DE PANDILLEROS, HALCONES, SICARIOS Y MATARIFES EL RELEVO GENERACIONAL Y CONTINUIDAD DE LOS GRUPOS CRIMINALES EN MÉXICO Lorenzo Encinas En medio de la mayor

crisis de inseguridad que afronta México y donde las nuevas generaciones crecieron en ambientes caracterizados por la pobreza y el miedo, las bandas del crimen organizado se dieron a la tarea de reclutar niños y jóvenes hacía el interior de los grupos para ensanchar sus dominios en las grandes ciudades, principalmente en el norte de México y estados como el de Morelos, Guerrero y de otros ubicados en la Costa del Golfo de México. Menores de edad que engrosaron las filas del narcotráfico tal vez de manera consciente o inconsciente, el caso es que decenas de miles de niños y adolescentes se convierten en el relevo generacional que le dará continuidad a los carteles del narco en México. Tijuana, Mexicali, Monterrey, Saltillo, Torreón, Ciudad Juárez son solo algunos ejemplos del involucramiento de los jóvenes dentro de las redes del crimen organizado, de hecho los menores son el rostro más visible del ejercito de personas que trabajan en las bandas criminales bien organizadas. Hace más de un año, Alejandro Poiré Romero, antes vocero en materia de seguridad de la Presidencia de la República y desde septiembre del 2011, nuevo secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, mencionaba que detrás de las grandes masacres de migrantes ocurridas en Tamaulipas y de las fosas donde son entierrados cientos de personas de manera clandestina, posiblemente tengan su origen el en el reclutamiento forzado. “Entre las líneas de investigación se encuentra el que se trata de reclutamiento forzado, al que las personas eventualmente se resisten y por eso estos criminales arteramente las ultiman” afirmaba Poiré sobre el posible origen de las matanzas. Este reclutamiento forzado, en el caso del noreste de México se inscribe en la pugna entre los Zetas y su contraparte el cartel del Golfo cuyas hostilidades han arrojado miles de muertos en su afán por el control de las rutas de la droga hacia Estados Unidos. Investigaciones de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), calculan que por lo menos 30 mil menores han sido reclutados por las organizaciones criminales en los últimos años en las áreas de actividades de la delincuencia organizada ya se en el tráfico de droga, venta de piratería, extorsión, redes de corrupción y asesinatos. En el informe detalla la manera en como los menores desde el mismo momento en que son reclutados comienza una carrera delictiva muy corta cuyo tempo puede oscilar en entre los 10 o los 8 años. La investigación de la Red por los Derechos de la Infancia en México encontró que los menores entre los nueve y 10 años de edad empiezan a ser reclutados como informantes. Posteriormente a los 12, cuando, una ves que conocen los movimientos y la estructura de las organizaciones se les usa como vigilantes en las casas de seguridad donde mantienen a los secuestrados. Ya con un previo entrenamiento, entre los 14 y 16 años se "gradúan " como sicarios o bien como encargados de una tiendita de droga. A nivel nacional no hay cifras oficiales, sin embargo, de acuerdo a especialistas, la manera en como son reclutados varía de acuerdo a la zona del país, al igual que los sueldos y las edades.

En las ciudades fronterizas las pandillas son el principal semillero de los grupos de sicarios y además de la venta al menudeo de droga: Monterrey, Ciudad Juárez, Tijuana, Mexicali, Torreón y Saltillo, son solo un ejemplo de cómo las grandes más de niños y jóvenes han caído en la telaraña del narco. En estados como Veracruz, Tabasco, Campeche existe una cifra oficial, pero según expertos en el tema de violencia, activistas y organismos dedicados a trabajar con jóvenes, las formas de reclutamiento, edades, zonas y sueldos son variables. En algunas entidades como Morelos y Guerrero los menores son utilizados como matones a suelo o bien como “matarifes” (termino empleado a las personas dedicadas a matar y destazar animales en los rastros) que se encargan de mutilar a los enemigos. MENORES EN LA VENTA DE PIRATERÍA UN NEGOCIO DE 75 MIL MILLONES DE PESOS Lorenzo Encinas Trascendió que la Procuraduría General de la República (PGR) ha recibido una serie de denuncias especialmente donde opera la organización de Los Zetas y a través de estas las autoridades de justicia han recibido declaraciones de padres de familia de algunos estados como Tabasco, Veracruz, Chiapas, Campeche y Quintana Roo donde detallan que adolescentes de esas entidades son reclutados por este grupo criminal y son llevados a ciudades ubicadas en el Estado de México o bien en el Distrito Federal para que se dediquen a la venta de artículos piratas. Datos obtenidos por un diagnóstico de la Cámara de Diputados, solo la piratería en México alcanza ganancias mayores a 75 mil millones de dólares al año, lo que nos da una idea de la compleja trama en la que están inmiscuidos los menores de edad que forman parte del engranaje de esta máquina. Desde hace tres años, investigaciones de la PGR encontraron que la banda de los Zetas controlaba el negocio de la venta callejera de discos, películas, videojuegos, perfumes, ropa y otras mercancías piratas. Para llegar a controlar este tipo de mercado, la manera de operar de este grupo criminal abarca: cobros de piso, extorsiones pago a mandos policiales y hasta intimidaciones a vendedores que se resistían a comprar su mercancía pirata o bien a integrase a formar parte de sus redes delictivas. Para llegar a conformar esta estructura, la agrupación tiene que recurrir a todo un ejército de jóvenes operadores que mayormente congrega jóvenes que provienen de muchos estados del país. Se sabe que los muchachos son incorporados tras la promesa que luego se les darán empleos bastante bien remunerados mucho mejores a los que pueden accesar en sus lugares de origen, obteniendo ganancias mayores a las que podrían aspirar aun cuando hayan terminado una carrera universitaria. No obstante a que la mayor parte de las denuncias asentadas en la PGR refieren que la desaparición de los menores tiene relación con la piratería hay otros casos en donde se investiga el involucramiento de menores en la venta y el tráfico de drogas, contrabando de pollo, autopartes, aparatos electrónicos, tráfico de indocumentados y el robo de autos. SIGUENDO EL CAMINO DE LOS MALOS: LA SEDUCIÓN DEL PODER ATRAVES DE LA DROGA Y LAS ARMAS.

Lorenzo Encinas En el norte de México las pandillas tal vez sean el sector mayormente vulnerable de involucrarse al crimen organizado. Ciudades como Mexicali, Tijuana, Juárez, Saltillo, Monterrey, Torreón, Nuevo Laredo y otras son actualmente escenario de innumerables matanzas donde mueren menores de edad a manos de los grupos rivales o bien a manos de las fuerzas federales, situación que revela la adhesión de jóvenes a las bandas delincuenciales muchas de las veces vía el reclutamiento forzado. “Aunque no hay generalizar, los grupos criminales reclutan menores pero ha todos los pandilleros, sino más bien a los que le son más útiles y de ahí van seleccionado y les atribuyen funciones especiales”, sostuvo José Antonio Pérez Islas, investigador de la UNAM. Los datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) no son nada halagadores en la medida de que estiman que más de mil niños, niñas y adolescentes han perdido impunemente la vida en los últimos años en el combate contra los cárteles, aun cuando las cifras proporcionadas por las instancias oficiales aportan datos incompletos. El informe de la instancia de defensa de los derechos de los menores advierte que unos 30 mil niños y niñas cooperan con los grupos criminales. Ante la gravedad de la situación la REDIM sostiene que los menores involucrados en actividades ilícitas no deben ser considerados sólo como infractores de la ley, sin además hay que visualizarlos como víctimas de la explotación del crimen organizado. “Ser parte del narcotráfico puede llegar a ser una opción tentadora cuando se combinan la oportunidades para éxito y una forma de vida que a una edad temprana les permite accesar al consumo de drogas y la posesión de armas”, menciono Pérez Islas. Sobre el involucramiento de los menores en las acciones del crimen organizado la REDIM afirma con preocupación que el narcotráfico está ya teniendo a nivel cultural en México y que esta teniendo un impacto cultural sobre jóvenes, niños y niñas al grado que la identidad se ha ido transformando en el hecho de aspirar a llegar a ser un líder del grupo criminal y con ello el exaltar las acciones de los criminales y el hecho de llegar a imitarlos. José Manuel Valenzuela Arce, investigador del Colegio de la Frontera Norte menciono que los sueldos de estos muchachos pueden llegar ha alcanzar los 12 mil pesos mensuales. Muchas son las razones para el ingreso a estas organizaciones, sin embargo, las pocas opciones a futuro y el hecho de adquirir bienes son variables de peso para explicar la creciente vinculación a los grupos de la delincuencia organizada. “Sí es cierto que hay muchos problemas, que van a optar por esa posibilidad porque no hay muchas opciones y esto les ofrece algo redituable, algo que no les va a ofrecer la maquiladora, a lo mejor ganan más en un año que lo que van a ganar en 10 años en la maquila. En comunidades con nulas posibilidades de escalar la pirámide social, el narco representa una ventana de oportunidad para llegar hacia la parte de arriba. "La descomposición del tejido social, el incremento de la desconfianza en las instituciones y el cierre de opciones para generar proyectos viables de vida están haciendo que muchos jóvenes opten o acepten participar dentro del enramado del crimen organizado”, mencionó. Para Valenzuela Arce la participación de jóvenes en el narcomundo se debe a una estrategia de sobrevivencia, pero también como un dispositivo de poder, de solvencia y de control.

El investigador advierte que la impunidad y la corrupción de las autoridades y policías locales tienen mucho que ver en el problema. “Hay una fractura muy fuerte del tejido social y no son las instituciones quienes representan el orden y la honradez, por lo que muchos de los jóvenes y niños no saben quiénes son los malos y quiénes son los buenos”. Sostiene que el empoderamiento de los grupos delincuenciales, mismos que tienen una enorme capacidad para matar y la impunidad de la que gozan han logrado que la sociedad se encierre en sus casas, dejando en manos del narcotráfico sus calles. “Por lo que de deja en la vulnerabilidad a los menores, sin opciones por parte de las instituciones y frente a escenarios en donde crece el miedo”, sentenció Valenzuela Arce. LOS JÓVENES MATARIFES EL PLACER SIN CULPA O LOS VERDUGOS DE LOS GRUPOS CRIMINALES Lorenzo Encinas En diciembre del 2010 fue detenido por las fuerzas militares un joven de apenas Edgar “El Ponchis” de 14 años de edad, a quien de le acusaba de destazar a sus enemigos. Con la detención salió a la luz un grupo de jóvenes de entre 12 y 23 años de edad que pasaron del anonimato al publicar fotografías en internet posando con armas, droga, autos y degollando a sus adversarios. Su fascinación por divulgar sus ilícitos alertó a las fuerzas militares y puso al descubierto su identidad y su escondite. De acuerdo a los reportes El Ponchis se desempeñaba como ejecutor de sus rivales, mismos que degollar, los torturaba y después los arrojaba a carreteras o lotes baldíos. En Infinidad de videos que circulan en la red aparece una fotografía de El Ponchis al momento de cortar el cuello de una de rivales. Los perfiles psicológicos de El Ponchis, a quien se le conoce como el "niño sicario" concluyen de que es que es incapaz de sentir culpa, razón por la cual manifestó el no tener culpa por el hecho de haber degollado a varias personas y matado a cuatro, mismas que luego fueron mostradas sin genitales colgando de un puente en Cuernavaca. La historia criminal de “El Ponchis” se remonta a los 11 años, de acuerdo a sus testimonios cuando hombres al servicio del Cártel del Pacífico lo secuestraron y fue amenazado teniendo como única opción el unirse a la organización: "Si no trabajaba, me iba a matar". Cada vez con mayor frecuencia a menores de edad son vinculados a los grupos criminales y son reclutados como asesinos a sueldo donde al paso del tiempo van escalando la pirámide criminal. Testimoniales de menores detenidos indican que comienzan como informantes, ganando sumas de entre mil 500 y 5 mil pesos por una buena novedad que informen a la delincuencia organizada. Una vez comprobada su lealtad, llegan a consolidarse como “chavos gancho” para reclutar a otros menores de edad, distribuidores de droga, ayudantes en secuestros, desaparición de cadáveres o bien hasta llegar a ser sicarios. Fuentes policíacas y conforme a la declaración de “El Ponchis” los menores llegan ha ser sicarios en un lapso de tres o cuatro meses una vez que fueron reclutados por algún grupo criminal. "El ancla que ata a los jóvenes en las redes del crimen organizado es el sentido de pertenencia que les otorgan los delincuentes, quienes los hacen sentir útiles; es algo que no pudo darles ni su familia ni la escuela ni el círculo cercano de la comunidad a la que

pertenecen", comentaría luego de los interrogatorios un siquiatra que realiza peritajes para la PGR.

REDES CRIMINALES LLEGAN A TEXAS Lorenzo Encinas Luego de que el 21 de octubre autoridades de Texas sacaron a la luz que varios cárteles del narcotráfico mexicano han tendido las redes en Texas se han lanzado a la tarea para reclutar jóvenes texanos para ligarlos dentro del contrabando de drogas y otras actividades ilícitas. De acuerdo a la “Evaluación nacional de la Amenaza de las Pandillas”, publicada el pasado 21 de octubre por el FBI afirma que el nexo entre las pandillas de calle y los narcotraficantes mexicanos se ha ido haciendo cada vez más fuerte. De hecho, a través de un comunicado, el Departamento de Seguridad Pública de Texas confirmo que seis de los siete cárteles mexicanos del narcotráfico tienen bases en esta entidad. En el documento quedó asentado que las redes de contrabando de extranjeros no pueden mover sus cargamentos humanos a través de corredores controlados por los cárteles de las drogas sin pagar una cuota. “El inmigrante indocumentado típico paga ahora entre mil 200 y mil 500 dólares por su entrada a Estados Unidos. La tarifa es mucho más alta para los extranjeros contrabandeados de países distintos a México, lo cual es más atractivo para los cárteles” reveló el informe citado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), obtenida del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes. La Evaluación Nacional de la Amenaza de las Pandillas estimó que hasta abril pasado había en Estados Unidos 33 mil de estos grupos a nivel nacional con una membresía de 1.4 millones de personas. “Las pandillas continúan expandiéndose, evolucionando y haciéndose más violentas”, reconocía el director adjunto de la División de Investigación Criminal del FBI, Kevin Perkins. El reporte revela que las pandillas texanas se han involucrado crímenes no tradicionales como tráfico de personas, de indocumentados, así como crímenes de cuello blanco como falsificaciones, robo de identidad y fraude hipotecario.

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