Está en la página 1de 11

OM-13 Hemos reservado este espacio Para temas del Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

RELACIONADOS CON EL ESFUERZO Y EL TRABAJO QUE DEBE REALIZAR EL DISCIPULO DE UNA ESCUELA INICIATICA
4 de Diciembre de 1942 HAZ TU LA MITDA DEL TRABAJO Y VERAS COMO DIOS HARA LA OTRA MITAD 20 de Julio de 1978 EL JOVEN PRINCIPE “Un día le dije a una persona que iba de exámenes; Si te has esforzado estudiando, no hay necesidad de que reces o le pidas al Maestro que te ayude, el esfuerzo es más importante que la oración” Antoni Cochs

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus

Centre

www.omraam.es Primer Centro De difusión de la obra Del Maestro OMRAAM En lengua Española

Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Paris 12/04/1942 VDL(salida del sol)

HAZ TU, LA MITAD DEL TRABAJO Y DIOS HARA LA OTRA MITAD
A menudo pensáis que os hablo de una manera rara. Antes de que haya podido expresar completamente mi pensamiento, mis amigos piensan a menudo que blasfemo. Por eso les he dicho a veces: “Dios es muy débil, más débil que vosotros, aunque le creáis poderoso y lo esperéis todo de Él.” ¿Acaso eso no es una blasfemia? Mis amigos oyen esto por primera vez. La iglesia y las filosofías siempre han dicho lo contrario; el pobre hermano Mikhaël ha perdido la cabeza, se ha vuelto orgulloso! Pero cuando digo que Dios es débil y que no lo puede hacer todo, es una manera de hablar. El sol también es la causa de todos los movimientos terrestres; los sabios lo repiten, estáis todos convencidos de ello. Entonces, pedidle que entre en vuestra casa. Desde hace años se lo pedís, pero no entra. ¿Por qué? Porque es débil. Os llama: “No puedo entrar!” Y clamáis: “Estoy en la oscuridad; mis pies vacilan, mi cabeza da vueltas, mi mujer no me entiende, mis hijos me hacen frente, no puedo dormir. Ven, mi sol, me han dicho que estás aquí y que brillas magníficamente. Decídete a entrar, te haré regalos.” Y el sol responde: “No puedo, hay una cortina delante de tu ventana y no la puedo abrir. Eres tú quien debe abrirla, eso no depende de mi.” Ese gesto sólo depende de nosotros, el sol es muy débil, no puede correr las cortinas. Decís que es más poderoso que vosotros, pero este gesto le es imposible, es asunto vuestro. De la misma manera, Dios es débil ante vuestra cortina interior. ¿Es una blasfemia decir esto? No. El Cielo que me escucha en este momento os aconseja que prestéis atención a mis palabras y no lo esperéis todo de él. Abrid las cortinas que están cerradas en vosotros. Esta es la primera mitad de la cuestión. El sol sabrá después entrar por sí mismo; es su tarea. Un día, Nastradine Hodja había engañado a alguien y los dos se encontraban ante la justicia. El juez le dijo: “Está acusado de tal cosa. – Es asunto mío, Sr. Juez. – Quizá, pero el hombre a quien ha engañado reclama una indemnización. – Eso, Sr. Juez, es asunto suyo. – Puesto que es culpable y encima se ríe de mí, le infligiré algunos meses de prisión. –

