SALIR DEL ARMARIO Igor Domingo

En la reciente guerra contra Irak, la falacia más empleada por nuestros gobernantes para acallar las voces críticas era que, si no respaldabas su decisión de declarar la guerra, te convertías automáticamente en defensor del régimen de Sadam y secundabas el terrorismo. Analógicamente, la cruzada contra la droga argumenta que los usuarios de sustancias ilegales son necesariamente enfermos, suicidas progresivos, adictos carentes de voluntad que dependen de un producto que destruye sus vidas. Se niega, por tanto, la posibilidad de que existan consumidores responsables que utilizan las sustancias para su beneficio personal, ya sea con fines terapéuticos, lúdicos, religiosos o creativos. O blanco o negro, rehusando la amplia gama de matices de gris que se arrellanan entre ambos extremos. La droga es mala y punto. Pecado mortal. En un mundo donde impera la economía por encima de la salud pública y de la propia razón, donde se tergiversa la información para adaptarla a oscuros intereses particulares, se hace necesaria una masiva “salida del armario” de todos esos consumidores a quienes la sociedad ha colgado el sambenito de “ilegales” privándoles del derecho a la evasión, de la búsqueda de la embriaguez, de su autonomía personal en definitiva. Personas que nunca aparecerán en las noticias por hacer un uso indebido de las sustancias, que no reventarán por sobredosis y que tal vez jamás cometan otro delito que recurrir al mercado negro para adquirir lo que les niega papá Estado. Padres e hijos víctimas de la prohibición obligados a llevar una doble vida por miedo a ser estampados con la vitola de la inmoralidad. Sólo mediante la información veraz se conseguirá alterar el estricto puritanismo del pensamiento único. Algún día la palabra “droga” perderá toda connotación peyorativa y podremos referirnos a las sustancias como lo que son, meros instrumentos sin moral cuyo valor sólo depende de la función que les otorguemos. Tal vez entonces ellas pierdan la magia, pero nosotros habremos ganado algo mucho más importante: la libertad. Y, si no, habrá que exiliarse a otro planeta…

EL NEGOCIO DE LA LIBERTAD Fernando Cruz
Para algunos, el mercado manda. Para otros, oprime. En Francia, siguiendo la estela de USA y Gran Bretaña, las prisiones, por fin, van a ser negocio legal para algunos, que ilegal ya lo son para muchos. El gobierno francés construirá diez nuevas y estupendas prisiones con duchas incluidas en habitaciones individuales. Y es que las instituciones penitenciarias que existen actualmente en el país galo llegan a tener hasta un 130% de ocupación 365 días al año, que ya quisiera para sí el gremio de hosteleros. Entre reducir la demanda de prisiones o ampliar la oferta de plazas para potenciales presos, nuestros vecinos se decantan por lo segundo, asumiendo que los presos son un bien escaso que hay que rentabilizar. El estado alquilará esas nuevas y flamantes factorías del encierro a empresas privadas que cobrarán por gestionar la pérdida de libertad de los penados. Y sería absurdo no pensar que lo que se pretende es llenarlas. Por fin la libertad, me refiero a la física, formará parte del mercado. El hecho en sí puede parecer lógico en esta loca dinámica integrista ultraliberal en la que accedemos a vivir. Pero no es moco de pavo. Si el negocio es jugoso, extraño mundo éste, no descartemos en el futuro la creación de lobbies de gestores de prisiones que, en legítima defensa de sus intereses comerciales, presionen a juristas y políticos para que se endurezcan las penas que se deben aplicar o, incluso, que orquesten campañas de sensibilización ciudadana hacia las bondades del encierro. Cuanto más largo éste, mejor para la sociedad y para el negocio. Claro, que, si el mercado es eficiente, como dicen, el tema se autorregulará solo. No será raro entonces ver a los propios futuros presidiarios intentar pactar condenas a muerte con fiscales por irrelevantes robos de gallinas, radiocassettes o transacciones de 10 euros de hachís, con el fin de evitar ver cómo por irrisorios delitos el Estado les confisca un buen tiempo su libertad para alquiláserla después a potentes multinacionales de la clausura. Quizás, por fin, los presos, al perseguir su propia condena a muerte, tendrán una manera de dar por culo al sistema: morirse. O, para ser más precisos, ser matados antes que someterse a semejante oprobio. Se acabaría entonces el negocio de la libertad. Pero está todo bien pensado: la pena de muerte no se contempla en la legislación gala vigente. Para asegurarse de que el mercado es realmente eficiente, el estado no duda en intervenir. Habrá que joderse...

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NADA Eduardo Hidalgo
Estoy muerto. Es ahora cuando entiendo la versión del Dr. Jansen de la célebre máxima cartesiana: “Pienso… luego estoy muerto”. Floto en un espacio oscuro e infinito. No recibo ningún tipo de información o sensación proveniente de mi propio cuerpo. No lo noto. Ha desaparecido. Pero sigo pensando. Soy conciencia en estado puro, sin referente físico ni corporal. Necesariamente debo de estar muerto. Existo, es cierto, pero en otra dimensión de la existencia: la Vida después de la Vida, la Vida después de la Muerte. Sigo flotando. Entreveo una luz. Su tenue claridad torna la oscuridad en un túnel sombrío. La luz me atrae. Me dirijo hacia ella. Resulta cálida, agradable. Estoy muy cerca de alcanzarla. Suenan trompetas: tuuuuuu… tuuuuuuu… Hay un gran estruendo: hierros, chirridos, chispas, un rumor grave y ensordecedor… En una décima de segundo entiendo lo que está pasando: voy a morir. Demasiada ketamina. He estado vagando como un sonámbulo. Me he metido, sin saberlo, en el túnel abandonado cerca de la rave. No estaba abandonado. En un instante seré arrollado por un tren de alta velocidad… ¡¡¡CHOFFF!!! Ahora sí: estoy muerto. Floto en un espacio oscuro e infinito. Entreveo una luz… Además de las apasionantes y sugerentes implicaciones que puedan tener para áreas tan dispares del saber humano como la neuroquímica, la psicología, la medicina, la drogología, la religión o la mismísima física cuántica, no hay duda de que las Experiencias Cercanas a la Muerte tienen un incuestionable encanto literario. Sin embargo, como relatos del Más Allá, me resultan mucho más creíbles las lacónicas referencias que aportan los yonquis que, tras una sobredosis de heroína, son resucitados de paradas cardiorrespiratorias fulminantes con una administración de naloxona: “¡¡¡Estabas muerto, chaval!!! Dime qué has visto. ¿Una luz? ¿Un túnel? Dime qué hay al otro lado…”. “NADA”.

PRECISIÓN DE LOS ANÁLISIS DE PASTILLAS Hipólito
Vivimos en la era de la precisión, la exactitud, la normalización. Pero, por más empeño que se ponga, no es factible que cada existencia humana encaje como una pieza perfecta de un engranaje social perfecto. Aunque economistas y gestores tiendan a vernos a todos como unidades de producción integradas en una sociedad-fábrica, lo cierto es que no somos máquinas. Nos comportamos como seres libres. Y la libertad se mide por la capacidad del individuo para responder de forma inesperada, imprecisa, inexacta, anormal. Así, el comportamiento libre puede ser tachado de anormal. Consumir drogas ilegales es para muchos una anormalidad y, como tal, debe ser corregida, es decir, reprimida. Pero los datos cantan. A pesar de la escalada represiva, los consumos no paran de crecer. Ante esta realidad, hace ya algunos años que las autoridades más sensatas han apoyado las primeras medidas para la normalización. Y ahí tenemos las estrategias de reducción de riesgos y, como procedimiento específico para esa droga conocida como éxtasis, los análisis cualitativos de pastillas. A estas alturas hay quien se está replanteando el método. Se alega una falta de precisión de la técnica, que puede transmitir una falsa seguridad e inducir al consumo. Un estudio inglés establece que hasta un 10 % de las analíticas de la sanidad pública son erróneas. Aunque es un margen aceptable, esta realidad obliga a los médicos a repetir y contrastar los resultados. Del mismo modo, las ONGs que efectúan análisis cualitativos in-situ no se limitan a facilitar un resultado positivo o negativo. Hablan con el consumidor, le dan información y le explican el significado real del resultado. Los análisis son herramientas normalizadoras, tan válidas para la reducción de riesgos como lo puedan ser para el diagnóstico clínico. Pero un puesto de análisis en una discoteca explicita el uso de drogas. Lo que realmente se esconde detrás del ataque a los análisis es la incapacidad de algunas autoridades para aceptar la realidad de un consumo creciente y cada vez más asumido. Y no pueden aceptarlo porque evidencia el fracaso de unas políticas represivas a las que esas mismas autoridades tienen especial aprecio.

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Monográfico Ketamina
Poca cosa hay publicada en castellano en referencia a la ketamina, una sustancia de uso cada vez más frecuente fuera del contexto sanitario. Precisamente por ello, Interzona quiere contribuir a combatir la desinformación dedicando un monográfico a la sustancia, empresa que cobra mayor sentido si atendemos al panorama editorial español al respecto. Se encontrarán en los artículos que lo componen referencias históricas a esta sustancia y a los pioneros en experimentar con ella. Se describe cómo es farmacológicamente y cómo actúa en el cerebro. También abordamos sus posibles usos e incluso facilitamos pistas para una correcta dosificación en función del fin que se busque o de con qué otra sustancia se mezcle. Hablamos también sobre su capacidad para inducir lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. Y, a todo ello, añadimos una completa revisión de la bibliografía editada con esta sustancia como protagonista, lamentablemente casi toda en inglés. Como digno colofón, entrevistamos al doctor Karl Jansen, sin duda la persona con mayor conocimiento sobre esta sustancia en la actualidad.

KETAMINA: UNA BREVE INTRODUCCIÓN
josé carlos bouso
UN POCO DE HISTORIA PARA EMPEZAR
La ketamina (2-(O-clorofenil)-2-metalamino ciclohexanona) fue sintetizada por un químico llamado Calvin Stevens en 1962 para la compañía farmacéutica Parke Davis en el curso de un programa de búsqueda de nuevos fármacos anestésicos, seguros para los pacientes, que no tuvieran unos efectos secundarios tan marcados como el hasta entonces único anestésico conocido, muy utilizado y con un amplio margen de seguridad, llamado PCP (fenciclidina). El PCP se había descubierto en 1956 y en 1957 fue evaluado e introducido en la práctica médica como anestésico. El PCP tenía el problema de que aproximadamente el 30% de los pacientes experimentaban fenómenos disociativos muy desagradables y efectos secundarios físicos importantes cuando salían de la anestesia, por lo que se buscó un sustituto que evitara esos problemas. La ketamina se empezó a ensayar como anestésico sustitutivo del PCP en 1964 y en 1966 Corsen y Domino publicaron los primeros resultados derivados de esos ensayos clínicos, concluyendo que la duración de los efectos de la ketamina es más corta que la del PCP y, aunque también se acompaña de efectos disociativos, éstos son menos severos y más prevenibles mediante preparación psicológica previa o coadministrando benzodiacepinas. También acuñaron el término “fenómenos de emergencia” para referirse a las sensaciones que narran los enfermos de “sentirse separados de su entorno” cuando empiezan a recuperarse de la anestesia. Aproximadamente el 40% de los pacientes anestesiados con ketamina sufre este tipo de efectos secundarios, pero la tasa de incidencia se reduce considerablemente aplicando las intervenciones antes mencionadas. En 1970, la FDA (agencia norteamericana encargada de evaluar los fármacos antes de que se comercialicen) autoriza su uso hospitalario como anestésico y desde entonces se viene utilizando con este fin tanto en humanos como en clínica veterinaria.

LOS PIONEROS
La ketamina también fue muy pronto descubierta como droga con potencial psiconáutico. Muchas drogas de consumo recreativo formaron parte primero del “arsenal psiconáutico” antes de pasar a formar parte del “arsenal recreativo”. Probablemente, la primera persona en descubrir este potencial psiconáutico de la ketamina fue el psiquiatra mexicano Salvador Roquet, que utilizaba sustancias psicoactivas de lo más diverso en las terapias de grupo con sus pacientes. Salvador Roquet aprendió de la famosa chamana mexicana María Sabina a utilizar dogas psiquedélicas en sus terapias, que consistían en tratar de incorporar el modelo chamánico indígena mexicano de curación en las terapias con pacientes “occidentales”. Para ello, se servía de sustancias como la LSD-25, la MDA (una sustancia emparentada con la MDMA o ‘éxtasis’), las semillas con ergina como principio activo, la DPT (dipropiltriptamina), los hongos psilocíbicos, la mescalina, las daturas, la Salvia divinorum, la ayahuasca y la ketamina. Roquet, en colaboración con el anestesista mexicano Ricardo Sánchez, descubrió que “a dosis subanestésicas produce un cuadro psicotomimético en todos los pacientes a los cuales se administra”. En 1970, Roquet se encontró en los EE.UU. con el equipo del famoso psiquiatra transpersonal y pionero en el uso psicoterapéutico de las sustancias psiquedélicas, Stan Grof, a quien enseñó a utlizar la ketamina en terapia psiquedélica. Según Roquet, esta “información se recibe por primera vez en este país”. El otro pionero del uso psiconáutico de la ketamina es el polifacético científico John Lilly, inventor, entre otras cosas, del tanque de aislamiento sensorial, una especie de cabina horizontal llena de agua a la temperatura del cuerpo que impide casi completamente a quien se adentra en ella recibir estimulación sensorial, induciendo, tras un lapso de tiempo más o menos breve, estados alterados de conciencia. Lilly, que ya desde su infancia había vivido experiencias espontáneas de disociación, utilizaba el tanque de aislamiento sensorial para relajarse y acceder a comprensiones extáticas sobre los problemas científicos que le preocupaba resolver. Un día indeterminado entre 1969 y 1971 se encontraba en el Esalen Institute de California (meca del Movimiento del Potencial Humano) impartiendo un seminario cuando, aquejado de migrañas, un colega anestesista le inyectó varias dosis subanestésicas de ketamina en uno de sus tanques de aislamiento sensorial (una dosis inicial de 35 mg., otra de 70 mg. unos 20 minutos después y una última de 150 mg. 30 minutos después de la segunda dosis). Entonces, se le aparecieron unos “seres”, con los que ya había conversado previamente tanto en sus experiencias disociativas espontáneas como en las experimentadas en el “tanque”, que le comunicaron que debía investigar a fondo la “Vitamina K” con “propósitos de aprendizaje” (“educational purposes”). Desde ese momento se involucró durante 13 meses en una autoinvestigación ketamínica en el tanque de aislamiento sensorial en la que llegó algunas veces a poner su vida en serio peligro. Hubo incluso un período de tres semanas de duración, en el que se estu-

Probablemente, la primera persona en descubrir este potencial psiconáutico de la ketamina fue el psiquiatra mexicano Salvador Roquet

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vo inyectando ketamina cada hora durante 24 horas al día, que terminó induciéndole un delirio que le condujo hasta Washington D.C. convencido de que tenía que alertar al Presidente de los EE.UU. sobre un inminente peligro que amenazaba la seguridad del planeta. Dejando al margen estas anécdotas, lo cierto es que John Lilly abrió un importante campo de estudio sobre las relaciones entre el cerebro y la conciencia (uno de sus principales intereses científicos), que continuaron sus colaboradores, algunos de los cuales sufrieron peor suerte que él en el transcurso de sus excursiones ketamínicas. Otra pionera fue Marcia Moore, una inteligente licenciada de Harvard muy conocida por sus libros sobre astrología, yoga y “vidas pasadas”. Moore probó por primera vez la ketamina en 1976 y en 1978 publicó uno de los libros más famosos sobre el tema (y más difíciles de encontrar, ya que nunca se reeditó), titulado “Journeys into the Bright World”, en el que narraba sus experiencias con ketamina y sus descubrimientos sobre su potencial para mejorar el mundo. En 1979 desapareció y su esqueleto fue encontrado en 1981 cerca de su casa. Parece ser que se congeló de frío en el transcurso de uno de sus viajes.

