Está en la página 1de 19

NOTAS SOBRE EL DESARROLLO SUSTENTABLE COMO DERECHO

HUMANO
Ariel A. Dulitzky* 1
Ignacio J. Alvarez**

Introducción

La visualización del desarrollo sustentable como un derecho humano es


relativamente reciente. Aunque podría decirse que en los documentos ge nerales sobre
derechos humanos ya se consagraba de manera implícita tal aspecto, no fue hasta 1986
que en el marco de las Naciones Unidas se aprobó la Declaración sobre el Derecho al
Desarrollo.

Posteriormente, tal noción se ha ido lentamente afianzando, aunque no siempre se


agregue expresamente a la palabra “desarrollo” el adjetivo “sustentable”. En algunos
casos ello puede trascender la cuestión terminológica, y revelar aspectos importantes,
relacionados con el modelo conceptual del desarrollo que se persigue. Al respecto, al
elaborar las presentes notas asumimos como punto de partida que el desarrollo sólo es
sustentable cuando se centra en el ser humano, y se funda en el respeto a la democracia y
a los derechos humanos.

Iniciamos así estas reflexiones con una referencia a la relación entre el desarrollo
sustentable y los derechos humanos, para luego analizar lo relativo a la pobreza, y
especialmente la pobreza extrema, como elemento común al desarrollo sustentable y a los
derechos humanos, y como situación que implica violación de derechos humanos.

Finalmente nos referimos a algunas maneras a través de las cuales el sistema


interamericano de derechos humanos puede contribuir a hacer efectivo el derecho
humano al desarrollo sustentable, incluyendo al respecto referencias a antecedentes y a
posibilidades adicionales que ofrece el sistema interamericano en la materia.

Relación entre desarrollo sustentable y derechos humanos

La Asamblea General de la Naciones Unidas aprobó en 1986 la “Declaración


sobre el Derecho al Desarrollo”, en la que se señala que el derecho al desarrollo es un

1
* Especialista Principal en Derechos Humanos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Previamente, se desempeñó como Director del Programa para Latinoamérica del International Human Rights Law
Group y Co-Director del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL). Recibió su grado de Abogado de la
Universidad de Buenos Aires en 1990 y un Master (LLM) de la Escuela de Derecho de Harvard en 1999. Ha publicado
varios artículos sobre derechos humanos, discriminación racial y Estado de derecho en América Latina. Es professor
adjunto en el Washington College of Law de American University.

** Especialista en Derechos Humanos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Abogado,


Universidad Católica Andrés Bello (Caracas). Especialista en Derecho Procesal, Universidad Central de Venezuela
(Caracas). Master en Estudios Legales Internacionales, American University (Washington, D.C).

Las opiniones expresadas en esta publicación son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan la
posición de la institución a la cual pertenecen, ni de los órganos o directivas de la misma.
2

derecho humano inalienable de todo ser humano y de todos los pueblos (artículo 1) a
ejercer soberanía plena y completa sobre todos sus recursos y riquezas naturales en
procura de su desarrollo económico, social y cultural (Preámbulo).

Aunque podría señalarse que el derecho al desarrollo como derecho humano se


encontraba contemplado de manera implícita en instrumentos universales y regionales de
derechos humanos, no fue hasta 1986 que se reconoció formalmente tal derecho en la
mencionada forma en que se hizo en la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo.

Con posterioridad a tal Declaración se ha reiterado en diversos foros e


instrumentos internacionales la concepción del desarrollo como derecho humano. Así, el
derecho al desarrollo ha sido reiterado y explicado en mayor medida en la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos (Viena), 2 la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo (El Cairo), 3 la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague) 4 y
la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing). 5 De esta manera, señala el
PNUD, “no cabe duda alguna de que el derecho al desarrollo no es un sueño ni un lema
ideológico. Es un derecho humano garantiza do en el derecho internacional.”6

Consideramos vital tal reconocimiento del desarrollo como un derecho humano.


Lo contrario, es decir, concebir el desarrollo como un proceso primordialmente
macroeconómico no relacionado con los derechos fundamentales de las personas podría
llevar a un desarrollo no sustentable. Como se ha apuntado, “el crecimiento por sí solo no
basta. Puede ser despiadado, dejando a los perdedores en la pobreza abyecta. Sin trabajo,
creando pocos empleos. Sin voz, sin garantizar la participación de las personas. Sin
futuro, destruyendo el medio ambiente para las generaciones futuras. Y desarraigado,
destruyendo las tradiciones culturales y la historia”. 7

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, ha mencionado recientemente que


los países más ricos y poderosos “no lograrán una seguridad duradera, física o
económica, mientras en el mundo haya miles de millones de personas a las que se les
niega esos beneficios”. 8 Por su parte, el Presidente de la Comisión Interamericana ha
señalado que ha y que asegurar el régimen de libertades que implica la democracia,
mediante el respeto no sólo de los derechos civiles y políticos, sino también de los
económicos, sociales y culturales. Ello, entre otros aspectos, “evitará tentaciones

2
Véase párrafo 10 del Articulo I de la Declaración de Viena.
3
Véase Principio 3 del Programa de Acción del Cairo.
4
Véase Compromiso 1(n) de la Declaración de Copenhague.
5
Articulo 213 de la Plataforma de Acción de Beijing).
6
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, 1998, Anexo 3.

7
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Informe sobre Desarrollo Humano 2000, pág. 81.
8
“Annan: No Habrá Seguridad con Miles de M illones de Pobres”, Naciones Unidas, 18 de junio, Agencia EFE.
3

autoritarias bajo el manto de un falso populismo, y también lo peor: la posibilidad de


regresión a dictaduras militares que violen los derechos cuya reconquista costó muchas
vidas, muchas desapariciones y muchas torturas”. 9

En similar sentido, la anterior Alta Comisionada de la Naciones Unidas para los


Derechos Humanos, Mary Robinson, ha destacado que

Los derechos humanos aportan al debate relativo al desarrollo un conjunto unificador de


normas, una referencia común para fijar objetivos y tasar el valor de la acción. (...)
Debemos comprender el papel de los derechos humanos en términos de la potenciación
de individuos y comunidades. Al proteger esos derechos podemos ayudar a prevenir los
muchos conflictos que tienen su base en la pobreza, la discriminación y la exclusión
(social, económica y política), que siguen afectando a la humanidad y destruyendo
decenios de actividades de desarrollo. Debe romperse el círculo vicioso de violaciones de
derechos humanos que provocan conflictos, que a su vez provocan nuevas violaciones.
Creo que podemos romperlos sólo si garantizamos el respeto de todos los derechos
humanos. (...) El progreso duradero depende del respeto de los derechos humanos y de la
participación efectiva de los ciudadanos en los asuntos públicos.10

En un documento de política del Programa de las Naciones Unidas para el


Desarrollo (PNUD) se señala, en relación con la mencionada Declaración de las Naciones
Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, que los derechos que componen el derecho al
desarrollo incluyen:

• Derecho de participación. Toda persona y todos los pueblos tienen derecho a una
participación activa, libre y significativa en el desarrollo (Preámbulo) y, en tanto
participante activo (Artículo 2), a contribuir al desarrollo económico, social, cultural y
político y disfrutar de él (párrafo 1 del Artículo 1).

• El derecho a ser el sujeto central del desarrollo (Artículo 2) que está encaminado al
mejoramiento constante del bienestar humano (Preámbulo). Este constituye el derecho al
desarrollo humano centrado en la gente en que la gente y su bienestar ocupan el primer
plano, por encima de todos los otros objetivos y prioridades del desarrollo.

• El derecho a la distribución justa (Preámbulo) de los beneficios del desarrollo.

• El derecho a la no discriminación en el desarrollo sin distinción de ninguna clase por


motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen
nacional o social, situación económica, nacimiento u otra condición (Preámbulo).

• El derecho a la libre determinación. El derecho humano al desarrollo implica además la


plena realización del derecho de los pueblos a la libre determinación, que incluye su
derecho inalienable a la plena soberanía sobre todas sus riquezas y recursos naturales
(párrafo 2 del Artículo 1).

• El derecho a la realización libre y plena del ser humano con pleno respeto de sus
derechos humanos y libertades fundamentales (párrafo 2 del Artículo 2).

9
Palabras del Dr. Juan E. Méndez, Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la sesión
inaugural del 114° período ordinario de sesiones de la CIDH, Washington D.C., 25 de febrero de 2002. Publicado en la
página internet de la CIDH: http://www.cidh.org/Discursos/02.25.02.htm.
10
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. vi.
4

• El derecho a estar protegido de las excepciones. Toda persona humana y todos los
pueblos tienen derecho a la aplicación, la promoción y protección de todos los derechos
humanos y libertades fundamentales, los derechos civiles, políticos, económicos, sociales
y culturales (párrafo 2 del Artículo 6 y Preámbulo). La promoción de algunos derechos
humanos y libertades fundamentales, su respeto y su goce no pueden justificar la
denegación de otros derechos humanos y libertades fundamentales. Todos los derechos
humanos y libertades fundamentales son indivisibles e interdependientes (Preámbulo). 11

El derecho al desarrollo sustentable y los derechos humanos tienen una relación


muy estrecha entre sí. Un desarrollo sin respeto a los derechos humanos no será en
definitiva sustentable, mientras que una situación de pleno respeto y disfrute de todos los
derechos humanos sólo es posible en un contexto de una situación al menos razonable de
desarrollo.

Como bien se señala en un documento del PNUD, “el desarrollo humano


sustentable constituye una paradigma de una estrategia holística de desarrollo que abarca
todos los derechos humanos, económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.”12

Un desarrollo sustentable es aquel centrado, en definitiva, en un ser humano que


disfrute y vea respetados todos sus derechos humanos.

La pobreza como elemento común relacionado tanto con el desarrollo


sustentable como con los derechos humanos

Un aspecto práctico concreto que pone de relieve la estrecha relación entre el


desarrollo sustentable y los derechos humanos es el tema de la pobreza, y más
específicamente, el de la pobreza extrema.

Un porcentaje muy importante de personas se encuentra en situación de pobreza y


de pobreza extrema. Desde hace varías décadas, América Latina y el Caribe,
específicamente, muestran uno de los niveles más desiguales de distribución de los
ingresos en el mundo. 13

El crecimiento económico es un factor importante para la reducción de la pobreza,


pero ni garantiza que la pobreza disminuya, ni es por si sólo un factor suficiente para ello.
Como bien se apunta en un estudio encargado por el BID,

La experiencia latinoamericana y caribeña demuestra claramente que el crecimiento no


garantiza que todos se beneficien.
(…)

11
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. 36.
12
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. viii.
13
Lustig, Nora y Deutsch, Ruthanne, El Banco Interamericano de Desarrollo y la reducción de la pobreza: una visión
integral. Washington, D.C., diciembre de 1998, pág. i.
5

las tendencias recientes en la generación de empleos y las disparidades salariales indican


que el actual perfil de crecimiento en la región puede estar exacerbando la desigualdad
antes que mejorándola.
(…)
Si se mantiene sin cambios la distribución de los ingresos, el ritmo de reducción de la
pobreza podría ser muy lento incluso con un crecimiento sostenido. Por ejemplo, a tasas
de crecimiento anuales de 3% per cápita, podrían requerirse de 60 años a más de dos
siglos, según el país, para erradicar completamente la pobreza, medida conforme a la
proporción de personas que sobreviven con menos de US$ 2 al día.14

Aunque el tema de la pobreza se ha abordado a menudo como un aspecto que


tiene que ver más con políticas macroeconómicas que con derechos humanos, existe una
relación muy estrecha entre la pobreza, el desarrollo y los derechos humanos. En informe
de la CIDH se señala que:

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos considera que la pobreza extrema


constituye una violación generalizada a todos los derechos humanos, tanto civiles y
políticos como sociales, económicos y culturales. Los requerimientos del derecho
humano a una vida digna trascienden los contenidos igualmente fundamentales del
derecho a no ser ejecutado arbitrariamente, del derecho a la integridad personal, del
derecho a la libertad personal, de los derechos relacionados con el sistema de democracia
representativa y de los demás derechos civiles y políticos. Además de destinar recursos
públicos por un monto suficiente para los derechos sociales y económicos, los Estados
deben velar por el uso apropiado de tales recursos. La experiencia demuestra que la
pobreza extrema puede afectar seriamente la institucionalidad democrática, pues
constituye una desnaturalización de la democracia y hace ilusoria la participación
ciudadana, el acceso a la justicia y el disfrute efectivo, en general, de los derechos
humanos. 15

La pobreza constituye también un tema de derechos humanos. Como bien se ha


sostenido “la tortura de un solo individuo despierta la indignación de la opinión pública
con justa razón. Pero la muerte de más de 30.000 niños por día por causas
fundamentalmente prevenibles pasa inadvertida. Por qué? Porque esos niños son
invisibles en la pobreza”. 16

En relación al tema de la pobreza, visto más desde la perspectiva del desarrollo, el


PNUD ha planteado que

(...) trabaja en pro de la plena realización del derecho al desarrollo. El mandato del
PNUD respecto de la erradicación de la pobreza puede entenderse en este sentido. La
pobreza es una denegación fundamental de derechos humanos. De esta manera, al
trabajar para erradicar la pobreza, al apoyar la capacidad de los gobiernos y las
organizaciones de la sociedad civil para luchar contra la pobreza, y al velar por que las
actividades operacionales de las Naciones Unidas en pro del desarrollo se coordinen

14
Id. Pág. 4.
15
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en
Paraguay, 2000, Cap. V, párr. 17.
16
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Informe sobre Desarrollo Humano 2000, pág. 8.
6

plenamente para lograr la erradicación de la pobreza, el PNUD está fomentando la puesta


en práctica del derecho al desarrollo.17

La antigua Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos


Humanos, Mary Robinson, ha señalado asimismo, sobre la pobreza como elemento
común al desarrollo sustentable y a los derechos humanos, que

La democracia y los derechos humanos no podrán hacerse realidad sin justicia social y
desarrollo sustentable. La pobreza priva a millones de personas de sus derechos
fundamentales. A su vez, las sociedades se privan de la contribución de es as personas.
Para lograr el progreso sustentable es necesario reconocer la interdependencia entre el
respeto de los derechos humanos, el desarrollo sustentable y la democracia.18

También se ha señalado que “al observar la pobreza en América Latina, parece


obvio que los pobres, especialmente los que se encuentran en extrema pobreza,

experimentan algo más que solo bajos ingresos. En nuestras sociedades existe una
correlación aparentemente fuerte entre la distribución de los ingresos, la incidencia de la
pobreza y la raza, la organización social y la cultura. Una cierta forma de relación causal
se observa entre las características que indican quién es uno –como el grupo étnico-
racial- y la posición que uno mantiene en la estructura del ingreso de la sociedad. El
análisis econométrico puede ayudarnos a ver que esta no es una correlación espuria, pero
no está claro como se puede integrar este hecho evidente en los análisis que usualmente
hacemos.19

En relación al impacto de la pobreza en el disfrute de los derechos humanos se ha


señalado que “la pobreza es más amplia que la falta de ingresos. Es una privación en
muchas dimensiones. Si el ingreso no es la suma total de la vida humana, la falta de
ingreso no puede ser la privación total de la vida humana... La pobreza se define como la
privación de las cosas valiosas que una persona puede hacer o ser” y que “los derechos
humanos expresan la idea audaz de que todos están facultados para reclamar medidas
sociales que los protejan de los peores abusos y privaciones, y que garanticen la libertad
para vivir una vida digna”. 20

El PNUD, haciendo referencia a la interrelación entre el desarrollo sustentable y


todos los derechos humanos, ha señalado que

El desarrollo humano sustentable procura aumentar las opciones para todas las personas,
mujeres, hombres y niños, generaciones actuales y futuras, a la vez que protege los
sistemas naturales de los que depende la vida. Apartándose de un criterio estrecho,
centrado en la economía, respecto del desarrollo, el desarrollo humano sustentable sitúa a
la gente en el centro, y considera a los seres humanos tanto un medio como un fin del
desarrollo. De esta manera, el desarrollo humano sustentable procura eliminar la pobreza,

17
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. iv.
18
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. vi.
19
Perry Guillermo, Prólogo a las Actas del taller sobre Pobreza y Exclusión Social en América Latina,
Estanislao Gacitúa, Carlos Sojo y Shelton H. Davis, Editores, Costa Rica, 2000, pág. 9.
20
PNUD; Informe sobre Desarrollo Humano 2000, ob. cit., pág. 73 y 2.
7

fomentar la dignidad y los derechos humanos, y brindar oportunidades equitativas para


todos por medio de la gobernabilidad, con lo cual se fomenta que se hagan realidad todos
los derechos humanos, económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.21

La pobreza, y especialmente, la pobreza extrema constituye entonces un elemento


común relacionado tanto con el desarrollo como con los derechos humanos. El desarrollo
no es sustentable si no se aborda teniendo en cuenta la necesidad de reducir
drásticamente, y eliminar en definitiva, la existencia de personas en situaciones de
pobreza extrema. De la misma manera, una situación de pleno respeto a los derechos
humanos de todas las personas solo se producirá en la medida en que no hayan personas
en situación de pobreza extrema.

La pobreza extrema como violación a los derechos humanos. Relación con el


desarrollo sustentable.

La pobreza extrema implica, como mencionado anteriormente, violaciones a


distintos derechos humanos. Al respecto, debe destacarse que la Convención Americana
señala en su preámbulo que "sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento
del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de
sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y
políticos". En el mismo sentid o, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) ha señalado que “ciertamente, los requerimientos del derecho humano a una vida
digna trascienden los contenidos igualmente fundamentales del derecho a la vida
(entendido en su sentido más estricto), del derecho a la integridad personal, del derecho a
la libertad personal, de los derechos relacionados con el sistema de democracia
representativa y de los demás derechos civiles y políticos”. 22

La CIDH ha resaltado igualmente que el preámbulo del Protocolo Adicional a la


Convención Americana sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo
de San Salvador” reconoce en forma expresa “la estrecha relación que existe entre la
vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales y la de los derechos civiles y
políticos, por cuanto las diferentes categorías de derechos constituyen un todo indisoluble
que encuentra su base en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, por lo
cual exigen una tutela y promoción permanente con el objeto de lograr su vigencia plena,
sin que jamás pueda justificarse la violación de unos en aras de la realización de otros”.

La Comisión Interamericana ha destacado que con el transcurso del tiempo se ha


ido reconociendo la indivisibilidad e interdependenc ia entre los derechos económicos,
sociales y culturales, y los derechos civiles y políticos. Teniendo en cuenta esa
indivisibilidad de los derechos humanos, la CIDH ha puntualizado que

la violación de los derechos económicos, sociales y culturales generalmente trae


aparejada una violación de derechos civiles y políticos. En efecto, una persona que no

21
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. 2.
22
CIDH, Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Perú, 2000, cap. VI, párr. 1 y 2.
8

recibe adecuado acceso a la educación puede ver mermada su posibilidad de participación


política o su derecho a la libertad de expresión. Una persona con escaso o deficiente
acceso al sistema de salud verá disminuido en diferentes niveles, o violado de un todo, su
derecho a la vida. Esta situación puede darse en diferentes grados, según la medida de la
violación de los derechos económicos, sociales y culturales, pudiendo sostenerse en
términos generales que a menor disfrute de los derechos económicos, sociales y
culturales, habrá un menor disfrute de los derechos civiles y políticos. En este contexto,
una situación de máxima violación de los derechos económicos, sociales y culturales
significará una máxima violación de los derechos civiles y políticos. Ello es lo que
sucede cuando nos encontramos con una situación de pobreza extrema.23

Aunque la perspectiva más comúnmente conocida de los derechos humanos es la


concerniente a los derechos civiles y políticos, debe destacarse que los derechos
económicos, sociales y culturales que se vulneran con las situaciones de pobreza extrema
son también derechos humanos, de igual jerarquía e importancia que los derechos civiles
y políticos. Ello incluye lo relativo al derecho al trabajo, a la salud, a la alimentación, a la
educación y a la vivienda, derechos estos reconocidos en diversos tratados
internacionales de derechos humanos aprobados por los Estados. Al ratificar dichos
tratados, los Estados han asumido el compromiso de adoptar las medidas necesarias,
hasta el máximo de los recursos económicos disponibles y tomando en cuenta su grado de
desarrollo, a fin de lograr progresivamente la efectividad de tales derechos. 24

En los últimos años, sin embargo, la situación en materia de derechos


económicos, sociales y culturales ha desmejorado en muchos países del hemisferio
americano, con la consiguiente afectación de derechos fundamentales que venían siendo
disfrutados anteriormente. En relación con ello, CEPAL señala que

En 1997 concluyó en América Latina un ciclo de crecimiento que permitió a varios países
lograr importantes adelantos en materia de reducción de la pobreza. El punto de quiebre
en este proceso es la crisis asiática, con la que se inicia un lustro de menor dinamismo
económico, aumento del desempleo, estancamiento y en muchos casos elevación de los
índices de pobreza en la región. No es exagerado afirmar que la población
latinoamericana se ha visto nuevamente afectada y desalentada por las negativas
25
consecuencias de esta media década perdida.

Los derechos económicos, sociales y culturales tienen a su vez una relación


directa con los procesos de desarrollo. En relación con el derecho a la educación, por
ejemplo, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”,
contempla que toda persona tiene derecho a la educación, y establece varios principios

23
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en
Paraguay, 2000, Cap. V, párr. 4.

24
Véase por ejemplo, el artículo 1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
M ateria de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”.
25
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Panorama social de América Latina, 2001-2002,
Síntesis, documento publicado en la página internet:
Http://www.eclac.cl/publicaciones/DesarrolloSocial/3/LCG2183P/S%C3%ADntesis_Lanzamiento_2002.pdf
9

fundamentales, como la obligatoriedad y accesibilidad de la educación primaria, la


generalización y la instrumentación de medidas relacionadas con la educación secundaria
y superior. Con relación al mismo derecho, abordado ahora desde la perspectiva de su
relación con el desarrollo, se señala que:

Las modalidades de crecimiento observadas recientemente en la región no parecen hacer


uso intensivo de mano de obra no calificada, propensión que podría continuar en el
futuro, especialmente en vista de las tendencias de la globalización y la necesidad de
competir internacionalmente en un ambiente cada vez más tecnológico.
(...)
[algunos factores estructurales, tales como la necesidad de mano de obra capacitada que
exige la tecnología actual] sugieren la urgencia de cerrar la brecha entre los
conocimientos especializados y los salarios por medio del aumento de los programas de
capacitación y el acceso de los pobres y los trabajadores no calificados a una educación
de buena calidad.26

Con respecto al derecho a la salud, por otra parte, el artículo 10 del Protocolo
Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador”, señala que “toda
persona tiene derecho a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de
bienestar físico, mental y social”. Al respecto, agrega que los Estados se comprometen a
reconocer la salud como un bien público y particularmente a adoptar una serie de
medidas para garantizar tal derecho.

El derecho a la salud es un derecho humano fundamental, base a su vez de muchos


otros derechos humanos. Desde la perspectiva de la relación entre salud y pobreza, se ha
señalado que

Hemos sabido por mucho tiempo que la pobreza engendra la mala salud. Lo que algunos
han sospechado durante mucho tiempo, pero que sólo se ha hecho evidente hace poco, es
que la relación funciona en ambos sentidos. La mala salud perpetúa la pobreza. Esta es la
raíz del ciclo de la pobreza. La forma de romper el ciclo de la pobreza es concentrarse en
los niños.27

Se ha señalado asimismo que el apoyo prestado a los programas de salud y


nutrición infantil, así como a los programas de salud reproductiva que aumentan el acceso
a información y a los servicios de anticonceptivos,

es tamb ién un elemento esencial de una estrategia para invertir en el fortalecimiento del
capital humano.28

26
Lustig, Nora y Deutsch, Ruthanne, El Banco Interamericano de Desarrollo y la reducción de la pobreza: una visión
integral. Washington, D.C., diciembre de 1998, Págs. 9 y 6.
27
Gro Harlem Brundtland, Los Nuevos Actores, Presentación preparada para el seminario Breaking the Poverty Cycle:
Investing in Early Childhood, que se llevó a cabo durante la Asamblea Anual del BID del año 1999 en París, publicada
en la página web del BID, Departamento de Desarrollo Sustentable, pág. 3.
28
Lustig, Nora y Deutsch, Ruthanne, El Banco Interamericano de Desarrollo y la reducción de la pobreza: una visión
integral. Washington, D.C., diciembre de 1998, pág. ii.
10

Los demás derechos económicos, sociales y culturales tienen igualmente una


relación estrecha y evidente con el desarrollo, siendo que respecto a tales derechos los
Estados han asumido una serie de obligaciones internacionales en el campo del derecho
internacional de los derechos humanos, a las cuales no están dando cabal cumplimiento.
En efecto, al ratificar determinados tratados sobre derechos humanos, los Estados, como
mencionado anteriormente, han asumido internacionalmente la obligación de adoptar las
medidas necesarias, hasta el máximo de los recursos económicos disponibles y tomando
en cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente la efectividad de los
derechos económicos, sociales y culturales. Éstas obligaciones internacionales pueden
explicarse a partir del artículo 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
conforme al cual “los Estados partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a
nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y
técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan
de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la
Carta de la Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de
Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios
apropiados”.

La Comisión Interamericana ha analizado el aspecto relativo a la progresividad a


que se refiere el artículo 26 de la Convención, y ha señalado que:

(...) si bien el artículo 26 no enumera medidas específicas de ejecución, dejando que el


Estado determine las medidas administrativas, sociales, legislativas o de otro tipo que
resulten más apropiadas, expresa la obligación jurídica por parte del Estado de encarar
dicho proceso de determinación y de adoptar medidas progresivas en ese campo. El
principio del desarrollo progresivo establece que tales medidas se adopten de manera que
constante y consistentemente promuevan la plena efectividad de esos derechos.29

En el mismo sentido, la CIDH ha señalado más recientemente que “el carácter


progresivo con que la mayoría de los instrumentos internacionales caracteriza las
obligaciones estatales relacionadas con los derechos económicos, sociales y culturales
implica para los Estados, con efectos inmediatos, la obligación general de procurar
constantemente la realización de los derechos consagrados sin retrocesos. Luego, los
retrocesos en materia de derechos económicos, sociales y culturales pueden configurar
una violación, entre otras disposiciones, a lo dispuesto en el artículo 26 de la Convención
Americana”. 30

De manera que los Estados del hemisferio que han ra tificado los mencionados
tratados tienen la obligación general de procurar constantemente la realización de los
derechos económicos, sociales y culturales. Tal obligación implica a su vez la obligación
de no adoptar medidas regresivas respecto al grado de desarrollo alcanzado, sin perjuicio
que en supuestos excepcionales, y por aplicación analógica del artículo 5 del Protocolo de
San Salvador, pudieran justificarse leyes que impongan restricciones y limitaciones a los

29
CIDH, Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Ecuador, OEA/Ser. L/V/II.96, Doc. 10 rev. 1, p. 25.
30
CIDH, Segundo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Perú, OEA/Ser.L/V//II.106, Doc. 59 rev, 2
de junio de 2000, pár. 11. (capítulo VII).
11

derechos económicos, sociales y culturales, siempre que hayan sido promulgadas con el
objeto de preservar el bienestar general dentro de una sociedad democrática, y que no
contradigan el propósito y razón de tales derechos.

En conclusión, el trabajo, la salud, la educación, la alimentación y la vivienda,


entre otros, constituyen aspectos que además de poder abordarse como temas económicos
y de desarrollo, implican igualmente derechos humanos respecto a los cuales los Estados
han asumido obligaciones internacionales en el marco del derecho inter nacional de los
derechos humanos.

El sistema interamericano de derechos humanos y su potencial contribución


a hacer efectivo el derecho humano al desarrollo sustentable

¿Cuál es la mejor manera de garantizar que los derechos humanos se hagan


realidad en forma gradual? Una es el “criterio de violaciones”, en cuya virtud se vigilan
estrechamente los derechos humanos para dar publicidad a los abusos y hacer
responsables a los Estados del cumplimiento de la ley y de sus compromisos
internacionales en materia de derechos humanos. Una segunda, que con frecuencia puede
complementar a la primera, destaca una visión amplia de los derechos humanos, en que
se haga hincapié tanto en la protección como en la promoción de los derechos.31

La anterior afirmación del PNUD en un documento sobre la relación entre


derechos humanos y desarrollo sustentable resalta las posibilidades que ofrecen los
sistemas internacionales de derechos humanos de ser utilizados y contribuir a los
procesos de desarrollo.

Al respecto, analizaremos específicamente algunas posibilidades relacionadas con


las funciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que junto a
la Corte Interamericana de Derechos Humanos conforma el sistema interamericano de
derechos humanos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un órgano principal de la


Organización de los Estados Americanos (OEA), creado en el año 1959. Está compuesta
por siete miembros elegidos a título personal por la Asamblea General de la OEA.
También forma parte de la Comisión su Secretaría Ejecutiva, conformada por un
Secretario Ejecutivo, abogados y personal administrativo. La Secretaría Ejecutiva
funciona de manera permanente en la sede de la CIDH, en Washington, D.C.

La tarea principal de la CIDH es promover la observancia y la defensa de los


derechos humanos, y a tales efectos realiza una serie de funciones, en el marco de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Estatuto de la CIDH y el
Reglamento de la CIDH., que incluyen desarrollar conciencia respecto a derechos
humanos entre los habitantes del hemisferio; tomar acciones respecto a casos individuales
que se le presentan; efectuar recomendaciones a los gobiernos de los Estados miembros
de la OEA; servir como órgano consultor de la OEA en asuntos de derechos humanos;

31
PNUD, La Integración de los Derechos Humanos en el Desarrollo Humano Sustentable, ob. cit., pág. 2.
12

efectuar visitas in loco a países, generalmente para realizar una observación general de la
situación de los derechos humanos; elaborar informes generales sobre la situación de los
derechos humanos en un país determinado, que se efectúan normalmente con
posterioridad a las visitas in loco antes mencionadas; informes especiales o de
seguimiento a informes generales previos de la Comisión, ambos respecto a países
determinados; e informes especiales, que cubren la situación de los derechos humanos
respecto a un tema específico en los distintos países de la región.

Como parte de sus labores de promoción y defensa de los derechos humanos, la


Comisión también mantiene diversas "Relatorías Temáticas" sobre asuntos específicos de
derechos humanos. La s Relatorías Temáticas, en ejecución de las labores que les
encomienda la Comisión, efectúan diversas actividades, tales como realizar visitas a los
Estados miembros de la OEA a fin de monitorear en éstos la situación del derecho o tema
a cargo de la Relatoría; colaborar en la redacción de informes generales sobre países o en
la redacción de informes sobre casos individuales respecto al tema específico a su cargo;
y realizar acciones diversas de promoción de un derecho o tema específico.

En los últimos años la Comisión ha creado las siguientes Relatorías Temáticas:


derechos de los pueblos indígenas, derechos de las mujeres, derechos de los trabajadores
migratorios y sus familias, condiciones de los centros de detención en las Américas,
desplazados internos, libertad de expresión y derechos de la niñez.

A través de sus más de 40 años de trabajo en el hemisferio a favor de los derechos


humanos, la CIDH se ha consolidado como un prestigioso órgano de renombre y respeto
internacional en materia de promoción y protección de los derechos humanos.

Hasta la presente fecha, en consonancia con la naturaleza de las violaciones a los


derechos humanos que ocurrían con mayor frecuencia en el hemisferio, la Comisión ha
enfocado su trabajo en el área de derechos civiles y políticos. Ello se produjo en un
contexto histórico específico, caracterizado por la prioridad que se otorgó, al menos en el
hemisferio occidental, a los derechos civiles y políticos por sobre los derechos
económicos, sociales y culturales, que no dejó ciertamente de manifestarse en el trabajo
de los órganos del sistema interamericano de derechos humanos. Tales órganos se
enfocaron tradicionalmente en los derechos civiles y políticos, especialmente en el
contexto de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que cometieron
especialmente las dictaduras que gobernaron en el cono sur, en los años setentas.

Tal prioridad en los derechos civiles y políticos marcó de manera transversal el


trabajo de la CIDH, por ejemplo, respecto a todas sus funciones, incluyendo casos
individuales, medidas cautelares, visitas in loco e informes generales sobre la situación de
los derechos humanos en los países.

En los años recientes, sin embargo, la CIDH ha avanzado cada vez más en lo
relativo a la promoción y defensa de los derechos económicos, sociales y culturales. El
avance más significativo hasta el momento en el trabajo de la Comisión Interamericana
ha sido el referido a los informes generales sobre países, en donde, como ya se mencionó,
se han hecho consideraciones importantes de carácter general sobre el concepto e
13

importancia de los derechos económicos, sociales y culturales; se han hecho


interpretaciones sobre el alcance de tales derechos y se han efectuado recomendaciones
sobre problemas relativos al disfrute de tales derechos.

Entre las principales normas del sistema interamericano relacionadas con


derechos económicos, sociales y culturales se encuentran la Carta de la OEA, la
Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre, la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, el Protocolo Adicional a la Convención Americana
sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
"Protocolo de San Salvador” y la Carta Democrática Interamericana.

La Carta de la OEA, establece en su artículo 2 que entre los propósitos esenciales


de la OEA se encuentran:

a) Afianzar la paz y la seguridad del Continente; b) Promover y consolidar la democracia


representativa dentro del respeto al principio de no intervención; (...) y g) Erradicar la
pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los
pueblos del hemisferio.32

La Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre, por su


parte, establece como primer considerando

32
La Carta de la OEA establece igualmente lo siguiente: “Artículo 33: El desarrollo es responsabilidad
primordial de cada país y debe constituir un proceso integral y continuo para la creación de un orden económico y
social justo que permita y contribuya a la plena realización de la persona humana. Artículo 34: Los Estados miembros
convienen en que la igualdad de oportunidades, la eliminación de la pobreza crítica y la distribución equitativa de la
riqueza y del ingreso, así como la plena participación de sus pueblos en las decisiones relativas a su propio desarrollo,
son, entre otros, objetivos básicos del desarrollo integral. Para lograrlos, convienen asimismo en dedicar sus máximos
esfuerzos a la consecución de las siguientes metas básicas: a) Incremento sustancial y autosostenido del producto
nacional per cápita; b) Distribución equitativa del ingreso nacional; c) Sistemas impositivos adecuados y equitativos;
d) Modernización de la vida rural y reformas que conduzcan a regímenes equitativos y eficaces de tenencia de la
tierra, mayor productividad agrícola, expansión del uso de la tierra, diversificación de la producción y mejores sistemas
para la industrialización y comercialización de productos agrícolas, y fortalecimiento y ampliación de los medios para
alcanzar estos fines; e) Industrialización acelerada y diversificada, especialmente de bienes de capital e intermedios;
f) Estabilidad del nivel de precios internos en armonía con el desarrollo económico sostenido y el logro de la justicia
social; g) Salarios justos, oportunidades de empleo y condiciones de trabajo aceptables para todos; h) Erradicación
rápida del analfabetismo y ampliación, para todos, de las oportunidades en el campo de la educación; i) Defensa del
potencial humano mediante la extensión y aplicación de los modernos conocimientos de la ciencia médica; j) Nutrición
adecuada, particularmente por medio de la aceleración de los esfuerzos nacionales para incrementar la producción y
disponibilidad de alimentos; k) Vivienda adecuada para todos los sectores de la población; l) Condiciones urbanas que
hagan posible una vida sana, productiva y digna; m) Promoción de la iniciativa y la inversión privadas en armonía
con la acción del sector público, y n) Expansión y diversificación de las exportaciones. Artículo 35: Los Estados
miembros deben abstenerse de ejercer políticas, acciones o medidas que tengan serios efectos adversos sobre el
desarrollo de otros Estados miembros. Artículo 36: Las empresas transnacionales y la inversión privada extranjera están
sometidas a la legislación y a la jurisdicción de los tribunales nacionales competentes de los países receptores y a los
tratados y convenios internacionales en los cuales éstos sean Parte y, además, deben ajustarse a la política de desarrollo
de los países receptores. Artículo 37: Los Estados miembros convienen en buscar, colectivamente, solución a los
problemas urgentes o graves que pudieren presentarse cuando el desarrollo o estabilidad económicos, de cualquier
Estado miembro, se vieren seriamente afectados por situaciones que no pudieren ser resueltas por el esfuerzo de dicho
Estado.
14

Que los pueblos americanos han dignificado la persona humana y que sus constituciones
nacionales reconocen que las instituciones jurídicas y políticas, rectoras de la vida en
sociedad, tienen como fin principal la protección de los derechos esenciales del hombre y
la creación de circunstancias que le permitan progresar espiritual y materialmente y
alcanzar la felicidad.

El artículo 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, trascrito


supra, señala que los Estados partes de dicha Convención se comprometen a adoptar
providencias para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos
económicos, sociales y culturales. En similar sentido, el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, "Protocolo de San Salvador" resalta en su preámbulo la
importancia de que los derechos económicos, sociales y culturales sean “reafirmados,
desarrollados, perfeccionados y protegidos en función de consolidar en América, sobre la
base del respeto integral a los derechos de la persona, el régimen democrático
representativo de gobierno así como el derecho de sus pueblos al desarrollo, a la libre
determinación y a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales”.
Seguidamente, dicho Protocolo establece en su artículo 1, que

Los Estados partes en el presente Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre


Derechos Humanos se comprometen a adoptar las medidas necesarias tanto de orden
interno como mediante la cooperación entre los Estados, especialmente económica y
técnica, hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su grado de
desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación interna,
la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente Protocolo.

Al adoptar en el 2001 la Carta Democrática Interamericana, la Asamblea General


de la OEA señaló que lo hacía tomando en cuenta, entre otros aspectos, lo siguiente:

(...) que el carácter participativo de la democracia en nuestros países en los diferentes


ámbitos de la actividad pública contribuye a la consolidación de los valores democráticos
y a la libertad y la solidaridad en el Hemisferio;

(...) que la solidaridad y la cooperación de los Estados americanos requieren la


organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia
representativa y que el crecimiento económico y el desarrollo social basados en la justicia
y la equidad y la democracia son interdependientes y se refuerzan mutuamente;

En aplicación de las normas antes mencionadas y de otras que rigen su mandato,


los informes generales de la CIDH constituyen un aporte importante para la impulsar el
respeto de los derechos económicos, sociales y culturales, y en consecuencia, para tratar
de avanzar en la realización del derecho humano al desarrollo. Cabe destacar que la
Comisión, luego de emitir sus informes, efectúa actividades de seguimiento respecto al
cumplimiento, por parte de los Estados, de sus recomendaciones. Como resultado de
dicho seguimiento efectúa, por ejemplo, informes de seguimiento sobre el cumplimiento
de las recomendaciones, en donde realiza una evaluación de las recomendaciones que han
sido cumplidas y de las que están pendientes de cumplimiento.
15

En adición a los informes generales y las recomendaciones generales que la


Comisión Interamericana efectúa a los Estados, existen otros mecanismos de extrema
importancia en el trabajo de la CIDH, cuales son los casos individuales y las medidas
cautelares para proteger derechos fundamentales de las personas. Al respecto, una de las
funciones más importantes de la CIDH es la atención de casos individuales en los que se
denuncia que un país determinado ha violado en perjuicio de alguna persona un derecho
consagrado en la Declaración Americana, en la Convención Americana o en otros
instrumentos de derechos humanos. Dicha función comienza con la presentación de una
petición a la CIDH, previo a lo cual debe haberse cumplido con varios requisitos que
incluyen el agotamiento de los recursos de la jurisdicción interna. Luego se inicia y
desarrolla un proceso en el cual el Estado denunciado tiene oportunidad de responder, y
de presentar sus pruebas y alegatos, al cabo del cual la Comisión se pronuncia sobre si el
Estado incurrió o no en responsabilidad internacional. Si la Comisión encuentra que el
Estado incurrió en responsabilidad internacional, le efectúa recomendaciones para reparar
de distintas maneras la situación denunciada, siendo que si el Estado incumple tales
recomendaciones la CIDH podría someter el asunto a conocimiento de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos para que emita una decisión jurisdiccional sobre el
caso.

Por otra parte, según el artículo 25 del Reglamento de la CIDH, la Comisión


puede, a iniciativa propia o a petición de parte, “solicitar al Estado la adopción de
medidas cautelares para evitar daños irreparables a las personas”. Las medidas cautelares
son un mecanismo de suma importancia en el trabajo de la Comisión, por medio del cual
se han salvado muchas vidas.

En relación a las mencionadas funciones de la CIDH, es de destacar que la


relación entre el desarrollo sustentable y los derechos humanos no sólo implica un
proceso deseado de buscar a nivel conceptual un modelo de desarrollo centrado en el ser
humano, sino que tiene también una aplicación práctica en la dimensión individual de
cada persona.

Así, por ejemplo, el hecho de que millones de niños y niñas se encuentren


excluidos de la enseñanza primaria gratuita es un problema importante que afecta el
desarrollo en el hemisferio americano. Al mismo tiempo, dicha situación puede implicar,
respecto a cada uno de esos niños y niñas una violación al derecho a la educación
primaria gratuita consagrado en el artículo 13 del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, "Protocolo De San Salvador", conforme al cual “los Estados partes en el
presente Protocolo reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio del derecho a la
educación: a). la enseñanza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos
gratuitamente (..)”.

Tal situación de violación individual podría ser conocida por la CIDH bajo el
sistema de casos individuales, para que dicho organismo determine si el Estado
respectivo ha incurrido en responsabilidad internacional por no proveer educación
primaria gratuita a algún niño determinado o a alguna niña determinada. Debe destacarse
16

al respecto que el derecho a la educación es uno de los dos derechos respecto a los cuales
el Protocolo de San Salvador atribuye expresamente competencia a los órganos del
sistema interamericano de derechos humanos, para conocer de denuncias individuales en
donde se alegue violación por un Estado parte del derecho a la educación, en los términos
del artículo 13 de dicho instrumento.

Podría pensarse que frente a la complejidad y extensión del problema el tratar de


solucionar la situación de un niño o niña en particular no tendría ninguna relevancia en el
proceso de desarrollo sustentable.

Sin embargo, si admitimos que el desarrollo humano sustentable es aquel centrado


en el ser humano, el lograr que un niño o niña tenga acceso a la educación primaria
gratuita sería un paso adelante en el proceso de desarrollo sustentable. Además, podría
ese caso individual tener un efecto multiplicador y lograr que como consecuencia de tal
caso miles de niños y niñas pudieran tener resuelta su situación, y constituir ello una
contribución importante al desarrollo del país determinado.

Como ejemplo de antecedente relacionado con el efecto multiplicador que un caso


puede tener puede mencionarse uno en el que seis integrantes de una comunidad que
habita en la selva que fueron asesinados, y respecto al cual la Corte Interamericana de
Derechos Humanos ordenó el Estado en su sentencia de reparaciones, “reabrir la escuela
sita en Gujaba y dotarla de personal docente y administrativo para que funcione
permanentemente”. 33

Otro ejemplo destacable lo constituye un caso relacionado con un país del


hemisferio americano en donde para poder trabajar las esposas requerían del
consentimiento de su cónyuge. Al respecto, una de las muchas mujeres afectadas presentó
un caso individual a la CIDH, alegando que tal disposición constituía una violación a
varios de sus derechos humanos. La conclusión de dicho caso fue que el Estado modificó
su Código Civil, eliminando la mencionada disposición, con lo cual, además de la
peticionaria individual, se hizo justicia para todas las demás mujeres cuyos derechos
fundamentales eran afectados por tal disposición. 34

Asimismo, en un caso que involucraba una denuncia en contra de un Estado por


cuestiones relacionadas con tierras reivindicadas por comunidades indígenas, en donde
además del tema de la propiedad se encontraban involucrados temas de tradición y
preservación de la identidad cultural, entre otros, se logró una solución amistosa
impulsada por la CIDH, mediante la cual el Estado adquirió una superficie de tierra
importante, la entregó a comunidades indígenas y las tituló a su nombre. 35

33
Corte I.D.H., Caso Aloeboetoe y Otros, Sentencia de 10 de septiembre de 1993 (Reparaciones), párr. 116(5).
34
Véase CIDH, Informe Anual 2001, Informe No. 4/01 - María Eugenia Morales, Caso 11.625.
35
Véase CIDH, Informe No. 90/99, Caso 11.713 (Paraguay), Comunidades Indígenas Enxet -Lamenxay y
Kayleyphapopyet -Riachito-, Informe Anual 1999.
17

La CIDH conoció asimismo de un caso que involucraba derechos sindicales, que


sometió luego a conocimiento de la Corte Interamericana. En dicho caso la CIDH
representó a cientos de trabajadoras y trabajadores que sufrieron violaciones a sus
derechos económicos y sociales mediante la expedición, por un Estado, de una ley que
afectaba derechos laborales y sindicales de los trabajadores. En su sentencia sobre el
caso, la Corte Interamericana encontró responsable al Estado por las actuaciones de los
distintos órganos del poder político que redundaron en el despido masivo de trabajadores
del sector público, legitimado mediante la expedición y aplicación de una Ley, en
violación del derecho a la defensa y demás garantías del debido proceso de los
trabajadores y del derecho a contar con una tutela judicial efectiva. Todo ello, en
contravención de los principios de legalidad y de irretroactividad que en un Estado de
Derecho deben presidir las actuaciones de todos los órganos del Estado. La Corte dispuso
al respecto el reintegro de los 270 trabajadores destituidos a sus cargos, el pago de una
justa indemnización y el resarcimiento de las costas y gastos. 36

Más recientemente la CIDH admitió una denuncia en la que alegó que el Estado
es responsable por la violación, entre otros derechos, del derecho a la vida, a la salud y al
desarrollo de la personalidad del señor Jorge Odir Miranda Cortez y de otras 26 personas
portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana/Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (“VIH/SIDA”), en la medida en que no les ha suministrado los medicamentos
que integran la triple terapia necesaria para impedirles la muerte y mejorar su calidad de
vida. 37 En el mismo caso, antes de dictar su informe de admisibilidad la Comisión había
solicitado al Estado medidas cautelares en favor de las presuntas víctimas, que se
hallaban en grave peligro, pues precisaban de la atención de instituciones del Estado para
acceder a la medicina necesaria para su tratamiento. La Comisión solicitó que el Estado
suministrara el tratamiento y los medicamentos antirretrovirales, así como las atenciones
hospitalarias, farmacológicas y nutricionales pertinentes. El 26 de junio de 2000, el
Estado autorizó la adquisición de la triple terapia antirretroviral para las personas
portadoras del VIH/SIDA, y a partir de esa fecha, el Estado comenzó a brindar el
tratamiento solicitado. 38

La CIDH ha otorgado asimismo diversas medidas cautelares en relación con la


atención médica a personas enfermas privadas de su libertad. Así, el 28 de enero de 1999,
por ejemplo, la Comisión otorgó medidas cautelares y se dirigió a un Estado a fin de
solicitarle la adopción de medidas eficaces para proteger la salud y la integridad personal
de un interno que se encontraba recluido en un Establecimiento Penal, donde no se le

36
Cte. IDH, Caso Caso Baena Ricardo y Otros, Sentencia de Fondo del 3 de Febrero de 2001.

37
Véase al respecto: CIDH, Informe Anual 2000, Informe No. 29/01 - Jorge Odir Miranda Cortez y Otros (El
Salvador).

38
Véase al respecto CIDH, Informe Anual 2000, Medidas cautelares acordadas o extendidas por la Comisión, Cap. 3,
párr. 30.
18

estaba facilitando la atención medica, los cuidados ni la medicación necesaria para


atender a su delicada condición de salud. 39

Como puede observarse de los ejemplos anteriormente mencionados, existen


situaciones generales que tienen ciertamente una repercusión en la esfera individual de
personas específicas, siendo que tales situaciones generales pueden verse no sólo desde la
perspectiva del individuo como beneficiario y a futuro de un proceso de desarrollo
sustentable, sino además puede verse también desde el prisma del individuo como
persona actual y determinada cuyos derechos humanos están siendo afectados de manera
inmediata por la violación en su perjuicio de derechos humanos que los Estados se han
comprometido a respetarle y garantizarle.

De acuerdo con lo anteriormente expuesto, la pobreza extrema y la correlativa


falta de desarrollo sustentable implican violaciones a ciertos derechos humanos, respecto
a las cuales el sistema interamericano de derechos humanos, a través de sus diferentes
órganos y mecanismos de trabajo, puede aportar importantes contribuciones tanto a través
de sus mecanismos de trabajo generales como mediante el sistema individual de casos y
de medidas cautelares.

Conclusiones

El derecho al desarrollo sustentable y los derechos humanos tienen una relación


muy cercana e interdependiente, en tanto que un desarrollo sin respeto a los derechos
humanos no será en definitiva sustentable, mientras que un disfrute pleno de los derechos
humanos presupone un grado mínimo de desarrollo.

La pobreza extrema impide el desarrollo sustentable y es a la vez una violación de


la mayoría de los derechos humanos. El trabajo, la salud, la educación, la alimentación y
la vivienda, entre otros, constituyen aspectos que además de poder abordarse como temas
económicos y de desarrollo, implican igualmente derechos humanos respecto a los cuales
los Estados han asumido obligaciones internacionales en el marco del derecho
internacional de los derechos humanos.

Además de una visión general y estadística de las millones de personas que se


encuentran en situación de pobreza extrema y en “vías de desarrollo”, la situación de
éstas puede abordarse visualizándolas teniendo en cuenta la situación de una persona
específica, actual y determinada, afectada de manera inmediata por la violación en su
perjuicio de diversos derechos humanos.

A partir de esa visualización de la persona individual, y en adición a las


importantes actividades de carácter más general que se realizan, la utilización del sistema

39
Véase al respecto CIDH, Informe Anual 1999, Medidas cautelares acordadas o extendidas por la Comisión, Cap. 3,
párr. 47.
19

interamericano de protección de los derechos humanos podría implicar una contribución


adicional a la promoción y protección del derecho humano al desarrollo sustentable.