego a la esquina. A mi izquierda. Pensé que iba a ser más fácil encontrarla. escuchando con respeto. Avanzo unos cuantos metros. En primer lugar. ¿Llevará alguna marca? Desde aquí será difícil apreciar cualquier signo de distinción. Puedo sentirlo pasar por cada uno de los puntos de mi cara. a piedra. No hubo mofa alguna tras el simulacro de invocación. a árboles. los setos de un jardín que se prolongan de forma geométrica hasta el centro del parque. uno de esos “chiringuitos” dispensa vino a diestro y siniestro mezclado en grandes vasos de plástico con un líquido negro burbujeante. Ahora le llega el turno al olfato. Es una sensación rara: puedo reconocer lo que veo. hielo repiqueteando en los vasos vacíos y el propio líquido bajando por la garganta de su consumidor. y puedo percibir una inexistente saliva enjugando mi lengua: el gusto también ha aparecido. Los preparativos deben de cumplirse para que mi amo pueda llegar a la tierra. Después. Al principio es una pequeña bola que almacena mi esencia vital. La etiqueta roja de la botella donde almacenan ese misterioso líquido reza “Coca-Cola”. A mi derecha está la carretera. Por fin vuelvo a notar esa sensación. — El satanismo es la alternativa a la religión que necesitamos. Comenzó como una crítica ideológica. Me dirigiré allí a contemplar las caras medio ebrias de los jóvenes en medio de su orgía de alcohol.— se rindió Jesús. que tenía marcadas. permite el sexo por el mero placer que conlleva y niega los pecados capitales. El aire comienza a girar en torno a un matemático y perfecto eje designado por el dedo de mi amo. junto con refrescos. pero está demasiado oscuro. Al fondo hay algunas farolas. sí! las partículas empiezan a cubrirme. pasos… incluso puedo oír el viento acariciando a los árboles. y mi cuerpo también: soy cuerpo y alma. Falta la prueba final. sé que la mezcla se llama mini de calimocho. A mi derecha continúa estando la calzada. Además. siento todo mi ser disuelto entre las moléculas del aire. A estos dos sonidos interiores. — No sé… ¿Qué hay de verdad en estos libros baratos?— preguntó Pentium — Ni idea. La gran mayoría son jóvenes. Hay muchas personas en un espacio tan pequeño. se va produciendo poco a poco. Por fin llega el tacto. uno de lujuria. Mi sentido se agudiza y huelo hamburguesas y pinchos morunos. Será mejor que me aparte de tanta gente. —y recitó leyendo del libro— In nomine dei nostri Satanás Luciferi excelsi. Puedo sentir mi propia cara. Las partículas se concentran en un punto inicial. Es normal ese interés: la misión es de suma importancia. cerca de una carretera oscura. Mejor dicho. se le une el ritmo parejo de una respiración. La multitud es grande. Estoy en un pueblo. y la invocación a Satanás. Mira. Despego los párpados y entra a mí un haz confuso de luz y oscuridad. aunque se trate de un mundo en el que no había estado desde hacía unos trescientos años. por el despotismo de la iglesia. se le añade un vago coro de disturbios. no sé ni cómo es. una joven desnuda que haga de altar. cerveza. Es lenta. — Lo mejor será olvidarlo. Es aterradoramente tranquila. Leyó toda la invocación al maligno. lugar ya iluminado. Entre ellos debe estar ella. Poco después consigo distinguir todas las notas de la sinfonía que se precipita a mi cerebro: voces. Doy media vuelta y llego a la esquina anterior. y tuerzo a la izquierda. ¡Ah.

Lo sé porque fui uno hace mucho tiempo. Si bien por la mañana la Plaza Mayor era un lugar muy concurrido. ella dice: — No deberías precipitarte tanto. pero mi apariencia general es tenebrosa (me doy cuenta de que no me he visto la cara y apenas me he mirado la ropa). que sólo habría fines de semana (al menos hasta mediados de agosto). unido a unas notas eléctricas potentísimas. A finales de Agosto. patrona del Pueblo. Camina junto con una amiga. los chavales de todas las edades se reunían en pandas y se sentaban a charlar y pasarlo bien. cuando salimos Pedro y yo. Lleva el pelo largo. Me voy por donde he venido. Me acerco a ella. Los fines de semana.) Pues bien. Ella reacciona inquieta. — ¿Cuándo te lo pagaste tú? — Hace dos semanas. Una vez lo tuvieron. Allí de pie irradia belleza e ilumina mi alma oscura. En dicha pared estaba la puerta de una discoteca de verano. Pacheco la visibilidad es bastante aceptable gracias a las farolas lejanas y las luces de las terrazas de los bares. se le llamaba el Paseo). bastaba con seguir una prolongación imaginaria de la Calle Mayor. Consumieron la bebida en poco tiempo. Cuando hubieron terminado. La sugerencia de espiritismos y misas negras del miércoles habían sido prácticamente olvidadas. Tras la ermita. el espacio situado entre ambas carreteras (de Montiel y Almedina) era el Paseo. Refunfuñando sobre la madre de Jesús. Viste una camiseta negra con un dibujo infernal de musculosos guerreros paganos. y la de la derecha a Almedina. (Un segundo desvío a la derecha en esa carretera discurría sinuoso entre elevaciones de tierra blanda y tras cinco serpenteantes kilómetros de cuesta abajo se llegaba al Santuario de la Virgen de la Antigua. Supongo que no me supondrá ningún problema. se añadirían muchos más elementos decorativos de ese paisaje veraniego. que cae en una cascada por su espalda. y una ermita con los restos de Quevedo. Me topo con un chaval de unos dieciocho años. mientras charlaban de cosas triviales. El maligno tenía razón: la he reconocido. la cual se despide y se marcha. Después. Los ojos son marrones muy oscuros. Tres chiringuitos completaban la escena. 20 . con su busto severo del difunto más célebre del pueblo. por la noche le tocaba el turno al Paseo de la Constitución (en la tendencia de acortar los nombres. la cual no estaba en funcionamiento la mitad de los días.— dijo Jesús. y la saludo. — ¡Lástima!— respondió sarcásticamente— Apoquina. Hay bancos de piedra donde se sientan parejas que se besan a escondidas. Es alta y tiene el pelo negro muy largo. — me acerco a su cara y la beso en los labios.Alfredo M. Miro por encima de mi hombro y compruebo que se trata del novio de la chica (aún no sé su nombre). Tengo novio. Heavy metal. Una fuente en mitad del pavimento. La mirada pétrea de Francisco de Quevedo y Villegas se orientaba a la plaza sostenida por un elevado pilar. aunque tal vez los más afortunados pudiesen permitirse tomar algo en un bar. Continuando la prolongación imaginaria se llegaba a una bifurcación. parece que no ha tomado mucho el sol todavía. Pentium sacó de su cartera una moneda dorada de quinientas. y después había una extensión de tierra rojiza muy fina. La primera parte estaba pavimentada (aunque ya con bastantes baches). — ¡Eh! Esa noche yo no salí. Pidió a duras penas un mini de calimocho con licor de mora. Nunca me he alegrado tanto de ser un íncubo. Entonces. — Porque vas a cambiar el mundo. Por su expresión diría que le resulto atractivo. se lo llevaron a una mesa que cuidaba Pedro. te toca pagarte el mini. me viene a la cabeza. Las consumiciones se reducían a golosinas de los dos quioscos que había. y coloreado artificialmente en un par de mechones. una pared blanca marcando el final del parque. Ésta desembocaba en la plazoleta de Santo Domingo. los adolescentes se lanzaban a la caza del sitio en la barra o en la terraza e ingerían alcohol entre risotadas y bromas. Me llama la atención porque es muy distinto a los jóvenes que había visto en mi pequeño paseo. casi negros. y va a venir de un momento a otro. Era un parque de arena y pavimento al que se llegaba fácilmente desde allí. Te he estado buscando. la veo. — Pentium. coño. Jesús María se levantó. Pentium y Pedro estaban entre ellos. — Hola. Los días de semana normales. pasando junto a mí. — A mí ¿por qué?— su voz suena como un ángel. Su tez es bastante pálida. perfectamente liso. Hasta casi me dan ganas de dar gracias a Dios. Jesús María. La carretera de la izquierda conducía a Montiel (antiguo cabeza de comarca). Mañana domingo le haré una demostración de mi poder. Decido hacerle caso. durante la semana de la feria. lleno de brillo. repletos los bolsillos.

Abandonó la mesa. — ¿Y eso?— inquirió — Hace falta una chica que haga de altar. su tono de voz no denotó extrañeza ni burla. estaba solo. viendo los monumentos históricos del pueblo. — ¿Cuál es el problema? — Debe desnudarse y tumbarse con las piernas abiertas para que se bendigan las hostias. Ha dicho algo de que iba a cambiar el mundo o no sé qué. Infantes se atestaba de veraneantes fijos). — ¿Has visto al tío ese que se ha marchado por allí?— preguntó Jesús señalando la dirección — Sí. Jesús no se dio cuenta de ese detalle. Se acercó a ella y la saludó. No quería que Jesús se enfadase innecesariamente. — Otro flipa’o que ha visto la peli de los Doors. casi todos los jóvenes se conocían “de vista”. Se besaron y después se sentaron en un banco. — Voy a ver a Adela— era la novia que le había quitado a Paco. y Jesús no lo había visto nunca por el pueblo. quizá incluso fuese extranjero. dijo que yo. de pueblos circundantes o de capitales importantes (durante el verano. Se le cruzó un tipo extraño de unos veinte años. Adela esperaba en la penumbra (¿había hablado el hombre con ella?). el oficiante suele poseer carnalmente a la chica.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído.— Ya os encontraré. me ha saludado. Frente a Jesús. — Puede— dijo ella sin más. ella rompió el silencio. El bar donde habían estado se encontraban en la parte izquierda del Paseo. Después se volvieron a besar y se quedaron abrazados. Tal vez era algún turista que iba a estar allí un par de días. — Puede ¿Vas a ser tú la chica?— devolvió la pregunta. Permanecieron un rato callados. El joven se fijó en la camiseta de Manowar que llevaba puesta Jesús y después siguió su camino. Fuese quien fuera. Luego. 21 . — omitió el detalle del beso. cerca de la carretera que iba a Montiel. Al fin. Allí. Caminó bordeando el seto. venía del lugar donde iban las parejas a enrollarse y los grupos de amigos a molestar o a liarse tranquilamente un porro. Había aparecido doblando la esquina del chiruinguito. — ¿Que hay de la misa negra? — No creo que la hagamos. ya fueran de Infantes. — ¿Vas a ser tú el oficiante?— preguntó algo arrogante. Jesús María ya se había percatado antes de su presencia. Curiosamente. Ella se rió. — ¿Quién? ¿Él? — No.— respondió ella con naturalidad. La barbilla de Adela reposaba en el hombro huesudo de Jesús.

Alfredo M. Pacheco 22 .

de sillar. hasta la L 23 . Desde la plaza se veía la puerta sur. Había uno en cada pared del campanario. La fachada dejaba ver una pared lisa. sobre todo porque él sentía algo de timidez al acercarse a ella. Aquello no era la iglesia de postguerra. Él las conocía a casi todas: vecinas. — Madre mía. me has convencido— fue su respuesta definitiva.… — Ya. algo abocinado. Nosotros como estamos a dos velas… ¡venga. a hincar el codo! así que claro. Allí estaba también Adela. Para Verónica. albergaba la puerta de madera. los arcos. compañera de clase de Adela. ni agujas. Éste. Jesús fue objeto de miradas atentas por parte de varias señoras mayores. — Lo que pasa es que tú. un chapitel bastante plano (se había modificado varias veces). Pentium ocupó el sitio de su derecha. sin apenas ventanas. Sólo el relieve de una fachada de estructura adintelada con un escudo en el tejado (Infantes tenía una notable heráldica). uno al lado del otro. Cuando coincidían ambos grupos. de grueso intradós y con impostas. Junto con Verónica. un rollete. En general era muy sencilla. y a él le gustaba desde hacía un tiempo. Era una chica un año mayor que él. alternas:— argumentó Pentium— un mini de calimocho. sólo Pedro. estaba condenado al infierno por los siglos de los siglos. a iglesia de San Andrés Apóstol era un proyecto gótico cuya construcción se prolongó durante los siglos XVI y XVII. fresquito. y el siguiente. ¡Dios. vio que Verónica entraba en la iglesia. Las bóvedas eran estrelladas. pero no eran grandes amigos. — Veo que te ha dado fuerte con la piva esa. Ya tendría tiempo de charlar con ella. rebajados). — Vamos a misa— sugirió Pedro — ¡¿Tú estás loco?!— fue la reacción de Jesús. El sillar y el sillarejo se apilaban por toda la pared. Lo siento. pero no voy a tirarme una hora allí… …sentado. — A mí me da igual porque soy agnóstico. Cuando pasaron. pero Jesús María era el novio de Adela y tenía que aguantarlo. ni arbotantes. que prestaba menos atención al diálogo. La nave central tenía la altura de los dos primeros pisos del campanario. Jesús. dependientas de tiendas… la razón de haber captado así la atención era que llevaba puesta una de sus archiconocidas camisetas de heavy. a través de unos arcos estrechos de medio punto. Jesús María estaba mirando aquella imagen de postal cuando aparecieron Pedro y Pentium. El arco del pórtico tenía la altura de la nave. de ahí su variedad de estilos. qué dolor de cabeza. — A ver si me voy haciendo a la Verónica. Ni gabletes. El último de ellos dejaba ver las campanas. pero tú que eres un anti-cristiano… — A callar. y tira pa’dentro. Y ahora. siempre y cuando se observase desde una altura apropiadada. El interior del edificio era oscuro.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Capítulo IIº: La Lanza en el Costado de Jesús. para colmo. sin adornos. cuadrado y aparentemente dividido en su interior en cuatro pisos (a juzgar por las bandas horizontales que lo surcaban). Se abrieron paso y se sentaron en el banco donde estaba Verónica. donde los chicos ocupaban los bancos a un lado del pasillo y se pasaban todo el rato observando a las chicas del otro lado. Por su parte. mientras que el de la puerta era de aproximadamente la mitad de tamaño. y los detalles góticos o barrocos no se apreciaban con facilidad. a ella no le quedaba más remedio que reirle las gracias y conversar con Pedro. pasaron Adela y otras amigas de clase. que no se separaba de ella nunca. — Si es que no sabéis beber. con su gran pórtico de estilo renacentista. descansando tan tranquilamente y a la sombrita. Pentium calló y obedeció. pero prefirió no sentarse con ella.— dijo Pedro. Pedro saludó timidamente. Hablaban de vez en cuando. Ella respondió con normalidad. ni rosetones. apuntados (algunos. Dos arcos ciegos más estrechos a los lados de cada uno de los cuatro terminaban la decoración del último piso Y arriba del todo. En la pared de la capilla había un cristo tallado en piedra secundado por otras dos figuras. escoltada por dos columnas a cada lado de fuste liso que reposaban sobre un plinto cuadrado. como tienes piva. recapacitó. el único que no había renunciado al cristianismo. se mojó los dedos en agua bendita y se santiguó. Pedro era un crío estúpido con delirios de grandeza gracias a la influencia de su amigo Jesús María. ya te he oído. Si dependiese de las mujeres que lo observaban. — Vale. que pesa’o te pones! Pedro. Eran poco menos de las doce y la gente entraba en masa para asistir a misa.— respondió Jesús. A la izquierda se elevaba el campanario. y esta vez con un dibujo muy violento. La planta de cruz latina terminaba en un presbiterio poligonal.

que sonaban claramente por encima del mar de oraciones. Cuando pasó al lado de Jesús. un agnóstico y su perrito faldero. Pentium. En cambio. La ceremonia comenzó. y se mezcló con la risa macabra del joven. Adoptó un gesto contraído y lanzó un grito de dolor que retumbó por todos los rincones del edificio. y Verónica vio con muy malos ojos sus chistes. siguió el juego. Entonces. como si estuviesen montando un gran escándalo en mitad de la misa. Era el hombre que la había besado. El monje caminó por el pasillo central entre los bancos corridos. no era nada nuevo. como el resto de la congregación. y Adela. no interpretaban la actitud herética del joven. pero no sabía exactamente qué era. Era como si la ropa talar absorbiese el calor allí por donde pasaba. siguieron todos los pasos que tenía. por supuesto. junto con sus amigas. la faz inexpresiva del cristo comenzó a articularse. con el pelo rubio. de forma que las voces se convertían en un murmullo ininteligible. El mármol se resquebrajó ligeramente en la zona de la hendidura. Y eso. algo le indicaba a Jesús que no lo era. provocando un sonido reverbante de pisadas. Una señora del banco de al lado torció la cabeza y los miró con desprecio. Las facciones eran cuadradas y fuertes. — Despierta. éste notó un frío intenso. Jesús se encogió exageradamente de hombros y respondió con un mudo “No lo sé”. En la figura de piedra. y les instó a callarse acercando el dedo índice a los labios. enamoradores a la vez que aterradores. mirando con curiosidad al recién llegado. lo cual tuvo escasos resultados. como si hubiese visto algo alarmante. Aquello debió provocarle más dolor (si es que la figura de piedra sentía de verdad). Entró un hombre alto. algo que interrumpiría la misa. no hacía eco como las pisadas del monje. que miraba en derredor también asustada. Aunque aquello parecía un sueño. En cuanto a Pedro. corto y revuelto. El joven monje lanzó su arma. Acto seguido. todos los asistentes lo notaron. Algunas personas empezaron a despertar del extraño letargo y giraron vagamente la cabeza. igual que Verónica. Se puso en pie sobresaltado. la lanza aumentó de celeridad hasta llegar a su objetivo: el costado de Jesús. Jesús María se concentró en la lanza. increíblemente alto y ralentizado. El monje descubrió su cabeza. Jesús se percató de que el murmullo de voces era apagado. con los ojos entreabiertos. y Verónica. La velocidad fue aumentando conforme se desplazaba. Le veían. pero sus cerebros no reaccionaban. Un viento aún más gelido que el anterior recorrió en espiral creciente la iglesia. El cristo se retorció en su cruz de piedra y el marmol se rompió en las partes en que el mártir se intentaba doblar. La temperatura de la iglesia comenzó a disminuir. Y sobre todo. parecía no acabarse nunca. y Adela también. Intentó decir frases ingeniosas para ganarse la confianza de ella. A ella pareció que el manto helado de las tinieblas comenzaba a cubrir la casa de Dios. Cuando un cuerpo se lanza de esa forma.Alfredo M. bastante atractivas para tratarse de un siervo de Jesucristo. Tenía frío y algo de miedo. con un hábito de monje. en cambio. pero supuso que el sacro suelo sería territorio prohibido para un satánico. Entonces. Jesús María ya había visto esa cara. Los ojos eran totalmente grises. Pedro. si reconoció lo antinatural de ese lanzamiento. Jesús María permaneció sentado durante todo el ritual. Caminó. Estaba en el mismo banco. Todos rezaban en voz baja. En realidad. un par de sitios a la izquierda de Verónica. pero no reaccionaron (o no pudieron reaccionar). Los pliegues del grueso tejido de la ropa azotaron el aire. Cruzó una mirada con Jesús María y formó con los labios la pregunta “¿Qué pasa?”. Pecó de grosero e incluso algo escatológico. el momento de máxima velocidad es después de que se le aplique la fuerza inicial. el palo de madera con punta de metal fue incrustado con fuerza y precisión. Era la de un joven de unos veinte años. Pentium. como si se tratase de un video manipulado. Se estaba quedando prácticamente dormido cuando recibió un codazo de su grueso compañero. Pasaron unos tres cuartos de hora. no era muy devota de la misa. tú que te atribuyes ser el hijo de Dios. Los únicos que se mantenían despiertos eran él. Pacheco seguía a la iglesia. la cual surcó el aire velozmente. sacó una lanza de madera del interior de su túnica. No se levantaba para orar como hacía el resto de los fieles. estaba de pie. e igual que… E igual que toda la maldita iglesia. Esas fueron las palabras pronunciadas en desafío por el joven. En el fondo. Adela se frotó los brazos. y Pentium seguía su actitud. El resto de la gente hizo caso omiso del suceso. ya que los 24 . sordo. Los tres sintieron un desagradable escalofrío por su médula espinal que les hizo erizarse la piel. El sonido era horrendo. que aún recordaba cómo había que actuar. se abrió la puerta y entró una ráfaga de viento gélido que heló la piel de los tres chicos. Pentium tenía la cara algo pálida y los ojos muy abiertos. Había algo extraño en la parábola que describió. musitando oraciones mecánicamente. Pentium creyó que la iglesia iba a irse abajo. aquello parecía a todas luces el presagio de algo peor. y contempla el inicio del fin de tu reino para dar paso al de tu hermana. que intentar cualquier acción sería un escándalo o un sacrilegio. la noche anterior.

más sádica. Pronto. en cambio. La gente por fin había reaccionado. — Larguémonos. agitar los brazos. Adela se separó de ellos y se fue con sus amigas. mirar frenéticamente a uno y otro lado. Paco rondaba por allí. ¡Adela. Pentium había visto ese efecto en algunos juegos de lucha. Las señoras mayores se santiguaban repetidas veces ante la nueva imagen que mostraba Jesús en su cruz. la entrada estaba totalmente colapsada. Ella respondió con evasivas mientras miraba a un lado y a otro buscando algún indicio de la dirección que había tomado el chico. — ¡Venga ya! — ¡Lo has visto. algo así como si viesen cuatro o cinco fotogramas montados no encima de otro y fuesen eliminando el último para poner uno nuevo. De un salto portentoso. Los celebrantes dirigieron sus miradas hacia arriba. Se buscaba entre la multitud al culpable. nadie recordaba su cara. 25 .Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Pedro estaba francamente desconcertado. aunque los muchachos no se habían dado cuenta en un . aquí hay mucha gente. se había dilatado. Tuvieron que solicitar refuerzos. Pentium y Adela vieron que al desplazarse dejaba tras de sí un rastro de imágenes copias de él que iban desapareciendo. Los chillidos agudos reverbaron en las bóvedas y parecieron multiplicarse. — ¿A quién buscas. víctimas del pequeño shock. Respiraban entrecortadamente. como los de la saga de Street Fighter o Samurai Shodown. No entendía lo más mínimo lo que había pasado. Aquello les causó gran confusión. Los sonidos se oían muy graves. Pronto. pero sencillamente no se daban tiempo. el misterioso hereje se plantó en la puerta y desapareció tras ella. Pedro! El cristo había cambiado de posición. como personas mayores y abuelos. Pentium empezó a notar otro efecto anormal: el tiempo. contemplaron la caótica escena.— instó Jesús. fue más macabra. —fue la explicación de Pentium. La gente estaba horrorizada al ver al Jesús empalado y agrietado. Se movía más deprisa de lo que permitiría el tiempo ralentizado. La velocidad del tiempo volvió a la normalidad.— Jesús María estaba muy exaltado. hay que buscarle. Había bastante gente. Se oían contínuas voces: “¡Afuera! ¡Se ha ido fuera!” — ¡Vamos!— ordenó Jesús a Pentium— Afuera. Aunque muchos le habían visto. ni que estuviese to’ el día pendiente de quién entra y quién sale. Los tres chicos fueron calle arriba. — ¡Sufre!— dijo el joven con una voz gutural. Para ellos fue como recibir una descarga eléctrica en el cerebro. Cuando iban a salir corriendo y observaron su lentitud. más inhumana. Para los tres chicos. Gritaban entre asustados e histéricos. payaso? — Un monje. Lo denominaba “modo místico”. pero no tanto como para igualar a la velocidad normal. gritos se hicieron más estridentes. — Un tío muy raro vestido de monje ha tirado una lanza y se ha clavado en el cristo de piedra. y parecía que las órdenes que emitían sus cerebros no se ejecutaban. La gente de la plaza ya se había percatado del caos que había en la iglesia y entraba impulsada por una curiosidad salvaje. gilipollas. pero sus cuerpos se movían en cámara lenta. todo el mundo lanzaba chillidos al aire. la estancia se llenó de gritos. Las amigas de Adela salieron percipitadamente. Hubo un instante en que los frenéticos pensamientos de los chicos también aumentaron de velocidad. comenzando a percatarse del sacrilegio cometido. Era cinco veces más lento. Tanto Jesús María como Pentium quisieron detener al monje. Mientras. Dos policías que hacían la ronda en ese momento intervinieron sin éxito para poner un poco de orden. al tiempo que por cierto temor a lo que hubiese podido pasar. Jesús. ahora era también de piedra). ’Amos. El joven huyó de la iglesia por donde había venido. Pedro!¡Vamos a la calle! Salieron a la Plaza. Sus pensamientos se daban a velocidad “normal”. escuchar esos sonidos (que perforaban los tímpanos) de forma tan prolongada y deformada pareció volverles locos. pero sus acciones precisaban transcurrir en ese tiempo dilatado. intentaron parar.— ¿No ha salido de la iglesia hace un momento? — Y a mí que me cuentas. Todas la interrogaron frenéticamente. — ¿Qué cojones ha pasado ahí dentro?— preguntó Pedro cuando ya se hubieron alejado. — ¿Qué? — Un tío rubio con hábito. con la cara contraída en un gesto de dolor y una lanza atravesando su costado izquierdo (por cierto. tanto niños y jóvenes. Cerraron los ojos y cuando los abrieron. La risa del monje. Se acercó y preguntó con su eterno tono arrogante.

Tengo amplios bienes gananciales depositados en una cuenta bancaria tal y como me dijisteis que ocurriría. Estimado Señor Satanás: Me hallo en el lugar escogido por vosotros para llevar a cabo tan especial misión que me habéis encargado. el pasado domingo. en la habitación.— Ángel. Después regresaré a los avernos y recuperaré furezas para el año próximo. De hecho. En su lugar se extendía un fondo de tonos rojizos que cambiaban como si fuese fuego. Es a la vez angelical y aterrador. Cuando los abrió. me personificaré en los infiernos para exterminar tu alma. pero en aquella ocasión decidió emplear sólo lo imprescindible. decidí mostrar mi tarjeta de presentación a los elegidos. según pude sentir. una humana. Hay algo que me gustaría comunicaros antes de despedirme: Cuando arrojé la lanza al costado de Cristo.— dijo la cabeza humana. Dos velas le franqueaban. y los medios de comunicación modernos han acudido a cubrir la noticia. Arimán. Una figura demoníaca se materializó ante él. que primero deberá pasar por manos de mi amo Lucífugo y luego por los dos grandes señores. fue el que hizo reaccionar al elegido y evitar que también quedase bajo los efectos de la hipnosis colectiva. Como tenía previsto. Arimán. Los habitantes lo consideran un milagro. la chica y su novio fueron inmunes a la dilatación y vieron mi sacrilegio. Sin más novedad que la presente se despide vuestro más leal siervo. todo el mundo gritaba. monigote de feria! Dales una patada en el culo a tu amo y a los cabrones de los grandes señores. — ¡Esto es importate. Mis nociones sobre la sociedad pre-apocalíptica son notables ahora que he pasado unos días para establecer contacto. gordo. He reservado una habitacón en la Hospedería Real El Buscón de Quevedo bajo el nombre de Ángel Berriartúa. — Bael. — Lamento deciros. como si fuera un sueño… y cuando me dí cuenta. pero de gran inteligencia. cuando se ejecutará la segunda parte de vustro plan. ante la mirada del yo astral de Arimán. Entrégasela a Satán y mándame su respuesta en el acto. con los ojos cerrados. con musculosos brazos y piernas. Sólo entonces podrá llegar a manos de Satanás. Las tres cabezas de Bael soltaron un gruñido de resignación 26 . Rezó una oración de invocación y permaneció con los ojos cerrados. En realidad. modifiqué la posición de la estatua. es verdad… pero no recuerdo cómo. podía añadir tantos cirios negros como quisiese para iluminar la estancia según su conveniencia. cuernos y rabo. y compré vestuario elegante en diversas tiendas de los pueblos cercanos. el misterioso visitante registrado como Ángel Berriartúa Domínguez permanecía en silencio. quemó la carta en la llama del cirio negro. aunque tenga que enfrentarme con todas tus odiosas legiones. Astarot y Lucifer. — Aquí pasa algo. Os agradezco el aspecto físico del que me habéis provisto. y tenemos que averiguar qué es. Pero hubo otro chico que también lo vio. otra de sapo y la tercera de gato. Con ayuda de mis poderes malignos. Permaneceré aquí hasta finales que la misión quede completada. Pacheco — Sí. Tal vez pudiese ser el presagio de que vuestra misión puede tener más ostáculos de los previstos. Tenía tres cabezas. Sólo se mantenía el pentáculo y las dos velas. Ésta apareció en las manos del demonio. — A vuestras órdenes. Entré en la iglesia y lancé una lanza a la imagen de Jesucristo que había en el presbiterio. Hace tres días. Miércoles 15 de Julio del año de nuestro enemigo Jesucristo 1998. Villanueva de los infantes. Aghro-Mayinis En la fría habitación de la hospedería. y luego vi a un tío vestido de fraile… estaba borroso. Me adormecí.Alfredo M. arrodillado en mitad de un círculo con una estrella de cinco puntas inscrita en su interior. argollas en tobillos y muñecas. No creo que sea de importancia. todos los presentes estaban adormecidos y no notaron la dilatación al tiempo que hice. Era roja. Retoqué mi imagen en uno de esos locales para mejorar la estética del pelo. Era un muchacho también de dieciocho años.— fue la conclusión de Jesús María. la habitación había desaparecido. pero es algo con lo que no contaba. una blanca y otra negra. te he llamado para hacerle llegar esta misiva al Maligno. Si en cinco minutos no estás de vuelta con la contestación del Gran Cabrón.

Vigila a tus enemigos. Aunque sabes que la ouija es un juego de niños inofensivo. Confiaba en que no me defraudarías. Pero vayamos por partes. con un trapo esparció el polvo hasta que sólo quedaron manchas borrosas en el suelo. Ellos dejaron que el espíritu del demonio viajase a la tierra. busca al demonio y devuélvele a mis dominios. Así la misión se completará con total éxito.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Lo que debes hacer es encargarte de tu misión. tanto terrenales como espirituales. Supongo que podré lograrlo tratándose de ti y tu misión. El elegido hizo ayer un ritual de espiritismo. El chaval del que me hablaste tuvo tanta fuerza mental que consiguieron atraer a un espíritu de fase veinte que estaba prisionero en una cárcel de penumbra. tu profanación del templo cristiano me ha parecido algo perversamente encantador. y se ejecutan con unas nociones básicas y en muchos casos incorrectas. El pentáculo estaba hecho con tiza (las habitaciones eran limpiadas cada mañana y no podía por tanto grabarlo en el suelo). Arimán permaneció concentrado hasta que llegó la respuesta que esperaba. se tumbó en la cama y leyó la respuesta de Satán escrita con tinta de sangre. Pero ten cuidado: Lucifer no se fía de ti. hay algo que debes saber. pasó algo inesperado. hasta finales de Agosto no deberás cumplir el objetivo fundamental. Por supuesto. Por desgracia. no dejes que tus cartas pasen por las manos de Astarot y Lucifer: ellos no saben nuestra misión. Despertó de nuevo como Ángel Berriartúa en la habitación de la hospedería. Se está empezando a generar una psicosis colectiva sobre el fin del mundo que ocurrirá antes de acabar el milenio. Sin otro particular se despide el Principe de los Avernos y Señor de las Tinieblas. 27 . Esto es más de lo que estoy acostumbrado a ver. especialmente después del incidente del Domingo y de lo que pasó ayer. Casos como este están ocurriendo por todo el mundo. Apagó las dos velas y las guardó en un cajón. procede como lo has hecho hoy. y les concederé sus deseos para que confíen en mí y en ti. un folio doblado en tres partes. cuando desees comunicarme algo. La razón se debe a un asunto en parte relacionado con tu misión. Yo seguiré atento a lo que hagan. Las misas negras se suceden sin parar y todo el mundo quiere contactar conmigo o con Lucifer. Bael se fue y Arimán finalizó la invocación. Bael se la entregó en la mano. Por lo que respecta a los tres muchachos. Una vez hecho todo eso. Mañana. Poco a poco se van interesando por las misas negras. Eso es todo. pero puedes ir allanando terreno. — De acuerdo. Por eso tengo que tener este control de correspondencia. aunque creo que sospechan algo. Mi querido amigo Aghro-Mayinis: Disculpa esta nueva burocracia que he impuesto en los infiernos para hacerme llegar los mensajes. mi fiel brazo ejecutor. lacrado con el sello del pentáculo. SATANÁS. Ahora tienes al pueblo con el miedo metido en el cuerpo. estos rituales son realizados sin la seriedad que les corresponde. En primer lugar. No tengas prisas.

Pacheco 28 .Alfredo M.

y los de Selectividad. el verano se le había aparecido como un paraíso de inactividad en el que podría dejarse caer en la inopia para descansar del curso. Después de dos meses cargados de stress como fueron Mayo y Junio. Por eso. las féminas no lucía una actitud mejor en aquellos aspectos).U. sus amigos se habían ido de vacaciones y no tenía con quién compartir las eternas tardes y noches de verano. Una vez que lo consiguió y aprobó la Selectividad con un promedio bastante aceptable. De vez en cuando. se encontró con un lapso de tres meses antes de ir a la universidad que se le estaba haciendo increiblemente largo. pero eran igual de buenos o incluso mejores. Allí. en Infantes. En general. Era Viernes por la mañana y Chema salió a comprar el periódico en un quiosco cercano a la estación de Zarzaquemada. En las ciudades había de todo.O. conocido entre sus amistades como Chema. pero si lo hacía. Chema deseaba que llegase el próximo fin de semana. sino porque él estaba de acuerdo. pero prefiría no hacerlo. no era por el mero hecho de que fuese lo predominante (más bien era un aspecto en contra). Eso no significaba que no las siguiese de vez en cuando. con los que tenía una relación casi de hermandad. era más difícil. y Chema tenía auténtica aversión a las mayorías. o como Pentium. un auténtico amante del heavy metal en lugar de la música comercial. Para colmo. El estío comenzaba a hacerse tedioso. era algo que se apreciaba realmente. y que con la de segundo…: una panda de adolescentes que practicaban la religión de la apariencia y de la miseria intelectual. se dio un paseo de veinte minutos hasta el centro comercial para pasar el rato. aumenta.U. Por el camino. o si se entraba en el campo de la música. inalizar el curso con buena nota era el objetivo prioritario para José María. sólo que con su clase de C.. Abandonaría la ciudad-dormitorio donde residía y estudiaba para encontrarse con sus amigos. hipócrita y estereotipada del adolescente era cosa fácil si uno se lo proponía.U.U. En esas ocasiones. lo aguantaba mejor que el frío. alguien que dominaba la informática sin que ello significase conocer los juegos más recientes. España declaró su desacuerdo con la actitud norteamericana 29 . Después.O. En general. las actitudes siempre resultaban arquetípicas: los adoradores de bazofias cargadas de efectos especiales y los intelectuales forofos de Amenábar y el cine de clásico (con Hitchcock en el número uno del ranking).N. que escuchaban grupos tan chungos como Héroes del Silencio o Metállica en su nueva época con cambio de imagen.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. F Nuevo bombardeo a Irak por parte de Estados Unidos La tensión entre Clinton y el resto de países miembros de la O. pasaba lo mismo que con la de tercero de B. hojeó las noticias más importantes. se podía mantener una conversación semi-inteligente sobre cine o música. y encontrar alternativas a la vida rutinaria. a Chema le quedaba una semana de estancia en Leganés. la mayoría eran buenos chicos. No le importaba mucho el calor. Los logros de esa clase de chicos eran haber cogido una borrachera muy grande y haberse ligado a muchas chicas (o chicos. así que encontrar a un amigo como Jesús María. se encontraban a los que se dejaban guiar por la inercia de la moda y sólo conocían las canciones que sonaban actualmente por la radio (en esas fechas significaba la temida “canción del verano”) o los más radicales. Pero de momento. y el veinticuatro se marcharía al pueblo natal de sus padres: Villanueva de los Infantes. Capítulo IIIº: El Inicio de la Cuenta Atrás. Era día diecisiete de Julio. pero el hecho de pensar en que el día siguiente sería igual que el posterior y así indefinidamente le hacía caer en un estado casi de locura. No eran los mismos que los de Leganés. Podría llamar a sus compañeros de clase. en los que tuvo que preparar respectivamente los exámenes finales de C. Pero Chema necesitaba mucha actividad intelectual. Si no. toda esa conformidad con los gustos mayoritarios se trasladaba a cualquier tema de diálogo. comenzaba a aburrirse.P.

La maniobrabilidad se hacía difícil con una mano. otra más pequeña. y no esperaba un segundo bombardeo. Más suerte la próxima vez. se estrelló contra una señal de tráfico.— El presidente de los Estados Unidos. Pags 16 y 17. La moto de policía paró a su lado. Trazos simples. No podía ser el protector de pantalla: no había pasado suficiente tiempo. pero éste aún aguantaba. el motorista pasó por la línea contínua de la carretera. La caída fue espectacular y aparatosa. Aquello ya era más sospechoso. Nadie sabía cómo. otros corredores de la carrera ilegal le adelantaron. El bando de naciones que se oponían a la decisión de Clinton en pro de una solución diplomática iba en aumento. política y militar no era bueno hacerles frente abiertamente. nada especialmente interesante. a juicio de Chema. Aún así. Decidió que por hoy ya había tenido suficientes emociones y salió del juego. pero el Cristo de la Iglesia había aparecido de repente con una lanza de piedra clavada en su costado. Editorial en pág. Echó un vistazo al interior del periódico para profundizar en la noticia. salvo en las páginas de sociedad. Bill Clinton. debido a que usaba memoria virtual. y los gráficos de la pantalla se hicieron más pequeños como en un efecto de zoom que se aleja. Parecían un puñado de niños pequeños haciéndole frente tímidamente a una persona mayor. Pacheco WASHINGTON. como los dibujos de un niño pequeño. una cruz formada por una pluma y un lápiz… una cruz que parecía la del Anticristo. Las estrellas amarillas no parecían obedecer a ningún criterio… no eran ni las más grandes ni las más pequeñas. A Chema no le llamó la atención. Chema podría hablar con sus amigos para ver qué había sucedido realmente. y en una curva. sumándose al bando liderado por Francia y su presidente Jacques Chirac. Entonces. En la última página. lo que parecía un slogan: 30 . sin sombras ni tonalidades. esquivando hábilmente dos coches que venían en ambos sentidos y se encontraban en ese preciso momento. los norteamericanos (los bastardos yankis. el procesador empezó a leer frenéticamente el disco duro. Rozó con la valla de protección. Al parecer. En una maniobra arriesgada. cuando con un golpe más arrojaría al policía al suelo. y otra aún más pequeña… y de nuevo otra estrella grande. Después de una buena derrota. Lo más gracioso. Lo peor era que al ser la primera potencia económica. A Chema le resultó casi divertido.Alfredo M. Tras alrededor de medio minuto leyendo. secundada por Inglaterra. La ciudad de Bagdag se está viendo seriamente afectada por los daños materiales y humanos que ha causado el bombardeo. Parecían agruparse en grupos de tres y cuatro. El motorista fugitivo golpeó con un bate de baseball repetidamente al policía. Cuando volvió a colocarse erguido. Se agachó y pulsó el botón para que la unidad de CD-ROM expulsase la bandeja con el compacto. como los llamaba él) necesitaban una guerra en la que fuesen atacados directamente. y se espera la pronta rendición del líder Sadam Husein. de sólo dos carriles. y a los que se les van uniendo los más débiles ahora que cuentan con la unión como única fuerza. cinco amarillas y diez azules. colores rellenando los huecos. en el monitor apareció un dibujo. Debajo. formaban un círculo algo irregular. Una secta anunciaba el inicio del fin del mundo para Junio del 99. —¡No me jodas que ahora voy a tener un virus!— masculló en voz no muy alta. decidió ayer lanzar un nuevo ataque a Irak. era que una de las señales que anunciaban tan funesto destino era el suceso ocurrido en Infantes el fin de semana anterior. Por lo que respectaba al resto. Quince estrellas. y el disco duro leía sin parar. Umbral poniendo el dedo en la llaga sobre el tema en su habitual columna. vio que la pantalla estaba totalmente negra. El monitor volvió a mostrar el entorno de Windows 95. Alemania. no acaba aquí el conflicto. 3 La noticia llamó la atención de Chema. Era sencillo. La actitud ostentosa que ha exhibido el presidente Clinton al lanzar este ataque sin dar previamente un ultimátum a las fuerzas iraquíes ha desatado una amplia polémica en la Organización de Naciones Unidas. Chema soltó un taco. Francia estaba a la cabeza. y entonces. La semana próxima. Mientras el motorista yacía en el suelo. como si fuese parte de la estatua. una estrella grande. Rusia y otras naciones. En su opinión. le seguía a unos diez metros de distancia. Las vías de comunicación han quedado inutilizadas en su mayoría. se acercó peligrosamente a la cuneta. observaron el cambio en el crucificado. y sufrir ellos los horrores de las bombas. Había veces que se ponía a leer unos segundos. aunque siempre había dos azules entre ellas… Detrás del círculo. El ataque anterior había sido hacía escasos días. a la que se le unía ahora España. Parecía tratarse de un logotipo. Sin embargo. ambas motos corrían parejas cambiando de carril contínuamente. su implacable perseguidor. El ordenador comenzó a leer el compac disc y mostró un vídeo de la detención del jugador. Aznar declaró ayer en una rueda de prensa su desacuerdo con el conflicto. la muchedumbre había entrado en una especie de hipnosis colectiva en mitad de una misa y al salir de la estupefacción. En pocos segundos. agente de la ley. se tragarían gran parte de su orgullo.

y el disco con la fatal imagen. Volvió a su casa para terminar de hacer su maleta. Eliminó el fondo negro. o preparado si se trataba de algo que debía coger justo antes de salir. Hizo memoria por si se le ocurría algo que podía hacerle falta. ya que se habían ido de vacaciones. y a mediados de agosto se quedarían toda la quincena restante hasta finalizada la feria. y la invertida. Si Chema no recordaba mal. además de varios folios blancos. libros. Aquella imagen no podía salir de la nada y plantarse en la pantalla por las buenas. No podía apagar el ordenador. Como el Viernes anterior. Aunque conscientes de que el verano no era buen momento para campañas ni promociones. pulsar el interruptor de encendido y apagado para desconectar el ordenador no era la forma ortodoxa desde que tenía Windows 95: el endemoniado sistema operativo tenía que encargarse él mismo de cerrar el cistema. y que prometía plantear conceptos totalmente innovadores durante la siguiente temporada política. F. tal y como el satanismo lo prefería. pues perdería la imagen alamacenada en el portapapeles. Chema vio el porqué de las estrellas amarillas: eran los vértices de aquella nueva.N. La pluma y la espada dieron lugar. y si no. pero apareció otro lema mucho más siniestro. No le gustaba el asunto. Estaba casi todo: ropa. se hacía palpable. y quería llevársela a Pentium para ver si él sabía cómo podía haberse colocado allí. ¿Entonces qué era? ¿Magia? Pulsó la tecla Impr Pant para mandar la imagen a la memoria.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. junto con otros tantos. representación por autonomasia de Satán. En esta ocasión. y dibujos. 31 . Antes de apagar el ordenador. concejal del ayuntamiento un pueblo de Castilla y León. pero la imagen no desapareció. Repasó a fondo una lista y comprobó que estaba todo en la maleta. El ordenador volvió a leer la unidad C y el anagrama comenzó a transformarse mediante un proceso de morphing. cuando se volvía a encender el ordenador. La copia impresa iba en una carpeta donde tenía algunas de las historias que escribía (a sus amigos les gustaba leerlas). atraía las influencias astrales maléficas. la imagen desapareció y el sistema volvió a la normalidad.U. Movió el ratón y pulsó después algunas teclas. Una noticia casi le causó un infarto. Chema fue al editor de imágenes de Windows y recuperó el recorte del portapapeles. Viendo que todo estaba a punto. Sintió como si hubiese capturado a un pequeño demonio. el ordenador no sufría ningún daño grave. Chema compró El Mundo por la mañana. Hacía tiempo que no cambiaba ninguna de las dos cosas con sus amigos. nociones más certeras que sus vagos datos.) inscrita en su interior.E. había que cargar en modo a prueba de fallos o la carga se interrumpía para efectuar un scandisk. Por otro lado. Chema leyó el periódico. pero en esa región era bastante popular) tenía mejores nociones que él de satanismo. a una cruz invertida. En esa posición. notas para futuras historias. que rezaba: SATANÁS <<Mucho más que un Demonio>> <<La solución DEFINITIVA>> Después de eso. las dos puntas hacia arriba se relacionaba con los cuernos del macho cabrío. pero por alguna razón. El mensaje que había en el anterior dibujo había desaparecido. Se acababa de legalizar un nuevo partido conocido como la FEUNE (Federación Española para la Unión de Naciones Europeas). lo guardó en un archivo y sacó la imagen por la impresora. Jesús María (a Chema le resultaba un nombre extraño.N.U. De todas formas.E. movió el archivo a un disquette en lugar de dejarlo en el disco duro. con el brazo de arriba afilado como si fuese una daga. mientras que una sola punta hacia arriba se relacionaba con la unificación de poderes en una única entidad: Dios. Estaba liderado por un tal Fernando Luengo. (Federación Española para la Unión de Naciones Europeas) <<Mucho más que un Partido>> <<La Solución>> ¿Qué demonios era aquello?¿Una broma?¿Un virus? No entendía nada. No tenía internet. como había intuido Chema. Al parecer. La crisir de Irak se acentuaba y la tensión en la O. además. la posición normal (la que simbolizaba a Dios) significaba Teurgia. cintas de música (algunas apartadas para poder oírlas durante el viaje en autobús). aunque a decir verdad. Marcó el disco con una X a lápiz y lo dejó en un cajón. sus padres vendrían un par de fines de semana después. o al menos. intuía que sus amigos de Infantes le aclararían algunas cosas. Goecia. Era un partido fuertemente apoyado por los intelectuales (según explicaba el periódico). la estrella tenía una punta hacia abajo y dos hacia arriba. por lo que debía haberse colado a través de un disquette o un CD. abogaban por la unión no sólo económica sino política y centralizada de Europa. Las estrellas se transformaron en un círculo de color metálico con una estrella de cinco puntas (Ahora.

sólo concejales de ayuntamiento. sentía que iba a ser un verano especial allí. De todas formas. Y tras esto. Morrison estalló para pronunciar las siguientes frases. entiendo. y el mero hecho de que un autocar no corría tanto. se ducharía y saldría a dar una vuelta con sus amigos. muy elegante. Por alguna razón.Alfredo M. El coche estaba en el taller. Sí la verdad es que parece que ha salido de la nada. Is everybody in? preguntó Morrison con voz reverbante. ir adquiriendo miembros y presentar listas de candidatos a ayuntamientos y autonomías. Tenía el billete en la cartera. el dinero del que dispondría. ¿Acaso la gente era ciega? Se preguntó Chema. me parece a mí que a esos no les van a votar muchos. La conversación finalizó ahí. tras conocer lo que debía y no debía hacer al llegar a casa. Chema los escuchó mientras se dirigía tras un aburrido mes de Julio por fin al pueblo. Is everybody in? insistió elevando la entonación de la pregunta. pues acabó el instituto y comenzaría la universidad. el viaje en coche a Infantes desde Leganés no llevaba mucho más de dos horas. Lo escuchó mientras miraba por la ventana la carretera y los coches pasar. se preparó y cerró la maleta. tener y que hacer varias paradas. Aguantó las sempiternas recomendaciones de última hora que le hizo su madre. se iniciaron los primeros compases de Ghost Song. Chema le comentó el asunto. mientras su padre veía las noticias por televisión. producía ese retraso. El periódico incluía una foto de su principal figura. y por fin partió. En realidad. Chema. Pacheco dejarían el mes de agosto para ir tomando contacto con el público a través de una serie de mítines alrededor de toda España. ya que había hecho el viaje otras veces. Cogió el walkman y una de sus cintas. No hay ningún político conocido. estaba sentado al junto al cristal en el autocar. por lo que concluyó: The ceremony is about to begin. — ¿Cuánto se tarda en legalizar un partido político? — No sé. Comió y pasó parte de la tarde leyendo y oyendo música. a unos cuantos metros de su casa. WAKE UP! You can’t remember where it was Has this dream stopped? Después de la introducción. Y cuando llegase. se preveía la aparición de diversas federaciones equivalentes en el resto de países europeos. Por supuesto. El autobús de la compañía La Sepulvedana tenía anunciada su salida a las siete menos cuarto. Quizá porque el año era especial. A las siete. Añadía el logotipo del partido: la pluma y el lápiz cruzados y el círculo de estrellas. Chema insistió en que no era necesario que sus padres le acompañasen. Pasaría unos minutos en la estación y más de dos horas en el autobús. llegando allí entre las nueve y media y las diez. Eran las seis y cuarto. y esa serie de cosas. — Ah. 32 . por lo que tendría que coger el tren para ir a Méndez Álvaro y allí dirigirse a la estación Sur de Autobuses. pero al salir desde la capital. en la cual tenía grabado el American Prayer de Jim Morrison. bastante atractivo y en apariencia simpático. un hombre de treinta y tantos. no dijo nada del incidente de la semana anterior. la fecha en la que llegarían sus padres. se despidió definitivamente de sus padres y se fue a la estación de trenes de cercanías de Zarzaquemada. El candidato a las próximas elecciones generales sería su líder. ¿Por qué me lo preguntas? — Por ése que ha salido nuevo. ¿No se veía bastante clara una cruz invertida en el lápiz y la pluma. A las seis. Así que. ni los vértices del pentáculo en el círculo de estrellas? Antes de la hora de comer. Por último. Tardaría unos veinte minutos en llegar allí. Is everybody in? la tercera vez sonaba casi a afirmación. que en la tele dijesen que se estaba preparando… cosas de esas. No sé… pensé que eso se sabría antes de que se inaugurase. el cuidado que debía tener.

sólo la incómoda tierra típica del R 33 . — ¿La de Buffy. cualquier acto (o presunto acto) moral o políticamente incorrecto (robar algo. — ¿Tú crees? Esas cosas suenan un poco a fraude. igual que viejas heridas vuelven a doler de súbito. Consistía en un área abierta sin arbustos ni nada. Jesús. creo que después de lo que ha pasado esta mañana. Tal vez fue él el que lo permitió. que salían bastante económicas (ciento veinticinco pesetas. Había que tener bastante cuidado. lo que decían en la serie esa del Canal + que echaron en Navidades. estando allí. si es que es una persona. — Sí— dijo Jesús. se alejaron hacia la zona de los jardines. El fenómeno en sí era imposible que hubiese sucedido. Era un intermedio entre el paseo pavimentado y la parte de los bares. nadie sabía que el chico que la arrojó tenía unos veinte años. Tal vez para entonces sepamos lo que pasa aquí. — ¿Cuándo venía Chema?— quiso saber Pentium — Dentro de un par de fines de semana. nosotros pensábamos.— los otros dejaron escapar una risa— Sé que suena estúpido. ordenábamos a nuestros músculos moverse.— dijo Pedro con voz apagada— Esto parece la boca del infierno. — ¿Lo que pasó esta mañana fue como lo contáis?— fue Pedro el que rompió el silencio. la cazavampiros?— dijo Pentium — Sí. cuando estuvimos hablando en mi casa sobre qué hacer durante el verano? — Sí. pero nuestros cuerpos tenían la velocidad física que se había creado en la iglesia. — Estoy contigo. a juego de niños. Obviamente. Pentium y Jesús. él sabe de eso mazo. ir a sitios indebidos…) se iba marcando a fuego en la reputación del sujeto. pero es posible. Infantes era así. aunque todos tenían en la mente el mismo tema para conversar. — Tal vez.— El tiempo se hizo más lento. los rumores se extendían y se propagaban como un virus terriblemente infeccioso. Ese tío. todo. nadie salvo Adela. los asistentes a la misa de las doce empezaban a “recuperar” la memoria. — ¿Un vampiro en una iglesia?— reflexionó Jesús María— me extraña. (es decir. el hecho resultaba lejano e incluso irreal. Capítulo IVº: Poder en Manos Inexpertas. pero dime ¿lo de esta mañana ha sido un juego de niños? Tú lo has visto. amón. En la gran mayoría de los casos. Puede que el tío ese sea un vampiro. y las posibles versiones sobre lo que había pasado se contan por decenas. Joder. al menos hasta que el Euro erradicase la vigente unidad monetaria). aunque era mediodía. por la tarde. Lo de un demonio… sí. jarras pequeñas. tú y yo le vimos. a cual más disparatadas. ser especialmente dado a la bebida. creo. lo habían visto y al mismo tiempo no se habían dado cuenta. nos pusimos nerviosos y quisimos hacer treinta mil cosas: correr. o un demonio. Cuando había alguna discusión.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. aquí se cuece algo raro. y la especie de descarga eléctrica que sintieron. qué se yo. las versiones distorsionadas. el pelo rubio y los ojos grises. Pentium aclaró el asunto (dijo que aumentó de velocidad según avanzaba). alguno de fenómenos paranormales o tal vez uno de esos informativos que constaban sólo de reportajes. esa. está aquí por algo. Por alguna razón. Todos querían creer recordar la misteriosa figura embozada que entró en la iglesia y arrojó la lanza. Antes de pasar al siguiente chiringuito. y cómo sus pensamientos aumentaron de velocidad cuando el tiempo volvió a comprimirse para hacerse normal. y estaba hablando con Adela. esas muescas resurgían a la luz todas a la vez. ninguno hablaba. Yo ya vi a ese cabrón ayer por la noche. Eran poco más de las diez. tan lenta… y claro. y todos. Pero nadie sabía que la lanza era de madera y se recubrió de mármol cuando se clavó en la imagen. Cuando señaló lo extraña que le pareció la trayectoria de la lanza. gritar. Llevaban un buen rato contemplando sus respectivas jarras de cerveza. por qué no.— se exaltó Jesús— ¿Y si está implicada Adela?¿Y si lo estamos nosotros? Ella. tal vez deberíamos probar. El resto del pueblo no cesaba de comentarlo. fue el día que planteamos todas las historias de misas negras y espiritismo— respondió Pentium — Bueno. — ¿Recordáis el pasado Martes. Claro que aquella situación era distinta. de veintitrés centímetros cúbicos. exageradas y modificadas por el interés del comunicante se afianzaban en la creencia general más que la versión cierta. Pero una vez que había pasado la mañana y la intensidad del instante. igual que se hacen las muescas en un revólver. Pentium. Pagaron y abandonaron la terraza. Acabaron sus respectivas cervezas. Le preguntaremos a Chema cuando venga. Jesús María continuó explicando a Pedro cómo sus cuerpos se bloquearon ante un torrente tal de pensamientos. Pentium) permanecía sentado en la terraza del bar junto con sus dos amigos Jesús María y Pedro. Comentaron después que era posible que el pueblo recibiese la visita de algún programa basura para hacer un reportaje. Tiene que estarlo por cojones. pero es lo que me ha parecido.

— ¿Y tú. vente un momento. Adela dijo que iba a comprar algo.— dijo Jesús María a Adela. supongo: las letras del abece-dario.— ¿Qué necesitamos? — Una tabla de cartón. La haremos de tamaño A3. que le ayudaría a dibujar los pentáculos (Jesús María ya no se acordaba de cómo hacer una estrella de cinco puntas regular con compás y regla. él le expuso sin tapujos lo que tenía pensado hacer. dijo que los tres se iban al bar a tomar un mini. Tú eres muy listo. Las abuelas se arrodillaban en los bancos y rezaban fervorosamente para que el sacrilegio de la mañana no precediese al apocalipsis.— explicó Jesús. Sobre la tierra dibujaron un boceto esquemático indicando dónde iría cada elemento. pero sólo quedaban las del agujero). Pedro se ajenciaría una tabla de madera de las dimensiones del pliego y algo de cola para pegar el papel. poco después. al menos. — Diez duros cada uno y ponemos una de doscientas. Pedro se fijó en Verónica. — ¿Pero en serio? Estas cosas.Alfredo M. Decidieron también. pero no veía el momento. quien ignoró la llegada del grupo y continuó hablando con sus amigas. tienes una concentración muy alta. Durante la feria levantaban un escenario para que actuasen los grupos típicos. Jesús María confirmó la sentencia de Adela. — Pues… no estoy muy seguro del dibujo que necesita. A medio camino dijo: — Bueno. que quiero comentarte algo. — Sí. cuyo valor era proporcional al diámetro. Él quería decirle algo. tan seria y bella. Jesús María. — Si es en serio… — Me gustaría que nos ayudases. Luego se lo pegaremos encima. por lo que sí sabía). así nos saldrá el espíritu. los números del cero al nueve. Pedro. necesitana estar a solas con ella y había instante en que se despegase de sus compañeras. usar un tablero de madera en lugar de cartón. las palabras SÍ y NO. Pedro?— preguntó ella con amabilidad. justo delante de la ermita. según lo que pongamos. Tanto a Pedro como a Ramón les resultaba muy agradable la presencia de Adela. Ellos se acecaron y la pareja de novios se saludó con un beso de cortesía en la boca. — ¿Hay que quemar la ouija cuando acabemos. ya que sabía que las chicas no les aguantaban y además quería hablar con los tres a la vez. Quevedo levantaría la cabeza de la fosa donde rescansaban sus restos y echaría a todas las viejas para poder descansar en paz. Yo. — Sí. y a la vez tan inteligente y simpática. Se separaron del grupo de chicas.¿no? — Sí.— respondió él sin más. que no sean a broma. Sabes que estas cosas me gustan y también me las tomo en serio. Jesús María pensó por un momento que si pudiese. No encontraron otro objeto adecuado. Ella ayudaría con la rotulación y el diseño de las letras. Pacheco Paseo y un par de quioscos de helados. necesitarían al menos una de cien pesetas (antes. Parecía haberle robado a Jesús la iniciativa de hacer una sesión de espiritismo. — Oye. Ésta estaba más visitada de lo habitual. y pidió a Verónica que la acompañase. — Yo estoy con Jesús María. puesto que la moneda debía enterrarse al finalizar la sesión. — ¿Tú quieres hacer espiritismo. Los cuatro chicos discutieron pacíficamente sobre el diseño exacto del tablero. En una de las tapias bajas (la misma altura que cualquier banco) que cercaban los jardines estaban sentadas Adela y sus amigas. es lo que tengo entendido. — Entonces estamos todos de acuerdo. ya que este material presentaba a menudo irregularidades en la superficie que impedirían un correcto deslizamiento de la moneda o vaso sobre el dibujo. Y además. no es así?— se cercioró ella. Pentium había dado dibujo técnico ese año. Jesús haría el dibujo junto con Pentium. las de cinco duros eran las mejores. Adela susurró algo al oído de Jesús María que el resto no pudo entender. Pentium?— dirigió una mirada hacia el chico. Repartieron el resto del trabajo. a ti te molaba la Vero. Lo de siempre.— Con una de veinte duros se da muy mal poner los dedos todos a la vez. y yo dibujaré el tablero en un pliego.— concluyó Jesús. y una de quinientas era excesivo. Jesús se llevó a sus dos amigos. Se podía ir desde allí a sendas carreteras laterales. Volvieron con las otras chicas.— dijo ella. y eso es bueno. La moneda de doscientas era bastante gruesa. Ella escuchó atenta y comprensivamente. El hizo un gesto de afirmación. si las hago. Cuando se habían alejado cierta distancia. y algunos círculos con estrellas de cinco puntas. Quedaba el tema del objeto a utilizar para desplazarlo por la ouija. Ella sonrió y Pentium devolvió el gesto con toda la simpatía que pudo. Después miró a los otros dos chicos. pero… 34 . Con la implantación definitiva de las nuevas monedas. — ¿Y qué vas a dibujar en el tablero?— siguió preguntando ella. así que al final decidieron la moneda de doscientas.

— dijo Jesús — No. Adela se marchó. La única iluminación eran las ventanas de las casas al otro lado de la carretera y los faros de los coches que pasaban ocasionalmente.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído.— dijo Pedro con timidez. que resbaló pesadamente hasta la barbilla. está gordo y todos se metían con él.O. Y si no. — De todas formas. Sólo eso. macho. — ¿Y qué? ¿Tenemos que tener novia todos? Mira Pentium. Aún así. Ven pa’cá. pero es porque tiene un coeficiente de ciento treinta y tres. y le ofrecieron un trago al llegar. No tengo ganas de quedarme. lo entiendo— dijo bajando la cabeza. ¡Ah! Y no te acabes el mini. Él se alejó para volver a encontrarse con sus amigos. notó que Adela volvía a aparecer en escena. pero… — Pues ya está. seguro que os hacíais buenos amigos — Es tonto. déjame irme a casa.— Pedro dejó el mini sobre la barra y se marchó. sin poder retener una lágrima. Jesús María corrió hasta alcanzar a su amigo.— se adelantó ella. con el gesto serio. Ella esbozó media sonrisa dando a entender un hipócrita “lo siento. — ¡Venga ya. quedaron los dos solos. no me jodas! Dime qué te ha dicho. La zona estaba provista de mesas de piedra para poder ser usadas de día. se le habría ido a tomar por culo.— Ahí la tienes. — Si se fuese todos los días de cachondeo y estuviese enchocha’o con alguna.— Fueron a una zona poco apartaba. donde hubiera aparecido días ha el misterioso chico que atravesó a Cristo con su lanza. sé tu mismo. los cuatro jóvenes se reunieron con doscientas pesetas y una improvisada tabla de ouija. — Espera aquí. — Así que es eso. aquí ya sabes que se sabe todo… y a mis padres… ya sabes. Allí colocaron la lámina de madera con el pliego pegado a ella.— replicó Pedro.— No te preocupes. y las tías ni le pueden ver. — Nada. hundiendo las ramas y ocultándose. donde aguardaban Adela y Verónica. no me ha ido bien. — Como dicen en las series. Miró a un lado y otro con la esperanza de encontrar a Jesús o a Adela. ¿Tú has oído que a alguna le guste? — No. A mí todos los tíos esos que se las dan de listos porque no son como los demás me caen muy mal. Y sin embargo. Jesús y Pentium consumían la bebida. — Por lo que veo no te ha ido bien. a mí nada. como si jugases al rol. Pedro bebió sin decir una palabra. Pedro regresó unos veinte minutos más tarde. Se detuvo. Pedro por fin aceptó contar la verdad: — Hola.— Bueno. Habla con ella. sin 35 . — Bueno. no sé que decirle. Un Martes por la noche. Vero. pues… pues que me caes y muy bien y… y me gustas. nada. — Joder. Jesús María le concedió su petición y regresó con Pentium para comprobar que el muy ruin había acabado con el mini. pero a mí me gustaba! Tú lo tienes muy fácil. — Sí. lo siento. — Nada. El trabajo era pulcro. — …¿Y cómo es que le has dicho que no? — ¡Anda ya! El Pedro es gilipollas. No le hagas caso. — No prometo nada— fue la respuesta de Pentium con una sonrisa de triunfo. concentrando su oído en las dos muchachas. gracias de todas formas. improvisa. es tonto. que avanzó unos pasos torpemente. oyendo heavy y leyendo to’as las tonterías esas del satanismo. que todavía queda medio. yo ya te dije que esa tía era gilipollas. — Luego no es mala persona. pero ya se habían marchado. porque ya tienes novia. retrocedió sigilosamente y se pegó al seto como una lapa. Pedro se rindió y guardó silencio. tenían la luminosidad necesaria para realizar la sesión. coño. Tras responder con evasivas. Si quieres salir conmigo… — No. Se secó y fue al encuentro de Jesús y Pentium. Le paró y le instó a que contase lo que había pasado en esos veinte minutos. Un niñato que está todo el día pendiente de tu novio. era solamente decirte que… — ¿El qué?— apremió ella. verás…— no sabía cómo decírselo. — Sí. otra vez será”. Me voy a casa. voy a ver lo que le pasa. — ¡Sí. Dudó un poco para explicar la razón— No sé.— En fin. el C. volvió a caminar hacia el bar. Antes de volver a zambullirse en el mar de gentío y bullicio. y ya está (…) Pedro ya había oído suficiente.— dio un empujón a Pedro. mírale. en un rincón oscuro a las afueras del Paseo. Adela. Pentium.U. con dos cojones y una beca para irse a Madrid. y como es su amigo se cree muy macho.

un mechero y papel para hacer una pequeña hoguera. con los ojos cerrados. Viendo que se mantenía la seriedad. colocaron la moneda en el centro de la ouija. la habéis movido vosotros. les estaba probando. Jesús pidió de nuevo la llegada de los espíritus. Estaba todo preparado para empezar. — Espíritus del más allá. voy a tener una alternativa. Jesús comprobó que ya estaban todos concentrados. La invocación sólo fallaría si alguien o algo les distraía desde el exterior. El espíritu tiene que acudir a él. y por último las palabras HOLA y ADIÓS. calculado con exacritud mediante las dos diagonales. hijos de puta. Adela. Bajo el pentáculo. pronunciaba una y otra vez la frase en su mente. Pacheco gotazos de cola ni superficies arrugadas. moviendo los labios sin emitir ningún sonido. los números del cero al nueve formando una curva hacia arriba. un túnel de luz. En el papel estaban escritas las veintisiete letras del abecedario (omitieron la ch y la ll). En el centro. A los chicos les daba lástima tener que quemarlo tras la sesión. — Espíritus del más allá. Tras permanecer una eternidad castigado a la contínua penitencia en la penumbra. con una pausa entre una y otra. 36 . Jesús variaba ligeramente las palabras cada vez. Habían comprobado antes de llegar que tenían todos los elementos necesarios: la moneda. hacednos una señal. ¿verdad?— preguntó Pedro con voz nerviosa. por favor. puesto que un espíritu no era una computadora. danos una señal.— murmuró con voz apagada. y supervisado por el ojo crítico de Jesús María. No faltaba nada. ¿Qué es esa luz que diviso al fondo de mi eterna oscuridad? ¡Por fin! Una vía de escape. o bien si no se lo tomaba en serio. — Si estás ahí. — Chicos. su cara se volvió de nuevo seria. permaneció con la mirada fija en la moneda. Antes de comenzar. y Pedro contuvo la risa. Silencio. Trataré de escapar. ¡Mierda! Este puto túnel es muy estrecho para mi alma. Con suerte. aunque sin intención de mofa. la chispa de la vida. Pentium veía superpuesta una imagen mental: una realidad virtual en la que el espíritu acudía como un torrente de información a la realidad mundana a través del módem simbólico en forma de moneda. Allá va. en cambio. después. La oración fue repetida varias veces. Adela. tomad una señal. Puedo oíros. La situación podría ser tomada perfectamente a broma. las palabras SÍ y NO. Dicho aquello. — Seguid concentrados todo lo que podáis.— repitió una vez más Jesús. chicos. No había respuesta alguna. Es la luz. En el fondo. — Espíritus del más alla. se veía el pentáculo con la estrella invertida. Jesús María pidió que si alguien tenía miedo o recelo de hacer espiritismo. Otra pausa. moveré la moneda. que funcionaba a base de ceros y unos. Por favor. Imbéciles. si necesitáis una señal. No quería risas una vez comenzada la sesión. concentraos más.— musitó— Queremos hablar con vosotros. de cinco centímetros de radio.Alfredo M. Colocaron todos el dedo índice de la mano derecha el el borde. que asomó involuntariamente. como complemento del SÍ y el NO.— Imaginaos que la moneda es un portal al otro mundo. Simplemente dejó su mente en blanco mientras miraba la moneda. comenzó una improvisada oración introductoria. Se alineaban en la parte superior formando dos arcos rebajados. de abrirme paso al otro lado. A los lados. Pidió concentración y esperó unos segundos. Desde aquí puedo introducir el brazo a través de la luz y golpear una mínima parte del mundo corpóreo. La misma figura se repetía en las esquinas con un radio menor. no puedo mover la moneda desde aquí. Eran esos los momentos en que se dejaban escapar risas y chistes. sin presionar ni empujar. Pedro no sabía muy bien en qué pensar. casi un minuto. Fue idea de Pentium añadir una interrogación entre ambos vocablos. La moneda dio un pequeño respingo y se desplazó ligeramente. Es el día rompiendo la noche. si alguno está allí. uno con catorce letras (de la A a la N) y otro con trece (de la Ñ a la Z). Todo esto me pasa por acudir a las llamadas de unos espiritistas aficionados. Todo ello rotulado con tinta negra por la mano hábil y precisa de Adela. según las instrucciones de Jesús. Si estáis ahí.— repitió con voz monocorde— Queremos hablar con vosotros. concentrando toda su atención. Pentium esbozó media sonrisa. pero si no os concentráis mejor no podré salir. En fin. mueve la moneda fuera del círculo. abandonase al grupo. sino que era algo complejo que admitiría el elemento duda.

Se unió a sus compañeros y elevó su concentración cuanto pudo. La M.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Es tedioso hablar a través de la moneda. no quiero pensar en lo peor! Eso no. Tal vez era un movimiento inconsciente de la mano. y después rodeó el pentáculo. — Si quieres irte. Parecía que no entendía la pregunta. Me precipito por el habismo al mundo terreno. — ¿Queréis hacerle alguna pregunta? — Yo sí— dijo Pentium—.— leyó Jesús. Sólo esperaban que el espíritu quisiese irse también. Jesús se dirigió a sus compañeros. salvo en uno de los cuatro focos.— Por favor.— Creo que sé quién es. maldito aficionado? La luz me envuelve. La moneda poco a poco fue desplazándose hacia la letra A. 37 . —¿Tienes algún nombre?— replanteó la pregunta Jesús. ¿Sabes lo que pasó? SI. relativamente rápido. ¿Qué os parece si lo dejamos aquí? Los otros chicos estuvieron de acuerdo. Tampoco pensaba que Jesús o Adela. La moneda se deplazó lenta y uniformemente por el papel hasta alcanzar la palabra HOLA. Sólo espero que no se empecine en quedarse. indícanos tu fase. pero qué remedio. ve a la palabra ADIÓS y después da tres vueltas al pentáculo. Pedro mantuvo el dedo índice en la moneda. Al ver una respuesta aumentaron al máximo su concentración. o incluso el propio Pentium estuviesen moviendo la moneda. que al dejarse muerta se movía involuntariamente. ha aumentado. la I. volvió al centro de la ouija. Ahora sí que puedo divertirme. espíritu. algo había movido la moneda. NO. lo primero será saludar. hace dos días ocurrió un hecho sobrenatural en una iglesia. ¡Ah. — Es de fase veinte— explico Jesús—. ¡Oh. la N. Estoy cegado. Por último. Lo sabía con extraña certeza. Cada vez se hace más intenso. Hicieron un hoyo poco profundo y enterraron la moneda. Siguió concentrado mientras se movía la moneda. Se posó en el número 2. y después retrocedió al 0. ¡Me las pagarás. Avanzó hacia las filas de letras góticas y se fue posando en cada una de ellas formando un mensaje. me atrapa. — No os asustéis. Después. — Arimán. Si alguien la moviese él lo notaría.— dijo Jesús María a sus compañeros. espíritu? La moneda bajó lentamente a la interrogación. no puedo ver! Vas a transportarme a tu mundo. Otra vez la A. o bien que no tenía nombre. — Bien. Jesús dio la vuelta a la moneda. y allí no tengo poder. En fin. Jesús rogó al espíritu que respondiese a la pregunta. Notaba como si estuviese empujando la moneda y a la vez la moneda tirase de su dedo. MUCHA INFORMACIÓN. Ahora seguid concentrados. Así lo hizo. Eso significa que es un espíritu maligno. Nadie le respondió. Después. Espíritu. Alcanzó velocidades vertiginosas. Su concentración es excelente. terrorífico. yo haré las preguntas. Fuera lo que fuese. eso no… ¡Aaaaaaaaaah! — Ahora tenemos que enterrar la moneda y quemar la ouija. que se dirigió hacia los números ornamentados. Es vertiginoso. Aquello debía ser algo importante. Pasó a la R. Hubo cierto temor en los otros. — ¿Puedes decirnos quién lo hizo? La moneda se desplazaba con más destreza. En mitad de la claridad empiezo a ver un veteado marrón claro pasando vertiginosamente a mi lado. ¿Qué has hecho. Pedro supo por sus expresiones que nadie había hecho trampa. Los resultados se mostraron pronto. Simplemente seguid con la sesión. pero tengo que estar seguro. ya lo tenemos. La moneda se desplazó de nuevo. ¡Señor Satanás! ¿Cómo es posible esto? La luz ahora me rodea. —dirigió su concentración a la moneda— ¿Cómo te llamas. Las tres vueltas fueron en realidad una espiral que terminó justo en el centro del tablero. La cuestión era ¿las cuatro manos se dormían a la vez y movían la moneda en la misma dirección? No lo creía posible. Primero visitó la palabra. maldita sea! Empiezo a caer.

Alfredo M. La ouija. quemaron varios papeles y comenzaron a prender el tablero. Nos volveremos a ver las caras. maldito.— concluyó Jesús. y aquí pasaré el resto de la eternidad. Jesús la soltó entre sorprendido y enfadado dejando escapar un taco. como en los negativos de una película fotográfica. ¡Maldita sea! He quedado atrapado entre la madera. creo que ya está. Están quemando el tablero. ardió de repente en una gran llamarada. 38 . Todos quedaron callados pensando en lo que habían visto. en la oscuridad. ¿Dónde demonios estoy ahora? Os puedo ver. Y eso no es bueno para un demonio asesino como yo. Nadie mencionó el tema. Esta nueva panorámica es realmente paranoica. veo los colores invertidos. Concentraré mi poder para servirme del fuego como liberardor. al menos tenía libertad de movimiento. Sea lo que sea. Un momento. — Bueno. averiguaré lo que habéis hecho de mí. tras unos segundos de combustión dificultosa y con mucho humo. Me han enviado al tablero. Ahora he quedado inmovilizado entre un entramado de partículas color marrón con aspecto de celulosa petrificada. Percibo calor. pero hay algo que falla. cada vez más intenso. Los humanos no son de color azulado. aficionados de pacotilla. El tablero quedó reducido a cenizas en un tiempo récord. Es mi oportunidad de salir de aquí.— Vayámonos a dar una vuelta. Antes. Por alguna maldita razón. Se aseguraron de no dejar en el lugar indicios de su presencia y volvieron junto a la civilización. Os he intentado tocar. Pacheco Acto seguido. pero os traspaso.

Había tocado una mano. junto a la fuente ahora apagada. al final de una agotadora cuesta. Tras el periodo de vigilia quedó profundamente dormida. Entonces. Aunque quién sabe. Al día siguiente. Respiraba jadeando. Sólo somos amigos. Jueves 16 de Julio. algo tiró de la sábana. Capítulo Vº: Un Alma por Otra. Seguía en su cama. Se encontró con una gruesa y fuerte mano. siguen sufriendo una improvisada penitencia de nazareno en una procesión… pero no es Semana Santa. cada cual con sus amigos. de que no tiene salida. Es muy simpático. con mis amigas. Tropezó y perdió el equilibrio. echada de mala manera sobre su cuerpo. Se incorporó y se acercó a los pies de la cama. Me ha tratado bien. Virginia regresó a su casa con una sonrisa romántica dibujada en su cara de pan. Estoy muy feliz porque durante un buen rato he estado charlando con él. ahora no puede recuperar energía para reanudar la huida. tal vez pueda ocurrir un milagro. cae de rodillas. nerviosa. se tumbó sobre el costado derecho. una chica de quince años. Tenía que pensar rápido. retrocedió unos pasos. Se dio la vuelta para encender la luz de la lámpara de noche. Virginia cesó el llanto. y les gusta a muchas chicas. Aún así. sin importarle el físico y me ha escuchado de verdad. La luz se encendió. Además. pero no pierdo la esperanza. ahora más fuerte y más asustada. intentando recuperarse. emocionada y contenta. Su casa estaba cerca del polideportivo Fernando Luna. de piel tersa que no parecía humana. casi al borde de un infarto. en aquella oscuridad. Siempre iba allí por las noches. no sin antes escribir unos párrafos en su diario. el corazón se debate por conseguir espacio en la caja torática con bruscos espasmos que repercuten en el resto del pecho. Tras el agotador esfuerzo anaeróbico. Conocía su habitación palmo a palmo. No puede evitar derramar una lágrima. y dando vueltas de un lado a otro de la cama. Decidió concluir así. donde se quedó sentada. pero sin máscara. El agravante del calor hacía aún más costoso poder conciliar el sueño. Despertó de nuevo. más ordenadamente y con las palabras adecuadas. Con intención de volver a dormirse. despacio. n mitad de la oscuridad. Era robusta. ¿Miedo a qué? Posiblemente era sólo el miedo a pensar que había algo allí. Miró hacia la puerta con miedo. y encogiéndose en una posición casi fetal comenzó a llorar con miedo e histeria. al borde del desfallecimiento. Sus padres se fueron a la cama y ella hizo lo mismo. los pulmones. Esta noche he estado en el Paseo. con la intención de bajar por allí. La noche del Jueves. El primer asomo de miedo se hizo presente. Los pies suben los pequeños escalones de la entrada y continúan los últimos metros de carrera. y es uno de los pocos chicos de este pueblo que no huye de mí por estar gorda. igual que el resto de los chicos del pueblo. arden al recibir el aire fresco de la noche. siguen corriendo. Gritando de nuevo. esperando ver a su madre allí y comprobar que había sido todo una pesadilla. ya tiene novia. La gente se reunía y charlaba. nada más. soñolienta y como en mitad de un sueño. me queda mucho por vivir. Cayó aparatosamente al suelo. Es una muerte roja. y una nueva emoción se abre paso entre el pánico que ha bloqueado su mente. Observa con divertimento el maratoniano esfuerzo que realiza. El Paseo de la Constitución. el verdugo la sigue con una maléfica sonrisa. Me pregunto si tengo una pequeña posibilidad de gustarle yo a él. La persona. Respira profunda y rápidamente. Minúsculas gotitas de sangre brotan de las plantas laceradas por las piedrecitas de la calzada. Volvía a las doce y media del Paseo. se acostó. en mitad de una calle onírica pero real como la vida misma. pero se topó con el intruso. unos pies descalzos pisan con sonido apagado el pavimento irregular de alquitrán. El grito no tardó en escaparse por su garganta. No sé si se hará realidad. Caminó a tientas hacia la puerta. Había alguien allí y no podía ni siquiera encender la luz para verle. Se da cuenta de que es el fin. Las piernas suplican descanso. Cenó y vio un poco la televisión. y espera lo peor. Detrás de la pobre víctima. Pasó un buen rato pensando en lo ocurrido esa noche. todavía con la cabeza hundida en su regazo. Y así. cuando pudiese ordenar todos sus pensamientos y sus sentimientos que se agolpaban en su cabeza y su corazón. No le dio importancia. E 39 . y a unos veinte minutos a paso lento desde el Paseo. escribiría con más detalle.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. pero creo que no. Fue consciente de que había algo o alguien en su habitación. Un segundo tirón la alertó. Mira con ojos muy abiertos a su perseguidor.

y oyó también la risa igual de macabra del payaso dentro de la fuente. Admitió que si había llegado allí. Una mano grande. había un demonio. como solían ser representados los demonios? No estaba segura. ella pudo ver. La mano firme del diablo agarró su cabeza y la levantó con brusca suavidad. el diablo iba a matarla atacando todos sus miedos. pero en la que resaltaban unos portentosos nudillos y una maraña de venas y nervaduras. el demonio saltó y apareció en la cama. arañándola… matándola. Miró hacia arriba y encontró a su preseguidor ante ella. agachado como un animal de presa. Y mientras la sostenía en vilo. le dijo algo que la atemorizó aún más. Todos se reían de la gorda. foca. Las piernas eran dos robustas columnas que ascendían recargadas de músculos hasta el torso. Se había estado riendo de ella. — Corre. creyendo que no podría aguantar el tiempo suficiente y que empezaría a tragar agua y a ahogarse. hinchado como el de un culturista. Una desesperada huida mental para escapar del miedo. La bajó y acercó hasta poner su cara a escasos centímetros del agua. sin uñas. Antes de que Virginia pudiese seguir observando. huesudo. gorda. Esa espantosa película que tanto odiaba. nadie encendió una luz para guiarla. como un animal ungulado. con la cara a escasos centímetros de la suya.Alfredo M. Podría incluso ir hacia el santuario de la Virgen de la Antigua. — No temas por hundirte… Todos flotan. ¿Tenía cuernos. Era espantoso. sólo tal vez. era porque el demonio la había dejado. El demonio la persiguió hasta conseguir que saliese de la casa. fue hundida en el agua sin previo aviso. Por fin. como si creyeran que no tuviese dignidad y no sufriese por los agravios. Una bestia roja. observó ella. más que nada. 40 . dudaba que el demonio la hubiera permitido llegar. en la misma línea que el resto del cuerpo. como todo el pueblo. ¿Pero a dónde? Si continuaba esa dirección se internaría en una de las dos carreteras. — Tus pulmones deben estar ardiendo. y el demonio también lo sabía. no eran tan ruines (al menos tenían un aspecto algo positivo). No podría aguantar tanta distancia a ese ritmo. Oyó la risa diabólica del demonio fuera del agua. Los dedos. “Sí. y después por la Calle Cervantes hasta llegar a la fuente del Paseo. En ellos había un dedo en la parte posterior a modo de espolón de gallo. Puede que allí habría conseguido un refugio seguro. sólo un primer plano de película que reflejaba los rasgos significativos de la faz. Era un rostro anguloso. gritando de nuevo. podía ver la cara blanca y los mechones naranja. que sólo estaba a unos metros de la fuente. No pudo evitar llorar abundantemente. se asustaba. Aquella perspectiva infundía un cierto respeto. Por un momento pensó que debería haber aguantado hasta llegar a la capilla. le anunció metafóricamente que el momento de su muerte había llegado. robusta. Aún peor. Se apoyaba sobre la punta de los pies. porque nadie se despertó para ver qué pasaba. porque ella… Ella era sólo una gorda incapaz de correr como todo el mundo. tuviese tiempo de recuperarse y reanudar la huida. El payaso Pennywise y su voz gutural. ¿Tan lejos? No. Ella. Aún así. Desde allí. Virginia intentó recomponer en su mente la faz roja y sobrenatural que había visto. Incluso con los ojos cerrados. Tal vez. Pacheco En su lugar. El muy cabrón había adivinado uno de sus grandes temores. Cuando lo hacían en la piscina. Ella aún jadeaba para recuperar el aliento. el miedo la encontraba. Virginia se sobresaltaba una y otra vez al encontrarse con su predador en su carrera ciega. la carrera hacia la plaza. Y no tenía motivo para autoconvencerse de lo contrario. Y tuvo miedo. Vio la cruel verdad por primera vez. Y allí estaba el demonio rojo. y las manos estrangulándola. Los chicos de su clase no se molestaban en insultarla en voz baja a sus espaldas. Virginia vio la mano que antes había tocado en la oscuridad. de forma humana y dos metros de altura. robusto. y cualquier otra cosa en su cara. a cinco kilómetros de allí. antes de matar a sus víctimas. Le daba mucho miedo. Ellos la llamaban vaca. su risa macabra. Recurriendo al chiste fácil. La levantó hasta que sus miradas se cruzaron a la misma altura. Refréscalos un poco con agua. pero allí donde iba. Detestaba que la hundiesen. It. Una desesperada huida en la oscuridad hacia todos los rincones de la casa. con crueldad inhumana. en la casa de Dios. Tiene cuernos”.— dijo con voz gutural. a la fuente. Pero antes de hundirla. tan típico de los relieves románicos esculpidos bajo el pantocrátor de los tímpanos de las iglesias. Sufrió el desesperante terror de la ceguera. remataban en forma afilada. Estuvo tan cerca de él que no pudo observar toda la cabeza. Su huida acabó en la fuente apagada del Paseo de la Constitución. Mientras pensaba aquello. se levantó y salió de la habitación. ¿Qué clase de personas eran? Eran aún peores que el demonio que la perseguían. encontraban divertido hacerla llorar. El demonio contempló su cara hinchada por el llanto con morbosa sonrisa. Tragó algo de líquido y tosió un poco.

para mandarme de vuelta al infierno. Comenzaron las toses desesperadas y los gritos ahogados de socorro. —¡Cállate!— vociferó— Aún así te trajeron aquí. Él no había dejado caer ninguna gota de sangre en el suelo. ¿Quién lo había hecho? Fue él quien empezó a tener miedo entonces. Antes de darse cuenta. No podía escapar del círculo. — ¡No es mi culpa! No tenían ni puta idea. ja. ja… joder. Eran las doscientas pesetas que habían usado los cuatro chicos para la invocación. el elegido va a tener problemas. Se estaba muriendo. Una robusta mandíbula y una nariz recta daban aspecto anguloso al rostro. Todo había ido a parar al agua de la fuente. Del agua de la fuente emergió la figura de un joven de unos veinte años. Y eso. Formó el signo y no dejó rastro de su posición anterior. Estaba siendo asesinada. — ¡Muere. He gastado mucha energía para seguirte el rastro. Ahora no podía moverse. sino que alguien hubiese pintado el pentáculo directamente. Por ese precio ridículo te has vendido. El diablo reconoció al ser sobrenatural que se escondía tras el disfraz de mortal. Y esta vez… ja. Sacó a Virginia del agua y vio un profundo corte en la garganta. Uno es el mejor amigo del otro— le poseyó una risa irracional.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Soltó a continuación una estruendosa carcajada de satisfacción que retumbó en las paredes del pueblo muerto. Mientras veía pasar una síntesis de su vida y sus pensamientos. ¿No será que él es el Otro? Siempre son dos los elegidos: uno lo decide Satán. Ya ves que no tienen experiencia. Eres su bracito derecho ¿verdad. el reguero formó en torno a él un círculo. Arimán estalló en cólera. Satán te ha escogido a ti y no a Lucifer para la gran misión. te lo aseguro. La orden fue cumplida. Ella empezó a tragar agua. Pensar eso le hacía tragar aún más agua. una estrella de cinco puntas. Unos tintes rojos mancharon el agua de la fuente. — Doscientas miserables pesetas. Virginia se debatió con todas sus fuerzas. se va a cabrear contigo. ¿Pero quién? ¿Sería el mismo que le invocó y le trajo al mundo terrenal? ¿Era ese. Era otra cosa la que temía. Se golpeó los brazos y las piernas con el pavimento y la fuente. Me he pasado todo el día indagando. Arimán! Para eso estás aquí. — ¿Qué? — El otro chico. sino que tenía razón. Igual que un cocodrilo. — Dos días. gorda!— gritó complacido el demonio. Soltó al cadáver y éste cayó en la posición en que había muerto. entiendes. pero sí poder. Pero algo hizo que dejase de reir. el demonio soltó a su víctima cuando dejó de patalear y cuando las burbujas del agua cesaron de aparecer. Miró hacia abajo y vio un reguero de sangre esparcirse por el suelo. de pelo rubio y ojos grises. cabronazo!— más risas. Un humano se aterrorizaría por aquella irracionalidad. Lo peor para Virginia no fue la muerte: fue la forma de morir. Tenía igual o más poder que tu elegido. Sacó una moneda plateada con algunos restos de tierra. Alguien le había tendido una emboscada. — ¡Arimán!— exclamo aterrado. buscando la puerta que te había traído aquí.— Dos días en el mundo terrenal y ya has matado a una persona. el gordo. ¡Lucifer te va a dar por el culo. Estaba impecablemente seco. Ahora. cada vez más fuerte— creo que nuestro amo y el viejo de arriba están empezando a chochear— más carcajadas— Sus enfrentamientos son cada vez más patéticos— las últimas palabras se ahogaron en la demoníaca risa. era el elegido? — ¡Sal de dónde estés. teniendo en cuenta que sólo podías actuar a través de los sueños. claro. — ¿Qué te parece si se lo dices a Satán en persona? — ¡Oh. y otro lo escoge Dios.— dijo Arimán mientras salía de la fuente. — Fue gracias al otro— murmuró el demonio dejando caer un hilillo de sangre. Lucifer aún esperaba ingenuo que le encargasen la gran misión que llevaba esperando dos mil años para vengarse de Jesucristo 41 . El tono de voz era realmente istriónico. Y todo por tu culpa. La sangre se movió con vida propia. pero no un demonio. ¡El elegido no tiene ni puta idea de invocaciones…!— un fuerte golpe de Arimán cortó su exasperada disculpa. Este es un pueblo pequeño: los rumores no tardarán en apuntarle como culpable. e inscrito en la circunferencia. No sólo le había ofendido. Era una sensación agonizante. Cuando se lo diga.—continuó mientras caminaba alrededor del círculo. esta sí que es buena: los muy gilipollas han escogido a dos amigos. Arimán? Apuesto que tú tienes que fecundar a esa putilla que estaba en la invocación. hijo de puta!— gritó exasperado. y he convertido un crimen perfecto en un acto de aficionados al tener que pintar el puto pentagrama para aprisionarte. Era como si no hubiese caído al suelo.

— Pentium. ¿Te dará tiempo? — Sí. su madre abrió la puerta de su habitación. ejecutor de las órdenes de Satán. ¿Acaso no dormía ese condenado? Eran las diez en punto. — la improvisada oración de Arimán aterrorizó al demonio. Segundos después. Arimán. 42 . el cordón umbilical que te suministra la vida. Yo romperé esa puerta y tu alma perecerá. y lo dividió también en dos. — ¡In nomine dei nostri Satanas Luciferi excelsi! Yo. Simplemente desapareció. Se había ganado el peor de los castigos. Es Jesús María. Ni sangre. invoco los poderes del señor absoluto de los avernos. no había nada. tu vínculo con el más allá. La rompió en dos pedazos y en ese instante. nos vemos. — Vale. se han cargado a una piva. — Ramón. Se levantó. Ellos habían quedado a las once y media para ir al mercadillo que se ponía todos los viernes en el pueblo. pues. Pacheco y de su padre. principio del mal. salió al salón y cogió el auricular. déjame dormir en paz. tampoco le esperaban las puertas del paraíso. un haz de luz se abrió paso a través de la piel del diablo. no enviar a aquel demonio al infierno… pero por supuesto.Alfredo M. Lo mejor era. ni restos. Si se enteraba y venía a la tierra. creo que sí. — ¿Qué? — Llama a Pedro y estaros en la plaza en un cuarto de hora. El timbre del teléfono despertó a Pentium. quien a pesar de todo no cesó su carcajada— Tengo en mi poder la puerta que te trajo a este mundo. Satanás. es para ti. Un rato después. — No hemos quedado hasta las once y media. oh. podía haber serios problemas. sin dejar de reír ni de gritar.— y colgó. Dame ese poder por el bien de la gran misión. ¡Destruye esta miserable alma! Arimán lanzó un alarido de poder y la moneda resplandeció.

Ninguna cita con un chico. la conciencia colectiva del pueblo borró de sí cualquier defecto que pudiese tener aquella persona. lo que había sido en vida: una gorda. Había también un equipo de televisión de Antena 3. en cuanto dio dos pasos. Por supuesto. y casi al mismo tiempo llegó Pedro. Pentium tuvo que esperar para que Jesús María le contase lo que en realidad estaba pasando. — ¿Quién ha sido?— quiso saber Pentium. El reportero bajó el micrófono. en definitiva. el Paseo no era lugar frecuente en el que estar (los viernes. En esos instantes llegaron a las inmediaciones de la fuente. — Ya sé quién es. en vano. La zona estaba especialmente concurrido para ser un viernes por la mañana. A unos metros. en cambio. —Esto no no estaba así cuando lo he encontrado. y una punta apuntaba a ellos y dos a la fuente. Habían retirado el cadáver y vaciado la fuente. que se sentirían avergonzadas si tuviesen que críar a un ser tan desagradable físicamente (al menos ante sus ojos). Pasaron Santo Domingo y entraron en el Paseo. llamó “niñato cabrón” a Jesús María y se fue con el cámara en busca de más testimonios. quizá con razón. Lo único que sabía era la noticia de la muerte de una joven. Salvo por la noche. La muy torpe. especialmente si era joven. Cuando llegó a la plaza. Él. el pueblo se hallaba conmovido por la incomparable tragedia de la muerte de la chica de quince años recién cumplidos. Capítulo VIº: Verdades a Medias. esde primera hora de la mañana de aquel viernes día diecisiete. No tuvo compasión por ella ni por su alma. Durante el día. Como ocurría siempre cuando moría una persona. Se encomendaban a Dios por su alma y daban gracias por tener a sus hijos vivos. la chica había muerto sin conocer varón.— concluyó Pentium. Y así ocurría con Virginia. ningún tipo de relación sentimental. sanos y salvos. una inmunda foca con un complejo tan grande como su culo. además. la gente solía ir al mercadillo). propenso más de lo normal al infarto por el nivel algo alto de colesterol. La conocíamos los tres: era esa gorda de la que se rieron hace un par de semanas. y que inmediatamente después exponían las virtudes de sus hijos. el cámara y el entrevistador se acercaron a ellos. Le fascinaba la capacidad de su amigo para madrugar por naturaleza. Muchos niños se escabullían por los setos de los jardines laterales e intentaban aproximarse por detrás o por un lateral para ver mejor la escena. Era en parte por la aversión a ese estereotipo perfecto de la chica que empezaba a surgir en el pueblo. Haciendo honor a su nombre. las mismas madres que habían mirado con asco a Virginia. y se autoengañaba intentando dejar en el recuerdo a un modelo de conducta ejemplar.— dijo Jesús María a sus amigos. Aún se veían algunos restos de color rojo en el interior de la misma. — Esa. Ante la mirada curiosa de los chicos. pues Virginia había muerto asesinada. Su muerte le produjo indiferencia. la circunferencia con la estrella de cinco puntas inscrita. — Virgina. se tropezó ella sola y acabó de mierda hasta las orejas. aquella hipocresía tan típica del catolicismo provocaba náuseas a Jesús María. Más que eso: Virginia era lo que la juventud denominaba “pura”. —¿Cuánto tiempo llevas despierto?— inquirió Petium. — Bueno. más o menos… D 43 . Los chicos se alejaron de la zona. aún muerta. El reportero intentaba hablar con alguno de los policías. La zona estaba acordonada con la típica cinta de plástico. Ella había muerto con el sentimiento del amor inmaculado en su obeso corazón. era bastante perezoso y no se levantaba antes de las once si no era con un despertador y para una causa justificada. lloraban amargamente la pérdida de una persona tan humilde. Subieron la calle mayor. Tenía quince años. — ¿Sabéis lo que ocurrió aquí anoche? — Sí— respondió Jesús— que me fui de putas y me encotre con tu madre. Para él. ningún rollo de una noche de esos que si te he visto no me acuerdo (aunque aquello era difícil en un pueblo tan relativamente pequeño). Virginia seguía siendo.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Tenía alrededor de un metro de diámetro. — ¿La que se cayó en un charco de bruces porque vio a alguien y corrió a saludarle?— preguntó Pedro. tan estudiosa y tan buena. Dos miembros de la policía local mantenían más o menos a distancia al interminable desfile de curiosos e instaban a los niños a desistir de sus incansables pesquisas. Jesús ya estaba allí. nada. casi con la categoría de mártir o incluso de santo. que cuestionaban la educación que recibía de su familia (por permitir que engordase tanto). Ya habían visto cuanto podían.

pero menos. O sea. Pacheco Más o menos eran las siete de la mañana. — Hay algo que no entiendo. El terrerno era elevado. cogió la bici y se fue. Creedme. — Es sólo un pequeño ejercicio de teleología. Era una cruz levantada a las afueras del pueblo. — Crees recordar. Allí. Se dirigieron a la plaza. Las primeras luces entraron por la ventana y le despertaron. Lo que yo me pregunto es: ¿y el resto de la sangre? Jesús María hizo un gesto con las manos para indicarle que expusiese sus pesquisas. En cambio no había sangre en los alrededores. cuando llegaba al paseo adviritió la presencia en la fuente de algunos policías y varias viejas en torno a la fuente central. y el pentáculo estaba hecho con sangre. Si se daba prisa. estaba el cadáver de una chica en camisón. Formaba además una bifurcación. con el torso sumergido en agua. — La sangre no se borra así como así. No lo sé y no es lo que me interesa. Después de un par de vueltas. llegaron al mercadillo. de la que partía la carretera hacia el santuario de la Virgen de la Antigua. tú dices que Virginia tenía un corte en la garganta. — Exacto. una era. Pues bien. Sólo la pintada. Bien. y la vista consistía en una extensión plana de campo. Cuando iba a adentrarse en la carretera. Era bastante pequeño. pudo ver un corte profundo en su garganta. ‘Amos. que tenemos que pensar una causa y un fin de este precioso incidente. 44 . amigos. No era de su incumbencia. casi en la otra punta del pueblo. advirtió de reojo la cinta acordonando la zona. También por la boca. A lo mejor la mataron así y la dejaron tirada en la fuente. sin sombras ni volúmenes. En Castilla-La Mancha no había un paisaje muy espectacular. El sol todavía no había aparecido tras el horizonte. Caminaban en dirección al mercadillo. la sangre saltaría no solo al suelo. y no le gustaba ser un pasante igual que el resto del pueblo. — ¿Crees que los que lo hicieron querían invocar a alguien o a algo? — Has presupuesto demasiado pronto que son varios. — Te refieres a que esa agua venía de los pulmones. Renacía un mundo de tonos fríos y aplastados. o a lo mejor la ahogaron primero y luego hicieron la pintada de marras. — Se le borrarían al estar sumergidas en agua— sugirió Pedro.— dijo Pentium. Un par de puestos con las mercancías de costumbre. Cuando la sacaron para meterla en una bolsa. la patrona del pueblo. Con el corte no llegaba. — Otra cosa. aún sin desayunar. El agua de la fuente estaba teñida de rojo. — ¿Pretendes que me ponga a recordar la puñetera metafísica?— a Jesús María no le gustaba el razonamiento de Aristóteles ni de Santo Tomás. — Bueno… aparte de que no entiendo cómo puedes levantarte a las siete de la mañana… hay algo que no me encaja.— añadió Jesús María. Frenó. En ese instante.— Cuando levantaron el cadáver. — Tenemos un asesino muy peculiar. abandonaron el lugar. Se usa para invocaciones y esas cosas. y menos de los tejidos. que había muerto ahogada. al menos en aquella zona. sólo llanura y campo. N i bosque ni montaña. Algo sucedía. — ¿Qué es lo que insinúas? — Vamos a suponer que el corte se lo hicieron para dibujar el pentáculo. esa hora mágica donde el manto de la noche se retiraba para dejar una sábana azul en el cielo. igual que el paseo. echó mucho agua por la garganta. Eran más de las once para entonces. A Jesús le gustaba ver el amanecer. — ¿El qué?— preguntó Jesús María. — No os pongáis pedantes— Pedro amenizó la seriedad de la situación. Si le han cortado el cuello. No había nada interesante. Decidió que un buen sitio era la Cruz del Siglo. creo recordar que no. Ni en la fuente ni en el suelo. inerte. un policía le dijo que no debía estar allí. ¿Para qué se quiere un pentagrama? — Es el símbolo por excelencia de la magia. En esos momentos. ¿Viste manchas de sangre? — No.— Pentium iba a continuar con su razonamiento. lo sé por experiencia. podría verlo salir desde algún sitio donde los edificios no tapasen la vista.Alfredo M. Bajó de la bicicleta y se adentró en el Paseo por un lado llevando la bici por el manillar (no estaba permitido circular con ella por el Paseo). Verás. Los pies estaban hinchados y llenos de pequeñas heridas que habían dejado de sangrar. sangra como un puto cerdo. tomaré eso como un no definitivo. — Creo que es el momento de ponernos filosóficos. en la carretera hacia Almedina. pero algo le decía que se trataba de algo gordo. Se vistió. sino que se derramaría por la garganta y por el camisón. — Si a alguien le cortan la garganta.

para qué coño lo querían y por qué se cargaron precisamente a ella. ¿dónde vivía? — Por la piscina— aclaró Jesús. lo habrían hecho en algún otro lugar. el principio del bien se llamaba Ahura-Mazda. porque los dormitorios suelen estar en las plantas altas y sería muy dificil descender las escaleras y recorrer media casa sin sufrir algún percance (aunque esto último era una suposición de sentido común. por contacto con la anterior cultura. que algo la ha hecho venir desde su casa hasta el Paseo. Era una deidad persa. Era mucha coincidencia con la aparición en público del demonio en mitad de la iglesia. presuponiendo la intervención de Arimán en el asunto. señor de las tinieblas. regía aquel acto atroz. y todo habría acabado allí. que hubiese sido efectuado bajo el agua y el pentáculo se hubiese dibujado con otra sangre o con pintura roja. Onomazes constituía el principio del bien. Le atribuyeron el asesinato inmediatamente a Arimán y supusieron que pintó el pentagrama con la sangre de Virginia utilizando métodos sobrenaturales. que nadie había entrado para llevársela. Así que les vino a la memoria el nombre de Arimán. De todas formas. Las fuentes de información eran los rumores que siempre cundían en aquellos casos. Jesús María había encontrado ese nombre en su libro sobre misas negras. así que todo valía.— Además. la fiabilidad de éstos parecía alta. ¡Yo qué sé! En ese momento. en segundo. Le habrían quitado la sangre y la habrían ofrecido en sacrificio. pues ninguno sabía sobre el tema): Virginia se habría despertado. En este caso. Los antiguos judíos. Con todo. pues. la luz y la vida. por mí vale. de que hubiese salido dorminda de la casa (y una vez fuera. Hubo miradas extrañadas. intentaron reconstruir el crimen. Primero. y esta tarde ponemos en común nuestras conclusiones. y era principio del mal. — Virginia estaba en camisón. se habría puesto a gritar histérica. absolutamente nadie. — Está demasiado cuidado para ser una firma. Y por último. el tema del corte en la garganta supuso la mayor parte de la discusión. Esto es. Hagamos repaso de las piezas del rompecabezas. — Sí. comenzaron a sentarse las primeras conclusiones sobre el misterioso asesinato de Virginia. más escondidos. Aquello no estaba sujeto a la lógica. Por el contrario. A las siete de la tarde. pese a ser la ecuación más lógica. — Una invocación necesitará varios miembros— supuso Pentium. sin ningún signo de haber sido forzada desde fuera. hubiese sido raptada). Sólo quedaba por resolver esa teleología aristotélica que. cómo y por qué llegó Virginia de su casa a la fuente. Uno de los detalles que les llamó la atención era que nadie. algo o alguien había inducido a salir a Virginia de la casa. bien. 45 . pero ¿tienes algo mejor? — No. En primer lugar porque intuían que si Virginia hubiese sido sonámbula. para conseguir mantener a esa piva sumergida habría que tener mucha fuerza. — ¿Creéis que lo ha hecho por dejar una firma?— Pedro inició la tertulia sobre la cuestión. ella había abandonado la casa por su propio pie. cuyo nombre originario era Aghro-Mayinis.— comentó Pedro. Por tanto. Segundo. la firma ya la dejó la otra vez. — Suena a trabajo de ética. ya se habría comentado en el pueblo y ellos lo sabrían. — Bueno. Curiosamente. Se nos acumulan demasiadas cosas. a tenor de las circustancias. después de un acalorado debate en casa de Jesús María sobre un crimen sin sentido. — ¡Un momento! Se nos olvida lo fundamental. y según tú. Se plantearon soluciones. había visto ni oído nada durante aquella noche. según las especulaciones de Pentium. la muerte y la destrucción. Creo que deberíamos hacer lo siguiente: dejamos el tema y lo pensamos a la hora de la comida. pero tras un trabajo de comprobación y comparación de versiones. tienes razón. Descartaron la posibilidad de un caso de sonambulismo. el dios del fuego. — Vale.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Pedro encontró más enigmas. — Bien. Así. seguramente estuvo corriendo descalza un buen rato. la forma exacta en qué murió y se pintó el pentáculo. como por ejemplo. por las heridas. como tantos otros. resultaba a la vez la más incoherente. cuando muchas casas tenían ventanas desde la que se podía observar la escena del crimen. seguía siendo un dios. Según se habían enterado durante la mañana. Pentium había insinuado con su primera pregunta aquella mañana que el caso bien podría estar relacionado con el incidente del domingo anterior o con la sesión de espiritismo del martes.— dijo Pentium— Además. En pocas palabras. en la iglesia. también lo tenían por principio del mal en forma de serpiente. Tenida por segura la muerte por asfixia bajo el agua. sólo que convertido en demonio por el cristianismo. La puerta había sido abierta desde dentro. así tendremos algo que hacer. tal vez. como lo hacían los sonámbulos al despertar bruscamente. — Espera.

con la mirada fija al frente. no a buscar tesoros. Se establecieron en seguida tres grupos claramente delimitados e impermeables como estamentos de la época medieval. el pueblo se movía por la noche como de costumbre. Ese viernes. Por la noche. seguramente podría haber realizado la invocación. Jesús tenía sentada sobre sus piernas a Adela. — No está aquí. Salvo las ausencias de las más íntimas amigas de Virginia. Pedro y Pentium. no se veía así como así. Abandonaron el lugar. Por lo general sucedían dos cosas. se quedarían un rato allí. De vez en cuando. no nos vio nadie. Pasaron y se encontraron con una pista de baile medio llena y el sempiterno sonido del bakalao. — A lo mejor la ha encontrado alguien. — Cago en la puta. Solía hacer de abogado del diablo con frecuencia. — Creo que hay una forma de comprobarlo. Jesús lanzó una mirada expresando que no dijese tonterías. de eso estoy seguro. Jesús María. — La moneda estaba bien enterrada. hasta que la crisis del lunes les devolviese de nuevo a la economía en números rojos del resto de la semana. a las amigas de Adela no les gustaba la compañía de Jesús María ni de sus amigos. La certeza de que el demonio persa tenía un propósito que cumplir se cernía sobre ellos como una mano que oprime la garganta. el estruendo de la música era considerablemente menor y podían hablar en un tono de voz moderado. En segundo. Pedro. ni Jesús. ni Pentium. Así era siempre el ciclo de la particular economía de aquellos jóvenes. Si seguimos con este juego vamos a acabar mal. a ellos. En primer lugar. — ¿Pero y si…? — Aquí la gente viene a enrollarse. música y videojuegos. se había quitado la cinta de policía que acordonaba la zona y el pentáculo de sangre ahora se reducía a unos borrosos trazos rojos apenas visibles bajo la luz de las farolas.— Aclaró Pentium. para no molestar. Pentium y Pedro ya habían ocupado posiciones en el chiringuito y consumían las habituales cantidades de alcohol. La noche transcurrió con normalidad hasta pasadas las doce. en la dulzura del vino se escondía un pequeño matiz amargo. el efecto contrario. Pacheco — Tal vez nos ha tendido una emboscada. Allí. se dedicaban miradas melosas (algo que en Jesús María sólo se daba en presencia de la chica) y se besaban ocasionalmente. O peor aún. Tal vez alguien ya tuviera sospechosos pensados y apuntados en su particular lista negra. Si había encontrado la moneda.Alfredo M. por lo que pudiera pensar el pueblo de ellos y por lo que pudiera hacer Arimán con ellos. en parte porque también estaban Adela y sus amigas. Parecía haber completado el rompecabezas. — Ese cabrón debe de saber que fuimos los únicos que pudimos verles. La fuente tenía otra vez agua limpia. Si había ambiente. Decidieron quedarse. Tenían la sensación de encontrarse en peligro. un poco a modo de celebración por la bonanza económica que llegaba los viernes. decidieron hacer una tregua y todos juntos se fueron de la pista de baile y se sentaron en unas mesas de la terraza del local. hablaron sobre un chico de Madrid que al parecer le gustaba a ella. Con todo. lo que nos faltaba. Somos de los pocos que les gusta el espiritismo y el satanismo. a no ser que…— Jesús abrió mucho los ojos.— Vamos al Paseo. Volvieron cada uno a su casa.— Añadió Jesús María. La discoteca de verano empezaba a llenarse y era una buena hora para entrar a echar un vistazo. Había una excepción. Me juego lo que queráis a que dentro de poco alguien dice que pudimos ser nosotros. sin embargo. — ¿Pero por qué quiere jodernos de esa forma?— planteó Pedro— No creo que sepa que conocemos su indentidad. ni Pedro se llevaba bien con las amigas de Adela. — ¿A qué te refieres?— preguntó Pentium.— antes de que Pedro lanzase una nueva pregunta. Tal vez se tratase de ellos. etcétera.— propuso Pedro. La moneda. el grupo de cinco amigas que acompañaba a Adela hicieron un exhaustivo repaso a la vida de la chica muerta. Pensará que sólo sabemos que es un tío rubio que entró en la iglesia. añadió— Y no. y rompía el clímax de entusiasmo que reinaba en los chicos. — ¿Seguro? — Sé dónde dejé la moneda ¿vale? Se la han llevado. — Ya. Pentium pareció leerle el pensamiento— ¡El muy hijo puta ha invocado al espíritu que llamamos! Me juego el cuello. dejaron en paz a la pareja y se pusieron a hablar sobre temas triviales como cine. verían de qué modo evolucionaba el tema de la muerte de Virginia. por supuesto: la atracción que sentía Pedro hacia Verónica. La vida sigue a pesar de todo y esa noche de viernes no era una excepción. Pedro desviaba la mirada y se encontraba con el rostro y el 46 . Un matiz que les recordaba que Arimán podía estar rondando por allí y acechar a una nueva víctima.— dijo Jesús María. Todo se vería. ya. sin dirigírsela a sus amigos.

Vade Retro! Iª parte
La ascensión del caído.
cabello de Verónica. Y algunas veces, Verónica le intercepaba la mirada, arrogante, con desdén, y obligaba a Pedro a apartar la vista humillado. La tensión era palpable, aunque no había motivo para ello, sólo la manía que se tenían los dos grupos. Claro que, nada dura eternamente y las chicas decidieron regresar a la pista de baile. Adela, para evitar que los dos chicos pareciesen unos sujetavelas, fue con ellas. Los tres se quedaron allí charlando. Pedro controlaba los movimientos de Verónica. — No te comas más el tarro con la guarra esa.— le aconsejó Jesús. — Eso es fácil de decir. Tu tienes piva. — Tal vez, pero lo digo por tu bien. Te vas a amargar el verano inútilmente.— para animarle, añadió— Luego en Agosto vendrán las de Madrid y te buscaré un buen rollo. La conversación se desvió a otro tema. Jesús María podía ver desde ahí a Adela. Observó como algunas de las chicas dejaban la pista para ir al baño. Adela se quedó con un par de amigas. Por un momento, le pareció que quedaba aislada de sus compañeras, como si las otras dos no le prestasen atención. Entonces, vio a alguien más. Adela no podía oir con la música la conversación de sus otras dos amigas. Miró a un lado y otro de la pista. Las caras aparecían y desaparecían con el parpadeo de la luz blanca. Era como ver una película antigua, en la que los movimientos tienen ligeros saltos. Adela lo pensaba cada vez que el discjockey utilizaba aquella luz. De pasada, vio un rostro aterradoramente familiar. Arimán. Jesús le había contado quién era Arimán. El espíritu de la ouija les había revelado aquel nombre que ocultaba la personalidad del joven rubio de ojos grises. En esta ocasión, el pelo revuelto estaba peinado con raya a la izquierda, y era bastante más corto. Con espanto, advirtió que se acercaba uniformemente por entre la gente que empezaba a abarrotar la pista. No parecía dar pasos, no tenía que zigzaguear para evitar los grupos de gente. Se acercaba en línea recta como un espíritu. Los halos de luces que emitían los focos iluminaban sus facciones rectas. Éstas, arrojaban tétricas sombras sobre la mitad del rostro. Los ojos parecían brillarle, y esbozó una sonrisa perversa y malvada. Adela abrió los ojos e hizo una mueca de horror. Su boca formó una O casi perfecta. Estaba asustada, muy asustada. De nuevo le pareció que la gente caía en un estado de ensoñación. Seguían bailando, hablando y riendo, pero parecían estar ausentes. Aquella realidad se hacía borrosa y distante como una secuencia onírica, y sólo quedaba la solidez de ella y de Arimán. Aterrada, retrocedió unos pasos y después se giró. Apartó a un par de personas, dispuesta a abandonar la pista y salir en busca de Jesús María. Arimán la detuvo. Estaba allí, ante ella. No sabía cómo había llegado allí, pero así era. ¡Qué más daba! Era un demonio, una divinidad. Supuso que podía permitirse hacer esas vulgares demostraciones de su poder. Sintió de nuevo el frío que notara una semana atrás. A pesar de que ella era bastante alta (algo más de un metro setenta), tuvo que levantar la vista para mirarle a los ojos. Hasta entonces no se había enfrentado directamente a sus ojos. Se sintió acongojada, acorralada. Entonces, él le mostro la palma de la mano. Sobre ella, una moneda de doscientas pesetas rota en dos partes iguales. — Creo que esto te pertenece.— dijo él. A pesar del volumen de la música, ella oyó con claridad las palabras, incluso aunque él no había gritado para decírselo. Extendió su mano, y él dejo caer las dos piezas en la palma de Adela. Ella las guardó en el bolsillo de sus vaqueros. De repente, un grito de Jesús María la despertó de su ensoñación. Arimán ya no estaba allí. Jesús María vio desde su asiento a Adela mirar a un lado y otro de la pista, sin hacer caso a sus amigas. Entonces fue cuando notó que ella se quedaba pasmada y con la vista fija en un lugar. Siguió la trayectoria de su mirada y alcanzó a ver una figura más alta que el resto. Era Arimán. — ¡Joder!¡Está aquí! Pedro y Pentium tardaron unos segundos en encontrar al joven rubio en mitad de la multitud. Para entonces, Jesús ya había tirado la silla al salir disparado a su encuentro. Había venido. Jesús lo presentía, y así fue. Ahora iba a por ella. Podía hacerle daño, raptarla o incluso matarla en otro atroz y macabro ritual. Debía interceptarle y rápido. Se abrió paso por entre la gente, mientras observaba impotente cómo Arimán avanzaba sin dificultad hacia Adela. ¿Qué hacía, flotar? No tenía que apartar a nadie, no parecía ni siquiera que daba pasos. En un último esfuerzo

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Alfredo M. Pacheco

desesperado, empujó con brusquedad a los últimos que se interponían entre él y el demonio. Estaba justo a su espalda. — ¡Quieto, cabrón!¡No la toques!—dijo mientras le agarraba por el hombro. Se dio la vuelta un extranjero de pelo rubio y ojos azules. Algún nórdico, seguramente. En todo caso, su cara no se parecía en absoluto a la del demonio. Jesús hizo un ademán pidiendo disculpas, dando a enterder que se había equivocado de persona. Por suerte, el extranjero no había entendido lo que Jesús había dicho. Justo detrás estaba Adela. Se acercó a ella y la llamó. Ella reaccionó algo asustada, como si hubiese salido de un trance. — Arimán ha estado aquí.— dijo él. — Creo que le he visto de pasada, pero luego me he fijado y no era él. Estamos obsesionados con él y creemos verle en todas partes, suele pasar.— respondió ella gritando. Justo en ese momento, los otros dos chicos llegaron. — ¿Dónde está?— preguntó Pentium. La respuesta fue un gesto por parte de Jesús: se había esfumado. También aparecieron las chichas que habían ido al baño. Preguntaron a las otras dos que habían permanecido allí, qué era lo que pasaba. Ellas no lo sabían, no habían visto nada salvo a Jesús María alterado empujando a la mitad de la pista de baile. Decidieron salir a despejarse un poco. Una vez fuera, las chicas se fueron por su lado. Adela le dijo a Jesús que esperase, pues dentro de un rato volvería con él. Justo antes de cumplir lo prometido, Adela pasó por el lugar donde aquella tarde los tres chicos no habían encontrado la moneda que ella tenía en el bolsillo. Cavó un hoyo y enterró las dos piezas. Por su parte, los chicos decidieron ir a sentarse. Pentium fue un momento a comprar un polo a un kiosco cercano. — Jesús:— dijo Pedro mientras él estaba comprando— tenemos que hablar. A las cuatro de la tarde de ese viernes, una furgoneta con el logotipo de Antena 3 viajaba por la carretera de Infantes a La Solana. Dos periodistas (los que habían intentado hablar con Jesús) volvían a Madrid tras haber recogido los testimonios de las personas del pueblo acerca del asesinato y el incidente de la iglesia. Llegarían a Madrid poco después de las seis, para montar el reportaje y emitirlo en las noticias de la noche. El cámara conducía a ciento veinte. A la altura del kilómetro once llegaron al pantano. La carretera describía una ese abierta. El joven pisó el freno. — ¡Mierda! ¡No funcionan! El vehículo se precipitó hacia la valla protectora dejando un rastro de líquido negruzco. El conductor se quedó paralizado por el terror y lo único que pudo hacer fue pisar frenético repetidas veces el pedal del freno. Ni siquiera intentó dar un volantazo para no despeñarse los cinco metros que tendría la caída. Cuando la furgoneta aterrizó a las orillas del agua, un chispazo salido de ninguna parte incendió el depósito y los ocupantes se consumieron por las llamas, atrapados en la cabina. Las cintas de la cámara se derritieron y el reportaje no llegó a emitirse nunca.

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La ascensión del caído.

Capítulo VIIº: La Filosofía del Diablo.
tra vez era sábado por la mañana. Otra vez los paseos bajo un sol insoportable buscando un sitio en el que refugiarse, sufriendo el mareo de la resaca tras la velada del viernes. Y, en el caso de Jesús María, Pedro y Pentium, fue otra mañana en la que iniciaron las conversaciones sobre fenómenos paranormales, demonios y otros asuntos relacionados con el tema. Aquello comenzaba ya a ser la rutina del verano. La cuestión era cuánto tiempo continuaría siéndolo. En esa ocasión, el suceso era la hipotética aparición que había efectuado Arimán la noche anterior. — No sé, Pentium. Adela estaba ayer muy rara. Ella también lo vio, estoy seguro. Me… — Sí, lo sé, te juegas el cuello.— el comentario por parte de Pentium no era en absoluto despectivo o burlón— Continúa. — Si yo vi a Arimán fue gracias a ella. Tenía la mirada fija en él. Lo noté y fue entonces cuando pude verle. Pero en cambio, cuando estuve con ella, no mencionó apenas el tema. Yo se lo comenté, pero me dijo que ya no estaba muy segura. Tal vez ella tenga razón, y sólo nos lo imaginamos. Estamos prácticamente obsesionados con él. — Sí, en eso tienes razón. Esto me recuerda a la duda metódica de Descartes. El celebérrimo cogito ergo sum. La frase que daba pie a todo el razonamiento del filósofo de estufa. Aquella máxima era la única que podía superar las tres dudas que se planteaba Descartes sistemáticamente y que los dos habían estudiado en la asignatura de Historia de la Filosofía. — Dudar de los sentidos, de la vigilia y de la razón.— recordó Jesús.— Es posible, pero en realidad, y me planteo otra cuestión filosófica sobre el Diablo. — ¿Cuál? — Que se trate de un noúmeno. Pentium tardó un segundo en situar el término dentro del marco histórico de la filosofía. Era una palabra acuñada por Kant durante el periodo de la Ilustración. Correspondía a ciertas ideas sobre las que el hombre podía pensar, pero que traspasaban las barreras de la experiencia (base del conocimiento a través de los sentidos, es decir, el conocimiento empírico). Entre esas ideas estaban algunas que hacían referencia a la ética, como la libertad, pero también estaba la idea de Dios. Su otra cara, Satanás, también podía justificarse como noúmeno por analogía. — Lo dices porque al igual que Dios es algo que no podemos conocer realmente. — No, lo digo porque puede traspasar las intuiciones empíricas. — ¿Espacio y tiempo? — Sí. — Chicos, me he perdido.— apuntó Pedro. Tuvieron que detenerse para darle unas lecciones esenciales sobre el uso teórico de la razón, de Kant. Pedro las asimiló con facilidad y pudieron continuar. — Es posible que para Arimán pueda traspasar el espacio a su antojo. Eso incluye desde atravesar paredes a la teleportación a cualquier distancia, o incluso hacer que cosas muy grandes quepan en espacios reducidos, y también tener varias presencias al mismo tiempo. — Bastante literario. ¿Y qué pasa con el tiempo? — Eso es lo peor. Nosotros tenemos una noción lineal del tiempo: un orden cronológico. Arimán es una divinidad y puede ir más allá. No me refiero a que pueda viajar en el tiempo, ir al futuro, luego volver y cambiar el destino… no, en absoluto. Eso implicaría al fin y al cabo un orden cronológico, sólo que distinto. No sé muy bien como explicarlo… es como si para Arimán, la línea del tiempo fuese un punto. Podría obrar en cualquier momento de la línea, e incluso actuar en varios momentos temporales. ¿Entendéis? Es algo que nosotros no podemos llegar a entender. — O sea, que tal vez Arimán no esté realmente aquí. Sólo se ha manifestado a través del espacio y del tiempo y hemos ido a coincidir. — Algo así.— aprobó Jesús. — ¿Creeis que podrá cambiar de aspecto?— preguntó Pedro. Aquello representaba un serio problema. Tal vez sólo le habían visto dos veces porque no guardaba siempre la misma apariencia. Contando con eso, las cosas se complicarían demasiado para ellos. No podrían fiarse de nadie, absolutamente de nadie. — Esperemos que lo que haya hecho sea una especie de reencarnación. Que se haya materializado en un cuerpo.— dijo Jesús María. — ¿Y si pasa como en Fallen?— Pedro, como siempre, poniendo pegas.

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y la que a ti te interesa. pero hay muchas formas de hacerla. supongo. — Pasa. La misa negra de destrucción tiene como objeto acabar con un enemigo. al contrario. — ¿Destrucción?— y poniendo cara aún más rara— ¿Compasión? — La caridad empieza por uno mismo. si quieres. no Arimán. Tiene. por rutina. y así hasta— hizo una pausa— hasta que muera. por decirlo de alguna manera. pero que su ritual era en solitario. que es el tuyo. — Me parece cojonudo. tu caso es simple: el onanismo. Ven mañana por la tarde y hablamos con más calma. En cambio. Eran alrededor de las cinco y hacía un calor horrible. es casi mejor. — ¿En qué consiste? — Primero. Ni siquiera con un coeficiente de ciento treinta y tres puedo digerirlo. Nunca se sabe cuándo dos y dos pueden ser cinco. Coincide con el final de una misa negra en grupo. Una formal. Trataba de las misas negras. Hay una oración que debes recitar justo antes de empezar. Lo vas a hacer tú solo. — Vayamos al meollo. — Bien. no importa. Se empeña en que son casualidades. En pocas palabras: pélatela a su costa. Sería el fin de la parte formal. — Ya te vale. y el Sacramento alejaría al bebé del Demonio. Allí estaba Pedro. En teoría. — Joder. En primer lugar. — Será mejor que lo dejemos. — Tío. si lo prefieres. No te fíes de lo que veas u oigas. Luego se le sacó partido. — Se supone que las misas negras son una parodia blasfema sobre el ritual cristiano. porque la víctima cree que son accidentes casuales. la misa negra es un ritual en grupo. pero he venido a otra cosa. más sectario. las iba meditando y escogiendo una a una— conseguir el “amor” o la simpatía de alguien. Se había echado un rato y se había quedado dormido sin querer. Suelen surtir buen efecto. Eso sí. Pedro hizo un gesto con las manos indicando que todo aquello le parecía muy bien. uno puede — a Pedro le costaba sacar cada palabra. Por cierto. con motivo de saciar un deseo de lujuria. pero las cirscustancias requerían esa discreción que ofrecía la hora de la siesta. hay tres tipos de misa: de compasión. — No. diferenciaremos dos partes. Llegaron al santuario adolescente. Jesús María abrió la puerta. — Exacto.— dijo Jesús frotándose la cara. de destrucción. ya sabes: Satán mata a bebés sin bautizar. y la gente empieza dale que te pego. Se aseguraban la adhesión de todos los fieles y se forraban con los donativos que daban los padres. mientras te…— carraspeó a modo de eufemismo— debes pensar contínuamente en Verónica. Pedro no pudo reprimir una mueca. Serviría para obtener bienes gananciales y ayudarte a ti o a alguien que lo necesitase. — Vale. pero yo sigo con lo que te dije: la duda metódica. puedes hacer el rito en una habitación y luego irte a otra 50 . Considéralo… una paja bien montada. He estado ojeando el libro. supongo que el “morbillo” de la ceremonia ya te dejará en disposición. Jesús María cogió el libro que les había mostrado un par de semanas antes. Procura estar concentrado. se puede hacer individualmente. — Viene Pentium. que se acomodase donde quisiera. Comenzó en tono de denuncia contra la hipocresía de la Iglesia. a quien pillen. — Tranquilo. No te fíes de los sueños. Aunque no crea en cosas de ésas. esto es demasié pá mi body. Le he dicho que tenía algo de resaca y quería descansar.— no era ninguna mentira. A la misa negra se le atribuyó un carácter más literario. y otra donde debes concentrar tu energía y tu pensamiento en tu deseo. — Bien. El motivo de aquella furtiva visita planeada de antemano provenía de la noche anterior. — No es tan grave. Hay bailes lascivos. te explico. el primer tipo de misa negra. — ¿Cómo se hace una misa negra? Dijiste algo sobre una piva desnuda. y toda esa parafernalia. una misa negra se realiza para obtener favores de Satanás. Jesús le indicó. — ¿Va a venir luego Pentium?— preguntó Pedro mientras iban hacia la habitación de arriba. mucha flexibilidad. una equivalencia a la eucaristía cristiana. cuando se da una especie de orgía. Y no te fíes de la razón.Alfredo M. el sacerdote posee a la piva que hace de altar. — ¿De qué se trata? — Es sobre satanismo… me preguntaba si… bueno. — Jesús: tenemos que hablar. Pacheco — Ese era Azazel. donde se hace una pequeña ceremonia.

Tuvo miedo. todo saldrá bien. a volver a empezar. Y si no se compra. Pero no fue así. y esas cosas. Quedarían algunos trabajando durante Septiempre y parte de Octubre en la vendimia. Decidieron las cosas que emplearían y cuáles no. Después. — Apréndetela durante estos días. una mala pasada de su imaginación. me temo. Con el viernes ya hicieron dos veces. aunque salga peor. mientras preparamos todos los elementos. llegues al orgasmo. Se sentía culpable. — A eso me refería: ¿quieres hacer espiritismo un viernes? 51 . y hasta entonces no había dicho nada del tema. sala más privada. concentrándote en Verónica. Se sentaron los tres en un banco. universitarios en su mayoría. — Arimán quiere algo de Adela. casi todos adolescentes que se quedaban en casa de su abuela mientras a sus padres les daban las vacaciones. Y así. este libro dice que algunos de los elementos que da se pueden omitir o modificar. Bullicio de gente. Era verdad. Jesús copió en una hoja de papel la oración para que venía en el libro. Se acerca a ella y después se va… o se esfuma. preguntándose si podría encontrar el momento apropiado para celebrar ese tipo de ritual en su casa. algunos chicles… — Tenemos que volver a hacer espiritismo. — Tengo miedo— dijo finalmente. — Pues usaremos cartón. Ya era Miércoles. Llegaron al Paseo. La ventaja de aquellos dibujos era que las chicas siempre eran perfectas. — Tranquila. Adela vio a sus amigas. La afluencia de forasteros (como los llamaban los infanteños) iría aumentando a partir de Agosto. creyó que moriría. — ¿Y eso?— quiso saber Pentium. El día antes de que Arimán entrase en la iglesia de la plaza me crucé con él cuando iba a verte. se irían todos. sólo es un mecanismo de concentración. y llegaría a su cénit en la última semana.— dijo Pedro. tú mismo. En general. Y yo no creo que pueda conseguir más madera. Él la abrazó y la besó. Fueron examinando la lista de elementos y. Cuando le vi también me pareció Arimán. — ¿Y qué pasa con la otra vez? — No hubo ninguna otra vez. Ya se ha cargado a una piva. y además de “quita y pon”. Después. Adela se quedó callada. Los más aférrimos madrileños ya habían llegado durante el pasado fin de semana para iniciar su estancia de vacaciones. acompañados de ciertos víveres: polos. como si estuviese engañando a Jesús María. Recuerda. ya que las clases se iniciaban más tarde. Él aún quería algo de ella ¿pero qué? Intentaba convencerse de que fue un sueño. Jesús les explicó de qué demonio se trataba. pero luego no lo era. — ¡¿Es que no te das cuenta?!— exclamó algo enfadado él— Ese cabrón ha venido aquí para algo. Pedro se fue a su casa. Hubo risas por la expresión tan formal que había empleado Jesús. Se puede modificar un poco. como una vela que hace un último esfuerzo por brillar más que nunca antes de apagarse. a tu habitación. posteriormente. Si te consideras un bluesman y quieres improvisar un poco. lo importante es que. Cuando la ouija dijo que se trataba de él se preocupó. Jesús!— sentenció Adela. El viernes te confundiste de persona. parecía un ritual relativamente sencillo. Por lo general. cuando comprobó que Jesús (por la forma en la que contó los hechos) no había visto exactamente lo mismo que ella. la de la feria. y ahora va a por ti. De todas formas. si sigues viendo el pentagrama y todo eso recordarás mejor que en realidad estás haciendo una misa negra. Cuando terminaron de verla. Nadie lo sabría nunca. — Tardaremos en hacer otro tablero. — ¿Y qué pasa con la parte formal? — La parte ceremonial es algo más complicada. Al poco rato estuvieron de vuelta. Más tarde. Y tú — hizo énfasis en el pronombre personal— también lo viste. — ¡No quiero hablar más de esto. Pedro podía montarlo perfectamente en su casa y al acabar. pipas. — Eso es una gilipollez. — Hasta el lunes nada. pues pensó que tendría la misión de ir a matarla. no pasa nada.—dijo Jesús María de pronto. o a Jesús… El viernes.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Le miraron con curiosidad. la forma en la que se debía proceder. y Jesús aprovechó para ir a los recreativos a encontrarse con sus amigos. cuando se encontró de nuevo con él. — Sí que la hubo. Dejaron el tema y pasaron un par de horas viendo una película manga de tema erótico-festivo. recogerlo todo sin dejar ningún tipo de evidencia. Fue la ocasión en que Arimán la besó. Tardaremos sólo un par de días en prepararlo. tampoco vale tanto.

podrían asentarse allí. pero por iniciativa propia. una blanca a la derecha y otra negra a la izquierda. burlesca y casi blasfema. — ¿Qué os parece detrás del pabellón?— sugirió Jesús. Después subió a su habitación y sacó de su armario una túnica negra. Repartiremos el trabajo como la otra vez. Colocó una cartulina grande con un pentagrama dibujado. podían llegar a oídos de cualquiera (tuviese o no interés por saberlo) salvo si el rumor en cuestión versaba sobre él o ella. cuando las chicas se fueron y ellos volvieron a quedarse solos. seguro. Había gran sabiduría en las palabras de Pentium.— Creo que esta vez deberíamos estar sólo los tres. de tal forma que una estrella le apuntaba a él. que va…— Pedro respondió avergonzado igual que un chiquillo de doce o trece años. Se la había hecho su madre para un disfraz de carnaval ese año. Era fácil conseguirlas. Pedro?— era Verónica la que había formulado la pregunta. Se trataba de uno de esos parientes que Pedro ni siquiera conocía. pero “contaminado” con una bebida en cierto modo pagana. El vino era la utilizada por la simbología cristiana. salvo de oídas. Se sentía ridículo. sin Adela. La mesa haría las veces de altar. y sobre ella descansarían todos los símbolos. Ella y unas amigas más iban a pasar diez días allí. Los otros elementos eran una campanilla. — ¿Que tal. — Alto ahí. Un primo de su madre estaba ingresado en el hospital. en una carretera que describía una curva hacia la derecha y luego se bifurcaba en dos calles del pueblo. Pensaron un rato en busca de un lugar alternativo. pero Jesús le explicó las razones. para darle sabor y un poco más de chispa. encargados de diseñar de nuevo la ouija. En las puntas laterales puso sendas velas. por lo que no podía usarse en una misa negra. — Ya. Pedro inentaría hacerse por segunda vez con un tablero de madera. y otras alrededor del círculo para ofrecer mayor iluminación. todo era descampado. Arrimó una mesa redonda del comedor a la pared. se podían comprar en cualquier tienda de las de “todo-a-cien”. Adela regresó con sus amigas. Era el momento idóneo para celebrar el ritual. En cuanto a sus padres. La idea de un kalimocho como elixir para la misa le parecía ridícula.— confirmó Jesús. Su hermana mayor se había ido el domingo a la playa. y a punto estuvo de ruborizarse— Si sólo hemos estado hablando. y no por guardar las apariencias. solitario durante la semana. — No. El lugar donde realizaron la sesión la otra vez (apodado con nombres tales como la Avenida del “te quiero”). Pedro colocó la cruz en posición invertida. entre verdaderos amigos en lugar de meros conocidos. 52 . — Bueno. Fue a la cocina y trajo vino y Coca-Cola. cualquiera de ellas. un pergamino (en realidad era papel endurecido) con el deseo que deseaba cumplir. después de la rutinaria velada en el Paseo. Durante aquellos días. Comenzaron a hablar sobre temas triviales. — De acuerdo: el viernes por la noche allí. Exactamente igual que con los rumores. acompañando a la esposa del enfermo. Pedro añadió licor de mora del mueble bar. Hubo un gesto general de asentimiento. El grupo de chicas se había sentado junto a ellos (la piedra que enmarcaba el seto hacía las veces de banco corrido). sin ser vistos. estaban en Valdepeñas. Si esperaban hasta anochecher (hora en que las pistas de tenis del pabellón dejaban de ser utilizadas). La labor de rotulación que cumplió Adela en la vez anterior fue repartida entre Jesús y Pentium. Mi querido amigo Pedro. Había allí algunas viviendas de protección oficial de reciente construcción. al apartamento de una amiga suya de la facultad. Pasarían allí la noche. Hubo saludos generales. Jesús pudo dejar de morderse la lengua y decirle por fin a Pedro: — ¡Ya está. ayer… El martes por la noche. Pedro comenzó a prepararlo todo. pero por lo demás. una parodia ideal. El pabellón estaba a unos cien o ciento cincuenta metros de los recreativos.Alfredo M. No era sino una charla entre amigos. habían puesto a punto todas las cosas que iba a utilizar. Se entabló una conversación que rozaba la estricta diplomacia. y Verónica estaba justo a su lado. Adela besó a Jesús María. tío! La tienes en el bote. era perfecto. habría más posibilidades de obtener información sin la presencia de Adela. Verónica entre ellas. — ¿Por? — Bueno… ya sabes como se extienden las noticias: el interesado es el último en enterarse. Más tarde. El elixir era una bebida estimulante. y dos a la pared. y una hostia hecha de pan de molde integral (era lo que más se parecía al pan de centeno). Pedro regresó a su casa a eso de las doce de la noche. Encendió las velas. pero era un ingrediente más para “dar ambientación”. sobre la cual había colgado un crucifijo.— intervino Pentium. era bastante visitado los viernes y sábados. Aunque sonase a chiste en un primer momento. En el centro dejó una copa de plata que solía estar de adorno en un mueble. Parecía que ella estaba dispuesta a iniciar una tregua. En esos momentos. Pacheco El problema estaba fundamentado. ¿No tendrá esto que ver con cierto favor que te debe alguien que yo me sé?— Jesús empezaba a ponerse literario.

sus labios gruesos. la puerta da al otro lado. Le asustaba también la forma en que había imaginado a Verónica. y la imagen por mí creada se remueve como un tremendo basilisco que espera ser soltado. El corazón le latía con golpes secos y fuertes. y nos hemos alejado bastante. Eran poco más de las diez de la noche del viernes. Respiró profundamente y balbuceó los primeros versos — ¡Acude. >> La visión se tornará realidad y. El pabellón contaba con una pista de tenis anexa que podía ser alquilada por horas. Además. Para entonces nos habremos ido. Satanás. y haced que los mismos tengan feliz cumplimiento y plena satisfacción. Alzó la hostia hacia la cruz en señal de ofrenda.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído.— contestó Jesús. los ángulos de la primera dimensión se convertirán en la sustancia de la tercera. No creo que nadie nos vea. te ruego me concedas mis deseos lujuriosos con la chica que me rechazó. >> Yo he reunido y preparado ya mis ornatos de lo que ha de ser. bien para un partido de tenis o bien para una informal “pachanga” de fútbol. girando hacia su derecha. a través del alimento dado por mi sacrificio. Sus ampulosas caderas.— La habrán cogido para las diez y estarán hasta las once. A medida que iba recitando la oración. Desde que escuchase la historia el miércoles no había cesado de decírselo. al anochecer. Pedro tragó saliva. El intenso tintineo inundó la sala. y permite que las oscuras visiones de mis deseos obscenos tomen forma en proezas y hechos futuros.— comentó Pedro. — A ti. Pero al despertar no recordaba apenas nada.— decía Pentium. mi señor Satán. Lo recogió todo. Comenzó la ceremonia. su pelo rizado… Él recorrió toda su geografía con la mente. Y cuando durmió. >> De la sexta torre de Satanás llegará un signo que conmoverá mi carne a su compás. y pronunció la frase In nomine Satanás dei nostri luciferi excelsi. vino la parte más embarazosa. tal vez por lo deprisa que lo había ingerido. Aquella noche durmió intranquilo. sus senos turgentes. más autoritario y seguro. Agitó la campanilla nueve veces. leyó el deseo escrito en el pseudo-pergamino. como un objeto de lascivia en vez de un amor platónico. Después se bebió todo el contenido de la copa. lo que no era del todo bueno para una sesión de espiritismo. — No os preocupéis. >> ¡Loado seas. y penetra esta mente que responde con pensamientos que conducen a los senderos de la lujuria más desenfrenada. Cinco minutos después finalizó la ceremonia. y no oyó ningún otro sonido externo hasta que finalizó el ritual. Lilith! >> ¡Oh. provistos de una linterna. En su mente fue apareciendo la imagen de Verónica. que ardió con lentitud. sucedía prácticamente lo mismo. Se sentía ebrio y asustado sin motivo. Lucifer! >> ¡Oh. no se juagaba a aquellos deportes salvo en el caso de que se organizase un torneo (al menos en verano). señor de los abismos! Pedro se sumergió después en un sinuoso mar formado por las ondulantes curvas de Verónica. alrededor de un tercio de litro. Pedro estaba algo asustado. sobre las diez. Los chavales solían coger una hora de la tarde para jugar al fútbol-sala. oh gran señor de los abismos y manifiesta tu presencia! Yo he concentrado mis pensamientos en el resplandeciente pináculo que brilla con la lujuria que crece con el deseo. sin dejar el más mínimo rastro. El alcohol del vino le había inunduado ya la cabeza a pesar del poco tiempo que había transcurrido. Debía recitar la oración antes de comenzar a masturbarse. Cuando hubo terminado. luz del día. Mojó la hostia en el kalimocho y se la comió. finalizaba el alquiler. — Tío. después de haber alcanzado su cénit. 53 . El ruido de los chicos dando patadas al balón se oía desde fuera. — Envía a tu mensajero de incontables deleites voluptuosos. Las reminiscencias diabólicas golpeaban su cabeza atemorizándole. genios infernales y príncipes del Averno! >> Inflamad mis deseos sexuales. y los tres chicos rodeaban el pabellón municipal. tu debes de estar volviéndote loco. Dentro. — Espero que no nos vean al salir. y llegó a concebir imágenes tan lujuriosas que llegó a asustarse. Quemó el pergamino. Puede que la culpa fuera en parte de eso (aunque no había bebido nada comparado con la cantidad que estaba acostumbrado a beber los fines de semana). balonmano o voley. aumentó su confianza y su tono sonó más solemne. creyó que se le aparecía en sueños y luego le ocurría algo malo… algo que le hacía el Demonio. con fuerza. >> ¡Oh. para asentarse en el descampado que había tras éste. Satanás! >> ¡Oh. A continuación. >> Sal del vacío de la noche. Aunque la pista valía para baloncesto.

— Concentraos. Pacheco Dejaron de caminar y pusieron el tablero en el suelo. — Si no funciona tendremos que usar una de quinientas la próxima vez.Alfredo M. igual que la vez anterior. Jesús colocó la moneda en el centro del tablero. Los chicos no oyeron. aunque se notaba que esa vez Adela no había perfilado las letras. Se sentaron alrededor y Jesús sacó una moneda de doscientas pesetas. Y añadió— ¡Joder. El dibujo era el mismo. Ya se podía iniciar la sesión. a pesar del silencio. Hubo un momento de silencio antes de que una voz grave les cortase la respiración. — ¡Oye!¿Se puede saber qué diablos hacéis? 54 . Se mantuvo el silencio y no hubo risas. el ruido de la hierba aplastada bajo los pasos de alguien que se aproximaba. Si estáis ahí. Eso era bueno: estaban predispuestos a la concentración. pues sí que nos va a salir caro el espiritismo! Jesús pidió silencio. Vamos a empezar. hacednos una señal. Los chicos apoyaron sus índices de la mano izquierda sobre ella. Queremos hablar con vosotros. Dejó pasar unos instantes. — Espíritus del más allá.— dijo Pentium.

había asesinado a una chica de unos quince años. Es. Por lo que respecta a ella. Aunque el demonio que exterminaste no sabía con precisión los datos de la misión. La pareja ahora pasa por un momento de inseguridad. Mi señor Satán: Ya he cumplido con vuestras ordenanzas. indefenso ante Lucifer. Sábado 18 de Julio. y él está furioso contra mí. Va a ser un enfrentamiento singular. Respecto al asunto de las monedas. Villanueva de los Infantes.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. has obrado correctamente. pero podemos ponerle de nuestro lado. Aún así. De momento. pues me teme demasiado como para acercarme abiertamente. el submundo). Sin otro particular se despide vuestro amo: SATANÁS. Interludio: Epístolas. De todas formas no hay que bajar la guardia: nunca se sabe el tipo de información que pueda conseguir cuando esté en la metrópoli. Mantendré la vigilancia sobre el grupo de los tres muchachos a fin de poder descubrir algún modo de… atraerles. Tengo en mi poder las dos mitades de la moneda que vinculaba al demonio con el mundo terrenal (en su caso. Visito la hospedería a las horas de las comidas y para reposar. Anoche logré localizar al demonio que invocaron los chicos durante la sesión de espiritismo del martes. todo lo que les puede pasar es una pésima reputación. No es necesaria una respuesta por vuestra parte. con el fin de evitar que mi rostro se haga familiar en la localidad. en realidad. parte de toda la maquinaria que mueve el plan maestro. ya son bastantes los problemas burocráticos que nos separan. no sabe de tus obligaciones aquí. El próximo viernes. Se hallaba atrapado en un submundo al que los humanos pueden acceder mediante sueños. y así hacernos con una segura victoria. sólo estamos jugando la apertura. Si los rumores se extienden por el pueblo. Haz una nueva aparición ante Ella y entrégaselas. pronto comenzarán a ser señalados por ellos. El resto del tiempo abandono el pueblo y me adentro por las llanuras castellano-manchegas. Por desgracia. aunque no tiene ningún medio para hacerme frente. Como de costumbre. Se despide vuestro fiel servidor: Aghro-Mayinis Estimado Arimán: Las cosas se nos han complicado un poco. Ruego me dictéis sobre qué hacer con ellas si es que tenéis algún propósito particular. Con todo. 55 . También he dado el primer aviso al otro elegido. pero para el ritual dejé una marca de sangre que puede poner en peligro a los elegidos. úsalas en tu favor. sí tenía una idea demasiado parecida como para haberle dejado de nuevo en el infierno. Con los más ansiosos deseos de victoria se despide vuestro más leal siervo: Aghro-Mayinis. Por supuesto. Espero una nueva misiva mañana sobre este asunto. El juego pronto empezará a desarrollarse de verdad. quisiera que me aconsejarais sobre una pequeña cuestión. él se dio cuenta de ello y cuando logré darle caza. el que ha designado Dios. mantendré las distancias por el momento. Antes de despedirme. Mi vida como mortal transcurre sin incidencias. y de paso pon sobre aviso al elegido. Creo que ya sabréis que destruí por completo al espíritu. me encargué de que el reportaje que se iba a emitir a propósito de los sucesos acontecidos en la villa no llegase a su destino. Lucifer iniciará su misión particular en la capital. Mi señor: Vuestro plan ha resultado. Viernes 17 de Julio de 1998.

hacedme saber vuestra respuesta. 1998. El castigo será ejemplar. Es a partir de este momento cuando debe empezar a cundir el TERROR en el pueblo. Se despide vuestro brazo derecho: Aghro-Mayinis. Llegaremos hasta ellos de tal forma que nos reciban con brazos abiertos. En respuesta a tu epístola: Se inicia el juego medio de la partida. Ayer. que concediese sus deseos de lujuria. Por favor. Por lo que respecta al chico que realizó el ritual. Una vez desde dentro procederemos a su propia autodestrucción… justo después de terminar la misión. Por suerte. Debo obrar con cuidado. uno de los tres chicos (el más débil) me imploró. Tu misión es ganártela para poder llevar a cabo el último objetivo. llévales al borde de la locura. Confío en tu buen obrar. en un ritual en solitario de misa negra. Arimán: Este es el momento que esperábais. Sábado 25. Esto es todo lo que deseaba comunicaros. asústales. la chica no estaba presente. Mantenme informado de los sucesos de este mundo y yo haré lo propio de éste. realizaron una segunda invocación y saben algo sobre mis propósitos aquí en la Tierra. Todo depende de tu astucia. Con la chica deberás tener más cuidado. Ya conoces el modus operandi que nos caracteriza. la ha iniciado hoy. y ahora busca consuelo y protección espiritual en nuestros enemigos. Atemoriza a esos chicos. Es deliciosamente demencial. hasta tal punto que se sentirá abrumado. cosa que no consigue el más recio de los vientos. Un último consejo: cuídate de lo que pueda saber Lucifer hasta el día en que inicie su misión (justo cuando se inicia la segunda fase de nuestro plan). Es más: tiene auténtico miedo. así que correrías verdadero peligro. de la misma forma en que el agua se convierte en hielo con el frío de la noche y despedaza la piedra. igual que las gotas de rocío se infiltran por la roca. SATANÁS. Con respecto a la misión de Lucifer. El otro elegido está realmente anonadado. Pero es un traidor. cosa que podría llegar a darse si los elegidos desarrollan su poder prematuramente. Además. Pacheco Miércoles 22 de Julio. Anoche se desplazó la última pieza de la apertura. No dudaré en concedérselos con creces. os lo aseguro. Ahora no son válidos los protocolarios movimientos de la apertura. Ya no se acercará (Lucifer) a ti a menos que ellos logren invocarle. El señor de los Avernos: SATANÁS. sí! Le llevamos gran ventaja a nuestro rival. ¡Ah. Satanás: El elegido ya está sobre aviso. 56 .Alfredo M. ha sido más que satisfecho. Ambos se han reunido y permanecerán juntos hasta que finalice mi misión. Recuerda que Lucifer es casi tan poderoso como yo.

— respondió Chema— Iba para los recre. Chema la repetía sin voz. ¿Cómo es que lo tienes sacado por ordenador? — Lo tengo desde la semana pasada.—aclaró Chema. y su metamorfosis en la cruz y el pentagrama invertido. — Federación Española para la Unión de Naciones Europeas. aunque sin poder aportar imágenes.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. ¿Cúal era?¿Móstoles?¿Alcorcón?No. debemos saber lo que quiere— afirmó Jesús— ¿Te apuntas. como siempre. Era de un pueblo cercano. nos podemos ir cagando. Mucho miedo. Respiró —M 57 . Pentium guardaba silencio mientras visualizaba su mundo virtual igual que la vez anterior. Todos volvieron a guardar silencio y a concentrarse. estoy seguro. — Interesante…— murmuró Jesús. pero voy y me encuentro con que os metéis aquí a haceros unas pajas mutuas o algo así. Bueno. Esto no es meta-física. se supone que se cargará al malo. — ¡Eso! Lo han fundado hoy. — En primer lugar. —¿Cuándo cojones has llegado? Se trataba de Chema. Quiere algo de nosotros y de Adela. a ver si os veía. y resumió todos los incidentes que hubo desde el quince de Julio: los encuentros ocasionales con Arimán (le aclaró quién era). la primera víctima es siempre aleatoria. era Leganés. Chema explicó su pequeño acercamiento a lo sobrenatural con aquel salvapantallas fantasma que le había aparecido por las buenas.— comentó Pentium. Jesús María le aclaró que iban a hacer espiritismo. no se sabía por qué. la anterior sesión de espiritismo. — ¿Arimán? — O Satán. Y claro. — ¿Y qué pintaba Virginia en todo esto?— Pedro. pero lo que vi era un archivo de un morpher. — No veo cómo podamos matar a Arimán… o al menos devolverle al infierno— dijo Pentium. ¿Qué es?— preguntó Jesús. Claro que… es el que pasa más cague. Y en segundo. — Más o menos a las nueve y media. Si os sirve de consuelo.— respondió Chema— las cosas no siempre tienen un motivo. Lo desplegó y mostró el anagrama con la pluma. no exactamente.— Creo que también está interesado en ti. Aclaró que hacía tiempo que no utilizaba disquettes o compactos de otras personas. Frente a él había un chico delgado y de apariencia bastante normal. He visto esas animaciones otras veces. e voy a cagar en tu padre. — Eso sería lo normal. — Sabía que no se tragaría ni media. Vestía de negro. la…— Pentium no recordaba el nombre. — En primer lugar. os estáis volviendo como unas putas cabras. yo no tengo nada que lea esos archivos. Pedro tenía miedo. tenía el pelo moreno muy corto y los ojos marrones oscuros. — ¿La transformación era un morphing? ¿No sería un archivo GIF animado?— preguntó Pentium. — Tío. — ¿Por? — Las normas de las películas de terror… — Esto no es Scream— dijo Jesús. añadiendo la pieza que no encaja del rompecabezas. Jesús inició su oración monocorde que pedía acudir a los espíritus.— Exclamó Jesús María cuando descubrió al que les había asustado de aquella manera. el asesinato de Virginia… e incluso la misa negra que Pedro realizó en solitario. la FEUNE. Chema? — ¡Claro. Pero si no me trago ni media… explicadme esto. — ¡Ah! Ya sé: es el logotipo de un nuevo partido político. El que tenga el privilegio de ser el protagonista vivirá para ver cómo mueren sus colegas. Si de verdad quiere algo de nosotros.— Sacó un folio de papel de su bolsillo. uno de sus amigos de Madrid. La última vez había muerto una persona dos días después de hacer espiritismo. con la mente prácticamente en blanco. cómo no! Y empezó la segunda sesión de espiritismo. En teoría empezarían a rodar cabezas. — No. Nunca conseguía acordarse. Hubo risas en general. — Muérete y déjame hablar. Se consiguió de nuevo una atmósfera de seriedad y cierta inquietud. — Coño. el lápiz y las cinco estrellas amarillasy las diez azules. Capítulo VIIIº: El Otro Elegido. Chema por fin pudo enterarse por una fuente fidedigna de los sucesos que había comentado la televisión de pasada en algunos programas de reportajes.

ajeno a lo que habían hablado— Vamos a pillar unos minis. Eso abría nuevas posibilidades sobre la muerte de Virginia. Así lo hizo. y le presentó a las chicas del grupo. y que iba a quemarse de un momento a otro. por favor. Puesto que habían acabado todo lo que habían venido a hacer en aquel lugar. — ¡Ah. Le indicaron que no era posible. Más tarde. dos sesiones de espiritismo… Chema puso su mano derecha (la que tenía libre) sobre el hombro de Pedro para calmarle. Jesús comentó el detalle. Los otros tres abrieron mucho los ojos al oír aquel dato. igual que Chema. MEDIANOCHE. chicos. los fines de semana por la noche debían saludarse estrechando las manos o besándose las mejillas (en el caso de que hubiese una chica). si Arimán está aquí por alguna razón. ya estaban allí. Dinos. Tal vez todo o tal vez nada. la moneda acudió a la palabra HOLA. Media vuelta a la moneda y se quema la ouija. — No vuelvas a hacer eso. El espíritu no lo sabía. SÍ — ¿Cuál? MISIÓN — ¿Qué misión? Una interrogación.Alfredo M. — Espíritu. Jesús besó a Adela como forma de saludo. Era el protocolo de la juventud: aunque dos amigos se viesen contínuamente. la moneda deletreó: MUCHO. Al poco rato. debieron de encontrarla algunos muchachos que estuviesen jugando. 25 — Vamos mejorando chicos. ya que acababa de llegar al pueblo. — ¡Eh. Verónica y el resto de sus amigas. no como la anterior. traes al espíritu a la tierra. bajaron hacia el Paseo para disfrutar del fin de semana que empezaba. Satanás o Freud. pero no nos ha dado mucho la lata. Enterraron la moneda y después quemaron el tablero. de aquellos besos tan falsos como los de Judas. Una mano inconsciente que arrastra y se deja arrastrar a su vez. pues ya intentaron buscarla pero no se hallaba allí. Chema tuvo la misma sensación que los otros tuvieron la primera vez. Adela saludó mediante dicho procedimiento a Chema. Ya está. — ¿Desde cuando están estos dos lia’os?— preguntó Chema a Pentium. Nos tiene un poco de rabia a mí y a Jesús María. Por tanto. ¿Habría tenido el espíritu poder suficiente para haberla matado? ¿Dónde se encontraría? Tal vez podrían invocarlo de nuevo en otra sesión de ouija… pero ¿Cómo? No les había dicho ningún nombre para identificarse. Como quieras.— pidió Jesús. 58 . Espíritus o fuerza mental. Chema entendió qué quería decir con ese comentario. Sólo queremos que nos digas una cosa y te dejaremos en paz. algunas de las cuales también saludaron a Pedro y a Pentium sólo por guardar las formas. Se veían algunas caras nuevas: algunos veraneantes que.— ordenó Chema— Si le das la vuelta. Jesús le indicó al espíritu que diese tres vueltas alrededor del pentagrama con la moneda y la situase posteriormente en el centro del tablero.— Espetó Jesús María. Pedro. — Deja la moneda así. Verónica y Pedro se besaron en las mejillas. Ya sabes que es un poco subnormal. no el contacto. — Sí. sí! El Paco. Chema dedujo que podría deberse a que en la otra ocasión liberaron al espíritu. Jesús María le ayudó a Adela con un par de asignaturas para la Selectividad.— les animó. Pacheco nervioso. — Indícanos tu fase. Una moneda que se mueve sin ser movida. Estaba yendo demasiado lejos con todo aquello: la misa negra. Llegaron a la zona de chiringuitos. venga!— imperó Jesús. Ellos sintieron a ambos lados de la cara las efusiones. por favor. Continuó la concentración. — ¿Queréis que pregunte algo más? Hubo gestos negativos con la cabeza por parte de los otros tres celebrantes. Vieron en uno de los locales a Adela. Pedro preguntó precipitadamente: — ¿Corremos peligro? SI Y después.— ¿Quién nos lo podría decir? Con trabajo. ¿Quieres que te llamemos por algún nombre? NO — Está bien. — Bueno. pero se encontraban allí. Aquella vez ardió con normalidad. Chema propuso invocarlo de nuevo con la moneda que habían usado la primera vez. y también con la ayuda de Adela. la moneda aclaró la pregunta. — Llevan mes y medio. tal vez sólo por un fin de semana o por un intervalo corto de tiempo. Sentía que jugaba con una bola de fuego entre sus manos. Lo malo es que tenía novio. SATÁN. Eso significaba que habían traído al espíritu de la anterior sesión a este mundo.

y muchas veces se reían de ellos mismos exagerándolo. escuchando cosas y también contándolas. Esas y otras muchas cosas más le daban al pueblo un estilo único… bueno. y se alegraban enormemente de volver a estar juntos. justo a tiempo de ver cómo él y Verónica se besaban. incidentes de fin de semana… Jesús y Chema se mostraron especialmente eufóricos. Hamerfall… A pesar de eso no presumía ni se hacía el chulo. calimocho y rock & roll. bebiendo. con los dos vasos de un litro que les dieron por las mil pesetas.U.— le cogió de la mano y se lo llevó fuera de allí. — ¡Hoy me los pago yo!— dijo Chema al instante. y viendo cómo Pedro se ganaba poco a poco el corazón de Verónica. como otros chicos cualesquiera. Jesús María se acercó a Pedro. Bebía alegremente hasta que llegó una parcial obnubilación etílica. Poseían rasgos diferenciales en la pronunciación (una excesiva apertura de las eses finales) y en el vocabulario (el más famoso era pasante. Llevaba en la mano un par de juegos de ordenador para que los probase Pentium. Su forma de hablar era digna de ser incluida en el temario de Lengua de C. Pennywise. Alrededor de las doce. En una ocasión. La mayoría de los chicos del pueblo acababan por asimilar la moda de las grandes metrópolis un par de meses después de que cobrasen auge allí. Allí estaban. Jesús María era un ejemplar realmente insólito en Infantes. principalmente cuando llegaban los periodos de vacaciones y el pueblo se llenaba de forasteros. “Forasteros”. — Adela. En cambio. Los de Cruz y Raya habían hecho populares algunas expresiones parecidas por televisión. ¡Había dado resultado! — ¿Qué?¿Vienes a fumar? — ¡Ah. Sus padres telefoneaban por la noche.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. que significaba “cotilla”). El lunes y el martes había estado bastante ocupado ordenando todo su equipaje en los armarios y haciendo la compra para la semana. ni hacía prácticamente nada para que la gente de allí abriese sus perspectiva y también los escuchase. — ¿Y por qué no sexo. Allí no tenía ordenador y no le servían para nada. como dialecto. — Bien. Había sido un fin de semana bastante intenso.O. pero en su caso el líquido corrió por el cuello y se detuvo al ser absorbido por su camiseta negra. lo mismo pasó con Jesús. Manowar. Jesús y el resto. Adela vio también la bonita escena. Gamma Ray. Pentium permanecía algo más callado. Con aquel vocablo propio de una película del oeste. a Pedro se le veía esporádicamente rodeando con su brazo los hombros o la cintura de la chica. Pedro se contagió de la alegría y se olvidó de sus temores por un momento. Jesús conocía a casi cualquier grupo: Megadeth. Se encontraba agusto así. — ¿Habéis traído?— quiso saber ella — Sí. contacto que se hizo mutuo en seguida. Eran dos buenos amigos. los dos cogieron un mini de kalimocho cada uno y bebieron con los brazos entrelazados de la manera en que lo hacen los recién casados en su boda. Chema contó con desparpajo un par de anécdotas que le habían acontecido desde primeros de mayo (última ocasión en que visitó el pueblo) hasta entonces: exámenes.— dijo Jesús— Así es mi estilo de vida. Jesús besaba con frecuencia Adela con ímpetu (a alguna de las chicas le parecía un machista que lo hacía igual que el que muestra un trofeo para vanagloriarse). Eso le daba algo menos de tres semanas de libertad absoluta. casi. eran conscientes de lo gracioso que resultaba a los de ciudad aquella forma de hablar. ¿Quién sabe? Tal vez lo de las misas negras no era un cuento chino y realmente funcionaba. 59 . pero igualmente eufórico. pide por ahí un par de cigarros y vente con nosotros. Stratovarius. Hubo muchas risas y chistes. Verónica solía estar cerca de él y hablaban. y con otros dos litros de cerveza que compraron los otros tres chicos formando un fondo común. y los cuatro se fueron de allí. Jesús abrió los ojos al tiempo que mostraba una amplia sonrisa de satisfacción: era costo. Entendía como nadie del pueblo de heavy metal y otras tendencias similares. ah!— contestó ella. quien lo había escuchado. Chema caminaba por la Calle Cervantes el Miércoles por la mañana. Cuando el alcohol comenzó a hacer efecto. los infanteños designaban a cualquiera que no residiese en el pueblo. Pilla dos de kali Pronto. drogas y rock & roll?— Chema sacó de su bolsillo un pequeño objeto marrón oscuro envuelto en papel de plástico transparente. disfrutando como grandes amigos. la bebida había desaparecido. También traía cintas de música heavy que le daría a Jesús para que se las grabase. A Chema le resbaló parte de la bebida por la comisura de los labios hasta la barbilla. puesto que uno de ellos había nacido en un pueblo cercano. y sacó de su cartera un billete de mil pesetas— Esto para celebrar que he llegado. Le dijo a los chicos que ya tenía tabaco. — Sexo. Desde luego. un día sí y otro no: llegarían allí el día catorce.— Se viene conmigo. Jesús llamó la atención de Pentium y de Chema para que los viesen irse a algún sitio a enrollarse. el grupo de chicos y chicas estaban alrededor de la barra con la bebida que ya habían comprado las chicas antes de que ellos llegaran.— exclamó al mismo tiempo que Pentium. La mayoría de los chicos de allí se creían algo porque habían descubierto a Nirvana.

Se saludaron y empezó el pequeño trueque. Jesús María— añadio Chema— lo del viernes fue muy heavy para todos. — Sí. Pedro.Alfredo M. se me haía olvidado.— dijo Jesús. Tenía aspecto soñoliento y también muy preocupado.— en esos momentos apareció Pedro. — Chachi.— decía Pentium mientras miraba los juegos deseoso de jugar hasta que se le cansase la vista. — ¡No tiene gracia! Aquello no debió pasar. Tengo miedo. estamos jugando con fuego.— Jesús también se preocupó. — Lo que me pediste: — Jesús le dio un par de cintas a Chema— Manowar y Helloween. Chema llegó a la plaza. 60 . Al poco rato encontró a Jesús María y a Pentium.— ¿Estás bien?¿Te pasa algo? — Hoy he vuelto a tener esa pesadilla. Tendré que hablar con ella.— Adela está rara. — Ya. — No sé. eres el caso más traumático de pérdida de virginidad que he visto. Luego me traes Blind Guardian. — Chicos. demasiado para el body— confirmó Pentium. — ¿Y qué esperabas? Pediste satisfacer tus deseos de LU-JU-RIA. — Toma: Roadrash y Karmaggeddon— dijo entregándole a Pentium dos compact discs— Y para ti: el Visions of Europe de Stratovarius y el American Prayer del Morrison. yo ya no salgo de casa. Desde lo del fin de semana… — Joder. Pacheco Mientras pensaba esto. lo sé.

Viendo que parecía inofensivo. El clon mejorado hacía sus mismos movimientos. No podían haberse marchado. De repente se espabiló. Retuvo el humo en su boca y después lo expiró suavemente. antes seca. los petas te suben pero no te hacen alucinar. el horror de la fealdad. Se sintió como si todas aquellas hipócritas asociaciones en contra de la drogadicción le restregasen por la cara que tenían razón. el nuevo cigarro sin filtro empezó a viajar a la boca de cada uno de ellos en riguroso orden. Volvió la vista hacia el pueblo. ¿Qué era lo que pasaba? Ellos no estaban allí. Un ojo vidrioso. en la explanada. ¿Jesús? No. ahora apagadas. a finales de agosto. y el engendro esbozó una macabra sonrisa que dejó a la vista una hilera irregular de dientes ennegrecidos. Aspiró profudamente cerrando los ojos al tiempo. Pronto podría identificarle. Aquello le dejó casi sin respiración. Lo siento. era el propio Chema. Chema quemaba un poco de la mercancía que había importado desde Leganés. volvió a la realidad de su particular alucinación. y vio cómo el otro a su vez se aproximaba a su encuentro. era… Demonios. Jesús. la cara no era idéntica. ahora se mostraba cubierta de sudor y otras secrecciones asquerosas. ¿Cuánto te falta? — Ya está. Chema no pudo evitar dejar que un grito saliese de su garganta. ni ruido. ¿Espíritus? Después de lo que habían contado Jesús y el resto. los minis previos. Era una cara perfecta. Miró a la carretera. — ¿Cuánto has traído?— preguntó Pentium para romper el silencio. seguidos de estruendosas carcajadas. Giró la cabeza a la izquierda y vio el otro lado de la cara de su reflejo. Estaba sufriendo algún tipo de alucinación por alguna causa ajena al alcohol y el costo. Estaba solo. Pero él no era ningún drogadicto. pero aunque me lo pagaseis cuango llegara. igual que un hipotético holograma. pero era suficiente para la tarea que les ocupaba. La cara cada vez era más grande y nítida. Os habría llamado para ver si queríais otro talego para vosotros. Las facciones eran de aspecto más delicado. en ese momento. varios metros a la derecha. La carretera de Almedina pasaba por allí. y eso le hacía estar en peligro. ¿Y si veía a Arimán? Estaba solo. Pentium. Podía ver las farolas. a albergar las atracciones de la feria. Algunas siluetas fantasmales se distinguían del firmamento azul muy oscuro. se colocó a escasos centímetros de él. No tenía literalmente ni un duro. y el tramo que entraba dentro del término municipal del pueblo estaba iluminado regularmente por farolas. ella. Frente a la gran belleza anterior. Pentium y Adela observaba miestras tanto a la espera de que el porro estuviese listo. Aquello subía de verdad para la poca droga que había… sería un subidón psicológico: la emoción del reencuentro. La cara. no habría podido conseguir otras mil pelas.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Pero entonces vio a alguien. ¿Era Jesús María? Se acercó hacia él. pero no había luces. pero me pilló una racha de depresión económica. Esto no es efecto del porro. No percibía aliento ni respiracion alguna. — Pillad. reflejado en tres dimensiones. Gradualmente. La luz les llegaba a ellos débilmente. se dijo. ¿Apagadas? pensó. la piel dejaba paso a la carne putrefacta. Capítulo IXº: Delusions. La piel era más clara y totalmente lisa. Se imaginó siendo el protagonista de alguna serie puritana cuya moraleja del capítulo era lo perjudicial que eran las drogas. Él seguía en el mismo sitio. Chema y Jesús María caminaban por una explanada que se destinaba cada año. y sin que Chema notase cambio alguno hasta que vio la totalidad del otro lado de la cara. angelical. llena de granos y erupciones palpitantes que amenazaban con reventar y liberar alguna clase de pus. oco después de que Adela consiguiese dos cigarros. No podía distinguirle. Era otra persona. Jesús. En cambio. Nadie lo cogió. Allí estaba. — Entiendo.— dijo extendiendo su mano. aquello podía ser posible. le miró con la estrecha pupila. Jesús vaciaba el tabaco de uno de los cigarros en un papel para fumar. poder volver a fumar… Chema recibió el porro de manos de alguien. P 61 . Avanzó unos pasos con cautela. dame el papel que lo líe. Abrió los ojos y miró a ver qué hacían. Poco después comenzaron los chistes tontos. como el de un tuerto o un ciego. — Un talego. tenía el pelo corto. Cuando hizo esto.

En dirección opuesta al pueblo vio algo de luz en la explanada. Junio. la chica la empujó y ella cayó a su propia fosa. Y encontró algo familiar en todo aquello. Mientras se acercaba. Era luz verdosa. tal vez cercano a los cuarenta. sino que su cuerpo imitaba estar recibiendo luz de algún foco inexistente. e intentó pensar en algo alegre y familiar. Giró sobre sí misma para ver quien era. destellos de azul eléctrico surcaban el aire oscilando intermitentemente como las ondas de un electrocardiograma. Frente a las piedras de azabache. las diferencias de tonalidad se podían distinguir limitadas por líneas rectas: ¡estaba hecho a base de polígonos!¡Era un jodido gráfico renderizado en tres dimensiones! Joder. pero tras esa sonrisa… no dudaba de que fuese un buen tipo. Otra diferencia eran los ojos. Era el cementerio del pueblo. muerta recientemente. y muy importante. sino información. No había ni rastro de los otros. 1980. Esa fisonomía tan familiar… era ¿la suya? ¿Era él? Fue justo entonces cuando el grito de Chema le devolvió a la realidad. Por encima de ésta. Chema y Adela. Entonces. Se trataba de una chica exactamente igual a ella. la de Verónica (¿estaba en peligro?. Mientras pensaba esto. podía sentir cada byte formado por bits… pero no eran ocho bits. Tenía una buena presencia. Asustada. el contacto de dos corrientes de información. Pentium. junto con los otros. Pero también había diferencias en su reflejo. un precioso color rubio. sí. sucio y desarreglado. y ostentaba un gorro similar al del Papa. No pudo evitar ver el año de su muerte: 1999. 62 . ceros y algo opuesto al uno (por analogía. como no lo habría realmente si se reprodujese ese gesto con dos renderizaciones. La chica acercó una mano al vientre de Adela. pero seguía. Pacheco Él estaba en alguna clase de iglesia oscura y tenebrosa. Las luces de las farolas y del pueblo estaban apagadas. en realidad. pero desde luego. A Pentium le cayó bien aquel ejecutivo. soy Hommer Simpson en ese capítulo tan paranoico donde le dibujan por ordenador. O algo bajo la piel. Parecía algún tipo de sacerdote. Le mostró una cordial sonrisa de bienvenida y le estrechó la mano. En su caso. Vio la lápida de sus abuelos. Las lápidas reflejaban los nombres de los habitantes del pueblo ya fallecidos. No hubo verdadero contacto. Pentium sentía en su interior cómo no tenía cuerpo. algo lícito en ese tipo de gente. Adela miró su reloj y comprobó la fecha: 1999. sino cinco. en el mismo sitio. un hipotético menos uno). Levantó los brazos desnudos. Caminaba lentamente y el ruido a cada paso reverberaba en las paredes y los techos abovedados. Él no estaba compuesto de unos y ceros como la información ordinaria de cualquier ordenador. Parecía tener buenas intenciones. el mundo se había vuelto también oscuro. pero a ras del suelo.— dijo la chica con voz suave. pudo ver su rostro. candelabros de velas negras iluminaban una figura humana. — Ha llegado tu hora. soltó un grito de terror antes de reaccionar y darse cuenta de que estaba a salvo. pero no uniforme. Se dijo que no debía de tener miedo. Era un hombre de aspecto demacrado de unos treinta y tantos años. El mármol frío mostraba su nombre grabado su nombre y el año de su nacimiento. Avanzó por entre el bosque de columnas y se acercó a ella. por su parte. Era un ejecutivo. Asustada dio media vuelta para deshacer el camino. Adela sintió calor debajo de su estómago. retrocedió un paso y se topó con alguien a su espalda. Su cerebro era un disco duro. Al fondo. se vio frente al ejecutivo. él también vio otra figura humana. dos lagunas de cobalto dentro de un contorno almendrado perfecto. Se miró y descubrió que parecía poseer luminosidad propia. Sin darse cuenta. Dio un respingo igual que los otros dos chicos. algo más alto que él. también lo veía todo oscuro y sin luces. Además. Era su piel la que lo hacía. uno o dos años. Todo estaba agrietado. Pentium sintió un cierto cosquilleo debido a. El pelo. Aquella versión alterada de sí misma parecía asimismo algo mayor que ella. El aspecto era típicamente gótico. supuso. en teoría. caía algo más abajo de los hombros.Alfredo M. Caminó con temor hacia la oscuridad en busca de su novio y sus amigos. no era ningún santo. Había unos. No tuvo tiempo de pensarlo más puesto que de repente estaba junto a Jesús. supuso él. como Chema. pero ella. que era una alucinación. Vestía una túnica negra con brocados de plata. La tumba estaba abierta y vacía. Cuando volvió a mirar al frente. pensó asustada) y la de… Era la suya. — ¡No! Aún falta un año. sobrenatural. la de Virginia. día seis. muy delgados y huesudos. Las vidrieras sólo mostraban tonos azulados y grises. Y había tres elementos distintos y no dos. En ese instante. su cuerpo experimentó un extraño cambio. Corrió hacia esa dirección y cuando se dio cuenta saltó a un damero formado por las líneas verdes. Los elevó hasta hacer un ademán de invocación a algún tipo de divinidad del cielo y comenzó a proferir aterradoras carcajadas. igualmente renderizada. Jesús se fijó en su cara. en el altar. — Te equivocas. La tonalidad de sus cejas corroboraron la autenticidad del color del pelo. Adela. Cuando subió un par de escalones hasta el altar. Gritó antes de darse cuenta de que estaba junto a los otros tres chicos. escondidos bajo la túnica hasta entonces. Pero sus ojos… revelaban una sabiduría centenaria. estaba en un sendero flanqueado por tumbas y lápidas: era un cementerio. pero en esa dirección se extendía también camposanto hasta donde su vista alcanzaba. tal vez de neón. Algo resplandeció tras la camiseta. en cambió. No era morena sino rubia.

Cada latido parecía tener cuatro movimientos en lugar de dos. Naturalmente. Verónica se había llevado los brazos al vientre. como una muñeca llena de aire. pero Arimán la retiró. Al tiempo. y sobre todo. y a ella le sucedía lo mismo. ¡Por el amor de Dios. Emergió del tumulto de las sábanas y se puso de pie. Se retiró de Pedro. vio esas confusas imágenes demasiado claras. El dolor. o al menos no lo recordaba. Pedro rezaba cada día asustado. Un simple escenario onírico cosmopolita y abstracto como fondo para el desarrollo de su sueño. los dos estaban besándose en el sofá del salón. sintió el dolor de perder algo que nunca más recuperaría mientras ella buscaba más y más placer. fuese lo que fuese. Era sobre lo ocurrido el viernes. — ¡Me está devorando! ¡Me está destrozando por dentro. Las costillas inferiores se marcaron detalladamente. No quería más pornografía. Tropezó con algo y cayó al suelo. y fue subiendo los brazos hasta el estómago. Gritaba de dolor sin cesar. pero siempre acababa con la imagen de una cabeza como la de un zombie sostenida por alguna malévola mano. Cuando se retiró. Agarró su melena rizada y ella se quedó quieta sollozando compulsionadamente. Verónica empezó a gritar. pasando por un umbral adornado con exóticas cortinas. y le mostró a Pedro por última vez la desnudez de su cuerpo. Soñaba que también la poseía. comenzó una sensación en el vientre que se proyectó poco a poco fuera de él: había consumado el acto. Tras unos momentos de respiración entrecortada. se sintió una oveja negra. Ella le llamaba a entregarse como ya lo hizo el fin de semana. El miércoles por la noche. comprobó que la cama era mucho más estrecha: Era un ataúd. El tejido de raso le envolvía. asfixiándolo. de pie sobre el féretro. pero tenía razón. casi con maldad. Pedro se cubrió la cara con las manos y no miró la escena. Pedro caminaba de la mano de Verónica. cambiaba su localización. Entraba desde allí a un dormitorio. ella se quitó la blusa. Y entonces… algo malo. Ella se cubría púdicamente con las sábanas (actitud antagónica a la que había mostrado hasta entonces). pidiendo perdón por su alma todas las mañanas. presa del deseo. impaciente. también le había llegado el orgasmo. Estaba en el salón de una casa. — ¿Qué vas a hacer? — ¿A ti que te parece? Vamos a hacerlo. acurrucado en un rincón. Se maldijo por ese repentino ataque de beatería. me apetece tener intimidad. y un instante después. Pedro no podía evitarlo y en unos instantes ambos se fundían con las sábanas rojas oscuras en un abrazo. muy borrosas. Ella trató de salir al instante de allí. No era ningún juego. — ¿Dónde vamos?— quiso saber él. En un lecho de satén descansaba Verónica. Fue atrapado por la voluptuosidad de sus formas. que respiraba profundamente.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. esperándole. la misma pesadilla le atormentaba. El escenario estaba salpicado de tintes árabes. — A mi casa. los propósitos de Verónica se habían cumplido. Se abrochó los pantalones y salió corriendo de aquella casa dejándola allí. cada vez más fuerte. Nunca lo veía. Pedro se asustó realmente. Allí sentado. Se sintió apartado de la mano del Señor. Se suponía que hacer el amor era la culminación de una larga y sincera relación amorosa. Se levantó y retrocedió. Pedro lo asociaba con el salón de la casa de Verónica. El miedo que tuvo durante la sesión de espiritismo se había esfumado por completo. La mente de Pedro no podía concebirlo. Pero entonces… Arimán. y (sobre todo) sus consecuencias. Pedro observó entonces con horror que la carne se había secado y se arrugaba sobre sí misma igual que un papel que se quema. Por un instante. Pero antes de que se diese cuenta. Estaba detrás de ella. sentado. Verónica le besaba frenéticamente. por cursi o pueril que pudiese sonar. Apenas cinco minutos después. ¿Iban a hacer el amor? Aquello no era posible. Y sangre. Pedro! Levantó de golpe la vista. Y bien era cierto que deseaba haber seguido viéndolas borrosas. Verónica cesó de moverse y de jadear. Pedro se encontraba inmerso en el mayor de sus sueños. que había que pensarlo. Pedro sintió que algo iba mal. Se estaba desinflando como un globo. Estaba realmente aterrorizado. con ella encima de él. Los dos allí. Al parecer. descarriada. arrepentido de todo lo que había hecho: el espiritismo. El corazón palpitaba con golpes secos en su pecho. Era un proceso acelerado de putrefacción. y su actitud era francamente lujuriosa. Y entonces. la misa negra. La piel se retrajo hacia dentro y fue adquiriendo un tono verdoso. al borde de la hiperventilación. Se sentía extenuado y al mismo tiempo al borde de un colapso. Una especie de Babilonia hecha de una sola habitación con una sola mujer que recibía a un solo viajero. aquello parecía una película de CANAL+! . ¿Y si la dejaba embarazada? ¿Y si alguno le contagiaba al otro Dios sabía qué enfermedad? Una lágrima le resbaló por la mejilla. con lujuria. le pareció a 63 . que se debían tomar precauciones necesarias. La mano libre de Arimán bajó rozando el torso de Verónica. Durante las noches siguientes. se arrepentía de corazón. muy asustada. Ella se mostraba ansiosa. mucha sangre goteando del cuello.

Adela. pareció cansarse del ruido. Cuando se halló junto a sus amigos preguntó con ansiedad qué ocurría. Chema. — ¡Yo sí sé por qué ha sido causada!— estalló en cólera— ¡Ha sido Arimán! ¡Se supone que está interesado en ti. Pedro. En realidad fue desesperado hasta la cruz del siglo y rezó allí de rodillas durante más de media hora. sabía de sobra lo que era. como de costumbre. Pentium y yo estuvimos metidos en esto desde que vimos a Arimán en la iglesia. pero ya ves. — Falta Pedro— dijo Chema. soy yo. Éste la apartó de un manotazo presa de un llanto histérico.— desmintió Jesús. de aspecto ceniciento. — ¿Diga?— contestó Jesús con el auricular en la mano. Jesús negó con la cabeza. los gritos se hicieron ahogados y dificultosos. — Sí. — Le he llamado ya. Había recibido la llamada telefónica de Jesús María. Pedro lanzó un desgarrado grito y comenzó a llorar desesperado. — ¡Es Verónica! ¿Qué le ha pasado a Verónica?— vociferó al borde del colapso. cuando estuvo algo más calmado.— su voz sonaba frenética. En el fondo. El fenómeno se extendió a las piernas con rapidez. la ha matado a ella! ¡A VERÓNICA! — Pedro. — Estoy totalmente seguro. Bajo el calor sofocante de media mañana se reunieron Jesús. Pedro supo en ese instante que algo malo pasaba. sin entonación. supo que llevaba razón. unos cinco minutos después— ¿Por qué ha muerto? — Su madre nos ha dicho que por una hemorragia interna. Pedro. Verónica expulsó un borboton de sangre antes de que la tez suave y tersa dejase paso a un amasijo nervudo que cubría mandíbulas y pómulos. hasta que soltó una última bocanada de aire a modo de expiración. Adela. Tal vez ya sabía la noticia. y sólo quedaron dos cavernas negras. — ¡Hijo de puta!— vociferó Pedro con todas sus fuerzas. Los pulmones. Le temblaban las piernas y se sintió sin fuerzas para permanecer de pie. como el que sabe que ha suspendido un examen pero aguarda hasta el momento de recibir la nota para “hacerlo oficial”. — Vamos. Agarró con ambas manos el cuello del cadáver y lo forzó hasta que desprendió la cabeza. pero en el acto. Era la chica que le gustaba a Pedro. — ¿Y Verónica sí?— insinuó Chema. En ese instante. pensó Pedro. Su cara reflejaba gran preocupación. Pedro se levantó y corrió hacia algún sitio. Al ver a chicas de la pandilla de Verónica llorar y consolarse las unas a las otras. — No. Pedro gritó presa de la furia. — ¿Estamos en peligro?— dijo Pentium— Es decir: tú tenías razón. Va a por Adela. Ha perdido los pulmones. impotente. ellas no estaban metidas en esto.— contestó Jesús— Tiene que estar a punto de llegar. que le sujetaron y le llevaron a sentarse a un banco. Veo que en esto del sexo hay que tomar precauciones. pero me creo lo que ha dicho Pedro— sentenció Chema. Los pechos perdieron la turgencia hasta convertirse en dos pellejos inútiles que solapaban el tórax. Las amigas de Adela y Verónica hacían las veces de coro de tragedia griega cantando la estrofa y la antístrofa de su réquiem en sollozo menor. vino lo de la misa negra. — ¿Sabe lo de Vero?— preguntó Adela. pidiendo salvación para su alma y la de Verónica. — Vaya.— añadió Jesús. — No sé por qué. Los ojos cayeron dentro de las cuencas. Se abrazó a sus amigos. sucio y seco. Chema. Arimán comenzó a reir en señal de triunfo. Minutos más tardes. Adela y Pentium. Pedro se metió más tarde. Luego. tal vez a su casa. y Verónica estuvo de alguna manera relacionada desde entonces. Algo malo había pasado— Ven rápido: Verónica se ha muerto. 64 .— comenzó Adela— Esto también me ha pillado de sorpresa… — ¿Ha muerto? Ella derramó una lágrima mientras asintió débilmente con el mentón.— decía Arimán mientras descendía por el ataúd como si allí hubiera una escalera — Hay que guardar siempre un trofeo de todas las mujeres con las que se hace el amor. Fíjate en la pobre Verónica. — Jesús. Tal vez las que mueran sean las chicas. — Escucha. El pelo se tornó gris.Alfredo M. Por último la cara. algo muy malo que Jesús no quiso contarle. y no saben por qué ha sido causada. La sangre negruzca de la yugular se derramó torrencialmente sobre las sábanas. Le había dicho que se reuniera con ellos en la plaza. Unos momentos despues. ¿Eso significa que vamos a morir todos nosotros? — Supongo que depende de quién sea el protagonista. Pedro apareció. pero quería asegurarse. que es uno de los que hemos hecho espiritismo. Pacheco Pedro. Profirió de nuevo una carcajada y arrojó la cabeza hacia Pedro. cálmate…— dijo Jesús. — ¿Qué le ha pasado?— pudo preguntar. — explicó Adela— No están muy seguros.

