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Sidi Abderrahman

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Estas meditaciones no son el producto de una suplantación...˜ Brotan espontáneamente
de la experiencia directa...˜ Antes de poder hablar por mí mismo...˜ ha
habido un tiempo de absoluto mutismo...˜ Sólo el yoga de la insistencia me sostenía...
˜
Hubo la bhakti con Sidi Abderrahman...˜ Ha habido el gnana con Sri Nisargadatta...
˜ Pero yo hubiera seguido siendo el hijo estéril de mi mente a no ser por la
insistencia...˜ años de insistencia...˜ años de oler sólo el perfume...˜ hasta que me he
visto a mí mismo en medio del manantial...˜ hasta que he sabido por mí mismo que
yo soy el manantial...˜
Yo no suplanto a nadie...˜ Mi maestro me dijo «Yo partiré...˜ y tú te quedarás en
mi lugar»...˜ No me dijo «Yo partiré...˜ y tú seguirás haciendo lo que yo hago en mi
lugar»...˜ Durante años me he reprochado secretamente el abandono del Islam…
Pero sólo por respeto a él...˜ a mi maestro...˜ Ahora ya no me lo reprocho...˜ El tenía
su casa...˜ no era su casa la que le tenía a él...˜ Y él no me dijo «Yo partiré...˜ y tú
seguirás haciéndote cargo de mi casa»...˜ Cuando un hijo se casa...˜ si puede creará
su propia casa...˜ no se quedará en la casa de su padre...˜ ni intentará hacer de su casa
una imitación idéntica a la de su padre...˜ Su casa será su casa...˜ la expresión de su
verdadera naturaleza...˜
Todo cuanto hace el amado se torna amable porque lo hace el amado...˜ Una
práctica tan dura como es la práctica religiosa Islámica… Sólo porque era la práctica
de Sidi Abderrahman y porque él me lo pidió...˜ devino mi práctica mientras él
estuvo presente...˜ Una vez él desaparecido...˜ aquella práctica se tornó para mí un
páramo yermo...˜ totalmente vacía...˜
Sri Nisargadatta dice… «Noto que mis palabras le encolerizan a usted...˜ ¿Qué
adelantaría usted matándome?...˜ Yo creceré y creceré hasta ocuparlo todo...˜ No
habrá lugar a donde usted se vuelva donde no me encuentre»...˜
Con la desaparición de Sidi Abderrahman mi cólera creció y creció...˜ llegué a
detestar su recuerdo mismo...˜ Había habido un acontecimiento tan excepcional...˜
Yo había sido tratado incomparablemente mejor que el más amado de los reyes...˜ Su
corazón había sido mi casa...˜ Yo no entendía nada...˜ Absolutamente desconcertado...
˜ lo único que hacía era absorber y absorber sin descanso aquel néctar que manaba
espontáneo de su presencia...˜ ¿Qué más daba lo que hiciéramos?...˜ ¿qué más
daba de qué habláramos?...˜ Había una absorción continua y espontánea de algo que
rebasaba totalmente mi comprensión...˜ Yo creía estar haciendo algo muy importante...
˜ me complacía en pensar que su extremada deferencia hacia mí se debía a alguna
excelencia mía oculta...˜ La verdad es que ni por un instante me paraba a pensar por
qué me estaba ocurriendo todo aquello...˜ Era tal el gozo...˜ era tan intensa la dicha
que jamás pensé que pudiera terminar...˜ Había algo inaprensible en él...˜ Había algo
sutil en él...˜ extraordinariamente bello...˜ irresistiblemente atractivo...˜ algo transparente...
˜ luminoso...˜ que desbordaba completamente de su presencia...˜ que creaba a
su alrededor una atmósfera ajena al tiempo...˜
Con su desaparición...˜ mi reacción fue incontrolable...˜ Desde las profundidades
de mi corazón brotaron todo tipo de reproches...˜ Hubo un sufrimiento tan grande
como grande había sido el gozo...˜ Yo no podía contener la inundación de dudas que
me anegó totalmente...˜ hasta no dejar ni el más mínimo rastro...˜ ni el más mínimo
vestigio de que alguna vez hubiera habido otra cosa...˜ La desolación ocupó el sitio
de la plenitud...˜ Su recuerdo mismo se fue difuminando y llegué a pensar que todos
sus actos se habían debido sólo a los más bajos designios de beneficio personal
humano...˜ Creía que se había reído de mí...˜ que había inflado mi orgullo...˜ que
había fomentado ni vanidad adrede para aprovecharse materialmente de mi adhesión...
˜ Daño sobre daño...˜ dolor sobre dolor...˜ con su desaparición comenzó para
mí un descenso al verdadero infierno...˜ el infierno del acoso pertinaz...˜ incesante...˜
miserable...˜ de mi amor propio herido...˜
Cuanto más me revolvía para deshacerme de aquel dardo envenenado...˜ abrasador...
˜ más hondo se clavaba en mi vanidad...˜ De mi boca salían palabras hirientes
hacia su recuerdo...˜ palabras que le despojaban de todas sus gracias...˜ palabras de
reproche inclusive hacia mí mismo por haber sido tan necio de no haberme dado
cuenta antes de que sólo era un impostor...˜ un aprovechado...˜ Un flujo de mezquindad
brotaba incesante de una llaga pestilente...˜ de una ciénaga envenenada...˜ No
puedo decir que toda esta pestilencia mendaz...˜ ruin...˜ cruel...˜ haya sido el precio
de nada...˜ Yo no tenía consciencia de lo que me pasaba...˜ estaba totalmente inmerso
en aquel océano salobre...˜ en aquel océano de sed negra...˜ con absoluta sinceridad...
˜
Era tal mi desazón que no podía descansar hasta ver totalmente destruida su
obra...˜ Pero con cada destrucción...˜ con cada anegación de pestilencia a cada uno
de sus recuerdos...˜ lejos de ganar un ámbito para la paz...˜ aún crecía más mi sufrimiento...
˜ aún más intensa se tornaba mi sed...˜
Su recuerdo sobrevivía creciendo ahora en mi cólera...˜ mi propia cólera hacía él
me asfixiaba...˜ No soportaba escuchar que alguien conservaba el perfume de su
bondad...˜ No quería oírlo mencionar...˜ Prestaba oídos a su descrédito...˜ quería
oírlo desacreditar...˜ ¡Cuánto dolor...˜ cuánto sufrimiento sordo y ciego y mudo...˜
qué llaga tan profunda...˜ qué postración tan miserable!...˜
Desde el pináculo del mundo...˜ rey hijo de Rey...˜ de repente había sido arrojado
a las tinieblas exteriores...˜ No...˜ en mí no hubo ninguna paciencia...˜ ninguna
aceptación mansa...˜ Todo mi ser se revolvía y retorcía agarrotado por el dolor...˜
Tenía todas sus palabras ...˜ todos sus recuerdos...˜ pero me faltaba él...˜
Todo este flujo de aconteceres fue tan espontáneo como su encuentro...˜ Mi sinceridad
era tan total que yo nunca sospeché que estaba atravesando una prueba...˜ La
prueba más dura...˜ más insufrible...˜ más terrorífica...˜ Esta prueba es la emergencia
a la luz de la consciencia del núcleo del amor propio...˜ Mientras queda un rastro de
amor propio...˜ de identidad al cuerpo mente...˜ de apego personal a los contenidos
del flujo de la vigilia...˜ es imposible la comprensión de ninguna verdad real...˜ Todo
lo que uno quiere de Dios es sólo una seudo-verdad que le justifique a uno en los
apetitos que brotan de su amor propio...˜ Todo lo que uno quiere de Dios es que Dios
le garantice que todo irá bien de acuerdo con los propios deseos de uno...˜
Entonces hay toda esa hipocresía dictada por el miedo a perder el favor de
Dios...˜ Toda esa miserable pose de siervo humilde...˜ la cual esconde detrás una
fiera sin escrúpulos...˜ Una fiera rapaz y devastadora...˜ Entonces hay toda esa resistencia
ciega...˜ tenaz...˜ maciza...˜ de la totalidad de las entrañas de uno a abandonar
el más mínimo de sus privilegios ficticios...˜
La condición de la verdadera prueba es que uno es abandonado a sus propios recursos...
˜ o así le parece al que la sufre...˜ La condición de mi prueba fue que Sidi
Abderrahman había muerto...˜ El paraíso había terminado...˜ El trabajo del Gurú
exterior había terminado...˜ La presencia de Dios objeto se había esfumado...˜ Toda
aquella belleza...˜ toda aquella grandeza...˜ toda aquella transparencia había entrado
en ocultación...˜
Yo no hice nada...˜ Todo siguió discurriendo espontáneamente...˜ Yo no lo sabía...
˜ pero sólo había dos opciones...˜ o bien me aferraba a su recuerdo como a un
objeto...˜ miserabilizándome a mí mismo y a su recuerdo a medida que me alejaba
del acontecimiento de su desaparición...˜ llorando una y otra vez hipócritamente su
desaparición...˜ compadeciéndome de mí mismo y de él por no poder disponer ya
más egoístamente de su presencia...˜ mientras secretamente sentía alivio de no estar
en su lugar...˜ de no compartir con él su suerte...˜ la tumba de su cuerpo...˜ y de que
me esperara muchos años en el cielo...˜ o bien acogía con inocencia el desconcierto...
˜ el asombro de saber que todo había terminado...˜ y daba paso a la erupción
arrasadora del reverso del paraíso que había estado viviendo...˜ Todo fue espontáneo...
˜ Yo no hice nada...˜ pero las dudas surgieron y fueron escuchadas...˜ la desconfianza
surgió y fue escuchada...˜ el sálvese quien pueda surgió y fue escuchado...˜
la detestación surgió y fue escuchada...˜ Toda esta marea salobre ascendió desde el
infierno del amor propio y fue escuchada...˜ No hubo ningún intento de acomodar el
egoísmo y el amor propio a la nueva situación...˜ Fue bebido hasta la hez...˜ Paladeada
su hiel día tras día durante mucho tiempo...˜ «Sus promesas… me decía a mí
mismo… ¿eran todas falsas?»… Inmerso en la prueba...˜ yo no podía comprender
que sus promesas no eran promesas para el núcleo de mi amor propio...˜ Inmerso en
la prueba...˜ yo no podía comprender que su muerte era también la muerte de mi
amor propio...˜ que todo aquello que estaba fluyendo de mí era la pestilencia de la
agonía de mi amor propio...˜ Esto era en esencia la prueba...˜
«Tú no me amas verdaderamente hasta que te extingues en mí...˜
Y tú no estás extinguido en mí hasta que mi imagen no se revela en ti»
Estas palabras que me escribió en una carta nada más conocerle...˜ encierran todo
el secreto de la bhakti...˜ La vía del amor...˜
Ninguna de estas dos opciones es elegida conscientemente por el discípulo...˜
El ansia de beneficio personal...˜ el deseo ciego de conservar a toda costa la propia
individualidad...˜ suscita la creencia inconsciente de que apoderándose del
maestro como un objeto...˜ uno tendrá un beneficio personal inmenso emitido desde
su excelencia...˜ Abiertamente uno le profesa respeto...˜ venera todo lo que le concierne...
˜ pero secretamente...˜ el motor oculto de su sumisión aparente...˜ es la continuidad
intocada del disfrute en el cuerpo de los objetos de su codicia...˜ En este
caso...˜ todo lo que concierne al maestro se torna un objeto de culto...˜ Se tiene la
creencia ciega de estar sometido al maestro...˜ mientras que en realidad uno está
sometido a los dictados de su avidez de ser…˜ uno quiere la garantía de ser especial
en este mundo y en el otro…˜ Por ello…˜ la muerte del maestro no supone un gran
trastorno para este tipo de ceguera…˜ Todo lo que él hacía y decía en vida…˜ se
repite una y otra vez…˜ obsesivamente…˜ fanáticamente…˜ Los objetos…˜ sus
actos…˜ sus dichos…˜ sustituyen aquí a su verdad última…˜ la presencia viva de su
realización…˜
Hay entonces la defensa morbosa de su recuerdo…˜ el pillaje de sus dichos…˜ la
desconfianza y los celos de quién habrá recibido la promesa más grande…˜ la persecución
del aparentemente descalificado…˜ hay todo ese «yo le oí decir…˜ a mí me
dijo»…˜ Quizás no hay entonces un infierno personal…˜ una prueba personal…˜
pero hay sin duda un infierno comunitario…˜ una prueba comunitaria…˜ Hay toda
esa pestilencia del beneficio personal ciego flotando como una atmósfera irrespirable…
˜
Esta misma sed de ser…˜ esta misma ansia de beneficio personal…˜ puede verse
a sí mismo entonces con las manos vacías…˜ con sólo promesas incomprensibles…˜
El maestro ha muerto…˜ La presencia de su realización viva en el cuerpo ya no está
disponible…˜ Y esta sed es demasiado devastadora…˜ demasiado intensa para vivir
de recuerdos…˜ Ya no hay ningún vecino al cual pueda dirigirse uno para que le de
un ascua de su brasero…˜ Ahora uno mismo tiene que ser su propio brasero…˜ ¿Por
dónde empezar?…˜ He aquí el gran desconcierto…˜
Ninguna de estas dos opciones es elegida voluntariamente por el discípulo…˜ Es
todo una cuestión de gracia…˜ La Gracia del Gurú…˜
Manifiesta en vida…˜ Oculta con su desaparición…˜ la misma Gracia está atemporalmente
presente en el corazón del discípulo…˜ Esta misma Gracia tiene que
revelarse por sí misma en toda su pureza…˜ de igual a igual…˜ en una identidad más
allá de las palabras…˜ más allá de los recuerdos…˜ más allá de la dicha y del sufrimiento…
˜ Esta Gracia no es un beneficio personal…˜ no es un ornamento del amor
propio de uno…˜ Esta Gracia sólo se revela cuando todo ansia de beneficio personal
y toda manifestación de amor propio han cesado…˜ Cuando ya no queda ningún
rasgo distintivo personal…˜ Si la gran prueba triunfa…˜ de ella no sale nadie que
pueda ser encontrado en una forma o nombrado por un nombre…˜ nadie que pueda
disponer de la Gracia del Gurú…˜ Cuando la imagen del Gurú se revela en uno…˜
entonces uno sabe realmente quién es su Gurú…˜ y qué es ese Amor que los unía…˜
Esa imagen no tiene rostro…˜ ese amor no tiene objeto…˜ Inútil buscarlos en el
mundo de las formas…˜
Sólo ese Amor es…˜ Gurú y discípulo son sólo una ilusión…˜ un juego amoroso
de ese Amor consigo mismo…˜

2
