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I.

Poco os podrá decir mi nombre, pues ninguna gesta digna de ser mencionada ni recordada he acometido en los años de vida que tengo, más os lo digo, de cualquier forma, pues poco entenderíais mi relato si no sabéis bien quién os lo está contando. Siendo así y que valga para ello la licencia de la que he usado, os diré que por Santiago me bautizaron y por ese nombre me llaman, las más de las veces, todo sea confesado, casi siempre para maldecirme y casi nunca para regalarme de elogios, que son muchos los oprobios que causo y pocas las dichas que doy. No soy mas que mitad de huérfano y un mucho de pícaro, pues qué otra cosa se podría ser en esta España que nos seca con sus guerras sin fin y sus muchas penurias. Con todo, no puedo quejarme, pues techo sobre el que recostar la cabeza al caer la noche nunca me ha faltado y tampoco limpieza de sangre. No recuerdo a mi padre que murió lejos de nuestra tierra siendo yo muy niño, más sé, por los cuentos que los viejos soldados que lo acompañaron en sus cuitas, que se trataba de un tal Jerónimo Guzmán, soldado aguerrido, de mirada fiera y poco amigo de chanzas y bromas, mas diestro en el uso de la bilbaína al degüello que en el manejo de la espada o el mosquete en la batalla. De su imagen solo soy dueño en sueños , apareciéndoseme en las neblinas que separan la duermevela de la vigilia , luciendo toscamente una barba áspera ,negra y cerrada , que perfumaba toda la casa , desde su llegada , del olor agrio , de no sé cuantas guerras padecidas. No consigo discernir con claridad si es cierto que mi padre llegado a nuestro humilde hogar de amanecida o de sobrenoche , siempre con prisas de voz grave, pasos quedos y huidizos , prendido el nombre de mi madre en sus labios, después de beber y comer de

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lo poco que en nuestra despensa siempre hubo, gustaba de charlar, con la mirada perdida en la lumbre, de los muchos lugares que sus pies habían hollado, de las muchas pocilgas y enlodados donde su alma quedó presa y de los muchos padecimientos que su cuerpo sufrió, luchando en los ejércitos de nuestro señor Don Felipe . Como os decía, no sé bien, si aquello que tan nítidamente recuerdo, que hasta os podría relatar cuál era el fuego de su mirada o el despecho con el que tiraba al calor de la lumbre una brizna invisible de paja de su sombrero, fue realidad o simple sueño de niño, de niño criado en la calle como tantos otros, siempre a la espera de noticias, zascandileando y languideciendo. Lo que sí sé , es que mi padre nunca regresó definitivamente del mundo aquel de los sueños , donde yo lo había ido prevaleciendo de las heridas de las guerras, y no lo hizo , porque nunca supimos de él ni como vivo ni como muerto, nunca lo pude ver por las calles de nuestra ciudad , vagabundeando como a tantos otros compañeros suyos, luciéndose de sus heridas de guerra como las galas que era y compadeciéndose en la mirada lastimera de aquellos a los que elogiaba, vituperaba o adoctrinaba ,siempre a la entrada o salida de misa, según fuese el humor y la limosna que se pretendía. Con el tiempo, llegué a saber mucho de esto que os cuento, pues esa misma iglesia por la que yo perdí mis pasos de zagal, observando con ojos siempre inquietos la realidad que me fascinaba, llegó a ser , en cierto momento de mi vida , mi lugar de trabajo . Pero no nos entretengamos ahora en aquella otra etapa , que , aunque siendo posterior no por ello menos importante en mi vida , todo sea por llevar las cosas a su justo término y para que entendáis , que , lo que soy o llegué a ser , no lo fue , sino por un cúmulo de calamidades , a las que el destino me condujo.

II.

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Nunca me pesó que mi padre no mandara a buscarme para tenerme a su lado como hicieron algunos de sus amigos , con sus hijos ya crecidos , ni que dejara recado , a su muerte , por boca de algún compañero de armas , de que le siguiera en su carrera como soldado , tomando su puesto y nombre, como era la costumbre , pues qué me habría aguardado mas que servir al Rey hasta mi muerte , por poca paga y menos honra, siendo afortunado si podía regresar , al final de mis días , a casa , entero y con la bolsa vacía, para después morir de miserias , sin que nadie se acordara , de que por esta ingrata patria , vendí juventud y salud , a cambio de nada. Como fuere , pues nunca supimos lo que en realidad fue de él , mi padre no regresó a nuestro lado ,ni dio señales de seguir vivo, así que mi madre y yo mismo le dimos por muerto , cada uno , a nuestra manera ; ella , sustituyendo sus visitas , de tarde en tarde y rápidas como el rayo , por la compañía de todo tratante de sedas, comerciante en lanas, o hidalgo venido a más , que pasase por nuestra ciudad y se detuviera lo suficiente como para buscar posada , y yo , aprendiendo , lo más velozmente que me dio el entendimiento , de cuanto malhechor y truhán , tuviese la fortuna de conocer , sin que me destripase ,engañase o robase. Mi madre no paraba en la posada sus quehaceres diarios, pues poco beneficio habríamos tenido de aquella mísera actividad , que a lo más nos daba algunas blancas y de tarde en tarde medios escudos, pues ni los guisos ,ni la belleza, ni el trato general, de la que me dio la vida , eran dignos de destacar , ni de pasar de boca en boca , en las ferias de ganado , de donde provenían principalmente sus clientes. No era este en cambio ,el problema de un ama que tuve ,no aún cumplidos los siete años, pues bien galana y hermosa , que , por la naturaleza , había sido dotada , con hermosos ojos y linda figura , con donaire y elegancia sobrados que la llevaron de la

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calle de los desamparados , donde nos cobijábamos , a las habitaciones privadas de la Prioral , y de allí , por conducto directo , a la corte papal ,donde ,según me dijo ,el paje que siempre la acompañó , como escolta y guarda cama, bien les fue a los dos y muy cumplidamente. En cambio, mi madre ,¡pobre mujer!, deslucía su figura ,encorvándola y vistiéndola de negro luto , y arrugado veíase su rostro y encanecido su cabello, llegando a parecer lo que siempre fue, pues no hubo día de mi vida que no recuerde a mi madre robando las mandrágoras que crecían a la sombra de los ahorcados, musitando en el acto de hacerlo , en voz baja , algún cántico que nunca llegué a aprender , ya que como no era niña y es este oficio que solo de madres a hijas es traspasado , de su conocimiento ,nunca en mi vida pude sacar provecho , como hubiera sido mi voluntad. Así que nadie , y menos yo , que la amaba y respetaba por lo que era- aunque a veces , no puedo negarlo, cuando siendo aún muy niño, de noche sin luna , me obligaba a acompañarla a la encrucijada para enterrar o desenterrar algo , la temí lo mismo que al diablo - podía criticar el oficio , que , primero , con su hombre siempre en las guerras de nuestra España , y , después , ya definitivamente sola y conmigo a su cargo, buscó , tan de su agrado. La mujer trabajada y vencida por la vida ,que era mi madre, no era plato de gusto de los señorones , que se dejaban caer por nuestra villa , y si a ello sumásemos que nunca ni en sus mejores días fue bella ni coqueta, hacendosa o discreta, decidme , que otro oficio , más que el que había ejercido su familia , por tradición , podía usar para mantenernos. Sí , mi madre hacía hechicerías o embrujos, como gustéis de llamarlo, mas nunca fue una bruja, pues nunca trato directamente con Satanás ,¡que más nos hubiera gustado! pero no ,a pesar de lo que diga la Santa Inquisición ,solo un pobre diablillo ,venido a

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menos, rondaba con familiaridad por nuestra casa, llegándose a hacer muy amigo nuestro Es cierto que la mayor de las ruinas nos obligó a separarnos, maleándose nuestra fortuna de tal modo ,por la ausencia de mi padre y sus escudos de atraso , por las pagas que le costaron la vida y nunca saldadas por el Rey , por la pensión pura miseria, sin clientes , , que , sin darnos cuenta , nos vimos sin salida y famélicos ,como perros sarnosos, en la calle , sin tener ni sitio para pedir en la iglesia, ni conocimientos para conseguir del párroco carta de mendigos , por lo que a mi madre no le quedó más remedio que enviarme a casa de una conocida suya, vieja buscona, que , viéndome joven , sano y bien dispuesto me entregó a la mejor de sus discípulas , Barbara de Villafranca . Ya ella sola, libre y sin ataduras de marido , ni de hijo, dio por tirar ,como es el dicho , por la calle de en medio, empleándose a fondo en pociones y encantamientos , que antes de mi marcha hacía a escondidas y de tarde en tarde ,mas ahora , pasaron a ser con mi ausencia , plato común de todas horas del día , sin guarda , ni miramientos , ni prevención , de lo que mas tarde le sucedería.

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III.

Con mi nueva ama , Doña Barbara, no me fue mal, todo lo contrario, pues aunque nunca degusté pitanzas en demasía ,ni disfruté de sedas , ni broqueles, pues no los había , tampoco ,en cambio, sufrí de malos gestos, ni palabras agrias ,ni aún menos, latigazos y patadas de los que tan bien cumplidos iban aquellos pajes que al servicio de los hidalgos y señores tenían la desgracia de entrar. Es por ello , ilustres señores , que jamás palabra alguna saldrá de mi boca para injuriar o maldecir a aquella mujer que sus con buenas maneras y sus muchos dones , agrada la vida a los hombres a cambio de sus escudos ,pues qué oficio entre todos los que Dios repartió puede ser más galano o más honroso que aquel , que hace feliz por tan poco precio. En la casa de mi ama, encontré al más querido de mis amigos , a Juanico , el que luego en la corte llegaría a trovador, llevado de la mano, por no decir del cuerpo, de nuestra ama, Doña Barbara. Juanico que en aquel entonces rozaría ya los diez años, era corto de cuerpo, pero ancho como becerro, dándome de bienvenida tal guisa de patadas y coscorrones , que no me quedó otra , que hacerme de querer de él, pues si no acabara en dos días con la salud de mis huesos y la paz de mi alma. -¿Quién anda ahí? , dicho como un susurro del viento , fue lo único que me dio tiempo a oír ,solo fue entrar en el altillo que nos hacía las veces a los pajes de posada. -Yo, contesté, aproximándome a la voz de niño que me había preguntado

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Solo descubrió mi endeblez, motivada por el hambre y la canijez de los muchos días pasados sin resuello, que levantose con presteza de gato para emprenderla conmigo, que buscaba acomodo en silencio ,dándome empujones y bandazos que me llevaron con certeza al suelo, donde ya la remató con patadas ,tan fieras, que a punto estuve a la amanecida , de no poder moverme a las ordenes de mi ama. Pero en ese día, reprendido mi verdugo severamente por Doña Barbara, al tomar cuenta de mis moretones, ya pude entender ,viendo las miradas que le regalaba , los perdones y santiguados que le ofrecía , los mil arrepentimientos que le juraba , lo presto que se perdía en cumplir el mas mínimo deseos suyo y los celos que le perdían en cuanto cualquiera se acercaba a ella ,que Juanico, a pesar de su corta edad y del poco seso que parecía gastar en esa cabezota, perdía los sentidos por Doña Barbara ,que en aquellos días ya gastaba maneras de la gran señora que llegó a ser. Con el tiempo aprendí muchas cosas, pero la más principal fue que si tienes una debilidad y esta es tan palpable como la de Juanico por nuestra ama, siempre puedes servirte de ella. -Juanico , ¿te has dado cuenta como te mira el ama, cuando trabajas?- le dije al poco rato, cuando aún no le había dado tiempo de volver a la carga , con la golpiza de celos hacía mi. Solo debía tener unos seis o siete años a lo más ,pero ya sabía que mi futuro se estaba librando ante mi ,en esa cara contraida y gorda, como patata cocida directamente al fuego de leña -¿Qué dices ,mentecato?- me preguntó , sin mirarme más que a medias ,atareados como estabamos en limpiar el piso y acarrear todos los desperdicios que los clientes habían dejado la noche anterior.

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Deje pasar dos Ave Marías y un Padrenuestro antes de contestarle y cuando lo vi contraer los puños supe que era el momento de decirle: -Que yo creo que el ama siente algo por ti. -Pero qué dices ,mentecato ,huelelilas -me dijo, haciendo ademán de agarrar un cazo que limpiaba y tirármelo a la cabeza… En cambio, no lo hizo ,sino que siguió limpiando, tal y como las ama nos había mandado , mientras ella , con su maestra y las demás discípulas ,iba a misa a darse el encuentro con los clientes que durante el día y parte de la noche proveerían nuestro sustento Desde aquel día y aunque parezca extraño, ya nunca volvió a levantarme la mano, más que para algún coscorrón a destiempo o alguna patada ocasional , a los que yo siempre hacía como que no me dolían o como que no me habían sido dados, tragándome las lagrimas y el orgullo , pues es sabido que al feroz lo que más le agrada no es el daño infringido , sino la posibilidad de rebajar , un poco mas cada vez , a su víctima. Cuando llegado el tiempo , me hice imprescindible para el ama, llevándole las cuentas, cobrando los honorarios debidos y hasta cazando a clientes en cualquier parte de la villa, Juanico tornose más y más amigo mío, dándole yo un lugar preferente al lado del ama, como él siempre quiso, de espanta bobos y reponedor de razones , gastando sus malos modos y la contundez de sus manos y piernas en aquellos que se acercaban demasiado a la dama en sus paseos para atraer clientela, sin tener escudos para hacerlo , o en aquellos otros , que una vez satisfechas sus peticiones, olvidaban la obligación de pagarlas. Y si qué es curiosa la vida ,porque creeréis que tan y como os lo cuento ,esto pudo suceder en días o meses, mas no, porque fueron años los que nos pasaron por encima, en los que yo abrí los ojos a la esperanza, aprendiendo cuanto la vida quiso enseñarme ,

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pegándome como la cera virgen al pergamino a todo lo que me permitiera hacer crecer mi entendimiento y razón, mi sed inagotable de conocer, más en ese tiempo mi buen Juanico no pudo menos que crecer también y dada la ventaja que me llevaba en grandeza de cuerpo y de fortaleza , no pudo hacerse más hombrón , ni más bestia ,dada que en tal igualdad de condiciones crecieron sus miembros , como sus malas maneras. Tampoco penséis que de la noche a la mañana un bravucón ,aunque sin mucho seso, pasa a ser una oveja dócil a nuestro servicio ,sino que no pocas cenas y almuerzos hube de regalarle a su insaciable apetito, para que nunca pensara que era libre de robármelo ,o para complacerle espié sin quererlo a la dama , a sus galanes, mintiéndole sobre sus intenciones en cuanto uno se acercaba demasiado a su corazón, regalándole dulces palabras poniéndolas en boca de Juanico o llevando y trayendo mensajes ahora de uno al ama, ahora de la otra al galán de turno, para que me dejaran disfrutar de una noche más en paz. Pero no creáis que todo fue tan sencillo, pues al poco de llegar yo a la casa y esforzándome yo en agradar y tratar como señoras a las busconas y a los clientes como a mariscales , y dándose cuenta la amiga de mi madre de mis muchas posibilidades, le dijo a mi ama: -Niña , este zagal tiene materia ,no lo desaproveches y pídele a Don Matías ,que tanto te quiere , que busque algún párroco de la Prioral para que le instruya Don Matías era el Prior de Santa María, bajo y rechoncho como con el tiempo llegó a ser nuestro Juanico, y al igual que él de cara redonda y aplastada , de manazas y piernas fuertes como las de un toro de lidia , pero cubierto y protegido por su sotana . -¿Qué hay de bueno por aquí ,hija mía?- le dijo a modo de saludo a mi ama, recibiéndola en los escalones , que dan paso al templo

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Doña Barbara habíase puesto ese día su ropa más escogida, su calzado más hermoso y peinado durante hora a la luz de las velas, alzado su cabello negro para destacar su cara perfecta. Había perfumado su cuerpo y cabello con esencia de jazmín y romero y tiznado ojos y enrojecido labios para ser aun más bella de lo que nunca había sido. -Pues verá ,excelencia- dijo mi ama ,haciendo una graciosa inclinación - venía con este mozo(me acercó con una mano, para que él me viera) , que una amiga ha tenido a bien dejar a mi cuidado, para ver si vos podíais instruirle en el amor a Dios ,como tan bien hicisteis conmigo. Yo no levanté los ojos del suelo, hasta que el Prior puso una mano helada en mi cabeza, preguntándome: -¿Es tu deseo tomar a Dios en tu corazón, zagal? Alcé los ojos con la vehemencia que me pareció que se esperaba de mi, contestándole con sumo cuidado: -¡Oh, si, Santo Padre! -Oh, qué ocurrencia ,llamarme Santo Padre- dijo él entre risotadas de alegría -¿Y porque no, excelencia ?-dijo presta mi ama -al fin todo está en las manos de Dios El la miró con complacencia, diciéndole en un susurro: -Te espero más tarde, tras la misa mayor Y luego para que los feligreses que pasaban de cerca , lo escucharan , añadió: -El padre Lucas se encargará de instruir a este zagal, que tan buenas razones tiene para ello y como no es más trabajo, lo hará igual con ese otro zagal que tenéis recogido en vuestra casa, de nombre Juan , como el primo de Jesucristo , nuestro Señor. Antes de volverse al templo nos bendijo a ambos, a lo que mi ama contestó santiguándose en una reverencia, tan dulce y discreta , que si mi animo hubiera sido otro , hasta yo mismo podría haberme enamorado de ella.

