Está en la página 1de 48

Inmunización e Inmunidad

Autor: Alejandro Fatouh


Origenes de la Inmunología
El primer acercamiento a la inmunización con criterios
racionales fue realizado por el médico inglés Edward Jenner
(1749-1823) en la imagen superior, tras su constatación de que las
tamberas que habían adquirido la viruela de la vaca o vacuna
(una forma benigna de enfermedad que sólo producía pústulas en
las manos) no eran atacadas por la grave y deformante viruela
humana.
En mayo de 1796 inoculó a un niño, fluido procedente de las
pústulas vacunales de Sarah Nelmes; semanas después el niño fue
inyectado con pus de una pústula de un enfermo de viruela,
comprobando que no quedaba afectado por la enfermedad.
El primer abordaje plenamente científico de problemas
inmunológicos se debió a Louis Pasteur (imagen inferior).
Estudiando la bacteria responsable del cólera aviar (más tarde
conocida como Pasteurella aviseptica), observó (1880) que la
inoculación en gallinas de cultivos viejos y poco virulentos de esa
bacteria, las protegía de contraer la enfermedad cuando
posteriormente eran inyectadas con cultivos normales virulentos.
De esta forma se obtuvo la primera vacuna a base de
microorganismos atenuados.

El médico británico Edward Jenner realizó la primera inmunización


moderna en 1796, inoculando el virus de la Viruela Vacuna para
obtener respuesta inmune frente a la viruela.
En 1885 el científico francés Louis Pasteur fue el primero en utilizar
un virus atenuado, el de la rabia, para lograr la inmunización frente a
la infección natural.
La inmunidad (del latín inmunis, exento)
Inmunidad
permite a los animales adquirir un estado de
resistencia frente a la entrada de gérmenes.
La inmunidad es un mecanismo de defensa de
los seres vivos que en sus formas natural o
adquirida, pasiva o activa permite mantenerse
en un estado saludable a pesar de convivir con
grandes cantidades de agentes patógenos.
Podemos agregar que la inmunidad se adquiere
al nacer, y va madurando y consolidándose
durante los primeros años de vida.
La Inmunidades implica un conjunto de
respuestas mediante las cuales el organismo se
opone a determinadas sustancias reconocidas
como extrañas llamadas antígenos.
La respuesta inmunitaria es la resistencia que
opone un organismo ante la invasión de
cualquier sustancia que el organismo reconoce
como extraña, consistiendo la autotolerancia en
evitar que la respuesta inmunitaria ataque a
sus propios tejidos (autoinmunidad).
La Inmunología es la rama de la biología que
estudia todos los mecanismos fisiológicos de
defensa de la integridad biológica del
organismo. Dichos mecanismos consisten
esencialmente en la identificación de lo extraño
y su destrucción.
Tipos de Inmunidad

Existen dos formas de Inmunidad: La Inmunidad Natural y La Inmunidad Adquirida


La Inmunidad Innata es la que nace con el individuo y en general es propia de la especie. Es De Origen genético
porque son los genes determinan la resistencia a ciertas enfermedades. Ejemplo: los humanos somos inmunes al
Virus Mosaico del tabaco.
En la Inmunidad Adquirida, se desarrollan mecanismos de defensa en repuesta a la entrada de microorganismos o
toxinas y puede ser:

A) Natural o Espontánea:
Activa: después del primer ataque de una enfermedad el individuo adquiere inmunidad permanente para esta
afección.
Pasiva: De origen placentario: durante el embarazo, la madre pasa anticuerpos al bebé a través de la placenta.
Adaptativa: Por la Lactancia: durante la lactancia, la madre pasa anticuerpos al bebé a través de la leche.

B) Artificial. Podemos hablar de dos formas:


Inmunidad Activa: Es la capacidad que tiene un organismo de oponerse a un determinado antígeno produciendo el
mismo la respuesta inmunitaria a partir de la vacunación.
Inmunidad Pasiva: Se da cuando un organismo es capaz de oponerse a un determinado antígeno al serle transferida
esa capacidad a partir de otro organismo, como la conseguida por la sueroterapia (a un individuo infectado se le
inyecta suero procedente de un animal inmune) o gammaglobulina hiperinmune, pero que en todos los casos es
transitoria.
Tipos de Inmunidad - Cuadro

Al nacimiento 
  
independientemente 
Innata de experiencia previa
Después de  la
Activa exposición  a un agente 
exógeno

Tipos de  Pasiva Transplacentaria


Inmunidad Natural o 
Espontánea

Adaptativa Células inmunes
en calostro (leche)
Adquirida
Activa Inmunización
Específica ­ Vacunas 