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Después de su desaparición (yo nunca lo vi muerto) fui de visita a lo que me dijeron
que era su tumba…˜ Era muy difícil concebir que debajo de aquella pequeña
arqueta de tierra estaba él…˜
Era algo totalmente frío…˜ yo no conseguía observar en mí el más mínimo síntoma
de emoción…˜ ninguna lágrima acudía a mis ojos…˜ todo era muy trivial…˜
Había una ausencia total de sobrecogimiento…˜ Nada…˜ en mi corazón no había
nada que respondiera a lo que debe sentir un discípulo junto a la tumba de su maestro
muerto…˜ Todo el mundo allí parecía tan compungido…˜ Parecía como si temieran
también por su vida…˜ o como si no supieran cómo seguir viviendo en su ausencia…
˜
Había algo excesivo…˜ el dolor por su pérdida era demasiado visible para ser
verdadero…˜ Esto me embarazaba mucho…˜ Me hacía sentirme a mí mismo deficiente
en dolor…˜ Estaba por completo fuera de mi alcance competir con tanto
sufrimiento como parecía haber provocado su muerte…˜ Jamás he creído en la sinceridad
del dolor por alguien que muere…˜ siempre he sabido que es un dolor totalmente
egoísta…˜ el dolor que produce la resistencia a ser sacudido por lo inexplicable…
˜ a ser privado de la seguridad de algunos apegos…˜ En el dolor por el que
muere…˜ lo que duele a uno es no poder seguir disponiendo de él…˜
Delante de aquella tumba…˜ entre cientos de tumbas más o menos parecidas…˜
me oí decir a mí mismo…˜ «¿Qué buscas aquí…˜ entre toda esta podredumbre…˜ El
que tú buscas ya no está aquí…˜ Está dentro de tu corazón»…˜
Desde las primeras cartas él ya me había dicho… «Quizás encuentras que yo no
escribo bastante, que mis cartas son demasiado distantes una de otra. Si no te hablo
mucho sobre el papel, yo te hablo en tu corazón, en tus pensamientos y mucho más
lejos y mucho más profundamente que sobre el papel porque un sentimiento íntimo
me dice que nosotros estamos ligados por amor».
Después de aquella visita a su tumba he tenido siete años para sufrir poco a poco
su perdida…˜ para beber sorbo a sorbo la hiel de su ausencia…˜ Mi comportamiento
era tan banal…˜ Me parecía estar viviendo una pesadilla…˜ como un globo de gas
zarandeado por el viento…˜ Era tal mi inconsciencia que ni yo mismo reparaba en la
profundidad de la llaga…˜ Era tal mi mutilación que parecía como si él nunca hubiera
estado aquí…˜ como si yo nunca lo hubiera conocido…˜ Yo no tenía absolu-
tamente nada con lo cual comparar la inconcebible singularidad de lo que me había
ocurrido…˜ Simplemente no comprendía que es lo que me había pasado…˜ Había
vivido ocho años en su compañía y no sabía absolutamente nada de lo que había
ocurrido…˜ Todo había sido tan enteramente natural que yo no disponía de ningún
medio de saber lo que en realidad me había ocurrido…˜ Era como ser un mar dulce
inmerso en un océano de dulzor…˜ un príncipe feliz en el palacio de su padre…˜ Y
repentinamente…˜ el exilio…˜ Aquel océano de dulzor se cambió en un océano de
congoja…˜ un océano tan vasto que su propia desmesura impedía la emergencia de
ningún síntoma…˜ Tanto dolor… tanta congoja no cabía en un persona…˜ Como un
embobado…˜ yo deambulaba a la deriva…˜ rozando el océano de mi propia profundidad
doliente…˜ Era tal mi ignorancia…˜ que ni siquiera sabía porqué tenía que
dolerme su desaparición…˜ «Al fin y al cabo…˜ me decía a mí mismo…˜ si él ha
sido mi gurú…˜ lo ha sido hasta su muerte…˜ otros vendrán a terminar su labor que
a todas luces ha quedado incompleta…˜ Yo estoy igual de ignorante que cuando le
conocí…˜ no parece que él haya hecho mucho…˜ Después de todo su conocimiento
quizás sólo ha sido un error…˜ una pérdida de tiempo…˜ Quizás él no era lo que
parecía»…˜
Como él me lo había dicho ya desde su segunda carta…˜ yo había sido completamente
absorbido en el océano ilimitado de su presencia…˜ Toda mi naturaleza
había sido transmutada en la suya…˜ pero yo no lo sabía…˜ Había sido una transmutación
tan completa que yo no disponía de ningún medio que me hiciera posible
saber lo que había ocurrido…˜ Mi vida cuerpo-mente seguía desenvolviéndose por
su propio impulso…˜ como si fuera una marioneta que yo no gobernaba…˜ Totalmente
absurda en sus movimientos agitados…˜ como un barquito de papel en medio
de una galerna…˜ Lo que yo no sabía era que yo no era ese minúsculo barquito de
papel enloquecido…˜ sino todo el océano cuya galerna bramaba debajo de su frágil
estructura…˜
Hubo aquel sueño en que yo estaba tumbado boca arriba y él estaba encima de mi
boca abajo…˜ No estábamos frente a frente…˜ sino formando una cruz…˜ Yo entendí
entonces que él me estaba transmitiendo todo lo que había que transmitir…˜
Fue mucho después de su desaparición…˜ Yo me acostaba todos los días esperando
verle…˜ quería verle para que me hablara…˜
¿Qué es lo que ha ocurrido ahora…˜ después de tanto tiempo…˜ para que esta
comprensión vea?…˜ Yo no lo sé…˜ Todo está siendo espontáneo…˜ Mientras lo
quise atrapar…˜ mientras quise servirme de él para alimentar mi codicia personal…˜
mientras quise que él me enseñara a salvar lo que yo creía que era mi vida no comprendí
nada…˜ No es que él me hubiera hecho nada…˜ es que lo que había hecho era
de tal magnitud…˜ que yo no podía comprenderlo por más que quisiera…˜
Durante años me he dicho a mí mismo una y otra vez «es esto…˜ esto es lo que él
quería decir»…˜ Pero nunca estaba completamente seguro…˜ Todas mis interpretaciones
eran interesadas…˜ brotaban de mi avidez de beneficio personal…˜
El no servía al Islam…˜ El Islam le servía a él como se sirve a un Rey…˜ En sus
manos…˜ la religión era como una filigrana de riqueza sin fin…˜ Podía hacerla
amable…˜ dulce…˜ Llenaba toda la atmósfera con su presencia…˜ Junto a él…˜ las
cosas más triviales se transmutaban en un manantial de dicha finísima…˜ El era la
ablución…˜ la plegaria…˜ el dikre…˜ El era todo…˜ Su transparencia irradiaba paz
profunda…˜ Hubiera sido menester comerlo…˜
Recuerdo cuando le hablé de Rama Coomaraswamy…˜ Mi afán de notoriedad se
sentía muy halagado de que el Sr. Coomaraswamy hubiera respondido a una carta
mía…˜ de que se hubiera establecido una correspondencia entre nosotros…˜ El sólo
me dijo «Es él el que tiene una bendición sin limites por el hecho de que tú le escribes
»…˜ Mi estupefacción no conocía limites…˜ ¿Cómo podía decir aquello?…˜ Yo
sólo era un triste delineante que traducía a escondidas en la oficina…˜ y el Sr.
Coomaraswamy
había escrito libros…˜ era famoso…˜ era muy importante…˜ ¿Cómo
podía él decir eso?…˜ ¿Quién era yo…˜ de cuya bendición el Sr. Coomaraswamy
disfrutaba sin saberlo por el mero hecho de que yo le había escrito?…˜ Presa de
confusión…˜ no pude responderme esta pregunta…˜

3
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Ayer, al final de la jornada en la oficina…˜ cuando levanté la vista vi a Isaac que
me miraba…˜ el matiz de su gesto me dijo lo que estaba pensando…˜ Le dije «estás
pensando que si no me canso de traducir y traducir… día tras día…˜ mes tras mes…˜
año tras año…˜ ¿no es así?»… «Sí»…˜ dijo él…˜ «¿Cuánto llevas traducido?»…˜
me preguntó…˜ «Hace muchos años que perdí la cuenta»…˜ fue mi respuesta…˜
«¿Y para qué todo esto?»…preguntó de nuevo…˜
Entonces…˜ mirando abiertamente a la limpieza transparente de sus ojos…˜ desde
el fondo de mi corazón surgió esta historia…˜ «Hubo una vez un joven lleno de
coraje…˜ un ciudadano de la China del Sur…˜ que estando de paso en la plaza del
mercado escuchó recitar el Sutra del Diamante…˜ donde se hablaba de la buena
noticia de la Liberación…˜ Presa de estupor…˜ indagó sobre el lugar donde se trataba
de este asunto tan importante…˜ Se le indicó que debía de ir a un cierto monasterio
en la China del Norte cuyo Patriarca era fama que entendía del gran asunto…˜
Allá fue el corajudo joven…˜ Una vez ante el Patriarca y en medio de la asamblea de
los monjes…˜ el joven dijo que era del sur y que venía por lo del gran asunto de la
liberación…˜ El Patriarca le dijo que un rústico sureño no podía pretender al gran
asunto y que este privilegio estaba reservado a las gentes cultivadas del Norte…˜
Lejos de amilanarse…˜ el joven sureño respondió así al Patriarca…˜ «A la mirada
de los hombres hay gentes del norte y gentes del sur…˜ Pero a los ojos del
Buddha no hay ni norte ni sur»…˜ Al oír esto el Patriarca le admitió…˜ asignándole
como destino el molino de arroz de la comunidad…˜ Este era un trabajo duro que
exigía una cierta corpulencia…˜ El joven sureño era más bien pequeño y delgado por
lo que tuvo que sujetarse a la cintura unas piedras a fin de coger peso y poder llevar
a cabo su tarea…˜ Durante ocho meses…˜ desde el alba al anochecer…˜ el joven
sureño estuvo moliendo arroz para toda la comunidad…˜ El Patriarca no vino a verle
ni una sola vez…˜ Si él se preguntaba o no qué tenía que ver aquel trabajo duro y
servil con el gran asunto que le había llevado allí nadie lo sabe…˜ Lo cierto es que
durante ocho meses no hizo otra cosa que moler y moler arroz…˜ Entonces enfermó
el Patriarca…˜ y viendo próximo su fin…˜ concitó a sus discípulos a pugnar por la
sucesión con una composición poética que reflejara su comprensión del gran asunto…
˜ Todo parecía decidido cuando la composición ganadora llegó a las manos del
rústico sureño en su aparente exilio servil…˜ Era esta.

«El cuerpo es el árbol del gran asunto;


el corazón comparable a un espejo pulido;
que tienes que cuidar de mantener limpio;
a fin de que el polvo no se acumule en él.»
Entonces el joven sureño pidió a otro joven que escribiera lo que le iba a dictar
pues él no sabía leer ni escribir.
«No hay árbol del gran asunto
ni corazón ni espejo pulido.
Desde el comienzo, sólo hay vacuidad.
¿Dónde podría pues depositarse el polvo?».
El Patriarca tomó entonces secretamente la decisión de hacer del joven rústico
sureño su sucesor…˜
Lo que en el joven rústico sureño duro ocho meses…˜ en mí dura desde hace dieciocho
años…˜ pero no hay ninguna diferencia…˜ continué diciéndole a Isaac…˜ En
diferentes ocasiones me has preguntado que si no me aburro haciendo siempre lo
mismo…˜ Ahora te digo que yo al menos he tenido una cierta variación en los contenidos
de mi molienda dentro de la uniformidad monótona de este trabajo de traducción…
˜ Aquel joven lleno de coraje no tuvo ninguna variación ni en los contenidos
ni en la molienda durante ocho meses…˜ y además tuvo que atarse unas piedras
a la cintura para coger peso…˜ Estas piedras…˜ yo también he tenido que atármelas…
˜ para no abandonar este trabajo en medio de este ambiente hostil…˜ Aquí…˜
el gran asunto es el beneficio personal…˜ de modo que para no ser rival de nadie la
condición de este trabajo es que tenía que ser aparentemente estéril…˜ yo no podía
permitirme constituir una amenaza para la avidez de beneficio personal de nadie y
así he tenido que aceptar ocupar el último lugar en la jerarquía de los avarientos…˜
He tenido que atarme a la cintura la piedra de la insistencia para no abandonar este
trabajo comido por el miedo a las consecuencias de esta empresa irregular…˜ Aquí
todo el mundo cree que es el patrón el que paga…˜ Nadie parece reparar en que
todos comemos de la mano munificente de Dios…˜ Y yo no he hecho otra cosa
durante dieciocho años que cantar sus alabanzas con esta tarea…˜ Esta tarea ha sido
mi gran asunto durante dieciocho años…˜ Mientras hubo sentido del beneficio personal…
˜ mi creencia fue que con estas traducciones yo estaba aprendiendo algo de
lo que traducía…˜ Había esa esperanza ciega de que otros me dijeran de qué se
trataba…˜ ahora sé que la gran enseñanza…˜ la más profunda de todas…˜ estaba en
la insistencia en este trabajo…˜ Con este trabajo he podido ver…˜ como veo la
palma de mi mano…˜ como desaparecía aquí la división entre mi vida profesional y
mi vida devocional…˜ Este gran asunto…˜ para mí no hay ninguna diferencia en él
en ningún momento del día…˜ Este gran asunto ha convertido poco a poco para mí
esta oficina en un monasterio de una pureza excepcional…˜ Es aquí…˜ en medio de
este infierno de codicias devastadoras…˜ donde ha crecido y crecido esta insistencia…
˜ Finalmente esta insistencia ha consumido todo…˜ excepto a sí misma…˜ Ya
no me hace falta traducir…˜ ahora me traduzco a mí mismo…˜ Pero el instrumento
de realización de este gran asunto…˜ jamás lo abandonaré»…˜
Mientras escuchaba estas palabras…˜ sus ojos no pestañeaban…˜ Sentí que sin
saberlo había comprendido…˜ Este gran asunto se había expresado a sí mismo y
había llegado donde tenía que llegar…˜ Durante dieciocho años…˜ esta insistencia
ha sido mi verdadero hatha yoga…˜ He traducido miles y miles de páginas…˜ algunos
libros hasta tres veces…˜ Ha habido siempre una solicitud igual a la tarea…˜ un
entusiasmo que sólo esperaba el momento de poder coger la pluma…˜ Inexplicablemente
esta tarea ha proseguido sin interrupción en medio de los obstáculos más
disuasorios…˜ Miedo a los jefes…˜ temor a que le pusieran fin…˜ Miedo a los
compañeros de trabajo…˜ temor a su curiosidad…˜ temor a su suspicacia…˜ temor a
sus comentarios descalificadores…˜ temor a su hostilidad declarada…˜
Imperturbablemente…
˜ cuando llegaba la hora…˜ yo cogía mi pluma y ya nada me importaba…
˜ Al principio…˜ este trabajo parecía tener un sentido…˜ Había toda esta preparación
para algo…˜ y además estaban todos aquellos a quienes beneficiaba…˜ Pero
poco a poco me di cuenta de que yo traducía más deprisa de lo que los demás
leían…˜ Después me di cuenta de que este trabajo no preparaba nada…˜ Todos
aquellos libros que había traducido…˜ había olvidado cuántos…˜ había olvidado los
conocimientos que contenían…˜ Esta insistencia…˜ sin que yo me diera cuenta…˜
había comido mi avidez de beneficio personal…˜ había devenido un bloque de actividad
homogéneo totalmente inmerso en sí mismo…˜ En apariencia era un trabajo
hacia alguna finalidad…˜ un trabajo movido por el ansia de alguna recompensa…˜
En realidad se ha revelado el concentrador de todo lo disperso en mí…˜ una actividad
final en sí misma…˜ idéntica a sí misma independientemente de sus productos…
˜
Sri Nisargadatta dice… «Esta cognitividad es como el punto de una pluma…˜ El
punto de una pluma no tiene dimensiones…˜ pero puede llenar libros y libros…˜ sin
que ningún libro lo contenga jamás…˜ A lo Absoluto acontece la presenciación de
ese punto de cognitividad…˜ de ese Gnana…˜ cuyo movimiento crea la ilusión de
que usted y su mundo existen»…˜
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Es pasmoso…˜ imposible de comprender…˜ Sin haberla solicitado jamás…˜ esta
contemplación está teniendo lugar sola…˜ ¿Cómo es posible?…˜ ¿Cuándo decidí ir a
Tlemcen?…˜ ¿Por qué suerte de milagro inexplicable me encontré allí a Sidi
Abderrahman?…
˜ ¿Cómo es posible que tuviera lugar aquel encuentro?…˜ ¿Qué hice yo
para disponer de este cuerpo…˜ de estos sentidos?…˜ ¿Cómo pudo tener lugar aquel
viaje?…˜ ¿Con qué conocimiento me dijo Sidi Abderrahman que me conocía desde
siempre?…˜ ¿Qué era esto que él conocía desde siempre en mí?…˜ ¿Cómo es posible?…
˜ ¿Cómo pudo ocurrir este prodigioso milagro…˜ de que yo contemplara esta
forma mía y a través de ella aquella forma suya que me estaba diciendo que me
conocía desde siempre?…˜ Yo no le había visto jamás…˜ Yo no había visto nunca
tampoco esta forma que yo llamaba mía…˜ Esta forma que yo llamaba mía también
había venido sin ser pedida nunca…˜ como una completa desconocida…˜ ¿Qué es
esta pasmosa contemplación?…˜ ¿Qué es este cuerpo…˜ estos sentidos…˜ estos
recuerdos…˜ todo este mundo…˜ Aparentemente tan familiares…˜ parecen haber
estado aquí desde siempre…˜ Llamo míos a este cuerpo…˜ a estos sentidos…˜ a
estos recuerdos…˜ a todo este mundo…˜ Pero no son míos…˜ Yo no estoy en
ellos…˜ Hay toda esta aparente intimidad con ellos…˜ Ellos parecen haber registrado
mi historia…˜ Insisten una y otra vez en que la palabra «míos» sea pronunciada
desde esta profundidad…˜ Pero hay esta pasmosa sensación de extrañeza…˜ de no
saber absolutamente nada de ellos…˜ Hay este saber sutil…˜ indescriptible…˜ «su
historia no es tu historia…˜ es la suya»…˜ ¿Cómo es posible?…˜ ¿Qué grandioso
milagro es este?…˜ Yo jamás he estado aquí…˜ jamás he tenido un cuerpo…˜ ni
sentidos…˜ ni recuerdos…˜ Nunca he estado en Tlemcen…˜ jamás he conocido a
ningún Sidi Abderrahman…˜ jamás he conocido a ningún Pedro…˜
¿Cuándo comenzó este portento?…˜ ¿Por qué he llegado a aceptar como «yo y
mío» algo tan extraordinariamente desconcertante?…˜ Hay una intensa sensación de
que todo es una visión…˜ un sueño…˜ un mal sueño…˜ Hay toda esta fatiga…˜
¿cómo es posible este milagro de todos los milagros?…˜ Yo no he hecho nada…˜ no
he pedido nada…˜ no he tenido conocimiento de nada…˜ y de repente…˜ he aquí
toda esta pasmosa visión que me ha hecho aceptarla como mía…˜ De repente…˜ es
como si me viera a mí mismo inmerso en esta vorágine vertiginosa…˜ Hay este
sentimiento omnipresente de ser «yo» que me dice constantemente que es «mío»…˜
Hay esta sed lancinante que me dice que es «mía»…˜ Hay todos estos innumerables
deseos… necesidades…˜ pavores…˜ miedos…˜ sufrimientos…˜ frustraciones…˜
que me dicen que son míos…˜ Hay este cuerpo…˜ su edad…˜ su imagen…˜ sus
enfermedades…˜ sus curaciones…˜ sus padres…˜ sus hermanos…˜ su esposa…˜ sus
hijos…˜ que me dicen que son míos…˜ Han insistido tanto que ha habido esta creencia
de que son realmente míos…˜ ¿Cómo es posible?…˜ Esta pasmosa visión…˜
¿cómo se ha producido?…˜ ¿Cómo ha podido reclamar que es «mía»?…˜
¿De quién no es esta pasmosa visión?…˜ ¿A quién no han sido escritas jamás este
paquete de cartas de Sidi Abderrahman que estoy viendo ahora en estas manos?…˜
¿De quién no es este sentimiento omnipresente de ser «yo» que proclama constantemente
que es «mío»? ¿En qué consiste que este sentimiento omnipresente de ser
«yo» sea mío?…˜ ¿Quién no ha aceptado nunca este sentimiento constante de ser
«yo»?…˜ ¿Sobre qué no ha sobrevenido nunca este sentimiento omnipresente de ser
«yo»? ¿Qué se ha aportado a sí mismo con su venida?…˜ No había ninguna contemplación
de este sentimiento omnipresente de ser «yo»…˜ Este no había ninguna
contemplación de este sentimiento omnipresente de ser «yo» es atemporal…˜
Indescriptiblemente
aquí se siente también ahora que no hay ninguna contemplación de
este sentimiento omnipresente de ser «yo»…˜ Indescriptiblemente aquí se sabe que
este sentimiento de ser «yo» se siente sólo a sí mismo…˜ se sabe que se llama «yo»
sólo a sí mismo…˜ se sabe que todo este pasmoso milagro está aconteciendo sólo en
sí mismo…˜ Y SE SABE que AQUÍ no hay absolutamente nada que haya exclamado
nunca «Yo Soy este yo soy»…˜
Todos estos recuerdos…˜ ¿Por qué darles vueltas?…˜ Sidi Abderrahman sólo ha
existido en esta contemplación…˜ Todo este paquete de cartas suyas está siendo
contemplado ahora en esta contemplación…˜ Su raíz…˜ el elemento base…˜ este
sentimiento ineludible de ser «yo» que proclama constantemente que es «mío»…˜ con
él aquí presente ahora…˜ Yo sé que no soy este «yo» que proclama que es «mío»…˜
ni nada en absoluto de cuanto su emergencia ha suscitado…˜ Con él aquí presente
ahora…˜ Yo sé que no le conozco…˜ que no sé nada en absoluto de él ni tampoco de
Mí…˜ lo que quiera que YO SEA…˜ Es algo indescriptiblemente pasmoso este
saber…˜ una profundísima extrañeza…˜ una insondable lejanía.

5
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¿Cuál es la base…˜ el fundamento?…˜ El acontecer «Sidi Abderrahman»…˜
¿cómo pudo acontecer?…˜ El acontecer «René Guenon»…˜ ¿cómo pudo acontecer?…
˜ El acontecer «Sri Nisargadatta»…˜ ¿cómo pudo acontecer?…˜ ¿Cuál es la
base…˜ el fundamento?…˜ ¿A qué han acontecido estos aconteceres?…˜ ¿Qué es
eso…˜ en cuya ausencia estos aconteceres no hubieran acontecido nunca?…˜
Estos aconteceres…˜ ¿en quién han acontecido?…˜ Sus enseñanzas…˜ ¿cuál era
su fundamento?…˜ Estos aconteceres…˜ ¿cómo han podido expresarse?…˜ ¿qué han
podido expresar?…˜ Estos aconteceres…˜ ¿a quién no han acontecido jamás?…˜ Sus
enseñanzas…˜ ¿de quién no han podido hablar?…˜
Todo ha sobrevenido como un sueño…˜ es pasmoso ver lo que estas preguntas
revelan…˜ Ninguno de estos aconteceres en apariencia tan importantes hubiera
acontecido si yo no hubiera estado ya aquí para acoger su acontecer…˜ Sus enseñanzas…
˜ por profundas que sean…˜ jamás hubieran tenido lugar si yo no supiera que
yo soy…˜ Por inconcebible que parezca…˜ estos aconteceres…˜ todos sus contenidos…
˜ y la vastedad de su puesta en escena…˜ no han podido acontecer sino a base
de mí mismo…˜ lo que quiera que yo sea…˜ Son expresiones de mí mismo…˜ No
han venido de ninguna parte…˜ no van a ninguna parte…˜ no indican ningún camino
a ninguna parte…˜
Han venido con la venida de este sentido de ser yo mismo que clama que es
mío…˜ están hechos de su substancia…˜ acontecen en su seno…˜ hablan de él…˜
cantan sus alabanzas…˜ Son él.
Este sentido de ser yo mismo que clama que es mío…˜ ha llegado a ser tan íntimo…
˜ destila un apego tan embriagador…˜ tan intenso…˜ que ha obnubilado completamente
un hecho…˜: Este sentido de ser yo mismo que clama que es mío no ha
estado siempre aquí…˜ Todo su sabor…˜ todos sus recuerdos…˜ todas las cosas tan
importantes para él…˜ sus grandes logros…˜ todo esto sólo ha sido posible desde su
aparición…˜
¿De qué no puede ser sentido de ser este «sentido de ser yo mismo» que clama
que es mío?…˜ ¿Qué es lo que nunca puede ser un acontecimiento en su acontecer?…
˜ ¿Qué Maestro jamás tomará forma en su continua producción de formas?…˜
¿Qué enseñanza jamás será pronunciada en su constante emisión de palabras?…˜
Es realmente pasmoso que yo haya llegado a creer mío este sentido de ser yo…˜
que yo haya llegado a creer mía toda esta soñación que es sólo su soñación…˜ su
mundo…˜
Este turbador desconocido…˜ ¿cómo es posible su comienzo?…˜ ¿cuál es su raíz?…
˜ Totalmente subyugado por la emisión constante de su insistente clamor de
que es mi sentido de ser…˜ he aquí esta incomprensible intimidad…˜