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FRATERNIDAD DEL CÍRCULO DORADO Escuela de Qabalah Mística y Misterios Occidentales Beith Shalom La Casa

FRATERNIDAD DEL CÍRCULO DORADO

Escuela de Qabalah Mística y Misterios Occidentales

Beith Shalom

La Casa de la Paz

La infinita multiplicidad de formas que nos muestra el mundo material es una ilusión, sabemos que todo esta unido e interconectado; toda forma material esta construida de los mismos bloques condensados de luz a los que los científicos llaman “partículas elementales”. Nosotros somos capaces de “ver” las aparentes diferencias en cualidad y forma de la materia debido a una focalización o dirección de la conciencia hacia el exterior, esto es lo que se conoce como “el descenso en la manifestación” o la “expulsión del paraíso”.

Desde el punto de vista de la conciencia, el descenso en la materia constituye un avance en el desarrollo de la percepción auto-consciente, el conocernos a nosotros mismos en función de la realidad exterior. Esta modalidad de conciencia nos permite vivir en el mundo de tiempo y espacio pero crea la ilusión de que vivimos en un exilio, separados, fuera de nuestra morada espiritual de origen. Aun cuando esta ilusión es necesaria para experimentar Malkuth, el último nivel de la creación, debemos liberarnos de ella para reestablecer el sentido de unidad. Esta unidad establece el Reino de los Cielos aquí y ahora, pero no es posible vivir dicha realidad sin la construcción del Santuario Interior en nosotros mismos, donde pueda morar el Espíritu Santo.

Se nos dice que la emanación divina de Daath, conocimiento, fue la causa del descenso en la manifestación. El comer del Árbol del Bien y del Mal produjo la focalización de la conciencia en los pares de opuestos, nos dio la capacidad de vivir en el mundo de tiempo y forma. De la misma manera que Daath nos hizo descender, ella nos permite retornar a la unión que trae la Paz Divina.

Daath es tanto el reflejo de Kether como la esencia del ocultamiento de su luz. Integra los poderes de Binah y Chokmah; es el punto de reunión del Padre y la Madre Divinos. Daath por lo tanto establece puentes de unión, es la conjunción “y” en la gramática hebrea, asociada con la letra hebra V Vav. Por su mediación integramos la herencia divina y el poder de vida de los padres. Esto es importante ya que une las esencias de I Yod y H Heh, las dos primeras letras de tetragrámaton HVHI, asignadas respectivamente a lo divino masculino y femenino (Chokmah y Binah) por lo que Daath corresponde a la suma de I + H = V (10+5=15; 15=1+5=6). El valor numérico de XOD Daath es de 474 (4+7+4=15=1+5=6) que reducido nos remite de nuevo a la conjunción Vav. Por lo tanto Vav-Daath es el poder que une y reconcilia.

La multiplicación de los poderes de Binah y Chokmah produce las propiedades del entendimiento (50 portales de Binah) que separan la triada superna con las sefiroth inferiores. De esta manera I y H abren los poderes divinos y V los sella. Por esta razón en el Sepher Yetzirah se dice que Dios sello las seis direcciones el espacio con las permutaciones de VHI, a estos 6 sellos y sus direcciones las llamamos la “Vav Superior” y corresponde a Daath, los sellos se encuentran cerrados hasta que el ser humano alcanza un estado de madurez que le permite recibir todo el influjo de luz divina procedente de los supernos a través de los 50 portales del Entendimiento (I x H = 50 = N). En otras palabras no nacemos a la luz, si no hasta que hemos madurado en las aguas profundas del vientre de nuestra made (Binah) y somos como peces. Los sellos de los portales son la esencia limitante de Binah; ya que VHI = 21 = 2+1 = 3 (VHI = 21 es el número místico del 6 y de Tifereth y comparte el mismo valor con HVHA Eheieh, el nombre divino de Kether).

Una vez que descendemos, Daath cierra los portales del Entendimiento Superior. Vav por lo tanto es tanto se convierte en la llave que los abrirá; esto sucede cuando la “Vav Inferior” ha logrado su perfección, de la misma manera que Moisés ascendió a los portales de Binah. La Vav inferior es el Zer Anpin, el Rostro menor constituido por las seis sefiroth inferiores desde Chesed a Yesod. La clave de la perfección de estas emanaciones nuevamente esta en el valor de Vav 6, la sefirah de Tiphereh; la cual esta unida con el Entendimiento y la Madre Divina a través del 3, el cual es el número místico para el 6 (3 = 1+2+3 = 6). De la misma manera, gracias a Vav, Tifereth se une a Chokmah, la esfera de Mazloth, desde que la palabra Vav se escribe VV 6+6=12, conteniendo de igual manera a la esfera de Binah 1+2=3, además 3 es el número místico de Chokmah (1+2 = 3).

A Daath se le asocia con el principio de Paz MVLW (Shalom), la reconciliación de los opuestos. Sin embargo, la paz no se nos hace evidente hasta el momento en que Daath desciende y se convierte en Tifereth. Si Daath es un reflejo de Kether y Tifereth es un reflejo de Daath, encontramos en Tifereth (la esfera del Sol) la imagen verdadera de Kether (Shemesh = 640 = 10 = 1). Cuando se logra el balance y armonía de las 6 sefiroth, la Beith Shalom, la casa de la paz es construida y el Príncipe de la Paz toma su lugar en Tifereth como regente del Reino.

El establecimiento de la Beith Slalom es completada en el Reino, la expresión formativa de Binah (la H superior, madre) en su aspecto más denso. Aquí aparece

la H inferior (HLK Kallah/Novia = 55) o Heh Final del HVHI Tetragrámaton, cuyo nombre significa ventana y se deletrea HH = 10 = Malkuth = 496 = 10. Pero Malkuth también esta unido al poder del Padre Divino a través del valor de Yod I = 10. Nuevamente encontramos que Vav es la clave de unión entre las fuerzas polarizadas en Malkuth. Es obvio que la Beith Shalom es establecida por el principio masculino del Microprosopus o Zer Anpin (las 6 sefiroth de Chesed a Yesod) unido al principio femenino de Kallah en Malkuth. Esto se logra con el establecimiento de la última Heh. De esta manera el universo en todos sus niveles se encuentra unido por el nombre HVHI cuyo valor es 26 el mismo valor de la suma de todos los sefiroth del Pilar de en Medio (1+6+9+10 = 26) del Árbol de la Vida.

Cuando la rectificación o balance se ha dado en los siete sefiroth inferiores, y el Príncipe de la Paz ha tomado su lugar en Tifereth, el padre y la madre divinos se unen gracias a Daath, y a su vez, Daath los une con los 7 sefiroth inferiores. Así entendemos que el universo se “completa” (LLK Kallal = 50, raíz de Kallah) en Malkuth a través de los Portales de Binah. Lo que fue un origen divino oculto, cuya esencia es el Bien/Luz, creo un inicio de caos primordial, cuya esencia es el Mal/Oscuridad y que al final lo llevará a la creación completa y perfecta, cuya esencia es la Paz/Reconciliación.

La reconciliación entre el creador y su creación se da a partir del surgimiento del concepto del mal, entendido como principio primario de oposición a la expansión de la luz y por lo tanto de disminución y ocultamiento de la misma. La Casa de la Paz nos lleva a vivir la polaridad desde un punto de unión, así el ciclo del día: la noche y el día se reconcilian. El ciclo de la vida: de la luz y la oscuridad en el interior del hombre se reconcilian.

En L.V.X., Vida y Amor

Fraternidad del Círculo Dorado

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