V.

I–i

COLECCIÓN DE LIBROS RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA —————
V.I–ii

TOMO DUODÉCIMO Imp. de T. Minuesa de los Ríos, Juanelo, núm. 19.
V.I–iii RELACIÓN HISTORIAL

DE LAS MISIONES DE INDIOS

CHIQUITOS
QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS ESCRITA POR

EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ. S. J. REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN QUE SACÓ A LUZ EL P. G. HERRÁN, EN 1726 MADRID
LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ, EDITOR

Preciados, núm. 48 1895
V.I–iv

INDICE DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. INDICE POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS NOTABLES CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA.

VOLUMEN I VOLUMEN II

V.I–v ADVERTENCIA PRELIMINAR

DEL EDITOR

Ya los PP. Backer y Carayón han trazado, aunque no con la debidaextensión, las biografías del autor de este libro y del P. JerónimoHerrán que lo sacó por primera vez á luz, por lo que creemos excusadorepetir lo que de todos los americanistas y personas á quienes pudierainteresar, es tan sabido. Si las vidas de los dos insignes Misioneros son bien conocidas, nosucede lo mismo con la obra que sacamos nuevamente á luz, pues hallegado á hacerse tan rara, que es punto menos que imposible el hallarun ejemplar de la edición príncipe. Poco hay que decir respecto al valor histórico que este libro encierra,después de lo que han dicho las respetables autoridades que se han V.I–vi ocupado de él; sólo se ha de añadir que el P. Fernández, en lasdescripciones, pintura, detalles de la vida íntima, supersticiones, usosy costumbres de los indios Chiquitos, encuéntrase, por el vigorosorelato que nos da y el colorido exacto con que pinta las escenas, á laaltura de los más graves historiadores. Inapreciables y de indiscutiblemérito descriptivo son los retratos que nos hace de los principalescaciques de los Guaraníes, Zamucos, Manacicas, Morotocos y Chiriguanás.Bajo este punto de vista y como manantial inagotable de datosbiográficos, creemos que es obra de sumo interés; en los encuentros queunas tribus de indígenas tienen con otras, en el relato de las terriblesy grandiosas luchas que entre sí sostienen los caciques, así como el delas solemnes, lucidas y pintorescas fiestas de aquellos idólatras, ánuestro humilde juicio hay poquísimos escritores de su mismo género,que, tratando asuntos análogos, le aventajen. Este libro es más leído en el extranjero que en la nación en cuya lenguase escribió, pues corren varias ediciones, en alemán,

latín, italiano,etc., que se imprimieron poco después de su aparición en Madrid. Véase el título de la edición publicada en alemán: Erbauliche und V.I–vii angenehme Geschichten derer Chiquitos, und anderer von denen Patribusder Gesellschafft Jesu in Paraquaria neube kehrten Volker... Wienn, P.Straub, 1729. Volúmen en 8.º con frontis grabado, seis hojaspreliminares sin numerar, 744 páginas y siete hojas de índice. A estatraducción alemana, que fué hecha por un Padre de la Compañía de Jesús,acompaña la obra del P. Acuña, Nuevo descubrimiento del gran río de lasAmazonas, que ya publicamos y forma el tomo II de esta Colección. Título de la edición italiana: Relazione istorica della Nuovacristianitá degl'Indiani detti Cichiti.... Tradotta in italiano da Gio.Bat. Memmi, della Compagnia di Gesú. Roma. Ant. de'Rosi, 1729. En 4.º He aquí el título de la edición latina: Historica relatio deApostolicis missionibus patrum soc. Jes. apud Chiquitos, Paraquariapopulos... hodie in linguam latinam translata ab alio ejusdem soc. Jes.sacerdote. Aug. Vindelicorum, M. Wolff 1733. Es en 4.º mayor y constade 19 hojas preliminares sin numerar, 276 páginas y 49 para el índice. El elocuente hecho de haber sido trasladada á estos idiomas, aun cuandono tuviese las innumerables bellezas que en ella se hallan, bastaba, ánuestro parecer, para ser merecedora del honor de la reimpresión. Encuanto á ésta, he V.I–viii mos tratado que salga de nuevo en absoluto igual(salvo la ortografía, que se ha modernizado) á la príncipe, que aparecióen Madrid en sendo volumen en 4.º, por el impresor Manuel Fernández, en1726.

En general son raras las obras referentes á América anteriores á 1750;mas las relativas al Paraguay no ceden, en punto á escasez, á ninguno delos libros que tratan de las demás regiones del continente americano. Madrid 8 de Abril de 1895. V.I–ix

RELACIÓN
HISTORIAL DE LAS MISSIONES DE LOS Indios, que llaman Chiquitos, que están á cargo de los Padres de la Compañía de Jesvs de la Provincia del Paraguay. ESCRITA Por el Padre Juan Patricio Fernández, de la misma Compañía. SACADA A LUZ Por el Padre Geronimo Herrán, Procurador General de la misma Provincia. QUIEN LA DEDICA Al Serenissimo Señor Don Fernando, Príncipe de Asturias.

Año 1726. CON LICENCIA En Madrid: Por Manuel Fernández, Impressor de Libros, vive en la Calle del Almendro.
V.I–x

AL SERENÍSIMO V.I–xi
SEÑOR DON FERNANDO

PRÍNCIPE DE ASTURIAS
SEÑOR:

La pequeñez del don desalienta mucho á quien ofrece; esto es común; peroen quien ofrece (como yo) á aquel respeto, de cuya magnitud nada quedacapaz de llamarse grande, falta desde luego este motivo al temorreverente y se excitan todos los que hay para el cariño respetoso. Entrelos astros, unos nos parecen grandes y otros pequeños, cuandoprecisamente ponemos en ellos los ojos; lo mismo sucede entre losmontes; y entre éstos, algunos, por su agigantada elevación, se hangrangeado sin disputa el título de altísimos; pero en dejándose ver laluciente majestad del sol, y en poniendo la atención en la desmedidaaltura del cielo, los V.I–xii astros todos son pequeños y los montes dejan deser gigantes. El sol, sólo en la Escritura Sagrada, tiene el renombre degrande, luminaré mains y sólo el cielo es alto, entre los que sabenque respecto de él todo el orbe de la tierra se debe considerar como unpunto.

¿Quién puede dudar que hay estimables preciosidades en la naturaleza,curiosas máquinas en el arte, sutilísimas invenciones del ingenio,eruditas y profundas operaciones de la ciencia, y hermosas y floridascomposiciones de la retórica y de la poesía? Entre todas estas cosas, sehallarían muchas muy grandes, consideradas en sí; pero al elegir entreellas alguna que ofrecer á V. A., nada se hallaría, no sólo grande, peroni aún digno de emplear vuestro Real ánimo, mayor que todo. Entonces lomás precioso parecería despreciable, la curiosidad, desaliño, lasutileza, tosquedad y barbaridad la erudición. Se hallaría la cienciaruda é ignorante, muda la retórica y la poesía balbuciente. Tanto minorasiempre, aun á lo más excelso, la comparación con lo sumo. Y no obstante la innegable verdad de este principio, yo me atrevo,señor, á llamar grande lo que os ofrezco. Hoy pongo yo en vuestra altacomprehensión los trabajos de los Jesuitas, en la espiritual conquistade las desconocidas, in V.I–xiii cultas y bárbaras provincias del Paraguay, en elpaís que llaman de los Chiquitos. Ved aquí ya, señor, lo que con todaverdad puede llamarse grande, aun puesto á los Reales piés de V. A. y ávuestra vista; para lo que les bastaba al saberse mantener con el nombrede trabajos y fatigas, contra todo el golpe de la dicha, que lesocasiona el haber llegado á vuestra noticia y merecer vuestra atenciónpiadosa. Prueba es esta que no necesitaba de otra alguna, y más cuandoen nombre de los demás Jesuitas puedo confiadamente decir yo que fuerade la gloria de Dios, que debe ser en ellos (como hijos de Ignacio), elprimer timbre de sus empresas, esta sola felicidad los hace y los haráarrojarse gustosos al casi inevitable tropel de los riesgos, y á lafatiga inmensa de tan continuados afanes. Mucho padecen, señor,

como enesa sucinta relación se puede ver brevemente; pero les llena de un gozoindencible y de un consuelo inexplicable, el ver á costa de sus sudores,hijos de Dios, los que eran esclavos del demonio, y felices vasallos deun Príncipe como V. A. los que padecían una miserable libertad en laindómita servidumbre de su desdicha. Ya son deliciosos jardines del Reydel cielo, las enmarañadas selvas de la idolatría, y ya delicadas floresy tiernas plantas que produce y adelanta el riego evangélico, seatre V.I– xiv ven á recrear divertidamente vuestros primeros años, si antespudieran asustar y asustaban temerosamente los años más endurecidos. No habrá quien niegue (si ha tenido alguna vez la dicha de veros) queles quita lo más de la realidad á los afanes y fatigas la fortunaapetecible de llegar á vuestra presencia, que aunque por lo común sondescorteses los males y poco atentos los trabajos, hay dichas de tansuperior esfera, á quien no se atreve su osadía, y se deja vencer,aunque precisada su obstinación, de su grandeza. En la realidad, yadesde hoy, somos los Jesuitas del Paraguay dichosos, aunque en esarelación que os presento, fuesen todavía como fatigados. Y no ellossolos, que también los que al nacer hijos de la predicación evangélica,se cuentan al mismo tiempo hijos vuestros, por sujetos á vuestroapetecible imperio, ni les queda más á que aspirar, ni harán nuevafelicidad que apetecer. Por las puertas de la gracia de Dios verdaderoentraron dichosamente á la del Príncipe más poderoso y más amable (quede otro modo no fuera posible) y ya que no tuvieron la dicha de nacerespañoles para nacer vasallos de tanto Príncipe, tuvieron la inestimablefortuna de que los españoles Jesuitas (que creo que lo son dos veces)los hiciesen renacer para hacerlos lograr en una muchas felicidades. V.I–xv

Pero además de esta. para ofrecer á V. para lo quenos basta sólo que admitais benigno esta breve noticia de nuestrasfatigas. que es grande lo que os ofrezco. aquello que se dignó mirar como suyo unPhilipo.. supatrocinio. señor. A. A. que su generosidad lo juzgue exceso. A. que V. enjugará nuestrossudores y hará que respetuosa aun la envidia de tanta fortuna. que bien se yo y sabemos todos los Jesuitas. lo que se os ofrece como á tan amado ytan amante hijo.I–xvi unFernando. no menor. pudieranparecer exceso en otro amor y en otro Rey. tengo otra. pueden ser grandes. y este título lo hace crecer tanto. del mayor aprecio devuestra alta estimación.. y no puede ser pequeño loque ha podido merecer tanto. afanes y fatigas de los Jesuitasen cualquiera línea. aun ofrecido áV. Rey de las Españas.Vuelvo á decir. nuestro amabilísimoMonarca. que dar enel sublime juicio del generoso padre de V. sus influjos y sus liberalidades. haya de mirar como estimables efectos de lagenerosa piedad de vuestro padre. Príncipe de Asturias. á cuya vista sólo los trabajos. y en esta. templará nuestros afanes. Confiadamente me atrevo ya á suplicaros queprosiga vuestra dignación los favores de vuestro gran padre. pues aunque en su católico celo nada hay en estaespecie. que fué en mí loque últimamente resolvió mi respetuosa timidez. verdaderamente que losfavores y expresiones hechas á los Jesuitas del Paraguay. que la sombra sólode vuestro augusto nombre. y los frutos de ellos han merecido su aprobación. Esto hace. señor. Así lo publica nuestro reconocidoagradecimiento. También su elevado dictamen ha juzgado grandes los afanes delos Jesuitas. pronunciey para como aplausos . Y vuelvo á decir que basta esta sola pruebapara desempeño de mi proposición que en otro sentido debiera con razónjuzgarse osadía.

dilate por siglosvuestros años.y alabanzas. De orden de V. Y asegurados los Jesuitas (no digo envanecidos. he visto con gusto la Relación historial de losindios que llaman Chiquitos.. aun lo que aprenda y conciba comodicterios y calumnias. en tanto patrocinio. la leerá con sentimiento y rubor. etc.. etc. y me persuado que el ministroevangélico que fuere menos fervoroso.comparando el apostólico celo de aquellos incomparables misioneros consu tibieza. para cuya gloriay servicio contribuye vuestra feliz vida tanto.I–1 APROBACIÓN DEL PADRE ALBERTO PUEYO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Calificador de la Suprema general Inquisición de España. V. asegurados digo. nonos quedará más que desear. sino es el que aquel Dios. Me . sólo por la dicha delograr en vuestra alteza tan singular Príncipe. Muy rendido vasallo de V. A. hasta que se veala España envidiada de todas las demás naciones. JERÓNIMO HERRÁN. os colme de felicidades y de triunfos. y sólo sentirá alivio en su dolor pidiendo á Dios que por suinfinita piedad se compadezca de los años que ha mal empleado enociosidad.aunque lícitamente pudiera). A.

porque cumplen estos ála letra lo que Cristo manda á los que profesan la vida apostólica. losdemonios de las Rancherías. comunicándoles el don denuevas lenguas. con sólo decir aquellos fervososJesuitas el Evangelio ó poner las manos sobre los enfermos. y esmaravilla ver cómo aquellos bárbaros.y viendo enarbolado el inestimable madero de la Cruz y la imagen deMaría Santísima. que ciegos con las tinieblas de la gentilidad.I–3 tidos. arrestados siempre á perder mil vidas. de que han estado enpacífica posesión por muchos siglos. que son sus pueblos. á vista de todos. ni los venenos. ni la comida casi corrompida ymuchas veces tan escasa. que son infinitas como las naciones. se sigue lo que nos dice Cristoen el Evangelio.I–2 de mishermanos los Jesuitas. que los nuestrosaprenden casi milagrosamente para que prediquen el Evangelio. sedesvanecen los contagios frecuentes en aquellos países.trepando inaccesibles selvas y bosques venciendo la fragosidad de losmontes. consolando y premiando abundantemente en estavida las gloriosas tareas de sus siervos. con lo quenos dice por San Marcos. que por mediodel fuego de la mayor gloria de Dios que arde en los corazones V. casi de repente. misioneros de la provincia del Paraguay obra Dioslos milagros que obraba en la primitiva Iglesia. sino misioneros fervorosos. pasan á ser. obrando otrasmilagrosas curaciones. á pocas razones de los misioneros. que se reduce á alguna .sirve también de singular consuelo el ver. así demisioneros como de recién conver V. vivenmás como fieras que como racionales.discurriendo por las inmensas campañas de aquella parte de América. sólo por darla áinfinitos bárbaros. y al heroico creer. Y al mismo tiempo correspondeCristo nuestro dueño.derramando la sangre por la ley Evangélica. no sólo cristianos en eldeseo. como infalible que es en sus promesas. que es echar los misioneros. apostados á perder la vida.

me parece que en ningún tiempo mejor que en este se pueden decir. expendiendo al mismo tiempo su Real piedad muchos caudales. sea muchasveces más copioso el precioso fruto. que llaman de los Chiquitos. que tienen estos Jesuitas en sus fatigas.I–4 Messi multa operariiautem pauci. como esabundantísima la mies.pero con lágrimas en los ojos. diciendo: que no habiendo hallado en este libro . para que multiplicándose los operarios. mover loscorazones de muchos. Quiera Dios.por no decir innumerables indios. que es el dueño de la mies. Aunque losJesuitas.agregando nuevas provincias á su Corona. ¡oh lástima! No haybastantes operarios que les repartan el inestimable y necesario Pan delEvangelio.¿Qué Jesuita habrá á quien tan justos como lastimosos clamores no hieranel corazón ó no le saquen lágrimas á los ojos? ¿Y á quién no encenderáen vivos deseos de socorrer necesidad tan extrema? Pudiera dilatarmemucho más en ponderar las fatigas gloriosas de los Jesuitas: pero acabo.frutilla silvestre. El blanco. Pero. qui frangeret eis. que claman por Padres. mantenido y aumentado másy más aquella numerosa y nueva cristiandad de los Chiquitos. y al mismo tiempo aumentar vasallos á nuestro gran Monarca. en señal de la justa gratitud que debemos á estegran Príncipe que se ha dignado y digna tanto en favorecer á laCompañía.con que se ha fundado en tiempo de su reinado.por no ser cansado.pues. porque en lamisiones. que tan felizmente se coje. ó de los Parvulillos. hay muchos. aquellas divinas palabras de Cristo:Parvuli petierunt panem. y como ellos seexplican. es sólo convertir almaspara Dios. et non erat qui frangeret eis.ocasiona el menor daño á la más delicada salud del misionero. que les enseñen la verdadera ley. cumpliendo con la obligación deJesuitas y de vasallos. Sobretodo. que se ocupan en estas gloriosas tareas son muchos. que con tanta ansia desean: Et non erat. son pocos los obreros: V.

más propias . Este es mi sentir. Y V. miserablementeperecen. quefueron el glorioso empleo de San Francisco Xavier. y del Colegio Imperial. he visto y leído con gran gusto la Relación historialde las misiones de los indios que llaman Chiquitos. que porfalta de quien les comunique la luz del Evangelio.cosaque se oponga á las regalías de S. juzgo que se debe dar al autor la licencia quepide. De orden de V. De este Colegio Imperial de Madrid. V. por las cualesmereció el título de Apóstol de la India. á veintey cuatro de Agosto de 1726.I–5 quizás Dios moverá los corazones á muchos de los que leyerenesta historia. y si lasquisiésemos cotejar con las conquistas Evangélicas del Oriente. ni á nuestra Santa fe católica. tendríamos muy poco que hacerpara igualarlas. para que afervorizados. yala diversidad de genios y costumbres de estas gentes. que en tan dilatadocampo de la idolatría han reconocido á Jesucristo y á su Santa ley. ya se miren las naciones bárbaras. S. niá las buenas costumbres. M. que están á cargo dela Compañía de Jesús. ALBERTO PUEYO.I–6 APROBACIÓN DEL PADRE JOSEPH DE SILVA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Predicador de S. M. en la provincia del Paraguay. pongan los más eficaces mediospara ir á ayudar á la salvación de aquellos infelices indios.

quod non fine nœrore et lachrymis loqui possumus . que atendidos sus trabajos y su celo enadelantar las conquistas. pormedio de estos operarios suyos.debrutos que de racionales. y la llaman Tierra delFuego.I–8 marcándole en la elección para quellevase su nombre á tantas y tan diversas naciones: Ut porletnomen meum coram gentibus et regibus et filijs Israel.en esta Relación historial se verá que han introducido la fe deJesucristo los misioneros Jesuitas en la otra parte del mundo.por conservar y mantener en su pureza la fe de Jesucristo. cultivadas por nuestros misioneros con tantoafán y fatiga en estos tiempos. al parecer más reñidos V. que señaló al Apóstol de las gentes en su vocación. y confirmada con lasangre de muchos misioneros. muertos cruelmente á manos de los bárbaros. Paraestos obreros evangélicos reservó Dios sin duda gran parte de aquellagloria. me parece que ha renovado Dios en su iglesia. confirmandola predicación del Evangelio con los milagros que dijo San Marcos que acreditaban la predicación de los Apóstoles en la conquista delmundo.I–7 con los cuidadosde salvación agena. [I. y destinó ála promulgación de la ley de Gracia.] . que tiene Dios destinado paralos que á costa de [II. queconfina con la Tierra Austral incógnita. quebastarían sin duda para enjugar las lágrimas de aquel siglo.] [III. Y á la verdad. como se pueden ver en las innumerablesreducciones ó pueblos que han hecho de los convertidos á la fe. Dignos por cierto de aquél premio. en que SanGregorio lloraba la falta de operarios en la Iglesia. las señales de la primitiva. Toda la relación está llena de esta verdad. siendo tanabundante la mies en las naciones: Ad messem multam operarij suntpauci. V.] Puedo decir sin violencia. tocando en la que loscosmógrafos dicen que aún no está descubierta.

ut typis mandetur. cuius rei gratia. facultatem facimus. fatigas y sudores. que fué el mas fiel testigo de la predicación delEvangelio.in Paraquria. MICHAEL ANGELUS TAMBURINUS. Societatisconscriptam. aliquot eiusdem Societatis Theologi recognoverint et inlucem edi posse probaverint. JOSEPH DE SYLVA. ad quos pertinet ita videbitur. has litteras manunostra subscriptas. hicieron adorar su nombreen los últimos términos del mundo. como lo dejó escrito Isaías y loexplicó San Pablo. praepositum generalis Societatis Jesu. para que en la luz pública logren todos ejemplos de la virtud másheroica y del más apostólico celo. dedimus Romae 16 Aprilis1726. Este es mi dictamen. V. et Sigillo nostro munitas. V. Joanne Patritio Fernández. salvo.I–9 Michael Angelus Tamburinus.afanes. á Patre. que podrá parecer sospechoso por interesado. etc. Cum relationem Missionum á Patribus nostrae Societatis apud Chiquitos. y pongo porconclusión de la censura la que se merece una obra toda de la gloria deDios. Eneste Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid y Agosto 21 de1726. Dejo para menos apasionadas plumas la confirmación de estedictamen mío. fiijs.I–10 LICENCIA DEL ORDINARIO .

para que por una vez pueda imprimir y vender un libroque ha compuesto. DOCTOR DAMASIO. LORENZO DE SAN MIGUEL. etc. Por su mandado. damos licenciapara que se pueda imprimir é imprima la Relación historial de lasmisiones de los Chiquitos. de laCompañía de Jesús. escribano de Cámara del Rey nuestroseñor y del Gobierno del Consejo. parece no tiene cosa que se oponga á nuestra santa fecatólica y buenas costumbres. que están á cargo de los Padres de laCompañía de Jesús de la provincia del Paraguay. certifico que por los señores de él seha concedido licencia por una vez al P. inquisidor ordinario y Vicario de esta villa de Madrid y supartido. extramuros de la ciudad deGranada. . con tal quela dicha impresión se haga por el original que va rubricado y firmado alfin. y que antes que se venda se traiga al Consejo concertificación del corrector de estar conforme á él. y por lo que á Nos toca. Dada en Madrid á 13 días del mes de Agostoaño 1726. por cuanto habiéndosereconocido. D. de mi mano. escrita por el PadreJuan Patricio Fernández. Juan Patricio Fernández.Nos el Dr. intitulado: Relación historial de las Misiones de losindios que llaman Chiquitos en la provincia del Paraguay. Baltasar de San Pedro Acevedo. canónigo de la insigne Iglesia colegialdel Sacro Monte Ilipulitano Valparaiso. Cristóbal Damasio. Por la presente. V.I–11 LICENCIA DEL CONSEJO D. de la misma Compañía.

Baltasar de San Pedro Acevedo.I–13 PRÓLOGO PARA ESTA OBRA ————— En una breve relación de tan dilatadas y gloriosas empresas de losMisioneros Jesuitas que trabajan incesantemente en predicar la fe deJesucristo á tan innumerables é incultas naciones del Paraguay y susprovincias.en Madrid á nueve de Septiembre de mil setecientos veintiséis años. DON BALTASAR DE SAN PEDRO. como era razón. no es fácil poder escribir. V. doy la presente en Madridá 12 de Agosto de mil setecientos veintiséis. dejando para mejor .para que se tase alprecio á que se ha de vender. Y para que conste. guardando en la impresión lo dispuesto porlas leyes de estos reinos.I–12 SUMA DE LA TASA Tasaron los señores del Consejo Real este libro intitulado: Relaciónhistorial de los indios que llaman Chiquitos en la provincia delParaguay. las vidas demuchos apostólicos obreros que han padecido martirio á manos de losinfieles.escribano de Cámara del Rey nuestro señor y del Gobierno de su Consejo. á seis maravedís cada pliego como más largamente consta de suoriginal. V. DON BALTASAR DE SAN PEDRO. despachado en el oficio de D. y así me es preciso referir muy sucintamente parte de susheroicas virtudes.

I–15 Siendo preciso tocar en esta Relación historial. lasMemorias de algunos varones apostólicos que murieron á manos de losinfieles por la fe que predicaban. un celo de dilatar lagloria de Dios en las conquistas del Evangelio. como de esta provincia la escribió elerudito P. que es el fin principal de lasMisiones de los Jesuitas.I– 14 dificultad el asunto deesta pequeña obra. sólo refiero las regionesen donde se han formado los pueblos de los nuevamente convertidos. dejando en su muerte aquel olor desantidad que correspondía á sus heroicas virtudes. En este supuesto. sus genios y sus diversosidiomas. sin cuidado de que ó lacensura ó la malicia le imponga aquellas acostumbradas notas que en eljuicio prudente y cristiano sólo pueden servir para el desprecio y nuncapara la atención. ó porfervor cristiano la salvación de los infieles. ojalá tenga yo muy frecuentes las noticias de estasapostólicas tareas para emplear con nuevo gusto el trabajo depublicarlas para mayor gloria de Dios. Nicolás del Techo en lengua latina. aunque de paso. PROTESTA DEL AUTOR V. se dará por bienempleado el trabajo de sacarla á la luz pública. que si se lograse con ella el encender en el corazónde los que ó tienen por instituto la conversión de las almas. para que se pueda comprender con menos V. y almismo tiempo se describen sus situaciones. así como se refierenotros sucesos milagrosos que en confirmación de la fe parece que loshacía Dios por medio de sus siervos para alentarlos á los trabajos de sumayor gloria. no es mi ánimo en estos puntos y en otros semejantes quecontiene esta .ocasión el sacarlas á luz con másextensión. y en el de no ser historia con lasformalidades que piden sus reglas.

son el pueblo de los Santos Apóstoles. y así estoymuy lejos de prevenir en la relación de ellos el juicio de la Iglesia. de la Compañía de Jesús y padecidopor la conversión de los gentiles.bautizadas únicamente por los PP. podrá leer la Historia que de estaprovincia escribió el P. sólo se habían fundado veinte y cuatroReducciones de indios á las riberas de los ríos Paranná y Uruguay. Hoy llegan á treintay una las reducciones de sólo los indios Guaranys. fundación y progresos. ycuando escribió dicha Historia. en la longitud de cerca de seiscientas leguas. el de San . mucho más numerosasque las antecedentes.El que quisiere saber más por extenso lo que en esta dilatada provinciahan trabajado gloriosamente los PP. Misioneros de la Compañía de Jesús dedicha provincia.I–18 componen el caudaloso y celebrado río de La Plata.antes bien. Nicolás del Techo.Relación el que se les dé más que aquella fe humana quese merecen los fundamentos que se refieren para escribirlos.I–17V. CAPÍTULO PRIMERO V. No es mi intento por ahora escribir la historia de la provincia delParaguay de la Compañía de Jesús. advirtiendo que al tiempo. el que los sujeto á la corrección de la SantaSede. el de la Concepción. la cual comprende cinco Gobiernos yotros tantos Obispados. que V. obedeciendo á los decretos de los Sumos Pontífices y de laIglesia. protesto. el deSan Francisco Xavier.el de los Santos Mártires del Japón. Los nombres de las reducciones ó pueblos de esta nuevacristiandad.I–16 Su principio. el de Santa María la Mayor. pues en el año de 1717 se contaban en dichasreducciones ciento y veintiún mil ciento sesenta y ocho almas.

el de San Juan Bautista. Enellos tienen su nacimiento tres grandes ríos. el deSan Lorenzo. el de la Purificación.Nicolás. elde Nuestra Señora de la Fé. aumentándose cada día más el número deconvertidos y floreciendo en todos el primitivo fervor de la fe. el de Santa Ana. por el Mediodía la provincia de las Charcas. Por el lado de Levante tiene aquella partedel Chaco. el deSan Ignacio. Por donde la provincia de Tucumán confina por el Occidente con losreinos del Perú. se reduce á dar noticia de las nuevasmisiones que esta apostólica provincia tiene al presente en la nación deindios. donde remata. Corre por mediode ella. elde la Anunciación. y por laTramontana mira de lejos á la provincia de los Itatines. que bañan las campañas que están sitas á la falda. por .el de San Joseph. el del Ángel dela Guarda. el del Corpus. donde empieza. el de Jesús. el de San Cosme y San Damián. el de Santo Tomás Apóstol. que llaman Chiquitos. de Septentrión al Austro. elde Jesús María. el de San Miguel. el de San Francisco de Borja. el de Santa Cruz y el de los Santos Reyes. el de SanCarlos y el de la V. el Pilcomayo yel Guapay. querecibieron en el bautismo. El fin. Estos á lasriberas del gran río Uruguay. y desde Tarija. Los que se han fundado á la ribera delgran río Paranná. á Santa Cruz de la Sierra. que llaman el menor. pues. el de Santa Rosa. ó por mejor decir. el de San Luis Gonzaga. el de Santiago Apóstol. que empezandodesde el Potosí llega hasta las vastísimas provincias del Guayrá.I–19 Trinidad. con quien más seafronta. se descubre un espacio de tierra que desde Santa Cruzde la Sierra. son el pueblo de San Ignacio. una cadena de montes. tienetrescientas leguas de largo. que llaman el Mayor. el Bermejo. el de Nuestra Señora de Loreto. por el Poniente elMarañón. de esta Relación. que va á hacer punta en el Tucumán.

de suerte que se dice . aportó á losconfines del imperio del Inga. des V. ó de que viniesen sobre ellos las armas portuguesas ávengar la muerte de los suyos. pero no lacrueldad. Al tiempo que las dos Coronas deCastilla y Portugal procuraban dilatar su imperio en estas IndiasOccidentales. y dándose á correry robar las tierras V. habrá como cosa de dos siglos. ahora están muy numerosos. Temerosos éstos.tomando en el Brasil tres compañeros de su mismo ánimo y valor. se pasaron yvinieron á vivir en el país ya dicho. alistó por soldados dos mil indios: y habiendocaminado con ellos otras quinientas leguas por aquel río. pues pasan deveinte mil. su amo. Escogieron losChiriguanás para su habitación este país. alentadísimo portugués. deque gustaban mucho.celebraban banquetes de cruelísima alegría. hacían á muchos de ellos cautivos.abandonando el nativo del Guayrá.una yotra parte de ambos montes. en tropas. se volvió al Brasil. viviendo sin forma de pueblo. como se hace en Europa con los animales de cerda. despuésde haber caminado por tierra trescientas leguas hasta llegar á lascostas del Paraguay. pero los bárbaros le quitaron á traición lavida. deseoso de servir alrey D. ó llevados del interés.I–21 circunvecinas. y de allí. habiendo recogido mucho oro yplata. con lo cual se hicieronformidables á los confinantes. atravesando un casi inmensoespacio de tierra. y sólo con la venida de los españolesolvidaron la inhumana costumbre de comer carne humana. y me parece no será fuera de propósitoreferir aquí la causa de esta mudanza. y cebados pormuchos días. donde. y aunque pocos entonces. puesapenas pasaban de cuatro mil. Alejo García. y por el deseo de carne humana. con las conquistas de nuevas provincias. Juan el II.I–20 embocan en el río Paraguay.

paraemplear sus fatigas en país que correspondiese á su cultura. con frutomás digno de sus trabajos. quien no pudo tan presto condescender con tanjustas súplicas hasta abrir colegio. comotierra en que se ha derramado inútilmente el grano Evangélico. causa porque los abandonaron. suplicándoles con eficacísimos ruegosse moviesen á compasión de sus almas. en la Mancha. y de común consentimientoenviaron mensajeros á los Padres. A reducir á estos bárbaros á vida política y cristiana.I–22 rija. los apostólicos PadresManuel de Ortega. y sucesivamenteotros. hasta que el año de 1686. tuvo el buen Provincial no poco que hacer para aquietar losdeseos. hicieron eco en aquellosdesiertos las maravillas que obraba la divina palabra en las costumbresbien rotas y perdidas de aquella tierra. Entraron.haber destruído y aniquilado hasta elpresente más de ciento y cincuenta mil indios. sino que nopodían asistirles hasta dar aviso á su Provincial. encaminaron susdesignios. Martín del Campo. Diego Martínez. sujeto demucho celo y fervor. como lo hizo en la villa de Tarija. pero no tuvieron por entonces otra respuesta. súplicas y lágrimas de tantos como se le ofrecieron á esta arduaempresa. desde los principios del siglo pasado. poniéndolas en el camino de lasalvación. jamáspudieron ablandar la dureza de corazones tan obstinados. pero no había quien . pero por más industrias de que se valió su ardiente celo. ni domesticarla ferocidad de ánimos tan salvajes. en acuerdo algunos caciques.En escoger entre todos los sujetos que habían de dar principio á aquellaMisión. pues. habiendo ido dosMisioneros de esta provincia á ejercitar los ministerios de nuestraApostólica Vocación á Tierra de Ta V. que á la sazón era elPadre Gregorio de Orozco. natural de Almagro.

suplicándole con muchas lágrimas elcumplimiento de sus deseos. Provincial. sujeto de la provincia de Chile y mártir del Señor.con más ardor lo desease. un remedio recetado para otros. Joseph de Arce. pues viéndole éstos dotado degran talento y feliz ingenio para las cátedras.pedían predicadores de nuestra Santa . aunque con increíbledolor del buen Padre. de que si alcanzaba la vida. le desti V. italiano. pordescuido del enfermero.I–23 nó para esta empresa.premiado de Nuestro Señor con una muerte gloriosa. pero no tardó mucho enque se vieron precisados á mudar de parecer. El P. con que recurrióal asilo de San Francisco Xavier. Provincial Tomás Baeza para hacer voto á su grandeAbogado San Francisco Xavier. Parece que San Francisco Xavier. Y como en aquel tiempo se trataba con gran calor de la conversión ánuestra Santa Fé de las naciones que están hacia el estrecho de V. reconociéndole yadesahuciado.I–24 Magallanes. de que daremosnoticia adelante. ni á quien conmás razón se debiese hacer esta gracia. no podíarecabar con súplicas y lágrimas le aliviasen de ella. antes que losSuperiores. como el V. P. hombre de gran corazón y de igual celo. le aceptó el Santo desde el cielo. el cual leredujo á los últimos períodos de la vida. pues remitiendo de su fuerza elmal. porque siéndole alhumildísimo Padre de intolerable peso esta lustrosa ocupación.natural de las islas Canarias. en breves días quedó sano del todo. la emplearíaen la conversión de los infieles. le dieron. porque cayendo luego enfermo. Tuvo feliz despacho con tan poderosointercesor su súplica. le habían aplicado á ellas. que descubiertas pocos años antes por el V. y luego que lehizo. le dió grata licencia para hacer su voto. pidiólicencia al P. NicolásMascardi. Viéndose en este lance. P.

había estado siempre á su devoción. vino del Pilcomayo un cacique con seisvasallos suyos. pues. sino también consu sangre. oyendo con gusto y atención la explicación de la DoctrinaCristiana. fué destinado á llevar la luz del Evangelio á los Chiraguanás. Pero antes de emprender esta obra. la habían de regar. los cuales. Desvanecida. esta misión con incomparable dolor de todos losbuenos. . que el Padre estaba con todo su espíritu recogidoen Dios tratando este negocio. y por orden de nuestropiadosísimo Monarca Carlos II. porque le adivinaba presagioso su corazón queel común V. En el ínterin. que atendiendo más á susparticulares intereses que al servicio de Dios y de la Monarquía. pidiéndole no difiriese un punto de ir á darles noticiade Dios Nuestro Señor. procuró armarse yfortalecerse con aquellas virtudes que reconocía necesarias para tanardua y difícil empresa. estaban ya á punto algunos fervorososmisioneros para entrar en las tierras de los Patagones.pretendieron sujetarlos con armas para hacerlos después esclavos suyos. que conducidosde su mismo espíritu y celo habían de seguirle.I–25 enemigo se había de poner en armas para no perder la tiránicaposesión y señorío de una gente. que hasta entonces. para sembrar en ellas lasemilla de la predicación evangélica.Ley. Arce. fué tambiénseñalado el P. para hacerla másfecunda. yabrir camino en otras provincias á tantos hermanos suyos. con injuria de DiosNuestro Señor. y luego manifestaron las veras con lo que decíanlas obras. pues. Pero á lo mejor de la obra se atravesó el infiernopor medio de algunos Ministros del Rey. no sólo con sus sudores. y estando siempre obedientes á su voluntad.

le miraban con malos ojos y le decían que si pusiese el pie en sustierras se V. cuando ven que los europeos tienen á su gusto cuantas seles . El más fuerte impedimento es el mal ejemplo de loscristianos viejos. antes de pasar más adelante. le encendió en su corazón unardiente deseo de poner luego manos á la obra. pero no de los del río Bermejo. gente ruda como los indios. noguardan la palabra que dan.pues antes éstos.I–26 había de salir luego.que de otra suerte sería imposible el conocerlos. y de la vida de los fieles infiere lascalidades de nuestra Santa Fé. Son de genioinconstante. aun de los españoles. amigos de todos. no es ese el mayor contraste que tienen paraintroducir en ellos el conocimiento de los misterios y observancia de laley de Dios. porque se transforman en tan diversos y contrarios semblantes. Y á la verdad podía bien esperar esto de los Chiriguanás. le habían de quemar vivo. y muchas veces les echan en la cara losMisioneros que son demasiado duros con ellos en no permitirlos el uso demuchas mujeres. para reconocerle siempre elmismo. me es preciso pintar aquí á lovivo el genio y natural de esta gente. Por eso. pero por la más leve causa rompen laamistad. cuando lesestá á cuento para sus intereses. no entiende otro lenguajemejor que el del ejemplo. renovando las antiguas canciones. pareciéndole estasdisposiciones muy á propósito para introducir la fé en gente tan bieninclinada.Las muestras que dieron de sí estos pocos. Y con todo eso. ó que para quitarle de una vez de susojos. queviven á la orilla del río Pilcomayo. mudables á todo viento. más de lo que se puede creer. porque otras veceshabían echado á los misioneros porque queríamos hacerlos esclavos de losespañoles y obligarlos al servicio personal y otras mil mentiras de estejaez. hoy parecen hombres y cristianos y mañanaapóstatas y animales.

al ver á unos ocupados en sacar el dinero de los paisanos.no es fácil decir cuánto crédito gana con ellos lo malo.I–28 cio cobran. que en ella se pierde la malicia toda dealgunos. y en algunos. si no del comercio. y por más que se les procura responder. al oir la explicación de la doctrina cristiana. en los corazones de estos bárbaros seimprimen más fácilmente los vicios y maldades que las virtudes ydevoción. los primeros operarios de esta provincia seprocuraron apartar lejos de las ciudades. nunca se les dicetanto que baste á aquie V.ó alguna de aquellas .antoja. se le permite poner el pie en las Reduccionesde los Guaraníes. áotros darse sin freno á los deleites de la carne. Y si tal vez. es gravísimo. Ahora. buscando para sembrar elEvangelio provincias remotas. y en mostrar menos reverencia á los misterios de la Iglesia. así á las personas como á la religión que profesan. esteimpedimento en los Chiriguanás. pues. Por lo cual. para que éstos no deshiciesen con su malejemplo lo que ellos hacían con su predicación. que á ningún europeo ó español de latierra. mediante lapiedad de nuestros Católicos Reyes. Comercian continuamentecon las ciudades confinantes. áquien por su oficio les incumbe el visitarlos. tan muerta la fé que no hacen escrúpulo de faltar á los Divinospreceptos. si no es de paso. y como más fácilmente se pegan los viciosde los malos á los buenos que las virtudes de los buenos á los malos yviciosos. excepto á los Gobernadores y Prelados eclesiásticos. aunquepocos.I–27 tarlos. á lo menos de lahabitación de los forasteros. Y aunque la innata piedad de los españoles resplandezca aquí tanto comoen cualquiera otra parte. como dije. y cuánto odio ydespre V. con todo eso. con sapientísimo yprudentísimo acuerdo. Y se practica esto hasta el día de hoy con tanto rigor.

parapremiarla eternamente en el cielo.incontrastables verdades que tienen fuerza de hacervolver en sí á quien de sí vive olvidado. que actualmente estaban llorando la muerte de algunos de lossuyos.I–29 ro. como muchas veces lo vemos y tocamos conlas manos. donde fué recibido con singular afecto de lospaisanos. apenas nace cuando le sofoca su inconstantísimo genio. Habiendo el P. era necesarioconcordarlos entre sí. . Eran estos los dos Caciques de mayor nombre y poder de latierra. Joseph por el mes de Mayo de 1690. y muy amado delos infieles. Arce probado y experimentado por muchos días el fervor deeste cacique y sus vasallos. dándolesorden á éstos de que explorasen la voluntad del pueblo y corriesen lasRancherías situadas en la orilla del Pilcomayo. le fuépreciso volver atrás. sorprendido de un accidente. llegó á ciertas rancherías que estaban áorillas del Pilcomayo. volvamos ya á nuestra narración. junto con D.después de algunas jornadas. piísimo caballe V. por causa de las discordias que había entre Cambaripa yTataberiy. despierta en ellos algún buenpensamiento. por su afabilidad y buen trato. conquien poniéndose en camino el P. Esto supuesto. le pareció fundar aquí Reducción conesperanza de feliz suceso. y apagada toda malevolencia. porque siendo ya muy viejo y de edaddecrépita. Diego Porcel. Con este fin los remitió á su tierra.acompañados de cuatro indios Guaranís que llevaba consigo. para que le ayudase enaquel negocio. volverlos á haceramigos. y para dar principio á la nueva cristiandad. y con su autoridad tuviese refrenados á los caciques delrío Bermejo. y elmal ejemplo de los forasteros. que en breve lesseguiría. á pocas leguas de camino. pero Dios no quiso de éste más que la buena voluntad. pero en su lugar sustituyó á un hijo suyo.

llevando por su compañero al P. confederados conTataberiy. si pudiese hallar algún pronto y eficaz remedio á su ruina. Atravesó esta nueva el corazón del P. con todo eso estaban insensibles á todamolestia y trabajo por la abundante copia de delicias celestiales de quegozaban.ablandados ya sus corazones con las influencias del Espíritu Santo. Llegó á Tarija.se volvió lo más presto que pudo. pidiéndole le diese desu parte. volvió luego atrás á fin de recoger de la piedad de losespañoles algún socorro de armas. el cacique más poderoso. yá la de aquellos sus vasallos. JuanBautista de Zea. por estar mal herido de los contrarios.I–30 En esta coyuntura vino un mensajero de Cambaripa. le mostrógrandes finezas de amor. .A este fin quería el santo varón ir en persona á meterse de por medio yhacer las paces. porque los Chiriguanásdel río Bermejo. que infestaban los caminos. que antes se habían mostrado tan adversos y duros.I–31 rios leshacía más trabajoso el caminar. porque no tenía tiempo para detener óresistir á un mismo tiempo á tantos enemigos ni de buscar escape á suvida con la fuga. y hubiéralo hecho á no ver que era manifiestamenteecharse á morir entre las armas de los Tobas. y para repararle aquelfracaso al país. y alcanzando de los Regidores una compañía de soldados. y á la vuelta templó Dios conalternados consuelos el dolor de aquel accidente. V. lesalieron al encuentro. y aunque el camino era áspero y peligroso y la pocacomodidad con que trataban su cuerpo estos Evangélicos opera V. convidándole á que fuese á predicar á susvasallos y que haría de él cuanto el Padre gustase. y Cambichuri. Arce. bautizando en aquellas soledades gran número de niños y nopocos adultos que viéndose ya cercanos á la muerte.

supo darse tan buena maña el P. pidióles que se quedasen allí paraenseñarles los Divinos Preceptos. Pero los Padres. querían correr toda la provincia. y pasando luego á las riberas del río Parapití y. asistidos siempre del hijo de aquelbuen caballero.pero sobre todos. y por medio deellos á la Santa ley de Cristo. fueron recibidos de todos con señas degrande afecto y tratados lo mejor que la pobreza y penuria del paíspermitían. pro V. Celebró el pueblo estas paces con solemnidad y alegría incomparable. y fuera de eso concluyó. antes de hacer pie firme enalgún lugar. que jamás quiso apartarse de su lado en aquellaperegrinación. yhospedóle en la casa más acomodada del pueblo. quien dió mayores muestras de contento fué Cambaripa. queredujo á los dos caciques á que se prometiesen mútuamente la paz yrenovasen entre sí su antigua amistad. Tuvieron aquí no pocoque hacer en componer á los paisanos con . á 26 deSeptiembre. y empezando desde luego átratar del negocio de la paz. De aquí tiraron hacia las montañas del Charaguay á cuyas faldas viven lamayor parte de los Chanés y muchos Chiriguanás. donde se había detratar la paz. y en prendas de eso le dió para que bautizaseun hijo único que tenía. por lo cual. dándolesbuenas esperanzas. acompañado de cuarenta de los suyos. Salió éste á cumplimentarle. entraron en las rancherías de Tataberiy.I–32 metiendo alistarse cuanto antes enel número de los fieles.y Tataberiy se aficionó increíblemente á los misioneros. se partieron. sehiciesen también las amistades entre los parientes de los muertos y losmatadores.cambiaban de buenagana la vida con esperar la eterna bienaventuranza. que fué lo más difícil de alcanzar. Arce.pobladas de muchas rancherías. Finalmente.

hermana del cacique Tambacurá. padecidos no pocos ni ligeros peligros de perecer. pero no el de Dios. paraaficionarlos por este camino á nuestra santa ley. que muchas veces se vale de los intereseshumanos para llevar á su fin las disposiciones de su eterna providencia. y se echó ásus piés muy afligida y desconsolada porque el gobernador de Santa Cruzde la Sierra enviaba á prender á su hermano para castigarle. no encontrandootra cosa que rancherías destruídas. habiéndose retirado á otras partesla gente. y los Caciques Manguta y Fayo les suplicaron vivamente sequedasen en V.Y tal fué la ida de estos misioneros á Santa Cruz de la Sierra.pero puestos éstos en acuerdo.como decía. les prometió que enotra ocasión les cumpliría sus deseos. le habían maquinado por rencor y envidia sus enemigos.los vasallos de Taquiremboti. Finalmente. A este tiempo vino una india.I–33 aquel paraje para instruirlos en los misterios de nuestraSanta Fe y enseñarles el camino del cielo. quehubieron de condescender los Padres á sus peticiones para que tocasencon las manos y viesen aquellas gentes que ellos no miraban sino á suutilidad y que en las ocasiones eran su escudo y refugio. prosiguieron su viaje. para que le librasen de aquel golpe que. ymanifestando su dolor le dijo tantas razones y le enseñó tales ruegos ysúplicas el amor á la sangre. El P. con que administrando el Santobautismo á cuatro que estaban en peligro de muerte. que por entonces tenía otros designios. por no padecer los infortunios y desventuras que trae consigola guerra. donde fueron recibidos de sus moradores con increíblesfinezas. se prevenía ya parala partida. Este fué su designio éintento. llegaronal río Guapay. Arce. porqueyendo solamente á impetrar la .

queya en otras ocasiones habían probado á reducirles fervorosísimosMisioneros. Estas demostraciones de estima y afecto obligaron á nuestros Padres áque con confianza le manifestasen su designio de convertir á la fé á losChiriguanás y á que se dignase interponer su autoridad contra cualquieraque osase oponerse á esta empresa. alcanzaron por merced y gracia lavida de aquel pobre hombre. Por tanto les aconsejaba pusiesen la miraen otros países donde no se perdiesen á sí mismos. porque eran gente obstinada en laidolatría.I–34 los llevabaDios para que fuera de toda esperanza rescatasen á innumerables pueblosde la esclavitud del demonio. V. por locual les empezó á persuadir con sólidas razones enderezasen á otra partesus pensamientos y apostólico celo. y después de grandes trabajos y fatigas no habían sacadootro fruto de sus sudores sino escarnios. y ganasen felizmenteá los otros. de la provincia del Perú. se vió precisado á irse á otraparte á emplear sus fervores. Confinaban con aquella ciudad los indios Chiquitos que poco antes habíanhecho paces con los españoles y pedían . que después de haber gastado con ellosalgunos meses. que de otra manera lo hubiera pasado muymal. V.I– 35 Vivía entonces muy fresca la memoria del fervorosísimo P. Parecióle al sabio gobernador que eragastar inútilmente el tiempo y el trabajo con aquellos indios. é inconstantes en lo que emprenden. oprobios y malostratamientos. donde recibidos con mucha cortesanía del gobernador donAgustín de Arce piísimo caballero. pues. salvaje en las costumbres. Partieron. y sobremanera adversos á las leyesy pureza de la vida cristiana. vista su obstinación. Martín delCampo. del Guapay con Tambacuráá Santa Cruz.vida temporal de un indio.

Este razonamiento del buen gobernador V. en cuanto á ellos tocaba. Y que para que emprendiesen conmás calor esta misión.I–36 despertó en el corazón deaquellos varones apostólicos un júbilo incomparable. No podía el buen gobernador darles gusto. que no fuese semilla de quecogiesen la conversión de muchas almas. Y con esto. viendo se lesdescubría otro campo en que padecer otro tanto en servicio de Dios: porlo cual. se ofrecieron al bien de aquellanación. . niderramarían gota de sudor en esta tierra. sólo con que la insinuación delos superiores les destinase á ella. correrían allá gustosos para domesticaraquellos bárbaros y reducirlos al conocimiento del verdadero Dios y á laobediencia de la Majestad Católica. y su celo campo donde acrecentar lagloria divina. donde su fervor hallaríaen qué satisfacerse á su gusto. rogándoles fundasen una Reducción en aquel parajepara cuidar y atender al bien de sus almas.predicadores del Evangelio. que les daban palabra que enbreve abrazarían todos la ley de Cristo. suíntimo amigo. queles enseñasen la ley divina. sin hacer caso de su vida ni temer á los trabajos y fatigas queles pudiese costar aquella nueva empresa. á nuestro Padre general Tirso González. por lo cual ofreció á nuestrosmisioneros la copiosa mies de esta gentilidad. que obtenidalicencia de sus superiores. que aquí no serían mayores los trabajos que el fruto. despedidos delgobernador dieron la vuelta. y así dijeron. Al pasar el río Guapay. escribiría de su mano cartas muy eficaces alProvincial de esta provincia. les cercaron una granmultitud de infieles.enviando misioneros de la provincia del Perú por estar estos empleadosen cultivar las naciones de los Moxos. de vuelta para Tarija.

y que si la fé cristiana fuese ganando crédito y seguidores. por lo cual. pero no menor la rabia del demonio que de tan buenosprincipios adivinaba el gran menoscabo que se había de seguir á susintereses. para lo cual tenía allí desu bando ciertos apóstatas muy poderosos. . celebraron. tanto peores que los otros ensu vida.que corriendo la voz de lo sucedido por las otras Rancherías. para premiar lostrabajos pasados en su servicio y animarlos en las fatigas que habían depadecer en adelante. este fuéun niño que apenas fué lavado de mancha de la culpa original con lasaguas del Santo Bautismo.levantando en aquel sitio un Rancho. y por ser aquel día consagrado á laPresentación en el templo de la Virgen Nuestra Señora la pusieron debajode su patrocinio. y esto con tanto aplau V. procuró. les concedió luego un fruto de bendición. cuando incontinenti voló á gozar eternamentede Dios. seofrecieron muchos caciques á fundar allí Ranchos con todos sus vasallos. elSanto sacrificio de la Misa. á vista del pueblo. y como su mal y daño estabaá los principios y le podía reparar.I–38 dido en sus costumbresquien abandona la fé que quien jamás la profesó en su vida.perdería en poco tiempo el dominio del país. queapenas nació cuando se trasplantó en los jardines celestiales. Incomparable fué el consuelo de estos santos varones con tan nobleganancia.I–37 so y contento de los naturales.No les pareció bien á los Misioneros dejarlos descontentos. cuanto es ordinario que sea más per V. y Dios Nuestro Señor. con todo su esfuerzoarrancar de raíz aquellos buenos principios. Partiéronse de aquí los Padres para disponer en Tarija lo necesario parallevar adelante aquella empresa.

que no pretendían otra cosa que sujetarlos á los españoles. que en breve se verían hambrientos y deseosos de aquellosplaceres de que ahora á su gusto se saciaban. privarlos de su antigualibertad. Juan Bautista de Zea yDiego Centeno por el río Guapay.con lo cual ellos se habían de ver precisados á desamparar el país ó ásalir del cieno de la deshonestidad.Entre estos había dos caciques llamados Urbano Garnica y Pedro de SantaMaría. no obstante.I–39 sus amos. comoles venía á cuento el fingirlas para su intento. No se dijeron al aire. conmovidos estos delenemigo infernal. Por tanto. para llenar á su costa las bolsas de V.sus espaldas acardenaladas de los golpes de los nuevos señores. y semejantes á estas decían otras innumerables mentiras. partieron los PP. cuyoyugo cargaban sobre sus cuellos.porque ahora el deseo que tenían los bárbaros de hacerse cristianosestaba en sus primeros fervores. y en prueba deeso. Entrado ya el año de 1691. decían que eran espías de losenemigos. tenían ellos aún en el cuerpo las cicatrices de los cruelísimosazotes que llevaron cuando cristianos. que teniendo para su placer muchas concubinas. y mucho más aquellasque mejor les estaba creyese el pueblo. verían sus carnes flacas. á cultivar el nuevo . llevaban muy maltomase campo en aquella tierra Cristo Nuestro Señor y su ley santísima. y mucho más del amor á la carne. resfriándose de allí á poco aquel primer fervor. junto con el de Cristo. no hicieron en ellos mucha mella estosdichos. empezaron á esparcirpor el vulgo mil calumnias contra los misioneros. por más que trabajaban de día yde noche sin ninguna compasión. ycon pretexto de reducirlos á la fé católica.consiguieron los apóstatas su intento de alborotar el país y enfurecerel pueblo para que echasen á los Padres y los remitiesen á donde habíanvenido.

imitando á sus súbditos. Procuraba aquí el apostólico Padre poner forma á las cosas de lareciente iglesia. Aquí fué recibido y hospedado con mucho amor y benevolencia del señordel lugar. y de que los Tobas se habían retirado á sus tierras. pero el demonio. como lo hubieran ejecutado á no haberles disuadidode tan malvado intento los indios de Tariquea.I–40 quelos Tobas.que era darle muerte. vistos susintentos. señal de lo que maquinaban en su corazón. tuvo noticia de V. Pero como Nuestro Señor. con lo cual. de quien corría fama que habíancaído en las manos de aquellos malvados y sido muertos con crueldadigual á su fiereza. lo deshacíaen pocas horas. se habían puesto en armas. cuanto el buen Padre trabajaba en muchas semanas. Zea y Centeno habían llegado á salvamento en el pueblo de laPresentación. y por apéndice de estos desastres. y el P. mandó luego echar bandopor todas las Rancherías del . seesforzaban á recibir con gran ánimo la muerte si fuese voluntad de DiosNuestro Señor. á donde acudió grannúmero de infieles. no quería de su siervootra cosa sino las primeras pruebas y noviciado de una vida apostólica. Arce al valle de las Salinas. quien entendida la causa de su ida.pueblo de laPresentación. esperando de hora en hora sus furias. que soplaba en el corazón de losapóstatas. y en gran número venían destruyendoel país. conlo cual pudo seguramente pasar á Tariquea para disponer más apriesa losánimos de la gente para abrazar la santa fé. de los cuales muchos se le mostraban aficionados yotros le mostraban mal rostro. con estas desgracias. cruelísimos enemigos de Dios y de los españoles.hizo desvanecer en breve aquellos temores y hubo luego aviso de que losPP.

concluyendo cada baile queduraba tres ó cuatro credos con brindis. quien debajo V. quién se atrevía á esperar resolución nada favorable enun Concejo semejante? Pero no obstante eso.I–42 de unaenramada estaba encomendando á Nuestro Señor con fervor este negocio.I–41 consagrado á nuestro granPadre y Patriarca San Ignacio.contorno.y se ejecutó así el día último de Julio. que se juntasen día señaladotodos los caciques á Concejo. Entrados á parlamento en lo más oscuro de la noche. aunque hacía viento muy frío que helaba. que la Reducción sefundase en aquel paraje. por ser aquíeste mes el corazón del invierno. yenviaron á dar aviso de su resolución al P. Habiendo ya esclarecido el día. ópor mejor decir. Al rayar el alba. y cantando y bailandoal son de ellos discurrían sobre el negocio. para resolver el negocio de su conversión. tomaron un desayuno para cobrar alientoy brío para proseguir su acuerdo en la forma que antes. V. ¿Quién creía. se fueron todos á bañar al río. dieron principio ála función con una sinfonía de flautas y pífanos. cuando parecían otros tantos diablos. La segunda. que no fuesen obligados ádesterrarse de sus tierras los que quisieren vivir en el . adornaron sus cabezas con hermosos penachosafeitándose el rostro con colores muy feos. imaginando crecían enbelleza y hermosura.pero le pusieron tres condiciones: La primera. Y porque será del gusto de los lectores saber las ceremonias y modo deque usaron en su Asamblea. y parahacer más alegre la fiesta. Arce. daré de ellos una breve y sucinta noticia. determinaron de comúnconsentimiento admitir en sus tierras á Cristo y á su ley santísima.

en nombre detodos. S.puso el P. Por la Tramontana la cierra una gran cadena de montes bienlarga. V. Aceptó el santo varón el partido. en el día consagrado á N.gentilismo. PorLevante baja hasta el famoso lago de los Xarayes. y será el blanco principal de esta mi Relación. es unespacio de tierra de doscientas leguas de largo y ciento de ancho. porel Poniente mira á Santa Cruz de la Sierra. me espreciso dar una sucinta relación de la provincia de los Chiquitos. P. le dió las gracias de querer emplearse en provecho de sus almas. costumbres ycalidades de los naturales. que corriendo de . y la tercera finalmente. principalísimo. enque al mismo tiempo se fundó. Y porquetodo esto sucedió. Mientras que las cosas corren aquí con algún viento favorable.I–43 CAPÍTULO II. ni eran malfundadas sus esperanzas porque Taricú. á quien vulgarmente llamamos de los Chiquitos. á quien con razónllamaron el mar Dulce los primeros conquistadores.y las dió también á Nuestro Señor porque se había dignado de enviarlesquien sin ningún interés suyo les enseñase el camino del cielo. aunque con fin más feliz. esperando que el tiempo. ómantener muchas mujeres para su uso. y algo más lejos á lasmisiones de los Moxos. que pertenecen á nuestra provincia del Perú. Situación de la provincia de Chiquitos. La provincia. Arce la Reducción debajo de su patrocinio. que sushijos no fuesen destinados al servicio de la Iglesia. una nuevacristiandad. y mucho másla sangre de Jesucristo les ablandaría los corazones y darían aquellosfrutos de bendición que su celo y sus fatigas les prometían. Ignacio. por su amplitud ygrandeza. como dije.

yacristianos. baña las Reducciones de SanFrancisco Xavier y de la Concepción. y recibiendo en su madre muchos arroyos del contorno. El otro. que pertenecen á las misiones de losMoxos. y corriendo haciaOriente. . Por el Mediodía mira al Chaco y á un gran lago. y tirando de aquí entre Septentrión y Poniente. riega y baña lasllanuras que están á la falda por ambas partes. de los Moxos. muy abundantes de miel y de cera por la gran multitud de abejasde varias especies. ciñe á lo largo en forma de media luna. se pierde finalmente en unos bosquesmuy espesos. cuyasriberas están pobladas de gran multitud de árboles y se llamó desde susprincipios este seno ó ensenada el puerto de los Itatines.I–44 río Paraguay. que nace enlos Alpes del Perú. en cuya costa están fundados algunos pueblos. y este en el gran ríoMarañón ó de las Amazonas. desde donde tira derechamente áMediodía. y finalmente desagua enla laguna Mamoré. ó por mejor decir.la parte de Levante á Poniente. por las muchas vueltas que da hasta cerca de Santa Cruz laVieja. V. donde los años pasados se fundó la Reducción de San Joseph. Bañan á esta provincia de Chiquitos dos ríos: uno el Guapay. entre las cuales hay una casta que llaman Opemús.I–45 pasapor las Reducciones de Baurés.la más semejante á las de Europa. quenaciendo en las montañas de Chuquisaca baja por una llanura abierta porjunto á un pueblo de los Chiriguanás llamado Abapó. el Aperé ó San Miguel. remata en estelago. y atravesando por los Chiriguanás (en cuyas tierrasmuda su nombre en el de Parapity). por la mayor parte es montuoso y poblado de espesísimosbosques. que forma aquí una bellísima ensenada.golfo del V. y de aquí va á desaguar en el Mamoré. á Santa Cruz de laSierra. ygirando entre Septentrión y Poniente. El país.

gallos. los cuales pescan con cierta pastaamarga con que atontados salen á la superficie del agua. ojos.algodón. y hasta ahora no se les ha podidoencontrar eficaz remedio. causando delirio.I–46 de lluvias. zapallos (que es una especie de calabazas. ciervos. empero. como plátanos.piñas. pero en tiempo V. que secierra el comercio y se forman muchos ríos y grandes lagunas. Pasado el invierno se secan luego los llanos y para sembrar es menesterdesmontar con gran trabajo los bosques y cultivar las colinas y cumbresde los montes que rinden muy bien el maíz ó trigo de las Indias. porque hay algunas que luego quemuerden se hinchan los cuerpos de los pacientes y destilan sangre portodos sus miembros. aunque algo blanda. nomuere. cabras monteses y también deculebras y víboras de extraños venenos. arroz. tortugas. maní. y la vita. no se puedecoger en estas tierras. oídos. tabaco y otros frutos propios del país. queabundan de muchos géneros de pescado. quitando las fuerzas y privando deljuicio. Otras hay cuyo veneno (aunque hayan mordido en la punta del pie)se sube al punto á la cabeza. como echa por tantas partes aquel pestilente humor. boca. narices y aun de las uñas. mejores y mássabrosas que las de Europa).cuya miel es odorífera y fragante. Abundan también de muchosmonos. y de aquí extendiéndose por dentro de las venas matairremediablemente. el grano. causa de muchos accidentes apopléticosy frecuentes contagios que suelen hacer gran riza en . yblanquísima su cera. peroel doliente. El clima es cálido y destemplado. que duran desdeDiciembre hasta Mayo. se anega tan disformemente la campaña. El terruño de suyo es seco. azúcar. antas.

para vengar su injuria se le ha entrado en elcuerpo. dice que elalma de estos animales. porque en vez deguisar la gallina y las otras viandas más exquisitas para el enfermo.que en su idioma llaman Iriabós. si no esque por ventura sucede tal vez que sanan naturalmente. por mucho que hacen no pueden vomitar una materia sucia yhedionda como antes lo hacían todas las ve V. y le atormenta á medida de su afrenta.I– 48 ces que chupaban algúnmiembro del enfermo. De donde es. contentos con la respuesta del enfermo: ¿cómohe de comer si no tengo gana? Por lo cual tengo para mí que los másmueren de necesidad más que de enfermedades. y si no lo quieren comer.porque estos bárbaros no saben aplicar sino dos remedios.los naturales.ciervo ó de otro viviente.I–47 chupador. dándose el demonio por desobligado de mantener elpacto implícito que con ellos tenía.no les da mucho cuidado. ó también dan en el suelograndes golpes con la macana alrededor del enfermo para espantar aquellaalma y ahuyentarla. porque explícito y cierto no teníanninguno. los cuales con este oficio se hacenmucho lugar entre los naturales. oficio propio de sus caciques y capitanes. El primero eschupar los cuerpos enfermos. y si le halla reo de este delito. con harta ganancia. de la cual no dan otrarelación al sobredicho médico que mostrarle la parte dolorida y decirlepor dónde han andado los días antecedentes: de aquí pasa este á examinarsi el enfermo ha derramado la chicha (bebida algo semejante á lacerveza) si ha echado á los perros algún pedazo de carne de tortuga. Con esto se queda el doliente como antes. selo come todo el V. y al enfermo no le dan sino la ordinariavianda de un puñado de maíz bien mal cocido. Hase observado en estos médicos que después de recibido el SantoBautismo. que paradarle algún alivio le chupan la parte lesa. .

por lamás leve indisposición se querían sangrar. y experimentando con estos remedios mejoría. había de ser lasangría. y éste decía queera esta ó aquella que primero se le ofrecía ó con quien tenía algúnenojo. creían quedar ellos libresdel tributo de la muerte. y pidiéndoles el brazo. porque no soncapaces de llegar á penetrar con el entendimiento á donde no alcanza lagrosería de los sentidos corporales (propiedad de todos los indiosoccidentales). ó con su marido ó parentela y cogiendo sola á la miserable laquitaban á golpes y palos la vida. bien que por otra parte son hábiles y despiertos V. sino en la parte que les dolía. Por eso importunaban al médico les dijese quémujer les había puesto en su cuerpo aquella enfermedad.El otro remedio es bien cruel y propio de bárbaros. Y viendo que los Misioneros curaban con purgas y sales.I–49 paralos demás. . Proviene esto de una neciaimaginación que tienen de que las enfermedades provienen de causaextrínseca y no de la interior alteración de los humores. aun viendo por experiencia que no aprovechaba nada paraescaparse de la muerte esta receta. y era matar á lasmujeres que se persuadían eran causa de la enfermedad (puede ser que susmayores tuviesen alguna luz de que por una mujer había entrado en elmundo la muerte) y echándolas de este mundo. noacababan de persuadirse que la sangre y los otros humores de que sealimenta la parte inferior del hombre podía corromperse y causarmalignos efectos y malas impresiones aun en el alma. dieron de mano álos antiguos médicos burlándose de sus fraudes y engaños y execrando lacrueldad que habían usado contra las mujeres. Y no acababan de caer en la cuentadel engaño.respondían que no en él. por esto.

Su estatura es por lo ordinario más quemediana. del cual cuelganplumas de muchos colores. aunque un poco más corto. y por esto muy ajustados á los dictámenes de larazón natural.I–50 más grande. con mangas largas hasta el codo y lo demásdel brazo desnudo. que es de una madera muy dura y pesada en forma de palas. Son de ánimo valeroso. no crian barba. loshombres andan totalmente desnudos. ni se hallan entre ellos aquellos vicios é inmundiciassensuales de la carne que á cada paso se ven y se lloran en otros paísesde gentiles ya convertidos. y de éste traen pendiente un pedazo de estaño. y quienle tiene mejor y V. Cuanto al vestir.llevan también en la cintura una bellísima faja de plumas muy vistosaspor la diversidad y proporción de los colores. nada inconstantesni inclinados á lo malo. con que fácilmente se distinguen de loseuropeos. de buen entendimiento. en pasando de veinte años se dejan crecer el cabello.una de las cuales es la flecha. las mujeres traen una camiseta dealgodón que llaman Tipoy. amantes de lo bueno. Adornan el cuello y las piernas conmuchas sartas de ciertas bolillas que parecen á la vista esmeraldas yrubíes de que también usan para hacer sartas de cascabeles en los díasmás festivos. traen colgadas muchas colas deanimales y plumas de pájaros que han cazado: otra de sus armas es lamacana ó maza. sino tarde y poca.Son de temperamento ígneo y vivaz más que lo ordinario de estasnaciones. Horádanse las orejas y el labio inferior. las facciones del rostro no desemejantes de las nuestras. ypara prueba y señal de su destreza.guerrero y bien dispuestos en lo personal para el manejo de las armas. en que son muy valientes y diestros.con que se juega en Europa á la .aunque el color es de aceituna. los caciques y los principales usan también de estevestido. tiene sobre los otros una cierta hermosuraseñoril.

De genio totalmente contrario. las cuales no tienen otro empleo que cocerla chicha. Solamente los caciques toman dos y tres mujeres. mandioca yotras frutas. da la vuelta con un centenar de liebres.I–51 como la espada para poder pelearde cerca. La dignidad de cacique no se dá porsucesión. sino por merecimientos y valor en las guerras y en hacerprisioneros á sus enemigos á quien asaltan sin otro motivo más que porquitarles algún pedazo de hierro ó por alcanzar fama y nombre devalerosos en la guerra. aunque su matrimonio no se puedellamar tal porque no es indisoluble. los particulares no se pueden casarsino con una sola mujer. son las naciones vecinas que vivenpacíficas y quietas en sus confines y por eso les es de terror y espantola milicia de los Chiquitos.I–52 color se da algún aire al chocolate y en losefectos es muy semejante al vino. y muertos cuantos animalespuede. sale antes á caza.pelota. La ceremonia que usan en sus casamientos es como sigue: Ningún padredará su hija á marido. solo que es más larga. los cuales. aunque sean hermanas.el que se quiere casar. corriendo por cuenta de los maridos el recibir y hospedar álos forasteros y servirles con esta bebida que hacen de maíz. en elmedio es gruesa y por los lados aguda V. ó muy amigos. aunque para sus resoluciones oyen ysiguen el parecer de los más viejos. en el V. por eso. yéstas. No tienen gobierno ni vida civil. y sin hablar palabra laspone á la puerta de la mujer de . bien que pueden echarla de casa cuando se lesantoja y tomar otra. después de hacerles esclavos deguerra como si fueren sus parientes en sangre. los casanmuchísimas veces con sus mismas hijas. si éste no ha hecho antes alguna proeza.

unajunto á otra sin algún orden ó distinción. y ellos no dan otra razón de tener V. lo cual sería inevitable si fuese grande la puerta. y también porque sus enemigos no tengan por donde flecharlos denoche. viven todos juntos en una casa. para recibir y alojar á losforasteros que vienen de otras partes. no tienen otro ajuar que una estera bien débil que al más levesoplo del aire se cae. entiempo de sus visitas y cumplimientos. fuera deésta. Las casas no son más que unas cabañas de paja dentro de los bosques. soltándoles las riendas para que corran á donde ladisolución y fervor juvenil de los años los arrastra. y por cualquier ligero disgusto se apartan unos de otros. á los cuales regalan con lo mejordel país y con aquella su apreciada bebida.I–53 así las casassino que lo hacen por librarse del enfado y molestia que les causan lasmoscas y mosquitos. del refresco. Viven pocos juntos como república sin cabeza. que no es otra cosa sinouna enramada descubierta por todos lados. que después de los catorce años ya no viven máscon sus padres.dejándolos vivir sin temor ni respeto de los parientes. La educación de sus hijos es en todo conforme á su tosquedad bárbara. y por la calidad ycantidad de la caza. peroantes . causa porque los españoles les dieran elnombre de Chiquitos. la cual sirve también. Los libres y solteros. juzgan los parientes si la merece por esposa. junto con los forasteros. que cada uno es señor desí mismo. y la puerta es tan baja quesólo se puede entrar á gatas.quien está enamorado. de que abunda extrañamente el país en tiempo delluvias. hechos señoresde sí mismos. y acude todo el pueblo parafestejar y participar.

dar en el suelo con las macanas. heridas y muertes. reprenderlos. . la ceremonia es salir algunos de ellos de la choza y. brotan y salen fuera enestas ocasiones y vienen á las manos con furia.] Por eso nuestros Misioneros pusieron todo esfuerzo desde los principiosen exterminar y arrancar este vicio. cuyos humos al punto se V. cumplimientos y bárbaracortesanía. Bien queaunque no tengan forasteros á quien festejar y banquetear. usaron de muchos medios. ya severos. ya suaves. Después los forasteros. en agradecimiento. siendo cosa muycierta y verdadera que fustra docentur in fide. V. y juntamente aquellos festines ybanquetes. son entre símuy frecuentes los convites á beber la chicha. que de ellos y de las otras naciones de estas Indias escribióel doctísimo y sapientísimo obispo el ilustrísimo señor don Alonso de laPeña Montenegro .I–54 les suben á la cabeza y losprivan de aquel poco juicio y sexo que antes tenían. congrandes exclamaciones. y este ha sido el único yno leve impedimento que se ha hallado en la vida política. y reducidospor medio del santo bautismo al gremio de la Iglesia.conjuran al demonio para que no venga á perturbar la alegría delfestín. y éstas son todas sus andanzas y peregrinaciones.poniendo su mayor magnificencia y explendor en la copia y fortaleza deaquel su vino. de romper loscántaros. los convidan y llevan á susrancherías. correspondiendo con el mismo trato. porque losrencores y odios guardados y encubiertos ó disimulados mucho tiempo enlo más secreto del corazón por cobardía y temor. nisi ab eis removeaturebrietas.I–55 [IV. por lo cual susfiestas y alegrías acaban en riñas. Sus festines y banquetes suelen durar dos ó tres días y noches enteras.

finalmente. cultivando la tierra conpalos de madera. Uno. anda alrededor un jarro ó vasode chicha. que muchas vecesecharon furiosamente mano á las macanas y á las flechas para matarlos. en señal de amor y amistad. y también se ejercitan en muchosjuegos deleitables y caballeros. Quiso Nuestro Señor. trabajan hasta el medio día.desterrando y arrancando del corazón de aquellos bárbaros vicio tanarraigado. de aquí van á trabajar. . hasta que se seca el rocío.semejantes á las flautas.pues aun entre cristianos más cultivados se ve todos los días que losdados á la embriaguez. y juntamente tocan ciertos instrumentos de su música. que se enfurecían y exasperaban tanto.derramarles la chicha y deshacer sus brutalesjuntas. premiar sus industrias y santo celo. que fué el pri V. Después de su muerte dejaron del todo estos pueblos la embriaguez y lasdemás bárbaras costumbres. es necesario un milagro de la gracia divina paraque le dejen. visitas y cumplimientos y en brindisy meriendas. por Marzo de 1702. Lorestante del día gastan en paseos. Antonio Fideli. y entonces se vuelven á comer. consumido de lasfatigas y trabajos que padeció en cultivar esta nueva viña del Señor. tan dura. mudanza por cierto de la mano del Altísimo. mediante los sudores y virtud (como es constante opiniónentre nosotros) del P. cosa que les provocaba á cólera y á venganza á aquellosbárbaros. que suple la carestía de arados ó azadones deacero. de que todos toman un sorbo. de que se guardancomo nocivo á la salud. italiano. pues ¿cuánto más sería necesario para estos bárbaros quele habían mamado con la leche? Su distribución y repartimiento del tiempo es el siguiente: Al rayar elalba se desayunan.I–56 mero quemurió en esta apostólica empresa.

. Júntanse muchos en la plaza con buen orden. porque las haciendasdomésticas se reducen á solo proveer la casa de agua y leña. y luego. sino con la cabeza. Sólo los libres ó solteros se juntan de noche á bailar entresí y á tocar junto á su Rancho. arrojándose aún en tierra paracogerla. El mismo ceremonial de visitas practican entre sí las mujeres. zapallos ó alguna otra cosaque han encontrado en el bosque. hasta que cansados seechan á dormir. y estos bailes duran dos ó tres horas. les sería de no levemortificación.entre V. y á lo másunos palos toscos y desiguales. es semejante al dela pelota de Europa. Al ponerse el sol tienden su mesa para cenar. y sólo suelen hilar cuanto les bastapara hacerse el Tipoy ó á lo más para tejer una camiseta y una red óamaca en que dormir con sus maridos. detrás de los hombres hacen otro semejante baile lasmujeres. El tiempo de caza y pesca es después de haber hecho la cosecha del maízy del arroz. no con las manos. y á no tener hechoscallos que les defienden de lo áspero de su cama.I–58 esta manera: hacen una gran rueda y en medio ponen á dosque tocan las flautas á cuyo compás canta y da vueltas toda la rueda sinmudanza alguna. Repartidos en muchas cuadrillas van á los bosques por dos ytres meses y cazan jabalíes. y de aquí van continuando la danza porlos caminos de V. monos. y poco después se retiraná dormir. juntos entre sí. larebaten con maravillosa destreza. pero les cuesta mucho el labrar porno tener aptos instrumentos. echanal aire una pelota. y guisarcon sólo agua un puñado de maíz. legumbres. No duermen sino en el suelo sin otra cama que una estera.I–57 otros. quetienen tiempo para hacer esto y mucho más.

porque es eltiempo de la sementera. permanecen ellos en estafunción hasta que vuelve á su resplandor y estado antiguo. salen con grandes gritos y aspavientos disparando al aireuna gran tempestad de flechas para defenderla contra los perros quedicen que allá en el cielo andan tras ella y la muerden hasta que lahacen derramar sangre de todo el cuerpo. con qué podervivir. pero éstos no dan culto á cosa ningunavisible ni invisible.I–59 niéndoles en la sepultura algunas viandas y sus arcos y flechas paraque en la otra busquen á costa del trabajo de sus manos. En materia de religión son brutales totalmente y se diferencian de losotros bárbaros. hormigueros. sin pasar adelante. . y cuandose eclipsa. cabras monteses. y todo el tiempo que éste dura. osos. que á su juicio es la causa deleclipse. A sola la luna honran con título de madre pero sin darla culto. Por el mes de Agosto ya están todos de vuelta. áinvestigar á dónde van á morar.ciervos. Bien es verdadque creen son las almas inmortales y á sus difuntos los entierranpo V. ni quién es el artífice de tan bellascriaturas que les dió el ser y le sacó de la nada. porque todos le dan el parabién y le aclaman de esforzado yvaliente. y de esta manera quedan persuadidos que no les precisará elhambre á querer volver á este mundo. pues no hay nación por inculta y bárbara que sea. Aquí paran. y para que no se corrompa la carne. que noreconozca y adore alguna deidad. ni aun al demonio. usanchamuscarla de manera que se pone dura como un palo. y se tiene pordichoso quien trae su cesta ó canasta (á que llaman panaquíes) muyllena.tortugas. ni saben dar razón deesto. aunque le temen.

con tal división. y aunque muchas veces caen rayos ycentellas. como si nunca entre ellos hubiesehabido ninguna unión de sangre. Por esto lesparece menos insoportable el . No tienen. paraconocer los puntos de sus aventuras. por esto. contagios. no ya el curso de loscielos ó los aspectos benéficos de los planetas. dividiéndose y apartándose los padresde los hijos. ysi sus pronósticos son infaustos. ó de quehan de venir á sus tierras á hacer correrías los Mamalucos.I–60 entodo como brutos animales. de enfermedades. Son muy supersticiosos en inquirir los sucesos futuros porcreer firmemente que todas las cosas suceden bien ó mal. con una ligera sospecha de que algunoejercita este oficio. la mejor que pueden. y á losotros familiares del demonio como á capitales enemigos del génerohumano. no hay memoria de que hayan hecho daño ni muerto á ninguno. Aborrecen mucho á los hechiceros. observan. según lasbuenas ó malas impresiones que influyen las estrellas. que es lo mismo que hacerlos esclavos. que á tanto noalcanzan.quitándoles las vidas. de patria ó de afectos. ni entienden enotra cosa que en pasar buena vida.de los animales y de los árboles y otros innumerables de este género. sino algunos agüeros que toman de los cantos de los pájaros. y ahora. al punto le despedazan á grandes golpes de susmacanas. las mujeres de los mari V. ni adoran otro Dios que á su vientre. está enojado con ellos.Cuando truena y caen rayos creen que algún difunto que vive allá con lasestrellas. tiemblan y se ponenpálidos como si se les cayese el cielo encima ó les hubiese de tragar latierra. viviendo V. paramaloquear.unos de otros. y esto sólo basta para que abandonen su nativo suelo y que seembosquen en las selvas y montes.I–61 dos. y los parientes y amigos. y los años pasados hicieron en ellos un cruel estrago. pues.

sinoque se oiga á un misionero que escribiendo los años pasados desdeaquellas misiones á un confidente suyo. no pudo aprenderla. gravísimo yantiguo impedimento para conducir á la ciega gentilidad al gremio de laSanta Iglesia. Con todo eso y el no conocer ni venerar deidad alguna ni hacer estimadel demonio. Lo cual ha dado nopoco que entender á los ministros del Evangelio para reducirlos á quevivan juntos en un paraje y en unas mismas casas donde se porten comoracionales y puedan ser instruídos en los misterios de la santa fe paracreerlos. tanto más que no permitían viviesenentre ellos los que tuviesen trato familiar con el demonio. que nopermitiese se adelantase á tomar posesión de sus almas antes que la leyde Dios. y esto porcodicia de solo un cuchillo ó una hacha. No quiero hablar en este punto. pasión ó enemistad les dictare. el de los Chiquitos. que hayan de hacer deellos lo que su odio. era muy buena disposición para introducir en ellos elconocimiento del verdadero Dios.I–62 gular providencia del cielo. y mucho más que todos. el hermano á la hermana.venderse los unos á los otros: el padre ála hija. el marido á la mujer. y en los preceptos de nuestra santa ley para observarlos. Lo que toca á su idioma y lenguaje es tan difícil. que para saberla yaprenderla no basta muchos años. con ser así que decían mucho con su genio y bárbarascostumbres. indiferente ycapaz de cualquiera forma. locual me causa grande pena y desconsuelo y me falta poco para . secta ninguna ó idolatría de las muchas que tenían las nacionesconfinantes. por sin V.aunque los compradores sean sus mortales enemigos. «Cada Ranchería (dice) usa lenguajediferentísimo y difícil. ó de otra cosa de poca monta. se lamenta mucho de que por másconato que puso. con que estaban como una materia primera.

no como lepronuncian. yo amo á Pedro. nunca harán nada.I– 63 ciones. El P. ninguno hay que lo sepa con perfección y dicen queá veces los indios no se entienden entre sí. que con un mes deestudio en la lengua Guarany pudo ejercitar nuestros misterios en todoel tiempo que ha estado aquí. entiende poquísimo. En cinco meses que ha que estoy aquí. LaGramática es dificilísima y el artificio y definición de los verbos esincreíble. Pondré aquí el alabado y laforma de persignarse.yo le amo. hay ya veinticinco cuadernos. ¿Qué diré de lapronunciación? De cuatro en cuatro echan de la boca las palabras y nadase entiende. porque deotra suerte. por haber venido adulto. por esto amo. habiendo sudado y trabajado de noche y de día. El P.que aprovecha poco saber conjugar un verbo para poder hacer lo mismo conotro. yo la amo. y estando aún en la C.» V. y no sé como se pueden entender entre sí. no los podráentender una palabra. con tal inconsecuencia en las conjuga V. Delos Padres más antiguos que cuentan veinticinco y más años de Misionerosen estas Reducciones. Juzgo quelos que deben venir acá han de ser mozos santos y hábiles.persuadirmeque no podré emplear mis sudores y fatigas en provecho de esta nuevacristiandad por falta de lengua. yo lo amo. No hay paciencia para haber de decir con diferentes verbos yconjugaciones: yo amo. yo me amo. Pablo Restivo. Hasta ahora no se ha acabado elVocabulario. porque si uno lo lleva escrito en la mano. como le cantan todos los días.I–64 Alabado sea el Santísimo Sacramento que está . nunca se ha atrevido á predicar. como si no pronunciasen nada. apenas he aprendido cuatroconjugaciones.Juan Bautista Xandra. Los gentiles de otras naciones no puedenaprenderla sino cuando niños.

Anauscia en el ycu desde su origen ninnemooco tuvo principio ayboyi antiguo. Santisime Sacramento Altar. ticanni. Altar. . está libre oximanane el Ser yy naqui y también inta yto y pura quichetenna del primer tnicocinitanna ane la Virgen Santa María Virgen Santa Maria cuando onumo pecado ninihaiti La fórmula de hacerse la señal de la santa cruz es de la manera que sesigue: Por la señal de la Santa Cruz defiende á nosotros Oi naucipi Santa Crucis oquimay zoychacu Dios nuestro de aquellos que aborrecen Zoichupa mo anama po chineneco à nosotros en el nombre del Padre zumanene au niri naqui Yaytotik y del Hijo y del ta naqui Aytotik ta naqui Espíritu Santo.

