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il. JlMN Miti UBI ROSAS
D E L A N T E D E LA P O S T E R I D A D

Y

LA

EN

LA

(Las líneas q u e siguen i'ueron escritas como un artículo tic periodico para el "Comercio" de Lima, que ¡uiblieú una parte. Mas no siendo posible, continuili' su publicación en esa l'orma por el recargo de m a t e riales de urjentc actualidad -411c tiene aquel diario, nos hemos visto en la precisión de dar estas páginas á luz en Corma de folleto, sin que por osi o hayamos alterado su carácter de artículo de periódico. De aquí su «llorido y su incoherencia, su rapidez y sus dejectos. l ' a r a obviar estos en lo posible, líennos dividido su materia en dos partes. L a primera comprende la carta al frenerai 1). liartolomé Mitre, g o b e r n a d o r de Huenos-Ayres, que publicó en parte el "Comercio" del 28 de seticniliic; y la segunda se reliere á la ley de confiscación que se estaba discutiendo en el Congreso de Chile según las últimas noticias.)
I.

LEJISLACION

DE

SUD-AMERICA.

AL J E N E R A L

MITRE.

En una carta que hace pocos chas tuve el placer de escribir á U., acompañándole otra de nuestro amigo el venerable D r . Vigil, le ofrecía una descripción hecha por mano fiel de D. J u a n Manuel Rosas, ex-Gobcrnador de Buenos-Ayres, tal cual es hoy dia. Cumplo ahora esta promesa , enviándole una carta que he recibido en el último paquete de E u r o p a , de mi amigo Saluslio Cobos, sucesor de U. hace algunos años en la redacción del " C o m e r c i o " de Valparaíso, como U.

o ha sido sucesor de Rosas, después de un decenio de ajítaciones,en el gobierno de ese noble pueblo. E m p e r o , cuando prometí á U . una descripción, le anticipé poco, debí ofrecerle un retrato, mas aun, una fotografía. T a l es la carta que le incluyo original para que la haga U . depositar en los archivos públicos de Buenos-Ayres, pues bien merecen aquel honor esas pocas líneas trazadas por la conciencia de un hombre de bien, como acaso merecería en un museo de fieras un puesto de preferencia , el bosquejo hecho á Ja ligera de uno de esos brutos carniceros, terror de las comarcas, que como los tigres de Bengala o I J S leopardos del Orinoco, han sido vistos solo desde las cumbres de los montes por los pastores asustados Muchos hombres, en verdad, vieron á llosas en el poder cuando era solo una sangrienta caricatura de Nerón.—Poquísimos le han visto, empero, sin el manto de! tigre de las Pampas, cual se esconde en su vejez y en su destierro. Y ninguno, entre todos los escritores a m e ricanos que yo conozco, era mas á propósito para verle á solas, para contemplar en silencio los vuelcos feroces de su alma, p a r a oír las vibraciones infernales de su espíritu,- para descifrar los arcanos de su horrenda demencia, que el amigo qne se ha a b n e g a d o hasta invitarlo respetuosamente á una conferencia, y á recibirle en ella con cordialidad, llevado del solo propósito moral de comprender en todo su horror el drama de treinta años que asoló la magnífica República del Plata, interrogando á solas á su espantoso inmolador.
II.

M u c h a s veces, echado por el destino sobre las playas de la proscripción , en el nombre de una idea que por vencida no había de morir, ó por el crimen del culto á la patria que no morirá j a m a s , he tropezado yo mismo, escritor como Cobos y como U., con esos colosos caídos del crimen americano que la santa justicia de les

pueblos va echando fuera de sus umbrales sin nías castigo que su eterna maldición i' D e n t r o del Circo de Madrid contemplaba hace poco la figura semi-bufona, semi-paübularia de un hombre sentado en un banco vecino; y á cada cuchillada del ájil matador veia descorrerse, como p o r u ñ a afinidad eléctrica, los labios comprimidos de aquel espectador desconocido, que manaban la sonrisa, á la manera que la herida del bruto inmolado, vertia la sangre sobve la caliente arena. Ese hombre era B e l / u , el extrangulador del Beni! O t r a vez, desde la cima de las montañas de San T h o m a s , divisaba las murallas amarillentas, como las epidemias tropicales, ew que Santa Ana ha querido labrarse una parodia de Santa Elena. Y en las orillas del Hudson había e n c o n t r a do, muchos años atrás, en un oscuro escritorio á U . T o mas ('. Mosquera, ambicioso mas por pedantería que por maldad, pero (pie renegando de un ilustre n o m b r e e n luta hoy á su patria, alzándose en un motín hipócrita y asociado con otro nombre que se hizo él mismo una r e ligión el infamar. Después vi á Santa-Cruz, otro de esos valetudinarios del hondo é incurable mal d e m a n d a r pueblos á pesar suyo, que aqueja á ciertos espíritus americanos, vestido en los palacios de E u r o p a con la librea de los reyes, á quienes se creía acaso unido en estrecho parentesco, por el linage de la casica Calaumana, que Pardo cantó, haciéndolo inmortal. Y así, también, en la rápida confluencia de los viajes, había recorrido mas de una vez las calles de Southampton, ese puerto europeo que ya es casi sud-americano, y había atravesado con sobresalto sus vistosas avenidas, mirando por sus veredas si pasaba Rosas, ó si en las limpias baldosas de su pavimento se veían gotas de sangre que fueran marcando el derrotero de su escondido asilo Y entonces, cuando divisaba á lo lejos la blanca y elegante estructura de llocksl.onr'-Honse—la jaula-de la fiera—me parecía que entre la niebla de las playas inglesas, se levantaba de aquel plácido sitio un inmenso rumor de alaridos; figurábame que la tibia atmósfera

__4—

ilc la tarde se enrojecía hacia el occidente, como al resplandor de una hoguera, y á su vislumbre parecíannos tar contemplando, mas allá de los mares, el inmenso cadáver de la República Argentina que luchando en los brazos desnudos del degollador, daba botes sobre la tierra, en su jigantesca agonía, á cada golpe de daga que el asesino 1c asestaba al indefenso pecho! Por esto ha sido para mí como un suplicio la sola vista de aquella población hospitalaria, tendida sobre una amena pradera mas como un jardín de recreo y de salud que como una población estraña para el fatigado viajero que llega ó parte del viejo mundo; y por eso, siempre huí de ella como de un sitio profanado. P a r é c e m e á mí, sin embargo, no haber tenido todavía miedo á los tiranos ni á los verdugos de América cuando los he visto bajo sus doseles, ó sentado yo como reo en los bancos de sus tribunales, ó aherrojado bajo la bóveda de sus presidios. Pero estas fieras sueltas, que vagan solitarias y malditas, á manera de fantasmas evocadas, parece que en su mirada lívida y ponzoñosa van á destilar súbita m u e r t e en el corazón que los arrostra O h ! si Rosas me hubiera dicho paisano! como lo dijo á Cobos, sonriéndose sus labios como la grieta de una tumba, y tendiéndome su mano de verdugo, habría creído que una pantera me saltaba al rostro y que me estaba echando en la frente sus hediondas babas Cobos ha tenido, pues, el raro coraje, que á mí y á muchos americanos nos ha faltado, de citar á Rosas, de escribirle, apellidándole lLvcfleni/simo Señor, de aguardarlo á la puerta de su propia casa y de encerrarse con él, con Rosas! en la sala de una fonda, durante hora y tres cuartos Y esto es bien fácil de esplicarse solo para quien conoce á mi corresponsal, como le conozco yo casi desde la cuna. Salustio Cobos es uno de esos hombres eminentemente organizados para la conciencia. El amor, la religión, los hábitos caseros y de estudio y aun los Je sociedad, las ideas políticas, todo, y hasta el noble can-

<lor (lo su carácter, os 011 ól una síntesis un titile, uns ooiicioucia. P or vr .iy no но innuitfi ni so abato, ni so sor­ prende: solo oyó y juzga, l'or eso, como U. observara on su calla. Cobos analiza á su interlocutor en virtud de una poderosa intuición moral que le hace compren­ der se encuentra dolante de una creación atroz y escep ­ cional. pero no puede definir lo (pío es esa creación ni como ha sido. Cobos, como ól mismo lo declara, no sa­ be lo que es Rosas en la historia de América; no ha oí­ do ninguno de sus hechos de infernal ferocidad, no ha Icido ni esos decretos, bufones en su misma atrocidad, en que declara insanos á los Unitar ias­, en masa, v les nombra curadores que administren sus bienes: ni menos ha lcido los edictos sacrilegos en que el Dictador se ha­ cia adorar j u n t o con Dios. P o r eso, Cobos nos pregun­ ta. Quién es lionas? aun después de haberlo visto, por ­ que todo lo que yo sé decir , añade, es que par a mi se me lia pr esentado como tina apar ición del infier no, espantoso pero indeseij'r alile Y parece que Rosas, por su parto, hubie.se compren­ dido instintivamente, de esta misma manera indefinida, el candor de aquel viajero que se decía ' su admirador," y con tal cebo, el gaucho montaras, que entre el torbelli­ no del gentío de la civilización, que aborrece acaso tan­ to como amó las manadas salvajes de su ganado de las Pampas, se encuentra ahora sofocado, huyendo aun del hombre americano, ecm> huyó Cain d é l a sombra de su víctima, y que se lia negado siempre á obrir la puerta á toda visita oficiosa, tricado ahora por una reminiscencia efímera de su pasarlo, viene a entregarse sin reserva de­ lante de aquel joven modestísimo; y en su presencia (¡ni el levita de sus espaldas, como arrancó la máscara, de su férreo rostro y rasgó en dos mitades la mortaja de los arcanos que el monstruo sijiloso esconde dentro del p e ­ cho, á la manera de esas sierpes que ocultan en unn glándula elástica y secreta la ponzoña con que matan Aquella entrevista del escritor de valiente conciencia y de] verdugo argentino, de alma empedernida, pudiera pa­
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n c< r. < isino fuera ésta una imagen sacada d é l o s retablos • de nuestras iglesias, esculpidos por lo común con tan esmerado mal gusto) á aquel grupo, devoción predilecta de ] s grandes pecadores, que representa al ángel San < Miguel alzando sobre Satanás la espada del castigo
III.

Mas á qué este preámbulo me p r e g u n t a r a U. mi respetable amigo? Voy á decirle á U. su motivo, ó mas bien, su c cusa, en una sola palabra. Caco que las r e velaciones (pie contiene esa ('arta son por identidad histórica y de actualidad, de inmensa importancia americana, y porque me consta que son en sí mismas sinceras y fidelísimas, como una reproducción taquigráfica, para darles á los ojos de U., que me conoce acaso mas que á .Cobos, el colorido de mi propia convicción, he querido (pie U. sepa quien es mi confidente para que juzgue de la verdad irrecusable de esa confidencia. Pero qué impresión provechosa, qué lección america, podemos sacar de este encuentro de dos hombres que no se conocen y que no volverán á verse, fuera de la corroboración vulgarizada ya de que Rosas es hoy como era a r t e s un monstruo amasado fie idiotismo y de ferocidad.'' ~\ o creo que ese resultado puede hacerse inmenso, y esa Icccuiii fecundísima para nuestros pueblos que ignoran li olvidan tan aprisa el cruento aprendizaje del pasado, porque Rosas, no hay que dudarlo, nó es solo un individuo en la jenealogía de los monstruos que abortó la América, en el violento cataclismo de- su trasformacion en pueblos. Rosas no es una unipersonalidad cscepeional, .»;;//' ¡rpnrris, única, como se le ha pintado hasta aquí con harta vulgaridad, en el olvido completo de la filosofía de nuestras tradicciones y en la abstracción de las condiciones esenciales de nuestra política y de nuestra sociabilidad liispano-ainericanas. Nó. Rosas es uno de los sectarios de la religión de las matanzas de pueblos, v cíe la extinción de las nacionalidades al filo del

cuchillo ú por los mandatos cobardes de la lev falsificada, llosas, como los sabuesos de aquellas jaurías que los primitivos conquistadores de nuestro suelo, acostumbraban cebar ¡í la matanza, dándoles suelta sobre grupos de inofensivas vírgenes, cuya tersa carnadura provocaba su apetito, llosas, el inmolador de la O g o r m a n y de su hijo no nacido, es de la raza de todos esos maniáticos de la sangre y del escarmiento que están degollando á tarea á la flaca y desangrada América, llosas no es sino un ejemplar inmundo de esa inmensa edición de tiranos que afrentan cada día nuestra patria común ante la publicidad del mundo, salvo que las páginas de la personalidad de llosas han sido impresas con sangre y a filo de puñal! Otras personalidades, como Montt, han escrito los suyos solo con la opaca tinta oficial en decretos que declaran la nulidad de la propiedad, acatando el comunismo de las venganzas políticas, y en sentencias que condenan á morir á los chilenos, ya absueltos por las sentencias mismas, y contra los poderes que la Constitución, que ellos veneran, creó para perdonar P e r o antes de entrar á comentar esta idea de la solidaridad en el crimen de los gobiernos de América, permítame U. estampar á continuación la carta prometida, y en la que aparece en alto relieve la figura del tirano que se ha llamado el Titán del crimen, y que hoy no es sino una fiera cobarde y sobada. Réstanos solo decir sobre la entrevista á que se refiere la carta que se leerá á continuación, que aquella' tuvo lugar en la sala de recibo del hotel Bacon, en Southampton, el 15 de Julio del presente año. Como era día festivo, Rosas se presentó el hotel haciendo llevar su caballo por la brida, mientras un lacayo, vestido con la librea (pie ú s a l a servidumbre de la aristocracia inglesa, guardaba su carruaje de paseo, á la puerta. No encontrando á Cobos en el hotel en su primera visita, el ex-Gobernador de Buenos-Ayrcs, volvió media hora mas tarde, y es en estos momentos cuando el viajero lo introduce en su caria como se verá en seguida.

[V - « i i . D. B E N J A M Í N V I C U Ñ A MACKENNA.

Varis i/ 'Agoste/ !4(fc 1860. Mi (juoridü amigo.

Paseándome por el zaguán del hotel, hacia mi composición de lugar, cuando el portero, llamándome la atención hacia una figura de hombre, que por su inmovilidad y adhesión á la esquina de enfrente parecía un bajo relieve de la muralla, me dijo : " E s e es el general Rosas!" Los abispados muchachos de las escuelas que andaban por allí gozando de su asueto del domingo, se dirijian también , unos á los otros, la citada frase del portero, y agregaban señalando el tren de paseo que teníamos á la puerta: " l i s o s son sus caballos!" Estas mismas frases eran repetidas por todos los transeúntes. Mi curiosidad no las desperdiciaba, pues servían como partí familiarizarme anticipadamente con el objeto que luego iba á tocar. Estaba yo como el niiío que obligado á penetrar en un cuarto á oscuras, hace alto á la puerta, y se conforta y se anima con oír hablar por las vecindades... . . . . U n paso mas, y me hallo en plenas tinieblas!—Rosas estaba delante de mí! — N o esperaba yo respuesta tan elocuente de parte de V. E., díjele por saludo. — N o , nada de eso yo vivo aquí de cualquier modo, contestóme. El desprendimiento casi nativo de las etiquetas del poder se veía marcado en el tono con que Rosas profirió esta excusa; la indolencia acomodaticia del ¡maso, en los modales que la acompañaron ; la presteza del que

viniere despacharse de un asunto trivial, en el movimiento que hizo al quitarse el sombrero. —¿Qué tal lo pasa V. JE. con la vida de Inglaterra? — B i e n , paisano! A mí me vá bien en todas partes y particularmente con estos por acá á quienes conozco mucho.. Treinta años en que no he hecho otra cosa .que estudiar al hombre! Y nio precio de conocerlo! Así es que ahora estoy escribiendo tres obras, ele las cuales me permitirá que le dé noticia. — ¡.Nada me sería mas agradable que enterarme de las meditaciones de V. E ! — S o n tres obras y otros que llamo apuntes varios, sobre la época de mi gobierno, para lo cual tengo tres cuartos llenos de papeles. — interesantísimo seria que esos apuntes llegasen á América, y yo quisiera que fuesen á poder de JQS escritures de Chile. M e acordé en el acto del autor del Ostracismo de /os Carreras y futuro comentador de las tristezas de OTÍiggins. — A cualquiera parte menos á Chile , respondióme. .Dios me libre! Chile! Chile! M e ha dejado abandonado en mi desgracia: son unes ingratos todos los gobierno de América: después que yo la he elevado tanto en el concepto de las naciones europeas! Esos gobiernos han permitido cpie se me confisquen todos mis bienes, C U A N D O YO NO H E C O N F I S C A D O L O S D E N A D I E . '•Represalias!" dicen. Yo lo único que decreté fué embargos t e m p o rales, para mientas los emigrados se mantenían en estado de rebelión contra el gobierno. ' ' Q u e yo he robado!"—Falso, paisano! Ahí tengo ios documentos de todo lo que se ha gastado en mi tiempo : casi todos ellos lian sido otorgados por los mismos que están gritando contra mí en Bucnos-Ayres. Dia llegará que yo les pruebe que me acusan á mí por las sumas que ellos, y solo ellos , h a n recibido. Mío propio y no de nadie es lo que confiscan. Con la amistad que el L o r d Palmerston me dispensa, bien podría yo, haciéndome súbdio

— luto ingles, imponer el respeto á mis derechos. Ai o lo hago, por consideraciones que creo deber al pabellón y ai gobierno de mi patria, como quiera que se titule. Y como iba á decir á U.,—tres son las obras que me ocupo en escribir, la una es sobre la ley pública. •—Sírvase V. E . esplicarme que es lo que apellida ley públiccil De la esplicacion llena de discordancias y de digresiones (aun éstas mismas incoherentes,) que me hizo Rosas, vine á eolejir que se propone escribir un libro do derecho público á cuya doctrina suscriban documentalm e n t e todas las naciones, en precaución de la divergencia de opiniones que complican la expedición de los negocios y que 1c han quemado las pestañas al laborioso gefe de la cancillería de P a l e n n o . (1) Distingue la leij pública'áe la ley individual (derecho civil) y se propone modificarla principalmente en la parte de derecho testamentario, cuyos principios, á juicio del ex-gobernador, debieran ser dictados, antes que p o r los deberes del estado civil, por la libre espontaneidad; y no sé si con la mira de hacer referencia á la leí/ pública o á la ley individual (porque en una conversación con Rosas es imposible saber de qué está hablando) agregó, como quien m u r m u r a p a r a sí : " E s o que llaman derechos del hombre no enjondra sino la tiranía." Ni sé como pasó á hablarme,—puesto que lo oia sin interrumpirlo,—de su predominio sobre los labrador e s ingleses. — N i n g ú n ingles saca tanto del trabajo de sus peones como yo del de los mios P o r qué? P o r q u e me ven que yo mismo cojo la azada para darles el ejemplo. Vea estes manos, paisano; lóquelas! M e pareció que iba á ser lastimado por las uñas del tigre ! (1) /Ilusión a la Quinta de recreo que con c$í>j nombre tenia liosas en la vecindad de Jittenos-.'!t/res.

ii —¿Cómo lo parece á U. que paso yo todo el día?— Así dispénseme! Se quitó la levita, y quedó en mangas de camisa. — ¿ P o r qué mis tropas andaban tan listas y me eran tan fieles 1 Tres gritos se daban antes de empeñar u n ataque. Buscó en su memoria las frases que ya tenia en la boca á todo abrir — E r a el primero : " V I V A L A I N D E P E N D E N C I A A J I E R I-CA-MA!!!''
1

Yo tuve que hacer esfuerzos para 110 p a r a p e t a r m e detras de la silla en que me hallaba sentado, cuando vi á Rosas empinarse para remedar el diapasón sostenido de su histórico primer grito, y que p e n e t r a r m e de toda la realidad del momento, para no creer que veía un machete cu aquellos brazos echados al aire y casi desnudos. A q u í del mentor de Achiras y de su Telémaco ! [2] Quiroga estaba tras de ese fantasma, aparecido en un pestañar de mis ojos : dentro del fantasma debían hervir las furias evocadas de la mashorca ! " M i reino por un caballo!'parecía que dijese ¡losas en esa transfiguración obrada por su fantasía. Los devotos de cierta incurable de nuestro hospicio habrían de buena gana llamado al exorcista! (3) Como expelido el demonio de un cordonazo á traición, Rosas se calmó, se puso la levita, tomó asiento y omitió los otros dos gritos prometidos Se fué el caudillo gobernante, quedó otra vez el gaucho! — M i segunda obra es sobre la religión del hombre. Yo soy católico en la religión apostólica romana, no por ninguna otra razón sino porque mis padres lo h a n sido, y así opino que todas las religiones deben respetarse. (•2) Alusión á un pasaje de los viajes de un escritor chileno por las Pampas de Buenos-Agres. (•'}) Alusión á la E n d e m o n i a d a que algunos clérigos de Santiago forjaron de una muger epiléptica en 1858.