Hacía tiempo que no les molestaba.— dijo Chema — No querrán dar un espectáculo en presencia de tanta gente. me juego el cuello. 65 . Pedro se marchó poco antes de las doce. más despreocupado y no tan triste. — Dios. Por fin pareció superarlo y se encontró con sus amigos el domingo por la noche. Debemos estar preparados. — Estoy harta— le dijo Adela a Jesús. — No es eso. — Nada… que antes de que Verónica muriese la deseé y… — ¿Y qué hicisteis el amor? — Sí— admitió Pedro. casi… — miradas de asombro quedaron espectantes — Esta mañana fui a misa y luego me he confesado. estoy arrepentido.— calmó Chema. hasta los amigotes de Paco. Los otros se quedaron un rato más. Primero haces una misa negra y ahora vas y te vuelves un beato. Tenía más miedo que ninguno.— suspiró Jesús— Eso no es bueno. escuchando cada una de las palabras. — ¿Qué tal te encuentras?— preguntaron uno detrás de otro — Bien. claro que no! No os nombré a vosotros. Jesús y Paco quedaron enfrentados. Dejaron el tema. Era detestable. Todos brindaron alegremente y dieron un trago. Hipócritas. Todos se rieron. no y no! Tío. en el Paseo. apartó el brazo de Paco de un golpe y se interpuso entre ambos.— La gente no para de hablar de lo de Verónica. — ¿Qué has hecho qué?— a Jesús pareció enfadarle mucho aquello — Necesitaba desahogarme… quería salvar mi alma. Y era cierto. Éste se lo tomo bastante mal y agarró la camiseta de Chema. Los compañeron de Paco (los que no se habían ido ya a la discoteca) lo calmaron para que la cosa no llegase a las manos. — Pareces encontrarte muy bien ¿has ido al psiquiatra?— bromeó Pentium — Bueno. no. ni a Verónica ni a sus amigas. Chema vio durante aquella noche cómo toda clase de chicos le daba una y otra vez el pésame a Pedro y a las amigas de Verónica. — Anda. Cuando el ambiente era totalmente distendido. tuvo que aparecer otra vez Paco. lo que haya dicho es secreto de confesión. Verónica se metió en esto a saco. cosa que no le molestó en absoluto. se le veía en la cara. ¿No le habrás hablado de la misa negra ni del espiritismo? — ¡No. eso es traición. Desde la muerte de Verónica no superó las dos horas seguidas ninguna noche. Paco se marchó. ¿Sabes la cantidad de tonterías que dicen de su muerte? Jesús la abrazó y caminaron un rato. no. nada bueno… ahora él va a estar furioso contigo. Ahora. Chema se puso de pie alerta de una pelea en potencia. Volvieron a guardar un silencio sepulcral. — ¿Y qué me dices de tu peso?— Chema salió en defensa de su amigo— ¿Qué son?¿Veinticinco kilos por cuerno?— aquello fue el match point. venga. Al final era cierta una cosa: Virginia. Adela estaba con ellos. Jesús María se levantó al instante. que por fin ha salido a la calle. pero todo fuese por el maldito juego de quedar bien delante de la gente.— dijo Jesús en un intento de mitigar la tensión generada— Un brindis por Pedro. — ¡No. — Vamos. el antiguo novio de Adela. — De todas formas.— era verdad: las miradas de casi todas las mesas se centraban en ellos. ¿no? Los cuatro echaron a reír para humillación de Paco. Parecía alguien nuevo. y eso se notaba. Al fin y al cabo ¿qué querría un demonio de la categoría de Arimán (una antigua divinidad) de ella? No habían vuelto a ver a Pedro desde esa mañana de Jueves. Tomaron algo en la terraza de un bar y charlaron. — ¿Qué. Había dormido poco debido a las pesadillas. mira: los satánicos. No se trataba de una respuesta metódica para quitarse a la gente de encima. bien…— repetía él cada vez. — Venga. Lo necesitaba. la primera víctima.— un agudo comentario propio de él. La mitad de esos muchachos no conocían ni a Pedro. que estaba delante de sus amigotes. el gol de oro. Paco?— preguntó Pentium— Esta feria viene José Tomás a torearte un rato. — Dime qué coño le has contado al cura. Soltó un nuevo comentario a propósito del peso de Pentium.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. caballeros. Hubo un prolongado duelo de miradas. era aleatoria. — Eso aquí no existe: lo que haya dicho éste lo sabran las cuatro viejas de siempre a estas horas y mañana se habrá enterado tó Dios antes de las doce. pero todo lo bueno dura poco.

más bien de otoño que de verano. con la otra mano desgarró su camiseta. tenemos que hacer un ritual de invocación. Confesarte ha sido como revelar información al enemigo. Además. pero veía a la perfección. Veía las casas en tonos azules apagados. Chasqueó la lengua ligeramente varias veces. Continuó sintiendo la presencia de miles de miradas. pero esta vez sintió más miedo. Cerró los ojos y sacudió la cabeza: tenía sueño de verdad. Arimán. en señal de negación. —¡No!¡No!¡¿Qué vas a hacer?! 66 . Jesús continuó: — Escucha. Mejor esperemos un par de semanas. — Está bien. Volvió a abrir los ojos para ver el camino. sino una auténtica misa negra. Al instante dio media vuelta y corrió en dirección contraria. — ¿Estás tranquilo ahora que te has confesado?— preguntó — ¿Qué es lo que quieres? — Nos has decepcionado. Pacheco — Vuelves a ser tú. tal vez Arimán haga que ocurran muchas más cosas. ¿Por qué Arimán le perseguía ahora? ¿Y qué hacía pronunciando esa frase en latín? Arimán le señaló con un dedo y luego lo movió a izquierda y derecha. Aquello no era Madrid. Dibujó a continuación un pentagrama sobe la cruz. la gente vigilaba. Parecía disgustado con algo. sólo Satán puede decírnosla. Adela permaneció callada. — Pero no te preocupes. Antes de que Pedro pudiese hacer o pensar nada. oyó unos pasos apagados.Alfredo M. han pasado muchas cosas desde que empezamos estos juegos. pero el espíritu que invocamos no sabía cuál. Vestía ropas oscuras. El trazo de su uña producía un ruido de metal semifundido en contacto con el agua. Entonces. en el pobre chico que estaba enamorado de Verónica. Adela miró interrogante — Arimán tiene aquí alguna misión. La iluminación era escasa. Con el dedo índice. Y en efecto. — Ego te absolvo tui pecati…— decía una voz Entonces. como si Pedro hubiese hecho algo malo. — ¿Cuándo invocásteis un espíritu? — El viernes. Pedro apretó los dientes. Mientras bostezaba. Pero piensa que si no continuamos con “estos juegos”. dibujó una cruz invertida en el lado derecho de su pecho. — Mmmm… no estoy segura. Pedro volvía a su casa por la solitaria calle. y a los chivatos se les ejecuta de inmediato por traición. Según él. estás contra nosotros. o simplemente. Pero… de repente lo encontró justo ante él. afróntalo. o algo mal. con la conciencia tranquila. Alguien detrás de una cortina no podía ser visto desde la calle. — He estado bastante preocupada con este asunto. una mano rápida le agarró por el cuello. Ningún ratero le asaltaría ni nada por el estilo. Eres un chivato. — ¿Contra quiénes?— Pedro no entendía muy bien. pero sí podía observar con precisión los acontecimientos de afuera. sin relieve. una reunión de bestias que estaban pendientes de sus actos. más que las uñas normales. Creía ver cientos de ojos rojos tras los cristales y las cortinas. traicionado. hicimos una ouija. Pedro observó unas uñas largas y negras. Pedro vio a alguien aproximarse hacia el desde la distancia. Yo no te voy a matar. de metal semifundido en contacto con la carne. pero no había ningún problema. y todavía está muy reciente la muerte de Verónica. El contacto de la uña con la carne le produjo la sensación de estar quemándose. — Conmigo como altar ¿verdad? — No. no es necesario. acercó los dedos índice y corazón a los ojos de Pedro. Si no estás con nosotros. que era lo que Pedro sentía. ¿Y las luces? Todo estaba apagado: farolas y ventanas. A través de las rendijas de las persianas se veían las luces de los salones y los dormitorios. Arimán hizó un gesto de aprobación. Cada vez que pienso que ese demonio anda tras de mí… — En lugar de huir del problema. sintió como si miles de miradas estuviesen puestas en él. Arimán. la cruz le quedó marcado como si se la hubiesen prendido con acero al rojo. y aguantó estoicamente el dolor. No una sesión de espiritismo. Una vez hecho el círculo y la estrella. — Pues contra mí y contra el resto del infierno. cuando vino Chema. Y tú ahora mismo estás contra nosotros. entornó los ojos. Prescindiremos de él. Cuando llegase a su casa tomaría algo y dormiría por fin de un tirón. Nada alumbraba el camino. de aspecto bastante sólido. Creía ver varios pares de ojos apiñados por escrudiñar tras cada ventana.

Cuando estés desesperado será demasiado tarde. Guió la daga con pulso firme hasta apoyarla justo delante del corazón. y acaba con tu dolor. no así su aliento— El resto de tu vida estará sumido en la oscuridad para siempre. La idea de vivir ciego le espantaba. ¡Cielo santo! Sin poder ver. sólo vio oscuridad y sangre. Prefiero ver cómo la tuya se convierte en un infierno. Mientras Pedro expulsaba su último aliento. Arimán susurró a su oído: — A los ojos de Dios tu alma está condenada. El miedo le paralizaba. comprobó con asombro que Arimán le entregaba un puñal. Pedro sollozó tembloroso. Te has dejado tentar por el mal. Pedro escuchó horrorizado las palabras antes de derrumbarse inerte en el suelo. Sus pupilas se quemaban. Pedro. Después. Pedro estaba totalmente desorientado respecto a la posición de Arimán— te golpearé la espalda dolorosamente hasta dejarte paralítico. — Entonces…— la voz se alternaba en ambos oídos.— el chico notaba la voz cerca de su oído derecho. El arma se deslizó entre dos costillas y alcanzó el corazón. Arimán situó la punta de las uñas en la coyuntura de los párpados. No sabía qué hacer ni qué le esperaba. Se agitó intentando liberarse. pero tarde o temprano habría terminado y después te aguardaría el cielo seguro.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. — ¡No puedo ver!¡Auxilio!¡No puedo ver!— se desgañitó. te has quitado lo único que tiene derecho a arrancarte Dios: la vida. y sobre todo. Pedro cayó arrodillado al suelo y se llevó las manos a los ojos. 67 . pero aún más la condena que le tenía reservada Arimán. y tu vida será una pesadilla larga y agonizante. pero no la clavó. — ¡No! No pienso hacerlo. Sintió que Arimán le cogía una mano. Las lágrimas arrastraron la sangre de los ojos y sus mejillas se tiñeron de rojo. y los ojos comenzaron a sangrar. bajaré a verte… y te torturaré hasta el ocaso de los tiempos. al hacerme caso. gritando de desesperación. Después empujó el puñal contra su pecho. Pedro sufrió la torura de perder la vista con un método tan brutal. Pedro agarró con ambas manos la muñeca de Arimán en vano intento de apartar el brazo de su trayectoria. y postrado en una cama el resto de su vida… ¿cómo comunicarse?¿cómo podría aguantar aquello? Se acercó al pecho tembloroso el cuchillo. empujó con lentitud. pero no lo consiguió. Cuando vio los dedos casi tocando sus ojos. ¿Dónde estaban todas esas miradas que presentía al volver a su casa? ¿Es que nadie veía la escena? Estaba desesperado. — Estás ciego. incapaz de hacer nada por ti mismo. y si ni aún te quitas la vida. Después será demasiado tarde. cuando termine mis propósitos. oír ni hablar. has pecado de soberbia por preferir la muerte a una vida de adversidades. te dejaré tetraplégico. Mátate ahora mismo. ciego y postrado en una cama.— sonrió con malicia— Puede que tu vida hubiera sido un infierno. porque serás una carga inútil. Sintió el calor de la mano de Arimán al cogerle de nuevo sus manos. Cuando pudo abrirlos. Arimán soltó a su pelele. ¡Y si es necesario— la sibilante voz de Arimán aumentó el volumen— te dejaré sordo y mudo! Pero no te quitaré la vida. Mátate ahora que puedes usar los brazos. los cerró con fuerza. Entonces. Ahora te espera la eternidad en los Avernos. Pedro supo que hablaba en serio.

Alfredo M. Pacheco 68 .

y dejamos que el medio pueblo que no ha ido al entierro nos dé el pésame. Mentía. junto con Adela. Debía odiarle pero no podía. Dio media vuelta y se internó de nuevo entre los setos. la mañana siguiente. Mi intención no era matarle ni mucho menos. la noche anterior se le había visto absolutamente recuperado. según parecía. No somos nadie. Adela contempló entre fascinada y asustada los ojos de Arimán. Veía la estación de autobuses. — Ese rímel realza tus ojos. y los zapatos por unas playeras. se clavó el mismo cuchillo que había puesto al rojo para causarse las mismas heridas en el corazón. pues. Sus tres amigos. comentamos esto. Claro que Pedro demostró una gran dosis de sensatez: la represalia… aún incluía un par de cosillas más. en el pecho. Resultaba curioso. — Tú le has matado.— Ahí he de admitir un mea culpa. — Aunque sea. Se acercó a ella y se miraron a los ojos muy de cerca. la mirada fría. y su conciencia tranquila… o casi: no había relatado al cura las sesiones de espiritismo ni la misa negra que hizo con deseos de lujuria. acudieron al funeral. No solía ir maquillada. Chema tenía razón. pues lo usual era que la chica siempre era la que tarda más en arreglarse. Hablamos un rato. — ¿Qué es lo que quieres?— preguntó nerviosa. Su alma estaba en paz. — Adela. Los chicos sabían que por la mañana se había confesado. Alguien o algo le había matado. Con todo. — ¡Pues me da igual!— replicó— Además. con los ojos quemados y unas marcas. Eso es todo. Yo sólo le hice una visita para darle una regañina por haber confesado sus secretos al… bando contrario. Mientras esperaba. simplemente cambió el vestido por unos vaqueros y una camiseta. — ¿Vamos a salir esta noche?— preguntó Pentium.— y añadió— Mi más sentido pésame. el seguía hablando con cortesía igual que un gentleman inglés. — ¿Y tuvo que quemarse los ojos primero? — Tch. ausente. o le había obligado a matarse.— chasqueó la lengua con cara de circustancias.— sonrió con algo de malicia. hechas también a fuego. Eran poco más de las nueve. ¿Cómo se atrevía? Había matado a su amiga Verónica y obligado a Pedro a suicidarse. — Quiero ser el primero en darte el pésame. — ¡Oh! Eso no es cierto. Volvieron andando del cementerio. no nos vamos a ir de juerga ni emborracharnos. Era ilógico que se hubiese quitado la vida. No derramaron ni una lágrima. En cambio. Miró a la espera de que apareciese Chema a lo lejos. anochecía y el cielo se divisaba una delgada C invertida de plata. Mantuvieron en todo momento la entereza. Se adentró entre los arbustos para salir cerca de la carretera. — Nos van a poner a parir— anunció Adela.— Ha sido una tragedia. Y acordaron verse en los bancos de la fuente en unos veinte o treinta minutos. No creas que disfruto con lo que he tenido que hacer.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. la madre de Pedro le había encontrado muerto en su habitación. Fue enterrado ese mismo lunes a las ocho de la tarde en tierra no consagrada (no lo permitieron debido a que había cometido pecado mortal al suicidarse y a las connotaciones satánicas de su muerte). Se dejó la escasa sombra de ojos y el rímel que había llevado para el funeral. porque tiene tela.— dijo alguien a su espalda. y menos tratándose de un lunes. No creerías que iba a soltarle un sermón. Después de eso. descargado de toda culpa. maquillarse… En su caso. Mentía como un bellaco. Y entonces se A 69 . Fue él el que se suicidó. No he venido para hacerte daño. Quería amarle pero no debía. Giró sobresaltada y se encontró a Arimán. Y ese alguien o algo tenía nombre propio: Arimán. Pero no podía odiarle. era parte de la regañina. Preocuparse por aquello era ridículo con los sucesos que habían ocurrido ese verano. Capítulo Xº: Un Buen Escarmiento.— dijo él con sobriedad. No era normal en ella. Murió por hemorragia interna a los pocos segundos. Adela había llegado la primera. el pensamiento más allá de aquella situación. Se fueron cada uno a su casa a ponerse ropa más cómoda (se habían arreglado para el entierro). caminaba distraidamente de un lado a otro. La gente podría pensar… Qué más daba lo que pensase la gente. y ahora pensaba que debía haberse desmaquillado antes de salir. Verás. Era totalmente inconcebible. La versión oficial de la razón de su suicidio apuntaban al dolor por la pérdida reciente de Verónica. estamos un rato en el paseo…— sugirió Chema. rebosante de humor negro. Él venía por esa parte.

— ¿Qué coño te ha pasado?— preguntó Jesús. Lo prepararemos todo con calma. ya me lo ha dicho. — ¿Quieres que te lo cuente? Pentium salía de su casa. La Glorieta era un parque ajardinado cuyos limites se delimitaban concisamente mediante verjas. y ahora Pedro ha muerto. — Sí. pensó ella. lo he estado pensando y creo que deberíamos hacer… una misa negra. sólo que voy a comprar una pistola y a vaciar el cargador en la puta cabeza de Paco. Jesús María había hecho una excepción y se había puesto una camisa negra lisa para el funeral. Llevo aquí unos cinco minutos y nada. A la entrada del Paseo.— bromeó. No sé… la muerte de Virginia. Había que zigzaguear por las callejuelas hasta salir a la Calle Santo Tomás. Siempre tan inoportuno. parece que se retrasa.— guardó unos instantes de silencio. Es a ti a quien quiere y no queremos que te haga nada malo. tienes razón. ¿No ha venido Pentium? — No. que daba a la Ronda de la Glorieta. — Es mi sino. — Mala señal: cuando Pentium viene tarde es que se acaba el mundo. Adela asintió resignada. se toparon con él. La voz de Jesús María la devolvió a la realidad.— dijo ella distraida. Aunque no era la primera vez que engañaba a un novio suyo. sus dos mejores amigos (o sus más fieles seguidores). De repente. igual que las gafas. Estaba vivo. pero su aspecto no era muy saludable Tenía desgarrones en las mangas de la camiseta. — Ahá. había que ir a buscarle. Le pasó por la cabeza que el cielo le deparaba un terrible castigo divino por aquella sacrílega infidelidad. Pero también recordaba haber estado hasta ese instante con Arimán. Reflexionó y recordó haber vuelto cuando no vio a Chema llegar. Tenemos que hacerlo. y otra trasera. Arimán no me va a hacer daño. Verónica.Alfredo M. — ¿Te ha pegado? ¿Cómo coño ha sido?— insistió Jesús. Se pusieron en pie. Engañó a Paco cuando se enrolló con el propio Jesús. Había dos puertas: la principal. Y le engañó un poco a Jesús cuando Arimán le besó la primera vez. Por todos nosotros. —Hola. como si se tratasen de una banda de rateros gitanos que sorprendiesen a un pobre transeúnte de las calles de Madrid. Pero será mejor que procuremos que sea pronto. supongo que tienes razón. apenas cinco minutos después de haber vuelto del funeral. La aplazamos por lo de Verónica. Ambas se habrían supuestamente de ocho de la mañana a once de la noche. Ella se encontraba sentada en el banco. Jesús. de la puerta trasera surgieron Paco y su prole. — ¿No ha venido nadie?— preguntó.— miró apesadumbrada a Jesús— Yo seré una de las participantes ¿no? Quiero decir. Adela se sintió culpable.— Oye. Pacheco besaron. Pedro… — Sí. Las rodilleras de los vaqueros estaban rotas y dejaban entrever unas rodillas arañadas y con algo de sangre. Jesús. paralela a la Calle Mayor. Ahora volvía a vestir sus camisetas heavy habituales. 70 . Dejemos que se enfríen un poco las cosas. tal vez rota. No se sabe lo que nos puede pasar— se acercó a ella y la besó. Traía el pelo aún algo mojado. Alguien forzó un carraspeo. y se dieron su habitual beso de presentación. — No. en el camino de tierra flanqueado por los setos… habían pasado las dos cosas. Necesitamos saber cuanto antes qué se propone Arimán. que se encontraba en la calle por la que pasaba. La nariz estaba hinchada. Se dirigieron hacia su casa. Parecía que acababa de ducharse. — No. como si no se decidiese a decirle algo. — Nada. o también se podía atajar por la Calle Carros y salir a la Calle Almenas. Pues bien. En la ceja derecha se apreciaba un corte como guinda para el chichón que allí se formaba. Y entonces sucedió. se dio cuenta de lo que acababa de decir.— bufó resoplando Pentium. por llamarla de algún modo. que no tengo que hacer de altar. Estaba engañando a su novio. ¿Y si Pentium estaba en grave peligro? No podían esperar más. frente a la fuente. En aquella ocasión había dos chicos acompañando al ex-novio de Adela. — Hombre. que desembocaba en Santo Domingo. Intentar establecer la ruta más directa hacia el paseo era inútil. — Si quieres que te diga la verdad. no creo que hacer un ritual sea lo mejor en estos momentos. por supuesto que no. Chema. Avanzó descuidado sin pensar qué camino tomaría. Y sobre todo por ti. con el fin de encontrárselo en el camino. cerca de la Plaza Mayor. — Adela.

de Pedro tenemos que hablar cuando salga éste— señaló a Pentium con el pulgar— de urgencias. y lo empujó hacia un banco de piedra. asiendo esta vez la carne y no el tejido. Un certero puñetazo se estrelló contra la nariz de Pentium. Por cierto. respiró entre dientes. qué hacemos contigo? — Vamos a llevarle al Centro de Salud— ordenó Adela. Quería que aquello acabase. pasa. HIJO DE PUTA. — Lo siento. Pentium no mantuvo el equilibrio. Se maldijo por ello. — Sí…— coincidió Jesús. Se desplazó lateralmente. cuesta arriba. al ser lanzado en posición encorvda. Pentium se quejaba de dolor a cada golpe. Los chicos cambiaron la posición y le sujetaron por los hombros. y al ver que una anciana le observaba con descaro. gordo de mierda!— se desahogaba Paco. quejándose de dolor. — Eres un mierdoso. SATÁN LE DARÁ POR CULO A TU ALMA. — A saber qué coño estarán diciendo. Creerán que somos unos sectarios.— comentó Chema en voz alta. Era muy divertido ver caerse con torpeza a un gordo. Le dolía todo el cuerpo. Esta vez resbaló por la arena y se desgarró las rodillas de los pantalones. HIJO DE PUTAAAA… — ¿Por qué coño has venido aquí? Haber vuelto a tu casa. Al poco rato. que ya hemos llegado. Paco le recibió y soportó la carga girando sobre sí mismo y aprovechando así la fuerza de su atacante. manchándose la camiseta. joder! Tanto comentario de lo satánico y tanta polla. Y CUANDO ESTÉS EN EL INFIERNO. — No sé… supongo que si no venía. puto gordo seboso. los dos chicos lo sujetaron por los brazos mientras Paco propinaba una serie de golpes. en vista de lo que había ocurrido entre Pedro y Verónica. El apéndice comenzó a sangrar escandalosamente. Algunas de las personas con las que se cruzaron les miraban y después murmuraban algo. Cogió sus gafas y las estrelló contra el suelo arenoso. ¿Y ahora. TE COGERÉ Y TE MATARÉ YO MISMO. Pentium volvió a desplomarse y rodó con las manos en la zona afectada. señora. al lado de la estación de autobuses. Allí. Agarraron a Pentium y le hicieron entrar a empellones al parque. Pentium no podía más. como un marica. ¡Si es que estoy hasta los huevos. sí? Soltadle.— dijo Chema. — Para que vuelvas a reirte. Caminaron lentamente. pero le dolían las rodillas y los codos. para después romperlas de un pisotón.— ironizó Pentium— Seguro que es por lo de la muerte de Pedro. Lo último que deseaba que viese aquel cabrón era que lloraba como una nena.— Tienes que esperar a cogerme solo y me tienen que sujetar tus dos amigotes para que puedas pegarme… — ¿Ah. y volvió a caerse. pero Chema en seguida le encaró que la gracia había sido excesiva. En el intento. Estaba vencido. El cuello de Pentium había quedado en el costado derecho de Paco y éste lo había agarrado con los antebrazos. La mujer se santiguó y siguió su camino más deprisa. — ¡Esto por reirte de mí. Les divertía cómo una mole de grasa perdía la coordinación y acababa en el suelo. cargado de furia. pero la jugada le salió mal. 71 . dejándole allí tirado. Sintió que el dolor le inundaba la cara. vete a saber. Pentium trastabilló y se golpeó la tibia dolorosamente. Se abalanzó a por Paco.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Escupió desde arriba y la saliva empapó la mejilla de Pentium. — Y tú encima con estas pintas— añadió Jesús María. de un polvo nacimos y a polvos moriremos. Golpeó con sus puños grandes la cara del chico. Anda. Intentó volver a levantarse. Cayó hacia delante aparatosamente y se precipitó contra el suelo. — Pues anda que tú… — ¿Os habéis fijado que nadie nos da el pésame?— apuntó Adela. Suelto de sus cadenas humanas. Los chicos lo levantaron y lo volvieron a empujar hacia Paco. dejó escapar unas lágrimas. ¿sabes?— dijo Pentium. Los chicos se rieron. — Nos dirán de todo menos “bonito”. — TE VOY A MATAR. Aquello no era ninguna película. expulsando sangre negruzca y algo de moco. le dijo— No somos nadie. Pentium comenzó a despotricar iracundo. Se fueron sin más. Paco le dio una patada en el costado. la camiseta se desgarró. Pentium resopló. os preocuparíais… pensaríais que… — Entiendo. En las películas el héroe aguantaba los golpes estoicamente y guardaba sus quejidos para las escenas en que la chica curaba las heridas. obligando a hacer lo mismo a Pentium para no caer. Impotente. Se debatió furioso y forcejeó intentando zafarse de los chicos que le inmovilizaban. cargando su peso como en un placaje de rugby.

a cesa hora la noche estaba en su cénit para él. Al final de la mañana. los vampiros de fin de semana que se alimentaban de alcohol en lugar de sangre y permanecían despiertos. así como algunos médicos que aseguraban haber atendido a Paco cuando ingresó en urgencias mientras ellos permanecían de guardia. ¿Y ahora quién se ha muerto? pensó Chema. lo encontraron allí.Alfredo M. Y si estaba tan borracho. y con el golpe se le agujereó el depósito. boquiabierto (en el sentido más literal de la palabra). tres mil pesetas de gasolina derramadas por el asfalto antes de poder ser quemadas. Caminó distraído bajo el sol aplastante y se acercó a la iglesia. y una enorme factura del taller. y después sólo quedaban los cinco días de feria. según aseguraban algunos pocos. — R. al siguiente se celebraba ya la Romería en el santuario de la patrona. Y así se llegó a la especulación de que Paco pudo sufrir un ataque por parte de estos animales. Los perros. encontró terriblemente sospechoso aquel incidente apenas una semana después de la pelea que Paco tuvo con Pentium. pero no hubo ninguna discusión. Paco tuvo que 72 . Se cruzaron con Paco en contadas ocasiones. se había derrumbado de camino a su casa. Alrededor había gente joven. no habría ido solo a su casa.— fue la reacción de Chema— Ayer le vimos y no iba ciego. En la pared. Era sábado día ocho. los que se retiraban debido al cansancio… Paco había fracasado aquella vez: no tenía ni una peseta más. mientras volvía en motocicleta desde el cercano pueblo de Montiel (al que había ido a ver a un amigo). — ¿Y de qué ha muerto?— preguntó Pentium — Yo qué sé. — ¿Qué pasa. En mitad de la noche. Por lo demás. mientras fracasaban los que no podían aguantar el beber más. cerca del pórtico. Normalmente. — Paco. El jueves. los rumores apuntaban a que Paco había muerto por insuficiencia cardíaca debido a una ingesta masiva de alcohol. multitud de pequeños golpes y moratones. Las noches se animaban por momentos. se había pinchado el neumático trasero (no sabía muy bien con qué).— La esquela continuaba anunciando la hora del funeral y el resto de cosas pertinentes. rondaron también por las calles del pueblo.— respondió él mecánicamente. La noche ejercía esa particular selección natural. Cuando llegaron Pentium y Jesús María. verdad? Paco regresaba terriblemente molesto a su casa la noche del viernes. En pocas palabras. Pero ¿y si había algo de cierto? — Pentium… ¿no habréis hecho nada raro esta semana. El verano iba a llegar a su apogeo. y sin amigos. una cuartilla anunciaba cada día los fallecimientos y funerales. hasta transgredir el límite del amanecer. Parecía que nadie había llegado. La moto sufrió varios desperfectos aparte del carburador: la chapa estaba repleta de abolladuras. Los otros dos chicos abrieron los ojos y miraron la esquela expuesta. Los niñatos se había ido a acostar ya y permanecían sólo los mejores. había sufrido un coma etílico. sin incidentes especiales. Pacheco El siguiente fin de semana parecía estar más animado. se decía Chema mientras llegaba a la Plaza Mayor. Se acercó curioso y consultó la cuartilla enmarcada en negro. atónito. por su parte. La familia desmintió rápidamente la noticia. y Paco siempre sobrevivía. Chema llegó por fin a la plaza y miró en derredor en busca de sus amigos. que traería a muchos equipos de los alrededores. La reputación de los chicos volvía a ponerse en entredicho: primero lo de Pedro y ahora Paco. y éstos a sus mejores jugadores. ROGAD A DIOS EN CARIDAD POR EL ALMA DE Francisco Pérez Bravo que falleció anoche a las cinco y media de la magrugada. que estaba casi lleno. — Y una mierda. Eran alrededor de las cuatro y media. algunos perros de caza habían escapado de sus fincas y cortijos.P. al margen de la causa de la muerte. Al parecer. y sin reaccionar.I. El verano pasaría pronto… en circustancias normales. los que se quedaban sin dinero. Se habían encontrado algunos indicios que apuntaban a la presencia de perros merodeando por los alrededores del pueblo durante la noche del viernes. celebrando una fiesta no convocada. Chema. El próximo fin de semana se celebraría un maratón de fútbol sala. Cada vez había más gente de vacaciones. la ayuda médica no pudo llegar a tiempo. Fue un milagro que la moto no explotase. el carburador falló en pleno viaje y él sufrió una aparatosa pero inocua caída. Pero otro rumor se extendió bajo el primero y arraigó en un selecto círculo socioeconómico formado por personas de edad media viculadas al mundo agrícola. Chema? ¿Se ha muerto alguien?— preguntó Jesús María. Según parecía. y el corazón se le paró. Chema y sus amigos habían pasado una noche distraida.

— Cancerbero. Parecía que la bebida le había afectado más de lo que creía. igual que lo hubiera hecho un gato. una sucesión de coincidencias. y el chaval en cuestión quedó apuntado en la lista negra particular de Paco. divirtiéndose con sus amigotes satánicos. Y encima. El viernes no pudo lucir la moto delante de las chicas. Bastardo… Cuando se fue. para espantarle. ¡Maldita sea. Sus amigos encontraron este comportamiento muy extraño en él. en definitiva. De pronto se escuchó una autoritaria voz. un collar en torno al cuello salpicado de esas características púas. Cancerbero dio media vuelta y corrió alegre junto a su amo. y así conseguir a un tiempro que ésta le afectase más. Bebió cuanto pudo con su menguada paga. Casi dos accidentes en dos días consecutivos. con la lengua asomando por entre los dientes y dejando caer algo de saliva. Un mierda de su calaña no podía responder tan insolentemente como lo hacía Pentium. Tenía que haberle dado esa paliza hacía mucho tiempo. Ahí estaba. enseñando unos enormes y afilados dientes. Paco no vio que llevase collar. Peores borracheras había cogido. él seguía ahí. También estuvo el incidente de aquella misma mañana del viernes: un coche derrapó en una curva en el camino hacia el santuario de la patrona y se salió de la estrecha calzada. atisbó a ver una relación entre ese hecho y su racha de mala suerte. era sólo una racha de mala suerte. y por eso su capital para la noche del viernes fue tan escaso. El animal dio un respingo y huyó a toda velocidad. No podía permitir perder tanto prestigio ante el gordo ése. No estaba mal. El perro permaneció frente a él. y les extrañó aún más que se marchase tan pronto. hasta que no le quedó ni una peseta. mientras ellos se quedaron disfrutando del resto de la noche. Estaba en tensión. Mientras andaba por la curva que describía la carretera que iba del paseo al centro de salud y al pabellón municipal. la calle del Gato. emitiendo un lastimero y agudo gemido de dolor. y como colofón. Encontró una explicación factible a aquello. amenazando.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Había perdido un futuro “ligue de verano” a manos de un guaperas valenciano. se iba a casa antes que esa rata de biblioteca. una hamburguesa. Paco se paró y lo miró fijamente. Se encontró un par de veces con ese chico grueso al que tanto odiaba. y palmeó un par de veces en el muslo. un perro pequeño le salió al encuentro. invertir gran parte de sus ahorros para abonar esa factura. no podía regocijarse en su victoria final por todo lo que había pasado durante esos días… … Y por un momento. que apenas si había salido durante todo el curso! Eso le hacía sentir muy molesto. — Cago en Dios…— murmuró para sí— Se me va a poner gamba a mí un puto perro. Paco corrió de nuevo hacia el perro y dio un fuerte pisotón al lado de éste. como si hubiese sido él el que le propinó la paliza a Paco. escuchó tras él un gruñido amenazante. Permaneció así. 73 . Le miraba de forma extraña. debía de tratarse de algún perro callejero. Los ojos. Mantenía la cabeza baja. El cánido salió despedido. incordiando.— llamó. con gafas nuevas de metal que no dejaban de hacerle parecer un cuatro ojos. desafiaban la propia mirada de Paco de una forma tan humana que le asustaba. No parecía el mismo perro. pero no tenía dinero suficiente para pillar una buena cogorza. el muchacho levantó el antebrazo para cubrirla. El animal retozó en torno a él. acompañado de un grito. Supuso que se reía por dentro del accidente que había sufrido. sobre todo después de la pelea con aquel gordo… pero Paco era un chico con una mente demasiado simple para establecer esa relación. Giró en redondo y se encontró con un enorme doberman. quien le acarició la cabeza. y nada más. Instintivamente. gruñéndole… y entonces el chico dio un paso y le propinó una certera patada en el hocico. La bebida era una buena piscina a la que arrojarse. Tras pasar algunos cruces. Continuó caminando sin darle mucha importancia. Bajó la continua pendiente. abandonado y sin amo. Se sentía algo mal. El doberman podía lanzarse a por su garganta en cualquier momento. Intentó olvidar lo ocurrido durante los últimos días. ese microchip seboso ¿cómo era el estúpido mote que en realidad tenía? era un nombre relacionado con la informática que nunca conseguía aprenderse. inyectados en sangre. Eso lo enfureció bastante. Le tenía ganas desde principios de curso. eso podía asegurarlo. Paco vio detrás de Cancerbero a un hombre de perfil. un par de pinchos morunos… Pero suprimió esos caprichos y se tragó su hambre en pos de poder consumir más bebida. La Muerte parecía hacer silbar el aire con su guadaña a escasos centímetros de Paco. La semana había estado francamente gafada para el chico. encrispado. rodando sobre sí mismo. Supusieron que se debía a esa racha de mala suerte y le dejaron ir solo. siempre comía algo en los chiringuitos durante las noches de fin de semana: un bocadillo. intentó reconfortarse con la idea de que el lunes le había dado su merecido. cuando fue al revés. ladrando. Permanecía de brazos cruzados y con la mirada baja. Generalmente. Paco retrocedió intimidado. Justo cuando se dispuso a continuar su camino. y el perro levantó las orejas y se irguió sobre sus cuatro patas. Para él. sonriente. Retozó en torno al hombre. Más bien su silueta. La carretera se bifurcaba después de la curva en dos calles. igual que lo estuviese el pequeño unos instantes atrás. — Ven aquí— añadió. jadeando. Tomó el camino izquierdo. Pasó muy cerca de la bicicleta de Paco.

Sabía que se lo merecía. amenazante— Oiga. ligeramente peinado hacia arriba. aunque demasiado tarde. Gritó pidiendo auxilio y suplicó al joven que apartase a Cancerbero de él. el que parecía el macho alfa. Volvió a caer de espaldas al suelo. Aquello era una venganza. demasiado despiadados. no eres un cazador. Los cazadores decidieron dejar de jugar y se lanzaron a por él. Si ésta da muestras de insurrección. El fantasma del miedo continuaba ahogando el ánimo de Paco. Pacheco — La próxima vez que su perro me amenace le voy a pisar la puta cabeza— dijo Paco airado. el doberman se abalanzó sobre Paco y lo derrivó. Paco miró cara a cara el rostro joven de aquel chico. Comenzó a llorar arrepentido. Avanzó ascendiendo la pendiente. No entendía muy bien por qué el joven establecía aquella relación entre él. El corazón dio síntomas de estar cansado. No se puede ir por la calle pegando a la gente sólo porque te deje en ridículo delante de tus amigos. la presión volvió a aflojarse. Se detuvo.— continuó— ahora estás solo. El amo de Cancerbero se acercó a Paco. La calle se había quedado totalmente oscura ¿por qué? Fuera lo que fuese. con el pelo revuelto. insolente. y las respuesta fue de todas partes. Otros dos lobos le cortaron la retirada. Su dueño también había desaparecido. Los dientes se clavaron en músculos y tendones. Te has convertido en una miserable sabandija que se vale de la unión para obtener la fuerza. En respuesta. ¿qué me va a pasar? pensó Paco. Aquel joven sabía lo de la pelea con Pentium. un escarmiento. — ¿Cómo sabe que…?— Cancerbero volvió a apretar las mandíbulas y Paco no pudo terminar la pregunta. — ¿Decías algo? — No. Dos ejemplares fuertes y robustos le salieron al encuentro. tch…— chasqueó el joven en señal de desaprobación— Eres un bronquista. Con una zarpa arañó divertido la cara de Paco. sino que lo había sido todo lo que le había sucedido durante la semana. y también más listos. Comprueba con tu propia experiencia cómo debe actuar un depredador… Lástima que no puedas encontrarte entre sus filas. La percepción comenzó a fallarle: los aullidos se oían en todas partes y a cualquier distancia. y no sólo eso. por favor. Suplicó patéticamente 74 . Dos de los lobos le apresaron mordiéndole las muñecas. Dios mío. se subió en su pecho y le miró a la cara. y comenzaron a dar vueltas. hay que darle muerte en el acto. Las lágrimas le resbalaron por las sienes. esbozando una burlona sonrisa… de nuevo demasiado humana. La mirada de sus ojos grises le asustó más de lo que estaba. Pero tú… tch. No pueden ser lobos. Cancerbero se adelantó de nuevo. — Yo no lo decía en serio… Sin previo aviso. Intentó discernir de dónde provenían. Cuando éste dejó de intentar gritar y se calmó de nuevo. y le obligaron a dar media vuelta. presa del miedo. y el contacto igualmente cálido de sus jugos salivares. Eran más rápidos que él. el dolor comenzó. pero no quería padecerlo. — ¿No has dicho que si te amenaza otra vez le pisarás la cabeza? Está deseando comprobarlo. Paco sintió el aliento cálido del animal. como la de un dibujo Disney. coja al perro. y Cancerbero colocó sus mandíbulas en torno al cuello de aquél. Paco se esperó lo peor. Paco los escuchó con claridad. Optó por correr y llegar lo antes posible a su casa. ¿Quién sacaba a pasear al perro a aquellas horas? Continuó su camino a casa. pero los animales lo intuían rápidamente y se agrupaban para frenarle los pies. Debía de sacarle un par de años de edad y una cabeza de altura. Se estaban divirtiendo con él. — Un depredador no debe mostrar miedo de su presa. Paco hizo un par de amagos para intentar escaparse. Los lobos formaron un círculo en torno a él. Sólo podía interpretar (más bien intuir) que aquello era una amenaza. Paco por fin lo comprendió todo. Cancerbero se apartó. Pentium y los depredadores y las presas. — Tch. el perro apretó las mandíbulas e impidió la entrada del aire a los pulmones de Paco. y se golpeó dolorosamente la nuca. Se puso en cuclillas al lado de su cabeza. lo tenía totalmente a su merced. Era rubio.Alfredo M. El chico quedó tumbado. jadeante. — Pues bien. la vista se le nublaba. No mereces estar en lo alto. El perro estaba justo encima de Paco. Paco respiraba angustiadamente. presionando levemente. Es justo que te atengas a las consecuencias de tu status. Paco se levantó aprisa y adoptó una posición a la defensiva. son demasiado humanos. Paco. tch… tú dejas que te humille durante todo un curso y luego llamas a un par de amigotes para darle unos azotes. tch. yo… — balbuceó Paco. la sangre brotó. pero cual fue su sorpresa al ver que el amo de Cancerbero estaba justo ante él. como el lo hizo con Pentium el lunes. Pero al llegar al siguiente cruce… allí estaban. Cancerbero esbozó una sonrisa de desdén y se perdió en la oscuridad. lo que iba a ocurrir no podía ser nada bueno. Había lobos. De nuevo una expresión asquerosamente humana. El doberman asomó la cabeza por detrás del hombre. Un tercer lobo. Avanzó un par de pasos… Aullidos. y demostrar quién está en lo alto de la pirámide.

y no era la vida. perdón. Paco había dejado canalizar su rabia hacia él. Sintió la presencia del dueño de Cacerbero. En el fondo era envidia. Pentium era en realidad lo que a el le hubiera gustado ser. Antes de la desaparición definitiva. sino por extraño. Se arrepintió de su odio injustificado hacia Pentium. que abandonase el tedio y la miseria del campo. Parábola divina. Los lobos seguían allí. libre de complejos.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Había muerto. Aún así. castigo sagrado. Comprendía que lo que le iba a ocurrir era algo mucho más grave que la muerte del cuerpo: La muerte del alma. Un dolor como jamás había experimentado. Se le iba algo. Sentía como si el corazón hubiese parado. Y sólo por eso. seguía notando un dolor vago y lejano en las entrañas. Pero entonces el dolor le volvió a invadir. Su fracaso en los estudios había frustrado los sueños de su familia de tener un hijo licenciado. envidia hacia un chico muy inteligente. Ahora sabía que no debía haberlo hecho… Perdió la consciencia. era hora de expiar los pecados antes de abandonar este mundo para afrontar una nueva vida. que trabajase en algún próspero empleo en la ciudad ganando mucho dinero. se escuchó un quejido sobrehumano: era Pedro. Ahora entendía lo que era estar en el lugar del débil. como si los lobos comiesen de su vientre. y no había sido por los lobos ¿o sí? A él no le parecía eso. con su ¿alma? Y seguían comiendo. ¿El alcohol? No estaba seguro. no por brutal. y alegre. o en realidad lo que al padre de Paco le hubiera gustado que fuese. que le observaba disfrutando macabramente de su castigo. Rogó a Dios por una redención. junto con su vida. una última oportunidad para abandonar el tormento. 75 .

Pacheco 76 .Alfredo M.

Se sentía una oveja descarriada. él mismo se sorprendió de lo que podía llegar a imaginar. Ahora entendía un poco mejor aquellas muertes. él…— Pentium no sabía muy bien cómo expresarlo. sosteniendo la mirada a una chica que pasaba ante ellos y los miraba de soslayo. Pedro no sentía esos deseos de lujuria. Se mostraba inseguro de lo que hacía.— dijo Chema— Creo que en parte. Volvieron a sus casas. — Creo que nunca llegó a encajar en esto de la movida satánica.— sugirió Chema— El ambiente empieza a cargarse. el más normal. — ¿Os importaría quedaros un momento?— comentó Jesús María. abrumado… ¿recuerdas cuando nos contó lo que ocurrió?— le preguntó a Jesús María. — Con la coña son ya las once. Nadie parecía estar dispuesto a iniciar el tema. y buscó la redención. No creo que lo que le pudiera haber dicho al cura hubiese sido nada nuevo. fue Verónica quien se acostó con Pedro. Se estaba exaltando. De alguna manera. — Sí. Me duele todo. habernos pedido opinión sobre la idea de confesarse y venderse al cabrón del cura.— continuó Pentium— Cuando hizo la misa negra en solitario. estamos del lado de Arimán. Adela. sólo murmullos. — ¿No estás siendo un poco duro con el pobre chico?— apuntó Adela— No dijo nada sobre nosotros. al Paseo. — Supongo que de algún modo.— fue la respuesta. había tomado la decisión de soltárselo todo al cura. — respiró. — ¡Y la cagó!— terminó Jesús María. — No importa. — Por eso surgió el católico que encerraba en lo más hondo de él— continuó Chema—. Jesús? Jesús permaneció callado. — Nos ha traicionado. sólo que se acostó con Verónica. furiosa. respecto a nosotros. sino un amor bastante platónico. pandilla— anunció Pentium—. — Sí.— dijo Adela fastidiada. C asi tres cuartos de hora tardaron en atender a Pentium en el centro de salud una vez llegaron los chicos. Además. es como si lo que hizo le hiciera sentir culpable… moralmente culpable — enfatizó—. Adela. tienes razón.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. cómo definirlo— tenía miedo. o a Satán. No hubo pésames ni saludos. Habían lavado y desinfectado las heridas del chico.— ¿Vas a irte ya tu casa. Cada vez que uno se separaba. Sus amigas pasaron por delante de ella. Jesús María lleva razón.— Todavía debemos hablar de lo que le ha pasado a Pedro. callados. A nosotros tal vez no. Pentium? — Creo que sí. Salieron del centro y regresaron 77 . por decirlo así.— habló al fin cuando la chica se fue— Hacemos espiritismo.— respondió ella — Todos estamos algo alterados por los sucesos que han pasado. cosieron el corte de la ceja y comprobaron que el tabique de la nariz no estaba fracturado… por muy poco. volvieron a salir. Caminaron un poco más y se sentaron en un banco. Hubo un sepulcral silencio. Y las consecuencias lo traumatizaron aún más. No hubo pésames. ¿No es así.— razonó Chema— Simplemente que no practicaba con frecuencia. — Cálmate. y los cinco aborrecemos a la Iglesia… salvo Pedro. tal vez. Os veré otro día. y ni siquiera que lo consiguió pidiendo favores al Maligno. y sobre todo. — ¿Cómo puedes decir eso?— reaccionó Adela. se despedía con un débil adiós y recibía idéntica respuesta. — admitió Jesús— Siento mi reacción. contarnos cómo se sentía. pero de repente va él y se confiesa. Adela escuchaba atentamente. — Bueno. En segundo lugar. Capítulo XIº: Charlas. ahora sí que me abro. Su educación cristiana le pesaba demasiado.— sentenció sin mostrar rencor o ira. Tras otros veinte minutos. — Él seguía siendo cristiano. supongo que por nosotros… él era. — En primer lugar. pero sí a Arimán. Sabía poco sobre aquel turbio asunto de la misa negra. así que continuó con un tono más sosegado— Creo que debería haber hablado antes con nosotros. Una amiga de la hermana mayor de Pedro. así que tuvo que ser Jesús de nuevo el que hablase. No le vimos en cuatro o cinco días y cuando hablamos. — Hagamos nosotros lo mismo. sobre todo tras la muerte de Verónica. no dijo nada ni falta que le hacía. prefiero que mi madre me vea y le explique lo que ha pasado de verdad antes de que alguna vecina le diga que también estoy muerto.— ¿Veis como nos ha traicionado? No es que haya deseado en ningún momento la muerte de Pedro.

— Tranquilo. que habían pintado una estrella con sangre.— El viernes por la noche varios perros se escaparon de sus fincas y estuvieron rondando por las calles del pueblo.N. — No. al día siguiente de la paliza… Jesús María abrió la puerta. No quiere arriesgarse a salir también derrotado en su terreno. sin acabar peleándose. Eran lo suficientemente adultos como para hablarlo tranquilamente. Si no fuera por los dos que te sujetaban… — ¡No. Y encima. me decía: “Nunca le hará nada..— Todo eso ya lo sé. así que lo de los perros ha colado mejor. De momento. que cambió hacía un par de años cuando se revisó la vista puesto que había adquirido media miopía en cada ojo.— fue la tajante conclusión de Chema. le podían valer hasta el jueves o el viernes. en el físico” ¿Entiendes? — Sí. Después de todas las muertes que ha habido.— fue la primera palabra que pronunció Chema al entrar en el cuarto de Pentium. A todo esto… ¿a qué has venido? no te estoy echando. Eso es lo que me jode. — Psh. — También estoy pensando en usar lentillas.— Pentium no se molestó en contradecirlo. pero se mantuvieron a raya. no pueden soldar la patilla. Paco no sufrió un coma etílico. y quería comentárselas a Chema. así que no tenía dinero para emborracharse. la gente está paranoica. Había cosas realmente interesantes. Pentium no se ofendió por el comentario. sino lobos. Si te sirve de consuelo. y se enfrento contigo él solo cuando ya estabas toca’o. Pentium tragó saliva y desvió la mirada al suelo. — Pero decidió arriesgar un poco. De momento. eso es a lo que me refiero!— interrumpió Pentium. Supongo que es lo único bueno. Pentium había finalizado una serie de observaciones sobre el enigmático símbolo de la recién inaugurada F. Paco se murió de coma etílico por borracho. eso es todo… Estoy a punto de estallar. Se aseguró con sus dos colegas. y por eso tuvo que esperar a pillarte solo para poder desahogarse. — ¡Que le den por culo al cabrón de Paco! Es un puto rabioso. Lo que pasa es que las nuevas son de metal y de otra forma. cuando hagan los cristales.Alfredo M. pero lo que más me jode es que esos dos me soltaron y aún así me dio dos hostias. Le dejabas tira’o cada vez que intentaba insultarte. Sentémonos y te lo contaré antes de explicarte lo que había descubierto. Tras el extraño fin de semana. — Pentium— Chema pusó las manos sobre los hombros de su amigo y le obligó a mirarle a los ojos. no cantan como las que tenías antes. Chema apareció en casa de Pentium a eso de las seis. — ¿Qué tal?— preguntó Jesús por rutina. 78 . cuando le diesen las nuevas. se apañaba con unas viejas. — Valiente cabronazo. Los tíos como Paco deben mantener la imagen de “soy el más chungo”. Ahí se joda. Las lágrimas parecían asomar por sus ojos. Tuvo que pasar por cojones algo más. No te imagino sin gafas. Como las gafas eran de pasta. tal vez cuando empiece el curso. sólo es por saber si vienes a algo especial o solamente a pasar el rato. — ¡Bah!— Pentium restó importancia a aquella coincidencia— Parece mentira que no conozcas cómo somos aquí en el pueblo. Pacheco Sólo murmullos a sus espaldas. Pentium había vuelto de la óptica para pedir unas nuevas gafas.U.— No es agradable comprobar que un capullo como ése al final sí puede cumplir sus amenazas. creo que sí. — No me apetecía volver a casa.— Te lo voy a repetir: ¿No habréis hecho nada raro la semana pasada? El chico respiró cerrando los ojos. >> Todo empezó el martes. pero aquí no hay lobos. y además también tenía un cristal jodido. ni siquiera pudo hacerlo solo. — Eso sí que es una sorpresa. marcado por la misteriosa muerte de Paco. Por eso no soportaba quedar mal delante de mí. le vimos en el Paseo. Y no iba ciego porque tuvo un accidente esa semana y se dejó un pastón en arreglar la moto. y sobre todo con la primera.E. Necesitaba jugárselo todo: o darte un escarmiento en el terreno físico o la derrota definitiva. Cuando lo veía intentar ofenderte y quedar por los suelos con tus respuestas.— Ya os lo dije la primera vez que escuché esa versión. Y ganó… de momento. Creo que entiendo cómo te sientes. — ¿Te ha cambiado la graduación? — No. Antaño ya habían tenido esas pequeñas discusiones sobre la estética de sus gafas y las alternativas posibles. Ahora todo el mundo quiere relacionar su muerte con ellos. Me las dan dentro de un par de días. Son más… discretas. Jesús posó una mano en el hombro de Pentium en señal de apoyo. He tenido que pillar otra montura. Dicen que en realidad no fueron perros. iba un poco puesto pero no ciego. No sé. — Perros.E. — Está bien. opino que unas gafas de metal te sentarán mucho mejor.

¿de acuerdo? Pentium asintió solemne.— confirmó por fin Jesús con una sonrisa triunfal. y yo quiero reír el último. un crucifijo invertido. No tienes prisa. Vamos. Jesús María y yo nos pateábamos las tiendas de Todo-a-Cien en busca de velas y otros accesorios. se encontraban los dos en casa de Jesús María. — Sí. ¿verdad? Era una de las clases de ritual. Jesús se encargaría del resto de los componentes del ritual. para culminar la misa. — Esta vela— explicó Jesús al tiempo que la encendía.— titubeó un momento antes de decidirse a hacer la pregunta— Las… misas negras. una de ellas colocada a la izquierda del altar. Sus padres no estaban en casa. Jesús había recortado el plástico rojo que lo protegía hasta la mitad. Empecemos. — No habrá miedo esta vez. y que también es decadente. Bajaron las persianas y el salón quedó en penumbra. pero en este caso con objeto de destrucción. — In nomine Dei nostri Satanás Luciferi excelsi. sólo respeto y honor. Cuando por fin bajó. — ¿Puedes memorizar esto?— preguntó Jesús. Los cirios que han alumbrado a los difuntos son más efectivos en los rituales satánicos. El Cristo de bronce contempló con cara agonizante a Jesús encendiendo las cinco velas. Coca-Cola. Jesús le esperaba con un impermeable azul oscuro puesto.— interrumpió— Será un momento. Esa tarde compraron vino. las otras tres en los muebles para iluminar la estancia. Por un momento. Mientras Pentium leía y repetía la oración para almacenarla en su cabeza. — Perdona. El sonido exploró los recovecos de la sala cuadrada y se agazapó por entre los muebles para no salir. Al menos para él y sus amigos. creo que sí.— en el acto. dos cartulinas tamaño Din-A 4 y otras dos cuatro veces más grandes. Cuatro eran negras y rizadas. Pentium no pudo evitar que se le escapase una risa. esto es un poco decadente: calimocho como elixir. Sirven para la destrucción. ¿cómo se te ocurre…? — Déjame acabar. Las dependientas nos tienen ficha’os ya. Dame diez minutos. A la hora señalada. Era consciente de la dimensión que podía alcanzar lo que iban a hacer. ¿verdad? — ¿Yo? ¡Qué va! Continúa. volvió a recuperar el gesto serio. un paquete de pan integral. Le entregó otro igual. Jesús cogió la campanilla y la agitó solemnemente nueve veces girando sobre sí mismo. Sólo esperó que no tuviese consecuencias tan terribles como la anterior. En lo alto. sino que ya había sido encendido para iluminar anteriormente. Después. En la mesa. Jesús rotuló los dibujos y añadió a uno de ellos la cabeza de un macho cabrío como fondo. mientras creías que llevaba toda la tarde en Valdepeñas— continuó explicándole Pentium a Chema—. ¿verdad?— dijo Jesús en tono grave— Sin preocupación ni conciencia ni burla.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. — Sabía que habías venido a por algo en particular. Era una fórmula similar a la que en su día recitase Pedro. — Así que. Jesús se acordó de la última vez que alguien (Pedro) vino a su casa a pedir asesoramiento satánico para satisfacer deseos personales. La congregación de siluetas observaban con movimientos inquietos al oficiante y al ayudante. ríe mejor ¿no es cierto? — Sí. — Tío. Nosotros sólo vamos a parodiarla. Pentium se tiró el resto de la tarde y un par de horas por la noche para trazar las estrellas de cinco puntas. a las cuatro y media. — Es hora de irse de compras. cuatro velas negras.— Vamos allá. A la mañana siguiente. Pentium observó que no era nuevo. — Te lo prometo— fue la tajante respuesta de Pentium. pergaminos también de cartulina. in nomine… 79 . y no aparecerían hasta la noche. Un velón de iglesia completaba la media decena de cirios. El pentagrama con el rostro del macho cabrío presidía la ceremonia apoyado en la pared. — Mal empezamos si te ríes de la indumentaria. — En el fondo. Quien ríe el último. y deseos de venganza. ese martes. la otra estrella para convertirla así en altar. — ¿De momento? — Creo que este asunto no está cerrado. pan integral en lugar de pan de centeno… Pero piensa que la eucaristía también es un ritual. bendijo la habitación agitando un falo de madera en dirección a las cuatro paredes. — Bien. Quedaron en reunirse de nuevo. no volverá a pasar. como si hubiese leído los pensamientos de Pentium— fue la que encendió mi familia en el funeral de Pedro. pentagramas en cartulina. Jesús bajó al salón y preparó el lugar para la ceremonia.— dijo Jesús con un gesto de aprobación.

Alzó después la hostia de pan negro y la sumergió en el elixir. Callado es el pájaro que se alimenta con la pulpa cerebral de mi enemigo que tanto me ha atormentado. la que representa a la hipocresía de los magos blancos. >> ¡Oh ven tú en nonmbre de Moloch y destruye a ese cuyo nombre he hescrito en mi pergamino! — ¡Oh. Pedro se mostró inseguro en las primeras frases hasta que se dejó llevar. Sólo quedaba esperar los resultados. Se hizo de nuevo el silencio. Le entregó el suyo a Pentium. esa mente que mueve su boca burlona. Sekmeth. todo lo que tengo y todo lo que soy. — ¡Mierda. — Hoc enim corpus meum est1. La alzó hacia el crucifijo. apareceos a mí ahora mismo! — Presentaos a él. — Que aquél que dañó a mi amigo reciba justo castigo. para verme asistido por ti y tus legiones de diablos en esta petición que te formulo y que deseo ver cumplida cuanto antes. aquél que me hizo mal.. que eres el verdadero sonido. que moráis en los insondables pozos de negrura y maldad. Pentium no cometería aquel error. hunde su sustancia en el vacío abismal! — ¡Oh. Sin haberse puesto de acuerdo. — ¡Oh. el salón estaba exactamente igual que siempre. Yo no soy Pedro. — Es preciso que mis voces superen al ruido del viento que multiplica mi amargura ¡Que todas las formas de la venganza más ruin surjan de los negros pozos y vomiten su pestilencia en el podrido cerebro de mi enemigo! — Yo convoco a los mensajeros del Destino fatal para que azoten con gran deleite a la víctima que hemos elegido. A continuación leyó su pergamino. que cabalgáis sobre los vientros racheados y cálidos del infierno. — Que a Paco. sin confusiones. Le dio también de beber directamente de la jarra hasta que el calimocho se desbordó por las comisuras. ayúdame en todo cuanto te pido! — Yo te ofrendo mi sacrificio para poder saciar mi sed de venganza. Lucifer. Satanás. y él la quemó en el cirio blanco. Era momento de proceder con el objetivo de la ceremonia.— y lo quemó igualmente. le sea dado su merecido. — ¡Atención! Las poderosas voces de mi venganza rompen la quietud del aire y permanecen fijas como monolitos de cólera sobre una pradera de sinuosas serpientes. sin pararse sin saber quién debía proseguir. seguro de mí mismo. y destrozadle la lengua y la garganta. lo sabía!— exclamó Chema— Desde entonces. — No hay motivo. El contenido que quedaba lo bebió él de un trago. Sólo espero que esta vez las consecuencias no se vuelvan de nuevo contra nosotros. una jarra de bronce de una pinta. te cedo mi alma. — ¡A ti te imploro. Los efectos empezaron a notarse aquella misma noche. Yo me mostré firme. grandes hermanos de la noche…. Tragó saliva y comenzó. fueron alternando las frases con un resultado óptimo. —… vosotros que me sonsoláis. poderoso Satanás. que mantiene la pobredumbre de su mente. de mal en peor hasta que murió. — Yo me he convertido— prosiguió Jesús— en una monstruosa máquina de aniquilación para separar los fragmentos del cuerpo del enemigo que desea mi perdición. Hizo lo mismo con una segunda hostia para dársela a Pentium.Alfredo M. Satanás! ¡Gloria a todas las furias infernales! Ése fue el fin de la oración. Apagaron las velas y la ominpresente luz del sol devolvió la realidad a la antes tenebrosa estancia. Jesús cogió los dos pergaminos falsos en los que habían escrito sus deseos de puño y letra. la verdad del mundo sin principio ni fin! Y exclamaron los dos: — ¡Gloria a ti. y deseo que la agonía de mi víctima sea duradera y mortal… —… sirviendo de castigo por los daños que me ha inflingido. Jesús tenía razón: fue su inseguridad lo que acabó con él. la verdadera carne. Recogieron todo con tranquilidad. Pacheco Le llegaba el turno al cáliz. quien lo leyó con voz firme en contraste con las sombras de su cara. Le devolvió la cartulina a Jesús. Pentium debía pronunciar la oración final. y… 1 “Este es también mi cuerpo” 80 . Jesús le había explicado anteriormente que los deseos de destrucción se queman en ésa vela. Cuando hubieron acabado. Ahora. atraviesa sus pulmones con los aguijones de mil escorpiones! — ¡Oh. sacó la lengua más de lo comedido y engulló el pan.

de entre las puntas irregulares de las estrellas. — Un equipo potente.— Hay que felicitar al delineante de la Feune. — Hostia. Es una posición difícil pero en mi opinión es la mejor para evitar más problemas.— no había ironía en la voz de Chema. por lo que parece. la que tocaba el círculo añadido por Pentium. pero no es un círculo. Parecía ser que Pentium había estado modificándolos y guardando los cambios. No importa ser buenos o malos. Éste se viene conmigo a la residencia cuando empiece el curso. — Ahí te equivocas. Hay personajes no jugadores y algún narrador que mueve los hilos. — Y no te pesa la conciencia por la muerte de Paco. no podrán destruirnos. El círculo se mantiene. pero no exactamente. pero quiere formar otro dibujo de forma más sutil. A todo esto… he venido porque decías que tenías algo interesante y querías que lo viese. si quieres.— encendió el ordenador y se oyó el zumbido característico del ventilador y el procesador iniciando el sistema. tú y yo somos los jugadores. ¿Encuentras alguna diferencia con las de la bandera europea? — En la UE todas las estrellas están orientadas hacia arriba. sí así consigues sobrevivir. Era tangente a todas ellas en al menos una de las puntas. Hubo un brusco silencio. Es sobre el anagrama de la FEUNE. Estaba pensando en montar redes entre habitaciones y esas cosas. — el ordenador terminó de iniciarse en pocos segundos.— observó Pentium con mirada de aprovación— Veo que has hestado recapacitando sobre esto. pero son las estrellas lo que me interesan. hasta que dentro de dos meses los procesadores vayan al doble. mi enhorabuena por tu victoria. Pentium se palmeo exageradamente la frente. En efecto.— Lo que tenemos que hacer es mantenernos lo más neutrales posibles… pero en el bando de los malos. ¿Tienes alguna hipótesis sobre esto? — Pues la verdad es que sí. Todo lo que había dicho era sincero.— Chema vio cómo su amigo le indicaba que la expusiese. Y en parte es la verdad. Ahora fíjate en la orientación de las estrellas. Akira. — Sí. Si abusamos. — ¿Sabes? Creo que Jesús está incluso satisfecho. Somos los favoritos de Satán. al menos por el exterior. Satanás. una estrella tiene dos orientaciones básicas: hacia arriba y hacia abajo. como ya te he dicho. aquí está. supongo. — Ya entiendo. — ¡Exacto!— aprobó entusiasmado. — Ahá. Y no están centradas. No le reprochaba su actitud. Nos ayudará si le dejamos seguir controlando la partida.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. y que debemos usarlo con cuidado. Jesús. Cualquier posición intermedia tendemos a interpretarla como una de ellas pero un poco descolocada. Chema continuó. — Mmmm. — Eso ha tenido gracia.— había varios documentos con el nombre FEUNE y un número detrás. tienen puntas más largas… — Exacto. — Sí. — En el fondo. usará la táctica “te cae un rayo y te mueres”. — ¿Mande? Pentium abrió el segundo archivo con el anagrama de la FEUNE. Poco después. — La disposición circular— dijo Pentium— es exacta. eso también. — Debemos tener cuidado. No me refería a la no beligerancia. por decirlo así. Me resulta escabroso hablar del tema. — Sí. simplemente mantener el respeto y la mesura. bueno. es verdad.— Veamos. Pentium soltó una carcajada. dividiendo y destruyendo. — Esto es como un juego de rol. pero tú no. — La pluma y el lápiz son una cruz invertida. pero… pienso que eso es lo que buscaba Pedro.— observó Chema. seremos derrotados ¿entiendes? Piensa en cualquier película y entenderás lo que te quiero decir.— hubo otro silencio— ¿Intentará joder la partida Jesús? ¿No se le subirá el poder que parece que tenemos a la cabeza? — Por su bien espero que no. ¿sabes? Adela. Y además. Quieres decir que tenemos poder. De nuestras decisiones dependen nuestras vidas. Pues bien. por ejemplo. ¿No has notado nada raro? — Son irregulares… hacen como un círculo. La primera cosa de la que me di cuenta es que sí es un círculo. Eso descara’o. Démosle un voto de confianza. El mal en realidad actúa así. evitar participar. aquí cada una va hacia un lado… parece que siguen el círculo. siempre la más larga era la de la parte exterior. te hará falta para preparar programas en él para la carrera. Veamos. Si nos mantenemos todos juntos. La única variación era una circunferencia que había trazado alrededor de las quince estrellas. Pedro se sintió culpable. Alejarse de compromisos. 81 .— Ser malo no importa. — Claro. si la arruinamos. Lo que no hay que hacer es… pasarse de listo.

Somos un país católico. Pero es casi por casualidad: es el único grupo de tres estrellas. no podremos evitarla. es posible. Y ha salido un poco mal porque son muchos motivos: el círculo. — Sí. Estaba más alto por la derecha que por la izquierda. ni nada en la papelera de reciclaje… Supongo que si Satán puede hacer aparecer un objeto. — ¿Qué crees que significarán las estrellas? — Los quince países de la Unión Europea. eso no es lo que me interesa de momento. Pacheco para invertir una estrella sólo hay que girarla unos treinta grados. supongo. Juraría que la estrella de abajo es España: el país más meridional… — Y el primero con esta federación. — Como ves— continuó explicando— la han hecho en sentido inverso. de las que la amarilla era la más grande—. — Bueno. no tendría ningún éxito. tú le has sacado todo el jugo al dibujo. no sea que me hagan alguna putada. — Me estoy dando cuenta de que es una de las dos que a la vez es de las grandes y de las amarillas. Salvo por la irregularidad del radio de abajo. Chema trazó líneas imaginarias desde el círculo al centro. hacían un signo de suma algo torcido. Parecía más bien una especie de cuchilla para batidora de las que se anuncian en teletienda a altas horas de la madrugada. Pero sin embargo…— abrió un tercer archivo. que no es poco. puede hacer aparecer un puñado de información ¿no? — Sí.Alfredo M. el que iba a España (Chema recordó la frase Spain is different). los otros son de cuatro. Se supone que debe haber conexión. Ya verás como sacan votos. voy a borrar los archivos ahora que los has visto. Pentium borró manualmente los archivos desde el MS-DOS. Ahora ya sabemos lo que hay detrás. El radio que iba a la estrella de abajo era totalmente vertical. como tu dices. ni virus. aunque no simétricas. tal vez los que formen más federaciones. Fue una suerte que pudieses guardarlo en disco. — Y también somos más tontos que la madre que nos parió. y todo no podía ser. Es abajo — Pentium señalaba con el dedo sus indicaciones— donde hay una que está claramente invertida. y hay algunas en posiciones intermedias. De izquierda a derecha formaban un diámetro casi horizontal. — Nada. Anunciar un partido filonazi no sería viable. Si hay alguna conspiración política. El líder: la estrella más grande de las amarillas. gilipollas. Dejemos que pasen un poco los acontecimientos. pero el de arriba se inclinaba un poco hacia la izquierda. — ¿Das por supuesto que apareció en mi disco duro? — Que apareció y que se fue. o algo así. sino dos cerca. quizá menos. En él las estrellas tenían una línea divisoria vertical que las cruzaba por el centro (en el supuesto de que fuesen regulares)— ninguna está orientada hacia arriba. y la que está claramente invertida. — Y así da menos el cante.— abrió el último archivo con el dibujo de la FEUNE y se mostraba una especie de esvástica circular. Nos ha dejado hacer espiritismo ¿por qué no iba a dejar vernos esto? — Sí. eso sí. pero como no son regulares no lo parece. — ¿Por qué? — Bueno. preocupémonos por lo que nos pasa aquí. — Parecen. Yo de momento. Y sólo nos falta el meollo de la cuestión ¿qué coño es lo que dibujan? — No estoy seguro… parecen unas aspas. apostólico y romano. aunque formen un círculo. con los brazos acabados en punta. Fíjate: la mayoría están hacia abajo. porque no encontraste nada sospechoso. te acabas de llevar la muñeca chochona. — Ya. Ahora imagina esas aspas unidas por las estrellas grandes al centro del círculo. te apareció a ti. La única que tendría que estar por huevos bien sería la de arriba del todo. — Exacto. Después apagó y Chema volvió a su casa. la estrella inscrita… supongo que tendrían unos elementos prioridad sobre otros. siempre tirando más hacia abajo que hacia arriba. Al fin y al cabo. O por lo menos. Arriba no hay una en el centro. Lo que me preocupa es qué tiene que ver todo esto con Arimán. — A lo mejor es que quería que lo vieses. tal vez para que no dé mucho el cante. la otra está aquí — Pentium señaló un grupo de tres estrellas. pero uno satánico… — Tampoco. pero mira hacia la izquierda más que hacia abajo. Un signo + y unas hélices… Eso era más o menos… — ¡Una esvástica! — Premio al caballero. 82 . pero se las han ingeniado para no ponerla. Había muchas cosas en las que pensar. pero ¿por qué cinco amarillas? — Es algo que me intriga. Serán cinco países especiales. le hice una inspección al disco y no encontré ni cadenas perdidas. haciendo noventa grados con el diámetro cuasi-horizontal.

— Está bien. Ahora debía confesárselo a él o continuar la conversación procurando hacerla coherente. No llevamos tanto tiempo juntos. Es uno con gafas que se va con los Kubagotchis. en el puesto de Jesús María. Incluso creyó verlo una décima de segundo sobre ella. — Lo siento. Sentados en la cama. eso es cierto. entonces tenemos todos los elementos para el ritual. Jesús continuaba besándola sin descanso. Además. Se llama Alfredo. Desde entonces tiene una fama de satánico peor que la nuestra.— Entonces creo que podrás esperar a que yo tenga la misma decisión que tú tienes en este tema. — Ya. Y resulta que todas las parejas de viejos que paseaban por allí se empezaron a sentar y acabó con una grada entera de público. dándose por enterado. Jesús y Adela se besaban como dos enamorados en un banco del parque. Hagamos el amor. hombre— explicó al momento Chema—. En uno de los bancos del Paseo. — Pobrecillo— se compadeció Adela—. ¿Vamos para allá? — Vamos. — Sí. sabes que no quiero forzarte. — No. Un colega mío de Leganés que para por aquí hizo el verano pasado una pachanga de rol allí pensando que por la noche no habría nadie. Es decir… no quiero que este rollo llegue demasiado lejos. y uno le pidio fuego porque le traía una vela de ofrenda a la cruz. Es que no creo que debamos dar ese paso. Gente que desaparecería como por arte de magia el día uno de septiembre. que recordaba algo de lo sucedido. Todos se rieron con el incidente a carcajada limpia.— corroboró Jesús— La misa negra en grupo necesita más elementos que la individual. Ya era jueves. dónde? — ¿Qué tal La Virgen?— fue la propuesta de Jesús — ¿Una misa negra al lado de un santuario católico?— se extrañó Pentium 83 . — Los cartones con los pentagramas ya los tenemos de la otra misa negra— añadió Pentium.— ¿Entonces. Era Arimán el que se lo había dicho. aparte de las fiestas y de la romería. Adela. pero creo que podré pillar un crucifijo de strangis. Adela abrió de repente los ojos y apartó bruscamente a Jesus María de ella. los cuatro chicos repasaban mentalmente una lista con los elementos para el ritual de invocación. pero ya los reunimos porque la que hicimos era en cierto modo en grupo. con la mirada esquiva recapacitando en lo que había pasado.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. ahí no— contestó de inmediato Chema—. Jesús se retiró. disfrutaban de un momento de intimidad en casa de Jesús María antes de salir al Paseo y reunirse con los demás. y también algo a modo de túnica sin que lo echen en falta.— puntualizó Chema. el pueblo se llenaría de gente. — ¿No el qué? Adela se quedo callada. — Mis padres vienen mañana— dijo Chema—.— Miró el reloj de la mesilla— Son casi las diez. El clímax ya se había roto. pero tres meses desde luego no. Pero no caigo ahora mismo. Aquel fin de semana habría un maratón de fútbol-sala. gritando un No como respuesta. — Nos falta decidir el sitio. con la llegada de la segunda quincena de agosto. sólo que esto no tiene nada de malo si los dos estamos de acuerdo y lo hacemos sin complejo de culpa ni por compromiso. — Algo me suena. Jesús fue recostándola en la cama y comenzó a desabrochar los botones de su blusa. el vino y el pan se compra o se trae de casa.— admitió ella. — Me dijeron que hizo la partida con velas. ¿Y cuánto tiempo es suficiente para dar ese paso? — No lo sé. Entiendo. — No… creo que debamos seguir. — ¿Qué os parece detrás de la Cruz del Siglo?— sugirió Pentium. Ella había escuchado una voz. No había palabras. si hicisteis la misa negra vosotros dos— señaló a Pentium y a su novio—. — Necesitamos un lugar donde sepamos que no va a pasar nadie. para que podamos estar de pie y recitar las oraciones… Necesitamos espacio. Jesús. Poco a poco. Jueves día trece. sólo besos y caricias. — Sí. añadió algunos detalles a la historia. Era uno de los acontecimientos más sonados del verano. En cuanto a ellos dos. sí. — Sí. claro que puedo. — Chicos— señaló Adela—. — Mira. — Yo tengo el signo fálico y la campanilla— decía Jesús mientras contaba con los dedos—.— hubo un silencio y se restableció la seriedad. uno junto a otro. dubitativa. pero no era la de su novio.

Pacheco — Para más “inri”.— advirtió Pentium. El satanismo es una burla grotesca del catolicismo y del cristianismo en general. Vamos a disfrutarla. Hoy en día a las doce de la noche están despiertos hasta los criaturos. caballero— imitó divertida el trato que había empleado Chema—. — Ya está todo decidido. una especie de pre-fin de semana. por lo que no había elección (y por mucho que molestase. Había poca gente en la pista y podía ver a los chicos pasarlo bien. pues ya estarían allí todos los veraneantes). Es la hora de las brujas por excelencia. Ella sonrió y asintió con la cabeza. — Estoy de acuerdo— contestó Adela— pero con su permiso. bastante contento (parecía haberse excedido en las ingestiones etílicas) agitó euforicamente el brazo para saludarla. Las invocaciones se hacen a esa hora. Pero no a él. los tres amigos entraron a dar algunos energúmenos botes en el centro de la pista.Alfredo M. La discoteca hacía apertura para reforzar ese ambiente (claro que. a partir de ese fin de semana. tengo pelas y hoy abren la discoteca. 84 . pues— dijo Chema—. Los jueves. es jueve. así que no hay nada más apropiado que hacer un ritual de invocación justo al lado de una fortaleza enemiga. Pero ése era el inconveniente de los pueblos: no había oferta. voy a ver a mis amigas y después me reuniré con vuestras mercedes. ¿Cuándo? — Vamos a dejar que pase el fin de semana. — Sí. el ambiente era algo más animado. según nos dijo el último espíritu. Lo haremos el martes o el miércoles por la noche. ella con sus amigas y los tres chicos por su cuenta. disfrutaron de una tranquila noche en terrazas de bar y bancos de parque. a pesar de que ninguno apreciaba la música que allí se ponía. Además. Jesús. — En la Virgen entonces. O lo era en la Edad Media. Así que. Adela se encontraba sentada en las mesas de la terraza del local. seguro que por los alrededores vemos algún descampado que pueda servirnos. tampoco había demanda que justificase la oferta). — Hay que hacerlo a medianoche. Y precisamente alrededor de las doce. Arimán. Cada uno por su lado. — Jesús tiene razón— apuntó Chema—. y por supuesto señorita. la noche es joven. Una figura tras Jesús María la había saludado cortesmente. abriría todos los días. señores— hizo un gesto de bienvenida con las palmas hacia fuera—.

Conociendo la condición de heavy de Jesús y de Chema. ni mucho menos. eso le hacía huir de lo comercial. Así que allí estaban. Ése supondría el fin del verano y el inicio del papeleo para la matrícula de la universidad: la vuelta al cole. Cada sitio tenía hora. él no lo distinguía) no era música. Juanjo entendía de ello. otra vez los cuatro. otros llegaron muy tarde… en el Paseo era mejor ser de los que llegaban tarde. Se quedarían allí hasta el último día de Agosto (día en que acababan las fiestas locales). porque estar pronto en un sitio equivocado era como llegar justo en el momento en que no había nadie. Infantes le parecía una aldeucha en el culo del mundo. Iba completamente a su rollo. La amistad. Les acompañaba otro chico con camiseta ajustada y el pelo cortado enteramente al dos. pudo ver que el número de sus visitantes era sensiblemente mayor. ¿No han venido todavía estos? — Ah. voy para allá. acabaron haciéndose buenos colegas. hubo algo extraño. se dejaba de oír súbitamente al portorriqueño y se escuchaban los golpes monótonos del bakalao (o lo que se emitiese en ese momento). Iba a ser una gran noche. Aunque era una amistad un poco cogida por alfileres. Una noche de reencuentros. alegrías y alguna copa de más. acia las siete de la tarde llegaron los padres de Chema a su casa. era difícil comprender qué hacía un bakala entre ellos. y no había ambiente hasta la una o una y media. en muchos casos. pero en realidad no le importaba. Pero una vez llegaron a conocerse. chicos y chicas que veraneaban allí. Había acertado en sus conclusiones: había llegado Juanjo. Los vio al final del todo. Chema sonrió. Por muy bakala que fuese Juanjo. pero han bajado ya al Paseo. y después se irían los tres de vuelta a Leganés. vivían cerca de algún núcleo urbano pero tenían su hogar allí. Ahora nos vemos. Si hubiese que describirle con una sola palabra. Echó cuentas de quién había venido y quién no. que jugaba acompañada de sus amigas una partida al Pang (¿cuántas entregas llevaban ya?). Juanjo notaba la ausencia de Pedro. y se fueron tolerando mutuamente. mirando hacia todos los lados.— Sí. como él. que acudía al pueblo sólo en verano y navidades.— respondió cuando tuvo un instante para mirar por el rabillo del ojo de quién se trataba. también quedaba otra pregunta: ¿a quién querían ver Jesús y Pentium? Dedujo rápidamente que algún amigo o conocido habría llegado por fin al pueblo. La excusa ideal para celebraciones. a Jesús María le había parecido un asqueroso facha al que con gusto le daría una paliza a él a otros tantos de su especie. — Muy bien. Se acercó a ella para preguntarle por Jesús y Pentium. y era la elegida por todas las familias que. más o menos lo mismo. Hasta el sonido ocupaba zonas delimitadas. Como decía la canción de Loquillo: Unos vinieron muy pronto. Llevaba también unas gafas muy características. cuando Chema llegó a la sala. por lo que no tenía sentido llegar al Paseo antes de las once y media. y creyó saber de quién podía tratarse. Aquella noche sería con toda seguridad muy animada. Me dijeron que querían ver a alguien. pero que no habían llegado hasta entonces. para pasar una merecida jornada de descanso haciéndola coincidir con la romería y las fiestas. Los veía como paletos que creen saberlo todo porque se compraban el Thunderdome con dos meses retraso. pero ahora en tamaño grande. formaba extraños compañeros. Acostumbrado a interminables noches en la costa levantina. dance o lo que fuese.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. a ritmo de hardcore. De entre la pequeña multitud. Normalmente. la discoteca no habría hasta las doce. si uno no quería pasarse tres horas en un chiringuito o esperar una hora en la pista de baile hasta que aquello se llenara. cuando algún amigo se lo traía de Madrid. Chema pudo distinguir a Adela. Ricky Martin berreaba por los altavoces de un chiringuito su tema del verano. — Hola. La noche era muy larga. cada uno con un mini de kalimotxo en la mano. Distinguió algunas caras familires. Ya sólo quedaba una quincena de verano. Y eso se notaba. Capítulo XIIº: Dos Cortas Visitas. El estaba hecho de otra pasta. Jesús no era el típico chulo de pueblo. Por lo general no le gustaba estar allí. Chema salió de la sala extrañado. sería bakala. en la esquina de una barra. Sentía cierto desprecio hacia los chicos del pueblo. Y desde el punto de vista de Juanjo. y detestaba la música comercial. una especie de punto en común. han llegado. como él. Juanjo conoció al resto. sus amigos preferían matar al menos una hora en los recreativos y en el bar de al lado tomando algo. Juanjo era un chaval de Valencia. A las diez y media. Era todo cuestión de horarios. e incluso se H 85 . En un principio. Adela. en Infantes. Llegó al Paseo. Eso estaba bien. Pero la llegada de los padres de Chema no era la única. como la de Chema. ahora colgadas del cuello de la camiseta. buscando a sus amigos. progressive y house. Chema caminaba despacio. A través de Jesús María. Se reunió con los tres chicos y saludó contento al recién incorporado. y vivía en otro mundo completamente distinto. hola. Por supuesto. Chema. Aunque para Jesús el bakalao (tecno. y cuando se entraba en el territorio del siguiente puesto.

un chico de Valencia que se les unía durante sus más bien escasas estancias en Infantes. y al parecer ella había llegado justo en mitad de algún chiste. vestido elegantemente. no sin antes anunciar la pérdida de la virginidad de ambos. una voz la sorprendió a su espalda. 86 . — Hace una noche espléndida ¿no es cierto? Con aquella frase de James Bond. pues ellos se estaban riendo a carcajada limpia. Arimán dio media vuelta y desapareció entre la multitud. Y apenas hubo perdido de vista a sus amigas. querida!— ¿Querida? pensó Adela— Sois vosotros los que provocáis todo esto. Suponía que había dado una endeble excusa y que estaría en su casa amargándose.Alfredo M. Pero. aburrido como una ostra. Y además. Echó un vistazo. Adela. — ¿Cómo te atreves…? Verónica. — Bueno. Por fin sentía tener de nuevo dieciocho añitos. Cuando ella iba a irse. Adela— contestó Jesús María con el cigarro entre los dedos— que los chicos somos mejores amigos— antes de acabar la frase soltó una carcajada. vieron los cuadraditos de colores y entendieron de lo que se trataba. Se encaminó hacia los chicos procurando apartar de sí todos aquellos pensamientos. Pedro. — Ya basta. Habían pasado por los otros dos y no les había visto. — Vaya. vaya…— dijo con los brazos en jarras— Parece mentira. Así que eran ya las doce cuando ella y sus amigas invadieron literalmente el mismo chiringuito donde habían estado antes Jesús. Igual que les pasaba a los chicos. dentro de lo malo. Lo veía como un complemento sin personalidad ni iniciativa propia.— Aún no hemos empezado la fiesta de verdad… y tú tienes reservado tu trozo del pastel. pero si era cierto lo que decía. Sentadas en la terraza del local. consciente de que cuando conseguía superar su miedo. Era Juanjo. mientras pensaba que le gustaría estar en Valencia. y relataban con entusiasmo sus vivencias de verano.— dijo Juanjo con aires de superioridad. Juanjo sacó del bolsillo trasero lo que parecía un cartón de aspirinas. o la pareja que se había formado entre dos chicos del grupo con el que cada una iba en sus respectivas ciudades de residencia. sabía que ella sucumbiría a él en poco tiempo. una necesaria revitalización del ánimo. el estaba en “lo menos malo” (se refería a sus amigos). se encontró con un cuarto miembro. Adela olvidó por un momento que aquél parecía ser el verano del fin del mundo y se sumergió de lleno en la alborotada conversación.— anunció. Tras unas partidas excepcionalmente buenas a las máquinas recreativas se quedó con sus amigas en el bar de al lado. disfrutando de una noche de marcha. por lo menos podré meterme ahora en el corro ¿o no? — Tranquila. y no regresar hasta el mediodía del sábado. Por favor.— suplicó ella. Con el beneplácito de las recién llegadas y un mohín de asco de las otras. la sujetó por un brazo— Escucha: no me queda mucho tiempo aquí. Arimán se mostró ante Adela. Bebió un buen trago. Prácticamente todas ya se habían enterado a través de cartas. casi…). — Voy a buscar a Jesús ¿vale? Nos veremos más tarde. no impidas que ocurra lo que es inevitable. No sabía si era amor o deseo. han venido seis chicas de Madrid al grupo hoy y ninguna ha traido costo. Pentium. en ocasiones fragmentada en grupitos. como un caballero que pretende cortejar a una dama. Se preguntaba si estarían en algún banco del parque. Pedro le parecía un pringao que iba todo el tiempo tras sus amigos. entre su grupo también había recién llegadas. Adela se encaminó por el camino de polvillo rojizo. Cuando me vaya. — ¿Qué haces tú aquí?— preguntó ella temblorosa. retahíla de frivolidades y cotilleos. encontraba debajo una extraña atracción hacia el demonio. y en ese segundo sitio vio a lo lejos un grupo de chicos que podrían ser ellos. Los cuatro estaban fumando unos porros. Cuando llegó al grupo. — Por supuesto— accedió él complaciente. Paco… ¿y ahora quién más? — ¡Por favor. o sí se habrían ido en dirección contraria. sonriente. la llegada de las restantes amigas fue un soplo de aire fresco para el grupo. llamadas telefónicas o de sus padres. y en general de un bajo nivel intelectual. Cuando se fijaron. Chema y Juanjo. Allí estaba. Jesús está allí mismo. que se contagió al resto. Adela se quedó mirando unos instantes. La discoteca estaba recién abierta y no era probable que hubiesen pasado ya. a la par de la carretera (donde en su momento hicieron la sesión de espiritismo). Con aquel enigma. Hoy ha venido mucha gente nueva. — ¡Oh! Solamente estoy echando un vistazo. Yo… sólo cumplo órdenes. Pacheco alegraba (no sabía que había muerto). La nota triste que empañó toda aquella alegría fue la noticia de la muerte de Verónica y posteriormente de Pedro. había traído el equipaje necesario para hacer un buen viaje… Adela tardó más de lo que ella creía en bajar al Paseo. Y el único chico que viene va y os trae… veinte petas. Tan pronto como pudo verle bien la cara lo reconoció. se tomaron unos refrescos y unas claras. En general. déjame ir con él. Contaban qué guapo era el chico que habían conocido en la playa durante la primera quincena. — Para que veas. bastante más excitantes que el monótono estío en Infantes (bueno.

— Pierden de dos. — Escúchame. todavía. pero diferente. si nos traicionas tú también morirás. te lo juro. El portero. 87 . Jesús. y se quedaron allí un rato. Adela y los otros dos separaron inmediatamente a los chicos. doblándose sobre su vientre. tal y como ellos los conocían. agarró a Juanjo por la camisa y le llevó hasta un muro. Jesús. el colesterol… — Marica… ¿y tú. — ¿Cómo van?— preguntó Chema. pero aún así no pudo parar el balón. Jesús. Estáis acostumbrados a la mariconada de costo de Madrid— hizo un gesto con la mano hacia Chema— y la calidad os afecta demasiado. — Ya ves. muy enfadado. Parecía que la noche no iba a resultar tan buena como en un principio parecía. — ¿Qué pasa. cuando os haya bajado. Si te toca de los primeros y juegas los octavos a la una. — ¡Claro! Venga ¿los empezamos ya? ¿Quién quiere ser el primero?— ofreció a Pentium. — ¿Adela?— ella negó con la cabeza— Pues sólo quedamos tú y yo. pillando una lata de la máquina. Bajó por una de las escaleras y se metió por la grada hasta sentarse junto a ellos. — Sí. Jesús. Chema? — No. Chema entró en el pabellón de fútbol. gilipollas!— gritó desesperado Jesús. ¡Nos vamos a poner ciegos. déjame…— se burló Juanjo— Oye. bakala facha de mierda: si no estás en su bando te matará ¡¿lo entiendes?! Ya mató a Pedro por confesarse y a Paco por estar contra nosotros. Chema?— saludó. Uno de esos haría que mi corazón reventase. sin pronunciar palabra. Debía de ser el penúltimo partido antes de iniciar los octavos de final. Encima les ha tocado de los últimos. — Venimos— explicó Jesús— porque no sabemos de qué forma perder el tiempo. Le dijeron por qué habían muerto realmente Pedro y Verónica. no es un cuento! Es una resaca muy mala. pobres Porreros Muertos.— continuó riéndose. y lo escabroso del fallecimiento de Paco. tío! Es una historia buenísima. parados. — No sé ni por qué venimos. Allí le dijo. — Escucha…— explicó Jesús— Dadas las circustancias. no debería haberos dado para fumar. Al fondo por fin encontró a Jesús y Adela. decidieron explicarle los misteriosos sucesos del verano. Debemos asegurarnos de que todo lo que vemos es real. — No te jode: la segunda ronda es un crimen. que es otra castaña. Ya sabes. Ya estás en esto. que yo me voy a dar botes. dudar de nuetras sensaciones es demasiado peligroso para nosotros. Escríbela y te dan un premio. — ¡No. lo siento. Le contaron sus sesiones de espiritismo y misas negras. en silencio. Si ganan tienen que jugar a las ocho de la mañana. Una vez hubieron terminado. La gente salía a esas horas y se pasaba a echar un vistazo. — ¡Cómo mola. — No. con quien cambió unas silenciosas palabras. Juanjo escuchó con atención. Sabéis lo que os digo. A esos niveles no llego. Os veré más tarde. — ¡Ya estás muerto! ¡¿Te enteras?! ¡Estás muerto. se hizo el silencio. Miró a su novio. Chema anduvo por el pasillo del fondo de la grada. A continuación. Los dos estaban de acuerdo. con el número sesenta y nueve en la espalda se lanzó hacia su derecha. viendo la Champions League. en este maratón siempre ganan los mismos. — ¿Qué coño me estás diciendo? — Verás… Por determinadas razones. déjale. no podemos permitirnos el uso de estos alucinógenos. Y de pronto él estalló en carcajadas. otra vez será. Así que en vez de pudrirnos en los recreativos o en un chiringuito. — ¿Has traido tripis?— preguntó Adela. escrutando entre la multitud del público. En esos momentos.— señaló a su espalda y Chema vio bajar a Ramón hacia donde estaban ellos. Los demás lo calmaron. — En fin.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. — ¿Y Pentium? — Ahí.— informó Jesús— Estos mata’os no llegan a cuartos de final ni hartos de vino.— exclamó iracundo Jesús. un delantero se internó por la banda y lanzó a portería. — ¡Imbécil! Crees que todo esto es un cuento. Los partidos entre las nueve y las doce de la noche eran los más vistos de la primera ronda. tronco. — Ya basta. nos tragamos un partidillo. Total. y qué tipo de consecuencias habían tenido. si luego ganan siempre los mismos.

el que ellos solían frecuentar. Suponía. Le resultaba bastante familiar. no hay muchos sitios a los que ir. y francamente no pienso perder el culo buscándole. fuesen a ver algún partido de madrugada (no había descansos hasta la tarde del domingo. Arimán actúa sólo como brazo ejecutor. Masculló un bobo Ala. si la noche estaba aburrida. sólo recordaba haber pedido un segundo cubalitro de la misma bebida. para irse. menguando más y más) y hacia abajo. Le quedó la suficiente cordura como para salir del recinto a eso de las dos. La cuestión era orientarse. y una última le haría perderse aún más en mitad de ninguna parte. presuntamente la víctima. Comenzó a caminar. casi por protocolo. Total. Tal vez. pero se pasó de listo. Después. la característica arenilla del pueblo y del Paseo. Bebió deprisa. así que procuró darles esquinazo. y sólo quedaba un partido de la primera ronda. haciéndose más grande por momentos. sin dejar de reírse como un retrasado mental. pensando en trivialidades. El loco que sigue el camino de la iluminación. O cuando volvió a tomar conciencia. Pero ahora de nuevo era plenamente responsable de sus actos. Juanjo se quedó mirándola con estupor. El truco fue tan simple como invertir horarios. justo cuando empezaba a llenarse. Cuando comprobó furtivamente que ya no estaban allí. una benevolencia tan grande para con Arimán. Cuando llevaba un rato andando. bien para comprar algún refrigerio. No había visto a aquellos paletos en toda la noche. Juanjo siguió la trayectoria con una sonrisa estúpida en la cara. Cuando finalizó el encuentro. No se esperaban en ella. Sabía que era entonces cuando pasarían. — Pica’o por lo de ayer ¿eh?— sugirió Pentium. haciendo escasos comentarios de las jugadas (ninguno era un gran entendido en la materia). alta en el cielo. animado. deberíamos buscarle. El público se levantó bien para irse. de un color sorprendentemente claro. Después. Y entre el manto azulado. Se desahogó en mitad de la pista. sur.Alfredo M. casi observándolo. — Tíos. este y oeste). pues sabía que estaría vacía y ellos no pasarían aún. Se encontraba justo después de su fase de cuarto menguante. En el caso de los chicos. entre las cuatro direcciones posibles (norte. él solo. No sabía si aquella frase la había pensado o alguien se la había susurrado. — ¿No habéis visto a Juanjo?— preguntó Chema. Miró al cielo. Al menos él no los había visto a ellos. en el fondo consciente de que nunca los alcanzaría. pidió un cubalitro de JB. dando rienda suelta a su instinto. que las lunas eran una señal para mostrarle la dirección correcta a seguir. Llegó al Paseo a las doce. Antes de llegar había hecho una pequeña escala en un callejón para fumar e ir preparado para la juerga. se levantaron. y siguió observándola. Desde la mitad del segundo cubalitro todo se volvía borroso. botando como un energúmeno. Juanjo vio cómo aparecía otro cuerno de luna en la fase creciente. También recordaba que se tomó otro ácido. Juanjo se lo había pasado de fábula aquella noche. Y de pronto. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si Arimán va a por él? — No sé si os dais cuenta— dijo Adela—. Bajo sus pies. — ¡Pues sí! Entiendo que no se lo crea. En ocasiones los pensamientos se escapaban lejos de allí. en mitad del campo. Los cuatro miraron extrañados a Adela. Su siguiente parada fue un chiringuito. los cuernos se separaron ligeramente y cada uno creció de nuevo hasta que se formaron sendas lunas llenas. en cualquier caso. Continuaron viendo el partido. y parecían ocultarse en alguna hondonada. otras dos a sendas carreteras. en cualquier caso. que se bifurcaban como un delta. sin molestar ni ser molestado. qué flipe. con los brazos laxos. la luna. los dos círculos empezaron a disminuir su tamaño. e inmediatamente se metió en la discoteca. o bien simplemente para estirar las piernas. Por lo tanto. trastabillando. Eran las once. sin importarle las miradas de asombro o burla. porque el primero parecía negarse a hacerle efecto. Avanzó hacia aquellos dos insólitos ojos. Durante aquella sesión de baile. A partir de las doce serían los octavos de final. tomó su primer ácido. Suponía que debía estar en algún punto indeterminado entre las carreteras de Montiel y Almedina. pero cada vez que muere alguien es más bien por nuestra culpa. Seguro que le vemos allí. Pacheco La conversación finalizó ahí. la luna se movió. Estaba totalmente despejado y salpicado de estrellas. No conseguía vislumbrar ni la carretera ni el pueblo. El pabellón estaba a rebosar. Era como si le estuviese perdiendo el miedo. antes de la final y el tercer y cuarto puesto). Se encontraba en algún lugar árido. la luz de la luna. entre la una y las dos. Sigue a la luz. — En fin— admitió Jesús a regañadientes— Vamos abajo al Paseo. creía recordar. Se desplazó hacia la izquierda (y en consecuencia. que llegaría a alguna parte. cuando el pabellón estuviese semidesierto y pudiesen estar tranquilos. consciente del inminente efecto del alucinógeno. y cosas por el estilo. — Pues no— contestó Jesús antipático—. 88 . creando una luna simétrica. el cual se llevó para bebérselo perdido en algún sitio donde pudiese tener su viaje tranquilamente. Así estaban las cosas cuando se despertó. Cuando ésta rozaba el horizonte. una le llevaría al pueblo. pero suponía que ellos a él tampoco.

