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1. Introducción. La clase media es un sector heterogéneo de la población cuya posición histórica se sitúa entre la clase obrera y la clase alta. Surge en Inglaterra durante el siglo XVIII cuando la separación social es más notoria debido a factores como la autoridad, la abundancia, dinero y trabajo, que daba un diferente sentido de vida a la sociedad cuyos integrantes eran originariamente la vieja burguesía. El desarrollo de este nuevo estrato social se vio íntimamente interrelacionado con la industrialización del país. En el resto de Europa la clase media comenzaría su desarrollo de la mano de la Revolución Industrial, a comienzos del siglo XIX. En el siglo XX, surge en EEUU la clase media moderna. En este trabajo, desarrollaremos el surgimiento de la clase media en Argentina y su transcurso a lo largo del siglo XX hasta la actualidad. 1 2. ¿Qué es la clase media? La clase media es un sector heterogéneo de la población cuya posición histórica se sitúa entre la clase obrera y la clase alta. La clase media es una categoría social definida por sus ingresos o patrimonio. Dentro de la clase media hay subclases: • Media Alta: conformada principalmente por personas que han alcanzado un nivel socioeconómico basto, caso de artistas, empresarios exitosos, escritores famosos y deportistas. Lo que diferencia a esta clase de la clase alta es que han surgido, y con esfuerzo, han conseguido sus bienes. • Media Media: conformada por profesionales que ostentan un sueldo superior al sueldo mínimo, los cuales llevan una vida regula, se puede decir que no les sobra ni les falta, sus lujos no siempre dependen de su ingreso neto. Media Baja: con ingresos mínimos, que en comparación a la clase baja o a la extremadamente baja tienen un hogar y pueden alimentarse bien, son por ejemplo, vendedores ambulantes, así como pequeños artesanos. La diferencia que nace en estas subclases se debe a la productividad de cada integrante, quien produce más tendrá acceso a mejores condiciones de vida. • 3. Surgimiento de la clase media. La existencia de la clase media se remonta al siglo XVIII. Esta clase se hace evidente cuando la separación social es más notoria debido a distintos factores: la autoridad, la abundancia, dinero y trabajo, lo que daba un diferente sentido de vida, religión, educación y cultura para cada parte de la sociedad cuyos integrantes eran originariamente la vieja burguesía terrateniente que empezaba a sobresalir por su éxito en la industria, las profesiones liberales y comercios. El surgimiento de la burguesía terrateniente fue posible gracias a las revoluciones liberales que ocurrieron en Inglaterra en el siglo XVII. A consecuencia de las mismas, la monarquía inglesa se vio debilitada y el estamento perdió poder a favor de la burguesía que logro entrar en el parlamento y hacerse con una parcela de poder. Al mismo tiempo, un periodo de paz relativamente largo permitió un notable desarrollo comercial, lo que redundó en la aparición de un grupo social más numeroso formado por gente dedicada al comercio, pequeños terratenientes, clérigos, profesionales liberales como abogados, arquitectos, etc., quienes, sin ser ricos, tenían un cierto poder adquisitivo que los capacitaba. El nuevo estrato social fue desarrollándose a lo largo del siglo XVIII y ampliándose conforme se iniciaba la incipiente industrialización del país, proceso a su vez íntimamente interrelacionada con el surgimiento de la clase media. La nueva clase 2 media inglesa creo rápidamente una cultura colectiva que alababa el esfuerzo personal, el trabajo y la sobriedad. En el resto de Europa, la clase media comenzaría su desarrollo de la mano de la Revolución Industrial, a comienzos del siglo XIX. Aunque reducida al principio, las progresivas mejoras y el progreso económico la fueron ampliando; sin embargo, estaba integrada por personas de cierto nivel educativo (médicos, ingenieros, etc.) y que desarrollaban oficios no manuales. La clase media moderna surge en el siglo XX, inicialmente en EE.UU. Las nuevas industrias comenzaron a aplicar novedosas técnicas de producción que permitían reducir los costes de sus productos al mismo tiempo que posibilitaban el pago de salarios mayores a los obreros de las fábricas. Estos, al aumentar su nivel adquisitivo, pudieron acceder a nuevos productos ampliando el mercado potencial de los productos industriales. Se generó una nueva dinámica económica que redundaba en un enriquecimiento de la población y en una mejora de sus condiciones de vida. La clase media pasaría a integrar estos nuevos miembros, junto con los profesionales que ya la integraban. 4. Clase media argentina. La clase media argentina surge con el proyecto de la élite dirigente a mediados del siglo XIX de incorporar a la Argentina en el mercado internacional como proveedora de materias primas. Las nuevas actividades económicas, sumadas a las nuevas funciones que adquirió el Estado, multiplicaron las nuevas oportunidades de trabajo. Comerciantes, cuentapropistas, agricultores, empleados, supervisores, profesionales, técnicos, docentes: estos sectores adquirieron un peso mucho mayor del que tenían antes, haciendo más compleja la estructura social. Al mismo tiempo, el desarrollo económico y político destruyó actividades y ocupaciones independientes que habían existido hasta entonces y trajo una ampliación sin precedentes de la proporción de las personas que debían trabajar para otros a cambio de un salario. Los cambios fueron muy rápidos y la cultura tradicional se hizo insuficiente para “ordenar” las nuevas jerarquías. Ya no fue claro quienes formaban parte de la sociedad “respetable” y quiénes no. La escuela, los intelectuales, la publicidad y en general la cultura dominante, se esforzaron por transmitir nuevas pautas de comportamiento “decente” o por reforzar las antiguas. Además del tipo de ocupación y el nivel educativo adquirido, la “urbanidad” en los modales, la “buena presencia”, el lugar de residencia, el comportamiento de las mujeres de la familia y el consumo de las vestimentas y accesorios “adecuados” se hicieron indispensables para indicar el nivel social que cada cual tenia o aspiraba tener. En el fértil suelo que ofrecía esa sociedad compleja y cambiante se fue arraigando lentamente, a partir de los años veinte, la identidad de “clase media”. Imaginarse como “clase media” ofrecía a muchos la posibilidad de reclamar para sí la respetabilidad tan 3 ansiada; aunque no pertenecieran a la élite, podían de ese modo dejar en claro que tampoco eran parte de la clase baja. Adamovsky entiende que, en ese escenario, se conformó un imaginario a partir del cual “la sociedad se divide en tres, de modo que existe un nivel intermedio entre los extremos de la clase alta y baja”. Esta imagen mental sería la búsqueda de un equilibrio o moderación, que impediría los choques violentos; en otros términos, el consenso que oculta los legítimos conflictos de intereses sectoriales. El escritor José Pablo Feinnmann presenta ese equilibrio desde una lectura filosa: “El punto medio es el punto de la inocencia, los demonios son los extremos”. En las primeras décadas del siglo XX, llegaba al poder la UCR (Unión Cívica Radical) de la mano de Hipólito Yrigoyen, y con él apareció un nuevo sector social, prácticamente desconocido en la Argentina, la clase media. El termino clase media abarca muchas cosas, pero existe un factor histórico que los agrupa, y es la funcionalidad a los procesos oligárquicos y el reclamo a lo nacional y popular, aunque su nacimiento y su apogeo hayan sido durante dos procesos históricos claramente identificados con esta vertiente ideológica, el Yrigoyenismo y el Peronismo, unificados por el Forja, fundado por el mayor critico a la clase media argentina, Arturo Jauretche. Según Jauretche, “En principio decir que un individuo o un grupo es de medio pelo implica señalar una posición equivoca en la sociedad; la situación forzada de quien trata de aparentar un status superior al que en realidad posee.” Con lo dicho está claro que la expresión tiene un valor histórico únicamente variable según la composición de la sociedad donde se aplica. Partiendo de la definición tomada por Jauretche, se puede decir que el medio pelo es lo que hoy en día llamamos tilingo, o sea alguien que quiere aparentar más de lo que es, algo totalmente aplicable al pensamiento mayoritario de clase media argentina, que históricamente ha tomado pensamientos, actitudes y posicionamientos de la clase alta y esto se ve reflejado especialmente en el ámbito político, algo que explico muy bien José Pablo Feinnmann frente al posicionamiento a favor de la Sociedad Rural tomada por la clase media durante el Lockout Patronal, “La clase media teme ´bajar´ y ser clase baja, negrada, clase obrera o excluida social, quiere trepar y ser clase alta. La ´unidad´ del 2001 fue una ilusión híper-momentánea. ´Piquetes´, cacerolas, la lucha es una sola. No, la lucha no es una sola”. La clase media juega a favor del establishment porque esa es su meta en la vida: trepar en la escala social. La unidad con los piquetes del 2001 fue una medida coyuntural de supervivencia. Ahora está donde quiere estar: cacerolazo para los dueños de la tierra, para la Sociedad Rural, dándole cuerpo a la protesta, espesor, ruido y cierta masividad. Para entender el funcionamiento de la clase media, hay que remontarse a