2

Sr. Juez, eso es asunto suyo.” Aquí, nuestro asunto es correr la cortina. Que después el sol nos ilumine, nos instruya, nos embellezca, ese es asunto suyo. Muy a menudo le pedimos a Dios que entre en nuestra alma y nos proteja de los peligros. Vamos a la iglesia y encendemos un cirio. A pesar de eso, Dios no entra porque no queremos correr la cortina que tapa la ventana. Hay cortinas de seda, otras de algodón o de papel. Unas están en la cabeza, otras en el corazón o en la voluntad. Cada uno de nosotros debe correr su cortina. Todas esas cortinas minúsculas son más delgadas que el papel de fumar y sin embargo son tan opacas que sin cesar chocamos contra objetos en la oscuridad. Cuando Cristo decía: “Tenéis pequeñas cortinas en vuestros ojos que os impiden ver; tenéis en las orejas que os impiden escuchar.” La mitad del trabajo debe ser hecho por nosotros, la otra mitad por Dios. Algunos hermanos lo esperan todo de Dios, se dicen: “Somos hijos de Dios, es evidente que se ocupará de nosotros.” Pensar así, es actuar como el agricultor que posee vastos campos y se pasea por ellos diciendo: “Soy rico, tengo vastas tierras. Dios se ocupará de sembrarlas y trabajarlas.” Por mucho que espere, no recogerá nada. Los que actúan así constatan la ausencia de resultados y se lamentan de que Dios les ha olvidado. Puesto que no han sembrado ni plantado nada, no han corrido su cortina. Cuántas veces os he oído decir interiormente: “¿Por qué Dios me ha olvidado, si estoy preparado desde hace años? Desde hace mucho tiempo deseo ser el jefe, la cabeza, pero estoy en la cola.” Es así porque lo esperáis todo de Dios. Esa es una falta grave. Dios no lo puede todo, es decir que no puede correr vuestra cortina. ¿Por qué? Para no aumentar nuestra pereza. Puede levantar la cortina algunas veces. Envía el viento, el viento que el Maestro nos dice que es muy servicial. Una pequeña ramita enganchada en alguna parte, el viento la levanta y la transporta más lejos. Le dice: “Cae, quédate aquí y plántate.” Algún tiempo después, la ramita se ha convertido en una pequeña planta que crece en ese campo extraño. El propietario del campo se extraña de encontrar en su tierra plantas inverosímiles. ¿Es así como se multiplican las patatas, el trigo, la vid? No, hay una gran diferencia entre las hierbas transportadas por el viento y las plantas comestibles. A menudo el viento no transporta más que malas hierbas. Cuando queremos cultivar nuestro cerebro, descubrimos en él malas hierbas que nos es difícil de arrancar. No son patatas, ni trigo, sino flores salvajes. Algunos hombres cogen esas flores y las van a vender por la calle por algunas monedas, pocas personas las compran. En cuanto a los otros granos, el viento no los puede plantar. El hombre mismo los debe plantar en un suelo labrado. Algunos ocultistas, los espiritualistas, no pueden

3

arrancar esta idea que se ha anclado en ellos que, sin estudiar, sin trabajar, sin hacer esfuerzos, Dios les protegerá, les instruirá, se lo dará todo. Dicen: “¡Por la gracia de Dios!” Estas palabras fueron inventadas por los fariseos que pensaban que abriendo la boca las codornices caían asadas. Para desembarazarse de esta cortina que oculta a Dios hay que empezar a trabajar, no esperar. La mitad del camino debemos hacerlo primero nosotros y después Dios hará la otra mitad. Tomaremos semillas de verdades buenas; las plantaremos en nuestro cerebro y en nuestro corazón, las regaremos cada día y darán plantas y frutos tan abundantemente que todo el mundo podrá comer. No hay que esperar pues, aunque el sol pueda hacerlo, no correrá vuestra cortina para no dar coraje a vuestra pereza. Os dice: “Os he dado ojos, una nariz, orejas, un cerebro, dos manos, etc. Empezad a utilizarlos.” El niño, una vez ha nacido, ¿le pide a su madre que camine por él? Durante la gestación, la madre le prestaba sus propias piernas para desplazarse. Era como una carga para ella, comía y caminaba por él; pero después de su nacimiento, debe comer y andar sólo. Debe estudiar la materia sólida, habiendo estudiado previamente la materia líquida en el seno de su madre. Se hace así con la alquimia. Pero el orden en el cual se debe estudiar es el siguiente: sólido, líquido, aire y luz. Es el sentido de la evolución, el sentido inverso es el de la involución. Una vía materializa las cosas y la otra las espiritualiza. Puesto que ya estamos en posesión de la materia, no la debemos convertir en dura como una piedra. Estamos materializados, tenemos manos, pies, un cerebro, sangre. Hay que espiritualizar, rarificar, eliminar. ¿Qué había antes allí donde se encuentran los ojos ahora? ¿Y donde está la boca y el estómago? Todo son pequeños hogares las medidas de los cuales han sido matemáticamente calculados, pues son la expresión de virtudes y propiedades del mundo invisible. Su dimensión no es arbitraria. Sus proporciones no son cualesquiera. ¿Habéis medido la longitud y la amplitud de vuestra nariz? Si os lo pido en centímetros, ¿que me responderéis? Pero si lo ignoráis, ¿qué podéis saber de todo el resto en la vida? Decís: “No es tan importante conocer las dimensiones de tu nariz.” Sí, hay que conocerlas, saber las dimensiones de vuestra boca, vuestra frente, la distancia entre los ojos. Pensáis que importa poco que vuestros ojos estén muy separados, tenéis buena visión a pesar de ello o que están muy juntos y que eso no os molesta. Quizá, pero ¿habéis observado los ojos de los monos? Es un signo muy significativo de la separación entre los ojos. Me pedís que os diga el sentido! para después poder precipitaros sobre una mujer o vuestro amigo para decirle eso o aquello sobre su carácter¡ ¿Habéis medido vuestras orejas, vuestros ojos y vuestra boca? Qué triángulo más significativo! Si las orejas están mas arriba o mas abajo el

