nº3

Revista Digital - ENERO 2012

Editorial
Tras la muerte de otoño y el ciclo que termina, llega el tiempo del aire. Es aire de invierno, aire de año nuevo, y aire también creativo. El arte como concepto sigue los designios del aire: etéreos, abstractos, a veces inconclusos... pero es un aire vital que nos da el oxígeno necesario para crear de la nada y finalmente hacer tierra. En la Isla, entonces, es una matriz creativa compuesta por autores que vienen y van, como el aire. Se sustenta en una tierra y vive rodeada de un agua que la encarcela de un mercado impuesto. Pero ante todo, es aire. Aire libre y creativo. Aire que se respira y que se escapa por la boca. Es también un aire de nueva época. Un año que comienza frío, cargado de revoluciones, de nuevos conceptos, de rupturas en el pensamiento y de creación. Un año que concluye el fin de una época y calendario milenario, y da paso a un nuevo estadio de libertad, ideas y desorden. Es un aire de Acuario, de la nueva era, de nuevos tiempos, donde la libertad, las revoluciones y las tendencias colectivas nos impulsen hacia un nuevo tiempo, alejado del materialismo y de las limitaciones de nuestra época. El aire, al fin y al cabo, es la materia de la que se alimenta el arte, la poesía, la narrativa y la visión. Porque sin aire no vivimos. Ni siquiera en una isla habitada por almas independientes. Llegamos al número 3 de En la Isla con mucho éxito en su calidad y aceptación. Ahora es tiempo de divulgación, promoción, y quién sabe, quizás de papel físico. Mientras tanto, nuestro objetivo es el mismo: amasar el aire hasta hacerlo tangible y sólido, aunque tras su lectura vuelva a escaparse hacia la libertad de la que proviene. Es tiempo de leer y visualizar ese aire aprisa. De lo contrario, volverá a escaparse. Feliz año 2012 a todos los lectores. Tenemos, ante todo, deseos de libertad. Y por supuesto, mucho aire. En la Isla

Con la Vista

“Por los Aires van” por Lucio Filigrana “Respirar” por Laura Martínez Ramos “Graffiti”
por

4 9 15 20 27

Nando Mambo

“Aire” por Ángel Daniel García Marinello “Mujer Viento” por Guillermo Alonso

Poesía

Isabel Tejada Marce Jimena Almagro Rubén Camacho Zumaquero Lauren García

5 7 10 16

Narrando

por

“El vuelo de tu vestido beis” Patri Sick

8

“Fénix” por Sylvia Ellston “Una larga historia” por Víctor Argüelles

18

21

Fuera de la Isla

“La era de Acuario” por Juan Carlos Gamboa

11

Mes de publicación: Enero 2012 En la Isla, arte y literatura, número firmado por: Lucio Filigrana, Isabel Tejada, Marce Jimena Almagro, Patri Sick, Laura Martínez Ramos, Rubén Camacho Zumaquero, Juan Carlos Gamboa, Nando Mambo (Fernando Irigoyen), Lauren García, Sylvia Ellston, Ángel Daniel García Marinello, Víctor Argüelles y Guillermo Alonso. Diseño y maquetación: Brainstorming. Fotografía portada: Laura Martínez Ramos. Email: enlaislarevista@gmail.com

DISEÑO GRÁFICO&FOTOGRAFÍA

www.eldesvandelasletras.com

brainstorming.dg@gmail.com

“Por los aires van”
Lucio Filigrana
Bodeguero y fabricante de catapultas en paro.

5.

EN LA ISLA

Poesía

Isabel Tejada
Tomamos Café
El café siempre es una buena excusa para verla sin que sospeche Tomamos café decía Fuma La sé triste Al tío que le ha roto el corazón yo le rompería la cara Cambia de tema habla de filosofía deforma el aire en suaves mandamientos Su cara está hecha de ojos terroristas que arrasan de placer mis cabañas Un segundo de mirada y todos mis pieles rojas muertos a la velocidad de las estepas boca abajo Si ella se dejara le haría descampados de amor un altar a cada peca rugiente a su cuerpecillo de huesos de pájaro si ella se dejara Entonces se recoge el pelo en una coleta y sonríe mientras me digo a mí misma Arderás De nada te van a servir las gafas de sol Nací un 28 de Diciembre y desde entonces hago lo que puedo con lo que tengo. He sobrevivido a algún que otro naufragio gracias a mi adicción al funambulismo extremo y a la contemplación infinita del detalle. Escribo por intuición y, por qué no decirlo, en defensa propia ante el abismo de los acontecimientos y/o ante el animal que llevo dentro.

6.

EN LA ISLA

Poesía

Llegas a un punto
en el que tus pies te conducen más allá del umbral de todas las bocas En el que miras desde fuera hacia dentro sus palabras y ves que nunca dicen lo que realmente importa y te sientas a contemplar el perímetro perfectamente calculado de su distancia su materia corrompida flagelando el aire como moscas en un vertedero y te preguntas si también las tuyas sabrán todas igual: a n a d a

En el Medio
El suicidio es una frase hecha Un secreto obeso En cuclillas me disocio carroña mientras fotocopio acústicas en el aire Eructo hienas y avispas Vivir es un alud que diversifico en simultáneas peripecias Apago y enciendo mi color hago lo que puedo con lo que tengo Soy un lugar de lo más común y resistir me confunde

7.

EN LA ISLA

Poesía

Marce Jimena Almagro
Aire
A veces faltas Inequívoco, Indiscutiblemente En polución tan sólo Vives. Me sucedes Entre ráfagas Y asfixias, Vaivén invisible Y me persigues. Entonces sólo necesito Que Céfiro desate el nudo, Me desnude Y al fin Respirar. Nacida en la provincia de Barcelona en 1980, licenciada en Historia y actualmente superviviente, que no es poco. Soy autodidacta. Llevo años escribiendo poesía como necesidad y entretenimiento. De todas formas, aunque más de 10 poemarios inéditos y empolvados duerman en mi escritorio, no es desde hace poco más de un año que estoy colaborando con cualquier proyecto en el que crea pueda encajar como la asociación Retalls d’art de mi pueblo o la asociación cultural Anceo y leo asiduamente revistas de poesía. Soy miembro activo de varios grupos de poesía de facebook y gestiono en la medida de lo posible un blog donde a parte de pensamientos y reflexiones varias intento dar a conocer mis poemas.

8.

EN LA ISLA

Narrando

El vuelo de tu vestido beis
Por Patri Sick
El viento helado nos calaba los huesos cada vez que doblábamos una esquina. Nos abofeteaba sin piedad, persiguiéndonos de calle en calle. De poco nos sirvió subirnos los cuellos de las chaquetas hasta las orejas aquella tarde. De bien poco, lo recuerdo bien. El frío se colaba por todas partes. Eso también lo recuerdo. Cantaba en las chimeneas y bailaba con los árboles desnudos, me arañaba la nariz y los pulmones y jugueteaba con el vuelo de tu vestido beis, ese que tanto te gustaba lucir cuando te arrastraba a tomarte un café conmigo. Cuando hablábamos de los buenos tiempos. De los que acababan de llegar y de los que llegarían más tarde. Qué par de ilusos estábamos hechos... —Ya llega el invierno —dijiste a media voz. Y debía ser verdad, porque lo veía allí mismo. Se asomaba desde tu sonrisa ancha y dulce, desde tus manitas pequeñas y tus piernas flacas. Se asomaba, decidido y sin miedo, allá donde te mirase. El frío te quería, igual que tú a él. Lo querías tanto que te robó el corazón. No te diste cuenta a tiempo ni yo tampoco. Se te fue colando dentro, poco a poco. Y tan profundo llegó que nadie supo sacarlo. —Pobre viento del norte —decías tú—. Él también tiene frío, ¿qué tiene de malo? Solo entonces comprendí que ya te habías decidido. El invierno te quería y yo también. Pero en tu corazón, pequeño como el de un pájarito, no había sitio para los dos. Nacida y criada en Sevilla, pero sin mucho acento andaluz. Subproducto de las tardes viendo Expediente X con su madre y de los casetes de Queen que su padre ponía en los viajes coche. Introvertida y creativa. Tan solitaria que raya lo huraño. Callada. Quizá demasiado. Habla lo justo y siempre con motivo. Amante de las artes —escritas y visuales—, de la historia y de los gatos. De la música no tanto. De las personas solo a veces. Su álter ego masculino suele hacerse con el control a la hora de escribir, convirtiendo al narrador en chico y confundiendo a la mayoría de lectores http://cargocollective.com/patrisick

“Respirar”
Por Laura Martínez Ramos
Nacida en la Linea de la Concepción. Interesada por el arte en general, destacando mi pasión por el baile flamenco. Comencé mis estudios en la escuela de artes de Algeciras. Con 20 años, y con ganas de seguir formándome, me fui a Málaga ha estudiar Grafica Publicitaria; allí viví dos años, donde conocí a gente maravillosa con los que descubrí cosas sobre mí, por ejemplo mi gusto por la fotografía. Ahora estoy apunto de terminar 2º de fotografía artística en Granada, y sigo buscando formas de expresar quién soy. laurimaras@hotmail.com

“Con mis manos, intento pintar el aire sin pincel”

10.

EN LA ISLA

Poesía

Rubén Camacho Zumaquero
A través de la tierra
El viento erosivo genera los cambios con el invierno, sobre una tierra que atrapa a un aire cautivo. En una orilla marítima una duna terrestre oculta un hueco de aire prisionero. La tierra tapa al aire que lucha por abrirse paso entre los poros arenosos. Clama el invierno y el aire convulso agita los granos concretos. El aire libre se desata. Surge a través de la tierra. Nace y es libre. El aire conquista al fin al aire, sin celdas ni limitaciones y vuela homogéneo. Sobre todos, frío y energético. Libre. Mi insatisfacción es recurrente, como la de los perros muertos de hambre. Nobles y complicados, pero muertos de hambre. Mi literatura a veces puede ser complicada y parece estar muerta de hambre, pero creo, es noble. Me gusta escribir sobre perros y gatos, porque en su imagen está todo lo que necesitamos. Escribo por la breve satisfacción de hablar a solas. A veces quiero aullar muy fuerte. A veces, me callo. Soy natural de Málaga, pero eso no importa nada. Autor del poemario “De raíz rebrotada” (conclusa) y de la novela “Los perros peregrinos” (en revisión). Me gusta dar todo lo que tengo, porque sólo para eso me sirve.

11.

EN LA ISLA

Fuera de la Isla

La era de Acuario
Un paso definitivo hacia la conquista del sendero espiritual Por Juan Carlos Gamboa
No recuerdo haber sido inducido por nadie en las artes ocultas. En realidad sentía pánico por las estrategias de las entidades nocturnas, me costaba mucho conciliar el sueño y era una presa fácil del miedo; sin embargo, de la idea de las tinieblas, surgió el milagro y pude reconocer que las mentiras eran la norma en un mundo dominado por la estrategia de la ignorancia inducida. Una vez emancipado de mi hogar paterno me sumergí en las selvas amazónicas, las mismas de cuentos sobre caníbales que recolectaban cabezas humanas como símbolo de superioridad entre guerreros. Me perdí en aquella maraña verde y húmeda en busca del remedio chamánico. Mis lecturas sobre el tema me habían reconectado con una de mis vidas pasadas y sin derecho a cambiar mi destino compuse mis ánimos y me cubrí de entereza. Debía encontrar a mis verdaderos ancestros. Con ellos aparecería aquella planta de infinita belleza que veía repetidamente en mis sueños, la misma que utilizaría el chamán para preparar el brebaje que salvaría mi espíritu. La travesía fue épica; sin embargo logre mi cometido, y como legado ha quedado una recolección de memorias sobre mi encuentro telepático con los seres de luz, y fue la Era de Acuario el tema al que dedicamos mayor atención. De nuestro encuentro más celebre recuerdo con exactitud que dijeron lo siguiente. Si has de encontrarme lo harás durante el tiempo de las tempestades, cuando el huracán haga de tus virtudes un verdadero pandemónium. Eres lo que nunca debió suceder, lo supimos con certeza, sin embargo era muy poco lo que podíamos hacer. Desde ahora te advertimos de que esta historia solo se contradice, es una expiación de la creación, hay tanta confusión que los dioses decidieron alejarse lo más posible de ustedes, no fuese que se contagiaran con los vericuetos de la carne. Desde entonces han sido muy pocos los esfuerzos por reducir la infamia que se cierne sobre vosotros. Enviamos a seres muy estimados por todos, a uno de ellos lo hicimos príncipe, Gautama lo llamó su padre, un infeliz sediento de poder. Su madre fue descendiente de las cortes galácticas mas elevadas, Maya. Fue una jugada suicida enviarle, podría haberse convertido en el peor caudillo de la historia. A su lado, Alejandro Magno hubiese palidecido ante las glorias de sus éxitos. Nuestra confianza en él era absoluta, conocíamos el talante de su espíritu, fue maestro de maestros entre los terrestres, nuestro hijo querido multiplicó sus dones y encontró la salida a la prisión de la materia para los terrestres en una sola encarnación. Como prueba les dejo el método, la disciplina espiritual y el ejemplo de cómo lograr esta proeza. Aún estamos sorprendidos, maravillados ante su conducta, para ustedes es el gran Buda, el Iluminado; para nosotros es algo muy similar, y en él confiamos el destino de planetas enteros. Luego decidimos reforzar el mensaje con el advenimiento de Jesús.Nada Reencarné un día de Luna llena en Aries, mis ancestros habían decidido que fuera durante el día dedicado a Venus, un viernes, no en vano es mi planeta regente. La ciudad que más me agrado para la ocasión fue Santa Fe de Bogotá, pues desde mi ultima estancia, en tiempos de guerras independentistas he vivido enamorado del verdor de su sabana, quedé prendado a ella, fue una maravilla de romance. Bogotá es un amor incluso, incondicional, una constante pasión que no se extingue. De mí existen tan solo unas cuantas certezas; amor incondicional por mis semejantes, respeto absoluto por toda forma de vida presente en este planeta, fascinación por las bellas artes, alegría y gozo por tener la oportunidad de ver mi verdadero hogar, las estrellas, desde esta maravillosa creación de los dioses, planeta azul, hogar de la sublime inspiración de la mente humana, la increíble oportunidad de hacer de este transito momentáneo por la vida en la carne, un gran evento orgásmico. Y por supuesto la Mujer, en toda su dimensionalidad es la obra mas exquisita de la creación. Las amo.

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EN LA ISLA

Fuera de la Isla

se compara con la fortaleza mental que alcanzo. De intelecto exquisito y maneras justas, para nosotros es un gran alquimista, un líder nato que transforma y multiplica las glorias de la creación. Con él sellamos un ciclo de asistencia que debió generar el cambio necesario para el encauzamiento de toda la raza terrestre; no obstante la carnicería religiosa generada en nombre de sus majestades galácticas, Buda y Jesús, nos hizo sentir repugnancia y hastío por la actitud cobarde y pendenciera de ustedes y los abandonamos a su suerte, pues no merecían mas consideraciones; entonces dejamos que la Era de Piscis continuara hasta que el gran ingeniero cósmico, Pacal Votan, decidió tomar para sí la misión de recalibrar el desastre terrestre. El gran señor de tiempo, Pacal Votan, observó la posibilidad de reconfigurar la mente de los seres terrestres en base a una fecha dentro del enlace armónico galáctico. Sus deducciones sobre el salvajismo humano fueron corroboradas sobre la base de la percepción del tiempo en la tierra. Pudo observar desde el inicio de su misión que la muerte es sin duda la frontera desconocida para los seres de la dimensión terrestre. En muchas de las conversaciones que sostuvimos, nos relató cómo los rostros de los hombres se ensombrecían ante la idea del cese de la actividad de sus organismos. Esta condición les a hecho creer que el tiempo juega en su contra. No hay duda de que la única forma de sacarlos de esta prisión será recalibrando la percepción que tienen sobre el tiempo, y para esto, Pacal Votan creó calendarios terrestres de alta precisión con la finalidad de sincronizar la conciencia humana con las energías galácticas mas poderosas. Entonces, como obra de su infinito ingenio, pudo calcular la ansiada fecha: el 21 de Diciembre del 2012. La contundencia de su plan es sin duda la única posibilidad de salvar a la humanidad. Según sus cálculos, durante el apogeo de la Era de Acuario sucederían los cambios sociales más importantes a nivel terrestre, lo cual coincidía con la gran alineación galáctica y con nuestro ultimo gran esfuerzo por sacudir espiritualmente a los terrestres. De nada servirá continuar con la era de Acuario si lo único que tienen en mente es la materia como la base fundamental para el desarrollo sostenido de su civilización. Tecnológicamente, les hemos entregado información para ayudarles a simplificar los procesos que ahora les demandan tanta generación de contaminación al planeta tierra, nosotros podemos permitirlo todo, menos que acaben con el laboratorio biológico del padre creador. Los terrestres pueden hacer lo que les plazca, sus existencias están condicionadas a su libre albedrío, les podemos abrir brechas hacia otras dimensiones, bendecirlos con talentos, extasiarlos con placeres; lo único que jamás podremos permitirles es que destruyan el planeta

