¡ZAPATA VIVE!

la rebelión indígena
de Chiapas contada
por sus protagonistas
GmOMAR ROVIRA
ÍNDICE
1. LLEGARON LOS INSURGENTES CON EL AÑo 7
1 LA GESTACIÓN DE UNA LUCI-L<\ . 19
.1 DE ESTRUCTURA DE AUTO DEFENSA
A EJÉRCITO OFENSIVO: "NUESTRAS \11DAS:
El CCRl cuentJ. sus orígenes .. ~ 7
NOSOTROS HICIJ\IOS EL EZLN" . 35
LJ. formJ.ción del EZ segCm l\lJ.rcos.. 46
HijJ.s de b guerrJ. y de bs J.rI1.1J.S .. 55
El mayor Rolando . . 63
l-1J.rio se hizo mayor en la montaña 68
-l. DECLARACIÓN DE L<\ SELVA LACANDONA .. 75
S TIEMPOS DE IRA Y FUEGO. 81
De transgresores de b ley a ejército
La reacción en Chiapas: g3nJ.cleros,
Aquellas primeras horas de guerra 83
reconociclo. LJ prensa y e l alto al fu ego . 127
El confli c to de baja intens idad ... 136
gU3rdias bl3nc3s v frentes cí\'icos 139
.'-loreHa, tierra de nJ.clie 151
En el corozón ele b LJ. candonJ. 161
6. LA GUERRA DE LAS PAlABRAS.. 185
Diálogo e ntre el gobie rno y el EZLN:
LJ. cateclral de los presagios . 191
Respuestas del gobierno al EZLN 199
Comunicado de l 28294... 203
Un 1IJ.l11aclo J. la sociedJ.cI ci\'il 207
1
7. !'vIU]ERES: LA LUCHA DENTRO DE LA LUCHA.
211
Las zapatistas .
21'3
Mujeres indígenas: por una revolución
de las tr3cliciones .
229
8. iZAPATA VJ\1EI .
2.'39
Entre Jos insurge ntes en territorio zapatista .
241
El día de la mujer .
25j
Las consultas
... ... .... .... .. .............. .. • .. ....... .. ....... .......... • .
257
y asesinaron a Colosio .
259
Semana Santa en b selva.
270
Zapata cab::dga de nuevo ......... ................... ... .. ..
279
Hay quienes luchan tocla la vida .. .
280
Día del niño en b seh'a .
282
9. HABLA EL SUBCOlvlANDANTE
IN URGENTE l'v[AECOS ..
29.'3
Que b sociedad tome el poder ..... ...... , ... ..... .
295
T r ; ¡ , ~ e l asesinato de Colosio.
303
Sobre 1m medios y la sociedad.
j09
In. SEC LINDA J)ECI.ARACI ÓN
1)E LA , El.V.'\ LACANDONA
315
Amado !\\. >nd:lllo, crnclid:ilu:1 I:t r 'surrección
321
S()!.:m.: la ConH'nción N:/Cional DClllocr:í rica
325
J.I >garon 1:ls el 'cciones
353
Chiapas: ele 1:1 imposición a la resistencia ..
.'336
Chi:lpas se mueve ..
......... ....... ' , ........ ........... ...... ' ........
342
U p:ij:uo oscuro de la represión "'" .. " " '........ .
343
Correr un tu picio velo: en ChiapJs no pasa nada.
345
VffiJOSSONLOSCERROS
y ESTAN VERDES,
VIEJAS SON LAS LUCHAS
Y TIÑEN DE SANGRE LOS CAMINOS
Llegamos a la tierra ele la luz, a bs montañas infinitas, allí donde
los valles son un estado de ánimo, lagunas de sentimiento, tierra
de Chiapas, de montes y bderas, de fríos y calores, tierras de
indígenas, mundo maya que ha parido un sexto sol a b vez que
una revolución. Chiapas, con la mirada ele viento que limpia,
clama hasta los cielos. Se adentró b luna por un callejón sin
salida. Pero la tierra estaba preñada y la mañana rompió el si­
lencio. Se adentró la herida en la carne y la sangre se defendió
en un chorro de muerte contra el agresor. Manos rojas, rostros
contrahechos de hipocresía, teñidos ahora ele mentira. No hubo
más arma que la sangre lanzada a gritos, un iYA BASTAI de fuer­
za telúrica desencadenada. Rebasó el agua mansa la vasija que
la contenía y se hizo río bravo en movimiento.
y es que cuando menos se esperab3, cuando las máscaras
danzaban y todo era fastuoso, cuando subía el neófito vestido
de rico a la mesa del banquete, irrumpieron los miser3bles.
Aquellos que por no tener nada encontraron la existencia de sí
mismos en el recuerdo de sus viejos, en el futuro negado de sus
niños oscuros, No hubo mucho que pens3r. Arrancarse los ven­
cbjes y sangrar todas las cicatrices jamás curadas, dejarlas doler
hasta r:lbiar, fluir hasta formar mares que todo lo inundan inexo­
rablemente.
En algún rincón sagrado, el árbol hecho baúl quiso abrirse
y S3Glr ele su inte rior el viento viejo que :lgitó sus ramas, ese re­
cuerdo. Dej;u el olviclo e imponer la conciencia. La caja ele
P:melora se rompió en mil pedazos. Los \'ientos ya no encuen­
tr:ln continente. Desatada está su furia y su lenguaje renovaclo
barre y limpia.
4
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J 1I\I ,, ' J,¡, ) ',(' ;Ilz6 en armas, lIev;:¡[xln siglos ele oI\·ido. Nada
111 1'. ' 1'11' PII<'I II. l:tr que la propia muerte. El precio ¡-¡na I ele b d i g ~
1I I I 1.1.1 .
y 1:lgrilllas, [5grimas, los n1:Ís pequeJ''¡os han venido a tirar
d. ·1 ': 11 ro de b hislori3, 15grimas y l:ígrimas de las lllontai'l:ls 3ZU-
LLEGARON
1'S, :lquell3s que :llgul13 vez pobbron el techo de los sueños de
LOS INSURGENTES
cielo e infinito.
CON EL AÑo
I'vl:1ría, mira esos ojos negros, aparecen entre [::¡ bna tejida de
sombra, son el 311113 de la mont3ña que 350m3. Caela vez que
me 3Iejo dirijo ];¡ mir3da al horizonte que :lbandono y veo los
montes , lej3nos, algunos 1l13jeStllOSos, cerros unidos pero úni­
cos, como un ejército de encapuchados que recuerdan solem­
nes la promesa de lo in3l110vible, la verclad ele toelos los tiem­
pos y esp3cios, el aire y la bruma de ];¡s lagunas y los ríos
escondidos, las cei b:ls centen3rias que conclens::m en sus copas
pres3s elel viento y de bs 3\'eS toelo el pensamiento del mundo.
G
"O la muerte nuestra no existía.
por los Tienen razón Jos np.r."'"'c, cU3nclo
que las existen en tanto que son nombradas.. :'
Subcomanclante l\l::lfcos
El uno ele enero \'olyió existir b muerte de los
cató del ba{ll de los oh'idos el dolor de
Con la de
elnueyo
definiti\o de i\léxico en el mundo. Entraba en
el Tratado de Libre ComerCIO de este con EEUU y
y cohetes.
c::Ina A111érica
forma ele
enormes, pero el cuerno mira hacia el vecino de arriba. El gran
culnúnaba ese de enero la del
Tratado de Libre Comercio.
San Cristóbal la de los Altos de
dad colonial creada por los
las ricas etnias y culturas
y exuberante de belleza y contrastes.
parente y como el 5mLxH, la
estas de que
clama desde la miseria.
a finales ele diciembre y esta ciudad me cautivó. Su
luz su simibr de tierra, me eran Ha­
bía decidido recorrer América
9
I 111' ' 1J.I Ill lJ 11 ti, J¡;: lcI:1. j:Ull:'ts sospeché que mi Vi8 je se enCJ lbra
"1 1 1, ' IL I 1) , ('st > país sólo esperaba estabiliel::ld, cierto orelen,
IJ 1.11( ' 11(" (1, bonitas pbyas, complejos turísti cos y rui­
11. 1' , ,111 :1<1 il ':ISele brillJntes civilizaciones exterminJdas. Acapul­
\ 1
'
, I ',111 ' (ill " museo de Antropologb, y l::l ciuebd más grJnde del
1IIIIIId", d 'l110craci::l y neoliberJlisl11o.
LI 'gué :1 ChiapJs y descubrí elmunclo. Ví a los indígen::ls
:ll ld:lf1do por las calles, ve ndiendo sus artesanías, vi e l p:.lis::lje,
I:IS " 'rdes lllont:Jilas También descubrí :'l lgo diferente e n s us
1Jj<.>s, :l lgo muy distinto a las mirJdas sumi sas de los pobres ind ios
Olros est:1dos, hundidos en la degr3dació n y e n la miseri3.
Visit:tndo los pueblos de los :.J!redecJores ele San Cristóbal me
conl 'encí de que esta gente, aun siendo muy poLlre, tení811 una
I\liracl::t ele sorprendente dignid3d, CJsi desafiante.
Poco J poco fui :ldentr5nclome en lJ reJlielael ele Chi::lpas. No
dl:j:tl):¡ de crecer mi sorpresa al descubrir la corrllpción tremen­
rl:l de los gobernantes, las terribles violaciones el e los derechos
liull1:1nos que se veníJn perpetrando día tras elía, e l horror de
1:1 eliscrimin8ción, el cacicazgo, el Jsesinato. L8 impllnidad ele
ricos, ele los Jgresores, de lJs autoricbdes, la ineficacia ele los
luncionarios,
Elllpecé a escribir un reportaje sobre los expulsados ele Sa n
111 :111 Ut:IIl1u[::¡, un pueblo dominado por caciques ali::lelos elel
1,JI 1, 'r ' ntral que, a cambio ele garantizar los "otos a l PRI, ejer­
1"11 :; \1 1 ropia ley y crilllinJI, expul sa ndo , violan­
,1" \. el e s us bienes a lodos los que no se pliegan él
' ,11' , <1, '"íglllOS feudales, Las cifras era n sobrecogedoras: alrecle­
" "1 <1" Cri.stóbal ya hay m5s de 25.000 expuls:ldos. El go­
1'1' '11 \11 111 ) 11:1 111()I'ic!0 en 20 ,1I10S un dedo pJrJ hacer justici::l. En
11' 1" 1\1 1,'\: i.q, el estado de clerecllo, sólo los pri\'ilegios, el 1
11 1' 1' ¡\ 1', 111" l' 1:1" nr rupción 1115s feroz, h3Sl:l llega r al Clltimo es­
\ .11,11, '11 , 1, (,,, 1, 1";: I( JS inelígen:ls, los verdaderos poblaclores ele
\' .\' 1 11' '11 ,1', 1, I)l'ri (lclicos extranjeros no dan importancia ala
1, 11 .1",' 111 1,1,' 111,' Í<.. u , I1U calle clentro ele la imagen elelsalinis­
1\1" , 1.111) '1"11 ' lJII',11 li<l ;I, l :l l1
lO
El 29 ele diciembre un señor me estuvO platicando de !11U­
CklS m5s cosas. HabÍ::l leído en noticias breves de periódicos
locales que se sospec h:'1bJ b existencia de una guerrilla en
Chiapas, l. e pregunté interesac!a y me dijo que en mayo pasa­
elo el ejército habí:.J bOl11barde::ldo comunidades indígenas en \:.¡
seh'J, que hubo enfrel1t:lJ11ientos, pero que el gobierno lo ncgó
e impuso e l sil encio. Prometió proporcionarme material para
que pudiera escribir sobre el tema. La noche e1el 31 lo \'olví a
encontrar, cha rlamos un r:1to clell1lismo te ma , le mostré lo que
h:lbía escrito sobre los chamulas, me prestó un par ele rel·isLas.
Pasé \:.¡ noche en los departamentos un poco inquiet::!o Eecogí
un C:Jrtel de una p:.l1'ed que ::lnunciaba un cotillón, En C8sa, \0
recorté: Tierra - nombre del bar-, G¡] le Insurgentes.
Colgué cn b pared e l nombre "Insurgentes" Yle un "1994"
enorme. También coloqué el dibuJo ele un sol amarillo, el elios
ele los ¡I'I:.Jy:1S, e n la puerta elel baño, A b l1lJñana siguiente, ::l ]:¡s
seis, unas \'oces frente a nuestr::l ventana murmuraban alteracbs;
"Unos guerrill eros han tomado b preside ncia municipal. Son
muchos. Van arl11::leloS".
Los insurgentes habían Ileg::ldo con el año 1994 a San Cris­
tóba 1de las Casas. Tr:ls la verja de los ::lp:l1tamentos los "ecinos
comentamos ::lsusta dos \;¡ situación. En la radi o se escuchab::l n
b s emis io nes de los zapatistas. Habian tomado otras ciuebcl es,
leían un::l declaración ele guerra. Con el sol ele la mañJn::l la
curiosidad fue ve ncie ndo :ü miedo y conseguí alcanzar uno de
los pasquines ele b Declaración ele la seha Lacandona que t::l ­
piz:lban ya todo el centro ele San Cristóbal. Regresé y pedí uti­
lizar el teléfono. Lbl11é a tres periódicos esp::lñoles, En El ¡"d1lndo
rápilbmente me tomaron nora ele los hechos, les leí 13 declara­
ción ele guerra enterJ, me tJ3t:11'on con gran ::l1l1abiliclacl y cor­
tesía JI me dijeron que me pusiera las pilas para escribir.
Por IJ cJll e, caminando hacia el parque central, algCll1 coleto
-s:lOcristob::llenses-- gritó: Ey you, güera, the)' Jre gOMa kiLi you.
Cada I'ez que pasaban a\'iones una mucheclumbre se ecb:llxl
a la Todo el miedo y la angustia acumulada se c1esl' a­
11
11, l ' 1 I 1 t ,t 11, ItI \ i ll\. ) . ti ' cc rGl h preside ncia muni ci pal. Era una
11, ,1 1 l . 1', jl1 g:1ban con los papeles dispersos de los vaC'Íos
11,111 \ 'l. 1I IIIIlICip: dcs. L:1 genle se Il e\'aba a su casa sillas, mesas,
, 11, " I, u , 111 :I[YIS, o bj etos di\'ersos. Los turistas, en pant::dó n corto
\ I1 1/ ,1 ': phycras, toma ban fotos a los zapati stas, Sí , ahí est:1ban
lu', 1 l 'midos guerrilleros que ta nlo pavor habían ca usado
•'1111<' los \ 'ecinos ele los departamentos, Unos jóvenes de mirada
hdu :, cansados por la \' igi li a y los nervios, chicos y chicas in­
dí"enas vestidos de verde y café, de negro y café, Gl rga ncl o a rmas,
:Ipostados e n 1<ls columnas, e n las paredes. Algunos con pa­
samonta ñ:1s . Los más do rmita ndo alrededor de una pila de COIll­
put:1dor:ls de las oficinas y el e los procluctos farn1Jceúlicos ex­
traíclos de la ti enda Bios. l\ole acerqué, hice falOS, la s lll uc hachas
:1rl1uebs no me contestaron, me fascinaba n, qui z.i.s no meenren­
c.lí:1n , y se rieron cuando abandoné el e mpeño. Habí:l corros de
gente y guenilleros, unos y ou'OS mezclados, c:'í1l1:l ras, reporteros.
Un "ejército de desarrapados" había cerraelo todos los acce­
sos a San Cristóbal ele !:.ts Casas. Con tro ncos cortJron las ca rre­
teras, Tom;uon rocl::! s las g<lsol ine r:1 s y pe netraron e n la ciuelaci ,
aquel\;:¡ que s ie mpre los habíJ recibido con tralO rac ista. A San
Cristóbal solían ir a ser\'ir, subemplearse, limpiar, pedir. Pero
esta vez no. No iba n a lIora rle a un func ionari o corrupt o y dis­
plicente, ni :1 fr eg:lr los suelos de los mestizos, ni a supl icar que
alguien comprara sus hermosas Jrtesanías ele colores de espe­
ranza , que es lo últi mo que se pierde. T:lmpoco venían a recla­
mar inútilme nle atención médi ca, sie mpre o h' iel ael os en su ve r­
güen za el e n o s a ber defenderse e n la s sa la s de esp era ele
hospital es, sie mpre re legados al úl rimo lugar, después de los
bbncos, los ri cos, la ge nle influyente, la que los explo ra y ni
si quier3 advierte la disc re la presencia ele sus ojos oscuros.
El :1110 se ini ci;¡ba y toel o comenzaba a cambiar. Una sorpresa
ele 1:1 1l! 5l0ria, Los indi os ele Chi ap;¡s, con el respeto aclquirielo
por su tlignielael y la inreli genci::l ele los ho mbres que no tienen
n:I <I :1 qUf' pereler e mpeza ron ;¡ leva nta r elel profundo letargo a
.,,; 1., i\ll-xi<" perdielo en I;:¡s redes de b corru plel a ir elel poder,
,:se g r:1Il lil :i n, CII1l:¡J cón a vieso el e ga rras ele bu itre. Y bajo el
nombre ele Zap;:¡t:l y sin odio en la mirada \'inicro n los li'.cll:t1 ' .0.;,
lzotzil es, cha les y tojobbal es ;:¡ elar lecciones eJe democ racia,
justicia y paz.
Vi ni eron con 3rmas, sí, llas[J el Fnque central de S::l n Cri s­
lóba l de las Casas, er::1!1 unos mil , 110 eran gualemaltecos, como
se rumoreab:l principio. "Somos puro chi ::lpaneco, so!l10S
mexicanos", decían indignados . Colg:Hon sus p:lsquines, firma­
elos como Ejérc ito Z;:¡pat iSI:l ele l.iberación Nacional. Era, una
declaración ele gue rr;¡ y pedían la desti tución elel régime n ile­
gítimo de Sa lin:ls de Gort;¡ri
l.os obser\'é en l::t Presidencia Municipal, sobrecogiel;¡. Arri ba
en el asla ele \::¡ J lcal día oneleab:1 una bandera negra con una
cst re lb rojJ y las siglas EZLN, Ten[a n rostros de frí o, IJambre d e
lust ros, o jos jó\'enes y morenos, p:Ili;¡ cJtes ro jos, ;¡rrna s,
La gente se re\'olvía e ntre ellos, los les l1:1bbb:l ,
los fo togr;¡fiaba. Pueblo con pueblo, e llos se dejJban , no, hJbla
desconft:l!1 za entre unoS y otros . Sólo se a lter:1ba la Ch::lch:Ha
cuando s il babJn los avio nes. Gr::lbadora en 111:1110, pregunté a
un hombre y::1entr:1 ci o e n JRos que elijo pertenecer 31 Comi té
Cl::tnelestino Re \' o lucio n::l rio Indígena (CCRn , Me respondió: "El
nl o\' imiento se ha fr::l gu::Ido e n la se l\':1 Lac11l do na , soli cit::l mos
tie rm, tr:lb::ljo, lecho, p;¡n, educación, jusli cia, pn... todo México
est;, coorel il13do, son otros mo\'imientos que nos 3 [loy:l11, J:¡
luc h;:¡ no se sabe cuant o tie l1lpo \' a a durar, ll evamos muchos
;¡Ros org;¡niz5 ncl o nos ela nel estina mente" ,
Cerca del pórtico ce ntr:11 , e ntre los jó\'e nes guerrill eros y los
sini est ros e nl1l3SC':Hados -los pocos que Ile\'aba n p;¡ s;¡ mo nta­
ñ::ls-, olro ho mbre elijo ser elel Comilé Cla ndestino, me 3cerqué
;¡ él Ycon \'OL segur::l y suave expuso: "Esto es la gue rr:J., no que­
re l1los Jrreolos . Nuestro plan d e lucha es Ilegar:1 h::lCcr un G1111­
bio tot:ll J nacio1l31. Esra gue rr:1 no \'a a bendici:n sólo a
los que luchan, si no a tocio e l pue blo, ;¡ toelo i\ léxico He mos
lI egaclo :\ las ciuelades de l1\aclrugac\;:¡, a Cm son pOC1S b s que
CSl5 n tO\l1adas: Ocosi ngo, Alt;¡mi r::lno y las 1\ l::lrga nus, pero :11
poco se \' ;\ a extender. Es un mO\ 'imi e nto el nuestro que riene
1 '>
12
"" ""1111,1" ,i:" 1IIIIy Jlllpli o, que quiere extencler i::l lucha elel
l' "" ,1 d, , I si kln leído los pa peles el e l as p:uedes" .(se re­
11"1" .1 1,.:, 1 con la deci::lración de guerra), nuestro pro­
",1 ,1111.1 . ,,'neIll OS un proyecto y es extender la lucha por lodo el
1',11 '> , p'" qu ' hay gra n di sconformidad :1 nivel ¡\Iéxico,
,11 ":'dlTi )1' s:rle C01110 si tocio fuer;:¡ bonito, muy bien, pero no es cier­
It '. I 1:ly gran descontento, la gente estií muriéndose eJe h:l!l1bre".
Otro me contó: " Nuestro mOI'imiento revolucionari o lleva
cerel ele 20 :.Iños gestúnclose en los puebl os ele Chiapas y Méxi­
co. Tenernos una serie ele leyes -que ya se h:rn escuchaclo a tr:l­
vC:s ele la r3diodifusor:.l local tomada por los zap3tistas- que la­
1110S a aplicar al menos en Chiap:.ls y en las ciuel ades que
vayamos tomando".
L;¡ s leyes revolucionarias "son las bases p:1\':.I construir una
patria nue":I ", reza la emisora. El lem;) constante elel EZLN es
uno: " Vivir por la patri:l, morir por la libertad" .
No fue dificil saber el porqué ele la luch::r emprendi da por
tanto jOI 'en indio armado. Tocios, hasta los más cllicos, contes­
taban con una sinceridael brut::rl que la miseria no les h:.lbb de­
jado otro camino.
Un tercer miembro elel CCRI reiteró: "Soli ci tamos tierra, tr3­
b3jo, techo, pan, democracia, justicia y paz. Eso lo hemos pe­
elido Il1UcllaS "eces, pero por medio de bs negociaciones es por
donde fracl s3 mos siempre. El pueblo tOIll:1do b decisión ele
exigir ahora h,l sta que cumplan ese objeti,' o; si 110 se logra, ten­
dremos que seguir luch;¡nclo. Somos concienres ele que el gobierno
nos va a enviar eí ejército. Aquí est:UllOS, CIcla día seremos m5s.
Somos un chingo, somos los pueblos campesinos trabajador' s".
1\lientr:15, un hombre con una pequeña cál1l:1I':1 de li(leo nos
est3ba regi stranclo, El miembro del CCRl, que lIel'3\)a el rostro
descubi erto, lo increpó: "¿Perdone, quién es usted!" Y el otro
mmmuró algo así C0l110 " turisra" y se esca l)uyó. Me elijo enton­
ces el ineli o, 'n conl'i ,lnza, que h:Jbí:.1 en\'i:l dos de
Gobern:lCión. que eso era pelí grosn no sólo par:1 ellos si no para
14
IHlsolros, sobre todo los ciuel:.lcla nos cle San Crist ób: i1 : "h 1111
prnblema, hay mucho civil, nlucha gente que est:l abri endu 1:1
II[) a que no tiene que h:.lcer absolutamente nada por ael. N,)
I': lya;) haber muertos sin culpa. Nos preocupan los civiles, SOll
Iluestra responsa biliclad".
Admite orgulloso que hay mujeres arl11ad:ls y que h3y un:¡
ley re\'olucionari;¡ p::u-a la mujer. EIJas son muy jóvenes y tími­
(las, bajo la con I'isera 3¡XlreCen sus largas trenzas negras.
La mayoría son y no hablan "el castiILJ"; la. educación
nunca se enGlfgó de su sexo. No las insurgentes, que como
'ol1lbati entes regul ares, aprenden de todo en el EZLN.
P:1SÓ la tarde entre LIs pláticas, fotos y el mi edo a que en un
momento dado apareciera el ejército feeleral y todo en
un3 carnicería.
"La necesidad nos mandó. No tenemos tierra, estamos des­
nutridos sobre tocio los niños. Las tierras están en manos de los
terraren:entes, los más pobres hemos solicitados parcelas al
gobierno pero no nos ha sol ucionado nuestros problemas" .
El CCRI, dicen, esr:1 en diferentes lugares: "Y es que las in­
justicias y:1 no se soportan en el Estado)' en roelo I\.léxico, éstas
son las causas ele este mo\'imiento. En todas partes ha habido
represiones y encarcelamientos ... G¡nta injusticia que ya dijimos:
" ibast;ll " En Ocosingo es aún peor porque ha habido mas mo­
vimientos por cuestiones de tierras, ::lilí ha habido desalojos,
quemas ele C;Jsas, de todas b s pertenencias ... Ésas son bs cau­
sas. La gente ya no encuentra otro camino m:1s que éste",
Las arrnas ele los guerrillelOs son ele lo m[ls v:lri ad;¡s: :li gu las,
buen;ls, la mayoría, simples escopetas. El hombre del Comité
sei'iala su rel'óker:
"Si 3cuclicnclo a toclas l:ls ",[as l egal es no hay moclo, pues ...
El pueblo no quiere guerra, no quiere ver S;ll1grc. Pero se le h:1
impuesto un:l guerra no c1ecl cHacla, la de la in¡usti ci3, enlun es
toma esta opción. Somos miles en el Estado de .hi:lpJS, cente­
nares el e dirigentes, muchas mujeres, t:lmbién, sí".
1:;
I jl},1 IIII Ll11:1 y una voz que nace ele adentro, y
\ ,11111 ,1(1 :1, ('11 II¡ c elio ele ese escenario inclescripLible ele 3nn3s,
11111< 1' " pintaelas, curiosos, concluye: "Nunca
\ ,1 ,1 11:11" ' 1 dcmocracia o justicia rnientr:ls al puel)lo no se le el eje
lil '('11:1<1 p:ua que se o rganice, que recl:1me sus derechos.
111\ CI \'a J haber clemocraci;¡ aquí, se nos imponen las COS;¡S
por 1:1 fu e rza , En cualquie r grupo o c0111uniclad que trate ele or­
g: lni zarse para mejo ra r s u vida se les infiltr;¡ u n miembro ele la
iIltc lige ncia militar del estado. No se siente la li bertad, son mu­
c has imposicio nes. Sc l13bla de democraci:J. en Méx ico, ¿dónde
está? No lo entende mos" .
Andaba por ahí e l subco m:1nelante M<1rcos, mesti zo e n un
e jército el e inelígen:1s . Se paseaba po r la plaza el e S;¡ n Cristó b:.I1
po rt;¡ndo su arma y un racli otr:lIlsmisor. Su rostro se esconelia
tras un pas:11ll0I1t:1ñas negro. Alguien le pregunLó por qué ll o­
bí::tn e legicl o e l camino de bs armas, Contestó que en Chi apJs
mue re n 15. 000 personas al ;¡ño por enfermecbdes que son cu­
rables y que "a hora en toelo caso, tenclrcmos la o portl1nidad ele
morir combati endo y no de disentería, como mue re n nor11l;J1­
me nte los inelios chiapanecos".
1\1arcos cl eclaró a un periodista itali:Jno de L 'Unitá: "No te ne­
mos ninguna rebción con ningC1I1lipo ele organización abierta.
Nuestra organización es exclusiv:Jmente cl andest ina y Jrm:J.c1a.
Nos hemos eSLJ elo prep:1rando en la montaña elescle hace eli ez
años" .
[nfo rmó a toci os los curiosos que se trata de un movimi en­
to é tnico: "El comité está form;¡do por indi os tzotziles, tzelta les,
cho les, tojo bbales, mames y zoques, los pr incip:.J1 es grupos ét­
nicos de Chiapas. Toelos ellos han estado el e ;J cuerdo, y ael em5s
de de mocracia y representativiel ad, dema ndan respeto, un res­
peto que los lJlancos nunC1 les han te nido. Sobre todo en Sa n
Cr istó lx il , los coletos son muy insultantes y
con res pecto ;¡ los in.dios en I;¡ \' i<l a coticli;¡na.
Ahora los los respetan porque Jos \'en con armas e n la
mano" .
¿j\[ieclo a\ Ejército' contestó que 1:1 1'('[11 <.:,, 111 1v 1"1t'
elcsde hace 501 a nos, el tipo ele represión el e los gol)il'rn<. II ( 1
"es indios pan el e toelos los Y :l1l :ldi,, :
"lo peor que le puede suceder ;l un ser humano es se r indi o,
con toda su carga de humillación de ktrnbre, ele mi se ri:¡ "
Ese primero de enero, cuando C;¡í:l la noche y el ese le el l J: tI -·
cón elel palacio municipal ele San Crislóbol de las Casas, e l EZI.N
se dirigió a la población, pidió calma, informó ele lo :1Co ntcci­
elo en el elía y :l11unció que los turi stas poelrían sa lir al dí:1 s i­
guiente ele la ciudad con un sa h' oconducto , El
te 1\,jarcos habló para los 400 ciuclaclanos allí
congregaelos: "Esta bat.olb no se termina 110y. Nuestro objeti\'o
es lIegor <1 todos los lugares que poclamos, cuando ya se hayan
to macl o unas plazas nos dirigire mos ot ras, no es el golpe cb­
sico ele la guerrilla que pega y huye sino que pega y av:.lll za" ,
Agregó que "he mos decidido ]e\'a nt J rnos hoy en ;¡rmas
como respuesta o la e ntrada en vigor elel Tr:1tado de l.ibre Co­
mercio ya que éste re presenta un Jcta de defunció n de las et­
ni:ls indígenas en i\lexico, que son prescindibles para el gobier­
no ilegítimo ele C alas Salinas de Gortari '·.
"Hay bita ele libe rtad y justi ci;:¡ No pedi mos ni siqui era que
se ponga un gobierno nuestro, sino que se:J lino ele tr:ms ición,
con actores m:5.s equiJiL)raclos y que con\'OCj ue a elecciones".
Antes el e despedirse, I'vlarcos advirtió que si hubiere repre­
salias contra la població n civ il , sobre toelo contra los indígen,ls,
"volveremos otl' a vez y de esta eiuddd no v:t a quedar piedra so­
bre piedra, Volve re mos a ,1t:J.ClJ' y ahora sí:1 matar."
l\Iurió e l elía, Las gentes se re tir;Hon de las c:t1les, se intuía un
toque el e queda no expli cit:1do. El mieclo y la oscuridad se au­
naban. Na di e s:Jbía qué iba a pas;¡r, b m;tyoría temía un aniqui­
lamiento de los insu rrectos. Pero en la mente ele algunos que­
dó un:J. duda y eS:1S pa labr,ls de 1\ I:UC05 cuanclo dijo: "No nos
preocupa IJ respues t,1 ele! gobie rno, sino la respuesta ele la ge n­
te, el e los mexicanos, Nos inte resa saber qué ejemplo procluci­
17
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rá este hecho, qué cosa moverá en b conciencia nacional. Es­
peramos que algo se mue,'a no sólo a nivel de la lucha arma­
da, sino en todos los sentidos, Esperamos que se ponga fin a esa
dictadura disfrazada",
Desde la radiodifusora oficial de Ocosingo XEOCH, el EZLN
habló por radio el primero de enero de 1994:
"Ll evamos caminando y ,'iviendo cientos de años y creyen­
do en promesas que nunca se cumplieron, Siempre nos dijeron
que fuéramos pacientes, que supiéramos esperar tiempos me­
jores, recomendaron prudencia y prometieron que el futuro
sería mejor, pero ya vimos que no, Todo sigue igualo peor de
como vivieron nuestros abuelos o padres, nuestro pueblo sigue
muriendo de hambre, Sumidos en la ignorancia, en el analfabe­
tismo, en la sin cultura hemos comprendido que, si no pelea­
mos, nuestros hijos voh'erán a pJsar por lo mismo y no es jus­
to, La necesidad nos fue juntando y decimos "¡basta' '' , Ya no hay
ánimo ni tiempo de eSpeGlf a que otros ,'engan a resolver nues­
tros problemJs, Nos orgJnizJmos y hemos decidido exigir 10
nuest ro empuñando b s armas, JsÍ como lo han hecho los me­
jores hijos del pueblo mexicano, Hemos comenzaclo los com­
bates contra el ejército feder::tl y otras fuerzas represivas, Somos
mil es los mexicJnos dispuestos a vi,'ir por b pJtria o morir por
la libertad, En estl guerra necesJria, los pobres explotados mi­
serJbles ele México no vamos a parar hasta lograr nuestros pro­
pósitos, Los exhortamos a que se sumen a nuestros movimien­
tos, pues los enemigos son los ricos , el Estaelo, No pondrán
límites a su naturaleza sanguinaria para acabar con nosotros",
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En el presente libro, son los hombres y mujeres de las comunidades indígenas,
que integran el EZLN, quienes nos ofrecen el testimonio de su manera de vivir,
de sus esperanzas y frustraciones, de los motivos que hay detrás del levanta­
miento en armas que convulsionó el estado mexicano de Chiapas el primero
de enero de 1994_
Guiomar Rovira, periodista y colaboradora, entre otros, del diario El
Mundo, se encontraba aquel primero de enero en San Cristobal de las Casas
(Chiapas), donde ha permanecido desde entonces. Testigo de primera nla, ha
tenido el privilegio de conocer a los protagonistas de una revuelta indígenaque
puede marcar el futuro de México.
Los más-Pllqueños de estas tierras
Los sin rostro y sin historia
Los armados de verdady fuego
Los que venimos de. la noche y la momaM
Los hombres y mujeres verdaderos
Los muertos de ayer, hoy y siempre
Para nosotros, nada
Para todos, todo.

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