Por qué Juanito y Juanita no pueden leer y por qué el Sr. y la Sra.

Gómez no pueden enseñar: El reto de las alfabetizaciones multimediales en una época tumultuosai
Por Mark Federman Investigador Ontario Institute for Studies in Education Universidad de Toronto

Este trabajo está licenciado por Mark Federman, federman@sympatico.ca, bajo una Licencia Creative Commons de Atribución-Uso No comercialCompartir Igual http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/ca

Para aquellos de ustedes que estaban esperando escuchar una charla acerca de “El reto de las alfabetizaciones1 multimediales en una época tumultuosa”, me temo que tendré que decepcionarlos. Ustedes han venido a escuchar sólo el subtítulo. El título completo de esta charla es: “Por qué Juanito y Juanita no pueden leer, y por qué el Sr. y la Sra. Gómez no pueden enseñar: El reto de las alfabetizaciones multimediales en una época tumultuosa”. Parece que el organizador podría haber pensado que mi título es algo controversial, considerando el número de ustedes que, según entiendo, son maestros, o han estado involucrados en la pedagogía de una manera u otra, en una vida anterior. Si usted está entre los que encontramos la cuestión de por qué Juanito y Juanita no pueden leer, y por qué el Sr. y la Sra. Gómez no pueden enseñar algo controversial, déjeme advertirle que el título es tal vez uno de los aspectos menos controversiales de mi charla de esta tarde. De hecho, voy a proponerles la idea de que nuestro amado alfabetismo es ahora nada más que una idea pintoresca, una forma estética que es tan irrelevante para las preguntas y problemas actuales de la pedagogía como la poesía recitada – claramente no desprovista de valor, pero igualmente ya no la fuerza estructurante de la sociedad. Les voy a pedir que consideren que el foco obsesivo de nuestra sociedad en la alfabetización condenará a futuras generaciones al olvido y la ignorancia, en caso que les
A lo largo de este texto, se usará la palabra ‘alfabetización’ para referirse a la palabra inglesa ‘literacy’. Debe tenerse en cuenta que el sentido de esta palabra involucra procesos tanto de lectura como de escritura textual. (N. del T.)

importara en lo más mínimo qué y cómo pensamos. Además, voy a desafiar la suposición de base sobre la cual están construidas nuestras instituciones de educación primaria, secundaria y terciaria, y plantear la pregunta real de nuestra época - y de cualquier época -a saber, qué se valora como conocimiento, quién decide, y quién es valorado como autoridad. La oralidad primaria en la Antigua Grecia Para empezar, tengo que llevarlos de vuelta en el tiempo 2.500 – ¿por qué escatimar? -, que sean 3.000 años, de regreso al corazón de la civilización occidental ubicada a las orillas del Mediterráneo, es decir, a la Antigua Grecia. Nos vamos de vuelta a una época antes de Aristóteles, antes de Platón, y justo antes de Homero. Esta es una época - aproximadamente - cuando los comerciantes fenicios no sólo traían ánforas de aceite y bolsas de grano para comerciar, sino también el alfabeto fonético que fue, incidentalmente, usado al principio como un sistema de contabilidad para llevar a cabo ese comercio. En ese tiempo antiguo, ¿quién era considerado como educado? ¿Qué era valorado como conocimiento y sabiduría? Como no había alfabeto fonético en ese momento, el conocimiento no tenía nada que ver con la lectura y la escritura. De hecho, toda la historia de la humanidad tenía que ser memorizada, y pasada de generación en generación oralmente. Una persona educada era aquella que podía recitar esa historia. El conocimiento incluía la historia acumulada de la civilización; la sabiduría, la capacidad de inspirarse en ese cuerpo memorizado de conocimiento. Por supuesto, relativamente poco de ese legado ha sobrevivido a los tiempos modernos. De hecho todo lo que ha sobrevivido

fue aquello escrito al final de la era prealfabetizada de esa sociedad oral. Los cuentos épicos que fueron transcritos y atribuidos a hombres como Homero llegaron a nosotros en una forma que muchos, durante la era moderna, asocian con mera estética, alegoría, metáfora y mito. Sobrevivieron como poesía. Como tal, el recuento de Homero de las historias de la caída de Troya y de los viajes fantásticos de Odiseo eran fácilmente descartados como ficción, ya que – por lo menos para el hombre moderno - la prosa es la forma en la que la historia y el conocimiento son registrados. La poesía es otra cosa. Sin embargo, consideren una obra como la Ilíada por un momento. Si pueden recordar sus épocas, tal vez como estudiantes de humanidades, recordarán que la Ilíada es inmensamente larga, notablemente intrincada en su construcción, y razonablemente compleja. Como una obra de ficción escrita, aunque poética, podría haber sido una gran película, a pesar de Brad Pitt. De hecho, hasta hace relativamente poco tiempo, la Ilíada era considerada justamente eso: una obra de ficción, pues nosotros, gente alfabetizada moderna, percibimos todas las sutiles claves literarias que envuelven la obra - descripciones coloridas, metáforas, construcciones alegóricas como señales subliminales que nuestras mentes letradas interpretan como ficción. Pero, entre los académicos, algunas preguntas desconcertantes dificultaban el trabajo. ¿Por qué estaba compuesto de una forma tan poco económica, lleno de clichés y frases redundantes? ¿Por qué la repetición de secciones con construcciones casi previsibles? Y, ¿quién compuso en realidad estas obras? ¿hubo en realidad un bardo ciego llamado Homero que creó estas epopeyas por su propia cuenta? Hoy sabemos algunas de las respuestas a estas preguntas. Es muy posible que haya existido un bardo ciego llamado Homero, pero no es responsable por sí solo de estas epopeyas históricas. A principios del siglo 20, un erudito llamado Milman Parry, y después de su muerte prematura su alumno, Albert Lord, estudiaron lo que se llamó entonces “la cuestión Homérica”: ¿cómo podrían historias tan complejas ser memorizadas y pasadas de generación en generación, en una sociedad exclusivamente oral?. Parry y Lord investigaron cantantes en el sur de Serbia quienes, como la sociedad de la

