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TEMA 1

Estado y Nación.
Conceptualización de Estado.
El concepto Estado ha sido objeto de diversas definiciones, lo cual es explicable teniendo en cuenta los
muchos factores que confluyen en él y los variados enfoques con los que se examina, provenientes de
disciplinas tales como la ciencia política, la sociología, y el derecho entre otras. Examinaremos enseguida
la noción jurídica.

Noción jurídica de Estado


La definición de Estado desde el punto de vista de la Ciencia del Derecho, se construye a partir de la
conjunción de tres elementos: pueblo, territorio y soberanía. La siguiente definición muestra la
interpelación de estos tres elementos.
Comúnmente aceptada entre los juristas se encuentra la definición de Mortati: El Estado es "un
ordenamiento jurídico para los fines generales que ejerce el poder soberano en un territorio
determinado, al que están subordinados necesariamente los sujetos que pertenecen a él"4
Cada uno de los elementos constitutivos del Estado puede ser definido así:
El territorio, lugar en el cual el Estado ejerce su soberanía y está constituido no sólo por el suelo sino
por el subsuelo, las áreas marinas y submarinas y el espacio aéreo, el espectro electromagnético y el
segmento correspondiente de la órbita geoestacionaria.
El pueblo, constituido por todas las personas que se encuentran en ese territorio y que por ello están
bajo la influencia de lo determinado por el ordenamiento jurídico.
La soberanía, entendida como la característica del poder estatal que implica que dicho poder sea
supremo en el orden interno e independiente en el orden externo 5. El derecho, como instrumento de
la soberanía, regula y relaciona estos tres elementos.

Notas bibliográficas
4
Citado por NORBERTO BOBBIO, en: Estado, Gobierno y Sociedad. México: Fondo de Cultura
Económica. 1989 p. 128.
5
Una definición desde un enfoque histórico-político del concepto de soberanía puede aclararnos más aún
el concepto de estado, soberanía es "el proceso a partir del cual el Estado disputa con enemigos externos el
control sobre determinado territorio y excluye a sus enemigos internos del uso de la fuerza y hace público
un monopolio que antes se realizaba en función de intereses privados" (Manuel Alberto Alonso E. y Juan
Carlos Vélez Rendón. Guerra, Soberanía y órdenes alternos. Revista Estudios Políticos. Instituto de
Estudios Políticos. Universidad de Antioquia. No. 13, Medellín, julio-diciembre de 1998, p. 46.

OTRA DEFINICIÓN

Concepto de Estado.
"Agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que existe un orden social, político y
jurídico orientado hacia el bien común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes de
coerción." (Derecho Constitucional e Instituciones Políticas, Andre Hauriou, Editorial Ariel, 2ª Edición,
1980, pág. 118).
Este concepto puede ser analizado en sus distintos elementos:
1º Agrupación Humana: término sociológico que se refiere a un grupo complejo de individuos. El
Estado es una sociedad de personas naturales que constituyen el elemento humano o poblacional del
mismo.
2º Territorio: el Estado lo requiere como condición, es determinado, mutable, conocido y con cierta
delimitación.
3º Orden social, político y jurídico: el estado surge como una forma de organizar la convivencia,
confiere un orden a sus integrantes que les otorga seguridad a sus relaciones al interior del Estado. Supone
una realidad social y política a la cual deben ajustarse las normas a dictar por el Estado.
4º Conjunto de autoridades dotadas de poder de coerción: se advierte una diferenciación de funciones
al interior del Estado: Gobernantes (autoridades) y Gobernados (confieren legitimidad a los gobernantes).
Los Gobernantes tienen facultades para hacerse obedecer en caso de no acatamiento, en último término por
la fuerza (por medio de sanciones).

Elementos del Estado.


Los elementos básicos de cualquier Estado son:
1º Población (elemento humano del Estado);
2º Territorio (espacio físico);
3º Poder Político (forma de organización colectiva para lograr sus fines).

Territorio.
El territorio, el espacio físico en donde se asienta la población, constituye uno de los elementos
fundamentales del Estado. Según algunos más que un elemento, sería una condición de existencia, ya que
sin territorio desaparece el Estado. Sin embargo, si el territorio fuera la única condición de existencia del
Estado, en cualquier territorio -mutable o indeterminado- podría cumplirse la condición para establecer un
Estado en particular. Esto no parece ser así, advirtiéndose que la relación entre Estado y territorio es por lo
común estable y específica. El territorio se convierte en elemento de cada Estado, no cualquier territorio
sino uno determinado, lo que no implica afirmar su invariabilidad, ya que éste admite cambios.
Pese a lo esencial de este elemento es admisible que, temporalmente, un Estado esté privado del control
sobre su territorio debido a una invasión por otro Estado. Esto siempre y cuando se trate de un fenómeno
de fuerza, de índole material y, en principio, temporal. No se afecta la figura jurídica Estado, aún cuando
según las circunstancias, la invasión del territorio podría determinar el fin de la existencia jurídica del
Estado. En el presente siglo se comprueban casos de Estados que han subsistido pese a carecer
temporalmente de control sobre su territorio. Por ejemplo, Polonia, Francia y otros Estados ocupados
militarmente por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, conservan sus autoridades, las que
permanecen ocultas o en el exilio, no desaparecen y después de la derrota del invasor vuelven a ejercer su
dominio territorial.
Por otro lado, se observa que el territorio es un instrumento para el Estado, necesario para la realización de
sus funciones y cumplimiento de sus fines. El territorio es fuente de recursos, ámbito de desarrollo de
actividades, hábitat de la población y se proyecta como parte del ecosistema terrestre. Finalmente, el
territorio es el ámbito espacial que delimita el ejercicio de la competencia por parte del Estado y donde se
asienta su colectividad.

Composición del territorio.


El territorio del Estado puede analizarse según sus distintos componentes, que son:
1º El territorio terrestre: tierra física superficial dentro de los deslindes geográficos, y su proyección
hacia el subsuelo.
2º Las aguas interiores: que son aquellas comprendidas en el territorio terrestre (lagos, ríos) y el
espacio marítimo encerrado por las líneas de base recta (líneas imaginarias que unen los puntos más
prominentes de la costa).
3º Territorio marítimo: Se subdivide en:
- Mar territorial: que es el espacio marítimo que se extiende desde las líneas de base, hasta una
paralela trazada a doce millas mar adentro.
- Zona contigüa: espacio que comprende las doce millas que siguen al mar territorial. En esta zona
el Estado puede ejercer facultades de policía, inmigración, sanitarias y aduaneras.
- Zona Económica Exclusiva: espacio marítimo que se extiende ciento ochenta y ocho millas mar
adentro, medidas desde el límite exterior del mar territorial (junto al mar territorial suman 200 millas). Se
entiende territorio nacional en todo lo relativo al aprovechamiento económico de los recursos situados en
ella. Hacia el exterior de la Zona Económica Exclusiva está la alta mar.
El suelo y subsuelo del mar territorial y de la Zona Económica Exclusiva pertenecen al Estado, en
el ámbito de competencias que puede ejercerse en cada caso.
4º Espacio aéreo: masa de aire que está sobre el territorio terrestre, aguas interiores y mar territorial.
Se ejercen sobre éste plenas competencias. No está clara su delimitación en altura, lo que genera
problemas por ejemplo respecto de vuelos a gran altura o espaciales (colocación de aparatos en órbita en el
espacio exterior).
Muy distinto es el tratamiento dado a las naves militares. Dado su potencial destructivo se
considera el espacio aéreo con un criterio muy estricto. Si a él ingresa una nave militar, sin permiso
previamente concedido, se considera violación de la integridad territorial, circunstancia que autoriza
según el Art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas, un ataque físico contra el entrometido (legítima
defensa).
Respecto del espacio extraterrestre, no hay reivindicación territorial sobre la base de proyecciones de los
Estados subyacentes que haya sido aceptada por el derecho internacional. La colocación de artefactos
espaciales sobre los territorios de los Estados es una actividad que de hecho han realizado las grandes y
medianas potencias, sin que ningún Estado sometido al paso de estos equipos haya podido alcanzar el éxito
en un reclamo contra ello.
Junto al territorio físico se encuentran las ficciones de territorialidad. Para un manejo más seguro de las
relaciones interestatales el Derecho Internacional ha consagrado ficciones en que se reputa que
determinados espacios son territorios de ciertos Estados, cuando físicamente no lo son. Por ejemplo, se ha
sostenido que, desde la perspectiva jurídica, las actuaciones realizadas en las sedes diplomáticas se
asimilan a las efectuadas en el territorio físico del Estado. Las ficciones se relacionan con las inmunidades
y privilegios diplomáticos

Población.

