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La pose fotográfica

Por C. Darío Albornoz

Es mi intención poner sobre papel algunas reflexiones sobre la pose en la foto- grafía, su significado y el modo en que la utilizo en mi trabajo de autor.

La fotografía nació para ser retrato, el modo de representación de una clase social en ascenso en la primera mitad del siglo XIX, y a pesar que podamos creer que tuvo alguna intención de ser una forma de arte como hoy lo enten- demos, nació como un negocio y medio de vida de un nuevo rubro de servicios, la fotografía y el fotógrafo.

Dice Armando Silva que: “… la fotografía de personas nos representa en su

misma naturaleza, pues cuando su imagen capta al ser humano, más que a cualquier otro objeto o tema, representa el misterio de la revelación.” y asevera asimismo que: “No es extraño, cuanto coincidente, que a mediados del siglo pasado la invención de la fotografía se haya producido casi paralelamente al descubrimiento del inconsciente y que de esta manera la obra de Freud pueda

ser entendida como el primer gran resultado para las ciencias del hombre al

revelar las fuerzas profundas que predeterminan nuestra conciencia;… la

invención de Daguerre y Niepce de la fotografía también correspondió a un hallazgo, se puede decir de carácter psicoanalítico, al sacar a la superficie visual el valor del gesto humano imperceptible …” 1 En este sentido, es preciso observar que la fotografía por su instantaneidad

logra captar gestos y situaciones que de ningún otro modo sería posible capturar, teniendo en cuenta asimismo que por ello se desarrolla un nuevo lenguaje relacionado a la visión de la “realidad iluminada”.

Pero iremos más allá en relación al retrato y la pose. Dice Silva: “…en la foto no están presentes, como en un diálogo vivo, al mismo tiempo (simultaneidad), quien habla o enuncia y quien escucha o interpreta, o sea, no están al mismo tiempo el que hace la toma, el otro que se coloca para ser visto y el que posteriormente va a observar la foto. Se puede decir que en la foto se muestra para después ver, en una especie de diálogo aplazado.

YO< --------------------------------------- >TÚ< -------------------------------------- > ÉL

(posante)

(fotógrafo)

(observador) 2

Siempre ciñéndonos al retrato y su pose, otro aspecto que debemos analizar está relacionado con el acto fotográfico mismo. Sabemos que la fotografía se produce por medio de un acto performático o podríamos también decir, que es producto de un acto teatral. Un momento en el que deliberadamente fotógrafo y

Carlos Darío Albornoz. Fotógrafo Daguerrotipista. Conservador de Fotografías. Técnico Principal de ISES/CONICET. Técnico de Apoyo en el MUNT. UNT. Tucumán - Argentina

  • 1 ALBUM DE FAMILIA - La imagen de nosotros mismos. Armando Silva. Editorial Norma, Santa Fe de Bogotá. Colombia. 1998

  • 2 Armando Silva. Op. Cit.

fotografiado eligen estar y producir una imagen para que luego el espectador disfrute de la misma. En este sentido dice Silva que: Pero aquello que más toma

la fotografía del teatro es algo tan obvio como inesperado, su condición de máscara, como ya se dijo, de persona, su mascarada, pues tomarse una foto sin duda remite a algo ineludible: “Cómo quedará mi imagen”; y luego “quienes la verán” (lo aplaudirán).3 Roland Barthes sostiene en La Cámara Lúcida que: cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en el acto de <<posar>>, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.La opinión de Barthes al igual que la de Silva pone de manifiesto el estado sicológico de cada uno de los actuantes en la ejecución de la fotografía pero sobre todo del po- sante que es nuestro propósito. Es más aún opina que: “Podría decirlo de otro modo:

lo que fundamenta la naturaleza de la fotografía es la pose; incluso si el tiempo ha sido de una millonésima de segundo… ha habido siempre pose,… Imputo la inmovilidad de la foto presente a la toma pasada, y esta detención es lo que constituye la pose. Ello explica por qué el noema de la Fotografía se altera cuando esta Fotografía se anima y se convierte en cine: en la Foto algo se ha posado ante el pequeño agujero quedándo- se en él para siempre (por lo menos este es mi sentimiento); pero en el cine, algo ha pasado ante ese agujero: la pose es arrebatada y negada por la sucesión continua de las imágenes: es una fenomenología distinta, y por lo tanto otro arte lo que empieza, aunque derive del primero.4

Todo la dicho, respecto a La Pose como aspecto esencial del acto fotográfico y de la naturaleza misma de la fotografía; solamente quisiera abordar un aspecto más relacio-

nado con la plusvalía de la fotografía. En ella está lo visible de la imagen, pero tene- mos una permanente tentación a traspasar con nuestra mirada inquisidora lo eviden- te, Por lo tanto, en la fotografía permanece siempre presente un elemento que mueve nuestra mirada y dispara la imaginación, el carácter elusivo tomado en el sentido de elipsis. Aquí Silva dice: “La foto nos incita, como objeto de deseo, a traspasar las evi- dencias a romper el marco de lo obvio para conseguir lo que está detrás…” y define

una buena foto: aquella que logra mostrarnos lo que está detrás del objeto fotografia- do…” 5 En el retrato están siempre presentes los aspectos antes descriptos, la pose, la más- cara, la elisión de la imagen y además el aspecto que acuña su diferencia con la pintu- ra. Para existir la fotografía, el medio, la cámara, no toca el objeto sino que permite que la luz con sus fotones se transfieran al material sensible, produzcan una marca, un index desde la perspectiva Peirce. La fotografía entonces puede producir un objeto a partir de la luz, la foto, el objeto y su imagen. Lo que ese objeto transporta.

Los siete retratos que están a continuación merecen siete cortas reflexiones en rela- ción a la pose y su carácter elisivo que es lo que nos interesa.

En primer lugar un retrato de la obra de Marcela Alonso “Mag Shot” (2011), tipo de fotografía forense que se realizaba a los criminales de fines del siglo XIX. En ella se puede observar de qué manera la presencia de un espejo permite ver las dos caras del mismo sujeto, dos entradas a su carácter y además se suman las manos, medio con el que se ejecutó el crimen del que se lo acusa. El fotógrafo y el protocolo forense no permiten margen de libertad al posante.

  • 3 Armando Silva. Op. Cit.

  • 4 LA CÁMARA LÚCIDA. Nota sobre la fotografía. Roland Barthes Paidós comunicación Buenos Aires

1994

  • 5 Armando Silva. Op. Cit.

Las siguientes son cuatro trabajos de mi autoría, retratos desde el año 2000 en delan- te.

Las siguientes son cuatro trabajos de mi autoría, retratos desde el año 2000 en delan- te. El segundo, Retratos en daguerrotipo de mis vecinos del barrio. La fotografía nació como un medio de representación de la nueva clase dominante. En este caso mis re- tratados, casi todos al borde de la marginalidad (entendida desde la pauperización social), muestran solamente sus rostros sin contexto físico que los ubique en tiempo y lugar. Son retratados de los más pobres en el medio de representación de los ricos. La obra pretende utilizar la unicidad de la imagen en daguerrotipo frente a la multiplicidad de los que van perdiendo su lugar y rol social por la falta de trabajo y pérdida de iden- tidad cultural.

Las siguientes son cuatro trabajos de mi autoría, retratos desde el año 2000 en delan- te.

El tercero, también daguerrotipos, los Oficios Tradicionales en Extinción (2004) dentro de la ciudad de San Miguel de Tucumán. En este caso mis retratados están mostrando su medio de trabajo y de vida. Están mirando a la cámara con dignidad y aplomo, orgullosos de aún mantener su identidad y tradicional modo y medio de vida. La obra es haber fotografiado en el siglo XXI oficios en extinción con un medio fotográ- fico extinto y rescatado de la historia como el último aliento de un sobreviviente en la historia de la fotografía.

El tercero, también daguerrotipos, los Oficios Tradicionales en Extinción (2004) dentro de la ciudad de San

En el cuarto caso presento el trabajo IDENTIKIT (2008), son una serie de retratos digi- tales que fueron reproducidos por medio del daguerrotipo. Esta serie tenía dos inten- ciones,

El tercero, también daguerrotipos, los Oficios Tradicionales en Extinción (2004) dentro de la ciudad de San

Por un lado poner en duda que la fotografía sea un medio de identificación confiable, ya que los fotografíados eran ambiguos en su aspecto físico y al modo cómo se pre- sentan ante los demás, travestidos, transformistas, lesbianas, gays, heterosexuales. Por lo tanto era necesario adjuntar otros datos para su correcta identificación: el nom- bre, la profesión, su huella digital están con su fotografía y en algunos casos se con- tradice la fotografía con los datos adjuntos. Por el otro lado deconstruir al daguerrotipo como pieza única e irrepetible, ya que no son tomas directas sino reproducciones de la toma original.

En el quinto caso, es la reproducción en daguerrotipo de un rostro y que está formado por cuatro placas daguerreanas que lo construyen. ESPECULAR (2009), pretende funcionar como dos espejos, uno con memoria (el daguerrotipo) en constante diálogo con el otro sin memoria, el que refleja la imagen del que está frente a la obra

Por un lado poner en duda que la fotografía sea un medio de identificación confiable, ya
Por un lado poner en duda que la fotografía sea un medio de identificación confiable, ya

El cuarto ¡QUÉ MIRÁS? (200-2010)es un trabajo que hice a lo largo de varios años.

Por un lado poner en duda que la fotografía sea un medio de identificación confiable, ya

Son una serie de retratos de personas sin su ropa y que a partir de la pregunta ¿Qué te animás a mostrar?, se fue construyendo. El resultado, miradas que se fijan en el espectador y producen una presencia fuerte del fotografiado en la mente del observa- dor que en algunos casos (según sus comentarios) produce intimidación y sobresalto.

El quinto es un trabajo en construcción, La Pequeña Muerte (2011). Son fotografías de los rostros de personas apenas después de su orgasmo, en el momento refractario de la función sexual. Ese momento se define como una pequeña muerte. La fuerza de las imágenes reside en la expresión y los ojos cerrados del fotografiado, más la sen- sación del espectador que sabe que está mirando algo que mira solamente en el ámbi- to privado. Asimismo ese a quien mira tiene una sensación que es su sensación pues le sucede lo mismo cada vez que experimenta su propio orgasmo. Lo mira y se mira y ante la evidencia de su propia muerte cotidiana, se incomoda.

Son una serie de retratos de personas sin su ropa y que a partir de la

Carlos Darío Albornoz Primavera de 2011 Tucumán