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EN LA ISLA

Fuera de la Isla

donde habitan. Los dioses no amenazan al decir que los arrancarán de un solo golpe de las praderas terrestres si continúan malogrando el hábitat natural de la tierra, ciertamente lo harán, no hay duda de ello; sin embargo los dioses estiman enormemente al hombre, les quieren incondicionalmente, conocen su potencialidad no desarrollada, están seguros de que podrán alcanzar las glorias más grandes. El problema sobrepasa las posibilidades de intervenir en su favor. Actualmente estamos estudiando la contaminación de los océanos terrestres, la gran placenta del planeta, y estamos horrorizados por los niveles alarmantes de suciedad que presenta, esto es inaceptable, no podemos permitirles continuar en esta dirección, la codicia absurda de sus líderes les encamina a la aniquilación total y absoluta. Como les dije antes, los dioses no tendrán ninguna compasión. Cuando reciban los informes diciendo que la misión de los hombres en la tierra debe ser abortada, en ese instante no podremos ayudarles, será el final de ustedes. Nuestro plan maestro es ciertamente simple: gracias a Pacal Votan, el gran ingeniero cósmico, logramos encontrar el momento exacto para formular el nuevo orden mundial, les vamos a sacudir como nunca antes, con fuerza huracanada los vientos de la revolución espiritual soplaran sin piedad, dejando las planicies terrestres limpias. Entonces iniciaremos la construcción de una nueva sucursal galáctica en la tierra. La Era de Acuario es su oportunidad para contemplar la grandeza de sus obras, para abandonar la insensatez, para recuperar su destino; les quitaremos esa manía ridícula de querer poseer la materia, de imponer la riqueza material como condición imperativa, y la estúpida fobia que sienten hacia la muerte deberá desaparecer. Las maquinarias religiosas también sucumbirán, el dogma no será símbolo de fe, la unidad espiritual será universal, sin códigos secretos ni altas jerarquías dominadas por la codicia de sus hipócritas dirigentes. Aunado a esto les entregaremos nuevos dispositivos tecnológicos para que puedan vivir con comodidad y sin tener que perjudicar al planeta, debemos enseñarles a utilizar los recursos naturales de forma adecuada, la alianza será inscrita como prueba de nuestra buena voluntad para con los hombres y nuestro ánimo de cooperación irrestricta. Será una Era dorada, y una vez finalizado el ciclo quedarán de nuevo a su suerte, trabajando en virtud de la gran oportunidad que tienen, conscientes, despiertos y siempre alertas. Nuestra labor continuara siendo la de monitorear sus avances. Recuerden que entonces no habrá oportunidad de intervenir directamente. Estaremos al tanto de todas sus acciones, pues al menor cambio en el curso que hemos establecido se desencadenarán una serie castigos en su contra. Los dioses han sido enérgicos en este sentido al obtener su permiso para intervenir a favor

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EN LA ISLA

Fuera de la Isla

de los humanos, llevando tecnología y las formas más sublimes del arte para ustedes. Nos han advertido que no permitirán más abusos por parte del hombre en la tierra y nos han hecho jurar que aplicaremos medidas severas en caso de perder el control. Para quienes ignoran el significado de la Era de Acuario, el conocimiento les será desvelado en el momento justo. Sus mentes entrarán en una fase de transmutación energética, y entonces el Sol enviará sus llamaradas para consumir todo el alboroto que han creado en el campo electromagnético del planeta. Bajo la penumbra de la noche, cuando sus ciudades estén a oscuras, iluminaremos el firmamento y este será el anuncio de nuestra llegada. Ya nada será igual y del colapso total entraremos juntos en la reconstrucción de su civilización. Serán ustedes los grandes arquitectos del porvenir de la humanidad, sus nombres quedarán impresos en las enciclopedias del saber humano y las generaciones por venir les deberán la gracia de vivir en un planeta que dejó de ser infierno para volver a ser el paraíso que siempre ha sido.

“Graffiti”
Por Nando Mambo
Fernando Irigoyen García, 29 años, he nacido y resido actualmente en Málaga. Considero el Graffiti un gran arte y es mi forma de expresión artística desde hace ya 12 años aproximadamente, intentando mejorar año tras año la calidad de mis obras, todas realizadas a Spray sobre grandes lienzos los muros de las ciudades, en mitad de la calle respirando aire puro. He participado en distintos concursos, exposiciones y he hecho muchos trabajos gracias al Graffiti (negocios, colegios, cuartos infantiles, fachadas de edificios, etc...) En el mundo del Graffiti se intentan dar un toque de color a sitios grises y estropeados de la ciudad, llenándola de imaginación y alegría. He visto lugares que son como museos de arte en mitad de la calle donde todo el mundo puede disfrutar de sus obras de forma totalmente gratuita. Quizá una de las cosas por lo que yo lo practico es por eso, por amor al Arte, realmente puro sin esperar nada a cambio y regalándoselo a todo aquel que quiera disfrutarlo, esperando aunque sea darle un sólo segundo de sensaciones de color en su vida.

El Aire de alegría y vida que percibe una niña, tan sólo con simples pompas de jabón arrastradas por el viento.

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EN LA ISLA

Poesía

Lauren García
Poniente
Soplarte el pelo bien entrada la madrugada solicitando un poniente que sea arrollador. Fuego en la negritud que nos hace más inexistentes. Compartir una copa mientras inocentes pierden su pertinaz vida en la carretera. La vida es un gesto implacable: tus brazos pidiendo auxilio.

Mi venganza
Mi venganza está en mi canto que sofoca las caras blanquecinas de la conformidad, que calla las tibias voces que jamás levantaron un dedo, que socava los corazones espantosos que laten de muerte. Mi venganza está en mi canto que llama a los hoscos portones en mitad de la noche encerrada, que puede con la ira del descuartizador, que me derrota también a mí. Lauren García- Periodista, nacido el 20 del 11 de 1977 en Oviedo. Ha colaborado en medios como La Nueva España y La Estrella Digital. Ha publicado poemas en diferentes revistas literarias. Figura en los libros colectivos I y II del Premio Internacional de Poesía Amorosa y en volumen del Quijote en el Gijón. En el 2005 se editó su libro “Versos como sangre hirviendo”.

17.

EN LA ISLA

Poesía

Cudillero
Se traga con desaire el salitre, pero reconforta en la desesperación de los días. Escoger una barca lo suficientemente firme y pintarla de un azul más reconcentrado que el mar. Desde esas pequeñas casas se aprecia la inmensidad de un cielo por el que las gaviotas no consiguen despejarse de sus alas ni eluden su idéntico trayecto. Yo también trato de incordiar al destino. Todos los pescadores han salido sin tener fecha de vuelta. Tú tampoco estás. Dejarme estar solo. Hoy quiero ver todos los barcos en un mar al que no lleguen mis ojos.

18.

EN LA ISLA

Narrando

Fénix
Por Sylvia Ellston
Las paredes que lindan mi existencia comienzan a rasgar la armadura de mi tesón, siento que se estrechan día a día. Cada vez soy más consciente que no tengo escapatoria y pronto sucumbiré ante el desidio de mi voluntad. Me sentía libre para volar y así lo hacía, así lo creía. Pero era una falsa libertad, pues desplegaba mis alas a mi antojo, sí, pero nunca me escapé de mi jaula de cristal. Me conformaba con revolotear en mi prisión y admirar el horizonte, sin llegar nunca a desear conocer su finito. El aire se ha vuelto espeso, me cuesta respirar. Un hedor putrefacto impregna mi espacio vital. Todo lo que toco se desintegra con un macabro siseo, transformándose en cenizas y polvo. Contemplo impotente la destrucción de mis anhelos, la desintegración de mi espíritu. Las cadenas que me aprisionan provocan llagas sangrantes y me obligan a sucumbir al cruel destino que me espera. De mis ojos opacos supuran lágrimas de hiel que abrasan mis pupilas, la ceguedad se apodera de mí y me alivia, prefiero no observar por más tiempo lo que ocurre a mi alrededor. El verde y sosegado paisaje que antes contemplaba, se tornó en una ciénaga pestilente de lodo corrosivo que hacía arder mis ojos. Repto entre barro y cenizas, notando que, a cada movimiento las pocas fuerzas que aún quedan en mí, se desvanecen como el último haz de luz del ocaso. Extasiada, sucumbida y derrotada, me desplomo esperando el final, deseando que llegue, convencida que así, podré descansar al fin. Intento cerrar los ojos, pero siquiera me quedan fuerzas para ello. Me concentro en el sonido de mi corazón, su latido se va relantizando por momentos. Mi cuerpo se petrifica, mi corazón comienza a colapsarse por el herrumbre de la derrota, siento que el fin está cerca. Pronto sucumbiré a mi sino... Mi mente, con voluntad propia, se revela. Abre la Caja de Pandora en el cual guardaba todos mis sueños. Los recuerdos bombardean mi mente, calentando mi interior. Muevo un dedo, un gesto casi imperceptible, pero lo muevo. Entonces, ocurre el milagro... En el lugar más recóndito de mi alma, una exigua llama, comienza avivar mi razón. Todo mi ego, mi razón, mi ser... todo, comienza a calentarse poco a poco. La desidia ante la derrota había destruido todo Sevilla (España) 1976. Todos sus trabajos han sido enfocados en el trato directo del público en gestiones administrativos y empresariales. En la actualidad ejerce de monitora de taller de escritura creativa y simultáneamente en un taller de teatro para niños.   Fue colaboradora en el programa “Así son las mañanas” en la COPE Sevilla, ejerciendo de tertuliana los martes. Sus relatos y poesías están difundidos por diversas redes sociales como Facebook, Bookad, Tú lo escribes, Falsaria... Además de también ser publicados en algunos blogs de difusión literaria, como “A mí me gusta leer” u “Hoy me lees tú”.

19.