4

triángulo es diferente. Al igual que si la boca o los ojos están más o menos salidos o hacia adentro. Dos ojos de rana, salidos, no quieren decir lo mismo que dos ojos hundidos. Según la forma y la posición de ese triángulo el hombre está determinado, así como su pasado, su futuro, su carácter y su manera de actuar. Según eso se puede juzgar si se puede contar con él o no. Las orejas no deben estar muy arriba; cuanto más abajo estén, mejor. La boca no debe salir hacia delante. Los animales la tienen así y entonces se llama hocico. No nombréis nunca así la boca de un hombre, es un insulto. El estudio de cada órgano es una ciencia. Todavía no habéis medido vuestra cabeza. Según sus proporciones relativas podéis saber hasta qué punto sois resistentes, cuál es vuestro esfuerzo espiritual. El que conoce esta ciencia de las proporciones os medirá y os conocerá enseguida. Al hombre que tiene la cabeza estrecha no se le pueden confiar cargas. Os dice: “Dadme eso, yo lo llevaré, soy resistente.” No, no puede materializar esas ideas, tiene otras posibilidades, pero esa no es su fuerte. La anchura caracteriza la cabeza del hombre y la longitud la de la mujer. La longitud dominante de la cara indica la intensidad de los sentimientos, del pensamiento; la anchura dominante indica la resistencia, el carácter batallador, la voluntad. No os descorazonéis. Si vuestra nariz no es suficientemente larga, no es tan malo. Si vuestra boca es muy ancha, ¿qué significa? Si Dios nos ha dado una boca y un estómago es para que nos sirvamos de ellos; después, él hará la otra mitad del trabajo. Nos ha hecho don de una inteligencia y nos dice que nos sirvamos de ella. Repite: “Estudiad, concentraos.” Cuando toda la fraternidad comprenda bien esta cuestión y no se haga más ilusiones, penetrará verdaderamente en el verdadero papel del hombre y de Dios. Hay tres etapas diferentes: 1º- La naturaleza cumple su trabajo. 2ª- El hombre hace el suyo después. 3º- Al fin Dios acaba la obra. Lo que Dios puede hacer, lo hace a su tiempo. Pero lo que podemos hacer nosotros, debemos cumplirlo antes de que venga Dios. Muchos cristianos dicen: “¡Por la gracia de Dios!” Cuando ya se ha construido una casa y sólo le falta el techo pero no se puede terminar por falta de dinero, se va al banco y os dicen: “No merecéis que se os ayude; pero como habéis empezado a trabajar, aquí tenéis el dinero necesario.”

5

Creéis que la gracia de Dios ¿cae sobre cualquiera? No, Dios hace una elección, busca a aquellos que ya han empezado un trabajo. Si ve que no habéis hecho nada, su gracia cae en otra parte. Por eso no cae a todos. Está fuera de la justicia, va contra ella y al mismo tiempo camina con ella. Si la gracia existe al mismo tiempo que la justicia, las dos son contradictorias. Allí sonde se reparte la gracia, ¿qué viene a hacer la justicia? Y si es la justicia la que se manifiesta, por qué tendría que haber la gracia? Falta alguna cosa en este caso; es la construcción de la casa, es vuestro trabajo personal. No se debe dejar todo a la gracia de Dios; hay que trabajar. Cuando se construye algo y no se puede terminar, alguien viene a decir: “Vuestro trabajo no es suficiente, os daremos con qué acabar vuestra construcción. Os la decoraremos.” Pero cuando no hay nada empezado ni construido, se puede esperar durante siglos y ninguna ayuda llegará. La primera mitad del trabajo la debéis cumplir vosotros, la segunda la hará Dios, podéis estar bien seguros que es así. Siempre ha sido así.

OMRAAM Institut Solve et Coagula Reus

Centre

www.omraam.es Primer Centro De difusión de la obra Del Maestro OMRAAM En lengua Española

CONFERENCIA DEL MAESTRO

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Video - Bonfin 20 de Julio de 1978

EL JOVEN PRINCIPE

Imaginad un joven príncipe, que de pequeño fue enviado a vivir con los campesinos. El príncipe no es consciente de ser el heredero de un trono. Tiene comida suficiente para vivir y va a trabajar al campo cada día vestido con unos harapos. Años más tarde, finalizado su aprendizaje, llega una soberbia comitiva real para llevarle a Palacio. El príncipe piensa que se trata de un error, pero no, el Rey hizo preparativos secretamente para que su hijo fuese educado de esta manera, para que aprendiera a trabajar, a madrugar, a vivir con sobriedad. Suponed ahora que vosotros sois todos príncipes o princesas, hijos e hijas del Rey del Cielo (que os ha enviado a vivir entre labriegos, simbólicamente hablando), y que en su momento oportuno, enviará una gran comitiva para llevaros a su Palacio. Sí, pero con una condición, que hayáis hecho vuestro trabajo, de otro modo, vuestro aprendizaje puede continuar durante siglos. Ahora, olvidémonos del príncipe y sus aventuras y pensemos en el profundo significado que esta historia tiene para nosotros. ¿Somos príncipes y princesas, herederos de nuestro Padre Celestial? ¿Heredáramos su Luz, su Poder y su Gloria? ¿Es ésta la razón por la que nos ha enviado a la Tierra, para aprender a desenvolvernos en condiciones difíciles? Cuantas almas, príncipes y princesas, con apariencia de mendigo, están en las más deplorables circunstancias. ¿Por qué? Hay siempre una razón. Si tienen una deuda que pagar, si están liquidando su karma, esa es la razón por la que han sido colocados en tan deplorables circunstancias por la Justicia Divina. Pero con mayor frecuencia ello es así purgue están siendo enseñados por Dios, por la Inteligencia Cósmica, a vencer ciertas dificultades, a pasar por ensayos y pruebas, para acostumbrarse a hacer esfuerzos, purgue Dios tiene una meta para los humanos: Ser perfectos como El lo es, y la única manera