y contínuamente soltaban ese odioso polvillo rojo. pero era inútil. que se asomaba por un lateral y le sonreía con sadismo. No recordaba que pasase ningún tren cerca de allí. Algún furtivo coche lo había atropellado y se había dado a la fuga. o tal vez algo mayor. Era antigua. Eso sí. Tenía dibujado un círculo rojo con una estrella de cinco puntas inscrita en su interior. detrozado. retrocedió los últimos metros. Y no era para menos. También vio al maquinista. probó a huir del tren a lo largo de las vías. Según parecía. lo que le impedía trepar por ellas. Somos sus favoritos. terriblemente orgulloso de lo que le iba a ocurrir a Juanjo. atenuadas. — Eso no justifica tu actuación— contestó Chema— ¡Joder. pero el tren le ganaba terreno. Tal vez aquel había sido un mal viaje. — ¡Joder. y que se prolongaba hacia el infinito en ambas direcciones. y lo que le atropelló fue un coche. volvía a ver las lunas. Se había caído en un paso para trenes. No podía agarrarse a ningún saliente. Nadie se ríe así de mí. de su edad. había caído en una especie de zanja enorme. después de discutir mucho con Jesús. supuso. Es a nosotros a quienes nos escucha primero. Dio un paso inseguro. Jesús y el resto también habían oído que Juanjo murió bajo los efectos (que no a causa de) las drogas. Dio media vuelta. Se levantó algo dolorido. Chema no sentía especial lástima por la pérdida (al menos no tanta como la pérdida de Pedro). No— enfatizó el adverbio— somos los buenos. Se parecía bastante a la descripción que le dieron Jesús y los demás. Las veía desdibujadas y brillantes. de unos cuatro metros de anchura. Entonces las dos lunas. y dio con sus huesos en el polvo. En vista de la situación. y todo aquel que fuese su enemigo de una u otra forma. y de la chimenea salía humo amarillento. Juanjo supuso que a partir de entonces estaba muerto. que ahora parecían luces eran… Tenía que salir de allí. con la esperanza de encontrar algún refugio en el que preservarse de su llegada. y se quedó sentado viendo la locomotora aproximarse. no os vayáis tan pronto! Volved. — De eso nada. volved. — ¡Eh. A lo lejos. Entonces notó algo metálico bajo sus pies. Lo que sobrevivió se fue e un lugar espantoso. ¿Tanto miedo te da hacer de malo? 89 . joder. ya se lo advertí. a muchos metros lejos de allí. El infierno. de las que se recuperaba gracias a la inercia de su carrera. Se hizo a un lado.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. su viaje no acabó ahí. el bache fue más grande. se sospechaba que el conductor estuviese ebrio. En el pueblo estaba sucediendo algo. más cerca de Montiel que del propio Infantes. Aquella tarde habían recibido la noticia de la muerte de Juanjo. Jesús María. y adquiría posturas de precario equilibrio. aproximándose. de azufre. lo que le confería al asunto un asqueroso puritanismo aleccionador con castigo incluido. un desacompasado trote que le hacía inclinarse a uno y otro lado. es que no te das cuenta! Somos los preferidos del Demonio. Lo encontraron a siete kilómetros del pueblo. Debía de ser ese tal Arimán. pero las vías allí estaban. joder! ¡NO!— exclamó Chema iracundo. El tren le arrolló. Observó con horror la locomotora a punto de arrollarle. Tropezaba con piedrecitas del suelo. Como en casi todos aquellos casos. Por alguna extraña razón. Juanjo avanzó con paso más rápido. Parecía que se hubiesen ocultado en la zanja. Un chico rubio. Un pedazo de sí mismo se fue en aquel tren. Pero no ocurrió nada eso. corría la suerte que estaba a punto de correr él. Pero en una de esas ocasiones. tropezó y cayó al suelo. pero el pie izquierdo se le quedó cogido entre unas piedras y el raíl. Comprendió que ellos tenían razón. Como ocurre siempre en los peores momentos. — Eso ha sido demasiado. Unas vías de tren. Deseó que simplemente estuviera alucinando y que pudiera despertarse sin haberle pasado nada. los chicos consiguieron arrancarle la temida confesión: el sábado por la tarde hizo otra misa negra similar a la que realizó con Pentium. como la de una película del oeste. Corrió y corrió. Los rumores también hundían la cucharilla en el postre del morbo y especulaban que el chico había sido arrastrado al menos cincuenta metros antes de desprenderse del vehículo y morir en la carretera. Las paredes tenían unos dos metros de altura. Lo que le preocupaba era otra cuestión. no había huellas de frenazos ni evidencias que indicasen que el coche se hubiese detenido lo más mínimo. oyó un pitido que parecía provenir del tren. pero las molestias formaban parte de un conjunto de sensaciones relegadas a un segundo plano.— aseveró Pentium. Así que cerró los ojos y esperó el final. Según se comentaba. e intentó desesperadamente trepar para ponerse a salvo. joder. Pudo ver su cuerpo tirado en la vía. Deja de actuar como si fueses el bueno de la historia. pero eso no lo corroboraba ninguna fuente oficial. joder. — Tú lo has dicho. Rodó un par de veces y cayó en algún sitio más profundo. Apoyado sobre manos y pies. Por la noche del domingo. que se precibían lejanas.

en el funeral. y esperó a que se explicase—: todo este jaleo de muertes es casi enteramente culpa nuestra.— dijo Chema— Que Jesús y Adela se encarguen de tenerlo todo a punto. Se me había ocurrido que mañana. Mañana me acercaré a la Virgen en bici y buscaré un buen sitio. Jesús. entonces? — Quiero que sepas que no hay razón para que nos confrontemos. Jesús volvió portando el secreto que se había callado a sus amigos. tenemos todo lo que nos hace falta ¿no es cierto? — Gasté un poco las velas en la misa negra. no estoy aquí para hacerte daño. — Yo te acompaño. ambos estamos de parte de la misma persona. 90 .— y añadió con rotundidad— Hay que acabar con esto YA. — Bien. El viernes por la noche hizo mucho calor y había dejado la persiana subida para dejar pasar el aire. Pacheco — No lo entiendes— dijo Chema abatido—. Pentium. sin moverse. Se levantó soñoliento y caminó casi sonámbulo hasta la ventana. por eso debemos tener mucho cuidado. — Adela tenía razón— intervino Pentium. — No te preocupes. Era un secreto pequeño. — … ha insultado tus creencias. Envuelto en sombras. Se acostó y se durmió al instante. estaba Arimán. Con la primera claridad del día. Yo cumpliré personalmente tus peticiones. Al fin y al cabo. Pero al girarse se encontró con un inesperado visitante. Terminaron sus consumiciones y optaron por irse. Se esfumó sin más. Al final el poder se volverá contra ti y contra nosotros. Jesús se sintió tentado de preguntarle el motivo de su estancia ya bastante prolongada en el pueblo. Bajó la persiana y sólo dejó un par de juntas separadas para que el sol entrase entre los agujeros. — Lo haré esta misma tarde. Mañana iremos como personas decentes a dar el pésame y nos llevaremos una vela de estrangis. La propia Adela alzó la cabeza sorprendida. — Entonces el martes a medianoche realizaremos el ritual. si continúas así cavarás tu propia fosa. pero bastante relevante… Debían de ser cerca de las siete cuando Jesús María despertó parcialmente. Esta vez no nos vale la excusa de que hay que dejar que se enfríe el asunto. — ¿A qué has venido. — ¿Sólo quieres decirme eso? — No. Desapareció entre las sombras sin dejar ni rastro. Jesús contuvo la respiración a fin de no gritar. Dio media vuelta y regresó a su cama. la habitación se iluminó más de lo necesario y eso hizo a Jesús salir de su sueño. Dejando aparte tu absurda y precipitada venganza.Alfredo M. He sabido de cómo tu “amigo” Juanjo… — No es mi amigo. Tan sólo quería recordarte que ya sabes lo que debe hacer un verdadero seguidor de Satán en estos casos ¿no es cierto? Jesús entendió lo que le estaba pidiendo. No hablaron mucho. — Raja’o…— acusó despectivamente Jesús. podía coger uno de los cirios. parado ahí de pie. La habitación estaba ahora en penumbra. pero supuso que no se lo diría. El que alumbró en el funeral de Pedro no aguantaría la sesión de mañana.

Aunque el paisaje era totalmente árido. Llevaban ya una hora caminando: cinco kilómetros desde las afueras. compradas de nuevo en una tienda de Todo-a-Cien. — ¿Qué coño…?— preguntó Chema. Obedecieron. Venga. Se reunieron directamente en la Cruz del Siglo. Dejó en el altar una espada y un falo de madera. Jesús. adormilado por el trayecto en la bolsa oculto bajo todos los accesorios. en las inmediaciones del santuario había un pequeño pinar. los habitantes la llevarían en procesión hasta la iglesia del pueblo (de ahí que hubiese romería el sábado por la noche). No se podía pedir más en aquel paisaje. y para sorpresa de los demás. yo colocaré el resto de las cosas. Tal vez un poco baja. — Es posible— aceptó Chema— pero cuando vimos el sitio pensamos que era adecuado. dispuso todos los elementos sobre el altar: una cartulina con una estrella de cinco puntas inscrita en un círculo sobre el árbol. y con rapidez buscaron una rama para hacer los trazos. así como la campanilla. se movía. Jesús abrió la bolsa (cerrada mediante un cordón anudado) y sacó de ella una cría de gato. He pensado que esto saldría mejor con un sacrificio. conducidos por Pentium y Chema. Es todo lo que puedo decirte. Sabía que allí no dispondrían de ninguna pared para apoyar algunos de los símbolos. así que había venido preparado. — ¿Crees que aquí estamos lo suficientemente escondidos?— les dijo Adela. ran las once y media pasadas cuando los cuatro chicos llegaron con sus bolsas al santuario de la Virgen de la Antigua. y esto está al lado del río… así que quien venga lo hará por donde hemos llegado nosotros. distribuyó las cinco velas que habían traído en las cinco puntas de la estrella. Las otras era negras y rizadas. como siempre) en la misma jarra de bronce de la vez anterior. — Bueno…— Pentium miró en derredor— Por aquel lado está la Virgen. — ¿Dónde está el sitio?— preguntó Adela. Éste tenía forma cuadrada. Y además. no entraba en sus E 91 . Por fin llegaron a la orilla del río. La funcional mesa les llegaba hasta las rodillas. y desde allí se encaminaron por el angosto y sinuoso camino asfaltado que les conducía directamente al santuario.— hizo un gesto con la mano hacia Jesús— Tú dirás. Una era un velote de iglesia que habían robado del funeral de Juanjo el día anterior. Vienen aquí con más miedo que nosotros. — Joder.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Capítulo XIIIº: La Hora de las Brujas. Desde el patio se accedía a la capilla donde se guardaba a la patrona. Y por último. debía de haber sido formado por la mano del hombre. — ¿De dónde has sacado ese gato?— quiso saber Adela. a lo mejor son ellos los que se piran. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Chema. talada seguramente hacía más de un siglo. a las siete de la mañana. allí había lo que parecía una encina desmesuradamente grande. ya cansados. si ven que hay gente. lo que hacemos. — Vosotros id trazando una estrella en el suelo alrededor del altar. Ya era consciente de que lo que iban a hacer no era ningún juego. Colgó un crucifijo invertido en la propia cartulina. y con un vaso hizo cuatro hostias de pan integral. sin pensar en lo que estaban a punto de hacer. En efecto. A los sumo cuatro amigos que hayan comido en la Virgen. Está cerca del río. dejando un claustro en el interior adornado con una fuente central y cuatro parterres simétricos a su alrededor. — No estaría tan seguro. — Hemos encontrado uno que nos servirá— le contestó Pentium—. Después.— se le escapó a Pentium. Además. — No te preocupes. no tardaremos. con ayuda de Adela. — Aquí sólo vienen parejas a darse el lote en el coche— continuó Chema— si llega gente les oiremos con tiempo de desmontar tó el tingla’o. Avanzaron por entre los árboles. lo primero que harán es ver lo que hacen. Tiene un gran árbol talado que nos puede servir como altar. empecemos con esto. cada uno llevándose parte de los elementos que les hacían falta para el ritual. Habían salido de sus casas casi con furtividad. un martes por la noche no suele haber mucha gente por aquí. es callejero. es decir. la patrona del pueblo. Y cabe la posibilidad de que vengan cuatro criaturos mierdas a hacer de voyeurs. pero por lo demás perfecta. Fuera lo que fuese lo que había dentro. — terció Jesús— Si ven gente. pero matar a sangre fría aunque fuese a un insignificante gato. cuyo tamaño era no mucho más grande que un puño. dejó un cuchillo y una bolsa de fieltro. El domingo siguiente. que a tenor de las líneas rectas que dibujaban los árboles. y otra más que colocó sobre un soporte de cartón que él mismo había confeccionado. Preparó el elixir (kalimotxo.

Colocaros detrás de mí y concentraros. Euronimus. Behemoth. Se había tomado la molestia de salir ya de casa con ropa interior negra. Sabazios. La adrenalina fluía en cada uno de ellos ante la incertidumbre del resultado. Mictiam. Shamad. Mastema. usándola como extensión de su propio brazo a la hora de gesticular y como focalización de su poder. pesada como una losa. Una vez acondicionado el lugar. El temor y la incertidumbre se apoderaba de ellos. Naamah. Habían aprobado con suficiente. y agarró la espada. Pan. una blusa de licra y unos zapatos abiertos con algo de tacón. y no emitio sonido alguno salvo un ronroneo. Milcom. O-Yama. Loki. señálame el norte. Una vez establecido el clímax. Satanás! Yo vivo como las bestias del campo. Moloch. Pero al final. Jesús se puso frente a la estrella vertical con las manos entrelazadas y la cabeza gacha. Thamuz. Lilith. Nihasa. Al tiempo. Nija. Azazel. Ahora venía la parte más difícil de la oración: los nombres de los demonios. Que todos los demonios que están a tus órdenes me ayuden en mi petición Tomó aliento y cerró los ojos para concentrarse. Sedit. Supay. uso la cartulina sobre el soporte como biombo para cambiar su camiseta. Después señaló en la dirección que habían venido. Midgard. Mammon. Mania. — Por todos los Señores del Gran Pozo. Fenriz. favoreciendo lo malvado y aborreciendo lo bondadoso. Yaotzin. Bilé. Le confería una extraña solemnidad. Todo negro. que rige el mundo. Pweca. Plutón. Amon. Gorgon. y es el Rey de la Tierra. Chemosh. Belcebú. un extraño morbo horadaba su mente ante la idea de quitarle la vida a aquel encantador felino. Nergal. Chema sacó un pesado abrigo de invierno con capucha. Mormo. 92 . Primero a Pentium. los chicos sabían que debían arrodillarse para las últimas aleluyas antes de finalizar la invocación. Los chicos se maquillaron deprisa y mal bajo la divertida mirada de Adela. Tchort. Dejó la campanilla y con el falo de madera bendijo los cuatro puntos cardinales (norte. concediendo tus poderes a mis deseos. Ven y haz honor a tu nombre. — Abaddon. Todos sacaron de sus bolsas las improvisadas túnicas. Mantus. Todos tomaron consciencia de lo que estaban a punto de hacer. este. yo ordeno a lsa fuerzas de las Tinieblas que me otorguen todos sus infernales poderes. luego a Adela. Sammael. Bendijo las cuatro hostias con la misma frase. Adramelech. — En nombre de Satanás. En cuanto a Adela. Demogorgon. Jesús María inició el rito. Él finalizó la eucaristía alzando su hostia y tomándola tras decir Hoc enim corpus meum est. Jesús dejó un minuto de silencio para centrar la concentración. Drácula. procedió a la eucaristía. Bafomet.— Perfecto. nueve veces. Sekmeth. Kali. Pentium miró el cielo en busca de la estrella Polar. Typhon. para seguir la línea siniestra. Pacheco planes. se dio un poco de rímel y de sombra de ojos y se pintó las uñas. Jesús traía dos impermeables. Jesús continuó su letanía. Inmediatamente hubo terminado.Alfredo M. >> Que se abran las puertas del Averno y salgan los poderes del abismo para saludarme como hermano que soy de todos los demonios. trazando en el aire una cruz invertida con la mano izquieda. >> ¡Concédeme el favor de que aquí hablo! >> ¡Yo he tomado tu nombre como parte de mí mismo. Yen-lo-Wang. Seth. Istar. quienes miraban inexpresivos el altar. Apolión. Bast. Proserpina. Melek-Taus. y después a Chema. Se puso de nuevo mirando hacia el altar. Shiva. Poneos la ropa. de arriba a abajo. Ahpuch. Damballa. Mefistófeles. Thoth. Los demás escuchaban la oración aterradora de Jesús. La fiesta empieza ya. — Son casi las doce. oh. quien les dio algunos consejos y supervisó el proceso. Haborim. Sacó un espejo de mano y algo de maquillaje. Emma-O. tenemos que empezar. Astarot. girando en el sentido de las agujas del reloj. Cogió la campanilla y la agito con movimientos amplios de brazo. Dagon. Se pintó con rapidez los labios. Tunrida. Tezcatlipoca. T’an-Mo. Rimmon. Balaam. Beherit. Jesús metió el gato de nuevo en la bolsa. Arimán. el efecto era más siniestro que esperpéntico. uno para él y otro para Pentium. azul oscuro y hasta más abajo de las rodillas. Era curioso ver aquella escena de pseudo-travestismo protagonizada por los tres inexpertos varones.— le pidió Jesús. Marduk. Éste no se resistió. oeste) usando la fórmula In nomine dei nostri Satanás Luciferi excelsi. Adela tuvo que tragar saliva. ordeno que tus poderes pasen a mi espíritu y a mi carne. flanqueada a izquierda y derecha por Chema y Pentium respectivamente. Baalberith. Asmodeo. — ¿Alguien va a querer un poco?— ofreció asomándose por un lado de la cartulina. sus vaqueros y sus deportivas por una sujestiva falda negra hasta los pies. Adela estaba tras él en idéntica posición. Samnu. Diábolus. Hécate. y se las fue dando a los otros tres chicos. Metzli. Tal vez esa noche tuviesen que mirar a la cara al Diablo. Las mojaba en el elixir y tras ponerlas en las bocas de sus compañeros les ofrecía un trago de la jarra. Shaitan. sur. — Pentium.

que suma una hora a Greenwich. cada vez más bajo. Se levantaron. no a las doce. y hemos empezado a las doce en punto. Tenía en la cara la mirada del detective que resuelve un enrevesado crimen o de un colegial que por fin resuelve el problema que se les resistía a todos. pero en el meridiano Greenwich. — ¡Vaya por Dios!— exclamó Adela fastidiada— Podríamos llevar la hora de Greenwich ¿no? — Piénsalo: según esa hora. sólo sería una estrella. La poca gente que iba por allí no le prestaría atención. 93 . y hay la misma distancia en oscuridad hacia el Este y el Oeste. sin reírse ni esperar risa. En cuanto al hecho de que tendría que quedarse grabado… no era tan grave. — Sí. sí. — ¡Mierda! Joder. id grabando la estrella como estaba en la cartulina— les ordenó Jesús—. dándose cuenta de que la razón estaba de parte de Pentium. nos quedaremos…— aceptó Adela— pero ya has roto una cartulina. Tenía razón. — Chicos. Adela reunió todas sus fuerzas para no cerrar los ojos y volver la cabeza. — No lo sé— respondió Jesús mientras rasgaba la cartulina ensangrentada. Ahora vengo. firmes hasta entonces como si estuviesen en el servicio militar. como se nos indicó. e in extremis. Es la mitad de la noche. con el brazo recto y horizontal. Al fin y al cabo. sobre todo. Ahora estamos en horario de verano. que lo hiciésemos según la hora oficial. — ¿Tenéis prisa?— contestó Jesús a modo de desafío. miedo y enfado. que soltó un maullido de dolor. quedaba el sacrificio del gatito. se podría encubrir un poco una vez que acabase todo aquello. Como último paso. encogiéndose de hombros— Las doce de la noche. — ¿A dónde quieres llegar?— preguntó Chema. Satanás. y el resto dio un respingo sobresaltados por la súbita intervención del chico. — Por mí de acuerdo— dijeron Pentium y Chema — Está bien. Jesús bajó la cabeza decepcionado y dijo: — Es inútil. hasta que dejó de emitir sonido alguno. hasta que por fin. — ¡Ya lo tengo!— exclamó. Así quedaría más auténtico. — Las doce es la hora de la medianoche. Jesús apretó la mano y la sangre del sacrificio cayó con virulencia sobre la estrella. — ¿Por qué?— preguntó Adela. pero no tenemos su franja horaria. Nadie se atrevía a decir nada. aquí no pasa nada. ¿Y qué es la medianoche? — La mitad de la noche— respondió Chema sin más. Nosotros tenemos la franja de París-Madrid. Jesús hizo un brusco movimiento y el cuchillo rasgó la garganta y el vientre del animal. Pasaron más de cinco minutos. en ti. entonces? — Dos. el momento en que un sitio está lo más alejado posible del sol y de la zona iluminada. — ¿Quieres decir que tenemos que esperar una hora. El pobre gato se quejó lastimeramente. Asió el cuchillo con la mano izquierda y acercó la punta a la garganta del animal.— Llegaremos más tarde de las tres a casa. Por eso no ha aparecido nadie. callado hasta aquel momento. — Error. — El espíritu dijo Medianoche. El gato ronroneó y se frotó la cara soñoliento con la pata delantera. ni un minuto antes ni después? — Será que el demonio lleva la hora de Canarias— dijo Chema absurdamente. Jesús lo sacó de la bolsa y lo sostuvo sobre el centro del altar. Adela no contestó nada. — Ese meridiano pasa por España— aclaró Jesús. Satanás!— gritaron todos. — ¡Creo en vosotros. que mostrarse reacia a presenciar el espectáculo trajera problemas. haciendo una leve presión. dejaron caer los hombros abatidos.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. refiriéndosa a qué era lo que les había fallado. No quería que su miedo. amanecería a las cuatro de la madrugada y anochecería a las ocho de la tarde. Ahora sólo quedaba esperar. ¿Qué quería. — ¿Qué es lo que tienes?— inquirió Chema. Los minutos pasaron lentos y en silencio. Todos esperaban algún indicio. necesitamos otro altar. Cuando el animal feneció.— Lo hemos hecho a medianoche. Señor de los Abismos! ¡Y por eso te conmino a concederme todo cuanto le apetece a mi noble deseo! — ¡Gloria a ti. — ¿Tenemos que esperar hasta las dos para repetir el ritual?— preguntó Chema. — ¿Por qué no grabas la estrella en la superficie del árbol?— sugirió Pentium. Adela tragó saliva. como en su día los trajo el puritanismo de Pedro. es decir. Jesús lo dejó reposar sobre el charco de su sangre. Él también había descubierto el fallo en el ritual. Los demás. Ya había alguna que otra inscripción declarando un amor perdido. — ¿Dónde vas?— preguntó Adela. A Pentium entonces se le iluminaron los ojos. furias infernales y.

y a ambos lados una de gato y otra de sapo. Se fijó especialmente en Adela. Cuando el viento cesó. — ¿Sabes de qué se trata?— preguntó Jesús— Algo sé.— aclaró Jesús— Arimán está aquí para alguna misión. Procuraron dejar cantidad suficiente para llenar otra jarra a la hora del ritual. El demonio hincó una rodilla y su cabeza humana miró con humillación al suelo. y se habían desecho de la cartulina ensangrentada con el cadáver del gato dentro. volvieron a mirar al altar. Por fin recordó de quién se trataba. — No. La piel era rojiza. y el polvo se llevó a Bael de la misma forma en que lo había traido. Por su parte. — A vuestras órdenes. Eres libre de irte. temiendo que de nuevo sus esfuerzos resultaran inútiles. — No. — Lo sé y lo lamento. en el centro de la estrella. no acostumbrados a los cosméticos. Todo estaba a punto a menos cinco. — De acuerdo. Bebieron Coca-Cola para que la cafeína les quitase el sueño (aunque en general estaban bastante inmunizados a los desvelos de aquel refresco). Gracias por atendernos. Parecía que sabía de qué se trataba. La espera fue larga y algo aburrida. Adela contuvo la respiración. Jesús María regresó en media hora. a la que dirigió una mirada lasciva. Pacheco — Me voy de gatos. — Estoy a vuestra disposición. la oración. Una columna de humo se disipó y dejó ver a un demonio que permanecía erguido en el interior de la estrella. Necesito del permiso de una autoridad mayor. pero procurad de todas formas que se realice una vez haya anochecido. — ¿Qué podemos hacer? — Aguardad unos días y realizad una nueva misa. especialmente con una chica tan apropiada entre vosotros. — Así que sois vosotros los pobres chicos a los que Arimán está atormentando con sus fechorías…— dijo algo irónico. Después repitieron el ritual paso por paso igual que la vez anterior: la eucaristía. Permanecieron callados por un momento. Aún así. pero mi Señor está muy ocupado y yo soy quien atiende sus asuntos aquí en la tierra. Bael. que seguía vestida así) y volvieron a maquillarse. le dieron unos bocados. Formó un gran remolino justo donde se encontraban los chicos. sacerdote. Pero no fue así. a punto de explotar. Los otros habían grabado ya la estrella. Tres cabezas observaban apoyadas sobre los hombros: una humana en el centro. no todos sus asuntos. Ya sabéis a lo que me refiero. pero no me corresponde a mí decirlo. A las dos menos veinte. Intentó hacer memoria. Pero ¿tendremos que esperar a la medianoche la próxima vez? — No si contáis con el detalle del que os he hablado. se prepararon. No habían contado con este imprevisto. Lo siento mucho. y éstos tuvieron que cerrar los ojos y cubrirse los rostros con las manos. pero no voy a poder satisfacer vuestros deseos. Después tuvieron que sentarse a ver literalmente pasar el tiempo. — ¿Necesitáis algo más? — No. Hubo algunos síntomas de sueño y algo de hambre. no quería que se le olvidase nada. se sentían incómodos y se habían quitado el maquillaje. Yo me presentaré y os diré de qué se trata si tengo la autorización.— No es a ti a quien he llamado. pues los chicos. o tal vez os lo comunique Satán en persona. el sacrificio… Jesús dejó el gato recién muerto sobre el charco de su sangre. Ella bajó los ojos con pudor. El viento comenzó a soplar y arrastró una gran polvareda. pues el detalle de las tres cabezas era muy característico. La cabeza humana (que parecía ser la única que hablaba) sonrió. Jesús había encontrado otro ejemplar. La idea de ser un altar para aquello le encogía el corazón. Bael se levantó y se quedó de pie con los brazos cruzados. Jesús miró al demonio que se arrodillaba ante él. y queremos saber de qué se trata.Alfredo M. — Bael… — A vuestras órdenes. sí. Se pusieron las túnicas (salvo Adela. aunque la había pronunciado correctamente. y el cuerpo parecía henchido. No era Satán. esta vez un poco más arisco. impacientes. Se colocaron como la vez anterior y Jesús dejó de nuevo un minuto de silencio antes de iniciar la invocación. rebosante de músculos y venas. y no tenían nada para tomar salvo rebanadas de pan integral. no…— Jesús titubeó mientras intentaba decidir si debía parecer autoritario o no. 94 . Por cierto… no deberíais prescindir de un detalle tan importante en estos rituales. Jesús repasó de nuevo la oración de invocación ya que. El viento volvió a soplar. en especial la lista de los nombres de los demonios.

Supongo que iremos todos juntos. Os han admitido a regañadientes. Sabe que tiene poder. No os enteraréis de que estamos con vosotras. Adela se volvió a vestir en un lugar apartado. podéis venir con nosotras. Recogieron todo sin hablar. lo siento. ¿Y si consigue usar a Adela como altar? No quiero ni pensar en lo que pueda pasar entonces. Adela les dio de nuevo unos frascos con leche limpiadora y un líquido azul para desmaquillarse cara y uñas. como si regresase a la vida cotidiana. Caminaban cogidos del brazo. cuando vio que la pareja se perdía casi de vista. Chema no respondió. — ¿Qué te han dicho tus amigas sobre la Romería? Ella caviló un segundo. Jesús María y Adela llegaron al pueblo diez minutos antes que los otros dos chicos. Iba a seguir hablando. El pueblo estaba en silencio. Tras una hora de caminata. Rasparon la estrella del árbol para disimularla y borraron la del suelo. dormido. Jesús rompió el silencio con una especie de conversación inglesa. 95 . le dijo a Chema: — Me preocupa que Jesús realice otra misa. Durante el camino. Comprarán ellas. Añadió las palabras de Pentium a las imágenes que acababa de ver en el ritual. sin atreverse a tocarlos o manipularlos. a interpretarlos.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Dales las gracias a tus amigas de nuestra parte. así que no podréis hacer “peticiones”. No creo que sean tan guarras como para haceros ir por vuestra cuenta. Pentium. — Sí. Adela y Jesús fueron distanciándose de los otros dos. a pensar sobre ellos. y todos regresaron en silencio. pero llegaron al final del camino. Se dieron un beso de despedida y sin palabras fue cada uno a su casa. Andaba sumido en sus pensamientos y a la vez no pensaba en nada. Y dejó ahí los recuerdos. Cada uno debía ir por un lado. y a este paso se le va a volver en su contra. — No importa. pensando en lo que habían visto en lo que en teoría deberían hacer. incapaces de decirse nada acerca de usar un altar humano.

Pacheco 96 .Alfredo M.

Por otra parte. La velada había perdido su connotación religiosa para muchos de los celebrantes. Se bebieron el vaso de un trago y lo rompieron enfadados contra el remolque. Los grupos de amigos que celebraban aquella fiesta solían tener una media de diez miembros. Cuando se sirvieron un cubata. en uno de tantos viajes que tenía que realizar para llevar enseres y sobrinos. algo que le atraía. Al amanecer. pero para su sorpresa. o al menos no compartió. Era pelirroja. el ambiente bullía ante la llegada de la Romería. cuyo padre condujo el tractor que las llevó. Capítulo XIVº: La Primera Estrella Flamígera. pero el descaro era tan evidente que los dos chicos se percataron. No volvieron a tocar la bebida. etc. Y presumían de maduras… Vio a Adela llegar con alguien cogido de la mano. y se recogía el pelo rizado en un caótico tocado. y quedaba degradada a una noche de juerga. se dijo que por la noche. Con todo. ésta es Merche. por pasar una velada nocturna con los amigos en mitad de un ambiente espléndido. Sus amigas accedieron de mala gana. La cara sucia dejaba adivinar algunas pecas y dos ojos con un brillo risueño y alege. una ilusión colectiva por disfrutar de tan señalada fecha. e incluso más. Adela ejerció de mediadora y consiguió convencerlas de ello. la Virgen era llevada en procesión a la iglesia de San Andrés Apóstol. Por eso. Ni Chema ni ninguno de los otros chicos. Se compraba comida y bebida. Los habitantes del pueblo pasaban la noche alrededor de las hogueras en las inmediaciones del santuario. los tres muchachos no tuvieron más remedio que buscarse la vida para llegar allí. Por suerte. éste venía detrás. Aquello fue una jugarreta ruin y rencorosa sin ninguna razón de ser. y como es normal. por lo que Pentium y Chema estaban solos ante el grupo de chicas como dos náufragos en un mar de tiburones. mientras que las chicas fueron llevadas al santuario en un remolque de tractor (que se quedó allí como almacén de las provisiones. Llevaban un buen enfado encima. arreglada. La Romería a Nuestra Señora de la Virgen de la Antigua se celebraba en Agosto. Aquella mirada tenía un no sabía el qué. Por desgracia. Al final me la han dado. Había sitio de sobra para ellos. — Ya me ha llegado la carta de admisión. Lo hizo por lo bajini. Pensó inmediatamente que se trataría de Jesús. Los chicos no pudieron participar en la compra de bebidas ni comida. no faltó la arpía que. Las chicas compraron solamente lo que ellas quisieron. una excusa para emborracharse y (en el caso de los jóvenes) una ocasión para atrapar un ligue hasta finales de agosto. decidieron hacer un pacto con el grupo de Adela para poder celebrarla con ellas. la noche del sábado anterior al inicio de las fiestas locales. y se podía disfrutar de un poco de baile en la plaza de toros (al lado del propio santuario). pero sí entre el grupo de Adela durante ese día. sin respetar los gustos de ellos. Adela mantuvo más de una acalorada discusión la tarde en que se hizo la compra. etc. y que además tendría una buena bronca. estaba demasiado abrumada por los acontecimientos de aquel verano como para disfrutarla en su justa medida. Había algo que era distinto. Chema lanzó una mirada interesada. al oído de una compañera suya. Una de ellas. Llevaba una camiseta gris y unas mallas cortas. pero impusieron ciertas condiciones. los chicos estaban bastante descontentos con la forma en que habían organizado la Romería de ese año… aunque en realidad no tenían otra opción. pero argumentaron las jóvenes: “Es que ellos no son del grupo”. tal vez? — Chema— le preguntó Adela— ¿tú pediste Comunicación Audiovisual de carrera? — Sí. en seguida empezaron a despotrincar los cuatro sobre el sexo femenino. realizado al parecer de forma improvisada. la llegada de la Romería se podía percibir en el ambiente. El viaje fue muy ameno: cuando el padre de Chema se interesó en por qué no habían podido ir con ellas y los chicos le expusieron la situación. maquillada y peinada debería de tener un aspecto bastante agradable. Quien estaba con Adela era una chica de su edad. Además.— respondió. Estaba asqueado. una de las chicas les tachó de gorrones y cosas por el estilo. aseveró que éste no lo haría si veía chicos entre ellas.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. apartado del remolque. Chema no recordaba haberla visto por el pueblo durante su estancia veraniega. muchos más. confabuló para evitar que se comprasen y llevar bebidas que no fuesen de su agrado. Aunque no era especialmente atractiva (iba muy informal dadas las características de la Romería). Y Adela. todas aquellas emociones. Chema esperaba sentado. trajo a los tres consigo de buena gana. — Mira. y eso suavizó bastante los ánimos. enfadado por un comportamiento tan pueril y rastrero. no podían ir por su cuenta. para más irritación de la fémina. Chema no sintió. C 97 . Seguro que debía ser muy fotogénica. igual que neanderthales. igual que hacían muchos otros grupos). una de las fechas más señaladas en las vacaciones de verano allí en Infantes. escuchando cómo Pentium le contaba los acontecimientos. ¿Cómo era la expresión? ¿”Le cantaban los ojos”. omo cada año. La noche transcurría aburrida y monótona. Jesús pasaba la mayor parte del tiempo con Adela. conocedora de las preferencias de los chicos. aunque celebraba la Romería con sus amigas. Ellos eran sólo tres. el padre de Chema. Ella va a estudiar lo mismo.

Pero se negaba a creer que ya se hubiese marchado. pensó Chema. Jesús y Adela. 98 . eran todas igual de zorras. Yo allí. No era decoroso comenzar con la descripción del auténtico ritual. ah. ¿Y si te ocurre algo? — No. A mi tampoco me gustaría tener a esos dos mirando mietras te…— Jesús dejó la frase en el aire. Joder! Arimán está ahí fuera y va a por ti. capaz de encandilar a cualquiera. Pentium se sumó a la charla. La cuestión era que. él le susurró al oído: — Deberíamos hacerlo. Por lo general. Hacía una semana que no le veía. Jesús cruzó los brazos y se quedó callado. Con todas aquellas brujas en el remolque perfería alejarse cuanto más mejor. Pero la gente no subía allí por la panorámica. Arimán. En cuanto vio la reputación que tenía Chema. y miedo. Recuerda que estamos de su parte. Sabía a lo que se refería. Jesús. sumisa. lo único que hacía. Ella se había marchado a la playa el mismo viernes que él llegó.— Tú y yo solos. No seguía las bromas sobre ellos que hacían. — ¡No soy cría!— Adela bajó el tono de voz— Eres tú el crío. y había vuelto aquella semana. Ten cuidado con lo que dices. que debía regresar. Tú eres el que ha originado casi todo esto con tus jueguecitos. Te puede traicionar. sino de invocar a Satán. Pacheco — ¿Vas a ir a la Complutense? — Sí. mantuvo las distancias. Así que Jesús y Adela no tardaron mucho tiempo en llegar arriba. Se levantó y bajó abajo. Por fin. Y dudó desde que apareció otra persona entre ellos dos. — ¿Vienes? — No. Por eso no podía hacer el amor con Jesús. — El diablo no tiene palabra ni honor. ya fuesen hogueras o farolas. al menos en esos momentos. Jesús se recostó sobre una roca plana y los dos empezaron a besarse. e interviniendo muy pocas veces.Alfredo M. — ¡No seas cría. Jesús había mencionado ya el tema un par de veces desde la invocación. Adela guardó silencio. Se mantuvo callada. ah…— negó Jesús. La ausencia de luz. Aquí no se da esa carrera. La miraba con cara de extrañado. no a mí. Será algo entre nosotros dos. Chema. como un niño enfurruñado. Ella pensó que tal vez podría hablar con Jesús y hacerle bajar. No hará nada a sus seguidores. Estuvieron algún tiempo así. todos los grupos de jóvenes tenían su hoguera justo en la base de estos riscos. parecía haberse esfumado. Sabía que bajaría tarde o temprano. dejaron en paz a los contertulios y se fueron a disfrutar de un poco de intimidad… Muy cerca del santuario hay unos pequeños riscos pedregosos fáciles de escalar. era buscar un sitio para orinar. desde el momento en que empezó todo aquello. Merche había vuelto con el grupo. escuchando la mayoría del tiempo. En el fondo. Seguramente él sería quien se disculparía. sin decir ninguna palabra. No nos queda mucho tiempo. pero no se la había contado. pero desde luego o hizo nada por defenderle. — Ah. De hecho. sin atreverse a contradecirlas. Chema consiguió averiguar por qué no la había visto con todo el tiempo que ya llevaba en Infantes (casi un mes). — No sé. Es un paso muy importante para mí. Tenía la impresión de que se despediría de ella. Dejaron de hablar. Y si Arimán se iba y sólo quedase Jesús… ¿para qué hacer la misa entonces? Siguió bajando hasta llegar al remolque donde estaba su grupo. porque había otra razón más de su negativa. Todo el asunto del satanismo estaba separándoles más que uniéndoles. ella había comenzado a dudar de la relación. contigo. Durante el camino creyó ver a Chema subiendo bastante más a su izquierda. a Ciencias de la Información. propiciaba un escondrijo para las parejas que subían allí. y con Pentium y Chema. lo consiguió. porque no era el único chico en su vida. por su parte. Al parecer no todas las amigas de Adela eran unas arpías. Desde arriba se podía disfrutar de una vista aceptable de todas las hogueras y del propio santuario. De hecho. Iniciaron una conversación superficial sobre notas de corte y exámenes de Selectividad. No estoy hablando sólo de perder la virginidad. Dijo que le quedaba poco tiempo allí. Se desvió hacia la derecha y luego empezó a subir. — ¿Sabes lo que me estás pidiendo? Me da vergüenza. Aunque ella también tenía motivos. Y en el fondo de su corazón se sentía culpable. Adela sabía que en aquellos momentos la reconciliación sería en vano. Hacer de altar para la misa.— Merche hablaba con un tono dulce. así que me tengo que ir a Madrid. — Pero sí tinene muchos oídos. Ella le dejó allí. pero de una forma muy peculiar.

Arimán le marcó la mano con una sonrisa macabra. El demonio de inofensiva apariencia y eterna juventud. sólo tendría que subir por allí y llegaría al lugar más alto. no soy quién para matarte. Jesús estaría arriba. Arimán. — ¡¿Chema. Estoy aquí por otro asunto. Se veía muy poco. Lo mejor sería subir a ver lo que había ocurrido. Debían de haber discutido. Debía correr y encontrarle antes de que ocurriese cualquier cosa. Recordaba haber vivido algo semejante. solo. Contemplaba las estrellas con las manos entrelazadas detrás de la nuca. Apoyó ésta en la pared y acercó el hierro (que sin saber cómo estaba al rojo) a la palma del chico. Por fin nos conocemos. Le levantó en vilo asiendo tan solo la muñeca del chico. pero otro salió a su encuentro. Chema retrocedió intimidado. Se encontraba en unas rocas planas que le hacían de pared. Jesús yacía recostado en una roca. — ¡Chema! ¿Qué coño te pasa? Adela y Pentium. ya no le dolía. De hecho. igual que Chema. ni sentía haberse quemado. Al fin y al cabo. Chema recuperó el aliento y mostró su mano. Dio las últimas zancadas. Un grito sobrecogedor lo sacó de su pequeño trance. Desde ahí le buscaría en una ojeada. qué te pasa?! Chema hizo caso omiso de la llamada de su amigo y corrió desesperado hacia el descampado. Parecía tener apenas un par de años más que el propio Chema. y se encaminó hacia el lugar de donde provenía. De hecho. Se incorporó con rapidez. pero Jesús… Él estaba solo allí arriba. dejando la palma al descubierto. Ellos no sabían describirlos. — Hola. A su derecha el desnivel era menor. El sonido del barullo llegaba apagado. iluminada por las llamas. Llegaron los dos a un tiempo a la hoguera del grupo de Adela. el corazón le dio un vuelco. sólo unas nubes de tormenta moraban por la bóveda celeste. Muy a mi pesar. Subió un poco más y vio a Adela bajar sola. y las hogueras no brillaban. Se estaba destrozando la espalda.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Al principio de la noche habían amenazado con tormenta. Salvo las enanas blancas. Echó un vistazo atrás. Jesús saltó el escalón y fue tras él tan rápido como pudo. Chema. donde estaba el remolque. Estaba unos metros a su izquierda. doblado sobre su vientre. Llegó a una roca que hacía un escalón de más de metro y medio. Abajo se encontraba Chema. Las farolas del descampado estaban todas apagadas. Le apresó del cuello y de la muñeca derecha. y a manos de aquel bastardo. Entonces. Él nunca le había tenido cara a cara. encaminada hacia el remolque. Chema se paró y respiró algo cansado. Continuó la ascensión. aunque intuía que estaban ahí. se abalanzó sobre él y le acorraló contra la pared de piedra. el primer viernes que estuvo en Infantes. importunarle (porque seguro que no querría hablar con nadie) e intentar la reconciliación. cabrón! ¡Jesuuús!— llamó en balde. Hubo un forcejeo prolongado. Chema pataleaba como un títere. — Nada de tu incumbencia. No quería morir. no obstante le dijeron que cuando le mirase a los ojos sabría que se trataba él. — Tranquilo. así que no la llamó. Se dirigió deprisa. casi inexistente. Especialmente por sus ojos. Se oyó el crepitar de la carne y Arimán retiró la estrella y brotó un poco de humo. Había luna nueva y la luz de las estrellas no era suficiente para iluminar el camino. no tenía nada que hacer. Chema sintió la insoportable sensación de calor contra su piel. sólo Chema forcejeaba. levantó la mano de Chema y la puso contra la pared. entonces. acudieron alarmados a ver lo ocurrido. Arimán usó su cuerpo para mantenerle atrapado mientras sacaba un círculo herrumbroso con el bajorrelieve de una estrella de cinco puntas. Pentium estaba con ellas. sujetándose la mano derecha. — ¡Suéltame. asustado. Jesús. Arimán. Adela había bajado y se encontraba con todas sus amigas. tamizadas por una luz azul. bailando y crepitando. — ¿Qué le pasa a ése?— preguntó molesta una de las amigas de Adela. Sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad. Entonces Chema no pudo soportarlo y dejó escapar un grito de dolor. 99 . pero pasaron adyacentes al descampado y ahora se batían en silenciosa retirada para dar lugar a un limpio amanecer cuatro horas más tarde. Apretó los dientes aguantando el aire en los pulmones. Parecía no tener muy buenas intenciones. para mirar la escena que formaban las hogueras. Chema. sino que dejó que bajase sin ser molestada. Después. una noche americana usada incorrectamente.— respondió él con voz enérgica. sin tan siquiera acordarse de cerrar la mano. No había marca alguna. adormilado. pero sabía por la descripción de sus amigos que se trataba de él. que andaban allí cerca. No en ese momento.

El resto. Con algo de pereza se metió en la ducha. Tal vez Adela no sea la única persona que quiere Arimán. Desde los riscos pedregosos aguardaron a la salida del sol. Miró en la cocina en busca de algo. Ya pensaría después de dormir. Atormentada por tantos pensamientos. — ¿Y si te graba las tres. terriblemente asustada. En el centro. Y evidentemente sabía quién estaría tras ella. como si esperase a que despertara para decirle algo maravilloso. Allí. Primero el paisaje se tiñó de matices azules grisáceos. Caminaron con paso bastante lento. Tenía un sabor excelente. ya tenía una razón para ofrecerse como altar en aquel grotesco ritual. Se había dejado atrás el clímax del ambiente. Buscó en un frutero de la encimera y se encontró con una gran sorpresa. — ¿Para qué querría grabarte una estrella?— se preguntó Adela. — Los sacerdotes de las misas negras— explicó Jesús— llevan tres estrellas: una en la mano derecha. en silencio.— dijo la chica. flanqueados por una caravana de coches que no avanzaban a mucha más velocidad que ellos. Chema y Adela. una luz difusa. Siguió comiendo. en la naranja. y de alguna forma todo su malestar. y la vio. y a las siete de la mañana ya se veía con claridad. y se marchó con el resto. antes de acostarse. Todo de color naranja. aderezadas con un sinfín de bebidas alcohólicas. Era similar a la experiencia de abrir un huevo a medio incubar. El agua se llevó toda la suciedad de su piel y de su pelo. Su zumo era justo lo que pedía su maltrecho estómago. Comenzó a morder la pulpa de los bordes. No supo cuando llegó a dormirse entre sollozos y murmullos. El tiempo transcurrió lento. Arimán acariciaba con suavidad la cara de la chica. Los chicos esperaron a que pasase y después la siguieron a una distancia prudencial. Miró la mitad de la naranja. Jesús dio su versión también. sorbiendo el zumo. Chema relató brevemente el encuentro con Arimán y sus consecuencias. y sólo los que habían mantenido la alegría disfrutaban de la fiesta hasta el amanecer. casi acabada. Adela preguntó con más tranquilidad qué había ocurrido. Ella sabía a lo que se refería. ni real. Pacheco — Payaso. No hubo más incidencias en la Romería. despejada. subió llorando a su habitación y se acostó rápidamente. entonces qué?— dijo Pentium. embutido… todo muy pesado. Una naranja. temerosa de la temida decisión. necesitaba comer algo. con la mirada al frente. — Piénsatelo. Estaba sentado en el borde de su cama. Su dieta durante aquella noche habían sido chuletas y chorizos. no sois los únicos. Ahora. pensativa. Intentó autoconvencerse de que lo que había visto no podía ser normal. sólo podían esperar a que llegase el alba para regresar a sus casas. Salió limpia. tiró las dos mitades a la basura sin atreverse a mirarlas de nuevo. Y por una décima de segundo había recordado a la chica que vio en el cementerio y que la empujó a su propia tumba. — Bien. No. se criaba un embrión humano. rosácea. llegaron al pueblo. Así que cogió un cuchillo y la partió por la mitad. e incluso más despierta. Aún no había nadie. cuando mencionaban las “naranjas en agosto”.— fue la única respuesta de Jesús María. Y tuvo que ir a vomitar.— le dijo Jesús a su novia antes de separarse. en la habitación bañada por un irreal amanecer. Y ahora que sabía que Chema podía estar en peligro. el corazón formaba un extraño bulbo. intuyendo que esa anomalía tenía una forma concreta… Sí. Iban por el lado derecho. pues parece que ya me ha grabado la primera. llegó a su casa. Cuando hubieron quedado sólo los cuatro. Comprendió de repente que aquello no era normal. como Jesús. Asustada. Que podría tratarse de un sueño. La miraba dulcemente. Y además tenía una pinta excelente.Alfredo M. Tras una hora. 100 . otra en la frente y otra en el pecho. Era agosto y allí estaba la naranja. mientras intentaba razonar cómo podía haber naranjas tan buenas en aquella época del año y por qué en el frutero sólo había una. Allí. la celebración entraba en su fase de depresión. Le vino a la memoria la canción Sabor de amor. aunque todo ello no había sido sino una paranoia. Dejó de comer. Abajo. Luego. — Eso es precisamente lo que tenemos que averiguar. Adela lo observó. Se citaron a las diez de la noche y se fueron a sus respectivas casas. Necesitaba algo ligero que le sentase el cuerpo. Pentium. la comitiva encabezada por la imagen religiosa iniciaba su andanza hasta la Plaza Mayor. A partir de las tres o las cuatro. Al parecer somos los únicos que hemos sobrevivido a un encuentro con él. pero cuando despertó. — Estás aquí…— murmuró ella. entraba por las rejillas de la persiana. Había leche. pero mucho más macabra. una ensoñación o una alucinación. Lo mejor sería algo de fruta. pensó Jesús. Aquel bulbo tenía una cabecita y lo que luego serían las manos. sin relieve.

en una furtiva llamada telefónica a Jesús María martes por la noche. Has hecho lo correcto. Haced la misa negra. Y sin el miedo. como al que legítimamente pertenecía su fidelidad. así fue hasta justo antes del final. justo antes de llegar al final. Ya no podía mantener el disfraz por mucho tiempo. pero fue incapaz de verlo como su novio. Adela recapacitó mucho sobre lo ocurrido y sobre su decisión. y actuó tal como lo que era en ese momento: un íncubo poseso y despreciable que trataba de fecundar a una mujer mortal. Adela sintió sobrecogida la esencia del demonio bañando sus entrañas y adhiriéndose a las paredes. — Shhh… Ya te dije que no me quedaba mucho tiempo.— Jesús hablaba como si ya supiese que ella acabaría aceptando. Arimán sonrió con aires de triunfo. Al menos. 101 . Ni a ella ni a ninguno de sus amigos. el amor profano y adúltero que albergaba se liberó de sus cadenas e inundó su corazón.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. como aguardando algo más. Pero al final. Ella fue incapaz de articular palabra. le dijo que estaba dispuesta a llevar a cabo el ritual. hechizado por la magia que le aporta el amor. Y la sensación que guardó ocupó un lugar muy especial en su alma. Entre sueños. allí donde un pequeño cofre había atesorado su virginidad antes de que se marchara. Así fue como Arimán y Adela hicieron el amor. Un brillo de malicia surcó los ojos del demonio. Fue un sexo hermoso. Presentía que no sería capaz de hacerle daño. Posiblemente pensó en Jesús María durante algún instante. — Muy bien.— Reúnete conmigo mañana en la Cruz del Siglo y lleva ropa parecida a la de la otra vez. plagado de caricias y buenas intenciones. Por primera vez. al igual que él se desvaneció en el aire. como la araña que teje su tela para cazar a la siguiente mosca incauta que pase por allí. No creas que esto ha acabado. El miedo de Adela se había disipado por completo. Tan sólo pudo desvanecerse en la inconsciencia. Por eso le fue imposible detenerse. Arimán imprimió unas connotaciones frenéticas y ansionas que la dejaron agotada. se sentía completamente a salvo ante la presencia del demonio. Arimán se inclinó sobre ella y la besó en los labios. pero sabes que nunca me iría sin despedirme de ti. creyó oírle susurrar a su oído.

Alfredo M. Pacheco 102 .

Pero cada persona es un universo. ver el campo… pero el Paseo ya me da muy mal rollo. pero tú eres bastante perezoso. — Has madrugado— dijo Pentium mirando el reloj. La borrasca se iba hacia el Mediterráneo. Eran las diez menos cuarto. Volvió con bastante velocidad. porque las tormentas de verano se forman con las bajas temperaturas y el bochorno del día. Chema lo sacó de todos aquellos pensamientos. ordenándole que se explicase de inmediato. A veces hay tormentas al amanecer. Esas nubes se forman a partir del mediodía. muchos más chiringuitos y los mismos actos de siempre que el ayuntamiento ofrecía magnánimo como el rey que tiene la bondad de divertir a sus vasallos campesinos con un baile de gala en el patio del castillo. — Tal vez sean nubes de evolución de ésas. ¿Y tú? Jesús es normal que se levante pronto. aquel miércoles 26 de agosto por la mañana. — Te lo contaré. para bien o para mal. Respiró hondo y continuó contemplando el cielo. No quiero ser gafe. y las calles eran peligrosas y algo traicioneras. Pero algo captó su atención a su izquierda. Pentium hizo un amplio gesto con la mano señalando todo el horizonte. Chema vio petrificado una inmensa nube gris negruzca que se extendía por toda la parte este del cielo. Entonces redujo la marcha.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Y aún así. Pensaba en que esa noche empezaba la Feria. Pentium lo miró con los ojos como platos. y sólo quedaba la sensación de tener por delante cinco sábados seguidos: noches con mucho dinero y en la mayoría de las ocasiones sin tener que madrugar al día siguiente. Como ésta era peatonal. la calle Frailes. Debería haberse ido ya. — No a esta hora. si la noche ha sido calurosa. Y además. Pentium negó con la cabeza. He salido a quemar calorías con la bici. Ya sabes. Después de la romería tuvimos encima una borrasca. Todas las cadenas lo decían. y su asfaltado era muy bueno para poder ir suavemente durante un buen rato pendiente abajo. — ¿Estás pensando lo mismo que yo?— dijo Chema. — Me he despertado al amanecer y no podía volver a dormir. Pentium estaba sentado en un banco de piedra. y desde luego no con el aspecto que tienen ésas de ahí. fíjate. Tal vez sea una tormenta que haya caído lejos. optó por meterse por la calle de Santo Tomás. Guardaron un momento de silencio. absorto en sus pensamientos. No las habríamos visto venir hasta las doce o la una. pero no creo. o la oportunidad de montar en un tío-vivo. a las afueras del pueblo. Todo aquello se había perdido. Se adentraba en el pueblo. y su amigo se sentó junto a él. — Sí. y en el universo de Pentium. muy alejados del Paseo o la Plaza Mayor. pero la he estado observando durante el rato que llevo aquí y creo que se aproxima. el verano había sido muy especial. Llegó a Santo Domingo. una tormenta de verano. hoy me siento nervioso. jadeando y tratando de recuperar el aire. Era simplemente el verano de 1998. Capítulo XVº: El Fin del Inicio del Fin.— y añadió— Arimán se ha ido. Le venía a la cabeza el significado que tenían en la época de sus padres: baile con la novia o querida. Pedaleó con fuerza hasta la Cruz del Siglo y luego dio media vuelta. se perdía hacia la izquierda en una sinuosa O 103 . Nacía a la par de la primera. — Tal vez ya se haya acabado. ni se forman relieves. El contorno de la nube es muy preciso. no sea que te caigas. y se detuvo. Es todo un gris… uniforme. Y entonces va y me encuentro esto. Agárrate al banco. No sé. sobresaliendo aún muy poco del horizonte. la borrasca no tenía esas nubes. Esto llega a su fin. Muy lentamente. Chema había salido de su casa con la bicicleta alrededor de las nueve. Sabía (algo se lo decía en el interior) que todo aquello acabaría pronto. Una tercera calle. Estaban cerca del polideportivo (no el pabellón cubierto. Venía por una empinada calle haciendo un último esfuerzo en la bicicleta. días para pretender a alguna dama. En un principio. Llegó al Paseo y lo dejó atrás. Quería ir a un sitio tranquilo. tro verano estaba a punto de finalizar. Por eso ha estado nublado hasta ayer. a ver si me cansaba un poco. Pero ya se retiraba. no había razón para que fuese más especial que cualquier otro. y me he subido aquí. — Me pasaba lo que a ti. pero viene hacia aquí. pero no me cuadra. sino el que hacía las veces de piscina en verano). Atracciones para montar. — ¿Qué coño es eso? ¿Una tormenta? — Sí. con su busto de Quevedo mirando la calle Cervantes. Demasiado especial. No hay nubecillas despegadas. que el ansia de Jesús por conseguir poder y los favores del Maligno acabaría explotándole en las manos igual que una bomba cuando no se sabe manipularla.

Alfredo M. Pacheco

curva empinada. Al principio de la calle había una hospedería, de la cual salía uno de los clientes, tomaba un taxi, y se iba. Chema sólo lo vio unos segundos, de perfil, pero fue suficiente para poder reconocerle. Era Arimán. — ¿Me estás diciendo que Arimán ha estado alojado en la hospedería todo el puto mes? — No tengo ni idea, pero se ha ido hoy. Piénsalo. Es un demonio, pero ha estado en este mundo. Seguramente tenía que adoptar forma humana, mejor dicho, cuerpo humano. Si era humano, necesitaba un sitio para dormir, para estar, para todo. — ¡Imposible! Si hubiese estado más de un mes viviendo aquí, la gente ya lo conocería. En una gran ciudad lo admito, pero no aquí. Este es un sitio pequeño. — Según me contásteis, nadie le recuerda cuando pasó a la iglesia y arrojó la lanza. Es posible que se mantenga apartado casi todo el día. Entre eso y la amnesia que provoca en la gente, ha mantenido su secreto. — Debemos averiguarlo. Hay que cerciorarse de que ha sido así. — ¿Cómo? Crees que nos lo dirá la recepcionista, así por las buenas. No somos del FBI. — No, ellas no nos lo dirán. Pero conozco a alguien que puede decírnoslo. Alfonso era un compañero de instituto de Pentium y Jesús, y de Pedro. Había terminado el bachillerato ese año, tras repetir tercero, y durante el verano estaba trabajando en la misma hospedería donde en teoría se alojaba Arimán. Chema y Pentium le buscaron aquella misma mañana, y consiguieron localizarle poco después de las once (el horario de trabajo del chico no era fijo, y eso les hizo perder algo de tiempo a Chema y Pentium). Le pidieron que les informase sobre un hipotético cliente que se hubiese alojado desde aproximadamente el doce de Julio, y que se hubiese marchado a las nueve y media del día presente. Alfonso se mostró escéptico. Les dijo que era muy poco probable que alguien se quedase allí mucho tiempo, y que en caso afirmativo lo recordaría, pero que aún así haría lo posible por averiguarlo. Quedaron en que Alfonso llamaría a Pentium por teléfono una vez lo supiera (que sería aquella misma tarde) y los tres se reunirían en la plaza para comentarlo. Pentium se pasó toda la tarde, impaciente, nervioso, alerta del teléfono, sobresaltándose cada vez que sonaba. La deseada llamada se hizo esperar hasta casi las ocho de la tarde. Alfonso se disculpó por la tardanza, ya que había tenido un hueco en el trabajo hasta entonces. Pentium llamó a Chema y fueron los tres a la Plaza Mayor. La nube de esa mañana ahora cubría gran parte del cielo y amenazaba con estropear la primera noche de feria. — He mirado la gente que se ha marchado hoy.— les dijo— Hay un tal Ángel Berriartúa Domínguez que ha estado desde el domingo doce por la tarde. Es todo lo que sé, aparte de que ha pagado en metálico. — ¿En metálico?— preguntó Chema. — Sí, eso es lo que me extraña. Supongo que no tendría ninguna de las tarjetas que acepta la hospedería y ha estado sacando dinero de algún cajero automático. — Muy apropiado— dijo Pentium—. Así no se le puede seguir el rastro y hay menos problemas legales. — ¿Creéis que se trata de un nombre falso?— preguntó curioso Alfonso, ajeno a quién era realmente ese Ángel Berriartúa Domínguez. — Tal vez ¿Dio algún carnet o algo parecido? Ya sabes, para la reserva. — Supongo— Alfonso se encogió de hombros—. Ahora que lo pienso, creo que ya sé quién era. Era un pive rubio… bastante joven, como nosotros, un poco más grande. Las veces que me he quedado toda la noche y le doy la llave a los clientes creo que le he visto alguna vez… De todas formas, no solía hablar mucho con los empleados: tenía sólo alojamiento y desayuno. — Entiendo. Tío, muchas gracias. Nos has ayudado mucho. Recuérdame que te pague unos botijos un día de estos. — De nada, hombre. Bueno, me tengo que ir otra vez a trabajar. Os dejo. Os veo esta noche ¿no? — Eso espero. Alfonso se marchó por la calle Cervantes. Era obvio que se había aprovechado unos minutos libres del trabajo, pues vestía la camisa blanca y los pantalones oscuros que conformaban el uniforme del personal del establecimiento. — Ángel Berriartúa Domínguez…— murmuró Chema— Lo de Ángel significa mensajero. Tenía una misión ¿no? así que no era más que un mandao. Y de paso, le echa guasa al nombre. — Domínguez significa “hijo de Domingo”. Recuerdo que hizo su aparición un domingo por la mañana, en la iglesia. En el día del Señor y en la casa del Señor. Este Arimán es un cachondo. Pero no entiendo lo de Berriartúa.

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Vade Retro! Iª parte
La ascensión del caído.
Chema había oído aquel apellido antes. Era de alguna película ¿cuál?’ — ¡El día de la Bestia!— exclamó— Es el apellido del cura de El día de la Bestia. — ¡Dios…! Vaya mamón. ¿Crees que significa que “su misión” tiene algo que ver con el anticristo, o lo que sea? — Posiblemente. — Tenemos que avisar a Jesús inmediatamente. Arimán ya se ha ido. Sea lo que sea, ha hecho lo que tuviese que hacer aquí. Jesús María había estado ilocalizable aquel miércoles. Cuando le buscaron por la mañana, había ido a hacer unas compras. Pentium probó otra vez después de comer, sin éxito. Y aunque en ambos casos dejó recado de que le llamase en cuanto pudiese, Jesús no había contactado con ellos. También probaron con Adela, aunque solamente por la mañana, con idéntico resultado. Ahora se encaminaban a casa de Jesús María, con la esperanza de encontrarle allí esta vez. Por el camino, Chema dudaba sobre la índole de la misión de Arimán. — ¿Crees que era el grabarme la estrella en la mano?— de la que no había vuelto a ver señal alguna. — No. Vino aquí antes que tú, y no creo que hubiese estado tanto tiempo de todas formas para hacerte eso. Al fin y al cabo, te lo hizo en vuestro primer encuentro. — Sí. Y si fuera por eso se habría marchado el domingo pasado, no hoy. Pentium recapacitó sobre eso último. — Sí… Eso significa que lo que haya hecho lo ha hecho hoy. O que tal vez se ha asegurado de que su trabajo estaba bien hecho. Llegaron a casa de Jesús María. Les abrió su madre, quien les dijo que había salido hacía alrededor de tres cuartos de hora a ver a Adela. Ellos dieron las gracias y se fueron. Caminaban despacio, pensativos. — ¿Si está con Adela, dónde habrán ido?— pensaba Pentium — Les habríamos visto en la plaza. Salió a su paso una niña pequeña, de unos siete años, rubia y con una cara de la que hacía caer la baba a los adultos. Petium la conocía. Vivía en la casa contigua a la de Jesús. Ella les miró a los ojos curiosa y les preguntó sin rodeos: — ¿Habéis visto a mi gato? Hace mucho que se ha perdido pero no le encuentro. — No.— respondió Pentium con amabilidad— Pero si le vemos te lo llevaremos a casa. ¿Es blanco y pequeño, verdad? La niña asintió con la cabeza y siguió su camino, llamando a su mascota. — Mal pueblo para tener un gato.— dijo Chema cuando la niña se hubo marchado— Como se haya ido de gatos— salir a cazar tales felinos, según el lenguaje del pueblo— algún chaval por la noche… ya no lo vuelve a ver. — Y que lo digas.— Pentium sonrió, pero de repente se le borró la sonrisa. De pronto supo quién había cogido al gato. Y para qué. Miró a Chema aterrado— Tenemos que ir a la Virgen. Ahora. Fue Jesús el que llegó primero a la Cruz del Siglo. Tan sólo cinco minutos después apareció Adela. Ambos llevaban bolsas grandes de plástico con todo lo que les iba a hacer falta. Se saludaron brevemente y de inmediato comenzaron a descender por el sinuoso sendero asfaltado que llevaba al santuario. Jesús caminaba con paso firme, decidido, seguro de lo que debía hacer. La mirada de Adela, en cambio, era asusente, como si no terminase de darse cuenta de lo que le iba a ocurrir. Hablaron poco durante el trayecto, y siempre sobre cuestiones ajenas. Por fin llegaron al santuario. Estaba anocheciendo, y el hecho de que hubiese una gran nube de tormenta hacía que se viese aún menos. Aunque sonaba ridículo comparado con la misa negra, a Adela le fastidió tener que mojarse (si acababa por llover) por culpa de la lluvia. Jesús miró el cielo, pensativo. La nube también cubría el cielo en esa zona, a pesar de hallarse a cinco kilómetros. Demasiada extensión para una nube de tormenta. Buscaron el árbol talado que les sirvió de altar. Allí seguía, con raspaduras en los trazos de la estrella y manchas resecas de la sangre del sacrificado gato. Jesús comenzó a grabar una segunda estrella. Adela se encargó de la del suelo. Trabajaron sin interrupciones: la amenaza de lluvia y la inauguración de las fiestas habían disuadido a la gente de pasar la tarde allí. Jesús dispuso todos los elementos de costumbre: el falo, la espada, la jarra, los ingredientes del elixir, las hostias… Cuando estuvo todo preparado y el elixir mezclado, se cambiaron de ropa. Jesús se puso su habitual impermeable, pero aquella vez, lo hizo directamente sobre su piel. No tenía más ropa que aquella. Adela se maquilló como la otra vez y luego se desnudó. Jesús la ayudó a tumbarse sobre el altar y la cubrió parcialmente con pañuelos negros de una tela muy fina, semitransparente. Eso la ayudó un poco. Ocultos su cara, sus pechos y su sexo, creyó que podría seguir mejor con el ritual. Jesús dispuso la posición de la chica sin resitencia

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Alfredo M. Pacheco

alguna. Le colocó los brazos abiertos, como en una crucifixión, y le cerró las manos en torno a sendas velas negras. Le separó igualmente las piernas. El árbol era muy bajo, por lo que ella pudo apoyar las puntas de los pies en el suelo. Jesús comenzó la ceremonia. Agitó la campanilla nueve veces en el sentido del reloj. Los tintineos sonaron amortiguados por el viento. Apuntó después con el falo de madera en dirección a los cuatro puntos cardinales. Una vez bendecido el lugar, cogió la jarra con el elixir y las dos hostias. Mojó la primera y, retirando previamente el velo de la cara de Adela, se la dio. Vertió algo del calimocho en sus labios. La mayor parte se derramó por las mejillas de la chica. La volvió a cubrir y bendijo la segunda hostia. Esta vez lo hizo entre las piernas de Adela. Ella apartó la mirada y cerró los ojos. Procuró apartar de su mente el pudor, el miedo, la inseguridad. No quería que por su culpa aquello saliera mal. — Hoc enim corpus meum est. Tragó la sacrílega oblea y bebió todo el vino adulterado de la jarra. Ahora le tocaba el turno a la invocación. Jesús repitió las frases de la otra vez, solemnemente, en voz alta. El viento arreció levantando las telas que cubrían al altar, y a lo lejos un trueno retumbó amenazante. Tampoco aquella vez faltó un sacrificio. Jesús había conseguido un gato blanco, pequeño. Esta vez, tenía dueño. Lo rajó en canal como la otra vez. La sangre aún caliente cayó sobre el vientre de Adela, quien se estremeció de la impresión. Y por fin, al terminar la invocación, llegó el temido y a la vez esperado momento. El sacerdote oscuro debía consumar la ceremonia tomando a la chica que ejercía como altar. Jesús María lo hizo con la cara oculta parcialmente bajo la capucha del impermeable. Tú también tienes que ocultar tu vergüenza ¿verdad? pensó Adela. Tal vez aquello no resultase fácil para ninguno. Pero no era así. El tácito protocolo de las misas negras dictaba que los miembros ocultasen sus rostros y dejasen volar sus instintos sexuales. Para Jesús, aquel estupro (porque Adela no encontraba ninguna otra palabra para aquella relación sexual) era un triunfo, igual que para Arimán. Aquella especie de vejación duró poco. Jesús, eso sí, no hizo lo mismo que Onán. Sus semillas no fecundaron la tierra, sino que quedaron dentro de ella. Adela sintió entonces una sobrecogedora sensación. Juraría que aquella trampa que había dejado Arimán en su seno surtía efecto, como si algo se despegase de las paredes de su útero y envolviese el semen recién llegado. Ahora sólo quedaba esperar. La FEUNE había decidido hacer una serie de mítines en diversas capitales de provincia de toda la geografía española. Parecían tener especial incapié en toda la zona central: Madrid y las dos Castillas, ya que por su idealismo de una Europa única y centralizada primero perseguían una España unida, sin protestas por autodeterminaciones y autonomías. Su secretario general, Fernando Luengo, hablaba desde un atril a una congregación de personas sentadas en sillas plegables dispuestas con orden en la plaza de aquella ciudad, una como otra cualquiera. Explicaba la posición de su partido frente a los problemas de ese momento: la autodeterminación del País Vasco, la política intolerante de los Estados Unidos. Denunciaba una política light como la que se practicaba en aquellos momentos en España (y en general el resto de Europa), donde los demócratas-cristianos se avergonzaban de su condición conservadora y buscaban una estratagema para parecer más progres, donde los socialdemócratas no se llamaban por lo que eran y se quitaban lo de “demócratas”, donde todo el mundo tenía buenas intenciones y no se atrevía a declararse enemigos. El discurso tenía enmudecidas a las masas. A pesar de algunas connotaciones ultraconservadoras, no hubo abucheos ni murmullos. Aquella oratoria tan sobresaliente recordaba a la de un personaje demoníaco cuyo blasfemo nombre no se quería recordar… Sin previo aviso, Luengo calló y respiró con dificultad. Se llevó la mano al corazón e hizo una mueca de dolor. Se inclinó intentando recuperarse. Se iniciaron los primeros revuelos. ¿Qué le ocurría? Avisaron al SAMUR, justo cuando Luengo caía al suelo inconsciente. No tenía pulso. Una nueva ráfaga de viento y un nuevo trueno. Esta vez parecía que empezaba a llover. Alguien apareció. Lo hizo tras la cartulina que les servía como única pared para apoyar el crucifijo invertido. Parecía que hubiese permanecido allí agazapado espiando toda la ceremonia. Cuando se irguió completamente, Jesús contempló que se trataba de un hombre joven, de no más de treinta años. Vestía de negro, medía casi dos metros de altura, y su mirada se perdía en el infinito, melancólica, infinitamente triste. Jesús retrocedió instintivamente y salió del círculo trazado en el suelo. Si era un demonio invocado, no podría atacarle, pues dicho círculo era su cárcel. Se dio cuenta que había dejado sola y desprotegida a Adela. — Buenas noches— dijo amablemente, aunque con tristeza, el supuesto espíritu o demonio— ¿Qué es lo que deseas? — ¿Quién… quién eres?— preguntó inquisitivo Jesús María. — Soy el Maligno venido a la tierra, y mi nombre es Lucifer.

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Cuando hubo terminado. Eran los elegidos del Diablo. Tú has sido el elegido. Tú no puedes intervenir en esta parte. pero deseaba poder llamar a Jesús para que acudiese a su lado. quiero darte la bienvenida. — Y aunque intuyo de lo que puede tratarse. Hemos de preparar la llegada del Maligno en la tierra. Su tristeza se acentuó. y no sabía cómo expulsarle. Y no soy quién— su tono denotó enfado esa vez— porque a pesar de ser la segunda autoridad en el infierno. Los chicos estaban en lo cierto. Jesús intuía que debía tratarse de hebreo. que iba a detenerle el pulso. ya está todo repartido. 107 . — Así que es por eso ¿verdad? Tanto preparativo en la Tierra… y era para ocultarme tu parte. Los dados están echados. ¡Me corresponde a mí por derecho! ¡Tú lo sabes! — Sabes que ni a ti ni a mí nos corresponde repartir los papeles. Miró lastimero al diablo. maravillado. — Vaya. como si el rayo le hubiera alcanzado. Lucifer la asió por una muñeca y la levantó con terrible fuerza. Aparecía cubierto por una túnica negra sin mangas ni capucha. tal vez? — Así que Arimán tiene aquí una misión. Se le acercó. Después miró. Tú y Arimán. colérico.— señaló con la mirada a Adela. — ¿Es ella la madre? ¿Y él el mortal? — En efecto. no se atrevía a levantarse. y esbozó media sonrisa. Era un frío insoportable. Después. Esta vez. Lucifer pronunció una extraña invocación en alguna lengua ininteligible para los chicos. Claro que tú también eres un pecador ¿no? Lucifer volvió a recitar una oración en alguna lengua extraña. Un relampago fue a parar en las inmediaciones. Por suerte. Arimán abrió los ojos y la boca. No soy Él…— señaló hacia arriba. entonces. ni ningún otro accesorio. Jesús cayó inerte al suelo. — ¿Cuál es la misión de Arimán? Lucifer miró sorprendido a Jesús. Entró en el círculo y estrechó la mano de Lucifer. No podía salir de su círculo de invocación. Jesús. y ahora ella estaba sola y desnuda ante Lucifer. y brilló con intensidad justo antes de destruirle.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. al fin y al cabo. — ¡Maldito! ¡Tú y todos los demonios me habéis traicionado! Bueno. de nuevo con aquella expresión triste. Lucifer golpeó con furia la cartulina y la derribó junto con el crucifijo que pendía en ella. pero de repente sintió helársele el corazón. Jesús se acercó pletórico. Me hubiera gustado ser yo. y no puedo estar en todas partes. Pero también había algo más en aquella expresión… ¿Ira. Y por cierto. Tú eres el único que puede responderme.— miró a Lucifer con aires de prepotencia— Como ves. Miró a Lucifer. y Jesús había hecho bien en usar su poder. pues parecía entender lo que decía.— su propia risa le interrumpió— Gracias a la invocación. no sé nada de esa misión. por las fechas— hablaba de espaldas a ellos—. Él también había triunfado. Adela se esforzaba por poder ver quién hablaba. pero no pudo llegar a él. ja… Ya la ha tomado. Lucifer soltó una malévola y estridente carcajada que heló la sangre de los chicos. y le aterraba. pero tengo mis obligaciones aquí en la tierra. Ven a mí. como si la destrucción de su enemigo le hubiese agotado. Sonrió un instante. Tenía el mismo rostro que el que habían visto en su forma. — Pregunta. Sigue con tu papel. Adela lanzó un grito de sorpresa y terror. mi compañero. y ella no sabía cómo hacerlo. apareció en el altar el espíritu de Arimán. Le había engañado y ahora le había matado. un truco para engañarla y conseguir su objetivo. a Jesús María. sonriendo— más bien todo lo contrario.— lanzó un suspiro— Me temo que no soy quién para responderte. La lluvia cayó con más fuerza. y preparemos nuestras tareas. la zarandeó y la sacó del círculo. como se suele decir en estos casos… que paguen justos por pecadores. Arimán se estremeció. del Anticristo. Adela no pudo sino lanzar un grito de pavor. ya está plantada. — Lucifer. La invocación no había terminado. ansiando un porqué de aquello. La recitó celéricamente. tú dirigirás los ejércitos aquí en la Tierra y yo he portado la semilla. Ella comprendió que todo aquel amor había sido una farsa. — Pero… ¿cuándo? Arimán rió estúpidamente. La tormenta se había desatado definitivamente. Por supuesto. — No te he dicho dónde debemos preparar Su llegada. Miró hacia arriba. vaya… así que por fin lo has descubierto. en ese momento llegaron dos visitantes más. lo mejor será preguntárselo al bastardo de Arimán en persona. Habían matado a su novio. Lucifer apoyó las manos en el altar. iracundo. me honra que respondas a mi llamada. ja. — ¿Cuánto tiempo llevas aquí? ¿Cuándo te mandaron a la misión? — Días antes de que a ti te encomendaran la tuya. agonizante. — Bueno… Ya es tarde para tomar represalias. Una extraña luz brotó de su boca y ojos. Tú has fecundado a la Madre. — Ahora mismo. Sin velas. Con todo. él ha cumplido su parte sin saberlo.

Había tenido razón en sus inquietudes aquella mañana. y el rictus tenso mostraba una ilera de dientes desiguales y afilados como colmillos. La piel se replegaba nervuda a los pómulos y mandíbula. Por último. Bajó al suelo y caminó unos pasos. entre dos alas de águila. Chema se quitó rápidamente la camiseta. Meditó unos segundos y luego suspiró. maestro. Hicieron un último esfuerzo. Una correa descansaba sobre el hombro derecho. y también la espada. justo en el límite del círculo. cogió su rostro entre las manos y lo acercó hasta besarle en la mejilla. Lucifer permanecía de pie. dejando su torso desnudo. Los brazos eran muy delgados. — ¿Qué ha pasado?— dijo Chema. Era Arimán. Por ti sabré a quién ejecutar. tendrían que abandonar la operación y declarar muerto al señor Luengo. De ella brotaban llamas azuladas. otro inocente. — ¡Lo ha matado!— exclamó Adela entre sollozos— Lucifer lo ha matado. Aquella mirada fiera era insostenible. dotada de una belleza más allá de lo humano. y de sus sienes brotaban dos protuberancias óseas que le habían oradado la piel y el músculo. Claro que él era Lucifer. Ahora debían buscar el sitio de la otra noche. con tal violencia que tiró a los chicos al suelo. Había sido un terrible error el no perder unos minutos para cogerlas. Por fin llegaron al santuario. Ha entrado en el círculo y entonces…— se derrumbó en el llanto y se dejó caer. que había contenido la respiración hasta entonces. Adela profería un agudo chillido en esos momentos. Descargó con furia un tajo sobre Lucifer. Es difícil imaginar el rostro del Demonio. Si no resultaba. veteados de rojo fuego y sangre. apiñados. cogio a Adela de la mano. habían pasado el letrero que indicaba que faltaban dos kilómetros para llegar al santuario.Alfredo M. — Habéis juzgado bien. En teoría estaban a salvo. con el rostro envejecido más de diez años. Pentium entendió que él debía decirle a quién salvar y a quién no. otro víctima y otro juez. pero también una especie de demonio. Por fin alcanzaron a ver el sitio. Éste desenvainó su espada. Pacheco Pentium y Chema no repararon en coger sus bicicletas para ir allí.— susurró. Miró a Chema y luego a Lucifer. no así al diablo. ya bajo una lluvia que empezaba a descargar con fuerza. que se reía a carcajadas delante del cuerpo de Jesus María. expiró por fin tranquilo. y se la puso a Adela para que no se sintiese más violenta en aquella situación. no Satán. ocultando su más absoluta ignorancia respecto a quién era aquel nuevo Arimán. y por tanto se antojaban exageradamente largos. Después dio media vuelta. y que si Jesús estaba muerto era porque había entrado. Chema contempló asombrado aquella horrible criatura. el fuego maligno más temido. Pasad al círculo los que no estáis en él. Las manos surcadas de prominentes venas mostraban dedos largos. Sólo deseó que estuviese haciendo lo acertado. ¿Pero por cuanto tiempo? ¿Y cómo iban a expulsar al invocado? Un nuevo rayo estalló justo en el centro del árbol. la correa tenía una espada envainada. rompiendo la superficie arañada que les había servido como altar. Los pellejos colgaban lacios del tríceps. Se dieron cuenta de que había alguien más. Ella retrocedió insegura. Un hombre muy alto. y alrededor de cuya base había regueros de sangre. sin saber lo que había hecho Pentium ni por qué. y en la espalda. Los dos chicos miraron a aquel extraño hombre. Corrieron alarmados y llegaron junto a Adela. Pasaron los tres. separados unos pasos. — Tú serás el juez. carecían de pupilas. que miraba impasible. ansiando ver su destino detrás de cada curva que doblaban. con uñas afiladas. pero misteriosamente. Que la justicia te guíe. Los ojos de Arimán se encendieron. Había perdido todo el pelo. Pero resultó. Pentium advirtió de que aún estaban bajo la tormenta. y tuvo un día rostro humano. Lo que allí apareció era una especie de ángel. Quedaron Chema y Lucifer. Chema. Era Lucifer… jamás le imaginaron así. impasible a la escena. En su pecho se marcaba la caja torática y más abajo los huesos de las costillas. huesudos. Se acercó a Lucifer. Tenía el torso a la intemperie. Yo soy el verdugo. pero en aquellos momentos de casi desesperación el razonamiento no tuvo cabida en sus mentes. 108 . y se colocaron junto a Lucifer. La cuestión era cómo decírselo. — A vosotros os sigo. Señaló a Pentium con ella. Caminaron con paso rápido (Pentium no era un buen atleta y ya había perdido el ritmo). quien gritó con intensidad antes de desaparecer en la nada. Cuando quisieron darse cuenta. quedaba otro detalle: un siete marcado a cuchillo en la frente. Entendieron que era su jaula. Del mismo corazón del tronco emergió una figura humana. — De entre vosotros— anunció el ser con voz ronca y gutural—. uno es asesino. Los ojos. Los enfermeros aplicaron un último masaje cardíaco sobre el pecho del paciente. El juicio va a comenzar. y salió con ella del círculo.

pendiente arriba. — ¿Qué hacemos ahora?— dijo Pentium. Se lavó las piernas. Del beso de Judas y esas cosas. Para las diez y media. No volvería a llover. Cuidaos los tres. Arimán miraba la escena sin inmutarse. y avisad a la policía. Pero no aquí. y perdón por la expresión.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. allí acudiré. No puedo decirte más. con forma de cruz.— Ahora marchaos. — ¿Qué van a pensar los del pueblo? — Ya estamos. — Id vosotros. — hizo una pausa y cambió de tema—¿Sabes? Esta feria voy a comprar un colgante de madera. Los daños materiales no pasaron de aquello. — Volveremos a por ti. pero no pasó de una simple anécdota en la sección de sucesos o de sociedad. — Es posible. En Villanueva de los Infantes. — Eres un puto Judas. Las nubes empezaron a retirarse a partir de las diez. hacia el pueblo. Ahora soy las dos cosas: el uno y el seis. yo me quedaré. Una vez hubieron terminado. 109 . — ¿Qué coño les vamos a decir?— preguntó Pentium al aire.— les dijo Adela. — ¿Crees que esto va a continuar? — Sí. — Tenemos que volver al pueblo. y le voy a hacer un agujero al otro lado y la llevaré invertida. Y me temo que habrá que avisar de la muerte de Jesús. Yo… sólo espero no acabar como él. Caminaron exhaustos por la experiencia. Los medios de comunicación comentaron el incidente el jueves. En el santuario de la virgen. Luego. y en poco tiempo fue normalizada. Que me trajo aquí para practicar un ritual y que entonces…— comenzó a llorar de nuevo— murió de un infarto. También recuperó la consciencia. Al final tenías razón. Se agarraron por los hombros como dos borrachos y siguieron subiendo. — ¿Quién… qué eres? — Una vez fui ángel y caí. Cuando llegue a Leganés tengo que hacer la matrícula. en el río. la luna y las estrellas brillaban en el cielo. fui demonio y ascendí. así que la Reina y Damas de Honor pudieron inaugurar las Fiestas a la hora prevista.— se derrumbó de nuevo en lágrimas. pero gran parte de las atracciones se averiaron debido a cortocircuitos. — ¿Cómo sabías que… cómo sabías que besando a Lucifer le mataría a él? — Me acordé del evangelio. Te dieron Comunicación Audiovisual ¿no? — Sí. — Pues la verdad. Arimán (o quien quiera que fuese) se perdió entre los árboles. por favor. No hubo heridos ni muertos. Esto acaba de empezar. la Feria y Fiestas de 1998 empezó pasada por agua. la lluvia también había cesado. manchadas de barro. Entre las nueve y las diez cayó una tromba de agua (intensa como no la recordaba nadie) que anegó el recinto ferial y la parte arenosa del paseo. Chema la consoló débilmente. Y cuando el bien o el mal no estén en equilibrio. Sabes que me da igual. Es como homenaje a Jesús. y se calzó. Adela terminó de vestirse con la ropa que había traído en la bolsa. Fernando Luengo Cifuentes fue dado de alta esa misma noche. La respiración y el pulso retornaron. Chema se acercó y le dio las gracias. — ¿Qué? ¿Cómo te vas…? — Id.

Pacheco 110 .Alfredo M.

Chema replanteó sus creencias: era una mujer francamente bella. Los primeros días tras la muerte de Jesús. aquello iba a continuar. pero el momento tan temido llegó. Chema asintió con la cabeza. fuera quien fuese ese nuevo demonio. Precisamente en esos momentos. Chema y Adela estuvieron a punto de enamorarse. plegados sobre sus piernas cruzadas. Los acontecimientos la hacían dudar sobre su futuro.— dijo Adela. Vaya un pájaro que está hecho el Chema. En cuanto a Adela. arreglada y maquillada tenía un aspecto atractivo y atrayente para un chico. él volvería a Leganés y prepararía el ingreso en la universidad. le recordaba al trágico final de la Regenta. la última noche de feria. Adela les contó lo que ocurrió en el último ritual de Jesús María. pero la emoción era tal que acabaron abrazados. sólo una afirmación. con la barbilla apollada sobre los nudillos. El chico observó atentamente. Su voz no denotaba burla. Ya había cumplido su misión. Al fin y al cabo. Era domingo y el último día de feria. no fue así. a la pelirroja mientras atendía a alguna explicación de Adela. Satán les volvía a proteger: sabían que todo aquello era imposible. Según oyeron. — ¿Pedimos otra ronda?— preguntó Pentium. la profunda amistad que él procesaba por ella… Pero al final no ocurrió. La vulnerabilidad emocional de la chica. Al fin y al cabo. — El anticristo…— confirmó Merche. encontraron una substancia tóxica en la jarra que empleó para mezclar el calimocho. 111 . ni miedo ni rechazo. marginada. Decidieron que era hora de retirarse. Ahora llevaba el símbolo del anticristo colgado de su cuello. Arimán. Estaban sentados en una terraza. disfrutando de lo que significaba la despedida.Vade Retro! Iª parte La ascensión del caído. Pentium se encogió de hombros. tampoco sentía muchas ganas de ir con ellas. acompañada por Merche. La blusa blanca de algodón revelaba una cintura delgada y un pecho firme. miró hacia abajo y sonrió cerrando los ojos. se desearon suerte y todas esas cosas que se suelen decir cuando acaba el verano. Después miró a Pentium y le tendió la mano. la policía estuvo haciendo sus indagaciones sobre el incidente. y ese día le había hecho un agujero en el extremo opuesto. la pobre acabó rechazada entre sus amigas. sacado de trance— Eh…Sí. En esos momentos. Acabaron de la mejor forma posible: como dos buenos amigos. — ¿Eh?— Chema parecía absorto en sus pensamientos. Pentium se quedaría apenas otra semana. — ¡Anda! Ya le has dado la vuelta a la cruz. pero no en un plazo corto. Con Jesús María muerto. él se iba la mañana siguiente. La experiencia de aquel verano había creado lazos que se romperían mucho después de la muerte. Los cuatro pasaron la noche entre risas y charlas. Adela llegó a la terraza. Se sentaron con ellos y pidieron bebidas.Chema jugueteaba con la pequeña cruz de madera entre sus dedos. Era el último día de Agosto. ya no volvió. Algo le decía que su lugar estaba con ellos. A. el que llegó a ser una auténtica misa negra. con sus verdaderos amigos. recostado en la silla y con los brazos cruzados. Un Epílogo en Dos Partes. De todas formas. Los pantalones negros. ellos fueron los preferidos del diablo. Al día siguiente. A Chema. La melena rizada le caía hasta el centro de la espalda en una coleta que dejaba el pelo de las sienes estirado e impecable. Al parecer. y luego iría a alguna residencia de estudiantes. las misas negras y las ouijas habían acabado definitivamente. reticentes a separarse. La había comprado la noche anterior. No tenían por qué temer verse involucrados o acusados. — ¿Y Adela?— dijo Chema. Chema y Adela se besaron en las mejillas. No les molestaron mucho. Llegaron las cuatro y media. Anduvieron por el centro del pueblo. Era la mínima señal de agradecimiento por aquello. pide otra jarra. y eso le provocó el infarto. Tal y como predijo en la Romería. Él la estrechó con firmeza. y el ambiente estaba muy caído. excluida. y Chema sabía que era mejor así. El caso parecía cerrado. Éste seguro que se la hace en la facultad. después de todo. Todo parecía haber acabado. En la Romería ya había comprobado que tenía unas piernas muy bien formadas. Pentium. — Ahora vendrá. ella se planteaba ir a Ciudad Real a estudiar la carrera o quedarse en el pueblo. insinuaban el contorno de la cadera y los muslos. Y aunque temían que volviese por el asunto de las tres estrellas.

pero aún así esperó otros cinco minutos. Ahora parecía bastante evidente. tengo discos tuyos! — ¿Cómo? — Si. Merche. A ver si te los puedo devolver antes de que te vayas o…— decía algo apurada. No temía el qué dirán de sus padres. Positivo. se me olvidaba. Por fin se dirigió de nuevo al baño. Y aunque Adela consiguió olvidarse del único temor que no comentó con Pentium y Chema. ¿Qué le diría a sus padres? ¿Cómo la mirarían en la facultad? No podía soportarlo más. — No sabía que te gustase ese tipo de música. que seguía con ellos. El temor de que estuviese embarazada se adueñó de ella. como si estuviese a punto de hacer alguna furtiva acción y temiese ser vista. Cerró con cuidado la puerta tras de sí. Se sentía una colegiala imprudente. Pero de repente pareció recordar algo importante. Los nervios la estaban destrozando. mirando al techo. etc. Llegó la hora de saber la verdad. Ya había agotado su recurso principal: temas relacionados con la carrera. Estaba totalmente en blanco. cuando notó que aquella vez sufría un retraso. esperando una comprobación. Vaya. Se dirigió al baño con un nudo en la garganta. Preparó el test y regresó a su cama. que en teoría debería haberle dicho antes. Consultaba el reloj casi contínuamente. y en parte ante el pavor de ver como respuesta que estaba en estado. parecía ausente.— le dijo Chema— Tienes mi dirección. desecha. Había salido a la calle porque tenía que comprar algo. Adela me dijo que los tenía y se los pidió para que los escuchase.Alfredo M. Se quitó la cazadora vaquera. atormentada por la duda. el tiempo necesario para ver el resultado. — Por supuesto. al menos durante una parte. Empezó a llorar desconsolada. donde esperó tumbada. con temas progresistas tratados de forma natural para quitarle todo el peso moral que tuvieron en el franquismo. Pacheco — No dejes de llamarme cuando estés en Madrid. Una cajita envuelta en la bolsa de plástico de una farmacia. Temía otra pregunta que en su caso era aún más terrible. acompañó a Chema. vaya… parecía que aquel iba a ser en efecto el principio de una gran amistad. en parte para asegurarse de que el test tuviese el resultado.Adela llegó a la habitación de su residencia en Ciudad Real. amigos. Llevaba el mismo camino que él. Empezó a alarmarse a finales de septiembre. la aparición de Lucifer y todo lo demás. Se acercó y lo miró. Apenas la conocía y no sabía qué decir para mantener la conversación. Habían pasado dos meses desde la misa negra en el santuario. El test descansaba en el lavabo. aún no había llegado la prueba que confirmase que todo eran temores suyos. Chema se sentía incómodo. ¿Embarazada de quién? Fin de la primera parte. — ¡Ah. Fue a su cama y se tumbó boca abajo. Merche. B. Cielo santo. son unos que les dejaste a Jesús este verano. La sacó y se quedó mirando el test de embarazo. estaba embarazada. Chema. de ésas que protagonizaban películas de principios de los ochenta. 112 . Del bolsillo interior de la cazadora sacó esa cosa. por su parte. Se separaron y se fueron a sus casas.

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