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PREHISTORIA Carlos Basté López

Primer parcial

Tema II. La Arqueología prehistórica. Técnicas de investigación I

1. INTRODUCCIÓN

Etimológicamente Arqueología significa tratado de lo antiguo, sin embargo, para


interpretar el concepto de Arqueología Prehistórica encontramos diversas tendencias:
1. La Arqueología es una ciencia auxiliar de la Historia, incluyendo en ésta la
Prehistoria como una etapa concreta de la misma.
2. La Prehistoria es una especialización cronológica de la Arqueología
3. La Prehistoria y la Arqueología son simplemente fases distintas de un proceso de
investigación, así, mientras la Arqueología se ocuparía del trabajo de campo, la
Prehistoria se dedicaría a la interpretación de los resultados de éste.
4. La Arqueología y la Prehistoria son dos disciplinas independientes con el mismo
objetivo, pero con finalidades diferentes y perspectivas distintas. Mientras que la
Prehistoria es una ciencia que establece las categorías histórico-culturales, la
Arqueología tendría como campo de acción el registro arqueológico.

La Arqueología trata de recuperar los restos de la cultura material para intentar


reconstruir las diferentes etapas de nuestro pasado prehistórico. Cualquier objeto que
contribuye a ilustrar o descifrar lo que fue, es un dato arqueológico.

La recuperación de datos arqueológicos se hace por medio de unas técnicas y métodos


de prospección y excavación de los que trataremos más adelante.

2. LOS DATOS ARQUEOLÓGICOS

Estos datos, en forma de restos materiales, aparecen en los lugares que denominamos
yacimientos arqueológicos.

Los yacimientos arqueológicos son lugares en los que lo hombres que nos precedieron
desarrollaron cualquiera de las actividades de su vida cotidiana, y que posteriormente
fueron quedando cubiertos, enterrando así los datos que el arqueólogo busca, por medio
de la excavación arqueológica, para reconstruir el dónde, el cómo y si es posible el por
qué, vivieron nuestros antepasados.

En la localización de estos yacimientos y datos han intervenido con frecuencia factores


ajenos a la voluntad humana, tanto físicos, como la erosión, labores agrícolas, como
humanos, a través de la búsqueda voluntaria y concreta de los mismos, que el lo que el
arqueólogo hace con la prospección arqueológica.

3. LOCALIZACIÓN DE LOS DATOS: PROSPECCIONES

La prospección arqueológica es el conjunto de trabajos que conducen a la localización


de yacimientos, estudiando una zona concreta con el fin de descubrirlos. La prospección
arqueológica se usa actualmente, no como una fase previa en el trabajo de campo, sino

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como el estudio de paisajes enteros a través de prospecciones comarcales, empleando
cada vez más mecanismos de teledetección no destructivos.

Aunque no hay un método ideal de prospección, sí existen unas ciertas estrategias o


normas de carácter general.

Para localizar el lugar a prospectar, el primer paso sería analizar toda la información
de interés de la zona, recogida en:
- Mapas topográficos con datos geológicos, suelos agrícolas, vías de
comunicación, etc.
- Fotografías aéreas, ya que proporcionan datos tales como sombras que puedne
testimoniar la presencia de estructuras enterradas, crecimiento diferencial de los
cultivos o de color, restos materiales en la superficie, etc.
- Toponimia de la zona
- Descripciones escritas

Tras este trabajo previo, comenzará el de campo que consiste en buscar y describir los
yacimientos. El primer paso será la selección del área a prospectar y el segundo
consistirá en elegir el tipo de prospección, siendo las dos alternativas más frecuentes
la prospección total o de muestreo.

En las prospecciones totales se descubren todos, o casi todos, los yacimientos de la


zona, lo que nos permite sacar conclusiones sobre la dispersión del poblamiento, o bien
sobre la contemporaneidad o la diacronía, así como la evolución de los diferentes tipos
de yacimientos y sus relaciones con el medio ambiente.

Éste es un método lento, por lo que se recurre en ocasiones a las prospecciones de


muestreo, realizadas en un área amplia. Lo más frecuente es el muestreo sistemático
realizado a intervalos regulares, en zonas denominadas transects, alargadas y estrechas,
y un segundo muestreo aleatorio de cuadrículas simples.

Fig. 1. Estrategia de
muestreo sistemático e
intensivo en la Llanada
Alavesa planteado
mediante transect
longitudinales de 1 km
de lado, orientación N-
S, evidenciando los
yacimientos conocidos
con anterioridad.

Una vez localizado, hay que describir el yacimiento recopilando el máximo de


información, comenzando por la localización, croquis topográfico, el sistema o sistemas
de acceso, el estado en que se encuentra, los restos superficiales. También es
fundamental la descripción del entorno: geología, relieve, clima, tipos de suelo, fauna,
vegetación, visibilidad...

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En ocasiones se realiza un muestreo bajo tierra con el fin de tratar de delimitar la
posibilidad de áreas diferenciadas, tanto funcionalmente como cronológicamente. Para
ello, una posibilidad es introducir en el suelo a explorar un tubo con una minicámara
que permita ver lo enterrado, sin embargo, este método altera el posible yacimiento.

Existen otros métodos no destructivos para examinar el subsuelo sin excavar: las
prospecciones geofísicas y las geoquímicas.

Las prospecciones geofísicas están basadas en introducir energía eléctrica en el


subsuelo y medir sus alteraciones, y la intensidad del campo magnético terrestre.

Las prospecciones geofísicas se basan en tres métodos diferentes:


1º Resistividad eléctrica del suelo
2º El campo magnético terrestre o Arqueomagnetismo
3º Una combinación de ambos

El grado de conductividad de la corteza terrestre varía, y por ello es posible detectar


irregularidades en la estructura del suelo. Dichas alteraciones pueden reflejar objetos
enterrados, aunque puede que estos no sean arqueológicos, por lo que es un método
válido para aquellos lugares con yacimientos seguros. Para realizar una prospección
geofísica se introducen en el suelo cuatro electrodos a los que se acopla un contador de
resistividad, y se hace pasar por ellos una corriente eléctrica. A mayor humedad de
suelo, menor resistencia presta a la corriente eléctrica, lo que facilita la detección de
residuos orgánicos abundantes.

La variación de las mediciones locales del campo magnético terrestre o


Arqueomagnetismo es la base de este tipo de prospecciones. El arqueomagnetismo de
un material es el conjunto de propiedades magnéticas de este material resultante de una
transformación física que ha actuado en el pasado.

Como el campo magnético terrestre ha evolucionado en el transcurso de milenios se


puede datar un material arqueomagnéticamente si no ha sido cambiado de sitio y si del
lugar donde se encuantra se concen las curvas de variación del campo magnético a lo
larog del tiempo. Esta transformación hace intervenir al calor, manifestándose en tierras
quemadas, rocas volcánicas y hoyos o zanjas.

Los aparatos utilizados son los denominados magnetómetros y los gradiómetros.

La combinación de ambos métodos es lo que se conoce como prospección


electromagnética. Su dificultad radica en que solamente detecta 1,5 metros de
profundidad.

Las prospecciones geoquímicas se basan fundamentalmente en el análisis de los


fosfatos, que sirve para localizar yacimientos en donde carecemos de restos
superficiales, y también para detectar dentro de un yacimiento diferentes áreas de
actividad. Se basa en el ciclo del fósforo, elemento que se mantiene constante en el
subsuelo. Las actividades humanas rompen esta constancia, por ejemplo,
incrementando la proporción de fosfatos en lugares con residuos orgánicos.

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La fotografía aérea es otro sistema de prospección que proporciona unas señales que
no siempre son visibles sobre el terreno porque carecemos de perspectiva (crecimiento
diferencial de la vegetación en una misma zona, distinto grado de porosidad de los
suelos, etc).

4. RECUPERACIÓN DE LOS DATOS: EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA

Podemos definir la excavación arqueológica como el medio que nos permite descubrir
y poner a la vista aquellos restos enterrados en los yacimientos arqueológicos.

La excavación es un método destructivo y solamente se hace una vez. Los niveles de un


yacimiento son como las páginas de un libro que solamente pueden leerse una vez, por
lo que la excavación plantea muchas polémicas sobre su conveniencia, conservando los
yacimientos para el futuro.

Actualmente se usan todo tipo de análisis no destructivos para obtener la mayor parte
de datos posibles sin excavar: análisis de restos superficiales y su relación con el
subsuelo, análisis geofísicos, de fosfatos, etc. A pesar de la importancia cada vez mayor
de la prospección, el único método para comprobar todo ello es la excavación, pues
proporciona la evidencia más fiable sobre:
1º las actividades humanas en un período determinado del pasado
2º los cambios experimentados por esas actividades de una época a otra.

Sobre el terreno se decide la estrategia a seguir teniendo en cuenta las condiciones del
yacimiento a excavar así como los medios de que disponemos para hacerlo.

El método de excavación más común y conocido es el desarrollado por Mortimer


Wheeler y Katheleen Kenyon en 1954 y 1956 respectivamente. Se basa en un sistema
de ejes y cuadrículas. Consiste en subdividir el terreno, previamente delimitado y
orientado, partiendo de unos ejes perpendiculares de referencia, en cuadrículas o
rectángulos, de un tamaño determinado, y dejando entre ellos unos espacios o estrechos
pasillos de tierra, denominados testigos que sirven además para poder pasar entre ellos.

Fig. 2. Banda A, con


indicación de las
parcelas prospectadas
(en verde), las
unidades topográficas
(en rojo) y las áreas
arqueológicas
inventariadas (en
amarillo y morado).

Este sistema facilita un excelente control vertical del yacimiento, sin embargo, una
menor visión horizontal del mismo.

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Actualmente se usa un sistema de excavación denominado abierto, en el que se va
levantando nivel por nivel. Es un método especialmente válido para yacimientos
superficiales y para aquellos en los que el enfoque horizontal es lo más importante,
como es el caso de yacimientos paleolíticos o mesolíticos.

A menudo se utiliza un sistema intermedio para estudiar en toda su extensión la


dimensión horizontal, que nos muestra el estado del yacimiento en un momento puntual
y concreto, y la vertical, que nos ofrece una secuencia temporal de los cambios
producidos dentro del yacimiento, y la relación de un período con los que le precedieron
y los que le siguen.

Sobre la utilidad de los testigos, especialmente en yacimientos de estratigrafía vertical y


estructuras, es conveniente dejarlos.

Para yacimientos de localización unitaria como tholoi o megalitos, se emplea el sistema


Van Gieffen o de cuadrantes que consiste en subdividir el área a excavar en cuadrantes
e ir excavando los opuestos, dejando entre ellos testigos que se levantan al final.

Las denominadas trincheras son únicamente útiles para estructuras lineales como
muros, fosas o calles, a partir de las cuales se obtienen rápidamente datos aunque
difícilmente generalizables.

Las técnicas de excavación son fundamentalmente dos. Una de ellas consiste en seguir
la estratigrafía natural del terreno y la otra en sacar capas o niveles artificiales de un
espesor determinado.

En condiciones normales, la superposición de estratos, o estratigrafía, ofrece una


secuencia cronológica vertical, de los más antiguo a lo más moderno, y horizontal,
coetaniedad de todo aquello que se encuentra en un mismo nivel. Puede haber,
evidentemente, alteraciones ya sean mecánicas o antrópicas.

Dentro de esta secuencia estratigráfica horizontal, hay estructuras verticales que rompen
o alteran ésta, como fosas excavadas en el suelo que sirvieron de enterramientos, fosas
para cocinar alimentos, fosas de almacenamiento para conservar alimentos o simples
agujeros correspondientes a marcas de antiguas estacas.

5. EL REGISTRO DE LOS DATOS ARQUEOLÓGICOS

Tras haber identificado y numerado las unidades estratigráficas es necesario


describirlas. Los datos fundamentales a registrar en una excavación son las estructuras
que se conservan y los objetos o cosas que han tenido que ser destruidas por el acto de
excavar.

En el diario de excavación se anotarán todos aquellos datos de interés que surgen cada
día, las circunstancias de los hallazgos, las técnicas empleadas, los tipos de tierra, los
objetos, las estructuras, sus relaciones, etc.

Lo mismo ocurre con el inventario de materiales, previamente lavados, que debe incluir
los datos de identificación o signatura: nombre del yacimiento, año de campaña,

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coordenadas, número de orden que lo identifica y contexto así como la descripción de
los objetos inventariados.

El dibujo y las fotografías, tanto de niveles y estructuras como de objetos son básicos en
el registro de datos. El dibujo puede ser indirecto: se sirve de instrumentos ópticos, y
directo: se sirve de medidas tomadas por el sistema de triangulación. Levantar un plano
consiste en registrar el aspecto horizontal del yacimiento, ya sea en conjunto o en
detalle. En ellos se representan las plantas de los diferentes niveles con sus estructuras y
objetos. Los diferentes materiales y tipos de tierra se representan por medio de signos
convencionales. Por lo que se refiere a las medidas verticales, se escoge un punto fijo,
fuera del yacimiento generalmente, y se le considera la cota cero.

La fotografía de estructuras y materiales es un buen complemento del dibujo.

6. LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA

La Arqueología subacuática se desarrolla con la excavación científica de los pecios


submarinos.

Desde el punto de vista prehistórico resulta de gran interés, ya que la subida de los
niveles marinos y lacustres del Holoceno originó que numerosos yacimientos
prehistóricos estén actualmente sumergidos. El interés excepcional de estos yacimientos
es la buena conservación, consecuencia del hecho de la inmersión, de materiales
orgánicos, tales como la madera, cestería, cortezas, etc.

La Arqueología subacuática ha desarrollado sus propias técnicas y aunque difieren de


las que se utilizan en tierra, no sucede los mismo con el método de trabajo, ya que el
método arqueológico es igual en tierra firme o bajo el agua.

La dificultad y el coste ponen límite a su práctica regular en Prehistoria, aunque es


necesario señalar que se está poniendo a prueba en nuestros días aislar los yacimientos
en campanas herméticas y practicar las excavaciones como si fueran terrestres.