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Conferencia del Maestro

OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV
Núm. 923 del 13 de abril de 1958

EL OJO DE DIOS
Pensamiento del Maestro Peter Deunov: El Dios del amor mira a todos los seres humanos y todas criaturas hasta las más pequeñas con mismo amor y la misma compasión. En el Señor del amor, no hay absolutamente ninguna mentira. ****** El otro día, les dije algunas palabras que concernían a este símbolo: el triángulo que contiene un ojo. Traté de aproximarles a este sentido tan profundo. El mismo día, la televisión lo mostró en una película que mostraba una ceremonia en un templo caodaïste de Oriente. Ayer, les hablé de la copa de Santo-Grial y encontramos en el buzón un folleto: " El Mundo del Grial”. Debe haber en mi alguien que ve. En cada uno, siempre hay alguien que mire. ¿Que significa el símbolo del ojo en un triángulo, y de donde viene? Como todos los símbolos esotéricos, son los Iniciados los que nos lo dieron. Para ellos toda la naturaleza está hecha de símbolos detrás de los cuales pueden descubrir una ciencia vasta y verdades profundas. Los Iniciados imitaron la naturaleza con el fin de resumir las reglas, los conocimientos, toda una filosofía, en signos: los símbolos. La naturaleza, después de haber desarrollado, haber dilatado las cosas, las resume. Observad cómo una semilla minúscula contiene y resume en ella toda una planta. Plantad la semilla, riéguela, usted asistirá al crecimiento y a la florescencia de un árbol. Luego en el

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fruto, el árbol mismo hará un nuevo resumen, y todo empezará de nuevo. Resumen, desarrollo, resumen, desarrollo; la naturaleza actúa así según esta alternancia. Es la vida. Los Iniciados, cuando se desplazaban, no transportaban sus árboles, pero tomaban pequeñas semillas en las cuales poseían en potencia todo el bosque. Lo hicieron también en el dominio oculto. Todo lo que veían, calidades, virtudes, leyes, lo resumían en un pequeño número de figuras. El discípulo debía plantar esta semilla en la tierra de su cerebro, regarlo, calentarlo con propio calor y vitalizarlo para que germine y se desarrolle. Pronto el símbolo comenzaba a alimentarlo, a iluminarlo y a enriquecerlo. Ustedes jamás habían pensado que símbolos podrían alimentarles y enriquecerles. ¿Y cómo llegar hasta ellos? Los Iniciados asirios, babilónicos, caldeos e hindúes basaron toda su sabiduría en este conocimiento. Los egipcios dibujaban en las tumbas sobre los sarcófagos los símbolos para que el muerto se alimentara, también en el otro lado, de ciertas energías. Los sabios actuales no buscaron el por qué de tales prácticas, que hasta ridiculizaron. Por ejemplo, simbolizaron el sol por un círculo que tenía un punto en su centro y lo llevaban encima de ellos. Pero, para conocer y probar los frutos de una semilla, hay que plantarla y cultivarla. Si no, no verá las flores, respirará los perfumes y oirá los insectos que librarán su néctar Le incumbe al discípulo vivificar la semilla, el símbolo. ¿Para qué sirve pasearse con los símbolos, con las figuras cabalísticas sin plantarlas para jamás hacerlas vivir? Es esto lo que se aprendía en la iniciación: Plantar un símbolo en su corazón, en su alma y en su espíritu, regarlo cada día con amor, iluminarlo con su inteligencia con el fin de que tome fuerza. Más tarde, sensaciones y percepciones aparecen, la luz se hace, el discípulo aprende el sentido del símbolo. No deje los símbolos en su bolsillo, en

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sus carteles, en sus cuadernos. Plántelos en su ser y no olvide regarlos con el fin de ver un día lo que tienen que darle. La naturaleza no habla mas que a través de las semillas. Tratemos ahora de descifrar este símbolo: el ojo en un triángulo. El triángulo representa la Santa-trinidad: padre, Hijo y Espíritu Santo, o bien amor, sabiduría, verdad; o también el hombre con su corazón, su inteligencia y su voluntad, más ampliamente el alma, el espíritu y el cuerpo. El ojo, es el sol. En la naturaleza, el sol es el ojo de Dios y formó nuestro ojo. Pues éste tiene afinidades con sol, está destinado a contemplarlo, Él el Creador antes de las criaturas. En el mundo de los hombres, contemplamos primero las criaturas y las fealdades acumuladas por ellas y levantamos la mirada hacia el sol sólo cuando el asco y la desazón le ganan. Veamos primero el sol, y miremos luego las cosas; están en el segundo o tercer lugar. ¿Por qué el ojo de Dios en el triángulo? El triángulo representa la Trinidad, pero también toda creación y todo hombre: espíritu, alma y cuerpo. Dios ve todo en su universo. Está en el triángulo cósmico. Omnisciente, mira todo, penetra todo. De Él emanan los rayos que iluminan, dan calor y vivifican a los humanos y a todas las criaturas. ¡No los mira para espiarlos! Transpuesto sobre el plan humano, el símbolo representa nuestra pequeña trinidad, conmigo el ojo que ve todo, esta facultad que penetra, observa, vigila y registra todo lo que pasa. Es el ojo divino del que depende todo nuestro futuro. Debemos descifrar la enseñanza, las reglas y las leyes, así como las prescripciones que emanan de eso. Cristo decía: " si tu ojo es puro, todo tu cuerpo será puro”. ¡Jesús conocía este símbolo y expresó en estas algunas palabras una verdad muy profunda, que es contraria a las conclusiones de la ciencia oficial, cuyo sentido va de abajo hacia lo alto, a donde llegará, posiblemente, un día! La ciencia esotérica obra

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desde lo alto hacia abajo. El Cristo comienza con ojo y acaba por el cuerpo. Esto prueba que poseía la ciencia divina. Veía las causas invisibles para descender luego hacia las consecuencias visibles; Partió de lo divino para ir hacia lo humano. Desde la antigüedad más alta (podría ser lejana?), los Iniciados procedieron de esa manera. Quien hace lo contrario se revela como no iniciado. El cielo primero, y luego la tierra, si queda tiempo. El proceso inverso sólo es humano. Moisés dijo: " dios creó los cielos y la tierra”. Estas palabras bastan para revelar, a todos los Iniciados del futuro, que Moisés era un Iniciado. Cristo, Él, dijo: "si tu ojo es puro, todo tu cuerpo está en la luz”. Hablaba del ojo interior, no de ojos físicos, porque sobre este plan habría que decir: " si tu cuerpo es puro, tus ojos serán puros”. El ojo interior, si es puro, proyecta rayos de luz que purifican, como el sol purifica, limpia y se cura todo. Si este ojo interior está recubierto con capas opacas que los rayos de la luz no pueden atravesar, todo el cuerpo es impuro. El cuerpo entero depende de este ojo. Conocer esta verdad y comprender este símbolo, cambia toda la vida. Si este ojo es impuro, no vemos en lo invisible, nos volvemos incapaces de discernimiento, no sabemos operar elecciones juiciosas: libros, cuadros, alimentos, viviendas, asociaciones, el mismo matrimonio, y todos sufrimientos emanan de esta impureza del ojo interior. Podemos equipararlo a la clarividencia, la intuición, a la voz interior, a Dios en nosotros. Sin él, el hombre no está dirigido y cae en los precipicios. ¿No tiene ninguna justificación, porque no purificó su ojo interior? Para tener un futuro maravilloso, hay que ocuparse de este trabajo. Los Iniciados dan métodos. Mire el sol y, fijándolo, confúndalo con su ojo interior. Concentre su ojo interior en el sol interior con el fin de que se fundan. Usted comenzará a ver claro, a dirigirse mejor, y su futuro será salvado. Es muy simple. Y las

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consecuencias se extienden a varios dominios. La pureza del ojo, es la pureza del cuerpo, su salud, la energía, la actividad. El ojo puro ve y se cura. No comprendimos hasta este día estas palabras del Cristo, porque nos fijamos en el ojo físico. El triángulo, es también, nosotros mismos y el papel del ojo es todavía más vasto. No sólo nos instruye y nos dirige, sino que observa y registra todo. Nos permitimos transgredir una ley, el ojo registra; cometemos un crimen, el ojo registra. El ojo es un contador. Así se inscribe el karma, y luego hay que reparar; son los sufrimientos, es el destino. Saber esto les hará prudentes. Ustedes tomarán precauciones, ustedes aprenderán a atarse con su sol interior, con el fin de purificar su ojo y su cuerpo. Librado de sus deudas, hecho un triángulo perfectamente equilátero, el hombre, de su ojo interior que irradia por todas partes, traspasa las nubes e ilumina el mundo. He aquí el significado profundo del símbolo del que el Cristo hablaba. Posiblemente, no pronunció la palabra triángulo, más sus palabras lo designan claramente. Se apoyaba siempre en esta referencia; vea la palabra: " pida y se le dará (corazón), busque y usted encontrará (inteligencia), golpea y le abriremos (voluntad) ". Lo mismo: " Amontonen (guarden) tesoros en el cielo donde la polilla y la roya no destruyen y donde los ladrones no roban”. No añadió un cuarto consejo, ni quitó el tercero. Cuando dice: " un grano produce treinta, el otro sesenta, el tercero cien ", el hace alusión a las tres regiones. Porque el hombre piensa, intuye (siente, o huele) y actúa. Es una pequeña trinidad. La cuestión es saber ahora cómo plantar y vivificar los símbolos. En otro tiempo comencé con un símbolo, lo planté, regué, lo hice vivir en mí y me di cuenta después de años que lo había hecho inconscientemente. Vi sus flores, todavía cosecho sus frutos y me

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alimento de eso. Es sólo más tarde que dibujé todo tipo de triángulos. Era muy joven, y entonces fui impresionado por la armonía del rosetón a los siete círculos. Descubrí allí toda la gama de los colores, la de los siete sonidos musicales, los siete días de la creación, los siete principios del hombre, las siete regiones celestes, los siete arcángeles delante del trono de Dios. El rosetón se hizo un pentáculo que puse en mi habitación. Cuando lo contemplaba, producía en mí un apaciguamiento, me sumergía en la armonía, porque lo había plantado en mi alma y porque sin cesar lo regaba mi amor. Instintivamente había vuelto a un símbolo utilizado en mi pasado, el de rosa-cruz, (El Maestro tuvo que ser Rosacruz en otras vidas) fue el primer símbolo en el cual trabajé. Me ligaba a él constantemente. Había escrito encima la frase del Prólogo del Evangelio de San Juan: " al principio era el Verbo”. Lo repetía, lo dibujaba, y añadí a eso los colores. Este dibujo hablaba, era deslumbrante. Hasta monté un sistema que lo hacía girar. Irradiaba, vibraba. Era maravilloso. Haga esto, ustedes también. Escoja un símbolo, plántelo y riéguenlo. Ámenlo, jamás lo olviden, no lo dejen secarse y morir. Mediten en los símbolos. Le harán revelaciones.

OMRAAM Traducida por ROSA ICA PERU Institut Solve et Coagula PERU

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