EN LA ISLA

Narrando

de mí, excepto la esperanza reencarnada en esa llama que, poco a poco, va recuperando su fuerza vital. Avivando mi espíritu, recordando quién fui, quién soy aún. Empieza la metamorfosis. Mi pétrea figura comienza a desentumecerse, a medida que voy adquiriendo movilidad, mi fortaleza va en aumento. Con cada movimiento voy renovando energía, va aunmentando la fuerza de mi interior. Con gestos lentos pero seguros, consigo ponerme en pie. Siento que flaqueo, pero la llama se agita vivaz y me sostengo con firmeza. Mi corazón sale de su letargo impregnando todo mi ser de vitalidad y seguridad. Lágrimas de ilusión brotan en mis ojos, los torna brillantes y vivaces, la salina de su néctar limpia la agonía, purifica mi interior. Comienzo a caminar. Bajo mis pies nacen pequeños brotes verdes, florecen con rapidez expandiendose y devorando con furia el paisaje desolador. Siento que la llama de la esperanza es cada vez más fuerte, se desprende de mi alma elevándose hacia el cielo con una luz tan cegadora como el Sol. Su luz impregna el árido lugar, transformando cada rincón. El aire se vuelve puro, la luz invade más allá donde alcanza la vista, los muros que se alzaron se agrietan y caen con aplomo. Mi jaula de cristal estalla en mil pedazos. Al fin soy libre de mis miedos, alzo los brazos hacia el cielo, dejo que el ego renovado impregne en mí todo el valor perdido, siento que me fortalezco. Extiendo mis alas con energía renovada, ahora sí, siento que puedo hacerlo, debo hacerlo. Las agito con timidez, poco a poco, me desprendo de mis cadenas y vuelo, sí, vuelo vigorósamente hacia mi horizonte, hacia mi verdadero sino. Impulsada por esa fuerza inquebrantable que jamás me abandonó... La esperanza.

“Aire”
Por Ángel Daniel García Marinello
Ángel Daniel García Marinello es un ilustrador natural de Cuba, afincado en Málaga, España, desde hace más de 3 años. Practica la ilustración, la pintura y el diseño gráfico. Es, ante todo, abstracto. Como el aire.

21.

EN LA ISLA

Narrando

Una larga historia
Por Víctor Argüelles
Lo vi alejarse entre la cortina de agua que el cielo descargaba en aquel momento, pero el eco de sus carcajadas llegaba hasta mi incluso después de desaparecer; él, que se decía mi amigo, me dejaba tirado una vez más. Y es que algunos no aprendemos. Nos conocíamos desde niños; crecimos juntos en el mismo colegio, aunque en aulas diferentes. En aquel centro, a los que estudiábamos inglés nos separaban de los que estudiaban francés. Al recreo salíamos todos juntos, pero esta separación hacía que rara vez nos mezcláramos con los chavales de las otras clases. Sonaba el timbre y todos los críos, como locos, salíamos al patio donde se montaba un inevitable partido de fútbol de veinte contra veinte. Para ello, dos de los “buenos” hacían pies y se repartían alternativamente a los jugadores, eligiendo siempre a los mejores de entre los que quedaban. Los que quedábamos los últimos en ser llamados al final dejábamos de jugar. Y así nos conocimos: él era otro “paquete”, futbolísticamente hablando. Me debí dar cuenta cuando, una vez, con quince años me hizo la primera. En aquella época ya no nos separaban por idiomas sino que a los de ciencias nos juntaban en un lado, y a los de letras los llevaban a otro. Aquel día estábamos en clase de química. El profesor de química era un cura de unos ochenta años, grande, de pelo blanco, con un maletín de cuero en el que llevaba el libro de la asignatura y la lista de alumnos con anotaciones sobre ellos. Era, con toda seguridad, uno de los peores profesores que habrá habido nunca sobre este planeta: llegaba, retiraba la silla hacia atrás, se sentaba, tumbaba el maletín sobre la mesa, abría el cierre derecho, luego el izquierdo, ceremoniosamente sacaba el libro y la lista, los colocaba a un costado, cerraba el maletín, lo dejaba en el suelo, siempre junto a la pata trasera derecha de la mesa, volvía a coger el libro, lo abría despacio, casi con respeto y comenzaba a leer, con voz monótona y grave, una continua letanía que inevitablemente conducía al letargo y a visitar los apetecibles reinos de Morfeo, mucho más atrayentes. En eso estábamos, medio dormidos todos, cuando en mitad de una soporífera clase sobre radicales libres, son un eructo terrible. La lectura se suspendió en el acto. El profesor cogió la lista, la colocó como marcapáginas y cerró el libro. Se levanto, y con voz grave preguntó: –¿Quién ha sido? Pese a ser un ávido lector desde pequeño, mi relación con la escritura comienza hace relativamente poco tiempo, justo al terminar la carrera de informática hace cinco años. En aquel mes de septiembre del 2006 creé un blog, donde inicialmente iba escribiendo cualquier tontería que pasara por mi mente, sueños, estados de ánimo y algún esbozo de pequeño relato. Mi método era simple: un ordenador, música, veinte minutos para escribir, un repaso rápido y publicarlo. Como le fui cogiendo el gusto, me animaron para que me apuntara a un concurso de un periódico local, el Noticias de Gipuzkoa, concurso en el que finalmente quedé tercero. Seguí escribiendo, y al año que viene, al pedírmelo una de las organizadoras del concurso, volví a repetir, pero esta vez sin suerte. No me apunté a ninguno más hasta este año, en que presionado (tampoco demasiado, hay que reconocerlo) por un grupo de Facebook de aficionados a la escritura, me presenté al primer concurso de relato breve que organizaba la fundación Imprimatur, donde también fui uno de los elegidos para formar parte de un libro que se editó posteriormente. Y gracias a Sylvia Ellston, que me animó para que me apuntara a "el relato del mes" estoy aquí.

