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OM-83-01

EL KARMA EL DARMA Y EL PLANO ASTRAL
Grandes Temas Iniciáticos Abordados por el Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

29-3-1958 EL PLANO ASTRAL Y EL KARMA 25-11-1966 – EL ESPIRITU HUMANO ESTA POR ENCIMA POR ENCIMA DE LA FATALIDAD

<El mejor modo de no agravar su karma, es aceptar el destino y permitir que se cumpla sin tratar de evadirlo. De esa manera, se pagan las deudas correctamente y uno se libera>

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PENSAMIENT0 DEL MAESTRO "Existen personas aparentemente impecables, que nunca infringen una ley humana, tienen mucho miedo de ser detenidas y condenadas, pero no temen transgredir las leyes divinas. Sin embargo, las leyes divinas son en realidad mucho más terribles que las leyes humanas. Si se es bastante astuto y malicioso, o incluso si se tiene suerte, siempre se puede burlar las leyes humanas, mientras que nadie jamás ha podido escapar de las leyes divinas. Por encima del ser humano y de su pequeña inteligencia, existe otra Inteligencia que vigila, que graba, y por esto los malhechores siempre son descubiertos y castigados, porque sin saberlo siempre dejan huellas en alguna parte. Incluso un pensamiento, un sentimiento, dejan huellas. Un hombre se dirige a un lugar donde no comete ningún acto reprensible, pero da rienda suelta a pensamientos y deseos criminales: estos pensamientos y estos deseos quedan inscritos en el mundo sutil, y la ley le perseguirá, la ley divina. Pronto, estos pensamientos y estos deseos criminales tendrán, de un modo u otro, consecuencias nefastas en su vida psíquica e incluso en su vida física." OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
25 de Setiembre de 1954 (salida del sol) VDL -149

“LA POSICIÓN ACTUAL DE LOS DISCÍPULOS”
Lectura del pensamiento del Maestro Petar Deunov: “Se dice que la mujer debe someterse al marido. No se trata de sumisión, es otra cosa. La mujer debe obedecer, someterse en un cierto sentido. La obediencia no sobreentiende la sumisión. Se puede ser obediente si se tienen conocimientos que se aplican, en ese sentido el obediente es un hombre libre. Aquél que no es libre no es obediente. Aquél que ama también es obediente. No es posible amar a alguien y no obedecerle. No es posible amar a Dios y no obedecerle. Así pues, la obediencia es una ley que concierne primero a Dios y después a los hombres. Si Le amas, sabrás cómo actuar con tu prójimo y contigo mismo. Lo que tienes, estás dispuesto a compartirlo con tu prójimo. Caminas con un compañero; tienes pan fresco y diez manzanas en tu saco. Tu compañero no lleva nada. Os paráis a descansar; tú sacas el pan y las manzanas y las compartes con él, y él estará contento de ti. Esta es la equidad. El que no está dispuesto a sacrificarse por los demás no puede comprender las leyes divinas. Si el grano sembrado en la tierra se parte en dos, más el hombre debe compartir con su prójimo el bien que le ha sido dado. El amor exige sacrificios. El sacrificio es un grano que se siembra. Sacrificar una cosa no sobre entiende perderla. Si no se siembra, no se puede sacrificar. Puesto que se ha sembrado, se cosechará al cabo de algún tiempo, es decir, se ganará.” Esta página dice exactamente lo que os he expliqué hace unos días acerca del sacrificio. El Maestro dice que no se pierde nada haciendo un sacrificio. Toda nuestra existencia no tiene sentido si no hacemos sacrificios. Pero yo no me refiero a los pequeños sacrificios que consisten en dar objetos viejos, usados y rotos; sino a renunciar a ciertas costumbres, a ciertos estados interiores. Cuando se pide esto a la gente, no hay nada que hacer, no quieren sacrificarse. Nadie quiere hacer esta clase de sacrificios y volverse diferente de lo que era. Todos prefieren practicar una clase de caridad que es más fácil para ellos, pero que no cambia gran cosa en su vida. Siguen teniendo, a pesar de esta caridad, las mismas debilidades y defectos.

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En Bulgaria, había un hermano que tenía la debilidad de abrazar a las hermanas. Aprovechaba todas las ocasiones para ello. Las hermanas estaban hartas y se quejaron al Maestro. Éste les respondió: “Soportadlo. En una vida anterior punzaba a las jovencitas con un cuchillo; ahora las abraza y esto está mucho mejor. Ha hecho progresos.” En un autobús en el Midi (región francesa), un hombre había empezado a pellizcar a una mujer. Ella no decía nada pero de golpe, con todo el autobús de testigo, le dijo con un peculiar acento: “Cuando va a terminar de pellizcarme ahí atrás! Por un momento, pasa…” Todo el mundo se puso a reír, evidentemente. Ese hombre hacía exploraciones…, y sin duda forzó la dosis. Renunciar a tales maneras de comportarse y a muchas otras, menos ligeras, ese es el verdadero sacrificio. A algunos les gusta mucho tomar aperitivos; hay que renunciar. A otros les gusta fumar, habrá que renunciar. Otro, cuando va a casa de los amigos, no para de comer; habrá que renunciar a esta manera de vivir. Cuántas renuncias de esta índole se deberán hacer! Otro tiene la costumbre de calumniar, tendrá que renunciar a ello. Hay que decir a Dios: “Te sacrifico este placer”. No os quiero enumerar todas las cosas a las cuales hay que renunciar, porque la lista no tiene fin. Hay numerosas costumbres que juzgáis absolutamente inofensivas, pero que no lo son en absoluto. Son precisamente estas costumbres las que cuentan y son peligrosas. Os quiero expresar mi alegría de sentir que participáis cada vez más a ese trabajo que se hace. Encontráis mejores condiciones en vosotros mismos. Todavía encontráis obstáculos porque vuestros pensamientos pasados quieren jugar su papel de grandes pontífices en vuestro interior. Pero si continuáis como ahora, conseguiréis dirigir a estos pensamientos donde y cuando queráis. Los pulmones, el estómago, los intestinos, el cerebro, el hígado serán adiestrados y será magnífico. ¿Cuando las meditaciones son largas pensáis que abuso de vosotros, que os embrujo, os avasallo, que cuanto más se alarga una meditación, más periclitan vuestros asuntos terrenales? Si razonáis así os quedaréis sumergidos en vuestras tribulaciones, vuestras dificultades y todo será fijado y contratado. Hablaréis de la nueva vida sin haberla vivido nunca. Hablaréis de ella sabiamente, pero no la habréis sentido. De otra manera sabréis lo que es. Si no hay alguien que os lleva hacia ella, no la alcanzaréis. Es la tarea que me ha sido encomendada, de llevaros en esa dirección. De vez en cuando hay algún pequeño que grita en el camino, piensa que vamos muy deprisa, o no quiere

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caminar. A veces envío a alguien para que le socorra y lo vuelva al grupo y entonces ve lo que ve! Decís: “Usted tiene espíritus que le sirven, según Usted, eso es posible?” ¿Por qué no? Un gran materialista de la calle tiene servidores que van a hacer la compra por él, que hacen gestiones para él, yo no tengo que tener a nadie que me ayude? Tengo cientos de amigos en el mundo invisible. Por eso les digo: “Hay uno allí, que es amable, pero necesita ayuda. Os ruego que vayáis a ayudarle.” Ese hermano gentil no sabe que ha sido ayudado, pero se siente aliviado. ¿Por qué se sufre? ¿Por qué hay privaciones? Para tener a esos seres que son servidores. Mis amigos se encuentran en realidad mucho más arriba que esos servidores. Mis amigos no son espíritus de los cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego; son algo más, no se les manda, se les pide. No se les puede coacciona, actúan según los designios de Dios, son espíritus que gobiernan planetas enteros. Si sentís interiormente ese deseo ardiente de sentir, pensar y hacer otras cosas más bellas aún de las que habéis hecho hasta el momento, no hay otro camino que el de prepararse sin miedo. Se logrará alcanzar algunas regiones donde se encuentran los guardianes que os pedirán que os desnudéis. Es el guardián del umbral el que no deja entrar a la gente que lleva ideas personales, ingratas, egoístas. Es terrible. Todos deben pasar por ahí, nadie puede escapar a su encuentro. A veces los iniciados tienen discípulos a quienes llevan a otras regiones y los amigos de arriba dicen: “A este no lo podemos dejar pasar, a ese sí.” El iniciado no puede forzar al guardián del umbral y si éste dice: “No recibiré a ese discípulo hasta que esté preparado, no antes.”, el iniciado lo debe aceptar. Sin embargo, en casos excepcionales, cuando el iniciado se encarga de pagar lo que haga falta, el guardián deja pasar al discípulo. El iniciado va, pues, más lejos con aquellos que han conseguido despojarse y que se consagran a Dios. Los demás esperan el regreso de los privilegiados. Esos trabajan en el trabajo de Dios. Después vuelven y encuentran a los demás dormidos y vuelven a bajar con ellos. Las cosas son a la vez colectivas e individuales. Uno será tomado por el Maestro, otro será dejado en la aduana. ¿Qué ha hecho durante la espera? Ha dormido, pero dice: ¡Qué profunda meditación!” Una anciana hermana venía a menudo a mis conferencias. Se ponía siempre en la primera fila y se declaraba eternamente maravillada y entusiasta. Cuando la encontraba abría los brazos y gritaba ante todos, como si estuviéramos en la ópera: “Ah! Hermano Mikhaël!”

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Durante las conferencias se iba de vez en cuando. Ya no era joven y gastaba constantemente tantas fuerzas que no era extraño. Así pues se dormía; cuando se despertaba algún momento exclamaba diciendo que era maravilloso, admirable, incomparable, con el fin de mostrar que escuchaba atentamente. Estaba de acuerdo siempre, sin saber a veces con qué estaba de acuerdo. Encontramos algunos discípulos así en la aduana; duermen, pero despiertos, se exclaman y tratan de hacer creer que han participado en la caminata. (este comentario el
Maestro lo solía hacer cuando algunos hermanos se dormían en sus conferencias)

Mis queridos hermanos y hermanas, siento cada vez más que el silencio benéfico se instala en vuestro interior. Ya no oigo tanto ruido, ni la revuelta o los gruñidos, ni el chirrido de los dientes. En algunos todavía les falta un poco de aceite en sus aparatos para no chirriar al moverse. Cuando no oiré nada, os lo diré. Eso no llegará hasta que no tengáis confianza, una confianza absoluta, un deseo sincero, hasta que habréis tomado la decisión de consagraros, no la mitad, sino enteramente a Dios. Entonces ya no tendréis proyectos extraños y personales, ni temores, ni ideas provechosas, ya no haréis más cálculos e incluso si obtenéis lo que buscaban vuestros cálculos y proyectos no os harán más felices. Aquí hay que consagrarse por completo. Decís que es muy duro, que hay que esperar años todavía. Debo decirlo sin embargo para aquellos que ya están preparados. Los demás lo harán cuando querrán, pero que los que están listos me escuchen ya que deben saber que toco su concha. Hay quienes dicen: “Desde ahora me consagraré, pero no el ochenta sino al cien por cien.” Cuando volveréis a casa, no olvidaréis las prácticas que habréis hecho aquí. Os encontraréis sumergidos en las dificultades que mesuraréis desde ahora. Antes no sabíais hasta qué punto era difícil. Os encontraréis entrando en la situación de Gulliver en el país de los liliputienses. Ese viajero se encontró con los restos de un naufragio en una isla, y se durmió. Cuando despertó, por la mañana, el sol brillaba, se sentía libre, descansado, bien dispuesto, pero cuando quiso levantarse constató que no podía hacer ningún movimiento porque estaba atado por todas partes. Los liliputienses, pequeños seres minúsculos, habían llegado al alba y al encontrarlo lo ataron con la ayuda de miles de cuerdas. Cada uno de sus cabellos estaba atado a minúsculas estacas, como había miles estaba completamente inmovilizado. Su cabeza, sus brazos, sus piernas no podían moverse. Además los liliputienses se paseaban por todo su cuerpo hablando un lenguaje desconocido para él. Uno de ellos era el jefe y mandaba a los demás.

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Pasará lo mismo con vosotros, muchos discípulos se encontrarán en esa situación, cuando se duermen en el mundo espiritual, vienen tales seres que les atan a la tierra. Se creen libres mientras no intentan desplazarse, creen que son libres en las regiones superiores porque efectivamente son libres en cierta manera, como un caballo atado a una cuerda tiene la libertad dentro del límite de la longitud de su cuerda. Mucha gente es libre así; pero un día se vuelven discípulos, su Maestro les quiere llevar más lejos y entonces se sienten atados. A veces piensan que eran más libres antes, pero tienen esa impresión porque no tenían la idea de crear cosas arriba. Cuando se empieza el trabajo espiritual se puede medir hasta qué punto se es libre. Vosotros también, cuando empezáis a querer ir más lejos y alcanzar regiones luminosas donde habitan entidades superiores, sentís las ataduras que os retienen. Hay que saber romperlas! Existen dos maneras de romper las ataduras: -por el sufrimiento, que es el pago del karma, pagáis vuestras deudas; -por el sacrificio, antes de que venga la desgracia, y así evitáis la desgracia y los sufrimientos. Se paga con el sufrimiento, pero es duro y hay desgaste. Si se paga por el sacrificio no hay desgaste. Suponed que debéis alguna cosa a alguien pero os falta el dinero. Esperáis hasta el límite extremo al cual esperaría vuestro acreedor. Entonces viene el juez y se os lleva el mobiliario para venderlo en la subasta. La cuestión es que os encontráis en la calle, sin nada, sin abrigo ni ninguna ayuda. Debéis soportar el frío con el riesgo de caer enfermos e incluso de morir. De no ser así, sabéis que debéis pagar en tal fecha. Entonces hacéis sacrificios con el fin de ahorrar lo que debéis. Dejáis de lado los bailes, los bares de noche, los juegos, los aperitivos, las apuestas, etc. Vuestra caja se llena y cuando vienen los jueces les pedís qué reclaman, les pagáis enseguida y se van incluso habiendo hecho amistad con vosotros. Utilizando todo lo que habéis dejado de lado gracias a vuestros sacrificios, salváis vuestro prestigio, liquidáis las deudas y lo arregláis todo. Si me habéis comprendido bien, poseéis el método para liberaros por la renuncia, el despojo, el sacrificio. Es la verdadera ciencia de saber economizar. ¿Qué hay que economizar? Todo el mundo lo sabe, pero no se detienen para descifrarlo. Por otro lado, es como este mundo de aquí pero la cuestión no es dar dinero.

