Comunicación con los autores: despartipol@gmail.

com
La desafección social
hacia los partidos políticos
La desafección social
hacia los partidos políticos
Juan Vázquez Yebra
Diana Vázquez Rolland
Diseño de la cubierta: Juan Vázquez
Comunicación con los autores: despartipol@gmail.com
Primera edición (papel), mayo de 2011
Segunda edición (digital) octubre de 2011
© Copyright de los autores.
Copyleft: Algunos derechos reservados.
Queda permitida la difusión de la obra, total o parcial-
mente, siempre y cuando se cite la autoría y no se realice
con fines lucrativos de personas, empresas o instituciones,
en cuyo caso será necesaria la autorización expresa de los
autores. No se permite ningún tipo de alteración de la
obra.
©
Reconocimientos
Queremos expresar nuestro reconocimiento a
Miguel Ángel Fernández, Raúl Muriel y José
Luis Rodríguez por sus valiosas aportaciones en
el área de las neurociencias y la sociología. Igual-
mente hemos de mencionar a Héctor Asensio,
Manuel Carrasco, Eladio Díez y Miguel Fer-
nández que, en el ámbito tanto teórico como
práctico de la actividad política, han introducido
consideraciones y puntos de vista sumamente
enriquecedores.
Con esta publicación, deseamos promover una
lectura crítica y someter a debate cuantas tesis y
propuestas realizamos. En este proceso interacti-
vo surgirán, sin duda, nuevas ideas que ayuden
a comprender y transformar la compleja realidad
política y social de la actual etapa histórica.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ...................................................................... 19
1. El INDIvIDUO EN lOs paRTIDOs pOlíTICOs.  
MOTIvaCIÓN y DEsMOTIvaCIÓN ..................................... 25
1.1. Motivación y desMotivación en la participación política ........... 28
1.2. Factores Motivadores para la participación política ................ 33
1.2.1. Las condiciones favorables para satisfacer las necesidades
de la socialización ........................................................... 34
1.2.2. La consecución de ideales y de objetivos políticos, sociales,
medioambientales, económicos, religiosos, etc. .................... 35
1.2.3. La interiorización de una identidad colectiva ......................... 35
1.2.4. La subordinación personal ................................................ 37
1.2.5. La interrelación positiva del individuo con el partido político .... 38
1.2.6. El halago ...................................................................... 38
1.2.7. La expectativa ................................................................ 39
1.2.8. La recompensa económica ............................................... 39
1.2.9. La promoción profesional ................................................. 41
1.2.10. La obtención de información cualificada e influencia mediadora 42
1.2.11. El mero ejercicio del poder político ..................................... 43
1.2.12. Las motivaciones reactivas ............................................... 44
10 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
1.3. Factores desMotivadores para la participación política ........... 45
1.3.1. Factores independientes de la actividad política del individuo. .. 46
1.3.1.1. Las discapacidades ........................................................ 47
1.3.1.2. Las desigualdades derivadas del género ................................ 47
1.3.1.3. La duración de la jornada de trabajo .................................... 49
1.3.1.4. La realización de tareas domésticas y administrativas ................ 50
1.3.1.5. Las obligaciones de carácter personal .................................. 51
1.3.1.6. Las oportunidades de formación y de ocio ............................. 51
1.3.1.7. Las barreras culturales ................................................... 52
1.3.2. Factores desmotivadores vinculados a la actividad política ...... 53
1.3.2.1. La percepción del rechazo social hacia la actividad política .......... 53
1.3.2.2. La percepción de la gorronería en el entorno social ................... 54
1.3.2.3. La inequidad interna en la distribución de costes y beneficios ....... 55
1.3.2.4. La percepción de ser excluido en las decisiones de la organización 57
1.3.2.5. El ataque a la esfera personal ............................................ 58
1.3.2.6. Los costes de la militancia ............................................... 61
1.3.2.7. Las derrotas políticas internas y externas .............................. 62
1.4. escaso conociMiento del binoMio Motivación-desMotivación ....... 62
1.5. exclusión y abstracción estatutaria de las Motivaciones
individuales ......................................................................... 64
1.6. abanico social de la Militancia política .................................. 64
1.7. Factores de la desMilitancia: conclusión .............................. 68
2. aCERCaMIENTO al CONCEpTO DE RED sOCIal ............ 71
2.1. esbozo de las redes sociales ............................................... 74
2.2. nodos de la red social ........................................................ 78
2.2.1. El ser humano como nodo de las redes sociales .................... 78
2.2.2. Propiedades de los nodos desde el análisis de redes sociales ... 81
2.3. relaciones nodales ............................................................. 82
2.3.1. Las relaciones sociales genéricas ....................................... 82
2.3.1.1. Actividad convergente .................................................... 84
2.3.1.2. Intercambio equilibrado .................................................. 85
2.3.1.3. Propiedades de las relaciones ........................................... 88
2.3.2. Las específicas y primordiales relaciones de comunicación ...... 89
Índice 11
2.3.2.1. Los mensajes .............................................................. 89
2.3.2.2. Propiedades de los mensajes ............................................ 90
2.3.2.3. Las comunicaciones como secuencias de mensajes .................. 92
2.3.2.4. Normas de funcionamiento (protocolo) ................................ 93
2.3.2.4.1. La iniciativa para comunicar ............................... 94
2.3.2.4.2. Dimensión temporal ........................................ 94
2.3.2.4.3. Contenidos admitidos ...................................... 95
2.4. la inteligencia de red .......................................................... 95
2.4.1. Estructura de la inteligencia de red ..................................... 96
2.4.2. Vectores ideológicos colectivos ......................................... 99
2.5. recursos Materiales e inMateriales .................................... 101
2.6. propiedades de las redes sociales ...................................... 101
2.6.1. Propiedades genéricas ................................................... 102
2.6.2. Sinergia ...................................................................... 103
2.7. estructuras en las redes sociales ..................................... 104
2.7.1. Partes de una red ......................................................... 104
2.7.2. Arquitectura de red ....................................................... 105
3. El paRTIDO pOlíTICO COMO RED sOCIal .................. 109
3.1. el eleMento huMano ......................................................... 110
3.2. actividad coMunicativa ....................................................... 112
3.2.1. La comunicación interna ................................................ 113
3.2.2. La comunicación externa ................................................ 118
3.3. vectores ideológicos ........................................................ 126
3.4. actividad convergente ...................................................... 132
3.4.1. Procesamiento de la información ..................................... 133
3.4.2. Gestión institucional ...................................................... 134
3.4.3. Actividad movilizadora ................................................... 135
3.4.4. Participación electoral ................................................... 135
3.4.5. Actividad proselitista ..................................................... 136
3.4.6. Formación .................................................................. 137
12 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
3.4.7. Actividad económica y financiera ..................................... 138
3.4.8. Actividades administrativas ............................................ 139
3.4.9. Deficiencias de la actividad de los partidos políticos ............ 139
3.5. soporte Material e inMaterial del partido ............................ 141
4. las sUbREDEs DEl paRTIDO pOlíTICO ..................... 145
4.1. red estatutaria operativa ................................................... 146
4.1.1. Órganos ..................................................................... 147
4.1.2. Relaciones estatutarias .................................................. 150
4.1.3. Concentración de la capacidad para decidir en los órganos
de dirección ................................................................ 154
4.1.4. Formación de la voluntad colectiva de los órganos ............... 155
4.1.5. Morfología de la red operativa ......................................... 156
4.1.6. Caracteres de la red operativa ......................................... 158
4.1.7. Territorialidad versus funcionalidad .................................. 162
4.1.8. Características de las organizaciones territoriales ............... 163
4.1.9. Características de las organizaciones sectoriales ................. 164
4.1.10. Función cohesionadora de la red operativa ........................ 165
4.1.11. La red operativa como modelo teórico .............................. 166
4.2. redes estatutarias especíFicas ............................................ 166
4.3. red congresual ................................................................ 168
4.3.1. Características ............................................................. 168
4.3.2. Función adaptativa ........................................................ 170
4.3.3. Formación de la red congresual ....................................... 171
4.3.4. Los objetivos de la red congresual ................................... 173
4.4. redes inForMales .............................................................. 176
4.4.1. Caracteres descriptivos de las redes informales en los parti-
dos políticos ................................................................ 177
4.4.2. Relaciones entre redes formales e informales ..................... 181
4.4.3. Dinámica de las redes informales ..................................... 182
4.4.4. Redes informales cooperativas ........................................ 183
4.4.5. Redes informales competitivas ........................................ 184
Índice 13
5. El sIsTEMa ElECTORal INTERNO COMO MEDIO DE
CONTROl DE las REDEs DEl paRTIDO........................ 187
5.1. los sisteMas electorales deMocráticos ............................... 189
5.2. los eleMentos del sisteMa electoral .................................. 191
5.3. el Fraude y la Manipulación electoral en los partidos políti-
cos .................................................................................. 193
5.3.1. Circunscripciones electorales desproporcionadas ................ 195
5.3.2. La circunscripción electoral como ámbito limitador del dere-
cho de voto ................................................................. 201
5.3.3. Establecimiento de miembros natos ................................. 203
5.3.4. La utilización de sistemas mayoritarios ............................. 204
5.3.5. Establecimiento de barreras electorales ............................. 205
5.3.6. Utilización ventajista de los medios de la organización .......... 207
5.3.7. Inexistencia de una administración electoral independiente .... 209
6. EsTaDO aCTUal DE lOs paRTIDOs pOlíTICOs .......... 211
6.1. desaFección social y baja participación en los partidos
políticos .......................................................................... 211
6.2. el interior de los partidos políticos ................................... 215
6.2.1. Déficit democrático en los sistemas electorales de los parti-
dos ........................................................................... 215
6.2.2. La cooptación como forma principal de acceso a los órganos
de dirección ................................................................ 220
6.2.3. Compartimentación restrictiva de la libre expresión y di-
fusión de las ideas ........................................................ 222
6.2.4. Opacidad interna .......................................................... 226
6.2.4.1. Ocultación de los documentos oficiales del partido ................. 227
6.2.4.2. Ocultación de aspectos económicos y financieros .................. 228
6.2.4.3. Ocultación del número de afiliados .................................... 233
6.2.4.4. Ocultación de procesos de nombramientos de asesores, téc-
nicos y administrativos ................................................. 233
6.2.5. Desplazamiento de los idearios políticos ............................ 234
6.2.6. El partido-empresa. Profesionalización de los militantes ........ 235
14 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
6.2.7. El modelo de poder absoluto temporal .............................. 238
6.2.8. El liderazgo personal ..................................................... 239
6.2.9. Partidos aptos para minorías ........................................... 242
6.3. los partidos políticos extraMuros ...................................... 244
6.3.1. La incidencia de la ideología individualista en la percepción
de los partidos ............................................................. 245
6.3.2. La incidencia de redes de poder no democráticas en el
desgaste de los partidos políticos .................................... 251
6.3.2.1. Los medios de comunicación privados ............................... 251
6.3.2.2. Los grupos económicos y financieros de presión ................... 256
6.3.2.3. La Iglesia Católica ....................................................... 258
6.3.3. Los prejuicios sociales ................................................... 261
6.3.4. La manipulación del electorado como factor de alejamiento ... 263
6.3.5. Democracia de la sociedad y democracia interna de los parti-
dos ............................................................................ 267
7. HaCIa la DEMOCRaCIa INTERNa ................................. 271
7.1. deMocracia interna: una persona, un voto ........................... 273
7.1.1. Circunscripción electoral única para cada ámbito electoral ..... 273
7.1.2. Coexistencia de listas individuales y colectivas. Listas abiertas 274
7.1.3. Reserva de cuotas representativas de género ...................... 276
7.1.4. Sistema proporcional para la asamblea congresual .............. 276
7.1.5. Igualdad de oportunidades en las campañas electorales
internas ...................................................................... 277
7.1.6. Administración electoral independiente. Normas electorales
inmodificables ............................................................. 278
7.1.7. Instauración del voto electrónico ...................................... 278
7.2. deMocracia y eFicacia ........................................................ 280
7.3. aMpliación progresiva de las coMpetencias decisorias a los
aFiliados .......................................................................... 286
7.4. elecciones priMarias ......................................................... 287
7.5. libre elección de organización de base ................................ 288
Índice 15
7.6. FoMento de las decisiones colegiadas ................................. 289
7.7. control de los cargos electos .......................................... 290
7.8. órganos de garantías deMocráticas proactivos .................... 291
7.9. partidos de ciudadanos ...................................................... 292
7.10. transparencia interna y externa ......................................... 293
7.11. Financiación controlada .................................................... 294
7.12. hacia los ciberpartidos políticos ........................................ 296
CONClUsIONEs .................................................................... 301
REflExIÓN fINal ................................................................. 327
apéNDICE I

la CONDUCTa HUMaNa. MOTIvaCIÓN y DEsMOTI-
vaCIÓN ........................................................................... 333
bIblIOgRafía ....................................................................... 355
16 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 01. actividades asociadas a la participación
política ................................................................. 26
Tabla 02. Motivaciones declaradas para afiliarse o
militar ................................................................... 31
Tabla 03. Grupos sociales con menor posibilidad
de militancia ....................................................... 65
Tabla 04. Grupos sociales con mayor posibilidad
de militancia ....................................................... 67
Tabla 05. Funciones del ser humano en las redes
sociales ................................................................. 78
Tabla 06. Niveles de inteligencia de red ........................ 98
Tabla 07. Algunos ejes ideológicos de los partidos
políticos ............................................................. 129
Tabla 08. Algunos vectores ideológicos secunda-
rios de partidos conservadores y progre-
sistas .................................................................... 131
Tabla 09. Ingresos más frecuentes de los partidos
políticos ............................................................. 142
Tabla 10. Gastos más frecuentes de los partidos
políticos ............................................................. 142
Tabla 11. Subredes más relevantes en los partidos
políticos ............................................................. 146
Tabla 12. Multiplicidad de órganos en la red op-
erativa ................................................................. 157
Tabla 13. Elecciones al Congreso de los Diputa-
dos 2008 .............................................................. 199
Tabla 14. test de democracia interna en tu partido
político .............................................................. 219
Tabla 15. test de transparencia económica .................. 232
Tabla 16. test de transparencia del funcionamien-
to interno de tu partido ................................ 234
Tabla 17. elementos determinantes de la conducta
humana ................................................................ 334
Índice 17
Tabla 18. proceso de formación de la conducta
humana ................................................................ 341
Tabla 19. Elementos del proceso de necesidad ........... 343
Tabla 20. Dinámica de la tensión conductual ............ 348
Tabla 21. Necesidades biológicas ................................... 349
Tabla 22. Necesidades sociales ........................................ 350
ÍNDICE DE GRÁFICOS
Gráfico 01. Afiliación a los partidos, con cinco
parlamentarios o más, según sexo ............ 47
Gráfico 02. Esquema de red social .............................. 75
Gráfico 03. Esquema comunicativo entre dos nodos .. 90
Gráfico 04. Elementos de la inteligencia de red ....... 97
Gráfico 05. Niveles de los órganos de dirección ..... 159
Gráfico 06. Niveles de la red congresual ................. 173
Gráfico 07. Desafección de los ciudadanos hacia
los partidos políticos............................. 211
Gráfico 08. Evolución del porcentaje de afilia-
ción a un partido político en España.
1994-2009 ................................................ 213
Gráfico 09. Evolución de la desafiliación a parti-
dos políticos. 1994-2007......................... 214
Gráfico 10. La necesidad como proceso .................... 345
18 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
introducción 19
INTRODUCCIÓN
Los partidos políticos se constituyen en todos los sistemas democráticos
como elementos esenciales de participación ciudadana y de transformación de
las sociedades. La Constitución Española de 1978 los defne como instrumento
fundamental para la participación política.
Sin embargo, la percepción ciudadana de estos instrumentos fundamentales ha
pasado de un inicial reconocimiento y adhesión, a una indiferencia y rechazo
crecientes.
¿Por qué se produce una escasísima participación en los partidos políticos?
¿Por qué los jóvenes -uno de los segmentos con más inquietudes sociales- partici-
pan activamente como voluntarios y se aflian a ONG y no a los partidos políti-
cos? ¿Qué motivos impulsan a las personas a afliarse y desafliarse de los partidos
políticos? ¿Por qué los propios partidos políticos no analizan o no hacen públicos
los motivos del abandono de sus afliados y militantes? ¿Por qué los partidos no
difunden el número de sus afliados de manera periódica? ¿Por qué no hacen uso
de las actuales tecnologías de la información y la comunicación para dar cuenta
de las subvenciones económicas recibidas o de los datos contables legalmente
establecidos? ¿Por qué muchos de ellos no hacen públicos todos
1
sus estatutos,
reglamentos y normas electorales congresuales? Estas y otras muchas preguntas
1 Los partidos políticos, por imperativo legal, tienen unos estatutos generales (estatales o
autonómicos), pero, frecuentemente, disponen de otros estatutos referidos a ámbitos geo-
gráfcos más reducidos (autonómicos, provinciales, comarcales, locales, etc.), según el grado
de implantación alcanzado por las organizaciones. También cuentan con normas reglamen-
tarias, de rango inferior a los estatutos, que contienen importantes precisiones.
20 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
son formuladas por los ciudadanos y recogidas cotidianamente por los medios de
comunicación, constatando el fenómeno de la escasa participación ciudadana en
la vida política, así como los factores causales que la originan, aunque no suelen
adentrarse en un nivel de detalle sufciente a partir del cual puedan establecerse
soluciones concretas.
Cuando alguien se plantea afliarse o militar en un partido político, sal-
vo que haya conocido previamente su funcionamiento -a través de vínculos
familiares o de amistad o por cualquier otro medio indirecto fdedigno-, lo
normal es que le asalten innumerables dudas o que tenga una imagen ideali-
zada de lo que es un partido político. Incluso muchas personas que llevan
militando durante años sufren un progresivo desengaño, sin poder compren-
der el estado de cosas que lo ha hecho posible. La elección de una actividad
cualquiera, ya sea profesional, lúdica, académica o de participación política,
generalmente, viene precedida de un proceso mental -racional y/o emocional,
consciente y/o inconsciente- en el que se idealizan o sobrevaloran las posi-
bilidades de éxito o de ganancia y se minimizan las posibilidades de fracaso.
En los ámbitos académicos se realizan estudios y tesis sobre los partidos polí-
ticos y la participación política en general, que suelen desarrollarse en un plano
muy genérico y teórico, con escasas conexiones con la realidad, prescindiéndose
deL trabajo de campo. Los partidos políticos suelen estudiarse desde un plano
externo. Su estructura y dinámica raramente se abordan desde el interior. De
manera recurrente, se traen a la palestra autores cuyas teorías han quedado desfa-
sadas por la velocidad de vértigo que imprimen los cambios tecnológicos, econó-
micos y sociales. De otra parte, la sociedad de la información y la comunicación
ha dejado obsoletos muchos de los conocimientos de la ciencia política o de la
sociología que han sido referentes hasta hace pocos años.
El interior de los partidos políticos constituye una inexplorada mina de co-
nocimiento para diversas disciplinas (sociología política, psicología social, cien-
cia política, análisis de redes sociales, etc.). Los abundantes datos sobre sus
afiLiados están en manos de un puñado de dirigentes (responsables de orga-
nización, responsables de fnanzas, etc.). Para la obtención de tal conocimiento
no serían necesarias costosas encuestas, puesto que existen unas magnífcas bases
de datos que refejan de manera precisa la población total de afliados. Los pro-
pios partidos políticos podrían ser los primeros benefciados del aforamiento y
procesamiento de la información, pues se podrían establecer soluciones a diver-
introducción 21
sos problemas, como el decremento del número de afliados o las disfunciones
organizativas, entre otros muchos.
Con esta obra no se pretende realizar un ensayo académico, sino meramente
incitar a la refexión sobre los temas que se plantean, sugiriendo líneas de estudio
y realizando propuestas, que se han ido construyendo a partir de un trabajo de
campo en el que se ha combinado tanto la experiencia directa como la indirecta,
durante un extenso periodo de tiempo. A lo largo de estas páginas, se ha tratado
de contribuir al debate que la ciudadanía lleva a cabo sobre los partidos políticos
y, en especial, para disipar la incertidumbre de los potenciales afliados que se dis-
ponen a acceder a tan singular y poliédrica red social, dotándoles de un conoci-
miento más profundo de la estructura real de los partidos y de las interrelaciones
que se establecen en su seno. Se trata de una refexión realizada desde un punto
de vista multidisciplinar, en la que se abordan aspectos psicológicos, sociológi-
cos, jurídicos y políticos.
Los actuales afliados, militantes e incluso dirigentes, van a poder contrastar
su experiencia personal en el partido político, con las consideraciones y propues-
tas que se realizarán a lo largo de estas páginas. También, quienes abandonaron
su partido político pueden encontrar fundamentos para comprender mejor su
proceso de desafección.
Las constataciones y tesis aquí recogidas expresan tendencias generales apli-
cables a cualquier partido político, pero su incidencia será desigual para cada
uno en particular. No se pretende analizar ningún partido político concreto, sino
aportar herramientas para que el lector las aplique -si las considera válidas- a su
propio partido político, y que cada cual extraiga conclusiones por sus propios
medios. Deliberadamente, se ha rehuido de realizar valoraciones sobre partidos
políticos concretos, omitiéndose su denominación, incluso en aquellos casos en
que se hace referencia a sus estatutos. Se pretende analizar prácticas concretas y
no quiénes las llevan a cabo, cuestión que queda reservada al lector.
Las principales ideas que se pretenden transmitir a lo largo de la exposición
se estructuran en siete capítulos cuyos contenidos son, en síntesis, los siguientes:
‑ Capítulo 1: delimitación de los factores motivadores y desmotivadores
que activan la decisión del individuo para participar o abandonar la ac-
tividad política, tomando en consideración la sociedad actual y las es-
22 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
pecífcas relaciones del afliado o militante con su partido, resaltándose
las barreras desmotivadoras que inciden en la baja participación política.
‑ Capítulo 2: acercamiento al concepto de red social como herramienta de
análisis para estudiar cualquier tipo de agrupación de personas en una
determinada sociedad.
‑ Capítulo 3: visualización del funcionamiento de los partidos políticos
bajo la consideración de su funcionamiento como redes sociales espe-
cífcas, cuya estructura, sumamente compleja y dinámica, se encuentra
alejada del concepto meramente piramidal y jerárquico que suele ser
transmitido en gran número de ocasiones.
‑ Capítulo 4: descripción de las específcas subredes que se confguran en
los partidos políticos.
‑ Capítulo 5: estudio del sistema electoral interno como elemento de la
inteligencia de red y principal medio de control del partido político.
‑ Capítulo 6: descripción del estado de los partidos políticos en la actuali-
dad, resaltándose todos aquellos mecanismos que posibilitan la desafec-
ción de ciudadanos, afliados y militantes.
‑ Capítulo 7: propuestas de posibles alternativas a los actuales mecanismos
de funcionamiento de los partidos políticos en el marco de nuestra so-
ciedad, al objeto de conseguir su efectiva democratización, plenamente
viable con las herramientas que aportan las tecnologías de la información
y la comunicación.
La idea-fuerza que se pretende transmitir es que el funcionamiento actual
de los partidos políticos es incompatibLe con La sociedad de La información y
La comunicación. No es posible que los partidos políticos tradicionales se rijan
por normas y conceptos arcaicos en una sociedad globalizada, interconectada
por infnidad de ciberredes y en la que son posibles actos y hechos individuales
y colectivos impensables en otros tiempos: voto electrónico, difusión masiva de
información a coste casi nulo, interrelación personal ubicua, etc.
Cada día se hace más insostenible impedir la utilización de la tecnología
actual para introducir o acentuar la democracia en el interior de los partidos po-
líticos y en las instituciones políticas y sociales, a pesar de que las élites dirigentes
resisten numantinamente.
introducción 23
Los recientes acontecimientos en el mundo árabe
2
y, de manera más cercana
aún, en España
3
, son un preludio de los vertiginosos cambios que han de suce-
derse tras la irrupción del uso de Internet y de las ciberredes sociales en la vida
cotidiana de amplios sectores de la población. Las tecnologías de la informa-
ción y la comunicación (TIC) actúan en estos casos como catalizadores de los
cambios sociales. El control de la información y el conocimiento por las viejas
instituciones, su papel de intermediación, se resquebraja. Emergen nuevas redes
sociales, nuevas reglas de funcionamiento, que ponen fecha de caducidad a las
viejas élites detentadoras del poder, incapaces de comprender los cambios actua-
les y los venideros.
2 La Revolución democrática árabe (Revolución de los jazmines) iniciada a fnales de
2010, surge como un alzamiento popular para reivindicar formas democráticas en diferen-
tes países del Norte de África y Oriente Próximo. En estas protestas, Internet y las redes
sociales han jugado un papel determinante como medio de comunicación y como medio
para la convocatoria de múltiples movilizaciones.
3 El Movimiento 15-M eclosionó en fechas inmediatamente anteriores a las elecciones
municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011, teniendo como epicentro la Puerta del
Sol de Madrid; desde ahí se extendió a otras ciudades de España y a otros ámbitos virtuales
a través de las ciberredes sociales y de Internet.
24 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 25
1. El INDIvIDUO EN lOs paRTIDOs pOlÍTICOs.  
MOTIvaCIÓN y DEsMOTIvaCIÓN
La escasa y decreciente participación política de la ciudadanía es admitida
como un hecho que se produce con carácter general en las democracias occi-
dentales. En España, esta baja participación es paralela, o incluso mayor que la
que se detecta en Europa, siendo resaltada tanto en los medios de comunicación
como en las encuestas y estudios publicados en los últimos tiempos. La baja
participación política se concreta en fenómenos tales como el marcado descenso
afliativo a los partidos políticos o la abstención electoral en algunos comicios.
Aunque más inquietante resulta el creciente rechazo de la ciudadanía hacia los
partidos políticos, detectado en los indicadores del barómetro del CIS
4
.
En términos generales, la participación política es un concepto general que
engloba las relaciones de los ciudadanos con los partidos e instituciones políticas
de un determinado país, o de una comunidad de países, que presenta numerosas
gradaciones y matices.
De manera más concreta, la participación en los partidos políticos viene referida
a las relaciones específcas de afliación y militancia. En un sentido menos restricti-
vo, también podrían ser incluidos los simpatizantes, personas vinculadas de hecho
con las actividades del partido político, pero que jurídicamente no son afliados.
Junto a la afliación formal, la participación en los partidos políticos tiene
otras muchas modalidades y gradaciones en su intensidad, que van desde la mera
colaboración ocasional, la contribución económica o la aportación esporádica de
4 Véase el capítulo 6.1 en el que se pormenoriza sobre la baja participación y la desafec-
ción social hacia los partidos políticos
26 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
trabajo personal, hasta la militancia más comprometida. Sin embargo, la aflia-
ción es el dato más fácil de medir para establecer el grado de participación.
La siguiente tabla indica las actividades más relevantes asociadas a la parti-
cipación política, siendo los sujetos de la relación los ciudadanos en general. A
medida que el abanico de actividades se amplía (simpatizantes, afliados, militan-
tes), las relaciones quedan mucho más especifcadas.
Tabla 01. aCTIvIDaDEs asOCIaDas a la paRTICIpaCIÓN pOlÍTICa
militantes
- Añaden a su condición de afiliado su activismo personal, más o menos
intenso, en favor del partido político.
afiliados
- Mantienen una relación jurídica de afiliación (conjunto de
derechos y obligaciones definidos en los estatutos del partido
político).
simpatizantes
- Contribuyen económicamente.
- Manifiestan sus opiniones en órganos
del partido o en los medios de
comunicación.
- Ayudan a las actividades del partido.
ciudadanos
- Votan.
- Leen noticias sobre
política.
- Opinan sobre
política.
- Asisten a actos o
manifestaciones
políticas.
- Etc.
¿Por qué la baja afliación en los partidos políticos? ¿Por qué los ciudadanos
llegan incluso a considerar a los propios partidos políticos como uno de los prin-
cipales problemas del país?
La respuesta no es simple, ya que numerosos factores inciden en la valoración
de los partidos políticos y en el fenómeno participativo, sobre todo en la época
actual de la sociedad de la información, en que la complejidad social y la veloci-
dad de los cambios van en aumento.
Si los ciudadanos no se aflian a los partidos políticos, que son las institu-
ciones básicas de las democracias, sino que, por el contrario, los abandonan, e
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 27
incluso consideran que son un problema importante, hay que preguntarse la
razón de ello.
Durante la transición democrática en España, los partidos políticos vivieron
tiempos en los que la afliación y la militancia crecían ininterrumpidamente.
Numerosos militantes desplegaban una intensa actividad, dedicando gran parte
de su tiempo a las actividades de los partidos. Pero aquel panorama no es el que
hoy se vislumbra, cuando el número de militantes y su activismo ha sufrido una
reducción muy notable. Cada vez resulta más difícil llenar los grandes recintos en
las campañas electorales, no siendo inusual la contratación de extras o de empre-
sas para pegar carteles, realizar estudios, etc. Regularmente, se acude a empresas
especializadas que suplen la carencia de mano de obra que en otros tiempos
proporcionaban afliados y militantes.
Para analizar el fenómeno de la decreciente participación política y su con-
creción en la baja afliación y militancia en los partidos políticos, se seguirá un
modelo que toma como punto de partida el sistema de necesidades de la persona
y los procesos de motivación y desmotivación.
La naturaleza de la mente humana -su funcionamiento genérico, y el más
específco de la dinámica motivación-desmotivación- es el elemento básico para
la comprensión del fenómeno de la participación política, aunque ha de tenerse
en cuenta que solo se puede hacer una leve aproximación, dado el incompleto
conocimiento actual de las neurociencias sobre el funcionamiento profundo del
cerebro. No es posible comprender cualquier fenómeno social, en general, ni la
participación política, en particular, sin abordar, de algún modo, el funciona-
miento de la mente humana.
El individuo no vive en soledad, sino en sociedad, integrado en un conjunto
de redes sociales. Es preciso conocer las representaciones mentales que motivan
o desmotivan a las personas para participar, así como las transformaciones que
se producen cuando interactúan con su entorno social global o con el más espe-
cífco entorno constituido por el partido político en el que se aflian o militan.
El individuo va a mantener múltiples relaciones sociales (familiares, de amis-
tad, de trabajo, de vecindad, etc.) y va a ocupar un puesto o estatus en la estruc-
tura social, que condicionará su acceso a los recursos económicos y sociales, su
nivel de intercambio con el entorno social, la asignación de derechos y obligacio-
28 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
nes. Además, el estatus social constituirá un factor relevante para determinar las
posibilidades de participación en un partido político.
Cuando se accede a la condición inicial de afliado, se produce el estable-
cimiento de unas relaciones con una estructura social muy específca, sujetas a
continuas transformaciones. Más adelante, van a poder adquirirse estatus suce-
sivos como militante de base o como dirigente en diversos niveles, de manera
que las relaciones pueden irse ampliando signifcativamente. Pero también van
a producirse fenómenos en sentido contrario, que llegan, incluso, al abandono
del partido político.
El estudio de la dinámica relacional en el triángulo individuo-partido-so-
ciedad constituye un presupuesto básico para comprender el funcionamiento
de los partidos políticos y así poder abordar, con posterioridad, el fenómeno del
deterioro democrático interno.
El presente capítulo se encaminará a resaltar aquellos factores que condicio-
nan la conducta humana -los elementos motivadores o desmotivadores- para
afliarse o militar en un partido político. La comprensión de los procesos de
motivación y desmotivación en los individuos requeriría algunas consideracio-
nes previas sobre el funcionamiento global de la mente humana para procesar la
información y el conocimiento y generar una determinada conducta, que pasan
a ser formuladas en el Apéndice I por cuanto podrían ser consideradas como
tangenciales o bien exceder el objeto de esta obra.
1.1. MOTIvaCIÓN y DEsMOTIvaCIÓN EN la paRTICIpaCIÓN pOlÍTICa
La participación política cabe considerarla como el conjunto de interrelaciones
del individuo con todas aquellas redes sociales específcamente establecidas para
el ejercicio de la actividad poLítica, entendida esta como la actividad encamina-
da a conseguir eL controL de Las instituciones púbLicas.
La actividad política tiene como objetivo primordial normativizar la activi-
dad de las redes sociales vinculadas a un territorio, las relaciones del individuo
con estas y de los individuos entre sí, a través de las instituciones políticas que
cuentan con poder normativo. El conjunto de las instituciones no solo han de
proveer a los ciudadanos de enunciados normativos, sino que han de ponerlos en
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 29
práctica y controlar su ejecución; dar solución a confictos individuales, colecti-
vos e institucionales; intervenir materialmente en múltiples aspectos que afectan
a la vida de los ciudadanos (sanidad, educación, urbanismo, etc.). Pero todas las
actuaciones que llevan a cabo las instituciones en los estados modernos tienen su
origen y se realizan conforme a una norma.
El individuo, cuando participa en política, realiza una actividad encaminada,
en última instancia, a defnir lo que está permitido, lo que debe hacerse o lo que
está prohibido para el conjunto o para una parte de la sociedad, y las sanciones
asociadas en caso de incumplimiento.
La participación política en sentido amplio puede llevarse a cabo en infni-
dad de organizaciones (sindicatos; asociaciones de vecinos, para la defensa del
medio ambiente, de los derechos humanos, etc.) y, por supuesto, en las institu-
ciones públicas. En lo que sigue, se focalizará la atención en la participación en
los partidos políticos, en su dimensión como redes sociales específcas y en las
relaciones de pertenencia a tales redes.
La participación política puede ser abordada desde el punto de vista de la
satisfacción de necesidades -en el más amplio sentido-, lo que posibilita conocer
al individuo en sus relaciones con las redes sociales de participación política.
El individuo, en tanto que votante, afliado o militante de un partido político,
satisface necesidades propias de muy diversa índole (pertenencia, valoración so-
cial, afecto, etc.). Estos supuestos se referen a una necesidad instrumentaL: la
participación política es un medio para satisfacer otras necesidades. Pero también
puede darse el caso de que la propia participación política llegue a constituirse en
una necesidad finaLista para algunos políticos que la ejercen como una activi-
dad profesional a tiempo completo.
Mientras que las necesidades biológicas suponen un comportamiento relati-
vamente previsible en los sujetos, la complejidad de las necesidades sociales hace
que cada persona no se comporte de la misma manera ante un mismo hecho o
relación. Además, lo que constituye una necesidad para unos, puede reducirse a
una simple motivación para otros. Por eso, la exposición que sigue se va a centrar
conceptualmente en los faCTOREs DE MOTIvaCIÓN y en los faCTOREs DE
DEsMOTIvaCIÓN que conduzcan o alejen, respectivamente, de la participación
política, puesto que tales factores son los que van a incidir sobre el sistema de
30 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
necesidades del individuo produciendo una remodelación de las prioridades es-
tablecidas.
La necesidad de participación política, la existencia de factores motivadores
y la ausencia de factores desmotivadores, son los elementos subjetivos esenciales
para ejercer tal actividad por cualquier persona, desde el ciudadano que se limita
a votar en las elecciones, hasta el máximo dirigente de un partido político. Por el
contrario, la ausencia de necesidad o de factores motivadores o la existencia de
factores desmotivadores, harán que los ciudadanos no participen.
La participación política está asociada a unos determinados intereses perso-
nales (necesidades y motivaciones, en defnitiva) cuyo logro en un tiempo futuro
es el acicate que va a mover a la persona a afliarse o a militar en un partido po-
lítico. Desde el punto de vista de la consolidación de los valores democráticos es
necesario conocer cuáles son los intereses reaLes -no los expresados en el plano
meramente declarativo- del individuo, para establecer si son compatibles con los
fnes y objetivos de un partido político. Los estatutos de los partidos políticos
obvian cualquier referencia a la naturaleza humana, a las leyes que describen el
comportamiento de las personas, en defnitiva a sus necesidades y motivaciones.
Deberían reconocer, al menos, que sus integrantes -afliados, militantes y diri-
gentes- tienen intereses personaLes, lo cual no es, en absoluto, censurable,
pero sí necesario tenerlo en cuenta para adaptar las normas, de manera que pre-
valezcan los intereses generales sobre los intereses particulares.
Cuando se pregunta a cualquier integrante de un partido por qué razón se
ha afliado o está militando, se pueden encontrar respuestas encuadrables en dos
grandes grupos: motivaciones proactivas y motivaciones reactivas, algunas de
las cuales se relacionan, en la siguiente tabla, a título de ejemplo:
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 31
Tabla 02. MOTIvaCIONEs DEClaRaDas paRa afIlIaRsE O MIlITaR
PROACTÌVAS /ATRACTÌVAS
CONSEGUIR
REACTÌVAS /AVERSÌVAS
IMPEDIR O EVITAR
- Mejorar el país.
- La libertad.
- Cambiar las cosas.
- Mejorar las condiciones de vida.
- Ayudar a los desfavorecidos.
- Una sociedad más justa.
- La independencia.
- Llegar al socialismo.
- La dignificación de la condición humana.
- La sociedad del bienestar.
- La libertad de mercado.
- La paz en el mundo y acabar con las
guerras.
- El fin de los autoritarismos.
- La plena igualdad entre hombres y mujeres.
- La despenalización del aborto.
- El pleno derecho a la educación.
- Una seguridad social eficiente.
- Etc.
- El advenimiento del fascismo / comunismo.
- La llegada al poder de la derecha /
izquierda.
- El auge de la criminalidad.
- El avance de los extremistas de derecha /
izquierda.
- El laicismo y una sociedad sin dios.
- El desmantelamiento de la sanidad pública.
- La destrucción del Estado del bienestar.
- El cierre de empresas.
- El avance nacionalista.
- Los integrismos religiosos.
- Las prácticas abortivas.
- La especulación urbanística.
- La pérdida de derechos de los trabajadores.
- La degradación de los servicios sociales
por los inmigrantes.
- Etc.
Las motivaciones decLaradas se confunden en muchos casos, conscien-
te o inconscientemente, con Los fines y objetivos de La organización. La
mayoría de los afliados y militantes ocultan sus motivaciones más profundas ta-
les como la necesidad de estar en contacto con otras personas, obtener placer del
ejercicio del poder, promocionarse en el plano profesional, conseguir un puesto
de trabajo, conseguir benefcios económicos, pagar menos impuestos, etc. La
deseabiLidad sociaL lleva a realizar aquellas declaraciones verbales esperadas por
el entorno social, de manera más o menos consciente, llegándose incluso a una
sublimación de ideas abstractas carentes de cualquier consistencia. En realidad,
se explicitan motivaciones aparentes, pero lo cierto es que las personas se aflian y
militan en partidos políticos para satisfacer sus propias necesidades. Esto no im-
pide que, simultáneamente, se defendan intereses ajenos, así como los objetivos
establecidos por el partido político.
Desgraciadamente, son escasos los estudios de psicología política y de socio-
logía de las organizaciones políticas que informen sobre los factores motivadores
y desmotivadores por los que las personas participan en la vida política. A la
32 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
difcultad general de que tales factores no sean explicitados por el individuo -por
no ser consciente de ellos en muchos casos-, se une la tendencia ya señalada a
confundir las motivaciones propias con los fnes del partido.
Para poder conocer las verdaderas motivaciones individuales de afliados y
militantes habría que llevar a cabo una actividad investigadora plagada de dif-
cultades, dada la opacidad de la actividad interna de los partidos. Es llamativo
el comportamiento de los partidos políticos, que carecen de una auténtica ges-
tión de recursos humanos, que les permitiría un conocimiento sistemático de los
factores motivadores y desmotivadores que operan sobre afliados y militantes.
Piénsese en las bases de datos de afliados que maneja cualquier secretario de
organización; a partir de ellas podrían diseñarse encuestas y estudios cualitativos
para conocer con cierta precisión los factores que acercan o alejan de la actividad
política.
En contraste con el obscurantismo o desidia de los partidos políticos respecto
a la política de recursos humanos, el mundo empresarial desarrolla ininterrum-
pidamente todo un cuerpo de doctrina y técnicas en torno a las motivaciones de
los trabajadores y directivos con el fn de aumentar la productividad.
Nadie suele declarar que milita en un partido para tener un sueldo de con-
cejal y poder vivir de ello, o que obtiene el estatus de liberado de un sindicato
para no tener que madrugar. Pero nadie dice esto porque, automáticamente, se-
ría considerado como un mercenario. Continuamente, se demoniza en amplios
ámbitos el hecho de que los cargos políticos o representativos tengan ciertas ven-
tajas o prebendas, ignorándose los costes personales que supone toda actividad
representativa pública.
Nada tiene de malo que un diputado o un concejal tenga un sueldo, sino
todo lo contrario, y los ciudadanos deben entender que cumplen una función
social necesaria que ha de ser retribuida, al igual que sucede con un juez, un
arquitecto o un médico. Como tampoco tiene nada de malo que un sindicalista
tenga otro horario si, en el cómputo global, dedica tantas horas o más que en su
puesto de trabajo, además de arriesgar su promoción en la empresa. Pocos, por
otro lado, alaban a aquellos militantes que, sobrepasándose en sus obligaciones,
dedican todo su tiempo, sin remuneración alguna, a las actividades políticas,
sindicales o asociativas.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 33
El cargo político o representativo ha de tener ventajas económicas o de otro
tipo, dado que la sociedad necesita de esa labor. De lo contrario, solo los pudien-
tes o los fanáticos se dedicarían a la política o a las actividades asociativas. La con-
trapartida a estas ventajas es que debe haber mecanismos de elección y de control
basados en la igualdad de oportunidades, la democracia y la transparencia.
Conocer los factores de motivación y desmotivación de las personas es fun-
damental para desarrollar una buena política de recursos humanos en cualquier
organización. No sirve de mucho montar campañas voluntaristas para captar
afliados y aumentar la militancia, si se desconocen las motivaciones básicas de
las personas para afliarse y mantenerse en los partidos políticos. Es necesario en-
tender cómo se genera y mantiene la actitud militante de los afliados, sabiendo
que va a existir una balanza en la que los benefcios fgurarán en uno de los pla-
tillos y, en el otro, los costes o elementos que van a conducir a la desmotivación.
La decisión de participar va a ser eL resuLtado de comparar mentaLmen-
te costes y beneficios, derivado deL procesamiento tanto racionaL como
emocionaL. Si la ecuación da como resultado la supremacía de los benefcios, el
individuo se decantará por la participación política. En caso contrario, se produ-
cirá el alejamiento de la actividad política.
Es muy importante analizar los factores que llevan a la desvinculación de
la actividad política, ya que la cuestión no afecta por igual a todos los partidos
políticos. Aquellos dirigentes, grupos o partidos políticos formalmente democrá-
ticos, aunque con tendencias autoritarias, serán los más interesados en alejar a
los ciudadanos del territorio de la participación. Cuanto más lejos se encuentren
los ciudadanos, más libres tendrán las manos quienes quieren obtener privilegios
de la actividad política.
1.2. faCTOREs MOTIvaDOREs paRa la paRTICIpaCIÓN pOlÍTICa
A continuación, se considerarán, sin ánimo de exhaustividad y bajo un en-
foque cualitativo, algunos de los factores motivadores que, con más frecuencia,
pueden ser detectados en la práctica de la militancia en partidos políticos. La
relación que se enumera no excluye otros muchos factores motivadores (sexo,
adicciones, fobias, etc.) que, en otros escenarios, pudieran tener importancia,
aunque serían poco signifcativos para explicar la participación política.
34 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
1.2.1. Las condiciones favorabLes para satisfacer Las necesidades de
La sociaLización
Las personas tienen necesidades que solo pueden ser satisfechas en un entor-
no social: la seguridad, las relaciones afectivas, la valoración social del individuo,
la activación de la ayuda mutua para conseguir objetivos inalcanzables por el
individuo aislado, etc. La satisfacción de estas necesidades constituye, a su vez,
una recompensa o estímulo que el individuo obtiene tras su actuación en las
relaciones de cooperación e intercambio.
Numerosas personas se aflian a las organizaciones pensando en las relaciones
que podrán establecer con personas afnes o que se encuentren en una situación
personal semejante. El propio marco de una organización sirve de criba selectiva
para agrupar a un conjunto de personas que van a tener puntos de vista comunes
sobre múltiples ideas, lo que, a su vez, reforzará su visión del mundo. Las relacio-
nes de amistad, de pareja o de cualquier otra índole serán mucho más probables
entre miembros de una misma organización, puesto que la interactividad y el in-
tercambio tienen lugar con mayor intensidad y frecuencia que en otros ámbitos.
Es apreciable el número de parejas y de amistades que se han iniciado a través de
la participación en las actividades de los partidos políticos.
La selección individual que se produce en la fase de reclutamiento y las
interrelaciones derivadas de las actividades que se llevan a cabo en una determi-
nada organización, hacen surgir condiciones favorables -afnidad e interrelación-
para la satisfacción de las necesidades de socialización.
La mayor posibilidad de satisfacer las necesidades de socialización, debido a
unos condicionantes favorables, constituye un factor de motivación que explica
la afliación de jóvenes a las ONG. A pesar de que en estas organizaciones no
existen, por lo general, intereses de tipo económico, son muchas las personas
que se aflian para conseguir lo que algunos, eufemísticamente, han pasado a
denominar el salario emocional. La facilidad para establecer relaciones de amistad
o sentimentales en un marco de cooperación altruista, hace que muchas perso-
nas, primordialmente jóvenes y, en menor medida, prejubilados o jubilados, se
enrolen en organizaciones de ayuda humanitaria.
Motivaciones semejantes se pueden constatar entre los inmigrantes y perso-
nas de colectivos específcos cuando se aflian a organizaciones que facilitan su
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 35
integración en la sociedad de acogida y defenden sus intereses sociales, políticos
y económicos; pero, sobre todo, facilitan las relaciones interpersonales entre los
nacionales de un país o entre los afectados por un determinado problema.
Otro factor, como es la materialización de la ayuda mutua, también es de-
terminante para el agrupamiento en asociaciones de víctimas del terrorismo, de
enfermos (y/o sus familiares), de dolencias específcas, de afectados por calami-
dades naturales, etc.
Las organizaciones sociales y, desde luego, los partidos políticos operan
potenciando las relaciones sentimentales, de amistad, de pertenencia, la ayu-
da mutua, la valoración del individuo, etc. En defnitiva, funcionan como un
catalizador que favorece la satisfacción de las necesidades de socialización del
individuo, lo que constituye, sin duda, un importante factor de motivación para
la afliación y la militancia.
1.2.2. La consecución de ideaLes y de objetivos poLíticos, sociaLes,
medioambientaLes, económicos, reLigiosos, etc.
Las personas pueden albergar en sus estructuras mentales fuertes deseos de
cambios sociales, culturales, políticos, medioambientales, etc., adquiridos a tra-
vés de la educación o las propias vivencias personales. En algunos individuos
pueden llegar a tener una fuerza y persistencia cercana o igual a la más pura
obsesión. Se trataría de personas que suelen ser califcadas como idealistas para
resaltar la prioridad de sus ideas frente a cualesquiera otros requerimientos o
necesidades.
En otros casos, la consecución de un objetivo concreto incluido en un pro-
grama electoral o en el ideario de un partido político adquiere entidad para mu-
chas personas como elemento motivador de primer orden, tal como pudiera ser
la construcción de un hospital en una comarca, el cierre de una central nuclear,
la aprobación de una ley penalizadora del aborto, etc.
1.2.3. La interiorización de una identidad coLectiva
El individuo por ser persona que vive en sociedad confgura su identidad per-
sonal interiorizando diversas identidades colectivas (sociales, religiosas, políticas,
36 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
etc.). Estas identidades entran a formar parte de la percepción o consideración
global que de sí mismo tiene un individuo y también cómo es representado
ante su entorno. El proceso de integración suele ser múltiple, interiorizándose
diversas identidades colectivas en una misma persona (por ejemplo, como joven,
como madrileño, como afliado a un partido y como parado).
Es conveniente distinguir entre aquellas identidades que vienen impuestas
al individuo (ser joven, de raza negra, francés, etc.) y aquellas identidades a las
que el individuo se adscribe, como consecuencia del proceso de socialización (ser
militante de un partido político, ser miembro de un colectivo de gays y lesbianas,
formar parte de una religión). La vinculación de la persona con este último tipo
de identidades suele ser, sin duda, mucho mayor que con las primeras. Aquí se
van a considerar este segundo tipo de identidades.
La motivación de base identitaria puede ser explicada por múltiples causas:
educativas, reiteración de actos, infuencia grupal o familiar, temor a la soledad,
necesidad de seguridad o de trascendencia a la muerte del sujeto, etc.
Los individuos suelen estar bastante motivados para preservar algunas identi-
dades y defenderlas frente a otras identidades contrarias. Puede resultar extrema
la movilización de los individuos en los casos de colisión social entre identida-
des colectivas contrapuestas (confrontaciones religiosas, nacionalistas, etc.). Pero
pueden darse casos opuestos, en los que el individuo lo que busca es negar su
anterior identidad (por ejemplo, las personas que abandonan las sectas).
Las áreas racionales del pensamiento pueden llegar a quedar anuladas cuando
se produce cualquier tipo de agresión a lo que se consideran elementos consti-
tutivos de la identidad colectiva (personas, creencias, símbolos, territorios, etc.);
en estos casos se produce un sentimiento equivalente al de un ataque sobre el
propio individuo. Las manifestaciones más extremas de este tipo de motiva-
ción se concretan en tipologías tales como los hinchas radicales de fútbol, los
ultranacionalistas, los grupos terroristas, las sectas, etc., en donde subyacen fenó-
menos mentales por los que el individuo se considera a sí mismo formando parte
de una colectividad, lo que le impele a realizar actos con trascendencia social o
grupal que reafrmen sus creencias. Términos como fanatismo, extremismo, in-
tegrismo, van frecuentemente asociados a este tipo de motivación, circunscrita a
organizaciones minoritarias, aunque en algunos casos con gran infuencia social.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 37
Algunos de los factores explicativos más importante en la formación de estas
identidades colectivas son: la reiteración de actos teatralizados, la difusión de
mensajes simples y la fcción generalizada de que todos piensan o actúan de
la misma forma (reafrmación). Así, las religiones, a la par que adoctrinan con
mensajes, repiten, una y otra vez, las oraciones o mantras para se que queden
grabadas en las personas y devengan indelebles. Los nacionalismos reiteran men-
sajes, himnos, símbolos y actos en torno a la idea pseudorreligiosa de nación.
En mucho casos, la identidad personal transcurre en paralelo al devenir de la
identidad colectiva. Lo que es favorable o desfavorable para la colectividad es,
igualmente, favorable o desfavorable para el sujeto.
La motivación identitaria, aunque aminorada o enmascarada, también puede
darse en sujetos que simpatizan o pertenecen a un partido político. Si se acude
a un mitin de un partido político en campaña electoral es frecuente encontrar
numerosos seguidores agitando las banderas o coreando eslóganes, lo que denota
una fuerte identifcación con el partido político en cuestión (o bien que hayan
sido pagados para ello).
La existencia de factores de motivación identitaria en las personas indica
un fuerte grado de vinculación con la organización, debido a su componente
emocional. Los partidos políticos que potencian estos factores son fácilmente
distinguibles por la utilización de banderas, símbolos, himnos, letanías ideológi-
cas, etc., de aquellos otros que se ciñen exclusivamente a enarbolar la defensa de
intereses de diversos colectivos sociales.
1.2.4. la sUbORDINaCIÓN pERsONal
En ciertos supuestos, el individuo queda subordinado, en mayor o menor
grado, a otra persona (líder político, espiritual, religioso, familiar, etc.) cuyas
ideas tienen un gran peso en sus decisiones.
El sujeto encuentra positivo que sus actividades tengan un componente imi-
tativo o seguidista de la persona tomada como referente, llegando a adoptar acti-
tudes compulsivas de defensa a ultranza del líder.
Los comportamientos seguidistas hacia un líder son muy frecuentes entre
jóvenes y adolescentes, cuyas manifestaciones más visibles se producen con per-
sonajes del mundo de la música o el deporte, pero que, en ciertas ocasiones, se
38 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
producen con líderes políticos o religiosos. El fenómeno puede tener un ori-
gen autónomo, originado por factores emocionales del individuo muy diversos:
atracción física o intelectual, temor a pensar o actuar por sí mismo, frustraciones,
etc.; pero también el seguidismo puede ser inducido externamente por el propio
líder o sus seguidores mediante técnicas de sugestión y seducción, como es el
caso de las sectas.
1.2.5. La interreLación positiva deL individuo con eL partido poLítico
En la dinámica de las relaciones entre el individuo y el partido político pue-
den reforzarse las motivaciones iniciales que dieron lugar al enrolamiento. La
valoración positiva de la organización hacia la actividad del individuo; la per-
cepción de que se produce un equilibrio de aportaciones y prestaciones entre
los miembros de su entorno; las relaciones de afecto y cooperación; la efcacia y
la infuencia tanto hacia el interior como hacia el exterior (instituciones, redes
sociales, etc.); todos ellos son factores motivadores que refuerzan o incrementan
la motivación inicial para afliarse o militar.
1.2.6. eL haLago
Muy vinculado a las necesidades de socialización, y como una concreción de
las interrelaciones positivas con el partido político, se encuentra el halago como
un poderoso factor motivador que funciona desde la infancia en los individuos.
El halago supone una valoración positiva -singular o colectiva- recibida por un
individuo bajo diversos formatos (público, privado, verbal, gestual, simbólico,
etc.). Un discurso resaltando cualidades o hechos relevantes de una persona; los
aplausos al fnalizar una intervención o un espectáculo; la dedicación de una pla-
ca en un edifcio; la imposición de una medalla; etc., son algunas de las múltiples
formas de expresar la valoración social de una persona.
El halago es un factor motivador que funciona en los partidos políticos de
manera muy frecuente y con gran efcacia, al incidir de lleno en las necesida-
des de valoración social del individuo. El halago opera sobre la mayoría de los
individuos, aunque más intensamente en aquellos con défcits afectivos o de
reconocimiento social. Están a la orden del día los discursos o conversaciones
en el ámbito interno en los que se ensalza un determinado comportamiento
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 39
individual o colectivo. El halago permite ganar la voluntad de muchas personas
sin que se realice contraprestación de ningún otro tipo. Es un factor motivador
extraordinario, tanto por su efcacia como por su bajo coste.
1.2.7. La expectativa
La expectativa es la suposición (emocional o racional) de que un hecho ten-
drá una cierta probabilidad de llegar a suceder. La expectativa puede adoptar
numerosas variantes, pero en los partidos políticos se suele concretar en la for-
mulación de promesas o en la inducción de falsas expectativas.
Es muy frecuente prometer un cargo o el apoyo para la inclusión en una
candidatura o cualquier otro rédito para un tiempo futuro, siempre y cuando se
produzca una determinada condición (ganar unas elecciones, recibir una con-
signación presupuestaria, etc.). La promesa es un factor de motivación que no
conlleva, para quien la formula, ningún coste presente, sino futuro, y solo en el
caso de que se cumpla la condición. Las promesas pueden tener una formulación
totalmente explícita, aunque es más frecuente en los partidos políticos el uso de
formulaciones implícitas o incompletas, derivadas de costumbres, gestos y com-
portamientos mediante los que se sobreentienden los términos de la promesa.
Distinta de la formulación de la promesa es su cumplimiento. Dado que en
la actividad política no existen mecanismos jurídicos de exigibilidad, el cumpli-
miento queda en manos de quien promete, salvo que sea necesario el apoyo de la
parte a quien se hizo la promesa.
Otra variante que actúa como factor de motivación en la actividad política
es la falsa expectativa inducida. En ocasiones, personas con ascendiente político
o técnico, o con acceso a información privilegiada, llegan a inducir, con funda-
mento cierto o erróneo, la creencia en un suceso futuro con repercusión para el
sujeto inducido.
1.2.8. La recompensa económica
En las sociedades actuales es indiscutible la capacidad motivadora que tiene
sobre los individuos el poder económico (capacidad de apropiación de bienes y
servicios mediante el intercambio de dinero).
40 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
El poder económico es un poder sobre Las personas, no sobre las cosas,
como erróneamente cree mucha gente. Son las personas que aceptan el dinero
quienes actúan desprendiéndose de un bien o realizando un servicio en favor de
quien les ha entregado el dinero. Además, quienes aceptan el dinero confían en
que los demás sigan comportándose de manera análoga. El dinero únicamente
es un símboLo al que se asocia un comportamiento previsible de la mayor parte
de la sociedad.
El poder económico es un poder mucho más fexible que otros tipos de po-
der, puesto que puede ser empleado en infnidad de situaciones para cambiar el
comportamiento de las personas.
En los partidos políticos la recompensa económica es un elemento motivador
para militar bastante relevante, que puede concretarse de diversas maneras, entre
otras:
•  Retribuciones inmediatas -en dinero o en especie- o diferidas -pensiones,
planes de pensiones- por detentar cargos políticos.
•  Información privilegiada posibilitadora de benefcios económicos propios.
•  Benefcios económicos indirectos en favor de terceros (subvenciones, puestos
de trabajo a familiares y amigos, adjudicación de pisos, concesiones adminis-
trativas, etc.).
•  Participación en la gestión o en el accionariado de empresas privadas o la rea-
lización de negocios y otras actividades (conferencias, tertulias en los medios,
etc.), como recompensa a la actuación en la vida pública.
•  Comisiones dinerarias o en especie por la realización de actuaciones en la
esfera pública.
Deben de distinguirse claramente en cada caso las recompensas económicas
legales de las delictivas. También debe destacarse que las retribuciones legales de
los cargos políticos son necesarias y absolutamente justifcadas bajo las actuales
estructuras sociales y políticas, ya que realizan un trabajo del que se benefcia -en
su conjunto- toda la sociedad. De lo contrario, la actividad política sería mono-
polizada por las castas con poder económico.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 41
Sin embargo, esta motivación económica, en muy raras ocasiones, va a ser re-
conocida por los militantes de los partidos políticos. Todos van a esgrimir como
motivaciones principales de su militancia los intereses de la sociedad o los obje-
tivos de su partido político y que su actuación es poco menos que desinteresada;
incluso, en muchos casos, llegan a argumentar que pierden dinero en relación
con la actividad profesional que ejercían o que hubiesen podido ejercer.
1.2.9. La promoción profesionaL
La obtención o mejora del estatus personal en las relaciones de trabajo es otra
de las motivaciones más frecuentes en los procesos personales de afliación y mi-
litancia política. Conseguir cargos de tipo político o funcionarial para sí mismo
o para otras personas, como forma de pagar un favor o conseguir un objetivo,
es una práctica que se detecta en el ejercicio de la actividad política como algo
consustancial.
En épocas anteriores, el objetivo de la infuencia se refería a cargos de medio
y alto nivel, y circunscrito a las administraciones públicas. En la actualidad, dado
el valor que ha adquirido cualquier puesto de trabajo, cualifcado o no cualifca-
do, público o privado, se intensifca la demanda de infuencias para conseguirlo.
La obtención de cualquier tipo de empleo, incluso de baja cualifcación, es una
palanca motivadora de primer orden para la adhesión política, pudiéndose dar
fenómenos de clientelismo cuando existe una práctica generalizada de actuar
en favor de los afnes. Las prácticas clientelares se manifestan en actos como la
designación directa o el uso de contratos laborales para puestos que deberían ser
cubiertos por concurso u oposición, o el establecimiento de condiciones sesgadas
y pruebas amañadas en los procedimientos de selección.
La estructura de red social de los partidos políticos resulta idónea para la
promoción profesional. A través de esta red se obtiene información de puestos
de trabajo o cargos institucionales vacantes. Pero, además de la información, se
consiguen infuencias de los miembros del partido establecidos en empresas o
administraciones públicas, debido a que la reciprocidad de prestaciones opera
muy frecuentemente en las redes sociales. Confuye el interés del individuo por
su promoción con el interés de sus colegas por contar con una persona afín que
va a actuar en sintonía con los postulados del partido.
42 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La promoción profesional como factor de motivación estaría próxima a la re-
tribución económica, pero su proyección es más amplia. Mediante la promoción
profesional no solo se consiguen unos ingresos económicos, sino que se accede a
un estatus social cuyo valor ha aumentado en los últimos años en la medida que
se han ido destruyendo puestos de trabajo fjos a la par que aumentaba el empleo
temporal o inestable.
Los partidos poLíticos obvian considerar Los efectos de La motivación
económica y profesionaL sobre La democracia interna, cuando Lo cierto
es que producen graves distorsiones. Una gran parte de los cargos retribui-
dos en las diversas administraciones públicas o en el propio partido se resisten
numantinamente a abandonar su posición de poder, porque de manera auto-
mática perderían su estatus económico. En muchos casos, cuando se produce la
pérdida total de ingresos por no tener un puesto de trabajo alternativo, el cese
en un cargo tiene un carácter dramático para la persona. De ahí que se recurra
a todo tipo de prácticas y corruptelas para mantenerse a toda costa e impedir
que otros accedan al cargo político que, al cabo del tiempo, se llega a considerar
como una propiedad personal.
1.2.10. La obtención de información cuaLificada e infLuencia mediadora
La información que se obtiene en la actividad política es un elemento mo-
tivador, puesto que reporta ventajas para quien la recibe. Conocer información
precisa sobre recalifcaciones de terrenos, la ubicación de polígonos industriales o
el trazado de una autopista, puede llegar a ser un elemento decisivo a la hora de
obtener un benefcio. La actividad política permite conocer, además, el compor-
tamiento de numerosas personas que se ubican en una red social determinada,
sus intereses y apetencias, sus capacidades, su trayectoria, lo que constituye una
fuente inestimable de conocimiento y experiencia. Cuando cesan en su activi-
dad, numerosos políticos inician nuevas actividades profesionales basadas tanto
en la información sobre instituciones y empresas como en las relaciones y con-
tactos obtenidos en el ejercicio de su actividad política.
Quienes participan en la actividad política se relacionan con numerosas per-
sonas que tienen necesidades, pero que también pueden realizar prestaciones.
El militante de una organización política llega a conocer en la red social en que
se desenvuelve, ofertas y demandas de prestaciones, lo cual le facilita adquirir
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 43
una posición de intermediación. En numerosas ocasiones se recurre al político
conocido para ver si conoce a alguien que pueda realizar un determinado trámite
o que encamine hacia un profesional de confanza. A su vez, el político, debido a
su posición, puede dirigirse a profesionales, funcionarios, empresarios, etc., para
resolver un problema de manera precisa. Esta actividad de intermediación repor-
ta, cuando menos, apoyos y adhesiones, sin que deban descartarse recompensas
presentes o futuras.
1.2.11. eL mero ejercicio deL poder poLítico
El mero ejercicio del poder político, al igual que otros tipos de poder, produ-
ce unos efectos de placer y dependencia psicológica más o menos acentuados, se-
gún los individuos, aunque también hay personas que no buscan el poder como
objetivo primordial, sino accesorio, e incluso por algunos puede ser considerado
como desagradable. Quien ejerce el poder goza de una serie de ventajas: acceso
privilegiado o exclusivo a ciertos bienes y servicios, un entorno humano con ac-
titud de acatamiento, halago y ausencia de crítica, información privilegiada, etc.
En algunas personas se genera una atracción ante el estatus proporcionado
por el poder evidenciada por síntomas de todos conocidos: desarrollo de una
competencia extrema para alcanzar la posición de poder, resistencia al abandono
del cargo conseguido, transformación de la conducta y de los sentimientos del
individuo.
Los testimonios sobre quienes han ejercido el poder describen un estado de
satisfacción en cierta medida similar al experimentado en otras actividades como
los deportes, las aventuras, las situaciones de riesgo buscadas, los procesos de
enamoramiento, etc. En muchos casos se puede llegar a situaciones de depen-
dencia semejantes a los que se producen en la ludopatía, la adicción al sexo o las
drogodependencias
5
.
En la actualidad no es posible explicar de una manera científca los cambios
que el ejercicio del poder produce en la mente humana, si bien los avances de las
neurociencias permiten empezar a explicar ciertos comportamientos en función
5 Para ilustrar la relación entre enfermedad y poder y los cambios que este induce en el
comportamiento humano, véase Owen, D. (2010), En el poder y en la enfermedad. Enferme-
dades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años, Madrid. Ed. Siruela.
44 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de cambios neurológicos en el cerebro, por lo que es muy posible que, en un
futuro cercano, puedan determinarse los mecanismos de la adicción al poder.
1.2.12. Las motivaciones reactivas
Las motivaciones reactivas surgen en dos tipos de escenarios:
•  Situación de malestar presente: el individuo se movilizará para aminorarlo o
eliminarlo por completo.
•  Situación de malestar potencial: el individuo se movilizará para impedir cual-
quier amenaza o situación negativa futura.
Asociadas a las motivaciones reactivas pueden relacionarse todo un conjunto
de agresiones -en tiempo presente- y amenazas -en tiempo futuro- sobre aspectos
relevantes para el individuo, como puedan ser:
‑ La integridad física, propia o de terceros.
‑ El patrimonio o el estatus profesional.
‑ El grupo social o familiar.
‑ Los valores identitarios colectivos.
‑ Los valores individuales.
Las motivaciones reactivas tienen una importancia sociológica de primer or-
den para la participación política, sobre todo en el caso de los nacionalismos y
los integrismos religiosos. Los nacionalismos crean o magnifcan agresiones y
amenazas contra la propia existencia de un colectivo social o de su identidad
colectiva. El miedo a la extinción del colectivo-nación se esgrime continuamen-
te. Los integrismos religiosos, al construirse sobre conceptos irracionales, ven
como una amenaza la mera difusión de ideas que pongan su cruda irracionalidad
al descubierto. El miedo a la caída de toda su parafernalia conceptual les hace
montar cruzadas contra cualquier ideología diferente, incluidos los avances cien-
tífcos. En ambos casos, se producen situaciones de fuerte militancia, hasta tal
extremo que individuos nacionalistas o integristas llegan a abrazar el terrorismo
-en algunos casos con autoinmolación incluida- como mecanismo para intentar
deshacerse de sus miedos.
Las motivaciones reactivas pueden ser generadas con una gran facilidad, ya
que los miedos se ponen en circulación a muy bajo coste. Basta con la mera in-
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 45
sinuación de una situación futura negativa y su difusión sostenida a lo largo del
tiempo para que una parte de la población quede convencida, consiguiéndose
incluso la alteración de su conducta.
1.3. faCTOREs DEsMOTIvaDOREs paRa la paRTICIpaCIÓN pOlÍTICa
Para comprender la participación política no basta con conocer los elementos
motivadores. En la dinámica participativa aparecen hechos y situaciones que ac-
túan como refuerzo de las motivaciones precedentes del individuo. Pero, junto a
las ventajas, discurre en paralelo un conjunto de costes o factores desmotivadores:
pérdida de relaciones personales y afectivas, enemistades, pérdidas económicas,
desgaste físico, etc.
Mientras que gran parte de las ganancias derivadas de la participación mili-
tante constituyen una mera probabiLidad, los costes suelen ser ciertos y actua-
Les. Esta observación puede arrojar luz sobre la escasa participación en la vida
política y organizativa en general, puesto que las pérdidas están garantizadas de
antemano.
La militancia en una organización requiere unas condiciones que permitan
estar en disposición de mantener una actividad que, en términos generales, pue-
de decirse que no conoce límite alguno; por mucha actividad que se realice,
siempre será insufciente, puesto que las necesidades de una organización crecen
siempre por encima de los recursos disponibles para satisfacerlas.
Los condicionantes que ha de afrontar el individuo para hacer efectiva su
relación de militancia, hacen referencia al conglomerado de sus relaciones fami-
liares y sociales, situación económica, cultura, estado físico y psíquico, etc. Estos
condicionantes determinan la militancia. Un trabajador o trabajadora que tenga
ocupado todo su tiempo en su actividad profesional, en los desplazamientos, en
el cuidado de los hijos, etc., difícilmente podrá militar, ni siquiera a bajo nivel,
en alguna organización.
También van a tener grandes difcultades para la militancia otros colectivos
debido a carencias económicas o de otro tipo: parados, residentes en localidades
lejanas a las sedes sociales, personas con ciertos tipos de discapacidad, etc.
46 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Otros sectores de la población como profesionales liberales, funcionarios,
etc., tendrán una posición personal más favorable, en cuanto a la utilización del
tiempo libre, que las personas sometidas a una jornada de trabajo de mañana y
tarde. No es casualidad que un estimable porcentaje de los diputados y senadores
españoles sean profesionales relacionados con el mundo del derecho y del fun-
cionariado, ya que se conjuga en ellos la disponibilidad temporal junto con el
conocimiento de las técnicas que aporta la práctica jurídica para desenvolverse
en las estructuras políticas.
En defnitiva, para militar en una organización es básico contar con unas
condiciones que permitan disponer de tiempo libre y posibilidad de gestionarlo
según conveniencia personal.
Además de los factores desmotivadores generales derivados de las condicio-
nes sociales, pueden ser vislumbrados un conjunto de factores desmotivadores
específcos de la propia organización en la que se milita. La relación de factores
desmotivadores a los que, en adelante, se hace referencia, se ha construido a
partir de la práctica transmitida por militantes y exmilitantes de partidos po-
líticos. Se trata de una tipología de factores cualitativa y parcial, basada en las
interrelaciones individuo-partido. No se pretende sino exponer una aproxima-
ción a lo que sucede en la realidad, y que, en todo caso, deberá ser corroborado
-o desmentido- por la experiencia personal de los lectores o por allegados y co-
nocidos que militen o hayan militado en partidos políticos.
Los costes de la participación varían enormemente según los condicionantes
y percepciones de cada individuo; por ello se examinarán, en lo que sigue, algu-
nos de los factores de desmotivación más destacados que operan negativamente
sobre los individuos para llevarles a no plantearse siquiera la integración en un
partido político, o bien, para abandonarlo en caso de estar afliado.
Los factores desmotivadores se clasifcarán teniendo en cuenta el grado de
vinculación con la actividad política del individuo: existen factores que operan
mediante una vinculación directa a la actividad política y factores que son com-
pletamente independientes.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 47
1.3.1. factores independientes de La actividad poLítica deL individuo.
1.3.1.1. las DIsCapaCIDaDEs
Las personas con algún tipo de discapacidad tienen una difcultad
suplementaria para la participación política militante, ya que pueden encontrar
barreras para poder realizar actividades como la lectura, la audición, la expresión
verbal, los desplazamientos físicos, etc., que son necesarias en un entorno con
grandes requerimientos de comunicación.
En muchas ocasiones, se pasa por alto que es ventajoso poseer un conjunto
de capacidades físicas o psíquicas para el ejercicio de ciertas actividades humanas.
Sólo cuando se está en presencia de algún tipo de discapacidad, se percibe real-
mente lo que supone como factor desmotivador.
Los partidos políticos, al igual que otros muchos grupos y colectivos de la
sociedad, agrupan -o podrían agrupar- a personas con discapacidad, pero carecen
de líneas de actuación concretas para fomentar su militancia.
1.3.1.2. las DEsIgUalDaDEs DERIvaDas DEl géNERO
La menor presencia de las mujeres entre la militancia es consecuencia de
una multiplicidad de factores, y podría ser objeto de una publicación singular.
Aquí se van a esbozar de forma resumida algunos de estos factores. Por un lado,
la herencia de una sociedad patriarcal en la que la mujer quedaba relegada a los
espacios privados, puede explicar parcialmente la menor militancia de las muje-
res. Por otro lado, y tal como se señala más adelante, la persistente desigualdad
entre mujeres y hombres en la distribución de las tareas del hogar y de otras
tareas como el cuidado de los hijos menores de edad o de familiares enfermos o
con discapacidad, reduce el tiempo que tienen las mujeres para disfrutar de su
tiempo libre y obstaculiza su militancia en un partido político.
El siguiente gráfco muestra la proporción de mujeres afliadas en algunos
partidos políticos con representación parlamentaria. Es de destacar que tal pro-
porción no supera en ninguno de los partidos relacionados el 35%.
48 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Gráfico 01. afIlIaCIÓN a lOs paRTIDOs, CON CINCO paRlaMENTa-
RIOs O Más, sEgúN sExO
Elaboración propia. Fuente: estadísticas de Poder y toma de decisiones del
Instituto de la Mujer.
A pesar de los logros conseguidos en los últimos años en materia de igualdad,
la desigualdad de género persiste todavía en diferentes ámbitos de la sociedad. El
ámbito de la participación política no es una excepción. Con la aprobación de
la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y
hombres, se garantiza una presencia equilibrada de mujeres y hombres en el ám-
bito de la representación política en órganos y cargos de responsabilidad
6
. Aun-
que este paso adelante, circunscrito a las elecciones externas a los partidos, no
tiene ningún efecto directo en la afliación y en la militancia, sí tiene una infuen-
cia indirecta ya que la proporción de mujeres en las listas electorales externas es
mayor que la que les correspondería en función del porcentaje de afliación. Este
hecho supone un factor de motivación para que las mujeres se aflien y militen
6 En la Disposición adicional segunda de la citada Ley, por la que se modifca la Ley
Orgánica de Régimen Electoral General, se establece que las listas electorales “deberán tener
una composición equilibrada de mujeres y hombres, de forma que en el conjunto de la lista
los candidatos de cada uno de los sexos supongan como mínimo el cuarenta por ciento”.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 49
puesto que tendrán mayor probabilidad de ser incluidas en las listas electorales
que los afliados masculinos.
1.3.1.3. la DURaCIÓN DE la jORNaDa DE TRabajO
En las últimas décadas la duración de la jornada de trabajo ha llegado a con-
vertirse en un factor que difculta el desarrollo de cualquier actividad asociativa
dado que, lejos de disminuir como parecía deducirse de los avances tecnológicos,
ha aumentado considerablemente debido a dos hechos relevantes:
•  La competencia mundiaL derivada de la globalización, que ha deprimido el
mercado de trabajo de los países occidentales bajando salarios y aumentando
los tiempos de trabajo, de iure o de facto, con la incorporación de mano
de obra inmigrante, o mediante amenazas de cierre y deslocalizaciones. La
reivindicación de las 35 horas semanales que, hasta hace poco, enarbolaban
los sindicatos, duerme el sueño de los justos. Mientras los asiáticos (chinos,
hindúes, coreanos, vietnamitas, etc.), trabajen como cuasiesclavos en el mar-
co de la globalización y no se establezcan medidas que corrijan el dumping
sociaL, en Europa han de abandonarse las bellas ensoñaciones del, hasta
ahora, Estado de bienestar. La competencia mundial es consecuencia de la
Libertad de circuLación de capitaL con las consiguientes deslocalizaciones
de industrias y servicios hacia países en los que se practica el dumping social.
•  El aumento de Las distancias desde las áreas residenciales hasta los cen-
tros de trabajo como consecuencia del desplazamiento a las periferias y
ultraperiferias de las masas de trabajadores, y también por la nula planifca-
ción de la movilidad desde las instituciones públicas. Hoy día es fácil añadir
dos o más horas adicionales de desplazamiento a la jornada ordinaria de tra-
bajo, con lo que una gran mayoría de quienes engloban la población traba-
jadora difícilmente podrán ser miembros activos de un partido político. El
incremento del tiempo de trabajo y del transporte
7
es una de las principales
causas de la baja afliación y militancia en partidos y asociaciones radicados
en las grandes ciudades. Muy pocos están dispuestos a ir a una reunión en la
7 El tiempo medio diario de desplazamiento cotidiano (por cualquier motivo y excluida
la larga distancia) llegaba a 73 minutos en el ámbito nacional según la Encuesta de Movili-
dad de las Personas Residentes en España elaborada por el Ministerio de Fomento en 2007
(Movilia 2007).
50 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
que se van a plantear debates, intensos a veces, después de una jornada de 14
horas, entre trabajo y desplazamientos.
Pero el tiempo de trabajo no solo se ha incrementado cuantitativamente,
sino que, además, se ha alterado profundamente su distribución. Proliferan tur-
nos y jornadas, antaño desconocidos, que difcultan sobremanera la cacareada
conciliación de la vida laboral, personal y familiar. Horarios nocturnos, jornadas
partidas, rotación de turnos de manera regular o aleatoria; trabajos de fn de
semana; disponibilidad aleatoria y extrahoraria del trabajador; descansos irregu-
lares; conocimiento del inicio de las vacaciones con antelación mínima; etc. A la
historia pasaron, en gran medida, las jornadas continuas de mañana con las que
se conciliaba mucho mejor la vida laboral, personal y familiar.
Los horarios extensos, distribuidos dinámicamente bajo la exclusiva conve-
niencia del empresario, desincentivan la participación en cualquier actividad, in-
cluida la política, y de paso se consigue difcultar la formación de los trabajadores
o la búsqueda de otra ocupación mejor remunerada.
La distribución fexible del tiempo de trabajo por parte del empresario su-
pone la correlativa incertidumbre del trabajador, imposibilitándole organizar sus
actividades personales y familiares de una manera satisfactoria.
1.3.1.4. la REalIzaCIÓN DE TaREas DOMésTICas y aDMINIsTRaTIvas
La realización de tareas domésticas abarca un conjunto de actividades muy
diversas tales como:
‑ Adquisición de alimentos, artículos de limpieza, sanitarios, de manteni-
miento, etc.
‑ Elaboración de comidas.
‑ Limpieza y ordenación de los elementos muebles.
‑ Bricolaje.
‑ Administración del patrimonio personal o familiar.
La realización de estas tareas supone un considerable monto de tiempo al
cabo de un año. En muchas ocasiones, no solo es el tiempo, sino la inoportuni-
dad del momento en que hay que llevarlas a cabo, que puede ser coincidente con
el de otras actividades produciéndose, en ocasiones, incompatibilidades.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 51
El segmento de las mujeres casadas o con obligaciones personales hacia hijos
o ascendientes es el que concentra el grueso de estas actividades, si bien, aunque
el porcentaje cualitativo y cuantitativo que dedican los hombres a las tareas do-
mésticas va en aumento, todavía se encuentra alejado de la media europea y muy
lejos de la igualdad entre sexos
8
. Otro colectivo afectado de manera intensa por
los quehaceres domésticos es el de las personas divorciadas o solteras con hijos a
cargo, dado que la sinergia que pudiera aportar la relación de pareja desaparece.
1.3.1.5. las OblIgaCIONEs DE CaRáCTER pERsONal
9
Las ataduras u obligaciones personales para con otros miembros del grupo
familiar, tales como el cuidado de los hijos menores de edad o de familiares enfer-
mos o con discapacidad, difcultan la participación en actividades políticas y or-
ganizativas, puesto que suponen la dedicación de un tiempo y esfuerzo enormes.
Una vez más, es fundamentalmente la mujer la que destina su tiempo a estos
cuidados. Según los datos de la Encuesta de Empleo del Tiempo del INE (2009-
2010), el 26% de las mujeres dedica su tiempo al cuidado de niños y a la ayuda
de otros miembros adultos del hogar (en promedio, 4 horas y 2 minutos diarios),
frente al 19,2% de los hombres, que dedican de media 3 horas y 27 minutos.
Estas obligaciones personales suponen, en una gran mayoría de los casos,
una imposibilidad para militar mientras persiste la situación de cuidado o tutela
de los dependientes, dada la fuerte implicación que requieren estas situaciones.
Únicamente, personas con sufcientes recursos económicos pueden eludir el
grueso de estas prestaciones personales, mediante la contratación, por lo general,
de mano de obra inmigrante que lleve a cabo las labores de cuidado o tutela.
1.3.1.6. las OpORTUNIDaDEs DE fORMaCIÓN y DE OCIO
La sociedad de la información ofrece unas oportunidades impensables hasta
épocas muy recientes: el acceso libre y gratuito a obras científcas y literarias,
formación no presencial, juegos, imágenes, sonidos, vídeos, películas, comuni-
8 Goñi, S. , Ollo, A.y Bayo-Moriones, A. (2010). Te Division of Household Labor.
En Spanish Dual Earner Couples: Testing Tree Teories. Sex RoleS 63 ( 7 - 8 ), 515-529.
9 La obligación personal es un término jurídico utilizado en el derecho civil para referirse
a los comportamientos obligatorios de unas personas respecto a otras.
52 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
cación interactiva entre individuos y comunidades, etc. Esto ha supuesto, en los
países tecnológicamente avanzados, que la mayor parte de la población dedique
una gran parte de su tiempo libre a las miles y miles de actividades de formación
y de ocio que pueden desarrollarse a través de Internet o mediante la utilización
de soportes informáticos muy diversos.
Junto a la eclosión de las actividades que proporciona la sociedad de la infor-
mación, perviven infnidad de actividades tradicionales como las que se realizan
en asociaciones recreativas o deportivas; es notoria la asistencia de los ciudadanos
a espectáculos deportivos, musicales o teatrales, la práctica de deportes, el disfru-
te del turismo, etc.
Las actividades enumeradas suelen tener como denominador común en los
participantes la obtención de sensaciones positivas, exentas de confictos indi-
viduales, lo que suele conseguirse, dado que los intereses en juego son poco
relevantes (exceptuando casos como el deporte profesional), o bien tienen una
dimensión simbólica.
También las actividades formativas tradicionales siguen teniendo un gran
peso en las ocupaciones de los jóvenes, máxime en los tiempos actuales, marca-
dos por la crisis económica, en que resulta necesario contar con el mayor valor
añadido formativo para la obtención de un empleo.
Es obvio que el tiempo dedicado a todas estas actividades actúa en menos-
cabo del tiempo que los individuos van dedicar a las actividades en los partidos
políticos. Estos, por el momento, no han sabido (o no han querido) aprovechar
el potencial de los instrumentos de la sociedad de la información para aumentar
la afliación y la militancia. Se detecta un decaimiento generalizado de la asisten-
cia a reuniones, conferencias o actos similares realizados en formato presencial.
Pero el hecho fundamental es que los ciudadanos más jóvenes se han des-
plazado en masa hacia las actividades que les brinda el ciberespacio en el que
obtienen satisfacciones inmediatas y a bajo o nulo coste. Frente a este fenómeno,
poco puede aumentar la militancia de base en los partidos, que supone, gene-
ralmente, pocas satisfacciones, muchas frustaciones y grandes costes materiales
y personales.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 53
1.3.1.7. las baRRERas CUlTURalEs
Las barreras culturales suponen otro gran conjunto de elementos
desmotivadores. Participar en un partido político exige la utilización de diver-
sas técnicas y conocimientos. Quien carezca de una mínima formación, tanto
general como específca, no va a tener posibilidad de desarrollar una actividad
participativa intensa. Un militante ecologista ha de tener unos conocimientos
adecuados de ciencias de la naturaleza. Los sindicalistas que no conozcan los ele-
mentos básicos de derecho del trabajo y de la seguridad social no van a poder de-
fender efcazmente a los trabajadores. El activista político que desconozca la nor-
mativa de funcionamiento de su ayuntamiento o de su comunidad autónoma,
los fundamentos de la economía, las técnicas de comunicación -indispensables
en la actualidad-, y muchos otros conocimientos, no va a poder trasladar las ideas
de su organización al entorno social ni ejercer efcazmente la acción política.
Hay una tendencia creciente hacia la profesionalización y especialización de
los activistas de los partidos políticos en áreas jurídicas, económicas, medioam-
bientales, sanitarias, urbanísticas, etc., como consecuencia de la complejidad
creciente de los conocimientos científcos y técnicos, lo que, a su vez, hace más
difícil la militancia de los segmentos de la población que, como poco, no han
accedido a una formación universitaria.
1.3.2. factores desmotivadores vincuLados a La actividad poLítica
1.3.2.1. la pERCEpCIÓN DEl REChazO sOCIal haCIa la aCTIvIDaD pOlÍTICa
Toda actividad suele tener asociada una valoración social. Hay actividades
que, sin llegar a ser delictivas, tienen asociada una valoración negativa, en mayor
o menor grado. Por el contrario, otras actividades tienen una valoración en senti-
do positivo. La valoración social tiene gran importancia para muchos individuos,
incluso puede ser determinante. Una gran mayoría no se dedicaría jamás a la
prostitución debido al rechazo social de esta actividad, con independencia del
lucro que pudiera obtenerse. En el lado contrario, la actividad de bombero es
socialmente apreciada, por lo que muchas personas van a estar motivadas para su
desempeño, a pesar del riesgo que comporta y de la nada cuantiosa retribución
económica.
54 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La valoración social de la actividad política es mayoritariamente negativa,
con una tendencia creciente al rechazo. Solo en redes sociales muy concretas (lo-
cales o familiares) se produce una valoración positiva, pero, en general, los parti-
dos políticos, junto con la Iglesia Católica o el Gobierno, son las instituciones
peor vaLoradas por los ciudadanos en España. Al 33,1% de los ciudadanos no
les ofrecen ninguna confanza los partidos políticos, al 32,6% la Iglesia Católica
y al 28,3% el Gobierno11
10
, lo que evidentemente desmotiva a la hora de afliar-
se o practicar un cierto grado de militancia.
Hay que tener en cuenta el fenómeno de la retroalimentación negativa en
la percepción social de los partidos políticos, puesto que numerosos afliados
y militantes los abandonan por discrepancias con la línea política, las prácticas
de sus dirigentes o la escasa democracia interna. Son estos exmilitantes quienes
transmiten en sus redes sociales una visión fuertemente negativa de los parti-
dos políticos, reforzándose ideas muy extendidas sobre la falta de democracia: la
preeminencia de los dirigentes sobre las bases, los métodos autoritarios o perso-
nalistas, la corrupción generalizada, etc. Posteriormente, estas ideas cristalizan en
eslóganes del tipo todos Los poLíticos son iguaLes o Los poLíticos son unos
Ladrones, sobre los que más adelante se hará alguna consideración.
1.3.2.2. la pERCEpCIÓN DE la gORRONERÍa EN El ENTORNO sOCIal
En muchas ocasiones el militante percibe un desequilibrio negativo de pres-
taciones frente a otros miembros de las redes sociales externas al partido político
en las que desarrolla su actividad. Esto sucede en aquellos casos en que se realiza
un activismo personal en pro de la consecución de intereses colectivos, recibién-
dose poca o ninguna colaboración de los benefciarios que, a la postre, serían los
que se aprovechasen de los logros conseguidos.
Se trata del conocido fenómeno de la gorronería social que consiste en la ten-
dencia de los individuos a la maximización prioritaria de sus benefcios en todos
los intercambios de prestaciones en las redes sociales en las que están integrados.
Un ejemplo típico de la gorronería social puede ser observado en las huelgas
convocadas por los sindicatos: los trabajadores que se adhieren sufren a fn de
mes el descuento económico por haber participado en la huelga; los que no han
10 Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas, Barómetro de Noviembre 2010.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 55
participado no sufren ningún descuento, pero reciben las mismas mejoras econó-
micas o laborales que los que han participado. La consecuencia de la gorronería
en este caso es obvia: la participación en las huelgas es decreciente debido a que
quien se mantiene al margen consigue las mismas ventajas que los huelguistas,
pero sin ningún coste ni sanción social.
1.3.2.3. la INEqUIDaD INTERNa EN la DIsTRIbUCIÓN DE COsTEs y bENEfICIOs
En las organizaciones el sentido de la comparación de unos con otros aumen-
ta. El individuo que se relaciona con otros en una organización tiene una mayor
predisposición a la socialización, pero también suele ser consciente del papel que
desempeña en relación con los demás, lo que le inclina a valorar relaciones y a
realizar comparaciones.
Si otros miembros de la organización gozan de ventajas económicas, per-
cepciones en especie, infuencias para colocar a personas allegadas en puestos de
trabajo, etc., se produce la inevitable percepción de que los benefcios son para
unos, y no para otros.
Se puede percibir un trato desigual en la retribución del esfuerzo, pues las
tareas que lleve a cabo un militante no retribuido pueden ser iguales o superio-
res a las de un parlamentario. El militante de base solo tiene costes y, en todo
caso, ciertas expectativas; el parlamentario también tiene costes, pero más que
compensados por benefcios tangibles y actuales, de manera que podría llegar
a pensarse que la carrera política y económica de algunos se realiza a costa del
trabajo de muchos militantes.
Cuando se percibe en un partido político que los dirigentes obtienen o tie-
nen como fnalidad primordial la consecución de ventajas personales, en muchos
militantes surge automáticamente la duda sobre si no estarán, en realidad, traba-
jando para que una minoría se benefcie.
Esta percepción es, probablemente, una de las causas de por qué las personas
abandonan los partidos políticos: piensan que realizan un trabajo para el partido,
pero los benefcios no son colectivos en muchas ocasiones, sino individuales. En
la empresa donde trabajan, el empresario se lleva un benefcio, pero, al menos,
ellos reciben un salario. En el partido político, el militante de base no recibe otra
cosa que no sea la idealización de contribuir al bien del partido o de la sociedad.
56 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Lo que ocurre es que el dirigente, además de esta idealización, recibe algo más
concreto y tangible.
La conclusión a la que llegan muchos de los militantes que no obtienen
benefcio ni expectativa de conseguirlo, es que deben trabajar aquellos que con-
siguen o esperan conseguir algún benefcio. Algunos militantes continuarán su
actividad pensando que, en el futuro, podrán acceder a los mismos privilegios.
Es muy difícil que los militantes de base dediquen su tiempo para comuni-
carse con los ciudadanos, repartir propaganda, asistir a las campañas electorales,
etc., cuando gran parte de los que reciben los benefcios ni siquiera aparecen por
estos actos, por mucho que traten de justifcarse en la trascendencia y alto nivel
técnico y político de sus quehaceres.
Lo que ocurre respecto a los benefcios también sucede respecto a las acti-
vidades que tienen un coste. La percepción del desequilibrio también aparece
cuando un conjunto de miembros no colaboran -escurren eL buLto- en las ac-
tividades menos gratifcantes (repartir propaganda, pegar carteles, pagar cuotas).
Surge la sensación de hacer eL primo.
La percepción del desequilibrio de costes y benefcios se manifesta de distin-
ta manera en función del tipo de partido político que se considere; sobre todo,
en aquellos que tienen representación parlamentaria y cargos institucionales, se
produce una percepción de desequilibrio más acusada, puesto que los militantes
de base no se benefcian de las prebendas de los cargos políticos y, además, tienen
que hacerse cargo de las tareas más costosas, monótonas y de menor relevancia
pública.
En partidos políticos extrainstitucionales, en los no se produce la obtención
de lucro por los dirigentes, se percibe el desequilibrio en relación con los costes
de la militancia: dado que no hay benefcios, ni a corto ni a medio plazo, se hace
difícil conseguir voluntarios que realicen las actividades políticas. El ánimo acti-
vista queda mermado cuando se advierte que solo una minoría es la que se hace
cargo de las tareas que implican costes o esfuerzo personal.
En cualquier caso, los problemas derivados de los desequilibrios entre costes
y benefcios de la actividad política, solo tienen solución a través del funciona-
miento democrático de las organizaciones. Cuanta mayor sea la democracia, ma-
yor será la percepción de que la probabilidad de llegar a un puesto de dirección
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 57
no está sesgada o, en todo caso, se percibirá como más justa la elección y, por
tanto, a los dirigentes como merecedores de los benefcios. en La medida en que
La democracia interna no funcione y Las éLites se perpetúen, eL distancia-
miento y La no participación se harán cada vez mayores.
1.3.2.4. la pERCEpCIÓN DE sER ExClUIDO EN las DECIsIONEs DE la ORgaNIzaCIÓN
Para muchas personas resulta altamente motivador sentirse partícipes de las
actividades que se desarrollan en un partido político. La participación es un
factor de integración de los afliados y militantes en la red social que constituye
un partido político.
Pero no solo se trata de participar, sino de codecidir. muchos confunden
participación con codecisión. La participación supone ser agente activo o pa-
sivo en las actividades de un partido político: actuar como interventor en unas
elecciones, asistir a una reunión, a un mitin, organizar una campaña, expresar
la opinión en un debate, etc. La codecisión supone infLuir aLícuotamente en
la constitución de la voluntad colectiva de un órgano, o de todo el partido,
ejerciendo eL derecho de voto: quien codecide participa, quien participa no
necesariamente codecide.
Cuando hay ausencia de democracia interna, como sucede en los grandes par-
tidos políticos en los que hay democracia formal, pero, a la postre, se producen
prácticas de cooptación y toma de decisiones unilaterales por el grupo dirigente,
se puede producir una gran participación y, a la vez, ausencia de codecisión.
Muchos afliados y militantes -convocados, previamente, con un gran celo- par-
ticipan asistiendo a mítines en autocares para aplaudir a los líderes y agitar las
banderas del partido, pero muy pocos pueden presentarse de facto como candi-
datos, ya que para fgurar en una lista funciona el principio de cooptación; tam-
poco participan ni codeciden cuando hay que tomar una gran decisión política
que es tomada en exclusiva por la minoría dirigente; o cuando hay que elegir un
candidato a un cargo político y no se realizan elecciones primarias.
Cuando en un partido político los militantes se dan cuenta, una y otra vez,
de que se les requiere para participar, pero no para codecidir, caen en la cuenta de
que sirven a una élite o casta que es la que realmente toma las decisiones.
58 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La percepción de exclusión de los militantes suele ser más acentuada en aque-
llos casos en que no se produce su inclusión en alguna lista electoral (interna o
externa) en virtud de los mecanismos de cooptación o en las designaciones para
cargos internos o externos, aunque también puede producirse un fenómeno si-
milar cuando se pierde una elección interna; el militante rechazado percibe (por
una defciente educación democrática) tener menor valoración en relación con
otros miembros del partido, aunque el proceso electoral haya sido totalmente
democrático.
La sensación de exclusión o de rechazo es uno de los factores más
desmotivadores que se dan en la práctica, generando, cuando menos, una predis-
posición de hostilidad hacia el grupo cooptante o hacia quienes no han votado
en el sentido deseado.
1.3.2.5. El aTaqUE a la EsfERa pERsONal
La pertenencia a un partido político no va a suponer que sus integrantes
puedan llevar una vida plácida mientras ejercen su actividad. Mientras que otras
actividades (médicos, profesores, bomberos, etc.) concitan el aplauso casi uná-
nime de la sociedad, la militancia política suele provocar diversos grados de ani-
madversión (desde la antipatía civilizada hasta el odio irracional) proveniente de
sectores sociales amplios, de grupos minoritarios hostiles, e incluso de individuos
o grupos rivales dentro del propio partido político. El militante, por lo general,
desenvolverá su actividad en ámbitos favorables a su esfera personal, pero tam-
bién se encontrará ante numerosas situaciones hostiles, tanto en el exterior como
en el interior de su partido.
A) La hostilidad originada en ámbitos externos al partido político
En ciertos escenarios políticos se desarrollan actuaciones generalizadas en
menoscabo de quienes están afliados o manifestan una opinión favorable
a una causa política, social, étnica, religiosa, etc. Estas actuaciones tienen su
traducción en amenazas y/o agresiones tanto directas como a terceras perso-
nas (familiares o seres queridos), daños a su patrimonio, pérdida del puesto
de trabajo o de oportunidades profesionales, difamaciones, etc.
El origen de las agresiones puede provenir:
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 59
‑ De organizaciones socialmente minoritarias, generalmente estructuradas
como red social cerrada (ej. las mafas italianas, la organización ETA,
integristas musulmanes, etc.) que, para el logro de sus fnes utilizan cual-
quier medio, incluida la extinción del adversario.
‑ De sectores socialmente numerosos, que persiguen o acosan a minorías
sociales por razón de su etnia, origen, ideas políticas, etc.
Las agresiones y la persecución contra quienes se aflian o militan en un
partido político van encaminadas a que abdiquen de su ideología política, se
abstengan de manifestarla en público y cesen en cualquier actividad prose-
litista. Se trata de enviar un mensaje a los adversarios políticos para hacerles
ver que su activismo va a tener un coste personal.
Estas actividades están más extendidas de lo que parece. Se producen en si-
tuaciones extremas como pudiera suceder en los lugares azotados por el fenó-
meno terrorista, en donde la manifestación de cualquier ideología contraria
a las organizaciones terroristas implica, cuando menos, una amenaza a la
integridad física. Pero también se producen agresiones de menor intensidad
en el día a día, en cualquier entorno social. Son frecuentes las situaciones en
las que no se renueva el contrato de trabajo a personas que han manifestado
públicamente una determinada ideología, aunque nunca se esgrimirá explí-
citamente esta causa. También es muy frecuente que muchas personas opten
por no comprar en determinado establecimiento a cuyo propietario atri-
buyen una ideología política contraria, aun siendo más económico. Menos
frecuentes -aunque se producen- son las agresiones físicas de grupos ultras
contra personas que hacen ostentación de símbolos de partidos o ideologías
opuestas.
B) La hostilidad en el interior del partido
En la actividad militante se producen multitud de situaciones contradictorias
en el marco de las interrelaciones del individuo con la red social específca
constituida por la organización política que, claramente, afectan a su mo-
tivación. Ello se debe a que en el interior de los partidos políticos, junto
con las reLaciones de cooperación, también se producen reLaciones de
competencia que, en gran número de ocasiones, tienen como fnalidad la
consecución de metas individuales. Así, pueden detectarse ataques a la esfera
60 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
personal cuando se originan relaciones de competencia o de animadversión,
tales como:
‑ Atribución a un militante de conductas o hechos socialmente rechazables
-difamaciones, injurias, calumnias-, con o sin fundamento real, de mane-
ra pública o soterrada, relacionadas con la actividad de la organización o
pertenecientes incluso a la esfera personal más íntima.
‑ Maquinaciones para impedir el acceso o desposeer de un cargo, o para
evitar un logro político o material.
‑ Pérdida de amistad, enemistad, traiciones.
‑ Coacciones.
‑ Perjuicios profesionales y patrimoniales.
‑ Lesiones y asesinatos (solo en organizaciones mafosas o terroristas, o en
países poco desarrollados o en vías de desarrollo).
Con estos ataques a la esfera personal del individuo se persigue la
desmotivación y, en último término, el abandono de la militancia. En gene-
ral, van encaminados a la creación de una reputación negativa del contrin-
cante o a su perjuicio económico, profesional o afectivo. No se trata de com-
batir las ideas políticas en el plano intelectual, sino de infringir un coste
personaL a quien mantiene públicamente ciertas ideas.
Una gran parte de los militantes de los partidos, cuando se ven sumergidos
en una campaña de denigración al adoptar posiciones políticas contrarias a
un grupo interno de poder -sea dirigente o de oposición-, optan por abando-
nar un clima tan hostil. Por eso, en los partidos políticos frecuentemente se
utiliza el todo vaLe (intriga, injuria, calumnia, difamación, falsa imputación,
etc.) hacia adentro y hacia afuera, ya que se sabe que muchos no podrán
aguantar la presión ejercida contra la imagen personal.
La dinámica cooperación-competencia en los partidos políticos lleva a si-
tuaciones en las que se pasa de tener unas relaciones de estrecha amistad, a
una feroz enemistad. Se produce una dinámica esquizofrénica de amor-odio,
tanto en las relaciones interpersonales como en las relaciones del individuo
con el grupo.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 61
1.3.2.6. lOs COsTEs DE la MIlITaNCIa
La actividad militante supone costes de muy diverso tipo, que tienen una
traducción económica o en las relaciones personales.
Los costes económicos directos de la militancia, aunque no excesivos en tér-
minos generales, suponen una barrera insalvable para los colectivos más desfavo-
recidos. Pago de cuotas, gastos de transporte, teléfono, adquisición de equipos
informáticos personales -indispensables para la actividad asociativa-, participa-
ción en comidas, consumo de bebidas en bares, son algunos de los gastos más
frecuentes asociados a la militancia.
Pero, quizás, más importante que lo anterior, son las pérdidas de oportu-
nidades profesionales, de inversión, de consumo, de autotrabajo, etc. Cuando
se dedica gran cantidad de tiempo a la actividad política, se suele deteriorar la
actividad personal encaminada a la promoción profesional en la empresa, en las
administraciones públicas o como profesional independiente. No es infrecuente
que estas pérdidas de oportunidad se originen por actividades discriminatorias
de quienes conocen las tendencias políticas del militante en cuestión.
Junto a los costes económicos y profesionales, adquieren una gran relevancia
los costes que se producen en las relaciones personales (deterioro de las relacio-
nes de pareja y de padres e hijos). La militancia supone dedicar cierta cantidad
de tiempo al activismo, pero, sobre todo, en momentos inoportunos en los que
habitualmente se deberían desarrollar las actividades familiares. Las reuniones
que concluyen en horarios nocturnos tardíos, o las que se celebran en domingos
o festivos, contribuyen a erosionar las relaciones personales, sobre todo cuando
se suceden con gran frecuencia.
Como un específco tipo de coste, ha de considerarse el derivado de la distan-
cia a las sedes sociales y lugares de la actividad política y organizativa; además del
tiempo dedicado, supone un esfuerzo físico y económico. La localización geo-
gráfca es un hándicap para la participación, sobre todo en las zonas alejadas de
los núcleos urbanos, allí donde no existen sedes sociales de partidos políticos. Las
modernas tecnologías podrían paliar esta situación, pero las relaciones sociales de
partido necesitan un cierto soporte presencial para ser mantenidas en el tiempo.
La igualdad, por mucho que se predique, no podrá hacerse efectiva para satis-
facer las necesidades y derechos de las personas, debido a que el factor geográfco
62 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
es una difcultad insoslayable, incluso con los avances técnicos en los medios de
transporte. El derecho a la participación política -igual que ocurre con el derecho
a la sanidad o la educación- se encuentra minorado por el factor distancia, que
supone unos costes en los desplazamientos a las sedes de las instituciones o de
los partidos políticos.
1.3.2.7. las DERROTas pOlÍTICas INTERNas y ExTERNas
Continuamente, en el seno de toda organización política se suceden luchas
internas para conseguir que los órganos de representación colectiva adopten
planteamientos genéricos o decisiones concretas de muy diversa índole. Los mi-
litantes se integran, coyuntural o permanentemente, en facciones que defenden
planteamientos diferenciados.
Contemplada la organización en sus relaciones con el entorno social, tam-
bién se detecta una lucha con otras organizaciones políticas para conseguir victo-
rias electorales y objetivos políticos, económicos y sociales.
En ambos casos -lucha interna entre facciones o lucha externa contra otras
organizaciones-, cuando se produce una situación de derrota el militante la inte-
rioriza como suya, produciéndole una situación de zozobra y de cuestionamiento
de los planteamientos propios o de la organización en su conjunto. Se produce
un proceso de comparación entre las expectativas existentes en el plano mental
y los hechos que suceden en el plano real para determinar el origen de las dife-
rencias.
Cuando se produce un suceso relevante negativo, o bien una alta frecuencia
de sucesos que el individuo percibe como derrotas, generalmente se concluye que
alguna disfunción se ha producido o se está produciendo, dando pie a la percep-
ción de la actividad militante como inefcaz y la necesidad de su ralentización o
abandono.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 63
1.4. EsCasO CONOCIMIENTO DEl bINOMIO MOTIvaCIÓN-DEsMOTIvaCIÓN
El binomio motivación-desmotivación, operando sobre el sistema de necesi-
dades, es básico para entender la dinámica de la participación y la militancia en
los partidos políticos. Sin embargo, no está sufcientemente estudiado desde un
punto de vista sociológico a causa de:
•  Las difcultades inherentes al objeto de estudio (las necesidades, las motiva-
ciones, las desmotivaciones, son, en defnitiva, representaciones mentales que
quedan sustraídas a la observación directa).
•  La confusión de los individuos, en el plano declarativo, entre motivaciones
personales y fnes del partido.
•  La opacidad y desidia de los partidos políticos para realizar inferencias a
partir de las bases de datos de sus afliados (número de afliados por sexo,
edad, estudios, trabajo, lugar de nacimiento, lugar de residencia, fecha de
afliación, fecha de baja, etc.), de las respuestas del correo electrónico, de la
asistencia a reuniones, de la elaboración de encuestas, etc. Las áreas de or-
ganización de los partidos políticos tienen todos los medios y datos, pero lo
cierto es que preferen que no se realice ningún análisis, o bien mantenerlo
en secreto.
De momento, habrá que conformarse con análisis observacionales sobre el
comportamiento de los militantes de los partidos políticos, analizando las expe-
riencias obtenidas de los procesos de participación y militancia y de las informa-
ciones de aquellos que abandonaron el partido.
El conocimiento del binomio motivación-desmotivación tiene un indudable
interés práctico en el ámbito interno de los partidos en caso de que realmente
pretendan mejorar la gestión de sus recursos humanos o consolidar y aumentar
la afliación y la militancia.
Pero la vertiente más importante del conocimiento de este binomio radica
en poder determinar las prácticas y desviaciones que se producen en los partidos
políticos, de manera que pudieran conseguirse herramientas para invertir las ac-
tuales tendencias a la opacidad y a la minoración de la democracia interna.
64 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
1.5. ExClUsIÓN y absTRaCCIÓN EsTaTUTaRIa DE las MOTIvaCIONEs INDIvI-
DUalEs
Los estatutos de los partidos suelen desconocer la naturaleza de sus com-
ponentes: seres humanos. Se omite que la máquina biológica humana tiene
unas determinadas características y funcionalidades, antaño desconocidas, pero
que es ineludible tenerlas en cuenta, dados los considerables avances en las
neurociencias. La dinámica de las sociedades y sus redes no puede explicarse sin
el conocimiento de las pautas de comportamiento del elemento humano.
En aquellos casos en que se aborda el problema, se realizan abstracciones
flosófcas sobre la bondad o maldad intrínseca de la persona, que se elevan a la
categoría de principios, pero que no tienen ninguna traducción práctica, ya que
no explican los comportamientos reales.
Se pretende la transformación de la sociedad pasando por alto cómo se com-
portan sus integrantes o realizando clasifcaciones tan simples como opresores
y oprimidos, clase obrera y clase burguesa, oligarquía y pueblo, nacionales y
extranjeros, creyentes e infeles, etc.
Los partidos políticos omiten que sus integrantes son personas con intereses
individuales, por mucho que, en sus manifestos, proclamen una y mil veces
que defenden intereses generales. Parecen no existir las motivaciones de los aflia-
dos y militantes de un partido político. Supuestamente, las personas serían seres
abstractos, carentes de apetencias personales, lo cual dista mucho de la realidad
por todos percibida en las sociedades actuales en las que prevalece la regla de
la extrema competencia: obtener la mayor ventaja al menor coste posible, sin
reparar en medios.
1.6. abaNICO sOCIal DE la MIlITaNCIa pOlÍTICa
Del examen de los factores desmotivadores puede determinarse, en una so-
ciedad concreta, qué grupos sociales van a tener una mayor probabilidad de
quedar al margen de la participación militante en los partidos políticos, lo que
permitiría empezar a construir el espectro social de la militancia.
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 65
Tabla 03. gRUpOs sOCIalEs CON MENOR pOsIbIlIDaD DE
MIlITaNCIa
personas con discapacidad
Las discapacidades físicas o psíquicas pueden dificultar la
movilidad o la comunicación interpersonal.
las mujeres
La desigualdad promovida por la ideología patriarcal, la
desfavorable distribución de las tareas domésticas y del
cuidado de hijos, personas mayores y enfermos, supone un
conjunto de impedimentos para la militancia de las mujeres.
desempleados y personas
con bajo nivel de ingresos
Cuando se está desempleado la motivación más importante
suele ser la de encontrar un trabajo. La militancia supone
gastos (transportes, material informáticos, teléfono, abono
de cuotas, etc) por lo que las personas con bajo nivel de
ingresos se retraerán de militar.
trabajadores con jornada
extensiva
Las jornadas de larga duración o con una mala distribución
temporal impiden, en la práctica, asistir a actos y reuniones.
En la actualidad, la mayoría de los trabajadores por cuenta
ajena se encuentran en esta situación.
trabajadores autónomos
Los ingresos de los trabajadores autónomos son, por lo
general, proporcionales al tiempo de trabajo que dedican
a su actividad, por lo que tenderán a realizar jornadas
prolongadas. Además, no pueden desaprovechar las
demandas de sus servicios, que no suelen estar sujetas a
planificación, sino a las necesidades de los clientes.
residentes en periferias,
ultraperiferias o medio
rural
La distancia al lugar de trabajo, a las sedes de los partidos
políticos o a los lugares en que se desarrolla la actividad
política, supone un fuerte coste de transporte o de tiempo.
PERSONAS CON BAJO
NÌVEL DE ESTUDÌOS
El dominio de conocimientos y técnicas diversas es hoy
día necesario para militar en un partido político. Por regla
general, un bajo nivel de estudios se convierte en una gran
dificultad para la actividad militante.
cuidadores de personas
dependientes
El cuidado de hijos, enfermos o personas mayores supone
gran dedicación, salvo que se cuente con ingresos
económicos de cierta consideración, de manera que otros
cuidadores se hagan cargo de tal trabajo.
inmigrantes
Los inmigrantes suelen tener bajo o nulo nivel de ingresos,
tienen dificultades de integración social e idiomáticas.
Además, al estar excluidos -salvo los nacionalizados, o
en ciertos casos de reciprocidad- de la posibilidad de ser
electores y elegibles en elecciones locales, autonómicas y
generales, tienen menor motivación para la militancia en un
sistema político que les excluye de antemano.
66 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En la tabla precedente se enumeran, de manera sintética, los sectores sociales
sobre los que van a incidir mayor número de factores desmotivadores y, en conse-
cuencia, menores posibilidades de participación activa en los partidos políticos.
Aunque de manera individual pueden producirse excepciones en caso de que
opere una fuerte motivación para la militancia política, lo cierto es que las perso-
nas pertenecientes a los grupos o sectores sociales enumerados, van a tener graves
difcultades para la actividad militante, en algunos casos insalvables.
En sentido contrario, se pueden esbozar aquellos sectores sociales cuyos inte-
grantes cuentan con mayores posibilidades de desarrollar la actividad militante,
tal como se indica en la siguiente tabla:
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 67
Tabla 04. gRUpOs sOCIalEs CON MayOR pOsIbIlIDaD DE
MIlITaNCIa
JÓVENES
UNÌVERSÌTARÌOS Y
POSTGRADUADOS
Los partidos políticos suelen tener actividad en los mismos
centros universitarios en que se cursan estudios universitarios.
Los jóvenes estudiantes tienen una fuerte motivación para
el cambio y grandes necesidades de socialización. La
participación en la actividad política incrementa las relaciones
personales, así como las expectativas profesionales.
FUNCÌONARÌOS
Realizan una jornada de menor duración en comparación con
el sector privado. Conocen las estructuras y funcionamiento de
las administraciones públicas. La participación en la actividad
política supone expectativas profesionales.
PROFESÌONES
LÌBERALES
Tienen mayores posibilidades de acomodar sus horarios.
Algunos de ellos (profesiones jurídicas) conocen los
mecanismos de la acción política. La participación en
la actividad política genera rendimientos y expectativas
profesionales.
PREJUBÌLADOS Y
JUBÌLADOS
En los primeros años del disfrute de su nuevo estatus, los
prejubilados y jubilados, disponen de tiempo y experiencia.
Algunos participan en ONG. Sin embargo, son reacios a los
partidos políticos por su experiencia negativa acumulada de
quienes gestionan el poder. En etapas posteriores, el deterioro
físico general impide cualquier participación.
Militar en un partido político supone, entre otras muchas cosas, acudir a
reuniones en un período horario que suele estar comprendido entre las 18 y las
23 horas, de lunes a viernes, o bien sábados o domingos por la mañana. Sólo este
sencillo dato indica que quedarán fuera de La miLitancia miLLones de perso-
nas, por mucho que tuvieran una fuerte motivación inicial.
Una refexión sobre las tablas precedentes viene a poner de manifesto que
el abanico de los que pueden militar sin grandes costes personales es realmen-
te cerrado. Sólo una minoría de ciudadanos dispone de las condiciones físicas,
económicas, laborales o culturales para poder militar en un partido político. Por
muchas facilidades que pudiera ofrecer un partido político, los condicionantes a
los que están sometidas las personas de ciertos grupos sociales son insalvables en
la mayor parte de los casos.
68 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
1.7. faCTOREs DE la DEsMIlITaNCIa: CONClUsIÓN
Hasta aquí se han venido describiendo factores económicos, sociales o per-
sonales que inciden de manera decisiva en la baja participación y desmilitancia.
Una parte de estos factores incide sin que exista relación alguna con la par-
ticipación en un partido político. Se trata de factores autónomos como las
discapacidades, la jornada de trabajo, las oportunidades de formación y de ocio,
la distancia territorial, las obligaciones personales, las barreras culturales o la
realización de tareas domésticas y administrativas.
Otros factores -conexos- están directamente vinculados con el funciona-
miento de los partidos políticos: las actividades excluyentes, los ataques a la esfe-
ra personal, la inequidad interna, las derrotas políticas, etc.
El funcionamiento de los partidos políticos será determinante para que se
propicien factores motivadores y se eviten los que producen desmotivación. La
situación de partida es difícil, puesto que las sociedades actuales interponen ba-
rreras para la militancia en partidos, cada vez más generales e insalvables. Sin em-
bargo, los partidos políticos tradicionales no contribuyen precisamente a paliar
esta situación, sino a acentuarla.
En posteriores capítulos se analizará con mayor extensión el funcionamien-
to interno de los partidos políticos. Aquí baste adelantar algunos elementos
caracterizadores de su situación.
Los partidos políticos se encaminan hacia una situación semejante a la de la
Iglesia Católica, con una estructura jerárquica reducida a la mínima expresión,
alrededor de la cual orbita un número de creyentes -todavía numeroso- con unos
vínculos muy debilitados o incluso divergentes con el núcleo de eclesiásticos.
Nuestros partidos han evolucionado hasta quedar reducidos a un núcleo ope-
rativo opaco y amurallado, que se excita primordialmente en épocas electorales
cuando pone en marcha el aparato electoral para movilizar a todos aquellos que
dependen clientelarmente de su victoria.
Se percibe a los partidos como empresas en las que los militantes tienen
como fnalidad conseguir una ventaja personal o realizar su carrera profesional.
Su estructura cada vez se asemeja más a una empresa tradicional -con la que se
1. el individuo en los partidos polÍticos. Motivación y desMotivación 69
pueden apreciar grandes analogías- que concurre periódicamente a los comicios
ofreciendo sus servicios de representación política.
La profesionalización de la actividad política es cada vez más acusada. La
concepción idealista de la política como realización de un servicio público -rea-
lizado el cual se retornaría a la actividad profesional anterior- está en franca
regresión, si es que alguna vez tuvo predicamento. Los militantes que llegan a un
cargo interno suelen considerarlo como un hito en su carrera profesional y no
lo suelen abandonar hasta que consiguen otro mejor. La meta de los militantes
profesionales es mantenerse en el circuito y no salir de él.
Numerosos ciudadanos perciben a los militantes de partidos políticos como
personas interesadas, que buscan un benefcio propio o para la organización,
por encima del benefcio a los ciudadanos. El contraste es aún mayor cuando se
predica desde un partido honestidad o valores similares, y luego, en la práctica,
lo que prima es la consecución de un cargo institucional bien retribuido. Pero
tampoco hay que perder de vista que un sector de la población considera normal
que los dirigentes políticos se enriquezcan en el ejercicio de su cargo, incluso no
importa si delinquen, tal como se ha podido comprobar en campañas electorales
en las que personas imputadas en delitos, e incluso condenadas, se han presen-
tado como candidatos y han ganado las elecciones. El éxito lo justifca todo para
una parte de los electores en quienes anida la creencia de que con la victoria del
corrupto redundará en el benefcio propio.
Desde esta perspectiva social se van a acercar a los partidos políticos para af-
liarse o militar en ellos quienes tengan expectativas de promoción profesional en
la empresa partido poLítico s.L. Los militantes, tras ingresar en esta empresa
peculiar, no van a obtener inicialmente ningún salario, pero durante el período
de meritaje podrán ir ascendiendo en el escalafón, con lo que aumentarán sus
expectativas. En los partidos políticos no se retribuye en muchos casos con una
prestación actual, sino potencial (promesas y expectativas).
Este esquema lleva inevitablemente a la jibarización de los partidos políticos,
puesto que, si las expectativas no se cumplen, las defecciones de afliados y mi-
litantes aumentarán. Tales expectativas no se cumplen, en gran medida, por las
turbulencias internas que producen las derrotas electorales o los cambios de lide-
razgo. En estos casos, muchos abandonan la afliación o la militancia, pero con
la particularidad de trasladar al entorno social su malestar o crítica ácida sobre
70 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
el partido político en el que había permanecido enrolado. Esta crítica larvada,
pero mantenida en el tiempo, va calando en la sociedad y contribuyendo a la
percepción negativa de los partidos políticos.
Hasta aquí se ha venido considerando un marco conceptual que ha girado
en torno al papel primordial de los factores de motivación y de desmotivación
de los individuos para participar en los partidos políticos. Por una parte, los
factores de motivación esclarecen el proceso de integración o la permanencia en
un partido político; por otra, los factores de desmotivación -tanto autónomos
como conexos con la actividad política- ayudan a explicar, desde un punto de
vista cualitativo, los procesos de desmilitancia y también el bajo enrolamiento
afliativo o militante debido, en gran medida, a las barreras excluyentes que se
levantan en nuestra sociedad.
2. acercaMiento al concepto de red social 71
2. aCERCaMIENTO al CONCEpTO DE RED sOCIal
11
En las modernas sociedades democráticas y desde un punto de vista abs-
tracto, los partidos políticos son redes sociales reconocidas por el ordenamiento
jurídico para acceder al control temporal de las instituciones políticas, a través
de mecanismos reglados. A lo largo de la historia, en todas las sociedades han
surgido redes sociales asociadas al entorno de las instituciones públicas. Los ante-
cedentes conocidos más remotos de este fenómeno se sitúan en la Grecia Antigua
y en el Imperio romano. Pero aunque pudiese trazarse un paralelismo funcional
de tal fenómeno con los actuales partidos políticos -dado que en ambos casos se
trata de grupos humanos que obtienen sinergias para el control de las institucio-
nes públicas-, sin embargo, estos últimos operan rodeados de todo un aparato
normativo material y formal -inexistente en la antigüedad- que los confgura
como agentes instrumentales para controlar las complejas instituciones de los
estados modernos.
Las descripciones clásicas de los partidos políticos, que parten de idealiza-
ciones institucionales, no se adentran en la complejidad de las relaciones hu-
11 Una historia del análisis de las redes sociales pueden encontrarse en Freeman, L. C.
(2004). Te Development of Social Network Analysis: A Study in the Sociology of Science.
Vancouver, BC, Canada: Empirical Press.
En España se accede a una cualifcada información sobre redes sociales a través de la web
(http://www.redes-sociales.net/), dependiente de RedIRIS, así como su revista semestral
REDES, Revista Hispana para el Análisis de Redes Sociales (http://revista-redes.rediris.es/).
En la dirección http://faculty.ucr.edu/~hanneman/nettext/ se encuentra una publicación ri-
gurosa y gratuita: Hanneman, R. A. and Riddle, M. (2005). Introduction to social network
methods. Riverside, CA: University of California, Riverside.
Una sistemática exposición del análisis de redes sociales es abordada por Wasserman, S. y
Faust, K. (1994). Social Network Analysis. Cambridge University Press.
72 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
manas que se producen en su seno y las interrelaciones con el entorno social.
Para comprender la naturaleza de los partidos políticos no basta con una imagen
estática o formalista de su estructura en un momento dado. Las estructuras jerár-
quicas piramidales, derivadas de las normas estatutarias, no explican por sí solas
la dinámica del funcionamiento de un partido, pues es notoria la existencia de
múltiples formas organizativas al margen de las previsiones estatutarias, cuyas
fuctuaciones en el tiempo son incesantes.
Se precisa acudir al concepto de red sociaL, utilizado desde hace algunos
años para analizar agrupaciones humanas dispares. Cualquier fenómeno en el
que intervienen personas que se interrelacionan es posible analizarlo empleando
la idea de red social. La metodología es aplicable a organizaciones clásicas como
puedan ser las empresas, los ejércitos o las familias; organizaciones abiertas o
cerradas; jerarquizadas o descentralizadas; estables o fuertemente mutantes, etc.
Bajo la perspectiva de las redes sociales, incluso pueden ser sometidas a estudio
organizaciones de tipo terrorista o mafoso, cuyo funcionamiento no podría ser
explicado a partir de un punto de vista clásico. Los partidos políticos, como
agrupaciones humanas complejas, son igualmente idóneos para ser analizados
bajo el enfoque de las redes sociales.
Identifcar y describir redes sociales extensas y complejas, tal como resultan
ser los partidos políticos con representación parlamentaria, no es tarea fácil. Su
complejidad deviene de la ingente cantidad de variables a considerar: gran nú-
mero de personas, múltiples relaciones entre ellas, enormes fujos de intercambio
de información y, sobre todo, la gran mutabilidad de todos estos elementos.
La estructura de red de un partido político se asemeja a un cardumen de peces
que se desplaza rápidamente, de un lugar a otro, cambiando de forma en cada
instante, lo que produce una variación de la información sobre la posición y las
relaciones que establecen entre sí todos los integrantes.
El análisis de redes sociales (ARS / SNA)
12
es una metodología con pocos
años de existencia, basada fundamentalmente en la sociología y en las matemá-
ticas, que trata de desentrañar las propiedades y leyes que determinan el funcio-
namiento de cualquier tipo de organización social.
12 El análisis de redes sociales suele ser invocado por sus siglas: ARS (en inglés SNA,
acrónimo de social network analysis)
2. acercaMiento al concepto de red social 73
El análisis de la redes sociales pretende como principales objetivos:
‑ Detectar las estructuras profundas y aquellas otras no evidenciadas me-
diante la observación superfcial.
‑ Determinar los patrones de comportamiento para su comparación o apli-
cación en otras redes.
‑ Aforar las efciencias e inefciencias de un determinado modelo de red.
‑ Mostrar la forma en que circula la información y el conocimiento.
‑ Conocer cómo se generan las decisiones, quién detenta realmente el po-
der y quiénes son las personas o grupos que más infuyen en el funciona-
miento de la red.
‑ Predecir cambios en la actividad y estructura de la red.
‑ Averiguar por qué unas redes crecen, con mayor o menor velocidad, y
otras disminuyen o desaparecen.
‑ Detectar la inestabilidad latente y los riesgos de fragmentación o extin-
ción de la red.
Uno de los problemas que presenta la metodología utilizada por el análisis
de redes sociales es la difcultad para obtener datos para la realización de los co-
rrespondientes análisis cuantitativos. De ahí que, hasta ahora, los estudios hayan
obtenido mejores resultados en las ciberredes sociales, en las que es relativamente
sencillo obtener datos a partir de los fujos de comunicaciones realizadas a través
de Internet o de redes virtuales de usuarios.
Otro gran problema es cómo detectar relaciones no explícitas, pero de gran
intensidad entre los actores sociales; así, es conocida la infuencia de las relacio-
nes de pareja o conyugales en los cargos políticos, por mucho que se evoque la
independencia del cargo; o también puede ser considerable la infuencia de un
líder retirado a través de sus consejos o de su publicaciones. En estos supuestos,
si se quiere entender el funcionamiento de ciertas redes sociales, no podría pres-
cindirse de tales relaciones.
Las propiedades de las redes sociales complejas, como los partidos políticos,
no son susceptibles de cuantifcación por el momento, sin embargo, el análisis
de redes sociales aporta valiosas herramientas conceptuales y descriptivas para la
realización de análisis cualitativos que facilitan la comprensión de los fenómenos
a estudiar.
74 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
El análisis de redes sociales se basa en que este tipo de redes están constituidas
por dos elementos esenciales: nodos (actores sociales) y conexiones (relaciones
sociales). La delimitación de la red social se realiza a partir de todos aquellos
nodos que cumplen unas determinadas condiciones (ej. pertenencia jurídica a
una organización, tener la condición de inmigrante y vivir en una población,
conectarse a una ciberred social, etc.). Es el criterio del observador o analista el
que va a determinar el ámbito personal de la red social.
Las redes se representan matemáticamente como puntos o vértices conec-
tados mediante líneas dando lugar a fguras geométricas denominadas grafos.
Los puntos o vértices se corresponden con los nodos y las líneas o conexiones
representan las relaciones sociales. A partir de los elementos simples (nodos y
conexiones), se construyen otros elementos complejos (camino, subred, centro,
periferia, etc.).
En lo que sigue, se esbozará una síntesis del concepto de red social, de ma-
nera genérica, en el que se enfatiza y diferencia el papel de las relaciones de
comunicación respecto de las demás relaciones. Posteriormente, en el capítulo
3, se abordará el funcionamiento interno de los partidos políticos como redes
sociales específcas.
2.1. EsbOzO DE las REDEs sOCIalEs
Las redes sociales pueden caracterizarse como conglomerados de seres hu-
manos que interactúan entre sí, realizando una actividad comunicativa para sa-
tisfacer necesidades mediante el intercambio de conductas. En esta descripción
se aprecia un elemento básico de la red, el ser humano -aunque no es el único
ser vivo que forma redes sociales- realizando una actividad defnitoria esencial:
la comunicación. Si no hay comunicación no hay red. En cambio, si única-
mente se produce la actividad comunicativa, sí se puede hablar de la existencia
de una red social, aunque no se detecte ninguna otra actividad, por la sencilla
razón de que el establecimiento de una comunicación supone el intercambio de
conductas para el transporte, almacenamiento y análisis de la información y el
conocimiento.
Una red social está compuesta por sEREs hUMaNOs EN COMUNICaCIÓN.
Pero el concepto de red social no es exclusivo del ser humano, puesto que otras
2. acercaMiento al concepto de red social 75
muchas otras clases de animales también se agrupan en redes sociales que llegan
a tener ciertas analogías con las redes sociales humanas (simios, delfnes, abejas,
hormigas, etc.).
Gráfico 02. EsqUEMa DE RED sOCIal
red social = personas + comunicaciones + relaciones
Los seres humanos no se comunican entre sí por el mero hecho de comu-
nicarse: se comunican para establecer relaciones que satisfagan sus necesidades,
transformando la realidad. Las reLaciones constituyen otro elemento esencial
de una red social. en una red sociaL, para cada actor puede haLLarse aLguna
reLación con otro u otros actores, de manera que todos ellos están relacio-
nados, directa o indirectamente, entre sí.
Com
unicaciones + Relaciones
nodo A
nodo C
nodo D
nodo E
nodo F
nodo B
76 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Llegados a este punto conviene realizar alguna aclaración del sentido de la
terminología que se usará de aquí en adelante:
‑ El término actividad se referirá a un conjunto de transformaciones físicas
producidas por los actores sociales, incluso aunque sean difícilmente de-
tectables (como es el caso de los pensamientos o de los sentimientos que
producen una modifcación cerebral por pequeña que sea).
‑ Existe una reLación en sentido amplio entre dos elementos si ambos
tienen en común cualquier elemento o propiedad, por muy abstractos
que sean.
‑ Una reLación sociaL es un tipo específco de relación que da cuenta de
una actividad entre dos o más personas (interrelación).
‑ La comunicación entre personas es una especial y relevante clase de rela-
ción social en la que se intercambia información y conocimiento.
El ser humano no es una entidad que pueda considerarse de manera aislada
en la naturaleza, por la sencilla razón de que el origen de su propia existencia y
la posterior satisfacción de la mayor parte de sus necesidades solo pueden produ-
cirse en un entorno en el que existan otros seres humanos.
Muy pocas necesidades pueden ser satisfechas de manera autónoma por cada
ser humano, lo que supone que, necesariamente, se ha de inducir un cambio de
conducta en los demás para que contribuyan a satisfacerlas. La satisfacción de las
necesidades propias requiere la modifcación de la conducta ajena (y viceversa),
lo que constituye la actividad central de toda red social: el intercambio.
Para satisfacer las necesidades que requieren el concurso imprescindible de
otros, es necesario hacérselo saber a quienes confguran el entorno personal, lo
que supone una actividad comunicativa sostenida en el espacio y en el tiempo.
El concepto de red social lleva asociada una fuerte relatividad dado que los
conglomerados humanos pueden ser analizados desde distintos puntos de vista y
con diversa profundidad de enfoque. Es el criterio deL observador -como ya
se apuntó- lo que determina conceptualmente la red social, de manera que, de
un mismo colectivo humano, pueden confgurarse diversas redes; por ejemplo,
para una institución de enseñanza pueden considerarse: a) la red global com-
puesta por docentes y alumnos, b) las redes de individuos del mismo sexo, c) las
2. acercaMiento al concepto de red social 77
redes de individuos de la misma generación, d) las redes de docentes y alumnos
estratifcadas según el tipo de estudios, e) las redes personales de cada individuo,
etc.
La red social es una abstracción que realiza el observador al adoptar un crite-
rio o enfoque que ayude a comprender una cierta realidad. El criterio suele basar-
se en la elección de propiedades, relaciones, situaciones o condicionantes de las
personas:, como la pertenencia a una organización, la profesión, la vecindad, etc.
La determinación de una red suele surgir de un censo de las personas que cum-
plen una determinada condición (afliación, frecuencia de comunicaciones, etc.).
Toda red humana puede quedar subsumida conceptualmente en otras redes,
exceptuando la humanidad en su conjunto que no puede ser subsumida en nin-
guna otra. Pero también toda red puede ser fragmentada sucesivamente hasta
llegar a redes mínimas con dos únicos componentes: se constituye una red
sociaL cuando aL menos existen dos personas entre Las cuaLes se estabLe-
ce comunicación.
También los colectivos humanos pueden ser analizados formando parte de
más de una red dado que sus relaciones pueden ser muy diversas; así, los estu-
diantes de una facultad de medicina pueden ser considerados como una subred
concreta dentro de una universidad, pero también pueden ser considerados una
subred del sistema sanitario.
Si consideramos como criterio de observación el conjunto de relaciones so-
ciales de un individuo se llega al concepto de red personaL, utilizado frecuente-
mente en estudios sociológicos.
Antes de proseguir debe hacerse una importante aclaración: el concepto de
red social será utilizado en sentido amplio, abarcando todo tipo de redes sociales
-sean o no ciberredes-. en La actuaLidad existe una tendencia a equiparar
incorrectamente Las redes sociaLes con Las ciberredes sociaLes, cuando
estas son un subconjunto de aqueLLas.
78 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
2.2. NODOs DE la RED sOCIal
2.2.1. eL ser humano como nodo de Las redes sociaLes
Cada persona -actor sociaL- que forma parte de una red puede ser asimila-
da a un nodo o centro de relaciones, caracterizado por las siguientes funciones:
Tabla 05. fUNCIONEs DEl sER hUMaNO EN las REDEs sOCIalEs
nodo inteligente
La información y el conocimiento social se procesan por la
mente humana de manera inteligente.
nodo de comunicaciones
El ser humano intercambia información y conocimiento con
otros seres humanos de su entorno social. Este intercambio
es una específica y relevante relación social.
actor social
El ser humano interactúa con el entorno social en un proceso
de recíproca transformación en el que se esta blecen
relaciones sociales.
•  procesar inteLigentemente La información y eL conocimiento: los seres
humanos están dotados de una estructura biológica, modifcada continua-
mente por el entorno social, que le aporta información y conocimiento. Pre-
viamente, o en paralelo con cualquier actividad social, cada actor realiza un
procesamiento inteligente de la información y conocimiento alojados en su
mente.
•  estabLecer comunicaciones: la actividad comunicativa supone transmitir
mensajes a otros nodos -previo procesamiento cerebral-, así como recibir
mensajes desde otros nodos. La comunicación es un tipo específco y re-
levante de relación social que tiene como objeto facilitar el intercambio de
información y conocimiento entre los nodos y que es previa y necesaria para
establecer y mantener cualquier otra relación.
•  estabLecer reLaciones sociaLes: en toda red social se producen relaciones
entre su nodos cuya esencia radica en la modifcación de la conducta propia
como contrapartida a la modifcación de la conducta ajena, de manera simul-
tánea o diferida. La reLación sociaL supone una modificación recíproca
de conductas entre personas, manifestada mediante un intercambio de re-
2. acercaMiento al concepto de red social 79
cursos en sentido amplio (información y conocimiento, afectos, obligacio-
nes, bienes y servicios, etc.).
Una red social está compuesta por personas distribuidas en el espacio y el
tiempo que pueden tener o no tener conciencia de pertenencia a tal red. La per-
tenencia a la red puede ser voluntaria (ej. un club deportivo) o involuntaria (ej.
los presos de un campo de concentración); duradera (ej. el parlamento inglés) o
efímera (los asistentes a un mitin). Además de las personas individuales, pueden
formar parte de una determinada red social otras subredes en forma de institu-
ciones, empresas, asociaciones, etc., que, en último término, estarán integradas
por personas.
La persona, cuando está inserta en un agregado humano, puede ser conside-
rada como un nodo de comunicaciones de una red social, puesto que establece
fujos de comunicaciones con otros nodos, emitiendo y recibiendo mensajes a lo
largo del tiempo.
Pero junto a las anteriores características, propias de un nodo de una red de
telecomunicaciones, el ser humano es un nodo inteLigente que procesa la infor-
mación recibida desde el entorno social.
Además de nodo de comunicaciones, el ser humano es un actor sociaL que
establece relaciones que producen cambios en el ámbito social circundante. Las
relaciones de comunicación no dejan de ser meramente instrumentales, puesto
que lo verdaderamente importante en las redes son las conductas mantenidas
por sus actores, es decir, las transformaciones que, en el plano real, producen
los fujos de comunicación, si bien el análisis de las relaciones de comunicación
tendrá una gran importancia para comprender la conducta individual y la de la
red social.
En defnitiva, los nodos de una red social son nodos compLejos
13
con
capacidades de procesamiento inteligente de la información, comunicación e in-
teracción social, netamente diferenciados de un simple nodo de comunicaciones.
13 En lo que sigue, y a efectos terminológicos, se caracterizará indistintamente a las perso-
nas, bien como nodos, bien como actores sociales, para enfatizar el plano comunicativo o
el plano de las relaciones sociales, debiendo entenderse en todo caso que se hace referencia
a un nodo complejo de una red social.
80 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En las sociedades actuales las personas pertenecen a muchas redes simultá-
neamente. Así, una persona que trabaje en una fábrica, que esté afliada a un sin-
dicato, que vote a un partido ecologista, que pertenezca a un club de baloncesto,
que viva en una comunidad de propietarios y que tenga una familia extensa, es
un simple ejemplo de pertenencia a diversas redes sociales. En otros tiempos,
o en algunos lugares recónditos del planeta, las personas estaban, o están aún,
circunscritas a la reducida red social de la familia o de la tribu.
La muLtipertenencia a redes sociales pone de manifesto la complejidad de
las relaciones sociales y el fracaso de las concepciones reduccionistas que tratan
de explicar las conductas sociales basándose en categorías prioritarias o exclusivas
(la nacionalidad, la clase social, la religión, etc.), sin que ello suponga que no
deban ser tenidas en cuenta, por supuesto.
Toda red social está constituida por personas que mantienen un conjunto
de relaciones con su entorno físico y social. Conocer las leyes que determinan
el comportamiento individual de las personas -determinado por el soporte bio-
lógico y el conocimiento social adquirido- es fundamental para comprender el
funcionamiento de las redes sociales.
El conocimiento neurobiológico es determinante para comprender el com-
portamiento de la persona. Aunque, hasta la fecha, se han producido grandes
avances, será en las próximas décadas cuando se vaya conociendo con mayor
exactitud la estructura y funcionalidades de las redes neuronales en el cerebro: los
diversos tipos de memoria; los nodos de procesamiento de la información senso-
rial; las áreas de las emociones; las áreas de lo que se entiende por racionalidad;
el papel del sueño; la naturaleza de la conciencia, etc.
La antorcha de las neurociencias es necesaria, aunque no sufciente, para
comprender el funcionamiento de las redes sociales, puesto que, cuando se po-
nen en contacto muchos seres humanos para formar una red, emerge un nuevo
nivel de complejidad gobernado por leyes nada o poco conocidas.
En todo caso, dado que el nivel de conocimiento tanto de las neurociencias
como de las ciencias sociales es insufciente en la actual etapa histórica, habrá
que acudir a comprobaciones de tipo estadístico y, en un gran número de casos,
a la realización de análisis cualitativos para formular hipótesis que, más tarde,
2. acercaMiento al concepto de red social 81
serán confrmadas o rechazadas tras determinar su adecuación o inadecuación a
la práctica social.
2.2.2. propiedades de Los nodos desde eL anáLisis de redes sociaLes
A los nodos (actores sociales) se les asigna un conjunto de propiedades que
informan sobre su posición en la red con respecto a los demás nodos. La im-
portancia posicional se manifesta a través de las propiedades de centraLidad
(reLevancia) que indican que un nodo ocupa en la red una posición central
(relevante) o una posición periférica (marginal). Se pretende conocer quién tiene
mayor control, mayor poder de infuencia o acceso privilegiado a los recursos de
la red.
La centralidad (relevancia) de un nodo puede llegar a cuantifcarse teniendo
en cuenta diversos parámetros, siendo los más utilizados los siguientes:
•  NIvEl DE aDyaCENCIa (gRaDO o RaNgO): es el número de conexiones
directas de un nodo con otros nodos o, lo que es lo mismo, el número de
nodos adyacentes a un nodo dado. Cuanto mayor es el nivel de adyacencia
de un nodo, mayor es su actividad y su conectividad; en defnitiva, está más
fuertemente relacionado. Se distingue, según los casos, entre grado de entra-
da y grado de salida, según que la relación sea simétrica o asimétrica.
•  CERCaNÍa: expresa el número de conexiones, tanto directas como indirec-
tas, entre un nodo y los demás nodos de la red, a través de caminos geodé-
sicos.
Un camino es una secuencia de nodos y conexiones que enlazan dos nodos
determinados, sin que pueda utilizarse cada nodo más de una vez. La Longi-
tud de un camino (distancia) es el número de conexiones de la secuencia.
Un camino geodésico es el camino de menor longitud que une dos nodos.
La cercanía expresa la accesibilidad o la capacidad de un determinado nodo
para comunicarse globalmente en la red; pero el concepto de cercanía tam-
bién puede aplicarse a cualquier subconjunto de nodos o la totalidad de la
red, tomando medidas promediadas.
•  INTERMEDIaCIÓN: es un índice construido mediante la suma de las dis-
tancias de los caminos más cortos (geodésicos) entre otros nodos que pasan
82 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
por el nodo de referencia. Cuanto menor sea el índice, menor capacidad de
intermediación, lo que supone que el resto de nodos pueden relacionarse por
otros caminos. La capacidad de intermediación de ciertos nodos singulares
singulares (brokers) o de un par de nodos (puente) pone de manifesto la nece-
sidad que tienen otros nodos para relacionarse entre sí. El nodo intermedia-
rio no manifesta la capacidad de creación de relaciones hacia otros nodos,
sino la capacidad de controlar las relaciones entre bloques de nodos. El in-
termediario (broker, puente) dispone de un alto índice de intermediación
que controla los fujos de información u otras relaciones, de manera que,
si es eliminado, la red se reestructura o se divide. Como contraposición a la
intermediación se establece el concepto de independencia o capacidad de un
nodo para establecer conexiones sin necesidad de intermediarios. Los actores
con mayor intermediación tienen un gran poder porque controlan los fujos
de comunicación entre otros nodos.
Los nodos y sus conexiones tienen una dinámica que viene determinada
por diversas variaciones a lo largo del tiempo: incremento o decremento de sus
conexiones con los antiguos nodos; establecimiento de conexiones con nuevos
nodos; entrada o salida del nodo de la red, etc. El carácter dinámico de las redes
sociales representa una de las mayores difcultades para su estudio, lo mismo que
sucede con el caudal de un río impetuoso.
2.3. RElaCIONEs NODalEs
2.3.1. Las reLaciones sociaLes genéricas
En términos generales se establece una relación entre dos objetos por la exis-
tencia de elementos o propiedades comunes. Sin embargo, para poder hablar de
red social, no basta con que las personas tengan propiedades en común, sino que
han de producirse interacciones reales entre ellas. En este sentido, las relaciones
sociales -que son las que se producen en estas redes-, más que relaciones en sen-
tido abstracto, son interacciones complejas o secuencias de actos producidas en
el mundo real entre personas.
2. acercaMiento al concepto de red social 83
En las redes sociales se producen relaciones sociales entre sus actores aten-
diendo a dos tipos fundamentales de interacciones físicas:
•  intercambio de información cuando se conectan dos o más actores. Dos
personas por el mero hecho de cruzarse por la calle se comunican visual y
auditivamente, y cada uno analiza la conducta del otro, generalmente.
•  trueque de conductas. Establecida la comunicación entre actores, se pro-
duce una interacción consistente en el intercambio o trueque de conductas.
La exteriorización de una conducta da lugar a una actividad. En el trueque,
una de las partes lleva a cabo una actividad en espera de que la otra parte
también realice -como contrapartida- una actividad (igual o distinta, inme-
diata o diferida). Siguiendo con el ejemplo de las dos personas que se cruzan,
si no se conocen, ambas esperan que la otra persona siga caminando sin que
se establezca comunicación verbal; si se conocen, o es la costumbre del lugar,
una de ellas inicia una comunicación verbal y/o gestual realizando un saludo,
a lo que la otra responde con otro saludo; también constituiría una conducta
no devolver el saludo. En cualquier caso, ambas partes han modifcado de
manera recíproca su conducta anterior (caminar exclusivamente) durante
unos instantes.
Incluso relaciones sociales que, en apariencia, parecen propiedades abstractas
(ej. pertenencia a una organización), en realidad requieren un trueque de
conductas inicial y subsiguiente (aquiescencia inicial, conformidad de seguir
permaneciendo, etc.) entre múltiples actores.
Para que pueda afrmarse que existe una red social es necesario que se esta-
blezcan relaciones entre los actores sociales que la integran. Cada relación supone
intercambio de información (comunicación) y trueque de conductas entre los
actores. El trueque no tiene por qué practicarse simétricamente entre dos actores;
puede realizarse un trueque multibanda en el que la relación inicial queda desdi-
bujada (ej. las tareas agrícolas en común); tampoco tiene por qué ser inmediato,
ya que hay muchos trueques diferidos en el tiempo.

RElaCIÓN sOCIal = COMUNICaCIÓN + TRUEqUE DE CONDUCTas
84 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
2.3.1.1. aCTIvIDaD CONvERgENTE
Los actores realizan actividades de muy diverso tipo que pueden tener o no
tener relación alguna con la red social que se analiza. Los actores, en su rela-
ción con una determinada red social, llevan a cabo actividades -por mínimas
que sean- encaminadas a conseguir los objetivos o fnalidades de la red. Así, en
torno a un centro de enseñanza primaria se genera una red social formada por
profesores, alumnos y padres de alumnos, con un conjunto de actividades todas
ellas encaminadas a conseguir el objetivo común de la red, tal como pudiera
ser la formación de los alumnos. Lo mismo cabe decir en el caso de otras redes
sociales. Los afliados a una ONG para proporcionar educación y cultura a la
infancia desarrollarán un conjunto de actividades acordes con tal objetivo. Los
integrantes de una red de asistencia sanitaria realizarán actividades encaminadas
a la prevención y curación de las enfermedades. En una empresa, sus actividades
estarán encaminadas a la producción de determinados bienes y servicios, etc.
El conjunto de actividades encaminadas a conseguir la fnalidad u objetivos
(explícitos o implícitos) de la red se englobarán bajo la denominación genérica
de actividad convergente. Las actividades desarrolladas pueden ser comunes
a todos los miembros de la red, pero lo más frecuente es que las actividades se
encuentren distribuidas, de acuerdo con pautas temporales o funcionales de la
división social del trabajo.
La actividad convergente constituye un elemento esencial de la red: sin ella
no es posible una red.
La realización de actividades no tiene que hacerse de manera exclusiva para
una red determinada. Los individuos pueden realizar actividades que no tienen
que ver con ninguna red. También, sucede con frecuencia que los individuos
están insertados en varias redes, de manera que realizan actividades convergentes
para más de una red. En algunos casos extremos, la actividad convergente de una
red puede llegar a convertirse en exclusiva para los individuos, como es el caso de
los miembros de ciertas sectas o religiones.
La propia actividad de la red social produce un método de control de retorno
(feedback) y un refuerzo para la pertenencia a la red de sus integrantes. En efecto,
cada miembro, al detectar que los demás se suman de manera generalizada a la
realización de actividades convergentes, refuerza su valoración de la red social,
2. acercaMiento al concepto de red social 85
se siente identifcado con tal actividad e impelido a proseguir con las actividades
colaborativas.
En ciertos casos, la actividad convergente de la red se confunde o iguala con
la actividad comunicativa. Así sucedería en redes sociales en Internet (ciberredes)
constituidas para el mero intercambio de información o noticias. En otros casos,
se constituyen redes sociales tanto para el intercambio como para el procesa-
miento de la información, tal como sucede en los ámbitos de la investigación
científca.
2.3.1.2. INTERCaMbIO EqUIlIbRaDO
Para que exista una red social se han de producir actividades convergentes
hacia sus fnes u objetivos. Pero esto no es sufciente para la estabilidad de la red.
Si a lo largo de un periodo, el balance de actividad de los actores sociales es per-
cibido por estos como desfavorable o desequilibrado, es evidente que se generará
una tendencia a abandonar la red o bien a realizar actividades divergentes que
alteren su funcionamiento. Si este balance negativo se extiende a una mayoría
de los actores de la red, la aniquilación de esta será imparable. Por ello, para que
una red sea estable se requiere que los actores perciban que existe un intercambio
equilibrado.
En toda red social la actividad convergente se desarrolla en paralelo a una de-
terminada modalidad de intercambio o modifcación recíproca de las conductas
de cada uno de los actores integrantes. Estas relaciones de intercambio tendrían
como elementos más característicos los siguientes:
•  ObjETO DEl INTERCaMbIO. En una red social se produce un intercambio
o trueque de conductas, no en el sentido de asumir como propias las con-
ductas de los demás, sino en el sentido de realizar una determinada conducta
propia como contrapartida a la realización de otra conducta ajena. El inter-
cambio no se reduce a los recursos en sentido económico; en la realidad pue-
de ser intercambiado cualquier tipo de conductas que tengan como objeto:
‑ Sentimientos personales (de atracción, de repulsión hacia terceros, etc.)
‑ Información y conocimiento.
‑ Acceso a un determinado estatus.
‑ Servicios personales.
86 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Bienes y servicios económicos (dinero, muebles, inmuebles, etc.).
Las conductas concretas a intercambiar son ilimitadas. En el intercambio,
considerado como función amplia, son perfectamente posibles cualesquiera
combinación de conductas: sentimientos por bienes económicos, servicios
personales por afectos, bienes económicos por bienes económicos, etc.
En todo caso, no debe perderse de vista que el control y acceso a los recursos
de la red es un marcador fundamental para comprender su funcionamiento.
•  MODalIDaD DEl INTERCaMbIO. Cuando se hace referencia al intercam-
bio, normalmente, se piensa en un intercambio directo entre dos partes. Sin
embargo, el intercambio puede ser indirecto cuando intervienen múltiples
actores sociales, tal como sucede en las labores agrícolas en las que participa
toda una comunidad tanto para el aporte de trabajo como para la adjudi-
cación de cosechas. El intercambio indirecto puede llegar a ser tan difuso
y distribuido que no se percibe como tal intercambio. Esto ocurre con la
utilización del dinero que funciona como un instrumento que posibilita el
intercambio indirecto de bienes y servicios, aunque se llegue a la abstracción
de considerar el dinero como objeto del intercambio y produzca la apariencia
de que se produce un intercambio directo.
•  DIMENsIÓN TEMpORal DEl INTERCaMbIO. Por lo general, el intercambio
de conductas no suele circunscribirse a una única conducta para cada actor,
sino a una secuencia de conductas que se suceden en el tiempo. El intercam-
bio puede ser simultáneo, pero también diferido e incluso fraccionado en el
tiempo. Asimismo, pueden considerarse otros tipos de intercambio: planif-
cado, circunstancial o esporádico, permanente, temporal.
El intercambio sostenido a lo largo del tiempo supone la existencia de unas
relaciones consolidadas basadas en la confanza mutua derivada de la obser-
vación por las partes de que se producen conductas reiteradas. Esta reitera-
ción produce una expectativa, una percepción de que la norma se cumplirá
en el futuro.
•  pERCEpCIÓN sUbjETIva y sOCIal DEl INTERCaMbIO. Las relaciones
de intercambio pueden ser percibidas por cada actor y por el conjunto de la
sociedad de manera muy heterogénea.
2. acercaMiento al concepto de red social 87
Los elementos caracterizadores fundamentales a tener en cuenta en la per-
cepción de las relaciones de intercambio son la voluntariedad y el equilibrio
de las prestaciones.
Todo intercambio puede ser realizado mediando la aquiescencia de los ac-
tores o, lo que es lo mismo, tolerando ambas partes la sumisión recíproca.
Así, por ejemplo, la persona A se obliga -queda sometido- hacia la persona
B a entregarle una casa; seguidamente, B queda obligado -sometido- hacia A
para entregarle una suma de dinero.
La voluntariedad -sumisión voluntaria- se acepta por ambas partes, mientras
que el intercambio forzoso es impuesto de manera unilateral.
Pero lo que se entiende por voluntariedad o sumisión depende de los estánda-
res subjetivos y, sobre todo, culturales y sociales. Lo que hoy se entiende por
sumisión en las relaciones de género, hace pocos años se interpretaba como
voluntariedad. No hay una forma objetiva de poder medir tal percepción.
Otro elemento en la percepción de la relación de intercambio se refere al
equiLibrio de Las prestaciones. Los actores realizan un balance mental
(consciente o inconsciente, racional o emocional), del coste y benefcio de las
conductas que se intercambian. Desde la óptica individual puede percibirse
una ganancia, una pérdida o una situación de equilibrio o igualdad. Lo mis-
mo que en el caso de la voluntariedad, hay que considerar tanto estándares
subjetivos como sociales y concluir que tampoco es posible una medida ob-
jetiva del equilibrio de las prestaciones. Solo en el intercambio económico de
bienes y servicios puede llegarse a cuantifcar el equilibrio de las prestaciones
en función del valor de intercambio admitido en una determinada socie-
dad a través de los mecanismos de mercado o del establecimiento de precios
políticos. En todo caso, puede afrmarse que ambos mecanismos son meras
convenciones inestables, puesto que, en sociedades coetáneas, a los mismos
bienes o servicios les son asignados valores tanto absolutos como relativos
muy distintos.
88 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
2.3.1.3. pROpIEDaDEs DE las RElaCIONEs
En las relaciones sociales cabe destacar ciertas propiedades o descriptores de
su naturaleza: contenido, intensidad, frecuencia, dirección y variación temporal.
Estas propiedades dan lugar a diversas clases de relaciones:
•  DIRECTas: Tienen lugar entre dos nodos, sin intermediación de ningún
otro (A es amigo de B).
•  INDIRECTas: Se establecen entre dos nodos, mediando otro(s) nodo(s) (A es
amigo de B y B es amigo de C, luego A está relacionado con C).
•  UNIDIRECCIONalEs: Se desarrollan en un solo sentido (A  B); no existe
reciprocidad (A envía cartas a B).
•  bIDIRECCIONalEs: Se desarrollan en ambas direcciones (A  B).
‑ sIMéTRICas: Son equivalentes en ambos sentidos; existe reciprocidad
(A y B se saludan).
‑ asIMéTRICas: No son equivalentes en ambos sentidos (A vota a B, a
cambio de que B le designe posteriormente para un cargo).
•  fUERTEs: abarcan múltiples contenidos e interrelaciones intensas. Son rela-
ciones complejas que implican cercanía y solidaridad (padres e hijos, en una
familia). La información, que circula solamente mediante vínculos fuertes,
queda circunscrita al grupo o círculo social. Las relaciones fuertes dan lugar
a redes cerradas.
•  DébIlEs: su contenido es específco o estandarizado (vecinos de una loca-
lidad). Los vínculos débiles pueden transformarse en vínculos fuertes bajo
ciertas condiciones (aportan confanza al iniciar el establecimiento de vín-
culos fuertes). Los vínculos débiles hacen que la comunicación se extienda
hacia la periferia de las redes. Las relaciones débiles dan lugar a redes abiertas.
•  pOsITIvas: los efectos de la relación suponen cooperación y sintonía entre
las partes. Incrementan la sinergia de la red.
•  NEgaTIvas: los efectos de la relación suponen competencia o rechazo entre
las partes. Introducen inefcacia e inestabilidad en la red social, produciendo,
en función de su magnitud y extensión, reestructuraciones, segregaciones o
destrucción de la red.
2. acercaMiento al concepto de red social 89
•  úNICas: se producen una sola vez.
•  pERIÓDICas: se dan cada cierto período de tiempo.
•  IRREgUlaREs: tienen lugar a lo largo del tiempo sin pauta o ritmo alguno.
•  pERMaNENTEs: se producen de manera ininterrumpida.
•  aCTUalEs: son relaciones que se están realizando.
•  laTENTEs O pOTENCIalEs: son relaciones cuya realización es posible o
probable.
2.3.2. Las específicas y primordiaLes reLaciones de comunicación
Los nodos de cualquier red social están interconectados con un sistema de
comunicaciones más o menos complejo, mediante el cual se producen fujos
muy diversos. La actividad comunicativa es un elemento básico en el concepto
de red. Sin intercambio de información y conocimiento a través de mensajes, no
se puede hablar de red ni de actores sociales, sino de individuos aislados.
La actividad comunicativa consiste en el intercambio, bien instantáneo, bien
diferido, de mensajes entre nodos de una red durante un período de tiempo,
con arreglo a un protocolo, a través de un canal y con la fnalidad de modifcar o
intercambiar conductas los participantes. Incluso quien emite un mensaje unidi-
reccional establece canales de retorno -aunque sean meramente estadísticos- para
conocer la respuesta de los destinatarios.
2.3.2.1. lOs MENsajEs
Los mensajes están formados por conjuntos de símbolos (fonéticos, gráf-
cos, imágenes, olores, sensaciones táctiles, etc.) agrupados secuencialmente, con
signifcado tanto para el que los genera (emisor) como para el que los recibe
(receptor).
En la actividad social de comunicación cada persona puede ser equiparada a
un nodo elemental capaz de:
‑ Procesar mensajes para ser transmitidos.
‑ Transmitir o retransmitir mensajes.
90 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Recibir mensajes.
‑ Procesar los mensajes recibidos.
Gráfico 03. EsqUEMa COMUNICaTIvO ENTRE DOs NODOs
mensajes de A a B
NODO A
NODO B
mensajes de B a A
p
r
o
c
e
s
a
m
ie
n
t
o

d
e

l
a

i
n
f
o
r
m
a c
i
ó
n
p
r
o
c
e
s
a
m
ie
n
t
o

d
e

l
a

i
n
f
o
r
m
a c
i
ó
n
Además de las personas -consideradas como nodos simples-, se detectan es-
tructuras que se comportan como un nodo compLejo formado por la agregación
de personas y medios materiales, cuya actividad preponderante o especializada es
la de procesar y emitir mensajes. Una emisora de radio o de televisión, un perió-
dico, el consejo de administración de una empresa, el gobierno de un país, etc.,
pueden ser considerados como ejemplos de nodos complejos.
La estructura de la red social hace posible la difusión y repLicación de la
información y el conocimiento entre los nodos que la integran. Se puede hacer
efectiva la gran propiedad de la información: poder ser repLicada hasta eL
infinito. El trabajo desarrollado por un ser humano para conseguir una informa-
ción o conocimiento puede ser aprovechado por todos los demás cuantas veces
sea necesario. La mera replicación de la información genera sinergias que multi-
plican exponencialmente el valor de las destrezas y conocimientos.
2.3.2.2. pROpIEDaDEs DE lOs MENsajEs
En los mensajes emitidos por un nodo cabe destacar, entre otras, las siguien-
tes características:
2. acercaMiento al concepto de red social 91
•  ExTENsIÓN pERsONal. Es el número de destinatarios que reciben el men-
saje. Cuanto mayor es dicho número, tanto mayor es el factor multiplicador
de la información transmitida.
•  ExTENsIÓN TEMpORal. Es el ámbito de transmisión del mensaje en el
tiempo. El mensaje, desde este punto de vista, puede ser instantáneo o dura-
dero, inmediato o diferido, único o reiterado, etc.
•  ExTENsIÓN EspaCIal. Es el área geográfca por la que se difunde el men-
saje. Esta característica, en general, es secundaria dado que lo que importa es
la base personal constituida por los receptores de los mensajes, así como los
parámetros temporales.
•  hUElla O IMpaCTO. Los nodos tienen asociada un área de infuencia o ám-
bito personal, temporal y espacial, en el cual los mensajes emitidos producen
un cambio o repercusión en los nodos receptores. Fuera de esos ámbitos los
mensajes o no llegan o no tienen impacto alguno.
La hueLLa o impacto del mensaje mide la repercusión o incidencia que tiene
un mensaje en la conducta de cada receptor, es decir, en qué medida el men-
saje, además de su almacenamiento en la memoria, adquiere tal prioridad
que llega a modifcar la conducta del receptor. La huella, en cuanto a su
intensidad, puede graduarse desde un vaLor nuLo (indiferencia total) hasta
un vaLor máximo a partir del cual no puede lograrse un valor mayor (impacto
máximo). Si se tiene en cuenta la perdurabilidad o grado de persistencia a
lo largo del tiempo, la huella puede ser pasajera (el impacto decae con el
tiempo) o indeLebLe (el impacto no decae con el tiempo). Si se considera
el sentido del impacto se hablará de huella proactiva, reactiva o neutra
frente al mensaje, según que la huella induzca en los receptores una actividad
concordante o de adhesión con el contenido del mensaje o, por el contrario,
una actividad discordante o de rechazo o, fnalmente, no produzca ninguna
reacción. Esta característica de los mensajes se suele tener en cuenta en los
discursos políticos que tratan de producir una huella proactiva en el mayor
número de personas y una huella reactiva en el mínimo de destinatarios.
La intensidad, perdurabiLidad y sentido de La hueLLa, dependen de Los
atributos deL receptor, deL emisor, deL canaL y deL mensaje, tales como:
‑ La motivación del receptor hacia el contenido del mensaje.
92 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ El formato del mensaje, pues cada persona reacciona de distinta manera
ante las diferentes combinaciones de los estímulos sensoriales.
‑ La existencia o no de condiciones adversas en los canales de transmisión
de la información (ruido, distorsión, pérdida de información, etc.).
‑ La autoridad coercitiva o sugestiva del nodo emisor.
‑ Etc.
También ha de tenerse en cuenta la existencia de otros mensajes, que pueden
ser bien concomitantes, lo que produce un refuerzo de la huella, bien con-
tradictorios, en cuyo caso la huella quedaría debilitada, e incluso anulada.
Como ejemplo de lo anterior, se puede considerar la espera de un vuelo en un
aeropuerto: el impacto de la información que aparece en las pantallas sobre
los pasajeros es máximo; en cuanto aparece la hora de salida de su vuelo, la
práctica totalidad de los pasajeros modifca su conducta de manera inmedia-
ta, dirigiéndose a la puerta de embarque asignada. Como ejemplo antitético,
un anuncio genérico de un libro sobre la cría de las nutrias en cautividad no
generará prácticamente ningún interés, su impacto será mínimo, salvo que
fuese apadrinado por un conocido actor de Hollywood.
•  Los mensajes entre nodos pueden ser directos o indirectos:
‑ Los mensajes directos fuyen desde el nodo emisor hasta el nodo receptor
sin intermediación de ningún otro nodo.
‑ Los mensajes indirectos fuyen desde un nodo emisor hasta el nodo re-
ceptor mediante la intervención de uno o más nodos intermedios.
Los mensajes indirectos, si bien amplían la extensión personal, espacial y
temporal, pueden disminuir la efcacia dado que el riesgo de distorsión o de
otros errores en la transmisión del mensaje aumenta de manera exponencial
al aumentar el número de nodos a través de los que se produce la retransmi-
sión.
2.3.2.3. las COMUNICaCIONEs COMO sECUENCIas DE MENsajEs
La agrupación secuencial de mensajes intercambiados entre emisores y recep-
tores, con arreglo a un protocolo y con unas características comunes de conteni-
do y/o de ámbito temporal, constituyen una comunicación.
2. acercaMiento al concepto de red social 93
El concepto de comunicación hace referencia al intercambio de información
agrupada según los criterios del emisor y receptor.
Cualquier comunicación tiene una estructura mínima:
‑ Mensaje de inicio: el emisor solicita o requiere al receptor, explícita o
implícitamente, la apertura de una sesión de intercambio de mensajes.
‑ Mensajes portadores de contenidos: mensajes intercambiados entre emi-
sor y receptor cuyo contenido se procesa de forma inteligente por el emi-
sor y por el receptor.
‑ Mensaje de fnalización: una o ambas partes dan por terminado el inter-
cambio de información.
La estructura de las comunicaciones es más compleja en la realidad, ya que
suele asociarse a un protocolo o conjunto de normas que facilitan la transmisión
y recepción de los mensajes y aseguran la integridad de estos.
Las comunicaciones, a su vez, pueden estudiarse agrupadas unas con otras, lo
que da lugar a los fLujos de comunicaciones.
Las comunicaciones y los fujos de comunicaciones admiten una enorme
complejidad en su estructura, desde los que se establecen entre dos nodos hasta
los multidireccionales entre numerosos nodos. Pero su conocimiento en pro-
fundidad no es determinante, por lo que solo se resaltarán, a continuación, los
aspectos más relevantes que inciden en las propiedades de las redes sociales.
2.3.2.4. NORMas DE fUNCIONaMIENTO (pROTOCOlO)
Los fujos de comunicaciones en una red social están sometidos a ciertas
reglas explícitas o implícitas. No puede ser de otra manera, puesto que, en caso
contrario, las comunicaciones serían aleatorias o anárquicas y no habría posibi-
lidad de llevar a cabo una actividad común como elemento caracterizador de las
redes sociales.
Las normas que rigen las comunicaciones en las redes vienen confguradas
por ciertos elementos básicos del proceso de comunicación entre los nodos:
quién inicia (o fnaliza) la comunicación, cuándo se produce, qué contenido
se transmite en los mensajes, cómo se corrigen los fallos en la comunicación,
94 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
la morfología y densidad de los fujos. Los elementos anteriores confguran las
normas del protocoLo de comunicaciones entre los actores de una red social.
2.3.2.4.1. La iniciativa para comunicar
En las redes sociales se observan diferencias entre los nodos para interco-
municarse: hay nodos que debido a su posición relacional en la red tienen
posibilidad de establecer fujos con muchos otros nodos; para otros nodos tal
posibilidad es mucho más restringida.
El proceso de la comunicación se inicia con el envío de información por el
emisor, que lleva implícita una demanda de apertura deL canaL de comuni-
cación al receptor; este puede abrir o dejar cerrado el canal.
Bajo relaciones de desigualdad, los nodos relevantes suelen ser los que de-
mandan la apertura de canal: la comunicación se inicia por su voluntad. Esto
se comprende muy bien en las relaciones de una empresa en la que el direc-
tivo puede llamar telefónicamente en cualquier momento a cualquiera de los
empleados. Lo contrario no sucede generalmente, salvo que sea siguiendo
instrucciones o normas de la dirección. Se produce una asimetría en la inicia-
tiva para comunicar. La capacidad para determinar la apertura de los canales
de comunicación es una de las manifestaciones de las relaciones de poder.
En las relaciones igualitarias el establecimiento de la comunicación tiende
a ser de tipo simétrico en la que cualquier nodo puede tener la iniciativa.
Así sucede en redes igualitarias, como la formada por un grupo de amigos
entre los que existe confanza mutua para llamarse unos a otros en cualquier
momento -incluso a altas horas de la madrugada-. En la práctica de las redes,
más que relaciones de igualdad estricta, se producen relaciones de igualdad
basadas en distribuciones temporales o funcionales.
2.3.2.4.2. Dimensión temporal
Los fujos de comunicaciones no suelen establecerse en cualquier momento.
Normalmente, existen unos períodos en los cuales están abiertos los canales.
En las relaciones de desigualdad el establecimiento de estos fujos tiene lugar
en un período de tiempo, en un momento concreto y con una frecuencia y
2. acercaMiento al concepto de red social 95
duración que, por lo general, vienen determinados por el nodo (o nodos)
relevante.
2.3.2.4.3. Contenidos admitidos
El establecimiento de los fujos de comunicación está determinado por los
contenidos admitidos por emisor y receptor. En cada red social los conte-
nidos transmitidos son diferentes. No se transmiten mensajes que no sean
acordes con el objeto o fnalidad de la red y las relaciones de intercambio
establecidas. Así, en muchas redes familiares no se produce intercambio de
información sobre experiencias sexuales; tampoco es usual que en la red de
comunicación de un partido político se transmita información sobre biología
molecular.
En muchos casos puede observarse una asimetría de contenidos en el caso de
relaciones de desigualdad jerárquica o funcional: unos nodos podrán trans-
mitir un tipo de contenidos, mientras que otros nodos no los podrán trans-
mitir. En una red religiosa quienes ocupan la posición jerárquica pueden
adoctrinar al resto de los creyentes; estos, por su parte, solo tienen posibilidad
de dirigirse a los jerarcas no para adoctrinarles -lo que les está vedado-, sino
para manifestarles sus dudas o solicitarles mayor dosis de adoctrinamiento.
2.4. la INTElIgENCIa DE RED
Cuando se observa cualquier tipo de red social se detectan características o
propiedades comunes que relacionan a sus integrantes entre sí. Para que exis-
ta una red social es necesaria la existencia de nodos que se comuniquen. Pero,
además de la comunicación como relación instrumental o adjetiva, se producen
relaciones materiales o sustantivas que dan lugar a un trueque de conductas
entre los nodos. Para que existan comunicaciones y relaciones (materiales) entre
nodos es necesaria una inteligencia de red o conjunto de procesos inteligentes,
con capacidad de automodifcación.
La inteligencia de red supone un saLto cuaLitativo en el procesamiento de
la información y el conocimiento, por encima de las inteligencias individuales.
La inteligencia de red supone, desde luego, la suma de todas las inteligencias
96 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
individuales, tanto en su dimensión racional como en su dimensión emocional.
Además, la puesta a disposición de la red de las inteligencias individuales supone
acceder a una información y conocimiento imposibles de alcanzar de manera ais-
lada. La información de vigías situados en torres, y comunicados con un puesto
de control, permite conocer la existencia de fuego y actuar efcazmente con me-
dios centralizados de extinción. Si la información y los medios de extinción es-
tuviesen distribuidos y compartimentados se haría imposible extinguir el fuego.
Surge la inteligencia de red como un agregado de la inteligencia albergada en
los nodos que están interconectados. Una parte de la inteligencia de red radica
necesariamente en cada uno de los nodos; en realidad, es un subconjunto de la
inteligencia individual que no tiene por qué ser idéntico para cada nodo. Otra
parte puede estar albergada en diversos soportes tecnológicos distintos del cere-
bro humano. Los elementos de la inteligencia de red pueden admitir diversos
grados de centralización o de distribución.
La inteligencia de red se compone de numerosos estratos funcionales y dife-
rentes grados de complejidad: regulación de relaciones sociales y del sistema de
comunicaciones, modelos sociales para el procesamiento de la información y el
conocimiento, objetivos sociales, etc. En cada red, como expresión parcial de
la inteligencia de red, se puede detectar un conjunto de vectores ideoLógicos
coLectivos, comunes a los miembros de la red y que orientan el comportamien-
to individual y colectivo. Estos vectores contienen, entre otros elementos, los
objetivos de la red.
2.4.1. estructura de La inteLigencia de red
La inteligencia de red está compuesta por los siguientes COMpONENTEs:
•  inteLigencia individuaL: los nodos de red alojan inteligencia en soporte bio-
lógico -cerebro-. Esta inteligencia individual se ha formado mediante agrega-
dos biológicos e histórico-sociales de la inteligencia de red. El individuo es un
vector de acumulación, transporte y modifcación de la inteligencia de red.
•  inteLigencia acumuLada en soportes tecnoLógicos: la inteligencia de red
ha sido acumulada a lo largo de la historia en soportes tecnológicos diferen-
ciados del cerebro humano: inscripciones en arcilla, papiros, libros, ordena-
dores, redes de ordenadores, ciberredes, etc.
2. acercaMiento al concepto de red social 97
Gráfico 04. ElEMENTOs DE la INTElIgENCIa DE RED
ÌNTELÌGENCÌA
EN SOPORTE
TECNOLÓGÌCO
ÌNTELÌGENCÌA
EN SOPORTE
BÌOLÓGÌCO
ÌNTELÌGENCÌA
EN SOPORTE
BÌOLÓGÌCO
ÌNTELÌGENCÌA
EN SOPORTE
BÌOLÓGÌCO
ÌNTELÌGENCÌA
EN SOPORTE
BÌOLÓGÌCO
NO
D
O
N
O
D
O
N
O
D
O
N
O
D
O
•  conexiones: la inteligencia en red consta necesariamente de conexiones que
posibilitan el intercambio de información y conocimiento entre los elemen-
tos de red. La conexión de los diversos tipos de inteligencia propicia la exis-
tencia de procesos que serían imposibles de manera aislada.
La inteligencia de las redes sociales contiene:
•  funciones centraLizadas: aquellas que se manejan exclusivamente por uno
o varios nodos concretos, pero se aplican o propagan a toda la red o a una
parte signifcativa.
•  funciones distribuidas: la función de inteligencia de red se segmenta, de
modo que cada nodo, realiza una tarea concreta de manera simultánea (pro-
cesamiento paralelo) o diferida (procesamiento secuencial).
•  funciones individuaLes: son funciones exclusivas que realiza un nodo, pero
que no se aplican o propagan hacia otros nodos de la red.
Si tomamos un equipo de baloncesto como ejemplo, todos los jugadores
conocen su operativa propia (componente individual) y la del resto de jugadores
98 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
(componente distribuido) mientras que el entrenador diseña la estrategia de cada
partido (componente centralizado).
Toda red social es una amalgama de funciones centralizadas, funciones distri-
buidas y funciones individuales. La centralización y distribución pueden admitir
un enorme grado de complejidad cuando las redes sociales alcanzan un gran
tamaño; además, hay que considerar, junto al número de nodos, los múltiples
niveles funcionales de la inteligencia de red. Ciertos elementos de la inteligencia
de red pueden estar albergados en clases nodales, en cierto tipo de nodos especia-
lizados y también en soportes tecnológicos.
La inteligencia de red se compone de numerosas funcionalidades que, a gran-
des rasgos, pueden agruparse en los niveles que fguran en la siguiente tabla:
Tabla 06. NIvElEs DE INTElIgENCIa DE RED
información
Funciones de obtención y almacenamiento de información y
conocimiento sobre hechos, relaciones y procesos.
procesamiento
La información y el conocimiento se procesan para obtener
nueva información y conocimiento (incremento de la
inteligencia), así como delimitar las decisiones que han de ser
tomadas en el plano real (físico y social).
ejecución
Las decisiones son llevadas al plano real mediante la inducción
de modificaciones conductuales en todos o en parte de los
nodos de la red, que se traducen en realización de actividades
inmediatas o diferidas.
Los niveles funcionales de la inteligencia de red operan sobre:
•  La información y conocimiento adquiridos por la red social. Cada red tiene
una forma de procesar la información y el conocimiento que viene condicio-
nada por múltiples factores, entre otros, los objetivos de la red, que suelen
contener tanto elementos racionales como emocionales.
•  El sistema de comunicaciones. El modo de iniciar y fnalizar una comuni-
cación, la ocupación de canales, los sistemas de prioridad, el contenido de
los mensajes y otros muchos elementos del proceso de comunicación han de
ser ordenados, pues de lo contrario no podría establecerse ningún tipo de
comunicación.
2. acercaMiento al concepto de red social 99
•  El sistema de reLaciones. El contenido de las relaciones entre los nodos,
su ámbito personal y temporal, condiciones, modifcaciones, colisiones, san-
ciones por incumplimiento, etc., tienen una regulación por mínima que sea.
La propia ubicación espacial y temporal de los nodos queda regulada im-
plícita o explícitamente en la mayoría de las redes sociales. Por ejemplo, en
un mercadillo (red social de intercambio) los puestos de los comerciantes
son ocupados con arreglo a alguna norma: el primero que llega, antigüedad,
rotatividad, etc.
2.4.2. vectores ideoLógicos coLectivos
En toda red puede ser reconocido un elemento de la inteligencia de red, el
vector ideoLógico centraL que opera como aglutinante de los nodos de la red
y que condiciona sus niveles funcionales.
Se trata de la fnalidad u objetivo común de la red, que opera como elemento
motivador de, al menos, una parte de los actos individuales y colectivos de todos
y cada uno de los integrantes, y que queda incorporado a su sistema cerebral de
procesamiento de la información.
Este objetivo común puede estar declarado de manera explícita, o bien puede
permanecer subyacente, deduciéndose de manera implícita de la propia activi-
dad de la red. No hay que perder de vista que una cosa es el objetivo o fnalidad
declarada por una red social y otra cosa muy distinta es que esa declaración sea
concordante con la realidad. Para establecer el verdadero objetivo común debe
realizarse el cotejo de lo declarado con la realidad; muchas redes sociales declaran
defender los derechos humanos, pero no tienen ningún reparo a la hora de justi-
fcar o ignorar un genocidio o poner en práctica la pena de muerte.
No es concebible la existencia de ninguna organización social sin un vector
ideológico central (objetivo, fnalidad), sea implícito o explícito; por ejemplo, si
se considera un sindicato, el objetivo común de los afliados es defenderse frente
al poder del empresario y maximizar el valor de su trabajo; en el caso de los cre-
yentes de una religión, amortiguar el miedo a la muerte; para los prisioneros de
un campo de concentración, conseguir la libertad.
El elemento o vector central no es sufciente para confgurar una red social.
Han de considerarse otros elementos ideológicos compLementarios o de segun-
100 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
do nivel, que completan el ideario de la red social, cuya característica es que
pueden ser compartidos parcialmente, con matizaciones, o incluso alguno de
ellos puede ser rechazado por sectores de la propia red numéricamente relevan-
tes. Así, el vector ideológico no matarás no cuenta con la concordancia plena en
las redes religiosas, pues para unos se expresa como: no matarás bajo ninguna
circunstancia; para otros su formulación sería: no matarás, saLvo que La Ley
diga Lo contrario; o no matarás, saLvo caso de guerra justa.
eL vector centraL diferencia a una red de otras de distinto tipo; así, es
fácilmente distinguible la red social constituida por los afliados de un sindicato,
de aquella otra red formada por una orquesta de música, puesto que el objetivo
que motiva a los miembros de cada red es totalmente distinto.
Los vectores secundarios o compLementarios son Los que diferencian
Las redes sociaLes deL mismo tipo; así, tanto los miembros de la religión cató-
lica como los de las protestantes tienen como objetivo central -implícito- amor-
tiguar su miedo a la muerte, pero no forman una única red social porque les
separan vectores ideológicos secundarios como pueda ser, entre otros muchos,
el ejercicio centralizado del poder por el papa en la Iglesia Católica, frente a un
poder más distribuido en las iglesias protestantes.
Los vectores ideológicos de cada red social van a infuir en la forma de proce-
sar la información, tanto en los individuos como en el conjunto de la red social,
pues van a confgurar la selección de hechos (focalización sobre una realidad
parcial), su procesamiento y la toma de decisiones. Una red social científca no
procesa la información proveniente del entorno social de la misma manera que
una red social religiosa; en el primer caso, el procesamiento de la información y
el conocimiento opera bajo el principio de duda, por el cual cualquier afrmación
no puede ser admitida como verdad incuestionable, habiendo de ser contrastada
una y otra vez; en el segundo caso, se procesa la información bajo la premisa de
dogmas o verdades que no pueden ser cuestionadas.
La incidencia de los vectores ideológicos se complica por cuanto cada indi-
viduo procesará la información según la resultante de su pertenencia a diversas
redes sociales, por lo que no puede sostenerse que cada individuo esté determi-
nado de manera inexorable por una red social única. Un monje en un convento
estará mucho más determinado en su comportamiento que un ciudadano nor-
mal, puesto que su pertenencia a una red social es casi exclusiva. Sin embargo,
2. acercaMiento al concepto de red social 101
la mayoría de las personas, dada su multipertenencia a redes sociales, recibirá
información y conocimiento de diverso tipo, incluso con contenido contradic-
torio, lo cual dará lugar a conductas mucho más impredecibles.
2.5. RECURsOs MaTERIalEs E INMaTERIalEs
En las redes se encuentran elementos materiales e inmateriales, asociados a la
actividad humana, que son necesarios para su funcionamiento: dinero, inmue-
bles, equipos de comunicaciones, mobiliario, bases de datos, bases de conoci-
mientos, etc.
Es muy difícil o imposible hallar una red social en la que no se utilicen ele-
mentos materiales e inmateriales que sustenten tanto la actividad comunicativa
como las actividades convergentes; en una red familiar se dispone de elementos
materiales (muebles, inmuebles, conocimiento almacenado, etc.) por muy ele-
mentales que sean, necesarios para dar soporte a la actividad de alimentación de
sus miembros, vestido, higiene, etc.; en una red formada por varios senderistas,
para llevar a cabo su actividad, necesitan ropa, calzado, comida y la mera ocu-
pación del suelo por donde realizan sus desplazamientos; un equipo de espeleó-
logos ha de contar con material de descenso y supervivencia a las grutas y, por
supuesto, dinero para adquirirlo y renovarlo; una asociación de vecinos ha de
contar, al menos, con un local para ejercer su actividad asociativa; un ejército
tiene que poseer armas, etc.
No hay red social sin infraestructura. Cuando el soporte material e inmaterial
desaparece, ello suele suponer la desaparición en paralelo de la propia red. Esto
resulta muy evidente en las ciberredes que dejan de funcionar cuando los nodos
físicos de conmutación se bloquean. Pero también sucede lo mismo en cualquier
otra red social cuando desaparece o se dañan gravemente las infraestructuras
(guerras, grandes incendios, terremotos, accidentes nucleares, etc.)
102 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
2.6. pROpIEDaDEs DE las REDEs sOCIalEs
2.6.1. propiedades genéricas
Las redes sociales no son redes aleatorias con relaciones -conexiones- estable-
cidas al azar. Tiene un orden interno y presentan patrones de agrupamiento y
funcionamiento. A partir de las propiedades individuales de los elementos cons-
titutivos de las redes sociales (nodos y relaciones) pueden construirse propieda-
des análogas para la globalidad de la red o para cualquiera de sus subconjuntos.
Las propiedades de la red actúan como descriptores que ayudan a comprender su
naturaleza y funcionamiento.
Las propiedades de las redes sociales (y de cualquiera de las subredes que la
integran) más usuales son:
•  TaMañO: viene determinado por el número de nodos. Cuanto mayor es el
tamaño mayor es la complejidad de la red, ya que el número de conexiones
posibles crece exponencialmente. La obtención de sinergias y la aparición
de fenómenos cualitativamente distintos aumenta a medida que aumenta
el tamaño de red. El tamaño de la red es una propiedad signifcativa, cuyas
variaciones a lo largo del tiempo indican si la red se expande, se contrae o
permanece estable.
•  DENsIDaD: se establece en función del número de conexiones en la red.
Mide la cohesión de la red o de un determinado subconjunto. En concreto,
se defne como la relación entre el número de conexiones establecidas y el
número de conexiones posibles
14
. Se establece que una red es densa si tiene
más conexiones que nodos. Cuanto mayor es la densidad de red, menor es el
poder de intermediación de los nodos (disminuyen las relaciones de poder y
control). Una red se denomina completa si todos sus nodos son adyacentes.
•  CERCaNÍa: la cercanía de una red o subred mide la capacidad de acceso
entre los diversos actores entre sí, bien de manera directa, bien a través de co-
14 Si se considera que N es el número total de nodos, N-1 será el número máximo de
conexiones posibles de un nodo. El número máximo de conexiones simples bidireccionales
para todos los nodos será R=n(n-1)/2. La densidad D=r/R es un cociente menor o igual a 1,
siendo r el número de relaciones establecidas y R el número máximo de relaciones posibles.
2. acercaMiento al concepto de red social 103
nexiones indirectas. Una red con gran cercanía supone que los actores tienen
facilidades para conectarse, ya que no tienen que utilizar caminos relativa-
mente distantes, que requieren un mayor esfuerzo.
•  INTERMEDIaCIÓN: la existencia de intermediación hace referencia a la es-
casez o inexistencia de caminos entre los nodos para conectarse. Indica la
necesidad de utilizar determinados nodos para establecer conexiones por no
existir caminos alternativos. Una red con alto grado de intermediación su-
pone que la mayor parte de los nodos dependen de unos pocos nodos -con
un gran poder posicional- para poder establecer relaciones entre sí. Por el
contrario, la no existencia de intermediación supone que los actores de la red
no dependen de otros para relacionarse.
Los actores o subredes que detentan el poder tienden a compartimentar la
red para evitar que los subordinados se comuniquen entre sí y, de esta mane-
ra, conservar su capacidad de intermediación.
•  EsTabIlIDaD: la estabilidad de una red se refere a la probabilidad de su
desmembramiento total o parcial a lo largo del tiempo. La estabilidad de-
pende del contenido de las relaciones entre los actores (relaciones positivas
o negativas), de la densidad de red, de la cercanía global y de la ausencia de
intermediación excesivamente concentrada.
2.6.2. sinergia
Una de las propiedades más importantes de una red es la obtención de si-
nergia derivada de la actividad conjunta realizada. La sinergia expresa que la
agregación de esfuerzos o aportaciones individuales no da como resultado una
mera acumulación cuantitativa, sino un resultado cualitativamente superior.
Para entender el signifcado de la sinergia puede acudirse al ejemplo de una carga
indivisible de cien kilos que ha de ser transportada por dos personas: actuando
al unísono son capaces de desplazarla algunas decenas de metros, pero si cada
uno actúa por separado no desplazan la mitad de la distancia, sino cero metros.
La sinergia no es sino La expresión de La ventaja resuLtante de La ac-
tuación en red mediante La ordenación adecuada de recursos. Los actores,
coordinados entre sí mediante un sistema de comunicaciones, realizando una
actividad convergente, producen un resultado muy superior del que hubieran
104 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
conseguido actuando individualmente. Es más, hay resultados cuya consecución
es sencillamente imposible por mera acumulación de actividades individuales;
piénsese en la construcción de un avión o en la realización de cualquier gran obra
de ingeniería o arquitectura.
La sinergia es una consecuencia de la acumulación de recursos, de la división
social del trabajo y de la actividad comunicativa mediante la cual se produce la
multidifusión de la información y el conocimiento.
La información y el conocimiento, cuando pueden ser almacenados, trans-
mitidos y replicados, generan sinergias exponenciaLes. Una misma informa-
ción o conocimiento puede ser puesta a disposición de millones de actores que
pueden aprovecharse de su contenido. De ahí que, en la etapa histórica actual,
la difusión universal, instantánea y a coste prácticamente cero de la información
y el conocimiento suponga un aumento espectacular de las sinergias de las redes
sociales que se apoyan en las tecnologías de la información y la comunicación.
Se debe tener claro que la interacción de los actores sociales en red resultará
globalmente más benefciosa que si actuasen por separado; en caso contrario, las
tensiones emergentes provocarían la transformación o la destrucción de la red.
2.7. EsTRUCTURas EN las REDEs sOCIalEs
La red social puede ser considerada como globalidad o totalidad, pero tam-
bién pueden hallarse estructuras de orden inferior de gran complejidad. Las
propiedades de los elementos integrantes de las redes sociales dan lugar a una
muy diversa tipología en cuanto a su estructura. Las distribuciones de nodos y
conexiones, considerando sus propiedades individuales, hacen aforar subcon-
juntos y subredes con propiedades y funcionamiento muy diversos.
2.7.1. partes de una red
Dentro de una red pueden ser consideradas diversas subdivisiones, a saber:
•  RED TOTal (glObal): es el conjunto de todos los nodos y conexiones
asociados a una red, a partir de un criterio de observación.
2. acercaMiento al concepto de red social 105
•  sUbCONjUNTO DE RED: conjunto de nodos pertenecientes a una red con
una o varias propiedades comunes, sin que necesariamente formen una
subred (ej. los alumnos obesos en un instituto de enseñanza media).
•  sUbRED: conjunto de nodos que, considerados aisladamente de la red glo-
bal, forman una red por sí mismos: cada nodo tiene aLguna conexión o
camino para conectarse con cuaLquier otro nodo. Toda subred es un
subconjunto de red, pero no todo subconjunto es una subred.
La tipología de subredes puede ser infnita; alguno de los tipos más utilizados
son:
‑ RED pERsONal: conjunto de nodos y conexiones establecidas con un
nodo de referencia.
‑ CONglOMERaDO (ClUsTER): conjunto de nodos más o menos denso.
Sus componentes están más cohesionados entre sí que con otros nodos
no pertenecientes al conglomerado. Su alto grado de cohesión pone de
manifesto una gran identifcación y solidaridad.
‑ cLique: conglomerado con una densidad máxima.
‑ diada, triada,...: cliques de dos, tres, ... elementos.
‑ CENTRO (NúClEO): conglomerado alrededor del cual se articula toda la
red. Por contraposición al centro se defne la pERIfERIa como conjunto
de nodos débilmente conectados. La periferia de una red social no suele
formar una única subred, sino varias, desconectadas entre sí. Los inte-
grantes del centro o núcleo de la red se encuentra fuertemente conectados
entre sí y débilmente conectados a los nodos periféricos.
‑ blOqUE: subred unida al conjunto de la red a través de un enlace que
actúa como punto de corte (broker, puente), de manera que si este des-
aparece se produce el fraccionamiento o la desconexión de la red. Las
estructuras de bloque son muy frágiles, ya que dependen de conexiones
únicas o escasas.
2.7.2. arquitectura de red
Considerando la morfología y distribución de las conexiones nodales, pue-
den encontrarse en las redes alguna de las siguientes confguraciones:
106 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  EsTRElla: todos los nodos se conectan directamente con un único nodo y
no se conectan entre sí. Es una red muy centralizada y jerarquizada.
•  áRbOl (pIRaMIDal): los nodos se conectan en estrella a nodos que, a su
vez, se conectan en estrella a nodos de orden superior. Es la típica arquitec-
tura de una organización jerárquica, con descentralización por niveles. La
relevancia nodal está organizada en niveles escalonados. A medida que se
asciende de nivel disminuye el número de nodos.
•  Malla: todos los nodos se conectan entre sí.
•  aNIllO: cada nodo se conecta exclusivamente a dos nodos adyacentes.
•  MIxTa: se forma mediante combinación de las arquitecturas anteriores.
•  RED CENTRalIzaDa: todas las conexiones de la red pasan a través de un
único nodo, cuyo poder de intermediación es máximo. La desaparición del
nodo supone la ruptura o la desaparición de la red. Los demás nodos son
periféricos.
•  RED DEsCENTRalIzaDa: pueden establecerse diversos modelos de descen-
tralización. Así, la red puede segmentarse en varias subredes centralizadas,
cuyos nodos centrales están unidos entre sí. La desaparición de un nodo no
supone la desaparición de la red, sino su amputación parcial o su fragmen-
tación. También puede establecerse una estructura en la que todos los nodos
estén conectados a varios nodos centrales. La desaparición de un nodo no su-
pone ninguna fragmentación; lo único que aumenta es la distancia promedio
de la red. El grado de descentralización será tanto mayor cuanto mayor sea el
número de nodos relevantes
•  RED DIsTRIbUIDa: todos los nodos están conectados entre sí. No existe un
centro individual o colectivo. La relevancia nodal está organizada espacial-
mente en mallas, con diversas confguraciones (poligonales, en estrella, etc.),
o aleatorias (distribución espacial). No se produce una dependencia jerárqui-
ca por niveles. También se puede considerar una distribución de la relevancia
nodal en el tiempo, de manera que cada nodo asume funciones de manera
periódica (distribución temporal) o, fnalmente, una distribución mixta.
2. acercaMiento al concepto de red social 107
•  RED CERRaDa: es una red fuertemente cohesionada, con gran densidad de
conexiones. Se producen relaciones sociales fuertes entre sus miembros. La
inclusión de nuevos actores sociales es muy difícil.
•  RED abIERTa: no existe una gran densidad de red. Las relaciones entre sus
miembros son débiles.
108 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos 108 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
3. el partido polÍtico coMo red social 109
3. El paRTIDO pOlÍTICO COMO RED sOCIal
El conocimiento de los partidos políticos puede abordarse desde la perspec-
tiva de considerarlos como redes sociales específcas cuya complejidad aumenta
tanto más cuanto mayor es su base afliativa.
Los partidos políticos con amplia representación parlamentaria constituyen
una gran red compuesta por infnidad de subredes de base personal y ámbito
territorial o funcional. Comités de diverso nivel, asambleas, organizaciones de
base, congresos, fundaciones, empresas, etc., son algunas de las subredes que
constituyen el entramado de un gran partido político.
En el extremo opuesto, se encuentran partidos minoritarios y extraparlamen-
tarios constituidos por un número reducido de personas cuya infuencia social se
circunscribe a ámbitos de población reducidos, por lo que su entramado de red
resulta mucho menos complejo.
La complejidad de los partidos políticos relevantes se manifesta tanto por
la cantidad de subredes que los integran como por su dinámica. Hay subredes
que funcionan únicamente muy de cuando en cuando, como sucede cuando se
pone en marcha un proceso congresual cada tres o cuatro años, confgurándose
una subred con los representantes elegidos en los diversos niveles. También se
generan subredes efímeras, que aparecen y desaparecen, como cuando se crea
un órgano transitorio que se disuelve al poco tiempo (convención, comisión de
investigación, etc).
Pero, sobre todo, la complejidad de los partidos políticos es debida a la ele-
vada mutabiLidad de las conexiones nodales -vínculos entre personas-. En cual-
quier subred de un partido son frecuentes las incorporaciones, las bajas o las
sustituciones de personas. También los militantes suelen alinearse con plantea-
mientos políticos cambiantes, de manera que se reconstruyen periódicamente
110 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
las alianzas establecidas. Sucede con frecuencia que quien hoy apoya a un sector
de dirigentes, mañana pasa a negar ese apoyo o a prestarlo a otro sector distinto.
Para comprender cualquier red -la red partido político no es una excepción- es
imprescindible tener en cuenta su dimensión temporal.
En las siguientes líneas se examinarán de manera más detallada los elementos
constitutivos de la red sociaL partido poLítico que aproximarán a un mayor
entendimiento de su complejidad.
3.1. El ElEMENTO hUMaNO
La red sociaL partido poLítico surge por agregación de elementos huma-
nos con motivaciones diversas. Los elementos motivadores, tal como ya se vio,
podían ser de muy diverso tipo: sociales, medioambientales, identitarios, econó-
micos, profesionales, etc.
Las motivaciones que llevan a afliarse o a militar en los partidos políticos
tienen algunas semejanzas con las de quienes se aflian o militan en asociaciones
para la defensa del medio ambiente, de los derechos humanos, de la igualdad
entre sexos, etc. En ambos casos existe coincidencia, al menos en el plano decla-
rativo, en conseguir transformaciones sociales.
La diferencia estribaría en que las motivaciones que llevan a militar en aso-
ciaciones se vinculan a temas concretos y específcos. Además, es menos frecuen-
te el móvil de la obtención de ventajas sociales derivadas de las relaciones de po-
der (promoción profesional, ingresos económicos, capacidad de intermediación,
etc.-), puesto que la posibilidad de su logro en tales organizaciones suelen ser
nulas. Hay que resaltar que la afliación y militancia en asociaciones se origina,
en muchos casos, como rechazo a la práctica de los partidos políticos, que impo-
ne unos límites disciplinarios de expresión o de actuación que muchas personas
no admiten. En los partidos políticos las motivaciones de los afliados se asocian
con objetivos más generalistas o diversifcados.
La existencia de partidos políticos es consecuencia de las compartimenta-
ciones sociales en relación con los diversos elementos que constituyen el estatus
social de la personas: sexo, edad, posición económica, nacionalidad, etc. Cada
persona obtiene un distinto resultado en sus relaciones de intercambio según su
3. el partido polÍtico coMo red social 111
estatus social. Este resultado es valorado por los actores sociales de manera que
llegan al convencimiento de que es necesario mantenerlo (posición de conser-
vación) o, por el contrario, debe ser cambiado en diversos sentidos (posición de
transformación). Los partidos poLíticos son refLejo de Las compartimenta-
ciones sociaLes, puesto que en ellos confuyen selectivamente las personas con
arreglo a sus intereses para tratar de mantener, o bien alterar, las relaciones de
intercambio.
Durante gran parte del siglo veinte se formulaban compartimentaciones
sociales estrictas, casi de laboratorio, que determinaban el comportamiento de
los individuos. A raíz de estas construcciones, los partidos políticos se asimilaron
a entidades representativas de la clase obrera, de la clase campesina, de la oligar-
quía, etc. Se pasaba por alto que la vida de la persona no discurría en una única
red social, sino que, por el contrario, en las estructuras de la sociedad industrial
-como en cualquier otra-, la persona actuaba como un nodo perteneciente de
manera simultánea a diversas redes sociales: familiar, educativa, laboral, lúdica,
etc. La persona procesa la información de su entorno global, produciéndose una
infuencia conjunta de todas las redes en las que está inmersa y que, por tanto,
no actúa como proletario, como campesino o como burgués indefectiblemente,
tal y como esperaban quienes diseñaban estas clasifcaciones sin tener en cuenta
la globalidad relaciones sociales de cada individuo. No obstante, hay que indicar
que las teorizaciones acerca de la dinámica de clases sociales supuso, histórica-
mente, un importante avance en la comprensión de los fenómenos políticos,
pero hoy se manifestan radicalmente insufcientes para explicar los movimientos
sociales.
Actualmente, en las sociedades de la información, las compartimentaciones
sociales refejadas en los partidos políticos se apartan de las modelizaciones em-
pleadas con anterioridad. En los partidos políticos se producen las agregaciones
según una multitud de factores; uno de ellos, desde luego, es la clase social, que
es un factor con cierta ponderación, pero no el único. Hay ejemplos de esto en
los países europeos en los que parte de la denominada clase obrera vota a la de-
recha y a la extrema derecha.
Si se atiende a la intensidad de las motivaciones, los afliados a un partido po-
lítico adquieren diversos grados de adhesión o fideLidad ideoLógica lo que
da lugar a un abanico de tipologías que van desde los feles a ultranza, pasando
112 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
por los afliados que se limitan a pagar su cuota, hasta quienes permaneciendo
como afliados o militantes, denostan y critican al propio partido.
Desde el punto de vista de la actividad convergente desarrollada para el
partido, coexisten desde afliados inactivos hasta militantes que dedican todo su
tiempo a la actividad partidaria. Si se considera el partido como una red amplia,
más allá de sus afliados, también participan, de algún modo, en la actividad con-
vergente los votantes, los simpatizantes y las organizaciones sociales que prestan
apoyo directo o indirecto.
Como contrapartida a los elementos motivadores, existen otros elemen-
tos que operan en sentido contrario. Los partidos políticos tienen, de entrada,
grandes difcultades para la incorporación de nuevos afliados, puesto que son
numerosos los impedimentos de las personas: económicos, laborales, cultura-
les, familiares, residenciales, etc., ya enumerados en los apartados dedicados a la
motivación. Las personas con tales impedimentos no podrán militar, aun en el
caso de contar con una fuerte motivación ideológica. Solo una minoría de ciu-
dadanos, con buenos horarios de trabajo, con un domicilio cercano, sin cargas
familiares, etc., tienen posibilidades reales de militar en los partidos políticos.
Pero, además, se está produciendo una dinámica de desafec ción hacia Los
partidos poLíticos que se traduce en una baja militancia, circunscrita a quienes
obtienen o esperan obtener alguna recompensa. La ausencia de democracia in-
terna -examinada con detalle más adelante- será uno de los factores que apartará
de la afliación o la militancia a los ciudadanos que no aspiran a conseguir ven-
tajas personales. No es sostenible trabajar altruistamente en el seno de un par-
tido, mientras que otros miembros más aprovechados consiguen su promoción
económica o profesional.
3.2. aCTIvIDaD COMUNICaTIva
La actividad comunicativa constituye una de las principales actividades de
cualquier partido político.
Un partido político que no esté sumido en el letargo, es una máquina de
comunicar, tanto hacia el interior como hacia el exterior, con la fnalidad de
difundir sus postulados. Reuniones, asambleas, charlas, conferencias, congresos,
3. el partido polÍtico coMo red social 113
convenciones, mítines, comunicaciones telefónicas, envíos de correo, acceso a
páginas web, etc, son algunos de los formatos que utilizan los partidos políticos
para la comunicación de sus elaboraciones. Las comunicaciones internas circulan
por una red en la que sus miembros cuentan con un cierto grado de motivación
para la actividad política, por lo que la difusión de los mensajes, la interactividad
y la efcacia encuentran un terreno propicio.
La mayor parte de las redes sociales (empresas, organizaciones culturales o
deportivas, ejércitos, redes sanitarias, etc.) mantienen una actividad comunica-
tiva a la que se dedican menos recursos que a otras actividades materiales. En el
caso de los partidos políticos la actividad comunicativa -interna y externa- absor-
be una gran parte de los recursos, de manera que el resto de actividades quedan
en un plano menos destacado.
3.2.1. La comunicación interna
Teniendo en cuenta un punto de vista simplifcado, la comunicación interna
es aquella que tiene lugar en el interior del partido político entre quienes son for-
malmente afliados. Pero también hay que tener en cuenta la existencia de nodos
relevantes unipersonales (dirigentes, líderes) y nodos complejos, de naturaleza
pluripersonal (órganos de dirección, órganos de comunicación interna, revistas,
sitios web, etc.), lo que da lugar a una dinámica de comunicaciones compleja.
La comunicación interna fuye a través de múltiples formatos y canales: co-
municaciones presenciales (en órganos de base o de dirección; en asambleas, mí-
tines, conferencias, convenciones; etc.) y comunicaciones no presenciales (me-
diante video, audio, teléfono, correo convencional, correo electrónico, páginas
web, ciberredes sociales, etc.
La comunicación interna supone fujos multidireccionales de información en
trayectorias verticales (ascendentes y descendentes) y, en menor medida, trans-
versales (entre órganos y miembros de diversas estructuras).
Los fujos de comunicación interna en un partido político vienen caracteriza-
dos fundamentalmente por la dirección, la interactividad y el ámbito de difusión:
•  DIRECCIÓN. La información interna en la red del partido político circula en
diversas direcciones. Pueden detectarse en cada órgano:
114 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Flujos internos entre sus miembros.
‑ Flujos hacia el exterior.
‑ Flujos descendentes. Se establecen con otros órganos inferiores jerárqui-
camente, de manera directa o indirecta (a través de otros órganos). El
contenido de los fujos descendentes consiste en información, en pro-
puestas y en instrucciones o directivas de obligado cumplimiento.
‑ Flujos ascendentes. Se dirigen a los órganos superiores conteniendo in-
formación y propuestas, pero nunca instrucciones o directivas.
‑ Flujos transversales. Se establecen con otros órganos no situados en la
línea jerárquica. Tampoco contienen mandatos. Son escasos debido a los
principios de jerarquía y compartimentación que rigen en los partidos
políticos.
•  INTERaCTIvIDaD. La interactividad supone intercambio de información en-
tre emisores y receptores. La mayor interactividad posible se produce en las
reuniones presenciales, sean de órganos de dirección o de organizaciones de
base. En estos ámbitos, las propuestas que presenta cada miembro de manera
individual se apoyan o rebaten por otros miembros, aunque los fujos de
comunicación en cada reunión pueden adoptar matices muy diversos. No es
lo mismo una reunión compuesta por miembros sumisos ante un líder caris-
mático o autoritario como presidente (en cuyo caso la interactividad podría
llegar a ser nula), que una reunión entre iguales. La interactividad será mayor
en este último caso, puesto que sus miembros tendrán menos limitaciones a
la hora de expresarse.
La esencia de la interactividad es la posibilidad de concordar o disentir con la
información recibida y, además, tener la posibilidad de emitir hacia el mismo
ámbito de difusión otra información alternativa.
La interactividad decae bajo otros formatos comunicativos hasta llegar a ser
nula. Así los mítines y conferencias tienen cierto grado de interactividad;
en ellos los líderes o conferenciantes emiten un fujo de información, bien
unidireccional, bien asimétrico, con una pequeña interacción resultante de la
aprobación o desaprobación de los contenidos al aplaudir, vitorear, abuchear
o corear eslóganes o utilizar otros medios de expresión cuya característica es
la simplicidad de información que transmiten. De otra parte, las alocuciones
y discursos de los líderes bajo formato audiovisual o las comunicaciones es-
critas de los órganos de dirección presentan una interactividad prácticamen-
3. el partido polÍtico coMo red social 115
te nula si se excluye el método de control de retorno (feedback) que pueda
establecerse para comprobar el impacto producido entre los destinatarios.
Un gran problema que suelen tener todos los partidos políticos se sitúa en los
fujos de comunicación ascendente necesarios para comprobar tanto el esta-
do de opinión de los afliados como las debilidades y fortalezas de la organi-
zación. La interactividad en este sentido suele presentar en muchas ocasiones
elementos de sesgo, cuando no manipulación descarada. Los fujos ascenden-
tes de información suelen estar mediatizados por los dirigentes intermedios;
estos tienen un interés directo en presentarse como efcientes y conseguidores
de éxitos en la acción política para promocionarse de cara al futuro. De ahí
que traten de ocultar la realidad de las organizaciones que dirigen: aumentan
artifciosamente el número de afliados; sobreponderan actuaciones y hechos
que han impulsado o en los que ha participado las organizaciones que diri-
gen; paralelamente, disfrazan o minimizan la cruda realidad de la baja aflia-
ción; esconden su inoperancia o su clamorosa inactividad, etc.
También los fujos de comunicación descendente suelen presentar problemas
de bloqueo o de distorsión de los mensajes emitidos por los órganos superio-
res de dirección. Esto sucede en los casos en que se utiliza la transmisión oral,
a través de los dirigentes intermedios, y no se utiliza la comunicación escrita,
que evita la alteración del mensaje. En estos supuestos, la subjetividad o la
intencionalidad de los mediadores posibilitan todas las defciencias posibles
en la información transmitida.
•  áMbITO DE DIfUsIÓN. Si se considera el ámbito de difusión de los mensajes
se aprecia que los fujos masivos de información circulan desde los órganos de
dirección superiores hacia otros órganos de dirección subordinados y hacia
los afliados de su área de infuencia. Los máximos órganos de dirección o de
representación de un partido, sean personales o colegiados, tienen el mono-
poLio para establecer fujos de información con la totalidad de los órganos y
miembros del partido. Este monopolio tiene un origen normativo explícito
o implícito en las normas estatutarias, o bien es producto de la posición
estatutaria de los órganos de dirección en su relación con los medios de que
dispone el partido para la comunicación con los afliados (medios de comu-
nicación, locales, fondos económicos, etc.).
116 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En escalones sucesivos, se establecen monopolios parciales para cada uno de
los órganos situados por debajo, en la escala jerárquica. El resultado es que la
multidifusión adquiere una estructura semejante a la de una gran pirámide
bajo la cual se hallan otros conjuntos de pirámides en diversos niveles, cada
una de ellas con menor altura a medida que su base (ámbito personal) dismi-
nuye. En el escalón inferior, los afliados de base producen escasos fujos de
información -raramente se puede hablar de multidifusión- y, en todo caso,
generados horizontalmente en la interacción con otros afliados del mismo
órgano en el que están encuadrados.
Considerando de manera conjunta la interactividad y el ámbito de los fu-
jos de información que se producen en un partido político, se concluye que La
muLtidifusión de La información se LLeva a cabo por Los órganos de direc-
ción en régimen de monopoLio y, preponderantemente, en sentido unidirec-
cionaL (de arriba a abajo), teniendo como destinatarios los órganos y afliados
situados bajo su ámbito.
De lo anterior no se deduce que no haya comunicación de abajo hacia arriba;
lo que no va a haber es multidifusión desde un órgano de base hacia todo el par-
tido. Sólo en situaciones de conficto se hace uso de la multidifusión por grupos
de afliados o de órganos en rebeldía, emitiendo comunicados y manifestos que
se dirigen hacia ámbitos que se corresponden con la totalidad o una parte del
partido político.
Con los formatos tradicionales de comunicación se verifca que cuanto
mayor es eL ámbito personaL de La muLtidifusión menor es eL grado de
interactividad de Los eLementos de La red. Ello no es debido a una actitud
perversa de los dirigentes, sino al mero hecho físico de que cualquier persona u
órgano que dirija un mensaje a decenas o centenares de miles de afliados, sería
incapaz de procesar las respuestas generadas por todos ellos, con los métodos
tradicionales.
Con las tecnologías de la información y la comunicación se produce un vuel-
co en cuanto a la multidifusión y la interactividad de la información. Por una
parte se facilita la multidifusión para cualquier persona individual, toda vez que
sus costes tienden a disminuir de manera creciente cuando se generan mensajes
hacia la globalidad de un partido político (mediante correo electrónico y men-
sajería en combinación con páginas web), teniendo coste cero la multidifusión
3. el partido polÍtico coMo red social 117
parcial mediante listas de correo, páginas web, redes sociales, etc. Deja de ser un
problema de costes el que cualquier afliado de base pueda discrepar de resolucio-
nes de los órganos del partido o hacer propuestas, dirigiéndose para ello a otros
órganos y afliados de cualquier nivel.
Por otra parte, se incrementa la interactividad en las comunicaciones entre
órganos y personas. Los instrumentos que proporcionan para ello las tecnologías
de la información y la comunicación son numerosos: ciberredes sociales; páginas
web interactivas; blogs; chats; encuestas y votaciones instantáneas o diferidas en
el periodo de tiempo que se desee; tablones virtuales con propuestas y contra-
propuestas, etc.
Sin embargo, estas recientes tecnologías, al menos durante la etapa de tran-
sición, no pueden resolver completamente el monopolio de la multidifusión ni
establecer una interactividad global, toda vez que muchos afliados a partidos
políticos no hacen uso de estas tecnologías por no tener acceso a ellas o descono-
cer su funcionamiento.
Además, las tecnologías de la información y la comunicación plantean nue-
vos problemas. El principal de ellos es el crecimiento exponenciaL de La infor-
mación. Si todos los afliados a un partido político tuviesen un blog, sucedería
que la mayoría de ellos no serían leídos, o bien los leería un reducidísimo número
de personas. Sólo tendrían alguna difusión aquellos que aportasen un valor aña-
dido relevante o que fuesen fuertemente publicitados por otros medios.
En un entorno de sobreinformación se pueden producir muchos espejismos
acerca de la interacción o la multidifusión. La información que una persona
aloja en una página web va a quedar sepultada, la mayor parte de las veces, en un
océano de información, aunque se produzca la ilusión mental de que puede ser
conocida por media humanidad.
Ya no hay censura ni impedimentos para expresar el pensamiento, pero hay
algo nuevo y con efectos todavía no muy bien conocidos: sobreinformación.
Quien quiera difundir sus ideas a través de los nuevos medios, al igual que ocu-
rría con los tradicionales, tiene que realizar un esfuerzo, sobre todo para atraer
la atención del resto de personas que responden con la hiperselectividad o la
indiferencia ante el fenómeno de la sobreinformación.
118 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
3.2.2. La comunicación externa
Los partidos políticos son redes sociales compuestas por hasta cientos de
miles de nodos a través de los cuales se generan fujos de información hacia la
propia red, pero también hacia el exterior. La red partido político se encuentra
inmersa en una sociedad, es decir, en un mar de redes sociales. Pero el partido
político es una red muy especial caracterizada por su fuerte actividad comuni-
cativa. Es su razón de ser: interactuar continuamente con individuos y con otras
redes para que sus vectores ideológicos se expandan. Muchos consideran que la
política actual es comunicación; pero esta preponderante actividad, esencial a la
naturaleza de los partidos políticos, no tiene nada de novedosa ya que ha tenido
lugar desde sus orígenes.
La comunicación de un partido político con el exterior tiene semejanzas con
la que desarrollan empresas, instituciones, iglesias, etc., pero tiene sus peculia-
ridades. En la actividad comunicativa externa se considerarán diversos aspectos
tales como los agentes que intervienen en el proceso de comunicación, su diná-
mica, la efcacia en una sociedad sobresaturada de información, la interactividad,
el monolitismo creciente, etc.
Se considerarán en primer lugar los nodos (actores sociaLes), mediante los
cuales, por una parte, se difunden los mensajes del partido político y, por otra, se
recibe la información de retorno desde las redes sociales.
Los nodos que conforman un partido político son muy heterogéneos en
cuanto a su composición, nivel de actividad y funcionalidad. Puede distinguirse
entre nodos simpLes y nodos compLejos, nodos de baja y aLta actividad,
nodos genéricos y nodos especiaLizados.
El afliado es el nodo más simple de un partido político. Su interacción con
las redes sociales externas es básica por cuanto puede realizar una comunicación
presencial personal con otros ciudadanos. En este caso, el ámbito de difusión
es muy reducido, pero la interacción es fuerte -se suele producir comunicación
bidireccional-, frente a otros tipos de comunicación en que el ámbito de difusión
es muy extenso, pero la interacción débil o nula -comunicación unidireccional-.
La actividad comunicativa del afliado permite, de una parte, difundir los vecto-
res ideológicos del partido, pero, por otra parte, constatar la aceptación o rechazo
de las personas de su entorno hacia los postulados propuestos. Constituyen un
3. el partido polÍtico coMo red social 119
importante mecanismo para recibir la información de retorno hacia el partido
político (feedback), aunque esté en franco retroceso frente a otros mecanismos,
como son la encuesta o el análisis de fujos de comunicaciones en Internet. En
otros tiempos se decía que los afliados eran los oídos del partido, hoy en día este
papel lo desempeñan las empresas demoscópicas.
La intensidad del fujo de comunicaciones de cada afliado hacia el exterior
de la organización admite numerosas gradaciones. Desde el afliado pasivo cuyas
comunicaciones se reducen exclusivamente a su ámbito más íntimo, hasta el mi-
litante activo que dedica todo su tiempo libre a la actividad directa en el propio
partido, o indirecta en asociaciones, sindicatos e instituciones afnes.
El dirigente político es otro nodo simple, pero con unas características dife-
rentes al afliado. Hay dirigentes cuyo ámbito preponderante de interactividad
comunicativa se circunscribe a otros militantes o dirigentes del partido, siendo
muy escaso el tiempo que dedican a interactuar con los ciudadanos de a pie, ya
que suelen estar enfrascados en reuniones orgánicas o institucionales. Otros di-
rigentes con capacidades comunicativas y de representación teatral suelen ser los
encargados de la comunicación externa con los ciudadanos, empleando frecuen-
temente formatos de multidifusión unidireccional en los que la interactividad
con los receptores del mensaje suele ser muy limitada o nula (intervenciones en
medios audiovisuales o escritos, tertulias, entrevistas, etc.).
En el partido político, además de los afliados, militantes y dirigentes, que se
comportan como nodos simples, existen nodos compLejos de comunicaciones
como puedan ser los órganos de dirección, cuyas resoluciones y comunicados
llegan a tener una gran difusión e impacto social.
También hay nodos especiaLizados en comunicaciones, tanto simples como
complejos. El portavoz o responsable de comunicación de una organización está
especializado en transmitir información bajo cualquier formato, a través de los
medios de comunicación, o directamente a la sociedad, mediante canales pro-
pios. Un periódico, una revista, una emisora o un sitio web de un partido polí-
tico son nodos complejos y especializados, constituidos por una agrupación de
recursos humanos y materiales organizados en red.
Los dirigentes políticos, los portavoces o los nodos especializados en comuni-
cación son nodos cualifcados que tienen la función y la consideración de faros
120 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
emisores. Su mera posición en el partido político y la práctica reiterada de
emitir mensajes sin contradicción de otros órganos, hacen que los recep-
tores externos establezcan la convención de que el contenido de los mensajes
proviene del partido político como persona coLectiva. En defnitiva, se da una
apariencia de voluntad colectiva uniforme. Los mensajes gozan de autoridad por
el simple hecho de no ser puestos en tela de juicio por otros órganos del partido.
La autoridad cesa cuando en un partido hay mensajes contradictorios
entre dirigentes u órganos de dirección.
A medida que los nodos ganan en ámbito de difusión, disminuye el grado de
interactividad. En efecto, el discurso televisado de un líder, consigue un ámbito
de difusión elevado, pero los receptores no pueden establecer el más mínimo
diálogo para aprobarlo, desaprobarlo o matizarlo. Sólo de manera estadística y
merced a los medios proporcionados por las TIC (encuestas en tiempo real me-
diante mensajería, correo o formularios de páginas web) se puede establecer un
cierto control de retorno (feedback) para comprobar el impacto de los mensajes.
Es posible que, en un futuro, sea posible establecer mecanismos mucho más
inteligentes de interactividad, de tal manera que los receptores de los mensajes
envíen propuestas que se agrupen de manera instantánea mediante aplicaciones
informáticas y puedan ser atendidas por el líder o dirigente.
El partido político no está solo en la actividad comunicativa. Hay redes so-
ciales, instituciones, medios de comunicación, asociaciones, iglesias, etc., que
apoyarán sus mensajes, en tanto en cuanto sean coincidentes con sus intereses.
Pero tendrá enfrente análogos oponentes cuando los intereses colisionen.
Los mensajes de Los partidos poLíticos se emiten con crecientes difi-
cuLtades en el mar de redes sociales, ya que:
•  Los mensajes son sometidos a la sana crítica de otras redes, pero también a la
hipercrítica, a la crítica destructiva, a la manipulación o a la desinformación.
Para desprestigiar al oponente se utilizan estrategias perversas de desinforma-
ción masiva por parte de sectores de comunicadores, medios de comunica-
ción, estrategas y dirigentes de partidos políticos.
•  Los ciudadanos se encuentran sobresaturados de información, tanto de tipo
político como comercial. Su privacidad es asaltada insistentemente mediante
la publicidad a través de cualquier medio de comunicación, en vallas publi-
3. el partido polÍtico coMo red social 121
citarias, en medios de transporte, en el propio hogar recibiendo correos o
llamadas telefónicas. No se puede dar un paso en las ciudades sin que pueda
evitarse ver u oír un anuncio. Las modernas sociedades empiezan a parecerse
a los campos de concentración de los regímenes totalitarios en los que los pri-
sioneros eran bombardeados continuamente por himnos y eslóganes desde
altavoces malsonantes,
•  La indiferencia y el rechazo hacia los mensajes tradicionales de los partidos
políticos son crecientes por su reiteración de contenidos; el maniqueísmo
(el bueno siempre soy yo, el malo siempre es el contrario); el simpLismo
(mensajes con contenidos primarios o elementales ante problemas comple-
jos); y la crispación inducida (odio o miedo hacia el contrario). Este rechazo
es mucho más patente en las campañas electorales en las que los ciudadanos
literalmente huyen de debates y actos electorales retransmitidos por los me-
dios de comunicación. Las encuestas corroboran lo anterior al verifcar que el
impacto de las campañas tiene efcacia en un reducido segmento de electores,
aunque esto tiene su importancia en aquellos casos en que la mayoría parla-
mentaria se obtiene por una escasa diferencia.
Un aspecto fundamental de la comunicación externa de los partidos polí-
ticos es su CaRáCTER MONOlÍTICO. En efecto, todo partido político, desde
tiempos históricos, ha tratado de presentarse ante la sociedad como una persona
virtual, como un ente colectivo con una sola voz. Así como un coro de cantantes
o los hinchas en un espectáculo deportivo causan un impacto con la emisión
simultánea y sincronizada de sus voces, los partidos políticos tratan de causar un
impacto mediante mensajes que, en apariencia, apoyan todos sus cientos o miles
de afliados. El partido ha de mostrarse con un sola voz. Esta es la máxima de los
partidos políticos tradicionales. El monolito queda erigido.
El monoLitismo y el centraLismo de los partidos se manifesta con todo su
vigor en la comunicación externa. La mayoría de los estatutos contienen pre-
visiones por las que los afliados pueden debatir en el interior de los partidos
cuanto quieran, pero luego deben manifestar hacia el exterior el mismo mensaje
que haya acordado la mayoría. Esta es la teoría. Esta es la vieja concepción de los
partidos comunistas que, por desgracia, han adoptado los partidos políticos de
nuestras democracias. Pero, bajo el argumento -solo cierto en parte- de que no se
pueden debatir todos los asuntos, dado su gran número o su urgencia, y la im-
posibilidad material y temporal de realizar convocatorias para pronunciarse, lo
122 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
que se produce es la exclusión permanente de los afliados del proceso de toma de
decisiones. Como quiera que ni se debate y, ni mucho menos, se vota, lo que su-
cede realmente es que se otorga a Los dirigentes y órganos de dirección eL
monopoLio y centraLización de La toma de decisiones y de La comunicación
exterior deL partido. Ellos y solo ellos, tienen la capacidad de tomar decisiones
y comunicarlas a la sociedad. En todo caso, los dirigentes de nivel inferior y los
militantes, pueden llevar a cabo una actividad comunicativa, a iniciativa propia,
en su ámbito territorial o funcional, siempre y cuando se produzca la debida
concordancia con los mensajes ofciales, nunca cuanto exista colisión de conte-
nidos en cuyo caso se acudirá rápidamente al mecanismo de desautorización y,
en último extremo, al expediente disciplinario.
La iniciativa de los militantes de base para comunicar espontáneamente con
los ciudadanos cada día está más constreñida. La prueba es que se encuentran
bombardeados con argumentarios que, diariamente, les son remitidos por correo
electrónico para que repitan, una y otra vez, en sus respectivos foros los eslóganes
recibidos. Los militantes son considerados, cada vez más, como meros retransmi-
sores de la información facilitada por los dirigentes.
Los dirigentes contemplan al partido como una herramienta de permanencia
en el poder. Su afán es movilizar a afliados y simpatizantes para llenar de caras
y cuerpos los mítines que, simultáneamente o al poco tiempo, van a ser retrans-
mitidos por las televisiones. Lo que importa es que aparezcan muchos cuerpos
y caras sonrientes arropando a los líderes. Lo que importa es transmitir eL
mensaje de que Lo que se dice es importante, simpLemente, porque hay miLes
de personas apLaudiendo y coreando esLóganes a favor. Da igual lo excelso
o lo burdo y zafo que pueda ser el contenido del mensaje; lo importante es el
envoltorio, la representación teatral, el espectáculo. Lo de menos es pegar carteles
el día que se inicia la campaña electoral; lo que importa es que se retransmita
por televisión que el dirigente del partido ha pegado un cartel (no pegan ni uno
más).
La movilización de los partidos para la comunicación externa se produce
fundamentalmente durante las campañas electorales. Se trata de que todos los
nodos del partido emitan hacia el exterior los mensajes elaborados de manera
centralizada y sincronizada: el partido debe entrar en resonancia. Es, precisamen-
te, en los periodos electorales, cuando el monolitismo y el centralismo en la co-
municación se perciben de manera más acentuada: los contenidos y eslóganes de
3. el partido polÍtico coMo red social 123
la campaña se uniformizan para todo el partido; nadie puede salirse del guión. La
planifcación se realiza por los órganos centrales en cuanto a contenidos, eslóga-
nes, formatos, secuenciación temporal, etc. El margen que queda a los militantes
de base es extremadamente reducido. Su papel se reduce a ser meros ejecutores
de lo decidido en la cúspide.
El formato y los canaLes de comunicación que utilizan los partidos políticos
ha sufrido una evolución incesante en las últimas décadas, que llega hasta hoy.
El militante, como nodo de comunicación, ha ido perdiendo la importancia que
tuvo en épocas pasadas. Eran, precisamente, los militantes quienes llevaban el
peso de la propaganda de las campañas electorales pegando carteles y repartien-
do panfetos, revistas y periódicos. Los dirigentes realizaban las campañas sin la
cobertura mediática actual, lo que obligaba a la participación activa de todos
los dirigentes intermedios, dado que los líderes del partido no llegaban a todas
partes. Este esquema de comunicación de las campañas electorales -como no
puede ser de otra manera- no se mantiene en el presente, ya que las campañas
de publicidad, en cuanto a su diseño, eslóganes, secuenciación y ejecución de la
publicidad material en vallas, prensa, radio, televisión e Internet, se llevan a cabo
desde empresas especializadas ajenas al partido político. La intervención de Los
miLitantes es meramente decorativa para reLLenar auditorios. Los dirigentes
intermedios son relegados en estas campañas dado que los máximos dirigentes
copan todas las intervenciones para que su imagen, reiterada una y otra vez,
quede grabada en la mente de los electores.
Recientemente, ha aparecido un nuevo fenómeno que afecta a la co-
municación externa, y al que se ha hecho previamente alguna referencia: la
sobreinformación, que supone una creciente actitud selectiva en los receptores
ante la información: se rechazan cuantos mensajes no sean acordes con sus prefe-
rencias y solo se aceptan aquellos mensajes que se califcan por el receptor como
susceptibles de ser analizados basándose en la autoridad (positiva o negativa)
concedida al emisor o a la importancia del contenido.
Lo nodos emisores de cualquier red social han de tener en cuenta este fenó-
meno del que ya han tomado buena nota los publicistas, que emplean métodos
cada vez más ingeniosos para recabar la atención de los ciudadanos. Los partidos
políticos en un entorno de sobreinformación se ven forzados a dar más inten-
sidad a sus mensajes al objeto de que lleguen al mayor número de ciudadanos
y causen el mayor impacto positivo posible. Los dirigentes y órganos de comu-
124 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
nicación de los partidos políticos se constituyen como faros informativos cuya
intensidad permita trasladar los mensajes a todas las redes sociales. La dispersión
de los mensajes difcultaría su difusión en la sociedad, por lo que se preferen po-
cos mensajes, pero de mucha intensidad y amplitud. De ahí que la centralización
y el monolitismo en la comunicación externa se constituya como la salida fácil al
problema de la sobreinformación.
El dueLo comunicativo de los partidos entre sí es otra de las manifestaciones
del centralismo y del monolitismo en la comunicación externa. Los ciudadanos
perciben en muchos casos la comunicación externa de los partidos como un
duelo diario de información y contrainformación entre dirigentes de los partidos
políticos. Si el dirigente del partido X realiza una declaración ante un hecho de la
vida política o social, de manera inmediata, el dirigente del partido Y realiza otra
declaración para contrarrestar el impacto de la realizada por el dirigente compe-
tidor. Una parte considerable de la comunicación externa se dedica no tanto a
convencer a los ciudadanos de las propuestas propias como a combatir las de los
contrincantes, enfatizando sus errores y teatralizando sobre las consecuencias que
tendrán en el futuro.
El monolitismo y el centralismo encuentran su mayor justifcación en el he-
cho de que algunos segmentos del electorado castigan a los partidos políticos
que presentan divergencias internas. eL mensaje contradictorio es penaLi-
zado severamente. La ausencia de una imagen monolítica del partido político
azora a muchos ciudadanos, que demandan una seguridad intelectual, a modo
de cuasi-religión, en ciertos planteamientos sociales y políticos. Es el miedo o
malestar existencial ante la duda lo que lleva a muchos ciudadanos a decantarse
por partidos políticos que presentan propuestas tajantes y simplistas, incluso to-
talmente alejadas de la realidad, pero que evitan la inseguridad presente o futura.
Frases contundentes como acabaremos con eL paro, crearemos un miLLón de
puestos de trabajo, no permitiremos eL narcotráfico o Los deLincuentes
serán encarceLados y otras análogas que parecen propias de semidioses, son
irracionales de todo punto de vista, pero aportan seguridad y certezas a los colec-
tivos a quienes se dirigen.
La consecuencia de toda esta situación es que la vida política queda simpli-
fcada y empobrecida ante el maniqueísmo ramplón. Se establece una dialéctica
en la que el oponente jamás tendrá razón, siempre se resaltarán sus errores, sus
defectos y sus omisiones. Las múltiples y complejas posiciones y puntos de vista,
3. el partido polÍtico coMo red social 125
que generalmente se producen entre los ciudadanos ante cuestiones sociales y
políticas, quedan reducidas a los simplifcados puntos de vista de los dirigentes
de los partidos políticos.
La comunicación externa de Los partidos es concebida de manera uni-
direccionaL: los partidos pueden hacer llegar mensajes a los ciudadanos; pero
los ciudadanos no tienen canales para hacer llegar sus puntos de vista ni a los
partidos, ni a las instituciones. Solo pueden pronunciarse en la elecciones de
manera global con su voto, lo que no deja de ser un método de control de
retorno (feedback) muy simple: todo o nada. Pasado el período electoral, son
considerados como entes pasivos que solo tienen derecho a permanecer como
espectadores, aplaudiendo o silbando, mientras los gladiadores políticos se baten
a comunicados y broncas en la arena del circo mediático.
Los partidos políticos hacen uso de las encuestas y sondeos electorales como
método preeminente de control de retorno (feedback) sobre los ciudadanos para
paliar la ausencia de interactividad en sus comunicaciones externas. Sin embar-
go, este método es una burda caricatura de la realidad, ya que solo aporta una
información escasa y muy esquematizada del estado de cosas en una sociedad.
En defnitiva, la unidireccionaLidad predominante de los mensajes de los
partidos, la escasa interactividad con los ciudadanos, el monoLitismo y el cen-
traLismo son las características más destacadas de los fujos de información que
se producen entre cada partido político y la sociedad.
La irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación supone
que la unidireccionalidad, el monolitismo y el centralismo han dejado de ser algo
inevitable en el fujo de información de los partidos políticos hacia el exterior.
Internet posibilita la interacción comunicativa con los partidos políticos. Cual-
quier dirigente u órgano de dirección puede ser accesible. Cualquier ciudadano
puede manifestar sus opiniones mediante entradas en blogs y páginas web; pue-
den rellenar formularios para participar en encuestas cuyo coste es muy bajo y el
resultado prácticamente inmediato; pueden realizar denuncias, expresar sus opi-
niones, o formular propuestas ante los partidos políticos. Incluso los ciudadanos
podrían expresar mediante votaciones ad hoc sus puntos de vista ante propuestas
concretas del partido político.
126 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Lo mismo puede decirse del centralismo y monolitismo actuales. Los diri-
gentes de niveles inferiores y los militantes pueden enriquecer y matizar los men-
sajes de los partidos, lo cual no debe confundirse con una actividad de ataque
sistemático que, lógicamente, no tiene sentido, puesto que, si alguien no está
de acuerdo con los postulados adoptados por una mayoría, lo más coherente es
abandonar la formación política. La heterogeneidad y la matización no pueden
ser entendidas como colisión o enfrentamiento en un partido político que, por
defnición, agrupa a ciudadanos con intereses o postulados comunes para ejercer
una actividad concertada.
En la época de Internet no puede mantenerse la carencia de medios como
una justifcación para impedir la interactividad, la descentralización y la diver-
sifcación de la comunicación de los partidos políticos hacia el exterior. Solo la
voluntad política de las élites de los partidos para mantener la unidireccionali-
dad, el centralismo y el monolitismo explicará la permanencia de estas prácticas
decimonónicas.
3.3. vECTOREs IDEOlÓgICOs
En el plano de la inteligencia de red se sitúan los procedimientos y procesos
colectivos que confguran una determinada red social. En este plano -como una
parte específca de la inteligencia de red- se encuentran los vectores ideológicos o
conjunto de ideas sobre la realidad social, determinantes de la actividad de la red.
Estos vectores suelen encontrarse en los cuerpos de doctrina, estatutos, declara-
ciones programáticas, escritos de los líderes de los partidos o en la valoración de
los hechos o actos históricos del partido político. En estos soportes se hallan los
objetivos y fnalidades que justifcan tanto la actividad pretérita y presente como
la que se orienta hacia el futuro.
La fnalidad de los partidos políticos es la consecución o el mantenimiento
-según que estén en la oposición o en el gobierno- del poder poLítico institu-
cionaL, entendido este como la disponibiLidad y controL sobre un conjunto
de recursos humanos, materiales e inmateriales (comunicación, posición, su-
gestión, símbolos, etc), por quienes ostentan la titularidad de tal poder, otorgado
por la base social que se tome como referencia (nación, autonomía, municipio,
etc.)
3. el partido polÍtico coMo red social 127
El poder político se ejerce sobre ámbitos de base personal. Son las perso-
nas las destinatarias de las decisiones -acordes con el ordenamiento jurídico- de
quienes ejercen el poder político. Incluso las decisiones sobre elementos no per-
sonales -un edifcio, un terreno, una suma de dinero, etc-, son dirigidas hacia las
personas para que se abstengan de ejercer cualquier tipo de oposición, salvo las
previstas por el ordenamiento jurídico (ej. cuando, ante una expropiación de una
fnca, se recurre a los tribunales).
La base personal del poder político viene referenciada a un ámbito geográf-
co, funcional, estatutario, etc. Pero la adscripción de las personas a tales ámbitos
no es una cuestión ni simple, ni automática. Suele establecerse un conjunto de
condiciones jurídicas para ser considerado nacional de un país o residente de un
ayuntamiento o comunidad autónoma, de manera que el factor geográfco-jurí-
dico de residencia no es un factor único y, a veces, ni siquiera es tenido en cuenta
(ej. emigrantes o hijos de emigrantes que han vivido y viven en el extranjero y
votan en una comunidad autónoma en España).
Los partidos políticos tienen como objetivo central extender sus postulados
hacia el exterior, sobre las redes sociales e instituciones en las que operan, lo que
necesariamente supone hacerse con un cierto nivel de control de la sociedad. Ad-
quiere un papel primordial para ejercer tal control la ocupación de una parte o la
totalidad de las redes institucionales (el Estado en sus diversas administraciones),
bien por medios democráticos, o mediante procesos revolucionarios. Cuando se
utilizan los medios democráticos puede producirse una mera ocupación tempo-
ral hasta la celebración de las siguientes elecciones (regímenes democráticos en
general), o bien una ocupación seguida de una transformación profunda (nazis-
mo en Alemania, fascismo en Italia). En los casos de procesos revolucionarios,
golpes de estado, guerras y ocupaciones militares, puede producirse una ocupa-
ción de las instituciones existentes (golpes de estado en Grecia y Chile) o una
destrucción de estas y posterior reconstrucción de otras nuevas (revoluciones
soviética y china).
Los partidos políticos no solo tienen como objetivo la ocupación de las redes
institucionales. También establecen, ocupan o infuyen en otras redes sociales
tales como empresas, sindicatos, medios de comunicación, asociaciones de todo
tipo, fundaciones, etc.
128 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Los partidos políticos tienen un fn pansocial: extender sus vectores ideo-
Lógicos aL conjunto sociaL. Estos vectores ideológicos presentan un fuerte
componente proseLitista. Se trata de sumar, de atraer a otros hacia la red social
amplia que representa el partido político. Pero el proselitismo se va a producir
en un contexto de concurrencia con otros partidos en los países democráticos.
Todos los partidos son proselitistas, en mayor o menor grado -lo contrario es
absurdo-, de manera que se produce una competencia entre ellos para ganar el
mayor número de voluntades. Es más, si un partido no realizase ningún tipo
de actividad proselitizadora, sería fagocitado por los demás, de manera que, en
último término, viene obligado a entrar en el campo de batalla.
Dado que los partidos políticos tienen en común estos vectores ideológicos
centrales, y como quiera que son contradictorios y excluyentes entre sí, se produ-
ce un enfrentamiento cuya intensidad va desde la educada disputa democrática
hasta la crispación, e incluso la violencia más encarnizada. A veces, en situaciones
muy específcas se producen alianzas o coaliciones de carácter temporal como
sucede cuando varios partidos políticos por separado, no pueden gobernar y se
producen acuerdos de gobierno entre los más afnes. También pueden constituir-
se coaliciones en situaciones extremas (guerra o catástrofes).
Los partidos políticos se caracterizan frente a otras redes sociales, que tam-
bién tienen fnes pansociales, en la expLicitación de La finaLidad de controL
de Las redes institucionaLes. Otras redes sociales (sectas religiosas, sectores
militares) pueden tratar de controlar las instituciones, pero no suelen proclamar
que sea su fnalidad, sino que la encubren con otros postulados (salvación del
hombre, defensa de la patria, etc.). La diferenciación no estriba en la clandes-
tinidad de la red social, sino en la cLandestinidad de sus fines. Un partido
político puede ser clandestino, pero su fnalidad de ocupar las redes sociales e
institucionales es explícita.
3. el partido polÍtico coMo red social 129
Tabla 07. algUNOs EjEs IDEOlÓgICOs DE lOs
paRTIDOs pOlÍTICOs
Igualdad ↔ Desigualdad
Democracia ↔ Dictadura
Socialismo ↔ Capitalismo
Pacifismo ↔ Armamentismo
Ecologismo ↔ Desarrollismo
Cooperación ↔ Competencia
Colectivismo ↔ Individualismo
Mundialización ↔ Nacionalismo
Intervencionismo ↔ Liberalismo
Sanidad pública ↔ Sanidad privada
Laicismo ↔ Confesionalismo religioso
Seguridad pública ↔ Seguridad privada
Educación pública ↔ Educación privada
Urbanismo sostenible ↔ Urbanismo salvaje
Progreso científico ↔ Conservadurismo científico
Protección social ↔ Ausencia de protección social.
Los partidos políticos se diferencian unos de otros, por su cuerpo de doctrina
(vectores ideológicos secundarios) que difunden en su actividad comunicativa y
proselitista. El cuerpo doctrinal de los partidos políticos gira en torno a los más
diversos ejes ideológicos tales como los que fguran en la tabla anterior.
Cada partido político vendrá defnido por un cuerpo ideológico que será la
combinación resultante del escoramiento adoptado sobre cada uno de los ejes
ideológicos.
Los vectores ideológicos secundarios (ver siguiente tabla) vienen estructura-
dos para cada partido en un cuerpo de doctrina explícito formado por estatutos,
manifestos, declaraciones, que se construye a lo largo de un período histórico
más o menos largo, pero también por un cuerpo de doctrina implícito (no escri-
130 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
to) formado por el posicionamiento de facto (acciones y omisiones) ante hechos
sociales concretos.
También en los diversos países pueden encontrarse formaciones de lo más
pintoresco que, autodenominándose partidos políticos y concurriendo a las elec-
ciones, adoptan vectores ideológicos no generalistas tales como la defensa de los
animales, de los conductores de vehículos, de jubilados, etc. En realidad, más
que partidos políticos, podrían califcarse como sindicatos o asociaciones para la
defensa de unos intereses concretos.
3. el partido polÍtico coMo red social 131
Tabla 08. algUNOs vECTOREs IDEOlÓgICOs sECUNDaRIOs DE
paRTIDOs CONsERvaDOREs y pROgREsIsTas
conservadores progresistas
estado
Mínima intervención económica
y social. Privatización de todo
cuanto sea posible, incluyendo
policía, ejércitos y prisiones.
Poderes legislativo, ejecutivo y
judicial reducidos a la mínima
expresión.
El estado debe estar suficientemente
dimensionado para que pueda
contrarrestar el poder de los poderes
fácticos. Intervención del Estado en
cuantas actividades sea necesario.
familia
Modelo único. La familia se forma
a partir de un hombre y una mujer.
Pluralidad de modelos. La familia debe
ser entendida en un sentido amplio,
según se vaya produciendo la evolución
social de las necesidades afectivas.
aborto
El embrión es persona. La
mujer portadora debe supeditar
sus actos al embrión gestado
voluntaria o involuntariamente.
Debe penalizarse la práctica del
aborto.
El embrión no es una persona. La mujer
portadora no tiene por qué supeditar
sus actos a la gestación involuntaria
del embrión que incluso ha podido ser
inoculado coactivamente. El aborto
debe estar despenalizado
persona
Todos los individuo son libres
y pueden conseguir lo que se
propongan.
El individuo prevalece ante la
sociedad.
El individuo viene condicionado por su
estatus social y económico.
La sociedad prevalece sobre el
individuo.
economía
Mínima o nula intervención del
Estado. El mercado lo regula
todo. Privatización máxima de las
actividades económicas.
El Estado debe actuar como agente
regulador o planificador. El mercado
acentúa las desigualdades. Promoción
de las empresas públicas. Privatización
nula o moderada de las actividades
económicas.
fiscalidad
Impuestos mínimos.
Prevalencia de los impuestos
indirectos.
Establecimiento de los impuestos
necesarios para realizar la
redistribución social. Prevalencia de los
impuestos directos
asistencia
social
No se debe prestar asistencia
social como derecho, ya que
fomenta la falta de productividad.
El individuo es responsable de
sus actos y de sus consecuencias.
La solidaridad es beneficiosa
globalmente, puesto que favorece la
convivencia y evita la violencia social.
Debe ser reconocida la asistencia
social como derecho y no estar bajo los
designios de la caridad de terceros.
132 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
3.4. aCTIvIDaD CONvERgENTE
Los vectores ideológicos de un partido político van a confgurar las relaciones
tanto en el interior del partido político como en su entorno social. La manifesta-
ción de estas relaciones se va traducir en una actividad bajo múltiples formatos,
encaminada a hacer efectivo el acceso al poder institucional al que todo partido
político aspira.
Quedó patente el papel primordial de la actividad comunicativa, que puede
ser considerada como la principal actividad convergente. Pero el partido político
desarrolla otras tareas encaminadas a la consecución de sus objetivos, semejantes
a las de muchas otras redes sociales tales como empresas, sindicatos, asociaciones,
etc. Alguna de sus actividades puede incluso ser coincidente con las de muchas
empresas de servicios, pero, desde luego, raramente podrán coincidir con una
empresa industrial o agrícola.
Contemplado un partido político como una red social pueden establecerse
las principales áreas en las que se encuadra su actividad:
‑ Comunicación (ya visto).
‑ Procesamiento de la información .
‑ Actividad institucional.
‑ Actividad movilizadora.
‑ Participación electoral.
‑ Actividad proselitista.
‑ Formación.
‑ Actividades económicas y fnancieras.
‑ Actividades administrativas.
En relación con otras redes sociales, los partidos políticos se caracterizan por-
que, generalmente, no desarrollan actividades productivas ni de servicios hacia
el exterior, mientras que las ONG’s, las religiones u otras asociaciones pueden
prestar servicios educativos, sanitarios, de construcción de infraestructuras, etc.
3. el partido polÍtico coMo red social 133
3.4.1. procesamiento de La información
Los partidos políticos son un intelectual colectivo. Desde el momento en que
varias personas se estructuran en red, aunque no se aperciban de ello, trabajan
colectivamente, por muy escasa que sea su colaboración.
Los órganos de los sentidos de varias personas pueden trabajar en serie, en
paralelo o en modo mixto, lo que aporta una ventaja indudable para evaluar la
realidad circundante, aportando mayor precisión, mayor cantidad de informa-
ción o ambas cosas a la vez.
Pero lo que es mucho más importante es el procesamiento de la información
recibida por cada una de las mentes insertas en la red social. Cuando dos perso-
nas piensan sobre el mismo tema -procesan en paralelo- tienen la posibilidad de
llegar a conclusiones semejantes, lo que refuerza la probabilidad de concordancia
con la realidad. Pero también pueden llegar a conclusiones dispares, lo que posi-
bilita deducir que una o ambas cometen algún tipo de error y es necesario seguir
procesando la información para llegar a posiciones concordantes.
El procesamiento de la información en el interior de un partido puede
realizarse de diferentes modos:
•  CENTRalIzaDO: la información se procesa primordialmente en los órganos
de dirección o en órganos técnicos especializados.
•  DEsCENTRalIzaDO: la información se procesa por diversos órganos del
partido o por el conjunto de los afliados.
•  EN sERIE: el procesamiento de cada tema específco se encomienda a un
órgano determinado. Los resultados obtenidos de cada órgano se ensamblan
secuencialmente.
•  EN paRalElO: un determinado tema es tratado por varios los órganos. Los
resultados se agrupan temáticamente pudiendo en una fase posterior some-
terse a contraste y depuración por un órgano coordinador.
El procesamiento de la información tiene lugar, entre otros entornos, en los
debates, en los que todos los afliados de un órgano de base o los dirigentes de un
órgano de dirección, opinan o se decantan sobre un determinada solución a un
problema. Pero, en ciertos supuestos, el procesamiento de la información se ad-
134 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
judica a un conjunto de personas especializadas que trabajan en red. Es el caso de
la actividad encomendada a gabinetes de estudios, comités o comisiones especia-
lizados, fundaciones, empresas externas, etc., lo cual no quita para que sean los
órganos estatutarios del partido los que tomen la decisión fnal que corresponda.
Los partidos políticos necesitan conocer el estado de todos los sectores de la so-
ciedad y además estar dotados de instrumentos teóricos para su transformación.
Esto no es una tarea fácil, por lo que temas económicos, fscales, educativos,
sanitarios, de relaciones laborales, militares, industriales, etc, suelen abordarse de
manera segmentada y por personas especializadas trabajando en equipo.
En los últimos tiempos, existe una tendencia de los partidos políticos a apo-
yarse en los denominados think thank -especie de fábrica o laboratorio de ideas,
de origen anglosajón-, que no son sino fundaciones o asociaciones dedicadas a
detectar tendencias y elaborar ideas asociadas al cambio social y político futu-
ro. Se trata de organizaciones especializadas (más o menos independientes de los
partidos políticos), que pueden dedicarse a generar ideas para el cambio social y
político sin estar constreñidos por la vorágine de la actividad política.
El resultado de la actividad de procesamiento de la información tiene múl-
tiples manifestaciones en estudios, programas, comunicados escritos o verbales,
etc., que van a servir para guiar la actuación del conjunto del partido.
En los tiempos presentes, el procesamiento de la información en los partidos
políticos está caracterizado fundamentalmente por su orientación aL anáLisis
de Los hechos sociaLes más inmediatos con reLevancia eLectoraL. La maqui-
naria de los partidos analiza, primordialmente, las consecuencias electorales de
las decisiones políticas, tanto las propias como las de los adversarios.
No interesan las consecuencias a largo plazo de las decisiones políticas, sino
las inmediatas con repercusión electoral, aun cuando ello pudiera suponer un
perjuicio para la sociedad.
3.4.2. gestión institucionaL
Los partidos pueden tener representación en diversas instituciones: parla-
mento, comunidades autónomas, ayuntamientos, empresas públicas etc. En tales
casos los representantes de los partidos han de llevar a cabo actividades de muy
diversa índole: participación en la elaboración de proyectos de normas legales;
3. el partido polÍtico coMo red social 135
elaboración y gestión presupuestaria; toma de acuerdos sobre proyectos técnicos;
fnanzas; política retributiva de personal, etc. Los representantes de los partidos
deben tener un alto grado de conocimientos para poder realizar su mandato con
cierta efcacia.
Este tipo de actividad tiene repercusión directa en la sociedad o en sus insti-
tuciones, pero, lógicamente, tiene una repercusión indirecta en el partido polí-
tico, puesto que la buena o mala gestión en una determinada institución tendrá
una indudable infuencia en los resultados electorales futuros.
3.4.3. actividad moviLizadora
En ocasiones puntuales, los partidos políticos hacen llamamientos a los ciu-
dadanos para que se manifesten a favor o en contra de planteamientos políticos
concretos. Para materializar una manifestación es necesario llevar a cabo toda
una compleja actividad: campaña de comunicación directa y a través de los me-
dios con elevadas dosis de agitación, haciendo uso del mayor número de resortes
emotivos sobre los afliados y ciudadanos; gestión de alianzas coyunturales con
fuerzas afnes; fnanciación; planifcación del desarrollo (itinerario, servicio de
seguridad, infraestructuras técnicas de escenario y megafonía); tramitación de
permisos legales, etc.
La actividad movilizadora también se activa intensamente en los períodos
electorales en los que el objetivo suele ser llenar estadios o plazas de toros para
que los ciudadanos puedan quedar epatados por la cantidad de personas que acu-
den. Contratar conjuntos musicales para amenizar los mítines; fetar autobuses
para facilitar los desplazamientos; pasar lista a los cargos que perciben ingresos
por ostentar un cargo político; etc., son prácticas que se dan en algunos partidos
políticos durante las campañas electorales. Es el concepto de la política como
espectáculo teatral y de acción frente a la política concebida como refexión cons-
ciente y fundamentada.
3.4.4. participación eLectoraL
Las campañas electorales suponen todo un conjunto de actividades tanto
internas como externas para determinar los candidatos y candidaturas, contratar
136 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
servicios externos, realizar actuaciones administrativas para cumplimentar escri-
tos, recabar frmas de los miembros de las candidaturas, designar representantes,
apoderados e interventores, interponer recursos ante las juntas electorales, etc.
Las campañas de los partidos políticos absorben enormes cantidades de re-
cursos humanos y materiales, que pueden superar a los dedicados a las activida-
des ordinarias.
El día de la votación se requiere contar con interventores o apoderados en las
mesas y recintos electorales, lo que lleva consigo organizar cientos de personas
en cada distrito de ciudades grandes. La labor de los interventores es controlar
que el proceso electoral se desarrolla con arreglo a las normas procedimentales
establecidas.
Con posterioridad a la votación y proclamación de resultados en cada mesa,
tiene lugar la siguiente fase en la que se traslada la documentación a la adminis-
tración electoral para las operaciones de recuento, proclamación de resultados
globales, y, fnalmente, realización de los recursos que procedan.
Toda esta actividad de control de los procesos electorales es sumamente im-
portante para los partidos políticos y para el funcionamiento de la democracia
al objeto de evitar fraudes e irregularidades de todo tipo. Tan importante resulta
ser esta actividad que los estatutos de algún partido señalan como una de las
obligaciones de los afliados representar al partido político, como apoderado o
interventor en los procesos electorales.
3.4.5. actividad proseLitista
Los partidos tienen un componente proselitista indudable, al igual que cual-
quier empresa o asociación que trata de tener más clientes o asociados, respec-
tivamente.
El presente y el futuro de un partido se fundamenta en el componente per-
sonal. Si los afliados desaparecen desaparece el partido. Dado que los partidos
tienen fnes pansociales y voluntad de pervivencia, es necesario incrementar nu-
méricamente -o mantener cuando menos- la base personal.
Los partidos desarrollan actividades proselitistas encaminadas a enrolar per-
sonas, tratando de convencerlas de la necesidad de afliarse y de las ventajas que
3. el partido polÍtico coMo red social 137
pueden obtener. Se trata de una labor de seducción intelectual que, en la prácti-
ca, no produce demasiados resultados salvo que el individuo perciba una cierta
ventaja en la relación de intercambio. Así, son frecuentes las afliaciones induci-
das por familiares, amigos o pareja. En estos casos la afliación al partido supone
un reforzamiento de los sentimientos personales entre las personas implicadas.
Otro supuesto frecuente bascula en torno al interés puro y duro: las personas se
aflian a cambio de obtener en presente o en futuro ciertas ventajas económicas
o profesionales.
La seducción intelectual para la afliación a palo seco, raramente funciona
en la actualidad, dado el descrédito de los partidos políticos y, sobre todo, por la
pobreza y contradicciones del cuerpo de doctrina que predican.
Los dirigentes establecidos y los aspirantes tampoco están motivados para
promover la afliación de individuos con los que, posteriormente, habrían de
competir para el acceso o permanencia en los cargos. Cuantas menos personas se
aflien menor competencia. Esta es la dinámica que actualmente está implantada
bajo la concepción del partido-empresa.
3.4.6. formación
La actividad formativa de los militantes es una necesidad básica en los par-
tidos políticos, sobre todo si tienen representación institucional, ya que muchos
militantes carecen de:
•  Conocimientos políticos acerca de la línea programática tanto del propio
partido como los de la competencia.
•  Conocimientos técnicos (económicos, jurídicos, urbanísticos, medioam-
bientales, sanitarios, idiomas, etc.) para hacer frente a actividades sobre las
que carecen de formación con la profundidad adecuada.
•  Destrezas comunicativas y de expresión en el propio idioma para dirigirse
directamente a los ciudadanos y a los medios de comunicación.
La formación de los militantes en la sociedad actual debería tener el carácter
de continua -igual que se exige a los trabajadores- y con una cierta planifcación,
dada la avalancha de conocimientos que aforan día a día. Sin embargo, la mayor
parte de los partidos políticos están sometidos a la vorágine de la actividad po-
138 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
lítica diaria lo que impide dedicar tiempo alguno a actividades formativas, salvo
en los períodos vacacionales en los que suelen desarrollarse cursos o escuelas de
verano dirigidos a una élite selecta.
En general puede decirse que la formación va dirigida a un reducido número
de militantes y dirigentes, tiene notables defciencias en su diseño y planifcación
y no se hace uso, por regla general, de la enseñanza online (e-learnig) que posi-
bilita el abaratamiento de costes, la estandarización de conocimientos transmi-
tidos, la fexibilidad y la extensión a la mayor parte de los usuarios potenciales.
3.4.7. actividad económica y financiera
La actividad económica y fnanciera realmente ocupa a unas pocas personas
específcas cuyo cometido no difere del que se pueda realizar en una empresa
cualquiera: recabar y estimular la obtención de ingresos provenientes de cuotas
y aportaciones de cargos retribuidos institucionalmente; solicitar préstamos, ges-
tionar los ingresos y subvenciones institucionales; controlar los gastos corrientes
y extraordinarios de las campañas electorales, etc.
Raramente, el conjunto de afliados se involucra en actividades económi-
cas salvo cuando, en ocasiones concretas, se plantea recabar fondos ante una
situación extraordinaria debida a un gasto cuantioso e imprevisible. Esporádi-
camente, con motivo de celebraciones de festas municipales se instalan casetas
de los partidos en las que junto a actividades lúdicas se trata de recaudar alguna
cantidad que no deja de ser marginal.
La actividad económica y fnanciera, como se verá, es manifestamente opa-
ca, quedando reservada a unas pocas personas que gozan de la máxima confanza
de los dirigentes, puesto que se transita por una zona en la que es frecuente la
coexistencia de actos legales, ilegales y paralegales, de manera que, para evitar
problemas, lo mejor es el alejamiento del conocimiento público. A partir de estas
subredes opacas formadas por personas de confanza, se generan campañas para
recaudar fondos de personas y empresas con poder adquisitivo y que tienen un
interés directo o indirecto en el éxito de la opción política a la que realizan sus
aportaciones.
3. el partido polÍtico coMo red social 139
3.4.8. actividades administrativas
Las actividades administrativas en los partidos son semejantes a las de cual-
quier otra institución, algunas de las cuales se enumeran:
‑ Gestión de los recursos humanos necesarios para los trabajos administra-
tivos, técnicos o de seguridad.
‑ Gestión de infraestructuras generales (alquileres, suministros de energía,
agua, limpieza, mantenimiento).
‑ Gestión de infraestructuras de comunicaciones y TIC (teléfono, Internet,
mensajería, chats, páginas web, etc.).
‑ Gestión de bases de datos de afliados y de censos electorales.
‑ Custodia de la documentación.
Como característica de este conjunto de actividades cabe indicar que, ex-
ceptuando las sedes centrales de los partidos, la falta de profesionalidad y la
improvisación suelen estar a la orden del día. Esto es muy evidente a la hora de
reclutar trabajadores para la estructura administrativa de los partidos políticos,
que se rige no tanto por la capacidad técnica probada, sino por la relación de
confanza, amistad o parentesco con quien convoca el cargo. En algunos casos
se llegan a realizar convocatorias internas entre los afliados para cubrir puestos
de trabajo, pero esto suele ser la excepción. El principio de mérito y capacidad
queda sustituido por el de confanza y fdelidad.
3.4.9. deficiencias de La actividad de Los partidos poLíticos
El partido político está constituido por un conjunto de redes sociales di-
námicas estructuradas en torno a una red jerárquica formal que mantiene la
cohesión global. El carácter dinámico de las redes de cada partido supone que
sus actividades van a estar lastradas precisamente por ese dinamismo y afectadas
por serias defciencias, tanto en el planteamiento como en su ejecución, siendo
las más características:
•  falTa DE aCOMODaCIÓN TEMpORal. Numerosas tareas se realizan con
una excesiva premura, lo que impide una correcta preparación y lleva a la im-
provisación; en otros casos simplemente se enuncian, pero luego se demoran
en la fase de ejecución o no se abordan nunca. También es frecuente la falta
140 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de sincronización de los órganos de dirección o de sectores de militantes, lo
que supone una menor sinergia de la actividad conjunta.
•  COMUNICaCIÓN DEfICIENTE. Las decisiones y acuerdos suelen ser transmi-
tidas con formatos o canales inadecuados o defcientes.
•  aUsENCIa DE fORMaCIÓN. Las tareas son abordadas por militantes que
carecen de una sufciente formación.
•  aUsENCIa DE UNa CUlTURa DE CalIDaD y DE EfICaCIa. La actividad
de los partidos políticos no se somete a auditorías de calidad ni a controles
para aumentar su efcacia. Es evidente que un partido no es una empresa,
por lo que el tipo de calidad y de efcacia requerida debería acomodarse a lo
que es la actividad política y a los recursos humanos disponibles, pero nunca
prescindir del análisis de la actividad.
•  vOlUNTaRIsMO. Los enunciados voluntaristas están a la orden del día en
todos los partidos políticos. hay que hacer x, dice algún líder o dirigente,
y, seguidamente, los asistentes a la reunión asienten o aplauden enervados
por las bellas palabras. Luego, la realidad se encarga de recordar que la tarea
enunciada es imposible de realizar porque no hay militantes dispuestos, se
carece de los recursos materiales necesarios o no se han diseñado los pasos
intermedios para lograr el objetivo propuesto. El voluntarismo se produce
porque el enunciado de las actividades en el plano verbal no tiene coste algu-
no y se pasa por alto el coste real para llevarlas a la práctica.
•  pERsONalIsMO. Muchas actividades se realizan basándose en las decisiones
y criterios particulares de un determinado dirigente sin atenerse a los criterios
técnicos generalmente aceptados ni al contraste de opiniones que se produce
en el trabajo en equipo.
•  OpOsICIÓN ObsTRUCCIONIsTa. En ocasiones las facciones de los partidos
políticos situadas en la oposición interna, en lugar de cooperar a la ejecución
de las tareas acordadas por los órganos democráticamente elegidos, tratan de
impedirlas u obstaculizarlas.
•  INEsTabIlIDaD DE las EsTRUCTURas. Se produce como consecuencia de
cambios de funciones dentro de un órgano o por el traslado de dirigentes a
otro órgano. En los partidos con representación institucional, la obtención
3. el partido polÍtico coMo red social 141
de cargos políticos supone el abandono de cargos internos. Las discrepancias
internas también hacen que los militantes no asuman sus competencias o que
abandonen las que desempeñaban.
•  pREEMINENCIa DEl pRINCIpIO DE fIDElIDaD. La selección de los equi-
pos políticos, técnicos y administrativos se realiza, en casi todos los casos,
teniendo en cuenta la estricta fdelidad hacia quienes realizan la designa-
ción, en menoscabo del principio de mérito y capacidad, de manera que
la probabilidad de que sean promovidos militantes inefcientes o incapaces
aumenta de modo considerable. Los dirigentes preferen equipos formados
por personas mediocres, pero sumisas, a equipos constituidos con personas
competentes con criterio propio.
Las defciencias en la actividad no se distribuyen por igual en todo el partido
político. Los recursos humanos y materiales suelen ser escasos en los órganos pe-
riféricos. Cuanto más alejados del núcleo central menos recursos, lo que supone
menores tasas de efcacia. Por el contrario, en los núcleos centrales de los partidos
se concentran los militantes más profesionalizados y los recursos materiales son
más abundantes, de manera que la efcacia de su actividad suele ser notable, so-
bre todo en lo que se refere a las estructuras de comunicación interna y externa.
3.5. sOpORTE MaTERIal E INMaTERIal DEl paRTIDO
Aparte del elemento humano, no se puede hablar de red social sin tener en
cuenta los elementos económicos y materiales necesarios para su propia exis-
tencia. Lo que caracteriza a los partidos políticos es la utilización de medios
económicos y materiales enfocados a la comunicación interna y externa como
actividad principal, con un soporte fnanciero basado en un sistema de donacio-
nes, subvenciones y exacciones. En un partido político se realiza, en todo caso,
una actividad económica de servicios. No existen máquinas para producir piezas
ni tiendas para vender artículos de consumo. Solo en un reducido número de
ocasiones se realizan ofertas de servicios (organización de viajes, venta de objetos,
venta de comida y bebida en casetas de festas, transacciones con locales, etc.),
pero que van a constituir una actividad totalmente colateral.
Los elementos económicos que va a necesitar un partido político vienen de-
terminados por las actividades desplegadas para el ejercicio de la acción política.
142 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Considerando el partido político como un sistema económico con fujos de en-
trada y de salida, se puede considerar el siguiente esquema básico (ver tablas) en
el que se refejan los elementos económicos más frecuentes:
Tabla 09. INgREsOs Más fRECUENTEs DE lOs paRTIDOs
pOlÍTICOs
Cuotas pagadas por los afiliados.
Subvenciones aportadas por las instituciones públicas.
Donaciones de particulares y empresas.
Exacciones paralegales (tales como los porcentajes que se retienen sobre las retribuciones
de los cargos políticos de los partidos).
Venta de bienes y servicios (irrelevante).
Tabla 10. gasTOs Más fRECUENTEs DE lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
Recursos humanos (sueldos y dietas de cargos, técnicos, administrativos, seguridad,
mantenimiento, etc.).
Servicios externos (asesoramiento técnico, defensa jurídica, etc.).
Inmuebles para el desarrollo de comunicación directa interpersonal, realización de tareas
administrativas, de gestión, o de almacenamiento de materiales.
Medios para el procesamiento y almacenamiento de la información (ordenadores personales,
servidores, sistemas de almacenamiento, software).
Medios de comunicación interna y externa: líneas telefónicas, cone xiones de alta velocidad,
redes virtuales, redes cibernéticas (Internet, correo electrónico, mensajería) etc.
Medios reprográficos.
Publicaciones convencionales (libros, diarios, revistas, comunicados, etc.).
Medios de transporte.
Campañas de propaganda en soportes inmateriales (radio, cine, tv).
Campañas de propaganda en soportes materiales (vallas, pasquines, publicaciones,
anuncios en prensa, etc).
3. el partido polÍtico coMo red social 143
En la actividad de los partidos hay que considerar otros elementos que no son
cuantifcables, pero que son relevantes a la hora de analizar los recursos globales
disponibles. En este sentido pueden considerarse:
•  El TRabajO pERsONal NO REMUNERaDO. Aunque cada vez tiene menos
peso, lo cierto es que muchos afliados, militantes y simpatizantes realizan
la aportación gratuita de su trabajo, físico o intelectual, lo que supone un
conjunto de recursos humanos de gran valor. Es el trabajo intelectual de
los militantes el principal activo de un partido político, por encima de los
recursos materiales.
•  la UTIlIzaCIÓN DE MEDIOs públICOs O pRIvaDOs cedidos por perso-
nas, empresas o instituciones (espacios y locales, instalaciones informáticas o
de telecomunicaciones, máquinas reprográfcas, etc.).
•  la ObTENCIÓN DE INgREsOs IlEgalEs (donaciones anónimas, comisio-
nes por adjudicación de obras o servicios realizados a instituciones públicas,
comisiones por realización de cambios normativos, etc.).
144 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
4. las subredes del partido polÍtico 145
4. las sUbREDEs DEl paRTIDO pOlÍTICO
Un partido político es una red social compleja formada por nodos individua-
les -cada uno de los afliados al partido- que se estructuran en un elevado número
de subredes, tanto mayor a medida que crece el tamaño del partido, dotadas de
una dinámica compleja.
Para hacerse una idea del funcionamiento de un partido político es necesa-
rio considerar el comportamiento de los individuos mediante las teorías que la
psicología y la sociología ofrecen sobre la motivación y el comportamiento en
las organizaciones; habrá de esperarse hasta un futuro próximo para obtener ex-
plicaciones más consistentes a través de las neurociencias. Pero el análisis de los
comportamientos individuales no sería sufciente. Hay que considerar al afliado
o militante como un individuo insertado, simultánea o sucesivamente, en diver-
sas redes sociales, una de las cuales es el partido político al cual está adscrito. Las
redes sociales van a ejercer una poderosa infuencia en la persona. En la mayor
parte de los casos, la persona ha de adaptarse a la dinámica de funcionamiento
de la red social en donde se integra y no al revés, aunque también se producen
supuestos en los que la infuencia de una persona con liderazgo conduce a que
todo el partido político se adapte a nuevos postulados o a nuevos estilos de fun-
cionamiento.
La red social partido político es una entidad con vida, con una dinámica
propia, que solo es explicable considerándola como una globalidad integrada
por una compleja maraña de subredes en las que se relacionan los actores. Con-
siderando cada partido político como una red social integrada por individuos
y múltiples subredes, se llegará a estar en condiciones de comprender mejor su
dinámica.
146 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En un partido político existen numerosísimas subredes
15
, pero algunas de
ellas tienen una gran relevancia para comprender su funcionamiento: la red esta-
tutaria operativa, las redes estatutarias específcas, la red estatutaria congresual y
las redes informales (ver tabla).
Tabla 11. sUbREDEs Más RElEvaNTEs EN lOs paRTIDOs
pOlÍTICOs
REDES ESTATUTARÌAS
(FORMALES)
OPERATÌVA
ESPECÍFÌCAS
CONGRESUAL
REDES ÌNFORMALES
4.1. RED EsTaTUTaRIa OpERaTIva
La red estatutaria operativa se genera a partir de las previsiones contenidas
en los estatutos de cada partido, acordadas por un congreso constituyente o un
congreso ordinario. Se compone de los afliados que integran los órganos uni-
personales y colegiados que se enumeran en los estatutos del partido y en los que
se defne su composición, funciones y relaciones internas y externas. También
forman parte de esta red todos aquellos órganos creados por otros órganos con
facultades para ello (ej. un órgano de carácter operativo como pueda ser un órga-
no de comunicación nombrado por un comité de dirección).
Los estatutos y sus normas de desarrollo defnen las relaciones entre personas
y órganos que integran el partido, lo que va a dar lugar a la confguración de una
red formal estructuradora del partido político.
La red estatutaria operativa materializa las previsiones estatutarias y los acuer-
dos de los órganos de dirección del partido, tanto hacia su interior como hacia la
sociedad en la que se encuadra. La actividad del partido político queda determi-
15 Las subredes del partido se considerarán redes por economía del lenguaje y por cuanto
el concepto de subred es totalmente relativo: toda subred es una red si se considera de ma-
nera aislada o independiente del conjunto en el que se subsume.
4. las subredes del partido polÍtico 147
nada, en gran medida, por esta red formal que es la más visible, pero sin perder
de vista las redes informales que juegan un papel de considerable importancia, e
incluso decisivo.
4.1.1. órganos
La tipología de órganos más característicos de la red estatutaria operativa
comprendería:
•  ÓRgaNOs UNIpERsONalEs: formados por una sola persona a la que se
atribuyen poderes políticos y jurídicos, capacidades funcionales genéricas o
específcas, hacia el interior y/o hacia el exterior del partido.
Son órganos típicos de esta clase el presidente, secretario general, coordi-
nador general, vicepresidentes, vicesecretarios, secretarios o responsables de
organización, fnanzas, comunicación, etc., todos ellos en cada uno de los
ámbitos territoriales o funcionales consignados en los estatutos.
Los presidentes o secretarios generales ostentan la representación máxima del
partido o de la organización territorial o funcional de que se trate; encarnan
la representación política tanto hacia el interior como hacia el exterior del
partido, al igual que la representación jurídica. No obstante, a pesar de tener
la máxima representación, cada partido modula de manera distinta el alcance
de la representación y poderes de estos dirigentes, que van desde concepcio-
nes cesaristas en las que se atribuye un poder poco menos que omnímodo,
hasta las concepciones más democráticas en las que los poderes quedan muy
reducidos y sometidos a la decisión o control de los órganos colegiados.
El acceso a los cargos de presidente o de secretario general puede realizarse
mediante elección directa por el órgano congresual, o bien mediante elec-
ción indirecta de un órgano colegiado, elegido este, a su vez, por el órgano
congresual. En los casos en que el congreso elija tanto el presidente (o secre-
tario general) como el órgano colegiado de dirección, se suele admitir como
artículo de fe que no van darse colisiones entre ambos. Pero en el caso hipoté-
tico de que se produjesen serían de difícil solución, dado que ambos órganos
tienen legitimación congresual por lo que en muchos casos no habría otra
solución que convocar un congreso extraordinario para resolver el problema.
148 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  ÓRgaNOs COlEgIaDOs: formados por varias personas, caracterizándose
porque la formación de la voluntad del órgano se realiza mediante la suma
de las voluntades individuales. Esta fcción de voluntad colectiva se suele
expresar por la expresión de la mayoría simple de los miembros del órgano
-de manera simultánea o diferida-, aunque también se utilizan fórmulas de
mayorías cualifcadas para cuestiones específcas. Estos órganos pueden ser
genéricos -tienen atribuciones para decidir sobre cualquier asunto- o espe-
cífcos -sus atribuciones se circunscriben a temas específcos: organización,
fnanzas, relaciones exteriores, inmigración, etc.-
Los órganos colegiados constituyen, a su vez, subredes más o menos extensas
según la función que tengan encomendada. En todos los partidos políticos
se dan diversos tipos de órganos colegiados: órganos de dirección, órganos
ejecutivos, órganos consultivos, etc.
También pueden detectarse ciertos tipos de órganos que dan lugar a subredes
con un gran carácter vertebrador como son aquellos que agrupan a los res-
ponsables o secretarios políticos de las organizaciones territoriales y secto-
riales, o los que agrupan a los responsables o secretarios de organización;
esta última subred circunscribe su actividad hacia el interior del partido para
garantizar el funcionamiento orgánico y las infraestructuras. Son los encar-
gados de la intendencia, de la fontanería, de que todo esté a punto para las
representaciones teatrales de los dirigentes. Tienen un gran poder en la som-
bra -a veces más que los líderes políticos- aunque no suelen ser personajes
carismáticos.
En los partidos con representación institucional pueden encontrarse órganos
de coordinación formados por miembros del partido que son cargos institu-
cionales en un determinado ámbito geográfco (presidentes de comunidades
autónomas, diputados nacionales o autonómicos, senadores, alcaldes, con-
cejales, etc.).
•  ÓRgaNO sUpERIOR DE DIRECCIÓN COlEgIaDa: la mayoría de sus
miembros son elegidos por los congresos, aunque puede darse el caso de que
la pertenencia al órgano se obtenga de manera automática mediante previ-
siones estatutarias, por el hecho de ostentar un cargo interno o un cargo con
relevancia institucional -miembros natos-. Ostentan el mayor poder formal
entre congreso y congreso, aunque en la práctica se convierten en meros ór-
4. las subredes del partido polÍtico 149
ganos seguidistas de los órganos ejecutivos unipersonales y colegiados. Cuen-
tan con capacidad para nombrar y revocar cargos, tomar decisiones acordes
con las resoluciones y estatutos emanados de los congresos, establecer las
líneas generales de actuación política, etc.
•  ÓRgaNOs EjECUTIvOs: sus miembros suelen ser elegidos por los órga-
nos superiores de dirección colegiada, aunque hay modelos en los que son
elegidos por la asamblea congresual. Puede establecerse en algunos casos un
órgano ejecutivo amplio y otro más restringido para hacer frente al día a día.
Los órganos ejecutivos se encargan de tomar las decisiones más inmediatas,
conforme a la línea marcada por los órganos de dirección. Los órganos eje-
cutivos tienen un carácter marcadamente minoritario, cuyos componentes
mantienen una relación de fuerte confanza con el líder, siendo los que real-
mente detentan el poder de los partidos políticos. Raramente sus decisiones
son puestas en tela de juicio por los órganos de dirección elegidos en los
congresos.
•  ÓRgaNOs EspECIalIzaDOs: sus funciones se circunscriben a áreas temá-
ticas específcas, ejecutivas o consultivas: organización, fnanzas, derechos y
garantías, emigración, movimientos sociales, igualdad de género, etc.
•  ÓRgaNOs INTERMEDIOs: todos los partidos políticos cuando alcanzan un
cierto grado de desarrollo han de desplegar toda una red compuesta por ór-
ganos situados entre el órgano de dirección máximo y las organizaciones de
base. Una maraña de comités, comisiones, o juntas va extendiéndose poco
a poco, como una mancha de aceite, por los distintos ámbitos geográfcos y
funcionales.
•  ÓRgaNOs DE basE: son los órganos en los que los afliados quedan encua-
drados estatutariamente y donde ejercen sus derechos y obligaciones. Recibe
diversos nombres tales como junta, asamblea, agrupación, etc. Se caracteri-
zan por ser el órgano más ensalzado por los estatutos, pero cuyas funciones
reales suelen reducirse a una mera ejecución de las decisiones de los órganos
de dirección. Los órganos de base se convierten en proveedores de mano de
obra barata sin ninguna contrapartida de parte alícuota de infuencia sobre
las decisiones de los órganos de dirección. En los órganos de base pueden
participar en ocasiones personas no afliadas (con voz, pero sin voto), pero,
en ningún caso, tendrán los derechos políticos reservados a los afliados.
150 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  ÓRgaNOs DE DElIbERaCIÓN aMplIa: en ciertos casos los partidos po-
líticos hacen uso de un tipo de órganos numéricamente extensos como son
las conferencias y las convenciones. No tienen la relevancia de los congresos,
dado que no se eligen los órganos de dirección del partido ni se modifcan
los estatutos. Su campo de actuación suele circunscribirse a la elaboración
de declaraciones programáticas, propuestas políticas, programas electorales,
etc., pronunciándose sobre temas muy concretos delimitados por criterios
temporales, funcionales o territoriales más o menos genéricos (ej. sobre polí-
tica actual, la crisis económica, la condición femenina, discapacidad, política
autonómica o municipal, etc.).
4.1.2. reLaciones estatutarias
Los estatutos de los partidos y sus normas de desarrollo regulan con más o
menos detalle diversos tipos de relaciones que se producen entre afliados, diri-
gentes y órganos del partido. Las relaciones son tanto más complejas cuanto más
numeroso es el partido político, siendo las más características:
•  RElaCIONEs ENTRE afIlIaDOs: en los estatutos de los partidos suelen
realizarse invocaciones genéricas a la cooperación para la consecución de ob-
jetivos programáticos o a la ayuda y respeto mutuos, pero, en general, cabe
decir que la regulación suele circunscribirse al ámbito disciplinario cuando
se establecen sanciones por conductas socialmente reprobables hacia otros
afliados.
•  RElaCIONEs ENTRE afIlIaDOs y ÓRgaNOs: el afliado se halla encua-
drado estatutariamente como miembro de un órgano de base en el que se
reconocen ciertos derechos como:
‑ Derecho a la información (recibir información de las actividades del par-
tido político, tanto orgánicas como institucionales)
‑ Derecho de libre expresión (manifestar el punto de vista propio o la con-
cordancia o la discrepancia con los puntos de vista de otros).
‑ Derecho de propuesta (someter cualquier cuestión política a la consi-
deración del resto de afliados del mismo órgano de base para su debate
colectivo y, en su caso, votación).
4. las subredes del partido polÍtico 151
‑ Derecho de decisión alícuota (decidir alícuotamente sobre las propuestas
que se formulen, emitiendo su voto)
‑ Derecho de sufragio activo (emitir su voto en favor de una candidatu-
ra) y pasivo (poder formar una candidatura y recibir el voto del cuerpo
electoral).
Como contrapartida a sus derechos, el afliado tiene un conjunto de obliga-
ciones tales como:
‑ Acatamiento de las normas estatutarias.
‑ Pago de las cuotas y exacciones reglamentarias.
‑ Cumplimiento de las decisiones del órgano de encuadramiento, así como
las de los órganos superiores del partido con jurisdicción competencial.
‑ Deber de abstención (para combatir o criticar públicamente las resolu-
ciones de los órganos del partido).
•  RElaCIONEs DE lOs MIEMbROs INTEgRaNTEs DE lOs ÓRgaNOs DE
DIRECCIÓN. Se reconocen diversos derechos, esencialmente: derecho de ex-
presión, de realización de propuestas, de voto, de sufragio activo y pasivo
y de información, todos ellos bajo las condiciones y límites estatutarios. El
derecho a que el voto sea secreto no se establece en todos los estatutos o en
todos los casos. En algunos casos, además de las obligaciones generales para
los afliados, puede establecerse la obligación de guardar secreto de las delibe-
raciones o de determinados acuerdos.
•  RElaCIONEs ENTRE ÓRgaNOs: las relaciones entre los órganos suelen gi-
rar en torno al principio de jerarquía por el que los órganos inferiores quedan
subordinados a los órganos superiores, de manera que la red formal partido
político es netamente asimétrica. El pRINCIpIO DE jERaRqUÍa tiene varias
manifestaciones:
‑ El cumplimiento de las decisiones de cada órgano de dirección -en su
ámbito respectivo- es obligatorio para los órganos inferiores.
‑ Los órganos superiores controlan las decisiones de los órganos inferiores,
que pueden ser suspendidas, anuladas o vetadas.
‑ Las decisiones de los órganos inferiores no pueden contradecir las toma-
das por los órganos superiores.
152 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Los órganos superiores tienen la potestad sancionadora, tanto individual
como colectiva, de manera que pueden llegar a disolver el órgano inferior
de que se trate y constituir una comisión gestora.
‑ La potestad de otorgar y revocar representación jurídica y política ante
terceros se atribuye a los órganos superiores.
‑ Los órganos inferiores han de atenerse a la prohibición de realizar crítica
pública hacia los órganos superiores (deber de lealtad).
‑ Cuanto mayor es el rango del órgano, mayor es la capacidad de difusión
de la información que se le atribuye.
‑ Cuando mayor es el rango del órgano, mayor es su capacidad de disposi-
ción de recursos humanos y materiales.
La reLación jerárquica entre órganos responde a una concepción militar
del partido: el partido político se considera como un ejército -aunque sin armas
de guerra- sometido a la disciplina estatutaria. obediencia y mínima crítica
-ambas asimétricas- son los vectores ideológicos con los que se construye el
armazón conceptual de la relación jerárquica.
Se trata, en realidad, del viejo principio leninista del centralismo democrá-
tico, denostado -con razón- por todos los partidos formalmente democráticos,
pero recogido sin ningún escrúpulo en sus estatutos y en su práctica diaria de
todos conocida.
Es cierto que en cualquier organización humana deben existir unas relacio-
nes estructuradoras, lo contrario supone una entidad anárquica sin operatividad
alguna. Sin embargo, la asimetría de la relación jerárquica por la que los órganos
superiores gozan de privilegios exorbitantes frente a los órganos inferiores y al
conjunto de los afliados, no puede ser mantenida por más tiempo. en eL ac-
tuaL contexto sociaL, debe producirse, más que obediencia y acatamiento,
argumentos suficientes que induzcan a La acción. Junto a ello un controL
efectivo de los órganos de dirección y un incremento de la codecisión de todos
los afliados del partido político. Las relaciones cohesionadoras -jerarquía- deben
existir, pero con la fnalidad de procurar el mayor poder de codecisión de los
afliados al partido político. La codecisión -y no la sumisión- debería ser la con-
trapartida al trabajo individual de cada afliado.
El principio jerárquico que domina los partidos políticos confgura una serie
de órganos formales que no están sufcientemente balanceados. Mientras que en
4. las subredes del partido polÍtico 153
el plano de las instituciones de un país se confgura al menos un sistema obsoleto
de contrapesos funcionales entre poderes -legislativo, ejecutivo y judicial-, en los
partidos políticos no existe ningún sistema efectivo de contrapesos o control de
los órganos con poder, salvo la red congresual que se constituye periódicamente
cada cierto número de años para revalidar o sustituir, total o parcialmente, a los
órganos de dirección. También pueden considerarse contrapesos las corrientes de
opinión que se contemplan en los estatutos de algunos partidos (en otros, por el
contrario, se prohíben). En los partidos puede encontrarse un esbozo -meramen-
te formal- de contrapeso de poderes en las comisiones de derechos y garantías
que suelen confgurarse como órganos independientes -en teoría- de la dirección
política, con capacidad para resolver sobre controversias de órganos o de afliados
o sobre recursos en materia sancionadora.
El principio de jerarquía se justifca para conseguir la mayor efcacia y esta-
bilidad de la red social que forma el partido político, distribuyendo actividades
y recursos. Al igual que sucede en todas las redes sociales, cuando se producen
colisiones entre mensajes, es necesario contar con un método para resolverlas. El
método jerárquico atribuye la capacidad de resolución de colisiones a los órganos
de dirección, que fueron elegidos por la red congresual.
Junto al principio de jerarquía, operan otra serie de principios que, en con-
junto, caracterizan cada uno de los partidos políticos.
En algunos casos aparece recogido de manera explícita en los estatutos el
principio de opacidad por el que se establece el deber de guardar secreto de las
deliberaciones y de los acuerdos tomados que se califquen como secretos. Otros
estatutos no mencionan este mandato de opacidad de manera explícita aunque
en la práctica cotidiana se observa de manera escrupulosa. Resulta chocante que
un partido político que es una institución pública con relevancia constitucio-
nal, y fnanciado con fondos públicos, reconozca de manera explícita que toma
acuerdos secretos que no puede conocer la sociedad. Es la confesión más elo-
cuente de la realización de prácticas opacas en el seno de los partidos políticos.
Otro principio que opera entre los órganos es el de compartimentación, de
manera que, en general, las relaciones transversales entre órganos no se contem-
plan en los partidos políticos. La compartimentación supone que ningún órgano
establece relaciones formales con otros órganos distintos que no sean el órgano
inmediatamente superior del que dependen, o los órganos inferiores a los que
154 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
gobiernan. Solo en algunos casos se dan relaciones transversales de cooperación o
coordinación entre órganos con distinto ámbito territorial o funcional y siempre
aprobadas por los órganos superiores. No se trata de una relación jerárquica, sino
entre iguales, en tanto en cuanto se basa en relaciones establecidas para llevar a
cabo proyectos de interés común en distintos ámbitos geográfcos o funcionales.
Las relaciones de cooperación o coordinación se visualizan mucho mejor en
aquellos partidos políticos que tienen estructura federal, de tal manera que se lle-
ga a constituir un partido de partidos al confgurar diversas estructuras jurídicas
diferenciadas en cada ámbito territorial que, a su vez, se integran en un partido
de ámbito global o en una coalición, formándose federaciones o confederaciones.
4.1.3. concentración de La capacidad para decidir en Los órganos de
dirección
En la red operativa, la capacidad para tomar decisiones constituye un cuasi-
monopolio de los órganos de dirección, en cada ámbito geográfco o funcional
respectivo. Al afliado de base, tras la realización del proceso congresual, le es
expropiado, en su mayor parte, su derecho de voto hasta que se celebre el próxi-
mo congreso.
El esquema de funcionamiento normal signifca que los órganos del partido
deciden -en su ámbito- todas y cada una de las cuestiones entre congreso y con-
greso. En escasas ocasiones, se someten cuestiones trascendentales a la decisión
de los afliados, y en todo caso se trata de asuntos que únicamente van a incidir
en el ámbito específco de la organización de base. Es posible que se sometan a
votación ciertas propuestas, por ejemplo, para hacer una campaña a favor, o en
contra, de la instalación de un vertedero; pero los grandes temas, de carácter
general, quedan totalmente reservados a los órganos de dirección. Únicamente
puede detectarse un cierto cambio de tendencia en la elección interna de can-
didatos (elecciones primarias) que se presentarán en elecciones externas institu-
cionales. En algunos partidos, los afliados de base pueden decidir, mediante su
voto, el candidato o candidatos de su preferencia para presentarse a cargos ins-
titucionales, aunque debe matizarse que estas elecciones no se confguran como
un derecho absoluto de los afliados, dado que los resultados suelen tener que ser
ratifcados por los órganos de dirección.
4. las subredes del partido polÍtico 155
La práctica habitual en los partidos políticos es que los afliados realicen pro-
puestas que, como mucho, se debaten en su órganos de base y, en algunos ca-
sos, pasan a ser consideradas por el correspondiente órgano de dirección, que es
quien toma la decisión fnal que corresponda.
Es obvio que la votación continua de todos y cada uno de los asuntos, haría
que los partidos políticos quedasen sumidos en la inoperancia. Pero la confgu-
ración actual de los sujetos con capacidad para decidir, genera una disociación
funcional muy radical entre los órganos de dirección y los afliados de base. En
los estatutos de los partidos políticos, no se detectan esquemas intermedios en
los que ciertas decisiones trascendentes -en diversos ámbitos geográfcos y fun-
cionales- fuesen competencialmente atribuidas al cuerpo electoral formado por
los afliados de base.
4.1.4. formación de La voLuntad coLectiva de Los órganos
Particularmente importante es la relación por la que una propuesta indivi-
dual (o colectiva) llega a convertirse en la voluntad colectiva del órgano a través
de la expresión del derecho de voto. Generalmente, se articula este mecanismo
estableciendo la fcción jurídica de que cuando se produce una suma mayoritaria
de voluntades, expresada mediante la emisión (pública o secreta) del voto, se
debe entender que esa suma es la voluntad colectiva del órgano. Los estatutos
suelen regular con cierta precisión el tipo de mayoría requerida con carácter ge-
neral o el de aquellos casos que requieran mayoría cualifcada.
Además de la emisión individualizada y explícita del voto suele darse una
práctica muy generalizada de acudir a la aclamación o al asentimiento para evi-
tar realizar votaciones y así dar una imagen de unidad o de control del órgano,
aunque sea falsa.
La formación de la voluntad colectiva es un tema sumamente complejo en
el que pugnan continuamente la urgencia y efcacia, frente a la demora que in-
troduce la expresión democrática de la voluntad colectiva. Por una parte es
necesario, en gran número de ocasiones, tomar decisiones en un corto espacio
de tiempo, si lo que se desea es transformar la realidad, en situaciones en que no
sea posible demora alguna. Por otra parte, para tomar una decisión de manera
colectiva es necesario un proceso mínimo de recepción de información sobre el
156 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
problema a resolver y de confrontación de las diversas soluciones posibles, lo que
supone un período de tiempo que puede ser incompatible con la realidad sobre
la que se pretende infuir. Es necesario encontrar ámbitos de equilibrio y proce-
dimientos que conjuguen eficacia y democracia, lo cual cada vez es más posible
a medida que avanzan las tecnologías de la información y la comunicación y,
en todo caso, mediante el establecimiento de mecanismos de convalidación de
acuerdos o de revocación de dirigentes.
En la formación de la voluntad colectiva juegan un papel fundamental tanto
el acceso a una información sufciente por cada uno de los miembros como las
capacidades personales de persuasión. Las decisiones suelen alejarse de la realidad
en una gran parte de los casos, debido al tratamiento de una información sesgada
o errónea, o a la ausencia de información, voluntaria (ocultación) o involuntaria.
Pero lo que más suele evaluarse en la toma de decisión colectiva son las conse-
cuencias que se producirán en el tiempo futuro (inmediato o lejano). El análisis
prospectivo toma en consideración dos referentes fundamentales, aunque no
únicos. Por una parte, la mejora de las posiciones electorales tanto internas como
externas; el cálculo de probabilidades suele enseñorearse en las deliberaciones de
los órganos colectivos. Otro importante elemento a considerar es la capacidad
de persuasión sobre los demás para que adopten una determinada propuesta.
Aquí juegan factores personales como la seducción verbal e intelectual, la ade-
cuada gestión de las emociones, el conocimiento exclusivo de información, etc.
Finalmente, hay que destacar que las motivaciones personales de cada uno de los
integrantes serán decisorias en un gran número de casos, sobre todo en aquellas
decisiones colectivas que les afectan directa o indirectamente.
4.1.5. morfoLogía de La red operativa
En los partidos políticos la red operativa se estructura bajo la clásica morfo-
Logía piramidaL. En la cima de la pirámide se encuentran los órganos uniperso-
nales y colegiados con mayor poder. Bajo ellos, aumentando numéricamente, se
colocan los de nivel intermedio. En la base de la pirámide están los órganos de
encuadramiento de los afliados (agrupaciones, juntas, asambleas) que constitu-
yen la parte más numerosa del partido político.
Desde el vértice hasta la base se transita por una abrumadora cantidad de
niveles, tal como se indica en la tabla que fgura a continuación, de la que puede
4. las subredes del partido polÍtico 157
deducirse que el número de órganos colegiados debe de contarse por centenares
o miles en los partidos políticos con gran implantación.
Tabla 12. MUlTIplICIDaD DE ÓRgaNOs EN la RED OpERaTIva
NÌVEL ÓRGANO
nacional
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo superrestringido.
Órgano ejecutivo restringido.
Órgano ejecutivo amplio.
Órgano de dirección colegiada.
comunidad
autónoma
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo restringido.
Órgano ejecutivo amplio.
Órgano de dirección.
provincia
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo restringido.
Órgano ejecutivo amplio.
Órgano de dirección colegiada.
comarca / isla
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo restringido.
Órgano ejecutivo amplio.
Órgano de dirección colegiada.
localidad
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo restringido.
Órgano ejecutivo amplio.
Órgano de dirección colegiada.
distrito / barrio
Presidente / secretario general / coordinador.
Órgano ejecutivo.
Órgano de dirección colegiada.
Órgano de base (junta, agrupación, asamblea).
otros órganos
De gestión, de comunicación, de coordinación de cargos
institucionales, ejecutivos especializados, consultivos
genéricos, consultivos especializados, comisiones electorales,
organizaciones del exterior / emigración, derechos y
garantías, conferencias generales o sectoriales.
La proliferación de órganos hace que la estructura formal de la red operativa
de un gran partido político llegue a ser monstruosa, de manera que muchos
órganos establecidos nominalmente no funcionan, o si lo hacen es de forma
esporádica.
158 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En cualquier caso, esta estructura burocrática supone miles y miles de horas
de reuniones, de tal manera que la actividad principal de dirigentes y militantes
no es otra que la desenfrenada asistencia a reuniones.
eL tiempo de actividad, en promedio, que dedican Los miLitantes y diri-
gentes a Las reuniones internas sobrepasa con creces aL que invierten en
otras redes sociaLes o, directamente, con Los ciudadanos.
El sistema de comunicaciones en el siglo XIX y primeros años del XX, a pesar
del incipiente desarrollo de algunos medios como el ferrocarril, el telégrafo y el
teléfono, no había variado demasiado desde la antigüedad, en la que el envío de
información suponía desplazamiento geográfco de elementos humanos, de ani-
males adiestrados, o bien establecimiento de redes con capacidades mínimas de
transmisión de información (torres con señales ópticas). El sensible crecimiento
del transporte ferroviario, de las comunicaciones telefónicas y de la multidifusión
vía radio, supone un cierto salto cualitativo que solo alcanza un grado relevante
cuando se produce su universalización, tan solo hace unas decenas de años, pero
careciendo de las propiedades de difusión, velocidad y volumen de información
transmitido de los actuales medios de comunicación.
En un contexto de infrainformación social (periodo histórico anterior al siglo
XX) y de fácil control de la misma por los poderes establecidos, nacen los parti-
dos políticos que constituyen desde su inicio redes sociales por las que se facilita
la circulación de información, y su confabilidad (no su veracidad). El sistema
piramidal es el más adecuado y utilizado a lo largo de toda la historia por las
estructuras de poder y dominación, que tienen en los ejércitos nacionales o en
la Iglesia Católica ejemplos a seguir basándose en su efcacia comprobada hasta
ese momento histórico. La red jerárquica formal que construyen los partidos
políticos se confgura como un ejército civil.
4.1.6. caracteres de La red operativa
La red operativa confgurada en cada partido político sigue el modelo de una
red jerárquica, investida de los siguientes caracteres:
4. las subredes del partido polÍtico 159
•  ExIsTENCIa DE UN NODO COlECTIvO CENTRal: en todos los partidos se
verifca la existencia de un nodo colectivo, en el que se agrupan los dirigentes,
con las siguientes propiedades:
Gráfico 05. NIvElEs DE lOs ÓRgaNOs DE DIRECCIÓN
‑ Adopta múltiples variantes en su confguración, según cada partido po-
lítico, pero, en una gran parte de los casos, puede detectarse: un órgano
supremo intercongresuaL (elegido en el último congreso del partido
hasta la celebración del siguiente congreso); un órgano ejecutivo am-
pLio que, a su vez, elige el órgano ejecutivo restringido. Dentro de
este nodo colectivo se encuentra un nodo singular que es el órgano eje-
cutivo individuaL (denominado presidente, secretario general, coordina-
dor general, etc.) que puede ser elegido directamente por el congreso,
junto con su equipo (modelo cesarista) o por los integrantes del órgano
supremo intercongresual (primus inter pares).
ó
r
g
a
n
o

s
u
p
r
e
m
o i nte
r
c
o
n
g
r
e
s
u
a
L
ó
r
g
a
n
o

e
j
ecuti v
o

a
m
p
L
i
o
órgano
ejecutivo
individuaL
ó
r
g
a
n
o

e
j
e
c
u
ti vo

r
e
s
t
r
i
n
g
i
d
o
160 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Posee la máxima capacidad para establecer conexiones con los demás
nodos individuales y colectivos de la red.
‑ Tiene el máximo poder de intermediación entre todos los nodos de la
red. En el plano de las relaciones políticas internas, la mayor parte de los
nodos han de conectarse a su través, con otros nodos.
‑ Es el nodo que emite mayores fujos de información a la red y el único
con capacidad para establecer comunicaciones con todos y cada uno de
los nodos individuales o colectivos.
‑ Acumula la máxima capacidad de acceso a los recursos de la red.
•  ExIsTENCIa DE NODOs COlECTIvOs INTERMEDIOs: en cada área geo-
gráfca (comunidad autónoma, provincia, comarca, ciudad, etc.) y en algu-
nos ámbitos funcionales (juventud, universidad, emigración, etc) los parti-
dos políticos cuentan con estructuras de rango inferior (dependientes del
nodo central) que reproducen a escala, en todo o en parte, la confguración
del nodo central colectivo. Se originan diversos tipos de nodos intermedios
colectivos en función del nivel jerárquico que ocupan. En su ámbito tienen
las mismas propiedades que el nodo colectivo central, con las siguientes va-
riaciones:
‑ Cada nodo establece conexiones con su nodo jerárquicamente superior y
con todos sus nodos de rango inferior (relación jerárquica).
‑ Cada nodo no puede establecer conexiones formales distintas de las rela-
ciones jerárquicas (principio de estanqueidad).
•  pREDOMINIO DE lOs flUjOs DE INfORMaCIÓN DEsCENDENTE. Aun-
que existen fujos ascendentes, la mayor parte de la información circula en
sentido vertical desde los órganos superiores a los inferiores. Comunicados,
manifestos, circulares, revistas, etc., son enviados a los órganos intermedios
y al conjunto de los afliados.
•  pREDOMINIO DE la INfORMaCIÓN DIRECTa E INMEDIaTa sObRE la
INTERMEDIaDa y DIfERIDa. Hasta tiempos históricos muy cercanos, la in-
formación interna se basaba en la transmisión intermediada a través de los
diversos escalones organizativos. Se utilizaba la comunicación oral -con los
problemas de distorsión de los mensajes- o la comunicación escrita en sopor-
te papel. La comunicación era necesariamente diferida en el tiempo, puesto
que los vehículos para realizar los desplazamientos físicos eran muy lentos.
4. las subredes del partido polÍtico 161
En la actualidad, los órganos superiores de los partidos se dirigen sin inter-
mediarios a los órganos inferiores o a cualquier afliado o grupo específco
de afliados, de manera inmediata, y sin prácticamente límites en cuanto a la
cantidad de información transmitida, gracias al empleo de las tecnologías de
la información y la comunicación. Esta circunstancia hace que el poder del
que antes gozaban los órganos intermedios como mensajeros e intérpretes de
los órganos supremos se vaya perdiendo o, cuando menos, dejan de tener las
primicias de lo que acontecía en la capital del reino o de la provincia; ahora
son uno más a la hora de recibir información. Las posibilidad de emitir fu-
jos de información en multidifusión, de manera instantánea ha reducido o
anulado el poder que otorgaba el puesto de retransmisor de la información.
En el nivel comunicativo, el tronco de la pirámide se ha difuminado. Ningún
obstáculo se interpone entre la exigua cúspide de dirigentes y la amplia base
de afliados. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. La red jerár-
quica, además de transmitir la información, cumple funciones de impulso
de la actividad, cohesión y control de la organización, de manera que sigue
siendo imprescindible para los órganos de dirección, sobre todo a la hora
de controlar los congresos. Los órganos intermedios, además, operan en los
fujos de comunicación ascendente. Aunque hoy no hay problemas técnicos
para que los afliados pudieran comunicarse directamente con los dirigentes,
e incluso para que estos recabasen en tiempo real la opinión de los afliados
mediante el uso de encuestas automáticas u otras herramientas análogas, lo
cierto es que los órganos intermedios actúan de cortafuegos para evitar que
los afliados por su cuenta realicen propuestas o se opongan a las decisiones
de los dirigentes. Es necesario un cuerpo de funcionarios mediadores que fl-
tre y amortigüe las avalanchas de propuestas o de petición de información de
los afliados y no perturben el quehacer de los dirigentes, de ahí que tengan
garantizada su supervivencia.
•  pREDOMINIO DE la TERRITORIalIDaD COMO CRITERIO ORgaNIzaTI-
vO: la base de la pirámide -donde se agrupan los afliados-, en la mayor parte
de los casos, está conformada con arreglo al principio de territorialidad. En
algunos partidos también se establecen criterios funcionales, generalmente
combinados con el criterio territorial (comunidad autónoma, provincia, gran
ciudad, etc.).
162 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Los ámbitos territoriales, funcionales o mixtos más habituales para el agru-
pamiento son:
‑ DIsTRITO/baRRIO. En las ciudades grandes en donde no es posible tener
una organización de base única por existir un gran número de afliados, o
en los casos en que se produce una cierta densidad afliativa que permite
la constitución diferenciada en unidades territoriales inferiores al distrito
o extendidas por dos o más distritos (barrios).
‑ lOCalIDaD. Cuando hay sufcientes afliados para constituir una organi-
zación y no existe la necesidad de constituir organizaciones adicionales.
‑ COMaRCa. Para el caso de que el número de afliados sea tan exiguo en
cada localidad, que se necesite constituir una organización de base agru-
pando a los afliados dispersos.
‑ sECTOR pROfEsIONal (ej. trabajadores autónomos, médicos, arquitec-
tos, trabajadores de telecomunicaciones, etc.).
‑ EMpREsa. El conjunto de los centros de trabajo de una localidad o pro-
vincia.
‑ CENTRO DE TRabajO . La unidad productiva de dimensión inferior a la
empresa (ej. una fábrica, un supermercado, etc.)
4.1.7. territoriaLidad versus funcionaLidad
La territorialización de las organizaciones de base, aunque es el modelo pre-
ponderante, no ha sido, ni es adoptado de manera exclusiva. En todas las épocas
históricas ha existido y existe una tensión entre territorialidad y funcionalidad de
las organizaciones. En efecto, hay actuaciones políticas que tienen un marcado
carácter territorial como es el caso de la actividad municipal, que transita por
competencias múltiples (suministros de agua, alcantarillado, recogida y trata-
miento de residuos, infraestructuras para la enseñanza, circulación, urbanismo,
servicios sociales, etc.) que tienen como destinatarios a la generalidad de los
ciudadanos de la localidad. Pero también hay actuaciones políticas que derivan
de instituciones supramunicipales (Comunidad Europea, Estado, Comunidad
Autónoma). Las políticas sectoriales sobre educación, sanidad, trabajo, seguri-
dad social, impuestos, etc., son ejemplos que implican desarrollar una actividad
funcional que sobrepasa el ámbito geográfco de la organización concreta que se
considere. Finalmente, hay actividades específcas de ámbito inframunicipal que
pueden tener entidad para constituir organizaciones de base (universidades, ins-
4. las subredes del partido polÍtico 163
titutos de enseñanza media, profesiones liberales, centros de trabajo de empresas,
juventud, jubilados, etc.).
Las organizaciones de base de los partidos se posicionan y actúan entre los
ciudadanos ante los temas que son de su interés. El problema que se plantea es
si con organizaciones segmentadas con un criterio exclusivamente territorial se
puede realizar una labor efcaz ante temas complejos que requieren organizacio-
nes especializadas. En épocas históricas, algunos partidos tuvieron organizacio-
nes funcionales con gran infuencia en el movimiento obrero, en los movimien-
tos ciudadanos, en la sanidad, en la función pública, etc.
En la actualidad el predominio del modelo territorial es innegable, con al-
gunas excepciones, ya que en muchos partidos se constituyen organizaciones
funcionales (juventudes, universidad, sanidad, educación, medio ambiente, etc.)
con plenos derechos políticos. En otros se permiten, pero sus integrantes ejercen
el derecho de sufragio activo y pasivo en sus respectivas organizaciones territoria-
les. Finalmente, también existen modelos en los que las organizaciones de base
se constituyen exclusivamente con arreglo al modelo territorial.
4.1.8. características de Las organizaciones territoriaLes
La organización diferenciada mediante criterios territoriales estrictos
(supramunicipal, municipal o inframunicipal) presenta como características:
•  sIMplICIDaD ORgaNIzaTIva. Desde el punto de vista de los órganos de
dirección, todas la organizaciones de base son de un solo tipo y con una gran
fexibilidad para desarrollar cualquier tipo de función en el ámbito geográfco
para el que han sido constituidas.
•  MayOR CONOCIMIENTO y EfICaCIa aNTE la pOlÍTICa MUNICIpal. Las
organizaciones de base pueden llegar a conocer de manera precisa la actividad
de los ayuntamientos o juntas de distrito, ejerciendo la acción de gobierno o
de oposición, según el caso.
•  aCCEsIbIlIDaD a los ciudadanos que residen en ese ámbito.
•  sEgMENTaCIÓN de los afliados (en algunos casos obligatoria). El afliado
debe encuadrarse en la organización que le corresponda estatutariamente. En
164 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
estos casos, si el afliado no está motivado por la política municipal, tenderá
a abandonar la militancia.
•  EsCasa EfICaCIa O INOpERaNCIa aNTE las pOlÍTICas sUpRalO-
CalEs debido a la dispersión de esfuerzos. Un caso típico y evidente son las
relaciones laborales o de seguridad social ante las que las organizaciones de
base abdican de cualquier actividad en los centros de trabajo, puesto que de-
legan en los sindicatos afnes, lo que no quiere decir que los partidos políticos
no actúen a nivel general sobre este tema.
4.1.9. características de Las organizaciones sectoriaLes
Las organizaciones sectoriales tienen como características:
‑ hETEROgENEIDaD y CORpORaTIvIsMO: el criterio sectorial lleva a
la formación de estructuras de muy diverso tipo, que pueden llegar a
producir colisiones entre organizaciones del partido, ya que puede darse
una tendencia corporativista al considerar la propia actividad como la
prioritaria para el partido político, olvidando los intereses de otras áreas
de actividad.
‑ MayOR CONOCIMIENTO y EfICaCIa aNTE las pOlÍTICas gENERa-
lEs DE áMbITO sUpRaTERRITORIal.
‑ Posibilidad de mayor INflUENCIa sObRE las REDEs sOCIalEs vin-
culadas con un determinado tema (medio ambiente, sanidad, educación,
derechos humanos, consumidores y usuarios, etc.).
‑ MÍNIMa EfICaCIa aNTE las pOlÍTICas MUNICIpalEs que requieren
una actividad polivalente.
Ante la dualidad territorial-funcional del criterio organizativo, la realidad
actual apunta a la extensión de los criterios mixtos con eLección voLuntaria.
Los criterios exclusivamente territoriales, o exclusivamente funcionales, no son
acordes con las necesidades de la actividad política. Sin embargo, el surgimiento
de ciberredes en el que se agrupan personas por afnidades personales o temáticas
y que, con toda probabilidad, irá en aumento, hace que los criterios organizati-
vos basados en la funcionalidad hayan de ir en aumento. De hecho, a cada ciu-
dadano le interesa un determinado tipo de asuntos y no una generalidad de ellos.
Si, por ejemplo, los ciudadanos con una motivación medioambiental tienden a
4. las subredes del partido polÍtico 165
integrarse en redes sociales en Internet, los partidos políticos habrán de afrontar
este hecho y estructurar la correspondiente organización especializada. Lo mis-
mo puede decirse sobre otros muchos temas como pueden ser derechos huma-
nos, sociedad de la información, igualdad de género, sanidad, sostenibilidad, etc.
No pueden ser abandonadas las estructuras municipales, pero los partidos han
de combinarlas con las estructuras funcionales si quieren adecuarse a los tiempos
que corren.
4.1.10. función cohesionadora de La red operativa
Además de ser la estructura a través de la cual se confguran y desarrollan las
actividades convergentes del partido político, la red operativa estatutaria consti-
tuye el elemento cohesionador o aglutinante, con el cometido de asignar funcio-
nes, tareas y recursos, así como controlar el normal funcionamiento y estabilidad
del partido político.
La función de asignación supone decidir qué órganos o militantes llevan a
cabo las concretas funciones y tareas y qué recursos deben emplearse para ello,
con una delimitación de la prioridad temporal.
La función de controL supone la detección tanto de funcionamientos favo-
rables, en cuyo caso su puesta en práctica procede ser adoptada como un están-
dar, como de funcionamientos desfavorables, ante los cuales se toman medidas
para su neutralización y evitación en el futuro.
Los estatutos suelen establecer un modelo ideal de organización diseñado
atendiendo a unos determinados intereses en un momento dado, pero lo cierto
es que, en la práctica, transcurrido el tiempo pueden darse acontecimientos que
deterioren el funcionamiento de algunos órganos, de una parte de la red o de su
totalidad. Las omisiones y contradicciones estatutarias, así como las inefciencias
de funcionamiento deben ser corregidas, so pena de aumento y generalización
de los efectos negativos.
Las desviaciones del normal funcionamiento pueden ser corregidas con di-
versas medidas: persuasión, para tratar de modifcar una determinada conducta,
reasignación de recursos humanos y materiales o, en último extremo, con la
activación de los mecanismos sancionadores.
166 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
4.1.11. La red operativa como modeLo teórico
La red operativa diseñada por los estatutos puede corresponderse con la rea-
lidad, o quedar relegada a un simple enunciado teórico. Los estatutos defnen los
órganos y sus funciones o competencias, pero, en la práctica, son frecuentes y
evidentes los incumplimientos de las disposiciones normativas. Las desviaciones
más frecuentes se referen a los desajustes en las funciones y competencias de los
órganos.
Existe una tendencia generalizada a que personas individuales -quienes ejer-
cen el liderazgo formal o informal- se apropien de las funciones y competencias
que corresponden a los órganos colegiados.
Pero hay otros tipos de desviaciones: incumplimiento de plazos para formar
órganos; inactividad de ciertos órganos; abandono de funciones por militantes
y dirigentes; etc.
En muchos casos, son las redes informales del partido político las que deter-
minan la actividad y las decisiones de los órganos. Los órganos formales pasan a
ser una mera pantalla que oculta a quienes toman realmente las decisiones.
Cualquier diseño de órganos o de actividades, debe ser llevada a la práctica
por los actores de la red que son los afliados y los militantes. De nada vale dise-
ñar órganos estatutarios, si luego no hay militantes para constituirlos. De nada
vale establecer que los órganos deben realizar continuas movilizaciones, si los
militantes y afliados no están dispuestos a ello.
El examen de cualquier estructura debe suponer tanto el análisis del modelo
teórico establecido como su cotejo con la realidad, puesto que las diferencias
pueden ser importantes. No obstante, el enunciado teórico estatutario de la red
operativa de cualquier partido político es un referente básico y primordial para
comprender su funcionamiento.
4.2. REDEs EsTaTUTaRIas EspECÍfICas
En la mayor parte de los partidos políticos se prohibe estatutariamente, de
manera radical, la constitución de fracciones o corrientes internas cuya actividad
discurra en paralelo con la red operativa. En algunos, sin embargo, se regula en
4. las subredes del partido polÍtico 167
los propios estatutos la existencia de corrientes de opinión con capacidad para
organizarse y funcionar como una subred diferenciada dentro del partido polí-
tico. Se trata de redes singulares, formalmente admitidas, que se aglutinan en
torno a unos vectores ideológicos concretos que no son contradictorios con la
ideología del partido político.
Estas redes tienen reconocida capacidad asociativa, capacidad comunicativa
(pueden dirigirse a los propios miembros de la corriente de opinión, a los demás
miembros del partido y a la opinión pública) y capacidad representativa (pueden
tener representación en congresos con voz, pero sin voto).
Pero estas corrientes de opinión pueden tener ciertas limitaciones: su cons-
titución requiere un porcentaje mínimo de afliados en diversos ámbitos or-
ganizativos, difícilmente alcanzable, y la aprobación del órgano de dirección;
igualmente, pueden ser disueltas por el órgano de dirección que concedió la
autorización.
No pueden actuar como una tendencia organizada, de manera que no pue-
den coordinarse para presentar candidaturas conjuntas en elecciones internas.
Se prescribe la obligación de realizar las reuniones en los locales del partido
y el deber de no difundir hacia el exterior expresiones contrarias a los órganos
de dirección.
Estas singulares redes participativas de carácter interno no tienen desarrollo
práctico alguno en los partidos políticos actuales, ya que es mucho más efciente
constituir redes o grupos de presión a través de ciberredes, fundaciones y aso-
ciaciones no vinculadas formalmente al partido político, y desde ahí realizar las
actuaciones de coordinación explícitas o encubiertas que sean necesarias.
También existen redes participativas, con mayor o menor grado de inde-
pendencia, reconocidas por los estatutos de los partidos políticos a las que se les
otorga representación congresual con voz, y también con voto en ciertos casos.
Así sucede con las organizaciones juveniles vinculadas al partido político o con
los sindicatos afnes.
La prohibición de corrientes de opinión (o su tolerancia con grandes limi-
taciones) y de tendencias organizadas responde a la idea de que los dirigentes
establecidos tengan el control de los procesos congresuales, como se verá más
168 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
adelante, y su poder no se vea inquietado por los aspirantes. Formalmente, la
prohibición responde al hecho de que no es posible una labor efcaz en el día a
día, si de manera continua se confrontan las ideas de diversas facciones. Esto es
realmente cierto, pero también no es menos cierto que, en los períodos electo-
rales internos, deben posibilitarse candidaturas organizadas en las diversas cir-
cunscripciones, puesto que, de no ser así, el monopolio de la presentación de
candidaturas coordinadas corresponderá siempre a la dirección establecida, con
lo que se darían la condiciones para su eterna perpetuación.
Otro modelo con redes diferenciadas de participación, aunque de distinta
naturaleza, son las organizaciones federadas o confederadas. Aquí, la casuística
combinatoria puede muy amplia y sumamente compleja -por lo que no cabe ser
analizada-, dependiendo del tipo de organizaciones que se agrupen (partidos,
organizaciones sociales, etc.) y de las relaciones jurídicas que hayan acordado. No
se hablaría de un único partido con tendencias o corrientes de opinión internas,
sino de diversas entidades jurídicamente diferenciadas que se agrupan no solo
por motivos electorales, como sería el caso de una coalición temporal, sino para
desarrollar una acción política continuada en el tiempo.
4.3. RED CONgREsUal
4.3.1. características
Junto a la red operativa, caracterizada por su perdurabilidad y ejecutividad,
existe en todos los partidos democráticos una red formal, estatutaria: la RED
CONgREsUal, desde la que se toman las decisiones colectivas de mayor tras-
cendencia para el partido político. La red congresual ostenta la supremacía sobre
cualquier otra red del partido político. La red operativa queda subordinada al
cumplimiento de los mandatos decididos en la red congresual. Es en la confgu-
ración de esta red, a través del proceso electoral interno previsto en los estatutos,
donde se puede comprobar el grado de democracia que existe en un determinado
partido político, dado que aquí serán elegidos los futuros dirigentes y se adopta-
rán los programas y estatutos que marcarán el rumbo del partido político hasta
el siguiente congreso.
4. las subredes del partido polÍtico 169
La sUpREMaCÍa y TEMpORalIDaD se contienen en las siguientes CaRaC-
TERÍsTICas de la red congresual:
•  pREEMINENCIa DE la RED CONgREsUal haCIa El pasaDO: se ma-
nifesta en que los acuerdos y normas que adopta esta red prevalecen sobre
cualesquiera acuerdos y normas que hubieran decidido anteriormente otros
órganos, incluidos los congresos precedentes.
•  pREEMINENCIa DE la RED CONgREsUal haCIa El fUTURO: los acuer-
dos y normas del último congreso prevalecerán sobre los de cualquier órgano
del partido, hasta que un nuevo congreso los derogue o modifque.
•  TEMpORalIDaD: la red congresual no es permanente, sino que se activa
exclusivamente durante un breve período de tiempo que, en general, queda
limitado, como mucho, a unos pocos meses. Los períodos de existencia de la
red se alternan con otros períodos de inexistencia (unos pocos años).
La red congresual surge en los siguientes supuestos:
‑ Cuando se constituye un partido (red congresual constituyente).
‑ Periódicamente, y, de manera automática, cada cierto número de años
mediante la previsión estatutaria establecida en el congreso constitutivo o
en los celebrados subsiguientemente (red congresual ordinaria).
‑ En supuestos extraordinarios de diversa índole contemplados en la legis-
lación o en los estatutos, que pueden tener carácter automático, o bien
requerir la decisión de un órgano o la suma cualifcada de voluntades de
afliados del partido (red congresual extraordinaria).
La celebración de un congreso en cualquier partido supone la constitución
de una red temporaL que, en la mayor parte de los casos, coexiste durante
unos meses junto a la red operativa.
La temporalidad de la red congresual no es un impedimento para que tenga
una ultraactividad sobre el resto de las redes, puesto que las decisiones, pro-
gramas y normas que se aprueban vinculan a futuro, a todas las subredes que
componen el partido, hasta la celebración de un nuevo congreso.
•  NaCIMIENTO y ExTINCIÓN sUCEsIva DE lOs ÓRgaNOs CONgRE-
sUalEs: la red congresual nace desde las organizaciones de base -estrato
básico- que elaboran o discuten ponencias y eligen compromisarios. Tras la
170 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
elección de los compromisarios, la actividad congresual de las organizaciones
de base llega a su fn (aunque proseguirá su actividad ordinaria). Sucesiva-
mente, nacen órganos intermedios, formados por compromisarios -estrato
de segundo nivel-, que discuten ponencias y eligen compromisarios -estrato
de tercer nivel-, momento en el que se extinguen, y así sucesivamente en el
caso de que haya más niveles. Cada órgano congresual nace tras la extinción
de los que le originaron -mutuamente excluyentes-, de manera que todos los
órganos precedentes han de saparecido en el momento en que se constituye el
máximo órgano congresual del partido: la asamblea congresual. Finalmente,
tras la conclusión del congreso, una vez aprobadas las ponencias y realizado
el nombramiento de los órganos de dirección, también desaparece el órgano
máximo.
•  ORgaNIzaCIÓN pIRaMIDal DE flUjO asCENDENTE: la red congresual se
genera desde las organizaciones de base a partir de las cuales se van determi-
nando sucesivos niveles numéricamente decrecientes hasta llegar al máximo
órgano congresual (el más restringido). La pirámide así construida metafó-
ricamente, tiene en la cúspide el máximo órgano congresual, compuesto por
los delegados o compromisarios elegidos que llevarán a cabo -en teoría- las
decisiones que, en los escalones precedentes tomaron los afliados. El aná-
lisis formal sugiere que, al contrario que en la red ordinaria operativa en la
que los fujos de comunicaciones son primordialmente descendentes, aquí,
en la red congresual, se produce un fujo de comunicaciones exclusivamen-
te unidireccional, pero de abajo arriba, lo que constituye una inversión del
sentido habitual. Sin embargo, también ha de considerarse que los órganos
dirigentes establecidos generan, a través de canales informales, intensos fujos
de comunicaciones descendentes y transversales para controlar el desarrollo
de los congresos.
4.3.2. función adaptativa
La red congresual genera una actividad que, desde el punto de vista formal,
genera una nueva red operativa con mayor o menor grado de renovación. Lo
normal, en un partido democrático, sería que los períodos congresuales supusie-
ran una adaptación organizativa, en paralelo a los cambios que se producen en
4. las subredes del partido polÍtico 171
el entorno social. La red congresual posibilitaría realizar una renovación de las
redes formales e informales, la salida de dirigentes poco efcientes y la entrada
de dirigentes con probado apoyo social. Pero lo que sucede por regla general en
la mayoría de los partidos, es la perpetuación de la casta dirigente, que se sucede
a sí misma congreso tras congreso, salvo cuando suceden catástrofes electorales.
Los partidos políticos en su afán de opacidad, tampoco contribuyen a conocer el
alcance de la renovación, puesto que no publican ratios estadísticos tales como
porcentaje de dirigentes renovados, promedio de tiempo de permanencia de los
dirigentes en el cargo, correlaciones entre edad, sexo, profesión y condición de
dirigente, etc., que pudieran mostrar una radiografía del grado de democracia
del partido político.
Los congresos de los partidos raramente dan lugar a redes operativas con un
sesgo de renovación. En todo caso suele producirse, cuando menos, una obliga-
da, aunque mínima, renovación para compensar las bajas biológicas derivadas
de la edad, las enfermedades o los fallecimientos. Pero esta renovación parcial
obligada no es sufciente para determinar el grado de democracia interna de los
partidos, ya que, mediante la cooptación, favorecida por las normas estatutarias,
solo son promovidos, por regla general, aquellos miembros afnes a los dirigentes
establecidos, dando lugar a situaciones de endogamia persistente.
4.3.3. formación de La red congresuaL
La formación de la red congresual tiene lugar mediante el sistema electoral
previsto en los estatutos cuyos mecanismos favorecen, sin excepciones, a los ór-
ganos de dirección tal como se analiza en detalle más adelante.
La red congresual está compuesta por diversos estratos o niveles. Un primer
nivel está formado por todos los afliados de base. A partir de este primer estra-
to se generan otros sucesivamente, integrados por afliados electos, denomina-
dos compromisarios o delegados; así hasta llegar al último estrato o asamblea
congresual. Puede darse el supuesto, sobre todo si se trata de un congreso consti-
tuyente, que solo exista la asamblea congresual si el número de afliados es muy
reducido. Pero lo más habitual es que se constituyan cierto número de estratos
(asambleas congresuales locales, de comunidad autónoma, nacional) a través de
los cuales se producen sucesivas elecciones y acuerdos congresuales.
172 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En la formación de la red congresual tienen un papel determinante los órga-
nos de poder de la red operativa. Un congreso suele estar ganado en gran medida
antes de su inicio, por los órganos de dirección establecidos, lo que se explica por
las facultades que les otorgan los estatutos, tales como:
‑ Redactar el reglamento congresual, confeccionar los censos, determinar
el número de compromisarios con arreglo a diversos criterios (territo-
riales, número de afliados, número de representantes institucionales),
establecer el calendario del proceso congresual, etc.
‑ Elaborar la ponencia central a partir de la cual se irán produciendo en-
miendas. La elaboración de este documento de referencia supone condi-
cionar muy poderosamente el debate del congreso, puesto que todos los
afliados sin exclusión van a poder tener conocimiento de su contenido,
mientras que las enmiendas o ponencias alternativas, en la mayor parte
de los casos, solo podrán ser conocidas por los compromisarios elegidos.
‑ Nombrar las comisiones organizadoras de los congresos.
‑ Tener a su disposición la infraestructura del partido para ejercer su in-
fuencia sobre el conjunto de los afliados.
Además de los poderes que formalmente otorgan los estatutos, los órganos
ejecutivos de dirección cuentan con un poder posicional formidable para estable-
cer fujos de información hacia todo el partido.
La infLuencia de Los órganos ejecutivos de dirección sobre la red
congresual se materializa en diversos frentes, haciendo uso de su poder tanto en
las redes formales como informales del partido:
•  en La eLección de compromisarios. Los miembros de los órganos ejecuti-
vos de dirección despliegan una actividad inusitada y soterrada para conse-
guir el máximo de compromisarios oficiaListas, terminología que se suele
escuchar con frecuencia en los períodos congresuales. Del número de com-
promisarios en cada nivel va a depender el resultado del congreso.
•  en eL debate de resoLuciones programáticas, estatutarias o de cualquier
otra índole, las ejecutivas de los partidos tienen especial cuidado en controlar
las comisiones congresuales más relevantes, así como los plenos, que es donde
se llevan a cabo las votaciones defnitivas.
4. las subredes del partido polÍtico 173
•  en La eLección de Los nuevos órganos de dirección. Es aquí donde las
ejecutivas salientes ponen toda la carne en el asador, pues no importa tanto
una declaración programática o algún que otro cambio estatutario derivado
de propuestas alternativas a la ponencia central, como la obtención de la
mayoría del órgano de dirección.
Gráfico 06. NIvElEs DE la RED CONgREsUal
afiLiados
compromisarios
niveL 1
compromisarios
niveL n-1
compromisarios
niveL n
asambLea congresuaL
4.3.4. Los objetivos de La red congresuaL
La celebración de los congresos tiene como fnalidad esencial la consecución
de dos objetivos claramente diferenciados como son la elección de los órganos
174 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de dirección del partido y la aprobación de las ponencias programáticas y esta-
tutarias.
La elección de los órganos de dirección de los partidos adopta infnidad de
modelos según el tratamiento de diversos elementos del proceso electoral.
La asambLea congresuaL es determinada, por regla general, mediante elec-
ción indirecta desde la base congresual compuesta por los afliados. En los su-
puestos de congresos regionales o de partidos con escaso número de afliados
puede darse una elección directa. En algunos estatutos se establece un cierto
número de miembros natos designados por los órganos de dirección, o en fun-
ción de su cargo interno o externo en una institución pública, lo que no es sino
el reconocimiento estatutario de la práctica de la cooptación.
Generalmente, es la asamblea congresual, compuesta por los compromisarios
o delegados, la que se constituye como colegio electoral que elige a los órganos
de dirección, lo que implica una eLección indirecta de segundo, tercer o incluso
cuarto grado.
Los miembros del máximo órgano colegiado de dirección son elegidos por
la asamblea congresual. Los modelos de confguración de los órganos son muy
variados, pudiendo vislumbrarse dos grandes tendencias:
•  MODElO CEsaRIsTa en el que se elige al líder del partido y a su equipo
(núcleo ejecutivo) mediante elección directa de la asamblea congresual, lo
que supone realizar dos elecciones directas diferenciadas: una, para el órgano
de dirección intercongresual; otra, para el órgano ejecutivo encabezado por
el líder, que, además, suele confgurarse como órgano unipersonal. Con las
facultades asignadas estatutariamente se consigue una primacía del líder del
partido y su núcleo ejecutivo sobre el resto de órganos del partido, sobre todo
en aquellos casos en que no está contemplada su revocación.
•  MODElO COlEgIaDO en el que el líder del partido y el órgano ejecutivo
es elegido mediante elección indirecta desde el órgano de dirección elegido
previamente por la asamblea congresual. En este caso, el líder -primus inter
pares- y el órgano ejecutivo están sometidos a la mayoría del órgano de di-
rección del partido que, en un momento dado, puede incluso proceder a su
revocación.
4. las subredes del partido polÍtico 175
Por otra parte, la aprobación de Las propuestas programáticas o Las de
cambios estatutarios es un proceso mucho más complejo que el de la elección
de los órganos. Este es uno de los aspectos técnicos más complicados de los
congresos. Existen muchas metodologías para la realización y aprobación de po-
nencias. Un gran tronco metodológico parte de una ponencia central o ponencia
marco, confeccionada generalmente por los órganos de dirección o por una co-
misión designada al efecto, pero que sigue las instrucciones de la dirección. La
ponencia central se divide en áreas temáticas, y estas se dividen en apartados y
párrafos que, en muchos casos, se numeran por comodidad y claridad a la hora
de presentar enmiendas. Las enmiendas a la ponencia pueden ser totales o par-
ciales. El ensamblaje de las enmiendas se lleva a cabo en comisiones de trabajo
específcas. En estas comisiones tienen lugar operaciones de fusión y clasifcación
de enmiendas para su votación en la asamblea congresual.
La elección entre las propuestas de la ponencia central y las aportadas con
las enmiendas que se referan a un mismo asunto, plantea problemas complejos,
puesto que puede haber propuestas parciaLmente excLuyentes, totaLmente ex-
cLuyentes y no excLuyentes (independientes). En el caso de las propuestas no
excluyentes no hay problemas técnicos de redacción, bastando para su aproba-
ción la obtención de la mayoría requerida.
Se presenta el problema en las propuestas excluyentes entre sí (total o parcial-
mente) en caso de que haya más de dos. En este caso la metodología más demo-
crática supone dos votaciones para determinar las dos más votadas y, con poste-
rioridad, votar entre estas. Todo este proceso supone un apreciable período de
tiempo que cabe multiplicar cuando se presentan cientos o miles de enmiendas.
Se describe lo anterior para hacerse una idea de lo complicado que puede ser
un congreso -semejante a la actividad legislativa en un parlamento- cuando se
trata de plasmar en un texto las ideas y los intereses de los participantes, todo ello
en un limitado período de tiempo.
Lo que sí parece evidente es que, con las actuales metodologías, el debate
de los textos congresuales queda en manos de minorías capaces de estar discu-
tiendo horas y horas el alcance de lo que se dice en una palabra o en un párrafo.
Las tecnologías más actuales posibilitan que incluso estos debates, reservados a
minorías, ensanchasen la base participativa mediante la votación de enmiendas
de manera directa. Incluso no sería necesario recurrir en exclusiva a un período
176 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
congresual en el que se concentra toda la actividad de cambios estatutarios y
programáticos; podrían realizarse debates y votaciones en momentos puntuales
sobre temas específcos, lo que tendría la ventaja de tomar decisiones elaboradas
y ser asumidas de forma amplia y no por una minoría de expertos.
4.4. REDEs INfORMalEs
Los estatutos de los partidos políticos confguran unas redes formales que,
hasta cierto grado, no dejan de ser teóricas, de tal manera que el diseño previsto
coincida, o difera de la realidad. Puede suceder, por ejemplo, que un estatuto
declare reiteradamente que los afliados tienen derecho a participar en la vida
organizativa o que ciertas funciones corresponden a tal o cual órgano. Lo ver-
daderamente signifcativo será, sin duda, si todo cuanto se declara es puesto en
práctica.
Las reglas estatutarias no son un indicador exclusivo para describir un parti-
do político, puesto que los esquemas de funcionamiento formales son adoptados
en el plano declarativo por todas las organizaciones. Casi sin excepción, se ad-
mite la democracia interna en términos generales y en algunas especifcaciones
(derecho de expresión, a ser elector y elegible, a la información, etc).
Para hacerse una idea cabal de un partido hay que acudir a las regLas rea-
Les que esclarezcan el funcionamiento de una organización. Pero, en algunos
supuestos, los propios estatutos suministran información que ha de admitirse
como válida como, por ejemplo, cuando se establece el deber de guardar secreto
de los acuerdos o que un porcentaje de compromisarios a la asamblea congresual
está constituido por miembros natos; en ambos casos puede deducirse, sin más,
la existencia de un défcit democrático incuestionable. En esto pasa como en
las declaraciones ante los tribunales: las declaraciones propias favorables no se
tienen en cuenta, pero sí las que operan en contra. Todo lo que declare el reo será
tenido en su contra reza el aforismo.
Se pretende conocer cómo funciona un partido político en la realidad, no
cómo deba funcionar según sus estatutos. Los estatutos daban lugar a la cons-
trucción de una red formal (además de otras redes), generalmente de morfología
piramidal, en la que se insertaban numerosas subredes estructuradas como órga-
nos. Sin embargo, la práctica real en los partidos políticos indica que, junto a la
4. las subredes del partido polÍtico 177
red formal, operan numerosas redes informales, o no regladas, cuyo conocimien-
to aporta una visión mucho más completa sobre la naturaleza de los partidos
políticos.
Cuando se considera el conjunto formado por las redes formales e informa-
les, se obtiene una estructura semejante a una maraña inextricable confgurada
por las complejas y variables relaciones que se producen entre los actores de
ambas redes.
La diversidad de redes informales y su carácter tendencialmente opaco hace
que no sea posible alcanzar un grado de concreción sufcientemente contrastado
y adecuado a la realidad. Lo que se conoce de la redes informales es a través de
conocimientos parciales, directos o indirectos, las manifestaciones que, en algu-
nas ocasiones, realizan los propios componentes de la red, o los hechos desvela-
dos por los medios de comunicación.
4.4.1. caracteres descriptivos de Las redes informaLes en Los parti-
dos poLíticos
Cada una de las redes informales que coexisten en un partido político puede
describirse como un conjunto de actores que, al margen de su pertenencia o no
a órganos de dirección, establecen fujos de comunicaciones y unas relaciones no
regladas estatutariamente, en orden a conseguir en el presente o en el futuro, un
mayor poder posicional o ventajas personales o colectivas, en defnitiva alcanzar
(o mantenerse en) el centro de la red.
Algunos caracteres descriptivos de las redes informales serían:
•  COMpOsICIÓN: una red informal se constituye generalmente por militantes,
por militantes y dirigentes o exclusivamente por dirigentes. Todos ellos pue-
den pertenecer al mismo o a distintos órganos, o no pertenecer a ninguno.
También puede suceder que en la red participen actores no pertenecientes
al partido político, con infuencia económica, mediática o de cualquier otro
tipo. En cualquier caso la red informal no puede coincidir con un órgano,
puesto que en este supuesto la red dejaría de ser informal.
•  gRaDO DE apERTURa. la redes informales que tienen una cierta estabili-
dad o continuidad en el tiempo, por regla general, no son abiertas, sino ce-
178 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
rradas dado que la pertenencia a ellas está condicionada por unas relaciones
previas de amistad, confanza o de mantenimiento de intereses comunes,
requisitos sin los cuales no es posible formar parte.
En ciertas ocasiones, se constituyen redes informales abiertas, pero con un
sentido más coyuntural. Así en una campaña electoral interna pueden for-
marse alianzas a lo largo de su transcurso, formando una red temporal con
la fnalidad de que una candidatura triunfe, y que, al fnal, o se disuelve o se
transforma.
•  TaMañO. Las redes informales se mantienen en la mayor parte de los casos
con un número de actores reLativamente reducido, puesto que toda red,
cuando alcanza un determinado tamaño, tiende a estructurarse como red
formal, o bien se adhiere a una ya existente. La razón es que, a partir de un
tamaño crítico, la gestión de la comunicación y de las relaciones se torna mu-
cho más compleja y requiere la entrada en escena de la división planifcada
del trabajo y de la confguración de órganos especializados. Por su parte, los
seres humanos tienen limitaciones en cuanto al número máximo de relacio-
nes personales que pueden establecer con efcacia. Un dirigente político pue-
de conocer a miles de personas a lo largo de su vida, pero este conocimiento
supone por lo general unas relaciones coyunturales y superfuas, muy pocas
de las cuales llegan a tener continuidad y relevancia.
•  vIsIbIlIDaD. En un gran porcentaje las redes informales presentan una vi-
sibiLidad atenuada, de manera que no son percibidas como tales desde su
exterior, e incluso muchos de sus miembros puede que no tengan conoci-
miento de gran parte de la red. En ciertos casos, hay redes informales que
hacen pública su existencia, como cuando los militantes de una determinada
tendencia se agrupan en torno a una fundación o asociación que opera como
cobertura justifcadora de la red informal, aunque sus objetivos y actividades
reales sean los de un grupo de presión incrustado en el partido político.
Lo más común es que las relaciones de la red informal se mantengan en un
cierto grado de discrecionalidad, de manera que el conocimiento de su exis-
tencia no llega mucho más allá de los actores que la integran.
Las redes informales llegan a visualizarse o a detectarse, al menos en parte,
por la observación estadística a lo largo del tiempo basada en declaraciones
4. las subredes del partido polÍtico 179
y conductas coincidentes manifestadas a través de intervenciones en los ór-
ganos de participación o de dirección, presentación de candidatos, apoyo
o integración en listas electorales, o en aquellos casos en que se producen
votaciones no secretas.
•  EsTRUCTURa DE RED. Los fujos de comunicaciones y las relaciones es-
tablecidas entre sus miembros pueden ser muy heterogéneas, pero, en
todo caso, en cada red existe una estructura por mínima que sea. Pueden
encontrarse redes de tipo igualitario en la que todos sus miembros mantie-
nen relaciones de igualdad y en la que se producen fujos de comunicaciones
dispersos o distribuidos. Pero también se pueden llegar a constituir redes
informales fuertemente jerarquizadas en torno a uno o varios líderes, con
fujos de comunicación muy centralizados.
La tipología de las redes informales es sumamente diversa. Suelen muy fre-
cuentes las subredes personalistas, nucleadas en torno a un líder carismático
o ideológico, o con gran poder de intermediación, y cuya inactividad o des-
aparición lleva consigo la desaparición de la subred. Otro modelo frecuente
se articula en torno a núcleos de personas que perseveran en el mantenimien-
to de variantes ideológicas del cuerpo de doctrina principal, tal como sucede
en las fundaciones vinculadas a los partidos políticos. También pueden tener
cierta relevancia las redes familiares, en las que los cónyuges, padres o hijos
pueden llegar a ejercer una infuencia apreciable sobre los dirigentes.
A diferencia de lo que sucede en la red formal operativa o en la congresual, las
relaciones entre los miembros de una red informal no están fjadas o regladas,
sino que se someten a una negociación permanente. De acuerdo con esta
característica, las redes informales son más inestables, puesto que el proceso
negociador puede resolverse con discrepancias insalvables, pero, por contra,
tienen una notable capacidad de adaptación a un entorno muy variable.
En los partidos políticos más desarrollados se detectan redes de una cierta
dimensión confguradas a partir a núcleos cohesionados, generalmente de
ámbito territorial, conectados en mayor o menor medida con otros núcleos,
a través de actores con confanza recíproca para establecer comunicaciones,
lo que mediáticamente se conoce como feudos o baronías, en donde un di-
rigente o un conjunto de dirigentes, a través de una práctica prolongada en
el tiempo, consiguen mantener una red estable que actúa de manera coor-
180 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
dinada, teniendo escasas posibilidades de éxito cualquier decisión orgánica
externa que no sea admitida por la red informal.
•  INTERCaMbIO y sINERgIa. La red informal ha de suponer una ventaja para
cada individuo que la integra, pues de lo contrario se produciría su defección.
La ventaja se produce a través de la función de intercambio. Las ventajas han
de ser entendidas en un amplio sentido, pudiendo ser de muy diverso tipo.
La más usual suele ser la expectativa de promoción interna en los órganos
formales del partido o el mantenimiento de las posiciones presentes, sin que
otras puedan ser descartadas (reconocimiento social, ventajas profesionales,
económicas, afectivas; etc.).
Si todos los miembros de la red han de obtener alguna ventaja, esto solamen-
te puede hacerse mediante el establecimiento de reLaciones de reciproci-
dad. Y así es como funcionan este tipo de redes en las que el intercambio es
un elemento central para su cohesión. Los actores cuando apoyan hoy a un
candidato de su red, generan la expectativa de que el día de mañana ese can-
didato, si llega a ser elegido, les va a devolver el apoyo prestado. Intercambio
de apoyos pasados, presentes y futuros conforman un complejo conglome-
rado de relaciones.
El intercambio presupone el equilibrio subjetivo de las prestaciones, pero
también la sanción que se producirá en caso de que se altere ese equilibrio, es
decir cuando no se cumple lo prometido en la relación de intercambio. Esa
situación se resuelve de diversos modos: la venganza personal, la expulsión
de la red del incumplidor o de la autoexclusión de quien ha sido víctima
del incumplimiento, cuando no encuentra amparo en la red informal para
restaurar su perjuicio o castigar al incumplidor.
Pero, además de las ventajas individuales, las redes informales producen si-
nergias, de tal manera que ciertos logros solo son posibles actuando en red.
Así, por ejemplo, cuando se convoca un proceso electoral en el que son obli-
gatorias las candidaturas colectivas, solo es posible confeccionar y presentar
una candidatura si existe una red informal que la impulsa, tarea que es impo-
sible para cada miembro por separado.
•  MUTabIlIDaD. La pertenencia a una determinada red vienen determinada
por las motivaciones concretas de cada actor. Los miembros de una red sue-
4. las subredes del partido polÍtico 181
len tener en común algún tipo de motivación. Pero tales motivaciones no
son inmutables, lo que hace que la pertenencia de los actores a una u otra
red presente un cierto grado de mutabilidad. Quienes hoy pertenecen a una
red de apoyo a los órganos de dirección mañana formarán parte de una red
de oposición si se frustran las expectativas de retribución. Por el contrario,
actores que pertenecen a una red de oposición rápidamente la abandonan
cuando les es ofrecido un cargo interno o institucional.
•  ENTRElazaDO. Las redes informales de los partidos políticos presentan nu-
merosos puntos de conexión entre sí, a través de actores que pertenecen a
más de una red, de tal manera que se produce un entrelazado entre diversas
redes, sobre todo las que desarrollan su actividad en un mismo ámbito es-
pacial.
4.4.2. reLaciones entre redes formaLes e informaLes
Cualquier red informal adopta esencialmente, en cada momento, tres posi-
bles posicionamientos frente a los órganos de la red formal: realizar actividades
cooperativas, competitivas o neutras. Todo ello con las innumerables matizacio-
nes necesarias en cada caso, que eviten una visión simplista de la realidad.
Los órganos que estructuran la red formal deben contar con el apoyo de
numerosas redes informales si quieren ser efcaces, e incluso mantener su exis-
tencia en el tiempo. No hay ningún órgano de dirección que pueda prescindir de
redes informales que le faciliten información tanto de los movimientos internos
como externos en el partido político o que promuevan o lleven a cabo tareas que
serían imposibles a través de la estructura formal. Estas redes informales pueden
tener un poder considerable, tal como ha revelado durante años la información
periodística en torno a redes de extorsión económica y fnanciación de partidos
políticos. En estos casos se obtiene un vivo ejemplo de lo que son las redes infor-
males de los partidos políticos que desarrollan su actividad de manera solapada
con los órganos de dirección.
La pervivencia de los órganos de dirección está estrechamente ligada a la
detección tanto de las redes cooperadoras como de aquellas que realizan una
actividad competitiva.
182 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Desde el punto de vista de la renovación política de los partidos y de la in-
corporación de nuevos dirigentes a los órganos de dirección, son necesarias redes
informales alternativas que vayan generando estados de opinión para corregir las
inefciencias de las políticas ofciales o para su entera sustitución.
La mera existencia de redes informales no supone, en abstracto, nada nega-
tivo ni positivo para el partido. En cualquier organización humana proliferan
las redes informales que tienen una función integradora de las personas para el
desarrollo de una actividad cualquiera. Las redes informales materializan la ex-
presión de las diferencias ante las alternativas posibles a los sucesos políticos. La
negación de las divergencias y el monolitismo partidario, no son sino la misma
negación de la realidad que siempre es susceptible de ser interpretada o explicada
de varias maneras. Lo anterior no supone negar que, en ciertos supuestos concre-
tos, la actividad de las redes informales constituya un cáncer con una capacidad
de destrucción considerable en el interior del partido político, pero, en términos
generales, hay que considerar la existencia de las redes informales como un fe-
nómeno dinamizador y de adaptación del partido político a la realidad social.
4.4.3. dinámica de Las redes informaLes
En los partidos, las redes informales se originan de muy diversas maneras a
partir de actividades o circunstancias comunes que actúan como aglutinantes:
‑ Mantenimiento de posiciones políticas o ideológicas comunes o su pues-
ta en práctica a lo largo del tiempo. Estas actividades generan una re-
lación de confanza progresiva entre los actores de manera que quienes
tienen unas posiciones comunes llegan a realizar actividades coordinadas
encaminadas a la materialización de los postulados que defenden.
‑ Existencia previa o sobrevenida de algún tipo de empatía: lazos familia-
res, amistad, afecto.
‑ Intereses de grupo social (inmigrantes, jóvenes, mayores, etc.).
‑ Coincidencia en la pertenencia a otras redes externas al partido político
(ej. afliados que pertenecen a un colegio de economistas, a una funda-
ción o a una revista).
‑ Intereses privados de tipo profesional o económico.
4. las subredes del partido polÍtico 183
El crecimiento y consolidación de la red informal viene determinado por el
logro de objetivos derivados de su actividad (ocupación de cargos en la red for-
mal, éxitos electorales, promoción profesional, etc.). Esto supone una valoración
de los actores sobre las relaciones de intercambio establecidas que, en caso de ser
consideradas ventajosas y confables a lo largo del tiempo, producen un afanza-
miento de la relación de pertenencia a la red.
La inestabilidad de la red informal, e incluso su propia desaparición, suele
producirse en diversos supuestos:
‑ La percepción generalizada de desequilibrio en el intercambio recíproco
de bienes, servicios, logros posicionales o de cualquier otra índole.
‑ El excesivo o rápido crecimiento numérico de los miembros de la red.
‑ La colisión con la red formal.
‑ La ausencia de logros.
‑ La dispersión de sus miembros por reubicaciones orgánicas o territoriales
en la red formal.
4.4.4. redes informaLes cooperativas
La estructura formal de un partido político es la expresión de las relaciones de
poder en su seno. Quienes detentan el control de las relaciones que se generan a
partir de tal estructura forman de hecho una red social visible y reglada, una red
formal con un poder otorgado por la mayoría de la organización.
Pero la arquitectura y las relaciones de la red formal no son sufcientes para
ejercer el poder. Las relaciones formales son muy rígidas y en muchos casos no
contemplan toda la casuística de la vida real. Son necesarias redes informales que
sustenten la actividad de los miembros que detentan el poder formal.
Las redes informales adyacentes a las estructuras de poder surgen al confgu-
rarse ciertas relaciones de intercambio: realización de actividades para obtener
información, difundir mensajes, recabar apoyos y ayuda material, elaborar estu-
dios y propuestas, etc. Como contrapartida, obtienen una retribución -en senti-
do amplio- presente o futura, concretada en la promoción política, promoción
profesional, retribución material, etc.
Las redes de apoyo serán más numerosas y efcaces cuanto más ventajosas
sean las relaciones de intercambio. En las épocas de vacas facas -por ejemplo,
184 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
cuando se prevé una derrota electoral- los apoyos a los dirigentes decaen consi-
derablemente, toda vez que suelen estar ligados a las expectativas de ganancias.
En cualquier caso, quienes detentan la posición de dominio de la red formal
parten con una situación de ventaja, ya que pueden retribuir tanto con expecta-
tivas como con realidades presentes, mientras que las redes de oposición única-
mente pueden retribuir con expectativas, que solo se harán realidad si en algún
momento se conquista el poder.
En los partidos con pocas convicciones democráticas se produce el fenómeno
de la proliferación de redes clientelares internas en la que sus miembros apoyan
a la red formal en tanto en cuanto reciban la dádiva o prestación, pero que rápi-
damente dejan de prestar apoyo cuando cesa la retribución.
4.4.5. redes informaLes competitivas
Además de las redes cooperativas, en el partido político operan las redes
competitivas cuya característica es la de realizar una actividad específca para
conseguir obtener ventajas de posicionamiento de cara a procesos electorales fu-
turos.
Las redes competitivas surgen como consecuencia de la existencia de actores
que tienen una visión o intereses distintos de los de la posición mayoritaria o
dominante. Otra cosa es que se manifesten explícitamente las divergencias y que
los actores estén dispuestos a soportar el coste de realizar una oposición pública.
Partiendo de que los partidos políticos son agrupaciones de personas no es posi-
ble concebirlos como entidades monolíticas salvo que se niegue la diversidad del
pensamiento humano.
La actividad opositora se manifesta en la crítica pública o privada de las
decisiones, posiciones y actividades de la red formal, la realización de propuestas
divergentes, la presentación de candidaturas alternativas, etc.
La actividad de oposición tiene un mayor coste que la actividad de apoyo.
Quienes están en una red competitiva van a quedar excluidos, por regla general,
del intercambio de recursos con la red formal, exceptuando aquellos que estén
reglados en los estatutos (ej. el acceso a los locales del partido o a los medios de
comunicación internos bajo ciertas condiciones). El acceso a la información, a
4. las subredes del partido polÍtico 185
cargos políticos, a medios materiales, a la promoción personal, e incluso el trato
público y privado, van a quedar menoscabados para los miembros de las redes
competitivas. De ahí la tendencia de estas redes al camufaje, secretismo o dis-
creción de su funcionamiento. Se trata de evitar la sanción jurídica o social de
la red formal.
El surgimiento o visibilidad de las redes competitivas suele ser menos fre-
cuente cuando el partido obtiene logros políticos o electorales. En esos supuestos
se refuerzan las redes de cooperación. Por contra, cuando no se producen los
resultados políticos o electorales positivos, emergen con mayor fuerza las redes
competitivas. La red formal ya no tiene con que retribuir a sus feles, decae el
apoyo, y de manera paralela el poder sancionador decae, lo que incita a la salida
a la luz de las redes competitivas.
Los procesos electorales internos hacen que se visualice el estado de estas
redes. Cuando la red formal acumula éxitos políticos y electorales, las redes in-
formales ni siquiera llegan a presentar candidaturas, siendo muy frecuente que
se presente una candidatura única cuyos miembros han sido cooptados por la
dirección del partido en el ámbito que corresponda. Pero, cuando se producen
fracasos políticos y derrotas electorales, las candidaturas impulsadas por las redes
informales emergen con toda intensidad.
Redes competitivas y redes cooperativas son conceptos mutables a lo largo
del tiempo. Una red cooperativa puede devenir en red competitiva y viceversa.
Las alianzas de personas y redes y de redes entre sí tienen una gran dosis de
coyunturalidad. En los partidos políticos quien hoy es aliado incondicional ma-
ñana puede llegar a ser enemigo irreconciliable.
186 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 187
5. El sIsTEMa ElECTORal INTERNO COMO MEDIO DE
CONTROl DE las REDEs DEl paRTIDO
Los partidos políticos están formados por un conjunto de redes descritas en
el capítulo precedente cuya dirección y control se llevan a cabo, por regla gene-
ral, por subredes muy reducidas compuestas por los dirigentes que ocupan los
órganos superiores e intermedios de la red operativa. Estos dirigentes establecen
objetivos, deciden la posición que van a ocupar numerosos militantes en la red,
generan fujos de comunicaciones, distribuyen recursos materiales, etc.
Los dirigentes realizan una actividad de dirección -valga la redundancia-,
estableciendo objetivos, asignando y priorizando tareas; pero también, llevan a
cabo una actividad de control tendente a garantizar que se llevan a la práctica
sus decisiones, evaluando la actividad de quienes han de hacerlo y tomando las
medidas rectifcadoras que sean precisas, en su caso. Se constata que a estas acti-
vidades de los dirigentes se asocia una tendencia a extender su infuencia sobre la
conducta del mayor número de personas, a lo largo del mayor período de tiempo
posible. En resumen, las actividades de dirección y control son expansivas en los
ámbitos funcional, personal y temporal.
Los mecanismos para ejercer la dirección y el control de la red social partido
político son numerosos: persuasión, sugestión, promesa, amenaza, sanción, etc.
Pero sin ninguna duda, el mecanismo más poderoso es la aquiescencia de las
mentes sobre la posición que las personas (dirigentes o dirigidos) ocupan en la
red social. Esta aquiescencia se produce por diversos factores, uno de los cuales
es el resultado de un proceso electoral en el partido político, de manera que
quienes obtienen la victoria electoral quedan legitimados -se produce la aquies-
cencia social- para realizar las funciones de dirección y control de la red social.
A partir de ese evento, las decisiones de los dirigentes, sobre los temas para los
188 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
que tienen competencia, van a ser admitidas y puestas en práctica con un alto
grado de adhesión.
Si las actividades de dirección y control son expansivas, y si los procesos elec-
torales son el mecanismo aceptado por toda la red social para determinar quiénes
van a formar parte de los órganos de dirección y control, no cabe duda que los
dirigentes establecidos tratarán por todos los medios de controlar cualquier pro-
ceso electoral interno.
Los partidos políticos, en tanto que agrupan un número elevado de personas,
se dotan con órganos numéricamente reducidos, que representan, formalmente,
la voluntad colectiva hacia el interior y hacia el exterior del ámbito organizativo.
Se hace necesario, desde un punto de vista meramente funcional, un procedi-
miento para extraer subconjuntos de personas -los dirigentes- de la totalidad de
los miembros que componen la organización. Este procedimiento se formaliza
jurídica y materialmente en un sistema electoral con características especifcadas
por los estatutos de cada partido.
Toda organización cuenta con dirigentes estabLecidos -aquellos que in-
tegran los órganos estatutarios-, frente a los cuales operan otros conjuntos de
personas agrupados en redes que también desean formar parte de los órganos de
dirección: los aspirantes u opositores.
Los aspirantes pueden tener un ideario más o menos semejante al de los diri-
gentes establecidos, pero esto resulta indiferente para el sistema electoral pues lo
que realmente importa son las voluntades concurrentes de acceder o de perma-
necer en los órganos de dirección. Puede suceder que los dirigentes establecidos
no prosigan al término de su mandato, pero, por lo general, se suelen designar
sucesores oficiaLes u oficiosos que compitan contra los posibles aspirantes
aLternativos, propiciándose una línea sucesoria basada en la confanza personal,
y no en la voluntad de la mayoría. Son escasos los procesos electorales internos
en los que alguno de los candidatos concurrentes no ocupe previamente un cargo
directivo o no haya colaborado con los dirigentes salientes.
El funcionamiento del eje formado por los dirigentes establecidos y los as-
pirantes a dirigentes es fundamental para valorar la calidad democrática de una
organización. Una organización que no renueve con cierta periodicidad sus di-
rigentes, sin tener que esperar a que enfermen o fallezcan, es una organización
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 189
que se petrifca y se convierte en una iglesia, en una entidad desconectada de la
realidad social o en una empresa cuya fnalidad son los intereses personales de
quienes ocupan el poder. La renovación de los dirigentes, en sus dimensiones
cuantitativa y temporal, es uno de los mecanismos con los que se evitan algunas
de las desviaciones de los sistemas de poder.
Por regla general, puede detectarse una tendencia en las organizaciones a
que los dirigentes establecidos traten de perpetuarse en su cargo o de mejorar
en su posición cuando las expectativas de la organización son positivas. Por el
contrario, cuando las expectativas son negativas decae la apetencia por aferrarse
al cargo, como sucede tras una catástrofe electoral. Pero lo que es verdaderamen-
te nefasto es llegar a situaciones críticas que obliguen a realizar una renovación
traumática.
El aferramiento al cargo de los dirigentes establecidos supone que van a uti-
lizar cuantos métodos tengan a su alcance para impedir el éxito de los aspirantes.
Estos métodos van a ser de muchos tipos, pero el denominador común será
procurarse facilidades y, en paralelo, establecer difcultades -en muchos casos
insalvables- para los aspirantes en el desarrollo de los procesos electorales. La téc-
nica más efcaz es la domesticación de Las normas eLectoraLes para conseguir
los resultados perseguidos y que, además, queden bendecidos por su apariencia
democrática.
En lo que sigue, se analizarán las formas más frecuentes de instrumentaliza-
ción de los sistemas electorales para perpetuarse en los órganos de poder, impi-
diendo el advenimiento de los aspirantes, aunque a veces, a pesar de las ventajas
inherentes al poder, estos llegan a desbancar a los dirigentes establecidos.
5.1. lOs sIsTEMas ElECTORalEs DEMOCRáTICOs
El acceso de las personas a las instituciones con poder puede realizarse me-
diante procedimientos no democráticos en los que la designación de los cargos
se realiza por personas individuales, por minorías sociales o atribuyendo distinto
valor al voto de cada persona. Como no democráticos se deben considerar los
siguientes procedimientos:
‑ Designación hereditaria (es el caso de las monarquías).
190 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Designación personal (ej.: nombramiento de un cardenal, de un valido,
de un virrey, etc.).
‑ Designación por una minoría social más o menos amplia (censistas, cas-
ta, aristocracia, grupo golpista, etc) con o sin proceso electoral. En este
supuesto cabe englobar los golpes de estado en los que un grupo golpista
designa al dirigente; la elección de papa en la Iglesia Católica por un
colegio de cardenales, designado por papas anteriores; la cooptación de
dirigentes en los partidos políticos; las elecciones mediante voto censita-
rio de manera que solo pueden votar quienes pagan impuestos y quedan
relacionados en el censo; etc.
‑ Designación mediante un sistema de cuotas como es el caso de las socie-
dades mercantiles, en las que el valor del voto de cada persona es propor-
cional al número de acciones que posee.
‑ Designación mediante insaculación: se accede al poder de manera alea-
toria.
‑ Designación reglada, realizada por un órgano colegiado (tribunal, cole-
gio, etc.), a quienes cumplen unos requisitos o superan ciertas pruebas
(funcionarios).
El acceso al poder institucional puede realizarse de manera democrática, lo
que sucede cuando la designación de los cargos se realiza por la mayoría de las
personas que forman un determinado cuerpo electoral, sin exclusiones por razón
de sexo, de capacidad económica, de raza, de religión o cualquier otro elemento
segregador irrazonable y, además, se adopta como principio la iguaLdad de voto
de cada persona.
El conjunto de normas aplicables a una organización social para la determi-
nación de las personas que ostentarán su representación constituye el sistema
eLectoraL.
Los sistemas electorales democráticos incorporaran los siguientes principios:
•  sUpREMaCÍa DE la MayORÍa sObRE la MINORÍa: es la esencia de la
democracia. Un sistema electoral no puede llevar a resultados en los que los
candidatos electos hayan tenido menor número de votos que los oponentes.
•  sUfRagIO UNIvERsal: todos los miembros del cuerpo electoral tienen de-
recho de voto. Nadie puede ser excluido por razón de sexo, raza, religión, ca-
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 191
pacidad económica, origen social, edad, o cualquier otro motivo irrazonable
de segregación. (aunque puede darse el supuesto de pérdida de este derecho
por sanción o incumplimientos legales, ej.: sanción penal, impago de cuotas)
•  IgUalDaD EN El sUfRagIO aCTIvO: el voto tiene el mismo valor para
todos los miembros del cuerpo electoral. Este principio se concreta en la
expresión una persona, un voto.
•  UNIvERsalIDaD E IgUalDaD EN El sUfRagIO pasIvO: toda persona
ha de tener derecho a presentarse como candidato, no pudiendo realizarse
discriminaciones irrazonables o discriminatorias.
•  lIbERTaD EN la EMIsIÓN DEl vOTO: nadie puede ser coaccionado para
que vote en un sentido no deseado o que se impida su derecho al voto. El
voto secreto es una concreción para garantizar este principio.
•  vOTO pERsONal: el acto de votación es estrictamente personal; la voluntad
de la persona no puede ser alterada. Nadie puede delegar en otra persona
para emitir el voto.
•  DEREChO DE lIbRE ExpREsIÓN: concretado, principalmente, en las ga-
rantías de realización de propaganda por los candidatos en la campaña elec-
toral.
La mayoría, por no decir la totalidad, de los sistemas electorales de los parti-
dos políticos se postulan como democráticos y recogen estatutariamente princi-
pios concordantes. Pero se trata de declaraciones puramente formales. No basta
autoproclamarse como democrático ni aceptar formalmente los anteriores prin-
cipios. La democracia no es una etiqueta, sino una práctica real.
5.2. lOs ElEMENTOs DEl sIsTEMa ElECTORal
Todo sistema electoral se confgura en una normativa que implícita o explí-
citamente contiene los siguientes elementos caracterizadores:
•  ElECTOREs: la base electoral o conjunto de personas que reuniendo unos
requisitos (condiciones para ser elector) tienen derecho a emitir el sufragio
192 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
activo (emitir voto) y que se concreta en el censo electoral o listado nomina-
tivo de los electores agrupados en una circunscripción.
•  COMpROMIsaRIOs: forman el colegio electoral en los sistemas de elección
indirecta.
•  TIpO DE ElECCIÓN: los sistemas electorales pueden establecer elecciones
directas o indirectas. En los sistemas de eLección directa el cuerpo electoral
designa mediante su voto, sin intermediación alguna, todos y cada uno de los
cargos electos que determine el sistema electoral. En los sistemas de eLección
indirecta (en cascada o por niveles), el cuerpo electoral de base designa los
miembros electos del primer nivel (compromisarios de nivel 1, quienes, a su
vez, en sucesivas fases del procedimiento electoral, elegirán a otros miembros
electos de nivel superior (compromisarios de nivel n). Los compromisarios
del último nivel realizarán la última elección que dará como resultado los
miembros electos.
•  ElEgIblEs: aquellas personas que reúnen los requisitos establecidos para
poder recibir el voto (sufragio pasivo) emitido por los electores.
•  CaNDIDaTOs: quienes tienen la condición de elegibles y manifestan su de-
seo de concurrir al proceso electoral, cumpliendo los requisitos establecidos
por el sistema electoral. Los sistemas electorales suelen establecer que los
candidatos hayan de presentarse agrupados en candidaturas sobre las que se
establecen requisitos adicionales (número mínimo de candidatos, suplentes,
listas completas, incompletas, etc.).
•  NúMERO DE ElECTOs: cantidad de personas que deberán ser elegidas para
los puestos a cubrir en cada circunscripción electoral.
•  CIRCUNsCRIpCIÓN ElECTORal: agrupación administrativa de electores,
bajo criterios de características personales, profesionales, territoriales, etc., a
la que se asocia un número de electos y en la que se agrupan diversos actos
del procedimiento electoral (mesas electorales, publicación de censos, etc.).
•  fÓRMUla DE DIsTRIbUCIÓN ElECTORal: algoritmo matemático utili-
zado para determinar los electos a partir de los votos recibidos por los can-
didatos o candidaturas. Las fórmulas electorales, en cuanto a la atribución
numérica, pueden establecer distribuciones proporcionales, mayoritarias o
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 193
mixtas. Puede establecerse un límite mínimo (barrera electoral) para que se
produzca la admisión en la operación de atribución de los puestos a cubrir.
•  MODalIDaD DE vOTaCIÓN: mecanismo para ejercer las diversas opciones
del derecho de voto. Los sistemas más comunes son los de listas abiertas, lis-
tas cerradas y bloqueadas y listas cerradas y no bloqueadas. También pueden
encontrarse sistemas electorales mayoritarios en los que se votan candidatos
alternativos en caso de no salir elegido el de la primera opción.
•  pROCEDIMIENTO ElECTORal: conjunto de reglas sobre los momentos,
plazos y períodos de los actos electorales, justifcación de requisitos, compro-
baciones censales, publicidad de listas de candidatos, proclamación de candi-
daturas, campaña electoral, medios materiales, acto de votación, escrutinio,
reclamaciones, proclamación de electos, etc.
•  aDMINIsTRaCIÓN ElECTORal: conjunto de personas agrupadas en órga-
nos colegiados que tienen la facultad de impulsar los actos electorales, resol-
ver sobre las cuestiones establecidas en la normativa electoral y proclamar los
resultados. En ciertos casos, pueden considerarse como parte de la adminis-
tración electoral los interventores y apoderados de los candidatos; aunque
están desprovistos del poder de decisión, se les suele reconocer capacidad
para fscalizar el desarrollo del proceso electoral.
•  CaMpaña ElECTORal: conjunto de actividades que realizan los candidatos
para dar a conocer su programa electoral a los electores y solicitar su voto.
•  MEDIOs ECONÓMICOs, MaTERIalEs y pERsONalEs: aquellos que se
ponen a disposición de los candidatos para poder sufragar la campaña electo-
ral y fscalizar los resultados.
5.3. El fRaUDE y la MaNIpUlaCIÓN ElECTORal EN lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
En las sociedades actuales, los sistemas mediante elecciones son el principal
mecanismo de acceso al poder en las instituciones políticas de los estados. En el
plano teórico, devienen injustifcables los sistemas de acceso al poder mediante
designación personal o por un reducido colegio de notables y, menos aún, el uso
de la fuerza para hacerse con el control de gobiernos y parlamentos.
194 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Pero, a pesar del retroceso histórico del uso de la fuerza para acceder al poder,
con el auge del empleo de los sistemas electorales surgen nuevos métodos que
esquivan la voluntad de las mayorías, emergiendo con ímpetu los fraudes y
manipuLaciones eLectoraLes
16
.
No serán examinados los fraudes o violaciones llanas de las normas electora-
les, fáciles de detectar dado que corresponden a actuaciones puramente delictivas
como pueden ser la intimidación y coerción a los votantes, la eliminación de
votos desfavorables, la utilización de papeletas de voto fraudulentas, la falsifca-
ción de actas, etc. Estos fraudes son propios de países con menor implantación
democrática, aunque también se dan en muy pequeña escala en los países con
democracias consolidadas.
17

Descartando el fraude electoral de grueso calibre, la atención se focalizará
sobre el contenido de la propias normas que, aun teniendo apariencia de legiti-
midad, pueden ocultar un notable sesgo antidemocrático al establecer o propi-
ciar mecanismos contrarios a la expresión de la voluntad de la mayoría. El mayor
fraude que puede realizarse es realizar un proceso electoral manipulado que tenga
el sello o denominación de democrático cuyos efectos van a ser semejantes a los
de un robo con anestesia.
En lo que sigue, se abordarán aquellos supuestos de manipulación de los sis-
temas electorales que se presentan con mayor frecuencia en el interior de los par-
tidos políticos, aunque no son exclusivos de estos, puesto que la manipulación
es consustancial a cualquier sistema electoral, sea interno, sea externo (elecciones
políticas generales, autonómicas, municipales, en sindicatos, en asociaciones,
etc.).
16 Una síntesis muy completa de las disfuncionalidades electorales más frecuentes se en-
cuentra en Cotteret, J. M. y Emeri, C. (1973). Los sistemas electorales. Barcelona: Oikos-
Tau.
17 Véase el dudoso caso de las máquinas para votar en Florida, gracias a lo cual ganó Bush
las elecciones presidenciales frente a Al Gore, o la manipulación del voto de la emigración
en la tesis doctoral de Anxo Lugilde “La participación política de los emigrantes gallegos
(1905-2010)”, Universidad de Santiago de Compostela (2010). También deben ser tenidos
en cuenta los numerosos procesos judiciales por manipular el voto en las residencias de
ancianos.
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 195
5.3.1. circunscripciones eLectoraLes desproporcionadas
La circunscripción electoral es un agrupamiento jurídico-administrativo de
electores y elegibles con unos criterios de pertenencia determinados (adscripción
territorial, domicilio, edad, nacionalidad, etc). La circunscripción eLectoraL
no es un territorio físico, sino un conjunto de personas. La redacción de
las normas electorales y publicaciones sobre el tema contribuyen a esta confusión
cuando se hace referencia, por ejemplo, a la provincia, o al municipio como
circunscripciones electorales. Cuando se acude a la normativa electoral, cabe sor-
prenderse al comprobar que ciertas personas, que siempre hayan vivido en un
país extranjero, pueden ser inscritas como electores en una provincia o munici-
pio, lo que nos indica claramente que la circunscripción no es un territorio, sino
una agrupación jurídica de personas.
El estabLecimiento de circunscripciones eLectoraLes desproporciona-
das en la relación entre electores y electos es la forma más frecuente -y que menos
escándalo produce- en cualquier sistema electoral para burlar el principio de UNa
pERsONa, UN vOTO.
Los sistemas censitarios y machistas negaban el voto a quienes no tuvieran
bienes o renta sufcientes, o perteneciesen al sexo femenino, respectivamente.
En la actualidad la técnica ya no consiste en privar del voto a la persona,
puesto que es un sistema muy burdo y escandaloso. Quien detenta el poder recu-
rre a sofsticadas argucias para devaluar el valor del voto en aquellas agrupaciones
de electores (circunscripciones) que son adversas. Este sistema tiene la ventaja
de que produce una apariencia de iguaLdad (fenómeno anestesiante) entre los
miembros de la circunscripción, aunque exista una gran desigualdad cuando se
comparan diversas circunscripciones.
La técnica manipuladora consiste en establecer una DIsTINTa pROpORCIÓN
ENTRE El NúMERO DE ElECTOREs y El NúMERO DE ElECTOs EN CaDa
CIRCUNsCRIpCIÓN según lo que favorezca a la fuerza política o al grupo diri-
gente que consiguió que fuesen aprobadas la normas electorales.
Para ejemplifcar la manipulación mediante las circunscripciones no es posi-
bLe recurrir a Las eLecciones internas en Los partidos, puesto que los datos
no son accesibles, dado que se guardan con gran celo. Por ello hay que recurrir a
procesos electorales externos de todos conocidos, como lo fueron las elecciones
196 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
presidenciales de 2000 en Estados Unidos en donde la desproporción llevó a
que eL presidente fuese eLegido con menos votos que su rivaL. En España
también es conocida la desproporción del valor del voto en favor de los electores
de las provincias menos pobladas. Así, en las elecciones de 2004 al Congreso de
los Diputados, el valor del voto de un elector de Ávila valía 2,66 veces el de un
elector de Madrid.
Cabe acudir a otro ejemplo real en las elecciones al Parlament de 1999,
en Cataluña, en las que el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) obtuvo
1.183.299 votos y 50 escaños, mientras que Convergència i Unió (CiU) obtuvo
1.178.420 votos (4.879 votos menos) y 56 escaños (6 escaños más). Resultado
análogo tuvo lugar en las elecciones de 2003 en las que el PSC obtuvo 1.026.030
votos y 42 escaños, frente a CiU con 1.018.115 y 46 escaños. Es subrrealista y
escandaloso que quien reciba menos votos que su oponente obtenga más esca-
ños. Sólo una clase política corrupta, por acción o por omisión, puede admitir
tal estado de cosas.
Lo que sucede con las circunscripciones en las elecciones a las instituciones
de un país se reproduce, incluso con más fuerza, en el interior de los partidos
políticos con representación parlamentaria, incluidos aquellos que están en con-
tra de esta distorsión del sistema electoral general, que piden democracia fuera,
pero La niegan en su propio seno.
En los partidos políticos se puede encontrar consagrada esta manipulación
en algún estatuto, aunque por lo general esta vergonzante práctica se suele camu-
far en disposiciones de rango inferior.
En el artículo 49 de los estatutos del partido x se puede encontrar un ejem-
plo:
“Art. 49.- La Asamblea General está integrada por:
a) Representantes de cada Organización Municipal elegidos/as expresamente para
la Asamblea General, de acuerdo con un único sistema, etc., de representación pro-
porcional atenuada y limitada:
Hasta 100 afliados/as: 1 Representante
De 101 a 350 afliados/as: 2 Representantes
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 197
De 351 a 700 afliados/as: 3 Representantes
De 701 a 1.150 afliados/as: 4 Representantes
Más de 1.150 afliados/as: 5 Representantes”
De lo anterior se deduce claramente que el valor de voto en un municipio
con escasa afliación puede valer decenas de veces el de un municipio con aflia-
ción numerosa. Así, 5.000 afliados de una gran ciudad pueden tener 5 repre-
sentantes y 500 afliados repartidos en agrupaciones de 50 afliados en pequeñas
localidades tendrían 10 representantes. Esto, evidentemente, nada tiene que ver
con la democracia.
La dirección del partido tiene poco margen para alterar las proporción elec-
tores/elegibles, pero, sin embargo, goza de una gran ventaja electoral sobre los
aspirantes, ya que al controlar el aparato del partido es mucho más fácil infuir
en las circunscripciones pequeñas para decantar el voto a su favor. Pero lo grave
es que con este sistema puede producirse un resultado electoral contrario a la
mayoría de los militantes.
Peor suerte tienen los miembros del partido y cuando en sus estatutos se
establece
“1.- Los Congresos del Partido, sea cual fuere su ámbito territorial, estarán cons-
tituidos por los siguientes compromisarios:
...........................................
b) Electos: que lo serán en número al menos cuatro veces superior al de los natos
y que serán distribuidos por la Junta Directiva entre las organizaciones territoriales
que han de participar en el Congreso atendiendo a niveles de militancia y porcentaje
de votos obtenido en las elecciones inmediatas anteriores.”
Es decir, será la Junta Directiva saliente la que decidirá el porcentaje electo-
res/electos de manera libérrima, pues podrá utilizar la ponderación que considere
más favorable a sus intereses para la conservación del poder, justifcada en los
niveLes de miLitancia y porcentaje de votos obtenido. En cualquier caso, se
haga como se haga, el valor del voto de los afliados no será el mismo en cada
ámbito territorial.
198 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Es muy grande el margen que tienen los órganos directivos de este partido
para establecer circunscripciones infrarrepresentadas o sobrerrepresentadas, en
función de lo que interese en cada momento.
Otra técnica que se suele utilizar para disfrazar la falta de proporcionalidad
consiste en describir el TaMañO DE la CIRCUNsCRIpCIÓN MÍNIMa en artí-
culos situados en distintos capítulos de los estatutos. Así en muchos casos se
establece en el apartado estatutario dedicado a los afliados o a las organizaciones
de base expresiones del tipo “....podrá constitutirse una asamblea local con, al
menos, cinco afliados,...” Luego, en otros apartados dedicados a la elección de
los compromisarios congresuales, se encuentran expresiones tales como “...cada
asamblea local tendrá, al menos, un compromisario y además una cantidad pro-
porcional al número de afliados....” Inocentes y bellas redacciones que pueden
ocultar un auténtico timo electoral en el caso de que el número de asambleas de
base con un número de afliados mínimo o ligeramente superior, sea numeroso,
ya que los puestos que se adjudican a las asambleas de escasos afliados se detraen
de las asambleas más numerosas.
La distorsión producida en el voto de los electores por manipulación de la
circunscripción electoral puede detectarse con diversos ratios de desproporcio-
nalidad, siendo dos los más sencillos de comprender, aunque hay otros más pre-
cisos:
‑ El COsTE EN vOTOs paRa ObTENER UN pUEsTO REpREsENTaTI-
vO, considerando la globalidad de las circunscripciones.
‑ valOR DE la REpREsENTaTIvIDaD CONsEgUIDa como cociente en-
tre porcentajes de votos obtenidos y de puestos conseguidos. Este cocien-
te, si es superior a 1, implica que existe sobrerrepresentación y, si es
inferior a 1, infrarrepresentación.
Como ejemplo, que puede ser generalizable a cualquier otro tipo de elección
sea interna o externa a un partido político, puede refexionarse sobre el signif-
cado de las cifras de la siguiente tabla referida a las elecciones al Congreso de los
Diputados en 2008.
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 199
Tabla 13. ElECCIONEs al CONgREsO DE lOs DIpUTaDOs 2008
Partido
político
Votos
obtenidos
Escaños
atribuidos
(1)
Coste en
votos
(2)
Coeficiente
de
represen-
tatividad
(3)
Hipótesis de
distribución
proporcional
(4)
Diferencia
(5)
IU/ICV 969.871 2 484.935 0,15 14 -12
UPyD 306.078 1 306.078 0,23 4 -3
BNG 212.543 2 106.271 0,66 3 -1
ERC 291.532 3 97.177 0,73 4 -1
CC-PNC 174.629 2 87.314 0,80 3 -1
CiU 779.425 10 77.942 0,90 11 -1
PSOE-PSC 11.288.698 169 66.797 1,06 160 9
PP-UPN 10.277.809 154 66.739 1,06 146 8
Na-Bai 62.398 1 62.398 1,14 1 0
PNV 306.128 6 51.021 1,38 4 2
TOTAL 24.669.111 350 70.483 1,00 350 0
(1) Escaños atribuidos en las elecciones de 2008 operando la ley D’Hondt y la circunscrip-
ción provincial.
(2) Coste en votos por escaño (nº votos / nº escaños).
(3) Valor de la representatividad (% escaños / % votos).
(4) Hipótesis de reparto de escaños proporcional y considerando todo el territorio nacional
como una única circunscripción.
(5) Diferencia entre escaños obtenidos y escaños hipotéticos.
Elaboración propia. Fuente: datos electorales del Ministerio del Interior.
Puede observarse que la coalición IU/ICV es la más penalizada con un coste
de 484.935 votos por cada escaño conseguido y un coefciente de 0,15 lo que in-
dica un acusado sesgo de infrarrepresentación. Es llamativo el número de escaños
conseguidos (2) frente a los que hubiera obtenido de realizarse una distribución
proporcional (14).
200 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Por el contrario, los partidos políticos mayoritarios y especialmente algu-
nos como el PNV y Na-Bai se benefcian de la desproporción introducida por
las circunscripciones electorales en el sistema de representación, consiguiendo
mayor número de diputados que los que habrían obtenido bajo una estricta
proporcionalidad.
Se mire como se mire, es un escándalo bochornoso para cualquier demócrata
que el PNV obtenga 6 diputados con 306.128 votos, frente a IU/ICV que ob-
tiene 2 diputados con 969.871 votos.
En consecuencia, aunque en el plano declarativo el sistema electoral se pos-
tula como proporcional, debido a la introducción de circunscripciones sobre o
infraponderadas, el resultado depende de la concentración del voto, producién-
dose como efecto un fuerte castigo electoral a las candidaturas con resultados
numéricos importantes, pero dispersos.
Volviendo al interior de los partidos políticos, todos sus sistemas electorales
dicen respetar el principio una persona, un voto, pero, cuando se hacen cuen-
tas, se observa que esta declaración no es sino una mera apariencia, pues el valor
del voto de ciertos electores puede llegar a valer varias veces más que el de otros.
La justificación de La sobrerrepresentación de los electores se realiza con
argumentos que se utilizan de forma demagógica, tales como:
‑ Las minorías deben tener representación.
‑ Todas las provincias, comarcas, islas, ciudades, localidades etc., deben contar
con algún representante.
‑ Si se adopta un sistema proporcional las grandes circunscripciones someten a
las más pequeñas.
Nada justifca que el valor del voto de una persona sea menor que el de otra,
porque desde el momento en que se aceptan tales postulados irracionales co-
mienza el declive de la democracia. Si es malo que las grandes circunscripciones
sometan a las más pequeñas, más abominable es lo contrario. En todo caso, hay
múltiples formas técnicas para que las minorías o las circunscripciones pequeñas
tengan representación (voto ponderado, representantes con voz, pero sin voto,
etc), pero nunca mediante el privilegio de la sobrerrepresentación, a costa de
disminuir el valor del voto de otros electores.
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 201
5.3.2. La circunscripción eLectoraL como ámbito Limitador deL dere-
cho de voto
La circunscripción electoral, además de constituir un mecanismo utilizado
para alterar el valor del voto de los electores, tiene un grave efecto limitador de
los derechos democráticos de los afliados de un partido político que consiste
en la ubicación de los electores en compartimentos estancos, fuera de los cuales
no se puede elegir a ningún otro candidato o candidatura. Así, en las eleccio-
nes congresuales, dentro de cada circunscripción de base (agrupación, asamblea,
junta), solo pueden ser elegidos, por regla general, candidatos que pertenecen
excLusivamente a la misma circunscripción.
Los afliados de los partidos políticos aparecen así encuadrados en compar-
timentos estancos, de manera que sus opiniones y, lo que es más importante, la
expresión de su voluntad mediante el voto en unas elecciones internas queda
limitada a su circunscripción. Cualquier desviación de la línea ofcial del par-
tido queda bajo control al estar vinculado el derecho de voto a un determina-
do órgano de base. La circunscripción electoral actúa como cortafuegos de los
problemas, aunque suele justifcarse su existencia por motivos de funcionalidad
y efcacia. Sin embargo, nada obstaría para establecer órganos funcionales opera-
tivos que no coincidiesen con las circunscripciones electorales.
La compartimentación en circunscripciones supone, en definitiva, eLi-
minar eL derecho de voto directo para elegir los órganos de representación,
puesto que, de facto, se impide al afliado de una organización de base que pueda
votar a un candidato o candidatura de otra organización de base distinta.
Al afliado se le reconoce, en abstracto, su derecho de voto, pero, en la prác-
tica, no puede votar al candidato o candidatura que desee. El afliado queda re-
cluido en cohortes estructuradas para ejercer su derecho de voto. Si en el órgano
de base X se presentan dos candidaturas con los respectivos programas A y B,
y en el órgano Y de la misma localidad se presentan tres candidaturas con los
programas A, B y C, ningún afliado del órgano X puede votar a la candidatura
que defende el programa C.
¿Si hay que elegir compromisarios de un congreso nacional, por qué razón no
se puede votar a un candidato o candidatura de otra provincia distinta? ¿Por qué
202 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
hay que votar a un candidato o candidatura con el que se está en desacuerdo, o
bien votar en blanco?
Por supuesto, este sistema favorece a los dirigentes establecidos dado que
gozan de un poder posicional y de intermediación en los órganos de dirección
del partido, que les permite ponerse en comunicación con cualquier otro órgano
y establecer vínculos para presentar candidaturas en todas las circuncripciones.
Se llega a teorizar que los compromisarios compartimentados representan
a cada una de las organizaciones de base en abstracto, con lo que se niega la
mayoría de edad política de cualquier afliado para que elija a quien realmente
le represente, sea o no sea de la organización de base en la que está encuadrado.
Es una falacia atribuir una personalidad a la circunscripción, atribuyéndole un
derecho de representación abstracto que entra en colisión con el derecho de re-
presentación democrática de los individuos.
La estanqueidad electoral, además de su carácter antidemocrático, tiene un
efecto perverso en los partidos políticos, ya que fomenta el feudalismo y el lo-
calismo de las organizaciones de base. Sabida es la resistencia de cualquier res-
ponsable político de una organización de base para perder su papel feudal como
gestor único y médium exclusivo a través del cual debe canalizarse la información
y la infuencia. Si sus súbditos tuviesen libertad para votar a candidatos o candida-
turas de compromisarios de cualquier otra organización de base, sus infuencias y
poderes decaerían drásticamente.
En muchos partidos se plantea actualmente la elección -interna- de candi-
datos a presidente del Gobierno -que es un cargo externo al partido- o a otros
cargos institucionales mediante comicios internos y directos -elecciones prima-
rias- para evitar la designación mediante el sanedrín o colegio de notables en que
han devenido los órganos de dirección. Sin embargo, no se divisan movimientos
internos en los partidos para erradicar las elecciones indirectas o en cascada que
se producen en los congresos y así favorecer que cada afliado pueda votar -en
caso de ser su deseo- a candidatos que no pertenezcan a su organización de base.
La estanqueidad impide que cada cual pueda votar a quien crea que va a repre-
sentar sus intereses o convicciones de una manera más efcaz, pertenezca o no a
su circunscripción.
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 203
La distorsión democrática que produce la estanqueidad de las circunscrip-
ciones se suma a la que produce la desproporción numérica entre representantes
y candidatos a elegir y al establecimiento de elecciones indirectas, que pueden
llegar a contar con hasta cinco niveles de circunscripciones en las elecciones
congresuales, lo que sucede cuando en un partido se celebran congresos de base,
locales, provinciales/comarcales, autonómicos y nacionales.
Estanqueidad, desproporción en las circunscripciones y elecciones de tipo
indirecto con proliferación de niveles electorales, forman el cóctel perfecto que
impide afrmar que un congreso celebrado bajo esas premisas pueda ser defnido
como democrático.
5.3.3. estabLecimiento de miembros natos
En algunos estatutos de organizaciones se refeja el derecho de ciertos cargos
o miembros electos a continuar en su puesto sin tener que someterse a elección
o a reelección. La totalidad o parte de muchos comités o comisiones ejecutivas
y a ciertos cargos unipersonales, se les considera como miembros natos de los
órganos congresuales.
Se suele justifcar esta excepcionalidad argumentando que el dirigente, debi-
do a las funciones que desempeña, no puede dedicarse a la campaña electoral en
su organización de base para su reelección como delegado congresual, por lo que
estaría en inferioridad de condiciones. Por ese razonamiento también se podría
eximir del proceso electoral a quien se encuentre enfermo o a la mujer gestante,
ya que también se encuentran en inferioridad de condiciones. También se argu-
menta que las aportaciones al partido de ciertos cargos partidarios o institucio-
nales pueden ser muy benefciosas, lo que no deja de ser una valoración subjetiva
que, en todo caso, de ser cierta, sería avalada por el cuerpo electoral.
Como ejemplo de lo anterior, en los estatutos del partido y se establece:
“ARTICULO 28. Los Compromisarios.
1.- Los Congresos del Partido, sea cual fuere su ámbito territorial, estarán consti-
tuidos por los siguientes compromisarios:
204 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
a) Natos: Que lo serán todos los miembros de la Junta Directiva convocante del
Congreso y los miembros de su Comisión Organizadora; en este último caso en núme-
ro no superior a 10, si reúnen los requisitos exigidos para ello.”
Se mire como se mire, este privilegio no es sino una negación del principio
de igualdad para el resto de participantes en el proceso electoral. En realidad, se
trata de una característica impropia de organizaciones democráticas al permitir
la existencia de compromisarios no designados por la voluntad mayoritaria del
cuerpo electoral. Se puede argumentar que esto lo permiten los estatutos votados
en un congreso anterior, pero esto es sencillamente un fraude y una falacia, pues-
to que el cuerpo electoral pretérito no puede restringir la voluntad de la mayoría
del cuerpo electoral futuro. Sería absurdo y antidemocrático que un congreso
estableciese una norma por la que la minoría ganase los congresos sucesivos o que
los cargos electos, en adelante, se designasen mediante un sistema hereditario.
Las normas son democráticas tanto por su origen como por su contenido.
5.3.4. La utiLización de sistemas mayoritarios
Una vez realizada la votación tiene lugar la operación de atribuir los puestos
a cubrir entre los candidatos en función del número de votos conseguidos. Hay
varias formas de realizar esta atribución que, en síntesis, pueden reducirse a tres:
sistemas mayoritarios, sistemas proporcionales y sistemas mixtos. Cada sistema
emplea una fórmula matemática que no es aséptica en modo alguno, puesto
que, en realidad, la elección de la fórmula corresponde un concepto ideológico
determinado acerca de la democracia.
Los sIsTEMas MayORITaRIOs consisten en la atribución de la totalidad de
los cargos electos a los candidatos o candidaturas más votadas. Hay variantes de
los sistemas mayoritarios consistentes en reservar una cuota de puestos mayor a
quien obtiene la mayoría, y una cuota de puestos menor a la candidatura que
siga en número de votos, siempre que alcance un quantum fjado de antemano.
En este último supuesto se parte de la idea de que la minoría obtenga una cierta
representatividad para poder expresarse, a la par que su voto no altere las condi-
ciones de gobernabilidad.
La justifcación de los sistemas mayoritarios apuntan a la necesidad de esta-
bilidad y efcacia de los órganos de gobierno, más difíciles de conseguir cuando
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 205
se establecen sistemas proporcionales puros. El argumento más sólido contra
los sistemas mayoritarios es que pueden encumbrar a candidatos o candidaturas
minoritariamente respaldadas por el cuerpo electoral, lo que sucede cuando se
presentan más de dos candidaturas. Si en una elección hay tres candidaturas que
obtienen respectivamente 25%, 35% y 40% de los votos, obtiene la victoria
una opción minoritaria. Gobernaría alguien con un respaldo del 40% frente a
un 60% que no ha votado esa opción. Por eso se establecen sistemas electorales
mayoritarios a doble vuelta para evitar este fenómeno, aunque se introduce una
gran complejidad electoral en el sistema y, además, se obliga, en la práctica, a
ciertos grupos de electores a no votar o a votar por un candidato indeseado.
También hay sistemas electorales mayoritarios a una sola vuelta con un sistema
de papeletas en las que se señala el candidato preferente y los subsiguientes en
caso de no ser elegido aquel en primera instancia (Irlanda, Malta, Australia).
Los sistemas mayoritarios para ser realmente democráticos requieren unas
garantías de igualdad de oportunidades en el proceso electoral que solo se pro-
ducirían en una sociedad ideal y, en cualquier caso, produce el efecto que una
parte del electorado se queda sin representantes o lo que es lo mismo, el vaLor
de su voto es cero una vez fnalizado el proceso electoral. Hoy es muy difícil
mantener este sistema ante sociedades y organizaciones políticas cada vez más
complejas en las que conviven intereses muy diversos a los que hay que atender,
so pena de intensifcar las tensiones internas.
Si, además, se combina un sistema de voto mayoritario con una división
desproporcionada de circunscripciones electorales, puede darse perfectamente la
paradoja de que una candidatura que obtiene menos votos consiga la mayoría de
los cargos electos en el conjunto de las circunscripciones.
5.3.5. estabLecimiento de barreras eLectoraLes
Para evitar la proliferación de candidaturas que pudieran llegar a hacer in-
viable un proceso electoral, hay previstos diversos tipos de barreras para impedir
la presentación de candidatos o la posterior atribución de cargos electos. En
ocasiones, estas barreras se utilizan como impedimento irrazonable para evitar
la concurrencia de candidaturas no apadrinadas por los órganos de dirección.
Algunas de las barreras más frecuentes que pueden detectarse en la práctica de
los partidos políticos son:
206 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  NúMERO DE avalEs ExCEsIvO. En ciertos casos se exige contar con un
elevado e irrazonable número de avales para poder presentar una candidatu-
ra. Los avales pueden ser emitidos por electores de base o por cargos directi-
vos, caso este último sumamente antidemocrático pues no le serán otorgados
avales a quien sea considerado como adversario político.
•  OblIgaCIÓN DE fORMaR CaNDIDaTURas COlECTIvas. De esta manera
se cercena la posibilidad de que puedan presentarse afliados incontroLados
en candidaturas individuales. Se obliga a cualquier candidato a ir encuadra-
do en candidaturas con un número generalmente igual o mayor que el de
puestos a cubrir, negándose la posibilidad de candidaturas abiertas (ej. las del
Senado, en las que los electores pueden votar a cualquier candidato o grupo
de candidatos). Quienes controlan el aparato del partido son, generalmen-
te, los únicos o los que con mayor facilidad pueden conseguir formar estas
candidaturas.
Mediante este procedimiento se evita que la persona, como individuo inde-
pendiente, pueda presentarse a unas elecciones internas, incluso contando
con avales sufcientes, de manera que siempre ha de estar de acuerdo con
otros candidatos, por fuerza; en caso contrario no podrá presentarse.
Esta obligación no es sino la NEgaCIÓN vERgONzaNTE DEl DEREChO
a sER ElEgIblE. Se proclama en todos los estatutos un teórico derecho
individual a ser elegible: “....todos los afliados tienen derecho a ser electores
y elegibles,.....” se lee en muchos estatutos. Pero, en la práctica, no existe tal
derecho individual, incluso teniendo apoyo electoral, puesto que depende
de otros que deseen presentarse a las elecciones y que le permitan formar
parte de la candidatura. Un derecho que, para su efectividad, depende de la
voluntad de otros, no es un derecho individuaL que pueda ser exigido a
aLguien. Nótese la diferencia con el sufragio activo que es un derecho subje-
tivo en tanto que su cumplimiento es exigible ante los órganos del partido y,
en última instancia, ante los tribunales.
Otro efecto perverso de la candidatura colectiva obligatoria es que, cuando se
realiza la adjudicación de cargos electos, tienen prioridad aquellos que ocu-
pan los primeros puestos (en las candidaturas cerradas y bloqueadas), de ma-
nera que los electores no son los que determinan quiénes van a ser elegidos de
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 207
la lista total a la que votan, sino que se trata de una decisión de los dirigentes
cooptantes que, previamente, ya han determinado el orden de la lista.
Esta barrera electoral -no permitir candidaturas individuales- es el ORIgEN
DE la COOpTaCIÓN EN lOs paRTIDOs pOlÍTICOs, de tal manera que es
el grupo dirigente el que decide quién forma parte de la candidatura colecti-
va, y en qué orden se va a producir la inclusión. En defnitiva, una minoría
establece quiénes tendrán la posibilidad de ser elegidos en unas elecciones
formalmente democráticas, pero que, en el fondo, no deja de ser una deci-
sión antidemocrática.
•  CaNTIDaD MÍNIMa DE vOTOs. En algunos casos, para poder ser atribui-
dos los resultados a una candidatura se requiere haber obtenido un quantum
mínimo de votos; en caso contrario, la candidatura queda excluida para la
obtención de cualquier cargo electo, aun en el caso de que por el número de
votos conseguidos hubiese conseguido algún puesto. Esta exigencia supone la
privación del derecho de voto a aquellos electores que optan por candidatu-
ras con pocas expectativas y, por contra, se otorga una sobrerrepresentación a
quienes obtienen un resultado por encima del quantum.
•  aNTIgüEDaD MÍNIMa. Para disuadir a quienes pretendan la manipulación
electoral mediante afliaciones en masa o el trasvase de votos entre circuns-
cripciones en períodos previos al proceso electoral, se establece el requisito
de contar con una antigüedad mínima para ser elector. También se establece
un período mínimo de antigüedad para ser elegible que suele ser más extenso
que en el caso de los electores.
En general, tanto para los electores como para los elegibles, se pretende evitar
prácticas tendentes a obtener ventajas electorales, lo cual es razonable. Pero
podría darse un abuso en aquellos casos en que se prescribe una antigüedad
irrazonable para acceder a ciertos cargos directivos, aunque esta es una prác-
tica infrecuente.
5.3.6. utiLización ventajista de Los medios de La organización
Los equipos dirigentes de los partidos políticos parten con una gran ventaja
para ser reelegidos o para que lo sean personas de su confanza, dado el control
que ejercen sobre los medios económicos, materiales, inmateriales y personales.
208 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Conocen los mecanismos de poder en la red social que forma el partido político;
tienen una gran red de contactos y un conocimiento histórico de la organización;
son conocidos por todos los afliados; tienen el control de los medios de comu-
nicación internos (prensa interna, correo ordinario, correo electrónico); tienen
acceso a la base de datos de los afliados, etc.
Por otra parte, quien desee postularse como aspirante a formar parte de la
dirección de un órgano, solo o en grupo, habría de contar, al menos, con medios
proporcionales para poder desarrollar su actividad alternativa y tener la posi-
bilidad de convencer al cuerpo electoral de la superioridad de sus propuestas y
técnicas de gestión frente a los de la actual dirección.
Cuando se convocan elecciones internas en los partidos políticos, es necesa-
rio tener acceso a las bases de datos de los afliados para poder dirigirse a ellos
y explicar el programa electoral. Raro es el partido político que permite a los
candidatos alternativos hacer uso de las bases de datos para explicar su postura o
programa. Se suele argumentar que para eso están las asambleas de base, en las
que se puede debatir con los afliados todas las cuestiones que se deseen plantear.
Sin embargo, este argumento no deja de ser sesgado, dado que una gran parte de
los afliados no suele acudir a las asambleas u organizaciones de base y, por tanto,
es necesario el uso del correo ordinario o del electrónico para hacer llegar las
propuestas. Además, en una organización fuertemente compartimentada es muy
difícil dar a conocer las propuestas sin contar con medios de difusión masiva.
La ventaja de los dirigentes para ser reelegidos se manifesta, igualmente, en
la utilización de los medios personales (empleados técnicos o administrativos
del partido que pueden ser puestos a trabajar en la campaña electoral) o de los
medios materiales (locales, sistemas informáticos, sistemas de comunicaciones,
medios de transporte, etc.).
Los medios de la organización están, lógicamente, a disposición de los diri-
gentes establecidos para llevar cabo los fnes y objetivos marcados por las disposi-
ciones estatutarias, pero también pueden ser utilizados para promocionarse, per-
sonalmente o como grupo, y conseguir una posición de ventaja en los períodos
electorales, aprovechando que es difícil establecer una nítida separación entre las
actividades para la organización y las actividades para la reelección.
5. el sisteMa electoral interno coMo Medio de control de las redes del partido 209
Las declaraciones estatutarias que afrman la democracia interna, la partici-
pación y la igualdad en los partidos y organizaciones, son papel mojado cuando
no se tienen medios económicos para imprimir o distribuir un simple comuni-
cado o declaración, pagar la factura telefónica cuando se quiere mantener una
relación con otros miembros o costear los desplazamientos necesarios dentro de
la localidad o fuera de ella.
Estos medios no van a poder ser utilizados por los candidatos opositores,
por regla general, produciéndose una desigualdad de oportunidades que va a
favorecer la continuidad en el cargo de quienes lo detentan en la actualidad. En
la disposición de medios existe, en general, un gran desequilibrio, prácticamente
insalvable, entre los que optan a la reelección y los aspirantes, tal como se aprecia
al considerar los diversos medios que se emplean más frecuentemente..
En consecuencia, la neutralidad del aparato organizativo en las elecciones
internas de los partidos políticos es un principio que debe ser tenido en cuenta a
la hora de profundizar en la democracia interna.
5.3.7. inexistencia de una administración eLectoraL independiente
En los partidos políticos suelen ser los propios órganos de dirección los que,
estatutariamente, toman importantes decisiones a lo largo del proceso electoral:
elaboración de censos, distribución de electores y elegibles, determinación del
calendario electoral, resolución de reclamaciones, etc.
Esta actividad que, en apariencia, puede parecer normal, es lo más alejado
de un sistema electoral democrático, pues no es aceptable que quienes formando
parte de los órganos de dirección vayan a presentarse como candidatos y sean
precisamente ellos, en detrimento de sus oponentes, los que tomen decisiones
determinantes para conseguir vencer en unas elecciones.
Es como si en unas elecciones generales en un país fuese el gobierno de turno
el que decidiese los elementos esenciales del proceso electoral. Es evidente que
todo gobierno trataría de difcultar el ascenso de la oposición al poder. Por ello,
en los países con una cierta tradición democrática se recurre al establecimiento
de una administración electoral independiente del gobierno, que realiza los actos
electorales más determinantes, con capacidad, en todo caso, de adoptar medidas
para corregir cualquier desviación de la normativa electoral.
210 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
En el interior de los partidos políticos, la realidad muestra que los órganos
de dirección inclinan la balanza en su propio favor o en el de los candidatos que
apoyan. A esto contribuye la inexistencia de una administración electoral inde-
pendiente. Todo lo más que se puede encontrar en los estatutos son los denomi-
nados comités o comisiones eLectoraLes (o análogos), que no son sino unos
órganos creados para guardar las apariencias, con competencias en los procesos
electorales y que, aunque son elegidas en los congresos, suelen estar integradas
por personas absolutamente afnes a los órganos de dirección del partido para
que no pueda producirse ningún sobresalto.
6. estado actual de los partidos polÍticos 211
6. EsTaDO aCTUal DE lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
6.1. DEsafECCIÓN sOCIal y baja paRTICIpaCIÓN EN lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
A partir de 1977, durante la transición, se creó en España una expectativa
favorable hacia el sistema de partidos políticos. Posteriormente, las prácticas que
estos llevaron a cabo, lejos de contribuir a aumentar su prestigio, han aminorado
Gráfico 07. DEsafECCIÓN DE lOs CIUDaDaNOs haCIa lOs paRTIDOs
pOlÍTICOs
Elaboración propia. Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas, indicadores
del Barómetro, Percepción de los principales problemas de España (item la clase
política, los partidos políticos)
212 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
los iniciales sentimientos positivos de los ciudadanos hasta el punto de que los
partidos políticos han llegado a ser una de las instituciones peor valoradas por
los españoles.
En el gráfco precedente, construido a partir de la serie histórica del baróme-
tro del CIS sobre la percepción de los principales problemas de España (item la
clase política, los partidos políticos), aunque se trata de un indicador marcadamente
conyuntural, refeja una creciente desafección de los ciudadanos hacia los parti-
dos políticos como instituciones de la democracia.
Puede apreciarse que, en la década de 2000 a 2010, la valoración negativa de
los ciudadanos hacia los partidos se incrementa moderadamente en los primeros
años para acelerarse posteriormente, a partir de 2008, momento en que comien-
za a hacer acto de presencia la crisis económica.
Son realmente preocupantes datos como el proporcionado por el indicador
de junio de 2010 que supone que el 21,7% de los encuestados consideran a los
partidos políticos como uno de los tres principales problemas del país, solo por
detrás del paro y de la situación económica, e incluso por encima del terrorismo.
Según esto, los ciudadanos no es que sean indiferentes ante los partidos, sino
que los rechazan por considerar que, además de no resolver problemas, son un
problema para el país. Estas manifestaciones representan una señal de alarma
muy inquietante para el sistema democrático.
En paralelo a la desafección ciudadana, se producen bajas cotas de afliación
y militancia a los partidos políticos en España.
En el gráfco siguiente se aprecia una baja tasa de afliación referida al perío-
do 1994-2009, que oscila en torno al 3% con una tendencia decreciente en los
últimos años. Este fenómeno no solo es propio de España, sino de Europa, con
excepción de los países nórdicos que mantienen tasas por encima de la media eu-
ropea, tal como indica la Encuesta Social Europa
18
, una de las más importantes
en la materia, que realiza la toma de datos cada dos años.
18 Véanse las páginas web del European Social Survey (http://www.europeansocialsurvey.
org/) y la del equipo español, dirigido por Mariano Torcal (http://www.upf.edu/ess/)
6. estado actual de los partidos polÍticos 213
Gráfico 08. EvOlUCIÓN DEl pORCENTajE DE afIlIaCIÓN a UN paR-
TIDO pOlÍTICO EN España. 1994-2009
Elaboración propia. Fuente: diferentes encuestas del Centro de Investigaciones
Sociológicas (1994, encuesta 2107; 1995, encuesta 2154; 1996, encuesta 2.206;
1997, encuesta 2.240; 1998, encuesta 2.286; 2000, encuesta 2384; 2001, encues-
ta 2.419; 2002, encuesta 2.450; 2004, encuesta 2.572; 2005, encuesta 2.588;
2006, encuesta 2.632; 2007, encuesta 2.667; 2008, encuesta 2.757; 2009, en-
cuesta 2.807). Para el año 1999 y 2003, no hay datos.
El bajo nivel de afliación a los partidos políticos también queda refejado en
diversas encuestas y estudios realizados hasta la fecha, siendo los más destacados
el del CIS
19
en 2006 y otro más reciente de ámbito europeo por la Fundación
BBVA
20
, en 2010, que indican unas tendencias similares.
Un fenómeno que no se suele tener en cuenta, pero que es muy importante
desde un punto de vista cualitativo, es el grado de desafliación en los partidos
políticos. Estos publicitan en los momentos que consideran propicios el nú-
mero de afliados con el que cuentan, pero jamás indican -aunque lo saben-
el número de afliados que han abandonado el partido en un momento dado.
La desafliación es una manifestación muy elocuente del grado de rechazo de
una persona hacia un partido político. Es necesario un conjunto de elementos
19 Font, J., Montero, J.R., Torcal, M., et al. (2006). Ciudadanos, asociaciones y parti-
cipación en España. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.
20 Dpto. de Estudios Sociales y Opinón Pública, European Mindset, Fundación BBVA
(http://www.fbbva.es)
214 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
desmotivadores sustanciales para que se produzca el abandono de una organiza-
ción que, en su día, fue un referente ideológico para el individuo.

Gráfico 09. EvOlUCIÓN DE la DEsafIlIaCIÓN a paRTIDOs pOlÍTI-
COs. 1994-2007
Elaboración propia. Fuente: diferentes encuestas del Centro de Investigaciones
Sociológicas (1994, encuesta 2107; 1995, encuesta 2154; 1996, encuesta 2.206;
1997, encuesta 2.240; 1998, encuesta 2.286; 2001, encuesta 2.419; 2004, en-
cuesta 2.572; 2006, encuesta 2.632; 2007, encuesta 2.667. Para el resto de años
no hay datos.
El gráfco precedente indica el porcentaje de personas que manifestan haber
pertenecido anteriormente a algún partido político. Los porcentajes discurren
en un rango porcentual cercano al de personas que declaran ser afliados, lo cual
supone un indicador signifcativo del rechazo al partido político en el que se
realizó el encuadramiento.
La importancia cualitativa del fenómeno que se examina radica en que los
exafliados y, sobre todo, los exmilitantes se van a convertir, por lo general, en
agentes activos para desprestigiar a su antiguo partido, con el agravante de que
van a poder esgrimir su experiencia personal en apoyo de sus argumentos.
En los siguientes epígrafes se pondrán de manifesto algunas razones que
explican la desafección de la ciudadanía hacia la política y, más en concreto, la
escasa afliación de los individuos a los partidos políticos, considerando que estos
pueden ser analizados desde dos perspectivas distintas: una primera, enfocada
6. estado actual de los partidos polÍticos 215
hacia su interior, hacia la red social formada por afliados, militantes y dirigentes.
Otra, hacia el exterior, que tendrá como referente las relaciones del partido polí-
tico con los ciudadanos y las redes sociales externas.
6.2. El INTERIOR DE lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
¿Qué sucede en el interior de los partidos políticos, en esa red social formada
por afliados, militantes y dirigentes, para que su actividad no sea reconocida
como benefciosa y, en consecuencia, apoyada por los ciudadanos?
Lo que acontece tras las bambalinas es conocido por el relato de numerosos
miembros en activo; por quienes, en su día, abandonaron su partido político;
por la actividad que desarrollan los partidos hacia la sociedad; y por el examen
de sus documentos internos. No hay estadísticas sobre lo que realmente ocurre.
Solo quien milita o ha militado en organizaciones políticas conoce el funciona-
miento interno -muy heterogéneo de un partido a otro-. Incluso considerando
un mismo partido, se encuentran diferencias notables entre organizaciones del
medio rural o del medio urbano, entre las de diferentes comunidades autónomas
o con las organizaciones juveniles.
6.2.1. déficit democrático en Los sistemas eLectoraLes de Los partidos
Cuando se examinó el sistema electoral de los partidos políticos quedaron
de manifesto aquellos puntos débiles mediante los que se degrada la democracia
o expresión de la voluntad de la mayoría. En la práctica concreta del funciona-
miento de los partidos políticos en España puede precisarse, a modo de resumen,
la existencia de los siguientes elementos electorales como los más signifcativos a
la hora de incidir en la degradación de su democracia interna:
•  DEsEqUIlIbRIO REpREsENTaTIvO EN las CIRCUNsCRIpCIONEs: no se
garantiza en las normativas electorales de manera inequívoca el principio de
una persona, un voto. Por el contrario, se propicia que circunscripciones
con menor número de afliados (más fácilmente controlables por el aparato
de los partidos) tengan una sobrerrepresentación en perjuicio de las circuns-
cripciones más numerosas (grandes ciudades).
216 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  COMpaRTIMENTaCIÓN OblIgaDa paRa EjERCER El DEREChO DE
vOTO: la compartimentación geográfca o funcional de las organizaciones
de base impide, en los procesos congresuales, la emisión del derecho de voto
hacia candidaturas externas a la circunscripción y, paralelamente, impide a
una candidatura recibir votos desde otras circunscripciones.
La compartimentación suele ir asociada a eLecciones indirectas en sucesi-
vos niveles lo que supone, en la práctica, que sean unos colegios electorales
minoritarios los que determinen los órganos de dirección de los partidos.
No se permite que los cargos de los partidos en sus diversos escalones sean
elegidos desde la base mediante elección directa. Mucho menos aún que los
candidatos a cargos políticos en las diversas administraciones (diputados, se-
nadores, concejales, etc.) se designen mediante elección directa, cuestión que
queda reservada al aparato del partido (se exceptúan tímidos procesos de
elecciones primarias parciales en algunos partidos).
•  NEgaCIÓN DEl DEREChO INDIvIDUal DE sUfRagIO pasIvO: el derecho
de sufragio pasivo (derecho a ser votado como candidato), es un elemento
básico del sistema de democracia formal. Pues bien, salvo excepciones mino-
ritarias, se viola continuamente este derecho, ya que no se admite la presen-
tación de candidatos individuales o de candidaturas conjuntas formadas por
cualquier número de integrantes (listas abiertas). Como ya se apuntó, el can-
didato debe presentarse en una Lista conjunta (cerrada y bloqueada). Este
sistema es el que abre la puerta de par en par a la desdichada cooptación, de
manera que el grupo de poder determina no solo quiénes van a formar parte
de la candidatura, sino además el orden de prelación.
•  sIsTEMas MayORITaRIOs DEsINCENTIvaDOREs: el frecuente estable-
cimiento de sistemas mayoritarios desincentiva o elimina la participación
interna y la aportación de matices a la actividad política, dado que, a la lar-
ga, quienes se encuentran en la oposición tenderán a desvincularse o a no
participar, dado el escaso o nulo resultado de sus esfuerzos. Este estado de
cosas solo puede entenderse con grupos de dirigentes que tienen una visión
monocolor del pensamiento, que preferen rodearse de feles seguidores. Es
la cultura de la eliminación del oponente, en vez de realizar una integración
con quienes discrepan, cuya opinión siempre será importante, pues en la
6. estado actual de los partidos polÍticos 217
actividad política y social es necesario tener en cuenta el mayor número de
opciones y posibilidades.
•  pRERROgaTIvas abUsIvas DE lOs EqUIpOs DIRIgENTEs: las prerroga-
tivas de los equipos dirigentes salientes sobre los procesos electorales internos
suelen ser abusivas. Se pretende extender la idea de que es Lógico que los
dirigentes de un partido tengan una cierta ventaja por el mero hecho de ser
dirigentes. No les basta con tener una posición preeminente en la red social
debido, sobre todo, a sus posibilidades de información y de establecimiento
de conexiones con numerosos miembros, sino que, además, han de contar
con ventajas en la utilización de medios materiales (de comunicación in-
terna, bases de datos, equipos informáticos, personal administrativo, etc.).
Las ventajas, además de las referidas a medios económicos y materiales, se
referen también a las posibilidades de infuir mediante sus decisiones en el
desarrollo de los procesos electorales. Así, es frecuente que ciertos fecos del
sistema electoral (establecimiento de los censos, períodos de votación, plazos
de presentación de candidaturas, etc.) queden en manos de los dirigentes
establecidos, en lugar de quedar en manos de una administración electoral
neutral.
La Constitución Española prescribe que los partidos habrán de ser democrá-
ticos, pero, desgraciadamente, no se dice nada sobre lo que signifca ser demo-
crático, de manera que basta que un partido se adhiera de manera bien visible la
pegatina democrático para que quede legitimado como tal. Cuando se compra
un producto, se observa que las etiquetas comerciales proclaman bondades por
doquier, pero, generalmente, los consumidores no se fían y tratan de comprobar
por sí mismos si tales bondades se corresponden con la realidad. Lo mismo cabe
predicar de las etiquetas de los partidos políticos: es necesaria su comprobación.
Pero lo que ocurre en la realidad es desalentador, puesto que los propios esta-
tutos ponen de manifesto el gran défcit democrático que padecen. Los partidos
políticos tienen una escuálida democracia formal, pero cuando se analizan en
profundidad los procesos electorales internos, la percepción queda corroborada
con creces.
El síntoma más evidente de que algo pasa es la ausencia de datos sobre Las
eLecciones internas de Los partidos (número de participantes, número de
candidaturas presentadas, votos obtenidos por las diversas candidaturas, número
218 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de impugnaciones, etc.). No es nada difícil confeccionar una memoria de cada
proceso congresual que aporte transparencia a los afliados y a los ciudadanos
que, con sus impuestos, pagan las subvenciones de los partidos políticos.
Si los partidos políticos no se constituyen en ejemplo de democracia interna
y de participación, difícilmente podrá conseguirse que avance (o al menos no
retroceda) la participación y la democracia en toda la sociedad, puesto que se
carecerá de referentes. Además, su credibilidad será nula cuando prediquen me-
jorar la democracia, puesto que nadie puede predicar en casa ajena Lo que no
practica en La suya. Por el contrario, si los partidos se perciben como referentes
de la falta de democracia, esta práctica es, precisamente, la que se irá trasladando
paulatinamente a todas las instituciones sociales.
6. estado actual de los partidos polÍticos 219
Tabla 14. TEsT DE DEMOCRaCIa INTERNa EN TU paRTIDO pOlÍTICO
¿En las elecciones congresuales internas, conoces cuántas circunscripciones electorales
hay en tu comunidad autónoma? ¿Conoces la distribución para cada circunscripción entre el
número de electores y el de representantes a elegir?
¿Conoces si tu voto vale lo mismo que el de los afiliados de otra comunidad autónoma? ¿Te
facilitan datos para conocerlo?
¿Se anuncia con la debida antelación y publicidad el desarrollo del proceso electoral? ¿Se
infoma adecuadamente de los requisitos y formalidades necesarios para presentarse como
candidato?
¿Puedes realizar sin dificultad campaña electoral tanto en tu organización como en otras
organizaciones de base distintas a la tuya?
¿En los congresos, puedes votar a un candidato o candidatura de una organización distinta
de la tuya?
¿Los dirigentes de tu organización -los mismos que te llaman para ir en autobús a un mitin,
o para actuar de interventor- también te llaman para discutir los candidatos idóneos que
integrarán la candidatura oficial?
¿Los candidatos a representantes congresuales o a los órganos de dirección te explican su
programa? ¿Informan de su currículum político y profesional?
¿Se facilitan los mismos medios a las candidaturas alternativas que a la candidatura oficial?
¿Se eligen representantes congresuales nacionales de manera directa, o bien se realizan
elecciones indirectas en sucesivos niveles (local, autonómico, nacional)?
¿Si quieres presentarte a elecciones congresuales puedes hacerlo sin más? ¿Se necesitan
un número determinado de avales? ¿Es necesario formar parte de una candidatura
conjunta?
¿Qué sistema de atribución de voto se utiliza? (proporcional, mayoritario, proporcional
corregido, etc.)
¿Se publican datos relativos a la participación en los procesos electorales (número de
votantes, votos emitidos, votos nulos, votos a cada candidatura, etc.)?
¿Se realizan elecciones primarias para designar a los candidatos que van a concurrir en
elecciones externas (municipales, autonómicas, estatales)?
¿Cuantos años lleva desempeñando su función el responsable político u otros cargos de tu
organización? ¿Existen límites temporales estatutarios a la permanencia en los cargos?
¿Conoces si los dirigentes de tu organización tienen un empleo alternativo en caso de no ser
reelegidos?
220 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
6.2.2. La cooptación como forma principaL de acceso a Los órganos
de dirección
El acceso a los órganos de dirección de un partido político insertado en un
sistema democrático debería suponer la realización de un proceso electoral inter-
no por el que las personas concretas que integrasen tales órganos fuesen deter-
minadas por la mayoría de los afliados. Son los conocidos como cargos electos
por cuanto la adquisición de esta condición requiere la expresión de la voluntad
del cuerpo electoral.
Por contraposición a los cargos electos -elegidos por la mayoría- cabe referirse
a los cargos designados mediante cooptación, esto es, debido a la voLuntad de un
coLectivo minoritario.
La cooptación supone la existencia de una subred que actúa como grupo
de poder con capacidad para determinar qué personas van a incorporarse a ese
mismo órgano de poder o a otro distinto bajo su infuencia. Suele tratarse de
una decisión coLegiada, que supone una transacción múltiple, aunque, en oca-
siones, la infuencia unipersonal pueda ser notable. La subred cooptante suele
estar integrada, generalmente, por todo un órgano formal de dirección, por una
parte de este o por miembros de varios núcleos de dirección.
El criterio fundamental de la cooptación, aunque no suele explicitarse, es
el grado de confanza y de fdelidad hacia los cooptadores que inspira la perso-
na cooptada y la creencia de que va a suponer una ventaja competitiva para la
subred cooptante. Nunca las capacidades de la persona serán determinantes si no
van acompañadas de la necesaria confanza y fdelidad. Tampoco los cooptantes
pueden promocionar a un inepto, puesto que ello supondría una merma en la
efcacia de la actividad del grupo de poder.
El cooptado ha debido de dejar constancia a lo largo de su trayectoria mili-
tante del acatamiento a la subred cooptante. Esto no es otra cosa que un meca-
nismo de secta virtual. El individuo se somete a la red sectaria virtual emitiendo
señales de acatamiento de sus reglas y actuando en su favor; a cambio, logra su
protección y ayuda.
La cooptación introduce muchas lacras en las relaciones entre los militantes,
como es el clientelismo o la abdicación de las propias ideas. Con frecuencia, pro-
picia relaciones parasitarias en las que unos se apropian de las ideas o el trabajo
6. estado actual de los partidos polÍticos 221
de los demás, atribuyéndose la producción ajena. La contrapartida al trabajo ex-
poliado suele ser la promesa o expectativa de la inclusión en alguna lista electoral
o la promoción a un cargo.
Formalmente, el método de cooptación no existe en ningún partido político,
dado que, jurídica y materialmente, es la negación de la democracia interna. La
práctica de la cooptación, por lo general, no se realiza burdamente, sino que
se reviste de una elección formal; así, las listas previamente confguradas por el
órgano de dirección saliente, o un grupo de poder dentro de este, reciben el visto
bueno del congreso mediante el acto formal y solemne de la votación.
La cooptación supone la negación de los principios democráticos en cual-
quier organización. Si la democracia es la expresión de la voluntad de la mayo-
ría, la cooptación es la expresión de la voluntad de un conjunto minoritario de
personas, por mucho que estas reciten una y otra vez el mantra de que actúan de
acuerdo con el sentir de la mayoría. La cooptación conduce a La prevaLencia de
La minoría sobre La mayoría, consolidando, en defnitiva, una aristocracia.
La sana confrontación de ideas deja paso, bajo la cooptación, a fenómenos de
seguidismo, adulación, clientelismo y vasallaje entre los miembros del partido.
El principal efecto de la cooptación es la perpetuación endogámica de castas, que
incluso llegan al ámbito familiar.
Si bien el sistema de castas supone una gran estabilidad en un partido polí-
tico, por contra, genera una grave esclerosis y un alejamiento progresivo de las
demandas sociales, ya que la regeneración de los partidos, acorde con la evolu-
ción social, es eludida y se sustituyen los dirigentes con reemplazos generacio-
nales sesgados. La fdelidad a la casta prevalece por encima de la fdelidad a los
intereses de la mayoría.
En los partidos políticos se está produciendo una tendencia acelerada a trans-
formar los procesos electorales estatutarios en meras cooptaciones; los cargos
se cubren mediante elecciones aparentemente democráticas. Pero si las barreras
estatutarias son tales que no pueden concurrir en igualdad de condiciones una
pluralidad de candidatos o de listas electorales, al fnal, lo que sucede es que se
elige la lista avalada por el grupo dirigente pues, en numerosas ocasiones, solo
se presenta una lista. Este hecho, paradójicamente, se presenta revestido de un
manto de virtud al predicar que aumenta el espíritu de unidad de la organización
cuando, en realidad, es un exponente de un modelo de sumisión de los afliados,
222 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
un modelo de pensamiento acrítico o el resultado de las componendas al que
llegan los dirigentes en la sobremesa del restaurante.
La cooptación se origina por el efecto conjunto de algunas normas de los
sistemas electorales, generalizadas en todos los partidos políticos:
‑ Establecimiento de condiciones imposibles o muy onerosas para presen-
tarse como candidatura alternativa en un proceso electoral (ej. un elevado
número de avales) y que son fáciles de cumplir para las candidaturas
cooptadas.
‑ Prohibición normativa implícita de presentar candidaturas individuales.
Incluso en algunos estatutos se propugna como virtud la formación de
candidaturas unitarias, lo que no deja de ser un pasteleo en el que cada
una de las familias o tendencias designa el cupo de puestos directivos,
previamente acordado por los dirigentes. Todo sea para que los afliados
y militantes no se malacostumbren a ejercer con toda la tranquilidad
democrática su derecho de voto.
‑ Facilidad de medios económicos, de comunicación y de acceso a las bases
de datos, en exclusiva para la candidatura cooptada.
El resultado es que, en una gran parte de los casos, únicamente la red
cooptante está en condiciones de presentar una candidatura porque tiene más
medios, los requisitos estatutarios juegan a su favor y parte de una situación de
ventaja de dominio sobre las conexiones en la red social del partido.
6.2.3. compartimentación restrictiva de La Libre expresión y difusión
de Las ideas
Los afliados de los partidos políticos por mandato estatutario se adscriben a
organizaciones de base o de primer nivel, de ámbito territorial o funcional que
reciben diversas denominaciones según el partido de que se trate, tales como
asamblea, junta, agrupación, etc.
Las organizaciones de base suelen ser tomadas como circunscripción electo-
ral, a efectos de elección de los propios órganos de dirección o de los de nivel
superior y, a la vez, constituyen el foro donde se desarrolla principalmente la
vida interna de los partidos, donde tienen lugar las discusiones en torno a los
temas de interés político general o de interés exclusivo para el partido. También
6. estado actual de los partidos polÍticos 223
se llevan a la práctica actividades de todo tipo en su área de infuencia: difusión
de propaganda, organización de mítines, participación institucional, campañas
en elecciones europeas, generales, autonómicas o municipales, etc.
Una de las actividades fundamentales de la participación política es la ex-
presión y difusión de Las propias ideas para tener la posibilidad de infuir
democráticamente en las decisiones del partido.
Es, precisamente, en las organizaciones de base desde donde se puede ejercer
este derecho de expresión de las propias ideas en el seno de los partidos.
Sin embargo, este derecho de expresión tiene un Límite: su difusión se cir-
cunscribe, de facto o de derecho, a los afliados de la organización de base que
asisten a las reuniones convocadas. En efecto, los afliados pueden realizar pro-
puestas de actividades o exponer tesis políticas, o bien rebatir las que emanan de
otros ámbitos del partido. La exposición de las propuestas o tesis se suele realizar
en formato oral, aunque también un porcentaje pequeño se hace por escrito,
principalmente los documentos que emanan de los órganos de dirección de los
partidos.
Los afliados tienen limitada -en algunos casos por normativa estatutaria, por
la costumbre y, en todo caso, debido a las limitaciones prácticas- la difusión de
sus ideas y propuestas más allá de su organización de base; así, un afliado que
quiera difundir sus tesis políticas -a lo que teóricamente tiene derecho- en las di-
versas organizaciones de base de una gran ciudad, no va a poder hacerlo pues tal
actividad despierta gran recelo entre los dirigentes del partido, que previamente
han estatuido la prohibición del trabajo fraccionario o la existencia de tendencias
organizadas.
En cualquier caso, si el afliado ha de personarse en muchas organizaciones
de base no va a disponer del tiempo necesario -suponiendo que le permitiesen tal
actividad-. Podría dedicarse a difundir su ideas por escrito mediante fotocopias,
lo cual supone un cierto gasto económico, tiempo y esfuerzo para su distribu-
ción. Pero lo que es indudable es que sus ideas no podría difundirlas de ese modo
por todo el país, ya que eso supondría un nivel de organización y medios que
excede el ámbito personal. Ello supondría contar con una tendencia organizada,
radicalmente prohibida. De manera que se produce la imposibilidad de alterar
mínimamente la ideología, la estructura o las decisiones de los órganos de direc-
224 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ción, salvo que por generación espontánea los afliados, aislados entre sí, tomen
las mismas decisiones.
En consecuencia, el ámbito de la libertad de expresión en los partidos políti-
cos se limita, en la práctica, a los afliados asistentes a las reuniones de las organi-
zaciones de base. Los afliados quedan, pues, compartimentados como las abejas
en sus celdas sin posibilidad real de difundir sus puntos de vista.
En los procesos congresuales se produce un cierto espejismo de que esto no
es así. Pero tampoco en esos momentos se difere demasiado del comportamiento
cotidiano. Las discusiones congresuales también están compartimentadas. Los
miembros de una organización de base no van a poder difundir sus ideas extra-
muros. Sólo las subredes informales con una cierta organización tendrán opor-
tunidad de participar en la difusión de propuestas. Quienes han asistido a un
congreso de un partido conocen, en general, la falta de rigor de las discusiones
cuando se reforman los estatutos o se realizan declaraciones programáticas. Los
congresos suelen centrarse en la discusión de unos pocos asuntos fundamentales,
sobre todo la elección de los dirigentes del partido. Es ridículo sostener que un
congreso puede debatir y votar con un mínimo rigor unos estatutos con cen-
tenares de artículos -que no leen la mayoría de los asistentes- y cuya redacción
recae en unas comisiones formadas por un restringido número de militantes
vinculados a la red dirigente, en donde realmente se toman las decisiones sobre
la inclusión, rechazo o modifcación de las propuestas.
A diferencia de los militantes de base, los dirigentes suelen gozar del privile-
gio de difundir sus puntos de vista en dirección descendente, no solo en cuanto
se relaciona con los acuerdos colegiados, sino incluso con sus puntos de vista
estrictamente personales. También con los dirigentes intermedios opera la com-
partimentación en sentido horizontal, por cuanto tienen vedada la multidifusión
de ideas propias hacia otros órganos de dirección y organizaciones de afliados
con las que no mantienen relaciones de jerarquía.
Los dirigentes, sin acuerdo colegial alguno, emiten con frecuencia sus va-
loraciones políticas estrictamente personales a los afliados bajo su dirección,
prevaliéndose en numerosas ocasiones de su posición de intermediarios de los
órganos superiores de dirección y portadores de sus posiciones. Se produce una
asimetría en la difusión de las ideas entre afliados y dirigentes.
6. estado actual de los partidos polÍticos 225
En realidad, la compartimentación supone que la subred social que constitu-
yen los dirigentes de un partido ejerza una posición de dominio, basada supues-
tamente en la efcacia y estabilidad de la organización; esta posición era perfec-
tamente entendible en otras épocas, en razón del estado de la tecnología. Hasta
hace relativamente poco tiempo las comunicaciones eran difíciles y costosas, el
correo se demoraba días o semanas; incluso en las ciudades grandes se carecía de
las actuales redes de transporte. Todo ello llevaba a que los afliados de los par-
tidos desarrollasen su actividad en un área geográfca relativamente restringida,
siendo complicado difundir sus ideas más allá de la propia organización de base.
Las teorizaciones sobre la compartimentación son muy antiguas. Ya se pro-
ducían en relación con las estructuras del partido bolchevique en Rusia, primero
en la clandestinidad y, posteriormente, en el poder, tras la Revolución de Oc-
tubre. Fueron las corrientes trotskistas las que se opusieron a la concepción del
partido dividido en compartimentos estancos propugnando incluso el derecho a
la constitución de fracciones.
En los partidos de todo el espectro social (comunistas, socialistas, demócra-
tas, liberales, conservadores, etc.) y en cualquier momento histórico, aunque se
pretenda minimizar el fenómeno, se produce, estatutariamente y en la práctica,
la compartimentación de los afliados. En los partidos con esquemas más anti-
democráticos perviven células, comités y otros órganos que tienen expresamente
prohibido relacionarse al margen de la estructura ofcial, tildándose de actividad
fraccionaria la difusión de ideas y propuestas más allá de la organización de
encuadre.
En las sociedades democráticas la aparición de Internet, la posibilidad de co-
municación entre personas a coste cero, de manera inmediata y en multidifusión,
hace que este viejo esquema de la compartimentación se tambalee a pasos agi-
gantados. Ningún partido político va a poder sostener que cualquier afliado
actúe con su propia página en la web o en una ciberred para difundir sus ideas
en relación con cualquier aspecto de la vida política y social, o que remita sus
informes vía email a otros afliados.
La compartimentación puede tener validez, no como método o norma, sino
como resultado natural de una actividad derivada de una adhesión voluntaria,
tal como ocurre cuando se constituyen equipos de trabajo para llevar a cabo
las actividades del partido en un ámbito territorial o funcional específco o que
226 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
requieren fexibilidad temporal y funcional. Pero, en cuanto a la difusión de las
ideas de los afliados, los órganos clásicos de los partidos políticos constituyen
un marco muy reducido, sobrepasado por la aparición y extensión del fenómeno
de Internet. Nada debería impedir que cualquier militante pueda dirigirse a los
demás militantes de su localidad, de su comunidad autónoma o de todo el país,
para expresar sus ideas.
6.2.4. opacidad interna
Los partidos políticos son redes sociaLes fuertemente opacas. Esta afr-
mación parece contradecirse con la actividad pública y notoria que desarrollan
en todos los ámbitos de la vida social, sobre todo en los medios de comunica-
ción. Los líderes y dirigentes de los partidos políticos están siempre en la palestra
ante cualquier acontecimiento trascendente de la vida política.
Es cierto que los partidos políticos desarrollan una intensa actividad comuni-
cativa y proselitista, esas son algunas de sus principales características. Pero en esa
actividad ponen en primer plano solo aquellas cuestiones que les son favorables
y omiten todo cuanto les es desfavorable. Todos los dirigentes políticos eluden
sus comparecencias, manifestan ignorancia, o lanzan balones fuera cuando han
de dar cuenta de hechos de corrupción en su partido o cualesquiera otros que les
puedan causar daño electoral. Los dirigentes políticos suelen ser maestros en el
arte de la ocultación.
En otros tiempos podía admitirse que facilitar información a afliados y mi-
litantes no era tarea fácil, lo cual era cierto, pues la información se transmitía
en soporte papel o por vía oral y las comunicaciones y desplazamientos eran
muy costosos. Sin embargo, en la sociedad de la información la opacidad no es
admisible por motivos económicos, ya que, actualmente, mediante la utilización
de páginas web, correo electrónico, ciberredes y otros mecanismos, el coste de
la información es prácticamente nulo. La opacidad responde, por tanto, a otros
factores como puedan ser el mantenimiento del poder de intermediación.
La prueba de que la opacidad de los partidos es innegable, puede constatarse
con la mera observación de sus páginas web en las que se omite toda informa-
ción realmente sustancial, incluso en las áreas internas reservadas a afliados y
militantes. Otra prueba evidente es que cuando se solicitan internamente estas
6. estado actual de los partidos polÍticos 227
informaciones sencillamente se dice que no existen o que son secretas e, incluso
se abronca o ningunea a quien lo solicita.
No puede admitirse que los partidos políticos sean confgurados como ins-
tituciones púbLicas para recibir subvenciones y priviLegios y, luego, actúen
como privadas para rendir cuentas de su actividad interna y externa, incluso
se invoca estatutariamente el uso del secreto
21
sin rubor alguno.
Un partido que está en el gobierno o que aspire a gobernar en cualquier
ámbito, no puede mantener ámbitos de opacidad y secretismo sobre la informa-
ción. Sólo aquella información declarada estricta y expresamente confdencial
por imperativo legal o por afectar a la intimidad de las personas debería estar
sustraída del deber de informar de los órganos de dirección hacia el conjunto de
la afliación.
Pero hay asuntos que, sistemáticamente, se ocultan no solo hacia el exterior
del partido, sino incluso hacia el interior. Existen ciertas áreas sensibles en las que
la opacidad es la regla entre ellas, siendo las más notables las que se reseñan en
los apartados siguientes.
6.2.4.1. OCUlTaCIÓN DE lOs DOCUMENTOs OfICIalEs DEl paRTIDO
Todavía hay partidos políticos que no ponen a disposición de sus afliados y
militantes los estatutos, documento público legal depositado obligatoriamente
en un registro de la Administración del Estado. Puede comprobarse esta afr-
mación visitando la página web de cada partido político. Si bien es cierto que
muchos de ellos publican los estatutos nacionales, suelen ocultar los estatutos de
nivel inferior (autonómico, local, etc) que hayan podido establecer las diversas
organizaciones. Igualmente, ocultan los reglamentos acordados por los órganos
de dirección en uso de las potestades reconocidas en los estatutos. No existen
bancos de datos centralizados y accesibles en los que se almacenen las normas
vigentes por las que se establecen los derechos y obligaciones de los afliados y de
los órganos del partido.
21 En algunos estatutos se pueden declarar secretos los acuerdos y las deliberaciones de los
órganos directivos.
228 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Si se consideran los demás documentos internos, la inaccesibilidad para af-
liados y militantes es la regla. Ni las actas ni las resoluciones de los órganos de
dirección de los diversos niveles se difunden o se facilitan a los afliados. En
todo momento se trata de ocultar los posicionamientos de cada miembro de los
órganos de dirección. Se actúa como si de una sociedad secreta se tratara, cuan-
do, en realidad, cada miembro de un órgano de dirección ha sido elegido como
representante de los niveles inferiores en una organización de derecho público.
6.2.4.2. OCUlTaCIÓN DE aspECTOs ECONÓMICOs y fINaNCIEROs
La actividad económica de los partidos es uno de los secretos que se guardan
con el mayor celo posible, no solo hacia el exterior sino, sorprendentemente,
hacia el interior.
Por desgracia, los estudiosos de este tema se van a encontrar con una muralla
insalvable: la ausencia de información. Sólo será posible partir de experiencias
personales de tipo cualitativo con todas las limitaciones de este método.
Los partidos políticos están obligados legalmente a rendir cuentas, con carác-
ter anual, ante el Tribunal de Cuentas. La lógica de este mandato es muy simple:
los partidos públicos son entidades de derecho público subvencionadas con los
impuestos de los ciudadanos y los ciudadanos tienen derecho a conocer cómo
son aplicados. Y, aunque no contasen con subvención alguna, también estarían
obligados a explicar cómo obtienen su fnanciación y a quién se la deben, puesto
que la fnanciación proveniente de ciertos grupos de presión no es inocente, sino
interesada, por lo que debe saberse en todo momento a qué intereses responden
los actos de los partidos políticos, en defnitiva, conocer a quiénes representan
realmente.
La información legal que se ofrece es muy genérica e imprecisa
22
. La norma-
tiva española sobre partidos políticos
23
, además de las obligaciones contables que
establece, contempla el acceso de los afliados a la información económica, salva-
do siempre el derecho a la intimidad de terceros. Quiere decirse que, al menos,
los resúmenes contables -que no contienen ningún dato que afecte a la intimidad
de nadie- deberían estar a disposición de los afliados. Pero además, cuando una
22 Véase la página web del Tribunal de Cuentas (www.tcu.es)
23 Ley Orgánica 3/1987, de 2 de julio, sobre fnanciación de los partidos políticos
6. estado actual de los partidos polÍticos 229
organización recibe una subvención pública, la sociedad en su conjunto tiene
derecho a conocer la correcta utilización de esa subvención y, en consecuencia, a
conocer los estados contables en su conjunto.
En el interior de los partidos no solamente no se ofrece esta información legal
a afliados y militantes, sino que otras más específcas, en cada uno de los niveles
organizativos, se mantienen en el secreto más estricto. No se informa, entre otros
muchos, de los siguientes asuntos:
‑ Ingresos por cuotas, donaciones, aportaciones de ingresos de cargos, etc.
‑ Préstamos recibidos y amortización establecida.
‑ Saldo de las cuentas corrientes.
‑ Gastos de personal administrativo y orgánico.
‑ Retribuciones de los cargos.
‑ Gastos de alquileres, suministros, etc.
‑ Gastos de campañas electorales.
‑ Contratos relevantes con empresas.
Resulta paradójico que los partidos, que conforman el núcleo de la demo-
cracia y están regulados por el derecho público, practiquen una opacidad eco-
nómica y fnanciera manifesta, que contrasta con la publicidad exigida a las
empresas en el ámbito del derecho mercantil o los controles a los que son so-
metidas empresas de sectores específcos (bancos, aseguradoras, operadoras de
telecomunicaciones, etc.).
Comparando las empresas mercantiles con los partidos y organizaciones, hay
que concluir que aquellas son más transparentes, puesto que están sometidas
a controles contables y de auditoría y tienen el deber de informar a los socios,
lo que se cumple al tener acceso al balance, cuenta de resultados y memoria.
(además de depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil). Lo anterior
no quiere decir que en las empresas no se cometan fraudes y se trabaje con cir-
cuitos de dinero negro y cajas b, y se auxilien de los paraísos fscales; pero si se
realizan estas actividades, se sabe, al menos, que las normas jurídicas mercanti-
les, administrativas y penales, califcan las prácticas desviadas como antijurídicas
y, por tanto, susceptibles de sanción para los infractores. También se practican
auditorías externas a las empresas, y además, la Administración de Hacienda es
la primera interesada en conocer el estado económico de las empresas, pues de
ahí se deriva su aportación fscal, cosa que no ocurre con los partidos políticos.
230 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Debería ser una cuestión totalmente normal el acceso a la información eco-
nómica por parte de cualquier afliado, la presentación de informes con una
periodicidad anual como mínimo e incluso la realización de auditorías externas.
La salud democrática exige una total transparencia en este ámbito, sin embargo,
se observa que la opacidad y La cLandestinidad son las reglas que rigen para la
gestión de los medios económicos.
Lo cierto es que no hay información, y si esta afrmación fuese falsa, cual-
quier partido u organización puede desmentirla inmediatamente colocando sus
datos económicos con un coste cero en su página web. No puede haber excusa de
tipo económico o técnico para no facilitar una información a afliados y ciuda-
danos, cuando la tecnología brinda el uso de páginas web con un coste ridículo
y posibilidad de publicidad universal.
La ausencia de información respecto a la gestión de los medios económicos
no suele argumentarse por los dirigentes de los partidos. Es ese tipo de cosas que
han de ser sobreentendidas. Es poLíticamente incorrecto preguntar a cuánto
asciende el sueldo o la declaración de la renta de un dirigente, ya que esto perte-
necería a la esfera íntima, cuyo tratamiento requiere discreción y prudencia.
Cuando se requiere alguna información se suelen poner excusas de tipo técni-
co o burocrático, como que no están consolidadas las cuentas, que el responsable
tiene que pedir autorización al comité, que se trata de un tema confdencial, etc.
Entre las razones que pueden encontrarse para justifcar el comportamiento
opaco en los aspectos económicos, pueden señalarse:
‑ Evitar ataques externos por haber infringido la normativa legal. En unos
casos la infracción de la legalidad es consciente, en otros es debida a la
desidia o el desconocimiento técnico que lleva a los responsables de f-
nanzas de las organizaciones territoriales o centrales de los partidos a
prescindir de justifcaciones formales (facturas, contabilidad, etc.).
‑ Evitar que los adversarios tanto externos como internos tengan conoci-
miento de los fancos débiles. Si un partido conoce que los adversarios
pasan difcultades económicas puede aprovechar para impulsar medidas
que les perjudiquen (ej.: promoviendo elecciones anticipadas).
‑ Preservar la intimidad de los perceptores de retribuciones del partido.
6. estado actual de los partidos polÍticos 231
Todas estas razones son inadmisibles en entidades de derecho público, estén
o no fnanciadas con fondos públicos. Incluso el derecho a la intimidad no puede
ser invocado, puesto que, por esa razón, las retribuciones de los funcionarios o de
los diputados llegarían a ser secretas.
En los partidos políticos se considera que la información económica es un
secreto de estado que hay que preservar a toda costa para que no llegue a co-
nocimiento del adversario. Pero, cuando esta concepción está generalizada en la
mayor parte de los partidos políticos, se tiene derecho a pensar que una fnancia-
ción sin control puede provenir de elementos que pretenden infuir de manera
antidemocrática en la vida política. Los afliados, militantes y ciudadanos no
pueden descartar, bajo estas condiciones de oscurantismo, que un partido po-
lítico esté fnanciado por grupos de presión económicos, potencias extranjeras,
mafas, narcotrafcantes o terroristas.
La gestión económica de los partidos y organizaciones, en tanto en cuanto
posibilitan el manejo de voluntades, debería ser controlada muy estrictamente
para evitar tanto el uso fraudulento de los recursos públicos como la perpetua-
ción espúrea en el poder.
232 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Tabla 15. TEsT DE TRaNspaRENCIa ECONÓMICa
¿Se publican en Internet los documentos contables obligatorios?
¿Se hacen públicos en el seno de la organización los datos económicos y contables
esenciales?
¿La contabilidad se lleva de manera actualizada y conforme a las normas legales?
¿Hay información cuantitativa y cualitativa del patrimonio de la organización?
¿Qué cantidad anual se ingresa por cuotas de los afiliados y qué cantidad se deja de
ingresar por impagos?
¿Cuánto se ingresa por aportaciones de los cargos políticos a la organización?
¿Cuánto se ingresa por donaciones, aportaciones e ingresos extraordinarios?
¿Qué saldo en caja y cuentas corrientes tiene la organización al finalizar el ejercicio?
¿A cuánto ascienden las subvenciones públicas anuales?
¿Qué cantidades se destinan anualmente para:
- Sueldos del personal técnico, administrativo y de mantenimiento.
- Sueldos, indemnizaciones y otros gastos de dirigentes.
- Gastos corrientes (luz, teléfono, alquileres, seguros, transporte, etc.).
- Publicidad, comunicación.
- Suministros y equipamientos.
- Amortización de préstamos.
¿A cuanto ascienden las deudas a corto plazo?
¿Cuál es la deuda a largo plazo por préstamos recibidos?
¿A cuánto ascienden los gastos financieros de los préstamos recibidos?
6. estado actual de los partidos polÍticos 233
6.2.4.3. OCUlTaCIÓN DEl NúMERO DE afIlIaDOs
El número de afliados es una cifra que se mantiene en secreto, o bien se dan
cifras totalmente distorsionadas, generalmente infando el censo. El número de
afliados refeja de manera fel el grado de apoyo a un partido político, por tanto,
es una cifra muy signifcativa, que permite a cualquiera determinar la evolución
en el tiempo y, por tanto, concluir si se pierden o se ganan apoyos. Además, esta
cifra expresa el apoyo fuerte -pero minoritario- de una red social dispuesta a
contribuir personal y económicamente al partido político, frente al apoyo débiL
-pero masivo- de los electores que únicamente dan su voto de manera temporal
y condicionado a la política que desarrolle el partido.
El número de afliados no es un tema baladí, ya que en muchos partidos po-
líticos se trata de amañar el censo cuando se producen procesos electorales inter-
nos. En esos momentos hay que detectar si se han producido irregularidades tales
como cotizaciones fraudulentas (se cotiza por personas que no saben que están
inscritas como afliados, se relaciona como afliado a quien no ha cotizado nunca,
se inscriben afliados masivamente antes de los congresos, etc.). La auditoría de la
legalidad de la afliación y el ofrecimiento de información son elementos funda-
mentales para preservar la democracia en el interior de los partidos.
6.2.4.4. OCUlTaCIÓN DE pROCEsOs DE NOMbRaMIENTOs DE asEsOREs, TéCNICOs y
aDMINIsTRaTIvOs
Los nombramientos de asesores, personal administrativo o de cualquier otra
índole también se sustraen, no solo de la decisión colectiva, sino incluso del mero
conocimiento por los afliados y militantes. Pocos son los partidos políticos que
formulan convocatorias internas con la debida publicidad para seleccionar per-
sonal administrativo, de gestión o de asesoramiento. En general estos puestos de
trabajo se suelen reservar a personas afnes, tomando como elemento primordial
la confanza de quien hace la propuesta o del órgano que designa, siendo secun-
darias -aunque no irrelevantes- las cualidades técnicas o la pericia requerida al
aspirante al puesto de trabajo.
234 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Tabla 16. TEsT DE TRaNspaRENCIa DEl fUNCIONaMIENTO INTERNO
DE TU paRTIDO
¿Conoces el número de afiliados de la organización de barrio o de localidad en las que estás
afiliado? ¿Lo conoces en los ámbitos local, autonómico y nacional? ¿Conocen estos datos
los dirigentes de tu organización?
¿Te informan de cuántos afiliados están al corriente de pago y cuántos no abonan sus
cuotas?
¿Se excluye del partido a quien no paga?
¿Los afiliados en tu organización realizan frecuentemente propuestas distintas de las de los
órganos de dirección?
¿Se someten a votación las propuestas?
¿Puedes expresar tu opinión y tus propuestas en otras organizaciones de base distintas a la
tuya? ¿Puedes difundir en cualquier organización del partido la dirección de tu página web,
blog o red social?
¿Se publican actas de las reuniones de tu organización?
¿Tienes acceso a las actas de los órganos superiores?
6.2.5. despLazamiento de Los idearios poLíticos
Los partidos políticos han ido abandonando el doctrinarismo o difusión per-
manente de un ideario político. No es que carezcan de un cuerpo doctrinal,
puesto que sus estatutos suelen recoger un esquema ideológico general que se
complementa con otros desarrollos sobre temas más específcos.
Lo que ha cambiado ha sido el esquema comunicativo, de manera que en
épocas pasadas los postulados doctrinales ocupaban un lugar destacado en la
actividad comunicativa de los partidos; se hacían promesas de futuro emulan-
do las religiones, como la consecución del paraíso socialista o la prosperidad
ilimitada que podía alcanzarse con el capitalismo y el sistema de mercado que,
desde luego, no podían ser verifcadas. Hoy los esquemas seudorreligiosos de la
propaganda política están en retroceso -aunque no puede afrmarse que hayan
desaparecido-. Las personas tienen una vida limitada y desean que, al menos, una
mínima parte de los paraísos prometidos puedan ser disfrutados antes de que su
cuerpo desaparezca de la faz de la tierra y que no queden reservados, en exclusiva,
a las generaciones futuras. Los fascos históricos de las nuevas sociedades prome-
6. estado actual de los partidos polÍticos 235
tidas y la percepción nada halagüeña de la evolución de la humanidad bajo el
actual sistema capitalista, explican cómo opera el razonamiento y los intereses de
las personas en nuestros días y cómo se produce la consiguiente adaptación en los
contenidos programáticos y comunicativos de los partidos políticos.
En la actualidad, los debates de la vida política no giran principalmente en
torno a las bondades del capitalismo o del socialismo o de la iniciativa del estado
frente a la iniciativa privada en forma abstracta. Lo que sucede es que los debates
se producen en torno a temas mucho más concretos de la vida cotidiana: las me-
didas contra el paro, el funcionamiento de la asistencia sanitaria, de la educación,
del acceso a la vivienda, de los transportes, la degradación del medio ambiente,
etc. Los debates se centran en la mayor o menor efcacia de las propuestas, en
los efectos benefciosos o perjudiciales para los ciudadanos, pero, generalmen-
te, desligados de una ideología o doctrina que queda desdibujada frente a los
benefcios o perjuicios que producirá una medida concreta y sobre qué sectores
sociales repercutirá.
La mutabilidad extrema de las condiciones sociales, debidas a los vertigi-
nosos cambios de la sociedad de la información y el conocimiento hace que las
teorizaciones y programas se circunscriban al corto plazo, puesto que, para un
largo período, las proyecciones que pueden realizarse son muy pocas, so pena de
incurrir en manifestos errores.
La velocidad del cambio en la sociedad de la información y el conocimiento
junto con la incredulidad generada por los fascos históricos de los paraísos socia-
les son dos factores esenciales para comprender la prevaLencia deL pragmatismo
sobre eL doctrinarismo en los partidos políticos.
6.2.6. eL partido-empresa. profesionaLización de Los miLitantes
En paralelo con la eliminación en el contenido de la propaganda de la difu-
sión a palo seco del cuerpo doctrinal del partido político y de poner en el estan-
darte el día a día, se ha producido la sustitución de los tradicionales agitadores y
propagandistas de los partidos políticos, por militantes-tecnócratas y militantes-
actores. En el primer caso, se trata de personas con capacidades técnicas y de
gestión para realizar estudios específcos, elaborar proyectos o, en un momento
dado, hacerse cargo de la gestión de organismos internos o externos, públicos o
236 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
privados relacionados con la actividad política. En el caso de los militantes-acto-
res, se trata de personas con capacidades teatrales y comunicativas para seducir o
sugestionar al electorado desde los medios y foros de comunicación.
El proceso de profesionalización es consecuencia de la creciente complejidad
de la actividad económica y social derivada de las transformaciones científcas
y tecnológicas y, fundamentalmente, por la irrupción en unos pocos años de la
sociedad de la información y el conocimiento.
La convergencia de todos estos fenómenos ha dado lugar en el seno de los
partidos a una éLite profesionaLizada con capacidades técnicas, de gestión y de
comunicación, que ha marginado a los ciudadanos de a pié, carentes de cualida-
des tan complejas.
Los partidos han ido formando redes cada vez más semejantes a las que con-
fguran las empresas. Puede distinguirse un área económica desde la que se ges-
tionan ingresos y gastos, un área de recursos humanos subsumida en la secretaría
de organización, un área de comunicación, etc. Al frente de todas estas áreas se
encuentra el órgano ejecutivo del partido, equivalente a la comisión ejecutiva de
los consejos de administración de las empresas.
Los partidos con representación parlamentaria poseen numerosos bienes
inmuebles y medios de comunicación, administran grandes sumas de dinero,
participan o dirigen, directa o indirectamente, empresas y fundaciones propias y,
sobre todo, cuando acceden a algún tipo de gobierno, dirigen administraciones
públicas y sus empresas dependientes.
Los militantes realizan toda una carrera profesionaL en eL partido-
empresa que se va desarrollando desde ámbitos inframunicipales hasta ámbitos
europeos e internacionales. Al igual que en las empresas, los ascensos pivotan
en torno a la cooptación. Los militantes entran en los partidos políticos con
la expectativa de obtener una recompensa futura de manera que, si esta no se
materializa en un cierto plazo, el militante abandona la actividad del partido. En
la actualidad, resulta extraño detectar militantes abnegados que actúen durante
años y años por amor al arte, tal como ocurría en tiempos precedentes a los
actuales.
Hoy, es raro encontrar en los partidos políticos cargos de cierta relevancia
que no tengan una destreza técnica. Abogados, economistas, urbanistas, ingenie-
6. estado actual de los partidos polÍticos 237
ros, pueblan las flas tanto de los cargos internos como de los cargos políticos de
los partidos. Además, a partir de cierto nivel, los cargos se dedican en exclusiva
a la actividad del partido, abandonando su profesión habitual, en caso de que
hayan tenido otra distinta. La profesionalización y la tecnocratización van de la
mano en la estructura del partido-empresa, conformando y realimentando una
situación en la que la generalidad de los ciudadanos quedan totalmente excluidos
del acceso a ciertos ámbitos de la actividad política.
El salario de los políticos tiene dos componentes: la expectativa o prome-
sa de recompensa futura y la recompensa material presente. En los primeros
años el militante es retribuido con expectativas. Más adelante la retribución se
materializa en tiempo presente mediante el acceso a cargos retribuidos, ascensos
en las administraciones públicas, colocación de familiares, etc.
El ascenso es la recompensa natural de los militantes; por eso, cuando se
incluye en las listas para elecciones municipales, autonómicas o nacionales a can-
didatos independientes que no pertenecen al partido surgen inmediatamente
voces discrepantes que no admiten que alguien se salte el escalafón. Ese no es de los
nuestros, repiten a coro los frustrados aspirantes a la recompensa prometida. En
parte no les falta razón, ya que los militantes que han cargado con las actividades
más onerosas, se ven relegados por los llamados picos de oro, o los paracaidistas, que
ni siquiera aparecen por las reuniones y mucho menos cuando hay que trabajar
a fondo. La sensación de relegación no se produciría si funcionasen verdadera-
mente los mecanismos democráticos. La aceptación de la decisión de la mayoría
debería ser aceptada por cualquier demócrata, con independencia de la valora-
ción subjetiva que cada cual tuviera de los candidatos elegidos.
El partido-empresa se constituye como uno de los factores de devaluación de
la democracia. En efecto, el ciudadano se limita a elegir cada cierto tiempo a la
empresa que va a gestionar su representación ante las instituciones públicas. Los
ciudadanos ni siquiera pueden determinar quienes formarán los equipos gesto-
res, puesto que el sistema de listas cerradas y bloqueadas lo impide. También
quedan excluidos de toda decisión en el intervalo entre cada dos comicios. Ni
siquiera hay un contrato vinculante del partido empresa; es más, las promesas
programáticas de los partidos suelen quedar hechas añicos en el devenir de la
acción política.
238 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
6.2.7. eL modeLo de poder absoLuto temporaL
Cuando se produce la elección de un cargo de un partido político se produce
una delegación de la voluntad del cuerpo electoral, en defnitiva un apodera-
miento aunque de tipo político-asociativo, de distinta naturaleza que el apode-
ramiento civil o mercantil.
La delegación de poder se realiza sobre unas determinadas materias, durante
un tiempo y, en ocasiones, con mecanismos de control para verifcar el cumpli-
miento del mandato.
El alcance de la delegación puede ser rígido, como cuando se establece un
mandato imperativo del que no es posible apartarse, o fexible, en cuyo caso el
mandatario, apoderado o delegado tiene una libertad de decisión absoluta en el
marco de la representación.
El contenido material de la delegación viene determinado por las materias
propias del ámbito de los partidos políticos (realización de propuestas en nombre
del partido político, actuaciones administrativas y judiciales y ante las institucio-
nes políticas) con la fnalidad fundamental de conseguir el control de las institu-
ciones públicas, a través del mecanismo electoral, y la realización de un programa
de gobierno, o bien de oposición, según corresponda.
El problema -no exclusivo de los partidos políticos, sino que se extiende a
todo tipo de asociacionismo- es que los cargos electos -tanto internos como ex-
ternos- suelen comportarse como si estuvieran dotados de un poder absoLuto
temporaL hasta que expire su mandato. Como no existe costumbre de rendir
cuentas, o ni siquiera están previstas estatutariamente, el cargo puede verse in-
vestido de un poder ilimitado a la hora de tomar decisiones debido a que la única
sanción prevista es la no reelección por los representados, en el futuro.
El funcionamiento en red posibilita, en una gran parte de los casos, un cierto
control sobre los cargos, dado que las redes sociales contienen sistemas infor-
males de premio y castigo que atemperan, hasta cierto punto, las desviaciones
de poder. Sin embargo. los controles sociales no son sufcientes para impedir el
desarrollo de comportamientos corruptos y despóticos.
La atribución al cargo político de un poder absoluto temporal deriva en gran
medida de la defciente confguración estatutaria de los partidos en cuanto a los
6. estado actual de los partidos polÍticos 239
mecanismos de control del ejercicio del poder. No suelen establecerse obligacio-
nes de rendición de cuentas acerca de la actividad delegada, de manera periódica
y obligatoria. La fgura de la revocación, cuando tiene existencia estatutaria, no
deja de ser un adorno, ya que en raras ocasiones se utiliza. Pero tampoco existe
una cultura de exigencia de responsabilidades serena y sin crispación. La rendi-
ción de cuentas suele asociarse anímicamente a una censura de la actividad, o
bien un ataque personal.
Sólo cuando se producen hechos relevantes ante la opinión pública, que in-
cluso pueden llegar al ámbito penal, se producen suspensiones de militancia o
expulsiones por un órgano del partido.
En todo caso, el cuerpo electoral formado por los afliados queda al margen
de la tarea de control de los cargos electos debido a la tendencia a admitir como
normal que el poder obtenido mediante elección es de carácter absoluto y que
el cuerpo electoral poco tiene que decir hasta el próximo proceso electoral. Esta
situación contrasta con los cargos de libre designación en los se admite que el
designado se somete de forma absoluta a quien ha realizado la designación y la
más mínima desviación se sanciona con la destitución fulminante.
6.2.8. eL Liderazgo personaL
En las redes sociales el poder o capacidad de modifcar la voluntad de las
personas adopta diversas confguraciones. En los partidos políticos, la acumula-
ción de relaciones de poder suele darse con una gran frecuencia en personas con
capacidad comunicadora y de sugestión colectiva.
Las relaciones de poder se visualizan en los fujos de mensajes con capacidad
de impacto. Ciertos nodos individuales de la red social generan o inducen fujos
de información más intensos, en cantidad y cualidad, hacia los demás miembros
de la red. Además, esos mensajes no caen en saco roto. Dejan huella modifcando
las voluntades de otros, impulsándoles a actuar o a dejar de actuar. Es el fenóme-
no del liderazgo o prevalencia nodal en una red social.
El concepto de lo que se entiende por liderazgo suele ser controvertido dado
que pueden considerarse diversos enfoques. Aquí se considerará el liderazgo
como la concentración en una persona del ejercicio de ciertas relaciones de po-
der.
240 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La concentración de las relaciones de poder supone una posición nodal pre-
valente en la red social a la que se ha podido acceder, bien mediante mecanismos
de elección o designación formal, bien mediante mecanismos informales de in-
teracción personal con otros actores de la red.
Sea por métodos formales, sea por métodos informales el líder ocupa una
posición en la red desde la cual tiene capacidad para infuir o modifcar la vo-
luntad de los demás de manera extensa, por contraposición a otros miembros
del mismo partido político cuya infuencia se circunscribe a un entorno mucho
más reducido.
En muchas ocasiones, coincide en la misma persona el poder posicional ad-
quirido mediante mecanismos formales y el adquirido mediante relaciones in-
formales o no regladas.
No todas las redes sociales cuentan con estructuras basadas en el liderazgo
personal. Las relaciones de poder pueden estar muy distribuidas en cuanto a su
intensidad, funcionalidad, temporalidad y ámbito personal. Numerosas agrupa-
ciones humanas, desde tiempo inmemorial, han funcionado de manera colectiva
sin líderes que concentren las relaciones de poder.
El liderazgo tiene su fundamento en que proporciona ciertas ventajas a la
red social:
‑ El tiempo para tomar decisiones se acorta.
‑ Las decisiones que afectan a la red social mantienen una línea de conti-
nuidad y coherencia.
‑ El líder desempeña labores de arbitraje y mediación en la red social.
‑ Los miembros de la red social pueden desentenderse de pensar y de tomar
decisiones.
‑ Los sinsabores (esfuerzo personal, crítica social, enemistades, amenazas,
atentados contra su integridad personal, familiar o patrimonial, etc.) del
liderazgo son evitados por los demás miembros de la red social y se con-
centran en el líder.
Quien ejerce el liderazgo, obviamente, ha de obtener una compensación o re-
tribución tanto emocional como material. En el plano emocional el ejercicio del
poder produce numerosas satisfacciones. En el plano material se obtiene desde
asistencia personal de todo tipo, a altas retribuciones económicas.
6. estado actual de los partidos polÍticos 241
Pero los liderazgos fuertes o prologados en el tiempo tienen, como contrapar-
tida, muchas desventajas:
‑ Mayor posibilidad de error en las decisiones individuales que en las co-
lectivas.
‑ Relegación e incapacitación del pensamiento colectivo para la toma de
decisiones. Establecimiento de inercias que impiden el progreso de las
ideas: como el líder piensa, no es necesario que los demás lo hagan.
‑ Mayores riesgos de corrupción y de desviación de poder.
‑ Aparición de fenómenos de mesianismo o de culto a la personalidad.
‑ Procesos traúmaticos en la sustitución o reemplazo del líder y posibles
períodos de decadencia o convulsiones.
La existencia de sociedades o instituciones con fuertes liderazgos propician
sociedades acríticas y sumisas, tal como se evidencia en la dictaduras. El acriticis-
mo y sumisión también se pone de manifesto en las democracias cuando se dan
procesos electorales en que los votantes valoran más a la persona o personas que
encabezan una candidatura, que el programa con el que se presentan, y que no
suele ser conocido o valorado más que por una exigua minoría de la población.
Otra manifestación de este fenómeno se constata en las campañas electorales,
concebidas como un show o espectáculo circense con el que se pretende epatar
al cuerpo electoral. No importan las ideas, no importan los contenidos, lo que
importa es el espectáculo.
El liderazgo supone que la sociedad o las instituciones hagan dejación de
funciones, que se admita la incapacidad o minoría de edad para tomar decisiones
de manera colectiva, que sea el líder y la red social aledaña quien lo haga por los
demás. El liderazgo prima el poder individual sobre el poder colegiado, produce
una atrofa en el cuerpo social para implicarse y tomar decisiones. Los miembros
de las redes sociales adoptan una actitud pasiva, quedan faltos de práctica para
realizar una actividad de codirección, devienen en seres inertes que sufren un
gran trauma cuando el líder desaparece o queda descabalgado. El liderazgo acen-
tuado es producto de sociedades en las que están afanzados conceptos desiguali-
tarios o de obtención a todo trance de la ventaja personal desmedida.
Es curioso que, generalmente, no venga a la mente ningún líder de los países
nórdicos o Suiza, lugares en los que las sociedades se tienen por más avanzadas
242 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
no tanto por sus estándares económicos como por su forma de vida y relaciones
sociales civilizadas.
También son de destacar las redes científcas en las que no se detecta una ge-
neralización de liderazgos prominentes -aunque haya casos de presencia mediáti-
ca indudable-, como corresponde a comunidades en las que todos sus miembros
participan activamente y de forma crítica. El progreso científco es incompati-
ble con el seguidismo, la adulación, la ausencia de crítica y la intervención de
los hechiceros de las religiones. En las redes científcas, más que líderes, hay
coordinadores de equipos y, en todo caso, en ciertos supuestos se da el caso de
científcos con autoridad o infuencia por sus extensos o especiales conocimien-
tos. Las comunidades científcas progresan en tanto en cuanto están exentas del
fenómeno del hiperliderazgo.
6.2.9. partidos aptos para minorías
Al exponer los aspectos relacionados con la motivación para la militancia
ya se vieron los condicionantes que restringían la incorporación de las personas
como afliados o militantes de los partidos políticos. Para poder participar en un
partido político -recuérdese- era necesario tener resueltas un conjunto de necesi-
dades personales de manera que, en la práctica, quedaban excluidos del acceso a
la afliación y militancia diversos colectivos tales como:
‑ Desempleados y personas con bajo nivel de ingresos.
‑ Trabajadores con jornada extensiva.
‑ Trabajadores autónomos.
‑ Residentes en periferias, ultraperiferias o medio rural.
‑ Personas con bajo nivel de estudios.
‑ Cuidadores de personas dependientes.
‑ Inmigrantes.
Los factores de exclusión hacen referencia fundamentalmente a la necesidad
de trabajar para satisfacer necesidades personales y familiares básicas (alimenta-
ción, vivienda, educación, transporte, etc.). Pero la actividad laboral se ha venido
degradando desde hace varios años en varios sentidos: precariedad, aumento de
la jornada laboral, disminución salarial y aumento del tiempo de desplazamiento
al trabajo. El trabajo, en general, difícilmente se concilia hoy con la vida familiar.
6. estado actual de los partidos polÍticos 243
Surgen problemas de atención hacia los hijos, sobre todo en el plano educati-
vo. En este marco de condicionamientos, pocos son los trabajadores por cuenta
ajena que puedan dedicarse a la actividad política si ni siquiera tienen tiempo
para dedicarse a sus hijos. Lo mismo puede predicarse de los autónomos cuyos
ingresos vienen determinados en proporción a su dedicación personal.
También se producen fenómenos de exclusión de orden práctico en las per-
sonas con bajo nivel de estudios dado el nivel técnico que exige la actividad po-
lítica. En los inmigrantes se produce la exclusión debido a la normativa electoral
que impide el acceso a cargos de naturaleza política, aunque, por otra parte,
desarrollen una notoria actividad asociativa para la defensa de sus intereses y la
ayuda mutua.
Los trabajadores de grandes empresas y los funcionarios, con condiciones
laborales regladas favorablemente, en virtud de la presión sindical, que no vivan
en zonas alejadas y que no tengan cargas familiares tienen menores obstáculos
para la afliación y militancia. En esta categoría también pueden agregarse otros
colectivos como estudiantes de familias acomodadas, ciertos profesionales libera-
les bien establecidos o jubilados sin problemas económicos o de salud.
En conclusión, de entrada, solo un reducido porcentaje de la población ca-
rece de condicionantes que le impidan o difculten la militancia en un partido
político. Pero esta minoría social va a ser mermada más aún si se tienen en cuenta
los factores, tanto externos como internos, que incrementan la desmotivación
para la militancia:
‑ Rechazo social hacia los partidos políticos en tanto en cuanto propicia-
dores o consentidores de fenómenos de corrupción, de sistemas de privi-
legio, de nepotismo en la toma de decisiones, de realización de promesas
imposibles de ser cumplidas, de ser artífces de engaños manifestos, etc.
‑ Défcit o ausencia de democracia interna.
‑ Prácticas de personalismo o de liderazgo extremo.
‑ Competencia descarnada y utilización de técnicas perversas para derribar
al adversario en la lucha por el poder (difusión de imagen negativa, difa-
mación, engaño, coacción, chantaje, etc.).
Quien haya militado durante largo tiempo en un partido político con re-
presentación parlamentaria conoce las cualidades que es necesario tener para
soportar su vida interna. Lejos quedan los tiempos en los que se hacía referencia
244 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
a términos como camaradería o camarada en ciertos partidos políticos (comu-
nistas, socialistas y fascistas) y que simbolizaban un estado de cosas en el que la
ayuda mutua entre los componentes del partido para apoyarse, incluso en las
situaciones personales de infortunio o desgracia, era un valor apreciado. Hoy, a
lo sumo, se suele utilizar la terminología compañero en los partidos políticos aun-
que, más acorde con la realidad de nuestros tiempos, deberían utilizarse términos
tales como socio o colega.
La ayuda mutua interpersonal en los partidos políticos va siendo progresi-
vamente desplazada por una competitividad descarnada por el poder. Si acaso,
se producen amistades y alianzas coyunturales entre personas con el objetivo
común de alcanzar el poder; pero el aliado o socio de hoy puede ser el competi-
dor, e incluso el enemigo de mañana. Quien muestra la más inquebrantable de
las adhesiones, más delante, perpetrará el apuñalamiento político por la espalda.
Sin duda, es necesario tener un temple especial para soportar el circo roma-
no en que se ha convertido la política. Dado que es conocido que muchos no
aguantan situaciones de tensión y se retiran, es por lo que ciertos profesionales
de la política se especializan en crear crispación, para que las personas del común
(del propio partido o de otros de la competencia) abandonen. Cuantos menos
actores políticos mejor, más reducida es la competencia. Así, los que quedan
pueden predicar que realizan una labor abnegada y de servicio público dado que
no hay quien les sustituya.
6.3. lOs paRTIDOs pOlÍTICOs ExTRaMUROs
La sociedad tiene una percepción crecientemente negativa de los partidos
políticos. Este fenómeno social no puede explicarse simplistamente afrmando
que la culpa es de los políticos o de los partidos y quedarse tan tranquilos. Los
hechos y los procesos no se explican por una causa, como tiene por costumbre
la ideología escolástica, que aún perdura en pleno siglo XXI, sino por múltiples
factores que interaccion a lo largo de procesos complejos.
Los políticos y gobernantes con sus actos y declaraciones y los partidos polí-
ticos -considerados como red social- con sus principios, programas y estatutos,
son los elementos primordiales para dirigir el foco del análisis. Son la parte a
observar y valorar.
6. estado actual de los partidos polÍticos 245
Pero no hay que olvidar a la parte que realiza la observación, es decir, los
millones de ciudadanos que componen la sociedad. Sus conclusiones vendrán
determinadas por la forma de razonar utilizada para el análisis, por sus propias
motivaciones y por sus expectativas.
Además, hay que contemplar un conjunto de redes sociales minoritarias,
pero que son las que, en realidad, detentan el poder real y cuyo interés es mante-
ner unos partidos políticos desgastados, debilitados o podridos: multinacionales,
lobbies económicos, sectas y jerarquías religiosas y grupos de presión mediática.
Los partidos políticos son redes sociales que están situadas en el ojo del hu-
racán, en el epicentro de los confictos sociales. No solo se atacan entre sí, sino
que son atacados por los sectores de la sociedad contrarios a su programa. Los
poderes fácticos tratan de que actúen a su servicio o, en caso contrario, desgas-
tarlos o destruirlos.
Para rematar, la mayor parte de los medios de comunicación manipulan des-
caradamente a la sociedad sirviendo de caja de resonancia a la degradación de
los partidos políticos. Estos mismos medios, fnanciados por las empresas, dan
como buena la ley de oro del sistema capitalista de que no puede contratarse
propaganda negativa contra ninguna empresa. Los ciudadanos están rodeados de
propaganda omnipresente contra la que no se puede replicar. Mientras, los par-
tidos políticos son el pim-pam-pum de la feria contra los que los medios lanzan
sus disparos sin tregua.
En defnitiva el proceso de degradación de los partidos políticos responde a
un conjunto de factores que es necesario considerar para aproximarse a la com-
presión de esta compleja realidad social.
6.3.1. La incidencia de La ideoLogía individuaLista en La percepción de
Los partidos
El desapego de la sociedad hacia los partidos políticos no es un hecho que
pueda atribuirse en exclusiva a estos. En las relaciones sociales, necesariamente
existen dos o más partes, por lo que si se quiere conocer la naturaleza de tales
relaciones debe analizarse el papel que juega cada uno de sus integrantes. Los
partidos políticos no habitan en una burbuja existencial, sino que se encuentran
inmersos en una red social mucho más amplia que la que ellos mismos confgu-
246 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ran. La sociedad cabe ser asimilada a la totalidad de las redes sociales vinculadas
a una institución política suprapartidaria: estado, región, municipio, etc. La so-
ciedad resulta ser, pues, una de las partes esenciales de la relación a examinar.
La sociedad está compuesta por millones de individuos con unos vectores
ideológicos determinados. Es muy improbable que se puedan hallar elementos
ideológicos comunes a todos, pero lo que sí se puede es determinar aquellos que
resultan ser prevalentes en términos sociológicos.
Para comprender la dinámica de los individuos frente a los partidos políticos
es necesario considerar un eje de pensamiento defnido por la contraposición
entre los intereses individuales y los colectivos, puesto que, en teoría, los partidos
políticos representarían la defensa de intereses colectivos -al menos de una parte
de la sociedad-.
La colisión individual-colectivo no es reciente. Aparece de manera constante
en toda la historia de la humanidad. Los antiguos seres humanos se percatan de
las ventajas de cazar en grupo. Piezas imposibles de conseguir aisladamente, son
abatidas con facilidad cuando todo el grupo actúa al unísono. Pero esta ventaja
supone algo difícil de asimilar: la pieza ha de ser repartida entre todos. El más
fuerte reclama para sí las partes del trofeo más nobles, y en mayor cantidad. Los
menos fuertes, pero hábiles ojeadores, expresan que hay que compartir pues,
ellos son tan necesarios como el musculoso guerrero para abatir la presa. En el
fragor de la discusión alguno aprovecha un descuido para hacerse con una pierna
del animal, que esconde en el bosque.
No es fácil condescender y admitir que otros se lleven la parte que cada uno
considera que es suya, y menos aún que algún miembro de la tribu actúe como
explotador o gorrón en la distribución.
La obtención de ventaja individual en la distribución de cargas y benefcios
en una determinada sociedad es un problema que sigue sin resolverse de manera
pacífca. Hay quienes postulan, desde diversas doctrinas socializantes, que se lle-
ve a cabo una distribución equitativa de la riqueza mediante la intervención del
Estado. Otros, niegan la equitatividad, defendiendo como naturales, e incluso
estimulantes las desigualdades sociales (casualmente quienes defende esta teoría
suelen ser los que cuentan con una posición ventajosa). También hay quienes
invocan a una entidad metafísica llamada mercado que se encargaría de hacer una
6. estado actual de los partidos polÍticos 247
distribución justa y automática de la riqueza generada y de los esfuerzos necesa-
rios para conseguirla.
Probablemente, la cuestión seguirá sin resolverse durante mucho tiempo,
coexistiendo explotadores y explotados, motivados y desmotivados, activos y
pasivos, primos y gorrones. Se aplicarán parches uno tras otro, con avances y re-
trocesos, para encontrar fórmulas que consigan garantizar de manera simultánea
progreso económico, sostenibilidad y paz social.
La obtención por el individuo de ventajas sobre sus semejantes es un pro-
fundo vector ideológico asentado en los circuitos biológicos. El software genético
más antiguo impele a la conservación del soporte biológico propio con prioridad
a cualquier otra cosa. La convivencia en sociedad genera conocimiento social, que
ha podido modifcar desde tiempos históricos los profundos vectores originados
en las áreas en las que reside la animalidad más primitiva. Así, en el proceso de
convivencia social va emergiendo el vector que da preeminencia a la conserva-
ción de la sociedad.
En la dinámica entre prevalencia individual y prevalencia social, se encuen-
tran, en cada momento histórico, individuos escorados hacia uno u otro lado,
con infnidad de gradaciones. En un análisis sociológico, probablemente, se po-
drían representar estas tendencias mediante una curva acampanada en la que
ambos extremos serían ocupados por individuos muy altruistas y radicalmente
individualistas, respectivamente.
En todo caso, los vectores ideológicos individualistas siguen ocupando un
papel determinante en las relaciones sociales. Estos vectores son los que dan lugar
al ventajismo y la gorronería social cuyas manifestaciones pueden detectarse en
millones de ejemplos, desde las actividades delictivas hasta conductas como la
defraudación de impuestos o el abandono en la vía pública de deposiciones de
los animales domésticos.
Ante el fenómeno de la participación política el fenómeno de la gorronería
social tiene su traducción en diversas posiciones ideológicas.
El individuo que estructura nuestras sociedades se confgura como política-
mente irresponsabLe. Ningún votante se responsabilizará de que llegue al po-
der un gobernante dictatorial, que se adopten políticas de agresión militar, que se
apliquen medidas económicas perjudiciales para la mayoría de la sociedad o que
248 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
se restrinjan las libertades individuales de los ciudadanos. En la Alemania nazi,
en las dictaduras del Cono Sur, en la España franquista, en la Rusia de Stalin y
en otros tantos lugares, no se ha responsabilizado a los ciudadanos por haber
elegido o mantenido en el poder a regímenes monstruosos. Ningún dictador se
mantiene sin la complicidad de, al menos, una parte importante de la población.
Sin embargo, las responsabilidades se concentran en los personajes dictatoriales
de turno y no en los inocentes ciudadanos.
Las tendencias a la irresponsabilidad se refuerzan por los propios partidos
que jamás culparán a sus votantes-clientes. eL votante-cLiente tiene siempre
La razón. La culpa, de lo que sea, siempre será del partido o partidos contrin-
cantes, caiga un meteorito o se produzcan inundaciones, sequías o terremotos.
La oposición -sea la que sea- imputa al gobierno de turno la responsabilidad de
los accidentes, del resultado de las catástrofes, etc., en ningún caso se analiza el
papel que han jugado los individuos. Se actúa de la misma manera que en el
medievo, cuando se achacaba a las brujas el origen de sequías, enfermedades, o el
mal de ojo. Nunca se atribuye responsabilidad a los individuos porque votan, y
hay que adularles hasta la saciedad. Así, se consolida una sociedad de ciudadanos
irresponsables y narcisistas. Para la demagogia interpartidista, los dirigentes de
los partidos políticos deben actuar como semidioses que incluso tienen la obli-
gación de impedir los desastres naturales. Pero cuando actúan correctamente, se
espeta que es su obligación ineludible o que podían haberlo hecho mucho mejor.
Es mucho más cómodo abroncar a otros cuando se equivocan. El que tra-
baja se equivoca. El que no trabaja no puede equivocarse nunca. Es notoria la
pasividad e irresponsabilidad a la que se ha acostumbrado a los ciudadanos. Los
ciudadanos quedan relegados a la condición de meros asistentes pasivos de un
espectáculo de gladiadores batiéndose en la arena política, que son los únicos
que se equivocan.
Se secuestra un barco, y se hace recaer en el gobierno de turno la responsa-
bilidad de prevenir los actos de piratería. El gobierno ha quedado ascendido a la
categoría de gendarme, no importa la lejanía, para garantizar el tráfco marítimo
mundial, que debe hacer lo que no han podido las superpotencias hasta enton-
ces. Nadie cuestiona la decisión individual del armador -esta sí que es irrespon-
sable- y de la propia tripulación de ir a una zona peligrosa, a sabiendas de que no
hay estado alguno que pueda garantizar la seguridad marítima.
6. estado actual de los partidos polÍticos 249
Se producen nevadas y los automovilistas quedan atrapados: ya hay responsa-
ble, el gobierno de turno por no tomar medidas, nunca el conductor imprudente
que desoye las reiteradas advertencias meteorológicas de previsión de nevadas.
Mueren bañistas, en un área señalizada, tras un desprendimiento de rocas
y habiéndose advertido previamente del peligro: responsable la administración
pública que no les forzó e intimidó para abandonar el área señalizada.
Mueren motoristas en la carretera: responsable el gobierno por no poner
doble valla protectora en todas las carreteras. Jamás el motorista por ir a mayor
velocidad de la permitida o aconsejable.
Conocida una estafa en una empresa de valores numismáticos: he aquí, de
nuevo, como responsable a papá-gobierno por no haber regulado sufcientemen-
te esta actividad y haber permitido el engaño. Ninguna responsabilidad para los
estafados, obnubilados por su propia codicia, cuando les ofrecían rentabilidades
superiores al doble o triple de lo habitual -que no pensaban repartir con los
demás- y no se molestaron en pensar que nadie regala el dinero. Antes de la
estafa, ninguna socialización de los benefcios; tras la estafa, aplíquese la justísima
socialización de sus pérdidas (lo mismo ha sucedido en la primera gran crisis
económica del siglo XXI).
Todos estos anteriores ejemplos, sumados a los miles que, a diario, se produ-
cen, ilustran el posicionamiento ideológico del ventajismo social.
Poco a poco, se ha ido imponiendo un estado de opinión en el que los ciuda-
danos van quedando relegados a la condición de sujetos pasivos de los cambios
sociales, socialmente irresponsables mientras los partidos políticos y los gobier-
nos son los responsables de todo: del crecimiento económico y de la recesión,
de las victorias y de las derrotas deportivas, de los desastres naturales y de los
accidentes. Los partidos políticos y los gobiernos se han convertido en el muñeco
de feria sobre el que llueven los golpes e invectivas, con quienes el respetable se
desahoga de sus frustraciones diarias.
Este estado de cosas viene dado por el avance de las tendencias individualistas
que no son sino la expresión del deseo generalizado de obtener el mayor número
de ventajas individuales con el mínimo de contrapartidas. Que los partidos políti-
cos me resuelvan mis problemas sin ningún coste sería la máxima de los ciudadanos
apalancados en su individualismo.
250 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Si los ciudadanos no asumen ninguna responsabilidad, hay que buscar un
chivo expiatorio y hete aquí a los partidos políticos y los gobiernos como centro
de imputación de todas las frustraciones sociales.
El ciudadano formula pensamientos tales como que todos los partidos al uníso-
no -o el perverso y corrupto partido político X- son los culpables de mi situación personal
o de la sociedad en su conjunto. Las demás personas e instituciones no tienen culpa
alguna, funcionan bien, pero son los partidos políticos quienes hacen que fun-
cionen mal. Este es el pensamiento reduccionista implantado en gran número
de ciudadanos.
Pocos son los que piensan, desde un punto de vista constructivo, que deban
actuar para cambiar la situación. El ciudadano-gorrón piensa que deben ser los
demás quienes cambien la situación, puesto que él no está preparado, no tiene
tiempo o tiene que mantener a su familia.
La gorronería, concretada en el rechazo a la participación en la vida política,
encuentra su justifcación en prejuicios del tipo todos los políticos son iguales, los
políticos van a lo suyo, el político que no roba es porque no puede, etc
Estos prejuicios se forman tras elevar a la categoría de regla general los in-
negables casos reales de corrupción, nepotismo, desviación de poder o actividad
delictiva de los cargos políticos sustentados por partidos.
Si un vecino de un pueblo roba, no se deduce que todos los habitantes de
ese pueblo sean ladrones. Sin embargo, con los partidos políticos la inducción
generalista parece ser válida.
En todas las sociedades se ha delinquido siempre, y no hay código penal ni
fuerza represiva que pueda impedirlo. Cuando se consigue disminuir o erradicar
un delito surgen otros nuevos. Pero, si se toma como referencia una escala his-
tórica, también es cierto que existen avances tangibles como la disminución de
homicidios y asesinatos, la abolición de la esclavitud, la protección de la infancia,
etc.
En el caso de los partidos políticos no es realista erradicar de la noche a la
mañana sus prácticas perversas. Lo que sí es posible es aumentar su democracia
interna, evitar la concentración del poder en los de siempre propiciando una
adecuada distribución personal, funcional o temporal.
6. estado actual de los partidos polÍticos 251
6.3.2. La incidencia de redes de poder no democráticas en eL desgaste
de Los partidos poLíticos
En todas las sociedades junto a las instituciones de poder formales (parla-
mentos, gobiernos, administraciones públicas, administración de justicia, parti-
dos políticos, asociaciones, sindicatos, etc.) reguladas por leyes, y sometidas de
manera directa o indirecta al voto de los ciudadanos, se encuentran otras redes
sociales no democráticas (no realizan procesos electorales y sus dirigentes actúan
al margen de cualquier control de la mayoría).
Algunas de estas redes sociales tienen un considerable poder a la hora de
infuir en los procesos electorales en los que los ciudadanos emiten su voto. La
infuencia recíproca no tiene lugar, de manera que la voluntad de los ciudadanos
tiene escasa o nula infuencia sobre estos grandes centros de poder que, funda-
mentalmente, se encarnan en los medios de comunicación privados, los grupos
económicos y fnancieros y la Iglesia Católica. No son los únicos, desde luego,
pero son los más importantes. Son redes sociales en las que no rigen los princi-
pios democráticos, su actividad queda fuera del control de seguidores, clientes,
asociados, feles o ciudadanos y el origen o motivación de sus decisiones es secre-
to o, al menos, opaco.
Podrían ser tomadas en cuenta otras redes de poder (asociaciones, sindica-
tos de trabajadores, sindicatos agrícolas, colegios profesionales, organizaciones
empresariales, asociaciones de jueces, asociaciones de policía, pero su funciona-
miento no se realiza al margen de la democracia, al menos desde un punto de
vista formal. Se producen elecciones congresuales en donde se eligen sus cargos
y se decide su línea programática, su funcionamiento responde a unas normas
estatutarias y sus resoluciones se producen con la debida publicidad ante toda
la sociedad. En su seno hay mecanismos de control que amortiguan los excesos
de poder que pudieran darse en los dirigentes. El poder se obtiene mediante el
voto de la base social de estas organizaciones y no mediante compra mercantil,
herencia o designación personal.
6.3.2.1. lOs MEDIOs DE COMUNICaCIÓN pRIvaDOs
Cada medio de comunicación puede ser considerado como un nodo co-
lectivo de comunicaciones, en el que se elaboran y difunden mensajes hacia la
sociedad en su conjunto o hacia un subgrupo de ciudadanos determinado por
252 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
un área geográfca específca, una condición personal, una determinada actividad
profesional o lúdica, etc.
El fujo de la comunicación es, fundamentalmente unidireccional, desde el
medio hacia la audiencia (deben exceptuarse las páginas web de los medios, que
admiten cierto grado de interacción con los usuarios). La unidireccionalidad se
manifesta en que los nodos receptores (lectores de periódicos, oyentes de radio o
espectadores de televisión) no pueden interaccionar con el medio, salvo supues-
tos anecdóticos e insignifcantes como las cartas al director. De hecho, cuando
alguien quiere ejercer el derecho de rectifcación reconocido por las leyes, el men-
saje pierde todo su sentido, ya que queda descontextualizado en el tiempo y en
un ámbito de receptores que no coincidirá con el de la noticia inicial, pero solo
cuando, tras un largo proceso judicial, se concede el derecho a la rectifcación. Se
producen algunos fujos inversos muy genéricos, destinados a la comprobación
del nivel de efectividad de los mensajes a través de la medición de o de audiencias
o los ingresos por publicidad.
Los medios de comunicación públicos están controlados por los gobiernos o
los parlamentos en cuanto a las líneas generales de su actividad comunicativa. Se
podrá argüir que dependen de tales instituciones, pero lo que es indudable es que
son instituciones democráticas y, en todo caso, la alternancia de poder vendría a
corregir los sesgos que pudieran producirse.
Por contraposición, los medios de comunicación privados carecen de cual-
quier control en su actividad informativa -salvo que incurran en delito- y siem-
pre exceptuando la disminución de la audiencia. Las denominadas normas de
autocontrol de los medios para ciertos temas -violencia, sexo, menores, etc.- no
son sino una falacia, ya que es ridículo pensar que una empresa vaya a autocas-
tigarse por incumplir sus normas (de hecho no se conoce ningún medio que se
haya autocastigado).
Son los propietarios de los periódicos y los anunciantes quienes imponen
la línea editorial, las noticias y los mensajes que el medio difunde. Ha pasado
a la historia la exaltación de la independencia de los periodistas o de la libertad
para decidir contenidos, titulares o preeminencia de las noticias. En un medio
privado los periodistas o comunicadores no pueden mostrarse en desacuerdo con
la línea editorial, puesto que se vive de un sueldo y cada vez hay mas problemas
para mantener el puesto de trabajo. Además, la temporalidad campea por sus
6. estado actual de los partidos polÍticos 253
respetos en las redacciones de los medios. Los comunicadores han de acomodarse
a los intereses de los propietarios, por encima de cualquier otra consideración.
Los medios privados se mantienen por los ingresos derivados de la publicidad
y, en mucha menor medida, por los productos comercializados o las suscripcio-
nes. Pero el sometimiento a los ingresos de publicidad tiene unas hipotecas nada
desdeñables, entre otras, la omisión de toda crítica a las empresas anunciantes (se
exceptúa de esta regla los partidos políticos, clientes efímeros que solo se publici-
tan en campañas electorales y son los sujetos a quienes hay que moler a palos dia-
lécticos. Pero también las empresas anunciantes con su decisión de anunciarse en
uno u otro medio envían un mensaje de conformidad con la línea del medio. Si
el medio no es acorde con la posición ideológica de la empresa anunciante, esta
será proclive a retirar sus anuncios o a anunciarse menos. Por el contrario -hay
que decirlo-, algunas grandes empresas tienen que anunciarse de manera forzosa
en todos los medios, puesto que, si no lo hacen en alguno de ellos, el medio des-
deñado difunde campañas de críticas o realiza investigaciones perjudiciales, de
manera que, en estos casos, puede hablarse de un cierto impuesto revolucionario.
En las sociedades de sistema capitalista, existe una regla de oro a la que se
someten todos los medios, tanto públicos como privados: no se permite la con-
tratación de publicidad negativa hacia los productos de las empresas. Las em-
presas pueden bombardearnos todo el día con mensajes relativos a la bondad de
sus productos. Ningún rincón público, espacio abierto, calle, local, etc., queda
a salvo de la intromisión de la publicidad comercial en nuestras vidas. Los ciu-
dadanos viven en estados totalitarios en los que se les obliga a ver o escuchar
continuamente mensajes publicitarios en los medios, en el correo convencional,
en el correo electrónico, a través de nuestro teléfono, etc., de manera que cuando
se produce un desplazamiento a un ámbito natural se siente una sensación de
tranquilidad y sosiego derivada de la ausencia de tales mensajes.
La dictadura de la publicidad, su omnipresencia y la prohibición de publici-
dad negativa hacia los productos de las empresas, condiciona en gran medida el
funcionamiento de las sociedades. Escasos o inexistentes son los anuncios a toda
página o en horarios de máxima audiencia o en formatos impactantes, referidos
a aspectos negativos o perjudiciales de un producto y el consiguiente llamamien-
to a evitar su adquisición o consumo, como, por ejemplo, el que un alimento
produzca cáncer, que un coche consuma más gasolina que lo publicitado o que
los juegos de videoconsolas causen adición en los menores. Existe un notable
254 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
desequilibrio entre la difusión de las bondades de un producto y la difusión de
sus aspectos negativos o perjudiciales o, simplemente, los que desmienten las
supuestas bondades.
Frente al trato deferente con las empresas -a las que se preserva de embates
contrapublicitarios- resalta el trato desigual que se dispensa a los partidos polí-
ticos. Si no son afnes al medio, se convertirán en chivos expiatorios de todos
los males del universo, a veces acompañados de otras instituciones (jueces, sin-
dicatos) que, curiosamente, todas ellas tienen funciones limitadoras del poder
fnanciero y empresarial. En caso de tratarse de un partido afín al medio, las
alabanzas hacia sus propuestas y la difusión de tesis exculpatorias de sus errores
serán la tónica dominante.
Es normal que los partidos políticos estén en el candelero de los medios,
puesto que son la esencia de la democracia; es laudable que los ciudadanos co-
nozcan su actividad y que sea sometida a una visión crítica. Lo que ya no es tan
laudable es el sesgo radicalmente negativo con el que se aborda el tratamiento
informativo de los partidos, cuando no sintonizan con el medio.
El negativismo hacia los partidos políticos se manifesta de divesos modos:
ocultación de temas favorables; selección de temas perjudiciales; amplifcación
de la negatividad del contenido mediante la manipulación de titulares o la uti-
lización de elementos magnifcadores -portadas, tipografías superlativas, foto-
grafías o vídeos impactantes-; elección del momento más impactante; fragmen-
tación por entregas de un mismo hecho, etc. El negativismo hacia un partido
político se acentuará o se amortiguará en función de la afnidad del medio de
comunicación. Pocas son las noticias de alcance positivo que se atribuyen a los
partidos políticos, por lo que se propaga la idea maniquea de que se trata de
entes que solo engendran parasitismo, corrupción y delincuencia. Mientras, el
resto de la sociedad, y, por supuesto, los medios de comunicación, custodios de la
libertad de expresión, son ángeles celestiales, desinteresados y objetivos, que sufren
las perversiones de los demoníacos partidos.
Los medios se han transformado en espejos que distorsionan gravemente la
realidad social. Leyendo sus noticias, cualquier observador externo llegaría a la
conclusión de que la sociedad está al borde del abismo, puesto que prevalecen
los sucesos de terrorismo, asesinatos, robos, violaciones, corrupción en partidos
políticos, emisión de sentencias injustas por los tribunales, etc.
6. estado actual de los partidos polÍticos 255
Además, paradójicamente, los avances tecnológicos de la era Internet no han
propiciado que los medios de comunicación tradicionales diversifquen los con-
tenidos informativos. Por el contrario, se produce una homogeneización de los
contenidos -servidos por unas pocas fuentes en los ámbitos mundial y nacional-
que repiten a coro todos los medios, diferenciándose tan solo por las variaciones
de sesgo en la titulación, redacción y formato. Cuando se leen las portadas de los
periódicos es muy frecuente la aparición de las mismas noticias aunque, lógica-
mente, sean abordadas desde distintos puntos de vista y, sobre todo, bajo títulos
contradictorios. No se ha producido una diversifcación y riqueza de la informa-
ción, sino que, al contrario, la difusión sincrónica y homogénea de contenidos se
ha convertido en la nota dominante.
Los únicos controles que parecen funcionar con los medios privados de co-
municación son la retirada de publicidad o de subvenciones, la disminución de
la audiencia y las críticas de otros medios. Las leyes no reconocen de manera
efectiva el derecho de los ciudadanos, partidos políticos u otras instituciones a
discrepar en el mismo medio que ha vertido una opinión o un hecho distorsiona-
do en aplicación del derecho de rectifcación. Este es, en todo caso, más teórico
que real, de manera que, o se tiene acceso a otro medio con una difusión seme-
jante o una parte de la sociedad queda sometida a la visión unilateral del medio
en el que habitualmente se informan. Los medios de comunicación, exceptuan-
do los de titularidad pública que cuentan con controles de los órganos de poder
democráticos, tienen un poder relevante para poner en la picota a cualquier
ciudadano, partido político, sindicato o institución sin que existan contrapesos
en casos de abuso de poder.
Mediante este mecanismo de imposibilidad de ejercer el derecho de rectif-
cación, los lectores discrepantes emigran hacia otro medio, por lo que, paula-
tinamente, se va segmentando la sociedad en compartimentos estancos en los
cuales tienen infuencia exclusiva unos determinados medios de comunicación.
Los ciudadanos así segmentados se comportan como auténticos creyentes de una
secta informativa en la que el medio goza del don de la infalibilidad.
Los medios, en defnitiva, trasladan a la sociedad una visión absolutamente
distorsionada de los partidos políticos que contrasta con la visión sumisa y com-
placiente que ofrecen tanto de la vida interna de las empresas como de su acti-
vidad económica en la sociedad. La conclusión a la que puede llegar cualquier
observador que desconozca el comportamiento de los medios, es que los villanos
256 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de la sociedad son los partidos políticos que son los que impiden la efcacia y el
progreso de los honrados empresarios. Los empresarios no son los que corrom-
pen y sobornan a los políticos, sino que los políticos son los chantajistas asaltado-
res de caminos que exigen un impuesto revolucionario a los sufridos empresarios.
La falta de control democrático sobre los medios de comunicación que se
han ido concentrando en grandes grupos, constituye un grave problema. El cuar-
to poder no puede quedar al margen de las demandas de la sociedad, sobre todo
cuando se producen concentraciones descomunales en los grupos de comunica-
ción, que deciden en el ámbito mundial y nacional sobre lo que se informa y lo
que se omite, su sesgo y el tipo de prevalencia asociado.
La democratización de la sociedad pasa por la democratización de los medios
y la toma de medidas para evitar la desmesurada concentración de poder en unos
pocos grupos de comunicación que marcan el paso de la actividad informativa
destinada al consumo de los ciudadanos.
6.3.2.2. lOs gRUpOs ECONÓMICOs y fINaNCIEROs DE pREsIÓN
Otro conjunto de redes sociales, de naturaleza no democrática, que infuyen
decisivamente sobre los partidos políticos, son los grupos económicos y fnan-
cieros de presión formados por la agrupación formal o informal de dirigentes de
empresas o entidades bancarias o bursátiles con un mismo interés económico.
También puede darse el caso de que alguna empresa constituya por sí sola un
grupo de presión.
Las empresas no tienen una naturaleza democrática, puesto que no se rigen
en la determinación de sus órganos de dirección por elecciones que tengan como
base la igualdad en el voto de las personas. La mayoría para tomar las decisiones
societarias se fundamenta en la cantidad de capitaL que posee cada uno de los
socios.
La coordinación entre dirigentes de empresas con intereses comunes da lugar
a redes que tienen como fnalidad ocupar una posición, bien de ventaja, bien de
dominio en los mercados, de manera que, en último término, puedan distorsio-
nar los mecanismos de formación de precios comprando bienes y servicios por
debajo de las condiciones de mercado o vendiéndolos por encima. Se trata de
maximizar el benefcio.
6. estado actual de los partidos polÍticos 257
Las redes de presión (lobbies) que se forman pueden ser coyunturales o per-
manentes, soliendo estar ligadas con un determinado sector de la producción
(banca, seguros, telecomunicaciones, transporte, turismo, construcción, energía,
alimentación, etc.).
En la maximización del benefcio cobra un papel relevante la infuencia que
puedan desarrollar las redes económicas de presión hacia los partidos políticos
como instituciones en las que, en teoría, reside el control democrático de la
sociedad y, por tanto, con capacidad para instaurar, modifcar o derogar normas
reguladoras que favorezcan la actividad económica y fnanciera de las empresas,
conseguir subvenciones y benefcios fscales, alcanzar o mantener una posición
de dominio en el mercado. establecer o eliminar impuestos, etc.
Las empresas utilizan mecanismos de infuencia de la más variada índole, que
pueden llevar a cabo de manera directa o a través de personas interpuestas. Las
actividades más frecuentemente detectables en este terreno son:
‑ Conceder créditos y donaciones a los partidos políticos.
‑ Costear obras o servicios para el partido político o para alguno de sus
integrantes.
‑ Sobornar a cargos institucionales mediante dádiva directa o indirecta (a
favor de un familiar o amigo).
‑ Incorporar como empleados o en el consejo de administración a miem-
bros de los partidos políticos como retribución a sus servicios.
En algunos casos son los propios empresarios quienes forman parte de los
partidos políticos como militantes o como dirigentes, en cuyo caso la infuencia
no puede ser más directa.
La actividad infuenciadora de los centros de poder empresarial socava la
credibilidad de la sociedad en los partidos. Los episodios de corrupción de los
partidos políticos van ligados en la mayor parte de ocasiones a casos en los que
ha actuado una empresa o un grupo de empresas para conseguir un benefcio.
Raros son los políticos implicados en delitos de hurto, robo o tráfco de drogas.
Lo más frecuente es la implicación en delitos de cohecho o de prevaricación en
los que, por lo general, ha intervenido un empresario.
Desde luego, la mayoría de las actividades infuenciadores de los empresarios
no son delictivas, pero, sin embargo, introducen una fuerte desconfanza de los
258 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ciudadanos en los políticos; pocos son los que ven con buenos ojos que un polí-
tico, que ha estado defendiendo el interés general, acabe sus días en el sillón de
un consejo de administración en pago por los servicios prestados.
Las empresas tienen un interés objetivo en la debilidad de los partidos políti-
cos, que sean lo menos creíbles para los ciudadanos. Cuanto más débiles mejor,
incluso aunque sean partidos afnes, puesto que el coste para infuenciarlos será
mucho menor. Por contra, la existencia de partidos políticos con solidez demo-
crática crearía una situación de incertidumbre y descontrol, puesto que las deci-
siones se tomarían por mayorías electorales, lo cual es mucho más impredecible
que la situación que se deriva de una minoría dirigente que controle el partido
de manera efectiva y cuya trayectoria política y puntos débiles sean conocidos de
antemano. El interés de los empresarios en contar con partidos políticos afnes o,
en todo caso debilitados ante la opinión pública, es incuestionable, dado que en
ese contexto les sea mucho más fácil evitar regulaciones de los sectores económi-
cos, reducir cargas fscales, aumentar la fexibilidad laboral, etc.
6.3.2.3. la IglEsIa CaTÓlICa
En España, la Iglesia Católica es una red social compleja con un gran poder
político mundano-terrenal -poco confían sus dirigentes en el poder del más allá-.
La red Iglesia Católica está compuesta por la red central jerárquica que actúa
como nodo central y miles de redes sociales (parroquias, órdenes religiosas, vica-
riado castrense, centros educativos propios o adheridos a su causa, universidades,
centros sanitarios, asistenciales, culturales, medios de comunicación, empresas,
etc.)
El territorio de actuación de la red jerárquica es dividido en diócesis (provin-
cias eclesiásticas), con capital en la sede del obispado. En su estructura existen
órganos de dirección colegiada (asamblea plenaria de la conferencia episcopal,
comité ejecutivo) y órganos judiciales (tribunales eclesiásticos) que dirimen los
asuntos que, ante ellos, se plantean basándose en un corpus, el código de derecho
canónico. La Iglesia Católica constituye un estado dentro del Estado, subordina-
do en última instancia al Estado Vaticano.
El funcionamiento de la Iglesia Católica no es democrático por cuanto la
mayoría de los feles no tienen derecho de voto. Los cargos de la jerarquía reli-
giosa no se eligen por votación, salvo en los concilios, para elegir pontífce y, en
6. estado actual de los partidos polÍticos 259
las conferencias episcopales, para elegir los cargos representativos por un colegio
electoral reducidísimo. Además, es una organización de tipo machista, ya que
solo quienes poseen sexo mascuLino jurídico acceden a los puestos directivos.
Las mujeres no pueden acceder a los cargos, pero sí, en cambio, se les encomien-
da la limpieza y adornos forales de iglesias, la asistencia doméstica a miembros
del clero y jerarcas, las labores de enfermería, limpieza de letrinas y otras simila-
res. Los cargos relevantes (obispos, arzobispos -siempre del género masculino-)
son designados por el papa-emperador. Otros cargos menores (párrocos) son
nombrados por los obispos.
La Iglesia Católica ejerce su infuencia indirecta en la vida política a través
de todas sus redes sociales orientando la opinión de sus miembros. Pero también
tiene otros mecanismos más directos y explícitos: a través de las actuaciones de
los cargos políticos adheridos a sus postulados; mediante las declaraciones po-
líticas de sus órganos de gobierno instando a los poderes públicos a obrar en
uno u otro sentido; sancionando eclesiásticamente (excomunión u otras penas)
a quienes desobedezcan su ideario; a través de sus medios de comunicación;
fnalmente, mediante proclamas políticas en los actos de masas que realizan. La
Iglesia Católica, como decía un viejo dirigente político, es el partido político que
más mítines celebra a través de las misas dominicales.
La Iglesia Católica se comporta como un verdadero partido político, pero sin
concurrir a elección democrática alguna.
Como red de poder no democrático, tiene un interés objetivo en no ser con-
trolada por los poderes democráticos y, si es posible, controlarlos, dada la invete-
rada vocación histórica de la Iglesia Católica para situarse en los centros de poder.
Su habilidad para infltrarse es histórica, constituyendo un hito la conversión del
emperador Constantino. Desde entonces la Iglesia Católica no ha cejado en su
empeño de poner y quitar reyes o jefes de estado o de gobierno, incluso en las
actuales democracias. Igualmente, trata de infuir en la elaboración de las leyes y
normas de menor rango para que su poder se mantenga o acreciente. Así, inter-
viene activamente en temas como el adoctrinamiento a menores de edad a través
del sistema educativo, la despenalización del aborto, la legalización del divorcio,
la instauración del matrimonio homosexual, el establecimiento de exenciones
fscales favorables o aportaciones económicas del Estado a la Iglesia Católica.
260 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La Iglesia Católica actúa contra aquellos partidos políticos que no se doble-
gan ante sus postulados, a través de sus redes mediante el adoctrinamiento y la
propaganda, con la difusión de contenidos que no admiten réplica ni discusión.
Los partidos laicistas son tachados poco menos que de enemigos de la humani-
dad o enviados del averno. En otras ocasiones, quienes han paseado bajo palio a
dictadores, bendecido ejércitos, justifcado guerras u ocultado a curas pedóflos,
espetan a algunos partidos que realizan crímenes contra la humanidad (ante la
despenalización del aborto) o que conducen la sociedad a su decadencia moral
y a la ausencia de valores. La Iglesia Católica es, por tanto, uno de los focos que
actúa en detrimento de, al menos, un sector de partidos políticos, contribuyendo
activamente a su desprestigio.
La infuencia de la Iglesia Católica contra la democracia se remonta a épocas
históricas cuando asume y protege las instituciones del derecho romano para
la sociedad civil -el derecho canónico se reserva para las relaciones religiosas de
eclesiásticos y creyentes- y la elección de los monarcas o emperadores por la gracia
de dios. La elección del derecho romano para el exterior, supone el ensalzamiento
de la ideología individualista, por contraposición al derecho germánico en el
que primaban los valores colectivos. En el derecho germánico, la propiedad de
la tierra se vincula a redes familiares o tribales, en lugar de ser atribuida a un
individuo. La asamblea era el centro de gravedad del poder político tribal; en
ámbitos geográfcos más extensos se establecen monarquías de carácter electivo
por la aristocracia guerrera.
Los valores individualistas, negadores de lo colectivo, han sido mantenidos
históricamente por la Iglesia Católica, sobre todo en lo referente al poder políti-
co, apoyando las formas monárquicas absolutas. Las instituciones democráticas,
en las que las decisiones colectivas adquieren un gran peso, nunca fueron bien
vistas por los eclesiásticos, ya que se escapaban al control que ejercían sobre per-
sonajes que habían de ser coronados y bendecidos para obtener la legitimación.
La infuencia de estos valores individualistas, difundidos, fundamentalmente, a
través de la educación y el adoctrinamiento, se extiende hasta hoy, lo que explica
el rechazo de ciertos grupos de ciudadanos a las soluciones de naturaleza colec-
tiva.
6. estado actual de los partidos polÍticos 261
6.3.3. Los prejuicios sociaLes
Poco a poco se ha ido consolidando un conjunto de prejuicios hacia los par-
tidos políticos. En ciertos casos están fundamentados, en otros su propagación
esconde un interés evidente.
Los prejuicios se concretan en expresiones fáciles y simplonas emitidas en la
vida cotidiana de las personas tales como:
‑ Todos los políticos son iguales
‑ Todos los políticos son corruptos
‑ Los políticos van a lo suyo
‑ El que no roba es porque no puede
‑ Los políticos se quedan pegados a la poltrona
Incluso algunos partidos con representación parlamentaria no dudan en ha-
cer uso de argumentarios en los que se denuesta la actividad política; así, en
ocasiones, descalifcan una declaración pública, diciendo que tiene un trasfondo
político, o bien que una determinada huelga o manifestación está politizada. Es
obvio que realizar -o no realizar- una huelga o una manifestación tiene un com-
ponente político, pero lo preocupante -por esquizofrénico- es la utilización por
un dirigente político del adjetivo político con un sentido peyorativo en la comu-
nicación con los ciudadanos.
Este estado de cosas por el que se denosta tanto a los partidos políticos como
a sus militantes, es originado por diversos factores:
‑ Hechos ciertos derivados de la actividad de los partidos políticos (ausen-
cia de democracia interna, opacidad, casos de corrupción, transfuguismo,
cambios injustifcados de orientación política, incumplimiento de las
promesas electorales, enriquecimiento derivado de la actividad política,
utilización de infuencias en benefcio propio, etc.).
‑ Amplifcación cualitativa y cuantitativa por los medios de comunicación
de los hechos ciertos o, en algunos pocos casos, invención de hechos no
verdaderos. Se recurre generalmente a sofsmas mediante los cuales se
eleva a rango de ley general los hechos que se producen en un porcentaje
reducido de casos.
‑ Ocultación por los medios de comunicación de la actividad positiva de
los partidos políticos, del trabajo no retribuido que ejercen muchos mi-
262 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
litantes y de la precariedad en la que han quedado miles de dirigentes
después de haber dedicado su vida a la actividad política. Ocurre en esto
un fenómeno similar al que se produce con otros sectores sociales sobre
los que se proyectan espejismos. La gran mayoría de los artistas, deportis-
tas o cualquier otro profesional no se enriquece, sino todo lo contrario;
solo una élite que ocupa las portadas de los medios es la que llega a un
cierto grado de enriquecimiento, pero esta última es la falsa imagen que
se transmite de manera persistente las veinticuatro horas de todos los días
del año.
‑ Interés de ciertos partidos políticos en hacer disminuir la participación
para benefciarse electoralmente, conocido el fenómeno de la desmovi-
lización de los electores ante la aparición de fenómenos de corrupción.
Cuanto más se desacredite a los partidos mayor abstención, cuanta mayor
abstención mejores resultados electorales para aquellos partidos inmunes
a la corrupción y a las prácticas antidemocráticas.
‑ Interés de ciertos sectores sociales, con ideas antidemocráticas, en des-
prestigiar el sistema de partidos políticos (medios de comunicación, cen-
tros de poder económico y fnanciero, Iglesia Católica, algunos partidos
políticos,etc)
‑ Difusión por los exmilitantes de una visión profundamente negativa del
partido político en el que estuvieron afliados, que suele manifestarse con
gran vehemencia, y a la que se asocia una gran dosis de fabilidad por
cuanto proviene de una fuente con conocimiento directo del asunto. Este
es un fenómeno que no se ha tomado en cuenta por los propios partidos
políticos, pero lo cierto es que desde el inicio de la transición en España
han sido cientos de miles los afliados que han abandonado los partidos
produciendo una corriente de opinión con gran infuencia.
‑ Pensamiento autoexculpatorio de los ciudadanos que adoptan una acti-
vidad pasiva ante la política. Los políticos son los culpables de todos los
males y corrupciones habidas y ellos son inocentes personas que cumplen
con todos los deberes cívicos (jamás defraudan a Hacienda, nunca pagan
o cobran en negro, siempre exigen las facturas de fontaneros, dentistas,
albañiles, etc.).
La percepción negativa hacia los partidos políticos crece en la medida en
que lo hacen los hechos objetivos que la sustentan. Es normal que quienes no
6. estado actual de los partidos polÍticos 263
crean o no tengan interés en la democracia intenten aprovechar las defciencias
detectadas, tanto en la actividad interna como en la externa, para estigmatizar a
los partidos políticos.
Pero, sobre todo, la percepción negativa aumenta por cuanto se produce día
tras día un incumplimiento de las promesas electorales. Los programas políticos
establecen metas sociales e individuales inalcanzables. Se trata de ver quien ofrece
más, en una carrera de pujas sin fn. Se corre un tupido velo sobre las difcultades
y costes futuros que habrán de ser soportados por cada sector social o individuo
para poner en práctica las propuestas políticas.
En un contexto mundial de crecimiento ha sido posible ofrecer logros par-
ciales; sin embargo, los problemas económicos, políticos, sociales y medioam-
bientales de ámbito mundial, a corto y medio plazo, (agotamiento de recursos
energéticos y minerales, precarización del mercado de trabajo, inmigración, de-
gradación medioambiental, desequilibrios demográfcos, especulación fnancie-
ra, etc.), serán difícilmente superables y menos desde una acción política na-
cional. Por esto la insatisfacción política será creciente en la medida en que no
se pueden materializar las expectativas ofrecidas. En este contexto, los partidos
políticos estarán en el ojo del huracán de manera que su errores y defciencias
serán progresivamente magnifcados.
6.3.4. La manipuLación deL eLectorado como factor de aLejamiento
Los partidos políticos se perciben como cuerpos opacos con un gran défcit
democrático, a lo que hay que sumar el profundo deterioro que han sufrido las
relaciones con los electores durante los últimos años.
El discurso de los partidos políticos a través de sus idearios y las propuestas
y declaraciones cotidianas de sus dirigentes han contribuido, en gran medida,
al alejamiento la actividad política de los ciudadanos. Pero los partidos no solo
producen frustración en el plano de la comunicación, también en el plano real,
con sus comportamientos y decisiones alejados de las necesidades y expectativas
de los ciudadanos.
La sensación de manipulación se ha ido extendiendo progresivamente entre
los electores contribuyendo a un progresivo alejamiento de los electores. La ma-
264 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
nipulación se produce por reiterados comportamientos de los actores políticos
tales como:
•  pROMEsas INCUMplIDas. Es fácil enunciar en el plano verbal que se ba-
jarán los impuestos, que se logrará el pleno empleo o que la sanidad pública
hará frente a costosísimas y complejas operaciones quirúrgicas. El proble-
ma es que la mayor parte de las propuestas suponen que si un sector social
obtiene una mejora es a costa de que otro pierda, o no gane en la misma
proporción. Conseguir la percepción de ganancia o, al menos, de equilibrio
entre cargas y benefcios, en todos los sectores sociales, es poco menos que
imposible. Las promesas incumplidas generan un sentimiento de frustración
o engaño en el electorado que se traducirá en la alteración del sentido de
su voto, en la abstención, o incluso en la adopción de conductas militantes
contra quienes realizaron las promesas.
•  MENsajEs CONTRaDICTORIOs. En muchos casos no se produce incum-
plimiento, sino incoherencia o contradicción, puesto que se propugnan me-
didas en un sentido y, al mismo tiempo, se propugnan otras que operan en
sentido contrario. Se proclama que, en etapas de bajo crecimiento econó-
mico, se bajarán los impuestos y se aumentará el gasto público sin que se
produzca défcit público -lo cual es imposible-, que se defenderá el medio
ambiente y, a la vez, se construirán centrales nucleares, o que se primará el
acceso de la mujer al trabajo y se eliminan las ayudas para guarderías.
•  ENMasCaRaMIENTO DE las MEDIDas IMpOpUlaREs. Cuando se toman
o se proponen medidas impopulares se asiste a ejercicios de prestidigitación
dignos de charlatanes de feria. El eufemismo se utiliza sin ningún pudor:
fexibilidad, ajuste, acomodación, etc., son palabras que ocultan una drástica
minoración de derechos individuales. En la mayor parte de los casos se in-
tenta minimizar el coste individual, reducir el colectivo real de los afectados,
resaltar la transitoriedad, enfatizar las peores condiciones que han de soportar
otros colectivos o ciudadanos de otros países. En último extremo se invoca la
inevitabilidad de la medida.
•  la CRÍTICa DEMagÓgICa. Como regla ya generalizada, cada partido polí-
tico realiza críticas a las medidas impulsadas o propuestas por los adversarios,
tanto si no están o no estuvieron de acuerdo con ellas (lo cual es lógico) como
si lo están o lo estuvieron. Bajo el discurso demagógico se afrma que es ilícito
6. estado actual de los partidos polÍticos 265
negociar con terroristas si lo hace otro partido, pero, en cambio, es necesario
hacerlo cuando lo hace el propio partido; o que congelar o bajar las pensiones
es un robo cuando lo propugna el adversario político, y un acto patriótico
cuando lo lleva a cabo el gobierno sustentado por el propio partido.
•  la valORaCIÓN asIMéTRICa. Ante sucesos o hechos de la misma índole
los partidos políticos lanzan mensajes disminuyendo o negando sus errores y
ensalzando y multiplicando sus aciertos (o ausencia de error). En paralelo, se
niegan o minimizan los logros de los partidos contrarios y se magnifcan los
errores por mínimos que hayan sido. Estas valoraciones se sintetizan en que
los partidos recurren en exceso a la ley del embudo.
Como variante de la valoración asimétrica, suele acudirse con cierta frecuen-
cia a la sobreactuación teatral e incluso al tremendismo para abordar hechos
nimios a los que se atribuyen consecuencias catastrófcas sin ningún funda-
mento.
•  la apElaCIÓN al MIEDO. Es uno de los recursos más utilizados en la di-
námica política. Continuamente, los partidos políticos lanzan hipótesis de
futuro en las que se contiene una situación amenazadora del modo de vida
de los ciudadanos tales como:
‑ Si el partido XX gana las elecciones, bajará las pensiones.
‑ Si gana el partido YY se expropiarán todos los pisos.
‑ Los inmigrantes musulmanes nos obligarán a cumplir la ley coránica.
‑ El aumento de los impuestos nos llevará a la ruina.
‑ Los españolistas quieren eliminar nuestro estatuto.
Las proyecciones de futuro constituyen un elemento fundamental en la ac-
tividad política, tanto para realizar propuestas que mejoren el estado de las
personas como para evitar que se produzcan situaciones que empeoren la
situación actual. Es en este tipo de propuestas donde entra en juego el factor
miedo que, desde luego, no debe rechazarse cuando tenga fundamento. El
problema se produce cuando se apela al miedo de forma reiterada y a sa-
biendas de la improbabilidad de que se produzca el hecho negativo que se
predica.
Toda proyección de futuro tiene asociada una cierta probabilidad de que se
cumpla, pero los partidos políticos no hablan jamás de probabilidad, sino
266 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
de certeza casi absoluta de que sucederá tal o cual cosa. Se adultera el pen-
samiento y algo que tiene una baja probabilidad de que suceda, se presenta
como algo inevitable.
•  la IMpUTaCIÓN INfUNDaDa. Al igual que en la Edad Media se atribuían
a las brujas las enfermedades y epidemias, actualmente, se adopta el mismo
esquema de pensamiento en la propaganda política. El mecanismo consiste
en imputar arbitrariamente un hecho al adversario político sin que exista
nexo alguno que lo justifque. Lo más frecuente es realizar la falsa imputación
esgrimiendo la coincidencia temporaL de un fenómeno con la actuación de
una persona u órgano con facultades de gobierno. Si hay una mala cosecha
debido a la sequía, una catástrofe ecológica, la caída del turismo, etc., la
culpa es del gobierno de turno, sin que proceda un mínimo análisis que lo
corrobore. Por el contrario, cuando suceden hechos positivos, los gobiernos
de turno se arrogan su paternidad aunque su actuación haya sido marginal.
Cuando la economía acumula resultados negativos, uno tras otro, los go-
biernos tienden a exculparse; son factores externos y etéreos los causantes
(el mercado, la crisis, las rigideces estructurales, etc,); pero si la economía
produce resultados positivos y disminuye el paro, es el gobierno el artífce del
milagro económico.
•  la CRIspaCIÓN INTERpaRTIDaRIa. Ciertos partidos políticos abandonan
su papel de encauzadores y amortiguadores de las tensiones sociales y se con-
vierten en impulsores de la confrontación civil. Es un estrategia de confron-
tación permanente que va encaminada a expulsar de la participación política
-en defnitiva, fomentar el abstencionismo- a aquella parte del electorado que
se siente incómoda en un ambiente en el que se deja de lado la consecución
de objetivos comunes para la sociedad. Bajo un ambiente de crispación in-
terpartidaria se recurre a la utilización de los sentimientos y temores de las
personas, al chantaje emocional, a la calumnia, a la injuria y a cualquier otro
recurso que aumente la tensión social.
•  la MaRgINaCIÓN DE lOs CIUDaDaNOs fUERa DEl pERIODO ElECTO-
Ral. Una vez transcurrido el período electoral, en el que se entreveran miles
de promesas de los partidos políticos con llamadas a la participación en las
votaciones, se pasa a un olvido clamoroso de los ciudadanos. En el periodo
previo a las votaciones los ciudadanos reciben una buena dosis de lisonjas,
se les hace creer que son poco menos que dioses del olimpo. Conseguido el
6. estado actual de los partidos polÍticos 267
botín del voto los ciudadanos pasan a ser un cero a la izquierda, su opinión
no cuenta para nada y los partidos disponen de varios años de pasividad
ciudadana para tomar las decisiones que más convengan con el objetivo de
acrecentar su infuencia política.
6.3.5. democracia de La sociedad y democracia interna de Los partidos
La democracia de la sociedad y la democracia interna de los partidos corren
paralelas. Si los partidos políticos constituyen la columna vertebral del sistema
democrático, han de constituirse en el referente de democracia y transparencia
que sirva como guía a toda la sociedad. No es concebible una sociedad con
instituciones dotadas de unos mecanismos democráticos avanzados sustentadas
por un conjunto de partidos políticos con un gran défcit democrático interno.
La degradación de la democracia interna en los partidos políticos ha discurri-
do de manera paralela a la degradación de la actividad política. Esto es inevitable,
puesto que si los dirigentes y militantes no creen en la democracia o no la prac-
tican en el seno de su propio partido, difícilmente lo harán en las instituciones
públicas en las que están presentes. En el mejor de los casos simularán tener
creencias democráticas, pero su práctica de respeto a los procedimientos demo-
cráticos no dejará de ser pura apariencia.
Ningún partido con défcit de democracia interna y con falta de transpa-
rencia debe ser digno de confanza para los ciudadanos pues lo que hagan en su
propia casa tratarán de hacerlo en la de los demás.
De modo inverso, los postulados democráticos que un partido propugna
para el conjunto de la sociedad van a informarnos de alguna manera sobre su
democracia interna. Cuando se defenden sistemas de votación, en elecciones
generales, autonómicas o locales, en los que se niega el principio de una persona,
un voto hay que concluir que, con una gran probabilidad, la democracia interna
discurrirá por unos derroteros semejantes.
En 2010 se debatieron propuestas en el Congreso de los Diputados para
reformar el sistema electoral español -en el que el voto de cada ciudadano tiene
distinto valor- de tal manera que se paliase el perjuicio que sufren los parti-
dos políticos cuyo voto se distribuye de manera dispersa entre las diversas cir-
cunscripciones. Lógicamente los grandes partidos, benefciados por el sistema
268 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
electoral vigente, rechazaron cualquier cambio. Ante esto, los ciudadanos tienen
derecho a pensar que las convicciones democráticas de estos partidos, tanto hacia
el exterior y, consecuentemente, hacia su interior, son realmente muy endebles,
puesto que lo que buscan es conseguir unos resultados electorales a costa de
desvirtuar el valor del voto de los ciudadanos. La igualdad de voto no debe ser
para ellos un principio fundamental y sí conseguir o mantenerse en el poder a
costa de lo que sea.
A su vez, algunos de los partidos políticos perjudicados por el sistema elec-
toral, que claman contra esta evidente injusticia, tampoco pueden gozar de de-
masiada credibilidad, puesto que en su sistema electoral interno no se produce
la igualdad de voto de todos sus afliados, tal como se deduce de sus propios
estatutos. ¿Cómo pueden reivindicar ante la sociedad lo que no ponen en prác-
tica en su propia casa?
Los partidos políticos declaran ser democráticos como un método de camu-
faje. Hoy nadie se declara antidemocrático, igual que nadie se declara machista,
racista o xenófobo. La democracia no es algo que se declara, sino algo que se
practica de manera constatable. Al igual que las empresas están sometidas a audi-
torías para verifcar la concordancia de su contabilidad con la realidad económi-
ca, los partidos políticos deberían someterse a auditorías de democracia interna y
transparencia para comprobar la veracidad de lo que declaran.
El actual sistema político propicia líderes preeminentes que centralizan el po-
der de los partidos. Cuando acceden al gobierno actúan como monarcas tempo-
rales. No tienen por qué solicitar el parecer de los ciudadanos durante el tiempo
de su mandato; solo al fnal de este -si es que se someten a reelección- recibirán
el refrendo o el rechazo del cuerpo electoral.
La ausencia de toma de decisiones por los ciudadanos entre los periodos
electorales es semejante a la de los afliados de los partidos entre los períodos
congresuales. El esquema, en ambos casos, es el mismo: los electores eligen a los
dirigentes, los electores se desentienden o quedan marginados y los dirigentes
tienen todo el poder hasta la siguiente elección.
El esquema de democracia delegativa o representativa podía ser válido en
otros tiempos. Hoy, debido a los avances tecnológicos, son posibles mayores co-
tas de participación y democracia directa. En países como Suiza o Estados Uni-
6. estado actual de los partidos polÍticos 269
dos se realizan referendums para promulgar o cambiar leyes sobre asuntos que
en otros países se reservan a los miembros del poder legislativo. En Islandia se
celebró un referendum, en marzo de 2010, por el que se rechazaron los términos
de devolución de depósitos bancarios. En ciudades europeas ciertas propuestas
ha sido sometidas a referendum por los ayuntamientos
24
.
Los partidos constituyen un sistema de poder que coexiste junto con otros
poderes (grupos económicos y fnancieros, grupos mediáticos, iglesia, poderes
políticos supranacionales, etc.). La vieja división de poderes entre legislativo,
ejecutivo y judicial ya no es sostenible. Constituye una formulación obsoleta
reiterada hasta la saciedad en el derecho político, aunque la idea subyacente,
formulada como alternativa al absolutismo, sigue siendo válida, esto es, que Los
diversos poderes y funciones no se concentren ni en personas ni en ins-
tituciones.
Actualmente, el poder ejecutivo emana del legislativo, pero, en realidad, es el
poder ejecutivo quien marca el paso a las decisiones del legislativo. Por otra parte,
el poder judicial en España está estructurado según sensibilidades que discurren
en paralelo con los partidos políticos. En cualquier caso, su infuencia ha deve-
nido mínima ante el fenómeno de la legislación en avalancha propiciada por los
cambios vertiginosos de la realidad social.
Frente a las críticas al funcionamiento del sistema democrático y a las de-
nuncias de falta de democracia interna en los partidos políticos, sus dirigentes
comparecen raudamente para acallar a los disidentes y hacer ver que el sistema
de partidos es insustituible y que, fnalmente, la alternativa a la democracia es la
dictadura. Este es un argumento basado en la cómoda complacencia de quien
disfruta las prebendas del sistema y desea que se perpetúe tal estado de cosas,
porque no se trata de elegir entre democracia o dictadura, sino entre democracia
aparente y democracia reaL.
La actual crisis de la democracia evidenciada por la prevalencia de las opacas
redes fnancieras internacionales, que dirigen la economía global por encima de
las instituciones democráticas, pone de manifesto la necesidad de instituciones
24 1992 Amsterdam, sobre reducción del tráfco de vehículos; 1997 construcción de islas
artifciales para viviendas sociales; 2006 Estocolmo, sobre peaje urbano; Barcelona 2010
sobre reforma de la Diagonal, etc.
270 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
nacionales e internacionales basadas en prácticas y principios democráticos. Pero
esto es imposible si las principales redes sociales de participación de los ciudada-
nos, los partidos políticos, no adoptan mecanismos consolidados para constituir-
se como núcleos referentes de la democracia real.
La extensión de la democracia en la sociedad requiere necesariamente la im-
plantación de una auténtica democracia interna en los partidos políticos. Los
partidos deben constituirse en ejemplo para la sociedad. Los fracasos de las re-
voluciones o de las transformaciones sociales tienen mucho que ver con la au-
sencia de valores y mecanismos de vigilancia democrática en las fuerzas que los
propiciaron.
Los ciudadanos están hartos, en términos históricos, de aportar sus esfuer-
zos, su patrimonio o su vida a las guerras, revoluciones o a cualquier proceso
reformista para que, a la postre, las redes sociales emergentes que conquistan el
poder caigan en viejas prácticas de perpetuación, por encima de cualquier otra
fnalidad, abdicando de sus anteriores postulados y materializándose al fnal del
proceso el fracaso de las expectativas creadas en el cuerpo social.
Para que los ciudadanos vuelvan a confar en los partidos políticos es necesa-
ria una REgENERaCIÓN DEMOCRáTICa en su interior que garantice, no solo la
participación abstracta de los afliados, sino, sobre todo, la CODECIsIÓN en los
temas más relevantes, reservados en la actualidad al núcleo duro de los partidos.
Los partidos políticos deben abandonar la tendencia generalizada a actuar como
empresas privadas, elegidas periódicamente por los ciudadanos para gestionar el
gobierno o las instituciones.
7. Hacia la deMocracia interna 271
7. haCIa la DEMOCRaCIa INTERNa
Los partidos políticos tradicionales están en crisis, su credibilidad por los
suelos, la afliación y militancia se contraen de manera ininterrumpida, y su exis-
tencia es un mal menor para muchos ciudadanos, de ahí que su transformación
resulte inevitable si desean pervivir o, en caso contrario, emergerán alternativas
consistentes y generalizadas que cuestionen su razón de ser.
Las hipótesis de futuro que pueden realizarse sobre los partidos políticos son
muchas. Desde una evolución gradual, hasta su transformación radical, o incluso
su desaparición. Desde luego, la evolución de los partidos -como cualquier otro
tipo de evolución- hay que referenciarla a una escala de tiempo. Es más que
probable que, en un futuro lejano, no existan los partidos políticos ni las institu-
ciones que hoy estructuran las sociedades. Por ello, la escala de tiempo sobre la
que pueden establecerse hipótesis sostenibles se extiende hacia un futuro relati-
vamente próximo en la escala de acontecimientos históricos, unas pocas décadas
a lo sumo, y adoptando grandes cautelas.
La inevitabilidad del cambio es más factible tras la aparición de diversos fe-
nómenos como son las ciberredes sociales, la globalización de la economía, el
desarrollo de la ciencia y las tecnologías y el desplazamiento masivo de personas
a escala mundial debido a las emigraciones y el turismo. El cambio es inevitable
cuando se perciben hechos globales en ámbitos aparentemente dispares del de
los partidos políticos, como lo son el software libre o las actividades colaborati-
vas en Internet en ámbitos técnicos y científcos, que muestran las posibilidades
del trabajo en red, descentralizado y sin ánimo de lucro, que está dando lugar a
productos de auténtica calidad y efcacia (Linux, Firefox, Wikipedia, proyectos
GNU, de entre miles y miles, son ejemplos de todos conocidos). Relevante es la
extensión de las ciberredes sociales, agrupaciones de personas conectadas entre sí
mediante tecnologías de la información y la comunicación, en las que se repro-
272 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ducen las condiciones y los comportamientos de las redes sociales tradicionales,
pero también con nuevas e inimaginables posibilidades.
No es posible mantener arcaicas estructuras de partidos que llevan de manera
recurrente a la formación de oligarquías que se adueñan de la voluntad colectiva
de la afliación. Incluso los partidos que denuncian este estado de cosas trasladan
felmente a sus estatutos los mismos gérmenes jurídicos que darán como inevita-
ble resultado la formación de otra oligarquía más.
Los partidos políticos han de cambiar, pero ¿en qué sentido? Muchos son
los que opinan en favor de su inevitable transformación, pero pocos son los que
aportan soluciones concretas. Si se conoce la tendencia, históricamente consta-
tada, a la concentración oligárquica y a la formación de élites endogámicas, si se
conocen los elementos estatutarios que posibilitan tal tendencia, entonces se dan
las condiciones para crear herramientas estatutarias que difculten o impidan la
degeneración de los partidos políticos.
Frente al absolutismo se generaron, en un momento histórico dado, los an-
ticuerpos necesarios para su erradicación y así surgió la teorización sobre la divi-
sión de poderes -hoy en día manifestamente insufciente-.
Frente a la oligarquización de los partidos políticos es necesario generar
teorizaciones, no para demostrar un fenómeno sobradamente conocido, sino
para reconducir la situación y entrar en una nueva etapa en la que se consigan
instrumentos de representación colectiva con un fundamento netamente demo-
crático.
En las siguiente líneas se esbozan algunas propuestas susceptibles de ser in-
corporadas a los estatutos de los partidos políticos, para la recuperación del ca-
rácter democrático que nunca debieron perder.
Debe tenerse en cuenta que los estatutos de los partidos políticos no suelen
ser leídos por los afliados, y tampoco se comprenden muchas normas que en
ellos se contienen. Incluso los redactores de los estatutos -atosigados por la in-
mediatez de los congresos- no suelen calibrar las consecuencias de largo alcance
que se producirán en el transcurso de su aplicación.
Por eso, las propuestas que se van a formular ayudarán a comprender y ca-
librar el alcance de los estatutos en vigor de cualquier partido. Pero lo más im-
7. Hacia la deMocracia interna 273
portante es que pueden constituir una herramienta para la transformación de
los partidos políticos o, en su caso, para la constitución de otros nuevos de cuño
democrático. No se pretende realizar un conjunto de propuestas cerradas, rígidas
o doctrinarias, sino abiertas y susceptibles de crítica y mejora , de manera que
puedan contribuir a ir perflando un cuerpo de doctrina y de técnicas normati-
vas que eviten, en defnitiva, la tendencia a la concentración del poder que tan
nefastas consecuencias ha tenido a lo largo de la historia.
Ante todo, es primordial impedir que la tiranía, el nepotismo y el perso-
nalismo, puedan esconderse tras el velo de la democracia; por eso es necesario
sustituir la apariencia por la realidad, conseguir que los estatutos de los partidos
políticos se doten de mecanismos efectivos para que la democracia se practique y
no quede reducida a su invocación en pomposos enunciados.
7.1. DEMOCRaCIa INTERNa: UNa pERsONa, UN vOTO
La reforma de los sistemas eLectoraLes internos de los partidos políticos
es la piedra flosofal para hacer efectivo un cambio que supere la situación actual.
No es posible en el siglo XXI, en la era de Internet, seguir manteniendo estruc-
turas arcaicas. Es necesario revalidar y traer a primer plano el principio de una
persona, un voto, junto a los demás principios confguradores de la democracia.
Para ello son necesarias medidas que avancen hacia la implantación de sistemas
electorales internos realmente democráticos.
7.1.1. circunscripción eLectoraL única para cada ámbito eLectoraL
El establecimiento de una circunscripción electoral única para cada ámbito
de elección no es incompatible con la existencia de cuantas divisiones funcionales
y territoriales se quieran establecer a efectos operativos. La circunscripción elec-
toral debería corresponderse con el ámbito del órgano a elegir: un órgano, una
circunscripción. Así, la asamblea congresual -órgano máximo- de un partido
debería corresponderse con la circunscripción compuesta por todos los afliados.
Evitar radicalmente que la división en circunscripciones sea la excusa para
burlar el principio una persona, un voto es un objetivo esencial. Impedir la
constitución de circunscripciones electorales ad hoc (o de conveniencia), que
274 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
producen sobrerrepresentación para ciertos colectivos, así como la automática
infrarrepresentación del resto del electorado, es una condición totalmente nece-
saria para la consecución de la democracia interna. Para resolver el problema de
las minorías que, por razones geográfcas, profesionales, etc., no consigan repre-
sentación con derecho a voto, y que se considere necesaria su presencia, les puede
ser atribuida representación sin derecho a voto, o bien establecerse un sistema de
voto ponderado en función de la base electoral representada.
El establecimiento de la circunscripción única, implica la eLiminación deL
voto indirecto y Las sucesivas eLecciones por niveLes, una de las mayores
distorsiones de la democracia. El voto indirecto tuvo cabida en tiempos ante-
riores a la era de Internet. Hoy, cuando ya es posible el voto eLectrónico (tan-
to presencial como remoto)
25
, no puede mantenerse un sistema que supone la
elección de compromisarios en niveles sucesivos a través de los que se propicia el
chalaneo y la componenda para la elección de cargos.
Con la circunscripción única los afliados tienen libertad para votar a cuales-
quiera otros miembros que no sean de su organización de base, de su localidad
o de su provincia.
Por último, se produce una corrección de la desventaja con la que parten los
dirigentes actuales, puesto que, al estar ausentes de las organizaciones de base,
han de ser personas de su círculo de confanza quienes les postulen para ser reele-
gidos, o bien se les designa como miembros natos de los órganos congresuales.
Con la circunscripción única pueden aspirar a ser reelegidos, puesto que no de-
penden de su organización de base para ser elegidos como compromisarios a la
asamblea congresual.
7.1.2. coexistencia de Listas individuaLes y coLectivas. Listas abiertas
La eliminación de la cooptación en los partidos políticos solo puede ser
llevada a cabo permitiendo que las candidaturas para órganos de dirección o
congresuales, no ejecutivos, puedan tener el número de personas que se deseen,
25 El voto electrónico presencial se emite en la mesa electrónica situada en un colegio
electoral. El voto electrónico remoto se emite desde cualquier terminal con capacidad para
identifcar de manera segura al votante (ordenador personal en el domicilio o terminal
móvil con capacidad de proceso)
7. Hacia la deMocracia interna 275
mediante el sistema de Listas abiertas, sin ningún tipo de barrera electoral, de
manera que cada afliado pueda postularse como candidato y, de esta manera,
hacer efectivo el derecho a ser elegible.
Con esta medida, junto con el reparto proporcional de los puestos a cubrir
según los votos obtenidos, se logra que quienes deseen ser candidatos no pue-
dan ser vetados por los dirigentes establecidos, ni que cualquier candidato esté
obligado a coaligarse con otros de manera forzosa. Además, con las listas abiertas
pueden agruparse quienes quieran formar candidaturas colectivas para transmitir
una idea de equipo. No se impide la formación de subredes sociales -lo cual sería,
además, imposible- y, a la par, se evita el anquilosamiento y la rutina de eleccio-
nes en los que los resultados ya están cantados de antemano. El establecimiento
de candidaturas válidas con cualquier número de candidatos daría el cerrojazo
defnitivo a las manipulaciones para la confección de listas.
Un ejemplo de sistema electoral externo con listas abiertas son las elecciones
al Senado, en las que los electores señalan un máximo de tres candidatos
26
, que
pueden ser de diferentes partidos políticos. Los electores en virtud de este sistema
votan a candidatos individuales, lo que no impide que aquellos que pertenecen
a un mismo partido impriman papeletas en las que fguran los tres nombres, lo
cual no es otra cosa que votar a una candidatura colectiva. Así pues, la libertad de
los electores es máxima, pueden votar a candidatos de diversos partidos políticos,
tanto a candidatos individuales como a candidaturas colectivas. Sin embargo, el
sistema de elecciones al Senado combina las listas abiertas con un sistema mayo-
ritario corregido por lo que resulta profundamente antidemocrático.
Los sistemas electorales con listas abiertas son muy fexibles y admiten mu-
chas posibilidades para su confguración, permitiendo que cada elector señale un
máximo de candidatos, que puede coincidir con el número máximo de puestos
a cubrir o con otra cifra menor
27
. Las listas abiertas en combinación con la asig-
nación proporcional de votos confguran un sistema electoral sumamente demo-
crático, difcultando de manera muy notable la lacra de la cooptación.
26 En las circunscripciones provinciales en las que corresponde elegir cuatro senadores.
27 En cierto partido político, de muy cercana constitución, se adopta el sistema de listas
abiertas para la elección de los órganos congresuales, confriendo a cada votante la capa-
cidad de votar hasta un máximo de candidatos equivalente a las tres cuartas partes de los
puestos a cubrir.
276 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
7.1.3. reserva de cuotas representativas de género
Hoy nadie discute la necesidad de conseguir dentro de los partidos políticos
una situación que conduzca hacia la paridad de género para eliminar la histórica
desigualdad social que han venido padeciendo las mujeres.
Para abordar este problema, en algunos partidos, se establecen cuotas repre-
sentativas de género a través del sistema de alternancia en las listas electorales. Sin
embargo, este sistema no puede ser aplicado en caso de adoptarse el sistema de
listas abiertas. Por eso, además de establecerse la alternancia de género, en el caso
de candidaturas colectivas, habría de acudirse a un sistema de reserva de cuotas
en los órganos que resultasen elegidos. Esta medida sería necesaria por cuanto las
listas abiertas suponen la posibilidad de que los candidatos no se presenten agru-
pados en candidaturas colectivas, sino de manera individual, lo que podría dar
lugar a distribuciones de voto que no refejasen la ponderación de cada género
en el colegio electoral.
7.1.4. sistema proporcionaL para La asambLea congresuaL
En los procedimientos electorales internos para la determinación del órga-
no que ostenta el poder máximo durante el congreso (asamblea congresual) y
posterior al congreso (consejo, asamblea, comité, junta, etc., como órganos de
dirección no ejecutivos), el establecimiento de un sistema proporcional puro es
la mayor garantía de igualdad de cada afliado.
Frente al sistema proporcional, los sistemas mayoritarios suponen siempre
que la voluntad de los votantes que quedan en minoría no es tenida en cuenta
para nada. Los sistemas mayoritarios impiden la formulación y debate de pro-
puestas alternativas que siempre aportarán puntos de vista alejados del reduccio-
nismo.
En aquellos casos en que se desee que ciertas minorías sociales o dispersas
geográfcamente puedan expresar sus puntos de vista puede recurrirse al meca-
nismo del voto ponderado o al establecimiento de la representación sin derecho
de voto, de manera que se garantice el principio una persona, un voto, pero nunca
que se dé cabida a la sobrerrepresentación de las minorías.
7. Hacia la deMocracia interna 277
El modelo de elecciones mediante listas abiertas y sistema proporcional
-propugnado para las elecciones de los órganos máximos, congresual (asamblea
congresual) y poscongresuales de tipo no ejecutivo-, no es aplicable para la desig-
nación de órganos de naturaleza ejecutiva, dado que estos han de estar formados
por equipos cohesionados, que solo es posible conseguir mediante mecanismos
como las listas cerradas y el sistema mayoritario. En caso contrario, se confguran
órganos de discusión y confrontación permanente que los convierte en inefca-
ces. La existencia de órganos ejecutivos elegidos por sistema mayoritario no es
incompatible con una ampliación progresiva de supuestos en los que se utilice la
democracia directa.
7.1.5. iguaLdad de oportunidades en Las campañas eLectoraLes inter-
nas
La igualdad de oportunidades de los candidatos en el acceso a los medios
humanos, materiales e inmateriales debe garantizarse con medidas concretas y
detalladas, en especial, el acceso indirecto a toda la base afliativa para comuni-
carse con ella en los procesos electorales. El acceso indirecto supone la utilización
de las bases de datos mediando un responsable técnico neutral que garantice
la confdencialidad y la no difusión de los datos de los afliados. Las bases de
datos de los partidos políticos habrían de ser puestas a disposición (indirecta)
de los candidatos para los actos de comunicación, tanto para los dirigentes que
se presentan a reelección como para los aspirantes, con las debidas garantías de
protección de los datos.
Debe garantizarse el uso equitativo y no discriminatorio de los locales, docu-
mentación, medios de comunicación y cualesquiera otros medios a los candida-
tos y candidaturas. El ideario de los candidatos, sus propuestas y su currículum
deben ser puestos a disposición de todo el cuerpo electoral vía página web, correo
electrónico o cualesquiera otros medios vinculados a las nuevas tecnologías.
La prohibición de realizar campañas de publicidad fuera de los ámbitos de
comunicación del partido y, en general, la limitación de los gastos de campaña
debe ser contemplada, puesto que, en caso contrario, los candidatos con más
poder económico serían quienes tuvieran más posibilidades de éxito electoral, tal
como sucede en las primarias de los partidos políticos en EE.UU. en las que se
278 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
produce un duelo económico entre candidatos, notablemente desequilibrado en
contra de quienes no tienen recursos económicos.
7.1.6. administración eLectoraL independiente. normas eLectoraLes
inmodificabLes
Para evitar la manipulación y cualquier sesgo electoral favorable a los diri-
gentes salientes, debe evitarse que los órganos de dirección sean quienes dirijan y
reglamenten el proceso electoral, puesto que no pueden ser juez y parte, en tanto
en cuanto alguno de sus miembros aspire a ser reelegido, lo que sucede casi siem-
pre. El establecimiento por los congresos de órganos diferenciados -comisiones
o comités electorales- de la dirección del partido político que se encarguen del
desarrollo de los procesos electorales es una garantía más de que los dirigentes
salientes no obtengan ventaja de su posición.
Junto con una administración electoral independiente, debe contemplarse
la exigencia de invariabilidad de los procedimientos congresuales; solo el órgano
máximo congresual estaría capacitado para realizar modifcaciones en las normas
electorales, cuya aplicación quedaría en manos de la administración electoral
independiente (fjación del calendario electoral, determinación del número de
puestos a cubrir según las normas, verifcación de los censos, etc.).
Con estas medidas se mitigarían frecuentes prácticas manipuladoras con-
sistentes en alterar los censos o distribuirlos de forma interesada, o la práctica
generalizada de que los órganos de dirección del partido redacten reglamentos
y normas congresuales para favorecer su propia reelección o la elección de los
candidatos de su confanza.
7.1.7. instauración deL voto eLectrónico
Los medios tecnológicos actuales (existencia de Internet, DNI electrónico,
reconocimiento biométrico de la personalidad, etc.) posibilitan la instauración
7. Hacia la deMocracia interna 279
del voto electrónico (presencial o remoto) para elecciones o consultas internas
sin mora alguna
28
.
El voto electrónico presenta una gran cantidad de ventajas:
‑ Hace posible la codecisión sobre cualquier asunto, al ejercitar los afliados
el derecho de voto de manera ubicua, en cualquier lugar del mundo en
que se encuentren.
‑ Fomenta la participación y el peso de los afliados en los partidos polí-
ticos.
‑ El recuento de los votos y la adjudicación de puestos se realiza de manera
instantánea tras el cierre de las urnas virtuales.
‑ Facilita el establecimiento de circunscripciones electorales de cualquier
tamaño.
Las desventajas del voto electrónico se magnifcan en exclusiva por los diri-
gentes apoltronados que quieren seguir utilizando la cooptación. Los argumen-
tos giran en torno a las difcultades para controlar el fraude. Hay que decir que
cualquier sistema de votación es manipulable, lo que ocurre es que la garantía de
que tal cosa no suceda reside en que los candidatos, mediante la función inter-
ventora, puedan fscalizar adecuadamente todos los elementos del proceso elec-
toral. El establecimiento de rigurosos procedimientos de auditoría y los avances
en la identifcación inequívoca de las personas en las transacciones electrónicas,
permiten evitar cualquier atisbo de manipulación. Si el sistema bancario, las
transacciones mercantiles, las administraciones públicas, la administración de
justicia, entre otros, funcionan a través de las redes cibernéticas, no hay motivo
alguno -salvo el interés personal de algunos pocos- para negarse a la implanta-
ción del voto electrónico.
28 La viabilidad del voto electrónico se ha puesto de manifesto en Estonia donde se reali-
zaron elecciones municipales en 2005 en las que se pudo votar por Internet; en la actualidad
se ha extendido la modalidad del voto electrónico al teléfono móvil. En España el Ministe-
rio del Interior viene realizando diversas experiencias piloto para analizar el funcionamiento
del voto electrónico, una de ellas en 2005, en el referéndum constitucional de ratifcación
de la Constitución Europea; también cabe citar el proyecto PIVE (Plataforma Individual
de Voto Electrónico) con el que se analizó la virtualidad del proceso de voto electrónico
mediante el DNIe.
280 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Cada día que pasa resulta más difícil resistirse al avance de las tecnologías por
muchas difcultades que se esgriman, haciendo creer que el voto electrónico no
es seguro y que puede ser manipulado. La implantación de toda técnica nueva
tiene sus riesgos, compensados con creces por las sustanciosas ventajas que se
consiguen.
7.2. DEMOCRaCIa y EfICaCIa
La efcacia puede ser entendida como la mejor adecuación entre lo deseado y
lo conseguido o como el nivel de correspondencia entre el plano de los enuncia-
dos y proposiciones y el plano de la realidad. La efcacia cabe referirla tanto a los
procesos de toma de decisiones como a los subsiguientes procesos de ejecución.
La efcacia consta de una dimensión temporal -mayor efcacia cuanto menor
es el tiempo de realización del proceso- y de una dimensión espacial consistente
en la transformación, acorde con lo pretendido, operada en la realidad física o
social mediante un proceso. La efcacia en la acción política no es algo fácil de
medir, puesto que se trata de un concepto sumamente subjetivo y extremada-
mente variable en su percepción con el paso del tiempo.
Para conseguir el avance en la codecisión y la participación democrática en
los partidos políticos, es necesario establecer mecanismos tendentes a garantizar
la estabilidad y la efcacia de la gestión y la acción política. Democracia y efcacia
no pueden ser considerados como conceptos contrapuestos, sino complemen-
tarios.
De nada vale instaurar un sistema de codecisión y participación democrática
si un partido político llega a ser inoperante o inefcaz a la hora de actuar sobre la
realidad social. Tal partido perdería el apoyo de votantes, simpatizantes, afliados
y militantes. Pero, además, debe tenerse en cuenta que un partido compite en la
arena política con otros contrincantes que, aunque tengan un defciente sistema
democrático interno, pueden tomar decisiones rápidamente y ser efcaces en su
acción política, sobre todo si cuentan con medios humanos y materiales.
La democracia interna no puede convertirse en una rémora a la hora de to-
mar decisiones y ejecutarlas efcazmente. Pero también debe considerarse que
la prontitud y supuesta efcacia de las respuestas políticas no lo son todo. La
7. Hacia la deMocracia interna 281
efcacia no puede ser entendida como una deidad abstracta a la que todo cabe
subordinar, tal como sucede cuando, en otros ámbitos, se formulan invocaciones
a constructos como el mercado o el productivismo. Puede ser más importante en
un momento histórico dado crear las condiciones para que un partido político
consolide su funcionamiento democrático que acceder en el corto plazo al con-
trol de las instituciones políticas.
Suele sostenerse que la mayor democracia interna puede llevar a una menor
efcacia formal. La discusión no es tan sencilla como parece en apariencia, ya
que existe un determinado momento en el que cualquier organización humana
delimita objetivos primordiales vinculados a un determinado plazo o período.
Posteriormente, se plantea la materialización de tales objetivos. Puede hablarse,
pues, de efcacia en la determinación de objetivos y de efcacia en su realización.
Lo que sí es cierto es que los procesos de determinación de objetivos primordia-
les para una organización humana no pueden ser sustraídos de la voluntad de
la mayoría por muy inefcaz que sea el procedimiento empleado, puesto que, en
tal caso, no cabría hablar de democracia. Cosa distinta puede predicarse de los
procesos de ejecución material en los que han de emplearse tanto métodos de
gestión centralizada como distribuida.
La mayoría tiene derecho a equivocarse y a ser inefcaz, lo mismo que los
individuos o las minorías; pero es que, además, las decisiones de la mayoría tie-
nen la ventaja de una mayor probabilidad de adecuación a la realidad, pues son
muchas las mentes que realizan los análisis, en serie o en paralelo.
La inefcacia de las decisiones colectivas fue real en aquellos momentos
históricos en que incidían con gran fuerza limitaciones espaciales y temporales
derivadas de la ausencia de medios de transporte masivos y efcientes y de teleco-
municaciones. Toda decisión colectiva suponía -y supone- ponerse en contacto
numerosas personas en un espacio físico común e intercambiar mensajes con
propuestas y contrapropuestas para, fnalmente, aprobarlas o rechazarlas. Este
proceso produce inevitablemente una demora temporal, a veces incompatible
con las exigencias de la realidad política. Sin embargo, merced a la tecnología,
la necesidad de compartir un espacio físico puede ser obviada; solo es necesario
un breve período de tiempo compartido para que confuyan las voluntades in-
dividuales y se genere una voluntad colectiva a partir de las reglas previamente
establecidas.
282 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La inefcacia formal no deriva de un aumento de la democracia, sino de
la defciente regulación estatutaria de los procedimientos para la formación de
la voluntad colectiva y los procedimientos para la ejecución de los acuerdos.
Cuando no se regulan adecuadamente estos elementos estatutarios se producen
fenómenos como pueden ser, entre otros muchos, la prolongación excesiva de
los debates, la dilación y el incumplimiento de acuerdos, el enconamiento de las
controversias, etc.
Si se observa el fenómeno de la excesiva duración de los debates, se origina
generalmente por quienes estando en minoría, acuden a prácticas dilatorias y
obstruccionistas -aprovechando vacíos reglamentarios- para conseguir -aunque
sea por aburrimiento- el cambio de la correlación de fuerzas de modo favorable
a sus tesis. Todas estas maniobras se justifcan bajo la capa de un insufciente de-
bate, pero, en un contexto caracterizado por la sobreinformación, esgrimir la au-
sencia de debate no tiene el menor sentido, máxime cuando las posiciones políti-
cas pueden ser publicitadas en páginas web mediante texto, vídeos, animaciones,
foros de debate, etc. Es obvio que la sobreinformación produce el efecto de que,
por regla general, los afliados de un partido estarán interesados en temas muy
concretos y obviarán otros muchos debates para los que no están motivados. Lo
que realmente importa es posibilitar el acceso a la información de todos aquellos
que hayan de votar, de esta manera, se llegará a producir la efectiva codecisión.
La dilación y el incumplimiento de acuerdos es un fenómeno muy frecuente
en los partidos políticos. Se toman numerosísimos acuerdos que solo se cumplen
al cabo de un largo período de tiempo o, en la mayor parte de los casos, jamás
llegan a ponerse en práctica. Esto es sencillo de comprender, dado que proponer
y adoptar acuerdos es absolutamente gratis y, además, puede servir para mejorar
el currículum personal del político de turno. En general, no existen metodologías
en los partidos ni para el seguimiento de la efectividad de los acuerdos, ni para
la modifcación de las pautas de trabajo, aunque hoy es posible su aplicación con
coste mínimo, gracias a las TIC y las técnicas de dirección y organización.
El enconamiento de las controversias viene dado principalmente por la au-
sencia de mecanismos democráticos, por la existencia oculta o explícita de inte-
reses personales o de grupo o por la colisión de intereses debidos a cambios so-
ciales, económicos o tecnológicos no previstos en su momento. Las tensiones en
los partidos políticos, en la mayor parte de los casos, se originan por actuaciones
personalistas, decididas y ejecutadas al margen de los cauces democráticos. Sea
7. Hacia la deMocracia interna 283
cual sea el tipo de partido político que se considere, las controversias enconadas
serán inevitables, si bien en el caso de un partido con mecanismos democráticos
avanzados y fórmulas claras de resolución de confictos y ejecución de acuerdos
serán más fáciles de resolver.
Democracia y efcacia son dos lemas que deben discurrir en paralelo en cual-
quier partido político.
Para garantizar la efcacia de la acción política, a la par que se protege el fun-
cionamiento de la democracia interna, pueden regularse estatutariamente de la
manera más precisa posible ciertas materias como las que siguen:
•  pROCEDIMIENTOs DETallaDOs paRa la TOMa DE aCUERDOs: los pro-
cedimientos para la toma de acuerdos (convocatoria de reuniones, presen-
tación de propuestas, plazos, votaciones, actas, etc.) tanto ordinarios como
extraordinarios, deben regularse con la mayor precisión. Existen regulacio-
nes muy detalladas y precisas en los reglamentos de entidades de derecho
público que, adaptadas convenientemente, pueden confgurar instrumentos
para el funcionamiento efcaz del partido, sin caer en una sobrerregulación
burocrática. Los procedimientos deben basarse, ante todo, en necesidades y
posibilidades de ejecución reales.
•  vERIfICaCIÓN DEl CUMplIMIENTO DE aCUERDOs. Este es uno de los
eslabones más débiles en la actividad de los partidos políticos, ya que en
numerosas ocasiones los acuerdos adoptados quedan relegados al olvido, se
cumplen defectuosamente o se incumplen deliberadamente. Frecuentemen-
te, los acuerdos suelen quedar difuminados por cuanto se producen diversos
tipos de inconcreciones: en la defnición de objetivos, en el establecimiento
de etapas intermedias, en los controles de ejecución, en el ámbito temporal o
en la asignación de responsabilidades personales para su ejecución.
El establecimiento de un reglamento general de convocatorias, reuniones y
ejecución de acuerdos es el presupuesto básico para garantizar un funciona-
miento efcaz en un partido político, junto con la utilización de técnicas de
organización y comunicación que maximicen el trabajo de afliados y mili-
tantes (desarrollo de reuniones, formación y funcionamiento de grupos de
trabajo, etc.).
284 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  DElIMITaCIÓN DE las faCUlTaDEs ExCEpCIONalEs. Deben delimitar-
se las situaciones que quedan sustraídas al procedimiento democrático ordi-
nario por razón de urgente necesidad y que otorgan facultades excepcionales
a los órganos de dirección, así como los procedimientos de convalidación de
los acuerdos adoptados.
•  INsTaURaCIÓN DE pROCEDIMIENTOs DE CalIDaD y aUDITORÍas. La in-
efcacia se suele ocultar tras los informes realizados por las direcciones de los
partidos políticos en los que se magnifcan logros escuálidos y se minimizan
abultados fracasos. Los análisis cuantitativos, incluso cuando son factibles y
no representan ningún coste, se evitan para no quedar en evidencia.
Así como la efcacia de las empresas ha evolucionado gracias a las técnicas de
organización y de control de la calidad de procesos y productos, no ha habi-
do un desarrollo paralelo en los partidos políticos, ni siquiera teórico, para el
seguimiento y control de los acuerdos.
No es posible comparar un partido político con una empresa, pero lo que sí
es cierto es que sería necesario un avance en las técnicas de organización y de
control de calidad adaptado a la realidad de este tipo de organizaciones para
garantizar y mejorar tanto su funcionamiento democrático como la efcacia
de su actividad. La instauración de procedimientos de calidad para mejorar
la actividad organizativa, así como la realización de auditorías adaptadas que
midan el estado y la evolución de los elementos organizativos más caracterís-
ticos, supone activar unas herramientas esenciales para aumentar la efcacia
de la actividad política.
•  OblIgaCIONEs y lIMITaCIONEs DE lOs afIlIaDOs y DIRIgENTEs.
Estos aspectos, si bien se regulan en los estatutos de los partidos políticos, no
están exentos de indefniciones y polémica en cuanto a su alcance.
En lo que se refere a las obligaciones, suelen recogerse de manera típica el
acatamiento de los estatutos, la obligación de cotizar y el compromiso de no
oponerse en ámbitos externos al partido o a los acuerdos adoptados por los
órganos estatutarios.
De las obligaciones establecidas en los estatutos surgen dos problemas que
no han sido resueltos satisfactoriamente: a) Los límites a las obligaciones que
7. Hacia la deMocracia interna 285
pueden establecer los estatutos de los partidos. b) La limitación de la activi-
dad del afliado contraria a los acuerdos o a los estatutos del partido.
Los partidos políticos son asociaciones de carácter voluntario por lo que, en
principio, parecería que es posible establecer estatutariamente cualquier tipo
de obligación, ya que el afliado, en el momento en que lo decida, puede
abandonar la organización y, por tanto, cesar cualquier exigibilidad en su
cumplimiento. Así sucede en las sectas, que establecen obligaciones onerosas
para sus integrantes, llegándose a producir una apropiación del patrimonio
o del trabajo del individuo, e incluso de su voluntad, en favor del núcleo di-
rigente. Sin embargo, los partidos políticos democráticos deben compaginar
principios como es el servicio a la sociedad junto con la máxima libertad
individual. Desde este punto de vista, el elenco de obligaciones del individuo
para con la organización debe ser mínimo, primando el principio de máxima
voluntariedad del afliado para asumir cualquier tipo de actividad partidaria.
En caso contrario, se llegaría la confguración del partido-secta, tal como
sucede en organizaciones terroristas o sectarias en las que es obligatorio dar
cuenta del patrimonio personal, de las amistades e incluso de las relaciones
de pareja.
Cuestión mucho más complicada de delimitar son los límites del afliado
para llevar a cabo una actividad contraria a los acuerdos de los órganos de
dirección o a los estatutos del partido, lo cual puede suponer una merma
de la efcacia en la acción política. En general, los estatutos adoptan una
prohibición genérica de las actividades que se consideran perjudiciales para el
partido y cuando se produce el problema hay que considerar si un compor-
tamiento concreto cae dentro de tal prohibición. La solución a este problema
debe venir dada por la máxima concreción de la tipología de hechos sancio-
nables, así como por el establecimiento de las necesarias garantías. Salvo en
los casos evidentes en los que un afliado trata de socavar o dañar a su partido
político con un comportamiento agresivo, la solución del conficto nunca
será satisfactoria dado que no hay parámetros para la objetivación y habrá
de acudirse a la decisión democrática que no es otra que la decisión de la
mayoría, interpretada a través de los órganos de garantías de los afliados, sea
acertada o errónea.
•  DEfENsa DEl pRINCIpIO DE EfICaCIa. La efcacia no suele defender-
se como principio en muchos partidos políticos enfrascados en discusiones
286 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ideológicas alejadas de la realidad. La efcacia, en el fondo, representa una
medida de la adecuación de los postulados políticos o ideológicos a la reali-
dad, la verifcación de que lo que se predica como posible llega a hacerse rea-
lidad. De ahí que exista una renuencia a la defensa de este principio, no sea
que los postulados teóricos queden en entredicho. Por eso es indispensable la
defensa permanente del propio principio de efcacia, no como algo menor,
sino como una comprobación permanente de la adecuación de la actividad
política del partido a la realidad social. La defensa de este principio debe
conducir a la adopción de técnicas de todo tipo que perfeccionen la activi-
dad del partido político en los ámbitos de la comunicación, la organización,
la fnanciación, etc., así como a la evaluación de las funciones asignadas y
de la actividad desarrollada por los dirigentes y personal técnico, junto con
el establecimiento de procedimientos permanentes de calidad, todo ello en
concordancia con la dimensión de la organización.
7.3. aMplIaCIÓN pROgREsIva DE las COMpETENCIas DECIsORIas a lOs afI-
lIaDOs
La ampliación de la democracia interna no tiene por qué realizarse de un
modo abrupto, que suponga más problemas que los que resuelva. Se trataría de
que las decisiones sobre asuntos, generalmente reservados a los órganos ejecuti-
vos de los partidos, fuesen atribuidas progresivamente al conjunto de la aflia-
ción. En defnitiva, ejercer la codecisión democrática para determinar conteni-
dos de manera directa, rompiendo el actual esquema en que se eligen personas o
grupos con poder absoluto temporal para interpretar los programas y acuerdos
congresuales. Lo anterior no supone contraponer democracia directa y democra-
cia representativa, sino que ésta última se lleve a cabo mediante procedimientos
cada vez más democráticos y, en aquellos casos que sea posible, ampliar los su-
puestos de democracia directa.
Las propuestas que realiza el partido político a la sociedad, sobre temas tras-
cendentales en materia de derechos civiles, modifcaciones de las leyes penales,
reformas constitucionales, seguridad social, relaciones laborales, fscalidad, etc.,
podrían ser sometidas a debate y votación de manera puntual y monográfca, lo
que supone una participación más cualifcada que la que se realiza en los con-
gresos, en donde se introducen en bloque numerosas reformas programáticas
7. Hacia la deMocracia interna 287
que no son ni leídas ni debatidas en la mayor parte de los casos más que por las
comisiones de trabajo constituidas, generalmente, por militantes cualifcados.
7.4. ElECCIONEs pRIMaRIas
Como una singular concreción de la ampliación de las decisiones colectivas,
los candidatos a cargos políticos deberían ser elegidos en todo caso mediante
elecciones primarias en las que participasen los afliados del partido del ámbito
respectivo. Este procedimiento tiene la virtud de desposeer a los órganos de di-
rección del poder omnímodo que disponen.
En la actualidad, los órganos ejecutivos de una gran parte de los partidos
políticos tienen la facultad estatutaria de designar candidatos para las elecciones
externas institucionales (representantes parlamento europeo, diputados, sena-
dores, representantes autonómicos y locales). Aun en el caso de no tener tal
facultad, su infuencia material es indudable en virtud de su poder posicional, su
capacidad de comunicación y la disponibilidad de medios. Esta práctica lleva a
un funcionamiento con un claro sesgo antidemocrático al cercenarse la igualdad
de oportunidades, dando lugar a diversos fenómenos de corrupción política (fa-
voritismo, creación de élites, negociación de cargos, pago de favores, etc.).
Para evitar la corrupción política, nada más democrático que la elección
llevada a cabo por un colegio electoral formado por todos los afliados, siempre
y cuando los condicionantes para presentarse a candidato no constituyan un
hándicap insalvable.
La designación mediante elecciones primarias opera en contra de los fenó-
menos de la cooptación y la endogamia, posibilitando la dinamización de las
subredes que componen los partidos políticos.
Incluso en las elecciones primarias cabría dar entrada a la participación de
asociaciones o sindicatos con los que se hubiesen establecido acuerdos de cola-
boración.
No obstante la celebración de elecciones primarias no garantiza de por sí la
democracia del proceso. Son precisas dos condiciones fundamentales adiciona-
les: la neutralidad del aparato del partido y la garantía de igualdad en el acceso a
288 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
los medios materiales del partido (locales, bases de datos, páginas web, etc.) para
todos los candidatos.
Los detractores de las elecciones primarias argumentan que no son posibles
bajo una situación de asimetría de los partidos políticos concurrentes, esto es,
cuando existen partidos políticos que no realizan elecciones primarias. Argumen-
tan que los partidos que celebran primarias presentan una imagen de desunión
y confrontación interna, que es castigada por el electorado, frente la imagen de
unidad y coherencia, que se deriva de una designación pacífca de candidatos.
En defnitiva, según este punto de vista, los partidos que no celebran primarias
obtienen una ventaja electoral. Sin embargo, puede hacerse la lectura contraria,
en el sentido de que la sociedad castigará electoralmente a aquellas formaciones
con procedimientos alejados de la democracia. En todo caso, la existencia de
partidos con prácticas no democráticas no puede justifcar, en modo alguno, la
adopción de tales prácticas, aunque ello suponga posponer el acceso al control
de las instituciones políticas.
7.5. lIbRE ElECCIÓN DE ORgaNIzaCIÓN DE basE
La libre elección de organización de base permite la descompartimentación
de los afliados, tan querida por la burocracia de los partidos. Permitir el libre
encuadramiento en la organización de base deseada -frente a las rigidez estatu-
taria que supone la asignación orgánica teniendo en cuenta el domicilio, la pro-
fesión, la edad, etc., sin posibilidad de elección alternativa-, aumenta la motiva-
ción del afliado por cuanto va a desarrollar su actividad en aquella organización
que ha elegido según sus preferencias y no en la que, de una u otra manera, se le
impone burocráticamente. También se posibilita la comunicación, el intercam-
bio de experiencias y el debate entre los afliados de los diversos ámbitos.
La descompartimentación favorece el desmantelamiento de aquellos reduc-
tos organizativos que se convierten en feudos en los que una minoría, constituida
en torno al presidente o secretario general y al responsable de organización, se
perpetúa indefnidamente. La libre elección de organización de base lograría que
se visualizasen aquellas organizaciones que se fuesen quedando vacías por la in-
efcacia o la compulsión de sus dirigentes para mantenerse en el poder.
7. Hacia la deMocracia interna 289
Junto a la libre elección de organización de base ha de establecerse el período
de carencia mínimo para poder participar en procesos electorales internos para
la designación de cargos electos o de representantes congresuales, al objeto de
evitar el fraude electoral. Es históricamente conocido el fraude consistente en
que, poco antes de una elección o congreso, se inscriben afliados de otras cir-
cunscripciones para aumentar los votos en favor de una determinada opción.
7.6. fOMENTO DE las DECIsIONEs COlEgIaDas
Los diversos sistemas políticos han propiciado a lo largo de la historia la exis-
tencia de líderes y, en paralelo, la toma de decisiones personalistas.
Los sistemas comunistas fueron -y son, en unos pocos casos residuales- el
paradigma del culto a la personalidad en los que el líder supremo -secretario
general- era convertido en un dios viviente cuyas efgies, en formato imagen o
en formato escultura, presidían tanto los actos de la vida pública como de la vida
privada.
Los países con la etiqueta democráticos no van a la zaga, puesto que la mayor
parte de las elecciones o de los mensajes de la vida política basculan en torno
a la persona del líder; no se le adora, ni se reproduce su efgie, pero los efectos
prácticos son muy semejantes, de tal manera que su poder personal llega a ser
exorbitante. Se trata de sociedades de menores de edad o de adoradores de la vida
en manada. Hay que superar, pues, esta etapa histórica de la minoría de edad
ciudadana y avanzar hacia la transformación de una ciudadanía que no haga
dejación de sus responsabilidades. Es cómodo no asumir los errores y que sean
otros -los líderes y dirigentes- los que se equivoquen para poder culpabilizarles
de todos los males.
Para cambiar la cultura imperante es preciso propiciar en los partidos políti-
cos, de forma paulatina, la democratización del funcionamiento de sus órganos
a través de:
‑ La toma de decisiones colegiadas, practicando el ejercicio del derecho de
voto con la mayor frecuencia, refejándose los resultados en las correspon-
dientes actas de los órganos colegiados.
290 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ El fomento de la iniciativa de todos los miembros de cada órgano. Frente
a la práctica generalizada de la monopolización de iniciativas y propues-
tas por los líderes, debe ponerse en práctica la formulación de propuestas
a través de ponentes sufcientemente diversifcados.
‑ Diversifcación de los comunicadores de los órganos de dirección colegia-
da de manera rotatoria o mediante la designación de portavoces.
Es necesario caminar hacia Liderazgos atenuados, de manera que se vaya
creando una cultura en la que los líderes se transformen en coordinadores, en
primus inter pares reales, tal como sucede en numerosas organizaciones de menor
tamaño que los partidos políticos. Es necesario que los ciudadanos tomen deci-
siones sobre ideas y propuestas, no sobre personas que se convierten en ayatolás
o monarcas temporales por su capacidad de ejercer el ofcio de actor. Los partidos
políticos han de dar ejemplo en su ámbito interno si se desea que la sociedad
avance en la democracia, en la eliminación del culto a la personalidad y de los
líderes paternalistas.
7.7. CONTROl DE lOs CaRgOs ElECTOs
Al igual que los cargos políticos de las instituciones democráticas, los cargos
electos de los partidos políticos deben estar sometidos a un sistema de controles
que evite, lo más posible, las desviaciones en el ejercicio del poder.
En el sistema económico en el que está inserta nuestra sociedad, las posibi-
lidades de corrupción mediante recompensas económicas o de promoción per-
sonal son realmente altas. El poder monetario tiene gran capacidad corrosiva
para transformar voluntades. Otros mecanismos coactivos como la amenaza, el
chantaje o la agresión son posibles, pero menos frecuentes en estas latitudes. Es,
pues, necesario implantar controles a los cargos de los partidos, sobre todo en
aquellos niveles en que sus decisiones van a tener incidencia en la vida económica
de las instituciones políticas o en la de los ciudadanos.
La transparencia, como forma de control, debe ser exigible a todos los cargos
de los partidos políticos cuyas decisiones puedan infuir de manera directa o
indirecta en actividades económicas. La información sobre actividades econó-
micas que puedan estar relacionadas con el desempeño de la actividad política,
tales como incrementos patrimoniales, retribuciones de todo tipo, promoción
7. Hacia la deMocracia interna 291
profesional propia o de allegados, etc., debe ser de acceso público. Son idóneas a
estos efectos, las páginas web que pueden contener las declaraciones de bienes o
de intereses de los cargos de los partidos.
Más importante que el control de intereses personales es el control de la ac-
tividad política del cargo. Se trata de conocer la efcacia cualitativa y cuantitativa
a lo largo de un mandato, si los objetivos establecidos se han cumplido y en qué
grado. Además, es necesario conocer la evolución comparativa de la actividad en
el tiempo y en relación con las prácticas semejantes desarrolladas por otros car-
gos. La clásica memoria, el resumen de actividades o la publicación de informes
vía Internet, son los formatos más viables para ejercer el control periódico de
los afliados sobre la actividad de los dirigentes. Pocos son los dirigentes que, al
fnal de su mandato, realizan una memoria de sus actividades que contraste sus
promesas u objetivos con lo realmente conseguido. Por regla general, cuando se
hace un resumen fnal de actividades suele ser para realizar una autoalabanza sin
el menor atisbo de incumplimientos políticos o de errores de gestión.
7.8. ÓRgaNOs DE gaRaNTÍas DEMOCRáTICas pROaCTIvOs
Los estatutos de los partidos instituyen órganos que velan por el cumpli-
miento de los derechos y obligaciones de los afliados. Su ámbito suele circuns-
cribirse a los procedimientos sancionadores hacia los miembros del partido que
han transgredido las normas estatutarias y a las reclamaciones en materia elec-
toral interna.
Para conseguir una extensión de la democracia interna tales órganos de ga-
rantías habrían de asumir una posición proactiva para inspeccionar el funciona-
miento interno de cualquier órgano del partido, informando sobre las desviacio-
nes detectadas junto con las correspondientes soluciones, así como canalizar las
quejas y propuestas de los afliados, militantes o dirigentes del partido, relativas a
la disfunciones e incumplimientos de las reglas de democracia interna.
292 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
7.9. paRTIDOs DE CIUDaDaNOs
Los partidos políticos han sido secuestrados por profesionales de la políti-
ca -ejercitan la actividad política como profesión-. Son los políticos de carrera,
aquellos que no conocen otra ocupación profesional que la de la actividad polí-
tica o aquellos que abandonaron defnitivamente su profesión inicial en favor de
tal actividad. La característica más importante de estos profesionales es su per-
manencia en el aparato de los partidos, su aferramiento al cargo, mediante habi-
lidades que han ido desarrollando a lo largo de su carrera. No hay que entender
que estos profesionales tengan que ser necesariamente profesionales en el sentido
de tener un título o profesión como los de abogado, economista, ingeniero, etc.,
aunque en la mayor parte de los casos así suceda.
El principal problema que plantea la existencia de profesionales de la política
es que se impide, en la práctica, el acceso de los afliados de base y, en defniti-
va, de los ciudadanos, a la dirección de los partidos políticos. Una élite, casta o
mandarinato, se apodera de los partidos políticos, privatizándolos en su favor,
despojándolos de su carácter de institución pública para el ejercicio de la demo-
cracia. La casta genera con el transcurso del tiempo fenómenos políticamente
indeseables tales como clientelismo, intercambio de favores, herencia de cargos,
feudos virtuales, etc.
La profesionalización de los partidos es necesaria en el sentido de contar
con personas técnicamente cualifcadas, pero no en el sentido de convertirse en
profesionales o expertos en la permanencia en el poder. Este último sentido de
la profesionalización supone la negación de la democracia por cuanto consagra
el principio de exclusión fáctica de todos aquellos que no pertenecen al clan de
los profesionales.
Si los partidos políticos no practican la democracia en su seno, difícilmente
podrán defender el ejercicio de la democracia en el conjunto de la sociedad. Por
ello es indispensable, además de medidas estatutarias que garanticen el principio
una persona, un voto, medidas de control que eviten el enquistamiento de perso-
nas en los cargos del partido:
‑ La limitación del mandato en todos los niveles de los partidos.
‑ Transparencia retributiva de los cargos de los partidos.
7. Hacia la deMocracia interna 293
‑ Establecimiento de un estatus reglado de los cargos electos, tanto in-
ternos como externos, en el que se recojan sus obligaciones, derechos y
garantías. Debe regularse de manera diáfana el hecho del retorno de los
cargos a su antigua profesión o puesto de trabajo, puesto que la impo-
sibilidad del retorno, que, en ocasiones, se produce por motivos legales,
es un factor importante que impulsa a aferrarse al cargo. Los dirigentes
políticos deben tener claro que sus pérdidas profesionales no pueden ser
compensadas con la permanencia indefnida en los cargos electos, inter-
nos o externos. En todo caso pueden articularse sistemas de cotización a
la seguridad social y de indemnización, para tener los mismos derechos
que los trabajadores que quedan en situación de paro.
‑ La creación de órganos consultivos o de asesoría en los que puedan inte-
grarse todos aquellos dirigentes que hayan cesado en sus funciones. Esta
medida se encamina a no desaprovechar el talento y la experiencia de los
anteriores dirigentes políticos.
7.10. TRaNspaRENCIa INTERNa y ExTERNa
Para combatir la actual opacidad de los partidos políticos son necesarias tan-
to reformas legislativas de carácter general como estatutarias de cada partido,
que reconduzcan la situación para lograr un sistema de partidos transparentes.
No debe perderse de vista que los partidos políticos no son empresas privadas, ni
clubes que pertenezcan a sus socios. son instituciones púbLicas susceptibLes
de ser reguLadas y controLadas por toda La sociedad a través de Las ins-
tituciones poLíticas.
Para caminar por la senda de la transparencia sería preciso poner a dispo-
sición de todos los ciudadanos una serie de datos -que hoy es posible realizar a
coste cero en las páginas web de cada partido-, tales como:
•  Datos contables, económicos y fnancieros referidos a:
‑ estructura de ingresos: cuotas, donaciones, subvenciones, aportacio-
nes de cargos institucionales, venta de bienes y servicios, etc., acompa-
ñándose de la correspondiente memoria en la que se informe de los datos
relevantes por su origen, cuantía o excepcionalidad.
294 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ estructura de gastos: gastos de personal y administración, propagan-
da en general y específcos de cada campaña electoral, deudas a bancos y
otras entidades.
‑ patrimonio deL partido: bienes muebles e inmuebles junto con las hipo-
tecas y garantías asumidas, depósitos en metálico, etc.
•  Estatutos vigentes de todos y cada uno de los diversos niveles organizativos
del partido, así como los reglamentos y cualesquiera otras normas internas
de funcionamiento.
•  Retribuciones de los cargos políticos internos y externos.
En el ámbito interno -circunscrito a los afliados- también deberían tomarse
medidas para aumentar la transparencia de la actividad política tales como las
que se enumeran a modo de ejemplo:
‑ Publicidad de todas las actas de los órganos colegiados, así como las re-
soluciones o acuerdos de importancia, vía páginas web. Solo quedarían
exceptuadas aquellas informaciones de carácter estrictamente reservado,
o que afectasen a derechos fundamentales de las personas.
‑ Formación de archivos documentales en los que se almacenen las actas,
resoluciones y cualquier documento relevante.
‑ Publicidad de todas las retribuciones asignadas a los cargos internos del
partido.
‑ Convocatoria pública y selección objetiva de los puestos de trabajo que
sean creados en el partido político, exceptuando los de confanza.
7.11. fINaNCIaCIÓN CONTROlaDa
Es sabido que el funcionamiento de un partido político tanto hacia el inte-
rior como hacia el exterior, requiere de enormes cantidades de recursos humanos
y económicos. Contar con recursos económicos supone, bajo cualquier circuns-
tancia, una ventaja indiscutible sobre cualquier adversario tanto interno como
externo.
Si se considera la acción política externa de los partidos, para que el sistema
político mantenga un carácter democrático, es determinante la adopción de un
sistema de fnanciación que no altere el sentido del voto de los ciudadanos, ni
7. Hacia la deMocracia interna 295
permita la infuencia de los grupos de presión con poder económico (monopo-
lios, oligopolios, cárteles, multinacionales, mafas, terroristas y narcotrafcantes).
El sistema de fnanciación de los partidos políticos habría de tener una com-
ponente pública, según los resultados electorales y/o una cuantía lineal (igual
para cada contribuyente) asignada en la declaración de la renta, de manera aná-
loga al sistema de privilegio del que goza la Iglesia Católica a la que todos Los
contribuyentes, sean creyentes o no creyentes, pagan religiosamente
29
.
También debe regularse la componente privada -aportaciones individuales- con
un límite máximo por persona. El conjunto de las aportaciones individuales
debe estar sujeto a controles para evitar el fraude de ley, como es el caso de las
aportaciones de grupos con poder económico a través de personas interpuestas.
En ningún caso debería permitirse la fnanciación por empresas o grupos de
poder de cualquier tipo (otros partidos, iglesias, sindicatos, asociaciones, fun-
daciones, etc.) sean nacionales o extranjeros. El control no solo debe ceñirse a
los ingresos, sino también a los gastos de las campañas electorales al objeto de
garantizar un mínimo equilibrio entre todas las opciones políticas y evitar que se
desboque el gasto de los partidos.
El control de la fnanciación de los partidos no debe basarse exclusivamente
en la fscalización realizada por organismos públicos especializados como es el
caso del Tribunal de Cuentas. Debe complementarse esta fscalización con la
publicidad máxima de las cuentas de los partidos, a través de páginas web, en las
que se contengan informes y memorias accesibles a cualquier ciudadano, en las
que se pormenoricen los gastos más relevantes. No es de recibo que los ciudada-
nos tengan que conocer la terminología jurídico-contable para enterarse de los
datos que se contienen en los informes económicos y fnancieros.
El principio de transparencia totaL en la fnanciación de los partidos polí-
ticos ha de aplicarse de manera rigurosa porque no se trata de una empresa pri-
vada, sino de una institución pública capaz de modifcar las leyes que regulan la
vida de toda la sociedad. Ante esto no es posible sostener ningún tipo de respeto
29 Los creyentes al señalar con “x” la casilla correspondiente no realizan su aportación con
un incremento de sus impuestos (marcar la “x” no supone coste alguno) . Lo que hacen es
mandatar al Estado para que todos los contribuyentes (creyentes o no creyentes) aporten
obLigatoriamente una cuota a la Iglesia Católica.
296 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
por la privacidad de las aportaciones económicas. Los ciudadanos tienen derecho
a saber quiénes aportan y cuánto aportan a las arcas de los partidos.
7.12. haCIa lOs CIbERpaRTIDOs pOlÍTICOs
30
Actualmente, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) per-
miten superar las decimonónicas concepciones de la democracia interna de los
partidos.
Hoy no son posibles los argumentarios clásicos (fuertes costes para transmitir
la información interna o demora en el tiempo para la toma de decisiones, cuando
participan las bases) que impiden la democratización de los partidos políticos.
La generalización de tecnologías como el correo electrónico, la mensajería tele-
fónica, las páginas web, las ciberredes sociales, etc., son hechos que han alterado
profundamente la forma de comunicarse las personas. Si se pueden realizar tran-
sacciones bancarias, realizar la declaración de la renta, si los abogados pueden
presentar demandas en los juzgados, todo ello a través de Internet, ¿por qué no
se puede votar desde el domicilio o desde cualquier lugar en que se encuentre
una persona?, ¿por qué no se puede participar y codecidir en un partido político
a través de una ciberred?
Nadie puede negar que estos instrumentos posibilitan la comunicación in-
terpersonal desde un ámbito íntimo hasta un ámbito público con la máxima
extensión y de manera instantánea.
Los partidos políticos clásicos han evolucionado en algún aspecto, adaptando
los medios tecnológicos más recientes a su antigua estructura, que permanece
inmutable, de manera que la red jerárquica utiliza tanto canales clásicos (comu-
nicación presencial, medios escritos, correo, teléfono,..) como nuevos canales
basados en las TIC (correo electrónico, páginas web, chat, etc..). También las
redes sociales de Internet han sido adoptadas como otro medio más para llevar a
cabo la comunicación entre afliados y simpatizantes.
30 El concepto de ciberpartido es consustancial con la aparición de Internet. Una de
las más tempranas formulaciones puede encontrarse en Margetts, H. (2001). Te Ciber
Party. Te Causes and Consequences of Organisational Innovation in European Political
Parties. En Paper to workshop CPR Joint Sessions of Workshops, Grenoble, 6-11 April.
7. Hacia la deMocracia interna 297
Pero la adopción de las TIC como una herramienta complementaria no es
sufciente. Es necesario dar un salto cualitativo para llevar a cabo una rápida
transición hacia el modelo de ciberpartido.
Un ciberpartido puede ser concebido como una red social cohesionada me-
diante plataformas de tecnologías de la información y la comunicación. Un ci-
berpartido, al igual que un partido tradicional, puede segmentarse en subredes
con diversos ámbitos: para ciudadanos, para afliados, para dirigentes o para gru-
pos o foros específcos, permanentes o temporales.
En un ciberpartido coexistirían los canales proporcionados por las TIC
junto con los canales tradicionales de comunicación. Congresos, conferencias,
asambleas, etc., podrían tener lugar bajo diversos formatos: exclusivamente pre-
sencial, exclusivamente a distancia, o mixto. Tanto la presentación de propuestas,
así como su defensa o repudio, podrían ser realizadas mediante foros o tablones
virtuales. Tras el período establecido para el debate, se abriría el tiempo hábil
para la votación electrónica, al término del cual se obtendría de manera instan-
tánea el resultado. El derecho de voto
31
podría ejercerse de múltiples formas y no
estar circunscrito necesariamente al formato presencial.
Para el diseño de un ciberpartido habrían de tenerse en cuenta los siguientes
principios:
‑ Compatibilidad con los mecanismos tradicionales (congresos, reuniones,
campañas, etc.), al menos en un período de transición.
‑ Garantía de acceso de los afliados a través de múltiples canales tecnoló-
gicos.
‑ Protocolos informáticos de validación de identidad y del voto a través de
la frma electrónica, del DNIe o de cualquier otro método fable.
‑ Posibilidad de comunicación interpersonal y grupal
‑ Posibilidad de multidifusión de contenidos.
31 Sobre problemas y ventajas del voto electrónico véase Gálvez L. A. (2009). Aproxi-
mación al voto electrónico presencial: estado de la cuestión y recomendaciones para su
implantación. En Teoría y Realidad Constitucional, 23, 257-270.
Un ejemplo práctico de voto electrónico es descrito por González Senmartí, A., Ariño,
L.A., Bordas, M.T., Ruíz, M. (2010). El voto electrónico vinculante en la Universidad
Rovira i Virgilli. En Boletín de RedIRIS. 88-89, 57-64.
298 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
‑ Establecimiento de mecanismos de seguridad y control que eviten efectos
indeseados (ciberataques, suplantación de personalidad, alteración del
voto, etc.), así como auditorías que avalen la neutralidad y adecuación
del funcionamiento técnico.
La infraestructura para el establecimiento de un ciberpartido puede consti-
tuirse mediante servidores seguros con acceso desde Internet en red abierta o en
red privada virtual. En esta infraestructura se integrarían las múltiples tecnolo-
gías posibles a través de las diversas redes (de transmisión de datos, de telefonía
fja, de telefonía móvil). Se complementaría con los correspondientes protocolos
y aplicaciones para la intervención en debates, la multidifusión de información,
la validación de la identifcación y el control del voto.
Los ciberpartidos podrían suponer un nuevo modelo de funcionamiento,
no solo tecnológico -que es lo menos importante-, sino cualitativamente dife-
rente en tanto en cuanto se sentarían los presupuestos para una profundización
en la esencia de la democracia: la toma de decisiones por la mayoría, no la mera
participación seguidista inducida por la casta dirigente del partido.
Las actuales redes sociales de los partidos políticos caracterizadas por su cen-
tralización y jerarquía, deben dar paso a redes de tipo distribuido y polinuclea-
das, con funciones de control de la cohesión de la red.
La nueva estructura que supone un ciberpartido debería tener refejo en el
nivel estatutario, regulándose diversos aspectos para adaptarlos a la nueva rea-
lidad tecnológica de las TIC: los procesos congresuales, los sistemas electorales
internos, los derechos y obligaciones de los afliados, la toma de decisiones por
los órganos colegiados, los supuestos en los que deben tomarse los acuerdos por
todos los afliados o por toda una organización local, etc.
Sería necesario un nuevo contrato entre el ciberpartido y sus afliados. Si se
quiere un partido motivado, no puede ser a costa de contar con unos afliados
que solo representan la mano de obra barata del partido. Si se quiere que los af-
liados aporten sus ideas y su trabajo deben tener derecho a decidir en un entorno
transparente. democracia y transparencia serían los referentes de las relaciones
de intercambio.
No pueden ser obviados los problemas que podrían producirse en los ciber-
partidos (en caso de no tomarse las medidas adecuadas), a saber:
7. Hacia la deMocracia interna 299
•  la ExClUsIÓN DE aMplIOs sECTOREs DE CIUDaDaNOs. El acceso a los
medios tecnológicos y las destrezas necesarias para su manejo no son univer-
sales. Hoy en dia, amplios sectores sociales están imposibilitados o mermados
para acceder y hacer uso de las TIC. Por eso es fundamental la existencia de
un período transitorio en el que coexistan las formas tradicionales de interco-
municación con las nuevas y la realización de programas de formación para
la integración de los sectores sociales más rezagados.
•  la fORMaCIÓN DE aRIsTOCRaCIas TECNOlÓgICas. En un ciberpartido
existe el riesgo de que pueda formarse una aristocracia tecnológica compues-
ta por quienes poseen conocimientos avanzados de las TIC. La ventaja del
conocimiento tecnológico puede dar lugar a núcleos de poder que operen
fuera del control de la mayoría. Por eso deben establecerse sistemas de con-
trol basados en los principios de transparencia y de subordinación de los ór-
ganos técnicos a los órganos de decisión democráticamente elegidos (órganos
de fscalización tecnológica, auditorias de buenas prácticas, etc.).
•  la DEsCONfIaNza TECNOlÓgICa. Un partido político es una red social
en la que la confanza en personas individuales y colectivas es un elemento
básico de funcionamiento. Si no hay confanza no se produce la adhesión
de las personas, por muy sugerentes que sean los programas políticos. La
confanza supone el conocimiento y valoración positiva de la actividad de
personas y de órganos durante un período más o menos prolongado. La falta
de familiaridad en la utilización de la tecnología, el desconocimiento de sus
posibilidades y limitaciones y la magnifcación de las malas prácticas frente
a las ventajas, dan lugar al fenómeno de la desconfanza tecnológica que es
inherente a cualquier actividad que se realice a través de las TIC (comercio
electrónico, administración electrónica, etc.). La desconfanza tecnológica es
una barrera para que se desarrollen las relaciones y se produzca la necesaria
confanza personal y orgánica. Esta desconfanza tecnológica solo se atenuará
en la medida en que los individuos vayan comprobando por sí mismos las
ventajas que se obtienen frente a los riesgos que se corren, al igual que ha
sucedido con muchas actividades que han llegado a generalizarse (pago con
tarjetas bancarias, uso de teléfonos móviles, utilización del correo electróni-
co, etc.).
300 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Las posibilidades de un ciberpartido son enormes. La pista la proporcionan
las actuales redes sociales de Internet en las que participan millones de personas.
Foros de debate, grupos de trabajo en línea, multidifusión de documentos, re-
transmisión de reuniones de órganos de dirección, votaciones instantáneas sobre
cualquier tema, conexión personal al ciberpartido con independencia del lugar
donde se encuentre el afliado, etc., son algunos de los ejemplos más evidentes de
lo que podría suponer un ciberpartido para los afliados, militantes y dirigentes.
Un ciberpartido supone, sobre todo, un avance para la ampliación de la
democracia, puesto que posibilita las elecciones directas, la eliminación de las
circunscripciones electorales, y la toma de decisiones en tiempo real por todo el
cuerpo electoral. En el ciberpartido las actuales castas no podrían tener ni el po-
der ni los privilegios que les otorgan los estatutos de los partidos clásicos. Serán
los afliados quienes recuperen su papel y se pueda hacer efectivo el principio de
una persona, un voto.
Es muy posible que la evolución de las sociedades lleve, en un futuro lejano,
a la desaparición de los partidos políticos, mediante un proceso que conduzca
a la máxima democracia social, en el que no tendrían sentido ni los partidos
clásicos ni los ciberpartidos como evolución de aquellos. Las sociedades estarían
dotadas de una maquinaria de consulta y codecisión mediante la cual los ciu-
dadanos serían los que adoptasen, en tiempo real, las decisiones colectivas con
trascendencia. Pero, aunque no lleguemos a disfrutar de ese estado de cosas, sirva
la conjetura para hacernos una idea de la relatividad de las instituciones políticas
actuales y su papel transitorio en la sociedad del presente.
conclusiones 301
CONClUsIONEs
1. El INDIvIDUO EN lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
Daban comienzo las refexiones incluidas en este libro con la constatación de
la baja adhesión y el creciente rechazo de los ciudadanos a los partidos políticos
en España. Este fenómeno, ampliamente admitido por medios de comunicación
y especialistas en temas políticos, planteaba un conjunto de interrogantes sobre
el funcionamiento interno de los partidos políticos que llevan a considerar como
objeto de estudio el individuo, en tanto que afliado o militante y componente
esencial del partido político. Pero desde una perspectiva más amplia, hay que
considerar el conjunto de individuos que establecen unas específcas relaciones
entre ellos, formando la red sociaL partido poLítico.
Además, hay que tener en cuenta los factores de motivación y desmotivación
para entender los fenómenos de participación política, entendida esta como acti-
vidad encaminada al control o infuencia sobre las instituciones públicas. La par-
ticipación política puede ser abordada desde el punto de vista de la satisfacción
de necesidades del individuo, bien como necesidad instrumental, bien como ne-
cesidad fnalista. En cualquier caso, la iniciación, permanencia o abandono de la
actividad política están infuidas por factores de motivación o de desmotivación
que deben ser tenidos en cuenta si se quiere profundizar en el conocimiento del
funcionamiento interno de los partidos políticos.
La afliación y la militancia están asociadas a unos determinados intereses
personales (necesidades y motivaciones, en defnitiva), de manera que es necesa-
rio tenerlos en cuenta para que no se conviertan en una rémora para el funcio-
namiento de los partidos. Es necesario enfatizar la diferencia entre motivaciones
302 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
subjetivas declaradas -que suelen coincidir con los fnes y objetivos de la orga-
nización- y motivaciones subjetivas reales, de las que el propio sujeto puede no
tener conciencia.
Para conocer de manera científca las verdaderas motivaciones individuales
de afliados y militantes, sería precisa una actividad investigadora que actual-
mente es imposible, dada la opacidad de la actividad interna de los partidos.
Cada partido político alberga una mina de datos en sus áreas de organización y
fnanzas que no es utilizada ni siquiera por los propios dirigentes. Ni los estudian
ni los dejan estudiar.
Sin embargo, a partir de un análisis observacional se pueden determinar múl-
tiples factores de motivación y de desmotivación que acercan o alejan de la af-
liación y militancia; sin que puedan descartarse otros, los más frecuentes serían:
1. faCTOREs MOTIvaDOREs
‑ Las condiciones favorables para satisfacer las necesidades de la socializa-
ción.
‑ La consecución de ideales y de objetivos políticos, sociales, medioam-
bientales, económicos, religiosos, etc.
‑ La interiorización de una identidad colectiva.
‑ La subordinación personal.
‑ La interrelación positiva del individuo con el partido político.
‑ El halago.
‑ La expectativa.
‑ La recompensa económica.
‑ La promoción profesional.
‑ La obtención de información cualifcada e infuencia mediadora.
‑ El mero ejercicio del poder político.
‑ Las motivaciones reactivas.
2. faCTOREs DEsMOTIvaDOREs
2.1. independientes de La actividad poLítica deL individuo
‑ Las discapacidades.
‑ Las desigualdades derivadas del género.
conclusiones 303
‑ La duración de la jornada de trabajo.
‑ La realización de tareas domésticas y administrativas.
‑ Las obligaciones de carácter personal.
‑ Las oportunidades de formación y de ocio.
‑ Las barreras culturales.
2.2 vincuLados a La actividad poLítica
‑ La percepción del rechazo social hacia la actividad política.
‑ La percepción de la gorronería en el entorno social.
‑ La inequidad interna en la distribución de costes y benefcios.
‑ La percepción de ser excluido en las decisiones de la organización.
‑ El ataque a la esfera personal.
‑ Los costes de la militancia.
‑ Las derrotas políticas internas y externas.
Existe un gran desconocimiento del binomio motivación-desmotivación
cuando lo cierto es que resulta indispensable para entender la dinámica de la
participación y la militancia en los partidos políticos. No está sufcientemen-
te estudiado desde un punto de vista sociológico a causa de: a) las difcultades
inherentes al objeto de estudio (las necesidades, las motivaciones, las desmoti-
vaciones, son, en defnitiva, representaciones mentales que quedan sustraídas
a la observación directa); b) la confusión de los individuos entre motivaciones
personales y fnes del partido; c) la opacidad de los partidos políticos para realizar
o permitir investigaciones sociológicas.
Los partidos suelen pasar por alto, dándose por sobreentendida, la naturaleza
de los seres humanos, que son las células que confguran su arquitectura. Omiten
que son máquinas biológicas con unas determinadas propiedades, desconocidas
en otros tiempos, pero que, hoy, a la luz de los avances en las neurociencias,
pueden y deben ser tenidas en cuenta. La dinámica de las sociedades y sus redes
no pueden explicarse sin conocer las pautas de comportamiento del elemento
humano.
Del examen de los factores desmotivadores puede determinarse en una socie-
dad específca qué grupos sociales van a tener una mayor probabilidad de quedar
al margen de la participación militante en los partidos políticos, llegándose a
304 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
visualizar que el abanico de las personas que pueden militar sin grandes costes
personales es bastante cerrado. Sólo una minoría de ciudadanos va a disponer de
las condiciones físicas, económicas, laborales o culturales para poder militar en
un partido político. Por muchas facilidades que pudiera ofrecer un partido polí-
tico, los condicionantes a los que están sometidas las personas de ciertos grupos
sociales son insalvables, en la mayor parte de los casos.
si a Los condicionantes sociaLes se unen Los factores de desmoti vación
derivados de La propia dinámica deL miLitante en su actividad poLítica, puede
expLicarse, en gran medida, La bajísima participación afiLiativa o miLitante
en La actuaLidad.
Los partidos políticos han evolucionado hasta reducirse a un núcleo opera-
tivo opaco y amurallado que se excita primordialmente en épocas electorales,
cuando se pone en marcha su aparato para movilizar a todos aquellos que depen-
den clientelarmente de su victoria electoral. Sus dirigentes se asemejan a gladia-
dores que libran un feroz combate -incruento- en la arena política, mientras el
pueblo les contempla pasivamente desde las gradas.
Los partidos políticos también son percibidos como empresas en las que los
militantes tienen como fnalidad conseguir una ventaja personal o realizar su
carrera profesional. Su estructura se asemeja, cada vez más, a una empresa tradi-
cional con un modelo de red formal fuertemente jerarquizada.
La profesionalización de la actividad política es cada vez más acusada. La
concepción de la política como realización de un servicio público está en franca
regresión. La profesionalización es la norma, el servicio público la excepción.
2. aCERCaMIENTO al CONCEpTO DE RED sOCIal
Desde un punto de vista abstracto, los partidos políticos, en las modernas
sociedades democráticas, son redes sociales reconocidas por el ordenamiento ju-
rídico para acceder al control temporal de las instituciones políticas, a través de
mecanismos reglados.
Para comprender la naturaleza de los partidos políticos se precisa acudir al
concepto de red social, utilizado desde hace algunos años para analizar agrupa-
ciones humanas dispares.
conclusiones 305
El análisis de redes sociales es una metodología con pocos años de existen-
cia, basada fundamentalmente en la sociología y en las matemáticas (teoría de
grafos), que trata de de sentrañar las propiedades y leyes que determinan el fun-
cionamiento de cualquier tipo de organización social. El análisis de redes sociales
tiene en su contra algunas difcultades, como puede ser la obtención de datos
masivos, tanto cualitativos como cuantitativos, sobre relaciones explícitas, así
como la detección de relaciones no explícitas, pero de gran intensidad entre los
actores sociales.
El análisis de redes sociales comienza examinando los constituyentes esen-
ciales de toda red: nodos (actores sociales) y conexiones (relaciones sociales).
La delimitación de la red social se realiza a partir de todos aquellos nodos que
cumplen unas determinadas condiciones.
Las redes se representan matemáticamente como puntos o vértices conec-
tados mediante líneas, dando lugar a fguras geométricas denominadas grafos.
Los puntos o vértices se corresponden con los nodos y las líneas o conexiones
representan las relaciones sociales. A partir de los elementos simples (nodos y
conexiones), se construyen otros elementos complejos (camino, subred, centro,
periferia, etc.).
Las redes sociales pueden caracterizarse como conglomerados de seres huma-
nos que interactúan entre sí, realizando una actividad comunicativa para satisfa-
cer necesidades mediante el intercambio de conductas.
Los seres humanos no se comunican entre sí por el mero hecho de comu-
nicarse: se comunican para establecer relaciones que satisfagan sus necesidades,
transformando la realidad. Las relaciones constituyen otro elemento esencial de
una red social. En una red social, para cada actor puede hallarse alguna relación
con otro u otros actores, de manera que todos ellos están relacionados directa o
indirectamente entre sí.
Muy pocas necesidades pueden ser satisfechas de manera autónoma por cada
ser humano, lo que supone que, necesariamente, se ha de inducir un cambio de
conducta en los demás para que contribuyan a satisfacerlas. La satisfacción de las
necesidades propias requiere la modifcación de la conducta ajena (y viceversa),
lo que constituye la actividad central de toda red social: el intercambio.
306 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Para satisfacer las necesidades que requieren el concurso imprescindible de
otros, es necesario hacérselo saber a quienes confguran el entorno personal, lo
que supone una actividad comunicativa sostenida en el espacio y en el tiempo
hacia este entorno.
NODOs
Cada persona, o actor social, que forma parte de una red puede ser asimilada
a un nodo o centro de relaciones caracterizado por las siguientes capacidades:
procesar inteligentemente la información y el conocimiento; establecer comu-
nicaciones; establecer relaciones sociales. Además de las personas individuales,
pueden formar parte de una determinada red social otras subredes en forma
de instituciones, empresas, asociaciones, etc., que, en último término, estarán
integradas por personas.
Los nodos de una red social son nodos complejos con capacidades de proce-
samiento inteligente de la información, comunicación e interacción social, neta-
mente diferenciados de un simple nodo de comunicaciones.
En las sociedades actuales, las personas pertenecen a muchas redes simultá-
neamente. La multipertenencia a redes sociales pone de manifesto la compleji-
dad de las relaciones sociales y el fracaso de las concepciones reduccionistas para
explicar las conductas considerando categorías o clasifcaciones segmentadas o
parciales, como puedan ser la nación, la clase social, la religión, etc., pero que
prescinden de las relaciones sociales desde una consideración global.
En el análisis de redes sociales se asigna a los nodos (actores sociales) un
conjunto de propiedades que informan sobre su posición en la red con respecto
a otros nodos. La importancia posicional se manifesta a través de las propieda-
des de centralidad (relevancia) que indican que un nodo ocupa en la red una
posición central (relevante) o una posición periférica (marginal). La centralidad
puede llegar a cuantifcarse atendiendo a diversos parámetros, siendo los más
utilizados: el nivel de adyacencia (grado o rango), la cercanía y la intermediación.
conclusiones 307
RElaCIONEs sOCIalEs
Las relaciones sociales, más que relaciones en sentido abstracto, son inte-
racciones complejas, o secuencias de actos producidas en el mundo real, entre
personas. No basta con que las personas tengan propiedades en común: para
poder hablar de la existencia de una red social es necesario que se produzcan
interacciones reales entre las personas.
En las redes sociales se producen relaciones entre sus actores debido a dos
tipos fundamentales de interacciones físicas:
‑ Intercambio de información, cuando se conectan dos o más actores.
‑ Trueque de conductas, en el que una de las partes lleva a cabo una activi-
dad, en espera de que la otra parte también realice -como contrapartida-
una actividad (igual o distinta, inmediata o diferida).
aCTIvIDaD CONvERgENTE
Los actores, en su relación con una determinada red social, llevan a cabo una
actividad convergente encaminada a conseguir los objetivos o fnalidades de la
red. La actividad convergente constituye un elemento esencial de la red; sin ella
no es posible una red.
Las actividades desarrolladas pueden ser comunes a todos los miembros de la
red, pero lo más frecuente es que se trate de actividades distribuidas de acuerdo
con pautas temporales o funcionales derivadas de la división social del trabajo.
La realización de una actividad convergente no es sufciente para la estabi-
lidad de la red, es necesario un intercambio equilibrado. En toda red social la
actividad convergente se desarrolla en paralelo a una determinada modalidad de
intercambio o modifcación recíproca de las conductas de cada uno de los actores
integrantes.
En las relaciones sociales caben ser destacadas ciertas propiedades o descrip-
tores de su naturaleza: contenido, intensidad, frecuencia, dirección y variación
temporal. Estas propiedades dan lugar a diversas clases de relaciones: directas,
indirectas, unidireccionales, bidireccionales (simétricas y asimétricas), fuertes,
débiles, positivas, negativas, únicas, periódicas, irregulares, permanentes, actua-
les, latentes o potenciales.
308 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
COMUNICaCIÓN
La actividad comunicativa es otro elemento básico en el concepto de red. Sin
intercambio de información y conocimiento a través de mensajes no se puede
hablar de red ni de actores sociales, sino de individuos aislados.
La actividad comunicativa consiste en el intercambio, bien instantáneo, bien
diferido, de mensajes entre nodos de una red, durante un período de tiempo,
con arreglo a un protocolo, a través de un canal y con la fnalidad de modifcar o
intercambiar conductas los participantes.
En la actividad social de comunicación cada persona puede ser equiparada a
un nodo elemental capaz de: procesar mensajes para ser transmitidos, transmitir
o retransmitir mensajes, recibir mensajes y procesar los mensajes recibidos. Ade-
más de los nodos simples (unipersonales) pueden confgurarse nodos complejos,
formados por la agregación de personas estructuradas en subred.
La estructura de la red social hace posible la difusión y replicación de la
información y el conocimiento entre los nodos que la integran. Se puede hacer
efectiva la gran propiedad de la información: la capacidad de replicarse hasta el
infnito.
La efcacia de los mensajes aumenta en proporción al ámbito personal y tem-
poral, a la intensidad y perdurabilidad de su huella proactiva y al número de
nodos retransmisores; por contra, la efcacia disminuye en proporción a la inten-
sidad y perdurabilidad de su huella reactiva y al número de errores y distorsiones
acumulados.
La agrupación secuencial de mensajes intercambiados entre emisores y recep-
tores, con arreglo a un protocolo y con unas características comunes de conteni-
do y/o de ámbito temporal, constituyen una comunicación.
El concepto de comunicación hace referencia al intercambio de información
agrupada según los criterios del emisor y receptor.
Cualquier comunicación tiene una estructura mínima: mensaje de inicio,
mensajes portadores de contenidos y mensaje de fnalización. Pero la estructura
de las comunicaciones, en la realidad, es más compleja, ya que suele asociarse a
un protocolo o conjunto de normas que facilita la transmisión y recepción de los
mensajes, así como que quede garantizada su integridad.
conclusiones 309
Las comunicaciones, a su vez, pueden estudiarse agrupadas unas con otras, lo
que da lugar a los fujos de comunicaciones.
INTElIgENCIa DE RED
Para que existan comunicaciones y relaciones (materiales) entre nodos en una
red es necesaria una inteLigencia de red o conjunto de procesos inteligentes que
hagan posible su funcionamiento.
La inteligencia de red supone un salto cualitativo en el procesamiento de
la información y el conocimiento, por encima de las inteligencias individuales.
La inteligencia de red resulta de la coordinación de la inteligencia individual
albergada en los propios nodos y en soportes tecnológicos externos.
Toda red social es una amalgama de funciones centralizadas, funciones distri-
buidas y funciones individuales. La centralización y distribución pueden admitir
un grado de complejidad enorme cuando las redes sociales alcanzan un gran
tamaño, puesto que hay que considerar, junto al número de nodos, los niveles
funcionales de la inteligencia de red. Ciertos elementos de la inteligencia de red
pueden estar albergados en la generalidad de los nodos, en nodos especializados
y en soportes tecnológicos.
Los niveles funcionales de la inteligencia de red operan sobre la información
y el conocimiento adquiridos por la red social, el sistema de comunicaciones y
el sistema de relaciones.
En cada red, como expresión parcial de la inteligencia de red, se puede de-
tectar un conjunto de vectores ideológicos colectivos, comunes a los miembros
de la red, que orientan el comportamiento individual y colectivo. Estos vectores
contienen, entre otros elementos, los objetivos de la red.
Dentro de los vectores ideológicos colectivos, puede ser reconocido un ele-
mento de la inteligencia de red, el vector ideológico central, que opera como
aglutinante de los nodos de la red y que condiciona sus niveles funcionales,
pero que, por sí solo, no es sufciente para confgurar una red social. Han de
considerarse otros elementos ideológicos complementarios o de segundo nivel
que confguran el ideario de la red social. El vector central diferencia una red de
310 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
otras de distinto tipo. Los vectores secundarios o complementarios son los que
diferencian las redes sociales del mismo tipo.
OTROs ElEMENTOs DE las REDEs
Todas las redes tienen un soporte económico o material que sustentan tanto
la actividad comunicativa como las actividades convergentes.
Además, en las redes sociales se pueden encontrar propiedades que pueden
ser utilizadas como descriptores para comprender su naturaleza y funciona-
miento (orden interno, patrones de agrupamiento, tamaño, densidad, cercanía,
intermediación, estabilidad, etc.). Una de las propiedades más importantes de
la actividad en red es la obtención de sinergia o incremento de resultados por
encima de los que se hubieran obtenido actuando los individuos aisladamente.
Dentro de una red pueden ser consideradas diversas subdivisiones (red total
o global, subredes, redes personales, conglomerados o clusters, centro o núcleo,
bloques, etc.) y arquitecturas de red (estrella, árbol, malla, anillo, mixta, centra-
lizada, descentralizada, distribuida, cerrada, abierta, etc.).
3. El paRTIDO pOlÍTICO COMO RED sOCIal
El conocimiento de los partidos políticos puede abordarse desde la perspec-
tiva de considerarlos como redes sociales específcas cuya complejidad aumenta
tanto más cuanto mayor es su base afliativa.
Los partidos políticos con amplia representación parlamentaria constituyen
una gran red compuesta por infnidad de subredes de base personal y ámbito
territorial o funcional.
La complejidad de los partidos políticos se debe en gran medida a la elevada
mutabilidad de las conexiones nodales o vínculos entre las personas.
La red social partido político surge por agregación de elementos humanos
con motivaciones diversas, pero habitualmente vinculadas a objetivos genera-
listas o multitemáticos, más que a los objetivos concretos o singulares de otras
organizaciones.
conclusiones 311
Los partidos políticos son refejo de las compartimentaciones sociales, pues-
to que en ellos confuyen selectivamente las personas con arreglo a sus intereses
en las relaciones de intercambio.
Actualmente, en las sociedades de la información y el conocimiento, las
compartimentaciones sociales, de las cuales son refejo los partidos políticos, se
apartan de modelizaciones empleadas con anterioridad en las que los factores
económicos eran primordiales.
Si se atiende a la intensidad de las motivaciones, quienes se relacionan con
un partido político adquieren diversos grados de adhesión o fdelidad ideológica
(simpatizantes, afliados, militantes, dirigentes), lo que se manifesta en la inten-
sidad de la actividad que se dedica al partido político.
Como contrapartida a los elementos motivadores para la afliación y militan-
cia, existen otros elementos que operan en sentido opuesto, impidiendo la ad-
hesión o llevando a abandonar el partido a los individuos y que, actualmente, se
ha concretado en una dinámica de desafección hacia Los partidos poLíticos.
La actividad comunicativa constituye una de las principales actividades de
cualquier partido político. Un partido político que no esté sumido en el letargo
es una máquina de comunicar, tanto hacia el interior como hacia el exterior, con
la fnalidad de difundir sus postulados.
La comunicación interna es aquella que tiene lugar en el interior del partido
político a través de múltiples formatos y canales, entre quienes son formalmente
afliados. Es de destacar que la multidifusión de la información se lleva a cabo
por los órganos de dirección en régimen de monopolio y en sentido unidireccio-
nal (de arriba abajo), teniendo como destinatarios los órganos y afliados situados
bajo su ámbito.
Sin embargo, la generalización de las tecnologías de la información y la comu-
nicación ha producido un vuelco en cuanto a la multidifusión y la interactividad
de la información. Cualquier afliado o militante individual puede difundir
mensajes de manera masiva hacia los demás -lo que anteriormente estaba reser-
vado a los dirigentes por razón del coste y de las normas estatutarias-. Además, la
interactividad virtual supone que ya no es necesaria una actividad presencial para
realizar ciertos actos como emitir el voto o formular una propuesta.
312 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Pero las tecnologías de la información y la comunicación plantean nuevos
problemas como el crecimiento exponencial de la información de manera que,
en un entorno de sobreinformación, se pueden producir expectativas desmesu-
radas acerca de las posibilidades de la interacción o la multidifusión. Ya no hay
censura ni impedimentos para expresar el pensamiento, pero hay algo nuevo y
con efectos todavía no muy bien conocidos: la sobreinformación.
Los partidos políticos son redes sociales caracterizados por su fuerte actividad
comunicativa hacia el exterior. Es su razón de ser: interactuar continuamente con
otras redes para que sus vectores ideológicos se expandan. La comunicación de
un partido político con el exterior tiene semejanzas con la que desarrollan em-
presas, instituciones, iglesias, etc., pero tiene sus peculiaridades.
La comunicación externa se realiza a través de nodos: simples y complejos,
genéricos y especializados. El afliado es el nodo más simple de un partido polí-
tico. El dirigente político es otro nodo simple, pero con una mayor capacidad de
acceso a los recursos de la red.
Los mensajes de los partidos políticos se emiten con crecientes difcultades
en el mar de redes sociales, ya que los mensajes son sometidos a la sana crítica de
otras redes, pero también a la hipercrítica, a la crítica destructiva, a la manipula-
ción o a la desinformación. Además, los ciudadanos se encuentran sobresaturados
de información, lo que se une a la indiferencia y al creciente rechazo hacia los
mensajes tradicionales de los partidos políticos, por su reiteración de contenidos,
maniqueísmo, simplismo y crispación inducida en su contenido y formato.
Un aspecto fundamental de la comunicación externa de los partidos polí-
ticos es su carácter monolítico, de manera que todo partido político trata de
presentarse ante la sociedad como una persona virtual, como un ente colectivo
con una sola voz, produciéndose una apariencia de voluntad colectiva uniforme.
Los mensajes gozan de autoritas por el simple hecho de no ser puestos en tela de
juicio por otros órganos del partido. La autoritas cesa cuando en un partido hay
mensajes contradictorios entre dirigentes u órganos de dirección.
El monolitismo y el centralismo de los partidos se manifesta con todo su
vigor en la comunicación externa. La mayoría de los estatutos contienen pre-
visiones por las que los afliados pueden debatir en el interior de los partidos
cuanto quieran, pero deben manifestar hacia el exterior el mismo mensaje que
conclusiones 313
hayan acordado los órganos de dirección. Como quiera que no se debate y, ni
muchos menos, se vota, lo que sucede realmente es que se otorga a los dirigentes
y órganos de dirección el monopolio y centralización de la comunicación exte-
rior del partido.
La movilización de los partidos para la comunicación externa se produce
fundamentalmente durante las campañas electorales. En los períodos electorales,
es precisamente cuando el monolitismo y el centralismo en la comunicación se
perciben de manera más acentuada.
El formato y los canales de comunicación que utilizan los partidos políticos
clásicos ha sufrido una evolución incesante en las últimas décadas. El militante
como nodo de comunicación ha ido perdiendo la importancia que tuvo en épo-
cas pasadas. Hoy en día, la intervención de los militantes es meramente decora-
tiva para rellenar auditorios.
El duelo comunicativo de los partidos entre sí es otra de las manifestaciones
del centralismo y del monolitismo en la comunicación externa. Los ciudadanos
perciben en muchos casos la comunicación externa de los partidos como un
duelo diario de información y contrainformación entre dirigentes de los partidos
políticos. Una parte considerable de la comunicación externa se dedica no tanto
a convencer a los ciudadanos de las propuestas propias como a combatir las de
los contrincantes.
La comunicación externa de los partidos es concebida de manera unidirec-
cional. Los partidos pueden hacer llegar mensajes a los ciudadanos, pero los
ciudadanos no tienen canales para hacer llegar sus puntos de vista. Solo pueden
pronunciarse en las elecciones de manera global con su voto, lo que no deja de
ser un método de control de retorno (feedback) muy simple: todo o nada. Los
partidos políticos hacen uso de las encuestas y sondeos electorales como método
de control de retorno (feedback) sobre los ciudadanos para paliar la ausencia de
interactividad en sus comunicaciones externas. Sin embargo, este método es un
tanto burdo, ya que solo aporta una información escasa, coyuntural y muy es-
quematizada del estado de cosas en una sociedad.
La irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación supone
que la unidireccionalidad, el monolitismo y el centralismo dejen de ser algo
inevitable en el fujo de información de los partidos políticos hacia el exterior.
314 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Internet posibilita la interacción comunicativa con los partidos políticos. Cual-
quier dirigente u órgano de dirección puede ser accesible.
En la época de Internet no puede mantenerse por más tiempo la carencia de
medios como justifcación para impedir la interactividad y la descentralización
de la comunicación de los partidos políticos. Solo la voluntad política de las
élites de los partidos para mantener la unidireccionalidad, el centralismo y el
monolitismo explica la permanencia de estas prácticas arcaicas.
En el plano de la inteligencia de red se encuentran los vectores ideológicos,
o conjunto de ideas sobre la realidad social, determinantes de la actividad de la
red y que se encuentran refejados en los cuerpos de doctrina, estatutos, declara-
ciones programáticas, escritos de los líderes de los partidos o en la valoración de
los hechos o actos históricos del partido político. En estos soportes se hallan los
objetivos y fnalidades que justifcan tanto la actividad pretérita y presente como
la que se orienta hacia el futuro.
La fnalidad de los partidos políticos es la consecución o el mantenimiento en
un determinado ámbito del poder político institucional, entendido este como la
disponibilidad sobre un conjunto de recursos humanos, materiales e inmateria-
les, atribuida a quienes ostentan la titularidad de tal poder otorgado por la base
social que se tome como referencia.
Los partidos políticos tienen como objetivo central extender sus postulados
hacia el exterior, sobre las redes sociales e instituciones (fundaciones, sindicatos,
empresas, asociaciones, etc.) en las que operan; pero su fnalidad pansocial y su
activismo proselitista se van a dar en un contexto de obligada concurrencia con
otros partidos -en los países democráticos-. Los partidos políticos se diferencian
unos de otros por su cuerpo de doctrina (vectores ideológicos secundarios) que
difunden en su actividad comunicativa y proselitista.
La actividad comunicativa es la actividad primordial de un partido políti-
co, pero, junto a esta, tienen lugar otras actividades caracterizadoras: procesa-
miento de la información y el conocimiento, actividad institucional, actividad
movilizadora, participación electoral, proselitismo, formación, gestión adminis-
trativa, económica y fnanciera, etc.
Todo partido político necesita -además del elemento humano- un soporte
económico y material para llevar a cabo sus actividades. La mayor parte de los
conclusiones 315
medios económicos y materiales se adscriben, por lo general, a la comunicación
interna y externa, mientras que el soporte fnanciero se basa en un sistema de
donaciones, subvenciones y exacciones.
4. las sUbREDEs DEl paRTIDO pOlÍTICO
Un partido político es una red social compleja resultante de la agregación de
numerosas subredes con relaciones diferenciadas. Para realizar una descripción
del partido político lo más acorde posible con la realidad, se parte de una meto-
dología que analiza las subredes más relevantes: red estatutaria operativa, redes
estatutarias específcas, red estatutaria congresual y redes informales.
RED OpERaTIva
La red estatutaria operativa se genera a partir de las previsiones contenidas
en los estatutos de cada partido, acordadas por un congreso constituyente o un
congreso ordinario. El elemento humano lo componen todos los afliados que
integran los órganos unipersonales y colegiados que se enumeran en los estatutos
del partido y en los que se defne su composición, funciones y relaciones internas
y externas.
La red operativa está formada por diversos tipos de órganos: unipersonales y
colegiados, de dirección, intermedios, de base, ejecutivos, consultivos, etc. Ade-
más, es fundamental para la confguración de la red, el conjunto de relaciones
entre afliados y órganos, y de estos entre sí.
En la relación entre afliados y órganos cabe resaltar, de una parte, los de-
rechos de información, de libre expresión, de propuesta, de sufragio activo y
pasivo y, de otra, las obligaciones de pago de cuotas y exacciones, de cumplir las
decisiones de los órganos del partido con jurisdicción competencial y el deber de
abstención de mantener posiciones públicas contrarias a las de los órganos del
partido. Pero la capacidad para tomar decisiones constituye un cuasimonopolio
de los órganos de dirección en cada ámbito geográfco o funcional respectivo.
Al afliado de base, tras la realización del proceso congresual, le es expropiado,
prácticamente, su derecho de voto hasta que se celebre el próximo congreso.
316 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Las relaciones entre órganos suelen girar en torno al principio de jerarquía,
por el que los órganos inferiores quedan subordinados a los órganos superiores,
de manera que la red formal partido político es netamente asimétrica.
La relación jerárquica -que presupone obediencia y ausencia de crítica- entre
órganos responde a una concepción militar del partido. El principio jerárquico
confgura una serie de órganos formales no sufcientemente balanceados. Mien-
tras que en el plano de las instituciones de un país se confgura, al menos, un
sistema obsoleto de contrapesos funcionales entre poderes -legislativo, ejecutivo y
judicial-, en los partidos políticos no existe ningún sistema efectivo de contrape-
sos o control de los órganos con poder, salvo la red congresual que se constituye
periódicamente cada cierto número de años para revalidar o sustituir, total o
parcialmente, a los órganos de dirección.
El principio de jerarquía se justifca como medio para conseguir la mayor
efcacia y estabilidad de la red social que forma el partido político, distribuyendo
actividades y recursos.
Otro principio que opera entre los órganos es el de compartimentación, de
manera que, en general, las relaciones transversales entre órganos no se contem-
plan en los partidos políticos. La compartimentación supone que ningún órgano
establece relaciones formales con otros órganos distintos que no sean el órgano
inmediatamente superior del que dependen, o los órganos inferiores a los que
gobiernan.
La red operativa se estructura en los partidos bajo una morfología piramidal.
En la cima de la pirámide se encuentran los órganos unipersonales y colegiados
con mayor poder. Bajo ellos, aumentando numéricamente, se colocan los de nivel
intermedio. En la base de la pirámide se sitúan los órganos de encuadramiento
de los afliados (agrupaciones, juntas, asambleas) que constituyen la parte más
numerosa del partido político.
El número de órganos puede llegar a ser monstruoso, lo que suele llevar a
inefciencias o a una esclerosis burocrática. Miles y miles de horas se pierden en
reuniones, de manera que el tiempo que dedican los militantes y dirigentes a la
actividad interna es enorme en comparación con el que invierten en otras redes
sociales, o directamente con los ciudadanos.
conclusiones 317
En las redes piramidales actuales se constata el predominio de: a) los fujos de
información descendente; b) la información directa e inmediata sobre la inter-
mediada y diferida; c) la territorialidad como criterio organizativo.
La territorialización de las organizaciones de base, aunque es el modelo pre-
ponderante, no ha sido ni es adoptado de manera exclusiva. En todas las épocas
históricas ha existido y existe una tensión entre territorialidad y funcionalidad
de las organizaciones, resuelta de muy diversas formas en cada partido políti-
co, de manera que suelen constituirse organizaciones funcionales (juventudes,
universidad, sanidad, educación, medio ambiente, etc.) que coexisten con las
territoriales.
Los estatutos suelen establecer un modelo ideal de organización diseñado
para satisfacer unos determinados intereses en un momento dado, pero lo cierto
es que, transcurrido el tiempo, se producen acontecimientos que deterioran el
funcionamiento de algunos órganos, de una parte de la red o de su totalidad. La
red operativa diseñada por los estatutos puede corresponderse con la realidad o
ser un simple modelo teórico.
OTRas REDEs EsTaTUTaRIas
Junto a la red operativa pueden confgurarse en los partidos políticos otras
redes de naturaleza estatutaria que actúan en paralelo (corrientes de opinión,
organizaciones juveniles, etc.). Su confguración suele contemplar un cierto nivel
de autonomía respecto del partido político, pero, en contrapartida, la infuencia
en la toma de decisiones en los órganos congresuales queda mermada.
RED CONgREsUal
Desde un punto de vista formal, la red estatutaria congresual es la más im-
portante en un partido político, puesto que, desde ella, se toman las decisiones
colectivas de mayor trascendencia. Es en la confguración de esta red, a través del
proceso electoral interno previsto en los estatutos, donde se puede comprobar el
grado de democracia que existe en un concreto partido político.
318 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La red congresual tiene un carácter temporal y sus decisiones prevalecen so-
bre las que hubiera tomado en el pasado o vaya a tomar en el futuro cualquier
órgano, salvo las decisiones que tome otra red congresual en el futuro. Realiza
una función adaptativa, ya que da lugar a una nueva red operativa y a cambios
en los programas y estatutos para adaptarlos a la realidad.
La formación de la red congresual tiene lugar mediante el sistema electoral
previsto en los estatutos, cuyos mecanismos favorecen, casi sin excepciones, la
continuidad de los dirigentes. Se compone de diversos estratos o niveles, el pri-
mero de los cuales está formado por los afliados de base. A partir de este primer
estrato se generan otros sucesivamente, integrados por afliados electos, denomi-
nados compromisarios o delegados; así hasta llegar al último estrato o asamblea
congresual.
En la formación de la red congresual tienen un papel determinante los ór-
ganos de dirección de la red operativa, debido a su relevancia posicional y a las
facultades que les otorgan los estatutos (redacción del reglamento congresual,
control de censos, determinación del número de compromisarios, elaboración
de la ponencia central, etc.).
La celebración de los congresos tiene como fnalidad esencial la consecución
de dos objetivos claramente diferenciados: la elección de los órganos de dirección
del partido y la aprobación de las ponencias programáticas y estatutarias.
La asamblea congresual es determinada, por regla general, mediante elección
indirecta desde la base congresual compuesta por los afliados, lo que implica
una elección indirecta de segundo, tercer o incluso cuarto grado. La asamblea
congresual actúa como colegio electoral para determinar los órganos de dirección
hasta el siguiente congreso.
Los modelos de confguración de los órganos de dirección intercongresuales
son muy variados, pudiendo vislumbrarse dos grandes tendencias:
•  MODElO CEsaRIsTa en el que se elige al líder del partido y a su equipo
(núcleo ejecutivo) mediante elección directa de la asamblea congresual, lo
que supone realizar dos elecciones directas diferenciadas: una, para el órgano
de dirección intercongresual; otra, para el órgano ejecutivo encabezado por
el líder, que, además, suele confgurarse como órgano unipersonal. Con las
conclusiones 319
facultades asignadas estatutariamente se consigue una primacía del líder del
partido y su núcleo ejecutivo.
•  MODElO COlEgIaDO en el que el líder del partido y el órgano ejecutivo es
elegido mediante elección indirecta desde el órgano colegiado de dirección
elegido previamente por la asamblea congresual. En este caso, el líder -primus
inter pares- y el órgano ejecutivo están sometidos a la mayoría del órgano de
dirección del partido que, en un momento dado, puede incluso proceder a
su revocación.
Además de la elección de los órganos de dirección, la asamblea congresual
aprueba las propuestas programáticas y los cambios estatutarios.
REDEs INfORMalEs
Los estatutos de los partidos políticos confguran unas redes formales que,
hasta cierto grado, no dejan de ser teóricas, de tal manera que el diseño previsto
puede coincidir o puede diferir de la realidad. Lo verdaderamente signifcativo
será, sin duda, si todo cuanto se declara es puesto en práctica. Es por esto que,
para hacerse una idea cabal de un partido, hay que acudir a la práctica real para
esclarecer su funcionamiento, y es ahí donde se descubre que opera una maraña
de redes informales (no regladas), cuyo conocimiento aporta una visión mucho
más completa.
Cada una de las redes informales que coexisten en un partido político puede
describirse como un conjunto de actores que, al margen de su pertenencia o no
a órganos de dirección, establecen fujos de comunicaciones y unas relaciones no
regladas estatutariamente, para conseguir un mayor poder posicional o ventajas
personales o colectivas.
Las redes informales se caracterizan por diversas propiedades tales como el
grado de apertura (abiertas, cerradas), tamaño, visibilidad, estructura, tipología
del intercambio, sinergia, mutabilidad, entrelazado, etc. Cualquier red informal
adopta esencialmente, en cada momento, tres posibles posicionamientos frente
a los órganos de la red operativa: realizar actividades cooperativas, competitivas
o indiferentes.
320 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La pervivencia de los órganos de dirección está estrechamente ligada a la
detección tanto de las redes cooperadoras como de aquellas que realizan una
actividad competidora. Desde el punto de vista de la renovación política de los
partidos y de la incorporación de nuevos dirigentes a los órganos de dirección,
son necesarias redes informales alternativas que vayan generando estados de opi-
nión para corregir las inefciencias de las políticas ofciales, o para su entera sus-
titución.
Las redes informales se originan de muy diversas maneras en los partidos, ge-
neralmente por actividades o circunstancias comunes que aglutinan a sus miem-
bros: mantenimiento de posiciones políticas o ideológicas comunes, existencia
previa o sobrevenida de algún tipo de empatía, intereses de grupo social, intereses
privados de tipo profesional o económico, etc.
5. El sIsTEMa ElECTORal INTERNO COMO MEDIO DE CONTROl
DE las REDEs DEl paRTIDO
En los partidos políticos se detecta un conjunto de subredes, muy reducidas,
integradas por los dirigentes que ocupan los órganos superiores e intermedios
de la red operativa y que realizan una actividad de dirección y control que tiene
vocación de perpetuarse y expandirse en los ámbitos funcional, personal y tem-
poral.
Los mecanismos para ejercer la dirección y el control de la red social partido
político son numerosos; pero, sin ninguna duda, el mecanismo más poderoso es
la aquiescencia de las mentes sobre la posición que cada cual ocupa en esta red
social. Esta aquiescencia se produce tras la realización de un proceso electoral
en el partido, de manera que quienes obtienen la acumulación de un número
signifcativo de voluntades (victoria electoral), quedan legitimados para realizar
las funciones de dirección y control. Por esta razón, el sistema electoral interno
constituye el elemento primordial para conseguir el control del partido político.
Los sistemas electorales proveen de un conjunto de normas para la deter-
minación de las personas que ostentarán la representación de una organización
social. Para que puedan ser califcados como democráticos han de atenerse a
un conjunto de principios: supremacía de la mayoría sobre la minoría, sufragio
universal, igualdad en el sufragio activo, universalidad e igualdad en el sufragio
conclusiones
pasivo, libertad en la emisión del voto, ejercicio personal del derecho de voto y
derecho de libre expresión
La mayoría, por no decir la totalidad, de los sistemas electorales de los parti-
dos políticos se postulan como democráticos, recogiéndose en los estatutos nor-
mas acordes con tal carácter. Pero se trata de declaraciones puramente formales.
No basta autoproclamarse como democrático ni aceptar formalmente los ante-
riores principios. La democracia no es una etiqueta, sino una práctica real.
A pesar del retroceso histórico del uso de la fuerza para acceder al poder, tras
el advenimiento de los sistemas electorales surgen nuevos métodos para esquivar
la voluntad de las mayorías: emergen con ímpetu los fraudes y manipulaciones
electorales que, en las democracias occidentales, se producen fundamentalmente
mediante la confguración sesgada de las propias normas electorales.
Los fraudes más frecuentes que se pueden constatar en los partidos políticos
son:
‑ Circunscripciones electorales desproporcionadas entre el número de elec-
tores y el de puestos a cubrir, que produce fenómenos de infrarrepresen-
tación o de sobrerrepresentación, según el caso.
‑ La circunscripción electoral como ámbito limitador del derecho de voto,
cuyo efecto es la compartimentación de los afliados, lo que impide votar
a candidatos de otras circunscripciones.
‑ Establecimiento de miembros natos.
‑ Utilización de sistemas mayoritarios.
‑ Establecimiento de barreras electorales excesivas (avales, obligación de
formar candidaturas colectivas, número mínimo de votos, antigüedad
como afliado). La obligación de formar candidaturas colectivas es, con
mucho, una de las más frecuentes e importantes y que da lugar al fenó-
meno de la cooptación en los partidos políticos.
‑ Utilización ventajista de los medios de la organización por los dirigentes
establecidos (medios humanos, materiales y económicos).
‑ Inexistencia de una administración electoral independiente.
322 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos 322 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
6. EsTaDO aCTUal DE lOs paRTIDOs pOlÍTICOs
En la actualidad los partidos políticos sufren una gran desafección social y
unas bajas cotas de afliación y militancia, corroboradas por diversos estudios y
encuestas sociológicas. Es destacable el fenómeno del abandono de la militancia,
por cuanto los exmilitantes se van a convertir, por lo general, en agentes activos
para desprestigiar a su antiguo partido, con el agravante de que van a poder es-
grimir su experiencia personal en apoyo de sus argumentos.
Los fenómenos de baja afliación y desafección no pueden ser casuales como
no lo es ningún fenómeno natural o social. Si se examina el interior de los parti-
dos políticos pueden detectarse diversos factores explicativos:
‑ El défcit democrático en los sistemas electorales internos, manifesta-
do principalmente en los desequilibrios representativos en las circuns-
cripciones electorales, en la compartimentación obligada para ejercer el
derecho de voto, la negación del derecho individual de sufragio pasivo,
la adopción de sistemas mayoritarios y las prerrogativas abusivas de los
equipos dirigentes.
‑ La cooptación, ejercida en la formación de las candidaturas como forma
principal de acceso a los órganos de dirección.
‑ La compartimentación restrictiva de la libre expresión y difusión de las
ideas.
‑ La opacidad interna, manifestada en hechos tales como la ocultación de
documentos ofciales del partido, de información económica y fnancie-
ra, del número de afliados o de los procesos de nombramiento de aseso-
res, técnicos y administrativos.
‑ El desplazamiento de los idearios políticos por el pragmatismo.
‑ El avance del concepto partido-empresa y la consiguiente profesionaliza-
ción de los militantes.
‑ La extensión del modelo de poder absoluto temporal conferido a los di-
rigentes.
‑ La preeminencia del liderazgo personal, frente al liderazgo distribuido.
‑ Las barreras para militar en los partidos, derivadas del estatus social de
los individuos.
conclusiones 323
Pero los factores de baja afliación y desafección hacia los partidos también
pueden provenir del entorno social. Así pueden destacarse:
‑ La incidencia de la ideología individualista en la percepción de los par-
tidos.
‑ La incidencia de redes de poder no democráticas en el desgaste de los par-
tidos políticos: medios de comunicación privados, grupos económicos e
Iglesia Católica.
‑ Los prejuicios sociales sobre la actividad de los partidos.
‑ La manipulación del electorado mediante las promesas incumplidas, los
mensajes contradictorios, el enmascaramiento de las medidas impopula-
res, la crítica demagógica, la valoración asimétrica, la apelación al miedo,
la imputación infundada, la crispación interpartidaria o la marginación
de los ciudadanos fuera de los períodos electorales.
El desprestigio de los partidos políticos requiere medidas de transformación
que pasan necesariamente por la implantación de una auténtica democracia in-
terna. No puede haber democracia en la sociedad si las instituciones políticas
básicas -partidos políticos- no se constituyen en ejemplo a seguir.
Los fracasos de las revoluciones o de las transformaciones sociales tienen mu-
cho que ver con la ausencia de valores y mecanismos de vigilancia democrática
en las fuerzas que los propiciaron. Los ciudadanos están hartos -en términos
históricos- de aportar sus esfuerzos, su patrimonio o su vida a las guerras, revo-
luciones o a cualquier proceso reformista para que, a la postre, las redes socia-
les emergentes que llegan a conquistar el poder busquen su perpetuación por
encima de cualquier otra fnalidad, abdicando de sus anteriores postulados, y
materializándose, al fnal del proceso, el fracaso de las expectativas creadas en el
cuerpo social.
7. haCIa la DEMOCRaCIa INTERNa
Los partidos políticos tradicionales están en crisis, su credibilidad por los
suelos, la afliación y la militancia se contraen de manera ininterrumpida y su
existencia es un mal menor para muchos ciudadanos, de ahí que su transforma-
ción resulte inevitable si desean pervivir o, en caso contrario, emergerán alter-
nativas consistentes y generalizadas que cuestionen su razón de ser. Operan en
324 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
tal sentido algunos fenómenos actuales: el uso masivo de Internet y las TIC; la
globalización de la economía; el desarrollo de la ciencia y la tecnología; el des-
plazamiento masivo de personas en el ámbito mundial debido a las migraciones
y el turismo, etc.
No es posible mantener arcaicas estructuras de partidos que llevan de manera
recurrente a la formación de oligarquías que se adueñan de la voluntad colectiva
de la afliación.
Los partidos políticos han de cambiar, pero ¿en qué sentido? Muchos son
los que opinan en favor de su inevitable transformación, pero pocos son los que
aportan soluciones concretas, por eso se proponen algunas correcciones funda-
mentales que pueden ser plasmadas en los estatutos de los partidos políticos para
la recuperación de la democracia que nunca debieron perder:
‑ La reforma de los sistemas electorales internos de los partidos políticos de
manera que se respete el principio de una persona, un voto. Como cam-
bios más sustanciales a realizar pueden ser destacados: la circunscripción
única para cada ámbito electoral (un órgano, una circunscripción);
la eliminación del voto indirecto; el establecimiento de listas abiertas; la
implantación de un sistema proporcional para la determinación de los
órganos congresuales; la garantía de igualdad de oportunidades en las
campañas electorales; la confguración de una administración electoral
independiente; la confguración de normas electorales modifcables ex-
clusivamente por las asambleas congresuales; y la instauración del voto
electrónico.
‑ Medidas para conjugar efcacia y democracia: establecimiento de proce-
dimientos detallados para la toma de acuerdos y verifcación de su cum-
plimiento; delimitación de las facultades excepcionales de los órganos
de dirección; instauración de procedimientos de calidad y auditorías;
regulación precisa de las actividades contrarias a los acuerdos o estatutos
del partido (con la contrapartida de las debidas garantías individuales);
defensa ideológica del principio de efcacia.
‑ Ampliación progresiva de los acuerdos a tomar mediante voto electrónico
de las bases del partido político.
‑ Fomento de las decisiones colegiadas de los órganos.
‑ Celebración de elecciones primarias para determinar los candidatos a
elecciones externas.
conclusiones 325
‑ Libre elección de organización de base por los afliados.
‑ Control de los intereses personales y de la actividad de los cargos electos.
‑ Confguración de órganos proactivos de garantías democráticas.
‑ Fomento del partido de ciudadanos en detrimento del partido-empresa:
limitación del mandato de los cargos en todos los niveles de los partidos;
transparencia retributiva de los cargos; establecimiento de un estatus re-
glado de los cargos electos, tanto internos como externos, en el que se
recojan sus obligaciones, derechos y garantías; creación de órganos con-
sultivos o de asesoría en los que puedan integrarse todos aquellos dirigen-
tes que hayan cesado en sus funciones.
‑ Transparencia hacia el exterior, publicándose en sitios web: datos conta-
bles, económicos y fnancieros referidos a la estructura de ingresos y de
gastos; patrimonio; estatutos vigentes de cualquier nivel; y retribuciones
de los cargos políticos institucionales.
‑ Transparencia en el ámbito interno interno: publicidad hacia el interior
de todas las actas de los órganos colegiados, así como de las resoluciones
o acuerdos de importancia; formación de archivos documentales; publi-
cidad de todas las retribuciones asignadas a los cargos del partido; con-
vocatoria pública y selección objetiva de los puestos de trabajo que sean
creados en el partido político, exceptuando los de estricta confanza.
‑ Financiación transparente y controlada.
En la actualidad, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)
permiten superar las arcaicas concepciones de la democracia interna de los parti-
dos. Los partidos políticos clásicos han evolucionado adaptando los medios tec-
nológicos más recientes a su antigua estructura, que permanece inmutable. Pero
la adopción de las TIC como una herramienta complementaria no es sufciente.
Es necesario dar un salto cualitativo para llevar a cabo una rápida transición
hacia el modelo de ciberpartido.
Un ciberpartido puede ser concebido como una red social, cohesionada prin-
cipalmente mediante plataformas de tecnologías de la información y la comuni-
cación. Un ciberpartido no es una entidad anárquica o amorfa. La estructuración
de un ciberpartido, como cualquier otra red social, ha de contar con núcleos
cohesionadores (de dirección, de coordinación, funcionales, de comunicación,
etc.), con muchas más posibilidades de versatilidad y efcacia que el rígido esque-
326 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ma piramidal. En un ciberpartido podrían coexistir los canales proporcionados
por las TIC, junto con los canales tradicionales de comunicación. En este con-
texto, la implantación del voto electrónico supondría un nuevo estadio de la de-
mocracia interna dado que, en la actualidad, no existen impedimentos técnicos
para su utilización de manera segura.
Los ciberpartidos podrían suponer un nuevo modelo de funcionamiento, no
solo tecnológico -que es lo menos importante-, sino cualitativamente diferente,
ya que se asentarían los presupuestos para una profundización en la esencia de la
democracia: la toma de decisiones por colectivos amplios, no la mera participa-
ción seguidista inducida por la casta dirigente del partido.
Una estructura de ciberpartido supone, ante todo, un avance para ampliar la
democracia, ya que posibilita la realización de elecciones directas, la eliminación
de las circunscripciones electorales de conveniencia y la toma de decisiones en
tiempo real por todo el cuerpo electoral. En el ciberpartido las actuales castas
no podrían tener ni el poder, ni los privilegios que les otorgan los estatutos de los
partidos clásicos. Así, los afliados recuperarían su poder de decisión al hacerse
efectivo el principio de una persona, un voto.
reflexión final 327
REflExIÓN fINal
La democracia interna en los partidos y la democracia en la sociedad ca-
minan de la mano. No es posible la democracia social si los integrantes de los
propios partidos políticos no dan ejemplo, practicando la democracia interna.
Los dirigentes que practican la cooptación de manera descarada y recalcitrante,
no son de far cuando predican las bondades de la democracia.
Para llegar a la democracia social es preciso contar con partidos políticos con
democracia interna consolidada. Cualquier avance democrático en la sociedad
degenerará a lo largo del tiempo si los partidos políticos quedan anclados a siste-
mas de pseudodemocracia interna.
Para conseguir avances en la implantación de la democracia interna en los
partidos políticos se requiere de la presión social, de manera que se penalice a los
que no adopten pautas democráticas. Pero también se requiere, en el plano inter-
no, que los militantes actúen para transformar el engranaje del que forman parte.
No es posible mantener en todo momento una presión social en favor de
la democracia interna de los partidos, por ello también es necesario el impulso
desde el plano legislativo. Para ello habrán de ser reformadas las normas actuales
en las que se declara simplemente que los partidos políticos deberán ser democráticos,
sin decir una sola palabra de lo que signifca ser democrático. No basta con que
un partido político se adhiera la etiqueta; es necesario asociarla a un contenido
mínimo constituido por los derechos y obligaciones genéricos de afliados y órga-
nos de dirección, sin perjuicio de las mejoras que puedan introducir los estatutos
internos.
328 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Aspectos tales como la igualdad del valor del voto, el derecho a ser elector
y a ser elegible, los recursos de los afliados contra la vulneración de las normas
legales y estatutarias, la rendición de cuentas, etc., deberían ser abordados en la
legislación en materia de partidos políticos.
De consolidarse la desafección social hacia los partidos políticos y su déf-
cit democrático interno, cabe la posibilidad de que lleguen a ser desplazados
por soluciones de tipo carismático o autoritario, como ha sucedido y sucede
en diversos momentos históricos. Es relativamente fácil exagerar y expandir la
percepción negativa hacia los partidos cuando existen elementos objetivos que la
sustentan, aunque no sean sustanciales para negar su necesidad como vehículos
de las voluntades de los ciudadanos, máxime en una situación de crisis económi-
ca mundial. Basta examinar las alternativas, tanto pretéritas como coetáneas, al
sistema de pluralidad de partidos políticos que se han materializado en distintas
latitudes, para rechazar las descalifcaciones genéricas.
Los partidos políticos no pueden ser sustituidos de la noche a la mañana ya
que son redes sociales complejas en las que el factor confianza es uno de sus
principales aglutinantes. La confanza es la información acumulada en la mente
de los individuos sobre el comportamiento de personas o instituciones a lo largo
del tiempo y que se valora en términos positivos, de manera que llega a produ-
cirse una adhesión política más o menos intensa. La confanza de los individuos
no se logra, por regla general, en un breve período de tiempo, sino que es un
proceso Largo y costoso, lo cual supone una defensa para la mente humana
frente a charlatanes y predicadores que pretenden que sus ideas sean acogidas por
el simple hecho de su enunciación, si bien es cierto que siempre habrá personas
infuenciables que sucumban a los encantos de los prestidigitadores de la palabra.
Por contraposición, es necesario considerar la relativa facilidad e irreversibilidad
con la que se genera un proceso de desconfanza o desafección cuando la actua-
ción de los partidos políticos no es acorde con las expectativas de los individuos.
Lo que debe resultar evidente es que no es posible una transición brusca des-
de el actual modelo de partidos políticos debido a la falta de confanza de cual-
quier alternativa que se proponga. Lo que si resulta posible es incidir de manera
decidida y contumaz sobre aquellos elementos concretos que lastran el funciona-
miento democrático: desigualdad del valor del voto, cooptación, desigualdad de
medios en las campañas electorales internas, hiperliderzgos, etc.
reflexión final 329
Son muchos los factores que se oponen a los avances de la democracia interna
en los partidos:
‑ La ausencia de motivación -propia o fomentada- en un gran porcentaje
de los afliados para ejercer su derecho de voto, prefriendo inhibirse en
los procesos congresuales, porque no creen que puedan infuir en el resul-
tado o porque les es indiferente quiénes vayan a ser los dirigentes elegidos
(inhibicionistas).
‑ La ideología seguidista de ciertos sectores de afliados que preferen lide-
razgos fuertes, o adherirse de manera cómoda o acrítica a las decisiones
de los dirigentes.
‑ Las propias castas dirigentes y sus grupos clientelares con expectativas
de llegar a ser parte de la casta, que van a defender a capa y espada sus
intereses y a sustentar el défcit democrático, combatiendo a cualquiera
que intente realizar el más mínimo cambio.
‑ La ausencia de una cultura de vigilancia democrática, de manera que solo
una exigua minoría de los afliados y militantes reivindica la profundiza-
ción en la democracia interna.
La democracia es una cultura que no es meramente declarativa. En el plano
verbal -que es gratuito-, es muy sencillo y seductor predicar la democracia. Hasta
los dictadores se postulan como defensores de la democracia.
En la práctica, la democracia tiene unos costes, aunque las ganancias, indu-
dablemente, son mucho mayores. Solo puede mantenerse y extenderse la demo-
cracia mediante unas frmes convicciones personales.
A la hora de la verdad, bajo los parámetros de nuestra cultura política, suele
ser muy duro aceptar derrotas electorales o perder votaciones cuando se realizan
propuestas, lo que en algunas personas llega incluso a causar patologías psico-
lógicas. Sería necesario extender la cultura de que perder votaciones no solo es
normal, sino necesario y conveniente para cualquier individuo. La cultura de
ganar a toda costa, cueste lo que cueste, y de estimular la competitividad extrema
en cualquier ámbito social, debe ser abolida, puesto que no son sino la expresión
coetánea de la ley de la selva.
En el extremo opuesto, no puede aceptarse la idea de que la democracia sea
la panacea universal, si bien es un peldaño por el que es necesario transitar. La
democracia no excluye los errores, pero los acuerdos de las mayorías tienen la
330 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
ventaja de tener una mayor probabilidad de acierto que las decisiones individua-
les o minoritarias.
No hay reforma o cambio que perdure, si no es sostenido y perfeccionado
por una sociedad democrática. Los cambios sociales iniciados por líderes efíme-
ros o por redes sociales cerradas no perduran en el tiempo o tienden a confgurar
sociedades petrifcadas o decadentes.
Tampoco ha de caerse en la falsa creencia de que la democracia es un con-
cepto aceptado o deseado por todas las personas, o que a todas ellas interesa. No
todos los ciudadanos desean la democracia o partidos políticos democráticos.
Hay minorías sociales que siguen creyendo en métodos autoritarios con fuertes
liderazgos, e incluso llegan a preferir las dictaduras. También existen importantes
sectores de la población que son indiferentes a la actividad política, o bien se
encuentran cómodos delegando en otros la resolución de los asuntos públicos.
Para estos ciudadanos la importancia de la democracia interna en los partidos
políticos es mínima.
En el seno de los partidos también se encuentra un extenso abanico de posi-
ciones ante la democracia interna: desde quienes la propugnan vehementemente,
hasta los que consideran que los partidos deben estructurarse en torno a jefes o
caudillos a los que hay que adherirse incondicionalmente. Pero la democracia
es la garantía de progreso y de resolución de confictos de cualquier red social,
representa la superación de la ley del más fuerte y del sometimiento de las per-
sonas entre sí.
Muchos son los intereses que mueven a las castas políticas a permanecer in-
crustadas de por vida en los partidos políticos; por eso, es una ingenuidad pensar
que vayan a ser ellos quienes lleven a cabo las necesarias reformas para profundi-
zar en la democracia interna.
Sin embargo, no todos los partidos son iguales en cuanto al grado de desa-
rrollo de su democracia interna. Su implantación es variable, puesto que el con-
cepto de democracia tiene un fuerte componente político. Corresponde al lector
extraer las conclusiones, en cada caso concreto, a partir de su propia experiencia.
La consecución de un nivel aceptable de democracia interna solo será posible
si se inicia un movimiento tanto en el interior de los partidos políticos como
en la sociedad. El primer paso supone diseccionar tanto la práctica real como
reflexión final 331
los estatutos de cada partido, para verifcar cuáles son los elementos que hacen
posible la ausencia de democracia y ponerlos en la picota. Más adelante, pueden
aportarse las soluciones concretas encaminadas a un incremento de la democra-
cia interna y, cuando esto no sea viable, siempre quedarán alternativas, como
cambiar de partido o iniciar la construcción de uno nuevo.
A escala mundial, se está librando una batalla de gran trascendencia en la que
se va a decidir el peso que van a tener las sociedades, fragmentadas en sus fron-
teras nacionales, frente a los poderes globales económicos, políticos o militares,
no sujetos a regla democrática alguna. La confguración de la democracia interna
en los partidos políticos no va a quedar al margen de esta confrontación. Cuanto
mayor sea la democracia interna de los partidos, mayor será el avance hacia la
democracia social y mayor será el aglutinamiento de los ciudadanos frente a los
poderes globales que únicamente tienen como meta la expansión de sus impe-
rios, obviando los costes sociales y medioambientales.
332 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 333
apéNDICE I

la CONDUCTa hUMaNa. MOTIvaCIÓN y DEsMOTIvaCIÓN
1. El sOpORTE DE la CONDUCTa hUMaNa
Las relaciones de las personas que se aflian o militan en un partido político
comienzan a comprenderse si se toman en consideración los mecanismos indi-
viduales del comportamiento humano. El conocimiento de estos mecanismos es
básico, aunque no sufciente, y su ignorancia llevaría a limitar las formulaciones
sobre las relaciones y la dinámica de los partidos a un plano abstracto.
Determinar las motivaciones de la conducta o comportamiento de una per-
sona es algo realmente muy complejo. Bajo el estado actual del conocimiento
científco, solo es posible formular hipótesis de trabajo apoyadas en conocimien-
tos incompletos de la estructura y dinámica del cerebro humano. De hecho, para
alcanzar un nivel de comprensión del funcionamiento de los procesos cognitivos
de los seres humanos, se elaboran constructos de naturaleza aproximativa (nece-
sidad, motivación, conciencia, etc.), pero necesarios para avanzar en el conoci-
miento de la realidad.
334 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos 334 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Tabla 17. ElEMENTOs DETERMINaNTEs DE la CONDUCTa hUMaNa
estructura
biológica
Basada en la química del carbono. Compuesta por moléculas,
agrupaciones moleculares y conexiones complejas. Con
capacidades para:
- Autorreplicarse.
- Procesar información.
- Almacenar información.
- Automodificar el procesamiento de la información (inteligencia
biológica).
modificadores
externos de la
estructura biológica
información y conocimiento social
-La información y el conocimiento social alojados en la estructura
biológica modifican las sinapsis neuronales y, por tanto, la
inteligencia humana.
-Se reciben desde el entorno social a través de los órganos de
los sentidos.
tecnología (información y conocimiento social acumulado en
dispositivos físicos)
La estructura biológica humana puede ser modificada
por diferentes técnicas creadas/diseñadas por el hombre
(farmacología, neurocirugía, implantación de microelectrodos,
estimulación magnética transcraneal, implantación de células
madre, etc.).
El comportamiento de las personas (ver tabla anterior) viene determinado
por su propia naturaleza y por los procesos que tienen lugar en el cerebro como
resultado de la interacción de la estructura biológica con los modifcadores ex-
ternos (ver tabla anterior).
El individuo es una estructura biológica formada por millones de célu-
las, agrupadas en redes que forman órganos especializados, con capacidades
de autorreplicación (regeneración celular y tisular), almacenamiento y pro-
cesamiento de la información. Además, tiene una capacidad fundamental: la
automodifcación del procesamiento de la información de manera que la infor-
mación obtenida como resultado de un proceso puede modifcar, en adelante, el
propio proceso. Esto, no es otra cosa que la inteligencia biológica.
Aunque puedan encontrarse similitudes, en las estructuras biológicas no
puede establecerse un paralelismo total con el hardware y el software de las com-
putadoras. Las funciones del hardware y el software no pueden desagregarse en las
estructuras biológicas y estas, además, tienen una capacidad de autorreplicación
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 335
impensables en las computadoras que -hasta ahora- se fabrican con unos compo-
nentes relativamente inalterables. Se pueden encontrar semejanzas al considerar
que, en ambos casos, se trata de sistemas que, procesando una información de
entrada, obtienen una información de salida o resultado. En defnitiva, en ambos
casos se produce una reordenación de la materia.
Por otra parte, el procesamiento de la información en el cerebro se lleva a
cabo desde múltiples áreas que operan bajo esquemas tanto racionaLes como
emocionaLes, lo que, desde luego, no sucede en las computadoras. El ser huma-
no no es un animal racional como se ha defnido simplistamente por quienes
buscaban el mínimo de palabras para defnir una realidad compleja, sino un ani-
mal que posee áreas desarrolladas de procesamiento racional de la información
pero que, sin ninguna duda, su pensamiento y su conducta siguen atados a las
áreas emocionales más antiguas en el orden evolutivo.
El individuo está inserto en una sociedad, más concretamente, en unas de-
terminadas redes sociales, a través de las cuales recibe desde su nacimiento infor-
mación del entorno y conocimiento social, que se alojarán e interactuarán con
la estructura biológica. La información en su estado más simple se compone de
datos que se reciben del entorno natural o social y que no tienen capacidad para
estructurar procesos de tratamiento de la información. El color azul del cielo es
un dato que puede ser procesado para concluir que el tiempo es favorable. Cuan-
do en la escuela se enseña a sumar se transmite conocimiento, que no es sino in-
formación estructurada con capacidad para realizar un proceso (transformación
de una información de entrada en otra información de salida).
La conjunción de la estructura biológica con el conocimiento social, pro-
duce un fenómeno trascendental para la especie humana: la capacidad de
automodifcación de los procesos, lo que constituye la esencia de la inteLigencia
humana, motor de la evolución individual y social.
Además, existen otros modos de modifcar la estructura biológica de forma
temporal (terapia farmacológica, estimulación magnética transcraneal, etc.), o de
forma permanente (neurocirugía, implantación de microelectrodos, etc.). Otras
técnicas con las que se está experimentando en la actualidad y que, en un futuro,
posibilitarán el tratamiento de ciertas enfermedades hasta ahora incurables o la
corrección de défcits sensoriales, serían la implantación de células madre o de
chips electrónicos en regiones cerebrales específcas. Esto, no sería otra cosa que
336 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
la implantación de modifcadores tecnológicos de origen social que interactua-
rían con las estructuras neuronales. Pero este proceso, que supondría un salto
cualitativo en la evolución humana, solo se encuentra en sus inicios.
2. pROCEsaMIENTO DE la INfORMaCIÓN. hIpÓTEsIs DE TRabajO paRa El sER
hUMaNO
Los elementos básicos constituyentes de las redes sociales son las personas,
por lo que, consecuentemente, es necesario contar con un determinado modelo
de lo que es el ser humano, pues no sería posible interpretar las redes sociales
prescindiendo de las propiedades y funciones de su elemento básico.
A efectos de cuanto se expondrá en este apéndice sobre la conducta del indi-
viduo y sobre el funcionamiento de las redes sociales, se considerarán de manera
muy sintetizada las siguientes hipótesis de trabajo:
•  Los seres humanos son una estructura biológica confgurada a través de miles
de años por el proceso de la evolución -que aún continúa en la actualidad-.
Esta estructura contiene procesadores biológicos (cadenas de ADN, ARN,
etc.) con capacidad replicante que dan lugar a estructuras complejas, como el
cerebro humano; este, a su vez, está constituido por agrupaciones neuronales
conformadas a modo de procesadores, nodos de comunicaciones, vías de
transmisión y redes de almacenamiento de información.
•  La estructura biológica del cerebro, aun teniendo semejanzas propias de la
especie, es distinta para cada persona cuando se considera un gran nivel de
detalle y, por tanto, se van a producir funcionamientos diferenciados. La
herencia genética individual tiene un peso indudable en el funcionamiento
del cerebro, pero no es el único factor.
•  El cerebro humano es una máquina biológica que lleva a cabo un procesa-
miento fuctuante de la información y el conocimiento. Las estructuras más
antiguas, desde un punto de vista evolutivo, generan sensaciones y emocio-
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 337
nes que condicionan los procesos que se llevan a cabo en las áreas más recien-
tes
32
en las que se alojan los procesos racionales.
•  El cerebro humano tiene la capacidad de recibir y procesar información ori-
ginada por el entorno social, que se integra en su estructura biológica y que,
a su vez, puede modifcar la conducta y el propio sistema de procesamiento
mental. La información y conocimiento de naturaleza social deviene en otro
factor determinante de la capacidad y la conducta del ser humano. La impor-
tancia de la información y conocimiento social es indudable, sobre todo, los
que se adquieren en la infancia. Ello explica la beligerancia de las religiones,
organizaciones e instituciones, por hacerse con el control de la educación
infantil en las sociedades. De todos es conocido el especial énfasis que ponen
las religiones en el establecimiento de catequesis y madrazas para inocular
vectores ideológicos durante la infancia y la adolescencia.
•  La información y conocimiento sociales se transmiten de generación en ge-
neración, en el espacio y en el tiempo. Los contenidos transmitidos en otros
períodos históricos eran fuertemente mutables, con numerosos errores y
omisiones, debido a que se carecía de soportes externos inalterables (escritura
en arcilla, papiro o papel) diferenciados del cerebro humano, el cual es muy
voluble como almacén de información.
•  Tras el descubrimiento de la escritura se comenzó a garantizar la integridad
de la información y el conocimiento. Sin embargo, en nuestros días, se pro-
duce otro tipo de mutabilidad originada por la sobreinformación derivada
de los vertiginosos descubrimientos científcos y técnicos. Actualmente, la
velocidad de replicación y de mutación de la información y conocimiento ha
adquirido una magnitud históricamente desconocida gracias a la expansión
de las tecnologías de la información y la comunicación.
•  El cerebro humano ha ido perdiendo, progresivamente, el monopolio para
almacenar la información y el conocimiento con sucesivas herramientas: la
escritura, la imprenta y la informática. Hoy, el conocimiento producido por
la mente humana es almacenado en forma de bancos de datos y de software
que puede ser ejecutado en millones de máquinas (hardware). Las perso-
32 Sobre el funcionamiento de la mente humana es relevante la obra de Damasio, A.
(2010). Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona.
338 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos 338 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
nas son cada vez menos indispensables, puesto que sus destrezas han sido
transformadas en software progresivamente complejo que tiende a asimilarse
e incluso a superar a la inteligencia humana.
•  Frente a la expansión en cantidad y calidad de la información y el conoci-
miento soportado por máquinas informáticas, el ser humano se encuentra
limitado por su estructura biológica que no evoluciona a la misma velocidad.
La capacidad de almacenamiento y de procesamiento del cerebro ha sido
ampliamente superada, en ciertos aspectos, por las máquinas informáticas,
no siendo inverosímil que, en un plazo más o menos largo, la superación sea
total, generalizándose las máquinas con inteligencia artifcial y propiedades
robóticas.
•  La inteligencia humana ha entrado en una etapa en la que se apoya progre-
sivamente en máquinas externas para complementar o adquirir funciones
(ordenadores personales, Internet, teléfonos móviles avanzados, GPS, etc.).
La tendencia del cerebro a depender de las máquinas es irrefrenable. La sus-
titución total, a largo plazo, del soporte biológico de la inteligencia no es un
tema de ciencia-fcción, sino la solución más viable para la continuidad de la
inteligencia fuera de la Tierra, dada la muy improbable supervivencia del ser
humano más allá del sistema solar.
•  Información y conocimiento sociales y estructura biológica interrelacionan
permanentemente. La información y el conocimiento son procesados y mo-
difcados por el cerebro. Así, la información que el cerebro obtiene del exte-
rior, en un momento dado, puede ser deformada o borrada de las estructu-
ras neuronales. A su vez, la información y el conocimiento sociales pueden
modifcar la estructura biológica, como sucede cuando se realizan ejercicios
corporales planifcados, la ingesta de alimentos y medicamentos o se lleva a
cabo una operación quirúrgica.
•  La estructura biológica está en continua evolución, aunque en una escala
de tiempos diferente que la de la información y conocimiento social. Como
resultado de esta evolución, se generan redes neuronales singulares para cada
ser humano. Las diferencias evolutivas y la heterogeneidad de la información
y conocimiento social que recibe cada individuo van a producir importantes
desfases en su adaptación social, máxime en la actual situación de evolución
meteórica en los planos científco y técnico.
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 339
•  Las sociedades humanas se segmentan no solo por las desigualdades econó-
micas y sociales sino también por las desigualdades producidas en el proceso
de adaptación a los avances de la ciencia y la tecnología y a los cambios
medioambientales. El mero uso de Internet divide fuertemente a todas las
sociedades actuales entre alfabetizados y analfabetos digitales con graves con-
secuencias en todos los órdenes, pero, sobre todo, para acceder a la infor-
mación y conocimiento social. También la biotecnología está produciendo
cambios muy importantes en el orden social (células madre, fecundación
in vitro, selección genética, regeneración de órganos, etc.) que no son com-
prendidos por amplios segmentos de la sociedad, toda vez que se ponen en
cuestión vectores ideológicos -sólidamente asentados por la intermediación
de las religiones- en torno a la familia, la generación de la vida, la selección
de las características de los individuos, etc. Los cambios medioambienta-
les, aunque son de otro tipo, inciden inevitablemente en los hábitos socia-
les, produciendo desplazamientos o extinción de poblaciones, cambios en
la alimentación de las personas, aparición de enfermedades, etc., pero sus
consecuencias no son percibidas de la misma forma por cada individuo. La
profunda y veloz transformación de los modelos productivos y de consumo
actuales producirá agrietamientos sociales desconocidos hasta ahora. La más
que posible inadaptación de los individuos a todos estos cambios supondrá
grandes tensiones sociales en el futuro próximo.
•  Si se entiende como racionalidad la adecuación de la información procesada
por el cerebro con la realidad, puede aseverarse que el grado de racionalidad
no es el mismo en todas las personas, dependiendo de su estructura biológica
y de la información y conocimiento social recibido (que puede ser racional
o irracional). El ser humano, al que se defne como ser racional, no es una
máquina mecánica. La información que obtiene a través de los órganos de
los sentidos contiene abundantes lagunas y errores, que se incrementan tras
el posterior procesamiento mental. Las atracciones, aversiones o miedos ino-
culados y congénitos y, en general, Los estratos emocionaLes, van a condi-
cionar de manera fundamental el procesamiento mental y, en consecuencia,
la actividad del individuo. eL ser humano actuaL tan soLo es parciaL o
temporaLmente racionaL, estando condicionado por sentimientos y emo-
ciones, entre otros factores.
340 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  El procesamiento irracional de la información explica la posibilidad de ma-
nipulación masiva de las personas en términos estadísticos. La efectividad de
las técnicas de la propaganda comercial y política se apoya, precisamente, en
la premisa del déficit de racionaLidad. Nadie tira su dinero a la basura, de
manera que cuando las empresas, instituciones, partidos políticos, etc., in-
vierten grandes sumas en propaganda, es porque su efcacia es indudable. Si
las personas fuesen completamente racionales, la propaganda comercial, po-
lítica o religiosa no les afectaría, puesto que no admitirían mensajes bajo los
formatos y condiciones del actual sistema económico y social. La propaganda
comercial ha llegado al punto de constituir una ideoLogía intrusiva en todos
los ámbitos de la vida, inoculando de manera reiterada una información ses-
gada o parcial, en la que las formulaciones antitéticas están excluidas.
•  A la luz de la experiencia acumulada en los últimos años puede afrmarse que
las sociedades son fuertemente manipuLabLes, si bien hay sectores más
reducidos que han adquirido cierta inmunidad frente a ciertos tipos de mani-
pulación. Hoy nadie está en condiciones de realizar afrmaciones tales como
que las personas no son manipulables, que son racionales en sus decisiones o
que el ser humano es libre.
•  Por manipuLación sociaL debe entenderse la actividad encaminada a con-
trolar la conducta de las personas mediante técnicas tales como la emisión
de mensajes repetitivos masivamente difundidos, con contenidos falsos o
focalizados en una parte de la realidad, omitiendo datos esenciales o la ex-
posición de su antítesis, o desacreditando infundadamente a los oponentes.
Ante todo, la manipulación evita explicitar la posibilidad de que el mensaje
emitido sea erróneo o que el emisor tenga intereses propios.
•  Desde el punto de vista político, se plantea un problema de gran calado, ya
que si se admite que una gran parte o todas las personas son manipulables,
lo que se produce en la arena política no sería otra cosa que una contienda
entre manipuLadores (de buena o de mala fe) para manipular al mayor nú-
mero de personas. Claro está que cada contendiente político no se reconoce
a sí mismo como manipulador y, además, piensa que su actuación benefcia a
la sociedad. Por el contrario, el adversario político resulta ser el manipulador
perverso que actúa en su exclusivo benefcio.
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 341
3. la CONDUCTa hUMaNa COMO REsUlTaDO DE UN pROCEsO
La conducta humana es el resultado de complejos procesos cerebrales que se
suceden, unos a otros, en una cadena ininterrumpida.
Tabla 18. pROCEsO DE fORMaCIÓN DE la CONDUCTa hUMaNa
recepción de datos de
entrada
Internos
Secuencias de información transmitidas
desde los órganos internos.
Externos
Secuencias de información recibidas por los
órganos periféricos de los sentidos (interfaz
con el exterior).
procesamiento
Comparación
Datos de entrada.
Datos almacenados en el sistema de
memoria biológica.
Activación e interacción de procesos raci onaLes y
emoci onaLes.
Operaciones elementales.
Agrupamiento y traslación de datos.
resultado de salida
Nuevos datos o modificación de los anteriores en la memoria.
Modificación del propio proceso: i nteLi gencia humana.
Proceso de tensión conductual: NECESIDAD
Otros procesos: placer, ira, miedo, etc.
materialización de la conducta como consecuencia de la necesidad
En esquema, el proceso de generación de la conducta (ver tabla precedente)
se inicia con la recepción de Los datos de entrada, que provienen:
•  deL interior deL organismo (señales originadas por hambre, sed, ahogo,
dolor, opresión excretora, etc.) transmitidos, desde su origen, a través de vías
nerviosas y circuitos neuronales o por canales bioquímicos y que, con poste-
rioridad, darán lugar a la sensación correspondiente.
•  deL entorno exterior (secuencias de información auditiva, visual, olfativa,
gustativa o táctil) detectados a través los receptores de los órganos de los sen-
tidos y transmitidos por vías neuronales.
342 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Una vez recibidos los datos, estos se incorporan al fujo incesante del proce-
samiento cerebral. En esta fase se comparan los datos de entrada con los datos
almacenados en los sistemas de memoria (recuerdos) y se llevan a cabo opera-
ciones elementales, agrupamiento, reubicación de datos, así como activación y
coordinación de procesos. El procesamiento de la información puede ser más
o menos complejo, inmediato o secuenciado en el tiempo, interviniendo áreas
cerebrales racionales y emocionales.
El resultado del fujo de procesamiento da lugar al almacenamiento de nue-
vos datos o a la modifcación de los preexistentes en la memoria. También puede
producirse como resultado de salida la modifcación del propio proceso (inteli-
gencia humana).
Pero otro resultado que puede producirse, y es el que realmente interesa, es la
generación de un proceso específco que implica una tensión conductuaL para
el individuo, con unas determinadas características y asociada al cumplimiento
de unas condiciones. Es lo que se entiende por necesidad, constructo para expli-
car la activación de la conducta humana de manera aproximativa.
4. las NECEsIDaDEs COMO MOTOR DE la CONDUCTa
Las necesidades del individuo pueden hacerse corresponder con procesos que
tienen lugar en el sistema cerebral (tanto en niveles racionales como emociona-
les), a los que asocia un estado de tensión conductual, de tal manera que todas
las estructuras del cuerpo humano se encaminan a la realización de actos para
eliminar dicha tensión.
El proceso de la necesidad puede haber sido implantado mediante adquisi-
ción genética o social, o bien ser resultado de una hibridación más o menos com-
pleja. La necesidad de respirar es, con toda probabilidad, más simple en términos
de procesamiento mental que la necesidad de acceder al uso de una vivienda o de
realizar una carrera universitaria.
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 343
Tabla 19. ElEMENTOs DEl pROCEsO DE NECEsIDaD
estado
referencial
pasado
Positivo .... Indiferencia .... Negativo presente
futuro
comparación de los estados referenciales
tensión conductual
Intensidad.
Importancia.
Urgencia.
Sostenibilidad
condiciones de cese
Consecución / permanencia en el estado referencial
positivo.
Desaparición / evasión del estado referencial negativo.
En el proceso de necesidad (ver tabla precedente) pueden distinguirse varios
elementos esenciales:
•  EsTaDO REfERENCIal pasaDO. Es la representación mental de las rela-
ciones con el entorno natural o social que percibe el individuo en el tiempo
pasado, aunque debe tenerse en cuenta que se trata de hechos pretéritos al-
macenados y procesados en tiempo presente.
•  EsTaDO REfERENCIal pREsENTE. La misma representación anterior
pero referida al tiempo presente.
La valoración de las relaciones, tanto presentes como pasadas, puede oscilar
desde positiva (estado de satisfacción o conformidad) a negativa (insatisfac-
ción o repulsión), pasando por todas las gradaciones intermedias, incluida la
indiferencia. En general, un estado referencial negativo inducirá al individuo
a salir de su situación buscando una menos perjudicial o claramente bene-
fciosa. Un estado referencial positivo favorecerá la preservación del estatus
actual.
•  EsTaDO REfERENCIal fUTURO. Es la representación mental del estado
de las relaciones con el entorno natural o social previsto como posible o pro-
bable en un tiempo futuro. La valoración del estado previsto puede oscilar
344 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
desde positiva (atracción) hasta negativa (repulsión) pasando por todos los
estados intermedios. El estado referencial futuro es el resultado de un pro-
cesamiento mental predictivo realizado en tiempo presente en las áreas más
recientes y avanzadas del cerebro, que toma como términos de comparación,
de una parte, los estados referenciales pasado y presente y, de otra, los hechos
y situaciones imaginados en tiempo futuro.
El estado referencial futuro debe ser percibido como posibLe por el sujeto,
aunque sea en un mínimo grado, pues de lo contrario sería muy probable
la inacción. Si fuese posible hacer un viaje al Sol, muchas personas podrían
establecerlo como una de sus necesidades, pero la imposibilidad de tal viaje
hace que nadie lo incorpore como necesidad a su sistema cerebral. Otra cosa
distinta es que se tenga la fantasía mental de ir al Sol que, en ningún caso,
moviliza al individuo para actuar.
•  COMpaRaCIÓN DE lOs EsTaDOs REfERENCIalEs. Toda actuación hu-
mana viene presidida por el principio de buscar una situación que la mente
valora más beneficiosa, equivaLente o menos perjudiciaL, que la prece-
dente. En principio, nadie actúa para llegar a una situación que el cerebro
humano valora como peor. Distinto es que la valoración sea acertada según
parámetros sociales, que sea racional o que resulte totalmente adversa para
el sujeto. Para la consecución de la situación más benefciosa para la entidad
biológica individuo, la mente humana suele tener como datos de compara-
ción los estados referenciales pasado, presente y futuro, aunque en muchos
casos no se perciban de manera consciente.
eL resuLtado de La comparación va a determinar La conducta. En al-
gunos casos, puede parecer que la mente no tiene en cuenta ningún estado
referencial futuro. Cuando alguien cae al agua involuntariamente, acto segui-
do comienza a agitar sus extremidades para poder permanecer a fote, o cuan-
do se incendia su hogar huye rápidamente de las llamas. Estos casos hacen
referencia a procesos mentales muy automatizados e inmediatos, pero que,
de alguna manera, han de tener incorporado un estado referencial futuro in-
deseable que se produciría en caso de no actuar y que llevaría a la destrucción
de la propia estructura biológica. La mente humana, ante una situación de
riesgo, determina en fracciones de segundo la posibilidad de que se produzca
-en un futuro inmediato- la extinción de la estructura biológica. La rapidez
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 345
de la respuesta conductual no supone que no exista una evaluación de un
estado futuro referencial.
La necesidad supone la representación mental de un estado referencial sus-
ceptible de ser conseguido, pero siempre y cuando su realización lleve aso-
ciados unos costes asumibLes, tras una evaLuación en La que intervienen
tanto factores emocionaLes como racionaLes. En caso de que la satisfac-
ción de una necesidad suponga unos costes excesivos, superiores a los logros,
puede producirse la extinción de la necesidad o su colocación en un nivel de
baja prioridad.
Si se quiere obtener un título universitario es necesario demorar ciertos be-
nefcios o placeres inmediatos y dedicar el máximo tiempo al estudio. Si se
quiere conseguir cierta información, ha de realizarse un esfuerzo psíquico y
físico para encontrarla. La tensión conductual que se genere será tanto más
intensa cuanto mayor sea la recompensa esperada y cuanto menores sean los
costes previsibles.
Gráfico 10. la NECEsIDaD COMO pROCEsO
De lo anterior no cabe deducir que los procesos mentales en torno a la nece-
sidad supongan elección racional alguna, puesto que la determinación de los
estados referenciales y su evaluación están total o parcialmente condiciona-
dos por las áreas emocionales del cerebro.
ESTADO
REFERENCIAL
PASADO
ESTADO
REFERENCIAL
FUTURO
ESTADO
REFERENCIAL
PRESENTE
PROCESAMIENTO
RACIONAL Y EMOCIONAL
TENSIÓN
CONDUCTUAL
346 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
beneficios y costes no deben ser entendidos en un sentido meramente
económico o material, sino en sentido ampLio, considerando cualquier he-
cho, situación o relación, que se valore o perciba (racional o emocionalmen-
te) como benefciosa o como perjudicial para el individuo.
La consideración de benefcios y costes es subjetiva y contextuaL. Lo que es
benefcioso para una persona, puede ser considerado como perjudicial para
otra. No hay un sistema universal que diga lo que es benefcioso o perjudi-
cial. En cada sociedad, en cada momento histórico, para cada individuo, se
realizan conceptualizaciones distintas de lo que se entiende por benefcio y
perjuicio.
En algunos casos, puede parecer que las personas actúan altruistamente, sin
perseguir ningún tipo de benefcio, como sería la participación en una ONG
para la curación de la lepra. Es cierto que en estos casos no existe benefcio
en un sentido económico, pero sí existe un benefcio de otro tipo, como pu-
diera ser el reconocimiento social o afectivo que se recibe de otras personas
o la creencia de que en otra vida se obtendrá una recompensa para toda la
eternidad.
Aversión y atracción, presente y futuro, jerarquización, posibilidad, maximi-
zación de benefcios, minimización de costes, son los ejes del procesamiento
evaluativo de los estados referenciales para determinar la conducta en el fu-
turo, más o menos cercano.
•  TENsIÓN CONDUCTUal. Tras el proceso de comparación de estados
referenciales, se produce una tensión mental para la realización de un cierto
tipo de conducta (secuencia específca de actos).
La tipología de la conducta a seguir por el individuo viene determinada por
las valoraciones de los estados referenciales. Puede producirse una huida de
la situación presente (si se considera negativa), o por el contrario, tratar de
conservarla (en caso de considerarse positiva); también puede darse la atrac-
ción hacia una situación futura positiva o la evitación de una situación futura
negativa.
Si alguien asiste a un concierto de música agradable, se generará una tensión
conservativa, de manera que todos sus sentidos y capacidades se hallan ali-
neados para percibir la música hasta la fnalización del concierto; en el caso
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 347
de un inversor, aunque esté percibiendo unos dividendos satisfactorios, mo-
vilizará su inversión si le ofrecen mayor rentabilidad. La situación de peligro
generada por un animal salvaje desencadena una señal hacia el cerebro, lo
que hace que se genere una tensión de huida hacia un lugar en que se prevea
el cese de tal peligro. Un bajo nivel de agua en el cuerpo desencadena una se-
ñal de sed en el cerebro, lo que hace que se genere un estado de malestar que
será eliminado en un futuro inmediato en caso de que se produzca la ingesta
de agua, produciéndose la activación de las secuencias de comportamiento
encaminadas a eliminar la sensación negativa. La representación mental del
futuro inmediato, en caso de encenderse una cerilla junto a un bidón de
gasolina, genera una tensión evitativa de tal evento, de manera que nadie en
su sano juicio la llega a encender. La representación mental placentera de un
baño en el mar induce a desplazarse hacia una playa (tensión atractiva).
La tensión conductual generada tras el procesamiento mental tiene unas pro-
piedades caracterizadoras:
‑ INTENsIDaD: cantidad de recursos biológicos que se activan para mante-
ner la tensión conductual.
‑ IMpORTaNCIa: orden de realización en caso de colisión de diversas ten-
siones conductuales. La tensión con mayor importancia se lleva a cabo
en primer lugar.
‑ URgENCIa: prioridad temporal para la realización de la conducta con-
creta de manera inmediata, o bien demorada a un plazo más o menos
dilatado. Hay respuestas inmediatas como la conducta de evitación des-
encadenada ante la sensación de repugnancia que produce un olor nau-
seabundo y respuestas diferidas, como pueda ser el deseo de realizar un
viaje que se pospone hasta que llega el período vacacional.
‑ sOsTENIbIlIDaD: mantenimiento de la tensión conductual durante un
período de tiempo más o menos prolongado.
•  CONDICIONEs DE CEsE. La tensión conductual lleva asociadas unas con-
diciones de cese, de manera que cuando el estado referencial, o bien se al-
canza, o bien se elimina, dejan de realizarse los actos específcos de conducta
programados.
La tensión conductual no es algo estático, sino que presenta una dinámica a
lo largo del tiempo por la variación de sus elementos constitutivos (ver siguiente
tabla):
348 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
Tabla 20. DINáMICa DE la TENsIÓN CONDUCTUal
modificación Aumento o disminución de la intensidad.
suspensión Menor importancia o menor urgencia.
extinción
Cumplimiento de la condición del procesamiento
(satisfacción).
Borrado de la memoria (olvido).
Imposibilidad de cumplimiento de la condición
de procesamiento (frustración).
Sustitución por otra tensión.
•  MODIfICaCIÓN: la intensidad de la tensión conductual puede aumentar o
disminuir a lo largo del tiempo, debido a la colisión con otras necesidades
que no pueden ser satisfechas simultáneamente o a la aparición de elementos
de motivación o de desmotivación.
•  sUspENsIÓN: la activación de nuevas necesidades más prioritarias puede
llevar a la suspensión temporal de la tensión conductual precedente.
•  ExTINCIÓN: la tensión conductual permanece mientras esté pendiente de
conseguir el estado referencial futuro. Cuando este se logra, se produce la
saTIsfaCCIÓN de la necesidad. En caso de que el estado referencial futuro
llegue a ser imposible de conseguir, se produce una situación de fRUsTRa-
CIÓN para el individuo.
Otras formas de extinción de la tensión conductual son debidas al olvido
(borrado en memoria del estado referencial) o por el procesamiento de nue-
vas necesidades con mayor importancia que sustituyen la tensión precedente.
Por lo general, no se desencadenan procesos simples de generación de con-
ductas, sino conglomerados de procesos, lo que da lugar a situaciones complejas
en las que se establecen prioridades en el procesamiento secuencial, si bien hay
necesidades (ej. respiración) que son satisfechas de manera simultánea con otras
que se producen en regiones diferenciadas (procesamiento paralelo).
La satisfacción o la frustración suponen que otras necesidades sustituyan a
la precedente, de manera que se trata de un proceso ininterrumpido que solo se
extingue con la fnalización de la vida del individuo.
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 349
5. ClasEs DE NECEsIDaDEs
33
Son muchas las clasifcaciones que pueden realizarse sobre las necesidades.
Partiendo del concepto de necesidad como proceso neuronal específco se pue-
den considerar dos tipologías de necesidades: según su origen y según su grado
de procesamiento.
5.1. necesidades según su origen
•  NECEsIDaDEs bIOlÓgICas: se originan por los mecanismos de herencia
genética y desarrollo biológico. Pueden ser modifcadas, e incluso anuladas
por el entorno social. En la siguiente tabla fgura junto a cada necesidad el
estímulo o sensación que desencadena el proceso tensionador sobre los me-
canismos de conducta.
Tabla 21. NECEsIDaDEs bIOlÓgICas
NECESIDADES
BIOLÓGICAS
SENSACIÓN QUE ACTIVA EL PROCESO
TENSIONADOR DE LA CONDUCTA
alimentación
Hambre.
bebida
Sed.
respiración
Ahogo.
motricidad
Incapacidad motriz.
evacuación
Presión secretora.
equilibrio sexual
Estimulación sexual.
integridad y estabilidad biológica
Miedo, fobia, dolor, náusea, repugnancia,
desequilibrio, fatiga, sueño, vértigo, mareo, frío,
calor, picor, síndromes de abstinencia.
percepción
de los sentidos
Incapacidad sobrevenida visual, auditiva, sensorial,
gustativa u olfativa.
33 Lo que se entiende por necesidad y, sobre todo, la enumeración y clasifcación de las
necesidades, han sido abordados por numerosos teóricos a lo largo de la historia siendo
Maslow el más conocido. La tónica general es que existe una multitud de teorías soportadas
en un rudimentario conocimiento de la mente humana, por lo que aquí se trazará una
escueta alusión sobre el tema. Afortunadamente, en los últimos años comienzan a aforar
conocimientos más consistentes apoyados en resultados experimentales de las neurociencas.
350 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
•  NECEsIDaDEs sOCIalEs: son muy diversas (ver siguiente tabla) y comple-
jas. Son construcciones mentales originadas por la interacción del individuo,
a lo largo del tiempo, con las redes sociales en las que se encuentra inserta-
do. No es posible establecer una lista cerrada, puesto que en cada momento
histórico y en cada grupo o sociedad se generan unas específcas necesidades
sociales.
Tabla 22. NECEsIDaDEs sOCIalEs
- Conocimiento del entorno natural y social.
- Satisfacción de necesidades biológicas en sociedad (sustento, habitación, etc).
- Pertenencia.
- Afecto.
- Valoración, estima o reconocimiento.
- Recibir seguridad.
- Proporcionar seguridad a otros.
- Maternidad / paternidad.
- Trascedencia, creencias religiosas.
- Otras.
Las necesidades sociales se corresponden con representaciones mentales de
las relaciones del propio individuo con su entorno social que deben ser alcan-
zadas, mantenidas o evitadas.
Una necesidad básica en este nivel es el conocimiento continuo del entorno
natural y social. La propia supervivencia está condicionada en todo momen-
to por el conocimiento que se tiene de las fuentes de bebida, alimentación,
refugio, etc., en el entorno en que se encuentra el soporte biológico del ser
humano. En la mayor parte de los casos, este entorno no es exclusivamente
natural sino que consta de redes sociales más o menos numerosas y comple-
jas.
Más allá de la supervivencia, el conocimiento del entorno natural conecta,
igualmente, con la necesidad de trascendencia del ser humano, inculcada
bajo la interrelación con las redes sociales. Conocer el origen y las leyes físicas
que rigen el comportamiento de la materia-energía ayuda a comprender los
procesos de nacimiento, transformación y extinción del soporte biológico
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 351
humano y las posibilidades de prolongación de su nivel de conciencia duran-
te el mayor tiempo posible.
Muchas otras necesidades son inculcadas en el individuo desde su entorno
social, bajo el denominador común de la búsqueda de interrelaciones posi-
tivas que se concretan en la satisfacción de necesidades biológicas, relaciones
de pertenencia, afecto, valoración, estima o reconocimiento; obtención de
seguridad para sí mismo; proporcionar seguridad para otros (hijos o perso-
nas con relaciones afectivas o de amistad), etc. Algunas necesidades, como
la maternidad o la paternidad, pueden no ser consideradas como tales para
muchas personas.
Un grupo importante a considerar son las necesidades sociales inducidas por
la propaganda (comercial, política, religiosa, cultural, etc.), mediante los po-
derosos y omnipresentes medios de comunicación de las sociedades actuales.
Así, el consumo de bienes y servicios generado por la publicidad ha llegado a
constituirse como una de las necesidades sociales más importantes.
5.2. necesidades según eL grado de procesamiento
•  NECEsIDaDEs sIMplEs. Las necesidades simples requieren unas capacida-
des mentales de procesamiento relativamente exiguas. Cuando una persona
recibe en el cerebro una señal de sed, se pone en marcha el proceso mental
para salir de esa situación. El programa de eliminación de la sed sería poco
complejo dado que el tipo de señales de entrada es reducido y el abanico de
conductas asociadas posibles es relativamente simple (beber un vaso de agua
u otra bebida).
•  NECEsIDaDEs COMplEjas. Las necesidades complejas requieren procesos
cerebrales prolongados en el tiempo, en los que intervienen numerosas áreas
y circuitos. La mayor parte de las necesidades sociales corresponden a esta
categoría. Si una persona decide estudiar una carrera se trata de un proceso
complejo en el que habrán ido sumándose muchos tipos de información y
conocimiento a lo largo de su vida, dando lugar a sucesivas conductas y a
una continua reelaboración del propio procesamiento de la necesidad. Elegir
un determinado tipo de estudio académico y realizarlo supone un proceso
mental complejo y sostenido en el tiempo.
352 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
La infnidad de enfoques, teorizaciones y clasifcaciones sobre las necesida-
des del ser humano excede con mucho de lo imprescindible que debe ser te-
nido en cuenta para la comprensión genérica de las conductas de los ciudada-
nos en su relación con los partidos políticos, por lo que basta a tal propósito la
esquematización hasta aquí realizada.
6. MOTIvaCIÓN y DEsMOTIvaCIÓN
En el cerebro concurren numerosos procesos de satisfacción de necesidades o,
lo que es lo mismo, el ser humano no tiene una única necesidad, sino múltiples
necesidades. Ello quiere decir que ha de existir un sistema de establecimiento de
prioridades. El soporte biológico resulta tensionado para satisfacer aquella nece-
sidad que los circuitos de procesamiento han dotado de una mayor prioridad.
Establecida la pRIORIDaD para satisfacer una necesidad frente a otras, el pro-
cesamiento cerebral determina tanto la URgENCIa, sOsTENIbIlIDaD e INTEN-
sIDaD de la tensión conductual. La percepción de un terremoto determina una
conducta inmediata e intensa para eludir sus efectos, de manera que todas las
capacidades del individuo se disponen para lograr un estado referencial futuro
en el que se preserve la integridad física, para lo cual hay que ponerse a salvo en
un espacio abierto o en un refugio adecuado.
En muchas ocasiones, desde un punto de vista interno al individuo se hace
referencia al hecho de que una persona está muy motivada sobre un cierto tema
o actividad para resaltar el grado de prioridad de la necesidad. Un alto grado
de motivación puede llegar a suponer la dedicación exclusiva de una gran parte
de los mecanismos de procesamiento cerebral y de las capacidades físicas para
realizar una determinada conducta. Una motivación débil hace que los mecanis-
mos de procesamiento cerebral y capacidades físicas sean compartidos -en modo
paralelo o en modo secuencial- con otros procesos. La motivación débil implica
una mayor probabilidad de no satisfacción de la necesidad.
La motivación informa sobre el grado o nivel que alcanzan las propiedades de
la tensión conductual. Una persona fuertemente motivada por algo indica que
su tensión conductual es intensa, prioritaria, urgente o sostenida en el tiempo en
un grado apreciable.
apéndice i la conducta HuMana. Motivación y desMotivación 353
Desde el punto de vista externo al individuo, se pueden considerar fac-
tores de motivación aquellos que operan intensifcando las propiedades de la
tensión conductual y factores de desmotivación los que operan en sentido
contrario. Ambos tipos de factores, al aumentar o reducir la tensión conductual,
alteran el procesamiento de las necesidades llegando, bien a activar o crear otras,
bien a eliminar las que estaban en curso de satisfacción.
MOTIvaR supone intervenir en la activación o el establecimiento de una ne-
cesidad o intensifcar las propiedades de la correspondiente tensión conductual
(prioridad, sostenibilidad, intensidad y urgencia). Cuando un padre premia a
los hijos si obtienen buenas notas en un examen, se está reforzando la tensión
conductual de estos para fnalizar con éxito sus estudios.
DEsMOTIvaR, en unos casos, supone intervenir para conseguir que cese o
se aminore en el sujeto una determinada tensión conductual; la persona que
desarrolla una conducta peligrosa conduciendo vehículos puede ser desmotivada
mediante sanción o amenaza de sanción de multa o de retirada del carné de
conducir. En otros casos, la desmotivación puede producirse por ausencia de
actuación; la omisión de hechos o palabras estimulantes ante los logros, puede
desmotivar a un alumno, llevándole a una situación de bajo rendimiento escolar.
Tanto en el proceso de motivación como en el de desmotivación se opera
con la fnalidad de infuir de alguna manera en la satisfacción de las necesidades
del individuo.
necesidad y motivación son conceptos tan estrechamente ligados, que pue-
den llegar a confundirse. La propaganda comercial motiva para que el individuo
compre, por ejemplo, un automóvil, es decir, para que cambie su esquema de
necesidades, de manera que la posesión de un automóvil pase a convertirse en
una necesidad con mayor prioridad frente a otras. Los procesos motivadores
y desmotivadores aLteran eL sistema de necesidades.
Los factores motivadores y desmotivadores sobre la conducta del individuo
son infnitos. La mayor parte se sitúan en el eje conceptual premio-castigo. Las
conductas que una red social considera que deben consolidarse o potenciarse
concitan actos y mensajes de premio hacia los individuos que la integran. Por el
contrario, las conductas que deben evitarse concitan actos y mensajes de castigo.
Los procesos de motivación y desmotivación no pueden concebirse de mane-
ra aislada. Por el contrario, para la comprensión de su incidencia en el comporta-
miento debe considerarse cada proceso motivador o desmotivador en un sistema
concurrente, interactivo y cambiante a lo largo del tiempo. Unos procesos pue-
den ser postergados por otros, e incluso anulados. Cualquier motivación supone
un proceso inicial y otros posteriores en los que operan sucesivos refuerzos o
decaimientos.
Todo lo que, hasta aquí, se ha expuesto supone un breve esquema de un
modelo descriptivo de la conducta humana -de entre los muchos que pueden
establecerse- necesario para comprender la actividad política de los individuos,
que no es otra cosa que un determinado tipo de conducta. Si se obviase el co-
nocimiento de la conducta humana se llegaría a una caricatura de los partidos
políticos, integrados por personas de carne y hueso con necesidades biológicas y
sociales y sometidas a procesos de motivación y desmotivación. Por eso, tras una
exposición genérica, se abordarán en las siguientes líneas los factores concretos
de motivación y desmotivación que inciden en la participación política de los
individuos.
bibliografÍa 355
bIblIOgRafÍa
Necesidad, motivacióN, desmotivacióN
ATKINSON, J. W. (1964). An introduction to motivation. New York. Toronto.
London: D. van Nostrand Co. Ltd.
BARBERÁ, E. (2002). Modelos explicativos en Psicología de la Motivación.
REME, vol 5, 10.
DAMASIO, A. (2009). El error de Descartes. Barcelona: Crítica.
GOÑI, S. , OLLO, A. y BAYO-MORIONES, A. (2010). Te Division of Hou-
sehold Labor. En Spanish Dual Earner Couples: Testing Tree Teories. Sex
RoleS 63 (7-8), 515-529.
HELLER, A. (1986 ) Una revisión de la teoría de las necesidades (Introducción de
Rivero, A.) Barcelona: Paidós.
HERZBERG, F., MAUSNER, B. y SNYDERMAN, B.B. (1993). The motiva-
tion to work. New Brunswick: Transaction Publishers.
GARRIDO, I. (1997). La motivación: Mecanismos de regulación de la acción.
REME, vol 3, 5-6.
MASLOW, A. H. (1991). Motivación y personalidad. Madrid: Díaz de Santos.
356 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
McCLELLAND, D. C. (1989). Estudio de la motivación Humana. Madrid: Nar-
cea.
SÁNCHEZ, E. y GARCÍA, M.A. (2001). Análisis de las motivaciones para la
participación en la comunidad. Papers 63/64, 171-189.
PETRI, H.L. y GOVERN, J.M. (2006). Motivación: teoría, investigación y aplica-
ciones. México: Cengage Learning Editores.
della PORTA, D. (1998). Las motivaciones individuales en las organizaciones
políticas clandestinas. En P. Ibarra y B. Tejerina (eds.), Los movimientos socia-
les (pp 219-242). Madrid: Trotta.
RUANO-BORBALAN, J.-C., coordinador (1998). L‘ identité. Auxerre Cedex:
Sciences Humaines Éditions.
Redes sociales
ADLER, L. (2002). Redes sociales y partidos políticos en Chile. Redes: Revista
hispana para el análisis de redes sociales, vol. 3 #2.
AGUIRRE, A. y PINTO, M. (2006). Asociatividad, Capital Social y Redes So-
ciales. Revista Mad, 15, 74-92.
ALVAREZ JUNCO, J. (1994). Movimientos sociales en España: del modelo tra-
dicional a la modernidad postfranquista. En J. Gusfeld y E. Laraña (coord.),
Los nuevos movimientos sociales: de la ideología a la identidad. Madrid: Institu-
to Universitario Ortega y Gasset, 413-442.
ALVAREZ JUNCO, J. (1996). Redes locales, lealtades tradicionales y nuevas
identidades colectivas en la España del siglo XIX. Política en penumbra: pa-
tronazgo y clientelismo políticos en la España contemporánea / coord. por
Robles, A. Madrid: Siglo XXI, 71-94.
BARABASI, A.-L. y BONABEAU E. (2003). Redes sin escala. Investigación y
ciencia, 322, 58-67.
bibliografÍa 357
BARABÁSI, A.-L., NEWMAN, M. and WATTS, D.J. (2006). The Structure
and Dynamics of Networks. Princeton University Press.
CASTELLS, M. (2009). Communication Power. Oxford University Press.
DE UGARTE, D. (2007). El poder de las redes. Barcelona: El Cobre.
DIANI, M. (1998). Las redes de los movimientos: una perspectiva de análisis.
En Los movimientos sociales, 243-270. Madrid: Trotta.
FREEMAN.L.C. (2004). The Development of Social Network Analysis: A Study in
the Sociology of Science. Vancouver: Empirical Press.
FREEMAN, L.C.(2000). La centralidad en las redes sociales. Clarifcación con-
ceptual. Política y Sociedad, 33, 131-148.
GARCÍA, A. S., RAMOS, C., ÁLVAREZ, R., FERNÁNDEZ, E. (2004). Esti-
mación y evaluación de modelos estructurales centro-periferia. REDES-Revis-
ta hispana para el análisis de redes sociales, vol.6, #5.
GRUPO DE TRABALLO F-31 (2009). Redes sociales. Participación ciudadana
y construcción social del conocimiento. En Las redes sociales y la inteligen-
cia colectiva: Nuevas oportunidades de participación ciudadana. IV Congreso
da Cibersociedad / Crise analóxica. futuro dixital / Observatorio para la
Cibersociedad.
KREBS, V. (2006). La vida social de los routers. Aplicando el conocimiento de
las redes humanas al diseño de las redes de ordenadores. REDES-Revista his-
pana para el análisis de redes sociales, vol. 11, #9.
HANNEMAN, R. A. y RIDDLE, M. (2005). Introduction to social network
methods. Riverside: University of California. Descarga libre en http://faculty.
ucr.edu/~hanneman/nettext/
LÉVY, P. (2004). Inteligencia colectiva: Por una antropología del ciberespacio. Orga-
nización Panamericana de la Salud. Libro electrónico en http://inteligencia-
colectiva.bvsalud.org/
358 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
LÉVY, P. (2004). Ciberdemocratia. Barcelona: UOC.
LOZARES, C.(1996). La teoria de redes sociales. Universitat Autònoma de Bar-
celona. Departament de Sociologia. Papers, 48, 103-126.
MERELO, J. J. (2006). Redes sociales: una introducción. REDES-Revista hispana
para el análisis de redes sociales. Publicación electrónica en http://revista-redes.
rediris.es/webredes/talleres/redes-sociales.pdf.
MEJIA. C.P. (2010). Análisis de Redes Sociales a Gran Escala. Tesis doctoral. Mé-
xico: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politéc-
nico Nacional.
MOLINA, J.L. (2004). La ciencia de las redes. Apuntes de Ciencia y Tecnología,
11, 36-42.
MORALES, J.F., (1978). La teoría del intercambio social desde la perspectiva de
Blau. REIS, 4/78, 129-146.
NOUBEL, J.F. (2004). Inteligencia colectiva, la revolución invisible. BVS Biblio-
teca virtual en salud. Publicación electrónica en http://inteligenciacolectiva.
bvsalud.org.
REQUENA, F. (1989). El concepto de red social. REIS, 89, 137-152.
RHEINGOLD, H. )2005). Multitudes Inteligentes. La Próxima Revolución Social.
Barcelona: Gedisa.
DE LA ROSA, F.F. y MARTÍNEZ, R. (2007). Sistemas de Inteligencia Web
basados en Redes Sociales. REDES - Revista hispana para el análisis de redes
sociales vol.12, #9.
SANZ, L. (2003). Análisis de Redes Sociales: o cómo representar las estructuras socia-
les subyacentes. Madrid: Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnolo-
gía en España (AACTE).
TOFFLER, A. (1973). El Shock del Futuro, Barcelona: Plaza & Janes SA.
bibliografÍa 359
WASSERMAN, S. y FAUST, K. (1994). Social Network Analisys. Methods and
Applications. Cambridge University Press.
WATTS, D. (2006). Seis grados de separación: la ciencia de las redes en la era del
acceso. Barcelona: Paidós.
ZARA, O. (2004). Le management de l’Intelligence Collective. París: Axiopole Edi-
tions.
PaRtidos Políticos, PaRticiPacióN, sistemas electoRales
BOIX, C. y RIBA, C. (2000). Las bases sociales y políticas de la abstención en
las elecciones generales españolas: recursos individuales, movilización estra-
tégica e instituciones electorales. REIS, 90, 95-128.
COTTERET, J. M. y EMERI, C. (1973). Los sistemas electorales. Barcelona:
Oikos-Tau.
DUNLEAVY, P., MARGETTS, H., BASTOW, S. and TINKLER, J. (2006).
Digital-era Governance: IT Corporations, the State and e-Government. Oxford
University Press.
FONT, J. (1995). La abstención en España: Certezas e interrogantes. REIS, 71-
72, 11-37.
GALLAGHER, M. (1991). Proportionality, disproportionality and electoral
systems. Electoral Studies, 10, 33-51.
GÁLVEZ L. A. (2009). Aproximación al voto electrónico presencial: estado de
la cuestión y recomendaciones para su implantación. Teoría y Realidad Cons-
titucional, 23, 257-270.
GONZÁLEZ SENMARTÍ, A., ARIÑO, L.A., BORDAS, M.T., RUÍZ, M.
(2010). El voto electrónico vinculante en la Universidad Rovira i Virgilli. En
Boletín de RedIRIS, 88-89, 57-64.
360 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
HENMAN, P. (2010). Governing Electronically. Basingstoke: Palgrave Macmi-
llan.
JUSTEL, M. (1995). La abstención electoral en España, 1977-1993. Madrid: CIS.
LAGO, I. y MONTERO, J.R. (2004). Más votos y menos escaños: el impacto
del sistema electoral en las elecciones catalanas de 2003. REIS, 105, 11-42.
LIJPHART, A. (1995). Sistemas electorales y sistemas de partidos. Un estudio de
veintisiete democracias, 1945-1990. Madrid: Centro de Estudios Constitucio-
nales.
MARGETTS, H. (2001). Te Cyber Party. Paper to workshop: Te Causes and
Consequences of Organisational Innovation in European Political Parties.
Grenoble: ECPR Joint Sessions of Workshops, 6-11 April.
MARGETTS, H. (2009). Te Internet and Public Policy. Policy & Internet, vol.
1: Iss. 1, article 1, www.psocommons.org/policyandinternet
MICHELS, R., (2008). Los partidos políticos. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
MONROE, B. L. (1994). Disproportionality and malapportionment: measu-
ring electoral inequality. Electoral Studies, 13, 132-149.
MONTERO, J.R., FONT, J., TORCAL, M. (2006). Ciudadanos, asociaciones y
participación en España. Madrid: CIS.
MONROE, B. L. y ROSE. A.G. (2002). Electoral systems and unimagined
consequences. Partisan efects of districted proportional representation. Ame-
rican Journal of Political Science, 46, 67-89.
NAVARRO, J. I., (1999). Partidos políticos y democracia interna. Madrid: Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales.
PENADÉS, A. (1999). El sistema electoral español (1977-1996). Madrid: Tecnos.
SAMUELS, D. y SNYDER, R. (2001). Te value of a vote: malapportionemnt
in comparative perspective. British Journal of Political Science, 31, 651-671.
bibliografÍa 361
SANTAMARÍA, J. (1996). El sistema electoral español, entre el pasado y el
futuro. Temas para el Debate, 18, 40-45.
SARIPOLOS, N. (1899). La démocracie et l’ élection proportionelle. Etude juridi-
que, historique e politique. París: A. Rousseau.
SATRÚSTEGUI, M. (1996). La reforma legal de los partidos. Revista Española
de Derecho Constitucional, 46, 81-105.
TORCAL, M. (2007). La desafección política de los españoles y sus efectos en la
participación. Temas para el debate, 152, 47-49.
TORCAL, M. , PÉREZ-NIEVAS, S., MORALES, L., coordinadores (2005).
España : sociedad y política en perspectiva comparada : un análisis de la primera
ola de la Encuesta Social Europea. Valencia: Tirant lo Blanch.
VERHULST, J. & NIJEBOER, A. (2008). Democracia Directa. Hechos y argu-
mentos sobre la introducción de la iniciativa y el referéndum. Con una contribu-
ción de J. C. Madroñal. Brussels: Democracy International. www.democra-
cy-international.org.
TAAGAPERA, R. and SHUGART, M. S. (1989). Seats and Votes: The Effects and
Determinants of Electoral Systems. New Haven: Yale University Press.
WEBER, M., (1977). Economía y Sociedad. México: Fondo de Cultura Econó-
mica.
ZITTRAIN, J. (2008). The Future of the Internet, and How to Stop It. Londres:
Penguin Books.
362 La desafecci ón soci aL haci a Los parti dos poLí ti cos
estatutos de los PaRtidos Políticos
La presente obra no puede ser cabalmente entendida sin remitirse a los esta-
tutos de los partidos políticos que confguran el arco parlamentario español
(CC, CIU, IU, PNV, PP, PSOE, etc.), aunque también son de interés los
estatutos de partidos extraparlamentarios.
Muchos estatutos pueden ser encontrados en la correspondiente página web
del partido político (si no se encuentran se pone de manifesto una actitud de
opacidad hacia los ciudadanos).
También pueden ser obtenidos mediante solicitud a través del Ministerio del
Interior (no deja de ser vergonzoso que no puedan consultarse directamente
online).
NoRmas legales
Constitución Española (BOE de 29/12/1978).
Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos (BOE de
28/06/2002).
Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre fnanciación de los partidos polí-
ticos (BOE de 05/07/2007).
bibliografÍa 363

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful