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TEMA:SENTENCIA. CORRALITO.

FALLO MASSA
(CSJN)
Inconstitucionalidad Dto.214/02.Consideraciones acerca del fallo
"Massa" CSJN.

Poder Judicial de la Nación Rtro. S. II T.145 f*48/54

//Plata, 1° de marzo de 2007.

AUTOS Y VISTOS: este expte. N° 6869/04, caratulado "G, I G. y otra


c/ P.E.N. s/Acción de Amparo", que proviene del Juzgado Federal de
Primera Instancia de Junín.

Y CONSIDERANDO QUE:

EL DOCTOR FLEICHER DIJO:

1. Llegan estos autos a la Alzada en virtud de los recursos de apelación


deducidos por el representante del Estado Nacional (fs.168/180) y por el
apoderado del Banco de la Nación Argentina(fs. 184/205) contra la
sentencia de primera instancia obrante a fs. 160/164 que hizo lugar a la
acción incoada declarando la inconstitucionalidad de las normas legales
impugnadas, dejándolas sin efecto en tanto impiden la libre disposición
de las sumas impuestas en el sistema financiero, en su moneda de
origen. Impuso las costas del proceso a las accionadas vencidas. 2. De
las constancias de la causa se desprende que el depósito reclamado en
autos asciende a la cantidad de U$S...

3. Las cuestiones planteadas en el sub lite resultan ser sustancialmente


análogas a las examinadas in re "Andrada, Aldana y otros c/Poder
Ejecutivo Nacional y otros s/Amparo", expte. n°1998/02, de 10 de junio
de 2002, al que caber remitir brevitatis causae.

En relación al agravio, concerniente a la imposición de costas, cabe


remitirse, en razón de brevedad a lo expuesto por esta Sala in re
"Carattoli, Héctor Jorge c/Estado Nacional, expte. N°2581/02, fallo del
27.08.02. En el caso, no existen motivos para apartarse del principio
sentado por el artículo 68, 1° parte del Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación.

En lo concerniente al rechazo de la excepción de falta de legitimación


pasiva, cabe remitirse a lo expuesto en "Mansur, Luis O. c/ P.E.N. s/
amparo" expte. 2794/02, fallo del 22.08.02, por lo que cabe desestimar
el agravio de la entidad recurrente.

En consecuencia, corresponde rechazar los recursos de apelación


interpuestos por el Estado Nacional y la entidad bancaria.

4. I. El pronunciamiento dictado por la C.S.J.N. en el caso "Massa, Juan


Agustín c/Poder Ejecutivo Nacional -dto. 1570/01 y otros
s/amparo ley 16.968", me ha suscitado reflexiones que deseo expresar
en un lenguaje que resulte generalmente accesible, con el objeto de
facilitar su comprensión a todos los interesados en el tema, muchos de
los cuales no son conocedores de los elementos que componen una
sentencia dictada por un cuerpo colegiado, como es el Máximo Tribunal
de la Nación.-

Cada Ministro elabora su voto, el que está compuesto por las siguientes
partes sucesivas:

a) HECHOS: que consiste en un relato pormenorizado de las


circunstancias relacionadas con la causa y que surgen del propio
expediente.-

b) CONSIDERANDOS: se trata de todos los argumentos doctrinarios,


jurisprudenciales y legales que lógicamente vinculados y concatenados
con los hechos, permiten arribar fundamentadamente a la siguiente
parte.-

c) RESOLUCIÓN: como su término lo dice, se trata del cómo este Juez


considera que debe resolverse la cuestión en forma concreta; es el
conjunto de decisiones - en la convicción de ese magistrado - acerca del
que, cómo y cuando se hará efectiva la sentencia, quien ha vencido y
quien soportará las costas del juicio.-

Teóricamente, luego se suman los votos coincidentes, y si efectivamente


conforman la mitad más uno, se arriba a una mayoría, la que junto con
los votos en minoría, se transforma en la sentencia definitiva.-

Es posible que, a los efectos de arribar a una decisión, algún votante


decida ceder en algunos aspectos que no hacen a la esencia de su
pensamiento y convicción con respecto al tema.-

Lo que resulta incompatible jurídicamente es elaborar considerandos -en


el propio voto- que luego se contradigan con el voto definitivo al que se
adhiere para conseguir una mayoría, ya que este accionar resulta una
grave contradicción lógico-jurídica, que pone en tela de juicio toda la
sentencia.-
Es por ello, que atento sus sólidos antecedentes, no logro comprender el
porqué de la macro visión jurídico - estratégica de los Señores Ministros
que conformaron la mayoría, y mediante la cual, creo, arribaron a esta
resolución.-

Surge de mi memoria uno de los pensamientos de ese gran hombre,


italiano de nacimiento y argentino por convicción, que fue José
Ingenieros, plasmado en su libro "Las fuerzas morales" (y que creo
resulta indispensable releer en su totalidad para entender qué nos está
sucediendo hoy a los argentinos): "La comprensión es premisa de la
justicia. Juzgar a los hombres sin comprender sus móviles, sus
sentimientos o sus ideales, constituye una falta de moralidad. Saber
comprender a los mejores, es privilegio de pocos que pueden elevarse
hasta su nivel, adiamantando la simpatía inicial en admiración
finísima".-