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EN LA ISLA

Narrando

El brutal sonido había partido de mi zona y toda la clase buscaba al culpable entre los cuatro de la esquina del fondo. –Que quién ha sido, repito… Y más vale que salga pronto, que no tengo todo el día.– Y como un resorte, mi amigo se levantó señalándome. Y yo, con los ojos como platos, no me lo podía creer. –Hombre, Martín… Ya no se contenta con dormir en mis clases, sino que encima nos falta a todos al respeto. Haga el favor de salir de clase y esperarme en mi despacho. –Pero si yo no… –¡Que salga le he dicho! ¡y no me lleve la contraria! Me levanté. Si algo tenían los curas es que terminaban por convertirte en un animal sumiso. Miré a mi supuesto amigo, que sonreía como el que ha hecho una graciosa travesura. Crucé avergonzado por toda la clase sintiendo sobre mis hombros el peso de las burlas de mis compañeros y salí al pasillo. Con el tiempo terminé por perdonarle; me miraba con cara de cordero degollado y me dejé chantajear emocionalmente. Además, habíamos vivido mucho juntos como para mandarle al cuerno por una broma pesada de mal gusto. Nos reconciliamos con un par de cervezas que nos vendían ilegalmente en la pastelería del barrio y todo continuó como si nunca hubiera pasado. Los años pasaron, como lo hacen siempre, cada vez más rápido. Dejamos el instituto y nuestras aventuras y fiestas adolescentes para, sin darnos cuenta, encontrarnos conque nos habíamos metido de golpe en la edad adulta y lo que ello significaba: trabajo, stress, hipoteca, responsabilidad… Y pareja, aunque no siempre. En aquel entonces acababa de empezar a trabajar para un pequeño negocio de barrio de reparación de ordenadores que parecía funcionar muy bien. No tenía un mal horario y el salario, sin ser nada del otro jueves, no estaba mal. Me encargaron del taller de reparaciones. Por mis manos pasaron discos duros, fuentes de alimentación, impresoras, cabezales, pantallas… Me encargaba también de recibir la mercancía, darla de alta en el sistema, almacenarla y avisar a los clientes, entre otras cosas. Así la conocí.

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EN LA ISLA

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Un día de lluvia cruzó la puerta del taller una chica rubia, bajita y de ojos verdes, de mirada cristalina. Vestía un vaquero ceñido que le sentaba como un guante y cuando me miró se me resetearon todas las neuronas. Ni recuerdo de qué hablamos, ni qué problema me dijo que tenía. Sólo recuerdo que cuando se fue me quedé mirando la puerta durante un buen rato, como si me hubiera convertido en una estatua. La chica de la puerta empezó a reirse y salí de mi ensimismamiento, me puse rojo como un tomate y hui hacia la parte de atrás. Dos días más tarde le llamé para avisarle de que su equipo estaba reparado. Tardó otro par de días en venir a recoger su equipo, una espera que se me hizo eterna: me los pasé mirando la puerta como un perfecto idiota. Cuando llegó, nervioso, le devolví su equipo, intenté explicarle atropelladamente lo que le pasaba y la reparación hecha,  le dije que lo había pasado por otro que estaba en garantía y así no tenía que pagar nada, me sonrió me dió las gracias, se dirigió hacia la puerta y se fue. Me volví a quedar parado como una estatua, hasta que mi compañera, la de la puerta, me dijo: –Pero, ¿tú estás bobo o qué?.– Reaccioné y salí corriendo detrás de ella. Ni recuerdo de qué hablamos. Tan sólo sé que algún espíritu divino debió guiar mis palabras, ya que conseguí una cita para ese fin de semana. Cuando llegué a casa, flotando en una nube, y cerré la puerta, sonó el teléfono. –¿Diga? –Ga. Jajajaja. Capullo. –Era mi amigo. –Hola, ¿qué te cuentas? –Nada, que como aquí de entre nosotros el que tiene más cabeza, aunque no en volumen, claro, soy yo, pues que te llamaba para recordarte el plan del finde. –¿Qué plan del finde?– Mi mundo empezó a tambalearse.

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–¿Ya lo has olvidado? –Sí, claro. Además, he quedado.– Silencio al otro lado de la línea.– ¡Eooo! ¿sigues ahí? –Lo has olvidado. Bien. Genial. Cojonudo. Perfecto.– Le interrumpí. –Oye, ¿qué teníamos? –Joder, pues el aniversario de mi compra de la guitarra roja, como todos los años. –Tío, imposible, de verdad, lo siento. Que he quedado con una chica.– De nuevo silencio. Y una carcajada que se iba formando de la nada. –Jajajajajajaja… ¿TÚ? ¿CON UNA CHICA?– Se reía, el miserable.– Pero… ¿Una chica de verdad? ¿De carne y hueso? –Que sí, joder. –¿Pero de las que están fuera de las revistas? –Hala, vete a la mierda.– Y colgué. Al minuto volvió a sonar el teléfono. Dudé. No debí cogerlo. –Venga, perdona. Sabes que soy un bruto insensible.– Hizo una pausa.– Tengo un plan. Queda con ella, y cuando estéis un rato por ahí, te la traes a la fiesta. Estaremos bastantes, y habrá karaoke y bebidas para coger una buena kurda. –Sabes que no bebo. –Ya, por eso te dejamos que vengas con nosotros: para que lleves el coche… Jajajaja… No, ahora en serio: veniros los dos, que lo pasaremos bien. –Bueno.– Contesté un poco reticente.– Me lo pienso y te digo algo.

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–Vale. ¡Hasta el sábado! Jajaja… Ven a partir de las siete y media. Me conocía bien el maldito; sabía que sería incapaz de no ir, de dejarlo tirado en el ridículo aniversario de la compra de su guitarra roja, que para más inri ya había vendido. Y allí estarían todos, esperando verme aparecer con una chica, preparando y afilando sus aceradas burlas: el tímido de la cuadrilla, el que se ponía rojo cuando le rozaba una chica en un bar aunque fuera sin querer, el que se quedaba en un rincón, vigilando la seguridad del resto al sujetar las columnas sosteniendo un vaso vacío, mientras los demás bailaban. No quería ni pensarlo… Y llegó el día. Amaneció caluroso y pesado, un día de esos que tienen toda la pinta que van a acabar convertidos en una versión amplificada del diluvio universal. Pasé la mañana hecho un manojo de nervios: me afeité, me duché, me vestí, me volví a duchar, me volví a vestir, salí a la calle a hacer la compra, subí con mucha más compra de la necesaria, limpié y ordené el pisó a conciencia por si se diera el hipotético caso de que los milagros existieran, me volví a duchar, me vestí de nuevo… Me pasé la última hora sentado sobre el sofá de la sala mirando el reloj, contemplando como cada cinco vueltas completas que avanzaba el segundero el minutero parecía retroceder un poco. Hasta que llegó el momento de salir a la calle. Chispeaba ligeramente. Caminé despacio, hacia donde había quedado con ella. Y sorpresa: ella no había llegado, pero mi amigo estaba allí, con la misma sonrisa detestable de aquella casi olvidada clase de química. –¿Qué haces aquí?– Disparé a bocajarro. –Uyuyuy… ¿Pero no saludas? Buenas tardes.– Me repateaba cuando empezaba así. –Buenas tardes. ¿Qué haces aquí? –Es que… Como nos conocemos hace mucho, quería evitar que cambiases de idea. Y como eres tan poco original que quedas siempre con todo el mundo en el mismo sitio, he venido a buscarte.– Comenzó a reirse. La lluvia comenzó a caer con más fuerza. Nos resguardamos en una de las paradas de autobús. En ese momento apareció ella. Les presenté. Fuimos a una cervecería cercana a tomar algo. Y allí sentí que algo

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no funcionaba; ella miraba embelesado a mi supuesto amigo. Su magia con las palabras la había cautivado. Supe que, de nuevo una vez más, la partida estaba perdida. Salimos a la calle. Llovía con fuerza y la gente corría buscando refugio. –Vamos.– Dijo él. Mi casa está cerca y hay una fiesta. Negué con la cabeza. –Lo siento, pero no tengo ni cuerpo ni ganas.– Asintió. La miró a los ojos y dijo: –Tú no serás tan aguafiestas como el soso este, ¿no?.– Y le guiñó un ojo. Ella sonrió y negó con la cabeza.– Hala, pues cogemos ese autobús ¡Corre!– Ella salió corriendo, tapándose el peinado, precioso, con la cazadora. Él se quedó un momento a mi lado. Me miró, se encogió de hombros y puso una mano sobre uno de los míos.– Lo siento, tío. Y salió corriendo. Lo vi alejarse entre la cortina de agua que el cielo descargaba en aquel momento, pero el eco de sus carcajadas llegaba hasta mi incluso después de desaparecer…

“Mujer Viento”
Por Guillermo Alonso
Nací en uno de los 365 días del año de Naranjito en la gran ciudad de Madrid. Uno de los inconvenientes de ser un chico de la capital y de tener una madre muy protectora es que cuando eres un niño pequeño no puedes salir a jugar fuera de la casa, hacer cabañas o quemar algo como podría hacerlo un niño de campo o de una ciudad con un poco menos de asfalto, asi que harto de jugar con el blandiblú, los lego y los g-joes me puse a dibujar todo lo que mi hermana dibujaba (Otra artistaza en potencia). Desde ese día gracias a ella y a la colección de fasciculos de “Aprende a dibujar paso a paso” los lapices y los pinceles fueron parte de mi. A medida que paso el tiempo probé con otras herramientas como el spray y el aerografo y aunque se me abrio otro abanico de técnicas y estilos no me fascino lo mismo que la época con la que pintaba con mi hermana.  Abandone poco a poco el dibujo y la pintura debido a esa perdida de motivación y monotonia, y buscando un cambio en mi vida acabe entrando en la escuela de arte de Málaga  dende descubri la de maravillas que se podian hacer con una tableta gráfica gracias a mis compañeros y me devolvieron la motivacion por el dibujo.

¿Quieres colaborar en el siguiente número? Sólo tienes que enviar tu propuesta a enlaislarevista@gmail.com, en la modalidad de poesía, artículo, narrativa, fotografía, ilustración, o incluso puedes proponernos nuevas secciones. La temática para el próximo número, que coincidirá en el mes de abril, mes de primavera y tierra, será precisamente ése: “Madre Tierra”. Los contenidos estarán relacionados con ese concepto. Tu creatividad hará el resto. En la Isla

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