A la atención de la Embajada de España en Berlín y, en consecuencia, a la atención de la Junta Electoral Central y de los órganos e instituciones del Estado Español

que procedan.

Berlin, 20 de noviembre de 2011

Estimado Sr/Sra.,

El pasado 20 de octubre, dentro del plazo definido por la Junta Electoral Central para solicitar el voto por correo por parte de los electores que se encuentran temporalmente en el extranjero, procedí a la solicitud del mismo en la sección consular de la Embajada de España en Berlín, ciudad donde me encuentro residiendo en este momento. A fecha de hoy, día de Elecciones Generales en España y, habiendo finalizado en el día de ayer el plazo límite para el envío del voto por correo, quiero comunicar que todavía no he recibido la documentación para poder ejercer mi derecho a voto. Según conversaciones telefónicas con la Embajada y la Junta Electoral en la pasada semana, en la cual realicé un esfuerzo extraordinario con el fin de averiguar lo que había sucedido con mi documentación para las votaciones, incluyendo consultas al respecto en diversas oficinas de correos de mi ciudad, en este momento me reconozco fuera de plazo para poder ejercer tal derecho, como se refleja en el artículo 23 de la Constitución Española. También les comunico que, algunos residentes españoles que conozco en la ciudad de Berlín, tampoco han recibido la citada documentación, solicitada análogamente, con lo cual es probable que así se lo hagan saber, y así lo deseo. Con cierto margen de tolerancia puedo comprender la factibilidad en cuanto a problemas e incidencias de tipo logístico en la tramitación de mi solicitud, pero no puedo aceptarlos de ninguna de las maneras. El Estado debe garantizar en todo caso al ciudadano la posibilidad de ejercer el derecho a voto, máxime cuando éste realiza todos los trámites oportunos a tal efecto en el marco temporal y legal establecidos. No puedo comprender cómo no, por ejemplo, se disponen mecanismos a tal efecto en los consulados. La imposibilidad de emitir mi voto supone como consecuencia, entre otras, que mi respuesta al ejercicio del voto sea interpretada automáticamente como “abstención”. Esto implica fundamentalmente lo siguiente: Que mi respuesta al ejercicio democrático sea considerada como pasiva. Error: mi solicitud de voto representa mi interés en cuanto a poder manifestarme, pero no puedo porque no se me permite ejercer mi derecho. Que el voto de mis conciudadanos tenga más valor que el que hubiera tenido si yo hubiera podido ejercer mi derecho a voto de manera legítima. Error: en ningún caso, estoy dispuesto a delegar mi voto – ni el valor correspondiente al mísmo – en terceros.

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Por estos dos motivos, solicito que mi voto en estas elecciones compute como voto nulo, en lugar de como abstención. Permítanme valorar asimismo lo expuesto como otro síntoma más del déficit y las carencias del sistema electoral y democrático de nuestro país, incapaz de representar a los ciudadanos y garantizar una serie de derechos fundamentales, en particular, al respecto de esta comunicación, en lo que atañe a representatividad y pluralismo, sin necesidad de entrar en valoraciones más profundas en conceptos inherentes tales como el cómputo de votos, la ley D’Hont, la definición de circunscripciones electorales o la protección del bipartidismo en detrimento de la pluralidad política. ¿Cómo se atreven los representantes políticos y organismos del Estado, por ejemplo, a considerar antidemocráticas e intentar prohibir manifestaciones pacíficas de indignados al respecto del supuesto sistema democrático español, aludiendo a que la manifestación democrática debe realizarse únicamente en las urnas, cuando existen ciudadanos como yo que no pueden acceder a su derecho legítimo a voto dentro del marco legal establecido, con consecuencias como las expuestas? ¿Dónde están las garantías y los derechos de los ciudadanos al respecto de la elección de sus representantes? Podría llenar folios y folios de preguntas relacionadas, pero supongo que seguiré obteniendo el mismo tipo de respuestas. Tampoco el Estado se va a preocupar ahora de atender este tipo de preguntas de los ciudadanos, cuando no es siquiera capaz de realizar una consulta cuatrienal de manera satisfactoria ni nada que se le parezca. El ciudadano es, por tanto, ajeno a todo esto. Por tanto, en consecuencia a mi situación y consecuentes valoraciones expuestas, no puedo sino calificar las Elecciones Generales que se celebran en el día de hoy como fraudulentas, ilegales e ilegítimas, ya que no se me permite ejercer mi derecho a voto. Quiero manifestar, por tanto, que el sistema electoral actual no me incluye ni representa. Con ninguna esperanza al respecto de una solución próxima en relación al caso expuesto, con especial indignación y, lamentablemente con escepticismo de cara a obtener respuesta alguna a mi demanda, reciban un saludo.

Emigrante no representado en las elecciones del 20-11-11

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