USOS RECREATIVOS
Al igual que ocurrió con otras drogas de uso psiconáutico, la ketamina empezó a popularizarse como droga de consumo recreativo a mediados de los años 80 y a consolidarse durante principios de los 90 aprovechando el apogeo del consumo de éxtasis tomado al ritmo de la música techno (entendida en su sentido más amplio) en las fiestas rave. Antes, ya había sido minoritariamente popular como droga recreativa al empezarse a conocer los escritos de Lilly y de Moore, a correrse la voz sobre sus efectos psicoactivos y, sobre todo, a raíz de las experiencias que narraban los excombatientes que volvían de Vietnam y que habían sido primero operados con ketamina en los hospitales de campaña y habían continuado usándola luego con fines recreativos de vuelta a los EE.UU. El potencial recreativo de la ketamina es muy limitado, ya que, al jugar con dosis subanestésicas, una sobredosis puede llevar a la inconsciencia y por tanto a dar por concluida la fiesta. Sin embargo, a dosis bajas y bien ajustadas permite a los consumidores bailar bajo un estado alterado de conciencia donde la percepción sensorial se amplifica permitiendo percibir la música con una nitidez especial, caracterizada por sonidos envolventes que dan una sensación de ingravidez. Cuando se ha administrado ketamina a dosis subanestésicas en contextos de estudios clínicos, se han reseñado una serie de efectos que incluyen: sensaciones de luz recorriendo el cuerpo, experiencias novedosas respecto al material orgánico de que está fabricado el cuerpo, sensaciones de ligereza o de estar flotando, distorsiones en la forma de percibir el cuerpo, visiones coloreadas en forma de radiaciones, ausencia de la sensación del paso del tiempo, comprensiones sobre la naturaleza de la experiencia y experiencias fuera del cuerpo. Estas experiencias son más o menos intensas en función principalmente de la dosis y luego del contexto en que se consume. La ketamina, además, aunque es un fármaco anestésico, a dosis por debajo del umbral de la anestesia actúa como un estimulante, incrementando la tasa cardíaca y la presión arterial. Sólo a dosis altas por vía intravenosa se corre riesgo de parada respiratoria, pero esta vía no es habitual en los contextos recreativos.

Una interesante descripción de cómo afecta la ketamina en un contexto recreativo de fiesta nos la aporta una colaboradora, que ha tenido la amabilidad de contarnos su experiencia para Interzona: Empecé a tomar ketamina hace dos años. La primera vez, en casa, como prueba de tipo “médica”, sin saber realmente mucho sobre la sustancia. Por pura curiosidad. Fueron como las montañas rusas, eso sí, después de tres rayas, y me pareció que fueron dos segundos. Y no entendía a la gente que tomaba esta droga en raves... hasta que lo probase... Y que me gustara definitivamente... (¡por fin te “colocas” con poca sustancia!). Nunca me he inyectado ketamina, solamente la he esnifado. A veces mezclada con cocaína (“Calvin Klain”). Sí he fumado mucho o tomado X, para contrastar el efecto anestésico. El efecto llega a los pocos minutos. De repente, el cerebro se bloquea, se paraliza, ya no entiendes nada y sientes como un hormigueo por todo el cuerpo. Pierdes la noción del espacio. Formas parte del espacio. Y formas parte de la música que oyes. En las raves de la Comunidad Valenciana, donde el uso de la K está mas difundido que en Madrid, los “pinxas” se adaptan al consumo (¿ o será que el consumo se ha adaptado a la música...?). El cuerpo se mueve en todos los sentidos, como si fuese un robot totalmente descontrolado, como desarticulado. El cuerpo está de repente muy elástico, muy flexible, y necesitas estar al lado de los bafles para compenetrarte todavía más con la música -trance, minimal techno y música industrial, por ejemplo. La sensación es de total fundición con el espacio, con la música. La música controla tus movimientos, sobre todo la parte alta del tronco. Los pies -eso sí, siempre, en cada momento, eres

El potencial recreativo de la ketamina es muy limitado, ya que, al jugar con dosis subanestésicas, una sobredosis puede llevar a la inconsciencia y por tanto dar por concluida la fiesta
“consciente” de los pies- constituyen el único vinculo entre tu espíritu que viaja (al ser la K disociativa) y tu cuerpo físico: son los que te mantienen en contacto con la realidad; si no, te caes, así que los pies nunca se mueven. Todo es tridimensional, no sientes nada de lo que te rodea, los objetos que coges entre tus manos tienen una perspectiva extraña. La K es hasta ahora lo que más me “coloca”, por ser una droga distinta a las demás que suelo consumir, en cuanto al efecto, a su “peligrosidad”, aunque todas las drogas sean peligrosas. Pero, cada vez que he tomado, siempre he tenido esta sensación de escalofrío, de estar jugando. Jugando… ¿A la ruleta rusa?

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ALGUNAS CONSIDERACIONES ABIERTAS PRELIMINARES
José Carlos Bouso · Ilustración: Anna Gómez

Que las drogas sean más o menos tóxicas en función de para qué se utilicen es una arraigada e infundada creencia. Por ejemplo, que un uso terapéutico sea más o menos dañino que un uso recreativo. Otro prejuicio infundado que también se suele tener es que las drogas sintéticas son peores para el organismo que las naturales. En el caso de la ketamina, tenemos una sustancia sintetizada en el laboratorio a la que se le puede dar tanto un uso terapéutico como un uso recreativo. Evidentemente, la toxicidad o no de una droga no depende del hecho de que sea sintética o natural, ni de que le demos un uso terapéutico frente a uno recreativo. El quid, como siempre, está en el patrón de consumo. Pero hay que destacar un par de cosas importantes de la ketamina con respecto a otras drogas psiquedélicas: su potencial de abuso y su potencial psicomimético son mayores que los del resto de sustancias psiquedélicas.

LAS DROGAS… ¿NATURALES O SINTÉTICAS?
La ketamina es una sustancia interesante, entre otras cosas, por su forma de actuar sobre el cerebro. Las drogas psicoactivas lo son porque su estructura química es muy similar a la de las sustancias que utiliza nuestro cerebro para regular las funciones biológicas y psicológicas; por eso, el cerebro las reconoce bien y permite que actúen sobre él. Precisamente, uno de los debates mediáticos y científicos en torno a las drogas que están más de moda es el de si las sustancias de síntesis son más dañinas para el sistema nervioso que las drogas extraídas de extractos vegetales, la otra fuente de aprovisionamiento de drogas; y a veces el origen sintético se transmite al imaginario social como la razón intrínseca de una potencial peligrosidad. Se hace divulgar la idea de que lo sintético es algo “extraño” al organismo y por tanto especialmente perjudicial. Obviamente, la fuente de origen de las drogas es probablemente el factor menos influyente a la hora de determinar su peligrosidad. Se dice también de las drogas de síntesis que son especialmente peligrosas debido a que su acción es más directa, selectiva y específica sobre los receptores cerebrales, alegando de nuevo este argumento como una explicación en sí misma. Paradójicamente, solamente cuando se habla de drogas ilegales es

cuando se esgrime el argumento de lo natural como menos dañino que lo sintético (esgrimiendo igualmente como única justificación en sí misma una posible bondad toxicológica de lo “natural”), mientras que cuando hablamos de drogas legales, o de medicamentos, es precisamente lo natural lo desvalorizado por la ciencia médica y por buena parte del discurso mediático, siendo entonces lo sintético especialmente valorado por las mismas razones por las que se desvaloriza en las drogas ilegales. Se entiende que una medicina es buena (efectiva y con un aceptable balance de riesgos/beneficios) cuando actúa de manera específica sobre los órganos deseados porque así la probabilidad de que aparezcan efectos secundarios agudos se reduce. Lo mismo suele decirse de algunos alcaloides de origen vegetal purificados. Y, precisamente por ello, se tiene en más baja estima a los preparados herbales porque, al contener generalmente más de una sustancia, el organismo tiene que hacer más esfuerzos para metabolizarla a la vez que actúa sobre un número a veces desconocido de sitios. Esto hace, dicen, que los efectos sean más imprevisibles que los efectos específicos de las medicinas sintéticas. Por ello, la ciencia moderna dedica más esfuerzos a aislar los principios activos de las plantas que a evaluar la eficacia objetiva de éstas sin importarle si es que a lo mejor los distintos compuestos “cooperan” para lograr efectos superiores a los de cada uno de ellos por separado. Aunque el verdadero interés de la investigación farmacéutica está en el diseño y la síntesis de nuevos fármacos, ya que son mucho más rentables y productivos. Probablemente, en la base de estas contradicciones está la concepción prejuiciosa de que drogarse es intrínsecamente malo, independientemente de los riesgos objetivos que acarree. En resumen: en la gestión terapéutica, la mayor eficacia y los menores efectos secundarios de las drogas son lo deseable, pero parece que en la gestión del placer farmacológico lo deseable es otra cosa. Es lógico: tenemos siempre detrás al demonio de la adicción acechando, dispuesto a atraparnos y a devorarnos si disfrutamos en exceso de los placeres químicos. Me pregunto si la toxicidad de las drogas psicoactivas varía en función de si uno está enfermo o simplemente busca placer. Mientras esta disquisición alejada de la ciencia viene siendo divulgada por personas que, o bien no han probado nunca las drogas que condenan, o bien han tenido una relación con ellas especialmente tormentosa, los degustadores de drogas simplemente se limitan a consumirlas cuando les apetece, quedando ajenos a estos debates escolásticos sobre el bien y el mal psicofarmacológico. Pues bien, para terminar de crear la discordia en el debate, tenemos a la ketamina como un ejemplo claro de que una droga psicoactiva sintetizada en un laboratorio puede encontrarse de manera natural en nuestro organismo. Hay más casos similares e incluso más claros, como el de las benzodiacepinas, pero no con efectos tan dramáticos sobre la conciencia.

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VIDA DESPUÉS DE LA VIDA
Las experiencias con ketamina se han equiparado a las de las personas que han estado a punto de morir pero que, en el último momento, cuando tan sólo les quedaba apenas un paso para entrar en la Luz Blanca al final del recorrido del túnel, donde se encontrarían con seres queridos ya fallecidos y verían proyectarse aceleradamente fotogramas compuestos por instantáneas de diferentes etapas de su vida, “volvieron”. Cuando se produce un accidente que provoca un traumatismo craneoencefálico grave o cuando al cerebro le falta oxígeno durante unos minutos, se libera en exceso en nuestro cerebro una sustancia química llamada glutamato. El glutamato, si no se previene su liberación masiva, destruye las neuronas produciendo muerte cerebral. Se ha demostrado que algunas personas que han sufrido accidentes que han derivado en estas complicaciones graves, cuando se les ha administrado ketamina, han “vuelto” y se han recuperado con normalidad. Esto quiere decir que la ketamina ha “ocupado” el lugar sobre el que actúa el glutamato, impidiéndole actuar y evitando así la muerte neuronal; neuroprotegiendo al cerebro. Las personas que han sufrido este tipo de accidentes, y han “vuelto” de manera espontánea, también se han recuperado finalmente con normalidad y generalmente sin desarrollar secuelas graves. Uniendo todas estas piezas, el psiquiatra Karl Jansen, uno de los mayores expertos mundiales en el estudio de la ketamina, ha propuesto la hipótesis de que, probablemente, en el cerebro de aquellas personas que han “vuelto” espontáneamente se haya producido una liberación de alguna sustancia neuroprotectora endógena que haya ocupado el lugar del glutamato, previniendo así la muerte cerebral a costa de atravesar una experiencia subjetiva dramática. Si esta hipótesis se comprueba algún día, tendremos, pues, dos sustancias, una natural y otra sintética, no sabemos si de estructura química idéntica o no, pero con unos efectos sobre el sistema nervioso probablemente casi indiferenciables y, en cualquier caso, indistinguibles funcionalmente. La frontera que separa a la clasificación de las drogas en función de su fuente de origen, natural o sintética, para el caso de la ketamina dejará entonces de tener sentido.

PERO... ¿ENTONCES LA KETAMINA ES INOCUA?
Ya sabemos que es la pauta de consumo la que rige la toxicidad de las sustancias. La diferencia entre la ketamina “endógena” (en caso de que existiera) y la sintética es que la sintética puede autoadministrarse cuando a uno le venga en gana, mientras que la natural no. El consumo recreativo de ketamina está aumentando en los últimos años de forma progresiva y, si bien es considerada una sustancia consistentemente segura cuando se administra en contextos médicos, su uso continuado puede desencadenar algunos problemas de gravedad variable. Se ha comprobado recientemente que una alteración en los receptores cerebrales sobre los que actúa la ketamina (llamados NMDA; N-Metil-DAspartato) está relacionada con algunas enfermedades mentales, como la esquizofrenia y otras psicosis. Tradicionalmente, a las sustancias psiquedélicas se las consideraba como potenciales psicotomiméticos o “imitadores” de las psicosis precisamente por su capacidad para indu-

cir dramáticos estados alterados de conciencia. Aunque ahora sabemos que la experiencia psiquedélica y la experiencia psicótica son de muy diferente naturaleza, también sabemos que en ambas experiencias se ponen en acción receptores cerebrales comunes. Si bien la relación entre el consumo de psiquedélicos y la aparición de psicosis en personas previamente psicológicamente sanas no está en la actualidad bien establecida, sí sabemos que la ketamina tiene un potencial psicotomimético superior al de otros psiquedélicos, sobre todo cuando se consume con asiduidad. Es posible que ello se deba a su acción específica sobre los receptores NMDA. Una prueba de ello es que ahora están empezando a aparecer este tipo de casos, algo que no ocurre en la misma proporción con otros psiquedélicos. Por el momento, estos casos constituyen una minoría muy extrema de consumidores, pero el hecho de que aparezca en aquéllos con una pauta de consumo muy compulsiva debe hacernos tomar estos casos en serio. El ejemplo más famoso de psicosis tras un consumo compulsivo de ketamina es precisamente el de uno de los pioneros de la exploración psiconáutica ketamínica, el científico John Lilly. Tener en consideración lo anterior es importante para la ketamina por su perfil especial y diferencial frente a otros psiquedélicos, que es su potencial de abuso. A la ketamina hay quien la ha llegado a llamar la “heroína psiquedélica”. Independientemente de lo que se quiera querer decir con este símil, lo cierto es que hay proporcionalmente más personas que se involucran en consumos compulsivos de ketamina que de la mayoría de drogas de síntesis restantes, y que esos patrones compulsivos se asocian con la aparición de algunos trastornos mentales. Es precisamente esa posibilidad específica de involucrarse en un consumo compulsivo lo que debe tener en cuenta el consumidor, para que pueda gestionar eficientemente sus placeres. El otro alto riesgo neuropsicológico es una posible pérdida de memoria tras el consumo reiterativo de ketamina. Esto está más claro en la actualidad que las relaciones con las psicosis. Los receptores NMDA están implicados también en regular los procesos de memoria, por lo que una acción excesiva de ketamina sobre ellos puede inducir algunas alteraciones. Cuando se ha administrado ketamina a animales de investigación para estudiar las posibles alteraciones neuronales, se ha visto que un régimen de ketamina a base de dosis altas y repetidas interrumpe el proceso de plasticidad cerebral, es decir, impide el desarrollo cognitivo. Aunque estos estudios no se han podido extrapolar al hombre, sí se están documentando cada día más casos de personas que refieren problemas de persistentes pérdidas de memoria y sensaciones de aislamiento respecto al mundo. Hay que decir también que tras la interrupción del consumo lo habitual es recuperar progresivamente las capacidades cognitivas.

Pero… ¡yo quiero seguir tomando ketamina! Pues eso, modera tu consumo… ¡y controla! Es tu responsabilidad.

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KETTING GESTIÓN DE PLACERES Y RIESGOS
Eduardo Hidalgo · Ilustración: Jon Mikel Azkarate

Múltiples son los tipos de usos para los que se puede utilizar la ketamina. Una eficiente gestión de placeres y riesgos implica determinar de antemano qué uso es el que se persigue. De ello dependerá una adecuada dosificación de la sustancia y la elección de la vía de administración más pertinente. Porque no es lo mismo maximizar los placeres que minimizar los riesgos, ponderar satisfactoriamente ambas posibilidades acostumbra a dar los mejores resultados.

Estos en sí mismo no son más que simples efectos psicoactivos que,según el caso y las circunstancias, podrán ser entendidos como sublimes, curiosos y divertidos o aburridos, molestos y aterradores

Los efectos ketamínicos, en su progresión desde la leve embriaguez hasta las más extremas aventuras psiconáuticas, llegan a cubrir una parte considerable del amplio espectro de los posibles y diferentes estados alterados de consciencia. Cantidades moderadas de ketamina suelen producir ligeras sensaciones de aturdimiento, suaves distorsiones perceptivas (como visión borrosa o doble), así como euforia y estimulación, a la vez que afectan levemente al control corporal (el equilibrio, la coordinación, el habla…). Dosis medias dan lugar a un aumento de las alteraciones perceptivas (sensaciones extrañas respecto al propio cuerpo, visiones con los ojos cerrados o con luz tenue, distorsión de los sonidos, etc.) así como incrementan notablemente la falta de coordinación. Cantidades superiores producirán una casi absoluta incapacidad física, al tiempo que permitirán explorar, a un ritmo vertiginoso, territorios oníricos y auténticamente alucinatorios que en no pocas ocasiones serán vivenciados desde la perspectiva de las Experiencias Cercanas a la Muerte o desde los estados de desdoblamiento corporal. Evidentemente, estos, en sí mismos, no son más que simples efectos psicoactivos que, según el caso y las circunstancias, podrán ser entendidos como sublimes, curiosos y divertidos o aburridos, molestos y aterradores. En consecuencia, el primer paso en la gestión de placeres y riesgos, consistirá precisamente en que cada cual determine si estos efectos de base pueden o no ser considerados para su propia persona como placeres que merezca la pena ser disfrutados. Quienes no los consideren como tales, podrán dar por cerrada la gestión de placeres y riesgos directos asociados al uso de ketamina, pues, de actuar en consecuencia, su opción al respecto debería ser la abstinencia. No obstante, aún podrán seguir gestionando los riesgos y placeres indirectos, como el posible disfrute de leer o ver las experiencias de otros consumidores o el posible sufrimiento de contemplar y compartir situaciones problemáticas asociadas al consumo de ketamina por parte de seres queridos (punto este que lamentablemente sobrepasa los objetivos de este artículo). Por el contrario, para quienes consideren tales efectos como atractivos, sugerentes y dignos de ser experimentados, la gestión de placeres y riesgos no habrá hecho más que comenzar y, desde este momento en adelante, deberán hacer frente a una extensa concatenación de tomas de decisiones.

QUÉ PLACER, QUÉ RIESGO
Habrá de decidirse en primera instancia cuál de los muchos placeres ketamínicos se desea experimentar: ¿la euforia y la estimulación, las ligeras distorsiones perceptivas, la disociación, las impactantes visiones de textura onírica…? Esta decisión condicionará a su vez la dosis a consumir, la vía de administración y el contexto más adecuado donde tener la experiencia pues, en última instancia, se estará decidiendo si realizar un uso psiconáutico o uno recreativo.

PSICONÁUTICA KETAMÍNICA
Obtener los efectos psiquedélicos plenos que puede producir la ketamina requiere el uso de dosis altas, generalmente en una única toma, resultando crucial ajustar bien las cantidades, ya que, si éstas fuesen excesivamente elevadas, se entraría en un estado preanestésico que imposibilitaría recordar la mayor parte de la experiencia y, si fuesen excesivamente bajas, dejarían al psiconauta con la miel en los labios sin permitirle saborearla en toda su plenitud. La cantidad exacta vendrá determinada, en parte, por la vía de administración que se utilice. La vía oral requerirá el uso de dosis en torno a los 300 mg (200-450) y producirá unos efectos más suaves y duraderos que los obtenidos por otras vías. Intramuscularmente, dosis de 100 mg (60125) producirán intensos efectos psiquedélicos que normalmente durarán algo más de una hora. La vía intravenosa con dosis inferiores a los 50 mg aportará efectos similares a la intramuscular, en contrapartida la duración de la experiencia se reducirá notablemente. Por último, el uso de cantidades en torno a los 200 mg (100-250) vía nasal (esnifada) dará lugar a fuertes efectos psiquedélicos de más breve duración que los obtenidos intramuscularmente y muchas veces también ligeramente más suaves. En términos de potenciación del placer (intensidad y duración de los efectos), las vías más idóneas serían la intramuscular y la nasal respectivamente. En términos de reducción del riesgo, la más segura sería la oral y la más peligrosa la intravenosa. Una ponderación prudente y equilibrada, aconsejaría la utilización de la vía intranasal (esnifada) o, en su caso, la intramuscular, siempre y cuando se utilizase material completamente estéril y se practicasen las más básicas medidas higiénicas. Independientemente de la vía utilizada, es esperable que, debido a la utilización de dosis altas, el cuerpo quede prácticamente anulado, por lo que la elección de un contexto adecuado será fundamental. Al respecto, resulta de sentido común que, tanto desde la óptica de potenciación del placer como desde la reducción del riesgo, lo idóneo es un lugar tranquilo y seguro que permita disfrutar de la aventura psiconáutica sin molestias ni distracciones. De cara a potenciar los placeres se recomienda, por lo tanto, mantener una iluminación tenue o sumirse directamente en la oscuridad así como eliminar cualquier fuente de posibles molestias (descolgar teléfonos, apagar la televisión, etc.) y acompañar la experiencia con nuestra música predilecta (preferiblemente a un volumen más bajo de lo habitual). Con vistas a reducir los riesgos, se aconseja vehementemente contar con la compañía de alguien sobrio y evitar movimientos innecesarios que puedan suponer un riesgo de accidente.

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KETAMÍNICA RECREATIVA
Desde la perspectiva de la potenciación del placer y teniendo en cuenta que en el contexto recreativo los efectos buscados suelen ser la estimulación y las ligeras distorsiones perceptivas, las vías más adecuadas (por intensidad y duración de los efectos) serían la oral y la esnifada. Por otra parte, y sin abandonar la lógica del placer, el uso recreativo de ketamina requerirá la utilización de dosis bajas o medias, ya que la incapacidad física que producen las dosis altas imposibilita prácticamente cualquier posible interacción con el entorno (hablar, andar, bailar…) haciéndolas, por lo tanto, incompatibles con lo que habitualmente se entiende por uso recreativo de sustancias psicoactivas. En consecuencia, la dosificación más adecuada para la vía oral iría de los 50-100 mg (dosis bajas) hasta los 75-300 mg (dosis medio-altas). La dosificación intranasal iría de los 15-30 mg (dosis bajas) hasta los 2550 (dosis medias) o los 100 mg (dosis fuerte). Con el fin de potenciar los placeres, se recomienda buena música, buena compañía y un buen estado de ánimo, en definitiva, una buena fiesta. De cara a reducir los riesgos, resulta conveniente evitar especialmente las posibilidades de accidentes debido a la falta de coordinación corporal (atención con los coches, las escaleras, las piscinas, los lagos, etc.) y ser prudentes con las combinaciones con otras sustancias, estando absolutamente desaconsejada la mezcla con dosis altas de depresores del sistema nervioso central (alcohol, tranquilizantes, etc.).

IMPEDIMENTOS
En determinadas ocasiones, los placeres y riesgos asociados al uso de special k están claramente descompensados, en cuanto que el peso específico del riesgo supera con creces los valores habituales. Este es el caso de las personas aquejadas de problemas cardiacos o hipertensión, de aquellas sometidas a tratamiento con medicamentos tiroideos o de quienes sufren trastornos psicológicos graves o cuentan con antecedentes de haberlos tenido. La relación de cualquiera de estos individuos con la ketamina habría de ser similar a la que establece un diabético con el azúcar o un hipertenso con la sal, es decir, existe una contraindicación que desaconseja expresamente su uso y que sugiere que, en caso de realizarlo, resulte necesario el asesoramiento y la supervisión de personal especializado, así como una especial actitud de prudencia y moderación.

OBSTÁCULOS
Uno de los principales factores que obstaculiza o impide el pleno disfrute de los placeres ketamínicos es el desarrollo de tolerancia, lo cual desde la óptica de la gestión del placer viene a ser la mismísima materialización del eterno dilema de escoger entre cantidad y calidad: llegado un punto, cuantas más veces se consuma menos intensos y gratificantes serán los efectos (y viceversa), es decir, o se viaja poco pero a lugares exóticos o se viaja mucho pero sin ir nunca muy lejos. Evidentemente, corresponde a cada uno de los turistas psicoactivos elegir el tipo de viaje que quiere, no obstante, desde la perspectiva de la gestión del riesgo, resultan más convenientes las excursiones esporádicas o, al menos, no excesivamente habituales pues, por una parte, el desarrollo de tolerancia supone el consumo de cantidades progresivamente superiores, lo cual implica un aumento de los riesgos a todos los niveles (físicos y psicológicos) y, por otra, la continua repetición del consumo facilita el desarrollo de dependencia que en el caso de la ketamina es siempre un importante factor a tener en cuenta. Por lo tanto, una ponderación equilibrada entre la potenciación del placer y la reducción del riesgo, aconsejaría intercalar períodos de abstinencia ketamínica de aproximadamente un mes (mínimo 15 días) entre un consumo y otro, tratando, si es posible, de reservar el uso de ketamina únicamente para ocasiones especiales y evitando absolutamente dar el paso al consumo diario.

Uno de los principales factores que obstaculiza o impide el pleno disfrute de los placeres ketamínicos es el desarrollo de tolerancia

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ECM: ESTADO DE CONSCIENCIA MÍNIMA
Hipólito · Ilustración: Anna Gómez

La quinta parte de una dosis anestésica de ketamina produce lo que se conoce como una experiencia cercana a la muerte (ECM), consistente en la desconexión total con respecto al mundo exterior, con el propio cuerpo y con los bancos de memoria cerebrales. Una experiencia de ese nivel de intensidad genera un impacto emocional de tal envergadura que bien podría explicar el origen de la religión. Este tipo de experiencias también se tienen de forma natural en situaciones límite, como puede ser un paro cardíaco o una pérdida importante de presión arterial.

b

La ketamina actúa bloqueando la transmisión del impulso nervioso en aquellas neuronas que se sirven del neurotransmisor más abundante, el glutamato
LA ANGUSTIA

¿Qué le pasa a un cerebro al que se le desconectan la mayoría de sus circuitos? La ketamina actúa bloqueando la transmisión del impulso nervioso en aquellas neuronas que se sirven del neurotransmisor más abundante, el glutamato. Son aproximadamente el 80 % de las neuronas de la corteza cerebral, y la desconexión será tanto mayor, cuanto mayor sea la dosis. Así, el efecto experimentado será cualitativamente distinto. Desde ligeras distorsiones perceptivas, a la pérdida total de la consciencia propia de un anestésico. Pero hay un punto medio, que se consigue con un 20 % de la dosis anestésica, en el que se puede experimentar una disociación total del cuerpo, y pérdida de contacto con el mundo exterior. Desde fuera pareciera que el sujeto se ha quedado profundamente dormido. La temperatura corporal desciende. Pero allí dentro el cerebro sigue activo aunque en servicios mínimos. Este fenómeno se produce de forma natural en situaciones límite, cuando por un paro cardiaco, o pérdida de presión arterial, el cerebro ha sido privado temporalmente de los nutrientes que lo mantienen vivo. Por esta razón se conoce como experiencia cercana a la muerte (ECM). Gracias a la ketamina es posible reproducirla experimentalmente sin arriesgar la vida, por lo que sería más apropiado describirla como un estado de consciencia mínima.

horas más en responder. Aturdido, paralizado, insensible y con unas tremendas ganas de orinar. Pero me sentía feliz de estar de vuelta. Tras una noche de intermitentes sueños sin rastro, la certeza de haber vuelto del más allá. El día después, paseos solitarios, lágrimas fáciles, el recuerdo recurrente de la experiencia, y la necesidad de encontrarle un sentido. Pero para esbozar una aproximación racional a una experiencia de tal calibre, primero, un vistazo al sentido del yo.

EL YO CONSCIENTE
Lo que sentimos como la propia identidad, el yo consciente, es una unidad de cuerpo y mente. La consciencia no puede ser explicada sin atender a la íntima relación entre ambos componentes. El cerebro, soporte físico de la mente, está íntimamente unido al cuerpo a través de conexiones nerviosas y de mensajeros químicos. Las conexiones nerviosas llegan desde los sentidos que nos informan de las condiciones del mundo exterior, y desde el interior de nuestro propio cuerpo. Estas últimas entradas suelen pasar desapercibidas a la consciencia, salvo que sintamos un dolor interno que atraiga su atención. Sin embargo, juegan un papel fundamental en la construcción del sentido del yo, pues son la base de las emociones. Un ejemplo ilustrativo de mi infancia. Entre las espesas hierbas buscaba una canica perdida. Palpé un objeto que de repente desapareció zigzagueando entre mis dedos. Di un salto y me alejé sobresaltado. Mi corazón y mi respiración se aceleraron. La musculatura se tensó y mis ojos se clavaron en la hierba. Estaba aterrorizado. Había tocado una culebra. ¿Qué le pasó a esta unidad cuerpo/cerebro que representaba mi yo en aquel momento? La consciencia del yo se había materializado en la siguiente secuencia de acontecimientos: (1) percepción del objeto, probablemente una serpiente, (2) procesado inconsciente por parte del cerebro de esa información, (3) disparo de una respuesta instintiva de alerta máxima hacia el cuerpo en forma de impulsos nerviosos y descargas hormonales – respuesta emocional de miedo - (4) comunicación de retorno desde el cuerpo al cerebro: los terminales nerviosos informan del nuevo estado corporal sobresaltado, la emoción se vuelve sentimiento, y (5) conocimiento consciente representado en el cerebro por la imagen compuesta del sujeto, el objeto y el cambio emocional provocado por el encuentro. Así pues, la consciencia se resume en la imagen mental del sujeto en interacción emocional con su entorno.

La ECM es una experiencia íntima y personal, así es que sólo puede narrarse en primera persona. En mi caso, tuvo tanta carga emocional, que durante los primeros días me resultaba imposible rememorarla sin echarme a llorar. Resulta imposible de describir, pues nada que haya vivido antes se le parece. Dos minutos después de administrarme la ketamina, aparecieron las mismas brumas que en la prueba previa de la semana anterior con media dosis. Pero de repente se produjo la gran abducción. Imposible de explicar, salvo con analogías. Es como si hubiera sido engullido a la velocidad de la luz por un agujero negro. Estaba en otra dimensión, arrastrado y suspendido en el limbo, en un mundo sin tiempo ni espacio, en un paisaje bastísimo del que yo mismo, en forma inmaterial, era parte. Sentí vértigo y angustia, pero nada podía hacer. Tenía el vago recuerdo de haber sido una persona recostada en un sofá. Pero aquello formaba parte de otra dimensión que se me antojaba ajena e inalcanzable. Nostalgia de ya no ser y desesperación. Atrapado en un mundo extraño y con la voluntad completamente anulada, me entregué por completo y alcancé la paz. La paz de los muertos.

LA DICHA
Soy un grano en un infinito mausoleo de pétreo granito gris. Soy un haz de luz que vaga entre otros haces. ¿Almas? Floto en un mundo plano, bidimensional, o mejor dicho, yo soy ese mundo. He vuelto al útero cósmico. Al huevo cósmico origen y final de todo. Me desplazo entre un polvo interestelar que todavía no se ha condensado en forma de estrellas. O quizás sean las cenizas esparcidas por la explosión de una supernova. ¿El principio o el fin?: el principio y el fin. Mi vida es la vida del universo, unidad acabada y cerrada en sí misma. Y una luz blanquecina que crece hasta envolverlo todo. No sé cuanto tiempo estuve allí. Pero recuerdo un momento en el que pude distinguir una mancha brillante, borrosa y apenas reconocible pero que me resultaba familiar. Era la pantalla de la lámpara que tenía enfrente del sofá en el que me había recostado. Por fin sentí una parte de mi cuerpo; mis ojos entreabiertos y vidriosos. Estaba volviendo. Habían pasado poco más de 50 minutos. El cuerpo todavía tardaría dos

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ECM ¿EN EL ORIGEN DE LA RELIGIÓN?
De vuelta al mundo real, cuando el efecto de la ketamina va menguando, se recupera por fin el acceso a los sentidos, a los estados corporales y a los recuerdos. Las emociones se desbordan, y uno se echa a llorar. ¿Por qué? El sentimiento de la emoción aparece por contraste entre el nuevo estado corporal que ella misma ha provocado y el anterior estado corporal memorizado. Cuando la desconexión con el cuerpo y con la memoria del propio cuerpo son totales, el mecanismo emocional pierde toda referencia y su desbordamiento resulta inevitable. Entonces se puede hablar de una experiencia emocional de intensidad infinita y cualidad indefinida, que algunos interpretarán como el encuentro con el Todopoderoso (terror ante el juicio final y dicha por el perdón de los pecados). Del mismo modo, la ausencia de patrones de reconocimiento para la percepción hace imposible explicar qué se ve y qué se oye en aquel estado sin espacio ni tiempo. Por esta razón, resulta imposible una descripción comunicable y por consiguiente creíble de la experiencia. Pero si la ketamina bloquea los receptores del glutamato, y éstos son fundamentales para establecer le memoria, ¿por qué podemos recordar la vivencia de la ECM? Se me ocurren dos hipótesis. Por una parte, la inhibición de los circuitos del glutamato puede no ser total, preservando un cierto grado de memoria. En caso contrario estaríamos ante una anestesia general, la que se consigue a dosis 5 veces mayor a la necesaria para producir una ECM. Otra hipótesis alternativa es que la memoria a corto plazo, capaz de conservar el recuerdo de una experiencia durante unos pocos minutos, se sustenta en circuitos neuronales que hacen uso de otro neurotransmisor, la dopamina. Se conoce como memoria funcional, y no se ve perturbada por la presencia de la ketamina. En cualquier caso, de vuelta a las condiciones normales y al recordar la experiencia, la única manera de integrarla en los esquemas mentales habituales es mediante su reelaboración. Es entonces cuando un creyente hablará del alma trascendental en contacto con Dios. Un agnóstico preferirá hablar de revelación de la importancia inmanente de la propia vida, al mostrársela como una unidad de valor absoluto ocupando unas coordenadas en el espacio/tiempo, sólo observables desde la atalaya de la ECM (en línea con la filosofía del tiempo de John Mctaggart). Quizás la fe en la vida eterna, compartida por todas las religiones, tenga su origen en testimonios ancestrales de ECM. Hoy en día, la experiencia inducida con ketamina, lejos de confirmar la existencia de vida después de la muerte, facilitaría una explicación racional de la génesis cultural de una creencia tan arraigada.

UNA EXPLICACIÓN RACIONAL DE LA ECM
Para que el cerebro pueda percibir un objeto exterior, o un estado corporal interior, debe ser capaz de fijarlo a base de contrastar la percepción actual con unos patrones de reconocimiento previamente memorizados. Así pues, entra en juego la memoria. La emoción se hace consciente cuando es percibida por el cerebro a través del cambio operado en el estado corporal. Un 10 % de la dosis anestésica fue capaz de dormir mi cuerpo, de inmovilizarme, y de distorsionar la percepción del mundo exterior, pero podía recordar objetos y estados corporales. Por esta razón sentía mi cuerpo dormido, por contraste con el recuerdo de un cuerpo sensible. Sin embargo, una dosis doble, del 20 %, me sumergió plenamente en una ECM consistente en la desconexión total con el mundo exterior, con el propio

Una ECM consiste en la desconexión total con el mundo exterior, con el propio cuerpo y, lo que es más importante, con los bancos de memoria cerebrales
cuerpo, y lo que es más importante, con los bancos de memoria cerebrales. Los recuerdos se almacenan a través de conexiones permanentes entre neuronas mediadas por el neurotransmisor glutamato. Como se dijo anteriormente, la consciencia se construye como imagen del sujeto interactuando emocionalmente con el entorno. No es necesario que esta interacción se esté produciendo en cada momento, es suficiente con la construcción de una imagen del propio yo a partir de los recuerdos. Pero ¿qué pasa cuando el bloqueo es tan intenso que ni siquiera se puede recordar lo que uno era, sentía o percibía? Entonces los ojos no son capaces de ver. Pero tampoco las áreas cerebrales responsables de la formación de imágenes son capaces de recordar un objeto previamente visto. Lo mismo se puede decir del resto de sentidos y de la percepción interior de los estados corporales, la base de las emociones. Es entonces cuando se produce la sensación de consciencia disociada del cuerpo, porque no se es capaz de recordar siquiera lo que es sentir el propio cuerpo. También tiene vedada la consciencia el acceso a las memorias que definen quién soy y hacia dónde voy (recuerdos de mis previsiones mentales de futuro). Ante un bloqueo tan masivo, la consciencia desnuda se ve incapaz de recrear algo más que un aquí y ahora sin referencias temporales ni espaciales. Por esta razón, esa sensación de vacío absoluto se asimila como un punto final y eterno, sin pasado ni futuro.

Una experiencia emocional de intensidad infinita y cualidad indefinida, que algunos interpretarán como el encuentro con el Todopoderoso

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Nota: Este texto está inspirado en el enfoque emocional de la consciencia que el investigador Antonio Damasio recoge en su obra fundamental El Error de Descartes.

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USOS TERAPÉUTICOS DE LA KETAMINA
Fernando Caudevilla · Ilustración: Alex Trochut y Dani Navarro

Al hablar de ketamina es fácil que nos venga a la cabeza la idea de “anestésico para caballos y elefantes”. Sin embargo, sus aplicaciones van mucho más allá de la veterinaria: desde la anestesia hasta el tratamiento del dolor, además de otras mucho más sorprendentes.

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UN ANESTÉSICO SINGULAR
La ketamina fue sintetizada en 1962 mientras se buscaba un anestésico sustituto de la fenciclidina (PCP), en desuso por las terroríficas alucinaciones que producía en algunos pacientes. La ketamina produce un tipo de anestesia diferente al de otros fármacos a la que se ha dado el nombre de “anestesia disociativa” y que se caracteriza por la eliminación del dolor, sedación ligera, inmovilidad absoluta y amnesia . Entre sus propiedades particulares destacan la de actuar rápidamente, mantener los reflejos del organismo y afectar poco a la respiración y la tensión arterial. Su margen de seguridad (diferencia entre dosis eficaz y dosis letal) es muy amplio, lo que hace difícil que se pueda producir una sobredosis. El principal inconveniente al utilizarla como anestésico es el estado de consciencia que se produce al despertar: los “fenómenos de emergencia” que han despertado el interés de psiconautas y usuarios recreativos de drogas. El proceso de anestesiar a un paciente es complicado y requiere un equipo caro y complejo así como profesionales cualificados específicamente en el tema. Sólo los hospitales de los países desarrollados disponen de forma continua del instrumental necesario para intubación y monitorización, de la medicación necesaria en cada situación y de personal entrenado en manejar ambos. La inmensa mayoría de los hospitales de África, Asia o América Latina carecen totalmente de estos medios. La posibilidad de disponer de un anestésico relativamente seguro y fácil de utilizar ha permitido que en los países de estas zonas puedan llevarse a cabo multitud de intervenciones quirúrgicas que de otra forma nunca hubieran podido realizarse: en el 40% de todas las operaciones que se practican en Africa se utiliza la ketamina como anestésico (1). Además de ser un fármaco ampliamente empleado en cirugía veterinaria, la ketamina se usa en Occidente como anestésico en algunas circunstancias. En pacientes gravemente enfermos, a los que es necesario intervenir de forma inmediata o en el caso en el que otras medicaciones estén claramente contraindicadas, la ketamina es siempre una opción disponible. Se usa en pediatría (sobre todo en recién nacidos), en las curas que se realizan a grandes quemados o en obstetricia. La facilidad para usarla en condiciones difíciles hace que sea un fármaco ideal en situaciones de guerra o catástrofe sanitaria. En todos estos casos suele administrarse con dosis bajas de benzodiacepinas (fármacos de la familia del Valium® o Tranxilium®) para evitar los efectos psiquedélicos que se producen al despertar. Aunque la frecuencia de reacciones desagradables al volver de la anestesia con ketamina es pequeña, sobre todo al usar dosis bajas (2), parece claro que un hospital no constituye el ambiente adecuado para una experiencia psiquedélica.

TRATAMIENTO DEL DOLOR
Existen otros trastornos en los que se ha ensayado la ketamina con éxito relativo y que no guardan relación con la anestesia quirúrgica. En general se trata de procesos de difícil manejo en los que las medicaciones previamente ensayadas no han sido eficaces. El ejemplo más importante lo constituye el tratamiento del dolor. El dolor puede producirse por distintos mecanismos; uno de ellos se desencadena al lesionarse directamente las fibras nerviosas encargadas de transmitirlo en el organismo a cualquier nivel. A este tipo de dolor se le denomina dolor neuropático. Por ejemplo, la amputación de una extremidad puede alterar la sensibilidad de las fibras nerviosas del muñón produciendo sensaciones muy desagradables en la zona: a veces la persona siente dolor en donde debía estar una mano o un pié amputado, lo que se conoce con el nombre de “fenómeno del miembro fantasma”. Las lesiones que produce la metástasis de un tumor sobre un nervio, las placas de la esclerosis múltiple o la evolución de una enfermedad diabética son también ejemplos de dolor neuropático. El tratamiento del dolor neuropático incluye gran cantidad de fármacos (corticoides, antidepresivos, anticonvulsivantes, opioides…) y la respuesta a estos no es siempre tan satisfactoria como sería deseable. La ketamina, bien sea oral, inyectada, intramuscular o introducida directamente dentro del sistema nervioso parece perfilarse como una opción más de tratamiento, si bien la evidencia de su eficacia procede de casos aislados o pequeños grupos de pacientes y es necesario llevar a cabo más ensayos clínicos.

En el 40% de todas las operaciones que se practican en África se utiliza la ketamina como anestésico

Existen otros trastornos en los que se ha ensayado la ketamina con éxito relativo y que no guardan relación con la anestesia quirúrgica

TERAPIA PSIQUEDÉLICA:
Pero el uso terapéutico más interesante de la ketamina se encuadra dentro de la terapia con psiquedélicos. Pese a lo sorprendente que pueda parecer, este concepto es muy antiguo. Muchas culturas a lo largo de la Historia han utilizado distintas plantas como medio de sanación espiritual: San Pedro, ayahuasca, Psilocibes o Salvia divinorum tienen en común el contener alcaloides psicoactivos que podemos clasificar como “psiquedélicos”. Las plantas dan acceso a un mundo distinto en el que se pueden producir experiencias útiles y permiten acceder a un conocimiento valioso, con aplicaciones para la vida cotidiana. El chamán, líder espiritual de las sociedades tribales es el conocedor y administrador de esta sabiduría, que incluye elementos de lo que en nuestra sociedad conocemos como psicología, religión y medicina.

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El redescubrimiento e interés renovado hacia estas sustancias a lo largo del siglo XX proporcionó la base para abordar estas experiencias desde un enfoque científico. La terapia psiquedélica no persigue la curación de un proceso físico como lo puedan hacer los antibióticos, o modular determinados síntomas como lo hace la medicación psiquiátrica (antidepresivos, fármacos para la ansiedad…). Esta terapia actúa sobre el “sufrimiento espiritual” que puede acompañar a muchas enfermedades o circunstancias de la vida. A través de la experiencia psiquedélica se pretende profundizar en problemas existenciales como el sentido de uno mismo y el mundo que le rodea, aumentar el autoconocimiento, los horizontes espirituales y armonizar la relación con uno mismo y su entorno. Sustancias como la metilendioxianfetamina (MDA),la psilocibina o la dipropiltriptamina (DPT) fueron ensayadas entre 1950 y 1972 como tratamiento coadyuvante de distintas enfermedades. Aunque sin duda la sustancia con la que existe mayor experiencia en ese sentido es la dietilamida de ácido lisérgico (LSD). Entre 1950 y mediados de los 60 se publicaron más de mil artículos científicos detallando los efectos de este tipo de terapia en varias decenas de miles de pacientes, que se centró principalmente en el tratamiento de pacientes alcohólicos y el manejo del dolor en pacientes con cáncer terminal .Tras la prohibición de la LSD en EE.UU. en 1967, la presión política obligó a finalizar los estudios a finales de los años 70.

A través de la experiencia psiquedélica esta terapia actúa sobre el “sufrimiento espiritual”

TERAPIA PSIQUEDÉLICA CON KETAMINA:
La ketamina se perfila en la actualidad como un fármaco de características interesantes para su uso en terapia psiquedélica. Es razonablemente seguro, la duración de la experiencia es considerablemente más corta que en el caso de la LSD y además no está incluída en la restrictiva “Lista I” de fiscalización de sustancias como la mayoría de los psiquedélicos. En la última década se han llevado a cabo diversos ensayos clínicos en este sentido y sus resultados están disponibles en publicaciones científicas reconocidas por la comunidad internacional. Los datos más consistentes proceden de estudios en los que se ha evaluado la terapia psiquedélica con ketamina en el tratamiento de la dependencia a la heroína (3) y al alcohol (4), aunque también se está investigando en trastornos de la personalidad en alcohólicos y pacientes neuróticos. La terapia en sí consta de tres fases. En la primera el terapeuta explica al paciente las características de la experiencia a la que se va a someter y su objetivo: se le explica que la profunda experiencia psiquedélica pretende ayudarle a cambiar su punto de vista sobre las cosas, a entrar en contacto con zonas de su mente que no son accesibles en condiciones normales, a explorar sobre el significado de su vida y la relación con los demás. La segunda fase consiste en la experiencia en sí, en la que se administra el fármaco en un entorno controlado, con música seleccionada y temperatura y luz agradables. Las dosis que se utilizan son menores a las usadas en anestesia y a veces se complementan con otros fármacos. Durante este proceso es necesaria la presencia tanto del terapeuta como de un anestesista. A lo largo de las siguientes semanas el terapeuta y el paciente trabajarán sobre el contenido simbólico y significado de la experiencia con el objetivo de reforzar los cambios en el paciente. De un total de 111 pacientes alcohólicos sometidos a este tratamiento, el 65% se mantenía abstinente al cabo de un año frente al 24% de los 100 pacientes que sólo siguieron psicoterapia. La abstinencia a los dos años se acerca al 40% en el primer grupo (4). La terapia con psiquedélicos supone un enfoque algo distinto con respecto a los conceptos de “salud”, “enfermedad” o “curación” tal y como los manejamos habitualmente. Precisa de la voluntad del paciente para explorar en su interior y encontrarse consigo mismo. Un proceso que a veces puede ser duro o doloroso, pero que se centra en buscar la propia raíz del sufrimiento. Uno de los padres de la terapia psiquedélica, Stanislav Grof, afirmó que “los psiquedélicos, usados de forma responsable y con cuidado, serían para la psiquiatría lo que el telescopio es a la astronomía”. La investigación científica, libre de injerencias políticas, morales o de otra índole, puede y debe mostrar si Grof está en lo cierto.

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TERAPIA PSIQUEDÉLICA CON KETAMINA:
La ketamina se perfila en la actualidad como un fármaco de características interesantes para su uso en terapia psiquedélica. Es razonablemente seguro, la duración de la experiencia es considerablemente más corta que en el caso de la LSD y además no está incluída en la restrictiva “Lista I” de fiscalización de sustancias como la mayoría de los psiquedélicos. En la última década se han llevado a cabo diversos ensayos clínicos en este sentido y sus resultados están disponibles en publicaciones científicas reconocidas por la comunidad internacional. Los datos más consistentes proceden de estudios en los que se ha evaluado la terapia psiquedélica con ketamina en el tratamiento de la dependencia a la heroína (3) y al alcohol (4), aunque también se está investigando en trastornos de la personalidad en alcohólicos y pacientes neuróticos. La terapia en sí consta de tres fases. En la primera el terapeuta explica al paciente las características de la experiencia a la que se va a someter y su objetivo: se le explica que la profunda experiencia psiquedélica pretende ayudarle a cambiar su punto de vista sobre las cosas, a entrar en contacto con zonas de su mente que no son accesibles en condiciones normales, a explorar sobre el significado de su vida y la relación con los demás. La segunda fase consiste en la experiencia en sí, en la que se administra el fármaco en un entorno controlado, con música seleccionada y temperatura y luz agradables. Las dosis que se utilizan son menores a las usadas en anestesia y a veces se complementan con otros fármacos. Durante este proceso es necesaria la presencia tanto del terapeuta como de un anestesista. A lo largo de las siguientes semanas el terapeuta y el paciente trabajarán sobre el contenido simbólico y significado de la experiencia con el objetivo de reforzar los cambios en el paciente. De un total de 111 pacientes alcohólicos sometidos a este tratamiento, el 65% se mantenía abstinente al cabo de un año frente al 24% de los 100 pacientes que sólo siguieron psicoterapia. La abstinencia a los dos años se acerca al 40% en el primer grupo (4). La terapia con psiquedélicos supone un enfoque algo distinto con respecto a los conceptos de “salud”, “enfermedad” o “curación” tal y como los manejamos habitualmente. Precisa de la voluntad del paciente para explorar en su interior y encontrarse consigo mismo. Un proceso que a veces puede ser duro o doloroso, pero que se centra en buscar la propia raíz del sufrimiento. Uno de los padres de la terapia psiquedélica, Stanislav Grof, afirmó que “los psiquedélicos, usados de forma responsable y con cuidado, serían para la psiquiatría lo que el telescopio es a la astronomía”. La investigación científica, libre de injerencias políticas, morales o de otra índole, puede y debe mostrar si Grof está en lo cierto.

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KETAMIXING
Eduardo Hidalgo · Ilustración: Alex Trochut y Dani Navarro

La combinación de dos o más sustancias psicoactivas puede potenciar, atenuar o modificar los efectos primarios y secundarios que tienen cada una de las sustancias por separado, de tal manera que una combinación adecuada podría dar lugar a una intensificación de los efectos placenteros o a una disminución de los efectos desagradables, así como también podría generar nuevos y diferentes placeres. No obstante, el reverso de la moneda también existe, y las combinaciones también pueden producir una potenciación de los efectos desagradables o una disminución de los efectos agradables, así como provocar nuevos y diferentes riesgos. En consecuencia, con vistas a realizar un consumo en el que los placeres se vean potenciados y los riesgos disminuidos, resulta conveniente tener unos conocimientos básicos sobre lo que podemos esperar de cada una de las posibles combinaciones. Lamentablemente, la interacción entre distintas sustancias continúa siendo un tema poco estudiado y seguramente nuestro desconocimiento actual al respecto sea bastante superior a nuestro conocimiento. Es por ello que en este ámbito resulta recomendable acentuar la prudencia, cuidando especialmente los aspectos relacionados con las dosis y el contexto y prestando especial atención a las posibles señales de alarma que nos sugieran la aparición de problemas.

USO PSICONÁUTICO
ESTIMULANTES
Los estimulantes contrarrestan los efectos de la ketamina, reduciendo la disociación y los efectos psiquedélicos. Por lo tanto, de cara a la exploración psiconáutica, la combinación con este tipo de sustancias tendría poco que aportar más allá de reducir la intensidad del viaje y permitir un mayor control consciente de la experiencia, lo cual podría obtenerse simplemente con la administración de dosis bajas de ketamina (en torno a los 50 mg). Por otra parte, esta combinación puede dar lugar a un aumento de los efectos secundarios desagradables como las náuseas, los vómitos y la deshidratación, por lo que, en caso de realizarla, convendría tomar las precauciones habituales para hacer frente a estas incidencias.

CANNABIS
Como efecto positivo de esta combinación, cabe considerar que el cannabis puede hacer disminuir las náuseas que a veces produce la ketamina. Como precaución, cabe señalar que fumarse un porro o un cigarro mientras dura la experiencia psiquedélica o poco después de que ésta haya tenido lugar puede conllevar el peligro real de provocar un incendio (debido a la consciencia disminuida y a la falta de coordinación corporal), con escasas posibilidades de reaccionar adecuadamente. Por lo tanto, en caso de consumir cannabis, se recomienda hacerlo antes de la administración de la ketamina o una vez que los efectos psiquedélicos y el embotamiento corporal hayan remitido claramente.

MDMA
La combinación con MDMA podría acentuar el componente emocional del que muchas veces carecen las experiencias ketamínicas plenas. Para ello, habría de cuidarse especialmente la temporización, consumiendo el special-k una vez que los efectos del éxtasis sean claramente constatables o bien administrándose la MDMA con anterioridad, tratando de hacer coincidir la aparición de sus efectos con el momento en que el viaje ketamínico estuviese en su momento culminante o cuando empezase a remitir. Aun así, en cuanto que los efectos de ambas sustancias se contrarrestan en cierta medida, esta combinación significaría sacrificar un poco el componente psiquedélico a cambio de potenciar el componente emocional de la experiencia, lo cual, por otra parte, podría conllevar un aumento de las probabilidades de sufrir un mal viaje en el caso de que aflorasen sentimientos negativos o displacenteros. Por último, y al igual que sucede con otros estimulantes, los efectos secundarios como las náuseas, los vómitos y la deshidratación podrían verse aumentados, por lo que se recomienda tomar las medidas oportunas al respecto.

2CB
Son varios los psiconautas que, al igual que Turner (1992), relatan efectos positivos al combinar ketamina con 2CB. Por una parte, parece ser que se vería potenciada la experiencia psiquedélica ketamínica: a dosis bajas permitiría disfrutar más de toda la imaginería visual aún sin adentrarse en viajes psiquedélicos plenos, y a dosis altas permitiría retener en mayor medida la experiencia, muchas veces afectada por amnesias parciales cuando sólo se consume ketamina. Por otra parte, también hay quien indica que se reduciría el período de recuperación y disminuirían los efectos secundarios negativos como las náuseas y la dificultad de movimiento. El método de combinación habitual suele consistir en administrarse la ketamina una vez que empiezan a manifestarse los efectos plenos del 2CB. Como precaución, en caso de realizar esta combinación, se recomienda haber tenido antes experiencia previa con cada una de las sustancias por separado, consumir en un contexto seguro, tranquilo y en compañía de alguien sobrio, cuidar la dosis, especialmente la de 2CB (no sobrepasando, en general, los 30 mg) y reponer líquidos después de la experiencia.

DEPRESORES
La combinación de ketamina con depresores del Sistema Nervioso Central produce un incremento de la inconsciencia, por lo que realmente carece de interés psiconáutico en cuanto que el efecto resultante será un aumento de la amnesia y la dificultad para recordar la experiencia psiquedélica. Se trata, además, de una combinación peligrosa, ya que, con dosis altas de ketamina y/o alcohol, opiáceos, etc., los efectos depresores podrían llegar a potenciarse hasta el punto de producir una pérdida total de la consciencia e incluso una parada cardiorrespiratoria. Aunque de cara a la experimentación psiconáutica ésta es una combinación absolutamente desaconsejada, resulta de sentido común que en caso de realizarla hayan de consumirse dosis bajas de depresores, abstenerse de mezclar con dosis altas y, en caso de haber tomado dosis medias, dejar pasar un período de tiempo suficiente para la eliminación del depresor antes de consumir ketamina (o viceversa).

LSD
El intenso efecto de la ketamina ha sido utilizado por algunos psiconautas para revertir malos viajes producidos por LSD, ya que la rápida y brusca irrupción de los efectos ketamínicos produciría una drástica intromisión en la experiencia lisérgica, dando lugar a que el foco de atención quede temporalmente desviado de los tormentosos contenidos del mal viaje y pueda reconducirse hacia otros contenidos más agradables. En contrapartida, en caso de combinar, también cabe considerar que un mal viaje ketamínico podría condicionar toda la experiencia lisérgica, existiendo así la posibilidad de sufrir un mal viaje de dimensiones descomunales y de muy larga duración. Como precaución, señalar que se trata de dos psiquedélicos potentísimos, cuya combinación requeriría de una amplia experiencia en el uso de ambas sustancias y un cuidado exquisito de los factores contextuales y personales (lugar, estado de ánimo, compañía, etc.), debiendo tener-

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se en cuenta que se verá aumentado el período de recuperación y que la experiencia global puede ser auténticamente extenuante. Turner señala al respecto que el LSD potencia la experiencia psiquedélica de la ketamina, aunque también hay quien indica que reduciría el potencial de esta sustancia para producir Experiencias Cercanas a la Muerte (The Good Drugs Guide).

PSILOCIBINA
Mucho de lo dicho para el LSD sería perfectamente aplicable para la combinación con hongos psilocíbicos, con la salvedad de que la duración de la experiencia y el período de recuperación serían menores, por lo que en principio podrían ser una mejor opción, aún cuando conviene tener en cuenta que también podrían verse aumentadas las náuseas.

USO RECREATIVO
ESTIMULANTES
Los estimulantes contrarrestan la falta de coordinación, la anestesia y el embotamiento corporal, a la vez que reducen la disociación, la inconsciencia y los efectos psiquedélicos. Todo ello, unido a que la ketamina a dosis bajas tiene ligeras propiedades estimulantes, permite una mayor capacidad de movimiento, una mayor interacción con el entorno y un mayor control consciente de la experiencia, facilitando así actividades propias del ámbito recreativo como son andar, hablar y bailar (difíciles de realizar si se consume ketamina sola a dosis medias o altas). No obstante, conviene tener en cuenta que, aun así, el control corporal se verá disminuido, por lo que el riesgo de caídas y accidentes sigue estando presente y requerirá de una actitud de prudencia en nuestras actividades y movimientos. Por otra parte, el efecto anestésico, analgésico y disociativo de la ketamina contrarresta algunos efectos secundarios desagradables de los estimulantes, como la tensión muscular y mandibular, por lo que hay quien la utiliza cuando estas molestias se hacen más evidentes (generalmente al final de la fiesta). Del mismo modo, la combinación con dosis bajas de ketamina puede aportar ligeros matices psiquedélicos (pequeñas distorsiones en la percepción del propio cuerpo, de la visión y la audición, etc.) que para algunas personas enriquecerían los meros efectos activadores de los estimulantes y darían lugar a una experiencia más lúdica y divertida que permitiría disfrutar más del baile, la música y los visuales. Por último, también hay quien señala que la administración de ketamina al final de la noche daría lugar a una ligera potenciación o una suave re-experimentación de los efectos de los derivados anfetamínicos tipo MDMA una vez que éstos hubiesen comenzado a desvanecerse. En contrapartida, los estimulantes en combinación con el special-k favorecen la deshidratación y el aumento de la temperatura corporal, lo cual en contextos de baile podría incrementar el riesgo de sufrir un golpe de calor, por lo que resultaría conveniente reponer líquidos periódicamente y descansar a ratos a lo largo de la noche. Por otra parte, el hecho de que los efectos de ambas sustancias se contrarresten puede facilitar que se acaben consumiendo mayores cantidades de cada una de ellas, favoreciendo así el desarrollo de tolerancia y habituación (especialmente en el caso de la ketamina). Por último, recordar que esta combinación estaría especialmente contraindicada en el caso de personas con problemas cardiacos e hipertensión.

DEPRESORES
Como ya señalamos anteriormente, la combinación de ketamina con depresores del Sistema Nervioso Central conlleva el peligro real de sufrir una pérdida total de conocimiento e incluso una parada cardiorrespiratoria. Además, en cuanto incrementa el embotamiento corporal, la dificultad de movimientos y disminuye el nivel de consciencia, da lugar a que el riesgo de sufrir caídas y accidentes sea mayor que si se consume ketamina sola, por lo que en caso de mezclar se recomienda prestar especial atención al realizar actividades como subir escaleras, bailar en podios y plataformas de go-gos, etc. Se trata, en definitiva, de una combinación peligrosa, estando claramente desaconsejada la utilización de grandes dosis de depresores (habitualmente alcohol) con dosis medias o altas de ketamina. Si se opta por mezclar, se recomienda hacerlo con cantidades moderadas, observar la reacción ante ellas y, en ocasiones posteriores, aumentar o disminuir la dosis poco a poco hasta alcanzar los efectos deseados.

CANNABIS
La combinación de cannabis con dosis recreativas de ketamina puede tener ligeras influencias sumativas sobre los efectos de esta última sustancia, aumentando el embotamiento corporal en caso de fumar costos cabezones o potenciando levemente la imaginería visual y las suaves distorsiones perceptivas en caso de fumar potentes marihuanas provenientes del autocultivo.

PSIQUEDÉLICOS
Las ligeras distorsiones perceptivas y los leves efectos disociativos que producen dosis bajas o medias de ketamina pueden ser vivenciados por algunas personas de una forma más lúdica y divertida estando bajo los efectos de dosis recreativas de LSD, honguitos o 2CB, a la vez que puede verse potenciada la imaginería visual que produce cada una de las sustancias por separado. No obstante, esta combinación requiere de una especial atención y prudencia ante el riesgo de caídas y accidentes, así como ante los habituales riesgos asociados al uso de psiquedélicos..

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ENTREVISTA CON KARL JANSEN
Fernando Caudevilla

El doctor Karl Jansen es, probablemente, el mayor experto mundial en ketamina. Doctor en Psiquiatría y Filosofía, ha estudiado en profundidad esta sustancia y su relación con las Experiencias Cercanas a la Muerte. El doctor Jansen ha accedido amablemente a conceder esta entrevista para Interzona.

Teniendo en cuenta las características particulares de la experiencia con ketamina, ¿cree que es previsible una expansión de su consumo como sustancia recreativa similar a la que ha experimentado la MDMA durante la pasada década? Tu pregunta acerca de una predicción de la expansión del consumo se vincula a los efectos propios de la ketamina. Mi respuesta es que los cambios en el consumo de ketamina van a estar probablemente vinculados a los cambios en su disponibilidad. Por ejemplo, hubo un marcado incremento en el uso de ketamina entre 1990 y 1998 en Nueva York. La mayor parte de esta ketamina era Ketaset® fabricada por los laboratorios Ford Dodge. Me han contado que la Fort Dodge ha sido refrenada por el gobierno de EE.UU. y que el Ketaset® se ha convertido en algo mucho más difícil de conseguir. En consecuencia, las pautas de inyección de ketamina en Nueva York han bajado de momento, aunque ya se está interviniendo para rellenar el hueco con ketamina mejicana de contrabando. Esta operación en concreto se verá afectada por la intensificación de las medidas de seguridad. Con respecto a la ketamina en Europa, se ha advertido a las distintas compañías farmacéuticas de Europa, India y China sobre la existencia de usuarios no médicos que la obtenían a través de ellas, aunque la ketamina sigue siendo una droga no controlada en la mayoría de los países de Europa. Compañías como Amstelfarma y distintas fábricas en China son mucho más cuidadosas ahora, y esto afectará al suministro. Las tendencias de uso de ketamina son especialmente sensibles al tema del suministro ya que se dice que esta droga es muy difícil de sintetizar, y es muy poco probable que se fabrique en casa (o eso nos han dicho). Creo que hay mucha gente que querría tomar ketamina. Si pudieran encontrar un suministro de ketamina pura a un precio razonable estoy seguro de que se produciría un enorme incremento en el uso de ketamina y también un gran incremento en la dependencia a la ketamina. Sin embargo el suministro tiende a estar limitado en muchos sitios a unos cuantos viales desviados desde hospitales, clínicas veterinarias…, e importaciones ocasionales desde India. Esto no es suficiente para ser motor de una gran expansión en su consumo como sucedió con la MDMA, que es una droga mucho más sencilla de sintetizar en casa. Si hubiera un avance importante en el método de síntesis de la ketamina y se volviera más disponible y más barata, asistiríamos efectivamente a un despegue en su uso. ¿Existen actualmente referencias culturales a la ketamina? Existen ya muchas referencias culturales a la ketamina. La droga se mencionaba en un episodio de la serie MASH y en 1978 aparecieron dos libros que trataban sólo de la ketamina: Journeys into the Bright World de Marcia Moore y Howard Alltounian y The Scientist: A Novel Autobiography

de John Lilly. Su historia se aborda en detalle en mi libro Ketamine:Dreams and Realities (www.maps.org) Una de las primeras referencias a la ketamina en la literatura popular sobre drogas aparece en uno de los primeros números de la revista High Times . Otra alusión se hace ya en la tira de cómic The Fabulous Furry Freak Brothers 4 , dibujada en 1975 y todavía a la venta. Una estrella del rock de Los Angeles de una banda llamada “Los Cucharas” ofrece unas rayas a los Freak Brothers, quienes las esnifan frenéticamente, creyendo que es cocaína. Sólo entonces el Cuchara les revela que el polvo no es cocaína sino ketamina, que es descrita como “muy decadente” y una droga que hace vivir una “pesadilla de tres días”. Se ve por última vez al trío conduciendo su furgoneta por la autopista mientras son perseguidos por monstruos y bestias imaginarios. Los autores, Shelton y Sheridan, cometieron la frecuente equivocación de confundir la ketamina con el PCP, que tiene efectos mucho más duraderos. Los efectos de un “tiro” de K callejero pocas veces durarán más de una hora. Las predicciones de que el consumo de la MDMA ascendería y descendería como una moda pasajera eran incorrectas, especialmente en Europa. Lo mismo puede decirse con respecto a la ketamina. Esto se debe parcialmente al vínculo entre estas drogas y una “banda sonora” musical que lo envuelve todo. El uso de ketamina por parte de DJs y otros músicos ha afectado definitivamente a esta “banda sonora”. Fue así muy desde el principio de la cultura dance, con personas ligadas a grupos como The Shamen , que consumían ketamina mientras estaban de gira por países en vías de desarrollo. A finales de los 90, los sonidos de Tribal y DJ Danny Tenagglia (por ejemplo) estaban pensados para resaltar algunos aspectos de la droga en ambientes recreativos. En 1997 el dúo techno The Chemical Brothers lanzó con gran éxito comercial el álbum Dig Your Own Hole, que contiene un tema llamado Lost in the K Hole . Los Brothers dijeron que el título viene de un graffiti que se veía desde su hotel en Nueva York Un “K-hole”es un estado mental que los usuarios alcanzan algunas veces, y hace referencia principalmente a la consecuencia del consumo de una dosis que haga imposible una comunicación coherente. El último tema del album Colourform del grupo Higher Intelligence Agency es más directo, se llama Ketamine Entity. Otro ejemplo es el K-Street D-Tour, en el album Woodwork de Mrs Wood. La ketamina puede también haber afectado a la música en la cumbre del Top Ten a finales de los 90. Varias de las principales estrellas del pop se han relacionado con la ketamina. Se sacaría a la luz esta información buscando en revistas como Mixmag o Muzick En la pantalla, la ketamina apareció en un episodio de Expediente X de 1997. Un médico se la administraba al agente Fox Mudler para que recu-

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perara recuerdos perdidos. Se decía equivocadamente que los efectos duraban entre 6 horas y 3 días, resultado de una confusión con la PCP. A nivel mundial, la gente oyó por primera vez hablar de la ketamina en la película de acción Armageddon, protagonizada por Bruce Willis. Para salvar el planeta, una tripulación de duros barreneros es enviada al espacio para hacer explotar un asteroide. En los análisis del reconocimiento médico de los astronautas aparecen una gran cantidad de drogas, pero sólo la ketamina es mencionada por su nombre. En la película se nos cuenta que este hombre debe de ser un auténtico salvaje, ya que la droga es un sedante muy potente y se usa para tranquilizar a los caballos.

Muchos usuarios afirman que existen diferentes tipos de ketamina, de mayor y menor potencia, muchas veces relacionándolos con animales específicos como elefantes, rinocerontes, cerdos, gatos, caballos, etc. ¿Qué hay de cierto en todo ello? Creo que básicamente son tonterías. La potencia depende sencillamente de la concentración que indica la etiqueta, por ejemplo 10 mg/ml, 50 mg/ml o 100 mg/ml, no “distintos tipos de ketamina”. La ketamina se utiliza aún ampliamente en humanos y se encuentra en distintas concentraciones como cualquier otro fármaco, pero no se trata de “distintos tipos de ketamina”. Es la misma sustancia. Sin embargo, es cierto que en Alemania y probablemente en otros países está comercializado un isómero de la ketamina llamado S+ Ketamina. La ketamina habitual contiene una mezcla de los isómeros S+ y S- . La S+ es más psiquedélica que la mezcla en conjunto. No creo que la S+Ketamina esté ya ampliamente disponible y es poco probable que mucha gente la haya encontrado. También es cierto que el tipo de conservante varía a veces, lo que podría tener algún efecto en las propiedades psicoactivas. El Ketalar® contiene cloruro de bencetonio, un anticolinérgico. Pero representa más o menos sólo un 1%. Dudo de que la cantidad que llega al cerebro pueda tener demasiados efectos comparados con los potentes efectos de la propia ketamina. También es posible que parte de la ketamina que se vende esté combinada con otras sustancias como sedantes para uso veterinario, pero esto aparecería claramente mencionado en el envase y no se trataría de “distintos tipos de ketamina”. Creo que lo que la gente quiere decir es que tiene distintas experiencias de una vez a otra y lo atribuye de forma errónea a la sustancia (que probablemente sea la misma) en vez de a su propia mente. Del mismo modo, muchos consumidores comentan que incluso consumiendo la misma dosis del mismo vial de ketamina pero en momentos diferentes, experimentan efectos totalmente diferentes, notando grandes variaciones en la potencia. ¿A qué puede deberse esto? ¡Pues la mente humana! El efecto varía con los cambios en el estado de la mente y el cerebro del usuario. De algún modo podemos considerar que la ketamina desencadena los mecanismos de los sueños. Algunas noches no soñamos nada, mientras que otras tenemos sueños salvajes y fan-

tásticos. El estado neuroquímico, eléctrico y psicológico del cerebro varía mucho de un día a otro en condiciones normales, y ya que la ketamina es un amplificador mental psiquedélico, los efectos de la droga reflejan esta variabilidad que sucede en cada persona y en cualquier momento. La droga es la misma. Es la persona la que cambia. Además de la dosis y cómo se administre la droga, el set and setting influye en la experiencia. Set se refiere a la personalidad, experiencias pasadas, humor, motivaciones, inteligencia, imaginación, actitud, qué sucede en la vida y las expectativas de la persona. Setting se refiere a las condiciones de uso, incluyendo el entorno físico, social y emocional así como al resto de la gente presente.

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En el poderoso efecto disociativo de la ketamina, algunas experiencias resultan ser emocionalmente intensas, mientras otras parecen carecer de emoción, ¿Hay alguna explicación lógica a estas diferencias? En parte, la respuesta es igual a la anterior: los efectos de la ketamina varían con el set y el setting . Sin embargo, podría haber un factor fisiológico. Niveles altos de ketamina en el cerebro pueden desconectar los centros emocionales primitivos del cerebro como la amígdala y activar los niveles superiores de la corteza cerebral, llevando a la “indiferencia” que menciona John Lilly. Pero cuando los niveles de ketamina van disminuyendo, los centros emocionales vuelven a activarse lo que puede llevar a sentimientos muy intensos –unas veces euforia, otras pánico y miedo, de vez en cuando tristeza… Podemos ver ahora esos cambios en escáneres cerebrales. Algunos consumidores que utilizan habitualmente la vía intramuscular refieren complicaciones musculares de diverso tipo. ¿A qué pueden ser debidas y cual sería su gravedad? Yo no lo había oído y tampoco los anestesistas lo han comunicado. La base de datos Medline contiene más de 6500 artículos sobre la ketamina y los anestesistas la han estudiado muy a fondo. No conozco ninguna mención acerca de complicaciones musculares provocadas por ketamina en la literatura científica, aparte de los posibles riesgos relacionados con la inyección de drogas en el tejido muscular: dolor, infección, contusiones… Algunas consumidoras habituales de k nos comunican que tienen pérdidas de sangre antes de la menstruación. ¿Se conoce una relación directa entre el consumo de la ketamina y las alteraciones en el ciclo menstrual? No sabría que responder al respecto. La ketamina produce efectos significativos sobre el sistema endocrino, provocando una gran liberación de cortisol. Pero sería de esperar que este efecto sobre el sistema hormonal redujera las probabilidades de sangrado cuando se tiene el periodo, y no lo contrario. La mayoría de los problemas asociados a drogas reducen el periodo (con la heroína puede desaparecer por completo, como en la anorexia nerviosa). Los datos sobre sangrado podrían no verificarse en ensayos controlados con doble ciego. No obstante, yo no soy un experto en este tema. ¿Es optimista con respecto al futuro de los usos terapéuticos de los psiquedélicos? Sí. Creo que la psicoterapia asistida con drogas volverá a encontrar un sitio dentro de la lista de terapias disponibles. Después de todo se sigue administrando a la gente descargas eléctricas en el cerebro y recetando fármacos que sin duda causan daño cerebral como el haloperidol (¿qué es si no la discinesia tardía, aunque las compañías farmacéuticas

nos hayan enseñado a no usar el término “daño cerebral” para referirnos a ella?) e incluso seguimos practicando la cirugía en unos pocos casos. Así pues ¿por qué no utilizaríamos drogas en algunas ocasiones para facilitar la psicoterapia en casos difíciles? Es muy difícil verlo como un planteamiento radical. El ardor por la “guerra contra las drogas” probablemente se irá apagando ahora que hay una “guerra contra el terrorismo” para aquellos que sienten la necesidad de estar en guerra con algo. Esto nos llevará probablemente a un enfoque más racional en las políticas sobre drogas en general. ¿Se encontrará la ketamina con las mismas dificultades legales que afronta la MDMA en sus usos terapéuticos? Lo dudo mucho, ya que la ketamina se administra de hecho como anestésico a pacientes humanos en todo el mundo. Está aprobada para su uso en humanos y fabricada por la compañía farmacéutica más grande del mundo: Pfizer. No es el caso de la MDMA. Las dosis de ketamina utilizadas en terapia son mucho menores que las que utilizan los anestesistas habitualmente. Además del tratamientos en personas dependientes del alcohol y la heroína ¿en qué otras circunstancias cree que la ketamina puede tener un papel terapéutico? La ketamina ha demostrado poseer potentes propiedades como antidepresivo. Es posible que una inyección de ketamina sea una forma más aceptable de tratamiento de choque que el electro-shock para algunos pacientes. Sería un avance importante ya que la ketamina se usa como anestésico al aplicar electro-shock y probablemente no aumenta el umbral convulsivo como la mayoría de los otros anestésicos. Quizás la ketamina podría ser útil cuando casi ningún tipo de terapia proporciona progresos y la persona está “bloqueada”. Por ejemplo, yo he visto resultados sorprendentes en personas que padecen bulimia, una enfermedad muy difícil de tratar. La ketamina podría ser útil en personas que padecen amnesia psicógena y trastornos disociativos como la parálisis histérica. Desde luego la ketamina se está haciendo muy común para el tratamiento del dolor. La bibliografía al respecto en Medline no deja de crecer.

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PARA SABER MÁS Eduardo Hidalgo
LIBROS Y DOCUMENTOS EN INGLÉS
Aun cuando la literatura médica sobre la ketamina es absolutamente descomunal, por la cantidad de trabajos publicados respecto a sus propiedades como agente anestésico, los libros y artículos que abordan su uso recreativo y psiconáutico son relativamente escasos. No obstante, entre ellos hay auténticas joyas de la psiconáutica y la investigación psiquedélica. A continuación se reseñan, por orden cronológico de publicación, las más destacadas. J. C. LILLY. The Scientist. A Metapshisical Autobiography. New York. Lippincott. 1978. Third Edition: California. Ronning Publishing. 1997. 208 p. John Lilly, “el Doctor Loco”, “el Hombre Delfín”, “el Rey de la Ketamina”. Inventor de los tanques de deprivación sensorial, pionero en el estudio de la inteligencia y comunicación de los delfines y precursor de la experimentación sistemática de los efectos psiquedélicos de la que él llamaba “Vitamina K”. Esta es la impresionante biografía de quien fue descrito por el mismísimo Leary como el Cristóbal Colón de la mente. Auténtica guía para navegantes y aviso para viajeros intrépidos, cualquier persona interesada en esta sustancia debería hacerse con un ejemplar de The Scientist. M. MOORE & H. ALLTOUNIAN. Journeys into de Bright World. Massachusetts. Para Research. 1978. 184 p. Marcia Moore, astróloga, profesora de yoga, renombrada autora de varios libros de New Age y autodesignada “sacerdotisa” de la “diosa Ketamina”. El libro es un entusiasta relato autobiográfico del período que va desde abril de 1976, momento en que tiene su primera experiencia ketamínica, hasta febrero de 1978, cuando ya se la administra diariamente. Convertida en obra de culto tras la muerte de la autora, se hizo una primera edición de 5.000 ejemplares y jamás fue reeditada. Afortunadamente puede encontrarse en la siguiente dirección de Internet: http://www.psychedelicresources.co.uk/ G. HANSEN & S. JENSEN. The Psychotropic Effect of Ketamine. Journal of Psychoactive Drugs, V 20, Nº 4. October-December 1988. 419-425. Artículo que ofrece una descripción de los efectos psiquedélicos de la ketamina, a la vez que explora la posibilidad de controlar la ocurrencia de efectos secundarios a corto y largo plazo, así como su potencial utilidad terapéutica en conjunción con la psicoterapia. D. M. TURNER. The Essential Psychedelic Guide. San Francisco. Panther Press. 1994. 112 p. Encantadora guía psiconáutica que aborda diferentes psiquedélicos, ofreciendo, para cada uno de ellos, información útil sobre la dosificación, los efectos, los factores de seguridad y las combinaciones. Cuenta con un estupendo capítulo dedicado por entero a la ketamina, sustancia que a juicio del autor aportaría el “viaje psiquedélico definitivo”. Lamentablemente, tras la muerte de Turner, sus familiares prohibieron

la reedición y difusión de su obra, aunque aún puede encontrarse en Internet: http://www.lavondyss.com/donut/guide/toc.html P. DALGARNO & D. SHEWAN. Illicit Use of Ketamine in Scotland. Journal of Psychocative Drugs, V 28, Nº 2. April-June 1996. 191-199. Pequeño estudio con una muestra de 20 consumidores recreativos de ketamina en Escocia. Se analizan las dosificaciones, los patrones de consumo, los efectos y los posibles problemas asociados. Interesante como uno de los primeros acercamientos rigurosos al tema. E. KRUPITSKY & A. GRINENKO. Ketamine Psichedelic Therapy (KPT): A Review of the Results of Ten Years of Ressearch. Journal of Psychoactive Drugs, V 29, Nº 2. April-June 1997. 165-183. Repaso a diez años de investigación sobre la utilidad del uso de ketamina en la psicoterapia del alcoholismo. Altamente recomendable para quien esté interesado en los usos terapéuticos de las sustancias psiquedélicas. J. KENT. Metaprogramming from within the eye of the storm. The Resonance Project. Winter 97/98. 28-33/64. Excelente artículo de Kent en el que se analizan los efectos de la ketamina en el cerebro y se revisan modalidades de usos “positivos y negativos”. J. ST JAMES. Disco Bloodbath. London. Hodder and Stoughton. 1999. 238 p. Relato autobiográfico de un club kid y k-head neoyorkino. Fiestas delirantes, personajes grotescos y extravagantes y consumo recreativo puro y duro. Como curiosidad, señalar que estos mismos personajes (reales, no actores) son quienes figuran en la película "Cuernos de Espuma”, dirigida por Manuel Toledano y producida por Elías Querejeta (España, 1996). K. KELLY. The Little Book of Ketamine. California. Ronning Publishing. 1999. 96 p. Escueto librito de 96 páginas en el que se realiza, de forma amena y fácilmente comprensible, una revisión de todos los aspectos fundamentales referentes al uso recreacional de la ketamina. Está concebido como una guía para el usuario en la que se da la información necesaria para realizar un “consumo seguro”, incluyendo además secciones sobre la historia de la sustancia, su utilidad terapéutica o su estatus legal. Muy acertado en su formato y contenido, a mi juicio se hace indispensable una publicación de este tipo en el mercado español. K. JANSEN. Ketamine: Dreams and Realities. Sarasota, FL. MAPS. 2001. 354 p. En la literatura ketamínica hay un antes y un después de su publicación. Auténtica obra culmen que sólo podría ser igualada por un futuro Ketamine Reconsidered del mismo Jansen. No hay duda: éste es el libro y éste el autor.

WEBS
www.erowid.org www.thegooddrugsguide.com www.maps.org www.ubt.com.ar http://eccosys.jp/lilly/index.html

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LIBROS Y DOCUMENTOS EN CASTELLANO
La literatura en castellano referente a la ketamina como sustancia de uso recreativo es desoladoramente pobre. Aunque existen algunos textos como “Del Café a la Morfina” (Weil & Rosen, RBA, 1999) o “Guía Ilustrada para Agentes de Policía” (D. Stockley, Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, 1992) que dedican algún espacio a comentar las características de esta sustancia, lo cierto es que, salvo un par de excepciones, la información que ofrecen es tan escueta que apenas merecen ser reseñados como fuente documental. En consecuencia, el grueso de la literatura ketamínica castellana está compuesto por una corta serie de pequeños artículos publicados en revistas de la más diversa índole. Por orden cronológico de publicación, reseñamos las más relevantes. V. COLLINS. Anestesiología. Anestesia General y Regional. México. McGrawHill-Interamericana. 1996. 743-796. Manual sobre anestesiología que cuenta con un capítulo en el que se ofrece información básica sobre sus características farmacológicas y sus principales usos médicos. Localizable en cualquier biblioteca médica. T. LEARY. El Trip de la Muerte. Barcelona. Kairós. 1998 (1997). 252 p. Entre aquellos libros que, no tratando expresa y exclusivamente sobre la ketamina, abordan esta sustancia de forma más o menos tangencial, merece especial mención este provocador libro de Leary que versa sobre cómo “morir con estilo”, diseñando la propia muerte y preparándose para el viaje definitivo por medio de la meditación, la tecnología o las sustancias psicoactivas, entre ellas la ketamina, que el autor utilizaba para sus “experimentos con la muerte voluntaria”. S. ROLLO & G. SAMORINI. Ketamina: el factor k de la psiquedelia. Ulises: Revista de Viajes Interiores, Nº 2, Primavera 1999. Barcelona. Los libros de la Liebre de Marzo. 46-53. La deliciosa revista Ulises nos ofrece este artículo de Rollo y Samorini en el que se transcriben entrevistas a consumidores, se describen algunas experiencias, se habla de su uso en psicoterapia y se mencionan medidas de reducción de riesgos, una línea de trabajo que ya se apunta implícitamente en la más que interesante y reveladora introducción. A. GAYO. La Droga de la Generación K. Interviú. Nº 1.212, julio 1999. 10-15. Bien documentado artículo de Alberto Gayo que nos habla de la introducción de la ketamina en el mercado nacional y hace un repaso a las principales cuestiones relacionadas con su uso recreativo. J. SAMPER. Empleo Psiconáutico de la Ketamina. Cáñamo. Especial 2001. Barcelona. 214-218. Información útil, práctica y valiosa para el empleo psiconáutico de la ketamina, con alusión a sus principales riesgos. E. HIDALGO. Ketamina: Usos y Abusos. Ulises: Revista de Viajes Interiores, Nº 4, 2001. Barcelona. Los libros de la Liebre de Marzo. 24-31. Este artículo se presenta como una continuación al de Rollo y Samorini, abordando el consumo de la sustancia desde una perspectiva de reducción de riesgos. Accesible en la web de Energy Control.

J. GALLEGO. Ketamina y Experiencias Cercanas a la Muerte. Cáñamo. Nº 42. Junio 2001. Barcelona. 98-104. Repaso al potencial de la ketamina para producir Experiencias Cercanas a la Muerte y transcripción de dos relatos accesibles también en www.psiconautas.com E. HIDALGO. Revisión del Uso Recreacional de la Ketamina. Adicciones, V 14, Nº 2. 2002. 177-189. Primera revisión en lengua castellana que aborda en profundidad el uso recreativo de la ketamina. Puede encontrarse un documento similar en: www.energycontrol.org CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE FARMACÉUTICOS. Extasis Líquido y Ketamina: Las Drogas de Síntesis de Moda. Farmacéuticos. Nº 268. Octubre 2002. 38-41. Artículo sobre el GHB y la Ketamina que como aportación principal ofrece una enumeración de las utilidades médicas de esta última sustancia. El apartado referente al consumo recreativo es simplemente un “corta y pega” de un pequeño artículo de opinión publicado en Internet en el año 2000: http://www.ieanet.com/boletin/opinion.html?o=34 K. BABAS & K. TURRÓN. Ketamina: La Droga de las Bestias. Rolling Stone, Nº 38, Diciembre 2002. 90-92 Existen unos cuantos artículos en periódicos y revistas de todo tipo que hablan de la ketamina sin aportar nada más que tremendismo, desinformación y toda una serie de errores garrafales (éste, por ejemplo, dice cosas como: “este extracto de planta llamado ketamina…”). Simplemente, una muestra de lo “totalmente prescindible”. M. ZIGANDA. Ketamina. Hegoak. Abril 2003. Barañain. 26-31 Reducción de riesgos aplicada a la ketamina. Desprejuiciado y bien documentado, podría entenderse como un resumen de lo aparecido en el Ulises 4. Accesible en los archivos del foro de Energy Control J. C. BOUSO. Qué son las Drogas de Síntesis. Barcelona. RBA. Integral 2003. 125 p. No es un libro sobre la ketamina, es un excelente documento sobre las drogas de síntesis en general y una obra sin precedentes en la literatura divulgativa sobre la MDMA. Cuenta con un estupendo apartado sobre la ketamina en el que se expone escuetamente, pero con una rigurosidad digna de alabanza, todo lo que el gran público necesita saber sobre esta sustancia. K. JANSEN. Adicciones. Parece ser que próximamente el mundialmente conocido Dr. Jansen presentará en la revista Adicciones una extensa revisión sobre el tema. Sin lugar a dudas, será un hito en la literatura ketamínica española.

WEBS
www.energycontrol.org

35 monográfico K

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37 publicidad K

infoenergy

Analisis para conocer que y cuanto llevan las pastillas
ultimas sustancias analizadas
tamaño diámetro 8,1 3.5 GC/MS, UV 70 mg. MDMA tamaño espesor método determinación cuantificación resultado lugar

Nuestra intención es informar lo más rápidamente posible de la existencia de pastillas que por su composición o dosis representen un riesgo serio para la salud del consumidor . Conocer la composición de una pastilla no sustituye una necesaria actitud de precaución y prudencia hacia estas. El consumidor debe tomar los datos de pastillas analizadas como orientativos de la realidad de un mercado ilícito cambiante mes a mes.

logo

aspecto de la muestra

M&M’s

Pastilla no divisible

Madrid

RECICLA

Pastilla divisible

9

3,8

GC/MS, UV

---

MDMA +MDEA

Barcelona

MALBORO

Pastilla divisible

8,1

4,2

GC/MS, UV

44 mg

MDMA

Madrid

BETHOVEN

Pastilla divisible x2

8,0

4,5

GC/MS, UV

44 mg

MDMA

Barcelona

SN 10

Pastilla divisible

---

---

GC/MS, UV

---

(**)medicamento

Barcelona

MITSUBISHI MARRÓN

Pastilla divisible x4

8,7

3,9

GC/MS, UV

119 mg

MDMA

Barcelona

CORAZÓN BLANCO

Pastilla divisible x2

8,1

3,1

GC/MS, UV

85 mg

MDMA

Barcelona

IGLU

Pastilla no divisible

8,1

4,2

GC/MS, UV

73 mg

MDMA

Madrid

(**) Medicamento comercial tipo antidepresivo. No se ha podido determinar su estructura exacta.

Advertencia: Seguimos encontrando en la practica de testeado la pastilla blanca con logo “e”. Se trata de un medicamento “buflomedil” de laboratorios “Abbot”.

39

Energy Control no se hace responsable de la autenticidad de estos datos si no son mostrados directamente por personal acreditado por Energy Control

K infoenergy

Energy Control... para que la fiesta continue
que identifique de forma clara cuáles son estos riesgos con la finalidad de prevenir y actuar de la forma más adecuada. Son muchos los temas a debatir y sobre los que definir estrategias comunes. Elaborada a partir de una reflexión con numerosas personas implicadas en la gestión y organización de la noche y los espacios de ocio, esta guía pretende aportar propuestas para avanzar en un diseño y organización de los espacios de ocio o eventos festivos. Su finalidad es aportar un mayor nivel de seguridad para los usuarios como complemento a las políticas de información y prevención de drogas que vienen desarrollándose. Deseamos que pueda ser útil para todos aquellos que, como protagonistas de la organización de estos espacios de música y baile, deseen realizar un acercamiento y valoración sobre qué recomendaciones les pueden ser aplicables para que la noche y la oferta de ocio transcurran de forma positiva y aún más segura para todos.

A través de esta guía que ahora presentamos pretendemos establecer recomendaciones útiles que, en paralelo con la normativa existente, contribuyan a proporcionar una mejor seguridad y prevención en espacios de música y baile. Ha sido elaborada teniendo en cuenta la experiencia y consejos de muchos profesionales de la gestión de salas y eventos musicales que, a partir de un trabajo conjunto, han volcado sus conocimientos y recomendaciones con el objetivo de hacer una buena previsión de los eventuales riesgos que pueden aparecer en los espacios de ocio. Y es que el concepto de tiempo libre y ocio en los jóvenes de hoy es sensiblemente diferente al ocio y comportamientos que presentaban generaciones anteriores. Asistimos a la consolidación de un fenómeno de ocio juvenil centrado en la noche y que halla en los establecimientos privados de consumo, música y baile, el espacio de encuentro y desarrollo de su identidad. La cada vez más larga duración del ritual ocioso y el consumo de drogas legales y prohibidas, que forman parte del juego recreativo, nos plantea la necesidad de rediseñar los espacios de ocio para convertirlos en zonas más seguras y saludables. Ante esta realidad es obligado que nos preguntemos: ¿Qué podemos aportar para que estos centros y lugares de diversión que en España utilizan cada fin de semana millones de jóvenes, y más de la mitad de los adolescentes entre los 16 y los 18 años, sean un espacio enriquecedor, seguro y de buena convivencia? La revolución del reloj que se ha producido en estos últimos años nos obliga a pensar en políticas de pacto social en la noche, un pacto que aparte de organizar la oferta de ocio nocturno y establecer alternativas al sector privado, tome en consideración los riesgos que están asociados a cierta diversión. Es necesario hacer un esfuerzo por parte de todos los agentes implicados (entes públicos, fuerzas de seguridad, propietarios y promotores de espacios de ocio, grupos implicados, usuarios) para valorar y dar respuesta de forma conjunta a los interrogantes de futuro que nos esperan en términos de riesgos y convivencia con la noche. Este esfuerzo pasa por un proceso de debate y diálogo

LOS OBJETIVOS QUE PERSIGUE SON:
Disminuir las intoxicaciones por consumo de drogas Sensibilizar a los empresarios sobre las intervenciones de disminución de riesgos Implicar a los agentes de seguridad en la prevención de riesgos Informar a los usuarios de los riesgos relacionados con el consumo de drogas Mejorar las condiciones de seguridad de la población que asiste a los espacios de ocio nocturno. Disminuir los riesgos asociados al consumo de drogas en espacios de ocio. Promover un diálogo constructivo sobre la prevención de riesgos y la seguridad entre el conjunto de sectores sociales implicados en la organización y mantenimiento de discotecas, festivales, techno desfiles, etc. Aconsejar a los profesionales del sector público y privado sobre las medidas necesarias para mejorar las condiciones de seguridad, prevenir los riesgos asociados al consumo de drogas legales o no, y asegurar la eficacia de las intervenciones sanitarias y sociales.

Ketamina - Guion para un uso de menor riesgo
- Las presentaciones en líquido pueden tomar una coloración amarillenta que no indica pérdida de calidad o potencia; sin embargo, deberán desecharse una vez que se aprecie sedimentación: polvillo flotando o en el fondo del recipiente.

Eduardo Hidalgo

INTENCIÓN E INFORMACIÓN

PREPARACIÓN
- El contenido líquido de los botes y viales puede convertirse en polvo apto para esnifar simplemente calentándolo hasta su evaporación. Para ello, pueden utilizarse distintos métodos: microondas, horno, sartén, baño maría, mechero y cuchara o dejarlo secar al sol. Hay quien opina que los métodos menos agresivos (baño maría y luz solar), serían los que mejor preservarían las propiedades de la K. - La presentación en polvo puede disolverse en agua o refrescos para consumirse oralmente, pero se desaconseja este sistema para la administración inyectada, a no ser que se conozcan la composición y dosis de la muestra en concreto.

Previamente al consumo de cualquier sustancia psicoactiva resulta conveniente obtener, al menos, una información básica sobre sus características principales, así como determinar claramente las razones (los porqués y los "paraqués") por las que se desea consumirla. Tener unas intenciones bien definidas y una idea clara acerca de los efectos esperables servirá como criterio para establecer el modo, el lugar y el momento más idóneos para realizar el consumo, lo cual ayudará, por una parte, a disfrutar más de la experiencia y, por otra, a evitar la aparición de posibles sorpresas desagradables. Del mismo modo, será importante que estén claras las intenciones respecto a la evolución futura del propio consumo, estableciendo con antelación la frecuencia e intensidad aproximadas que quisiéramos que tuviera nuestro uso de ketamina a medio plazo (más bien, la frecuencia o intensidad que no quisiéramos sobrepasar). Esto, en cierta medida, servirá posteriormente de referencia y señal de aviso ante posibles usos abusivos.

DOSIFICACIÓN Y ADMINISTRACIÓN

ADQUISICIÓN

- Los botes no sellados o que no provengan del ámbito farmacéutico o veterinario no cuentan con las garantías suficientes sobre su composición y dosis. Se desaconseja la utilización de estas presentaciones (p. ej.: ketamina en botellas de agua de rosas) para quienes utilicen la vía inyectada, puesto que no sólo no está asegurada la asepsia sino que también es posible la presencia de impurezas o adulterantes potencialmente peligrosos. - No hay una ketamina para elefantes, otra para rinocerontes, otra para cerdos, etc. No te dejes liar: pueden cambiar la concentración y los adulterantes, pero clorhidrato de ketamina sólo hay uno (su presentación en diferentes isómeros no es habitual ni en el mercado negro ni en el legal). - Comprar la keta a cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar, aumenta las probabilidades de ser engañado. Es preferible anticipar los consumos y adquirir la K con antelación, si es posible siempre a los mismos proveedores de confianza. - En cualquier caso, si dudas de la calidad, no compres. Si te timan, házselo saber al vendedor y búscate otro. No comprar cualquier cosa y reclamar ante sustancias de mala calidad es una forma de regular el mercado: si hay quien vende mierda es porque hay quien la compra y no se queja. - Si te han engañado, sé solidario y no se la pases a otras personas.

Un segundo paso en el uso prudente de Special K (o de cualquier otra sustancia psicoactiva) consiste en responsabilizarse de la adquisición de una materia prima de la más alta calidad posible. Evidentemente, esto no es tarea fácil en un mercado negro plagado de sucedáneos, cortes y adulteraciones. No obstante, saber algunas cosas y tomar determinadas medidas puede minimizar, hasta cierto punto, las posibilidades de ser timados.

CONSERVACIÓN

- La calidad óptima la aportarán los viales hospitalarios y veterinarios (estériles y sellados) de clorhidrato de ketamina disuelto en agua bidestilada, pues permiten conocer la dosis con exactitud, a la vez que aseguran la asespsia y la ausencia de adulterantes (aunque generalmente cuentan con la presencia de conservantes). - Quienes utilicen la vía intramuscular o intravenosa no deberían adquirir ni utilizar otra forma de presentación que no fuese ésta.

- La ketamina tiene una fecha de caducidad de entre uno y cinco años. - Su correcta conservación requiere de un lugar fresco, seco y alejado de los rayos del sol. - La temperatura idónea para conservarla está entre los 4 y los 25 º centígrados. Es decir, puede mantenerse a temperatura ambiente la mayor parte del año, siendo necesaria, tal vez, su conservación en la nevera en los meses de verano, siempre y cuando la temperatura del frigorífico se mantenga entre los márgenes mencionados. - Las presentaciones en polvo se conservan mejor en una cajita con arroz que absorba la humedad del ambiente y evite que la keta pueda volverse pastosa y difícil de manejar.

- La vía oral es la más segura. Aporta unos efectos más suaves y duraderos que las otras vías (aprox. 2 horas). Las dosis van de los 50 a los 400 mg., según el tipo de experiencia que se busque. Cantidades superiores a los 450 mg. no aumentan los efectos psiquedélicos y pueden producir fuertes molestias abdominales. - La vía esnifada requiere dosis de 15-100 mg. para el uso recreativo y de 100-250 para el psiconáutico. Generalmente, y siempre que no se haya desarrollado tolerancia, cantidades superiores a los 250 mg. producirán un estado anestésico en lugar de un viaje psiconáutico. Los efectos plenos suelen durar alrededor de 1030 minutos, con post-efectos que pueden prolongarse media hora más. Con el fin de evitar el posible contagio de enfermedades infecciosas como la hepatitis, resulta necesaria la utilización de turulos personales e intransferibles. - Intramuscularmente se utilizan dosis de 60-125 mg., generalmente con una finalidad psiconáutica, siendo absolutamente necesaria la utilización de material estéril de cara a evitar contagios e infecciones. Los efectos más intensos se producen en los

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primeros 45 minutos, seguidos de un viaje suave de aproximadamente otra media hora. - Por vía intravenosa las dosis no deben superar los 50 mg. Los efectos plenos aparecen muy rápido y duran muy poco (aprox. 10-15 minutos), siendo posible la pérdida del control corporal antes incluso de haber retirado la jeringuilla. Se desaconseja absolutamente su utilización.

RECUPERACIÓN

- Una vez que los efectos han remitido, es posible que el usuario se encuentre ligeramente aturdido e incluso que sienta mareos, vértigos, dolores de cabeza o náuseas, sobre todo con el uso de dosis altas. Es conveniente, por lo tanto, permanecer tranquilos una o dos horas más, evitando coger el coche o beber altas cantidades de alcohol. - En cualquier caso, los efectos residuales pueden no desaparecer del todo hasta 24-48 horas después, por lo que se recomienda asegurarse de que al día siguiente al consumo no habrá que hacer frente a grandes responsabilidades.

bocar en graves problemas psicológicos. Si detectas que empiezas a darle vueltas a este tipo de pensamientos, abandona el consumo, al menos temporalmente, y si la situación no mejora consulta a un servicio especializado. - La K puede producir náuseas y vómitos, especialmente al iniciarse los efectos, al moverse o al mezclar con otras sustancias. Para reducir su incidencia, se recomienda no ingerir alimentos por lo menos un par de horas antes de consumir. Además, con el uso de dosis altas en contextos psiconáuticos, resulta conveniente tener a mano un cubo o un barreño por si finalmente se vomitara, así como tratar de no moverse demasiado incluso hasta más de una hora después de finalizada la experiencia. - La ketamina es un medicamento de uso hospitalario y veterinario. Aunque no está considerada como una droga desde el punto de vista legal, su posesión y venta ilícitas pueden dar lugar a problemas con la justicia por ser una sustancia potencialmente peligrosa para la salud.

SUPERVISIÓN Y AUTO-OBSERVACIÓN
Por último, será aconsejable supervisar la evolución de los propios consumos, comparándola con la declaración inicial de intenciones y prestando atención a cualquier posible indicio de dependencia o de problemas físicos o psicológicos, pues, en caso de producirse, la detección temprana facilitará su solución.

REPETICIÓN

- La frecuencia en la repetición de los consumos será un factor determinante en la aparición o no de fenómenos tales como la tolerancia, la dependencia o las complicaciones físicas y psicológicas asociadas al uso de ketamina. Al respecto, los consumos más seguros son aquellos que no se repiten más de una vez al mes y los más arriesgados son, evidentemente, los que tienen una periodicidad diaria.

RIESGO Y PRECAUCIÓN

que la persona herida no sea consciente de la posible gravedad del golpe o lesión. Se recomienda prudencia en los movimientos y la supervisión de alguien sobrio ante cualquier caída más o menos aparatosa. - El uso de dosis altas requiere siempre la compañía de alguien que no haya consumido. La muerte de algunos grandes psiconautas ketamínicos probablemente se hubiese evitado de haber estado acompañados. Ellos mismos (Moore y Turner) consideraban ésta una regla fundamental, pero pensaron que podían saltársela… - Conviene asegurarse de que alguien sepa que hemos consumido ketamina: en caso de emergencia, esta información puede ser de utilidad vital. - Si alguien sufre un mal viaje o cualquier otra experiencia angustiosa o de tipo ansioso: • No dejarle solo. • Mantener la calma (si nosotros mismos estamos alterados, difícilmente podremos ayudarle a tranquilizarse). • No cuchichear con terceras personas (puede aumentar el nivel de paranoia). Hablar pausadamente pero alto, claro y comprensiblemente. • Hacer saber a la persona que simplemente está bajo los efectos de una sustancia psicoactiva y que éstos pasarán en un período de tiempo relativamente breve. • Evitar los estímulos fuertes y potencialmente agobiantes (gente, ruido, luces, etc.). • Ayudar a la persona a que respire lenta y profundamente, si es preciso marcándole el ritmo nosotros mismos. • Respetar la voluntad del interesado de mantenerse en silencio o conversar. No forzarle a hablar o a escuchar si no lo desea. • Si es posible, ofrecerle una manta, una chaqueta o algo con lo que pueda sentirse arropado. • Una vez recuperado, mejor dar por terminada la fiesta. • Si la situación no mejora o ante casos de mayor gravedad (colapsos, falta de respiración, etc.), llamar al 112. - En ocasiones, el consumo de K puede dar lugar a pensamientos de tipo paranoide ("me miran", "traman algo contra mí", "todo está relacionado conmigo", etc.), que a veces pueden desem-

- En algunos consumidores se han descrito dificultades para orinar, dolores abdominales, molestias oculares, problemas de memoria, deterioro de las habilidades lingüísticas y alteraciones del sueño. Generalmente estas complicaciones se asocian al uso continuado y habitual, es decir, moderando el consumo disminuye la probabilidad de sufrirlas. - La pérdida de coordinación corporal facilita el riesgo de accidentes y el efecto analgésico de la ketamina puede dar lugar a

correo

correo
Interzona,

Esta es una selección de cartas electrónicas que se han recibido en el foro de energycontrol.org. Dicho foro es un punto de encuentro para aquellas personas que desean in-

tercambiar información y experiencias sobre el uso de drogas desde la perspectiva de la redución de riesgos. Funciona desde junio del 2000 y en la actualidad está formado por

una comunidad de unas 1000 personas. Para añadirte a la lista de correo de energycontrol accede a la dirección de internet energycontrol.org y sigue las instrucciones. Si de-

seas ponerte en contacto con nosotros para darnos tu opinión sobre la revista o plantear tus dudas sobre drogas, puedes hacerlo mediante una carta dirigida a:

c/Quevedo, 2 Barcelona 08012. O bien mediante un e-mail dirigido a interzona@energycontrol.org. ¡Esperamos tus mensajes! Peligros: Si tienes hipertensión, problemas cardíacos, problemas con la circulación, problemas de tiroides o problemas psiquiatricos. No lo mezcles nunca con alcohol o con otros depresores del sistema Nervioso central. Las mezclas con otras drogas aumentaran los riesgos de padecer efectos no deseados fermero/a. Asunto: peligro,,, ketamina verde hola ! no he tenido tiempo para leer la noticia completa , pero en la primera pagina de un diario de aqui de ibiza , hace dos dias , aparecia la noticia de tres nuevos toxicados por la nueva droga ' ketamina verde ' ... alguien sabe que es eso ? hasta pronto. //rikel. Asunto: ketamina vs lidocaina hola ! ya he escuchado varias veces (de fuentes poco fiables) que si tomas ketamina, y a los pocos dias tienes que ir al dentista , la anestesia no tiene ningun efecto, con todo lo que eso conlleva... a mi me suena un poco fantasioso , pero es posible que entre los dos anestesicos haya tolerancia cruzada ? gracias. //technoboy. Asunto: Re: [EC] RE: peligro ,,, ketamina
verde Y de mas COLORES!

Asunto: ketamina esnifada (k-Hole)

Asunto: Re: [EC] RE: ketamina vs lidocaina yo no se si tiene tolerancia cruzada con la anestesia ke usan los dentistas, pero si que se de gente que hacia un uso bastante abusibo de la keta (no solamente un dia o dos) que al hacerse una operacion han tenido que decirle al infermero/a que le metieran mas dosis de anestesico pq usaban ketamina i asi lo ha hecho el in-

Yo no he vivido esa experiencia (llegar tan lejos), pero

he visto a colegas en ella.

Fue un verano, quedamos en una piscina despues de una

noche de fiesta. Vinieron 4 notas que les va el rollo du-

ro. Iban de ketamina. Uno de ellos queria pasarse por la

farmacia a comprar jeringuilla para inyectarse, pero era

domingo.

La ketamina era de calidad (esa gente se la cocinaba y

no estaba adulterada).Te estoy hablando de hace 3

años, yo casi no habia oido hablar de la keta y estaba in-

Asunto: RE: peligro ,,, ketamina verde Al parecer y tras consulta a veterinarios, la ketamina en ningún caso es verde si bien puede amarillear por la exposición a los rayos de sol. Más bien parece una forma de marketing igual que se le cambian los logos a las pastis, quizás no sea más que un colorante. De todas formas la noticia que aparecia en el diario ibicenco no tiene desperdicio en cuanto a errores e inexactitudes. Si os interesa lo podeis leer en la hemeroteca del Ultima Hora: www.ultimahora.es/ibiza es el diario del 16 de agosto. Saludos.

flipando. Uno de ellos habia consumido varios gramos y

acabo estirado en el cesped de la piscina babeando y

totalmente agarrotado (parecia un perro atropellado. Yo

pense que deberiamos llamar a urgencias, pero me dije-

ron que era normal y que no me asustara.

Cuando volvió del viaje, nos estubo explicando que estu-

vo en trance, que todo era un zumbido y que estaba

en un viaje hacia una luz, un tunel.

Efectibamente ahora sé que estaba en un K-hole, y no

se habia inyectado, la habia esnifado.

Puedes llegar, pero sigue el consejo, aumenta la dosis

paulatinamente y que haya algien a tu lado.

nN.

En el Doctor Cogollo de Burgos venden colorantes para la Keta, de ahí todas estas ketas de colorines. Es proAsunto: RE: ketamina vs lidocaina Creo que, como ya sugieres, se trata de una leyenda urbana. La interacción más importante de la ketamina se produce con la morfina y fármacos similares (fentanilo, remifentanilo...), existiendo tolerancia cruzada con la morfina. http://makeashorterlink.com/?Q1D2566A5 http://makeashorterlink.com/?M5F2136A5 http://makeashorterlink.com/?W203326A5 No he encontrado nada con respecto a tolerancia cruzada con otros anestésicos. Pero es que además la lidocaína es un anestésico local, que no tiene por qué interactuar con un anestésico general como la ketamina. Saludos. Fernando Asunto: [EC] RE: peligro ,,, ketamina
verde Y de mas COLORES!

Asunto: Sobre la Keta

Quien sabe algo de los daños que produce la Keta a

bable que este tipo de colorantes se vendanen mas sitios. Un saludo, Divinorum.

corto y largo plazo? Que órganos de daña? Se habla de

daños irreversibles y bla bla bla, pero ninguna informa-

cion va al hueso del asunto.

Asunto: RE: sobre la Keta

Hola macarena:

En Madrid también los he visto (los colorantes, no la ketamina coloreada). Joe

La keta es un anestésico disociativo (separación mente-

cuerpo), con efectos psicodélicos muy potentes.

Riesgos: Pérdida de control de los movimientos y el equi-

librio. Vómitos, ataques de pánico, consvulsiones, crisis

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de angustia, depresión e incluso pérdida de consciencia.

interzona@energycontrol.org

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