Tercer año incompleto de

Abril 2011-Diciembre 2011

Josep Julián http://josep-julian.blogspot.com/

Índice
  Segundo aniversario        ............................................................................................................. 5  Cuerpo y mente       ................................................................................................................... 6 

El observador y la realidad      ..................................................................................................... 8  La insoportable levedad y el determinismo    ........................................................................... 10  Perseguir un sueño        ............................................................................................................. 11  Simbad          .......................................................................................................................... 13 

Libro de Bitácora (Abril 2011)      ............................................................................................... 14  Decisiones encontradas       ....................................................................................................... 17  Pre‐juicios          ...................................................................................................................... 19 

. Asesinando la espontaneidad       .............................................................................................. 21  El método Stepanovic        ......................................................................................................... 22  Problemas con Blogger      ......................................................................................................... 23  Ángela y la globalización       ...................................................................................................... 24  Libro de Bitácora (Mayo 2011)      ............................................................................................. 26  Vínculos          .......................................................................................................................... 29 

Sortilegio de una campana       .................................................................................................. 31  La dichosa semántica        .......................................................................................................... 32  El precio de las cosas        .......................................................................................................... 33  Cuerpo y mente         ............................................................................................................... 35 

Seamos radicales        ................................................................................................................ 36  Libro de Bitácora (Junio 2011)      .............................................................................................. 38  El todo y las partes        .............................................................................................................. 40  Libro de Bitácora (Julio 2011)      ............................................................................................... 41  Libro de Bitácora (Agosto 2011)      ........................................................................................... 43  Ídolos de barro  Con promesa  Fantasías         ............................................................................................................... 46         ................................................................................................................... 47 

        .......................................................................................................................... 49         ............................................................................................................... 50 

Un mundo ideal 

Hablan de mí pero no hablan conmigo     ................................................................................. 52  Libro de Bitácora (Septiembre 2011)     .................................................................................... 54 

Motivos poderosos        ............................................................................................................. 56  Asumiendo el cambio        ......................................................................................................... 57  Libro de Bitácora (Octubre 2011)     .......................................................................................... 59  Algo para recordar        .............................................................................................................. 61  La marea          .......................................................................................................................... 62 

La misión del capitán Sagredo      .............................................................................................. 64  Libro de Bitácora (Noviembre 2011)     ..................................................................................... 66 

 

 

 

 

Segundo aniversario

02/04/2011

Casi sin darme cuenta ha llegado el momento de celebrar el segundo aniversario de La Inteligencia de las Emociones. Cómo pasa el tiempo. Este año quizá ha sido tan intenso o más que el anterior, es difícil saberlo por la sucesión de acontecimientos que hemos vivido y que seguramente seguiremos viviendo. Ha sido un placer poder compartirlo con todos vosotros.

Hacer un blog como éste es complicado. Comprometerse a escribir uno o dos post por semana supone un esfuerzo que me devolvéis con creces con vuestras visitas y comentarios. Muchas personas alaban esta perseverancia que hay que compatibilizar con el trabajo y otras ocupaciones, pero he de confesar que siempre que "cocino" una nueva entrada lo hago pensando en mis lectores y eso me hace feliz por lo que implica de poder abrir nuevas ventanas al mundo.

El retorno de esta inversión en ilusión ha sido espectacular. Llegamos a este segundo aniversario con 200 seguidores y más de 39.000 visitas de todas partes del mundo. Ni en sueños hubiera esperado alcanzar tanta aceptación, así que os doy las gracias.

Creo que es el momento de darle un giro a la página. Como el año pasado he abusado de la amabilidad mi amigo Adolfo Morales y le pedí que diseñara una nueva cabecera y aquí está. Creo que ha hecho un trabajo espectacular y desde aquí le doy las gracias. También contáis con un fichero que recoge los post de este segundo año por si hay algún masoquista interesado en recopilarlos (alguno hay).

Sin embargo, los cambios no sólo serán estéticos. Pienso mantener la disciplina de publicar el libro de bitácora mensual y un cuento también con periodicidad mensual, pero el resto de las entradas irán derivando hacia otros enfoques de la aplicación inteligente de las emociones. Como coach, quisiera que el Coaching tuviera más presencia y espero seguir contando con vuestro beneplácito en esta nueva etapa.

A la larga lista de comentaristas que me honran desde el principio con sus visitas, este año se han añadido los siguientes: Allek, _Azul, Ana, Ana María, Antonio, Carlos Hernández, César, Chuta, Cinderella at Midnight, Dama, Duncan de Gross, Erik, Erlik Khan, Escuela Internacional de Coaching, ev, Fernando, Isabel, Iván, Ivaxavi, Jordim, José Luis Contreras Muñoz, Josemaría, Juan Manuel Romero, Julieta, Katy, La paciente nº 24, Liberto Pereda, Manuel Granada, MarcG, María Elena, Maríadelcanto, MaS, Mi lema es vivir, Mikel Iridoi, miocide, Myrian Gutiérrez, Montsefc, Nacho Cambralla Balaguer, Nela, Olga i Carles, Pedro Rubio Domínguez, Sebastián Puig, Susana, Xiuli, Yoriento y Zack Vlaava. Espero no haberme olvidado de alguno.

Por otra parte, este año también ha sido el de la clausura de algunos blogs amigos y otros han ido bajando su actividad. Como decía, es duro mantener vivo un espacio como éstos, qué os voy a contar. Pero eso no significa que tengamos que perder el contacto. Llegarán mejores tiempos para todos. Queda muchísimo por hacer y todos somos necesarios.

Aunque el blog no lo pretendía, también ha permitido el conocimiento personal con algunos seguidores que ahora ya son amig@s personales con los que compartir un café o algo más. Con algún@s, incluso hemos iniciado aventuras profesionales y seguramente esas ganas de colaborar irán in crescendo porque el roce hace el cariño. Tod@s ell@s saben que pueden contar conmigo para lo que sea.

Quisiera haceros un regalo especial. Es una versión de los mismos productores de los videos musicales que os he presentado este último mes. Se trata de Redemption Song, la última canción que compuso Bob Marley en 1979 una vez ya le habían diagnosticado su enfermedad. Tiene por tanto una fuerte simbología por ese hecho y por la fuerza de la letra inspirada en un texto de 1937 del predicador escocés Marcus Garvey. La revista Rolling Stones la seleccionó como la 66ª mejor canción de todos los tiempos. Que la disfrutéis. http://vimeo.com/20256139 Un abrazo.

Cuerpo y mente

05/04/2011

En nuestras manifestaciones sociales utilizamos una serie de recursos más amplios de lo que solemos imaginar. La palabra es aquello que surge de nuestro interior como producto final después de haber filtrado un sinfín de elementos. Estos elementos podríamos agruparlos en valores, creencias, emociones y estados de ánimo, de suerte que lo que decimos está conformado por todo ello y al mismo tiempo. Desde aquí, el observador puede reconstruir cada una de esas partes independientes que nos dan informaciones que a veces pueden ser contradictorias. Por ejemplo, cuando decimos que queremos hacer algo no es del todo seguro que estemos dispuestos a ello. Es más, a veces es probable que digamos lo contrario de lo que creemos. Tomemos un ejemplo. Si yo quiero tomar una acción proactiva que implique una ruptura con mi tendencia natural de comportamiento, no seré creíble si antes no he modificado mis creencias al respecto. Todos tenemos creencias, eso no lo dudamos, aunque a veces sucede que son las creencias las que nos tienen a nosotros. Si creo que no debo ser demasiado directo al expresarme, por mucho que manifieste que quiero hacer lo contrario nunca lo lograré. El observador debe asegurarse de la sincronía entre mis manifestaciones externas y mis creencias internas.

Otro ejemplo. Si decido buscar pareja porque considero llegado el momento vital oportuno pero mis creencias íntimas dicen que nunca estaré mejor que ahora que soy libre, que la vida en pareja está sujeta a un montón de restricciones o si mi aversión al compromiso se mantiene estable, es sumamente difícil que la encuentre o que ni siquiera me ponga en serio a buscarla. Desde un punto de vista ontológico una cosa es lo que manifestamos ser o querer ser y otra muy distinta lo que estamos siendo. Y esto no se ve sólo con las palabras que pronunciamos sino con la actitud de nuestro cuerpo. El lenguaje no verbal nos delata mucho más de lo que imaginamos y a esto le llamamos cuerpo. El cuerpo y la mente son cosas distintas que, cuando se manifiestan de forma asíncrona, nos delatan. Si digo que estoy fenomenal pero mi aspecto es abatido, malo. Lo que solemos llamar sinceridad tiene dos lecturas, la de quien dice ser sincero y la de quien percibe si somos sinceros. La fórmula más habitual que tenemos los observadores de percibir si esa sinceridad es creíble es precisamente comparando lo que dice nuestro cuerpo y nuestra mente a través de la formulación de palabras. Y este es un proceso automático que genera juicios inapelables. Volviendo al principio, las manifestaciones interiores creemos que no son visibles desde el exterior simplemente porque no las verbalizamos. Error. Considerar que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras es una verdad tan matizable que casi logra no ser verdad, pero para eso necesitamos que el observador esté atento, que tenga memoria o las dos cosas. Si está atento y ve poca credibilidad en las manifestaciones no generará expectativas. Si por el contrario, lo que tiene es memoria y el tiempo viene a contradecir esas manifestaciones que se presumían o asumían como sinceras, en otras palabras, si las expectativas generadas no se cumplen, entonces lo que se genera es desconfianza. Por ejemplo, una entrevista de selección de personal es un buen ejercicio de atenta observación. Los candidatos descartados una vez comprobado que, en principio, cumplen los requisitos lo son porque el observador ha detectado desincronía entre lo que el candidato manifiesta ser y lo que el entrevistador percibe que es. No confía en él pero no genera secuelas. Ahora bien, si el candidato es admitido y el paso del tiempo demuestra que no era adecuado para el desempeño de las tareas encomendadas, tenemos un problema mucho más serio porque al incumplir las expectativas ha generado desconfianza y acabará siendo despedido. Este equilibrio entre cuerpo y mente es una de las tareas de un coach que aquí se presenta a modo de introducción y que iremos desarrollando en posteriores entradas.

El observador y la realidad

08/04/2011

Si alguien nos preguntara qué entendemos por realidad tal vez la pregunta nos parecería ociosa. La realidad es aquello que todo el mundo puede ver y que es explicable por sí misma. Cierto. Entonces ¿por qué discutimos acerca de la percepción que cada uno de nosotros tiene acerca de la realidad? Interesante cuestión. La realidad no es única sino que depende de quién la observa. La mirada del observador es tan poderosa que logra construir una percepción distinta de un mismo hecho. Por tanto, no hay una única realidad sino tantas como observadores estén presentes. Lo que hace distinta una mirada de otra son los filtros de observación. No existe la realidad objetiva sino aquella que se construye en base a nuestro sistema de creencias largamente alimentado desde nuestra educación y posteriormente completado con nuestra cultura colectiva y experiencia individual. Todo ello conforma un sistema de creencias que, una vez solidificado, permanece inmutable con el paso del tiempo. Hoy los conocimientos técnicos son necesarios pero no suficientes. Lo que crea las distinciones es precisamente nuestro punto de vista como observador. Pero este punto de vista, normalmente excluyente de otros puntos de vista, nos limita. No buscamos entender el punto de vista de otros sino reafirmarnos en nuestras creencias. Tener razón es algo a lo que difícilmente renunciamos. Sin embargo, eso equivaldría a admitir que el observador nunca cambia, lo que no es cierto. Si mi sistema de creencias no se modificara no podría adaptarme al mundo en el que vivo en cada momento y mi capacidad de poner en duda mis creencias para adaptarlas a nuevas formas de mirar explica mi capacidad o incapacidad para aceptar y adaptarme al cambio. Normalmente, esa capacidad de modificar mi posición como observador no es uniforme. Lo que está sujeto a modas no suele producir problemas. Nunca volveríamos a comprar el coche que teníamos hace quince años y que nos parecía entonces el colmo de la modernidad. Hoy ese mismo vehículo lo veríamos anticuado en cuanto a formas y aunque siguiera estando disponible en el mercado probablemente no sería una opción de compra en la actualidad. Lo mismo sucede con nuestras ropas, muebles y enseres. Incluso con los colores. Por ejemplo, pocos hombres se habrían puesto un polo de color rosa hace veinte años. Lo que lo hace posible hoy es que hemos cambiado nuestras creencias respecto a lo que es apropiado o no. No sucede lo mismo con creencias más profundas. No hablo de estereotipos sino de creencias particulares y profundas que permanecen inmutables en nuestro interior y que siguen explicando nuestra mirada como observador aunque esa creencia se fundara en un momento de la vida en que yo era claramente distinto del que soy hoy. ¿Cuál es nuestra

capacidad de revisitarlas con nuestros ojos de hoy? ¿Convendría hacerlo? ¿Opinaríamos lo mismo en este momento? La respuesta a estas preguntas determina quiénes somos y por tanto, cuál es la percepción de la realidad y de nuestra capacidad de adaptación. Con independencia de otras consideraciones podemos tomar un ejemplo reciente. José Luis Sampedro (economista, pensador y literato español) y Stèphane Hessel (judío francés de origen alemán, perseguido por los nazis, miembro de la resistencia y filósofo de enorme prestigio) son amigos y tienen la misma edad: 94 años. El primero acaba de publicar un libro titulado Reacciona que sigue la misma senda que el del segundo titulado ¡¡Indignaos!! y que está causando furor. Sólo con leer los títulos ya se ve que son obras provocadoras que versan sobre los peligros del amodorramiento de las conciencias de nuestra sociedad. Las preguntas que cabe hacerse son ¿es lo esperable de personas tan ancianas? Sus puntos de vista ¿se corresponden con las personas de su misma edad? Sus posiciones ¿no implican una modificación de su sistema de creencias por encima de lo que aprendieron y creyeron cuando eran más jóvenes? Sin ir a posiciones tan llamativas, te invito a una experiencia que tiene que ver con esto. Piensa en una creencia que tengas fuertemente instalada. Trata de recordar en qué momento esa creencia tomó vida, cómo eras entonces. Pregúntate si ahora eres la misma persona que entonces y si es posible que esa creencia debiera ser modificada porque tu experiencia es distinta. En definitiva, si eres el mismo observador ahora que antes y si no es así, de qué forma te limita actuar con supuestos que no tienen sentido. La respuesta es posible que te sorprenda. De la misma forma que añoramos ser como las personas que admiramos más que como somos genuinamente, es probable que descubramos que dentro de nosotros mantenemos juicios y creencias que tampoco nos corresponden. No como somos ahora.

La insoportable levedad y el determinismo

14/04/2011

Al parecer nos hemos equivocado. Lo realmente interesante, donde están todas las respuestas es en el otro lado, no en este. Ya lo habían advertido los físicos cuánticos y les habíamos tomado por chiflados: existen más de tres dimensiones, en realidad ni sabemos cuántas. Los dejà vu, esos sucesos que cuando pasan por primera vez ya tenemos la sensación de haberlos vivido antes, no son algo fortuito sino fruto de ese vivir varias vidas en planos simultáneos. Menuda complejidad si eso te pilla con una hipoteca en más de una dimensión. Lo que falla en esto es que si una de esas vidas corre prácticamente en paralelo a la otra, no haya forma de comunicarme el número de la lotería que tocará mañana o mejor, dónde se producirá una desgracia en la que podría verme afectado. Lástima que no nos hablemos más incluso entre nosotros. Se confirma que los problemas de comunicación son endémicos y que nos hacemos trampas en el solitario. Esto de las dimensiones y las vidas paralelas viene a cuento porque ya empiezo a estar harto de escuchar por ahí “no, si esto ya se venía venir” “no me sorprende en absoluto” o “si me hubieras preguntado ya te hubiera dicho”. Lo que más me molesta es que quien viene con esas tenga a su vez alguien cercano que le diga lo mismo a él. Y así sucesivamente. Al mismo tiempo que me digo estas cosas reflexiono acerca de la levedad del ser, ya se sabe, esa vena filosófica que nos sale a algunos cuando nos da por reflexionar sobre qué hacemos aquí, qué pintamos y qué probabilidades hay de que las cosas salgan medio bien. Pero claro, si resulta que no hacemos más que dar vueltas en círculo pasando de una dimensión a la siguiente –por favor, no confundir con la reencarnación- tendremos que empezar a creer seriamente en el determinismo, esa escuela de pensamiento que dice que hagas lo que hagas acabará sucediendo lo que tenía que suceder. En mi caso, la cosa apenas ha mejorado desde que veo Fringe, esa serie de culto – y hasta hace poco minoritaria- que trata sobre esos temas de los mundos paralelos. Aquí lo interesante es que unos pocos saben lo que sucederá porque están conectados con el otro lado (uno solo, pero muy potente) y sacan provecho económico de ello a través de la corporación Massive Dinamyc, una empresa biomédica para la que las inversiones en investigación e innovación son absolutamente innecesarias porque ya saben las respuestas de antemano. Me imagino en la posición de la semi-biónica directora general de Massive Dynamic quien, a fuerza de saber lo que los demás todavía no sabemos, tiene completamente anulada su capacidad de sorpresa. O en la de la esforzada investigadora del FBI Olivia Dunham, proveniente ella misma de la otra dimensión pero que no recuerda nada de esa experiencia

y que lucha episodio tras episodio por desvelar con los medios de hoy los retos del mañana que se empeñan en aparecer sin aviso y con gran consternación general por los alrededores de Massachusetts semana tras semana con la única ayuda de un sabio loco que cabalga entre ambas dimensiones y que precisamente porque está loco hay que andar con mucho cuidado con él para evitar que por quererte hacer una gracia no acabe sacándote un ojo. Qué dilema. Saber o no saber. La insoportable levedad de ser o el determinismo ilustrado. Cierto que aún nos queda el libre albedrío y la responsabilidad pero no sé si serán éstas armas suficientes. Y para rematar la jugada leo hoy en el periódico que el señor Watanabe, un anciano de 78 años vecino de un pueblo peligrosamente cercano a Fukushima, ha decidido que no se auto evacúa de la zona radiactiva porque considera que morirá antes de viejo que por contraer un cáncer que, por otra parte, admite como inevitable si no sale de ahí pitando. Y me pregunto, eso qué es ¿determinismo o la aceptación de la levedad del ser? Quizá es que también ve Fringe y ha llegado a alguna conclusión. Quién sabe.

Perseguir un sueño

19/04/2011

Ayer vi por televisión una película que se me pasó cuando la estrenaron y que iba sobre la vida de Amelia Earhart, la aviadora estadounidense que pasó a los anales de la historia como la primera mujer que hizo un vuelo transoceánico y que pereció en su intento de dar la vuelta al mundo siguiendo la línea del Ecuador. Amelia fue una mujer especial en todos los sentidos. Primero porque en los años 20 era impensable que una mujer tuviera un papel protagonista y menos de ese nivel, por lo que tuvo que aceptar que haría ese primer viaje transoceánico técnicamente como responsable del vuelo pero en realidad sin llegar tocar los mandos del avión, a pesar de que disponía de la máxima titulación como piloto. Esa primera experiencia le sirvió para hacerse enormemente popular y optar de nuevo, esa vez sí, a emular la hazaña de Lindbergh cruzando el Atlántico en solitario unos cuantos años más tarde y en menos tiempo. Lo que me llama la atención de Amelia Earhart no son sus hazañas en sí, sino su determinación a perseguir sus sueños y por supeditar lo que fuera necesario para poder cumplirlos. Es decir, admitir que todo tiene un precio pero que cuando se trata de cumplir un sueño siempre es soportable. En su caso, un marido al principio reacio pero influyente, estar en peligro varias veces de caer en la ruina económica y sacrificar una vida apacible para la que parecía predestinada.

Hija de un abogado fracasado y alcohólico al que a pesar de todo amaba con locura, hizo mucho por las mujeres y lo hizo desde una posición en que todo el mundo la podía ver. Eleanor Rossevelt fue una de sus más acérrimas seguidoras y de su influencia obtuvo el reconocimiento de la aviación como arma comercial de primer orden. Earhart no puso límites a sus sueños e intentaba que el resto de las mujeres hicieran lo mismo. En una sociedad como la americana de esa época eso sólo se podía hacer a base de visibilidad y de mucha incomprensión. De la película que vi ayer me quedo con unas secuencias en las que se ve a su Electra volando sobre la sabana africana a poca altura y en toda la magnificencia de esas vistas. El espectador sabe que nunca regresará de ese último viaje; ella no y me pregunto si deberíamos aprender a saborear lo que tenemos porque nunca sabemos si volveremos a repetir esas experiencias. Los sueños tienen esas cosas, que a veces se convierten en ciertos. Se viven y se disfrutan y luego permanecen en nuestras retinas como películas en las que fuimos protagonistas. Por unos momentos, unas horas o unos días somos los reyes del mundo y es bueno que así sea. Sabiendo que hemos tenido que pagar un alto precio o no sabiendo que es lo último que haremos. Los sueños realizados son regalos de los dioses. Amelia Earhart tuvo los suyos y los cumplió pero muchos tuvieron que ponerse a su servicio para hacerlos realidad. Hay dos tipos de cosas que podemos poner en práctica al servicio de los sueños de los demás: comprometernos con la consecución del sueño o con el compromiso de quien lo persigue. No siempre es fácil escoger lo qué está en nuestra mano pero ambas son igualmente útiles.

Simbad

27/04/2011

Hubo una vez un hombre como cualquiera de nosotros que fue capaz de conseguir lo que se propuso. No es que consiguiera todo lo que quería, sólo aquello que se propuso. Ese tipo no era especialmente hábil, ni fuerte, ni ducho en conocimientos. Sólo era alguien que se propuso algo y lo consiguió. En primer lugar quiso saber quién era y para ello tuvo que conocer cuáles eran sus verdaderos límites. No fue sencillo ese ejercicio. Cómo iba a serlo si para eso debía visitar sus creencias, juicios y certezas. Se vio como alguien que nunca había salido de un territorio conocido del que conocía cada rincón pero que era como un pequeño planeta que podía recorrer en cualquier dirección para volver al punto de partida. Eso le recordó el Principito, ese falso cuento para niños que habla de cada uno de nosotros. Luego, y eso fue lo segundo, tuvo que pensar si era feliz en su planeta. Lo era, sobre todo porque había resumido su concepto de felicidad a la aceptación de lo que conocía pero se daba cuenta de que a veces eso no le bastaba y se sumía en lánguidos pensamientos. Algunos días se preguntaba qué habría más allá de su pequeño país, pero siempre volvía de regreso a casa para ver por televisión o escuchar por la radio historias de aventureros que regresaban contando maravillas. Eso le recordó la fábula del elefante estacado pero empezaba a sospechar que si otros elefantes habían podido librarse de su confinamiento, quizá el también podía. Como consecuencia de eso, lo tercero que hizo fue tener un sueño. Tuvo que hacerlo despierto y con los pies en el suelo, lo cual es más difícil de lo que parece porque los sueños que se persiguen son como una novela con planteamiento, nudo y desenlace, no un rimero de ensoñaciones más parecidas al cuento de la lechera. Esos no conducen a nada salvo a la melancolía y ese nunca es un puerto seguro. Su sueño era viajar a un planeta cercano. En cuarto lugar llegó a la conclusión de que si quería ver mundo tenía dos opciones. O compraba un billete de acompañante de explorador o debía construir una nave, no una nave cualquiera sino aquella que le diera servicio y de la que se pudiera fiar. Su sueño no iba a depender de la tecnología de otros ni tampoco de que le llevaran como a un turista. La enseñanza que obtuvo es que no basta con desear hacer algo sino que eso significaba esfuerzo. Lo quinto que hizo fue construirse una nave. Cuando la acabó se dio cuenta de que no se parecía a ninguna otra y que muchos se reían de ella, especialmente los que no disponían de una. Pero otros expedicionarios que se acercaron a verla no la juzgaron sino que le hicieron algunas preguntas prácticas, por ejemplo, si había previsto tal o cual detalle. Esos le ayudaron de veras. Uno le preguntó si había pensado en un nombre para su ingenio. Eso es importante, le dijo, porque identifica tu sueño y lo distingue de otros. El hombre se quedó pensando y decidió que la llamaría Simbad. Al otro, después de cotejar sus registros y asegurarse de que no había antecedentes de ese nombre le pareció bien.

Lo sexto fue poner una fecha de inicio a su aventura e ir descontando los días del calendario. Lo séptimo fue no posponer el vuelo. Para ello cerró su casa, se despidió de sus vecinos y amigos y se introdujo en la nave Simbad que esa mañana le pareció más reluciente que nunca. Lo más difícil, no obstante, fue accionar el arranque porque una vez hecho eso no había vuelta atrás. Lo octavo que hizo fue comprobar que la nave se elevaba lentamente hasta coger más y más potencia y que una vez fuera de la pequeña fuerza gravitatoria de su planeta Simbad se comportaba de maravilla. El viaje al cercano planeta fue corto, como estaba previsto. Hizo un par de vueltas a su órbita para asegurarse de que sus dimensiones eran diez veces superiores a su planeta de origen y finalmente se posó en un lugar cualquiera. Salió de su nave y admiró cuanto vio. En noveno lugar y cuando se dio cuenta de que sus provisiones menguaban volvió a embarcarse en Simbad y puso rumbo de regreso. El viaje de vuelta se le hizo mucho más corto. Cuando aterrizó corrió a la plaza del pueblo y empezó a contar a todo el mundo las maravillas que había visto, animando a que hicieran lo propio. Muchos le escucharon atónitos, algunos le admiraron pero nadie excepto los expedicionarios le entendió. En décimo lugar, se planteó nuevos horizontes. Tuvo otro sueño. Construyó otra nave que le llevara más lejos. Pero nunca tuvo otra como Simbad cuyo mérito fue hacerle consciente de lo que era capaz.

Libro de Bitácora (Abril 2011)

30/04/2011

En abril se ha cumplido el segundo aniversario La Inteligencia de las Emociones lo cual por sí mismo ya supone un motivo de alegría. En este tiempo hemos ido construyendo entre todos un espacio del que todos los que participamos, vosotros incluidos, somos copropietarios. Por distintos motivos la producción de este mes no ha sido prolija. Veremos si el mes de mayo lo es más, que espero que sí. Aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora:

El desastre nuclear de Fukushima en Japón ha sido calificado como de grado 7, el máximo y eso hace que tenga la misma categoría que el de Chernobil del que en estos días también se cumple aniversario. Se ha ampliado a 40 Kms. el perímetro de seguridad y se anuncia que las labores de descontaminación se prolongarán por dos años. Mi pensamiento en estos momentos son para el señor Watanabe, aquel

anciano que quería quedarse en su pueblo seguro de que la muerte natural llegaría antes que el cáncer.

Después de haber dejado un reguero de sangre y con la intervención de las fuerzas francesas el presidente electo de Costa de Marfil , Ouattara se hace con el poder que el presidente saliente Gbagbo no quería cederle. Cae y es detenido el día 11 pero todo hace presagiar que la normalidad no volverá al país durante mucho tiempo.

Como era previsible, Portugal ha sido finalmente intervenido y ahora será necesario aplicar una política de ajuste mucho más dura que la que propuso su primer ministro Sócrates y que la oposición le negó. Este juego político de cuanto peor mejor que tan bien conocemos en nuestras latitudes está siendo fuertemente castigado por los portugueses lo que ha hecho que la diferencia en la intención de voto se estreche hasta el empate técnico. Cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar.

Quizá por eso Rajoy fue con las orejas gachas a ver a doña Merkel y reconocer que el gobierno ha hecho “algunas cosas bien”. Eso sí, a la vuelta de la visita el PP se ha vuelto a enfrascar en la negación sistemática de todas las políticas del gobierno. Deben creer que todos somos idiotas y puede que algo de razón no les falte.

En avance, el 2 de abril ZP anunció que no se volverá a presentar a las elecciones. Esto ha tenido varias consecuencias, la más importante de todas es que una vez amortizado políticamente todo puede suceder, que es lo mismo que nada va a cambiar. Tras las elecciones del 22 de mayo y en función del resultado se irán despejando incógnitas y abriendo otras. A veces me pregunto si les queda tiempo para hacer algo.

Una pésima aunque esperada noticia: España retrocede al puesto 12 de las economías mundiales y lo peor es que tardará al menos diez años en volver a situarse en la 9ª posición. Hace unos pocos años Italia y Francia sentían nuestro aliento en el cogote y ahora nos quedamos en tierra de nadie.

Islandia ha dicho por segunda vez que nanai al pago de la deuda de 11.000 € por cabeza que les correspondía por el pago de la deuda contraída por sus banqueros con países extranjeros. Reino Unido y Holanda amenazan con demandar al país por impago.

Los cambios experimentados casi a diario en el Magreb y en Próximo Oriente no cesan. Las revueltas continuan a distinta velocidad y se extienden como una mancha de aceite. El estancamiento en Libia (que nadie olvide lo que está sucediendo en Misrata) contrasta con la escalada en Siria donde el régimen de Assad no ha dudado en uso de la fuerza contra su pueblo, si bien parece contar con un apoyo todavía mayoritario. Siria es un país tan sensible en el tablero geoestratégico que su desastabilización ha supuesto el inmediato acuerdo entre las dos facciones palestinas (Hamas y Al Fatha) que mantenían un enfrentamiento fraticida y muy profundo. Cosas veredes amigo Sancho. Y lo que queda.

Hallados los restos del Airbus de Air France que se estrelló en junio de 2009 cuando cubría la ruta Río-París con 228 personas a bordo. Si se localizan las cajas negras es posible que se sepa lo que pasó.

En Andalucía las aguas bajan revueltas. El consejero Pizarro, factótum del socialismo andaluz desde el año de la polka dimitió como consejero por oposición al presidente Griñán y forzó la cuarta remodelación del gobierno en un año. Malos tiempos para la lírica del socialismo andaluz y de tantas otras partes.

El rapero Martelly ha sido proclamado como nuevo presidente de Haití tras unas elecciones que parecían no tener fin. Hay en ello una metáfora sugestiva que convendrá seguir de cerca en los próximos meses.

Prácticamente coincidiendo con el cierre de esta edición se ha sabido que ETA ha comunicado oficialmente el fin de la extorsión a los empresarios, el llamado "impuesto revolucionario", lo cual no puede ser recibido por menos que con alivio. Mientras las candidaturas de Bildu amenazan con ser impugnadas en su totalidad este anuncio tiene de todo menos de casual. Por cierto, ojo con el PNV que ha anunciado que si no de deja concurrir a Bildu a las elecciones no van a votar los presupuestos en las Cortes. Glups.

Para el final dejo que Obama ha presentado su certificado de nacimiento que le acredita como ciudadano de Estados Unidos de pura cepa. Por si había dudas, que al parecer los del Tea Party (menudo engendro) tenían algunas. Y ahora dudan de su curriculum escolar. A ver si luego vendrá los test de ADN para asegurarse de que sus hijas son legítimas.

La frase del mes se la debemos a J.M. Barrie y decía “Creo que seguimos siendo la misma persona a lo largo de nuestra vida y que tan solo nos limitamos a pasar, por así decirlo, de una habitación a otra, todas de la misma casa”.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias..

Decisiones encontradas

09/05/2011

En un reciente seminario sobre estilos sociales algunos de los asistentes mostraron extrañeza por algunas características de su perfil social. Les costaba asumir que ante determinadas circunstancias sus comportamientos esperados fueran los que se describían. Como eso sucede más a menudo de lo que parece, el seminario se acompaña de un informe de feedback que no menos de seis de sus compañeros han hecho sobre la persona, de forma que puede demostrarse que, a menudo, uno mismo no es el más indicado para conocerse o que vive una fantasía respecto a cómo es. Una de las cosas que más chocan es el grado de distorsión entre lo que uno dice y lo que hace. Parecería que ahí no podía haber grandes diferencias porque, más o menos, todos pensamos que hacemos lo que decimos que vamos a hacer y sin embargo, no siempre es así sino que hay una cierta desviación y en algunos casos ésta es muy acusada. Entonces la pregunta surge de inmediato ¿quiere eso decir que soy un mentiroso, que no soy de fiar? La respuesta es que, según de qué se trate, todos mentimos un poco o mejor dicho, nos mentimos. Y lo hacemos para no entrar en contradicción con nosotros mismos. Es un poco complejo pero voy a tratar de explicarlo. Cuando digo que voy a hacer algo, normalmente llego a esa conclusión utilizando la parte racional del cerebro. Es decir, ante una determinada situación en la que tengo que tomar una decisión llego a discernir lo que debería hacer utilizando la lógica. Yo sé que si tengo sobrepeso debería ponerme a dieta y no sólo para tratar de adelgazar sino para evitar enfermedades cardiovasculares, por ejemplo. Ahora bien ¿significa eso que me ponga a ello? Las decisiones tomadas no se implantan sin más sino que son tamizadas por un montón de filtros internos que poco tienen que ver con mi parte racional sino que, por el contrario, están construidos sobre mi parte emocional. Mis creencias son emocionales, mis sentimientos también, mis actitudes lo son sin duda. Dicho de otra forma, si mis manifestaciones racionales no están alineadas con mis emociones, malo. Diré lo que sea,

pero acabaré haciendo o no haciendo otra cosa. Los estilos sociales no son determinantes por sí de que diga y haga lo mismo pero sí condicionan. Las personas más orientadas a tarea son en este sentido más de fiar, mientras que las que están más orientadas a personas lo son un poco menos. No es de extrañar. Unos y otros simplifican o complican sus decisiones en función de su impacto real o supuesto en terceros o en uno mismo. Si necesitamos ayuda para hacer una mudanza y se la pedimos a cuatro personas de estilos sociales distintos y todas aceptan, lo que pasará será que sólo una de ellas acudirá a la cita a la hora convenida, una de ellas vendrá pero llegará “cuando pueda”, otra no vendrá porque se le habrá olvidado y una última sólo aparecerá si no le ha surgido un contratiempo inesperado. Algunas expresiones coloquiales tienen algo que ver con esto. “Perro ladrador, poco mordedor”, “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, “consejos vendo, para mí no tengo”… Las cenas de Nochevieja son un buen ejemplo. Todos nos conjuramos para dejar de fumar, aprender inglés y adelgazar pero pocos nos ponemos en marcha y aún menos los que culminamos este tipo de propósitos. Por algo será. Quizá porque no tenemos el suficiente compromiso, quizá porque no nos conocemos lo suficiente, a lo mejor porque en el fondo no lo deseamos. Pero sobre todo porque no somos conscientes de cuánto pesa nuestra parte emocional, esa que a menudo pasa en transparencia. Si me pongo el objetivo de escalar una montaña tarde o temprano caeré en la cuenta de que necesito estar en una determinada forma física, comprar material, disponer de unos días libres, etc. Pero al mismo tiempo, puede que me asalten más dudas ¿por qué me voy a complicar la vida?, ¿qué pasará si me lesiono?, ¿puede que me pille un día de ventisca?, ¿quién me acompañará? Cuantas más preguntas me haga más me alejaré del objetivo de escalar la montaña. Dije que lo haría pero el tiempo pasará y alguien me preguntará. Lo que no faltará será una buena excusa pero lo que quedará es que ni hice lo que dije. No es que seamos mentirosos compulsivos sino que no nos hacemos cargo de que siempre hay una parte de nosotros que juega en otro equipo. Y a veces, nos gana.

Pre‐juicios

13/05/2011

Quisiera tratar sobre un tema sobre el que paso por encima pero que casi nunca me detengo y que está directamente relacionado con la inteligencia con la que se manifiestan nuestras emociones. Me refiero a los prejuicios, concepto que, como tantos otros, de tan manido ha perdido su significado original y que se asocia a conceptos negativos. Tener prejuicios parece que es como hablar de un defecto que nos acompaña. En realidad, el prejuicio es una opinión que nos formamos sobre alguien o sobre algo antes de tener suficientes elementos de juicio. De ahí la afección pre juicio. Vendría a ser como una conclusión provisional o preliminar que emitimos para darnos una primera idea sobre algo. Hay un video formativo muy ilustrativo de qué es un prejuicio. En él se ve una imagen en primer plano que va evolucionando. En ningún momento puede apreciarse la imagen completa pero se pide a los que lo visionan que emitan opiniones sobre lo que piensan que es y la verdad es que en los dos minutos que dura la filmación uno podría decir que se nos está mostrando formas reconocibles. Sólo al final vemos la realidad: una palomita de maíz filmada en su proceso de inflado hasta el estallido final. Hubiera bastado con que la cámara hubiera abierto el foco para que inmediatamente nos hubiéramos dado cuenta de lo que se nos mostraba. Eso es un prejuicio, una imagen real o mental que formamos a partir de una parte y está asociado a la parte más primitiva del cerebro, la que vela por la supervivencia. Es como ver por el rabillo del ojo. Según lo que apreciemos reaccionamos defensivamente, igual se trate de un depredador que de una hoja que se mueve por una brizna de viento. Lo que convierte en negativo al prejuicio es otra cosa. Nuestro empecinamiento en querer tener razón, nuestra incapacidad por modificar una primera sensación (no podemos llamarla juicio). Es sorprendente lo que nos preocupa nuestra reputación, el miedo al error y sobre todo al ridículo. Ante eso el ser humano tiene dificultades que pueden llegar a ser muy serias. Mantenella y no enmendalla es algo que casi siempre está por encima de la realidad. Desde mi perspectiva conviene desestigmatizar la mala fama del prejuicio. En primer lugar porque por mucho que tratemos de corregirlos están tan enraizados en nuestro cerebro que sería un esfuerzo baldío. En segundo lugar porque, como digo, tiene su parte positiva. Como sucede con los paradigmas, el ejercicio interesante y útil para la inteligencia emocional es darle la vuelta. De acuerdo, esto me da mala espina, por lo tanto de entrada lo voy a poner en cuarentena, pero vamos a esperar hasta el final a ver cómo termina esto. Puede que me guste, que no sea lo que parecía al principio o por el contrario, vale la pena esperar hasta que tenga la suficiente información como para emitir un juicio y para eso igual no tengo que esperar hasta el final. Sucede con algunas películas y con algunos

directores, con algunas novelas y con algunos autores. Pero también con otras muchas cosas y aquí cada cual podría poner sus propios ejemplos. Por otra parte, existe el prejuicio por excepción. Ese tiene una cualidad única y es que produce decepción. Casi siempre está relacionado con el prejuicio positivo. Imaginemos que tenemos un alto concepto de alguien (y reconozcamos que a veces eso también puede conformarse a partir de muy poquita información). Alguien nos advierte que no es trigo limpio pero no atendemos sus razonamientos porque para eso le tenemos en alto concepto. El tiempo acaba demostrando en carne propia que no era lo que parecía, lo que nos aboca al cambio de prejuicio positivo por juicio negativo. Consecuencia: decepción y de propina la formulación de un prejuicio negativo: todos los porteros son unos vagos, todos los hombres son iguales, a las mujeres no hay quien las entienda. La concatenación de prejuicio-> juicio-> prejuicio nos acompañará mientras vivamos. ¿Por qué las gacelas salen corriendo cuando ven aparecer un león? Por esa concatenación de percepciones. ¿Por qué las mismas gacelas pacen tranquilamente al lado del mismo león cuando ha comido? Exactamente por la misma concatenación. Entonces ¿porqué vuelven a salir corriendo cuando ven a un nuevo león? Porque no saben si ya ha comido. Perdón por el ejemplo, pero el espíritu de supervivencia de una gacela y el nuestro se asemejan más de lo que parece.

Asesinando la espontaneidad

17/05/2011

Es sabido que el afán por tenerlo todo controlado nos puede. Esa necesidad la manifestamos en casi todos los órdenes de la vida hasta el punto de que lo predecible lo empaña todo. Trabajamos muy bien evaluando las probabilidades de que algo suceda y ajustamos nuestros comportamientos a esa hipótesis. Es el esquema de funcionamiento táctico, que implica qué hacer cuando sabemos (más o menos) lo que va a suceder. Y en el caso de que no suceda lo que esperamos no hay problema, también somos muy buenos improvisando soluciones alternativas y cuando no las improvisamos es que las prevemos, en cuyo caso a eso le llamamos plan de contingencia. La espontaneidad la valoramos en momentos muy tempranos de la vida (infancia) o en órdenes periféricos (manifestaciones artísticas, por ejemplo) pero raramente en aquello en que nos jugamos los garbanzos. Con alguna excepción, pero pocas. No toleraríamos que un cirujano nos operara espontáneamente o que se dejara llevar en ese trance “por lo que le pide el cuerpo”, ni tampoco llevaríamos bien que el piloto del avión en el que viajamos fuera “creativo” en la planificación de la ruta o las maniobras. Ahora bien, todo eso cambiaría si en la mesa de operaciones surgiera una complicación o si los sistemas de navegación del avión fallaran. Entonces nos felicitaríamos por la “espontaneidad” de nuestro facultativo o piloto. Es así. En estos días estamos asistiendo a un fenómeno todavía en estado muy embrionario que ya se conoce como “Democracia Real Ya” que supone una manifestación espontánea del hartazgo de una parte de la ciudadanía respecto a nuestra clase política. Como no podía ser de otra forma, surge a través de las redes sociales y asoma en cincuenta ciudades simultáneamente. Lo raro es que, a la vista de lo que está sucediendo con la evolución de la crisis, no hubiera aparecido antes. La primera aparición pública de ese movimiento se produjo el 15 de mayo y sólo un día después nuestra clase política se empezó a palpar la camisa y a sentir sudores fríos porque la pregunta que todos se hicieron en plena campaña electoral fue cómo nos afecta en nuestra intención de voto. Si eso hubiera sucedido un solo día después de las elecciones no preocuparía nadie y se dejaría diluir como un azucarillo pero no, ha tenido que ser justo en el ecuador de una campaña electoral en la que unos se juegan mucho y otros aspiran a pillar cacho. Casualmente, los únicos que han saludado la iniciativa –con la esperanza de arrimar el ascua a su sardina-ha sido IU que da la razón a las motivaciones de esa explosión espontánea por considerarlas justas. Asusta tanto la espontaneidad porque desconcierta las tácticas, cualquier tipo de táctica y especialmente el cálculo político. Lo espontáneo escapa al control y eso la hace intolerable. Sin embargo, motivos para este tipo de manifestaciones no faltan. Cinco millones de parados, record de ejecuciones hipotecarias, salarios recortados, precariedad laboral, inflación desbocada, perspectivas negativas en prácticamente todos los sectores, política sindical con bajísimo respaldo como se demostró en la última huelga general, ajustes

draconianos en sanidad, educación y obras públicas. Motivos no faltan, pero sobre todo, que nada escape al control, nada de que alguien corra la banda. La espontaneidad deja inerme a la clase política, de la misma forma que nos deja indefensos a cada uno de nosotros en cuanto algo rompe lo previsible. Puede que alguien piense que eso es porque tenemos abiertos tantos frentes en nuestras vidas que lo menos que podemos pedir es que no nos crezcan los enanos. Quién podría negar eso, pero en el fondo subyace algo más. La espontaneidad es una fuerza generativa de primera magnitud, algo que no se sabe cómo empieza ni cómo termina. Cualquier tipo de espontaneidad tiene como enemigo común el status quo, los paradigmas que tienen mucho de conservadurismo en su esencia, por eso asusta y por eso se combate con virulencia. Preferimos las aguas mansas a las bravas, lo previsible a lo imprevisible. Añoramos el mayo francés del 68 porque es algo que ya está muerto. Nos pone que estuviera a punto de cargarse la V República francesa, pero nos pone más que no lo lograse. Quién no se sabe algunas de sus consignas y las recuerda con añoranza pero quién las ha hecho suyas. Nos sentimos solidarios con la revolución espontánea tunecina pero sólo porque se produjo allí y no dentro de nuestras fronteras. Ahora la espontaneidad está llamando a nuestras puertas en forma de plataforma amorfa y desorganizada. Y no olvidemos que uno de los bestseller del momento se llama “¡Indignaos!” y está escrito por un anciano de más de 90 años. Para ponerse a pensar.

El método Stepanovic

23/05/2011

Todavía con la resaca a cuestas por los resultados electorales o incluso algunos en pleno estado de shock, el país ha despertado profundamente cambiado. Sube el PP, baja el PSOE y los votos en blanco y nulos se convierte en la cuarta fuerza política de este país. Este inicio de artículo podría ser el de una crónica de análisis de resultados de las elecciones, lo cual no es propio de esta bitácora sino que pretende explicar lo que denomino el síndrome Stepanovic, esto es la reacción equivalente a echarse al monte cuando las cosas se ponen feas. Stepanovic, ex jugador de fútbol y entrenador serbio tenía una curiosa filosofía: ganara o perdiera sus partidos obligaba a cantar en el vestuario y a todo pulmón a toda la plantilla como un medio para dar rienda suelta a la excitación por el triunfo o exorcizar la pena por la derrota. Pasara lo que pasara, a cantar tocaba. En estos momentos aciagos producto de la lacerante crisis parece que a todos nos ha dado

por practicar la táctica de Stepanovic que, en este caso, ha consistido en embadurnarse con las pinturas de guerra y a continuación salir en estampida berreando como posesos en cualquiera de las cuatro direcciones posibles: votar a favor de, en contra de, por un outsider o protestar contra el sistema. El panorama después de la batalla demuestra que el síndrome Stepanovic tiene un efecto liberador en sí mismo, aunque ahora haya que pagar la factura por el estropicio. Cuando se produce un vuelco de esta naturaleza deja descolocado a todo el mundo. A los que ganan porque ahora tienen que asumir las demandas de quienes les votaron, cosa nada fácil en esta coyuntura; a los que pierden porque no se resignan a haberse quedado colgados de la brocha a pesar de que sabían que iban a perder; a los que protestan contra el sistema porque han tenido mucho más éxito del que esperaban y ahora hay que pasar a la elaboración de propuestas concretas; a los outsiders que han cosechado muchos más votos que los que esperaban a hacer un curso acelerado de praxis política. Lo mismo sucedía con los jugadores que entrenaba Stepanovic, que una vez liberados de la tensión se preguntaban a continuación ¿y ahora qué? Pues nada, ahora a más de lo mismo. Las tácticas serán mejores o peores pero pase lo que pase al final del próximo partido, todos a cantar como posesos. Hay quien ha ganado con listas repletas de acusados de corrupción, quien ha perdido esperando ganar o no perder por tanto, quien ha recibido una cosecha de votos como si le hubiera tocado el bote de la máquina tragaperras. Todos ellos deberían darle las gracias a la parte emocional de los votantes y no a sus programas o campañas electorales. Stepanovic ya estará haciendo lo que mejor sabe: preparar a sus huestes para un nuevo partido en el que ganen o pierdan les hará cantar a pleno pulmón. Ya se sabe, la parte técnica es sólo técnica, pero la humana es la que se gestiona a base de cánticos sin importar demasiado si se desafina. Y así hasta la próxima resaca.

Problemas con Blogger

25/05/2011

Sólo comentaros que tengo problemas con Blogger y que por el momento no puedo contestar vuestros comentarios. Esperemos que se resuelva pronto.

Ángela y la globalización

25/05/2011

Más allá de toda duda, Ángela era una mujer comprometida. Apoyaba causas de todo tipo desde la protección a los animales abandonados hasta la lucha del pueblo saharaui y todas las banderas que enarbolaba tenían en ella una de sus más decididas defensoras. El problema era que, llegado un punto, ya no podía con su alma. Combatía todo lo que atentara contra la defensa de sus intereses, que no eran otros que las causas a las que se entregaba, lo que la abocaba a llevar un estilo de vida estresante. Nada de transgénicos, guerra a los añadidos “E”, siempre soja y nunca lácteos, café de comercio justo, ropa ecológica, ni hablar de conducir automóviles sino usar siempre bici o transporte público. La lista era tan larga que parecía no tener fin y en su caso, eso era más que una forma de hablar. Un día de principios de verano recibió la visita de su adorada amiga Lucía que venía a la ciudad porque estaba considerando matricularse en un MBA. Amigas dese la infancia, la vida de ambas había discurrido por caminos radicalmente distintos. Lucía era una mujer convencional, sin estridencias de ningún tipo que estaba en esa edad en la que uno no sabe si ya está suficientemente preparado para afrontar su futuro profesional o debe seguir formándose. En ese debate, no se había planteado siquiera otros temas de interés y mucho menos los que mantenían tan ocupada a su amiga Ángela. Como chicas nacidas en un pequeño pueblo, su visión del mundo era completamente distinta. Lucía había hecho lo que se esperaba de ella y a todo lo más que había llegado era a estudiar la carrera en la universidad de la capital de provincia. Económicas que vale para todo, como le había indicado su padre, agricultor y pequeño empresario. Ángela, por el contrario, siempre tuvo claro que su vida no se movería hacia lo que se esperaba de ella y desde muy jovencita supo que a la primera oportunidad se trasladaría a la gran ciudad y que una vez allí bebería de todas las fuentes que se le ofrecieran como correspondía hacer a un espíritu rebelde. Cuando Lucía llamó al timbre de la casa de su amiga y Ángela abrió la puerta se encontró con una persona de la que estaba en las antípodas pero se fundió en un caluroso abrazo después de los años que hacía que no se veían fuera del pueblo. Lucía alucinó de inmediato al ver la decoración de la casa y la atmósfera que en ella se respiraba, con gatos y perros por todas partes y carteles de todo tipo de campañas. Un poco asustada, avanzó que sólo se quedaría unos pocos días y que procuraría no ser una molestia. Escuchar aquello fue un alivio para Ángela. Sin embargo los trámites se complicaron y Lucía permaneció unos días más en casa de su amiga lo que dio pie a que aparecieran los roces. Una noche, durante la cena, Lucía fue recriminada porque usaba unas zapatillas deportivas de una marca a la que se acusaba de utilizar mano de obra infantil, lo que caldeó el ambiente. Ángela le soltó un discurso en que la acusaba poco menos de ser la responsable directa de dicha explotación infantil y Lucía

reaccionó preguntándole si ella conocía la procedencia de su ropa interior y las condiciones laborales de quienes la habían confeccionado. Obviamente, no lo sabía pero le daba igual porque no podía tener información sobre todo y tampoco podía prescindir de usarla hasta saberlo. Entonces Lucía le dijo: supongamos que tenemos 1.000 € en nuestro bolsillo y que estamos dispuestas a gastarlos. Si gastamos ese dinero en cosas de poco valor, ese dinero va para a China que es el banquero del mundo. Si gastamos el dinero en gasolina, va para los árabes, que son los dueños del mundo. Si compramos un ordenador, el dinero va para la India donde hay más de cien millones de multimillonarios. Si compramos frutas, irá para México, Honduras o Guatemala, pero sólo en parte porque la mayoría de las empresas frutícolas son multinacionales. Si compramos un coche, el dinero irá para Alemania o Japón y lo gastemos como lo gastemos ningún centavo de ese dinero ayudará a nuestra economía ni a hacer un mundo mejor. Ángela se quedó pensativa y la discusión fue derivando hacia otros derroteros pero a la mañana siguiente hizo un repaso de las cosas que atesoraba en su casa llegando a las siguientes conclusiones: Casi todas las cosas que poseía eran de poco valor y la mayoría compradas en bazares o mercadillos así que la procedencia no ofrecía dudas; no gastaba dinero en gasolina pero usaba transporte público y cuando quería ir de viaje a otro país utilizaba el avión que sí consume y contamina; el ordenador y la mayor parte de los chismes informáticos que tenía en casa eran de marcas desconocidas y muy baratas, así que en algún lado estaba el truco; consumía mucha fruta y raramente de procedencia local porque en el Lidl lo que primaba era el precio, no la procedencia; coche no tenía, de forma que en eso no ayudaba ni a los alemanes ni a los japoneses pero le pareció poco consuelo comparado con el resto. Despertó a su amiga y la invitó a que se marchara de su casa ese mismo día porque después de haber pensado en lo que le dijo y con todo el estrés que ya llevaba encima, ahora tenía tres o cuatro nuevas campañas a las que tenía que alistarse por su culpa y que eso era más de lo que podía soportar. Lucía acabó su master y escribió a su amiga diciéndole: “cuando estés más aliviada acuérdate de llamarme porque de todo lo que he aprendido aquí, seguro que se te ocurren varios motivos más para declarar la tercera guerra mundial”.

Ángela le contestó: “No esperes que lo haga. Por tu culpa no consumo ninguna hortaliza que no haya crecido en el huerto de mi terraza, ni visto con nada que no me haya tejido yo misma, ni puedo volver a visitar a mis padres porque tengo que coger el autobús. Te odio.”

Libro de Bitácora (Mayo 2011)

31/05/2011

No sé qué tiene el mes de Mayo pero lleva dos años seguidos dándonos sustos y disgustos aunque esto último esta vez depende del color del cristal con que se mira la realidad. La Inteligencia de las Emociones se ha visto afectada primero por un problema general de Blogger y después por otro más reducido pero agudo en el que seguimos enfrascados. Pero no podrán con nosotros. Aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora:

El mes empezó con la “operación” (no sé cómo llamarlo) que supuso la muerte de Bin Laden de manos de un comando SEAL digna de las pelis de acción a la que estamos tan acostumbrados. Quizá por eso podemos imaginarnos incluso en detalle cómo se sucedieron los acontecimientos. El hecho se produjo en la ciudad paquistaní de Abbottabad, por cierto fundada por un inglés llamado Abbott en la época del imperio, lo cual no deja de tener guasa, como guasa tiene que Pakistán no se hubiera enterado de que tenía viviendo durante años al hombre más buscado del planeta a menos de cien metros de la academia militar más importante del país.

Dentro de lo malo, el mes de mayo ha dado un descenso en el número de parados: 64.000 menos debido a causas estacionales, pero menos da una piedra. Como la alegría dura poco en casa del pobre, también nos hemos enterado de que la OCDE pronostica que por lo menos en quince años no volveremos a tener tasas de paro tan bajas como las de antes de la crisis. Pero tranquilos, que esto lo arreglará la legión gaviota en cuanto gane las elecciones.

El día 11, un mes después del de Japón y coincidiendo con un predicción de terremoto en Roma que había realizado un pitoniso hace no sé cuantos años y que produjo una tasa de absentismo de no te menees, se produjeron dos seísmos en

Lorca con el resultado de 9 muertos. Error de cálculo, supongo. La verdad es que da pena ver un pueblo tan afectado y será por la cercanía a la que no estamos acostumbrados, pero todos nos hemos sentido afectados de una u otra manera. Ánimo Lorca, estamos contigo.

Las tropas de la OTAN están sofisticando sus ataques selectivos contra Gadafi utilizando chismes teledirigidos que matan más limpio. En uno de esos bombardeos en Trípoli ha muerto su hijo menor y tres de sus nietos. Pero nada, el tipo impertérrito salió en la tele para que todos viéramos como lo lleva de bien charlando con los jefes tribales. Eso sí, por si las moscas, ahora parece que se va a dormir a los hospitales porque sabe que allí no le despertarán con petardos. Por cierto, que su mujer y su hija (esta última gadafista pero de diseño) se han tomado unas vacaciones fuera del país para curarse el estrés, lo mismo que el ministro de Petróleo.

De todas formas, para bomba mediática la palma se la lleva la detención del ex presidente del FMI, don Dominique Strauss-Kahn que el día 15 fue detenido a bordo de un avión que le llevaba a la France acusado de violar a una camarera del hotel en el que estaba alojado en Nueva York. Al personaje se ve que le van las faldas más que a un tonto una gorra a cuadros y que sus fechorías son conocidas por todo quisqui pero nada, que no tiene enmienda. La broma le puede salir por 20 años de prisión y de momento le ha costado una pasta en fianzas, alquiler de apartamento tipo caja de caudales y una guardia pretoriana que le vigila hasta cuando va a hacer pipí. Su señora y su hija han acudido en su consuelo negando la mayor, qué menos.

El día 15 surgió la chispa de forma inesperada en forma de manifestación de la plataforma Queremos Una Democracia Real Ya que derivó en la ocupación de la plaza del Sol de Madrid y más tarde de la Plaza Catalunya de Barcelona y así en varias ciudades más. Esta interesantísima iniciativa que todo el mundo sabe que ha despertado mis simpatías (y las de muchos otros que ya no somos tan jóvenes) y sobre la que me he pronunciado en el blog, seguramente será el fenómeno sociológico más importante y trascendente de los últimos cincuenta años. Os dejo un enlace que me parece muy interesante.

Precisamente para demostrar que esas concentraciones han cogido con el pie cambiado al sistema, hemos visto que con la excusa de hacer limpieza en la plaza Catalunya el gobierno de la Generalitat orquestó un despliegue espectacular de policía (400 agentes contra 400 acampados) que se saldó con un montón de heridos. Consecuencia: se desalojaron 400 concentrados indignados por la mañana y por la noche se juntaron 10.000 indignados entre los que había muchos que habían pasado de la simpatía a la indignación. Enhorabuena, señor Puig.

Como era de esperar, el día 22 supuso un batacazo morrocotudo de los chicos del PSOE a favor (aunque no sólo) del PP. Lo menciono porque parecería raro que no apareciera en este resumen. Ahora bien, lo que ha quedado a su paso es una partida de ajedrez táctico sumamente interesante en lo único que se sabe es que acaba con mate al rey pero en la que la cuestión es saber cuándo se planteará.

La guerra sucesoria en el PSOE ha acabado antes de empezar con la retirada de Carme Chacón para evitar males mayores. Tan mayores como provocar la caída del gobierno y la celebración de elecciones anticipadas ¡qué tragedia! Ahora bien, digo yo cómo puede ser que los dos únicos contendientes fueran miembros del gobierno y qué programa electoral podrán presentar distinto del que ahora se aplica. Misterios por resolver. Ave Rubalcaba, ganador por incomparecencia del rival.

Precisamente una de las razones para no anticipar las elecciones generales es terminar con las reformas que el gobierno todavía tiene pendientes y entre ellas destaca la de la negociación colectiva que durante meses están negociando patronal y sindicatos. Cuando parecía que el acuerdo era inminente, el ala dura de la CEOE ha vuelto a plantear nuevas exigencias que enturbian y mucho el panorama con lo cual tendrá que ser el gobierno quien tenga que legislar sobre la materia y pasar la prueba de la aprobación en el Congreso. Primer match ball para elecciones anticipadas.

El mundo cerca a los malos malísimos en cualquier lugar en el que se escondan. Véase si no el caso de Ratko Mladic, el carnicero de Srebenica, que después de años

de búsqueda infructuosa va y le detienen en el pueblo donde veraneaba de toda la vida y donde nadie se había dado cuenta de que aquel albañil que se parecía tanto a Mladic ¡era Mladic! sólo que un poco más envejecido y achacoso.

Silvio Berlusconi se acaba de llevar un rapapolvo del catorce en las elecciones municipales donde junto a su socio de la Liga ha perdido prácticamente todo el norte, además de Nápoles y otras ciudades que hasta ahora estaban fuertemente controladas por la Camorra. El único país más pasional que el nuestro parece que ya está harto de las payasadas de este tipejo con patente de corso.

El día 6 murió Severiano Ballesteros a los 54 años de edad. Todas las muertes son dolorosas y más de gente tan joven pero en este caso hemos podido constatar que el duelo ha trascendido nuestras fronteras y nos ha hecho patente cuánto valor tenía ese hombre. La frase del mes se la debemos a Robert Louis Stevenson y decía “No juzgues el día por la cosecha que has recogido sino por las semillas que has sembrado”

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

Vínculos

03/06/2011

Hay momentos en la vida en que, sin saber muy bien cómo ni por qué, establecemos un vínculo inesperado. Puede ser con una persona o un grupo de personas, un rincón de nuestra ciudad o una nueva ciudad que no conocíamos y de la que nos enamoramos, una película o un actor, un libro o un autor, da igual. Pero ese vínculo no existía en el instante anterior y es posible que sigamos conectados a él durante muchísimo tiempo. Los vínculos son lazos de seda que se transforman en nudos, generan lealtad y admiración, ocupan un espacio que casi siempre pertenecía a otro o que manteníamos vacío, segregan endorfinas y enamoran espiritualmente. Los vínculos son como aficiones a las que nos entregamos con fruición y sin culpa. Hablo de esto desde el conocimiento. Y desde el conocimiento reciente. La vida ofrece sorpresas permanentes, algunas de las cuales ni siquiera precisan que le prestemos una

especial atención. Suceden como un doble acto de magia, casi misteriosamente, pero una vez están ahí ya forman parte de nosotros. La primera magia es el desencadenante, un suceso no previsto y muchas veces imprevisible, un encuentro, una palabra, una mirada, a veces todo eso al mismo tiempo. La segunda magia es la reacción al desencadenante, lo que es puramente vínculo y es lo que permanece. De lo que no somos conscientes es que un nuevo vínculo cambia nuestra posición de observador, quizá no mucho pero lo suficiente como para que la perspectiva ya no sea la misma. A estas alturas ya sabemos que estos cambios de eje, incluso los sutiles, nos cambian mucho más de lo que parece. Logran lo que no siempre logran los planes de acción, los propósitos de enmienda y ese es su verdadero poder, que miras la vida de otra forma pero como producto de una reacción química. Qué curioso, con lo racionales que creemos que somos, resulta que lo verdaderamente transformador surge de las emociones y de las endorfinas que producen. Te invito a que prestes atención a esto. Te propongo que hagas un repaso a tus vínculos más fuertes y que seas capaz de recordar cómo era tu vida justo antes de que se produjera su aparición y cómo eso te cambió. Trata de recordar la persona que eras antes y después y, si no es mucho pedir, anótalo en tu diario, libro de bitácora o servilleta de papel. Si es el caso, habla sobre ello con la persona que fue coprotagonista de ese cambio y verás cómo os hace mucho bien. Y si eres más osad@ y tienes hijos, háblales de tu propia experiencia porque probablemente eso haga más por vuestra relación futura de lo que puedas imaginar. Los vínculos son lo mismo que lo que otros llaman destino, hitos que jalonan los cambios de rumbo de nuestras vidas y por eso hay que honrarlos… y compartirlos. Buen fin de semana.

Sortilegio de una campana

07/06/2011

Sortilegio: 1. m. Adivinación que se hace por suertes supersticiosas Un pastor trashumante aseguraba que era capaz de adivinar la distancia que le separaba del siguiente pueblo sólo por el sonido de las campanas de su iglesia. Un día que se encontraba junto a una carretera cuyo paso interrumpió con sus ovejas, entretuvo con su historia la espera de un automovilista detenido forzosamente esperando que pasara el rebaño. Le apuesto lo que quiera a que esas campanas están a una distancia de doce kilómetros y medio. Si no me cree vaya a comprobarlo y si tengo razón vuelva a decírmelo. El automovilista aceptó el trato y una vez que arrancó de nuevo puso a cero el marcador de su cuentakilómetros y se pasmó al comprobar que, en efecto, desde el punto en que se encontraba hasta el siguiente pueblo la distancia era exactamente de doce kilómetros y medio. Asombrado y ansioso por saber cómo podía obrar ese prodigio volvió tras sus pasos para felicitar al pastor por su acierto, pero cuando llegó al punto donde había dejado al rebaño el pastor y sus ovejas ya estaban lejos. Lo que vio en su lugar fue una vieja señal de tráfico tirada en el suelo que indicaba la distancia hasta el pueblo. Traigo a colación esta historia para ilustrar las supuestas capacidades de las que muchos alardean sin ser tales. En tiempos de crisis abundan los ejemplos de falsos profetas que nos anuncian futuros esplendorosos o catastróficos a partes iguales. Lo malo de la supuesta adivinación del pastor trashumante es que tenía truco, juega con nuestra capacidad de sorpresa para generar una confianza que de otro modo no se justificaría. Sin embargo, depende de quién nos venda la burra. De los magos de chistera no esperamos autenticidad porque sabemos que son ilusionistas, pero de un pastor sí porque asumimos que tienen la capacidad de identificar signos que los de ciudad tenemos completamente atrofiados. Si te dicen que lloverá, corres en busca de un paraguas y si te dicen que la campana suena a doce kilómetros y medio, al menos les concedes el beneficio de la duda y si encima aciertan, los subes a los altares. La seguridad y la confianza están íntimamente relacionadas. Sin la seguridad que se genera a través de la confianza no es posible acometer ni una sola acción de la misma forma que, ante la ausencia de confianza y ya no digo cuando aparece la desconfianza, la inseguridad es paralizadora. Crees porque confías y eso te da seguridad, no crees por lo contrario, así de simple. Si el automovilista no hubiera descubierto la señal de tráfico habría elevado al pastor a los altares aún sin saber cómo lo había hecho. Esa es la clave de la generación de confianza, que no precisa justificación. Es curioso como en esto actuamos a campo descubierto en contra de lo que tratamos de hacer tan a menudo, que es tirarnos a la piscina con flotador y manguitos. Tal es el poder de la confianza. La fe es una extrapolación de la confianza. Tenemos fe porque confiamos en algo que todavía no ha sucedido o no depende de nosotros. Muchos creen en la vida eterna porque tienen confianza en las enseñanzas religiosas y a eso le llamamos fe, tenemos fe en el

cirujano que nos va a operar porque hemos depositado en él toda nuestra confianza. Para una y otra cosa no tenemos constatación fehaciente. No pedimos certificado de autenticidad ni a Dios ni a nuestro médico. Tampoco le exigimos la acreditación de las horas de vuelo al piloto del avión en que viajamos. La confianza nos convierte en crédulos por elección y por eso aparecen tantos profetas. Por ejemplo, en estas últimas elecciones muchos han cambiado su voto porque han descubierto que los que votaron antes defraudaron su confianza y porque necesitamos confiar en quien nos promete una vida mejor. Los que desconfían de todos se han quedado en casa y ya está. Volvamos a nuestro pastor trashumante y pongámonos en la piel del conductor crédulo. ¿Cómo hubiéramos reaccionado?

La dichosa semántica

14/06/2011

Algunas personas piensan que ser optimista es incompatible con ser realista. Quién no recuerda eso de que un pesimista es un optimista bien informado. La cosa cambia cuando se trata de tener actitud positiva, entonces sí, ese es un valor incontestado. Ser optimista equivale a iluso, en cambio, tener actitud positiva es un valor primado. La semántica se ha convertido en un arma poderosa para andar por la vida. Las formas lingüísticas que empleamos contienen el suficiente grado de sutileza para endulzar cualquier píldora por amarga que sea. Antes las empresas entraban en quiebra, ahora en situación concursal, lo que no deja de ser una dulcificación de la misma realidad. Los acreedores tienen las mismas pocas probabilidades de cobrar sus deudas pero eso de “concursal” le infiere a la cuestión una clave de competencia. Parece que quien corra más, cobrará antes. Ante todo, quiero dejar claro que no tengo nada en contra de la semántica, al contrario. Quienes utilizamos el lenguaje como forma de expresión no hacemos otra cosa que beber de sus fuentes para construir frases que tengan sentido y agraden al lector, pero no es el lenguaje que solemos utilizar cuando hablamos. El habla suele ser más espontánea aunque dependiendo de a quién nos dirijamos también introduzcamos más o menos matices. Casi nadie escribe como habla, afortunadamente, pero también es cierto que lo que escribimos procuramos vestirlo de forma que, dejando claras nuestras intenciones, tenga en cuenta lo formal y sobre todo, permita leer entre líneas, eso es fundamental y fruto de la semántica. Tal vez por ello hay mucha gente que no se siente cómoda con la escritura. No sólo por el temor a cometer faltas de ortografía o puntuación, sino sobre todo por la falta de hábito de manejar la semántica. Y sin embargo, hay que ver lo que dependemos de ella. Por razones que no vienen ahora al caso, recientemente he tenido la oportunidad de comprobar el uso de la semántica en un entorno proclive al uso de términos arcanos para la

mayoría de nosotros. Un lenguaje no pensado para aquel al que se dirige sino para los distintos especialistas por los que a uno le hacen pasar y que le convierten de sujeto activo en sujeto pasivo. Hablan de ti pero no hablan contigo. Por ejemplo, pensemos en quién entendía hasta hace poco el prospecto de un medicamento o las sutilezas de una sentencia judicial. Ya he dicho que la semántica es poderosa y habla del momento histórico en que se utiliza. Antes había masacres, ahora genocidios. Hasta hace poco no sabíamos nada de energías renovables aunque siempre hubo molinos. Siempre hemos sabido lo que era un especulador pero ahora hay nomenclaturas específicas como gestores de futuros, intermediarios financieros, etc. Antes los teléfonos eran teléfonos y ahora son terminales e incluso algunos smart phones. Así las cosas, que a nadie se le ocurra decir que es optimista porque eso generará cuando menos una sutil sonrisa en quien os escuche porque os tomará por lerdos o inocentes. Ahora hay que tener actitud positiva, cuanta más mejor, faltaría más. Y ya veréis como las cosas van mucho mejor.

El precio de las cosas

20/06/2011

Marcos Sanjuán aprendió desde pequeño que las delicias de la vida siempre tenían precio. Si le llevaban al médico éste le regalaba caramelos pero a cambio de un pinchazo previo, si su madre le dejaba montar en el tiovivo de la plaza los días de fiesta mayor era porque se había portado bien, si los reyes magos eran generosos era porque había tenido una conducta intachable durante el año. Todo tenía un precio. No tenía memoria de haber hecho nada reprobable en toda su vida, así que no sabía lo que era el castigo solo que las cosas buenas tenían precio, no eran gratis. Conforme fue creciendo se reafirmó en esa idea. Sus primeros discos de vinilo los compró de su paga, así como las sesiones dobles en el cine de barrio, las golosinas y los cromos de su colección de fútbol, todo. No era de extrañar que su primera relación sexual fuera de pago con una señora a la que no conocía de nada y le doblaba en edad. Aún y así Marcos Sanjuán entendía que aquello tenía su lógica y la aplicaba. Nunca hizo un favor que no cobrara, desde vender sus canicas de colores hasta pasar fotocopias de apuntes en la facultad. Según su esquema eso era lo normal. Su personalidad se conformó en esas creencias porque no había conocido otras. No tenía muchos amigos, eso era cierto, pero quién los necesitaba. Cuando acabó su carrera de Derecho orientó su vida profesional como abogado y empezó a trabajar con su padre. Nunca aceptó casos que no le reportaran beneficio y discutía las minutas con ferocidad, de forma que el bufete prosperó. Las cosas iban bien pero sentía que no estaba en deuda con nadie porque pagaba por todo lo que usaba, necesitaba o quería. Se casó con una señorita de buena posición pero aún y así insistió en correr con todos los gastos de la boda, ajuar incluido.

Con el paso de los años tuvo tres hijos con los que repitió el esquema en el que había sido educado, haciendo que pagaran por las cosas buenas de la vida. Cada regalo que les hacía estaba ajustado a los méritos del comportamiento de los niños, de forma que más de un año alguno de ellos no tuvo regalo de cumpleaños o se quedó sin veraneo por haber sacado malas notas. Su mujer sufría por ello pero Marcos se mostraba inflexible, de forma que, sin traicionar sus principios, más que como padre se comportaba como un censor de cuentas que hacía un frío balance de lo que merecían. Pasados los años, el abogado Sanjuán se convirtió en un tipo al que nadie agradaba. Un día que salió de paseo vio una escena inverosímil. Un grupo de mozalbetes cercaron a un hombre y le propinaron una paliza para robarle cuanto llevaba encima echándole luego a un estanque con tan mala fortuna que aquel hombre no sabía nadar por lo que empezó a pedir socorro con las escasas fuerzas que le quedaban. Viendo que no había nadie más cerca, se acercó a la orilla y como pudo alargó su brazo para que el otro se asiera y con esfuerzo logró sacarle del agua. Cuando el peligro hubo pasado, el abogado sacó una libreta y empezó a anotar cifras que luego sumó. Me debe usted esta cantidad, dijo enseñándole al otro las anotaciones que había hecho. Son los gastos por haberle salvado la vida. El hombre se quedó mirando aquella cuenta y accedió a pagarle. Vaya, un tipo sensato que piensa como yo, se dijo Sanjuán. Como no llevaba dinero encima acordaron que se pasaría por el bufete para satisfacer su deuda y se intercambiaron tarjetas de visita con sus señas. El hombre salvado resultó ser un eminente doctor. Al cabo de los días recibió la visita del hombre al que había salvado la vida. Viéndole en mucho mejor estado que cuando le conoció apreció en él un porte digno de un caballero. Le hizo pasar a su despacho y sin más le recordó la cantidad adeudada. El otro hizo ademán de pagarle pero cuando sacó los billetes dobló la suma, lo que lógicamente le extrañó. ¿Por qué me paga usted más de lo que me debe? Muy sencillo, respondió el otro. El día del incidente me dirigía a atender a una muchacha sin recursos que estaba aquejada de una enfermedad muy grave. Si no me llega a salvar la vida ella y yo habríamos muerto. Más tarde recibí la visita de un viejo camarada al que hacía muchísimos años que no veía y pasé con él una agradable tarde. A saber cuándo volveré a verle. Luego, mi hija me llamó para anunciarme que estaba embarazada y que voy a tener un nieto. Ya por la noche mi mujer me dio un beso y entre lágrimas me recordó cuánto me quería y lo angustiada que había quedado al ver que casi me matan, así que saqué cuentas de lo que me habría perdido si usted no me hubiera socorrido y su precio me pareció muy barato. Pero ahora que ya he saldado mi deuda, permítame que le haga una pregunta. La próxima vez que salve la vida a alguien pregúntese qué ocurriría si fuese a la inversa y quien pudiera socorrerle no estuviera dispuesto a cobrarle por ello. ¿Qué precio estaría usted dispuesto a pagarle por su vida?

Cuerpo y mente

23/06/2011

En nuestras manifestaciones sociales utilizamos una serie de recursos mucho más amplios de lo que solemos imaginar. La palabra es aquello que surge de nuestro interior como producto final después de haber filtrado un sinfín de elementos. Estos elementos podríamos agruparlos en valores, creencias, emociones y estados de ánimo, de suerte que lo que decimos está conformado por todo ello y al mismo tiempo. Desde aquí, el observador puede reconstruir cada una de esas partes independientes que nos dan informaciones que a veces pueden parecer contradictorias. Por ejemplo, cuando manifestamos que queremos hacer algo y no movemos un dedo por ello estamos diciendo mucho; cuando alguien nos dice que está bien pero su tono de voz o su tono vital dicen otra cosa, también. En Coaching tenemos, entre otras, la misión de descomponer lo que oímos como si se tratara del espectro de luz blanca y analizar desde dónde nos hablan. Es un ejercicio muy revelador que pasa en transparencia para el sujeto activo y esa es una enorme ventaja porque no incide sobre la espontaneidad o al menos, no lo hace directamente. Dado que el Coaching no es una terapia no somos terapeutas, sino como simples observadores de lo que sucede en ese diálogo entre cuerpo y mente. Nuestra intervención consiste en que el otro tome consciencia de las asincronías y acepte su responsabilidad en ellas. No se trata de desarrollar nuevas habilidades sino de aprovechar los propios recursos para sincronizarse. Sin esa sincronía entre cuerpo y mente es imposible hacer cambios, combatir frustraciones o plantearse retos extraordinarios. No somos mente, aunque tengamos una, de la misma forma que no somos cuerpo, aunque vivamos dentro de uno. Somos seres humanos, que es la suma de cuerpo y mente aunque muy a menudo no vayan por el mismo camino. De hecho, esto lo sabemos todos. Cuando decimos que nuestra cabeza nos dice que habría que hacer una cosa pero nuestro corazón se empeña en llevarnos por otros derroteros, en realidad estamos expresando esa dualidad a la que me refiero. Todos somos perfectamente conscientes del conflicto que esto supone a veces e incluso algunos piensan que, cuando toman una decisión contradictoria, están traicionando a uno u otro. En definitiva, que se están traicionando a sí mismos. No hay que confundir esto con el libre albedrío, la disyuntiva o la valoración de alternativas. Normalmente esto tiene que ver con procesos mentales que a estas alturas ya sabemos que son tanto racionales como emocionales. No me refiero a esto cuando hablo de la, a veces, difícil relación entre cuerpo y mente. Los prejuicios, por ejemplo, son un buen ejemplo ilustrativo. Si quiero casarme porque añoro la vida en pareja pero al mismo tiempo manejo la información de que más o menos la mitad de las parejas acaba divorciándose, tengo una desincronía cuerpo/mente. Mientras no resuelva esto, nunca me comprometeré, por cierto, una de las acusaciones más frecuentes hoy en día de las mujeres hacia los hombres. La observación de estas luchas internas da muchas pistas y, al mismo tiempo, son el inicio de la solución a este tipo de problemas que pueden llegar a angustiar a una persona. Para un coach esto es imperativo. Hay que tomar instantáneas de estos comportamientos y mostrárselas a las personas, a poder ser sin añadir nada de nuestra propia cosecha. Las personas se delatan por sí mismas y no hay pócima más potente que mostrarles sus

contradicciones como si actuáramos como espejos. Hay que ser neutros para poder ser de alguna ayuda. Normalmente, esto desconcierta a los clientes porque estamos acostumbrados a que cuando contamos lo que nos pasa a un especialista éste nos devuelva su diagnóstico y nos recete algo para mejorar nuestro estado. No hay que esperar esto de un coach y es más, habría que rehuir hacer eso desde un punto de vista ético. Para eso hay otros especialistas que, al mismo tiempo, pueden ser coach o no. El Coaching se ocupa de dar pistas, no soluciones, porque el trabajo hay que hacerlo desde dentro. Hay que enseñar y aprender a escucharnos, identificar nuestros saboteadores y cortarles sus fuentes de alimento, hay que hacer muchas cosas pero nunca dar soluciones vía receta. Nuestro cuerpo y nuestra mente viven en un equilibrio inestable al que conviene estar atentos por nuestro propio bien. Podríamos decir que son entes autónomos que forman parte de una misma unidad, de forma que tenemos de ambos pero ninguno de ellos debe tenernos a nosotros. Y eso es lo verdaderamente complicado.

Seamos radicales

27/06/2011

En los confines del universo, que no tengo ni idea de dónde están, seguro que se encuentran las estrellas y los astros más bellos. Puedo afirmar eso porque ninguno de nosotros alcanzará a verlos. Esa es una afirmación radical. Por lo general, lo radical suena a extremo y ya sabemos que solemos rehuir de posiciones extremas, sin embargo, afirmo que conviene ser radicales, como descubrí hace unos cuantos años de un sindicalista con el que discutía una serie de mejoras extraconvenio en mis años de ejecutivo. Cuando me planteó la posición de su sindicato, una larga lista por cierto, en seguida me di cuenta de que se incluía puntos en los que era posible llegar a un acuerdo y mientras que en otros no. Hasta aquí nada nuevo pero lo que me sorprendió es que cuando los acabé de leer y le dirigí una mirada que quería indicar que teníamos mucho trabajo por delante él me la devolvió apostillando: y hay algunas de esas cosas en la que nuestra posición es radical. Conforme seguimos hablando, reconozco que martilleándome todo el rato en mi cerebro eso de “radical”, para mi alivio me di cuenta de que en lo que no estaban dispuestos a ceder no era en las cosas a las que no llegaríamos a un acuerdo sino aquéllas en las que se podía intuir los rayos del sol más o menos cerca. Así que radical no tenía que ver con radicalismo o con pedir la luna, bueno me dije, veamos a dónde nos lleva esto. Esa noche, en uno de los innumerables descansos que nos tomamos para aliviar tensiones o acercar posturas me acerqué a él y le pregunté por eso de ser radical. Y su respuesta me sorprendió: es todo aquello que no puedo demostrar pero que sé que puedo y debo conseguir. Ya, y eso ¿lo leíste en algún sitio? No, me lo enseñó mi abuela.

Las conversaciones se prolongaron por unas horas más pero a la mañana siguiente teníamos acuerdo. Y puedo afirmar que de las muchas horas de negociación que acumulé a mis espaldas, aquellos fueron los únicos acuerdos que me parecieron equilibrados de verdad. Luego la vida nos ha llevado por caminos distintos pero he aplicado la máxima del sindicalista. Afirmo que soy un tipo radical. Por ejemplo, en desear y trabajar por un mundo mejor en el que nuestros hijos tengan un papel que desempeñar y que sólo dependa de ellos. También soy radical en la defensa de los derechos humanos, en la necesidad de perseguir la felicidad, en la justicia de las peticiones de los indignados del 154-M. Cosas grandes, diréis. Bueno, y también pequeñas. Soy radical en el punto de sal y vinagre del gazpacho, en circular en moto por el carril bus (me encanta), en no tolerar que nadie que se cruce conmigo no se lleve un buenos días. Hemos de ser radicales, pero hay que elegir en qué serlo. Dado que la mayor parte de mi vida ha transcurrido a ciegas respecto a eso de ser radical, no será yo quien dé lecciones a nadie. Cada uno puede serlo y seguramente lo será con algunas cosas, pero abundando en que eso de lo radical no tiene por qué ser coincidente con los extremos, diré que lo único malo en esto es querer serlo en todo o no serlo en nada. De los primeros tenemos ejemplos a manos llenas pero ¿qué me decís de los segundos? Esos son los que me preocupan, los que no tienen la mínima asertividad para plantarse y decir, no señor, por ahí no paso, no estoy dispuesto a renunciar a mi cerveza fría, a mi paseo diario o a lo que sea. De alguna manera, conecto esto de ser radical con la lucha por los ideales y la búsqueda de la felicidad, tal vez no esa que se escribe con mayúsculas y que nadie sabe lo que es, sino con esa otra más humilde que nos permite poder vivirla en los actos pequeños. Muchas veces, cuando tengo dudas, me retrotraigo a esa noche de negociaciones sindicales y a la simpleza de la definición: Radical es todo aquello que no puedo demostrar pero que sé que puedo y debo conseguir. Es un poco como un mantra que me orienta a la acción y en cada una de esas acciones me demuestro a mí mismo que sigo vivo. T tú ¿eres radical?

Libro de Bitácora (Junio 2011)

01/07/2011

Parece que el mes de junio tampoco ha dado tregua, de forma que creo que hemos vivido uno de los meses más movidos de lo que llevamos de año. La Inteligencia de las Emociones ha recorrido espacios variados pero cercanos al Coaching y quiero agradecer la buena acogida que habéis prestado a estos artículos. Aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora:

El mes empezó con el anuncio de la victoria de Ollanta Humala en las elecciones en Perú después de una reñida lucha con Keiko Fujimori que se resolvió por muy pocos votos. Lo mejor de esto es que papá Fukimori seguirá pasando sus años de condena que, de otra forma, seguramente no hubiera cumplido.

Passos Coelho gana a José Sócrates en Portugal. Lo mismo da, porque cualquiera de los dos hubiera tenido que afrontar el duro plan de ajuste impuesto por la UE y el FMI, si bien este cambio supone un toque de atención sobre cuál va a ser el resultado en cualquiera de los países que celebre elecciones en los próximos años, al menos en la zona euro. El que mandaba cuando la crisis se irá para casa y el que venga tendrá que hacer lo mismo que hizo el otro. El hartazgo a veces se confunde con la alternancia y me da que ahora mismo hay mucho más de lo primero.

Hemos vivido semanas de angustia con la resolución de la crisis de Grecia que culminaron ayer con la aprobación del paquete de medidas impuesto para poder liberar 12.000 millones de euros que quedaban pendientes del plan de rescate que, básicamente, servirán para pagar los intereses de las ayudas recibidas hasta ahora. Eso supone, por ejemplo, que el IVA pasa automáticamente del 13% al 23% en algunos sectores en una economía sumamente deprimida que es imposible que levante cabeza de esta forma. La cuestión es si todo esto merece la pena y las muestras de descontento popular crecen con la convocatoria de sucesivas huelgas generales que actúan como válvula de escape de una situación insostenible.

Se celebró el último debate sobre el estado de la nación presidido por ZP y que ha tenido un marcado acento de fin de ciclo. Ahora mismo, el sabor de boca que queda como resultado es que no tiene ningún sentido aguantar hasta el fin de la legislatura y que convendría convocar elecciones anticipadas, no porque lo pida el PP sino porque esto ya no da para más, pero me temo que los intereses de unos y otros harán que la cuerda se estire hasta después de verano. El temor a una mayoría absoluta del PP hace que algunos grupos parlamentarios quieran sacar alguna tajada más de la debilidad del gobierno a cambio de apoyos puntuales.

La elección de San Sebastián como capital europea de la Cultura ha levantado una controversia desde mi punto de vista incomprensible. Echar la culpa a la llegada de Bildu al ayuntamiento me parece de una bajeza indigna sobre todo porque todo el peso de la candidatura lo ha llevado el equipo saliente. No entiendo por tanto el enfado de Belloch, alcalde de Zaragoza, más allá de la lógica decepción de que su ciudad no haya resultado escogida. Así vamos mal.

Sorpresa: Hugo Chávez tiene cáncer… y por eso ha estado jugando a “tomarse unos días de descanso en Cuba”. Estas prácticas eran propias de la era soviética donde ningún líder se ponía oficialmente enfermo. La poca o nula transparencia no es una buen forma de generar confianza amigo Chávez-

El River Plate, equipo de fútbol argentino icónico donde los haya bajó a segunda división. Es como si aquí hubiera descendido el Real Madrid o el Barça pero en un país como Argentina donde el fútbol y sobre todo los clubs son casi una religión, este suceso ha tenido proporciones de tragedia civil y ha desatado disturbios que aquí nos parecen desproporcionados.

La frase del mes se la debemos a Lawrence Durrell y decía “Todos corremos con una desventaja que ignoramos”. Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

El todo y las partes

12/07/2011

Mi amigo Ramón es conocido por sus frases lapidarias que son tan contundentes como multiusos. Por ejemplo, que siempre conviene decir la verdad pero no toda la verdad. Ramón es uno de esos tipos que si no existieran habría que inventarlos (otra de sus frases). Hablando con él uno tiene la sensación de que no hay arista del comportamiento humano que, al menos, en el plano general o en trazo grueso no tenga remedio. Para ello utiliza la relativización como método, de forma que los problemas acaban teniendo siempre solución o no merecen tanta atención si los comparamos con otros mayores. Va bien tener un amigo como Ramón que sostiene que, al final, hay pocas cosas por las que uno deba preocuparse realmente. Dicho esto, tenemos un problema que creo que no es menor aunque él no estaría de acuerdo: no puedo consultarle sobre disyuntivas ni mucho menos cuando se trata de descomponer un problema complejo en elementos más simples. Es decir, cuando hay que pasar del todo a las partes y es una lástima. Él es más un tipo de síntesis que de análisis y quizá por eso no estudió carrera ni falta que le ha hecho. Afronta la vida como viene, adaptándose a las circunstancias, evaluando los recursos de que dispone y sacándoles el máximo provecho. No es creyente pero eso no le impide confiar en la Providencia. A veces me gustaría ser como él. Tener una visión a corto plazo, sortear los obstáculos con paz de espíritu, pero no puedo. Mi personalidad debe ser más compleja o más tortuosa, no lo sé, pero todavía sigo pensando en términos de que la realidad es compleja, que existe un todo compuesto por partes interconectadas donde es imposible actuar sobre algo sin que se produzca reacción en cadena. Sin embargo, ante las cosas verdaderamente importantes, el punto de observación cambia y en ese cambio todo se relativiza conforme a la nueva realidad. Los que hemos sido padres por primera vez sabemos cómo el mundo cambia en un instante y para siempre. Ante una enfermedad sucede algo parecido, cambia la perspectiva, cambian las expectativas, cambia el contexto y todo se vuelve a recomponer en otra ordenación del todo y de sus partes. Me pregunto si ese clic automático que uno siente muy profundamente y ante el que no se cuestiona el porqué podría producirse racionalmente, seguramente no. Es más emocional en el sentido que lo que se realinea son las emociones operando luego hacia arriba en el sentido de la consciencia y la responsabilidad y ya por último, la adaptación a nuevos comportamientos que, esos sí, son racionales. Ramón seguramente tendría otro punto de vista respecto a lo que digo. Tiene la visión del superviviente que consiste en adaptar el perfil a las circunstancias sin hacerse más preguntas ni cuestionarse la estrategia. Para él táctica (rutinas) y estrategia (problemas) son la misma cosa porque su visión es meramente práctica. Insisto en que a veces me gustaría ser como él, de hecho le envidio, pero cada cual es como es. Para mí el todo y las partes son como sistemas ecológicos en los que se actúa sobre el conjunto aún sin pretenderlo. No se puede desviar el curso de un río sin afectar el hábitat del escarabajo pelotero que vive más abajo, de la misma forma que no se puede pretender ser inocente por nuestras acciones. Las cosas nos pasan con independencia de que hayamos hecho algo por ello o no y en ello tenemos la muestra de nuestra responsabilidad. Justo lo

que hace que la perspectiva del observador deba cambiar cuando cambian las circunstancias.

Libro de Bitácora (Julio 2011)

30/07/2011

El mes de julio ha supuesto un punto de inflexión en muchos aspectos con un cúmulo de noticias y sucesos que es difícil de resumir en pocas líneas. De todas formas, aquí van algunas de las cosas que he anotado en mi libro de bitácora antes de tomarnos unas vacaciones:  News of The World, el periódico de más tirada del Reino Unido ha tenido que cerrar presionado por el alud de escándalos que han hecho inviable su continuidad. La joya de Rupert Murdoch se ha convertido en un caramelo envenenado que amenaza con salpicar ya no sólo el prestigio de la prensa sino que ha supuesto de momento la dimisión de los números 1 y 2 de Scotland Yard y la comparecencia de los principales responsables, incluidos el dueño y su hijo en una comisión parlamentaria de los Comunes y que ha puesto en apuros al mismo primer ministro. De todas formas, la figura más inquietante de esta trama sigue siendo Rebbeka Brooks, la atractiva mujer de melena pelirroja que empezó como becaria en el grupo y acabó acumulando unas cuotas de poder e influencia difíciles de imaginar. Ahora bien, para que veamos cómo es esto de los medios, después del revuelo inicial no hemos vuelto a saber prácticamente nada. Hemos vivido sucesivas crisis de la deuda soberana con subidas y bajadas de los picos de máximos hasta cotas históricas acompañadas de las subsiguientes e inversas subidas y bajadas en bolsa. La novedad es que a esta “fiesta” se ha añadido Italia, que no se olvide que forma parte del G-8 y que ha compartido con nosotros esta aventura sin igual. Todo ello, claro, por culpa de Grecia o mejor dicho, porque a doña Merkel no le ha salido de las narices dar su brazo a torcer con solución de la deuda de ese país que no es más del 2% de la zona euro pero que nos lleva a todos en jaque. Cosas de los ricos, que se dan sus bofetadas en las mejillas de los pobres. Ahora bien, no estamos solos. Problemas también para Obama para poder aumentar el límite de endeudamiento de los USA. Hasta ahora un mero trámite presupuestario que ahora se ha emponzoñado gracias a la contribución del Tea Party republicano que se niega a que se suban los impuestos a aquellos que ganan más de 200.000 al año, más o menos el 1% de la población. De seguir así, que ya

veremos, no van a poder pagar las facturas de los misiles y lo que es peor, las agencias de calificación rebajarán la calificación crediticia por debajo de la triple A (que por cierto, hasta hace unos años compartíamos con ellos) y a lo mejor tienen que empezar a pagar más por su deuda, como simple mortales. Esperemos a ver cómo acaba esto porque si no, asistiremos al declive de la primera potencia mundial hasta ahora.  Oh, sorpresa, Francisco Camps ha sido procesado por el asunto de los trajes aunque no nos ha ahorrado el sainete de ahora me declaro culpable, ahora soy más inocente que un recién nacido. Al final dimisión y a ver por dónde sale el sol en el juicio que ya dice el dicho que pleitos tengas y los ganes. Al presidente Chávez habría que recordarle que si no se fía de la calidad de los tratamientos de quimioterapia en Venezuela y por eso decide trasladarse a Cuba está lanzando un mensaje super tranquilizador a todos los enfermos de cáncer de su país que no sé cómo se lo van a tomar. Esto me recuerda mucho a los sátrapas de tantos países que al primer resfriado van a curárselo a una clínica suiza. Los sucesos de Noruega en los que la locura de Anders Breivik ha dejado un reguero de muerte y destrucción dan para pensar mucho. Los hechos son suficientemente conocidos por todos, pero la reflexión es cómo puede convivir una sociedad abierta y confiada como la noruega y la nórdica en general con el crecimiento de radicalismos excluyentes siempre de derechas y nacionalistas. Si los países abanderados de la sociedad del bienestar tienen ese tipo de problemas (también Suecia, Dinamarca y Finlandia) no sé lo que pasará con otros más cercanos y desajustados desde el punto de vista de la desigualdad y presión migratoria. Pensemos un poco en esto porque el problema tiene una dimensión espectacular. Alberto Contador no ganó el Tour pero ni falta que le hacía este año después de todo lo que ha ganado y lo que lleva encima con la dichosa posible sanción, Creo que nos ha dado una lección de pundonor que explica no sólo cómo es este duro deporte sino cómo funciona la mente de este hombre. Me ha gustado lo que he visto. Amy Winehouse entró a formar parte del club de los 27, que es como se conoce a las estrellas de la canción que han muerto a esa misma edad a causa de los excesos con drogas y alcohol. Con ella nace un nuevo mito que ya lo fue en vida, con el sabor amargo eso sí, de saber que en esta ocasión alguien pudo haberlo evitado. Ella, por ejemplo.

Como os decía al principio, La Inteligencia de la Emociones coge vacaciones en Agosto. Espero que disfrutéis de las vuestras y ya con ganas de volver a veros en Septiembre. Un abrazo a todos los que pasáis por aquí en algún momento dejéis huella o no. A unos y otros, muchas gracias.

Libro de Bitácora (Agosto 2011)

31/08/2011

Qué lejos quedaron aquellos tiempos en los que el mes de agosto transcurría en un placentero aquí-no- pasa-nada. Será signo de los tiempos pero este por fin caluroso mes de agosto nos ha traído muchas y jugosas noticias que he anotado en mi libro de bitácora:

Después de seis meses de lucha anárquica aunque con apoyo más o menos encubierto de la OTAN, Libia ha sido liberada de Gaddafi. No de la forma descrita en los manuales de estrategia militar pero liberada al fin. De momento se desconoce el paradero del amado líder, pero todo parece indicar que sigue en Libia si es que no se ha disfrazado de tata de su mujer que, ésta sí, se ha tomado unas vacaciones en Argelia acompañada de tres de sus hijos incluida la bella y combativa Asisha, la misma que arengó a las masas diciéndoles que se quedaría junto a su padre hasta la muerte si era preciso.

Susan(tidad) nos ha visitado en un cálido mes de agosto para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud (no sé cómo no se pluraliza el término Jornada dado que duró cinco días) al módico coste directo de 50 MM. de € al que hay que sumar el indirecto por servicios prestados por las administraciones. Lo sorprendente del caso, dejando al margen lo que haya que dejar, es el amplísimo despliegue informativo de TVE que en algún telediario concedió más de veinte minutos a la cobertura de la noticia y menos de uno a por ejemplo, lo que estaba sucediendo en Siria o Libia, eso sin contar con la amplísima cobertura en directo de todos los actos. Pensaba que estábamos en un país aconfesional.

Es sabido que el mes de agosto es igual a apatía en las bolsas pero hete aquí que, al parecer con cuatro duros, unos especuladores que se quedaron sin vacaciones se han dedicado a jugar a Dios con la deuda pública y han puesto el diferencial de

España e Italia hasta los 400 puntos provocando la apresurada vuelta de vacaciones de muchos primeros ministros europeos. Resultado, caída de las bolsas y necesidad de apoyo a las deudas soberanas por parte del BCE y lo que es peor, amenaza más cierta que nunca de intervención de estos dos países lo que ha obligado a nuestros amigos italianos a presentar un plan de austeridad de tres pares, incluida una subida de impuestos para los más ricos que, viniendo de parte de Berlusconi, no es de extrañar que fuera una medida que tuvo que tomar “llorando sangre” aunque en fechas recientes se han echado atrás prefiriendo anual todas las provincias y reducir el número de diputados a la mitad, lo cual no deja de ser más práctico.

Pero como aquí no nos íbamos a ir de rositas, el pasado día 22 y aprovechando que ZP tenía que comparecer en el Congreso para la convalidación del Real Decreto Ley “Tutti Fruti” que igual te baja el IVA si te compras un piso que te obliga a que te receten genéricos si te pones malo, presentó su propuesta de reforma de la Constitución para limitar por ley el endeudamiento del Estado (reciente idea de doña Merkel y de Sarko que hasta ahora ningún otro país ha adoptado excepto Alemania, que para eso son muy disciplinados, además de poco dados a incurrir en déficits). Total, que el ansiado consenso para lo que fuera que no se logró en siete años de gobierno socialista se consiguió en 10 minutos, toda una proeza y además por el procedimiento de urgencia, no vaya a ser que la cosa se enfríe. En el trámite de aprobación del procedimiento que se celebró el día 30 quedó certificado que viene la reforma y sin referéndum que eso lo único que hace es retrasar y poner nerviosos a los mercados y de eso, ni hablar.

Martin Garitano, diputado general por Gipuzkoa y figura más conocida de Bidu la ha liado en unas declaraciones en las que consideraba “un inmenso error” el atentado del Hipercor cometido por ETA en Barcelona sin descalificar el resto de atentados. El caso es que ello, unido a otros gestos de Garitano que tampoco han sido bien valorados o interpretados le ha comportado una amenaza de moción de censura que seguramente quedará en nada porque una cosa es estar en contra de y otra ponerse de acuerdo. En cualquier caso, lo sucedido no evidencia nada más que lo difícil que será el tránsito a la normalización política en el País Vasco, por otra parte nada que no resultara conocido.

Strauss-Kahn se ha librado de los cargos que pesaban contra él y puede regresar a Francia cuando le apetezca. La causa, la inconsistencia de las declaraciones de la víctima sin duda mal asesorada o asistida por parte de sus abogados que no ha podido competir con los del magnate francés, ello a pesar de que sus propios abogados han reconocido comportamiento impropio por parte de DSK. En fin, que puede que pasara lo que pasó, pero… La conclusión es, una vez más, que no importa cuál sea la verdad sino cómo se presente.

Por casualidad vi la profunda entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo a José Luis Sampedro en Canal + y la verdad es que escuchándole volví a congraciarme con la humanidad o al menos con determinada forma de entenderla. No sé si la vio mucha gente pero sería bueno repescarla en algún momento o pedir que volvieran a emitirla en abierto. Asombra la sinceridad y lucidez de un joven de 94 años que sabe que está en tiempo de descuento y que no teme llamar a las cosas por su nombre.

Otra de las guindas de este agosto que como consecuencia de la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos realizada por Standar & Poor’s este mes de agosto ha dimitido su presidente, el de Standar & Poor’s no el de USA que también tendría motivos. Como siempre, la agencia, propiedad de MacGraw Hill, a su vez propiedad de Warren Buffet, el multimillonario filántropo que se ha arrancado pidiendo un incremento de impuestos a los más ricos, se ha apresurado a anunciar que en esa dimisión no hay que buscar relación entre causa y efecto. Para demostrarlo ha encargado a su ex presidente la elaboración de un “informe especial de vital importancia para la firma” que le tendrá ocupado hasta fin de año, momento en que le darán la patada en el trasero.

Siguiendo la estela de Buffet, los más ricos de Francia han publicado una carta pidiendo lo mismo, es decir que les suban los impuestos en muestra de solidaridad con la economía nacional y europea. Si sólo hubieran apelado a lo nacional hasta me resultaría enternecedor pero cuando ya se menciona lo europeo empiezo a tentarme la ropa, la verdad.

Finalizo este resumen de un mes mucho más movido de lo que cabría imaginar en el que hemos permanecido en silencio descansando y reponiendo fuerzas. Comienza septiembre y con ello volvemos a la carga. Deseo de todo corazón que hayáis disfrutado de un merecido descanso, al menos los del hemisferio norte.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

Ídolos de barro

06/09/2011

Los dos años anteriores había titulado el primer artículo postvacacional como Good Morning Vietnam en clara referencia a ese despertar necesario después del letargo estival, al menos en esta parte del mundo. Este año no, y ello por una razón principal y otras secundarias. La principal es que hace mucho tiempo que para muchos no existe pauta estival en el sentido de que sea una oportunidad para poner el cerebro en remojo y olvidarse del día a día durante unas semanas. Lejos de eso, hoy tener un síndrome postvacacional de toda la vida equivale a decir que tenemos un trabajo al que volver y sufrir el dichoso síndrome y no es el caso para demasiadas personas. En cualquier caso y por si este no aplica, de lo cual me alegraría mucho, ya había anunciado motivos secundarios. Dado que nos movemos por imágenes, tal vez habría que recurrir a otras para cumplir el mismo objetivo de anunciar la vuelta a la actividad, en este caso bloguera, y en el repaso mental me surgió la de los ídolos de barro. A veces sucede que sabes cómo debes titular sin tener todavía claro de lo que vas a hablar o cómo estructurarlo pero esa idea fue creciendo en mi mente desde ayer por la noche hasta tomar forma y la inspiración llegó a través de las consecuencias a cortísimo plazo de las declaraciones de Christine Lagarde, semiflamante directora del FMI, anunciando el Apocalipsis inminente e irremediable como consecuencia de una nueva y brutal recesión económica, así como si nada y según muchos sin demasiado fundamento pero que hundió la débil confianza en que las cosas empezaban a marchar mejor, además de arrastrar hacia la caída a las bolsas de todo el mundo en una reedición de lunes negro y elevar los tipos interés de las castigadas deudas soberanas. Imaginé por un momento a cuántos se desayunaban ayer por primera vez recién reincorporados a sus ocupaciones y se les secó la boca al escuchar tan fastuoso pronóstico en su primer día de trabajo. Ha llegado un punto en que las imágenes adquieren una fuerza inesperada. La de los ídolos de barro no sólo simboliza que éstos sean débiles, sino que se hayan transformado en

inertes como muchas esperanzas. Ayer me preguntaba con qué ánimo podrán afrontarse los proyectos de muchos que conozco y sé que los tenían para esta vuelta de vacaciones después de lo escuchado, leído y comentado. Esta mañana he llamado a un par de ellos para conocer sus reacciones y les he pillado con la madalena fosilizada en la boca incapaces todavía de reaccionar. Y me ha dado que pensar. La vuelta de cualquier pausa que implique fin de ciclo significa capacidad de regeneración y lo que nos hemos encontrado es con un jarro de agua fría, todo lo contrario. Este inicio de curso también nace con plomo en las alas. No es que esperáramos un escenario idílico porque apenas quedan ilusos pero sí al menos la esperanza de que después de muchos años las cosas no empeorasen. Gracias señora Lagarde por el favor que nos ha hecho y gracias también por haberme dado la idea del título, aunque ya puede suponer que hubiera preferido poder utilizar el de siempre, Good Morning Vietnam. Ya sabe, uno que es un sentimental. Y ojalá que se equivoque.

Con promesa

09/09/2011

La etiología de algunas palabras, además de ser algo que suele pasarnos completamente en transparencia y a lo que no le prestamos la más mínima atención, nos da pistas. Por ejemplo, la palabra compromiso está compuesta por con promesa. Sin embargo, hacer promesas se nos da muy bien mientras que comprometernos ya suele ser otra cosa. La naturaleza humana, pozo sin fondo del que siempre se extraen cosas y que no para de darnos munición, parece que no está especialmente dotada para mantener las promesas en el tiempo. Prueba de ello es que incluso nos sorprendemos cuando alguien cumple algo que prometió. Estas pasadas vacaciones yo mismo me sorprendí cuando recibí un aviso de correos y al ir a la estafeta me encontré con que un amigo mío me había enviado una caña de lomo desde Extremadura. Me lo había prometido pero no tenía demasiadas esperanzas en que cumpliría su promesa. Las promesas son contratos que establecemos con terceros y que formulamos más o menos libremente, pero como todo contrato su vigencia expira con su cumplimiento no en su formulación como vemos tantas veces. No es de extrañar por tanto que el valor de nuestros compromisos sea puesto en cuestión sin darnos cuenta de que ese cuestionamiento equivale al valor que atesoramos. Nadie está por encima del valor que tienen los compromisos que voluntariamente adquiere, aunque a menudo no seamos conscientes de ello.

Hay situaciones concretas en las que el compromiso adquiere una solemnidad especial, por ejemplo, cuando establecemos propósitos de enmienda. En esas ocasiones no sólo a lo que nos comprometemos sino el lenguaje corporal que adoptamos al formularlos está cargado de solemnidad sin que eso, probablemente, implique mayor certeza en su cumplimiento. En cualquier caso, convendría que afináramos un poco en nuestra velocidad a la hora de prometer, sobre todo cuando lo hacemos sin presión. No es lo mismo prometer ante un requerimiento que se nos formula que hacerlo sin él, en cuyo caso a eso lo llamamos oferta. ¿Cómo puede ser que nos ofrezcamos a hacer algo por alguien y no cumplamos? En esencia, todos tenemos el valor de la oferta en que nos constituimos pero deberíamos ser más conscientes de que en realidad somos más valorados por el porcentaje de cumplimiento de esa oferta que por la capacidad de formularla que normalmente es más alta. No deja de ser curiosa nuestra reacción ante el incumplimiento percibido. Ante una promesa incumplida, tendemos a quejarnos. Pero la queja en sí misma no es generativa, no conduce a nada más que a nuestro desahogo. Existe una respuesta mucho más potente: la reclamación. Si la promesa es un compromiso y por tanto está sujeto a cumplimiento, lo que corresponde hacer no es quejarse sino reclamar recordando en qué consistía el compromiso, qué condiciones de satisfacción contenía, cuál era el plazo de cumplimiento, etc. La reclamación aborda los aspectos concretos no satisfechos que permiten la reparación mientras que la queja es genérica pero no genera nada más que la natural frustración y si acaso, colocar una muesca más en las promesas incumplidas. En tiempos electorales como los que se avecinan se nos formularán muchos compromisos que serán sistemáticamente incumplidos, de eso no cabe duda. La cuestión es cuando aprenderemos a reclamar en lugar de quejarnos. Veremos.

Fantasías

13/09/2011

Desde la perspectiva emocional no hay nada tan genuinamente asociable como las fantasías dado que, por definición, éstas son expresiones de lo contrario del uso de lo racional. Comúnmente se asocia al fantasioso con el poco realista, de la misma forma que quien pasa por ser realista se autoinvalida para generar fantasías. Esta visión maniquea está fuertemente instalada. La fantasía es un recurso recurrente entre nosotros, hasta el punto de que los realistas le llaman a eso aspiración que es el último estadio en el que el objetivo tiene visos de realizarse y que se sitúa solo un paso atrás de la quimera. No obstante, André Morin, uno de los filósofos más lúcidos de nuestra época y hablando en términos de neurociencia, nos demuestra que no es posible imaginar una sola acción racional sin una determinada porción de fantasía la llamemos como la llamemos, de forma que incluso en el escenario de creación de expectativas la proyección fantasiosa juega un papel primordial. Me declaro partidario del uso de fantasías para construir la realidad que habito. Está claro que todo ello en un contexto determinado y a veces incluso fuera de él. Nunca me ha creado un problema, sino al contrario, me ha permitido imaginar universos habitables a los que aspiraba a llegar. La imaginación está preñada de fantasía de la misma forma que es necesario separar realidad de aspiración sin que ambos mundos sean excluyentes. Si el ser humano es un ser lingüístico y lo es por excelencia, la fantasía estaría construida sobre los diálogos interiores que todos mantenemos y sin los que no seríamos capaces más que de actuar mecánicamente o sólo a través del dictado de nuestra experiencia. La experiencia es la antítesis de la fantasía por cuanto ésta se basa en datos que siempre están en el pasado mientras que la fantasía es pura proyección. Es por eso que conviene distinguir entre cambio y transformación. El cambio que, como todos sabemos, es lo más permanente se basa en el acomodo a una nueva realidad pero utilizando recursos conocidos mientras que la transformación es la construcción de una nueva realidad de la que lo desconocemos todo o buena parte y para eso hay que imaginar cómo será. La fantasía, en estos términos, es un atributo innato de los pioneros que actúan sin saber con lo que se encontrará en el siguiente recodo del camino mientras que la aplicación de recetas conocidas lo es de los colonizadores. Depende pues, de en qué terreno juguemos. Tengo un buen amigo y colega que se refiere constantemente a las fantasías que elabora lo cual no sería noticia si no fuera porque es una de las personas más racionales que conozco. Para él lo es tanto aquello que no pasa de ser un sueño como cualquier escenario al que aspira a llegar, pero a las dos cosas les llama fantasía. Él lo mismo puede decir que tiene la fantasía de poder dedicar más tiempo a la familia que aspirar a que su equipo de provincias gane alguna vez la liga. Tal vez por eso sea un tipo equilibrado donde los haya porque sabe distinguir muy bien lo que está en su mano de lo que no sin renunciar por ello a sus

aspiraciones. Como decía, me declaro partidario de las fantasías, de igual modo que invito a todo el mundo a que lo haga. No se puede vivir sujeto a lo predecible y no sólo porque sea aburrido sino porque es imposible por mucho que algunos se empeñen. En esa distinción entre pioneros y colonos está claro que todos hemos hecho una opción pero no debería ser excluyente. El problema es de distinciones, porque una cosa es tener fantasías y otra vivir en ellas. Lo digo por si sirve de pista.

Un mundo ideal

19/09/2011

Quién me mandaría a mí haber escogido un título como este para la entrada de hoy. Qué necesidad tenía de complicarme la vida. Hablar sobre mundos ideales puede parecer hasta de mal gusto con los tiempos que corren pero ya que me he liado la manta a la cabeza voy a ver dónde me lleva esto. Para empezar, sostengo desde hace tiempo, desde los albores de esta crisis, lo que equivale a decir desde prácticamente la prehistoria en términos noticiables, que no es que estemos viviendo una crisis (que empezó siendo financiera, luego económica, más tarde sistémica y ahora de nuevo financiera, aunque sospecho que ya por falta de calificativos) que en realidad estamos ante una nueva era, una especie de refundación de la humanidad. Soy consciente de que más de un@ habrá leído estas afirmaciones en el tiempo arqueando la ceja diciéndose que a dónde va este profeta, si bien alguno entre los que destaco a mi amigo Fernando López pronto mostraron su acuerdo y hasta creo recordar que ha usado esta imagen en alguno de sus artículo, lo cual me reconfortó en su momento y más ahora cuando este mismo concepto se ha instalado en algún que otro filósofo y hasta artículo de fondo de más de un rotativo. Reconforta no sentirse solo, eso está claro. Abundando en este concepto que ahora empieza a ser felizmente acompañado, añadiré que en su momento hasta di un paso más y a esto lo llamé el renacimiento de la humanidad. Más concretamente debería haberlo llamado el segundo renacimiento de la humanidad dado que el primero sucedió hace seis siglos pero da igual, ya nos entendemos. Además ellos no lo llamaron renacimiento ni nada, tal vez porque no eran conscientes de que estaban inmersos de pleno en él, como nosotros ahora. El o los renacimientos implican por lo menos tres estadios: el primero, crisis estructural en la que todo se cae, desde estructuras económicas hasta modelos sociales; el segundo presidido por el desconcierto más absoluto dado que las antiguas llaves ya no abren las nuevas puertas y el tercero, el más creativo, en el que el hombre vuelve a inventar modelos

nuevos situando al hombre en el centro de la creación y desplazando por ello lo que sea que antes ocupara ese centro, llámese monarquías feudales y su nobleza o hasta el mismo Dios (los movimientos protestantes son una secuela del renacimiento). En esa fase definitiva, las monarquías acabando convirtiéndose en parlamentarias y hasta la Iglesia tuvo que elevar el techo y tamaño de sus catedrales. Sin ese renacimiento no conoceríamos ni lo uno ni lo otro, de la misma forma que todavía no conoceríamos América, lo cual ahora mismo no estoy en disposición de decir si sería bueno o malo. De lo que no cabe duda es que los protagonistas de esta especie de mutación social no fueron conscientes de que la cosa terminaría así. Obviamente, porque medido en términos de años, los que sufrieron las dos primeras fases y la tercera no compartieron generación y ni siquiera fueron contiguas y lo mismo nos sucederá a nosotros. Bueno, esta vez y a la velocidad que van las cosas, contiguas puede que sí sean las generaciones pero es seguro, los que tenemos la misma edad que yo, lo más probable es que veamos los frutos de este parto de los montes si bien somos más protagonistas que esos afortunados a los que llamaremos hijos nuestros. Estamos en la fase dos, es decir, esa en la que las llaves no sirven para abrir las nuevas puertas y tenemos muchísimos ejemplos. Para empezar y en términos económicos que no hay una sola suprainstitución que de pie con bola en búsqueda de la receta mágica, se llame esta FMI, Reserva Federal o BCE. Ni una, porque además dan recetas que a menudo se contradicen. Pero podemos seguir con otros ejemplos, como el del desconcierto de las religiones que es la misma que la de los gobiernos y que consiste en la sobreprotección y echarle la culpa de todo al cha,cha,cha. Estos ejemplos pueden ampliarse si entramos más en el campo personal pero aquí seguro que todos tenemos muchos ejemplos e incluso los que no los encuentren fácilmente no están exentos de encontrarse en esa fase, sólo que no se han enterado. A los que nos ha tocado vivir en las fases uno y dos los llamé en su momento último eslabón de la cadena y primero de la nueva lo cual nos convierte en unos privilegiados. Este argumento, de lo cual me vuelvo a sentir feliz, ha sido utilizado recientemente en una tertulia de tele autonómica. Vaya, parece que uno no clama en el desierto, me dije en su momento pero luego caí en que una vez aceptado el concepto de renacimiento la pregunta de qué papel nos tocaría a nosotros en este baile surgiría de inmediato, como así ha sido. Así que a diferencia de los del siglo XIV y XV viviremos lo suficiente para ser protagonistas de todas las fases si bien en distinto grado. No veremos el mundo que surgirá, lo cual no debería preocuparnos en exceso porque tampoco lo íbamos a entender y seguramente nos frustraremos añorando lo que hemos dejado atrás y que ya no volverá como por ejemplo, la sociedad del bienestar o la ilusión de que los gobiernos juegan un papel determinante. Educados y transmisores de estos paradigmas, a ver quién es el guapo de educar a nuestros hijos en unos valores que hacen aguas por todas partes. Queda pendiente la cuestión que titula este artículo. ¿Qué deberemos entender a partir de ahora por mundo ideal? Y uno descubre que nadie tiene la respuesta, que los gurús están

más callados que un muerto, lo cual no es de extrañar porque están educados en los mismos paradigmas que ahora están heridos de muerte y que todos andamos metidos en el mismo remolino, lo cual no es nuevo. Fue Keynes quien dijo que los humanos en situaciones de crisis nos ponemos muy contentos cuando parece que acaba una catarata y que volvemos a las aguas tranquilas sin ser conscientes de que no espera la siguiente un poco más adelante. Bueno, en su época la distancia entre cataratas era un poco más larga que ahora pero el símil he de reconocer que es bueno. Que nadie espere que enuncie mi profecía al respecto. Lo hago por un doble motivo, uno que ya no me queda espacio si no quiero alargar más este artículo y el otro, más íntimo, que me reservo.

Hablan de mí pero no hablan conmigo

26/09/2011

Cuando ingresó en el hospital a través del servicio de Urgencias nunca imaginó que aquello terminaría de aquella manera. Un vahído, algo apenas más significativo que un leve mareo le había puesto sobre aviso; nada que le hubiera alertado especialmente a no ser porque conforme pasaban los minutos no disminuía en intensidad y un sudor frío mojaba la base de su cráneo. En la soledad de todo enfermo a pesar de que esté acompañado supo distinguir en todo momento entre la alarma general de su entorno y esa paz interior que suele acompañar a los enfermos cuando se saben graves: ante todo mucha calma, se repetía a sí mismo. Así que, en lugar de llamar a una ambulancia y montar el numerito consiguiente, acertó a solicitar un taxi por teléfono y llamar a su esposa para que se acercara al hospital y que, si podía ser, no llegara allí antes que él. A pesar de todo, su secretaria le acompañó solícita. Durante el trayecto trató de concentrarse en cosas banales como una secuencia numérica que había escuchado en una película la noche anterior mientras degustaba un whisky aguado en el salón de su casa o el sonido de un muelle que crujía bajo su asiento. Cualquier cosa que le alejara de su realidad más inmediata y también más desconocida. Notó que buscaba la mano de su secretaria y la asía con fuerza sin pedirle permiso. En aquellas circunstancias, no creía que estuviera obligado a hacerlo o si lo estaba le daba lo mismo. Asun le miraba tratando de trasmitirle confianza y serenidad, si bien la procesión iba por dentro. Llevaban trabajando tanto tiempo juntos que conocía a la perfección las reacciones de su jefe y se sentía protegida por la seguridad y aplomo que siempre había demostrado. En esa ocasión, no obstante, él parecía necesitarla más que nunca y sentir que estaba tan cerca como fuera posible.

El trayecto duró lo justo, ni mucho ni poco aunque a los ocupantes del taxi se les hiciera una eternidad ante la aparente indolencia del conductor, un empleado pakistaní que, inopinadamente, conocía a la perfección el trayecto más corto. El tiempo siempre corre en sentido contrario al esperado, se repetía él una y otra vez. No tuvo tiempo para muchas más disquisiciones. De pronto, sintió que estaba próximo a desmayarse aunque hizo esfuerzos por mantenerse consciente. Lo cierto es que cuando quiso darse cuenta estaba transitando a toda velocidad los pasillos del hospital acostado en una camilla que parecía abrirse paso sorteando cuantos obstáculos encontraba a su paso. Había visto secuencias similares en muchas películas pero era la primera vez que lo hacía como protagonista. Ni rastro de su mujer ni de Asun, sólo un tipo que más que ver adivinaba empujando la camilla y unas cuantas caras de profesionales que le miraban a su paso y que se unían a la comitiva. Luego se hizo la noche. Cuando despertó tuvo la sensación de que se encontraba en un espacio aséptico y aislado. La cuestión, sin embargo, es que no había despertado sino que permanecía en un estadio intermedio entre el sueño profundo y la vigilia. No sabía que estaba en coma. Las voces que percibía le llegaban atenuadas y era como si esas palabras no se pronunciaran a su lado sino en una habitación contigua. Hizo esfuerzos por hacerse notar. Diría que movía sus manos y que gritaba todo lo que podía pero aún y así nadie atendía sus llamadas. Ahí empezó a desesperarse, todo su aplomo se había venido abajo porque él podía percibir que estaba despierto pero nadie parecía darse cuenta. Repasó sensorialmente todo su cuerpo descubriendo que no tenía libertad de movimientos. Su cuerpo era como una tabla rígida y de su boca salía un tubo que enseguida identificó con un respirador asistido. La cabeza no la sentía pero algo le decía que le habían operado. Pasados los días, que a él le parecieron horas o semanas, distinguía las voces con más claridad, sobre todo la de Clara, su mujer, que siempre parecía estar a la cabecera de su cama. Siempre Clara y alguien más, un médico, un familiar, un asistente sanitario, un cura, sus hijos sobre todo Amalia, la pequeña, que siempre preguntaba a su madre si aquel señor era su papá o quién era, pero seguía sin poder hacerse notar. Lejos de lo que suponía eso empezó a no preocuparle demasiado. Algo le decía que mientras así fuera estaba seguro y en buenas manos. Había aprendido a estar presente sin que se notara y así se enteró de que le habían operado de un tumor cerebral y que la cosa se presentaba mal, se dio cuenta del abatimiento de su familia, de los cuidados a los que le sometían constantemente pero sobre todo, se dio cuenta dolorosamente de que todo el mundo hablaba de él pero nadie hablaba con él. Y ahí se encontró perdido y solo.

Libro de Bitácora (Septiembre 2011)

30/09/2011

Todavía con los último rigores del verano, Septiembre se ha presentado este año más que como el reinicio de un curso que nunca acabó como una prolongación de un dejà-vu al que ya estamos hechos. Poca capacidad de sorpresa, vamos. De los muchos sucesos que merecerían ser recordados con el paso del tiempo, he seleccionado estos pocos que he anotado en mi libro de bitácora:

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina ha comparecido ante la Asamblea General de la ONU para pedir el pleno reconocimiento de Palestina como estado miembro. Esta iniciativa, que ya se sabe que está abocada al fracaso por el seguro veto de los Estados Unidos, tiene más allá de la simbología, algunos efectos interesantes como son que USA pasa de ser árbitro a ser parte y que conviene ver cómo se casa el discurso con el de la primavera árabe. Todo ello sin dejar de lado el cambio de postura de Turquía, casi el único amigo que le quedaba a Israel en la zona y que ahora se le ha desmarcado coincidiendo con el nuevo resurgir del antiguo imperio otomano. En fin, veremos en qué queda todo esto.

En plena e infructuosa lucha por salir de la crisis, se ha suscitado una pugna por distintos puntos de vista de cómo enmendar el entuerto entre USA y la UE. Interesante cuestión atendiendo a que los dos “colosos” propugnan hacer justo lo contrario. Los americanos creen que hay que aumentar la inversión generando déficit y los europeos que hay que contener el déficit como sea, lo cual supone que no se favorezca la inversión. Lo mejor es que, como dicen los gallegos, no se puede soplar y sorber al mismo tiempo y que las recetas propuestas son antagónicas, así que esperaremos a que China nos diga lo que hay que hacer que para eso, además de ser los banqueros del mundo, tienen bases confucionistas que dan mucha perspectiva a la resolución de conflictos profundos.

A todo esto, sigue son resolverse el rescate a Grecia. No el segundo rescate que ya está previsto, sino el último tramo del primero. La cosa tiene sus bemoles porque no deja de ser curioso que sabiendo que hay que volver a soltar una pasta en breve que no se cobrará en los años del Señor, ahora la troika vaya haciendo remilgos por culpa del enésimo incumplimiento del gobierno griego que tampoco lo tiene fácil.

Como se cumple a la perfección eso de que a río revuelto ganancia de pescadores, apareció en la BBC un supuesto broker llamado Alessio Rastani que manifestó sin tapujos lo que todos sabemos y es que con la crisis, cuanto peor mejor en términos de fáciles y lucrosos réditos y que quienes marcan son los mercados y no los gobiernos. Parece que el tipo es un don nadie con aires de grandeza pero lo

llamativo es que dice cosas ciertas y sobre todo que ha amplificado su discurso nada menos que desde la BBC. Como dice uno que conozco, todo está para ser notado.

Se ha producido la disolución de las Cortes y empieza a contar los plazos para la celebración de las elecciones el próximo 20-N. La cuestión no es saber quién ganará sino por cuánto ganará el PP que parecer cercano a la mayoría absoluta. El caso es que a día de hoy nadie sabe apenas nada de su programa electoral con lo cual se volverá a cumplir eso de que las elecciones no la gana un partido sino que las pierde el que gobernaba.

Estos días hemos asistido al espectáculo esperpéntico de la decisión del Consejo de RTVE de intervenir en los contenidos de los profesionales que a la vista de la fortísima reacción suscitada fue revocada al instante. Sorprende que sólo un consejero haya dimitido y sobre todo, lo que sorprende es que esa decisión se tomara con los votos a favor del PP y la abstención de los del PSOE y el representante de CCOO que finalmente es el único que ha dimitido.

El amigo Evo Morales, presidente de Bolivia y hasta ahora adalid de la causa indígena se ha cubierto de gloria con el episodio de los lamentables sucesos producidos en la represión de las protestas por la construcción de la carretera del Tipnis uno de los parajes amazónicos más amenazados y que fueron grabados y difundidos a nivel planetario. Morales sólo ha podido aducir desconocimiento sobre la represión (lo que no le exime de responsabilidad) pero no desconocimiento sobre los propósitos de esa carretera y sus desastrosas consecuencias medioambientales aunque seguro que van mucho más allá porque no hay que olvidar que es presidente gracias al apoyo de los ahora reprimidos.

Como decía al inicio, este mes tenía tantas cosas que comentar que era difícil hacer una selección. Podía haber hablado de la extraña operación de Sacyr Vallehermoso y Pemex para hacerse con el control de Repsol y la sospechosa actitud del ministro Sebastián al respecto, de las últimas escuchas telefónicas a Berlusconi alardeando de su capacidad amatoria que han acabado por indignar a Italia incluida la poderosa patronal y la mismísima Iglesia Católica o el fiasco del gobierno al abortar la privatización parcial de las Loterías del Estado al constatar que no iba a obtenerse ni de lejos el precio esperado después de haberse gastado 23 millones de € en la campaña publicitaria, etc. pero me contengo porque de todo ello se sabrá más en los próximos días.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

Motivos poderosos

11/10/2011

Hoy he recibido dos llamadas telefónicas de dos amigos y seguidores interesándose por la ausencia de aparición de nuevos artículos en este espacio. Intuitivamente, ninguno de ellos lo ha achacado a que haya perdido mi interés por la blogosfera sino que han supuesto que esta bajada de ritmo de producción tenía que ver con mi salud. Y no se han equivocado. Me permitiréis que mantenga un poco el misterio y que por el momento no lo desvele. Cuando la Inteligencia de las Emociones cumplió dos años le pedí a Adolfo Morales, un amigo de Huelva al que conocí a través de los blogs, que me diseñara una nueva cabecera a lo que accedió como siempre encantado y esa es la que luce ahora mismo. Partiendo de una foto obtenida en un viaje a Turquía hizo una recreación onírica sobre la que no le di ninguna indicación previa. Sin embargo, el resultado me satisfizo enormemente porque expresaba un Josep en transformación. Pocas semanas después empecé a tener los primeros diagnósticos que confirmaban esa transformación. Han pasado cinco meses desde entonces. Hasta este momento he aprendido algunas lecciones. Una de las más importantes es que todo proceso que implica una enfermedad seria tiene dificultades evidentes que también pueden vivirse como oportunidades. Saber aprovecharlas no es un don sino simplemente una actitud. La siguiente gran lección es que recibes mucho más de lo que das. Probablemente ambas afirmaciones las hayamos oído antes y es más, tal vez las hayamos usado en más de una ocasión pero lo cierto es que no alcanzan su completa dimensión –tal vez su verdadera dimensión- hasta que nacen de la experimentación como ahora es mi caso, como antes lo han sido de otros y como en el futuro lo serán para muchos que no esperan tener que transitar este camino. Quizá ha llegado el momento de hacer una pequeña confesión. La Inteligencia de las Emociones nació como una preparación para este momento sólo que entonces no lo sabía. Supuso un cambio de chip y de valores, una introspección y explosión al mismo tiempo. Fue un empezar a prepararse para algo que no sabía qué era ni a dónde me llevaría. Tal vez fue un impulso que surgía de una necesidad pero no sabía cuál podía ser. Hoy sí lo sé. Todo ello sin restarle un ápice a la perspicacia de Alberto Barbero ni de mi mujer que me animaron cuando esto ni se me había pasado por la cabeza. En este camino no me he sentido solo ni un solo día. He conocido gente maravillosa que inopinadamente veían el mundo de forma similar o si no lo veían así han apreciado mis puntos de vista. Los artículos han sido escritos desde el interior, no hay una sola línea que no sea producto de mi experiencia o reflexión. He hecho muchos amigos de verdad, he desvirtualizado algunos y espero tener la oportunidad de hacerlo con muchos más. Es simplemente una cuestión de tiempo, un tiempo que en mayo no sabía si tendría pero que ahora sé que sí. Motivos poderosos los hay de muchos tipos. No es que unos lo sean más que otros pero

los míos son igualmente legítimos. No es que tuviera que dar explicaciones, es que me apetece hacerlo. Ahora nos encontramos en una fase crítica del proceso, un momento en que mis energías deben concentrarse el máximo y ese es el motivo por el que no me prodigo con la frecuencia a la que estáis acostumbrados. No hay otro motivo. En consecuencia este artículo no hay que verlo como una despedida, que no lo es, ni como un hasta pronto que tampoco lo es. Seguiré escribiendo al ritmo que los acontecimientos lo permitan, al menos por un tiempo, pero en la confianza de que este bache se superará. Siempre me acuerdo de una frase que alguien a quien quiero muchísimo me deslizó hace unos meses, el primer día de mi nueva vida: este es un inconveniente con el que todos nos encontramos una vez en la vida. Después del tiempo lo reformulo con todo el cariño: Este es un inconveniente con el que todos deberíamos encontrarnos una vez en la vida. Como sé que escribo para gente inteligente estoy seguro de que apreciaréis el matiz. Un abrazo.

Asumiendo el cambio

20/10/2011

Ayer pasé buena parte de la mañana acompañado por mi amigo Ramón del que ya os hablé en una entrada reciente, ese que se toma la vida con filosofía y tal como viene. Como no podía de ser de otra forma el tiempo pasó raudamente y terminamos a mediodía con la sensación de que habíamos llenado unas cuantas horas con un alimento tan provechoso como leve para el espíritu. Esa es una de las innumerables ventajas que supone tener y poder echar mano de amigos como él. De nuevo en casa tuve tiempo de repasar mi correo electrónico antes de la comida y me encontré con un e-mail de una amiga en el que me adjuntaba un enlace. Cuando pulsé sobre él me di cuenta de que me enfrentaba a dos horas de duración y lo pospuse hasta la tarde. Cuando empecé a visionarlo volví a rememorar mi encuentro con Ramón de la mañana. Hay un mensaje central de lo que habíamos estado hablando por la mañana que aparecía en el vídeo de la tarde y ese mensaje es:no atraes lo que quieres, atraes lo que eres. Lo habíamos estado comentando casi con estas mismas palabras y ahora aparecía en boca del doctor Dyer. Como todos sabéis de mí a estas alturas, no creo en las casualidades, así que se abrió una ventana a la reflexión sobre la coincidencia. Cuando uno piensa un poco en lo que es y no en lo que le gustaría ser aprende algunas cosas valiosas, por lo menos tres. La primera es que, por mucho que nos empeñemos en tratar de vivir la vida de otros que al final es en lo que más nos empeñamos, en cuanto dejamos emerger nuestra propia

naturaleza en seguida nos damos cuenta de que hemos tratado de desviar el curso natural interviniendo constantemente sobre él. Cuando dejamos de hacerlo, lo que aparece entonces es algo verdadera y genuinamente valioso. Lo segundo, que casi aparece a continuación, es que si en lugar de empeñarnos en querer ser otros nos dedicáramos a ponernos en relación con algo superior que nos trasciende aprenderíamos algo más sobre nosotros. Eso también tiene una parte sustancial de aportación de valor a lo que somos, por muy pequeños e insignificantes que nos consideremos. Lo tercero y casi lo más importante de todo, es que si dejamos operar la bellota que está en nuestro interior y que tan a menudo reprimimos casi siempre emerge un roble que ni siquiera sospechábamos que nos cabía dentro. Este es el poder y el motor del cambio, que no consiste en “cambiar para ser otro” sino en permitir (en el sentido de darnos permiso) transformarnos en lo que siempre fuimos y nos empeñamos en obviar, evitar o negar. Dejo aquí el enlace que me llegó como un regalo y que yo también regalo como debe hacerse con las cosas valiosas que llegan a nuestras manos. Por lo que parece, más de 70.000 personas lo han visto ya. Necesitáis disponer de dos horas de vuestra vida para verlo entero y puede que consideréis que no disponéis de ese tiempo tan valioso para eso. Pero si no es así, si os concedéis ese regalo aunque sea a pequeñas dosis o este próximo fin de semana seguro que no será un tiempo perdido. Estoy seguro de que cada uno podrá identificarse con el personaje de una pequeña intrahistoria de las que se cuentan aquí para acabar concluyendo que somos como pequeñas bolas de billar que van dando carambolas entre ellas sin concedernos el privilegio de reconocernos unos a otros. Permitid que os diga que enseguida descubrí quién de todos esos personajes era mi amigo Ramón pero me costó un poco más descubrir quién de todos era yo. Disfrutad del cambio y si os gusta no os lo quedéis para vosotros. http://www.youtube.com/watch?v=XhfvrTvJcJI&feature=player_embedded

Libro de Bitácora (Octubre 2011)

31/10/2011

Ya olvidados los desajustes meteorológicos que nos mantenían con bermudas y camisetas de verano hasta hace apenas unos días y cambiado el panorama por los primeros resfriados y las esperadas lluvias, Octubre se ha presentado como uno de los meses más activos de este lustro de crisis sin fin. De los muchos y jugosos sucesos que merecerían ser recordados con el paso del tiempo, he seleccionado estos pocos que he anotado en mi libro de bitácora para compartir con vosotros:

El mismo día y compitiendo en la parrilla de los informativos fuimos informados de dos sucesos relevantes. El primero la captura de Gadafi y posterior muerte en un acto de “cruce de fuego” que tardó varias horas en ser confirmado, desmentido, corregido y cuestionado. Sin embargo, tampoco vale rasgarse las vestiduras porque los acontecimientos terminaran de esa forma, es decir con el coronel liquidado, habida cuenta de lo sucedido en Libia no sólo en esta guerra sino en los últimos cuarenta años. No hay que ser hipócritas ni rasgarse las vestiduras aunque no sea estéticamente deseable.

De forma simultánea, supìmos que ETA había comunicado el fin definitivo del uso de las armas. Dicho así igual no parece mucho o suficiente pero es la noticia más esperada de este país desde hace cuarenta años. Claro que para eso hemos tenido que vivir la teatralización de un remedo de conferencia de paz de duración limitada (apenas cinco horas) auspiciada por un grupo de mediación internacional que, como nota exótica, incluía un colaborador cercano de Tony Blair del que no se sabe si asistía por ser él mismo un experto en negociaciones delicadas o porque su jefe estaba ocupado dando alguna conferencia de pago. Estuvo sembrado Peridis en el País al dibujar su viñeta representando la reunión como un teatro al que asistían los batasunas con corbata y todo, detalle (el de la corbata) que no debe pasarse por alto por lo exótico del acontecimiento. Queda mucho por hacer, casi un mundo, pero hay que reconocer que se ha dado un paso fundamental que, no dejando por completo satisfecho a nadie, a todos ha gustado. Para que no quede duda, a mí me ha gustado mucho.

Habemus quórum. Doña Merkel y el bullicioso Sarkozi convocaron a sus colegas en Bruselas para que echaran la firma al acuerdo que ellos han pergeñado y que permitirá dotar de un fondo de un billón de euros para garantizar que ningún país de este selecto grupo se queda con el culo al aire si debe ser intervenido en el futuro. Claro que todo esto tiene efectos colaterales, en concreto dos: uno que se acepta una quita del 50% de la deuda griega y dos, que el sistema financiero básicamente el alemán y el francés que son los mayores tenedores queda seriamente resentido y de rebote se ordena recapitalizar a todo el sistema financiero europeo lo que en el caso español supone una necesidad de 26.000 millones de €. ¿Será que no disponíamos de la robustez de nuestras instituciones que nos han hecho creer que era el más sólido del planeta?

Ha sido gracioso ver como Berlusconi era puesto en ridículo por prácticamente todo el mundo. Primero por el dúo dinámico Merkel-Sarkozi que se rieron de que Italia cumpla sus compromisos, luego por su socio de gobierno, el incombustible y a su vez filibustero Bossi, que se ha negado a pasar por el aro de la prolongación de la edad de jubilación de los italianos y por último por los dos figurantes que se supone que mandan en Europa Durao Barroso y Van Rompuy que, a pesar de que mandan menos que la Tomasa en los títeres, tienen que representar sus papeles de representantes oficiales de la Unión y pedirle que les entregue los deberes. Pobre hombre, no sé cómo aguanta.

Ya hablando de nuestro país, este mes hemos visto la inagotable capacidad de nuestros políticos autonómicos por buscar eufemismos a la palabra recorte presupuestario cuando se aplica a sanidad o a educación. Lo más hilarante es que junto a las definiciones se acompaña las sutiles diferencias existentes con la proscrita palabra recorte. En Catalunya, además, el conseller de Sanidad ha responsabilizado a los ciudadanos de ser los primeros responsables de tener que velar por su salud. Cuando trató de aclararlo se metió en otro charco.

Se han celebrado las primeras elecciones democráticas en Túnez. Al parecer han sido unas elecciones limpias y transparentes que, no obstante, han dado un resultado incómodo al otorgar el poder a un partido islamista de corte moderado. Veremos cómo se conjuga su ideario con una legislación perfectamente homologable en términos de protección del derecho de las mujeres con la que goza el país (divorcio, aborto, etc.), por cierto desde mucho antes que en España. Parece que los islamistas tunecinos van a ir con pies de plomo pero claro, hay quien se teme lo peor.

Hasta que se han ido produciendo los sucesos descritos con anterioridad, el hecho más noticiable del mes lo ocupaba la muerte de Steve Jobs que se ha vivido a escala planetaria como la pérdida de un punto de referencia imprescindible. A mí personalmente esto me sorprende mucho pero al mismo tiempo me abre espacios de reflexión cuando veo el sentimiento genuino de pérdida y duelo por la muerte de un proveedor que cobraba carísimo sus adictivos productos. Por supuesto, es fácilmente deducible que yo no soy uno de sus clientes.

Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

Algo para recordar

04/11/2011

Los sentimientos actúan como rayos. Somos tan capaces de sentir con gran intensidad como incapaces de guardar las sensaciones que nos producen, lo mismo que sucede con los rayos cuando tocan suelo, que se desvanecen por efecto de la toma de tierra. Sin embargo, esto es así más por nuestra incapacidad manifiesta de saber escuchar a nuestro cuerpo que porque no generen recuerdo. Los mensajes que nos manda la experimentación de las sensaciones se asocian más a las circunstancias en que se produjeron que al sentimiento mismo. Tenemos gran capacidad de coleccionar experiencias, eso sí. Pero casi siempre recolectamos con más intensidad las traumáticas. A nadie se le olvida qué pasa cuando metemos los dedos en un enchufe y lo evitamos, pero ya cuesta un poco más recordar o revivir experiencias más placenteras y, sobre todo, asociarlas a sentimientos. Nuestra educación juega en contra porque está más orientada a la censura y a la evitación que al placer, en especial al placer que provoca la experimentación sensorial y sentimental como lo demuestra que siempre que nos referimos a lo “sentimental” lo asociamos a lo ñoño o sensiblero. No cabe duda de que han hecho un buen trabajo con nosotros en este sentido, pero eso no impide que podamos reflexionar sobre ello. Nos cuesta enormemente cuestionarnos los paradigmas sobre los que sustentamos las vigas de nuestras vidas, no importa si algunas de estas ya están lo suficientemente carcomidas como para amenazar ruina. No hay nada que nos cueste más que asumir los riesgos de preguntarnos qué hay más allá de lo que siempre hemos creído como inamovible, a pesar de que no seamos felices con nuestras vidas. Invoco la capacidad que todos tenemos de echar la vista atrás y rebuscar en nuestro interior en busca de algo para recordar y que no se haya consumido al instante después de haberse producido. Nuestros sentimientos no son algo que se consuma al instante sino que se atesora en algún lugar y que siempre queda disponible. Son como pequeños grandes regalos a los que no damos suficiente valor quizá porque no vienen envueltos en llamativos paquetes de colores. Tenemos una responsabilidad con eso porque estamos dotados de sentimientos precisamente para hacernos notar que somos seres superiores en la escala evolutiva o al menos alardeamos de eso. Sentimos vergüenza de lo que precisamente nos define como humanos, ese es el gran contrasentido. Vengo de vivir experiencias intensas y de aprender que se recibe mucho más de lo que se da. La lástima es que eso parece que sólo es perceptible cuando se pasa mal, lo cual es injusto. Hoy no quería escribir mucho sino hacerlo de forma intensa, así que os deseo que paséis un buen fin de semana y que si podéis dediquéis algo de tiempo a visitar el desván de vuestra memoria en busca de algo que realmente merezca la pena recordar.

La marea

11/11/2011

Vivimos tiempos convulsos en los cuales la reflexión nos lleva al uso de imágenes para ilustrar las cosas que pasan. El poder de las imágenes es enorme no sólo por su carga simbólica sino también y sobre todo por su capacidad de sintetizar argumentaciones. El problema de las imágenes es que no eres tú quien se apodera de ellas sino que te tienen a ti, de forma que te encuentran más veces de las que tú vas a buscarlas, pero esa es una condición que no debería preocupar demasiado, al menos a mí no me preocupa en absoluto. El caso es que desde hace días me viene a la cabeza la imagen de la marea para explicar algunos acontecimientos relevantes. Podemos imaginar que somos como boyas ancladas en el fondo marino y que cada uno de nosotros tiene más o menos longitud de cadena. Sabemos que hay momentos de felicidad y de infelicidad, épocas en las que las cosas nos van bien y otras que no, cosas en las que somos hábiles y otras en las que no tenemos tanta o ninguna pericia y que todo eso sucede de forma cíclica, como las mareas, que están sujetas a un ritmo inexorable. En función del número de eslabones de nuestras cadenas a veces permanecemos por encima del nivel de agua y otras por debajo. La cuestión a reflexionar es hasta qué punto somos responsables de las cosas que nos suceden y más concretamente cuál es nuestra responsabilidad al respecto. En esto hay dos actitudes: la queja por lo que nos pasa, típicamente asociada a nuestro papel de víctimas y la actitud responsable que consiste en tomar acciones y generar más cadena para evitar quedar sumergidos por los acontecimientos. No cabe duda de que el papel de víctima es sumamente agradecido porque exime de toda responsabilidad. Es esa actitud la que nos lleva a tratar de colocar la solución de nuestros problemas en otros; si somos requeridos para ello, diríamos que casi en la obligación de aceptar ese encargo en cuanto nos es solicitado, pero ese papel de víctima o de rescatador ni genera conocimiento sobre la experiencia ni nos capacita para afrontar la solución del próximo problema que nos aceche siempre que no nos falte ayuda disponible. La tendencia de esa conducta es que cada vez tenemos más dificultades en encontrar almas nobles que nos ayuden y que con el paso del tiempo encontremos cerradas las puertas que antes teníamos abiertas. Adoptar la postura responsable nos empuja a la acción. Es mucho más cansado porque exige esfuerzo pero podemos solicitar igualmente ayuda si bien no para solucionar los desaguisados sino para aprender cómo hacerlo. Es un papel de protagonista, no de víctima y como tal genera conocimiento, en definitiva, más eslabones en nuestra cadena siempre incompleta.

La buena noticia es que la marea nunca es repentina sino previsible y anunciada. Es paulatina y por ello nunca traiciona, es decir, avisa con tiempo de su llegada y no suele pillarnos de improviso. Las más de las veces sabemos lo suficiente sobre ellas como para que no podamos acusarlas de traidoras o de imprevisibles, nunca llegan como ladrones en la noche y en tanto que somos boyas forman parte de nuestra misma esencia. Sabemos que la vida es una continua sucesión de pleamares y bajamares y eso debería bastarnos para que nos sintiéramos responsables, pero volviendo a la reflexión inicial parece que nos sentimos mucho más identificados con nuestro papel de víctimas. Muchos incluso son tan expertos en eso que son capaces de introducir el sentimiento de culpa por lo que les sucede aunque no estén dispuestos a mover un solo dedo para evitar que les vuelva a suceder. Esos son los grandes maestros de la manipulación y conviene estar atentos. Diría más, preguntarnos si somos uno de ellos.

La misión del capitán Sagredo

24/11/2011

Cuentan las crónicas que allá por principios del siglo pasado un capitán del cuerpo de Regulares que se encontraba de patrulla por el Rif fue hecho prisionero junto a sus tropas y trasladado a un apartado refugio de los insurgentes donde fue aislado del resto de sus fuerzas e internado en una lúgubre cueva en la que coincidió con otros oficiales prisioneros. Al percatarse del desánimo que cundía entre sus compañeros de encierro al verse del todo abandonados a su suerte y apenas sin esperanzas de ser rescatados por sus compañeros de armas, el capitán Sagredo, hombre joven y apuesto y también hijo y sobrino de militares, tomó la iniciativa y organizó la convivencia de forma que a los pocos días la moral había subido unos cuantos enteros. De todos los oficiales prisioneros no era el de más graduación, pues había un coronel y dos comandantes, además de otro compañero de grado y un teniente, pero todos ellos parecían sombras de sí mismos. A la vista de su estado, no era fácil imaginárselos orgullosos en sus destinos o llenos de proyectos o de paseo con sus esposas por las calles de Tetuán unos meses atrás. Ahora, no eran más que pobres hombres sin ninguna esperanza. Sagredo dispuso una serie de rutinas entre las que se encontraba que cada tarde, un poco antes del anochecer, cada uno contaría una historia acerca de sí mismo y la única condición que puso fue que no era necesario que fuera del todo cierta si bien esa parte de fábula debía pasar desapercibida para el resto. Si era pillado in fraganti, el susodicho sería objeto de burla colectiva con independencia de su graduación. Aquella iniciativa sólo contó con el apoyo inicial de los oficiales más jóvenes pero cada tarde, a la hora del crepúsculo, se formaba un corro expectante en el que no faltaba nadie. El primero en relatar su aventura fue el otro capitán, que se apellidaba Guzmán-Garzo. Este contó que fue hecho prisionero otras tres veces antes de esa y que de todas se había evadido, si bien era cierto que en la última fue alcanzado por un tiro de rifle en una pierna y que desde entonces se había visto considerablemente mermado en sus capacidades físicas y ahora correr era prácticamente imposible para él. La historia fue dada por buena. La noche siguiente fue uno de los comandantes el que tomó la iniciativa y se explayó en una narración llena de claroscuros que despertaron la desconfianza del grupo de oficiales. Contó que sólo con un pequeño destacamento y escaso armamento había rodeado una fuerza enemiga considerablemente superior a la suya y que semejante gesta le había supuesto una condecoración y un rápido ascenso de teniente a capitán. El coronel fue el que más le censuró aunque el comandante Olavide juró que era del todo cierta. El joven teniente Ruíz relató que se había enamorado de la hija del coronel de su regimiento pero que como era pobre no había sido aceptado. Sintiéndose despechado, se había apuntado como voluntario a una misión arriesgada y que al ser descubiertos por las

fuerzas enemigas en campo abierto habían tenido que combatir hasta el último hombre. El mismo resultó herido y hasta dado por muerto por el enemigo pero, llevado por su honor, levantó la mano y así supieron que todavía estaba vivo y así fue como fue hecho prisionero. Su historia, que contenía hasta tonos de romántica marcialidad, fue aplaudida no sólo como cierta sino como heroica. La siguiente noche fue el otro comandante, un hombre experimentado pero de carrera estancada el que tomó la iniciativa. Contó que su vida había sido la de un pobre desgraciado sin fortuna, que se casó con la única mujer que le aceptó, la hija de un guarnicionero de Tetuán y que siempre había estado destinado en puestos administrativos y por tanto alejados de la línea de fuego. El comandante Cuadrado no aclaró por qué siendo así había sido apresado en territorio conflictivo y sólo alcanzó a decir que se había desorientado en una noche sin luna. Nadie le creyó y fue objeto de burla. El coronel Preciado dijo que no tenía historia alguna que contar, excepto que ya ni recordaba la última vez que había estado en su pueblo, allá por Murcia, pero que cada noche soñaba que su madre le preparaba una piperrada de tomate. En esos sueños siempre era niño pero vestido con uniforme militar de gala y que mandaba una guarnición completa de soldados de plomo, deslumbrantes en su aspecto pero sin alma. La última noche fue el propio Sagredo quien contó su historia. Aunque vestido de oficial de Regulares, en realidad era un agente secreto mandado allí por el estado mayor al objeto de organizar la evasión de todos los oficiales. La disposición táctica del terreno impedía una ofensiva a gran escala pero sus superiores habían decidido que se hiciera capturar y así poder entrar en contacto con ellos. En realidad, lo único que quedaba por decidir era el momento en que se darían a la fuga si bien eso también dependía del estado físico y anímico en que les encontrara. Les contó que lo que había visto le preocupaba, porque si bien desde la retaguardia habían dispuesto puntos de abastecimiento y enlaces que les facilitarían su llegada al cuartel general, no sabía qué parte de las historias que habían estado contando eran ciertas o falsas, así que ahora que conocían su propósito convenía que actuaran en consecuencia, es decir, que decidieran quienes le acompañarían o se quedarían allí presos hasta el fin de la contienda. Nadie habló, pero a la noche siguiente, una noche sin luna, se dispuso a partir. ¿Quiénes crees tú que le acompañaron?

Libro de Bitácora (Noviembre 2011)

06/12/2011

Con días de retraso acudo a la cita mensual que desde hace casi tres años mantengo con vosotros para compartir los sucesos destacables del mes desde mi particular óptica. Este mes ha sido muy intenso en lo noticiable pero también será más corto en el análisis porque estoy convaleciente de una intervención quirúrgica de cierta relevancia y todavía no es prudente prodigarse en exceso. Ahí van algunas cosas que he anotado en mi libro de bitácora: • Lo más noticiable en clave nacional ha sido la apabullante victoria electoral del PP que, no por esperada, ha supuesto la constatación de un hartazgo mayúsculo de la clientela socialista que se ha disparado en varias direcciones: la abstención, el voto a IU o a UPyD o al propio PP. Lo curioso es que los estrategas electorales han vuelto a acertar de pleno, no en cuanto al porcentaje de votos sino en eso de que las elecciones no las gana nadie sino que las pierde quien gobierna. Siguiendo este axioma no es de extrañar que el PP haya presentado el programa electoral más hueco y abstracto de toda la historia. Las malas noticias ya vendrán más tarde. • No conviene olvidar que la contienda electoral afecta a más que a dos partidos por lo que resulta interesante observar qué ha sucedido más allá de los resultados de los dos grandes bloques. Lo primero que hay que decir es que, con una mayoría absoluta tan apabullante como la obtenida, el resto de victorias se convierten en pírricas pero hay que destacar los buenísimos resultados de los partidos nacionalistas catalanes y vascos. Si hablamos de CiU claramente puede verse el rebufo del desencanto socialista pero si vemos los vascos, hay que considerar lo que ha supuesto para el PNV la potente irrupción de Amalur que casi con total seguridad obtendrá grupo parlamentario y con él una plataforma potentísima para hacer oír su voz. Si se confirma que los socialistas catalanes pueden optar por hacer lo mismo asistiremos a unos debates de lo más intensos a la par que estériles más allá del derecho al pataleo. No hay que olvidar tampoco el ascenso de Rosa Diez y su UPyD que con toda probabilidad se convertirá en el próximo futuro en la única fuerza nacional que dé y quite mayorías de gobernanza en este país, papel que hasta ahora correspondía a los partidos nacionalistas. Interesante. • Berlusconi ha sido barrido de escena. Por fin. Por el bien no sólo de Italia sino del resto de Europa este sátrapa bufón y viejo verde ha sido apeado del gobierno aunque el método curiosamente haya sido poco democrático. Se lo cargó en primera instancia Merkozy y luego Napolitano, el presidente de la República y el hombre más valorado entre los políticos italianos a pesar de su pasado comunista. Italia no dejará nunca de sorprendernos. En su lugar, la aparición de los tecnócratas con Monti a la cabeza. En mi opinión no es una mala solución al menos para Italia que ya en el pasado optó por soluciones similares cuando se encontraba encallada y que siempre ha dado buenos resultados. La paradoja es que los políticos

profesionales de ese país son por lo general bastante peores gestores que los académicos sin vocación política. • En Grecia también han llegado los tecnócratas aunque en este caso por acuerdo de los dos grandes partidos políticos. Papandreu tuvo que lidiar con una herencia envenenada que al final acabó nublándole la razón y proponiendo un referéndum para que el pueblo griego votara las drásticas medidas a las que había que hacer frente. Sonaron todas las alarmas y finalmente no se produjo pero no me negaréis que el gesto tuvo mucho de épica espartana clásica, rollo 300 en el paso de las Termópilas. Bueno, ahí tenemos un buen ejemplo de cuando una buena herramienta es peor que una mala. • La Casa Real se ha llevado un disgusto morrocotudo con el affaire Urdangarin del que, a pesar de que se tienen sobradas evidencias en su contra, parece que la fiscalía todavía no ha encontrado el momento de emplumar. Lo dicho, un disgusto. Quién iba a decirles que su guapo, atlético y aseado yerno, casado felizmente con la hija lista y miembro él mismo de una familia tan rancia y adinerada sería capaz de emular al Bigotes en sus desmanes financieros, informes huecos, asesorías ficticias y demás zarandajas. Una pena. Pero que quede claro, no forma parte de la Casa Real, como el ictus de Marichalar. Espero que el ejemplo que pongo disipe dudas. Y por último y como siempre, quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que se han pasado por aquí aunque no hayan dejado rastro. A unos y otros, muchas gracias.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful