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Combustibles Eléctricos en Venezuela

Por: Nelson Hernández

Introducción
El uso de la energía es lo que ha permitido que la humanidad avance en su desarrollo social, económico y político. Dicho desarrollo se vio potenciado a partir de los años 50 del siglo XX, con el crecimiento acelerado del uso de la electricidad, energía secundaria, la cual es obtenida mediante la transformación de otras fuentes de energías primarias, con énfasis en las energías fósiles (carbón, petróleo y gas natural). Sin embargo, la ONU estima que aun el 25 % de la población mundial carece del servicio eléctrico: “La cuarta parte de la población mundial, 1600 millones, carece de electricidad para alumbrarse, utilizar una tostadora o un reloj eléctrico, por no hablar de la televisión, el aire acondicionado o un ordenador. En 25 años, si se mantienen los pronósticos actuales del Organismo Internacional de Energía, todavía habrá 1400 millones de personas sin electricidad, de los cuales 584 millones viven en África al sur del Sahara. Concebir la ejecución de las distintas actividades cotidianas de la sociedad actual sin servicio eléctrico es impensable. En este mundo moderno, nada se “mueve” sin la electricidad y para la electricidad. De allí su importancia, y el gran esfuerzo que se realiza para producirla y llevarla hasta el consumidor final. En el 2010, en Venezuela se generaron 118 TWh para cual se utilizo el 50 % de la energía consumida que totalizo 1.2 MBDPE, tal como lo muestra la grafica. De estos 603 kBDPE estuvieron dirigidos a producir electricidad. Los hidrocarburos líquidos (diesel y fuel oíl) contribuyeron con 119 kBDPE, el gas con 96 kBDPE y la hidroelectricidad con 388 kBDPE. Cabe señalar, que motivado a una deficiencia de gas y a un aumento de motores diesel (generación distribuida) y a otras unidades de generación para paliar la crisis eléctrica existente, el consumo de hidrocarburos líquidos para el año 2010 fue de 119 kBDPE (50 de fuel oil y 69 de diesel). La participación del gas fue de 96 kBDPE.

El uso de los combustibles termoeléctricos
Las tres plantas termoeléctricas a turbo-vapor son: Ramón Laguna, (Zulia), Planta Centro, (Carabobo) y Planta Tacoa, hoy Planta Josefa Joaquina Sánchez Bastidas, (Vargas). Ellas totalizan 4246 MW de capacidad de generación y utilizan gas o fuel oil, dependiendo de la disponibilidad de estos combustibles.

El resto de la capacidad termoeléctrica instalada está conformada por las plantas de turbo gas (3942 MW), las de ciclo combinado (940 MW) y las de generación distribuidas (1051 MW), consumen gas o diesel. El total de capacidad de este tipo de plantas es de 5933 MW. El total instalado térmico para el 2010 es de 10179 MW, lo que arroja un consumo nominal de 295 mil barriles diarios de petróleo equivalente (kBDPE). (Un barril de petróleo equivalente posee 6.1 millones de BTU de energía) La grafica muestra la capacidad termoeléctrica instalada en comparación con la utilizada en función del consumo real de combustible. Esto da como resultado que durante el periodo 2006 – 2010 la capacidad promedio no operativa es de 2970 MW, es decir, el 30 % del total instalado. Esta capacidad no operativa limita la satisfacción de los requerimientos demandados, originando los racionamientos eléctricos vigentes a nivel nacional, lo cual hace imperativo la instalación de nueva unidades termoeléctricas de generación. Al margen de los combustibles eléctricos convencionales, esta la orimulsión (invención venezolana) no utilizada aun en el país, pero si con gran éxito en diferentes latitudes como alternativa al carbón en la generación termoeléctrica. Por razones aun no claras, el gobierno del Presidente Chávez opto por eliminar la comercialización de este combustible en agosto de 2003.

Situación Actual de los Combustibles Eléctricos en Venezuela
La industria de los hidrocarburos y la industria eléctrica (ambas en crisis estructural) presentan una simbiosis energética. La primera surte de combustible a la segunda para que produzca termoelectricidad, y la segunda surte de electricidad a la primera para desarrollar y explotar los hidrocarburos. De allí que la planificación de ambas debe estar en perfecta armonía, y en muchos aspectos debe elaborarse en forma conjunta. Así tenemos que en la actualidad las necesidades de gas natural demandado por el sector eléctrico no pueden ser satisfechas, aun en el mediano plazo (4 años). Esta situación ha llevado a un incremento en los hidrocarburos líquidos (diesel y fuel oil), la cual se ha acentuado, y se acentuara, por la incorporación de nuevas unidades de generación térmica para afrontar la crisis eléctrica por la cual atraviesa el país. Todos los proyectos de gas costa afuera (Plataforma Deltana, Mariscal Sucre y General Rafael Urdaneta) que actualmente desarrolla PDVSA están planificados, si no hay contratiempo, para entregar gas al sistema nacional en el año 2015. Sin embargo, el gobierno “congelo” hasta nuevo aviso los proyectos de GNL asociados al gas costa

afuera, con lo cual se retardaría aun mas dicha entrega. Por otra parte, la producción de gas asociado presenta una declinación como consecuencia de la baja en la producción de crudos medianos y livianos. Lo anterior obliga el uso de diesel y fuel oil, cuya producción esta limitada por la disponibilidad operativa de las refinerías y del volumen de crudo que las alimentan. La capacidad teórica máxima de producción de diesel es de 241 kBD y la de fuel oíl de 217 kBD. Los planes del sector eléctrico es instalar en el periodo 2010 – 2012, 2500 MW con base térmica. Como ya se menciono anteriormente, no existe disponibilidad de gas natural, lo cual conlleva a consumir hidrocarburos líquidos, especialmente diesel por ser las unidades a instalar de generación eléctrica por quema de combustible directo. Para el caso del diesel su consumo esta distribuido en dos grandes sectores principales: El del transporte y el eléctrico. En este ultimo, como consecuencia de la nueva capacidad de generación a instalar el consumo pasaría de 69 kBD en el 2010 a 151 kBD en el 2012. Obsérvese que para cumplir con la demanda habría que importar diesel, acción que ya se realiza y con mayor frecuencia cada día. Es de hacer notar que en los próximos 4 años (2015) no se vislumbra la entrada en operación en el país de nuevas refinerías, de tal manera que en muchas oportunidades, en ese periodo, PDVSA se verá en la obligación de importar combustibles líquidos, especialmente diesel.

Corolario
Concatenando la demanda de los combustibles eléctricos en el mediano plazo (4 años), con la crisis descrita de la disponibilidad de los mismos, se requiere de una planificación estrecha entre ambos sectores (hidrocarburos – eléctrico) para poder suministrar los combustibles demandados en cantidad, calidad y a tiempo. De no ser así, tendríamos la instalación de nuevas plantas termoeléctricas sin poder generar por falta de combustibles, con lo cual la crisis eléctrica se profundizaría.