— 12— Ai llegar á este punto ele sus literarios trabajos, R o sas me refirió una anécdota de familia, ordenada á demostrar que es imprudente asustar á un enfermo con ja presencia de los sacramentos. Y con tal motivo se lamentó de la inseguridad y mal gobierno de la medicina, pasando á hacer mención de su tercera obra, que versa sobre la ciencia médica. — Y a bastaba de divagar, y era preciso que me pusiese al corriente de sus actuales circunstancias domésticas, — Y qué es de la vida de la señorita Manuelita? •—Me lia faltado: me lia dado un pesar: se ha casado! —Siento entonces haber traído el hecho á la memoria de V. E. (4) Se servirá eseusarmeí — No ; nada de eso : estamos en la mejor harmonía. "Máximo, le dije yo, dos condiciones pongo: la la que yo no asistiré á los desposorios : la :2a. que Manuelita lio seguirá viviendo en mi casa."' i así es que están en L o n d r e s , de donde me escriben todas las semanas. Ao sé que ¡e d i ó á Manuelita con irse á casar á ¡os 36 añosdespués que me había prometido no hacerlo , y hasta ahora lo había estado cumpliendo tan bien, p o r encima de mil dificultades. M e ha dejado abandonado, solo mi alnia! Y lo peor es que á ella también le lian confiscado sus bienes propios. Semejante rigor con una n i ñ a que no ha hecho otra cosa que labrarse el aprecio de tocios y ser el encanto de los extranjeros! M u y mal estoy con ios gabinetes de América: A h o r a las potencias europeas están haciendo con ellas lo que se les antoja, No era así en mi época. Ah! ah! tocio podrán decir de mí, pero nunca dirán: " á J u a n Manuel Rosas 1c faltó la e n e r j í a f Hasta ei último la tuve, paisano !— G o b e r n a r 30 años! ¿Quién, quién hace eso? ¿ P o r q u é gritan contra mí':' Q u é he hecho yo?—Todo ei bien que

i'U Jlrprr-rtr que liosas en /oda lo conversación tw •me d!Spnii<': i! i:olümienic. Si íleqaria ú creerse ca Paín-moY—(No!a del autor).

—13— !c he podido hacer á mi patria.—¿Qué hago? Estar resignado en mi desgracia y n a d a mas. Yo no fumo, yo no bebo, yo no almuerzo, yo no como. T o d o lo que tomo es una cenita á las 10 de la noche, y p a r a eso me la cocino yo por mis manos. ¿Puede darse mayor retiro y mayor prescindencia de t o d o ? Yo podría disponer que la p r e n s a d o Inglaterra y la F r a n c i a tomasen mi defensa: no lo quiero, y así se lo he dicho á Lord P a l •¡nerston. Después de mis dias se sabrá todo. l í e hecho mi testamento. Al Lord dejo por mi albacea y le encargo que guarde mis r e s t o s , unidos á los de mi esposa de Buenos- A y r e s , en el panteón de Southampton, oponiéndose absolutamente ú que los extraiga el gobierno argentino, pues por allá los injuriarían. [5] Al despedirse, le rogué que me permitiese corresponder á su visita. M e d i ó su negativa en lo mucho que me preconizó la inviolabilidad de su doméstico retiro, y en la eficaz oferta que me hizo de volver repetidas veces á mi hotel d u r a n t e los dias que yo hubiese de permanecer en Southampton. N o obstante, me creí obligado á ir tras de sus pasos á depositar mi tarjeta en el buzón de su vestíbulo. Aquí tienes lo que me ha pasado con Rosas. T ú , mejor que yo mismo, quizás deduzcas de esta entrevista, mirada á la distancia, un juicio aproximativo sobre Rosas. P u e d e que á donde no alcanza el rumor de las palabras, llegue mas claro su sentido. De mí no sé decir sino que aquel hombre desapareció de mi vista como Ja visión de un sueño ó el reflejo de un celaje : esto es, uin incomprensible y tan indefinido cual, sin necesidad ilc verlo, lo había divisado tantas veces en el horizonte vago d e la tradición. T ú que tienes la práctica de las cosas histéricas de América, ayúdame desde Lima á co-

(5)

"Disfruta del presente que el porvenir es nuestra Y entonces ni tus huesos ta América tendrúV Canto de Marmol al Veinticinco de Mayo de 1843.

—14— nocerJo. ¿Qué es Rosas ? Convienes en lo siguiente? Q u e para la (isiolojía es un loco; para la historia un tirano; y para la predestinación (G) puede ser lo que han sido Carlota Corday, Jacobo Clemente, el clérigo Merino y tantos otros instrumentos ciegos del crimen. Esos nacieron para asesinar á u n hombre, puede que Rosas haya nacido para asesinar á un pueblo ! Tal vez ni abrigar sabe el rubor de su crimen, y quien sabe si á la hora de su muerte no dé la misma cuenta de la mashorca, que de la San Bartolomé dio el degollador Gaspar de Tavannes. E l confesor había ya oido del muribundo la confesión general de su vida, y ni una palabra siquiera en sus labios respecto de la San Bartolomé?— Q u é ! n a d a me decís de la San Bartolomé?—"La miro, respondió el mariscal, como una acción meritoria en cuya virtud me han de ser perdonadas mis culpas." " R o s a s es un malvado!" venimos repitiendo todos. Quien sabe si no habrá una voz que salga diciendo, " R o sas es u n misterio."—En lo que si podemos convenir desde luego, es en que se ha mostrado y aparece todavía no menos grande que Satanás. Bajo'del pedestal de la gloria del uno como del de la gloria del otro, pueden escribirse con igual justicia estos versos de Voltaire:
" L e crime a ses héros: 1' errour a ses marlyrs: Du vrai zéle et du f'aux, vains juRCd que nona «omines! Souvcnt des scúlorats rosscmblcnt ¡uix gvands horames."

L a tentación de hombre ha inmortalizado al uno, hasta entregar su fama a l a epopeya ; la inmolación de un país imortalizará al otro, hasta trasmitirlo á las maldiciones sin fin de los siglos. Si yo encontrase por ahí (6) Cobos usa aquí la -palabra predestinación en el sentido de destino, fatalidad—Según su ¡nenie, supone que Rosas haya podido ser un castigo para el Plata, como un terremoto 6 una peste.

a Satanás, ¿ cómo mi admiración no habría de queroL* contemplarlo? El mismo deseo le manifesté á liosas; se lo espusc en mi carta de Southamptom; su vanidad me halló razón, y el juicio de todos no me la negará. Quedan , ¡ m e s , justificadas mi carta y la entrevista á que dio lugar. Salud Sea.
SALUSTIO COBOS.

Y. E s o s son, amigo mió, ahí están formados en una sola línea con sus espaldas desnudas y sus almas en trasparencia los que han sido los "grandes genios"' de la América, en la hora de su castigo y de su error; ahí están los célebres amansadores de p u e b l o s , de todas las épocas, de todas las zonas, de todas las razas, y que hoy se reflejan pigmeos y miserables en el mas horrendo de los colosos tronchados. Todos son solidarios—Tienen el matiz de los nombres por disfraz, pero son uno solo en su misión, en su empresa, en las huellas que han ido dejando tras sus pasos. Todos son llosas como el R o s a s del Plata, mas ó menos osados ó meticulosos , mas ó menos feroces ó disimulados, mas ó menos cobardes para asumir la responsabilidad ó echarla á cuestas sobre la ley, cada uno según su índole, pero cada cual ceñido á la infernal solidaridad de su sistema americano de avasallar los pueblos á su propósito ; sea éste una simple avaricia como su S a n t a Cruz, un capricho ambicioso como en Monit, una demencia como en Rosas. Todos son copias ó trasuntos de un mismo original: liosas "legales," como iVlontt; Rosas dinásticos, como M o s q u e r a ; R o s a s crapulosos como S a n t a Ana; Rosas avarientos, como G r e gorio y T a d e o Monagas; Rosas gandules, como Belzu; llosas lacayos, como Franco, y hay aun fragmentos y añadiduras de! mismo jiganlesco padrón de las m a t a n zas, como Quiroga y Oribe, estos dioses chicos del cu,¡-

—16— to del puñal.. .Todos son de la misma familia, de la mis" ma epidemia, del mismo castigo que Sajela hace .')5 años á nuestro grandioso y ya escuálido y agonizante Continente, presa de los vándalos de la barbarie del puñal ó de los vándalos de la barbarie d é l a ley. A unos en pos de otros les hemos ido conociendo por su filiación , por su simpatía mutua, por su obra común.—Ayer Belzu , convalesciente de Clichiy y de lo? lupanares de Paris, hacía su conversación predilecta de garitos y cales, el apoteosis de Rosas y brindaba ostentosamente "por c! mas g r a n d e de los americanos" sin que el riño se cuájese en fétida sangre dentro cíela garg a n t a del impío. Y ese mismo Belzu, invade hoy una república hermana en el corazón del universo de O c c i dente y va á sentarse, cubierto de sangre de hermano?, en el solio en que Belgrano se reposó de la inmortal fatiga de Salta y T u c u m a n y Rosas mismo, en so desoladora impotencia en su solitario despecho, abandonado, solo sn ahna, como éí dice, c.osinando á media noche su lóbrega cena, no está ahí, jactándose c o m o una amenaza, d é l a amistad de Lord Palmerston, personaje honrado por tou;¡s las cruces de E u r o p a y el alhaccaacjo de D . J u a n M a n u e l Rosas, y no afirma éste que la Inglaterra y !¡i Francia se levantaría á su voz para revindicar sus derechos; Y no vio U., hace cinco años, llegar al impávido Oribe á la rada de Montevideo á exijir asilo y hoinenage en el pueblo que él h a b i a hecho un inmenso panteón de cráneos separados de sus troncos por sus degolladores empleados á destajo? Y no fué U. mismo quien poco mas tarde arrojó un rayo de postumo pero santo castigo sobre sus restos impuros, que la imbecilidad y el crimen se complotaban para honrar? No estamos viendo hoy mismo á los dos Monagas padre ó hijo, portille ya no son dos los hermanos, que echan desde Trinidad sobre el suelo de la noble Venezuela cuadrillas de malvados que parecen ejércitos inmensos en la tala y en el horror de sus matanzas? N o estamos viendo á Mosquera dar á Obando, al que él ha perseguido ante Dios

—17— y los hombres para clavarla en su frente, pálida desde Berruecos, el beso de J u d a s , y asaltar así la presidencia de Nueva-Granada que tardaba en volver á ser feudo de familia? Sí, amigo mió, es una obra santa, un deber de r e s ponsabilidad para nosotros, el derribar al suelo estos padrones de la impostura y del horror , cada vez que les hallemos en la senda de nuestra ardua misión, hoy calumniada. Hacer conocer como es Rosas caido, es hacer conocer á los americanos y al m u n d o , lo que son y lo (pie lian sido los Monagas, el Dr. Francia, Quiroga, Belzu, Oribe, Obando, Monlt, Santa-Cruz, todos esos semidioses que adoró para su mal el genio abatido de la América, y que en su reino, pasajero ó prolongado, mancharon para siempre nuestra, historia de profanaciones y martirios.
V I .

E n t r e t a n t o ahí queda colgado en el muro indestructible de la historia el retrato de cuerpo entero, bosquejado con rápido pero fidelísimo pincel, del mas osado y del mas famoso salteador que desde los tiempos de Lope de Aguirre e n s a n g r e n t a r a el suelo de la América. E n su férrea frente está escrita todavía la impunidad y la altivez de sus delitos, y lleva, oh rubor! suspendido á su cintura el sable que el gran San M a r t i n , engañado ó pusilánime, le diera en el mas triste de sus días! Pero ni ese legado infausto, ha levantado su ánimo mezquino mas allá de su sórdido despecho! Siempre vil, siempre egoísta, solo jime por el oro perdido en el saco de sus l a t r o cinios y de sus sacrilegios, sin que brote de su pecho un solo suspiro por la ausente patria, sin que asome á sus ojos una sola lágrima en espiacion de sus incomensurabies hecatombes. Una impresión solo nos molesta al entregar á la p u blicidad de América las noticias que hemos estampado en esta carta. Corre en ella el nombre de una muger. 3

P e r o Manuela Rosas es u n a figura histórica. Su padre la colocó, ángel ó satélite, en el pedestal de su poder y de su orgullo, y ella no rehusó su puesto responsable. Por otra parte, las confidencias de un padre, hechas á un desconocido, escusan el escrúpulo de la discreción al darlas á luz, y bajo este concepto, no hemos querido suprimir los párrafos que se refieren á aquella señora, y que forman una parte característica de la monografía de Rosas. Pero fuerza es ya concluir.—Rodeado U . d e l aplauso de toda una nación, y en medio de las salvas que la América hace resonar á todos sus vientos en honor del ejemplo sublime que Buencs-Ayres está dando al mundo, apenas llegará á sus oidos, amigo mío, este jemido de un proscripto, que no vá tampoco á buscar albergue en el fausto de su regocijo ni en la noble elevación de su poder, sino en el pecho del amigo. Acepte pues U . esta carta, general, solo como una reminisencia del calabozo común, que en 851 se abría para U . delante de la salvadora misión que en su patria le reclamaba, mientras el destino me ponía á mi vez en el trabajoso aprendizaje del infortunio que U . habia sufrido, llegado que fué su turno, con tan noble abnegación en su conducta y tan esforzada constancia en el espíritu. Estas memorias le probarán al menos que no echó en mezquino olvido las inspiraciones de su alma ya aguerrida, reveladas á la mía en el primer albor de su entusiasmo ; y á caso le será grato saber que de este lado délos Andes hay todavía corazones que tienen fé en la misión redentora de la América ; misión que vino escrita por la inspiración de Dios en la frente y en la sandalia d é l o s Apostóles que desde la J u d e a se esparcieron por el Occidente; misión que Colon trajo atada á las velas de sus naves, que hacían rumbo hacia el ocaso del sol, tomándolo por faro; misión que se leyera, como una divisa de gloria en el estandarte de San M a r t i n y de Belg r a n o , que vinieran también desde el Atlántico; misión,

—19en fin, que. sus sectarios estamos cumpliendo con el mis^ mo amor, ya seamos gefes de poderosos pueblos, ya simples y oscuros proscriptos que llenamos sin abati-r miento el puesto que nos señaló el destino, siempre fieles á la consigna del inmortal principio que promete á la América su I G U A L D A D y su U N I Ó N en la R E P Ú B L I C A
y en la D E M O C I ; A C I A.

S a l u d a á U. ¡ka.
B. VfCUÑA MACKENNA,

Lima, setiembre 22 de 1SG0.

SEGUNDA P A R T E .

LA

CONFISCACIÓN

RESTABLECIDA EN LA LEGISLACIÓN DE CHILE, VII.

