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OM-44 LA POLITICA EN LA ERA DE ACUARIO

RELACION DE CONFERENCIAS

Por el Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
24/02/1945 – EL ORIGEN DE LOS CISMAS 3/08/1955 – CORREGIS LAS FALTAS DE NUESTRO ANTEPASADOS 25/03/1962- LA POLITICA EN LA ERA DE ACUARIO 18/02/1968 – LA POLITICA A LA LUZ DE LA CIENCIA INICIATICA 17/03/1974 – LA POLITICA EN EL REINO DE AGHARTA 14/09/1975 – ARISTOCRACIA Y DEMOCRACIA 27/12/1975 – LA POLITICA EN LA CIENCIA INICIATICA 1/02/1976 – ARISTOCRACIA Y DEMOCRACIA 11/09/1977 – LA POLITICA EN LA CIENCIA INICIATICA

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus

Centre

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
N º 696 del 3 de agosto de 1955

CORREGID LAS FALTAS DE LOS ANTEPASADOS

Página Del Maestro Peter Deunov: Ahora es necesario corregir las faltas de vuestros antepasados. El saber que ahora estáis adquiriendo es algo precioso. Digamos que si vais a alguna parte y sois un violinista distinguido, ¿Qué haréis?. Tocaréis, así ayudaréis a vuestro prójimo. El mundo exterior es enteramente un lección de las cosas. Por todas partes donde vamos hay que aprender algo; a través de lo visible nos instruimos sobre lo invisible. Se pueden adquirir muchos conocimientos; pero el más necesario es aquel que aprovecha al hombre. ******* ¿Qué es el saber?. Cuando un pájaro puede volar, jo llamo saber a eso. Si no puede volar, no tiene el saber. En suma el saber es lo que podemos ejecutar. Necesitáis que el saber tenga una aplicación práctica, que no solamente se acumule en vuestros cerebros, sino que sea aplicable y os aporte la paz. El hombre debe poseer pureza para que se le confíe el saber. Nosotros tenemos igualmente otros métodos de trabajo, (hay métodos muy poderosos) gracias a los cuales se puede hacer todo. Pero para comprender y aplicar esos métodos es necesaria pureza. Imaginad un hombre que tiene abscesos y que toda su ropa está sucia. Yo le digo: “Tengo ropas limpias, pero todavía no son para ti. Es necesario que purifiques tu sangre, que elimines tus abscesos. Entonces te daré buenas ropas, entonces utilizarás métodos poderosos de trabajo” Cuando vengáis aquí, no tengáis prisa. Venís aquí para apaciguaros. Si se está siempre angustiado y preocupado, con la cabeza llena de proyectos y de ideas, se terminará por estar deprimido y ponerse enfermo. Hay que saber salir de la presión y de la crispación que inflinge la vida de la ciudad. Uno se crispa, se contractura y se derrochan las energías en un perpetua agitación, y así se llega inconscientemente hasta el agotamiento. Los discípulos de La Fraternidad Blanca Universal desarrollan su consciencia. Lo observan todo a
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su alrededor y en su interior. Si se sienten tensos y crispados, razonan así: “Me he dejado llevar por la actitud de los que a mi alrededor galopan sin parar”. L agente no sabe que en esa carrera por los bienes materiales destruyen su sistema nervioso y minan su salud. Aquí adoptad otra actitud, aunque solo se por algunos días o algunas semanas pero que a continuación os dure algunos meses, algunos años. ¡Estad atentos y vigilantes!. Un ejemplo: queréis leer, meditar, concentraros y os sentís tensos, vuestro cerebro está bloqueado. ¿Por qué no lo conseguís? Es por que eso no puede hacerse de golpe, hay que observarse, relajar los músculos y el sistema nervioso y después remitirse de nuevo a la concentración. Pero vuestros músculos y vuestros nervios siguen vuestro esfuerzo. Cuando sintáis una tensión, relajad, y así muchas veces seguidas. Pronto podréis concentraros durante horas sin ninguna tensión, sin crispación. Entrenaos. Dejad la actitud que adoptáis en la vida urbana que os impide un ritmo apacible. El movimiento que hay en las calles, la agitación de los peatones, todo ello exige de vuestro sistema nervioso una contracción y una tensión. Preguntaréis:“¿Cómo podemos darnos cuenta, en esas condiciones, de las prácticas que hacemos aquí?”.Este es precisamente el arte que debéis aprender. Conseguiréis llegar a estar concentrados sin tensión. Estas son dos cosas muy diferentes. Es difícil, y reclama un entrenamiento, pero este trabajo os alejará de las preocupaciones, las inquietudes y el desespero y os inclinará hacia la felicidad y la paz que conocemos aquí. Ningún Maestro os puede definir este estado de paz. Cada uno debe acceder a ella por su propio trabajo. ¿Cómo realizarlo?. No se demuestra, esto se aprende con esfuerzos y ejercicios repetidos, con intentos, con ensayos, paciencia y perseverancia. Este ritmo que os aconsejamos os colocará en el camino de la iniciación. Otros descubrirán ese camino mucho más tarde. Trabajad desde ahora en la eternidad. No puedo explicaros nada más. Tenéis que olvidar ciertas costumbres, tenéis que adaptaros al ritmo y al ambiente de Bonfín. No confundir esto con una beatitud inactiva o una agradable pereza, lo que sería muy malo. Buscad vosotros mismos como obtener el resultado hacia el cual os empujamos. No tengáis ningún miedo, esto no os pondrá enfermos. Todo a lo que os invito que hagáis, nosotros lo hemos experimentado. Y sabed que todo lo que hayáis adquirido aquí, será necesario conservarlo y mantenerlo cuando volváis a la ciudad. Las emanaciones salutíferas y los influjos benéficos acumulados aquí, se verán atacados por los de la ciudad, malsanos y deletéreos, que os harán perder vuestra luz y vuestro calor. Hay que saber retener esos bienes, renovándose sin cesar como el pájaro fénix, símbolo de

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esa regeneración perpetua que solo el espíritu es capaz de hacer, el fénix renace constantemente de sus cenizas. En el ambiente de paz y armonía, en el silencio, en una comunión vivificante y consciente con las fuerzas de la naturaleza, se hace un camino inimaginable. Se evoluciona. El mundo exterior es enteramente una lección de las cosas. “Por lo visible uno se instruye sobre lo invisible”, dice el Maestro Peter Deunov. Cada objeto, cada observación puede ser una lección. Ayer recogisteis tantas fuerzas que estabais llenos de dicha y alegría, hoy al despertar os encontráis vacíos como un saco plegado. No os extrañe esto. Si os fijáis en los acontecimientos de la vida y la observáis, veréis que los movimientos de la naturaleza física se reflejan enteramente en vosotros y sobre vosotros. No hablaré aquí del sol, del viento, y de las ropas que nos ponemos o nos quitamos, pero quiero atraer vuestra atención sobre algo que ocurre muy a menudo y sobre lo que no habéis pensado. Salís de vuestra casa para ir a gastar dinero. ¿Por qué volvéis enseguida de nuevo a casa?. Hagáis lo que hagáis, siempre volvéis al mismo sitio. Después de un viaje, regresáis. Quizás salisteis con los bolsillos llenos y volvéis llenos de deudas. O a la inversa, erais pobre y volvéis propietario de un barco, con joyas y todo un tesoro. Lo que ocurre en el curso de la vida exterior del hombre, puede también producirse en su vida interior. Meditando, rezando, salís de vuestra casa y estáis contentos, acumuláis riquezas en vuestra alma. Y volvéis a vuestra casa, para salir de nuevo otra vez. Hay que comenzar de nuevo una vez más, siempre hay que volver a empezar. Ayes estuvisteis felices,, hoy hay que salir a la búsqueda de nuevas vituallas. Se va al supermercado o al almacén, y se vuelve a ir cuando ya lo hemos comido todo. El estado de un día en el que nos hemos alimentado no puede durar eternamente si no trabajamos para reproducirlo. Para ello hay que rehacer todo lo que lo había suscitado y permitido. ¡Con que inteligencia Dios ha hecho todas las cosas!. Observad y estudiad los detalles de la vida para comprender como han sido producidos. Ayer os lo comisteis todo, si dejar una migaja. Hay que volver al mercado, quizá incluso comenzar por ganar el dinero necesario para hacer las compras. Os tenéis que espabilar trabajando si vuestros mayores, perezosos, que no previeron nada, poco inteligentes o mal intencionados, no os han dejado ninguna herencia. Ellos comieron, bebieron y vivieron diciendo: “Después de mi que venga el diluvio”. ¡Y el diluvio sois vosotros!. El Maestro Deunov dice: “Hay que corregir las faltas de nuestros mayores”. Estamos aquí ahora, pagando sus deudas que están cargadas en nuestra cuenta, y tenemos que trabajar el doble, de una parte para reparar los daños, y cancelar las deudas de los antepasados, y de otra para hacerlo un poco mejor que ellos, evolucionando y mejorando nuestra situación. Por que
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debemos legar a los que nos siguen, algo de positivo y no solamente desastres o penas. Los discípulos de la Fraternidad Blanca Universal piensan en el porvenir como lo haría un buen padre o una buena madre. Desean legar el bien a sus hijos. Debemos prevenir el futuro y trabajar para que sea bueno. Pagar las deudas, si, pero primero hay que reconocer que las tenemos, si no los alguaciles nos lo recordarán con persecuciones y la detención. ¿Cómo saber que tenemos deudas?. Cuando nos falta la luz, la voluntad, cuando confundimos las cosas en vez de aclararlas, cuando nadamos en las dificultades, tenemos que comprender que en nosotros actúan antepasados astutos, malignos, ladrones, orgullosos o dominadores. Si reflexionamos profundamente, descifraremos esta herencia procedente de nuestro pasado. La mayoría de la gente vive de esta herencia sin pensar nunca en adoptar algo nuevo. Desconfían de las novedades y rechazan todo lo que se les presenta y que les podría iluminar. ¡Cuantos hermanos y hermanas han tenido esta experiencia!. Han prestado ciertas conferencias nuestras a sus amigos para expandir su punto de vista y ellos han preferido seguir por su carril. Desde luego, hay que ser prudente, por que los antepasados también han legado buenas cosas. No debemos irnos a los extremos y rehusar todo lo que viene del pasado. El pasado aporta lo bueno y lo malo. Y nosotros debemos distinguir lo uno de lo otro, y hacer nuestra elección. Algunas consideraciones preliminares os invitan a distenderos, para alejar de vuestra cabeza vuestras preocupaciones y vuestras inquietudes, a fin de aceptar la vida que hay aquí y adaptaros a ella sin murmurar. Yo se que esto es difícil para los que aun no han intentado armonizarse con el cielo, con el sol, con las almas, con los espíritus y con todo el mundo invisible. El Maestro Deunov nos dice: “Hay que aprender en todas partes donde vamos”. Estáis en el Bonfin para aprender. Vuestro rechazo o vuestra pereza son injustificables. ¿Queréis descansar sin haber estudiado?. Aquí, ¡no hay reposo!. Gracias al saber que estáis adquiriendo, conoceréis la paz y podréis correr en ayuda de vuestro prójimo. Es este el significado de las palabras: “Si sois un violinista distinguido. Tocaréis el violín y ayudaréis a vuestro prójimo”. Vuestro violín es vuestro ser. Tocando bien, o sea pensando, actuando y sintiendo bien, le aportaréis a los demás algo bueno que saldrá de vosotros para ayudarles. El violinista está en posesión de un instrumento maravilloso con cuatro cuerdas de espesores desiguales tensadas de manera diferente. Si las tensáis del mismo modo, se pueden romper. He aquí las cuatro cuerdas que tenéis en vuestro interior: el Mi es vuestra alma, el La, es vuestro intelecto, el Re es vuestro corazón y el Sol es vuestro cuerpo físico. Con vuestro arco, es decir, con vuestras manos, que son los instrumentos de vuestra voluntad, extraéis del violín sonidos melodiosos, aíres y armonías y
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sinfonías que todos escuchan. Yo puedo interpretaros esta imagen de otra manera: vosotros sois como un arpa de siete cuerdas, las siete luces: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta, y vosotros emanáis esos colores. O bien: sois como un jardín florecido, que se pasea con vosotros, y emanáis sus perfumes por donde vais. Un ser que respeta atentamente las reglas y las leyes del amor, de la sabiduría y de la verdad, que se vuelve un Iniciado, propaga y está dando tres cosas: colores magníficos, perfumes exquisitos y sonidos maravillosos. Para ver esos colores, sentir esos perfumes y oír esa música, hacen falta unos ojos, un olfato y un oído muy desarrollados. El Iniciado está rodeado de los colores más intensos del espectro, los perfumes más suaves y la música más armoniosa. En el universo todo es sonido, color y perfume. Y todavía no hemos dicho nada de las formas más evolucionadas de la existencia. “Tocaréis y ayudaréis a vuestro prójimo”. Debemos empezar una vida nueva, en la que nuestra conciencia dejará de fijarse en puntos de vista personales, egoístas y egocéntricos. Decís que no tenéis tiempo de ocuparos de los demás, que no estáis preparados para esa tarea. Salid pues de esa manera inferior y egoísta de considerar las cosas, adoptad una actitud noble y superior. ¿Qué hacéis con vuestro saber, vuestros conocimientos y vuestra erudición?. Salir de si mismo y ayudar a otros: estas palabras contienen todo un arte de vivir. Saber, saber. Los occidentales consideran el saber como una cosa teórica, puramente intelectual. Se lee un libro, se estudia un objeto, una rama, recitamos lo que hemos aprendido, pero todo esto no sirve para nada. Hay que verificar las cosas, hay que aplicar lo que se aprende y hay que realizarlo. En una escuela iniciática no se reconoce un saber que no forma parte de los actos. Vosotros decís: “Yo sé”. Pues bien: ¡Hacedlo!. Si no podéis hacerlo, verdaderamente no lo sabéis. Ya se que os forman así en vuestras escuelas. En un saber que no va acompañado de ninguna realización, hay algo esencial que se os ha escapado; de hecho es que no lo sabéis. Incluso diría que si fabricáis o ejecutáis una cosa sin poderla explicar, la sabéis en realidad mucho mejor que el más fuerte de los teóricos, por que la hacéis y ellos no. Los que saben de manera práctica valen mucho más que quienes saben teóricamente, pero es mucho mejor todavía, poseer la teoría de las cosas y ponerla en práctica. Eso es plenitud. Yo soy partidario de reunir los dos saberes. Es mejor respirar sin saber que hace el aíre dentro de nosotros, es mejor hacer el amor sin saber cual niño nacerá. Esta verdad concierne a otro dominio, allí donde existen los dos caminos: el intelectual y el místico, el emocional. Muchos caminan por el camino del sentimiento sin querer aprender nada, rehusando conocer el mundo divino si
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no es por amor, por sacrificio y por entrega. Es una actitud magnífica que puede llevarles muy lejos, pero para ellos algo siempre estará flojo, incierto y mal comprendido. Algunos occidentales prefieren el camino de la Cábala. Esta vía es magnífica. Se aprende y se estudia, y se distinguen todas las cosas del mundo invisible con exactitud, pero este camino es largo, muy largo. No proporciona esas exaltaciones, esos vértigos, esos éxtasis, esas sensaciones indecibles y esos contactos con las entidades en los que no se puede analizar lo que está pasando. En esta vía emocional y mística, no se desarrolla el intelecto. Cada uno elige su camino. ¿Queréis mi opinión sobre este asunto?. Yo no digo que haya triunfado obteniendo lo que prefiero, pero quizás sea útil a uno o a otro de entre vosotros el conocer mi opinión. ¿Qué es lo que yo amo?. Los tres caminos a la vez. Seguir uno solo camino no puede satisfacerme. Yo he saboreado el camino místico: el corazón, los sentimientos, las sensaciones y el amor. Yo he probado el camino espiritual: el estudio, el saber, y también he seguido el camino de las realizaciones, por el trabajo y por la voluntad. He probado las tres vías, vuelta tras vuelta, y en cada una obtuve resultados. Por ello no quiero seguir una o la otra solamente, sino las tres. En mi hay tres aspectos, y los tres son exigentes, hambrientos de realización y activos. Algunos solo poseen un aspecto, solo quieren seguir un único camino. Vendrá para ellos un día sin embargo en el que explorarán los dos otros dominios. El que trabaja con el amor despertará por este trabajo mismo la llamada de la sabiduría. Quien persigue la sabiduría será conducido hasta el amor, y así sucesivamente. Los caminos no están aislados ni separados. Jamás el Padre está separado del Hijo ni del Espíritu Santo. Desde el momento que se trabaja con uno de ellos, aparecen los otros dos. Solamente están separados en nuestra idea o en nuestras palabras. De hecho es una trinidad en UNO. El camino intelectual es la curiosidad, el deseo de saber. El corazón cuando tiene hambre, reclama el amor, y la voluntad reclama la acción. No digo que yo posea los tres aspectos a la perfección. Están presentes en mi y tengo su sabor. Las gentes se especializan, viven en una estrechez próxima al error, se encierran en su pequeñez rehusando toda vía que no sea la que ellos conocen. Sui punto de vista no abraza la totalidad, así puesto que tratamos de llevar a los hermanos y hermanas hacia la plenitud, lejos de la mezquindad o del sectarismo, es necesario volverse amplio, vasto. Cada uno de vosotros es libre de caminar por un senderito limitado, pero un día descubrirá que no puede alcanzar plenitud. Nuestra Enseñanza conduce a la Plenitud. Es única, vasta, es inmensa. Todos podéis progresar en la dirección de la plenitud, caminando por una vía que comprende y engloba las tres vías.
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Queréis saber si estamos en lo cierto. Si, por que hemos aprendido, -y esto es la clave de todo – a observar la vida, los organismos, las estructuras, toda la naturaleza. Las deducciones que hacemos de este estudio, conducen a la verdad. Como lo dice el Maestro Deunov: “Extraemos una lección de todas las cosas en la naturaleza y en la vida”. Un ejemplo disipará vuestras dudas. La duda no conduce a ninguna parte. Un ser humano es un organismo, o sea un conjunto de órganos. No solamente es un intestino, un corazón, unos pulmones, un cerebro, unos ojos, orejas, manos y pies; es la reunión de una cantidad de órganos. Alguien dice: “Tengo hambre. Un trozo de pan y puedo pasar de todo lo demás”. Bueno, come su pan y poco después declara: “Tengo sed, es necesario que yo beba”. Bebe, y después quiere fumar y reclama a una mujer, después de lo cual desea dormir. Al despertarse tiene que dar un paseo. Y siempre hay un “después”. Esto no termina nunca: una casa, una mujer, un hijo, después medios de transporte, después dinero y después vacaciones. Siempre hay algo que reclamar. El hombre es complejo. Su organismo es complejo. Creado por Dios para actividades diversas, el hombre no puede contentarse con el intelecto, el corazón o la voluntad. Nosotros somos esas tres funciones, aun cuando el hombre posee incluso millares de funciones. Es una forma de resumir el todo. Ya veis bien que encontramos esa complejidad tanto en el mundo exterior como en el mundo interior, en la vida física y en la vida síquica. Tened pues confianza. El camino particular en el que estáis implicados no os aportará la plenitud. Y no saciaréis todas vuestras necesidades humanas. Desde luego un camino lleva al otro, este desemboca en un tercero, y así sucesivamente hasta que encontramos la vía que lo contiene todo y que reúne todas las virtudes. En ella estará la plenitud. Poca gente, incluso los filósofos, hacen este razonamiento que para nosotros es una cos infantil y elemental. Los empequeñecidos no descubrirán esta verdad sino después de los siglos. Yo os muestro la vía de la plenitud. Yo os invito a comer bien, a respirar bien, a pensar correctamente a sentir y actuar como es debido. Algunos se contentan con el corazón, e incluso me toman como referencia. Yo les hablo de amor, si, pero nunca les he dicho que sea inútil estudiar y desarrollar su intelecto.¡De que manera me han entendido!. Sin la ciencia y el arte el amor no será completo verdaderamente, y la ciencia por su lado no puede pasar sin e arte ni el amor. Hay que rectificar y ensanchar vuestras nociones sobre este problema. El Maestro Deunov nos dice: “Cuando un pájaro sabe volar, yo llamo saber a esto, el saber es lo que podemos ejecutar”. Saber y poder están pues entremezclados, confundidos. Si no podéis hacer algo es que no lo sabéis. Y
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si no sabéis una cosa tampoco la podéis hacer. Escuchamos decir: “Si los jóvenes supieran y si los viejos pudieran”. De hecho no los jóvenes ni los viejos saben de verdad. Si los viejos supieran, podrían, y si los jóvenes pudieran es que sabrían. ¡Saber!... Se dice a menudo: ¡”Ah si lo hubiera sabido!”. “El saber es lo que podemos ejecutar”. Entonces: ¿debemos saberlo todo, saberlo siempre?. ¡Hay tantos conocimientos y tantas ciencias!. No, hay que tomar el saber de lo que es útil y aplicable en esta reencarnación. Os hace falta, no un saber que se acumule en vuestros cerebros, sino un saber que sea utilizable y que os aporte la paz. No todo es útil. Es necesario saber como comer, beber, respirar y entenderse con el prójimo. Contemplar el sol, cantar, meditar…Desde vuestra más tierna edad, sabéis como volver a alimentaros cada día varias veces. Hay que alimentarse a todos los niveles, pero no de cualquier manera. Esto es lo que aprendéis aquí. Para terminar el Maestro Deunov nos dice: “El hombre debe tener pureza para que se le confíe el saber”. Y luego: “Existen métodos poderosos gracias a los que se puede hacer todo, pero para comprenderlos y poderlos aplicar es necesaria la pureza”. ¿De que sabiduría se trata?. Se trata de un saber que está reservado a un pequeño número de hombres excepcionales. Estos seres han nacido con una estructura especial y un predestinación determinada. Son los teúrgos. La Teurgia es la magia divina, es la magia de Orfeo, de Zoroastro, de Jesús, de Hermes, y de otros. Los teúrgos invocan los poderes arcangélicos para el bien de la humanidad. Estos son los verdaderos magos. Hay que distinguir la invocación de la evocación. La evocación es un saber que quiere despertar las potencias demoníacas y las entidades infernales con los métodos apropiados. Es la brujería, es magia negra. La invocación llama a las potencias celestiales, trata de hacer descender a los seres superiores, para que ellos actúen aquí abajo. La teurgia solo se ocupa de cosas mayores, esenciales. Evocar a los espíritus para obtener riquezas, facilidades en la vida, mujeres o poderes es peligroso. La impureza de quien evoca le convierte acto seguido en esclavo de las entidades evocadas. Se vuelve su víctima. Por el contrario, un espíritu superior solo responde a la invocación si el teúrgo posee la pureza. Solo la pureza puede atraerlas haca abajo. Si uno no es puro, las entidades celestes no vienen, solamente se pueden acercar los espíritus inferiores. Un ser puro invoca con éxito a los espíritus, y para él mismo, la evocación de entidades inferiores no es peligrosa, por que esos espíritus no pueden dañar a los seres puros. Solamente los espíritus de lo alto se sienten atraídos por la pureza. El saber y los poderosos métodos de que habla el Maestro Deunov, conciernen a los nombres de las entidades
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sublimes, con la manera de pronunciarlos y el tiempo que es favorable para su invocación. Es la ciencia teúrgica. Quizás los hermanos y hermanas conocerán un día esta ciencia. ¿La pondrán en práctica?. Este es otro problema. Hay dos escuelas. En la una los discípulos conocen toda suerte de prácticas y las utilizan, es decir, llevan hábitos especiales, empuñan una varita mágica, utilizan pantaculos, lámparas, tienen cámaras con objetos diversos, se rodean de un círculo, pronuncian palabras y fórmulas etc. Estos son métodos muy fuertes. En la otra escuela, conocemos estos métodos pero no los practicamos exteriormente. Aprendemos otros métodos, también igualmente muy poderosos: la nutrición, la respiración, la salida del sol, la manera de mirar, de hablar, la actitud interior. Esto es la verdadera magia blanca. Ciertamente muchos de vosotros pensáis que yo no hago demasiadas revelaciones. Yo os doy lo mejor. Yo se que la respiración, la meditación, el silencio y la armonía son poderes. Todo lo que yo se de más, quizás no lo conoceréis nunca. Sin embargo, si las condiciones son favorables, más tarde, veréis si yo sabía más. Actualmente este secreto permanece como mi secreto. Mi Maestro, ya lo habéis visto, no dijo nada de más a los búlgaros. En ninguna parte de sus conferencias, hallaréis revelaciones de ese género. El hablaba del sol, de la luz, del pan, de las virtudes de la cebolla, de las frutas y de todo lo que es próximo a nosotros. El otro saber, que no todos pueden soportar, por que hay que haber nacido para ello, es la ciencia teúrgica que conocieron Moisés, Apolonio de Tiana, Numa, Pompilio, Agripa, Guillermo Postel, Paracelso, Pico de la MIrandola, Tritemo, Elifas Levy, ciertamente también Bulwer Lytton, Pedro de Abano,Saint Yves de Alveydre, quizás Papus, Mathers, Estanilas de Guaita, San Martín, Martínez de Pascali y muchos otros, que han practicado pequeñas partes mas o menos. En realidad muy pocos se han acercado a la teurgia, mientras que gran número de ellos han conocido la magia. Abramelin el mago, es conocido como un teurgo y sin duda alguna, el rey Salomón estudió esta ciencia; dejó una obra que se titula “Claves o clavículas de Salomón”. La Teurgia exige adeptos puros, evolucionados y desinteresados. Esta ciencia todavía no es para nosotros. Para entrar en posesión de esta ciencia es necesario hacer muchos sacrificios, es necesario pensar siempre en hacer al bien a todos. Cuando se cumplen estas condiciones, ya nada se os puede escapar. La ciencia misma viene a vosotros. Hasta entonces hay que purificarse cada día un poco más, por medio de la nutrición, de la respiración, del agua y de la luz del sol. Debemos purificarnos y debemos iluminarnos.
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Os preguntaréis sobre el sentido que puede tener esta taza dorada que tengo aquí. Ella contiene toda una ciencia. Un día tendréis satisfacción y os hablaré de este color prodigioso. Tened paciencia. Por el momento, contentaos con esta consigna: velad para distenderos, pensad en todo momento en armonizaros, en comulgar y en acoger lo que Dios pone delante vuestro, a fin de comprenderle. Los objetos, cualesquiera que sean, son medios para comprender. Os instruyen sin cesar. Vuelvo sobre los gestos que hacéis cada día sin pensar. Entráis en vuestra casa y volvéis a salir. A veces permanecéis en vuestro habitáculo durante una semana pero alguien debe venir para traeros vituallas. Esto es un pequeña lección de esta cosa. Cada día debéis recoger riquezas, o sea debéis trabajar. Avanzáis alternativamente en el estado de alegría y /o de pena. Los dos estados son benéficos. Desde luego ya os he hablado del optimismo y del pesimismo. El otro día una hermana me explicaba haber escuchado en varias ocasiones la frase:”El hermano Mikhaël está descorazonado, hay que hacer alguna cosa para ayudarle y reconfortarle”. Ella respondió: “Pues no, dejad tranquilo hacer al hermano Mikhaël. No es cierto que esté desanimado”. Esta hermana me había observado, y ella sabía que yo estoy así algunas veces, voluntariamente. Yo pude revelarle, que en efecto me dejo a veces ir por el desánimo, por que enseguida me siento lleno de fuerzas. Yo vigilo, naturalmente lo que está pasando y permanezco dueño de la situación, por que esto no puede ir muy lejos. En este estado de desarraigo, yo extraigo fuerzas. Entonces espero que pase este estado, como aquel hombre que se golpeaba la cabeza contra la pared y decía:”Me hará tanto bien cuando pare”. Así me sumerjo en un cierto estado como el nadador que se sumerge dentro del agua para sacar una perla. Luchar contra la pena me habría fatigado, agotado. La naturaleza es más sabia que nosotros. No luchéis todo el tiempo, sino velad. En todas las cosas considerad el lado bueno. Ensayad mi método. Descorazonaos, pero sin desanimaros, y sabed sacar ventaja. Os decís: “¡OH! que barro, es espantoso”. Pero los egipcios cuando el Nilo recubría sus tierras de limo, daban gracias a Osiris y Amon-Ra por esta bendición. Cuando el barro se deposita en forma de tristeza sobre vuestros campos interiores, alegraos. Enseguida podréis plantar árboles, sembrar cereales, y recoger frutos. Conoceréis la abundancia. Después de cada tristeza, viene la floración.

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Ya veis, hay que comprender. La comprensión lo transforma todo. De otro modo incluso las cosas buenas se vuelven venenos, obstáculos y adversidades. Sin comprensión todo puede volverse amargura, contrariedad, obstáculo o dificultad. ¡Estad atentos!

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Traducido por EVA JOVELLAR – Lérida 2008

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Videlinata (Suiza), 25 de marzo de 1962.

LA POLITICA EN LA ERA DE ACUARIO
Está escrito en el Génesis que Jacob se durmió una noche con la cabeza apoyada en una piedra; durante su sueño vio una escalera que ascendía desde la tierra hasta el cielo, y sobre esta escalera vio unos ángeles que subían y bajaban... Es así como Jacob tuvo la revelación de toda esta jerarquía celestial que une la tierra con el cielo. La tierra está unida al cielo, y entre ambos se producen intercambios ininterrumpidos que casi nunca han sido mencionados en la Ciencia iniciática. Por ejemplo, cuando Moisés escribió: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra», no mencionó los intercambios que existen entre ambos. Se puede pues pensar que la tierra y el cielo están separados, y por otra parte esto es lo que a menudo han creído los humanos: que el cielo y la tierra son dos realidades separadas e incluso extrañas. En realidad, están en continua relación; si no es así, nada se explica. El cielo y la tierra... Tomemos, si queréis, simplemente el sol y la tierra: continuamente se producen intercambios y son intercambios que producen la vida. Por el momento sólo se ve una pequeña parte de los intercambios: los rayos del sol que llegan hasta nosotros; no se ve todo lo que sube hacia el sol. Sólo los clarividentes han podido ver estos seres que descienden de las regiones superiores para trabajar sobre las plantas, las piedras y que, una vez acabado su trabajo, vuelven hacia el cielo. Existe sobre este tema una literatura extremadamente bella y poética, y un día será toda la humanidad la que podrá contemplar estas criaturas que van y que vienen entre la tierra y el sol, e incluso más allá... En este momento se respirarán esencias desconocidas, perfumes, se oirá esta música que resuena a través del espacio... Porque todo canta, todo es música en el universo. Pero volvamos a esta idea de la jerarquía que es extraordinariamente útil para la vida interior. Sólo concibiendo que todo está jerarquizado,

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desde las piedras hasta Dios, conservando constantemente esta idea de una estructura, se está obligado a obrar correctamente porque todo llega a estar ordenado, organizado, sistematizado. La jerarquía es un estado de armonía perfecta en donde todo reencuentra su lugar. Esto es verdad en todos los campos. Si la mayor parte de los humanos son tan desgraciados es porque no respetan la jerarquía. El vientre está ocupando el lugar de la cabeza o del corazón, e inversamente. No se respeta ningún orden. Entrad en un pueblecito y buscad la escuela. Si no sabéis dónde está, no vale la pena preguntar: allá donde oigáis gritos y alboroto, allá está la escuela. Id pues directamente allá donde haya ruido... Pero he ahí que el ruido no dura siempre. De pronto, se hace el silencio... Es inquietante ¿qué sucede? Pues bien, es el instructor que ha entrado ¡y todos esos pilluelos que estaban encima de las mesas y reñían, vuelven a su sitio en los bancos, con cara de buenos, de santitos! ¿Acaso esto no es una manifestación de la jerarquía? Cada cual y cada cosa en su lugar, esto es la jerarquía. Y es verdad en todos los campos: en el organismo (donde el agua no debe ir a los pulmones, por ejemplo, ni el aire al estómago) y por todas partes, en las ciudades, en las administraciones, en el ejército, en una orquesta, etc. Cada cual en su sitio. Desgraciadamente, no es eso lo que se ve actualmente en la sociedad, donde los mejores individuos y los más inteligentes siguen siendo desconocidos, mientras que los violentos, los codiciosos, los astutos, ocupan los primeros puestos. Incluso en el propio hombre difícilmente encontraréis esta jerarquía: las entidades, las fuerzas que deben actuar en él, no están en su lugar porque otros se lo han tomado. Pues sí, mirad al hombre: ¿quién gobierna en él? ¿Creéis que él es el rey? En absoluto, es un prisionero en un calabozo al que cada día traen un poco de agua y algunos mendrugos de pan, lo justo para mantenerle vivo. Son otros quienes ocupan su lugar: fuerzas desconocidas, caóticas, tenebrosas. El sufre, es golpeado, maltratado, pero está obligado a someterse y a satisfacer a estas fuerzas que gobiernan en él. Incluso no es lo suficientemente consciente como para comprender que ya no es él el jefe, el capitán, y que el barco va a la deriva. Mientras que el hombre no sea consciente de esta jerarquía celestial, irá hacia la anarquía. Y esto es lo grave. La anarquía exterior no es tan grave, pero la anarquía interior, es muy grave: ésta es la causa de que las

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clínicas, los asilos y las prisiones estén llenos de enfermos y de malhechores. Entonces, escuchadme bien, mis queridos hermanos y hermanas: podéis recorrer al mundo entero, podéis recorrer todas las regiones del espacio, podéis presentaras en todas las escuelas Celestes, sólo encontraréis la siguiente idea de la jerarquía: Dios en la cumbre gobernando, y todos los demás, Sus servidores, que están allí para ejecutar Sus órdenes. Y cuando realicéis esta jerarquía dentro de vosotros, entonces todo cantará dentro de vosotros, todas vuestras células cantarán, os sentiréis arrullados, llevados por un estado extraordinario de armonía y de música... Pero esta armonía no puede restablecerse sin que cada ser, cada cosa vuelva a encontrar su sitio. Y hay que empezar por el principio: el lugar respectivo que deben ocupar el corazón y el intelecto. En la mayoría de los humanos son siempre los sentimientos y las pasiones las que gobiernan, y el intelecto el que dice: «Amén». Así pues se trata de la anarquía, y los humanos ni siquiera saben que viven en la anarquía; si se les dice, van a responder creyendo que se les insulta. No, en tanto que el corazón y el intelecto no están en sus respectivos lugares, reina la anarquía. ¿Habéis reflexionado la razón por la cual la Inteligencia Cósmica ha colocado la cabeza arriba y el corazón un poco más abajo? Es exactamente, os lo repito, como un barco en donde el capitán está arriba y las máquinas abajo. Nuestras máquinas hacen avanzar el barco, pero el capitán indica la dirección. Así pues, también nosotros tenemos un motor, el corazón, el sentimiento, que empuja nuestro barco, pero no sabe en qué dirección hay que ir si no está iluminado por alguien más, el capitán, la cabeza, que debe estar más arriba para observar. Si se invierte el orden poniendo al capitán en la bodega, abajo, y los motores sobre el puente, se ha terminado el barco, porque los marineros no están preparados para asumir el cargo de capitán. Todo está jerarquizado. Incluso en el interior de las constelaciones del zodíaco: ciertas estrellas corresponden a la cabeza de Acuario y otras a los pies, algunas corresponden a los cuernos de Aries y otras a las pezuñas... y un río: desde la fuente hasta la desembocadura está jerarquizado. Incluso en un árbol, desde las raíces hasta las flores, todo está jerarquizado.

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Diréis: «Pero ¿cómo saber dónde hay que colocar las cosas? ¡Es una ciencia muy complicada!» Os daré una imagen. Queréis transformar un desierto en una tierra fértil, ¿qué hay que hacer? Derramad agua y todo encontrará su sitio: las plantas, los animales, los humanos. El agua es la vida que circula. Dejad pues fluir el agua, dejad fluir la vida, el amor, y no os ocupéis de saber cuáles serán los árboles que van a florecer, o los pájaros que vendrán a cantar en estos árboles. Alguien dirá: «Pero yo quiero saber ante todo qué lugar ocupará esta yerba y sobre qué rama irá a cantar este pájaro.» ¡Ah! si se esperan conocer todos estos detalles antes de decidirse a dejar fluir el agua, pasarán siglos y no crecerá ninguna flor, no cantará ningún pájaro. Dejad pues fluir el agua, el agua de la vida, el agua vivificante del amor, veréis en este momento cómo la jerarquía se introducirá en vosotros, y todo encontrará su lugar, todo cantará, todo florecerá, y eso será el Reino de Dios. Trabajad pues ahora sobre esta idea de la jerarquía que se extiende hasta el trono de Dios, y preguntaos cómo podéis realizar en vosotros mismos este ideal. Hay que orar, suplicar, luchar, hasta que el Espíritu de Dios que habéis pedido, que habéis deseado, se instale por fin dentro de vosotros mismos para transformado todo. Cuando llegue, un solo segundo de Su presencia es suficiente para que toda esta armonía, toda, vibre alegremente. Pero sin la cabeza, no hay nada que hacer. Esta jerarquía no se puede instaurar sin la cabeza. Es la cabeza la que lo hace todo. Podéis transformado todo dentro de vosotros mismos, los movimientos, las corrientes, las fuerzas, pero cambiando la cabeza, colocando al Señor en la cumbre de esta jerarquía. Este concepto de la jerarquía está profundamente grabado en la naturaleza, hasta tal punto, que los mismos animales la respetan: escogen el que es más fuerte, o el más inteligente, o el más hermoso, y le obedecen. Incluso los animales saben que el valor debe reconocerse y respetarse. Sólo los humanos han perdido este sentido de los valores: son demasiado orgullosos. Ved que la humildad es un reconocimiento de la jerarquía. Se es humilde cuando se reconoce una superioridad. Al insistir tanto en la jerarquía, naturalmente sobrentiendo siempre la jerarquía interior. Exteriormente, alguien puede encontrarse en la cabeza e interiormente en la cola. En la sociedad se puede estar a la cabeza porque