Primer elemento del Estado por cuanto éste es, ante todo, una agrupación humana. La población es un
conjunto de personas naturales que habitan en un territorio de manera estable. Este asentamiento estable o
residencia exigido a los integrantes de la población excluye a los extranjeros de paso o transeúntes.
Este conjunto humano estará integrado habitualmente por nacionales y extranjeros. Los nacionales son
aquellos que tienen la nacionalidad del Estado de que se trata.
La nacionalidad en definitiva es el vínculo jurídico que une a un individuo a un Estado. Sin embargo, como
se ha dicho, en general dentro de los Estados también pueden encontrarse extranjeros que residen dentro
del estado y por tanto, deberán respetar las normas internas y, serán sujetos también de ciertas funciones
del Estado respecto de la población. Entre ellas, la más relevante, su protección de diversos riesgos a que
pueda estar expuesta: agresiones externas, ingreso de enfermedades, etc.

Pueblo.
El pueblo o ciudadanía es el conjunto de individuos que dentro de la población se encuentra habilitado para
ejercer derechos políticos. Estos individuos, constituidos como pueblo -colectivamente- integran un todo
que es el titular de la soberanía.
En un régimen democrático los derechos políticos se refieren, fundamentalmente, a la participación de la
comunidad en la generación y funcionamiento de órganos representativos. Así, la ciudadanía permite al
individuo disfrutar del derecho a sufragio, del derecho a ser elegido (o derecho de sufragio pasivo) y de la
posibilidad de incorporarse a la función pública (cuando para ser designado funcionario público se exige la
calidad de ciudadano).

Organización política.
La organización política es la forma específica como la colectividad humana se estructura en una realidad
territorial a través de órganos que están dotados de poder de coerción. Para el Derecho Constitucional el
tema relevante es el poder estatal.
Se considera al poder en general, como un tipo de influencia y a ésta como un fenómeno social en que un
sujeto activo obtiene que otro sujeto (pasivo) haga (acción) o no haga (abstención) algo que el sujeto activo
pretende.
Hay múltiples manifestaciones de influencia en la sociedad, pero no siempre ella constituye un fenómeno
jurídico y políticamente relevante. La influencia de un padre sobre sus hijos, si bien es muy relevante para
el funcionamiento de la sociedad, no tiene una dimensión significativa para el Derecho. Una influencia
importante para el Derecho es aquella que se vincula al poder. Hay en ella una transformación desde el
momento en que existe detrás de ella una sanción, que es la consecuencia con que el sujeto activo amenaza
al pasivo para el caso de que no se verifique la conducta perseguida. El poder no es otra cosa que una
influencia respaldada por la fuerza o amenaza de fuerza. Alguna doctrina entiende que la sanción puede ser
positiva o bien negativa. Ejemplo de la primera es un premio (un incentivo tributario); ejemplo de la
segunda una multa o un castigo de privación de libertad.

A--------> B------->Acción o abstención = Influencia

A------->Sanción---------> B------->Acción o abstención = Poder

Caracterizado el poder, corresponde añadir el ámbito sobre el cual actúa. Para los efectos del estudio del
Estado, este campo es el político. Lo político alude a algo de tipo público, colectivo. En general, el ámbito
de lo político está constituido por aquellas relaciones de poder vinculadas a un proceso de toma de
decisiones acerca de materias que interesan a toda la sociedad o al menos a una parte importante de ella.
Así, por ejemplo, existe una relación de poder político en el ámbito económico cuando una materia es de
tal forma trascendente que debe ser tomada en cuenta por la autoridad pública para la conducción de la
macroeconomía. Así, por ejemplo, la relación capital-trabajo es en principio una realidad económica
perteneciente a la esfera privada, pero por su importancia la traslada al terreno político, haciendo necesaria
su regulación normativa.
El poder estatal es, por consiguiente, aquella especie de poder político que le corresponde a los poderes
públicos y que consiste en la capacidad de dirección superior de todos los asuntos que se incluyen en el
ámbito político de un sistema dado. Este poder estatal puede observarse desde distintas perspectivas:
1º Internacional: Desde el ángulo externo, el poder estatal se percibe como poder nacional, y se
conceptualiza como la suma de los atributos que puede movilizar un Estado frente a otros en situaciones de
conflicto.
2° Poder institucionalizado y formalizado: desde una perspectiva político-jurídica se entiende al poder
estatal institucionalizado como soberanía.

Teoría de la Soberanía.
En la teoría política, la idea de soberanía es antigua. Ella data desde el siglo XVI y se asocia al surgimiento
del Estado moderno. Es usada por primera vez por el pensador francés Jean Bodin, quien la caracteriza
como un poder absoluto y perpetuo que reside en una república. Desde entonces se ha generalizado el uso
del concepto de soberanía como atributo del poder estatal.
Es menester afirmar la idea de soberanía limitada por lo menos en dos aspectos: por el fin del Estado, que
es el bien público temporal, por un lado, y por otro, por los derechos de las personas que, jurídicamente se
contemplan en las constituciones que los Estados se han ido dando desde el siglo XVIII.
A pesar de su asociación con la idea de monarquía, por su origen histórico, el término soberanía pasó del
antiguo régimen al constitucionalismo de los siglos XIX y XX. Esto porque la Revolución Francesa
reivindicó este poder del rey, absoluto e ilimitado, radicándolo en el pueblo.
Se distinguen dos planos de la soberanía: soberanía política y soberanía legal. La primera podría
describirse como la soberanía en el Estado y la segunda como la soberanía del Estado.

Formas de Estado
Comúnmente suelen confundirse formas de Estado y de gobierno, por eso es necesario diferenciarlas, ya
que estos dos términos significan cosas totalmente distintas. La palabra Estado designa a la totalidad de la
comunidad política, es decir al conjunto de personas e instituciones que forman la sociedad jurídicamente
organizada sobre un territorio determinado; en cambio la palabra gobierno comprende solamente a la
organización específica del poder constituido al servicio del Estado.
El gobierno es sólo uno de los elementos constitutivos del Estado. Es el conjunto de órganos directivos del
Estado o la institución o conjunto de instituciones por las cuales la sociedad realiza y desarrolla aquellas
reglas de conducta necesarias para hacer posible la vida de los hombres en una condición social.
Mientras las formas de Estado se refieren a la manera de ser fundamental de la totalidad del cuerpo social
jurídicamente organizado, las formas de gobierno tiene relación con la modalidad adoptada por los órganos
directivos que formulan, expresan y realizan la voluntad del Estado.
El Estado es la comunidad política íntegramente considerada, constituyendo la persona colectiva de la
sociedad política en la función del Derecho y el sujeto activo de la soberanía. El gobierno, es la
organización específica del poder constituido en y por el Estado y al servicio del Estado.
Tomando como criterio diferencial la participación del pueblo en las organizaciones y marcha de la
sociedad política, se distinguen dos formas de gobierno: democracia y autocracia.
La primera consiste, según Kelsen, en que el orden jurídico es producido por aquellos sobre quienes va a
regir y supone, un alto grado de participación popular. La segunda se caracteriza porque el orden estatal es
creado por un señor único, contrapuesto a todos los súbditos que excluye de toda participación activa.
Por lo tanto, los Estados de tendencia democrática son aquellos en los que el pueblo participa de algún
modo en las tareas de interés general, mientras que Estados de tendencia autocrática, son aquellos en los
que se deniega tal participación popular.
La democracia es una aspiración. El Estado totalmente democrático no existe. Sólo se producen ciertas
aproximaciones al orden utópico de la relación entre gobernantes y gobernados. Por lo que entre mayor sea
el grado de participación se le conceda al pueblo, más democrático es el Estado.
En el esquema democrático puro el pueblo es, sujeto y objeto del orden jurídico del Estado, porque él dicta
este orden jurídico por medio de representantes en la asamblea legislativa, y de otro, está obligado a
observarlo. O sea que la ley está formada por los mismos que a ella están sometidos. Esta doble calidad
popular es una de las características fundamentales del sistema democrático puro. Por eso, la democracia
es una forma de Estado o de sociedad en la que la voluntad colectiva resulta engendrada por quienes están
sujetos a él. Dado que la democracia consiste en que el orden jurídico es producido y ejecutado por
aquellos sobre quienes va a regir no es entonces, mas que la concreción de la voluntad de los gobernados,
se presenta el problema de saber cual es esa voluntad o que debe entenderse como tal. La democracia
resuelve este problema mediante un arbitrio que o obstante sea parcialmente injusto, es sin embargo el
menos alejado de la justicia. Considera que la voluntad de la mayoría es la voluntad del grupo, porque es la
que mayor número de consentimientos individuales abarca. De esta manera, para que la volunta sea
general, no necesita ser unánime sino mayoritaria.
Esta volunta se concreta mediante los diferentes métodos creados por el sistema democrático para hacer
factible la participación popular en las tareas oficiales del Estado. Tales métodos son la iniciativa popular,
el referéndum, el plebiscito, las elecciones y los partidos políticos.
El hecho de que la voluntad de la mayoría pase por voluntad de la totalidad no significa que el poder de la
mayoría este exento de limitaciones. La primera limitación que soporta es el respeto a la minoría, respeto
que es un supuesto legal y moral del sistema democrático. De otro modo, este implantaría la tiranía de la
mitad mas uno sobre la mitad menos uno. Además no hay que olvidar, que la entidad dentro de la cual se
desarrolla la regla de la mayoría, ha surgido precisamente para garantizar los derechos de los asociados.
La democracia directa y democracia indirecta o representativa tiene una diferencia. La primera se realiza
cuando el pueblo ejerce el gobierno del Estado por sí mismo, en forma directa y sin intermediarios. La
segunda, cuando el pueblo confía la función gubernativa a determinadas personas, quienes la desempeñan
en nombre y representación de aquel. Nunca existió ni puede existir una democracia directa. Es un
imposible físico porque no ha y manera de que el pueblo masivamente, tome en sus manos la conducción
de sus destinos.
Al hablar de democracia es preciso insistir en que se trata de un concepto bastante difuso. Cada ideología
política tiene su propia concepción de la democracia.
Los teóricos fascistas llamaron democracia vertical a sus regímenes totalitarios. Hitler habló de democracia
a pesar de postular el gobierno de las "minorías selectas" y de sostener que la mayoría es abogado de la
estupidez. Las dictaduras latinoamericanas suelen justificar sus aventuras con la invocación de la defensa
de los principios de la "democracia occidental y cristiana". Los regímenes marxistas llamaron democracias
populares a sus sistemas autoritarios.
No se necesita llamar al sistema "democracia participativa", puesto que la democracia o es participativa o
no es democracia.
El proyecto democrático tiene hoy que afrontar dos nuevas y adicionales amenazas, acerca de las cuales
poco se ha dicho. Nos referimos a la cuestión demográfica y al desarrollo de los medios masivos de
comunicación. La explosión demográfica de los países pobres pone dificultades al sistema democrático. El
sistema democrático no logra ser eficaz para atener las crecientes demandas sociales. Las masas, en esas
condiciones, son muy sensibles a la prédica redentorista, siguen fácilmente el señuelo demagógico y surge
así el populismo, que es un fenómeno de raíz económica y efectos políticos. Pero el populismo no resuelve
nada. Cuando llega al poder se convierte en víctima de su propia prédica demagógica e irresponsable. El
populismo es una desordenada movilización de masas. Es la antidemocracia, porque la democracia es la
participación consciente de los pueblos en las tareas públicas, mientras que el populismo es la intervención
emocional y arrebatada.
Concibe entonces el contraste entre lo que ve y lo que tiene, entre la forma de vida de otros niveles sociales
y la suya. Hace comparaciones y empieza a considerar que la pobreza no es inevitable. Se origina así un
juicio de valor sobre la pobreza. La pobreza es sólo pobreza en tanto no se tenga conciencia de ella, pero
cuando es objeto de un juicio de valor, entonces ella cambia y puede convertirse en rebeldía. La rebeldía
está compuesta de dos ingredientes: pobreza e insatisfacción.
Esta ha sido la gran equivocación del socialismo clásico en América Latina, creer que porque se es pobre,
se es izquierdista.
Los partidos son indispensables en el sistema democrático, pues es su función organizar a las multitudes,
recoger y dar forma a sus aspiraciones y presentarlas a consideración del poder político. Son instrumentos
de fiscalización y control de la función gubernativa, llamados a mantener una permanente actitud crítica
sobre los actos de gobierno. A ellos les está confiada una de las más importantes responsabilidades que
existen en el Estado democrático: ejercer la oposición. A la oposición le corresponde vigilar la integridad
de las libertades públicas, la honradez de los actos de su gobierno y el acierto administrativo. Esa es la
oposición, elemento indispensable para el diálogo democrático.

La Nación
Concepto
El siglo XIX es en el que la burguesía alcanza el poder político, pero también es la época en la que nacen
los nacionalismos y el liberalismo económico, que se traducirán en dos concepciones económicas
contrapuestas, la libertad de comercio y el proteccionismo de los intereses de la industria nacional.
La historia del siglo XIX está marcada por el triunfo de la Revolución francesa, las revoluciones liberales
que afianzan a la burguesía en el poder, la unidad italiana y la alemana y el imperialismo colonial.
El concepto de nación es muy moderno. En el siglo XIX se identifican, por primera vez, las ideas de
nación, pueblo y Estado. Son aún nociones difusas que están por definir. La nación se identifica con un
grupo de personas que tienen en común algo. Pero ese algo es diferente según el grupo de intereses que se
definan. La nación la suele constituir un pueblo, que se identifica con un territorio (el concepto de pueblo
también es difuso). Para que una nación pueda considerarse como tal, se entiende que debe tener un Estado
independiente, con lo que se identifica Estado y nación. La visión romántica del asunto pretende que cada
pueblo, para ser tal, debe luchar por tener un Estado. Lo que sí estaba muy claro era qué era un Estado: un
conjunto de instituciones que administra y gobierna un territorio.
La nación es una e indivisible, y está compuesta por un conjunto de ciudadanos con soberanía
indiscutible que se expresa en la formación de un Estado. El derecho a tener un Estado, de los pueblos,
supone, así, un derecho natural anterior a la creación del mismo. Pero este concepto implica, también, el de
democracia participativa, puesto que es en el pueblo en donde reside la soberanía, y el que se concede un
determinado tipo de Estado.
Sin embargo, en la práctica, jamás se definió lo que era un pueblo, y los Estados nación se
constituyeron sin atención a etnias, lenguas o religiones, ni a diferencias culturales. Lo que identificaba el
sentimiento nacional era el bien común frente al privilegio, y el sentimiento, irracional, de pertenecer a una
misma comunidad. El imperialismo demuestra que tampoco la identificación con un territorio era motivo
para la creación de una nación. Además, existen naciones sin territorio, como los judíos o los gitanos. En
realidad, el nacionalismo tiene que ver con un sentimiento de la clase burguesa que entra en competencia
gregaria con otros estados, por el dominio económico. El ciudadano es el que pertenece a un pueblo
soberano que forma un Estado. Pero en esta época, el concepto de nación no se forma por exclusión de una
frente a otras, sino que pretenden aglutinar en un Estado nación a todos los que de alguna manera se
pueden identificar como pertenecientes a un mismo pueblo: son los pannacionalismos.
Italia, Alemania y Austria-Hungría son los tres Estados nacionales que surgen en la época. Los tres son
grandes Estados con un peso específico dentro de las potencias europeas. Pero también hay nacionalismos
que se definen según la diferencia ante otros. Son los idionacionalismos patrioticos que aparecen en el
ámbito del Imperio turco como el griego, el servio, el rumano, el búlgaro y otros, que se desgajan del
Imperio otomano.
A pesar del empuje del nacionalismo como ideología, no todos los Estados son nacionales, ni todas las
naciones tendrán Estado. En realidad, la formación de un Estado es independiente del concepto de nación,
y en todos los Estados hay varias naciones o pueblos. Es un problema de escala: el Estado para que sea
viable económicamente ha de tener un determinado tamaño mínimo, que viene definido por el mercado
para los productos industriales. Los Estados se crean a raíz de la formación de un mercado nacional libre
de trabas aduaneras. El debate de la nación Estado se plantea fuera de la ideología liberal, que en última
instancia es la que predomina a la hora de crear Estados reales. La complejidad para definir lo que es una
nación y lo que es un pueblo, que tienen derecho a un Estado, es, ante todo, metodológica.
El concepto de nación tiene un fuerte componente ideológico, que se define en el «amor a la patria», y
se concreta en la investigación de las peculiaridades que definen al pueblo y en el conocimiento de la
geografía nacional. Es la época en la que aparece el excursionismo y las sociedades de amigos del país. Sin
embargo, existe una contradicción fundamental entre el nacionalismo que excluye a los demás, al definirse
como diferente a los otros, y el internacionalismo que aboga por la supresión de todas las barreras
económicas. La teoría liberal se formó atendiendo a empresas individuales, y a expensas de las nacionales,
que pretendían tener el mayor espacio posible libre de trabas comerciales.
Todos los grandes teóricos de la política y la economía del siglo XIX intentan definir lo que es una
nación. Para Adam Smith una nación es la que tiene un Estado territorial. Según esto, sólo son pueblo, y
por lo tanto nación, aquellos que tienen Estado. Schoenberg dudaba que el concepto de renta nacional
elaborado por Smith tuviera algún sentido, ya que implicaba al conjunto de los ciudadanos y a la renta de
un territorio. Sin embargo, el interés individual no tenía porqué coincidir con el nacional. La teoría liberal
abogaba por la no intervención del Estado, pero el Estado controlaba ciertos monopolios que se
consideraban básicos para el funcionamiento del país: la moneda, las finanzas, la normativa fiscal y
aduanera, etc. Los Estados constituían espacios homogéneos y libres para ejercer las actividades de las
empresas capitalistas, pero estaba restringido a sus habitantes. Llegado el caso, en épocas de crisis, se
podía restringir el mercado con el exterior tomando medidas proteccionistas. Estas medidas las solían
adoptar los Estados menos desarrollados.
El sistema implica la formación de una economía nacional, en la que el país debe tener un tamaño
suficiente para que el mercado pueda consumir lo que la industria produce, y la nación sea así viable
económicamente. La nación Estado tiene que estar integrada, lo que se consigue gracias al transporte, que
crea los mercados nacionales. Y además tiene que tener en su territorio los recursos naturales que emplea
su industria. Es el principio del colonialismo.
En el siglo XIX se esperaba que los movimientos nacionales fuesen en favor de la unificación y de la
expansión, pero también fueron en favor de la división. Servios y croatas se separaron del Imperio
otomano intentando crear una unidad política sin precedente histórico: Yugoslavia. Y lo mismo hicieron
checos y eslovacos, o los suizos (algo antes).
Se pensaba que las naciones sin Estado estaban condenadas a desaparecer, por que la imposición de la
cultura dominante acabaría barriendo los sentimientos nacionales populares menores. Pero estos
sentimientos se mantuvieron gracias a los nacionalismos políticos que surgieron en todos los países, y que
mantuvieron este sentimiento nacional separatista dentro de las grandes naciones que se formaron en el
siglo XIX.
Estado de Derecho.
Concepto, Antecedentes históricos
Establecer un criterio de definición de lo que ha de denominarse "Estado de Derecho", nos conlleva
necesariamente a establecer distintas reflexiones, sobre el mismo. Varias corrientes dogmáticas, generadas
esencialmente por Juristas nos mueven a lograr un panorama de su significado muy variado la mayoría de
las veces por el no ajeno carácter de la evolución política y jurídica de los pueblos atraves de su historia. El
concepto en sí se remonta al Jurista Alemán Roberto Von Mohl, quien utiliza por primera vez esta
expresión al mencionar en su obra : - Das Rechtstaat¹- ( Del Alemán Recht.- Derecho, Ley normatividad.
y Staat.- Estado ) en la época moderna (1830 aprox.) Ya que anteriormente existen pocos datos e
imprecisos con Los Romanos y los Griegos. la visión que se tiene de este término varía de acuerdo a
diferentes doctrinistas como posteriormente lo contrastare a la luz de ciertas teorías. Este concepto de
Estado de Derecho , apareja dos elementos que lo vuelven un termino compuesto: Estado y Derecho.
Kelsen, quien mencionó alguna vez lo siguiente: "Sólo la unidad del orden Totalitario, la persona del
Estado Soberano, puede constituir el punto final de la imputación, en función de La cual debe puede
interpretarse una determinada conducta humana como acto de la comunidad. La unidad de los órdenes
parciales , en especial ,la unidad de ese orden parcial , constitutivo de la llamada Persona Física , no
representa sino puntos provisionales, puntos de tránsito de la imputación, la cual aspira incesantemente
hacia una unidad última definitiva. Que el estado soberano constituya el punto final de la imputación
( interpretando a Kelsen ) , significa que su voluntad es libre
1 López Rios Jorge Dr El Derecho Contencioso Administrativo.- U. De Guanajuato México 1994 porque
no se halla determinada, ni es susceptible de serlo , por ninguna voluntad superior. De este modo la
soberanía del estado, como libertad de su voluntad, es incompatible con la voluntad en el sentido de que
‚éste fuese libre fuera del estado."(1 p.140.).
Kelsen, iguala al Estado Autocrático y al Democrático porque según El, ambos son estado de Derecho,
Porque "es el orden Jurídico el que determina el titular de la autoridad y la forma de ejercerla; quien debe
mandar y quien obedecer " (Id P 142),esto es son elementos dependientes, la simbiosis de la legitimidad
diría Duverger; ante esta similitud de conceptos estamos en posibilidad de fundamentar que en sí , el
orden Jurídico de un Estado , lo identifica con el mismo, esta relación , surge como una simbiosis Estado -
Derecho , que ante este perfil se ofrece no el Derecho como un elemento del Estado , sino como una
cualidad intrínseca del Estado. Ya que no concibe que el orden jurídico como un elemento del Estado sino
lo identifica como el mismo (entiéndase Estado); según obran en las referencias bibliográficas
anteriormente descritas. Y como posteriormente referiría en su Obra de la teoría general del estado en el
cual indica: " Insistimos en que no es un proceso histórico realmente acaecido en el mundo externo en el
que el Estado cede su soberanía al orden Jurídico Sometiéndose a Él, sino que se trata de un progreso
dentro del mismo conocimiento del Estado como objeto de Estudio, el cual, partiendo de la consideración
aislada del contenido del poder de dominación se eleva al punto de vista mas general de ese contenido, es
pues la evolución del Estado en relación al ejercicio de sus funciones en un marco de actuación restringido,
sujeta la función pública al límite de la ley; que preserva por tanto la libertad del individuo en su actuar y
como garante el Estado, de las garantías del gobernado. Por tanto podemos concluir que el ejercicio del
poder se muestra dimensionado en forma específica por el marco jurídico. “ VALORACION DE LA
POSTURA KELSENIANA Edgar Bodenheimer, hace un claro análisis en su libro Teoría del Derecho
escrito en 1940, del cual la enciclopedia Jurídica Omeba, extrae un análisis de su postura, en la cual analiza
la postura de Hans Kelsen y menciona las siguientes: CONSIDERACIONES.: "Términos como < Estado
de Derecho > o < Imperio de la Ley> carecen totalmente de significado . - Todo Estado es un Estado de
Derecho - dice Kelsen en su obra ( Der Soziologische und der juriztische Staatsbergrifft , p g 191) . El
término mismo de "estado de Derecho" no es mas que un pleonasmo carente de sentido, - porque en
opinión de Kelsen- Derecho y Estado son conceptos idénticos, sinónimos. El estado no es sino la suma
total de normas que ordenan la coacción, y es así coincidentemente con el Derecho. < El Derecho - El
Derecho positivo; (no la Justicia) es precisamente ese orden coactivo que es el Estado (Kelsen , La Teoría,
etc) >. KELSEN ATACA LA Opinión DE QUE UN ESTADO DESPOTICO NO ESTA GOBERNADO
POR EL DERECHO, SINO POR LA VOLUNTAD ARBITRARIA DEL DESPOTA. Tal opinión -dice-
<<carece totalmente de sentido>>. Negar el carácter jurídico de un régimen despótico no es sino una
ingenuidad o una presunción Jusnaturalista. (Kelsen Allgemeine Staatslehere, 335) De acuerdo con el
tamiz por el cual se analiza esta postura, estamos ciertos en determinar que aún y si esta afirmación fuera
cierta. los súbditos de el Régimen Despótico, cierto es que aun y cuando carecieran de Derechos frente al
Déspota, El estado despótico sería un estado de Derecho, concebido en que la ley del déspota es la que
impera. Más todavía si tomamos en consideración que en el caso de los regímenes absolutistas -
despóticos, La figura del Déspota se le identificaba con el estado. (v.gr. El Rey Luis XIV en Francia ó La
Zarina Catalina de Rusia) en la cual tenía como lema: "Gobernar para el Pueblo, pero sin la intervención
del Pueblo". La omnímoda actuación de ‚éstos, se contrapone a la expresión Jusnaturalista que
Bodenheimer hace de Kelsen, al negar el carácter Jurídico de un régimen despótico, tomándolo como una
ingenuidad de un asérrimo Positivista. En sí, puede darse el Estado de Derecho en un Régimen Despótico,
enfrentando una disyuntiva a la luz de varios doctrinistas. Porque en la definición de un Estado de
Derecho, en la trilogía LEGALIDAD JUSTICIA Y DERECHO En la cual a continuación analizo
encontraríamos; Las siguientes relaciones: TRILOGIA DE RELACION ESTRUCTURAL :
J U S T I C I A L E G A L I D A D D E R E C H O
INTERRELACION DE ELEMENTOS: 1.- Puede haber un Estado, constituido legalmente, adecuado a los
principios del Derecho, y Justo. Para los Positivistas es Estado de Derecho. Para los Jusnaturalistas es
Estado de Derecho. 2.- Puede existir un Estado, constituido legalmente, inadecuado a los principios del
Derecho, y por ende injusto. Para los Positivistas es Estado de Derecho. Para los
Jusnaturalistas no es Estado de Derecho De tal manera que en otros campos y en sí¡ es este tipo de
corrientes a la cual se apegan más al concepto , analizaremos otras posturas: EPOCA DEL SIGLO XVIII.
A raíz de la División de poderes, de la creación y reconocimiento de derechos del ciudadano, en
contraposición del absolutismo y tomándolo del constitucionalismo inglés, el cual define la limitación y
racionalización del Poder, la supremacía del Derecho, la División del Poder. En esta época el calificativo
de Estado de Derecho lo concibieron como: "El sistema que contempla determinadas instituciones jurídicas
acordes con el ideal Liberal Burgués: La distribución y control del ejercicio del Poder en varios
detentadores; La supremacía de la Constitución que preferentemente debía ser escrita y rígida además de
establecer competencias exclusivas y delimitadas de los órganos del Poder; el sometimiento a la
administración de la Ley, la cual debería ser derogada y creada Por un órgano popular, la vigencia de un
control judicial adecuado el establecimiento de derechos y obligaciones para los gobernados , para
garantizar la sujeción de los órganos estatales al Derecho.. (2 p g.1328) CONCEPTO ACTUAL DEL
ESTADO DE DERECHO El Derecho Anglosajón Americano tiene una denominación de una nueva
concepción del Estado de Derecho: el Welfare State (cfr 2 p.1330) esta nueva concepción adapta hacia los
nuevos derroteros de los caminos del Estado de Derecho, adonde confluya una nueva postura de un estado
adecuado a la Política, Economía, Cultura y Sociedad, adecuándose a las nuevas necesidades de estas
materias en constante desarrollo. En lengua hispana su aproximación se lograría en Estado Social de
Derecho, esta denominación concebida por el Derecho anglosajón Norteamericano, da la pauta para
establecer un concepto más ad-hoc a las necesidades. aquí converge en este término que al parecer pone
en Claro dicho término. Dando como conclusión que: Este es el mejor concepto de estado de derecho,
apareja, la necesidad de unir los criterios, del estado en su función, e interrelaciona a su población no como
un elemento más del Estado . sino como un colaborante en esta relación unida en una definición, con un
Derecho que en realidad, deposita en su verdadera función garantías para el Gobernado y un estricto apego
a las facultades en las que el estado se limita únicamente a sus funciones conferidas por ley; logrando un
balance en esta definición, llevando la sumisión del Estado, al Derecho como Jellinek lo afirmaba. y
relacionándose directamente al Principio de legalidad. ESQUEMA DE CONDICIONES PARA EL
ESTADO DE DERECHO: E.D. = S { ( P.P.C. / E..C. ) + ( E.I.E.) } ed = p.l e.d.:p.p.c.::e.i.e.:p.l.
Donde: E.D. : ESTADO DE DERECHO P.P.C. : PODERES PUBLICOS CONSTITUIDOS E.I.E. :
ELEMENTOS INTEGRANTES DEL ESTADO P.L. : PRINCIPIO DE LEGALIDAD (Condición Sine qua
non)

Estado Social de Derecho


Sus orígenes son bastante difusos, aunque los podríamos situar entre la constitución de Weimar de 1919 y
la actual constitución alemana, La Ley Fundamental de Bonn de 1949.
Después del fin de la Primera Guerra Mundial, se elabora la constitución de Weimar, y su estudio en el
tiempo de la post aplicación es donde saldrán las bases de Estado Social.
Las constituciones de todos los estados sociales, incluyen una parte económica. Keynes resume como debe
de ser esta intervención económica defendiendo la intervención del Estado para cumplir con los fines
sociales. Defiende una teoría intermedia entre el liberalismo y el comunismo, en el sentido de que todo
Estado debe de intervenir, gestionar una parte de la actividad económica, y sobre todo defiende la
planificación económica por parte del Estado. El Estado , al contrario que los individuos no debe de
perseguir el beneficio económico, sino la protección del débil a través de una distribución equitativa de la
riqueza . El estado debe de conseguir el mayor grado de bienestar para la mayor parte de los individuos.
Respecto al concepto de Estado social del Derecho, hemos de decir que históricamente este concepto fue
precedido por el de Estado de derecho. El Estado de Derecho se identifica por dos elementos. Como
prejuicio filosófico, aparece esta forma del Estado con un "sobredimensionamiento" de la función de la ley,
para la organización de la política y de la sociedad. El valor de la ley como mecanismo civilizador es el
presupuesto filosófico que tiene el Estado de derecho. En éste la ley aparece como el instrumento más
adecuado para disponer una determinada forma de sociedad y de Estado. El segundo elemento es el
principio de legalidad. Significa que tanto el Estado como la sociedad deben estar sometidos a la Ley.
Rasgos fundamentales [editar]Igualdad versus libertad. La libertad además de ser un derecho fundamental
individual, es un principio que el estado ha defendido especialmente. Esta libertad genera desigualdad, y
cuanta más libertad con el tiempo más desigualdad. El Estado social, defiende la libertad, pero en caso de
intervenir lo hará en favor de la igualdad, no de la libertad. El modelo de Estado social es un modelo gestor
y que interviene, para perseguir el fin de la redistribución de la riqueza. Su actuación no es neutral, sino
que intenta corregir desigualdades.
El estado gestor, mánager. Cuando aparece el estado de social por un extremo se encuentra el Estado
liberal y por el otro el modelo comunista. El estado social tiende a posicionarse en el centro , de tal forma
que no será propietario de todos lo medios de producción sino de algunos y no opta como principio por el
liberalismo, aunque si mantiene el respeto por la libertad de los individuos de participar en actividades
económicas. Con estas premisas el Estado organizará la actividad económica, planificando y participando
en determinados sectores.
Derechos sociales. Son aquellos que tienen que ver con la protección de los más desfavorecidos, son
derechos que obligan al Estado a actuar. Entre ellos citaremos el derecho a la educación, el derecho a una
vivienda digna , el derecho a la salud y la seguridad social, etc.
La teoría de la Procura Existencial de Forsthoff. Por la cual el Estado debe proporcionar sino a todos, a una
mayoría el mayor grado de bienestar posible respecto a aquellas necesidades que el individuo no pueda
proporcionarse por sí mismo. Según García de Enterría, el Estado debe de encauzar adecuadamente la tarea
de la asistencia vital, asegurando las bases materiales de la existencia individual y colectiva. El ciudadano
debe poder obtener de los poderes públicos, todo aquello que siéndole necesario para subsistir dignamente,
quede fuera de su alcance.
Principio democrático. Respeta los principios democráticos de las Democracias Liberales pero los
completa.
Surge así la democracia económica que consiste en la creación de una cámara esporádica especializada en
cuestiones económicas; esto se quedará más en un intento que en algo práctico de verdad. Nace también el
principio de la democracia empresarial por la que se abren vías de participación a los trabajadores en el
seno de las empresas.
Partidos políticos [editar]El modelo social supuso la entrada de los partidos de masas en el Parlamento y
desde entonces hasta ahora han pasado de ser los principales actores a los únicos, hasta el extremo que se
emplean expresiones como "partitocracia".
Otra consecuencia de esta masificación es el incremento de una clase media carente de ideales, lo que
acarrea una pérdida de carga ideológica en los partidos políticos, principalmente en sus mensajes.
Partiendo de la base de que los partidos son un mal necesario. Los ciudadanos se van apartando de ellos y
buscan otros cauces para intervenir, lo que lleva a la creación de los llamados "grupos de presión (Lobby)".
Así pues vivimos en un gran auge de estos grupos que asumen funciones que les corresponde a los
partidos. En el parlamento, el problema es mayor; deja de representar a la comunidad que los votó para
actuar solo en nombre del partido, pasando de esta forma a defender los intereses del partido antes que los
de la sociedad.
Burocracia [editar]Se necesita una gran burocracia en el Estado Social. Esto conlleva el problema de un
gasto abultado con resultados a veces poco eficaces, para lo cual hay que establecer muchos impuestos.
Sociología [editar]La sociedad hoy se urbaniza, con la consiguiente desaparición de lo rural. Las
abundantes necesidades culturales de las grandes sociedades, se satisfacen con la televisión, medio que en
vez de proporcionar una cultura autóctona o promoverla, difunde la propia de los países considerados -por
sí mismos- desarrollados o primermundistas, promoviendo una discriminación a nivel global y
evidenciando claramente estándares de progreso relacionados con el poder adquisitivo.

Estado democrático de Derecho


La democracia como principio de legitimidad postula que el poder deriva del "demos", el pueblo, y se basa
en el consenso verificado, no presunto, de los ciudadanos.

La democracia no acepta autoinvestiduras, ni tampoco que el poder derive de la fuerza. En las democracias
el poder está legitimado, además de condicionado y revocado, por elecciones libres y recurrentes. Hasta
aquí está claro que la titularidad del poder la tiene el pueblo. Pero el problema del poder no es sólo de
titularidad, es sobre todo de ejercicio.

La democracia como sistema político tiene relación con la titularidad del poder y el ejercicio del poder.
Para colectividades pequeñas, como fue el caso de las asambleas en la ciudad-estado de la Grecia antigua,
o los cabildos abiertos de nuestra organización colonial, fue posible la interacción cara a cara de los
ciudadanos, y en estos casos, la titularidad y el ejercicio del poder permanecían unidos, una forma de
autogobierno. Pero cuando el pueblo se compone de decenas o centenas de millones, dicha práctica es
imposible y entonces se hace necesario separar la titularidad del ejercicio, nace así la democracia
representativa.
Señala Sartori, que el hecho de que se añadan algunas instituciones de democracia directa, como el
referéndum o plebiscito, no obsta para que nuestras democracias sean indirectas, gobernadas por
representantes. El poder se transmite por medio de mecanismos representativos.

La democracia como un ideal. La democracia como es en la realidad, no es la democracia como debería


ser. La democracia es ante todo y por encima de todo, un ideal. El elemento ideal o normativo es
constitutivo de la democracia y provee una tensión ideal, sin la cual, una democracia no nace o bien se
distiende rápidamente. El elemento dinámico es esta diferencia entre la democracia ideal y la democracia
real, que hace a esta última perfectible. Cuanto más se democratiza una democracia, tanto más se eleva la
apuesta.

III.- SAMUEL P. HUNTINGTON.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el apoyo universal a la democracia se consolida.

Sin embargo esto tuvo lugar al precio de un desacuerdo, también universal, en cuanto a su significado.
Todos definían a la democracia según sus propios intereses. De esta manera proliferaron las democracias
con apellido: democracia directa, democracia representativa, democracia liberal o burguesa, democracia
proletaria, socialdemocracia, democracia totalitaria, etc. Todo esto creó problemas importantes para los
pensadores. En los años 50 y 60, los politólogos hicieron esfuerzos notables para reducir la confusión
terminológica y conceptual.

Fue así como cristalizaron tres enfoques acerca de la definición de democracia:

(1) De acuerdo a las fuentes de autoridad.

(2) De acuerdo a los fines o propósitos del gobierno.

(3) De acuerdo a los medios o instituciones.

De acuerdo a las fuentes de autoridad, la connotación más recurrida es la democracia como gobierno del
pueblo. Algunos agregan en forma retórica : el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pero
para Huntington esta definición carece de sentido desde un punto de vista empírico y analítico.

El órgano gobernante en una democracia no siempre es definido en una forma tan amplia. Jefferson
identificaba la democracia con el gobierno de la clase media. Otros, como el gobierno de los trabajadores.
Bryce señalaba que la democracia existe cuando gobierna "la mayoría de los ciudadanos calificados".

La premisa implícita en la definición de democracia como gobierno de la mayoría, es que, mediante la


persuasión y la movilización de apoyo, las minorías pueden llegar a ser mayoría. De no ocurrir así, si se
impide de forma permanente el acceso de una parte de la sociedad al gobierno, se viola el concepto mismo
de democracia.

Una segunda manera de definir un gobierno democrático es en términos de los propósitos u objetivos que
éste cumple. Pero ¿cómo definir estos objetivos?
¿Serán el Bienestar Humano, la Igualdad, la Justicia, los Derechos Humanos, la Realización del Individuo,
la Libertad, el Bien Común, etc., etc.?

Existen muchos problemas con la definición de democracia en términos de fines. Cada autor presenta su
propia serie de propósitos. Los objetivos que se presentan suelen ser generalmente de carácter idealista.
Prácticamente todos los líderes políticos aseguran perseguir fines democráticos, en este caso todos los
estados serían democráticos.

Por lo visto, también este enfoque nos presenta dificultades desde el punto de vista analítico y empírico.

La dificultad de definir a la democracia en términos de fuentes de autoridad o de propósitos de gobierno,


ha llevado en las últimas décadas a enfatizar una definición institucional de democracia. La democracia
tiene un significado útil sólo si se le define en términos institucionales. La institución clave en una
democracia es la elección de los líderes por medio de elecciones competitivas.

La formulación moderna más importante la hizo Joseph Schumpeter en 1942, señalando que: "El método
democrático es aquel mecanismo institucional cuyo fin es llegar a decisiones políticas, en la cual los
individuos adquieren la facultad de decidir mediante una lucha competitiva por el voto del pueblo".

Durante algún tiempo, después de la Segunda Guerra Mundial, el debate continuó entre los teóricos que
adherían a la definición clásica de democracia, por la fuente o por el propósito, y aquéllos que se
inclinaban por el concepto institucional schumpeteriano.

Hoy el debate ha concluido y ha predominado la tesis de Schumpeter. El enfoque institucional posibilita


distinguir la democracia de otros sistemas contemporáneos, a saber, el sistema Totalitario y el sistema
Autoritario.

Las dimensiones claves por las que se pueden comparar con la democracia son tres:

(i) La forma en que se eligen los líderes a través de elecciones competitivas u otros

medios.

(ii) El alcance y la naturaleza de la participación de la ciudadanía en el gobierno.

(iii) El alcance y la naturaleza del control de la sociedad, en especial el control de la

economía por parte del gobierno.

La democracia es competitiva, mientras que los sistemas autoritarios y totalitarios son no competitivos; los
sistemas democráticos y totalitarios son participativos (el primero con participación autónoma y el segundo
con participación movilizada, en tanto que los sistemas autotitarios son no participativos. Los sistemas
totalitarios ejercen un control amplio o total sobre la sociedad y la economía, mientras que los sistemas
democráticos y autoritarios ejercen solamente un control limitado o moderado.

Tipos de Sistemas Políticos.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Características Democrático Totalitario Autoritario
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Rol de la ideología limitado central no existe

Forma de cambio gradual revolucionaria no gradual

Participación amplia amplia ninguna o muy


autónoma movilizada limitada

Elecciones efectivas rituales no existen o no


competitivas no competitivas competitivas
frecuentes frecuentes

Libertad de expresión, amplia no existe severamente


de prensa y de reunión restringida

Control de la economía limitado amplio a limitado


por parte del gobierno a moderado total
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
La definición institucional provee de un sistema referencial práctico para determinar si un sistema es
democrático. Proporciona una serie de puntos de referencia, agrupados en su mayoría de acuerdo a las
dimensiones de Robert Dahl de competencia y participación. Los regímenes políticos nunca encajan
perfectamente en marcos académicos. En cambio la clasificación en términos de democracia institucional
es tarea relativamente fácil.

Negar la participación mediante el voto a cualquier grupo, no es democrático. Tal fue el caso de Sudáfrica
bajo el régimen del apartheid, en que el 70% de la población negra del país no pudo ejercer este derecho, o
como ocurrió en Suiza con el voto de las mujeres, hasta hace muy poco tiempo atrás; y en los Estados
Unidos, cuando se negó la participación electoral al 10% de la población afroamericana del sur.

Los golpes militares, la censura, las elecciones fraudulentas, la coerción y el acosamiento de la oposición,
la restricción de reunión o movimiento, son políticas incompatibles con la democracia. El concepto
institucional de democracia ha sido ampliamente aceptado en los Estados Unidos y ahora también en
Latinoamérica.

Ya no se cuestiona a la democracia política, ceñida al modelo constitucional liberal como una democracia
puramente formal, si es que ésta da garantías a los derechos individuales, al derecho de reunión y a las
elecciones libres.

IV.- JOSEPH A. SCHUMPETER.

La democracia como método.

Un aspecto central de la formulación de Schumpeter es concebir la democracia como un método, como un


modo de proceder, cuya ausencia o existencia es, por consecuencia, fácil de comprobar en la mayoría de
los casos. Esta opción le permitió resolver ambigüedades y dificultades implícitas en la teoría clásica que
definía la democracia como " la voluntad del pueblo", o "la voluntad general" o "el bien común", máximas,
que a juicio de Schumpeter, muchas veces eran mejor servidos por gobiernos que nada tenían de
democráticos.

La definición Schumpeteriana es de carácter empírica, más sujeta a los hechos e nstituciones que permiten
su funcionamiento que a una concepción más abstracta o de componentes ideales. En segundo lugar, la
definición pretende ser exhaustiva y satisfactoria, a saber, el problema está en garantizar un método para
conseguir decisiones formalmente por medios democráticos, no permitiendo hacer excepciones a este
principio.

Para Schumpeter la democracia se define de la siguiente manera: "el método democrático es el instrumento
institucional para llegar a decisiones políticas, en virtud del cual cada individuo logra el poder de decidir
mediante una competencia que tiene por objeto el voto popular". En efecto, esta definición pone su acento,
en primer lugar, en el carácter central de la competencia, en segundo lugar, en los elementos esenciales que
debe existir en un régimen democrático: la existencia de una oposición, la existencia de minorías y el papel
clave del voto popular.

Los supuestos. Ahora bien, esta definición tiene un conjunto de supuestos que abordaremos,
particularmente aquellos que tienen una vinculación para el tratamiento de su relación con el capitalismo y
el mercado. El primero de estos es el reconocimiento de la libertad y competencia por el caudillaje político,
y en segundo lugar, la de la organización de las voliciones - la expresión de la voluntad - como elementos
claves para la competencia electoral.

Al respecto, es en la competencia por el caudillaje donde Schumpeter establece una relación con las
dificultades similares que se dan en el ámbito de lo económico, propio de las sociedades que organizan su
economía en base al funcionamiento del mercado.

Esta dificultad reside en que, tanto en la competencia económica como en la competencia política, esto es,
la competencia por el voto, se dé dicha competencia en forma perfecta, vale decir, no excluye fenómenos
análogos como lo son la competencia "desleal" , "fraudulenta" o, en definitiva, la restricción de la
competencia. No existe la competencia perfecta ni, por ende, la democracia perfecta.

¿Qué relación , entonces, existe entre capitalismo y democracia?, ¿nació al mismo tiempo que el
capitalismo y en conexión causal con él?

Si bien es posible encontrar históricamente casos donde el capitalismo se ha desarrollado al margen de un


sistema político democrático - los países asiáticos emergentes, el desarrollo y modernización capitalista en
la España de Franco, etc. - tampoco la democracia pareciera ser estrictamente necesaria pero sí una
condición importante. En el Chile del siglo XIX, de acuerdo a Arturo Valenzuela, en su trabajo "El Origen
de la Democracia en Chile", habría emergido una democracia a pesar del precario desarrollo capitalista y la
ausencia de una burguesía como sujeto histórico, que promovió en los países occidentales de democracia
avanzada el cambio político, y ello, básicamente por la existencia de procedimientos democráticos: sistema
institucionalizado que regula la competencia, sistema electoral, la regularidad periódica de elecciones y,
por lo tanto, de un acceso al poder político de acuerdo a una competencia electoral y el voto popular,
aunque de características restringidas por el carácter censitario y las perversidades del sistema electoral.
Pese a ello para Schumpeter el sistema económico capitalista posibilita más que ningún otro régimen
político el desarrollo de la democracia por tratarse de sociedades abiertas donde la libertad individual, otro
de los presupuestos básicos establecidos por Schumpeter para entrar en la competencia electoral, es
también condición básica para el sistema económico, aunque, como él señala, el método democrático no
garantiza mayor libertad individual.

Otro tanto ocurre con el presupuesto que señala la función de la democracia como un régimen que no sólo
tiene la facultad de crear un gobierno, sino que también de disolverlo y fiscalizarlo mediante la decisión
del electorado de reelegir a sus representantes, lo cual implica que la voluntad mayoritaria no es la
voluntad del pueblo en su totalidad, sino de la mayoría proporcional, de acuerdo a los procedimientos
institucionalizados establecidos.

En resumen, podemos decir, que para Schumpeter " la democracia moderna nació al mismo tiempo que el
capitalismo y en conexión causal con él", y ello, básicamente por dos razones planteadas por el autor: la
primera, en relación a la teoría de la competencia por el caudillaje, en el que la burguesía procedió al
proceso de transformación política, siendo el método democrático el instrumento utilizado para esa
construcción.

En segundo lugar, porque la burguesía, como agente social de la transformación política, introdujo limites
a las decisiones políticas, más allá de los cuales el método democrático deja de ser aplicable, lo cual se
traduce en que los intereses de la clase capitalista quedan mejor servidos por una política de no
intervención del Estado.

V.- ROBERT A. DAHL.

Para Dahl, el gobierno democrático se caracteriza fundamentalmente por su continua aptitud para
responder a las preferencias de sus ciudadanos, sin establecer diferencias políticas entre ellos. Para que
esto tenga lugar es necesario que todos los ciudadanos tengan igual oportunidad para:

(1) Formular sus preferencias.

(2) Manifestar públicamente dichas preferencias entre sus partidarios y ante el gobierno, individual y
colectivamente.

(3) Recibir por parte del gobierno igualdad de trato : es decir, éste no debe hacer discriminación alguna por
causa del contenido o el origen de tales preferencias.

Estas tres condiciones básicas deben ir acompañadas por ocho garantías :

(1) Libertad de asociación.


(2) Libertad de expresión.
(3) Libertad de voto.
(4) Elegibilidad para el servicio público.
(5) Derecho de los líderes políticos a competir en busca de apoyo.
Derecho de los líderes políticos a luchar por los votos.
(6) Diversidad de las fuentes de información.
(7) Elecciones libres e imparciales.
(8) Instituciones que garanticen que la política del gobierno dependa de los votos y
demás formas de expresar las preferencias.
Aparentemente estas ocho características institucionales darían una escala teórica adecuada para comparar
a los distintos regímenes políticos, sin embargo , sabemos que tanto en el pasado como en el presente los
regímenes divergen grandemente en la amplitud, aplicación y garantías que otorgan al ejercicio de tales
oportunidades institucionales.

Para poder medir con mayor precisión el grado de democratización de un sistema político, Dahl recurre a
dos dimensiones teóricas, las que, sin agotar el concepto de democracia como ideal, entregan una
herramienta muy adecuada para el propósito comparativo.

Una dimensión refleja la amplitud con que el régimen facilita la oposición, o el debate público, en otras
palabras la liberalización. La otra dimensión es el número de personas que están facultadas para participar,
mediante adecuados mecanismos de representación en un plano de mayor o menor igualdad, en el control y
discusión de la política del gobierno.

Estas dos dimensiones : el debate público y la capacidad de representación varían independientemente una
de la otra. Es así como en el siglo pasado en Chile se desarrolló un alto grado de controversia pública, pero
sólo un sector muy reducido de la población participaba en ella.

Dahl cita el caso de Suiza (en la época en que escribió su obra) que teniendo uno de los sistemas de debate
más desarrollados del mundo, por lo que pocas personas dudaban de calificar a su régimen como altamente
"democrático", sin embargo, todavía estaban las mujeres, la mitad de la población, excluidas del derecho a
voto. Por otro lado en la ex-URSS, que no tenía prácticamente ningún sistema de debate público
independiente, el sufragio era universal. El autor grafica sobre ejes cartesianos las mencionadas
dimensiones, como se muestra en la figura siguiente.

Liberalización oligarquías
(debate público) competitivas poliarquías
hegemonías hegemonías
cerradas representativas
Representación (participación)

Si un régimen de hegemonía cerrada se desvía hacia arriba, a lo largo de las ordenadas, tiende a abrirse
más al debate público. Un cambio en esta dirección produce una liberalización del régimen, se hace más
competitivo. Un régimen que se mueve a lo largo de las abcisas, concede mayor participación, se hace más
representativo.

Cualquier movimiento hacia la derecha y hacia arriba, representa un grado de democratización. Como se
trata de variables independientes, cualquier régimen puede cambiar en una dirección y no necesariamente
en la otra. En este esquema la "Democracia" se situaría en el vértice superior derecho. No obstante, la
democracia comprende más dimensiones que las que se expresan en la figura, y no existe en la realidad
ningún régimen totalmente democratizado, por lo que Dahl ha preferido llamar poliarquías a los sistemas
actuales más próximos al vértice superior derecho.

"Así, pues, cabría considerar las poliarquías como regímenes relativamente (pero no completamente )
democráticos; o, dicho de otra forma, las poliarquías son sistemas substancialmente liberalizados y
popularizados, es decir, muy representativos a la vez que francamente abiertos al debate público". (Dahl,
1989, p.18).

La evolución hacia regímenes poliárquicos presenta tres etapas históricas bien definidas : La primera es el
tránsito de hegemonías y oligarquías competitivas a regímenes casi poliárquicos, ocurrido en el siglo XIX.
La segunda etapa es la modificación de las cuasipoliarquías en poliarquías plenas, que tuvo lugar en las
tres primeras décadas de este siglo. La tercera etapa, de democratización plena de las poliarquías, se inicia
con el rápido desarrollo del estado de prosperidad democrática que siguió a la Gran Depresión, pero que se
vio interrumpido por la Segunda Guerra Mundial, proceso que se habría retomado hacia fines de la década
de 1960, bajo la forma de demandas cada vez más insistentes, formuladas sobre todo por los jóvenes, en
favor de la democratización de las instituciones sociales. Esta tercera etapa no ha sido aún alcanzada y es
la tercera oleada de la democratización que, según Dahl, se dará en los países más "avanzados" y
contribuirá a modelar la forma de vida de estos países durante el sigloXXI.

En su artículo "Justificación de la Democracia" (AAVV, 1990, p.20), Dahl se pregunta "¿Con qué criterio
podemos estimar el valor de la democracia, ya sea como un ideal o como una realidad?". La respuesta se
encuentra en un supuesto de carácter fundamental como es lo que él llama la igualdad en el valor
intrínseco. Esta idea advierte que ninguna persona es intrínsecamente superior a otra y que los intereses de
cada ser humano tienen derecho a igual consideración. "Todos cuentan por uno, nadie por más de uno",
declaraba Bentham.

Para respaldar y dar solidez a lo que Dahl llama el Principio Fuerte de la Igualdad, une el primer supuesto
de valor intrínseco con un segundo supuesto, que ha sido la piedra angular de la creencia democrática :
ninguna persona está mejor capacitada que uno mismo para juzgar su propio bien o intereses, o para actuar
para lograrlos.

VI.- LA DEMOCRACIA EN EL FIN DEL SIGLO. CONCLUSIÓN.

En el presente trabajo se ha desarrollado en forma somera el concepto de democracia desde la perspectiva


de cuatro autores relevantes en el tema, todos ellos pensadores del período de postguerra. Debo reconocer
que es probable que la bibliografía elegida no apuntó exactamente a las obras más centrales que los autores
dedicaron al tema. Con el objeto de suplir esta falencia, me ha parecido adecuado complementar, en esta
parte final, aspectos importantes que estos u otros autores escribieron sobre la democracia, basado,
fundamentalmente, en el libro "El Crepúsculo de la Política" de Antonio Leal.