á lo más. me tenga compasión y ruegue á Nuestro Señor meconceda alguna cosa del don de lenguas. es tanta diversidad de lenguas. se ha procurado que todos losindios aprendan la lengua de los Chiquitos. causa de quesean tantas las lenguas. Es verdad que tiene una cosa debueno esta gente. que aunque uno pronuncie mal y hable peor.que tiene lenguaje muy diverso de los otros del contorno. y en estas nuestras Reducciones deChiquitos hay neófitos de tres y cuatro lenguas. lo cual no se podrá hacer enadelante.pero la más necesaria de vencer en quien emprende el oficio de lapredicación apostólica de esta provincia. Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda en las nacionesque pueblan las riberas del Marañón.I–66 acomodarnos á su lengua. se habla en las misiones de los Moxos. si mal nome acuerdo. lo que más espanta y detiene el celo de operarios muyfervorosos. pues á cada paso seencuentran en estos pueblos una ranchería de cien familias. cuando por orden de Felipe IVentraron á reconocer aquellas provincias.hallaron los PP.Espiritu Santo. paralo cual habrán los Misioneros de estudiar . será necesario hacer otranueva Reducción y nos veremos obligados á V. Con todo esto. Y á la verdad. R. porque si las naciones en cuya conversión se trabaja ahora. R.» Esta es la carta de aquel misionero y esta es V. luego alpunto le entienden. en quince lenguas.pasan del número de tres ó cuatro mil almas.? ¡Extraña cosa por cierto! He escrito aquí estaspalabras para que V. que parece increíble. siendo así que nollegan los convertidos á treinta mil. Más de ciento cincuentalenguas y más diferentes entre sí que la española y la francesa. «¿Qué le parece á V.I–65 la dificultad más ardua. paraquitar este impedimento á la santa fe.

precisamente la lengua de losMototocos. hacia el origen del río que da nombre á toda laprovincia. con muerte de . fabricó á la falda de una montaña unapoblación.con pretexto de avecindarse más al Perú. se rescataron ylibraron de aquellos maltratamientos. á quien puso por nombre Santa Cruz de la Sierra. fuera de la lengua de los Chiquitos. V. Mas como elinterés no tiene freno. que usan los Zamucos. les quitaban los hijos á las madres para servirsede ellos. y caminando cosa desetenta leguas hacia el Poniente. con su afabilidad y buen tratoganaron la voluntad y afecto de los paisanos. con el fin de fabricar uncastillo en una isla que estaba junto al afamado lago de los Xarayes. sevolvieron á su tierra. que eran insufribles á su pobreza. Entróse tierra adentro del país de los Chiquitos. y dividiéndolos enencomiendas les obligaron á que cada año diesen á los encomenderos algúnpoco de algodón y algunas vituallas en señal de vasallaje. ni gobierno. amotinándose algunos indios. navegó por orden de Domingo Martínez.gobernador del Paraguay. acompañado de trescientos soldados. de quienesse da una sucinta relación. y la de los Guarayos que hablan enGuarany. empezaron á cargar demodo á los nuevos súbditos.I–68 los suyos con Nuflo de Chaves por esta causa. Nuflo de Chaves. el año de 1557. así ellos como los Mamalucos. Perodisgustados muchos de V.I–67 CAPÍTULO III Descubren los españoles la nación de los Chiquitos ydestrúyenla. algunosque tenían una insaciable codicia de enriquecer. por lo cual. Los que se quedaron en Santa Cruz. ni leyes con que regularse. y nosatisfechos con eso.

las cuales se vieron precisados á dejar. hasta que por ordendel virrey del Perú. sin causar otro daño. hachas. azadones y otrospedazos de hierro podían. junto al cual está hoy fundada la Reducción deSan Francisco Xavier. cabeza de la provinciade Santa Cruz. cuandoabandonado también aquel lugar. entraron por la boca del río Marañón en elOceano. D. y hoy están debajodel cuidado y gobierno espiritual de nuestra provincia del Perú.doscientas leguas distante de San Lorenzo. Los pueblos Penoquís y otros confinantes no quisieron desamparar elnativo suelo. y embarcándose en una pequeñaembarcación en el río Mamoré. y con no poca ventura. y con la antigua libertad se volvieron á los ritosbárbaros y gentílicos. y deallí á poco fué común el motín en todos los indios. asaltaban los villajes á losespañoles.sus señores. Sólo algunos Quicmes y Paraníes se fueron con ellos y fundaronen Cotocá. otros se quedaron enlos Chiquitos. se retiraron á tomar casa en SanLorenzo. Francisco de Toledo. V. El tiempo que aquí vivieron fundaron algunas encomiendas de QuicmesParaníes y de Suberecas. llegaron á Europa. se mudaron á otra parte losespañoles. pero como creciendo lacodicia en los . robando cuantos más cuchillos. y al pie de una montaña fabricaron un pueblecillo á quienllamaron San Francisco. No obstante el mandato del Rey. no fué obedecidode todos los españoles. deseosos los bárbaros de tener algunasherramientas. Poco después de esta mudanza. tierra poco distante de aquella ciudad. fabricando la ciudad de San Lorenzo. y aguardando la ocasión de la noche. cincuenta leguas más al Occidente. pasando el Guapay se ponían en celada escondidos en lasmatas.I–69 porque algunos se fueron entre los Moxos.

I– 71 ciendo esclavos para su uso muchas cuadrillas deellos. Heridos altamente los españoles en lo más vivo de la reputación.vinieron el año de 1690 mensajeros de parte de los Pacarás. porque dos veces volvieron con la peorparte y se vieron constreñidos á retirarse. se huyeron á las selvas. poniendo en armas un trozo de gente. apartándose á lo másretirado y espeso de los bosques. ha V. ypara defenderse en lo venidero del enojo armado de los vencedores. se atrevieron ácoger á los campesinos.I–70 creciese también la audacia. á los primeros mosquetazosfueron desbaratados.Cozos y Piñocas á San Lorenzo. sinosólo de la pérdida de la honra. Perdieron con este género de armas su nativo coraje los Chiquitos. y matarlos á su salvo. Gobernador en la ocasión de Santa Cruz. pero muy á su costa. Espiaron los vecinos quiénes eran los que hacían el daño. presentaron batalla á losenemigos. quedando muchos de ellos prisioneros de guerra. másrespetable por su valor que por su número.bárbaros V. con todo eso. que tenían muy fijaen el corazón. Zumiquies. Agustín de Arce.sentidos de que osasen los bárbaros manchar la gloria y nombre que ácosta de tantos sudores y tanta sangre habían ganado entre todas lasnaciones. los cuales divididos unos de otros. conque cesaron las hostilidades de los españoles. quisieron volver sobre ellos los dañosrecibidos. pero no se pudieron verlibres de . y advirtiendoque eran los Chiquitos. perdiendo el crédito y lahonra.derramados y divididos. no haciendo ya caso del daño recibido en sus haciendas. aun aquí les dieron cazalos españoles muchas veces para vengar su afrenta. en nombre de sus caciques. hasta que abatida con tantos golpes la altivez de los Chiquitos. á pedir mercedy paz á D.

una de ellas era Piratininnga. Sus moradores. saliendo más semejantes á las madresque á los padres. por no atribuir á culpa común detodos. lo que ha sido sólo malicia particular de algunos pocos. y á Dios.I– 72 por falta de mujeres europeas.mezclaron su noble sangre con la vilísima de los bárbaros.los gravísimos daños y pérdida de gente originada.Mantuviéronse éstos mucho en la devoción á Dios y á su príncipe por elcelo del admirable P. y porque lavileza de éstos no empañare ni aun levemente los candores de lagenerosidad del nombre lusitano en el mundo. echaron á nuestros Padresy sacudieron el yugo de ambas majestades. Joseph Ancheta y sus compañeros.cuando la necesidad fuese extrema. han reducidoá poco menos que nada estos pueblos. divina y humana de tal manera. ó comootros dicen. . Y ya que muchas veces habré deescribir las maldades de esta gente. los llamaron Mamalucos. degeneraron en breve de manera que avergonzadas ycorridas las ciudades vecinas. V. renunciaron su amistad. Había la valerosísima nación portuguesa fundado muchas colonias en laspartes Mediterráneas del Brasil. San Pablo. porque los hijos. así de lasguerras pasadas como de los frecuentes contagios y por otros desastresque echo de buena gana en olvido. que fundaron allíColegio. hasta que cansados de vivir ajustados á los dictámenes de laconciencia. no será fuera del intento de dar deellos aquí una breve noticia. mejor dijeraque le mancharon. Ha sido también causa de su disminución las contínuas correrías ómalocas (como llamamos acá) de los Mamalucos del Brasil. que pasando elrío Paraguay y haciendo grandes presas en estos miserables. y perdiendo el temor á las leyes.que obedeciesen al Rey de Portugal cuando les estuviese bien.

ya por beneficio de la Naturaleza. azúcar y otros aromas de que puedeproveer á las tierras vecinas con abundancia. han proseguido por espacio de ciento treinta años en susinfames . si no espor una angosta senda. de toda ley losnaturales de esta ciudad. se dieron á discurrir por el contorno. sinopublicado solamente algunas prohibiciones y edictos que no han sidoobedecidos. pues. á la faldade la montaña hay algunas aldeas para el servicio del Gobernador. que para librarsede las penas merecidas por sus delitos.haciendo esclavos á los indios en gran multitud. el sitio de la ciudad. y el aire tan puro y saludableque le hace uno de los más amenos y deliciosos países de estas IndiasOccidentales. Y á la verdad. de losforasteros y de los mercaderes. Está fundada unastrece leguas del Oceano sobre unos peñascos que por todas partesalrededor forman precipicios que hacen inaccesible la entrada. Libres. y también corrompido de las feas ymalignas impresiones de los herejes mo V. ganado.españoles. acrecentar el número y elorgullo de los habitadores y moradores de San Pablo.abundantísima de trigo. el clima de la tierra.I–74 doles suhacienda. y viendo que no ha hecho algún castigo en ellos. ni les faltan tampocoricos minerales de oro y otros metales. todo eramuy á propósito para su genio depravado y vida brutal. á quienes no se permite pasar másadelante. ó para vivir dando rienda á todogénero de vicios y deshonestidades. ya por industria del arte.A éstos se juntaron gran número de hombres perdidos. holandeses y la hez de todas las naciones. que pueden impedir bien pocos hombres. robán V. italianos. el clima es templadísimo por estar en veinticuatro gradosentre las dos zonas tórrida y templada.I–73 dernos.produce todo lo necesario para pasar la vida con comodidad. La tierra.

Fingen. Verdad es que en tantas presas no gozan de cien partes la una. que en Guaraní es lomismo que Padre Grande. y aun Provincial. consumida de los trabajos é incomodidades del camino hastaSan Pablo. han hecho despoblar algunasciudades de españoles y más de mil leguas en tierra hacia el Marañón. nombrevenerable y que estima mucho á toda la gente. llamadoJuan Rodríguez. que de trescientos mil indios cautivados en espacio decinco años. fallece antes de llegar. no llegaron á salvamento al Brasil más que V. no estando por otra parte acostumbrados altrabajo. usando de las mismas trazas é industrias de que usan y sevalen nuestros Misioneros para reducir los gentiles al conocimiento delverdadero Dios y á la observancia de su santa ley. aun á los infieles. en poco tiempo se consumen y aniquilan. con poco sustento y muchosazotes y malos tratamientos. porque lamayor parte. otro superior.experimentando esta nuestra provincia las primeras furias de su arrojoen la destrucción de catorce Reducciones que se habían fundado conincreíbles trabajos y sudores en la nación de los Guaraníes. pues. Niha sido éste sólo el daño que nos han causado estos crueles hombres. lopeor es el habernos hecho aborrecibles y abominables á todas lasnaciones. á que añadía el título de Payguazú. y los otros empleados en la labor delas minas ó en el cultivo de los campos. y en la rota quepadecieron los españoles el año 1696 fué hecho prisionero uno. y sé por cédula realque he visto. que fuera de dos millones de almas que se sabe handestruído ó reducido á miserable esclavitud. háceseuno súbdito.latrocinios. losdichos Mamalucos que son jesuitas. . usando el nombre de Padre. que ennúmero de cerca de quinientos mil se había reducido al gremio de nuestrasanta fe.I–75 veinte mil.

han hecho tan horrendo estrago en estas naciones. ninguno de los que murieron en el campo ó seahogaron en el río. y ha sido sujetadosu orgullo por los indios. Pero no deja Nuestro Señor sin castigo.porque se dejan arrastrar de la desesperación y se van al infierno. pidió confesión ni dió señal alguna dearrepentimiento. arrestados de una vez á morir óvencer. enarbolando cruces y mostrándoles retratos de Cristo NuestroSeñor y su Santísima Madre.I–76 granlas empresas. entran en las tierras. persuadiéndoles dejen su nativo suelo y suspobres Ranchos para fundar una numerosa Reducción. Esta infernal astucia nos ha hecho totalmente sospechosos á estasnaciones. testigo de vista. han vuelto con las manos en la cabeza. porque éstos. meten en prisiones á loscaciques y principales y se llevan por delante la chusma. algunas veces. ya con bocas defuego. Pero no obstante que dichos Mamalucos. yhay sujeto de los nuestros.Después. ya con engaños. incapaces deresistirles con sus débiles y flacas armas.ya en campaña abierta. se han portado con tal valor y esfuerzo. junto con otrospueblos. porque los más tienen malas muertes. y lo peor es que raro es elque de ellos se arrepiente y pide perdón de sus culpas y maldades. acariciando la gentecon regalos y brujerías. y muchas veces corremos riesgos de la vida y se nos malo V. como nos ha sucedido en los viajes por el río Paraguay. en no pocosreencuentros. que dice que en la rotasobredicha el año de 1696. que ya en emboscadas. aun en esta vida. y cuando ya los tienen asegurados. enque ningún infiel se quiere fiar de nosotros. cara á cara han vencido el orgullo . maldad tanenorme.

á visitar el Colegio de Tarija paraentrar por allí á las tierras de los Chiriguanás y probar á lo menos poralgún poco de tiempo las incomodidades que sus súbditos habían detolerar después años enteros y hallarse en alguno de tantos peligros enque después ellos habían de vivir continuamente. su sangre. Pesando. pues. pues. le pareció que elprimero no solo contrapesaba. cuanto más emprender otras nuevas. V. Joseph de Arce á la nueva Iglesiade los Chiquitos. esperando enDios que le proveería de Misioneros. Gregorio de Orozco. Aquí recibió las cartasdel gobernador de Santa Cruz de la Sierra y las súplicas del P. puesllegaron aquel mismo año á Buenos Aires .enemigo.I–77 CAPÍTULO IV Da principio el P. veía la grandecarestía de operarios que había y que apenas se podían mantener lasMisiones antiguas. sino prevalecía al segundo.que desde Tariquea había venido para meter fuego más de cerca á negociode tanto servicio de Dios y bien de las almas. cuanto le fuese posible. á nuevasobras para la dilatación de la fe.quedando prisioneros los que querían echar en prisiones á los indios. Entrado. Arce. porque elcelo de la salud de las almas le persuadía abrazase á un mismo tiempomuchas empresas y diese principio. por último. por otra parte. atenta y maduramente estos motivos. predicando la fe. Hallóse perplejo el Provincial en la resolución que tomaría. vencidas muchas dificultades. como de hecho sucedió. ya el año de 1691 pasó el Padre Provincial de estaprovincia.I–78 día tendría la fortuna de regar con sus sudores aquel nuevo campoy de derramar en él. con esperanza de quealgún V.

y losdespachaba de España el P. que darán mucha materia á la historia de esta provincia. Alegre el santo varón con la posesión de tanta dicha. saliendo de las Misiones de los Guaraníes.I–80 biendosus intentos. Orozco ordenó al P. cuando el infierno. en la Mancha. Antonio Parra. en Guipúzcoa. Diego Franciscode Altamirano. en el reino de Nápoles. hubiera bastado á contrastarletotalmente: porque habiendo sucedido otro Gobernador. en Cerdeña. EnriqueCordule.cuarenta y cuatro sujetos de laCompañía. á cargo del P. de Almagro. natural de Ruinas. se partió de Tarijacon el hermano Antonio Rivas. emprendían por aguael camino hacia el lago de los Xarayes para ser sus compañeros en laconversión de aquellos pueblos. y sa V. Felipe Suárez. Diego Claret. de Namur. que venía por superior detodos. Juan Bautista Neuman. á D. Juan MaríaPompeyo. que si no hubiera encontrado conun corazón y celo tan apostólico. Con esto el P. Agustín deArce.y Pedro Lascamburu. levantó contra élun torbellino de persecución tan fiero. y que á lo largo de la costa de aquel río esperase á losPadres Constantino Díaz. superior de todos. como verse dignode una señalada Misión. Arce que fuese en busca del origendel río Paraguay explorando en el ínterin las voluntades de losChiquitos y de las otras naciones que hallase V. sin perder punto de tiempo. de Viena. . de Benevento. Procurador de esta provincia. queinteresaba tanto en que se embarazasen sus designios. todos loscuales. en Austria. en Bohemia. de Irún.en la Galo-Bélgica. mudaron las cosas de semblante y tomaron otro color. de Praga.I–79 dispuestas á recibir elSanto Bautismo. seaparejaba ya para pasar adelante en su derrota. y llegando á Santa Cruz de la Sierra.

I–81 contagio aquellos pueblos. cuando menos mal le fuese. no leperdonarían á él. Esta fué el interés. intentó otramáquina más formidable. que no se fiase de la voluntad que aquéllossalvajes habían mostrado de ser cristianos. robarleslas haciendas con insultos. como decían. pero viendo que nada aprovechaba. muy bárbaros y bestiales.procuraron apartarle de su propósito con cuantas másrazones y autoridad pudieron. si ya no era temeridad revestidade celo. Con estos y otros argumentos de este jaez procuraban muchos caballeros(mejor diré el mismo infierno) apagar la encendida caridad que ardía enel pecho del P. diciéndole era aquella una empresa que nosaldría felizmente por más fatigas que padeciese por conseguirla. Joseph. único contagio de las cosashechas. y quepadeciendo casi todos los años V. ó que se han de hacer por Dios. Y que cuando aquéllas razones no lesconveciesen para desistir de la empresa. cuando ellos jamáshabían querido aplicarse á ninguna de tantas idolatrías de losconfinantes con ser muy conformes con la disolución de sus procederes?¿Cómo había de introducir el amor de Dios y del prójimo en corazonesfaltos. quesiendo los Chiquitos. pues todo lo hacían á fin dedejar descuidar á los españoles. aun de lo que la naturaleza dicta á las fieras más crueles ysalvajes? Que era mucha su animosidad. en querer arrojarse á morir. . ¿cómo habíade poder sujetarlos de grado al yugo de Cristo y refrenar sus depravadascostumbres con la estrechez de la ley Evangélica. Que por tanto enderezase sus designios á otra mies yescogiese otro campo que correspondiese el cultivo con fruto más dignode sus fatigas. á servendido bárbaramente. y cogiéndolos de improviso. advirtiese y supiese que elclima era sobremanera nocivo á la complexión de los extraños.

y vendíanen el Perú estas mercancías muy caras. no se atrevían los Regidores á reclamar enTribunal Supremo. y cuando no tenían bastantes.que una mujer con su hijo. daban de improviso sobre lasRancherías y pasada á cuchillo la gente que podía tomar armas. estimulados de nuestrosmisioneros. ácualquiera que osase comprar y vender á los .I–82 ba laganancia muchos millares de escudos. y nomenos se sentía la fe de que tales maldades de los suyos ladesacreditasen ó hiciesen sumamente abominable con todas aquellasnaciones. pero por no romper á las claras con aquellos mercaderes yalborotar la provincia. temeroso dealguna revolución en la provincia. hasta que los años pasados. quien con cristiana piedad despachó rigurosasprovisiones. aquel sapientísimo Senado. se quejaron gravemente enla Real Audiencia de Chuquisaca. ó si noabrasada viva dentro de sus casas. con que al año monta V. socolor de vengar alguna injuria recibida. so pena de perdimiento de bienes y destierro del país. y los compraban tan baratos. tuvo por consejo más acertado remitirtoda la causa al Príncipe de Santo Bonol Virey y Capitán general deestos Reinos de Perú. llevaban cautiva la chusma. pero por haber ido á defendermercancías tan inícuas en la Audiencia cierta persona de mucha autoridady juntamente muy rica y poderosa. valía tanto como entre nosotros vale unaoveja con su cordero. de los Moxos y de los Chiquitos.Habíase formado tiempo antes una Compañía (llamémosla así) de mercadereseuropeos que hacían feria de los indios. Entraban éstos en las tierras de los indios circunvecinos y en brevetiempo hacían gran presa de esclavos. Llevaba muy mal la piedad de los españoles que la codicia destruyese yacabase aquellos pueblos é infamase el buen nombre de la nación.

V. Pero fueron vanas todas las baterías que asestaron contra su designio. ni respeto humano. condenó en privavación de oficio y multó en doce milpesos para el Fisco Real. que á pecho menos constante y firme que el suyo. atendiendo más al enlace de losinfieles que á las circunstancias de los tiempos en que sucedieron.I–84 en su Real Corona.porque cuando este santo varón conocía era voluntad de Dios lo queemprendía. de que les resultaría ruina irreparablede su grangería. porqueechando de ver los interesados que de poner los nuestros el pie enaquellas naciones se les había de seguir menoscabo cierto de susintereses y aun acabárseles del todo. halló entablada tande asiento esta mercancía. por lo cual es inexplicablelo que padeció y trabajó para desarraigar trato tan inícuo. se le opusieron con todo elesfuerzo posible. y tan apoyada con la autoridad de gente demucha suposición.harían aquellos pueblos vasallos suyos. Joseph á Santa Cruz. con incomparable gozo y júbilo de los españoles. áquien nunca asustó el miedo. que apoyada de la codicia se habíamantenido allí de pie firme. y libres é independientes y losencabezarían V. no había respeto humano. que nuestros católicos reyes. llegado el P. hubiera sido imposibleresistir á la fuerza de tantos contrastes. previendo de antemano lo que no mucho tiempo despuéssucedió. He querido referir aquí todo lo dicho. por instancias de los nuestros. con gran dolor de los celosos. sedesterró y exterminó totalmente de toda aquella provincia de Santa Cruzde la Sierra esta infame mercancía.indios: y al Gobernador quelo permitiese.I–83 De esta manera. miedo de . pues. Habiendo.Prosigamos ahora nuestra historia.

meterse por pantanos muycenagosos y profundos y pasar otros grandes riesgos de la vida. ni desistir de locomenzado. Por eso le parecía poco arrojarse por los despeñaderos.dos hombres de aguante. que preveía la ruina que había decausar á su partido el celoso Misionero.fué astucia y traza del demonio. cadamomento le parecía un siglo por llegar cuanto antes y poder remediar. ó muerto á manos de los bárbaros.persuadidos á que. ni fuerza deembarazos poderosa á hacerle dar un paso atrás. Sólo faltaba ya quien le sirviese de guía en su viaje. que contra él sehabía conjurado. se dieron por vencidos. de esta manera de todo el infierno. y mepersuado que el no hallar por entonces algún práctico en los caminos. ó consumido de los muchos trabajos que era precisopadecer. Pero era éste incansable y nodejaba piedra por mover para conseguir su condución á aquellasprovincias. teniendo la nota de impíos ycrueles. que aquellos mercaderes. ledieron paso franco para que desahogase su santo celo. acabaría en breve la vida. V. Triunfante. vadear ríos muy peligrosos. con quienes se concertó para que le guiasen yllevasen hasta las primeras Rancherías de los Piñocas.I–85 finalmente. antes entodos éstos se hallaba una suavidad .peligro. mejor diré y con más verdad. Interpuso ruegos y súplicas muy eficaces y supo hablar con tanta energíade espíritu. se puso en camino á los nueve de Diciembre. porque sin ellaera imposible entrar y penetrar las tierras de los Chiquitos. subir sierrasmuy altas. á lo menos las almas de aquellos miserables. yaque no los cuerpos. y sabiendoque el contagio hacía por aquel tiempo gran riza en aquella gente. con que á costa de bastantes trabajos halló. pues.

y lo que más le llegaba al alma. que ellos mismos. Condujéronle desde aquí á un paraje poco dis V. de grado. llevando siempre muy fijoel corazón y la mente en el extremo abandono en que se hallaban aquellospobres gentiles. Pero en medio de tanta calamidad fué de grande consuelo yalegría á aquellos bárbaros ver en sus países un ministro de nuestrasanta fe. Recibiéronle y tratáronle con tierno afecto. V. á los últimos de Diciembre. sin abrigo alguno. dándole de buena gana partede su pobreza y regalándole con algunas frutas silvestres.I–86 Inexplicable fué el consuelo que recibió el buen Padre de versatisfechos plenamente sus ardientes deseos. Por fin. pedían serlavados en las saludables aguas del santo bautismo. como ellos con grande instancia lohabían pedido. pero templaban su júbilolas graves miserias y aflicciones de sus amados Chiquitos. á las tierras tandeseadas de los Piñocas. y muchos muertos en suinfidelidad. no tenía reposo ni quietud viendo la pérdida de tantos. llegó más muerto que vivo por losmuchos trabajos. traspasábale el corazón oir á algunos lamentarseinconsolablemente por haber muerto sus parientes sin haber tenido ladicha de ser (decían) hijos de Dios. que eran lasdelicias de más precio que tenían en aquellas miserias. fatigas y molestias que sufrió. sacábalemuchas lágrimas á los ojos el ver aquellos desdichados tendidos yarrojados por los suelos: unos en descampado.I– . otroscon sólo el reparo de una choza cubierta sólo de algunas hojas deárboles.indecible.prometiendo levantarle iglesia y casa y proveerle de lo necesario parasu sustento. y otros luchando con la muerte. Suplicáronle sequedase con ellos y no los abandonase en medio de tanta aflicción.

donde V. No es fácil decir el contento y júbilo que de esta resolución recibieronlos indios. y estando ya próximo el tiempo de las lluviasque inundan las campañas y cierran los caminos para ir á encontrar enlas riberas del río Paraguay á sus conmisioneros. que venían de lasReducciones de los Guaraníes. y considerando el P. trabajaron con tanto fervor y brío. Viendo. rebosándoles á los ojos la alegría del corazón en tiernaslágrimas de consuelo que derramaban. le pareció más conforme á las órdenes quellevaba de su Provincial hacer aquí alto y dar principio á aquella nuevacristiandad que daba tan buenas esperanzas de que correspondería enadelante con la multitud y fervor de los fieles al cultivo y celo de losobreros evangélicos.se resolvió á quedarse. pusieronluego por obra lo que habían prometido. Y yendo aquel día todos juntos á cortar madera al bosque para lafábrica. que en menos de dos semanasse acabó y perfeccionó la iglesia. y por estar tan flacosque apenas se podían tener en pie por el reciente contagio.diciéndole . Arce la buena disposición de lagente. consagrando de esta manera aquella provincia que habíade ser tan fiel á Dios Nuestro Señor y tan devota de su Santísima Madre. y el último día del añoescogieron sitio para fabricar iglesia. y festejando con ademanes yceremonias propias suyas aquella determinación. pues. entonó el Padre las letanías deNuestra Señora.que escogiese allí sitio acomodado y que luego se pasaríantodos juntos á fundar una Reducción. y que si se ausentaba de ellos los dejaba en un total desamparo.I–88 enarbolando una gran cruzy estando todos arrodillados en tierra. pobre y tosca en 87 tante.

á aquellas plantas noveles. los indios Penoquís.por medio de la gracia del Espíritu Santo. ó no habían entendido bien. viendo crecer. Dedicóse al glorioso apóstol de las Indias San Francisco Xavier. pero con muy acertado consejo determinó diferírsela por algúntiempo á los adultos para que el deseo de ser cristianos los estimulaseá desarraigar cuanto antes su innata barbarie y olvidar sus brutalescostumbres. no ledejaban tiempo para tomar el sueño preciso. sino en el número. que á competencia se esmerabanen trabajar en la obra.lo material. preguntándole aquello que. que aprendiéndose desde la cuna y creciendo en ellas con losaños y convirtiéndolas casi en naturaleza con el uso. porque corriendo la voz de quehabía en el país un predicador de la ley santa. ni para comer ó rezar elOficio Divino.I–89 se hicieron dignos dela gracia. siendoprimicias de aquella nueva Viña del Señor. algunos de los cuales antesde perder la inocencia bautismal fueron á gozar de Dios. y la convirtiese con celestiales bendiciones enJardín del Paraíso. Bautizóse solamente como cosa de cien niños. No le salieron al Padre fallidas sus esperanzas. Todos. y por el ardiente deseo que tenían de ser cuantoantes contados y escritos en el número de los hijos de Dios. Era indecible el gozo y consuelo del ferviente Misionero. con lo cual en breve V. queestaban más adelante. se olvidandifícilmente y no se dejan sin gran trabajo. así por lamañana como por la tarde.no sólo en la piedad. se juntaban aquí á oir la explicación de ladoctrina cristiana. peropreciosa por la piedad de los artífices. óde que se habían olvidado. paraque desde el cielo mirase propicio con ojos de piedad aquella viñainculta de gentilidad. hacia .

Pero Dios Nuestro Señor. V.I–90 Vinieron. y con que ellos le . Lauro Núñez. que se vió reducido poco menos que á los últimos períodos de suvida. y con ellos creció tanto el número de los Catecúmenos. yfueron tantos los trabajos del santo varón. P. en pocos días le consumió y trabajótanto. V. y que si no iba.I–91 Despidióse. que aunque el vigorde la caridad le daba espíritu y aliento para sufrir los trabajos. le confortó detal manera. de sus neófitos con mutuo sentimiento y dolor por elamor que el P. Joseph les tenía. que en brevísimo tiempo pudo levantarse y volver á lastareas primeras. vendrían á verse con él. Pero apenas se había recobrado. aunque muy grande. que sin tomar descanso. falto de todo conorte ydestituído de todo remedio humano.sudaba de día y de noche en cultivar aquellas almas. pues. en la cual. de queen lances tales suele ser liberalísimo con sus siervos.Santa Cruz la Vieja. á fin de entender lavoluntad del nuevo Provincial de esta provincia.con su buena licencia. ellos. con las dulzuras y remedios del cielo. pues. no era capaz de tanto concurso. se vió precisado á postrarse en el duro suelo debajo de unachoza descubierta por todos lados. y asaltándole una ardientísima fiebre que no le dejaba teneren pie. le despacharon unaembajada pidiéndole les hiciese una gracia y se dignase visitarlos. cuando con gran dolorde su corazón se vió precisado á volver á Tarija. Respondióles el santoPadre que viniesen muy enhorabuena que los recibiría á todos con losbrazos abiertos.porque querían hacerse también ellos cristianos. contodo eso cayó enfermo de pura flaqueza del cuerpo que se rindiódebilitado al grande peso de las fatigas y contínuas incomodidades enque vivía.que ya la iglesia.

Dispuestas así las cosas de aquella cristiandad. y si bien eldemonio veía se le frustraban sus diabólicas trazas. aumentándose cadadía más el número de los convertidos á nuestra santa fe.si Dios. lo diremos en otro lugardifusamente. Cuánto trabajaron y sudaron estos varones Apostólicos en fundar. pasó á Tarija.Juan Bautista de Zea y el de San Ignacio á los PP. y le hubiera salido como esperaba.I–92 CAPÍTULO V Los Mamalucos intentan la destrucción de estos pueblos. y él se quedase en la Presentación. Juan Bautista de Zea le sucediese enel oficio de Superior.conservar y acrecentar aquesta nueva iglesia.antes bien. atizando ó instigando á losMamalucos del Brasil para que viniesen á quitar las vidas á los neófitosy destruir el país á sangre y fuego.I–93 .pero sus intentos salieron frustrados. y pasando de aquí á losChiriguanás encomendó el pueblo de la Presentación al cuidado del P.correspondían. V.Diego Zenteno y Francisco Hervás pasasen á los Chiquitos. no perdía el ánimo. á quien tocaba defender á sus fieles de aquel infortunio. José Tolú y FelipeSuárez. donde elnuevo Provincial ordenó que el P. V. nohubiera frustrado sus designios. y los PP. Mientras de esta cristiandad navegaban viento en popa. disponiendo recayesen sobre la cabezade sus aliados los que había maquinado para total ruina de loscristianos. procuró con todo el esfuerzo posible cortar de un golpe lafelicidad presente y las esperanzas futuras. dandoantes orden de que mudasen la Reducción á lugar más cómodo y más abiertoen las riberas del río de San Miguel.

mal de su grado.jugaron á su salvo sus flechas envenenadas con ponzoña tan activa. hacer á muchos esclavos. hubieron de volver atrás. Por tanto. á principios del año siguiente se embarcó un cuerpo de ellosen el río Paraguay. y entrados en la laguna Mamoré aportaron ydesembarcaron en el puerto de los Itatines. y viéndose sin fuerzas ni armas parasalirles a encuentro y hacerles resistencia en campaña abierta. y atravesando unas veces selvasmuy espesas. llegando á las . que con guardar en sus pechos la venganza paraotra ocasión. y asaltando de improviso algunasRancherías de Chiquitos.contra quienes luego que fueron descubiertos por entre los árboles.I–94 otra manera aquella injuria ni lamuerte de los compañeros. y aquíescondidos esperaron hasta que entraron ya por esta senda estrecha. otras subiendo montañas muy fragosas (cuánto puede lacodicia). ya que no podían defenderse conlas armas. Los que quedaron con vida exploraron por todas partes de dónde veníaaquella tempestad.determinaron repararse con la industria. De aquí prosiguieron suderrota por entre Oriente y Mediodía. Presintieronéstos la venida de los enemigos. En orden á esto hicieron que se escondiesen algunos junto al caminoestrecho de una selva por donde habían de pasar los enemigos. quede recibir la herida á caerse muertos era muy poco lo que pasaba. con esperanza de lograr en ellos un rico botín. perono pudiendo por entonces vengar de V.Habían dichos Mamalucos entrado en aquella provincia los años pasadospara hacer sus robos acostumbrados. Cobraron con este lance ánimos y atrevimiento para dar en tierra de losPenoquís. y después de algún tiempo cayeron en el engaño.

ellos no dieron paso para prevenir alguna defensa. y viéndose burlados con la pérdida de prendas tan amadas. con quevueltas las espaldas como mejor pudieron. astutos y sagaces. cuando quisieron. ó á lo menospara retirarse y guarecerse en aquella Reducción. que juzgaban que el amor á su sangre lostraería esclavos voluntarios. no pudieron escapar las vidas.porque aquellos malvados. prometiéndoles mil dichas y felicidades en San Pablo y de estamanera engañarlos y tomarlos por guía para otras tierras y para llegar ála Reducción de San Francisco . pasaron á ejecutar su venganza en los Penoquíes. y vistieron á los caciques de trajes y aderezosvistosos. tuvieron ánimo los Penoquíes para exponerse á ladefensa lo mejor que V. porque aunque de Ranchería en Ranchería secorrió la voz hasta el pueblo de San Francisco Xavier de que venía elenemigo.I–95 pudieron y resistir el primer encuentro. por cuyo motivo losvencedores no los pusieron en prisiones sino que los trataron conafabilidad y cortesía. pero era sólo para hacer tiempo á que los compañerosde la retaguardia se hiciesen dueños de la tierra por otro lado ycogiesen la chusma de las mujeres y niños. y hecha de ellos buenapresa. se desanimaron totalmente. que de muyconfiados se perdieron.Rancherías de los Taus. dieron sobre ellos de improviso. porcuya defensa habían tomado las armas. Advirtieron los indios esto cuando ya los enemigos habían logrado suintento. pero losenemigos. No obstante esto. y porque pudiendo noquisieron. los detuvieron un tanto fingiendo sedisponían á pelear. caminando con industria por librarse de susenvenenadas saetas. se retiraran á los bosques sinresistencia de los vencedores. después. como de hecho sucedió.

Xavier.transportándola á la otra banda del río San Miguel. que tanto le había costado el plantarle y al punto fué desaladoá repararle y defender la vida de sus neófitos. Arce. quiso registrar el país paraobservar más de cerca los pasos del enemigo. lo obtuvo ahora el deseo de salvar susvidas. Tabiquas y Taus. y pasando por lasRancherías de los Boxos. bienacomodada para defenderse por causa de una espesísima selva. en quetenían puestas todas sus esperanzas.I–96 cable la aflicción que tuvo el P. con V. Aquí los que se habían escapado le noticiaron de los designios de losMamalucos. que se detuvoallí algunos días á fin de penetrar los designios del enemigo. Llegó la noticia de esta desgracia hasta los pueblos de los Chiriguanásde que fué inexpli V. arrasaban aquel suParaíso. A este fin. y retiradas allí sus pocasalhajuelas. lespersuadió se juntasen en un cuerpo y fundasen un Reducción en sitioventajoso para defenderse de las correrías de aquellas fieras infernalesy lo que antes no había podido recabar con ruegos. y tomando ocasión de la tempestad que les amenazaba. todos en una llanura que baña el río Jacopó. no sin grande riesgo suyo. no se atrevieron á menearse de aquel puesto hasta que seserenó aquella borrasca. á quienes el temor de la esclavitud delos . pues. que ya se había mudado. poniéndoles pormotivo su eterna salvación. tuvoocasión cómoda para bautizar á los niños é instruir en los misterios denuestra santa fe á los grandes.I–97 que el Apostólico Padre. Juntáronse. viendo quelos enemigos como un torbellino salido del abismo. en quepoco antes se había dado principio á la Reducción de San Rafael. fué recibido de ellos conmucho agrado.

yde aquí. en donde como los Mamalucos no hubiesen halladonada que robar se disponían para ir á sorprender la ciudad de SantaCruz. cuando por medio de los espías supieron que habían entradoen el pueblo de San Francisco Xavier. fueron en busca de los enemigosá las tierras de los Penoquís creyendo que allí los hallaríanacuartelados. y porque eltiempo no daba mucho lugar. reservandopara mejor ocasión satisfacer sus deseos. y animándolos á laperseverancia. pues. Con esta nueva fué inexplicable la alegría que mostraron los españolesesperando en su valor poder dar su merecido á aquellos infames. con toda presteza. no quiso bautizarlos por entonces. pasó á Santa Cruz de la Sierra.I–98 municiones y lo principal de valor. en que no tuvo mucho que hacer para mover la piedad tan innatade los españoles que en todas partes resplandece igualmente que el valorhaciéndoles que tomasen por suyas las ofensas de los indios Chiquitos ydefendiesen con su propia sangre aquella nueva iglesia. que ellos habían desamparado yabandonado poco antes. lo cualdebía de temer ó pronosticárselo su . en pocas horas ciento y treinta soldados bienpertrechados de armas y V.pero el Padre.Mamalucos hizo abrir los ojos para que saliesen de la del demonio. Alistáronse. marcharon á largas jornadas hacia el pueblode San Francisco Xavier. advertido. dió la vuelta á la Reducción de San Francisco Xavier. principalmenteque se podía con razón temer que el orgullo de los Mamalucos osasetambién invadir la ciudad si ellos no le saliesen al encuentro paraatajarle ó cortarle los pasos. y juntatamente áanimar á la gente de armas á salir en campaña á pelear con él y ponerleen fuga. donde recogiendo cerca de trescientos indiosmuy diestros en jugar el arco y flecha. para darcuenta al Gobernador de los movimientos del enemigo.

quiso que pagasen ahora la pena. su marcha nuestro ejército hacia donde estaban acampadoslos enemigos.corazón presagioso al capitán de losenemigos. y con el fusil en punto. principal abogado y patrón deaquella provincia. para presentarles la batalla. Pero Dios Nuestro Señor que había tomado á su cuenta el castigo de lasmaldades de aquellos malvados. los atacasen. que aquí quedaron muertos. pagandojuntamente de una vez todas las deudas de las iniquidades que habíancometido en la destrucción de los pueblos de Villarica del EspírituSanto en la gobernación V. pues vistas en San Francisco Xavier tantas pisadas decaballos. al despuntar el alba se tocó á marcha. sospechó que estaban prevenidos los españoles y queríavolverse atrás.I–100 del . Enderezó. Con esto los soldados tuvieron algún tiempo para reposar. que era el delglorioso mártir español San Lorenzo. En esto se gastó buena parte de la noche. lo cual hubiera ejecutado á no haberle dicho algunosindios del país que poco antes había pasado por allí el ganado de laReducción de San Francisco Xavier. y como no secreía que la batalla había de ser muy sangrienta de ambas partes porhaberse de pelear con gente tan diestra en manejar las armas. y habiendo tomado un poco desueño. avanzasen ávista de los enemigos y si no rindiesen las armas.I–99 y al entrar la noche llegaron cerca de donde estaban ydeterminaron aguardar á la mañana del día siguiente. mandando los oficiales quepuestos en orden los soldados. para lo cual lesoyeron de confesión seis Padres que á este fin habían venido de allí. V. quisieronlos más ajustar con Dios las partidas de su conciencia. pues. ysingularmente los capitanes.

y sinhacer caso de la vida iban delante con sus armas espirituales. adelantándose ciertos soldados pararecibir las armas de los capitanes. de los cuales tres. á quienesprocuraban ayudar. y sacando su puñal arremetió á Manuel Frías yle mató á puñaladas. No pudo sufrir esto Andrés Florián. y con una tempestadde saetas y mosquetazos que les dispararon. fueron con grande ánimo en su alcance. no para librarles como esperaban. por más esfuerzos quehicieron. sino parasepultarles en sus corrientes. no pudieron librarse. Nuestros heridos . un criado de éstos les detuvodisparándoles un fusilazo. noá costa de mucha sangre de ambas partes como se pensaba. sin gobierno ysin alientos. y tirando sus armas se arrojaron alrío que les recibió. quedando al primer paso muertos los dos capitanesenemigos. de que derribó en tierra áAntonio Ferraez de Araujo. no sóloen ayuda de los vencedores.Paraguay. También nuestros Misioneros quisieron entrar V. yrespondió luego con otro tiro semejante.I–101 á la parte dehecho tan estupendo. De los enemigos sólo seis escaparon con vida. se turbaron del todo. porque mientras un indiointimaba el orden á los enemigos. quedaron prisioneros. hicieron en ellos sangrientoestrago. Quedando con esto los Mamalucos sin caudillos. sino también de los vencidos. valerosísimo caballero español. de que ya cansados. sino á costa delos nuestros y á mucha de los enemigos.malamente heridos. matando á uno de ellos. asistiendo con el Crucifijo en las manos. disponiendo fuese la victoria. Viendo los españoles y nuestros neófitos que Dios manifiestamente estabade su parte.

y por muchos días se celebró con gran magnificencia aquellapoco menos que milagrosa victoria. con que se tuvo pormejor consejo levantar el campo y volver á la ciudad de San Lorenzo. algunas disensiones entre los cabos. quedaron yertos de miedo. Los tres Mamalucos que escaparon. y los muertos ocho solamente. se retiraron á toda prisa. Fué increíble la fiesta y regocijo de los españoles y de nuestros indiospor tan señalada victoria obtenida tan á poca costa.concluyeron la alegría de aquel día. porque mientras se trataba deexterminar lo restante de los enemigos que habían quedado en las tierrasde los Penoquís en guardia de la presa que montaban más de milquinientas almas y de limpiar totalmente el país. y fué sentimientocomún que Dios había peleado con ellos contra sus enemigos en defensa desu honra y de aquella nueva cristiandad. caminaron con la presteza posiblesiguiendo su fuga y llevaron tan infausta nueva á sus compañeros. y como si ya viesencerca de sí á los vencedores. nacieron. Por lo cual los soldados dieroná S. M. y embarcados en el río Paraguay navegaron áboga y remo . no sé de V. solemnemente las gracias al uso militar. llevándose losmás esclavos que pudieron. alcaldes y regidores con todala ciudad. y los indios con torneos y juegos á su usanza.I–102 qué origen. dos indios y seis españoles.no fueronmuchos. Pero no fué cumplido el contento. con repetidos tiros defusil y mosquetes. fueron recibidos con festivos repiques de las campanas detodas las iglesias y con muchos tiros de artillería que disparó elcastillo. dedonde saliéronlos á recibir el gobernador.quienes habiendo entendido contra toda su esperanza la últimadestrucción de los suyos.

cuando encontrándose con una compañíade sus mismos paisanos que iban al mismo fin de apresar piezas (como acállamamos) ó indios. y solamente en el año 1718 . de los cuales fueron rechazados con braveza y valor.y que al fin no podían esperar de aquel azaroso oficio más que unamuerte desgraciada por término de una vida infeliz. abiertos los ojos y volviendosobre sí mismos para ponderar el poco bien y mucho mal que se les hacía.camino de San Pablo. los empezaron á burlar de quepor tales encuentros se desani V. les contaron el suceso referido. mal de su grado. se vinieron á vivir y hacer sus casasen nuestra Reducción de San Juan Bautista. pues. por locual. y por hallarse sin mujeres hicieronlas amistades con los Curacanes. deseando salir de lagentilidad y hacerse cristianos. Estos. dosjornadas más adelante de aquel lago. yacon esperanza de rehacerse de la pérdida pasada. se vieronprecisados á volverse á San Pablo. sus confinantes por el lado delSeptentrión.I–104 Mamalucos á poner el pie en los contornos deaquellas Reducciones. con las manos poco menos que vacías. no mucho después. oída la causa de aquella vuelta tan desacostumbrada quedaban á su tierra tan perdidos de ánimo. resolvieron desertary buscar lugar donde vivir con seguridad y reposo. pero los que veníande San Pablo. mudaron de parecer y seaunaron con ellos. con que ya de vergüenza. Mientras éstos atravesaban la laguna Mamoré. De mucho provecho fué esta victoria. ciertos Guarayos que porgran tiempo habían militado á su sueldo. y valiéndose de laobscuridad de la noche se retiraron hacia Poniente á una campaña. y todos juntos dieron sobre algunas Rancherías deindios.I–103 masen tanto. porque después acá no se hanarriesgado más los V.

á los cuales amaban aquellosbárbaros solo por lo que sacaban de su pobreza. porque los neófitos porsingular privilegio de nuestros católicos reyes. pueden usar armas defuego con que fácilmente podrán quebrantar el orgullo de estoscorsarios. se lesimpedirá también el hacer corso por aquel río. y aun de fundar otras en los Penoquís.I–106 mente el tiempo y el trabajo con aquella gente. Aunque la fortuna de esta tempestad no deshizo esta nueva cristiandad. porque agostó las floridas esperanzas deacrecentar con buen número de almas la Reducción de San FranciscoXavier. la conmovió no levemente y cortó al mejor tiempo el cursopróspero de nuevos aumentos. No habló al aire aquel sabio caballero don Agustín de Arce. queestaban bien dispuestos para alistarse en el número de los fieles. . á quienes nocesaron de molestar hasta que aquellos pueblos dieron una grande rota ácinco mil Mamalucos que habían pasado al último exterminio de aquellacristiandad. Xamarós y Quicmes.I–105 CAPÍTULO VI Con los sucesos pasados se entibia algo la santa fe:muere el P. V. ochenta leguas distante del pueblo de SanRafael. como nos prometen las esperanzas. con que se espera que convertidas en breve con el favor de Dioscincuenta ó sesenta mil almas.plantaron un fuerte enlas riberas del río Paragua. y ahoralo tocaron con las manos los Misioneros.no obstante. Antonio Fideli y se habla largamente delos trabajos de los Misioneros. antesbien de este accidente provino la destrucción de las dos Reducciones deChiriguanás. como sucedió en las misiones de Guaranís. cuando dijose perdía inútil V. aunque tan distantes y remotas del peligro.

Felipe Suárez. Divulgóse esta voz por el pueblo. y fuese por malicia de ellos ó porardid diabólico del demonio. de donde por esteinsulto se vieron obligados á salir y pasarse á un rancho ó choza pocodistante.resolvieron en la oscuridad de la noche retirarse hacia . hasta que enfadados los bárbaros de tantos sermonesy pláticas que les hacían se determinaron echarles del país con pretextode que eran enviados por los Mamalucos para juntarlos y entregarlos átodos en sus manos como lo habían (según decían ellos) hecho con losChiquitos. y hubiéranloshecho pedazos si no hubiera sido porque esperaban á sus caciques queestaban no muy lejos de allí. que perdía mucho en la conversión deaquellos bárbaros. porque los bárbaros lesbuscaron por todas partes armados con sus arcos y macanas. Con todo eso perseveraban los Misioneros sufriendo grandes incomodidadesy trabajos que les hacía fáciles de tolerar la esperanza de coger algúnfruto de paciencia. pero ni aun aquí pudieron parar. antes que condetestable atrevimiento pusiesen fuego á la iglesia. comenzó la chusma á hacer muchos maltratamientos alvenerable P.Por más que hacían los Padres no querían acudir á los Divinos Oficios nioir la doctrina cristiana. Viendo los nuestros que las cosas estaban de tan mal semblante. Lucas V. ni aunquisieron darles un muchacho que les ayudase en las haciendas de casa ysirviese en la iglesia y cultivase un pequeño huertecillo. bien que había entre ellos muchos que de esta mentira erantestigos de vista por haber ido sirviendo á los españoles en la guerrareferida.I–107 Caballero y al P. que al entrar la noche se explicaba.

se vieron precisados áretirarse de las cercanías de aquella ciudad por causa del gradísimodaño que suele causar á los recién convertidos á nuestra santa fe el malejemplo de los cristianos viejos que han nacido y vivido en ella. y si la profesan con las palabras la niegan con las obras. Por causa de las revoluciones pasadas y por lo que en adelante se podíatemer. donde se había mudado la Reducción de SanFrancisco Xavier. donde Dios NuestroSeñor quiso consolar á sus siervos con mejor logro de sus fatigas ysudores. y así ordenó á los Padres que allí residían. Pero no obstante esta mudanza que ahora hicieron.viviendo más con la libertad de infieles. Llegada la noticia de este suceso al P.Santa Cruz de laSierra y de aquí pasar á Pari. que degenerando de lainnata piedad de sus mayores.ya al otro de aquellos pobres indios cristianos y reducirlos á miserableesclavitud. . donde también se repararon algunos Piñocas y Xamarós queescaparon de las manos de los Mamalucos.I–108 Reducción de San Francisco Xavier desde el río de SanMiguel á una llanura llamada Pari.se retirasen procurando escapar de las garras de aquellas fieras lomejor que pudiesen. Superior Joseph Pablo deCastañeda. que arreglados á losdictámenes cristianos de nuestra religión santísima. Llegábase á esto el vil interés de tal cual. ocho leguas distante de Santa Cruz dela Sierra. encaminándose á los Chiquitos. no hacía escrúpulo de apresar ya á este. sospechó prudentemente que lo mismo ó peor sucedería á laReducción de San Ignacio. con que se fabricó unaReducción bien numerosa. se mudó la V. loscuales hacen abominable nuestra ley santa con sus escandalososprocederes.

insigne bienhechor de esta cristiandad.I–110 JosephCampero. Arce que abrazarían nuestrasanta ley. no teniendo muchas veces con qué acallar el hambre y . pues. noobstante. sus casas y se poblaron á las orillas del río Guabys. Fundaron. y V.I–109 aunque en tales mudanzasperecieron muchos por las incomodidades y enfermedades que lessobrevinieron. y se fabricó sobre unmonte. D. llegaban á mil las almas.que se cree desemboca en el río Paraguay. por cuya falda corre un riachuelo que fecunda un gran espacio detierra llana. fundáronla los Padres Felipe Suárez y Dionisio de Avila.á instancias del piadosísimo señor marqués de Toxo. que era muy á propósito parael intento de los nuestros. La tercera Reducción se puso debajo del patrocinio del señor San Joseph. que deseaban establecer el comercio de estasReducciones con las de los Guaranís por el río Paraguay. áfines de Diciembre del año de 1696 y trayendo á ella algunos Tabicas yTaus y otros que habían ya prometido al P.porque vinieron luego otros infieles que se incorporaron en ella. pues. escogiendo y señalandoel sitio para ella los PP. Lucas Caballero. hubieron los nuestros de trasplantar aquellastiernas plantas á lugar más retirado. aunque la peste que hubo luego sellevó gran parte de ellos. Juan V. de que participaron también nuestros misioneros. La segunda Reducción que se fabricó fué la de San Rafael. encomendando este negocio alcuidado del venerable P. distante de laotra diez y ocho días de camino hacia el Oriente. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás. con que á instancia de los mismos indios sevolvió esta Reducción á su antiguo sitio. poco después volvió la Reducción á su antiguo esplendor.que por gran tiempo fueron inseparables compañeros en sus trabajos ysudores.Por estos motivos.

como era recién venido de Europa. Dicho P. hasta que postrada totalmente lanaturaleza. y por gran regalo alguna frutasilvestre. cuidar de las almas y delos cuerpos de los enfermos. nunca daba treguas al trabajo. asada. el cual solíaacompañar con un pedazo de carne de algún animal del monte. no pudo volver en sí. yesto con tal alegría de su espíritu. como si el cuerpo se mantuviese conel pasto espiritual del alma.reparar elcuerpo en tantas y tan largas fatigas. y hallando campo tangrande á su celo.pues por más remedios que según la pobreza de aquellas tierras se leprocuraron aplicar. comola comen los indios.para hablar V. él seocupaba en limpiar á aquellos nuevos cristianos de los resabios de suvida brutal. nunca se pudo recobrar. y así. por más . no paraba de día ni de noche en domesticar aquellossalvajes. velándolos de día y de noche y dándolessepultura después de muertos. porque en breve quedó postrado de tan insufribles trabajos. dura y desabrida.I– 111 les de las cosas que debían creer y obrar. les vino no muchodespués á ayudar el P. hecha harina. Pero en medio de tan mal tratamiento. para que oprimidos de lasincomodidades no diesen con la carga en tierra. era su tarea cuotidiana juntarde día á los niños toda la mañana. acudir á todostiempos á sus necesidades sin negarse á nada. se amasa y hace un pan bien malo. Antonio Fideli. y mientras sus compañeros iban en busca de gentiles. y en tantos trabajos no tenía otra cosacon qué mantener sus fuerzas para llevar tan gran peso. Fideli. que un poco depan muy desabrido que allí se hace de unas raíces que llaman mandioca.la cual. con que se podía quizás manchar la pureza de su fe y lainocencia de nuestra religión cristiana. y al entrar la noche á los adultos. Pero les duró poco tiempo esteconsuelo.

así de los Superiores como de loscompañeros. y se mantuvo con vida ejemplar en la larga carrera de susestudios. el día 1. le llamó Dios á la Compañía. Fideli natural de Ciudad de Regio.I–112 provecho de aquella nuevacristiandad. lo hizo bien presto y más eficazmente con sus oracionesdesde el cielo. en Calabria. Pero lo que no pudo hacer en la tierra en V. con igual aprobación. donde luegoque entró en ella se dió de veras al estudio de la virtud en que salióaventajado. Aquí. con que no bien cumplidos dos años en estas Misiones.medicamentos que según laposibilidad del país le procuraron aplicar sus compañeros. en la flor de su edad. Sintieron los indiosinconsolablemente la pérdida de su amantísimo Misionero á quien ellosllamaban Padre cariñosísimo de su alma. hijo de padresde la primera nobleza de ella. que le amabantiernamente.en el mismo pueblo de San Joseph. cosa que hastaentonces había costado mucho trabajo sin fruto. bien que por su humildad y desprecio delmundo jamás dió la menor noticia de su calidad. de los cuales era á un mismo tiempo amado por la dulzura desu trato afable y caritativo y venerado por la solidez de sus virtudessiempre igual á sí mismo. y manteniendo un V. donde le enviaron áestudiar sus padres. .I–113 tenor de alegríainalterable. Los primeros años de su juventud los pasó aprendiendo buenas letras enel Seminario de San Francisco Xavier de Nápoles. pasóal eterno descanso para recibir el galardón de sus apostólicas fatigas.º de Marzo de 1702. porque aquellos neófitos dejaron luego la embriaguez yotros vicios que trae consigo esta bestial costumbre. Fué el P.

Parecióle poco lo que obraba en bien de las almas y servicio de Dios ensu provincia de Nápoles.afabilísimo con todos.I–114 se dió á la vela para Buenos Aires el año de 1698en compañía de otros cuarenta y cinco Jesuitas repartidos en tres naves. Despacháronle. por cuya causa pidió con instancia de nuestroPadre general. Ignacio Frías. que .que le amaban como padre y veneraban como santo. Su tarea casi cotidiana era gastar siete y ocho horas en oirconfesiones. y pasandode Sevilla á Cádiz. y perderse de vista la una de la otra. se llegó el tiempo de embarcarse. le dió su paternidad grata licencia. trabajando de día yde noche en los ministerios propios de la Compañía. Hubo varias causas de esta larga tardanza. y liberal y pronto á servir á sushermanos aun en las cosas más difíciles. Ocupado en estos ejercicios. y la principal fué elapartarse y dividirse las naves pocos días después de la partida deCádiz. asignándole para que pasaseá esta provincia en la Misión que conducía á ella su procurador general. donde en la casa profesa dió muestra de suespíritu con singular edificación de los nuestros. V. y conociendo sufervor.con viaje se puede decir afortunado. á Cádiz el año 1696 para embarcarse á estaprovincia. le concediese licencia de pasar á Indias. pero por no haber oportunidad de embarcación le fué precisoesperar dos años en Sevilla. y él les correspondíacon afecto de fina caridad. plugo áDios Nuestro Señor traerlos salvos al puerto de Buenos Aires. pues. porque acudían todo género de personas nobles y plebeyas. porque después de grandesinfortunios que padecieron en veintidós meses de navegación.P.

disformes tempestades que la echaron á las costas deGuineos. causa porque llaman á este promontorio sepulcro de loseuropeos. Aquí fueron recibidos de los religiosísimos Padres de la venerable Ordende San Francisco que quisieron hospedarlos en su convento para que nosintiesen algún maligno efecto de aquel clima. de quienes lamayor parte cayeron enfermos. una de las islasHespérides. con licencia que para ellollevaba el Padre Superior) . asistieron á losenfermos del navío con increíble trabajo y no menor fruto y consuelo delos que morían en sus manos. Antonio y P. y más de ciento perdieron allí la vida ylas esperanzas de enri V.advirtiéndoles lo que debían hacer y de lo que se debían guardar paraconservarla. Hubiéronse finalmente de partir de aquellaisla. nuestro P. que llamamos ahora Cabo Verde. se vió precisada la almiranta. mostraron los religiosos. en cuya despedida fué indecible el consuelo que por verlos partirá todos sanos sin haber muerto ninguno. Pedro Carena. á aferrar en la isla de Santiago. Antonio. furiosísimos vientos que lamaltrataban.encontrandorapidísimas corrientes que la desviaban. el Superior de los nuestros P. en que le cupo venir á nuestroP. Pero delos nuestros ninguno murió por la grande caridad que con ellos usaronlos religiosos.Joseph Ortega. que con indecible amor cuidaban de su salud. En el tiempo que aquí se detuvieron. sumamente nocivo á losforasteros. como lo experimentaron los demás pasajeros. quien llorando de gozo lesdijo no podía contener las lágrimas viendo que no sólo salían los mismosJesuitas que habían entrado. sino uno más (aludiendo á un pretendienteque allí había recibido en la Compañía. y conespecialidad el Padre guardián del convento.I–115 quecer que los conducía á las Indias.

y habiendoexperimentado la caridad grande que en todas partes usan con loshuéspedes. juzgando. Juan Bautista de . digo que esta Reducción de SanJoseph. De quien despedidos. fundáronla los PP.pues cuando los vió entrar se habíaentristecido notablemente. al fin de los cuales pasó con sus compañeros elaño de 1700 desde Buenos Aires á este Colegio de Córdoba. por lo cual ofrece comodidad. á la mucha caridad de los religiosos y del mismo Padreguardián. los Padres portugueses se dieron tercera vez á la vela yllegaron á salvamento en el puerto de Buenos Aires para gastar la vida ysudor en provecho de los pobres indios. pero lessobrevinieron tales accidentes. Penotos y algunas familias de Xamarós yPiñocas.) Pero volviendo al hilo de la historia. es felicísima á la suerte de los Misioneros que allí asisten. por fin se em V.I– 116 barcaron.por ser este pueblo la puerta por donde se entra á otras V. Taotos. donde seconsagró á Dios más estrechamente por la profesión de cuatro votos. bien que si en el mar hubieraperdido la vida. de indios Boxos. seríanpocos los que escapasen con vida. como para ganarse muchas coronas de premios en lagloria. La cuarta Reducción es la de San Juan Bautista. así para reducir muchas almas ánuestra santa fe.I–117 muchasnaciones. quefué casi de dos años. donde consummatus inbrevi explebir tempora multa (Sap. como dije. 4. que se vieron obligados nuevamente áarribar al Brasil. hubiera tenido una muerte coronada con el mérito degrandes fatigas padecidas por acudir al bien de la gente de su nave portodo el espacio de tiempo que duró esta trabajosísima navegación. llevado de la experiencia. poblada de indios denación Xamarós. Pero el haber librado todos bien sedebió. éinmediatamente pasó á la Misión de los Chiquitos. donde reparada nuevamente la nave.

para pasar luego á la celestial V. elprimero. por cuya causa semudó la Reducción á otro paraje más cómodo y menos nocivo. pero sefrustraban sus santos intentos.rindiendo las vidas á la fuerza del contagio que por toda aquellacomarca hacía en toda suerte de personas grande riza y estrago. que le diesen palabra de reducirse cuanto antes al rebaño deCristo.Zea y Juan PatricioFernández. que para renacer á Dios por lasaguas del santo bautismo. juzgo esta ocasión cómoda . Juan Patricio. se partió de allí con extremo dolor suyo por orden de losSuperiores para ir á gobernar nuestras Misiones del Uruguay. de los cuales. pero finalmente. Mas ya que hemos insinuado alguna cosa de los trabajos de nuestrosoperarios en estas Misiones. y á ciertos Piñocas. después de haber acabado con los indios Tanipuicas. á quien lasenfermedades contínuas. mientras no mudaba su pueblo á mejortemple y á aires más saludables. porque aquellos bárbaros no queríanreducirse al gremio de la santa Iglesia por temor de la peste.I–118 Jerusalem. para que no saliese en buscade gentiles. endulzaba los trabajos y fatigas de aquel varónapostólico y le animaba á emprender otras santas correrías. sus sudores y trabajos ganaronpara Cristo á los Suberecas. Curicas yPequiquas. quienes pareceno fueron á otra cosa á esta Reducción.sirvieron de rémora los primeros tres años. El consuelo de ver sazonados tan presto para el cielo aquellos pocoantes silvestres frutos. y hacersejuntamente cristianos. á quienes el ejemplo de sus confinantes había encendido elcorazón en deseos de vivir como racionales en vida política. por el mes de Junio del año de 1699. Petas. recayendotodo el peso de esta reducción sobre el P. que muchotiempo antes parece se había arraigado en aquel sitio. la extrema pobreza y las graves fatigas.

y cogen al presente su breviario debajo del brazo.y para dar ánimos á los neófitos eran los primeros en vadear los ríos óen arrojarse por los despeñaderos más difíciles. de salir á caza de bárbarosque habitan como fieras en las cavernas de los montes ó en las espesurasde los bosques. Y el primer lugar se debedar al modo de hacer misiones.y oportuna parareferir más por extenso el modo de vivir de los Jesuitas que cultivarony cultivan esta viña del Señor. sin otro reparo contra los rigores de la noche. siempre con una hacha en la mano paradesmontar y abrir camino por la espesura de los bosques.sino un poco de rocío que quedaba entre las hojas de los árboles.asombrados con el temor. juzgaban . diré mejor. quela sombra de un árbol ó una estera sostenida de cuatro palos. otras vecesencontraban lagunas y pantanos que pasaban á pie con el agua á la boca. y defraudarnos ánosotros de los ejemplos que podemos imitar.I–120 en continuo temor y riesgo de la vida. y algunos días no tenían con qué apagar la sed. V. porque allí no habíaotra cosa. ó en entrar en lasgrutas y cuevas con sobresalto y susto de estar allí escondidas lasfieras ú hombres. por no quitar su debida estimación á la virtud. regándola con sus sudores y aun con susangre. porque los bárbaros.I–119 Cogían. yúltimamente V. y porcama la tierra dura. ya las cuarenta leguas. pues. y conlos paisanos hacían oficio de Predicadores y Apóstoles y caminan ya lastreinta. y después de tantas fatigas y trabajos no hallaban ála noche para repararse otro regalo que algunas raíces silvestres conqué romper el ayuno. y conuna cruz en la mano se ponían y ponen en camino sin otra prevención ómataloje que la esperanza en la Providencia Divina. llevan en su compañía veinte y cinco ó treinta cristianosnuevos que á los Padres servían y sirven de guías é intérpretes.

que eran sus enemigos los Mamalucosdel Brasil, vestidos de Jesuitas y por eso están siempre con la macanaen la mano ó con las flechas á punto, ó si no en emboscadas paraquitarles la vida sin que los defiendan los neófitos. Y porque estos no parezcan encarnizamientos de mi pluma, insinuaré aquílo que de los Zamucos escribió años pasados el Padre Misionero, queentendía en la conversión de aquella gente al P. Juan PatricioFernández, al presente Rector del Colegio de Santiago del Estero, quecon las veces del P. Provincial de esta provincia visitaba aquellasMisiones: «Por no alargarme (dice) no escribo cómo llegué á este pueblo de losZamucos, contra el parecer de los prácticos del país, y á más el caminarmuchas leguas con el agua hasta la cintura; atribuí el feliz suceso aldedo de Dios, pues que fuerzas humanas no podían vencer los obstáculosinsuperables que se me interpusieron, mereciéndolo los sudores ytrabajos, hambre y sed de su primer apóstol el Padre Juan Bautista deZea.» Hasta aquí el dicho Misionero. Pero aunque caminaban por su extremapobreza, despreveni V.I–121 dos de toda provisión, no por eso Dios NuestroSeñor, por cuya cuenta corría la vida de sus siervos, los abandonaba entales trabajos, emprendidos por sólo su amor y por el provecho de lasalmas; antes, cuando era necesario, obraba en su favor milagros, yalibrándoles de las furias y saetas de los bárbaros, como muchas vecessucedió al venerable P. Lucas Caballero, ya proveyéndoles de sustento ydándoles vigor y aliento á la naturaleza, en prueba de lo cual escribióel P. Miguel de Yegros al P. Lauro Núñez, provincial á la sazón de estaprovincia, cuando él, con el P. Francisco Hervás, fueron el año 1702 ádescubrir el río Paraguay.

«Partimos (dice) por el mes de Mayo acompañados de cuarenta neófitos,con sola la confianza en Dios por estar recién fundada la Reducción deSan Rafael, emprendiendo el viaje los buenos cristianos puesta laesperanza en la Santísima Virgen, que nos socorrió por el camino como demilagro, viniéndosenos á las manos la caza y la pesca cuando noshallábamos en grandes angustias, pasando gran trabajo y venciendogravísimas dificultades en los montes y en las llanuras anegadas delagua, por dos meses enteros que tardamos en llegar á las riberas del ríoParaguay, con riesgo y temor continuo de los bárbaros.» V.I–
122

Y este puntualmente era y es el modo que todavía observan los Misionerosen estas correrías. Pero con ser tan grandes las fatigas y tan pesadaslas aflicciones que padecen, no obstante eso, es mucho mayor sincomparación el consuelo que tienen cuando vuelven con las manos llenasde cuatrocientas ó quinientas almas; y si á veces no tantas, á lo menoscon la esperanza de ganarlas al año siguiente, porque los más de losbárbaros quieren antes certificarse si aquel celo que les muestran es desus almas para darles el Paraíso ó por el interés de llevarlos paraponerlos en esclavitud, y por eso acostumbran despachar alguno de lossuyos para explorar el país, la gente y los Misioneros de la nuevaReducción. Después de esto, cuanto hayan trabajado nuestros Misioneros en criar ymantener estas tiernas plantas, no se puede explicar mejor querefiriendo sinceramente, sin añadir nada de mío, algún hecho particulary parte de carta verídica, como lo haré, donde quiera que hallecoyuntura, trasladando fielmente los originales con que esta historiaquedará más fidedigna y el gusto de los lectores más satisfecho.

Dice, pues, el hermano Juan de Avila, compañero que fué del P. Visitadorde esta provincia, Antonio Garriga y del P. Provincial Luis V.I–123 de la Roca,cuando como adelante diré, visitó aquellas Doctrinas sujeto de muchojuicio y capacidad en una carta que desde allí escribió: «Así como para fundar las Misiones del Paraguay padecieron increíblestrabajos aquellos primeros varones apostólicos, sacando á los indios delas selvas y entablando en ellos vida cristiana y política hastaponerlos en el estado en que hoy día se mantienen, divididos en treintaReducciones, así también no han sido menores los trabajos y sudores deestos primeros que han fundado la cristiandad de los Chiquitos. No esfácil de decir lo que al descubierto les han dado que sufrir losenemigos y ocultamente los amigos, la carestía de todo lo necesario parala vida humana, los profundos pantanos, inaccesibles montañas, bosquesimpenetrables, fieras, climas destemplados, sed, hambre, extremadesnudez, total abandono de todas las cosas y jurada guerra de todo elinfierno. Pudiera descender á casos particulares que he visto y oído sino fueran bien sabidos y me son materia contínua de rubor y confusión.No traer sobre sí sino un vestidillo de tela baladí, hecho pedazos, y nopocas veces vestirse de pieles de animales; no traer otros zapatos queun pedazo de cuero crudo atado con otro cordel de cuero por las V.I– 124 plantasde los piés, y en la cabeza, para reparo del sol ardientísimo que allíhace, uno como sombrero, pero también de cuero, la cama sin ningúnalivio, la vianda ordinaria, un puñado de maíz, y éste tan escaso, queapenas era bastante para mantenerles las fuerzas, vivir gran tiempo sinel consuelo siquiera de ver á alguno de sus compañeros, y estandoafligidos

de largas y penosas enfermedades, no tener á dónde volver losojos.» Así el dicho hermano; y yo en prueba de todo lo que él dice, quieroapuntar algunos casos en particular. Díjome, no ha mucho, un Padre qué fué Superior de aquellas Reducciones,que por muchos meses no tuvo otra cosa de qué sustentarse, sino raícesde yerbas, y faltándole éstas también, acosado de la hambre, se vióprecisado á andar en busca de frutas silvestres. Cuando el P. Gregorio Cabral fué en nombre del P. Simón de León,Provincial de esta provincia, á visitar aquellas Misiones, le cogió elinvierno (que allí no se mide por el frío, que no hace, sino por elromper de las lluvias) le cogió debajo de una enramada, donde con sieteMisioneros pasó largo tiempo sin otro sustento que una fruta silvestre áque llaman Motaquí, con alguna cosa de leche; y el día de Pascua, por V.I–125 gran regalo, les dieron los neófitos una mazorca ó espiga de maíz. Perono tuvo otro tanto el mismo día el P. Zea, que presentándole por granregalo ciertos panecillos bien pequeños, no pudo probar bocado de ellospor ser amargos como la hiel. No me ha parecido supérfluo contar estas menudencias, para que quien enlos hombres apostólicos no mira otra cosa que conversiones de infieles,adviertan también cuánto les cuestan y considere si tiene necesidad deuna generosísima caridad quien se emplea en buscar la gloria de Dios yen mirar por la eterna salvación de las almas. Y ciertamente el noacobardarse con los peligros, el no volver las espaldas á tantostrabajos, el no retirarse y no dejar una vida en que á cada paso seencuentra con la muerte, pereciendo aquí de hambre, perdiéndose allí porlos

bosques, ahora andando entre flechas y macanas, ahora enmedio depueblos furiosos, es virtud difícil de hallarse, y con todo eso estavirtud es necesaria siempre á quien emprende en países remotos y entregente bárbara el oficio de la predicación Apostólica. Pero lo que me llena de estupor y maravilla, es que en medio de tantostrabajos é incomodidades, no hayan hasta ahora muerto entre tantosoperarios más que tres ó cuatro, V.I–126 siendo así que hay quien ha trabajadoveinticinco y treinta años; pero es singular providencia del Altísimo,que quien ningún caso ha hecho de su vida por su servicio, se conservemás sano y mejor que si hubiera vivido en las comodidades de un colegio,como yo ví, con grande estupor, en el P. Juan Bautista de Zea, que enedad de sesenta y cinco años parecía joven de poco más de treinta en elaliento y valor. Verdad es que hoy día se han aligerado en gran parte tantos trabajos,porque introducida en aquella gente, con la santa fe la vida civil ypolítica, lo pasan un poco mejor los Misioneros, y la piedad de muchoscaballeros les provee de algunas cosas con que ocurrir á las necesidadesdomésticas. Y ahora entiendo con cuánta razón claman los Superiores de estaprovincia á nuestros Padres generales, diciendo que no es esta vocaciónde cualquiera, sino de hombres solamente de virtud muy grande y bienprobada. Y á la verdad, uno entre otros engaños en que vivía cuando enEuropa ardía en deseos encendidos de venir á Indias, era persuadirme quepara un Misionero Apostólico de estas partes, bastaba tener un gran celode las almas; pero quien leyere esta relación, hallará que son más lasocasiones de ejercitar la interna abnegación V.I–127 del

ánimo, la paciencia,la humildad y la mortificación en sí mismo, que el celo de las almas conlos otros, cuando yo refiero aquí poco más que trabajos corporales, queson la menor parte de los que se ofrecen que sufrir. Por tanto, quiero poner aquí una carta que me escribió un compañero mío,á quien lloro y reverencio á un tiempo, el cual, con otros cuarenta ytres de la Compañía que conducía á la provincia de Quito, su procuradorgeneral Padre Nicolás de la Puente, por impenetrables consejos de Dios,se ahogó en el navío Caballo Marino que se fué á pique el año de 1717.Dice, pues así: «La circunstancia de que quizás no nos volveremos á ver más en Europa,me anima á escribir ésta á mi hermano, que espero le hallará en Cádiz, áfin de darle el último vale, y con el corazón un humilde abrazo,alegrándome, juntamente con el más vivo de mis afectos, por su yapróxima suerte de dejar este mundo engañoso de acá y de ir en busca deotro mejor, ó para mejorarlo. Conozcamos, hermano mío carísimo, nuestrafortuna, la cual estoy por decir que es la mayor de cuantas Dios puedeconceder á sus escogidos. ¿Y qué? ¿Por ventura es cosa de poca montavivir desconocido, y si tengo de decir V.I–128 la verdad, despreciado de todos,ó á lo menos poco estimado? ¡Oh, afortunados nosotros, si de cosa tangrande fuéramos participantes! ¡Ánimo, hermano mío muy amado! ¡aliento,vamos, vamos! mas ¿dónde? á las Indias, esto es, al Calvario. ¿A quéfin? A coronarnos, sí, pero de espinas; á descansar, sí, pero sobre unacruz. Aquí acabo, porque desde aquí deben comenzar los deseos de unJesuita indiano. Pidamos á Dios y á su Madre Santísima que destierre denuestro corazón todo otro afecto y no deje en él sino el ardientísimodeseo de

padecer por amor de quien nos amó hasta dar por nosotros lavida.» V.I–129
CAPÍTULO VII

Fervor y virtud de la nueva cristiandad, premiada deDios Nuestro Señor con muchos sucesos milagrosos. Eran verdaderamente grandes, como hemos visto, los trabajos y fatigas delos Padres en domesticar este inculto campo de la gentilidad; pero noobstante eso, les parecía nada, aunque hubieran sido sin comparaciónmucho mayores, viendo cuán bien prendía y se lograba la semilla de lapredicación evangélica, y cuán presto se sazonaba en frutos dignos delParaíso; mas en esto no quiero yo poner nada de mío, sino sólo hacerhablar á los mismos sembradores de esta semilla, que se maravillan deello y se dan el parabién con júbilos de incomparable consolación. «En el conocimiento de Dios (dice uno de ellos) y en la observancia dela ley divina, se V.I–130 puede con toda verdad, sin rastro de encarecimiento,afirmar que esta selva de bestias y de vicios es ahora un retrato de laprimitiva Iglesia. Bendigo infinitamente las santas llagas del Redentor(dice otro) que comparada la vida pasada y presente de esta gente, sonahora tan diferentes de sí mismos, cuando eran idólatras, que parecen encierta manera reengendrados en la inocencia original.» Añade el P. Sebastián de Samartín, Superior que fué de aquellasReducciones: «Todo se puede sufrir por ellos, por el afecto que tienen á la fe, á ladevolución y á lo que es Dios ó de Dios.»

Pero más por extenso habla el Padre Misionero de la Reducción de SanJoseph de la piedad de su pueblo, en la Cuaresma del año de 1705. «No es fácil de decir el fervor que estos santos días mostraron losnuevos cristianos en las cosas de Dios; oían la paladra de Dios con grangusto y no con menor fruto y compunción, de suerte que me parecía estarentre españoles muy piadosos. El acto de contricción que se usa al finde los sermones, le hacían con tanto sentimiento, que llorabanmuchísimo. El cual mostraron también en la disciplina largaverdaderamente no poco, pero no V.I–131 tanto que satisfaciese á su fervor, porlo cual costaba mucho el hacerles cesar, pidiendo á gritos misericordiaá Nuestro Señor, y repitiendo fervorosísimos actos de contricción ypropósitos de no ofender más á su Divina Majestad, principalmente en suinnato vicio de la embriaguez, del cual, con el favor de Dios, se hanolvidado totalmente, pero donde se conocía más claramente su piedad y elverdadero dolor y arrepentimiento de sus culpas, era en el acto de laconfesión sacramental á que se llegaban llorando tan amargamente que mesacaban lágrimas á los ojos y me llenaban de increíble consuelo, dandogracias á la Divina Misericordia que obra en gente de suyo tan bárbara ynueva en la fe tan prodigiosos efectos.» Así aquel Misionero que prosigue diciendo otras mil cosas de bondad ydevoción de sus cristianos, que sirven de no pequeña confusión y rubor áquien ha nacido y vivido en el gremio de la Santa Iglesia. Bien que por lo que toca á la pureza de su conciencia dan otrosMisioneros relación más distinta, diciendo que hacen

por ligera que sea. recibidos todos losSacramentos.porque yo.siendo descubiertos por ajenas diligencias. y singularmente se refiere deuna buena mujer que pareciéndole aún esto poca parte para mantenerseinocente. importunó tanto al cielo con sus plegarias para que la pusiesedonde estuviese más segura de manchar su alma. porque algunos de los regidores del pueblotienen por oficio sindicar las costumbres de los demás. que muchas veces apenas se leshalla materia suficiente para la absolución. porque el día solemne de la Ascensión. sino que es común en todas las Reducciones. y cuyas almas fortalece con mayor copia debendiciones celestiales. le hacen confesar su culpa y pedirperdón á Dios en medio de la iglesia. aunque estén actualmente ocupados en laslabores del campo. corren volando á llorarla delante de Dios y pedirremedio á sus ministros. Ni esta inocencia es solamente de algunos á quien Dios Nuestro Señormira con ojos más piadosos. ó de noche reposando. V. de donde llevado á la plaza. cuanto la sincera confesiónde un Cathecúmeno y de una india.I–133 Pero no me causa tanta maravilla la penitencia que estos culpados hacen. que luego que sien V. álo menos en lo exterior.I–132 ten elmenor remordimiento de cualquiera culpa. soy . leazotan ásperamente delante de todos.mucho escrúpulo deretener cosa ajena por pequeña que sea. y sólo enapariencia á veces. por sugestiones de la carne se rinde al vicio sensual.que instantáneamente suplicó se usase con él de semejante castigo. y parecióle tan bien esta justicia.vistiéndole primero de penitente. Supo aquél que un cristiano había sidocastigado con el rigor que he dicho. que al fin logró felizdespacho de sus súplicas.asaltada de un accidente casi repentino. dijo. y cuando tal vezalguno. fué por la muerte á gozar la gracia que deseaba.

pidiéndoles con muchosruegos y súplicas se ejecutase en ella el público castigo.I–134 tadas del genio. viven en una misma casa ycomen á una mesa. .que cuando antes no podían sufrir ni aun ver á sus enemigos en el mundo. aun en la vida. habiendo caídosecretísimamente en una fragilidad. no se respondiesesino con mansedumbre y sufrimiento. y que á los ultrajes é injurias.reo del mismo pecado. como á ellos les parecía en un punto. por no faltar. no paró hasta que con gransentimiento manifestó su culpa á los Regidores. y la india. Oyeron ellos que Dios mandaba no se volviese mal pormal. como si no tuvieran otro padre que á Dios y todosfueran una familia de Jesucristo. Esto pudiera parecer lo sumo de la virtud en unos cristianos nuevos sino hubieran pasado adelante á dejarse despedazar á gusto de losgentiles. y el no haberseguido los ejemplos de tantos que habían resistido al incentivo de lacarne con la consideración de la presencia de Dios que en todas partesasiste. Mas lo que parecemilagro es que los Chiquitos de tal suerte han depuesto las enemistadescon los confinantes. con la memoria de las penas eternas del infierno y con los otrosmedios que les han enseñado los Padres. Y lo que es más en unos bárbaros hechos á vivir en su libertad sinfrenos de castigos y penas. afirmando quele movía á hacer esto la ofensa cometida contra Dios. mamadas con la leche.defendidas con las armas y hechas implacables con la sangre derramada. fomen V. convirtiendo los odios y rencores en otro tanto amorde unos con otros. á lasanta ley de Dios. que ninguno de ellos se siente de estaseveridad que se usa para corregir sus deslices.ahora están con ellos en una misma Reducción.

por no hacerles mal alguno. juntoslos niños y las niñas cantan á coros distintos gran número de oracionesy decoran de memoria lo que el Misionero les ha explicado del Catecismo. afecto tan tierno á las cosas de Dios. Todos los días de fiesta se junta el pueblo á oir algún punto de ladoctrina cristiana ó sermón.I–135 Otros. se dejaron quitar las vidas. ni aun quisieron llevararmas consigo. Supieron esto los Misioneros ylloraron de consuelo pareciéndoles un prodigio de la gracia en unanación tan soberbia y vengativa.I–136 que enbautizándose aprenden.indiferentemente. y entrando en una tierra enarbolaron en ella la imagen deNuestra Señora. pero larespuesta que tuvieron fué ver caer sobre sí una tempestad de saetas. Tres veces al día. Y á la verdad. horror tan grandeal pecado y á todo lo que huele á vicio.A poco tiempo fueron algunos neófitos (como adelante diremos) á buscarinfieles para reducirlos al conocimiento de Dios. deque muchos quedaron allí muertos. y encontrándose deimproviso con una Ranchería. á la Reina de losÁngeles y al Santo Ángel de la Guarda. practican. sin distinción de sexo ni condición. habiendo salido á otra empresa semejante. pero los cristianos. de . después de haber cantado solemnemente lamisa. al romper del alba. á medio día y á la noche. aunque muy animosos y bienpertrechados de armas con que fácilmente se hubieran podido defender. V. con devotas oraciones V. Al levantarse y acostarse se encomiendan á Dios. los paisanos dieron sobre ellos con susmacanas y flechas. se debe atribuir á la santavida que observan y á los contínuos ejercicios de piedad que todos. noobstante. exhortando á la gente la hiciese reverencia.

Pero cuando estas Reducciones parecen un paraíso (dice un sujeto que lasha visto). cantan la misa á son de . Pudiera traer muchos ejemplos en confirmación de esto.otras usan al entrar en la Iglesia y cuando elSacerdote eleva la Sagrada Hostia ó el Cáliz. después rezan elrosario y concluyen esta devota función con cánticos en alabanza deCristo Señor Nuestro. es por V. Cuando sonadmitidos á la participación de los divinos misterios. obedecieron luego.I–137 la noche. ellos.Deseaban ciertos mozos recibir el Pan de los Ángeles. y los hombresen sus casas y en lugar separado de las mujeres. Antes de sentarse á comerechan en pie la bendición. puestas en cierto modo de música muy llano. todos los sábados y las vísperas de las festividadesconsagradas á su nombre. á quien profesan afecto tiernísimo. me contentaré con referir uno sólo. y aunque les costaba no poco. no es fácil deexplicar con cuánta devoción y tiernos coloquios se llegan á comulgar ycuánto después procuran mantener su corazón puro y limpio de toda manchade pecado. y fuera de eso no comen ninguna vianda fuerade la mesa sin que primero la bendigan con la santa cruz. seenmendaron totalmente de la dicha costumbre. y de su Santísima Madre Nuestra Señora la VirgenMaría. lo cual hacen losniños y niñas en las calles públicas al pie de las cruces. Preguntóles después sihabían vuelto á recaer y admirándose mucho. mas el Padre lesdió á entender que no se lo concedería jamás si primero no corregían yenmendaban cierta libertad que tenía algún resabio de gentilismo. respondieron que cómo eraposible ofender á su Señor después de haberle dado acogida en sucorazón. no llamándola con otro títuloque de Madre. pero por nocausar fastidio á los lectores. cuando todos cantan las cosas de nuestraSanta fe.sin otra diligencia.

le respondieron resueltamente: «Noquiera Dios que se expenda en provecho nuestro lo que hemos ofrecido ásu Madre Santísima. digo que en otros pudiera parecer así pero no en gente para quienfué necesario un oráculo del Vaticano para creer que eran capaces de laley de Dios: «Pues los primeros descubridores de las Indias juzgaronfalsa y temerariamente que no eran racionales sino brutos. pues si nosotros nos privamos de esta cera por amorsuyo.instrumentos músicos. negando. á ella le tocará socorrer nuestra pobreza. Fr. por el consiguiente.I–139 con Breve [V. y la mejor. daré noticia de ciertas precesiones públicas suyas. y fundados en este error los españoles de la isla de SantoDomingo y las demás. y jamás van á trabajar al campo ó vuelven desu labor sin que primero entren en la iglesia á hacer oración delante desu imagen.que es blanquísima. Juan Garcés. lascuales. Lo mejor de sus pobres haberes emplean en servicio de esta Señora. si á algunos parecieren menudencias de que no se debe hacercaso.I–138 Finalmente.informando la verdad al Sumo Pontífice Paulo III. año 1636 á escribir una carta llena de piedad y erudición.Dominico.ser capaces de la Bienaventuranza y de los Santos Sacramentos. y llegó átanto esto. los sacaban y llevaban muchas leguas y estaopinión se entendió después con harto daño de los naturales. yquieren antes ser pobres que faltar un punto en su culto. los trataban como si lo fueran. y una vez queun Padre quería que vendiesen la cera de las abejas llamadas Opemús.] . teniéndolos por animales. quien V. que obligó á D. juzgándoles imprudentemente por bestias con formahumana. incapaces derazón. primer Obispo de Haxcala.» V. los cargaban tres ycuatro arrobas acuestas.cuales se usan entre ellos. para última prueba de la devoción de estos nuevoscristianos. de suerteque en Nueva España.

se visten un hábitoacomodado á la tristeza de aquel santo tiempo.I–140 otros se ciñen deagudas espinas la cabeza. según lo que enseña el P. 41. V. Juan Solorzano. pág. capítulo 9. página 141 y otros muchos autores) nadietendrá por cosa de menos monta estas señales exteriores de devoción queya refiero. llevan algunos á cuestas cruces muy pesadas.yBula especial. aun á los menos bárbaros. adlib. libro2 del Itinerario in Prologo. le ofrecen los frutos de sus sementeras. después de haber oído un fervorosísimosermón de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. y para imitar al Redentorpenando. salute. al pie de un devoto Crucifijo puesto delante del santosepulcro. Indian. que ha habido quien loshaga irracionales. fidei capaces existere decernimus et declaramus. y elilustrísimo señor Obispo de Quito D. non solúmchristianæ. de Procur. pues. Después. y siendo estos Chiquitosunos de los de la clase de los más bárbaros (P. Alonso de la Peña Montenegro. pues. losmás se azotan ásperamente con terribles disciplinas. Joseph Acosta. quién derecho con los brazos extendidos en forma de cruz. con lágrimas de tiernísimos sentimientosen los ojos. Lib.] La noche. del Jueves Santo. quién atadas atrás la manos. cierra la procesiónuna tropa de niños que de dos en dos llevan los instrumentos de laPasión del Señor. como todas las demás naciones de la Europa yde todo el mundo: Indos ipsos utpoté veros homines. «llenándose entretanto (dice un Misionero) de consuelo nuestros corazones al verpostradas estas almas delante del Divino . de Politic. Indor. definió y declaró á los indios por hombres racionales ycapaces de la fe católica.» [VI.D. va arrastrado portierra. Acosta in Proœm. todos por su orden. tales los indios.etcétera. Siendo.