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IV.

El Padre Lucas no era ni mejor ni peor que los otros muchos párrocos que he conocido en mi vida , más si tenía una cosa en su favor, su amor por los clásicos y su mucha sapiencia , que impartía como la lluvia a la tierra , sin importarle o no , si era bien o mal recibida. Entrecierro los ojos y puedo verlo , barrigudo y de voz aflautada , llamando al vinillo con que se desgastaba la garganta , “el elixir de Baco”, mientras maldecía en arameo cuanto panfleto , legajillo, o escrito de autor desconocido cayera en sus manos, criticando a la muy noble iglesia a la que él pertenecía. El nos enseñó, mas a mi , que a Juanico, me es noble el reconocerlo, todo lo que de su vientre fértil salió, pues no había autor clásico que no conociera ni tradujera a la perfección, ni hubo fábula o narración en verso que no descifrara como si se tratase de las cantigas , que se canturreaban por las calles en las voces de los trovadores y mendigos. Qué otro sino él me aconsejo comportamiento y razones para una vida prospera, quién otro sino él me dejó llorar sobre su hombro cuando la Inquisición encarceló a mi madre por primera vez. -Santiaguillo, no te lo tomes así, zagal- me dijo ,cuando supo el motivo de mis lloros -que ya pronto saldrá…mirelo esperanzado ,habiendo creído con toda la fuerza de mi

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corazón que aquel desgraciado , que caía en las cárceles de la inquisición , solo salía de allí con los pies por procedencia. -¿Saldrá , entonces ,con bien de la prisión, Padre Lucas?- le pregunté ,cesando en mis lagrimas -Con bien, con bien, no lo sé ,zagal- me dijo ,poniéndome una mano áspera y callosa en la espalda - pero que saldrá , tan seguro como que María santísima es la madre de nuestro señor Jesús… Y no es por desacreditar a tan buen padre , que ya he dicho que para mi, que lo fue mas de verdad , que de nombre, pues enseñome las muchas verdades y las mas aun de mentiras que nos tiene esta vida, pero mi madre no salió , al menos con vida de las cárceles secretas. Nunca entendí porque las llamaban así, pues todos en la villa sabíamos ,con espanto eso sí, donde se hallaban y mas o menos a lo que se iba allí, mas como el infierno, que está aunque, Dios nos libre, en él no creas ,las cárceles de la inquisición ,que no se señalaban por nada, ni rezaban en la villa de nada ,y sin embargo, aun estando alejadas del lugar donde la villa mas crecía, sus lamentos y estropicios hasta cualquier parte llegaban , y había que ser ciego como maese Lucio para no ver los requisamientos ,los apresamientos en cualquier lugar y los bandos ,que no nos podían ser secretos, de igual modo que a mi no me lo fue el apresamiento de mi madre. -¡Santiago, Santiago ! -me despertaron unos gritos de amanecida -¿Qué pasa?- balbuceó desde su jergón de paja Juanico Asomé mi cabeza por el hueco que a la calle daba para , desentumeciendo mis ojos de la neblina del sueño ,ver a Lázaro ,el zagal del ciego, cómo me llamaba con la cara pálida y el ceño contraído - Lazarillo ,hermano- le dije -¿por qué gritas tan desesperadamente?

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Lázaro , era aprendiz de la vida como yo mismo ,abandonado por su suerte como yo por mi madre, habiendo tenido la desgracia añadida de caer en las manos del ciego Lucio que le propinaba soberanas palizas ,día sí y día también. Mas de una vez habíamos compartido cuitas y mendrugones , robados a la cocina de mi ama, solapados y compartidos con él , al igual que las propinillas que los clientes tan gentilmente daban a un rapaz ,como yo, presto en servirles ,en todo cuanto gustaran. -Tu madre, Santiago ,han apresado a tu madre - me dijo ,sobresaltando mi corazón , al que la certeza de los hechos consumados , no daba respiro , ni hacía desaparecer la congoja Desde que me despidió de su lado, sin una palabra ni un gesto, supe que desde ahí, a pesar de mis seis años, había empezado mi madurez de hombre ,ya nunca más tendría un fugaz beso en la frente al acabarse el día ,ni tendría a nadie , que aunque mínimamente , se ocupase de mi. El recorrido desde nuestra choza al lado del río, hasta la casona, vieja y destartalada donde vivía la que sería mi nueva ama lo hicimos en silencio, uno tras otro, caminando despacio , pero sin pararnos ni mirarnos , como si supiéramos que solo hacíamos lo que estabamos obligados a hacer. Hubiera querido retener en mi memoria la imagen enlutada y encorvada de la que me dio el ser ,pero no debía ser plato de su agrado el dejarme allí , pues partió tan rauda y en tan gran silencio , que por un instante pensé que lo habría hecho a lomos del diablillo familiar que siempre nos acompañaba, desde aun antes de la partida de mi padre. Lo que nunca llegué a comprender es como mi madre, tan hábil en pociones y encantamientos, invocadora de los mayores poderes, que hasta la hicieron con el tiempo y la fama que le llegó tras mi marcha, de ser consultada hasta por la nobleza , pudo

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quedarse quieta de brazos cruzados, como tantas otras de su oficio ,que siendo libres como solo puede serlo el viento, a la orden de los inquisidores ,perdían libertad y hasta la vida, como fue el triste caso de la que me dio el ser, en pos de la verdad infinita de la sagrada iglesia. Porque sí , mi madre , después de presa y encarcela ,fue sometida a suplicio, como es llamado para averiguar todo lo que de en su vida hubiera hecho, desde aun antes de su nacimiento , y dado ,como ya os conté que en nuestra familia, siempre siguiendo la línea ascendente y basándose en la condición de mujer, siempre había habido una hechicera , que no bruja , que ayudara con sus saberes a todo cristiano ,moro o judío , que viniera a necesitar su ayuda. Mas lo que en otros tiempos se había visto bien e incluso los Reyes moros habían auspiciado con sabios venidos de lejanos países ,para saber el destino de sus hijos y reinos , ahora estaba mal visto y muy censurado, habiendo pasado por las cárceles de la inquisición , desde antiguos ministros y asesores de los reyes ,hasta monjas piadosas y hasta santas , y líbreme Dios si por decir esto , a mi que soy cristiano viejo, venme ustedes de caer en sus santas manos , pues libre estoy de pecado.

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V.

Fue la noche que soñé con ratas, aquella en la que él empezó a formar parte esencial de mi vida . No había sabido , en todo el tiempo que duraba su encarcelamiento , nada de mi madre ,como es lo usual cuando alguna hechicera caía en las manos de los dominicos . Pero no me había preocupado en demasía por ella, no solo porque mis propios asuntos me llevaran de un lado a otro de la villa , haciéndole recados a mi señora y ganándome alguna blanca para mi propia holgura , sino más bien porque las busconas y los mendigos , las buscavidas que , echaban la buena fortuna , a la puerta de la iglesia , sin palabras , que entre nosotros falta alguna hacían , me dijeron que dentro de las secretas ,.al igual que fuera dellas ,en la calle, hay un código que nos asiste a los que de la picardía hacemos nuestro oficio. Solo era conducirme a la vicaria donde el Padre Lucas nos impartía sus lecciones , que se me acercaba como con descuido un mendigo, sin piernas ,arrastrando su desgracia para vocear a mi lado , cantando: -A mi mujer anoche la metieron presa, por bruja la muy condenada ,mas sigue con hechicerías allí dentro ,por sus hermanas respaldada… A la salida, la vendedora de flores, susurraba : -Declara mañana, pero no tienen nada contra ella ,solo envidias de más de una marrana…

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Y así día tras día ,sol de amanecida ,sol de anochecida , me venían noticias de voces de extraños con los que yo no tenía trato, aunque más que hermanos míos eran , sin yo haberlo sabido hasta entonces , en las encrucijadas y puñaladas que nos regala la vida. Yo hacía como que no oía ni veía nada de lo que os he contado , tal y como se esperaba de mi , y corría contento , con el buche lleno de esperanza , al encuentro de Lázaro , que sentado a la puerta de la Prioral , pedía a toda el alma caritativa que se acercaba a la iglesia , invocando el nombre del ciego al que maldecía por dentro, porque a pesar de ser famoso y conocido hasta en la corte por ser el que mejores bulas y perdones recitaba de memoria ,también lo era entre los bajos fondos por haber perdido los dos ojos , no de tanto orar a todas horas como proclamaba para que los piadosos le oyeran , sino en una riña de ladrones por el botín de una sacristía . Lázaro era mis oídos y mis ojos en la villa , protegiéndome de todo mal con sus informaciones, haciéndome saber con su astucia de expósito con que podía comprar a quién y de dónde me podía venir el daño. Yo a cambio de este salvoconducto de vida , le abastecía de toda clase de viandas, las mas veces robadas o embaucadas en mi camino , mas que conseguidas con buena lid , pero bien valían los pocos azotes que me daban o la carrera que me había tenido que pegar, pues eran prestamente recompensadas con sonrisas y resoplidos de admiración al ver , mi buen amigo, lo que de mi zurrón , como por arte de magia , manaba. Pero no fue hasta la muerte de mi madre, por mucho que lo creyese mi hermano Lázaro, que viome salir de mil aprietos sin daño , cuando entró de lleno la magia en mi vida ,pues hasta entonces y a pesar de provenir, como también os lo dije con anterioridad , de una familia de hechiceras que se remontaba a los tiempos de la Reina Isabel , nunca por ser varón me había dado mi madre ni el más mínimo valor en ese terreno.

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Y es culpa ,excelencias , de la incultura que nos asola en estas tierras ,pues si malo es ser natural de los reinos de España, donde se vanagloria el hidalgo de no leer ni tener sapiencia ninguna , peor aun es ser nacido en las tierras que al sur nos limitan ,como ha sido mi caso, pues si ya la diferencia con Flandes o Roma es tan grande como la distancia que nos separa con ellos en leguas en lo genérico , mas lo es , aún, en éstas tierras del sur que os cuento , que por ser aún mas cerradas y castigadas desde la reconquista , fueron despojadas de su propia herencia cuando al judío expulsaron de ellas por rico y poderoso, al morisco por trabajador y honrado y al iluminado por sabio e ilustrado. Tardé mucho en tener conocimiento de estos hechos , tan comunes para los hombres que bien pronto nuestras fronteras traspasaron ,con embajadas y estudios en Bolonia o la Sorbona como siempre fue mi sueño , y hasta a punto estuve de vestir los hábitos mas odiados , de los que acabaron con la vida de la que me dio el ser ,tan pobre y desdichado me veía ,con tan pocas salidas y ayudas con que engrandecer mi futuro. Y no debéis culparme de poca fe ni de estar falto de coraje ,que me gustaría ver a mas de uno lidiando con armadores y cargadores de buques ,tratantes de esclavos y jefes de malhechores ,todo fuera por contentar a mi ama y hacerle un hueco en su cariño a todo aquel que necesitase de él. Mas no creía yo , sin embargo, que aquel fuera mi destino, ni quería tampoco dejar a Lázaro de guía del ciego durante toda su menor edad, pues aspiraba no solo para mi sino para todos los míos, de una mejoría en esta tierra que nos vio nacer y en estos años tan difíciles que nos tocó vivir. Si no creéis lo que os cuento ,recordad ,estimados señores , lo mala que era la situación general para todo el que nacía de cuna humilde como era mi caso, que peor se trastocaba , si cabe , si no tomaba las armas al servicio del Rey nuestro señor ,como era

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mi pecado , pues aunque con hambre y enfermedades a la vuelta de la esquina , mal que bien seguía vivo , y mujeres y vino , al despuntarle la barba , no le faltaban cuando cobraba sus pagas de atraso. Pero yo , pese a todo, no me podía quejar porque nunca me faltó el calor de una madre, que aunque hechicera y cocinando mas pociones que ricos manjares , hasta su viudez, cuidó de mi y tras su marcha, nunca perdimos el contacto , pues yo me escapaba a veces de anochecida a verla trabajar , como era lo normal de su oficio, entre pucheros burbujeantes por el calor de las llamas, con la cara enrojecida de felicidad y los dientes rechinados , en el empuje de remover la angostura de lo cocinado Supe después , cuando mi vida ya era la calle, comprando para Doña Barbara , en los puestos de los vendedores callejeros , de sus andanzas y éxitos en los filtros de amores , y mas de una vez pensé en rogarle me hiciera uno para Juanico, mi hermano de casa y ama , que finalmente yo mismo, tras su encarcelamiento , lo que son los adentros de la sangre, ideé para curarlo de su amor por Doña barbara , inventando una pócima de olvido y despecho, que ,lo que son las cosas ,como novato que era, no me salió bien o deslióseme sin yo quererlo de las manos, pues aplicada a Juanico en vez de desenamorarlo como era el propósito della , lo reverdeció , en cambio , en sus afanes, complicándome la vida con sus celos y enfados y llevándome al convencimiento, temporal ciertamente , de que nunca más en mi vida volvería a emplear la magia. Bien , pues como os decía , nunca me faltó lo principal , que fue el conocimiento de mi madre y el recuerdo de mi padre , revivido como un tesoro cada vez que juntábame a la puerta de la iglesia con Lázaro viendo en sus ojos la tristeza, no menos triste por esconderse , de la certeza de la soledad , pues si malo es ser pobre , como era mi caso, peor aun es ser abandonado en el torno de un convento, a poco de nacer , sin saber de tu madre ni de tu padre, siempre aventurando cuando alguna soltera o alguna monja se te

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acercaba en silencio y revolvía tus cabellos, mandando alguien , en tu incertidumbre sin fin, para que hojeara libros y registros de la iglesia donde te habían bautizado por ver si tu padre, aun casado o cura, veló por ti y dejó , aunque solo fuera eso , unos pocos escudos , para tu manutención y cuidados. Y lo digo porque lo sé por mis huesos doloridos , porque buenos latigazos que me dio el párroco de la Caridad , cuando me sorprendió manoseando los registros de los niños acogidos hacia allí doce años, que era la edad que recordaba tener Lazarillo , informándome de los escudos que el Rey ,nuestro señor daba para su manutención y los que el padre o la madre del abandonado , regalaban a la iglesia para que nunca se supiera de su identidad. Fue ese , en un principio , uno de los medios que usamos para conseguir la seguridad de nuestro futuro , emprendiéndolo , llevados de la mano de la casualidad , mi hermano Lázaro y yo mismo, ayudados por Juanico, que a pesar de becerrear y dar algún coscorrón ocasional , una vez metidos en faena y sabiendo de lo provechoso de la empresa ,fuera cual fuese, me seguía como un incondicional soldado a su general. -¿Será ese mi padre ,Santiago? me preguntaba un día Lázaro, recostados en el escalón donde nos solazábamos Me señalaba con la mirada un cardenal llegado de la corte, grande como una torre de asalto y delgado como felino Miré la escasa complexión de mi hermano, su canijez y poca envergadura , para negándole con la cabeza, decirle: -Es de fuera -¿Y qué? respondió, él ,vehemente ,porque ese día como tantos otros había desayunado costalazos del ciego e improperios variados de su ácida boca

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-Porque tiene que ser alguien de la villa, so lelo ,respondí con la seguridad que me daba mi paso por la calle y el trato con los clientes del ama, que para hacer un zagal se necesita mucho tiempo El calló pensativo , siguiendo en su idea , de que cualquier día podía encontrar a su padre o madre a la vuelta de la esquina ,para después decirme; -Pues de todas las que por aquí ahí, me señaló los entornos de la iglesia ,fijándome yo en vendedoras de flores, limosneras y busconas ,beatas y monjas ,damas y criadas, moriscas y hasta esclavas, sé de más de dos y de tres que sin tener hombre , ni marido ,han sido madres de hasta más de cinco zagales. Me enfurecí como hacía a veces con él, por su tozudez y obstinamiento, replicándole; -Pero debe pasar un tiempo con ella, un tiempo hasta hacerle el hijo, no ves como mi ama, que los ve solo de noche en noche, no se quedó nunca encinta Pareció resignado con mi explicación ,pues bien cierto era y sabido por todos en la villa , que , mi ama era de las pocas oficiantas , en el muy noble arte del amor , que no tenía acompañante fijo, ni buscador de citas, ni socavador de fortuna ,ni mantenedor de calor de cama , que la pudiera desgraciar , haciéndole engendrar hijos no deseados ,pues de esas tareas nos ocupábamos Juanico y yo , que no éramos lo suficientemente mayores , ni para socavadores, ni mantenedores , ni aun menos capaces de engendrar hijos , fueran o no deseados. Pero sólo fue terminar lo que tanta furia me había provocado, por parecerme tan simple y común para cualquiera , que una idea empezó a hacérseme la luz en la cabeza. - Fue en la Caridad donde te abandonaron ¿verdad, Lázaro? , le pregunté tras una pausa - Verdad, me contestó , mirándome extrañado

