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El miedo lo dominaba todo. Miedo a salir a la calle, miedo a pasear Las nuevas autoridades: Ayuntamiento
según con qüién, miedo a hablar con el amigo entrañable, si había pero
tenecido a algún partido político u organización sindical; miedo a
hablar con quien tenía algún familiar en la cárcel y un terror insupera-
ble a saludar a la viuda o a los hijos de los fusilados. Miles de ojos espia. . El día 3 de agosto de 1.936 se reúne por la mañana bajo la presiden-
ban, te seguían; sentías en lanuca la sensación de que alguien la iba a CI~ del .sr. alcalde, do~ Antonio Royo Arana, el Ayuntamiento con la
traspasar con los alfileres de su aliento. El confidente se acercaba sinuo- aSlstenc!a de los concel!i}es sres. Calvo, Paniagua, Vallejo, Ruiz, Arjona
samente y se pegaba a tu espalda, terco, pegajoso, obsesivo. Encontrar y Dom mguez de ~Iecclon popular y Gonzalo, Iglesias de Marco y Ló-
la solución era difícil; callar era despertar más sospechas, seguir hablan- pez de nombramiento gubernativo. Se lee una comunicación del
do podía ser mal interpretado; cualquier palabra, e-xtraída de su contex- Excmo. ~r. Gobernador Civil, en la Que se dispone cesen en sus car~os
to y cogida por los pelos, quedaba al arbitrismo o al capricho de quien de concejales, don Donato Hergueta (1), don Aurelio de Marco Gar-
la oyera y la analizara. '. . cía, don Claudio L10rente Esteban y don Pablo Pérez Sevilla habiendo
Si estabas en un bar, inmediatamente tenías la escucha al lado; si nombrado en sustitución de los mismos a don Diego Lópe~ Cordero
en el Casino -aquellas tertulias tan amenas y entretenidas de antaño- don Godofredo de Marco Soria, don Carlos García Cortés y don Fran:
reunidos 105 amigos, enseguida el más prudente o más pusilánime, ini- cisco García Calzas, qu~ toman posesión de sus cargos.
ciaba el desfile, al sentarse cerca el presunto confidente, y la reunión El cargo de Regidor Síndico que ostentaba don Pablo Pérez Sevilla
finalizaba al momento. pasa a ser desempeñado por mayorfa absoluta de votos por don Diego
y aún así, el miedo seguía imperando. El soriano, camino de su casa, López Cordero.
seguía con. los oídos atentos para escuchar 105 pasos de quien marchaba El día 1.5, el Ayuntamiento celebra nueva sesión y se da lectura a
detrás. También había miedo de volver abiertamente la cabeza, para una comuOlcación del Gobernador, disponiendo el cese de 105 conce-
ver quién pudiera seguirte; se giraba lenta y disimuladamente el ángulo jales de elección, don Bienvenido Calvo don Manuel R. de Pablo don
visual o con idéntico disimulo se cambiaba de acera, para contemplar Silvino Paniagua Nevares y don Urbano' Valera Iglesias, nombrando pa-
un escaparate o desandar el camino. Miedo, miedo, siempre el miedo ra ocupar las vacantes a don Aurelio Labanda Egido, don jesús Gómez
dominándolo todo, obnubilando el cerebro, atormentando el espíritu Crespo, don julián Ballesteros, don Hipólito L10rente Sanz don Martín
anulando la personalidad. Vinuesa Cacho, don Francisco Martínez Monedero, don Ávelino Sán-
Podíamos seguir escribiendo días, semanas, meses y no conseguiría- chez Mayoral, don Gonzalo Ruiz Pedroviejo y don Eloy Sanz Villa.
mos plasmar en su total magnitud la realidad .que estamos esbozando. Queda no~brado primer tenient~ de alcalde don Eloy Sanz Vil!a y se-
Lleva mucha razón el mejor historiador con que cuenta España, Claudio gundo teniente de alcalde, don DIego López Cordero.
Sánchez Albornoz, cuando dice que se deberían organizar conferencias, Durante todo el mes de agosto los acuerdos tomados por el Excmo.
en las Universidades, en 105 centros de enseñanza, para que las nuevas Ayuntamiento son irrelevantes, siendo 105 más importantes:
generaciones conozcan lo que fue nuestra guerra civil, las monstruosida- a).- "Hacer expresa sumisión y acatamiento a la junta de Defensa
des cometidas y el abismo en que caím.os 105 españoles. Yen el que po- Nacional que ha asumido todos los poderes del Estado" y a la que el
demos caer, si 105 pretendidos salvapatrias continúan conspirando en Ayuntamiento reconoce "como único Gobierno legítimo y netamente
defensa de 105 valores eternos, que no son otros que 105 suyos persona· espáñol, apoyado por el verdadero pueblo". .
les y su afán de perpetrar la sinrazón y la injusticia.
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(1).- En el B.O.P. núm. 101 aparece inserta la notificación sigui.ente: "COMANDANCIA MI.
LITAR DE LA PROYlt:lCIA DE St?RIA. Juzgado de Instr,ucción._ Emplazamiento. Hergueta
M?zas~ Donatoj domlcihado en Sona, calle de la Tejera, numo 32, comparecerá en término de
seis dl8S 8 conta! de la fecha de la inserción de este edicto, ante el Comandante Juez instruc-
tor don Jua!' Diez ~cr¡bano, residente en esta plaza, para declarar COmo testigo, en procedi-
• mie:n~o. prevlO que se Instruye en este Juzgado; advirtiéndole que de no verificarlo se pararán los
¡ perJUICIOS a que hubiere lugar en derecho. Soria. 16 de agoslo de 1936. Juan Dísz". Don Dona-
~ to Hergueta, creemos que ya estaba detenido o en todo caso, se le detuvo después.

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"- Diputación Provincial
b).- Acordar la suspensión de empl~o y sueldo de todos I?s funcio-
narios detenidos, a los que se acuerda mcoar los correspondientes ex·
pedientes.
c).- Que la Corporación municipal concurra a una suscripción nacio- La Comisión Gestora de la Diputación, hasta el día 18 de julio de
nal abierta con la cantidad de 10.000 pesetas. 1.936, estaba integrada por: Presidente, don Pablo Pérez Sevilla; Vice-
d).- Que se supriman todos los festejos que no sean religiosos en la presidente, don Abundio Andaluz; Vocales, don Francisco Alvo, don
festividad de San Saturio. Jorge Beltrán, don Donato Hergueta, don Bernardino Magaña, ~ como
e).- Nombrar hijo adoptivo de esta ciudad a su mejor defensor, don Secretario, don José Cacho.
Gregorio-Ignacio Muga. La última reunión que tuvo esta Gestora fue el 13 de julio. (Ya se·
f).- Invitar a todos los pueblos de la provincia aque adopten aná· ha hablado en su momento del destino final de algunos de suscompo-
logos acuerdos, para que ~on las certific~cione~ ,de tod~s ~lIos se haga "nentes).
un álbum, que se entr~gara a la E~cma. D,putaclon Provl.n~lal, p~ra que En sesión celebrada el día 19 de agosto con carácter. extraordinario,
cuando las circunstancias lo permitan, en forma solemnrslma, tnbute a presidida por el Gobernador, don Ramón Enrique Casado y por orden
don Gregorio-Ignacio Muga, "el homenaje que la Corporación provino de éste, entran a formar parte de la Gestora, los siguientes·señores: Pre-
cial acuerde en representación de toda la provincia y autorizar al alcal· sidente, don Rafael García de Diego; Vicepresidente, don Rafael Ar-
de para que en nombre del Excmo. Ayuntamiento realice cuantas ges· jona; y Vocales, don Eduardo Martínez Alvarez, don Manuel Ruiz Ove-
tiones sean precisas para que el homenaje de cariño, de respeto y gra- jas, don ValenHn Guisande y don Angel Ayala. Continúa de Secretario
titud que Soria ansía rendir a don Gregorio-Ignacio Muga, y con él a don José Cacho. El día 22 de octubre entra a formar parte como vocal
todas las fuerzas de la Guardia Civil a sus órdenes, resulte digno del don Pedro Beltrán. El 14 de diciembre se ampl (a la Comisión Gestora
homenajeado (I l. con los sres. Cereceda Martínez y Ruiz Pedroviejo.
g).- Se acordó admitir la renuncia al cargo del Interventor de fon- En la sesión del 23 de agosto de 1.936 se acuerda por unanimidad
dos municipales, presentada por don Antonio Uriel Díez (2). EI~var a contribuir con 10.000 pesetas a la Suscripción Nacional. Se destituye al
expediente de destitución los !n.struídos a_ don Elías ~ómez Fernande~, archivador interino don Antonio Gaya Nuño, por abandono de destino.
Recaudador de arbitrios mUniCipales; dona Constantma Alcoceba Chi- (Dicho señor estaba a la sazón en la zona republicana).
charro Matrona del Ayuntamiento; don Mariano Cabrujas Herrero, Posteriormente, en la sesión extraordinaria del 3 de septiembre de
Oficial' segundo de Secretaría 'l:' a. don Dioni.sio Go~z.ález Blanco, ?~­ 1.936, se informa por el vocal visitador del Hospital que estaba dete-
cial tercero de la misma. Destituir al guardia municipal don Mellton nido en la cárcel desde hada varios días el enfermero Agapito Palomar;
L10rente Pérez. que" todos los enfermeros eran de filiación sociaiista y comunista, mi-
Para no cansar al lector renunciaremos a seguir relatando los acuer- litantes activos. "Que si "bien cumplían sus deberes,- no inspiraban la
dos del Excmo. Ayuntami~nto de Soria, durante los meses sucesivos. menor confianza" a las Hermanas". "Que había .indicios de que en el
La persona realmente interesada en algún dato puede visitar la hemero- pasado mes de julio hab(an introducido armas en el establecimiento con
teca. Por nuestra parte, sólo añadiremos que la actividad municipal fue propósitos ¿siniestros? y falta de actividad a la hora de la llegada de
muy escasa y siguiendo la tónica de lo exp~esto: adhe~iones, homena- heridos del frente y sol icita la toma de una actitud radical y enérgica
jes, suscripciones, felicitaciones .~ las autondades supenores, etc., etc., para evitar males mayores". Se decidió destituirles a todos ellos:
sin descuidar la labor de depuraclon. Agapito Palomar, Martín García, Bonifacio Aguilera, Gabriel Gaitero,
Florencio González, Dionisio Jodra y Felipe Palomar. Se nombran in-
terinos. El Vocal Visitador era L. Guisande.
Más tarde, en sesión del día 22 de octubre de 1.936, se destituye de
(1)._ La invitación cursada por el Ayuntamiento de Soria, como ya hemos visto e~ las páginas su cargo al médico del Hospital de El Burgo de Osma, don Lamberto
precedenles, fue atendida por rodos los ayuntamientos sorianos, con el mayo! entusl~smo.
(2).- Don Antonio Uriel estaba detenido y fue fusilado en el puc.ntc Ullan, el dl8,l ~e sep- Izquierdo, por haber formado parte de partidos que integraron" el fu-
liembre de 1936; don Elías GÓmez. estaba detenido; doña Constanona Alcoceb.8 habla Sido :u- nesto Frente Popular, en que consta actuó activamente.
silada. ignorándose el lugar de la ejecución; don Mariano C~brujas eslUVO detemdo y fue fusila·
do el ocho de agosto de 1936, junto al cementerio de Calatanazor.
En sesión del 3 de noviembre de 1.936, se suspende de su empleo al

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ENTRE EL HUMANISMO Y LA INTRANSIGENCIA
médico del Hospital de Agreda, don Cándido Vit.oría García; por su
actuación poi ítica que perm ite considerarlo desafecto al movimiento
nacional. . Contrastes: Mola y Prieto
También en sesión del 17 de noviembre de 1.936 se suspende de su
empleo al Recaudador del Impuesto de Cédulas Personales, sr. Gómez
Fernández, y su agregado por sus ideas y actuación poi ítica, afiliado al
partido socjalista. . . . . . Un? de los autor~es de este libro asistió en Soría al triunfo de la su-
En sesion del 14 de diciembre, se aprueba contribUir a la SUSCrip- blevaclon. y fue testl~o ~~s~e el primer momen,to de los desmanes que
ción pro-aguinaldo del soldado, con 1.000 pesetas. se cometieron en SOrla, IniCiados con la detencion de don Juan Antonio
Nuevamente, según sesión del ocho de febrero de 1.937, ~I vocal Gaya Tovar y el allanamiento de su morada.
Guisande visitador del Hospital, comunicó que se había visto obligado Pen~ó, no obstante, que como los excesos fueron cometidos por los
a realiza; los acuerdos decididos anteriormente, .destituyendo a los . requetes! que pasaron por nuestra ciudad camino del frente, una vez
enfermeros del Hospital: Gabriel Gaitero, Bonifacio Aguilera y José q!-!e SOrla qued~ra gobern~da ~or las autoridades locales, sucesos pare.
María Valdés, por estar probado que han sido marxistas, socialistas, cldos no volverlan a repetirse. ITremenda equivocación!. A medida que
desafectos al movimiento nacion,al, exceptuándose a Martín García, transc~rrían los días, el clima· de violencia fue en aumento y a las
por las manifestaciones de la Directiva de llevar bastante tiempo pres- de.tenclOne~ '!lasivas sucedieron los fusilamientos. Todo ello ;ealizado
tando sus servicios y disfrutar de buen concepto. - fria y metodlcamente, con la '!layar naturalidad, obedeciendo -luego
La sesión del 1 de abril de 1.937 se refiere a gastos, ingresos, multas, se supo- a un plan preconcebido. Naturalmente, excepto los conjura-
recaudación subvenciones, donativos, créditos, reintegros, etc., que no dos, todo ~I. mundo Ignoraba que uno de los más caracterizados jefes de
transcribim~s para no alargar este capítulo y por ser, además, irrelevan- la. sublevaclon, el general. Emilio Mola Vidal "el director", que coordi.
tes. no los e!~mentos de la '!Ilsma, había establecido en la base quinta de la
Por otra parte, las sesiones del 12,17 Y 31 de mayo de 1.937, des- Instru~~~on reservada numero UlIO, firm~da en Madrid el 25 de mayo de
tacan por los acuerdos de contribuir con 1.000 pesetas para la suscrip- 1.936. Se te~drá en cuent~ que la acción ha de ser en extremo vioJen.
ción abierta para el "acorazado España" y adherirse al homenaje en ta, para redUCir lo antes pOSible al enemigo, que es fuerte y bien organi-
honor del general Moscardó, por habérsele concedido la Laureada de zad~. Desde, !uego, s~rán encarcelados todos los directivos de los
San Fernando. Se prodigan los elogios al general. De la misma forma, partl~os POlrtlco~, socl.edades o sindicatos no afectos al Movimiento,
en la sesión del 14 de junio, se tributa homenaje al teniente coronel apli~an.dones castigos ejemplares a estos individuos, para estrangular los
Muga, al que se nombra hijo ad~~tivo de la.ciudad: . . mOVimientos de rebeldla o huelgas"(I).
y así siguen sesión tras seslon, los senores diputados provinciales, . (osé M~[ía Ibarrén, secretario del general Mola, atribuye a éste lo
acordando homenajes, felicitaciones, donativos, elogios a Yagüe, a siguiente: En e~t~ trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin
Franco hasta que llega el día de la Victoria, en cuya fecha, el Presiden- cuartel. A lo~ militares que no se han sumado a nuestro Movimiento,
te propone y se acuerda por unanimidad, dirigir un telegrama al Je~e echarlos y ~.ull;arles la.paga. A los que han hecho armas contra nosotros,
del Estado. Poco más de lo relatado, con algunos asuntos de puro tra- contra ~I eJercito, fUSilarlos (2). Yo veo a mi padre. en las filas contrarias
mite, constituye el nervio de lo actuado ·por la Diputación Provincial de y lo fUSilo".
Soria, hasta abril de 1.939.
(1).- ,Esta In5trucc~~n reservada del general Mola, dictada en Madrid el2S de mayo de 1.936, es
la mejor demostraclon. de que la conspiración estaba en marcha, mucho antes del asesinato de
losé C~lvo Soleto, tantas veces utilizado para justificar la necesidad del Movimiento Nacional.
El asesinato de Calvo Sotelo se produjo el 13 de julio de 1.936. "Historia de la Guerra Civil es-
pañola". Ricardo de la Cierva, tomo 1, pág. 771-
(2).- Du~nte la G.uerra Civil fueron fusiJados por las fuenas franquistas, más generales que por
los, re~}lblic~nos. Citemos entre otros. a Bated, con dos laureadas de San Fernando, al general de
AVlaclon t:l~i\ez de~ Prado" a C8mpin~. a Caridad Pita, a Romerales y a MangUten, general de la
Guardia <:1~V11. La lista de Jefes y ofiCiales, fusilados por las fuerzas sublevadas, es muy numerosa
y su relaclon escapa al contenido de este libro. "Con el general Mola escenas)' aspectos inédi.
tos de la guerra". Ed. Heraldo de Atagón, Zaragoza, 1.937, pág. 292 . •