Todas las naciones viven para una misión infinita y providencial, y cada una, girando por un impulso alto y grande, va por aquel rumbo en que se oye el Adelante! Adelante! insaciable ele la h u m a n i d a d . — L a Inglaterra vive para una prodigiosa creación, y se dilata, como trabajo y como industria, por todo el universo, en naves y en mercados. La Francia se levanta para la ciencia, crea la luz de los espíritus y la derrama por el orbe. La Italia alienta su genio inmortal en las artes y se unifica por sus tradiciones en esa armonía de su alma de pueblo y de su forma de nación, que es su venidera 6 infallible independencia , y que hoy mismo está haciendo

20— de Miguel Ángel, el semidiós del arte, y do Garibaldi, el semidiós de las batallas, la dualidad sublime de la Italia libre. La España palpita en su lealtad y en su le católica tradicional que d;i lauros á su frente. La Alemania, á la espalda de ¡a Francia, refracta en la cavidad de su hondo pensamiento, y fecundiza en su espansion de amor y de laboriosa tristeza el calor informe que brota de las entrañas do U l t r a - R h i n , y lo convierte en descubrimientos portentosos, asombrando al mundo.— Los Estados Unidos, grupo de gigantes, nacidos ayer, se amamantan en los mi! senos de su robusta libertad, é infiltrando la democracia por todos los poros de la tierra, prometen al género humano, una nueva inoculación que como el virus de.Ieimer lo preserve de la peste de los reyes, imposturas de la divinidad, y de las monarquías, hediondos hospitales délos pueblos.-Las repúblicas mismas del sud, nuestras hermanas en el infortunio, viven en su propia lucha de esperanzas y dolor, y su fatal discordia, retardando la gran UNIDAD de su común interés, se regulariza en su mismo desborde y crea una especie (.te bastardo equilibrio en su rotación incesante. El P l a t a se reconcilia.—Nueva Granada se abnega álos ensayos mas audaces. El Ecuador protesta.—Venezuela se salva.—El Peni, provocado á la reacción clerical, suprime el fuero eclesiástico. Sí; todos los pueblos tienen al menos un principio vital que los alienta, una idea que los trabaja, una aspiración que les dá brios, un progreso que los engrandece. Y Chile? La mano de Dios nos ha abandonado en la raya del abismo! ' Ese Chile, ay dolor! albergue, antes, de todo lo que la Providencia había creado de bueno y de perfecto en hermosura, la p a t r i a d o la sensatez, el yunque de todos los trabajos nobles y fecundos, el cortijo do las flores, á la par que cuna de tan generosos ánimos, Chile, que fuera hasta hoy. en el vasto palenque de la América,

—21— el símbolo de la cordura, brillando su apacible estrella, puro destello del buen sentido de sus hijos, como la esperanza de la reconciliación, como el í'aro de los náufragos hermanos, ese Chile que nada debia aun en holocausto al puñal aleve que mata al hombre, ni al despojo, mas aleve todavía, que mata á la familia, ese Chile lia sido desheredado de la misión universal que por do quiera, con gloria ó con fatiga, el género humano se afana por llenar, bajo la inspección escrutadora del Eterno! Chile, solo Chile, había escapado hasta hoy al azote de la infamia en el tablado del escarnio en que hace ya medio siglo estala América desnuda de su manto virginal, profanado su seno, flageladas sus lincas espaldas, si bien sufriera el peso del mas ilimitado 6 irresponsable despotismo, autorizado por su Curta. Chile tenia blancas sus manos, y el sol de su cielo no reflejaba en su galana frente, alba como sus nevadas cumbres, otra s o m b r a que la del sudor trabajoso de sus nobles \újos.—Bcnacides era ya una tradición semi-bárbara, q u e s o recordaba á penas mas allá do las selvas de ultra-B.iobio.-ZíA? Pincharas resonaban solo como un grito salvaje en las mas sombrías gargantas de los A n d e s ! Pero boy, el reto d é l o s Pincheiras, la empresa de Benavides, son la ley de la patria, y la proclaman en sus plazas públicas, desembozada la fren Le y altiva la voz, los hombres que se apellidan los salvadores del progreso, oyendo muda y encorbada al suelo la nación chilena su insolento omnipotencia! Pero veamos con calma, si darse puede, lo que esta horrenda innovación significa para Chile. Si nos ha sido lícito hablar del Plata y de la América, nuestra patria común, como un derecho que nos es propio á todos sus hijos, tenemos á deber delante del suelo do nuestros padres, el levantar la oscura pero ante la propia conciencia responsable la voz, ¡jara advertir á nuestros hermanos en la comunidad del nacionalismo, delante de estos grandes escarmientos, aunque no fuera sino como la protesta del dolor, de la razón, y si no es vanagloria decirlo, del

—22— martirio mismo, porque al monos los desposeídos de Chile, en suelo estrafio, tenemos siquiera el derecho de la queja, cuando esa queja no es del dolor propio sino de la mengua y del olvido de los nuestros. E n verdad, mientras todas las naciones existen por la acción ó la inteligencia, por el deber ó la esperanza, Chile, Paria en el mundo, vá á vivir en adelante por una sola cosa, por un solo sentimiento, por un solo pánico, por el M I E D O de sus hijos, y por aquella clase de miedo que causa mas pavor á los chilenos, el miedo de la bolsa! Chile no es hoy clin, en virtud de la confiscación que se ha planteado b'njo las formulas mas brutales hasta aquí conocidas en legislación alguna, Chile no es sino una inmensa hipoteca, hecha á la Candidatura Varas, para la seguridad del canon que el arrendatario saliente deja al inquilino entrante ! Y de no ved como! VIII. La Constitución antigua de 1833, venerada por los que la logran en provecho de partido, decia: La -propiedad es inviolable! La Constitución moderna de 1860, que han fraguado por asalto los legisladores de la Moneda dice:—La propiedad no existe! Los Códigos de la República declaraban que los ciudadanos chilenos eran libres para contratar, para enagenar sus bienes, para obligarse ante la ley, fuera entre sí, fuera con los ciudadanos de otros países, y disponían que hubiera tribunales y escribanos, escrituras y garantías para deslindar los derechos mutuos.—Pero el n u e vo Código de la Candidatura Varas dice:—"Ya no hay contratos válidos ni se reconocen obligaciones preferidas; todo es del fisco, todo es confiscable." Delante cíe la prelacion omnímoda otorgada á la responsabilidad civil no
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hay acciones, ni garantía, ni responsabilidad, ni derecho algnno adquirido ni anterior. Los tribunales son, en consecuencia, inútiles.—El foro do Chile se declara en feriado permanente.—Los escribanos deberán cerrar sus despachos y vender por arrollas sus archivos.—Todas las escrituras anteriores á la Candidatura Yaras, son escrituras nulas.—Todo el que quiera revalidar sus títulos, todo el que necesite firmar un pagaré, ocurra por el permiso "constitucional"' á Don Antonio Varas.—Todo lo demás es confiscable! Chile eslá en remate público; salvo que la Almoneda se hace en la Moneda y en provecho do la Moneda La simplicidad de la ley es admirable! El verdugo que antes decía los pregones á la [tuerta do los juzgados, estará «hora constituido en permanencia en el zaguán de la Moneda, y así, combinándose tan de cerca ios dos únicos poderes que de hecho existen en Chile, será aquel el mas alto magistrado judicial de la República, y el único que se necesite.—Como colaboradores de ambos, so les anexará solamente el otro verdugo de la portada de la cárcel (que sucio ser el misino de los pregones) y con estos dos resortes administrativos, y un tambor que dé las señales en el banco y en las cuatro esquinas del palacio presidencia!, la eandidutura Varas será una victoria, y su gobierno el mejor do Chile.—Al menos, el pais ganará en el " p r ó x i m o decenio constitucional," la baratura en la administración de justicia y la simplicidad en el Código de Procedimientos, que desde años atrás viene redactando el mismo candidato de la responsabilidad civil! En verdad, si la nueva Constitución dispone que baste una simple información sumaria para poner á remate la propiedad afectada á la responsabilidad 'civil, ¿para que" se necesitan C o r t o ni Juzgados?—Que el s u b delegado de Chañarcillo embargue y remate la Descubrí! lora, "con la respectiva información sumaria constitucional."—Que el subdelegado de Quilleco embargue y remate las (huleras, previo el mismo requisito, ¿cuál

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administración do justicia mas explícita y mas barata? Tal es la lev de la responsabilidad civil en su tínico y esciusivo alíjelo político.—La candidatura Varas! Veamos ahora lo que es esa ley en su rcmlfodo moral y social y io que será en su aplicación lajal y civil. IX. La moral es una e indi visible. Todas las acciones humanas dependen de alguna manera de ella, porque es la facultad que has sanciona ó las condena. Las leyes, que son solo la moral en acción, deben tener en consecuencia la misma unidad de su origen, su misma infalible ó inevitable lógica. P o r esto lo que es malo en la moral es también malo en la ley. Ahora bien! — Si ésta quita el pan á los lujos, el techo á los padres ancianos, la almohada de descanso á la madre de nuestro amor, también esa ley puede, por su propio principio, arrebatar el honor de la familia desposeída, puede profanar el pudor d é l a s hijas, puede insultar las canas do una. madre! Quitad al hombre, si queréis, la propia vicia que le quitareis lo suyo; pero si lo arrebatáis se, casa, su cortijo, su pan, no veis ¡bárbaros! que le despojáis do lo que no es suyo, porque lo que le (paitáis es la vida de sus hijos?—Por esto, h> repetimos mil veces, la ley de la responsabilidad civil, basada en la inmoralidad del despojo, y del despojo político, el mas ciego, el mas abusivo, el mas inmoral, es en sí misma la santiíieacion del vicio, es la violación de la sociedad, es la invasión tle la familia dentro del santuario de las mas santas alecciones, y en el recinto de los mas delicados y pudorosos deberes domésticos. Y en efecto, si la ley política está diciendo:— Todas las casas y chácaras , todas las haciendas y quintas de todos y de cada uno <te los opositores , están afectos á la responsabilidad civil in solidnm, por la sedición de todos y de cada uno de los opositores, á quienes se declara también in solidv.m (que es cí re-

-25— quisito q u e precisamente mas falta les hace) la ley moral, la ley social exclama á su vez.—Si quitáis al ciuda daño su hacienda, quitadle al hombre su esposa, quitad su cuna al inocente, quitad á la sociedad el Dios mismo que adora, porque si en nombre de la fuerza bruta decis al hombre:—"Adorad al fisco, adorad al becerro de oro, ó lo vuestro es mió" ¡el hombre se hinca de rodillas y adora la deidad que le es impuesta; y tan cierto es esto, que muchos en Chile la adoran ya por m e n o s ! . . . . Entretanto, legisladores de la Moneda! habéis sido lógicos entre el hecho y el principio. A y e r el m u n d o podia creer que el saqueo y la violación de San Felipe era un escándalo desautorizado. Pero ahora vais á probar al mundo que este era un principio reconocido de vuestro sistema de gobierno. El saqueo de San Felipe está convertido en ley de la República, es el programa, de la Candidatura Varas! Tal es la ley de la responsabilidad como moral pública y como indujo social. Veamos todavía lo que es como principio legal y como forma. X. La v e r d a d e s la base de toda legislación civil, y los tribunales creados para aplicar los preceptos de ésta, podrían llamarse tribunales de verdad, como lo son de justicia. A h o r a bien, la V E R D A D en juicio, háse llamado hasta aquí por todas las legislaciones, P R U E B A . P e r o la ley de responsabilidad civil innova de golpe la codificación universal desde el Sinai hasta la Moneda, desde Moisés á Montt, sí el parangón no es sacrilego. La ley do responsabilidad civil declara espresament e ' q u e \a prueba es innecesaria para confiscar los bienes del acusado de molin y montonera, que son los únicos actos permitidos á la opinión pública, en la fraseolojía de la legislación Monttista. Según el artículo primero, escrito en la portada de la ley, como para que todos, al

—26— mirarlo, sopan á que atenerse, la responsabilidad civil ''pesará in solidum sobre los autores ó cómplices del delito aunque no se les pruebe que ellos lian ejecutado el acto." Esto quiere decir claramente que el Gobierno de Chile y sus ajentes quedan plenamente autorizados para robar á los particulares lo que tengan por conveniente, y en la forma que sea mas de su agrado, pues á mayor abundamiento de impunidad y según el artículo 4 , no se les impone mas molestia que levantar una información sumaria, que en Chile, política y judicialmente hablando, es lo mismo que levantar un falso testimonio.—Daremos un ejemplo. H a y un "motín" en Y'timbe!, ó una "montonera" cruza el Biobio; y ouatido el telégrafo anuncia en S a n tiago el alboroto, oeúrresoleá un subdelegado de Nufíoa prender al mas inmediato vecino; j u n t a al efecto tres peones del canal de Maipo (de proverbial honradez!) un carretero de las inmediaciones v dos inquilinos que están nial con el patrón acusado. La sumaria está hecha! E l remate y confiscación vienen en pos de la sumaria! —Pero he aquí de la prueba y al acusado de gritar—Soy inocente! y al subdelegado de decirle—Chile y payuc!— La ley de responsabilidad civil no admite P R U E B A ! E S la misma admirable lójica de San B r u n o con los patriotas de 1 8 1 6 que trabajaban en el castillo de Santa Lucía.— Se porta U. med, deciael Talavera, pues denle pítlos—Se porta V. bien, pues denle mas pedos! •—No es U. patriota? Lo único que se ha cambiado por la ley moderna es la última frase—Ahora se dice—No es U. opositor? y llueven palos!
!>

XI. P e r o esta lójica hace ya escuela en los anales de lo q u e Manuel Matta ha llamado con una feliz propiedad el Montt- Varismo, abrazando el periodo de los últimos veinte años, ó mas bien el último decenio, pues el prime-

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ro fué solo, en su significado, preparatorio y escondido— Leed cualquiera de las leyes fabricadas durante el predominio ministerial do ambos candidatos, la de Imprenta, por ejemplo, y veamos lo que dispone trayendo, á colación un caso práctico. Cierto ratero de frac (que los hay!) hurta una j o y a en una tienda do los Portales, eu la mitad del dia; V é n lo, huye, cójenlo,paga luego la multa al j u e z ó vá al presidio una semana; y lo sueltan—Pero el mercader robado ó un cronista de diario, habia publicado lo q u e era la cosa robada y quien era el hurtador; y éste á su vez se a m p a r a de la ley y acusa al jurado.—El robo ha sido en la mitad dol dia.— Pero la ley de I m p r e n t a del Montt-Varismo no admite P R U E B A ; al contrario la prueba está esprmimenic prohibida. El ladrón se pasea por la calle y el mercader ó el cronista son encerrados con su prueba en un seguro calaboso! Ved otra prueba, si es que a q u i l a s pruebas valen, mas luminosa, mas inmediata, del espíritu do la legislación moderna creada en Chile durante el reinado del Montt-Varismo. Cinco escritores escriben por la prensa á sus a m i gos y correlijionarios una simple esquela de invitación para reunirse á discutir una cuestión do reforma política, en un salón público, á medio dia, y en domingo. Uno de los escritores que suscriben la invitación la comenta por su parte con una cneijía q u e podria decirse llegaba hasta la rebelión. H a y acusación, y los cinco firmantes están en la cárcel de orden superior. A quien castigará la.ley y el jurado? Al indi vid iio, (uno) autor de la proclama ó á los individuos (cinco) autores de la esquela? Esta tiene cinco firmas que son otros tantos reos, pero no dice n i n g ú n pecado, la otra tiene una sola firma y es una abominación! •—Y entonces la ley y el j u r a d o del Montt-Varismo dicen en su léjica y en su fallo— "Las cinco firmas de la esquela constituyente son culpables do tres años de

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destierro in soliclum, pero la firma que vá sola en la proclama -no es cidpáble"—Y esto es lógico en la ley, porque la proclama era la esplicacion, era \a prueba de la esquela, y como por la ley de Imprenta, la prueba, es decir, la verdad, es innecesaria, aquella fué absuelta, y al pobre é inofensivo cartel repartido'por las calles, se le honró con tres años de destierro, amen de las sentencias de muerte, que en conjunción se impusieron á los reos, pues que de entre doscientos cojidos se mandó al j u e z por decreto supremo (del 13 de Diciembre de 1858) que eligiera doce, y de estos doce se le mandó que condenara á muerte cinco, y luego que del resto hiciera la distribución de esta manera. Ciento y tantos "inocentes"! y les quitaron siete mil pesos, menos el tanto por ciento que se pagó por decreto público á los j e n d a n n e s soeses que los prendieron! Siete "absueltos"! á Magallanes! Cinco "condenados á muerte"! á doblar el Cabo de Hornos! Oh santa justicia sin pruélm do la legislación moderna de Chile, alabada sea tu equidad! (6)
(6) E n c a r t a a u t e n t i c a y original do 1). Manuel M o n t t al I n t e n d e n te de Cnpiapó Silva Chavex. que tenemos á la vista, [fecha de 11 de Enero de 1H">!)] y que fué acaso el primer documento que salió de l a Moneda, p o r q u e ese mismo (lia se tuvo en S a n t i a g o la noticia del l e v a n t a m i e n t o de A t a e a m a , ilioe'S. K. h su s u b a l t e r n o estas tesluales y memorables palabras, después de advertirle que le m a n d a b a u n a 'ulmcioiisilu [tcstiutl] p a r a restablecer el o r d e n " . — " L e acompañamos el decreto de la declaración del cilio [restual] de la provincia, y con esta providencia [los mtm son ••'providencia" en el lenguaje do la Moneda] podrá U. t o m a r las medidas precisas p a r a a s e g u r a r el o r d e n público, a r r e s t a n d o y haciendo t r a s l a d a r loa ciilwziix [testtial] de la r e v u e l t a (¿i.'K NO I V K I U X SKK SO.UKTÍDOS A .incto l ' O l l F A L T A DE P R U E B A " . liso se llama ser lógico por l ó m e n o s ! Esta c a r t a fué i n t e r c e p t a d a por los revolucionarios do Copiapó j u n t o con o t r a del I n t e n d e n t e (le Coquimbo Arguelles que era quien la incluía. E n o l r a comunicación de igual n a t u r a l e z a que Montt d i r i g í a poco después al I n t e n d e n t e del Xúble I). J o s é Manuel I'into. y (pie interceptó A n t o n i o Arce, le prevenía otro t a n t o y le a n t i c i p a b a ijue en brebe llegaría l a b o r a de los castigos y de los escarmientos y que éstos s e r í a n tornóles! E s preciso convenir, al menos, á la vista de estas piezas inconlrovcr-

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XII. l i e m o s visto lo que es la ley de responsabilidad civil como principio, como moral, como forma judicial; y hemos dicho que bajo sus diferentes fases era el anonadamiento de todos los preceptos salvadores de la sociedad; y analizando,ademas,la desorganización omnímoda que su realización deberá producir en nuestro pais, pintábamos el caos social. Cuando hablamos, empero, de la paralización de los negocios y de la inseguridad de las transacciones, padecimos error, porque en medio de la estraña y aun no vista confusión que debe espirimentarse en nuestros mercados al ver pasar todas las propiedades de manos de los opositores á las de los partidarios del órden.pov virtud de la ley de responsabilidad, ó lo que es equivalente, bajo la responsabilidad de Don Antonio Varas, queda en pió una especulación inmensa, inagotable que emprender. La ley de responsabilidad, vá á crear como por encanto, en cada una de nuestras provincias, en cada una de nuestras aldeas, un ramo de riqueza pública desconocido hasta aquí—especie de huaneras como las de Chincha, con la diferencia apetitosa que en lugar de la fetidez del amoniaco, poseerán las de Chile aquel "sabor del cercado ajeno" que según Lope de Vega, es el mejor aliño de las lautas A q u e l negocio fácil y estupendo será el privilegio esclusivo que se deja á todos los intendentes y subdelegados de fabricar "motines" ó improvisar "montoneras" á su albedrío, en virtud de la responsabilidad civil, y sin responsabilidad de ningún jénero. Pongamos ejemplos ¡jara que nos entiendan todos. Un intendente de Copiapó ó un juez de letras de Ai'auco, azota á un ciudadano á media noche. A l otro
tibies que MouU tiene e m i n e n t e m e n t e d e s a r r o l l a d a l a lógica del odio en la a m e n a z a y en el cumplimiento, y m a s <(ue todo, que cu ni l e gislación el principio moral que mas p r e d o m i n a es la inutilidad de la I'KUKHA, c u a n d o ce preciso castigar ó vengarle.

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dia el pueblo amanece a m o t i n a d o — N e g o c i o hecho!— Confiscación insolidum! grita el magistrado respectivo, el intendente y el juez, ó ambos, y con la respectiva sumaria, el embargo cpieda trabado en todo el pueblo, en cada una de sus casas, en cada m a n z a n a , en cada barrio,en la población imolidum !— Y entonces cada cual paga, transije, rescata. El negocio del "motin" estadogrado! Otro ejemplo. U n inspector de campaña se halla enojado con el hacendado clel distrito. De madrugada un dia, ensilla, sale al camino, y á poco,encuentra un arriero, otro arriero, una recua de arrieros que llevan cada cual su lazo al pegual y el machete en las alibi j a s . Al verlos el j u e z de campaña grítales que se paren, y pregúntales si han pasado por la hacienda tal, á tales horas de la noche, si llevan cuchillos y todo lo demás que la información sumaria de la lev de responsabilidad prescribo, y como los transeúntes van respondiendo á t o d o — S i señor! cuando concluye el diálogo, el dichoso inspector eselama Montonera! y se vá á galope á confiscar la hacienda á s u vecino!—El negocio de la "montonera'- se ha acertado! N o exageramos, no hacemos mofa.— Todo cabo en la inmensa nulidad de lo que se llama ley, solo porque es la extinción de toda ley preexistente, sin exceptuar las de Moisés. Los mandamientos do la ley de Dios tienen en verdad diez artículos que se encierran en dos— Los mandamientos do la Moneda, que dejan abolidos de hecho los preceptos del decálago, son solo siete, y se encierran en u n o — A m a r la candidaturaVaras sobre todas las cosas, y s a c a r l a vencedora á todo trance... Entretanto, montoneros do la Moneda! para qué habéis hecho venir, con el objeto de arreglar vuestras finanzas, á un honorable economista que acaba de probarnos en un curso de enseñanza que la propiedad es cd mas sagrado de los derechos humanos? Llamad ahora á Proudhon, para que os haga el r e p a r t i m i e n t o d e la responsabilidad civil, sin (pie os ocurra lo del León de

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la fábula. . . O s i Proudlion no acepta, llamad en vuestro auxilio á Magu.il o Oatrileo XIII. Y, sin embargo, vosotros lo eréis todo sal vado á los ojos del mundo con haber inventado un nombre hipócrita y meticuloso—Con la almíbar rancia y hedionda de la chicana, que es toda vuestra ciencia política, habéis dicho: Llamemos á la bárbara confiscación responsabilidad civil, y todos cojerán el blando anzuelo!—También pensó como vosotros D. J u a n Manuel Posas cuando dio á sus cuadrillas de asesinos el nombre de una legumbre, y cuando hacia llamar á sus degüellos violin ó violón según que el cuchillo cortara las arterias posteriores del cuello [violónf\ ó rechinara en la garganta haciendo acorde (de violin! ) á los borbotones de sangro y á los últimos jemidos de la víctima. A s í también la santa Inquisición, cuando quemaba mártires para saquearlos , convidaba como á una fiesta á sus horribles hogueras y las llamaba dulsurosamento(.'>//o<<i dejé. Así, por fin, los jesuítas cuando hacían irrupción en alguna gorda testamentaria, se golpeaban el pecho y decían con los ojos arrasados do lágrimas, que sus despojos sacrilegos eran legados píos\ capellanías eclesiá>iicas\.... Y á propósito de la Inquisición y de los jesuítas, sabed " H e r m a n o s de la Responsabilidad civil ', que en este convento de San A g u í ti n de Lima hay rm inmenso archivo de los legajos que rejistran los saqueos inauditos de aquellas santas hermandades, y que por tanto, podéis reclamarlo para vuestra nuevaadministracion de justicia, pues os habéis constituido en albaceas de toáoslos atrasos y de todas las abominaciones de la America, y en realidad no sois sino menguados copistas de Laines y J u a n de Torquenada! —.Resucitáis la barbarie porque no sabéis gobernar con el progreso, y porque no sois en política y en administraccion, sitio unos empíricos presuntuosos que os ha1

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beis crecido hombres de Estado,á fuerza de sentaros todos ios chas bajo un docel do terciopelo, y porque bajo otro docel de mas anchos pliegues, para mejor ocultar la desvergüenza, se alternan, durante tres meses del año, dos h o m b r e s , que al toque de un cencerro, os están concediendo á puñados Sitios y Extraordinarias, presupuestos y confiscaciones! XIV. ¿Y cuando fué otra ni mas á l t a l a ley política con que han gobernado sus pueblos los gobiernos de la América, si es que en nuestro suelo hubo pueblos y no rebaños, tiranos y no gobiernos? Cual ha sido la alta política de Montt antes y después de su fatal decenio? Cuando salvó una crisis sin hacerla mayor? Cuando provocó un conílicto sin que su desenlace fuera las prisiones Oír masa y la sangre de campos y patíbulos? Cuando se promovió la mas leve agitación, siquiera de un artículo de diario ó de la discusión de un club, sin que cayera encima la manopla del sitio, la autorización de las .Extraordinarias? Políticos á lo Ali-Bajá no podéis defenderos sino prendiendo fuego á la pólvora de los subterráneos de Janina!—Políticos a l o liey Bomba, no podéis dar un decreto de buen gobierno sin ametrallar el pueblo por las calles! Y tenéis la arrogancia de descubrir al frente do vuestro palacio de pigmeas intrigas la faz noble y osada de quien con la mudez eterna del bronce os está acusando ante el m u n d o y ante la propia conciencia!—Portales no confiscó los bienes de nadie, y perdió los suyos. Portales no pidió empréstitos á Europa, y pagó el que se debia. Portales no provocó ninguna guerra civil, y cuando la primera rebelión alzó sus bayonetas, montó á caballo y anduvo doce leguas para atajarla de frente y subyugarl a . . . .NA corrió á esconderse á la celda de un c o n v e n t o ni se parapetó en la fortaleza de la Moneda; y por eso, grande y sublime, murió á media noche en el páramo del Barón

— Sí
Y vuestros Congresos enanos son acaso mejores que vosotros? y sus hombres, fueron por ventura, fundidos en otro molde que en el que el pavor ó la ambición fundió vuestra conciencia? Los hombres del Consulado que conceden 33 $ á la viuda de SanfueiVtes y regalan 50,000 $ á la del general Vidaurre, son acaso distintos de los hombres de la Moneda que compran las acciones;del ferrocarril de Valparaíso por el doble de su legítimo precio? Los legisladores de Santiago miran mas arriba en el templo d é l a justicia que los casiques de los B u t a l m a p u s de Arauco en sus salvajes Parlamentos? No, á fe, y si lo dudáis, comparad lo que acaban de hacer y acaso están haciendo en estos mismos mo mentos! Se acusa al bárbaro de Aranco porque lleva en su lanza el derecho de lo suyo y de lo ageno, y porque vá de comarca en comarca, desnudo y hambriento, peleando con denuedo por su ración ó por su suelo; y con que de recho, entonces, los hombres do cara blanca que visten toga de magistrados v juran por los evanjelios de Cristo la rectitud d e s ú s actos, con que derecho van á hacer la guerra al indio bárbaro y desnudo, si en éste el robo está en su lanza y en aquellos el robo está en la lev? P e r o pasad mas allá de Arauco, dejad sus selvas en que no hay leyes ni derechos, sino magníficas e s p e r a n zas de engrandecimiento y de ventura. Lleguemos al último, confín, de la habitada tierra, y veamos lo que el derecho y la confiscación han sido en Patagonia . . . . Allá, un día, en las soledades del Cabo, una.inspiración del infierno asaltó la frente de un mancebo. Llamábase Cambiaso, y había nacido en el mismo pueblo en que nació el Presidente''actual de la República.—-Aquel monstruo imberbe, hízosc por sorpresa el caudillo de un presidio, y después de los fusilamientos con que es de estilo iniciar los gobiernos que/se estrenan en Sud América, dictó un código para regir su colonia de bandidos.—• Un sacudimiento do horror agitó á Chile, cuando ese código, que se llamó de Cambiaso, vio la luz pública; y en

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expiación, su autor fué descuartizado en los cerros do Valparaíso por sentencia de Don Manuel Montt que iniciaba su gobierno. Y sin embargo, ese código no imponía como pena la confiscación, a u n q u e decretaba todas las otras exquisitas oi'uras de la barbarie y de la Inquisición. El código de Cambiaso, la ley de Patagonia, decia—El que conspire contra mi reino, será, quemado vivo y avadadas sus cenizas.—La ley del Congreso de Chile, á su vez, ha resucitado la barbarie, pero mas astuta ha d i c h o — " R e s p é t e n se- las cenizas que la tierra salva, pero échese al viento de las venganzas políticas, la honra, el pan, el aliento mismo de los hijos de los enemigos inmolados." Y aun Posas, héroe del desierto, que levantó el polvo de las P a m p a s en todos sus confines, desaliando en sus potros salvajes al Patagón y al Huiliche, Posas también alza su tardía y egoísta protesta contra la confiscación, mas salvaje que el desierto; y mientras la fiera envejecida, q u e la espiacion ha aplacado, se echa á orillas del mar en extrangera t i e r r a } ' dilata su vista inicia el ocaso, contemplando, quizás sin tristeza y sin envidia, el abrazo d e s ú s hijos delante del sol de las glorias de Mayo, levántase por encima de los Andes de Chile el sol do Setiembre para a l u m b r a r lo que en las desiertas llanuras que quedan á su espalda, fué la demencia y el arrepentimiento de un m a l v a d o . . . . Chile! Chile! exclamaba P o s a s e n el vértigo de su furia, iú me, has abandonado! Pero no Rosas! Tranquilizaos! H a y quien ha recogido tu herencia maldita. Ñ o Rosas! T u espíritu infernal ha taladrado las entrañas de los Andes que lo atajaban, y hoy impera de lo alto de los poderes públicos de Chile, en la patria de Don José Miguel Infante y de Don D i e go Portales, que murieron en tu horror, y no tenían suyas cuatro tablas en que reposar sus huesos y su gloria!.... E n verdad, los que alguna vez hemos echado una mirada á la historia antigua y feudal [pues en la moderna tales fenómenos no se han visto] liemos sabido que

en las edades bárbaras se confiscaba el bien ageno por traición á la patria, por concpiista, por la violencia, en fin, del derecho, fuera entre naciones, fuera entre el usurpador feudal y el siervo indefenso. Pero confiscar, no por violencia, sino por derecho, destruir l o q u e la legislación universal, calcada sobre la razón y el derecho universal también, ha reconocido como mas santo, después de Dios y la Familia, en la existencia de la sociabilidad humana, que es la Propiedad, eso, lo repetimos, eso es la santificación del crimen, es el asesinato social, es el caos. Pero ios acólitos del poder que cantan en coro las alabanzas del éxito y del sueldo, dicen á todas voces que esta ley de responsabilidad civil, no es ley, sino es una amenaza, un ingenioso plan político do oportunidad, un sus/o, como los que se dan en los colejios, y que no tiene mas objeto "que inspirar miedo á los opositores"—Pero con que derecho entonces os haríais delante del mundo, los payazosde una farsa que burla y deshonra la patria, ante la civilización del siglo? Qué! Os figuráis acaso que os paseáis todavía por los claustros del aula, haciendo arrodillar á todo el que no os saluda en las mañanas de vuestro nial humor?--Qué! Creéis que los Chilenos han nacido para estar bajo la eterna tutela de vuestra p e d a gojia?—Qué! Creéis que porque martirizasteis la niñez de una ó dos generaciones con la disciplina de ramales y el quid de vuestro latín y el erqo de vuestra lógica, habéis de seguir tratando á los chilenos como á una turba de niños, y á la Pepública como á un estenso colegio dividido, n o e n provincias, sino en clases y en salas de estudio?—-Pero os engañáis por mucho! Hace treinta años ya que sois Héctores y es tiempo de que pidáis vuestra jubilación!—Los niños están g r a n d e s ; y no olvidéis, q u e d e las tres generaciones que os combaten, todos tenemos en las manos los verdugones de vuestro látigo. Los que no le recibimos en los pasos de estudio del InslUufo, lo estamos sufriendo bajo mayores tortillas en vuestras penitenciarias políticas ó en lejanos y amargos destierros!

—36— XV. P e r o como sucede todo esto, si preguntaran con asombro los que hayan conocido á Chile en su varonil pubertad, constituyéndose como pueblo libre; los que recuerdan los dias de su gloria, los dias de Maypo v la .Esmeralda, de, Pudeto y de Y u n g a y ? — Y añadirán: algo de grande habrá hecho ese hombre que avasalla pechos tan valientes y domina á su albedrío un pueblo generoso, nutrido de inteligencia y de virtud. Algo le habrá debido su pueblo, su sociedad, su administración, cuando todavía, le toleran? Engaño, triste engaño, sin embargo, de una apariencia falaz! Chile no se ha abatido, rio se ha desconsolado, no abdica todavía su dignidad de pueblo ante el orgullo, y la omnipotencia pasagera de un mandón. Chile aguarda, no desespera! — Chile descansa, no está muerto! El triunfo efímero de Montt en su decenio, no es la victoria de su política ni de sus armas, es el cansancio de la nación en una lucha incesante, comprimida, sin fortuna pero nunca aplazada por la cobardía, ni nunca sofocada por el oro ni el patíbulo! Entretanto, veamos l o q u e Chile debe á Montt en su decenio. Es cuestión breve y esencial; breve, porque n a d a le debe; esencial, porque ella explica la situación de Chile hasta la hora presente.
XVI.

Pocas son ciertamente las grandes empresas que en el tiempo que corre del siglo y en presencia de los acontecimientos que se desarrollan en el universo deberían preocupar la atención de un estadista americano para llenar con gloria su misión.— Pero sin duda las mas notables y las mas fáciles son aquellas que evidentes exijencias de cada momento están reclamando á gritos, y que respecto de Chile son la urjencia de cada hora, él

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reclamo premioso de cada localidad, la aspiración incesante de todo ciudadano, á saber: La instrucción primaria. La civilización de Arauco. La colonización de las tierras australes. La inmigración europea. Las vías de comunicación. El ejercicio civilizador del Patronato. La unificación de Sud América. Y como ha llenado Montt en su decenio ese magnífico programa, en el que no se le pedia (entendedlo bien!) ninguna libertad, ninguna concesión, ninguna reforma, sino justicia y trabajo, intelijencia y rectitud? Vais á oirloon breves razones. El proceso de quien no ha hecho nada por el bien, no puede ser sino m u y corto. Instrucción primaria? Al escalar el poder Dort Manuel Montt, púsose como traje de candidato y corno enseña de su administración, en un retrato que entonces se circulo, un rollo de papel que tenia este lema—Instrucción primaria.—Y que es que lo ha hecho en su decenio el gran protector de la educación del pueblo? ISTo os asombréis! H o y mismo, á los nueve años, en el último angustioso periodo del decenio, Montt hace discutir con estudiada'calma la ley que. organiza, según su mente, la instrucción primaria, y Montt bajará de la presidencia como subió áella, con el rollo bajo el brazo, y el letrero un poco mas borrado con el polvo y con el tiempo.... La civilización de Arauco? H e aquí la cuestión eminentemente chilena que preocupó á la España trescientos años, y que en los cincuenta corridos de la independencia es un problema que entraña todavía una de las promesas mas magníficas de la República. Don Manuel Montt á la iniciativa de su gobierno se lanzó en la vía de acometer aquella empresa por el único principio razonable y capaz de buenos resultados que la experiencia y la razón han aconsejado desde Luis de

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Valdivia ni ilustro general O'IJiggins, que murió con ese sueño, d saber: la internación gradual, de buena !e, mercantil y agrícola en el territorio indíjena; y para c o menzar tan noble y afanosa tarea, creó una nueva provincia ultra Bio-bio que denominó Arauco, y (pie de hecho reculó las fronteras en una faja de diez leguas hasta el rio Benaico. Pero un sistema inaudito de espoliachiii y de fraudes, fu ó la base de, la reducción de aquellas tribus tan valerosas como desconfiadas, y cuya indomable fiereza s u b e á la par que los cristianos burlan lo (pie ellas reconocen por su derecho y su ley. Wl resultado de la civilización de Arauco, es que los indios, mas bárbaros que antes, so han sublevado en masa contra las autoridades del gobierno de Montt, (7) y que en el
m e n t e por los ( M e n t o r e s d e l (¡obiorno á la Oposición, es el h a b e r su-

(7) El c a r g o m a s vigoroso y m a s sostenido que se ha hecho ú l t i m a -

blevado en su auxilio á los bárbaros de la frontera. Pero celo no pasa de u n a de esas acusaciones (¡lie en m a n o s de los partidos son instrumentos de (tos filos. Tanto p u d i e r a acusarse al (íobierno como á sus enemigos del l e v a n t a m i e n t o de A r a u c o . Pero el hecho T e n t a d e r o es que los indios se levanta ron por si sidos, en la p r i m e r a oportunidad que se les ofreció y que fué imposible contenerlos t a n t o á los goJiiernisias como á los opositores, pues sus depredaciones eran contra, los bienes de amitos i n d i s t i n t a m e n t e , y los últimos solo les habían ofrecido, á pesar suyo, la oporlunUtmlde l a s represalias siendo los primer o s los que p r e p a r a r o n la rauca de ellas. P a r a , ios que no conozcan el verdadero estado de las fronteras ni la historia de la bárbara colonización de UlIni-IJiobio, es imposible el explicar en su v e r d a d e r a luz aquellos funestos acontecimientos; ¡joro vamos á publicar aquí u n documento notable (pie a r r o j a r á m u cha claridad sobre el verdadero c a r á c t e r del l e v a n t a m i e n t o i n s t a n t á neo d'.' las t r i b u s a r a u c a n a s , de su furor c o n t r a los pueblos fronterizos y de la tenacidad con que todavía hacen la. g u e r r a , ó se p r e p a r a n á hacerla de su c u e n t a , de su sola c u e n t a , a! gobierno de S a n t i a g o . Ese dociiriii.'iito i ' S i i n fragmento d o u n extenso folleto (pie el señor 1). P e d r o Iíuiz Aldea, vecino d é l a provincia de A r a u c o , antiguo empleado en su intendencia y n o m b r a d o jefede aquella provincia, por los revolucionarios, nos. h a enviado deíde su destierro (en California). Kn el está estampado con toda la sencillez y la minuciosidad de la verdad, tal cual los comprende y lo describe un testigo de vista, el origen '«rico de aquellos sucesos lamentables, c u y a responsabilidad c a e de lleno Sobre la política del Gobierno y de sus agentes. El levantamiento de A r a u c o fué p r e p a r a d o l e n t a m e n t e p o r las cspoliaeiones de aquellos, d u r a n t e los cuíco ó seis años que precedieron á su estallido. f i u e l l o .

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«lia so ha vuelto á emprender como en los tiempos de Francisco Villagra y llodrigo do Quiroga aquellas talas dosoladoras, aquellas entradas ala Herra, que. acostumbraron durante tres siglos los conquistadores, y cuyo único fruto, según consta de los propios boletines oficiales, es hoy como entonces, desmoralizar al soldado con el saqueo y el incendio. P o r eso, cuando Manuel Matta dijo cu la Cámara de Diputados eu
los indios, recelosos y egoístas, no se h a b r í a n lanzado á la p r i m e r a voz—En 1851 fué preciso lodo el prestigio del genera! C n i z , y mas de un mes de residencia en los Alíjeles p a r a conseguir que t o m a r a n p a r t e , a p a r e n t e m e n t e , en el ejército (pie organizaba; y a h o r a , apenas se presentó entre (dios un simple teniente [Benjamín Y i d e l a ] c u a n d o , sin solicitarlos, y á pesar de todos sus esl'uerzos, se l a n z a r o n sobre las poblaciones de las i'ronleras l í e a q u í , entre t a n t o , el notable pasaje del Si'. Ruiz A l H que espliea. esos acontecimientos desde su p r i m e r oríjfcn, y d e m u e s t r a en su triste desnudez cual ha sido el lluro de la, misión civilizadora de A r a u c n emprendida, por 1). Manuel -Montt en su decenio, que termina legándonos p o r único retallado de diez años de promesas, u n a guerr a desoladora cuu los bárbaros, á saber:
V I .

" L O S T E R S i T í X O S 1)14 A R A U C O . "T,os t e r r e n o s de A r a u c o han sido siempre muy codiciados, porque igualan en riquezas á las minas de Copiapó: p e r o desde (pie se estableció la provincia lo han sido m u c h o mas. Todos entonces quisieron tener hacienda allí, como sí aiíí hubiesen estado r e g a l a n d o terrenos, en lo que á fe no iban muy d e s c a r r i a d o s , l ' a v a r e a l i z a r este e n s u e ñ o h a b l a r o n como n u n c a de la necesidad de r e d u c i r ese t e r r i t o r i o y se a p o y a r o n , á esle respecto, en el lema de ias monedas de Chile:por Ir. niwn 6 lu futrm. ¡Seguramente que osla última debió p r e v a l e c e r en la discusión, p o r q u e todas bis adquisiciones de u l t r a - l í i o b i o p a r t i c i p a n de la violencia, ó del l'raude. Nogrete no era todabia u n m o n t ó n de escombros ennegrecidos por las l l a m a s de u n a b á r b a r a v e n g a n z a ; pero las continuas c o n t i e n d a s hicieron presentir desde entonces u n a t e r r i b l e catástrofe. " E n efecto, en medio de la ardorosa Incita que sostenían la l e j i s l a t u r a y la p r e n s a con motivo del proyecto del Señor 1). Diego l í e n a v e n t e , los mas necesitados revolvieron á los indios con la esperanza insensata de a r r e b a t a r l e s mas fácilmente sus tesoros y de a d q u i r i r al mismo tiempo la remotísima gloria, de reducirlos y civilizarlos p o r este medio. Esle prepósito solapado fué la tea que encendió el fuego de la discordia en la frontera d u r a n t e ¡os años corridos desde el ¡>'¿ al

-4.01858, que las fronteras de A r a u c o debían ganarse pacífica y paulatinamente por la colonización agrícola-militar, haciendo del ejército ocioso é improductivo una falanje de labradores armados y propietarios , como sucede en todos los países quo rayan con los bárbaros, una sonrisa de sorpresa fué la única respuesta del ministro que llevaba entonces el timón de la discusión parlamentaria, con el mas compuesto y decoroso silencio.
58. Entóneos, como ahora, h u b o escaramusas, movimientos de tropa, t e n t a t i v a s de incendios, g r a n d e s alalinas. Los que t a l Iiaeiau esperaban que el Gobierno se decidiera, por la g u e r r a : pero el Gobierno no se decidió por ella ni por n i n g ú n sistema de reducción, pues se resistió á colonizar ú ocupar m i l i t a r m e n t e el territorio, de temor que las trop a s se le sublevasen en el S u r y marchasen á Santiago á d e r r o c a r l o . Así es que. p o r una razón p u r a m e n t e personal, dejó subsistir los d e sórdenes y desorganización de Arauco, basta a h o r a último eíic ha enviado u n a expedición por motivos igualmente personales. L e m a n e r a , pues, que el interés de la p a t r i a no ha e n t r a d o n a n e a p a r a n a d a en los cálculos del Gobierno. " L o s que no e s t a d a n por la discucion sino por los hechos, que e r a el medio mas bueno y seguro de obtener lo que deseaban, se fueron á l a A r a u c a n i a á fundar colonias, e n t r e ellos, u n a b a n d a d a de hombres desocupados y perdidos; otros se aliaron coa las autoridades, c o m p r a r o n una pequeña ostensión de t e r r e n o s y se a p r o p i a r o n el eonliudante p o r medio de internaciones sucesivas. " Le estos diversos manejos resulta que los indios se vieron en poco tiempo despojados de sus haciendas, impedidos de a p a s e n t a r sus r e b a ños y aherreojados con el protesto de que eran restiltwvii. Se hizo mas: se les trajo á la cárcel, se les m a n t u v o á p a n y a g u a , y se les p r o p u s o l a escritura, de venta, en este estado de a b e r r a c i ó n m e n t a l , como u n a condición de obtener su soltura. Las infelices víctimas compraban de esta m a n e r a su libertad y el derecho de r e g r e s a r á su p a t r i a , pero p a r a colmo de oprobio no les d a b a n como les prometían, el v a l o r de los terrenos enagenados. " P a r a revindicar sus propiedades tenían después que c o m p a r e c e r al juzgado de letra*, buscar abogados, procuradores, etc., cosa (pie no estaba en sus intereses y que r e p u g n a b a n , porque y a sainan ellos que litigar con las autoridades ó con personages de alto coturno, era perder el pleito y algo mas. Muchos, pues, con razón ó sin ella, rehusaron comparecer y resistieron entregar la cosa malamente vendida ó a r r a n cada por la violencia. " N o inspirándoles n i n g u n a confianza n u e s t r a llamada justicia y siendo t r a t a d o s con insólita aspereza, p o r q u e se creyó que la eiteryia era, al único medio de imponerles; Ion indios han debido defender y han defendido sv pais universal mente codiciado. " P e r o no * s esto solo: u n a vez perdido el respeto a l a ley, l a s e s -

La colonización délas tierras australes? H a y en el Sud de Chile, mas allá de Arauco, terrenos ferasísimos, llanos sin horizonte, sel vas seculares. Diez años bastarían para hacer crecer .en aquella comarca fecunda un pueblo contento y próspero, rico y productor.. P e r e q u e ha hecho el gobierno de Montt en su decenio, por adelantar aquel plantel, lozano ayer, marchito ya en sus esperanzas, fuera de la rutina administrativa de nomc r i t u r a s de c o m p r a y v e n t a no fueron mas que u n a p a r a t o de legalidad. 1'ara conseguirlas principiaban por a t r a e r s e a los indios por medio de obsequios y de empeños de los c a p i t a n e s de^amigos; luego un dia les e m b o r r a c h a b a n , les d a b a n en a r r a s a l g u n o s r e a l e s ; y cuando ya las veían estraviados por el licor les compraban p o r 400, 500 pesos 5,000 10.000 y 15.000 c u a d r a s . Los indios n e g a b a n después la v e n t a ó alegaban que liaViia dolo ó lesión enormísima. ''Todos-Ios pleitos de la provincia de Arauco' tienen p o r origen alguno de estos tres principios: mala fé de los c o n t r a t a n t e s ; cslonsion del terreno enajenado, falla de p a g o de la cosa vendida. ••.En c u a n t o a! p a g o , he aquí como se ha hecho, l ' a r a conlbrmarse a un decreto supremo y p a r a que el ¡letuario diese le y citase la ley del cano, les c o n t a b a n el dinero en presencia de la a u t o r i d a d ; pero u n a vez. fuera de ella, les pedían la pía 1 a para, g u a r d á r s e l a s , y los indios la e n t r e g a b a n sin sospechar la snpereln ría. l i a s , ó no se la e n t r e g a b a n minea ó les d a b a n una p a r l e ooino por via de gratificación, por ejemplo: si tenían que e n t r e g a r h s -Oíj pesos de ú n a s e l a vez, les ent r e g a b a n 10<> en plata menuda; y p a r a que rindiese mas ienian cuidado de estenderla sobre una carpeta •'Los indios que no sabían castellano, ó a u n c u a n d o lo supiesen, t r a í a n p a r a espücarse un i n t é r p r e t e , que ya \ euía instruido y graíiücado de a n t e m a n o : este i n t é r p r e t e declaraba lo que le sugería el comprador y servía (amblen de testigo y ürmaba. á riir /o. líe aqui resultaba que si el c o n t r a t o era de 200 pesos, t r a d u c í a que era 100, si el terreno era de 1,000 cuadras, que era de 000; si la e.-eritura (ra de a r r i e n d o , que era de venta ó donación. Los indios asentían fácilmente á eslos fraudes desde que no sabían leer ni o e r i l i i r , ni tenían mas g a r a n t í a que la p a l a b r a del i n t é r p r e t e perillán. El i n t e n d e m e , el j u e z ni el escribano saben a r a u c a n o . " T a m b i é n h a b í a n casos de que r] c o n t r a í a n t e qe.e compraba 5.00J c u a d r a s , por ejemplo, regalaba 1.000 á la a u t o r i d a d p a r a que hiciese la vista gorda y allanase los tropiezos. " L a s compras se hacían y s e b á c e a de un número calculado de cuad r a s , sin que los dueños sepan lijamente á cuanto asciende la cantidad; de aquí es que, e n u n espacio en que se r e g u l a n tres é c u a t r o > mil c u a d r a s , resulten después seis ú ocho mii: y do aqui es también T(ue los indios deücndan con mucha j u s t i c i a terrenos que :;o han vendido".
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—42— b r a r u'n-Superintendente inhábil, de enviar á E u r o p a un ájente mas inhábil todavía, y de l l a m a r á los dos con tros de la escasa y mísera colonia de emigrados —Puerto Montt y Puerto Varas! Cincuenta ó sesenta horas hay •de fmvegacion por vapor á aquel distrito y -en su decenio completo, ni el presidente ni su ministro se han dignado siquiera pagar una visita de bautismo á aquellos gemelos á<¡ su vanidad oficial que los reconocen por p a d r i n o s . . . . P e r o qué mucho que aquello sucediera si es fama, y fama comproboda, que Montt en- diez ceños\ jamás visitó ningún establecimiento público ni aquellos q u é mas preconiza su vigilante celo por el progreso— la Escuela de artes, la Quinta normed,—ni la Escuela, de preceplores, su timbre mas alto, qué no hablamos de los hospitales ni de la Penitenciaria, que aquellos darían talvez asco á S. E . y la última pudiera causarle miedo i a inmigración, europea?—Quien cu América no está convencido de q u e sin ese elemento salvador sucumbiremos al fin por la inanición,en la pereza, en la matanza diaria ó infinita del hermano por el hermano?—Todos la aclaman; y por esto los hombres que piensan y que aman este suelo creado por la naturaleza para todas las venturas, y convertido hasta aquí por ios hombres en el albergue de todos los males, someten,cada día.ideas y proyectos enderesados á protejer el derrame de la superabund a n t e población do Europa, que hasta hoy monopolizan los Estados del Norte, y que en diez años, (casi d u r a n t e el mismo decenio de Montt) ha improvisado en las-soledades de California una nación fuerte, que se basta así misma, y que esporta un sobrante hasta nuestras pía. yas.--Todo lo que Montt ha hecho, sin embargo,de ostensible en beneficio de esta gran necesidad de inoculación y de trabajo que aliente nuestra escuálida vida, es mandar un tropel de sucios gendarmes ¡í llevar á la cárcel doscientos jóvenes que se reunían para pedir la reforma pacífica, de la Constitución que veda á los extranjeros tributar culto público á otro Dios que al que adoran los chilenos, sin mas razón que la que tendrían los Afanen-

—43— поз pava obligarnos á adorar á Pillan ó P e r i l l á n ! . Las vías de comunicación?—Montt encontró al sen­ tarse en la silla presidencial una ley de caminos, h a b i b mente concebida. P e r o era una ley de su antecesor (el Ministro Vial)y era por consiguiente una ley mala. E n ­ contró propuestas ventajosas para emprender el camino de fierro de Santiago á Valparaíso por una compañía extranjera, representada por otro benéfico extranjero (Mr. W h e e l r i g h t . ) P ero era. proposición de fuera, y fué naturalmente desechada.—Montt emprendió de su cueiv ta el ferrocarril ¿y como lo deja al concluir su decenio? El camino queda en el túnel de San P edro, donde estaba atajado hace cinco años: el crédito de la empresa queda en bancarrota; la bancarrota queda rescatada por el emprés­ tito; el empréstito queda emprestado á los accionistas, á los contratistas y á los injenieros; y los injenieros y demás quedan andando por los cerros, sin saber por donde andará, al fin el cambio, aunque el empréstito an­ de de bolsillo en bolsillo Tal es la miserable y easi bufona historia de los progresos materiales del dece­ nio de Montt!­­Añádase ¡i esto que en 1851 el ferrocarril de Copiapo estaba terminado, el de T a l c a h u a n o en nivelación, el de la Serena en estudio.—Hoy solo exis­ te como cosa nueva y del decenio, el del S u d con las acciones al 50 por ciento P rogresos del decenio! El eje cicio civilizado r r del r onato?—Queremos pat decir por esta frase, que parece ambigua y no lo es, que los gobiernos de A m é r i c a y en especial el de Chile, tienen el derecho y el deber de intervenir en las cosas eclesiástica'­, el deber de rentar los curas, para evitar la simomia, el derecho de abolir el fuero eclesiástico, para destruir los privilegios, de impedir que se propague el fanatismo por la predicación , que se desprestigie el clero con la introducción ad Ubitum de todas las órde­ nes monásticas &a. ¿ta. Y como ha llenado Don Manuel Montt, esta parte esencialísima de su misión liberal y pro­ gresista? Oyóse un ruido de campanas que parecía un cisma pero era solo una disputa entre dos Canóni­

-Ai— gos, un Arzobispo y un Sacristán,y el ruido no pasó de las campanas que asustaron á las beatas, quienes cantaron al fin su gloria in exelsis; ademas, de que durante el decenio de Don Manuel Montt la tolerante nación chilena, especialmente en su parte femenina, ha sido obsequiada con los siguientes espléndidos regalos:—El Obispo del O r e g o n - la Endemoniada—los Jesuitas—la autopsia de Fray Andrés—los P a d r e s Barbones y el milagro de Don F e r n a n d o Lazcano, amen de la canonización del A enerable Yerdesi, que hace dos siglos está colgada en la canasta de Quevodo á la puerta del Vaticano La unificación de America?—El sueño grandioso de Bolívar, la inspiración y acaso el martirio de Monteagndo,. el grito de todas las edades, el voto de todas las almas americanas! Montt, que j a m á s ha sentido la espansion do ningún sentimiento que saliera mas allá de su sus subdelegaciones, ó á lo mas,- de los presidios de Magallanes y de J u a n Fernandez , Montt repite también automáticamente aquella medida salvadora.— "Uon esta convicción, dice á sus Diputados en su último Mensaje, estoy dispuesto á promoverla, (la federación americana) pero antes someteré á vuestra consideración las bases que á mi juicio deben servirle do punto de p a r t i d a . " — Y cuando esto sucedía hacia nueve meses á que no existía un Ministro de Chile en la P e pública mas vecina, y esto, cuando el últirito representante había perecido tristemente, y cuando una invasión de emigrados tenia en alarma toda la costa de Chile y en movimiento su escuadra de vapor, ilustro en la historia do los naufragios!—Y ahora, mientras Montt somete á su Congreso las bases de la unión americana, se envía un Ministro de primera clase (es decir, en el sueldo) sin duda para pedir á Pió I X , como Carlos V pidió á Alejandro V I , una bula que mando que las Repúblicas americanas se confederen á la manera que aquel Santo Papa,que dejó un sucesor en la silla y tantos fuera de ella, m a n d ó que las Américas fueran de la España, desde tal
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latitud hasta tal otra! Y" mientras el Presidente d é l a Corte S u p r e m a va á Roma á adquirir mas devoción que l a q u e linje ó se le supone por la Candidatura Varas (medida que puede probar m u y mal á este proyecto, porque habiendo tantas misiones diplomáticas en vacancia, pudiera seguir el contagio de rebelión entre los secuaees ) y mientras se sometan las bases de la federación, se ha comenzado la empresa por añadir á la legislación sud-americana, la ley de confiscación política Francamente, si daríamos cuanto es dable sacrificar al hombre por la realización de aquel programa, que es la grande misión de la mitad del siglo, (como la Independencia Americana lo fué en su iniciativa) nada daríamos porque esa federación sígnese haciéndose por las bases que ha comenzado á hechar Don Manuel Montt. l i e aquí pues lo que Chile debe á Montt como progreso. Veamos ahora lo que le debe como justicia y como patriotismo. XVII. Qué debe Chile á Montt como justicia y como patriotismo? Ah? Chile debe á Montt solo su sangre y sus cadenas. Débelo en su fatal decenio el exterminio de sus hijos en dos guerras civiles por él solo friamente prov o c a d a s . - - D é b e l e cuatro batallas tan carniceras cual nunca se recordaron en los anales de la independencia, ni aquellas entre bárbaros, de la conquista.—Débele dos sitios memorables de capitales de provincia que él m a n d o incendiar por decreto (auténtico) (8) á sus tenientes. Débele mas de treinta combates, en (pie ha corrido la
(8) El general V i d a u r r e decia en 1851 " l i e incendiado la Serena de orden superior!'-' El general Garcia'decia,á_su v e z — " T a l c a se lia salvado del incendio!" en su boletín oficial de 1S59—Valdesdecia "incendié á San Felipe p a r a t o m a r la p l a z a ! ' ' — S o m b r a s de A r i a s y Villar!. Esos son vuestros vengadores!

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mejor sangre de sus hijos, y débele la sangre de cérea de cien patíbulos, erigidos unos en pos de otros a l a venganza, y verificados todos con calidad de atroces en el lujo de su variedad y de su manera, porque esos castigos inaplacables fueron, 6 ya de ciudadanos indultados, como los cuatro fusilamientos de Copiapó en 1852, ó fueron como las' ejecuciones de la Artillería que siguió á aquellos, matanza de lujo y de domingo, espectáculo de paseo ofrecido á la Alameda do Santiago en sus tardes de gala y de Setiembre; ó como el suplicio del infeliz Arias, castigo colérico de una casualidad, ó si se quiere de una cólera; ó como el de González y Carroso, cuya lenta con valescencia se procuró con afán para inmolarlos gordos y sanos al rigor del escarmiento; ó como el de Urrutia y Val lejos, transportados en vapor de la cárcel al suplicio, .ó como el de Villar por el telégrafo, ó como el descuartizamiento feroz ofrecido en holocausto al dieciocho de Setiembre, que no se llama ya el dia do la patria-sino ]*¡l asesinato de Yid_aurre, porque aquel soldado valiente y feliz murió en un melancóliei) lance, peleando con el pueblo qno Montt tiene sublevado desde que e m p u ñ ó la banda,-y que seguirá en perpetua rebebelion mient r a s él ó su política imperen ! Que nías debe Chile á Montt en su decenio, por que la lista de sus castigos no está escrita solo en los bancos? Y aquí hacemos á Montt esta justicia.—Su espíritu ilustrado no apetece la sangre y su naturaleza escolástica la repugna. Montt no es ferino como liosas, que bebia sangre por placer y se saciaba solo derramándola. No, la sangre no es una necesidad en el sistema de gobierno de Don Manuel Montt, es solo su lujo, su escarmiento, su venganza. No tiene el apetito de la crueldad, tiene solo en el alma y en las venas aquel rencor do la raza de África que nunca perdona, qno jamás olvida.—Montt no querría quitar la vida á un enemigo porque la muerte es el olvido, y la injuria ó el d a ñ o que é¡ ó los suyos han recibido j a m á s lo olvidó

—¿7— Qué mas, entonces, le debe Chile? La proscripción en masa de sus hijos á presidios lejanos ó á paises vecinos y remotos. Débele el envío á Magallanes do los ciudadanos absueltos por sus tribunales, sin mas abrigo que su ropa de calabozo, sin mas aviso que 1111 empollón de sus llaveros á la reja de sus cárceles, sin mas alimento que una inmunda ración de marineros; y en hechos de esta entidad débele también la América y el mundo el escándalo de haber vendido á un capitán extranjero la vida de otros acusados, por medio del corretaje marítimo . . . . Débele en fin, el haber desalojado la Penitencial ia de vandidos rematados para encerrar en ella por sentencias de diez años (único sistema decimal planteado hasta hoy por Montt) y el haber pedido otra Penitenciaria mas extensa y mas segura' por ser ya la actual insuficiente á su venganza! Qué mas le debo? Lo que ni la independencia misma exigiera de sus hijos, que rindieron tantos sacrificios á la patria; débele ol nuevo empréstito, (pie el antiguo no fué obra del gobierno sino de un infiel comisionado (como algún dia lo probaremos) y débele en su inversión estrafalaria la obra de la mas estupenda ignorancia ó mala fe, pues hasta aquí solo ha servido para saldar apuros de particulares, y en la sola translación de una parte de sus fondos ha p e d i d o el Lrario, [oidlo oh vosotros que os hacéis llamar los Pee! y los W a s h i n g t o n !] mas de medio millón de pesos, como lo demuestra palmariamente, uno de nuestros mas sensatos economistas! ( 9 ) Pero en esta parte débele mas aun la República á la pureza preconizada del gobierno de- Don Manuel Montt. Débele haber establecido en nuestras plazas un inmenso peculado político, que antes en ninguna época deshonró á Chile ni a y u d ó á corromperle. Mas hoy
(í)) Marcial Gonzalos.—El muco oupréníKo. Irarfa-cion é inrerúuii. A r t í c u l o publicado en la " R e v i s t a del Pacífico" del 28 de Agosto d e 18C0.

—48 el banco hipotecario, las acciones del ferrocarril y su precio fiscal, el rescate de pastas y por último, los fondos del empréstito, han creado en Chile una de esas Bolsas, lepras vivas de los mercados y de las naciones europeas, que está dando sus frutos cu escándalos inauditos hasta aquí en nuestro comercio y en nuestra sociedad. l'e-ro aun le debe mas, y esto es reciente; débele en sus diez años de atraso y de dolores, la innovación do nuestras leyes fundamentales que cierra dignamente el periodo do sus beneficios, débele la L E Y D E C O N F I S C A C I Ó N , que sanciona en este momento su Congreso, y débele por lin, como su legado mas digno y mas precioso, la C A N D I D A T U R A de su aliado Don Antonio Varas, preparada sordamente desde el primer dia del decenio y que seguirá preparándose,}' no echéis esto en olvido,con el mismo sigilo, hasta que los colegios electorales, nombren por aclamación al elegido del complot,y éste acepte apesar s«yo,haeiendo protestas de su abnegación, y recibiendo de los bufones públicos que paga el Estado el título de Washington del Sudf XVIII. Y he aquí como h e n o s llegado á la gran cuestión del dia: la C U E S T I Ó N D E C A N D I D A T U R A S , cuestión vital y urgente para la salvación ó la ruina definitiva de Chile. Y créasenos que al tratar á la lijera de ella, no tenemos ni la prisa del partidario, ni la mezquina, ansiedad que se atribuye al emigrado, ni siquiera la parcialidad ardiente del ciudadano con derecho de sufragio. Somos por fuerza imparciales! Y, como lo ha dicho espiritual mente uno de nuestros camaradas,sino ponen mesas de calificación en esta capital y no nos mandan algunos cabildantes y una cárcel portátil para que despachen los boletos y las órdenes de prisión en el hotel de Bodegones y en la chocolatería de la calle de Queipo (sitios de reunión para los emigrados) no nos cabrá el honor de

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tomar parte en la elección del próximo quinquenio constitucional, como no lo tendrán nuestros compañeros y amigos, sino ponen también otras mesas receptoras en Mendoza y en la Penitenciaria, (aunque la cárcel puede escusarse aquí) en Paris y en Magallanes Pero no se crea que por abstenidos somos indiferentes. N o pertenecemos á esa escuela novel y superficial que dice, sin saber lo que dice.—Para nosotros, en Oídle, las ideas son todo, los hombres nada! A l contrario, nuestra convicción mas íntima es que en un pais como el nuestro donde naj^ tan pocas ideas y tantas aspiraciones encontradas, donde e! pueblo no existe y la familia es tan poderosa, los hombres son mucho, son casi tanto corno las ideas, que al fin se encarnan corno hechos en un nombre, el que, por su parte vienen á servir de enseña ó garantía á las ideas mismas.—Y de no, ved los nombres mas notables que están sobre la carpeta política, y preguntad al pa.is, si al pronunciar cada uno de ellos, no sabe la idea que envuelven, sino descubre en toda su plenitnd el programa que ellos realizarán? Así, en el buen sentido tradicional de los chilenos:— MoXTT—ha significado todos los males de la República. V A R A S — l a exajeracion de esos males, y su perpetuidad, BüLXES—una política egoista en su personalismo,pero inteligente, conciliadora, dócil A L A opinión pública, pura de sangre y limpia, mil veces mas limpia, del peculado político que la decantada austeridad de Montt.probada en el crisol de los ferrocarriles y del empréstito. C R U Z — J a encarnación del patriotismo; gloriosos servicios á la patria desde la mas temprana edad; una lealtad caballeresca en sus empeños públicos, la rectitud mas sana que solo el capricho ha entorpecido alguna vez sin deslustrar, y por último, la convicción del progreso, Á que solo la tenacidad del carácter privado pudiera hacer violencia, sino diera pruebas de su abnegación como hombre, en la hora triste pero inevitable de Purapel.

H a y otros nombres echados á rodar como al acaso, ó como una torpe maniobra de partido, engaño d é l o s tontos y risas disimuladas de la Moneda, pero esos nombres ¿qué significa? Pérez?—Nada! Oehagavia?—Menos que nada! García?-—Peor que nada! U r m é n e t a ? — N a d a ! nada! nada! y solo nada! De manera pues, que la cuestión presidencial, reducida á su mas simple y ' -ánica espresion, no será sino una trinidad de nombres en que todo el buen sentido y todo el patriotismo de los chilenos es llamado á.un esfuerzo superior de unión y buena fe que nos salve una vez por todas del abismo, de los mil abismos, porque vamos rodando, pues no debe olvidarse que la cuestión no es ya solo la idea abstracta, sino que es la actualidadque es la elección del caudillo de la idea, que es la garantia de reposo y de reconciliación que buscamos afanosos para el porvenir. XIX. P e r o he aquí que los explotadores de farsas alzan el grito al cielo y claman:—Fusión!—Pelucones!—EArzobispo!—¿0.5 demagogos! 1 Ah! H a r t o os ha servido hasta aquí pai'á cojer á los necios y á los picaros, esa algarabía de nombres y n a d a mas que de nombres. Y/en verdad, cuando os preguntarnos en alta voz que llamáis vosotros Pelucones?—que llamáis Demagogos? no nos contestáis:—Pelucones son los hombres de la reacción del 29 que aun persisten en su obra de atraso y feudalismo — Demagogos son los pipiólos del año treinta, los liberales del cuarenta, los igualitarios del cincuenta, los constituyentes del sesenta, porque para cada decenio habéis inventado un nombre ó ana Calumnia? Y en realidad, no sois mas que vulgares impostores que falseáis la historia, que mentis al presente, y que con

—51— asus.ar odios extinguidos, con resucitar muerto?, con inventar apodos, queréis levantar entre los buenos hijos de Chile la preocu.pacio.n de las discordias olvidadas para comenzar de nuevo en la impunidad, otro reino de males y suplicios. Y de nó, vosotros, chilenos, vosotros que fuisteis siempre acatados por vuestro buen juicio y una sensatez tradicional, mirad lo que pasa hoy y comparadlo con lo que ha pasado a y e r ; abrid la historia de nuestras discordias civiles y ved como .el espejo del porvenir refleja en toda su desnudez la impostura y la maldad de los políticos de farsa y de los ambiciosos de bullanga. N o nos decis que los Pelucones son los enemigos antiguos y entrañables del actual gobierno del progreso? Y ahí está unido al gobierno del progreso, a y u d á n d o l e en los alborotóse! Dean Meneses, el capellán de los pelucones del 29; a h í está Don Victoriano Garrido, el secretario de los pelucones, muriendo fiel á la inspiración y á la cabala del gobierno de Montt; ahí está Don J u a n Agustín Alcalde, el hombre de las j u n t a s de 829, como lo fuera de las de 810, suscribiendo las juntas del gobierno de Montt; ahí está Don Diego Benavente, pelucon indefinido ó indefinible, presidiendo las sesiones de las Extraordinarias y de la ley de confiscación! Pero y los pipiólos, exclamáis?—Y ahí está sentado bajo el docel de la segunda Corte de Chile el pipiólo D. M á x i m o Muxica; ahí está Taforó, pipiólo de raza, [hoy canónigo ] quemando incienso á la personalidad de Montt, en las festividades nacionales; a h í está Saavedra, el paladín de Longomilla, de intendente de Montt ;ahí está J u a n Bello, que se hizo e m p u ñ a r por la policía sobre la tumba del ínclito Urriola, de enviado de Montt. Y si todavía no os convencéis de la falsedad de vuestra impostura, ved al pelucon Correa pedir la amnistía de los pipiólos y ved al pipiólo Gana, que combate la amnistía de los suyos—Ved al general Cruz de caudillo de los liberales de 1851, y ved á Montt subiendo al poder con

—52— Lazcano [10] y con Gana de Ministros—Ved por fin al ilustre Freiré que muere adulado por la Moneda en su lecho de muerte y en sus hijos.—Y si todavía queréis una muestra mas espléndida de que toda esa gritería no es sino una farsa y mísera intriga, anzuelo de sebo para e n g a ñ a r á tontos, ved como Montt, con la capa al brazo, está haciendo lances y quites á la nación, y echándole por candidatos, ya á D. Silvestre Ochagavía, 1 echón del mas antiguo y rancio peluconismo, ya á D. José Joaquín Pérez, pipiólo de raza, pipiólo desde lacunal Y qué prueba todo esto? Que cuando levantáis como banderas de división los nombres del pasado, levantáis solo una postuma calumnia ante la conciencia pública. Que en Chile no hay, no ha habido, no puede haber partidos tradicionales y eternos, que no puede haber ni hay actualmente otro bando que el partido de la opinión pública y el b a n d o contra la opinión pública:—las minorías de círculo contra la masa de los pueblos:—Varas contra Chile. Y si nó, leed esta página de la historia preñada de verdades y advertencias para el dia turbulento que hoy se ajita. De 1813 á 1823 Carrerinos y OTIigginistas se despedazan con inaudito furor , pero sucumbe Carrera, O'Higgins es derribado, y esos partidos desaparecen to(10) F o r m a s que seamos enemigos do toda personalidad, no podemos convenir aquí en d a r á este p e r s o n a g e político, ni á su í n t i m o a l i a d o D. Manuel Carvallo, la i m p o r t a n c i a ni la influencia que se les h a a t r i b u i d o por mala té ó simple m a j a d e r í a . Esos señores, sea dicho con escusa de la cortesía, no han hecho en su misión política, respecto de la oposición que combate l a administración a c t u a l , o t r o papel que el de esos sacristanes que en las procesiones de iglesia, llevan la cap a de coro y cruz a l t a por las calles, pero que en volviendo á l a s a cristía se ponen la mas m u g r i e n t a s o t a n a , a p a g a n las velas y despiden á los convidados D. F e r n a n d o L a s c a n o a p a g ó las velas del Sen a d o en la sesión de J u n i o del 58, y I). Manuel Carvallo despidió á los convidados al .banquete de O c t u b r e . . . . P o r eso sin d u d a a n d a este s e ñ o r plenipotenciario viendo las Cortes de E u r o p a , lejos, m u y lejos de D. Manuel Montt, habiendo escapado del peligro de ser su Ministro en la Mon«da!

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talmente de la escena. E n 1829 no hay un solo Curreriño, no hay un solo O''Iligginista. Son los liberales y los pelucones los que ahora se baten en la fatal arena; pero pasan diez años y los bandos se abrazan y se olvidan. El pipiólo Pinto, da su hija al antiguo coronel de Granaderos, que en una pujante carga por el flanco arrolló las huestes del liberalismo y puso fin á su reino en el campo d e L i r c a y . En 1851, otro decenio ha transcurrido, y entonces partidos nuevos salen á la lid.—El uno se llama progresista y el otro conservador, únicos nombres de bandera (sea dicho de paso) que en Chile tienen alguna lójica y una razón histórica; y Cruz, el gefe de estado mayor de los pelucones del 29 es entonces el caudillo de aquel partido, y Montt, uno de los estudiantes tumultuarios de las asonadas populares del año treinta, es el caudillo del otro bando.—El conflicto aparece—Búlnes presta su espada al uno y vence por él, es desairado luego con una ofrenda escandalosa y le dan la espalda, y ahora, Montt, dando la espalda á la nación y á la vergüenza, dice con un rincón de los labios—"Mi candidato es Pérez," un retoño (podado es verdad!) del liberalismo exaltado del 29! [11] Y entonces porque mentís, porque asustáis la conciencia d e la nación gritándole—fusión/—anarquía/—• cisma!—comunismo! P o i q u e calumnias la historia? Pelucones! gritáis en vuestro delirio;}" comenzáis á contar su n ú m e r o en los dedos de una mano, y nunca pasáis de una mano á o t r a en vuestra cuenta!— Pipiólos! d e cís entonces, y no pasáis del mismo jesto y del mismo embarazo!—Sopláis el odio de las tumbas y resucitáis la discordia de los malos dias para ensangrentar el presente!—Sabéis todo lo que queda de los pelucones? Alfil) La posición de T>. Manuel Montt con los candidatos, que él está empollando ó d a n d o á luz debe ser cómicamente embarazosa Siempre ha dicho y p r o t e s t a d o á sus allegados que era demasiado amigo di D. Antonio Varas para ponerlo en aquel potro de mil torturas. Que d i r á n los SS. U r m e n e t a y G a r c i a , Pérez y O c h a g a v i a d a los amables deseos d e S. E. p a r a eon sus seíiorías?

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g u n a peluca vieja guardada en los armarios de familia, por curiosidad ó por olvido. Y de los pipiólos sabéis, lo que queda? La frasada de caridad con (pie fueron en vueltos en- los hospitales de Santiago y del Callao los cuerpos flacos del Dr. Orjera y de J u a n Nicolás Alvarez, los protomártires del pipiolismo; y ni aun esas {'rasadas, herencia de los moribundos, han que iludo, porque fueron la mortaja de su lealtad y de su infortunio! P e r o diréis; y los pipiólos y los -peluco/íes vivos y tradicionales que aun existen? A h í están delante del pais y la verdad! Contadlos uno á uno y tomad dos estreñios para vuestro juicio. A h í está el ilustre general Las l l e r a s , caudillo de los liberales, por convicción, por prestijio, por familia, y ahí está el gran soldado, de la América, en el pedestal de un medio siglo de gloria y do pureza, haciéndose el resuelto soldado del porvenir, votando con los miembros de! Club del progreso de Buenos Aires, club de la demagogia según la fraseolojia de la Moneda, haciéndose el lector de Mitre, «del demagogo de Mitre" preso como tal por orden de D. Manuel Montt en 1851!-Y ahí está, en el otro extremo, D. J o a q u i n Tocornal el estadista y el decano del pelucouismo, que reconoce, que acepta, que suscribe á la imperiosa necesidad de la reforma de la Constitución, de esa Constitución pelucona. en cuya redacción y en cuyo espíritu el fué principal inspirador; y aun, sino me engaño á la distancia, presidente de la convención que la dictó?
XX.

Y con que derecho usurpáis vosotros, el nombre de progresistas y de liberales? E n qué lo sois y cuando lo habéis sido, vosotros, que durante veinte años, habéis monopolizado todas las facultades públicas del pais y hecho á vuestro sabor su lejislacion interna, maraña de despotismos, hasta en sus mas mínimos detalles. H u b o tiempos en que existió un partido conservador cuya misión era casi necesaria, cuya misión era casi

la libertad, porque después de ¡os trastornos y de la anarquía del quinquenio del 2 8 al 33, la conservación equivalía á una especie de progreso. Portales fue el genio, c! caudillo, el creador de ese partido que el formó, desviando algunos hombres superiores de la reacción retrobada, monárquica, casi gótica,que acaudillaba el triunvirato do Kiiijs Tagle, Rodrigue/, Aldea y el clérigo Molieses, categorías caídas y humilladas de la revolución de la independencia, en todo vencedora, y en ideas casi mas que p o r las armas. Y bien! A ese partido lejítiinamente llamado conservador, no pertenecisteis vosotros. Fuisteis solo amanuenses de sus grandes hombres, ó pretendientes de sus antesalas. Vosotros aparecisteis cuando ese partido comenzaba ya á ser innecesario, cuando muerto su caudillo y robustecido, aun con su martirio, el principio de autoridad (que lúe su mas pujante empeño, llevado hasta la tiranía) era llegada ya la época de soltar las alas comprimidas de la j o v e n república, y dejarla buscar con brio la senda de su desarrollo y de su progreso. Y fué entonces cuando vosotros, seudos-liberales y seudos-conservadores, os presentasteis en el poder como diputados, como ministros, como lejisladorev? y qué hicisteis? E n vez de dar alientos á la libertad que renacia, le echasteis encima vuestras togas de abogados presuntuosos, y la sofocasteis en su generosa espansion, degradando al pais y haciéndolo raquítico y mezquino en su niñez. Portales habia creado el reglamento de justicia, la ley de prelacion de créditos, la del juicio ejecutivo, la de la organización de la hacienda pública, la de la guardia nacional, la del régimen aduanero, había hecho la conversión de la deuda, y arreglado el pago y amortización del empréstito, todo en fin, lo que era administrativo y económico.—Pero venisteis vosotros á lejislar, no ya para el gobierno, sino para el pueblo, y le arrebatasteis todas sus prcro¿ativas esenciales quitándole su acción

—56— libre y natural, su derecho explícito é inofensivo, su vigor, en lin, y su fecundidad. Vosotros, desde 1840 hasta 1 8 6 0 sois los tínicos lej # l a d o r e s de Chile, durante su lozana pubertad, y vosotros, solo vosotros, presidente Montt y candidato Varas, sois los únicos autores de la ley de municipalidades que mata la localidad, entregándola á los intendentes y á los síndicos de ciudad; vosotros sois los únicos autores de la ley de elecciones, que mata el derecho entregándolo á las bayonetas que rodean las mesas receptoras; vosotros sois, en fin, los únicos autores de la ley de imprenta que mata la razón, poniendo una mordaza á los labios y un anatema al pensamiento. Y todavía, tenéis la audacia de llamaros liberales, y de reprobarnos á los que sufrimos por la causa de las mas legítimas reformas, vuestro odio y vuestra atroz persecución. Un solo monumento de progreso os debe el pais, durante esos veinte años de monopolio y de omnipotencia lejislativa, y-por ello os tributamos honra y agradecimiento.—Os debe el Código civil, lejislacion eminentemente niveladora y democrática, que aunque no es obra de nuestro pensamiento, lo es, al menos, de vuestra sanción. Y ese es un timbre genuino vuestro, porque os hacemos y os hemos hecho siempre la justicia de reconoceros talentos superiores de abogados y jurisconsultos, y aun creemos que colocados en nuestros altos tribunales, y ágenos de toda política, habríais sido lumbreras de nuestro foro, y eminencias de la patria. Pero ha sido vuestra fatalidad y la de Chile el que la ambición os haya arrancado á ese rol de vuestras facultades, porque talentos políticos jamás habéis tenido ni aun los mas vulgares, y ni el estudio, ni la razón, ni siquiera el instinto del hombre de E s t a d o . — Y si no, contemplad un momento vuestra obra; enagenado para siempre el partido antes hostil; hostil el partido que os elevó; levantados al poder sobre el pais y contra el pais por una guerra civil; sofocada, apenas, otra mas desaforada en el segundo tercio de vuestra administración, y

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trav, y entonces el eco tradújose en un himno que cantaron todas las voces, en un poema que apellidó á los héroes y á los buenos. En un mes, en solo un mes, todos los periódicos de Chile, con la sola excepción del periódico á sueldo y del periódico clerical, alzaron la voz de salvación, hizaron al tope del desmantelado barco la enseña de socorro en la hora postrimera del naufragio: la enseña de la reforma! El Afercurio y el Ciudadano en Valparaíso, el Copiapino y el Demócrata en las dos p r o vincias del Norte, la Actualidcvl en Santiago, el Eco de San Femando en Colchadura, el Talqnhio en su provincia, el Nuble Chillan, el Amv/o del Pueblo en Concepción, todos alzaron unísonos, y como por una inspiración providencial, el grito que respondía á todas las necesidades, que espresaba en una sola todas las quejas, y cuando ese grito fué el alerta de la rebelión del pueblo unánime en su ira contra la rebelión de la Moneda, todos se levantaron y en masa corrieron al peligro y al deber—Copiapó, la Serena, Valparaíso, San Felipe, Talca, Concepción, todos se alzaron, no á la vocería del personalismo mezquino, no al viva Cruz! ni al viva Montt! sino á la voz de la patria, vivando su reforma, su Constituyente', y dieron batallas llenas do heroísmo, y sucumbieron á la metralla peleando en las calles de los pueblos con la brutal soldadesca del empréstito y del saqueo. Y todo fué la obra de un mes, porque en ese mes alumbró Chile la idea de que venia ajitado en violenta preñez desde que fué Nación independiente y pueblo democrático! Mas, vosotros deeis, esas mon toñeras fueron la obra exclusiva del oro de los conservadores; de las caballadas de los hacendados opulentos, de las pastorales secretas del Arzobispo y de la prédica de los curas!...Pero c u e s to mentís villanamente! Donde está la sola sotana que oscureció las fdas del ejército' constituyente, como enseña de privilegio? Los Constituyentes no traian siquiera ni capellanes en sus batallones; y el único sacerdote digno, por que bendigo sus estandartes .en n o m b r e de
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Dios y de la justicia, Don B r u n o Zavala, sufre hoy el destierro de su condiscípulo y amigo de confianza Don Manuel Montt! —Donde están los auxilios de las haciendas? Los dueños de la Compañía, la hacienda de las haciendas, r e c h a z a r o n de sus lindes á José Miguel Carrera y publicaron en esos mismos dias una carta de satisfacción á la Moneda!—Donde está el solo maravedí dado á los soldados desnudos, á pie descalzo, sin fusiles, de P e dro Gallo y Tirapegui?—Mentís villanamente ,os repetimos—Los q u e dieron su oro fueron los mismos (pie dieron su sangre; los que quitaron una paja á los vecindarios ó en los campo-;, ] indemnizaron con el fruto de sus graneros, y con la responsabilidad, religiosamente cumplida, de sus bienes libres—Vosotros, sí. vosotros que entrasteis á sangre y fuego, talando campos y d e s o lando poblaciones, vosotros hicisteis del saqueo la ley de vuestras victorias, y por eso lo sancionáis ahora bajo una forma eterna, en la confiscación política que habéis restablecido! (12)
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(12) Después de eseriía-s l a s lineas a n t e r i o r e s ha llegado á nuest r a s manos, tarde y mal. como a r t i c u l o de c o n t r a b a n d o de proscriptos, [viene de Chile por la eslafcta!] un bosquejo de la b o r r a s c o s a sesión que celebró el Sonado c í o de Setiembre, íi consecuencia de la moción del senador G a n a pura limitar la ley de rujionniWilml eiril a c i e r t o período, y á cierta a u t o r i z a c i ó n ; } de*l« luego e n c o n t r a m o s en ella que ya el s e n a d o r Cerda., antes que nosotros, habia llamado OmnlitiKi'on á la nueva ley. c o m p a r á n d o l a con la a n t i g u a , q u e ella dej a abolida, y que el señor Y a r a s , p p i e no es s e n a d o r aunque tal lo p a r e z c a por su s e ñ o r i l enojo y por la rtii/n que mandó echar cu la lista al único e s t u d i a n t e viaiiltisUi que í e 'rabia salido de hi ciase, pues los pupilos no tienen salida] «¡no el señor Hedor Y a r a s , decíamos, h a b í a a d e l a n t a d o la p e r e g r i n a opinión de -'que el Gobierno no habia hecho sino cumplir con un DKIIEU DI: COXCIRXCI.V p r e s e n t a n d o el p r o yecto de'responsabilidad civil", [todo t e s t u a l . ] De m a n e r a pues, que ya l a nfjioamMitlail civil no es solo u n a n u e v a Conxlüitcióii. sino un nuevo precepto del decálogo, dictado desde el Sin a í de la Moneda p a r a la edilicacion de los creyentes y no creyentes de Chile!—Según la rmiriem-iu del nuevo ÍUois'S, es preciso pues que lo (pie antes se llamaba en el decálogo el ceptimo rio hurlar', s é l l a m e u b o r a rcponaabilUlml ciril. ó lo que es mas c l a r o , que lo q u e antes so l l a m a b a robo hoy se llama/(.y, ni m a s ni menos como el e m p r é s t i t o se llamó antes que llegara -¡¡¡¡tata ó r a p i ñ a , por los escritores de buen h u m o r , h a c i e n d o bueno el apodo el tiempo y la distribución
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Mentís pues, y engañáis á sabiendas al pais, que y a no os cree ni siquiera os presta oido, cuando le deeis que son cuatro familias aristócratas, las que habéis vencido en Cerro grande y enMaipon, en Talca y San Felipe, en las calles de Valparaíso y en las de Concepción. Mentís cuando vais á las sacristías y con aire santulón
Q u e d a pues abolido en la conciencia de l a Moneda el ítem rúas esencial de las tablas de la ley, dejándose lodos los domas rpie no obstan} á la c a n d i d a t u r a V a r a s , en pleno vigor; supresión, sin embargo, que no es del todo nueva en Chile pues hace años en cierta parroquia que nosotros conocemos, ocurrióseie á u n ladino huaso, candidato de ciertas t r a v e s u r a s y que vivia con poco temor de Dios y m a s q u e m e d i a n a alicion á la Ir uta vedada del Paraíso, p r e g u n t a r t e al sota cura.—''Si era cierto un rmn-rum de que el Gobierno iba á q u i t a r los m a n d a m i e n t o s de la ley de P/ios' ? El riim-rum del huaso de P u r u l u m , está pues cumplido en su p a r t o m a s esencial, y se v e r á sí en las próximas r e v u e l t a s , que están p r o vocando á toda furia los estadistas del orden, no se lleva á cabo, el saqueo universal p o r inspectores y subdelegados, intendentes ó inquilinos, coroneles y gañanes, pues es preciso desengañarse, que en v i r t u d de la ley do confiscación, las revoluciones, que el señor V a r a s compara en su discurso á los asesinatos alects de u n hombre c o n t r a otro hombre, b a u t i z a n d o c a r i t a t i v a m e n t e á todas las revolucionarios con el nombre de anéanos, es preciso desengañarse, decíamos, que si JJios nos castiga con u n a nueva revolución, ésta será del c a r á c t e r mas atroz y dcsolador, cebándose no y a sobre la vida en las b a t a l l a s , sino sobre l a s casas y los muebles, las familias y los altares. ¿Qué se r e s p e t a r á por los soldados del (Gobierno, c u a n d o el robo sea tcij, si antes de sancionarla el ¡Senado, dieron taufamosos ejemplos de \& conciencia q u e d e s de lo alto les inspiraba? E n otras épocas n u e s t r a s discordias de hermanos eran solo horribles en el campo y en el (lia de tas b a t a l l a s ; p e r o en O c h a g a v i a se suspendía el fuego p a r a firmar u n pacto de conciliación; á L i r c a y siguió Cuzcuz, á Lungomilla, Pura-pul; pero a h / r a que t r a t a d o p o d r á hacerse si todo lo que pertenece a los vencidos es de los vencedores? ni con quien podrá t r a t a r s e si todos los revolucionarios sou "asesinos"? P o b r e Chile! C a s i n o parece creíble tu mengua y t u olvido de ti mismo, sino estuviera recordándolos la insolencia y la i m p u n i d a d do t u s mandones! E n t r e t a n t o , nosotros que no queremos sino presentar al pais un espejo limpio en que mire la atroz desnudí z de su derecho y de su dignidad, no levantamos aquí n i n g ú n vapor odioso que mas nos ciegue y mas nos encarnizo, tíi tal quisiéramos, publicaríamos c u e s t a misma o p o r t u n i d a d la historia completa del decenio de Monlt, pues tenemos escrita la de sus dos g u e r r a s civiles, la del 51 y 59, es decir, la del período cutero, pues, qué otra cosa ha sido éste, como ya lo hemos dicho, sino u n a g u e r r a civil en permanencia? Pero no por esto dejaremos
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—64— gritáis "La dcinagojia nos invade!", 3^ cuando á otra vuelta, vais á los tribunales,, 3^ echándola de libertinos, exclamáis q o e la Mura usurpa el Patronato! y cuando por pura necedad y capricho vanal de prerrogativas d e oficina, hacíais del pobre campanero de la Catedral un Ante-cristo chileno como el que convirtió las dos lavana

de consignar aquí un cstracto [ t a l cual lo publica e l ' • M e r c u r i o ' " de 6 de Setiembre ú l t i m o ] d é l a célebre sesión á que nos referimos, y q u e podría llamarse con p r o p i e d a d : " e l d e b u t de las caudidatairas''. l l é l o aquí; ''Leyóse u n a indicación del señor Senador G a n a , p r o p u e s t a como a r t í c u l o adicional al proyecto de ley y a a p r o b a d o por el Senado «obro responsabilidad civil c o n t r a los a u t o r e s ó cómpLices de motines y ason a d a s . LVa indicación es concebida, poco mas ó menos, en estos t é r m i nos: ' ' P a r a p o n e r en vigor esta ley. el p r e s i d e n t e de la l í e p ú b l i c a ped i r á a l Congreso a u t o r i z a c i ó n , y el Congreso a c o r d a r á el tiempo que d u r e la a u t o r i ' / a e i o n cUnt.ro del cual deben iniciar los reclamos las personas p e r j u d i c a d a s por los motines, y pasado el c u a l no se oirá reclamo alguno, sin perjuicio de que las causas do reclamos iniciadas dentro de esc plazo se t r a m i t e n y terminen después de é l . ' El. Si:. {JKK!>.v—Esta indicación, tlespues de lo a p r o b a d o por la, Cám a r a en las Sesiones a n t e r i o r e s , no puede tener l u g a r , e s t a indicación es u n a especie de-despique contra lo sucedido a n t e s de a h o r a EL SI:. (¿ANA—[interrumpiendo al señor Cerda].—No es un de.-piquo, señor, es u n a mera indicación. El señor senador debe ser mas moder a d o en s u s palabras-. . . . [ E l señor Cerda quiso h a b l a r , y el señor Gan a seguir contestando; pero el feñor pre.-idente l l a m ó al orden á los señores s e n a d o r e s ] . Eí, S11. Ceiuu— Yo pido que la C á m a r a se pronuncie p r i m e r a m e n te si esa indicación se a d m i t e á discusión. Yo creo que el Senado no puede ni debe conceder que se d i s c u t a , porque después lie estar y a s a n c i o n a d a la ley de responsabilidad civil, se pretende a h o r a que el Senado a n u l e lo que ha hecho, derogue lo q u e ha acordado. Lo que se le dice ahora es ni m a s ni menos que esto: ''Porque yo h e opinado en c o n t r a del proyecto, quiero a h o r a que el Sjenado la d e r o g u e . " Esto, s e ñ o r , es u n a especie de despique, en despique de que el Senado r e chazó la opinión del señor Senador. No t s de n i n g ú n modo admisible á la discusión esa indicación p r o p u e s t a : no es posible que el Senado h a y a aprobado ayer u n proyecto con conocimiento de causa, y se venga ahora á t r a t a r de que el Senado v u e l v a sobre sus pasos. Asi es que la discusión no debe r e c a e r sobro el a r t i c u l o q u e se propone, s i n o si tiene l u g a r -esta indicación tan inusitada y e x t r a o r d i n a r i a . Este paso del señor Senador, lo repito, no es sino u n a especie de despique; las cosas deben llamarse por sus n o m b r e s : por lo demás prescindo a b solutamente de quien presenta esta indicación y como v e n g a r e d a c t a d a . Lebe pues p r e g u n t a r s e a l a C á m a r a si se admite la indicación ; El. Su. Gasa. — i'o no emitestaré p a l a b r a s por p a l a b r a s ; solo d i r é
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—57— arrimando otra vez con insano fnror los combustibles de una nueva hoguera que alumbre vuestro descenso de las alturas en que están hacinando los huesos do dos generaciones, por vosotros inmoladas! Y esto es, porque no sois ni conservadores ni liberales políticos, sino abogados empíricos y catedráticos presuntuosos, que desconociendo toda ley de gobierno y todo precepto de buena y cuerda política, habéis metido la administración en los autos traposos de la chicaua, y habéis gobernado á los chilenos como una muchedumbre de muchachos turbulentos. N u n c a evitasteis un mal, sino con el palo ó el fusil; nunca os ganasteis un solo h o m b r e sino con la venalidad ó los empleos, el negocio ó el sueldo; minea satisficisteis una sola, exigencia del pais, y todo lo que el carácter nacional en su espíritu y en sus costumbres debe á vuestro sistema de restricción y de escarmiento, es su tristeza, su cncojimiento y su mezquindad, s;¡ miedo v su lujo, su transformación completa de la antigua y generosa expansión que hacía de Chile un luden social, y que revestía á sus gobernantes de la simpática aura populai'. .Durante vuestro gobierno, los pueblos, y con particularidad la capital, se ha convertido en una especie de cementerio moral , en que cada corazón es una tumba que encierra solo la p o d r e d u m b r e del oro y del orgullo, y en cuya melancólica, soledad se levanta la Moneda, blanca y solitaria, como un inmenso mausoleo. Si sois pues conservadores, porque no os presta su ayuda, y solo su odio, al partido que así so ha denominado? Si sois liberales, porque aborrecéis tanto á los hombres que representan la idea que encarna ese partido, y los elejis para las mas esqoisitas de vuestras venganzas? P e r o el pais tiene otra lógica, y ól sabe á que atenerse, y sabe lo que vosotros sois; y por eso se levanta en masa y os combate y os persigue, estrellándose por do quiera con vuestras bayonetas y vuestro oro, tínica idea y única opinión que sostenéis y os sostiene; y el pais,

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ademas, sabe qug si debiera daros algún calificadvo político, seria solo el de retróf/ados, porque nada conserváis n i ñ a d a os atrevéis á innovar.
XXI.