Cordero que las rescató con susangre; las cuales poco antes andaban como fieras descarriadas yperdidas por las selvas.» La otra procesión hacen el día del Corpus, á la cual convidan lasnaciones confinantes de los gentiles; componen, pues, las calles lo másricamente que á su pobreza es posible, y en lugar de tapices recamadosde oro ó de colgaduras de damasco, adornan con ingenioso artificio lasfachadas de las casas de ramos de palma, hermosamente enlazados unos conotros; á las cabeceras de las calles levantan arcos triunfales quevisten de cuanto hermoso y florido hay en sus huertas y bosques; lomejor de V.I–141 los aderezos y bordaduras labradas hermosa y delicadísimamentede plumas, lo pone cada uno delante de su casa; y á fin de que todas lascriaturas, aun irracionales, rindan homenaje y tributo de reverencia alcomún Señor de todas, salen días antes á caza de pájaros y de fieras,aunque sean tigres y leones, y bien atados los ponen en el camino pordonde ha de pasar el Santísimo Sacramento, y juntamente arrojan por elsuelo el maíz y las demás semillas de que han de hacer sus sementeraspara que sea bendito de Dios y las haga multiplicar á la medida de sunecesidad; pero lo mejor de esta devotísima fiesta es la tiernísimadevoción y fervor con que acompañan aquel trabajo á gloria de suCriador. Y no piense nadie que Dios Nuestro Señor se deja (á modo de decir)vencer de la piedad de estos sus nuevos fieles, antes bien parece, pordecirlo así, que ha andado con ellos á competencia, de suerte que,cuanto ellos más se emplean en su servicio, tanto más les retorna yrecompensa con beneficios, porque como por experiencia sabemos, sueleser sobremanera amoroso y benéfico en la primera formación de aquellos,que escoge para cimientos de alguna nueva Iglesia entre infieles y usamás largamente en

provecho suyo de sus bendiciones, no sólo V.I–142 lasnecesidades espirituales, sino también en las corporales.

en

Perdíanse una vez los sembrados por falta de agua, y apenas la pidieronlos neófitos, cuando rompió en abundantísimas lluvias. Hacía gran estrago en la gente del pueblo de San Rafael una pestilencia;corrió luego el pueblo á la iglesia á pedir á Dios misericordia, y alpunto cesó el contagio, de suerte que ninguno de los tocados de él murióen adelante, ni de los sanos enfermó alguno. Había también aquí gran carestía de víveres, por cuya causa algunasbuenas mujeres representaron á Dios su necesidad, diciéndole la una:«Señor y Dios Nuestro Jesucristo, dadnos qué comer, porque si no nosmorimos.» Y otra: «Señor ¿queréis que me muera? Mirad que me estoycayendo de hambre», y aquel año fueron abundantísimas las cosechas. Habían de ir al monte los cristianos del pueblo de San Juan Bautista áhacer provisión de carne, pero por no haberse concluído la fábrica de laiglesia se quedaron trabajando por acabarla de fabricar con todaperfección, fiándose de Dios que los proveería como de hecho sucedió,porque de allí á poco salieron del bosque muchos jabalíes en tropas; ypara que claramente se conociese que era cosa de Dios, se pararon V.I–143 juntoá la Reducción, para que la gente pudiese á su salvo matar los que eransuficientes para socorrer á su necesidad. Pero sería nunca acabar si quisiésemos referir una por una las finezasque Dios Nuestro Señor ha usado con ellos. Sea solamente última pruebade ellas que estiman más estos neófitos un rosario que cualquiera otracosa, por hermosa y preciosa que sea, y con razón, porque le sirve de unseguro reparo y escudo en

las desgracias y peligros que encuentran ensus caminos; y los nombres santísimos de Jesús y de María, los hanlibrado muchas veces de evidentes riesgos de ser hechos pedazos de lasfieras. Referiré un solo caso, digno entre los otros de particularmemoria. Andaba á caza por un bosque cierto cristiano llamado Diego, digno de sernombrado por la santa vida que observaba, cuando de improviso vió venirhacia sí una tigre que andaba también por allí á caza, y no se podíaescapar el indio sin que ella le despedazase; antes le acometió con tangran furia para despedazarlo, que no le dió lugar más que á invocar lospoderosos nombres de Jesús y de María, á cuya invocación la fiera, queya le tenía entre sus garras, le soltó y se volvió hacia atrás sinhacerle otro daño que unos rasguños bien ligeros en la V.I–144 cara y en losbrazos para memoria del milagro y del beneficio de haber recibidosegunda vez la vida de mano de la Santísima Virgen; porque habiendoenfermado poco antes y no podido sanar por más medicinas que, según laposibilidad, se le habían aplicado, sólo se afligía por no poder ayudará la fábrica de la Iglesia; volvióse, por tanto, á la Madre demisericordia, pidiéndola con instancia la salud, y al día siguiente,libre de toda enfermedad, se fué á trabajar á la obra, predicando conlas palabras y mucho más con el ejemplo, la devoción con la reina delcielo. Esta merced fué en provecho de uno solo; pero otra fué hecha á un puebloentero en señal de agradecimiento. Retirábanse una noche, acabado derezar el rosario, á sus casas, cuando de repente descendió del cielo unglobo de luz que esparció por el contorno sus rayos y llenó á un mismotiempo sus corazones de

júbilo y reverencia; y que esto fuese cosa másque natural lo demostraron los efectos causados en aquella santacristiandad. Verdad es que, como siempre sucede, entre tantos buenos no faltabanalgunos malos y perversos que hacían más aprecio del cuerpo que delalma; pero Dios Nuestro Señor usó con ellos del poder de su brazoomnipotente, ya V.I–145 ablandando durísimos pecadores con modosextraordinarios y singulares, ya castigando tal vez con los azotes de sujusticia á los obstinados que á buenas no se rendían, haciendo con esoque otros que lo veían abrazasen la ley de Dios. Referiré aquí algunos pocos sucesos de estos más dignos de memoria. Ysea el primero un cierto indio llamado Santiago Quiara, el cual,llevando mal el apartamiento de una concubina suya que había dejado enel bautismo, volvió á admitirla en su casa. Pero luego le fué Dios á lamano con una enfermedad que, privándole de la luz del cuerpo, desterróde su alma las tinieblas del pecado. Hiciéronsele, pues, dos nubes enlos ojos que creciendo poco á poco le privaron totalmente del uso deellos; y por más que la caridad de los Padres se fatigó en aplicarleremedio, no pudo aprovecharle de nada. Con esto entró dentro de sí eldoliente, y adivinando que la causa de esta desventura no era otra cosaque sus pecados, se volvió con mejor consejo al médico divino,suplicándole vivamente le diese remedio, no tanto á él, que no lomerecía, cuanto á su familia, que alrededor de él lloraba sin tener unbocado de pan que llevar á la boca. Estando una noche en su casaexaminando sus pecados y pensando en V.I–146 las miserias de su vida,prorrumpió en esta fervorosísima súplica á Cristo, Señor Nuestro, y á subeatísima Madre.

«Oh, Jesús mío, tened misericordia de mí (así puntualmente lo refirió élá todo el pueblo, á quien por orden de los Padres manifestó su milagrosacuración). Oh, Jesús mío: aunque no lo merezco, perdonadme mis pecados,y restituidme el uso de mis ojos; reconozco, Señor, y confieso que estetrabajo es justísimo castigo de mis culpas; pésame en el alma dehaberlas cometido, y propongo de nunca jamás volver á caer en ellas.Virgen María Madre de Dios y mía, aplacad la indignación de vuestroSantísimo Hijo y alcanzad á mi alma el perdón de mis pecados y á micuerpo la vista perdida. ¡Oh, Dios y Padre mío! movéos á misericordia ypues podéis tan fácilmente, concededme la gracia que os pido, que yoprometo de jamás ofenderos en adelante, y de observar perfectamente, conla diligencia que me fuere posible, vuestra ley santa.» Mientras así estaba llorando delante de Dios, oyó una voz, como de quienestaba enojado, que hablaba con él y le decía: «Por tu amancebamiento y por las confesiones mal hechas, te hasobrevenido esta desgracia.» V.I–147 Al oir estas palabras, que le penetraron hasta el alma, salió como fuerade sí, y en aquel punto se vió cercado de una luz tan bella, que la delsol, en su comparación, era muy tenue y despedía una fragancia tan suaveé incomparable con ninguna cosa odorífera de la tierra, quemanifiestamente se conocía que era don del cielo; sus carnes se lepusieron tan delicadas como de un niño recién nacido, y se movía contanta agilidad como si estuviera despojado de la pesada carga delcuerpo. Respondió entonces el hombre, deshaciéndose en lágrimas de consuelo yjuntamente de dolor:

«Confieso, Padre y Señor mío, mis pecados, que dejé mi legítima mujer yme volví á mi antigua amistad, de que fuertemente me pesa. Así es (oyóque le replicaban) confiésate y haz penitencia de tus culpas.» Desapareció la visión; y vuelto en sus sentidos, se halló perfectamentesano. Pero mirando la fealdad de su cuerpo y la vileza de este mundo comparadacon lo que había visto y gozado, deseaba haberse verdaderamente muerto,y no sólo en apariencia, sino en realidad para continuar en el gozo detanto bien, y se ponía las manos sobre los ojos, que bellos y claroshabía recobrado, para que no fijasen la vista en las miserias de acáabajo; y V.I–148 hasta hoy día, cuando se pone á pensar en este su éxtasis úotro alguno se le trae á la memoria, no puede contener las lágrimas ysollozos. Fué notable el fruto que causó este milagroso suceso; apenas quedóhombre de conciencia que no ajustase de nuevo todas las partidas conDios con una confesión general; pero quien experimentó mayores losefectos fueron los dos pueblos de San Joseph y de San Francisco Xavier,que muchas veces le habían consolado y servido en aquella enfermedad. La mudanza de vida que hizo este afortunadísimo neófito, fué la que sepodía esperar de la gracia del Espíritu Santo, que le había tanabundantemente entrado en su corazón. No fué menor el efecto (aunque sí diverso el modo) de convertir á unhechicero y gran familiar del demonio. Este, pues, sacado del montedonde vivía como bruto por el infatigable celo del P. Lucas Caballero,apenas había puesto el pie en la reducción de San Joseph, cuando cayóenfermo; é imaginando

que aquellos dolores eran otros lamentos ysúplicas de su alma, hambrienta de los placeres y deleites pasados, secondenó á sí mismo de demasiado ligero, y poco á poco se volvió á suspensamientos antiguos, y en sus deseos se volvió infiel en su corazón, ópor mejor decir, bestia. V.I–149 Una noche, pues, ardiendo más en tales deseos, que con la fiebre queinteriormente le abrasaba, sintió que se acercaba una como multitud degente que hacía gran estruendo y ruido, y era una cuadrilla de demoniosque huía de la iglesia maldiciendo aquel santo lugar y á los neófitosque en él se estaban disciplinando, y llegándose á su choza le dijeron: «Mira, mira cómo se azotan los indios; ¿no ves con cuánta razón tepredicamos que no te dejes engañar de las patrañas de estos malvados?(decíanlo por los Padres); líbrate tú de esto volviéndote á tu bosque,porque sino descargaremos sobre tus espaldas los mismos azotes.» El indio enfermo no vió á los demonios, sino sólo una sombra espantosade donde salía tan perversa admonición. Pero erraron esta vez, comootras muchas veces, sus tiros los demonios porque en lugar de salir consus intentos, perdieron la presa; llenóse el miserable todo de pavor, ymiedo, porque el corazón le decía que esta era cosa del infierno, y nosabía cómo echarlos de sí; había oído decir que los dulcísimos nombresde Jesús y de María tenían poder contra esta canalla, pero no seofrecían á la memoria, hasta que después de mucho trabajo se leofrecieron y los pronunció: entonces los demonios, como si se vinieseabajo toda la casa, huyeron V.I–150 con gran furia, y él, curado en el alma desus liviandades, entró por el camino de la salvación, con más firmespropósitos y más seso que antes; y con tal mudanza y

arrepentimiento desus yerros, que estando aún con la fiebre se levantó de la cama y fuécorriendo á echarse á los piés del P. Caballero, y con más lágrimas quepalabras le pidió el santo bautismo. Estos dos casos que he referido no fueron más que visiones, una deconsuelo y otra de terror, para mejorar el alma á los dos á quienes semostraron. Más caro les costó á los dos siguientes el obstinarse contralas saludables admoniciones de los Misioneros: El primero, cristiano recién bautizado, enfadado de vivir como hombre yen la ley de Cristo, en el pueblo de San Rafael, se huyó entre losinfieles, y como es tan violento el vivir sin ningún gusto, no gustandoél ya más de Dios, le fué fácil al demonio inducirle á tomar otrodeleite, y le ofreció al punto ocasión cómoda y oportuna en una mujer demala vida, con quien había estado mal amistado en su gentilidad. El Misionero de aquella Reducción, que con sus sudores había ganadoaquella alma para Dios, envió al punto tras él á algunos fervorososcristianos, que habiéndole alcanzado en una Ranchería de infieles, lereconvinieron con V.I–151 la promesa que había hecho á Dios en el bautismo ycon la palabra que había dado á los Padres de quedarse en el pueblo deSan Rafael. Él, disimulado, los recibió con una falsa alegría en elsemblante y con palabras fingidas, que ya tenía premeditadas; y, óporque esperase apartarlos de la fe y hacerles renegar ó porque pensópor entonces contemporizar con ellos, les quiso prevenir un expléndidobanquete; para eso se fué á caza, y habiendo muerto un animal, mientrasalegre y contento pensaba cómo llevar al cabo su designio, oyó hacergran ruido detrás de sí, como de quien quería embestir á otro; helóselela sangre con el

mas por su desgracia se le cayó de la mano la macana y con ellaaquel poco de ánimo que en tan peligroso lance le alentaba. pero loscristianos. áquien el remordimiento de la conciencia le decía lo mismo á su corazóncon más eficacia. se reparaba lo mejor que podía de la V. sudaba mucho entretanto. adivinaron sabiamente que esto le habíasucedido. á no haber sucedido con gran ventura del miserable. y referido el suceso. más advertidos. no tanto para peligro del cuerpo.Irritada de esto la víbora. dió con la suya sobre la punta deuna saeta y se hirió malamente. quería ya rendirse á discreción delenemigo. echando mano al arco y al carcax de las flechas que traíaatados á la cintura. volviéndose á vivirentre gentiles. retiróse él hacia atrás queriendo evadir el salto con otrogolpe.casi fuera de sí. y tenía razón. porque era unavíbora de desmedida grandeza que venía á dar sobre él y matarle.según su necesidad. que tirandola víbora á cogerle por la garganta. Cuadró á todos la interpretación. pero singularmente al apóstata. losinfieles le interpretaron como les hacía más al caso. procuró con más furia agarrarle por elpescuezo. porque llamado y admitido de Dios á ser su hijo porel santo bautismo le había después feamente dejado. porque no había nadie que pudiese ayudarle. por lo cualdesesperado de poder escapar con la vida de tan obstinada contienda.susto al miserable. llegó á la Ranchería. sin detenerse. cuanto para aviso del alma. con que acobardada y cansada se paróalgún tanto y dió tiempo al apóstata para salvarse huyendo.pero en vano.I–152 furia de labestia. daba altísimos gritos y pedía socorro. el cual. vueltoen sí y cobrando aliento. por lo cual. levantó la macana y la detuvo con un golpe. . pero como elamor de la vida es muy ingenioso en hallar trazas y valerse de todo paramantenerla. noteniendo más fuerzas para resistir.

por orden de los Padres. ó por furia del rayo ó por el miedo que tenía. con quien antes había vivido en el cieno de muchasdeshonestidades. estando el cielo serenísimo. porquehabiéndose encontrado con la amiga antigua. y á la Reina del cielo y á las santas almas del purgatorio. estalló un terrible trueno en medio delaire. y tantas súplicas hizo á la beatísima V.fué con todos los infielesque allí había derechamente á San Rafael. Entonces uno de los Padres Misioneros echó de ver que aquel no era malque se había de curar sino con el remedio de algún extraordinarioauxilio de la Divina Misericordia. y en el bautismo había dejado unaamiga. después. éstos para alistarse V. jamás le pudieron encontrar. de suerte que por mucho que otros indios de mejor conciencia losbuscaron. y elindio. pero duróle poco tiempo este buen propósito y esteretiro y resistencia á los placeres y gustos de la carne. tramó secretamente la fugacon otras tres mujeres de sus mismos intentos y se escondió en unbosque. como lo hizo. Por esto empezó á llorar amargamentepor aquel ciego miserable.I–153 en elnúmero de los Cathecúmenos y aquél para enmendar y satisfacer con lapenitencia su pecado. para que ningunole fuese á la mano en sus deshonestidades. y tras él se despidió un rayo que vino á dar á sus piés. viviendo de allí en adelante entemor de Dios y con honestidad ejemplar.I–154 Trinidad. su vista le abrasó otra vezel corazón y le encendió los deseos primeros. Más terrible aún fué el modo con que otro entró en juicio y cobróaprecio de las cosas de su alma: Habíase reducido á nuestra Santa fe enel pueblo de San Joseph un gentil.que se le cumplió su deseo con modo bien singular. cayó en . porque mientras élfestejaba sus brutales deshonestidades. sinla menor señal de tempestad.

por no ser detenido. donde V. en quien. á quien Dios Nuestro Señor. no aprovecharonnada para que se quedase allí. y al punto puso en ejecución supropósito.constante y leal en su servicio. que jamás en adelante volvió á los torpes y brutales gustosde la carne.en que arrepentida de sus culpas y deshaciéndose en lágrimas decontricción y arrepentimiento. retirándose al pueblo de San Francisco Xavier. Dios se la quitó de delante con una enfermedad. se dió á llorar amargamente su pecado. de nación Peta.tierracomo muerto.que estaba de mala gana en el pueblo de San Juan Bautista. porque no tuvoánimo de volver á San Joseph y porque la vista de su amiga no ledespertase el apetito.I–155 comenzó nuevasobras y entabló nueva vida. tomó en lasmanos el rosario que traía al cuello. De aquí vuelto en sí. pasó con grande esperanza de su salvación á la otra vida. con doblado éirremisible castigo. empezó á pedir piedad ymisericordia á Dios prometiendo ser totalmente otro en adelante. pormás que la caridad de los nuestros y sus saludables amonestaciones yconsejos procuraron ablandar la dureza de su corazón. se huyósecretamente cuando el pueblo asistía en la iglesia á los divinosoficios. Mas no tardó mucho en venir sobre él la divina justicia que leesperaba en un . antes. después de gran rato y abriendo losoídos á aquel llamamiento de Dios. lleno de susto y pavor de que no lesucediese cosa peor. volvió él á su Reducción. sin permitir que jamás entrase su galánen su Rancho. que prosiguió con tanto contento y gozo desu espíritu. puso por ejemplo y terror de los demás.con que ella difunta. Tocó en primer lugar esta infeliz suerte á un mancebo. quitándolesla vida temporal y la comodidad de conseguir la eterna. Pasemos ahora á referir otros.

criando materia y gusanos y echando una hediondez intolerable. que á un caciqueprincipal. porque por más á prisa que fueron algunos neófitos ásocorrerle. y desacreditar y vituperar la santa é inocente vida delos Misioneros. yclaramente conocieron todos que esto le había su V. no le pareció que se podían yasufrir. y desfogaba su cólera contra los Padres con palabrasinjuriosas y de escarnio. decía cosas tan indignas. quebrándole los dientes en la boca y los sesosen la cabeza con un palo. sin que hubiese á quien volver los ojos. ya que había ido como una de ellas. montado en cólera. cristiano de muchos años.I– 156 cedido en pena á suobstinación. . pues.I–157 pantoso suceso que por muchotiempo quedó en la memoria para terror y ejemplo de toda aquella nuevacristiandad.con que rabiando de dolor murió sin tener quien le diese aun lasepultura de las bestias. por lo cual. no llegaron á tiempo y sirvió su desgraciada muerte para queninguno en adelante sacase el pie de la Reducción sin haber ajustadoantes con Dios las partidas de su conciencia y pedido la bendición á laSantísima Virgen. que le sufríancon paciencia y le habían librado dos veces de la furia del pueblo. se le hinchó disformemente una rodilla y se le empezó ápodrir. pues los mismos cristianos le mataron ápalos porque con sus mentiras y patrañas no dejaba de molestar alsencillo pueblo. poniéndose delante de él. Aún peor le sucedió á un hechicero. vendía por misterios lasfantasías y por verdades los sueños de su mala cabeza á ciertos nuevoscristianos. gran ministro del demonio.desierto solo.allí. en elpueblo de San Francisco Xavier. ni le valió la autoridad de los Padres. Acabaré esta funesta narración con un es V. le quitó la gana depredicar más y de vivir.porque mientras un día.

vencido en las contínuas sugestionesdel demonio y de la carne. hermanos míos. que soy desgraciado é infeliz. Desagradó esto indeciblemente á todos. Mirad á los . persuadidos á que también á éstecomo á otros la tribulación le habría abierto los ojos para arrepentirsede su pecado. Mientras que alegre y contento saltaba de placer y hacía fiesta por estesu perniciosísimo escándalo. Acudieron los nuestros á visitarle. se destruiría enbreve. que en pocos díasle condujo á las puertas de la muerte.I–158 humorpestilente y se le encendió una fiebre ardientísima. sin reparar ni hacer escrúpulo de tenerlapúblicamente como si fuese su propia mujer. queveían con tal ejemplo abierta la puerta para que otros hiciesen lomismo. volvió públicamente en casa de una amigadejando á su mujer. Pero Dios Nuestro Señor tomó por su cuenta el remediar este escándalo. quitándole de allí á poco la vida yarrojándole al abismo. singularmente á los Padres. pero sorprendido de un accidente y sintiendo que se leacababa la vida. yno tardó mucho en darle su merecido. le empezó á correr por las venas un V.Felipe Motoré. le seguiríantodos. llamó á sus parientes y amigos y les dijo: «Verdaderamente. pues pormis delitos pasados estoy condenado á arder para siempre en las penaseternas del infierno. y como sucede entre bárbaros que el pueblo indómito se va en posde quien tiene entre ellos alguna soberanía y preeminencia. Tabica de nación. y que por más que hubiesen trabajado y sudado en desarraigar talabuso y establecer el nudo indisoluble del matrimonio. reparando juntamente los daños que pudiera habercausado y causaría en adelante.

cuya alma era un tizón del . El no haber dado crédito á los sabios consejos de losMisioneros y el admitir de nuevo públicamente la amiga. Pero Dios Nuestro Señor dió bien presto á conocer queaquellas palabras no habían sido delirios de una cabeza desvanecida.demonios que vienen á llevarmearrastrando. arrojando fuera una espesa y espantosa niebla que parecía seabrasaba todo el lugar y que allí estaba escondido y oculto un granvolcán de llamas. son la causa deesta mi sempiterna desventura. Otros creyeron que con laenfermedad maligna que tenía había delirado de aquella suerte. se helaron de pavor y susto.I–159 ción les decían en el corazón que eran dignosde semejante fin. como si aquella tierra bendita rehusase mezclarse conaquellos miembros. y registrando de dónde salía aquelhumo. en donde. Porque ápocos días vieron salir de la iglesia en grandes nublados un humo negroy denso. se halló el cuerpo sin la menorcorrupción. Acudió luego toda la gente áapagar aquel que creían incendio. vieron que le arrojaba la tierra que estaba sobre el cuerpo deaquel desdichado. y poresto le llevaron á la iglesia.» Afligidísimos quedaron los circunstantes. leenterraron. abierta la sepultura. para que no vengais conmigo á llorar inconsolablemente en elinfierno aquellas culpas y yerros que para borrarlos no me será bastanteuna eternidad de suplicios. Por tanto. que parecía se abrasaba toda ella. pero ¿qué sucedería? Comenzó á bullir la tierra y álevantarse. oid vosotros de buena gana la santadoctrina y poned en ejecución cuanto en bien de vuestras almas se osenseña. por lo cual echaron sobre él agua en grandeabundancia. para que sea su compañero en las penas. como lo fuí en lospecados. y aquellos á quienes ladeshonestidad y la disolu V. celebradas las exequias.sino una sincera confesión de la justa venganza del cielo.

Pasemos ya de materia tan funesta y describamos por último una visiónque tuvo un neófito. y la referirépor extenso. . ni les fué necesarioá los Padres cansarse mucho en predicar la honestidad y perseverancia enlos matrimonios. leredujo en pocos días á los últimos períodos de la vida. Aterróse no poco el pueblo con tan funestos accidentes. dando con esto motivo paraconjeturar prudentemente que fué sepultado en los abismos para hacercompañía en las penas al alma.Para lo cual me será preciso interrumpir á ratos brevemente la narraciónpara inteligencia de las co V. Un cristiano llamado Lucas Xarupá. pero exhalaba elcuerpo un espantoso y V. con que se veía bien claro que eracosa más que natural. nunca jamás le pudieron encontrar. la cual también comenzó luego á moverse y bullir. sino es ya que (como él afirmó) murió verdaderamente. como siallí se abrasase algún hierro ardiendo. sacado fuera el cadáver le arrojaronen una laguna.I–161 sas que en ella se insinúan. pero por más que registraron todala laguna.infierno. á este tiempo lesobrevino un fortísimo parasismo que le privó totalmente del uso de lossentidos.Lucas Caballero y Felipe Suárez. Curiosos después los indios de saber á dónde había ido á parar elcuerpo. asaltado de una fiebre maligna. Por lo cual.I–160 hediondo humo. le buscaron dentro del agua. como puntualmente la escribieron á su Provincial los PP. y por muchotiempo no se habló sino del infeliz Felipe Motoré. ya que la había incitado y hechoparticipante de las brutales torpezas de la carne. por la cual mejoraron increíblemente las cosas deesta cristiandad y fué más gustosa que todo cuanto he dicho hasta ahora.

perdido el miedo. ancho y llano y bellísimo á la vista por su verdor. que nosufría el ánimo mirarlos. otros de dragones y cocodrilos yalgunos con apariencias de tan monstruosas y terribles formas. mas susconductores le advirtieron que mirase dónde iba á parar aquellahermosura. hermosamenteesmaltado de todo género de flores. echaban todos por la boca y por las otraspartes del cuerpo llamas de color negro y espantoso. le salieron al encuentro dos. por la cual se montaba á unas altas cumbres. y hubiera desfallecido por la pena y dolorque sentía en pisar las espinas si sus guías no le hubiesen alentado yconfortado con V. por lo cual. creyó que era cosadel cielo. Quiso seguir este camino. de donde salían disonantísimos gritos y vocinglería.I–162 la amabilidad de su vista y con la luz que echaban desí. desuerte que se persuadió estaban celebrando allí sus paisanos algúnsolemne banquete. Paróse un poco temiendo no fuesen demonios. la sendaera estrecha. pero bien presto le sacó del engaño una cuadrilla dedemonios feísimos con terribles semblantes y descompasados movimientosdel cuerpo. pero observando lasfacciones de sus rostros. con semblantesde hombre. por lo cual era menester caminar con tiento pasoá paso para no maltratarse. difícil y sembrada toda de abrojos y espinas tejidas entresí á manera de cruces. unos con cara de tigres. y vió que iba á rematar en ciertas profundidades y altísimosprecipicios. y gritando ydiscurriendo de una parte á otra remedaban las danzas . que le convidaban á que fuese con ellos á otro país. se fué tras ellos por unacuesta empinada.Salida el alma del cuerpo. y la afabilidad de sus palabras. llegó entre tanto á donde por la mano izquierda había un caminoreal. la belleza de los vestidos y de las cruces quetraían en las manos.

le dijo: «También tú alguna vez te entendías conmigo y eras de mi servicio. mal de su grado.» A tales cortesías. se le recrecía el susto de que no le asiesen yechasen mano de él.y bailes de losindios. pero losdemonios que venían detrás. enseñal del oficio. hicieron gran fiestagritando: «El.Daba entratanto el miserable horrendos gemidos y suspiros maldiciendo sudesventura y lamentándose desesperadamente. que estaba todotemblando creyendo que aquella fiesta era por él.I–164 me hayas dejado. le obligaban á caminar. yvuelto á Lucas. Entoncessaltó fuera de enmedio de aquella canalla un cruelísimo verdugo. un grande haz de víboras. con fiereza propia del infierno. de que no osarían moverse ni menearse contra él. Pero . Xarupá nuestro amigo. Ardía todo en vivas llamascomo también el demonio que le tiraba. el cual traía á la cintura.siento mucho que V. hasta que agarrándose del pobre neófito. para llevárselo al infierno. no hacen otra cosa. con una tempestad de azotes que llovíansobre su cuerpo y con otras cruelísimas befas. traía á la garganta un collarancho de hierro que le forzaba.I–163 hechizos maléficos que enseñamos á sus abuelos. vinieras ahora á cortejarme si estosPadres no hubieran venido á tu Ranchería á predicar la ley de Cristo: nolo puedo sufrir. Pero los ángeles leaseguraron. él es. á tener derecha lacabeza para su mayor confusión y vergüenza: daba en tierra á cada pasopor la violencia con que el inhumano verdugo le tiraba. que antiguamente era nuestro devoto yusaba de los V. que le despedazasen. más que hablar mal de mí y de miscosas. atadas las manos ylos piés con cadenas de acero ardiendo.arrastrando un condenado como á un vilísimo jumento.

para que tú veasnuestras miserias. feo y hecho un tizón de fuego. nunca quiso darles oídos y echaba de sí con enojo ydespecho á quien le animaba V. Entonces el desgraciado Antonio. y los tuyos dejando los vicios ysupersticiones abrazarán la nueva fe. sin hacer caso de su doctrina y de sus ministros que lapredicaban! ¿Estos suplicios no han de tener jamás fin? ¡He de padecer yllorar eternamente. Meatraviesa el corazón verme forzado á venir aquí. quédolores. dando un profundosuspiro y volviéndose á Lucas.no. y tú vayas después á contarlo. porque enadelante perderemos el crédito. desdichado de mí.I–165 á que pidiese perdón á Dios y llorase yconfesase sus culpas. muchos aúnduran en mal estado. que malle podía conocer. después de fijar muchas veces en élla vista. y libraros de esteinfinito piélago de amarguras y de las manos de los verdugos. le habló de esta manera. y de qué suerte es el galardón que damos á los quesiguen nuestro partido. finalmente. no todos los paisanos han de ir al cielo. reconoció quién era. ¿le conoces?» Tenía tan demudado el semblante. que ni aun en la hora de su muerte se quiso arrepentir. Mírale. que no quise creer á los Padres! ¡Qué penas. y obstinados en sus costumbres gentílicas. fueras ahora compañero de este que tengo aquí enmi poder. mírale. peores quelas mismas penas!» Esto que ves del desventurado fin de este desdichado (le dijeron losángeles) refiérelo á tus paisanos. y diles que también . pero. «¡Ay. qué grandes é insufribles tormentos padezco por haber ofendidoá Dios. y pormás que los suyos le exhortaron á que mirase por su alma y se dispusieseá bien morir. y si tú á esta hora no hubierastomado esta resolución. Este es (le dijeron los ángeles) AntonioTapochí. sin esperanza de alivio! ¡Felices mil veces vosotrosque podéis esperar la eterna bienaventuranza.

mostrando en ella grandes y encendidos deseos de .está en elinfierno el cacique Miguel Matoquí (era éste de nación Piñoca y de losprimeros que sujetaron la cerviz al yugo de Cristo.) En la última enfermedad recibió los SantosSacramentos por no dar qué decir. en las oraciones. atormentado horriblemente por dos demonios.llevando consigo sus hijos y su mujer. no pudiendo hacer porentonces otra cosa. y por instigación suya pretendiódesacreditar la buena fama de los Padres y vituperar la santa ley deDios. que no pocas veces sacaba lágrimas á los ojos de losmisioneros.I–167 dad con grandísima paciencia. así comohabía vivido como bestia.era el primero en la frecuencia de los Sacramentos. pero enfadado devivir con las reglas y leyes del cristiano. pero en la agonía mostró que. y en el corazón era gentil. que en ciertosdías del año en las principales solemnidades se hacen por las calles. se huyó entre los gentiles. volvióle de nuevo á San Francisco Xavierel P. enla iglesia y al pie de las cruces contínuo. también secondenó el malvado hechicero Poó. Salvóse Andrés Zurubi. aunque en la apariencia semostraba hombre cristiano. también como tal quería morir.I–166 samientos. incitando á los más neófitos que podía á apostatar y volver á susantiguos vicios. Da también noticia á los tuyos (prosiguieron los ángeles) de aquéllosque se han salvado y gozan ahora de la eterna bienaventuranza en elParaíso. que fueron susinseparables compañeros mientras vivió. le siguió. lloraba tan amargamente suspecados. llevó la última enferme V. Caballero. pero siempre perseveró él en sus primerospen V. la cual. que después de tres días de Purgatoriovoló al cielo (vivió este neófito una vida ejemplarísima. el cual está en lo más profundo delinfierno. en lasprivadas disciplinas de los viernes y en las públicas.

I–168 Reina del cielo. y á que. asaltado de la última enfermedad. añadió: «¿Y cómo no había de morir. de lo cual dió aviso él áun compañero suyo. desde que recibió el santo bautismo. y con un modillo. y en tiernos coloquios con Dios y conla V. ministros de Dios. gastaba el tiemposolemnemente en rezar el rosario. sipidió él ir á ver á Jesucristo y Su Madre Santísima?» Vive también (le añadieron sus guías) en la celestial Jerusalén connosotros Agustín Zurubi y su buena mujer.depuestas y olvidadas las discordias y rencores. obediente y de concienciadelicada.vivió como un ángel. devoto.morir para ver á CristoNuestro Señor. Exhorta á sus paisanos (prosiguieron los ángeles) que tengan granrespeto y reverencia á los Misioneros. humilde. se amen como buenoscristianos. ypreguntando al niño que le había llevado la santa imagen cómo estaba elenfermo. pero él. y en la hora de su muerte vió algunos espíritusbienaventurados que le convidaban al Paraíso. sabiendo el buen trueque que muriendo hacía cambiandoesta breve y miserable vida por la eterna y bienaventurada. en lugar de pedirle la vida. por medio de los grandes yardientes deseos que tuvo siempre de ver á Dios (era el Agustíncristiano de buen corazón. ámanera de quien estaba enojado. y con los nombres de Jesús y María en la boca entregóel alma á su criador. fué al punto oído. le envió un Padre la imagen de San Francisco Xavier paraque le pidiese la salud. . y en efecto. respondió llorando que ya había muerto. le alcanzase luego deDios se le llegase. porque mientrasexplicaba al glorioso apóstol sus deseos. Estando álos últimos. lesuplicó que si aún no se le había llegado su hora. La mujer. y el confesor no hallaba en ella materia de quéabsolverla). plácidamente espiró.

y luego le pusieron losángeles á las puertas de la Celestial Jerusalén. pues es cosa fuera de razón que los obreros Evangélicospierdan el tiempo en cultivar pocas almas. y que por lostrabajos é incomodidades que en ella sufrieron. trayendo en las manos cruces resplandecientes. Dí que se mude cuanto antes la Reducción á paraje más vecino y cercano álos infieles. que no teman nada las saetas. por la desobediencia de los tuyos haenviado aquí la peste y nunca cesará hasta que os rindais de buena ganaá su voluntad. les tiene prevenido enel cielo un premio incomparable.Explica al pueblo la terribilidad de los suplicios eternos. Apenas había metido dentro el pie. que no se puede comparar con ninguna de acá. en un momento. y para que se te dé crédito y fe. mientras se pierden tantosmillares por falta de quien les enseñe el camino de salvación. y con la belleza delo que veía. V. cuando le salieron al encuentro dosbellísimos jóvenes. Entonces. de tal riqueza yhermosura.I–169 Dí á los cristianos que fueron á anunciar el Nombre de Dios á losinfieles. cual las pinta el apóstol San Juan en su Apocalypsi. porque nopocos perseveran todavía. porque Jesucristo. desapareció el condenado y aquellaterribilísima representación del infierno. donde por la fragancia de lasflores. y se hacen sordos álos avisos de los Padres y al llamamiento de Dios. lasmacanas y la muerte á manos de los gentiles.verás ahora alguna cosa de la eterna bienaventuranza. que su misión agradó mucho á Jesucristo. obstinados en sus vicios. estaba como . loscuales le introdujeron en un ameno jardín. porque recibirán de Diosgloria y galardón correspondiente.

en la majestad de sus pasos y en la cruzresplandeciente que traía. y la impiden elvenir á gozar cara á cara de la vista de Dios. No acababa el buen Lucas de echar los ojos por todas partes.en extásis admirado. le dijo con palabras algo severas: ¿Y tú? ¿Cómo estás aquí? ¿Te has confesado? Respondió que sí. y siendóle presentada unafruta semejante á la granada. porque decía era verdad. y la inferior porción delhombre. se leinundó el corazón de tanto gozo y consuelo. que creía que en él estabalo mejor y aun el todo del don de los ciudadanos del cielo. bueno y sólopara hacer bienaventurados los sentidos. que estaba muy lejos el piélago de la bienaventuranza. Enmudeció el pobre. por ignorancia suya. que no había hecho caso deellos en la confesión. y hubiera querido detenerse algún tanto aquíó pasar adelante. como os lo dicen los . pero V.satisfechos y contentos. Entonces le dijo el ángel: Estos afean mucho V. incapaz de los deleites que trae consigo al entendimiento elconocimiento y la vista clara de la divina esencia. se hallan plenamente hartos. y el más autorizado entre ellosque en el aire del semblante.I–170 le fuédicho al oído. sino manifestando sinceramente las culpasen la confesión. Dí á la gente. creyó era príncipe de la milicia celestial. que no hayotro modo de venir al cielo. pero le atajó sus designios y embarazó su gusto unescuadrón de espirítus bienaventurados. volviéndose á mirar á Lucas. una muestra de lo que quedaba que gozar.I–171 tu alma. enque engolfándose los Bienaventurados. donde veíanuevas delicias y bellezas. y que lo que tenía delante. á queañadió: ¿Y estos tres pecados? y nombróselos.el cual. con sólo llegarla á sus labios. no era otra cosamás que un asomo.

que como un gran trueno lehicieron temblar todo. quiso más mi rosario que otras cosasque se le ofrecían. y susconductores ó guías le volvieron al mundo. vuelvéselo cuanto antes. en premio de haberacertado con la saeta al blanco. y saludándole su Majestad á élen su V. . mas cuandoempezaba á entrar por el primer camino. que despedía de surostro tantos rayos y resplandores. las cuales palabraspronunció con tanta fuerza y eficacia. que quedó pasmado de la belleza yatónito de la majestad de su semblante.Padres. pero aquel príncipe le hizo entender que ninguno queestá feo con la culpa podía mirarse como en un espejo en Dios. Este rosario no es tuyo.I–172 lengua. vió que le salía al encuentro laReina del cielo. el cual. no menos porque se ven en Dios que porque vená Dios en sí mismo. ni hacerde sí mismo espejo en que se mire Dios. se llenó todo deespanto y horror. antes que saliese de allí yvolviese acá para borrar con la penitencia y confesión aquellas culpas. y ver aquel inefable prodigio de cómo lasalmas son bienaventuradas. sino de mi hijo (y nombró al mancebo áquien Lucas se lo había quitado por fuerza). servida de gran multitud de santos. Despidióse. y al decir esto desapareció. porque con esta tuviolencia le causaste gran pesar. pues. con aire de enojada le preguntó qué llevaba colgado alcuello. el pobre hombre de aquel dichosísimo lugar. y encontrando á cada pasotropas de espíritus infernales que andaban discurriendo y ahullando ámanera de lebreles que andan en busca de las fieras. Con esto dió la vuelta con sus compañeros y hubiera querido el neófitodetenerlos para ver más de cerca las cosas tan grandes que había oídodecir de Dios y de su gloria.

las lágrimasy el fruto. sino que éstos. ó por mejor decir. que poco antes había dejado. sino que en donde quiera que llegó lavoz de este suceso se vieron los mismos efectos. no le pareciómás que una disforme masa de barro y se maravillaba consigo mismo y noacababa de creer que aquél era en quien poco antes ejercitaba todas lasoperaciones y facultades naturales. y no cesaba de lamentarse y quejarsecon sus compañeros. volviendo á entrar en V. se acabó la visión yLucas Xarupá. Con lo cual al punto se desaparecieron de sus ojos. ni se quedó aquí solo.corrigió el humor pecante que en él predominaba. sonriéndose. mas cuando oyeron lo quepor orden de Dios les refirió. su primera diligencia fué hacer llamar al dueño del rosario. por fin y remate. le dijeron: Aquí conocerás qué cosa eres tú. y quien malo. después era un santo. fué increíble la conmoción. ó como él decía.I–173 sucuerpo como si despertase de un profundo sueño.Llegado junto á su cuerpo. que decir algo del celo de estos buenoscristianos en anunciar la ley divina y llevar la luz del Evangelio á losque aún duran en las tinieblas y vicios del gentilismo. Y el resucitado comenzóuna vida tanto mejor. Quédame ahora. parece que noviven contentos en la nueva vida que . como siresucitase. cargado de esta vil y hendiondamateria. que si antes era bueno. su alma.y pidiéndole perdón de la injuria. Quedaron atónitos los circunstantes de que con tan leve remedio sehubiese librado de aquella penosa enfermedad. y quien era bueno sealentó á perseverar. luego en aquel punto se vió libre dela fiebre que aún duraba. con la memoria de aquellos suplicios.

y áél singularmente fiaba los negocios más graves del bien de aquellagente. Agustín Castañares de otro indio del pueblo deSan Rafael.han empezado á profesar si no traená otros á gozar del mismo bien. para llevar el nombre de Diosá los infieles sin hacer caso de os trabajos y fatigas y de la muerte.» «La fe. Juan Bautista deZea.» Así cuentan de un tal indio llamado Ignacio que no sabe vivir sin andaren busca de infieles y ganando almas á Cristo.I–174 de experiencia. «En este caso. y el P. no acaban de hablar de esteparticular. que.I–175 Otro tanto escribe el P. llamado Antonio. movidos á compasión desus paisanos se ofrecieron á ir allá para reducirlos al rebaño deCristo. los cuales. Caballero) á ciertos neófitos que el añopasado recibieron el santo bautismo. después dehaber escrito la visión que poco ha referí).con que han de encontrarse á cada paso. daré el primer lugar á los Misioneros. se ha encedido en estepueblo un gran fuego de caridad y de celo. sin hacer caso ninguno de su vida. en su ida á los Zamucos. para que sean participantes del bien de que ellos gozan. y con otros milagrosos sucesos (así concluye una cartasuya un Misionero de la Reducción de San Francisco Xavier. introducirla en losgentiles circunvecinos. que procuraba librar . V. Para prueba de lo cual. á Dios gracias. «Estoy esperando (escribe el P. comotestigos de vista y V. va cada día en aumento (dice otro) y deseanmuchísimos. le escogió por capitán de los demás.

hasta que encuentran paraje donde poderhacer cosecha de almas. á solicitar la conversión de losinfieles. pues es un gran milagro que aun en las necesidades extremas usen. Como lo verá claramente quien atentamenteleyere esta relación. y gastan en estaempresa tres y cuatro meses. cuandoluego se previenen para sus misiones.cuantas almas podía delas garras de los Mamalucos y ponerlas en cobro en su Reducción. de suerte que presto se olvidan los bárbaros desu nativo suelo y se enamoran de la santa ley divina.I–176 trechado con los fuertes lazos de la sangre. ya con los Padres Misioneros. después del tiempo de las lluvias. mueven ádevoción y á lágrimas á los Padres. pues se extiende á tanto su ardiente celo que. Después es cosa de ver las fiestas y alegrías que hace el pueblo altiempo de su vuelta. se entran por las selvas. implacables enemigos suyos.sin reparar en peligros evidentes de la vida. esta nueva cristiandad se debe á sí misma gran parte desu esplendor y aumento. siendo ya más de ciento los que han derramado su sangre yofrecido gustosos sus vidas por dilatar los reinos de Jesucristo entreaquellas bárbaras naciones. . Apenas se serena el cielo. Y á la verdad.cuando son gentiles. y la caridad y amor con que reciben á sus nuevoshuéspedes. y se tiene por dichoso quien máspadece y quien más almas trae al conocimiento de Dios. aun aquellos á quien laNaturaleza ha es V. de piedad unos con otros. Dánles parte de su pobreza. de la cual ven ensus huéspedes ingerida tan bella virtud entre hombres tan salvajes comoellos.ya solos. aunque sean antiguos. admítenlos en su casa y quisieran meterlostambién en su corazón.

y porque hacía . á fin de confirmarlos más en la fe y de que viéndolos losinfieles corran á pedir el bautismo. pronóstico para ellos de mala ventura.I–177 bía tomado forma y colorde sangre». desgracia. al punto. Contaré dos solos por no alargarme ni cansar á los lectores. Aún es más maravilloso otro caso que sucedió á estos mismos. bendijeron elagua y le metieron dentro de ella. diciendo que aquella era fraude y trazadel demonio para apartarlos de que abrazasen la ley del verdadero Dios.y en señal de eso fueron allá todos juntos.Y ayuda Nuestro Señor á estos sus siervos muchas veces. Vieron que allí cerca se levantaba en alto gran nublado de humo y grandefuego. Empezaron luego los paisanos á discurrir sobre el caso haciendo diversasinterpretaciones. gritando: «Desgracia. abandonar elgentilismo y entrar en el rebaño de Cristo. y vista la extraña mutación. mas los cristianos alpunto les descifraron el caso. juntaban gente para reducirla á la santa fe y conducirla á laReducción. desvanecida aquellaapariencia. El primero es de ciertos neófitos que habiendo salido á llevar el nombrede Dios á una Ranchería de indios Penoquís.tomando los cristianos con gran fe el rosario en la mano. según la pasión de cada uno. los cuales. sin saber de dónde venía ni quién le hubiese encendido (y porventura también esta fué astucia del enemigo infernal). aun conmilagros. mientras que con fervor deespíritu exhortaban á aquellos bárbaros á dejar su patria.repartidos por muchas Rancherías distantes unas de otras cosa de unalegua. vinieron algunas mujeresespantadas. y que venía ádar sobre ellos. volvió el agua á su antiguo color y sabor que antes tenía. que el agua de una lagunacercana que servía para el abasto del pueblo ha V.

porque la dicha casa estaba en el centro del lugar y todaslas otras se redujeron á ceniza. ¡Oh. vencidos más del prodigio que de supromesa. pues.rogándoles con lágrimas en los ojos que si eran verdaderas las cosas queles predicaban de Cristo y de su Santísima Madre. y los bárbaros.gran viento se podía mal asegurar lavida y la hacienda con la fuga.I–180 . todos juntos. y ellos lo tuvieron induvitablementepor milagro. siendo así que todas las casas eran de paja. y puestos todos de rodillas pidieron áDios favor y misericordia. mas los cristianos echaron luego mano del remedio. los llamasen ahora ensu ayuda en lance tan peligroso. Ni paró aquí el prodigio.á éste. se alistaron en el número de los fieles. prometiendo los infieles recibir el bautismoy su santa ley. V. Y paraprueba más manifiesta del milagro se llegaron las llamas á una casa yformaron sobre ella un arco. pero sin lesión alguna. quien llevaba la imagen de la reina del cielo. recurrieron á algunos neófitos. ordenaron que saliese á encontrar el incendio y le pusiesepara defensa la santa imagen delante de su furia. ¡Cosa maravillosa! Partiéronse por medio las llamas sin hacer allí elmás mínimo daño. y más que las llamas prendían ya en laprimera Ranchería. porqueacercándose el fuego á la segunda Ranchería puso á sus moradores en granespanto.I–178 Entonces los paisanos. Hallábaseaquí el capitán de todos.I–179 Con esto se confirmaron los cristianos en la fe y en la devoción á laMadre de Dios. caso milagroso! El fuego pasó adelante sin hacer el menor daño enla casa donde se habían recogido. V. V.

. que aun acá en la tierra se debe á quientodo se ocupa en promover la gloria Divina. sólo se andarían mil yquinientas leguas en visitar Misiones y provincia. con intento de penetrar al Chaco para reducir ánuestra santa fe las naciones que viven en el vastísimo espacio detierra que hay entre Torija y el Paraguay. á fin de que fuesen más fácilmenteproveídas estas Reducciones de los Chiquitos. se juzgó siempre llevar alfin pretendido. sino después de mucho tiempo. han puesto por obra los medios másconcernientes al fin pretendido.CAPÍTULO VIII Preténdese descubrir el río Paraguay para comunicarseestas Misiones con las Reducciones de los Guaraníes. y los nuestros tuviesencomodidad de conferir á boca con el Padre Provincial y recibir lossocorros más oportunos á su necesidad.I–181 tos en la conversión de los gentiles. y acabar en poco menos de unaño la visita de esta tan vasta provincia. por noprivarlos de aquella gloria. Consideradas estas utilidades. fuera de que no sería menor elconsuelo de los Provinciales en ver las fatigas y sudores de sussúbdi V. y eso sinfruto. aunque por secretos juicios de Diosnunca se pudieron llevar á cabo. Desde los primeros años en que se dió principio á la Conversión de losChiriguanás y Chiquitos. pues cuando ahora esnecesario caminar dos mil y quinientas leguas para visitarla toda. el abrir camino por aquel río y hacer escala á lasMisiones del Paraguay ó Guaraníes. Pero no por eso debo pasar en silencio las fatigas y trabajos que enesta empresa padecieron y sufrieron nuestros Misioneros.descubierto este camino por el río Paraguay.

que enlas mayores angustias era más abundante y de mejor cualidad el socorro. de cierta nación. Llevaban consigo un Cathecúmeno.I–183 . cuarenta indios.I–182 Ni les salieron fallidas sus esperanzas. que juzgaron era el del Paraguay. llevando por guías. Vencidas. y que los Misionerosfuesen recibidos y bien tratados en tres Rancherías. y después de pocos días pasó ála otra vida sin recibir el Santo Bautismo. ó á lo menos un brazo de él(en lo cual padecieron grande engaño. por estar mal proveído de ropa y porhabérsele clavado una espina en un pie. á más del contínuo susto y temorde caer en manos de enemigos.Francisco Hervás y Miguel de Yegros. donde se quedó. de Curuminas. pues.Dije ya arriba que el principal motivo de fundar la Reducción de SanRafael junto al río Guabys fué por la vecindad con el río Paraguay. que los años pasadoshabía sido impedimento para descubrir este río. V. porque en todo el viaje sehallaron provistos de montería y de pesca con tal providencia. sin otra provisión que laconfianza en Dios y fiados en la protección de la Reina del cielo y delos Arcángeles San Miguel y San Rafael. ó como aquídecimos por vaqueanos. procuró éste con grandeeficacia que sus paisanos recibiesen la ley divina. llegaron á plantar una cruz en las riberasde un río. V. y pasar pantanos y lagunas. ácuyo descubrimiento partieron por el mes de Mayo del año de 1702 los PP. porque no era río. muchas dificultades y pasadas no pocas incomodidades quese hicieron precisas por haber de caminar por espesos bosques y agriasmontañas.Batasiz y Xarayes. sino un granlago que iba á rematar en un espesísimo bosque de palmas). siendo así que se habíaempleado con fervor en que otros lo recibiesen.

del puerto de nuestraReducción de la Candelaria. el día 22 de Julio de 1717 en el puerto deBuenos Aires).Superior á la sazón de estas Reducciones.que ya segunda vez la gobernaba. determinó el P. los PP. la cual. Francisco Hervás y el hermano Silvestre González. Joseph de Tolú.I– 184 Y porque á alguno no le desagradará leer los sucesos de este viaje. cargado de años ymerecimientos al cielo. No se puede creer el júbilo y gozo que éste tuvo con semejante aviso.tomaré el trabajo de transladar fielmente una relación diaria de todo loque hizo uno de los sujetos que iban. para dar fondo en el de Atinguí. les salieron al encuentro y sefueron con toda la gente de aquellas Rancherías en compañía de losPadres al pueblo de San Rafael. y de allí á27 del mismo mes. Juan Bautista de Zea. V. Bartolomé Ximénez (que habiendo idoProcurador á Roma de vuelta á esta provincia. Francisco Hervás á dar esta noticia al Padre Provincial Lauro Núñez. después de muchadiligencia que puse en hallarla. que veniese á la provincia elP. voló. ycon toda presteza escogió cinco Misioneros antiguos de los Guaranís.En este ínterin maquinaron ciertos indios dar la muerte á su salvo á losPadres cuando diesen la vuelta por sus tierras. donde tomaron casa. pero disuadidos de estatraición por otros de mejor conciencia. Estos fueron el P. conun hermano coadjutor. llegó finalmente á mis manos y es comosigue: «Salimos (dice) á 10 de Mayo del año 1703. . JuanBautista Neuman. tomamos tierra en el Itatí. para que por la banda del Paraguay descubriesen elcamino que ya juzgaban se había descubierto por la banda de losChiquitos. Joseph de Arce. Con la noticia de este descubrimiento.

tiramos hacia el río Paraminí. quienes habían destruído á sus paisanos en los confinesde Buenos Aires. desconfiando el P. Pero no surtió efecto el deseo de queellos quiesen llegarse. Neuman con el hermanoSilvestre González y llegando cerca de ellos quería eficazmente entablarcon ellos tratados de acuerdo. cura que era del aquel pueblo. de la venerable orden de SanFrancisco. gritando en alta voz: Pée pemomba ore camaradaBuenos-Ayres viarupi. dondenos recibieron con la acostumbrada caridad que usa la Compañía. dejando colgados de un árbol de la playa. dos piraguas y una canoa. Habiendo caminado las balsas cuarenta leguas. De aquí. que en castellano quiere decir. descubrieron á lo lejosalgunas canoas de indios Payaguás. losPadres de aquel colegio.I–185 Deseamos hablarles y dárnosles á conocer para quitarles todo miedo ysospecha y exhortarles á que ya de una vez ajustasen paces con losespañoles y quisiesen hacerse cristianos. por donde en el río Paranádesemboca el río Paraguay. no sin gran dificultadpor la furia de los vientos que nos dieron que hacer muchos días. V. y después de cuatro días partimos de allí. que temían denuestra gente. y montamos aquel cabo. que se creyó eran espías de estanación. Fray Gervasio. aferramos en el puerto de la Asunción. . cuatro balsas. algunos abalorios yotras cosillas. dió lavuelta. Neuman de poderlos reducir. Entróse para este fin. Finalmente á 22 de Junio. en una canoa el P. Por lo cual.llevando una barca grande.donde nos recibió consingular afecto el P.

y al siguiente día celebramos las exequias por sus almas. con modo muy afable y cortés. tomando atrevimiento. sin poder dar con el deAniceto. se llegaron cuatro de ellos alpie de una balsa.siendo el faraute Aniceto Guarie. Es la nación de los Payaguás. donde dejaron algunas esteras labradas con lindo artey tejidas delicadísimamente: prosiguióse muchos días este tratado.los cuales advirtieron bien tarde la fatalidad. salió de unaensenada poco distante una manga de estos traidores. conque se puede piadosamente creer habrá Dios usado misericordia con ellospor el celo con que se ofrecieron á tratar con estos pérfidos gentiles. y ejecutadas estas bárbaras muertes. con algunas bujerías que ellos estiman. paraexhortarlos y reducirlos á recibir el santo bautismo. cobarde.vicecorregidor de la Reducción de San Cosme. dividida en doscanoas y dando sobre él á traición le mataron á él y á otros compañeroscon fieros golpes de macana. deseoso de lareducción de aquellos infieles. porque habiéndose acercado nuestro Aniceto el día 12 deJulio á ciertos Payaguás. Viendo los Payaguás que nuestra gente no hacía ninguna demostración desentimiento por este suceso.echaron á huir desesperadamente para librarse de nuestros cristianos. resolvierondesalojarnos el día siguiente de donde estába V. pérfida ypronta á maquinar traiciones y en breve manifestaron estas malascualidades. aquellos bárbaros que las caricias de los nuestros no sequedaban en solas palabras. é ídos al lugar delinsulto. procuraba. pues. fervorosísimo cristiano. fueron luego corriendo á coger aquellaschucherías y con más ánimo y seguridad.Viendo.I–186 el cual. de vilísima condición. V. hallaron los cuerpos de los compañeros.entrar con ellos para salir con la suya.I–187 mos. dejándose ver unamultitud de canoas .

divididas en dos escuadras.pero no se atrevieron á ponerse á tiro. sino á lo lejos. á fin deespiar nuestros pasos: una sóla vez. por donde antes quelos Mamalucos destruyesen los pueblos de Maracayá.I–188 tierra nuestros indios. el día 19. se conducía todos los años á la Asunción gran cantidad de lacélebre yerba del Paraguay. ysentidos de la muerte de sus compañeros la robaron y saquearon toda. cuyos moradores se habían pocoantes retirado á una grande isla que estaba frente á nosotros. gente infiel. caminando á lo largo de laribera. eraesta tierra del cacique Jacayrá. antes. tirando contra ellas piedras y flechas. A siete de Agosto llegamos á la boca del río Xexui.mas nuestros cristianos. en la oscuridad de la noche. poco después seretiraron. Apenas dimos allí fondo cuando saltaron en V. El día 21 encontramos un fortín con empalizada y sobre ella tres grandescruces. con quienes.si se hubieran coligado los Guaycurús. los pusieron en fuga. con poca diligencia. de las cuales. no dejándose después ver más. y sospechando nosotros que los Mamalucos habrían hecho allíalguna de sus misiones. difícilmente hubiéramos podido escapar ylibrarnos de sus asechanzas y celadas en un río poblado por todas partesde islas y de ensenadas. supimos después que esto había sido traza éinvención de los Payaguás para que Dios . Terecaní y laCandelaria. pero valerosa yenemicísima de la fe católica. osaronmolestar por tierra las balsas. Este fué el único encuentro que tuvimos con estos enemigos. llegándoseuna á tierra desembarcó alguna gente y la otra discurría por el río. vimos una tierra de Payaguás. donde él mantiene algunos vasallos parala fábrica de las canoas.

excediendo na V. entre las cuales había una llamadaLenguas. para cultivar la tierra ysembrar el tabaco que se dá aquí en gran abundancia. Otras naciones confinan con estas. que son los correosvolantes para avisar á los pueblos circunvecinos de que andan por allíenemigos. La boca de este río dista como cosa de treinta leguas de la del ríoPiray. en que entra un río que baja de lastierras de los Guamas. alegres á lavista. Pero cuando allícerca lleva el río poca agua. A lo largo de esta laguna viven lo más del añoestos bárbaros. enfrente.I–189 turaleza á la hermosura del arte. cuyo idioma es semejante al de los Chiquitos. lo que más nos maravilló fué que hasta el día 30de Agosto no se vieron sino dos canoas de Guachicos antes de llegar alTepotii. junto al cual estásituada la laguna Neugetures.los librase de una grandemultitud de tigres que infestaban extrañamente el país. Dos leguas más adelante de esta laguna desemboca el Mboimboi. Más adelante hay una hilera de escollos por entre los cuales pasauna furiosa corriente que de ordinario los encubre. Poco más adelante. que dicen los naturales son delapóstol Santo Thomé. y allí crían muchas manadas de caballos y mulas. se ven en la cima de una de aquellaspiedras ciertas huellas de hombre. Aquí empezaronlos Guaycurús á encender fuegos y hacer humaredas. pero sin darnosmolestia.sirviéndose de los Guamas como de esclavos. junto alcual antiguamente hubo una Reducción en . no obstante. Siete leguas después de estos montes corre su río. se ven doce altísimas rocas. Vimos poco después andar en la playa doce bárbaros.

los cuales le mataron á mosquetazos.I–191 grandeestimación. donde viven los Sinemacas. De aquí hasta los Xarayes en dilatadísimas campañas por beneficio de lanaturaleza. Aquí fueron á predicar la santa ley de Cristo los PP. español.Nanuiquas. En una isla. Justo Mansilla. ypor eso se veían de cerca y de lejos muchos humos en el aire.que trabajaban en provecho delos naturales los PP. A 22 de Septiembre pasamos las montañas de Cuñayegua.I–190 maltratado. que les es de mucho provecho. por lo que les .cayendo poco después en las mismas manos. Guatos. salió tan V.Jarechacu y Arapichigua. por locual en todo aquel contorno son los Payaguás tenidos en V. el cual fué muerto con el hermanoMateo Fernández por los indios Chiriguanás. con todos sus vasallos Payaguás. y el otro. porque les persuadía que porser cristianos no podían tener más que una mujer. se cría inmensa cantidad dearroz. Guacamás. que enbreve acabó de vivir y padecer. se encontró con unacuadrilla de Mamalucos. Caracarás. sin ninguna industria del arte. Sucedió que el segundo. que tienen enfrente de sí en la otra banda las del Ito. que al vernosdespacharon luego siete canoas á la grande isla de los Orejones. como lo suelen hacer en tales ocasiones. Guaresis y otros pueblos confinantes. llamado á las tierras de los indios Guatos paraadministrarles el Santo Sacramento del bautismo.Flamenco. de que todos los años hacen provisión los Payaguás. Cristóbal de Arenas y Alonso Arias. paradar aviso á aquellas gentes. cinco leguas más adelante. se habían retirado dos caciques. y Pedro Romero.

cueros. Ocho leguas sobre el Tobatí. que quedó sólo.Ignacio Martínez. Diego Ferrer y JustoMansilla. El primero fué llamado al Perú á la misión de losChiriguanás. hasta cerca de la célebre isla de losOrejones. telas y vituallas. internándose en espesos ygrandes bosques. Antonio Ruiz se esparcieron poresta dilatada gentilidad á predicar el Evangelio. cansado de los muchos trabajos. los otros dos. Estos fueron los PP. . flamencos. francés. oprimidos de las fatigas y trabajos en untotal desamparo de todo humano consuelo.I–192 Paraguay. con una muerte semejante á ladel grande apóstol del Oriente San Francisco Xavier. desemboca por dos partes el río Mbotetei. de dondecuatro Misioneros enviados por el P.por donde bajan al Paraguay á hacer sus correrías los Mamalucos. Desde el río Mbotetei hasta los Xarayes. español. peromolestados de los Mamalucos los abandonaron. Nicolás Hernat.llegamos á donde el Paraguay. de que están abastecidos con grandeabundancia. el último.encadenándose con los del Tambayci y Garaguy.dan de tabaco. por la otra bandadesemboca el Mandiy. dividido en dos brazos. montadas las dos bocas del Mbotetei. que baña las faldas de los montes Taraguipiti que.falleció también en breve tiempo. se extiende el país en vastascampañas. Enfrente de estas dos bocas del río Mbotetei. á 29 de Septiembre. forma á lo largouna isla de veinte leguas. Desde el Tobatí pasamos junto á las montañas del Taraguipitá. Finalmente. pasaron al eternodescanso.tiran hasta Santa Cruz la Vieja. por cincuenta leguas. que desde la laguna Jaragui. se extienden á lo largo delas costas del V. habitadas antiguamente de los Guaycharapos é Itatines.

Guahones. Arianes.Francisco Hervás y Miguel de Yegros. . Guaresis. Quichiquichis.Arabiras. Xaimes.Curuaras. Curubinas.Por estar ya en tierra de los Chiquitos se comenzaron á hacer muchasdiligencias para hallar la cruz que el año pasado levantaron los PP. Cubieches. Dela otra banda izquierda están los Payaguás. Coes. ácausa de que estando rodeados de grandes lagunas y pantanos. Guatus. pero el lado izquierdo es el más poblado.Trequis. se llegaronno obstante á nosotros y nos presentaron biétole y otras frutas de latierra. Guannaguazus. Chibapucus. Jasintes. Caraberes. Zurucuas. Cutaguas. Tapaquis. Gucamas. Imbues.Guatoguaguazus. A 12 de Octubre. Ecanaquis. encontramos conunos Payaguás. Guarayos. Itatines. Mboyaras. Guañanis. Itapares. Eleves. los cuales. Cuchipones. Abiais. aunque temían á nuestros indios. Chicaocas. Señalaré aquí algunas naciones de una y otra banda. Paresis.Tapyminis. Cunicanis. Nambiquas. porque se puedendefender más fácilmente de las inopinadas invasiones de los Mamalucos. se hace muydifícil y casi imposible el paso á aquellos malvados. Coroyas. A 17 dimos fondo á vista de la laguna Jaragui que se oculta por grantrecho entre bosques y montes hasta cerca de la de los Orejones. Cutuares.Sinemacas. Napiyuchus. Lenguas. á que correspondimos cortesmente con otros regalos. reconociendo muchos lagos yensenadas. habiendo dado fondo en el Paroguamini. Tarayus. Guachicos.Jarayes.I–193 habitada de gran número deinfieles. Cubies. Aripones. A mano derecha estánlos Guarás. Guitihis. Urutues. Cuchiais. Ayuceres. Aquíuna parte del Paraguay está hoy día V. Aginis. Ayguas. Mbiritis. Abaties. Arapares.

yregaló á nuestros indios con un grande Capivará (son estos unos puercosdel agua. viendo que nosotros tirábamos á lo largo de lacosta por no empeñarnos en medio en las islas. montamos la bocadel río Paraiguazú. sentía mucho dejarnos. y se distinguen por la diferencia de laslenguas. y nosotros. De allí á tres días. De allí á poco encontramos una canoa con sólo un indio. que era una estera de linda hechura. él sin reparo alguno se entró dentrocon sus armas y con su cama.I–194 distinto idioma.enviamos al cacique y principales de la nación varias cosillas queestiman estos bárbaros. El día 18. Cumplió su palabra. con todo eso. y aunque ni él entendíanuestra lengua ni nosotros la suya. dejando á la mano derecha la laguna Tuquis. pero habiendo experimentado él tanto amor yafecto en nosotros. que sin ningún temor sellegó á la barca. por medio de él. porque ó son enemigas. hicímosle mil caricias. porque todas tienen V. por lo cual. ni se entienden entre sí. que poco antes habíamuerto. que estas naciones las más se reducen á dos ó tresRancherías. que venía colorado con una creciente furiosa deagua.aunque vecinas y confinantes. mozo biendispuesto y de fuerzas. en todo semejantes á los de tierra).Verdad es. diciéndole porseñas si quería entrar en la barca.I–195 tiéndonos que volvería presto. otras á poco más de trescientas ó cuatrocientas almas yotras también en mayor número. Poco después le despedimos. con señas y ademanesnos dió á entender que su Ranchería distaba de allí dos ó tres jornadasde camino. de nación Mbiritiy. se despidióprome V. ó no tienencomercio unas con otras. peropretendiendo atravesar un gran brazo de río en . y después de poco tiempo estuvo de vuelta.

Hiciéronse aquí increíbles diligencias para hallar la cruz tan deseada. El clima de esta isla es saludable y templado. fué necesario rendirse. entramos en el famoso lago de los Xarayes. y apenas pudo salvar su persona. empero. quecayó.poblada en algún tiempo de muchísima gente y asolada y destruída ahorapor los Mamalucos.suplicaron al P. elterreno es muy fértil y abundante. así por tierra como por agua. que le remitieroná los suyos. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás. conociendo que menguaba lacorriente más cada día y corría peligro el barco de hacerse pedazos enlos escollos ciegos si se parasen allí algún tiempo más. Tiene de longitudcuarenta leguas y diez de ancho. nosotros. V. y de dicho lago (con unánimeconsentimiento de los geógrafos) nace el gran río Paraguay. aunqueestá en diecisiete grados y pocos minutos de altura. naufragó á nuestra vista. Finalmente. por nuestra desgracia. determinó darla vuelta . en manos de los Payaguás.I–196 no observamosen ella cosa de más monta que el clima.tiempo que hacía granviento. aunque otros la hacen doblado mayor. Los primerosdescubridores la llamaron el Paraíso.en donde entran muchos ríos navegables.pero por más que hicimos. Los PP. á 31 de Octubre. pero siendo éste de contrarioparecer. antes bien. no pudimosdescubrir la más mínima señal de hacia qué parte cayesen las Reduccionesde los Chiquitos. A la boca de este lago está situada la célebre isla de los Orejones. aunque en parte sobresale en montañasllenas de árboles muy á propósito para labrarlos. José de Arce. Superior Bartolomé Ximénez que pasasen adelante á lasRancherías de los infieles á tomar lengua.

hasta que creciendo lasaguas y hecha amistad con los infieles. pero ellos les . con gravísimo riesgo de sus vidas. juzgó nopodía condescender con sus instancias. por lo cual. sólo que los vientos. y aunque siempre estábamos con temor de algún escolloencubierto debajo de agua. se nos acercaron insinuandoque querían hablarnos.después de haber gastado mes y medio en andar en busca delcamino. se informasen del camino. Superior su fervor. el uno era Payaguá y los otros Guaranís. postrándose de rodillas delante del P. enempresas que no pudiesen salir sino con grandísima dificultad. Admiró el P. mediante el favor de Dios.caminamos á voga y remo sin ningún riesgo. aunque les pesase ásus caciques. Por tanto. con todo esto. Después de haber caminado cien leguas descubrimos tres canoas con cuatrohombres que. determinamos que nuestros indios losdefendiesen en caso que sus caciques intentasen cobrarlos á V. Fué increíble el sentimiento de los mismos Padres al ver que sefrustraban sus esperanzas y tantas fatigas y trabajos como habíansufrido.le pidieron vivamente les diese licencia de quedarse en aquella grandeisla de los Orejones.I–197 invierno se irían á las Reducciones de los Chiquitos. mas temiendo no fuese que esteapostólico celo los empeñase. vogando á toda fuerza de remos. Superior.I–198 fuerza dearmas. ypasado el V. donde se entretendrían. nos dispusimos para salir de aquel lago ómar dulce. que saltando ligeramente en nuestra barca. á 12 de Octubre. nos retardaron para que nos adelantásemos. quesiempre soplaron por la proa. Viendo nosotros su buena voluntad. dijeronresueltamente que se querían quedar con nosotros.cristianos antiguos.

cuchillos. creciendo en ellosla estimación de nosotros.I–199 viesen después de intérpretes álos Misioneros. pues los Guaranís dejaban su hacienda yparientes sólo por venir á nuestras Reducciones y vivir en laobservancia de la ley divina. pues fuera de conseguir la salvación eterna y vivir como hombresé hijos de Dios. encomendamos al P.los cuales á la vuelta. anzuelos.dieron de buena gana licencia. sir V. para que instruídos enlos misterios de nuestra santa fe. Hallada tan buena coyuntura. les pedimos algunos infielesque ellos en años pasados habían hecho esclavos. Ofreciéronse de buena gana los dos caciques con todos sus vasallos árecibir el santo bautismo. para que ensu Reducción los impusiese en los preceptos de la ley divina. que cada año tanto les molestan. otro Erebé. Por lo cual nos cobraron tanto afecto. otro Curubina y el último Guarayo. pasarían una vida quieta y libre de todo peligro.obligándose todos los pueblos de los Guaranís á defenderlos de losMamalucos y Guyacurús. Para asegurarnos más de este su buen daseo. . uno Sinemaca. avalorios y otras cosas de este jaez.Superior. se les habló con toda eficacia del bien desus almas y cuánto interesaban en que nosotros los tomásemos á nuestrocargo. De buena gana nos entregaron seis niños. Jerónimo Herrán. entraron los dos caciques con todaseguridad y confianza en nuestro barco y se pusieron al lado del P. ofreciéndoles en contracambio ciertos platos de estaño. para que unidos todos en un cuerpo. fundasen unaReducción. quecomo si fuesen amigos antiguos. dos de los cuales eranPenoquís. y que exhortarían á hacer lo mismo á losGuatos y Guacharapos.

Finalmente. mas aún ahora se mostraron pérfidos y mentirosos. trayendo en una gran canoa á unespañol llamado Juan García. tiramos adelante hasta tocar en lasriberas donde vivían los Payaguás. Supieron los mensajeros tratar con tanta destreza el negocio. y que para satisfacción de lo pasado. habiendo nosotros de frecuentar aquel camino. les enviamos unaembajada asegurándoles de nuestro buen ánimo para con ellos y que lesperdonábamos la traición pasada.Superior.I– 200 gremio de la SantaIglesia. y para eso por medio de los Payaguás amigos. porquepreguntados si tenían más esclavos . que por malicia. deseamos ganarlos y reducirlos al V. de que ya padecía mucho nuestra gente y losPP. por haberse corrompido ya elvizcocho y echado á perder el maíz. y ordenaron á algunos de sus vasallosque nos sirviesen con sus canoas. que más por temor de alguna trama desus enemigos. y el cuotidiano mantenimiento del P. habían maquinado. por espacio de cuatro meses. contentos y alegres con la esperanza de tenerdentro de poco tiempo Misioneros. se despidieron denosotros los caciques. como mejor se pudo.Entablada con esto la amistad de entrambas partes. que pocodespués nos salieron ellos al encuentro. y se excusaron buenamente de la traiciónpasada. fué sólo una simple escudilla dehabas. porque de otramanera. matadores del buen Aniceto y suscompañeros. proveyéndonos de pescado por espaciode ciento y ciencuenta leguas de camino. que no fué pequeño socorro porla carestía de vituallas. nosrestituyesen los esclavos españoles que tenían. que tomasen el partidode compañeros nuestros y fabricasen una Reducción. nuestros indiossujetarían su orgullo. apenas tenían con qué sustentarse.

inconstantes. V. y supimosdespués en la Asunción que tenían otros tres. Tenían canoas de bella hechura. revoltosos.porque cada año procuran diezmarlos los Mamalucos. y uno á uno entraron en la barca pararecibir algún regalo.presentándonos gran canti V. y muchas veces rompentambién con los Guaycurús y se destruyen. y muchas veces se coligan con los Guaycurús endaño de los españoles.respondieron que no. nosofrecieron una bellísima. siendo así queapenas cuentan trescientos ó cuatrocientos hombres de tomar armas. Después de haber renovado la amistad se nos mostró la mayor parte sobreveinte canoas puestas á la fila. la una discurre hacia ellago de los Xarayes. Pero lo que causa admiración es que tengan tanto orgullo. que nos trajeron al día siguiente.I–201 dad de fruta de la tierra. cautivando gente y robando las haciendas y cuantoles viene á las manos. El día siguiente vinieron los caciques llamados ambos Jacayrá. Después nossignificaron el deseo que tenían ellos también de hacerse cristianos yfundar una Reducción en que los nuestros los instruyesen en losmisterios de la santa ley de Dios.I–202 . porque aunque hayan hecho tan largas ofertas no haymucho que fiarse de ellos porque son pérfidos.y que en tanto mantienen su palabra en cuanto les está á cuento. Al presente están divididos en dos facciones. pero hay poco queesperar de ella. y viendo la gana que teníamos. En este estado dejamos el negocio de su conversión. la otra hacia laciudad de la Asunción. por espacio de doscientas leguas.

volviéndose á su antigua costumbre de vagabundos sehuyeron. que dos veces pidieron Misionerosy fundaron Reducción.I–203 hacerse pedazos la barca en que íbamos. no queriendo arriesgar las vidas deestos dos apostólicos operarios. hoyestán en tierra firme y mañana en alguna isla. allanandocon su celo las dificultades tan grandes que se ofrecían. y entró tan profundamente laquilla. El primero fué por la mañana. .Otro no pequeño motivo les retrae de ser cristianos. por lo cual es necesario que estos Payaguás se junten con losGuatos y Guaciarapos.Superior fué de contrario parecer. los dos fervorosos Misioneros Joseph de Arce y JuanBautista de Zea. que muy trabajosamente. Jarós y Pampasno tienen firmeza en tierra. En este lance suplicamoscon grande afecto á la Santísima Virgen. Charruas. y lessucedería á ellos lo que á los Jarós. y como los Guaycurús. y con su favor. porque sustentándose con caza y pesca. no estando jamás firme muchos días en un lugar. deseaban se pusiese por obra este intento. y es que estanación es vagabunda. Con todo eso. así los Payaguás en este río. con el ayuda de las otras embarcaciones. y ambas á dos. no se puede hallar siempreésta en un mismo lugar. Pero el P. cuando á 2 de Diciembre corrió dos veces peligro de V. cuando creíamosentrase el agua por muchas partes. con que sin otro efecto proseguimosnuestro viaje. ni pueden de otra suertevivir.se pudo desencallar y sacar fuera de la arena. se halló que no había padecido nada. pueblos estables y permanentes: pero el hacer estaunión costaría más sangre y más sudores de lo que montase el buen éxitodel negocio.quedando encallado en unos arenales. enfadados de vivir debajo de unmismo cielo.

Pero mayor fué el peligro y el susto al entrar la noche, porque soplandomuy recio el viento y alterado el río, y caminando el barco á todoriesgo, dió de golpe en un escollo ciego y la furia del agua y delviento la estrelló de escollo en escollo hasta arrojarla sobre laribera. Aquí nos sorprendió á todos el susto y ya esperábamos que se había dehacer pedazos y correr peligro nuestra vida; pero la piadosísima Señoraquiso hacernos cumplida la gracia, saliendo, así nosotros como la barca,sanos y salvos de aquel riesgo. A 4 de Enero ordenó el P. Superior que adelantándose tres barcos á velay remo procurasen cuanto antes entrar en el puerto de la Asunción parallevar al P. Juan Bautista Neuman, que afligido sobremanera de ladisentería estaba V.I–204 poco menos que reducido á los últimos períodos de lavida. Por fin, el día 7, dimos todos fondo en aquel puerto, donde aldesembarcar nos salió á recibir el Gobernador, la nobleza y el pueblo engran multitud, que quisieron en todo caso, por más que nosotros lorehusamos, conducirnos hasta el colegio, donde tuvimos la triste nuevadel fallecimiento de aquel buen Padre. Venía tan maltratado y tanacabado de fuerzas por los trabajos del viaje, fuera de que en muchassemanas no se le pudo dar á comer otra cosa que un triste puñado de maízcorrompido, que una hora después de haber entrado en nuestro colegiopasó á recibir en la Jerusalén celestial el galardón de tantos trabajos. A sus exequias asistieron el Cabildo eclesiástico y secular y todas lasreligiones que quisieron honrar, como ellos decían, el cadáver de unsanto mártir, pues que las fatigas y trabajos sufridos por la gloria deDios y bien de las almas le habían acabado.

A 9 del mismo mes salimos de la Asunción para volver á los Guaranís,donde últimamente, á 4 de Febrero, dimos fin á tan larga navegación. Nueve meses hemos gastado en este viaje; hannos faltado dieciséis indiospor la escasez V.I–205 de los víveres y por la disentería que á casi todos nosafligió, y á habernos tardado un poco más hubieran muerto otrosMisioneros con grave perjuicio de tantas almas, á cuya conversiónestaban destinados.» Hasta aquí la relación de este viaje. Notable fué el sentimiento del P. Provincial viendo desvanecidos mediostan eficaces para el intento; mas no por eso desistió abandonando laempresa, y así, pasado el año siguiente á la visita del colegio deTarija, ordenó al Padre Juan Patricio Fernández que fabricase algunascanoas en las riberas que se creía eran del río Paraguay, enviase porallí al P. Miguel de Yegros, con el hermano Enrique Adamo, á laAsunción, acompañándoles los Xarayes prácticos del río y valientesvogadores. Partió al punto el P. Juan Patricio con los dos compañeros y cien indiosdel pueblo de San Rafael por el mes de Octubre de aquel año, para ver siaquel río, junto al cual el P. Francisco Hervás había levantado la cruz,era el Paraguay; pero á tres jornadas de camino halló que se perdía enaquel que parecía río en unos palmares, sin saber dónde era su término;con todo eso pasó ochenta leguas más adelante para reconocer dóndeestaba la cruz; pero llegando allí vió que no era este el río Paraguay V.I– 206 ni ramo suyo, sino un gran lago que en el tiempo de las lluvias seextendía por aquellos valles.

Descubríanse desde aquí montañas muy altas entre Oriente y Mediodía, ycreyendo que á la falta de ellas correría el deseadísimo río, determinóir allá, como lo hizo; el viaje era incómodo y trabajoso, porque todo élhabía de ser por la cumbre de la montaña; pasó por cierta Ranchería deGuarayos destruídos por los Mamalucos, encontró muchas lagunas, registróla más grande y profunda para ver si desaguaba en el río Paraguay, perotodo sin provecho. Ya era la mitad de Diciembre y amenazaba el cielo inundar las campañascon las lluvias, que cerraban el camino para la vuelta; pero con todoeso, porque tantos trabajos no quedasen frustrados, quiso gastar otrosocho días en aquella empresa que tantos, y no más, parecían necesariospara llegar á las costas del Paraguay, como lo afirmaban algunos indiosviejos, quienes por unas montañas fragosas que tenían delante, seacordaban del país, por donde cuando mozos anduvieron con sus paisanospara mover guerra á los Guarayos que viven á la ribera del río Paraguay. Llegaron allá después de ocho días, habiendo gastado los tres en abrircamino por un es V.I–207 peso bosque, sin hallar con qué apagar la sed sinoexprimiendo ciertas raíces que llaman Bocurús. Poco más adelante descubrieron una laguna muy grande cercada de unacorona de montes que hacia el Oriente abrían boca, por donde la lagunadescargaba sus aguas, y por el Poniente la ceñía un bosque espesísimo.Preguntóles el P. Juan Patricio Fernández si esta laguna iba ádesembocar en el río Paraguay, á que respondieron que no sabían, mas unPenoquí de aquellos que se escaparon de las manos de los Mamalucos,añadió que por aquella laguna habían entrado los

enemigos á discurrir yregistrar el país, y por la banda del Oriente se descubría un arenal,donde desembarcando dichos Mamalucos habían dejado las canoas y tomandocamino por tierra, habían ido á caza á los indios Taus. Oído esto, mandó al momento fabricasen una canoa, pero no hallandomadero á propósito, y estando ya en el corazón del invierno, le fuéforzoso volver atrás y dejar la empresa para mejor tiempo. Repartiendo, pues, á la gente las vituallas que había reservado para suviaje á la Asunción, la envió á reconocer aquel arenal y camino de losMamalucos. V.I–208 A dos jornadas de camino dió dicha gente en una pequeña Ranchería deGuarayos de sesenta almas, que condujeron consigo al pueblo de San JuanBautista, á donde llegaron sanos y salvos el Sábado Santo del mismo año. El P. Juan Patricio y sus compañeros gastaron veinticinco días paraentrar en San Rafael, por estar, á causa de las lluvias innundada todala campaña, por cuya causa se veían obligados á caminar descalzos, todoscalados de agua, y era gran fortuna topar á la noche con algúnmontecillo, aunque pantanoso, donde hacer alto, aunque no para tomaralgún reposo y aliento en el sueño, por no permitirlo la infinitamultitud de mosquitos y tábanos que produce la humedad. Tantas fatigas, maltratamientos y trabajos causaron en estos Misionerosgraves enfermedades y por gran fortuna pudieron ellos convalecer; mas noasí el hermano Enrique Adamo, que consumido y deshecho de los excesivostrabajos y no teniendo fuerzas para recobrarse, pasó el día 27 de Juliode 1705 á la bienaventuranza, para recibir el galardón de sus fatigas.

Era este hermano enfermero en la Casa Profesa de Roma, cuando llegando áaquella corte el P. Ignacio de Frías, procurador general de estaprovincia, obtuvo licencia de nuestro Padre gene V.I–209 ral Tirso González paravenir por su compañero y pasar á las Misiones de los Guaranís, de dondefué á ejercitar el mismo oficio de enfermero á este colegio de Córdoba,y de aquí fué á las Misiones de los Chiquitos, á que siempre tuvo grandeafecto y con su celo é industria procuró los progresos de ellas, hastaperder la vida en la demanda. De los Guarayos que se avecindaron en San Juan Bautista había algunosque entendían la lengua castellana, con lo cual pudo el P. Juan PatricioFernández informarse del Paraguay y del puerto donde los Mamalucos dabanfondo para tomar noticias de la tierra de los Chiquitos y aun ellos seofrecieron á ir con él allá. Por tanto, despachó algunos indios á abrir camino en los bosques de losTaus, los cuales llegando á la última Ranchería de estos, situada á lafalda de las sierras de Santa Cruz la Vieja, descubrieron á los Paisanosel intento de su ida, los cuales se lo disuadieron diciéndoles que nopodrían tenerse en pie las caballerías por aquellas cuestas tan fragosasy les señalaron un camino no tan difícil, aunque todo de bosque perotodo lleno de arroyos y en algunos lugares se dilataba en fértilescampañas. Al principio de Agosto partió en su seguimiento el P. Fernández con elP. Juan Bautista V.I–210 Xandra y dos Guarayos, paróse en las tierras de losGuarayos, donde halló á ciertos cristianos que habían venido de laReducción de San Joseph para exhortar á aquella gente á alistarse debajode las banderas de Cristo, y consiguieron su pretensión porqueabandonando todos su nativo suelo, se redujeron á vivir en nuestrasReducciones.

Detuviéronse aquí los Padres tres días esperando á los neófitos quehabían despachado á reconocer el nuevo camino; de aquí prosiguieron suviaje, aunque bañados de sudor, siendo necesario abrir camino con hachasy picos por una espesísima selva, hasta que entraron en una campaña debellísima vista, enfrente de la cual estaba la laguna Mamoré, á donde seencaminaban. Llegaron, finalmente, á la playa donde solían desembarcar los Mamalucos,en donde halló el P. Superior cinco largas cadenas que habían enterradoallí aquellos crueles hombres. Esta playa es un brazo de tierra, algunas millas dentro de la laguna, ycorre hacia Oriente y divide aquella laguna en dos ensenadas, una de lascuales se extiende al Septentrión y la otra al Mediodía; y así por loque veía como por lo que sabía por relaciones ajenas, se certificó quedicha laguna desembocaba en el río Paraguay. V.I–211 Quiso el Padre adelantarse y pasar adelante, para lo cual mandó á losindios que buscando un grueso leño fabricasen de él una canoa; y ellos,no muy lejos de allí, hallaron un árbol bien á propósito para el caso,el cual, dispuesto en forma de canoa y echado al agua, apenas losChiquitos que entraron dentro habían aprestado los remos para vogar,cuando se volcó y aquellos pobres cayeron al agua, de donde con grantrabajo salieron diciendo: «Esto no es para nosotros.» Estando, pues, por aquel lado muy alterada la laguna por el viento quesoplaba, les ordenó el P. Fernández pasasen la canoa á la otra ensenada;mas sondando los indios el fondo del agua no se quisieron arriesgar áponerse otra vez en peligro; pidióles el Padre que á lo menos le pasasená la otra banda, lo cual también rehusaron por ser manifiesto el peligrode que la impetuosa

corriente del agua volcase la canoa y él se hundiesesin poder ser socorrido: parecía azar y siniestro accidente que nosufriesen el efecto pretendido tantas diligencias y trabajos sufridospor descubrir el puerto tan deseado del Paraguay; pero no fué sinoprovidencia singularísima del Altísimo, que no menos cuidaba de sugloria que de la vida de sus siervos, porque si nuestros Misioneros delas Re V.I–212 ducciones de los Chiquitos bajaban á la de los Guaranís, caían enmanos de los Payaguás, que habían jurado vengar la muerte de suspaisanos con la muerte y estrago de cualquier español que encontrasen,como poco después lo escribió el P. Provincial, ordenando que ninguno delos nuestros bajase por allí á los Guaranís, y que si alguno estuvieseya en camino, diese la vuelta luego á los Chiquitos. La causa del rompimiento fué que cuando aquellos cinco Misioneros dequien poco antes hablé, llevaron consigo á la ciudad de la Asunción losmás nobles de aquella nación, no fueron éstos recibidos de la ciudad conbuena cara, temiendo que venían á reconocer la tierra y darles deimproviso un asalto y saquearla; con todo eso, por respeto de losnuestros, los trató cortesmente el Gobernador, y acariciados con milregalos y presentes se volvieron á sus tierras. Poco después, no sé con qué motivo, discurrían por el río algunosespañoles, y encontrándose con una escuadra de aquellos bárbaros lesdieron una carga cerrada de mosquete, y con la muerte de algunospusieron á los demás en fuga. Con esto se rompió la paz, y jamás los Payaguás se fiarán de losnuestros, y mucho me V.I–213 nos de los españoles; antes bien, estarán siemprealerta para vengarse de la injuria recibida, como

lo han ejecutado conharto daño de toda aquella gobernación del Paraguay. V.I–214
CAPÍTULO IX

Múdanse á otro paraje las Reducciones; pasa el PadreSuperior á Tarija y desastres de los neófitos. Por haberse ocupado el P. Superior en la empresa que acabo de referir,no se había puesta en ejecución el orden del P. Visitador de estasReducciones, José Pablo de Castañeda de que se buscase sitio mejor y mássano para fabricar de nuevo las Reducciones; por lo cual quiso alpresente ponerlo por obra, á que no poco ayudaron las enfermedades y elcontagio. Considerado pues, el sitio más conforme á la salud de aquellos pueblos,y para reducir á la fe las naciones confinantes, determinó con muchogusto de los neófitos, que la Reducción de San Rafael se trasladase yplantase sobre un monte poco distante de su primera fundación, donde sehalla al presente, con gran provecho de los infieles que allí van ávivir y tomar casa. V.I–215 La Reducción de San Juan Bautista se mudó al Zapoco, riachuelo de pocaagua, pero cómodo, á que también se juntaron otros infieles. En la Reducción de San Joseph, por no cuadrales á los indios el sitioque se escogió para mudarla, se tuvo por mejor trasladarla á Santa Cruzla Vieja, en cuya elección, cuan bien adivinasen los neófitos, sedescubre por el estado próspero en que siempre se ha mantenido, y porser escala á las naciones infieles del Chaco. No ha dejado, empero, el demonio de hacer de las suyas, para arrancarlade aquí viendo cuánto daño se le ha seguido á su

de que no se debía tener cuenta ni arriesgará otros Apostólicos operarios que trabajaban en otras partes con igualgloria de Dios y provecho de las almas. á fin de que guiasen con seguridad otrosMisioneros á los Chiquitos. Superior. La otra de San Francisco Xavier se pasó trece leguas más adelante haciael Septentrión y siempre ha ido en aumento. halló solos á losMisio V. De todo esto hizo poco caso el P. y el P. el lugar para la nueva fundación. que por una contingenciano quería. diciendo serían estosindicios como los pasados. Que fuesen los Misioneros de losChiquitos los primeros que rompiesen el camino. Provincial. Superiorno se emprendiese la fábrica.partido. á la dicha villa. A que no pudiendo replicar el P. refirió las noticias más seguras delpuerto que había en el río Paraguay y destinó aquellos indios para quese despachasen á los Guaranís. esperó mejor tiempopara .I–216 neros. pues. ordenó el P. perodescubiertas sus trazas y marañas. á tanta costa. sin haber hecho primero la sementera ytener con qué vivir: mas el pueblo no quiso esperar tanto. se redujeron todas á humo. que desde el día16 de Septiembre de 1706 gobernaba esta provincia. Llegado. que con su ajuar estaban ya de partida para seguir á losneófitos. Blas de Silva. pues. por versiempre á sus ojos la muerte en aquel clima inficcionado mucho tiempoantes de la peste. llevando consigo losGuarayos prácticos del Paraguay. por lo cual se vieron los Padres precisados á seguirlos indios. De aquí se condujo á la villa de Tarija á tratar los negocios de aquellacristiandad con el nuevo Provincial P. exponer otros sujetos en aquella trabajosaempresa. Fernández. de suerte que ha sidonecesario dividirla en otras Reducciones. Escogido. pasando á San Joseph.

I–217 el gobierno de aquellas Misiones. y así traspasados los levantaron en el aire y los pusieron álos lados del camino para muestra de lo que harían con otros si semoviesen á cosa semejante. Pablo Restivo. el cual pensaba abrir nuevo camino. y llegando á toda carrera á su Ranchería dió avisoque venían Mamalucos. se quedó en Tarija. allanase el camino. por el mes de Mayo puso por obra la voluntad del P. quedespavorido á la vista del P. Con todo eso. Misioneroantiguo de los Guaranís. Por lo cual. los pasaron á todos un palo por lasentrañas. metió lasespuelas al caballo. teniendo á la vista aquella punta de montes quehabitan los Chiriguanás. Felipe Suárez que desde el pueblo deSan Joseph. no teniendo el Padre quien le guiase yviéndose abandonado de sus . costeando el río San Miguel. se avanzó con dos indios para ver si descubríaalguna Ranchería.lograr sus deseos: y por estar ya á los fines de Diciembre ycerrados los caminos con las lluvias. Zea. con que se previno para la defensa y puso en armastodo el contorno.porque había recibido orden el P. porque seahorraban muchas jornadas de viaje y se libraban de los vados peligrososdel río Guapay y por aquí habían ido antiguamente los Chiriguanás á cazade indios Penoquís. Felipe. siciliano. V.I–218 A pocos pasos vió que venía hacia sí uno de los Chiriguanás.aunque no pudo llegar hasta las Rancherías de los Chiriguanás por notener con qué sustentar á buen número de indios Chiquitos. confirmado en V. El P. porque cogidosde los Penoquís en una emboscada. el P. aunque les salió mal esta invasión. y el año siguiente de 1707 volvió áellas con otros dos operarios. y el P. Suárez. en nombre del Provincial. que allanabanel camino. Juan Bautista de Zea con el oficio deVisitador. como de enemigos.

yllegando á las tierras de los Chiriguanás.pero el día antes de la partida. por donde pasa aquel río. que por certidumbre que tuviesen de lospeligros que les podrían suceder. dejado el caminoantiguo. Pocas millas faltaban para llegar al lugar donde el P. dió la vuelta á San Joseph. cuando los dos caciques se dejaron salir de la boca estaspalabras: «Gran lástima tenemos de vosotros. empero. Por lo cual el día siguiente seaprestaron puntualmente para ir sirviendo á los Padres y los acompañaronhasta el Parapití.I–219 cubrieron cuanto maquinaban en su corazón. querían mantener lapalabra sin moverles nada estas razones que alegaban. los caciques. Fernández á los Chiquitos. estando bien tomados de la chicha. Suárez habíavuelto atrás. Visitador Juan Bautista de Zea. tirar al Oriente hacia el río Parapití á una Ranchería deChiriguanás. yaunque no pudo noticiar de lo sucedido al P.ofreciéndose éstos al punto. llamada Charaguá. porque . des V. Suárez. aquí trató condos caciques para que le guiasen hasta donde había llegado el P. Felipe. diciéndoles era mejormatarlos á macanazos. Por locual resolvió el P. A fines de Septiembre se partió el P. Fernández. llamadas Palmares. lo supo éste enel valle de las Salinas por aquella voz que se divulgó. tuvonoticias más ciertas del camino que habían abierto los Chiquitos. de la cualconjeturó había sido lo que había intentado el P. ó si no á lo menos conducirlos á donde los tigreshiciesen estrago en ellos.cristianos. más por deseo dela ganancia que sacaban. y era lacausa de todo que sus parientes habían montado en cólera porqueenseñaban á los Padres aquel camino por donde en adelante vendrían árobarlos y hacerlos esclavos los Mamalucos. quees su vino. anticipándoles los nuestros una buena paga.

pues seencontraron con muchas cuadrillas de aquellos bárbaros que. que por ello sólo les parecieron bien empleados tantossudores y fatigas. que por sólo robarles las pobres cosillas quellevaban consigo. Tuquís llaman á lospueblos que no son de su nación. sospechó maquinaban alguna traiciónlos Chiriguanás. El P. querían encubrirsus tramas. disponiéndolos Dios para que lasalmas de dos niños consiguiesen la feliz suerte de su predestinación. No se perdió del todo tan largo viaje. pero se lesescaparon de las manos estos peces que iban á buscar.os han de robar ymatar los Tuquís que discurren por este camino». so color de que lascaballerías se habían cansado y que no podrían andar lo que les faltabade camino. Visitador hacía que no los entendía y quería pasar adelante. les procuraron elremedio del alma con el santo bautismo. por lo cual. Estaban éstos en el Charaguá ya para expirar. cuandofueron á gozar de aquella bienaventuranza que. Y no se engañaron. y apenas le recibieron. respondieron que á pescar en el Parapití. ciegos sus padres. Lo cual llenó tanto de júbilo á aquellos va V. tantoaborrecían. y que con el pretesto de V. preguntadosá dónde iban.I– 221 ronesapostólicos. peroaconsejándose con sus compañeros. les querían hacer traición. pero viendoellos perdida la esperanza de la vida temporal. ni las fatigas y trabajos quepadecieron estos fervorosos operarios. se dieron prisa á volver atrás para escapar de las uñas deaquellos bárbaros. pues fuera de ellos no había otros en el país que habíanregistrado bien los Chiquitos.I–220 los Tuquís. . cuando fueron llamados losnuestros para que les aplicasen algún remedio corporal.

antes bien. porque ya que habíasido costumbre antigua suya hacer guerra á los confinantas y tomarlospor esclavos.enseñándoles el fin para que habían sido criados y vivían en el mundo. que yendo enbusca de las Salinas dieron en una Ranchería de infieles. entraron enella sin armas. Visitador Zea en las Reducciones. cuando se partieron al punto á reconocer el país y susconfines y espiar las Rancherías de los infieles.y V.I–222 que procurasen ganarse el afecto de alguno de ellos. Poca gente halló el P.la necesidad de abrazar la ley de Cristo para ser eternamente felices. que con afabilidad y con otrosbuenos modos. y con palabras suaves y corteses procuraron . persuadiéronles. les diesen noticias de Dios y de las cosas del cielo. que por no traspasarla aún levemente. y recogido algunas mieses para sumanutención. para quesirviese de guía é intéprete á los Misioneros. porque apenaslos indios habían levantado sus casas. Los buenos cristianos empezaron á ejercitar tan puntualmente la lecciónque se les dió. se dejaban hacerpedazos de los bárbaros. por lo cual fué necesario explicarles lo quepodían hacer si fuesen acometidos para que no sucediese en adelante loque sucedió á unos indios de la Reducción de San Joseph. pues. con que les fué preciso hacer alto en la Reducción deSan Francisco Xavier por las lluvias que ya inundaban el país. que fuesen por lasRancherías de los circunvecinos. pero sin causarles el menor daño ni enlas vidas ni en la haciendas. desplegado sólo el estandarte con la imagen de NuestraSeñora. se valieron de eso los nuestros para dilatar la gloria deDios y en provecho de aquellos infieles que vivían en las tinieblas dela muerte y de la infidelidad.A causa de estos embarazos no pudieron llegar á los Chiquitos hastamediado Diciembre.

dieronsobre ellos como tigres é hicieron en ellos tan cruel estrago. que al punto hizo retirar á los suyos yordenó que recogiesen las armas que los nuestros. ochenta y másleguas á una tierra de infieles cercada alrededor de profundos fosos deagua.I–223 campo. Poco después vino el cacique. en cuyos corazones reina más la venganza que en el cuerpo elalma). pero las mujeres. Viendo uno de éstos que los cristianos no desistían de avanzarse. si no ya peor. que sóloun indio con dos muchachos pudo escapar con vida. pero viendo el número. mirándolos con malos ojos. Internáronse éstos en país enemigo. sucedió á los deSan Juan Bautista. en señal de paz.domesticar lafiereza de los moradores. porque fueron más en número. junto á los cuales tenían fabricadas sus casas. á quien ellosno hicieron otro daño que quitarle las armas (cosa maravillosa digna detenerse por milagro aun en los aprovechados en el espíritu. los cuales.y habiendo con daño propio probado otras veces el coraje y aliento delos Chiquitos. hablando más por señas que con palabras por ser de diferenteslenguas. hiriócon una saeta al que llevaba la imagen de Nuestra Señora.habían puesto en el suelo. porque los demás estabantrabajando en el V. . dejada la labor. se detuvieron y previnieron la mesa en qué repararse dela hambre. salieron fuera á hacerles frente y áamenazarles con sus flechas. Otro tanto. fueron á los sembrados áavisar á los hombres. pero éstos. no ya enbárbaros. volvieron al puntocon ánimo de hacer en ellos una gran carnicería. entraron dentrolos nuestros y dos solos de sus moradores. empuñando las armas.

el cual con gran trabajo le condujeron á casa en brazosajenos. y por muchos meses llevaban en el cuerpo lasseñales del fervor y deseo que fomentaban en sus pechos de verter lasangre por Cristo.quedaron muchos heridos.I– 225 ministró los Sacramentos yesperaba por instantes su feliz tránsito á mejor vida. si no se hubieran entrado algunos pocos dentro de los fosos. losperdonó y ofreció á Dios su vida por la salvación de aquéllos que lehabían tan gravemente ofendido. y la punta de la flecha le dañólas entrañas. y sus almas para Cristo. hasta no dejar ningunovivo. á que respondió que estaba fuera de peligro.Llevaban esto de mala gana los Chiquitos. Fué uno de ellos herido en el vientre. amándoles con amor infinito. fervorosísimoen la fe. mandó que selas dejasen coger. pero su Capitán.porque luego que los vieron desarmados cargaron los bárbaros sobre ellosy hubieran hecho en ellos un grande estrago. cuando antes de convertirse parecía una fiera.I– 224 dad y mansedumbre ganarles elafecto y la voluntad. El buen indio lo oyó con gusto. . queriendo con tal bon V. y así le ad V. y postrado en la cama por mucho tiempo. El día siguiente preguntó al enfermero en qué estado se hallaba elenfermo. que imitase á su buen Redentor que por sus enemigospidió perdón á su Eterno Padre. hasta que no le quedómás que la piel sobre los huesos. y con lágrimas de tierno afecto. diciéndole que perdonase á susenemigos y se tuviese por dichoso en dar su vida por llevar á otros laluz del Evangelio. perdida la esperanza de sanar trató unMisionero de disponerle para morir. Pero aprovechó poco. enrecompensa de las injurias recibidas.

porque losPiñocas andando también ellos en busca de almas. que entrados en una Ranchería de Puraxís. ordenó que cien indios del mismo pueblo. ya sano. lograron reducir ála Santa fe cincuenta familias. volviesen. y reconociéndolos por los rosarios y cruces que llevabancolgadas al cuello. dieronla vuelta á su Ranchería.y que aquel Señorque había recibido le había quitado todo el mal. mientras se ponían en armas. se encontraron acasocon ellos. sino para traer los huesos de los muertos para darleshonrosa sepultura y que con . me ha librado y esta noche arrojé fueratodo el mal. los cuales. despojos de los muertos (estos son los atavíos yadornos que tanto aprecian aquellos cristianos).» Valiéndose de este caso. no faltó quien tomase venganza de aquella crueldad.recibieron de los Piñocas tal carga. no para castigar la crueldad deaquellos malvados. No acababa el Padre de creerlo. y con ellos. qué le había sucedido. diciendo:«El Señor. aun con todo eso no loshubieran atacado. Empero. preguntóal indio. Visitador del estraño encuentro de los de laReducción de San Joseph.pertrechados de armas. A que él satisfizo. alegres y contentos. Mejor fortuna corrieron otros indios de la misma Reducción de San JuanBautista. Siendo informado el P. si el remordimiento de la conciencia no hubieseatizado á los infieles.I–226 tierra y entre ellos el cacique. autor de la traición. que muchos de ellos cayeron muertosen V. que tú ayer me diste. pero hallando que era verdad. que contal milagro manifestaba cuánto le agradaban sus fervores. exhortó el Misionero á aquellos nuevoscristianos á perseverar en el bien comenzado y á amar á Dios.

Mas este su celo lehubo de costar presto la vida. V. porque siendo como era Misioneroverdaderamente Apostólico. P. Partieron al punto. á quienes obligó el temor del castigo á retirarse á dondetan fácilmente no pudiesen ser hallados. y él se fuépor su compañero. de suerte que no tenían para refrigerar la sed sino un poco derocío que recogían en los cardos silvestres al fin llegaron al lugar dela matanza. que en sus correrías hacia el Mediodía había descubierto elV. les tenían. aun después de cometida aquella bárbaraatrocidad. dondetuvieron no poca materia de alegría en los dos pueblos que vieron sefundaban de nuevo. pero no álos matadores. siendo preciso para conseguirlo pasar profundos pantanos . incapaz de reposo y descanso. apenas llegó ála nueva Reducción cuando al punto quiso ganar para Cristo á los Auropésy Tabacis. el uno con el título de San Ignacio de los Bocas.buenos modos. pero no siendo prácticos enlos caminos defirieron esta empresa para tiempo más oportuno y cargandoen sus hombros los cadáveres. aunque siempre con las armasen la mano.I–227 Querían los cristianos ir en su seguimiento. Señaló por Superior de la primera al P. dieron la vuelta á su Reducción. donde se juntaron los pueblos de lenguas muydiferentes. donde sólo hallaron los cuerpos de sus hermanos. Joseph de la Mata. Lucas Caballero. yel otro de la Concepción. y aunque á costa de grandes trabajos por la falta deagua. con raro ejemplo y edificación de todos en usar deloficio para escoger el cultivo del campo más duro y sembrado de espinasy de cruces (de que daré abajo pruebas mayores). les certificasen sinceramente del fin porque iban á supueblo y del amor que.

Padre Caballero en ganar almaspara Dios y para sí mismo muchos méritos. y es obligación mía dar aquípor extenso noticias de las heroicas virtudes de entrambos: de las delprimero tendré abajo ocasión oportuna.Pasó los primeros años de su niñez en casa de un tío suyo. pasando á San Rafael. así del agua que caía del cielocomo del mucho sudor en que se resolvía para vencer no pocos ni ligerosembarazos. entrada en la Compañía y primerosfervores del venerable P. P. que corriendo por elcuerpo. lerepararon algún tanto. y en quien aprendió una gran madurez dejuicio y gravedad en las acciones. concluyendo la narración con el felicísimomartirio que padeció el año de 1711. donde tuvodilatado campo para ejercitar su celo. en quepeligraba ya la vida. á no haberle acudido el P. De aquí V. fué preciso mudase de aires.I–228 se le originó un humor maligno.I–229 CAPÍTULO X Nacimiento. de suerte que en la niñez nada teníapueril ni mostraba ternura. V. saliendo á caza de bestiasracionales (que así se pueden llamar aquellos bárbaros) las cualesdomesticadas redujo al redil de la Iglesia. caminando muchas veces bañado. . Lucas Caballero. que no tanto por su actividad cuanto por voluntad de Dios. de las del V.ylagunas. lugar de Castilla la Vieja. sacerdote deejemplarísimas costumbres. Mata con algunosremedios. Parecía que iba á competencia con el V. Lucas la daré enlos capítulos siguientes.Sus padres eran de lo principal de él y acomodados en bienes de fortuna. Nació el venerable P. le ocupó todo en breve con una monstruosa hinchazón. y para que se restituyese del todo á su antiguasalud. Lucas en Villamear.

grande y religioso Seminario de Varones Apostólicos enambos mundos. Aquí llenó las esperanzas que de él se tenían con elfervor de espíritu y con la inocencia de la vida. también sacerdote.aunque para conservarla pura hubo tal vez de desatender la autoridad desu tío que era de rotas costumbres.que venían por operarios evangélicos para cultivar y mantener estadilatada viña del Señor.Cristóbal de Grijalva y Tomás Domidas. manteniéndose modesto. retirado yatendiendo sólo á las cosas de su alma y al servicio de Dios. Encendióse luego en deseos fervorosos de ser uno de los señalados parapasar á Indias.I–230 bres yproceder. el devoto niño fortalecido con la gracia delEspíritu Santo no empañó con el menor defecto el candor de su inocencia. pasó á vivir á casade otro tío suyo. pero de diferentes costum V. tandelicada. procuradores de esta provincia. Aprendió los primeros rudimentos de la Gramática en nuestro Colegio deSan Ambrosio en Valladolid.sino en la piedad. yhechos los exámenes y pruebas acostumbradas. Habiendo pasado aquel santo sacerdote á mejor vida. á cuyo fin hizo á Dios Nuestro Señor repetidas súplicaspara que se dignase su Divina Majestad V. y en todo mostraba una virginal modestia. ni gusto sino en losejercicios de devoción. teniendo todo su gustoen Dios. pasó al noviciado deVillagarcía. donde con el trato de los nuestros seaficionó á la Compañía y pidió con instancias ser admitido en ella. que se ofendía de ver ó de oir acción ó palabra menosrecatada.I–231 de escogerle para propagar sugloria y llevar la . no obstante eso. Tuvo por este tiempo noticias de la llegada á España de los PP.

luz de la fe á los que viven en las sombras de lagentilidad. donde con créditode ingenioso concluyó sus estudios. que por su pobreza viven en aquellos desiertos y tierras. Agradaron al cielo estas ofertas como lo dieron á entender los efectos. y para enseñanza nuestra. sedió en Cádiz á la vela. arribó á Buenos Aires. primer puerto deesta provincia. empleó su celoen las Misiones de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba con igualgloria de Dios y aprovechamiento de las almas. siendo para elloséste su día de Pascua y el de mayor devoción de todo el año.refirió á un confidente suyo.I–232 Acabados sus estudios y recibidas las sagradas órdenes. No quiero omitir lo que él por humildad.porque teniéndole los Superiores como hábil para grandes empresas en elservicio de Dios. ofreciéndose con voluntad pronta á los trabajos y á lospeligros de la vida hasta derramar su sangre por la fe. pero deaquí se le originó oscurecérsele algún tanto el entendimiento. ciertos de lo sólido de sus virtudes le concedieronlicencia. y después de una trabajosa navegación en quemurieron ocho de los nuestros. y poco después. y le fuénecesario después sudar y trabajar mucha para entender las materiasteológicas. en compañía de otros setenta Misioneros. se dejóllevar de alguna vana complacencia de sí mismo y se descuidó en rezar laoración del angélico doctor. y fué que viéndose en la filosofíasuperior á los otros condiscípulos en las funciones domésticas. con lo . V. así de los indios como delos españoles.sin otra doctrina ni instrucción en la ley de Dios que la que les danlos nuestros cuando van á sus estancias y ranchos. que acostumbraba antes de estudiar. y de allí pasó á Córdoba de Tucumán.

con que se vió precisado áabandonarlos totalmente por no perder á un tiempo la vida y los deseosque V. viviendo. dondeestuvo dos años. la cual empresa procuró seguir con todo empeño porque letraspasaba el corazón la pérdida de tantas almas metidas en lastinieblas de la gentilidad. De aquí pasó á la conversión de los indios Pampas que confinan con esteobispado. sobremanera obstinada. ya procurando atraerlos con milagros y con elfervor de varones apostólicos. pues habiendo usado Dios Nuestro Señor conellos de ambos medios. Pusiéronle á cuidar de la Reducción de Nuestra Señora del Guapay. logrando más frutos de paciencia. como menos resistencia del terreno para recibirla semilla del Evangelio. A este tiempo se trataba con más calor de emprender la misión yreducción de los Chiriguanás y Chiquitos.pero todo en vano. aquéllas para Cristo yéstos para sí. hambre. por ser los Chiriguanásgente bárbara. como viven. tan cercanas á losresplandores del Evangelio. porque rehusaron obstinadamente recibir el santobautismo y reducirse á vida política. por lo cual el Padre pidió yobtuvo el ser señalado por uno de los primeros á quien tocase la suertede reducir aquellos pueblos gentiles al conocimiento de su Criador. No es fácil referir cuánto sudó y trabajó para reducir á estos infieles.I–233 ardían en su pecho de campo más dilatado y espacioso donde fuesemás cierta la cosecha. ya asombrándoles con . por ser esta misión de las más difíciles y trabajosas quetenemos. sed.cualrecogió abundante cosecha de almas y de trabajos. á quien ni amedrentan los castigosni los beneficios domestican. befas yescarnios de los infieles que almas para Cristo.

donde hallando elterreno más dispuesto al cultivo de la fe. fingiendo que sólo habían venido á sus V.I–234 tierras parajuntarlos y entregarlos á los Mamalucos del Brasil.I–235 Divina no cuidaba de sí mismo ni desu salud. con extremo dolor de sus compañeros que le veneraban como ásanto. Mas en esta aflicción quiso Dios consolar á todos. Lucas á discurrir por lastierras circunvecinas y andaba á caza de almas por los montes y bosques. era bien necesario suespíritu y fervor para acudir y socorrer las necesidades de aquellaiglesia. en el pueblo de San Francisco Xavier. asistía á aquellos nuevosfieles con increíble celo y amor. estos bárbaros á sacudir el suave yugo delEvangelio por estar ya enfadados del celo del V. y á la verdad. dándole en brevetiempo entera salud para que regase con su sangre aquella nueva viña delSeñor (condición al parecer precisa para que la fe arraigue conpermanencia en los campos donde se planta) que en adelante había derendir copiosos frutos. Lucas y suscompañeros. y de los neófitos. afligida no menos de la peste que de la carestía de todo lonecesario. pues. P. sucediéndole las más de las veces no tener otra cosa de quéalimentarse sino con raíces ó frutas silvestres. .tempestades furiosasy rayos del cielo. que le amaban como á Padre.y confiando sólo en la Providencia V. por cuya causa se retiróá los Chiquitos. y con la carestía y pestilencia de la tierra. no dando treguas ni de día ni de noche á las fatigas ytrabajos que le redujeron con una grave enfermedad al último trance dela vida.perseveran protervos en su obstinación. los echaron del paísy destruyeron la iglesia que habían fabricado. Acostumbrados. De esta Reducción salía frecuentemente el P.

les predicó el santo varón la fe de Cristocon tanto fervor y espíritu. sin tener más médico que la Providencia Divina.siempre le parecía todo poco por el ansia de padecer . nole pagaba con otra cosa que con reprensiones. no hallando ni aun una choza en quérecobrarse en tales lances. V. de tal manera que ya ni sentía laenfermedad ni le rendían las fatigas. peroentonces Dios le llenaba de consuelos el alma. emprendía los viajes másincómodos y los mayores peligros para traer almas al rebaño de Cristo. sino testimonio de un Superiorsuyo. pero siendo él gobernado de espíritusuperior á toda prudencia humana. antes. expuesto á las injurias del tiempo. lo postrabanen el suelo. Y aunque el apostólico Padre se hacía tan cruda guerra á sí mismo. dándole tal vigor á suespíritu que redundaba en el cuerpo. juntas con ardientísimas fiebres. á fin de que pusiese frenoá sus fervores que.viniendo poco después otro Misionero sacó de ellos fruto muy copioso. sin poder contener su celo corríasiempre más á donde la cosecha de las almas y de trabajos era mayor. que por burlapreguntaron aquellos infieles á sus compañeros si era el Padre algúnesclavo fugitivo de los españoles á quien hubiesen tan malparado ágolpes y azotes.I–236 Llegó una vez á una Ranchería de infieles con el semblante tandesfigurado. No son estas solamente expresiones mías. que si él no pudo luego reducirlos. quien dice que después de tantos malos tratamientos de su vida. tan falto de fuerzas y pobre de vestido. No obstante. mirados con los ojos materiales.Los trabajos y fatigas. excedían y pasabanlos términos de la prudencia. ni másremedio que la conformidad con Dios.

mas no halló indio alguno ensus Rancherías.Oíasele muchas veces desahogar su corazón en deseos de más cruces ytrabajos y quejarse amorosamente al Señor porque andaba S. y llegando ádonde uno de estos estaba alojado junto á aquellos pueblos. prosiguió su viaje. En el año de 1704 salió en busca de los Puraxís que se habían retirado áuna espesa selva para defenderse de los asaltos de algunos euro V. P. porque si no lo hacía por bien. se echó á . y así. tan escasocon él en darle aquellos trabajos y martirios que con tanta liberalidadrepartía á otros.I–237 peos quesin temor á las leyes. sobre el seguro de estar lejos de la vista dequien pudiese castigar sus excesos. respondiéndole el Padreafable y cortesmente. que aquel no eratiempo de hacer misiones. le obligaría. sufriendo otras muchas cruces que le teníapreparadas por llevar su nombre á otros pueblos y naciones. porque todos andaban huídos por los montes y selvas ysólo se dejaba ver tal cual. porque aún no entendía que Dios le difería elcumplimiento de sus deseos para que creciesen los méritos y adelantasela gloria de su Criador. y así que se volviese y metiese en suReducción. Esto le obligó á que trepase por los árboles para poder llegar á susalbergues y cavernas. y porque con la falta de lluvias se lesperdían irreparablemente los sembrados.siempre más y más. á que lo hiciese. donde los recogió y predicó la fe y administró álos niños el santo bautismo. mal de sugrado. que desde las copas de los árbolesexploraba los pasos de los españoles. le recibiócon mal semblante y peores palabras. se tomaban la licencia de haceresclavos á los paisanos y venderlos á su gusto como tales. no paraentibiar el celo ardiente de un apóstol. diciendo al V. Eran buenas estas palabras para espantar cobardes ánimos. M.

á la vuelta (había V. hombreperdido y cruel y encendido en cólera por ver más que nunca perdidosahora sus intereses. Lucas con aquellos pueblos.sus piés aquella pobregente y más con lágrimas que con palabras. Rabiaba de pesar el demonioal ver que se le escapa de sus garras esta gente de quien hasta entonceshabía estado en pacífica posesión y movió una tempestad terrible contraél. y haciéndoles poner á todosde rodillas delante de una cruz y levantadas las manos al cielo. pero noobstante. les alcanzase nuevoremedio en aquella necesidad. Padre áreducir la nación de Tapacurás) le haría prender. y cargado de prisionesle remitiría á Santa Cruz de la Sierra.I– 239 pasado el V. Enternecióse el buen Padre de sus lágrimas. y les dijo que no creyesen á aquelPadre. porque era un Mamaluco disfrazado en traje de jesuita. de quien poco ha hice mención. que es Dios. No dió la gente á sus palabras todo el crédito que deseaba. de suerte que jamás osaseponerse delante de ellos. hacer deun golpe dos tiros.I–238 pidieron que si tantopodían con el Dios que predicaba sus súplicas. y para queviesen que decía verdad. No se hizo Dios sordo á las súplicas de aquellos nuevos fieles y así lesconcedió su petición con lluvia copiosísima. maquinó con el fomento de otros parciales. Salió uno de aquellos europeos. lesmandó pidiesen agua á la fuente de todos los bienes. que fueron recoger gran número de esclavos ymalquistar al P. le V. Con este designio pasó los Puraxís. . combatidos sus ánimos de dos diversos afectos.

M. Que qué diría elpueblo de Santa Cruz al ver llevar preso á un pobre religioso porquepredicaba la fe. Que no se fiase de su poder. Este tan pesado lance no descompuso ni alteró en el P. aun de aquellosdesiertos remotos. estaban tristesy melancólicos. les descubrió los fraudes delenemigo y procuró aquietarlos con buenas razones.de temor de queen la realidad fuese Mamaluco y del amor que le tenían. no tenían lejos las armas. Lucas aquellaserenidad de ánimo que siempre mostraba en el semblante. Poco después dió la vuelta con su gente aquel malvado. y afrentando alPadre con palabras llenas de oprobios. que no esperase contrastar con sus embustes lapiedad y celo de aquella piadosa ciudad y sus regidores. sino atentosolamente á reparar el daño que de aquí se podía seguir. para hacerle pagar un atentado tan temerario éinjusto. y por fin.que sabía bien se enderezaban todos sus designios. no á otro fin.I– 240 cido de aquella gente para que en adelante jamás leadmitiesen en aquellas tierras ni le diesen oídos. Mas el P. Replicóle elhombre perdido con furia que obedeciese. pues Dios Nuestro Señor yla Majestad Católica del Rey. sino áhacerle aborre V. determinó quedarse para deshacer la . no haciendocaso alguno de lo que le pudiese suceder por los enredos y calumnias deaquel hombre descarado. Luego que el santo varón supo este enredo. le intimó en nombre de S. Por último. faltó poco para poner en él lasmanos. Católica (que en talesempresas fingen estos malvados la autoridad real para abusar de ellacuando les está á cuento ó se atraviesan sus intereses) que se retiraseluego de aquel país y fuese á dar razón al gobierno de Santa Cruz. le respondiócon aquella intrépida y santa libertad que le daba el espíritu de Dios. Lucas.

yZuriquios. Lucas. ypareciéndole todo conforme á su genio y á la razón. por lo que veía en aquel sólo. observaba con atenciónlas ceremonias sagradas. procuraba hacer lomismo.I–242 CAPÍTULO XI Pasa el venerable P. cuanto cabe en un bárbaro.I–241 santa cruz. que ellos le acompañarían: los hablaremos. penetraron á lo más enmarañado del bosque. Entendía este Manacica alguna cosa del idioma de los Chiquitos. que hechoesclavo de aquel hombre. V. el ponerse de rodillasdelante de la V. A este tiempo le trajeron los Paraxís un indio Manacica. Lucas á los Manacicas. y todos nosotros los Puraxís y Tubacís nos juntaremoscon ellos para hacer un pueblo en que tú nos . era debuen entendimiento. había tenido maña para huirse de él. le pidió que fuese á losAruporés. ylos entretendremos para que no se pierdan y anden descarnados por temorde los enemigos. y puestoen libertad se acompañó con los neófitos. cacique de aquella Ranchería. y coligiendo lo que seríatoda la nación.máquinafabricada para daño y ruina de aquella nueva cristiandad. las precessagradas que muchas veces al día entonaba el santo varón en voz alta. Alegres los indios de que aquel europeo aterrado del ánimo delapostólico Padre hubiese desamparado el país sin hacer presa en ellos. Advertido esto muchas veces por el P. determinó emprender suconversión. dijo el cacique. la forma de bautizar. quierenmatarle los indios Sibacás y el cielo toma por él venganza. el levantar las manos al cielo.como les había amenazado.

se echó debajo de un árbol en un totaldesamparo de todo humano consuelo. y persuadiéndose no le restaba mucho tiempo de vida.I–243 El santo Padre que no deseaba otra cosa. si fuese esta su voluntad santísima. . se ibadisponiendo para el último trance. V.I–244 Al punto prometió. se puso al punto en camino. donde falto de fuerzas. desmayó de pura flaqueza. que de una vez bautizó ochenta ó más niños. abandonado aun de los neófitosPiñocas. mas elsanto Padre rehusó aquel alivio y quiso resueltamente se guisase paradar de comer á un neófito que junto á él yacía enfermo. cuando sintió en su corazón que era voluntadde Dios se ofreciese á llevar en Santo Nombre á los Manacicas. y asaltadode una fiebre ardientísima. sin podersostener tantas fatigas y trabajos. yllegando allá en pocos días. Los indios del país se dolían grandemente de que por haber los enemigosasolado la tierra. se la ofrecieron. que conesta oferta se restituiría á sus fuerzas. no tenían con qué socorrerle y reparar su flaqueza. no sólodarle á conocer á nuevas gentes. De aquí pasó á otra Ranchería. porque de otra suerte nos esparciremos por estos bosquesde tal manera.pero hallando por gran ventura una gallina. En este estado se hallaba. sino derramar su sangre por el bien delos prójimos. V. que ni tú ni otros nos puedan jamás encontrar. halló la gente tan bien dispuesta á recibirla fe de Cristo. No quisopor entonces bautizar á los adultos. porque la experiencia le habíaenseñado á usar con ellos de lentitud.puedas doctrinar y dar elsanto bautismo.

tenían jurado de vengarse. ¿con qué te defenderás túsólo?» . aunque mal guisado.viéndose precisado á dar la vuelta por no quedar estropeado. Vino á darle el parabién de su perfecta mejoría Pou. y el ferventísimo P. el cacique que le miraba como á padre amoroso y lereverenciaba como á Santo por la extremada piedad con que sentía todossus males. no dejando con vida á cualquiera quecayese en sus manos. como él mismo lo había experimentado el año antecedente. Lucas. acordándose dela promesa hecha á Dios. y que encontraría en el viaje tantos peligros cuantosserían las agudísimas puntas que ellos V. fué bastante á recobrarle del todo. le dijo por último para apartarle de su santo propósito: «Padre. y con cuantasrazones le dictó el amor de Dios y del prójimo. pues por la matanza reciente que éstos habíanhecho. cacique del lugar. le exhortó á que fuesesu compañero en aquella empresa. Finalmente. y no habiendo podido los días antecedentes atravesarbocado.Agradó al cielo esta oferta y al momento se recobró el cuerpo de susantiguas fuerzas. Parecióle al cacique que este negocio no tendría éxito feliz. y sobremaneraopuestos á los españoles.I–245 habían sembrado por todo elcamino. si te acometieran los Manacicas. por serlos Manacicas en valor terribles y en número muchísimos.con algunos de sus vasallos. pudo luego comer lo que la piedad de los bárbaros le ofrecían.lo cual. trató luego de la empresa. que ir allá era lo mismo que ir á buscar por símismo la muerte.

porque Cristo me ordena que lleve allá su santa ley. representando á Dios Nuestro Señor los méritos de lamuerte de . y si merecibieren con buen semblante. ospodéis huir.» Animados de tan fervorosas palabras aquellos bárbaros.» Y sin más tardanza. y si te matan. respondieronunánimes y conformes: V. nada temo.I–246 «Eso no. aunque mal compuesta de dos leños toscosatravesados y rodeado de muchos niños. lerespondió: «Mira (son palabras suyas). podéisquedaros antes de llegar á sus pueblos. mujeres y soldados hizo oracióndelante de ella. que yo me iré sólo. mira aquí el escudo con que repararé susfurias. por el amor que tetenemos. sacando del seno un Santo Cristo. volveré á llamaros. que vosotros llamáis desgracia. Pero antes de ponerse en camino le pidió la gente les predicase la leyque debían profesar. y si no volviere. hizo el día siguiente al romper delalba enarbolar una grande cruz. no huiremos nosotros. tocando al arma el cacique escogió una floridaescuadra de soldados y se los trajo á la presencia del Padre. en dondecada uno con brío extraordinario prometió morir á su lado si losManacicas osasen hacerle algún ultraje. si vosotros tenéis miedo. vengaremos tu muerte aunque nos hagan pedazos. ella sería mi suma felicidad.A lo cual el apostólico Padre. que bautizase á los niños y pidiese á Dios aguaporque sus sembrados se perdían por falta de lluvias. de ser muerto á susmanos. Viendo el Padre Lucas que era justa su demanda y que sus corazonesestaban tan inclinados á lo bueno. y aun cuando yopadeciese ésta.no pueden ellos quitarme ni un cabello si él no quiere.

no se movió Dios esta vez áoir tan presto sus súplicas como lo había hecho en otras Rancherías. Por tanto.Es verdad que eran vuestros enemigos y que habían maltratado vuestrashaciendas. . enviándoles una lluvia que no le costaría más queuna insinuación de su voluntad para ganar aquellas almas por las cualessu unigénito V. por tanto ordenó el Padre que á latarde se volviese á juntar el pueblo al pie de la misma cruz.para que con la dilación del favor se arrepintiese el pueblo y arrojasede su corazón el odio y la venganza. mientras no osarrepintiéreis de lo pasado é hiciereis cordial amistad con vuestrosenemigos.I–248 bíais de haber tomadosatisfacción con tantas crueldades. les declaró como Dios es juez de nuestras acciones. no proveerá Dios vuestra necesidad. no ha V. y que las castiga en esta ó en la otra vida. buenas ómalas. ni quiere oir vuestras súplicas ni socorrer vuestrasmiserias. con penas á ellasproporcionadas. no perdonando á incendios y prisiones y lainhumana matanza de tanta gente. díjoles: Nuestro Señor Jesucristo está justamente airadocon vosotros.su Hijo Jesucristo que le recordaba aquella cruz.Jesucristo manda en su ley que no se cause daño á ninguno. pidiéndolepor ellos no se negase á su piedad paternal y á la grande necesidad deaquellos miserables. pide contra vosotros venganza al cielo. sea amigo óenemigo.I–247 Hijo había derramado su sangre sobre la tierra. Aunque tan fervorosa y eficazmente rogaba. y porque habéis hecho guerras á vuestrosparientes los Aruporecas. pero de un leve daño. y conaquella energía que comunicaba á la lengua un corazón abrasado del amory celo. sino que se perdone de corazón á cualquiera que nos ofendiere. porque habéis sido causa de gravísimos daños que han padecidolos Tapacurás y Manacicas.

Tardaron muchos días en llegar al río Arubaitú. ó como otros le llaman. que sólo Dios pudo infundirles valor para pasar adelante. «Confieso (escribe el mismo Padre Lucas á su Provincial) que aunque esgrande el va V.No fué necesario más para que todos aquellos indios se pusiesen á puntode caminar. para desbaratar los disignios del Misionero. porque si no era evidente el riesgode quedar muchos heridos é inhábiles para caminar. Y á dos palabras que dije se levantó Pou. avanzaron por fin. aunque infieles y recién conocidos. sólo el brazo de Dios Omnipotente pudo infundirles aliento y vigorpara proseguir. quería abrir el camino de la salud eterna á aquellos nuevospueblos y naciones. apenashabían caminado una milla cuando empezó á cubrirse el aire de nubes ycayó una copiosísima lluvia que con increíble júbilo de la gente llenólos pozos y aseguró las esperanzas de coger abundante cosecha.Zuquibuiquí. á fin de mostrar que por medio de instrumentos débiles yflacos. habíapersuadido á los Manacicas pusiesen escondidas en la tierra gran númerode puntas de madera durísima. y descubriéndolas los Puraxís. llegados á una empalizada pusieron á punto losarcos y las flechas. y cayeron tanto deánimo. porque elenemigo infernal. y Dios. Aquí dieron algunas señales de temor los Puraxís. lesuplicaron al Padre diese la vuelta.I–249 lor de los Puraxís. por noser descubiertos antes de tiempo. en profundo silencio. de aquí paso á paso. con todoeso. y es también grande el amor yreverencia que me tienen.» . atendiendo á las súplicas de su siervo. el caciquey tras él sus vasallos.

estaba ofreciendoá Dios su vida para perderla en su servicio y sus sudores para plantarla santa fe entre los infieles. cadáveres y un desapiadado estrago de hombres.temerosos de algún infeliz suceso. poco antesbárbaro.I–250 pecados serían mi más fuerteescudo que me defendiese de la muerte.» Pasaron adelante de la empalizada. y . que había infundido en su pecho.aunque con razón temía de mí lo que por humildad decía el Apóstol SanFrancisco Xavier de sí mismo que mis V. con un rostro de ángel.ruinas. y entrados en la Ranchería sehallaron sin gente. ymucho más animados del Padre que á pie los guiaba. pasaron adelante. porventura para que entendiese que toda su virtud era de Dios. Quisieron volver atrás los Puraxís. llamado Izú. ydescubierta de lejos otra Ranchería se pararon pálidos los Puraxís. neófito. porquelevantadas al cielo las manos. pero asegurados de un paisano. peroel deseo de ver á Cristo me alentaba en este trance á todo riesgo.Y aquí es donde confiesa el santo varón que representándosele tancercana la muerte. suintérprete. tanto amor para con su Majestad y su Santa ley. de que no lejos de allí había otras tierras. «Confieso (prosigue hablando de sí) que experimenté un natural pavorconsiderando que yo había de ir delante de todos y romper el primero lasfurias de los bárbaros y teñir de mi sangre las saetas envenenadas. temió de suerte que se le erizaron los cabellos. Pero no me daba menos ánimos yesfuerzo mi paje Diego. que de sólo mirarle me sacaba laslágrimas de los ojos y del corazón mil afectos de agradecimiento á lasllegas del Redentor. no viendo por todas partes más que incendios.

había sentido algún miedo. Quedaba ya poco de día cuando entró con el intérprete en la Ranchería.I–251 poniéndose á morir con losactos más encendidos de caridad. y ellos echaronmano á las armas aguardándole con semblante feroz y con ojos quedespedían llamas. hizoseñas al Padre para que se adelantase. diciendo no matasen á aquel hombre queno era enemigo suyo. ahorade nada temió. y sin otradiligencia se pusieron todos á punto de pelea. con semblante compasivo. Lucas. se le ató á ellas.» El P. y la naturaleza. A este tiempo se llegó alsanto Padre el cacique Pou. procuraba V. . el cual. sin turbarse nada. y quedándoseatrás los compañeros sólo le seguía el intérprete.el cacique de ellos.que poco antes. Pou. á pocospasos.» No hicieron los Manacicas caso de cuanto se les decía. clavó los ojos en el Padre avisándoledel riesgo en que se metía y del cual quizás no le podría librar. diciéndole á voces: «Nos quieren matar á todos y nos van cercando para que ninguno escapecon vida. «Soy Misionero (añadió el P. Lucas) que vengo á predicar la santa ley deCristo. El intérprete Izú levantó la voz. y para que el ímpetu de las flechas nole quitase de las manos el Santo Cristo. lejos de los peligros.I–252 animarlos.Apenas le vieron los paisanos cuando con gritos y voces descompasadasmandaron á las mujeres y demás chusma que se huyesen. Iba delante de todos el santo Misionero dis V.

con humilde reverencia. que detuvo sus furias y apagó todo elodio. amigos. verla con una mudanza propiade la diestra del Altísimo. y pudo tanto con la eficacia de sus palabras. aunque muy nuevo en la fe.adoradle y haceos vasallos suyos.I–253 Criador Jesucristo. después. con tanta serenidad de ánimo y de rostro como sime hallase en una iglesia de cristianos. así como estaban con las manosllenas de saetas envenenadas. se fueron llegando uno á uno al P. y aún no reengendrados en las santas aguasdel bautismo ser ya predicadores del Evangelio. que interiormente labraba en aquelloscorazones bárbaros é inhumanos.» Viendo Izú el trance tan peligroso en que estaban las cosas.y puestos de rodillas.» ¡Espectáculo verdaderamente digno de alabar por él á la DivinaMisericordia! Ver á unos infieles instruídos pocos días antes en lascosas de nuestra santa fe. y una nación que nomucho antes había respiraba sólo fiereza. humillada á los piés de Cristo. que aquellos bárbaros. Lucas. á rendir homenaje á nuestro V. besaron las llagas delSanto Cristo. todo de alegría.«Digo ingenuamente (escribe de sí) que en el mayor riesgo depuse en unpunto todo temor y oí interiormente una voz que me decía: No morirásahora. que envoz alta decía: «Venid. y no cesaba de dar mil gracias á Dios contanto mayor . de lo cualno pudo contenerse el venerable Padre sin prorrumpir en un llantotiernísimo. estaba en la plaza con elCrucifijo en la mano. y aunque cubierto de un torbellino de flechas y rodeado de genteque se me acercaba para hacerme pedazos. ymucho más con la gracia de Dios. habló tanto de Dios y predicóde su santa ley. se puso enmedio de sus paisanos. A lo cual ayudó no poco el cacique de los Puraxís.

y habiendo sabido que habían venidoallí los indios Curucarecás para ajustar paces con los Manacicas. Después que todos los paisanos se arrodillaron á los piés de Cristo. pero les dió palabra que á la primavera siguientevolvería á vivir de asiento entre ellos.fervor cuanto aquel beneficio había sido más fuera de todaesperanza. Iritucas y Zaacas. hizo componer unacruz lo más pulidamente que se pudo y la enarboló el santo Padre conindecible alegría en un lugar eminente para que fuese trofeo de lavictoria que el cielo V. con todo. sirvieron de intérpretes.Lucas deseaba lo mismo. Sosiacas. al rayar el alba. porque los principalesdel pueblo se mostraron luego tan aficionados á lo bueno. y aunque se entendían muy poco por la diferencia de losidiomas. A otro día. Y parece que agradó al cielo esta devota acción.I–254 había conseguido del infierno y señal de laposesión que Cristo y su fe tomaban en aquel día de la nación de losManacicas. porque yaentraba el invierno. mas por mucho que el P.estando la plaza llena de gente. y congregados al pie de la cruz extinguió todo el odio deambas naciones con una fervorosísima plática y les hizo efectuar conjuramento mutua paz y amistad. dando calor á sus parientes. que lesuplicaron al Padre con eficacísimos ruegos se quedase entre ellos paraenseñarles el camino de la salvación eterna. se hicieron paces entre las dosnaciones.que la misma . Luego el intérprete Izú. vinieron todas las mujeres con niños enlos brazos para que los bautizase. y para colmo de sus júbilos concurrieronallí también al mismo tiempo los Zoucas. había algunos que sabiendo algo de la lengua de losChiquitos. loshizo llamar. no les pudo dar gusto por entonces.

Si el P. el demonio. á quien adoranen la misma forma en que se manifiesta y deja ver. Es cosa muy ordinaria en la Divina Providencia que los casos fortuitossean disposiciones suyas cuando no quiere echar mano de los prodigiospara los altos fines que pretende. y tal fué ahora la súbita resoluciónde los Puraxís. recelandoque las lluvias no cerrasen los caminos.I–256 giendo la gente que podía tomar armas fuese á dar muerte á aquelPadre que poco antes había llegado á los Igritucas (así se llamabaaquella Ranchería de los Manacicas). y si sehubiese detenido aquí dos días más hubiera visto gente de otras muchasRancherías. están las tierras muy pobladas. porque no le hallarían.fuera inevitable la pelea de aquellos bárbaros entre sí. habló á su sacerdote(á quien ellos llaman Mapono) mandándole diese orden al cacique quereco V. se previno para dar la vuelta. yqueriendo montar á caballo le cerraron en rueda todos los Manacicas paraservirle y le quisieron acompañar por largo trecho del camino.I–255 que tira al gran ríoMarañón. yañadió que no entrasen allí. quesintió mucho su partida tan imprevista. Lucas. por la parte V. en la Ranchería de los Sibacás. que jamás había visto tal cortesía en lasotras bárbaras naciones con quienes había tratado. Lucas se hubiera detenido pocas horas más en aquella tierra. con nopoca admiración del P. porque era su grande enemigo.noche antecedente tuvieron aviso de su venida. quisieron volverse luego. conque se vió precisado el Santo Padre á retirar la mano de aquella miesque ya estaba sazonada para la siega. pero sus compañeros. porque aquellanoche misma. . sino que armándoleuna celada en el camino le aguardasen allí. porque en aquel contorno. y despedido de aquel pueblo.

pues no era puesto en razón quitar la vida á quien ni aun de vistaconocían. El Mapono se hubo de volver loco de dolor al ver esta determinación tanresuelta del capitán. Todo. porque si no saldríanvanas todas sus diligencias y se escaparía de sus manos aquel enemigojurado de su Dios. hehecho paces.Obedecieron con toda prontitud por estar acostumbrados á ejecutar muchasveces semejantes órdenes. porque aprobando todos unánimes ladeterminación del capitán. No haréis tal cosa. porque por mandato de su Dios. por lo cual le estoy muy obligado y tengocon él estrecha amistad. replicó Chabi. mandando á lossuyos que puestos en orden apretasen las armas.I–257 Habiendo. dijo el capitán al Mapono que era bien entrar en aquellatierra y tomar noticia de qué Padre era aquel y á qué fin había venido. le fué preciso al Mapono seguirlos. el cacique. de quien era enemigo.venían á matarlo. habló con grande energía á los soldados paraque ejecutasen el orden como el demonio quería. Pero llegados al lugar desde donde habían dehacer el tiro. por tanto. V. preguntaron que qué Padrehabía venido allí. ni eran necesarias vuestrasmanos. fué en vano. volveos de donde vinísteis. nuestros enemigos antiguos. pues. aunque sedeshacía de rabia. Con los Puraxís. mas vista la confianza con que aquí se entró y oídas sus palabrasllenas de amor. y á las palabras añadió las obras. empero. . de que no le pudo apartar con toda la fuerza desus palabras diabólicas. llegado á aquella Ranchería. porque no consentiréque paséis adelante. no tuve causa para hacerle algún ultraje. puespara ejecutar esto yo sólo era bastante. presentómeeste cuchillo con otras cosas.

dieron todos la vuelta. desfogar á lo menos su rabia con la santa cruzque allí estaba enarbolada. se volvió á sutierra con esperanza de haberlo á las manos el año siguiente y hacer enél el estrago que deseaba. y no queriendoexponerse á la fortuna de una batalla en que podían llevar la peorparte. Fué pues. y blandiendo la macana la quiso derribar. que se encendió por toda aquella comarca un contagiofurioso que hizo tal estrago en los hombres. el caso. ya que no se había logrado el designio de coger alPadre entre sus garras. con lo cual. cuando desvariando salían fuera desí y se iban por los bosques. cuyos cuerpecitos quedaron blancos y hermosos . lo cual hubiera por ventura ejecutado si Diosno hubiera desvanecido sus designios queriendo no quedasen sin venganzapor más tiempo los intentos dañados de aquel bárbaro apasionado por eldemonio. que de los cómplices enmatar al Padre ninguno quedó con vida.Con respuesta tan animosa se amilanaron los Sibacás. se caían muertos. Esto también le estorbó el cacique. Quería el Mapono.I–258 ción y aprecio porque había visto que el Padre leadoraba. maldiciendo el Mapono su fortuna. quedando los cadáveres tan abominables como sifueran tizones del infierno. y ganando veneración y aprecio el propagador de su santa leycon el castigo proporcionado á gente que no estima otra cosa sino lo queve por los ojos ó toca con las manos. afirmando que él tenía de aquelmadero grande estima V. y lo que causaba más maravilla. No pasó así con los niños. lavados con las saludables aguas del santobautismo. ya por lahambre. donde ya por la enfermedad.era que apenas les tocaba la peste.

pero fué muy ácosta de los agresores. luego que el tiempo le ofreciese comodidad sinhacer caso de cualquiera de los suyos que se lo procurase impedir. fué aquelministro diabólico. ultrajándola con cuantos escarnios yafrentas sabe y puede hacer y decir un celo diabólico. V. Había éste jurado se había de beber la sangredel apostólico Padre. V. La misma pena llevaron otros que seatrevieron á ultrajar la santa cruz que el P. de cuyas manos no podía él huir. noconociendo.como si aun áellos se les hubiese comunicado el candor de sus inocentes almas. que incitó á los suyos á poner por obra lo que sudios le había inspirado. porque en breve pagaron con muerte desastrada sudelito. Los Arupurés. Para mayor claridad de lo que me resta por referir de las apostólicasMisiones de este fervorosísimo operario. por estar ciego de su pasión. es preciso interrumpir el hilode la historia para dar una breve noticia del . habiendo oído el descarado atrevimiento deaquellos malvados. aunque no tenían noticia alguna de los misterios quese obraron en aquel Sagrado leño. había de embarazary desvanecer sus intentos. Llegó allí un Mapono con otros de su profesión y á muchos golpes demacana la hicieron pedazos.I–259 El primero que cayó en las manos de la divina justicia. ó no queriendo creer que otroSeñor más poderoso. Lucas había hecho levantaren los Tapacurás para que en ella tuviese la gente á donde acudir porsocorro en sus necesidades.I–260 CAPÍTULO XII Descríbese el país y cualidades de los Manacicas. yaprobaron el castigo que de ellos había tomado el cielo. llevaron mal aquella injuria.su religión y ritos de ella.

I–261 Es abundante el país de frutas silvestres y de fieras. y mientrasellos de fuera procuran echar por tierra la empalizada. una de las cualeses el famacosio. sejuntan muchos en un momento. bien que no tiene cola. entreespesos y grandes bosques. en el cuerpo se pareceal mastín. de suerte que ninguno se puede escapar de susgarras. Hállase allí la vainilla y tutumas. apenas tuvo alguna vez ocasión de mirar cara á cara alsol.país y cualidades de losManacicas. es más feroz y ligero que ninguno delos otros animales. Esta nación. . de suerte que escribe el P. que es una especie de cocos grandesá manera de melones. Tiran estos bosques de Oriente á Poniente y rematan en unas soledadesinundadas la mayor parte del año. está situada haciael Septentrión. ritos y ceremonias. sino en eltronco porque las ramas no puede sustentar su peso. V. los indios usan de esta traza: júntansemuchos. y levantando una estacada. caban la tierra y arrancan las raíces hastaque caiga el tronco. Lucas que pormucho tiempo. los flechan y matan á su salvo. Para matar á este animal. y si alguno para defenderse de él se sube á algún árbol. se meten dentro de ella. los indios. desde allíhacen gran ruído y estrépito para llamar á aquellos animales.sino de un árbol muy grueso que los produce. dos jornadas del pueblo de San Francisco Xavier. y después de su religión. bien que no es fruto de la palma como los cocos. no en las ramas. tiene éste la cabeza de tigre. que se divide en veintidós Rancherías.mirando por las rendijas.

aunque con mucha dificultad. Sus Rancherías las forman con algún género de arquitectura. para los cuales dejan por mucho tiempo podrir el barro y labranlos vasos tan hermosos y delicados que al sonido parecen de metal. tienen tres ó cuatro casas grandes conrepartimiento de salas y cámaras en que viven los capitanes y el caciqueprincipal. Estas mismas sirven para las funciones públicas de convites ybanquetes. y son juntamente templo de los dioses. pero no les causa molestia ni fastidio. .I–263 Las mujeres ponen mucho cuidado en la fábrica de telas y vasos detierra. la aprendieron de las naciones confinanters. Son en la guerra tan esforzados y valientes como los Chiquitos. y la idolatría. con calles yplazas bien proporcionadas. queno tienen los Chiquitos. el terreno es fertily las mieses generalmente son buenas.I–262 aunque de color deaceituna. Hay no pequeña parte del pueblo que tiene como de herencia ungénero de lepra. V. V. que parece que los cuerpos están cubiertos de escamasde pescado. y por las discordias se dividieron. Las casas de los particulares están también con proporción y en ellasreciben á los forasteros que los van á visitar.como también el ser caribes ó comedores de carne humana. Y lo que más admira esque para fabricarlas no usan de otro instrumento que de una hacha depiedra con que cortan maderos muy gruesos. La gente es de buena estatura y bien hecha. yantiguamente eran una misma nación.de donde les vino el corromper el idioma Chiquito.Bañan el país algunos ríos muy abundantes de pesca.

El Gobierno va por sucesión. que da al hijo la investidura y posesión del Gobierno con muchasceremonias y ritos. El orden que tienen en todas las funciones públicas es este: El caciquetoma el primer lugar.el cacique envía á convidarlos con algunos mensajeros y en su casa sehacen los bailes y danzas generales. Cuando los de una Ranchería quieren hacer algún banquete á los de otra. Páganle el diezmo de la pesca y de V. á la cual no salen sin haber primero pedido licencia al cacique.Sus Rancherías están poco distantes unas de otras. Las mujeres rinden también obediencia á la mujer principal del cacique(el cual tiene cuantas quiere). el cuarto de los capitanes. fabrícanle sus casas.I–264 lacaza. y el hijo primogénito del cacique gobiernaá los jóvenes y se cría con espíritus generosos y señoriles. cuando pasa de esta vida. el tercero de losmédicos. los convites y la embriaguez.El sólo manda y castiga con gran rigor á los reos quebrándoles loshuesos con horrendos bastonazos. el segundo es de los sacerdotes. sino que le rindenentera obediencia y vasallaje. gobierna en lugar de supadre. antes. no solamente dan esta preeminencia. mas no por eso los vasallos pierden el amor yrespeto al señor pasado. cultívanle loscampos y le mantienen abundante mesa de todo lo bueno y mejor del país. y por eso esfrecuente entre ellos la comunicación. Al cacique. y susepulcro es una bóveda subterránea bien fortificada . le hacensolemnísimas exequias con infinitas supersticiones y llantos. y después de ellos se sienta elresto de la nobleza. y cuandollega á edad de manejar los negocios públicos.

Piquica. A éstos están confinantes los Zibacas. y tirando de aquí hacia la puntaal Norte.Totaica. Boviruzaica. Zaruraca. Obobococa. Monocaraca. Zouca. Quimomeca. Quitemuca. Cozocas. Zizooca. que hasta ahora no hansido jamás acometidos ni .porque el país de los Manacicas forma una como pirámide que se extiendedesde el Mediodía al Septentrión. Quizemaaca. dejandofuera á los Puizocas y Paunacas. Obariquica. Quitesuca. Quiviquicas. Después. Subarecas. Cuzica. Estas Rancherías y quizás muchas más de que aún no se tiene noticia. á los cuales rinden tributo con sus aguas otrosmuchos arroyos ó riachuelos que atraviesan y fecundan el país. Munaisica. Tobaicica. Por el Poniente están las de Zounaaca. Baquica. Oiutuuca.Ibocicas. Matezupinica. Tunumaaca. Bararoca. Zibacas. Quimamaca.Pichazica. repartidos en Rancherías numerosas. Osaaca. y enel medio habitan otros pueblos tan discordes en el idioma cuantoconformes en su vida bárbara.Ovizibica.están situadas al pie de esta pirámide. Otuquimaaca. Beruca. Otigoca.Mopoficas.I–265 naca. Ozonimaaca. Jurucarecas. la ciñen dos grandes ríos llamadosPotaquísimo y Zunu V. se encuentran Quimiticas. Sepeseca.Obobizooca.Tobazica. Lasprimeras Rancherías de hacia Levante son las de los Eirinucas. Sosiaca. por la banda del Norte. Barayzipunoca.con palos y conpiedras para que la humedad no corrompa los huesos y la tierra no le seapesada. Bases de esta pirámide son: la de Levante es de las Quimomecas y de losTapacurás la del Poniente.Simomuca. Zouca.Otaroso. Otenenema. En cuanto al número son muchísimos. Obisisioca. en cuya extremidad viven ellos.

bien quedistantes muchas le V. habitan.Oyurica. gente valerosa. Onunaisis. Tesu. Penoquís. Omenasisopa.I–266 guas. Sibu. Jovatubes. aun las mujeres. Omemoquisoo. Quiziacas. son de tan extraña fuerza yfiereza que en viendo algún indio dan sobre él y le matan. Zazuquichoco. . yaunque del tamaño ordinario de un pájaro. Tepopechosisos. Sofoaca. Payzinones.Zumonocococa y otras muchísimas. En cuanto á la religión. Oyures. Otezoo. Toros. Sepes.robados de los Mamalucos. que han destruído yasolado lo restante del país que se extiende hacia el río Paraguay. Baraisi. que sólo traen pendiente delcuello una faja para acomodar los niños. totalmente desnudos. Están muy cercados á estos los Boures. Enfrente de éstos están los Mnochozuus. Jobarusica. los Parabacas. se puede decirque es una de las más supersticiosas que hay entre tantas naciones deestas Indias Occidentales.I–267 referir lo que toca á su falsareligión. Zutimus. Pero antes de V. La nación de los Tapacurás se extiende entre Poniente y Septentrión yviven también á lo animal. los Picozas que andanbrutalmente desnudos. Mochosi. detrás de los Zabicas.Ochizirisa. Entre Levante y Septentrión.Carababas. Canamasi. y á más de eso comencarne humana. ceremonias y ritos de que usan. Comano. bien quemezclados con muchos errores y fabulosas invenciones. Naquicas y losMapasinas. Botaquichoca. Mayeo.Pochaquiunape. diré brevemente lo que tienen de la verdadera. pero destruída en buena parte de ciertogénero de pájaros llamados peresiucas que viven debajo de tierra. de que aun no se ha tenido distintarelación.

concibió un hermoso niño sin obra de varón. . por tradición de sus mayores. como eran sanar enfermos. dicen al pueblo que es el sol un hombre luminoso. que le ganaron el estupor yasombro del mundo. Finalmente un día dijo. y de esto están tancontentos y jactanciosos. piés á tullidos y vencer otros imposibles á las fuerzasnaturales. sino porescarnio é injuria de la Iglesia de Cristo. ylevantándose en el aire á vista de todos.que no ven. resucitar muertos. Crecido enedad este niño. Los sacerdotes (que como abajo diremos vuelan cuando quieren por elaire).I–268 carnación. que obró cosas tan extrañas. Esto es lo que saben del misterio de la En V. leño ó metal. Ni se contenta el demonio con sólo hacerse adorar de esta genteusurpando la adoración y culto que se debe al verdadero Dios. quepublicó en estas provincias el Evangelio y también tienen alguna confusanoticia de la venida del Redentor al mundo. y sóloadoran á los demonios no en figura de piedra. que dan en rostro á los nuevos cristianos consu simpleza en honrar en las pinturas y estátuas dioses mudos y ciegos. á una numerosísima turba que leseguía: Veis que mi naturaleza es diferente de la vuestra. aunque nosotrosdesde la tierra no discernimos sus facciones ni el semblante. ni hablan. ni oyen. se transformó en este sol queahora vemos. unabellísima señora. obró cosas maravillosas. sinomonstruosísimos como se dejan ver de estos indios.Tienen algunos vislumbres de la predicación del apóstol Santo Thomé. Creen. mas no por eso danveneración alguna á aquel personaje. ha querido en este rincónúltimo del mundo remedarla. que en los siglos pasados. darvista á ciegos.

el vientre le ciñen vívoras y dragones.transformándola en un ser monstruoso. el último habla Urapo y tiene unavoz semejante á un trueno.de que despiden ardientes llamas. El templo para estas deidades es. Tienen también otro diablo. El primero que habla es Omequeturiqui. colateral deaquellos dos: llámase el Padre Omequeturique ó Uragozoriso.á donde ellos vienen cuando hay junta general del pueblo ó se hacensolemnes exequias. las ceremonias en sacrilegios. como ya dije. remedo de la Santísima Virgen. el Padre es el dios de la justicia y castigaá los malos. Y primeramente les enseñóuna tal Trinidad de dioses principales (á distinción de otros de menosautoridad y crédito) Padre. Déjase veresta diosa con rostro resplandeciente. los cuerpos de color resplandeciente. Hijo y Espíritu. transfigurándose en ángel de luz. y hecho de ellas unas grandes cortinas. el segundoes su hijo y habla con las narices.convirtiendo los misterios en fábulas. que fingen esmadre del Dios Urasana y mujer de su padre Omequeturique. á quien con nombre común llaman Tinimaacas que saliendo delinfierno fingen que bajan del cielo y . los sacramentos ensupersticiones. cubren y cierran unaparte de la sala y este es el Santa Sanctorum en que entran losdioses. En estas fiestas ordena el cacique á los suyos que tejan gran número deesteras. no Santo. la nariz chata. la cabeza y el rostro de colorde sangre. ya con otro instrumento semejante. y esto con voz alta.los dioses apa V. ya con un palo. el palacio del cacique. orejas de jumento. el Hijoy el Espíritu son los abogados.I–269 recen horribles y sucios. pero mucho más la diosa. el HijoUrasana y el Espíritu Urapo. ojos en extremo grandes.

diciendo: ¿Tata equice?Padre. así para oir sus oráculos. Los indios creen queestas son las ánimas de sus enemigos. le saluda y da la bienvenidacon gritos descompasados y mucha algazara. También muestran tener sed estos dioses y para refrigerarla piden á losindios de beber. y cuando ven que se paran procuran atizarlos. yen señal de respeto y reverencia están en pie.I–271 bailen y llenen de ruído la iglesia para que ninguno se muera detristeza. una tropa de demonios. le dan con lamano derecha tres veces á . hasta que la chicha (que es subebida) les calienta la cabeza. el pueblo seestá quieto y en silencio. como tambiénporque al principio afectan seriedad. yo he criado la caza y la pesca y cuanto bueno hay paravosotros.que me dáis grande gusto. de que hacen gran fiesta aquellamaldita canalla de dioses. con quien tienen guerras y tambiénotras gentes extrañas.turbando con ruido descompasadotodo el aire. A este tiempo que hablan los dioses.diciendo: «¿Qué es lo que hacéis fieles míos? Mucho silencio es este. tiembla la casa y toda aquella tapicería ó cortinaje deesteras. ¿ya has venido? á que responde él con el título de Panitoques.esto es: «¿Hijos qué hacéis? ¿Estáis bebiendo ó comiendo? Bebed y comed.» Con estos tres dioses vienen. después de lo cual se siguen los bailes. y tengo de vosotros gran cuidado yprovidencia. y en nombre de los dioses les manda que beban y V. las heridas y muertes. para cortejarlos. que está bebiendo ó bailando.¿por qué no bebéis y bailáis?» Y al punto el sacerdote ó Mapono sereviste de gravedad.I–270 El pueblo.las riñas. V. Para esta honra se levantan en pie el indio é india másancianos y venerables de todo el pueblo con una taza llena de flores yesmaltes hecha sólo para que beba aquella deidad fingida.

bien que su modo de beber esmás propio de brutos que de hombres. salede la audiencia el Mapono y declara las respuestas. de lluvias. Después Urasana toca dentro del Tabernáculo una sinfonía que se oye bienlejos á la cual corresponden con bailes sus devotos. responden con risas: losdioses han bebido bien.Saca el demonio una mano muy sucia y con uñas muy largas con que tomanla taza y beben todos tres por su orden. y si alguno de los otros hechicerosde menos ciencia y menores proezas en el oficio quiere echar la vistadentro para verlos. A ninguno es lícitomirar al Santa Sanctorum. quealgunos más arrestados. al oir tales promesas.de pesca y de todo lo que á ellos más les agrada. de buenas cosechas. Cuando el pueblo está en el mayor fervor de sus bailes y grescas. Propóneles sus dudas. le detiene el Mapono amenazándole que pagará almomento su delito con la vida. amenazándoles muertes. y á veces V. y mucho menos de lo que se fingen. y con la siniestra levantan la estera. . y es quien obra cosas extrañísimas. Entra éste á recibir audiencia de los diosesy se sienta á la par con ellos. de caza. porque suelen hablaren voz muy alta. sino sólo al Mapono ó sacerdote que es ungrande hechicero ú hombre diabólico. mas si estas palabras llegan á oídos del Mapono. aunque las más deestas fortunas y dichas les salen vanas y mentirosas.sale con furia diabólica del tabernáculo.I–272 más. que las más de lasveces son de buenas fortunas.beber.tempestades y rayos. oye los oráculos ylas profecías y tal vez las oye también el pueblo. con que les hace callar. de suerte. En cada Ranchería hayuno ó dos. Sólo el Mapono es el valido y elconfidente.

porque se está retirada dentro del tabernáculo. de la manera que nosotros á la VirgenSantísima. molestándoles con enfermedades y desventuras. se hacen las ofrendas de la pesca y de la caza yaquellas diabólicas majestades.Muchas veces usa también el demonio provocarlos contra los confinantes. Desaparece por mucho tiempo elMapono. pero los más creen nacer esto de la gran providenciay amor que sus dioses les tienen. advierten los fraudes yengaños diabólicos. Vuelve despuésconducido en brazos de la diosa Quipoci. Después vuelan con el Mapono por el aire. mientras ella canta. Hacen todos mucha fiesta en señal de grande alegría por su venida y latratan como Madre de Dios.que los defiende de la indignación de los dioses.I–273 que toquen con laexperiencia que al mejor tiempo son de ellos abandonados y vencidos ydespojados de sus enemigos. fingiendo que se va con sus dioses al cielo. con lo cual están siempre en continuasrevueltas. no obstante V. llevanalguna cosa á la boca. en cuyo seno descansa yduerme.ordenándoles que asalten sus Rancherías. que son crueles ysangrientos. en señal de agradecimiento. . aun con ser rudos y bárbaros. Acabados los oráculos. temblando á este tiempo tantola iglesia. y aunque la oyen no se deja ver de ellos. Dánle la bienvenida con mil títulos de afecto y reverencia á que ellacorresponde llamándolos hijos y diciéndoles que es su verdadera madre. hagan estragos en la gente yroben y saqueen sus haciendas. que parece se viene al suelo. Algunos pocos.

cuyo contenido es sus guerras y victorias. y cabeza abajo cuando baja á la tierra. que quiere decir señores del agua. mas al fin es de la mismaraza y tan cruel como ellos. Baja tal vez en mediode la iglesia en la mayor bulla del pueblo. llenándolos de pescados para el mantenimiento de susdevotos. A estos Isituús invoca la gente en las pescas. los cuales no pocas veces se suelenburlar de él á costa suya. Pero estadiosa no se lleva consigo al Mapono como lo hacen los otros dioses. no siempre que el Mapono baja del cielo.antes bien. La postura del cuerpo para volar. siguiendo y repitiendo éstasel canto de la diosa. Parece este diablo más humano que los otros. que se asombra y desordenapor el ruido y estrépito que hace. aprietos ycalamidades. y ella viene V. y si . incensándolos con humo detabaco. como no hamucho tiempo que sucedió en la tierra de los Mopoosicas. á quien llamanIsituús. Son muchos sus viajes y sus funciones. es en forma de alas y en pie derechocuando vuela hacia arriba. cortejándole y trayéndole en susmanos una gran tropa de demonios. adoran otra casta de deidades.I–274 y les consuela y confabula con los otrosdioses cuando viene en su compañía. Cuando está en el tabernáculo canta conmucha melodía mientras bailan las mujeres. V. porque de lo más alto del templo le dejancaer á plomo en tierra muy maltratado y á pique de morir. Síguese después la ceremonia del brindis y de las ofrendas.Por esto la invocan frecuentemente en sus aflicciones. y luegovuela por los aires con grande aplauso y fiesta del pueblo.I–275 Fuera de estos dioses. Su ejercicio es andar porlos ríos y lagunas. viene en brazos dela diosa. de que usan para aturdir los peces.

y es el maestro. En estas visitas lo pagan las mujeres del Mapono. Es el Mapono la persona más venerada del pueblo.logran buena pesca. se le dan á él los diezmos de la caza y de las cosechas. de las cualeshace relación en el Consejo de los dioses y les solicita el remedio. La forma de consagrarle y las ceremonias de que usan para esta funciónson extrañas y conformes al que ha de servir á tales deidades. cuanto cabe en la industria de aquellosbárbaros. sino que ellos sedignan también de visitarle en su casa y tratarlo con toda afabilidad ycortesía. Tales deidades y tal religión tienen sacerdotes semejantes.agradecidos al beneficio van al templo y les ofrecen alguna porción depescado con los mismos ritos que á los otros dioses. No habla solamente en la iglesia con los demonios. Por esto. Al principalllaman Mapono. que se ven obligadas áhuir por el espanto y terror de aquellas horribles y monstruosasvisiones. sino también temido de todos. con quien el pueblo consulta las cosasde su conciencia y á quien manifiestan sus necesidades. no sólo es respetado. tiene la casa llena de víboras y serpientes.I–276 daño y matar á quien quiere. viene acariciandoen sus brazos semejantes animales. y para hacer mayorostentación de su poder. y á veces. ycuando vuelve á casa de sus funciones eclesiásticas. pudiendo ásu antojo causar V.Vive en una casa bien labrada. y de la misma maneraque al cacique. por gozar .

después de muchos días. ponerleá mirar á la luna cuando está llena. Los que quieren entrar en este oficio. vuelve el miserable de aquellos éxtasis afligido ydesmayado.banquetes y bailes. se retira solitario al yermo. mandan hacer rigurosos ayunos á todo el pueblo. de suerte que apenas. estirarle los dedos mandándole quese deje crecer las uñas. Elúltimo día se pone en la iglesia mesa franca. y vestida de luto la Ranchería se prohiben las músicas. es semejante á los nuestros y es el que se guarda en ladedicación del templo. antes de tener barba. Paraesto suele el Mapono más venerable coger en brazos al aprendiz. antesbien. recobra susfuerzas. saludando al cacique con reverente inclinación. baja la cabeza. singularmente de la granadilla. Guárdase estrecho silencio y no se gasta el tiempoen otra cosa que en tejer esteras para el adorno del Tabernáculo.con más frecuencia de las visitas delcielo.que hiere el cacique ligeramente tres veces con una piedra curiosamentelabrada. observan rigurosísimos ayunos y abstinencia perpetua deciertos animales V. después da vueltas de rodillas á todo el templo con grandessuspiros y devoción. por estar retratados en ellalos instrumentos de nuestra Redención. en que por espacio de cinco días no se puedecomer carne. entre losotros. Ni se contentan los demonios deser reverenciados de sus sacerdotes con ayunos y penitencias. luego el Mapono bendice todas las partes del templopara santificarle. Uno. y . Fuera de esto. la vieja más devota y al parecer mássanta. empiezan áaprender las ceremonias y á acostumbrarse á tratar con los dioses. llevarle por los aires y ponerle en el seno dela diosa Quipoci. Para dar principio á la fiesta.I–277 y frutas. quevulgarmente llamamos Flor de la Pasión. abastecida de lo mejor delpaís.

Vienen luego los diablos. tienen estos ciegosidólatras muchos errores.con otras ceremonias.consagra aquel lugar. yfingiéndose ser el uno el alma del difunto. y que han de vivir y gozarse eternamente en el cielo. á quienllaman Oquipau. Acerca del último fin y eterna bienaventuranza. poniéndose cerca del Tabernáculo. con gran dificultad sellega á una encrucijada de muchos . para cuyo pasaje se gastan muchos días. Creen la inmortalidad de las almas. luego el Mapono rocía el alma con aguapara limpiarla de las manchas de los pecados.I–278 brando un solemne festín de músicas y bailes. después de largo rato. montañas y valles. que sería largo contar. y por último. con alegres nuevas. por dondecorren muchos ríos caudalosos. quedando la mujerllorando su desventura hasta que tiene noticia de su marido. porque su maridoqueda gozando de la vida beatífica de los dioses y la espera para que lahaga compañía eternamente en el cielo. deje de llorar y deponga el luto. dándole esperanzas de que en breve sevolverán á ver en el Paraíso. Alpunto el Mapono se la echa á cuestas y vuela en alto. Cuando alguno muere le celebran sus exequias. Después la madre y mujer del difunto van al templo con suofrenda. El país por donde pasa es todo selvas. V. y por los remansos de lagunas y grandespantanos. más ó menos.I–279 Es cosa digna de saberse la jornada que hace el Mapono con el alma y loque ésta padece hasta llegar al Paraíso. consuela á la mujer conpalabras tiernas y afectuosas. Vuelve elMapono. según suesfera. como usamos nosotros conel agua bendita. diciéndola queenjugue las lágrimas. se fenece la fiesta con una grancomida y cele V. y con eso se despide el alma de su madre y mujer.á donde las llevan sus sacerdotes.

y era.especialmente si es de algún muchacho. y por vestido un trapo con que cubrirsehonestamente. cubierto de llagas éinmundicias el cuerpo. pues á todas horas tieneviandantes que pasar. Este dios jamás baja á la iglesia á oir las súplicas de sus devotos. Oyendo esto su padre.que llevando al cielo el alma de un niño. se valeel demonio de algunos sucesos naturales para que se confirmen aquellosmiserables en su creencia. De aquí dicen que se originan mil desgracias enel mundo. coge al alma y la arroja paraque se anegue en el río. A que respondieron que ya lo sabían. suplicó al Mapono preguntase á sus dioses lacausa de este infortunio.I–280 limpiarle de las inmundicias.hubo de salir . la echó en el río.porque su oficio nunca le da treguas. encendido en cólera. pero no pocas. y no se quiso dejar limpiar. pálido el semblante. que deshaciéndose elcielo en copiosísimas lluvias se perdían los sembrados. la pide Tatusiso que se parepara V. por locual. tratócon poca reverencia á Tatusiso. Poco ha que sucedió en la tierra de los Jurucarés.caminos. Afligida ydesconsolada la gente. Sucede muchas veces que mientras pasa el Mapono con el alma. sobre que hay un puente de madera. sin cabellos la cabeza. en el cual asiste de día y denoche un dios llamado Tatusiso. El traje y porte de este Dios es puntualmente aquel en que la fantasíaloca de los poetas representa á su Caronte. lo sufre unasveces. y si aquél lo rehusa. enfurecido aquel dios. cuyo oficio es pasar por aquel puentelas almas y ponerlas los Maponos en el camino del cielo. lafrente horrorosa. junto á la cual corre un granrío. cuyo padre vivía allí. y para que estos desatinos sean creidos de la gente.

Tantos son los dioses cuantas son las mansiones en su Paraíso. y el Mapono. voló por los aires y desapareció. ó dioses del agua. tienen abastecido el cielode pescados. El Paraíso donde descansan las almas es bien pobre de contentos yplaceres. poniendo elmérito. porque le amaba como á su misma vida. pero la canoajamás pareció.fuera de sí de puro dolor. cargándosela en susespaldas. á los que mueren en los bosques y selvasIriticús.I–282 Basta haber insinuado esto de la bárbara idolatría de los Manacicas paraque se pueda hacer algún concepto de los . plátanos y papagayos. pero lade la diosa Quipoci hace muchas ventajas á las demás en comodidades yriquezas. V. y que hay monos que enel aspecto parecen etiopes. Los Isituucas. y se afligía tanto. no ya en las obras. que hay también miel y algún poco depescado. y ya que no habíapodido gozarle en este mundo. se consolaba á lo menos juzgándole yafeliz y bienaventurado en el cielo. dignas de compasivo llanto por laceguedad de esta gente. sino en la diversidad de lugares en dondelos coge la muerte. que causabacompasión. V. con lo cual volvió el Mapono con alegres nuevas. poco después se serenó elcielo. y á los que mueren en su casa Posibacas. da vueltas por todo aquel lugar una grande águila de quienfingen muchas fábulas ridículas. Fingen que hay en él ciertos árboles muy gruesos que destilanun género de goma con que se mantienen las almas. Alentóle el Mapono dándole buenasesperanzas si le aprestaba una barquilla en que ir á sacarle de loprofundo del río.I–281 Aprestó luego el padre una canoa. á los cuales poresto llaman Asinerás. y aquí gozan de su eternabienaventuraza los que mueren ahogados en los ríos.

Lucas en ganarlos para Cristo. núm. en la imprenta de Tomás Minuesa. 19. INDIOS CHIQUITOS DEL PARAGUAY BIBLIOTECA PARAGUAYA RELACIÓN HISTORIAL DE LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS . FIN DEL TOMO PRIMERO Acabóse de imprimir el tomo XII de la COLECCIÓN DE LIBROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. en Madrid. á 8 de Abril de 1895. calle de Juanelo.trabajos y fatigas que padecióel venerable P.

REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN QUE SACÓ A LUZ EL P. deseaba poner cuanto antes manos á la obra. yque era mejor tener pocos y bien doctrinados que muchos é ignorantes. P. DE URIBE Y COMPAÑIA Asunción del Paraguay.que aunque se ganan fácilmente. Lucas Caballero suMisión de los Manacicas. considerando sabiamente que era necesario asistir también átantos Catecúmenos como había en el pueblo de San Francisco Xavier. G. Viendo el fervorosísimo operario un nuevo campo en que sembrar lapalabra Evangélica para recoger no menos almas para el cielo quemerecimientos para sí mismo. PATRICIO FERNÁNDEZ. .ESCRITA POR EL P. EN 1726 ————— VOLUMEN II ————— LIBRERÍA Y CASA EDITORA DE A. J.II–5 CAPÍTULO XIII Continúa el V. J. HERRÁN. con la misma facilidad también sepierden. S.no obstante. —— 1896 V.

y en serenándose el tiempo penetrar la tierramás adentro. é imprimir en ellos lasvirtudes y buenas costumbres que se requieren para vivir comocristianos.II–7 Iban éstos. la lascivia. ya por haber hallado el camino sembrado deagudísimas puntas clavadas en el .se resolvió á gastar la mayor parte de aquel año en esteejercicio.II–6 sigo la vida brutal. salir con algunos de los más fervorosos. ya por las muchas lluvias con que seanegaban las campañas. Por este motivo no pudo antes de mediado Octubre.las lenguas y el número de los indios del país. confortados antes en el alma con el pan divino de la Eucaristía. la embriaguez ycuantos males trae con V. y juntamente tomando noticia de cuántas eran las Rancherías. fomentando en aquella gente los deseos de recibir el santobautismo. tristes y desconsolados por estar persuadidos nohabía de tener buen fin su viaje. á causa de serel clima que al presente tenían. y teniendo distintarelación de todo. loscuales. empero. notablemente nocivo á la salud.habían ofrecido la vida por anunciar el santo nombre de Dios á los quevivían en las oscuras tinieblas de la infidelidad. cuando ya el tiempoamenazaba con lluvias. meditaba emprender el año siguiente con más calor elnegocio de su conversión. y las súplicas de sus neófitos de SanXavier. No obstante. que le rogaron mudase la Reducción á otro lugar. usando de todas las industrias de su caridad y de su celo endesarraigar de los Xavieristas la barbarie. pero le frustraron en parte estos designios los achaquesque le afligieron largo tiempo. en medio de este afán hizo algunas correrías por los paísesdescubiertos. V.

que nunca en las necesidadesdesampara á los suyos.suelo con sutil astucia por losenemigos de la fe. sino con la humedad del barro. Hablóles con grande energía de las utilidades de la paz. porque á pocas leguas no hallaronya estas puntas y las tempestades del cielo no pasaban muy adelante. Nuestro Señor. para retraerlos de pasar adelante. que fuera de toda esperanza. y habiendo con gran trabajosubido una montaña muy agria. habiendo llegado á las primeras Rancherías. no tuvieron en dos días con qué apagar lased.antes apenas hallaban agua para beber. Un día entero gastó en pasar . y de las eternas penas delinfierno en la otra. era una irritar á unos contra otros ysembrar discordias entre ellos para tener ganancia de almas. descubriendolos fraudes y engaños del enemigo que nada deseaba más que tenerlos porcompañeros de sus maldades en esta vida. Finalmente. pasó adelante acompañado dealgunos paisanos. más parecía comidaque bebida. y sólo hubo que hacer enallanarles una grande dificultad. Habiéndose detenido para esto allí dos días. y movidos de las súplicasdel Apostólico Padre. Convencidos aquellos bárbaros de las razones. porque entre las otras perversidades á que losincitaba V. acudió á la del P. y era quitarles las discordias yponerlos en paz. Mas Dios. Presto se desvanecieron estos temores. prometieron hacer las amistades con las tierrasconfinantes y luego con las más remotas.II–8 el enemigo infernal. que exprimido. Lucas con copia de agua claray cristalina. halló en el cóncavo de unárbol. halló aquellagente constante en sus primeros intentos.

jamás se pudieron cocer. para que reconociese si estaban dispuestos á recibir lafe. No obstante. y siéndole preciso hacer altoá la falda. Finalmente. no tuvo éste mucho que hacer. ya hiriéndole con las ramas de losárboles.» Llevando mal el demonio tanta constancia en el santo Misionero. congrande trabajo y riesgo.una fragosa montaña. sinopara que no les causase algún daño corporal. á pesar del infierno. les habíapersuadido que el siervo de Dios era amigo estrecho del demonio. envió delante á Numani. hasta las espinas y abrojos le maltrataron elcuerpo. le mortificaron desuerte que apenas podía tenerse en pie y era necesario que los neófitosle desmontasen y subiesen á caballo. llegó á vista de los Zibicas. y V. movido de compasión. yahaciéndole rodar del caballo. denación Manacica. no por algún provecho de sus almas. que con tales viandas se alimentan. desvanecer sus designios. cristianofervorosísimo. no de los indios acostumbrados á treparfácilmente por las peñas. quiso componerle unas yerbas queeran las delicias de sus dioses. mas por mucho que estuvieron al fuego. y quepor tanto se le debía hospedar. ya embarazándole los pasos. con sus agudísimos aguijones. ya haciendo quelos indios perdiesen el camino. y los tábanos. no halló con qué desayunarse. peroantes de entrar en la Ranchería. y en suma. porque la muerte desgraciada de losque el año antecedente habían osado poner en él las manos. V.II–10 . dijo: «Grande hambre y mucho calor tienenen el estómago estos dioses.II–9 sonriéndose. por lo cual un cristiano. procurócon todo el esfuerzo posible. sino del Padre. la carestía y la hambre se lashizo sabrosas.

Habiendo ganado aquella noche á dos de los principales. Mientras le hablaba el Padre. penetró Dios el alma de aquel bárbaro conun rayo de divina luz. y de las obligacionespara vivir cristianamente. Para ganar á éste á la santa fe.Señor . se empeñó un cristiano. de suerte. y más por ignorancia delentendimiento que por mala disposición de la voluntad. y á pocos lances le redujo. quitarle de la cabeza aquel error. Era este joven hijo de aquél que habíajurado beberse la sangre del siervo de Dios. Lucas que había allí poca esperanza de sembrar lasemilla evangélica. porque no lehabía aún corrompido el corazón con la malicia. y llamándole aparte. y el bien que recibiría si abrazase la santa ley deJesucristo.II–11 seguía lobueno. porque no conocía la verdad. gritando en alta voz: «Jesucristo. y después le manifestó el finde su venida. llamado Diego. que no necesitaba mucho delmagisterio de sus palabras cuando le sobraba el ejemplo de su Maponopara inducirle á hacer lo mismo. con el mejor modo quepudo. no tardó muchoel pueblo en juntarse todo el día siguiente. seencomendó á sí y al cacique á la suave y poderosa gracia del EspírituSanto. no V. hizo el santo varón levantar una cruz y juntoá ella armar el altar portátil. con las imágenes de Cristo NuestroSeñor. de la Santísima Virgen y de San Miguel Arcángel. y después de un largorazonamiento de los misterios de nuestra Santa Fe. procuró lo primero. que aún no bien enteramente discípulo.salió á predicar como maestro en su pueblo. á causa de la mala opinión que de él tenían. si el cielo con la muerteno le hubiese atajado los deseos. y arrodilladostodos las adoraron profundamente. joven también ysu paisano.Viendo el buen P.

nuestro. con ver quelas criaturas os reconocen por su Criador y Señor. y quisieron más perdercon el martirio la vida. que negarla. repitieron lo mismo congran fiesta y alegría y con danzas. la cual. que antes derecibir el bautismo. haciendo una breve interrupción.sois nuestra Madre» y no contentos con esto. que antes habíasido su ministro muy querido. exclamaba: «Conténtome. de cuya sangre se veían tan claros y manifiestoslos efectos en la conversión de esta gente. dando milgracias al Redentor. guiadas más de la devoción que delarte. María Santísima. pero incomparablemente mayorera el júbilo del P. vos sois nuestro Padre. Singularmente es digna de eterna memoria la persecución que sufrió delcomún enemigo el Mapono. Vos. Sólo con V. le reprehendió ásperamente. concedió Su Majestad áalgunos de estos bárbaros un don tan excelente de fe. aunque sucedió años después.II–12 que éstasos amen y os adoren.quiero referir aquí.y por ventura. la conservaron incorrupta. Dios mío.» Cuánto agradasen á Dios estas sus ofertas. en premio de acto tan generoso. señora. Lucas. Pesábales mucho á los demonios verse despojados del dominio de aquellaRanchería. usaron detoda su astucia y poder diabólico para reducirla á su antiguo culto yadoración. volviéndose á mirar al cielo. que inundado el corazón de celestialesconsuelos. y apareciéndose á aquel fervoroso cristiano. Con este espectáculo lloraban de alegría los neófitos. porque él. áquien tocaba . no quiero otro galardón. no me es lícito escudriñarlo. en paga de mis trabajos y sudores. que por muchos siglos había estado á su devoción.

Lucas. seecharon sobre él. restaura las ruinas de la religión. compadecido de sus trabajos. y con todo el poder de autoridad yrazones.II–13 bernáculos. en tu acuerdo. que á lo menos en loexterior. y por más que repitieron los golpes. y por su medio el EspírituSanto. no hacía sus partes para que volviese á suestado el antiguo culto. V. y con una fiera tempestad de muchos y crueles golpes. habían plantado en su corazón. que le hicieron arrojar por laboca gran copia de sangre.le pisaron.nunca pudieron conseguir que dijese en público una sola palabra en suabono. sus iglesias y sacrificios.porque si no. y memoria de terror por todo el país. y al cacique de sus obligaciones. te juramos de hacer grande estrago en la gente del pueblo. Ofendida excesivamente la soberbia diabólica de tal desprecio.por oficio. y el cacique Potumaní haabandonado la suntuosa fábrica. y execrado los Ta V.que servirá de ejemplo. que tenía destinada para nosotros: sehan dejado engañar de las necedades y locuras de este traidor maldito. quebrado losvasos sagrados. Un amigo. que el P. restituye el culto y hazrecuerdo al pueblo de sus promesas. ¿No ves (ledijeron) que el cacique Payaizá ha profanado los altares. nunca pudieroncontrastar su constancia. hirieron y maltrataron tanto. aunquelo redujeron á los últimos peligros de la vida. Rióse el fervoroso joven de sus amenazas.que tiene arte de encantamento para trabucar los entendimientos. predicafábulas por misterios. por tanto. y cuantas mentiras le vienen á la imaginación?Vuelve. mostrase algún respeto á los demonios y . le exhortó.II–14 Tan profundas raíces habían echado en suánimo la fe y la piedad. y por más que se empeñaron.

derramaría gustosola sangre por adelantar la gloria divina. aquel dificultoso viaje: emperorepresentándoles el P. le habían de quitar la vida los Quiriquicas. con grandefundamento. enojado. Lucas el galardón con que Dios premiaría susfatigas en el cielo. á quien sóloreconocía por Dios y Señor. Tan heroica virtud en un cristiano tannuevo.les diese gusto. pero éste le dijo que no usase delas armas sino cuando fuese necesario para defender sus vidas de lassaetas enemigas. por si acasofuese necesario. que se sintieron increíblementeconfortados á proseguir y durar en él. venció alcacique para emprender el viaje la reverencia y amor que al Padre tenía.le echó de sí diciendo quería acabar la vida que le quedaba. no sólo deaquélla. dejadas las armas. y para .y tomando una escogida escuadra de soldados bien armados. Volviendo ahora al hilo de la historia. que por lo que á sí tocaba.hablando al cacique para que les fabricase su iglesia. nada se le daba de vivir ómorir. A su imitación los neófitos. mas los neófitos. los alentó tanto. sino de otras Rancherías. no obstante esta dificultad. Sólo faltaba persuadir al cacique Patozi que V. se ofrecieron áacompañarle en el peligro y en poner á riesgo su vida. á causa del invierno que amenazaba.II–15 viniese con sus vasallos áabrir camino por medio de espesos bosques. Mas él. bautizados los niños. y como fuese del agrado de Dios y honra suya. que le restituyó á suantigua salud y fuerzas. trató el P. se fué tras el Padre. antes quefaltar un ápice á la ley que profesaba á Jesucristo. porque el dicho cacique temía. no pudo dejar de ser premiada de Dios. Lucas de pasar á losQuiriquicas. y juntamente á hacer laspaces con los Quiriquicas. por elimplacable odio que le tenían.emprendían de mala gana.

con sabia advertencia. Y decía la verdad.por la bondad de su vida é inocencia de sus costumbres. que ¿á dónde iría enpartiéndose de allí? ¿Dónde podría con seguridad repararse para no serdesalojado? Que por . aun de los gentiles. conocióse entonces la ternura de afecto yla reverencia que tenían los gentiles al P.II–16 primero con un bosque espesísimo en que gastaronalgunos días para abrirle. y por medio de ellos á los capitanes. puso á la punta de todos á unsanto indio. como compadeciéndose de sí mismo. lebuscaban á costa de gran trabajo. porquepocos días antes. y diciendo esto. y tuvieron nopoco qué hacer. y que por la suma flaqueza apenas se podía tener en pie. prorumpió en uncopioso llanto.que nohubiese alguno que faltase á sus órdenes. V. sino una fruta silvestre que sola la carestía de otromanjar hacía dulce y sabrosa. le avisó de la venida de un enemigo suyo juradoque le había desterrado de otros países.II–17 que era la ruina de su religión. queriendo entrar sin sersentidos en la Ranchería. algún poco de miel. llamado Juan Quiara. porque viéndoledescaecido. se pusieron en camino. y con semblantetriste y melancólico. y se quitaban lacomida de la boca para tener con qué mantenerle sus fuerzas. porque los demonios habían avisado ya á losMaponos. después con la hambre. el cacique. Estando ya cerca se adelantaron dos cristianos á reconocer la tierra yobservar los movimientos de los paisanos. mas Patozi. amado de todos. estando junto al pueblo para sus acostumbradasdevociones. Lucas. no hallando con quésustentarse. para que no se alborotasen ó pusiesen enhuida. bajó al Tabernáculo el diablo Cozoriso. trayendo en la mano una cruz. V. Ajustadas las cosas en esta forma. dijo que era envano esta diligencia.

cuando dando gritos muydescompasados se huyeron la tierra adentro. que deotra suerte caería presto por tierra. Con semejante nueva se conmovió todo el pueblo.mas no sin temor de salir con sus intentos. y al mismo punto seencendió en rabia y furor contra cualquiera que maquinase algo en dañode la religión. . y tras ellos. ó no sois lo que mostráis. Mientras esta gente estaba en arma y en confusión. le convirtiese en unángel del Paraiso.que no se ponga á riesgo vuestra reputación? ¿Es este vuestro poder? Sinecesitáis de nuestras armas para defenderos. que argumentando é infiriendo cuángrande hombre y mayor que sus dioses debía ser aquél á quien sus diosestemían. y conel valor. si le amaban. juntos en Consejo. El cacique y los nobles. les respondió con voz y ademán de enojado: «Si este forastero es vuestro enemigo ¿porqué vosotros le dejáis el pasofranco? ¿Por qué no le echáis del mundo.tanto. sostuviesen en pie su culto. se adelantó el SantoMisionero con Patozi y dos muchachos muy fervorosos. Apenas los espías los divisaron de lejos. dejando toda lademás gente algo distante. y con el brazo fuerte. deducida de los principios de la razón natural. cuando aún sus mismos diosestemían.» Esta conclusión. ó á lo menos tan lejos de aquí.ó mostráis ser lo que no sois. pero no el Mapono. tomasen luego las armas.II–18 gracia del Espíritu Santo penetrase de allí á pocosu corazón. determinaron echar el restode sus fuerzas y poder para reparar los daños y ruina de su religión. fuébastante para que la V. y de un tizón que era del infierno.

Atónitos y despavoridos de este suceso los bárbaros. de donde ninguno se atrevió á salir.II–19 aquel peligro. sin poder tirarlas saetas que ya tenían á punto. que recelaban nodiesen sobre ellos los bárbaros. desesperanzado Patozi . ofendidos de aquella afrenta de susdioses. y lo mismo fuémirarla los bárbaros. no sin temor de sus neófitos. y flechados los arcos. El día siguiente. por lo cual.no sufriéndole el corazón ver entronizado al demonio en dos templos. y conla confianza de que la piadosísima Señora usaría entonces de su poderpara librarlos de V. huyeron precipitadamente retirándose á un bosque nomuy distante. echó por tierra aquellosinfames Tabernáculos. aunque no se podía tener en pie. que llevaba en la mano. Lucas.con su cruz enla mano. marchó á caballo el P. y partidos en dos alas. Los paisanos. Estando las cosas en este estado. quedándose porprovidencia de Dios un solo indio de ellos llamado Sonema. la levantó en alto. el Apostólico Padre. recelosos de que noles sucediese peor. porque las llagas de las piernasno le permitían ir á pie. que perder el uso de los brazos.hizo que le llevasen allá sus compañeros. le salieron al encuentro para hacerlefrente. para vengar su agravio. Pasáronse dos días sin que los Quiriquicas saliesen fuera de lastinieblas de aquel bosque. puestos en orden. quemó en ella todos los arreos y ornamentos dela impía idolatría. que despuéslos ayudó mucho para la conversión. hizo pedazos las estátuas y encendiendo en laplaza una grande hoguera. se le ofreció á un mozo cristianoenarbolar una imagen de la Madre de Dios. le rodearon para que por ninguna partetuviese paso libre por dónde huir.

con un buen manojo de flechas se tornó á lossuyos. á cuyo fin había venido. procuró disuadirle de su error. Patozi y los suyos. Lucas con cuantasrazones y súplicas le dictó su afecto. descubriéndole la perversidad y los engañosde sus Tinimaacas.tuvo por mejor dar la vuelta. con buenas razones y modo propio de V.II–21 unacaridad Apostólica. cuando vió de repente junto á sí alcacique de los Quiriquicas. No teniendo. sin quedar con el P. más defensa que la confianza en Dios. sepuso á rezar el Oficio Divino. pues. Al oir estas cosas se contuvo el bárbaro.II–20 hacer las paces y establecer una mutua amistad. y sobre todo. mas el Padre.el cual. y dar lavida por aprovechar á sus prójimos. y prosiguió hablandode Cristo y de su santa ley. hombre de grande estatura y bien dispuesto. y sin responder palabra le volvió lasespaldas. ó fuese por virtud milagrosade Dios ó por natural genio suyo. hizo fuerza por quitársele delas manos. é ido á su casa. pues. resueltos á correr la misma fortuna. esperando llegar .de poder V. Respondióle el Padre que se volviesen en buen hora él y sus vasallos. ponderando cuantofué posible el manifiesto peligro en que quedaba de que los Quiriquicasdesahogasen en él sólo la fiereza del odio que contra todos habíanconcebido. Lucas más quecinco santos mancebos. el Padre. Diéronse entonces por perdidos los neófitos. y al santo varón le saltabade júbilo el corazón en el pecho. aunque para esto lefuese necesario perder la vida. y persuadió á esto al P. creyendo que en el Breviario estaban los hechizos que á él ylos suyos impidieron el uso de los brazos. Fuéronse.porque él tenía firme resolución de no volver el pie atrás hasta haberanunciado el Santo Nombre de Dios á aquella gente.

que acudiendo á la junta dijo tantas cosas en alabanza del P. porque juntándose en lo más oscuro de la noche losmás principales para tomar la última resolución. para que en losaños siguientes correspondiese con abundante fruto á los trabajos ysudores de quien la cultivase y á la verdad por poco se le hubierancumplido sus deseos. mas no por eso aplacaronla ira del cielo. de que ya había oído alguna cosa.finalmente al términode sus deseos. quien . que había tomado á su cuenta la venganza de aquellainjuria. se postró á sus piés y nohubo ninguno de ellos. quiencon aquel su modo amabilísimo los recibió con muchísimo agasajo ypareció que Nuestro Señor. se fueron derechos al rancho donde yacía el P. y entrando unos tras otros en laRanchería. y así encendió entre ellos una enfermedad pestilen V.II–22 cial. No ayudó poco á la resolución de que se rindiesen aquel indio Sonema. por lo cual. para dárseles á estimar y respetar. que se atreviese á partirde su presencia sin licencia del Padre. quequitó la vida á los más culpados. regando aquella tierra con su sangre. habíapuesto en su semblante un no sé qué más que humano. Lucas y dela Santa Fe. Saliendo. de aquel bosque. obligó á todos al miedo de que noles sucediese lo mismo si intentasen matarle. Lucas. pues. aun de los más osados. lagente. que de comúnconsentimiento determinaron volver á su ranchería al amanecer y ponerseen manos del santo varón. Vino el último de todos el Mapono que con toda su chusma se puso muyhumilde y modesto delante del apostólico varón. estuvieron gran ratodudosos de lo que harían: y sólo aquel milagro de habérseles pasmado losbrazos cuando le quisieron flechar. en ademán de quien le pedía perdón.

II–23 salvarse. le alumbró el entendimiento ymovió su corazón con tanta eficacia de su gracia. porque el Maponoquedó asombrado y como aturdido. haciendo increíble fiesta los neófitos y gritando decontento. en que no se engañaron. sino la única y necesaria para la salvacióneterna del alma. hombre de buennatural. y sin lafe de Jesucristo no era posible V. esperandolos unos que montando en cólera el Mapono se empeñase en defender. como era. mostró cómo sin el conocimiento del verdadero Dios.recibiéndole conlos brazos abiertos le sentó á su lado. pero á ninguno cupomayor júbilo que al V. Dios Nuestro Señor. y empezando á hablar de laReligión. le sacó de sus engaños. no sólo exhortaba ásus V. y que para enmienda de lo pasado. tanto más digna de agradecimiento cuantomenos esperada.II–24 paisanos que la abrazasen. y que su santa ley. Estaba todo el pueblo deseoso de ver el fin de aquel suceso.que no había otro Dios que Jesucristo. sino que iría á los Jurucarés. no sólo eramejor que la de ellos. confesó delante detodos que él había estado engañado y había engañado á los demás. máscon obras que con palabras. se arrojaron todos á darle muchos abrazos. Con una tan ilustre confesión. y los otros seprometían éxito más feliz. Cozacas yQuimiticas para reducirlos á que hiciesen lo mismo. y en prueba de las veras con que lo decía. y quese desdecía y retractaba de cuanto había aprendido y les había enseñado. y siendo. . de ingenio pronto y de entendimiento agudo.compadecido de él. que luego pidió sercristiano. diciendo también de losTinimaacas y de aquella diabólica Trinidad cuanto le dictó el celo de lagloria divina y la santa indignación de verlos triunfar por tantossiglos hechos señores de aquella tierra. la divinidad de los demonios.

labrar una grande cruz. será mejor oirlode la boca del Padre: «Empezando á moverme (dice) se vino tras mí todo el pueblo llorando ylamentándose y diciendo: Padre mío. que nunca hasta entonceshabían oído harmonía de buen concierto.II–25 filiación de Dios en las saludables aguas del bautismo y á suspadres reducidos de obstinados idólatras á fervorosos cathecúmenos. les pareció cosa del cielo. por compasiónde nosotros. mandó que trajesen los niñospara bautizarlos. yestaban como absortos oyéndola. lo que á los bárbaros. Hecho esto. volved. Nosabían apartarse de mi lado para aprender lo que les era necesario hacerpara alcanzar en premio la eterna bienaventuranza. Padre mío. Haciendo. De esta manera vinieron trasmí por algún trecho . que con la conversión de éste sólo dió porreducido á todo el pueblo al gremio de la Santa Iglesia. Lucas) me ofrecieron tantos. se fué con ella en procesión ála plaza.Padre. y luego sedispuso á la partida. tú te vas. pues. para quepudiesen resistir á las sujestiones del común enemigo. no te olvides de nosotros. el año que viene. la cual.» Detúvose aquí algunos días para confirmarlos más en la fe. y en señal de la posesión que Cristo y su santa ley tomabanaquel día de los Quiriquicas. y volviéndose á mis compañeros lessuplicaban que entonces me condujesen acá. en donde la colocó en el mejor lugar por trofeo de lavictoria. «Al punto (son palabras del P. y cansándose el cuerpo en este ejercicio. y los cristianos entonaron las letanías ádos coros de música. en qué forma la ejecutó. que gasté undía entero en sus bautismos.pero alegrándose el espíritu al ver tanta multitud de niños admitidos ála V. dejándonos enun extremo desamparo.

y siendo ya muyentradas las aguas que no le permitían detenerse. á cuyos méritos reconocía deber el felizéxito de esta Misión. visitatodas sus Rancherías y se restituyepor otro camino á la Reducciónde San Francisco Xavier.y en esto se le pasaban meses enteros. Lucas á los Manacicas. pues sólo conquerer puede en un instante convertir los tizones del infierno en V.II–27 CAPÍTULO XIV Vuelve el P.del camino. V. no cesaba de bendecir y besar lassantas llagas del Redentor. no pudiendo yo responderles palabra porlas lágrimas que me corrían de los ojos. con no poco pesar y dolor de los paisanos á quienesdejaba. Ofreciéronme muchos niños para que desde luego losllevase para servir en la iglesia. . dequien fué recibido como si volviese de la otra vida. así porque era necesario abrir camino á costade sudores y trabajos y por eso gastar mucho tiempo. y de ellos escogí sólo tres. Aunque el apostólico operario procuraba registrar todas las tierras deesta nación.» En tres días se puso en la Ranchería de su aficionadísimo Patozi. noqueriendo cargar de mayor peso y molestia á mis compañeros. para lo cual le fué preciso esperará la primavera del año 1707. y por un inexplicable consueloque me ocupaba el corazón. como por dondequiera que entraba quería arrancar de raíz la idolatría y plantar la fe.II–26 piedras resplandecientes del Paraíso. no pudo los años antecedentesvisitar y ver todas las Rancherías. considerando cuán fácil es á la divinaomnipotencia mudar los corazones y voluntades humanas. no obstante. dió la vuelta á SanFrancisco Xavier.

hasta que entrando el Padre en su Ranchería le salió á recibirel pueblo. mas para empresa tan grande era necesario vencergrandísimas dificultades y estorbos del camino. su cacique. para darle á él ánimo en tantos trabajos y afanes. sino contérminos muy corteses. era su ánimo correr todaslas tierras hasta los Auropés. muchachos. Pero Dios Nuestro Señor. donde dió orden á sus vasallos que leallanasen el camino. quiso. no solamente satisfacer sus deseos con el éxitofeliz. de quien fué recibido con muestras de grandeamor. no ya como bárbaro. yá los infieles más claro conocimiento de su fe. y aun las que criaban. en forma de una pirámide.y con semblantes y voces de increíble alegría.II–29 mida ybebida. con sus niños enlos brazos. y Putumaní. y desde allí diariamente le proveyó de co V. pues. y el cacique le cumplimentó.Estando. se puso en camino á los 4 de Agosto de 1707 y llegando el díade la Asunción de la Santísima Virgen á las riberas del río Zununaca. y llegando á la plaza le cercaron todos en rueda. el santo varón de tanta mayor caridad y celo. todo este país. y así darse V. le daban la . sino mostrar también cuánto le agradaban sus sudores con muchossucesos milagrosos. le regaló con mucha pesca y se partió álargas jornadas á su tierra. pues. cuantoera necesario para tamaña empresa. mujeres.que por ambos lados confina con los Chiquitos. según ya dije. y animados algunos de los másfervorosos neófitos. sino también paradar la vida en testimonio de aquella ley que iban á plantar entre losbárbaros. seencontró con los Zibacas. á quien se le recrecía tanta gloria accidentalen este designio.II– 28 las manos por dos caminoscon los Chiquitos. no sólo para ser sus compañeros. Prevenido.

y pegado fuego á las casas. que arrepentidos de lo hecho. y á los principales. y les ordenó enviasen á llamar á losZiritucas y volviesen á entablar con ellos una buena amistad. Vinieron los Ziritucas.besándole la mano. aun delos más atrevidos. y no hubo ninguno. aparte al cacique. les dió áconocer la gravedad de su delito. y que les restituyesen lashaciendas que les habían robado y tenían aún en su poder. porque la reverencia que lehabían cobrado. se puso luego á tratar las pacesde aquella gente con los Ziritucas. dedonde infería el logro de sus deseos. y les mandó. y pidiéndole les echase su bendición. pues. Llamando. mas para no tener obligación derestituirles su hacienda. pidiendoles obligase á resarcirles los daños.II–30 Llamó entonces á los Zibacas. diéronle grandes quejas de los Zibacas. querían yaser sus compañeros y hermanos. Alegrísimo el siervo de Dios con tan buen principio de su misión.bienvenida.habían saqueado y robado toda la tierra. No vino en esto el P. y asegurándose aquellos entre los bosques. querestituyesen luego las haciendas á sus dueños. que bajaron la cabeza y no tuvieron queresponder otra cosa sino es que la cólera y la venganza les había hechopasar los términos de la razón. les quitó elatrevimiento para resistirse. V. . añadieron con sutil astucia. por el severo castigo con que Dios había vengado lasinjurias que algunos le hicieron en los años pasados. que los habíanmantenido á su costa por espacio de nueve cosechas. Lucas. que osase contradecirle. á quienes por un leve disgustohabían jurado dar la muerte. mal de su grado.

como incurable. no fué tanto obra del P. . con un insigne milagro. Esta fué la sanidad que milagrosamente dió lamadre de Dios á Zumacaze. que las quisieron oir muchas veces paraaprenderlas. Luego. descubriendo juntamente todas las maldades de losMaponos y de aquellas diabólicas deidades con singular gusto y contentode los oyentes que le interrumpían muchas veces.II–32 secado las carnesy consumido las fuerzas. y V. para que las cosas que habían oído se les quedasen más vivas enla memoria. que en gran rato no dejaron descansar álos cantores. hizo á sus neófitos cantar las excelencias de nuestra fe ylos vituperios de aquellos dioses. le habían. que poco antes. Tan buena disposición de este pueblo para alistarse en el número de loscristianos. cuanto de la Virgen SantísimaNuestra Señora. había dispuestolos corazones de aquellos bárbaros para que prendiese en ellos lasemilla de la predicación Evangélica y rindiese fruto correspondiente álos sudores del sembrador. sobrino del cacique. Caballero. de lo cual recibió tanto gusto ycontento aquella buena gente. con tanto empeño. de suerte que. dejado en un total desamparo. y detestaban y maldecían de losTinimaacas. gritando en alta voz ydiciendo querían á Jesucristo por su Dios y su Padre.II–31 á la reina delos Ángeles por su madre y Señora. á suusanza. dondeel santo misionero explicó la ley de Cristo que habían de guardar paraalcanzar la salvación. que el año antecedenteles había predicado la ley de Dios. que abrasado por muchassemanas continuas de una maligna fiebre.El día siguiente juntó el pueblo en la plaza al pie de una cruz. se le habían V. en ciertas canciones que él mismohabía compuesto en aquel idioma.

que todo el rancho estababañado con luces. y en aquel punto se halló elenfermo perfectamente sano. por lo cual. que pues eraministro de un Dios tan poderoso.» Desapareció entonces la Santísima Virgen. cree loque enseña el Padre. y con semblante amabilísimo. hasta que recibido el santo bautismo. y oída lacausa de su milagrosa sanidad. confía. y por eso la invocaba con frecuencia. intercediese ahora por ellos. despidiendo de sítantos resplandores en las manos y rostro. y dí en mi nombre á tus paisanos que hagan lomismo. Lucas un amor de padre. creo que sois la verdadera Madre de las gentes. . para que no me condeneeternamente.II–33 «Yo soy aquella á quien tú invocas. Acudió á verle todo el pueblo. volvió suconfianza toda á la Santísima Virgen. hijo. creo en tí y en Jesucristo. aun antes de ser cristiano. y que ladiosa Quipoci es un diablo engañador. cuyas alabanzas y poder había oídomuchas veces. se encendieron sus corazones en vivosdeseos de ser cristianos. se leapareció de improviso al medio día la Reina del cielo. le dijo: V. y tesuplico no permitas que yo muera infiel. quitadme esta fiebre.trajeron á su presencia todos los enfermos. diciendo: «Señora mía.» No podía hacerse sorda la Madre de Misericordia á las plegarias de quienera tan devoto suyo.te pueda ir á ver allá en el cielo. antes teniendo aquellosbárbaros al P. pidiéndole.Viendo Zumacaze el caso desesperado y más pesaroso de perder labienaventuranza sin el bautismo que la vida corporal. mientrasél con encendido afecto y esperanza grande repetía esta oración. No se acabaron aquí las bendiciones del cielo. que sanarás. y reverenciándole como á santo.

procuró el Padre consolarlos dándolesesperanzas de que . y al punto quedaronsanos. Fuéronse todos tras élcon las lágrimas en los ojos. y plugo á Dios darme la milagrosa virtud de las curaciones. y querían bautizarse. le suplicaron el cacique y los principalesfuese á los Jurucarés. Lucas)—me dabaDios ánimo de decir: fiat vobis ficut credidistis. Condescendió gustoso con sus súplicas. Bautizados después los niños. y cogiéndole las manos no acababan debesárselas. esperaba que se le satisfaríanplenamente.» Hasta aquí el venerable Padre.para traerlos casi contra su voluntad á su conocimiento. Apenas se puso en camino. por esto preguntaba á los enfermos si decorazón creían en Jesucristo. porque teniendo noticia ciertaque los Jurucarés tenían gran devoción al demonio y á sus ministros.II–34 labras del P. saqueandotodas los Rancherías y matando á sus moradores.que tenía encendidos deseos del martirio. porque sanandomilagrosamente. ymás cuando la gracia no sería menos poderosa que la eficacia de suspalabras para su conversión. y fué V. y respondiendo ellosque sí verdaderamente. que tenían alborotado todo el contorno. ácuyos ruegos se partía tan presto. «Leído el Evangelio super ægros—(son pa V. cuando toda la alegría festiva del pueblo seconvirtió en otra tanta melancolía y tristeza.II–35 esto de suerte que movieron á compasión al cacique. y para que con la salud del cuerporecibiesen también la del alma. Corrió la voz de lo sucedido desde esta Ranchería á las otras dela tierra. él. conocían con claridad cuánta diferencia había entre elDios de los cristianos y los Tinimaacas.No podía él ya justamente hacerse desentendido á aquellas súplicas.

cuanto antes pudiese volvería á visitarlos. que ya seacerca: huíos también vosotros. si Dios nolos libraba milagrosamente. á eso del medio día. llamó á sus cristianos y lesmanifestó el riesgo evidente que corrían de perder la vida á mano deaquellos bárbaros. sería á lo menos otro de sus compañeros. Trae este hombre en la mano uninstrumento (decíalo por la cruz) en que no puedo fijar la vista. ocasionadadel sol ardientísimo. enemigos capitales del nombre de Cristo. dando palabra al Padre de que viviríaentre cristianos. y procuró consolarle con mil donesy ofrendas. Mas no les cogió de improviso su venida á los de la Ranchería. lo cual agradó tanto al santo varón. creyendo estaraún muy lejos de los Jurucarés. diciendo Uracozoriso. por lo cual. mas él. afligido sobremanera de la sed. y nopudiendo dejar de ser descubiertos. Al tercero. Oyó sus llantos y lamentos el pueblo. Tres días gastó en el camino.porque de ésta mi iglesia me echa un grande enemigo mío. hecho un fervoroso acto decontrición. con lágrimas en los ojos: —Ya me veo obligado á buscar en otras partes otros que me adoren. Al ver esto. les dió la absolución general.les dieron noticia aquellas diabólicas deidades de que venían el Padre ysus compañeros. porquedos días antes. se halló casi á sus puertas. les volvieron . cuanto másclaramente conoció que sola la gracia del Espíritu Santo le había movidoá pedir el bautismo. se echó á sus piés un gentil y le pidió con eficacísimasinstancias le hiciese cristiano. y que sino fuese él. es V.II–36 tando todo el pueblo en sus devociones y súplicas. con sus compañeros.

yregalándole con mil cosillas de las que aprecian los bárbaros.procuró ganarle para sí con aquellos modos de amor y caridad que enseñaá los varones apostólicos el celo de la salvación de los prójimos. Caballero á un mozo de buen aire y bien agestado. no sin riesgo. Luego. entró en la Ranchería. un doloroso llanto. leestimuló y exhortó á la fuga. llamando el P. así el cacique como el Maponomás venerable y de más años. Apenas le divisaron los paisanos. y de ellosdetuvieron á algunos los compañeros del Padre. como de concierto. el cual creció hastaque el demonio. metiéndose en las grutas de las fieras. con una hacheta de piedra. ledespachó á los que se habían huído.haciendo. por lo cual. y con la cruz en la mano. que si Dios por sumisericordia no hubiera permitido que errase el golpe. porqueenfurecido un bárbaro. cuandoel V. llevando en alto laimagen de la Santísima Virgen. Habíanse quedado algunos en el pueblo que estaban ya de partida. cuando se pusieron en fuga. acompañado de algunoscristianos más fervorosos. se la hubierapartido por medio.se huyeron á los bosques. y en pos de ellos gran parte de la plebe.el rostro. Procuraron aquietarlos con buenas palabras y quitarles de la cabezaaquellas sombras y sospechas con que el enemigo infernal había maquinadoimpedir su conversión. descargó en la cabeza de un muchacho cristianotan fiero golpe. Causó esto en el pueblo gran confusión y espanto. Padre. levantando el grito ylos aullidos á manera de desesperados. y Dios le puso en el corazón talafecto para con el Misionero y . á V. en forma de un grande pájaro.II–37 pie. despertando al cacique.

infirieron.II–39 ángeles prevaricadores. El día siguiente. Oíale la gente con silencio y atención. serindió vencido. Continuó por algunos días la explicación de la doctrina cristiana. mas á sus dulces y suaves palabras serecobraron: y aunque ignorantes. por evidente conclusión. y le imaginaban ó un monstruo ó cosa de laotra vida. que dentro deun breve rato volvió con una tropa de paisanos. que había encanecido en la malicia. y aún con aplauso y placer. reflexionando en aquellos lamentos ydesesperaciones de sus dioses. descubriendo la vanidad de susdeidades y perversidad y fraude de los sacerdotes.principalmente cuando refirió la creación del mundo. tenía tanto poder para desterrar á los Tinimaacas yecharlos de sus tierras.en la lengua tal eficacia. no pudiendo negarseá las luces de la verdad. V. las . y públicamente el másviejo de todos. y desterrado desus corazones todo temor. ordenó quetrajesen á la plaza los tabernáculos. con que el Padre le daba en los ojos. pues. y pareciéndole ya tiempo dequitarles todas las ocasiones de recaer en la idolatría.oyéndole siempre con igual gusto y provecho. á quienes habían sido muy devotos y fieles. juntó todo el pueblo en la plaza al pie de una cruzque allí había enarbolado les explicó los misterios que debían creer ylos preceptos que habían de observar. pues no podían resistir á aquelhombre. y la caída de los V. y confesó que había engañado á los demás por tener conqué sustentarse. queeran muy flacos y de ningún poder. con lo cual se le aficionaron increíblemente. y poco á poco loscondujo á todos.II–38 Miraban al Padre asombrados. hospedaron con igual afecto en sus ranchos óchozas al Padre y á sus compañeros.

Caballero quedó no poco maravillado. cuyocacique. se fueron con gran dolor á despedir V.II–40 del V. mostrando que lasobras correspondían bien á las palabras que le daban. Exhortóles á que depusiesen las armas y ajustasen paces con losconfinantes. á quien tenía en el corazón. y ninguno hubo que no viniese en ello. diciendo que el año siguiente. no sabían apartarse de mí. lo hizo abrasar. tales cosas. dijo en alabanza de la ley cristiana.no por eso se resfriaron en su amor los Jurucarés.que el mismo P. ni hubo cosa. y no hacían nadamenos sus vasallos. procuré consolarlos. los cuales. Padre. volvería y les enseñaría más despacio su santa ley. Lucas. habla de esta manera: «Con cuántas lágrimas y suspiros se despidiesen. reservando solamente un instrumentoastronómico de bronce. aunquemuy difícil.» Aunque se partieron los Zibacas. y después todos juntos se pusieron á bailar y cantar algunascanciones al son de los instrumentos que entre ellos se usan. y pisándolo todo por escarnio y llenándolo deinmundicia. y antes ellosquisieron ir en persona á pedir la paz á los Pizocas. y yo no sentía menos supartida. que representaba al sol y luna con los otrossignos del Zodiaco. no puedo expresarlobastantemente. que no hiciesen por él. no pudiendo detenerse más tiempo porcausa de sus labores. tan aficionados y devotos del P. queriendoDios. Ayudaron no poco á la conversión de esta gente los indios Zibacas. don que muchos siglos antes les habían dado losdemonios. .esteras y cuanto servía alculto de sus dioses. que sin dudale dictaba las palabras el Espíritu Santo.quien describiendo esta despedida.

Ya que no pudo conseguir esto el buen cathecumeno. enviaría otro de sus compañeros en su lugar paraque le pusiese en el camino de la salvación eterna. y que si él daba la palabra y perseverabaen aquel sabio y santo propósito. mas no pudo darleconsuelo. donde el año antecedente la Reina de los Ángeles le habíadefendido de sus flechas. quería ponerla en todas partes. no tardaría mucho. á ningún adulto antes de fabricar la Reducción.El cacique de más autoridad. porque cargado yade años y lleno de canas.para que por su respeto no osase el demonio causarles algún daño en lavida ó hacienda.aunque lo deseaba sumamente. porqueentendida la virtud de aquel santo Leño. por lo cual seexcusó con lo mejor que pudo de no poder condescender con su petición. le suplicó coneficacísimos ruegos le administrase el santo bautismo. pasó á losQuiriquicas. hombres y mujeres. ó en volver élmismo. antes de ponerse en camino. la quería también abrazarpara que el conocimiento no le sirviese de eterna confusión. aquí los muchachos. pues. y ya que por lamisericordia de Dios había conocido la verdad. porque tenía orden estrecha de los Superiores para nobautizar. quiso que á lo menosen prenda de su promesa. mas no con aquellas demostraciones deafecto que el Padre esperaba. le diese una pequeña cruz para traer al cuelloy para muestra de otras que quería fabricasen sus vasallos.II–42 porque había ya algunosdías que estaba hecha la Ranchería un hospital de enfermos y moribundospor una . Saliéronle al encuentro todos. ó si no pudiese. y le hospedaroncortesmente en su Ranchería.II–41 demanda. le quedaba poco de vida. Enternecióse el santo varón con tan justa V. y sin duda fué V. Bautizados.

lo es: á Su Majestades necesario pedirle que cese. allí. . porque el mal. Jesucristo. les explicó la verdadera causa de aquel accidente. pero fué en vano. nunca le pudovolver en sí.» Mientras estaba en estas pláticas.Interrumpióle el cacique diciendo se habían muerto ya los que le habíanhecho aquel agravio. que portanto se quejasen de sí mismo. había hecho venir de otro lugar la peste para vengar suagravio.epidemia pestilente que hacía gran estrago en todos. sino sólo Dios del cielo. diciendo que por haber queridomatarle. le había sacado de juicio. A lo V. desde un lugareminente. le vinieron á avisar que estaba paraespirar el cacique Sanucare. y entonces ordenó el santo varónque por las tardes se juntasen todos en la plaza. que á él le pesaba mucho de aquel mal. Caballero: «No soy el autorde este estrago.que era fuertemente maligno. y así fueronmejorando poco á poco los apestados.II–43 cual dijo el P. sin tener tiempo para administrarle el santo bautismo. y por ella á su ministro. y de ningún poder comoellos. y esperar de él la gracia ymisericordia. Rompió al punto el discurso para acudir ádonde le llamaba la extrema necesidad. y por más remedios de que se valió. y estaba yadelirando con frenesí. que no eraél la causa por ser hombre flaco y miserable. y lo peorera que echaban la culpa al Padre. mas Dios quiso diferiralgún tanto el favor para que la gente tuviese en mayor aprecio yveneración su santa ley. criador del Universo. á quien él servía. que había tomado ásu cuenta la venganza de la injuria que á él le habían hecho.leyó sobre todos el Evangelio Super ægros. Fué luego á visitar los enfermos y con extremo dolor suyo vió morir á suvista una mujer.

Entraba con esta confianza en las casas delos enfermos apestados y arrodillados todos. le decía Nuestro Señor: Mirad.Afligidísimo por esta causa. . á vuestra misericordia. con lágrimas y súplicas muy afectuosas. y mis pecados noimpidiesen su piedad.II–44 para obtener para aquellapobre gente el remedio de su calamidad. El día siguiente ordenó una devota procesión V. y lleno de confianza. yrespondiéndome que sí. espiró en breve. por último.Señor. llevándola á las casasde los enfermos. dando vueltas por toda la tierra. le tocaba con la imagen de la VirgenNuestra Señora. si para mi defensaechasteis mano de los milagros. no diga este pueblo. de suerte que elPadre tuvo tiempo para instruirle en los divinos misterios y lavarle conlas santas aguas del bautismo. le aplicaba una estampa de San Francisco Xavierpara que me fuese intercesor con la Reina del cielo. empezó á pedir á Diosque por su piedad y por los merecimientos de su Hijo Santísimo. así cristianos comogentiles. Mas lo que sucedió. será mejoroirlo de boca del santo Padre: «Acompañado (dice) de cristianos y gentiles enarbolé una imagen de lamadre de Dios. y no entreguéis al estrago de la pesteestos nuevos fieles. Al punto cesó el delirio y volvió en sí el enfermo. mostrad ahora vuestro poder en sanarlos. tierno en la fe y débil en lavirtud. comprada con el precio desu sangre. el uso de la razón. que sois muy riguroso en los castigos. luego preguntaba al enfermo si creíade corazón en Jesucristo y confiaba en su Santísima Madre. leconcediese la gracia de darle á aquella alma. se salió del Rancho del enfermo y postradoen tierra.para gloria de vuestra ley. rezábamos el Ave-María. y sugiriéndole afectos de contrición yesperanza en Dios.

y hablando con sus cristianos. y reconocida su buena voluntad. lo mismo deseabael santo Misionero. sin haberlas podido remediar. aunque el Padre lo deseabamucho. y apenasel Padre se puso á mirarlos con la cruz en la mano.II–45 braron la salud. y se le quejó muchoporque no iba á sus tierras. á la usanza de bárbaros. sino sólo tirar derechamente áPoniente. V.II–46 Estábanle mirando los Cozocas desde la plaza de su Ranchería.» Así el Venerable Padre. el caciquede los Moposicas. que ya tenía á la vista. .y de esta manera. con gran número de sus vasallos. En esta jornada vino Patozi. en pocos. había hecho el últimoesfuerzo con los Cozocas para que le quitasen la vida. que á no repararlas Dios con su mano poderosa. y les exhortó á ofrecer su vida á aquel Señor que por el biende las nuestras dió la suya. cuando prorumpiendoen gritos descompasados. por no querer torcer su viaje á otrasRancherías del Norte ó del Mediodía. con todo eso.hubiera quedado muerto. le convidó á que le acompañasehasta los Cozocas. Consolado con este favor aquel pueblo. días cesó la peste y aún losde más peligro reco V. porque el demonio. no lo pudo consolar. que llevaba muy maltantas pérdidas. le dispararon unatempestad de saetas. se puso luego en camino hacia losCozacas para llegar á los Tapacurás. usando de cuantas artes y modos de ruegossupo para moverle á compasión. Luego confortó en el alma con un fervorosísimo razonamiento á susneófitos. sólo sentía que larabia del enemigo infernal y de sus secuaces no tuviesen permisión paramatarlo. antes que el tiempo rompiese enlluvias y cerrase los caminos.

le corrieron por los brazos extraños dolores y le impidieron el uso deellos. se retiró aparte para gastar con Dios los últimosperíodos de su vida. uno de los cualesllevaba en alto la imagen de la Madre de Dios. los cathecúmenos desde lejos procurabanlibrarle de ella. seretiraron atrás. y cercade una hora estuvieron disparándole saetas sin causarle más daño queromperle el vestido. pero al llegar la detuvo sin duda Dios. Seguíanle otros cuatro. deseoso de dar la vida en testimonio de la fe. Lucas. Todo fué en vano. con no menos gloria suya que envidia del P. y alegrísimo el buen muchacho de sudichosa suerte. antes bien veíanmanifiestamente que volvían atrás las flechas. se dolía de que en pena de sus pecados nomerecía acompañarle en la muerte. amenazando á los Cozocas que . el Mapono atizaba con rabia infernal á los suyos. é hizocaer sin fuerza á los piés del V. bien que al levantar en alto aquella santa imagen. como si una manocontraria las tirara.Los cristianos y cathecúmenos.que abrazándole estrechamente. porque envenenados los bárbaros contra Jesucristo y suley. que pocosmeses antes había abrazado. Procuró el apostólicoPadre sosegar con su angelical rostro y afables y corteses palabrasaquellas furias del infierno. mas nunca pudieron acertar. Con otra hirieron en el vientre áun cristiano que llevaba la imagen. sin hacer caso de nada. y una disparada con tal ímpetu que le hubierapasado de parte á parte. Sólo iba al lado del siervo de Dios un jovenfervorosísimo. Entre tanto.II–47 Padre. viendo las cosas tan contrarias. le apuntaron y dispararon un gran número desaetas á su cabeza. Mientras ellos procuraban valerse de todas las suertes de su crueldad yfiereza para darle la muerte.

cacique de los Subarecas. y que sus Tinimaacas. para que con su milicia viniese á ayudarle áexterminar ó desterrar del mundo al enemigo capital de los dioses y ásus compañeros. por más que le pesaba al demonio y á los de su partido. porque temía mucho no le matasenallí á traición por causa de algunos disgustos antiguos. sosegóaquellas furias. la sagrada función de aquel bautismo en uno delos templos. el cual.vendría sobre ellos laira de Dios y les daría su merecido. le hospedócortesmente en su casa. puso Dios los ojos de supiedad sobre aquel bárbaro. y penetrándole lo interior del alma.II–48 afable le dió áconocer el poder de Jesucristo. Estando en esto se echó á sus piés un gentil. cambiado el furor en agrado. por más que se jactasen de queeran señores del cielo y dueños del mundo. y ó fuese porque el temor les hiciese caer en la cuenta. Entre tanto que él hablaba así al Mapono. Dióle gusto el P. no sé si en sueños ó . dándoles más acerbos dolores en losbrazos.ó porque Dios reprimiese su orgullo. si no era voluntad de su Divina Majestad. poniéndole la mesa abastecida de lo mejor delpaís. se pararon algún rato y dieron tiempo y oportunidad al siervo deDios para acercarse al Mapono. que por más que él y los suyos lointentasen. mas desbarató sus designios un ángel.II–49 un mensaje á Abetzaico.apareciéndole. con lo cual. al fin no eran otra cosa quemiserables y flacas criaturas condenadas por su culpa á cárcel perpetuaen el infierno. no le podríanquitar un cabello. y con lágrimas en los ojosle pidió que al punto le bautizase. y no queríaperder con el cuerpo la vida del alma. y con modo cortés y V. Lucas y quisocelebrar. como á su costa ellos lo habíanexperimentado. El mismo día había despachado el Mapono V. como celebró.

empero. grande admiración y asombro supaciencia. se le habíansalido en gran parte las entrañas. donde queriendo volver á poner en su lugar las entrañas á esteúltimo. se encolerizó sobremanera contra elMapono.despierto. Ordené que los llevasen debajo de unaenramada. tenía atravesadoel brazo con una flecha. y ser necesario por esto servirse de lashojas de los árboles. el otro se restituyó en breve á su enterasalud. verlos tan malamente heridos que el suelo estaba bañado en susangre. fué necesario cortarle parte de ellas. y por eso.y en servicio de su santísimo hijo. al otro. pues allí no había otro. El P. los tiernos coloquios que hacían á la Santísima Virgen. le causabandesmayos y pasmos mortales. sin tener un trapocon qué cubrir las llagas. Lucas nos dirá mejor con sus palabras lo que entoncessucedió: «Acudí (dice) á donde yacían tendidos sobre la tierra aquellos mis dosmuchachos. servido de dos de sus vasallos. . le ordenó que fuese áencontrar al Padre y le recibiese en su tierra y oyese su doctrina. Lucas.bautizado pocos meses antes y me servía de intérprete. que parecían cadáveres. V.II–50 alegrándose de derramar la sangre y morir por aprovechar á sus prójimos. cubiertos de moscas. sin otro remedio que el deDios y su Providencia. Vino el cacique sin armas. Uno de ellos era Manacica de nación. hallando su brazo libre y expedito. Encomendose con grandeconfianza á la Reina de los Ángeles. á no haber venido á buentiempo uno que daba aviso de que dos cristianos heridos estaban ya paraespirar. y después de un ligero sueño sehalló perfectamente sano. causábame. que á la verdad era espectáculo digno de mover á cualquiera ácompasión. y noticiadodel atrevimiento de los Cozocas. heridos los nervios. herido en el vientre.» Hasta aquí el P. y hubiera puesto en él las manos.

II–51 para que desde luego fuesen lo queellos de allí á poco habían de ser. no es fácil referirlo. y entre tanto. que precisó al siervo deDios á despedirse de aquí é ir á su tierra. saliéndole á recibir y haciendo fiestas á suusanza propias para cuando quieren mostrar extraordinaria alegría. no permitiendo que otros más inferiores pusiesen lamano en esta obra.II–52 chos días. y aunque al principio lefué preciso ir ganando tierra poco á poco. Y . El cacique y los principales quisieron tener la honra de formarla yponerla en la plaza. Llevaba mal Abetzaico.Detúvose allí algunos días para arrancar de raíz la idolatría ydisponerlos á recibir la santa ley de Cristo. por haberde ser cuanto antes cristianos. Cuál fuese la pompa. arrodillados todos al rededor de la cruz. no sabiendo ponderar el consuelo que tenían. de la santa ley de Dios y de la SantísimaVirgen. que se detuviese el Padre tanto con losCozocas. las mujeres y el resto del puebloestaba bailando y cantando al son de sus instrumentos. luego. y levantado y adorado en su tierra elárbol de nuestra Redención. laadoraron humildemente. el santo fervor de devocióncon que desde el primero al último veneraron estos nuevos cathecúmenosla Santa Cruz. antes bien las continuaronpor mu V. y se lamentaba tanto de esta tardanza. presentando enprendas de esta verdad á sus hijos V. venciendo al fin la graciadel Espíritu Santo. y los cantareseran alabanzas de la Cruz. donde no hubo bien llegado. ni se acabaron las fiestas aquel día. abrieron los ojos aquellos bárbaros y se ofrecieronde buena gana á alistarse en el número de los fieles.cuando fueron inexplicables las alegrías y señales de júbilo quemostraron los Subarecas. y lo que más importa.

por cuya causa sehubo de despedir de los Subarecas. lo que ejecutaban á competencia con losCozocas. Lucas) la enfermedad de todos. y en ella á Jesucristo. y me penetraba elcorazón el escándalo de los gentiles. con locual parecía querer decir que aquella ley no era tan santa como yo se lahabía pintado. acordándose que aquellos mismos que ahora con tantaveneración adoraban la cruz. mas el modo comosanaron. la cual.restituyó la salud á todos los enfermos y calenturientos con sólo leerel Padre sobre estos el Santo Evangelio. «Padecía yo (dice el P. como á ellos no pocasveces les había . para confirmarlos enla fe.Dios Nuestro Señor. quiso que la flor de la juventud lefuese acompañando para ir allanando el camino y proveyéndole de víveresal Padre y á sus compañeros. con increíble dolor del santo misionero. viendo que no le podían tenermás tiempo en tierra por entonces. y mostrar cuánto se agradaba de aquella devoción y fervor. lo escribe él mismo por estas palabras á su Provincial. Qué júbilos de alegría sentía en el corazón y qué lágrimas de consuelole corrían de los ojos al P. no sin grandes lamentos y llantouniversal de aquella buena gente. pues sus profesores estaban sujetos á las enfermedadessin poder librarse con solas cuatro palabras. Mas no por esto se olvidaba del término de su viaje. los cuales se maravillaban muchoque gozando ellos de muy buena salud. confiesa él mismo que no lopodía explicar.II–53 Ya habían caminado algunas jornadas cuando cayeron enfermos once de susneófitos. enfermasen los cristianos. V. eran los que pocoantes adoraban á los demonios feos y abominables. Caballero.

que los neófitos tendrán horror á los trabajos y fatigas de laMisión. Señor. . con lo cual creció elmal.sucedido.mirad. Señor. pero. se arrojaron al agua para templar con loexterior de aquel frío el calor de sus fiebres. si perseguidos de los infieles bárbaros y afligidos de lasenfermedades. yhaciéndose llevar al río.Señor.II–54 to á socorrerlos y librarlos. Confiad en Dios. y no sufriendo los ardores de las fiebres ardientísimas. ¿Quién meacompañará en estos desiertos para abrirme camino y servirme deintérprete para declarar vuestra ley? Si obráis milagros para sanar álos infieles. porque no conocía su fuerza. y le dijo: »—Esta enfermedad que padecéis os ha venido en lugar de la muerte quehabíais de llevar de manos de los bárbaros. por vuestra gloria. Grande será el premio que tendréis allá en el cielo por lostrabajos y fatigas que padecéis por dar á conocer á Dios á vuestrospaisanos. »Con eso creció en todos la confianza. que cesaráel mal. diciendo: »—Bien conozco. Quejeme amorosamente á mi Señor Jesucristo y ásu Santísima Madre. que mis pecados merecen esto y mucho más. no acudís pres V. ¿por qué no haréis lo mismo con los cristianos? »No tardó mucho en moverse á piedad el Padre de las misericordias y Diosde toda consolación. porque la víspera de los Ángeles Custodios se dejóver muy resplandeciente uno de estos bienaventurados espíritus. de unoque estaba con calentura. no sési purga ó bebida. quise yo darles una bebida. no digan los infieles que loscristianos tienen un Dios que no tiene entrañas de compasión conaquellos que le adoran: Ne dicat gentes ¿ubi est Deus eorum? Mirad.

pero no obstante esto. porque atemorizados de tantosriesgos y peligros de la muerte que á cada paso encontraban. ydespués de caminadas pocas leguas. que era de complexión delicada y desuyo enfermizo. ya trepando porfragosas montañas. al P. aunque fuese necesario perder la vida en suservicio. sintener otra cosa que comer sino V. y se ofrecieron á Dioscon corazón valiente y firme para vencer cuantas asperezas ydificultades encontrasen. le sobrevino una tan gran flaqueza de estómago. Caballero. Lucas. por cuya causaanduvieron perdidos por espacio de un mes entero. nien qué descansar y tomar un corto sueño sino una red colgada de unárbol.» Hasta aquí el V. ya de la sed ó de la hambre. Pusiéronse nuevamente en camino con esta resolución por una sendaestrecha y difícil de un bosque espesísimo. ya metiéndose por lo más interior del bosque. P. . se habían los neófitosresfriado no poco en el celo de anunciar el santo nombre de Dios á losque vivían en las tinieblas de la infidelidad. con no pequeño trabajo. y que por los trabajos é incomodidades apenas se podíatener en pie. ni por dónde tomar rumbo. En este aprieto.II–55 vos. nosabiendo dónde estaban. y cayendo ahora en lacuenta y reconociendo mejor las cosas. ya á manosde los bárbaros.II–56 hojas de árboles y raíces silvestres. postrados todos por tierrapidieron al Padre perdón de su temor y flaqueza. perdieron el rastro de la senda. á cielo descubierto.y sin otro remedioquedaron todos sanos y sal V. Y á la verdad era necesaria tal enfermedad y tal milagro para queperseverasen hasta el fin del viaje. que nopodía retener manjar ninguno por lijero y de poca substancia que fuese.

si la Madre de Dios.II–57 Por último. Aterrados de tantas dificultades los gentiles se volvieron atrás y lomismo hubieran hecho no pocos de los cristianos.la virtud de su espíritu suplía las fuerzas quefaltaban al cuerpo.temeroso de que los Tapacurás se vengasen de los daños que habíanpadecido en una guerra que les había hecho. con algunas frutas ásperas y desabridas al paladar. y reprendiéndole ásperamente desu poco ánimo y la falta de fidelidad á lo prometido á Dios. pues. más á propósito para enfermar á los sanos que para sanarenfermos. no se hubieraaparecido á uno de los más desanimados. . V. pero antes de entrar envió á la Ranchería unneófito. se puso en pocos días ávista de los Tapacurás. haciendo el P. donde los años pasados había hecho unaMisión y rogado á su cacique que le acompañase con algunos de susvasallos hasta las Rancherías de los Tapacurás. se rindió el cacique á ir acompañandoal siervo de Dios. Lucas fervorosísima oración al arcángel SanRafael y á los ángeles Custodios de aquellas naciones. de una escuadra de Aruporecas. se escusó de hacerlo. siendo el primero que animaba á los otros áarrojarse á los peligros y que con sus mismas manos abría el camino. serecobró á sus fuerzas antiguas. Guiado. de nación Tapacurá para que le recibiesen cortesmente y nohiciesen algún desmán contra sus enemigos los Aruporecas. encuya gloria redundaba el buen suceso de aquella empresa. echando Dios su bendición en aquelremedio. mas dándole el Padre supalabra de que ajustaría la paz. Finalmente. vino á salir á laRanchería de los Aruporecas.

Sintieron mucho los Tapacurás su venida. se hicieronsordos y aun le impidieron obstinadamente que pasase á las Rancherías desu na V. vinieron allí unos ministros del demonio. la reverencia y devoción que la tuvie V. por lo cual. le salieron á recibir. porque se encendió entre ellos unapeste que hizo tal estrago que en breve quedaron muertos aun los menosculpados en aquel delito. Por esta causa temían estos que sucediese lo mismo aquí yen los otras lugares de su nación. Había el santo varón los años pasados enarbolado en esta tierra unacruz. Es digna de saberse la causa de todo esto. le exhortaron á que se fuese á los Paunacas ó á donde másgustase. á fin de prevenir eldaño propio. y hospedándole en una casaacomodada. acompañados de una tropade indios Cuzicas. Lomismo respondió Maymané. Quimomecas y Pichasicas.II–59 sen les alcanzaríamucho mejor del cielo la bendición.cuando quiso dar principio á sus apostólicos ministerios. mas con todo eso. la hicieron pedazos con mucha irrisión y escarnio. No por esto desmayó el siervo de Dios. cacique de otro pueblo.II–58 ción. siendo muy pocos los que escaparon de aquellaparcialidad. no conocían que sipor las injurias hechas á la santa cruz les venían tantas desgracias ydesastres. disimulandoel disgusto. antes tomando materia de estemismo temor para predicarles. lo hizo con tanto fervor de . porque ignorantes ó ciegos en sus errores. le hicieron muchos presentes de frutas y caza: no obstante. y sacándola del hoyo en queestaba fijada. No tardó mucho la ira del cielo en vengar el atrevimiento de aquellosmalvados y desagraviar la Santa Cruz. y solo le querían conducir á tierras de los enemigos. que había venido ácumplimentar al Padre.

y eran tan profundos los pantanos. cuyos moradores. allí los niños.Hubieran mostrado la fineza de su afecto si . de dientestan agudos como de sierra.espíritu yeficacia de palabras. y á la verdad lo que padeció enaquel paso nin V. pero por la mayor parte pantanosa. se maravillaron no poco de que quisiesepadecer tanto solo por el provecho y salvación eterna de sus almas. por los muchosmanantiales de agua que en ella había. Descalzóse el P. que llevaba maltantas ventajas de la gloria divina. y tras él los indios. pues. y levantándola en alto en mediode la plaza. Escríbelo así el venerable Misionero: «Pasábamos el agua á las rodillas. Bautizados. Y lo queme causó más tormento fué un género de paja que allí había. de queaún tengo ahora las señales. cayendo y levantando á cada paso. que me desolló los muslos y piernas. había con infernal astuciapersuadido á la gente que se mudasen á otro lugar donde no les pudiesenhallar tan fácilmente. y alsalir de una espesa selva dieron en una bellísima campaña. fueron no obstante esto siguiendo el rastro.viéndole tan desfigurado. porque el demonio. prosiguió con ellos su viaje.que apenas podía sacar el pie. acabóde empaparme en agua una lluvia deshecha que duró muchas horas. y asíconvencidos. muy amena yalegre á la vista.» Después de tantos trabajos dió con una Ranchería. perohallaron desiertas las Rancherías. mostrando que no eran menos dignos de muerte losque osaban injuriar á la santa cruz que los que impedían su culto. todos con reverente inclinación la adoraron y se ofrecieroná pasar con él á otras tierras.II–60 guno lo puede decir mejor que él mismo que loexperimentó. y duró este martirio más de media legua. Caballero yempezó á pasarla. se rindieron á su voluntad.

pero elenemigo infernal. de gran multitud de bárbaros.que por más prisa que se dió se deshicieron sus pobres zapatos. pues. con todo eso buscaron alguna cosa. que con lalengua en la predicación. persuadió alpueblo despachasen los niños á otro lugar. En compañía. por no llevar también aquí la peor parte. Viendo el cacique de los Paunacas tanta miseria y pobreza en aquellagente le convidó cortesmente para que fuese á su tierra.II–61 oferta. por no poderrecoger allí el mejor y más seguro fruto de su Misión. les explicó el fin de su venida. y con talcual palabra que entendieron. caminando por bosquesy montañas muy agrias y por llanuras sembradas de yerbas muy espinosas. porque ni ellos entendían su lengua ni el Padre la deellos. para que el Padre Lucas no selos sacase de sus garras. reengendrándolos al cie V. de que no se ledaba mucho. cuanto por anunciarles el nombre de Dios y ganar fieles á laIglesia. lamejor que hallaron. con increíble dolor del santo varón. no tanto por restituirse á su salud. Aceptó el Padre alpunto la V. con señales de grande fiesta yamor. por señas. se partió allá el díasiguiente y en el camino les cogió una tan furiosa tempestad de agua.la pobreza y carestía de lonecesario se lo hubiera permitido.II– 62 lo con el santobautismo. á que no pudo corresponder el santo varón sino con un semblantealegre y risueño. no obstante todo eso. quiso vengarselevantando una gran cruz . con quehasta la vuelta se vió precisado á andar descalzo. donde con máscomodidad podría repararse y recobrar sus fuerzas. para proveerle de mantenimiento. ni tenían intérprete por cuyo medio se pudiesen declarar: y asífué preciso trabajar más con las manos en obras de caridad. por lo cual. Saliéronle al encuentro los Paunacas.

por gran ventura. notanto con las V. nodesistió de su empeño. y faltó poco para que no pusiesen en él las manos. movidos por una parte de compasión. á quien dolían más lasnecesidades comunes de las almas que las del cuerpo. Por entrar ya el invierno se vió precisado á salir presto de aquí.temiendo cayese sobre todos una tempestad de rayos y saetas. ypor otra viendo que estaban mal aviados y que el viaje que les faltabaera de muchas semanas. con locual se le abrieron las llagas y apenas podía moverse. y descubriéndola al fin. Mas el Padre. pasó adelante. alentándolos. y con el favor de Dios. yvolver á pasar de nuevo á pie descalzo aquella campaña pantanosa. mandé á mis compañeros que subiéndose enlas copas de los árboles registrasen la tierra. en lo cualtrabajó no poco. despuésde tres semanas de camino. lagunas y pantanos sin hallar ni tener algúnmantenimiento para soportar tantos trabajos.II–63 palabras cuanto con el ejemplo. con no poco horror de los gentiles. Por esta causa. sus compañeros. porque se le opusieron obstinadamente aquellosbárbaros. pero elsiervo de Dios. que nada deseaba más que ser muerto por Cristo. sino hojas de árboles yraíces de yerbas. con mil trabajos y . en unapequeña canoa el río Ziresirio «y sin guía ni rumbo. yacon las crecientes. y á pocasjornadas le dejaron los Aruporecas por causa de los ríos soberbios. antes á su vista hizo pedazos pisó algunasfiguras y retratos del demonio.delante de un templo del demonio. caminamos hacia allá. acordeme haber oído que cerca de los Bohocas sedescubría en alto una montaña. le pidieron apretadamente se quedase entre losTapacurás hasta la primavera. (escribe el mismoPadre) caminamos por ríos. y los neófitos pasaron no sin gran riesgo.

II–65 »Por lo cual.» Así el P.para aplacar la justicia de Dios se disciplinaban hasta derramar sangrede las espaldas. preguntándole la causa deesta novedad. según la declaróel Padre Caballero: «—Habían venido aquí (dijo el cacique) á hacer sus Ranchos losBorillos.entró en sospechas de que fuese alguna superstición.las fuerzas con que proseguir el viaje hasta la Reducción de SanFrancisco Xavier y de esta manera tuvo comodidad y tiempo para confirmará los Bohocas en el amor de Cristo y devoción á la santa cruz. nos acordamos de que los cristianos. Enfadados nosotros de estedesprecio. y quiso informarse de él. V. en lo más oscuro de la noche nos conjuramos contra ellos. llamó aparte alcacique Soriocó. que burlándose de nosotros yde nuestras costumbres. reservando las mujeres para nuestro uso. gente de genio altivo y soberbio. y creyendo que era castigo delcielo. armadas de agudas espina ysabiendo que en otras partes había también un gran número de ellas.fatigas. »Dentro de breve tiempo vino sobre nosotros un contagio que hizo talestrago. pidiendo á . levantando en alto aquesta cruz que aquí ves.II–64 Observó un día que en la choza ó Rancho donde le habían hospedado habíaunas disciplinas con pelotillas de cera.Detúvose aquí algún tiempo para recobrar así él. nos proveyeron decuantos víveres les fué posible para nuestro reparo. donde recibidos con gran fiesta y alegría. la cual me parece cometería un grande yerro si larefiriese con otras palabras que las de aquel bárbaro. nos azotamosásperamente muchas veces al pie de ella. nos tenían en poco. V. en pena de aquel delito. ymatamos á todos los varones. que pensamos perecer todos. como sus compañeros. Lucas. entramos en suRanchería.

Dios misericordia yperdón de nuestras culpas: cesó al punto la pestilencia. y deseamos abrazar cuanto antes la fe de Jesucristo. . V.II–66 mismo por los trabajos yafanes tolerados. y losbendecía desde el cielo con sus influjos. no tanto en el cuerpo. y postrado en tierra laadoró. y ninguno de los sanos enfermó del contagio. que útiles al cielo. por la conquista de tantas almas. parainstruirlos en los misterios que deben creer.y es muerto á manos de losinfieles Puyzocas. desde entonces tenemos nosotros en gran veneración á este santomadero. á fundar una nueva Reducción en los países descubiertos. Despidióse al fin de aquella gente y enderezó su viaje hacia laReducción de San Francisco Xavier. No es fácil de explicar cuánto se animó el santo misionero á llevar alfin la obra comenzada de juntar en una Reducción aquellos pueblos. bajó del cielo un mancebobellísimo con el rostro muy resplandeciente. P. viendo que agradaban á Dios sus designios. donde por Enero del año 1708.llegó deshecho y consumido de las fatigas de sus apostólicosministerios. cuanto en el espíritu para poder volver en abriendo eltiempo. para recobrarse y tomar aliento.II–67 CAPÍTULO XV Funda el V. y una noche estandopresentes muchos del pueblo que lo vieron. despuésde cinco meses no menos de méritos para sí V. Lucas Caballero la Reducciónde Nuestra Señora de la Concepción. de suerte quedesde aquella hora en adelante no murió ninguno de los tocados de lapeste. y en los mandamientos quedeben observar. deque cuidaba poco.» Hasta aquíel buen cacique.

de diferentes lenguas.para que en él se pudiesen juntar aquellos pueblos. Ellos. atraídos de la esperanza del premio. áorillas de una grande laguna donde vivía gente de muchos idiomas ydiferentes costumbres. puso aquí casa el VenerablePadre y dió principio á la Reducción de la Inmaculada Concepción. y ser allí impuestosen la vida civil. Eran éstos los Paunapas. Unapes y Carababas. constreñido de la necesidad. é instruídos en la ley divina. con tal que sóloles permitiese la chicha.Tenía orden el P. de poco ánimo y cobardes.unánimes y conformes. de escoger un sitio cómodo encampaña abierta. y aunque de distintas lenguas y costumbres quelos Manacicas. Lucas. pueblos sobremanerasalvajes. tienen la misma religión de adorar al demonio en la formaque se les manifiesta. del P. y atemorizados de loscastigos. le dieron palabra. de obedecer pronto á su voluntad. por estar todo el país poblado de espesísimosbosques: sólo entre los Tapacurás y Paunacas se descubría un valle. en medio de aquellas Rancherías. andanbárbaramente desnudos. Propúsoles el santo varón. como ya he insinuado. Tenía poco en qué escoger. fuera de haber enél infinita V. todos. maspor la mayor parte estaba lleno de lagunas y pantanos. bebida . Visitador deaquellas Reducciones Juan Bautista de Zea. con su acostumbrada energía lassupersticiones que debían abandonar y los misterios y preceptos quehabían de creer y guardar para merecer el favor de Dios en esta vida yla eterna bienaventuranza en la otra. hombres y mujeres. si no obedecían á la voluntad de Dios. No obstante.II–68 multitud de mosquitos y tábanos que de día y de nochecausaban insufrible molestia.

único motivo paradesterrarla de las otras Reducciones.mas aunque prometieron ellos dejar sus antiguas diabólicassupersticiones. y después bien pisado ó molidole ponen á cocer en unas grandes calderas ó paylas de barro. porque el agua V. No usan ir á cazar á los bosques. nodurando el trabajo en el campo sino desde la mañana hasta el medio día. Sospechó el P. que es su única provisión y matalotaje en loscaminos. es toda la composición de la chicha. Tuestan el maíz hasta que se hace carbón.II–69 lescausaba dolores agudos en el estómago. Dentro de poco murió una mujer y luego determinaron los infieles hacerleel entierro á su usanza. no las olvidaron tan fácilmente. No tuvo el P. puso algunosque los espiasen. porque no tienen otro Dios á quienmás estimen que sus campos y sembrados. Compusieron para eso un galpón ó templo hechode ramas trabadas.II–70 mente no observaban éste suorden. ni ir á coger miel y solamente seapartan de sus casas aquel espacio de tierra que les puede durar unfrasco de aquél su vino. Lucas mucha dificultad en permitirles el uso de aquellabebida. y aquellaagua negra y sucia que sacan. porque no causaba en ellos embriaguez. y tienen en poco al demonio.ordinaria suya. con las mejores . deque ellos gustan tanto que gastan buena parte del día en brindis. ysólo le estiman en cuanto se persuaden les está bien á sus intereses. Lucas que algunos oculta V. Es esta gente muy dada al trabajo. haciendo y celebrando los funerales y exequias con los ritos yceremonias del gentilismo: y para cogerlos in fraganti.

ylevantaron en medio dos palos para trono del demonio. Reprendióles el fervoroso Misionero. en lo másoscuro de la noche. vió en medio de aquellas tinieblas centellear losojos del enemigo infernal. Tomaron casa en la Reducción los más cercanos pueblos de los Manacicas. no pudiendo sufrir el demonio. quiso. desapareció en unmomento. y aunque al siervo de Dios se le erizaron loscabellos y se extremeció V. situados hacia el Oriente.gritando que nunca le verían más en aquel lugar. arrojarsedentro. Lo cual.labores que les fuese posible. con celo ardiente. su poca fe. no encontróotra cosa que cadáveres y huesos de muertos.dejando los más distantes. Ciñen la enramada deuna red. dentro de la cual no entran otros que el Mapono y los máscercanos parientes del muerto. que en formavisible viene á recibir las ofrendas. Hervás. era arrojado con deshonra y vergüenza. de dónde. con extremo dolor y sentimiento.II–71 de horror.Francisco Hervás para que los condujese al pueblo de San FranciscoXavier: mas el P. que lleno de majestad y terror estaba sentadosobre aquellos dos palos. ycon el ejemplo del Mapono. y estaban ya en lo mejor y más devoto de la función. que jamás pareció. Celebraban estas exequias. para que no fuesen descubiertos. á oir las súplicas y á agradecerlos sacrificios que hacen por el alma del difunto. no obstante eso. al celo del P.cuando de repente llegó el Padre Lucas. leshizo conocer claramente que no era otra su intención que hacerles perderde una vez el cuerpo y alma. mal de sugrado. por haber hecho en aquellospobres infieles . arrebatando en cuerpo y alma á su sacerdote. y fijando la vista dentro deaquel infame sagrario. llevado vivo por el demonio al infierno.

pocas millasdistante. no por eso perdió el Padre un punto de sualiento y valor. especialmente que no eran tanrudos y salvajes como los otros pueblos.un estrago fatal el furioso contagio que poco anteshabía infestado aquel país. y que no le podían acertar con ningúnflechazo. le salió al encuentro una cuadrilla de bárbaros.II– 72 dad y deseo de verlos ytraerlos al conocimiento de su Criador. se iba acercando á ellos. mudaron la nativa fiereza en otra tanta cortesía y respeto. sin temor alguno. por lo que se leinflamó el corazón en encendidísima cari V. no queriendo en ninguna maneradar oídos á sus palabras. lascasas. Puesto. y así. que lerecibieron con una tempestad de saetas. pues. presentándole frutasdel país y algunos escudos primorosamente adornados de plumas. fabricaban de plumasbellísimos escudos. Estas noticias le avivaron el deseo de registrar aquel país y conocer ásus naturales. antes bien. apenas tocó en la primera tierra.que viendo tanta generosidad. no haciendo caso del riesgo de perder la vida. Tuvo allí el P.bordándolos con flores en proporción y orden. con gobierno civil y político. La casaen que le hospedaron caía hacia el . calles y plazas estaban bien ordenadas. y las mujeres tejían sus vestidos con grande arte. en camino.animó y exhortó á algunos de sus neófitos á que le acompañasen. que á costa de tantos trabajosy sudores había reducido al rebaño de Cristo. Estaban sus Rancherías bien pobladas.II–73 Recibiéronle con muestras de grande benevolencia. V. Caballero noticia cierta de otra nación con quien losManacicas andaban siempre en guerras y hostilidades.

sospecharon que semejantes exequias se disponían paraellos. las depositaron en una urna de barro. mas aun esta esperanza se le desvaneció también dentro de poco. yviendo entre tanto que venían á la plaza muchas cuadrillas de gente queandaba rondando y tomando los puestos y boca-calles. Esta vista y espectáculo causó gran temor y espanto á los neófitos. con lo cual tuvo comodidadpara observar los ritos y supersticiones en el entierro de un difunto. con la esperanza de recoger el año siguiente aquellamies. y de lograr en poco tiempo una copiosaganancia de almas para el cielo. que recogidas con infinitas ceremonias yllantos. Consolóse. porqueperdía la esperanza de reducir en breve aquella no mal dispuesta na V. luego le pegaron fuego yredujeron el cadáver á cenizas. Al entrar la noche trajeron el cadáver en medio de la plaza. dondedándole sus amigos y parientes los últimos abrazos. que le fué necesariosalirse antes de amanecer y volverse. bien que quietos yen silencio.templo. con increíble dolor suyo. por lo cual se quisieron luego poner en salvo. empero.dió de improviso sobre tres de sus Rancherías. las destruyerontotalmente.II–74 ciónal conocimiento de Cristo. causa porque lehicieron al siervo de Dios tales instancias. .de que buena parte pereció en el camino. dispuesto en forma de pira. hasta llegar áquemarlos vivos en sus casas cuando no querían rendirse. le pusieron sobre unhaz de leña. llevando por esclavos á toda la chusma de niños y mujeres.porque una tropa de mercaderes europeos de la profesión que arriba dije. donde destrozados losprincipales y hecho notable estrago en todos los adultos.

en una llanura que de la banda de Oriente miraba á losPuyzocas.hasta que no pudiendo sufrir más el cuerpo flaco. ycuando cansada la naturaleza de tanto trabajo pedía algún reposo. en costumbres civiles y políticas. gozoso ycontento con dilatar la gloria de su Señor. cuyos moradores iba juntando enla nueva Reducción. la eterna bienaventuranza á aquella miserable gentilidad. siendo ésta la tarea continua de todo tiempo y detodas horas. conincreíble paciencia. por el Norte á los Cozocas y á los Cosiricas por Occidente. se encendíaen el amor de Dios. enseñándoles laobservancia de los preceptos de la ley de Dios é instruyéndolos en losMisterios de la fe. y en comprar. y todo absorto en las cosas divinas. difiriendo laempresa para cuando el tiempo pusiese en olvido el agravio y desahogandoentre tanto su celo en otras V. vol V. con todo eso. que quería vengar la injuria en las vidas de losnuevos cristianos.II–75 tierras. pero halló lagente confinante tan envenenada por aquella cruelísima matanza. tomaba aquel cortosueño que era necesario para cobrar aliento y vigor. que no sabía apartarse de su amadísimo bien. tanto. y olvidado de sí mismo. á costa de sussudores. urdida ymaquinada á traición. por lo cual le fué preciso retirarse con prestezapara que los inocentes no pagasen la pena de los culpados. que aun el necesario alimento para conservar lavida apenas había día que no le repartiese con sus cristianos. de suerte. Quiso. imponiendo á los bárbaros.II–76 viendo con másbrío y denuedo á . sólo atendía al bien de losprójimos. el Apostólico Padre pasar adelante.rendida á los trabajos y malostratamientos de aquellos bárbaros vencedores. la cual trasladó á sitio más cómodo para la salud delos cathecúmenos. Aquí no daba treguas á las fatigas. seescondía en la iglesia.

y no sé de qué manera(porque las noticias que de aquellas Reducciones han venido no loexpresan). y de cuáles fuesen los júbilos de su corazón ycuáles las alegrías. Entró en duda de si sería más del servicio de Dios el aceptar la ofertade estos Cosiricas ó pasar á los Puyzocas. porque corriéndole por las venas un sudor frío.II–77 Tuvo también anuncios de que el cielo había ya oído sus súplicas. y sepusiese á todo riesgo. permitiendo á la parte inferiortrabajase y diese que hacer á la superior. en abriendo el tiempo. ofreciendo sitio cómodo para fundar en él una Reducción. porlo cual. para que fuese tanto másglorioso el triunfo y la palma. ydeterminado dar cumplimiento á sus deseos de sacrificar la vida por lasglorias de su Criador. especialmente porque éstos le enviaronuna embajada para que los fuese á alistar en el número de losconvertidos. quiso Dios quitarle un poco de aquel exceso de dulzura en queestaba su alma felizmente anegada. cuanto fuese más dificultosa lavictoria. se puso pálidoy . Estaba entre tantopensando en las Apostólicas correrías que meditaba hacer á losCosiricas. sin hacer caso de su vida. V. más fácil es pensarlo que decirlo. sobre que no le pareció tomarresolución cierta antes de conocer cuál fuese la voluntad de Dios. en lo más oscuro de la noche serecogía á hacer oración (tomando para sí la noche y dando á los prójimosel día por no faltar á sus necesidades) pidió á los ángeles Custodios deaquellas naciones le alumbrasen el entendimiento con algún rayo de suluz. para que pudiese conocer con certeza cuál era en este negocio eldivino beneplácito: y tuvo revelación ó luz interior de que la voluntady agrado de Dios era que pasase á las tierras de los Puyzocas. en espacio de muchos meses. Pero noobstante.cultivar aquellas nuevas plantas.

lanaturaleza. en hambre. añadió: —Spiritus quidém promptus est. Al fin volvió Dios los ojos de su piedad al V. pobreza y tantos trabajos. que antes le tenía en oscuridad ytinieblas.esclareció aquella densa niebla. se puso en camino hacia los Puyzocas. que le hizo muchasveces entrar en duda si debía ejecutar aquella empresa. y era espectáculo digno de compasión verlo batallarconsigo mismo. con aquellos extremos. avisándole con confianza de lo sucedido y pidiéndole susoraciones. á pesar suyo. y penetrándole lo íntimo del alma con un rayo de luz. escribió á un comisionerosuyo. y cada vez quepensaba en ella temblaba todo. á quien tan decerca amenazaba la muerte. y . dijo con gran denuedo: «—Que por sentir tanta repugnancia quería. poner manos ála obra. le bajó á las piernas un humormaligno que le obligó á hacer cama.se le representó tan fiera la vista de la muerte. había sido sufidelísimo siervo. acompañado de treintay seis Manacicas recién bautizados. venciendo una vez más.» Son palabras suyas. siemprepensativo y como asombrado con esta lucha. al parecer. y mostraba en lo exterior señales de labatalla interior. Por último. y le infundió tal valor y aliento en el espíritu. pretendiendo. conservar la vida. que por tan largotiempo. y quedando otra vencido. sed. y no sé si por sus ordinarias enfermedades ó por nuevadestemplanza de los humores que causaba á todos los miembros aquelcombate del espíritu y de la carne. de suerte que no se atrevía á resolverpor sí mismo.II–78 y angustia de ánimo. y estando ya de partida. Padre estaba en granperplegidad V. Padre. y de hecho el V. caro autem infirma. que vencidadel primer lance la carne.

yhabiéndole entretenido el cacique en conversación. no sepodía tener en pie. porque así por laflaqueza del cuerpo como por un pantano que había de por medio.II–79 muestras de grande amor ybenevolencia. á la mayorparte de los cristianos. rezaba el OficioDivino. y no sufriendo un neófito verle expuesto al estrago de aquellosbárbaros. todo absorto en Dios. que los traidores tenían ya premeditadas. ordenó entre tanto á su gente que llevasen álos forasteros á sus casas. presentándole la gente frutas del país en grandeabundancia y encubriendo de esta manera lo que maquinaban: de allí pasóá la segunda Ranchería. Apenas los nuevos cristianos se habían sentado á la mesa. de aquella V. dividiéndolos de manera que hubiese pocos encada una. encubriendo en supecho sus dañados intentos. Fué esto en vano. Caballero. Escaparon. para hacer así el tiro con más seguridad. porque no queriendo los traidores se les escapase deentre las manos aquél á quien tanto aborrecían por la . ignorantes delo que contra ellos se maquinaba. lo puso sobre sus espaldas para librar su vida con la fuga. y luego dieron sobre ellosmuchos indios con gran furia y mataron. que habiéndosequedado sólo en su Rancho. aquí también fué recibido con una falsa alegría ycon alhagüeñas palabras. pero llevado en brazos ajenos. con poco trabajo. salieron de repente en tropa muchasmujeres desnudas. las cuales tiraron ciertas líneas de color negro ensus rostros (ceremonia que usa esta nación con los que quieren matar) dela cual los cristianos se maravillaron mucho. loscuales fueron al punto á dar aviso al P. fué recibido con V.II–80 matanza algunos pocos. por gran ventura.llegando á la primera tierra deaquella nación.

por locual. temerosos de que viniesen á castigar su infametraición los cristianos de la Concepción. y entrando en lo espeso del bosque.ley santa que lespredicaba. sacrificándose á sí mismo todo. Libróse un muchacho que le servía paraayudar á misa. quebrada y deshecha la cabeza á grandes golpes de macana. El mismo fin tuvieron veintiséis de sus compañeros neófitos.donde. le siguieron y le clavaron una flecha en las espaldas. con la mayor muestra de amor de Dios y delos prójimos.desde donde en compañía de otros neófitos que también se habían huído. de las heridas. é invocando los dulcísimos nombres de Jesús y deMaría.y á rienda suelta se pudo escapar. P. pidió al neófito que lo dejaseallí. llena de tantostrabajos. sepuso de rodillas delante de ella ofreciendo la sangre que derramaba porsus mismos matadores. que llevaba en las manos. murieron cinco en breves días. el V. entregósu espíritu en manos de su Criador el día 18 de Septiembre del año 1711.II–81 cual. viendo las cosas de mala data montó á caballo.llegaron muy consumidos á la Reducción de la Inmaculada Concepción. Lucas el curso de su predicación. por traer al conocimientode su Criador los que vivían en las tinieblas y sombra de la gentilidad. Así acabó el V. quelograron la suerte de dar sus vidas en testimonio de aquella fe que pocoantes habían empezado á profesar. afanes y fatigas. y . y clavando luego en tierra una cruz. Aún no se dió por bien satisfecha la crueldad de los bárbaros. Sintiéndose el Padre mortalmente herido. poco después. enviaron allá espías queobservasen los movimientos de los fieles.

por lo cual quisieronesperar al día siguiente para recoger las sagradas cenizas. Juan de Benavente suplicaral gobierno de Santa Cruz de la Sierra V. que como dije. como mirándola. no muy lejos de donde sehabían acampado. que muchas veces seencendía y apagaba. una llama en forma de antorcha. por lo cual le fué necesario al P. y más hallándoleentero.» Esta vista les acrecentó el asombro y veneración. Vino luego una compañía de valerosos soldados á domar aquella nación yvengar la muerte del P. En la mayor oscuridad de la noche vieron. loque causó tal espanto en el pueblo de la Concepción. . y hallaron que resplandecía aquella antorchasobre el cuerpo del Venerable Padre «que estaba en un pantano en unaadmirable postura. mataron á un indio y apresaron y llevaron dos mujeres.II–82 que pusiese freno alatrevimiento y ferocidad de los Puyzocas. hincada en tierra la rodilla izquierda. Caballero. que todos se ibanhuyendo por los bosques como si estuviesen ya á las puertas losenemigos. habiendo pasado tanto tiempo de soles ardientísimos. y porotra parte. apenas amaneció cuando fueroná reconocer aquel lugar. extendido elpie derecho en un hoyo del pantano. Maravillados de esto. la cabeza reclinada sobre la manosiniestra. y delante plantada la cruz. y llevar su santo cadáver á aquellaReducción. sin despedir mal olor.encontrando fuera de pobladoalguna gente. fuerade que los cuerpos de sus compañeros estaban ya corrompidos. fresco é incorrupto. Llegaron allá los españoles al ponerse el sol. era un pantano. que parecía cosa másque natural. la hu V.II–83 medad del lugar.

se huyeron por diversas partes. No pudieron. entrándose por los bosques yselvas. apenas hicieron esta oración cuandooyeron un gran ruido que juzgaron ser de los enemigos que venían sobreellos.los otros . y parece que Dios ha querido honrar losmerecimientos y celo de su siervo. con muchos milagros que omito porahora. insigne bienhechor de aquellasMisiones. algunos V. aquellos piadosos españoles dar su merecido á losbárbaros matadores. que sueltas de las maneas. »Estando en este piadoso despojo. lo que no se les pudo negar. pagódentro de pocos días su temerario atrevimiento con muerte desastrada. queasí le llamaba el marqués. mas quedaron pasmados cuandovieron que eran sus mulas. porque atormentados éstos de la conciencia y de supecado.» Tomaron con gran veneración el santo cuerpo y le llevaron á laConcepción. por lo cual se pusieron en armas. venían desde tanlejos corriendo derechas al lugar donde estaban.«Los soldados de Santa Cruz le quitaron por reliquias las uñas. por intercesión delVenerable mártir. elrosario que llevaba y la cruz que un portugués que se halló en lafunción presentó al Sr. porque el primero de losPuyzocas que se atrevió á echar mano del V. los socorriese. Benavente.II–84 pedazos de sus vestidos por reliquia. pidiendo al P.viendo su piedad y afecto. Marqués de Tojo.no se pudieron librar de las manos de Dios. y pesarosos de haber dejadosus mulas maneadas muchas leguas de allí para poder entrar por losbosques al lugar del martirio. mas aunque se libraron de la justa indignación de los españoles. pidieron á Dios. y su señoría la apreció mucho como reliquia de un apóstol. recelaron los Santacruzeños no lesacometiesen en mayor número los infieles. empero. en paga de este trabajo. Padre por la sotana.

alcanzó del cielo que aquellas tentaciones y estímulosá que había de estar sujeto. no quiero defraudar á susmerecimientos la gloria. bien que el mayor castigo quecontra aquella nación fulminó el cielo fué dejarlos en su infidelidad. Sus conmisioneros hablan de él con singular estima. áque se añade que trabajaba en un clima muy destemplado. Fué hombre casi sin igual enel celo de ampliar el conocimiento de Dios y reducir almas á la santafe.murieron consumidos de la peste. y he oído á unSuperior suyo que no acababa de maravillarse cómo siendo de complexióndelicada. Aunque de lo dicho hasta aquí se puede colegir la santidad de esteApostólico Misionero. digno verdaderamente de ser contado entre aquellos que tradideruntanimas suas pro nómine Dómini Iesu Christi.sin empañarla ni aun con la más leve sombra de mancha.pues hasta ahora no sabemos que alguno de dicha nación. bien que será con toda V. con todo eso. podía tolerar tantas fatigas y tener tantoaliento y vigor cuando emprendía algún negocio del servicio de Dios. ó por universal pena del pecado ó pormaligna sugestión del enemigo infernal. y á nosotros el ejemplo de sus heroicasvirtudes. y enfermizo. antes viéndose enun clima en que domina la lascivia tanto. detestando suserrores. que murió con la entereza virginal. y no le ponen otrafalta que de muy intrépido en los peligros y riesgos. y entre gente muy disoluta enla deshonestidad. se haya reducido al rebaño de Cristo.II–86 sen en . se le conmuta V. cuando había dellevar la ley divina entre los bárbaros é infieles. poco sano á losnaturales y mucho menos á los forasteros. Era dotado de castidad tan angélica.II–85 brevedad.

otramateria. y á unainsinuación del Superior no moverse del lugar que le estaba señalado. sujetando y rindiendo su mismavoluntad y aun su juicio. y aunque á cualquiera parte de estas trabajosísimas Misionesque volviese los ojos. por V. y por obediencia contener su ardientísimo celoen no administrársele.retirarse de improviso de los lugares en que tenía copiosa mies dealmas. y á Dios tanta gloria. hubiera cedido otra menosrendida voluntad: ver delante de sí gran número de infieles que lepedían el santo bautismo. Poseía en grado heroico la virtud de la obediencia y verdaderamente queá las grandes pruebas que en ella tuvo. de suerte que no fuese tentado de perder esta preciosa joya. le parecerá depoca virtud tales ejercicios de obediencia. se hizo tanta fuerza para vencerse y sujetarsu voluntad á las órdenes de los Superiores que cayó gravemente enfermo. así por lossudores derramados como por . Al que no mira estas cosas sino con los ojos corporales. No hallaba en sí otra cosa sino materia de abatimiento yconfusión. yentre tanto no le faltasen enemigos domésticos que vencer. Acompañaba esta obediencia con no menor humildad y bajo concepto de símismo. Y una vez (no sépor qué causa. pero bienlo pudiéramos conjeturar. ser convidado á fundar nuevas Reducciones. pero en la realidad éste esel yugo más grave y más pesado que oprime á los Misioneros.II–87 que las relaciones de allá no lo expresan. de queresultaban grande provecho á las almas. En estos lances campeaba maravillosamente su virtud. fueron las ocasiones que tuvo este santo varón en que hacerostentación de su heroica obediencia. no hallase sino materia de consuelo.

llevando consigo uno de los Tapuyquias que habían ellos cautivado cuandoeran aún gentiles. con una escudilla de arroz ó maízmal guisado. era tan despegado de las cosas de la tierra (son palabras deun conmisionero V.y descubrimiento de nuevo caminopara estas Misiones por el ríoParaguay. Habiendo el P. éstos eran sus deseos.atribuyendo á ellos el no haber vertido su sangre en testimonio de lafe. le parecía un gran regalo. y sólo le parecían grandes sus defectos. y cuandocomía un pez mal cocido. V.II–89 CAPÍTULO XVI Conversión de los Morotocos y Quíes.ordenó que se fuese en busca de las Rancherías de los Tapuyquias. No es. aunque Dios le libraba de la muerte con manifiestos milagros. éstas sus ansias y esto todo él mismo. yque era sólo nacido para dilatar la gloria de Dios y procurar el bien delas almas. cuidando tanpoco de él como si fuese una bestia. por donde se persuadieron los Boxos que .II–88 suyo) que parecía carecer de inclinaciones de hombre. por locual se pusieron luego en camino algunos indios de nación Boxos. y con frutas silvestres.las conversiones de tantos infieles. Juan Bautista de Zea visitado la Reducción de San Joseph. maravilla. pues. contodo eso lo desestimaba todo. y sequejaba principalmente de sí mismo. pasaba ordinariamente. De este bajo concepto nacía el maltratar tanto á su cuerpo. Después de muchos días llegaron á dar en un camino lleno de huellas dehombres. Finalmente. el que quisiese Dios coronar á siervo tanadornado de méritos y de virtudes con tan felicísima muerte.

Son gente de grande estatura y debuenas fuerzas. aun para los ministerios más humildes.II–91 matan á los otros. sirviesen después de intérpretes. y tambiénporque contentándose con solos dos hijos V. pero con todo eso. y con palabras yademanes de quien suplicaba. Son pocos en número.porque ellas mandan á sus maridos. pero de ellos muyapreciadas. y guiándolos el viejo. que bailaba decontento con aquel presente. por ser de diferentes lenguas. Honran á las mujeres con el título de señoras.poco antes habíanpasado por allí los Tapuyquias. que aprendida lalengua de los Chiquitos. Coroinos. jamás ponen mano en las haciendas domésticas. con lo cuallas mujeres se libran de toda molestia y fastidio. así porlas pestes. Burláronse los Boxos de su súplica. cuando impensadamente llegaron á unasemen V. y la manejan con gran destreza. y por su capricho se mudan de unlugar á otro. Perdióse de ánimo éste á la vista de los nuestros. No eran estos indios Tapuyquias. usan de flechas y lanzas que hacen de una maderadurísima. sino que sesirven de sus maridos. fueron recibidos de los paisanos con granbenevolencia.ó como otros los llaman. . para de esa manerapoder vivir á su antojo en toda deshonestidad. y le quitaron todo el susto. les pidió no le matasen. tenidas en poca estima entre nosotros. á que correspondieron los neófitos dándoles algunas cosasde Europa.II–90 tera.presentándole un cuchillo. No se entendían. sino Morotocos. como se había pensado.alcanzaron y consiguieron traer consigo dos jóvenes. donde estaba trabajando actualmente un indio anciano con sufamilia. como por las guerras que traen con los vecinos. y verdaderamente lo son.

A los fines de Junio del mismo año se prevenía el P. de cuyos troncos sacan elmeollo grueso y esponjoso. viendo tantaabundancia de víveres y tan pingües las cosechas de los campos. de suerte que hay hombres y mujeres que pasan de los cien años. pero se hubo de detener algún tiempo por haberrecibido carta del P. y quedándose entre los cristianos se prometían salir desus desdichas y miseria de sus tierras. no por eso tienen ni gobierno nireligión. de terruño estéril ysilvestre y rodeado todo de montes. A los dos mancebos de esta nación cuadró mucho el modo de vivir de loscristianos. viendo tenían tanto con qué pasar la vida cómodamente y conmenos trabajos. á atraer la gente al conocimientodel verdadero Dios. El país es el más desdichado de aquellas naciones.y mueren sin otra enfermedad que la vejez.Aunque tienen caciques y capitanes. y la comida es peor que en otraspartes. . que exprimido suple la falta de agua. Visitador y ViceProvincial Antonio Garriga. lo que á lospaisanos.II– 92 forzudos y de muchoaguante. V. pues la gente apenas se sustenta de otra cosa que de algunasraíces de que abundan los bosques. y sólo tienen alguna reverencia á los familiares del diablo. aunque andan desnudos. no causa molestia. por tener la pielcon dos dedos de callos. Para beber tienen unas selvas de palmas. y después también á los otros. dabanseñas con grandes fiestas á su usanza de la extraordinaria alegría quesentían. Felipe Suárez parair á cinco Rancherías de Morotocos. los cuales. y por eso son robustos. enque le ordenaba sucediese al P. En el invierno hace allí gran frío y también hiela.

lascuales se extienden hacia las provincias amplísimas del Chaco.que viven junto á unas salinas.Juan Patricio Fernández en el oficio deSuperior de aquellas Misiones. no se fiaron ni dieron crédito á las caricias y cortesíasde los nuestros. con todo eso. los cuales viven á orillas de un río que desemboca enel gran río Paraguay.no obstante. los Zamucos. situados hacia el Norte. mas premiando Dios los trabajos yfatigas de su siervo. Recibidas estas noticias.fué allá y trajo felizmente para Dios el pueblo. los Carerás y Zatienos ó Ibirayas. cubriéndosedesde la cintura hasta las rodillas. confinantes con los Morotocos. se trató luego de ganar á Cristo á losCuracates y Quíes. especialmenteuna ardientísima sed de cinco días. allá algunos Boxos y Chi V. que aunquehablan la misma lengua de los Morotocos y usan de sus mismas armas. pero de diferentelengua. noobstante se distinguen de ellos en que se rapan la cabeza como los Tobasy Mocovíes. que aunque no hicieron resistencia. y se redujeron todos á sercristianos y tomar casa fija en San Joseph. antes bien les dieron en cara con el estrago que enellos habían hecho con sus armas los . Despacharon. por no perder la ocasión. del cual muchos seinquietaron después y quisieron volverse á sus anti V. y en que las mujeres visten con más honestidad. pues. finalmente.II–94 quitos. Con la venida de éstos se tuvo noticia cierta de otros infieles comofueron los Quíes. los Curacates. sin tener una gota de agua con quérefrigerarla. que en pocos díasllegaron á las tierras de los Quíes.II–93 guas miserias. porser el clima poco conforme á su salud. y otras naciones hacia el Mediodía. que verdaderamente fueron grandes. se quietaron.

sin saberdesamparar de una vez sus Ranchos. fuesen después intérpretes. y así sefué sólo con algunos Morotocos. de que quedaron tan prendados. se llevaronconsigo los neófitos á unos dos muchachos. con todo eso. cuñas ó destrales y otrosinstrumentos para cultivar la tierra.haciéndoles un rico presente de cuchillos. por tirarles el amor de la patria ynativo suelo. porque los Cucarates se habíanenojado con ellos. vinieron á la Reducción. . hablóles el Padre con toda laeficacia de su espíritu. al celo del P.II–95 Para la Misión á los Curacates no quiso llevar en su compañía el P. finalmente. V. Deseosos sus padres de saber elfin que habían tenido estos dos muchachos. y porque cuanto se les daba á los Zamucos tanto menos habíaque dar á los Cucarates. Zeaningún indio Chiquito.años pasados. Felipe Suárez. que sevinieron luego al punto ellos y después lo restante de la gente á viviren San Joseph y sujetarse al suave yugo de la ley de Dios.donde fueron recibidos con gran fiesta y alegría. para que aprendida la lenguaChiquita. porque no temiesen aquéllos y huyesen. como si hubiesen venido á visitar al Padre movidosdel interés. que era grande. que habían venido á visitarle. cedieron. y tratados por loscristianos con igual liberalidad. cuandoel año de 715 pasó por allí de camino para ir é encontrar á algunosMisioneros que se creía pasaban de las Reducciones de los Guaranís áaquellas de los Chiquitos. por medio de un intérprete. Llegando á la primera Ranchería de los Cucarates halló en ella algunosZamucos. y aunquealgunas familias todavía se querían quedar en sus tierras. No querían éstos admitir el presente. de que aúnconservaban muchos las señales y cicatrices.

no sufriéndole el cora V. siendo tan bueno? Admirando el P. el P. porque algunasfamilias de mejor condición. Mas no fué del todo inútil esta ida del Padre Zea. diciendo que ¿á qué fin venía áengañarlos? El santo varón. «También se pudo aquí informar con individualidad de la nación de losZamucos. que no deseaba otra cosa. cuyo cacique le dijo que había en su tierra seis pueblos tangrandes como el de San Joseph. O fuese por esto. cuya sangre era tan eficaz en loscorazones bárbaros é inhumanos. no cesaba de dar mil gracias al cieloy á las Llagas de Nuestro Redentor. Zea les obligó á que le recibiesen. se redujeron á San Joseph. y otros seis medianos y menores. han ido siguiendo su ejemplo las otras. que tenía tan próxima) la acción de aquel bárbaro. diciendo al cacique: —¿Por qué quieres matar á nuestro Padre. y después. mas un valiente Morotoco. y de sus predicadores. echó mano del P. muy cercanos unos de otros.II–96 zón vermatar á su vista á aquel Venerable Misionero. con gran valor y denuedose le quitó de las manos. que entonces constaba de quinientosindios. ó porque los Cucarates no sequisiesen reducir á la santa fe. ahora era defensor de laley divina. diciendo queDios daría para todos.que siendo poco antes poco menos que un bruto. yse lo llevaba aparte para matarle. Zea un cacique suyo.II– 97 estaban poblados á orillas de un río grande que corría de Oriente áPoniente.No obstante eso. Zea (no sin dolor suyo de ver perdida la ocasión de lacorona del martirio. impidió á sus cristianos quele defendiesen. yen todos ellos mucho gentío de la misma nación y lengua. y añadió el cacique traían guerras continuas . pocoá poco. y que no pocos V.

de tempestades en el agua y en elaire.Caipotourades y otras naciones sus fronterizas. sonun abismo insondable. y Dios. aunque no se ha conseguido hasta ahora. cuyos juicios. sería nunca acabar. la cual hizo exponer públicamente elSantísimo en la catedral para que Dios les diese felicísimo viaje. por extenso. queentreteniéndolos con buenas palabras y con muestras de tener ardientesdeseos de ser cristianos. El primer contraste que tuvieron fué la perfidia de los Payaguás. de encallar enla arena. Contar. con no menos envidia de los otros que gloriasuya. apartándome un poco de la historia. como dijo David. de naufragar en escollos. que después de una molestísima peregrinación por elrío Paraguay. Estos. intentaron . á los fines de Enero de 1715 salieron del puerto de laAsunción acompañados hasta la ribera por el gobernador de aquellaprovincia y de toda la ciudad. permitió no se lograse una empresa tan deseada detantos pueblos y ciudades.con los Tobas. de donde infería ser el Chaco. lasdesgracias y la muerte de dos Apostólicos operarios. Joseph de Arce yBartolomé de Blende. que tenían innumerablegente. pues. pues. los peligros de caer en manos de enemigos. al puerto seguro de la eterna bienaventuranza.» Ahora. cosa que siempre se hadeseado sumamente.II–98 de los españoles. arribaron. no menosde Dios que V. referiré el viaje. de contrariedad de vientos. y siendo así se abría por allí puerta para la comunicación másbreve de aquellas Misiones con esta provincia. donde consta haber mucho número deNaciones. parecía que todo el infierno había tocado alarma y salido del abismo para impedir con todo el esfuerzo posible elfeliz logro de este viaje.

quitarleslas vidas. esperaban paradar en ellos. hubieran caídoinfaliblemente en sus manos. . gente valerosísima. lograron al fin cogerlosdesprevenidos y matarlos á traición. como más abajo veremos. era muy difícil demontar. que. Más adelante. les disputaron el pasocon las armas y estuvieron siempre á la mira para ver si podían darsobre ellos y apresar el barco. para que desencallase. á no haberse.II–99 Cristo y de los españoles. que los pueblosde los Guaranís enviaban de limosna á la cristiandad de los Chiquitos. Al fin se libraron de sus continuos asaltos á costa de un rico presentede cuchillos. á alejarlo.sorprenderlos á traición. que por haber bajado la creciente. los vientos. siempre contrarios. á que el barco se pusiese á la bolina para pasar unaestrechura. cuñas de hierro y algunas varas de lienzo. se veíanobligados. Finalmente. ypegando fuego al barco. yuna vez. les obligaron á caminar áfuerza de remo. y ó prender ó matar á los pasajeros. los Guaycurús. levantado de repente unviento que llevó la embarcación á otro paraje. dando en una celada de centenares de dichosGuaycurús. y sin embargo. pero jurados enemigosdel nombre de V. y unas veces por encallar el barco en la arena. por misericordia de Dios.mas frustrado su impío designio por aviso secreto de algunos menosinhumanos que había entre ellos.por gran espacio del camino. así á ellos como á los indios cristianos que los conducían. de día y de noche. tuvo osadía para saliral descubierto contra ellos en sus ligerísimas canoas un cuerpo dedoscientos indios. que. escondidos en el agua hasta la garganta. en todos tiempos y lugares. robar y aprovecharse de la clavazón de hierro.

los más valientes y fervorosos en la fe. cuyos juicios son inescrutables. no permitióel que se les ofreciese reconocer la playa hacia el Norte. ó de V.en burlas y befas. les daban mil nuevas felices que venían á parar. navegando á todas partes por el río en afán continuo. y Dios. pondré aquí parte de la relación que hicieron cinco indios desus compañeros en aquel viaje. para no decirlo con mispalabras. deindustria. Y así. aunque fuese con peligro de caer en manos de losbárbaros que le quitasen la vida. les hacía andar en continuosusto y sobresalto. tomóuna resolución que sólo la pudo excusar de temeraria su ardientísimocelo de las almas. y fué que dejada la barca yescogidos doce indios. por las cuales sepudiesen encaminar á la Reducción de San Rafael. delcamino y de á dónde caían aquellas Misiones. su confianza en Dios y el amor que tenía á estasMisiones. Arce que se frustraseaquel viaje y tantas fatigas como habían sucedido los años pasados. V. Lo que padeció en aquel camino por espacio de dos meses. donde el P. Dicen. sin tomarreposo ni descanso.II–101 morir de hambre y sed poraquellos desiertos y tierras incógnitas. por último. cuántasfatigas.Juan Patricio Fernández había dejado algunas señales. dando en los escollos. y otras.transportando la carga ála ribera.II–100 A esto se les añadía el cuidado de tomar lengua de los Chiquitos. como primer Apóstol de ellas.pero no sufriéndole el corazón al celosísimo P. y los infieles. gastaron cerca de siete meses hasta mediado Agosto. así en su relación: . cuántos trabajos y penalidades. pues.emprendió el viaje por tierra con ánimo firme de buscar las Reduccionesde los Chiquitos.

mas . dando orden á los demás que no se partiesen de allí. nos dijo: —Hijos. volvimos cuatro al barco. que estábamos aparejados á seguirle ádonde quiera que fuese. porque los demás.y era tal la espesura. volvimos á buscar al Padre con toda presteza.Cogiendo el Padre su cruz se partió del Mamoré por tierra. vuélvase al barco. que no sabíamos por dónde íbamos. el que estuviere cansado de los trabajos. Estando el Padre en estas angustias. afligidos por la falta de agua. donde habiendo cazado unciervo. estábamos. pero en todo aquel día no tuvimos qué llegar ála boca. no teniendo qué comer. se había puesto tal.hallámosle sólo. sin saber qué hacerse ni á dóndevolverse. nos recibiócon los brazos abiertos.II–102 tuvocuando nos vió. Con tantos trabajos y falta de comida y bebida. quesólo tenía la piel sobre los huesos. conocimos dónde estaba: y llegados. Apocos días recibimos un billete suyo. habían ido ácercar con fuego un conejito. ytomando algunos víveres. y después de algunos días de camino. acompañado decuatro indios. caminando un día entero por un bosque espesísimo. abrazándonos. en que nos decía le siguiésemoslos otros ocho. no tuvimos aquel día otra agua que beber sino deun pantano de malísimo olor. por una humaredaque vimos á los lejos. A que respondimos todos unánimes. bañados sus ojos en lágrimas. Caminamos hacia la costa del río Paraguay. Fué increíble el júbilo que V. Viendo las angustias y trabajos del Padre. Proseguimos el viaje.

Uno y más años caminaré por estos bosques si Dios me quiereconservar la vida hasta llegar al término deseado. afligido de la hambre. vuélvase en buen hora. nos pararemos entre ellos y les enseñaremos la ley de Dios. conque era preciso darle la mano. nos entramos por un espeso bosque.cavando uno denuestros compañeros un pozo. á tanta costa suya. . por lo cual nos volvió á decir: V. no dudasellevar adelante. y entrando el día siguiente en un bosque muyespeso. Animados con su aliento y brío. y también de la desnudez (porque estando durmiendo junto alfuego se le quemó su pobre sotana) causándonos no poca maravilla queestando tan falto de fuerzas. Pasamos aquí la noche. que apenas se tenía en pie. Si encontráremosinfieles. dejaba aquellos andrajos de su sotana quehabían escapado del fuego. á dos brazasdescubrió una vena de agua. un negocio tan difícil y casidesesperado.cansancio. nos fué preciso abrir camino con gran fatiga y sudor hasta salirfuera de él á campaña abierta. pasando por las matas y troncos. armados de durísimasespinas por todas partes. sed. Joseph.II–103 —El que quisiere volverse. Juzgó entonces el P. dondeel santo varón. Tal brío y tal aliento tenía el P. que yo estoydeterminado á pasar adelante y á cumplir la voluntad de Dios y de missuperiores. por gran providencia de Dios. Joseph que ya nosotros estábamos consumidos ycansados de tantas molestias y penas. cayendo á cada paso sin poderse levantar.

II–105 ser ya llegado el fin de su vida. donde recobrados conalgunos peces que pescamos. hicimos alto en donde poco antes habíaestado una tropa de infieles. Era admirable su paciencia y serenidad de ánimo en estos lances. antes de ponerse en camino.De esta manera. Algunos exploradores que iban delante descubrieron á lo lejosuna humareda. Joseph. mas después experimentamos malignos efectos. sinmostrar el menor sentimiento cuando no tenía qué comer. A primero de Octubre hicimos alto á la orilla de un río. que primero nos sirvieronde alimento. En esta enfermedad se le acabaron tanto las fuerzas y se consumió demanera que creyendo V.estaba de rodillas largo espacio. cuantoporque tenía el semblante más de cadáver que de . y noteníamos qué dar al Padre sino unos palmitos. llegamos á un río. de que tuvimos todos grande alegría.II–104 Estaba ya tan acabado de fuerzas el P. causando alPadre gran dolor de estómago. Hallamos cierta fruta silvestre que sólo nos hacía comer la extremanecesidad. y todas las mañanas. Hallámonos en grandes angustias. V. nos suplicó quele condujésemos á orillas de algún río. gastando eltiempo absorto en Dios. con gran fatiga. y una fiera inflamación de las entrañas. donde nospudimos reparar con pescado y tortugas que hallamos en una laguna.Pasamos adelante y nos faltó totalmente la comida y bebida. y que dejándole allí nosvolviésemos al Paraguay.con ardientísima sed. y entre tanto se pasaron muchos días sin llegar á la bocasino alguna poca de fruta silvestre. que era muy poco lo quepodía caminar. no sólo por esto que nos decía.

que habían hecho los indios cristianos del P. Juan Bautista de Zea. no pudo proferir palabra por habérsele inflamado la lengua. mas él lo rehusódiciendo que quería padecer con nosotros hasta el último instante de suvida.cuerpo vivo: y queriendoconsolarnos. y alcuarto día. Estando uno de nosotros en un árbol. descubriéndose el camino tan deseado delos Chiquitos. á quienes más dolía la pérdida de la vida del Padre que lanuestra. no hallamos qué comer. hallando un poco de miel silvestre. Recobróse algún tanto.por providencia de Dios. entonó las letanías de Nuestra Señora. como se supo después. . porque temíamos mucho que ápocos pasos se cayese muerto si iba por V. vió una humareda hacia el Poniente. y más con lágrimas quecon palabras. Increíble fué el júbilo que tuvo el santo varón. yllegando poco después al lugar donde el día antecedente había dicho misael P.quisimos llevar al Padre en una hamaca. y dando aliento á la naturaleza el vigor delespíritu. nos juntó á todos. se la presentamos alPadre para apagar la sed. Nosotros. Zea al volver de lascostas del río Paraguay. y caminando hacia allá. y el sábado. que era viernes.II–106 su pie. se puso en camino cayendo y levantando á cada paso. nos agradeció tantos trabajos como habíamos pasado por él.y que toda su vida se acordaría de nosotros. dijimos resueltamente que le queríamos seguir en todostrabajos. nocesando de dar gracias. y exhortándonos con las lágrimas en los ojos áque hiciésemos lo mismo. y aun perder la vida si fuese necesario. El día siguiente. cogimos alguna caza y una tortuga para elPadre. Al fin quiso Dios consolarnos.

queél en una canoa iría á los Payaguás. Vice-Provincial en que le avisabaque le esperase. Superior. después de tantos trabajos. que le había dadotanto aliento y vigor en aquellas angustias. porque quería embarcarse. Llegado allá hizo las diligencias posibles para encontrar al P.Este consuelo se convirtió en pena al reconocer que perdido su santoCristo y buscado por todas partes no se pudo hallar. V. A otro día tuvimos provisión de agua y pes V. nolo podemos explicar. de quien por haberse ya ganado suánimo y afecto. nosencaminaron allá. porque éste. Apenas llegó el P. de dondepor Abril del año siguiente. por consejo del P. era semejante al pasado. Arce que se detuviese su Reverencia en San Rafael. se había partido. Respondióle el P. cuando sin tomar algún descansopara recobrarse.II–108 . se puso en camino hacia lalaguna Mamoré. Blende yel barco. pero fué en vano. y encontrándonos condos cristianos que llevaban el altar portátil del P.II–107 cado. Hasta aquí la relación de los indios. Zea. y en toda aquellanoche no pegó los ojos por la pérdida de su Señor. obligado de la violencia de sus compañeros. Arce á San Rafael. volvería para llevarle. hasta llegar al términodeseado. después de haber esperado muchotiempo. aunque más corto. A este tiempo recibió una carta del P. Cuáles fuesen las salutaciones y alegrías de estos dosapostólicos Misioneros al verse juntos. se prometía que le conducirían á la Asunción. cuyo camino. porque más hablaban con los ojos y con los suspirosque con la lengua.

que después de cincomeses de trabajosas Misiones en aquellos desiertos. el uno.Arce porque les había prohibido la compra de esclavos. por medio detantos peligros y enemigos. Arce se apartó del Padre Blende para encontrar portierra las Misiones de los Chiquitos. y lo que causa más admiración es que estaba resuelto. Vice-Provincial hasta la Asunción. comenzaron áenfadarse de tan larga detención. Zea. esperó éste dos meses en aquelparaje resuelto á no partir de allí hasta tener primero noticia de sucompañero. Después que el P. Apenas habían caminado treinta y tres ó treinta y cuatro leguas. Provincial.II–110 . cuandocargaron tantas lluvias y hallaron tan profundos pantanos. que nopudieron pasar adelante. ViceProvincial parapremiarlos. se ofreció áservirle de guía. como dijeron algunos Guaranís que traían al P. que á su antojo le hubieran hecho pedazos. pero dos españoles que estaban con el P. sino que se puso luego encamino hacia el Mamoré. pero no la ejecución.No esperó la respuesta el P.si no estuviese pronto el barco del P. disgustados mucho antes con el P. acompañado del P. y el otro capitán de la gente. Blende.hicieron instancia al P. y con verdaderas ó aparentes razones.II–109 CAPÍTULO XVII Son muertos de los Payaguás los PadresJoseph de Arce y Bartolomé Blendey se da una sucinta relaciónde sus virtudes. sino con evidente peligro de quedar allíanegados. Arce. á hacer algunas canoas yconducir en ellas al P. V.piloto.Vice-Provincial. Blende para que se volviesen. V. porque hubiera caído en manos deaquellos bárbaros. Mas Dios Nuestro Señor aceptó los deseos del P.

y hacerse cristianos.II–111 Alegre. que sonligerísimas. mas no cesando las palabras. que estaban obstinados en vivir á sulibertad. y procuró. cuyo caudillo era un cristianoapóstata llamado Ambrosio. y contento con la ganancia que le parecíahaber logrado. determinóapartarse de ellos é irse adelante con su chusma en sus canoas. á donde aquellos traidores le vinieron á visitar. y eran los familiares del demonio y hechiceros. Entendida esta resolución por Quatí. se fuerontras ellos.los lamentos. que no deseaba otra cosa. el santo varón. dandofingidas muestras de amor y arrepentimiento. V. con intención de vivir en lasReducciones de los Guaranís. cacique de los Payaguás. confinantes con la ciudad de laAsunción que siguiesen su resolución. confirmarlos en aquellos buenos propósitos. si el enemigo común no hubiera malogradolos intentos por medio de aquellos pérfidos apóstatas. las quejas y aun también las amenazas de dejarle sólo á ladiscreción de tantos bárbaros que habitaban á lo largo de la costa. lefué necesario condescender con ellos. Persuadió también á otros de su nación.llamada Tare. y todos juntos. En este estado se hallaba la conversión de estas almas tan perdidas ytodos esperaban feliz suceso. los recibió con aquel afecto con queamaba el bien de sus almas. alegres ycontentos prosiguieron el viaje. mas reconociendo queentre los suyos había aún algunos. exhortándoles á sufrir aquellasincomodidades y trabajos por amor de Dios. pues. así él como sus vasallos. junto á una barranca.Al principio se negó resueltamente. El Padre. dió fondo al ponerse el sol. . con todas las industrias de uncelo Apostólico.

y el otro con un recio golpe le partió por medio lacabeza. con pretexto de que el Padre les diesealguna comida. que apenas en tres días le pudieron dar alcance. y echando la vista á unahacha ó destral. y viéndole aún palpitar. hijo de un grandehechicero. saltando de alegría por esta feísima traición. El primero que entró fué un mancebo llamado Cotaga. le mataron á lanzadas. Levantóse un viento fresco. y en poco tiempoles dieron cruel muerte. se sentó sobre ella disimulado. otro se puso allado de un español que gobernaba el timón. que estaba allí cerca. entró y se puso junto al Padre.luego los otros traidores acometieron á los neófitos.estando continuamente los bárbaros recelosos de que se les desvaneciesensus intentos. y por ganarle lavoluntad le sentaba siempre á su lado. y á un indio llamado Francisco Guarayo. y tirándole al piloto. pues. V. al cual tenía el Padre grande afecto. pegaron fuego al barco para . Este.y haciéndose señas el uno al otro.Blende.II–112 como solía. semetieron todos en el barco. y por no exponerse á riesgo de perder el lance. que ellos le seguirían en sus canoas. le descargó con más furia el segundo.Los Payaguás. para disimular mejor su traición. queayudaba á misa al Padre. de un golpe le cortó lacabeza. Al mismo tiempo Cotaga se echó sobre el Padre para que no tuvieselugar de defenderse. les cortaron átodos las cabezas y pusieron tendidos los cadáveres en la orilla de unaisla que allí hacia el río poniendo en medio de todos al del dichoso P. Después. y el barco se adelantó tanto á las canoas. le suplicaron quellevase su chusma en el barco.de suyo velocísimas. el que escondía la hacha echó mano deella con gran destreza.

Este. á haber sido capaz de ello la embarcación. y observando que eran cuerposrecién muertos. con semejante corona. las hicieronpedazos.II–113 No quedaron satisfechos estos enemigos de Dios y de su ley con tanhorrenda traición. sus fidelísimos compañeros en tantos riesgos y peligros. tomando cada uno la parte que le cupo de tan impío botín ysacrílego despojo. y le hubiera de buena gana llevadoconsigo.II–114 santa envidia. se embarcó en ella con treceneófitos. V. é impedir juntamente que los de sunación no abrazasen la santa fé. Qué sentimiento y lágrimas de consuelo causó en el santo varón el vermartirizado á su compañero. alprincipio de Diciembre. abrazóle. por lo cual se pusieron á espiar pordónde había de pasar el Padre. hasta que llegó á aquella isla encuya playa yacían tendidos los cadáveres. y delos ornamentos y demás alhajas sagradas destinadas para la nueva iglesiade los Chiquitos. instigados deldemonio y de los hechiceros. elgalardón de tantos trabajos y fatigas sufridas por acrecentar su gloriay el bien de las almas.quitarle la clavazón de hierro. después de escarnecerlos y ultrajarlos. Caminó prósperamente por muchos días. . no habiendo podido encontrar el barco.bañóle en lágrimas de V. No sabía aún que Dios le quería dar en breve. esto más fácil es discurrirlo que explicarlo. antes tomando de ellas más ánimo. saltaron en tierra los indios y reconocieron que eransus compañeros. Arce para apartar de sí á quien lesreprendía sus bestiales costumbres. pues. habiendo compuesto lomejor que pudo una pequeña embarcación. y por otra parte qué dolor tendría dehaberle perdido. se previnieron al último acto de latragedia con la muerte del P.

le dijeron: —Padre. á lo menos los indios prevenir las armas.que per V. que llegándose al P. cuando de repente cayeron en las celadas deaquellos malvados. Querían. como lo han hecho con los demás. diciéndoles: —Si nuestros trabajos y sudores no han sido suficientes para conduciral fin deseado esta empresa. Pasaron un poco adelante. Ni aun esto les permitió. —Eso no—respondió el Padre—porque estamos ya muy distantes: Dios serácon nosotros. y nuestros Guaraníssus mosquetes. lo supliremos á lo menos con la sangre. le sacó á la playa echándole . y les exhortó con palabras ardientes á sacrificar á Dios susvidas. queno podían hacer obra más agradable á Dios ni á sí mismos más provechosa.Viendo esta carnicería los neófitos. los cuales saliendo con presteza al encuentro. alprimer lance aferraron la embarcación y la llevaron á tierra.Arce. pues que por su amor nos hemos puesto en camino. y que se verían en breveeternamente felices en el cielo. Con este razonamiento se animaron aquellos buenos cristianos á no hacercaso de su vida temporal é imitar el ejemplo y valor del santoMisionero. que noperdiesen aquella corona que se les ofrecía y que tantos andabanbuscando sin tener la suerte de encontrarla.II–115 der la vida en testimonio de aquella fe que profesaban. el primeroque entró en ella fué aquel maldito indio Cotaga. diciendo que quería morir porCristo. con sólo ofrecer de buena voluntad suscabezas á las macanas de los Payaguás. demos la vuelta. porque los Payaguás están enconados connosotros y nos matarán.

Fr. los cuales. amigo muyíntimo del siervo de Dios. desus palabras. Esto sucedió poco antes que le matasen. haciendo este acto de generosidad y mansedumbre. por lo cual el día siguiente ordenó á sus súbditos que dijesen lamisa por su intención. ¿por qué hacéis esto? V. se dejaron matar sin la menorresistencia. Joseph deZerza. aunque tan pocos. para que tuviésemos noticia de lafelicísima suerte de estos dos operarios Apostólicos.con ímpetu en el suelo y fué menestermuy poco. M. muy amados. y mucho más de su ejemplo.dieron sobre los compañeros del P. y se vió obligado á descubrirles la causa por elsemblante pálido y descolorido que tenía. por haber sido su discípulo en la filosofía. y le dió tan fiero golpe enla cabeza que le quitó al punto la vida. Después de haber aquellos malvados cometido esta bárbara traición. P. encomiéndame á Dios.II–116 A este tiempo en la ciudad de la Asunción el R. se podían defender á sí mismos y al Padrecon los mosquetes que traían. cuando tanfácilmente. porque me hallo en grandes angustias. sin poder decir otra cosa.le vió entrar en su celda y le dijo con tierno afecto: —Hijo. . Mas no quiso Dios que muriesen todos. porque estaba ya consumido de fuerzas y sólo se tenía en pieen cuanto el aliento y fervor de su espíritu le daban ánimo y vigor.sino: —Hijos míos.sacó luego su macana aquel sacrílego infiel. según el cómputo que después sehizo. Joseph. comendador del convento de Nuestra Señora de la Merced. movidos ya.

II–118 valor. y tenido parte en este cruel delito. pero con todoeso los acometió Quatí con grande V. no pudiendo resistirle. el cacique principal de todos. hiriéndole con sus lanzas. Apenas lo supo Quatí. despachó luego algunos de sus cómplices á avisar de losucedido á la gente que iba á Nuestras Misiones de los Guaranís áalistarse en el número de los fieles. Los delincuentes. que había sido la causa principal de estaimpiedad. y el más fervorosoen el deseo de recibir el santo bautismo. que también habían echado leña alfuego.dejaron con la vida. cuando saliendo de sí dedolor. los otros.II–117 pues.á algunos. . llamaron en su favor á los Guaycurús. seentraron huyendo por las selvas. por lo cual todos los días este cacique daba en rostro á losmenos malos con tan enorme delito. diciéndoles que ¿á qué fin habíanquitado la vida á los Padres que tanto bien les hacían y los queríantanto? que se fuesen á los Mamalucos y viesen si ellos los tratabanmejor. bien que condenados á esclavitud perpetua. y le entregaron á los Guaycurús. dió la vuelta con todos sus vasallos para vengar las muertes delos Padres. Los matadores transportaron el cuerpo del P. y á la primera embestida matóá no pocos de los cómplices. Aquel apóstata Ambrosio. V. y por mucho tiempo no osaron salir deellas. Tomaron éstos el cadáver del santo mártir y se enfurecieron contra élcon grande inhumanidad. Arce á la otra banda delrío. viendo que no se podían escapar de la furia de aquelvaleroso cacique. y sólo desearonensangrentarse más cuando ya no había qué maltratar y herir.

Ha sido bien particular la providencia que Dios ha tenido para darnosnoticia de todos estos sucesos. Blende le tenían los mismos Payaguás cautivo con algunosde sus indios. con una muertetan gloriosa.Dejaron los traidores en su fuga los ornamentos del altar y otrasalhajas sagradas. Había ya poco menos de dos años que no se sabía el fin de estos dosApostólicos operarios. otros discurrían mejor que habían sidomuertos por los Payaguás. y al P.se decía corría por cierto en aquella ciudad que había muerto sólo el P. aunque profanadas y hechas pedazos. viéndose imposibilitados á volver á la Asunción.escrita después del castigo de muerte que se dió á los Payaguás dichos. ó á lo menos hechos esclavos. Quiso Dios al fin consolarnos con noticia cierta del felicísimo arribode estos dos Misioneros al puesto de la bienaventuranza. . Creían algunos que. sehabían internado V. porque todavía mantenía su buen deseo de sercristiano. las recogióQuatí para restituirlas. yera fundamento para este juicio el celo insaciable de entrambos. que. iban aun á costade grandes sudores y trabajos. confinantes con la Asunción. mas éste al fin se desvaneció por haber algunos caciques desu nación. Y en carta que he visto escrita de la Asunción de 30 de Abril de 1717. pues ádonde quiera que se les ofreciese ocasión de predicar. y que al piloto español le habían vendido á losGuaycurús.II–119 por el país á predicar en él la santa ley de Dios.Arce. roto las paces con losespañoles. por lo cual estábamos sobre manera afligidos ydesconsolados.

testigos de vista de todo lo sucedido. Arce. pues. se metieron por la espesura de los bosques para nocaer en manos de los Guaycurús. con una india.dejadas las canoas. se salieron de entre los Payaguás. con pretextode ir á buscar algunas frutas silvestres. y dieron las noticiasque yo aquí he referido. y tomando el camino hacia el pueblo deSan Rafael de los Chiquitos. cuatro cristianos. pues. cuyos nombres eran: Joseph Mazzabis. Joseph de Arce á nueve de No V. de nación Asionés. bienque será con toda concisión. y en este los había V. vogandocon la fuerza que les daba el deseo de la libertad y el temor de seralcanzados de sus cruelísimos dueños. también esclava. llamadas motaquís.compañeros del P.Fueron. ydejándolos descuidar. Los cuatro. porel mes de Enero de 718. JacintoPoquibiqui.llegaron. que habiendo estadoesclavos de los Payaguás. en laisla de la Palma. Navegaron cosa de doscientas leguas hacia la laguna Mamoré. Estos ahora también quedaron esclavos segunda vez de los Payaguás. cogieron dos canoas y se dieron á la vela. con mucha dificultad al dicho pueblo. una de las Canarias. Nació el P. donde. consumidos de los trabajos y de la hambre. . fueron rescatados por los Padres en el primerviaje. Pablo Tubarí y Pedro Melchor Guarayo.II–121 viembre del año de 1651.II–120 llevado consigo el Padre para intérpretes deaquella lengua. Ya es tiempo de dar alguna noticia de estos dos celosísimos Misionerospara ilustrar esta historia con la relación de su vida y virtudes.

ydescubriendo en él una índole que prometía grandes esperanzas para losadelantamientos de su familia. no menos ilustres en la sangre que en la piedad. por premio. le enviaron en edad tierna á laUniversidad de Salamanca.después de sus trabajos y fatigas. pero que si ofreciese sus sudores ytrabajos á Dios en el camino de la virtud. con la mira siempre á lo queel mundo promete y después no cumple. resuelto á . lograría. yencendieron la voluntad en el amor á las cosas del alma. que quedar desvanecidos y burladossus intentos. se persuadió á que lo mismo le sucedería á él. Estas y otras reflexiones le alumbraron no poco el entendimiento. le trocó totalmente en otro hombre.II–122 bían alcanzado más premio. hasta que labrando interiormente el Espíritu Santo con sugracia en su corazón este desengaño. lagloria. para lograr mejor el fin de su eterna providencia. si malaconsejado tomase su partido. Mas Dios Nuestro Señor que muchísimas veces se vale de los intereseshumanos. puesconsiderando los innumerables que llenos como él de esperanzas se habíanalistado en las banderas del mundo y no ha V. había puesto sus esperanzas en las cosascaducas y perecederas. le criaronen el santo temor de Dios y devoción á la reina de los Ángeles. pero como más por disposiciónajena que por voluntad propia. donde con la cultura de las ciencias sehiciese apto para conseguir alguna dignidad eclesiástica ó secular. tuvo poco que hacer en él el desengaño.Sus padres.según el estado que eligiese. Ponía empeño en el estudio de las letras. se sirvió dela ida de nuestro Joseph á aquella Universidad para llamarle á laCompañía y después al Apostolado en las Indias.y así. de Dios y de laeternidad.

y como ya estaba descarnado de las cosas del siglo. concibió ardientesdeseos de consagrarse á Dios más estrechamente en las Misiones de lasIndias y seguir más de cerca las pisadas del glorioso apóstol SanFrancisco Xavier. Cristóbal de Altamirano. dondejuntando el fervor y devoción con las ciencias. á cuyo cargo estaba llevar sujetos de laCompañía que conservasen y dilatasen la fe en aquellas dilatadasprovincias.ser religioso. virtud que no practicase. comenzó á dar frutos de todas las virtudes. pasó á los estudios mayores. y luego manifestó sus deseos á losSuperiores. que no dejó pasión que no domase. pasó luego á tenersu noviciado en Villagarcía. cuando. pidiéndoles con mucha instancia le diesen licencia parapasar al Paraguay. Estaba entonces en los dieciocho años de su V. Apenas nuestro novicio puso el pie en aquella santa casa. ajustándose muy desde luegoperfectamente al modelo y nivel de nuestras constituciones. Consultó primero este negocio en la oración con Dios y con su grandeabogado San Francisco Xavier. trasplantado junto á las corrientes de las aguas de lagracia. y era de naturalardiente y vivo.II–123 edad. fácilmenteobedeció á las inspiraciones del cielo. mas sujetó y rindió tanto esta viveza desde losprimeros meses de noviciado. regla queno observase. comoárbol escogido. . Procurador general de laprovincia del Paraguay. á los 3 de Julio de 1669. y recibido en la Compañía en elmismo Colegio de Salamanca. Para el cumplimiento de sus deseos le ofreció ocasión muy oportuna lavenida á Europa del P. Cumplido tan santamente su noviciado. se sintió llamar eficazmente á laCompañía.

desprecio desí mismo y de su vida y otras heroicas virtudes. ardientísima caridad. que conservóinvariablemente en el largo espacio de cuarenta y uno ó . Llegó á Buenos Aires el año de 1674. que á la sazón lo era el P.II– 125 Cuál fuese después en las Indias. Provincial de la provinciade Castilla. le destinó luego prontamente para esta provincia. Pedro Jerónimo de Córdoba. áquien pareciéndole ser el hermano Arce joven de quien se podía esperarmucho fruto en la conversión de los indios. que no se cansaba de mirarlecuando salía fuera del colegio y se iba tras él sin acabar de admirar susilencio. en no retener en Europa lossujetos que Dios escoge para predicadores de su santo nombre en el NuevoMundo. remitió la licencia á arbitrio del P. de que estaba lleno sucorazón. V. que con el universal sentir detoda esta provincia. recogimiento y compostura exterior y una modesta alegría quemanifestaba en su rostro el espíritu del Señor. humildadprofundísima.Nuestro Padre general Juan Pablo de Oliva. que ahora esde la Compañía y entonces era seglar. con que San Agustín epilogó las virtudes de su grande amigoSan Paulino. trabajos apostólicos. que le acomodó aquellas palabras copiossisimeSanctus. por su modo de vida ajustaday conforme al espíritu de la Compañía. sin haber jamás descaecido unpunto en la carrera de la perfección.II–124 sabiendo la santa y loablecostumbre de las provincias de España. y fué tal el que dió de suporte religioso en aquel puerto. aun en el tiempo más peligroso delos estudios. habiéndose portado en toda lanavegación con grande ejemplo y edificación. fundado este concepto tan alto en el grande celo. no me parece lo podré declarar mejorni con prueba más cierta y convincente. que he oído á un sujeto. V.

Guaraní. entrada la noche. sus continuas tareas en provecho de lasalmas y aun de los cuerpos de los infieles y neófitos. sintener el menor descanso. Mas el P. Arce. luego que se ponía en presencia de Dios en la oración. que todo lo que no era Dios lo dejaba lejos de sí. ysé de persona fidedigna. hasta llegar áser mortificado y reprendido pública V. el trabajo en aprender conexcelencia tantos bárbaros y diferentes idiomas. estabatan dentro de sí. la vida activa yla contemplativa. testigo de vista. después de sus ordinarias ocupaciones en ayuda de losprójimos. las ocupaciones exteriores en servicio y ayuda de losprójimos. después. y la interior y estrecha unión con Dios. lasconversiones que allí hizo. que le veía orar delante delSantísimo Sacramento. las repetidas vecesque estuvo en peligro de perder la vida. esto es. y en primer lugar se ofreceluego á la vista aquella admirable concordia que tuvieron en el PadreJoseph de Arce los empleos de Marta y María.II–126 mente como hombre sin prudencia ysin juicio.cuarenta y dosaños que aquí gastó en servicio de Dios y provecho de las almas. las grandes ymolestísimas persecuciones que por esta causa padeció. deChiquitos y de los Guaranís y en el descubrimiento del río Paraguay. Chiquito. Lloran continuamente los Misioneros y se desconsuelan mucho viendo quedespués de haberse empleado todo el día en provecho de los neófitos. Sólo diré algo de otras virtudes suyas. Chiriguaná y Payaguá. Quichuo. No repetiré aquí sus fatigas en las provincias de Chiriguanás. las iglesias que fundó. apenas puedenrecogerse á solas con Dios un rato. que .

referiré sólo un caso. belleza digna de amar. Tenía aventajado talento de púlpito el Padre Joseph. Y para que más pleno concepto se haga de lo que se despreciaba á símismo. Arcecargas insufribles. que era siempre para él todo lo amable por su belleza y todolo apetecible por su bondad.II–127 se reducía á horasdeterminadas. se olvidó y perdió de vista todas las cosasde la tierra y aun á sí mismo.observaba en el Padre tan devota compostura. desuerte que estaba todo en lo que hacía. no solamente obrando por amor sino amando en el mismo obrar. y por eso. Por tanto. nibondad á qué aficionar aún el más mínimo de sus deseos. en el día de la fiesta del santo. hasta que le descargaron de la ocupación deleer las Facultades mayores en la Real Universidad de Córdoba deTucumán. que aquí . que fueron testigosde vista. no acabó de llorar y de hacerinstancias á los Superiores. y lo he sabido de sujetos de V. sino mirando ensólo Dios. como vimos. ytal inmovilidad de cuerpo y de sentidos. que le compungía no poco yayudaba para atender con mayor devoción á este santo ejercicio. no conociendo él en todo el mundo. digno singularmente de tenerse en eternamemoria. cátedras. bien quesu orar y estar en la presencia de Dios.II–128 la Compañía. púlpitos y cualquier otrooficio honorífico de los que tal vez suelen estimar los menosdesengañados en el pequeño mundo de la religión. y por esto se lehabía encargado predicase sobre las virtudes de su grande apóstol SanFrancisco Xavier á un lucido y numeroso auditorio en la ciudad deCórdoba. ycualquiera que fijaba en él los ojos lo conocía manifiestamente. eran para el P. no V. sino que jamás perdía de vista aquel infinito bien. y todo en aquél por quien lohacía.

Fr.que viven como brutos en las selvas.representó al vivo aquella misma acción del púlpito.se guarda deprecepto. Nicolás deUlloa. y fué en adelanteperpetuo panegirista de sus virtudes. Sr. con no pequeño desdoro ydesprecio del P. queantes. glosándola demanera que movió á. se volvió al Ilmo. que el mendigo más miserable no pudiera vestir máspobremente. la quiso convertir toda en provecho propio. risa á los circunstantes.y cuando sus enfermedades le obligaban. cocido en agua. añadía un pedacillo de carne malasada. sin que él lopensase. le dió muchos abrazos y agradecimientos ásu injuriador.saliendo pocos días después al teatro público en traje de bufón. escudilla y vaso. y la sotana tan pobre yremendada. otro lo acabó.explicó. D. con burla. de ordinario pasaba con maíz. que le servíade olla. y excusándose conprotesta de que no tenía habilidad para componer ni decir cosa buena. Su comida. Estuvo éste tan lejos de sentirse de aquel V. por tanto. de lo cual él no poco se compungió. á quien resultaba no poca honra de aquellafunción. tan parca y mal guisada. Obispo de Tucumán.II–129 desmán de su discípulo.pues lo que el Padre empezó de su voluntad. El vestido que usaba era tan vil y despreciable. Arce. sin otroaderezo que el que de suyo tiene este desabrido manjar. con períodos mal formados y peor dichos. . de la esclarecida orden de San Agustín. mas el Padre. la hubieran podido aguantar tanlargo tiempo. alegrándose sumamente. algunos puntos de ladoctrina cristiana. y no paró aquí su propio abatimiento y desprecio. porque cierto mozo. que ni aun los bárbaros. subiendoal púlpito. y pasó por las manos de muchos una calabaza. discípulo suyo en la filosofía.

ni paraba aquí el daño deestas enemistades.II–131 que no querían tener un Dios que tuviese tanta ciencia ylos ojos tan . que el Dios de los cristianos sabía tanto. pero todo había sido en vano. que habían jurado de no dejar con vida ácualquier Guaraní que cayese en sus manos. Quisieron. probar si podían convertir á la santa fe á losGuanoás. V.Concluiré el elogio de este varón Apostólico con un acto que por venturaes el más digno de saberse y que él sólo bastaba para contarle entre losheroes de esta provincia. Habíase roto. no sé por qué causa. sino que amenazaban también la total ruina ydestrucción de la floridísima cristiandad del Uruguay y Paraná. la antigua paz y amistad entre losindios Guaraníes y la nación de los Guanoás. Nuestros Misioneros habían usado de muchos y eficacísimos medios paraapagar toda malevolencia y odio entre las dos naciones y reducirlos á suantigua amistad. que no le era nadaoculto. dándoles por respuestala misma razón porque los Jarós eran perdidísimos idólatras.II–130 tan exasperados. porquelos Guanoás no permitían que los cristianos. y por ser inmenso estaba en todos lugares mirando lo que enellos se hace. que no usan otra comida que carne. lo primero. por locual la hambre y carestía afligía muchísimo á la gente de lasReducciones. de que solían juntar veinte ó treinta mil cada añoen las vastísimas campañas que están á orillas del mar Atlántico. pero ellos lo rehusaron obstinadamente. para la manutención de suspueblos. los ánimos de éstosestaban V. conviene ásaber. pasasen el Uruguay á hacerprovisión de vacas. para cuya inteligencia me es preciso tomar larelación de más lejos.

Viendo esto el P. admirando la generosidad y grandeza de su ánimo. que en sus bosques y cavernas vivían ellos conmás paz y libertad sin tener un síndico ni juez continuo de susacciones. de que ellos también hacían grande aprecio. Entre tanto crecía la carestía. con una serenidad de rostro imperturbable. ajustó por fin tan difícilnegocio. lloraban los pueblos y se podía temercon fundamento que la peste ó la desesperación destruyese aquellailustrísima iglesia. ó dela manera que más le agradase á su Majestad. Pero ni aún de esta manera se pudoreducir su obstinación á tratado de paz y concordia. Y en la realidad se tenía por cierto había de perder la vida. Los bárbaros.pidiendo á Dios aceptase su vida en sacrificio de placación y paz. al darle los últimos abrazos á la V. Arce. para quecon sola su muerte se serenase del todo. se tomó otro expediente que sólo parecía másconcerniente al intento y fué comprar la amistad y benevolencia de lanobleza Guanoá con algunos presentes de cosas ordinarias entre nosotros. No aprovechando este medio. se puso en camino. se estableció la antigua y mutua . ó porla destreza y eficacia de sus agencias. ó yafuese por su virtud.abiertos. le lloraban comosi de cierto fuese á morir. por lasmanifiestas señales del odio que nos tenían los Guanoás. por lo cual losnuestros. y le fué necesario padecersemejantes trabajos.mas entre ellos muy apreciadas.II–132 despedida. á los que toleró en su viaje á las Misiones de losChiquitos. El. se ofreció á ir en personaá hablar á los principales caciques de los Guanoás y arriesgar su vidapara rescatar de aquellas miserias las ánimas y los cuerpos de tantosmillares de cristianos y arrojarse á la furia de la tempestad.

empezó á estudiar ensu patria las letras humanas y alguna cosa de filosofía. Dejemos ya á este admirable varón y pasemos á dar alguna noticia de suapostólico compañero. y formaron todos universalmente unconcepto extraordinario de que era varón apostólico y dotado de aquellostalentos que son necesarios para las Misiones de las Indias.paz entre ellos y se remedióla necesidad y hambre de tantos pueblos. cosa que por largo tiempo había deseado. V. el P. Fué un trienio Rectordel colegio de Tarija. Bartolomé Blende á 24 de Agosto de 1675 en la ciudadde Bruxas. cuarenta y seis de religión y veintinueve de profesión de cuatrovotos que había hecho á los 15 de Agosto de 1686. una de las principales del condado de Flandes. donde en su Colegio imperial esparció en breveel olor de su santidad y virtud. pues. de padresnobles. notuvo mucho trabajo en obedecer. Falleció este incomparablevarón por el mes de Diciembre de 1715 en edad casi de setenta y cincoaños. alcanzóde nuestro Padre general Miguel Ángel Tamburini licencia para pasar álas Indias.II–133 Nació. vivía con mucha religión y piedad. Habiendo vivido en su provincia de Flandes cerca de quince años. mas llamado deDios á aprender en la Compañía de Jesús la sabiduría del Evangelio. pues aun en medio de los peligros delmundo. y para lograrle. mucho tiempo después de su partida. duró allí fresca la memoria desus virtudes. por locual. donde se embarcó á 2 de . De Madrid fué á Cádiz. en que promovió mucho la observancia y religiosanuestros ministerios. Era dotado de excelente ingenio. Pasó de Flandes á Madrid.

de quien tenían pasaporte. echaron banderas. defendiendo los unos sus haberes y lasgrandes esperanzas con que se habían embarcado. por ir las andanas dentrodel agua. se levantó unaespesa niebla. perotodos de un mismo espíritu. pues rindiéndose tenían esperanza. mas como los españoles al cargarsus navíos de registro. Mientras el día siguiente navegaban viento en popa. se rindierontotalmente. que sólollevan fuera lo que es preciso para que se mantengan en ella. y cubiertos de ella se acercaron tres navíos holandeses. que por laprotección de la reina de Inglaterra.II–134 para el puerto de Buenos Aires encompañía de otros ochenta y nueve jesuitas de varias naciones.los cuales con grande estrépito y ruido de batalla los arrestaron. .Marzo de1710 en los navíos que salían V. y los otros. y aunque locontradijeron los marineros y los pasajeros gritasen protestando que seponían á manifiesto peligro sus personas y caudales. se lesvolvería la mayor parte de sus haciendas.disparándoles un tiro de artillería y estuvo á pique de haber un combatesangriento de ambas partes.II–135 Por esta causa. sino que meten más géneros de losque caben. quedandoinútil la más de la artillería para pelear. V. de ahí nace ir tan hundidos en el agua. esperandohacerse ricos con un cuantioso despojo. juzgando cuerdamente los capitanes que era menos malrendirse que pelear. no observen la común medida del peso que áproporción del buque se debe cargar. que los conducía de Europa á la América álas fatigas y penalidades de las trabajosas Misiones del Paraguay yChile. añadiéndose á esto la gruesa cantidad de provisiones paraseis ó siete meses.

les privaron y depusieron de sus oficios. mas á costa de losvencidos todo. salían tanfuera de sí. que á manadas andaban discurriendo por todas partes. Entre tanto los vencedores banqueteaban y se regalaban muy festivos conla provisión que habían hallado en los navíos. como queriendo usar con ellos demisericordia por verlos pálidos . á quienes la sotana de la Compañía hacía dignos depeor tratamiento en el juicio de los herejes. pues.II–136 más desacomodado de las naves.Lo que pareció tan mal. tomando por entretenimiento y placer escarnecerlos á todoscon mofas injuriosas. registrando los pechos aun á los mismoscapitanes con instrumentos sútiles de hierro para ver si por venturahabían escondido en el seno algunos pedazos de oro ú otra cosa preciosa. Los nuestros. También los nuestros mantenían á su costa gran parte ó la mayor de estafiesta. con sólo el mantenimientopreciso para no morir. les sacudíanreciamente con ellas. y echándolos en ellugar peor y V. cadenillas ydisciplinas. y hallasen en el lugar de joyas cilicios. que despojando á los oficiales y pasajeros los trataron conun modo muy extraño y cruel. otras veces. montando en cólera por verse burlados. como si fuesen una vil canalla de turcos.que llamando á los capitanes holandeses á Amsterdam á dar razón de sí. con visajes ridículos.No es fácil de decir con qué algazara y furor entraron los vencedores enlos navíos. fueron de ellos muymaltratados. porque como echando mano de ellos les registrasen aun los mássecretos senos. porque tomados del vino y brevajes que hacían. quitándoles á todos su ropa y lo demás. depopa á proa. y tratándolos taninfamemente. aun á los senadores y magistrados de Holanda.

y consu afabilidad y cortesía se ganó la voluntad del capitán holandés. Pedro Levanto. hasta que dieron fondoen Lisboa el domingo de Lázaro en la tarde.II–138 vestido deJesuita no le permitieron ir los holandeses. y con el mayor cariñoy amor que es imaginable. disfrazado en traje de secular porque V. ocultos católicosá quienes en secreto confesó y exhortó á mantenerse constantes y firmesen la fé. no sinconocido provecho de muchos de los mismos holandeses. les procuraron reparar de los trabajospasados. En aquella ciudad. lesofrecían unos grandes vasos llenos de licores suyos propios.II–137 duraron desde 26 de Marzohasta 6 de Abril era el P. No pudo el P. . que les V. y si pormodestia ó por otra causa rehusaban llegarlos á los labios. En tantas y tan duras aflicciones. á quien en Lisboa no quisierondejar los holandeses por ser persona de tanta distinción. porque á las repetidas instancias del ilustrísimo señorD. y por todo el tiempo que allí se detuvieron usaron con ellos detodas aquellas finezas de caridad que son tan propias y antiguas enaquella observantísima provincia de Portugal. Bartolomé de Blende gozar de estas caritativasdemostraciones. Blende el consuelo y alivio de todos. lesobligaban á ello con la pistola en la mano. pasó á Amsterdam. conque pudo alcanzar algún alivio para sus hermanos.y consumidos de tantos trabajos. á donde había llegado la fama de lo sucedido habíanya prevenido el insigne colegio de San Antonio y el Noviciado algunaslanchas en que salieron á recibir á los nuestros. fué preciso leordenasen los Superiores fuese acompañando á su ilustrísima hastaHolanda. arzobispo de Lima. para lo cual.

en libertad aquel prelado volvió con él á Sevilla. que con los demás se preveníapara la muerte. caso que se llegase á rompimiento.con una serenidad de rostro angelical. útiles para introducir. ypara aumentar la estima y reverencia de la reina de los Ángeles.donde á 15 de Agosto de 1711 hizo la profesión de cuatro votos. él. sepuso muy despacio á oir las confesiones de algunos que se pudieronconfesar. después de haber echado á todoslos Jesuitas y otras personas de su posición. andaban en continuo susto y sobresalto. finamente. dió el golpe muycerca del V. Hízose á la vela á 27 de Diciembre del año mismo de 711. con queviniendo ellos á nuestra capitana. aun engentes de poca ó ninguna conciencia. Sólo admitió unos libritos de devoción. quedisparando una bala de artillería para pedir bandera.II–139 lugar donde venía el P. sentimientos de piedad cristiana. hombres y mujeres.Puesto. y dejaron pasar libres las naves. que sehabían refugiado á la Cámara de Santa Bárbara. se les hizo demostración delpasaporte de la reina Ana que traía. para que á todapriesa se prevenían las armas. Blende. A este tiempo se reconoció ya que los agresores eran ingleses. la absolución general. . enagradecimiento de lo mucho que había cooperado con los ministros de larepública de Holanda para que su ilustrísima fuese restituído á sulibertad. De aquí se partió otra vez á Cádiz sin querer recibir ninguno de losriquísimos presentes que el ilustrísimo señor Levanto le ofrecía. Y aun en estasegunda navegación fué con sus compañeros apresado de los ingleses. en que turbados todoscon el peligro de muerte. y aun en este caso. dequien era devotísimo.

por donde se hiciese escala para lacomunicación con las Misiones de los Chiquitos. y para observar lavoluntad de las . de suerteque para estar más pronto á socorrerlos en sus V. por V. lugar incomodísimo y de que rarísimas veces salió pararepararse con el viento fresco en la plaza de Armas.II–141 otra parte dignísimos. y mostrósiempre con ellos entrañas y ternura de verdadera madre. no sólo en suaprovechamiento espiritual. que deseaban gozarle por más largo tiempoy tener á la vista un ejemplar perfecto de Jesuita indiano. Antonio Garriga. y quiso vivir con ellos en lade Santa Bárbara. con otros cuatro de sus conmisioneros.Caminóse después con varia fortuna. Bartolomé le encargó el P. sino aun en el alivio corporal. debe ejercitar el oficio de la predicación Apostólica. pero se puede conjeturarbastantemente. de que entre tantos. por orden del P. renunció lacomodidad de venir en la cámara de popa. y al P. Llegado á Buenos Aires á 8 de Abril del año siguiente de 712 y esperandoallí algunos pocos meses las embarcaciones de las doctrinas. pasó enellas. comolo había hecho el tiempo que estuvieron detenidos en Cádiz.Procurador general. fuéescogido por compañero del Apostólico P. contento sólo conlas delicias y conortes del cielo. no sin dolory sentimiento de sus novicios. para copiaren sí aquellas tan grandes y tan excelentes virtudes que son necesariasá quien en país tan extraño y entre gente tan bárbara.Visitador. que jamás le faltaban. á las Misiones de los Guaranís.II–140 necesidades. el cuidado de los novicios. gastando lomás del tiempo en contínua y estrecha unión con Dios. Arce para ir al descubrimientodel puerto de los Itatines. Francisco Burgués. por naturaleza ypor los vicios. Lo que obró después en servicio de Dios y de las almas en aquellasReducciones no se puede decir fácilmente.

II–143 JuanBautista. no se sabe el día. no hubiera privado de él al Paraguay. el Apostólico P.y para mantener tanta gente era el terruño algo estéril. muy al revés de lo que alcanzan nuestros cortosjuicios. pero se cree fué su muerte á losúltimos de Noviembre. de que se esperaba muchopara la exaltación de la fe. interrumpidacon esta larga. en que habíaentrado á 1. Habíanse. Ya es tiempo de que volvamos á atar el hilo de la historia. en cuyaempresa felizmente murió. bien que útil digresión. si Dios. Juan Bautista deZea. Ya dijimos en el capítulo XVI cómo para suplir la falta de sujetos sehabían extinguido dos pueblos. Juan Bautista de Zea emprendela Misión de losZamucos. y el uno de la advocación de San V. V. agregado á San Joseph buen número de Morotocos y Quíes. pues. Murió el año de 715. mas por este tiempo se volvió á fundar otro con la mismaadvocación. poco después que se ledió y llamádole á recibir el descanso eterno cuando estaba con fuerzas yvigor para trabajar por muchos años.II–142 CAPÍTULO XVIII Fúndase una Reducción nueva y elP. Hombre verdaderamente de virtudes y talentos. en edad de 40 años y 21 de religión. y cortas lascosechas.naciones cincunvecinas á la ley de Cristo.º de Octubre de 1694. por lo cual era necesario . y en primer lugar á dar unavista á la Reducción de San Juan Bautista. que desde el cielo ordena lascosas de la tierra. para pasar después á hablarpor extenso de las trabajosísimas Misiones que en estos años emprendió ágloria de Dios y bien de las almas.

del celo. sardo de nación. Taus y Morotocos. son ellostan niños. hacerlosolvidar las antiguas supersticiones y reducirlos á la estrechez de laley y vida cristiana. Boros. es necesario estar en continuo ejercicio de todas lasvirtudes. sin uso de razón que para criarlos V. hacia Levante. que la gentefabricase sus Ranchos y labrase la tierra. de suerte que volviendo deallí á poco el Padre Zea de los Zamucos. la caridad. sufriéndoles infinitas impertinencias ynecedades. viniendo muchos en número y envejecidos en los vicios. Juan Bautista Xandra. y para esto se atendió tanto áque tuviesen cómodamente con qué pasar la vida. De común consentimiento escogieron. cuanto á que en bárbarosnuevos en la fe. se consoló no poco con lo que vió . estéril. y como decía graciosamente un Misionero.el cual procuró. con no tan buen suceso comoesperaba. en especial de la paciencia.es cosa de increíble trabajo quitarles las malas costumbres. acomodándose á su modo y transformándose en cada uno de ellospara ganarlos y conducirlos todos á Dios. agrado y de aquella quetodo lo obra.II–144 con vida de hombresracionales.dividir aquel pueblo y buscar enotra parte lugar para fundar en él otro nuevo. con todo el fervor de su espíritu. este paraje losneófitos. no tanto por infelicidad de la tierra. Encargóse este nuevo pueblo al P. había una campaña llamada elNaranjal. y tomó luego habitación en él la gente de cuatro naciones y deotros tantos idiomas. entre los otros. Trece leguas de San Joseph. Penotos. cuanto por nohaber quien la cultivase. poniendo pornombre á aquel pueblo San Juan Bautista.

acompañado de cien neófitos. bien que después. así este sol apostólico echó el resto desu incomparable caridad cuando más cercano á su muerte.II–145 tantasfuerzas y aliento. crecientes de ríos y otras milincomodidades. . por los inescrutablesjuicios de Dios. se puso en caminopara los Zamucos por Julio de 1716. y las esperanzas concebidas de penetrar poraquí á las vastísimas provincias del Chaco. porque dando una ligera corridaá registrar algunas Rancherías de los Tapuyquias. y aunqueconsumido.y ganadas para Cristo. gastódiecinueve días. hallóallí treinta almas que perseveraban aún en las tinieblas del gentilismo. mas no sin algún fruto. se frustraron poralgún tiempo tantas fatigas. de manera que en andar cosa de catorce leguas. cuanto más precipitado corre al ocaso. las despachó al pueblo de San Joseph. torbellinos de agua y viento. no menos de los años que de los trabajos. y ápocas leguas se le opuso el infierno con horribles tempestades en elaire. y tomó ánimo para arriesgar de nuevo la vida en la empresa de losZamucos.en que por haber sido la última de este obrero evangélico. así como elsol en su horizonte. tanto semuestra más luminoso y bello. su espíritu con largas oraciones y súplicas á DiosNuestro Señor para la feliz conducta de aquel negocio. que pudo llegar á plantar triunfante la bandera deCristo en país inaccesible. ya asoladas. tuvo V. cometida á otros aquella grande obra.en el nuevo pueblo de SanJuan. Esta conversión de Zamucos es aquella obra que emprendo ahora escribir. pues. no tanto por la barbaridad de sus moradores.cuanto por su sitio natural. Fortalecido.

sepa cuánto le han decostar. mas á la mitad de elladesmayaron totalmente y se resolvieron á dejarla. que nunca le había visto semejante entodas sus correrías. V.» Hasta aquí el P. pasó adelante. Vice-ProvincialLuis de la Roca: «Los indios (dice) no obstante que desconfiaban llegar al cabo. con ningunas palabras lo podré mejor referirque con las que el mismo P. para que quien los añossiguientes viniere á este país en busca de almas. cuyos aguijones nos desfiguraronsobremanera y nos duraron por mucho tiempo las señales.Alegre con esta ganancia impensada. ytan difícil de penetrar por él. y de esta manera. y á pocas leguasencontró con un V. Abierto finalmente el camino salieron á campaña rasa. Zea. con el favor de Dios.II–146 bosque de diez leguas de largo. donde no hallaroncosa de comer el Padre ni sus compañeros para repararse de los trabajospasados. molestísimos. se acabó de romper el bosque. y para animarlos á llevar al cabo lo comenzado. endiecinueve días de trabajo. á veces con el azadón yotras llevándoles agua para refrigerarlos de los incendios delardientísimo sol que hacía.comenzaron á trabajar y á desmontar la espesura. mepuse yo á la frente con una hacha en la mano. porque no había en aquel lugar .II–147 »Puse por nombre á este bosque el Purgatorio. »Mas lo que se hacía insufrible era el no tener de día ni de nochetreguas de las sangrientas molestias de infinitos mosquitos y tábanos devarias especies. Zea se lo escribió al P. y tuve por milagro elpoder detenerlos. Lo que aquí hizo y padeció. horrible á la vista.

y los demás apenas se podían tener por lafalta de alimento. poresta causa perdió las esperanzas de llegar al término de su viaje. juzgándolos. hasta quedesengañados. le suplicaron algunos Orerobates y Morotocostorciese algún tanto el camino y fuese á tres Rancherías de su nación áreducir á aquellos sus paisanos al conocimiento del Dios verdadero.porque fuera de lo dicho.ninguna caza ni laguna depescado. ó alguna colmena.porque la carestía había obligado á los paisanos á esparcirse por losbosques en busca de comidas. porque novenían bien en abandonar su nativo suelo y tomar casa en otro paraje. fueron tras ellos los cristianossin perder tiempo. Sólo había gran copia de agua estantía en las lagunas. como hay por otras partes. Pero fué en vano hablarlos de que se hiciesen cristianos. y de éstas no en mucha abundancia. á dos jornadas distante de la últimaRanchería de los Cucarates. y dando orden alresto de su comitiva que le esperasen junto á los Cucarates con solosalgunos pocos dió la vuelta hacia las dichas Rancherías. ó enemigos ó indiosChiquitos. V.II–148 Condescendió con ellos de buena gana el santo varón. habían también con los trabajos caído enfermosno pocos de los neófitos. yde otra manera no podían ser doctrinados en las cosas de la fe yadmitidos al santo bautismo. Zea que no eraaún llegado el tiempo para su . de quien se temen en gran manera. por tanto. por cuya razón. Con todo eso pasó adelante. y algunas raícesduras y tan amargas como la hiel. por haberse dado á conocer los nuestros. y en menos dedos días entró en aquellas tierras donde no halló ni aun una sola alma. huyeron. mas los infieles. se pararon. viendo el P.

II–150 dre por extenso. dió la vuelta en busca de suscompañeros.conversión. no le dejaron esperar áque abriese el tiempo. y dejándolas al cuidado de algunos desus neófitos que las guiasen y con V. se habían retiradomuy adentro. Por tanto. y ¿qué podría hacer él solo si faltaba por romper otrobosque semejante al pasado? Detenerse aquí. al ver á los Chiquitos. Cuáles y cuántos fuesen.donde le esperaban sus compañeros. que estimulabanal Apostólico Padre á proseguir lo comenzado. porque todos. mas no le salieron en vano sus fatigas. y con el ayuda de otros infieles penetrar á los Zamucosera imposible. pero síexplica lo bastante para comprender el valor y aliento que tenía en losnegocios del servicio de Dios. alegrísimoel siervo de Dios de haber en tres días sacado de las garras del demoniotantos infieles. romper el aire con furiosas tempestades . resolvió exponerse segunda vez á losriesgos y peligros pasados. no lo refiere el Pa V. porque corriendo poralgunas Rancherías ya desiertas. se vióobligado á volver atrás y diferir la empresa hasta el año siguiente: Mas el celo de las almas y de la mayor gloria de Dios. con increíble sentimiento y dolor de su corazón. que por más que los animó no pudo jamás conseguir con ellos quepasasen adelante. llegó junto á la última Ranchería de los Cucarates. «Lo mismo (dice) era tratar de esta Misión que tocar al arma el infiernopara deshacerla.II–149 dujesen hasta San Joseph. á los cuales el espíritu malignohabía puesto en el corazón tal desesperación del éxito feliz de aquellaempresa. y aunque de las continuas lluvias que caíanestaban anegadas las campañas. halló allí poco más de setenta almasque redujo con facilidad á la fe.

porque unos me persuadían á que eratemerario atrevimiento esta empresa y que no había de salirme bien conlos esfuerzos humanos. Llamó. diciéndoles que en elcielo les daría V. mas todo se desvaneció. y con gran copia de razones les exhortó á quequisiesen ser sus compañeros en aquella empresa. quedebían procurar el bien de los otros y moverse á compasión de tantasalmas oprimidas de la tiranía del demonio. echaría mano del hacha. por lamisericordia divina. como en bosquejo. congrande energía de espíritu. ni terror de peligros. fuera de que él sería el primero enexponerse á los peligros y ellos en su seguimiento vendrían pisando sushuellas. él se ofrecería á servirles de escudo. ni persuasión de razones. porquecuando Dios le llamaba. con más errado juicio. que no se espantasen delos trabajos y riesgos que se les ofrecían porque corría por cuenta delcielo el librarlos de ellos. él tantearía primero los vados de los ríos. decían que seperdía inútilmente el tiempo y el trabajo en la conversión de pocoscuando había cerca tantos países donde á menos costa se ganaría paraDios muy grande multitud de almas. eran poderosos para apartarle de susintentos.II–151 Dios el galardón de lo que por su amor padeciesen. Y á laverdad era necesaria tal eficacia en sus .» Así nos pinta. los esfuerzos de los hombres y de losdemonios para apartarle de sus intentos.y mover en latierra persecución aún más terrible. se arrojaría porlos pantanos. Esto y más les dijo este generosísimo propagador de la ley de Dios. Otros. de quien ellos. un día á doce de los más fervorosos cristianos.ni embarazos que se le atravesasen. habían sacudido el yugo. y si osasen acometerlos losbárbaros. porque de suyo era elocuentísimo. y de igualánimo en los peligros. pues.

perdiendo á cada paso el camino. pasó á reconocer elbosque que faltaba por abrir para entrar en los Zamucos. las más de las veces con el agua hasta la cintura. por esto se vió precisado á volveratrás hasta que se serenase el tiempo y tomasen nuevo vigor y alientosus compañeros. y pareciéndolecobardía el no poner luego manos á la obra para allanar aquelladificultad. á pie descalzopor entre aquellos espinares. «Por espacio de quince días (dice él mismo en una carta) desde elamanecer hasta puesto el sol. á quien los consuelos delcielo infundían tanto ánimo y valor en tantas angustias.palabras para que sus indiosperseverasen y pudiesen sufrir tantos trabajos. aunque el Venerable Padre. dondeconoció el santo varón que de aquella manera no tanto se habían desufrir trabajos y vencer dificultades. pues fuera del riesgo que había. y la molestia y enfado de los mosquitos era másinsufrible que estar debajo del agua.comenzó á hacer el camino. de que creciendo un pocomás el agua quedasen todos anegados. no tenían un palmo de tierra dondereposar de noche. que el celo delas almas le hacía casi insensibles todos los trabajos. trabajé en desmontar parte de aquellaselva.II–153 Santo á la Reducción de SanJuan Bautista. cuando contrastar poco menos queun imposible. y con estos pocos compañeros. cogiendo una hacha y otras á su imita V. . habiendo gastado más de cuarenta días en el viaje. en el mayorrigor del tiempo. por Febrero del año siguiente. Persuadióles lo que quería.» Trabajando con este tesón llegaron hasta la mitad del bosque. Llegaron todos sanos y salvos el Sábado V.II–152 ción los neófitos. porque laviolencia del agua nos llevaba de una parte á otra.

para limpiar deesta manera el camino de peligros y encuentros con aquellos caribes. sin querer dar oídos á estas pláticas. quecausaban no poco terror á los pasajeros y servían de embarazo á ladilatación de la santa fe. los quepudieron. ofendidos. hasta que cansados de pelear y hacer guerra los Carerás enviaronmensajeros á los Morotocos para volver á su antigua amistad. de ambas partes. V. sin dar cuartel á ninguno de ellos. escaparon. quetraídos á San Joseph. muchas muertes yruinas. procuraron introducir tratados de paz. que se conjuraron paradestruir á los Morotocos. pero contratodo el derecho de las gentes. haciendo pedazos á cualquiera que caía en sus manos. Irritó tanto esta alevosía á los Carerás.Al siguiente día de Pascua de Resurrección trató el P. pues. entonces. mas losCarerás. estas fieras y reducirlas al rebaño de Cristo separtieron ciento y sesenta indios cristianos del pueblo de San Joseph. antesbien. y del primer golpe mataron un indio cristiano é hirieron á otrosdos. de que muchos quedaron muertos: irritados. dieron sobre ellos. Son estos Carerás de la misma lengua y nación que los Morotocos. yentrando en su Ranchería. se redujeron á nuestra santa fe. Los neófitos. Zea de ajustarlas paces y reducir al conocimiento de Dios los Carerás. y sólo se recogieron dieciséis de la chusma. con loscuales poco antes habían roto la paz por litigios y contiendas quetenían entre sí. y celebrandocon sus carnes banquetes de cruelísima alegría. disparándoles unatempestad de flechas. .II– 154 A domesticar. dieron éstos inhumanamente la muerte ádichos mensajeros. se pusieron luego enarma. y se habían seguido.

Los fugitivos. les dió á besar la imagen de la Virgen santísima.II–155 rra. de su furor ycrueldad. y les alojaron en sus casas. queríanhacer lo mismo las mujeres. nada duro de vencer. Parecía casi imposible quitar aquel embarazo. le festejaroncon demostraciones de extraordinaria alegría. en varias ocasiones. le libró siempre. uno por uno. á quienes había llegado antes la fama de su venida.que le guardaba. mas Dios.y los varones todos. para la cual. á quien ha ofrecido su espíritu áDios. yllegando al lugar de sus sudores. facilitando este trabajo y fatiga laesperanza de feliz suceso. partió á fines de Mayo de 717. Cumplimentaron después á los neófitos. dándoles parte de la pobreza yescasez del país. y á los 12 de Julio llegó á la primera Ranchería de los Zamucos. se estaba disponiendo elinfatigable Misionero para llevar al cabo y conseguir el fin glorioso detan trabajosa empresa. . mas el santo varón que se deshacía todo enlágrimas de consuelo. abrazándoles en señal de paz y deamor. cercáronle todos en rueda. le fueron besando la mano. pero nada le esinaccesible. se puso luego con mayor brío á cortarárboles y á allanar la tie V. Al cabo de veinte días se llegó á abrir del todo aquel impenetrablebosque. Mientras sucedía lo referido con los Carerás.que traía en la mano. Estos. quisieron matar al P. y á los prójimos su vida en obsequio de la caridad. de varias maneras. escogiendo segunda vez algunoscristianos de más valor y fuerzas. Zea.

y el no serya cristianos era porque no tenían quién les explicase los misterios dela fe que habían de creer. y entonadas las letaníasde la Virgen. Respondieron ellos que había mucho tiempo que lo deseaban.II–156 ríanque los Misioneros viniesen á predicarles allí la fe de Jesucristo. y puestostodos de rodillas delante de ella. A esta propuesta se levantaron dos caciques principales. aunque le fuese for V. Entre tanto hizo el P. —Pues si es así—añadió el Padre. cuya advocación le dió. Zea enarbolar una cruz en un alto. sino en mejor sitio. de su santa ley. les dió razón y juntamenteuna breve noticia de Dios.El día siguiente juntó el pueblo en la plaza.II– 157 zoso sufrir muchas incomodidades. diciendo que loharían de buena voluntad. puso aquel pueblo debajo del patrocinio y tutela denuestro Padre San Ignacio. y los preguntó si que V. bañado en alegría—es necesariolevantar primero iglesia á vuestro criador y señor. yenseñarles el camino del cielo. y que os juntéistodos en un pueblo. yno tener otra cosa para comer que agua y algunas raíces de yerbassilvestres. la adoraron. ni los mandamientos que debían observar. por esta causa se hubo de despedir de ellos y volverse porentonces con igual sentimiento y dolor del que se partía y de los que sequedaban. Hubiérase quedado allí de buena gana para dar calor á la buena voluntadde los Zamucos si hubiera llevado consigo los ornamentos sagrados y elaltar portátil. mas no allí. . y quejuntarían luego al punto toda la gente del contorno para fundar unareducción numerosa.

y después al cielo. yun no gustar de otra cosa que de Dios y de su alma. Sobresalía en él una modestia virginal. para ejemplo de lossúbditos. una inocencia de costumbres tancristianas como amables.dejando después de dos años poco menos.donde dió buenas muestras de ingenio en las ciencias especulativas. lugar de Castilla laVieja. un desprecio grande de las cosas del mundo. haremos aquí una breve relación de los méritos quepartiéndose de aquí llevó consigo al Paraguay. Para estudiar las ciencias mayores pasó á la Universidad de Valladolid. para recibir la corona debida á losoperarios apostólicos. en donde mientras se estabadisponiendo de nuevo para volver á sus Zamucos. aprovechó más en la devoción que enlas letras. peromucho más en la de los santos.II–158 Aquí aprendió los primeros rudimentos de la gramática. natural de Goaze. . á que obedeció prontamente. recibió orden de nuestroPadre General Miguel Ángel Tamburini.A la vuelta tuvo ocasión oportuna de ganar para Cristo á cien indios devarias naciones Zinotecas. Juan Bautista de Zea. V. Japorotecas y Cucarates que se trajo consigoá la Reducción de San Juan Bautista. de que tomase á su cargo elgobierno de provincia. la vida en el empleo deProvincial. no sin incomparabledolor de su corazón. Y porque con esta ocasión murió al bien público de estas misiones. en donde nació á 18 de Marzo de 1654. creciendo no menos en la virtud que en los años. Fué el P. aunque por lacalidad del lugar y de los maestros.

cuandohaciéndose cargo de V. observando cuanto en ellos era digno de ser imitado paracopiar en sí mismo la perfección de todos. Diegode la Fuente Hurtado. y esto solamente cuando lo pedía la obligación. Tuvo muy poco en qué vencerse para entregar del todo su corazón á Dios. y de allí adelante le amó siempre y le veneró como ásanto. se las puso delantecomo modelo. á que se arregló perfectamente en lo interior y exterior. que habiéndoledado los Superiores el cuidado del reloj de casa. . y como si empezarade nuevo el camino de la virtud. se estaba sólo en unaposento bien incómodo sin salir de él sino obligado de las funcionesescolásticas ó domésticas.II–159 las nuevas obligaciones que con ella habíacontraído. porque usaba muy poco de suconversación. en que á 13 de Agosto de 1671 le recibió el doctísimo P.Poco era menester para que quien estaba tan despegado de los afectos dela carne y sangre se rindiese á la voluntad divina que le llamaba á laCompañía. Dándosele para leer y considerar nuestras reglas. yanteviendo los fines á que Dios tenía destinado al nuevo Jesuita.pronosticó de él cosas grandes en el servicio de Dios y aumento de lasanta Iglesia. procuró dar á ellas entero cumplimiento. ytestifica sujeto que le conoció estudiando la filosofía. el cual descubriendo con luz soberana. ni pensando en otro bien que en Su Majestad. Aquí todo el tiempo que le sobraba de las tareas del estudio lo daba áDios. y rarísima vez á los hombres. Apenas el hermano Zea se vistió la sotana de la Compañía. se miraba en las virtudes de susconnovicios.no queriendo ni amando.

á quepasó el año de 1681 y apenas se dieron á la vela en Cádiz. procuradores del Paraguay. loscuales sintieron mucho su petición.II–160 las provincias de España de haber llegado á Cádiz losPP.contento y alegrísimo se partió de su provincia de Castilla.singularmente se esmeró en esto su maestro en la filo V.Baltasar Rubio.conocida claramente en su vocación. portanto puso luego todo empeño en alcanzar licencia de sus Superiores. yla abandonada gentilidad del Paraguay: por lo cual. Zea subido concepto. confesor que fué de la serenísima reina de España doñaMaría Luisa de Saboya. conservando su dulcísima memoria. Ordenóse de sacerdote antes de embarcarse para esta provincia.dilatado campo en que ofrece copiosísima mies á muchos operariosEvangélicos. yponiéndose á considerar sobre la conversión de los idólatras y elextremo desamparo en que están innumerables pueblos del Occidente. nuestro Zea. éste le siguió con el afecto. como en ellas lo manifestaba. con sus oraciones ycon sus cartas pues cuando se ofrecía ocasión siempre le escribía. y por otra no querían oponerse á la voluntad de Dios. portener del P. se le encendió el corazónen deseos de ser uno de los escogidos á quien tocase la suerte de serseñalado para la Misión de la dilatadísima provincia del Paraguay.Pasó después á estudiar la teología á Salamanca. si hubiese muchos que despreciando las comodidades propiasatendiesen á la eterna salvación de las almas.II–161 sofía el P. y á este tiempo corrióla noticia por V. porque por una parte no queríanprivarse de él. cuando se leofreció ocasión en qué dar muestras del . Cristóbal de Grijalva y Tomás Dombidas. y sus condiscípulos lesiguieron con el corazón. prevaleció finalmente la América. á quiencomo hijo profesó siempre tiernísimo afecto.

por ganarlos para Dios. de lascuales iba abundantemente prevenido para aquel viaje. El P. sirviéndoles no solamente deenfermero.mas la caridad. ya poniéndoles á la vistatantos peligros y tempestades del mar. aunque sin experiencia en tales oficios.espíritu y virtudes. que llegaban á sesenta. sino de cocinero. por vil y repugnante que fuese. que aun á los más perdidos suelenobligar á cuidar de la conciencia y del alma. confesiones y todos los otrosejercicios conducentes al aprovechamiento de las almas.entre tanto.porque se marearon con extraordinaria inapetencia y fastidio de lacomida. que no laejecutase en servicio de ellos. Caballero. á que se siguieron otras enfermedades. Con este porte tan santo procedió toda la navegación. exhortaciones. que pasó también áIndias en esta ocasión.II–162 mientos y celo en la chusmade los grumetes del navío. obra ninguna. Cayeron enfermos casi todos sus compañeros. que es maestra muy ingeniosa. como dije en la vida del P. á quien redujo á bienvivir. no lo he podido averiguar. le enseñó estos y otrosoficios para servir á sus hermanos. . Convalecidos éstos. con aprovechamiento maravilloso de muchos. que antes tenían en talolvido ó parecía no tenerla. que duró tresmeses. ya valiéndose de las verdades eternas. Lo que obró después que llegó á las Indias y en qué oficios se empleó enel largo curso de su vida. y de mejor ganay más alegremente hacía aquellas que eran de mayor trabajo y desprecio. no dejando. empleó todos sus pensa V. de que murieron ocho delos Jesuitas. tomando á su cargo el cuidado espiritual deellos con las pláticas. Zea era entonces todo para todos.

Zea—que no haga mudanza ningunaen su vestido y deje que yo me goce en esta .II–164 llevaba estaba de muy desteñida. y últimamente fué Provincial de esta provincia. que por los muchos remiendosque tenía. siendo Provincial. que había en él más accidentesque substancia. oficio en quele cogió la muerte al año y medio de su gobierno. —Yo le mando á V. Pero sé que por el aprecio quedesde el principio hicieron de él los Superiores. poco después que llegóde Es V. Fué siempre pobrísimo en su vestido. Vice-Rector del Colegio de Córdoba. á que por motivos que tuvopropuso.casi blanca. Al entrar en Buenos Aires. donde secría la religiosa juventud de toda esta provincia. decía con gracia un Misionero. R. Juan de Alzola. y estuvo también señaladoRector del Colegio de las Corrientes. Después fué Superior de las Misiones del Uruguay. Visitador de la de losChiquitos. reservando paramejor ocasión el dar por extenso relación completa de sus muchasempresas y acciones heroicas.por la distanciade los lugares donde vivió y trabajó. á lo menos en aquella ciudad.hasta que el primero. y por haber muerto muchos de laCompañía que le trataron familiarmente. se le caía á pedazos. por no poder ya subsistir. porque si no le obligaría á él á que se vistiese otrasemejante. Ahora sólo diré brevemente alguna cosa de sus virtudes. tanto.II–163 paña le hicieron ministro del Colegio Máximo de Córdoba. que. pues la que V. se dejase ver consotana un poco decente. jamás mudó otro.—respondió el P. Y en primer lugar diré de su pobrezareligiosa. él mismo lo remendaba por sus manos. le rogó su secretario elP.

hamaca. no con lo . cruces armadas de agudas puntas yotros de este jaez. las cuales. bien que cuanto al pan ú otro de los manjaresque usan los europeos. No fué inferior á la pobreza su obediencia. Su breviario era tan viejo y hecho pedazos.II–165 de maíz mal cocido y en muchas ocasiones con raíces ó frutassilvestres. ó como aquí llamamos. conaquel santo temor con que se armó también contra sí mismo el Apóstol SanPablo. y vivía tan gozoso y alegre enesta pobreza y miseria. pues muchas veces no tenía ni hallaba otra cosa en losbosques. para dormir. contento sólo conun puñado V. por ventura. con que redujo su cuerpo á perpetua esclavitud. pero no quienmirando las cosas con los ojos limpios y claros del espíritu. tendrá en poco. ó algún pececillo óunas hierbas cocidas sin algún aderezo. cadenas de hierro. que en su última enfermedad le eran molestas ypesadas las comodidades que usa con sus enfermos la Compañía. cilicio. unos cuantos librosdevotos y un Santo Cristo. mide laperfección de las virtudes. de que hago másaprecio que de cuantas púrpuras visten los monarcas y emperadores. y cuando comía con más esplendidez era. sumayor tesoro eran los instrumentos de penitencia. Todos los muebles de su aposento eran una red. con que maceraba sucarne. En sus viajes sólo comía un poco de pan y alguna otra vianda. alguno que no mira la verdaderasantidad sino con los ojos del cuerpo. de que dió pruebasmaravillosas. que sólo ayudado de lamemoria podía satisfacer á la obligación de rezar el oficio divino.pobreza. sin colchón ni almohada. en muchos años no probó bocado. de queusan los pobres indios.

y sin dilación se vino á largasjorna V.desde las Misiones de los Guaranís. varón de celo ardientísimo y de natural sobremanera ardiente. la aceptó prontamente. por obediencia. Finalmente. él mismo confesó con todaingenuidad que le costó la ejecución de este orden increíble dolor ysentimiento. por no dejarde obedecer. con todo eso.que muestran en la apariencia. como después veremos. para él tan pesada. dejando al punto aquella grande obra. Era.sino con lo que en la realidad son en sí mismo. mientras estaba reduciendo al gremio de laiglesia gran número de infieles.II– 166 tica. A otrainsinuación de su Provincial. fué cuandoestando en el fervor de sus conversiones y á lo mejor de la obra dereducir á la fe á los Zamucos y fundar aquella nueva cristiandad. pues distaban éstas más de mil y doscientas leguas de lasotras donde estaba. y que jamás había sentido tanta repugnancia su natural comoen este caso de ser Superior. . con el empleode enseñar á los niños los primeros rudimentos de la gramá V. se redujo. sin esperanza de volver jamás áproseguirla.pasó á las Reducciones del Uruguay. á un orden de nuestro Padre general de que tomase á sucargo el gobierno de esta provincia. y un viaje de veinticuatro horas. donde trabajaba en grandes obras delservicio de Dios y provecho de las almas. como si dijéramos. á las angustias de un aposento en un colegio. en veinticuatro días. con todo eso. volvió ádesandarle.levantó al punto las manos de la labor. sin la menorpropuesta.II–167 das al Tucumán. de un cabo delmundo al otro. sufriendo por el camino increíbles trabajos éincomodidades. donde esta virtud campeó con admiración de todos. y aunque fácilmente se hubiera podidoexcusar de aquella carga. á una leve insinuación de sus superiores.

cuanto este obrero Evangélico manifiesta los sentimientos de su corazónen los negocios del servicio de Dios.» . por lo cual nosabía vivir de otra suerte ni en otra ocupación recibía gusto. bien que ligeros. en carta de 29 deSeptiembre de 1705. y en esteejercicio estaba toda su quietud y descanso y para aliviarle en todasenfermedades. que tengo en mipoder.II–168 signios. el reducir á los gentiles. aun con lapérdida de su reputación. FranciscoBurgés. de la santa vida de los nuevos cristianos y de nuevaconversión de infieles á la santa iglesia. no había mejor medio que hablarle de nuevas empresas enbien de las almas. escrita á Madrid. de sucristiandad. ó hacía se ledesvaneciesen sus de V. le dice así: «Para mí no puede haber mayor gloria que el que me persigan por llevaradelante aquella nueva cristiandad de los Chiquitos que tantos trabajosy sudores me ha costado desde los principios.el predicar á los cristianos. El dilatar la fe. no parecía enél obra de virtud. antes dando cuenta de estas sus borrascas al P. Por eso no me causa admiración que conánimo invicto sufriese muchas persecuciones y reparase. sino enesta de conducir almas al conocimiento y amor de Dios. Ojalá pudiera yo trasladar aquí algunas cartas suyas. los daños.Mas en lo que sobre todo se hizo admirable entre los nuestros fué en elcelo de las almas y en la conversión de los infieles. para que vieran todos que no pudieran los enamorados del mundo yde la carne explicar con más vivas expresiones sus contentos y deseos. Procurador general de esta provincia. los lamentos y quejas que hace desu mayor enemigo el demonio cuando se le atravesaba. sino inclinación y apetito natural.

no sólo para bien de las almas. ya V. de lo cual. pues cuando oídos sustrabajos en la Misión de los Zamucos le consideraba consumido de fuerzasy que apenas se podía tener en pie. cada uno por su propia autoridad se hacía justicia y vengabasus agravios con las armas. con paciencia ydulzura inexplicable. porque á él la virtud le había dadotan tiernas entrañas y amor de verdadero padre. para provechoespiritual y corporal de sus hijos. y aunque se revistiese la naturaleza. que en las facciones sonhombres. comodije en otra parte. pero en las obras se distinguen poco de los brutos.II–170 . V. ya proveyendo de víveres en abundancia á loshambrientos. conalientos y vigor de joven. Esto y mucho más hacía y sufría por los pobres indios: y aunque otros nopudieran tolerar el contínuo peso de vida tan trabajosa y con tan pocoalivio. le ví poco después en Córdoba.Y decía la verdad. sino también de loscuerpos de sus neófitos. las diferencias que tenían entre sí. gastando mucho tiempo en oirles contar.II–169 componiendo recetas y aplicando remedios á losenfermos. como si no sintiese la menor repugnancia yasco en sí mismo. con todo eso él duró en ella por muchos años. tratando y limpiando susllagas con tal desembarazo. el mismo amor le enseñó á ser juez y árbitro en suslitigios. siendo así que ya contaba sesenta y cuatroaños de edad. sufría yhacía por ellos cuanto puede hacer un verdadero padre. de día y denoche trabajaba. como los padresnaturales suelen tenerlas por naturaleza con los hijos. y cada día sehallaba con tanto vigor como si en aquel comenzase. para lograrasí el mantener y conservar entre ellos la paz porque antes de sercristianos. porque si se habla de solos trabajos que se padecenen desvastar é instruir á estos gentiles. no acababa yo de maravillarme.

no le tuviesen en la lengua por extranjero. los tomaba por intérpretes para traducir en su idiomalos misterios y preceptos de la ley de Dios. y no rehusando hacerse discípulo de losmismos infieles. confiado en la misericordia de . y para expresar las voces con losacentos propios de los bárbaros. se añadióotra trabajosísima. mas también le reverenciaban como á Santo. guardando con ellos la gravedad precisamente necesariapara ser obedecido. por el candor de sus inocentes costumbres y por una singular éinse V. y todos. era muy liberal. parecía que le salía al encuentro con generosidad y fortaleza deánimo. y elalma patente en el rostro. procurando despuésenseñárselos á ellos con trabajo contínuo de meses y años enteros.con otras enfermedades poco á poco le condujo al término de sus días.A tantas fatigas por el bien de aquellos nuevos cristianos. en vez de espantarse ó temer lamuerte. no solamente le amaban por su agradabletrato. de aprender tantos y tan dificultosos idiomasbárbaros.II–171 parable sinceridad. Cosa era esta que á un hombre de su edad le pudiera ser muy enfadosa yde mucho empacho. Avisado del peligro que corría su vida. deque dieron muy claras muestras. humano y afable consus súbditos. cuando asaltado de una lenta calentura. Tales entrañas de caridad experimentamos también nosotros cuando legozamos en el oficio de Provincial. mas el celo de las almas le obligó á volver á lacondición y simplicidad de niño para aprender uno por uno los vocablos ysignificados de aquellas lenguas. para que al tiempo que ellos en las obras le experimentabanpadre. con que tenía el corazón en los labios.

elcabildo secular. al entrar el día de la Santísima Trinidad. Fué su muerte á los sesenta y cinco años de su edad. decuya vista iba á gozar en la bienaventuranza. á 4 de Junio de1719. V. y mucho pueblo.II– 173 CAPÍTULO XIX .y parte en suavísimos colo V. y treinta y ocho enlas Indias. como de su bondadesperamos. gran número de religiosos de todas órdenes. losnuestros repartieron entre sí sus pobres alhajas. y se entretuvo todo aquel día. para tenerlospor reliquias y conservar siempre fresca la memoria del incomparablevarón que habían perdido. El mismo día se celebró su entierro.II–172 quios con su crucificado Redentor. parte. la víspera de laSantísima Trinidad recibió todos los Sacramentos. sin dar la menor señalde temer la muerte. no menos venerable y digno de eterna alabanzapor la santidad de su vida que por las muchas almas de que enriqueció ála iglesia toda.Obispo de esta diócesis. Pero al fin quiso Dios llevarle á la gloria. acerca del gobierno de la provincia.aquel Señor que le había concedidocuarenta y ocho años para servirle en la Compañía. en dardisposiciones con mucha serenidad. á darle el premio debido á sus méritos. Por muchos días hizo este Colegio de Córdoba muchas rogativas ypenitencias para pedir y suplicar á Nuestro Señor no le quitase tanpresto un Superior y Padre tan necesario al bien público. que se reducían áinstrumentos de penitencia y algunos libritos de votos. lo principal de la nobleza. á que asistió el Ilustrísimo Sr. y tan amado detodos. en cuyasmanos entregó su espíritu.

se lo escribió en carta de 27 deOctubre de aquel año de 1718 al P. Miguel de Yegros. en pasando las lluvias. Habiendo ordenado el nuevo Provincial Padre Juan Bautista de Zea que elP. fuese con el hermanoAlberto Romero á fundar la Reducción de nuestro P. fuí nadando en agua (comodicen) por toda la montaña. JuanPatricio Fernández. desde el pueblo de San Juan.II–174 ni las caballerías teníancon qué apagar la sed. habiendo vuelto de los Zamucos. así por escoger con tiempo sitio ápropósito. masentrando en el bosque de los Zamucos. á cuyasmanos muere el hermanoAlberto Romero. como por no exponerse á peligro de no hallar agua qué beberen el camino. y los pocos Morotocos quellevé conmigo y se adelantaron á entrar en la montaña hubieron deperecer de sed. que ni la gente V. Lo que padeció en este viaje lo referiré con las mismas palabras con queél. «Por no alargarme (dice) no describo aquí cómo conseguí el llegar á estepueblo. á principios de Abril empezó su viaje. que de ahí á algunos días los seguí. que ya servía de enfado y de embarazo al queiba de posta y de ligera. seanticipó el P. . queanegadas las campañas de los Cucarates. San Ignacio.Continúa el Padre Miguel de Yegros laMisión de los Zamucos. Púsose en camino segunda vez por Septiembre. contra el parecer y juicio de todos los prácticos de de estoscaminos y contra toda disposición del tiempo. y llovió tanto. Yegros algún tiempo. apenas pudo llegar al término desu viaje. aunque consiguieron con gran valor el llegar al pueblo. se vió obligado á volver atrás portener tanta falta de agua. por tanto. Visitador de los Chiquitos.y yo.

pues cuando la piedad y misericordiadivina se inclina á obrar. hermosamente guarnecido. trabajos. y á 5 de Octubre llegaron á donde el P. cuyas viandas se reducían áraíces de cardos silvestres.II–175 precedieronlos sudores. Increíble fué el júbilo y la fiesta que hizo V. acompañados del caciqueprincipal. habiendo .» Despachó. indio. Yegros algunos indios cristianos queavisasen al cacique principal de los Zamucos de su venida. Provincial Juan Bautista de Zea. de un pequeño manantial que salía de unpeñasco. y más cuando V. Miguel.II–176 aquella buena gente. Zeael año antecedente había levantado la cruz. delante el P. pues.manifestando el gusto que tenían de ver en sus países á nuestrosMisioneros. que no obstante sus grandes necesidades. yfueron sentados á la mesa del cacique.hambres y pobreza no se había apartado de su pueblo ni permitido que lossuyos se alejasen por estar en continua esperanza de que habían de irlos nuestros. que son las galas que ellos estiman. que era todo su mantenimiento. Llegaron los mensajeros y fueron recibidos con grande amor y cortesía. y encontrándose en el bosque con elP. con otros de los suyos.que cada uno estaba esperando la suerte de poder coger tanta cuantacabía en la palma de mano. porcierto digno de estimación. porque había allí tal carestía. dieron la vuelta. y que lellevasen en su nombre un bastón. no hay imposibles. necesidades y hambres de su primer conquistadorde esta nación nuestro dignísimo P. y una camisetacolorada.»Sólo lo atribuí al dedo de Dios. Dos días después se partieron los cristianos. diciendo en nombre de todos el cacique principal. y por granregalo les ofrecieron un vaso de agua.

Juan Patricio Fernández). montañas y palmeras paraes V. en la carta para elP. del finde su ida á aquellos pueblos. que era el fundar Reducción en sus tierrasy quedarse con ellos.enviado varias veces. si en alguna cosa os mintiera y engañara. ynegando lo que me pedís os desazonara. y aunque entiempo de lluvias. Zea. á cuyo fin les pidió le diesen paso franco y guíaspara todos los demás pueblos. y aunque no me queráis creer. pues lo mismo que véis yreconocéis en este mi pueblo. dió un grito y suspiró. Trató luego con aquel cacique y con todos los demás principales. Padre. interesándose en esto también el irse acercando álos demás pueblos de los Chiquitos. mas pasados algunos meses no quedan . diciendo: »—Me tuviera por ingrato y vil. de que en todas nuestras tierras no hallaréis parajes. «Oyéndome el cacique (son palabras del Padre Miguel. corren algunas cañadas conabundancia de agua. por causa de las avenidas. aguadas. Miguel que veía ya logrados lossudores del P. Igual fué también la alegría del P. Oyéndome el cacique éstas y otrasconveniencias. que con tantos trabajos había empezado á plantaraquella viña. para escoger en ellos el que fuese másacomodado para la fundación. y en particular hacia los que estaban alPoniente cercanos á las salinas. con camino más derecho y más breve. osdesengaño. y él mismo ido en persona. donde habían informado al Padre habíaparajes muy buenos para pueblos. y para su fecundidad le llovía del cielo copiosasbendiciones. después de tantas finezas y estimaciónque habéis hecho de mí.ni las comodidades que decís para fundar. sucede en todos los demás.á registrar los caminos para ver si parecían.II–177 tancias de ganados.

que si vas.II–179 Luego supo por medio del intérprete. rogando á Nuestro Señor que no sefrustrase esta fundación y Reducción de todo el gentío cercano yencomendando á Su Majestad la resolución que tomaría en este caso. Miguel. tú y todostus compañeros. V. Misionero con decirle que había en sus tierras losparajes y comodidades ya dichas para fundación.Estaba éste retirado en su Rancho.» Hasta aquí el P. Miguel. todo el razonamiento que éste había hecho á los suyos en laplaza. »No obstante esta respuesta. que oyendo esto se retiró aparte paraencomendar á Nuestro Señor aquel negocio. que me dejase pasar siquiera ávisitar al cacique de los pueblos del Poniente. que había estado oyendo de secretoal cacique. Entonces el cacique juntó á todo el pueblo en la plaza y le reprendiócon palabras muy sentidas el que hubiese alguno de ellos mentido yengañado al P. dándome guías y quien meabriese alguna senda para poder pasar á la ligera. .más que lasmadres secas. y les añadió que quedabamuy avergonzado de que hubiesen dado ocasión para que el Padre juzgaseque él le engañaba. pereceréis de sed. y porfin mandó á todos que obedeciesen en todo á la voluntad del P. Padre. le volví á instar con otras razones máseficaces que Nues V.II–178 tro Señor me inspiró. por lo cual luego nos desparramamos connuestras chusmas á buscar qué comer y qué beber. por el amor que te tengo. negándole lo que ellos mismos tanto deseaban. »Respondióme á esta petición el cacique: »—Te aseguro. y sin agua.

y vendido por un poco de maíz. y en volviendo ádarles cuenta de lo visto. deun aguacero que cayó.II–180 y enviaría conmigo alguno de los principales para queregistrasen y viesen el puesto para dicho pueblo. y en estos dos días que estuve allí. aunque sólode paso vistas y registradas con ánimo (si viniesen en ello) deregistrarlo mejor á la vuelta. V. fué forzoso beber de unoscharquitos que se habían juntado en una cañada. una legua del pueblo. á . por ser tierras muy cabales para una fundación. porque no había agua quebeber. y que me siguieraluego con toda su gente y todos los demás pueblos vecinos. con grande algazara respondió que era grandeelección. y que ya había estado y visto todas aquellas campañas. que más era barro que agua. trayendo alguno de ellos conmigo para verlos parajes. y de una poca queellos tenían recogida. »Con esto resolví volverme después de dos días. y quele parecieron muy buenas y á propósito para el fin. nos dieron uno.«Con lo cual (prosigue el Padre en su relación) me determiné áproponerles si gustarían de fundar y juntarse para este efecto fuera desus montañas y al remate de las campañas de las Japeras de losCucarates. »Llamé de allí á un rato al cacique y le propuse todo esto. sino que en acabando los juntaría y convocaríatoda aquella gente. en unos calabazos. acompañado con algunos viejos. á que sindejarme pasar adelante. cerrada ya la noche. y queno sembrarían otra cosa. tomaría luego el camino para aquel paraje. »Poco después que se sosegaron los del pueblo. y se vendría luego al sitio que yo dejase señaladopara el pueblo. llovediza. vinoel cacique. porgran fineza. á no tenertodos sus zapallares ya en flor y muchos que ya comenzaban á dar.

masdándoles palabra de que cuanto antes los volvería á ver. no te aflijas. y dándoles asiento por señal de alegría y albricias. ylevantadas al cielo las manos. pedían á Dios les diese feliz viaje y quevolviese presto. pues desde máslejos había venido yo á sus tierras y pueblos. está innumerable gentío que llega hasta á los pueblos quellamamos nosotros de los españoles. y dándome otras noticiasde otros gentíos por diversos rumbos. que es el Chaco. que se llaman Ugaroñós (de los cuales hay uno eneste pueblo de San Juan. y cuando andaba con losPadres. y á un ladoalgunos pueblos de Guarayos. el cual. se despidió para irse ádescansar.pedirme audiencia junto ámi toldo.II–182 al Padre Misionero. que antiguamente vino con sus padres á estaotra provincia.) Agradecíle sumamente las noticias alcacique. selevantó una gritería y llanto de toda la gente. á quien el deseo delsanto bautismo no daba aliento para ver partir V. se quietaron. Miguel.II–181 amigos yquebramos con ellos) que son diez pueblos de tanto número como nosotros. que después del año en que se haya poblado elsitio que nos señalares. muy á propósito para poder desde ahí con másfacilidad y brevedad penetrar hasta las naciones dichas.y de ahí á un día de camino. . á traer y convidar á otraprovincia de Zamucos (con quienes antiguamente estábamos V. queriendo al otro día despedirse de ellos. en tres días de camino de montaña. me dijoel cacique: »—Padre.» Así el P. llegó á ver todo ese gentío. y de ahí á los Morotocos. quien volvió á añadir estaban contentísimos con el paraje queles había insinuado. en que remata la montaña y comienzan lascampañas. Estos guerrean siempre con esta otraprovincia de Zamucos. iré con la gente de este mi pueblo hacia elSur.

porque enbreve se partiría allá el P. encaminada con tantos trabajos y sudores ycon tanta felicidad. Miguel de Yegros. ¡Quién creyera que una obra. y de talmanera.II–183 las tierras de los Cucarates. mas si yo á este común sentir pudieseañadir el mío particular. deja Su Majestad muchas . pues. con aviso al cacique de que sefuese con todos sus vasallos á V.pasó á San Juan Bautista. que hasta ahora no se les ha podido reducir. Llegó. de vuelta de los Zamucos al pueblo de San Juan á 26 deOctubre de aquel mismo año de 1718 y luego participó las noticias detodo lo referido en este capítulo al Padre Visitador de aquellasMisiones. Juan Patricio Fernández. de donde resultaría á Dios grande gloria y á laiglesia mucho número de fieles. quien atribuyendo á singularmisericordia de Dios y á los méritos y sudores del apostólico P. tratándolos con aquellascortesías que el celo del bien de sus almas y el amor á Dios dictan álos que son nuevos en la santa fe. Zea queaquellos bárbaros estuviesen tan deseosos del santo bautismo y tancontentos y prontos á dejar sus tierras hizo luego despachar los dosZamucos que trajo el P. finalmente. y reconocido el país de los Cucarates. bien que siempre seintenta! La causa de esta novedad la atribuyen todos á la natural inconstancia éinestabilidad de los indios. trayéndose en su compañía aquellosZamucos enviados de su cacique. se destruyese en un momento.Partióse. porque siendo la conversión de las almas obraprincipalmente de Dios. echando mil bendiciones á aquel pueblo. donde los neófitos recibieron y acogieron álos dos cathecúmenos con extraordinario afecto. diría que ha tenido más alta causa esteinfeliz suceso. tandeseoso de recibir la santa fe. Miguel con el hermano Alberto Romero.

no surtan efecto. paraque desconfiados nosotros de ellos.º de Octubre. y supieron que se había retirado algunas jornadas lejosde allí. encubriendo entre tanto enel corazón su premeditada alevosía. y enviandoalgunos por todas partes para tomar noticia de esta gente. un infame cacique asió de la garganta al . junto á una laguna abundante de pesca.II–185 ficios. hallaron supueblo quemado. y por muchos días fueronentreteniendo con buenas palabras al hermano que procuraba. en el lugar que ellos mismos habían escogido yseñalado. llegando á la campaña que los Zamucoshabían escogido para fundarla.como lo hizo. Resolvió ir en persona el hermano Alberto en su seguimiento á buscarlos. seencaminaron con él hacia el sitio señalado. y habiéndolos encontrado.Al fin se quitaron la máscara el día 1. y muertos átraición doce cristianos. Mas sea lo que fuere de esto.II–184 celebrar laMisa y lo demás necesario para fundar la iglesia de la nueva Reducciónde San Ignacio Nuestro padre.veces que las industriashumanas. Hiciéronle al principio buen semblante los bárbaros y con muestras dealegría fingieron querer estar á lo prometido. y la virtud de los medios que ponemos. con todaslas finezas de su gran caridad. llevando todo recado para V. sería fácil cosanos los atribuyésemos á nosotros mismos. los reconvino con la palabra quehabían dado á Dios y á los Padres de querer ser cristianos y vivirjuntos en un pueblo. y en señal de eso. Miguelde Yegros y el hermano Alberto. salieron por Agosto de 1719 el P. no hallaron persona alguna. atribuyamos á sola la virtud de sugracia aquellos sucesos que efectuándose prósperamente. cerrando los pasos pordonde se les podía seguir. ganarles las voluntades con bene V.

se volvió con increíble dolorde su corazón por no poder hacer más. y divulgada por todos los pueblosla nueva de la muerte del santo hermano. esperando hallar aquí fortuna igual á sus deseos.santohermano y con el filo de una pesada macana le partió la cabeza. ya sea próspera. Miguel. ya adversa. experimentó en sí estas mudanzas. le cometieron negocios de mucha monta para bien público. mudando semblante á cada paso la fortuna. porque adquirió buen caudal yfué de todos muy estimado. los cuales. no sé por qué causa. Fué el hermano Alberto Romero de nación español y natural de Segovia. y así la Real Audiencia como el arzobispo deChuquisaca. le celebraron solemnes exequias en todos sus pueblos. y fué posible en su pobreza.sin saberse dónde. siendo sólo semejante á símisma.II–186 Perú. y yo. y de miedo de que no viniesen sobreellos á vengar aquella muerte los Chiquitos. le lloraron inconsolablementelos indios. daré aquí una breve noticia de su vida y virtudes.despojóle después bárbaramente. para acabar estecapítulo. en recompensa de las buenas obras que de élhabían recibido. bien acomodado. sin durar mucho enun estado. El P.cuanto cupo. en ser siempre inconstante. avisado de este suceso por dos cristianos que por granventura se pudieron escapar del estrago.hijo de padres honrados y de profesión mercader. si ya no fuese . se huyeron todos juntos. masdeseoso de ver tierras y hacer mayor fortuna. por serlemuy debida esta memoria. habiendo estado siempre para nuestroAlberto risueña y propicia. porque derepente. mascomo sea tan ordinario en las cosas humanas el hacerse y deshacerse enun punto. pasó con otros mercaderes V. No le salieron fallidas sus esperanzas.

y hacer con toda la devociónposible las funciones sagradas. y ledió luego de contado una plenitud de consuelo en su servicio. en lo cual tuvo mejor logro que cuando en el mundo navegaba suprosperidad viento en popa. algunos piadosos españoles. En poco tiempo perdió todo lo que en muchos años. que muchas veces se agrada más de los que vienen á trabajar ensu viña á la última hora. y viéndose ya anciano. que los que desde la primera hora del díaechan mano á la labor. sin quedarle de tanto tiempo perdido más que un perpetuoremordimiento del mal logro de sus años.para que levantase susdeseos á las cosas del cielo. por prendade galardón que sobre todos sus méritos le tenía preparado aquí en latierra. se dolió muchode lo mal que había empleado su corazón en ganar y adquirir bienes V. Por aquel tiempo. como más próvido mercader. se agradó sobremanera de su determinación. el resto desu vida en el tráfico de bienes no sujetos á mudanzas y reveses de lafortuna. Por tanto. enviaban todos los años un copioso socorro ála cristiandad de los Chiquitos y á los Misioneros lo necesario paracelebrar el santo sacrificio de la misa. mas nosin ganancia. gastando. y después eternamente en el cielo. . con que quedó reducido á mucha pobreza. recogiendo de los vecinosde Tarija algunas limosnas. cayó desplomada á tierra la gran máquinade su prosperidad.sin tener en la tierra riquezas ni méritos para el cielo. y á costa de grandesfatigas había adquirido. porque con este golpe volvió en sí.II–187 caducos. al cuidado de su alma y á lascosas de la eternidad. resolvió darse todo á Dios. Y Dios.

Porque considerando el fervor y santa vida de los nuevos cristianos ylas apostólicas fatigas de los obreros evangélicos. con quienes él trataba familiarmente.estaban siempre alegres y con una boca de risa.Con esta provisión le enviaron una vez nues V. Ni por trabajar tanto por las almas de sus prójimos se descuidaba de lasuya propia. Púsose luego á enseñar á los indios todos los oficios mecánicos. yde hecho dió luego muestras de cuán de veras lo decía. eran indicios de los consuelos conque Dios confortaba su espíritu. y luego le pagó Diosaquella caridad muy largamente.no sabía apartarse de su lado.II–189 das por el Redentor con elprecio de toda su sangre. no había cosa que por ellos no hiciese. recogíase muchas veces á tener oración. parecía que se los quería meter dentrodel corazón. y gastar su vida en servicio de aquella nueva cristiandad. con los enfermos. á labrar la tierra y á manejar los arados paracultivarla. ádesmontar los bosques. no mirando en ellos lo que parecían en elexterior. que con vivir ensemejantes trabajos. en el cual tiempolas copiosas lágrimas que derramaba. viejos y estropeados. compra V. con losbárbaros que se convertían de nuevo. tenía entrañas yternura de madre. y por bárbaros que fuesen. sino el valor de sus almas. Y á la verdad era bien necesario este consorte celestial para darleánimo y aliento en la dura y continuada batalla con el .II–188 tros Padres del colegio deTarija. á los que de sí escribe el Apóstol San Pablo. se deshacía en afectos de caridad. no dejaba de hacer con ellossemejantes demostraciones. se mudó en otro hombre yse le inflamó el corazón en vivísimos deseos de unirse más estrechamentecon Dios.

mas nuestro Alberto. y la Compañía triunfante le contó en el número de aquelloscampeones que bordaron la librea de Cristo con su propia sangre. para consolar en parte sus plegarias y sus lágrimas. no le dejaba de perseguir de día ni de noche. ni omitió las acostumbradasobras de caridad. mas atendida su mucha edad. por locual.ya apareciéndole en forma de feísimos animales. ni dió un paso atrás en el modo de vivir que habíaemprendido. que amabatiernísimamente. la que no se podía tan presto alcanzar. antesque acá en la tierra le contase la militante en el número de aquéllos. Duró esta terrible persecución más de tres años. ViceProvincial Luis de la Roca. á lo menos lo estaba con la invisible operaciónen su corazón. el P.que dolorido fuertemente de que un viejo idiota y sin letras corriesepor el camino de la más alta perfección y se burlase de él quitándoletantas almas de sus manos. . le admitiópor Donado hasta que viniese de Roma la licencia de recibirle porhermano Coadjutor de la Compañía.enemigo infernal. jamás se dió por vencido.II–190 Y por ventura. ya espantándosele conotras visiones abominables. V. en premio de esta generosa constancia.asistido siempre de Dios y del ángel de su guarda.II–191 CAPÍTULO XX Progresos y aumentos de otrasREDUCCIONES en los años de 1717 y 1718. V. se le encendió elcorazón en vivos deseos de entrar en la Compañía. que si no estaba á sulado en forma visible. pero el cielo le firmó más presto estalicencia.que con los ministerios humildes de su estado la ayudan á la conversiónde las almas. cuando visitó aquellas Misiones. era necesaria la licenciade nuestro Padre General.

que mataron al P. Algunos Zamalos salieron en busca de unos infieles.II–192 Los cristianos. todavía. Otros. tan de improviso. pues. que estaban trabajando en sus sementeras. y creyendoser gente enemiga. los quise separar con ánimo dereferir ahora y dar noticia del fervor y mérito de los neófitos de lasotras tierras. Vieron en los Ranchos muchos escudos. que sentidosde los paisanos. V.Lucas Caballero mas apenas lo pudieron conseguir. les hablaron porseñas y movieron á algunos á seguirlos y á recibir el santo bautismo. ha sucedido enmuchos años y en este tiempo se han convertido á la fe y ganado para elcielo muchos centenares de infieles. con éstos estaban adornadas lascámaras donde estaban amontonados muchos huesos de difuntos y pedazos decarne fresca. hicieronMisión por dos partes diversas. V.Aunque lo que he escrito en estos dos capítulos últimos. de la Reducción de San Francisco Xavier. losnuestros alcanzaron á algunos. tejidos de plumas de bellísimoscolores con mucho arte é industria. indicios de que eran comedores de carne humana. y entrando en la Ranchería la hallarondesierta.donde fueron bien recibidos. y aunque no se entendían.II–193 . se dieron á huir á toda furia por librar la vida. sin persona viviente. quisieron ir á los Puyzocas. dignándose Dios Nuestro Señor de premiar sus sudores conabundante cosecha de infieles para animarlos á trabajar con mayoraliento y fervor en servicio de la iglesia. de nación Piñocas. por no confundir lossucesos y Misiones de las Reducciones. porque en el caminoentraron en una Ranchería de los Cozocas. que habían halladolos años pasados y los habían dejado de recoger por falta Guarayos.

De San Rafael salieron por dos partes en busca de almas. maltratados. en donde fueron recibidos con grande amor ycortesía. sevolvieron á la Reducción. los otros. á imitación V. . fué á las riberas del río Paraguay en busca deCurucanes. los sentaron á la mesa y les presentaronalgunos regalos del país. mas concurriendo allí indios de otras tierras. los neófitos. Entre grandes y pequeñosrecogieron 36. se retiraron con buen orden. La otra. venció laparte de los mejores. que. porque el demonio les pusoen sospecha de que eran Mamalucos ú otros enemigos que habían venido áhacerlos esclavos. de nación Bacusones.los cercaron en forma de media luna. dequienes no fueron admitidos con mucho afecto. bien que usan de diferente lengua. disparándoles una tempestad deflechas para hacerlos huir. no quisieronvolverles mal por mal. y en medio de que muchos hacíaninstancia á los capitanes para responderles con las armas. sin hacer más que reparar losgolpes. Estos dos fueron con los neófitos para llevarlos á sus paisanos. tres quedaron muertos. mas no sacaron más logro que los trabajos. una tropa deTaus ganó á la fe cuatrocientos y ochenta infieles.Andan todos bien vestidos y tienen las mismas costumbres que los Bauresy Cosiricas. No obstante. Los cristianos del pueblo de la Concepción fueron á predicar la ley deCristo á los Cosiricas. de Tabicas. Dos años antes habían ido á su Ranchería y habían traído cuatro para queviesen las Reducciones.II–194 del Redentor.

gritaron los compañeros del Chiquito: ¡Mamalucos!¡Mamalucos! y se pusieron en fuga precipitada. y añadió en ademán de enojado: —¿Y por qué venís aquí si nosotros hemos llevado ya todos los infieles? Preguntóle después qué Padre le instruía y enseñaba la fe y quién veníacon ellos. y llamando á unChiquito que entendía la lengua Guaraní.se adelantó. cuando le apuntó con el arcabuz. el negro. . que andaban en busca de infieles para conducirlos algremio de la santa madre iglesia. que andabanpescando. la cual. V. Apenas el negro vió sólo al Chiquito. le mostró una imagen de Nuestra Señora con elNiño en los brazos. En este ínterin vino el Capitán de los Mamalucos. y descubriendo una canoa que venía hacia ellos. porque el indio le gritó en voz alta: No memates. mas observando que era un negro con dos indios. creyendo ser los infieles quebuscaban.mas se detuvo en dispararle. que soy cristiano como tú y no te hago daño. cuando un Chiquito con algunos otros. dejando el arcabuz.extendidos en buen orden sobre la ribera.II–195 Juntáronse luego allí nuestros neófitos en número de ciento y cincuenta. le preguntó quiénes eran y áqué fin andaban por aquellas costas. —Para el mismo fin los buscamos nosotros.—respondió el capitánMamaluco. Respondió que eran hijos de nuestros Misioneros (esta es la frase queusan ellos con los que les han reducido á la fe) y cristianos del pueblode San Rafael. y para que loconociese más claramente. seescondieron detrás de algunos matorrales. adoró derodillas.Apenas llegaron á orillas del río.

Mientras que los cristianos rezaban el Rosario. era cura de su pueblo. y sin hablar más. Felipe Suárez. hastaque finalmente dieron con la Ranchería de los Curucanes. y quiera el cielo queasí como los cristianos Guaranís. anduvieron mucho trecho por aquella ribera. mas que ellos ibansolos. los cualesvinieron de buena gana á hacerse cristianos. alegres con el buenlogro de su astucia. —Y. se embarcó con todos los suyos en las canoas. donde siendobien recibidos. estaban los Curucanesllenos de estupor.II–196 senta. sospechando que aquellaera alguna trama inventada en daño de ellos. fueronsiguiendo los pasos de los fugitivos y cogieron diez. V. de rodillas. les dijo elMamaluco: —Mucha gente tienen éstos alistada.—replicó el conductores osgobiernan? Mamaluco—¿qué capitanes y Aquellos. así lo sean también los Chiquitosreducidos á la fe y al gobierno civil. Entonces. de mucho tiempo á esta parte son elterror de estos crueles enemigos. Los neófitos.Dijo que el P. Y éstos. refugiados en sus Ranchos. y viéndose solos. con astucia más que de indios. redujeron á la . les respondieron que suscapitanes eran se V. se pusieron todos en la plaza. huyendo á todovogar. por no venir á las manos con tanta gente. pues. á rezar elRosario de Nuestra Señora para que Su Majestad diese á aquellos gentilesjuicio (frase con que se explican cuando hacen oración por sí ó porotros á Nuestro Señor y á la Santísima Virgen) para que todos abrazasenla santa ley de Dios. vuelto á los suyos. habiendo vuelto elaño siguiente á aquella tierra. haciendo tocar áretirada.II–197 Acabaron los cristianos su santo ejercicio.

Paricis y otrosmuchos. trayéndola á la memoria su antiguabrutal vida.II–198 do. ásus apetitos. la cual.santa fe doscientos yonce. ya por estar en la flor de su edad y en lo mejor de lajuventud. prorrumpió de repenteen gritos y ahullidos. Zipes. pues. de suerte que quien supieseel castigo escarmentase. finalmente. los cuales dieron noticia de otros muchos pueblos que eranconfinantes con ellos. decía á su padre: . que parecía de mentada. se rindió. se llegaba á los Santos Sacramentos frecuentemente. la vergüenza y el temor de Dios. se amistó mal con algunos de susiguales.pues. Ella. que para ejemplo de otros sucedió en ella. poco después. viviendo peor que antes: porque es ordinario que sea másmalo quien abandona la fe que quien jamás la ha profesa V. Estando durmiendo una noche en casa de su padre. y juntamente tuviese tiempo la miserable éinfeliz de pedir á Dios misericordia. ya por las sugestiones del demonio. se había casado. Bacusones.Betaminis. Mas Dios Nuestro Señor que ama tanto á aquella nueva iglesia. como son Merojones. resolvió tentarla cuanto pudo. Subarecas. Tades. Guijones. Guarayos. y echando los ojos haciael techo. Habíase bautizado en San Rafael una doncella de 18 años y se llamabaIsabela. También se debe reputar entre los aumentos de esta Reducción un funestosuceso. con grande espanto. Aripayres. no tardómucho en castigar su hipocresía y lascivia. conmuestras de tierna devoción y algunas lágrimas en los ojos. mas el común enemigo. Perdida. y para que no llegase á oídos del Padre Cura de aquellaReducción.pesaroso de que se le escapase de sus manos la que antes había sido todasuya.

cuyareliquia la aplicó. que vienen los diablos á llevarme consigo al infierno ysaltando de la cama. con intento de volvercuanto antes.II–199 del grave peligro de la enferma. quería huir. se partió de allí. queparecía habérsele descuadernado todos los miembros. Misionero V. se habían ausentado de la cámara de la enferma. se hacía sorda. la primera diligencia del Padrefué ajustar las cosas del alma de aquella infeliz. y viendo que estabaya cercana su muerte. Estando de estamanera medio fuera de sí. y mucho menos de su mal vivir. le administró los Últimos Sacramentos.—Mira. Apenas se había apartado algunos pasos. Quedó con aquella vista tan consumida de fuerzas y desmayada. quitándosedel cuello la V. llamando yconvidando á los amigos con quienes había vivido mal. procuró confesarla con mayor diligencia.II–200 Santa Reliquia. mas su padre la detuvo. cuando la doliente. se procuraba descubrir. yllegándose para decirla alguna palabra de Dios. mira. mas no de lacausa. y haciendo losmismos ademanes y feos movimientos que cuando estaba sana. Sospechó el Padre que el demonio en forma visible hacía de las suyas conla enferma. porque padecía tantoen el alma y en el cuerpo.precisado de otra ocupación. fuéavisado el P. yfijando los ojos en un lugar. Pareciéndole al Padre que el mal empezaba á dar algunas treguas. mas lainfeliz nunca quiso vomitar aquellos pecados feos. por lo cual. por la intercesión de Nuestro Padre San Ignacio. pero siempre obstinada en sus pecados. empezó á llamar con palabras amorosas ásus galanes y en ademán de quien se . y quelos demonios.

acabó la vida. no pudiese negar el hechopara no temer. y luego aquella noche vino á llamar ála puerta de la casa de su padre. se desmayó y cayó en tierra medio muerto. ¿no me conoces? Yo soy Isabel. con semblantehorroroso. refiriendobrevemente sus virtudes y sus apostólicas fatigas en servicio de Dios ybien de las almas. porquequien necesitase del temor para vivir bien. Misionero. aterrorizó sobremanera á toda la gente. Después. Habiendo fallecido este año un fervorosísimo Misionero en estasReducciones. y con ahullidosy bramidos como de fiera.con el horror de verla. El día siguiente se apareció á una hermana suya y á otros. Levantóse despavorido y asustado el marido. y abriendo la puerta la viótan monstruosa que se quedó pasmado de asombro y espanto. .dejando á sus parientes afligidos y desconsolados por muerte tandesgraciada.II–201 riendo Dios que hubiese muchos testigos del caso. yendo á nuestra casa. que V. mas nadie osó salir fuera. es razón que le demos aquí lugar á sus méritos. De aquí salió y anduvo todas las calles de la Reducción. y llamó á su marido.abrazaba con alguno. y dió muchos golpes enla campana de la iglesia. sospechando lo queera. se manifestó al P. Andúvose luego paseando por el corredor de casa. y pormuchos días no pudo recobrarse. Hízosele por la tarde su entierro. diciéndole: —Ábreme. el cual.

Joseph Tolú. á 2 de Mayo de 64 y el año de 74 pasó á esta provincia. se vió como en éxtasis.donde concluídos los estudios que le faltaban y recibidos los sagradosórdenes. que á los setenta y cinco años de su edadpasó de estos trabajos al eterno descanso en el pueblo de San Rafael. pasó á las Misiones de los Guaranís. Joseph extrañamente maravillado y pensativo. por no entenderqué se le quería significar con aquella visión. cercadode una tropa de gente desconocida y se vió también á sí mismo cultivandola tierra con un azadón en la mano. teniendo21 años de edad. ó como dicen. Nació este santo varón á 22 de Noviembre de 1643 en Potago. por lo cual se vió obligado á cultivar con susmanos una . fué en aquella provincia recibido en la Compañía. ni tener aún un sirviente que leasistiese en el altar. hasta que pasando pocodespués por orden de los Superiores á la conversión de los Chiriguanáslo conoció en la Reducción de San Ignacio. donde vivió algún tiempocon mucho fruto de los indios. Aquí le quiso Dios dar á entender los muchos trabajos que le teníapreparados para labrarle la corona de sus merecimientos. movido á piedad. Quedó el P.Este fué el P. sin que algunode los presentes. y mien V. se determinase á quitarle de lasmanos aquel rústico instrumento y á ayudarle en aquel oficio.II–202 tras se retiraba á suaposento á dar gracias á Nuestro Señor. sin poder reducir niaun uno sólo de aquellos obstinados. en desierto. á10 de Mayo de 1717. lugar de laisla Cerdeña. con todo eso el hablarles de su conversión erapredicar á las piedras. lleno todo de sudor. y fué de estamanera: Había acabado un día de decir misa. donde aunque había granmultitud de gente.

para quitarle en un momento el sudor de su rostro y el trabajode sus manos. se despidió diciendo: —Quédese V. que le echaron los caballos á pacer en suhuerta. Confesóse el buen hombre con gran júbilo de su corazón. R.huertecilla.II–204 comulgar y de allí á morir. Y en medio de ser aquella tierra tan difícil de cultivar ytan dura á recibir la semilla de la palabra divina. diciéndole que tenía un instrumento para oircon facilidad.y así sufrió con grande valor estas y otras gravísimas molestias deaquellos bárbaros tan crueles. mirándole entre tanto aquellos bárbarossin moverse á ayudarle. conmenos trabajos. pero con más fruto. donde tuvo campo en qué ejercitar su celo. iba en persona al bosque á traer un haz de leña yal río por un cántaro de agua.II–203 Acordóse entonces de lo que tanto antes Nuestro Señor le había mostrado. V. Lo mismo sucedió con otro que tenía la misma pena. consolóle el Padre. con Dios. pues aunquetrabajaba mucho recogía muy poco fruto. y con el sudor de su rostro recoger alguna cosacon qué pasar la vida. entró en él unhombre doliéndose mucho de que no se podía confesar á gusto por falta deoído. y dando al Padremil agradecimientos. con todo eso no levantó lasmanos de la labor hasta que le llamaron los Superiores para ser operarioen el Colegio de Tarija. ysucedió así puntualmente. el cual estando sanoy robusto se confesó con el Padre y murió de allí á dos días. cuando poco después de venir á su aposento. que yo me voy á V. Aquí le sucedió un caso digno desaberse: Ofreciósele un día hacer una trompetilla por si acaso venía á confesarsealgún sordo. dejandoambos prendas seguras de su eterna .

cuando sorprendido deuna furiosa enfermedad. y aunque las grandes y frecuentesenfermedades le estimulaban á proponer su ningún talento para aquelempleo. .Tolú á que ajustase las cuentas de su conciencia con Dios por medio delos ejercicios espirituales. no obstante esto. así con la conversión de nuevos infieles como endesarraigar las bárbaras costumbres de los catecúmenos. tuvo ocasión de merecer mucho. adelantar aquella recién fundadacristiandad. con todo el esfuerzo posible. fué el haberseexcusado una vez en ejecutar un orden de sus superiores. todavía. No pudo conseguir semejantes esperanzas de otro. con poco ó ningún aparejo.bienaventuranza. después que en una grave enfer V. por espacio decuatro años que fué Superior. vino con aquel oficio á estas Reducciones en que por noestar aún las cosas puestas en forma. el dolor másagudo que le traspasaba el corazón en aquellos extremos. con la misericordiaque Dios había usado con ellos. mas apenas había caminado pocas leguas. arrojándose enmanos de Dios. luciese confesión general antes deemprender un largo viaje le protestó con varios colores aparentes. Procuró. Tolú hasta el año de 98 en que pasó con oficio deSuperior á las Misiones de los Chiquitos con gran júbilo de su corazón. queno podía. que exhortado del P. en pocos días se puso en camino para la otravida. Vivió en Tarija el P.por ver puestos en ejecución los ardientes deseos de emplear sus fatigasen la conversión de los infieles.II–205 medad. Lo más insufrible para su caridad eran las grandes necesidades ytrabajos de sus súbditos sin tener con qué socorrerlos y aliviarlos.

fué instruir á algunos mozos másdespiertos.domesticándolos y desvastándolos poco á poco. no osó pasar más adelante. que habiendo visto que un neófito se había teñido el rostro defeísimos colores.II–206 flechando su arco. y V. al vertanto aliento. porque aquel bárbaro. pareces un demonio (y así es en la realidadcuando se tiñen el rostro). más aún en elservicio de la iglesia y de las funciones sagradas. corrigiéndolos sinexasperarlos. desabrochando la sotana y jubón. á riesgos y peligros de lavida. con invencible constancia.exponiéndose poreso muchas veces.para hacerlos totalmente otros diversos de los que eran al principio. empero. y quítame esta vida que tantodeseo sacrificar á Dios por amor tuyo. leasestó al pecho con una saeta. Su empleo más continuo é infatigable. Quiso. y tolerándolos algún tiempo mal acostumbrados y viciosos. porque era necesario poco menos que hacerles mudar naturaleza. enseñándoles elcanto eclesiástico y las otras sagradas ceremonias. al uso de su gentilidad. el cielo recibir la oferta y no la ejecución delsacrificio. Entonces el generoso Padre. Oyó el indio con disgusto estas palabras. le dijo. atónito y lleno de confusión. ministerio detrabajo y tedio increíble y sólo tolerable de una grande caridad y celoardiente. Una de las muchas veces que se vió en estos aprietos fué en ciertaocasión. . le dijo: —Apunta aquí para que no yerres el golpe. llevado de su celo: —Lindo estás por cierto. no sólo en las cosas de nuestra santa fe.

á quien no solamentehabía hecho en vida liberal donación de todas sus buenas obras sinotambién después de su muerte. Nuestro Señor. de todos los sufragios que por su alma sedijesen. antes se retiraba muchas horas del día á vivir másperfectamente para sí. con una muerte propia de los santos.Y en este ejercicio duró.portándose de suerte en las funciones de operario evangélico. finalmente. Llamóle.II–208 rios conlos neófitos. no se olvidaba desí mismo. Mas quiso Dios. darle elPurgatorio en esta vida. único conorte en sus tribulaciones. En tales obras de apostólica caridad con los prójimos. pues en medio de ser todas ejercicio de virtudes y aumento deméritos.porque la esperan V. como él decía. para que así fuese mayor su corona en la eternabienaventuranza. se la hacía no sólo tolerable. era. cargándole de tantas y tan graves enfermedades que leinhabilitaron del todo á ejercitar del todo nuestros ministe V. que no sedescuidaba un punto en la guarda de las santas leyes y constituciones dela vida religiosa. muy delicado en la observancia regular.II–207 za del bien y frutos que veía se lograban en aquellasu infatigable tarea. reservando sus grandes culpas. para pagarlas conlas penas del Purgatorio. Era devotísimo de las santas almas del Purgatorio. sin interrumpirle. hasta lo último de su vida. de suerte que solía éldecir que de este mundo no tenía sino labor y dolor. por premio de ésta su heroica caridad. sino suave. después dehaber estado más de dieciocho años en estas Misiones. á los setenta ycuatro de su edad y cincuenta y tres de . no obstante. á darle el galardón de tantostrabajos y sudores. para después obrar con más fervor con losprójimos.

Amulalaes. Tonocotes. del Paraguay y de SantaCruz de la Sierra. de suerteque en sólo el contorno de la ciudad de Guadalcazar. V. Las naciones más célebres son los Colchaquies. situado entre las provincias delTucumán. en que había hecho laprofesión de cuatro votos á 15 de Agosto de 682.Compañía. Mataguayos. .II–210 Es el terruño en partes maravillosamente abundante y fértil. Malbalaes. eran muchísimos en número. atraviesan y riegan el país: y despuésde muchas vueltas y rodeos desembocan en el gran río de la Plata yforman en gran parte su desmedida grandeza. Guaycurús. por causade muchos arroyos ó riachuelos y dos grandes ríos que la bañan. Churamates.Callagaes. luegotirando á Santa Cruz de la Sierra.II–209 CAPÍTULO XXI Breve descripción de la provincia del Chaco. Ayoyas y Lules. de los Charcas. en tiempos pasados. que hoy estádestruída. Payaguás. naciendo de las montañas. se contaban más de cuatrocientas Rancherías de diferentesnaciones y lenguas. La provincia del Chaco es un vastísimo espacio de tierra de trescientasleguas de largo y ciento de ancho. Chumipies. Tobas. V.Mocobies. loscuales. Aguilotes. cercado por todas partes de una larguísima cadena demontes. y fundación de unanueva Reducción en ella. llegan hasta las opulentísimas minas de Lipes y Potosí. Abipones. Belelas. Sus moradores. que empezando á levantarse desde la ciudad de Córdoba delTucumán. del Río de la Plata. rematan en la gran laguna Mamoré.costumbres y cualidades naturales desus moradores.

II–211 de Santa Fe. y cadanoche hacen alto en diverso . sin orden ni distinción. se quedó desmayado ysin fuerzas. y algunasnaciones traen una como capa larga de cueros de venado. para defenderse de las inclemencias. Viven pocos juntos. que llamanQueyapi. dedonde fácilmente se distinguen de los españoles y demás europeos. porque como carecen de gobierno. Cuanto al vestir. están sobre manerafeos. al verlos tan horribles. las facciones del rostro algo desemejantes de las nuestras.Es el temperamento de estas naciones ígneo y vivaz. no mucho ha. que parecen unos demonios. la estatura más quemediana. por cualquiera ligero disgusto se separan. Sólo en cada tierra hay un cacique á quien ordinariamente tienen algúnrespeto y reverencia. que saliendo á pelear con unos Abipones un capitán quehabía militado en Europa. los cuales nunca están fijos en un lugar. y desde el cuello hastaabajo cuelgan una cinta emplumada sobre dicha capa. y ni V. los hombres se ciñen por la cintura una faja de quecuelgan muchas plumas pendientes alrededor y en el resto desnudos: otrosse ponen sobre todo eso una corona de plumas en la cabeza. que es muy de ordinario. ycuando se tiñen de colores.II–212 aun esotienen los Payaguás. Las mujeres se cubren algún tanto. Sus casas no son más que un Rancho de paja dentro de los bosques. y sucedió. No tienen gobierno ni guardan vida política. unosen una parte y otros en otra. y no tienencabezas. lo que basta para no estar del tododesnudas. en la ciudad V.

con fruto digno de sus fatigas ysudores emplearon en otra parte su celo. por lo cual no usan de otra casa queuna pequeña estera. por cobardía y temor. cosa que no se puede traer á la memoria sin dolor y lágrimas.II–213 celo Mastrilli. cuando en breve tiempo se hizo maravilloso fruto. parahacer su vino con que se embriagan muy frecuentemente. porque los rencores y los odios sepultados largo tiempo en suspechos alevosos. y pierden aquel poco juicio que antes tenían.y por eso más quiero callarlo que escribirlo. Y luego que seles calienta la cabeza. fué en aumento la . La mayor parte del tiempo gastan en buscar miel por las selvas. y Gaspar Osorio Valderrábano. cuando vuelven en sí. italiano. y en tantoque hubo allí hombres de virtud. para repararse del viento. En reducir estas naciones á vida racional y á la ley de Cristo emplearondesde los primeros años del siglo pasado todo el fervor de su espíritu. La obstinación de estas naciones fué en gran parte originada de losespañoles. salen á fuera en tales ocasionesy se procuran vengar con furor increíble. pero no correspondiendo á lalabor la dureza de estos pueblos. español. y quien tuviere ánimo paraleerlo. y lo que causa más admiraciónes que los parientes de los muertos no se sienten nada de la injuriarecibida. Provincial de esta provincia.y tío del santo mártir Mar V.los Padres Juan Darío. heridas ymuertes.paraje. Sólo diré que apenas se introdujo allí el conocimiento de la leycristiana. por más estrecho que sea el parentesco. y en lo demás duermen aldescubierto.por orden del P. álo mejor de la embriaguez paran todas sus fiestas en peleas. lo podrá ver en otros historiadores. Nicolás Mastrilli Durán.

de que tuvo antes bienclara noticia el P. después de su muerte. Ambos. quisieronvolver á promulgar el Evangelio entre los Guaycurús. pero sin hacer más fruto que bautizaralgunos párvulos. que vive al presente.italiano. y el infatigableMisionero P.domesticar su innata fiereza. el mayor fruto que sacaron de su empresa. se dieron á la desesperación para librarse deaquel cautiverio en que los tenían los españoles que los gobernaban. No obstante. Llevados. intentaron. El año de 637 entraron por el Tucumán á convertir algunas naciones el P. español. con increíbles trabajos y fatigas. hermano del eminentísimo señor AgustínOrighi. Joseph Orighi. los indios de la desesperación.II–214 tal horror á todos los españoles. áque se oponían los Jesuitas con todo esfuerzo. y tío del eminentísimo Orighi. fuéperder la vida por Cristo con glorioso martirio. se aparecieron vestidos de los ornamentossagrados y cer V.pero después que la codicia de los españoles oprimió con exceso á lospobres inocentes indios. procuraron buscar uncruel remedio para redimir la opresión.Gaspar Osorio.piedad y religión. el santo mártir P. y el P. y sin tener cuentade sus propias vidas. Pedro Romero. se vieron obligados á retirarse. que el común vocablo con que losllaman es enemigos. y ha quedado enellos V.II–215 cados de mucha luz á sus . digo. de quien poco ha hice mención. Osorio como lo declara en carta escrita á Roma á suantiguo confesor nuestro cardenal Juan de Lugo. Antonio Ripario. debajo del cual nombreentienden á todos los demás europeos. y fué disponer secretamente unaconjuración y matar á los gobernadores como lo hicieron. los cuales. por ser contra lo querepetidas veces tienen ordenado nuestros católicos monarcas.

con nombre de San Francisco Xavier. incitó pormedio de sus hechiceros á ciento cincuenta Tobas y á cinco tropas deMocovíes que quitasen la vida á los Misioneros: vinieron al lugar dondeestaban. y hallando sólo al Padre Solinas. Ángelo de Peredo los PP. pero envidioso el comúnenemigo. y pudieron fundar unareducción de Mocovíes. y armándose contra ellos secreta conjuración de losbárbaros. en que llegó á haber mil y ochocientas almas. habían ya agregado algunos indios Ojotades y Taños á unanueva Reducción.bárbaros matadoresreprendiéndolos su maldad y exhortándoles á que trajesen á su tierranuevos Jesuitas que los instruyesen en la fe de Cristo. cuatro leguasde la ciudad de Esteco. con nombre de San Rafael. Fernando deMendoza Mate de V.emprendieron los PP. hubieron de retirarse. Ignacio de Medina y Andrés de Luján el año de 1653entrando á reducir á la fe aquellas naciones. para la cual fueron señalados los Padres JuanAntonio Solinas. no lograron sino las almas de algunos niños yadultos moribundos. pero aunque aplicaron sufervor más intenso. El año de 1673 entraron con el gobernador D.II–216 Luna. Prosiguióse esta empresa el año 1683 en el gobierno de D. obstinados en sus vicios y errores no ejecutaron.Diego Francisco de Altamirano y Bartolomé Díaz. en Cerdeña.valenciano.pero por juzgar el gobernador y sus consejeros convenir se encomendasená los españoles dichos indios repartidos en Encomiendas se deshizo aquelpueblo. Lo que ellos. bien que en aquella entrada lograron los Padres bautizar más demil almas entre adultos y párvulos. y Diego Ruiz. y temiendo de aquellos principios nuevos progresos. natural de Olinis. por haber .

natural de la villa de Iglesias. compuesta Ixistinés y cristianos. habiendopasado de aquella provincia á ésta el año de 1698 y leído Filosofía enesta Real Universidad de Córdoba. principio á la nueva cristiandad fundando una áquien puso debajo del patrocinio de San Esteban. Dió éste Reducción. señaló para esta conversión el año de 1710 al P. en Cerdeña. de gente decuatro naciones. alcanzó emplearse en la conversión deestos bárbaros. cuyosascendientes fueron antiguamente Son éstos de color de aceituna. reprimidoprimero el orgullo de los Tobas y Mocovíes. Lules. de estatura ordinariamente grande. á 27 de Octubre de aquelmismo año.. hasta que siendo gobernador dela V. brigadier de los reales ejércitos de S. M. por la proterva obstinación de las más de susnaciones. Osorio y Riparioquedaron esperanzas de que su sangre fuese semilla de cristianos enaquella provincia. Oristinés. ni de los PP. Antonio Garriga. que con las repetidas hostilidades que hicieron á la provinciadel Tucumán. Ruiz. Con esta novedad se retiraron los Ojotades y Taños.ido á Salta porbastimentos el P. le dieron la muerte. que á la sazón era Visitador de estaprovincia. por locual el P. catecúmenos.II–217 provincia de Tucumán el piadoso caballero don Esteban de Urizar yArizpacochaga. ni se entristecen fácilmente. . y también á otro venerablesacerdote llamado don Pedro Ortiz de Zárate. Toquistinés. el cual. degenio despierto y alegre. por su innato odio á la nación española. AntonioMachoni. cerraron laspuertas á la esperanza de su conversión. quiso se sentase de nuevo laempresa y se predicase la ley divina á la nación de los Lules. y nicon la muerte de estos dos mártires.

no tienen ningún respeto á sus padres. osan poner en los padres las manos. loesconden y encubren disimuladamente con un semblante enteramente alegre. Conservan por largo tiempo en su pecho la memoria de las injuriasrecibidas. á causa de no reconocer ni aun lasleyes naturales. porque de ellos se compadecen y quitan lacomida de la boca para sustentar una tropa de galgos. y fuera muchas veces entre ellosmejor ser perro que hombre. viviendo como animales. son prontos de entendimiento y aprendenmaravillosamente los oficios mecánicos: pero torpes y du V.II–219 enfermedad. Los hijos. Parece.con sólo ser hombre. y si les da gusto. procurando gozar en esta vidatodo el buen tiempo que pueden. por la mayor parte. y aunque sientan partírseles el corazón de dolor y rabia.II–218 ros en creer loque no alcanzan los sentidos materiales.esperando coger al enemigo desprevenido para hacer con más seguridad eltiro. porque no entienden de otra cosa. venera y aprecia.antes tienen sobre ellos dominio. si no es que digamos que su Dios es suvientre. que cualquier hombre. son finísimos ateistas. En lo que toca á religión. por bárbaro y salvaje que sea. haciéndose obedecer de ellos congrande descaro.cosa que ni aun con las bestias usan. esto menos tolerable. no dando culto niveneración á deidad alguna. empero. antes los abandonan conincreíble ingratitud y los dejan en manos de la hambre y V. En sus enfermedades no se mueven á compasión. .sino es acaso ensus desgracias domésticas.

y de racionales. porque ninguna india. quepoco antes se había convertido á nuestra santa fe. pues cansada la mujer del marido. racionales. Machoni en una ocasión con algunos de estosbárbaros que llevaban á enterrar á la madre de uno de ellos difunta.Encontróse acaso el P.ni de qué medios de caridad y de celo se valieron para hacerlos. á manejarlos arados y á hacer todo lo demás que es necesario en la labor de loscampos para adiestrarlos á hacer lo mismo. viendo entre tanto á muchas madres tener pendientes desus pechos gran número de perritos para que no se muriesen de hambre. por lo cual se vió obligadomientras vivió el niño á mantenerle con leche de cabra ú oveja. tienen franqueza y libertad de tomar otra ú otro á suantojo) no casándose sino cuando ya están cansados de torpezas. Eran los primeros con el azadón en la mano á romper la tierra. No es fácil de explicar cuanto trabajase el buen P. Sus casamientos los celebran de mucha edad (si es que entre ellosmerecen el nombre de casamientos. . debestias. en instruir en los principios de la ley divina ágente que parecía no tener ni aun el primer instinto de la naturaleza. ninguna se movió á compasión. y con ella queríanenterrar á un hijito suyo de pocos meses. quería tomar el trabajo de criarle: quitósele luego de lasmanos el Padre y por más que con la paga por delante se lo pidió ysuplicó. yéste de ella. cristianos. aun susparientas. no V. no sinincreíble dolor.II–220 experimentando ellos en sí ni el temor ni la vergüenza que la naturalezamezcló sabiamente en los placeres vedados para contener en la raya de lodebido el genio de la concupiscencia desenfrenada. Misionero con otrocompañero Jesuita.

se V. volaron con lacándida estola de la inocencia á la eterna bienaventuranza. porque la deshonestidad. que no menos en las llagas desu cuerpo. El primer fruto que se sazonó con los sudores y fatigas de estosfervorosísimos operarios. Uno. por medio del santo bautismo.II–221 jaban en provecho de susalmas. y haciendo fervorosísimos .Después visitaban los enfermos y hacían con ellos todos los oficios decaridad que haría una amorosa madre. joven de pocos años. con la esperanza del bien que podían sacar de ellos. mas pudo tanto la incontrastable virtuddel Altísimo y la fineza de un celo apostólico. que en la paciencia del ánimo. fueron muchas almas de niños que apenaslavadas en las aguas saludables del santo bautismo. cambiaron gustosos la vida con laesperanza del eterno descanso en el cielo.II–222 alistóen el número de los hijos de Dios con suma alegría y júbilo de suespíritu. Sufrían con increíble paciencia sus contínuas impertinencias ynecedades. quitándose de la boca la comida yel sustento que les tenía señalado la piedad de los españoles porremediar sus necesidades. después lograron las almas de muchos adultos que asaltados deuna peste que se encendió entre ellos. la venganza. Peroesto era lo menos respecto de lo que traba V. crecidos con los años. y conla costumbre convertidos en naturaleza. era poco menos que imposibledesarraigarlos de sus corazones. á tomarposesión de aquella gloria. la embriaguez la barbaridady otros mil vicios heredados con la sangre. entre los demás. que en adelante gozarían los fieles de sunación. parecía otro Job. que poco á poco seempezó á ablandar la dureza de corazones tan obstinados y á domesticarsela barbaridad de ánimos tan salvajes.

Oyóles acaso el Padre. esperanza y caridad. bien que no tan fuera de sí como ellos. recelando por esta instancia que ya el P. que sabía muy bien lo que trataban. Machoni. Ella. lo supiese. encontróse con una india que venía delbaile. .II–223 pestiva. El primer medio de que se valió fué procurar la muerte de los Misionerosque le hacían tan cruda guerra.actos de fe. le descubriótoda la conjuración que contra su vida tenían tramada. Temióse el Misionero no fuese alguna borrachera. y para certificarse yatajarla. Ella. entre otras.pasó de esta peregrinación á la patria celestial. que por arte deldemonio danzaba también con ellos. y saliendo de su Rancho á saber la causa deaquella novedad intem V. procuró encubrirlo con unafalsa risa. respondiendo no sabía la causa. preguntóla el Padre por qué sus parientes metían tantoruido y daban tantas voces. por eso aplicó luego todo su esfuerzo para atajarlosy sofocar la semilla del Evangelio. para verse libres de una vez de su celo y reprensiones. antes que se arraigase en loscorazones de los bárbaros. instó á la india descubriese la verdad. Llevaba muy mal el común enemigo los progresos de la fe en nación tanbárbara é inculta. estuvieron yaconjurados á matar al P. que estaban totalmenteembriagados. incitando á los infieles á que se ladiesen. Habían estado algo lejos del pueblo haciendo un baile con grande bulla yalgazara. se convinieron todos en darle aquellanoche la muerte. y poniendo en medio de la rueda un calabazo. Intentáronlo ellos muchas veces. y una.

con todo eso. no . que convirtiéndose el amor á los Padres en odio yaversión. los miraban con mal corazón y huían de ellos como enemigosjurados de su bien. y Dios Nuestro Señor. mas Nuestro Señor le libró para otras cosas de suservicio. recelando también no viniesen luego los españoles á vengarla. que suele mirar álos nuevos fieles con ojos de mayor piedad. porque avisados los infieles por la dicha india de que elPadre Misionero sabía ya sus intentos. y estuvo toda aquella noche esperando leviniesen á matar. y se imprimió tan altamente este engañoen sus fantasías.Recogióse en su Rancho ofreciendo á Dios su vida en sacrificio por elbien de aquellas almas. no se atrevieron á darle lamuerte. Viendo el demonio que se le había desvanecido esta traza. fomentada del demonio para daño deaquella reciente cristiandad. se valió deotra. y fué introducir en el pueblo el pernicioso error de que lo mismoera echarles á los niños el agua del bau V. quiso remediar bien prestoeste daño y consolar y animar juntamente la virtud de sus siervos. Pasó el caso de esta manera: Iba un día el P. Machoni llevando de Rancho en Rancho una holla decomida para darla á los enfermos. y aunque veíantodos los días quedárseles muertos en sus brazos sus amigos y parientes.II– 224 tismo en la cabeza quedespedirse del cuerpo sus almas. á la evidencia de los ojos prevalecía el error delentendimiento. Y daba á eso calor el creerse ellos neciamente eternos. Procuraban los nuestros con todas las fuerzas de su celo desvaneceraquel engaño y errada persuasión. encontróse con una india que traía alpecho un niño que estaba ya para espirar.

luego se volvió á San Francisco V. lo mismo fué caer sobre elniño el agua santa. pues no le costaría másque una insinuación de su voluntad. que esperaba recibir. Procuró éste con dulcísimas palabras y mu V.II–226 Xavier.que ofreciendo su hijo para ser bautizado. pidiéndole que mirase con ojos de misericordia á aquella ciegagentilidad. con canas. que salir de esta vida. rogó á Su Majestad yle suplicó quitase aquel embarazo á la santa fé.II–225 cha afabilidad mitigar el odiode la madre y ganarla el ánimo.conociendo á tantos españoles viejos. y mucho menos de la falsaaprensión de que el santo bautismo era tósigo para quitar la vida. y pues tanto procuraba la honra de Dios alcanzase de SuMajestad que aquel santo Sacramento no sólo sirviese para librar el almade aquel inocente de la esclavitud del demonio. y ofreció en agradecimiento de aquelbeneficio. por eso de buena gana ofreció el niño al Padre. porque el demonio hablando por boca de una mujer entodo suya.pudo ella huir y escondertan presto su criatura de suerte que el Padre no la viese. mastodo fué en vano. Era la india de buen natural y no se dejaba fácilmente trabucar eljuicio con las necedades locas de los suyos.lleno de una generosa y humilde confianza en Dios. y vomitandocontra el Misionero y contra aquel Santo Sacramento tantas injurias yblasfemias cuantas diría un dementado en lo más ardiente de sus furias. le llamaría Francisco Xavier. . que habían sidobautizados. no menos por la infidelidad que por la lascivia.exhortaba á la madre no permitiese lavar á su hijo en las santas aguasdel bautismo. sino también paralibrarle de la enfermedad corporal. porque le sucedería lo que á otra madre mal aconsejada. á fin de poder bautizar al niño. el cual.

ya casadera.II–227 dole con mil calumnias por medio de unosapóstatas que estaban muy sentidos de que les impedía poder saciar elapetito de la carne.acudiendo á confesar y á predicar los fuertes de españoles que por allíhay como San Joseph y Valbuena.poco á poco cesó en el pueblo aquel falso temor. exponiéndose á los mayoresriesgos y peligros de perder la vida. sin tener cuenta con las suyas. salió triunfante la inocencia de costumbresy fervor de vida apostólica de aquel buen Padre y fué obligado eldemonio por entonces á dejar franco el paso al Santo Evangelio en lasprovincias amplísimas del Chaco. infamán V. quedó sano de su enfermedad. y acompañando á los soldados cuando vande las ciudades á sujetar á los bárbaros que continuamente invadenaquella provincia. donde no sólo procuran los Jesuitas laconversión de los infieles. la lloraban sus parientes por muerta. . pues luego que fué elniño bautizado. Lo mismo sucedió á una muchacha. mas. mas luego que fuébautizada. Con lo cual. los sirven de capellanes.Oyó el cielo los fervorosos ruegos de su siervo. como sivolviese de un profundo sueño. volvió en sí y á la vida. á pesar suyo. á quien por estar todahelada y yerta. y las madres á porfíadaban sus hijos para que fuesen lavados en las santas y saludables aguasdel bautismo. sino la reforma de los españoles é indios. Bramaba de rabia el demonio viendo desvanecidos sus enredos. por las grandes instancias con que lo había pedido. por esopuso todo su esfuerzo en empañar el terso esplendor de los procederes deuno de los Misioneros. yal mismo tiempo procuran reducir á los que apresan los españoles ybautizar á los párvulos. con todos los más torpes y sucios placeres delsentido.

V. Todo esto era prevención para dos fines: el primero. Con esta noticia determinó el señor gobernador que el año siguientefuesen á descubrir totalmente este río los tercios de la provincia deTucumán. El año. . de 1719. Joaquín deYegros. descubrieron un nuevo ríoque se juzgó entonces ser el Pilcomayo. que tuvieron por españoles. Provincial Joseph de Aguirre. á la ribera de este río supieronvivía mucha gente blanca. pidiendo para capellán á uno de los Padres que estaban en laReducción de San Esteban.En estas empresas había trabajado gloriosamente nueve años el P. Concediólo luego el P. que desemboca en aquelrío. con orden preciso de que sindetenerse á reducir nación ninguna y sólo ganando la voluntad de losnaturales. pues. con otros dos compañeros Jesuitas.II–229 penetrasen hasta encontrar con los soldados españoles queentraban por la provincia de Tucumán. cuando en el nuevo gobierno de 1719 vino señalado porsecretario del P. y esperanzado de que de estedescubrimiento se seguiría á Dios mucha gloria. á que cooperó como siempre el señorgobernador de la provincia D. algunos Misioneros de los Guaranís. se pudiese entrar por el Tucumán.Machoni. Provincial. El nuevo Provincial y Secretario procuraron fomentar con todo esfuerzola conversión de nuevos infieles.II–228 lla Reducción al P. determinó que por laparte del río Paraguay entrasen por el Pilcomayo. ó llegasen al paraje de losChiriguanás. en una entrada que á los infieles hicieron losvecinos de la ciudad de San Miguel de Tucumán. que descubierta latierra y el río. por cuya causa fuépreciso encargar el cuidado de aque V. Esteban de Urizar.

paraconquistar todo el Chaco. ambos nacidos en la ciudadde la Asunción. El segundo. pues.II–230 á los Padres de las invasionesde los infieles. y á la sazón Misioneros de los Guaranís. porque se presumía que losZamucos se acercaban mucho al Chaco y al Pilcomayo. cosa que siempre sumamente se ha deseado. y del colegiodel Paraguay despachó al hermano Bartolomé de Niebla. por evitar la sumadistancia que hay por el camino de Tarija. andaluz. dándose la mano toda la gente de estas provincias. FelipeSuárez y Agustín Castañares. Gabriel Patiño y Lucas Rodríguez. el P. hacia donde se juzgacaer este río. siempre á diversos . en que se lograría la conversión de muchasalmas.para que si fuese necesario defendiesen V. Los que entraron por la boca del Pilcomayo iban en un barco y algunosbotes: caminaron por dicho río. y por allí tambiénentró en esta ocasión un Jesuita para venirse á encontrar con los demás. con algunos indios Guaranís.Paraguay y Fronterade Santa Fé. Señaló. Los Chiquitos. abrir por aquí camino más breve para las Misiones de losChiquitos. Por los Zamucos entraron con algunos indios Chiquitos los PP. Los de la provincia de Tucumán no pudieron encontrar con Pilcomayo yhallaron por fin que el descubierto por los Tucumaneses el año de 1719no podía ser aquel río por ser éste pequeño y el Pilcomayo muy grande. y á undonado portugués llamado Faustino Correa. nunca pudieron dar con él. Provincial para entrar por lo boca del río Pilcomayoá los PP. habiendo caminado por los Zamucos.

La tierra fertilísima. parte porlagunas. pero no los vieron. Fueron. . quedan divididas de él y hechas lagunas. las cuales. tenían crías de yeguas ymuchas ovejas. cuyos indios parecían debuenos naturales. pues.II–231 navegar por él el barco sin peligro manifiesto deencallar. de cuya lana hacen muy buenos tejidos. por lasrepetidas vueltas con que corre: al principio hallaron algunos rastrosde indios. en que concibieronesperanzas de reducirlos después fácilmente. en que en diversas partes vieron indios de varias naciones. en que tienen labranzas de los frutosdel país. cuandobaja el río. Saltaron en tierra y dieron á los naturales muchos donecillos que ellosaprecian y por esto les mostraron mucho afecto. al donado y á la demás gente para queaguardasen. mas cuando crece. los caballos eransin número. parte por el río. dejando en el ínterin enel barco al Padre Lucas Rodríguez.queda toda la campaña hecha un mar de agua. queya confinaban con los Chiriguanás. Llegaron por fin á una nación no conocida. y eran de hermosos rostros y de buena estatura. que parecían españolas. navegando los dos botes y caminaron otras trescientasleguas.rumbos. porque se incorporan con él. por lo cual determinó el P. Caminaron así cosa de ochenta leguas. porque hay muchas á la orilla de este río. porque hablando á aquellos indios. lasindias tan blancas. Patiño pasar en los botes con elhermano Niebla tres españoles y treinta y cuatro indios á registrar lorestante hasta conseguir el fin de su empresa. Mas algunos Tobas y Mocovíes que había entre ellos malograron estasesperanzas. A estas ochenta leguas reconocieron que la madre del río no era tanhonda que pudiese V.

que parecía una mangade langostas. de suerte que murió de allí á algunosdías. donde se esperaba. les acometieron los alevosos Tobas yMocovíes con los indios de aquella nación. porque hallaban resistencia enlos cueros.les incitaron V. como dije. . hasta los batelesdisparándoles una tempestad tan espesa de saetas. Vistoesto procuraron retirarse de las furias de aquellos bárbaros. pero ninguna les hizo daño. tratándose con muchas caricias todo eltiempo que fué preciso para descansar. Vinieron siguiendo á los nuestros más de 600 infieles. desandando con mucho trabajo elcamino de cuatrocientas leguas que hasta allí habían navegado. Estaban allí de paz unos y otros. secontaban en ella muchas familias. pues.II–232 contra losnuestros. Los demás se retiraron á los botes que mandó el Padre cubrir de algunoscueros de vaca para resistir. mataron á los dos á flechazosy al otro hirieron malamente. Mas volviendo á la Reducción de San Esteban.II–233 Volviéronse. Encendióse por este tiempo una pestecilla de viruelas. ninguna le tocó. que con sutraición deshicieron por ahora y frustraron las esperanzas de poderpenetrar el Chaco. sin otro fruto. de que murieronluego dos.aunque por todas partes le caían las flechas. reducir muchasnaciones. y aun siendo preciso que el P.Patiño estuviese por dos veces en la proa descubierto á los tiros. maquinando una alevosa traición contra sus vidas. cuando habiendo ido tres denuestros indios á cortar leña. este mismo año de 1721. V. que despedían las flechas.

Luego que lo advirtieron los PP. . mas siendo mucha la espesura de los bosques.porque decían que así no les podría seguir la peste.á quienes asistieron con grande caridad. y fueron á alcanzarlos por unoscerros hacia Salta. Los dos indios encontraron de allí á algunas leguas á los huídos. se desmontaron. porque no huían por vía recta. que les amenazaban lasviruelas. porque de los dieciocho adultos se les murieron los catorce. ytodos los demás enfermaron. y pormás que hicieron. cansada de losmatorrales y revueltas.II–234 mos.Los demás cobraron tanto miedo á la muerte. dejaron descuidará los nuestros y todos se huyeron menos dieciocho adultos y veintemuchachos. Procuraron éstos que volviesen á la Reducción. y á pie los siguieron. mas sólo consiguieron porentonces esperanzas de que se volverían acabada la peste. enfermos los más. á quienes asistieron con grande celo y caridad. de los cuales murieron presto catorceadultos. sin recelo del contagio. sino oblícua siempre. conincreíble fatiga. yvolviéndose á su pueblo á cuidar de los que habían quedado enfer V. Quedaron los Padres sin fuerzas antes de poderles dar alcance.dejándolos allí se volvieron los Padres al pueblo á cuidar de los quehabían quedado. Por tanto. hasta darlessepultura por sus propias manos. Tanta es su barbaridad. Joaquín de Yegros y Lorenzo Fanlomontaron á caballo en su seguimiento. yfragosidad de las sierras. sólo les pudieron reducir á que bajasen donde estabanlos Padres. que el mismo día que aquellos dos murieron.despacharon tras los fugitivos á dos indios que llevaban consigo paradetenerlos.

Habiendo referido la destrucción de los dos pueblos que había entre losChiriguanás. cuandollegaron á aquella villa mensajeros de algunos . Quiera Nuestro Señor se cumpla profecía. que hasta ahora han estado enfrenados porel valor del gobernador de la provincia de Tucumán. y de quien hay tradición en aquella tierra. Al presente se halla este pueblo en sumo peligro de su destrucción. Hallábase el P. por lasdiligencias de los nuestros. predijo también que se convertirían estosindios del Chaco. que ha más detreinta años que sucedió. por la innata barbarie de todas estas naciones. bien que no por esto pierden los Jesuitaslas esperanzas de hacer mucho fruto en el Chaco. como seconocerá por lo referido.II–236 CAPÍTULO XXII cuanto antes esta Últimas noticias de las Misiones de Chiquitos yChiriguanás. principal promotorde esta Reducción. y habiendo muerto á lossoldados del fuerte de San Joseph y tenido atrevimiento para sitiar elde Valbuena. de paso para las Misiones de los Chiquitos.Los fugitivos volvieron después de algún tiempo á su pueblo. Vice Provincial Luis de la Roca el año de 1715 visitandoel Colegio de Tarija. será bien dar ahora razón de cómo volvieron los Jesuitasaños después á aquella nación.porque los V.II–235 Mocovíes y Tovas. V. se teme que den en este pueblo de San Esteban y ledestruyan por estar indefenso. que siempre tienen que trabajar aquígloriosamente. ahora vuelven á alzar cabeza. quehabiendo profetizado la ruina de la ciudad de Eteco. cumpliéndose laprofecía de su primer apóstol San Francisco Solano. que predicó elEvangelio á los Lules.

II–238 P. Hizo notable conmoción en los bárbaros esta visión y les movió á quefuesen ahora á pedir á Tarija predicadores del Evangelio. pertinaz en su apostasía. . pero al fin se movió áenviarles dos Jesuitas. Vice-Provincial. por justos juicios deDios. estaba condenado á arder en llamas eternas. causa por la cual se había alzado más de dieciséis añoshabía de su conversión. por permisión divina. El P. á muchosChiriguanás.Mas luego se supo la causa de esta nueva resolución. Extrañóse esta repentina mudanza. y por su compañero al P. y muy perito en la lengua Guaraníque habla aquella nación. se apareció.II–237 estos indios. murió. para aquella conversión al V. así por hacer la última prueba de suobstinación. que lo pedía encarecidamente. que un cristiano de la misma nación. Señaló. el caso. que á lasazón era rector del colegio de Salta. Pablo Restivo. Francisco Guevara quese hallaba en el colegio de Tarija. por las repetidas experiencias de la inconstanciade estos bárbaros dudaba mucho concedérselos. á pesar del infierno.pueblos de losChiriguanás pidiendo fuesen Padres á sus tierras á predicarles nuestrasanta fé y ministrarles el santo bautismo. y cuán dados estaban siempre á susantiguos vicios. cuando se tenía tan experimentada laobstinación de V. diciéndoles cómo por haber desamparado la religióncristiana. por no esperar hacer en ellos el menor fruto. Este. pues. habiendoapostatado de la fé y religión cristiana. Fué. pues. como por condescender con la piadosa voluntad del señormarqués del Valle de Tojo.

. renunciando losChiriguanás al demonio. en las calles y enlos collados. Y para mayor abatimiento del demonio y promover la fe en esta Reducción.se dignó Su Majestad de favorecerles con algunos sucesos. se alistasen en las banderas de Cristo. lascuales hicieron poner en sus casas. para quecon el favor y patrocinio de esta poderosa señora. en las plazas.Fueron allá los dos Padres. animándoles á la confianza enDios.II–239 los indios todo miedo sin experimentar al menorpeligro. Lográronse algunos párvulos. al parecer. les mandaron que luego hiciesen muchas cruces de madera. Viéndose vencido de esta manera el demonio. pero se opuso eldemonio á estos felices principios con todas sus máquinas y esfuerzo. pero Dios desvaneció sus intentoshaciendo de los mismos diabólicos ministros fieles coadjutores de losPadres en aquella conversión. Apareciéronseles los ministros infernales en formas horrendas yespantosas. y á costa de grandes trabajos procuraronfundar una Reducción que llamaron de la Inmaculada Concepción. Estos.Acudieron por remedio á los Padres. á cuya vista caían desmayados en tierra los indios. se valió de otras trazasdiabólicas para perturbar la obra comenzada. contaré sólo dos. Entre otros. y enadelante depusieron V.milagrosos. adorándolas humildemente los bárbaros. á quien bautizaron. Al ver el infierno señal tan saludable desistió de perseguirlos. incitando y conmoviendopara ese fin á muchos de sus secuaces.

para lograr á lo menos las almas de lospárvulos. Tuvieron buen despacho sus súplicas.pidiéndola con muchas lágrimas restituyese su salud á la enferma. que fué el total remedio de sunecesidad. se espera que al fin se rendirá yablandará del todo la dureza obstinada de los Chiriguanás. llegó la enfermedad á término que ya estaba paraespirar. que estaba sereno. entre quienesal presente trabajan los Padres.II–240 día siguiente se hallóenteramente sana con admiración y asombro de todo el pueblo. según lo que hasta ahora seha podido saber por la distancia de los lugares. será bien dar breve noticia. En otra ocasión padecía toda la comarca de mucha falta de lluvias. En tal aprieto se volvieron á implorar el patrocinio de María Santísima. al ponerse el sol cesó lafiebre. que sobre manera la afligía y al V. Ahora. como de algunasexpediciones. para concluir esta relación. Con estos y otros favores del cielo. así delúltimo estado de las Misiones en los Chiquitos. porque el mismo día que habíanhecho aquella oración á Nuestra Señora.Estaba una india tan gravemente enferma. . que ya sus parientes lalloraban por muerta. y luego al punto el cielo. se entoldó denubes y descargó una copiosa lluvia. porlo cual se perdían por instantes las sementeras: imploraron el favor dela Virgen. y con esperanzas de que los que nacieren y se criaren con laleche de la religión cristiana mantendrán la fe y se podrán lograr entoda la nación los sudores y fatigas pasadas de tanto apostólicoMisionero que en diferentes ocasiones han atendido á la labor de estecampo. en especial la de los Zamucos.

abreviando por él muchas leguas. cuyo descubrimiento feliz se debió al celo incansable del santoP. Este mismo año. dejando el antiguo V. porque llegando al paraje dedicha nación. . ya se habían huído. sinquedar uno sólo. donde tenía sus pueblecillos. bávaro. Jaime Aguilar. Y ahora es éste elcamino común por donde se tragina. y de suerte queel año siguiente pudieron entrar por él dos nuevos Misioneros. pero alfin.II–241 Francisco Xavier de quehabía algo lejos de allí una parcialidad de Guarayos que hablan lalengua Guaraní. que le abrió como se podía desear. y se esperaba hacer en ellos mucho fruto. de suerte que este pueblo sepudo empezar á dividir el año de 1721. Pero en medio de estas desgracias se logró este año el buen suceso deabrir nuevo camino. y se temían no se volviesen á los bosques. Francisco Hervás. por lascordilleras de los Chiriguanás.porque también se habían quemado los frutos de que se mantenían.los perdieron en un río muy caudaloso. y aunque les siguieron los rastros por algunos días.II–242 de Santa Cruz de laSierra. quees la Reducción de San Miguel. sucedió en San Rafael la fatalidad dehaberse quemado el pueblo. y el P.Habíase tenido noticia en el pueblo de San V. á 4 de Mayo. que pasaba también á visitar ennombre del P. con el favor de Dios se compuso todo. Juan BautistaSpeth. que poco antes había venido de Europa. en que se embarcaron sin saberpara dónde. que mucho tiempo se había deseado. saliendo de él una colonia. Provincial aquellas doctrinas. por lo cual estaban medio alzados losgentiles que había en él. aragonés. pero se volvieron sin fruto. quefueron el P. por lo cual elaño de 1719 fueron de aquel pueblo indios Chiquitos á hablarles sobre suconversión.

á quienes persuadieron sehiciesen cristianos. en que había trescientas almas. pues elaño de 1723 entraron ochenta familias de infieles en el pueblo de SanRafael. la una no había vuelto tan presto. valiéndose Dios de unmedio bien especial para traer á los infieles que entraron en SanRafael. laotra se encontró con una nación de infieles. trayendo la gente en corto númeropara poderla cuidar. pues luego se redujeronmuchos. y volvieron con los fugitivos al pueblo las ochenta familias yadichas. causa de que en estas Reducciones no sea mucha más la gente yaun en las Misiones de los Moxos es peor. como lo procuran hacer aquellos fervorososMisioneros. es el gentío innumerable. si continuamente no reclutan lospueblos con nuevos infieles. por ser las tie V. se han hecho sus correríasá diversas naciones. Por tanto. siempre muerenmuchos. es preciso ir con tiento. pues generalmente se reconoce haber ido en aumento. lo que lograron felizmente. no de los Chiquitos. y cada día van á menos. bien que en las de los Chiquitos sabemos se ha logrado estadiligencia. y en el de San Juan noventa y dos almas. Hacia el Norte. y entre ellas un indio. especialmente. en los años siguientes. bien que estáalgo lejos: son tierras trabajosísimas y se descubren animales fieros yextraordinarios.II–243 rras mástrabajosas. pues estando todos ellos deseosos de convertir álos muchos gentiles que se descubren cada día se aplican con celo á laconversión. Fué el caso que habiendo habido una pestecilla en dicho pueblo el año de1722. porque con la mudanza de tierras. se huyeron de miedo por Agosto de aquel año dos parcialidades degente nueva. quehecho cautivo por unos Mamalucos que capitaneaba .En todos los pueblos.

II–245 más á quitarde sus garras infernales estas almas. con nombre de Nuestro Padre SanIgnacio. Ahora hay esperanzas de fundar otro. San Juan está de San Joseph como nueve leguas. deSan Joseph á San Rafael son treinta. en los Zamucos. V. se azoraban V. é inmediatamente los Ugaranós. Los pueblos que al presente hay. y vino muy contento.portugués. se escapó de entre ellos. hacia el Sur. que tienen la misma gente. . después de quince años decautiverio. que es el cabo hacia el Sur. Procuraron luego de dar forma. son seis.está en quince. ya vimos en el capítulo XIX cómo se alzaron y huyerondando muerte al hermano Alberto Romero y á sus compañeros Chiquitos. de SanMiguel á San Francisco Xavier cuarenta y dos.hay veinticuatro. de suerte que San Juan. sino que dejaronapalabrada toda la nación para venir luego en seguimiento de los demás.antes mientras más oposición hacía el demonio. No por eso perdieron nuestros Misioneros las esperanzas de reducirlos.II– 244 Ni paró aquí el fruto que sacó Dios de esta fuga. cómo volver á reducirlos.Hernando de Armenta. Dichos Zamucos.está en dieciocho grados y medio. y de éste á la Concepción. Están todos por este orden: Comenzando del Sur. de aquí á San Miguel ocho. que son más de mil doscientasalmas. y la Concepción. que es el otro cabo.

y uno detrás de otro respondieronlos dos principales V. porque si sequerían quedar mudarían ellos á otra parte. Agradecieron los infieles la visita. diciendo entonces gustaban ya de que se quedasen entreellos. Sería dicho pueblo. Jaime de Aguilar y Agustín Castañares. que aquellasola noche durmiesen allí y al otro día se volviesen. Después de mucha vocinglería de los infieles les propusieronlos Padres el fin de su ida á aquellas tierras.II–246 que no querían Padres en sus tierras. Pasaron veinte leguas más adelante á otro pueblo á donde dirigían laderrota. y porentonces no se consiguió reducirlos. llegaron á un pueblo de Zamucos. y decían venía ya de buen ánimo.gobernado por tres principales caciques. y á la verdad.y habiendo salido á 29 de Abril. Hallaron en él á sus moradores. bien que siempre se remitían al parecer del principal quefaltaba. Mucho sintieron los Padres esta no esperada respuesta. mas con todo esoesperaban que aquella tarde mudarían de resolución. llamado Cucutades.Entraron para este efecto los PP. El año siguiente entraron los PP. uno de los cuales estabaausente. que era quedarse entreellos y ayudarles como á los Chiquitos. de cincuenta familias. que los recibieron de paz. caminaron las noventa leguas que losdel año antecedente y hallaron desierto el pueblo en que estaban antes. ellosasí lo fingieron. . Felipe Suárez y Agustín Castañares yhabiendo caminado noventa leguas.

Los Padres. Al fin sehizo así. armándose y tiznándose todos menos uno de los principales quehabían estado antes y ora quedó medio en duda. éstos le recibieronsentados. Viendo los Padres su dureza. bien que no quedaron los Padressin esperanzas de que después . bien que entre ellos no faltó quien alcanzase el fingimientode los bárbaros. llevando solas diez almas que quisieron de suyo irse con ellos ála Reducción para hacerse cristianos. quees lo que más aprecian. Entró dando gritosen su pueblo y plaza. que con sus persuasionesconfirmó al pueblo en su resolución. le respondieron que nohabían de ir. sino que él había de venir donde ellos estaban. víspera de la Santísima Trinidad. así infieles como los Padres y los cristianosChiquitos. con que todosquedaron contentos. viendo que era necesario por V. porque con los Padres seles morirían los hijos y otros disparates semejantes. que no quería Padres en sus tierras. comolo hicieron. y en esta demora. se les repartieron treinta cuñas á los indios. y era chupador y hechicero. para ganar lavoluntad del pueblo. y llegaron al pueblo de donde habían salido el día 16 deJunio. Dijo lo que los otros dos principales habían dicho alprincipio. y á las indias muchos abalorios. diciendo que él era dios de aquellas tierras ypueblo y que fuesen los Padres donde él estaba.Esperáronle desde el día 27 de Mayo.II–247 entonces usar de gravedad paraabatir la soberbia de aquel ministro del demonio. Vino él donde estaban los Padres. se vieron precisados á dar la vuelta. Esperaron hasta el sábado. que aprobó todo elpueblo. en que vinoel principal que faltaba. A este tiempo llegó de otro pueblo distante el matador del hermanoAlberto con otros doce ó trece de los suyos.

que hallaron to V. como de hechosucedió. del uno llamado Quiripecodes. Los noventa y dos. Castañares á fundar Reducción entreellos.II–248 muertes de una y otra parte. llamado Cucutades. sin ser llamados ni convidados ahora sevinieron huyendo de los Ugaranós que les hacían guerra y dijeron quetras ellos vendrían los demás. Del otro. sevinieron á San Juan dos parcialidades que hacían veinte familias yllegaron á aquel pueblo á 25 de febrero de 1723. El P. Castañares. y hasta ahora no se sabe en qué ha parado. que habiendode quedar allí en un sumo desamparo. se . que fué el queel año pasado había echado á los Padres de todas sus tierras. Llegaron después de cuarenta días de camino á los pueblos de Zamucos. y traíanueve familias de sus vasallos. vino su capitán Omate. así con estos como con otros. pues. se volvieron á ellas. matadores del hermano Albertoy diez familias en que había cincuenta almas.les seguirían los demás. Por esta causa. Superior de aquellasMisiones Francisco Hervás con el P.II–249 talmente desiertos. venía elcacique Sofiáde con dos hermanos suyos.se atemorizaron y dijeron que querían Padres en sus tierras. que eran cuarenta y dos almas. en busca de ellos fué solo con losindios el P. Superior Francisco Hervás llegó á los dichos pueblos tan postradode fuerzas por el cansancio y por sus continuos achaques. Eran de dos pueblos de Zamucos. Pero habiendo enfermado de peste todos. el día 30 de Junio salió el P. lo cualconcedido. Porque dando en ellos losinfieles Ugaranós y habiendo habido V.

II–250 MEMORIAL DEL PROVINCIAL V. JuanBautista de Xandra.II–251 P. yhabiendo llegado quince leguas de San Juan.II–252 MEMORIAL V. JOSEPH BARREDA AL MARQUÉS DE VALDELIRIOS V.Hervás y pudo llegar en hombros de indios á San Juan. PROVINCIAL DE LA PROVINCIA DEL PARAGUAY PRESENTÓ AL SEÑOR . 44 de Compañía y 27 de profesión de cuatro votos. Y aunque susheroicas virtudes y grandes trabajos pedían de justicia se hiciese aquírelación de su vida. teniendo 61 añosde edad.vió precisado á volverse.II–253 QUE EL P. le fué á confesar el P. aplicóle algún remedio.pero sin efecto. yal fin murió dos días después. á 24 de Agosto de 1723. V. mas la falta de noticias por la distancia nosprivan por ahora de este ejemplo y consuelo hasta mejor ocasión. queesperamos se conseguirá felizmente por el celo de los fervorososMisioneros. LAUS DEO. Y estoes lo que hasta ahora se ha obrado para reducir á los Zamucos. donde se leadministraron los demás Sacramentos y aplicaron algunos otros remedios. con que se alentó el P. por hallarse muy debilitado y con ardientes fiebres.

II–256 pronto rendimiento lascédulas reales y todas las órdenes conducentes á la evacuación de lossiete pueblos de Misiones que están entre el río Abiquy y las márgenesdel río Uruguay para que. S. se sirva de oir en justicia los clamorescon que esta provincia desea manifestar la fidelísima lealtad con quehasta hora presente ha obedecido á ciegas y con V.II–255 V. de la Compañía de Jesús. se entreguen á losdominios de Portugal. según el consabido tratado. y saliendo los indios . PUBLÍCASE AHORA POR PRIMERA VEZ 1895 V. Marqués de Valdelirios: Joseph de Barreda. para que en fuerza de su Real Comisión conque está entendiendo en los tratados de la línea divisoria de las dosCoronas de España y Portugal. parece ante V. Provincial de la provincia del Paraguay presentó alSeñor Marqués de Valdelirios. Señor Comisario Real.MARQUÉS DE VALDELIRIOS EN QUE LE SUPLICA SUSPENDA LAS DISPOSICIONES DE GUERRA CONTRA LOS INDIOS DE LAS MISIONES. Prepósito Provincial delParaguay. Córdoba de Tucuman 1753. en que le suplica suspenda lasdisposiciones de guerra contra los indios de las Misiones.II–254 Memorial que el P.

P. trasladen á ellos susbienes muebles y semovientes y fabricando nuevos pueblos é iglesias. R. A este fin. Pero entre las graves dificultades que se ofrecían en tan arduo empeño.que hoy los habitan á otrosterritorios pertenecientes á la Corona de España. tenía actuadas todas las diligencias que me permitióel tiempo en cumplimiento de los eficaces preceptos que nuestro M. y al P. quealgunas no distaban menos que 200 leguas de ellos para la mudanza elcual Mapa mostré y entregué á V. S. Luis Altamirano por lascartas de las Misiones que en respuesta de las órdenes recibí en aquellaciudad. quien con igual empeño nos previno que si fuese posibletuviésemos evacuados los citados pueblos antes que llegase V. ya le consta á V. en prueba de la pronta obedienciacon que desde la primera noticia y orden del M. y con efecto. que la mayor y aún . S. S. bien que todas son apartadas de los siete pueblos. ya se habían empezado áconquistar las voluntades de los indios con las eficaces persuasiones delos Padres Misioneros y del que yo había señalado en mi lugar mientraspasaba en persona á la ejecución de las Reales órdenes. lo que consta á V. y porsu mano recibiésemos las cédulas en que el Rey nuestro señor nos mandabalo mismo. S. que antes que llegase á Buenos Aires yá esta provincia. General seempezaron á actuar y se estaban actuando las diligencias más oportunaspara el deseado intento. S. P. y habiendoconvenido en dejar V. R.II–257 sus pueblos. cuando las recibimos. donde también me enviaron Mapa de algunas tierras algo menosproporcionadas.labren tierras para mantenerse de sus frutos.siempre hice presente á V.General. empezaron á salir de ellos algunosexploradores en busca de sitios y tierras competentes para sutransmigración.

II–259 Mas como al natural lento y espacioso de los indios cualquieramovimiento acelerado era violencia. erafísicamente imposible en el estrecho espacio de seis meses. más ancianosy enfermos se esforzaron para alentar á los indios.insuperable estaba enel limitado tiempo que se concedía para tan vasta transmigración. al juicio de los Padres más experimentados de aquellos países. haciéndole demostración de que en menos tiempo eraintentar un imposible y consiguientemente compeler á sus rendidosvasallos á que no ejecutasen según fuerzas naturales lo mismo quedeseaban obedecer. haciéndoles presente la obligación quetenían de obedecer á su soberano y cuán bien les estaría exponerse á lasfatigas y aún perder sus bienes para acreditar su antigua lealtad. con tan vivasansias de que se ejecutase luego todo lo prevenido. Comisario Luis deAltamirano en persona á dichas Misiones. S. lo que también re V.concediese á lo menos tres años de término. V. que en fuerzas de ellos aun los PP. sino sólo prevenidoque fuese con toda brevedad y sí que con título de piedad se disimulasealguna culpable omisión. tiempo fijo. S. que no perdonódiligencia alguna ni omitió instante en la actuación de sus prudentesórdenes y arbitrios á que estuvieron tan prontos los PP. celo y eficacia á actuar su comisión. unas veces conruegos y otras con amenazas. razón quemovió y aún convenció al P. Mas no habiéndose determinado por V. y puesto en ellas comenzó conimponderable empeño.II–258 presentéal Rey nuestro señor. loque. y en su tarda y escasa inteligenciaera novedad tan extraña é inteligible la que se les proponía porconcebirla muy contraria á la pacífica posesión . hubo de pasar el P. Misioneros paraobedecer sus mandatos. Comisario Luis Altamirano para pedir á V.

bienes yfamilias.de sus casas. que. decían claramente no podían creer que el Rey nuestro señor. ydeclarándose resistentes. y el más arduo de volver á fabricar nuevas iglesias y casas. á pocos días de lo que habíanprometido á los PP.exponiendo su sangre y sus vidas por defender los dominios de susoberano. sementerasy bienes que tienen muy pegado su corazón. sinoinvención de los PP. pero . empezaron á llamarse engaño y excusarse. podía faltar á lo prometido y pasar áquitarles lo que con derecho natural habían adquirido y poseído por másde 130 años. que portantas cédulas les había prometido ampararlos en sus tierras ydefenderlos de sus enemigos. sí. y aúnaseguraban algunos lo habían conocido seglar en el Río Janeiro. desvanecerlas con todas cuantas expresiones lesdictaba su deseo. ya con los muchos trabajos que se lesprevenían en los caminos en el transporte de sus ganados.II–260 acreditar su obediencia. secretamente. pero otros. á que sería menos maloquedarse bajo el dominio de los portugueses. diciendo en voz alta no queríanmudarse porque esto no podía ser voluntad de su Rey y señor. hubieran de cerrar del todo los oídos á sus voces. que eran losmás. que por tantos años los había sugetado. que ellos tienen fijas en sus memorias. pues para tan riguroso castigo no hallaban haber cometidoninguna culpa contra el Rey. antes. Comisario. á quien tienen por tal.empezaron á quebrantar su respeto. y rompiendoel freno de la obediencia. ya con elpoco tiempo que se les concedía. pero noteniendo qué responder á las vivas y eficaces exhortaciones de losPadres. y de que los indios podían ser capaces.procuraron los PP. Estas y otras razones. apelaron: unos.. estaban muy satisfechos de losrepetidos servicios con que habían procurado V. habían convenido con losportugueses por medio del P.

prometieron de nuevo enmendarse. . pero ellos. á disponercabalgaduras. lo hicieron pedazos álanzadas. yadel todo arrepentidos y aun despechados. y volviendopoco después al pueblo á sacar unos caballos. carros y demás aparatos para emprender el camino. enfuerza de este eficaz asalto se compungieron los indios y. luego. dejando á los PP. al queen la realidad salieron algunos guiados de los PP.volvieron á buscarlos. y ahoraPadre compañero suyo que estaba en las estancias. y con un crucifijoen las manos. y antes que se enfriase el fervor. que se informóde su peligro. pues su depravadoánimo lo manifestaron en un mozo que acompañó al P. y algunos puestos de rodillas y derramando muchaslágrimas. que van comocaudillos para esforzar su lentitud é interior desconsuelo. solos yburlados en las campiñas. V.II–261 perar de la mano deDios y de su soberano Rey si no obedecían prontamente su mandato. los convocaron á las iglesias. el amenazarlos con la muerte. sino convertirlos con pública yfervorosa predicación. mas ni por esto desistieron los PP.. reconviniéndolos con lo prometido. sí. los que sin dudahubieran perdido la vida si por orden del P. empezandolos PP. tomaron por medio. con el hastío del camino y amor que les arrastraba á suscasas. pero á pocasjornadas. se fueron volviendo á sus pueblos. les intimaron los castigos que debían es V. Cura. paralibrarse de las instancias de los PP. pidiendoperdón de su desobediencia. antes.nodesistiendo los Padres de su empeño. antes sí. destaempresa.II–262 no se hubiesen retirado fugitivos.. conviniéndose para nosólo persuadirlos con razones privadas. Comisario. laque verdaderamente intentaron dar al Padre Cura de San Miguel. disimulando prudentes su desacato é inconstancia.

ya sin valor niesperanza de resistir á V. que la que menos tiene decosto con sus alhajas. en sus casas cubiertas de teja y resguardadas decorredores de piedra para poder andar por ellos en tiempo de lluvias sinmojarse y que sus iglesias son tan magníficas. cuando menos la valuaron en200. ya los100 hombres. etc. los alienten con su ejemplo. pero sin más fruto que el de enfurecerse los indios cada díamás. y no voluntad de su Rey el quitarles lastierras que han poseído por espacio de 130 años. mastambién á éstos han intentado matar. de quienes se han validopara que. previniendo600 hombres para irlo á buscar en el pueblo donde residía. entendiendo que su presencia irritaba sufuror y que con su retiro podría serenarse aquella ciega pasión. sin desmayar un punto en suempeño.000 . sino queexceden en sus fábricas á las más de las ciudades. murió á pocos días después que lo acometieron. Comisario han continuado los PP. hubode retirarse prudentemente.II–263 los indios que fielmente están persuadidos áque es ficción de los PP. cuyo derecho lo tienenconfirmado sus soberanos por repetidas cédulas y que en esta buena fehan fabricado unos pueblos que no son como se dice aldeas. llegarán á 100. cuya fábrica toda es de piedra. Después que salió el P. Comisario. y habiendosido avisado por cinco voces del eminentísimo peligro de su vida. Estas provincias. fuera de la deSan Miguel en que trabajaron por diez años diariamente ya los 80. y á uno de ellos sólo con laaflicción de su peligro.y otros cuatro estaban al presente mal heridos.000 pesos fuertes.Este mismo desacato intentaron hacer con el P. Misionerosobedeciendo al que quedó en su lugar. continuando sus amenazas y desahogando su enojo en loscorregidores. como ministros de los Padres. persuadiéndolos á su modo.

previniéndoles quelos ganados que no pudiesen sacar. se los pagaría el Rey nuestro V. que han criado y gastado en su prolijo trabajo y cultivo másde treinta años por ser su fruto la continuada bebida de mañana y tarde.pesos. y ven que haber de trasladar este ganado á otrastierras es para ellos empresa imposible. viudas y huérfanas. con muy dobladas fatigas. A estos tenaces pensamientos se han opuesto los PP. á que responden que ellos no se han de mantenerni con las promesas ni con los dineros. sino con las cabezas de susganados. aunque se los paguen en doblones de oro. no .000 cabezas deganados de ovejas. como porque aunque las hubiese como se imagina en distanciade más de cien leguas. caballos y mulas de que se sirven y con quemantienen sus vidas y las de sus familias y de casi todos los pueblos deUruguay. y que así. fruto de que hacen sus hilados y deellos sus tejidos para V. á esto añaden el tierno recuerdo de sus hierbaleshortenses. esta es función que pide. y Paraná que de aquí surtían y reemplazaban el ganado de susestancias para que no se les acabasen del todo por no ser éstas por supequeñez y calidad capaces de multiplico. de que necesitan para susustento y servicio.II–265 señorcomo lo tenía prevenido. y últimamente hacen presente quesaliendo de sus pueblos dejan en sus estancias más de 100.sino de años. también vuelven losojos á sus sementeras de algodón. así por no encontrarlas propiaspara ellos. vacas. no tiempo de pocos meses. y caso que cerrando los ojos á su dificultad laquisiesen vencer.000 pesos.y cuyo valor en los 7 pueblos será de 100. su conducción es para su imaginación otro másarduo imposible.II–264 la ropa interior y exterior de que se vistengrandes y pequeños. y cuyo valor en los 7 pueblos noes inferior al de los hierbales.

como él mismo lo declara. tan rendidoscomo se verifica por las continuas visitas de Prelados eclesiásticos ygobernadores y la ciega obediencia con que están á sus órdenes. reconociéndose de lo que queda referido en los puntosexpresados y de los demás papeles antiguos y modernos.000 hombres armados ya despojando por dos veces álos portugueses de la colonia del Sacramento.tendrándónde comprar con ello lo necesario para su sustento y entre tantoperecerán de hambre en los desiertos donde los Padres los quieren sacardesterrados. y que últimamente claman unas veces con tristes gemidos yotras con rabioso furor preguntan á los Padres qué delito han cometidocontra su Rey y señor para un castigo digno de los más traidoresvasallos.II–266 verídicos se justifica no haber en parte alguna de lasIndias mayor rendimiento á mi dominio y vasallaje y el de estos pueblos.que con hechos V.ni al Real Patronato y jurisdicción eclesiástica y Real. A este fin hacen muy tierna memoria de la cédula de 28 deDiciembre de 1743 en que se dignó el señor Felipe V. enespecial cuando son llamados para la defensa de las tierras ú otracualquiera empresa. laque también .000 hombres por espacio de cuatro meses. etc. de gloriosamemoria. dicen los indios á los Padres. si así hemos obedecido ánuestro soberano. darse por grato de sus servicios (como de otras que mandó elseñor gobernador de Buenos Aires D. que son las siguientes: «Y finalmente. y ha sugetado el rebelióndel Paraguay con 12. aprontándose 4.000 ó 6. ya estando la tercera vezen el cerco de ella con 6. vistos en miconsejo con la reflexión que pide negocio de circunstancias tan graves.000 hombres armados paraacudir donde se les manda. pues. Bruno Zavala se las hiciese saberpor público pregón) y de las que tienen presente las palabras del últimopárrafo.» Ahora.

Pero que para este sa V. También hemos propuesto quedarnos.hubiéramos ganado si no lo embarazaran los españoles y yaúltimamente renunciando al Rey nuestro señor más de un millón de pesosfuertes que se habían de gastar en estas expediciones en que nos hemosmantenido á nuestra costa y la de nuestro sudor y trabajo. ¿estos son delitos V. ¿por qué no presentais al Reynuestro señor.aunque con dolor. siendo sobre todas la mássensible el que despreciando nuestras representaciones no vengan enninguno de los partidos á que hemos salido? pues hemos propuesto que yaque por servir al rey nuestro señor hemos de salir de los pueblos ávivir como bárbaros en los desiertos exponiéndonos á perecer de hambre yque en la transmigración se mueran nuestras mujeres y pequeños hijos conla mudanza de climas y con las fatigas é incomodidades de los caminos decien leguas.II–268 crificio son menester tres ó cuatroaños lo que no nos han concedido. y colisión de vosotros con ellos y traiciónque nos estais armando desde el principio de nuestra conversión. como sois nuestros Padres y tutores la amargura y trabajoá que nos estrechan sus Reales ministros. sin que tengamos dominio en . porque no pudisteis la queréisejecutar ahora con nosotros ó nuestros pobres hijos. Si todas estas quejas son verdaderas. volvemos ápreguntar. y á esto se nos respondeque si nos quedamos ha de ser sólo para ser jornaleros y esclavos de losportugueses. latraición que no excusasteis con ellos. y en fin. Padres.II–267 para que nos castigue nuestro Reycon perpetuo destierro de nuestros pueblos y casas y universal despojode todos nuestros bienes raíces y muebles? Esto no puede ser sino ardidengañoso de los portugueses. bajo el dominio de Portugal. como nosin fundamento se lo recelaron nuestros antepasados.

pero aún esta puerta que la abrióliberal nuestro Redentor que derramó su preciosa sangre por redimirnuestras almas se nos vaya cerrando con la cierta amenaza de que si nodejamos los pueblos se han de ir nuestros Padres Curas para que nitengamos el consuelo de adorar á nuestro Redentor en el Sacramento delAltar.nuestras casas que hemosfabricado con nuestro sudor y trabajo y sin que seamos dueños de unpalmo de tierra para sembrar los granos necesarios para nuestrosustento. nos recogimos á los pueblos. si nuestras razones no son oídas porque no tenemosentendimiento para V. Es muy bueno que por el interés del cielo nos sugetamos á la ley santade Dios. volvemos á preguntar: —Padres Curas ¿qué delito hemos cometido contra nuestro rey y señorpara tan desmedido castigo? Y últimamente. A vista de esta notable desigualdad. y siquieren salir tienen libertad para venderlas ó donarlas como legítimosdueños de ellas. sino que perezcamos como si fuésemos bárbaros óinfieles. ya no tenemos ni tendremos otro consuelo que clamar al cieloy entregarnos desde luego á la muerte. y después de . y todo esto senos niega al mismo tiempo que á los portugueses que han de dejar lacolonia se les concede libremente que si quieren se queden bajo deldominio de España sin perder la posesión de sus casas y bienes. que en estas circunstancias seráel único alivio en nuestras penas. ni el de oir una misa ni el de tener con quien confesarnos paramorir como cristianos. profesando rendida obediencia ánuestros Padres Curas. ni licencia para coger una hoja de los hierbales que hemosplantado con nuestras manos y regado con nuestro sudor.II–269 penetrar los justos motivos que para esto tienen lossoberanos.

aunque sean infieles. y poco después se pierdan también 63. y á toda nuestra nación por ejemplar de buenos cristianos ylos más conformes á los de la primitiva Iglesia.II–271 quede un golpe se pierdan cerca de treinta mil almas bautizadas. uno católico como es nuestro Rey deEspaña. favor óayuda.y mucho menos á los que son cristianos. privándonos de losSacramentos con el destierro de nuestros Pastores y Curas. que hay enestos 7 pueblos. y para que como ovejas errantes salgamosperdidos á los montes y huídos con los infieles. apostatemos de la fe yde una vez nos sujetemos al tiránico imperio del demonio sin esperanzaya de lograr el cielo? ¿Es creíble que dos Monarcas.cristianos nos hicimosvoluntariamente vasallos del católico Rey de España para que. fomentase nuestra devota cristiandad. sea por el motivo ó pretexto que se fuese. han de querer V.II– 270 encarga á los obispos del Brasil y en especial al del Ríode la Plata que con todas las armas de la Iglesia defienda y no permitaque se saquen de sus tierras y pueblos los indios. y á 5 ó 6 de ellos sus estanciasy á todos el socorro que tenían de las nuestras y de nuestrosalgodonares para . para que pornecesidad quedemos desmembrados del gremio de la Iglesia. como si no tuviésemos ese carácter. y en otra del año 1743nos propone. excomulga SuSantidad á los que tal quieren ó para ello diesen consejo. y con efecto. y otro fidelísimo como lo es el de Portugal. se nos ha de poner unentredicho y extracción de todo pasto espiritual. como lo ha hechopiadosamente con tan glorioso fruto (que según vosotros nos habéisdicho) nuestro presente Pontífice Benedicto XIV en la Bula del año de1741 en que V.amparándonos.339 que hay en lospueblos del Paraná y en el del Uruguay (á todos los cuales menos uno lesquitan con esta división sus hierbales.y ahora. nos pone en dicha Bula. como sifuésemos descomulgados.

nopermitieran el riesgo en que estamos. Padres de nuestras almas.sus vestuarios) para lo que se hace preciso que comoalgunos nos lo tienen ofrecido. notuvieron otro motivo para que nos pudiesen buscar en V. porquesi los dos Reyes que dicen nos lo mandan estuvieran presentes para oirnuestros ruegos. por conservarlo nos sujetamosá su obediencia y por ésta estamos al presente en el riesgo de perderlotodo? Esto. estos mismos nos han de poneren la necesidad de malograr el carácter de cristianos y en peligro deque nos arrepintamos de haberlo recibido. pues ya sabemos por boca denuestros Padres Curas que los Sumos Pontífices que dieron permiso á losReyes de España y Portugal para conquistar las Indias Meridionales. ciertamente que comoprotectores de la cristiandad y piadosos Padres de nuestra pequeñez. todos nos acompañen á la defensaconsiguientemente. no lo hemos de creer por más quenos lo esteis predicando. Esto no lo podemos decir aunque nos lo prediquen nuestros Padres. experimentarán el mismo desamparo de los Padres y latotal ruina de sus almas. sino engaño de los que sin atender á nuestras almas sóloaspiran al interés de los bienes temporales. .aunque nos privásemos de la libertad en que vivíamos para sujetarnos áser vasallos de dos Monarcas que no conocíamos y siendo esto cierto sepodrá creer que estos mismos soberanos que en nuestra conquista notuvieron otro glorioso fin que el de propagar la fe de Jesucristo yextender los dominios de la Santa Iglesia.II–272 nuestras tierrassino el fin de que lográsemos los bienes eternos de nuestras ánimas. ó á lo menos fueran informados con verdad del estrecholance en que nos han puesto sus ministros. esto sin duda no es la voluntad de nuestro Reyy señor.

no para disculpar la resistencia de los indios. resolución bárbara que teniendo atravesadosnuestros corazones. como Vice-patrón.Señor Marqués. y áeste fin. las hago presente á V. los provea de párrocos para que del todo no sepierdan sus almas. que V. S. y las que. sin apar V.S. siendo inobedientes á su Rey y Soberano. y la que si cayera en otras capacidades. . la están reprendiendo sus curas con la amenazaprevenida de que los han de abandonar y salir de los pueblos por serindignos de su protección. la que desde luegorepruebo una y muchas veces como lo están vituperando sus Padres Curascon repetidas amenazas. para que V. en fuerza de ellas se haga cargo de losmotivos eficazmente impulsivos que contra sí tiene la poca advertenciade que los pobres. á noconsiderar por una parte el corto alcance de sus entendimientos parapenetrar las superiores razones y dictámenes políticos de los soberanos. con ciega obstinación los tiene precipitados yresueltos á morir antes con el rigor de las armas que dejarvoluntariamente sus pueblos. S.II–273 tarme un punto de la más rendidaobediencia al Rey nuestro señor y sus mandatos.pero sí con mayor tenacidad.y por otra estar faltos de aquella luz que era necesaria aún en loshombres más instruídos para sujetarse á un sacrificio tan doloroso comoinesperado. porque han sido losprimeros principios con que se han establecido en la fe promovida en lacristiandad.II–274 tengo hecha renuncia de los pueblosresistentes y de todos los que en adelante se manifestaren inobedientespara que el señor gobernador de esta plaza. tienen los indios impresas en el corazón yasí con más viveza la manifiestan en su idioma. no con tanto concierto. y el señorObispo como pastor. ya sabe V.. todas estas razones son las que. desdeluego juzgara dignísima de un pronto y gravísimo castigo.

yel de la sangre de Jesucristo derramada por aquellas pobres almas cuyossuperiores motivos tienen como diadema. como yarecelan con mucho fundamento.que después de haber obedecido al Rey nuestro señor y atendido surespeto con cuantas diligencias y medios ha ofrecido el vivo deseo deesta provincia para desempeñar la confianza con que S.II– 275 igro de llorarlos sin remedio. porque á ella respondenlos indios que si les envían otros Curas que no los conocen ni acasosaben su idioma. sólo loconseguirán después de dejarlos enterrados. S. Y si en esta demanda se sacrifican los Padres á la muerte. nopuedo dejar de hacer presente á V. M. y primero les quitarán la vida que darleslibertad para la fuga. aunque quisieran. porque antes no lopermitirán. no hay duda que con su sangre firmarán unclaro testimonio de su lealtad que tienen y siempre tendrán impresa ensus corazones hasta la muerte. como lo expresa el señor Alejandro VI en labula en que señaló los límites de ambas Coronas.pero ya los tocamos ciertos y con pel V. hemos llegado ya al último términode la ejecución. pues éstos fueron los queempeñaron con valiente resolución su cristiano celo para la conquista delas Indias Meridionales. y que llegando el caso de querer salir los Padres. para descargo de mi conciencia. Mas en estos estrechos términos que nunca se imaginaron posibles por laciega obediencia que hasta aquí han profesado los indios á los Padres.Pero á esta amenaza resulta otro nuevo peligro. se ha dignadofiar este negocio de nuestra lealtad. en que es preciso descubrir el primer blanco de laintención de los dos soberanos Monarcas. que es el del divino respeto. los recibirán con flechas como inútiles para su pastoespiritual. esplendor y esmalte de suscoronas los reyes católico y fidelísimo. .

000 almas y dado con este destrozo ocasión á que innumerables almasde infieles que están V.De donde se infiere claramente que habiendo sido el primer blanco yprincipal fin de sus Reales ánimos en tan gloriosa empresa la mayorhonra de Dios nuestro señor y propagación de nuestra santa fe á que tanfrecuente y liberalmente han concurrido con sus V. creyendo que los Padres querían hacerlos cristianos paraentregarlos después á los portugueses ó para hacerlos esclavos de losespañoles.II–277 ya á las puertas de la iglesia se retirenfugitivos y se recelen de los Misioneros confirmándose en el erradodictamen que tuvieron los indios Guaraníes en el principio de suconversión.II–276 Reales haberesposponiendo la extensión de sus dominios á la de la Santa Iglesia. y queno sin fundamento temamos próximamente sigan el mismo errado caminosesenta y nueve mil trescientas treinta y nueve que están en los pueblosdel Paraná.000 almas cristianasun necesario escándalo para todo el mundo y más para los herejes queimprimirán en sus mercurios por la afrenta de la cristiandad que losministros de los Reyes que siempre han tenido por timbre de sus Coronasestar bajo de las banderas de Jesucristo para defender y propagar suiglesia han abandonado la más florida cristiandad de los indios y aunobligado por el cumplimiento de sus tratados á la ruina eterna de100. por saber están todos alborotados para salir á ayudar á suspaisanos en caso de guerra en que también habrán de dejarlos los Padresy por consiguiente resultará de la perdición de 100. nonos podemos persuadir que cuando firmaron los presentes tratados sepudiese imaginar ni á mucha distancia prevenir que pudiese llegar elcaso doloroso que ya estamos tocando en el peligro de que apostaten dela fe treinta mil almas que son las que hay en los siete pueblos. aprensión que no depusieron hasta que vieron que por sudefensa murió á .

Córdoba. P. en que no se puede dar paso sin peligro de robos ymuertes por ser innumerables las que han ejecutado en estos V. que tememos con mucho fundamento. que han sido y son al presente la ruina de todos estoslugares y caminos.II–278 próximosaños en los cristianos. ni españoles que no degüellen? . Y si de este modo han oprimido todos estos lugares los infieles delChaco.000 indios de numeraciónrepartidos en el servicio de los encomenderos de la ciudades deSantiago. Tucumán y Rioja.Diego Alfaro que entonces era Superior de las Misiones. sólo con asaltos nocturnos nodejaran lugar que no talen. ¿qué número de españoles podrá resistir á tan crecido número deindios. se levantaron algunos indios rebeldes y fugitivos á los montesdel Chaco.manos de sus enemigos del golpe de un balazo el V. siendo sólo muy pocos los que después de infatigable trabajo yderramamiento de sangre han conquistado los Jesuitas con el Evangelio. por las estorsiones que de ellospadecían. pueshabiendo tenido en el siglo pasado 300.qué no deberemos temer si todos los pueblos del Paraná y Uruguay y en sucompañía todos los infieles vecinos de las naciones de Charruas. que sin ponerse en campaña.Minoanes Boanes y Guanaos se levantan y amotinados volviesen contratodas estas ciudades. descendientes de los que apostataron de la fe y del servicio delos españoles. llevándose los párvulos y mujeres cautivas á susmontes. lo debemos mirartambién como antecedentes de otras fatales consecuencias á que nosobliga la experiencia que al presente tenemos en otras provincias. Este lamentable daño. siendo las primeras al encuentro las del Río de laPlata. sin que después de cien años los hayan podido reducir porarmas.

y so pena del cargo que se nos ha dehacer en el tribunal de Dios nuestro señor. S. S. á cuyo supremo tribunal apelo en nombre de estos pobresdesvalidos.Si todos estos eminentes riesgos. con el rendimiento debido á su carácter y persona. que no son imaginarios sino casiciertos y consiguientes al próximo en que estamos al presente. en descargo de mi conciencia. de la ruinaeterna de sus almas. que por ellas derramó nuestro Redentor Jesucristosu preciosa sangre. se podrá creer desu católico y fidelísimo celo que es su ánimo y voluntad se atropelle lagloria de Dios y respeto de la Iglesia por cumplimiento de los tratadosya ajustados? Esto no podemos imaginar sin que nos hagamos reos de lesa majestad conel grandísimo agravio con que se herirán sus corazones cristianos yReales con el pensamiento de tan temeraria presunción.se sirva de suspender la guerra V.II–279 dad con que ya los estamos tocando. pido con todaesta provincia. Hago presente á V. pues lo que el Rey . protestando violencia y fuerza en cualquier disposición quesea en perjuicio de sus almas. se hiciesenpresentes al Rey nuestro señor y al fidelísimo de Portugal. de tan irreparable pérdida.II–280 que se previene hasta dar parte al Reynuestro señor. de queapostaten los indios de los 7 pueblos y aún de los 30. con laingenuidad y ver V. y por ella y su divino respeto vuelvo á suplicar áV. y con ellas puestas á los piés deV. S. Esto supuesto como cierto é infalible vuelvo ahora á levantar hasta elcielo todo el grito con que aquellas pobres almas y los ángeles de suguarda están clamando por su remedio. se conduela más que la pérdida de todos los bienestemporales y aun de las vidas de aquellos pobres neófitos.

con toda esta provincia en lo que no seopusiera al servicio de Dios nuestro señor. debo recordar á V.II–281 ñor á quien será V. y esto mismo metiene ordenado mi R. A V. cuya cristiandad es lamás florida de las Indias. seexpongan al peligro de subersión 100. General.000 almas. S. que cuando se trató se concluyó muy distante de seren perjuicio de las almas. y por este único motivo. S. y se digne mandar se me dé testimonio pararecurrir al Rey nuestro se V. Córdoba y Julio 19 de 1753. cualquiera acción que las perjudique.II–282 INDICE DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA.II–283V. es que se entreguen los pueblos con paz. S. y habiendo hasta el presente concurridoá esta debida obediencia y estando también prontos para continuarlahasta derramar nuestra sangre y perder la vida en prueba de nuestralealtad. cuando en lo demásprontísimo para obedecer á V. V. y por eso debemos suponer que en laspresentes circunstancias. ————— . serácontra la mente del católico Rey nuestro señor (que Dios guarde). que el Rey nuestro señor no manda. pido y suplico se sirva de proveer esta mi rendida súplica. responsable si antesde emprender la guerra no le da parte del peligroso estado en que se hapuesto este negocio.nuestro señor nostiene mandado. S. nipodemos presumir mande concurramos á que con detrimento de la gloria deDios y contra el católico y fidelísimo ánimo de ambas Coronas. porser de caridad y justicia. P.

III.—Da principio el P.TOMO XII Páginas. Josephde Arce á la nueva iglesia de losChiquitos.—Suprincipio. costumbres y calidadesde los naturales CAP.—Situación de la provinciade Chiquitos. CAP.II–284 Prólogo v xi 1 6 9 10 11 12 13 15 17 43 67 77 92 de la obra Protesta del autor CAP.de quienes se da una sucintarelación CAP. IV.—Misiones de Chiquitos.así ellos como los Mamalucos. vencidas muchas dificultades CAP.—Descubren los españolesla nación de los Chiquitos y destrúyenla.—Los Mamalucos intentan ladestrucción de . I. II. fundación y progresos. Fernando. Alberto Pueyo Aprobación del P. Joseph de Silva Michael Angelus Tamburinus Licencia del ordinario Licencia del Consejo Suma de la tasa V. Advertencia preliminar del editor Al serenísimo señor D. príncipe de Asturias Aprobación del P. V.

—Descríbese el país y cualidadesde los Manacicas. visita todas sus Rancheríasy se restituye por otrocamino á la Reducción de SanFrancisco Xavier .—Múdanse 180 214 229 242 260 V. XIV. CAP. LucasCaballero su Misión de los Manacicas CAP. premiada de Dios V. quieren matarle los indiosSibacás y el cielo toma porél venganza CAP. Lucas á losManacicas. P.—Con los sucesos pasados seentibia algo la santa fé.—Continúa el P. XII.—Pasa entrada en laCompañía y primeros fervores delV.—Preténdese 129 descubrir elrío Paraguay para comunicarseestas Misiones con las Reduccionesde los Guaraníes CAP.—Nacimiento. Superiorá Tarija y desastres de los neófitos CAP. Lucas á losManacicas.II– 286 á otro paraje lasReducciones. VII. X.—Fervor 105 y virtud de la nuevacristiandad. P. IX. VIII. pasa el P. muere elP.—Vuelva 5 27 el P. CAP. Fideli y se habla largamentede los trabajos de los Misioneros.II–285 nuestro señor con muchos sucesosmilagrosos CAP. VI.estos pueblos. su religióny ritos de ella TOMO XIII CAP. perosus intentos salieron frustrados CAP. XI. Lucas Caballero el V. XIII.

CAP. XXII. XVIII. XV. y fundación de unanueva Reducción en ella.—Breve 173 191 y aumentos deotras Reducciones en los años de1717 y 1718. Juan Bautistade Zea emprende la Misión de losZamucos.—Últimas 209 noticias delas Misiones de Chiquitos y Chiriguanás. y esmuerto á manos de los infielesPuyzocas CAP. Memorial que el Provincial de la Provinciadel Paraguay presentó alseñor marqués de Valdelirios. y se da una sucintarelación de sus virtudes una Reducciónnueva y el P.II–288 . Lucas Caballerola Reducción de NuestraSeñora de la Concepción. Miguelde Yegros la misión de los Zamucos. y descubrimientode nuevo camino para estas Misionespor el río Paraguay CAP. descripción dela provincia del Chaco.II– 289V.—Progresos CAP. XVI.á cuyas manos muere el hermanoAlberto Romero.II–287 CAP. XIX.—Son 87 muertos de los Payaguáslos PP. 236 251 V.—Conversión 67 de los Morotocosy Quíes. CAP. XXI. Joseph de Arce yBartolomé Blende. enque le suplica suspenda las disposicionesde guerra contra los indiosde las Misiones. XX. costumbresy cualidades naturales de susmoradores. XVII.—Continúa V.—Funda el V. CAP.—Fúndase 109 142 el P. CAP. P.

V.II–291V. Abren camino por los bosques losneófitos para pasar á las tierrasde los Quiriquicas Abrese nuevo camino por las cordillerasde los Chiriguanás Admíranse los Misioneros al verlos trabajos y abnegación de losindios Chiquitos recién convertidosal cristianismo Agresión á los Misioneros por los V.INDICE POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS NOTABLES CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA.II–290 A.II–292 indios Tobas y Mocovíes Alevosía de los indios Tobas y Mocovíes Alevosía de los indios Zamucos Amotínanse los indios Zamucoscontra los Padres Misioneros Aparición de la Santísima Virgená un indio llamado Zumacaze II II 15 241 I II II II II II 135 232 132 185 247 32 . VOL. PÁGS.

II–293 Astucia I I II I II II II I 1 6 120 143 195 99 7 188 de los indios Payaguás B.calificador de la suprema generalInquisición Aprobación del P. Banquetes que celebraban los caribesCarerás con las carnes delos Morotocos muertos Bebida llamada chicha. Joseph de Silva Apuntes sobre la vida y hechos delP. Alberto Pueyo. cómo la fabrican Breve descripción de la provinciadel Chaco: costumbres y cualidadesde sus naturales y fundaciónde una nueva Reducciónen ella Breve y Bula del Papa Paulo IIIdeclarando á los indios racionalesy capaces para recibir la fecatólica Breves noticias de la vida. P.Aprobación del P. que usanlos infieles. LucasCaballero II II 153 69 II 208 I II 139 85 . hechosy virtudes del V. Arce Asombroso milagro en el pueblo deSan Juan Bautista Astucia de los indios Chiquitos Astucia de los indios Guaycurúspara apoderarse de los Misioneros Astucia de los indios Manacicas V.

Chiquitos yGuaranís Celo y servicios que prestan los indiosde San Rafael á los Misionerosen la conversión de infieles Ceremonias de los indios Puyzocas. molestias.II–295 Conjuración I I I 212 176 132 II 125 I II I I II II II 176 79 278 145 213 222 30 . Carga de mosquete que dieron los V.persecuciones y peligrospor que pasó en las provinciasde Chiriguanás. Arce.II– 294 españoles á los indios Payaguás. Machoni Convenio de paz celebrado entre losindios V. productos.en las Reducciones de los Chiquitos Conjuración de los indios de la provinciadel Chaco contra los españoles de los indios Lules paradar muerte al P. vegetación.C. Caso milagroso ocurrido en las Misionesde los Penoquís Castigos que imponían los corregidoresá los indios recién convertidosá la fe católica Celo apostólico del P. Ceremonias usadas por los indiosTapacurás en las exequias desus muertos Clima. etc.

que suponían ser causa de lasenfermedades Crueldades de los indios Penoquís Crueldad de los indios Puyzocas II II 176 145 II II 237 9 II I I I II I II 89 148 32 254 196 71 193 I I II 48 217 80 . mediacióndel P.mataban á las mujeres. Caballero Conversión de los Zamucos Conversión de las naciones de indiosZamucos Conversión de los indios Chiriguanás. y descubrimiento de nuevocamino para estas Misionespor el río Paraguay Conversión milagrosa de un hechiceroen la Reducción de SanJoseph Conversión de los indios Chanés ála fe de Jesucristo Conversión de los Manacicas Correrías de los indios Chiquitosen busca de infieles que convertir V.Ziritucas y Zibacas.causas que influyeron ensu ánimo para reducirse á lasanta fe Conversión de los indios Zibicas Conversión de los Morotocos yQuíes.II–296 á la santa fe Correrías de los Mamalucos delBrasil por las márgenes del ríoParaguay Costumbres de los indios Cozocas Costumbres que tenían los indiosChiquitos para curar á sus enfermos.

impideque sus vasallos den muerteal P. Lucas Caballero I 257 D. Arce á hacer la Misión V. Chabi. Decídese el P.II–297 en las naciones de los Guanoás Dedicatoria al príncipe de AsturiasD. su religión yritos de ella Descripción del viaje que hicieronlos Padres Misioneros. desde laReducción de la Candelaria enel descubrimiento del río Paraguay II I I II I II I 131 xi 223 242 44 210 261 I 185 . cacique de los Zibacas. Fernando Desastrosa muerte de los neófitosde la Reducción de San JuanBautista Descripción de las naciones de losChiriguanás Descripción geográfica de las Reduccionesde los Chiquitos enlas márgenes del río Paraguay Descripción de las naciones de laprovincia del Chaco Descripción del país y cualidadesde los Manacicas.Crueldades de los mercaderes europeoscon los indios Chiquitos Cualidades de los indios Payaguás I I 81 186 Ch.

Ediciones publicadas de la Relación V. Lucas Caballero lostabernáculos y demás efectosque usaban los Jurucarés parael culto de sus dioses Dilatación del imperio de las Coronasde Castilla y Portugal enlas Indias Occidentales Dioses á quienes rinden culto losindios Tapacurás Discordias entre los caciques Cambaripay Tataberey. y tratadosde paz por mediación del PadreArce I I I II I 195 19 67 40 67 II I I 39 20 269 I 31 E.Descripción de la isla de los Orejones Descripción geográfica de las primeras V.II– 298 Misiones de los Chiquitos Descubrimiento por los españolesde la nación de los Chiquitos Despedida de los indios Zibacas delP.II– 299 historial de las Misiones dede los Chiquitos Edificios del pueblo de San Miguel Efectos milagrosos ocurridos á unindio llamado Santiago Quiaraen el pueblo de San Juan I II I viii 263 145 . Caballero Destrucción de los indios Chiquitospor los españoles y Mamalucosdel Brasil Destruye el P.

Jaime de Aguilary Agustín Castañares en lasnaciones de los Zamucos Entran ochenta familias de infielesen el pueblo de San Rafael II II 20 78 I 239 I II 89 132 I II 69 113 II I II II 173 226 245 283 . intentaéste malquistar á los indioscon el Padre Embajada de los indios Penoquís alP. Lucas Caballero amenazadopor un mercader europeo. Lucas Caballero se pone encamino hacia las tierras de losPuyzocas El P.trabajos que hicieron en la expedición Entrada de los neófitos de San JuanBautista en la Ranchería de losPuxarís Entrada de los PP.II–300 las armas y útiles de labranza Encuentra el P. Arce los cadáveresde sus compañeros Entrada del P. Yegros en las nacionesde los indios Zamucos.Bautista El cacique Patozi y los suyos abandonanal P. Caballero en su Misióná los Quiriquicas El P. Arce. invítanle á que pase ásus tierras para abrazar la leyde Jesucristo Embarque de Misioneros para lasIndias Emboscadas que preparaban los indiospara robar á los españoles V.

ármanse los indiospara hacer salir de sus tierrasá los Padres Envía el gobernador de Santa Cruzde la Sierra una Compañía desoldados para castigar los desmanesde los indios Puizocas apresado por los holandeses elnavío que conduce los Misionerosá las Indias Es preso por los holandeses el ilustrísimoSr.II–301 Es II 247 II II II 82 134 137 II II II 114 241 130 II 248 I 70 F. Pedro Levanto. D.Entrevista de los Misioneros conun cacique de los Zamucos. . Arce á los indiosneófitos para llevar á cabo laconversión de los indios Payaguás Expedición de los Chiquitos á lasnaciones de los indios Guarayos Expedición de los Misioneros por elrío Pilcomayo Expedición de los Padres FranciscoHervás y Agustín Castañaresá las naciones de los Zamucos Expedición de una compañía desoldados españoles para castigarlos desmanes de los indios V.II–302 Chiquitos V.arzobispo de Lima Exhorta el P. éstese niega á reducirse al gremiode la Iglesia.

con muchos sucesos milagrosos. Fidelidad del cacique de los indiosZamucos. servicios que prestaá los Misioneros Fidelidad de los indios del pueblode San Miguel Fiestas que hacen los indios reciénconvertidos para celebrar la solemnidaddel día del Corpus Funda el V. en lasnaciones de los Chiriguanás Fundación del pueblo San FranciscoXavier Fundación de la iglesia de los Chiquitos Fundación de la nueva cristiandadde los Chiriguanás Fundación de las encomiendas deQuicmes. P. Lucas Caballero laReducción de Nuestra Señora V. premiadade Dios nuestro señor. Paraníes y Subarecas. II I 238 135 I II II I 129 178 266 141 II I II II I II I 67 69 238 15 77 244 69 . Lucas Caballeroen la conversión de losindios Chiquitos Fervor y virtud de la nueva cristiandadde los Chiquitos.para librarse de las persecucionesdel demonio Fatigas y trabajos del P. y es muerto ámanos de los infieles Puyzocas Fundación del pueblo de San Francisco Fundación del pueblo llamado de laInmaculada Concepción.II–303 de la Concepción.Fabrican los indios cruces de madera.de orden de los Misioneros.

Fúndase una Reducción nueva y elP. Juan Bautista de Zea emprendela misión de los Zamucos

II

142

G. Grana el P. Lucas Caballero la voluntadde los indios Jurucarés;son reducidos á la santa fe Genio, usos y costumbres de los indios V.II– 304 Chiriguanás Guerras entre los indios Carerás ylos Morotocos Guerras entre los indios Guaraníesy Guanoás Guerras entre los indios Quiriquepodesy Cucutades Guían los indios Guarayos á los Misionerosen el viaje al río Paraguay II I II II II I 37 26 153 129 248 216

H. Horrorosa muerte de un indio apóstata;efectos de la justicia divina Hospitalidad y fiestas que celebranlos indios del pueblo de San Rafaelen honor á sus huéspedes Hostilidades de los indios Guaycurúsá los Misioneros Hostilidades de los indios Payaguásá los I I II I 155 175 99 187

Misioneros Huída de los cristianos que fueronhechos esclavos de los indiosPayaguás Huída de los indios Chiquitos á losbosques y selvas, temerosos de V.II–305 la venganza de los soldados españoles Huyen á los bosques los indiosPuyzocas, después de haber dadomuerte al P. Lucas Caballero Huyen los indios del pueblo deSan Rafael á causa de habersedesarrollado la peste II 120

I

70

II II

84 243

I. Idioma de los Indios Chiquitos Idolatrías de los indios Manacicas;cómo celebran sus entierros Idolatrías y supersticiones de losindios Tapacurás Indigno tráfico de los europeos enlas tierras de los indios Puraxís Indios rebeldes y fugitivos se ocultanen los montes del Chaco; salená los caminos á robar y matará los cristianos Indios Unapes, Paunapas y Carababas; V.II– 306 cualidades y costumbres. I I I I 64 280 267 237

II II

277 68

Indios Morotocos; usos, costumbresy cualidades Indios Payaguás; condición, usosy costumbres Indios Guaycharapos é Itatines Indios Manacicas Infamias de los Mamalucos del Brasil;destruyen muchas ciudadesde indios Infatigables tareas del P. Zea en laconversión de los indios Chiquitos Intentan los indios Igritucas darmuerte al P. Caballero Intentan los Mamalucos destruirlas Rancherías de los indiosChiquitos; pero sus intentos salieronfrustrados Intentan los Misioneros convertir ála santa fe á los indios Guanoás Intentan los indios dar muerte alPadre Cura del pueblo de SanMiguel Intentan los Misioneros descubrir V.II–307 el río Paraguay para comunicarselas Misiones de los Chiquitoscon las Reducciones delos Guaranís Intérnanse los neófitos de San JuanBautista en un país de infieles,donde son muertos á traición

II I I I I II I

90 186 192 244 74 170 256

I II II

92 130 261

I I

180 223

J.

Justicia que hicieron los nuevoscristianos del pueblo de SanFrancisco Xavier con un hechiceroque vituperaba la ley deCristo

I

156

L. Los españoles toman á su cargo ladefensa de los Chiquitos contralos Mamalucos, á petición del V.II–308 P. Arce Los holandeses maltratan á los PadresMisioneros Los indios Cozocas se reducen algremio de la Iglesia Los indios Zamucos se niegan á recibirá los Misioneros en sus tierras Los indios Quiriquicas son reducidosá la santa fe por el P. LucasCaballero Los indios Penoquís hacen una horriblematanza en los Mamalucos,de quienes eran perseguidospara reducirlos á la esclavitud Los indios de la Reducción de SanJoseph convertidos en fervorososcristianos; abnegación de estacristiandad Los indios Payaguás sorprenden álos Misioneros; dan muerte alP. Aniceto Neuman y otroscompañeros Los indios Cozacas disparan contra V.II–309 el P.

I II II II II

99 136 51 246 23

I

93

I

130

I II

186 46

Caballero una tempestadde flechas Los indios Puizocas entregan elcadáver del P. Arce á los Guaycurús Los indios del pueblo de San Miguelamenazan á los corregidorespor aconsejar á los Padresles trasladen á otros pueblos Los indios Zamucos reciben conalegría al P. Zea; fructuosos resultadosde la predicación Evangélica Los indios Payaguás huyen á losbosques, temerosos de la venganzade los cristianos por latraición de que éstos fueron víctimas Los nuevos cristianos son muertos,sin hacer resistencia, por los indiosPuyzocas Los PP. Misioneros se esfuerzan enalentar á los indios para trasladarseá otro pueblo Los soldados de Santa Cruz recogen V.II–310 el cadáver del P. Caballero,muerto á manos de los indiosPuyzocas Luchas entre los indios Carerás ylos Morotocos II 117

II

262

II

156

I II II

187 116 258

II II

83 154

Ll. Llegada del P. Joseph de Arce áBuenos Aires Llegada de los Misioneros á las Riberasdel río Paraguay II I 124 121

Llegada de los indios Chiquitos ála ciudad de Santa Cruz; pidenal gobernador cesen las hostilidadesy persecuciones de los españoles Llegada del P. Lucas Caballero áCórdoba de Tucumán Llegada del P. Fernández á lastierras de los Chiriguanás Llegan á Buenos Aires cuarenta ycuatro Misioneros de la Compañía V.II–311 de Jesús; empiezan la conversiónen las naciones de losChiquitos

I I I

71 231 218

I

78

M. Maquinaciones de los indios paradar muerte á los Padres Misioneros Medios de que se valieron los Misionerospara ajustar la paz entrelos indios Guaraníes y losGuanoás Mensajeros de los Chiriguanás pidiendoMisioneros al provincialde Tarija Mensajeros de los Pacarás, Zumiquies,Cozos y Piñocas, solicitandel Gobernador D. Agustínde Arce, el término delas hostilidades de los españoles Mercaderes europeos que hacían feria V.II– 312 con los indios I 183

II II

129 240

I I

71 81

Milagroso acontecimiento en el pueblode San Juan Bautista Milagrosa conversión de un indioen el pueblo de San Rafael Milagroso suceso ocurrido en elpueblo de San Rafael Misión del P. Caballero á los Jurucarés Misión del P. Zea á la nación delos indios Cucarates Misión de los PP. Aguilar y Spethá los Chiriguanás Misiones en la provincia del Chaco Mudanza de las naciones de indiosrecién convertidos Muerte del P. Neuman á manos delos indios Payaguás Muerte de los PP. Solinas y Ruizá mano de los indios Mocovíesy Tobas Muerte del hermano Alberto Romeroá mano de los indios Zamucos Muerte del P. Superior Francisco V.II–313 Hervás Muerte del P. Arce á manos de unindio Payaguá llamado Cotaga Muerte del P. Zea Muerte del P. Joseph Tolú

I I II II II II II II I II II II II II II

143 151 197 35 95 242 212 215 186 216 185 249 115 172 201

Muerte del P. Blende á manos delos Payaguás Muerte del P. Lucas Caballero ámanos de los indios Puyzocas. Muerte del P. Pedro Romero yHermano Mateo Fernández ámano de los indios Chiriguanás Muerte de los PP. Nicolás Hernat,Diego Ferrer y Justo Mansilla. Muerte del P. Fideli Muerte del hermano Enrique Adamo Muerte del P. Bartolomé Ximénezen el puerto de Buenos Aires en1717 Muerte del P. Alonso Arias á mano V.II–314 de los Mamalucos del Brasil

II II I I I I I I

112 80 190 191 111 208 183 189

N. Nacimiento, entrada en la Compañíay primeros fervores del PadreCaballero Nacimiento del río Paraguay Nación de los indios Tapacurás Naciones de los indios Manacicas Naciones de infieles en las inmediacionesdel Chaco Naciones de infieles situadas en lasriberas del río Paraguay I I I I II I 229 195 266 265 93 193

temerosos al ver á losChiquitos Odio de los indios Payaguás á losespañoles Odio que tenían á los cristianos losindios Guanoás Ofrendas de los indios cristianosá la Santísima Virgen Opinión de los primeros descubridoresde Indias acerca de losnaturales Oraciones fervorosas de los indiospidiendo á Dios les recompense V. Obstáculos que hallaron los Misionerospara llegar á las nacionesde indios Zamucos Obstinación de los indios Guanoás.se ponen en práctica muchosmedios para su conversión Ocúltanse en los bosques los indiosZamucos.Naufragio del navío Caballo Marinoen 1717 Navegación por el río Paraguay Noticias de la vida y virtudes delP.II–315 Japorotecas y Cucarates I II II I II 127 102 158 18 157 O. V. Zea Nueva cristiandad de los Chiquitosy pueblos que contenían en losprincipios de las Misiones Nuevas conversiones del P. Zea enlas naciones de los Zinotecas.II–316 con abundancia de cosechas II II II I II I I 146 131 149 212 131 137 138 I 142 .

Penitencias de los nuevos cristianos Penitencias que se imponen voluntariamentelos nuevos cristianos Perfidia de los indios Payaguás Portada de la primera edición deesta obra. Lucas Caballeroen su misión á los Quiriquicas Peligro que corren los Misionerosen las tierras de los Chiriguanás Peligros en las Misiones de los indiosChiriguanás Peligros y penalidades sufridas porlos Misioneros en su expedicióná los Zamucos y trabajos del P. impresa en Madriden 1726 Portentoso milagro ocurrido conun indio llamado Felipe Motoré. P. Lucas Caballero álos Manacicas. Arceen las tierras de los Chiquitos. Paces de los indios Curucares conlos Manacicas Pasa el V.efectos de terror que V.II–317 Penalidades I 255 I II I II II I I I II I I 242 21 219 242 174 85 133 140 98 ix 160 .Origen de los Mamalucos del Brasil I 72 P. quieren matarlelos indios Sibacás y el cielo tomapor él venganza Peligro que corre el P.

Arceesclavos de los indios Payaguás V.produceel suceso en los nuevos cristianos Predicación del Evangelio en lanación de los Lules Primeras Misiones del P. LucasCaballero Primeras Misiones del P.toma por su cuenta la venganzadel P.II–319 Quedan II II II 117 120 19 absortos los infieles al . Josephde Arce y satisfactorios resultadosen la conversión de los indiosChiriguanás Principia el P. Arce y sus compañeros Quedan los compañeros del P. Zea y Centeno en las márgenesdel río Guapay Progresos y aumentos de otras reduccionesen los años de 1717y 1718 II I 217 232 I II 25 28 I II I II 17 235 39 191 Q. Caballero las Misiones V. cacique de los Guaranís. dela Compañía de Jesús en el Paraguay Profecías del apóstol San FranciscoSolano Progresos de las Misiones de losPP.II–318 de los Zibacas Principio. Quatí. fundación y progresosde las Misiones de los PP.

contemplarla imagen de la SantísimaVirgen Quejas que dan los indios á los PadresMisioneros.II– 320 17 18 182 46 . muerte de muchosneófitos Recibimiento que hicieron los indiosZibacas al P. Yegros de la conversiónde los indios Zamucos. Lucas Caballero Reducción de los indios Quiriquicas Reducción de los indios Puraxís yTubacís Reducciones de indios en las riberasde los ríos Paraná y Uruguay Reducciones de indios Guaranísy número de almas bautizadaspor los Misioneros en 1717 Regreso del P. porque se lesobliga á cambiar de Reducción Quémase el pueblo de San Rafael. Rebelión de los indios infieles en laprovincia del Chaco Reciben los infieles á los cristianosá saetazos.división de dicho pueblo II II 267 241 R. Remedios que aplican los Chiquitospara curar á los enfermos II I II II I I I II I 277 135 28 24 242 V.

frutos y desarrollo enel comercio Ritos é idolatrías de los indiosPaunapes.Reptiles venenosos que se crían enlas provincias de los Chiquitosy mortíferas causas de sus picaduras Rescatan los Misioneros variosesclavos españoles que teníanlos indios Payaguás Resistencia de los indios Zamucosá reducirse á la santa fe.cultivo.hacen salir de sus tierras á losMisioneros Resistencia que hicieron los indiosTobas á los Misioneros.poniéndose en armas para impedir V. Unapes y Carababas Ritos y supersticiones de los indiosManacicas Rompen las paces con los españoleslos indios confinantes conla Asunción Rompimiento de la paz entre los V.II– 322 españoles é indios Payaguás I I 45 200 II 247 I 41 I II II II I II I 149 152 263 70 264 118 212 .II–321 la predicación del Evangelio Revelación que tuvo un hechiceroen el pueblo de San Joseph.arrepentimiento y conversiónde este bárbaro Riesgos y peligros de los Misionerosen las naciones de los Zamucos Riquezas del pueblo de San Miguel.

Francisco Hervásy Miguel de Yegros. y se da una sucintarelación de sus virtudes de la tasa de esta obra. Arce Señales que usaban los indios infielespara avisar á sus compañeroscuando venían los cristianos Situación de la provincia de Chiquitos.S. escribanodel Rey Suplican los indios Quiriquicas alP. porD. Joseph de Arce y BartoloméBlende. de laReducción de la Candelaria. Salen los indios Chiquitos en buscade infieles para convertirles encristianos Salida de los PP.costumbres y calidadesde los naturales Son muertos de los Payaguás losPP. aldescubrimiento del río Paraguayen 1702 Se ensañan los indios Guaycurúscon el cadáver del P. Caballero se quede en sustierras á predicarles la ley de Supersticiones é idolatrías de losindios Supersticiones de los indios Lules V.II–323 Suma I 134 I II 181 117 I 191 I 43 II I II I II 109 14 25 270 224 . Baltasar de San Pedro.

II– 324 Coronas de España y Portugal. I II I II 49 79 186 256 U. ritos y supersticionesde los indios Chiquitos Traición que hacen los indios Puyzocasá los Manacicas Traiciones de los indios Payaguás.T.costumbres. Últimas noticias de las Misionesde Chiquitos y Chiriguanás Último estado de las Misiones delos Chiquitos Un indio del pueblo de San Rafaelimpedía que los Mamalucos delBrasil se apoderasen de sus paisanos Usos y costumbres de los indiosde la provincia del Chaco II II 236 240 I II 175 211 V. Tratado de la línea divisoria de las V. usos. cualidades. Temperamento. Venganza de los indios Penoquíscontra los Chiriguanás I 217 .

Actor. en 1726. 16. La obra del Obispo de Quito. deshonestidades y corrupciónde los Mamalucos del Brasil V. á que alude el PadrePatricio Fernández. 16. indios convertidos por elP. Se imprimió por primera vez. en Amberes.II–325 Victoria I II I II II II 72 100 162 57 27 245 de los soldados españolessobre los Mamalucos Visión que tuvo un neófito llamadoLucas Xarupá. enque se tratan las materias más particulares tocantes á ellos para subuena administración. asaltado de unafiebre Visita el P. Gregor. hom. Se reimprimió en elmismo punto por los hermanos de Tournes en . Caballero la nación delos indios Tapacurás Vuelve el P. Juan Bautista de Zea NOTAS: [I. por Verdussen.] [IV. Zamucos. Lucas Caballero á losManacicas Vuelven á intentar los Misionerosconvertir á los indios Zamucos Z. según algunosbibliógrafos. se titula Itinerario para Parrochos de Indios.Vicios. 13 in Mar.] [III.] [II.] II 146 Marc.

79 etc. Las dos ediciones hechas enBélgica son en 4. reimpresa según la primeraedición hecha en Sevilla en 1534.capítulo COLECCIÓN DE LIBROS VII. Fué obra que obtuvo una acogida por los religiosos cual ninguna otra desu género. en la imprenta de JuanCayetano García. VIII ex n. Se llegó á hacer absolutamente necesaria á cuantos Misionerospasaban á Indias. La mejor edición de la obra del Obispo Peña y Montenegro dicen que es lade 1754. 1891. RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA Publícanse en Madrid desde 1891. lib. con 174 páginas.º y la madrileña en folio. porque está purgada de muchos yerros. lib. en Madrid. II. de la Compañía de Jesús. 2 pesetas. cap. En 8.] Solorzano.º rústica.—Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas.1754. II. [V.] [VI. En 8. Solorzano.Christóval de Acuña. por Francisco deXerez. uno de los primeros conquistadores. tomo I de Indiarum. III. 4 pesetas. TOMOS PUBLICADOS I.º rústica con XXXI-235 páginas. y volvió á hacerse otraedición en Madrid por Pedro Marín en 1771. por el P.—Verdadera relación de la conquista del Perú. II. . lib. Impreso en Madrid en 1641y reimpreso en esta corte en 1891 en la imprenta de Juan CayetanoGarcía.

Santa Fe y Chile.en la imprenta de D. A esta reimpresión precede un estudio biográfico y bibliográfico. Memorialdirigido al Rey Carlos III el 28 de Mayo de 1781 por Fr. Fernando Colón y sus obras. Fernando Colón. acercade D. por el P. Impreso en Lima en 1681 y reimpreso en Madrid. Fr.—Historia del Almirante D. escrita por elcapitán D. 6 pesetas. Madrid. .º con 228 páginas. llamadas Nuevo Mundo. 6 pesetas. 3pesetas. imprenta de Tomás Minuesa. caballero castellano. FranciscoAlvarez de Villanueva. Matías Ruiz Blanco.º rústica.—Conversión en Piritú (Colombia) de indios Cumanagotos yPalenques. con la práctica que observa en la enseñanza de los naturalesen lengua cumanagota. 8. VIII y IX. Cristóbal Colón. Diego Andrés Rocha. 1893.—Tratado único y singular del origen de los indios del Perú. LXIX pág.escrita por D. 2 tomos. V y VI.México.III y IV. Madrid. En 8.—Milicia y descripción de las Indias. VII. Tomás Minuesa. su hijo.º. en 8. Reimpresa según la primera edición hecha en Madriden 1599. con elretrato del autor. 2 tomos en 8. seguido de la Relación históricade todas Misiones de los PP. 1891. en la que se daparticular y verdadera relación de su vida y de sus hechos y deldescubrimiento de las Indias Occidentales. natural dela villa de Simancas. imprenta de Tomás Minuesa. 1892. 2 tomos. por el Dr. 1891. 6pesetas. oidor de laReal Audiencia de Lima. Bernardo de Vargas Machuca. Imprenta de TomásMinuesa. Franciscanos en las Indias y proyecto paranuevas conversiones en las riberas del afamado río Marañón. de la Orden deSan Francisco.º rústica.

XII. Madrid. 3pesetas.—Fernández (P.º Relación histórica. EN PRENSA XIII.con CLXXIII-94 páginas. D. Sebastián Eslava. En 8. Tomo II. imprenta de Tomás Minuesa. política ymoral de la ciudad de Cuenca. 3 pesetas. por D. porel Dr. 1893. en 1741. XI. por D. Relación de las misiones de los IndiosChiquitos en el Paraguay (1726). Juan Pío de Montufar y Frasco. 3 pesetas.-282 páginas y 3 hojas sinnumerar.—Tres tratados de América—1.—Fernández (P. Reimpreso ahora porprimera vez en la imprenta de F.—2. formado de los pliegos remitidos á S. Tomo I. población y hermosura de su provincia.º con 255 páginas.X.por el virrey de Santa Fe.º Diario de todo lo ocurrido en laexpugnación en los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad deCartagena de Indias. Patricio). Obispo dePuebla de los Ángeles.Reimpreso ahora por privez. Publicado ahora porprimera vez. Relación de las misiones de los IndiosChiquitos en el Paraguay (1726). M. D. 1894. en 8.—Virtudes del indio. XVI.º. Nozal.º Razón sobre el estado político y militar de lajurisdicción de Quito en 1754. Juan de Palafox y Mendoza. Patricio).—3. . Joaquín de Merisalde y Santisteban.

net.net Comparte este libro con todos y cada uno de tus amigos de forma automática.Free-eBooks.html . la redistribución de este libro sín el permiso del propietario de los derechos. Cuando los propietarios de los derechos de un libro envían su trabajo a Free-eBooks. A menos que se indique lo contrario en este libro. por favor. estaremos muy agradecidos si "publicas un comentario para este libro aquí" . Por lo tanto. Si usted cree que su trabajo se ha utilizado de una manera que constituya una violación a los derechos de autor. mediante la selección de cualquiera de las opciones de abajo: Para mostrar tu agradecimiento al autor y ayudar a otros para tener agradables experiencias de lectura y encontrar información valiosa. visita: http://espanol.net/tos.net respeta la propiedad intelectual de otros. este permiso no se transmite a los demás. puede constituir una infracción a las leyes de propiedad intelectual. INFORMACIÓN DE LOS DERECHOS DEL AUTOR Free-eBooks.Este libro fue distribuido por cortesía de: Para obtener tu propio acceso a lecturas y libros electrónicos ilimitados GRATIS hoy mismo. nos están dando permiso para distribuir dicho material. siga nuestras Recomendaciones y Procedimiento de Reclamos de Violación a Derechos de Autor como se ve en nuestras Condiciones de Servicio aquí: http://espanol.free-ebooks.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful