Sumario de t ´ opicos matem´ aticos

Edward Parra Salazar
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A mis musas: mi madre, mi abuela y mi t´ıa (que est´ a ausente f´ısicamente).
Pr´ ologo
Esta recopilaci ´ on es producto de extensos y divertidos per´ıodos de investigaci ´ on
sobre historia de la matem´ atica y de la ciencia en general. Han surgido de ah´ı, una
serie de t ´ opicos que a la postre han servido como trabajos finales de algunos cursos,
otros solo han sido continuaci ´ on o inquietudes planteadas sobre esos temas, que he
desarrollado de manera vaga y nada sistem´ atica.
Son variados los temas tratados en este peque˜ no compendio. Desde una biograf´ıa
de Arqu´ımedes, fracciones continuadas, problemas matem´ aticos, teor´ıa del caos y
fractales, hasta curiosidades matem´ aticas. He intentado exponer estos t ´ opicos de una
manera sencilla, precisa y sin caer en detalles irrelevantes. El prop´ osito final es que
estas notas sean una peque˜ na herramienta de divulgaci ´ on matem´ atica, es presentar
estos temas de manera contextualiza y que sirvan de referente para que el lector
contin´ ue su investigaci ´ on sobre el tema que se sienta parcializado.
La lista de personas que me han apoyado durante este breve proyecto tiende a
infinito. A todos ellos, mis amigos an´ onimos, les agradezco por cada comentario
sobre el tema y por cada voz de ´ animo que me han dado: ¡Gracias compa˜ neros y
amigos!.
Este no es un proyecto acabado, raz´ on por la cual todas las sugerencias que uste-
des consideren convenientes ser´ an bienvenidas.
Edward Parra Salazar,
28 de julio de 2010.
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Indice
1. Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 6
1.1. Ubicaci ´ on Hist ´ orica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.1.1. La matem´ atica del siglo III aec . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.2. Arqu´ımedes de Siracusa (circa 287 −212 aec) . . . . . . . . . . . . . . . 7
1.2.1. An´ ecdotas sobre Arqu´ımedes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
1.3. Aportes de Arqu´ımedes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
1.3.1. Caracter´ısticas de sus tratados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
1.3.2. Principales trabajos de Arqu´ımedes . . . . . . . . . . . . . . . . 13
1.3.3. Trabajos perdidos de Arqu´ımedes . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
1.3.4. Arqu´ımedes y sus principales influencias . . . . . . . . . . . . . 26
1.4. Estudio de una obra de Arqu´ımedes: El M´ etodo . . . . . . . . . . . . . . 29
1.4.1. El M´ etodo de Arqu´ımedes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
1.5. Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
2. Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 34
2.1. Introducci ´ on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
2.2. La teor´ıa de las fracciones continuadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
2.2.1. Fracciones continuadas finitas e infinitas . . . . . . . . . . . . . 35
2.2.2. Algoritmo para el c´ alculo de fracciones continuadas . . . . . . . 37
2.2.3. Convergentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
2.3. Historia de las fracciones continuadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
2.3.1. Breve Rese˜ na hist ´ orica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
2.3.2. Sobre la notaci ´ on de las fracciones continuadas . . . . . . . . . . 41
2.4. Aplicaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
2.4.1. C´ alculo de fracciones continuadas de ra´ıces cuadradas . . . . . 42
2.4.2. Resoluci ´ on de ecuaciones diof´ anticas lineales . . . . . . . . . . . 43
2.4.3. Algunas fracciones continuadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
2.4.4. Fracciones continuadas y geometr´ıa . . . . . . . . . . . . . . . . 51
2.4.5. Fracciones continuadas ascendentes . . . . . . . . . . . . . . . . 52
2.4.6. El problema del calendario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
2.5. Observaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
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INDICE 5
3. Problemas Matem´ aticos 55
3.1. Los 23 problemas de Hilbert . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
3.2. Los 7 problemas del Milenio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
4. Caos: una breve rese˜ na 59
4.1. Introducci ´ on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4.2. Teor´ıa del Caos: una aproximaci ´ on hist ´ orica . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.2.1. Efecto Mariposa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
4.2.2. Los primeros a˜ nos del caos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
4.3. Im´ agenes del caos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
4.3.1. Fractales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
4.4. A modo de cierre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
5. Curiosidades Matem´ aticas 71
5.1. Introducci ´ on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
5.2. Signos matem´ aticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
5.3. Curiosidades Matem´ aticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
5.4. Reflexiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
Cap´ıtulo 1
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a
la matem´ atica moderna
There was more imagination in the head of Archimedes then in that of Homer.
Voltaire
El prop´ osito de este trabajo es realizar un recorrido por las principales obras de
Arqu´ımedes de Siracusa, algunas de las an´ ecdotas que rodean su figura, as´ı como re-
alizar un estudio de sus principales aportes a la matem´ atica moderna y su did´ actica.
Tambi´ en revisaremos algunos aspectos importantes de su obra El M´ etodo.
1.1. Ubicaci ´ on Hist ´ orica
1.1.1. La matem´ atica del siglo III aec
En el siglo III aec, Roma era la potencia mediterr´ anea por excelencia. Roma, en
su af´ an de conquista, se apodera de los estados hel´ enicos y de la poderosa Cartago.
La ´ unica ciudad que resiste a los embates de los romanos es Siracusa, pero ya en el
212 aec cae en manos de Roma.
Durante III aec, el poder pol´ıtico y militar estaba en manos de los romanos, pero el
poder cient´ıfico, continuaba en manos de los griegos. No era la gran cultura hel´ enica
del siglo V aec, en el que hab´ıan florecido tantos fil ´ osofos, artistas y cient´ıficos,
tales como Herodoto, Hip´ ocrates, Her´ aclito, Parm´ enides, Zen´ on, Esquilo, S´ ofocles,
Arist ´ ofanes y Dem´ ocrito.
La cultura cient´ıfica hel´ enica se ve obligada a emigrar a las colonias griegas de
Asia Menor, Egipto, Italia y dem´ as, debido a la invasi ´ on que sufr´ıan por parte de los
romanos.
Es as´ı como en Alejandr´ıa - Egipto nace el centro cient´ıfico m´ as importante del
mundo griego y tambi´ en el m´ as duradero, sitio de comunicaci ´ on de los m´ as grandes
investigadores de la ´ epoca, tanto de griegos como de romanos. (V´ ease [3]).
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 7
En Alejandr´ıa se construye la Biblioteca y el Museo, donde centenares de sabios
y estudiosos se ense˜ nan, trabajan e investigan. La Biblioteca fue dirigida, especial-
mente en la ´ epoca de mayor brillo, por grandes sabios, como por ejemplo Erat ´ ostenes.
Es a este ambiente cient´ıfico de Alejandr´ıa al que se vinculan directa e indirecta-
mente las tres figuras m´ as importantes de la matem´ atica de la antig¨ uedad: Euclides,
Arqu´ımedes y Apolonio. Estos fueron los miembros m´ as representativos del per´ıodo
de oro de la matem´ atica griega.
En el siglo III aec nace uno de los m´ as grandes matem´ aticos de todos los tiempos:
Arqu´ımedes de Siracusa.
Figura 1.1: Grecia Antigua
1.2. Arqu´ımedes de Siracusa (circa 287 −212 aec)
Seg´ un [3], Arqu´ımedes fue una figura c´ elebre y famosa en Siracusa, ya fuera
por sus m´ eritos cient´ıficos o por sus excentricidades y grandes inventos que se le
atribuyeron, o por su vinculaci ´ on con la familia real. Para [7], “el m´ as grande mate-
m´ atico de la antig¨ uedad, tuvo la fortaleza de innovaci ´ on de Plat ´ on y el procedimien-
to correcto de Euclides”.
Las fuentes primarias sobre la vida de Arqu´ımedes se perdieron, en especial
el trabajo de Heracleides Vida de Arqu´ımedes y la reconstrucci ´ on biogr´ afica de Ar-
qu´ımedes es producto de varios fragmentos de diversos autores, especialmente his-
toriadores de las guerras p´ unicas.
Con base en estas observaciones se sabe que Arqu´ımedes naci ´ o en 287 aec, vivi ´ o 75
a˜ nos y muri ´ o a causa del saqueo que sigui ´ o a la ca´ıda de Siracusa en manos de Marce-
lo en el 212 aec.
Su padre fue Pheidias el astr´ onomo.
En virtud del rigor, la originalidad y la trascendencia de sus resultados se le con-
sidera el primer matem´ atico moderno. Arqu´ımedes en alg´ un momento de su forma-
ci ´ on visit ´ o Alejandr´ıa y estuvo en contacto con los sucesores de Euclides. Particular-
mente mantuvo una relaci ´ on estrecha con Conon de Samos (280 −220 aec), Dositeo
de Pelusa y Erat ´ ostenes de Cirene (276 − 194 aec) (estos tres fueron sus maestros
en Alejandr´ıa). El primero fue el descubridor de la espiral que hoy conocemos con
el nombre de espiral de Arqu´ımedes y estudi ´ o los puntos de intersecci ´ on entre dos
8 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
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secciones c´ onicas. El tercero fue director de la biblioteca de Alejandr´ıa a partir de
235 aec y autor del conocido m´ etodo de la Criba para la determinaci ´ on de n´ umeros
primos.
Cuando Arqu´ımedes regres´ o a Siracusa, dedic´ o toda su vida a la investigaci ´ on
cient´ıfica.
Mientras a Euclides se le consideraba el maestro por excelencia, creador de, lo que
en el lenguaje moderno podr´ıa decirse, un libro de texto. Apolonio, era un profesor
que ense˜ naba e investigaba. Arqu´ımedes era un investigador innato, sus escritos son
verdaderas memorias cient´ıficas.(V´ ease [3] y [29]).
La obra de Arqu´ımedes fue desarrol-
lada fundamentalmente a trav´ es de car-
tas escritas en el m´ as absoluto rigor eu-
clidiano y con un marcado ´ enfasis en la
aplicaci ´ on de los m´ etodos matem´ aticos a
la Mec´ anica y la F´ısica. As´ı por ejemplo
en Sobre el equilibrio de las figuras planas
expone la ley de las palancas, Sobre los
cuerpos que flotan estudia los principios
b´ asicos de la hidrost´ atica, etc.
Tambi´ en a ´ el pertenecen toda una serie de inventos pr´ acticos y artefactos b´ elicos
como: el tornillo sinf´ın, la rueda dentada, los sistemas de palancas, la polea m´ ovil, el
planetario, las catapultas, etc.
Durante su estancia en el valle del Ni-
lo, se cuenta que Arqu´ımedes invent ´ o el
llamado Tornillo de Arqu´ımedes, un dis-
positivo para elevar agua desde un nivel
bajo hasta otro m´ as alto. Lo cierto es que
este invento se usa en la actualidad. Su
creaci ´ on da evidencia del doble car´ acter
de Arqu´ımedes, pod´ıa preocuparse de
materias pr´ acticas o pod´ıa investigar en
t ´ opicos m´ as abstracto.
En lo fundamental su obra matem´ atica estuvo vinculada a la soluci ´ on de proble-
mas sobre cuadraturas, curvaturas y c´ alculo de tangentes por lo que se le considera
un precursor del C´ alculo Diferencial e Integral. En el terreno metodol ´ ogico llevo el
M´ etodo de Exhauci ´ on a alcanzar sus m´ aximas conquistas demostrativas. Muchas de
estas fueron previamente divisadas por un grupo importante de m´ etodos; que en
este momento ten´ıan un valor fundamentalmente heur´ıstico, pero cuya maduraci ´ on
posterior constituir´ıa los principios del C´ alculo Infinitesimal y el M´ etodo Experimen-
tal en ciencias naturales. Entre ellos son de inter´ es: el m´ etodo Mec´ anico-Geom´ etrico,
el m´ etodo de Sumas Integrales y el m´ etodo de Tangencia.
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 9
Tal fue la fascinaci ´ on de Arqu´ımedes por la Mec´ anica que no s´ olo se ocup´ o de
buscar basamento geom´ etrico para sus principios sino que tambi´ en logr´ o que ´ esta
penetrara en sus m´ etodos matem´ aticos. As´ı en su Carta a Erat´ ostenes tambi´ en cono-
cida como Tratado del M´ etodo redescubierta en 1906, afirma: Estoy...convencido de que
el m´ etodo no es menos ´ util para la demostraci´ on de los teoremas. Pues algunas de las cosas
que se me hicieron claras por v´ıa mec´ anica, se demostraron m´ as tarde de forma geom´ etri-
ca, porque el modo de observaci´ on de este tipo carece de fuerza probatoria. Pues es m´ as f´ acil
realizar la demostraci´ on cuando previamente se ha obtenido una idea de la cuesti´ on por v´ıa
Mec´ anica, que cuando no se cuenta con este conocimiento previo
Arqu´ımedes llev´ o el M´ etodo de Exhauci ´ on y su aspecto aritm´ etico a producir
sorprendentes resultados como la estimaci ´ on 3,14085 ≤ π ≤ 3,14286 en Medida del
C´ırculo haciendo inscripciones y circunscripciones de pol´ıgonos de hasta 96 lados.
Al decir del historiador norteamericano E.T. Bell, citado por [47]: Aplicando el M´ etodo
de Exhauci´ on, Arqu´ımedes se revel´ o como un maestro consumado del rigor matem´ atico y un
artista perfecto.
En Sobre Conoides y Esferoides determina el volumen de paraboloides e hiper-
boloides de revoluci ´ on (Conoides), as´ı como de Elipsoides de revoluci ´ on (esferoides)
estratificando en cada paso con cilindros de igual altura. En Sobre espirales repite el
m´ etodo para calcular el ´ area de la primera espiral de la hoy conocida como espiral de
Arqu´ımedes, estratificando con sectores circulares de igual amplitud en cada caso.
A diferencia de sus predecesores griegos, Arqu´ımedes, tambi´ en desarroll ´ o una
maestr´ıa de c´ omputo original. Esto se manifiesta en: el Problema de los bueyes (resuelve
la ecuaci ´ on), el m´ etodo de c´ alculo de ra´ıces (a´ un no bien aclarado), y en Arenario (o
El contador de arena).
En El Arenario haciendo uso magistral y reiterativo del conocido hoy como A-
xioma de Arqu´ımedes (Las magnitudes tienen una raz´ on entre si, cuando multiplicadas
son capaces de superarse la una a la otra, seg´ un la definici ´ on 4 de los Elementos y que
antes fue ampliamente utilizado por Eudoxio en la fundamentaci ´ on de su teor´ıa de
proporciones) se propone estimar la cantidad de granos de arena que existen en el
mundo usando un embri ´ on de lo que hoy llamamos notaci ´ on cient´ıfica o exponencial
para denotar n´ umeros muy grandes. Este trabajo es adem´ as importante por contener
una de las pocas referencias conocidas a los trabajos del matem´ atico y astr´ onomo
Aristarco de Samos (310 −230 a.C.), exponente de la teor´ıa helioc´ entrica del universo
(el sol como centro) y pionero en la determinaci ´ on del tama˜ no y la distancia entre la
luna y el sol.
La obra matem´ atica de Arqu´ımedes fue una fuente de inspiraci ´ on importante
para los precursores del C´ alculo Infinitesimal a partir del siglo XVI. Al decir de W.
Leibniz (1646 −1716), citado por [19], estudiando a Arqu´ımedes, dejas de asombrarte por
los ´ exitos de los matem´ aticos actuales.
10 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
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1.2.1. An´ ecdotas sobre Arqu´ımedes
La corona de oro de Hier´ on
La an´ ecdota m´ as conocida de Arqu´ımedes es la de la corona de oro de Hier´ on, que
se conoce a trav´ es de Vitruvio (v´ ease [3]). Textualmente es la siguiente:
Entre el gran n´ umero admirables descubrimientos realizados por Arqu´ımedes,
hay que se˜ nalar el que voy a citar y en el que puso de manifiesto una su-
tileza casi incre´ıble. Cuando Hier´ on reinaba en Siracusa, este pr´ıncipe,
por los ´ exitos logrados en sus empresas, se propuso ofrecer en un cierto
templo una corona de oro a los dioses inmortales. Convino la confecci ´ on
de la obra con un artesano mediante una buena suma de dinero y la en-
trega de la cantidad de oro en peso. El artesano entreg´ o la corona en la
fecha convenida con el rey, quien la encontr´ o perfectamente ejecutada,
pareciendo que contuviera todo el oro que le hab´ıa entregado. Pero ha-
biendo obtenido indicios de que el artesano hab´ıa retenido una parte de
oro, el rey, indignado ante ese enga˜ no y no teniendo a mano los medios
para demostrar al artesano su fraude, encarg´ o a Arqu´ımedes que se ocu-
pase del asunto y que con su inteligencia encontrase esos medios. Un d´ıa
que Arqu´ımedes, preocupado por este asunto, entr´ o por casualidad en
una casa de ba˜ nos, advirti ´ o que a medida que se introduc´ıa a la ba˜ nera,
es agua se desbordaba de la misma. Esta observaci ´ on le hizo descubrir la
raz´ on que buscaba, y sin aguardar m´ as por la alegr´ıa que este hecho le
produc´ıa, sali ´ o del ba˜ no a´ un desnudo y corriendo hacia su casa gritaba
¡Eureka! ¡Eureka!, es decir, ¡lo he encontrado!, ¡lo he encontrado!.
A ra´ız de este descubrimiento en-
carg´ o entonces dos masas de igual
peso que el de la corona, una de oro
y otra de plata. Sumergi ´ o luego la
masa de plata en un vaso , lo que hi-
zo salir una cantidad de agua igual
al volumen de esa masa y volvi ´ o a
llenar el vaso con una igual can-
tidad de agua que hab´ıa salido y
que se preocup´ o de medir, de ma-
nera que pudo conocer la cantidad
de agua que correspond´ıa a la masa
de plata que hab´ıa introducido en el
vaso.
Despu´ es de esa experiencia sumergi ´ o igualmente la masa de oro en el
vaso lleno de agua, y despu´ es de haberla retirado midi ´ o nuevamente el
agua desalojada, encontrando que la masa de oro no hab´ıa desalojado
tanta agua como la de plata y que la diferencia en menos era igual a la
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 11
diferencia entre los vol ´ umenes de la masa de oro y de la masa de pla-
ta de igual peso. Finalmente volvi ´ o a llenar el vaso sumergi´ endole esta
vez la corona, que desaloj ´ o m´ as agua de la que hab´ıa desalojado la masa
de oro de igual peso, pero menos de la respectiva de la masa de plata.
Calculando entonces, de acuerdo con esas experiencias, en cu´ anto la can-
tidad de agua que la corona hab´ıa desalojado era mayor de aquella que
hab´ıa desalojado la masa de oro, conoci ´ o cu´ anta era la plata que se hab´ıa
mezclado al oro, mostrando claramente el fraude del artesano.
Dadme un punto de apoyo. . .
Otra an´ ecdota conocida de Arqu´ımedes, seg´ un la cual ´ este habr´ıa pronunciado
la c´ elebre frase, tan ret ´ orica como absurda (v´ ease[3]): Dadme un punto de apoyo y le-
vantar´ e el mundo, est´ a narrada por Pappus
1
y Plutarco, en conexi ´ on con el problema:
mover un peso dado, mediante una fuerza dada.
Arqu´ımedes, pariente y amigo de Hier´ on, le escribi ´ o que con una po-
tencia dada se puede mover un peso igualmente dado, y jugando, como
suele decirse, con la fuerza de la demostraci ´ on le asegur´ o que si le dier-
an otra tierra mover´ıa ´ esta despu´ es de trasladarse a aquella. Maravilla-
do Hier´ on y pidi´ endole que verificar´ a con obras este problema e hiciese
ostensible c´ omo se mov´ıa alguna gran mole con una potencia peque˜ na,
utiliz´ o un gran transporte de tres velas del arsenal del rey, que fue saca-
do a tierra con mucho trabajo y a fuerza de un gran n´ umero de brazos;
carg´ andole de gente y del peso que sol´ıa ech´ arsele, y sentado lejos de ´ el,
sin esfuerzo alguno y con solo mover la mano al cabo de una m´ aquina de
una fuerza atractiva, lo llev´ o as´ı derecho y sin detenerse como si corriese
por el agua. Pasm´ ose el rey, y convencido del poder de arte encarg´ o a
Arqu´ımedes que le construyese toda especie de m´ aquinas de sitio, bien
fuese para defenderse, o m´ as bien para atacar; de las cuales ´ el no hizo
uso, habiendo pasado la mayor parte de su vida exenta de guerra y en
la mayor comodidad; aunque luego tuvieron los siracusanos menester de
aquellas m´ aquinas y de su art´ıfice.
La muerte de Arqu´ımedes
Plutarco se refiere a la muerte de Arqu´ımedes (v´ ease [3]), despu´ es que el ej ´ ercito
romano hubo conquistado las partes m´ as importantes de Siracusa:
Tomadas tambi´ en ´ estas, al mismo amanecer march´ o Marcelo por los He-
x´ apilos, d´ andole el parabi´ en todos los jefes que estaban a sus ´ ordenes;
m´ as de ´ el mismo se dice que al ver y registrar desde lo alto la grandeza y
la hermosura de semejante ciudad, derram´ o muchas l´ agrimas, compade-
ci´ endose de lo que iba a suceder, por ofrecer a su imaginaci ´ on qu´ e cambio
1
Pappus de Alejandr´ıa, siglo III de nuestra era.
12 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
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iba a tener de ah´ı a poco en su forma y aspecto, saqueada por el ej ´ ercito.
En efecto, ninguno de los jefes se atrev´ıa a oponerse a los soldados, que
hab´ıan pedido se les concediese el saqueo, y aun muchos clamaban por
que se le diese fuego y se le asolase. En nada de esto convino Marcelo,
y solo por fuerza y repugnancia condescendi ´ o en que se aprovecharan
de los bienes y de los esclavos, sin que ni siquiera tocaran a las personas
libres, mandando expresamente que no se diese muerte, ni se hiciese vio-
lencia, ni se esclavizase a ninguno de los siracusanos. . . M´ as lo que princi-
palmente afligi ´ o a Marcelo fue lo que ocurri ´ o con Arqu´ımedes: hall´ abase
´ este casualmente entregado al examen de cierta figura matem´ atica y fijos
en ella su ´ animo y su vista, no sinti ´ o la invasi ´ on de los romanos ni la toma
de la ciudad. Present ´ osele repentinamente un soldado, d´ andole orden de
que lo siguiese a casa de Marcelo; pero ´ el no quiso antes de resolver el
problema y llevarlo hasta la demostraci ´ on; con lo que irritado el soldado,
desenvain´ o la espada y le dio muerte.
Sobre la tumba de Arqu´ımedes
El deseo expresado por Arqu´ımedes era que en su tumba se grabara una figura
geom´ etrica que recordara uno de sus m´ as grandes descubrimientos geom´ etricos, el
cual se cumpli ´ o. Un siglo y medio despu´ es Cicer´ on lo encontr´ o ya cuando los mis-
mos siracusanos se hab´ıan olvidado de su figura y fama. Seg´ un Cicer´ on (v´ ease [3].):
. . . Arqu´ımedes, cuyo sepulcro ignorado por los siracusanos, rodeado de
zarzas y espesos matorrales hasta el punto de haberse perdido todo ras-
tro de ´ el, yo descubr´ı siento cuestor de Siracusa. Yo conoc´ıa ciertos versos
senarios, copias de otros que hab´ıan sido inscriptos en su monumento,
las cuales declaraban que hab´ıan en su sepulcro una esfera con un cilin-
dro. Despu´ es de haber recorrido todos los innumerables sepulcros que
hay cerca de la puerta de Agrigentum, vi una peque˜ na columna que no
se levantaba mucho de los matorrales, en la cual estaba la figura de una
esfera y de un cilindro. Dije entonces a los principales siracuanos que es-
taban conmigo que cre´ıa haber encontrado lo que tanto buscaba. Comen-
zaron muchos a hacer abrir el camino hasta descubrir el sepulcro. De este
modo pudimos penetrar hasta el otro lado de la base. Apareci ´ o un epigra-
ma, medio borradas las ´ ultimas palabras de los versos. De esta manera,
una ciudad de las m´ as ilustres de Grecia, en otros tiempos la m´ as doc-
ta, hubiera ignorado el monumento sepulcral de un ciudadano suyo tan
ilustre, si no lo hubiese aprendido de un hombre de la peque˜ na ciudad de
Arpinum.
Hoy d´ıa la tumba no existe, pero en las proximidades de Siracusa existe un lugar
denominado la tumba de Arqu´ımedes.
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 13
Figura 1.2: Figura inscrita sobre la tumba de Arqu´ımedes
1.3. Aportes de Arqu´ımedes
1.3.1. Caracter´ısticas de sus tratados
Los tratados son, sin excepci ´ on alguna, monumentos de la exposici ´ on matem´ atica,
como lo menciona [31], la revelaci ´ on gradual del plan de ataque, la maestr´ıa en el or-
den de las proposiciones, la severa eliminaci ´ on de las cosas que eran irrelevantes
para sus prop´ ositos, y todo el compendio de su obra, son impresionantes en su per-
fecci ´ on como creador de magnificas obras para sus lectores.
Las demostraciones geom´ etricas de Arqu´ımedes presentan los siguientes rasgos
principales:
Descansan en la tradici ´ on de la teor´ıa de las proporciones.
Parten de algunas asunciones b´ asicas y especialmente significativas para los
teoremas considerados.
Los resultados conocidos o teoremas ya aprobados, aducidos en el curso de la
demostraci ´ on, se usan sin cita o referencia expresa, como objetos de dominio
p´ ublico.
Utilizan m´ etodos resolutivos de comprensi ´ on y aproximaci ´ on que incluyen
sustancialmente la reducci ´ on al absurdo.
Ocasionalmente tambi´ en recurren a otras t´ ecnicas de construcci ´ on.
Las demostraciones de Arqu´ımedes suelen contraerse a la consideraci ´ on de
unos pocos problemas y constituyen deducciones rigurosas, pero informales,
al servicio de un desarrollo sustancial del conocimiento matem´ atico.
1.3.2. Principales trabajos de Arqu´ımedes
A lo largo de la historia cuando se hace referencia a que un descubrimiento fue re-
alizado por un determinado personaje es dif´ıcil demostrar que es as´ı. En este aparta-
do se estudiar´ an algunas de las muchas obras o trabajos que se le atribuyen a Ar-
qu´ımedes de Siracusa, seg´ un la bibliograf´ıa consultada. El objetivo de este apartado
14 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
no es hacer un estudio exhaustivo de cada libro; si no una revisi ´ on de algunos temas
para que el lector obtenga un conocimiento general de los trabajos que realiz´ o Ar-
qu´ımedes.
La recuperaci ´ on de las matem´ aticas de Arqu´ımedes desde sus fuentes griegas ha
sido un proceso dif´ıcil y no se tiene certeza de la originalidad de sus aportes. Se dice
que este matem´ atico inici ´ o sus estudios al intentar resolver tres problemas conocidos
en esta ´ epoca: La cuadratura del c´ırculo, la duplicaci ´ on del cubo y la trisecci ´ on del
´ angulo. Estos problemas deb´ıan resolverse utilizando solamente regla (sin marcas)
y comp´ as, instrumentos que, al parecer son los que utiliza Euclides en su obra. Son
problemas sin soluci ´ on exacta usando regla y comp´ as, cosa que se ha probado mucho
despu´ es, aunque tienen soluci ´ on por otros m´ etodos.
Las obras que hoy conocemos suelen encuadrarse dentro de tres grupos m´ as o
menos caracter´ısticos:
1. Escritos matem´ aticos dirigidos a la demostraci ´ on de proporciones sobre ´ areas
y vol ´ umenes de figuras limitadas por l´ıneas o superficies curvas.
2. Obras que proceden a an´ alisis geom´ etricos de problemas est´ aticos e hidrost´ a-
ticos, o se sirven de consideraciones mec´ anicos en el tratamiento de cuestiones
geom´ etricas.
3. Trabajos con un aire de miscel´ anea matem´ atica.
Las obras de Arqu´ımedes que desde la Edad Media se conocen por medio del c´ odice
de Heiberg y el de Valla, que se encontraron en Constantinopla, son las siguientes:
Sobre la esfera y el cilindro.
Sobre la medida del c´ırculo.
Sobre conoides y esferoides.
Sobre las espirales.
El arenario.
Cuadratura de la par´ abola.
El M´ etodo.
Sobre los cuerpos flotantes.
Stomachion.
El libro de los lemas.
El problema de los bueyes.
Trabajos sobre mec´ anica y ´ optica.
Cuerpos flotante.
Equilibrio de los plano.
Sobre las espirales.
Medida del c´ırculo.
A continuaci ´ on realizaremos una breve rese˜ na de sus principales:
El M´ etodo.
El estudio de este trabajo de Arqu´ımedes se profundizar´ a en una secci ´ on poste-
rior.
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 15
Cuerpos flotantes.
Se enuncian algunos resultados sobre la posici ´ on de equilibrio de un segmento
de paraboloide de revoluci ´ on parcialmente sumergido en un fluido. En este tratado,
elaborado tambi´ en a la manera eucl´ıdea, aparece el famoso Principio de Arqu´ımedes de
la Hidrost´ atica. Para ejemplificar el contenido del libro, se presentar´ an algunos pos-
tulados y proposiciones de los dos libros que Arqu´ımedes escribe sobre los cuerpos
flotantes.
Postulados
1. Supongamos que un fluido es de tal car´ acter, que sus partes reposan de igual
forma y siendo continuas, la parte que est´ a menos empujada es conducida por
la que est´ a m´ as empujada, y que cada una de sus partes es empujada por el flu´ı-
do que est´ a encima de ella en una direcci ´ on vertical, si el fluido est´ a sumergido
en cualquier sustancia y comprimida por algo m´ as.
2. Los cuerpos que son impulsados hacia arriba en un fluido, son impulsados
hacia arriba a lo largo de la perpendicular (de la superficie) que pasa a trav´ es
de su centro de gravedad.
Proposiciones
1. Si una superficie es cortada por un plano que pasa a trav´ es de cierto punto y si
la secci ´ on es siempre una circunferencia (de un c´ırculo) y el centro es el punto
mencionado, la superficie es de una esfera.
2. La superficie de cualquier fluido est´ a en reposo, si es la superficie de una esfera
cuyo centro es el mismo que el de la tierra.
3. Los s´ olidos aquellos que, tama˜ no a tama˜ no, son de igual peso con el fluido, si
los deja caer en el fluido, se sumergen de tal forma que no se proyectan sobre
la superficie pero no se hunden m´ as abajo.
4. Un s´ olido m´ as ligero que un fluido, si es colocado en ´ este, no estar´ıa completa-
mente sumergido, pero parte de ´ este se proyectar´ıa sobre la superficie.
5. Cualquier s´ olido m´ as ligero que un fluido, si se sumerge parte de ´ el, el peso del
s´ olido ser´ıa igual al peso del fluido desplazado.
6. Si un s´ olido es m´ as ligero que un fluido y se sumerge fuertemente en ´ el, el
s´ olido ser´ıa llevado hacia arriba por una fuerza igual a la diferencia entre su
peso y el peso del fluido desplazado.
7. Cualquier s´ olido m´ as pesado que un fluido y situado en ´ el, se sumergir´ıa hasta
el fondo del fluido, y si se pesa dicho s´ olido dentro del fluido resultar´ıa m´ as
ligero que su verdadero peso, por el peso del fluido desplazado.
16 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
8. Si un s´ olido con la forma de un segmento de una esfera, y de una sustancia
m´ as ligera que el fluido, es colocado en ´ este, de tal manera que su base no toca
el fluido; el s´ olido reposar´ıa en la posici ´ on en que su eje es perpendicular a la
superficie del fluido; y si el s´ olido es forzado en una posici ´ on semejante que su
base toca el fluido sobre un lado y luego se libera, este no permanecer´ıa en esta
posici ´ on, pero retornar´ıa a una posici ´ on sim´ etrica.
9. Si un s´ olido con la forma de un segmento de esfera, y de una sustancia m´ as lig-
era que un fluido, es colocado en ´ este, de tal manera que su base est´ a comple-
tamente bajo la superficie del fluido; el s´ olido estar´ıa en reposo en la posici ´ on
que su eje es perpendicular a la superficie del fluido.
10. Si un s´ olido m´ as ligero que un fluido est´ a en reposo dentro de ´ este, el peso del
s´ olido es al peso del mismo volumen en fluido, como la porci ´ on sumergida del
s´ olido es a todo el s´ olido.
11. Si un segmento de un paraboloide recto en revoluci ´ on, cuyo eje no es m´ as
grande que
3
4
p, y con una gravedad espec´ıfica menor que la del fluido, es colo-
cado en el fluido con su eje inclinado a la vertical en alg´ un ´ angulo, asimismo la
base del segmento no toca la superficie del fluido, el segmento del paraboloide
no permanecer´ıa en esta posici ´ on, sino que retornar´ıa a la posici ´ on en la que su
eje es vertical.
12. Si un segmento de un paraboloide en revoluci ´ on, cuyo eje no es m´ as grande que
3
4
p y cuya gravedad espec´ıfica es menor que la del fluido, con su eje inclinado
en alg´ un ´ angulo a la vertical, asimismo su base esta completamente sumergida,
el s´ olido no permanecer´ıa en esta posici ´ on, y regresar´ıa a la posici ´ on en la que
su eje es vertical.
En estas proposiciones se observa que Arqu´ımedes utiliza por primera vez al para-
boloide como cuerpo de flotaci ´ on y lo estudia desde un corte transversal: la par´ abola.
Equilibro de los planos.
Se estudian los resultados sobre el centro de gravedad de figuras poligonales, del
segmento de par´ abola y del trapecio parab´ olico. Aunque es un tratado de Est´ atica,
formalmente sigue la l´ınea eucl´ıdea con definiciones, postulados y demostraciones
en los que adem´ as de conceptos geom´ etricos se utilizan el peso y el centro de grave-
dad de figuras. En este escrito Arqu´ımedes formula la famosa Ley de la palanca.
Algunos postulados que se utilizan en el libro dicen lo siguiente:
El centro de gravedad de un paralelogramo est´ a en la recta que une los puntos
medios de los lados opuestos.
Si AB es una magnitud cuyo centro de gravedad es C, y AD es una parte de
la misma, cuyo entro de gravedad es F, entonces el centro de gravedad de la
diferencia estar´ a en el punto G de FC tal que : GC : CF = AD : DE
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 17
Medida del c´ırculo.
Se estudian los resultados sobre la equivalencia entre el c´ırculo y el tri´ angulo de
base la circunferencia del c´ırculo y altura el radio (es decir, reducci ´ on de la cuadratu-
ra del c´ırculo a la rectificaci ´ on de la circunferencia), y c´ alculo aproximado de la raz´ on
entre la circunferencia y el di´ ametro (valor aproximado del n´ umero π).
Algunos resultados son:
1. El ´ area de cualquier c´ırculo es igual a la de un tri´ angulo rect´ angulo en el cual
uno de los catetos es igual al radio y el otro a la circunferencia del c´ırculo. Lo
demuestra comprobando que el ´ area del c´ırculo no es mayor, y tampoco menor,
que ´ area del tri´ angulo, por lo tanto s´ olo puede ser igual.
Figura 1.3: ´ area del C´ırculo - ´ area del tri´ angulo
2. El ´ area del c´ırculo es al cuadrado de su di´ ametro 11 a 14 (el c´ırculo es los 11/14
del cuadrado circunscrito si la longitud de la circunferencia es 3
1
7
veces el valor
del di´ ametro).
3. El per´ımetro de todo c´ırculo es igual al triple del di´ ametro aumentando en un
segmento comprendido entre
10
71
y
1
7
de dicho di´ ametro (lo que equivale a decir
que el per´ımetro del c´ırculo es menor que los 3
1
7
del di´ ametro puesto que es
superior a los 3
10
71
de este di´ ametro).
4. Arqu´ımedes encontr´ o la siguiente acotaci ´ on para

3:
265
153
<

3 <
1351
780
Sobre la esfera y el cilindro
Muestra los resultados sobre la esfera, el cono y el cilindro, en particular la pro-
piedad de la raz´ on de 2 a 3 entre la esfera y el cilindro circunscrito, tanto en superficie
total como en volumen. Consta de dos libros en los que Arqu´ımedes determina las
18 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
´ areas y vol ´ umenes de esferas y cuerpos relacionados con ellas. Euclides hab´ıa de-
mostrado en sus Elementos que el volumen de dos esferas es entre s´ı como los cubos
de sus di´ ametros, o el volumen de una esfera es proporcional al cubo de su di´ ametro.
Adem´ as de determinar el ´ area y el volumen de la esfera, tambi´ en encuentra el ´ area
lateral del cilindro. Arqu´ımedes comienza con definiciones e hip´ otesis. La primera
hip´ otesis o axioma es que entre todas las l´ıneas que tienen los mismos extremos, la
recta es la m´ as corta. Otros axiomas se refieren a las longitudes de las curvas como el
segundo axioma, que dice: de dos l´ıneas planas convexas que unen dos puntos situ-
ados en el mismo lado de la recta que los une, y donde una de las cuales envuelve a
otra, la envolvente es la de mayor longitud. Despu´ es de una serie de proposiciones
preliminares, en el libro I, llega a las proposiciones de gran inter´ es que son:
La superficie de cualquier esfera es cuatro veces la de su c´ırculo m´ aximo, i.e.,
4πr
2
.
Cualquier esfera es igual a cuatro veces el cono que tiene su base igual al c´ırculo
m´ aximo de la esfera, y su altura igual al radio de la esfera.
Cortar una esfera con un plano de manera que los vol ´ umenes de los segmentos
obtenidos est´ en en una raz´ on dada.
Sobre el Arenario
Aunque la mayor´ıa de la obra de Arqu´ımedes radica en la geometr´ıa y en aplica-
ciones f´ısicas en esta obra se puede apreciar su creatividad. En esta obra Arqu´ımedes
intenta probar que el n´ umero de gramos de arena no es infinito sino que existen unos
n´ umeros cuyo orden de magnitud es como el n´ umero de granos de arena que hay en
el universo. Arqu´ımedes lo expresa as´ı:
Hay algunos que creen que el n´ umero de granos de arena es infinito en
cantidad y por arena entiendo no s´ olo la que existen en Siracusa y el resto
de Sicilia, sino tambi´ en la que se encuentra en cualquier regi ´ on habitada
o sin habitar. Hay tambi´ en algunos que, sin considerarlo infinito, creen
que no existe una cifra lo bastante grande para exceder a su magnitud. Y
est´ a claro que quienes mantienen esta opini ´ on, si imaginasen una masa
hecha de arena en otros aspectos tan grande como la masa de la Tierra,
incluyendo en ella todos los mares y las cavidades de la Tierra llenadas
hasta una altura igual a la de las monta˜ nas m´ as altas estar´ıan muchas ve-
ces lejos de reconocer que se pueda expresar ning´ un n´ umero para exce-
da a la magnitud de la arena as´ı conseguida. Pero intentar´ e demostraros
por medio de puntos geom´ etricos que ser´ eis capaces de seguir, que los
n´ umeros nombrados por m´ı. . . algunos exceden no s´ olo al n´ umero de la
masa de arena igual en magnitud a la de la Tierra llena de la forma des-
crita, sino al de la masa igual en magnitud al Universo.
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 19
El sistema de numeraci ´ on de Arqu´ımedes consist´ıa en lo siguiente, utilizaba al prin-
cipio una mir´ıada o 10,000, como unidad de primer orden y obten´ıa por exten-
si ´ on el n´ umero 100,000,000 = (10,000)
2
. Despu´ es partiendo de la mir´ıada como
magnitud de primer orden llegaba por extensi ´ on hasta 100,000,000
2
que se con-
vierte en la unidad de tercer orden que extendiendo llega hasta 100,000,000
3
, pode-
mos continuar hasta llegar al t´ ermino 1,000,000,000-´ esimo que termina en el n´ umero
100,000,000
100,000,000
al que llamaremos N. Arqu´ımedes utilizaba este n´ umero N co-
mo el ´ ultimo t´ ermino del primer per´ıodo. Utilizaba este N como unidad del segundo
per´ıodo el cual se extend´ıa hasta 100,000,000 N para el primer orden, el segundo or-
den de este periodo termina con el n´ umero 100,000,000
2
y el 100,000,000-´ esimo orden
del segundo periodo termina con 100,000,000
100,000,000
N ´ o lo que es lo mismo N
2
.
As´ı de esta manera se puede llegar hasta el 100,000,000-´ esimo per´ıodo o lo que es lo
mismo N elevado a 10
8
. Se puede comprobar que la magnitud de este sistema de nu-
meraci ´ on es enorme, el ´ ultimo n´ umero del primer per´ıodo se representar´ıa como un
1 seguido de 800,000,000 ceros. Una establecido este sistema y con una evaluaci ´ on
que hizo Arqu´ımedes sobre el universo y la de un gramo de arena, afirm´ o que el
n´ umero de granos de arena que hab´ıa en el universo era menor que 10
51
.
Arqu´ımedes, tambi´ en prueba que el di´ ametro del sol es m´ as grande que el lado de
un kil ´ ogono
2
, o figura con mil lados iguales, inscrito en un gran c´ırculo del universo.
Figura 1.4: El di´ ametro del sol es m´ as grande que el lado de un kil ´ ogono
De los conoides y esferoides
Conoides: son s´ olidos producto de revolucionar una par´ abola o hip´ erbola sobre
sus ejes.
Esferoides: son producto de revolucionar una elipse y son gruesos o delgados,
de acuerdo a si se revolucionan sobre el eje mayor o menor.
Se considera una continuaci ´ on del trabajo sobre la esfera y el cilindro, Arqu´ımedes
estudia las propiedades y comparaciones de otros s´ olidos que trascienden la ge-
ometr´ıa elemental, son los obtenidos por la rotaci ´ on alrededor de uno de sus ejes, de
las tres c´ onicas, el elipsoide de revoluci ´ on, paraboloide de revoluci ´ on e hiperboloide
(de dos hojas)de revoluci ´ on.
2
Kil ´ ogono proviene del ingl´ es chiliagon, y este del griego χιλαγωνoν, es decir, un pol´ıgono de
1000 lados.
20 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
De las espirales
Es un estudio monogr´ afico de una curva plana, hoy llamada espiral de Arqu´ı-
medes, que se genera por una simple combinaci ´ on de movimientos de rotaci ´ on y
traslaci ´ on. Aunque se trata de una l´ınea, este escrito tiene las mismas caracter´ısticas
y dificultades de los anteriores.
Cuadratura de la par´ abola
Ofrece el primer ejemplo de cuadratura, es decir, de determinaci ´ on de un pol´ıgono
equivalente, de una figura mixtil´ınea: el segmento de par´ abola, en este escrito apare-
cen consideraciones no estrictamente matem´ aticas (en el sentido actual) pues adem´ as
de una demostraci ´ on geom´ etrica del resultado principal, ´ este se obtiene por un pro-
cedimiento mec´ anico, utilizando la teor´ıa de la palanca y de los centros de gravedad,
que Arqu´ımedes hab´ıa estudiado en otros escritos.
Stomachion
Es un juego geom´ etrico, una especie de puzzle, formado por una serie de piezas
poligonales que completan un rect´ agulo, se le denomino loculus Archimedium por
algunos gram´ aticos latinos.
Figura 1.5: Stomachion
El Libro de Lemas
Es una reuni ´ on de proposiciones de geometr´ıa plana, sin conexi ´ on entre si, que
s´ olo se conoce a trav´ es de una versi ´ on en ´ arabe, y se le atribuye a Arqu´ımedes. Es
probable que s´ olo algunas de sus proposiciones sean realmente de Arqu´ımedes.
Entre las proposiciones que forman este escrito, se encuentran las siguientes:
Proposici ´ on 1: Si dos circunferencias se intersecan en un punto A, y sea BD, EF los
di´ ametros de estas, adem´ as estos son paralelos, entonces ADF es una recta.
Proposici ´ on 2: Sea AB el di´ ametro de una semic´ırculo y considere las dos rectas tan-
gentes tal que una pase por B y la otra por D, sea T el punto de intersecci´ on de estas. Si se
traza DE perpendicular a AB, adem´ as AT, DE se intersecan en F, entonces DF = FE
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 21
Proposici ´ on 3: Sea P un punto cualquiera de un segmento de c´ırculo de base AB, PN es
perpendicular a AB. Se elige un punto D que pertenezca a AB tal que AN = ND. Ahora si
el arco PQ es congruente con el arco PA, y si se traza BQ, entonces BQ y BD ser´ an iguales.
Figura 1.6: Proposici ´ on 3
Proposici ´ on 4: Si AB es el di´ ametro de un semic´ırculo y N un punto cualquiera en
AB, si se trazan dos semic´ırculos en el interior del primero, cuyos di´ ametros son AN y BN
respectivamente, entonces el ´ area de la figura comprendida por los tres semic´ırculos (a lo que
Arqu´ımedes llam´ o: αρβηλoς, cuchillo o navaja de zapatero) es igual al ´ area del c´ırculo de
di´ ametro PN, donde PN es perpendicular a AB y corta al semic´ırculo original en P
Figura 1.7: Proposici ´ on 4: Cuchillo de zapatero
Proposici ´ on 5: Sea AB el di´ ametro de un semic´ırculo, C un punto cualquiera en AB,
y sea CD un segmento perpendicular a este. Si se trazan dos semic´ırculos en el interior del
primero cuyos di´ ametros son AC, CB. Entonces si se dibujan dos c´ırculos que intersequen a
CD en lados opuestos, y a la vez cada uno de estos intersequen a dos de los semic´ırculos, se
obtiene que los c´ırculos dibujados son iguales
Figura 1.8: Proposici ´ on 5
Proposici ´ on 6: Sea AB el di´ ametro de un semic´ırculo, C es un punto en este, tal que
AC =
3
2
CB (o cualquier otra proporci´ on), si se traza dos semic´ırculos en el interior del
22 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
primero, cuyos di´ ametros son AC y CB, suponga que se dibuja un c´ırculo que interseca a los
tres semic´ırculos. Si GH es el di´ ametro de este c´ırculo, entonces se encuentra alguna relaci´ on
entre GH y AB.
Proposici ´ on 7: Si se circunscribe e inscribe c´ırculos en un cuadrado, el c´ırculo circun-
scrito es el doble del c´ırculo inscrito.
Proposici ´ on 8: Si AB es una cuerda cualquiera de un c´ırculo de centro O, y si AB se pro-
longa hasta C tal que BC es igual al radio, y CO interseca al c´ırculo en D y su prolongaci´ on
corta al c´ırculo en E, el arco AE es igual a tres veces el arco BD.
Figura 1.9: Proposici ´ on 8
Proposici ´ on 9: Si AB y CD son dos cuerdas de un c´ırculo, tal que no pasen por el centro
de este y se interseque perpendicularmente, entonces (arc AD)+(arc CD)=(arc AC)+(arc
EF).
Figura 1.10: Proposici ´ on 9
Proposici ´ on 10: Suponga que TA y TB son dos tangentes a un c´ırculo, y TC una se-
cante. Sea BD una cuerda paralela a TC, adem´ as AD interseca a TC en E . Entonces si se
traza EH perpendicular a BD, este lo biseca en H.
Figura 1.11: Proposici ´ on 10
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 23
Proposici ´ on 11: Si dos cuerdas de un c´ırculo AB y CD, se intersecan formando ´ angulos
rectos, en un punto O, que no sea el centro del c´ırculo, entonces AO
2
+ BO
2
+ CO
2
+
DO
2
= (di´ ametro)
2
.
Proposici ´ on 12: Si AB es el di´ ametro de un semic´ırculo, y TP, TQ son tangentes a este
desde cualquier punto T, y si AQ, BP se intersecan en R, entonces RT es perpendicular a
AB.
Figura 1.12: Proposici ´ on 12
Proposici ´ on 13: Si en un c´ırculo el di´ ametro AB se interseca con una cuerda cualquiera
CD, que sea un di´ ametro, en el punto E, y si AM, BN son perpendiculares a CD, entonces
CN = DM.
Figura 1.13: Proposici ´ on 13
Proposici ´ on 14: Sea ACB un semic´ırculo de di´ ametro AB, adem´ as AD y BE medidas
conmensurable iguales, a lo largo de AB desde A hasta B respectivamente. Si hacia el lado
de C se trazan los semic´ırculos de di´ ametros AD y BE, al lado opuesto de este se traza el
semic´ırculo de di´ ametro DE. Considere la perpendicular a AB que pasa por O, que es el
centro del primer semic´ırculo, adem´ as interseca al semic´ırculo opuesto a C, en F.
Entonces el ´ area de la figura formada por los todos semic´ırculos (a la que Arqu´ımedes
llam´ o Salinon) es igual al ´ area del c´ırculo de di´ ametro CF.
Proposici ´ on 15: Sea AB el di´ ametro de un c´ırculo, AC el lado de un pent´ agono regular
inscrito en este, D el punto medio del arco AC. La intersecci´ on de las prolongaciones de BA
y CD es el punto E, adem´ as DB, AC se intersecan en F y se traza FM perpendicular a AB,
entonces EM =(radio del c´ırculo).
El problema de los bueyes
Este es un problema dif´ıcil en An´ alisis de indeterminadas. Este requiere encon-
trar el n´ umero de toros y vacas de cada uno de cuatro colores, o encontrar ocho
24 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
cantidades desconocidas. La primera parte del problema est´ a conectada con varia-
bles de siete ecuaciones simples; y la segunda parte se le suman dos condiciones m´ as
a las cuales las variables pueden ser sujetas. Si W, w son el n´ umero de toros y vacas
blancas respectivamente y (X, x), (Y, y), (Z, z) representan el n´ umero de los otros
tres colores, tenemos las primeras ecuaciones (v´ ease [31], o [29]):
W =
_
1
2
+
1
3
_
X +Y, (1.1)
X =
_
1
4
+
1
5
_
Z +Y, (1.2)
Z =
_
1
6
+
1
7
_
W +Y, (1.3)
w =
_
1
3
+
1
4
_
(X + x), (1.4)
x =
_
1
4
+
1
5
_
(Z + z), (1.5)
z =
_
1
5
+
1
6
_
(Y + y), (1.6)
y =
_
1
6
+
1
7
_
(W + w) (1.7)
Luego, como segunda condici ´ on, es requerido que
W + X = un n´ umero cuadrado (1.8)
Y + Z = un n´ umero triangular (1.9)
La soluci ´ on general de las primeras siete ecuaciones es
W = 10366482n,
X = 7460514n,
Y = 4149387n,
Z = 7358060n,
w = 7206360n,
x = 4893246n,
y = 5439213n,
z = 3515820n.
La segunda parte del problema, para encontrar un valor de n tal que W + X = α
sea un n´ umero cuadrado, si consideramos n = 4456749ξ
2
, donde ξ es un entero,
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 25
se satisface la hip´ otesis. Para encontrar un n´ umero triangular Y + Z, es decir, un
n´ umero de la forma
1
2
q(q + 1), hay la siguiente ecuaci ´ on de Pell:
t
2
−4729494u
2
= 1
la cual, solo una de las ocho variables tiene m´ as de 206500 d´ıgitos.
Este problema de Arqu´ımedes, al que se le conoce como el problema de los bueyes
del sol, est´ a relacionado con los n´ umeros triangulares y cuadrados.
3
Desde muy pronto los matem´ aticos reconocieron que la manada m´ as peque˜ na
que cumple las siete primeras condiciones contiene 50389082 animales. Las dos ´ ulti-
mas condiciones hacen el problema mucho m´ as dif´ıcil. En 1965, un grupo canadiense
encontr´ o la primera soluci ´ on completa con ayuda de un ordenador.
Este problema ha servido para poner a prueba superordenadores, como el CRAY-
1 de un laboratorio de California. La ventaja de este tipo de problemas es que las
soluciones pueden comprobarse f´ acilmente sustituyendo directamente en las ecua-
ciones.
1.3.3. Trabajos perdidos de Arqu´ımedes
Seg´ un Heath, estos son algunos de los trabajos perdidos de Arqu´ımedes:
1. Una investigaci ´ on relativa a poliedros.
2. Un libro de contenidos aritm´ eticos llamado Principles (αρχαι).
3. Sobre balanzas→περι ζυγων.
4. Sobre centros de Gravedad→κεντρoβαρικα.
3
V´ ease [3], el problema dice lo siguiente:
Calcula, oh amigo, los bueyes del sol, d´ andole a tu mente entretenimiento, si tienes parte
de la sabidur´ıa. Calcula el n´ umero que alguna vez past ´ o en la isla siciliana de Trinacria y
estaban divididos de acuerdo a su color en cuatro manadas, una blanca, una negra, una
amarilla y otra moteada. Los toros eran mayor´ıa en cada una de ellas.
Adem´ as:
Toros blancos = toros amarillos +(1/2 + 1/3) toros negros, toros negros = toros amar-
illos +(1/4 + 1/5) toros moteados, toros moteados = toros amarillos +(1/6 + 1/7)
toros blancos, vacas blancas = (1/3 + 1/4) manada negra, vacas negras = (1/4 + 1/5)
manada moteada, vacas moteadas = (1/5 + 1/6) manada amarilla, vacas amarillas
= (1/6 + 1/7) manada blanca.
Si t ´ u, oh amigo, puedes dar el n´ umero de toros y vacas en cada manada, t ´ u eres ni sabio
ni torpe con los n´ umeros, pero a´ un no puede cont´ arsete entre los sabios. Considera sin
embargo las siguientes relaciones entre los toros del sol:
Toros blancos + toros negros = n´ umero cuadrado, toros moteados + toros amarillos =
n´ umero triangular.
Cuando hayas entonces calculado los totales de la manada, oh amigo, ve como conquis-
tador, y descansa seguro, que te has probado h´ abil en la ciencia de los n´ umeros.
26 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
5. Sobre ´ optica→κατoπτρικα
6. Sobre hacer esferas→περι σφαιρoπoιας.
7. Calendario.
1.3.4. Arqu´ımedes y sus principales influencias en la matem´ atica
moderna
Trisecci ´ on de un ´ angulo
A Arqu´ımedes se le atribuye la trisecci ´ on de un ´ angulo (v´ ease [14]) mediante la
siguiente construcci ´ on:
Figura 1.14: Trisecci ´ on de un ´ angulo de Arqu´ımedes
C´ alculo de π
Arqu´ımedes fue el primero en dar un m´ etodo para calcular π con el grado de
aproximaci ´ on deseado.
Esto es basado en el hecho de que el per´ımetro de un pol´ıgono regular de n lados
inscrito en una circunferencia es m´ as peque˜ no que la circunferencia de un c´ırculo.
De igual manera, el per´ımetro de un pol´ıgono similar circunscrito al c´ırculo es mayor
que la circunferencia.
Haciendo n suficientemente grande, los dos per´ımetros se aproximar´ an a la cir-
cunferencia arbitrariamente cercana, una por debajo y otra por encima.
Arqu´ımedes inicio con un hex´ agono y progresivamente doblando el n´ umero de
lados, lleg´ o a un pol´ıgono de 96 lados donde obtuvo,
3
10
71
< π < 3
1
7
Reductio ad absurdum
Arqu´ımedes us´ o . . . una estrategia l´ ogica elaborada llamada doble reductio ad absurdum
(v´ ease [19]).
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 27
Cuando Arqu´ımedes se acerca a un tema mucho m´ as complicado del ´ area del
c´ırculo, utiliza un ataque indirecto. Sabe que para cualquier cantidad A o B, solo
es cierto uno de los siguientes casos: A > B, A = B, A < B. Como quiere
mostrar que A = B, Arqu´ımedes, supone primero que A > B y a partir de
all´ı deriva una contradicci´ on l´ ogica, con lo que elimina esa posibilidad. Seguida-
mente, supone que A < B, lo cual lo lleva de nuevo a una contradicci´ on. Una vez
eliminado estas posibilidades, solo queda una posibilidad, que A y B son iguales
(V´ ease [19], pp. 129).
El Postulado de Arqu´ımedes
En [47], se enuncia el postulado o axioma de Arqu´ımedes de la siguiente manera
Cualquier cantidad, por m´ as peque˜ na que sea, puede hacerse tan grande
como se quiera multiplic´ andose por un n´ umero suficientemente grande.
Esto se puede reformular de la siguiente manera:
Dadas dos magnitudes diferentes α y β (con β < α) existe entonces:
un n´ umero n tal que nβ > α. (Est´ e definici ´ on se encuentra en el Libro
V de los Elementos de Euclides).
un n´ umero n tal que n(α − β) > γ, donde γ es cualquier magni-
tud de la misma clase. (Este es el llamado axioma de Arqu´ımedes y se
encuentra en su trabajo Sobre la esfera y el cilindro, Libro I).
Este postulado se le atribuye a Euclides y a Eudoxio.
Algunos problemas arquimedianos
Encontrar el ´ area de una zona esf´ erica de altura h y radio r.
Encontrar el centroide de un segmento esf´ erico.
Encontrar el volumen de una cu˜ na cil´ındrica, fuera de un cilindro circular recto
por un plano que pasa entre el di´ ametro de la base del cilindro.
Encontrar el volumen com´ un de dos cilindros circulares rectos de igual radio y
teniendo sus ejes intersecando perpendicularmente.
F´ ormula para calcular el ´ area de un tri´ angulo
Seg´ un [20], un escritor ´ arabe le atribuye a Arqu´ımedes el descubrimiento de la
c´ elebre f ´ ormula:
K =
_
s(s −a)(s −b)(s −c)
para el ´ area de un tri´ angulo en t´ ermino de sus lados, f ´ ormula que tambi´ en se le
atribuye a Heron de Alejandr´ıa.
28 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Otro problema tambi´ en atribuido a Arqu´ımedes es la de encontrar las perpen-
diculares de un tri´ angulo cuando la medida de los lados son dados. V´ ease tambi´ en
[31].
Volumen de la Esfera
Vamos a calcular el volumen de la esfera usando varios m´ etodos, el primero de
ellos se basa en un m´ etodo usado por Arqu´ımedes usando infinitesimales (v´ ease
[39]), luego, calcularemos dicho volumen utilizando integraci ´ on doble y triple, con
coordenadas polares y coordenadas esf´ ericas respectivamente, los cual nos refleja, la
importancia que han tenido los trabajos de Arqu´ımedes en la matem´ atica moderna.
Infinitesimales
Considere una esfera de radio R, sea V un hemisferio, o bien, la mitad de la esfera.
Dividimos el hemisferio, mediante planos paralelos a la tapa de la semiesfera, en n
porciones cada una de grosor
R
n
. Cada una de estas capas ser´ an aproximadas como
cilindros.
Sea r
k
el radio del cilindro en la k−´ esima capa, entonces su volumen se aproxima
V
k
∼ π(r
k
)
2
·
R
n
Por Pit´ agoras
r
k
= R
2
−+
k
2
R
2
n
2
⇒V
k
∼ π
_
R
2

k
2
R
2
n
2
_
·
R
n
Entonces el volumen de hemisferio se aproxima
V

=

V
k
∼ πR
3
_
n

k=1
1
n

1
n
3
n

k=1
k
2
_
∼ πR
3
_
1 −
1
n
3
n(n + 1)(2n + 1)
6
_

πR
3
6
_
6 −
_
1 +
1
n
__
2 +
1
n
__
Si n →∞, V


πR
3
6
(6 −4) =
2πR
3
3
, entonces, el volumen de la esfera es
4πR
3
3
Coordenadas Polares
Considere la esfera x
2
+ y
2
+ z
2
= a
2
x = r cos θ
y = r sin θ
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 29
⇒z =
_
a
2
−r
2
El volumen de la esfera es
_

0
_
a
0
_

a
2
−r
2


a
2
−r
2
dzrdrdθ = 2
_

0
_
a
0
rdrdθ
= −
_

0
_
0
a
2

ududθ = −
_

0
u
3
2
3
2
|
0
a
2
dθ =
_

0
2a
3
3

=
2a
3
· 2π
3
=
4πa
3
3
Coordenadas esf´ ericas
El volumen de la misma esfera se representa como
_

0
_
a
0
_ π
2

π
2
1 · r
2
cos θdθdrdφ
=
_

0
_
a
0
r
2
sin θ |
π
2

π
2
=
_

0
_
a
0
r
2
(1 −−1)drdφ
= 2
_

0
_
a
0
r
2
drdφ =
2
3
_

0
r
3
|
a
0
dφ =
2
3
_

0
a
3

=
2a
3
· 2π
3
=
4a
3
π
3
1.4. Estudio de una obra de Arqu´ımedes: El M´ etodo
Para la elaboraci ´ on de este secci ´ on se toma como referencia a [29], que realiza una
de las fidedignas traducciones de los trabajos de Arqu´ımedes.
Esta es la obra m´ as estudiada de Arqu´ımedes puesto que nos ha llegado con
mayor exactitud. El texto fue descubierto en 1906 por Heiberg. Tuvo noticias del
hallazgo en el convento del Santo Sepulcro de Constantinopla de un palimpsesto de
contenido matem´ atico.
Examinando el texto con t´ ecnicas fotogr´ aficas, Heiberg descubri ´ o que en el per-
gamino hab´ıa escritas obras de Arqu´ımedes que hab´ıan sido copiadas alrededor del
siglo X. En sus 185 p´ aginas estaban Sobre la esfera y el cilindro, Sobre las espirales,
La medida del c´ırculo, Sobre el equilibrio de los planos y Sobre los cuerpos flotantes
adem´ as de la ´ unica copia de El m´ etodo.
Arqu´ımedes se propone a dar a conocer una v´ıa de investigaci ´ on que no s´ olo le
permite hacerse una idea previa de la soluci ´ on de ciertos problemas matem´ aticos,
sino que adem´ as, sugiere un planteamiento plausible y facilita el acceso de la de-
mostraci ´ on.
30 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
En este libro, Arqu´ımedes nos dice como descubri ´ o sus teoremas de cuadratura
y cubatura, a saber por el uso de la mec´ anica. Al mismo tiempo, es muy cuidadosa
en insistir en la diferencia entre lo que puede sugerir la veracidad de un teorema y
la rigurosa demostraci ´ on de los mismos usando m´ etodos geom´ etricos ortodoxos.
1.4.1. El M´ etodo de Arqu´ımedes tratando de problemas mec´ anicos
a Erat ´ ostenes
Se dedica a la descripci ´ on y aplicaci ´ on de un m´ etodo geom´ etrico-mec´ anico. Es
una larga carta dirigida a Erat ´ ostenes. En El M´ etodo, Arqu´ımedes revela aspectos o
partes de los procesos mentales consistentes en un m´ etodo mec´ anico, que ´ el utiliz´ o en
sus descubrimientos y que no aparec´ıa en sus escritos cient´ıficos (v´ ease [3]).
En la b´ usqueda de las ´ areas de los segmentos parab´ olicos, el volumen de segmen-
tos esf´ ericos y otros s´ olidos de revoluci ´ on, Arqu´ımedes us´ o un proceso mec´ anico, en
el cual consideraba el peso de los elementos infinitesimales, el cual el llamaba l´ıneas
rectas o ´ area de planos, pero los cuales son realmente barras infinitamente delgadas
o l´ aminas.
Pareciera que, en sus grandes investigaciones, el modo de proceder de Arqu´ı-
medes fue, iniciar con mec´ anica (centro de masa de superficies y s´ olidos) y por su
m´ etodo mec´ anico infinitesimal descubrir nuevos resultados, los cuales luego ´ el de-
dujo y public´ o con pruebas muy rigurosas.
Seg´ un [3], Arqu´ımedes en El M´ etodo cuando se refer´ıa al contenido de este, afir-
ma que:
. . . , como ya he dicho, un estudioso y excelente maestro de filosof´ıa y
que sabes apreciar, llegado el caso, las investigaciones matem´ aticas que
se te presentan, he pensado en exponerte e ilustrar en este mismo li-
bro la naturaleza particular de un m´ etodo que te permitir´ a eventual-
mente adquirir, con cierta facilidad, proposiciones matem´ aticas mediante
consideraciones mec´ anicas. Por lo dem´ as estoy convencido de que este
m´ etodo mostrar´ a tambi´ en su utilidad en la demostraci ´ on misma de las
proposiciones, pues algunas de ellas que se tornaron para m´ı evidentes
primero mediante este m´ etodo mec´ anico, las demostr´ e de inmediato por
la geometr´ıa, pues la investigaci ´ on mediante este m´ etodo no compor-
ta una verdadera demostraci ´ on. Pues sin duda es m´ as f´ acil encontrar
la demostraci ´ on despu´ es de haber adquirido con este m´ etodo un cierto
conocimiento del asunto, que buscarla sin tener conocimiento previo al-
guno . . .
Todas las proposiciones de el M´ etodo corresponden a propiedades m´ etricas: ´ areas,
vol ´ umenes, centros de gravedad, cuya demostraci ´ on exige la doble reducci ´ on al ab-
surdo, involucra el m´ etodo de exhauci ´ on, en conexi ´ on con el postulado de Arqu´ımedes.
El m´ etodo mec´ anico de Arqu´ımedes es una combinaci ´ on tan audaz como ge-
nial, de consideraciones geom´ etricas y mec´ anicas, que en su esencia encierra pro-
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 31
cedimientos de an´ alisis infinitesimal, lo que muestra que mediante ese m´ etodo Ar-
qu´ımedes logre resultados, que hoy se obtienen con el c´ alculo integral.
Seg´ un [9], Arqu´ımedes conoc´ıa
_
x
3
dx.
M´ etodo del equilibrium de Arqu´ımedes
Siguiendo la cr´ıtica de [20], se considera que el m´ etodo de exhausci ´ on es riguroso,
pero es un m´ etodo est´ eril. Es decir, una vez que conocemos la f ´ ormula, el m´ etodo de
exhausci ´ on se vuelve una herramienta elegante para establecer un resultado, pero
el m´ etodo no nos da una idea de c´ omo llegar a ´ el. El m´ etodo de exhausci ´ on, es en
este sentido como la inducci ´ on matem´ atica. El modo como Arqu´ımedes lleg´ o a sus
principales resultados es expuesto en “El M´ etodo”, este es el llamado m´ etodo del
equilibrium, v´ ease [20] p´ aginas 324 en adelante.
La idea fundamental de este m´ etodo
es el siguiente: para encontrar el ´ area o
volumen de un s´ olido requerido, se debe
trazar una serie de planos paralelos que
corten el s´ olido en capas muy delgadas,
´ estas se separan y (mentalmente) se su-
jetan en el extremo final de una palan-
ca, tal que la figura contenida se ubique
en equilibrio sobre ´ este, y as´ı localizar su
centro de masa.
En la ilustraci ´ on, se muestra la uti-
lizaci ´ on del m´ etodo para determinarla
f ´ ormula para el volumen de una esfera.
Sea r el radio de una esfera. Puesta la esfera con su di´ ametro polar a lo largo del
eje horizontal x con el polo norte N en origen. Construya el cilindro y el cono de rev-
oluci ´ on obtenidas por rotaci ´ on del rect´ angulo NABS y el tri´ angulo NCS sobre el eje
x. Ahora se le corta a los tres s´ olidos capas delgadas de manera vertical (asumiendo
que es un cilindro delgado) a la distancia x de N y de grosor ∆x. El volumen de estas
capas es aproximadamente,
esfera = πx(2r −x)∆x
cilindro = πr
2
∆x
cono = πx
2
∆x
Sujetemos a T las capas de la esfera y el cono, donde TN = 2r. Su momento combi-
nado
4
sobre N es
_
πx(2r −x)∆x + πx
2
∆x
_
2r = 4πr
2
∆x
4
Por momento de un volumen sobre un punto entendemos el producto del volumen y la distancia
perpendicular desde el punto a la l´ınea vertical pasando por el centroide del volumen.
32 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Esto es cuatro veces el momento de la capa cortada del cilindro cuando esta capa es
retirada. Sumando un gran n´ umero de estas capas juntas, encontramos
2r [volumen de la esfera + volumen del cono] = 4r [volumen del cilindro]
o
2r[volumen de la esfera +
8πr
3
3
= 8πr
4
]
o
volumen de la esfera =
4πr
3
3
Este fue el m´ etodo como Arqu´ımedes descubri ´ o la f ´ ormula para el volumen de
la esfera. Su conciencia matem´ atica no le permit´ıa aceptar su construcci ´ on como una
prueba y ´ el siempre aplicaba sus rigurosas pruebas para resultados como este.
La figura representa un segmento
parab´ olico que tiene AC como cuerda.
CF es tangente a la par´ abola en C y AF
es paralelo al eje de la par´ abola. OPM
es tambi´ en paralelo al eje de la par´ abo-
la. K es el punto medio de FA y HK =
KC. Tome K como un fulcrum, puesto
OP con su centro en H y se retira la ca-
pa OM. Usando el hecho que
OM
PO
=
AC
AO
muestra por el m´ etodo del equilibrio de
Arqu´ımedes, que el ´ area del segmento
parab´ olico es una tercera parte del ´ area
del tri´ angulo AFC.
La idea expuesta anteriormente revela varias cosas: primero, Arqu´ımedes ya co-
noc´ıa sobre los centro de gravedad, lo cual nos indica que Arqu´ımedes se le ade-
lant ´ o a Pappus y sus teoremas sobre centroides. Segundo, los m´ etodos empleados
por Arqu´ımedes de alguna manera nos muestran que ´ este se adelant ´ o a las ideas
b´ asicas del c´ alculo integral, dado que la aplicaci ´ on sucesiva de la idea empleada
para encontrar el ´ area del segmento parab´ olico nos da como resultado el valor de la
integral.
Importancia de la did´ actica de Arqu´ımedes
En el estudio de la evoluci ´ on del conocimiento matem´ atico a lo largo de la his-
toria, se debe considerar la obra de Arqu´ımedes como protot´ıpica, dadas sus carac-
ter´ısticas entre las que podemos destacar:
Arqu´ımedes desarrolla t´ ecnicas de demostraci ´ on orientadas a la consecuci ´ on
del rigor, concepto ´ este de vital importancia en el desarrollo hist ´ orico de la
Arqu´ımedes: su vida, obras y aportes a la matem´ atica moderna 33
Matem´ atica. En este sentido se puede destacar la maestr´ıa de Arqu´ımedes en
la aplicaci ´ on del M´ etodo de Exhausci ´ on, cuyo objetivo es evitar el uso del in-
finito en las demostraciones, siguiendo la tradici ´ on filos´ ofica griega que exclu´ıa
el uso de este concepto para la adquisici ´ on del conocimiento racional, es decir,
del conocimiento verdadero, debido a la multitud de contradicciones en las que
nos hace caer.
La aplicaci ´ on del M´ etodo de Exhausci ´ on presenta un problema: se debe cono-
cer a priori el resultado que se quiere demostrar. En consecuencia es nece-
sario disponer de otros m´ etodos para obtener estos resultados que luego ser´ an
demostrados rigurosamente, es decir, sin hacer intervenir el infinito. Estos m´ eto-
dos suelen ser bastante intuitivos y basados en el conocimiento emp´ırico. Ar-
qu´ımedes descompone ´ areas en infinitos segmentos que luego pesa con su ba-
lanza; halla centros de gravedad, donde supone concentrado todo el peso de
una figura, llegando as´ı a resultados que luego demuestra por el M´ etodo de
Exhausci ´ on.
La obra de Arqu´ımedes es un conjunto cerrado respecto a la construcci ´ on del
conocimiento matem´ atico: dispone de m´ etodos exploratorios para obtener nue-
vos resultados y de m´ etodos demostrativos para confirmar la verdad matem´ atica
de dichos resultados. Esta caracter´ıstica convierte la obra de Arqu´ımedes en
una herramienta did´ actica ´ unica, que deber´ıa ser considerada obligatoria en
la formaci ´ on de los estudiantes, en particular, en la formaci ´ on de los futuros
matem´ aticos.
En el m´ etodo existe un dualismo entre la v´ıa del descubrimiento y la v´ıa de la
demostraci ´ on. Donde el primero incluye sugerencias heur´ısticas y razonamien-
tos que hacen veros´ımil la soluci ´ on imaginada o propuesta.
1.5. Conclusiones
Se puede ver que en las obras de Arqu´ımedes a una figura entregada a la inves-
tigaci ´ on, que se dedic´ o a no solo a la geometr´ıa, sino tambi´ en a diversas ´ areas de la
matem´ atica: as´ı por ejemplo, teor´ıa de n´ umeros,
Es importante resaltar la parte polifac´ etica de Arqu´ımedes, esto refleja en que ´ este
pudo dedicarse a cuestiones tantas te´ oricas como pr´ acticas.
Dejamos como temas abiertos para investigaciones de car´ acter hist ´ orico lo rela-
cionado con el problema del hept´ agono, adem´ as de los denominados s´ olidos de Ar-
qu´ımedes y dem´ as, ya que estos trabajos est´ an incompletos y del cual no se puede
verificar la veracidad de la atribuci ´ on a Arqu´ımedes, v´ ease [29].
Cap´ıtulo 2
Fracciones Continuadas: un recorrido
hist ´ orico
2.1. Introducci ´ on
Las fracciones continuadas son un t ´ opico matem´ atico relativamente sencillo. Su
complejidad de comprensi ´ on, inicialmente, no excede a conocimientos m´ as all´ a de la
aritm´ etica elemental.
M´ as a´ un, es un tema que juega un papel predominate en la teor´ıa de n´ umeros.
Permite aproximar de manera eficiente a los n´ umeros irracionales, adem´ as es un
m´ etodo con el cual se pueden resolver ecuaciones diof´ anticas, entre otras de sus
aplicaciones.
El prop´ osito de este art´ıculo realizar un breve recoorrido sobre las fracciones con-
tinuadas, su notaci ´ on, algunas aplicaciones a la geometr´ıa. Adem´ as, se ejemplifica el
uso de las fracciones continuadas en la resoluci ´ on de ecuaciones lineales diof´ anticas,
as´ı como tambi´ en se calculan algunas fracciones continuadas de ra´ıces cuadradas.
Se enuncian algunos teoremas importantes sobre fracciones continuadas, adem´ as
de la noci ´ on de convergentes; su definici ´ on y uso en el c´ alculo de aproximaciones
num´ ericas.
Como parte del recorrido hist ´ orico, se muestran algunas de las fracciones contin-
uadas m´ as famosas y quienes las descubrieron. As´ı como tambi´ en algunas curiosi-
dades que involucran a dichas fracciones.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 35
2.2. La teor´ıa de las fracciones continuadas
2.2.1. Fracciones continuadas finitas e infinitas
Una expresi ´ on de la forma
2 +
1
3 +
5
4 +
7
1 +
1
2
es un ejemplo de una fracci ´ on continuada. Est´ a fracci ´ on puede ser evaluada calcu-
lando y simplificando las siguientes expresiones en el orden considerado:
1 +
1
2
=
3
2
4 +
7
1 +
1
2
= 4 +
7
3
2
=
26
3
,
3 +
5
4 +
7
1 +
1
2
= 3 +
5
26
3
=
93
26
2 +
1
3 +
5
4 +
7
1 +
1
2
= 2 +
1
93
26
=
212
93
;
esto es,
212
93
= 2 +
1
3 +
5
4 +
7
1 +
1
2
Una fracci ´ on continuada es una expresi ´ on de la forma
a
1
+
b
1
a
2
+
b
2
a
3
+· · ·
· · · +
b
n−2
a
n−1
+
b
n−1
a
n
(2.1)
36 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
En general, los a
i
y b
i
, pueden ser n´ umeros reales o complejos. Sin embargo, si cada
b
i
es igual a 1 y cada a
i
es un entero mayor que cero, para i > 1, entonces la fracci ´ on
continuada se dice fracci ´ on continuada simple.
Los a
i
en (2.1) se llaman los t´ erminos de la fracci ´ on continuada. Si el n´ umero de
t´ erminos de una fracci ´ on continuada simple es finito, se dice que es una fracci ´ on
continuada simple finita. Si el n´ umero de t´ erminos es infinito, se dice que es una
fracci ´ on continuada simple infinita.
A continuaci ´ on se enunciaran algunos teoremas importantes
1
que fueron de-
mostrados por L. Euler en el siglo XVIII, con los cuales se puede asociar a todo
n´ umero real una fracci ´ on continuada.
Teorema 2.2.1 Todo n´ umero racional puede ser expresado como una fracci´ on continuada
simple finita.
La representaci ´ on de un n´ umero racional como una fracci ´ on continuada simple fini-
ta no es ´ unica, ´ este puede ser representado en exactamente dos formas; una repre-
sentaci ´ on tiene un n´ umero impar de t´ erminos y la otra representaci ´ on, un n´ umero
par de t´ erminos. As´ı, se tiene:
Teorema 2.2.2 Toda fracci´ on continuada simple finita representa un n´ umero racional.
Otro teorema tambi´ en importante es el an´ alogo a fracciones continuadas infinitas.
Teorema 2.2.3 Todo n´ umero irracional puede expresarse como una ´ unica fracci´ on continua-
da infinita.
Teorema 2.2.4 Toda fracci´ on continuada simple infinita representa un n´ umero irracional.
De aqu´ı, se puede entonces concluir,
Teorema 2.2.5 Todo n´ umero real puede ser expresado por una fracci´ on continuada.
Ejemplo 2.2.1 Expresar

8 como una fracci´ on continuada simple
Como 2 <

8 < 3, entonces 2 es el mayor entero menor que

8. As´ı,

8 = 2 + (

8 −2) = 2 +
1
1

8 −2
= 2 +
1

8 + 2
4
2 +
1
1 +

8 −2
4
= 2 +
1
1 +
1

8 + 2
= 2 +
1
1 +
1
4 + (

8 −2)
1
Las demostraciones de estos teoremas pueden ser consultados en [42] de la p´ agina 150 en ade-
lante.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 37
Observe que la expresi ´ on

8 −2 aparece otra vez. El desarrollo de (

8 −2) como
fracci ´ on continuada es otra vez:
1
1 +
1
4 + (

8 −2)
por lo tanto,

8 = [2; 1, 4, 1, 4, . . .] = 2 +
1
1 +
1
4 +
1
1 +
.
.
.
Est´ a representaci ´ on en fracci ´ on continuada de

8 es un ejemplo de una fracci ´ on
continuada simple infinita que es peri ´ odica.
2.2.2. Algoritmo para el c´ alculo de fracciones continuadas
Considere p
0
y p
1
, dos n´ umeros enteros tales que p
0
> p
1
. Por el algoritmo de la
divisi ´ on eucl´ıdea (v´ ease [8]), tenemos que
p
k
= p
k+1
q
k
+ p
k+2
con 0 ≤ p
k+1
< p
k
; k = {0, 1, . . .}, q
k
∈ N
Luego,
p
k
p
k+1
= q
k
+
1
p
k+1
p
k+2
,
si se contin´ ua con esta recursi ´ on, tenemos que:
q
0
+
1
q
1
+
1
q
2
+· · ·
Ejemplo 2.2.2 Calcular la fracci´ on continuada de
10463
43200
.
Utilizando el algoritmo de la divisi ´ on eucl´ıdea, tenemos
43200 = 4 · 10463 + 1348
10463 = 7 · 1348 + 1027
1348 = 1 · 1027 + 321
1027 = 3 · 321 + 64
321 = 5 · 64 + 1
64 = 64 · 1
38 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
De aqu´ı se concluye entonces,
10463
43200
=
1
4 +
1
7 +
1
1 +
1
3 +
1
5 +
1
64
2.2.3. Convergentes
Una de las razones por las cuales las fracciones continuadas son importantes es
que ellas pueden ser utilizadas para obtener aproximaciones num´ ericas de n´ umeros
irracionales (v´ ease [38]).
Las fracciones continuadas simples finitas
c
1
= [a
1
] = a
1
,
c
2
= [a
1
; a
2
] = a
1
+
1
a
2
c
3
= [a
1
; a
2
, a
3
] = a
1
+
1
a
2
+
1
a
3
.
.
.
c
n
= [a
1
; a
2
, a
3
, . . . , a
k
] = a
1
+
1
a
2
+
1
a
3
+· · ·
.
.
. +
1
a
k
Los c
k
se dicen los convergentes
2
o reducidos de la fracci ´ on continuada [a
1
; a
2
, . . .].
Ejemplo 2.2.3 Determinar los convergentes de la fracci´ on continuada simple finita dada por
[1; 3, 4, 2, 3].
2
El primer matem´ atico que investig´ o el m´ etodo para calcular los convergentes fue Daniel Schwen-
ter (1585-1636).
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 39
c
1
= [1] = 1,
c
2
= [1; 3] = 1 +
1
3
=
4
3
c
3
= [1; 3, 4] = 1 +
1
3 +
1
4
=
17
13
c
4
= [1; 3, 4, 2] = 1 +
1
3 +
1
4 +
1
2
=
38
29
c
5
= [1; 3, 4, 2, 3] = 1 +
1
3 +
1
4 +
1
2 +
1
3
=
131
100
N´ otese que el valor del convergente c
5
es igual al valor de la fracci ´ on continuada
simple, que representa en general, el ´ ultimo convergente de la fracci ´ on continuada
simple finita es siempre igual al valor del racional representado por esa fracci ´ on
continuada.
Ahora se mostrar´ a una f ´ ormula para evaluar m´ as r´ apidamente los convergentes
de una fracci ´ on continuada.
Sea c
n
el n−´ esimo convergente. Sea r
n
y s
n
el numerador y denominador, respectiva-
mente de C
n
.
c
1
= a
1
; aqu´ı, r
1
= a
1
y s
1
= 1
c
2
= a
1
+
1
a
2
=
a
1
a
2
+ 1
a
2
donde r
2
= a
1
a
2
+ 1 y s
2
= a
2
c
3
=
a
3
(a
1
a
2
+ 1) + a
1
a
3
a
2
+ 1
Note que: a
1
a
2
+ 1 + a
1
= r
2
a
1
= r
1
a
2
= s
2
1 = s
1
Sustituyendo, se tiene que
c
3
=
a
3
r
2
+ r
1
a
3
s
2
+ s
1
dado que
r
3
= a
3
r
2
+ r
1
s
3
= a
3
s
2
+ s
1
De este modo, se puede ver que
c
n
=
r
n
s
n
=
a
n
r
n−1
+ r
n−2
a
n
s
n−1
+ s
n−2
40 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Para que la f ´ ormula anterior sea v´ alida n = 1, 2, . . ., considere aqu´ı, las siguientes
definiciones:
r
−1
= 0, s
−1
= 1, r
0
= 1 y s
0
= 0
As´ı, por ejemplo, los convergentes de
384
157
384
157
= 2 +
1
2 +
1
4 +
1
8 +
1
2
.
Los primeros 5 convergentes de
384
157
son
n −1 0 1 2 3 4 5
a
n
2 2 4 8 2
r
n
0 1 2 5 22 181 384
s
n
1 0 1 2 9 74 157
C
n
0 −
2
1
5
2
22
9
181
74
384
157
2.3. Historia de las fracciones continuadas
2.3.1. Breve Rese˜ na hist ´ orica
Euclides (c. 300 a.C.) en su libro Elementos en el algoritmo para sacar el m´ axi-
mo com´ un divisor genera fracciones continuadas.
En 1579, Rafael Bombelli (1526-1572), en su libro L ‘Algebra Opera, asocia las
fracciones continuadas con su m´ etodo de extracci ´ on de ra´ıces cuadradas.
En 1613 Pietro Cataldi (1548-1626), en su libro “Trattato del modo brevissimo di
trovare la radica quadra delli numeri, et regole da approssimarsi di continuo al vero
nelle radice de numeri non quadrati, con le cause et inuentioni loro, et anco il modo di
pigliarne la radica cuba, applicando il tutto alle operationi militari et altro” utiliza la
primera notaci ´ on para las fracciones continuadas.
En 1695, John Wallis (1616-1703), en Opera Mathematica, introduce el t´ ermino de
fracci ´ on continuada.
En 1780, Joseph Louis Lagrange (1736-1813) da la soluci ´ on a la ecuaci ´ on de Pell
3
(v´ ease [34]) usando fracciones continuadas, similar a las usadas por Bombelli.
3
En honor a John Pell (1611-1685)
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 41
En 1748, Leonhard Euler (1707-1783), en Introductio in analysin infinitorium, vo-
lumen I, cap´ıtulo 18, prueba la equivalencia entre las fracciones continuadas y
las series infinitas generalizadas.
Fue Leonhard Euler, en el siglo XVIII que us´ o el nombre de fractio continua
para las fracciones continuas. En alem´ an las fracciones continuas se denominan
kettenbr ¨ uche (fracciones cadena).
En 1813, Karl Friedrich Gauss (1777-1855), en su libro Werke, calcula una frac-
ci ´ on continuada con valor complejo v´ıa series hipergeom´ etricas.
2.3.2. Sobre la notaci ´ on de las fracciones continuadas
A continuaci ´ on una peque˜ na rese˜ na de la historia de la notaci ´ on de las fracciones
continuadas (v´ ease [8]).
La notaci ´ on para fracciones continuadas usada en la actualidad, fue introducida
por Alfred Pringsheim (1850-1941) en 1898, esto es,
b
0
+
a
1
b
1
+
a
2
b
2
+
.
.
.
pero previamente se usaron otras.
El matem´ atico italiano Pietro Antonio Cataldi, en 1613 usaba la notaci ´ on
4 · &
2
8.
&
2
8.
,
donde los puntos significa que la siguiente fracci ´ on es una fracci ´ on del denominador.
Esto es, seg´ un la notaci ´ on actual
4 · &
2
8.
&
2
8.
. . . = 4 +
2
8 +
2
8 +
.
.
.
Carl Friedrich Gauss en su libro Disquisitiones arithmeticæ publicado en 1801 usa-
ba la notaci ´ on
A
0
= [b
0
] = b
0
,
A
1
= [b
0
; b
1
] = b
1
A
0
+ 1
A
2
= [b
;
b
1
, b
2
] = b
2
A
1
+ A
0
Konrad Knopp, en el libro Theory and Application of Infinite Series de 1944,
utiliza la siguiente notaci ´ on para la representaci ´ on de las fracciones continuadas in-
finitas (v´ ease [36], p´ ag. 105.)
42 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
b
0
+

K
n=1
a
n
b
n
Maritz Abraham Stern(1807-1894), design´ o las fracciones continuadas finitas por
b
0
+
a
1
|
|b
1
+
a
2
|
|b
2
+· · ·
En lo que sigue de este trabajo vamos a utilizar como notaci ´ on de las fracciones
continuadas, tanto la de Prisgsteim como la de Stern.
2.4. Aplicaciones
2.4.1. C´ alculo de fracciones continuadas de ra´ıces cuadradas
Rafael Bombelli, un ingeniero y arquitecto, que naci ´ o en Bologna, Italia en 1526, y
muri ´ o en 1572, fundador de los n´ umeros imaginarios, da un algoritmo para calcular
las ra´ıces cuadradas, este es:
Considere

A =
_
a
2
+ r = a + x
´ o,
a
2
+ r = a
2
+ 2ax + x
2
´ o
r = 2ax + x
2
Si al realizar la primera aproximaci ´ on no se obtiene x
2
, entonces considere
r = 2ax
y

A = a +
r
2a
Pero x =
r
2a
´ o x
2
=
rx
2a
. As´ı,
r = 2ax +
rx
2a
=
_
2a +
r
2a
_
x
Usando esta nueva aproximaci ´ on de x, se obtiene

A = a +
r|
|2a
+
r|
|2a
.
Este proceso se puede hacer indefinidamente, obteniendo la fracci ´ on continuada in-
finita

A = a +
r|
|2a
+
r|
|2a
+· · ·
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 43
Otro modo de explicar como Bombelli podr´ıa haber obtenido ese m´ etodo es es-
cribiendo
A −a
2
= (

A + a)(

A −a) = r
As´ı,

A = a +
r
a +

A
Reemplazando

A por su expresi ´ on repetidamente en el denominador se llega a la
fracci ´ on continuada.
Ejemplo 2.4.1 Calcule una fracci´ on continuada para

2
Considere
(

2 −1)(

2 + 1) = 1 ⇐⇒

2 −1 =
1

2 + 1
⇐⇒

2 = 1 +
1

2 + 1

2 = 1 +
1
1 + 1 +
1

2 + 1
Luego,

2 = 1 +
1
2 +
1

2 + 1
2.4.2. Resoluci ´ on de ecuaciones diof´ anticas lineales mediante frac-
ciones continuadas
Las fracciones continuadas simples permiten encontrar las soluciones particu-
lares de una ecuaci ´ on diof´ antica lineal.
Ejemplo 2.4.2 Resolver la siguiente ecuaci´ on 124x −72y = 16.
Divida primero por el mcd(124, 72) = 4 ambos lados de la ecuaci ´ on, notando que 4
divide a 16 y por lo tanto, la ecuaci ´ on diof´ antica tiene soluciones enteras. Ahora, hay
que resolver
31x −18y = 4
Separe la parte entera de la fracci ´ on
31
18
31
18
= 1 +
13
18
44 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
luego, camb´ıe
13
18
, por otra equivalente 1 +
1
18
13
, obteniendo entonces:
31
18
= 1 +
1
18
13
Realizando nuevamente el mismo proceso con la fracci ´ on
18
13
:
18
13
= 1 +
5
13
= 1 +
1
13
5
Ahora, la fracci ´ on inicial tiene la forma
31
18
= 1 +
1
1 +
1
13
5
Realizando el mismo proceso con la fracci ´ on
13
5
:
13
5
= 2 +
3
5
= 2 +
1
5
3
se tiene entonces que:
31
18
= 1 +
1
1 +
1
2 +
1
1 +
1
3
2
Al continuar con el proceso, se llega a que
31
18
= 1 +
1
1 +
1
2 +
1
1 +
1
1 +
1
2
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 45
Suprimiendo el ´ ultimo t´ ermino de esta fracci ´ on continuada, es decir,
1
2
, transfor-
mamos la fracci ´ on continuada en una fracci ´ on ordinaria y restando la fracci ´ on origi-
nal
31
18
:
31
18
= 1 +
1
1 +
1
2 +
1
1 +
1
1
= 1 +
1
1 +
1
2 +
1
2
= 1 +
1
1 +
1
5
= 1 +
5
7
=
12
7
31
18

12
7
=
31 · 7 −18 · 12
18 · 7
=
1
18 · 7
Reduciendo la expresi ´ on obtenida a un denominador com´ un y suprimiendo este
denominador, se obtiene:
31 · 7 −18 · 12 = 1
Multiplicando por 4 a ambos lados de la igualdad, tenemos:
31 · 28 −18 · 48 = 4
Finalmente
31x −18y = 4
donde x = 28 y y = 48. Por lo tanto, todas las soluciones de la ecuaci ´ on diof´ antica
estar´ an dadas por
x = 28 −18n, y = 48 −31n, n ∈ Z
2.4.3. Algunas fracciones continuadas
Se realizar´ a un viaje a trav´ es de la historia, mostrando las fracciones continuadas
m´ as famosas y quienes las descubrieron (v´ ease [38]). As´ı por ejemplo:
1. Bombelli, en 1572, con la notaci ´ on moderna, descubri ´ o que esencialmente

13 = 3 +
4
6 +
4
6 +
.
.
.
2. Cataldi, en 1613, expres´ o la fracci ´ on continuada de

18 como:

18 = 4 · &
2
8.
&
2
8.
&
2
8.
. . . = 4 +
2
8 +
2
8 +
2
8 +
.
.
.
46 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
3. Lord Brouncker, alrededor de 1658,
4
π
= 1 +
1
2 +
9
2 +
25
2 +
49
2 +
81
2 +
.
.
.
Est´ a expansi ´ on est´ a ligada hist ´ oricamente con el producto infinito
π
2
=
2 · 2 · 4 · 4 · 6 · 6 · 8 · 8
1 · 3 · 3 · 5 · 5 · 7 · 7 · 9
· · ·
dada por Wallis en 1655; ambos descubrieron importantes pasos en la historia
de π
4. Leonhard Euler, en 1737 encontr´ o la siguiente expresi ´ on, que lleva
e = 2,7182818284590 . . . = l´ım
n→∞
_
1 +
1
n
_
n
la base de los logaritmos naturales
e −1 = 1 +
1
1 +
1
2 +
1
1 +
1
1 +
1
4 +
.
.
.
= [1; 1, 2, 1, 1, 4, 1, 1, 6, 1, 1, 8 . . .]
As´ı por ejemplo,
e −1 = 1, 71828;
1
1 +
1
1 +
1
2
= 1, 66667
lo cual brinda una buena aproximaci ´ on a pesar de trabajar con una fracci ´ on
continuada peque˜ na.
Luego,
e −1
e + 1
=
1
2 +
1
6 +
1
10 +
1
14 +
.
.
.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 47
e −1
2
=
1
1 +
1
6 +
1
10 +
1
14 +
.
.
.
Esta ´ ultima expansi ´ on permite r´ apidamente aproximar a e. Por ejemplo, el
s´ etimo convergente es aproximadamente:
e =
1084483
398959
= 2,71828182458 . . . ,
el cual difiere del valor de e en el doceavo decimal.
5. Lambert, en 1766, mostr´ o que
e
x
−1
e
x
+ 1
=
1
2
x
+
1
6
x
+
1
10
x
+
1
14
x
+
.
.
.
y adem´ as que
tan(x) =
1
1
x

1
3
x

1
5
x

1
7
x

.
.
.
Lambert us´ o estas expresiones para concluir que
a. Si x ∈ Q, x = 0, entonces e no es racional.
b. Si x ∈ Q, x = 0, entonces tan(x) no es racional.
6. Tambi´ en Johann Heinrich Lambert (1728-1777), en 1770, mostr´ o que
π = 3 +
1
7 +
1
15 +
1
1 +
1
292 +
.
.
.
= [3; 7, 15, 1, 292, 1, 1, 1, 2, 1, 3, 1, 14, 2, 1, 1, 2, 2, 2, 2, 84, 2, . . .]
48 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Si se calcula aqu´ı el tercer convergente, se tiene
3 +
1
1
7 +
1
15
= 3, 14151
lo cual da 4 cifras de exactitud.
7.
_
a
2
+ b = a +
b
2a +
b
2a +
b
2a +
.
.
.
, a
2
+ b > 0
8.

2 = 1 +
1
2 +
1
2 +
1
2 +
.
.
.
9.
1 +

5
2
= 1 +
1
1 +
1
1 +
1
1 +
.
.
.
Los convergentes son
1
1
,
2
1
,
3
2
,
5
3
,
8
5
· · · ,
ambos, numerador y denominador empiezan formando la sucesi ´ on de Fibonac-
ci
(1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, . . .).
10. Stern, en 1833, expres´ o como fracciones continuadas a
π
2
π
2
= 1 −
1
3 −
2 · 3
1 −
1 · 2
3 −
4 · 5
1 −
3 · 4
3 −
6 · 7
1 −
5 · 6
3 −
.
.
.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 49
11.
sen(x) =
x
1 +
x
2
(2 · 3 −x
2
) +
2 · 3x
2
(4 · 5 −x
2
) +
4 · 5x
2
(6 · 7 −x
2
) +
.
.
.
Calculando los primeros 2 t´ erminos de la serie de potencias de la funci ´ on sen x.
Esto es:
sen x = x −
x
3
6
+· · ·
Luego, el convergente de orden 2 de la funci ´ on sen x es
x
1 +
x
2
6 −x
2
= x −
x
3
6
12. Lambert, en 1770
tan(x) =
x
1 −
x
2
3 −
x
2
5 −
x
2
7 −
.
.
.
13. Gauss, en 1812
tanh(x) =
x
1 +
x
2
3 +
x
2
5 +
.
.
.
14. Lambert en 1770 y Lagrange en 1776
arctan(x) =
x
1 +
x
2
3 +
4x
2
5 +
9x
2
7 +
16x
2
9 +
.
.
.
, |x| < 1
50 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
15. Lambert en 1770 y Lagrange en 1776
log(1 + x) =
x
1 +
1
2
x
2 +
1
2
x
3 +
2
2
x
4 +
2
2
x
5 +
3
2
x
6 +
3
2
x
7 +
.
.
.
, |x| < 1
16. Lagrange en 1813
log
_
1 + x
1 −x
_
=
2x
1 −
x
2
3 −
4x
2
5 −
9x
2
7 −
16x
2
9 −
.
.
.
, |x| < 1
17. Lagrange en 1776
(1 + x)
k
=
1
1 −
kx
1 +
1 · (1 + k)
1 · 2
x
1 +
1 · (1 −k)
2 · 3
x
1 +
2(2 + k)
3 · 4
x
1 +
2(2 −k)
4 · 5
x
1 +
3(3 + k)
5 · 6
x
1 +
.
.
.
, |x| < 1
18. Laplace, en 1805 y Legendre en 1826, descubrieron la fracci ´ on continuada de
la integral de probabilidad, usada en la Teor´ıa de Probabilidad y Estad´ıstica.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 51
Esto es,
_
x
0
e
−u
2
du =

π
2

1
2
e
−x
2
x +
1
2x +
2
x +
3
2x +
4
x +
.
.
.
, x > 0.
Si se calcula mediante alg´ un paquete computacional, se puede ver que
_
1
0
e
−x
2
dx = 0, 746824
Ahora, usando la expansi ´ on en fracciones continuada de
_
x
0
e
−u
2
du, con u va-
riando entre 0 y 1. De aqu´ı, se tiene
_
1
0
e
−x
2
dx =

π
2

1
2
e
−1
2
1 +
1
2 · 1 +
2
1 +
3
2 · 1
= 0, 615158
lo cual es una aproximaci ´ on v´ alida tomando en consideraci ´ on que los paque-
tes computacionales aplican algoritmos muy complejos para el c´ alculo de esta
integral y solo hemos calculado 3 convergentes.
2.4.4. Fracciones continuadas y geometr´ıa
Se presentar´ a ahora la relaci ´ on existente entre las fracciones continuadas y la ge-
ometr´ıa. Esto es, se mostrar´ a que

2 es irracional usando las fracciones continuadas
(v´ ease [40]).
Dado un cuadrado con lado igual a 1
y un c´ırculo indicado como en la figura.
Se tiene
AC
2
= AB
2
+ BC
2
= 1
2
+ 1
2
= 2
luego, AC =

2. Observe que:
AC
BC
=

2
1


2 =
AC
BC
=
CD + AD
BC
=
= 1 +
AD
BC
= 1 +
1
BC
AD
= 1 +
1
2 +
AD
AB
D
C
E
B A
1
52 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Aqu´ı se tiene que AD y AE son segmentos de una secante que pasa por el c´ırculo
con centro C. AB es tangente al arco con centro C. Luego, de las nociones de ge-
ometr´ıa plana, se sigue:
AB
2
= AE · AD, ´ o
AB
AD
=
AE
AB
;
AE = AD + DE = AD + 2BC, y BC = AB
BC
AD
=
AB
AD
=
AE
AB
=
AD + 2BC
AB
=
AD + 2AB
AB
= 2 +
AD
AB
Ahora bien, se tiene entonces
1 +
1
2 +
AD
AB
= 1 +
1
2 +
1
AB
AD
= 1 +
1
2 +
AD
AB
= 1 +
1
2 +
1
2 +
AB
AD
Observe que ´ esta ser´ a una fracci ´ on continuada infinita, luego representar´ a a un n´ umero
irracional.
Por lo tanto, se concluye que

2 es un n´ umero irracional.
2.4.5. Fracciones continuadas ascendentes
Otra curiosidad que brinda la teor´ıa de las fracciones continuadas es la de las
fracciones continuadas ascendentes.
Consideremos ahora, una variaci ´ on de las fracciones continuadas, las fracciones
continuadas ascendentes
4
que datan de Leonardo de Pisa
5
.
Siguiendo a Fibonacci, se tiene:
e c a
f d b
=
a
b
=
ad f + c f + e
bd f
=
a
b
+
c
d
1
b
+
e
f
1
b
1
d
4
De ascending continued fractions. Para m´ as informaci ´ on cons ´ ultese [8].
5
Conocido como Fibonacci (c. 1170- c.1250 ). Fue un mercantil italiano que viaj ´ o principalmente a
Egipto, Siria, Grecia y Silicia. En 1202 escribi ´ o Liber Abaci. Ah´ı, ´ el introduce las fracciones continuadas
ascendentes.
Fracciones Continuadas: un recorrido hist ´ orico 53
Luego,
e c a
f d b
=
a
b
=
a +
c +
e
f
d
b
As´ı por ejemplo, una fracci ´ on continuada ascendente para π es
π = 3 +
1 +
4 +
1 +
1 +
5 +· · ·
10
10
10
10
10
2.4.6. El problema del calendario
Se sabe que un a˜ no, seg´ un el calendario Gregoriano, tiene
1 a˜ no= 365 d´ıas 5 horas 48 minutos 46 segundos.
Se tratar´ a de expresar esa relaci ´ on como una fracci ´ on continuada (v´ ease [5], p´ ag. 93.).
Para esto, considere la siguiente proporci ´ on:
5 horas 48 minutos 46 segundos
1 d´ıa
=
20926 segundos
86400 segundos
=
10463
43200
Luego, utilizando el algoritmo de la divisi ´ on eucl´ıdea, se tiene
43200 = 4 · 10463 + 1348
10463 = 7 · 1348 + 1027
1348 = 1 · 1027 + 321
1027 = 3 · 321 + 64
321 = 5 · 64 + 1
64 = 64 · 1
De aqu´ı, se puede concluir entonces que la fracci ´ on continuada que expresa 1 a˜ no,
est´ a dada por:
1 a˜ no = [365; 4, 7, 1, 3, 5, 64];
esto es,
1 a˜ no = 365 +
1
4 +
1
7 +
1
1 +
1
3 +
1
5 +
1
64
54 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
2.5. Observaciones
Al realizar el estudio sobre las fracciones continuadas, se puede ver que en la
matem´ atica a trav´ es de los tiempos, conceptos esencialmente elementales, muestran
un inter´ es entre la comunidad matem´ atica. As´ı, se observa que en el desarrollo de
la teor´ıa de las fracciones continuadas, los m´ as grandes matem´ aticos de la historia
se han visto envueltos. Matematicos como Cataldi, Bombelli, Brounker, Euler, La-
grange, Lambert, Gauss, han sido part´ıcipes en el desarrollo de esta teor´ıa: la teor´ıa
de las fracciones continuadas.
Podemos ver, que la idea de la matem´ atica acabada es err´ onea. Ya Euclides en 300
a.C. hacia uso de una manera impl´ıcita de las fracciones continuadas. Pasaron mas
de 1800 a˜ nos y volvieron a resurgir con todo su potencial las fracciones continuadas.
Aqu´ı, Cataldi, Bombelli, entre otros, siguieron desarroll´ andolas. M´ as adelante, Euler,
Lagrange, Lambert, Gauss continuaron con este t ´ opico.
Adem´ as, las fracciones continuadas jugaron un papel muy importante en la de-
mostraci ´ on de la trascendencia de π.
Actualmente, la teor´ıa de las fracciones continuadas se usa por ejemplo en expan-
siones de Engel
6
Otros trabajos importantes sobre fracciones continuadas son: Music and Ternary
Continued Fractions de J. M. Barbour en The American Mathematical Monthly, Vol. 55,
No. 9. (Nov., 1948), pp. 545-555. Corrections to Continued Fractions for the Incom-
plete Beta Function de Leo A. Aroian en The Annals of Mathematical Statistics, Vol.
30, No. 4. (Dec., 1959), p. 1265. On Some Recent Developments in the Theory and
Application of Continued Fractions de P. Wynn en Journal of the Society for Industrial
and Applied Mathematics: Series B, Numerical Analysis, Vol. 1. (1964), pp. 177-197. y el
trabajo de Irvin, en [33].
Esto lo que refleja, es que las fracciones continuadas no es un tema muerto, es un
tema de gran aplicabilidad a la matem´ atica y sus aplicaciones.
Sin lugar a dudas, la parte m´ as importante de las fracciones continuadas es que,
a´ un al ser muy sencillo, el gran potencial que posee a la hora de realizar aproxima-
ciones.
6
Kraaikamp y Wu en el 2004 observaron que toda expansi ´ on de Engel puede expresarse como una
fracci ´ on continuada ascendente.
Cap´ıtulo 3
Problemas Matem´ aticos
Resumen
Se realiza una breve descripci ´ on de los 23 problemas que David Hilbert propuso en
1900, adem´ as de los 7 problemas propuestos por el Instituto de Matem´ aticas Clay
en el 2000.
3.1. Los 23 problemas de Hilbert
El 8 de agosto de 1900, David Hilbert pronunci ´ o una conferencia en el Congreso
Internacional de Matem´ atica en Par´ıs, en la que formulaba y razonaba 23 problemas
matem´ aticos. Los problemas son los siguientes (V´ ease [53] y [57]):
1. La hip´ otesis del continuo (i.e., no existe conjunto cuyo tama˜ no este estricta-
mente entre el de los n´ umeros enteros y el de los n´ umeros reales).
2. Probar que los axiomas de la aritm´ etica son consistentes.
3. ¿Se puede probar que dos tetraedros tiene igual volumen (bajo ciertas asun-
ciones)?
4. Construir todas las m´ etricas cuyas rectas sean geod´ esicas.
5. ¿Son los grupos continuos grupos diferenciables de forma autom´ atica?
6. Axiomatizar la f´ısica.
7. ¿Es a
b
trascendental, siendo a = 0, a = 1, a algebraico y b irracional algebraico?
8. La hip´ otesis de Riemann y la Conjetura de Goldbach.
9. Encontrar la ley m´ as general del teorema de reciprocidad en cualquier campo
num´ erico algebraico.
10. Encontrar un algoritmo que determine si una ecuaci ´ on diof´ antica polin´ omica
dada con coeficientes enteros tiene soluci ´ on entera.
56 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
11. Resolver las formas cuadr´ aticas con coeficientes num´ ericos algebraicos.
12. Extender el teorema de Kronecker sobre extensiones abelianas de los n´ umeros
racionales a cualquier campo num´ erico base.
13. Resolver todas las ecuaciones de s´ etimo grado usando funciones de dos par´ a-
metros.
14. Probar la finitud de ciertos sistemas completos de funciones.
15. Fundamento riguroso del c´ alculo enumerativo de Schubert.
16. Topolog´ıa de las curvas y superficies algebraicas.
17. Expresi ´ on de una funci ´ on definida racional como cociente de la suma de cuadra-
dos.
18. ¿Existe un poliedro regular y que construya otros poliedros? ¿Cu´ al es el apila-
miento compacto m´ as denso?
19. ¿Son siempre anal´ıticas las soluciones de los Lagrangianos?
20. ¿Tienen soluci ´ on todos los problemas variacionales con ciertas condiciones de
contorno?
21. Probar la existencia de ecuaciones diferenciales lineales que tengan un grupo
monodr´ omico preescrito.
22. Uniformizaci ´ on de las relaciones anal´ıticas por medio de funciones automorfi-
cas.
23. Extensi ´ on de los m´ etodos del c´ alculo de variaciones.
¿Y cu´ antos de los problemas de Hilbert han sido resueltos?
Di´ eciseis de los problemas han sido resueltos. Estos problemas son: 1, 2, 3, 4, 5, 7,
9, 10, 11, 13, 14, 15, 17, 18, 21 y 22. Cuatro problemas –12, 19, 20 y 23– sus enunciados
son muy vagos o el problema en s´ı no es claro. Y tres de esos problemas –6, 8 y 16–
no han sido resueltos.
A continuaci ´ on la lista de matem´ aticos que han trabajado arduamente hasta con-
seguir la resoluci ´ on de uno de estos problemas, matem´ aticos que Benjamin Yandell
los ha denominado la clase de honor de Hilbert:
Kurt G¨ odel
Paul Cohen
Yuri Matiyasevich
Julia Robinson
Martin Davis
Max Dehn
Herbert Busemann
Aleksei V. Pogorelov
Andrew Gleason
Dean Montgomery
Leo Zippin
Alexander Gelfond
Problemas Matem´ aticos 57
Theodor Schneider
Carl Siegel
Teiji Takagi
Emil Artin
Helmut Hasse
Masayoshi Nagata
Ludwing Bieberbach
Paul K¨ obe
J. Henri Poincar´ e
Josip Plemelj
Andrei Bolibruch
3.2. Los 7 problemas del Milenio
El 24 de mayo de 2000, en Par´ıs, el Instituto de Matem´ aticas Clay de Cambridge,
Massachusetts anunci ´ o que siete premios de un mill ´ on de d´ olares cada uno eran
ofrecidos para quien resolviera alguno de los siete problemas que pronto enuncia-
remos. Para la elecci ´ on de estos problemas se cont ´ o con un Comit´ e Internacional de
Matem´ aticos que los escogieron como los m´ as dif´ıciles e importantes en el campo de
la matem´ atica actual. Sir Michael Atiyah y John Tate, dos influyentes matem´ aticos,
los anunciaron. Estos problemas son los siguientes (v´ ease por ejemplo [18]):
1. La hip´ otesis de Riemann: Formulada por Bernhard Riemann en 1859.
La hip´ otesis dice: Los ceros de la funci´ on zeta de Riemann tiene parte real igual a un
medio.
Es v´ alida para los primeros mil quinientos millones de ceros. La demostraci ´ on
dar´ıa informaci ´ on definitiva a varias cuestiones sobre la frecuencia de los n´ u-
meros primos.
2. P versus NP: Formulada por Stephen Cook en 1971.
¿Es cierto que P es igual a NP?.
La pregunta equivale a determinar si todo lenguaje aceptado por un algorit-
mo no determin´ıstico en un tiempo polinomial es tambi´ en aceptado por alg´ un
algoritmo determin´ıstico en tiempo polinomial.
Una respuesta afirmativa permitir´ıa disponer de algoritmos ´ utiles para muchos
problemas computacionales, pero al mismo tiempo destruir´ıa la seguridad de
transacciones financieras hechas a trav´ es del Internet.
Este problema tiene relaci ´ on con la criptograf´ıa.
3. La conjetura de Hodge: Formulada por William Hodge en 1950.
En una variedad algebraica proyectiva no singular sobre los complejos toda clase de
Hodge es una combinaci´ on lineal racional de clases de ciclos algebraicos.
Si la conjetura es cierto, los ciclos de Hodge admitir´ıan una interpretaci ´ on ge-
om´ etrica y eso permitir´ıa conocer c´ omo las piezas se adjuntan a determinados
espacios para construir otros.
4. La conjetura de Poincar´ e
1
: Formulada por Henri Poincar´ e en 1904.
1
Resuelta por Grigori “Grisha” Perelman en 2003
58 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Toda 3−variedad cerrada simplemente conexa es homeomorfa a la 3−esfera
5. La Teor´ıa de Yang-Mills: Formulada por Chen-Ning Yang y Robert Mills en
1950.
Demostrar que para todo grupo gaunge simple compacto, la teor´ıa cu´ antica de Yang-
Mills en el espacio de dimensi´ on 4 existe y tiene defecto de masa positivo.
6. Las ecuaciones de Navier-Stokes: En honor a los matem´ aticos Claude Louis
Henri Navier y George Gabriel Stokes.
¿Existen soluciones diferenciables, f´ısicamente razonables para las ecuaciones de Navier-
Stokes en 3 dimensiones?
La importancia de las ecuaciones de Navier-Stokes radica en que describen el
movimiento de un fluido en el espacio.
7. La conjetura de Birch y Swinnerton-Dyer: Propuesta por Brian Birch y Peter
Swinnerton-Dyer en 1965. M´ as o menos dice:
Las soluciones racionales de determinadas ecuaciones algebraicas est´ an ´ıntimamente
ligadas con una cierta funci´ on zeta como la de Riemann, de manera que si la funci´ on se
anula en el punto 1, entonces hay una infinidad de puntos racionales y si no se anula,
solo hay un n´ umero finito.
Estos problemas no pretenden marcar la direcci ´ on de las Matem´ aticas durante
el siglo XXI, s´ olo quiere centrar la atenci ´ on en un peque˜ no conjunto de cuestiones
matem´ aticas pendientes desde hace tiempo.
Cap´ıtulo 4
Caos: una breve rese˜ na
A lo largo de un per´ıodo de varios miles de a˜ nos, la humanidad fue comprendiendo lenta-
mente que la naturaleza posee muchas regularidades, que pueden ser registradas, anali-
zadas, predichas y explotadas. En el siglo XVIII, la ciencia hab´ıa tenido tal ´ exito en el
descubrimiento de las leyes de la naturaleza que muchos pensaron que quedaba poco por
develar. Leyes inmutables determinaban el movimiento de cada part´ıcula del universo,
de forma exacta y para siempre: la tarea del cient´ıfico consist´ıa en dilucidar las implica-
ciones de dichas leyes para cualquier fen´ omeno de inter´ es. El caos hab´ıa sido sustituido
por un mundo hecho de engranajes mec´ anicos.
Ian Stewart, ¿Juega Dios a los dados?. La Matem´ atica del caos.
Resumen
Este es un recorrido atrav´ es de la historia de uno de las m´ as grandes revoluciones
tanto en la ciencia como en la matem´ atica: el caos.
Se realiza un viaje a trav´ es de sus inventores y sus principales pioneros, as´ı como
sus principales influencias en la contemporaneidad.
4.1. Introducci ´ on
La batalla eterna entre el orden y el desorden, armon´ıa y caos, debe interpretar
una percepci ´ on humana muy profunda del universo, pues forma parte del imagi-
nario de muchas culturas. En la cosmolog´ıa de la antigua Grecia, el caos era el vac´ıo
primitivo del universo y el submundo donde habitaba la muerte. En una historia ba-
bil ´ onica, el universo surge del caos que sobrevino cuando una ingobernable familia
de los dioses de los abismos fue destru´ıda por su propio padre.
El orden es considerado equivalente al bien y el desorden al mal. El orden y el
caos considerados como polos opuestos, sobre los que gira nuestra interpretaci ´ on de
mundo.
Parece que el ser humano trae consigo impulsos que pretenden comprender re-
gularidades de la naturaleza, pretende encontrar leyes ocultas tras las inexplicables
complejidades del universo, pretende extraer orden del caos.
60 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
La matem´ atica surge como apasiguador de estos impulsos innatos del ser hu-
mano. La matem´ atica surge a partir de cuestiones sobre un mundo f´ısico y justifica
su existencia al darnos algunas respuestas. Quiz´ a la matem´ atica es efectiva porque
representa un lenguaje creado por el ser humano, quiz´ a las ´ unicas pautas que so-
mos capaces de percibir son la matem´ atica, porque la matem´ atica es el instrumento
de nuestra percepci ´ on. Quiz´ a, el ´ exito de la matem´ atica sea una ilusi ´ on c´ osmica,
quiz´ a no existen verdaderas pautas, sino que son las construcciones creadas las que
determinan nuestro devenir.
Todas estas cuestiones nos invaden, pero la realidad pr´ actica es que la matem´ atica
constituye el m´ etodo m´ as efectivo para poder comprender nuestros alrededor.
La revoluci ´ on del pensamiento cient´ıfico que culmin´ o con Isaac Newton, nos
hered´ o un visi ´ on de mundo como un engranaje gigantesco, que funcionaba de ma-
nera mec´ anica, determin´ıstica, de precisi ´ on absoluta. El mensaje que nos dej ´ o esta
´ epoca fue que la naturaleza pose´ıa unas leyes y que el ser humano era capaz de
encontrarlas. Y este mensaje defini ´ o la estela a seguir de la ciencia que reci´ en nac´ıa.
Esta idea de un mundo predeterminado, era la idea de muchos de los m´ as grandes
pensadores del siglo XVIII, es as´ı como Pierre Simon Laplace, es su Ensayo filos´ ofico
sobre las probabilidades lo expresa (citado por Ian Stewart en su libro ¿ Juega Dios a los
dados?):
Un ser inteligente que en un instante dado conociera todas las fuerzas que an-
iman la Naturaleza y las posiciones de los seres que la forman, y que fuera lo
sufientemente inmenso para poder analizar dichos datos, podr´ıa condensar en
una ´ unica f´ ormula el movimiento de los objetos m´ as grandes del universo y el de
los ´ atomos m´ as ligeros: nada ser´ıa incierto para dicho ser; y tanto el futuro como
el pasado estar´ıan presentes ante sus ojos.
Esto nos refleja el idealismo deterministico de toda una ´ epoca, de todo un paradig-
ma. El paradigma del determinismo cl´ asico hab´ıa nacido: si las ecuaciones describen
la evoluci ´ on del sistema un´ıvocamente, en ausencia de perturbaciones externas alea-
torias, su comportamiento est´ a entonces un´ıvocamente especificado en todo instante.
Funcionaba.
Aunque nos parezca un poco absurdo hoy d´ıa, ese era la consigna de los precur-
sos de la ciencia moderna. La ciencia poco a poco ha ido sustituyendo el esquema, ha
ido cambiando de una posici ´ on completamente cuantitativa y determin´ıstica, hacia
una ciencia un poco m´ as cualitativa y probabil´ıstica.
Aunque muchos no lo consideren as´ı, la ciencia moderna se encuentra reem-
plazando el orden por el caos, ya que este supuesto orden, genera m´ as caos.
Pero, ¿Qu´ e es el caos?. Para Ian Stewart en su libro ¿Juega Dios a los dados?,
Caos es el comportamiento estoc´ astico que ocurre en un sistema deterministico, es
el comportamiento sin ley, gobernado completamente por la ley.
Caos: una breve rese˜ na 61
4.2. Teor´ıa del Caos: una aproximaci ´ on hist ´ orica
La ciencia cl´ asica acaba donde el caos empieza. La porci ´ on irregular de la na-
turaleza, su parte discontinua y variable, ha sido un rompecabezas a los ojos de la
ciencia, o peor alg´ un, una monstruosidad.
En 1970, muchos cient´ıficos estadounidenses y europeos iniciaron el camino en el
desorden (el caos). Eran matem´ aticos, f´ısicos, bi ´ ologos. Una de las pocas veces en que
la interdisciplinaridad colm´ o las ciencias. Todos buscan nexos entre las diferentes
clases de irregularidades. As´ı pues, los fisi ´ ologos encontraron caos en el coraz´ on, los
ecologistas exploraron el aumento y decrecimiento de la poblaci ´ on de mariposas, los
economistas empezaron a realizar an´ alisis de datos considerando el caos.
La nueva ciencia, el caos, ha inventado un nuevo l´ exico caracter´ıstico, una jerga
distinguida de fractales, bifurcaciones, intermitencias, periodicidades, difeomorfis-
mos de toalla doblada y diagramas de fideos blandos.
El caos aparece por doquier. Una columna de humo ascendente, la bandera on-
deada por la brisa, el tiempo atmosf´ erico.
Los m´ as fervorosos defensores del caos, declaraban que el siglo XX se recordar´ıa
s´ olo por tres cosas: la relatividad, la mec´ anica cu´ antica y el caos. Quiz´ a tuvieron
raz´ on.
Seg´ un algunos f´ısicos
1
, la relatividad acab´ o con la ilusi ´ on del espacio y tiem-
po absoluto de Newton (Sir Isaac Newton (1643-1727)); la teor´ıa cu´ antica arruin´ o el
sue˜ no del mismo sabio de un proceso de medici ´ on controlable; y el caos acab´ o con
la fantas´ıa de Laplace (Pierre-Simon Laplace (1749-1827)) de la predecibilidad deter-
minista.
4.2.1. Efecto Mariposa
Edward Lorenz
2
cre´ o en 1960, un tiempo de juguete que fascin´ o a sus colegas.
Con su m´ aquina, una Royal Mc Bee, se se˜ nalaba cada minuto el paso de un d´ıa,
imprimiendo una hilera de n´ umeros en papel. Quien sab´ıa leer estos datos, pod´ıa
percatarse de vientos, ciclones digitalizados y dem´ as.
Lorenz despu´ es de una cantidad de tanteos y equivocaciones, escogi ´ o 12 ecua-
ciones diferenciales que expresan nexos entre temperatura, presi ´ on, velocidad del
viento, entre otras, para as´ı poder moldear el tiempo atmosf´ erico.
En un principio, Lorenz hab´ıa encontrado cierta regularidad en sus predicciones
y formas de ver y analizar el tiempo.
1
Joseph Ford, en What is Chaos, that we should be mindful of it?. Georgia Institute of Technology.
2
Edward Norton Lorenz es un matem´ atico y mete´ orologo estadounidense, contribuy´ o en la teor´ıa
del caos e inventor de lo que se conoce como atractores extra˜ nas. Acu˜ n´ o el t´ ermino efecto mariposa.
Lorenz construy´ o un modelo matem´ atico muy simplificado, que intentaba capturar el comportamien-
to de la convecci ´ on en la atm´ esfera. Lorenz estudi ´ o las soluciones de su modelo y se dio cuenta que
alteraciones m´ınimas en los valores de las variables iniciales resultaban en soluciones ampliamente
divergentes. Esta sensible dependencia de las condiciones iniciales fue conocida despu´ es como el
efecto mariposa. Su investigaci ´ on dio origen a un renovado inter´ es en la teor´ıa del caos.
62 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
En un d´ıa del invierno de 1961, Edward Lorenz tom´ o un atajo en sus algorit-
mos para la predicci ´ on del tiempo. Para no comenzar por el principio, empez´ o a
medio camino (inici ´ o su an´ alisis de las ecuaciones en su Royal Mc Bee a medio
camino), copi ´ o los n´ umeros directamente de la impresi ´ on anterior, pensando en que
su m´ aquina funcionase seg´ un las condiciones iniciales, se fue a tomar un caf´ e, y
cuando regres´ o, una hora despu´ es, se encontr´ o con lo inesperado, algo que eran los
cimientos de una nueva ciencia (desconocida hasta entonces).
Lorenz vio en la nueva impresi ´ on de n´ umeros, que su tiempo diverg´ıa muy
r´ apido. Todas las similitudes con los datos anteriores se hab´ıan borrado. Primero
pens´ o que su Royal Mc Bee hab´ıa fallado, luego Lorenz comprendi ´ o que no hab´ıa
desperfecto.
´
El hab´ıa entrado una expresi ´ on m´ as corta, redondeada, convencido de
que la diferencia no ten´ıa importancia. Su input fue 0, 506, en vez del original 0, 506127.
Ver figura 4.1.
Figura 4.1: Experimento de Lorenz
Se trataba de una suposici ´ on razonable, pero el peque˜ no error num´ erico, que era
como el soplo de aire, provoc´ o que los errores ´ınfimos fueran catastr´ oficos.
Las computadoras empezaron a jugar un papel muy importante en la meteo-
rolog´ıa, su predicciones de tiempos atmosf´ ericos eran buenas en los primeros dos
d´ıas, m´ as o menos al tercer d´ıa se volv´ıan especulativos y a partir del sexto o s´ etimo
d´ıa, se volv´ıan despreciables.
La raz´ on de todo ello, el efecto mariposa.
Figura 4.2: Dependencia sensitiva a valores iniciales.
El descubrimiento de Lorenz fue accidente, al igual que el de Arqu´ımedes de
Siracusa (287 aec.-212 aec.) y su ba˜ no. Sin embargo, Lorenz se propuso descubrir las
consecuencias de su hallazgo y averiguar que significaba lo descubierto, por ejemplo,
para los fluidos.
Caos: una breve rese˜ na 63
El efecto mariposa no era accidental, sino necesario. Luego, fue adquiriendo di-
ferentes connotaciones, por ejemplo, dependencia sensitiva de los valores iniciales.
Existe una frase anglosajona que representa muy bien al efecto mariposa:
Por un clavo, se perdi´ o la herradura;
por una herradura, se perdi´ o el caballo;
por un caballo, se perdi´ o el jinete;
por un jinete, se perdi´ o la batalla;
por una batalla, se perdi´ o el reino.
Un sistema determinista puede producir mucho m´ as que un comportamiento
peri ´ odico.
Lorenz, abandon´ o el tiempo y busc´ o formas m´ as sencillas de producir compor-
tamientos complejos. Encontr´ o en un sistema de ecuaciones diferenciales no lineales
tal comportamiento. La clave del caos, sistemas de ecuaciones diferenciales no lineales.
Lorenz, encontr´ o el siguiente:
_
¸
_
¸
_
dx
dt
= σ(y −x)
dy
dt
= σx −y −xz
dz
dt
= xy − βz
el cual genera al Atractor de Lorenz.
Figura 4.3: Atractor de Lorenz
En la din´ amica de fluidos casi todo depende de la ecuaci ´ on de Navier-Stokes,
muy breve, que hace referencia a la velocidad, presi ´ on, densidad y viscosidad, pero
es no es lineal.
ρ
Du
i
Dt
= ρF
i

∂P
∂x
i
+
_

2
u
i
∂x
i
∂x
j
+
1
3
∂∆
∂x
i
_
Antes del caos, seg´ un Richard Feynmann:
Los f´ısicos se complacen en pensar que basta decir: ´ estas son las condiciones iniciales. Pero,
¿Qu´ e sucede a continuaci´ on?
64 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
4.2.2. Los primeros a˜ nos del caos
Quienes reconocieron el caos desde el principio se debatieron en c´ omo dar forma
publicable a sus pensamientos y hallazgos. Era una tarea muy complicada: dema-
siada abstracta para los f´ısicos y muy experimental para los matem´ aticos. El caos se
consideraba disparatado y acient´ıfico. Ciertas revistas establecieron reglas no escritas
contra el caos, otras en cambio, vieron el d´ıa exclusivo para tratar con ´ el.
Los caotistas o ca´ ologos, comparecieron con frecuencia en las listas de plazas pen-
sionadas y premios importantes. Se fundaron centros e institutos para especializarse
en din´ amicas no lineales y sistemas complejos.
El caos se convirti ´ o en una ciencia experimental para investigadores y matem´ a-
ticos, en la que el computador sustituy´ o los laboratorios llenos de tubos de ensayo
y microscopios. En est´ a ciencia, la rata de laboratorio fue el p´ endulo de la mec´ anica
cl´ asica.
Al igual que Arqu´ emedes y su ba˜ no, Newton y su manzana, Galileo Galilei (1564-
1630) observaba una l´ ampara de la iglesia que oscilaba de aqu´ı para all´ a, una y otra
vez. Galileo al contemplar un p´ endulo, observaba una regularidad que se pod´ıa
medir.
´
El percib´ıa est´ a regularidad, porque hab´ıa formulado una teor´ıa que as´ı lo
predec´ıa. Tan seguro estaba, que vio regularidad donde no exist´ıa.
Durante el siglo XX, ning´ un f´ısico se molestaba en estudiar el p´ endulo.
Al haber un nuevo paradigma los f´ısicos empezaron a replantearse detalles co-
mo el movimiento de un p´ endulo, aprendieron a considerar sistemas de ecuaciones
diferenciales no lineales. As´ı por ejemplo, para poder comprender la turbulencia se
necesitaba comprender a fondo los p´ endulos. Las reacciones qu´ımicas ten´ıan com-
portamiento pendular, el latido del coraz´ on tambi´ en.
Steven Smale, un matem´ atico de la Universidad de California, ganador de la
Medalla Field
3
por haber resuelto una de las conjetura de Poincar´ e sobre espacios
de cinco o m´ as dimensiones en Topolog´ıa, intent ´ o comprender como difer´ıa la con-
ducta global de lo local.
Durante una conversaci ´ on, un joven f´ısico le pregunt ´ o a Smale, que ¿a qu´ e se
dedicaba?, la respuesta lo dej ´ o at ´ onico: en osciladores. Era absurdo, como un gran
matem´ atico iba a estudiar f´ısica muy elemental. Luego el f´ısico se dio cuenta que
Smale, trabajaba en osciladores no lineales, es decir, en osciladores ca´ oticos y que
ve´ıa en ellos cosas que los f´ısicos no hab´ıan aprendido a ver.
En la d´ ecada de 1960, Smale abandon´ o la Topolog´ıa y se dedic´ o a estudiar sis-
temas din´ amicos. Tanto la topolog´ıa como los sistemas din´ amicos hab´ıan nacidos
muy cercanos a la f´ısica, pero los matem´ aticos se olvidaron de ello y empezaron su
estudio en abstracto.
En un principio Smale, consideraba que el caos era equivalente a la inestabilidad
4
,
luego se dio cuenta de que eran definiciones distintas y no conectadas.
3
La medalla Field es el equivalente al Premio Nobel en F´ısica, es otorgado a matem´ aticos que
realizan aportes sobresalientes al ´ area y que sean menores de 40 a˜ nos.
4
Aqu´ı se hace alusi ´ on a sistemas din´ amicos o sistemas de ecuaciones diferenciales estables o in-
estables.
Caos: una breve rese˜ na 65
Para muchos f´ısicos, Smale devolvi ´ o toda una rama matem´ atica, los sistemas
din´ amicos, al mundo real, ya que como mencionamos, los matem´ aticos estaban si-
guiendo por el camino de la abstracci ´ on sin asociar sus teor´ıas a la naturaleza.
Pronto, el caos se extendi ´ o por todo el mundo, en la antigua Uni ´ on Sovi´ etica y
Jap´ on, trabajaron cosas importantes referentes al caos.
4.3. Im´ agenes del caos
Benoit Mandelbrot, un matem´ atico que trabajaba con la International Business
Machine (IBM), presentado en una conferencia como “. . . ense˜ n´ o econom´ıa en Harvard,
ingenier´ıa en Yale, fisiolog´ıa en Einstein School of Medicine. . . ”, coment ´ o: al o´ır la lista
de mis pasadas ocupaciones, llego a dudar de mi existencia. La intersecci ´ on de tales
conjuntos est´ a indudablemente vac´ıa. Mandelbrot se dedic´ o a estudiar el fen´ omeno
de medici ´ on por escalas. Mandelbrot era un refugiado de los Bourbaki
5
.
´
Este estu-
di ´ o la longitud de las costas de Inglaterra, observando que cuando consideraba una
escala mucho m´ as peque˜ na lograba encontrar grandes discrepancias en sus longi-
tudes. Benoit, en cierto sentido, afirm´ o que los litorales eran infinitos, considerando
escalas diferentes escalas las grandes discrepancias est´ an presentes.
Ya Henri Poincar´ e, en 1912, hab´ıa definido las dimensiones enteras. Una nueva
dimensi ´ on fue inventada por Felix Hausdorff en 1919 y desarrollada ampliamente
por A.S. Besicovitch. en 1930. Se trata las dimensiones entre 0 y 1 (o dimensiones
fraccionarias). Estas dimensiones llamadas dimensi ´ on de Hausdorff-Besicovitch,
actualmente se llaman dimensiones fractales.
Figura 4.4: Dimensi ´ on Fractal
Es as´ı como Benoit Mandelbrot, que trabajaba con estas dimensiones le dio el
nombre de fractales
6
.
5
Bourbaki naci ´ o como un club, fundado durante durante la inquieta estela de la Primera Guerra
Mundial por Szolen Mandelbrojt, t´ıo de Benoit Mandelbrot, y un grupito de j ´ ovenes que buscaban el
modo de rectificar las matem´ aticas francesas. Este grupo surgi ´ o, en parte, como reacci ´ on en contra de
Henri Poincar´ e, el gran hombre de la segunda mitad del siglo XIX, pensador de formidable produc-
ci ´ on y escritor, al que el rigor preocupaba menos que a otros hombres de ciencia. Bourbaki, opinaba
que Poincar´ e hab´ıa legado una base insegura a la matem´ atica, y escrib´ıan un tratado enorme para
llevar a la matem´ atica al sendero formal.
6
Del verbo lat´ın frangere; romper, y jugando con vocablos afines ingleses, fraction; fracci ´ on.
66 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
4.3.1. Fractales
¿Qu´ e es un fractal?
Definici ´ on de Benoit Mandelbrot: un fractal es un conjunto en el que su dimen-
si ´ on Hausdorff Besicovich excede extrictamente la dimensi ´ on topol ´ ogica.
¿Todav´ıa en tinieblas? No te preocupes. Esta definici ´ on s´ olo es importante si eres
un matem´ atico.
Un fractal es, simplemente, una figura que es construida a partir de piezas cada
una de las cuales es aproximadamente una copia reducida del fractal completo.
Este proceso se repite hasta completar el fractal. Hay muchos hechos sorpren-
dentes sobre los fractales:
son independientes de la escala,
son autosimilares,
y recuerdan objetos encontrados en la naturaleza como nubes, monta˜ nas, o
costas.
Seg´ un Edison De Far´ıa en su art´ıculo Fractales, otra definici ´ on informal de fractal
podr´ıa ser: “la dimensi´ on fractal de un objeto es una medida de su grado de irregularidad,
considerada en todas sus escalas, y puede ser mayor que la dimensi´ on cl´ asica del objeto...Un
fractal es algo irregular, pero lo m´ as importante es que si lo ampliamos arbitrariamente, ´ el
a´ un sigue siendo irregular”.
Hay muchas estructuras matem´ aticas que son fractales.
Muchos fractales son creados por un proceso iterativo por ejemplo: el fractal
conocido como la curva de von K¨ och es creada dividiendo una l´ınea hasta obte-
ner 4 l´ıneas. Esta es la primera iteraci ´ on del proceso. Luego repetimos este cambio y
despu´ es de una cantidad infinita de iteraciones, obtenemos un fractal. Su forma se
parece a la tercera parte de un copo de nieve.
Muchas otras figuras pueden ser constru´ıdas por m´ etodos similares. Por ejemplo,
cambiando una l´ınea de manera distinta obtenemos un ´ arbol.
Las iteraciones pueden ser introducir posiblemente algo de ruido aletario en un
fractal dividiendo una l´ınea en dos l´ıneas y agregando un poco de error puedes
obtener fractales que se parezcan a una costa de playa.
Un proceso similar podr´ıa crear nubes, monta˜ nas, y muchas otras formas de la
naturaleza.
Un fractal es una manera de ver lo infinito con el ojo de la mente. Ian Stewart, en
el ap´ endice del libro What is the Mathematics?, de Richard Courant, define fractal
como objetos geom´ etricos con estructuras en todas las escalas.
La matem´ atica detr´ as de los fractales
Los fractales son un campo muy nuevo de las matem´ aticas, as´ı que a´ un existen
muchas preguntas sin resolver. Incluso las definiciones no est´ an claras. Usualmente
llamamos a algo fractal, si muestra alguna auto-similitud.
Caos: una breve rese˜ na 67
Una de las posibles definiciones es la de Benoit Mandelbrot: un fractal es un con-
junto en el que su dimensi ´ on Hausdorff-Besicovich excede extrictamente la dimen-
si ´ on topol ´ ogica. ¿Qu´ e significa esto? Para explicarlo, primero necesitamos entender
qu´ e son las dimensiones topol ´ ogicas y de Hausdorff Besicovich.
La dimensi ´ on topol ´ ogica es la dimensi ´ on normal. Un punto tiene 0 dimensiones.
Una l´ınea tiene una dimensi ´ on. Una superf´ıcie tiene dos, etc . . .
La definici ´ on de la dimensi ´ on Hausdorff Besicovich proviene de este simple he-
cho: El lado de una l´ınea ampliada dos veces (zoom) crece tambi´ en a lo m´ as dos
veces. Por otro lado, el tama˜ no de un cuadrado crece cuatro veces como mucho. Re-
glas similares funcionan para mayores dimensiones tambi´ en.
Para calcular las dimensiones para este hecho, debes usar la siguiente ecuaci ´ on:
dimensi ´ on =
log s
log z
donde z es el cambio de zoom y s es el cambio del tama˜ no para una l´ınea con zoom
2, el tama˜ no del cambio tambi´ en es 2: log2/log 2 = 1, para un cuadrado con zoom
2, el tama˜ no del cambio es 4: log 4/log2 = 2. As´ı, esta definici ´ on da los mismos
resultados para formas normales.
Las cosas se tornan m´ as interesantes con los fractales: Considere una curva de un
copo de nieve que se crea cambiando repetidamente una l´ınea por cuatro l´ıneas. Las
nuevas l´ıneas son
1
3
del tama˜ no de la l´ınea original Despu´ es de acercar (zoom) 3 ve-
ces, estas l´ıneas ser´ an exactamente del mismo tama˜ no que las l´ıneas originales. Esto
ocurre por la auto-similitud creada por la repetici ´ on infinita de esta metamorfosis,
cada una de estas partes se convierte en una copia exacta del fractal original.
El tama˜ no del fractal crece 4 veces porque hay cuatro copias del mismo. Despu´ es
de colocar estos valores en las ecuaciones:
log 4
log 3
= 1,261
Obtenemos un valor mayor que uno! (La dimensi ´ on topol ´ ogica de la curva).
La dimensi ´ on Hausdorff Besicovich (1,261) es mayor que la dimensi ´ on topol ´ ogi-
ca. De acuerdo con esta definici ´ on, se concluye que nuestro copo de nieve es un
fractal.
Esta definici ´ on, sin embargo, no es perfecta ya que excluye muchas figuras que
son fractales. Pero demuestra una de las propiedades interesantes de los fractales, y
que es muy popular. La dimensi ´ on Hausdorff Besicovich tambi´ en se conoce como la
dimensi ´ on fractal.
Generar fractales
El m´ etodo para generar los fractales basado en el uso de la iteraci ´ on. Se toma el
plano complejo El eje real es colocado horizontalmente y el eje imaginario es colo-
cado verticalmente. Cada punto tiene su propia ´ orbita. La trayectoria sobre la que
se calcula utilizando la funci ´ on iterativa, f (z, c) donde z es la posici ´ on previa y c es
68 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
la nueva posici ´ on en el plano. Por ejemplo, en el conjunto Mandelbrot, la funci ´ on
iterativa es z = z
2
+ c. En caso de que queramos examinar el punto 0 −0, 6i, asig-
namos este par´ ametro a c la iteraci ´ on de la ´ orbita comienza en z = 0 + 0i. Luego,
repetidamente calculamos la funci ´ on iterativa, y repetidamente obtenemos un nue-
vo valor para z para la siguiente iteraci ´ on. Revisamos si el punto que pertenece al
conjunto, es decir, si la ´ orbita permanece finita. En este caso, s´ı lo est´ a. As´ı que el
punto est´ a dentro del conjunto. En otros casos, ir´ a r´ apidamente hacia el infinito (por
ejemplo, el valor 10 + 0i cuya primera iteraci ´ on es 110, la segunda es 12110, etc. . . . )
As´ı que estos puntos est´ an fuera del conjunto.
A´ un estamos hablando de n´ umeros infinitos y de iteraciones de n´ umeros infinitos
pero los computadores son finitos, as´ı que no pueden calcular fractales de forma
exacta.
Se puede probar que, en caso de que la distancia de la ´ orbita desde cero es mayor
que 2, siempre se ir´ a al infinito. Entonces podemos interrumpir los c´ alculos para
´ orbitas que fallan este test. Esto se conoce como el test de borde. En los casos de estar
calculando puntos que est´ an fuera del conjunto, necesitamos s´ olo un cantidad finita
de iteraciones.
Ejemplos de Fractales
Conjunto de Mandelbrot:
Sin lugar a dudas el fractal m´ as famoso es El conjunto Mandelbrot. Es generado
por una f ´ ormula muy simple. El conjunto de Mandelbrot, consiste de todos
los n´ umeros complejos representados en el plano que cumplen: c, c
2
+ c, (c
2
+
c)
2
, . . ., pero es uno de los fractales m´ as hermosos. Ver figura 4.5.
Figura 4.5: Conjunto de Mandelbrot
Puesto que el conjunto Mandelbrot es un fractal, sus l´ımites contienen peque˜ nas
copias del conjunto completo. El conjunto Mandelbrot no es completamente
autosimilar, luego cada copia peque˜ na es diferente. Otras copias en las distin-
tas partes del conjunto difieren m´ as.
Caos: una breve rese˜ na 69
Los l´ımites no s´ olo contienen copias del conjunto, sino una verdadera var-
iedad de figuras diferentes. Algunas de ellas son sorprendentemente similares
a aquellas encontradas en la naturaleza: puedes ver ´ arboles, rios con lagos,
galaxias, y cascadas. El conjunto Mandelbrot tambi´ en contiene figuras comple-
tamente nuevas.
Curva de K¨ och:
En honor a Helge von K¨ och, qui´ en lo descubri ´ o originalmente en 1904. Este
tiene dimensi ´ on 1, 2618. Ver figura 4.6.
Figura 4.6: Curva de K¨ och
Conjunto de Julia:
En honor al matem´ atico franc´ es Gaston Julia. Ver figura 4.7. El conjunto Man-
delbrot no es el ´ unico fractal generado por la f ´ ormula z = z
2
+ c. El otro es el
conjunto Julia.
Figura 4.7: Conjunto de Julia. f (z) = z
2
−1
.
No hay un ´ unico conjunto Julia, sino una variedad infinita de ellos. Cada uno
es construido a partir de una “semilla”, que es un punto elegido del conjunto
Mandelbrot. El conjunto Mandelbrot puede considerarse como un mapa de
varios conjuntos Julia. Puntos dentro del conjunto Mandelbrot corresponden
a Julias con grandes ´ areas negras conexas, mientras que los puntos fuera del
conjunto Mandelbrot corresponden a Julias inconexos.
Los Julias m´ as interesantes tienen su semilla en los l´ımites del conjunto Man-
delbrot.
El tema de un conjunto Julia tambi´ en depende fuertemente de la semilla que
escojas. Cuando te aproximas al conjunto Mandelbrot, obtendras un fractal
70 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
tem´ aticamente muy similar cuando cambias a su correspondiente Julia. Al´ ejate
de nuevo, y descubres que estas en un fractal completamente diferente.
Los conjuntos Julia pueden parecer aburridos puesto que no cambian de tema
y permanecen fieles a la semilla elegida del conjunto Mandelbrot. Pero si eliges
cuidadosamente la semilla puedes generar preciosas imagenes.
4.4. A modo de cierre
Estas formas de observar las cosas con sus dimensiones fractales, dej ´ o ver que
superficies que parec´ıan lisas, presentaban abultamientos caprichosos, es decir, eran
ca´ oticos. Con el uso de las dimensiones fractales, muchos fen´ omenos que parec´ıan
lisos o lineales, pod´ıan estudiarse m´ as a fondo como sistemas ca´ oticos. As´ı por ejem-
plo, las ramificaciones de los bronquios eran fractales.
A la comunidad matem´ atica en general no le gustaba hablar de Mandelbrot, pues
consideraban su trabajo con poco rigor, con conceptos oscuros, no era matem´ atico
su trabajo, m´ as bien computacional. Para referirse a los fractales, se refer´ıan a lo
fraccional como dimensi ´ on Hausdorff-Besicovitch.
El t´ ermino fractal denot ´ o un procedimiento de descripci ´ on, c´ alculo y pensamien-
to de las figuras irregulares y fragmentadas, dentadas y descoyuntadas, figuras que
iban desde las l´ıneas cristalinas de los copos de nieve hasta el polvo discontinuo de
las galaxias.
As´ı pues, Robert May y James Yorke, mostraron que eran fractales todas las es-
tructuras que proporcionaron la clave de la din´ amica no lineal.
Muchos estaban convencidos que la geometr´ıa de Mandelbrot, era la propia ge-
ometr´ıa de la naturaleza.
Podemos ver que el estudio del caos mantuvo ocupado a los m´ as grandes mate-
m´ aticos, f´ısicos y cient´ıficos en general de la segunda mitad del siglo XX. Algunos
de ellos como A.N. Kolmogorov, V.I. Arnold, Henri Poincar´ e, Birkhoff, Levinson,
Smale, Guckenheimer, Ruelle, Ulam, Metropolis, Stein, R¨ ossler, Yorke, May, Mandel-
brot, Feigenbaum, Barnsley, Devaney, Julia, Fatou, entre otros, nos muestran la gran
multidisciplinariedad existente entre las ramas de las ciencias. El caos, hoy d´ıa se
aplica al comportamiento social, a la econom´ıa.
Si desea profundizar en el tema, puede consultar An Introduction to Chaotic
Dynamical Systemde Robert Devaney. Tambi´ en del mismo autor, puede consultarse
Chaos and Fractals: the mathematics behind the computer graphics.
El descubrimiento del caos requiri ´ o muchas cosas y mucha gente. Hicieron fal-
ta matem´ aticos puros para el desarrollo de una aproximacimaci ´ on topol ´ ogica a la
din´ amica cualitativa y para preguntarse cuestiones suficientemente generales. Se
necesitaron f´ısicos para enlazar las respuestas con el mundo real. Se necesitaron ex-
perimentadores para comprobar que las teor´ıas ten´ıan sentido.
Preguntarse ¿cu´ al contribuci ´ on fue la m´ as importante?, es equivalente a pregun-
tarse ¿qu´ e es m´ as importante, el coraz´ on, los pulmones o el cerebro?. Lo importante
es la combinaci ´ on de ellos.
Cap´ıtulo 5
Curiosidades Matem´ aticas
Resumen
El presente trabajo intenta mostrar algunas curiosidades matem´ aticas que pueden
ser ´ utiles en la ense˜ nanza y aprendizaje de la matem´ atica. Incluye un breve esbozo
hist ´ orico de la notaci ´ on matem´ atica, curiosidades num´ ericas, an´ ecdotas, entre otros.
5.1. Introducci ´ on
En los procesos de ense˜ nanza y aprendizaje de la matem´ atica, un rasgo conflicti-
vo que se presenta es el abordaje de la matem´ atica como una asignatura misteriosa,
casi m´ agica. As´ı, la ´ unica forma de hacerla accesible a los estudiantes es mediante la
utilizaci ´ on de f ´ ormulas y algoritmos. La matem´ atica se presenta a los estudiantes co-
mo una materia de completa aplicaci ´ on, dejando de lado la parte creativa y creadora
que ella nos presenta.
Esto no quita m´ erito a la necesidad de los algoritmos y f ´ ormulas para algunas
aplicaciones cotidianas, pero si limita la capacidad creadora.
Ahora bien, ¿c´ omo podemos hacer la clase de matem´ atica m´ as amena?. Existe
muchas modelaciones te´ oricas que nos dan una aproximaci ´ on.
En mi pr´ actica matem´ atica, una de las cosas que intento es sorprender a mis
estudiantes con alguna curiosidad que se logr´ e asociar con la naturaleza plausible y
porque no, a la naturaleza propia de la matem´ atica.
A continuaci ´ on, presento una recopilaci´ on de algunas curiosidades que pueden
sembrar una espina de asombro al lector hacia la matem´ atica.
Vale mencionar adem´ as, que este trabajo surge como una inquietud obtenida en
el I Campamento de Ense˜ nanza de Matem´ atica Jonathan Castillo Solano, UCR-UNA, el
cual trat ´ o sobre juegos en la Ense˜ nanza Matem´ atica.
72 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
5.2. Signos matem´ aticos
Estamos habituados desde nuestros primeros a˜ nos escolares a reconocer, junto
con las cifras, una serie de s´ımbolos aritm´ eticos tales como el de la suma + y la
multiplicaci ´ on ×, etc. Muchos pensar´ an que estos s´ımbolos son tan antiguos como
las letras o tal vez como los propios n´ umeros, sin embargo, no es as´ı. A medida
que el ´ algebra fue progresando, los matem´ aticos, para facilitar la escritura de las
f ´ ormulas, fueron introduciendo, con m´ as o menos ´ exito, nuevos s´ımbolos operativos.
Al principio las f ´ ormulas matem´ aticas eran una especie de imitaci ´ on del lenguaje
hablado, algo as´ı como si en vez de 40 +50 −3 = 87 escribi´ esemos 40 m´ as 50 menos
3 igual a 87. Tal manera de proceder se ha llamado c´ alculo literal o ´ algebra ret ´ orica.
1. Girolamo Cardano (1501-1576), en Italia, escribe su Ars Magna, primer tratado
de ´ algebra merecedor de este nombre, seg´ un Rey Pastor, en el que da un salto
notable del ´ algebra ret ´ orica a la simb´ olica.
2. Michael Stifel (1485-1567), alem´ an, en su obra Arithmetica Integra, populariz´ o los
s´ımbolos + y −desplazando a los signos p (plus) y m(minus), seg´ un Arg¨ uelles.
Rey Pastor dice que los signos + y − aparecen utilizados por primera vez por
el alem´ an Widmann (1489), y no se sabe si proceden de la deformaci ´ on de las
iniciales de plus y minus. Stifel utilizaba expresiones como xxxx, ´ o xx, para las
potencias cuarta o segunda de x.
3. Christoph Rudolff (1500-1545), alem´ an, publica en 1525, el primer tratado de
´ algebra en alem´ an vulgar titulado Coss. La cosa era el nombre que se daba a
la inc´ ognita, que hoy representar´ıamos por x y el arte c´ oisico era el ´ algebra. En
esta obra aparece, por primera vez, el s´ımbolo
¨
O, corrupci ´ on de la inicial de la
palabra radix, para indicar la ra´ız cuadrada. La ra´ız cuadrada de un n´ umero se
designaba antes del siglo XVI poniendo un punto delante del n´ umero.
4. Robert Recorde, ingl´ es, publica en 1557 su obra The Whetstone of Witte, primer
tratado ingl´ es de ´ algebra, en que introduce el signo = por no haber nada m´ as
igual que estos dos trazos paralelos; sin embargo pasar´ an m´ as de cien a˜ nos antes
de que este signo triunfe sobre otras notaciones rivales.
5. Adriano Van Roomen, holand´ es, hacia 1598, en un comentario al ´ algebra de
Alhwarazmi, escrib´ıa A(3), B(2), etc. para expresar el cubo de A o el cuadra-
do de B; Herigone en su Cursus mathematicus, (Paris, 1634), escrib´ıa a3, b2, etc.;
Descartes en su Geometr´ıa escribi ´ o como lo hacemos ahora: a
3
, b
2
, etc. y popu-
lariz´ o el signo = de Recorde. A partir de Descartes la notaci ´ on algebraica es ya
poco m´ as o menos la que empleamos hoy.
6. Tomas Harriot (1560 - 1621) perfeccion´ o los s´ımbolos de Vi` ete y a ´ el se debe la
introducci ´ on y uso por primera vez de los signos actuales de mayor que y menor
que < , >. En alguna ocasi ´ on utiliz´ o el punto como s´ımbolo de multiplicaci ´ on,
m´ as tarde difundido por Leibniz.
Curiosidades Matem´ aticas 73
7. William Oughtred (1574-1660), cl´ erigo ingl´ es, propuso, entre propios y ajenos,
unos 150 signos matem´ aticos. De ellos se han conservado el de la multipli-
caci ´ on ×, los signos : y :: para la raz´ on y proporci ´ on, aunque ya en desuso, y la
abreviatura log para logaritmo.
8. Albert Girard (1590-1633) introdujo el uso de los par´ entesis ( ), cre´ o las primeras
abreviaciones trigonom´ etricas, e introdujo en los c´ alculos el s´ımbolo ∞ para el
infinito.
9. John Wallis (1616-1703) tambi´ en utiliz´ o el s´ımbolo ∞ para designar infinito,
aunque desde Vi` ete hasta el siglo XVIII se utilizaba como s´ımbolo de igualdad
(deformaci ´ on de la inicial de æquale).
10. Pierre Bouguer (1698-1758) introdujo los signos de mayor o igual que y menor o
igual que: ≥ y ≤.
11. Leonhard Euler (1707-1783) introdujo el s´ımbolo i primera letra de imagina-
rius para denotar

−1, la ra´ız cuadrada de menos uno; diversas notaciones
trigonom´ etricas; la letra e para la base de los logaritmos neperianos y la letra
griega Σ como s´ımbolo sumatorio.
12. Kramp (1808) introduce el s´ımbolo ! , para designar los factoriales.
5.3. Curiosidades Matem´ aticas
1. Curiosidades sobre π (PI):
a) La notaci ´ on con la letra griega π proviene de la inicial de las palabras
de origen griego περιϕερεια (per´ıferia) y περιµετρoν (per´ımetro) de un
c´ırculo.
b) Esta notaci ´ on fue usada por primera vez en 1706 por el matem´ atico gal´ es
William Jones y popularizada por el matem´ atico Leonhard Euler
c) El 14 de marzo (3/14) se ha convertido en una celebraci ´ on no oficial para
el “D´ıa Pi”, deriv´ andose de la aproximaci ´ on de tres d´ıgitos de pi: 3,14.
Normalmente la celebraci ´ on se concentra a la 1:59 PM (en reconocimien-
to de la aproximaci ´ on de seis d´ıgitos: 3.14159), aunque algunas personas
afirman que en realidad son las 13:59, por lo que lo correcto ser´ıa celebrar
a la 1:59 AM.
d) Johann Heinrich Lambert (1749-1777), en 1770, mostr´ o que
π = 3 +
1
7 +
1
15 +
1
1 +
1
292 +
.
.
.
74 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
e) arctan(1) + arctan(2) + arctan(3) = π.
f )
3

31 = 3, 1413806 . . ., o lo que es lo mismo, es casi π.
g) Una forma de aprender los 20 primeros d´ıgitos es con este poema, s´ olo
hay que contar las letras de cada palabra:
Soy y ser´ e a todos definible
mi nombre tengo que daros
cociente diametral siempre inmedible
soy de los redondos aros.
h) El 4 de octubre de 2006, a la 1:30 de la madrugada, y tras 16 horas y me-
dia, el japon´ es Akira Haraguchi rompi ´ o el record recitando 100.000 d´ıgitos
del n´ umero π, realizando una parada cada dos horas de 10 minutos para
tomar aire.
2. El matem´ atico ´ arabe IBN ALBANNA (siglo XII) public´ o las siguientes curiosi-
dades:
9 ×9 + 7 = 88
98 ×9 + 6 = 888
987 ×9 + 5 = 8888
9876 ×9 + 4 = 88888
98765 ×9 + 3 = 888888
987654 ×9 + 2 = 8888888
9876543 ×9 + 1 = 88888888
98765432 ×9 + 0 = 888888888
1 ×8 + 1 = 9
12 ×8 + 2 = 98
123 ×8 + 3 = 987
1234 ×8 + 4 = 9876
12345 ×8 + 5 = 98765
123456 ×8 + 6 = 987654
1234567 ×8 + 7 = 9876543
11 ×11 = 121
111 ×111 = 12321
1 ×9 + 2 = 11
12 ×9 + 3 = 111
123 ×9 + 4 = 1111
1234 ×9 + 5 = 11111
12345 ×9 + 6 = 111111
123456 ×9 + 7 = 1111111
1234567 ×9 + 8 = 11111111
12345678 ×9 + 9 = 111111111
123456789 ×9 + 10 = 1111111111
Curiosidades Matem´ aticas 75
3. Reconstruir la suma:
1 ∗ 5 ∗ +
4 1 ∗ 7
6 ∗ 8 6
R: 1959 + 4127
4. Reconstruir las multiplicaciones:
4 6
× ∗ ∗
∗ ∗ ∗
∗ ∗ ∗
1 ∗ 7 8
5 ∗ ∗
× 5 ∗ ∗
5 ∗ ∗
∗ ∗ 5 ∗
∗ ∗ ∗ 5
∗ ∗ ∗ 5 ∗ ∗
R: 46 ×48 y 517 ×521
5. Los ejemplos anteriores reciben el nombre de criptogramas, a´ un cuando ese
nombre engloba tambi´ en a otros presentes en todos los idiomas de los tipos
siguientes:
S E N D +
M O R E
M O N E Y
R:
9 5 6 7 +
1 0 8 5
1 0 6 5 2
M U N C
ˇ
A +
C I N S T E
S
ˇ
A R
ˇ
A C I E
R:
8 3 7 9 0 +
9 5 7 1 6 2
1 0 4 0 9 5 2
Este ´ ultimo est´ a escrito en rumano y se traduce como:
TRABAJO + HONESTIDAD = POBREZA
o del tipo:
a)
A B C (x)
N
C B A
R: Imposible
b)
A B C D (x)
N
D C B A
R: 2178X4
c)
A B C D E (x)
N
E D C B A
R: 21978X4
76 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
o del tipo:
a) 7 · (FRYHAM) = 6 · (HAMFRY)
b) ab ×ac = acb
Criptogramas con divisiones
c)
* * * * * * * * * * *
* * * * * 8 * *
* * * *
* * *
* * * *
* * * *
R:
1 0 0 2 0 3 1 6 1 2 4
9 9 2 8 0 8 0 9
1 0 0 3
9 9 2
1 1 1 6
1 1 1 6
d)
AHHAAH
JOKE
= HA
377337
5169
= 73
Lo cierto es que desde hace siglos son muy populares en los libros de juegos
matem´ aticos y matem´ atica recreativa.
Cada uno de los juegos anteriores trae impl´ıcito un mensaje que se debe desci-
frar.
La criptograf´ıa es la ciencia que se ocupa de cifrar informaci ´ on usando t´ ecnicas
matem´ aticas que hagan posible el intercambio de mensajes de manera que solo
pueden ser le´ıdos por las personas a quienes van dirigidos.
6. La teor´ıa de los cuadrados m´ agicos fue desarrollada desde ´ epocas remotas por
los chinos y parece haber tenido un origen m´ astico.
Los antiguos magos de Persia pretend´ıan curar las enfermedades, aplicando
a la parte enferma un cuadrado m´ agico siguiendo el conocido principio de
medicina: “Primum non nocire”.
Es bien conocido el hecho de que no existe un cuadrado m´ agico de orden 2.
El siguiente cuadrado m´ agico se llama Lho Shu, data de la antig¨ uedad y sim-
boliz´ o para los chinos la armon´ıa y el equilibrio: el yin-yang.
4 9 2
3 8 7
8 1 6
Otro cuadrado m´ agico de orden 4 es:
Curiosidades Matem´ aticas 77
1 15 14 4
12 6 7 9
8 10 11 5
13 3 2 10
Los cuadrados m´ agicos dieron origen a los pol´ıgonos y a los poliedros m´ agicos.
7. La secci ´ on A´ urea y otros n´ umeros. Cuando hablamos de secci ´ on a´ urea nos
estamos refiriendo a un segmento de recta que representa a un n´ umero real
denotado por la letra φ (phi) cuyo valor es:
φ =
1 +

5
2
Aunque la letra φ fue una notaci ´ on en honor al escultor griego Fidias.
Existen muchos t´ erminos equivalentes para φ, adem´ as de secci ´ on a´ urea ten-
emos: n´ umero de oro, n´ umero dorado, n´ umero a´ ureo, proporci ´ on a´ urea, pro-
porci ´ on divina y muchos otros.
AB
AC
=
AC
CB
; (Divisi ´ on en media y extrema raz´ on)
En el caso CB = 1 obtenemos:
AC + 1
AC
=
AC
1
lo cual nos da AC = φ 1, 618033988 . . ..
La construcci ´ on anterior fue recopilada por Euclides en sus Elementos.
He aqu´ı algunas representaciones de φ:
φ
2
= φ + 1
φ = 1 +
1
1 +
1
1 +
1
1 +· · ·
φ =
¸
1 +
_
1 +
_
1 +

1 +· · ·
φ = 1 + 2 sin18
φ =
13
8
+


n=0
(−1)
n+1
(2n + 1)!
(n + 2)!n!4
2n+3
78 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
8. En la tumba de Diofanto de Alejandr´ıa, apareci ´ o el siguiente p´ arrafo:
“Su juventud ocup´ o la sexta parte, despu´ es durante la doceava parte su cara
se cubri´ o de barba. Pas´ o una s´ etima parte de su vida antes de casarse y cinco
a˜ nos despu´ es tuvo un hijo que una vez alcanzada la mitad de la edad de su
padre muri´ o. Su padre le sobrevivi´ o a´ un cuatro a˜ nos”.
En el p´ arrafo anterior se encuentra la informaci ´ on sobre la edad de Diofanto.
Desc ´ ubrala.
9. Los primeros en utilizar un s´ımbolo que representara el cero fueron los babilo-
nios. Las tabletas de arcilla que se encontraron, que se remontan al a˜ no 200
A.C., dan cuenta del empleo de este s´ımbolo. En Europa, el cero fue introduci-
do reci´ en en los siglos IX o X de nuestra era.
10. Srinivasa Ramanujan (1897-1920) fue uno de los m´ as grandes genios de las
matem´ aticas, ´ el conjetur´ o que el n´ umero:
θ = e
π

163
era un n´ umero entero. En 1974 con la ayuda de las modernas computadoras de
la ´ epoca se concluyo que el n´ umero anterior era el entero:
N = 262537412640768744
Hoy d´ıa, con la ayuda de casi cualquier computadora se prueba que:
0 < N −θ < 10
−29
11. Multiplicaci ´ on Fulm´ınea: Es interesante el proceso de multiplicaci ´ on de los
n´ umeros de varias cifras utilizando por eminentes matem´ aticos como: Fourier
(1831), Cauchy (1840) y otros.
Sup´ ongase que se desea multiplicar 5817 ×423 colocamos as´ı:
5 8 1 7
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 2 0
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 4 2
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 3 5
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 5 4
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 1 7
3 2 4 . . . . . . . . . . . . . . . 2 1
5817 ×423 = 2460591
Curiosidades Matem´ aticas 79
12. Cuando se le pregunt ´ o a Pit´ agoras que era para ´ el un amigo el maestro respon-
di ´ o: “un segundo yo” y puso como ejemplo a los n´ umeros 284 y 220.
Escribamos en dos columnas los divisores propios de cada uno de ellos.
Divisores de 284 Divisores de 220
1 1
4 2
71 4
142 5
10
11
20
22
44
55
110
Si se suman los divisores de 284 obtenemos 220 y si sumamos los divisores de
220 obtenemos 284.
Los n´ umeros amigos eran conocidos por los indios muchos tiempo antes de
Pit´ agoras.
Los n´ umeros amigos han sido parte de la historia del hombre m´ as de 3000 a˜ nos
y sus grandes misterios a´ un no se han descubierto.
Pasaron muchos siglos desde la antig¨ uedad hasta que Fermat descubriera otro
par de n´ umeros amigos en 1636: 17296 y 18416. Descartes descubri ´ o otro par
de n´ umeros amigos 9363584 y 9437056.
En en siglo XVIII Euler escribi ´ o una lista con 63 pares de tales n´ umeros.
Nicolo Paganini en 1967 asombr´ o al mundo matem´ atico al descubrir que los
n´ umeros amigos 1184 y 1210 no hab´ıan sido citados hasta ahora.
Todos los n´ umeros amigos encontrados hasta ahora tienen la misma paridad,
se desconocen si existen con distinta paridad, lo mismo que no tienen f ´ ormulas
para generarlos, tampoco se sabe si su n´ umero es finito o infinito.
Algunos n´ umeros amigos son los pares de n´ umeros siguientes:
220 y 284
1184 y 1210
2620 y 2924
5020 y 5564
6232 y 6368
10744 y 10856
12285 y 14595
17296 y 18416
63020 y 76084
80 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
13. Tablas misteriosas: Con las siguientes 5 tablas de n´ umeros, podemos adivinar
el n´ umero que habr´ a pensado una persona, desde 1 al 31, sabiendo ´ unicamente
en cuales de las tablas se encuentra.
1 3 5 7
9 11 13 15
17 19 21 23
25 27 29 31
2 3 6 7
10 11 14 15
18 19 22 23
26 27 30 31
4 5 6 7
12 13 14 15
20 21 22 23
28 29 30 31
8 9 10 11
12 13 14 15
24 25 26 27
28 28 30 31
16 17 18 19
20 21 22 23
24 25 26 27
28 29 30 31
El n´ umero pensado es la suma de los primeros n´ umeros de las tablas donde se
encuentra. As´ı, por ejemplo, si nos dice que el n´ umero pensado se encuentra
en las tablas 1, 3 y 4, ser´ a: 1 + 4 + 8 = 13; si est´ a en la 3 y 5, ser´ a: 4 + 16 = 20.
14. Multiplicaci ´ on Rusa: Algunos pueblos de Rusia multiplican si emplear tablas
com´ unmente usadas. Para ello se escriben los dos factores uno al otro lado y se
forma con ellos dos columnas: debajo del factor que est´ a a la izquierda se toma
la mitad en n´ umeros enteros y de esta mitad se toma la mitad y as´ı sucesiva-
mente hasta llegar a 1; debajo del factor que est´ a a la derecha, y paralelamente,
se escribe el duplo, y as´ı sucesivamente hasta emparejar con el ´ ultimo n´ umero
de la columna izquierda. Por ejemplo:
22 × 6
11 12
5 24
2 48
1 96
132
Hecho esto, considero todos los n´ umeros de la columna de la derecha colocados
enfrente de los n´ umeros impares de la otra columna y se suman dichos los
n´ umeros, es decir, se suman los n´ umeros se˜ nalados; esta suma ser´ a el resultado
de la multiplicaci ´ on: 22 ×6 = 12 + 24 + 96 = 132
15. El problema de los cuatro cuatros: El objetivo del juego es obtener todos los
n´ umeros naturales del 0 al 100 usando ´ unicamente cuatro cuatros. Las opera-
ciones permitidas son las siguientes: suma, resta, multiplicaci ´ on, divisi ´ on, con-
catenaci ´ on (usar el 44 es v´ alido y en ese caso habr´ıamos utilizado ya dos cua-
tros), el punto decimal (es l´ıcito escribir 0,4 si queremos poner cero coma cua-
tro), potencias (4
4
est´ a permitido gastando as´ı dos cuatros), ra´ıces cuadradas (si
Curiosidades Matem´ aticas 81
queremos poner ra´ız cuadrada de 4 escribiremos

4 para entendernos), facto-
riales y n´ umeros peri ´ odicos (para entendernos pondremos 0, 4 . . . si queremos
poner cero coma cuatro peri ´ odico). Tambi´ en podemos usar par´ entesis como
creamos conveniente. S´ olo para ilustrar, se presentan los n´ umeros del 0 al 30.
0 = 4 −4 + 4 −4
1 =
4
4
+ 4 −4
2 =
4
4
+
4
4
3 =
(4 · 4) −4
4
4 = 4 · (4 −4) + 4
5 =

4 +

4 +
4
4
6 =

4 · (4 −
4
4
)
7 = 4 + 4 −
4
4
8 = 4 ·

4 + 4 −4
9 = (4 −
4
4
)

4
10 = 4 ·

4 +
4

4
11 =
44
(

4 ·

4)
12 = (

4 +

4 +

4) ·

4
13 =
44
4
+

4
14 = 4 · 4 −
4

4
15 =
44
4
+ 4
16 =

4 ·

4 ·

4 ·

4
17 = 4

4
+
4
4
= 4 · 4 +
4
4
18 = 4
4

4
+

4 =
44

4
−4
19 = 4! −4 −
4
4
20 = (
4
4
+ 4) · 4
21 = 4! −
4
4


4
22 =
44
(

4 ·

4)
23 = 4! −

4 ·

4
4
24 = 4! + 4 −

4 −

4
25 = 4! +

4 ·

4
4
26 = 4! +

4 ·

4

4
27 = 4! +
4
4
+

4
28 = 4! + 4 ·
4
4
29 = 4! + 4 +
4
4
30 =
(4 +
4
4
)!
4
16. El n´ umero 1888081808881 es un n´ umero muy especial.
Viendo cada uno de los 1 como una l´ınea vertical | cumple lo siguiente:
Es un n´ umero primo.
Es capic ´ ua, por lo que si lo leemos de derecha a izquierda tambi´ en es un
n´ umero primo (´ el mismo).
Si lo giramos 180

tambi´ en es un n´ umero primo (´ el mismo).
Si lo vemos reflejado en un espejo tambi´ en es un n´ umero primo (´ el mis-
mo).
Realmente curiosa la simetr´ıa de este n´ umero.
17. El n´ umero 40337956 tiene la siguiente propiedad:
4
0
−3
3
+ 7
9
−5
6
= 40337956
82 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
18. 1
2
+ 2
2
+ 3
2
+ . . . + 24
2
= 70
2
.
Y adem´ as es la ´ unica secuencia (o sucesi ´ on) de este tipo (sumas de cuadrados
de los primeros n n´ umeros enteros positivos) cuyo resultado es otro cuadrado.
Lo demostr´ o G. N. Watson en 1918.
19. El n´ umero 666 tiene curiosas propiedades.
Aparte del significado negativo que todos conocemos (es el n´ umero de la bes-
tia), cumple las siguientes propiedades:
Podemos obtenerlo a partir de operaciones elementales con las potencias
sextas de los tres primeros enteros positivos:
666 = 1
6
−2
6
+ 3
6
Podemos obtenerlo sumando sus d´ıgitos y los cubos de los mismos:
666 = 6 + 6 + 6 + 6
3
+ 6
3
+ 6
3
Por cierto, al parecer hay pocos n´ umeros que cumplen esta propiedad.
Podemos obtenerlo sumando los cuadrados de los primeros siete n´ umeros
primos:
666 = 2
2
+ 3
2
+ 5
2
+ 7
2
+ 11
2
+ 13
2
+ 17
2
La funci ´ on φ(n), cuyo valor es la cantidad de enteros positivos menores o
iguales que n que son primos relativos con n, y el n´ umero 666 cumplen lo
siguiente:
φ(666) = 6 · 6 · 6
20. Como promedio, el n´ umero de representaciones de un n´ umero entero positivo
s como suma de dos cuadrados de n´ umeros enteros (es decir, s = n
2
+ m
2
con
n, m ∈ Z) es π.
¿Qu´ e es eso del promedio?
Muy sencillo:
a) 0 : Representaciones: 1 : 0 = 0
2
+ 0
2
b) 1 : Representaciones: 4 : 1 = 1
2
+ 0
2
, 1 = (−1)
2
+ 0
2
, 1 = 0
2
+ 1
2
, 1 =
0
2
+ (−1)
2
c) 2 : Representaciones: 4 : 2 = 1
2
+ 1
2
, 2 = (−1)
2
+ 1
2
, 2 = 1
2
+ (−1)
2
, 2 =
(−1)
2
+ (−1)
2
d) 3 : Representaciones: 0
y as´ı, respectivamente, el 4 tiene 4; el 5 tiene 8; el 6 tiene 0, el 7 tiene 0, el 8 tiene
4, el 9 tiene 4, el 10 tiene 8.
Curiosidades Matem´ aticas 83
El promedio para cada n se hace as´ı: se suman las representaciones de ca-
da n´ umero entre 0 y n y se divide el resultado entre n. Por ejemplo, para los
n´ umeros del 0 al 10 har´ıamos el siguiente c´ alculo:
1 + 4 + 4 + 0 + 4 + 8 + 0 + 0 + 4 + 4 + 8
10
= 3, 7
Bueno, pues al parecer si hacemos crecer n ese promedio tiende a π.
21. El n´ umero 10
33
(mil quintillones) es la potencia de 10 m´ as grande conocida que
puede representarse como producto de dos n´ umeros que no contienen ning´ un
cero. En efecto:
1000000000000000000000000000000000 = 2
33
· 5
33
= 8589934592 · 116415321826934814453125
Es claro que cualquier n´ umero de este tipo debe ser de la forma 2
x
· 5
x
, ya que
si no fuera as´ı alguno de los factores contendr´ıa al menos un 2 y un 5 y por
tanto ser´ıa m´ ultiplo de 10, conteniendo entonces al menos un cero.
Parece ser que lo complicado es encontrar una potencia de 5 que no contenga
ceros. Se sabe que 5
58
no contiene ning´ un cero, pero al calcular 2
58
vemos que
contiene al menos un cero. Por tanto no nos vale.
22. El n´ umero equivalente a la palabra GOOGLE si la giramos π radianes (180

),
es decir, el 379009, es un n´ umero primo
23. Se puede construir un pol´ıgono regular de 65537 lados con regla y comp´ as pero
no se puede construir un pol´ıgono regular de 7 lados de esa forma.
Esto es debido a la relaci ´ on entre la construcci ´ on de pol´ıgonos regulares con
regla y comp´ as y los n´ umeros de Fermat
1
.
24. El n´ umero 2646798 es el ´ unico n´ umero natural de 7 cifras que cumple la si-
guiente propiedad:
2
1
+ 6
2
+ 4
3
+ 6
4
+ 7
5
+ 9
6
+ 8
7
= 2646798
1
Los n´ umeros de Fermat son n´ umeros de la forma F
n
= 22
n
+ 1, desde n = 0 en adelante.
Los primeros son:
F
0
= 22
0
+ 1 = 3
F
1
= 22
1
+ 1 = 5
F
2
= 22
2
+ 1 = 17
F
3
= 22
3
+ 1 = 257
F
4
= 22
4
+ 1 = 65537
Es sencillo comprobar que todos estos n´ umeros son primos.
84 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
25. Las siguientes curiosas igualdades son ciertas:
1
3
+ 3
3
+ 6
3
= 244
2
3
+ 4
3
+ 4
3
= 136
Adem´ as:
8
4
+ 2
4
+ 0
4
+ 8
4
= 8208
26. El n´ umero 1741725 tiene una curios´ısima propiedad:
1
7
+ 7
7
+ 4
7
+ 1
7
+ 7
7
+ 2
7
+ 5
7
= 1741725
Al parecer es el ´ unico n´ umero con el que se sabe que ocurre.
27. El n´ umero 26 est´ a situado entre un cuadrado y un cubo:
5
2
< 26 < 3
3
Esto es, el n´ umero natural que hay justo antes es un cuadrado y el que hay justo
despu´ es es un cubo.
Este hecho no despertar´ıa la curiosidad de nadie si no fuera porque el 26 es el
´ unico n´ umero natural que tiene esa propiedad. La demostraci ´ on de este hecho
se debe a Pierre de Fermat.
28. Augustin Louis Cauchy (matem´ atico franc´ es, 1789-1857) recibi ´ o una vez un
art´ıculo que pretend´ıa demostrar que
x
3
+ y
3
+ z
3
= t
3
no ten´ıa soluciones enteras (algo del estilo al ´ ultimo teorema de Fermat).
En principio esto no tendr´ıa nada de extra˜ no, se env´ıa a un gran matem´ atico
un art´ıculo para que lo revise. Lo curioso fue la respuesta: Cauchy devolvi ´ o el
manuscrito con una simple nota en la que se pod´ıa leer: 3
3
+ 4
3
+ 5
3
= 6
3
29. 1 = 1
3
(el primer impar vale 1 al cubo)
3 + 5 = 2
3
(la suma de los dos siguientes impares vale 2 al cubo)
7 + 9 + 11 = 3
3
(la suma de los tres siguientes impares vale 3 al cubo)
13 +15 +17 +19 = 4
3
(la suma de los cuatro siguientes impares vale 4 al cubo)
y as´ı sucesivamente.
30. Un motivo de la extinci ´ on de los n´ umeros romanos, en favor de los n´ umeros
´ arabes o indios, fue el problema de realizar operaciones aritm´ eticas como el
producto o la divisi ´ on.
31. El n´ umero 153 tiene propiedades muy curiosas. Ve´ amoslo:
Es el n´ umero m´ as peque˜ no que puede ser expresado como la suma de los
cubos de sus d´ıgitos:
153 = 1
3
+ 5
3
+ 3
3
Curiosidades Matem´ aticas 85
Es igual a la suma de los factoriales de los n´ umeros del 1 al 5:
153 = 1! + 2! + 3! + 4! + 5!
La suma de sus d´ıgitos es un cuadrado perfecto:
1 + 5 + 3 = 9 = 3
2
La suma de sus divisores (excluyendo al propio n´ umero) tambi´ en es un
cuadrado perfecto:
1 + 3 + 9 + 17 + 51 = 81 = 9
2
Adem´ as, como se puede ver, es el cuadrado de la suma de sus d´ıgitos.
Puede ser expresado como la suma de todos los n´ umeros enteros del 1 al
17:
153 = 1 + 2 + 3 + 4 +· · · + 15 + 16 + 17
Esto significa que 153 es el decimos´ eptimo n´ umero triangular. Como su
inverso, 351, tambi´ en es un n´ umero triangular (suma del 1 hasta el 26)
podemos decir que 153 es un n´ umero triangular invertible.
Es un n´ umero de Harshad (o n´ umero de Niven), es decir, es divisible por
la suma de sus d´ıgitos:
153
1 + 5 + 3
= 17
Como 351 tambi´ en es un n´ umero de Harshad podemos decir que 153 es
un n´ umero de Harshad invertible .
Los n´ umeros de Harshad fueron definidos por el matem´ atico indio D. R.
Kaprekar.
Puede ser expresado como el producto de dos n´ umeros formados por sus
d´ıgitos:
153 = 3 · 51
La sumas de las potencias 0, 1 y 2 de sus d´ıgitos es igual al producto de
ellos:
1
0
+ 5
1
+ 3
2
= 1 · 5 · 3
Realmente curioso el n´ umero, ¿verdad?.
32. 0, 999 . . . = 1. Ve´ amoslo:
x = 0, 999 . . . (1)
10x = 9, 999 . . . (2)
Restamos (2) - (1):
9x = 9
86 Sumario de t ´ opicos matem´ aticos – e
π
Despejando x:
x = 1 (3)
Por (1) y (3):
0, 999 . . . = 1
Curioso, ¿verdad?
33. 199 es primo. Y que si lo giramos 180

obtenemos el 661, que tambi´ en es primo.
Y que si permutamos sus cifras obtenemos los n´ umeros 919 y 991 que tambi´ en
resultan ser primos.
34. El n´ umero primo m´ as grande que se conoce en la actualidad es el 2
30402457
−1
y tiene 9152052 cifras (s´ı, s´ı, m´ as de 9 millones de cifras).
35. El menor n´ umero primo palindr´ omico (se lee igual de izquierda a derecha que
de derecha a izquierda) y pandigital (contiene todos los n´ umeros del 1 al 9) es:
1023456987896543201
36. Dirichlet odiaba tanto escribir cartas que para avisar a sus suegros de que su
mujer y ´ el hab´ıan tenido un hijo les mand´ o un telegrama que dec´ıa: 1 + 1 = 3.
5.4. Reflexiones
La utilizaci ´ on de juegos matem´ aticos nos proporcionan una manera efectiva de
que la clase de Matem´ atica sea m´ as amena. La utilizaci ´ on de dichos juegos nos pro-
porcionan una manera en la cual se puede aprender de manera divertida los concep-
tos matem´ aticos tratar.
Adem´ as, los juegos matem´ aticos permiten desarrollar algunas destrezas cogniti-
vas, por ejemplo, ubicaci ´ on, asociaci ´ on, delimitaci ´ on, entre otros.
Ahora bien, hay que ser cuidadosos con otras implicaciones directas de la apli-
caci ´ on y utilizaci ´ on de juegos matem´ aticos, as´ı por ejemplo, algunas veces estos es-
pacios son tomados como sustituci ´ on de los contenidos tem´ aticos, es decir, se presta
para sustituir conceptos propios matem´ aticos por una visi ´ on entretenida y aislada
del concepto a estudiar.
En este sentido, hay que tener un equilibrio entre la parte te´ orica y pr´ actica, entre
la parte concreta y la abstracta de la tem´ atica por abordar.
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