Grecia antigua, eran una sociedad oral primaria. Ellos, también, contaban su historia a través de “cantantes de cuentos” que podían representar una historia poética a lo largo de varios días, acompañándose del gusle, un sencillo instrumento de cuerda. Parry y Lord fueron capaces de demostrar la existencia de una estructura particular - una gramática, si se quiere – en estas largas composiciones. Estaba, por supuesto, la métrica rítmica y el esquema de rima. Tales construcciones son bien conocidas como dispositivos mnemotécnicos, incluso para los más letrados entre nosotros. A continuación, había frases formulaicas unidas a construcciones conjuntivas que formaban un tipo de vocabulario poético. Estas fórmulas no eran memorizadas en el sentido convencional del término memorización. Por el contrario, eran asimiladas casi de la misma manera que un niño asimila el lenguaje, a través de la exposición continua y repetida. Las fórmulas que eran más eficientes en la expresión de ideas tendían a ser favorecidas y retenidas en el lenguaje poético. Las frases formulaicas menos útiles se utilizarían menos, y eventualmente desaparecerían del vocabulario del bardo. Así, en la tradición oral, la representación de los poemas épicos no era ni una memorización (en nuestra concepción de memorización palabrapor-palabra) ni una improvisación de la historia. Más bien, se trataba de una representación altamente estructurada, alimentada de un vocabulario común de frases, ubicada en un marco bien establecido, ante un público que compartía la tradición común y, por lo tanto, la comprensión de estas frases y estructuras. La educación en la cultura del sur de Serbia consistía en tres fases, de acuerdo con Albert Lord - fases que corresponden a la forma en la cual el lenguaje natural es adquirido. En un primer momento, el aspirante a poeta de tradición oral escuchaba y absorbía el vocabulario y la estructura formulaica. Luego, el cantante empieza a encajar sus propias ideas y expresiones en la relativamente rígida estructura tradicional. A través de esta fase, el cantante incluye de manera creciente el vocabulario formulaico de frases tradicionales de modo que, eventualmente, será capaz de cantar una historia-canción tradicional ante una audiencia de oyentes conocedores. En la tercera fase, el repertorio del cantante se expande tanto en alcance como en complejidad, hasta que

pueda cantar historias épicas de la tradición de la cultura durante un período de varios días y noches. Parry y Lord argumentan que, en la antigua Grecia, la educación tuvo la misma forma que descubrieron en la sociedad oral primaria del sur de Serbia. Frases formulaicas que eran económicas para expresar ideas, y por lo tanto útiles, se convirtieron en un vocabulario que se reunió en un marco bien establecido, y fueron interpretadas por los rapsodas, literalmente, "ensambladores de canciones". Homero no fue el autor de la Ilíada y la Odisea, sino parte de una larga serie de rapsodas quienes, colectivamente a través de generaciones, mantuvieron viva la tradición de la literatura oral y, por lo tanto, la historia de su sociedad y su cultura. En una sociedad oral, no hay concepto de autoría - hay un colectivo de conocimiento que es intrínseco a la sociedad en su conjunto, ya que es sólo en el contexto de la cultura y la tradición de esa sociedad que la transmisión del conocimiento y por lo tanto, el conocimiento en sí mismo, tienen sentido. Volvamos a los antiguos griegos, y al descubrimiento de Cedric Whitman más adelante en el siglo 20, que sirve para ilustrar más esta idea de cómo la cultura y la tradición proveen un marco contextual en el que el conocimiento tiene sentido. Whitman examinó las epopeyas de Homero y descubrió una estructura geométrica en toda la obra, y en secciones dentro de la obra, que llamó “composición en anillo”. El poeta-cantante empezaba con un tema -llamémoslo tema Apara pasar luego al tema B y luego C. A continuación, proporcionaba un complemento para C -llamémoslo C prima- y luego B prima y A prima. Pasando a la siguiente sección, otra vez había un conjunto de temas y luego sus complementos, por ejemplo D, E, F, G, F prima, E prima, D prima. Secciones enteras estaban dispuestas en el mismo tipo de estructura en anillo. Esta era la forma en que la narrativa era construida. De hecho, más o menos durante los primeros cientos de años después de la adquisición del alfabeto fonético, los artefactos estructurales de la sociedad oral primaria fueron incluidos como cuestión de rutina en los escritos de la nueva sociedad alfabetizada. Toda la obra de Platón, así como cada trabajo individual,

están estructurados de esta manera. Esta estructura de composición en anillo no es exclusiva para los antiguos griegos. El libro del Génesis, los Upanishads, y otras obras a lo largo de los mundos antiguos, e incluso más contemporáneos, se estructuran de una manera similar, siempre y cuando la sociedad o la cultura de la que surge la obra sea una sociedad oral primaria. En efecto, entre muchas culturas modernas no occidentales, su estilo de narrativa parece divagar, con historias que toman una ruta tortuosa antes de llegar a lo que consideraríamos el punto. Estos son ejemplos de la forma de composición de anillo que es tan ajena a nuestra forma de estructurar la narrativa como el actual vocabulario es ajeno a un nativo angloparlante. Si tomáramos esa forma narrativa, y la leyéramos de principio a fin, sin duda podríamos encontrar redundancias, inconsistencias, e incongruencias. Nos encontraríamos con clichés, repeticiones, dicción extraña y problemas de estructura de la oración que harían estremecer a una maestra de escuela. Pero se pone aún más interesante. Twyla Gibson, profesora adjunta, Becaria Mcluhan Senior y mi colega en el Programa Mcluhan, descubrió un mayor nivel de complejidad en las obras de Platón, otros antiguos escritores griegos, y en casi todos los escritos del mundo antiguo dentro del primer o dos primeros siglos de la adquisición de la palabra escrita2. Entrelazadas con la estructura de composición en anillo de los temas narrativos, hay estructuras en anillo que definen ciertos temas. Por ejemplo, si usted quería hablar sobre el tema de la imitación, había un patrón definido de temas en un orden prescrito al cual el hablante o el escritor se refería. La estructura de anillo geométrica de los patrones temáticos para una amplia variedad de temas era parte del conocimiento común de una persona educada en esa sociedad. Resultó que esto proveía una oportunidad interesante para la subversión. Cualquiera que expresara su oposición al emperador o dictador podría encontrarse con la cabeza en una pica. Pero los emperadores y dictadores no tienden a ser educados. Así, uno abiertamente podía cantar las alabanzas del dictador, pero dejando por fuera ciertos descriptores clave de la composición en anillo que transmitían el mensaje real. Una persona
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literacy en el original (N. del T.)

educada reconocería la ausencia de valentía, verdad y honestidad como un comentario tácito, mientras que el dictador sólo escucharía falsas palabras de alabanza, sin enterarse de nada más. Pensamos que somos muy inteligentes. Somos educados. Somos alfabetas. Somos los productos de esta gran institución de aprendizaje superior. Y sin embargo, si nos presentan el texto de una sociedad oral, lo leeríamos despreocupadamente de manera incorrecta, sin percibir que nos estamos perdiendo la mayor parte del significado. En relación con lo que se valoraba como conocimiento, y quién era considerado un hombre educado por la que reconocemos libremente como una de los más grandes civilizaciones en la historia humana, somos un montón de ignorantes. Como cultura, hemos olvidado colectivamente cómo “leer” la tradición oral. Y, durante la mayor parte de la historia ocurrida entre ese entonces y casi hoy – ciertamente hasta mediados del siglo 20- la mayoría de la gente educada, de manera arrogante, consideraría una cultura oral primaria como primitiva, ignorante y retrógrada en comparación con nosotros. Lo que se valoraba como conocimiento, el conjunto de habilidades y capacidades consideradas necesarias para ser considerado como una persona educada, y cómo los nuevos conocimientos se añadían al compendio cultural de sabiduría, estaban completamente definidos en el contexto de la forma dominante de comunicación – esto es, la oralidad primaria y la tradición narrativa oral. De la oralidad a la alfabetización Un nuevo medio - el alfabeto fonético - llega a las costas griegas y en poco tiempo la sociedad comienza a sentir la disrupción de una nueva forma de comunicación que parece amenazar la misma base estructural de la cultura. Por un lado, al menos de acuerdo al académico Eric Havelock, la prohibición a los bardos y los sofistas en la antigua República griega de Platón simboliza un rechazo a la tradición oral que representa la repetición formulaica sin pensamiento original o capacidad de síntesis, innovación y descubrimiento. Por otro lado, el mismo Platón da una idea contraria a los efectos nocivos del nuevo medio de la época. En Fedro, relata la historia en la que el dios egipcio Toth le

regala al rey Thamus el don de la escritura, una de sus invenciones más creativas, y le dice que está específicamente destinada para la memoria y la sabiduría. Thamus rechaza el regalo, diciendo a Toth que el efecto será el opuesto – la escritura hará que la humanidad se torne olvidadiza, pues el ejercicio de la memoria se convertiría en remembranzas escritas. La sabiduría, decía, sería sustituida por la aparición de la sabiduría sin aprendizaje, pues cualquier persona podría tener acceso al conocimiento escrito. Como Platón relata, “hombres llenos, no con sabiduría, sino con la presunción de sabiduría, serán una carga para sus compañeros.” Presunción o no, la palabra escrita fue una excelente opción para expandir imperios, esferas de influencia y lapsos de control a través de vastas geografías. La palabra escrita viajó bien, aliviando la necesidad de transportar a la persona junto con sus ideas o declaraciones. Más importante aún, el alfabeto fonético produjo un cambio cognitivo en la cultura involucrando no sólo lo que era conocido sino lo que podía ser conocido. En lugar de que el conocimiento fuese una experiencia directa que se transmitía de persona a persona, en el sentido del contador de historias que revivía la experiencia para su audiencia, la alfabetización significó que lo que iba a ser conocido sólo era una representación por escrito de la experiencia real y visceral que constituía el conocimiento. La alfabetización separó a quien conocía (el conocedor) de aquello que iba a ser conocido, introdujo una representación intermedia en forma de palabras y un autor que afirmaba su autoridad con respecto a esa representación, entre el conocedor y lo conocido. Esto, por supuesto, ¡cambió todo! Estar verdaderamente alfabetizado quiso decir que una persona, de alguna manera, daba atributos de realidad a estas representaciones intermedias que eran marcas de tinta sobre lienzo o papiro o piel de oveja. Estar verdaderamente alfabetizado significó que una persona sería capaz de traer a la existencia el poder y la autoridad de un autor invisible y a menudo desconocido, al pronunciar los sonidos representados por las marcas de tinta. Por otra parte, a los ojos de las masas analfabetas, esa persona alfabetizada heredaría, de algún modo, aspectos de la autoridad de ese autor a través de la intermediación residente en esas palabras escritas. Es fácil entender cómo

esta transferencia casi mágica de la autoridad y el poder llevó a la dominación de la Iglesia Católica en toda Europa, cuyos dirigentes tenían dominio de la palabra del mismísimo Dios. En el Nuevo Testamento -una obra de la alfabetización temprana-, el libro de Juan comienza con "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.”3 Y aquellos que sabían leer y escribir - los sacerdotes, los monjes y los escribas- tenían el dominio de la palabra, y así se convirtieron, a los ojos de la gente, en los intermediarios de Dios. Tal tremendo poder está imbuido en la palabra escrita y en el dominio de la palabra escrita – siendo ese poder una construcción cultural que ha sobrevivido por casi dos mil años. Cuando invocamos el conocimiento que obtenemos a través de la intermediación del libro de un autor, asumimos parte de la pátina de autoridad de ese autor. Así que imaginen el efecto devastador que Johannes Gutenberg tuvo en la autoridad de la Iglesia cuando, en 1455, comenzó la impresión masiva de la Biblia en una prensa de tipos móviles. La disponibilidad relativa de los libros impresos hizo posible un ambiente de alfabetización creciente, la capacidad de una persona de tener el dominio de la palabra en sí misma, lejos de la influencia y el poder de la Iglesia. De repente, la gente podía contemplar y pensar en estas representaciones de la experiencia por sí mismos. Tal vez incluso podrían desarrollar ideas heréticas, como las que llevaron a la más famosa -aunque legendariarenovación doméstica de la historia, cuando Martín Lutero llevó su martillo y clavos a las puertas de la iglesia de Wittenberg, donde fijó sus 95 tesis en 1517. El cuestionamiento, por parte de Lutero, de la autoridad del Vaticano en relación con la venta de indulgencias, condujo en última instancia a la Reforma y casi doscientos años de sangrientas guerras religiosas en Europa. Pero al final de ese período, el crecimiento de la alfabetización - la separación entre el conocedor y lo conocido a través de la intermediación de una representación y autoridad heredada- y sus efectos cognitivos en la reestructuración de cómo era creado el conocimiento, permitieron el
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surgimiento de la Era de la Razón y la Ilustración. Permitieron el surgimiento de la ciencia y la filosofía en Europa. El conocimiento se volvió institucionalizado, con instituciones como las universidades definiendo los medios a través de los cuales el nuevo conocimiento podía ser adicionado al compendio cultural de sabiduría. De acuerdo con la doctrina de la alfabetización, aquello que iba a ser considerado como nuevo conocimiento tenía que ser obtenido de manera objetiva, con una distancia o separación mantenida entre el conocedor y lo conocido. A esto lo llamamos el método científico. Para que el cuerpo pueda ser estudiado científicamente, una separación metafísica tuvo que ser creada entre la mente y el cuerpo para que el cuerpo pudiera ser convertido en objeto4. Yo llamo a esto "poner a Descartes antes de la carroza."5 En todos los casos, un requisito previo para el conocimiento fue el desprendimiento, la separación del conocedor y lo conocido, y la mediación de una representación intermedia creada por un autor con autoridad. ¿De dónde obtiene un autor su autoridad? El mundo alfabetizado surgió de una manera tan ingeniosa que los autores podían heredar la autoridad de otros autores, con ambos contribuyendo a la autoridad acumulada de las instituciones y los autores. Cuando escribo un artículo científico, cito otros autores cuyas obras han sido consideradas como “conocimiento” por una autoridad llamada editor. En ese caso, mi trabajo ha sido revisado por otros autores que son considerados mis pares (en algún sentido de esa palabra), y parte de su autoridad se transfiere a mí. Si repito ese ejercicio lo suficientemente bien, una institución de autores, también conocida como una universidad, me otorgará una o varias denominaciones de autoridad. Así, el Licenciado en Artes Liberales6,
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Objectified, en el original. Algunas traducciones la entienden como ‘deshumanizado’, pero en este caso el sentido es ‘convertir en objeto’. La palabra ‘objetificado’ no existe en español. (N. del. T.)

En el original, se usa Word (‘palabra’). No obstante, en la traducción bíblica española, es común referirse al ‘Verbo’. (N. del. T)

“Putting Descartes before des hearse”, en el original. Es un juego de palabras intraducible entre Descartes y des hearse, haciendo eco de la expresión “poner los caballos antes de la carreta”. (N. del. T.)
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Bachelor of Arts en el original. (N. del. T.)

el Magister de la Ciencia, el Doctor en Filosofía se convierten en la representación intermediaria de la autoridad institucional. Así como la palabra escrita es un mecanismo para transportar fácilmente las ideas de una persona sin necesidad de llevar consigo a la persona, también el título universitario es un mecanismo para transportar fácilmente la autoridad del conocimiento, sin necesidad de llevar consigo a una junta de autores. Cuando consideramos la importancia de la alfabetización y la relevancia de nuestro sistema educativo como está constituido actualmente, debemos ser conscientes de una realidad histórica: el hecho que la alfabetización creó condiciones culturales y sociales que cambiaron fundamentalmente la relación de las personas con el conocimiento. La alfabetización cambió la noción de la sociedad sobre qué iba a ser valorado como conocimiento, cómo el conocimiento nuevo iba a ser creado y quién tenía la autoridad para hacerlo. Pero, en realidad, en la era anterior, no fue diferente. En las sociedades orales primarias, convertirse en un bardo llevaba décadas de entrenamiento, y el acceso a él era controlado por los bardos y poetas. En las sociedades alfabetizadas tempranas, y especialmente en la cultura del manuscrito del primer milenio-y-un poco de la Era Común7, dominar la palabra llevaba décadas de entrenamiento, cuyo acceso estaba controlado por los sacerdotes y la jerarquía de la Iglesia. En las sociedades de la alfabetización masiva, convertirse en un autor, sobre todo uno que representa la autoridad de una institución de autores, lleva décadas de entrenamiento, cuyo acceso está controlado por comités de admisión, comités de revisión de financiación y los llamados pares revisores. La transición de una era cultural a otra era cultural no es fácil. En términos generales, se tarda unos 300 años para que la base de conocimiento fundamental de una cultura cambie, esto es, para que la sociedad cambie su concepción de qué es valorado como conocimiento, quién decide qué se valora como conocimiento, quién controla el acceso al conocimiento en sí mismo, y quién controla el
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acceso a esos controles. El lapso de tiempo es relativamente fácil de entender: para que la transición sea completa, no puede quedar vivo nadie que recuerde a alguien que recuerde a alguien que fue socializado y culturizado8 en el sistema de conocimiento previo. La electricidad y la obsolescencia de la alfabetización Entonces, ¿en dónde estamos hoy? Me atrevería a decir que no existe una sola persona en la audiencia que no estaría de acuerdo conmigo si digo que la alfabetización está siendo atacada por los medios de comunicación modernos televisión, videos musicales, Internet, videojuegos, teléfonos celulares. Y tendría razón. De hecho, la alfabetización ha estado bajo ataque durante unos 161 años -desde la demostración del telégrafo en 1844. Noten que, en cierto sentido, el telégrafo “deshizo” el efecto de la palabra escrita. Mientras el alfabeto fonético separaba el sonido de una palabra de su significado y codificaba ese sonido en símbolos que llamamos letras, que de lo contrario carecerían de sentido semántico, y combinaba esos símbolos en grupos jerárquicos llamados palabras y frases y párrafos y, en última instancia, libros, el telégrafo recombinó los símbolos con el sonido, haciendo posible la transmisión instantánea de información de persona a persona a través de una gran distancia. Usando como marca temporal la demostración del telégrafo por Morse, estamos en el año 161 de los 300 años de transición de la base de conocimiento fundamental de la alfabetización de masas - lo que Marshall McLuhan llamó la Galaxia Gutenberg – a… otra cosa. Si somos capaces de obtener cualquier lección de la historia que he compartido con ustedes hoy, es que a medida que el modo dominante de comunicación cambia, también lo hacen los modos dominantes de conocimiento y de autoridad, y también cambian el acceso al conocimiento y la autoridad. Y es casi innecesario decir que debemos esperar que se produzca un período de disrupción máxima para la sociedad y la cultura en aproximadamente el punto medio del lapso de transición de 300
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Era Común es otra denominación para el período posterior al nacimiento de Cristo (después de Cristo). (N. del. T.)

Aunque la palabra no está incluida en el DRAE, es la más cercana al sentido original (‘acculturated’). (N. del. T.)

años. Aproximadamente en el punto donde Platón habló sobre la prohibición a los poetas y los sofistas, mientras denunciaba la desaparición de la sabiduría. Aproximadamente en el pico de las guerras religiosas en la Europa de finales del siglo XVI e inicios del XVII. Más o menos donde estamos ahora. Si lo que afirmo es cierto, que la alfabetización ha dejado de ser la fuerza estructurante dominante en nuestra sociedad y la cultura, la cuestión candente es ¿qué sigue? Y estoy dispuesto a apostar que todos ustedes están sentados haciendo eco: ¿sí, qué es lo que sigue? Pero, por supuesto, para llegar a este punto, estoy usando un truco estándar de la alfabetización y el control alfabetizado -todos hemos sido muy bien entrenados, yo en la afirmación de mi autoridad de autor, y ustedes creyéndola. Así que ayúdenme a deshacer su entrenamiento, sólo un poco. Tuve que reemplazar una lavadora, y estábamos considerando una lavadora Sears Kenmore. Al igual que muchos consumidores modernos, conectados, quería echar un vistazo a la lavadora Sears Kenmore a través de Internet. Ahora, probablemente, yo debería querer encontrar la información más fidedigna sobre la lavadora Sears Kenmore. ¿Quién podría tener más autoridad que el mismo Sears? Después de todo, ellos fabrican, venden y nominalmente dan servicio a sus lavadoras. El sitio web de Sears Kenmore debería darme todo lo que necesito saber. Sears.com me dice que voy a reducir mi jornada de lavandería y a prolongar la vida de mi ropa con las lavadoras Kenmore. Sears.ca me dice que las lavadoras Kenmore son las lavadoras mejor vendidas en Canadá, y que siguen ofreciendo una serie de funciones innovadoras y exclusivas a precios asequibles, manteniendo así su posición como una marca líder conocida por su calidad y fiabilidad. Ellos son la autoridad. Basado en esto, supongo que debería comprar una lavadora Sears Kenmore. ¿Cuántas personas aquí comprarían una lavadora Sears Kenmore basados de la autoridad del sitio web de Sears que me dice que es el mejor? Yo no lo pensé así. Así que visité un sitio web llamado “lavo ropa punto com”. En el sitio hay muchos mensajes de todo tipo de personas comentando sobre máquinas lavadoras. Y resulta que María de Kelowna, Steve de

Saskatoon y Alicia de Fredericton, entre muchos otros, relatan sus muy positivas experiencias con sus lavadoras Sears Kenmore. Ahora, ¿cuánta confianza siento acerca de tomar una decisión respecto a Sears Kenmore? No conozco a María o Steve o Alicia o cualquiera de las otras personas que publican en “lavo ropa punto com”. Sin embargo, les creo colectivamente más de lo que le creo a la autoridad que representa el sitio web de Sears. Es una historia apócrifa. Pero como un gedankenexperiment - un experimento mental sirve para ilustrar que nuestra relación con el conocimiento y la autoridad de la que surge del conocimiento ha cambiado en los últimos años. Podría citar muchos otros ejemplos, muchos de los cuales están contenidos en el maravilloso libro de James Surowiecki, La sabiduría de las multitudes. La autoridad del autor experto está disminuyendo junto con el valor del conocimiento de esa autoridad y sus intermediarios. Aquí hay una indicación adicional. En los sagrados muros de la academia, los académicos están pagando para que sus trabajos sean publicados en lo que deberían ser revistas científicas, revisadas por pares, y para que sus trabajos más largos sean publicados por editoriales académicas especializadas. Dada la explosión de revistas académicas – tan sólo la Universidad de Toronto se suscribe a un número cercano a 40.000 - no es difícil encontrar alguna presunta revista académica en algún lugar para imprimir casi cualquier cosa, sin tener en cuenta su mérito. Y por otra parte, algunos investigadores están comenzando a exponer el pequeño secreto sucio de la academia: que existe una hegemonía de poder bien establecida a lo largo del sistema académico que está empeñado en la devaluación de ciertos tipos de investigación, ciertas clases de investigadores, y en general, mantener el statu quo. La nueva búsqueda del conocimiento Pero ellos están luchando una batalla perdida, que puedo ilustrar de esta manera. ¿Cuánta gente aquí usa Google para buscar información en Internet? Hace diez años, Google no era más que un proyecto de investigación de postgrado en la Universidad de Stanford. En estos años ha crecido hasta convertirse en el punto de acceso más importante a Internet para la mayoría de las

personas -en un sentido, es la página de inicio de todo el mundo. En pocas palabras, Google funciona mediante la asignación de un Page Rank9 a una página web con base en varios factores, incluyendo cuántas personas “votan” por la página dada al crear enlaces a ella, declarándola importante, y cuántas personas “votan” por esa página al hacer clic en ella en una lista de resultados de búsqueda, declarándola relevante. Además, una página web que es considerada importante por parte de Google, es decir, que tiene un alto Page Rank, es más influyente en los enlaces que contiene que una página de menor importancia. La efectividad de Google en la devolución de resultados pertinentes a las solicitudes de búsqueda no se basa en la adjudicación de un panel de expertos, sino en millones de lo que podría llamar “indexadores rasos”, es decir, millones de usuarios promedio de la red y creadores de páginas web que en conjunto proporcionan la sabiduría y la orientación de la cual emerge conocimiento relevante en respuesta a las preguntas. Tengan en cuenta la inversión que ha ocurrido aquí. En la estructura tradicional alfabetizada de la academia, los indexadores que controlaban los portales al conocimiento eran muy pocos, muy bien informados, y poseían un alto nivel de confianza del público. En el sistema alfabetizado tradicional, la afirmación del significado y del valor de una colección de conocimiento por esa persona de confianza, cuyo poder y autoridad eran otorgados a través de un intermediario institucional, era de suma importancia para establecer la credibilidad de esa colección. Pero parece que nos encontramos en el proceso de pasar del sistema de conocimiento tradicional, cerrado, a un sistema de conocimiento más abierto. Una única persona o autoridad imponiendo significado y valor se vuelve automáticamente sospechosa, como en el ejemplo de Sears.ca; es la sabiduría colectiva de todas las Marías y Steves y Alicias la que crea confianza. Google crea un tipo de significado que ha demostrado ser inmensamente útil. Ampliar el “pensamiento” de los algoritmos de Google
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sugiere que el significado y el valor surgen como resultado de los comportamientos y las reacciones colectivas de una cultura a las cosas que los individuos hallan significativas, útiles y dignas de confianza a medida que cada miembro de esa cultura aplica su propio juicio. Pero las implicaciones de esta inversión masiva en nuestra concepción de lo que es valorado como conocimiento y quién decide, crean un problema igualmente masivo para nuestra cultura y sociedad. En una época, determinar la fiabilidad de los proveedores de información y conocimiento era relativamente fácil simplemente había que buscar las letras después del nombre o los créditos de publicación en un currículo. Hoy en día, establecer la credibilidad de las fuentes de conocimiento es un reto de tal complejidad, que el marco de alfabetización no tiene un mecanismo con el cual abordar el problema. En pocas palabras, para cualquier área de indagación, tanto la información como las fuentes de información se han convertido en sujetos de investigación de una manera que hace problemática y presenta un reto fundamental a la estructura académica existente. La investigación ya no puede ser un proceso determinista, lineal, similar al delineado por el llamado método científico. Por el contrario, establecer la credibilidad y fiabilidad de la información y de sus fuentes constituye un problema emergente de búsqueda de información sujeto a procesos y contextos múltiples e interdependientes que, con excepción de uno sólo, están conectados sólo de manera incidental con la alfabetización. Allen Foster, investigador en el Reino Unido, recientemente ha examinado este problema de las prácticas de búsqueda de información entre los investigadores profesionales. A través de su investigación, Foster desarrolló un modelo emergente de búsqueda interdisciplinaria de información que es, en sus palabras, una tarea “concurrente, continua, acumulativa y cíclica”. Se basa en tres marcos contextuales y tres procesos básicos: apertura, orientación y consolidación. La apertura involucra buscar amplitud de campo, explorando fuentes de información diversas y eclécticas para ampliar de manera deliberada el “horizonte de información”. Esto se logra mediante la lectura ecléctica, a menudo sin la capacidad de asimilar directamente la información, utilizando búsqueda de palabras clave, monitoreando actualizaciones de sitios web clave y otras

Page Rank (ranking de página) es el nombre dado al algoritmo de Google para clasificar páginas y sitios web. (N. del T.)

fuentes de información, y encadenando no solo referencias o citas, sino cadenas (enlaces) de ideas que a menudo conducirían de zonas conocidas a lo desconocido. La orientación es el proceso -el único procesoque está estrechamente ligado a las prácticas convencionales de alfabetización. Implica tanto la definición clásica de la forma del problema, es decir, la definición de límites, como también la construcción de una imagen del tema en general, de las contribuciones de las múltiples disciplinas. Esto también implica la identificación de artículos y contribuyentes clave y las últimas opiniones, así como las lagunas en el cuadro general. La consolidación es un proceso continuo de asimilación e integración de información que se entrelaza con la apertura y la orientación. Un concepto clave que Foster observó fue el de “saber lo suficiente” en un aspecto particular del tema, y está estrechamente vinculado con la refinación de la información y el conocimiento. En particular, dice, “Verificar [la exactitud de la información] fue un aspecto menos común del comportamiento de información interdisciplinaria. ...Cuando ocurrió, la Verificación tendió a limitarse a la precisión de citas y referencias.” Lo que es significativamente diferente entre un marco alfabetizado de investigación y el modelo de búsqueda de información emergente es la influencia de contextos múltiples, superpuestos y entrelazados en el proceso de investigación mismo - externo, interno y un contexto de enfoques cognitivos. El factor contextual externo más significativo resultó ser la red social del investigador, así como el apoyo de la organización y el estímulo a la investigación interdisciplinaria. El contexto interno refleja al investigador mismo, en relación a los conocimientos ya poseídos de las áreas de estudio a ser exploradas y la confianza en sus propias habilidades para navegar en medio de lo desconocido en las disciplinas foráneas. Los cuatro enfoques cognitivos que Foster identificó incluyen flexibilidad y adaptabilidad, apertura a ideas que parecen ser paradójicas o incompatibles con las concepciones preexistentes, la capacidad para el pensamiento nómada, y un enfoque holístico del conocimiento. Estos enfoques cognitivos reflejan la capacidad del investigador para adaptarse a los rigores de diversas disciplinas, mientras se mantiene abierto a no tener ideas

preconcebidas o marcos previos con los cuales prejuzgar la pertinencia de la información. También refleja la capacidad del investigador de pensar de forma amplia y diversa sobre un tema. Tal pensamiento diverso incluye la capacidad de desprenderse de los marcos de pensamiento que impone una disciplina específica, unida a la de poder introducir y comprender una amplia gama de información de diversas disciplinas, incorporándolas bien sea como nuevas respuestas o nuevas preguntas. Este modelo no lineal de búsqueda de información rechaza el método científico lineal y determinista, y tiende a ser más coherente con los diversos enfoques cualitativos en los que los patrones de conocimiento emergen a través de un proceso iterativo y recursivo de búsqueda de nueva información de diversas fuentes, que se asimila a través de múltiples contextos, algunos de los cuales son externos y algunos de los cuales son internos a quien busca. El investigador debe ser consciente de sí mismo con el fin de dar sentido a la investigación, y debe ubicarse a sí mismo tanto dentro del contexto, y como contexto, de la investigación. En esencia, el investigador interdisciplinario supone un punto de vista constructivista, en el que la anterior búsqueda alfabetizada por la Verdad da paso a una búsqueda por dar sentido al mundo tal como es experimentado. Así que ¿por qué Juanito y Juanita no pueden leer, y por qué el Sr. y Sra. Gómez no pueden enseñar? Si Juanito y Juanita son menores de 20 años, viven en un mundo en el que Internet nunca no existió10. Viven en un mundo en el que Google nunca no existió. Viven en un mundo en el que todas las personas que importan están o un clic de distancia, o a un mensaje de texto de distancia, o a un marcado rápido de distancia entre una variedad de dispositivos todos los cuales independientemente de cómo se ven, o cómo se comportan funcionalmente, o cómo se llamanson lo mismo: son dispositivos de conexión. A diferencia de nosotros, que fuimos socializados y culturizados en un terreno social primariamente alfabetizado, en el que nuestra experiencia con la tecnología y los medios de
10

never didn’t exist, en el original. La doble negación se usa en este caso para hacer énfasis, por lo cual se conservó en la traducción. (N. del T.)

comunicación se encuentra principalmente dentro de un contexto lineal y jerárquico - todos estos artefactos de la alfabetización-, los jóvenes de hoy y los adultos del mañana viven en un mundo de conectividad ubicua y proximidad omnipresente. Todo el mundo está, o pronto estará, conectado con todos los demás, y toda la información estará disponible a través de comunicación instantánea, en múltiples sentidos. Esta es la conectividad ubicua. Por lo tanto, ellos tendrán la experiencia de estar inmediatamente próximos a todos los demás y a toda la información disponible. Esta es la proximidad omnipresente. Su experiencia directa del mundo es fundamentalmente diferente a la suya o la mía, pues nosotros hemos tenido que adoptar y adaptarnos a estas tecnologías que crean los efectos de conectividad ubicua y proximidad omnipresente. Juanito y Juanita dan sentido al mundo mientras lo viven de la misma manera en que lo hace el investigador interdisciplinario de Foster. Por ejemplo, cuando los adolescentes juegan uno de los videojuegos de rol más complejos, están embarcándose en un proyecto de investigación integral que incorpora el modelo emergente de investigación concurrente, continuo, acumulativo y cíclico de Foster. Incluyen la multiplicidad de procesos y contextos básicos de Foster. Lo más interesante, desde el punto de vista pedagógico, es que están participando en la composición colaborativa de una narrativa compleja emergente, cosiendo juntos quizás fragmentos formulaicos épicos extraídos de leyendas y cuentos de muchas tradiciones míticas. Pero, ¿qué sucede cuando encarcelamos a estos jóvenes en un aula tradicional, o peor aún, en una sala de conferencias de una universidad? Son empujados a un presunto ambiente de aprendizaje que es tan ajeno a su experiencia de vida del mundo, como el nuestro es ajeno al de los antiguos griegos. El mundo UCaPP –ubicuamente conectado y de proximidad omnipresente11- es un mundo de relaciones y conexiones. Es un mundo de procesos enredados, complejos, no de contenido. Es un mundo en el que la mayor habilidad es la de crear sentido y descubrir significado emergente entre contextos que están continuamente en proceso de cambio. Es un
11 Ubiquitously connected and pervasively proximote, en el original (N. del T.)

mundo en el que la verdad, y por lo tanto la autoridad, nunca es estática, nunca absoluta, y no siempre es verdadera. No tengan miedo –Juanito y Juanita, con toda probabilidad, aprenderán a leer, al igual que aprendieron a hablar. Pero la oralidad no ha estructurado la sociedad desde la antigua Grecia, y la alfabetización ya no estructura la sociedad de hoy. El reto para todos los Sr. y Sra. Gómez a lo largo de la academia, y eventualmente en las aulas primarias y secundarias en todo el mundo, es reconocer que el foco exclusivo y la predominancia dada a los artefactos pedagógicos de un mundo alfabetizado es incompatible con las habilidades necesarias para participar en el descubrimiento y la producción de conocimiento en un mundo ubicuamente conectado y de proximidad onmipresente. En un mundo UCaPP, lo que se valora como conocimiento abarca un dominio mucho mayor que en el mundo estructurado por la alfabetización. En un mundo UCaPP, aquellos que deciden lo que se valora como conocimiento son mucho más incluyentes que en un mundo estructurado por la alfabetización. En un mundo UCaPP, ya no podemos aceptar la autoridad por intermediación. En un mundo UCaPP, señoras y señores, ahora debemos aprender a pensar por nosotros mismos, un objetivo pedagógico mucho más importante y más crítico que simplemente aprender a leer.

Mark Federman se encuentra en la actualidad en investigación de doctorado en el Instituto Ontario de Estudios en Educación de la Universidad de Toronto, desarrollando el tema "De BAH a ba: teoría de la valencia y el futuro de la Organización ". Su investigación intentar volver a teorizar el concepto y las consecuencias de la organización, creando un modelo emergente de “organización del futuro ", que sea consistente con nuestras condiciones UCaPP -

conectividad actuales.

ubicua y

proximidad omnipresente

Mark hace consultoría a empresas y organismos gubernamentales como asesor estratégico para ayudarles a tomar conciencia, percepción y comprensión de problemas complejos en un entorno de cambio continuo. Mark puede ser contactado a través de su weblog, What is the (Next) message? en http://whatisthemessage.blogspot.com.

Este trabajo está licenciado por Mark Federman, federman@sympatico.ca, bajo una Licencia Creative Commons de Atribución-Uso No comercial-Compartir Igual / http://creativecommons.org/licenses/by-ncsa/2.0/ca

Esta traducción al español fue realizada de manera voluntaria por Diego Leal, quien tiene responsabilidad única sobre la misma. Diego es consultor en temas de educación y aprendizaje apoyados con tecnología, y con regularidad realiza traducciones de documentos

del área, de interés para la comunidad hispano hablante. La versión más reciente de esta traducción puede ser encontrada en su blog personal (http://diegoleal.org), en donde escribe acerca del impacto de la tecnología en el aprendizaje y la sociedad actual.

Esta traducción está licenciada por Diego Leal, diego@diegoleal.org, bajo una Licencia Creative Commons de Atribución-Uso No comercial-Compartir Igual / http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/

Esta charla fue presentada originalmente a la Asociación de Alumnos Senior de la Universidad de Toronto, Toronto, noviembre de 2005; posteriormente en el encuentro anual de la Asociación de Maestros de Calgary, febrero de 2007, y en otros lugares.

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