Y no deseo caer en la inmoralidad de juzgar a estos hombres, puesto


que no me corresponde, ni tampoco a la sentencia citada
precedentemente. Empero puedo analizarla y luego de ello, como
adelanto, no compartirla, ni verme obligado a seguirla.-

II. Veamos porqué. Al estudiar los considerandos de la misma, en


especial los de la Dra. Carmen M. Argibay, encontramos que en su serio
y fundado desarrollo demuestra sin lugar a dudas, la
inconstitucionalidad del decreto 214/02, y sostiene que:

"10. En síntesis, el decreto 214/02 dictado por el Presidente, constituye


una disposición legislativa contraria a la prohibición contenida en el art.
99.3, segundo párrafo de la Constitución Nacional, mediante la cual se
ocasionó una manifiesta privación de la propiedad (artículo 17 de la
Constitución) en lo que se refiere a la alteración del capital depositado
en las entidades financieras.

11. De lo expuesto precedentemente, se desprende que, en mi opinión,


la demanda de amparo promovida es procedente en lo que respecta a la
inmediata restitución por el banco demandado de la cantidad de dólares
depositados o la de pesos necesaria para adquirir esos dólares al tipo de
cambio vendedor que corresponda a la fecha del efectivo pago…".-

Por su parte, el Dr. Carlos S. Fayt, entre otros conceptos manifestó que:

"20.) Que en esta comprensión, y en virtud del resultado que se obtiene


según lo expuesto en el considerando que antecede, cabe concluir que
la aplicación de la normativa de emergencia, que ha dado motivo a la
promoción de este amparo y de muchos otros litigios, no ocasiona
actualmente lesión al derecho de propiedad de la actora, en tanto ha
sido preservada la sustancia del valor adquisitivo de su derecho
creditorio, más allá de la moneda en que éste ha quedado expresado …

21) Que no obsta a lo precedentemente señalado la circunstancia que la


actora haya obtenido a lo largo de este pleito la entrega de sumas de
dinero provenientes del depósito sobre el que versan estas actuaciones,
ya que tales percepciones deben ser tomadas como pagos a cuenta e
imputadas como tales, por lo cual no pueden dar lugar a reintegros.

22) Que, por último, cabe recordar que la inviolabilidad de la propiedad


privada es una garantía que la Constitución Nacional consagra, y cuya
intangibilidad e incolumidad es un deber de la Corte Suprema proteger
contra los avances del poder aún en casos de emergencia".

A su vez, fue el Dr. Ricardo Luis Lorenzetti quien, en una parte de su voto
dijo:

"…7, que es necesario dar una solución definitiva a este tipo de pleitos
para alcanzar la paz social sobre la base de considerar los resultados y
en especial el respeto del patrimonio del ahorrista, cumpliendo así la
misión institucional que la Constitución confiere a esta Corte Suprema".-

29) …El ahorro que hace el ciudadano para resguardarse frente a las
inclemencias del futuro o para aumentar su patrimonio, debe ser
protegido por los jueces, cualesquiera sea las finalidades lícitas que
persiga el depositante. Esta regla es la base de la tranquilidad que
nuestro pueblo tiene el derecho a gozar en una sociedad organizada, es
el fundamento del respeto recíproco y es el principal impulsor del
crecimiento económico que solo puede ser realizado en el marco de
instituciones estables".-

Frente a estas manifestaciones de defensa de derechos de gradación


constitucional, toda mujer u hombre simples, entre los que me incluyo,
podría afirmar sin dudarlo, que a cada ahorrista se le devolvería todos y
cada uno de los dólares que tenían depositados en sus cajas de ahorro o
plazos fijos.-

III. Empero, sorprendentemente, en una resolución que no se condice


con los fundamentos expresados por estos distinguidos Ministros, - los
que recordemos, están obligados, (cuanto menos) en forma lógica y
jurídicamente a ser congruentes con los considerados de su voto- se
dispone rechazar la acción de amparo, y ordena entregar a cada
ahorrista por cada dólar, $ 1,40 + CER + el 4 % de interés, y aplicar el
CER y los intereses hasta el efectivo pago, en vez de ordenar
reintegrarle simplemente sus dólares.-
A su vez establece una limitación: siempre que el valor que surja del
cálculo citado anteriormente no supere el precio del dólar a ese
momento. Sin embargo, en un vacío injustificado, nada se manifiesta,
para el caso de que el dólar incremente su valor con respecto a la
moneda nacional.-

IV. En los considerandos de la resolución, punto 11), los señores


ministros afirman que "… han dado prioridad a los puntos de
coincidencia en cuanto a la ponderación de los resultados para lograr la
paz social…".-

Me pregunto ¿Qué paz social se vería afectada hoy, si se reconociera


expresamente la inconstitucionalidad del decreto 214/02 y sus normas
complementarias y modificatorias, y se le reintegrara a todos los
amparistas sus ahorros en la moneda en que los efectuaron?, ¿los
dueños de los bancos saldrían a efectuar manifestaciones?; ¿intentarían
medidas de presión contra el Estado Nacional?. Pues bien, como estado
soberano, la República Argentina debe contar con suficientes medios
como para hacer frente cualquier hipotético e improbable intento de
este tipo. Entonces, los motivos por los cuales se dictó esta sentencia en
la forma en que se efectuó, no aparecen coincidentes con el objetivo
declarado de preservación de la paz social.-

Me permito recordar del Tratado de Principios, cap. 1, par. 18, lo dicho


por Rabi Simón ben Gamliel que "El mundo se sostiene sobre tres cosas:
la verdad, la Justicia y la paz, …es así que Sin verdad no hay justicia y
sin justicia no hay paz".-

En el mismo sentido me permito citar a Rabí Meir Leibush, (Malbim),


quien en su Comentario al TANAJ, en el análisis que hace del
interrogante que plantea el texto en el relato de Iob dice:

"En la tercera respuesta salió a discutir sobre la gran pregunta que


preguntó (Iob-Cap.24:): ¿Acaso no encontramos malvados que son
asesinos y bandidos en el mar y en el desierto y destruyen el mundo:
por que Di-s no los destruye de bajo Sus cielos para quitar maldad y que
se mantenga la especie humana a la cual están destruyendo?. …. De
esta manera la reunión nacional ( se refiere a los jueces y juzgados) que
se esfuerce por hacer el bien y la bondad e impartir justicia a los
oprimidos y erradicar a los hacedores del mal de la tierra, estará en paz
y con seguridad sin que haya quien los ataque y destruya, y en el
momento en que se vea en el país el robo de la justicia y rectitud ( se
refiere a la injusticia en los jueces mismos, el mal funcionamiento de la
justicia) aumentarán los asesinos y bandidos.
Así como la Providencia Divina proveyó lo necesario a cada animal para
salvarse de sus enemigos, como las herramientas con las cuales lucha
contra ellos, o los mecanismos a través de los cuales se salva de ellos,
como vemos Di-s puso en la naturaleza de ciertos pájaros débiles que
cantan a la noche para despertarse unos a los otros para estar todos
preparados frente a sus enemigos y quienes buscan sus almas ( es
decir, quienes quieren matarlos) de la misma forma Di-s preparó en la
naturaleza del hombre que el conjunto nacional (los jueces) y la especie
humana se ayuden unos a los otros y despierten todos para erradicar a
los opresores y asesinos que destruyen los asentamientos, y que
impartan justicia y rectitud en la tierra, de manera que a través de esto
se mantenga la especie humana, ya que los hombres buenos son
siempre más (en cantidad) que los malos, y la fuerza que tienen cuando
se juntan para proteger al conjunto es mayor que la fuerza de la minoría
que son como animales salvajes para tragarse y destruir, robar y matar.

Entonces, el juicio y la justicia sobre los malvados destructores del


asentamiento Di-s la entregó en manos de los seres humanos, que ellos,
con razón, los destruyan (a los perpetuadotes de estos crímenes) y
eliminen el mal de entre ellos.

Cuando aumenta el mal sobre el bien, y no hay juicio ni justicia en la


tierra, los seres humanos serán como los peces del mar, ellos mismos se
causaron este mal, entonces, ¿por qué con Di-s se enojan sus corazones,
si su propio mal torció sus caminos?

En síntesis, la función asignada por el Creador a los Jueces y/o, la misión


que le asignó la ciudadanía a través de sus representantes en el marco
de la Constitución Nacional, es, en sustancia y esencia, velar por los más
débiles, que siempre son más, frente a las agresiones de los opresores,
que son los menos. Y en este caso resulta obvio quienes son las
personas débiles, a defender de quienes son los menos y opresores.-

Entonces, con respecto a los males que pesan sobre los argentinos, no
debemos echar culpas sobre los ajenos, sino mirar en nosotros mismos y
encontrar el motivo en la reiteración de nuestros errados actos.-

V. El fallo en su punto 12), cita precedentes con respecto a que la


C.S.J.N. debe atender a la situación existente al momento de decidir.-

Pues bien, si bien al momento de resolver este tema, con el pago a


efectuar por el banco, siguiendo el cálculo matemático de 1,40 + CER +
4% de interés anual, permitiría adquirir similar cantidad de dólares de
los depositados, nada sabemos de que ha de suceder al momento de
otros reintegros que necesariamente se han de prolongar en el tiempo a
causa de la mora judicial derivada de la necesidad de los ahorristas de
reclamar en defensa de sus derechos.-

Puede pasar largo tiempo hasta que estén resueltas todas las causas
derivadas del corralito financiero. Y este cálculo que hoy se dice
ajustado a derecho, mañana puede producir una grave lesión del
derecho de propiedad. Cosa que los propios Ministros de la C.S.J.N.
expresamente han manifestado que no avalan. Y tengamos en cuenta
que este fallo "apuntaría" a dar una solución integral al tema. ¿Por qué
no se previó expresamente la hipotética circunstancia del alza del dólar
con respecto a la moneda nacional y si la posibilidad de que el cálculo
matemático de $ 1,40 + CER + 4% de interés supere el valor del dólar?.-

Por lo que, los únicos caminos plausibles para que ese fallo tenga
congruencia constitucional es interpretarlo según el momento de cada
sentencia individual, y sostener que se le deberá reintegrar a los
ahorristas: a) la cantidad de pesos necesaria para la adquisición en el
mercado libre de cambios al momento del efectivo cumplimiento de la
medida, de los dólares depositados, o simplemente; b) dólares billetes
estadounidenses en igual cantidad a la originaria.-

Caso contrario, no podría considerarse un precedente al que se deba


atener, puesto que, entro muchos antecedentes encontramos que:

A) En el Plenario "Abalde Jorge y otros c/Banco Río s/Amparo", de fecha


26 de junio de 2.006, de esta Cámara Federal de Apelaciones, al emitir
su voto, entre otros conceptos, el Dr. Leopoldo H. Schiffrin dijo: "Como
obiter dictum de mi voto debo agregar que, en las condiciones
expuestas, no puede considerarse que "Bustos" sea un verdadero
precedente, pues la autoridad de los fallos de la Corte no provienen de
la jerarquía del Tribunal que los dicta, sino que, como lo recordó el
Procurador General, doctor Sebastián Soler, en Fallos 236:501, citando al
chief justice Tanney: " … decididamente acepto que se considere en
adelante como ley de este Tribunal la de que su opinión sobre la
interpretación de la Constitución esté siempre abierta a discusión
cuando se la suponga fundada en error, y que su autoridad judicial deba,
en adelante, basarse totalmente en la fuerza del razonamiento sobre el
cual está fundada". Igualmente, la propia Corte Suprema de Justicia de
la Nación declaró que: " La facultad de interpretación de los jueces y
tribunales inferiores no tiene más limitación que la que resulta de su
propia condición de magistrados, y en tal concepto pueden y deben
poner en ejercicio todas sus aptitudes y medios de investigación legal,
científica o de otro orden para interpretar la ley, si la jurisprudencia
violenta sus propias convicciones" (Fallos 131:109).
B) A su vez, siguiendo similar criterio el Dr. Carlos Román Compaired
citó: " En este orden de ideas, la autoridad jurígena de la Corte Suprema
con respecto a los restantes tribunales emana de la seriedad de sus
posiciones, lo que tornaría difícil rebatirlas y por el contrario cuando los
argumentos utilizados son escasos o endebles, el precedente no obliga a
nadie, tema que ocupa un lugar privilegiado en la Historia del Derecho
como enseña Calamandrei recordando los vaivenes jurisprudenciales al
ritmo de los acontecimientos (conf. La crisis de la Justicia en Ripert y
otros, Crisis del derecho, Bs. As., Ejea, 1961, pag. 323).-

C) El Dr. Enrique Santiago Petracchi, en su voto en los autos caratulados


" Recurso de hecho deducido por el representante del Partido
Justicialista en la causa Iglesias, y Corti, Osvaldo s/Nulidad de resolución
del Partido Justicialista" dijo: En cambio, la Corte ha intervenido para
dejar sin efecto la sentencia de un tribunal colegiado cuando no resulta
existir una mayoría de votos sustancialmente coincidente (Fallos
261:263;302:320 …)".-

VI. Por otra parte, para arribar a esta solución, la C.S.J.N. resuelve en
base a cuestiones no peticionadas por la parte, como ser las
modificaciones que introduce al decreto 214, - intereses y prolongación
del plazo de aplicación del CER-. No dice que este es inconstitucional,
solo lo modifica. Es como si la C.S.J.N. dictase un nuevo y "mejor"
decreto 214, de aplicación retroactiva para aquéllos que iniciaron una
acción de amparo.-

Solo cabría colegir, entonces, que este es un fallo que solo podría ser
justificado (y no es mi caso) desde ópticas extrajurídicas. Pero que no
me obliga, ya que luego de un pormenorizado estudio del mismo, debo
reconocer que sigue pareciéndome inconexo, arbitrario y contradictorio.-

VII. Por lo precedentemente expuesto, si esta sentencia hubiera sido


pronunciada por un Juez de Primera Instancia, y debiera emitir mi voto al
respecto, siguiendo vasta jurisprudencia de la propia C.S.J.N., Fallos:
303:1145;306:1833, entre otros, me vería obligado a considerarla
inválida por evidente contradicción entre los considerandos y la
resolución, atento no tener un fundamento lógico y concatenado.-

"La falta de coherencia entre los considerandos y la parte dispositiva del


fallo, constituye una causal con entidad para invalidarlo, conclusión
especialmente aplicable al caso en que no se ha proyectado en la parte
resolutiva el resultado de los fundamentos vertidos en el acuerdo.
"Gutierrez de Sanchez, Dorotea Checa c/Gutierrez, Rodolfo Primitivo y
otro" 10/3/1988 T.311 P. 264.-
"Es descalificable como acto jurisdiccional el fallo que incurre en una
evidente autocontradicción entre los considerandos y la parte
dispositiva". Perrotta, Luis c/Pensa, Eduardo Francisco y otros".
26/04/1994 T. 317, P.465.-

VIII. Con respecto a la sujeción moral de los jueces de primera y segunda


instancia a los fallos dictados por la C.S.J.N., amén de lo que ya
expresara en otras oportunidades, (fallo Fantazía), me permito afirmar
que estamos frente a una situación inédita en que, en forma
prácticamente unánime los magistrados intervinientes se han expresado
en forma indubitable en defensa del patrimonio de los ahorristas,
disponiendo el reintegro de sus ahorros en la moneda en que fueron
depositados.-

Así se han expresado en cientos de miles de resoluciones con


importantes e irrebatibles fundamentos jurídico - constitucionales. Y son
estos jueces los que han puesto un vallado a las pretensiones de los
poderes ejecutivo y legislativo.-

Es que con las primeras resoluciones favorables a los ahorristas, estos


jueces han abierto el dique de contención que el Poder Ejecutivo
pretendió crear primero y reforzar luego, con esa interminable serie de
disposiciones del Banco Central, cuyo principal objeto fue frenar los
reclamos de los depositantes.-

No lo lograron, merced a los reiterados fallos que se transformaron en


jurisprudencia, que establecieron la inconstitucionalidad de todas estas
disposiciones coercitivas y, lentamente pero sin pausa, fueron
reintegrando una parte de los dólares a sus legítimos dueños.-

Fueron y son el freno a la defraudación que se pretendió perpetuar,


beneficiando a unos pocos con el dinero de muchos ahorristas, en una
transferencia de capitales, que como ya dije, hace pensar en "Hood,
Robin" en vez de "Robin Hood".-

Y por que no decirlo, las primeras resoluciones favorables a los


ahorristas alentaron a los restantes a hacer valer sus derechos. Tanto
mediante los llamados amparos por corralitos de primera instancia,
como con los por diferencia de pesificación.-

Y hoy, estos cientos de miles de causas se han transformado en una


marea interminable, la que luego de haber inundado todos los tribunales
federales del país, en parte ha llegado a la C.S.J.N.-

Y le seguirá arribando.-
Es así que considero que estos hechos consumados han ejercido gran
influencia en la C.S.J.N., la que debió contemplar, merituar esta realidad,
y reconocer que era menester no perjudicar aún más a los damnificados
por las disposiciones vinculadas al corralito, corralón, pesificación, etc.-

En concreto, como han admitido en los propios considerandos del fallo,


se han visto obligados a "consensuar", acerca de temas cuasi
irreconciliables, y por ende, ha surgido esta especie indefinida, que
apuntó en una dirección y luego transitó por otro carril.-

Aún más, me atrevo a pensar que, si es que cabe en este caso alguna
obligación moral, o si existe algún tipo de condicionamiento jurídico, por
todo lo expuesto, debería ser de la CSJN hacia los magistrados de
primera y segunda instancia, (que considero que con su accionar
defienden derechos de gradación constitucional) y no a la inversa.-

Pues bien, no es mi caso modificar el accionar que me ha llevado al


dictado de resoluciones que hacen lugar al reclamo de los ahorristas, ya
que en modo alguno la sentencia de la CSJN, ha modificado mis ideas o
se han alterado las razones que han generado mis convicciones. A su
vez, tengamos en cuenta que "… La independencia moral es el sostén
de la dignidad" (José Ingenieros).-

Con respecto a la actitud a seguir de ahora en más por los señores


jueces de Primera y Segunda Instancia, creo que ha comenzado una
nueva etapa en la que el objetivo resulta claro: el reintegro de la
totalidad de sus ahorros a sus legítimos dueños, en el menor tiempo
posible.-

Y esta tarea no puede efectivizarse con demoras ni en etapas, aún por


quienes sostienen, (tema sumamente discutible) que los plazos de
reprogramación establecidos fueran constitucionales, y así lo ha
sostenido la C.S.J.N. al comienzo del considerando 14) en el fallo Massa:
"que al haber vencido los plazos de reprogramación, ha cesado la
indisponibilidad que pesó sobre tales depósitos, sin perjuicio de la que
pudiere resultar de su afectación a causas judiciales en trámite".

Es así que considero conveniente que en todos los casos, una vez
acreditada la titularidad y montos de los depósitos en forma indubitable,
y producido el informe que establece el art. 8 de la ley 16.986, sin más
trámite, y en el estado en que se encuentre el expediente judicial, se
proceda al inmediato dictado de sentencia disponiendo el reintegro de
sus depósitos a cada ahorrista, la que debería incluir siempre, y como
medida cautelar dicha devolución, si no ha sido efectuada hasta esa
instancia.-
En cuanto al tipo de moneda, si dólares billetes, o a $ 1,40 + CER + el 4
% de interés, en que debe ser efectuado el reintegro, creo que
corresponde a cada Juez establecerlo en cada fallo, empero lo que si
resulta imperioso es que esa devolución sea efectuada en forma
perentoria, atento el vencimiento de los plazos de reprogramación, ya
que con al respecto no existe controversia.-

Esta solución disminuirá sensiblemente los tiempos para el dictado de


sentencias definitivas, lo que redundará en beneficio de todas las partes
involucradas, puesto que cuanto mayor es la rapidez en el conocimiento
de la solución jurídica, se obtiene mayor seguridad.-

IX. El solo hecho de que se considere constitucional el decreto 214/02,


pone el peligro la seguridad jurídica de nuestra Nación Argentina, de
igual forma que algunas sentencias dictadas por la CSJN, citadas por el
Sr. Ministro y Presidente de la CSJN, Dr. Lorenzetti en su voto y que, de
alguna forma convalidaron actos de los poderes ejecutivo y legislativo,
que lesionaron gravemente el derecho de propiedad de los habitantes de
esta República.-

Estos precedentes solo sirven para ratificar que el derrotero que ha


seguido nuestro país, no ha sido el correcto. Todo lo contrario, estos han
convalidado los innumerables desaciertos que han sumido a la República
Argentina en una inestabilidad y emergencia económica continua. Pero
esto no es lo más grave. El deterioro ético y moral es aún mayor. Y el
descrédito en todas y cada una de las instituciones es manifiesto.-

Convalidar el decreto 214/02 y disposiciones vinculadas, implica y deja


abierta la brecha por donde, en cualquier momento futuro y en base a
este precedente, se intente nuevamente avasallar los derechos
constitucionales de los habitantes de nuestra querida Nación. Pues bien,
es tiempo de poner un freno a esta política jurídica nefasta.-

La inseguridad jurídica ha colaborado notablemente en conseguir que


arribemos a este caos con altibajos que terminamos siendo como
Nación. Esto es un factor coadyuvante para llevarnos al atraso y a la
pobreza indigna, cuando sabemos que existe otro camino. Y que es
tiempo de empezar a transitar.-

X. Es así que, siguiendo los fundamentos citados en el presente, y en los


precedentes coincidentes ya enumerados, sostengo que debe
confirmarse el reintegro al ahorrista, y en forma inmediata, de la
cantidad de dólares depositados, o la cantidad de pesos necesarios
como para adquirir los mismos, al momento del efectivo cumplimiento
de la medida.
En tales condiciones, propongo al Acuerdo: rechazar los recursos de
apelación interpuestos por el Estado Nacional y la entidad bancaria
demandada contra la sentencia de primera instancia, la que se confirma
con el alcance que antecede. Costas de Alzada a las apelantes vencidas
(art. 68, 1° parte del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

EL DOCTOR SCHIFFRIN DIJO:

I-He de adherir a la solución concreta propiciada por el distinguido


colega, Dr. Fleicher, por las siguientes consideraciones que, en sustancia
coinciden con su línea argumentativa.

En primer término, deseo subrayar que todos los votos que integran la
sentencia dictada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el
caso "Massa, Juan Agustín c/PEN-dto. 1570/01y otro s/amparo"
contienen ideas diversas, y aún opuestas, pero todas ellas respetables, y
movidas, como resulta del texto mismo, por finalidades de bien público.

Mas allá de esto, resulta importante que tres de los jueces que se
expiden-los Doctores Highton de Nolasco, Zaffaroni y Lorenzetti-
destaquen que el presente tema gira en torno a las facultades otorgadas
al Congreso por el art. 75, inc. 11 de la Constitución Nacional
(considerando 21 del voto de los doctores Highton de Nolasco, Zaffaroni
y Lorenzetti).

En ese sentido, aquello que resulta especialmente positivo en este caso


es la reafirmación de la soberanía monetaria, que la Nación estuvo en
serio riesgo de perder a raíz de las políticas al respecto seguidas desde
1991. Al emitir voto in re "Andrada, Aldana Silvia c/ PEN y otro s/
amparo", expte. n° 1998/02, de 10 de junio de 2002" (publicado en la
revista El Derecho el día 28 de junio de 2002),tuve especialmente en
cuenta esa temática, enfocándola con arreglo a la situación extrema que
se vivía en ese momento. Bajo tales circunstancias estimé, entonces,
que el reparto desigual de las cargas producidas por la devaluación del
peso argentino, que surgía de las normas del Poder Ejecutivo
("pesificación asimétrica"), obligaba a que los jueces distinguiésemos
entre simples ahorristas y personas físicas o jurídicas dedicadas a la
inversión y el lucro financiero. Esta distinción también aparece de algún
modo en el voto del Dr. Zaffaroni en el fallo "Bustos, Alberto Roque", de
fecha 26 de octubre de 2004".

II-En una posición más absoluta, la Dra. Carmen Argibay es terminante


en la condena total del Decreto 214/02. Por mi parte, en el referido caso
"Andrada", tuve en cuenta las posiciones opuestas personificadas en los
grandes nombres de Pothier y Savigny, quienes sostienen, el primero,
que el peso de la devaluación debe ser soportado por los acreedores en
virtud del derecho preeminente del Soberano (nominalismo), o que, por
el contrario, las obligaciones deben ajustarse con las variaciones
monetarias, como lo mantuvo Savigny, esto es, que las deudas
dinerarias resultan deudas de valor reajustables (ver apartado X de mi
voto in re "Andrada").

Ante estas contraposiciones me incliné por la tesis de los tribunales


alemanes en la primera postguerra, tendiente a establecer, de modo
casuístico, una conciliación equitativa entre los intereses del acreedor y
del deudor.

Ahora, en cambio, la parte dispositiva de la referida sentencia in re


"Massa" establece una pauta rígida para la compensación a los
depositantes bancarios del valor perdido de su dinero. Esa pauta está
concedida con el propósito manifiesto de la protección al patrimonio del
ahorrista, principio que, como tal, no puedo sino compartir, de acuerdo
con lo que manifesté en el caso "Andrada". Ello significa, además, que
cabe actualmente prescindir de las distinciones entre las categorías de
depositantes, deducibles del análisis lógico del caso "Bustos".

Dicho esto, el problema que suscita el caso "Massa" consiste en que la


unanimidad de la sentencia existe solo en cuanto al resultado económico
en que coinciden todos los firmantes, según las palabras empleadas por
la Dra. Argibay en el segundo párrafo del apartado XI de su voto.

En cambio, no me es posible deducir ese resultado económico unánime


de una mayoría de proposiciones argumentativas de los ministros que
firman el fallo, lo cual es indispensable para que éste contenga una
doctrina que, para quienes sostienen la obligatoriedad moral de los
fallos de la Corte Suprema de Justicia, aparezca vinculante. En otros
términos, no se encuentra en el caso "Massa" un conjunto mayoritario
concorde de proposiciones intelectivas destinadas a determinar si el
decreto 214/02 y sus normas complementarias debe estimarse o no
constitucional, que es el punto propuesto a la Corte por la apelación
decidida.

III- En esta línea, tengamos en cuenta que, con arreglo a los art. 116 y
117 de la Constitución Nacional, el conocimiento y decisión de todas las
causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución y las leyes
de la Nación lo ejercerá la Corte Suprema por apelación, según las reglas
y excepciones que prescriba el Congreso.

El medio genérico arbitrado por éste ultimo para reglar las "iuris dictio"
de la Corte Suprema es el organizado por los art. 14, 15 y 16 de la ley
48, del 14 de setiembre de 1863, que- prescindiendo de matices que
aquí no interesan- pone a cargo del Alto Tribunal- supuesto al
cumplimiento de requisitos formales-la decisión de cuestiones
concernientes a la validez constitucional de normas federales o
nacionales o provinciales o la inteligencia de normas federales, debiendo
la Corte, según el art. 16 de la ley citada, hacer una declaratoria sobre el
punto disputado.

En consecuencia, el ejercicio de la jurisdicción de la Corte Suprema en


los carriles de la ley 48 requiere que formule proposiciones intelectivas
que lleguen a formar una unidad de sentido conceptual. Por otra parte ,
según el texto del art 23 decreto-ley 1285/58, conforme la ley 15.271
del año 1960, las decisiones de la Corte se adoptarán por los votos de la
mayoría de los jueces que la integran, siempre que éstas concordaren
en la solución del caso, y en el supuesto de desacuerdo se requerirán los
votos necesarios para arribar a una mayoría absoluta de opiniones.
Como el punto disputado sobre el cual la Corte Suprema debe formular
la declaratoria, (art. 16 de la ley 48), consiste, según el art. 14 de la
misma en la validez jurídica de normas federales u otras, o en la
inteligencia de normas federales, es obvio que la opinión común a la que
se refiere el citado art. 23 del decreto-ley 1285/58 es un conjunto
conceptual argumentativo cuyo significado está en el campo del
intelecto y no de la voluntad.

Empero, ocurre que, como aparece de lo señalado por la Dra. Argibay, la


coincidencia en el caso "Massa" no se refiere a una mayoría de
proposiciones intelectivas sino a un resultado económico. Me animo
agregar, entonces, que la parte dispositiva del fallo resulta autónoma
respecto de su parte argumentativa, configurando una declaración
unánime de voluntad, pero no una declaración común concerniente a la
validez o invalidez del decreto 214/02 y sus normas complementarias. Al
contrario la Dra. Argibay está por la invalidez, los Dres. Highton de
Nolasco, Zaffaroni y Lorenzetti por la validez y el Dr. Fayt juzga inoficioso
pronunciarse por la validez del decreto 214/02, mientras los
considerandos del voto común a los los Dres. Highton de Nolasco,
Zaffaroni y Lorenzetti ponen de relieve que se mantienen los distintos
puntos de vista jurídico expresados en anteriores decisiones del Tribunal(
considerando XI y XXI y considerando X del Dr. Fayt), y los primeros
subrayan la coincidencia en cuanto a la ponderación de los resultados,
en razón de las consecuencias institucionales gravísimas que, en opinión
de aquellos tres jueces, podría acarrear un resultado diferente al que
alcanzan.

IV-Hasta ahora me he mantenido en la linea que consiste en determinar


si en "Massa" se da un precedente, o sea, un conjunto de proposiciones
intelectivas sostenida por la mayoría de los jueces de la Corte Suprema,
en torno a la validez constitucional del tantas veces citado decreto
214/02. No lo he encontrado y, en cambio, tropiezo con una unánime
declaración de voluntad sobre un resultado económico que se juzga
políticamente necesario. La eterna disputa del derecho occidental acerca
de si la fuente de la obligatoriedad ética o jurídica se halla en la razón o
en la voluntad parece zanjarse aquí a favor del segundo criterio.

Honestamente, todas mis convicciones, expresadas desde hace mucho


en diversos trabajos en el ámbito académico, me impiden participar de
tal criterio decisionista.

De todos modos, la obligación de los jueces de los restantes tribunales,


de conformarse con la linea interpretativa de la Corte Suprema tampoco
se encuentra afirmada de modo tan seguro en la jurisprudencia del Alto
Tribunal, y por ello quiero repetir aquí lo que expresé en el plenario
"Abalde Jorge y otros c/ Banco Río s/ amparo "de fecha 26 de junio de
2007, en el sentido de que "la autoridad de los fallos de la Corte no
provienen de la jerarquía del Tribunal que los dicta, sino que, como lo
recordó el Procurador General, doctor Sebastián Soler, en Fallos 236:501,
citando al chief justice Tanney: "...decididamente acepto que se
considere en adelante como ley de este tribunal la de que su opinión
sobre la interpretación de la Constitución esté siempre abierta a
discusión cuando se la suponga fundada en error, y que su autoridad
judicial deba, en adelante, basarse totalmente en la fuerza del
razonamiento sobre el cual está fundada".

Igualmente, la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró


que: "La facultad de interpretación de los jueces y tribunales inferiores
no tiene más limitación que la que resulta de su propia condición de
magistrados, y en tal concepto pueden y deben poner en ejercicio todas
sus aptitudes y medios de investigación legal, científica o de otro orden
para interpretar la ley, si la jurisprudencia violenta sus propias
convicciones" (Fallos 131:109)".

V-No se me escapa empero que, especialmente en este tipo de casos,


subyace una problemática más ligada a la institución de la judicatura
considerada, igual que toda estructura estatal, como un sistema de
supra-sub y coordinación de individuos y grupos para la obtención de
resultados instrumentales deseables para el funcionamiento estatal (ver
sobre estos conceptos Hermann Heller- Teoría del Estado- Fondo de
Cultura Económica-México- Pag. 267 y siguientes). En esta perspectiva,
la eficacia del Estado como unidad de acción podría resentirse si hemos
de admitir la existencia de una rama de la organización estatal, la
judicatura , en que no rige el principio de subordinación. Empero, otro
aspecto de la cuestión estriba en el sentimiento generalizado acerca de
que las decisiones judiciales dictadas por mera obediencia, y sin
convicción, deslegitiman la autoridad estatal, cuya condición de solidez
se halla en la conciencia de los ciudadanos sobre la legitimidad del
origen y ejercicio del poder político (y el departamento judicial es, en su
conjunto, un órgano del sistema político de la Constitución).

Arribado a este punto, y ya que el distinguido colega recurre a fuentes


de la tradición común a él y a mí, me permitiré reproducir las palabras
de un autor, Menajem Fisch, que contribuye con un agudo comentario al
capítulo sobre "Controversia y Disenso" en la obra colectiva "The Jewish
Political Tradition", editada por Michael Walzer y otros, en el volumen I,
Yale University Press, New Haven y Londres . Fisch concluye su examen
de fuentes talmúdicas atinentes a la autoridad de los tribunales diciendo
".... que la Mishnah Eduyot, Horayot, y Sanhedrin diseñan el cuadro
interesante de una sociedad conducida por un sistema judicial
encabezado por una Alta Corte que tiene el poder de reconsiderar y
revisar el derecho como lo encuentre adecuado, pero se halla
contrabalanceada por un sector de personas de la profesión que tienen
por cargo disentir cuando entienden que los tribunales se hallan en
error. No hay autoridad absoluta: el conjunto de reglas...se considera
revisable; el sistema tribunalicio... está perfectamente abierto a la
objeción de los críticos; y los críticos , a su vez se hallan en constante
peligro de ser declarados rebeldes. Todos los implicados están en la
obligación de vivir peligrosamente" (op. cit., pags. 331/332).

Munido de las consideraciones precedentes, reitero, pues, mi adhesión a


la argumentación básica y a la propuesta concreta del Dr. Fleicher.

Por ello, y en virtud del Acuerdo que precede, se RESUELVE: rechazar


los recursos de apelación interpuestos por el Estado Nacional y la
entidad bancaria demandada contra la sentencia de primera instancia,
la que se confirma con el alcance expuesto. Costas de Alzada a las
apelantes vencidas (art. 68, 1° parte del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación).

Regístrese, notifíquese y oportunamente devuélvase.

Fdo.Jueces Sala II, Dres. Gregorio Julio Fleicher y Leopoldo Hector


Schiffrin-.

Dr. Carlos Compaired (Art. 109 RJN)

NOTA:LAS SENTENCIAS Y EL PLENARIO DE LA CÁMARA FEDERAL DE APELACIONES DE


LA PLATA CITADOS EN LOS VOTOS DE LOS DOCTORES FLEICHER Y SCHIFFRIN, SE
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