de llegar a ser perfecto es aprendiendo a dominar las dificultades y los obstáculos. Desde luego, esta no es la forma en que los humanos piensan. Ellos creen que el amor de Dios les proporcionará en cantidades ilimitadas riqueza, confort, salud, etc. y si hay hechos dolorosos en sus vidas, deben venir del Infierno, no del Cielo. No, por encima de todo, el Cielo está interesado en que lleguemos a ser perfectos. El sufrimiento y la enfermedad, no le preocupan a Dios, el hecho de que lloremos cuando las cosas nos vayan mal, acusemos a Dios de nuestras desgracias e incluso le amenacemos con desertar cuando no nos gusta lo que nos ocurre, es completamente inútil. El parece ignorar el hecho de que estemos enfermos o nos sintamos desgraciados. Lo que realmente quiere Dios es que seamos más sabios, más inteligentes, más luminosos. No le importan nuestros sufrimientos. Esto es lo único que pide de nosotros. Diréis: que cruel es. No, es simplemente que Dios tiene un punto de vista diferente. Los humanos, cuando ven lágrimas y tristezas, corren a hacer algo para ayudar. Tal es la caridad cristiana, pero Dios (que no debe ser cristiano, pensáis algunos! ) ; NO HACE NADA PARA SACARNOS DE NUESTRAS DIFICULTADES incluso cierra sus oídos a nuestras súplicas. La prueba es como van las cosas por el mundo…. Y en vosotros. Todo es sufrimiento, problemas, guerras …. Estremecedor. ¿Por qué Dios no hace algo para parar esto? Porque sabe que los humanos aprenden sólo a través del sufrimiento, y cuando ellos aprendan, entenderán que deben cambiar de actitud. Os he dicho varias veces, que a Dios no le importan vuestros éxitos. Es propio de los humanos preocuparse por el éxito, la fama, la gloria, la suerte, etc. Eso es todo en lo que los humanos piensan. Pero para Dios, lo importante es el esfuerzo, cuánto queréis esforzaros, es el mismo esfuerzo el que impide que vayáis mal u os perdáis. El éxito, por otra parte, puede afectar vuestro carácter …. En vuestro deseo de alcanzar el éxito a toda costa, os Podéis convertir e insensibles, desleales, violentas y crueles. Dios esta interesado en el esfuerzo que hacemos. No le importa nada si tenemos éxito o no.

No os preocupéis, por tanto, de los resultados. El resultado no depende de vosotros, sino de Dios, que os lo dará cuando en su Sabiduría, considere que debáis alcanzarlo. Lo que sí depende de vosotros es el esfuerzo que hacéis, ni siquiera Dios puede hacer eso por vosotros. Es como el comer, tenéis que hacerlo vosotros mismos. Dios decidirá cuándo y cómo debéis ser premiados con el éxito de de vuestro esfuerzo. Cuantos santos, profetas e Iniciados han dejado esta Tierra sin haber conseguido el resultado, incapaces de haber hecho aceptar a la gente sus ideas, a pesar de todos sus conocimientos, luz, pureza e integridad, lo cual demuestra claramente que no es asunto nuestro el alcanzar o no el éxito. Ponedlo todo en manos de Dios. La venganza es mía, Yo resarciré, dice el Señor. No tenemos siquiera el derecho a vengarnos, a devolver mal por mal. Ello debe ser dejado a Dios. El sabe corno castigar a aquellos que quebrantan la Ley. Los humanos siempre quieren arreglara sus asuntos... sí, tornando la Ley en sus manos, convirtiéndose en Ley para ellos mismos. Repito, vosotros sois los que debéis hacer el esfuerzo, y si realmente, sinceramente, lo intentáis, Podéis estar seguros de que los Señores del Karma, los 24 Ancianos harán que vuestra próxima reencarnación tenga lugar en circunstancias mejores. El discípulo que piensa que verá el resultado de su trabajo en la presente encarnación, está equivocado. Ello es posible, pero únicamente con la condición de que haya trabajado tanto en su vida pasada, que se haya hecho merecedor a una gran mejora en su vida presente. De lo contrario, no importa lo que él haga ahora, el resultado será para su próxima vida. Preguntareis: ¿Por qué no consigo el éxito, por qué no cambian las cosas? Bueno, puede que no las veáis, pero se están produciendo transformaciones tremendas. Son tan sutiles que no las podéis ver. Para muchos de vosotros, ello ya ha sido decidido, el decreto ha sido ya emitido, esperad y veréis la espléndida luz en la que viviréis un día. Pero claro, no sabéis esto y así seguís desesperados. No debéis desesperar. Si está escrito que brillareis como el Sol en esta encarnación debido al trabajo que hicisteis en vuestra vida anterior, entonces brillareis como el Sol, nada os detendrá. Pero si este no es vuestro caso, brillareis en otro momento, cuando os lo merezcáis. Esta es la Ley. Todo el Universo, toda la Naturaleza, obedecen las grandes leyes, ninguna voz se levanta contra esas leyes, a excepción de la del

