Está en la página 1de 3

Depresión en el anciano

Publicado el 22 octubre 2009 por Carlos

Resumen de la ponencia presentada al 14 Congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria. Sevilla, 21-23 de octubre de 2.009 La depresión puede definirse como un conjunto de síntomas entre los que predominan los de tipo afectivo[1]. Tiene una elevada prevalencia/año (el 4,0% en España en 2006) y es más común en mujeres que en varones en una proporción 3:1[2]. La depresión supone una carga importante en términos sociales y personales, al interferir en la vida cotidiana del enfermo y ser el principal precursor del suicidio consumado[3]. En ancianos, es el problema de salud mental más frecuente: no tratarla acorta la vida e incrementa los costes sanitarios y la incapacidad producida por otras enfermedades y es la principal causa de suicidio[4]. La depresión en el anciano es tratada fundamentalmente en atención primaria, donde se han detectado problemas relacionados con un infradiagnóstico y tratamiento subóptimo . Para superarlos, se ha propuesto un modelo colaborativo de atención a este tipo de pacientes entre los equipos de atención primaria y salud mental[6].
4, [5]

Actualmente, se recomienda el uso de antidepresivos como tratamiento de primera línea en la depresión moderada o grave, en la población general [7]. Hay evidencia de que los antidepresivos tricíclicos (ADT), inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) e inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) son efectivos en pacientes mayores de 60 años, de que estos pacientes necesitan más tiempo para recuperarse y es necesario monitorizar estrechamente los efectos adversos[8]. También hay evidencia de que ADT e ISRS tienen igual efectividad en ancianos, aunque aquéllos registran tasas superiores de abandono debido a los efectos adversos[9]. Más recientemente, una guía y una revisión[10] han analizado el tratamiento farmacológico en ancianos, sin encontrar suficientes evidencias que permitan establecer diferencias entre éstos y el resto de los adultos en términos de eficacia o tolerancia. En
1,4, 4

. . dentro de éstos. el perfil de reacciones adversas del fármaco y el coste. a los que asociaremos terapias psicológicas. el tratamiento en ancianos debe de seguir los principios generales. .Comenzaremos el tratamiento a bajas dosis. cuando sea posible.6.Esperaremos un mínimo de 6 semanas antes de valorar el tratamiento. hay evidencia de que la terapia cognitivo-conductual puede mejorar los síntomas en pacientes ancianos deprimidos[11] y que psicoterapia y farmacoterapia tienen un tamaño de efecto similar en estos pacientes. con especial atención a los aspectos farmacocinéticos y las interacciones con tratamientos previos . particularmente en pacientes cuya depresión es resistente al tratamiento farmacológico y/o es recurrente. esperaremos otras 6 semanas antes de tomar una decisión. se considera que la edad no debe ser una barrera para acceder a las tratamientos psicológicos: cuando sea posible se deben utilizar conjuntamente las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas (terapia cognitivo-conductual). 1. . . En la práctica.[12] A continuación. presentan múltiples síntomas o han sufrido una pérdida reciente. son especialmente vulnerables a la depresión. tienen antecedentes de trastornos mentales y suicidas. o se cronifica .Es importante valorar el perfil suicida del anciano deprimido.4. .Los que viven en residencias. los ISRS. que incrementaremos paulatinamente hasta conseguir la mínima dosis terapéutica. Ante una respuesta parcial.Seleccionaremos un ISRS en función de criterios como la experiencia previa y preferencias del paciente. .Un anciano con un deterioro cognitivo debe evaluarse de una posible demencia y depresión. 4 En relación a los tratamientos no farmacológicos.El tratamiento seguirá los principios generales de la población adulta: los fármacos constituyen la primera opción terapéutica y. resumimos las recomendaciones actuales para el abordaje terapéutico de la depresión en ancianos: .consecuencia.

ya que los ancianos son especialmente vulnerables a las reacciones adversas. . .Realizaremos un estrecho seguimiento del tratamiento.Vigilaremos las posibles interacciones entre los antidepresivos y los tratamientos instaurados con anterioridad..