Historia corta #9

:
Miles en la oscuridad

Miles nunca había tenido la intención de fragmentar a Luce.

Un momento, ella había sido una chica solitaria en peligro – también era su amiga, la bella chica que él había besado una vez. Pero ese no era el punto – y un segundo después, los ojos de Miles se nublaron y el corazón le comenzó a latir muy rápido, y antes de saber lo que estaba haciendo, había lanzado un reflejo de Luce directamente al enfrentamiento con los Proscritos. La logro reflejar de la nada gracias a los profundos sentimientos que sentía por ella.

De repente, había dos Luces. Ambas tan hermosas como un cielo estrellado: vaqueros oscuros, camisas oscuras, dos cabezas de cabello oscuro. Y luego, hubo una mirada muy oscura en la Luce falsa cuando decidió irse con los Proscritos. Y luego con una flecha estelar, el reflejo había desaparecido.

Y después, demasiado pronto, su amiga, la verdadera Luce, también había desaparecido.

¡Él era tan idiota! Las estúpidas palabras que él le había dicho a ella la primera vez que tuvieron una conversación sobre su tan admirada habilidad no paraban de resonar en su cabeza: “Es muy fácil hacerlo con las personas, que, ya sabes, amas.”

¿Se acordaría Luce de esa conversación que tuvieron aquel día en la terraza de la escuela? ¿Fue lo que él le dijo a ella una de las razones que la motivaron a adentrarse sola en esa Anunciadora?

Ella ni siquiera miro hacia atrás

Ahora el patio trasero estaba lleno de ángeles incrédulos. Miles y Shelby estaban pasando un mal momento lidiando con lo que Luce había hecho, pero ya la habían visto abrir las Anunciadoras. Los ángeles, en cambio, parecían a punto de entrar en shock.

Miles vio al novio de Luce tratando de lidiar con su propio asombro. Abría y cerraba la boca como un estúpido. Daniel no sabía que su novia podía hacer eso y mucho más. No tenía ni idea de lo que era capaz de hacer ella.

Miles les dio la espalda a todos ellos y se cruzó de brazos. No le haría ningún bien enojarse con Daniel. Luce estaba loca por él y además han estado enamorados por siempre. Miles no podía competir con eso.

Le dio una pequeña patada al césped seco e inútilmente se tropezó con algo que brillaba en la oscuridad. Una flecha estelar sin dueño

Nadie estaba mirando. Los ángeles estaban muy ocupados discutiendo entre ellos sobre la mejor manera de encontrar a Lucinda.

Miles se sentían salvaje, desquiciado y para nada el mismo. Pero de repente agarro la flecha estelar y la guardo en el bolsillo interior de su gabardina marrón.

- ¡Miles! ¿Qué estás haciendo? – susurro Shelby haciendo que Miles saltara del susto - ¡Nada! - Bien – lo llamo con la mano desde el cobertizo lejos de la vista de los ángeles – entonces ven aquí y ayúdame con esta Anunciadora. Ha sido un verdadero dolor el…argh – la oscura sombra se envolvió en las manos de Shelby con aire indiferente - ¡Shelby! – Miles susurro mientras corría hacia ella - ¿Por qué estás haciendo eso? - ¿Por qué crees, imbécil?

Miles se rio por lo bajo ante la feroz determinación de su rostro. No era la Anunciadora, era Shelby. Era muy difícil para ella admitir que quería a Luce, pero moriría primero antes de intentarlo. Era incluso tierno.

- Quieres… ¿Quieres ir tras ella? – pregunto el - ¡Duh! – dijo ella - ¿Estás conmigo? ¿O tambiénestas demasiado asustado? – miro a Miles, luego trago saliva, cambio su tono de voz, y le tomo la mano – Por favor, no me hagas ir sola.

Miles tomo la Anunciadora de las manos de Shelby y forcejeo con ella hasta expandirla en la oscuridad. Pronto se abrió un portal negro como la tinta, muy parecido al que Luce había acabado de entrar

- Estoy contigo – dijo el, mientras tomaba la mano de Shelby

Y juntos, entraron en la oscuridad.

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