Y entre tanto, porque se observa en Chile esa descomposición general de su política, de su sociabilidad, de su existencia, en fin, turbada y descontenta? P o r q u é se vé á los partidos desorganizarse, refundirse, morir y reaparecer bajo nuevas formas, con nombres nuevos y aspiraciones encontradas? P o r q u e sucede todo esto que apañas puede descifrarse, ni casi reconocerse, por entre la niebla de las intrigas y de las mentiras del presente dia? Porqué? Porqué, lo repetirnos una y mil veces, en Chile no hay ni puede haber un partido, un bando político militante mas de diez años, como lo hemos comprobado con nuestra historia de ayer. Las ideas los van dejando atrás, las generaciones los van rejuveneciendo. Si los partidos farmaran las ideas, como forma Montt sus ministerios y sus congresos, sin duda, que aquellos durarían mientras dura la idea que han creado, así como dura para los otros el decenio, que es la idea de Montt; pero en Chile, como en todo el universo intelijente, los partidos nacen al soplo del pensamiento, al grito de una necesidad, y cuando aquel pensamiento está cumplido, cuando la necesidad está satisfecha, vienen nuevas creaciones, nuevas exijencias, y con ellas nuevos planes, nuevas asociaciones, nuevos caudillos. Y si queréis una prenda de lealtad, de todo lo que os llevo declarado, si queréis oir vosotros, oh hermanos! que v i v i s e n la santa comunidad del amor á la p a tria y en la aspiración de su justicia por la que hoy sufrimos, si queréis oir la confesión de un soldado oscuro, pero convencido y probado por todos los dolores y todas las privaciones de la persecución, oid este grito de su alma que corno un saludo de fraternidad os envia del destierro.—Hay en Chile un hombre que hace treinta

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a ñ o s lidia con incansable esfuerzo por la causa d e s ú s principios y de sus convicciones. Reposo, fortuna, su juventud, sus hijos, su vida, todo lo ofreció en aras del culto de sus esperanzas, que so cifran solo en la ventura de la patria. Ese hombre, de quien no puedo hablar sino con ternura y con religioso respeto, es mi padre, el publicista y el soldado por excelencia del liberalismo tradicional, mi padre á quien amo, como solo él y sus hi-. j o s saben que le amamos. Y bien! la bandera política que ha sostenido ese caudillo, hasta en la última tabla de su naufrajio y del de sus amigos, no es la bandera de mi conciencia y de mis aspiraciones para Chile. ISTo! Mi padre no me ha enseñado á venerar como cosa santa é inviolable la Constitución de 1828, que se redactó en la propia habitación en que él naciera, ni á acatar como un principio de progreso aquellas peligrosas Asambleas provinciales, en que él, imberbe todavía, se sentara elejido por sus conciudadanos que desde temprano honraron su abnegación y su virtud. Lo que él me ha enseñado es amar á Chile, á seguirlo en las sendas de las ideas que reviven sin cesar, como en la naturaleza reviven por el cambio de las estaciones la lozanía y el color do los arbustos, á marchar, en fin, por el ancho cauce del infinito progreso, de quien su espíritu es una encarnación. Y al contrario, ese antiguo inspirador de nuestra democracia y que la ha practicado con la relijion de los hechos, es mas bien de mi escuela que no yo de la suya, porque él no se apoltrona en ninguna meta que ataje el pensamiento, él vá mas allá de los mas osados pensadores; y si lo dudáis, leed en cuanto á su doctrina, su último lib r o que circula solo entre sus amigos, (El porvenir del hombre) y en cuanto á la pobre y oscura mia, pero siquiera consagrada por u n a . incontrastable lealtad, leed lo q u e escribíamos hace diez años en el Progreso de junio de 1851 en un articulo que lleva por t í t u l o — E n Chile no hay partidos tradicionales, y que entonces llamó por su buena fé la atención de los hombres d e bien, a u n q u e era escrito por un niño.

—60— XXII. Sí; á nuestra doctrina de salvación, al credo de unestra j u v e n t u d se lian adherido todos los hombres que aman á Chile, que sienten en su alma el alma de la patria y reciben en su pecho sus dolores y su sangre. Esa doctrina de reforma es la fuerza motriz que empuj a á Chile, y lo levanta desde sus cimientos en una sola aspiración. De su espansion, de sus sacrificios, de su pujanza solo (parad en ello la atención!) brotará E L T R I U N F O del programa que convida á los chilenos al esfuerzo; solo de su prestigio, de su necesidad, sacará el caudillo que se abnegué á la salvación de la patria, la S E G U R I D A D D E s u É X I T O , que de otra suerte quedará tirado, como una bandera sin soldados, en la senda del áspero sendei'o que conduce al asalto del crimen y del abuso en los viejos murallones en que se parapeta, pues, como lo hemos hemos dicho ya en una ocasión solemne, sin la R E F O R J I A , toda candidatura es una mentira y todo candidato un impostor! Y á los que por su mala voluntad, ó por un capricho ciego y funesto no reconozcan todavía que la idea que trabaja á Chile es la de su reforma, les decimos solamente que rompan una estreinidad del velo que ciega su vista y contemplen un instante lo que pasaba ayer entre nosotros. El pais estaba adolorido é inquieto con un malestar indefinido ó irritante; una aspiración v a g a s e hacía sentir como un vapor cáustico en la atmósfera, y en el descontento y en la irritación de los ánimos se preveía una catástofí'esin nombre que no se sabia donde iría á tener su desenlace.—Pero un dia sale á luz en una página modesta y sin prostijio este nombre salvador—Asamblea Constituyente! y entonces la voz confusa se dilata como por obra de majia, se aclara y se esplica, se comenta, y en un mes el pais entero esta ludiendo la reforma de su violenta organización presente—El acaso habia producido la nota armónica, que el confuso murmullo aspiraba á encon-

deras del Biobio en las " T E T A S ' ' que cierran su e n trada Y este poder, que cual el fuego que levanta á veces de un. solo envión el basalto de las costas y el granito de los Andes, Ígneos senos de Chile, de donde viene? Creis que es porque algunos jóvenes han echado al viento
que no lio querido volver despique por despique, sino presentar u n a moción ó u n a indicación, que u n S e n a d o r tiene un derecho incontest a b l e á p r e s e n t a r al senado, debiendo éste discutirlo y no desecharlo prima jacte. La C á m a r a no tiene derecho p a r a n e g a r á u n Senador el deber en que se h a l l a d o discutir la proposición que él presente. Ei. Su. C K K I U . — Y o niego ese derecho, señor. Lo que se p r e t e n d e , señor, es lo mismo q u e si dijera el señor senador: pres-nto ana ¡noción para que se derotjae la Constitución, y ocúpese desde luego la C á m a r a del asunto. ¿Cómo podría admitirse esta moción y esa pretcnsión t a n singular'.' l ' u e s lo mismo sucede al p r e s e n t e : se dice nada menos que se derogue hoy una ley presentada, discutida y a p r o b a d a ayer, til señor S e n a d o r , pues, no tiene derecho á p r e s e n t a r proyecto alguno c o n t r a las leyes. E L Su. ÍGAXA. — El ¡adíenlo que h e p r e s e n t a d o no es u n nuevo proyecto de ley, do n i n g u n a m a n e r a ; ni invierte el orden legal ni el urden de las discusiones de la C á m a r a . El nace de la ley que acaba de dictar el Senado; él dispone ¿que la ley aprobada no p u e d a regir sino cuando el Presidente de la .República pida autorización al Congreso p a r a p o n e r l a en vigor por u n t k n i p o l i m i t a d o ; el nuevo articulo q u e propongo, pues, no hace mas que l l e n a r un vacío, en una ley tan singular que no existe en pais alguno del mundo. V e a mos»* no si cualquiera de las naciones que pueden presentarse como modelo tiene una ley semejante; desalío a c u a l q u i e r a á q u e mediga si la I n g l a t e r r a , N o r t e América, p o r ejemplo, tienen una ley como esta t a n i n u s i t a d a y escepcional. l i e dicho que mi proposición solo llena u n vacio; porque, señor, querer que esta ley esté pesando p e r e n n e m e n te sobre el pais, es q u e r e r (pie esté siempre en pié la cscitaoion p r o ducida por los r e c l a m o s que p u d i e r a n hacerse, es pretender q u e estos reclamos n o prescriban j a m á s ; es p r e t e n d e r , en suma, que no se c i e r r e n j a m a s las p u e r t a s del templo de -i tuto, siendo p e r m a n e n t e el o t a d o de i n q u ' e t u d de los ánimos, y no divisáudo.-c u n t é r m i n o á l o s denuncios, procesos y r e c l a m o s . Yo no por eso dejo de rc.-petar la sanción del S e n a d o ; pero veo la necesidad de modificar ó a t e m p e r a r el funestísimo alcance de u n a ley tan i n u s i t a d a , de u n a ley que es u n a a r m a vedad a , peligrosísima bajo muchos aspectos, tanto en manos d e l (¡obicrn o como en las manos de los facciosos. Con mi indicación no quiero o t r a cosa, permítaseme la expresión, que m e ' l a r b i s a g u d o s tilos de u n a a r m a sumamente c o r t a n t e , peligrosa: a r m a , (pie si bien se m i r a , puede p a s a r de las manos del órdi-n á l a s de b i s revoltosos y anarquistas. E s t a a r m a la considero de mucho nías nica neo (pie las facultades e x t r a o r d i n a r i a s , porque es una lev que persigue y castiga MrOo í . >

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do3 palabras que en sí mismas no tiene n i n g ú n significado—-como las do Asamblea Constituyente?— Creis que queremos hacer una Constitución de p a p e l , como la vuestra, y destinada solo á reemplazarla, porque ya está vieja su edición, como se reemplaza un libro con otro libro, una camisa puerca con otra camisa limpia?
los delincuentes como al hombre h o n r a d o é inocente y á las pobres familias á ' q u i e n e s se les a r r e b a t a r á n todos-sus recursos. Y si esta ley es aun peor que las facultades e x t r a o r d i n a r i a s , ¿no es j u s t o que p a r a p e r m i t i r al gobierno b l a n d i r esa a r m a peligrosa, se le sujete con m a s r a z ó n a que ella pase p o r los t r á m i t e s q u e requiere un proveció en que se pida las omnímodas facultades p e r m i t i d a s en ciertos casos p o r l a Constitución del Estado? U n a ley como la que s e h a aprobado es por consiguiente innegable que debe ser sometida a l a consideración del Congreso, el cual j u z g a r á si es conveniente conceder la autorización p a r a p o n e r l a en v i g o r , cuando la pida un gobierno. Es preciso que el pais tenga á. este r e s pecto l a g a r a n t í a de que u n a a r m a t a n peligrosa ha sido a p r o b a d a p o r los r e p r e s e n t a n t e s del p u e b l o : y la nación no_tiene confianza sin o en sus verdaderos r e p r e s e n t a n t e s . ¿No basta con la o r d e n a n z a mil i t a r p a r a c a s t i g a r los delitos que se p r e t e n d e perseguir con esa ley? ¿No impone ella la pena de destierro, prisión h a s t a la de m u e r t e c o n t r a los autores ó cómplices de motines y asonadas? ¿Qué mas se quiere entonces? En lin, señor, cíteseme a l g u n a nación del m u n d o en que rija u n a ley semejante. Ñ o l a h a y , señor. No h a b l a r é mas. Ei. Su. VAHAS.—Ministro del Interior, con b a s t a n t e calor.— Lo m a s e s t r a ñ o es, señor Presidente, que el señor senador que acaba de hablar se h a y a atrevido á l l a m a r inicua la ley a p r o b a d a p o r el Senado El. Su. G a x a , levantándose de su asiento: No he dicho inicua, señ o r ; se me c a l u m n i a , como están a c o s t u m b r a d o s á c a l u m n i a r m e ! [El s e ñ o r Gana,' diciendo estas p a l a b r a s , toma su sombrero y se r e t i r a de l a sala.] El, Su. C u n d a . — E l señor senador quiere g a n a r p o p u l a r i d a d . EL SI;. GAXA.—No necesito p o p u l a r i d a d ; no la busco ni la mendigo. [Se retiró en seguida p a r a no volver.] E n Sr. VARAS Y ELfcrri.CERDA.—No h a y n ú m e r o sin el señor s e n a d o r que se r e t i r a . Se dirijo un empleado á l l a m a r al señor G a n a , que ibn por el patio •del edificio del Congreso, y al que lo dá la orden del señor P r e s i d e n t e del Senado de que vuelva á la sala, le dice que no volverá de ninguna manera. Ei, Su. MIXISTHO, [ " a n t i g u o R e c t o r del I n s t i t u t o " ] . — Y o pido que se estampe en el acta el habernos dejado el señor senador que se ha retirado sin el n ú m e r o c o m p e t e n t e .

( Se acaba la clase y me d telón).

Creisque queremos arrancarle los roídos pergaminos que la cubren para tener el gusto de ponerle una pasta do lujo, á la moderna?—Nol Nosotros no nos sacrificamos á una farsa; el pueblo en su buen sentido, no sigue ni las quimeras de las cabezas juveniles, ni las demencias de los'empíricos. Lo que nosotros queremos es constituir el pais en el pie en (pie su desarrollo, sus necesidades mas vitales, su crecimiento diario reclaman á gritos, queremos sacar la ley pública de ese tonel de fierro, tapado con basura, en que la tenéis sepultada; queremos que las jeneraciones actuales tengan el uso de su d e r e cho actual también y vivan con su propia vida, y no con la vetusta de antaño, que á palos queréis imponerle; y si el pais secunda en masa estos esfuerzos es porque ya está desesperado de vuestro sangriento abrazo, porque le repugnan hasta vuestras caricias de Mensaje, de LHczioclto, porque no os cree, porque os detesta y os maldice, porque el niño que habéis flajelado durante 25 años, es hoy la jeneracion varonil de la patria, que os está gritando con toda la fuerza de su voz y a enronquecida —No mas tutores, no mas pedac/os, no mas tiranos— N o ¡mas rectores perpetuos, mandando en Chite como en el claustro de una aula!
XXIII.

Esta es la situación, este es el día; este el peligro y la esperanza que en el van á resolverse para la dicha ó la condenación de Chile! Que los chilenos, entonces, avisados de su tradicional cordura, inspirados de su puro y jeneroso patriotismo, establezcan cuanto antes el acuerdo salvador, y adoptando el noble programa de la reforma proclamen un caudillo digno de llevarlo á cabo por sus antecedentes en la vida pública y sus respetos propios, y entonces se h a b r á logrado la única aspiración de estas páginas, escritas en unas pocas horas de expansión, ( paréntesis de u n soplo en un día larguísimo de improbas labores y aílic-

—68ciones!) y brotadas do un corazón cuyas libras nunca fueron nido del odio de hombre alguno y que consagró á su patria, cuando en su grato suelo, grato aun entre cadenas! ó en jejauas playas, cuanto poseyó en amor y en voluntad. "Boletín incendiario"! llamarán, empero estas palabras los que creen que el pecho de un proscripto se levanta solo por la ira, los que creen que la voz de los que sufren ha de ser solo el eco de una maldición! — P e r o bien sabéis ¡oh patria! que en el fondo de nuestra conciencia y desde lo mas íntimo del alma creemos solo llenar, como otra vez ya lo hicimos con el fruto de las cárceles y el destierro, la consigna de soldado en facción; bien sabéis que nuestro grito de alarma es solo el aviso del v i g í a q u e di visa de nuevo el humo del siniestro romper por la techumbre en que la patria guarda su paz y su ventura; bien sabéis que lejos de allegar nuevos teas á la creciente llama, invocamos para estin-. guirla en tiempo á todos los que tengan buena fe", á todos los hombres de conciencia y patriotismo! Y entretanto que nuestros votos se cumplen, sentados aquí al borde de las sepulturas, donde estamos coatemplando cada día en muda formación á los que ayer fueran nuestros hermanos de amor y de dolores y los mejores paladines de la causa, en cuyo nombre han s u cumbido ¡ai! tan temprano!; volvemos el aílijido rostro, de esta noche del destierro y del dolor, hacia los distantes montes que vieron la luz de nuestra cuna, y al divisar el sol cpie viene desde el Plata derramando el amor y la esperanza, la reconciliación y el olvido, rogarnos al Eterno que mas no tarde en lanzar su astro sobre las cumbres que en su carrera ha de cruzar en breve, y amanezca ya el día de la ventura y de la reconciliación de los chilenos, que inicio para la patria común la era de la paz, de la justicia y del progreso, destino tardío, pero inevitable de nuestro magnífico Universo, que le presajiaron hace un siglo Washington y Miranda, las dos grandes é inmortales conciencias de la libertad y de la

—69— democracia, apóstoles sublimes de aquel m u n d o que Colon, reflejo de la inmensa conciencia del Eterno, habla descubierto en la hora en que comenzaba el castigo de todos los crímenes públicos y la decadencia de todos los despotismos colosales ó pigmeos!

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