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Entremos en la astrología. Supongamos que en tal fecha hay una configuración particular de planetas y debéis vivir tal sufrimiento o enfermedad. El organismo será tocado; tenéis una deuda que pagar. ¿Qué se puede hacer? Tratad de vivir y trabajar de manera que no os canséis, tened cuidado con vuestro organismo, vigilad vuestra salud para que cuando lleguen los malos aspectos, podáis pagar vuestras deudas sin agotaros. Pagaréis, pero vuestro organismo podrá resistir porque tendrá un gran capital disponible. Aquel que no sabe cómo proceder no tiene cuidado, come y bebe de una manera desmesurada y desordenada, se divierte enormemente y cuando llega el momento difícil vuestro organismo está tan debilitado que la menor pérdida de aliento o sacudida, las pequeñas cosas malas os estremecen seriamente. Cuando se está al final de la cuerda, las mínimas palabras os pueden poner en estados insoportables: mientras que cuando se está lleno de rayos de sol, cuando se ha visto a buenos amigos, alimentado con un alimento celestial, en armonía, con fuerza, no se es tan sensible y se puede actuar. Esas pequeñas cosas explican numerosos fenómenos cósmicos. Cuando se está al límite, se puede estar en cama, enfermo, por nada, por una sola mirada. Este pequeño hecho esconde grandes verdades. En el terreno astrológico, podéis hacer grandes descubrimientos si os detenéis en ello. No olvidéis nunca que las estrellas inclinan, no obligan. El hombre sabio domina a las estrellas, ¿De qué manera? No puede impedir que estén en conjunción, cuadratura u oposición, pero prepara el terreno de resistencia. Si debe haber un terrible bombardeo, se romperán todos los cristales; pero entonces pegáis papeles en todas vuestras ventanas para preservarlos. No habéis impedido el bombardeo pero habéis impedido sus efectos. Por ejemplo, alguno de mis discípulos entenderán que los papeles en los cristales han servido para impedir que las sacudidas y las ondas de aire rompieran los cristales. Acaso no es una ciencia profunda, una observación inteligente, una magnífica sabiduría que poseen los iniciados, cuando tienen una confianza justificada en los poderes y la eficacia de ciertos objetos, llenos de fuerzas o cualidades naturales, o magnetizadas por ellos? Tales objetos poseen el poder de impedir algunas sacudidas que perjudicarán al organismo, como los papeles impedían que se rompieran los cristales. Suponed que debamos todavía ir más lejos y más arriba aún. En lugar de esos objetos cuidadosamente denominados talismanes, amuletos, fetiche, que son objetos físicos y materiales, no podríamos sustituirlos por cualidades, virtudes, costumbres, fórmulas o mantras? Sí, y aún mejor. No obstante, hay que ser muy evolucionado para hacerlo.

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Volvamos ahora a la cuestión precedente: el pago de las deudas. Dios ha dado a los seres el medio de pagar las deudas de dos maneras. No se puede escapar al hecho de pagar. Los que creen que se puede escapar gracias a la astrología se imaginan ser más inteligentes que la justicia divina. La región espiritual, situada muy arriba, donde están los decretos secretos del destino, es la región de Binah donde están los 24 Ancianos del Apocalipsis que vio San Juan. Es la región de los 24 Tronos, una clase angélica de un gran poder. Es allí donde el Dios Saturno gobierna los destinos y el severo Jehová reina en todo su poder. También es allí donde las raíces de la materia primordial virgen y pura nacieron y cada elemento con sus propiedades. Para tener el derecho de cambiar los grandes decretos de esta región (que es la región de la gran inteligencia, la más rígida e implacable) hay que subir más arriba. Muy pocos seres han conseguido pasarla, atravesar esta zona que sale de los límites de la materia, de la enfermedad y de la muerte, y elevarse hacia las regiones de Hochmah y de Kether, regiones de los querubines y de los serafines, para fundirse en las profundidades de la luz y del amor divino. A menudo esos seres no regresan a la tierra. Pero volvamos de nuevo a la cuestión del pago. Se debe pagar, seguro! Pero se nos da la posibilidad de pagar de dos maneras a escoger. Se debe pagar en una fecha, pero la manera cómo se pagará es asunto nuestro. El Cielo dice: “Yo no me meto en eso!” Si malgastáis vuestro dinero cuando tendréis que pagar lo perderéis todo, si os sacrificáis y aceptáis hacer renuncias, vivir privaciones inteligentes, ahorráis lo necesario para liquidar vuestras cuentas y entonces pagáis voluntariamente, con vuestros ahorros. El juez se despedirá como amigo, y estaréis al abrigo. Si me entendéis bien, hoy habréis aprendido mucho. Cada pequeña renuncia es una unión mala que se rompe y la libertad aumenta. Un sacrificio más y la pierna se libera otro más y se liberan los ojos, etc. Y un día lográis liberaros del todo. Cuando se es libre del todo, se sube y se visitan amigos de arriba. No sabéis cuántos amigos tenéis arriba. Ni siquiera pensáis en ellos. ¡Cuántos amigos estaban presentes, todo un cortejo, cuando partisteis para esta encarnación! Os trajeron regalos, cada uno el suyo, y os dijeron: “Hasta la próxima!” Pero lo habéis olvidado todo. No os acordáis de que esos amigos os acompañaron cuando partisteis para entrar en ese cuerpo de muñeco que estabais encargados de cuidar y de llevar hacia la perfección.

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Os invito a recordar todo ello. Si lo hacéis quizá encontraréis algún consejo que os dieron esos amigos que decían: “No olvides esto ni aquello! Piensa en hacer el trabajo!” Y vosotros respondisteis: “Oh! No, no lo olvidaré!” Pero os hundisteis en la materia y ya no pensáis en esos amigos. Eso es verdad. No tengo derecho de mentiros. Velo por cada una de mis palabras. Quizá son los amigos de arriba que os dicen esto: “Prepararos cada vez más, con confianza, amor y luz, hasta que seáis libres de todas las ataduras terrestres y de todas las limitaciones. Entonces visitaréis a los amigos de arriba que os darán cada uno lo que posee.” La cosa más bonita es que sentiréis una alegría desbordante. Al principio no lograréis dominar esta alegría, la esconderéis mucho tiempo, aunque nadie se dará cuenta de lo que os ocurre, que os encontráis en estado de júbilo. Esconderéis esta alegría con el fin de que no pueda herir a los demás y porque, por otra parte, no os enorgullezcáis de ello. Porque incluso la alegría puede causar celos, deseos de venganza. A menudo a la gente no le gusta ver la alegría de los demás. 1- Visitando a esos amigos de arriba, acordándoos de ellos, comprenderéis las cosas tan simplemente que os sorprenderá. 2- Después vuestra voluntad se fortalecerá y podréis crear, construir por el pensamiento cosas que no os puedo decir. Un día, esas cosas se realizarán. Antes de llegar ahí, primero hay que conocer la materia de la región y saber poner dentro mucho amor, sino las formas creadas no subsistirán mucho tiempo. 3- Tendréis que pronunciar el Verbo creador y decir: “Que el amor sea! Que la luz sea! Que la belleza sea!” “Fiat lux!” es una fórmula y se dice que Dios la pronunció. Los magos la pronunciaban en su fuero interior. No debe ser pronunciada sólo por los sacerdotes; fue dada por los magos blancos que la toman como un modelo. Se encuentra también en otras regiones. “Fiat lux” muestra cómo crear otras fórmulas. El Maestro nos dio diferentes fórmulas: No hay amor semejante al amor divino! Sólo el amor divino es amor. No hay sabiduría semejante a la sabiduría divina. Sólo la sabiduría divina es sabiduría. No hay verdad semejante a la verdad divina. Sólo la verdad divina es verdad. No hay justicia semejante a la justicia divina. Sólo la justicia divina es justicia. No hay virtud semejante a la virtud divina. Sólo la virtud divina es virtud.

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No hay gloria semejante a la gloria de Cristo. Sólo la gloria de Cristo es gloria divina. No hay fuerza semejante a la fuerza del Espíritu. Sólo la fuerza del Espíritu es fuerza divina. Aquí está la totalidad de las fórmulas dadas por el Maestro. Las dio hace treinta y cuatro años, y no las olvido. La fórmula: “Que la luz sea!” fue abandonada por la gente corriente, pero seguida por los magos que han dado fórmulas análogas para la bondad y la verdad. Cuando iréis arriba y crearéis para el futuro, tendréis que saber pronunciar estas fórmulas. Es toda una ciencia. Si tenéis este deseo de participar en la creación de cosas inmortales, la ciencia está ahí y os lo dirá todo, pero con la condición de que rompáis todos las ataduras, que hagáis sacrificios, renuncias y os deis por completo. Si no queréis hacer esto, permaneceréis como en un pantano, como en una marmita común donde la atmósfera está viciada y de donde no podréis salir, con la atmósfera contaminada por la respiración de todos los enfermos, porque todos están sumergidos dentro y no quieren aprender a salir de ahí. Ahora que se os han dicho muchas cosas, os corresponde a vosotros hacer sacrificios que os harán sentir como una fuente inagotable que brotará de vuestro seno, como dijo Jesús. Brotará de vuestro plexo solar. Si no sentís esta vida aún, es porque todavía no habéis cumplido ciertas cosas que se os piden. Se os llama a hacer grandes renuncias. Algunas hermanas agarran a un hermano con la intención de casarse con él, pensando que así serán más felices; pero el mejor hermano no podrá hacerlas felices si no es en la distancia. Si es muy puro (lo que es muy raro), os hará felices y os volverá puras; pero dónde encontraréis a un ser así? No está prohibido casarse con un hermano, pero con la condición de que sea puro. Si os da todos sus vicios, sus defectos, sus enfermedades, qué ocurrirá? Es muy complicado. Sólo Dios os puede hacer felices. Dejad que Dios entre en vosotros. Dejad a todos los demás a una distancia. No busquéis casaros; eso es lo que pienso. Podéis abrazar al sol, que nunca quema. Diréis que es muy caliente? No, está caliente en la tierra, pero id hacia él y le podréis abrazar sin que os queme. Dios ha creado una multitud de espíritus luminosos. ¿Dónde habitan? En el sol. ¿Cómo abrazar al sol? Abrazáis a un pequeño rayo. He aquí, mis queridos hermanos y hermanas, si lográis liberaros de numerosas pequeñas costumbres,

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pequeñas simplezas e ilusiones que os han dejado vuestra familia, la sociedad, comprenderéis que algunas personas del pasado han logrado liberarse y es por eso que nos han legado esta ciencia. Los que no quieren liberarse seguirán comiendo demasiado, chapotear, molestar a las mujeres en el autobús, etc., pero desconocen alegrías más grandes que esas. El secreto del sacrificio es que por él se rompen los lazos que nos mantienen atados. ¿Por qué hay que romperlos? Para ir más arriba, con los grandes Maestros que vendrán durante la noche y dirán: “Venid con nosotros.” Veréis lo que se realiza arriba, seréis espectadores y participantes. Una parte de lo que habréis visto será impresa en vuestro cerebro y un día lo recordaréis. ¿Cómo saben los Maestros cuando un hombre ha cometido un pecado? Ven que no estáis con ellos. Así saben que estáis retenido, como un pájaro que ha caído en una red y no lo podéis liberar. Cuando el Maestro dice que falta alguien, no va a ver lo que le retiene porque sabe que está atado y eso le basta. Los Maestros no quieren perder su tiempo en saber lo que retiene a la gente. Los que están presentes son libres, eso es lo que saben los Maestros. Hoy precisamente me han hablado desde el invisible. Me han dicho cosas que no os puedo repetir. Os he hablado interiormente, así como a un gran número de seres venidos de todos lados y que estaban mucho más maravillados que vosotros. Sentían el valor de lo que les decía. Un buen día, restableceréis en vosotros una parte de lo que os he dicho en la Roca esta mañana, sin hablar físicamente. ¿Por qué no os he dicho eso en el plano físico? Porque hay cosas de las cuales rompemos la belleza si las decimos en el plano físico. Es como cuando mostráis un objeto sagrado: los que lo miran lo ensucian. Hay que decirlo, pues, por el alma, y no por la boca, sino se ahoga. Hay cosas tan sagradas que no se pueden decir más que por el espíritu. Un día lo sentiréis. Se materializan las cosas haciéndolas pasar por la boca. Poniéndolas bajo la presión de las palabras, se matan. En la ciencia oculta, se dice que ciertas alegrías, el amor, etc., eran destruidos cuando se expresaban en palabras. Hay que guardarlos. Debe salir de vosotros como miradas, sonrisas. Vuestro amor saldrá por vuestros ojos. Cuando se pide sin cesar: “Me amas?”, es que se es sordo y ciego y hace falta un tamtam enorme para que seáis capaces de comprender y oír. Sino eso no se dice. No me tenéis que preguntar si os amo. Desde el momento en que os hablo, que os transmito lo que he recibido y estoy constantemente con vosotros, es suficiente. Algunos dicen: “Sí, pero hay que abrazarme.” ¿Entonces queréis ponerme en apuros? Después ya no os podría amar como es debido. Si soy puro, puedo

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abrazar a cualquiera de vosotros, Dios no me hará responsable porque no dejaré trazas; pero si no soy puro, seré responsable. No penséis que no se dejan trazas cuando no se abraza como es debido. Sólo los puros pueden casarse y tener hijos. Decís: “Cómo saber si se es puro?” He aquí una anécdota que concierne a unos ladrones que entraron en una iglesia. Querían descolgar un lustre, pero no llegaban, no lo podían coger. Prepararon un andamio con unos tablones y sillas pero todavía no tocaban el lustre. Uno de ellos vio una Biblia muy grande, la cogió y la puso arriba de todo para luego ponerse encima. El otro, indignado, le dijo: “Estás encima de la Biblia! – Oh!, replicó el ladrón, cuando se tiene el corazón puro, todo está permitido.” La gente hace igual cuando se trata del amor. Uno dice: “Soy puro, os abrazo.” Hay métodos para saber si uno es puro. Lavaros las manos, tomad agua pura y sumergid tres dedos en esta agua y dejad en ella una parte de vuestra pureza. Dadla a beber después a un enfermo: si se cura, es que erais puro. Si muere, ignoro lo que habréis puesto al agua. Podéis ser puro en vuestra opinión, pero no para el enfermo. Si sois verdaderamente puro, abrazad a quien queráis y todos se curarán; pero si la gente se enferma o van al infierno, desconfiad inmediatamente de esta pureza. Así es como podéis actuar. Volvamos al pensamiento: expreso mi alegría al ver que cada vez más os entrenáis, os ejercitáis, hacéis silencio, establecéis la paz en vosotros y domináis a las células recalcitrantes y retrasadas. A menudo os puedo arrastrar pero a veces encuentro grandes dificultades para hacerlo. Otras veces lo consigo. Y a menudo es difícil arrastrar a toda una muchedumbre que tiene sus opiniones y sus gustos personales. Hablándoos así, pienso que os volvéis cada vez más concientes del valor de los ejercicios que practicamos aquí. Su importancia es capital. Muchas cosas han sido posibles en el Bonfin y empezaréis a sentirlas. Comprenderlas sin sentirlas no quiere decir nada. Primero hay que comprenderlas, después sentirlas y al final actuar. Esta es la plenitud de la vida. Los universitarios y la gente extremadamente instruida son los últimos que sentirán porque la disciplina que siguen mata esta posibilidad. Es muy difícil lograr que sientan. Mientras se comprenda sin sentir, no será la plenitud: pero cuando se sienta, qué plenitud, qué felicidad! Os digo que hay que sentir, pero no os tenéis que quedar en las sensaciones. Hay que realizar lo que se ha sentido en unas formas concretas, perfectas, simétricas en el plano físico. Es la realización. Lo que lo logran son

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seres muy poderosos que no se pueden ni describir. Podéis ser un gran genio en el terreno del pensamiento, pero el mundo invisible os considera como incompleto porque no lográis realizar lo que pensáis en el plano físico. Muchos son así. No quiero citar nombres para no disminuir el prestigio de algunos seres que han sido grandes y célebres. Muchos se imaginan que es suficiente con que sean unas lumbreras. Los que ponen sus ideas en el plano físico y que las visten con vestidos físicos son espíritus poderosos sobre los cuales el Cielo se puede pronunciar. Puesto que pueden realizar, eso prueba que conocen los tres mundos, su materia y sus combinaciones. En efecto, no se puede realizar sin conocer los tres mundos. Sólo espíritus como Hermes o Jesús, pudieron realizar cosas. Los humanos no saben ni siquiera que hay seres que han realizado en los tres mundos. ¿Por qué Hermes se llamaba Trimegisto? Porque conocía los tres mundos. Lo dijo él mismo. Después de la creación del mundo hasta nuestros días sólo ha habido dieciocho Espíritus que hayan logrado realizarlo. Hermes Trimegisto era una divinidad de otro planeta que descendió a la tierra, me lo dijo el Maestro. Otro descenderá. Los seres que han conseguido eso, realizar, han alcanzado la séfira Kether. Uno de ellos fue Enoch. Moisés no fue hasta la cima, me lo dijo el Maestro, a pesar de su poder. Cristo alcanzó la cima. Para poder ser el diecinueve hay que ir hasta la cima, sino se será como muchos otros como Moisés, Apolonio de Tiana, etc. ¿Qué es la cima? No os lo puedo explicar. Si un día Dios nos da esta posibilidad de conocer la cima, os prometo que os lo explicaré. No se tiene idea de lo que es la cima. Teóricamente yo tengo una idea; pero sé que el que debe venir y el mundo entero parece esperar, será un ser de la Cima. Por eso el Maestro creó el canto: Ide! Ide! Ide! Él viene! Viene Él mismo (Dios), para ayudarnos: no son espíritus de otros planetas, sino Él, el Fuerte, el Poderoso. El Maestro sabía que vendría de la cima y llevaría a la gente muy arriba. Esas son cosas ue no se encuentran en ningún libro. Hay que prepararse para la venida del Fuerte, el Poderoso que viene para ayudarnos! ¿Cómo prepararse? Ya sabemos numerosas cosas, que no es necesario aprender. Sois ricos, tenéis salud, estáis en los mejores países, lo tenemos todo; radio, teléfono, caminos ferrocarriles, transatlánticos, aviones, etc., pero falta una cosa: el deseo de hacer sacrificios! Tenéis los conocimientos, habéis leído libros, se os han dado todas las posibilidades como nunca, pero si no hacéis sacrificios, aunque lo poseáis todo, comáis y bebáis, os divirtáis, seréis

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desgraciados. ¿Por qué? Porque no conocéis el sacrificio; al contrario, la gente quieren tragarlo todo, poseer la tierra. No quieren comprar un poco de alegría, sino solamente absorber el bien de los demás, ponerlo todo en su bolsillo, robar, despojar al mundo entero. Empezad a hacer pequeños sacrificios, pequeñas renuncias hasta que podáis hacer de más grandes. El más grande es renunciar a su vida personal y vivir para Dios. Cuando lo hagáis, veréis que habéis perdido todo vuestro tiempo hasta ese momento, mientras que ahora estáis vivos y vuestra vida se expande y vivís más que antes. En el deseo de anularos, vivís. Es el milagro más grande que pueda existir: constatar que anulándose se resucita. En ese momento comprenderéis la palabra de Cristo: “Si no morís, no viviréis!” Esa frase suena extraña pero hay que morir en la personalidad para vivir en la individualidad. Decís: “Oh! quiero vivir mi vida!” Bien, entonces moriréis cada día estrechando el campo de vuestra conciencia. Entonces se vive la vida como lo hace un animal o un insecto. Lo que os digo aquí es para todos, yo incluido. Si pienso lo contrario y quiero esclavizar a mi personalidad, mi conciencia se expande de tal modo que la siento como se funde con el universo. Veo como la vida se vuelve amplia, vasta. Siento una plenitud: las energías se derraman dentro por todos lados. La conclusión de todo esto es que me he mortificado en alguna parte, sino no hubiera podido sentir nunca esta expansión. El que quiere vivir su vida puramente personal no sabe lo que se prepara. Tendrá una vida de estrechamiento de la conciencia, quemará la vida por doquier. Dios no quiere vuestra muerte. Es por esta razón que sacrificándose no se muere, sino que uno se descubre más vivo que nunca. Bienaventurados los que pueden comprender esta realidad! Hay que comprenderla por el intelecto, por el corazón, por la voluntad, es decir que hay que comprenderla, sentirla y realizarla.

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Núm. 914 del 29 de Marzo de 1958

EL PLANO ASTRAL Y EL KARMA
Página del Maestro Peter Deunov:

En el mundo astral, los sufrimientos de los seres astrales son siempre sufrimientos pasados. ¿Sabe Ud. lo que ocurre a quien entra en el mundo astral? Como él no tiene la posibilidad de cometer nuevas faltas, comienza a ver los viejos clichés de su pasado y sufre. Estos clichés aparecen delante de él como las imágenes de un cinematógrafo y comienza a vivir con su pasado. Uno, dos, tres días, días enteros, de la mañana a la noche, las películas pasan delante de él. Cada día películas, películas, hasta que en su conciencia se ha inculcado la idea que debe cumplir la voluntad divina, y decimos entonces: "Reenvíenlo de nuevo ahora a la tierra, para que veamos si comprendió lo que debe hacer". El llega a la tierra en una nueva encarnación. Viniendo, él se olvida de lo que aprendió en el Mundo Invisible, y comete más errores, y volviendo nuevamente al otro Mundo, entonces él ve otra vez sus faltas, el vuelve a ver sus nuevas y antiguas películas. Si se produce un mejoramiento, el entra entonces en el Mundo Espiritual, se regocija, ve y arregla su vida como debe. Así, lo que vivimos ahora a cada momento, serán las páginas luminosas de nuestra vida en el
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futuro. Entrando en el mundo astral, todos los encuentros con los hombres, todas las imágenes de lo que usted vivió, en el pasado pasarán delante de su espíritu. Todo esto compone bellas cosas en su vida. No piense que esto no está en su sitio; todo acto está en su sitio. Lo que no está en su sitio, el Señor lo borra con su brocha. Y El dice: "sus faltas, yo las borraré”. Pues, en resumidas cuentas, se quedarán en nosotros solamente las cosas divinas y entonces comenzará la vida eterna en armonía.

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Recuerdo haber hablado ya, de la vida del alma cuando ésta regresa al plano astral. Hay mucho que decirle a usted sobre este asunto, pero lo más importante, usted solo lo aprenderá, solo cuándo Ud. se vaya. En el plano astral, el hombre no es más que un espectador, allí no tiene la posibilidad de reparar las cosas, es impotente de corregir nada. Eso es lo terrible, allí no puede cambiar nada. Le presentamos su película y ve detalladamente los sufrimientos que les infligió a otros y todo el dolor que causo. Si fuera sólo espectador pasivo, no sería nada, porque el hombre apenas se ha escandalizado por crímenes que cometió. Pero sufre todo lo que otros sufrieron a causa de él. Así es como el aprende; es necesario que verdaderamente sienta las cosas. Entonces el saca conclusiones, toma
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decisiones, y lo reenvían a la tierra para que repare sus faltas, pague sus deudas y se libere. Si los sufrimientos soportados por el otro lado son demasiado grandes, esto pasa de otro modo. Saliendo del infierno, entramos en el purgatorio para lavar todos los lodos. En cambio, si no se manchó mucho en el infierno, se accede en seguida al paraíso de las liberaciones. ¿El infierno? ¡Cuántas personas van a pasearse ahí, incluso en el transcurso de su vida! Algunos, que uno creía muertos, también fueron enterrados vivos. En nuestro pueblo, en Bulgaria, una mujer aparentemente había muerto y después de tres días se reanimó, y regreso. Todos pensaron que ya estaba instalada en infierno, porque el pueblo cree firmemente en estas cosas. Es la instrucción y la educación científicas de hoy que hacen a los incrédulos. Pues, esta mujer contó lo que había visto. Dante, también, describió el infierno, pero su idea era colocar ahí a hombres conocidos, grandes, papas y los vemos allí, unos en el hielo, otros en el fuego, con monstruos que los roen. Sin embargo, Dante no inventó todo esto. Sabía muchas cosas; era Cátaro y conocía la Cábala.

Haría falta que organizáramos aquí un período de prácticas con el fin de preparar a hermanos, escogidos por su capacidad de concentrarse. Adormeceríamos a estos hermanos y velaríamos para que el hilo que los ata a su cuerpo no se rompiera, e irían tres días allá
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a verificar lo que pasa allí. Sí, podemos hacerlo, pero hacen falta hermanos muy fuertes que tuvieran un pensamiento poderoso. Existen Fraternidades donde se hacen tales experiencias. Debemos también prepararnos para eso aquí. En el curso de su vida, no sabéis que por todas partes, aparatos del Mundo Invisible son dirigidos sobre usted y le fotografían, hasta en la oscuridad estáis fotografiados pues ven todos vuestros actos. Estos extraordinarios aparatos funcionan con la luz astral, esta luz difundida en todo el cosmos, cuya propiedad es actuar en cualquier condición. Pero estas fotografías no son materiales y exteriores, porque estos fotógrafos que le siguen por todas partes, si fueran aquí, no podrían hacerlo. No, estos aparatos han estado instalados dentro de nosotros mismos, están pegados a nosotros, en un átomo minúsculo y único. Es asombroso, todo está allí, en un átomo que usted pasea con usted, que registra como un contador todo lo que usted siente y piensa y todo lo que usted hace; todo lo que sale de usted, todo lo que le pasa; el aparato graba todo del hombre con lo que le rodea, objetos y personas. Cuando uno se va al otro lado, los seres que se ocupan de nosotros hacen pasar sobre una pantalla la película que llevamos y nos dicen: " ¡mira!". Las sensaciones que el hombre vive entonces son indescriptibles y varían según su nivel, según su grado de evolución. Algunos no sufren inmediatamente, y es sólo después de un tiempo que repasan todo lo que vivieron.

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Los seres cuya conciencia está muy desarrollada quisieran entonces precipitarse para corregir en seguida sus faltas, reparar los daños que pudieron causar, pero esto les es imposible, y para hacerlo, deben volver a la tierra. Y he aquí, que vueltos a la tierra, no encuentran a la persona a la que hicieron sufrir, ella se fue; corremos uno tras otro de vida en vida y el pago puede ser retrasado mucho tiempo. Ustedes que están en la Enseñanza, pueden reparar y pagar antes de ir al mundo astral. Mientras que vivimos aquí sobre tierra, tenemos esta posibilidad. Después, es muy complicado. Es la razón para la cual los Maestros siempre dieron esta consigna: trabaje, actúe, compórtese, piense con amor, siempre con amor. Esta palabra "amor" abarca todo. Quiero decir: no busque continuamente su propio interés, su bien, no se fijen tanto en la estricta justicia, no espere, porque las cosas subsisten, todo está inscrito, todo deberá ajustarse un día. Por el otro lado, todo se complicará si usted no reparó, cuando lo llamemos.

Cristo decía: "no espere que el sol se acueste, pague su deuda antes de morir; arreglen sus asuntos. Reconcíliense con sus hermanos", (Conferencias 77 y 159). Cristo era un iniciado y conocía estas cosas en toda su realidad; es por eso que aconsejaba: "pague, liquide, repare desde ahora”. Los discípulos todavía tenían deudas que hay que ajustar y un karma que borrar. ¿Cómo podían liberarse de eso? Por los sufrimientos. Su Maestro no los salvó de persecuciones ni
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del martirio, diciendo: "ustedes estarán pronto conmigo en la otra vida”. Les había explicado esta verdad a sus discípulos y les había señalado las deudas contraídas en encarnaciones precedentes. Sólo San Juan era libre, y es a él a quien dio todo su saber y las llaves que abrían todos los misterios. La ley kármica es implacable, habrá que pagar hasta el último céntimo. Pero muy pocos se preocupan de esta cuestión. No se quiere aceptar los sufrimientos. Entonces la historia se repite, y no podemos ya escapar. El mismo San Juan Bautista, uno de los espíritus más grandes del pasado, que en la persona de Elías, había subido vivo al cielo, debió bajar a encarnar en la tierra para ser decapitado por la gente de Herodes, porque había hecho cortar la cabeza de los falsos profetas, (1 Reyes XVIII, 40). La Enseñanza será útil para usted en esto: le hará aceptar ciertos sufrimientos, injusticias, humillaciones, porque son para usted el medio de liquidar deudas mientras que usted vive aquí, en la tierra. Luego en el otro lado no seremos obligados a atravesar más por tantos sufrimientos. Es mucho más difícil de aceptar las tribulaciones cuando no se comprendió la profundidad y la verdad de estas leyes. Rebelarse, es negarse a pagar algo que uno dejó de lado, porque no comprendió, porque uno no sabe. Si cada uno adquiriera un espíritu de abnegación, de aceptación, todo iría mejor. Pero son raros los que aceptan ser mártires, y los demás les consideran idiotas. La tarea más difícil, es hacer aceptar el sufrimiento, la persecución, el martirio.
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¿Sabe Ud. lo que son las familias, los matrimonios, los niños? Una organización, una combinación que permite liquidar viejas historias, arreglar los asuntos, ordenar situaciones. Si esto se arregla, está bien; pero la desgracia, es que se añaden nuevas faltas, agravamos lo nuestro, agravamos la situación. Se los repito: "reflexionen, mediten, estudien estas dos claves: la comprensión y el amor”. La luz y el amor les permiten arreglar toda cosa y conocer la vida en el Reino de Dios. No buscamos lo suficiente, el comprendernos mutuamente cuando estamos en el plano físico, no aceptamos los sufrimientos. Hay que ir más allá de la sola justicia y saber dar, ayudar, amar un poco más. El amor, es mucho más que la justicia. Podemos verificarlo cada día. ¡Cuando usted comienza a comprender a su prójimo, sus desgracias, su situación y cuando usted se inclina para ayudarle, cuantas cosas se arreglan! Si usted se niega a esta actitud, las cosas jamás se mejorarán. Nos mantendremos víctimas del karma porque no queremos servirnos de estas claves de la comprensión y del amor. Preferimos ser diplomáticos, astutos, maliciosos, hábiles, y el mundo camina cada vez peor, porque todo esto no es más que una falsa inteligencia; es de hecho la estupidez más grande. Es inteligente sólo el que organiza todo según las leyes de la comprensión y del amor, aún si pasa por idiota. Sólo el cielo puede concederle un diploma de inteligencia.
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Todavía no comenzamos a tener en cuenta las cosas más importantes de la vida. Nos agobiamos, nos atareamos, trabajamos, nos agitamos, pero no hemos pensado en estas dos claves. Es por eso que el karma cada vez se hace más pesado. Meditar sobre la comprensión y el amor, no produce el dinero. Por lo menos esto no trae desgracias, y actuar con un capital sin perjudicar a otros o agraviarlos, ya es algo. ¡De otro modo, qué karma! Pero el karma, es mucho más que esto. No solo se forma si se roba, se engaña y se martiriza a su prójimo. Ampliando el tema, está relacionado a la ley de causa y de efecto. Reciba lo que usted reciba de la naturaleza respirando, bebiendo, comiendo, esto se inscribe y usted tiene obligaciones hacia la naturaleza que le da calor, luz y vida. Es otro aspecto del karma. Crearse un karma, no es ni siquiera por hacer sufrir a otros, sino que también por tomarles algo. Por ejemplo ustedes leen las obras de los escritores, ustedes adoptan los pensamientos de un autor, ustedes escuchan la música de los compositores, ustedes todos son deudores. Padres, naturaleza, universo son todos sus acreedores. Recibimos del mundo entero y de diversas maneras lo que se hizo nuestra posesión en forma de ideas, en forma de conocimientos, y tenemos una deuda, es evidente. La vida se hace así como una deuda inmensa que hay que ajustar. Vivimos sólo gracias a seres o cosas que en el mundo entero se sacrificaron o se sacrifican por nosotros. Es la razón por la cual tenemos una
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obligación: amar a los demás, querer su bien, enviarles buenos pensamientos, con el fin de equilibrar con nuestro reconocimiento todos los dones recibidos del Creador. Usted dice: "esto se vuelve complicado”. De acuerdo, pero cuando se comprende ésta realidad, comprendemos también que debemos ser buenos, generosos, cariñosos, desinteresados, radiantes, luminosos. De otro modo, no es posible pagar a todo el universo y agradecer a todos los seres de los que se tomó algo de su riqueza. Nos ponemos al día mediante la comprensión y el amor. Es lógico. Haber recibido todo y no dar nada a cambio, es insensato.

Dios inscribió esta ley cósmica, en la familia con el fin de que el hombre la descubra allí. El niño comienza por tomar y recibir todo, luego crece y a su vez es llamado a hacer por sus niños todo lo que fue hecho por él. ¿Cómo podría pagar, liquidar lo que debe a sus padres si no haciendo los mismos sacrificios con la alegría y generosidad? No reconocer esta verdad, es trabajar con la cabeza abajo, es acercarse al infierno donde se enterará lo que hay que hacer. En las familias, aprendemos a tomar y a dar. El infierno existe solamente para los que sólo saben tomar. El equilibrio de la vida, es tomar y dar alternativamente. Todos los que quieren tomar solamente y trampear con las leyes serán cogidos a la vuelta, porque las leyes son terribles. No hay sitio para los astutos. Tomamos la luz, debemos
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darla. Tomamos el aire, el agua, los frutos, todo, hay que devolver todo, bajo otra forma. El reconocimiento y el amor llevan frutos, y gracias a ellos no hay karma. Si no se comprendió esto, conoceremos los sufrimientos, con el fin de pagar lo que debemos. Buscamos un camino llano y fácil, precisamente es el camino kármico, que lleva al infierno. ¿Todos estos pagos, todas estas deudas no le aterrorizan? ¡Lo bueno viene ahora, sean pacientes! El Maestro Deunov dijo: “un bello día Dios borrará con una brocha todas sus faltas. Todo lo que no está en su sitio, Dios lo borrará”. Este párrafo, parece ser contrario a la ley de justicia. No. No hay injusticia, pero si hay sacrificios. Entonces la vida cambiará. La naturaleza estará plena de amor y de comprensión. Todo se volverá luminoso, claro y transparente. Un trabajo se hace desde hace siglos sobre los seres y sobre toda naturaleza. Entonces arriba, diremos: “somos el amor y la gracia, borramos el saldo del karma”. Eso es la gracia. ¿Cuándo se manifiesta? Espera a ver que se hayan hecho esfuerzos. Mira a los hombres, y cuando ve a alguien que trabaja sin tener éxito, bien, viene ayudarle, alivia la carga de su karma. Es bueno recordar el valor del sacrificio al cual uno niega su atención. Hay que aprender a decir: “perdono, renuncio a mi crédito; este desgraciado es ignorante y no comprendió. Le tenderé la mano, sonreiré, porque él no logrará por sí mismo”. Y esto se inscribe como un gesto de amor. Y es el paraíso, porque “las buenas cosas que usted hace, serán en el futuro las páginas luminosas de su vida”. Yo lo llevo
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hacia las fuentes, hacia las cumbres. La vida que usted tiene desde que estoy con usted, la reviviremos un día, aún mejor, porque todo lo que se vive aquí, debemos revivirlo en el astral; veremos cómo era bello, puro y luminoso. Cuando se va al otro lado, primero vivimos solamente las cosas negativas. Todo lo que es bueno, luminoso, maravilloso es puesto en espera y lo encontramos más tarde. Cuando se limpió y se liberó del mal, subimos a la región mental, más pura, y es allá dónde se vive la otra parte de la película, lo maravilloso; es el paraíso. Pero el paraíso viene siempre después del infierno. Los dos no se mezclan. En el plano físico, no le causamos la alegría y la felicidad al mismo tiempo que el sufrimiento, porque usted no se enteraría entonces de la lección del sufrimiento. Lo puro y lo infernal no pueden ser mezclados. Negro y blanco, esto se volvería gris; calor y frío, esto sería tibio. No reconoceríamos pues más el uno del otro, no podríamos saber lo que cada uno realmente es. Dolor y felicidad, esto no va junto. Debemos pues liquidar el mal, y luego el bien le espera.

Hay una medida en todo. Los que hicieron muy poco bien, se quedarán muy poco en el primer cielo, y se reencarnarán. En cambio, los que iluminaron, orientaron a los seres uniéndoles a Dios entrarán en el segundo y también en el tercer cielo - hacer el bien, no es dar unos céntimos. - es en el tercer cielo que San Pablo entró y vio allí lo
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que verdaderamente es el bien, vio cosas indescriptibles. Pocos Iniciados y Maestros acceden al tercer cielo; sólo entran seres que toda su vida se ocuparon de lo esencial: Iluminar, ayudar y guiar a los hombres en el camino que lleva a Dios. Al que no tiene otras preocupaciones más, el tercer cielo le espera y allá lo llena de su luz, de su comprensión, de sus aspiraciones. Pues, dejando la tierra, aquel ser se quedará muy poco tiempo en el primer y en el segundo cielo, subirá al tercero donde el vivirá durante siglos. Podrá crear, comprender, viajar por todas partes y conversará con los Arcángeles. Hay hombres que piensan sólo en estas cosas, mientras que otros no tienen ninguna ambición en este dominio. Es importante pensar en eso, ocuparse de eso.

Muchas cosas no están en su sitio, pero hay una ley que arregla y restablece todo. Si no, los humanos, en su ignorancia y su maldad cambiarían, desviarían, deformarían y destruirían todo. Es siempre la ley, la que viene de nuevo para reparar el dolor, y no los hombres. Guarde en su corazón esta afirmación alentadora: la gracia existe. Para acabar, quedará en nosotros sólo lo Divino. La vida eterna comenzará, en la armonía. Nada es necesario más que la armonía. Usted prepare aquí su tercer cielo, escapando un tiempo del lado trivial y prosaico de la vida. ¡Cuántas faltas terribles cometen ciertos hombres para asegurar su subsistencia, salvar su existencia! Vea a Napoleón que
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sacrificó pueblos enteros para salvar su pellejo y que cometió grandes injusticias. Hizo por ejemplo parar y ejecutar al duque De Enghien sin haberlo escuchado. El emperador lo había decidido así, con desprecio a toda regla y con desprecio a toda justicia. ¿Por qué? Para salvaguardar su propia vida. La derrota del emperador fue sin duda debida a esta iniquidad. Condenando al duque sin pruebas y sin defensa, Napoleón se condenó a pagar muy caro, y tuvo tiempo de meditar estas cosas en la Cárcel de la Isla de Santa Helena donde fue recluido.

¡La esperanza de la gracia Divina! Eso es lo más maravilloso. La gracia está suspendida por encima de los niños de Dios. Si no llegan a la liberación a pesar de sus grandes esfuerzos, un día todo será borrado y vivirán la vida eterna. ¡Qué bello es vivir con esta esperanza de ser liberados un día! Por encima de la justicia, está el amor de Dios que nos liberará. ¡Tener la luz, hacer sacrificios por amor! Mis queridos hermanos, compadezco a todas las criaturas que no conocen esta ley inexorable del karma por tanto que quedan lejos de la luz y lejos del amor. Usted tiene el deber de iluminarlos. Les aportamos la misma luz a los fieles de las Iglesias. Últimamente un hombre de alta categoría en una iglesia reconoció que seres muy elevados espiritualmente podían encontrarse en Fraternidades espirituales y sobrepasar a los otros. Este reconocimiento es un signo. La Iglesia
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deberá aceptar nuestras ideas. Deberá reconocer la ley de la reencarnación. Porque sin esta ley, los hombres jamás comprenderán el resto. Hay que explicarles la verdad, y explicarlo bien. El Evangelio y los Maestros aconsejan trabajar en el amor y preconizan el espíritu de sacrificio. Hay razones para esto. Los humanos no cambiarán porque actúan solamente de esta u otra manera para conformarse a reglas recibidas. Deben ahora ser iluminados, conocer las leyes, recibir la luz.

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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Sèvres, 25 de Noviembre de 1966

EL ESPIRITU HUMANO ESTA POR ENCIMA DE LA FATALIDAD
El mejor modo de no agravar su karma, es aceptar el destino y permitir que se cumpla sin tratar de evadirlo. De esa manera, se pagan las deudas correctamente y uno se libera. Mirad en la vida corriente: aquél que se endeuda, debe pagar sus deudas; si se niega, es perseguido, pero en el momento en que las paga, se le permite volver tranquilamente a su casa. Obrando con astucia, sólo consigue agravar su caso. Es como el criminal que escapa para no cumplir los años de prisión a los que fue condenado: si de nuevo es atrapado, se le impone una pena aun mayor. Pues bien, “el karma aplica las mismas leyes.” En realidad, existe un medio no sólo para no agravar el karma, sino también para acelerar el proceso de liberación. Sólo es preciso ser muy lúcido para aceptarlo actuando como los santos, los profetas, los místicos, que decidieron trabajar para el mundo entero, ayudar a los humanos, sacrificarse por ellos. Querían pagar a todos, incluso a los que nada debían, y así, por el sacrificio, el amor y la abnegación, conseguían escapar a las leyes de un destino ordinario. Sufrían, evidentemente, pero gracias a esos sufrimientos, llegaban más rápidamente a la liberación total. Para escapar al karma, sólo hay un medio: el amor, la bondad, la generosidad, la abnegación, el sacrificio. Ahora bien, hay que comprender que esta es una actitud totalmente diferente del fatalismo. Los fatalistas, aceptan los acontecimientos diciéndose: “está escrito”, todo está decidido de antemano, no podemos hacer nada, y de esta forma no luchan, se dejan arrastrar por el destino como lo hacen los animales, sin intentar modificarlo con su trabajo, con sus actividades. Los verdaderos discípulos no son fatalistas, deciden tomar las riendas, y dicen: “Cometí algunas faltas en el pasado, debo pagar, desde luego, ¿pero acaso haber cometido esos errores es una razón para quedarme aquí estancado y sufriendo? No, ahora voy a emprender algo grande que no sólo me permitirá borrar todo, sino que además me conducirá a la verdadera liberación.” ¿De qué sirve pagar el karma si sólo es para sufrir sin evolucionar? Es necesario pagar el

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karma, por supuesto, ¡pero el karma no es todopoderoso! Por encima del karma está el espíritu del hombre. Sí, os lo he dicho siempre, y en particular si tenéis un tema astrológico que presenta muchos malos aspectos, no debéis ver en ello una predestinación absoluta. Pues sabed que el espíritu humano está por encima de un tema astrológico, por encima de las estrellas, de los planetas y de sus influencias, por encima del karma, por encima de todo. El espíritu es libre, es todopoderoso. Cualquiera que sea el destino que los astros os hayan trazado, debéis saber algo: por encima del destino, en una región superior, sublime, inaccesible, reina vuestro espíritu, y el destino nada puede contra él. El único medio de escapar al destino, es pagar las deudas, desde luego, pero al mismo tiempo que se paga, es necesario continuar trabajando, creando, evolucionando. “Haber nacido bajo una mala estrella”, no es una razón para permanecer eternamente embrutecido, perezoso, haragán. Por supuesto, uno tiene una deuda que pagar, pero esa deuda no es más que un episodio pasajero. Por su espíritu, el ser humano es inmortal; la deuda que tiene que pagar, sólo representa un segundo en el tiempo, mientras que su existencia entera es la eternidad. No hay que permitir ahora que un solo momento obscurezca toda la luz del espíritu. He aquí un razonamiento correcto, mis queridos hermanos y hermanas. ¿No lo conocíais? Pues bien, de ahora en adelante os dará grandes posibilidades; sin él estaréis limitados, obstaculizados para siempre. Incluso cuando estéis descorazonados, agobiados, sólo es un momento. Vuestro espíritu siempre es capaz de resolver las cosas, de restablecer la situación, de restaurar vuestras fuerzas. Hay que tener esa convicción... No permanecer en lo pasajero, lo temporario, para no ensombrecer completamente la luz del espíritu. Lo que os revelo es la pura verdad. Ocurra lo que ocurra, debéis estar convencidos de que en vosotros brilla una chispa que nada ni nadie puede apagar ni siquiera obscurecer. Todos tenemos deudas que pagar, pero no es necesario que este pago nos bloquee: el hecho de que debamos pagar, no significa que todas las posibilidades de evolucionar nos estén negadas; al contrario, hay que atreverse a ir más lejos. No hay que ser como esas personas ante las que, en las sesiones de hipnotismo, se traza una línea con tiza diciéndoles: “Esta es una barrera infranqueable, jamás podrás pasar, inténtalo”, y en efecto, lo intentan, pero en vano. Pues bien, es precisamente lo que ocurre con los fatalistas: sus ideas los paralizan. El fatalismo es incompatible con el progreso, con la evolución. Es por ello que no se debe ser fatalista.

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No creáis que ignore las circunstancias difíciles en las que os podéis encontrar en la vida. Sólo quiero subrayar que, aun cuando no podáis modificar exteriormente vuestras condiciones de existencia, al menos existe un punto en algún lugar de vosotros mismos en donde sois libres, y allí, ni siquiera el karma puede impediros actuar y progresar. Esto es lo que quería deciros: en el dominio del espíritu puro no hay karma. Si lográis elevaros hasta esa cima, a trabajar ahí, os sentiréis libres y llegaréis a invertir la situación. Tarde o temprano, el mismo karma se verá obligado a inclinarse ante la voluntad del espíritu. Suponed que, después de haber estudiado vuestro horóscopo, sabéis que en una fecha determinada deberéis sufrir una enfermedad muy grave. Es una gran deuda a pagar. Es como una multa formidable que el tribunal os ha infligido. Si no estáis prevenidos, es evidente que no trabajaréis, no pensaréis en apartar algún dinero, y cuando los guardias se presenten, no tendréis nada para darles; entonces os lo quitarán todo, venderán vuestros muebles en una subasta, os desalojarán y quedaréis en la calle, bajo la lluvia (desde luego es simbólico). Mientras que si estáis preparados y sois prudentes, habréis hecho un trabajo de antemano, habréis economizado, y podréis pagar la multa. Sí, siempre hay que trabajar, trabajar, ganar dinero... u oro para que, el día en el que los guardias vengan a reclamar esa elevada suma, podáis darles tanto como sea necesario: se irán con el dinero y quedaréis tranquilos. Reflexionad, veréis lo que se oculta detrás de esta imagen. Los guardias a menudo se presentan bajo la forma de desgracias o enfermedades: si habéis acumulado reservas, medios físicos y psíquicos para afrontarlas, podréis superarlas. Pero si habéis malgastado vuestras reservas con una forma de vivir desordenada, evidentemente os sentiréis maniatados y aplastados. Por eso es tan importante vivir una vida sensata, pues así es como se gana mucho oro. Todos nosotros tenemos interés en acumular oro. ¿Y sabéis lo que somos aquí en la Fraternidad? Buscadores de oro. Sí, juntamos pepitas de oro. Todas las mañanas, durante la primavera y en verano, a la salida del sol, no hacemos otra cosa que acumular el oro que viene del sol. Llenamos bolsas y bolsas con él. Y si algunos consideran que esto es una pérdida de tiempo... pues bien, ya veremos a la larga quien tenía razón. Nosotros continuamos acumulando todas esas pepitas y, gracias a ellas, a menudo llegamos a pagar las deudas que contrajimos en el pasado, cuando no estábamos tan instruidos como hoy en día. Esta es la razón por la que hay que trabajar, trabajar sin cesar.

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