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-¿Me acompañarías esta noche a un negocio al que estoy dándole forma ?,le dije , intentando no darle demasiadas explicaciones ,que en ese mismo instante ni yo mismo tenía como ciertas Los ojos azules de Lázaro se iluminaron, pues gustaba más de una aventura que de un chusco de pan, más una sombra deslució su mirada ,explicándome: -¿Y que hago yo con el ciego ,que me vigila como halcón , no sea que me escape con su poca fortuna o algo le robe? Cierto era que el ciego, temido era por todos los mendigos , pues solo su fuerza era superior a su crueldad ,y ambas , dejadas atrás por una picardía y entendimiento como pocos he conocido, pues solo por el ruido que al caer en su platillo de metal hacían las blancas , las medias o los escudos , ya distinguíalos como que lo eran , y contábalos y recontábalos, regateándoselos a Lázaro , que ni para malcomer tenía , al lado de tal miserable, que gastábaselo todo en vinos y mujeres , a las que apalizaba tras haber gozado de la buena vida con ellas. Fue una de estas pobres , la que ahora viéndose convertida en mendiga y ratera , pues el maldito ciego golpeola tan brutalmente que dejó tuerta y lisiada, que vino presta a ayudarnos ,solo supo nuestro afán, a engañar y burlar al ciego, quedando en el trato de cobrar la mitad de lo que consiguiéramos , si llegaba a buen fin nuestro negocio Fue esta misma mujer, Asunción la toledana , la que emborrachó al ciego , esa misma noche , con vino que robé de la despensa de mi ama , la misma que lo golpeó con saña ,vengando viejas cuentas , y lo llevó a retirarse de la mundanal vida , por un gozoso tiempo que aprovechamos como oro. La quebrantada de huesos , que a punto estuvo de marcarme de por vida , prodigada con tanta pasión , por el párroco de la Caridad , tuvo su justa recompensa , pues en mi

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mente apunté todos los nombres y las casas de los que habían, con sus donativos , callado bocas y segado voluntades No eran otros que gentes , registradas por tan noble párroco , que querían evitar problemas , como los que podían traer una ajada, tuerta y coja mujer y el niño huérfano de ojos azules , que recogió del convento, tan sucio y desgarbado , tan genérico y vulgar , que bien podía ser el hijo que cualquiera , con honra limpia , tuvo , hacía mas o menos doce años, y que se vio obligado a abandonar , en la oscuridad de la noche , junto con su conciencia , en el torno de una iglesia. Ese fue el comienzo de un próspero negocio, en el que burlé a mi ama ,con la ayuda inestimable de Juanico ,para el que inventé un nuevo filtro de amor , que no segó su afición por las redondeces del ama, pero que ,Dios sea bendito, lo atontaba y anulaba su voluntad anteponiendo la mía ,tapando mis ausencias y faltas , como solo una madre tapa a un hijo. Mi misión era acompañar a la calle a la madre impostora y al hijo fingido, aleccionándolos sobre lo que debían decir , que era en verdad casi nada , mas allá de la referencia al abandono del niño y la necesidad de algunos escudos para su manutención y silencio, y esperaba , después ,prudentemente , alerta , en la puerta , para ver lo acontecido . Si pasado un rato salían con buenos o malos modos, negocio saldado, con mayor o menor fortuna, pero si de lejos veía pasar a una pareja de alguacilillos, o salía un criado con prisas de llamarlos , para hacer detener a los malhechores , ya corría yo mismo de puerta en puerta ,pregonando: -¡Fuego ,fuego en la casa ,salgan prestos ,que la casa se quema!

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Con tal alboroto que formábase de gente medio vestidos ,medio desnudos ,tiempo dábales a Lazarillo y a la Asunción y a mi mismo para perdernos por las calles de regreso a nuestro cubil. Y todo fue bien durante un tiempo , en que el ciego estuvo tarado y las conciencias querían permanecer calladas, sonriéndonos la fortuna con planes de futuro , más hubo una mala noche en la que la desgracia se cernió sobre nosotros , pues una viuda, recién casada , a la que habíamos ido a visitar para plantearle nuestro negocio , se sintió aliviada con la vista de su hijo, que debió entregar a su disgusto por la falta de medios y marido , encontrándolo guapo y mayor, habiendo recuperada la fortuna que perdió con la muerte de su primer esposo, en estas segundas nupcias , recientemente contraidas. Suerte tuvimos de que el marido no estuviese en la casa a la hora de presentar nuestras demandas , mas la tardanza ya me alertó y voceando “¡Fuego, fuego en la casa !”,como era mi costumbre ,solo conseguí que salieran Asunción , mortalmente pálida , y Lazarillo ,fuertemente abrazado , por la viuda recién casada ,que clamaba: -¡Hijo , no te vayas! Mas pusimos pies en polvorosa y de poco nos pudo sus gritos y lamentos de la mujer , para detener nuestra carrera. Tal vez os sorprenda señores ,que nosotros los que hacemos de la picardía nuestra empresa, salgamos tan pronto huyendo sin reparar en de qué , mas puedo aseguraros , sin temor a equivocarme , que los que de la calle hacemos nuestro reino , tenemos un instinto especial que nos hace salvarnos en la huida , aunque no sepamos bien de qué A mi que la tardanza ya me traía sobre aviso y que de lejos vi un familiar de la inquisición acercándose , no me paré a preguntar a la Asunción ni al hermano Lázaro , el porque de su palidez ni tembladera , sino que corrí a liberar a mi amigo de las

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cadenas de amor que le dispensaba la viuda y emprendí el primero la carrera entre callejuelas oscuras ,prontamente seguido por mis compañeros de fatigas. No fue hasta estar seguros y bien escondidos cuando me contaron lo sucedido: - Que me quería quedar en su casa, decía Lázaro ,casi sin aliento , por la premura y velocidad de la huida - Qué mujer más loca, replicaba la Asunción - Pero …apacigüé los nervios ,pidiendo con las manos calma ,…¿y el familiar de la inquisición, que apareció de improviso , quién avisole del engaño? La Asunción y Lazarillo se miraron un instante y prorrumpieron en carcajadas que atronaron el escondijo, haciéndome temer que nos hallaran , tal fue el estruendo - Pero, ¿qué hacéis locos? pregunté , no entendiendo nada. - Que es el marido, su marido ,decían a coro los dos, persistiendo en sus risas ¡Dios Santo del cielo ,la que me entró por el cuerpo , cuando lo entendí !,y mas la que les entró a ellos , cuando les dije las consecuencias de lo que habíamos hecho , y las que podríamos haber tenido si nos llegan a tomar presos. Las cosas así, decidimos separarnos y cada uno tomar su camino. La Asunción , fue la primera en salir en busca de mayor fortuna , ayudándose en su empeño con la parte del botín logrado en los pocos engaños que habíamos hecho , diciéndonos que haríase a la mar, a los albores del día , en el primer barco, nao o carabela que zarpase del puerto , sin preguntar ni importarle , destino o rumbo, todo fuera que la llevase lejos de nuestras fronteras y de los requerimientos de la justicia En cambio ,Lazarillo y yo mismo , que por ser jóvenes no podíamos tomar esta salida y sin tener quien cuidase de la seguridad de nuestros cuellos ,no teniendo padrinos poderosos ni nadie que nos librase de todo mal, nos hicimos el solemne juramento de cuidar el uno por el otro hasta que llegase el día en que nada necesitásemos de nadie.

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Fue esa la noche en que soñé con las ratas, la misma en que me desvelé sin poder evitarlo , echándole la culpa a la aventura ingrata ,sin poder saber mas que a la amanecida que presentía la muerte de la que me dio la vida. No tuvo nadie que decírmelo, pues fue él, el diablillo familiar que siempre rondó por nuestra casa, el que se apareció ante mi a la salida del sol de ese nuevo día - ¿Qué haces aquí? , le pregunté ,extrañándome de que hubiera abandonado a su ama ,mi madre Con la cara mas triste que hube de ver en mi vida, me respondió: - Ha muerto ,la que a ti y a mi nos dio el ser Fue de esta forma tan poco común e ingrata como supe que mi madre, había muerto y que ,en algún momento de su vida , había tenido tratos con Satanás , y heme aquí que a estas alturas de mi vida, me encontraba con un hermanastro diablo. Lo que es ser joven y tener por delante toda la vida , que con unas lagrimas ya me consolé de la perdida de mi madre , interesándome , a renglón seguido , mas por el diablillo. No puedo negaros que esta insólita parentela y los muchos logros , que , con ella , mi vida lograr podía, dieron un vuelco a mi corazón de contento , más nada aparentó mi rostro ni mi carácter ,y no pude mostrarme más afligido y sorprendido cuando Lázaro trajo la nueva de que mi madre entre rejas había fallecido.

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VI.

El diablillo , que era mayor que yo y cien veces más astuto , se llamaba Jerónimo, como mi padre, aunque nunca entendí el hecho de que mi madre así lo llamara , queriendo a mi padre honrarlo , recordándolo con el nombre ,cuando el que lo portaba había nacido del engaño y era con su sola existencia la prueba. Más ,a pesar de su llegada trágica, pues aparejó la certeza de la muerte de mi madre, pronto nos hicimos inseparables, haciendo verdad el dicho popular que nada tira más que la sangre que corre por nuestras venas. Jeronimillo ,salvo en la apariencia ,que ya os contaré cual era, a la yo que nunca he dado mas que la importancia que merecía, o sea, ninguna ,era casi un calcado de mi. Y permítanme la licencia ,señores míos, de hacer una pausa aquí para detenerme en esa apariencia de la que os he hablado, despreciándola , pues gran lacra es para nuestros reinos, y gran engendradora de pecados que anidar en los corazones de los cristianos. La apariencia es la hermana abandonada de la soberbia , nacida pobre y muda ,pero tan ambiciosa como todas los hijos que nacieron de la ignorancia y el desprecio

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Vinóseme , mis pacientes señores, esto a la mente , porque en uno de mis múltiples encargos ,al servicio de mi señora, yendo de un lado a otro de la villa, encontreme con un hidalgo, de paso lento y circunspecto, de bigote atusado y espada al cinto ,buena ropa, aunque algo ajada , que prometióme cielo e infierno , grandes cenas y opíparas comidas , todo fuera conseguir los merecimientos de mi ama , para los que decía que poseía , pero no enseñaba , plata. También decía venir de una de las mejores familias que en nuestra villa habían señoreado y haber poseído no sé cuantos títulos y castillos y hacerse llamar por todo aquel que de ese modo lo quisiera nombrar como “muy ilustrísimo señor “ . Más lo que son las cosas de la vida, que ya pasados los primeros días de requerirme con promesas, pasó a querer amistad conmigo, buscándome para lisonjearme y pedirme a préstamo algo de las ganancias que sabía que yo trapicheaba en la calle , para días después ,esperarme en una calleja oscura, de anochecida, queriéndome robar , aunque solo fuera un mendrugo escaso de pan , que era lo poco que mi zurrón guardaba. Al darle yo con una piedra en la frente, librándome de las manos que enganchome al gaznate como presa, una vez hubo devorado el pan y pareciéndole poco , se levantó ofendido y circunspecto, sangrándole la cara y dando votos a Dios y a María santísima ,injuriándome de hijo de mi madre, que no de mi padre ,y limpiándose imaginariamente, pues ni la sangre que le manaba del rostro le vi limpiar , la inmundicia con la que dijo yo lo había ensuciado en mi trato No lo volví a ver, pues el infeliz al poco de esto que os cuento , cayó preso de galeras , pues falta igual que la que me infringió a mi , intentó en vano hacer con un fraile de Santa María, con tan mala fortuna que denunciolo y no teniendo posibles ni medios que lo defendieran, pasó a gobernar galera con la fuerza de su remo ..

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Y he llegado hasta aquí , señores , para explicaros , con mas claridad si cabe , lo poco que me importan lujo y pamplinejas ,que no son mas que boberías ,armas de busconas y de lacayos, de beatas arrepentidas y sin vocación y de nobles arruinados ,de hidalgos que quieren prosperar a cambio del mérito de otro y de soldados que en el ardor de la batalla, dan paso atrás cuando el resto avanza, teniendo todos ellos en común que lo que dicen no son y lo que son lo esconden , formando dos caras de una misma moneda ,que forjada fue con el vil metal de la apariencia . Más , volviendo a lo que nos ocupó en principio, del exterior de mi hermano , os diré, que nada malo había en él, pues a pesar de ser tan negro como tizón, tal vez , debido , a su paso por los fuegos de los infiernos, y de tener cuernos y rabo ,herencia supongo que de su padre , era en lo demás tan parejo a mi, que hasta mi propia ropa podría haber usado si es que una sola muda me hubiera sobrado, cosa que nunca llegó a suceder, pues ni aún en los años que ejercí de aprendiz del mas afamado sastre de la villa , pude lucir mas que despojos y harapos. No mucha importancia tenía en los tiempos que nos asistían que mi hermano luciera un color tan moreno, pues sabido es que a nuestra villa no había día que no atracase barco lleno de esclavos llegados de las lejanas tierras del sur o de las Islas, siendo , o vendidos en los mismos pontones de descarga , en publica subasta, o vueltos de nuevo a embarcar como si fueran fardos, en pequeñas chalupas y subidos hasta Sevilla por la vertiente del río Guadalete , para , desde allí , transportarlos hasta cualquier parte del reino . Nada malo tenía ,por lo tanto ,ni nada podía extrañar a nadie, que mi ama tuviese un esclavo negro, mas lo contrario , pues poco postín que se dio ella ,una vez que se lo presenté ,esa misma mañana, sabiendo que era de mi sangre y teniendo la delicadeza de no preguntarme mas, pues por su oficio ya mucho que sabía de estas componendas.

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Y fijaros , señores , que de nuevo me vuelvo a encontrar con las apariencias, pues tanta mérito y postín se le daba al poseer un esclavo negro, que hasta saltos de emoción dio mi ama , cuando le conté la existencia de Jeronimillo y su animo de quedarse ,si ella lo permitía ,a mi lado. Bien poco que tardó , la muy condenada , en llevarlo al sastre Marcelo, para que , en tomándole medidas , le hiciera una ropilla de paje, amarilla y de terciopelo ,todo fuera exhibirlo con clase ante las demás busconas y presumir de él en el paseo, entre los hidalgos y los “buscafortunas”. Nunca ,hasta el día que compartió lecho con él, supo mi ama del origen infernal de mi hermano, pues ese día que os cuento, cuando se lo presenté, tapé su cornada con un pañuelo a modo de morisco y disfracé el rabo con unas enormes calzas , que robé de un tendedero para él Mi ama, que desde esa primera vez, quedó regalada de los ojos brillantes y sobre todo de la buena labia que se gastaba mi hermano ,dio por llevarlo con ella a todos sitios , provocando , a la vez, mi temor de que alguien lo descubriera en su verdadera naturaleza y los celos locos de Juanico, que ya ni con mis pociones podía convencer de la bonanza y amor de mi ama por él. Y bien galante y erguido que iba él, que no le importaba la condición de esclavo que le adjudicaban , pues bien que sabía que su nacimiento lo marcaba como príncipe de los infiernos ,con su traje amarillo de sol y la peluca , que con el tiempo le hice ,para ocultarle los cuernos, y los pantalones bombachos ,que tapaban el rabo, que se esforzaba por dejar quieto Por lo demás , nunca pudo negar nada al ama y hasta podría haberlo exhibido como un perro faldero , pues gustaba tanto y con tanta ansia de las mujeres y de su compañía, que mas de un mal dolor de cabeza me provocó , dado que le dio por comparecer por

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colmados y ferias ,en todos aquellos lugares por sucios ,lejanos o vigilados que estuvieran ,donde hubiera rapazas que conquistar y fregonas que tumbar en el lecho Podréis imaginar que si antes hice de buscador de clientes para mi ama , ahora me vi obligado a proveer a mi hermano de mozas bien dispuestas y cortas de boca , dado que en el negocio de guardar bien el secreto , me iba la seguridad de mi cuello, y mas de una noche pásemela en vela y mas de un día en su busca ,no tranquilizando mi conciencia a pesar de que nunca mujer alguna se quejó de su rabo, ni maneras ,ni de sus cuernos o querencias, pues ya un viejo ladrón me confió el secreto de las mujeres, que antes prefieren diablo que no las deje dormir en su cama , que ángel que les guarde el lecho En estos años que os cuento, que ya debía yo de rondar los ocho , los diez o doce, no recuerdo con certeza , aun no me había aficionado a ninguno de los vicios que tanto atentan contra nuestra picaresca ,pues ni mujer quitaba mi sueño ,ni faltriquera ajena ,ni vianda o vino sobrados, pero este hermano mío que con sonrisas y lisonjas embaucábame cuanto quería , si que en líos metiome , de los que pudimos salir con astucia y magia por partes iguales.