Artificial Anticuerpos exógenos ­
Pasiva
Sueros. 
Gammaglobulinas

Adaptativa
Transplante
Médula Ósea 
Los Antígenos
En términos generales se puede definir antígeno diciendo que es toda sustancia que introducida en un organismo
inmunocompetente da lugar a una respuesta inmunológica.
Una sustancia, para poder ser antigénica, necesita reunir una serie de condiciones. La primera de ellas es la de tener
un origen genéticamente extraño al organismo receptor, es decir que en el huésped no exista una sustancia propia
con similitud estructural al antígeno en cuestión. No es necesario que toda la molécula sea químicamente distinta; es
suficiente que sólo parte de la superficie molecular sea distinta para que no sea reconocida como propia y se
desencadene en consecuencia la respuesta inmune. Esta es una condición necesaria pero no suficiente, ya que no
todas las sustancias, por el solo hecho de ser extrañas, son antigénicas. Es necesario además que la molécula posea
ciertas propiedades físicas y químicas para funcionar como antígeno.
Se denomina antigenicidad a la propiedad que posee una sustancia de desencadenar la respuesta inmunológica. Esto
está ligado fundamentalmente al peso molecular, complejidad y rigidez que presenta la molécula. Es por ello que
sustancias como las proteínas resultan ser los mejores antígenos.
Se denomina especificidad al carácter complementario y altamente selectivo que presenta la respuesta inmune
frente al antígeno que le da origen.

Ejemplos de agentes que portan antígenos: el HPV o virus papiloma, Trypanosoma sp., un parásito, Helicobacter
sp., una bacteria y células tumorales humanas.
Vías de Ingreso
de los Antígenos
Los Sueros
La inmunidad artificial pasiva se adquiere cuando al
sujeto se le administra directamente anticuerpos
específicos para un patógeno determinado. Los
anticuerpos producen inmunidad rápidamente (unas pocas
horas), pero su efecto no es de larga duración (sólo unos
meses), debido a que no se activa la memoria
inmunológica. Estos anticuerpos reciben el nombre de
suero o antídoto.
Un Suero es un producto preparado con una antitoxina
producida por un organismo animal (de laboratorio o
humano) como respuesta a una toxina bacteriana, a la
invasión de un microorganismo o a un veneno. La
antitoxina neutraliza el efecto de la toxina.
En 1890 el médico alemán Emil Adolph von Behring fue el
primero en demostrar la existencia de las antitoxinas.
El primer uso terapéutico de estas sustancias lo efectuó el
bacteriólogo francés Pierre Paul Émile Roux en 1894. Las
antitoxinas para uso humano se suelen obtener de suero
caballar y caprino; se inyectan al animal dosis progresivas
de la toxina y su sistema inmunológico produce los
correspondientes anticuerpos. Se extrae sangre del animal
y se procesa para fines terapéuticos. Se puede utilizar al
mismo animal para producir sueros durante años sin que
éste sufra ningún daño orgánico aparente.
En la actualidad se utilizan imunoglobulinas humanas. Molécula de Anticuerpo Humano que
Este tipo de sueros se utilizan para inmunizar contra el normalmente forma parte del suero.
tétanos, la difteria, la hepatitis (A y B), etc.
Las Vacunas
Una Vacuna es un preparado de antígenos procedentes de microorganismos patógenos, cuya finalidad es la
creación de anticuerpos que reconozcan y ataquen a la infección y, por lo tanto, produzcan la inmunidad del
organismo inoculado.
La vacuna suele consistir en dosis muy pequeñas del propio agente (forma inactiva o atenuada) que origina la
enfermedad, por lo que provoca la creación de anticuerpos que permanecen en el organismo y lo protegen en el
caso de futuros contagios. La técnica de administración depende del tipo de vacuna; la más común es la
inoculación, pero en algunos casos es la ingestión o el spray nasal.
Inmunización mediante las Vacunas
La Inmunización es la técnica de medicina preventiva cuyo objetivo
consiste en procurar resistencia inmune frente a un organismo
infeccioso. Con este fin, se inocula al individuo una forma del organismo
patógeno que no tiene capacidad de producir la enfermedad, pero si de
inducir la formación de anticuerpos. Este proceso se denomina también
vacunación debido a que la primera técnica de inmunización consistió en
la administración del virus de la viruela vacuna para lograr la
inmunidad frente a la viruela.
El preparado inmunizante se introduce en el organismo a través de la
piel (inoculación), salvo algunas excepciones, como la vacuna oral de la
polio tipo Sabin. La duración del efecto protector es muy variable, desde
seis meses en el caso de la peste hasta diez años para la fiebre amarilla.
Las vacunas son la forma más eficaz de protección frente a los agentes
patógenos contra los que los antibióticos no son eficaces, por ejemplo los
virus. En los países occidentales se administran ciertas vacunas de
acuerdo a un calendario oficial de vacunación.
Las vacunas se preparan con microorganismos muertos por la exposición
al calor o a agentes químicos (como la primera vacuna de la polio
desarrollada por Jonas Salk, en la imagen superior, o la vacuna de la
fiebre tifoidea); con un toxoide, forma inactivada de la toxina producida
por el microorganismo (vacunas del tétanos y la difteria) o con un virus
“vivo” atenuado, es decir, un virus debilitado en el laboratorio de
manera que no produzca la enfermedad (como la vacuna de la polio
desarrollada por Albert Sabin (en la imagen inferior), o las vacunas del
sarampión y la fiebre amarilla).
Vacunas del Calendario Nacional de Vacunación
Sistema Inmune e Inmunidad
2da Parte
El sistema inmunitario es el conjunto de
tejidos, células y moléculas responsables de
la inmunidad, y su respuesta colectiva y Sistema Inmune
coordinada frente a la introducción en el
organismo de ciertas sustancias extrañas se
denomina respuesta inmunitaria.
El Sistema
inmunológico, también llamado sistema
inmune o inmunitario, es el sistema corporal
cuya función primordial consiste en destruir
los agentes patógenos que encuentra.
En los humanos, las funciones del sistema
inmunitario son amplias: protegerlo de
agentes invasores como bacterias, virus y
parásitos y, por otro lado, la lucha contra el
cáncer.
Cualquier agente considerado extraño por
un sistema inmunológico se denomina
antígeno.
La responsabilidad del sistema
inmunológico es enorme y debe presentar
una gran diversidad, con objeto de
reaccionar de forma adecuada con los miles
de antígenos, patógenos potenciales
diferentes, que pueden invadir el cuerpo.
Aún no se conocen en su totalidad los
mecanismos fisiológicos complejos
implicados en el sistema inmunológico, pero
la investigación médica continúa
desentrañándolos.
Estructuras del Sistema Inmune
Los principales integrantes del sistema inmune son la
médula ósea y el timo, órganos de diferenciación inicial
de los linfocitos B y T, que son los ejecutores de la
respuesta inmune. Otros órganos importantes son los
vasos linfáticos, los numerosos ganglios linfáticos, el
bazo las amígdalas, el apéndice, las placas de Peyer, las
adenoides y los acúmulos linfoides asociados a los
bronquios.
Los vasos del sistema linfático son la vía de retorno del
fluido intersticial al sistema circulatorio. Dentro de
este sistema de vasos están los ganglios linfáticos. Los
microorganismos o partículas extrañas y los desechos
son llevados a los canales del sistema linfático y
atrapados en los ganglios linfáticos que actúan como
filtro. Los ganglios linfáticos también atrapan a las
bacterias y a otros microorganismos. Están
densamente poblados por linfocitos y macrófagos y
dentro de estas estructuras ocurren las interacciones
esenciales entre las células que intervienen en la
respuesta inmune.
El bazo y el al tejido linfoideo asociado a mucosas
también son ricos en linfocitos y en células fagocíticas
que atrapan partículas. Las amígdalas atrapan
partículas que ingresan por vía nasal o bucal. En la
pared del intestino se encuentran las placas de Peyer,
que defienden al resto del cuerpo contra los miles de
millones de microorganismos que habitan el tracto
intestinal normal.
Mecanismos de Defensa Inespecíficos y Específicos
Inmunidad inespecífica y específica
l sistema inmunitario se divide en dos ramas funcionales: la inmunidad innata (inespecífica) y la adaptativa
(específica). La inmunidad innata, o natural, actúa como primera línea de defensa contra los agentes infecciosos, y
la mayoría de los agentes patógenos son controlados antes de que produzcan una infección franca. Cuando estas
primeras defensas son superadas, entra en acción el sistema inmunitario adaptativo, que da lugar a una reacción
específica contra cada agente infeccioso, lo que normalmente permite erradicarlo. Además, el sistema inmunitario
adaptativo recuerda a ese agente infeccioso particular y puede evitar que más adelante vuelva a causar
enfermedades. Es el caso de enfermedades tales como el sarampión y la difteria, en las que se produce inmunidad
para toda la vida.
La inmunidad innata y la adaptativa son el resultado de diversas moléculas y células distribuidas por el
organismo. Las células más importantes son los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, que podrían describirse
como "células involucradas en la respuesta inmune". Esos leucocitos se clasifican en dos categorías amplias:
* Fagocitos: incluyen polimorfonucleares neutrófilos, monocitos y macrófagos. Forman parte del sistema inmune
innato.
* Linfocitos: median la inmunidad adaptativa.

Sistema inmune adaptativo


Sistema inmune innato
Respuesta específica contra patógenos y
La respuesta no es específica
antígenos
La exposición conduce a la respuesta máxima Tiempo de demora entre la exposición y la
inmediata respuesta máxima
Inmunidad mediada por células y Inmunidad mediada por células y componentes
componentes humorales humorales
La exposición conduce a la memoria
Sin memoria inmunológica
inmunológica
Presente en casi todas las formas de vida Presente solo en vertebrados mandibulados
Mecanismos Inespecíficos
La primera línea de defensa de la mayoría de los organismos contra invasores extraños es anatómica, y está
constituida por la piel y las membranas mucosas. La piel, con su capa dura de queratina, es una barrera
inexpugnable. Cuando se daña, gran cantidad de microorganismos pueden entrar rápidamente al cuerpo.
El epitelio que forma las membranas mucosas es más frágil que la piel, pero constantemente está bañado por
fluidos que contienen sustancias antimicrobianas o por cilios, que barren los microorganismos que entran al
sistema respiratorio. El pH extremadamente ácido de los contenidos del estómago crea un ambiente inhóspito, y el
tubo intestinal inferior alberga poblaciones residentes de bacterias que defienden su territorio contra otros
microorganismos. A pesar de estas defensas, las membranas mucosas son los sitios más comunes de entrada de los
microorganismos o de sus toxinas.
Mecanismos Inespecíficos

Si un microorganismo penetra la barrera


externa, encuentra una segunda línea de defensa
que consiste en una variedad de agentes
transportados por la sangre y la linfa circulantes.
La respuesta inflamatoria que se produce, una
respuesta local, hace que el área dañada se
hinche y se torne caliente, rojiza y dolorosa.

Barreras de defensa del cuerpo atravesadas


por una astilla. Las propias células del
cuerpo y las células bacterianas secretan
diversos compuestos químicos que se liberan
en el lugar de la herida. Estas sustancias,
entre ellas la histamina, hacen aumentar el
flujo de sangre en la zona, aumentan la
permeabilidad de los capilares y atraen a los
leucocitos que migran desde los capilares
hacia la herida. Se forma también un
coágulo que da comienzo al proceso de
cicatrización. Cuando los leucocitos entran
en escena, fagocitan a los microorganismos y
partículas extrañas.
El Sistema Inmune y sus Células
Las tres categorías de células inmunológicas son granulocitos, monocitos/macrófagos y linfocitos.
Los granulocitos son las células con núcleo más abundantes en la sangre. Estas células fagocitan (ingieren) los
antígenos que penetran en el cuerpo, sobre todo si estos antígenos han sido recubiertos en la sangre por
inmunoglobulinas o por proteínas del sistema del complemento. Una vez ingeridos, los antígenos suelen ser
destruidos por las potentes enzimas de los granulocitos.
Los monocitos constituyen un pequeño porcentaje de la totalidad de las células sanguíneas; cuando se encuentran
localizados en los tejidos, fuera de la circulación sanguínea, experimentan cambios físicos y morfológicos, y reciben
el nombre de macrófagos. Al igual que los granulocitos, los monocitos también ingieren sustancias extrañas,
interaccionan con las inmunoglobulinas y con las proteínas del complemento, y contienen enzimas potentes dentro
de su citoplasma. Sin embargo, los monocitos alteran además los antígenos, haciendo que la respuesta inmune del
tercer tipo de células inmunológicas, los linfocitos, sea más fácil y más eficaz.
Células de la Sangre

Sangre Plasma Leucocitos, Plaquetas y 


Eritrocitos

Células  PMNs (Polimorfo 
Proteinas Séricas
Mononucleares nucleares) o 
granulocitos

•Inmunoglobulinas •Linfocitos  •Neutrofilos


•Complemento (células T,  •Eosinofilos
•Factores coagulación células B &  •Basofilos
•Otros células NK)
•Monocitos
Leucocitos o Glóbulos Blancos
Los Leucocitos o Glóbulo Blancos normalmente se encuentran de 5000 a 10000 por /mm3 en el adulto. Pueden
desplazarse y hasta deslizarse a través de los vasos sanguíneos para penetrar en los tejidos corporales y cumplir
funciones de protección del organismo (eliminar bacterias, por ejemplo). Se dividen en dos grandes grupos, de
acuerdo con la presencia o ausencia de gránulos: granulocitos o agranulocitos.

a) Los granulocitos comprenden los siguientes tipos celulares:


Neutrófilos: su función es dirigirse a áreas del organismo infectadas y fagocitar el material nocivo para el
organismo.
Eosinófilos: concurren hacia las áreas en que se acumulan complejos antígeno-anticuerpo, a los que fagocitan y
neutralizan, disminuyendo la intensidad de las reacciones alérgicas.
Basófilos: fija anticuerpos sobre su membrana plasmática. Cuando penetra en el organismo un antígeno específico,
se forma el complejo antígeno-anticuerpo sobre su superficie y la célula puede destruirse.

b) los agranulocitos se agrupan en dos tipos:


Linfocitos: sintetizan anticuerpos e intervienen en los procesos inmunológicos.
Monocitos: migran al tejido conectivo en donde eliminan bacterias, hongos, virus, etc.
Linfocitos B: representan cerca del 5-15% de todos los linfocitos circulantes. En
el feto, se producen en el hígado y después en la médula ósea. Se distribuyen en
los tejidos linfoides secundarios y responden a los estímulos antigénicos
dividiéndose y diferenciándose a células plasmáticas, liberadoras de anticuerpos
(inmunoglobulinas), gracias a la acción de citocinas secretadas por las células T.

Linfocitos T: se desarrollan en el timo a partir de células madre linfocíticas de la


médula ósea de origen embrionario. Después expresan receptores antigénicos
específicos y se diferencian en dos subgrupos. Uno expresa el marcador CD4 y el
otro el CD8. A su vez, constituyen diferentes poblaciones que son: los linfocitos
T helper (auxiliadores), los citotóxicos y los supresores. Sus funciones son: 1)
ayudar a las células B a producir anticuerpos; 2) reconocer y destruir a los
patógenos; y 3) controlar el nivel y la calidad de la respuesta inmunológica.

Mastocitos: se asocian con las células epiteliales de la mucosa, donde su


proliferación depende de las Células T y con el tejido conectivo donde son T-
independientes. Contienen gránulos ricos en mediadores inflamatorios, como la
histamina y ante la estimulación también liberan prostaglandinas y
leucotrienos. Su función es relacionar la respuesta inmunológica y las reacciones
inflamatorias, sobre todo en el caso de la infección por parásitos, pero también
participan en las reacciones de hipersensibilidad.
Eosinófilos: constituyen del 2-5% de los leucocitos circulantes en los individuos
no alérgicos. Se clasifican como granulocitos debido al núcleo bilobulado y sus
abundantes gránulos de una proteína básica, capaz de dañar a numerosos
patógenos, particularmente parásitos. También contienen histaminasa y aril-
sulfatasa que controlan las reacciones alérgicas e inflamatorias,
respectivamente. Son atraídos por productos liberados por las Células T, los
mastocitos y los basófilos.

Basófilos: constituyen menos del 0.5% de todos los leucocitos de la sangre.


Median las reacciones inflamatorias y se parecen funcionalmente a los
mastocitos, si bien se diferencian estructuralmente por la presencia de una
abundante cantidad de gránulos citoplasmáticos de color azul violáceo oscuro

Células presentadoras de antígenos: constituyen un grupo de células, definido


desde el punto de vista estructural, capaz de fagocitar a los antígenos y
presentarlos a los linfocitos en una forma en la que ellos los pueden reconocer.
Sobre todo se encuentran en la piel, los nódulos linfáticos, el bazo y el timo. Su
arquetipo son las células de Langerhan de la piel. Son ricos en antígenos de
histocompatibilidad de clase V
Macrófagos: se trata de células de gran tamaño con función fagocítica, presente
en la mayoría de los tejidos y cavidades. Algunos permanecen en los tejidos
durante años y otros circulan por los tejidos linfoides secundarios. También
pueden actuar como células presentadoras de antígenos ya que procesan y
presentan el antígeno a células T competentes.
Producen diversas citoquinas, secretan metabolitos tóxicos y enzimas
proteolíticas

Neutrófilos: son los leucocitos más abundantes (>70%). Su tamaño es de 10-20m


de diámetro y se clasifican como granulocitos debido a sus gránulos
citoplasmáticos de lisosomas y de lactoferrina. Pasan menos de 48 horas en la
circulación antes de migrar a los tejidos, debido a la influencia de los estímulos
quimiotácticos. Es en ellos donde ejercen su acción fagocítica y eventualmente
mueren.

Monocitos: células circulares que se originan en la médula ósea y constituyen


cerca del 5% del total de leucocitos de la sangre, donde permanencen sólo unos
tres días. Después atraviesan las paredes de las vénulas y capilares donde la
circulación es lenta. Una vez en los órganos, se transforman en macrófagos, lo
que se refleja en el aumento de su capacidad fagocítica, de la síntesis de
proteínas, el número de lisosomas y la cantidad de aparato de Golgi,
microtúbulos y microfilamentos. Estos últimos se relacionan con la formación de
pseudópodos, responsables del movimiento de los macrófagos.
Granulocitos en Imágenes

Granulocitos Granulocitos Granulocitos


Neutrófilos Eosinófilos Basófilos
Trombocitos o Plaquetas
Las Plaquetas o Trombocitos son masas citoplasmáticas sin núcleo, de forma esférica u ovoide. Intervienen en la
coagulación sanguínea y además son importantes en la respuesta inmunológica a la inflamación. Después de un
daño al endotelio (tejido de revestimiento de los vasos sanguíneos), se adhieren y agregan en su superficie y liberan
sustancias, capaces de aumentar la permeabilidad y factores responsables de activar al sistema complemento para
atraer leucocitos
Células del Sistema Inmune
Células Involucradas en la Respuesta Inmune
plaquetas 

Eosinófilo
megacariocito 
Linfocito T
Célula madre 
pluripotente 
Neutrófilo    Hematopoyética
Linfocito B

Progenitor 
Basófilo Progenitor  linfoide 
mieloide  común 
común
Célula plasmática 
Célula
mastoide 
Célula 
Monocito  Natural Killer

Macrofago 
Células de Langerhans y Citolíticas NK

Células Dendríticas y de Langerhans: Presentan prolongaciones


citoplasmáticas dendríticas. Son las principales presentadoras de
antígenos, aunque presentan poca o ninguna capacidad fagocítica.
Las células de Langerhans proceden de la médula ósea. Pueblan la
epidermis en forma de una red dispuesta de forma regular, con lo
cual alcanzan una densidad de alrededor de 700 a 800 células por
milímetro cuadrado.
Constituyen los “centinelas” periféricos del sistema inmunitario.

Células Citolíticas Naturales NK (Natural Killers): representan el


10 a 15% de linfocitos periféricos y no presentan complejos
receptores ni inmunoglobulinas de superficie. Son consideradas
Células no T y no B (células nulas).
Poseen la capacidad de lisar células neoplásicas, células infectadas
por virus y algunas células normales sin sensibilización previa.
Fagocitosis por Macrófagos (M0)

La fagocitosis es un tipo de endocitosis por el cual algunas células


rodean con su membrana citoplasmática a una sustancia
extracelular (un sólido generalmente) y la introducen al interior
celular. Esto se produce gracias a la emisión de pseudópodos
alrededor de la partícula o microorganismo hasta englobarla
completamente y formar alrededor de él una vacuola, la cual
fusionan posteriormente con lisosomas para degradar la sustancia
fagocitada, la cual recibirá el nombre de fagosoma.
La Fagocitosis es una respuesta inmune inespecífica
Mecanismos Específicos
La respuesta inmune específica o adaptativa difiere
de los otros mecanismos de defensa del cuerpo en que
identifica específicamente al invasor a través de
estructuras de la superficie de un tipo particular de
glóbulos blancos, los linfocitos. Cuando los linfocitos
involucrados son los linfocitos B se dice que la
respuesta inmune es humoral. En cambio, si los
linfocitos responsables son los linfocitos T, la
respuesta inmune es celular.
La respuesta inmune consta de una etapa inicial de
reconocimiento, una etapa de diferenciación de los
linfocitos específicos que conduce a una tercera etapa
efectora en la cual se ponen en acción una serie de
mecanismos de destrucción del agresor de acuerdo
con las características del antígeno.
Cada antígeno estimula diferentes poblaciones de
linfocitos, lo que hace que se desarrollen mecanismos
apropiados que conducen a la eliminación del
agresor.
El primer contacto del sistema inmune con un Los linfocitos B reconocen el antígeno mediante
antígeno inicia la respuesta primaria la que lleva a la inmunoglobulinas de membrana (mIg) mientras que los
eliminación del invasor y, simultáneamente, provoca linfocitos T lo reconocen mediante el receptor de linfocitos
la diferenciación de células que quedan T (TCR). La activación de los linfocitos B conduce a la
"preadaptadas" a un nuevo contacto con el antígeno síntesis de Inmunoglobulinas por los mismos mientras que
-las células de memoria. En posteriores encuentros cuando lo que se activan son los linfocitos Th o Tc su
con el mismo antígeno, se produce una respuesta función prioritaria es la producción de linfocinas o la de
secundaria, más rápida y de mayor magnitud. lisar células respectivamente.
Linfocitos B y T
Existen dos tipos principales de linfocitos: los linfocitos B y los linfocitos T. Los Linfocitos B son responsables de la
inmunidad humoral o serológica; es decir, los linfocitos B y sus descendientes directos, que reciben el nombre de
células plasmáticas, son las células responsables de la producción de unos componentes del suero de la sangre, las
inmunoglobulinas. Los linfocitos T son responsables de la inmunidad celular; es decir, atacan y destruyen
directamente a los antígenos. Estas células también amplifican o suprimen la respuesta inmunológica global,
regulando a los otros componentes del sistema inmunológico, y segregan gran variedad de citoquinas. Los linfocitos
T constituyen el 70% de todos los linfocitos. Tanto los linfocitos T como los linfocitos B tienen la capacidad de
recordar, desde el punto de vista bioquímico, una exposición previa a un antígeno específico, de manera que si la
exposición es repetida puede producirse una destrucción más eficaz del antígeno.
Mas sobre los Linfocitos B y T

Los linfocitos T y B son células que adquieren inmunocompetencia, es decir, la capacidad de llevar a cabo
respuestas inmunitarias ante los estímulos apropiados. Ambos tipos se desarrollan a partir de células madre
pluripotenciales con origen en la médula ósea roja. La maduración de los linfocitos B en células
inmunocompetentes se completa en la médula ósea, proceso que continúa de por vida, mientras que los linfocitos T
se desarrollan a partir de células pre-T que emigran de la médula ósea al timo. Aunque la mayoría de las células T
se forman antes de la pubertad, la maduración de algunas prosigue durante toda la vida.
Antes de que las células T salgan del timo y las células B de la médula ósea roja, adquieren diversas proteínas de
superficie características. Algunas de estas sustancias funcionan como receptores de antígenos, que son moléculas
capaces de reconocer antígenos específicos. Además, las células T salen del timo como células CD4+ o CD8+, lo cual
significa que poseen en su membrana plasmática las proteínas CD4 o CD8, que desempeñan funciones muy
distintas.
Los linfocitos B son los protagonistas principales de la formación de anticuerpos. Los anticuerpos son grandes
moléculas de proteína cuyos sitios de unión son complementarios de moléculas extrañas llamadas antígenos. La
combinación del antígeno y el anticuerpo inmoviliza al invasor, destruyéndolo o volviéndolo susceptible a la
fagocitosis. Se conocen cinco clases de anticuerpos -o inmunoglobulinas-, de los cuales las IgG circulantes son las
más intensamente estudiadas.
Los linfocitos T, que se diferencian y maduran en el timo, son responsables de la inmunidad mediada por células.
Existen varios tipos de linfocitos T que se distinguen por el tipo de glucoproteína que portan en su superficie: las
células T colaboradoras, las T citotóxicas y las T supresoras.
Dos Tipos de Respuesta Inmune

La inmunidad consiste en dos tipos de respuestas que guardan relación muy estrecha, ambas desencadenadas por
antígenos. En el primer tipo, las respuestas inmunitarias mediadas por células, los linfocitos T8 proliferan en
linfocitos T que atacan directamente a los antígenos invasores. En el segundo tipo, las respuestas inmunitarias
mediadas por anticuerpos o humorales, los linfocitos B se transforman en células plasmáticas que sintetizan y
secretan proteínas específicas, los anticuerpos o inmunoglobulinas. Estos últimos se unen con antígenos específicos y
los inactivan. Muchos linfocitos T4 se convierten en linfocitos T auxiliadores, que ayudan en las respuestas
inmunitarias mediadas por células y por anticuerpos.
De algún modo, cada tipo de respuesta inmunitaria se especializa en enfrentar determinados tipos de invasores. La
inmunidad mediada por células es particularmente eficaz contra:
1) microbios patógenos intracelulares, que residen en células huésped (ante todo, hongos, parásitos y virus).
2) ciertas células cancerosas.
3) transplantes de tejidos extraños.
Así pues, la inmunidad mediada por células siempre implica la participación de unas células que atacan a otras.
Por su parte, la inmunidad mediada por anticuerpos funciona en especial contra:
1) antígenos presentes en los líquidos corporales.
2) microbios patógenos extracelulares, que proliferan en los líquidos corporales y pocas veces entran en las células
(principalmente bacterias).
No obstante, es frecuente que un antígeno dado provoque ambos tipos de respuestas inmunitarias.
Respuesta Inmune Humoral a partir de los Linfocitos B

La Respuesta inmune humoral puede ser resumida de la siguiente manera:


A) Un antígeno se une al linfocito B que presenta inmunoglobulinas con mayor afinidad B) Esta interacción
dispara la multiplicación del linfocito B específico C) Se origina una población de células plasmáticas idénticas D)
Las células plasmáticas sintetizan anticuerpos específicos contra el antígeno E) Algunos linfocitos B originan
células con memoria que responderán rápidamente frente a nuevas apariciones del antígeno
Producción de Anticuerpos
por las Células Plasmáticas
Respuesta Inmune Celular
La respuesta inmune de tipo celular cubre una importante función como mecanismo inmunológico de defensa,
actuando principalmente frente a virus, así como evitando la aparición y desarrollo de células tumorales. En ella
participan esencialmente los linfocitos T colaboradores (Th) y citotóxicos (Tc).
Para que los linfocitos T, tal como se ha dicho anteriormente puedan reconocer el antígeno, éste debe ser
debidamente presentado. Esta función se realiza por las células presentadoras de antígeno (APC) y sus
determinantes antigénicos son expuestos en la superficie de estas células en el seno de las moléculas del complejo
principal de histocompatibilidad (MHC).
Las Moléculas de Histocompatibilidad se encuentran de la superficie de las células y se unen a fragmentos de
proteínas extrañas a fin de presentarlos a las células T específicas.
Reconocimiento y Presentación de Antígenos

Las células presentadoras de antígeno (CPA en el esquema) tienen como misión captar, procesar proteolíticamente
en el interior de estas células y después presentar el antígeno a los linfocitos T conjuntamente con las moléculas de
histocompatibilidad.
Activación de Linfocitos y Producción de Interleucinas

Para que la activación del Antígeno se lleve a cabo se requiere que previamente se halla producido la interacción
entre las células presentadoras (APC en el esquema) y las respondedoras (Linfocito Th en el esquema). Este
fenómeno se lleva a cabo prioritariamente por las moléculas de adhesión que son un grupo muy heterogéneo de
sustancias que se encuentran en la superficie de las células presentadoras y respondedoras y que hacen posible la
adherencia entre ellas y en consecuencia permiten la unión entre el receptor de las células T y el complejo MHC-Ag
(Molécula de Histocompatibilidad – Antígeno) de la APC.

Se denominan interleucinas o interleukinas


a un conjunto de proteínas que son
sintetizadas y expresadas por los leucocitos,
más específicamente por los Linfocitos
TCD4 y que tienen como función la
intercomunicación (de servir como
mensajeros) entre los distintos leucocitos,
participando en la respuesta del sistema
inmunitario.
NK: Natural Killer o Célula Citolítica
M0: Macrófago
B: Linfocito B
Tc: Linfocito T Citotóxico
Th: Linfocito T Helper
Linfocitos T
Helper y
Citóxicos
Sistema Inmune - Proteínas Inmunitarias

Los tres tipos de proteínas que forman parte del sistema inmunológico, y se encuentran disueltas en el suero (la
porción líquida de la sangre), son las inmunoglobulinas, las citoquinas y las proteínas del complemento.
Hay miles de clases diferentes de inmunoglobulinas, que reciben el nombre de anticuerpos; cada una de ellas se
combina de manera exacta con un tipo específico de antígeno y contribuye a su eliminación. Esta inmensa
diversidad es la característica principal del sistema inmunológico en conjunto.

Las citoquinas son compuestos solubles, responsables en gran parte de la regulación de la respuesta inmunológica.
Si son segregadas por los linfocitos, reciben el nombre de linfoquinas; si son segregadas por los monocitos, se
denominan monoquinas. Algunas citoquinas amplifican o incrementan una respuesta inmunológica que está en
curso, otras hacen que las células proliferen, y otras pueden suprimir una respuesta inmunológica en
funcionamiento. El sistema inmunológico, al igual que otros sistemas corporales, debe ser regulado de esta forma,
de modo que el sistema esté activo cuando sea necesario, pero que no lo esté de una manera patológica.

Las proteínas del complemento forman una familia de compuestos que, junto con las inmunoglobulinas, actúan
para propiciar una respuesta inmunológica adecuada. Una vez que un anticuerpo se une específicamente a su
antígeno, las proteínas del complemento pueden unirse al complejo formado de esta forma, y facilitan que las
células inmunológicas lleven a cabo la fagocitosis.
Anticuerpos o Inmunoglobulinas
Los Anticuerpos (también conocidos como inmunoglobulinas) son glucoproteínas. Pueden encontrarse disueltas en
la sangre o en otros fluidos corporales de los vertebrados y son empleados por el sistema inmunitario para
identificar y neutralizar elementos extraños tales como bacterias, virus o parásitos.
Tras la unión antígeno-anticuerpo (Ag-Ac), las sustancias extrañas (o antígenos) son neutralizadas y
posteriormente destruidas por las inmunoglobulinas a través de mecanismos, que pueden ser diferentes según el
tipo de inmunoglobulina que participa.

Existen cinco clases de anticuerpo: las inmunoglobulina “M”, “G”, “A”, “E”, y “D”
Ig M es la dominante después que se ha producido el contacto con el antígeno
Ig G es la predominante en la respuesta secundaria de anticuerpo
Ig A es el principal anticuerpo de las mucosas, en la saliva y en las lagrimas.
Ig E produce efectos nocivos por ejemplo en los cuadros alérgicos
Ig D se desconoce exactamente cual es su función.
Diferentes Inmunoglobulinas
Etapas de la Respuesta Inmune

Se puede simplificar la respuesta inmune


planteándola por etapas:
A) A partir de un pool de linfocitos, sucede
el reconocimiento directo de un antígeno
por parte de linfocitos B y captación,
procesamiento y presentación por células
presentadoras de antígeno a los linfocitos T.
B) Activación por expansión clonal y
diferenciación. Se produce la proliferación
de los linfocitos activados.
C) Respuesta efectora que incluye la
diferenciación en células de memoria.
Etapas de la Respuesta Inmune

La respuesta inmune especifica se caracteriza por ser de carácter clonal, reconocer unos
antígenos y no otros (especificidad), desarrollar memoria y ser autoregulable.
Antígenos del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (HCM o
MHC)
La superficie de la membrana plasmática de muchas células corporales posee “autoantígenos” o antígenos propios,
los antígenos del complejo de histocompatibilidad mayor (HCM). Estas glucoproteínas integrales de la membrana
también se llaman antígenos relacionados con leucocitos humanos (HLA) porque se identificaron originalmente en
leucocitos. Salvo en el caso de los gemelos idénticos, los antígenos del HCM son diferentes en cada persona. La
superficie de las células corporales (salvo los eritrocitos) está marcada por miles a cientos de miles de moléculas del
HCM. Aunque éstas son la causa del rechazo de tejidos transplantados de un sujeto a otro, su función normal es
ayudar a que las células T reconozcan que un antígeno es extraño, no propio, lo cual es un primer paso importante
de las respuestas inmunitarias.
Los dos tipos de antígenos del complejo histocompatibilidad mayor son los de las clases I y II. Las moléculas de la
clase I del HCM están incluidas en la membrana plasmática de todas las células corporales, excepto los eritrocitos.
Las moléculas de la clase II del HCM aparecen sólo en las células presentadoras de antígeno, las células tímicas, y
las células T activadas por la exposición a un antígeno.

Dos proteínas
comparando las
moléculas MHC I
(1hsa) y MHC II (1dlh
Fuentes Utilizadas

Curtis, H. Biología. Editorial Panamericana. 2002


Villée, C. Biología. Editorial Interamericana. 2003
Marc Maillet, Histología e histofisiología humanas. Vol. 3. Tejidos de sostén. Editorial AC; 1980.
Bocalandro, Noemí; Frid, Debora ;Socolovsky, Laura. 1999. Biología I. Biología Humana y Salud. Buenos Aires.
Editorial Estrada
Junqueira, L. C., Carneiro, J. 1974. Histología básica. Barcelona. Salvat editores SA.
Testut, L; Laterjet, A. Tratado de Anatomía Humana. Editorial Salvat. Buenos Aires,1960.

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/inmu.htm
http://pathmicro.med.sc.edu/Spanish-immuno.htm
http://www.vi.cl/foro/index.php?act=Print&client=printer&f=120&t=5698
http://www.wikipedia.org
http://inmunidadgabri.blogia.com

Archivo Powerpoint de la Dra. María Guadalupe Marcano Plascencia


Microsoft Encarta 2007