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se es rico o sabio, pero respecto al mundo divino, para estar en primer lugar hay que tener otras cualidades distintas de la riqueza o de la erudición. Y por otra parte, es fácil darse cuenta: no podéis lograr que las fuerzas o los espíritus que están en vosotros os obedezcan si no estáis por encima de ellos. Saben, sienten enseguida quién sois, y si no sois superiores, ¡no hay nada que hace! Incluso si intentáis darles órdenes en nombre de Jesús, os dirán: «Eh, nosotros conocemos a Jesús, pero tú, ¿quién en tú?» Y no solamente no os obedecerán, sino que os aterrorizarán. Cuando se conoce la existencia de esta jerarquía, se está obligado a trabajar honestamente y sin rebelarse. Porque esté siempre indignado, colérico, porque no se obtiene lo que se desea, sin haber hecho jamás ningún trabajo sobre sí mismo para obtenerlo, no sirve para nada. No son la cólera y la rebelión los que pueden trastornar la jerarquía en el campo espirtua1. Puede ser que en la sociedad alguien llegue a apoderan de un puesto a base de gritos y golpes: esto ya se ha visto e las revoluciones, las guerras, los motines. Pero al mundo espiritual no se puede llegar de esta manera, sólo se puede llegar través del trabajo asiduo, constante, infatigable. Entonces sí, nos elevamos y nos imponemos a las fuerzas interiores y a le fuerzas de la naturaleza, y un día nos convertimos en una divinidad. En el plano físico los humanos, que no conocen le leyes de la jerarquía, trastornan a los demás, y les hace sucumbir para arrebatarles su puesto; aquí, evidentemente no hay ninguna humildad, ningún trabajo, ninguna compresión, sino sólo violencia, tinieblas, y no es ésta la manera e evolucionar. Es una ley: los humanos sólo pueden recibir lo que ~ merecen y deben recibir todo lo que se merecen. Es una le universal, una ley promulgada por los Veinticuatro Anciano Sí, las fuerzas de la naturaleza que saben lo que hacéis, que saben de qué sois dignos y capaces, arreglan las cosas para] que, tarde o temprano, tengáis lo que os merecéis. Pero la mayor parte de los humanos que no conocen estas leyes, que no creen que existan Inteligencias fieles, Inteligencias justas y clarividentes, se permiten a menudo emplear la violencia, la maldad, la astucia, y enseguida, naturalmente, reciben las lecciones a través de las fuerzas de la naturaleza. He ahí lo que saben los Iniciados, y el por qué siguen siempre el mismo camino: saben que tienen dificultades y desgracias, que son hechos

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pasajeros, útiles, incluso necesarios, y que recibirán un día la recompensa que merecen. Nadie puede ocupar el lugar de otro. Cada cual tiene un lugar en el universo que Dios le ha dado, con una vibración determinada. En el plano físico está claro que las personas injustas, deshonestas, pueden llegar a despojar a los demás. Pero en el plano espiritual, es imposible arrebatar el lugar de otro cualquiera. El lugar que Dios da a cada uno de nosotros es absolutamente el lugar que se merece. En este terreno, hay una justicia absoluta, la injusticia no existe. Ninguna criatura tiene la posibilidad de tomar el sitio de otra, sino que cada una debe desarrollarse hasta alcanzar la perfección que Dios ha previsto para ella. Y cuando se haya desarrollado en el sentido que Dios ha querido, será única e insustituible por toda la eternidad. No habrá una segunda criatura como ella en todo el universo. Incluso si otras le sobrepasan en importancia, allá donde se encuentre, sólo ella reina, porque es Dios quien le ha dado este lugar. Por su vida, cada criatura desprende una esencia de sí misma que le es peculiar. Incluso si alguien le sobrepasa, su esencia es de otra naturaleza. Ninguna criatura, por lo tanto, puede reemplazar a otra o substituirla. Todas las criaturas son irreemplazables. Los mejores individuos pueden sufrir injusticias aparentemente, pero si realmente son «mejores» y no se detienen a pesar de todos los inconvenientes que encuentren, el cielo y la tierra han jurado darles lo que se merecen. Para cualquier persona ha sido siempre así, y así será eternamente. Entonces, ¿de qué debemos preocupamos? No debemos preocupamos en saber si estas fuerzas y estas entidades son inteligentes o si se han dormido y nos han olvidado. Sólo debemos preocuparnos por saber si hacemos bien nuestro trabajo, porque estas entidades saben perfectamente hacer el suyo, y cuando llegue el momento nos darán la realeza. Imaginaos un joven príncipe que, desde su más tierna edad, hubiese sido confiado a unos campesinos para que le educaran en la sencillez e incluso en la dureza. El no sabe que es el heredero del trono y va cada día al trabajo, vestido casi andrajosamente, con lo indispensable para comer. Un día, después de varios años, cuando ha terminado su aprendizaje, he ahí que un cortejo suntuoso va a buscarle con una carroza. El no lo comprende,

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cree que se le engaña. Pero no, sólo se le había enviado allá para aprender a trabajar, a levantarse temprano, a vivir en la sobriedad. Porque ya sabéis cómo se comportan más tarde los pequeños príncipes educados en la opulencia: son caprichosos, perezosos, crueles. Vedle ahora llegando a palacio: se le pide lo que desea para comer y sólo pide un poco de pan, una cebolla, queso yagua. Naturalmente, los cortesanos se llevan las manos a la cabeza desesperados porque el cocinero real había preparado pavos, langostas y los mejores vinos... ¡Y yo os digo que todos vosotros sois interiormente príncipes y princesas, hijos e hijas de Dios, y que un buen día Dios, que os ha situado entre los campesinos simbólicamente hablando para que os eduquéis ahí, os enviará a buscar solemnemente! Sí, pero con la condición de que hayáis trabajado bien, de lo contrario este aprendizaje entre los campesinos puede prolongarse durante siglos. Entonces, mis queridos hermanos y hermanas, hay que cambiar de cabeza, y conformarse con una nueva cabeza, porque entonces, todo cambiará. ¡Se ve esto con tanta frecuencia, incluso en la vida cotidiana! En el momento en que es elegido un nuevo Presidente de la República, por ejemplo, hay inmediatamente un nuevo gobierno con nuevos ministros, todo se recompone ¿Cómo es eso? ¿Por qué no siguen los mismos? Es absolutamente imposible: por la ley de la simpatía, del magnetismo, es otra jerarquía, otro orden de cosas el que prevalece. Si es un bandido el que resulta elegido, ya veréis, dará todos los puestos a sus hombres, y habrá desorden y pillaje. Así es como ocurre por todas partes: desde que un nuevo jefe entra en función, todo el mundo es cesado, y se instalan en su lugar otros que tienen afinidades con él, que son sus amigos o sus padres. Entonces ¡por qué objetarme que la nueva cabeza no cambiará nada, que todo va a quedar exactamente como antes! Pues no, todo cambia, cada puesto está ocupado por personas que se corresponden con la cabeza. Así pues, si en la cabeza está un pillo, todos los pillos van a salir de la sombra para sostenerle, y si en la cabeza está un santo, todos los santos van a surgir y a situarse naturalmente cerca de él como si ya se conociesen. Es por eso que ahora, lo más deseable para el discípulo, es colocar arriba la cabeza más formidable, esta cabeza de la que habla la Cábala, la Cabeza Blanca, de la que estudia detalladamente el pelo, la barba, etc.... Si el discípulo llega a colocar al Señor a la cabeza de su existencia, en este preciso momento los Ángeles y los Arcángeles irán a asentarse allí para

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hacerle compañía. El Señor no puede soportar sentirse rodeado de diablos, por lo que éstos son inmediatamente rechazados y es el Cielo el que se acerca para cantar junto a Él, y no hay otra posibilidad más que ésta. He ahí la verdadera transformación, he ahí la verdadera alquimia, la verdadera magia: reemplazar la cabeza. Y para reemplazar su cabeza, Dios mío, es necesario, por lo menos, que el discípulo diga: «No soy yo quien quiere gobernar, quiero ser un servidor, quiero obedecer, quiero trabajar, es el Señor quien debe venir a asentarse en mí», y trabaje todo lo que pueda. Al final, cuando encuentra que las condiciones son apropiadas para El, viene el Señor, y cuando El viene, todos los espíritus luminosos vienen con El y se instalan por todas partes. Ved que un solo cambio de la cabeza lo cambia todo, no puede ser de otra manera. ¿Cómo queréis que el Señor habiendo decidido instalarse en alguna parte, Se encuentre solo o rodeado de diablos? No, no, El viene acompañado de toda una comitiva de entidades extraordinariamente bellas. Si os preocupáis en comprender el sentido y el valor de la jerarquía, podréis llegar a realizaciones fantásticas.

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Sèvres, 18 de febrero de 1968.

LA POLITICA A LA LUZ DE LA CIENCIA INICIATICA
En la conferencia que acabamos de escuchar, os decía que la evolución se acompaña de una simplificación de las formas, unida a un aumento de la intensidad de la vida, mientras que en la involución asistimos a una multiplicación de las formas con un empobrecimiento de la vida; es una pérdida de expresividad, de sutilidad, de finura. Por eso el hombre se envilece, entra en la diversidad de las formas, identificándose con el mundo de animales inquietos que se atacan y aniquilan entre sí: serpientes, cocodrilos, tigres, chacales. Porque la vida interior no es más que un reflejo de la vida exterior: alejándose de la Fuente, el hombre reproduce en sí condiciones idénticas a las de la jungla; interiormente no hay más que desgarro y lucha. Para poner fin a esta situación deplorable, debe volver hacia la unidad. Esta unidad debe también realizarse en el mundo, entre los países. Estudiad la historia: ¡cuántos países que ahora forman una unidad estaban compuestos no hace mucho tiempo por Estados separados que guerreaban entre sí! Han comprendido que es preferible la unidad, y después de hacerla se han convertido en verdaderas potencias. Pero esta etapa, aún es insuficiente, porque cada uno de estos países, que representa una potencia, siente que el país vecino le hace la competencia y esto es recíproco. ¡Se preparan para luchar, y al final acaban por destruirse! Es preciso que los humanos comprendan que ha llegado el momento de hacer una unidad mucho más vasta, mucho más amplia: todos los países de la tierra deben unirse, y esta unificación, como en el organismo humano, producirá la salud, el bienestar, la fuerza. La humanidad aún no ha llegado a sentirse bien, está enferma, cancerosa, porque la filosofía del separatismo reina por todas partes. Cada cual trata de trabajar sólo para su país, para su familia. Pues bien, esta tendencia creará eternamente complicaciones y guerras, porque esta división siempre dañará los intereses de unos o de otros. Ahora hay que simplificar las cosas, llegar a convencer a los países del mundo

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entero de que si aceptan unirse, vivirán mucho mejor: todos los humanos vivirán en la abundancia, serán libres de viajar, de encontrarse, de divertirse. En el pasado, está claro que estas concepciones de separabilidad eran normales, tenían su razón de ser, porque el hombre no era capaz de ensanchar su campo de conciencia. Incluso los grandes Iniciados, como Moisés, por ejemplo, sostuvieron la idea de que era preciso luchar contra los pueblos extranjeros, y el propio Moisés participaba en estas guerras. En aquella época era imposible que comprendiesen el amor fraternal y la necesidad de una familia universal; los humanos estaban demasiado cercanos a los animales, era impensable. Pero ahora es distinto, y con la rapidez de comunicaciones, la tierra se ha vuelto de pronto tan pequeña que ha llegado el momento para los humanos de comprender que deben suprimir las fronteras y unirse para que el mundo entero sea una sola familia. Nos batimos, pero ¿para defender qué? Todos están dispuestos a defender un sistema que está destinado a desaparecer, y un día, cuando vean los esfuerzos que han hecho para mantenerlo ¡comprenderán lo embrutecidos que estaban! Pero mientras tanto, vuelven a sus viejas concepciones políticas y religiosas. Los cristianos, por ejemplo, siguen mostrándose orgullosos de pertenecer a la verdadera religión, de ser los verdaderos hijos de Dios, mientras que los demás son paganos, ineducados, infieles. No, esto es grotesco, ridículo, monstruoso. Los verdaderos hijos de Dios no deben ser tan estrechos. Mientras mantengan este estado de cosas, se colocan muy bajo, y no soy yo quien les coloca ahí, sino ellos mismos. Por sus pensamientos, sus sentimientos y sus actos, cada criatura se determina a sí misma, porque entra en comunicación con tal sustancia, tal región o tal fuerza del universo. Cada día, a cada instante, nos determinamos por el bien o por el mal, por la luz o por las tinieblas. Pero en la hora actual se constata cada vez más que se está en camino de realizar un gran trabajo, y si no lo realizan los adultos, lo realizarán los jóvenes. Serán los jóvenes quienes obligarán a los adultos a ampliar su comprensión, porque ya no podrán soportar estas concepciones caducas que son en el origen de todas las guerras. La juventud está empezando a

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actuar y va a revolucionar el mundo entero: tanto en Rusia como en América, hará una revolución formidable. Los dirigentes políticos se imaginan a menudo que el destino de un país está en sus manos. Puede ser, durante algún tiempo, pueden tener esta ilusión, pero no es duradera. Todos los que han creído que todo dependía de ellos, han acabado mal. Los tiranos siempre acaban mal, cortan algunas cabezas, y después es la suya la que acaba también por caer de una forma o de otra. Porque en realidad no son los humanos, a pesar de lo poderosos que sean, los que dirigen el destino de la humanidad, sino las altas entidades que observan y que controlan el desarrollo de los acontecimientos. Mirad todos esos imperios formidables que han hecho temblar al mundo y que después han desaparecido dejando su lugar a otros. Sí, existen otras inteligencias, otras fuerzas que trabajan con un fin que desconocemos. Es preciso pues, que los humanos sean más humildes, de lo contrario tarde o temprano acabarán por romperse la cabeza. Todas las sociedades secretas que creían poder dominar el mundo no lo han logrado jamás, y la mayoría han desaparecido. Mientras que el ideal de los que siguen los proyectos de Dios, los grandes Iniciados, a pesar de que a menudo han sido pisoteados y destruidos, nunca han desaparecido. Porque en los proyectos de Dios está siempre presente la salud de los hombres, su liberación, su felicidad. Mis queridos hermanos y hermanas, la Fraternidad Blanca Universal está aquí para recordar a los humanos que son hijos del mismo Padre y de la misma Madre. ¿Por qué entonces matarse? ¿Por qué trabajar los unos contra los otros? Es monstruoso, insensato. Ved que nada puede objetarse a esto. Aceptando esta verdad no podemos continuar separándonos, detestándonos, esto no es lógico. Hay que vivir de acuerdo con esta verdad, o rechazada decididamente, lo cual sería más honesto. Cuando no se tiene ni el mismo padre ni la misma madre, está permitido matarse, pero hacer como los cristianos que a pesar de mantener esta creencia se matan entre sí y matan a los demás, entonces, i esto no marcha, aquí hay una formidable contradicción! Los humanos buscan siempre su propia felicidad, su propio éxito, su propia riqueza y la defienden contra los demás, porque creen que si no lo hacen, lo van a perder todo. Hace apenas unos treinta años, los franceses que hubiesen osado decir que era preciso reconciliarse con los alemanes,

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habrían sido fusilados. Ahora que se ha llegado a esta idea, no se fusila ni a los Franceses ni a los Alemanes, ambos se dan la mano, se visitan, e incluso traen algunos niños a este mundo. Entonces ¿por qué no tiene que ocurrir lo mismo con los demás en todas partes? Que los alemanes y los franceses se hayan convertido en amigos, no ha cambiado gran cosa: hay otros enemigos que están ahí y que esperan el momento oportuno para tragárse1os. Hay pues que hacer una unidad mucho mayor para poder escapar verdaderamente a todos los peligros, si no se hace así, a los pobres humanos ni las armas ni la diplomacia les salvará. Pero un día, ante la amenaza que pesará sobre la humanidad, todos se verán obligados a darse la mano. Sí, incluso los Estados Unidos y Vietnam, Israel y los Países Árabes... El único medio que tienen los hombres para resolver todos sus problemas, consiste en vivir la vida fraternal, y es esta vida la que les propongo y donde encontrarán una expansión de conciencia, una mayor inteligencia, la felicidad, la alegría. Pero los pobres, eso no lo ven. La Fraternidad les abre horizontes, les da una familia, inmensas riquezas, pero se obstinan en quedarse en su pequeño agujero, su egoísmo, su oscuridad, sus enfados, su angustia, porque siempre es la naturaleza inferior la que gana terreno. Dicen: «Oh, yo no necesito de una Fraternidad, no necesito aprender, quiero vivir libre, independiente.» En realidad, lo que defienden así, es la pereza, el egoísmo, el desorden, la desvergüenza, porque se encuentran bien en este estado. Ved que los humanos no tienen aún ningún criterio, son como bebés. Si fuesen adultos - espiritualmente - encontrarían enseguida que esta debilidad, esta, digamos, alegría, es la fuente de todas las desgracias. Pero no se han analizado y prefieren este estado que les libere de los esfuerzos y les dispense de mejorarse. Pues bien, yo les digo que mientras conserven esta actitud, no harán ningún progreso porque se comportan como niños. Los niños buscan lo que es agradable, simpático, azucarado, no tienen aún suficiente inteligencia para comprender que las mejores condiciones de desarrollo no se corresponden con el dulzor. Es lo que es amargo, la quinina, lo que hay que tomar algunas veces para desarrollarse, para llegar a ser inteligente y fuerte. Algunos han buscado el martirio porque han comprendido que las dificultades representan las mejores condiciones de desarrollo. Claro está que no os pido que lleguéis hasta ahí, pero sí os pido

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que por lo menos comprendáis que hay que romper con esta filosofía de la separabilidad que adoptamos para ser, digamos, independientes y libres. Jamás seremos libres así, seremos esclavos; esclavos de nuestras debilidades, de nuestros caprichos. El verdadero desarrollo sólo puede hacerse en colectividad. Cuando estáis solos, no tenéis necesidad de dominaros, ni de ayudar a los demás; podéis incluso dormir toda la jornada, no lavaros, vivir en el desorden y la suciedad. A algunos les gusta vivir en este estado deplorable, se sienten bien, mientras que en una colectividad ¡es horrible! Hay que ser limpio y estar atento para no incomodar a los demás, hay que ser amable, paciente, comprensivo... Algunos me dicen que tienen necesidad de estar solos porque tienen cantidad de trabajo que hacer. ¡Vamos, vamos, sus trabajos, ya veo los reflejos en su cara! Sus trabajos son la pereza y el placer, la vida en el mundo astral y aún más abajo, en el mundo subterráneo, donde no paran de levantar polvo, de remover el agua y el lodo. Pero un buen día, cuando se conviertan completamente en esclavos, se darán cuenta de que han trabajado para sus enemigos, para entidades tenebrosas que ni siquiera conocen. Estas entidades les dictan órdenes: «Quiero comer esto... No, no quiero aquello ... ¡Ve a buscarme aquello allá abajo!» y corren, corren para satisfacer lo que imaginan ser ellos mismos. Hasta el día en que comprendan que han satisfecho y alimentado a los peores enemigos de su felicidad y de su porvenir. Hay que saber que viven en nosotros dos categorías de entidades, y si no sabemos a cuáles debemos alimentar, estaremos completamente dominados por las entidades tenebrosas. Para poder comer y aprovecharse mejor de los humanos, estas entidades les dicen: « ¡Pero si eres libre!» Y estos idiotas, que se creen «liberados», como se dice, no saben que son esclavos. Se puede ser libre, pero no abandonarse a los propios deseos. En tanto que se entienda la libertad como la entienden los niños, no habrá libertad sino esclavitud. Mis queridos hermanos y hermanas, haced lo que queráis, pero tarde o temprano os veréis obligados a llegar a las mismas verdades que os doy, y cuanto antes sea, mejor para vosotros. Ya habéis hecho tantas experiencias costosas, ¿por qué continuar? ¿No habrá experiencias mejores que hacer? Siempre me ha sorprendido la mentalidad de los humanos. Todos vosotros diréis: « ¡Pero hay que experimentar!» De acuerdo, es

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magnífico, pero ¿por qué experimentar sólo lo que es negativo, tenebroso? Hay que ser honesto: si tenemos que experimentarlo todo, también habrá que hacer experiencias luminosas, espirituales. ¿Por qué limitarse si - por lo visto - hay que experimentarlo todo? Pero el hombre se concentra siempre en un solo lado, generalmente el peor, olvidando el otro. Por ejemplo cuando un filósofo (digamos un filósofo), escribe que para el hombre no hay otra cosa más que la nada y la desesperanza, que Dios no existe, o que si existe, el hombre no tiene ninguna relación con El, la muchedumbre se apresurará a seguirle. Y sin embargo, si se hace el esfuerzo de admitir que en esta forma de ver hay una parte de verdad, ¿acaso lo contrario no es también verdad? ¿Por qué limitarse siempre a un aspecto, y precisamente al peor? Siempre hay dos aspectos en cualquier cuestión, y hay que considerar ambos. El ser humano tiene dos naturalezas, una naturaleza celestial y una naturaleza infernal; que se estudien las dos, está bien, pero hay que dar preponderancia a la naturaleza celestial. Entonces, si ahora me habéis comprendido bien, mis queridos hermanos y hermanas, si habéis comprendido que la Fraternidad Blanca Universal es el lugar... ¡digamos! más desagradable, indigesto y pesado que existe, entonces, vendréis aquí para ejercitaros, para desarrollar en plenitud la voluntad, el corazón, el intelecto, el alma, el espíritu, y un día os convertiréis en hijos e hijas de Dios. Dios está por encima de nacionalidades, por encima de los pueblos, no los ha creado para ser judíos, árabes, cristianos o budistas. Ellos ha creado, esto es todo; y son ellos quienes, por sus condiciones de evolución, no han podido hacer otra cosa más que dividirse en clanes, familias, sociedades, países. Pero un día todas esas diferencias que producen tantas hostilidades desaparecerán, y los humanos se sentirán todos ciudadanos del mundo. Ved lo que es saludable y deseable. ¿Qué hombre político me dirá ahora lo contrario? Yo os voy a demostrar matemáticamente, científicamente, históricamente, que algunas maneras de ver las cosas son caducas. Ahora que vivimos en una época en que se ha encontrado la forma de ir a la luna, es preciso por lo menos decidirse a cambiar alguna que otra

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cosa. ¡E incluso un buen día, nos encontraremos con los habitantes de la luna!... Diréis que la ciencia ha encontrado que no hay habitantes allá arriba. Sí, hay habitantes, y además han ido más lejos que nosotros en el dominio científico, técnico. Y entonces, ¿por qué no se les ha encontrado? Como sabían de antemano que se les visitaría, se escondieron en sus habitaciones subterráneas. Sí, porque desde el momento en que los humanos tienen los medios para ir a la luna, son completamente capaces de hacer, tarde o temprano, lo que los Españoles hicieron con los Aztecas y los Mayas. Por lo demás, en cualquier parte se hace lo mismo, no hay una gran diferencia entre los antropófagos y la gente «civilizada». Aunque no se comen de hecho a su prójimo, sí se devoran de otra manera. ¡Ah! Os interesan los antropófagos... ¿Queréis que os cuente una anécdota? Pues bien, un día, una delegación de antropófagos se presentó con mucha seriedad en la O.N.U. diciendo: «Escuchad, tenemos que haceros unas reclamaciones; hemos sabido por los periódicos y la televisión (ya veis, son muy modernos y civilizados los antropófagos) que ayudáis a los pueblos que están en la miseria: les enviáis trigo, arroz, café; y a nosotros, solamente nos enviasteis una decena de misioneros. Eso es muy poco, ¡ya hace mucho tiempo que nos los comimos, y ahora tenemos hambre! Enviadnos algunos más... ¡Sed cristianos!» Qué lógica, ¿verdad? Diréis: «Pero los humanos por lo menos han llegado a no comerse mutuamente.» Oh, ¿sabéis?, se conocen casos que prueban que el siglo XX no está tan alejado del canibalismo. Poned a los humanos en ciertas condiciones, ¡y veréis si están tan evolucionados! Y después de todo, comer no es peor que otras cosas. Todavía no se han estudiado todas las formas de antropofagia, por ejemplo cómo los hombres y las mujeres se comen entre sí de muy distintas maneras. Que las personas hagan lo que quieran: que estafen, que se destruyan, pero que no se olviden de que no son dueñas de la situación. Otras entidades, en las alturas, vigilan y orientan la evolución de la humanidad. Hay algunos que han consagrado sesenta, setenta, ochenta años para conocer la voluntad de sus amos, de sus generales, de sus ministros, pero esto sólo son voluntades humanas, y han perdido el tiempo. Personalmente he consagrado toda mi vida al conocimiento de la voluntad de Dios; ahora ya la conozco. Y también vosotros podéis conocerla.

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Entonces, mis queridos hermanos y hermanas, retened bien todo esto, y reflexionad también en las pocas palabras que os he dicho, empezando por la simplicidad y la complicación. Alejándose de la simplicidad, de la unidad, para entrar en la diversidad, los espíritus se han hundido en las raíces, y las raíces, bajo tierra, conocen la oscuridad y el frío. Ahora deben pues ascender hasta el calor y la luz... hasta las flores. ¡En las flores se encuentran tantas formas, colores, perfumes! Cuando os alejáis del sol, sentís el frío y la oscuridad, y la vida disminuye. Cuando os acercáis al sol, la luz aumenta, el calor aumenta, la vida aumenta. Entonces, todas las criaturas que se han alejado de Dios ya no tienen calor, ni amor, ni luz, ni sabiduría, no tienen ya vida, se han cristalizado. He ahí por qué ya no comprenden, ni sienten, ni actúan. O si actúan, es siempre para destruir. Mientras que todos aquéllos que, como los Iniciados, han tomado el camino de retorno hacia la Divinidad, han recibido la luz, el calor y la vida, y han hecho maravillas, hasta resucitar muertos. Es tan sencillo, incluso los niños pueden comprenderlo. Entonces, ¿por qué los filósofos no lo comprenden? Si hubiesen comprendido, no se alejarían de la Fuente. ¿Creéis que lo que los humanos leen ahora en los libros les aproxima a la Fuente? En los libros hay demasiadas cosas negativas que destruyen la fe, el amor, la moral, el sentido de lo sagrado, de lo divino. Hay que leer otros libros, o bien el único libro que verdaderamente merece la pena de leerse: el libro de la naturaleza, y acercarse al sol espiritual para calentarse, iluminarse, vivificarse. Pero no, los humanos harán todo lo posible para alejarse, y nada para acercarse. Luego dicen: « ¡Ya no comprendo nada, ya no sé dónde estoy! » Hablar de esta manera dice muy poco en favor de la persona. ¡Cuántas veces se me ha dicho o escrito ya esto! Para no vejarles, respondía amablemente. Pero si hubiese querido decir la verdad, habría respondido: « ¡No es extraño, señor (o señora), que no comprendáis nada, e incluso cada vez comprenderéis menos, porque vais en dirección opuesta a la correcta!» Y algunos dicen que ya no pueden ni amar ni soportar a los demás. Aún aquí, hago un pésimo diagnóstico, es como si me diesen su tarjeta de visita, en donde está escrito: «Soy un idiota, un imbécil, un monstruo». Aunque se trate de tal doctor, tal profesor, tal ministro, yo leo: imbécil, ¿por qué?

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Porque ya no pueden amar. ¡Mirad esto! ¿Y a quién aman? A sí mismos, ¡y además muy mal! Y luego otro que dice: «Ya no puedo esforzarme, estoy paralizado, me siento débil». ¿Por qué ha llegado hasta esta debilidad? Porque se ha abandonado a sus habitantes inferiores que le han maniatado; y ahora no puede hacer nada. También ésta es una tarjeta de visita espantosa. Ved cómo comprendo las cosas, también vosotros, si queréis, llegaréis a comprenderlo así. Y tanto mejor para vosotros, nadie os podrá engañar, nadie. Os daré criterios, reglas, y mirando a alguien podréis decir: «Amigo mío, ha pasado el tiempo en que podías engañarme, ahora veo claro». Pero empezad por aplicaros estas reglas y estos criterios a vosotros mismos. Para los demás, no es urgente, se hará más tarde.

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Videlinata (Suiza), 17 de marzo de 1974

LA POLITICA EN EL REINO DE AGHARTA
Ya hace años, os hablé de este reino subterráneo llamado Agarta, donde se ha desarrollado desde hace milenios una civilización fantástica. Este reino escondido está en comunicación con la superficie de la tierra porque existen aberturas en diferentes países del mundo: en los polos, en América del Sur, en Mongolia, en el Tibet... e incluso en Francia, en los Pirineos. Desde tiempos muy lejanos se han transmitido leyendas - sobre todo entre los pueblos nórdicos - que hablan de un país, más allá de los hielos polares, una tierra donde reina una eterna primavera. Y según una conocida tradición de la Ciencia iniciática, las auroras boreales estarían producidas por seres extremadamente evolucionados que habitan en estas regiones y por una luz que procede del centro de la tierra. Algunas personas en el mundo han tenido conciencia de la existencia de Agarta. Incluso se ha hecho una película, « Shangri- La» en la que se cuestionaba la existencia del país de la eterna juventud. Pero en todos los países existe esta tradición. Ya sea en Grecia, en India, en Egipto, todos los pueblos han tenido sus ideas respecto a este país de la eterna juventud y de la eterna felicidad; y es precisamente el reino subterráneo de Agarta al que otras culturas han llamado el país del Santo Grial, Thulé, el jardín de Hespérides ... Ahora, cada vez más, se habla y se escribe sobre Agarta, pero hace años era una cuestión poco conocida. Había el libro de un ruso, Ossendowski: «Bestias, hombres y dioses» que cuenta todo lo que le ha sido dicho a este respecto en los monasterios del Tibet. Pero sobre todo es el libro del marqués Saint-Yves d'Alveydre: «La misión de la India», el que aporta las mayores revelaciones sobre Agarta. Saint-Yves d'Alveydre era un escritor, un erudito e incluso un Iniciado. Poseía la facultad de desdoblarse, y por eso revela en esta obra que ha podido entrar personalmente en Agarta. Da detalles extraordinarios sobre este reino subterráneo iluminado por una especie de sol central, donde, al igual que sobre la tierra, crecen árboles y flores, donde viven animales y hombres. Habla de bibliotecas y de archivos que se extienden a través de kilómetros

y que contienen toda la historia de la humanidad. Sí, libros extraordinarios que fueron escritos por grandes Iniciados y que contenían grandes secretos; fueron retirados de las manos de la humanidad, pero están allá, en Agarta, y sólo aquéllos que están evolucionados tienen derecho a leerlos. Todo lo que pasa en el mundo desde un principio está registrada y conservada en estos archivos. Todo lo que ha desaparecido de la superficie de la tierra y que se cree definitivamente perdido, se encuentra allá abajo. Si queréis saber cómo eran ciertos personajes históricos, allá lo encontraréis. Y también vosotros estáis allí, en miniatura. Porque todos nosotros existimos bajo la forma de un doble para que se nos estudie. En Agarta hay siempre un reflejo en miniatura de todo lo que pasa aquí. Y los Agartianos saben incluso que en este momento estoy hablando de ellos. Algunos, que han investigado, piensan que los bohemios, los zíngaros, proceden de Agarta, de donde fueron expulsados, y que es de allí de donde han traído los conocimientos que tienen sobre el Tarot, por ejemplo, y que se transmiten de generación en generación. Se cree también que los Agartianos proceden de los Atlantes y de los Lemures. Antes de que el continente comenzara a zozobrar - habrían pasado quince mil años según ciertos investigadores - deberían haber huido con sus máquinas extraordinarias para refugiarse en las entrañas de la tierra donde han creado ciudades, asentándose allá. Evidentemente se cuentan toda clase de historias extraordinarias respecto a Agarta. ¿Son verdaderas o falsas? No es esto lo que me interesa. Lo que me interesa es la filosofía, los principios sobre los que se ha fundado este reino, y cómo propagado, y sobre todo cómo hacer comprender a los humanos que acabarán rompiéndose la cabeza si continúan siguiendo filosofías erróneas. Agarta es un reino muy sabiamente organizado y gobernado, donde millones de hombres viven en la prosperidad, la paz y la felicidad, al abrigo de enfermedades e incluso de la vejez. Saint-Yves d'A1veydre habla en detalle de esta organización. En la cumbre reina una trinidad de seres: el Brahattma, el Mahatma, y el Mahanga (que Ossendowski cita bajo los nombres de Brahytma, Mahytma y Mahynga). A Brahattma está confiada la Autoridad, a Mahatma el Poder, y a Mahanga, la Organización. Y como Agarta posee una estructura que es un reflejo del orden cósmico, por debajo de esta trinidad superior hay un grupo de 12 personas, a semejanza del zodíaco, y después un grupo de 22, a semejanza de los 22 principios del

Verbo, con cuya ayuda Dios creó el mundo; después 365, como los 365 días del año, etc. Durante años he reflexionado y meditado mucho sobre Agarta y he trabajado para entrar en comunicación con su reino invisible. Quizás no lo creáis, pero ha llegado el momento de deciros lo: os traigo la misma organización. Es preciso que los humanos comprendan ahora que aún no han encontrado el gobierno que les conviene y que sólo la sinarquía, el gobierno de los Iniciados, puede resolver todos los problemas políticos, sociales, económicos. Os traigo la misma cultura que existe en Agarta ... Todavía no puedo en verdad, desvelada, revelada, porque parece ser algo tan lejano, tan absurdo, que me arriesgo a que me metan en algún sitio especial... Sí, si os digo todo lo que sé, me meterán en un manicomio. Es por ello que no me atrevo a haceros ciertas revelaciones. Pero todo está aquí, en mi cabeza, y cada vez os hago penetrar más y más en estas verdades de la Ciencia iniciática. Por otra parte, si actuáis de buena fe, no podéis dejar de reconocer que todo lo que os he revelado hasta ahora era verdad. Así pues, os dejo libres, haced lo que queráis. Y lo que es absolutamente verídico es que os traigo una nueva cultura. La Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal tiene por misión el introducir en el mundo la filosofía de Agarta. Una tradición cuenta que Rama, después de haber conseguido asentar la Edad de Oro en la tierra, fue a habitar a Agarta y que muchos otros grandes espíritus, como Buda o san Juan, o incluso el alquimista Nicolás Flamel, también han ido a vivir en Agarta. Pero lo que no se sabe, es que en nuestra época los Agartianos se reencarnan sobre la tierra para traer su ciencia, su organización, su gobierno: el gobierno de los Iniciados. . Puedo explicaros cómo viven los Agartianos, cómo nacen, cómo entienden el amor. Saben que la fuerza sexual es una energía preciosa, por eso no la malgastan, sino que por el contrario la utilizan para convertirse en criaturas superiores, en divinidades. Por otra parte es de Agarta de donde procede el verdadero Tantra-Yoga, tan conocido en el Tibet y en la India, pero del que muy pocos Occidentales tienen una buena comprensión. ¡En cuanto a la práctica, mejor no hablar...! Muchos no han logrado otra cosa que enfermar y desequilibrarse. Así pues, atención, no os aconsejo que os embarquéis en este sentido. Estudiad, preparaos, purificaos, y enseguida

obtendréis todo tipo de revelaciones sobre la extraordinaria ciencia de aquellos seres. Porque la ciencia de los Agartianos concierne también a los descubrimientos más avanzados de la física. Tienen la posibilidad de vigilar y controlar todo lo que pasa sobre la tierra; pueden incluso destruir completamente a toda la humanidad desencadenando la potencia de los cuatro elementos. Pero como son seres evolucionados y pacíficos, no lo harán. Incluso es muy probable que los platillos volantes, cuya existencia ahora ya no se puede dudar, no procedan de otros planetas, sino del centro de la tierra, pasando por el polo Norte o Sur. Muchos observadores situados en el Ártico o en el Antártico han visto platillos volantes que iban o venían en esta dirección. Los Agartianos tienen pues, medios de locomoción completamente excepcionales. Lo que es notable, es que se hayan manifestado sobre todo a partir de 1945, después de la bomba atómica de Hiroshima. Vienen para vigilar, saben que los humanos son tan insensatos que podrían destruir la humanidad; y en este caso, también ellos, bajo tierra, serían alcanzados, y evidentemente están un poco inquietos. Puede ser que dentro de algunos años se decidan a salir para dar mensajes, advertencias. Puede que también ¿por qué no? se lleven consigo a algunos de vosotros, para mostrarles el esplendor de su país devolviéndolos enseguida a la tierra. Hasta el presente ninguno de los que han podido ir a Agarta ha vuelto. Pero los Agartianos son de una bondad y generosidad tan grandes, que no hay que temerles. Han vencido todas las debilidades humanas. Naturalmente muchos han intentado perseguirles. Pero sus platillos volantes están rodeados de un campo magnético que les hace invulnerables, y si ven que les persiguen proyectan rayos que detienen o bloquean las máquinas de sus perseguidores. Trabajan siempre con la luz; su poder está en la luz, con ella neutralizan todas las fuerzas hostiles. Se ajustan a esta regla iniciática según la cual hay que utilizar la luz como protección contra los elementos nocivos. Pronto, los humanos comenzarán a descubrir muchos de sus secretos. Y yo, os lo estoy diciendo desde hace años: no hay nada tan importante a estudiar como la luz, porque la luz tiene todos los poderes. Últimamente la ciencia ha descubierto la potencia del rayo láser. Quedan muchos descubrimientos por hacer, pero un día todo lo que os he revelado será reconocido y comprobado. Hasta el presente no se han tomado en serio

estas revelaciones, porque no han sido confirmadas por la ciencia oficial. En lugar de sentidas interiormente, de tocadas casi con su alma, con su espíritu, los humanos, que están tan intelectualizados, esperan el veredicto de la ciencia oficial para creer las más grandes verdades. Pero os lo digo: tarde o temprano lo que os he revelado en mis conferencias será comprobado científicamente. Esto empieza por otra parte con las experiencias que se han hecho en Rusia; los demás países están retrasados, pero seguirán a los rusos y aceptarán la realidad del poder del pensamiento, del aura, de la clarividencia. Unos técnicos han preparado ahora unos aparatos que pueden registrar ciertos fenómenos llamados «para psíquicos» y estamos obligados a aceptar los resultados de estos registros. Los humanos esperan siempre el veredicto de los aparatos externos, sólo confían en estos aparatos. Mientras que los aparatos que el Creador ha puesto en ellos mismos, no los tienen en cuenta, no los utilizan. Sin embargo debería ser al revés. Os he dicho que Agarta me interesa desde el punto de vista filosófico por el modelo de organización, de gobierno y de vida colectiva que nos presenta. También nosotros debemos trabajar para la colectividad con el mismo desinterés que los Agartianos, con este amor infatigable, con el fin de formar una familia sobre toda la tierra, y que no haya más fronteras, guerras, ni miserias. En aquel momento, los intereses de cada persona serán respetados. Cuando todo marcha bien en la colectividad, cada uno de sus miembros se encuentra bien. Mientras que si sólo están bien algunos individuos, pero no la colectividad, estos individuos tarde o temprano son amenazados y aplastados porque este bienestar no es una situación estable y duradera. Por eso cuando se ve que cada cual no tiene otra idea en la cabeza que estar bien él, burlándose abiertamente de los demás, se puede predecir que se trata de una situación inestable. Si los humanos hiciesen un esfuerzo por olvidarse un poco de sí mismos, para consagrarse a la colectividad, todo el mundo tendría sus intereses salvaguardados. Porque el interés de todos está ahí. Por eso siempre digo: no sabéis lo que os conviene, vuestro comportamiento lo prueba, tarde o temprano os desmoronaréis. La vida colectiva nos envuelve, nos domina, nos dirige, no se puede jamás ser libre e independiente frente a la colectividad. No hay pues que ocuparse en buscar un pequeño abrigo para sí, porque esto no son más que paños calientes. ¡Pero se está aún tan lejos de esta amplitud de conciencia! Las personas son como los insectos: desde el momento en que algo no va,

se esconden en su agujerito pensando que allí estarán seguros. Bueno, lo comprendo, se ha recibido esta herencia de los insectos, es fantástico. Pero ahora podemos, por lo menos, cambiar un poco. Naturalmente, los humanos han progresado en el sentido colectivo. Pero no es suficiente porque aún siguen destruyéndose entre sí. Su conciencia se ha ampliado un .poco, es verdad, pero la situación no ha cambiado. Antes, se mataba a un hombre, ahora se pueden matar a millones de golpe. ¡Ahí está el progreso! ¡Ah! en eso se ha progresado. También las ciudades son mayores, pero interiormente la naturaleza es la misma: cada cual en su agujerito. Son unos «trogloditas»; como en el pasado, están aislados, divididos, se muestran hostiles entre sí. Hay que ir a buscar soluciones en lo alto, en el espíritu, en la luz. Mientras que los humanos intenten resolver los problemas sin esta luz, incluso las mayores transformaciones políticas, sociales, etc., no serán verdaderamente eficaces; habrá siempre un germen de interés personal que irá contra el interés colectivo y que, poco a poco, contaminará todo el resto. Es preciso pues que consulten esta sabiduría eterna a la que consultan los Agartianos y que yo siempre consulto, entonces ella les dirá qué hacer. Pero tampoco la Iglesia la consulta. La Iglesia incluso reemplaza el interés del Señor por su propio interés; y por ello la predicción de Fátima es terrible para ella. Pero la gente ya no cree en nada, son el interés y el dinero los que ocupan ahora el primer lugar. Por eso sé muy bien que el sistema que os traigo aún no tiene posibilidades de ser comprendido ni aceptado. E incluso si ciertas autoridades supiesen que nuestra Enseñanza está basada en la sinarquía, serían capaces de intentar clausurar nuestro establecimiento. ¡Se detesta la sinarquía! Pero las condiciones van a cambiar, y pronto resultará imposible detener la propagación de estas verdades. Nadie en el mundo podrá impedirlo. Es la época de Acuario que se está acercando y que nos trae la Enseñanza de la colectividad. El orden sinárquico llegará y será probado. Cada sistema debe probarse, y si se demuestra que es ineficaz, es reemplazado por otro, y luego por otro más... Es así como, ensayando, se acaban por encontrar las soluciones correctas. En realidad, en lugar de continuar haciendo experiencias dolorosas y que cuestan muy caras, se podría adoptar de golpe este sistema que existe ya en alguna parte desde hace millares de años. Desgraciadamente por el momento cada cual quiere experimentar

personalmente para descubrir solo las grandes verdades. Claro está que a través de este sistema se termina por llegar, y todos llegarán, pero será muy largo, y se necesitarán siglos, milenios. Todos están preparados por el Creador para encontrar la verdad, pero es el tiempo para encontrado el que no es el mismo para todos. Los que aceptan guías, instructores, Maestros, acortan el tiempo, las pérdidas y los sufrimientos. Los que no aceptan estos medios eficaces y rápidos harán también los mismos descubrimientos que los demás, pero en millares de años. Prefieren encontrado solos, quieren permanecer libres y no aceptan someterse, seguir a otro; también ellos acabarán por encontrar un día, pero ¿en cuánto tiempo? Este estado de espíritu está sobre todo muy propagado entre los intelectuales. Sí, hay alguien en alguna parte, pero es muy raro encontrar intelectuales que no sigan este camino, son una excepción. Personalmente, me encuentro entre estas excepciones. Felizmente la Providencia me ha salvado privándome de toda clase de posibilidades intelectuales, que ha dado, por el contrario, a los demás. Por esta razón me he preocupado en aceptar la sabiduría de los que me superan. Todos los que tienen grandes facultades intelectuales se creen muy capaces... Pues bien, encuentro que la Providencia no se ha cuidado mucho de ellos. No aceptan ninguna autoridad, sólo cuentan consigo mismos, y por lo tanto van a necesitar millares de años aún para descubrir la verdad. Desde hoy hasta dentro de algunos años se harán grandes descubrimientos. La cuestión está en saber si habrá bastante gente preparada para comprenderlos, sentidos y realizados en su vida. Está dicho en la Biblia que al final de los tiempos todo será desvelado. Y este tiempo está próximo. Evidentemente, cuando se dice «el fin de los tiempos», no hay que imaginarse que se trata verdaderamente del fin del mundo. ¡Cuántas veces se ha anunciado ya el fin del mundo... incluso dando la fecha! Pero he aquí que la fecha pasaba y el mundo continuaba. Se producían, naturalmente, algunos trastornos, pero el mundo continuaba. La humanidad nunca desaparecerá completamente. Los humanos son sólidos, no os preocupéis, lo resisten todo. Pero que pronto se producirán todo tipo de trastornos y de desórdenes, y que se producirá el fin de una época, eso sí es cierto. En su libro: «Bestias, hombres y dioses», Ossendowski cuenta que una tarde, cuando atravesaba una región desértica de Mongolia en una caravana de camellos, se hizo de pronto un silencio impresionante (y Saint-

Yves d'Alveydre también menciona este fenómeno): los hombres y los animales se detuvieron, e incluso los pájaros dejaron de volar. Su guía le explicó que este recogimiento de toda la naturaleza correspondía al momento en que el Rey del mundo entraba en el santuario de su palacio subterráneo de Agarta para orar en él. Muy pocos hombres han podido ver al Rey del mundo, aunque algunas veces se muestra, en ciertas fiestas religiosas, y su aparición cada vez ha estado acompañada de prodigios. Ha hecho predicciones, algunas de las cuales ya se han cumplido, y otras también se realizarán. Sí, el Rey del mundo existe; espera el momento para manifestarse. Y también, ya os lo he dicho, algunos seres de Agarta vienen a encarnarse sobre la tierra para poder realizar los proyectos del mundo invisible. Muchos están a punto de trabajar en este sentido para un gobierno mundial. Entonces, veamos, entendedme bien: arriba está la nueva Jerusalén, Iérouschalaim Hadascha, de la cual habla san Juan, y abajo, Agarta. Nosotros, los humanos, estamos situados entre ambos. Entonces, la nueva Jerusalén va a descender y Agarta va a ascender, y ello constituirá el Reino de Dios entre los hombres. Como la Jerusalén celestial, Agarta es una idea de la vida interior. Los alquimistas aludían a Agarta con la palabra VITRIOLUM, en la que cada letra representa en realidad el principio de una palabra, lo que produce esta frase latina: «Visita lnteriora Terrae Rectificando lnvenies Occultum Lapidem Veram Medicinam». Lo que significa: «Visita el interior de la tierra. Rectificando, encontrarás la piedra escondida, la verdadera medicina.» Agarta, también es esta tierra interior que es preciso visitar. Porque el hombre está hecho a imagen del universo y todo lo que existe fuera de él existe también en él.

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SOBRE ESTA CONFERENCIA TENEMOS OTRA MAS COMPLETA TRADUCIDA Y QUE FIGURA EN OM‐26 EL  REINO DE AGHARTA – ESTA ES LA QUE FIGURA EN LOS TEXTOS OFICIALES ESPAÑOLES Y FRANCESES.  

Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Bonfín, 14 de Septiembre de 1975

ARISTOCRACIA Y DEMOCRACIA

«El hombre está habitado por todo un pueblo de células que dependen directamente de él y está, por lo tanto, influenciado por él. Es por ello que este pueblo le imita. Si el hombre se permite transgresiones, su pueblo toma nota y hace exactamente lo mismo que su maestro, y es sobre éste sobre quien caen más tarde los golpes. Siente que algo no funciona convenientemente, y se lamenta: « ¡Pero qué está ocurriendo en mí, es la revolución! » En realidad es él quien ha educado así a sus células. Todos los desórdenes en vosotros son la consecuencia de la mala educación que habéis dado a vuestras células. Barréis vuestra habitación refunfuñando, empujáis las sillas, cerráis las puertas de un puntapié, lastimáis los muebles, e inmediatamente vuestras células os imitan: cuando desplazan algo, dan patadas. Vosotros gritáis: « ¡Ay, ay, ay, qué estoy sintiendo! » Pues bien, simplemente algunas células que dan patadas a los muebles porque os imitan. Y ¿dónde están estos muebles?.. Sí, es muy rara esta página... las células que dan patadas... Naturalmente, los que no saben `lo que es el ser humano, cómo está constituido y habitado por millones de criaturas, encontrarán esta idea completamente estúpida. Ignoran que las células son pequeñas almas inteligentes, todo un pueblo que está ahí, en nosotros, y con el cual estamos relacionados. Son nuestros hijos, si queréis, nuestros alumnos a quienes debemos instruir y dirigir. Pero no los conocemos, no nos ocupamos nunca de ellos, por eso no nos obedecen. Pedimos, exigimos, no hay nada a hacer. Tomemos el ejemplo de la sexualidad: un hombre puede ser un pastor, un obispo o cualquier otra cosa, pero si sus órganos sexuales funcionan a su aire, no le hacen caso. Pero un Iniciado, que conoce ciertas verdades, ciertas reglas, sabe cómo puede gobernar las células de sus órganos, y éstas

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le obedecen. Porque es consciente y ha aprendido a entrar en comunicación con ellas. En esta página, he tomado el ejemplo de algunos que hacen crujir las puertas, empujan las sillas, golpean los muebles ... En realidad, si los humanos fuesen más sensibles y se analizasen, habrían constatado que todos esos golpes, estos cambios y estos ruidos que hacen continuamente, se reflejan en ellos mismos. Admitamos que los muebles sean inconscientes y sin alma, y que no sufren por ello, pero los humanos tienen un alma, una vida psíquica, y todos esos golpes, esos ruidos, esos gestos desordenados, se reflejan en su vida psíquica. Si fuesen sensibles, hubiesen sentido que se producía en ellos un desarreglo, una disonancia, un desorden, porque los gestos que hacemos repercuten en nuestro cerebro, en todo nuestro ser. Por otra parte la significación de los gestos es toda una ciencia por conocer. Cada gesto es un lenguaje elocuente que revela no solamente el estado interior de un ser, sus decisiones, sus intenciones, sino también su grado de evolución. El ser humano transporta pues, todo un pueblo con él, en él; sin embargo es el mundo exterior el que cuenta. Mientras que del mundo que llevamos en nosotros y del que somos educadores y dueños, no nos ocupamos. Lo que pasa en nosotros es la imagen exacta de lo que pasa en la sociedad: aquí vemos las mismas revoluciones, los mismos desórdenes, los mismos cambios de situación. ¡Cuántos reyes que no estuvieron a la altura de las circunstancias han sido derrocados por sus súbditos! No conocían las terribles leyes del karma y se permitían toda clase de injusticias y crueldades. Pero he aquí que otros, subterráneamente, en el silencio, preparaban su derrocamiento, y un día fueron derrocados. ¡La historia nos ha dado tantos ejemplos! ¡Cuántos reyes han sido destronados y encerrados en los calabozos con un poco de agua y algunos mendrugos de pan! Y estaban allí, maltrechos, esperando su liberación, mientras que los que se habían apoderado del poder gobernaban en su lugar. Todo el mundo lo sabe, pero ¿cuántos han comprendido que esto es lo que pasa también en nuestra vida interior? El rey que hay en nosotros se deja arrastrar por la pereza, o por el libertinaje, y he aquí que las fuerzas hostiles se apoderan de él, le meten en un calabozo y gobiernan en su lugar...

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Por lo tanto es preciso que el hombre recupere su lugar a la cabeza de su reino, si no acabará por ser completamente reemplazado por los granujas y los bandidos que también están en él. Desde el momento en que no es ni justo ni honesto, que no respeta ciertas leyes, se producen revoluciones dentro de él y le desplazan, reemplazándole los monstruos, que dirigen en su lugar. Y los demás, que están ciegos, no ven que ya no es la misma persona que estaba dirigiendo antes. Por otra parte, nos damos cuenta de este hecho en algunos casos de locura. Cuando alguien empieza a decir: «Yo soy Gengis Kham> o «Yo soy Jesús» o «Yo soy Napoleón», es que ha sido reemplazado. Naturalmente, en realidad ni Gengis Khan, ni Napoleón, y aún menos Jesús, están allí, pero el pobre, ¡ya no sabe dónde está! El desdoblamiento de la personalidad es actualmente un fenómeno conocido y clasificado, nadie duda de él. Pero lo que no se sabe es que el desdoblamiento, o más bien esta multiplicación de la personalidad, es un fenómeno que se da en cada uno. Porque el hombre está poblado por millares de espíritus y entidades, y según el caso, son unos u otros los que se manifiestan. Sí, mis queridos hermanos y hermanas, existen reglas que hay que conocer, tanto en el mundo interno como externo. ¿Por qué imaginar que se dominará eternamente mediante injusticias, violencias y crueldades, sin que los demás respondan? Ningún miedo puede obligar a un pueblo a sufrir atrocidades eternamente. Todos los que lo han creído han recibido terribles lecciones. Por eso la aristocracia está en quiebra y ha sido reemplazada por la democracia. Lo cual no quiere decir que ésta sea mejor. Habría sido preferible que la aristocracia se mantuviera en la cima por sus cualidades de inteligencia y de grandeza, porque simbólicamente, la aristocracia es el cerebro, el que está encima, que ve, que prevé, que dirige. Mientras que la democracia es el pueblo, el estómago, el vientre, el sexo. Os he dado a menudo la imagen del barco con su capitán y sus maquinistas. Los maquinistas, el pueblo, tienen los medios de hacer avanzar el barco, pero no ve nada, por lo que puede cometer muchos errores. No hay que subestimarle; representa los medios, las condiciones, las fuerzas que son extremadamente necesarias. Pero darle las funciones que corresponden al capitán, a la aristocracia, no. El pueblo es incapaz de elegir inteligentemente y orientar los acontecimientos en la dirección adecuada. Perdonadme, pero es así. No se ha dado a las células del

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estómago la capacidad de instruir a los demás y de dirigirlos. Cuando el estómago y el sexo reclaman, el cerebro no está ahí para obedecer y satisfacerles sin reflexionar. Es la sabiduría la que debe orientar e iluminar a los humanos, y entonces las fuerzas del pueblo estarán allí para realizar los esplendores de la sabiduría. Diréis: « ¡Pero es peligroso lo que nos estáis contando! Si ahora predicáis la aristocracia y condenáis la democracia, ¡es peligroso!» Todo es siempre peligroso. Cuando coméis, os podéis asfixiar, o envenenar y morir. Cuando salís a la calle, os puede caer una teja en la cabeza... Vivimos en medio de peligros, pero hay que decir la verdad. Y la verdad es que debemos restablecer de nuevo una aristocracia iluminada y no orientamos según los criterios y los gustos del pueblo ignorante. Naturalmente en el pueblo hay verdaderos aristócratas, seres que tienen el ideal y las aspiraciones elevadísimos. Los he encontrado: no tenían ni título, ni castillo, ni nada, pero por su forma de vivir tan iluminada y generosa, eran magníficos aristócratas. Empezáis a comprenderme ¿no es verdad? Cuando un día esta aristocracia elitista comience a imponerse en el mundo, todo quedará transformado. Y será el propio pueblo quien reclamará el gobierno de la aristocracia: verá que solo, sin la luz, se pierde. Pero la jerarquía es necesaria en el interior de cada ser humano: cada cual debe tener la aristocracia, aquí, en la cabeza, y la democracia, aquí, en el estómago. Ambos son necesarios, pero si colocamos a uno en el puesto del otro, tarde o temprano se producirá el desastre. La solución está en que todas las criaturas pidan al Cielo que les envíe esta aristocracia su cabeza para ser instruidos, guiados, iluminados. Y esto no impedirá a la democracia ejecutar sus trabajos, incluso durante la noche, porque son necesarios; si el pueblo no hace su trabajo: la digestión, la circulación, la eliminación, el organismo entero estará perdido... y la aristocracia también. Entonces, ¿dónde está el mal cuando os digo que debéis volver a ocupar vuestro puesto de rey? Sí, dominad, gobernad, sabed renunciar a ciertas debilidades para escapar a todas esas bestias salvajes que están dentro... No hay trabajo más importante a hacer que el convertirse en rey de sí mismo, y que todo este pueblo de dentro os empiece a amar, a respetar, a obedecer. Cuando ve que sois un buen rey, en el momento que le pedís

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algo, intenta satisfaceros. Cuando algunos se dejan llevar por la cólera, les decís: « ¡No, paraos!» y enseguida se calman. Si no, tendréis que esperar jornadas enteras: se calmarán cuando quieran y no podréis hacer nada. En cuanto a la fuerza sexual, también: si habéis aprendido a dominarla, inmediatamente vuestras células van a sentar la cabeza. Pero si no habéis aprendido nada, os veréis obligados a contentarlas, de lo contrario os abatirán. Así pues, no sois vosotros quienes dirigís, sino otros a quienes no conocéis. Ved que no habíais contemplado el problema de esta manera. Vivís como todo el mundo: inconscientemente. Pues no, hay que ser consciente de ahora en adelante, porque tenéis un deber respecto a este pueblo que está en vosotros. Se os ha dado para que podáis hacer muchas cosas con él y no hacéis otra cosa que darle mal ejemplo. Cuando se trata de presentarse ante los demás, en la sociedad, sois impecables: los gestos, las palabras, la mímica, los vestidos, todo perfecto. Pero cuando estáis solos, como nadie mira, es diferente, y os dejáis llevar, sin pensar en todo este pueblo que os observa. Y entonces, el pueblo piensa: « ¡Muy bien, puesto que éste es el ejemplo que nos da, le vamos a imitar, y ya verá!» y os derriba. Mientras que si sabéis cómo comportaras con él, este pueblo es capaz de hacer maravillas con vosotros. Sí, si conocierais solamente la inmensidad de este pueblo, ¡os sentiríais tan orgullosos! Son millares, millares de criaturas, una población superior a toda la tierra. Y aún os diré que existen Iniciados que han logrado educar de tal manera a las entidades que están en ellos, reforzándolas y haciéndolas evolucionar, que son capaces de ejecutar trabajos fuera del cuerpo, consolando, curando a amigos, o a discípulos. Sí, estas entidades adquieren la apariencia del Iniciado para presentarse ante estas personas, y por ello los demás piensan que es el propio Iniciado quien ha ido a ayudarles. No es así, e incluso puede suceder que el Iniciado sea el último en saber que ha hecho algo para talo cual persona. Sí, por su trabajo inteligente, consciente, un ser puede reforzar de tal manera a algunas entidades que están en él, darles tantas posibilidades, que aunque él sea incapaz de visitar el mundo entero, gracias a estas entidades puede ir por todas partes para iluminar a las criaturas y preparar la llegada del Reino de Dios. Creedme, es la pura verdad, pero una verdad que la

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ciencia oficial está lejos de sospechar. En cuanto a aceptarlo ¡ ni hablar de ello! Tampoco los rusos, que trabaajan sobre los fenómenos parapsicológicos: la clarividencia, el aura, el cuerpo etérico, han llegado aún a estos conocimientos. En realidad, las posibilidades del hombre son increíbles, ilimitadas, indescriptibles, pero dependen de su grado de evolución. Si decide instruirse, dominarse, vencer ciertas debilidades, las posibilidades están ahí, en el camino, esperándole. Y lo que os estoy diciendo, todos los Iniciados, todos los Maestros desde la creación del mundo, lo han dicho antes que yo. Yo no invento. Estoy aquí para transmitir el secreto de su saber, de su poder, y llevaros poco a poco hacia este esplendor. Así pues, si el discípulo se decide a trabajar en este sentido, el Cielo le toma bajo su protección, y sus habitantes están ahí, en él, para ayudarle, sostenerle más y más. Incluso habrán médicos, curanderos, que se ocuparán de su salud. El hecho de que ciertas personas puedan alcanzar una edad avanzada sin estar enfermos, prueba que hay entidades dentro que se ocupan de la salud. No todo depende de los órganos, sino también de las entidades que se encuentran dentro de los órganos para animarlos. Y el día en que se debilitan o se paralizan, no queda otro remedio que acudir a los farmacéuticos, a los médicos, a los cirujanos. ¡Pero la historia no nos cuenta hasta qué punto serán capaces de curaros o de prolongaros la vida! Eso es exactamente lo que ocurre durante la noche, en que el organismo, sin saberlo nosotros, gracias al trabajo de millares de entidades, elimina las toxinas y recupera fuerzas. Si entorpecéis la actividad de estas entidades no os restablecéis, aunque hayáis dormido. Los órganos no pueden nada por sí mismos si no hay alguien que los vigile, que los estimule, que los recupere. Si contáis con medios externos en lugar de contar con estas entidades inteligentes, llamándolas, considerándolas, para que hagan su trabajo como debe hacerse, lo intentaréis todo para curaros, y no lo lograréis. Porque no habéis comprendido nada en cuanto a la curación, ni en qué consiste curar. Os daré un ejemplo. Tenéis un aparato que se os ha estropeado: no puede ponerse en marcha por sí mismo, se necesita un mecánico que venga a repararlo. Pero los humanos, que sin embargo no cesan de pasar por experiencias parecidas en su vida diaria, no han comprendido que es exactamente el mismo fenómeno el que se produce en ellos.

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Entonces, mis queridos hermanos y hermanas, mientras que os encontréis alejados de esta filosofía, no hallaréis la solución a vuestros problemas, ya sean médicos, económicos o pedagógicos. Debéis por tanto respetar y apreciar a todos estos obreros inteligentes que están en vosotros, porque cuando ven que los amáis y los tomáis en consideración, cumplen su trabajo estupendamente y os encontráis con una salud magnífica, bien dispuestos, sin que nada os falte. Sí, ved cómo el mundo exterior contiene toda una enseñanza que debemos descifrar. Este ejemplo del aparato que se estropea es muy claro: se precisa un mecánico que lo ponga otra vez en marcha. De la misma manera, entidades vivientes cuidan y reparan nuestros órganos. Un hombre puede tener sus órganos en buen estado, pero si los que los animan han recibido la orden de abandonados, el hombre muere. La máquina ya no funciona, y sin embargo está intacta; la prueba está en que se puede coger un órgano de este cuerpo muerto para injertado en cualquier otro. Lo que ocurre es que se han ido los que hacen funcionar la máquina, y ésta se para. Pero admitamos que se haya estipulado que un hombre debe vivir doscientos o trescientos años; sus órganos continuarán funcionando, porque cada vez van a venir nuevas partículas, nuevas criaturas, para mantenerle en vida. El cuerpo físico puede resistir millares de años. Pero evidentemente esto sólo es posible para un hombre en circunstancias completamente excepcionales, por un decreto especial del destino. De manera general, debido a que la herencia siempre es más o menos defectuosa, los humanos no pueden vivir más allá de un siglo. Pero sin querer llegar a vivir centenares de años, es posible hacer un trabajo para reforzarse y mejorar su salud. Y el medio para esto consiste en ocuparse de lo que está vivo y no de lo que está muerto, porque sólo los elementos vivos pueden mejorar las cosas. Mirad: tenéis un absceso o una llaga... ¿Qué entidades son las que saben qué hacer para cerrar la llaga o eliminar las impurezas del absceso? Si estas entidades están cloroformizadas debido a la vida desordenada que lleváis, el absceso o la llaga se infectarán, y entonces aparecerán el tétanos o la gangrena, y habrá que cortar un miembro. Sí, porque todos los operarios capaces de remediarlo ya no están en el organismo. Exteriormente, se ha hecho todo lo posible a base de desinfectantes, pomadas, curas... Pero a pesar de eso estamos envenenados.

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Es preciso que entendáis que los mejores remedios vienen de dentro; y si estas entidades, en el interior, no pueden hacer su trabajo convenientemente, los remedios exteriores son ineficaces. Y al contrario, si las entidades en el interior están completamente sanas, incluso aunque no haya nada ni nadie para remediarlo exteriormente, todo se arregla por sí mismo. Entonces es simple, está claro; hay que cambiar de mentalidad y dar prioridad aliado psíquico, a la parte espiritual, y en especial trabajar en el dominio y maestría de sí mismo, para llegar a ser el rey de este pueblo que hay en vosotros y poder hacer el bien por todas partes. ¿Es esto posible? Sí, es posible, y se está orgulloso de haber cumplido la misión para la que se ha descendido a la tierra, ser un modelo de probidad, de honestidad, de pureza. Así pues, ya me habéis comprendido, mis queridos hermanos y hermanas, cuando hablo de la aristocracia, se sobrentiende esta aristocracia interior .que todos poseemos dentro de nosotros, pero que ha sido derrocada porque no estaba a la altura requerida. Esta aristocracia sólo se ha mantenido excepcionalmente: entre los grandes pensadores, los grandes sabios, los grandes Iniciados, sí, es la cabeza la que domina en ellos, por eso su pueblo, las células del estómago, del vientre, del sexo, etc.... obedecen y trabajan maravillosamente. Evidentemente, todo esto está aún muy lejano para la mayoría de los humanos. Les veo repletos de todo tipo de proyectos, excepto el de ser modelos, servidores de Dios, conductores de la luz. Sin embargo es fácil darles los medios. Lo que es difícil es hacerles aspirar a semejante ideal. Incluso el Señor es incapaz de darles este deseo. Es el propio hombre quien debe desearlo. No se puede desear por él, como no se puede comer por él. Está bien, también ahí os doy alimento, pero sois vosotros quienes debéis comer, yo no puedo hacerla por vosotros. Si soy yo quien come, engordaría y vosotros adelgazaríais. Pero los discípulos son extraordinarios: quieren que su Maestro lo haga todo, y ellos nada. Quieren incluso que su Maestro les dé el amor, la voluntad, la perseverancia. Desgraciadamente para ello no existe nada parecido en la Ciencia iniciática. Un Maestro da a sus discípulos los medios, las condiciones, los métodos, pero corresponde al discípulo el trabajar, de lo contrario, se encontrará en la situación del perezoso de la siguiente anécdota. Ocurrió en

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Turquía: un labrador cavaba en la tierra, y como era un trabajo muy pesado, cada vez que hundía su azada en el suelo decía: « ¡Han! ... ¡han!... ¡han! » Un perezoso pasa por allí, ve al hombre que cava y le dice: «Escucha, vamos a repartimos el trabajo: tu cavarás y yo diré « ¡han!» Después nos repartiremos el salario. - De acuerdo», dijo el labrador. Y ved a los dos: uno labrando y el otro diciendo « ¡han!» Naturalmente, cuando recibió su salario el labrador se lo quedó todo para sí. El otro, furioso, le arrastra hasta la casa del cadí (el juez del pueblo). El juez escucha la historia, y luego dice: «En efecto, es justo, hay que repartir: traedme las monedas que han servido para pagar el trabajo». Se las traen, las toma, las deja caer una detrás de otra, después, dándoselas al labrador, le dice al perezoso: «Puesto que tú has dicho « ¡han!» el tañido es para tú, y puesto que él ha cavado, las piezas son para él». He ahí lo que les sucede a los que piden todo sin hacer nada. Os puedo dar la ciencia, pero -la buena voluntad debe venir de vosotros, y ambas juntas producirán resultados sorprendentes. Cada día espíritus luminosos de la naturaleza vendrán a ayudaros, cada día os acercaréis más a esta filosofía extraordinaria, y llegaréis a ser libres, libres, libres...

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Izgrev, 27 de diciembre de 1975

LA POLITICA EN LA CIENCIA INICIATICA
Está claro que cuando se escuchan mis conferencias y se está al corriente de todos los acontecimientos que suceden actualmente en el mundo, se encuentra que los asuntos sobre los que hablo no tienen ninguna relación con la actualidad. Se dice: «Pero ¿qué nos está contando? Si tan sólo supiese lo que ocurre en España, en Portugal, en el Líbano, o incluso en Francia, no nos entretendría con cosas tan insignificantes». Y he ahí que no se ha entendido nada, porque lo que os doy es precisamente la base de todo: son los métodos, los medios, las claves para resolver todos los problemas de la existencia. Si ahora os hablan de los hechos ¿de qué serviríais? ¡Hay tanta gente que habla de ello sin dar soluciones! ¡Sólo son informaciones, estadísticas, informes que no servirán nunca para nada, y sólo Dios sabe si son exactos! Dejo pues todas esas cuestiones a los demás, y me ocupo de lo esencial, de lo que permanecerá válido durante toda la eternidad. El ser humano tiene un cuerpo físico, una voluntad, un corazón, un intelecto, un alma, un espíritu, y la cuestión está pues ahí: ¿cómo debe trabajar con estos elementos, con los cuales siempre tendrá que contar? Sí, durante la eternidad, cualesquiera que sean los acontecimientos, el ser humano se encontrará ante los mismos problemas: cómo pensar, sentir, obrar, amar, crear...

Personalmente, he escogido el tema más importante: el ser humano. Todos los que no ven esta importancia, pierden el tiempo y sus energías en historias que todo el mundo olvida poco tiempo después. Sí, ¡es extraordinaria esta tendencia de la gente a interesarse en futilidades! Un nuevo gobierno, por ejemplo, he ahí de qué nos ocupamos con pasión... Pero ¿ cuánto tiempo va a durar este gobierno? Algunos meses después será cambiado, y habrá que ocuparse de otro. Y los partidos políticos... Algunos aparecen, y otros desaparecen o cambian de nombre, y si no

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conocéis estos nombres y los de aquéllos que están a su cabeza, vais a ser mal vistos. Que no sepáis nada de las cosas celestes, esto no tiene ninguna importancia, pero no conocer las disputas de los dirigentes políticos, lo que se han dicho en televisión, i ah! esto es grave... Pero es miserable, es lamentable, ¿ qué aporta eso a los humanos en cuanto a su verdadero porvenir, es decir para su paz, su luz, su inmortalidad? Diréis: « ¡Pero si quieren ayudar al país!» No se puede ayudar de esta manera, no se ha podido nunca ayudar a los humanos de esta manera. Se imaginan que se les ayuda... No, no son estas discusiones y disputas políticas las que pueden ayudarles. Todo esto nunca ha aportado nada, a no ser descontento, furor, huelgas, revoluciones. ¿Qué ha mejorado la política? Los hospitales están llenos de enfermos, los tribunales llenos de procesos, y pronto se necesitará un guardia por habitante. Probaré un día por el poder de nuestra Enseñanza que hay otros medios para remediar esta situación. Encontraréis a millares de personas en el mundo que sitúan a la política en primer lugar. Día y noche no se ocupan más que de eso, pero ¿qué soluciones encuentran? Ninguna, salvo pertenecer a un partido. ¡Ah! esto sí, ¡es glorioso, es fantástico el pertenecer a un partido, toda la gloria está ahí! Pero este partido ¿va a resolver verdaderamente los problemas? ¿Acaso está en el buen camino, en la verdad? No nos ocupamos de eso. Una vez inscrito en el partido, uno se siente hinchado, fuerte, seguro de sí. Pero a menudo este orgullo no dura mucho, porque si el partido no alcanza la victoria, he aquí que sus miembros se deshinchan. Toda su gloria no era más que una pompa de jabón. ¿Estáis de acuerdo conmigo? No, no lo creo. Bueno, como queráis, pero mientras la sinarquía no venga a asentarse en la tierra, sabed que no debéis confiar en ningún tipo de anarquía. Pues sí, todas estas tendencias que se ven en este momento, no son otra cosa que tendencias más o menos anárquicas. Claro está que si hablo así no seré bien visto por los Franceses. ¡Pero si se diesen cuenta de lo alejados que están de la verdad! Les gusta equivocarse, ilusionarse, hacer algo, aunque no sirva para nada. Por lo menos se mueven, no se quedan inactivos, así matan el tiempo. Se entiende que hay que ser activo, pero escojamos por lo menos una actividad mejor.

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Id ahora a hablar de política en cualquier parte, en la calle, en el tren, veréis que los jóvenes, los viejos, todos os expondrán fantásticas ideas políticas. Dios mío, viven una vida tan limitada, tan personal, ¿qué ideas pueden tener? Y si escucháis a los jefes de los partidos políticos, oiréis que cada cual acusa al otro de trabajar para arruinar a la nación y hacer desgraciados a los ciudadanos. ¡Cada cual siente un amor tan grande por la patria! Y en realidad ¿es verdaderamente sincero, habla en interés de su país y de sus compatriotas, o para sí mismo, para ser elegido? Y luego, vemos lo que vemos. Y veremos, por lo demás, lo que ya hemos visto. Es porque nadie está de acuerdo en lo que interesa al país por lo que hay tantos partidos, y cada vez habrán más. Es preciso buscar una cosa, una sola cosa que nunca se ha encontrado, ni tampoco examinado. Pero en lugar de ver el conjunto, un solo fin a alcanzar, un fin definitivo, cada cual se fija en un punto particular y lucha por unos ideales que pronto serán reemplazados por otros. Porque se van a producir trastornos que mostrarán a los humanos que no tenían una visión clara de las cosas. Y estos trastornos están previstos, y el mundo invisible lo sabe, con el fin de hacer un bien a los humanos. No digo que todos estén equivocados, no, cada cual tiene razón desde su punto de vista. Pero en conjunto, todos cometen errores. Os daré un argumento: un egoísta que no atiende los intereses de los demás arregla las cosas para satisfacer todos sus deseos y sus caprichos, y fatalmente los demás se lo reprochan; pero él no lo comprende, porque ante sí mismo todo estaba en regla, todo era perfecto, todo era lógico. Lo mismo ocurre con los partidos políticos. Todo lo que dicen es absolutamente verdadero, lógico desde su punto de vista, pero en relación a otro punto de vista, al punto de vista de la totalita, ya no es tan verdadero. Cuando un niño quiere hacer alguna cosa, está persuadido de tener razón, y se extraña de que sus padres se lo impidan o le castiguen por haberlo hecho... ¡Según el grado de comprensión a que el niño haya llegado, lo que desea puede ser absolutamente lógico y legítimo! Y he aquí que comprueba que los demás - malos, poco comprensivos - ponen obstáculos a sus deseos, y se rebela. Es exactamente lo que pasa con el mundo entero. Cada cual tira la manta hacia sí: «Según yo, es así, según yo, es asá» Sí, pero este «según yo» ¡es tan limitado! Se necesita ahora una inteligencia que pueda juzgar las cosas según nosotros, según nuestro punto

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de vista y nuestros deseos individuales, pero al mismo tiempo capaz de entrar en las otras conciencias para modificar o completar este punto de vista. Es en este momento cuando se descubrirá la verdad y se verá que todos llevan razón sin tener razón: es decir, que tienen razón desde el punto de vista de su comprensión, pero no desde el punto de vista de la colectividad cósmica. Mientras no se es lo suficientemente amplio, impersonal, evolucionado, se ven las cosas según uno mismo, y la propia verdad no es más que un pedazo de la verdad. Así pues, todos los partidos políticos se equivocan porque cada cual sólo ve las cosas desde su punto de vista. Si un día pueden ver la realidad, no se sentirán tan orgullosos de su primera ideología. Personalmente, intento ver las cosas no solamente desde mi punto de vista, sino desde el punto de vista de aquéllos que me superan, por eso mi visión es correcta. Todos los que no desarrollan esta forma de ver se equivocan, y un día u otro, la misma vida les demostrará que se han equivocado. No estoy en contra de la política, pero la entiendo de forma distinta. Si se da el poder a alguien que no conoce la estructura del ser humano, la forma en que está unido a todas las potencias cósmicas ¿Cómo queréis que pueda aportar algo verdaderamente bueno a su país? Si no ha conseguido esta unión en sí mismo, ¿Cómo queréis que lo consiga para toda una nación? ¿Cómo podría instruir un idiota a los demás, soportar un débil las cargas, o un impuro purificar? ¡Es imposible! Pues bien, también es imposible que los políticos hagan felices a los demás si no han sido instruidos en una Escuela iniciática: allí se les enseñará que para ser un verdadero hombre político, se necesita primeramente poseer un conocimiento profundo del hombre y de la naturaleza, respetar las leyes divinas y no tener ninguna ambición, ninguna pasión personal.

Todos hablan de servir a la patria, pero a menudo sólo son palabras, piensan sobre todo en su bolsillo, en su prestigio, en su poder, y tienen uñas, garras y dientes, que emplean para abrirse camino y obtener el primer lugar. Mientras otros que están más iluminados pero que no tienen ni uñas, ni garras, permanecen en la sombra. No me opongo a la política, pero para

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mí la única política válida es la de los Iniciados que han estudiado la naturaleza humana, sus debilidades, sus necesidades y las condiciones espirituales, afectivas, morales y económicas en las que puede expansionarse. Mientras que no se conozca todo esto, la política sólo producirá disputas. Y mirad, incluso Karl Marx, al que tanto se ensalza, se glorifica y se sigue, pues bien, también él va a quebrar dentro de poco tiempo con toda su compañía. Sí, porque no se resuelven todos los problemas humanos por la lucha de clases, la colectivización de los medios de producción, etc. Que Karl Marx ha sido un genio, esto es seguro, nadie lo puede negar, pero que no lo previó todo, que no vivió una vida divina, que no ha sido un Iniciado, esto también es seguro. No niego que haga falta gente cualificada en cada campo de la vida económica y social, pero ante todo se necesitan, en la cima, Iniciados que conozcan lo esencial, aunque no sepan nada más. ¿Estáis extrañados? Pues considerad mi caso, por ejemplo. No hay sobre la tierra un hombre que sea tan ignorante como yo en el campo de la organización, de la economía, de las finanzas. N o sé nada. ¿Y qué es lo que sé? Pues bien, una sola cosa, una: cómo verter agua, eso es todo, y el agua inmediatamente encuentra su camino. Cuando sucede esto, aparece y se implanta un cultivo: las plantas, los animales, los hombres. Así pues, derramad el agua sin ocuparos del resto. Es lo que yo hago, quiero que el agua corra, y sois vosotros, sí, vosotros, los que encontraréis cada cual su lugar. No soy yo quien debo encontraros un sitio, no debo ocuparme de esto. Es por ello que no tengo ningún espíritu organizador. Sólo me ocupo del agua, porque si hay agua las cosas se organizan por sí solas. Y el agua, es el amor, la vida. En tanto que los economistas, los políticos, crean que para mejorar la situación es suficiente instaurar una buena organización, crear nuevas instituciones, nuevas estructuras o nuevos puestos, todo va a morir y a disgregarse, porque no se han preocupado del agua. Todo lo que se pueda organizar exteriormente demostrará ser ineficaz mientras que no se ocupen de verter el agua. Por ello se precisa que, en la cumbre, haya un ser que posea la luz, el saber, el amor, porque entonces las distintas ramas de todas las actividades sabrán cómo desenvolverse para contribuir al éxito de la empresa.

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¡Podemos observar también este fenómeno en la vida cotidiana! No sabéis con exactitud cómo actuar para triunfar en lo que tenéis que hacer, ¡pero si lo amáis, si os gusta hacerla, entonces triunfaréis debido a vuestro amor, porque vuestro amor sabe desenvolverse! Pero si no tenéis este amor, por más que ensayéis, no habrá nada que hacer. Vemos mujeres que leen todos los libros de cocina y emplean los mejores ingredientes, pero las comidas que preparan no se pueden comer, porque no les gusta cocinar. Mientras que otras, sin haber leído jamás una receta, y con algunos ingredientes muy simples, no se sabe cómo, logran platos suculentos. Porque les gusta lo que hacen ¡Ahí está, es el amor! Por otra parte, naturalmente, tampoco soy un bebé como para no comprender que la organización de un país es algo complejo. Sí, pero para que funcione hace falta una luz, un amor, que el agua se derrame, y entonces todos los demás recibirán la inspiración y sabrán lo que deben hacer. Mirad lo que ocurre en una reunión en la que se encuentran unas cuantas personas para decidir sobre un proyecto. Si estas personas se aman entre sí, se comprenden entre sí, al final de la reunión todo se arregla y el proyecto se realiza. Pero si llegan sin amor y solamente quieren contradecir, criticar u oponerse, no encontrarán nunca soluciones. A menudo esto es lo que ocurre en muchas reuniones, porque no hay amor. Y aquí, en la Fraternidad, si los hermanos y hermanas no han podido resolver aún convenientemente ciertos problemas, incluso reuniéndose varias veces, es que no han comprendido en absoluto la Enseñanza: esto, es preciso que lo sepan. Porque cuando se está inspirado por el amor, a veces en cinco minutos se resuelven problemas que sin él, permanecerían insolubles durante años. Entonces ¿por qué los humanos son aún tan ciegos?.. ¡Y además se toman a sí mismos por algo fantástico! No, si no llegáis a resolver los problemas, no tenéis que sentiros orgullosos. Si llegáis a resolver1os, sí, de lo contrario, id a reflexionar a alguna parte sobre lo que, en vosotros, os impide encontrar la solución: la falta de amor. Pero no creemos en el poder del amor. Creemos en el poder de la crítica, del intelecto, eso es todo. Pues no, personalmente, no creo en la eficacia de estas cosas, incluso son peligrosas. Pero poned un poco más de amor, e inmediatamente los problemas se resolverán, todos se irán felices, incluso extrañados de que haya resultado tan sencillo.

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Habéis visto dos personas discutiendo... ¿qué hacen? Los dos hablan al mismo tiempo, y acaban por destrozarse. Sí, porque no se escuchan. Las dos están tan imbuidas de sí mismas, que ninguna quiere escuchar a la otra, y en seguida se excitan tanto que no pueden dominarse y acaban por emocionarse. Realmente los individuos no son psicólogos, ni pedagogos. Si fuesen inteligentes, deberían saber de antemano que es así y evitarían llegar más allá. Un hombre inteligente muestra primeramente mucho amor, mucha benevolencia, mucha atención a 10 que se le dice, para despertar en el otro algo bueno, y en este momento todo puede resolverse. Pero volvamos a la política. Realmente puedo deciros que mientras que los dirigentes no estén instruidos en la Ciencia iniciática, necesariamente cometerán errores. Claro está que el público, que no tiene ni criterio, ni medida, se maravilla y aplaude: « ¿Habéis visto cómo ha respondido tal persona a su adversario? ¡Ah, caramba! ¡Qué le ha dicho! ...¡Cómo le ha apaleado! ¡Entonces, ha sido magnífico!» Y todos estos ignorantes están encantados. Pero un Iniciado que ve todo esto no se maravilla. Con los ciegos todo funciona, se lo tragan todo, pero no con los Iniciados. Mirad los héroes que prefieren una clase de jóvenes: los que saquean y que disparan el revólver con la mayor habilidad y rapidez. Y la masa actúa exactamente como esta juventud. Entonces no esperéis gran cosa de la política en tanto que los políticos no estén instruidos en la Ciencia iniciática; cada vez se producirán más dificultades, choques, malentendidos, y no encontrarán soluciones. Piensan que no tienen necesidad de esta luz, de esta ciencia... Pues bien, veremos si no la necesitan; les esperan algunas sorpresas para que maduren sus cabezas. En aquel momento comprenderán que no hay que burlarse de esta ciencia. Pues sí, me veo obligado a deciros la verdad, incluso si ésta no agrada a algunos. En tanto que no se posea la ciencia que concierne al hombre, al universo y al Creador, las soluciones que se encontrarán serán parciales, momentáneas, pasajeras, no habrá plenitud, y siempre habrá inconvenientes en alguna parte. Si en el pasado Rama trajo la Edad de Oro, fue porque había sido instruido en la verdadera Cuenca iniciática por un personaje misterioso que le guiaba, le aconsejaba, y durante siglos la humanidad ha vivido en la paz y la abundancia. Luego esta luz se perdió,

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de nuevo se instalaron la anarquía y la violencia, y esto ha seguido así durante varios millares de años. Ahora no son las cualidades morales ni la inteligencia las que dominan, sino la fuerza. Todo el mundo busca la fuerza, porque están convencidos de que lograrán sus propósitos mediante ella. Pues bien, la fuerza es un pésimo camino. La fuerza no debe situarse delante sino detrás. Y la sinarquía, precisamente, es una forma de gobierno en la que el amor, la sabiduría y la verdad están en primer lugar. El poder y los intereses económicos deben venir más tarde. Mientras que ahora todo está al revés: el poder y la economía están en primer lugar, por eso la situación se va deteriorando, y piénsese lo que se quiera, no se enderezará nunca, porque todo va contra las leyes cósmicas, contra el orden universal. Sólo la organización sinárquica corresponde a la estructura del universo. Todos los demás sistemas de gobierno no son más que la expresión de la anarquía, de aquí que nada funcione. No se puede triunfar actuando en contra de las leyes divinas, en contra de esta estructura que está inscrita en el cosmos. ¡No, imposible! Quiero arrancar de vuestras cabezas estas ideas erróneas. El Maestro Peter Deunov me dijo un día: «Tú eres el mayor destructor» ¿Y qué destruyo? Las antiguas concepciones caducas, he aquí lo que destruyo. Y si hay alguien que cree aún que puede triunfar sin la luz y por la violencia, destruyo su esperanza; si continúan creyéndolo, se romperán la cabeza. Y esto lo veréis, todo el mundo lo verá, y ellos en primer lugar. He ahí una conferencia que puede revolucionar las conciencias. Sí, porque la luz es la mayor fuerza revolucionaria. No hay fuerza más revolucionaria que la luz. Sabiendo lo estrechos, lo limitados que son los humanos, y cuán peligroso es el revelarles verdades que sobrepasan en todo su compresión, muchos seres evolucionados se han callado, no han querido iluminar a la muchedumbre. Pero está llegando el momento en que la humanidad debe conocer todas estas verdades.

Entonces, concentrémonos ahora en lo esencial. Si no se acepta la Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal que revela a los humanos un campo superior, pero absolutamente real, ningún hombre puede llegar a ser

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un buen jefe de gobierno, porque siempre habrán impulsos, proyectos, que estarán dictados por el interés, o la vanidad, o el deseo de venganza, etc. Y en estas condiciones jamás podrá traer la felicidad a su pueblo. ¡Oh! naturalmente, para alucinar con falsas razones a los demás, a fin de que no descubran sus verdaderos móviles, todos encuentran el sistema: con palabras, gestos, frases en las que se cuestiona el bienestar de la patria, la felicidad de los hombres, la verdadera justicia, etc... ¡Y en realidad! ... Pero esta realidad las personas no pueden manifestarla: si se presentan sinceramente, tal como son, con sus angustias, su voluntad de dominio, ¿os dais cuenta? nadie les aceptaría. Ellos lo saben, por eso engañan, mienten, intimidan. En el pasado, sí, Gengis Khan, Atila, Tamerlan, podían obtener todo lo que quisieran, incluso mostrándose exactamente como eran. Eran otras épocas, otras mentalidades, y cuanto más cruel, injusto e implacable era el jefe, más posibilidades tenía de triunfar. Pero ahora no se puede; hay que presentar metas aceptables, razonables, incluso generosas, de lo contrario se está perdido. ¡Es por eso por lo que se ha trabajado tanto actualmente en adquirir maneras convincentes para atraer a las víctimas, y una vez atraídas, ¡zas! se las tragan! Porque estas víctimas no tienen intuición, ni inteligencia, ni conocimiento. Después de algún tiempo, se puede poseer casi todo el mundo, aunque hay que emplear a veces medios deshonestos, con la condición de no mostrarse tal como se es. Para encontrar seres que tengan verdaderamente móviles desinteresados, hay que dirigirse a los grandes Iniciados que han dado pruebas, que se han purificado, que han sufrido, pero que han vencido y triunfado. Por otra parte, no hay que confiar en todo el mundo. Si la naturaleza superior en el hombre ha vencido a la naturaleza inferior, podéis tener confianza en él, pero nunca antes. Antes, ¡desconfiad de cualquier cosa que os cuente un hombre! Y tampoco os digo que tengáis confianza en mí, que me creáis, que me sigáis. Os digo solamente: «Venid a vivir conmigo, venid a comprobar... » Y si después de haberme observado durante meses o años, pensáis que podéis tener confianza en mí, entonces sois libres de seguirme. Pero jamás os he dicho que me sigáis el primer día.

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Si aceptáis la Fraternidad Blanca Universal, ¡se acabó; la felicidad está ahí! Rodeados de tantos hermanos y hermanas, bombardeados por miradas amables, sonrisas amables ... no podéis ser desgraciados. Pero si os quedáis solos, en alguna parte, en un agujerito, con vuestra filosofía de aislamiento universal, no podéis ser felices. La gente busca la felicidad en el aislamiento. En soledad, la felicidad es absolutamente imposible. La felicidad consiste en estar en esta colectividad, en esta fraternidad universal, en esta inmensidad; en este momento, sí, la felicidad se desliza, entra en vosotros, y ya no ,sale de allí. Y todas esas gentes que siguen creyendo que encontrarán la felicidad aislándose, siendo egoístas, personaales, ¡ ah! sólo encontrarán su muerte y su desaparición.

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Sèvres, 1 de febrero de 1976

ARISTOCRACIA Y DEMOCRACIA

¡Cuántos libros, películas, revistas, espectáculos, arrastran ahora a los humanos hacia el desorden, la anarquía, el caos! ¡Y tienen éxito! Es extraordinario ver cómo la naturaleza humana tiene necesidad de un alimento infernal. Por eso los escritores, los artistas, no son tan culpables de dar este alimento a la gente. Porque al buscado con tanta avidez, aquéllos tratan de procurárselo. Así pues, no es culpa suya, aunque si estuvieran instruidos por Iniciados, sabrían que no hay que descender jamás para satisfacer las apetencias de la muchedumbre y los antojos de la naturaleza inferior. Se quedarían en la cima y obligarían a las masas a subir hasta alcanzarles, hasta alcanzar esta inteligencia, esta belleza que pueden dar. Pero han querido contentar a la masa, al «demos», al estómago, con lo que la aristocracia del cerebro se derrumba. He ahí por qué ahora es el lado inferior el que domina, se impone, dirige, reclama... Pues sí, ahora se es «demócrata», es la masa quien dirige, es la ignorancia la que da órdenes, la que gobierna, y la inteligencia, la aristocracia está perdida porque no ha podido mantenerse en la cumbre. De ahora en adelante, hay que formar de nuevo una aristocracia intelectual, moral, espiritual, para que la masa pueda evolucionar; y los que han tomado el poder, el estómago, el vientre, el sexo, deben dejar el gobierno a la cabeza, porque no es función de la cabeza el acceder a los deseos del vientre y del sexo. Naturalmente, si la democracia ha tomado el poder, es porque la aristocracia se ha comprometido demasiado, especialmente en el campo social y político. Ser un aristócrata no consiste en pavonearse apoyándose en el lado externo, un nombre, un título, un puesto honorífico, tierras, sino que consiste en demostrar sentido moral, fuerza de carácter.

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Se ha querido suprimir la monarquía y la aristocracia, se ha querido suprimir a los zares y a la nobleza... Bueno, pero ahora los que han tomado el poder, también en los países comunistas, repiten los crímenes de los antiguos señores. Entonces, habrá revolución y serán aniquilados de nuevo, porque no están a la altura requerida; han olvidado que derrocaron a la monarquía, la nobleza, para que reine un ideal de fraternidad y de justicia. Con el tiempo nos olvidamos, nos materializamos, nos envilecemos... Como la Iglesia, que también ha olvidado los principios de amor que dio Jesús, y se ha materializado a través de los siglos. Hay que volver ahora hacia esta aristocracia del corazón, del alma, que es la de los Iniciados, de los grandes Maestros, de todos estos seres iluminados que han dado pruebas. Porque hablar... todo el mundo es capaz de hablar bien, pero ¿cuántos hay capaces de vivir lo que predican? En tanto que los que ordenan, que dirigen, que se manifiestan, no estén iluminados por la luz iniciática, ¿qué puede salir de positivo de sus decisiones? Esto quizás no produzca sucesos sangrientos, pero tampoco producirá un verdadero cambio de mentalidad. Porque, mirad: ¿acaso la mayoría de los humanos piden riquezas espirituales, divinas? No, piden siempre dinero, placer, la libertad de hacer porquerías. Todas las reclamaciones son para el vientre, para el estómago, nunca para la luz. Entonces, ¿cómo queréis que esta muchedumbre pueda cambiar el mundo y traer el Reino de Dios? Cuando pida otra cosa, sí, pero no es haciendo algunos cambios insignificantes en el campo económico, material, financiero o político, como van a producirse grandes transformaciones. Siempre nos encontramos con la misma historia, con el mismo lodo. Ved que todavía no se ha comprendido lo que hay que cambiar. Sí, cada día se habla más de cambio, pero en realidad, sólo veo el trabajo encarnizado de unos cuantos ambiciosos que quieren lograr posiciones para tener más poder y más dinero. No se preparan, no trabajan para ser más puros, más nobles, más dueños de sí… ejemplos. Esto no les interesa. ¿De qué les servirá mejorarse? No es esto lo que necesitan. Necesitan posiciones para tener poderes, para saciar sus pasiones, sus deseos de conquista, de venganza. Por ello el mundo no encontrará jamás la paz.

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En realidad, la sociedad actual está tan poco iluminada que anima todas las tendencias inferiores de sus miembros. E incluso los padres son tan ignorantes, que se imaginan que educan a sus hijos empujándoles a obtener favores y privilegios. Para ellos, la educación consiste en esto. En lugar de decides que se preparen para mostrarse a la altura de las circunstancias, y no hipotecarse nunca, si un día tienen responsabilidades, les dan los consejos más perniciosos y se alegran de sus éxitos externos, aunque no los merezcan. Siempre se quiere triunfar en el plano material, y como para llegar ha conseguido hay que emplear el cálculo, la astucia y la violencia, se acaba por destruir todo lo que hay de bueno en el propio carácter. La gente ha comprendido perfectamente que la riqueza permite alterar las situaciones, influir en los acontecimientos. Pero como raramente se llega a rico a través de la honestidad y la generosidad - más bien ocurre lo contrario - para obtener esta riqueza son capaces de cometer todo tipo de transgresiones. Diréis: «Sí, pero si seguimos sus consejos, si debemos preparamos tanto, llegar a ser un ejemplo para los demás, las condiciones del mundo son tales, que acabaremos en alguna parte, oscuros, desconocidos, en el punto más bajo de la escala.» Pero ¿qué sabéis vosotros para sacar tales conclusiones? Si realmente sois un ser capaz, excepcional, si verdaderamente sois un modelo, un sol, aunque no lo queráis y lo rehuyáis, los demás os tomarán por la fuerza y os colocarán en la cima para que los dirijáis y guiéis ... Si esto no os sucede, es porque no lo merecéis, porque aún no estáis preparados. Los humanos necesitan la verdadera luz, la verdadera ciencia, la verdadera potencia. Tienen necesidad de ello, lo buscan, pero como aquéllos con los que se encuentran no son precisamente un dechado de perfección, se desenvuelven a través de la deshonestidad y la violencia para triunfar a cualquier precio. Interiormente todos necesitan algo sublime, pero cuando no lo encuentran y se ven rodeados de ladrones y gente rapaz se desaniman, y acaban por imitarles adoptando esta filosofía tan extendida: «Haz el bien y recibirás el mal» «Sed honestos y moriréis de hambre» «El hombre es un lobo para el hombre»... Entonces, cada vez más, cada cual se conforma y se pone al nivel de las criaturas más inferiores.

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Pero suponed que en el futuro haya criaturas que abracen esta Enseñanza, que luchen, que lo sacrifiquen todo para llegar a realizar este sublime ideal, veréis enseguida cómo se les buscará, apreciará y amará. Y es así como puede venir el Reino de Dios a la tierra. Si no ha venido aún, es porque la mayoría de los que gobiernan en el mundo no tienen este elevado ideal. No son tan tontos ni están tan locos, y ya me entendéis, como para tener unas metas tan sublimes. Quieren aprovecharse de la situación. Pero si algunos están decididos a realizar este ideal pase lo que pase, entonces creedme, esta será la verdadera potencia, la verdadera luz, la verdadera belleza. Lo que es triste es que durante su. adolescencia, muchos han tenido este deseo de trabajar por un ideal, de hacer grandes sacrificios, de comportarse como caballeros; pero después de algún tiempo, en contacto con la realidad y bajo la presión del ambiente que les aconseja ser «razonables», «inteligentes», renuncian a ello, intentan aclimatarse, se vuelven como los demás. Evidentemente, aunque las personas tengan buenos deseos, buenos anhelos, en tanto que no tengan instructores para sostenerles, aconsejarles e impedirles que retrocedan, debido a este conjunto de pequeños inconvenientes, bromas y burlas, después de algún tiempo se vuelven como las fieras que les rodean. Así pues, cuando hablo de la aristocracia, hablo de la verdadera aristocracia interior. Si logra mantenerse en la cumbre, todo el pueblo de células vive en armonía. De lo contrario la aristocracia se derrumba, porque los demás, los instintos, la codicia, los vicios, las debilidades, ha tomado el poder. ¡Y he aquí que los aristócratas son ahorcados como en la canción!... Esto es siempre lo que ocurre cuando la aristocracia interior no está a la altura de las circunstancias: los aristócratas son ahorcados en algún sitio, y es el populacho quien gobierna. A menudo eso es lo que os ocurre también a vosotros, claro está que los ciegos no lo verán, pero si os presentáis ante un Iniciado, inmediatamente verá la situación y os dirá: «Mi pobre amigo, ¿por qué has dejado que las cosas llegaran hasta el punto de convertirte en un esclavo? Y tú incluso desconoceos cómo se ha producido. Pues bien, he ahí las razones: o te faltaba la luz, o no tenías ningún amor por el mundo divino, o bien carecías de voluntad suficiente para continuar el trabajo.» No hay más

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que tres explicaciones posibles, no hay cuatro, cinco o diez, como se imaginan los humanos que ven siempre causas externas allá donde no las hay: los padres, la sociedad, la educación, la falta de dinero, los vecinos, la competencia... Sí, siempre causas externas... Pero lo que ocurre en realidad es que este infeliz, simplemente no tiene suficiente inteligencia, amor o voluntad. He aquí cómo ve las cosas un Iniciado. Sabe que no hay que buscar las razones en el mundo exterior, sino en la vida interior del hombre. Es preciso que los humanos tengan otros criterios para ver claramente las causas de lo que sucede. Cuando os hablé de Agarta, insistí especialmente en la naturaleza de su gobierno: en la cumbre una aristocracia que da órdenes que todos obedecen, porque allá la aristocracia no· se cuestiona nunca. Y éste es el gobierno que un día deberá venir a asentarse en la tierra. Que esto no guste a algunos que tienen otras convicciones, otros proyectos, no es asunto mío, yo os presento las cosas tal como deben ser. Pero ante todo, es en vosotros mismos, en la cima, donde debéis colocar la aristocracia. Guardad preciosamente todo lo que hay en vosotros de noble, de puro, de luminoso. Precisamente un Iniciado es un ser que está siempre atento a proteger en sí mismo las facultades divinas. ¡Pero si creéis que la mayoría de los humanos piensan en proteger su aristocracia interior...! Por un papel en una película, por una foto en una revista, o también por algún vestido o alguna joya, una joven encantadora perderá su frescura y su pureza. También un sabio es capaz de poner toda su inteligencia y sus capacidades excepcionales al servicio de la destrucción, si le proponen para hacerlo sumas fantásticas. Entonces, ¿vigilamos nuestra aristocracia, la protegemos? No, la vendemos, la pisoteamos, la ensuciamos. Mientras que por nada del mundo, ni por dinero, ni por gloria alguna, un Iniciado dejará que su aristocracia quede comprometida. Porque sabe que gracias a ella, gracias a estos seres de luz, de inteligencia, de sabiduría, que viven en él, obtendrá un día el cielo y la tierra; todo lo que podamos proponerle, nada significa para él, no es nada. ¿Cuándo se decidirán los humanos a no poner sus cualidades más preciosas al servicio del Infierno?

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
Bonfin 11 de Septiembre 1977

LA POLITICA A LA LUZ DE LA CIENCIA INICIATICA
Los humanos aún no saben lo que buscan, y cuando después de haberlo ensayado todo, aún se sienten insatisfechos, se lanzan desaforadamente a experiencias peligrosas, con la esperanza de que por fin podrán evadirse y escapar a las condiciones de vida que les asfixian. En realidad tienen necesidad de espacio, de infinito, de eternidad, de este alimento del alma y del espíritu que la filosofía materialista no ha tomado nunca en consideración. Por eso el materialismo va a quebrar. Sí, se producirán ciertos acontecimientos y quebrará. Se quiere hacer creer a los humanos que su felicidad depende del progreso técnico, de las comodidades, y se le impide así respirar, contactar con otras regiones, otras entidades que podrían traerles la paz, el amor, la plenitud que necesitan. Este mundo espiritual, místico, ha sido tan ridiculizado, rechazado, asolado, que ya no hay casi nadie que se sienta empujado a buscar en él los elementos necesarios para su supervivencia. Por eso la humanidad está a punto de morir intoxicada, asfixiada, desequilibrada. Aquí, en la Fraternidad, se os dan por el contrario, las mejores condiciones para que podáis entrar en comunicación con el mundo sutil, respirar, comer, beber y sentiros satisfechos. Sin embargo, no tomáis nada... Durante las meditaciones no tomáis nada, ni alimento, ni bebida, ni perfume; es el vacío. Pero he aquí que en este vacío, el alma se expande. Si no se deciden a seguir el camino de la espiritualidad, los humanos van a desmoronarse, porque no se puede subsistir si no se deja de absorber todo aquello que es contrario a la propia naturaleza. Lo he dicho siempre: el hombre no conoce de dónde viene, adónde va, lo que debe hacer, su necesidad de comunicar con el mundo espiritual. Por eso se siente siempre aplastado, violentado, machacado, desolado: porque no se tiene en cuenta su verdadera naturaleza... ¡y eso ha sido así en todos los campos! Mirad sólo cómo se concertaban los matrimonios en el pasado: los padres obligaban a su hija a casarse con el hombre que les agradaba y aunque

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la hija no sintiese ninguna afinidad por él, tenía que sacrificarse, casi dar su vida por complacerle. Las cosas han seguido así durante siglos, y un buen día ha llegado la respuesta; ahora se han pasado al otro extremo: no solamente los jóvenes no piden la opinión de los padres, sino que éstos son los últimos en enterarse de que se han traído hijos al mundo. Los padres habían exagerado, y ahora son los hijos quienes exageran en el otro sentido. También durante siglos la Iglesia ha querido imponer costumbres puritanas, pero desde hace algunos años, se ve la reacción: las gentes se precipitan totalmente en las cloacas sin tiento ni medida. Es la misma reacción que observamos en el campo de las necesidades: se ha querido introducir a los jóvenes en la vida material persuadiéndoles de que sólo cuentan el provecho, la producción, el consumo, y ahora sienten la necesidad de cambiar, de evadirse, y esta necesidad de cambio y de evasión va hasta la droga. ¡Cuántas veces los humanos han hecho la experiencia del cambio e incluso de la revolución! Pero la situación no ha mejorado. ¿Y por qué no ha mejorado? Porque a pesar de las revoluciones, la gente no se ha liberado del círculo vicioso de sus deseos y de sus fines realmente inferiores. En tanto que no mejoren las mentalidades, ninguna situación puede mejorar verdaderamente. Hay que salir de estas regiones inferiores colmadas de atractivos y apetencias, y entonces los cambios que haréis serán verdaderas mejoras. Pero con los mismos materiales, con los mismos elementos, cualesquiera que sean las combinaciones que consideréis, permaneceréis en las regiones inferiores, oscuras, frías, sin vida. Hay que subirse allí donde hay más luz, espacio y pureza. El pueblo de Roma reclamaba pan y juegos circenses, y se cita este detalle tan célebre de la historia romana como si ningún otro pueblo hubiese hecho este tipo de reivindicaciones. En realidad, los humanos siempre reclaman lo mismo, pero bajo distintas formas. Han modernizado sus reivindicaciones, eso es todo, pero son las mismas: comer y divertirse. Los humanos están siempre a punto para hacer huelgas y revoluciones con el fin de que aumenten los salarios, disminuyan las horas de trabajo, y disfruten de más tiempo de ocio. Evidentemente ya no se reclaman los «juegos circenses», pero ahora los «juegos circenses» son el cine, la televisión, el music-hall, las salas nocturnas, los partidos de fútbol, de catch... ¡Los espectáculos no faltan!

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Es siempre la misma naturaleza que tiene necesidad de divertirse, y para ella se han encontrado alimentos cada vez más numerosos. ¿Acaso los humanos piden el Reino de Dios y Su Justicia? ¿Acaso piden la luz, la pureza, la verdad, la bondad? No, todo gira en tomo al dinero, a la comida y a los placeres. Entre sus reclamaciones, quizá la libertad es la única que es de naturaleza espiritual, pero tal como la comprenden, acaban siempre por aumentar las posibilidades de perder el tiempo, de divertirse, de hacer tonterías y dañarse a sí mismos y a los demás. ¿Quién piensa en ser libre para consagrar su tiempo a trabajos sublimes? Todos esos tumultos, esas revoluciones, giran alrededor del vientre, del sexo, del dinero, del placer. Por ello, si se da a la gente lo que reivindica, no hará otra cosa que hundirse aún más en las locuras y las pasiones. El ser humano está hecho de dos naturalezas: una naturaleza inferior a la que hemos llamada la personalidad, y una naturaleza superior a la que llamamos la individualidad. Cuando es la naturaleza superior la que domina en él, el hombre es una divinidad y puede hacer un bien inmenso en el mundo entero. Mientras que si es la personalidad la que domina, no puede hacer nada bueno, porque ésta es egocéntrica, exigente, absorbe todo hacia sí, y los demás deben inclinarse, girar alrededor de ella, porque se cree el centro del universo. Desgraciadamente, en el mundo entero, la personalidad es la que, en cada cual, ocupa el primer lugar: en las familias se ve a la mujer tirando la manta hacia sí, y al marido haciendo lo mismo; en la sociedad, cada cual trata de labrarse su camino a expensas de los demás... En todas partes sólo vemos la expresión de la personalidad que gobierna, que arrasa. Pero los humanos no tienen suficiente criterio para analizar el origen de sus exigencias y de sus reivindicaciones. Sólo los sabios, los Iniciados, los grandes Maestros que han dominado su personalidad, han podido expresar su individualidad y dejar una obra inolvidable, eterna, indeleble. Siempre han existido tales seres -la historia nos ha conservado el recuerdo - pero son muy poco numerosos en comparación con todas esas personalidades que pueblan la tierra, dando libre curso a sus instintos más inferiores: la avidez, la hostilidad, la venganza. Y cuando son semejantes seres quienes mantienen actividades políticas en un país, sólo pueden producir víctimas. Por eso las guerras no se acabarán nunca: debido a

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esta filosofía de la personalidad. Mientras que el hombre político trabaje para satisfacer sus ambiciones, o las de su partido, o incluso las de su país, sólo puede cometer injusticias. En tanto que todos participen en esta política de la personalidad, nunca podrán producirse verdaderas mejoras: habrá siempre en alguna parte de la tierra guerras y miserias. Es preciso que un día llegue alguien por fin a instaurar la política de la individualidad. Una política puramente humana, egoísta, sagaz, injusta, no es una verdadera política. Pero ¿quién instaurará la verdadera política? ¿Cuál es el hombre que puede trabajar por una política iluminada cuando él mismo es tan ignorante? Se deja llevar en el tren de los demás, los cuales tienen garras, cuernos, pezuñas, e incluso desconoce adónde le llevarán sus artimañas. Hay millones de ciegos que se dejan embaucar... Porque gente capaz de embaucar a los demás, ya sabéis que no falta. Para hacer política, se precisan muchos conocimientos, que tampoco poseen los políticos. Para ser elegidos, prometen todo lo que se quiera, pero cuando han obtenido el puesto, no pueden hacer gran cosa, se encuentran limitados, se dan cuenta de que no es tan fácil. Pues bien, personalmente encuentro que la causa está en el sillón: no deberían sentarse en el mismo sillón que sus predecesores, porque los sillones tienen memoria. Registran las influencias y las emanaciones de los que los utilizan. Como muchos otros ya se habían sentado y no habían realizado nada de lo que habían prometido, reciben estas influencias. ¡Ah! sí, con toda seguridad el culpable es el sillón. Ya veis cómo explico las cosas... ¡No os riáis!

Si el Reino de Dios no ha venido a la tierra, es porque todos trabajan por una política inspirada en la personalidad. Sí, cuando analizo los fines de la política, veo que son siempre mediocres. Evidentemente están presentados de manera atrayente y adornada para impresionar a la galería. Pero cuando analizo estas metas, ello equivale frecuentemente a decir: levántate para que yo me siente en tu lugar. Pues sí, todos son iguales, pero poco a poco se darán cuenta de que no se pueden fabricar violines con cualquier clase de madera, hay que encontrar la madera adecuada. Sí, los hombres políticos deben estar preparados, instruidos en las Escuelas iniciáticas, de lo contrario continuarán arrastrando a los pueblos hacia la catástrofe.

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En cuanto a todos los que están ahí, que hablan, que gesticulan, nadie piensa en investigar un poco para ver cuáles son sus intenciones ocultas. Y, en realidad, nos abalanzamos para escucharles y nos dejamos llevar, les aplaudimos. Pero, ¡si supiéramos qué clase de lobos son! Sin embargo no vemos nada, no tenemos ningún juicio, ninguna intuición, y es así como los ciegos son dirigidos por otros ciegos. Pero ya sabéis lo que se dice: si un ciego conduce a otro ciego, ambos caerán en el precipicio. Desgraciadamente, sólo a través de los años nos damos cuenta de esta ceguera general que ha producido catástrofes. Mirad a Hitler, a Stalin, y a tantos otros: ¡Qué verdugos, qué monstruos, y muchedumbres enteras les seguían y les aclamaban! También yo trabajo para una política, pero para una política que no está inspirada en la personalidad. Lo que es triste, es que aún no hay mucha gente preparada para captar estas ideas. Id a hablarles de una política inspirada en la individualidad: la generosidad, el desinterés, la luz... nadie os seguirá. Pero habladles de la posibilidad de destruir o incendiar, enseguida atraerá a millares de personas. Por eso os pido disculpas por deciros que los humanos aún tienen necesidad de sufrir. Sí, no hay otra explicación: todavía tienen necesidad de sufrir, y un día, debido a estos sufrimientos, encontrarán el camino. Diréis que soy cruel. No, siento decíroslo, pero los humanos tienen necesidad de sufrir para comprender. La prueba; cuando se presenta un enviado del Cielo que puede iluminarles y ayudarles, ¿acaso le escuchan? No, y no solamente no le escuchan, sino que le encierran, o le queman, o le crucifican. Pero cuando es un monstruo el que les hace sufrir, le acogen con los brazos abiertos, y son ellos mismos quienes le dan todos los poderes para destruirles. Ya veis claramente que los humanos necesitan sufrir, y son ellos mismos quienes buscan los sufrimientos. Pero volvamos a esta cuestión de la personalidad y de la individualidad. Los anales de la Ciencia iniciática cuentan que muchas humanidades han desaparecido y que algunas, como la raza de los Atlantes, por ejemplo, tenían una cultura y una técnica mucho más avanzadas que las nuestras. Si desaparecieron fue debido a esta tendencia de la personalidad que empuja a los seres a querer dominado todo y a sojuzgar por la violencia. Y lo que es un pésimo presagio para el porvenir de la humanidad, es que esta tendencia se manifiesta cada vez más en el mundo actual. Sólo

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vemos partidos o pueblos que quieren dominar y aplastar a los otros; se fabrican armas en mayor cantidad y más mortíferas. Si hay una industria que no está en paro, es la del armamento, que cada país fabrica para sí y para sus países clientes. Ahora, África está abastecida con armas que le venden otros países. Y no piensan que serán ellos mismos quienes un día van a sufrir las consecuencias. Entonces ¡Ya veis adónde va a llevar la personalidad a la humanidad! Por eso hay que instruirles en la Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal, que les mostrará cómo hay que utilizar las tendencias de la personalidad en el sentido de la individualidad. Sí, si queremos que la humanidad se salve, hay que propagar esta luz. Si no, sabed que la Inteligencia Cósmica, que vive en la eternidad, no se acercará a la humanidad. Ya han desaparecido tantas otras que si ésta también desaparece por su propia culpa, no Se conmoverá demasiado: con algunos individuos de los que queden, se preparará una nueva. De nosotros depende el que no seamos destruidos. Si nos empeñamos en hacerla todo para ser destruidos, la Inteligencia Cósmica permanecerá imperturbable, no intervendrá, nos dejará hacer. La humanidad ha llegado a un alto grado de desarrollo, es evidente, y este desarrollo, lo debe al intelecto. Por sí mismo, el intelecto es neutro, no está ni bien ni mal orientado, pero cuando está dirigido por la personalidad lo que ocurre en la mayoría de los casos - es el medio más eficaz para realizar sus proyectos más perniciosos. Gracias al extraordinario desarrollo de las facultades intelectuales, la personalidad logra cada vez más manifestar sus tendencias negativas: querer acaparado todo y suprimir lo que se le resiste. Y cuando oigo los discursos de ciertos representantes de los partidos políticos o de los sindicatos. ¡Dios mío, dejadme reír! Sus actividades nunca darán resultado. ¿Por qué? Porque no son ningún ejemplo, ningún modelo, tienen ambiciones, prejuicios, es su personalidad quien gobierna. Diréis que son muy inteligentes, que saben hab1ar. .. Sí, lo0 sé, pero esto no es suficiente. Conocen la política, la historia, la economía, pero están dirigidos por su personalidad. Cuando su individualidad llegue a gobernar, entonces sí, podrán realizar alguna que otra cosa. Pero no tienen ni idea de que existe la individualidad que debe tomar las riendas. Durante años aún se mantendrá este estado de cosas: habrán repúblicas, democracias, guerras, devastaciones, revoluciones... ¡E incluso se está

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preparando la tercera guerra mundial! Pero cuando los hombres, fatigados, extenuados, casi moribundos, empiecen a desear un nuevo orden, en este momento los Maestros, los Iniciados, vendrán a dirigir, y ante tal justicia, tal esplendor, todos se someterán y obedecerán. Porque el pueblo ama la justicia, ama el orden; pero es incapaz de implantado, porque en lugar de escoger un ser superior, escoge siempre a uno de sus miembros. Si escogéis un jefe entre las hormigas, siempre será una hormiga la que mande. Hay que escoger por lo tanto un ser de otra categoría, he ahí lo que no han entendido los humanos. Escogen siempre a algunos de entre ellos y, naturalmente, saben discutir, disputar, morder, pero nada más, porque no conocen la Ciencia Iniciática. Y no solamente no conocen nada, sino que además hacen todo lo posible para conservar y reforzar su ignorancia. Todo puede llegar a ser magnífico, maravilloso, solamente hay que comprender la realidad de las cosas. Ha habido reyes, y es verdad que bajo su reinado el pueblo ha sido víctima de injusticias, de crueldades, de miserias. Pero ¿acaso es mejor ahora? ¡Dadme pruebas de que es mejor! En ciertos casos, sí, es mejor, pero en apariencia. Detrás de esta mejora, está lo peor, porque los humanos no ven lo que les falta. Son libres de mal vivir, de comer, de beber y de divertirse. Pero esta libertad no es un gran progreso, es aún una esclavitud. Los jóvenes, sobre todo, piden ser libres, y solamente lo quieren para hacer toda clase de estupideces y locuras. No ven que se convierten así en esclavos de sus inclinaciones inferiores que están obligados a alimentar. Ahí lo tenéis: la libertad exterior y la esclavitud interior. Es así como se comprende la libertad. No es suficiente haber logrado la libertad exterior mediante guerras y revoluciones. Hay que ser libre interiormente, libre de debilidades, libre de codicia y de vicios. Os he dado a menudo la imagen del barco con su capitán y sus maquinistas. A los que están abajo no les es dado ni ver, ni dirigir, ni mandar. No pueden, no tienen esas facultades. Pero son capaces de lograr que el barco marche, todo depende de ellos. Como el pueblo, mirad: sin él, sin su trabajo, todo el país se muere de hambre, incluida la aristocracia. Pero pedidle la clarividencia, la omnisciencia; es inútil, no puede. El pueblo está para sembrar y cosechar, y sin él habría carestía. Pero sin la aristocracia, sin el capitán que ve, que dirige, también se produce la catástrofe. Al crear al hombre, la Inteligencia Cósmica le ha mostrado, mediante la estructura de su cuerpo, cómo debe organizarse toda la vida social. Por otra parte, los humanos han

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logrado por tanteo realizar algo parecido al modelo. ¡Pero están aún tan lejos de la perfección! Siempre están, naturalmente, los que gobiernan y los que son gobernados, pero no siempre están en el lugar que les corresponde. Lo que falta es el verdadero respeto por el orden que existe en el propio hombre y en la sociedad. Personalmente, no lucho contra el pueblo que hay en mí. Yo le alimento, le cuido, le limpio... Ah, sí, en mí el pueblo está muy bien cuidado, pero hay una aristocracia a la que debe obedecer. No le permito cantar como se hacía durante la revolución: «Ah, esto marchará, marchará, marchará, a los aristócratas, se les colgará». Mi pueblo no canta semejantes canciones contra la aristocracia; sino que la respeta, la obedece. En realidad, no me inclino ni por la aristocracia ni por la democracia, sino por un orden que existe en el universo y que se refleja también en nuestro ser. ¿Por qué la Inteligencia Cósmica no ha situado el vientre sobre las espaldas, y la cabeza entre las piernas? Ha puesto la cabeza en lo alto y el vientre más abajo. Pero ahora la gente quiere que el vientre esté arriba, y la cabeza no se sabe dónde... Hay que comprender que existe un orden universal que no es exactamente el que los humanos han establecido. El crimen de los humanos consiste en querer establecer su orden, su sistema, sus puntos de vista, de querer incluso imponerse a la Inteligencia Cósmica; su personalidad, a la que le gusta dominar, imponerse, ¡Llegaría incluso a destronar al Señor! Y ésta es la causa de todas las desgracias. Es la personalidad la que ha hecho perecer a varias humanidades. Entonces, mis queridos hermanos y hermanas, esta situación es grave; hay que prestar atención a esta cuestión de la personalidad y de la individualidad

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