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VII.
Antes de pasar por la cama del ama, Jeronimillo, conoció todo tipo de mujeres , vecinas o no de la villa, mujeres de casa o plazuelas , feas o galanas , pues no importábale condición ni devoción, soltería o maridaje ,que fueran blancas o mulatas ,rubias o azabaches, altas y delgadas u orondas y bajas , con ser mujer ya bastaba y así sus instintos mas bajos estaban bien cumplidos. Mas cierto día , dio por pasar cerca de las tapias de un convento y atraído fue como la mosca a la miel, y atrapado quedó entre esos santos muros , sin que pudiera escapar dellos. Tiempo me dio para echarlo en falta y búsquelo y no hallábalo por parte alguna de las muchas donde perdíase, hasta que a punto estuvo de dejarlo olvidado, pensándolo de vuelta a los infiernos, mas llegóme ,en las cercanías de la iglesia, adonde ahora iba solo sin la compañía de Juanico, que gustaba de seguir como faldero al ama ,el rumor de que una detención estaba presta , pues las monjas de Santa Catalina tratos tenían con un diablo que recogido tenían en la celda de una dellas, regalándoles toda clase de hechizos y pociones

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Nada mas saberlo, ya supe que mentían ,pues no dudaba de que mi hermano hubiera quedado preso de las bondades de las buenas monjas ,que solas y esposas de un mismo marido , debían bien faltas estar de afecto, mas regalarles pociones nunca , pues era a mi , que era de su sangre , y cada una que me daba , hacíamela pagar con mil favores , menos aún a ellas. Lo que no supe hasta que de anochecida me acerqué al convento fueron las buenas maneras con las que las reverendas madres trataban a mi hermano, mas de lo que si tuve certeza es que allí había gato encerrado, pues solo fue saltar la tapia del convento, esperando a que pasara la vigilancia y escondiéndome entre unos matorrales entre tanto, cuando ya pude apreciar que algo raro pasaba ,no entendiendo hasta mirar por una de las ventanas como el jaleo que allí había no despertó aún antes las reticencias y desvelos de los santos padres de la inquisición. Juntabasen en una pieza ,monjas tocadas de habito y curas con sotana puesta ,como es lo usual, mas ya no lo era tanto las risas ni los desmanes que hacerles yo les viera ,ni los tocamientos entre ellos ,ni los gestos , y lo que no pudo sorprenderme mas , fue que Jeronimillo, estuviera en medio de aquella locura, tumbado en una mesa todo lo largo que era , siendo adorado por todos los presentes, con su rabo y cuernos expuesto a su curiosidad y admiración, siendo besado y reverenciado , en todas partes de su cuerpo , con gran complacencia suya No supe como acercarme a él, sin ser visto ni delatarme como extraño a esa casa, mas la llegada de improviso de unos frailes ,que al igual que yo mismo accedieron saltando la tapia , me dio una idea Solo verlos acercarse a la casa , siseé con cuidado al que mas alejado iba del grupo No viome bien porque era de noche cerrada y sin luna, mas de seguro creyó que era persona distinta a quien era y de su total agrado, porque dejando a los demás que

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llegaran a la casa, como era su fin primitivo , él me buscó con denuedo tras los arbustos ,para encontrándome al fin ,no como el ser esperado y complaciente que buscaba , sino como el rapaz desabrido y vengativo que en realidad era , sorprendiéndose tarde de la pedrada que le regalaba mi mano , para dormirlo en el sueño de los sin pecados. El habito del fraile , por el que trastoque mi ropa de harapos , era una ruina, demasiado grande para mis años y cosido a piojos y liendres , mas hice de tripas corazón y tomé el camino de la casa encomendándome a todas las vírgenes protectoras de los pillos , que deben ser muchas y muy solicitadas ,dado el gran numero de los que en este oficio gastamos nuestra fortuna. Gracias a la ayuda de las invocadas ,llégueme sin riesgo, ni falta, hasta mi hermano ,al que chivateé la pronta llegada de los aguaciles y prendedores de pícaros ,lo cual asustó en gran manera , pues no en vano había visto morir a mi madre por sus desvelos . Sin saber como salir de allí , sin daño , ni falta para ninguno de los presentes , acordeme del viejo truco que usaba con Lazarillo , para librarnos del peligro, por lo que grité sin pensar mas ,con toda la fuerza que pude … -“¡Fuego, fuego en la casa, que ardemos…! …causando la misma reacción que siempre cupo en ocasiones parecidas, saliendo corriendo monjas y frailes ,curas y pillos, al jardín , y tras él ,como locos a la tapia y a la puerta de entrada nos conducimos ,dispersándonos todos rápido , salvándonos por el miedo a las llamas del incendio fingido , de las llamas de la hoguera de la inquisición verdadera , que con tan poco seso ,con la presencia de Jeronimillo , habían conjurado. Poco le sirvió a mi hermano la abroncadera que le formé tras aquel suceso , ni la mucha retahíla de la que me valí , para intentar convencerlo del perjuicio que le terminarían por causar las mujeres , pues al poco , de aquello que os cuento , ya estaba otra vez en las mismas, buscando tapias de conventos que saltar y monjas que convertir en brujas

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,tal era la vocación que tenía en destrozar virtudes y el gran animo y acierto que ponía en ello. Dejelo pues que siguiera en lo suyo , no sin antes advertirle que llamara a su padre si se veía en algún perjuicio metido ,sin que supiera como salir de él ,por lo que no os extrañe si desde entonces os han llegado razones de autos de fe y sentencia de condena para frailes y monjas y cuidadores de conventos por brujerías y estropicios , y denles mas bien , señores , razones de crédito, pues de buen seguro que mi hermano anda en medio metido, perdiendo almas que antes de su conocimiento ,fueron como la de Adán , puras. Seguí también yo mi camino, estudiando con el Padre Lucas y timando a cuanto podía con Lazarillo , al que nunca separé de mi custodia , pues mas que un hermano para mi era . Es por ello , que no os extrañará que os diga , lo que sufría cada vez que veíalo llegar apalizado y roto , por las brutalidades del ciego - Esto se acabó de una buena vez, Lázaro , le dije un día contándole los moretones en la espalda, las magulladuras de brazos y piernas , y las cicatrices y las costras que bajo el ralo pelo dibujábanse. -¿Cómo? me preguntó solamente él, mirándome con ojos esperanzados - Ya tramaré la forma ,le dije ,levantándome para marchar a casa de mi ama

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VIII.

El viejo ciego no se fiaba de su sombra y era , si se pudiera, aún más receloso y difícil de engañar con el transcurrir de los años. Podría haber pagado a algún matón ,de los tantos que se contrataban por algunas blancas o hasta por el requiebro de una doncella, para que acabase con su crueldad de una sola tajada . También ,el mismo Juanico, que tanto afecto nos había tomado a Lázaro y a mi mismo, de las clases del Padre Lucas y las libranzas que nos daba el ama, podía habernos ayudado, pues así como con el paso del tiempo ya era el vivo retrato del Prior y su fuerza se había multiplicado pareciéndose a la de un toro, su carácter hizose de azúcar y su corazón de caramelo, siendo incapaz de soportar , sin hacer nada, una injusticia o ver dañar a alguien , que defenderse no pudiera.

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Pero ni una cosa ni la otra me complacían, pues quería darle una lección al viejo y que dejara libre a Lazarillo, pero sin daño , ni sufrimiento, por su parte, ni costanza o peligro de cárcel , para la nuestra. Duro empeño era éste , más ocurrióseme la forma de poder llevarlo a cabo. Gran aficionado era el ciego a celebraciones y convidadas que le fueran en balde y así a toda misa o plegaria o auto de fe, donde tras él hubiera algo con que remojarse el gaznate, ya se apuntaba el primero. Pero si esto era mas cierto que San José fue el esposo más fiel de la Virgen María , no lo es menos que un vicio secreto tenía el viejo, muy penado y mal visto en nuestra sociedad, que no era otro que lavarse a todas horas, hasta con agua bendita si otra no tuviera , haciendo de este simpar cuidado y esmero con el que se gastaba , mofa de él todo aquel que lo conocía , ya fuera mendigo, cura o seglar. Ayudábase para ello de un pañuelillo bordado, no sé bien por quién, que mojaba como sopón , habiendo tanteado antes, con sus ásperas manos, el reborde de la misma pila bautismal donde a mi me llamaron Santiago. Con él , limpiabase mugres y greñas, pupas y costrones , de los muchos que en su cuerpo había, pasándose en ello las horas muertas a la entrada de la iglesia , a la vez que recitaba mil poemas y cantares Como mal visto estaba este afán y aún la inquisición hacían cuentas de quienes en el regocijo de su cuerpo hallaba contento ,el ciego ponía buen cuidado en alejarse lo mas que podía de puerto y cercanías de la iglesia ,para hacer su aseo mas extenso, yéndose a las lejanías de la villa ,allí donde el Guadalete ensalaba sus aguas con el azul del mar Atlántico. Pienso ahora que conozco más los usos y costumbres de los muchos que habitan en nuestros reinos , que tal vez no lo hacía , como creí entonces , por miedo a lo que los

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dominicos pensaban del abuso de la higiene , sino porque debiera ser morisco o judeizante y haberse acostumbrado por su antigua religión a los baños rituales , de los que , ni aun con las nuevas normas y la inquisición respirándole en el cuello , supo ser capaz de prescindir. Mucho peligro , sepan ustedes , tenía esta medida, ya no por el mismo fin que se pretendía, sino también porque el terreno , al que debía alejarse , para estar seguro de que nadie le viera , era resbaloso y de gran peligro , teniendo que atravesar pozas y barrizales, que clavado te dejaban al fangoso suelo ,lleno de temor, en la sensación de que la tierra, tragarte por entero quisiera. Mas el viejo a nada de eso le echaba cuentas, tal era el empeño que ponía en su limpieza y aseo. Nunca pude entender el porqué de esa costumbre de sumergirse en el cauce dulce donde moría el río , hasta bañarme yo mismo por entero y como mi madre me trajo al mundo en las misma aguas aquellas, que por su bravura y resaca ,a punto estuvieron de dar, con mis huesos de pícaro ,en el fondo de ellas, mas por bueno doy el costo del intento , no solo por la grata sensación de flotar en el tiempo, que me proporcionó a su contacto, sino también por el olor a vida y la salazón que te impregnaba hasta muy dentro, hechizándome mas con ellas, que con todas las pociones juntas ,que mi madre cocinara en su caldero. Así las razones expuestas y conociendo las fortalezas y debilidades de mi adversario, tuve buen cuidado en no menospreciarlo , ni rebajarle en su astucia , pues el ciego amén de cruel y Barrabás, dotado estaba de una muy aguda claridad de entendimiento , que suplíale la falta de vista con demasía a su favor.

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Por ello , servíase de la seguridad que tenía con su Lazarillo , al que daba funciones de perro de guarda, para vigilar su sitio en la iglesia y la bondad de su sueño libre de competidores , que segarte podían el cuello por sólo unas blancas . Más no por estos buenos oficios , que sin rechistar hacia en su favor, mi amigo , tratábalo bien, ni tenía miramientos para con él , como la ama hacia con Juanico y conmigo, sino que creyéndole esclavo de por vida , por haberlo rescatado del orfanato, solo pensaba en darle palos de comer y azotes de buenas noches, contentándose más cuanto más humillado veíalo , creyendo asegurar , en la desgracia del otro , la futura prosperidad suya. Y es que el ciego se sentía envejecer y las fuerzas ya no eran las que le habían hecho ser el rey de los mendigos de nuestra villa, se atemorizaba de Lázaro , día tras día , viéndole crecer sano y despierto de mente , no por sus cuidados , ni mimos, sino por la herencia de unos padres, que debieron ser de buena casta, pues a pesar de su delgadez extrema , por la falta continuada de pitanza , nunca pusose enfermo ni debimos rezar para que su curación fuera presta . Y cuanto mas veíalo progresar , mas apalizábalo y con mayor frecuencia el ciego, buscando, ¡Santa María bendita! su fidelidad y aprecio. - Pues esto se va a acabar ya ,Lazarillo ,le dije aquel día, pues terminará por matarte - Matémosle pues a él, me respondía, con ojos , no de asesino en trazas, sino de joven esperanzado , en una vida libre de ataduras de esclavo. Negué con la cabeza , pensativo. Y muchas noches hubo una tras otra , en las que sin dormir , estuve pensando como al viejo burlar y hacer desistir de la crueldad contra el que era mas que mi hermano, hasta que recordé su desvelo por la limpieza

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Seguilos mas de dos y tres veces, en su camino hacia la desembocadura del río, paseándome con holganza , creyéndome extraño a la villa que me vio nacer, observándola como por primera vez, regalando mis ojos en el puerto , atestado de naos y carabelas ,de los buques de paso y los de arribada forzosa , por la carga por anticipado vendida ,pues sabido era que Santa María del puerto , nuestra villa , invernadero real era y puerto desde donde salían y adonde regresaban naves de todos los reinos vecinos y América . Y así estaban sus portones y sus embarques con multitud de marinos y comerciantes en ellos y soldados y oficiales de la armada real , gentes llegadas de lejanas tierras, aventureros y navegantes avezados y hasta la mismo Duque de Medinaceli , que vi aparejando cuentas con su armador sobre mercancías y rutas. Saludome a lo lejos, pues haciéndome un nombre ya estaba , por la creciente belleza de mi ama y por ser astuto ,sagaz y discreto y sobre todo saber callar cuando el encargo lo requería. Saludelo a mi vez con una inclinación y reverencia ,pues mucho me honraba su trato, mas si pensaba que no otro , sino su propio abuelo , fue quien al mismo Colon dio dineros y esperanzas , que le llevarían a descubrir mundos y gentes tan diversas. Y lo que es la lealtad y el amor por su linaje que el viejo Duque toda la honra del descubrimiento y la esperanzas de ganancias las cedió con gusto a su Reina, a cambio solo de señorear con su titulo y herencia al hijo , que nacido bastardo , de Catalina la del Puerto, había. Una vez hube llegado a la desembocadura del río y metidos los pies en fango para seguir sin falta las huellas del viejo y de Lazarillo ,ya me arrepentí del empeño forzado, pues si hábil soy en finanzas y negocios y pronto me viene a la mente cualquier truco para salir de los males ,con el fango y las viscosidades soy muerto de miedo y medio

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lelo, seguramente por la muchas veces que vi a mi madre destripar murciélagos con las manos o sacar ,de sus cuencas ,los ojos a las ovejas , aún con vida. Me obligué a olvidarme de lo que pisaba y del sonido a podridez que hacía ,para fijar la vista y el pensamiento en Lázaro y su amo, que , unidos por una gruesa cuerda de amarre , iban ,para no perder el amo el ancla a la vida que mi hermano figurabase para él. Ya allí me dieron malos pensamientos y hasta miré en mi derredor para buscar a mi hermano Jeronimillo al que hacía un buen tiempo que no veía , creyéndolo el causante de esas ganas tan intensas de acercarme al ciego y darle una buena apalizada de sobremuerte , dejándolo tendido , solo y roto , tal y como se mereciera. - Nunca su cuerpo encontrarían ,me decía aquella voz dentro de mi ,que tanto se parecía a la de mi hermano - Y si lo encuentran no sabrán que tú lo hayas hecho, me trataba de convencer la misma voz - Pero.. ¿y Lázaro ? , ¿ qué será de él?…me pregunté en silencio , enseguida lo buscaran sabiéndolo su criado , me respondí a mi mismo , le llevarán preso y condenarán a galeras… A punto estuve de perderlos , pues pareme más de la cuenta a reflexionar sarta tal de tonterías ,mas imposible era la fuga de estos dos , pues pocos pinos y solo arbustos bajos costeaban el río sin poder perdérseme totalmente de la vista las siluetas de Lázaro y el viejo. Cuando alcancelos en carrera, escondime entre los pinos ,para ver como el viejo se despojaba de toda su miseria, quedándose en desnudez de desvergüenzas ,delgado y huesudo, blanco y rosado a la vez.

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Al filo de la desembocadura reposaba Lazarillo, también casi desnudo , mas preso estaba ,pues el cáñamo de la cuerda rodeaba sus costados y sobaqueras impidiendo una fuga más que descartada por él , mas equivoqueme en el propósito que le di a tal cordada , pues lejos estaba de ser el guiamiento del ciego ,ni la salvaguardar de su regreso ,sino la conductora , con buen fin y mejor cuidado, de llevarlo hasta lo profundo del río. Así vieron mis ojos como Lazarillo, endeble y asustado ,empujaba su cuerpo ,sin ganas ,hacia lo azul del río, sorteando como podía, mas con suerte , que con astucia , las pozas hondas de mas de un cuerpo, que con la subida de la marea, habíanse formado. Mas de una vez a punto estuvo, al equivocarse en medir la profundidad de acabar de comida para los peces, pero en hundiéndose y notando el ciego como la cuerda se estiraba entre sus manos, ya ,afianzando sus pies desde lo seguro, tiraba de él, aupándole a la vida . Lazarillo ,no paraba de maldecir , ni de decir en grandes voces cuanto agradecía a su madre el haberlo abandonado en el orfanato ,cuanto a su padre el no haberse casado con su madre ,llamándose hijo de todo , en esa desesperación ,pues mas que miedo, terror le daba el río. Yo desde lejos, lo que es la vida, reíame con ganas, viendo a uno desesperado por encontrar el sitio donde placiera el baño al ciego, quedándose libre de la ahogada y al otro desesperado por dárselo , sin importarle el sufrimiento del chiquillo. En esta empresa estuvieron hasta que Lazarillo con su cuerpo casi cubierto por las aguas ,mas cabeza afuera para respirar con soltura, dijo, con voz aguda: -¡Maese , por fin , aquí! Y con ello, agarró con fuerza la soga que lo apresaba para que el ciego llegara hasta la meta que él había conquistado. Mientras en el camino, aconsejaba al ciego para su

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buena llegada, Maese pise mas a la derecha ,mas a la izquierda ,para que sortease todos los escollos y no cayese en ninguno. Pensareis, al instante ,como yo mismo ,señores ,si no fuera mas fácil para Lazarillo, indicarle con malicia y acabar con la vida de su amo , llevándolo para siempre , a gozar del río que tanto amaba, pero el muy hijo de Satanás ya había previsto que en caso de que su aprendiz algo tramara ,él , corpulento y avezado en las luchas , lo llevaría a su lado hasta el fondo. Mucho , además , lo había amenazado y mucho mermado su voluntad en este propósito , que es sabido que no solo nace el verdugo , sino que se trabaja día a día, con la sangre de sus víctimas . Y así Lázaro ya ,tan acostumbrado a las palizas y amenazas, cuando estas no se sucedían , ya hasta parecía que las echaba en falta. Cuando pregunté a Lázaro, de cuanto en cuanto se bañaba el viejo y si siempre hacían lo mismo, ya se sospechó que yo tramaba algo en su provecho, mas nada supo, pues nada debía de saber , para no estropearme lo planeado. Entraba ya el invierno y muchas naves habían atracado ya en el puerto, el tiempo empezaba a ser frío y desapacible ,pero ni aun así el ciego cejaba en su empeño de limpieza, por lo que un día temprano ,para que nadie reparara en ellos , los vi dirigirse hacia la desembocadura del río, sabiendo ,que sería entonces lo que había tramado o no podría llevarlo a cabo nunca. Soplaba un viento fuerte de costado, de esos que los marinos llaman de poniente, un viento que arreciaba con fuerza levantando olas y removiendo ,de espuma, las cercanías de los barcos atracados , que cabeceaban arriba y abajo con las inclemencias del tiempo.

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- Como nada ve, no debe reparar en ello ,pensé , dándome cuenta de lo peligroso de nadar en dicho día y no creyendo que el afán del ciego fuera tal que prefiriera perder su vida que su baño. Seguilos como la otra vez y vilos ,desnudos ,de nuevo ,a pesar de que el vientecillo saeteaba mis brazos de puntitos de carne de gallina. Lázaro usaba cara descompuesta, mirando de lado la lengua del río que moríase en el mar, mar que erizado y como enfadado ,veíase a lo lejos. -¿Entro ya, maese Lucio ?le preguntó al ciego, castañeandole los dientes Asintió con gravedad el viejo ,desnudo como un pez y sin ápice de frío Entró Lazarillo, con mas miedo que frío ,y con más frío que ganas ,en unas aguas que agarrábanle y soltábanle siguiendo las órdenes del viento. - Está muy embravecido el río, le advirtió Lázaro al ciego, mas este ni le escuchó, contentándose con hacerle señas , visiblemente enfadado , de que siguiera en su empeño. El agua estaba fría como cama desnuda, puedo aseguraroslo pues metime en ella ,para ,dando brazadas con que apartar de mi los empellones que me daba la marea, llegar a la espalda de Lázaro que viéndome ,estuvo presto de chillar de alegría ,mas parose en el acto ,en cuanto vio la señal de silencio que le hice con mi dedo. Con su ayuda, tiré de la cuerda que ataba al viejo, no para hacerle caer en el agua ,pues estaba aún en la orilla ,sino para hacerle creer que era Lázaro el que pie había perdido. Agarrola con fuerza de titán y apunto estuvo de conducirnos a los dos hasta su lado, indicándole en un susurro a Lázaro que gritase pidiéndole auxilio -¡Maese , que me ahogo, sáqueme de esta hondonada !,gritó mi amigo cuanto pudo

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El ciego ,que sentía en la fuerza de sus manos como el cáñamo de la cuerda le jalaba , asentaba sus pies en lo fangoso del suelo ,desplanzándose , aun sin quererlo , hasta donde Lázaro estaba a punto ,según él creía , de ahogarse Arreciamos en la embestida ,sabiéndonos perdidos si fallábamos en este intento , llevándolo a dar un traspié , que , apunto estuvo , de dar con sus huesos en el río. Asustose y preso del pánico, pensando ,que el cuerpo lastrado de Lázaro lo conduciría con él hasta fondo, no se le ocurrió otra cosa ,que soltarse , cortando con tajo seco , la cuerda , con la navaja que guardaba en la faltriquera , que dejose a su lado en el suelo A pesar del frío y de la mojadera, en cuanto lo vimos, huir como alma que lleva Satanás en pos del castigo divino ,rompimos en lloraderas y abrazos , pues libre estaba Lázaro de su cruel amo, pues de poca ayuda podía servirle un muerto Caminamos con precaución , pues sabido que nuestra villa es cuna principal de soplones y chivatos ,que entre los desgraciados a los que entregan a la inquisición y los que lo hacen a la justicia real, jactabanse de llevarse un jornal a su casa También andamos cuidados de aquellos delatores de mendigos , que favorean un puesto de mejoría con la desgracia de algún otro. Y llegados a la casa de mi ama , con cuido y silencio de voces, escondimoslo en donde reposábamos , entre Juanico y yo, turnándonos para subirle comida y algo de agua Entretanto, aparentando normalidad y con semblante tranquilo, conducime a la iglesia , donde el viejo pedía limosnas , como era su costumbre -¿Y Lázaro , maese Pedro ?le pregunté , con inocencia fingida Por respuesta intentó acertarme con la rama seca de abedul , que le servía de bastón, gritándole a los cuatro vientos:

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- Dile al gañan de tu amigo que no vuelva nunca ,pues preso lo he de meter por robarme mis dineros , que falta no me hace un ladrón a mi lado, pues ya encontré quien socorra mi quebranto Es así como supe que el ciego pensaba seguir en la villa y habíase ya apalabrado otro huérfano , algo menor que Lázaro para que le guiase y limosnease a su lado ,enlodando el nombre de mi hermano Lázaro , al que ponía de ladrón y robafortunas. No quedeme tranquilo con estas nuevas , pues sabía que la cabeza de Lázaro, que ya de por si nada valía, podía pasar a ser por las mentiras del viejo, oferta de pasquines de la justicia real y de los buscadores de desgracias ajenas , por lo que tejí un plan para acallar esa injuria. Al día siguiente, presenteme de nuevo al ciego ,que ya acompañábase de un chiquillo de menos de seis años, andrajoso y pellejón ,con poco seso y medio bobo ,diciéndole: - Buenas nos dé Dios ,Maese Lucio El descubriome con mal fuño y peores gestos ,escupiéndome: - Largo de aquí , gañán ,que nada bueno traes con tu compaña Lejos de irme, asenteme lo suficientemente lejos para que no acertarame con su bastón y cerca , para que solo él oyérame, dijele de nuevo: - Dijeronme marinos que ayer tarde encontraron el cadáver de un muchacho ,que por sus rasgos , mi amigo Lázaro ser podría Cambiose su cara, enrojeciendo al contestarme: - Tu amigo robome y estafome y si parte doy de él a la justicia real, sus huesos irán, tan prestos como los tuyos , a probar las cárceles del Rey Alegreme al saber ,que el ciego tragadose había el anzuelo que le eche en las aguas del Guadalete, fingiéndole la muerte de mi amigo ,por lo que solo me quedó jugarme la ultima carta de la baraja que en el juego había ,amenazándole ,así:

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- No me gusta lo que dice de mi amigo, Maese Lucio y si por su buen nombre es ,que de ladrón nadie dará cuantas de él sin serlo, investigaré y daré yo mismo parte a la justicia real, para que viendo el cadáver que os refiero ,sepan si es de él y de que forma pudo ocurrir su muerte Cambiose de nuevo su cara , tornándose el rojo de fuego de antes por el amarillo limón de ahora , borrose su voz de trueno , naciendo una de fina llovizna , para contestarme , con dulzura extrema: - Santiaguillo , tú tan buen zagal y tan responsable , no serás quién en la justicia dejes lo que los de la calle solucionar podemos Enfurruñado ,aún, con fingimientos ,respondile: -¿Cómo haremos, pues, para dejar este asunto zanjado? El viejo levantose , con agilidad de gato ,para acercarse a mi lado ,desenvainando con presteza un fino cuchillo, intentando saetearme , pero presto yo , que soy nacido en la calle , cambiaba mi sitio y así estuvimos hasta que le cupo la jugada , y sabiéndose vencido , sentenció: - Por mis ojos muertos yo te juro, que nunca hablaré de Lazarillo ,ni de bueno ni de malo, dejando , para siempre , su nombre en el olvido Mas no cejando en su empeño de causarme mal, acercándose de nuevo a mi, rastrero como era ,amenazándome veladamente: - Pero tú a tu vez, alcahueta de busconas, me jurarás por tu madre muerta ,que tampoco hablarás de su vida, ni de su muerte - Lo juro, Maese Lucio ,le dije atemorizado ,esta vez sin fingimiento, pues mucho viejo era el ciego, que solo cegado tenía su razón y entendimiento. Tiempo después en Salamanca y Alcalá de Henares, ya escuché de las andanzas de mi amigo, que andaban perdidas en unas letras , pues el ciego encontró buenos oídos que le

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escucharan sus mentiras, aunque nunca se atrevió a ponerlo de ladrón, que si de pillo ,ni de dar su nombre y seña a los justicias reales. Así mi amigo libre definitivamente fue de él , mas quedaba buscarle acomodo y futuro, lejos de esta villa donde antes o después alguien lo reconocería y le delataría a su antiguo amo. En ello estabamos, pensando la forma de poder buscarle hogar lejos de estas costas, con la dificultad de que los viajes por mar no eran muchos , ni iban mas que por nuestros reinos, dado lo malo del invierno que se avecinaba , cuando hasta nuestra casa llegó un emisario de Roma en busca de nuestra ama. Dado que no sabía leer y que la misiva era importante y de gran secreto como le encomendó el que la portaba, encerrose en un cuarto conmigo ,dándome pergamino y ordenándome romper la lacra, que por el sello e inscripción que la presentaban, supe que no podía venir de otro lado sino del papado. Tiempo ha pasado desde aquello, mas puedo aseguraros ,sin temor a equivocarme que decía así: Muy estimada hija mía Ahora que la suerte me ha sido propicia y que establecido estoy como Cardenal pontificio al servicio de Nuestro Señor Jesucristo y del Santo Papa de Roma ,grato me es deciros que os agradecería vuestra compañía ,pues muchos honores me son dispensados aquí ,mas extraño los vuestros y vuestra dulzura de hija para conmigo. Sea por ello que os mando dineros sobrados , para que os podáis hacer cargo de comprar carruajes y caballos, ropajes y aquello cuanto os plazca, para el viaje hasta aquí, donde ya he previsto vuestro alojamiento en palacio , que os admirareis de él y con servidumbre que elegiréis vos misma.

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Traeros con vos a Juanico ,del que muy buenos informes de ser hombre cabal me ha dado el Padre Lucas ,y para quien tengo grandes planes. Dejad todo aquello que os incomode o supere en fuerzas a Santiaguillo , del que con tanta admiración y buenos modos habla su instructor , quien con su presteza y astucia demostrada os hará grandes servicios La firma , que cerraba la misiva estaba , encabezada por el titulo de Cardenal , no era sino la del antiguo Prior de Santa María, quien inició y sustentó hasta entonces , con sus dineros, mi vocación al estudio No pudo dar mi ama más gritos, haciendo que entrara en la pieza violentamente Juanico, creyendo que algo malo le sucedía Una gran dicha la nuestra era, cierto es, mas yo esa noche no pude dormir como tantas otras en las que en sueños de muerte el rostro de Lázaro se me aparecía una y otra vez para desvelarme, tranquilizándome cuando lo veía a mi lado , en lo real ,en el jergón de paja ,sonriendo a la bondad de sus esperanzas. Cuando tuve la decisión tomada, mandé llamar a mi ama ,arrodilleme a sus pies y pedíselo como a la madre ,en que para mi se había convertido -¡Por caridad, ama, por caridad ,llévese su merced a Lazarillo en el lugar mío! Creí que el ama se opondría, un poco al menos ,pues conocía el buen fondo de su corazón, mas sorprendiome diciéndome que sabialo desde el tiempo en que se inició , pues Juanico nada dejaba de consultarle ,y que pareciale bien que Lázaro tomara mi puesto, engañando al Cardenal, que nada sabría de nuestra treta , pero solo si le prometía buscar acomodo para mi ,tan bueno y con tanta holgura como el que ella me había procurado en todo este tiempo

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IX.

Después de aquella reacción de mi ama , creeréis que dejaría este hombre que llegué a ser que se injuriase delante mía a mujer que se busca la vida con su hermosura y donaire. Pues no, nunca , pues de todas las mujeres de las que en mi vida he conocido y amado, ninguna fue para mi más madre que ella , ni mejores corazones o razones hallé en todas las que su oficio ejercían , pareciéndome que los muchos amores que dispensaban por

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dineros ,lo hacían no bien por fingimientos , sino por tenerlos a flor de piel , lo mismo que mi madre en sus buenos tiempos era capaz de pasar hasta noches y días seguidos , unos con otros , sin pararse ,por amor a los conjuros. Igual hubiera arreglado sus negocios y dineros y los trasiegos y la seguridad del grupo, mas por este buen corazón de mi ama para mi amigo ,nada me supo demasiado ,no dejando cabo suelto ni cosa que no hubiera cuidado en demasía, agotándome en ello sin comer ni dormir, hasta que todo no estuvo hecho. No pudo ser más triste el día que vi partir a la que para mi había sido mi familia; mi ama, señoreada y hermosa ,como no había tal en todo el reino, Juanico, galán de dama y guardián de sus dineros y de la buena honra de su nombre ,y mi Lázaro ,mi Lazarillo, que escondiose con presteza , en el carruaje , pues mas que el cuello se jugaba en esta empresa. Besome en ambas mejillas mi ama, como la madre que para mi era , abrazome fuertemente Juanico ,que mas que mi hermano era, y llorome en el hombro ,mi buen Lázaro y llevose mis lagrimas prendidas en su casaca nueva, con la primera luz que veían , pues siempre me jacte de ser mas duro que la piedra. Solo quedeme tras su marcha, no sin dineros , que proveyomelos mi ama para el tiempo que hubiera de estar sin amo ni guarda , ni pretensiones , que muchas que las tenía, mas por dentro vacío , que es como estar medio muerto. Burlabanse de mi diciendo que gran negocio que había hecho, buscarle protector a mi dueña ,de tan gran alcurnia, pudiendo haberme labrado con creces mi fortuna y negándome a acompañarla en la grata empresa que ella emprendía Tonto eres Santiaguillo ,decían aquellos que libres se creían de la rapidez con que tiraba mis piedras, por dejar marcha vaca y leche , después de tanto cuidarla

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Vaina es el chico de la Barbara, decían otros ,entre risotadas de envidia, con el buen oficio que pudo hallar en Roma

En uno de estos días en que ,como tantos otros hice oídos sordos a los necios que nada tienen mas que jibar en esta vida , andaba , sin hacerles caso , en pos de mis lecciones en la iglesia, cambiando sin saberlo el curso de mi vida , al tomar por el callejón de los artesanos, descubriendo a un hombre encorvado y mal vestido que pedíale a Lucas el herrero ,con grandes voces sus herramientas o la vuelta de los honorarios entregados para ello , jactándose el otro de no darle , ni lo uno ni lo otro , que le pedían. Lucas era de entre todos los artesanos de la villa el más bribón y malhablado, el que más problemas originaba , pues fuerte era como rueda de molino y desgraciado estaba por nacimiento con su mismo entendimiento. Como herrero nada en su contra decir se podría, pues trabajador sensato era , mas gustabase de gastar el dinero de los encargos en busconas ,bien sabialo yo , que muchas veces vino buscando mis consejos y amistades , mas luego al venir el cliente reclamándole lo suyo y no tenerlo ,ya saltaba en el la bravuconearía que le daba su aspecto fiero y su cuerpo de titán ,jactándose de que con sus manos podía matar si quisiera, pidiéndole , si era un pobre desgraciado que nada contra él podía el que lo reclamaba , más dinero y tiempo para el mismo trato. No se porqué acerqueme a donde nadie me llamaba , no se porqué intercedí entre ellos y su disputa, lo que si sé es que ese día empezó otra vida ,diferente a la que yo había llevado desde que mi madre me parió hijo de bruja y soldado y que si no hubiera actuado como lo hice ,esa nueva vida jamas habría llegado a mi. Salomón Jordano, que era como se llamaba el hombre delgado y barbón, era físico de oficio ,gran conocedor de las desgracias ajenas y con buen corazón , a pesar de su aspecto desangelado y un poco fiero.

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Sabíalo yo todo esto que os cuento, señores ,porque en cierta ocasión en que mi ama quedó encinta, necesitamos de su conocimiento y ayuda , para librarla de las manos largas de la muerte , en las que habíala puesto una amiga de mi madre, que con ungüentos y pociones que entrometió en su cuerpo, dijole que la aliviaría del hijo que no deseaba. - Saber quisiera quién ha sido la hideputa que hizo este entuerto , para poder yo mismo cortarle las manos , fue lo primero que dijo cuando vio que mi ama se perdía en lloros y sangre , que hasta la muerte la llevaban rápida. Curola sin aspavientos , ni dineros , que ni de lo uno ni de lo otro andábamos entonces sobrados ,mas curola en bien y con cortesía de noble ,pues en su fondo de trato era educado como trovador y dulce como el azúcar melada. Nunca mas tuve tratos con él, pero para agradecerle aquella deuda tal vez había llegado el día Buenas tardes nos dé Dios, señores, dijeles acercándome cautamente ,porque no quería enrabiar al herrero , del que llevaba una cicatriz en la nuca , producto de un coscorrón dado con arrojo , tiempos atrás , por no quererle devolver el medio escudo que le exigí por anticipo de mediaciones en amores. Y tú que vienes a pintar aquí , hideputa , me insultó el herrero

No ofendime, ni dime por aludido, pues ya sabéis que no es insulto el que dicho por boca de necio nos quiere enlodar ,sabiendo ,además , como yo sabía , del oficio de mi madre , y que no fue nunca su condición otra que la de bruja. Maese Lucas, ¿recibisteis ya el recado de Doña Marcela? dije ,como no habiendo oído nada y agradeciendo que el herrero cambiase la faz de luto por otra de alivio de cuerpo.

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La tal Doña Marcela ,no era Doña y si tal, pues como mi antigua ama, ejercitabase en amores desde niña, mas igual que herreros los hay del Rey y del labrador, también busconas las hay que llegan al cielo de Roma y las hay que enlodan sus pies con las charcas del camino , y esta lo era de las ultimas , igual que mi ama lo era de las primeras. -¿Recado ,de que y de quién? me preguntó el herrero, endulzando la acritud de su cara y maneras. - De ella y para vos ,con buenas nuevas ,le dije como en un susurro , y luego mas alto: - Pero terminar con Maese Salomón , que ya luego nosotros haremos trato. - Yo solo quiero mis utensilios que encargué y pagué hace ya mas de dos semanas ,dijo el físico ,que hasta entonces esperaba a ver en que paraba todo El herrero me miraba con ansiedad pues sabía que Marcela ,la toledana ,aconsejabase de mi y conmigo concertaba buena parte de sus encamadas , debiéndome sus buenos contactos y sus mejores clientes. - Si os parece bien Maese Lucas, yo mismo podría venir a recoger los utensilios de Maese Salomón ,de paso para concertaros vuestra cita. Entendió el herrero lo que se jugaba, a pesar de su corto discernir, pues mucho era su empeño en disfrutar de la compañía de la toledana ,de la que le perdían sus ojos y la finura de sus tobillos. Sea , dijome , tomando el martillo y yéndose a la fragua Os lo agradezco ,dijome despacio el físico, encaminándose en mis pasos a la iglesia

Paseamos por nuestra villa, pausadamente, acodando nuestras miradas al bullicio de aquellas horas , al entrecruzarse de carros, al voceo de los vendedores ambulantes y la mirada insolente de los extraños a la villa, recibida con pasmo e indiferencia por los aquí nacidos

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-¿Servís a alguien ahora en la villa?, me preguntó, en llegando a la puerta de la Prioral Miré la fachada de piedra, alta y rotunda como la voluntad de Dios , respondiéndole sin ganas: - Jureme que no lo haría más ,tras la marcha de mi ama - Más seguís viniendo aquí, día tras día, aseguró enigmático Enfádeme y a punto estuve de soltar un improperio ,por inmiscuirse en mis asuntos , mas pareció darse cuenta , adelantándose en un suspiro, para aclararme; -…Falto estoy de aprendiz Nunca pensé en mi corta y azarosa vida que fuera a ser aprendiz de nada mas que de cura , pues solo con ellos estaba la ventaja servida , dada la amistad de mi ama con el Prior. Y así de seguro estoy que si ese hubiera sido mi camino, dado mi gusto por las letras y los latines, poco reparo me hubieran hecho a pesar de la tradición de hoguera que había en mi familia desde tiempos inmemoriales, porque no son los santos padres faltos de razón al gustarse de contar entre sus filas con lo mas granado de los reinos , acogiendo con presteza a hijos de nobles y segundones , de las mejores casas , que los regalan con sus blasones, pero no por ello desprecian a los hijos de la calle que con sus claros entendimientos y sus ganas de aprender sobresalen entre los demás zagales. Y de esa forma conseguían vocaciones de poder y de esfuerzo , reverenciando a la nobleza e instruyendo a lo mejor del pueblo. Hubo muchos que acercaronse con desesperación a sus filas, mas lo hacían con mente clara y buenas ganas y oficio de estudio. Si estudiabas y perdías vista y tiempo en los latines y gramáticas ,un puesto asegurarte podías en la curia de la iglesia y mas de dos y tres veces cada semana , viéndome los progresos que hacía , deciamelo mi buen Padre Lucas , que por no pocos coscorrones

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que me dio en cuanto falseaba un verso en griego o latín ,mucho aun mas me apreciaba, dándome solo buenos consejos que , inútil de mi , yo no tomaba - Santiaguillo , que en la iglesia pan y aceite nunca faltan , me decía - Que el almuerzo siempre está servido, repetía sin descanso - Que las noches son muy solas sin amo que te guarde y Dios siempre esta en vela para ampararte, era la cantinela de despedida de cada día - No es tan malo el oficio de cura, se resignaba , diciendo como para si , al hacerme mayor Y en verdad que le hubiera escuchado con gusto y hasta hubiera tomado con gana los hábitos ,de franciscano ,que él gastaba ,si mi afición , no por las mujeres , sino por la calle y los tratos y la libertad que siempre goce ,en fin ,no hubieran sido para mi tan gratos. Mas nunca pensé en convertirme en aprendiz de nadie, porque para ello necesitabas padre o padrino de valía , que introducirte quisiera en ese mundo cerrado que eran los gremios, donde no había día que no se escuchara pelea o cruce de cuchillos todo fuera por un “dígame usted quién sois vos en el oficio o créese ,quizá , vuesa merced mas ducho que un servidor en este oficio” De las muchas cosas que arrepentirme puedo cuando llega la noche y recojo mis huesos en mi aposento ,está la de aceptar la proposición que ese mal día hizome Salomón Jordano, pues nunca ni antes ni después de ella cambiose tanto mi existencia , ni pusose en tal peligro la seguridad de mi cuello. Tiempos nada buenos eran para aquellos que judeizaban o simpatizaban con judíos y si bien es cierto que hasta nuestra realeza , y tal vez me este mal en recordarlo, pero bien cierto que es ,se sirvió , y mucho , de ellos , para trasladar oros y esfuerzos a las Américas ,olvidaronse bien pronto de ello y cuando no lo hicieran no fue por justicia ,

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sino porque les hizo falta la inteligencia y esfuerzo de los judíos de los que no pudieron prescindir , y así forzados por las circunstancias , disfrazaronlos para que no incomodaran a la nueva España , que se hacia limpia de moros y judíos , de gente que pensaba como quisiera y hasta de gente como yo , que lo mas que rezaba cada noche era para seguir respirando aire libre de señor y de imposiciones de cura . Salomón Jordano no solo era de origen judío , como la mitad bien larga de nuestros reinos , sino que además era físico y de los mejores, me honro en decirlo , pues servilo durante un tiempo , mas mal humor gastaba y se jactaba de decir las cosas por su nombre , estuviera donde fuera o delante de quien fuese , y no pocos disgustos y muchas complicaciones que nos trajo esta conducta. Al poco de trasladarme a su casa y buscarle una pobre viuda para que en las labores de limpieza y hospedaje nos sirviera , ya tuve que reñirle y muy malos bríos que se gastó conmigo , pues no tenía medida ni conciencia de lo que se hacía ni lo que se gastaba con ello No eran estos tiempos en los que uno pudiera hacer lo que quisiera , porque siempre el ojo anhelante de la Inquisición estaba a la espera de que se cometiera la mas mínima falta con que alimentar la voracidad sangrante que la servía. Llegueme una noche a la casa , que situabase por detrás del callejón de los artesanos y que era de planta baja y en estando limpia ,como ahora lo estaba desde la llegada de la viuda , hasta acogedora era , y vilo con la mesa vestida y el mantel limpio, velas puesta y rezando. - Noche de sabath es , me dijo en susurro ,a guisa de saludo Corrí a apagar velas y cerrar postigos de puertas y ventanas, demasiado enfurecido con él , por el peligro en que nos había puesto su imprudencia , como para decirle nada que con santos oídos escucharse pudiera

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- La viuda…me salió a lo pronto, recordándola , …¿dónde está , la hideputa de la viuda ?le dije, temiéndome su delación a los dominicos de lo que allí se cocía Mas saliose esta , como aparecida al conjuro de su nombre , de la cocina, con fuente de guisado y tortitas recién hechas , cubriéndose con toca y saya nuevas ,limpias las manos y contenta la mirada pues , al parecer ,de origen tan judío o mas , era ,que mi amo. No podéis imaginar, señores , la tembladera que me corrió piernas y manos ,la sudadera que nubló mis ojos ,viéndome en cualquier momento preso ,por la delación de un vecino o la buena nueva llevada con presteza a la inquisición de lo que allí se hacia por cualquiera que el oficio de denunciante le placiera. Me comprenderá bien quien aquellos años viviese , no tan extraños a estos mismos , en que todos , por el hecho de nacer en pecado , ya estabamos abocados a las llamas de la hoguera , y aun bautizados en la fe divina , como era el mío caso, siempre en pecado seguíamos , por todos los desdenes que la vida nos llevaba a cometer contra la Santa Iglesia. No se si podría recordar , si me esforzara , los nombres o los rostros de todos lo que en mi vida he conocido , no solo en la villa donde nací , sino también en Sevilla , Córdoba o Granada a las que visité y residí en tiempos o Salamanca o Alcalá de Henares o Cuenca ,que fueron apresados en ellas , cazados como conejos en su inocencia o dejadez por practicar costumbres parecidas a los que mi amo con tanto descaro ejercía , siendo en todas los sitios iguales los delitos, semejantes la forma de detención ,mayor o menor el patíbulo. No sabía mi amo , o despreciabalo , el afán de la inquisición de acabar con los desiguales ,de allanar en un solo reino todas las voluntades ,consiguiéndolo en pocos años por miedo al puñal de muerte traidora , que en su escudo luciase , o por el

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acatamiento a la rama de olivo con que te condonaban tu pena , para quien su fe abrazara Mas si hemos de ser ciertos , no era solo de la guarda de la fe lo que se trataba , sino de mangonear y gobernar , bajo un solo y poderoso mando , diferentes pueblos y reinos , y de que todo por su tamiz pasara , asegurándose en un solo puño de hierro , poder y fortuna ,acatamiento y obediencia ciega. Suerte tuvimos ,no voy a negaroslo , con la viuda ,que contraté , pues de su credo nada le pregunté, mas sí que si sabía , con esmero , administrar y llevar una muy escasa hacienda como la nuestra Y la suerte que os cuento fue la de no hallar , en ella , delatora , ni chivata , de los desmanes de mi amo , en judeizar , que prontamente nos hubieran llevado a la ruina , si ella no los hubiera compartido por igual con él , sino que además , fue completada en demasía , yéndose la buena mujer, sola y desamparada , a llenar la soledad y cama fría , de Maese Salomón , que viudo hallabase , desde hacía no sé bien cuánto el tiempo. No sentíame , de todos modos, contento , ni seguro , en aquella casa , mas , como ya la edad me apremiaba , pues presto estaba a cumplir los dieciséis años y llegada era la hora de elegir futuro, quedeme con ellos , aun con los miedos pegados al cuerpo y el animo siempre invocando a la Virgen de los pillos , para que me amparase de todo mal trance , que venir pudiera. Como os dije , desde mas o menos los seis años , el Padre Lucas , párroco de la Prioral , me estuvo dando las primeras letras, adoctrinándome en la religión verdadera y aleccionándome en contra de las otras religiones , que tanto arraigo habían dado por hacer en los corazones de los nuestros, unas por antiguas y adheridas a la propia piel del pueblo , como la judía y la mora , y otras , las de protestantes y herejes , que no por

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ser nuevas y llegadas del extranjero , menos peligrosa competencia eran para la católica y verdadera. Después de casi diez años de latines y gramáticas, de griego de Homero y Sófocles , de geografía e historia , de , en fin, todo aquello ,en demasía , he de reconocerlo ,que darse hubiera en cualquier otra academia de pago de cualquiera de nuestros reinos , preparado estaba con holgura , según las palabras elogiosas de mi instructor , para entrar a formar parte como alumno becado de alguna de las universidades que en nuestro reino había. Mas , como llegado el momento y habiendo mandado cartas a nobles y altos cargos eclesiásticos , ninguno hasta el momento ,habíase puesto al encargo de dotarme de medios para educarme en conveniencia ,ni habíalos padrinos , ni tutores de merecimientos, consentí en quedarme con el físico y aprender su oficio , viendo la mejoría que con ello sacara. No gustabame la medicina ni su ejercicio, pues odiaba los malos olores a enfermedad , que destilaban las casas de los poderosos a los que visitas a domicilio hacíamos, no placiame ver a los pobres y desahuciados de la vida ,muriendo a ratos en cualquier parte de la villa o en los morideros que el Duque de Medinaceli ,habilitaba para que no lo infectaran todo con su inmundicia Si la enfermedad me asqueaba ,la muerte , mas , me mortificaba, si cabía , con su fétido aliento No es que no tuviera voluntad de curar,. es que no tenía arrestos para meter manos en tripas y sarnas, en costras y putrefacciones, ensimismándome en sanar la herida o la llaga ,sin que mi estomago se me rebelara y mi poca pitanza liberarse al aire quisiera. Muchas bromas que me gastaron la viuda y el físico , pues ambos a dos ,amen de compartir catre , gozaban por igual con oficio y vocación tan desagradables para mi

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No fueron muchos los meses que estuvimos en este empeño pues las envidias son prestas y las bocas se pierden por un embuste, llegándose a oídos de los inquisidores que en nuestra casa se practicaban ritos de judaísmo y destripamiento de cadáveres. No puedo negar que ambas acusaciones fueran ciertas , pues de lo primero ya os he hablado que llegado el sábado , ya celebraciones habíalas en nuestra casa , y de lo otro, ahora os lo cuento ,pues una noche que desveleme ,después de tratar durante todo el día con enfermos y apestados ,conjuróseme a la mente de un golpe , llagas y costras ,purgaciones y demás espantos ,todos a una ,dándome tal salto en la paja donde dormía ,que rebote en el suelo, causándome gran daño. Ya despierto vi luz muy tenue , mas no sabía de donde venía , hasta que tanteando , pues temía golpearme con algo , llegué a la habitación que nos servía para todo y donde en un catre mediano dormían viuda y amo, mas no viéndolos dormidos , ya sospeché de algo extraño , y mas cuando una puerta que secreta había estado, pues nunca había sabido de su existencia , condujome a otra habitación , ésta tan diminuta y escueta como la virtud de una doncella, donde mi amo , ayudado por la viuda , rajaban de arriba abajo a un mortal , que por su silencio y acatamiento a dicha tortura , mas que bien , debía estar muerto Ganas sobradas tuve de irme corriendo, mas las piernas no obedecieronme , un miedo de nudo en el pecho , mas que en todo mi vida , habialo en ese momento , y sobradas las ganas de irme a los dominicos con el cante , pues pensé que tras de el que allí se descansaba tan tranquilo, mi cuerpo y no otro , seria el próximo ocupante. - Santiaguillo estas ahí, me sorprendió con voz queda el físico - Si , mi amo ,respondile casi sin voz, temeroso y temblando como nunca

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No me calmó la visión de mi amo , apareciéndoseme fiero y despiadada la viuda , pues llenos estaban sus ropajes de sangre seca, manos y caras ,espanto de cristianos a la luz apagada y vacilante de una única vela. Ya era llegado el día de que nos descubrieras en estos manejos, dijo el físico complacido A mi ,.que mucho a estas alturas llevaba visto y sobre todo callado ,igual dabame, silenciar crímenes de asesino cruel que rituales de moriscos, mas lo que si apreciaba , y con creces , era el seguimiento de mi vida, pues sin ella, desconfiaba de lo eterno y gustabame lo terrenal, creyendo que mas valía infierno conocido ,como eralo el de esta vida, que paraíso por conocer , tras la muerte , en la otra , eterna. No diré nada ,mi amo, si eso es lo que os teméis ,me apresuré a convencerle de su error en matarme Pero Santiaguillo ,hijo, dijo apenado , como pensáis que yo, que os quiero casi como hijo propio , podría daros lo que ni a este mortal, señaló al muerto , fui capaz , y aun a las bestias mas inmundas , no puedo Verdad decía, pues Maese Salomón nada dado era al sufrimiento de las bestias y ninguna muerta por su mano era, que las mas de las veces se placía , cuando el dinero nos era sobrado, que casi era nunca, en dar la libertad a todos aquellos indefensos pajarillos , que los vendedores ambulantes cazaron de la bondad de los bosques, para alegrarse su rostro , por lo usual siempre serio , con solo abrir sus jaulas y devolverlos , por su mano , a la libertad con que nacieron. Perdónenme , Maese Salomón y vos señora ,les dije ,ya en la claridad de la vigilia, dándome cuenta de lo grande de lo errado , pero si no es por matanza, ¿por qué destripan y machacan a este pobre cristiano ?

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Rieronse mucho ellos y contentaronse con mi dicho, relajose el ambiente ,aun con la gran sangría del muerto , y explicaronme , para mi mucha tranquilidad, sin tardanza, que Maese Salomón una solución creía haber encontrado , para la peste que tanto nos asolaba por estas tierras, pero que solo con el estudio de los cuerpos y sus humores viciados , podía saber si tal teoría era cierta o estaba desde su nacimiento viciada. Quedeme tranquilo, por esa parte, que entrañaba a la seguridad de mi cuello , mas no por la seguridad de mi alma , pues condenado estaba a la hoguera aquel que con los muertos jugara sin medida, por estudios o por devoción, por conjuros o brujerías, que igual daba a la inquisición si por uno u otro fin se burlaban sus propósitos. Meses fueron pasando , en los que aprendí mucho de medicina y emplastos, de curaciones y remedios, hasta que llegose un fraile hasta nuestra villa con un carruaje , y estando yo ,como casi siempre en la calle , haciendo tratos que mas gustaba de ellos , que de los consejos que me daba mi amo ,vi como se bajaba para acarrear , hasta su carro , con sus propias manos y fuerzas , a cuanto enfermo o moribundo , encontrara a su paso. Padre , me dirigí a él ,susurrándole al pasar por su lado, como sin mirarle, ándese con ojo , que no está bien visto , ni aunque vos forméis parte de la iglesia , que os llevéis cuerpos para vuestro uso, mire que esto está por estas tierras muy vigilado Riose como si le contara una historia, acercándose a mi , que me alejaba de su lado con presteza , para hablarme: -¿Conocéis, por caridad, buen hombre ,alguien en este lugar que se ocupe de alojar a los enfermos y darles cobijo y ayuda? Yo no lo conocía de nada y fiabame bien poco de los propios , cuanto menos de los extraños ,como él mismo ,mas aquel fraile me dio calor en un alma que tenía seca,

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infundiéndome confianza con la sola fuerza de sus palabras, por lo que respondile aun sin saber porqué: - Mi amo, Maese Salomón, cuida a enfermos sin cobrar nada y yo mismo le ayudo , mas de una vez , en su limpieza y aseo Mucho hubieron de hablarme , luego , años mas tarde , de aquel Juan de Dios que tanto bien hizo por tantas partes ,mas no creo que mayor bien hiciera que el que cupo a mi amo y a su dueña ,pues conociéndolos y descubriendo su buen fondo ,que lo habían y en gran manera , tomolos a su orden y cuidados , y llevaronse tan bien e hicieron tanto bueno por la villa y los desahuciados de ella , que muchos planes hicieron de futuro Mas gran verdad es que el hombre no puede apalabrar su futuro incierto porque , cierta noche llamaron a nuestra puerta voces no conocidas, anunciándonos que , a la amanecida ,prenderían al físico y a la viuda y con ellos , a mi también , pues acusados estabamos todos , en mayor o menor medida , de robar muertos y hacer con ellos pociones , que luego diesemoslas a vivos que con ella sanábamos. Prestos nos condujimos al albergue que Juan de Dios regentaba y donde cuidaba noche y día a los enfermos ,que con su amparo, o bien sanaban o morían en gracia de Dios, pero siempre en bondad de palabras y buenos cuidos. ¡Padre Juan ,Padre Juan! , llamémoslo a grandes voces , asustados por las malas nuevas Compareció con el habito manchado por las muchas salpicaduras con que los enfermos y moribundos lo regalaban Bendito sea Dios, hermanos, nos saludó acercándose… ¿cómo tan tarde por aquí?

Contamosle lo que nos sucedía , tan alta y grande era nuestra confianza en él , y pronto ,entre todos , con la ayuda de un poco de vinillo de jerez , con que entibiar

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nuestras gargantas y calmar los nervios por la denuncia , tramamos la forma de escapar de la inquisición con bien para todos. Mi amo y su viuda , que mucho contento hallaban en su juntura , hicieron esta ,si cupiera , mas sagrada y duradera esa misma noche, pues con el Padre Juan como oficiante y yo mismo como testigo, unieronse sus vidas y destinos, según los dictados de nuestra Santa Madre la Iglesia Dioles así el Padre Juan de Dios papeles de hidalguía y cristiandad vieja , abriéndoles paso cumplido a tierras de América , donde encontrarían trabajo y fortuna al lado de buscadores de oro y soldados empeñados en encontrar en aquellas tierras la bondad que se les negaba en estas. A la amanecida , para acompañarles , a embarcar , fuimos juntos todos hasta el puerto , saltándoseme las lagrimas sin yo quererlo al abrazarme la viuda en la despedida, recordándome a mi antigua ama y a mi perdida madre , y viendo en Maese Salomón ,que tanto parecía apreciarme , pues abrazome tan fuerte que casi perdí el resuello , al padre de quien ni recuerdos firmes tenía. No les pusieron trabas a su embarque ,pues gustoles el color de su dinero y respetaron el sello de la diócesis de Granada para la que el padre Juan de Dios servía ,llamándoles en su matrimonio y certificación de cristianía Juan de la caridad y María servilísima, cambiándoles para siempre los suyos propios del nacimiento de Salomón y Raquel. Ya había visto partir a demasiada gente y ya solo a mi me quedaba por irme, ya tenía los diecisiete años que contaban para entrar en la universidad y los estudios sobrados, mas no tenía la forma requerida , ni los dineros suficientes para hacerlo

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X.

Esa amanecida, como ya os he relatado, no fue la más esperanzada que en mi vida hubo , ni tuvo visos de acabar en bien, sino que esperábame con certeza de moribundo , en cualquier momento ser preso , por mi cabezonería de quedarme en la villa, conducta nada juiciosa ni de próspero futuro, pues ya orden había sido dada para mi prendimiento.

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Mas lo que son las cosas que solo gobierna Dios , que haciéndose el día y conduciendo mis pasos de vuelta al alojadero de pobres y moribundos que el Padre Juan de Dios regentaba ,nos dio el encuentro un carruaje con noble escudo adornado , llevado por corceles cansados , pero de casta noble , guiado por duchas manos y custodiado por soldados que hasta mi se llegaron con preguntas. -¿Sabéis , zagal, dónde el palacio del Duque de Medinaceli, se encuentra? No lo he de saber . , señor , si no es otro el buen amo , que en esta villa nos gobierna Abriose el cortinaje espeso , que cubría el ventanuco , que estaba sobre la puerta de entrada al carruaje y vieron mis ojos tal belleza que espantaron quedaron, creyendo a su poseedora , mas hechicera que humana. Capitán ,dijole suavemente al soldado que me preguntara , decidle al zagal que nos conduzca , él , que tan bien dice saberlo , hasta las inmediaciones del palacio Despedime con presteza del padre Juan de Dios ,que no puso inconveniente ninguno a la empresa que se iniciaba y subime al pescante del carruaje , presto , desde donde , con la mano diestra , señalando ocupada , indiqué a su cochero la dirección que era más acertada. Cogiendo la calle mayor y bordeando el río ,llegamos hasta el palacio del Duque , pegado en su lateral al castillo de San Marcos, casa del regidor de la villa y cárcel real en sus fosos. El palacio se mostraba, como siempre , erguido y firme , en sus líneas parejas , abierto de miras , en su balconería mirando al río , y en múltiples macetas , que enverdeaban las cercanías , mas pareciendo una selva indígena , de esas que tantas relatos contaban los marineros que de las Américas regresaban.

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Bajeme de un salto del pescante , para avisar a la criadería del palacio de la visita que estaba cierta , saliéndome al paso mayordomos y doncellas y el ama del ducado , que corrieron con grandes voces y alarmas ,pues ,aunque ,como luego supe ,esperanbalos ,no sin duda tan pronto ,dada la peligrosidad de los caminos y el mal tiempo que con la primavera había llegado. Mandome la dueña del ducado , en busca del Duque a los puertos , con la buena nueva que Doña Ana de Mendoza ,su sobrina , había llegado El viejo Duque , que ya por aquel entonces era viudo desde hacia al menos veinte años , gastabase su tiempo y aumentaba su fortuna pertrechando viajes a las Américas , en busca de especias y oro , y a Africa , en busca de piedras preciosas y esclavos , que luego vendía en el mismo puerto o que embarcaba hacía Sevilla. Deciase que en la rivera del Guadalquivir había una torre alta y granada ,que tenia las entrañas llenas de ese metal que a hombres y reyes vuelve medio locos, producto de todo lo robado ,vituperado y ganado con sangre en aquellas lejanas tierras ,por vascuences , castellanos y aragoneses. Mucho que pensar me daba esta noticia que no sabía si creer ,pues mas parecíame , en aquella lejana época , cuentos de vieja , que a la lumbre contar a los niños .Mas con todo , mucho podría decirse de los que como yo mismo criados fuimos en la calle , diciéndonos de todos los timadores , los reyes , solo habiendo ganado en toda nuestra vida unas pocas blancas y algunos escudos. ¡Necios y más que necios! deberían llamarnos ,más bien , pues quiénes mas que aquellos otros serían los señores de los timos y la estafa , aquellos , ciertamente , que de la nada hicieron fortuna y con la desgracia de otros labraron de oro y plata , sus linajes. Mas en nada de eso pensé en ese momento, mas que en dar recado de la llegada de Doña Ana al señor Duque de Medinaceli, a quien encontré como esperaba , dada la

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hora que era ,vigilando buques y en entablada conversación con armadores y aparejadores de sus barcos ,pues mucha era la bonanza que esperaba sacar con su provecho -¡Señoría, Excelencia !le avisé entre gritos , para que su atención hacía mi atrajera Santiaguillo , ¿qué ocurre , zagal? me respondió presto y sorprendido por mi llamada ¿Sucede algo malo en mi hacienda? ¿Vieron los vigías acaso acercarse a los berberiscos? Miedo tenía y es natural a un nuevo ataque berberisco, a los que tan acostumbrados habiamosnos , siempre los muy canallas , por donde menos la defensa nos pudiera ayudar ,pues malvados y crueles sin medida eran , mas también avezados cazadores , que sabían robar la presa y darse a la fuga , aún antes que nuestros barcos reales pudieran dar en el fondo de las aguas del mar con alguno de los suyos. No ,no señor , no os alarméis por nada , le dije, que es una buena nueva la que os traigo Relajose su semblante y rosearon sus mejillas, que de pronto hubieron perdido la color, preguntándome con impaciencia: Pues dime ya ,zagal, ¿cuál es ella? Doña Ana ,su sobrina ,mi señor, que ha poco que ha llegado a la villa y dijome su dueña que saliera en busca de vos No hubieron mas palabras , que decirle , porque , retomando su capa alrededor de su cuerpo , y mandando a buscar a su caballo , montolo , corriendo tan presto , que dejome con lengua fuera , de tan rápido como marchara Ya se me había olvidado la detención que me esperaba, cuando a la mente se me llegó de nuevo , solo fue ver a los dominicos embarcarse con su carga de fe y promesas de torturas , en la nao que hasta las Américas se conducía.

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Tampoco la vista de unos presos que atados de cuello pies y manos por cadenas que pesaran mas que la culpa ,vi conducir a galeras , ayudó a que mi corazón se sosegaran ni a que mi alma acallara el rumor cercano de la muerte. Mas bien me valdría haberme muerto al nacer, me dije, apenado por mi destino , pues en los años de vida que llevaba solo las largas charlas con Lazarillo, las lealtades de Juanico y los desvelos de mi antigua ama habían sido los únicos capaces de hacerme querer esta vida , que por lo usual era para mi tan desgraciada. Ahora no solo tenía a la inquisición un poco mas cerca, como siempre me correspondió por nacimiento , sino que además en mi perjuicio no teníalos a ellos a mi lado , y hasta a punto estuve de llorar, de pura amargura y congoja pues echabales en falta , cuando a grandes voces , como las que yo antes diera , un paje, estirado y babón , llegóseme con nuevas del Duque: Que manda su señoría que me acompañes a Palacio, dijome con los aires de superioridad , que gastaban los criados de casa rica con los descarriados de la calle como yo. Ganas sobradas me dieron de arrearle una pedrada de las que bien surtidos íbamos los pícaros en la villa, acertándole de lleno en aquella cabezota , llena de engallamiento y osadía de pobre harto de pan , mas contuveme y seguilo , sin dejar caer la piedra de mi mano, que acaricie como teta de ama, tal era la seguridad que me daba y el calor que infundía a mi corazón. Nunca pude pensar , que , tanta alegría como tuve , cuando el Duque me propuso que ayudara en sus faenas a su viejo secretario, me proporcionarían , en tan corto tiempo , tal suerte de pesar y tan buen servicio de congojas. - Un secreto debo confesaros antes de que os acepte el trato ,ni noble señor, le dije entre susurros de duda al Duque

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-¿Algo relacionado con mi hacienda ?preguntó presto ,pensando , tal vez , que en alguno de los robos o timos , de los muchos de los que se llevaban a cabo en la villa , contra sus intereses , hubiera podido estar metido mi animo de buscar fortuna - No ,no señor, es si cabe mil veces peor ,le aclaré Peor dices ,zagal ¿cómo puede haber algo peor que eso? se interrogó a si mismo …Estando por medio la muy Santa Inquisición ,le dije , envalentonándome Mas ,se volvió a preguntar , qué gran crimen has cometido tú , mas que nacer en la calle y servir a cuanto con el color de su oro os pague Pues asimismo como dice vuestra excelencia es , que no puede estar mejor dicho, pero serví a amo judío , que escapado se halla ahora de la justicia Quedose pensativo recordando ,supongo , a mi amo Salomón y las cosas que en la villa se decían de él, asegurándome; Amistades y favores , me deben los inquisidores , suficientes , para que hagan la vista a otro lado , por una presa tan poco sustanciosa como tú…Mas te aviso ,Santiaguillo , me dijo mirándome muy fijamente con el verdor de sus cansados ojos , que recomendado vienes por mi sobrina, que alma ha puesto en tu entrada en esta casa y hacienda ,por lo que a su favor debes el verte libre de todo mal, agradeciéndoselo como bien te parezca. No sé las reverencias que pude hacer y siendo tal el empeño que puse en ello, que doliome la espalda todo el resto del día, pero poco me pareció para el gran favor que me había concedido el Duque y su hermosa sobrina , al librarme a la vez de las manos de la inquisición y el abandono de la calle. Puseme a las órdenes del secretario ,que viejo y mal de la vista, pediame a cada rato legajo de papel que verificar o libro de cuentas que revisar en silencio. Diose cuenta , bien pronto ,que , aunque medio ciego fuera , sin embargo , no estaba mal dotado ni

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con un ápice de bobería, que me entendía bien con las cuentas y mejor con las letras , con lo que delegome el registro de las entradas y salidas de barcos y mercancías , y el inventariado y contestación de las cartas que el Duque mandaba a la corte y a sus señoríos en León y Vizcaya Fue así como en poco tiempo, perdiendo la luz de mis ojos en letrillas mal escritas y legajos empolvados, pude saber que su administrador y su armador engañaban al Duque , endosando pagarés que no les correspondían y aumentando , en su beneficio , las cuentas de gastos . No fue culpa del secretario que no se diera cuenta antes , él mismo , pues tanto era el trabajo que en la hacienda del Duque había y tantos los papeles y anotaciones que se llevaban , que imposible , casi , era tenerlo todo a punto y en su fecha correspondiente. Ya empezome a gustar , desde entonces , ese oficio de estar entre legajos y papeles antiguos y ordenarlos y cuidarlos con mimo , para que así me devolvieran el favor , revelándome el secreto que en su interior guardaban. No me faltó en este tiempo tampoco los resquemores e inquietudes ,pues Doña Ana de Mendoza, vinose a presentar ante mi, nublando mi poco seso y haciéndome perder el resuello con su mucha belleza. Blanca de piel como una azucena era, de negro y largo cabello que recogía en lo alto, dejando a la vista una nuca perfecta y altiva como su dueña. -¿Estás contento en tu trabajo, zagal? me sorprendió un día ,ya anochecido ,hablándome desde atrás , en la soledad de la biblioteca del Duque. Asustándome con su presencia , solté el libro que mi mano atesoraba, como si quemase a su contacto , pues tratabase de las plantas y las muchas pociones que podían sacarse de ellas y temía una nueva delación ante la inquisición.

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Ella , gracilmente ,como todo lo hacía , se inclinó tomando el libro, acariciando suavemente sus pastas de piel para decirme , ofreciéndomelo : - No debes tirar , lo que tanto beneficio puede darte Tras eso se marchó ,tan suave y silenciosamente, como había llegado ,dejándome los pensamientos en lucha con mi cabeza , ”¿por qué no le dijiste? ,¿por qué no le agradeciste su ayuda , para entrar a servir en esta casa? ,¿por qué no te inclinaste con el respeto que ella se merece? ,¿por qué no hablaste?, ¿por qué tanto las mirabas? ,¿dariase cuenta ?” , y mientras todo eso revolvía mi cerebro, el corazón palpitando ,se abría hueco en mi pecho , como caballo desbocado Allí mismo me encontró el señor Duque , con la misma cara de pasmado de haber visto una aparición celestial y el libro bien agarrado entre mis manos , como hubiera deseado hacer con la cintura esbelta de Doña Ana. Santiago , me llamó así , por primera vez en mi vida Decidme , señoría , acudí, presto a su lado

Sentose en un sillón de madera labrada , que hacía menos de una semana un artesano , llamado Rodrigo Alemán ,famoso por hacer las alas de los ángeles del corpus en Toledo ,le había entregado terminado ,representando escenas del paraíso. He sabido por boca de mi secretario , la gran ofensa que , mi armador y mi administrador de buques , me han hecho Cierto era que ,una vez desenmascarada la estratagema de esos dos malnacidos, puse el asunto en manos del secretario , a quien correspondía por antigüedad y servicio continuado en la casa , la honra del descubrimiento ,ganándome desde ese día su confianza y lealtad y dándome no pocos consejos en economía y finanzas , que mucha fortuna me han deparado , desde entonces. -¿Cómo lo descubriste ,muchacho? preguntome de improviso

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No quería responderle , por no parecer que habialo hecho yo , y malponer así al secretario , y no quería callarme y que mi amo pensara que gran ofensa haciale ,mas él mismo contestome a todo lo que yo meditaba , diciéndome; -…Mas de cuarenta años hace que sirve en esta casa Gervasio (que era el nombre del secretario), para mi . No me mires con esos ojos , espantados , me dijo continuando , pues adivino , no soy , mas conocedor de los logros de los que en mi casa habitan ,sí . El duque , hombre de grandes hazañas era y gran estratega y comerciante y observador y conocedor de los suyos y también justo en las recompensas , pues ya no cejó su mirada en mi , ni en mi beneficio , tras el gran logro de sacar de su casa a los que le traicionaban - Mas se logra en descubrir un enemigo , que a cien que te son fieles, amigo Santiago , me dijo muchas veces en aquella misma biblioteca que tanto amaba , pues aquel que te es fiel, siempre a tu lado camina en silencio , sin hacerte daño ,mas aquel que te engaña, como la vil serpiente campa y tu descuidado vas a su lado… Tal vez mi destino habría sido servir a la casa del Duque de por vida, heredándome su primogénito , como solía hacerse en las casa nobiliarias, y no me habría ido mal con todo, pues ,la vida me ha enseñado ,que al que trabaja bien , sin miedo a la fatiga ni al esfuerza, la recompensa le llega tarde o temprano, mas , metiose el diablo de por medio , y estropeome los planes y el futuro. Al poco de aquello que os cuento y dándome el Duque y el secretario confianzas para que anduviera por la hacienda a mi antojo, ya haciame el encontradizo con Doña Ana por cualquier lado, si quería lazos para sus cabellos yo ibale presto ,aun antes que lo voceara a su ama, y escogiale los mejores y unas flores entregabale con ellos. Si era el

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almuerzo lo que pedía ,aviabale yo la bandeja de plata ,andando por los fogones entre chillidos de criadas y escobazos del ama . Pasábanseme las horas ,sin darme cuenta de ello ,mirándola darle de comer a su perrillo faldero, uno lanudo de largas orejas , al que mimaba más que un ama a un crío de pecho, escogiendo de las pitanzas , aquella que mejor vista tenía y de mejor gusto , para el animal, que con lametazos y mohines , daba las gracias a su gentil ama. No tendría que deciros lo mucho que llegué a odiar a dicho animal ,llamado ,no sé a cuentas de qué , Sebastián , mas , eso sí, deseabale ,con ardor , la misma suerte que la del santo, ¡lo que son los celos ,madre mía! , llegándome a plantear el dejarlo abandonado a las puertas del palacio , para ver si algún limosnero hacia con él buena cena. Tiempos después mi conciencia querría ver en este mimo por el animal y mis deseos de matarlo, la justicia que mi alma pretendía viéndolo tan bien tratado y sabiendo el poco pan y las muertes que cada día en la calle ,por hambre , sucedían ,mas créanme señores, que engañándoles estaría si les hiciera creer tal vileza , porque no hay mas verdad que hubiera deseado ser yo mismo perro y estar todo el día en las manos de Doña Ana perdido, gozar de la cama en su compañía y que me peinase a todas horas , como hacía con lanudo Sebastián ante mis ojos ,no importándome llevar cadena , ni servirla sin esperar nada ,pues qué otra cosa , mas que esclavitud consentida y deseada , es el amor , si el corazón has perdido en su batalla. No tardaron estas andanzas y aun muchas otras , que hasta el decoro ofendo si las cuento, en llegar a los oídos del Duque, que hombre ducho en los ardores de la juventud y sabiéndome ,con todo, inocente , no hizoles demasiado caso y solo aconsejome con la autoridad de padre , intentando abrirme los ojos ;

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Santiaguillo, hijo mío, me decía noche tras noche ,mientras le encendía la chimenea de la biblioteca , búscate mujer que puedas mantener con holgura ,elige a la mas hermosa y honrada entre mis criadas , que yo le daré buena dote y algunas tierras para que os aposentéis con holganza y futuro .

- Nunca en mi hacienda te faltará trabajo , me decía mientras iba cayendo en el sopor del sueño , ni miramientos mientras yo viva, pues largo es tu entendimiento y muy buenas cosas instruyó en ti el Padre Lucas, mas no ofendas , me pedía ya con los ojos cerrados , a los con tanto aprecio te han dado la mano… No creo que en toda mi vida hayan tenido que haberme dicho las cosas mas de una sola vez, pero en este caso tanto era el embrujo y tan fuerte la poción , que , sin darme cuenta , yo bebiera, que tardé en obedecer a ese sereno mandato , comprendiendo ,al ponerme en sus carnes , a mi hermano Jeronimillo , que no lloraba por cárceles ni prisiones ,sino por no poder abrazar el cuerpo de una mujer , y a mi hermano Juanico, que enamorado del ama, baboseaba como caracol y seguiala como faldero, entendí , en el acto , tantas cosas que lloré de amargura por mi vano empeño , sabiéndolo perdido , aun antes de su nacimiento. No creáis , que por saberlo y razonarlo, dejaba de soñar imposibles una y otra vez ,como el de escaparme con Doña Ana de anochecida y casarnos a la luz de las velas en una ermita alejada ,mas podíanme , con todo , mis muchos años en la calle ,la realidad que hincada tenía en el alma , a base de desengaños y crueldades , e hizoseme la luz del entendimiento , al fin, comprendiendo que Doña Ana , que a punto de casarse estaba con un aristócrata portugués ,veinte años mayor que ella , nunca sería , para mi , lo que yo tanto ansiaba ser para ella.

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XI.

No sé como hubiera terminado esta historia, pues aun sabiendo la imposibilidad de esta relación, yo seguía amándola con mas intensidad cada día. Y aunque cada noche me hacía fuerte en mi empeño de no dejarme enredar en las lanas de este loco empeño , a la amanecida , solo era verla ,y ya borrabase todo de mi mente y volvían los locos sueños Como os digo no sé como hubiera terminado esto, si una noche no hubiera acudido la dueña de Doña Ana a mi catre, sacudiéndome de él con vehemencia ,para conseguir despertarme, al fin, diciéndome al oído:

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-

Zagal , levantaos y cubríos , que mi señora os llama

Realmente era un hervidero de pensamientos mi cabeza pues no sabía con que propósito se me despertaba , ni adonde se me conducía, pues el camino que tomábamos no era el de la habitación de Doña Ana Por un momento me hice someras ilusiones de que mi señora ,finalmente, habíase fijado en mis requerimientos, que había tomado la decisión de huir conmigo y que hacia las cuadras me conducía la dueña , para ponernos en camino ,mas al pasar por la biblioteca y ver al Duque apoyando , con cansancio , la noble cabeza , contra el hogar de piedra ostionera que lo adornaba ,y advertir la crispación con que agarraba la copa de Jerez, en su mano derecha , ya diome mala espina todo aquello y erizaronseme los pelillos del cogote , pensando si no sería una treta de la inquisición para prenderme sin trabajo. Mas ninguna de las conjeturas que hice fue acertada , pues introdujoseme en una alcoba , que corridos los cortinajes tenía y que espantaba con el olor a humedad que desprendía , supongo que por la cerrazón con que se la mantenía y por la cercanía con las aguas del río. En su centro, en una gran cama de madera de roble, yacía Doña Ana con la cara como la cera virgen y dos lunas azules cubriéndole los hermosos ojos. - Vamos venid aquí, zagal, no tengáis miedo, pues no pocas veces debéis haber visto esto en casa del judío o en la de vuestra ama La que así me hablaba , no era otra , sino la ama del ducado, que me conocía , como todos los de la villa , desde que nací. Pero ,vamos ,zagal ,que la señora se nos muere…

Comprendí , al acercarme y destapar de la cobija , que guardaba al cuerpo , el mal que lo acechaba, pues la sangre que brotaba de él y el sitio por donde lo hacía ,eran indicios

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que nuestra señora Doña Ana había intentado ,por sus propios medios, librarse del hijo , sin padre , que sus entrañas concebían. No asustome , ni el hecho , ni sus consecuencias , ni juzguela mal por ello , pues desde que entré al servicio de mi antigua ama, había visto demasiadas veces como las busconas , y muchas otras mujeres , las mas , harto respetables , pagaban con su vida la desgracia de concebir en soltería , en una mundo donde la honra se basaba en la apariencia y donde la salvaguarda de ese honor llevaba a abandonar a los hijos a las puertas de los conventos. Gracias al maestro Salomón que obligome a asistir a sus curas ,a pesar de mi reticencia , gracias a la buena memoria que siempre he poseído , que me hizo atesorar en ella sin saberlo sus conocimientos , pude salvar la situación , pues en el acto pedí que un criado corriera al callejón de los artesanos , para que librara , con escudos prometidos , los utensilios que mi maestro guardaba allí empeñados y que con esos mismos escudos , que a la mañana yo pediría al Duque , sellasen la boca del herrero, para que al despertarse toda la villa , no se supiese lo que en la hacienda del Duque , esa noche , había sucedido. Con sus herramientas infundiéndome calor en los dormidos miembros ,pedí agua hirviendo y lienzos limpios , y tras varias horas de trabajo , pude dejar a la enferma convaleciente y muy débil, pero salvada, libre para casarse con el portugués y con la honra intacta. Ya a la amanecida, llamé a uno de los criados para que despertase al boticario y que me elaborase ungüentos y pociones con que calmar el dolor y sanar las heridas, apalabrándolo todo en nombre del Duque, que habíase dormido ,de cansancio , en la biblioteca.

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Marcheme a mis labores en la secretaría y enfrasqueme en los legajos y los cuadernos de cobranzas, que nunca engañan y que se abren a ti dándote cifras , que no opiniones, ni fingiendo ni ocultándote nada… Allí debió de ir a buscarme el señor Duque , ya bien hecho el día, despertándome de un codazo Maese Gervasio, para indicarme su presencia , pues sabiendo , como toda la servidumbre de palacio , lo acaecido en esa pasada noche , habíame dejado reposar por algunos minutos la cabeza , sobre los viejos legajos. Hizole una leve seña al secretario que salió, cerrando la puerta tras de si, dejándonos solos y confidentes , como si fuéramos dos amigos . Santiago ,comenzó el Duque , sentándose en el sillón del secretario ,yo escuchabale respetuosamente de pie, un gran servicio has hecho esta noche a la casa de los Mendoza y de los de la Cerda , a las que me honro en pertenecer por linajes y señoríos Yo callaba , mirando abajo el suelo de la estancia Creo que llegado el día es de que cumplas tu destino, me sorprendió al decir.

Yo no me atrevía a pronunciar palabra , pues no sabía que decir , ni a que destino se refería , y mi experiencia me dictaba , que cuando no sabes que decir, mejor es que no digas nada. - Sé , por el Padre Lucas , tu afán en seguir estudios de filosofía y teología en Salamanca o Alcalá de Henares, mirelo con ojos expectantes ,mas callome , sin darme tiempo siquiera a decir una sílaba , alzando con levedad una blanca mano, mas también , continuó , sé , de tus pocos medios para conseguirlo

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XII.

-¿Quién anda por ahí? gritó , de improviso , con grandes voces , el guardián de la Universidad - Ah , sois vos , Doctor Guzmán , dijo al verme , pensé que era alguno de esos nuevos estudiantes , que nunca están hartos de bromas ni de pillerías Me bajo de la tribuna con la parsimonia y el detenimiento , que me exigen mis muchos años

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- Tenga vuestra señoría buen cuidado , que resbaladizos son esos peldaños y muchos son los que han caído por ellos , me dice acercándose a mi lado Lucas es un buen hombre , un ápice simplón y deslenguado , mas leal como pocos , pues nunca reniega de mis manías en apurar las horas de luz en la biblioteca , ni de pasar noches enteras en ella sin probar bocado, incluso mas de una vez trajo de su propia casa chorizos y otras viandas , para sanar el vacío de cosas del pueblo , que dice , que en mi corazón hay Mas como solo vosotros sabéis, amigos míos ,permitidme que os llame así, a vuesas mercedes , futuros pensadores, profesores y hasta pícaros de la vida , como yo mismo fui , nunca pude , ni aún menos quise , alejarme del pueblo que me dio el ser , y aun en este estado en el que me encuentro de vejez y experiencia ,impartiendo clases y querido como profesor y puesto de ejemplo para muchos ,nunca dejo de mirar al interior donde descansa el niño que fui , descarriado y sin madre, el joven que saltaba tapias de convento y veiase maldito a los ojos de los inquisidores Nunca reniego de mis orígenes , mas bien me enorgullezco de ellos y de aquellos a los que serví ,recordando a los muchos que se quedaron en el camino, como el ciego al que Lázaro asistía, que murió de la peste que asoló la comarca , poco después de yo marcharme de la villa , o la jefa de busconas que era amiga de mi madre , que murió degollada por un cliente descontento o el buen amo que fue Salomón ,regalándome la sabiduría que solo un padre guarda para sus hijos No cejé nunca , aún ya siendo estudiante en Alcalá ,becado con los escudos del Duque de Medinaceli , de mirar por ellos y su bienestar ,llegándome aviso de las Américas de que Maese Salomón y su dueña habían sido bendecidos con un hijo varón que llevaría , para mi honra , el nombre de Santiago.

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También mi ama Doña Barbara fue regalada por los cielos con un varón , legítimo y de padre reconocido, del que fui padrino ,pero que llamose Juan , como el que era su padre y mi hermano, que grandes metas alcanzó al servicio del Cardenal Herrera en Roma. Mi buen Lázaro prosperó y por fin, con sus dotes de embaucador y pillo, encontró un padre en Roma no sé si verdadero ,mas sí sé de cierto que le donó apellidos y fortuna, quedando bien servido y mejor guardado para la vejez. En cuanto a Jeronimillo, mi hermano diablo o Doña Ana ,la mujer siempre amada y nunca conseguida , os diré que ,siendo sus orígenes tan distintos , su destino fue muy parecido ,pues ambos anduvieron por cortes y escenas políticas , gustándole a uno tanto las enaguas y a la otra tanto el poder , que , por fuerza, tuvieron que acabar como lo hicieron, el primero retornando a los infiernos ,donde su padre casi reniega de él ,por sus malos oficios en la tierra , y ,mi hermosa señora ,que había llegado a ser Princesa y pareja de nuestro Rey y señor, abandonada , fuelo luego , de casi todos y escribiéndose solo conmigo, pudo resignarse contándome sus cuitas y pesares. Día a día, año tras año, veo pasar ante mi estudiantes de diferentes caras ,pero siempre con el mismo deseo : vivir la vida a grandes sorbos ,disfrutarla antes de que ésta se acabe . Es por ello por lo que me refugio aquí en la tribuna donde siento cátedra, en el sillón , que , con tantos sudores y estudios , gané por méritos , para intentar aleccionarles con mi turbio pasado ,mas dados los tiempos que corren y las muchas acusaciones por las teorías y conceptos que predico ,y siendo prudente como siempre he sido ,lo hago al futuro y no al presente , a aquellos estudiantes que lo serán mañana , cuando yo no esté aquí para impartirles razones ,a vuestras mercedes que aun no son bachilleres, pero que ya andan como locos con la juventud que les concedió la vida y gastándose su salud en vanos empeños.

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Miren bien que la vida son dos días y aprendan todo lo que puedan en ella , que nunca sabemos que beneficio nos traerá el mañana, pues cuando los ducados del Duque se me negaron por su primogénito, puseme a trabajar enseñando latines aprendidos del Padre Lucas y cuando hizome falta fabriqué filtros de amor ,aprendidos con la leche de la teta de mi madre y mas de una vez en un apuro invoqué a Jeronimillo y sacome de un aprieto, pues tampoco la familia , ni los amigos , nos son sobrados. Nunca cometáis el error de creeros a salvo y por ello os confiéis en los que os quieren mal ,pues después de peinar canas y ya impartiendo clases en la Soborna , y pareciéndome , neciamente , que allí estaba a salvo de la inquisición ,por plasmar mis teorías sobre la inocencia del alma primaria ,a punto estuve, finalmente , de acabar abrasado por las llamas de la hoguera Es por ello que os encomiendo que cerca tengáis a vuestros amigos y leales, mas nunca apartéis los ojos de los que os vienen con mal , y aprender de todo aquello que se os muestra, mas de lo malo que de lo bueno , pues nunca podéis saber cuando echareis mano de lo uno o de lo otro Tened , si os place , los consejos que os regalo , en cuenta , sobre todo porque no creo que muchas de vuestras mercedes, tengan al igual que yo, un hermano diablo con el que huir de las cárceles secretas en caso de condena, cabalgando sobre sus espaldas, como en tantas veces hiciera mi pobre madre con su marido Satanás.

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