En el caso de Joseph Schumpeter el texto de consulta fue "Capitalismo, Socialismo y Democracia", por lo
que en esta parte se hace referencia al capitalismo, como técnica económica y a la democracia, como
método político, ambos fuertemente relacionados al espíritu de la competición de los actores. No obstante,
esta aproximación bibliográfica permite una conexión con la esencia misma de la perspectiva
schumpeteriana, quien introduce en la esfera del orden político, el instituto del intercambio y el mercado.
(Leal, 1996, p.30 ).

Los operadores o los partidos políticos proveen de una oferta política, en competición entre ellos, y los
electores eligen a quienes deben decidir. Schumpeter aplica un criterio de eficiencia al método
democrático, la cual deriva de la calidad de la conducción (leadership) democrática, tanto en cuanto al
proceso de selección de los que gobiernan como a los temas sobre los cuales se debe decidir.

A mi juicio habría aquí una diferencia entre el "homo economicus", que para la ortodoxia libremercadista
se supone totalmente "libre y racional" en su elección, y el "homo politicum" de Schumpeter, cuya elección
está bajo la influencia de grupos y de actores colectivos que modelan su información e interpretan sus
intereses.

Para Schumpeter "la voluntad popular es el producto, no la fuerza propulsiva del proceso político". (Leal,
1996, p.106).

El concepto de poliarquía de Robert Dahl se ajusta, en mi opinión, con mucha propiedad a lo que la
democracia es en la práctica, en nuestra realidad contemporánea, por lo que constituye un "concepto-
herramienta" de gran valor al momento de hacer política comparada. Su análisis se refiere
fundamentalmente a los regímenes nacionales, es decir, a nivel de país, de estados nacionales, sin embargo,
como él mismo lo señala, es perfectamente aplicable a niveles inferiores de organizaciones políticas y
sociales : municipios, provincias, sindicatos , empresas y partidos políticos, entre otros. Este aspecto no es
de menor importancia, ya que muchos países, incluido el nuestro, pueden mostrar estándares aceptables de
democratización a nivel nacional, sin embargo, no presentan una correspondencia democrática en las
organizaciones subnacionales o a nivel de sociedad civil.

Paul E. Sigmund señala que las tres fuentes más importantes de ideologías contemporáneas en
Latinoamérica : el liberalismo, el catolicismo y el marxismo han tenido todas una relación ambigua con la
democracia, pero que , sin embargo, en las postrimerías de este siglo, han evolucionado hacia un apoyo
mucho más fuerte de las normas y procedimientos democráticos.

Para estas tres tradiciones, la democracia no fue un principio de valor primordial. Incluso pudo ser
visualizada como un obstáculo para los valores que cada una de ellas representaba : la libertad económica
y política para los liberales; la santificación personal y colectiva para el catolicismo; y la igualdad y
justicia social para el marxismo.

Sin embargo, cada una de estas tradiciones tiene valores centrales que exigen la democracia. Los liberales
han aprendido que no se puede ser libre sin tener participación en el propio gobierno. Los cristianos
devotos ahora reconocen que tienen el deber de participar políticamente para el mejoramiento de un mundo
creado por Dios y poblado por hombres que son hechos a su imagen y semejanza, y la meta última del
marxismo supone la libre cooperación de seres humanos autónomos, socialmente responsables, cuyas
potencialidades se desarrollan a través de la participación política.(AAVV, 1990, p.58).

Los autores referidos apuntan hacia una concepción neoclásica de la democracia. Una definición
institucional de ella que permite puntos de referencia inequívocos al momento de catalogar a los diferentes
sistemas y regímenes. Esta forma de clasificación cobra gran importancia en un mundo globalizado donde
la democracia se establece como el sistema
deseable y en muchos casos condición sine qua non para la pertenencia a organizaciones supranacionales.
La democracia de fin de siglo es una democracia sin adjetivos, no tiene apellidos, como dice Huntington.

El sistema político democrático es el único que institucionaliza la oportunidad que tienen los ciudadanos
de realizar su libertad. Esta libertad que, desde luego, está inserta dentro del Estado de Derecho. (Estévez,
1987, p.10).

Es importante hacer notar que - en un sistema democrático- los derechos ciudadanos deben garantizar a las
personas adecuada protección frente a la posibilidad de interposición del poder del Estado con sus
libertades. Para nuestros países, que han pasado un período reciente de conculcación de los derechos de
muchos de sus ciudadanos, esto cobra especial significado, ya que tal atropello se hizo en nombre de la
seguridad del Estado, concepto que adquirió categoría de valor supremo, antepuesto a la justicia y a la
libertad.

En este sentido, en el caso de nuestro pais, tenemos un camino largo y complicado que recorrer para
establecer un grado de democratización equivalente al período en que rigió la Constitución de 1925. Esto
pasa por una reforma a la normativa que permite enclaves autoritarios que entraban la libre expresión
democrática de las mayorías, por un lado, y por el otro, más complicado aun, separar conceptual e
instrumentalmente la seguridad de la defensa, a mi juicio, el nudo gordiano del conflicto político-militar.

En la democracia de fin de siglo, los derechos humanos, que constituyen el conjunto de derechos básicos
que las personas adquieren por el hecho de existir, no pueden ser desconocidos por ningún ordenamiento
jurídico sin perder su legitimidad moral.(Íbidem).

Quiero concluir este trabajo citando, "casi in extenso", las reglas, que sobre la democracia se refiere
Umberto Cerroni, por considerarlas una clara expresión de lo que uno espera de la democracia : La primera
regla es la del consenso, todo puede ser hecho si se obtiene el consenso del pueblo, nada sin él.

La segunda regla, de la competición. Para construir el consenso, todas las opiniones pueden y deben
confrontarse entre ellas.

La tercera regla, es la de la mayoría, para calcular el consenso, se cuentan las cabezas, sin cortarlas, y la
mayoría es la ley.

La cuarta regla es de la minoría. Si no obtienes la mayoría, no estas fuera de la ciudad, puedes prepararte
para derrotar a la mayoría en el próximo enfrentamiento. Es también la regla de la alternancia.

La quinta regla es la del control, la democracia es controlable.

La sexta regla es la de la legalidad. Las leyes se fundan en el consenso, el consenso se funda en las leyes.

La séptima regla, la responsabilidad. Tienes derecho a reivindicar tu interés particular, pero condicionado a
no interferir con el interés general de la comunidad. (Leal, 1996, p.38).

Hacia fines de siglo se produce aquí un cambio cualitativo de gran dimensión y que se relaciona con la
valoración de la democracia como un fin, como un modo de vida, como un ideal digno de ser buscado
Estado Constitucional.
Derecho constitucional como derecho de estado:
Constitucionalismo: creación del estado como núcleo central del sistema político y la sumisión del
producto político al derecho. Ambas cuestiones han hecho posible la aparición del estado constitucional y
han abierto las puertas al principio democrático.

Durante los últimos 3 siglos, el constitucionalismo se ha propuesto por tanto, alcanzar la sumisión del
poder al derecho establecido por la propia sociedad y en primer lugar a la propia constitución. Peculiaridad
del derecho constitucional es estudiar como el estado se somete al derecho. La epistemología estudia la
realidad del derecho.

La constitución dentro del estado establece un principio político libre y democrático, canalizado a través de
reglas del procedimiento predeterminadas, que en todo caso, excluyen la legitimidad del imperio de la f,
como la razón única y principal para resolver los conflictos entre los individuos. El derecho es una técnica
para fomentar la paz.

El estado y la sociedad no pueden ser considerados como compartimentos estancos, es decir, esta cuestión
no nos permite definir por exclusión lo que es privado y lo que es público.

Por tanto, estado y sociedad se interrelacionan a través de la esfera pública, que no es integramente estatal,
pero que también es parte integrante del sistema político donde el estado interviene mediante el derecho y
mediante instrumentos privados (empresas):
- renta empresas públicas o privadas.
- Correos, lo que se paga en zonas urbanas compensa las pérdidas de lo rural.
En esa esfera estatal, la sociedad participa con el fin de determinar la propia vida del estado. Participación
por ejemplo de la prensa. El instrumento que ahora revoluciona la esfera pública es internet.

Para que exista una comunidad política donde se puedan tomar decisiones y para que las de otros puedan
ser aceptadas, debe existir un estado democrático, si no, ese proceso se desvirtuaría.

La conclusión es que el estado contemporáneo trata de conseguir que el proceso periódico esté canalizado
por el derecho. Surgido de la voluntad de los propios ciudadanos, una garantía del autogobierno de la
sociedad. De esta forma el origen democrático del poder asegura la existencia de l sociedad entre
miembros de la comunidad.

Estado Constitucional y función de la constitución:


El estado constitucional es el resultado del acto constituyente configurado como un acto de derecho
primario.
Actúa desde y a través del derecho y a través del mismo ejerce la coherción legítima. LA constitución
además de dar validez a todas las normas del ordenamiento, define los límites del sistema político, la
orientación de la acción estatal. Organización del estado en instituciones y órganos, a los que se asigna
competencias y les fija los procedimientos de actuación a esos poderes y por último, como acto primario
de derecho determina la constitución política de la comunidad.