hombre. En la Naturaleza, todo trabaja unido para cumplir la ley de Dios. Cuando trabajáis, sois recompensados. Necesitamos un poco más de luz sobre estas cuestiones para que el discípulo pueda progresar con confianza en su camino. Una vez comprometido en la senda divina, el discípulo necesita de algo más que el esfuerzo y el sacrificio. Necesita saber lo qué pasa en el mundo invisible. Si no os digo nada sobre esto, iríais dando tres pasos adelante, dos pasos para atrás, indefinidamente, y las dudas destruirían la mayor parte de vuestro buen trabajo. Pero si realmente estáis preocupados por no ver los resultados, hay una solución: Dividiremos el trabajo en dos ... vosotros hacéis el esfuerzo y yo describiré el resultado. Mitad y mitad, ¿No os parece justo? Vosotros hacéis el trabajo y yo permanezco a vuestro lado mientras pierdo el tiempo observando y haciendo comentarios. Si os hablo así, no es solamente para animaros. Podéis animar a la gente, y un momento más tarde, el ánimo ha desaparecido porque no está basado en el conocimiento de lo que va a suceder. Así, decimos a alguien que se está muriendo: No te preocupes, amigo, te vas a poner bien. Tú verás como nos entierran a nosotros. Y al día siguiente se muere. Vaya ánimos. Pero cuando os digo que si trabajáis con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra alma, podéis esperar resultados, incluso si éstos no aparecen al principio, podéis creer en esas palabras, son palabras de ánimo fiables, basadas en el conocimiento iniciático. Tened siempre ánimo, queridos hermanos y hermanas. Todo esfuerzo que hagáis en nombre dela Enseñanza, para la Gloria de Dios, Para la expansión de la Luz, para que la consciencia humana despierte al hecho de que todos somos hermanos, todo esfuerzo de este tipo, queda grabado, y un día seréis recompensados. ¿Cuándo? Esta es la única cosa difícil de averiguar. En todo caso, no permitáis que eso os preocupe, seguid trabajando y dejad que sea el Cielo quien decida cuándo y cómo seréis premiados. Además, el esfuerzo en sí mismo es ya una recompensa. Si creéis que podéis hacer feliz a alguien, dándole todo lo que quiere, sin que haga esfuerzo alguno, demostráis vuestra ignorancia sobre la naturaleza humana.

El hombre solamente está satisfecho cuando se esfuerza. Aquello que consigue sin ningún esfuerzo, le proporciona poca alegría. Si la ciencia continúa haciéndonos la vida más y más fácil, debemos buscar la manera de hacer algo que exija un esfuerzo. Podemos seguir usando todos esos aparatos que ahorran tiempo, como los coches, aviones, neveras, lavadoras, etc. etc., siempre y cuando dediquemos más tiempo a lo espiritual, que aprendamos a controlarnos interiormente a fin de que lleguemos a convertirnos en algo útil para el resto del mundo. Entonces, después de cada esfuerzo, de cada ejercicio, la vida cobra un nuevo color, un nuevo sabor. Sabed que no hay nada más efectivo que este trabajo, aunque no haya resultados visibles. Lleva mucho tiempo ver los resultados porque el mundo espiritual del cual proceden, es más lejano e inaccesible para nosotros que el mundo material. No debéis desanimaros. Si os dejáis desanimar, ello demuestra que no tenéis conocimiento ni discernimiento. ¿Cuánto le cuesta crecer a una lechuga? No mucho. ¿Cuánto le cuesta crecer a un roble? Centurias. ¿Cuánto dura una lechuga y cuánto dura un roble? Lo mismo ocurre en la vida espiritual, si lo que queréis es una ensalada (simbólicamente hablando), la Podéis obtener rápidamente .. y también desaparecerá muy rápidamente, pero si lo que queréis es un roble, durará durante cientos de años. Tendréis que esperar.

Le Bonfin, 20 de Julio de 1.978.

 
Centre OMRAAM

Institut Solve et Coagula   Reus