la llegada de Perón al poder en 1945, el primer gobierno que toma una fuerte postura de representación de los intereses de las clases populares en Argentina, algo que no es visto con agrado por la clase media, que rápidamente toma una postura antiperonista, 4 aunque durante este gobierno es el momento donde se afirma como actor social importante y crece a niveles considerables en cantidad e ingreso pero así como avanza la clase media, también sectores populares alcanzan ese status social y eso es algo que les molesta, tomando una fuerte represalia a este avance social, utilizando el término “cabecita negra” para nombrarlos despectivamente a los simpatizantes peronistas, término que en siglo XXI sería reemplazado por uno más racista “negros de m…”. Frente al proceso nacional y popular del Peronismo, la clase media tomara el discurso de la oligarquía como propio, sin asco de defender a la Iglesia, la UIA, la Sra. Estados Unidos y además algo que no es excesivo de la clase media “anti política” o “derechista”, sino que también fue algo común en la llamada “izquierda caviar”, o sea la izquierda al proletariado europeo, mientras al obrero argentino lo veía como un sujeto inculto y bruto, por eso se convierte en un antiperonismo acérrimo, totalmente crítico al movimiento obrero formado por el peronismo. Pero el antiperonismo no es una constante histórica de esa clase. Si bien esa identidad se constituyó en la década del 40 como modo de diferenciarse de la masa plebeya de seguidores de Perón, hubo con los años una fuerte presencia de estudiantes, profesionales e intelectuales que transitaron por las anchas avenidas del movimiento iniciado por Juan Domingo Perón. Muchos de ellos, incluso, protagonizaron en nombre del “movimiento” las luchas por la liberación nacional y social, que se desarrollaron en las décadas del 60 y 70. Una vez derrocado Perón por la “Revolución Libertadora”, llegaron años donde la clase media se vio fuertemente representada en la UCR, dirigida por Balbín, deja a un lado las posturas del Yrigoyenismo para convertirse en un partido de clase media, o sea partidario del concurso, del republicanismo, del dialogo, del pragmatismo. Y eso es lo que le gusta a la clase media, parece que cuanto menos ideas presenta un candidato, menos culpa les da votarlo, para después poder insultar con “menos carga de conciencia”. Pero así como la UCR fue su partido preferido, los golpes de estado a los presidentes radicales fueron de su total apoyo. Llega la época de los 70, con ella, las guerrillas revolucionarias a la argentina, y en especial, se acrecienta la militancia de la juventud, pero como siempre, la mayoría de la clase media se muestra alienada a este proceso, y gracias a la influencia de los medios, crece el temor del medio pelo argentino hacia los militantes de izquierda y sus ideas locas, según la definición de este actor social, que veían a dichas ideas como una amenaza a sus pequeñas “quintas”, el avance social de las clases marginadas los obligaban a tener un mínimo compromiso político, algo que la clase media desconoce, es más fácil insultar desde la tribuna que embarrarse corriendo en la cancha. Por eso, le darían su apoyo en 1976 al golpe de estado llevado a cabo por las juntas militares, que veían como la única de restablecer el orden o más bien, como la opción que menos compromiso les requería. Con la llegada del régimen represivo y liberal que sacudió al país, también llego una de las zonceras mas paradigmáticas del siglo XX, la tan conocida frase “algo habrán hecho”. 5 La clase media, representada en la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín (19831989), tomó el lugar de garante de la democracia y la pacificación. Fue ese punto medio entre la violencia represiva y la violencia “subversiva”, que llegó a asociar al peronismo. Fue la misma clase media la que en pleno apogeo neoliberal (1989–2001) avaló con su voto, en 1995, la reelección de Carlos Menem. Fueron años en los que se desató la mayor crisis al interior de esa identidad. Mientras compraba bienes fabricados en el extranjero en cómodas cuotas y vacacionaba fuera del país, beneficiada por la convertibilidad (paridad cambiaria pesodólar), se hundía junto a los sectores populares, como consecuencia de la desintegración de la producción nacional. Años más tarde, la presidente Cristina Fernández de Kirchner sostendría que en muchos momentos de la historia “sólo han crecido unos pocos porque muchas veces, muchos sectores, como las clases medias, terminaron siendo funcionales a proyectos políticos que la terminaron devastando”. La decadencia económica que arrojó como saldo el neoliberalismo llevó a las capas medias a una nueva alianza con los sectores más desposeídos. En conjunto, protagonizaron el final del modelo neoliberal. Tomó la cacerola y se movilizó. Allí se juntó con el piquete de los trabajadores desocupados y logró la renuncia del gobierno de turno. Obligó a los sectores del poder a rediscutir (renegociar) las bases de una nueva gobernabilidad. Pasado el estallido social, la clase media rompió su alianza con los de abajo y el piquete se transformó en un obstáculo vehicular. Sin embargo, la nueva administración logró un rápido apoyo de amplios sectores medios y populares. Eso fue el resultado del nuevo escenario delineado tras la asunción de Néstor Kirchner en 2003, quien se concentró en remendar la ruptura entre la sociedad y sus representantes. Fue visible, entonces, la atención a demandas vinculadas a los derechos humanos, la unidad latinoamericana y la recuperación de algunos de los recursos extranjerizados. Arturo Jauretche, en “El medio pelo en la sociedad argentina: Apuntes para una sociología nacional”, explicaba que en países semicoloniales, como Argentina, lo necesario era una alianza de la clase media y baja, pues “ni el proletariado, ni la clase media, ni la burguesía por sí solos pueden cumplir los objetivos de la liberación nacional”. Ese escenario parecía aflorar nuevamente promediando la primera década de este siglo. El kirchnerismo se renovó en las elecciones de 2007, con la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia. Según los mismos analistas, el voto más significativo en ese triunfo fue el de los sectores populares. La clase media se había reubicado en las opciones opositoras, incluso prestó su apoyo a las maniobras destituyentes de las patronales agrarias, que protagonizaron un “lock out” entre marzo y julio de 2008. En este contexto, el vicepresidente radical Julio Cobos dio el viraje esperado. Se alineó con los hacedores del “lock out patronal”. 6 Adoptó el discurso del falso “consenso”, que buscaba la invisibilización de los conflictos. Se sumó al repudio del “sentimiento de crispación” que, según él, la oposición y el conglomerado mediático concentrado en el gobierno nacional genera en la sociedad, es decir, en la clase media. La famosa clase media se sumó como coro automático a los discursos mediáticos y conservadores en torno al supuesto “autoritarismo e irrespeto por las instituciones” por parte del gobierno. Este respondió con medidas económicas concretas, de gran beneficio para sí, otra vez, los de la clase media. Son curiosos: dicen “todo está mal” pero colmaron con cifras récord las disponibilidades turísticas del país, tanto durante la Semana Santa pasada como en ocasión de los cuatro días festivos por el Bicentenario. La participación masiva de sectores medios en los festejos patrios oficiales provoca una reflexión. ¿Dónde están los intereses objetivos de esa identidad? Una nueva alianza con los sectores populares aparece como esencial en los tiempos políticos actuales. De lo contrario, quedaría asociada a lo que Jauretche definió como “el medio pelo”, constituido por “aquel que se intente fugar de su situación real en el remedo de un sector que no es el suyo, y que considera superior. Es la situación forzada de quien trata de aparentar un status superior al que en realidad posee”. 5. Conclusión Llegamos a la conclusión de que la clase media en Argentina es caprichosa, ya que unas veces apoya y otras no a los gobiernos de turno, es decir, no tienen una ideología propia o algo en común que los una a una misma causa. Por ejemplo: parte de la clase media no apoyaba al peronismo pero una pequeña parte de la misma si lo hacía. Esto se debe a que querían mantener su supuesto nivel social, no querían descender a la clase baja, pero tampoco querían que estas asciendan. Entonces la clase media solo buscaba beneficiarse a sí misma. 7 6. Bibliografía • Adamovsky, Ezequiel. (2009). Historia de la clase media argentina. Buenos Aires: Editorial Planeta. • Anónimo. (S.F.E). “Historia Argentina”. Obtenido agosto 20, 2011 desde http://www.argentina-argentinien.com/es/ml/historia-argentina.html. • Anónimo. (S.F.E). “Presidencia de Hipólito Yrigoyen”. Obtenido septiembre 1, 2011desde http://www.todo-argentina.net/historia/radicales/Yrigoyen1. Brite, Natalia. (2010). “Clase media argentina. De las dictaduras a las democracias sin derramar una sola lágrima”. Obtenido agosto 20, 2011 desde http://soydondenopienso.wordpress.com/2010/06/10/clase-media-argentina-de-lasdictaduras-a-las-democracias-sin-derramar-una-sola-lagrima. El_Nobles. (2010). “Pensamiento Político de la clase Media Argentina”. Obtenido septiembre 2, 2011 desde http://www.taringa.net/posts/offtopic/7455039.R/Pensamiento-Politico-de-la-claseMedia-Argentina.html. 8