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Pero ya el mismo dla 19 de. julio de 1.936, en una reunión de alcaI- cha, podían haber intentado normalizar la situación. No lo hicieron;
des de la región de Pamplona, Mola les dijo: "Hay que ~embrar el te- es lamentable decirlo, pero así fue. Sólo un tímido intento del abad de
rror, hay que dar sensación de dominio, eliminando sin escrúpulos ni va- la Colegiata, de don Alfredo Gómez Robledo y de la familia de Angel
cilación a todos los que no piensan como nosotros':. del Amo, és~os en favor de Gaya, y nada más. Yen los pueblos, algunos
Los sorianos desconocíamos -y nunca lo hubiéramos im"ginado- la sacerdotes aislados, aunque el conjunto del clero -ya hablaremos de
existencia no ya de la .conspiración, sino de los fines que se persegulan ello- no se inclinó por la piedad.
y de los ~edios a emplear. Quizás el falangista José Martínez Verguizas Ningún responsable de la zona de Franco, ninguna persona con cargo
y alguno más en Soria tuviera conocimiento de ello, si recordamos la o autoridad, levantó su voz, para aconsejar moderación en los afanes
frase dirigida a Juan Sanz Chamorro: "Pronto habrá trescientas mil per- represivos; nadie condenó los excesos que se cometían constantemente
sonas detenidas: o vosotros o nosotros". Aquello que entonces pudo y que todo el mundo conocía; nadie expresó palabras de concordia, de
ser tomado como una fanfarronada o un exabrupto, quizás respondiera paz, de reconciliación, y aún si se quiere, de perdón. Repásese la prensa
a un propósito y a una decisión ya tomada. Al menos coincide con el . nacional y soriana de aquella época, no encontraremos más qu"e palabras
pensamiento'y las directrices secretas del general Mola; y ya sabemos agresivas, condenas rotundas, amenazas, consignas para vigilar, delatar
que el famoso Verguizas estaba dentro de la conjura. y detener. La consigna de Mola de "sembrar el terror, de eliminar sin
Pero volviendo .al principio del relato, los sorianos ignorantes enton- escrúpulos a los que no piensen como nosotros" fue seguida en nuestra
ces de la tremenda aventura en que estaban inmersos, vjeron con estu- tierra con perruna fidelidad.
por, con asombro, casi sin dar crédito a la dura realidad que vivían, El d{a 8 de agosto de 1.936, fueron fusilados en el cementerio de
cómo personas intachables y paCIficas eran detenidas. Y al producirse Calatañazor seis personas: el oficial del Ayuntamiento de Soria don
los primeros fusilamientos, las gentes sencillas de nuestra tranquila tie- Mariano Cabrujas; el médico de Almarza, don Herminio Gua{ardo;
rra, se llevaron las manos a la cabeza nublada por el terror. Pero, ¿cómo el maestro de Las Casas, don Vicente Soria Soria; el maestro de Brlas
es posible que se fulmine a gente in'defensa, que se cometa tanto José Bui"; don José Andrés, Pepe "el Camarero"; y oúo soriano má~
crimen, que se derrame tanta sangre inocente? Si es verdad que Dios es- que no hemos podido precisar su nombre y apellidos. Pues aquella mis-
tá constantemente en los corazones de los hc¡mbres, hay que pensar o ma noche, uno de los autores del libro escuchó por radio un elocuente y
que muchos hombres carecían de corazón o que hab ían dejado de serlo emocionado discurso de Indalecio Prieto, que hablaba desde Unión
para convertirse en fieras. Radio de Madrid. No interesa a los fines de este libro glosar los razona-
Pero lo verdaderamente horrible de aquella situación era ver que per- mientos del líder socialista, aunque coincidían con su pensamiento en
sonas, al parecer normales e incluso bondadosas, antes del 18 de julio, lo fundamental. Lo que verdaderamente impresionó -repetimos, a uno
no solamente no condenaban aquellos horrendos sucesos, sino que los de los au.tores del Iibro- fue que por primera vez, se oyó por la radio
acoglan con satisfacción y muchos, con gozo. una voz apelando al sentimiento, implorando piedad. El contraste de lo
A medida que transcurrlan los días, el ambiente se iba enrareciendo, que aquel dla había sucedido en el cementerio de Calatañazor -que
espesándose. El miedo se iba apoderando de todos I.os que habían mili- pronto se supo- y su aceptación casi entusiasta por muchos," con las
tado en alguna organización poi ítica o sindical, incluso de sus familia- palabras oídas a Prieto, marcaba un abismo insondable entre dos mane-
res, de sus amigos. Paralelamente, se despertó un entusiasmo, un fervor . ras de sentir. El pensamiento puede no ser coincidente; las ideologlas
inusitado, no ya en los militantes de los partidos, digamos, derechistas pueden ser dispares y aún opuestas, pero el sentimiento humano la
o falangistas, sino en personas que no habían participado en polltica piedad, el dolor por las víctimas inmoladas, debe ser -o debiera serio-
-que eran los más- y que por mimetismo, por cálculo o quizás también el mismo,
por temor, rivalizaban con aquellos en sus demostraciones externas: vi- Dijo Prieto, entre otras cosas: "Por muy fidedignas que sean fas te-
vas, canciones, saludos, etc. rribles y trágicas versiones de lo que haya ocurrido y esté ocurriendo en
Al aumentar la oleada represiva, no hubo nadie que intentara conte- tierras dominadas por nuestros enemigos; aunque día a día nos lleguen
nerla o suavizarla, ni mucho menos condenarla, al menos públicamente. agrupados en montón los nombres de camaradas, de amigos queridos
Ex.istían en Soria personas de influencia y de relieve que, por su es- en quienes la adscripción a un ideal bastó como condena para sufrir un~
pecial significación derechista, que los pon ía a cubierto de toda sospe- muerte alevosa, no imiteis esa conducta; os Jo ruego, os lo suplico ...

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" Franco, Mola y Azaña


i No los imiteis! Superadlos en vuestra conducta moral, superadlos en
vuestra generosidad". "Yo no 'pido, conste, que perdais vigor en la pe-
lea, ardor en la lucha. Pido pechos duros, pechos de acero para el com-
bate pero corazones sensibles, capaces de estremecerse ante el dolor
hum~no y de ser albergue de la piedad, tierno sentimiento sin el cual pa- Tres hombres, tres mentalidades distintas. Entre los dos primeros
rece que se pierde lo más esencial de la grandeza humana". Este pueden encontrarse algunas afinidades. Manuel Azaña era el polo opues-
discurso, oído cuando se acababa de conocer lo sucedido en el cemente- to de los anteriores.
rio de Calatañazor, aquel mismo día, tuvo que llegar al corazón de Ya hemos visto el contraste entre Mola y Prieto, la frialdad y la cru-
quien lo escuchara. Gregorio Herrero grabó en su memoria el sentido deza, el cálculo y la crueldad de Mola, frente a la nobleza impulsiva de
del discurso y aún casi su literalidad; y aquella'noche, apenas pudo con- Prieto. Cómo Mola habla de exterminar a los que no piensen como él
ciliar el sueño, comparando lo que había oído con lo que a diario esta- y como Indalecio Prieto hace un canto a la piedad, elemento esencial d~
ba contemplando, con tanto horror como asombro. (Para quien se in- la grandeza humana. Cómo Mola explica que si ve a su padre en las fi-
terese por este discurso del gran socialista, que llevaba un corazón de las contrarias, lo fusila, y cómo Prieto pide ardor .en el combate y pie-
oro dentro de su pecho, puede examinar EL SOCIALISTA de Madrid, dad, con la retaguardia. No puede haber una separación más abismal en-
de fecha 9 de agosto de 1.936 . tre ambos, y si los 38 millones de españoles nos inclináramos mitad
por mitad, por Mola o por Prieto, no cabe duda de que los que síguiéra- ,
mos a éste, estaríamos condenados al sacrificio, al eterno silencio o '1·1'1
desaparición pura y simple.
Veamos ahora, algunos aspectos del contraste entre Franco y Azaña
de un lado y de este con Mola por otro. No es necesario hacer un aná-
lisis sicológico de lo's tres, para lo cual, además, no estamos capacitados
ni perdernos en largas disquisiciones. Con unos pocos escritos y
manifestaciones suyas, creemos que bastará para perfilar el talante la
capacidad intelectual, el espíritu de comprensión y la actitud vital' de
los personajes, ante la tragedia de España.
Franco, en unas declaraciones a Claude, publicadas en "L' Echo" de
París, el 16 de noviembre de 1.937, decía: "Nuestra guerra no es una
guerra civil, una guerra de partido, una guerra de pronunciamiento, sino
una Cruzada de los hombres que creen en Dios, que creen en el alma
humana, que creen en el bien, en el ideal, eri el sacrificio, que luchan
contra los hombres sin fe, sin moral, sin nobleza. Sí: nuestra guerra es
una guerra religiosa. Nosotros, todos los que combatimos, cristianos o
musulmanes (1), somos soldados de Dios y no luchamos contra otros
hombres, sino contra el ateísmo y el materialismo, contra todo lo que
rebaja la dignidad humana que nosotros queremos elevar, purificar y
ennoblecer. Nuestro campo es el camino de ·1'1 fe y la abnegación". Así
justificaba Franco, los horrores de la guerra y las ejecuciones practicadas
y las cárceles llenas de presos. Era la Cruzada y en el nombre de Dios.

(1 ).- Es un hecho cierto que a los moros se les prometió mujeres blancas cuando entraran en
Madrid. Y también es una realidad histórica comprobada, que Mizzián, que luego llegó a ser
Indalecio Prieto, la primera VOZ que Clama piedad en la Guerra Civil. capitán general de Galicia, ofreció mujeres republicanas, como botín sexual a sus guerreros.

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.,
".
Don Manuel Azaña, presidente de la República, en un discurso pr ~ y sus insultos deberían avergonzarnos como españoles. Pero esto y ,sus
nunciado en la Universidad de Valencia, el 18 de marzo de 1.937 dij o: .. comentarios sobre los hijos de la Pasionaria -que eran los republica-
"Pues bien, debe afirmarse -yo lo he afirmado siempre- que ni~gu~' noS- no fue lo más importante. Vamos a transcribir algunas declara-
política se puede fundar en la decisión de exterminar al adversario' na ciones suyas: "Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a
so'1 o -y ya e~ much ' , o
0 - porque m.oraln:'ente es una abom!nación, sino ;~ los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los
porque ademas es materialmente IrrealIzable; y la sangre Injustamente , rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad, y no castra'
,, '' vertida por el odio, con propósito de exterminio, renace y fructifica en dos milici,anos. Dar patadas y berrear no las salvará... " (2)'.
;
frutos d~ mald ición, no s~lo s~bre los que la derr~maron, desgraciada_ Queipo de Llano, el 25 de julio de 1.936, decía: "Ya conoceis mi
sistema; por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas
,, '
1:
mente, SinO sobre el propio pals que la ha absorbido para colmo de su
por lo menos, y a los dirigentes que huyen no crean que se librarán por
desventura. Eso, yo no lo deseo. Yo me opondré con el peso de mi
I:
autoridad y con todo el poder que tenga, moral o personal, donde quie- ello; les sacaré de debajo de la tierra, si hace falta y si están muertos
I!:¡ ra que esté, a que nuestro país, el día de la paz, pueda entrar nunca en
un rapto de enajenación por las vías del odio, de la venganza del san-
los volveré a matar" (3). ' ,
El 18 de agosto de 1.936, decía: "El ochenta por .ciento de las fami-
,, ' griento desquite.. Odio y miedo, causantes de la desventura d~ España, lias de Santa Lucía están de luto. Y no vacilaremos en adoptar medidas
Ii 105 peores consejeros que un hombre puede tomar para su vida perso. más rigurosas para asegurar nuestra victoria"("). Y el 8 de septiembre
nal y, sobre todo en la vida pública. El miedo enloquece y lanza a las de 1.936: "He dado orden de fusilar a tres familiares de cada uno de los
mayores extravagancias y a los más feos actos de abyección; el odio en- marineros del guardacostas que ha vuelto a bombardear La Línea".
f~rece y no ",:va más q~e .al d~rramamiento de sangre. No. La genero- Podíamos seguir ad nauseaum transcribiendo cosas parecidas del fa-
, moso general, considerado como uno de los héroes de la Nueva España
, Sidad del espanol sabe dlstmgulr entre un culpable y un inducido o un
y,de hecho, dueño y señor de vidas y haciendas en la destrozadá y mar-
l.
,,
,
extraviado. Esta distinción es capital, porque tenemos que habituarnos
otra vez unos y otros a la idea, que podrá ser tremenda pero que es tirizada Andalucía, hasta que mucho tiempo después su ambición des-
, '
inexcusable, de que los 24 millones de españoles, por mucho que se ma. medida chocó con la de Franco y fue desplazado. Po'rque Franco pasa-
ten unos a otros, siempre quedarán bastantes, y los que Cfueden tienen ba por todo, menos porque alguien pretendiera h;lcerle sombra.
necesidad y obligación de seguir viviendo juntos para que la Nación Pues bien; este energúmeno, que se sublevó contra la monarquía,
no perezca" que alcanzó inmerecidos honores con la República, a la que traicionó
Todas las personas que en 1.936 tenían uso de razón y que vivan, si mientras declaraba lo que hemos escrito, lo hacía en nombre de Dios'
recuerdan las famosas charlas de Queipo de Llano, sentirán un estreme· de la Patria, de la moral, de la dignidad humana, de los supremos valo:
cimiento de horror. Los que estimamos que la historia debe ser conoci- res del hombre y con el propósito de implantar la verdadera Justicia:
da incluso en sus aspectos más sombríos, creemos que las charlas de la suya, que ya hemos visto cómo la concebía y la ejecutaba. ¿No creen
, aquel general, deberían ser editadas y la lectura obligatoria en institutos nuestros lectores que historias y personajes como, el citado, deben ser
,:1 , conocidos por las nuevas generaciones, para que aprendan la verdadera
"0 , • y universidades, para que las nuevas generaciones conozcan lo que real-
':
mente sucedió en nuestra Patria durante la guerra civil. Queipo de L1a· historia de España, que no es precisamente la que hasta ahora se ha
no, general en jefe de los ejércitos del sur y durante mucho tiempo una explicado? ¿No creen nuestros lectores que todos, sea cual fuere nues·
especie de "virrey de Andalucía", todas las noches desde los micrófo- tr~ ideología y nuestra situación social, debemQs procurar unirnos, para
nos de Radio Sevilla, lanzaba sus soflamas, llenas de procacidades de eVitar que pueda producirse en España una situación parecida a la de
amenazas, de incitación al crimen. Con la mayor naturalidad y ador~an­ 1.936 y que apare~can hombres'como Queipo, Mola, etc., que'con el
d? sus discursos con algún chiste, siempre de sal gruesa, el daño que pretexto de salvarnos y meter a la Patria en cintura, nos precipiten otra
hizo con sus famosas charlas, es incalculable. Rebasó todos los límites vez en el abismo yen el martirologio?
de la impiedad, avivó los odios hasta extremos inconcebibles en la lIa·
mada zona nacional y por reacción, en la zona republicana sus discur- (2).- Cit. por Manuel Barrios; HEI último virrey Queipo de Llano", Ed. Argos Vergueo Barce-
lona, 1.978. pá¡ina 205.
,:." 1' sos causaron numerosas violencias. ' (3).- Cit. por Alberto Reig Tapia. "La represión franquista en la Gu-:tta Civil". ABe de Sevilla
.1 i Aparte de su lenguaje soez y su vocabulario tabernario, sus groserías 26 de julio de 1.936, pago 6. '
(4).- Manuel Barrios; op. cito pág. 20S.
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Yagüe
Veamos ahora otras manifestaciones anteriores de Franco. El día 22
de julio de 1.936, en su declaración del Estado ~e ~uerra.. decía que se
trataba de restablecer el orden dentro de la Republrca y que ello exigía
inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con A diferencia de Franco y de Mola, que se caracterizaron por su frial-
que se impondrán y la rapidez con que se.llevarán a cabo, sin titubeos dad y su metodología del terror, científicamente planificado, Yagüe fue
ni vacilaciones. Como vemos, el pensamiento de Franco entroncaba sicológicamente un hombre impulsivo, poco inclinado a la reflexión y
plenamente con el de Mola; y las decisiones de los dos corrían parale- al método. Tomaba sus decisiones sobre la marcha de los acontecimien-
las: aquél desde Marruecos y éste desde Pamplona. tos dicho sea en su descargo, muchas veces sin medir muy bien las con-
También en los primeros días de la guerra, en una entrevista conce. 5ec~encias de aquéllas. Fue uno de los artífices del nombramiento de
dida al corresponsal americano )ay Allen, éste le dijo a Franco que para Franco como generalísimo de los ejércitos y, más tarde, como )efe de
conseguir sus objetivos, tendría que fusilar a media España, a lo que Estado. Creemos, sin embargo, que más de una vez, se arrepentiría
;.
,...
., ' Franco, mirándole fijamente, le respondió: "He dicho que al precio
ll
luego de esta decisión. Aunque inicialmente coincidiera con Franco y
que sea •
con Mola -porque no podía ignorar las directrices de éste como Direc-
En cuanto a Mola en una alocución desde los micrófonos de Radio tor de la conjura- en la necesidad de implantar el terror e imponerse
Castilla y publicada ~n la prensa, refiriéndose a! preside.nte _~e la ~ep~­ por la violencia, más tarde, como luego veremos, fue uno de los pocos
'blica, dijo: "iSólo un monstruo de. la compleja constltuclOn pSlcol~­ generales de entonces que públicamente, demandó generosidad y res- ..
gica de Azaña, puede alentar tal catástrofe!. Mo.ns~ruo que pare~e mas peto para los prisioneros y detenidos. .
bien la absurda experiencia de un nuevo y fantastlco Frankesteln, que No podemos silenciar la tragedia de Badajoz y la responsabilidad de
fruto de los amores de una mujer. Al final de nuestro triunfo, pedir su .Yagüe en aquellos terribles sucesos. A despecho de la defensa que un
j. desaparición me parece injusto. ~zaña debe s.er recluído, sif!l~lemen~e hijo suyo hizo de la conducta de su padre, procurando eximirle de aque-
• recluído, para ,que escogidas frenopatas estudien su caso, qUlzas el mas lla cruz es indudable que, por acción u omisión o dejación de sus atri-
interesante de degeneración mental ocurrido desde Cronstand, el hom-
bre primitivo, a nuestros días" (S),.
bucion~s de autoridad, la matanza de Badajoz es un hecho hi~tórico
• • •
comprobado y a ella irá siempre ligado el nombre del general Vague.
Frente a este discurso de Mola, Incalrflcable, lleno de odiO y que por )ay Allen, uno de los corresponsales extranjeros en E~paña, le pre-
sí solo basta para descalificarle, veamos ahora el final de un disc~r~o guntó a Yagüe sobre las represalias de Badajoz, a lo que este le contes-
pronunciado en el Ayuntamiento de Barcelona, en plena guerra civil, tó: "Por supuesto. que los hemos matado. ¿Qué esperaba usted?
el 18 de julio de 1.938, por don Manuel Azaña, presidente de la Repú- ¿Suponía que iba a llevar 4.000 rojos conmigo, mientras mi columna
blica: "Mas cuando los años pasen, las generaciones vengan y la antor-
tenía que avanzar a marchas forzadas? liba a dejarlos en la retaguardia,
cha pase a otras manos y se vuelvan a enfrentar las pasi?nes de unos y consintiendo que Badajoz volviera a ser rojo?". El testimonio de
otros pensad en los muertos que reposan en la madre tierra y que nos Serrano Súñer, coincide en sus líneas generales con lo expuesto. Más
envía'n destellos de su luz, que la patria debe a todos sus hijos paz, pie- tarde, creemos que el general Yagüe fue suavizando su dureza, y, su
dad y perdón". pensamiento evolucionó y surgió en él el sentimiento de la piedad y la
Creemos que sobran los comentarios. Que cad~ cual s~que ~us con· consideración -expresada por Azaña- de que ninguna política puede
c1usiones. Para nosotros, la estatura moral de Prieto esta a mil codos fundarse en el exterminio del adversario.
por encima de la de Queipo, yen cuanto a Manu~1 Azaña, con los erro- El 19 de abril de 1.938, en Burgos, Yagüe pronunció un discurso qu~
res que pudiera cometer como gobernante (que, Sin duda alguna los co- sólo se publicó una vez en ~I Diario de Burgos, porque .1: cen~~ra eVI'
·· , metió y graves), su personalidad humana, en cuanto a ~mor a la paz y a tó su reproducción y ademas le supuso una reconvenclon ofiCial. En
·: ,', la condena del odio, su espíritu brilla a una altura I~conmens.urable
• este discurso aparece un Yagüe distinto al de la entrevista con )ay
comparada con la intransigencia, el fanatismo y el afano v~ngatlvo de Allen el Yagüe que nosotros, como sorianos, quisiéramos que hubiera
Franco y de Mola, a despecho de sus supuestos fervores Cristianos. sido ;iempre. Dijo entonces: "En la cárcel hay camaradas, miles y miles
,• de hombres que sufren prisión. ¿Y por qué? Por haber pertenecido a ai-
(5).- "Diario de Navarra'· Pamplona, 16 de agosto de 1.936. página 1. gún partido, a algún sindicato. Entre esos hombres hay muchos
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honrados y trabajadores que con p:>co esfuerzo se incorporarían al 1110,' I, ,
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," vimiento. Son muchos que, engañados o forzados, han cotizado en un ,


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sindicato. No creo que éste delito (1) sea más grave que el que cometie.
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, ron aquellos burgueses y aquellos comerciantes que daban sus anuncios Vamos ahora a examinar un tema extremadamente delicado.
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y su dinero a los periódicos socialistas. Hay que ser generosos, camara. Proc~raremos hacerlo con la mayor objetividad. Ya en el reportaje
di pubhc~do .en SORIA SEMANAL se hizo especial hincapié en la actitud
.1: das". Sigue hablando Yagüe y condena que "se mantenga entre rejas
ii
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sólo por s,u pasado a quienes nunca han disparado contra los naciona. huma.m.tana de muchos sacerdotes frente a la represión durante la Gue-

les". "Yo pido -continúa Yagüe- a las autoridades que revisen rra .C!~II; y .ahora, a lo largo del libro, hemos explicado C<ln alegría la
expedientes, que revisen fichas, que lean antecedentes y que vayan po. poslclon valiente d~ otros clérigos. Hubiéramos deseado que la lista de
niendo en libertad a esos hombres para que devuelvan a sus hogares el los sa,cerdotes que Intentaron -o consiguieron- evitar la represión fue-
bienestar y la tranquilidad, para que podamos empezar a desterrar el "
• ra ma~ numerosa. Pero estamos escribiendo la historia de la repr~sión
odio. En esta labor de perdón y de olvido, en esta labor tan necesaria • en Sana y tenemos que ajustarnos a la realidad y describirla. '
lvamos a prescindir de tantos y tantos miles como ahora están aparta: I, Lamenta~os y condena~os con la mayor sinceridad, las persecucio-
dos de nosotros y que irán aumentando día a día? No. Hay que perdo. nes y los cnmene~ .cometldos .en la zon.a, republicana, en las personas
nar y hay que olvidar". ¡ de.sacerdotes y. religiOSOS. El cnmen es sIempre un acto inhumano, sea
El "hay que perdonar y hay que olvidar" de Yagüe en Burgos, el ! q~'en fuere. qUIen. !o realice y sea cual sea su pretexto. No hay nunca
19 de abril de 1.938, es el reverso del Yagüe cuando conquista Badajoz I,
1
ninguna razan legitima para matar.
y se produce aquella horrible matanza en su plaza de toros. El Yagüe de •
. Pero. refirién?onos a la zona republicana, quien no quiera negar la'
,,
" Burgos parece un hombre diametralmente opuesto, al entrevistado por , eVlde~c.a debera reconocer que los sacerdotes asesinados, 10fueRln en
Jay Allen, y que tolera el largo rosario de represiones, que se suceden
desde Bildajoz hasta Talavera de la Reina, Oropesa, Maqueda, hasta las
¡, lo? pnmeros. momentos de la guerra, y en contra del deseo, de los' pro-
pasitos y. aun de las .conveniencias, de las autoridades republicanas.
mismas puertas de Madrid, y antes desde Sevilla a Badajoz. Reptesión

¡ A los goble!nos republlc~~os, una vez estallada y triunfante en gran par-
"
,, despiadada, no solamente co'ntra los combatientes, sino también contra ¡ te de E?pa~a la sublevaclon, les fallaron los resortes coactivos y tarda-
hombres y mujeres ajenos a los combates, sobre los que recayera la ron algun tiempo en recuperarlos. No pudo imponerse desde el primer
j
:.; . menor sospecha de simpatía por la causa republicana. •,, m0'!1.ento la autoridad y durante meses hubo en la zona republicana un
vac. o de po?er; Las instituciones republicanas y aún el mismo Estado
Pues, este discurso apaciguador del general Yagüe, fue en la España
de Franco como un grano de arena en el desierto, como una gota de Ii quedaron dllUldo~ en .I~s organizaciones políticas y sindicales. Buen~
agua en el mar. Nadie lo entendió, nadie lo secundó; ninguna voz se su- parte .de la Guard.a CIVIl se sublevó o se pasó a la zona nacional y los
¡il1 g.uardlas de Asalto fuer.on destinados a los frentes. La República quedó
mó a la suya. La represión siguió inmisericorde hasta muchos años des·
ili ¡ pués de la terminación de la guerra; las cárceles siguieron repletas de Sin los poderes.necesanos para garantizar el orde'n y éste fue subvertido
~:~ ! presos, los campos de concentración florecieron como los almendros de por ~lementos Incontrolados. Ya hemos visto cómo Prieto alzó su voz
¡lB
l' .!
~ :: primavera en Tarragona. Y el Yagüe que en Burgos pidió perdón y e!.d la 8 ~e agosto de 1.936, co~tra la represió~ indi~crimanada, su peti~
~",.'l· .'!, olvido, en 1.938, se comió sus propias palabras y guardó silencio, mien- clan de pIedad para la retaguardia. Ya hemos VistO como Azaña clamaba
1
tras seguía siendo -hasta su muerte- una de las figuras centrales del en contra d.el odio y del fanatismo (l). No fueron solamente ellos quie-
'¡.r:.; • •
nes. se opusIeron a los crí,,:,enes. El líder anarquista Juan Peyró -luego
reglmen.
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fusilado 'p~r Franco, terminada la guerra- ya' en los últimos días del
mes d.e Julio de 1.936 condenaba los excesos y llamaba a sus autores
I ¡:¡1 "FaSCistas en estado latente", "ladrones y asesinos culpables de críme-
.. ,
jii¡ (1 ).- El que Yagüe ~n un discurso qu~. cierlamente habla de olvido y de perdón. considere no I nes contra ;1 ~onor revolu~io~ario". Y la misma F.A.I., en un manifies-
l·"
: ~.; ,·, obstante como "delito" el haller pertenecido o cotizado en un sindicato de trabajadores, de-
muestra de un solo golp~, hasta qu~ grado de crueldad y de intransigencia habían llegado Jos
¡ to hecho publico el 30 de Julio de 1.936, decía: "Declaramos fríamen-
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sublevados, porqu~ el derecho de asociación y sindic;lción. no solamente era legal. sino Que la ~
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':'" misma iglesia. c=n nombre de la cual decían que luchaban. lo consideraba -y lo considera- ¡
: IH::~ (I).- "Para la gran obra de redención de un pueblo, el fanatismo y la intransigencia son indis-
como uno de lus derechos inalienables de la persona humana. l
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pensables, cuando se encuenlran en posesión de la yerdad". Discurso del general Franco.

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te, con terrible serenidad y con inexorable propósito de hacerlo, que si


no se acaba .con todos estos actos de irresponsabilidad que siembran el funciones religiosas, fervores católicos, explosiones de fe y un largo et-
terror por Barcelona, PROCEDEREMOS A FUSILAR A TODO INDI. cétera. Suscripciones para el monumento a Franco, para el álbum de
VIDUO, que se compruebe que ha realizado actos contra el derecho de Muga, nombrándole hijo adoptivo de todos los pueblos sorianos la
gentes"(2) . impiedad de los rojos y sus horrendos crímenes, su cobardía y su at~is­
la República logró por fin reconstruir el estado y en aquel mismo mo, la conversión de las iglesias en la zona republicana en almacenes
momento se acabaron los crímenes y los excesos. Y no solamente eso' -como si en Soria la ermita de Santa Bárbara y la iglesia de San Miguel
se procedió a castigar a los autores de desmanes y asesinatos (3) , en Alr'nazán no hubieran sido destinadas a cárceles- y. 'paralelamente a
No hubo un solo gobernante republicano que alentará, con sus de- todo esto, noticias y crónicas del frente, explicando cómo unos españo-
claraciones o discursos, el afán· vengativo ni contra el Crero ni contra les -los rojos- corrían como conejos, y otros españoles -los naciona-
cualquier estamento de la sociedad. Se incitaba a la lucha contra el fas- les,iahi, y los moros- luchaban con heroismo como leones embrave-
cismo, contra la sublevación, pero nadie propugnó las ejecuciones cidos con la bendición de Dios.
,,• sumarísimas, nadie justificó los crímenes, nadie estimuló los excesos. Resulta curioso y hasta divertido leer la prensa soriana de aquellos
Ah í están los estudios históricos y las hemerotecas. Hablamos de los terribles días. Charlas de Queipo de llano, tan caritativas, tan cristia-
gobernantes, de los ministros, de las personas con autoridad y responsa- nas, tan llenas de humanismo, de religiosidad, tan valientes y tan pa-
bilidad. Y lo que afirmamos tiene fácil comprobación. triotas. Coplillas del "Sorianillo", sobre los hijos de la Pasionaria he-
'Hubo pues, crímenes contra sacerdotes en la zona republicana que roicidades de los valientes italianos, cantos a Mussolini, loas a HitÍer y
condenamos, repetimos, con la mayor energía. la chusma que los maldiciones a las democracias corrompidas, al liberalismo emponzo-·
cometió, en ningún caso puede ser la representación del sentimiento re- ñando las conciencias, disgregando la Patria, anulando el sentimiento, la
publicano. No conocemos a ningún republicano -o demócrata si se fe, los valores eternos...
quiere- que defienda aquellos crímenes, ni que los justifique. Dejando Y nada más.. _ hasta la Victoria. Así pues, nada pasó en Soria que
esto bien claro, vamos a ver lo que ocurrió en la zona de Franco y, en fuera censurable. Y como nada sucedió, no había por qué hacer
concreto, en nuestra Soria. ninguna llamada a la piedad, a la concordia...
Hemos examinado la hemeroteca soriana, los periódicos sorianos de Hemos buscado infructuosamente, textos escritos de las homilías
aquella época,' y no hemos encontrado una sola manifestación de pie- pronunciadas por los sacerdotes, para a su luz, conocer mejor -y poder-
dad por'las víctimas inocentes de la represión; no hemos visto una sola lo transmitir- sus sentimientos y sus reacciones frente a los sucesos que
condena de los excesos que se cometieron, ni siquiera la constancia se desarrollaban en Soria. Conocemos, no obstante -la tradición oral
de que existieran excesos. Desde 1.936 a 1.939, según la prensa soriana, no se agota nunca- el sentido de muchos sermones y tenemos que
nada anormal ocurrió en nuestra ciudad; ninguna detención arbitraria, confesar, que en ellos predominaba más la vindicación de las ofensas
ningún crímen, ningún fusilamiento, ningún fascineroso campando por recibidas en la zona republicana que el examen sereno de la situación,
sus respetos y haciendo valer su ley: la ley de la selva. Todo en orden: los anatemas sobre la comprensión, el fanatismo sobre la piedad. En una
manifestaciones patrióticas; homenajes a Muga, a Franco, a Mola, a Ya- palabra, muchos sacerdotes sorianos, no supieron sustraerse a la presión
güe, de los hombres sorianos, de las mujeres sorianas, de la Sección Fe- ambiental y actuaron de acuerdo con ella. Fueron beligerantes y frente
menina, de la Falange, de las Margaritas; del heroismo de los requetés, al terror planificado científicamente, premeditadamente -ya hemos vis-
de las milicias de Acción Ciudadana, del glorioso Tercio Numantino; to la circular de Mola- no opusieron lo que debió constituir su estrate-
gia: la caridad planificada, con sus verdaderas armas: la predicación,
(2).- Cit. por José Peirals. "La CNT en la revolución· española", &s. Ruedo Ibérico. París, el amor, la paciencia, la perseverancia, el sacrificio y el ejemplo para ali·
1971,volumen .,pág. 175. v!ar el dolor d.e los detenidos, de los condenados, de los expuestos a mo-
(3).- Se juzgaron a miembros de los comités del Frente Popular de Tuancón, Cabañas de Ye- rir en cualqUIer momento en los muros de algún cementerio o en las
pes, Tribaldos, ViIlar de la Encina, Quintana del Rey. Bellnchón y otras localidades, al capitán
de Milicias Luis GamiJIa ya los dirigentes anarquistas de Valvidriera y Molios de Rey. que fue· cunetas de cualquier carretera. Esta estrategia es a nuestro juicio la
ron condenados a muerte y ejecutados todos ellos. Igualmente fue juzgado y ejecutado José
Olmeda, que había profanado sepulturas en la iglesia del Carmen de Madrid. Y, así, una larga
I verdadera enseñanza del Crucificado. '
lista "de criminales, que al amparo del desgobierno de los primeros tiempos de la guerra, actua-
Como no podemos transcribir literalmente ninguna homilía de sacer.
ron contra el derecho de gentes y contra la paz. Tuñón de tara. "La España del siglo XX. dotes sorianos, vamos a tomar prestado del libro "Doy fe" de Antonio
1914.1939", Librería ~pañola_ París, 1973, págs. 458-459. Ruiz Vil aplana, Secretario Judicial de Burgos hasta julio de 1.937,

154 155
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Presidente decano del 11 ustre Colegio de Secretarios Judiciales, que nos .G_démocracia, el terror lo es de la revolución.
dice en sus páginas 191 y 192, lo siguiente, atribuído por él a dos ser'. :'t~.' Pero volviendo otra vez a Soria y enla.zando con la tradición oral, los
, mones, uno en la catedral de Burgos y otro en la iglesia de la Merced de :,',sermones de muchos sacerdotes, en su esencia, fueron coincidentes con
,,
la misma ciudad, en el año de 1.936. Copiemos: ,,' lbs transcritos. Yen cuanto a su actividad personal, a su influencia acer-
"No podemos, no debemos, ni conviviremos jamás con el socialismo ":"cil'"de las autoridades, fue, en el mejor de los casos, de inhibición. Pu-
Ii impío, ni con el liberal, que ha manchado sus manos con tanta sangre y ':'dieron haber presionado para evitar la represión, o para suavizarla al
,

,, tanto crimen... iGuerra a sangre y fuego! Que no haya tregua ni cuar. iÍ'Íenos; no lo hicieron. Cuando fueron requeridos para asistir a las eje-
tel hasta que la victoria de la Religión y del Orden no se realice plena. . ¿¡¡dones -en muchos casos, las ejecuciones se llevaron a efecto sin la
mente. La sangre de tantos hermanos nuestros sacrificados, martiriza. '. Nesencia de los sacerdotes- se limitaron a cumplir con el ritual yaquí
" '
,¡ ,' dos bárbaramente, nos lo exige y lo demanda... ". ~i1z y después gloria.
, . En la iglesia de la Merced, un domingo, en plena misa, después de un ." Posiblemente, muchos sacerdotes asistirían con el corazón acongoja-
I acto religoso ante las autoridades y clases patronales, la voz del predica. ·ao·a tales actos; incluso habría muchos que en su fuero interno lo la-
1, dor interrumpía la liturgia del Santo Sacrificio: iTÍentarían, y aún los condenarían, pero lo que es cierto es que muy po-
,' "¡Vosotros!, Vosotros que os llamabais cristianos te.neis la culpa de cos intervinieron con energía para tratar de evitarlos. Y lo que es
1:

Ii muchas cosas. Habeis convivido, tolerado, dado trabajo al obrero sindi. iiidudable es que el clero en su conjunto, tuvo en aquellos tiempos una
!.
I,
cado en sociedades enemigas de la religión y de la Patria, habeis desoído
nuestras advertencias y tratado con judíos y masones, con ateos y rene- I Importancia importal]tísima, decisiva, determinante, cerca de las auto-
ridades civiles y militares.
,e,. gados, contribuyendo a dar pujanza a las logias que nos habían de hiJn- ¿y qué decir de los informes de los párrocos de tantos pueblos, acer-
dir en el caos. iAprovechad esta trágica lección!. i Debeis ser, debemos ca de sus convecinos?, ¿cuántas personas vieron prolongada su
todos ser para ellos como el agua y el fuego! Ni un punto de contac· detención por los informes desfavorables de los sacerdotes de sus pue-
too .. , ni perdón para los criminales destructores de iglesias, asesinos de blos? ¿Cuántos jóvenes movilizados, al llegar a sus regimientos, pasaron
prelados y sacerdotes virtuosos,.

Que no quede entre nosotros ni aún a los calabozos y sufrieron un destino más trágico, porque los informes
la semilla, la mala semilla, que es siembra del diablo. i Los hijos del de- de los alcaldes y párrocos, hacían constar su ideología izquierdista o su
monio son también enemigos de Dios!". militancia sindical? ¿Cuántos maestros fueron expulsados de sus carre-
Es difícil al releer lo transcrito no sentir un estremecimiento de pa- ras, porque los sacerdotes emitieron informes sobre su liberalismo -el
vor. Dicho por un escuadrista, por un activista o por quienes participa· liberalismo es pecado- o su pertenencia a un partido político? No.
ron directamente en la represión, ya resulta tremendo, pero en boca de El clero soriano no se caracterizó, ni por su comprensión, ni por su pie-
un prelado en la catedral de Burgos o de un predicador, nos parece ri- dad; hablando en términos generales, y salvando cuantas individualida-
zar el rizo del fanatismo, de la intransigencia, de la crueldad. Aquellas des merezcan ser salvadas.
préd icas en la mente de las gentes sencillas, tuvieron que tener efectos Cuando se captura al maestro don José Tabernero, merced a la dela-
demoledores. Cuando desde el púlpito que debe ser remanso de paz, ción de quien tenía la obligación moral de auxiliarle, y se le traslada a
templo dela serenidad y del amor, espejo dondese refleje el sentimiento ~ovaleda, y el párroco exclama "ya traen a Tabernero bien atado", esta
,,i;; de la piedad, de la comprension y del perdón, se incita y se exaltan las expresión, referida a un hombre totalmente inocente que sería fusilado
,, bajas pasiones y se fomenta la semilla del odio y se pide" iGuerra a san-
1,]
aquella misma noche en Ausejo de la Sierra, sin que se le prestara nin-
" gre y fuego!" se hace un flaco servicio a la causa del Cristianismo que gún auxilio espiritual -y menos se le sometiera a proceso- pone de
i
I se pretende defender. El arma del cristiano, sobre todo si es sacerdote, manifiesto no solamente la m ísera condición moral del autor de la· frase,
I no es la palabra lanzada como un látigo envenenado, que intoxique aún sino su espíritu vengativo, su rencor y su alegría por el sufrimiento aje-
11 más las conciencias, que avive aún más las llamas del odio, que ya ardía no, y lo que es más grave, la subversión completa de los valores más sa-
en tantos corazones cerrados al amor, sino la palabra serena, la caridad, grados de un espíritu cristiano.
I
la misericordia ... y, en todo caso, el perdón. Pues, desgraciadamente, el párroco de Covaleda, que se apresuró a
Quien utilice el nombre de Cristo para fomentar la impiedad, no reclamar en 1.936, el importe de sus sermones en los años 1.932, 33,
hace otra cosa que negarlo al menos en su esencialidad. El cristero es 34, 35 y 1.936, demostrando su preocupación -seguramente legíti-
lil la corrupción, la negación del cristiano, como la demagogia lo es de la ma- por defender sus intereses materiales, y se abstiene de velar por la
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156 157
seguridad de sus feli~reses v aún parece que le satisface el trágico des- el cementerio de la localidad, basándose en aquella negativa. Como no
tino de uno de ellos, no es caso único y excepcional en nuestra tierra había recibido la Extremaunción, consideraba el sacerdote que había
y en aquella época tenebrosa. . . muerto en pecado y no debía ser enterrado en el cementerio católico.
La tradición poi ítica de España abunda en la eXistencIa, a lo largo de El cadáver permaneció dos días en el domicilio, y enterado el alcalde y
su historia, de los curas "trabucaires", cuya indignidad moral corre pa- , requerido por los familiares del di.funto, intervino cer~a del sace~d~~e
reja con la de los incendiarios de igle~ias y asesin~s de sacerdotes. Te- para lograr que se realizara el entierro, cosa que, al fin, se conslgulo,
nemos un ejemplo histórico, que nadie se atrevera a negar: el famoso no sin una dura porfía entre el sacerdote y el alcalde. Como consecuen-
cura Santa Cruz, que practicaba al mismo tiempo la teología y el pis- cia de lo sucedido, las relaciones entre ambas autoridades civil y ecle·
toletazo. Pues bien: en nuestra pacífica tierra soriana, en 1.936, al cura siástica se mantuvieron más que frías y distantes, tensas.
Santa Cruz le salieron algunos imitadores; pocos, pero algunos, que al- Iniciada la contienda, el alcalde de Abejar es detenido y en 'unión de
ternaron el' bonete con la boina roja, la predicación con el activismo. otra persona, fue conducido en un cam!ón a Covaleda, d?nde se intre;
Los sorianos de edad recuerdan la imperturbable efigie móvil del cura 'dujo en el mismo, al maestro d.on Jose Tabernero. Bullon, que h~bl~
don Demetrio por las calles de Soria, armado de pistolón y enfundado sido aprehendido en las proximidades de esta localidad, con anteriori-
en traje de campaña rematado en boina roja. dad. Los tres detenidos llegaron a Soria y fueron ingresados en la pri-
En honor a la verdad, ya que en Soria no podemos resaltar, con tes- sión' provincial. Aque!la misma noche fueron extraídos de la cárcel, por
timonios públicos, la oposición de ninguna jerarqu í~ eclesiástica a los varios falangistas que los fusilaron en Ausejo de la Sierra. Estos son .Ios
'crímenes cometidos; ni su condena ex pi ícita, consignaremos que en hechos. Veamos ahora, la falsa historia, referente al alcalde de Abejar,
Pamplona el obispo Marcelino Olaechea sí lo hizo; un poco tarde, en tan alevosamente asesinado.
noviembr~ de 1.936 cuando los "paseados" en Navarra sumaban miles La HOJA DOMINICAL, suplemente popular de la revista "Eclessia",
y miles pero lo hi{o. "iPerdón, perdón!. Sacrosanta ley del perdón. número 2.032, de fecha 1 de noviembre de 1.981 (domingo), en su pá·
No má; sangr~, no más sangre". "No más sangre que la que quiere el gina tercera y en un recuadro llamativo, aparece lo siguiente, que trans-
Señor que se vierta, intercesora, en los campos de batalla, para salvar a cribimos'literalmente:
nuestra Patria gloriosa y desgarrada". "Hemos abrazado una lev de oer- "LO PRIMERO ES SER LAICO. (Un caso curio-
dón y en ella nos apoyamos para que Dios nos perdone". "Mueran los so). Los extremos a que llegó el laicismo en España
odios"(4). cuando la Segunda República, dieron lugar a suce-
Que se sepa ninguna jerarquía eclesiástica a nivel nacional, ni antes sos verdaderamente curiosos, como el s,iguiente.
ni después imitó el ejemplo del obispo, de Pamplona. iCuán distinta En Abejar (Soria) falleció un vecino. Enterado el
hubiera sido la situación si el obispo Marcelino Olaechea hubiera pro- párroco acudió inmediatamente a la casa del di-
nunciado estas frases en julio de 1.936 y a ellas se hubieran unido las funto, pero el alcalde no le dejó entrar, pues para
voces de sus compañeros en el episcopado! iCuántas vidas inocentes se ello había que ser laico.
hubieran salvado cuántos horrendos crímenes se hubieran evitado!. Al día siguiente, se verificó el entierro, civil por su-
Pero la historia c~minó entre silencios e inhibiciones, por otros derro- puesto, y al regresar del cementerio, el alcalde dijo
teros, y la sangre corriÓ a torrentes, empujada por el fanatismo y el a la viuda:
odio. - Como somos laicos ante todo, el cura no ha ido
porque para eso estaba yo allí, para impedirlo.
Cómo se falsea la Historia - Muy bien -corearon todos. i Lo primero es ser
· I..
l aICO
- Ahora -añadió el alcalde-, recemos todos un
En el año 1.936, don Felipe García era alcalde del pueblo soriano de padrenuestro por el alma del difunto.
Abejar. Meses antes del 18 de julio, falleció un vecin,o, que se había y todos se pusieron a rezar."
negado a confesar. El sacerdote' se opuso a que se le diera sepultura en Muchas cosas se podrían decir, del contraste entre la verdadera his·
toria de lo que ocurrió en Abejar, y la falsedad consignada en la HOJA
(4).- Ver la prensa navarra: 15 de noviembre de 1.936. DOMINICAL de la revista "Eclessia". El lector puede sacar sus conclu-

158 159
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'Jl" Unas frases proféticas


siones. Nosotros, por nuestra parte, lamentamos que una revista religio. 11ii:i
sa, que se reparte en los templos, descienda a mentir tan descarada. w;:
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mente, falseando la verdad y contribuyendo a deformar las conciencias :1\·"·
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La verdad os hará libres, dijo Jesucristo, pero por lo visto, la HOJA DO:
MINICAL no lo entiende así, o al menos en este caso concreto, no sigue :1if..' Don Patri~io Mart!~eZ era co~~ratista de obras y fue una excelente
,!f" perso.na; tenl~. u.na hiJa y t~es hiJos varones: Angel, Antonio y José.
el mensaje del Crucificado. :':' El primero milito en el Partido Republicano Radical Socialista. En una
Pero es que además, esta falsedad tiene un agravante, ya que ensucia
la memoria de una persona que sufrió martirio, pues nadie puede igno. :', de, I.~ fotC!s que se p~blican en ~s!e libro, aparece con un grupo de co-
';', rrellglonarlos. Antonio era apolltlco y hombre modesto y sus amigos
rar que fue vilmente asesinada.
El 14 de abril de 1.979, los restos de don Felipe García, fueron exhu. ,', er~n todos de proced:ncia humilde. José, el m~s joven de los tres y el
mados y recibieron sepultura definitiva, en Covaleda, el día 21 del mis- .,' mas orgulloso y dominante, .fue uno de los primeros falangistas soria·
C', nos. Uno de los autores del libro fue compañero de colegio de los tres
mo mes y año, en compañía de sus compañeros de martirologio y de
, por cuyo motivo los conoció profundamente. '
otros compañeros asesinados en la Venta de Valcorba. Lo que estamos
comentando, no es un suceso trivial, intrascendente, anodino. Se trata José Martínez Verguizas, el que después sería el jerarca falangista
de algo mucho más grave y que demuestra, hasta qué punto, después de más destacado en Soria, no pudo pasar del primer curso del bachille·
cuarenta y cinco años de aquella horrible guerra civil, hay revistas y rato y, desde luego, es de dominio público consignar que sus dotes in-
plumas, que en vez de iluminar y esclarecer la Historia, la llenan de telectuales fueron más bien escasas y, más todavía, su preparación cul·
mentiras, deformándola a su capricho, quizás para mantener vivas' sus tural.
antaño nas intransigencias. Don Patricio Martínez era, en el año 1.936 el constructor del actual
La HOJA DOM IN ICAL del 1 de noviembre de 1.981, distribu ída en Gobierno Civil y del edificio conocido com~ "la casa del ascensor".
Covaleda, al igual que en todas las iglesias de España, hace un flaco ser- J~an Sanz Chamor~o .trabaja~a como ,albañil, en este último edificio y
VIO, antes del Movimiento, como Jose Martmez Verguizas "el Mani·
vicio a los fines que la Iglesia debe perseguir: difundir la verdad y
formar debidamente las conciencias de sus feligreses. nas" para sus. a~ígos, estab~ enseñando a otros falangist;s, Huertas,
Smet, Pedro J '~enez, un~s pistolas..A! ~,arse cuenta Verguizas, de que
Juan Sanz habla presenciado la exhlblcron de las armas le dijo con la
mayor seriedad: "Juanito, no tardando mucho va a hab~r TRESCI EN·
TOS MIL PRESOS EN LAS CARCELES, vosotros o nosotros".
L3; afirmación de José Martínez Verguizas resultó profética, aunque
quedo por debajo de la realidad. Fueron muchos más de trescientos
mil los españoles que ocuparon las cárceles' y las mazmorras y los cam·
pos de concentración, que fueron surgiendo a lo largo y ancho de la
geografía española. Y fueron más de TRESCIENTOS MIL los españoles
que encontraron la muerte frente a los pelotones de ejecución y/o a
man?s de pistoleros sueltos. Aunque la cifra se quedó corta, estremece
la frialdad cC!n que fue expre~ada y a.ún. causa más 'asombro, que el
autor de la misma, fuera despues en SOrla, Junto con el teniente coronel
Muga, el Goberna~?r Civil y el primer jefe de la Falange, Lama Norie·
ga, uno de los artlflces con mayor peso y autoridad en nuestra ciudad
en la pretendida construcción del ORDEN NUEVO DEL REGIMEN'
que iba a elevar a la Patria a sus más altos destino~ para envidia dei
mundo occidental corrompido y decadente. '
La Iglesia y el Régimen, ambos representados en sus dirigentes más señalados uni· Asombra y asusta la facilidad con que en el pasado -y Dios quiera
ficaron sus intereses en un significativo gesto común. (Foto: Historia Internacional,
marzo, 1.976).
que el pasado nunca pueda repetirse- determinadas personas contem·

160 161
piaban la idea y la posibilidad, o, más bien, la necesidad de que T~ES. El profesor, don Melchor Figuera Andú, Cated~átic<>. de Latín del
ClENTAS MIL PERSONAS, de un color u otro, fueran detemdas, Instituto de Segunda Enseñanza de Soria, fue detemdo e Ingresado en la
para imponer una u otra política. José Martínez Verguizas, cuando ha· prisión de Soria y trasladado a la de El Burgo de Osma, sin que se conoz·
biaba en aquellos términos -y cualquiera otro que lo hiciera desde otro ca su suerté final.
punto de vista- estaba cayendo de bruces en la irracionalid~d .y el cai· Ignacio Sanz Chamorro, hermano de Juan y de Angel, cuyas aventu-
nismo. Los españoles que entonces -y los que puedan eXistir hoy- ras ya hemos relatado, fue denunciado por "el Patillas" y detenido. Es-
creían poder arreglar Ispaña encarcelando y matando ~ centenares de tuvo en las cárceles de Soria, San Leonardo, Madrid y Valladolid. La
miles de compatriotas, y lo anunciaban y presentían frlamente, no po· denuncia del célebre "Patillas" le llevó a ser juzgado por un Consejo de
drán jamás tener la conciencia tranquila y la sombra enrojecida de Caín, Guerra y una condena de 14 Af\lOS y UN MES. Fue puesto en libertad
alimentará perpetuamente sus pesadillas. en el año 1.943.
y que las frases de José Martínez Verguizas fueron proféticas, ya lo Pedro Lacusant, del Partido Republicano Radical (de. Lerroux),
hemos visto en las páginas precedentes. ·fue detenido y permaneció en la cárcel hasta el final de la guerra.
Matías Gracia también republicano de Lerroux, fue detenido en su
domicilio de Pue~tas de Pró, 48, segundo. Estuvo en la cárcel de Soria y
luego en la prisión de Torrero de Zaragoza.
Un tal Nafría, albañil de la CNT, estuvo detenido en 105 calabozos
del Gobierno Civil y, según García Mozo, fue éste quien le salvó del
fusilamiento.
También García Mozo afirma que salvó la vida a los cenetistas Rafael
Fernández que trabajaba en el Servicio· del Trigo con Aurelio Labanda
y a otro, ferroviario, éste cuyo nombre y circunstancias no se recuer-
dan, quienes sólo sufrieron un periodo de detención.
Julián Hernández de la Iglesia, que había pertenecido a las Juventu-
des Socialistas al llegar 105 requetés, se refugió en su casa durante unos
meses; Cuand¿ detuvieron a Matías Gracia, Julián estaba. en el piso de
aquél, ya que ambos eran vecinos. Decidió entonces ponerse al habla
con don Gabriel Liso, propietario de una agencia de viajes o coches de
línea, a quien le ofreció sus ser,vicios como chófer, para así)ustific~~
su conducta. Trabajaba y no salia apenas a la calle. Pero un dla, acudlo
llamado por su jefe, sr. Liso, al café Talibesay¡ do~de éste, tenía la ter-
tulia, y estando en la barra del bar, se le acerco Julio Garcla Mozo, que
le preguntó dónde había estado: "Te hemos estado buscando sin encon-
trrte' anda vente conmigo". Y así, el buen Julián ingresó en los calabo-
zos del G~bierno Civil, donde permaneció unos siete meses, hasta que
movilizada su quinta fue puesto en libertad. Al llegar a su destino mili-
tar, se encontró con el grave problema de los informes desfavorables,
que al fin pudo orillar no sin graves dificultades. Pero afortunadamente,
nada le ocurrió y terminó la guerra sano y salvo. Al regresar a Sorla, es
de suponer que le daría las gracias a quien le llevó al Gobierno Civil
detenido.

Vista parcial de la ciudad de Soria en 1.936. (Foto: archivo hermanos Carrascosa).

162 163
Los prisioneros de Sigüenza
tel de Santa Clara, donde quedaron recluídos, durmiendo en el suelo
sin paja y sin mantas. A los ocho días, cuatro camiones transportaro~
paja, que fue esparcida por las paredes en su unión con el suelo.· Hay
que advertir, como señaló EL AVISADOR NUMANTINO que al ren-
Uno de los episodios más tristes de la represión en Soria fue la de dirse los prisioneros, hubieron de dejar sus prendas de abrigo.
los prisioneros de la catedral de Sigüenza. No es posible establecer con Empezaron seguidamente los "traslados", como se relata en SORJA
exactit~d el número de los que llegaron a Soria y no se sabrá hasta que SEMANAL y la cifra de prisioneros fue disminuyendo. Muchos "tras·
sea posible el acceso a los archivos. Posiblemente, el número de los lIe. ladados" yacen en "las Matas de Lubia" y otros, en los cementerios de
gados a Soria, fuera inferior al señalado en el reportaje, publicado en Las Casas y Soria, sin que se descarte la existencia de más fosas en lu·
SORIA SEMANAL que los calculaba en unos setecientos. Hay todavía gares todavía no conocidos. También es posible -aunque ningún dato
numerosos supervivientes y los testimonios coinciden en muchos aspec· apunte en este sentido- que hubiera prisioneros que fueran realmente
tos que luego relataremos, si bien difieren en el número. Para unos más . trasladados. .
para otros menos. ' Los. prisioneros sufrieron algunas enfermedades comunes a todos o
En EL AVISADOR NUMANTINO de Soria, del día 17 de octubre casI todos; disentéría, reúma, artritis, anemia; algunos tuberculosos;
de 1.936, puede leerse: "A las cuatro de la tarde del día anterior empe- sarna, todos, pues no se podían lavar ni cambiar de ropa. Un prisionero
zaron a salir los milicianos en la forma indicada por el Comandante Mi- murió de erisipela y estuvo dos días, ya cadáver, en la nave de deten-
!itar, sr.. Manriqu~, con las manos en alto y sin armas. A medida que ción. Algunos prisioneros murieron de una enfermedad contagiosa. que·
Iban saliendo, deJaban a un lado ropas de abrigo y los objetos que no producía hinchazón en la lengua y, finalmente, asfixia. (Esta enferme-
eran indispensables. Unidos de tres en tres y maniatados, fueron condu- dad, fue también padecida por algunos soldados, destinados en el cuar·
cidos al teatro de Sigüenza". "El número de los que se han rendido as· tel de Santa Clara, que fallecieron igualmente).
ciende a 678. Al verificarse los cacheoS, se encontraron a los detenidos EL AVISADOR NUMANTINO, el 25 de enero de 1.937', anunció
relojes ~~ p~lsera, nav~j~?, joyas, tabaco de lujo, muñecas y cantidades la llegada del ~harlista García Sanchiz a Soria,. invitado por el general
Mo~ardó. "El general quiso que Sanchiz con su palabra mágica y sua-
en. metallco '. La rendlcl?n. de los defensores de Sigüenza y, por consi·
gUlente, la calda de la Villa en poder de las fuerzas franquistas, alcanzó sOrla ganara para la causa de España a los DOSCIENTOS prisioneros
una gran resonancia en toda la zona nacional y, especialmente en Soria. que aproximadamente estaban recluídos en nuestra ciudad". Y añadió:
Pron~~ se supo que I?~ prisioneros ten ían su destino en nuestra capital.
"Si la ganzúa de oro de las palabras del charlista no abre para el bien los
El. viaJe para los, prrslOneros ~upuso un verdadero calvario. Llegaron corazones de estos desgraciados, ya nunca curarán de su demencia".
prll'hero a Almazan, donde tuvieron que detenerse los camiones junto al El periódico LABOR relata así el acto: "En el amplio salón del
puente del Duero, porque una gran cantidad de gente en actitud agresi· garaje Hergueta, tuvo lugar la segunda charla para los presos. (La prime·
va se había aglomerado -había habido un repique general de campa- ra. se hab,ía celebrado e! día anterior en el Teatro Principal, para el pú-
nas- e impedían que los vehículos siguieran circulando, al grito de "Al blico sOriano). En la tribuna levantada en el garaje Hergueta y, junto a
Duero con ellos". Los guardias civiles que custodiaban a los prisioneros Moscardó presidiendo el acto, asisten todas las autoridades militares
lograron imponerse y los camiones siguieron adelante. Unos kilómetros civiles y eclesiásticas. García Sanchiz promete en nombre de MoscardÓ
más de recorri.do; y una parada para que los detenidos hicieran sus neceo que ninguno de los allí presentes sufrirá la última pena. Los prisioneros
siades, a la orilla del pinar. Una nueva parada en Lubia, sin bajar de los lloran entre aclamaciones a Moscardó, a España, al generalísimo Franco
camiones, entre la curiosidad de los lugareños y de los chicos de la es- ya García Sanchiz" (1).
cuela, que fue cerrada, para que pudieran contemplar el acontecimien-
(J).- Uno de Jos autores del libro asistió a esta chltla y no es cierto que los prisioneros lloraran
to. Aquí no hubo amenazas. Llegaron a Soria a la caída de la tarde y, menos, de alegría, de entusiasmo. Estaban tristes, abatidos, resignados. Parecían autómatas
~!en~o ~eci~idos con ~ritos hostil,es por algunos grupos de persona~ resp?ndlendo a las consignas recibidas. Uno de los prisioneros dirigió unas palabras, ofreciend~·
caritativas . Lo demas, ya quedo reflejado en el reportaje: corte de su. Vlda por Espana y sonaron algunos aplausos apenas audibles. En resumen, un acto triste de-
pnmenre,. con un S~n"chiz arroga~~e y nada :arir~livo y un público asisten té, más hostil 'que
pelo al cero, nuevo registro, estancia en la plaza de toros donde entró comprenslv~. Los priSioneros comlendose en SilenciO su amargura, vestidos con harapos, dema-
libremente quien quiso; luego al cine Proyecciones y, más tarde, al cuar· c~ado$, casI al borde de la consunci~n. El única rasgo de gc"nerosidad. fue el de Moscardó, pi"
dlendo un recuerdo para todos los caldos.

164 165
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"¡J::I . 'f '1 I Ya se consignó en el reportaje que Moscardó trató de humanizar e
acto, aunque la charla de Sanchiz, con su palabra "mágica" fue una ver
," 'en ella. No hemos podido precisar cuál fue el destino final de 6sta mi-
liciana, ya que estuvieron siempre separados hombres y mujeres y los
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dad era burla y, hay que resaltar que desde la llegada a ~oria del general , prisioneros nunca volvieron a ver a sus ex-compañeras. A los pocos días

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1 mejoró la situación de los presos. Algunos fueron puestos en libertad , de estar en el cuartel de Santa Clara, un periodista de MUNDO OBRE-
¡I j", entre ellos varios que pasaron a ser confidentes. Otros fueron ingresa
dos en la cárcel de Soria. En la primavera de 1.938 quedaban en el cuar
,'RO a quien todos sus compañeros conocían por-,su elevada estatura,
" m'ás de uno noventa, y porque portaba una capa negra, fue fusilado en
;!~!:l: tel de Santa Clara, aproximadamente unos cien prisioneros, que fuerol el wáter, sin que sus compañeros supieran los motivos, aunque todos
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divididos en tres grupos, en razón de las profesiones de cada uno: Ul vieron su cadáver, con camisa y pantalón y sin la capa, que quedó pn la
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primer grupo, de unos 40 miembros, profesionales de la madera; un se nave donde estaban recluídos.
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gudo grupo, de unos 30, del ramo metalúrgico, principalmente vascos' Todos los testimonios coinciden en señalar que los más duramente
,: , i, JI asturianos; y un tercer grupo, formado por el resto, con profesiones di castigados fueron los prisioneros pertenecientes al partido comunista
¡11, ji versas. ,r, en especial, los ferroviarios (Batallón de ferroviarios) que habían ope-
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Estos tres grupos salieron simultáneamente, quedando el cuartel si, rádo con las máquinas blindadas en la primera línea del frente y que
, : :, <: prisioneros. Fueron destinados a Burgos ya Bilbao, principalmente. Lo fueron los primeramente "trasladados". Luego otros traslados se efec-
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de Burgos fueron al campo de concentración de San Pedro de Cardeña.
Después de la charla de García Sanchiz, cuando según la prensa qUE I tuaron a bulto, en la forma indicada en el reportaje. En estos traslados
intervenían "personas con albarcas, camisa azul y fusil". Los prisioneros
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daban unos doscientos prisioneros, parece indudable que las "sacas" , I veían a estas personas en la puerta del cuartel y en grupos, entrando al
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¡ :: "traslados" cesaron. Hubo un intento de fuga de tres prisioneros, d cuarto de guardia de la Guardia Civil; y advirtieron que las camisas azu-
'. , los que únicamente uno logró escapar del cuartel, en febrero de 1.93; les que vestían estaban todavía sin planchar y con las cuadriculas mar·
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pero fue capturado y conducido a la prisión provincial de Soria. Al cab cadas, como si acabaran de sacarlas de los fardos.
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de unos cuatro o cinco meses, tras haber sido juzgado fue llevado ¡ Antes de la llegada de Moscardó, una noche sacaron a un grupo de
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. cuartel de Santa Clara, con el pelo cortado al cero y acompañado de u catorce o dieciseis prisioneros atados con cuerdas, de dos en dos.
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sacerdote. Un piquete del ejército lo fusiló dentro del recinte, al aman, Fueron conducidos al cementerio de Soria, permaneciendo all í hasta la
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cer, delante de todos los prisioneros formados, que luego desfilaría madrugada, al lado del cementerio civil. los prisioneros estuvieron ate-
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junto al cadáver, dándole vista. El prisionero murió dando vivas a Crí' rrados pensando en su inmediato fusilamiento, pero, por razones nunca
iy~ ::'~.,!:1'".'~ to Rey. En una tribuna estaban un comandante y un capitán. Antes d explicadas, desde el cementerio fueron llevados atados al Castillo y una
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ser ejecutado, le leyeron la sentencia . vez allí, les soltaron las cuerdas y les obligaron a plantar pinos. Los
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;, El citado prisionero fue el único ejecutado en la forma descrita ~ , guardianes eran diez falangistas, o si se quiere, diez individuos con cami-
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'. .. ,"1 ' que sepamos, el único que fue juzgado por la Comisión de un delit, sa azul. De aquellos catorce o dieciseis prisioneros viven, que sepamos,
" :;:'1' cometido' después de la rendición de los prisioneros en la catedral d tres, que comentan este hecho como el más amargo de todo su cautive-
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Sigüenza. Por el contrario, según testimonios de varios superviviente
ya estando en el cine Proyecciones de Soria, aquella misma noche, c<
tio y el que más impacto les dejó, pues, atados, a la puerta del cemente-
rio y condiez hombres armados,que los habían trasladado a dicho lugar
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locaron en el escenario unos grandes focos, para iluminar el recinto;
una de las milicianas capturadas, fue denunciando o señalando a algun<
profiriendo amenazas, insultos y a empujones, nunca pudieron imaginar
que serían dedicados a labor de jardinería. Si fue una broma macabra o,
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de los recluídos. En total, unos catorce, que fueron extraídos del cir si hubo contraorden ya nunca lo sabrán, pero aquella noche perdurará
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y que al parecer fueron fusilados en el cementerio de Las Casas. Aql en su recuerdo eternamente, como una pesadilla terrible.
1l,r,': 1 aparece una 'contradicción con lo relatado en el reportaje de SORIA SI Quedan varias incógnitas por despejar: ¿cuántos prisioneros llegaron
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MANAL, donde se dijo que fueron dos solamente los extraídos y fU! realmente a Soria de los 678 que, según la prensa soriana, se rindieron?
,,' lados, porque aSI lo consignaron dos supervivientes. Más tarde, han sid Todos no, porque consta por numerosos testimonios que algunos
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varios los ex·prisioneros, que aseguran que no fueron dos, sino catorc fueron fusilados, inmediatamente de la rendición, al ser denunciados
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id , y que la causa fue la delación de una de las compañeras, convertida t por personas de Sigüenza. Por ello, hemos dicho, que la cifra reflejada
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confidente, y que aspiraba a ser canjeada por algún preso de la zona r en el reportaje de SORIA SEMANAL quizá sea mayor que la real, pero
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Vencedores y vencidos
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" por otra parte, una vez rendidos los prisioneros que,r~~istían en la cate ,
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dral, fueron también capturados otros grupos de milicianos en los pue
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blos cercanos, Otra incógnita: ¡cuál fue su destino? ¡Llegaron éstos, !


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Soria,- después de la primera y. mas importante expe?ición de presos?
¿Se quedaron en el camino? Sabemos que en la carcel de Almazán
I Hemos visto la represión física, consistente en la eliminación por la
vía rápida de tantos desventurados; hemos hecho referencia a las cár·
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1 '
hubo detenidos procedentes de pueblos de Guadalajara y que alguno! celes repletas de detenidos, a la multitud de funcionarios destituídos de
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-varios maestros entre ellos- fueron fusilados. De los 200 prisionero sus cargos y privados de sus sueldos y cómo, a personas qúe fueron ase-
que quedaban en el cuartel de Santa Clara, aproximadamente, cuando sinadas, como don Juan Antonio Gaya Tovar, se le embargan después
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se celebró la famosa charla de García Sanchiz, ¡cuántos realmente fue
ron puestos en libertad, cuántos ingresados en la prisión de Soria . I sus bienes, y no se le restituye la libre disposición de los mismos a sus
herederos hasta que satisfacen la multa de siete mil pesetas, impuesta
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cuántos trasladados realmente o en sentido figurado? Porque, lo qu,
sí parece indudable y en esto coinciden todos los testimonios es que a
I por el Juzgado de Responsabilidades PoJ(ticas.

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final, en la primavera de 1,938, cuando se desaloja el cuartel, solament I La represión tuvo multiplicidad de formas. No fue la explosión súbi-
ta y desordenada de un estado emocional y, por lo tanto, transitoria.
•·1 • I j"., quedan unos 100 prisioneros (1). No. La represión fue algo metódicamente concebido y realizado, refle-
" .I De todas maneras, aunque exista un pequeño error en la cuantifica xiva y conscientemente. Había que sembrar el terror, como dijo Mola,
ti'~ .['l . .:":'"
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ción no hay duda de que la sangría fue extremosa y que en la tierr pero él, o quienes le sucedieron en la alta dirección de la represión, una
¡·!ti:1I ~:I..
I
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soriana yacen unos centenares de personas de las que fueron aprehend 1
, vez la sublevación triunfante y Mola fallecido, decidieron que el terror
:j das en la conquista de Sigüenza y pueblos cercanos y que muchas mi ,, imperante, no disminuyera su presión, y, de hecho, constituyera un
"· I'J.: ., nos sorianas se tiñeron de sangre. estado permanente en la vida psíquica y económica, no ya de los defe-
';"¡:f>'
,":1" Confiemos en que los archivos algún día, puedan ser investigado I
11
,•
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¡:,; ¡c.
'r·,·
con racionalidad, para despejar estas incógnitas, po~que, repetimo!
nos conviene a todos saber la verdad, para tenerla siempre presenlt
nestrados que no podían sentirlo, pero sí en sus familias. Y éstas, ago-
biadas por el dolor de haber perdido al ser querido, tuvieron que hacer
frente a las amenazas, a las imposiciones, al miedo, a las multas, a los
,I~ H:'1 ' •
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..:1J ¡ .,.,.i
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1
Si realmente sabemos adónde nos puede conducir la locura colectiv.
quizás nos sea posible actuar con más serenidad, con más paciencia, co
,• embargos.
Vamos a citar tan sólo dos casos, entre los innumerables que podrían
~, ~ .;:. ,
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más comprensión, con más tolerancia. Convivir siempre es mejor qu
luchar y España y los españoles sólo nos salvaremos usando siempre I I: contarse: los dos referidos a Baraona: Felipe Caballero Ortega, alcalde
que fue hasta el 31 de julio de 1.936. Una vez fusilado, fueron embarga·
,,:¡, .'1 palabra, siempre, siempre, con paciencia y con tesón. Nunca repitiend dos sus bienes y multado con DOS MIL PESETAS. Pagada la multa
1,I : j:,
j j- ¡L ;"1 el pasado. I por sus herederos, se le levantó el embargo el 27 de mayo de 1.940,
'1 ¡ ,1:: :
L 1'1,:11:;1 I1 Venancio Iglesias Casado, fusilado también. Multado después con
J', "1.' "::'1 (1)._ A nivel testimonial ya hemos contado -véase Lubia, "parajes de los fusilamientos- : • CINCO MIL PESETAS, sus bienes fueron embargados; y satisfecha la
J,1".' t!'",1"
, ¡ 1'; multa, se levantó el embargo el día 3 de junio de 1,940.
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jLid~¡
ejecución, como mínimo, de dos grupos de prisioneros de SigOenza: un primero de 30 persona
acaecido quizá el 18·11·1936, en "el Barranco Loboso" y un segundo de 12 llevado a cabo,
24.12.1.936, en el "Pasillo del medio". Por la vía documental -según el Registro Civil d
Pues lo mismo que en Soria y en Baraona, lo relatado fue el pan de
cada día en toda la provincia, en las familias de los detenidos y fusila-
. '"r, Soria- cabe anolar el fallecimiento de: 1.- Pablo Alonso Utande, de 58 años, nalural de Torr·
cilla del Ducado (Guadalajara), que muere el J de enero de 1.938 a consecuencia de "colapso' dos. Ya lo vimos anteriormente en Castilruiz y Agreda; y quien crea que
2.· Mariano Cabrerizo Díaz, de 59 años, nalural de Mandayona, labrador. 3.- Manuel Garbajo!
López, de 52 años, de Riosalido (Guadalajara). 4.· Gregario Angula Díaz, de S 1 años, nalur;
,
1 exageramos, no tiene más que examinar los Boletines Oficiales de la
de Ciudad Real. s.· [n~ique Hernández Sánchez, de 35 años, natural de Madrid. 6.- Hilario DI
Provincia.
rabio Cuenca, natura) de Soria y domiciliado en la cl Tejera, 56-bajo, herrero, hijo de Dominl
y Juana. 7.· Juan de Aceña Gutiérrez d~ Tovar, de 35 años, nalUral de Almería. 8.· Hilario Ca
va Martínc2, de El Burgo de Osma, maquinista, hijo de Marcos y Josefa. 9.- Clemenle Domíl
I
1
Otra de las modalidades de la represión, aparte de los confidentes y
delatores a que ya hemos hecho referencia, la constituía la prensa.
guez Eslehan, de 34 años, nafural de Jadraque (Guadalajara). Todas eslas personas, excep!o Veamos: EL AVISADOR NUMANTINO del día 12 de diciembre de
primero, mueren a las 5,50 del dia 1I de marzo de 1.938. La causa del fallecimiento -segun
Regislro Civil- es "colapso". Y las inscripciones se practican en virtud de oficio remitido pe
el tenie-nle coronel JU~2 Instructor, [·lorencio Lalorre. Las inscripciones están realizadas con
I, 1.936, publicaba en lugar y con relieve especial un suelto, CONTRA
LOS ESPIAS: "No hables de la guerra con persona alguna que no
número 354 del Libro 59 la primera; y con los números 21 a 28, inclusive, del Libro 60,1;
,
conozcas, ni tengas en ella absoluta seguridad, Cuando un desconocido
ochu reslanles. Evidentemente, no figura d lugar dd fal!ec:imienlo.
I

I
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,

169
168 I

i
te hable o te pregunte, o cuente un hecho o suceso, que sea desagrada_ haya sido el procedimiento seguido para dictarla (2).
ble, primero piensa que puede ser un espía, un traidor y por lo menos Es decir, quedó suprimida toda garantía jurídica y todos los funcio-
un mal español. Denúnciale. Si no lo haces incurres en grave delito". narios sometidos al puro arbitrio o capricho de los detentadores del po-
y lo mismo que EL AVISADOR, los demás periódicos un día sí y otro der. Y si esto ocurría para los españoles de la zona franquista, ¿qué les
también (1) cabía esperar a los que durante la guerra permanecieron en la zona repu-
Había asimismo casos, en que las multas tenían otra significación y blicana y, de peor o mejor gana, con más o menos entusiasmo, colabo-
no se referían a las familias de los fusilados. El periódico LABOR pu. raron con sus autoridades, en los distintos servicios administrativos
blicaba el 25 de enero de 1.937 la siguiente noticia que copiamos lite- estatales, provinciales o municipales?
ralmente: "Pedro Villar Calonge, de Olvega, prestamista, demandó por Terminada la guerra, se llevó a efecto una depuración rigurosísima
falta de pago de 125 pesetas en el Juzgado Municipal de Olvega, a la de la que muy pocos quedaron exentos de responsabilidad. Las vacan-
vecina de Fuentes de Agreda, Vicenta Jiménez Martínez, que tenía
cuatro hijos en el frente. Moscardó le impuso una multa de VEINTI. I tes producidas por las ejecuciones -tanto las efectuadas por los republi-
'canos, como en mucha mayor medida por las fuerzas de Franco, antes y
CINCO MIL PESETAS, Y ordenó su divulgación en la prensa, para su después de su victoria- fueron numerosísimas y a ellas se añadieron
propia vergüenza" No fue éstá la única multa que impuso el general las de los que fueron detenidos y perdieron sus cargos, amén de aqué·
Moscardó por motivos e,xtra-pol íticos, ni queremos minimizar el móvil Ilos que se libraron de la detención, pero no de la expulsión de sus des-
que le movió a hacerlo. Lo consignamos únicamente para ayudar a re- tinos. Si a ello sumamos, las vacantes producidas por el exilio (3), nos
flejar el ambiente en que se vivía y la discrecionalidad y contundencia encontramos con que tanto el Estado, como las Diputaciones, los Ayun-
de las autoridades, incluso en cuestiones que afectaban a la jurisdicción tamientos, el Profesorado en sus distintas categorías, la Magistratura, el
civil. Notariado, etc., tenían urgente necesidad de personal cualificado para
Otra de las formas de represión -y no la menos importante- la cubrir los huecos producidos.
constitu ían los famosos certificados de adhesión al Régimen. Para soli· y es entonces cuando se llevan a cabo aquellas oposiciones "patrió-
citar cualquier empleo era necesario el citado certificado. Quien hubiera ticas" en las que el primer requisito -imprescindible- para tomar parte
estado detenido o tuviera un familiar en la cárcel o contara en su fami· es estar en posesión de los certificados de "adhesión al Movimiento",

.
. .' . ~;
;
Iia un fusilado, ya podía renunciar a conseguirlo, viendo que el cargo al
que aspiraba y para el cual, estaba seguramente capacitado, era ocupado I y jurar los Principios del mismo. La capacidad intelectual, la prepara-
ción del opositor, se juzgó entonces con niveles flexibles y extremada-
·• I .!l, ..
o
••,1
,
por quien se había distinguido por sus "servicios" al régimen o por el
entusiasmo -aparente o real- que exhib ía en sus manifestaciones.
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mente benevolentes. De esta manera, el foso que separába a los vence·
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dores de los vencidos, a Jos adictos de los sospechosos, se agranda y se
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1" , Así, terminada la guerra, "pasar la factura" se convirtió en algo ca· hace más injusta la discriminación entre aquéllos y éstas. Las dos Espa-
" 11
rriente, comúnmente aceptado como la cosa más natural del mundo. ñas, nunca estuvieron más claramente definidas, más radicalmente
: )i¡'I'
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.... Ocupaban los puestos, no los más aptos, sino los más adictos. Franco, separadas. Después de la Victoria, en lugar de la pacificación y el reen-
··';W en un Decreto-Ley de fecha 5 de diciembre de 1.936, dictó reglas en su cuentro, se optó por la política opuesta. Para los véncedores los orope-
, 'f'" ,

~:: '.; artículo 1, para la separación definitiva del servicio de toda clase de em- les, las prebendas, los cargos, el poder y el dinero; para los vencidos
:.~~ ~ pleados "que por su conducta ,anterior o posterior al Movimiento Na·
1"""
i":~",
cional, se consideren contrarios a éste, cualquiera que sea la forma en
U~¡
: Id que ingresaran y la función que desempeñen. Lo mismo que se trate de
(l).-B.O.E. núm. SI. Burgos, 9-12-1936.
(3).- 1. Maestre en "Los intelectuales exiliados", sei\ala que sólo en América vivían 891 funcio-
t1:"1
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l'· '¡i .
funcionarios del Estado que de la Provincia o Municipio". En su artícu· narios públicos (dedicados a la industria, la técnica, enseñanza, seguros, Banca, etc.), 501 maes·
tras de Primaria; 462 profesores de Universidad, Liceos, Institutos. Normales y Escuelas Espe-
r:,
·"
lo 3 se establecía que dichas resoluciones "no podrán ser objeto de re· ciales; 434 abogados, magistrados. jueces, notarios. etc.; 375 médicos, farmacéuticos y veteri-
-
,l. "f ,,..
,

..

curso ante la jurisdicción contencioso-administrativa, cualquiera que narios; 361 técnicos y peritos; 284 militares y profesionales de todas las armas (dedicados en
América a la industria, la técnica. enseñanza. seguros, etc.); 214 ingcnieros; 208 catedráticos;
146 ejecutivos bancarios de finanzas, economistas, administradores, etc.; 109 escritores)' perio-
distas; 28 arquitectos. Dentro de la emigración se calcula en cinco mil el número de intelectua-
les que salieron, entendiendo por tales, todos aquéllos que tuvieran una cierta notorieciad en
(1)._ Los eslóganes eran la literatura al uso en la prensa soriana. Para comprender la importan- 1 profesiones liberales, artísticas, literarias, científicas o docentes.
da que se les daba por los periódicos :Y los espacios ocupados por ellos, véase el Apéndice nú'
mero '7 de este libro.
! (En cuanto a Soria, ver Apéndice núm. 1, donde aparecen profesores)' maestros separados de
sus cargos).

1
170 ¡ 171
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1
:!.
,. -los que se salvaron de la ejecución-, las cárceles, el exilio y la miseria, partir de esta Orden, atendiendo al siguiente orden de preferencia:
y esto es historia pura, indiscutible, evidente, 1).- Caballeros Mutilados por la Patria.
Antes de concluir la guerra, se promulga la Ley de 9 de febrero sobre 2).- Oficiales Provisionales o de Complemento que hayan alcanzado
,• por lo menos, la Medalla de la Campaña o reúnan fas condiciones que en
:: sanciones y responsabilidades políticas, que afecta a las personas mayo-
res de CATORCE años. Este solo dato sirve para calificar tal ley, su obtención se precisan.
aunque más tarde, para subsanar semejante aberración, se considera 3).- Restantes ex-combatientes que reúnan el mismo requisito que
ATENUANTE ser menor de dieciocho años. los anteriores.
Anteriormente y refiriéndonos a la etapa de la guerra hemos hablado 4).- Ex-cautivos por la Causa Nacional que hayan sufrido prisión
de los salvoconductos necesarios para trasladarse de un lugar a otro; durante más de tres años, siempre que acrediten su lealtad al Movimien-
terminada la contienda, la necesidad de tales documentos sigue vigente; to durante su cautiverio.
i, •.
'" 1
las cartillas de racionamiento, que perduraron hasta 1.952 eran persona- 5 ).- Huérfanos y otras personas económicamente dependientes de
1: : ~ I les y constituían una trampa para los perseguidos, para I,os que se vieron las víctimas nacionales de la guerra y de los asesinados por los faccio-
1[1,
; obligados a vivir en la clandestinidad. Los pasaportes solo se otorgaban sos" (4).

;: '
a las personas que acreditaban su fidelidad al Movimiento. Incluso para Esta Orden es un dato más a añadir a las que configuran la discrimi-
, trabajar, era necesario contar con avales. nación y el vasallaje de los vencidos. Los Mutilados en la zona republi-
·, ... ", ¡ ; En 1.943, un grupo de procuradores, encabezados por el Duque de cana, existen, pero na tienen ningún derecho; su destino será el de abre-
· , Alba y el conde de los Andes se dirige a Fra~co expresánd?le que_~ su coches, recaderos o, sencillamente, pedigüeños. Los ex-combatientes
, .::
I

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' :
juicio, "al terminar la guerra (la guerra mundIal) convendra que eXIsta republicanos, los Oficiales del ejército republicano, los que salvan su vi-
1I ·: ,• en España un régimen que reúna las condiciones más adecuadas para da, cuando recobran la libertad, no solamente no tienen orden de prefe-
I ,. . rencia -que no lo esperaban, naturalmente- sino que su condición de
·, . realizar en el interior la unidad moral de los españoles y para inspirar
en el exterior confianza de que habrá de colaborar eficazmente en la tales, constituye un estigma que les perseguirá hasta la muerte de Fran-
¡j. \
r¡ :., organización del orden nuevo que prevalezca en el mundo después de la co. Los hijos de los fusilados en la guerra civil y en la represión poste-
:1
, ,. :. , paz". Todos los firmantes son destituídos de sus cargos: 'al Duque de rior, por muy extremada que pare~ca la pobreza, sufren la misma suerte
i~ . que los anteriores. La represión abarcó todos los aspectos imaginables
" • •, Alba se le retira el pasaporte y al conde de los Andes se le destierra a la
isla de la Palma. y fue cruel, sórdida, cenagosa, infernal, y para muchos, implacable y
·. •
:

Si esto les ocurre a unas personas tan poco sospechosas de "marxis- definitiva. Ya lo dijo Franco, en una proclama, el 22 de julio de 1.936:
I": .

tas comunistoides y demás ralea" por una simple y respetuosa sugeren- "Para los que pretendan rendirse a última hora, no habrá perdón".
cia'; cuatro años después de la Victoria, ¿qué les cab ía esperar al conjun- iY no lo hubo!.
to de ciudadanos, sin títulos nobiliarios y sin fortuna, con unos antece-
dentes "dudosos" y a los que habiendo permanecido en el campo repu- * * *
blicano, estaban sometidos a depuración?
Todo el Estado se estructura bajo la dicotomía de vencedores y ven- Don Eduardo Obregón, casado con doña María Mercedes Oncins,
cidos_ Estos -los que se han salvado de la ejecución y de la cárcel- vi- ambos naturales y vecinos de Soria, forman un matrimonio feliz con
ven en un régimen de absoluta iniquidad, sometidos a una presión cons- cuatro hijos: un varón de unos diez años y tres hembras de menos de
tante dominados por el miedo, en perpetua humillación. Y, sin embar- dos.
go, ti~nen que sobrevivir, apelando a mil ~rgucias, c.ambiando de pr~fe­ Don Eduardo es funcionario de Hacienda en Soria, y se le traslada a
sión de residencia -cuando pueden-, interrumpiendo sus estudios, Teruel, con el cargo de Delegado, donde le sorprende el Movimiento. Es
dedi~ándose a menesteres ajenos a su vocación y a su preparación, dan· un simple republicano moderado, pero sin actuación relevante. Pero el
do saltos en el vacío, o convertidos en "topos". hecho de haber sido nombrado Delegado de Hacienda en Teruel -como
El 4 de junio de 1.949, una Orden del Ministerio ~~ Edu~aci.ón ~,a. el Delegado de Hacienda en Soria- ya es motivo para que' se le detenga
cional sobre maestros y méritos de guerra, establece: La adludlcaclon
provisional de escuelas a Maestros del Grado Pro,fe~ional y Cu~s!lIist.as,
incluso a los alumnos maestros en curso de practicas, se venflcara a (4).- El subrayado es nuestro.

172 173
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·¡ ¡! :, Anecdotario de la represión
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I ,: POI! VAn;JlO Plftl:!:Z OJDATIDUI, ':..'ftniente CoJ".:n91, Prlmal' Jefe de la
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I ;'.
· '!. 103 Comnnd«101a HUl"al de la Quard1f,. Civil.
~eoncio d~ la Fuente Serrano ejercía el día 18 de julio de 1.936 en
Sona,las funCiones de Delegado de Trabajo, con carácter provisional.¡
Estaba hospedado en el Hotel Comercio y all í fue detenido e infre-
e E R T 1 F' 1 e o: Que Dofia rUJa A-né..~ ~ sa,do en la prisión provincial. Pasado algún tiempo, fue trasladado a la
'tl:l1'fAJ;Dm:S. de ill f.iic.ls de el.1t\d, hljl1 do V~iant1n,
ca~cel de El Burgo de Osma, donde permaneció reclu ído varios meses
e Ilcielf(\n.sll, ostndn vludu, nR1ural deeata Cap1 .. : I
sog6n 1-.:) ~nfJ'.~s obl'untAs en 9sta. Elfll ,
tal~' resitlt··nto LrI It lL tEl.soJnnd (1 e. s tE.,tro vlhlC la..
~
mas.
, Merce~ ,a.la intervención de personas amigas, fue puesto en libertad
St
!"unUl 1.}s r;!(¡S f.fios do perTlIlI'l.tnc1e. en 103 p eb1.QI'..
de ~6I'1 f.ndrti;i de Snn l'e'~ro, V•. l~c·'oro y 01 e .ni
c1 nilsd- III ADA .oMv"·ndo ' n .... ob.h1e oor:du.c '\!.'JN""
pero en circunstancias un poco anómalas. Salió de la cárcel al anochece;
y c?nducido bajo custodia camino de La Rasa. Don Leoncio que había
pul, p&hlic h.' prl V1ltL:1 y relig 10sa, 19noi"~oS6e..
.;:: . SU:. <~n tecodon tes politicos soc 16.16a. en 1'e18010n sabido de t~ntos traslados, que no eran, en ocasiones, mas que el pretex-
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> COIl '11 líCJv1ml.ento, por h6ber ~ SCIl'prenc11do el n
TElruol, dc·nde su 6:JPOSO fuá ejecuts.do por "ll..ide.o.-
II to para dejar al eX'pr~so en alguna cuneta, estaba impresionadísimo y
Casi seguro de que su fmal estaba próximo.
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log1.a y BCtullC 16u lZq,ul8r'd1st a.
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N? obstante, sus temores fueron infundados, ya que le llevaron a la
' .. '.. y pera que censte y n put1t:16n do la ate ..
rO~J(d(l, unn:i e dwnMtgr in3tcnC1.s al. objdto ~taClon de La' Rasa y en el primer tren que llegó, fue introducido s'in
cio s ('l11cl tnr ~ 1 tOll'lfll' prrte on op081cion8s.~1"& billete, y los que le custodiaron le dijeron adiós desandando el cami~o.
lnl;ros:: en olli~;1.St&rl0, 8)()ldoe1 presErlte QU't
,, f1l'mo y 30110 con 01 de estll. COl'llend:ne.18., !'h .so:"
: l' , rie a veinte do l,brl1 do r.J.il novecientos C\Ul1"8n ..
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De los detenidos en las cárceles de Soria y provincia sólo dos fue-
, !.
=:::::::- :- ~~ ---- ; ron canjeados: el marmolista don Bias Barral e Isaías MiÍlán ambos re·
cluíd~s en la prisión de El Burgo de Osma. Fueron canjead~s por dos
d.~tenrdos de la zona republ!cana. A tal fin, fueron trasladados a la pri-
~Ion ~e Tolosa,.donde estuvleron.tres meses totalmente incomunicados,
y se le fusile. El Delegado de Hacienda de Soria, don Joaquín Ranz Bor, InteriOr y exteriormente. No pudieron tener contacto con sus compañe-
ja fue fusilado también. ros .d~ cárcel, ni tamp?co escribir a sus familias, ni recibir, por supuesto,
Su viuda, además del dolor de perder a su esposo tan rápida y bru- noticias de ellas, que Ignoraban su situación y que seguramente espera.
talmente, se encuentra con el problema de seguir adelante y cuidar dE ban que hubiera sucedido lo irreparable. ' ,
sus hijos. Tiene el título de maestra y para hacer oposiciones necesit¡ En estos tres meses, Barral y Millán tuvieron tiempo para pensar que
obtener los correspondientes certificados de buena conducta. en la cá~cel de El Burgo estaban más distraídos y mejor atendidos y de
Una muestra más de la cruel y permanente represión ejercida por e arrepenttrse ~e haber aceptad? un canje que no llegaba a efectuarse y
régimen franquista, lo demuestra el certificado que insertamos. Todaví¡ de} que ya, m mente! se hablan d~spedido. Al fin, por la frontera de
en el año 1.944 no obstante reconocer su ejemplar comportamiento;s< Irun, pasaron a FranCia y desde alh a la zona republic.ana, donde prono
le recuerda, c~mo si fuera un' estigma, la significación ideológica iz t9 entablaron contacto con sorianos que se encontraban luchando en
quierdista de su esposo y el hecho de haber sido ejecutado. Aunque e ella.
certificado nada dice al respecto, cabe añadir, que la ejecución se lIev. Otr~ canje in~entad~, no se pudo llevar a efecto, porque de la zona
a efecto, como tantas otras, sin proceso alguno. republicana h~blan p~dldo dos nombre~: A~senio Martínez y otro que
no hemos podido precisar; y ambos hablan Sido fusilados.

174 175
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existió una conjura para en el momento de entrar en acción, atentar
• ¡l! * • * contra los mandos y unir sus armas a las republicanas, para facilitar o
acelerar la ofensiva de éstas. Hubo un chivatazo por algunos de los
1, ¡I Don Angel Antón Esteras era veterinario de Tejado. Fue .detenido conjurados y, súbitamente, la bandera, compuesta de unos OCHOCIEN-
una escopeta de 5 tiros de rep.etición, .una de las ~elores eXlst~ntes er TOS hombres, fue trasladada a retaguardia y, finalmente, llevada al
tonces en la provincia, le fue intervenida por el. ;elebre falangista Jos cuartel de San Gregorio, donde fueron fusilados casi todos sus compo-
, Martínez Verguizas, cami~a vieja que ~e la apro~'o para s~ uso. persona nentes. Uno de los pocos que se salvó fue precisament~, Joaquín Her-
Después, pasados unos anos y ya mas .nor~allzad~ la sltuacl~n, el t;
, 1

Verguizas hubo de devolverla a su propletartO, en virtud de la Interver
nández de la Iglesia, por darse la circunstancia de que era chófer del
capitán de la Compañía, y se había granjeado la amistad y el afecto de
ción judicial. éste. Quienes conocieron a Joaquín Hernández, saben que se trataba de
un joven simpático, jovial, siempre sonriente y alegre, por lo que no
debe causar extrañeza que su capitán, un hombre joven también, se con-
* * * . virtiera en su protector.
Más tarde, al terminar la contienda y regresar a Soria tuvo un
incidente ya relatado en el reportaje publicado en SORIA SEMANAL
Ingresaron en la cárcel de Almazán a un hombre de más,de 60 año con el célebre "Patillas", que motivó su encarcelamiento en la prisión
analfabeto, que no hacía más .,:!ue ~r~guntar porque le tenlan encarc· provincial, no durante dos semanas, como entonces se dijo, sino dos me-
lado. Al parecer, tenía unos hilOS sirViendo en el .ca":,po, agosteros! y ses.
padre fue a llevarles ropa. Pasaron unos aViones Italianos y el anClan'
comentó inconscientemente, porque de otra manera. lo sucedido r
tiene explicación: "ya vienen los aviones a traer aguardiente ..los de A I
mazán". Alguien que lo oyó lo denunció y ,el pobre e '~norante hom~r
* * *
tras ser detenido fue fusilado a los dos dl~s. Uno mas de la larga I,s
de ejecutados, sin nombre y apellidos conocidos, que nunca podro Restituto García L10rente estaba afiliado a la CNT de Soria. Le apo-
figurar en ninguna estadística. daban "el Pestaña", no ya por su afiliación cenetista, sino porque. tenía
un defecto en el ojo izquierdo que guiñaba constantemente. Movilizada
su quinta, al llegar a su regimiento, se encontró, como tantos, con el
* * * problema de los antecedentes y los informes desfavorables. Por otra
parte, apodarse "el Pestaña" no le favorecía en absoluto. Un brigada de
su regimiento que era soriano, pero que no se dejaba influenciar por el
Joaquín Hernández de la Iglesia fue movilizado a los pocos días, paisanuje, enterado del apodo, consideró que el buen Restituto era un
iniciarse la sublevación. Al llegar a Zaragoza, y ~o obstante. ~o ha~ revolucionario de tomo y lomo; un Angel Pestaña, en pequeño y lo
pertenecido a ningún partido político, en su regimiento se recibieron I traía frito con sus amenazas y castigos, sin que Restituto lograra con-
formes desfavorables. Como en aquellos momentos se estaba formanl vencerle de QUE EL APODO LO TENIA POR SU DEFECTO VI-
la Bandera del Tercio Sanjurjo, se le indicó que como mal menor pod SUAL Al final, Restituto García, consiguió que le enviaran al frente, y
optar por entrar a formar parte de la mls,!,a volunta~lament~; la alt. .en la primera ocasión que tuvo se acordó de que era cenetista y se pasó
nativa podía ser trágica, por lo que joaquln se enrolo en la citada ba .ª.Ias fuerzas republicanas, Luego, naturalmente, al finalizar la contien-
dera. , I b d da, pasó. por las horcas caudinas, como todos los evadidos.
Es conocido por todos los que vivieron aquella epoca, q~e a an f
Sanjurjo estuvo integrada en su mayor parte, por voluntartos con. ~n
cedentes izquierdistas, excepto, naturalmente, los mandos. Tamblen
un hecho histórico conocido, que la bandera una. vez en el frente, * * *
colocó en primera fila, frente a las tropas republicanas; y, al parec

176 177
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1,,1•. Sixto Arlegui estaba detenido en Soria, por pertenecer al partido so
l· ~. en Soria e~ta~a defi~itivamente clara: Soria estaba perdida para la c,,:usa
.,., .'.

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cialista. Como era un gran técnico 'electricista y con ocasión de produ '~¡.: de la Repubhca y solo la llegada de fuerzas procedentes de Guadala¡ara
cirse una grave avería en la red, fue puesto en libertad para que la arre · 1};;, hubiera podido alterar o invertir la marcha de los acontecimientos.
glara. Volvió a ser ingresado en la cárcel y al poco tiempo, otra averío 'if El .día ~~ de julio de 1.936, los guardias de Asalto, Policía. y algunos
parecida movió a las autoridades a ponerlo en libertad ya definitiva 'l'"' guardias Civiles cargaron sobre los grupos que estaban reUnidos en la
mente. Claro que Arlegui se 'quedó sin cobrar los trabajos realizados • .¡: Dehesa, que se dispersaron rápidamente. Algunos, los más decididos,
La detención de Arlegui.la efectuó Julio García Mozo, según éste po : :j', el socialista Luis Arribas, empleado del banco Hispano; Ortega, factor
orden del comisario de polida, Manuel Blanco Rilla, que a su vez obe .;Ji: de ferrocarriles; Huerta, también ferroviario; y Manuel Garda de la
decía el mandato del Gobernador, don Enrique Casado. Ta';'biél i,¡;. puerta consigu ieron huir y, tras muchas peripecias llegaron a zona re·
detuvo Mozo a Manuel Blanco, e intentó detener a Juan Sanz Chamo", . ~'t:. publicana. Manuel García de la Puerta, maestro de profesión, murió
y a Timoteo Gil Gil, maestro, quien se le escapó de las manos. 'f heróicamente al frente de un grupo de guerrilleros republicanos, que se
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infiltraron en la zona de Franco tiempo después.

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* * *
Don Mariano Granados fue un gran abogado soriano y fundador d.
una dinastía de juristas: un hijo suyo, Mariano, era magistrado del Tri En el verano de 1.936, sacaron de los calabozos del Gobierno Civil
i!¡ .. bunal Supremo, antes de la sublevación. A la terminación de la guerra a doce detenidos, presumiblemente para fusilarlos. A uno de ellos, lla-
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tuvo que exiliarse a Méjico; Félix fue Secretario de la Audiencia de So mado Rafael, a quien unos días antes habían fusilado un cuñado, el
··.,. :. .:'"
• •
ria; y Casto, abogado Fiscal. tantas veces nombrado Julio García Mozo, lo separó del grupo, "por
Don Mariano Granados padre, fue objeto de un homenaje durant tener que ventilar con él algunas cosas". Una vez en el calabozo, Rafael,
la República y se le erigió un pequeño monumento con su efigie, co don Julio le dijo: "A tí te voy a dar unas hostias que no te vas a encon-
...
. ", locado en la Alameda de Cervantes. A los pocos días del Movimiento trar". Y efectivamente, según es comentario general en Soria, se las dio,
,
un grupo de falangistas, presidido por el conocido jerarca José Martíne pero Rafael siguió en el calabozo, mientras el resto de sus compañeros
I .:
..,'•
~'; . Verguizas, con sus camisas azules y sus armas, fusilaron simbólicament fueron fusilados. Esta anécdota que le ha sido comentada a don Julio y
a don Mariano, disparando sobre su efigie y después, sirviéndose d que, efectivamente, fue cierta, mereció de éste la apostilla de que le sao
• •
• • ••
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cuerdas, la arrancaron de su peana y la arrastraron. Creemos que el bU! tisfacía "que contaran algo bueno salido de su persona".
, ,':.; , to fue recuperado después de la muerte de Franco, por su hijo don M¡
, ' ;, ~ riano, en el primer viaje que realizó a España desde Méjico.
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* * *
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ro.~H ,¡; Teodoro Gil Gil, alias "el Jilguero", maestro nacional y articulista
wjj '. de un periódico confederal de la época, permaneció escondido durante
'I'~'l ~ i Al quedar Soria en poder de las fuerzas sublevadas, el día 22 de juli algún tiempo en la calle Real. Cuando Mozo iba a detenerle, se le escu-
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de 1 .936, todavía algunos grupos de obreros, especialmente ferroviario! rrió milagrosamente. Mozo interrogó a la patrona de Gil sobre el perió-
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intentaron proseguir la huelga general, decretada por las centrales sir dico confederal que había sobre la mesa. La patrona contestó que como
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dicales el día 21 y que no llegó realmente a cuajar. No obstante, esto Teodoro era tan aficionado a la lectura y se absorbía tanto en ella, se le
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grupos de trabajadores se reunían en lo alto de la Dehesa, más bien co olvidaba comer el segundo plato. Así la patrona prefería comprarle el
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el objeto de analizar la situación y con el afán de procurarse y comun periódico que era más barato que el segundo plato de la comida.
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car noticias de lo que sucedía en el resto de España, ya que la situació Teodoro Gil era de la CNT y consiguió llegar a Madrid vestido con
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J. mono azul, como si fuera un falangista más. .
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:" drán figurar con sus circunstancias completas en ningún libro de Histo-
• • • ria, a no ser que llegue el dia en que se permita investigar los archivos.

La represión,no ter.minó.con la guerra, ni con la perse~ución de lo: * * *


desertores y hUidos, ni siqUiera con su condena y el cumplimiento de l'
misma, Todos los condenados, aunque hubieran sido puesto en libertad' . La, señora Pilar ,--:9ue vive, to.davía- y una hermana s!Jya, estuvieron
t~ian que presentarse periódicamente y firmar en el libro correspon detenidas en la prlSlon provlnc,al de Soria. Eran naturales de San An·
diente. drés de Soria. C?n ellas. se encontrab~ la sra. Dionisia y su marido, am-
Más aún: en fecha tan lejana de la contienda, como el referéndun bos ya muy ancianos, que fueron obligados a saludar al estilo fascista
para la Ley Orgánica de 1.967, numerosos cenetistas y ugetistas fuerOI .por u~os de Fala!?ge; y ambos, como protesta, reaccionaron lev¡lntand~
recluidos en el Gobierno Civil, donde se les advirtió que no podían ha el ~uno. Denunciados fueron detenidos. No hemos podido constatar
cer propaganda en contra del Referéndum. Entre los reclu ídos estuvie el tiempo que permanecieron en prisión, aunque sus vidas fueron res-
ron Pedro Marrón,! los h~r.manos Jua~)I Angel Sanz,Chamorro, a quie petadas.
nes se les amenazo seveflSlmamente 'SI algo ocurna en Soria" o "s
se hac!a propaganda". Todo esto después de los famosos VEINTlCIN
ca ANOS DE PAZ, según el célebre y cómico slogan ideado y fomenta * * *
do por Fraga en todas las plazas y caminos de España, siendo ministr<
de Información y Turismo.
E~ la praza San Bias y el Rosel existía una hojalatería-crist.alería. Su
propietariO, don Santos del Amo, más conocido por "el señor Santos el
• • • hojala~ero" era_un hombre de gran ingenio. Un poco cáustico, a veces,
pero siempre apuntando por derecho. En pocas frases describ ía una si-
.tuación o definía ~na.persona. <;~Jntar~mos una anécdota suya que reve-
En el Instituto Nacional de Primera Enseñanza de Soria, en el cursI la ~Iaramente el clima de represlon eXistente entonces y su espíritu.ven-
1.936-37, se encontraba un profesor, don Antonio Lorenzo Lozano g~tlv~. de a.lg~nas p'ersonas, que m,!chas veces ~ajo la capa de un encen-
que impartía la asignatura de Lengua y Literatura. En el mes de octubn d,do patriotismo ,lo que en realidad defend Ian eran sus rencillas per-
y estando una mañana en clase, entró un bedel y habló con el profesor so.ales o sus int,:reses ,:conómic,os. Estando a la puerta de su estableci-
En la puerta entreabierta de la clase hab ía algunas personas armada miento, con varios amigos, paso por la ¡¡cera un conocido industrial de
con fusiles, El profesor se levantó y dijo: "Se suspende Ja clase. No m, la: a!imentación que comentó con los presentes, que las detenciones se
voy, me llevan. Que tengan Vds. suerte en esta vida". No se le voJvió, realizaban con parquedad y lentitud. Alejado él industrial el señor San-
ver más, igncrándose su suerte. t os co?,ento:' "E ste, por su gusto, sería capaz de detener ' a todos los
republicanos, y... a todos los de su gremio aunque no sean republi-
ca~?s. "La anec,'d o~a es real, y sirve para recrear
' uno de los aspectos tan
• • • t~~glco~ como ~O,!?'COS de aquellos momentos terribles, en que la dela-
clon directa o indirecta se practicaba constantemente. El señor Santos
sabía muy bien lo que decía. , .
En la prisión provincial de Soria estuvo detenido un bilbilitano cuy'
nombre y apellidos se desconocen. Su esposa, la sra. Juanita, iba todo
los d ias a la cárcel a llevarle el desayuno. Una mañana se encontró COI
que su marido ya no estaba en Ja prisión; hab ía sido fusilado en la ma * * *
drugada. Fue tan grande el dolor de la infeJiz mujer, que perdió la ra
zón a los pocos días. Otras víctimas de la represión, que tampoco po

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Ii¡ ;;. do por una d~lencia congéni!a en las piernas, como medida previa, para
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,~ 1; proceder seguidamente a un mterrogatorio acerca de las actividades que
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" Dentro de la situación dramática de aquellos tiempos, hab ía aspecto
" se hab ían desarrollado en la Alianza Republicana.
, ,, y personas que movían al regocijo. En el casino de la Amistad y encim s
¡' Pocas cosa~ podía aclarar el buen Marcelino, porque su misión era
de lo que hoy constituye el mostrador hab ía un piano, y con el piani:
ta, señor Balsa, dos o tres músicos. A la hora del café, por la tarde ce- <: cobrar los reCibos a los asociados, y en su caso, cuidar el acceso a los
~ locales. Se le retuvo unas horas y se le dejó marchar, aunque poco des-
lebraban un pequeño concierto; mientras algunos escuchaban o'tros
< pués. fue retenido e ingresado en la prisión provincial de Soria. A dife-
; ..• jugaban su partida de dominó o cartas, y los demás charlaban. Aí termi-
n. rencla de otros, a Marcelino se le instruyó expediente y fue trasladado a
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· ;! nar la orquesta, se interpretaban los cantos nacionales: "Cara al sol"
, .; ~," Zaragoza para ser juzgado, siendo absuelto. No obstante entre su deten-
"Oriamendi", "Marcha real". Pues había un contertulio, Paulino Mase:
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da, empleado de la RENFE que estaba siempre pendiente de que la or- ~" ción y puesta en libertad mediaron dieciocho meses y ~edio. Demasia-
i ~:, do castigo par.a ser ~n sim~le"'cobrador-conserje de un centro republica-
ques!a terminara las últimas notas del concierto y en ese momento se
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; -. erg~la, y ~?n vo~ tronante clamaba: "Señores; todos en pie: los himnos
,; no, aunque bien mirado aun tuvo suerte, pues el conserje de la CNT
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nacl~nales "al tiempo que levantab~ el brazo ~on. la mano abierta y'ex-
~, Cayo B. G. fue detenido y, sin proceso alguno fusilado de inmediato:
tendida, segun marcaba la ortodOXia. Y el publico, como movido por !" Marcelino García vive y, aún tiene el buen hum'or de contar sus aventu-
un resorte, se ,?onía en pie con la mayor rapidez. Y si algún distraído tar- :. ras por' las cárceles de Soria y Zaragoza. Y, sobre todo, el juicio de Za-
daba en reaCCionar, pronto era puesto en evidencia y abroncado. Pau- ;.. ' ragoza, d~nde n.o se"le acusó de nada. Fausto Hortelano, falangista de
lino Maseda pertenecía a un servicio de información y se jactaba de . ' segunda I mea, diO un donativo de quinientas pesetas con motivo de una
estar cansado de repetir siempre el mismo calificativo al terminar la . suscripción, hecho que fue resaltado por la prensa soriana.
confección de sus informes: "Indeseable, indeseable, indeseable... ".

* * *
* * •
Don El ías Gómez, recaudador de arbitrios municipales, fue deteni-
En los cines, a la mitad de la proyección de la pel ícula se interrum- do a los pocos días del Alzamiento y permaneció en la cárcel durante
pía; se encendían las luces y aparecían en la pantalla la efigie de Franco t?a la guerra. El Ayuntamiento lo separó del cargo, así como la Diputa-
y se interpretaban los cantos nacionales; puesto el público en pie y sa- Ción, donde era recaudador de la cédula personal.
ludando brazo en alto. Al terminar la película se repetía la misma es- ,Su hijo, Elías GÓmez. Lorenzo tuvo que dejar sus estudios y se co-
cena y, hasta que dejaban de sonar los últimos compases nadie era ca- loco de mozo de almact;n o repartidor en casa de don Ignacio Carras-
paz de intentar la salida, que por otra parte, estaba bloq~eada y vigila- cosa. Estando don Elías detenido, su esposa enfermó y a consecuencia
da. de todas sus desventuras, en un momento de depresión cayó por el
puente de hierro de Soria, muriendo. '
. El hijo, sobreponiéndose a tan adversa circunstancia y mientras tra-
• * * baJaba de. ~ozo de almacén, c.uidó su formación cultural y aprobó en
unas oposlcl~>nes del .banco Hispano Americano, ascendiendo rápida-
mente. Llego a ser director de la agencia de Atocha en Madrid yac-
. Marcelino Garcí~ era .conserje-cobrador del Centro Recreativo repu- t~almente! ocupa un alto cargo de dirección. Creemos que en la 'actua-
blicano, que pasarla mas tarde, a llamarse Alianza Republicana. Al lidad es director de sucursales del citado banco.
poco tiempo de producirse la sublevación, fue requerido Marcelino por
Fausto Hor.telano, para que le acon;pañara al centro de Falange, situado
en el palaCIO de los Condes de Gomara. Allí, el valiente y aguerrido * * *
Fausto zarandeó al buen Marcelino, que estaba físicamente disminuí-

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Los ejecutados y sus delitos


Aunque I~ represión fue en general c.alculada y realiza~a, con ciert!
I .. método hubo ocasiones en que el azar Jugó un papel decIsIvo. Ya he
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mos rel~tado el caso de aquel pobre anciano, analfabeto, y que el des . De los trescientos ejecutados en Soria -repetimos, en esta cifra no
'11.) tino quiso que viera unos aviones en el. cielo de Alma~án y SI .,:.están incluídos los prisioneros de Sigüenza fusilados- la mayor parte lo
inconsciencia le llevara a hacer un comentarlO sobre el aguardiente qUl .'.fueron sin formación de causa. Una simple denuncia, la decisión de Jos
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les iban a dar a los adnamantinos. Los aviones eran italianos, pero la fra '" consejeros de Muga y especialmente de Enrique Casado, Gobernador
• se oída y denunciada le llevó a la muerte, sin que el infortunado su .' Civil de Soria en unos casos y, en otros, la intervención violenta, de los
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piera realmente el porqué.
En el caso que vamos a relatar, la casualidad salvó a un preso destina
grupos uniformados, con camisa azul o con boina roja -más aquéllos
que éstos- sellaron el destino de las víctimas. ¿Hay que dl'ducir por lo
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do a morir. Estaba detenido en la prisión provincial de Soria, el "Mai dicho, que estos grupos estaban integrados por elementos "incontro-
; co", que vivía en la calle N.umancia y 9,ue te.nía s~!s herma,nos. Uno do lados"? ¿Puede defenderse la tesis de que los fusilamientos realizados
, 1: ellos muy conocido en Sona, apodado el Mmuto ,era chofer de la re , "por estos grupos, lo fueron al margen de la autoridad, Y'en contra del
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,. . quis~ y conducía un camión que iba a transportar a un grupo de preso criterio de la misma? Rotundamente no. En Soria se .conocía perfec-
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,; kl. a los paredones del cementerio, para ser ejecutados. Uno de los preso ! tamente a las personas dedicadas a estos menesteres: al conductor de la
.I , ; era Manuel el "Maico", y en el último momento su hermano, pudo sal camioneta "de la muerte" con sus adornos y las calaveras pintadas en
': 1i l!~',: varle la vid~. Esta familia marchó después fuera de Soria. ,sus laterales y a los' que en el Rolls, bien armados con fusiles, la prece-
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1 dían o acompañaban. Puede decirse lo mismo del "Charramán",
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conductor de la "Matona", dedicado a la misma tarea, en la comarca de
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El Burgo de Osma y de los fusileros que, en un conocido coche negro,
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ro realizaban los mismos desafueros. Y si nos extendemos al resto de la
provincia, encontraremos también personas con nombres·y apellidos
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','1 . .' conocidos. No hubo en Soria, salvo algún caso aislado, elementos "in-
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;!~rp; .'. . - . controlados", que cometieran tan repugnantes. crímenes, en abierta
oposición con el poder. No hubo tampoco ningún asesinato que una vez
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realizado, fuera esclarecido ni perseguido y castigado a sus autores.
t! :iUi Muchos de.. los asesinados no llegaron' a estar detenidos en ninguna
f!'" H'1 prisión. Pasaron de sus casas, al Ayuntamiento o a las puertas del cuar-
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1: . tel de la Guardia Civil, como en El Burgo de Osma, requeridos para
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. prestar una declaración -que no existió"": y montados directamente en
'-'Jos camiones, para ser fusilados horas después. Fueron diez los burguen-
~ : 1 i~ ·.ses asesinados en el empalme de. la carretera de Bayubas a Tajueco.
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: .:: 1:" "De la misma forma expeditiva fueron asesinados los seis vecinos de
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Santa María de las Hoyas y los seis de Pozalmuro y los seis de San Pe-
dro Manrique y los 19 de Deza y los treinta y tantos de Almazán y los
de Arcos de Jalón, Langa de Duero, Baraona, Berlanga de Duero y en
tantos y tantos pueblos de la provincia. En Soria estuvo siempre garan-
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,: tizado el orden y todos los resortes de la Autoridad bien controlados
'-:.:: '. ;. '''::''';. .....
:.,¡": ,-·f···.,~'.,·.·",:
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. por ésta. No hubo pues actuaciones "incontroladas". Se trataba de valo-
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res entendidos: se ordenaba o se dejaba hacer, bien garantizada la im-
punidad para los ejecutores. De aquí que a la hora de hacer balance de
Tapias del cementerio de Soria. (rOlO: archh'o de los aUlon:s).

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