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VII. ORACIONES
PARA PEDIR PERDÓN A
DIOS POR LOS PECADOS
Antes de pedir un favor a Dios, es necesario pedir perdón y hacerse digno de su mi-
sericordia. Se proponen cuatro modelos de oración para hacerlo; trate de variar cada
día, no caiga en la rutina.
1. Oración de entrega de los
pecados a Jesús
SEÑOR JESÚS, yo me postro delante de la mayor prueba de
tu amor por mí: tu Cruz Redentora.
Reconozco todo mi pecado que pesó sobre tu cuerpo, hacien-
do que tu Sangre brotase con fuerza para el perdón de estos
mismos pecados, y ahora te los presento a Ti, me arrepiento de
ellos.
¡OH JESÚS! Te pido: me perdones por todo el mal instalado
en mi corazón, por toda raíz de odio, envidia, gula, mal juicio,
maledicencia, mentira, egoísmo, orgullo, vanidad, vicios y desor-
den físico, moral y espiritual, pereza, avaricia, sensualidad, so-
berbia, impaciencia…
Me arrepiento, también, de toda infidelidad a Ti, de las veces
que busqué la solución para mis problemas en lugares donde no
te confesaban como único y verdadero Dios, Señor y Salvador.
SEÑOR, yo reconozco toda mi fragilidad y te pido que me en-
víes ahora la fuerza de tu Espíritu Santo para que yo no vuelva
a pecar más.
¡JESÚS, ten piedad de mí! Gracias Señor por tu perdón.
Gracias por tu infinito amor. Gracias, por tu Espíritu Santo. Amén.
2. Acto penitencial
(en voz alta)
Por no amarte a Ti sobre todas las cosas. Perdón Señor
Por dar más importancia a otras personas
y cosas que a Ti. Perdón Señor
Por mi soberbia y egoísmo. Perdón Señor
Por mi orgullo y altanería. Perdón Señor
Por mi impiedad e indiferencia. Perdón Señor
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Por mi orgullo y vanagloria. Perdón Señor
Por mi perversidad y rebeldía contra Ti. Perdón Señor
Por mi ingratitud y desamor. Perdón Señor
Por todo odio y malignidad. Perdón Señor
Por toda rivalidad y envidia. Perdón Señor
Por todo engaño, difamación y mentira. Perdón Señor
Por toda lujuria, fornicación e impureza. Perdón Señor
Por todo desenfreno y perversión sexual. Perdón Señor
Por toda gula y embriaguez. Perdón Señor
Por toda insensatez y desorden. Perdón Señor
Por toda división y chisme. Perdón Señor
Por toda maledicencia y arrogancia. Perdón Señor
Por las comodidades y falta de compromiso. Perdón Señor
Por el miedo y la falta de sacrificio. Perdón Señor
Por la tibieza en la oración. Perdón Señor
Por la falta de fe y la rutina en la Eucaristía. Perdón Señor
Por la falta de atención a mis hermanos. Perdón Señor
Por la falta de confianza y de alegría
en mi vida cristiana. Perdón Señor
Rezar el acto de contrición: Yo confieso…
3. Salmo 50
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia todo mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra Ti, contra Ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
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Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mi toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu Santo Espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a Ti.
Líbrame de la Sangre, ¡oh Dios,
Dios Salvador mío!
Y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
Tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre...
4. Oración de arrepentimiento
Padre Eterno… He aquí a tu hijo N.N. dándote gracias por to-
das las bendiciones que he recibido de Ti.
Te doy gracias por todas las oportunidades que me has dado
y que me continúas dando, a través de tu Hijo Jesucristo, nues-
tro Señor, para que yo retorne a Ti.
Padre, atiende mi súplica… Estoy verdaderamente arrepenti-
do de todos mis pecados; perdona todos mis errores y todas mis
culpas.
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Y en este momento, libremente y con alegría, yo te entrego
para siempre mi voluntad y mi corazón, para que me sanes y me
salves; para que me sumerjas en las infinitas profundidades de
amor y misericordia de tu Sacratísimo Corazón; del Sagrado Co-
razón de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y del Inmaculado Co-
razón de María, nuestra Madre.
Y ahí dentro Señor... Pásame por la criba de tu amor, una y
otra vez; hasta que no encuentres en mí, ni el más mínimo ras-
tro de inmundicia, de maldad o de pecado.
Arranca de mi ser toda soberbia, toda lujuria, todo egoísmo,
toda tibieza, toda falta de fe...
Arranca de mí toda avaricia, toda codicia, toda envidia, toda
maldad... Borra de mi memoria todo rencor o deseos de venganza.
¡Ayúdame Padre! Ayúdame a alcanzar esa santidad perfecta
que Tú quieres para todos tus hijos…
Lléname de tu amor, lléname de tu paz, lléname de tu luz, llé-
name de tu alegría, de tu humildad, de tu caridad, lléname de tu
dulzura y de tu mansedumbre...
Ayúdame Padre mío... Yo te lo imploro... Ayúdame a recupe-
rar la dignidad que me pertenece, pues yo soy hijo tuyo, yo soy
hijo de Dios y de la bienaventurada y siempre Virgen María...
Yo te lo suplico Señor... Lléname de tu sabiduría y de tu verdad.
Yo te lo pido para mí; para todos mis familiares, amigos,
conocidos, vecinos, y también para mis enemigos...
Y te lo pido en el santo nombre de tu Hijo Jesucristo nuestro
Señor, y en nombre de María, nuestra Madre.
Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria
"Pedir perdón
es de hombres inteligentes,
pero perdonar
es de almas humildes"
Santo Padre Pio
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de mis antepasados: a toda la jerarquía infernal,
a toda presencia, influencia, manifestación, opre-
sión, posesión, obsesión, compulsión, consagra-
ciones que vengan de nuestros antepasados o
que hayamos hecho consiente o inconsientemente
buscando poder, sexo, dinero y a toda contamina-
ción que nos haya quedado, por haber estado in-
volucrados en éstas prácticas enunciadas anterior-
mente.
rezar el credo...
9. Oración breve de renuncia personal
Trate de recordar los lugares que visitó para pecar (moteles, prostíbulos,
cantinas, etc.) o para consultar el esoterismo y el ocultismo.
Con el poder de Dios Padre , de Dios Hijo, y de Dios
Espíritu Santo, con la intercesión de la Santísima Virgen María y
de San Miguel Arcángel; hoy Yo N.N...
RENUNCIO: A LUCIFER, BELCEBÚ, SATANÁS, DIABLO,
LEVIATÁN, ASMODEO, MAYTRELLA y demonios en general, a
todo espíritu maligno de ángel caído o de humano, a todas sus
OBRAS Y ENGAÑOS.
RENUNCIO: a la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia,
pereza, egoísmo, complejos de superioridad y a toda negación
de Dios, a toda presencia, influencia, manifestación, opresión,
posesión, obsesión, compulsión y contaminación, que haya que-
dado en mi vida física, moral y espiritual, en mí familia, en mis
bienes materiales, en mis lugares de trabajo, por las veces que
escuché música satánica y/o que asistí a discotecas, tabernas,
cantinas, carnavales, galleras, casinos, prostíbulos, swingers y
moteles.
RENUNCIO: a todas las veces que participé, visité y prac-
tiqué: adivinación, brujería, hechicería, vudú, santería, clarividen-
cia, espiritismo (médium de José Gregorio Hernández, el hno. Tomás,
el negro Felipe, el negro Balanta, María Lionza, el Indio Guatapurí, el indio
Guaicaipuro, el indio Amazónico etc.); riegos, agüeros, magia: blan-
ca, roja, verde y negra; metafísica, parapsicología, método Silva,
Conny Méndez, Hilda Strauss, Walter Mercado, Edwin Ocampo,
Salomón, Jannín.
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Por las veces que practiqué: control mental, gnosticismo, ag-
nosticismo, taoísmo, masonería, desdoblamiento, levitación,
técnicas de meditación, psicología transpersonal, viajes astrales,
yoga, eneagrama, angeleología, numerología, cartas astrales,
horóscopos, artes marciales, mantras y chacras.
Medicinas: alternativas, reiki, pránica, holística, i-ching, feng
shui, las ondas de forma, factores de transferencia.
A toda forma de adivinación: tarot, tabla ouija, tijera y cuader-
no, el péndulo, cupido, cábala, el huevo, Pedro contesta, lectu-
ras esotéricas y de ocultismo, masajes eróticos, rituales mágicos,
disfraces del 31 de octubre y juegos de azar, y por cada vez que
practiqué juegos, guardianes y payasos diabólicos, películas de
terror, sexo y de violencia.
RENUNCIO: a creer en la reencarnación, las regresiones psi-
cológicas, la transmutación de la energía sexual; a todo contacto
con armas; al consumo y tráfico de drogas alucinógenas y bebi-
das alcohólicas; a todo tipo de música que lleve mensajes subli-
minales y degrade la dignidad del ser humano, a toda clase de
promiscuidad y desviación sexual; a usar ropa escotada, ceñida
o estrecha, a la tintura de cabello, a la depilación general, y la
planificación familiar artificial; a toda conducta contra la vida; a
los pactos, sellos y consagraciones por tatuajes, piercings, lipo-
succiones, cirugías por vanidad, ligadura de trompas o vasecto-
mía, consagraciones que vengan de nuestros antepasados o que
hayamos hecho consiente o inconsientemente buscando poder,
sexo y dinero, etc.
Declaro que Jesucristo es el Señor de mi vida y mi Reden-
tor, en cada momento que tuve estas prácticas. (3 veces)
Te pido que con tu Santísima Sangre: rompas, deshagas, des-
barates, disuelvas, aniquiles, invalides y anules cualquier pacto,
semipacto, sello, cadena, maleficio, hechizo, maldición, atadura,
impedimento, bloqueo, ligadura sexual o afectiva, o cualquier en-
fermedad del cuerpo, del alma, de la mente o del espíritu, que
hayan quedado en mí o en mi familia como consecuencia de ha-
ber realizado consciente o inconscientemente cualquiera de es-
tas prácticas; y te pido que retires de mí y de mi hogar lo que no
sea de tu Reino. Amén
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XI. ORACIONES DE POSICIONAMIENTO
DEL SEÑORÍO DE JESÚS
Habiendo pedido perdón, sanadas las heridas emocionales y renunciado a sus causa-
les, debemos hacer el ejercicio permanente de fe, invocando continuamente el posicio-
namiento del Señor Jesús en nosotros. Aquí tiene tres formas de hacerlo.
10. Profesión de Fe
Vamos a reconocer el Señorío de Jesús sobre todas
las áreas de nuestra vida (en voz alta)
De mi familia y amistades: Jesús es mi Señor
De mi pasado presente y futuro: Jesús es mi Señor
De mis estudios y trabajos: Jesús es mi Señor
De mi salud y enfermedad: Jesús es mi Señor
De mi pobreza o riqueza: Jesús es mi Señor
De mis amigos y conocidos: Jesús es mi Señor
De mi cuerpo, de mi alma y
de mi espíritu Jesús es mi Señor
De todas mis relaciones personales: Jesús es mi Señor
De mi sexualidad y emotividad: Jesús es mi Señor
De mi patria y mi hogar: Jesús es mi Señor
De mi casa y bienes materiales: Jesús es mi Señor
De mis esperanzas y temores: Jesús es mi Señor
De mi vida política y social: Jesús es mi Señor
De mi imaginación y memoria: Jesús es mi Señor
De mi inteligencia y voluntad: Jesús es mi Señor
De mi manera de divertirme: Jesús es mi Señor
De mi manera de comer y vestir: Jesús es mi Señor
De mi manera de pensar y hablar: Jesús es mi Señor
De todas las áreas de mi vida
presente, pasada y futura: Jesús es mi Señor
De la Fundación Monte Alvernia: Jesús es mi Señor
Amén
11. Proclamación del Señorío de Jesús
Acepte y proclame con fuerza, que Jesús
es el Señor de toda la creación.
JESÚS, yo creo que en tu resurrección, Dios te glorificó, te llenó
de Espíritu Santo y te dio un nombre que está sobre todo nombre.
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Doblo mis rodillas ante Ti, en señal de que te reconozco como
Señor, mi Señor, el dueño de toda mi vida y, me rindo totalmen-
te ante Ti y a tu santa voluntad para que hagas de mi lo que Tú
quieras.
Ya no quiero, SEÑOR, ser yo el centro de mi vida, toma Tú la
dirección de toda MI vida, hazme desear y hacer lo que Tú quie-
res; te entrego todo mi ser, quiero ser tuyo, sólo tuyo y de nadie
más. Te proclamo SEÑOR de toda mi vida, ¡MI ÚNICO SEÑOR!
No quiero servir ni al dinero, ni al placer, ni a ningún otro vi-
cio o apetito que me aparte de Ti, rindo toda mi vida a Ti para
siempre, toma Tú todas las decisiones según tu voluntad y que
yo sea, como MARÍA, un esclavo de tu palabra, que es la única
manera de ser verdaderamente libre.
Ya no quiero vivir yo, vive Tú en mí, dame tu vida a cambio de
la mía que hoy te entrego para siempre.
Sé que Tú has tomado en serio mis palabras, así como yo he
tomado en serio tu llamada.
Te abro completamente las puertas de mi corazón, entra en mí
y quédate conmigo toda la vida. Amén.
12. Proclamación de Jesús como
Salvador personal
Ahora, acéptelo y reconózcalo como el único
Señor y Salvador.
JESÚS, yo creo firmemente que Tú eres el Hijo de Dios, el
Mesías, que viniste a este mundo no para condenarme por mis
pecados, sino para salvarme.
Reconozco que soy un gran pecador, pero al mismo tiempo
proclamo que tu misericordia y perdón son más grandes que mis
pecados.
Hoy proclamo con mi boca lo que creo firmemente en mi cora-
zón: que TÚ ERES EL ÚNICO SALVADOR DE ESTE MUNDO.
Tú eres mi salvador personal.
Creo en Ti, confío en Ti y te pido que me des ahora la nueva
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vida en abundancia que Tú ganaste para mí con tu muerte en la
Cruz y tu gloriosa resurrección.
Quiero tener un encuentro personal contigo y tu salvación. Sé
y confío en que Tú nunca defraudas al que cree y confía en Ti.
Amén.
XII. ORACIONES BÁSICAS
DE LIBERACIÓN
Tenemos aquí las oraciones fundamentales en este proceso, están formuladas de ma-
nera individual, cuando las hace usted solo; comunitaria, cuando se hacen en grupo o
en familia y para rezarlas por otra persona.
A. ORACIONES PERSONALES
13. Oración personal de cubrimiento
La única manera de vencer es tomando las armas espirituales, conforme
a lo que dice San Pablo, y sellándonos con la Sangre preciosa de nuestro
Señor Jesucristo: en lo personal, lo familiar, lo físico, etc. Se sugiere hacer-
las antes de empezar a trabajar, hacer negocios, realizar un viaje, etc.
a) Entrega:
Yo, N.N, me coloco en la presencia de Jesucristo y me some-
to a su Señorío. Me pongo la armadura de Dios, para que en
el día malo pueda resistir y permanecer firme a pesar de todo.
Me mantengo firme tomando la verdad como cinturón, la justicia
como coraza; llevo el escudo de la fe y así puedo atajar las fle-
chas incendiarias del demonio; acepto la salvación y la espada
del Espíritu Santo, o sea, la Palabra de Dios.8
b) Sellamiento:
En el nombre 9 poderoso de nuestro Señor Jesucristo,
muerto y resucitado, yo clamo y reclamo su preciosísima San-
gre sobre mí, sobre este lugar, en el aire, la atmósfera, el agua,
el fuego, el viento, la tierra, lo subterráneo, los abismos, las
fuerzas satánicas de la naturaleza y el bajo mundo, y todos sus
frutos a mi alrededor.
Yo, N.N, sello en la Sangre preciosísima de Jesús: mi cuerpo
, alma, mente (consciente, subconsciente e inconsciente) y espíritu;
mi pasado , presente y futuro; todo lo que soy , lo que hago
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8. Cfr, Ef 6, 10-17.
9. Santiguarse al encontrar la señal de la Cruz
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y lo que tengo; sello el norte y el sur, el oriente y el occidente;
la puerta de los abismos, lo alto y lo profundo, lo ancho y lo
largo; este lugar (nombre el lugar donde está) y a todos los presentes;
mi familia y a todas las familias y asociados a estos presentes; a
sus lugares y posesiones; animales, cosas y fuentes de ayuda en la
Sangre de Jesús. Amén.
¿ El por qué de estas oraciones
de atadura y rompimiento ?
1. La vida espiritual del hombre, desde el momento mismo del bau-
tismo, es y será un campo de batalla: o Dios o el demonio. Desde que
el ser humano comienza a crecer y empieza la doble opción: vida o
muerte, libertad o esclavitud, dependiendo de su vida moral y espiri-
tual.
Mucho más en lo que concierne a este trabajo de liberación; por-
que habiendo conocido las causas del por qué podemos estar afec-
tados, infectados o posesos; y desde allí la lucha se torna espiritual,
porque como dice el apóstol San Pablo a los Efesios
“...nuestra lucha no es contra entidades de carne y sangre, sino con-
tra entidades espirituales”...
2. Por eso el primer paso en esta batalla, es reducir el espacio de
acción de las entidades espirituales que nos perturban y atacan. Esto
es una lucha..., un combate..., o como usted quiera llamarlo.
Entonces, para lograr el objetivo, se requiere de la oración de Ata-
dura, donde usted usando todos los momentos de la pasión del Señor
Jesús y con verbos que implican una acción concreta, para reducir,
quitar movimientos y libertad a las fuerzas infernales o de maleficios;
Ej: ato, encadeno... etc.
3. No basta con reducir la capacidad de daño: opresión o posesión,
que las entidades espirituales están provocando, por eso es necesario
romper lo que hacen y con lo que lo hacen; Ej: rompo, deshago, desba-
rato...
4. En la lucha contra las fuerzas infernales, debemos tener una gran
creatividad, intuición, y hasta agilidad mental y espiritual para saber ha-
cer la pelea, por eso proponemos el saber aprovechar cada uno de los
momentos de la vida del Señor Jesús, de la Santísima Virgen María, e
invocamos a los ángeles y santos más conocidos en nuestra religiosidad
popular o de nuestra devoción.
Se recomienda, que las oraciones de atadura y rompimiento no se ha-
gan en las horas de la noche, porque pueden darse algunas reacciones,
por eso háganse desde las 4 a.m. a las 6 p.m.
Por favor, prepárese con un espíritu bien dispuesto y despierto para
hacer estas oraciones; léalas bien, compréndalas y hágalas en un lu-
gar adecuado.