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La destreza de escuchar

El mejor instrumento para hacer acompañamiento personal es la escucha. Por ello


tenemos que tener claras unas nociones básicas sobre ella.

1ª La escucha como necesidad.


- La escucha es algo necesario para la comunicación. En muchas ocasiones
escuchar se transforma en algo rutinario y por ello no le prestamos la
atención suficiente.
- Escuchar implica hacerse cercano y no siempre estamos dispuestos ya que
conlleva un esfuerzo de acercamiento a la otra persona..
- Vivimos en una sociedad donde la gente está rodeada de otra gente pero se
siente sola. En esta sociedad del anonimato la gente está sedienta de acogida
y de escucha. La comunicación no es estar de forma pasiva junto al otro.

2ª Errores frecuentes sobre la escucha.


- Escuchar no es esperar a que el otro termine de hablar.
- Escuchar no es un proceso natural, no es una actitud con la que nacemos, la
escucha se aprende.
- Escuchar no es lo mismo que oír. Oír es un proceso pasivo mientras que
escuchar en un proceso activo y consciente.
- Escuchar no sólo es cuestión de buena voluntad. Escuchar es una destreza
que requiere dedicación y entrenamiento.
- Para escuchar no vale con atender o entender las palabras. Las personas
significamos más de lo que decimos (debemos buscar lo latente, lo implícito
en la palabra), a esto hay que sumarle toda la comunicación no verbal.

3ª La escucha como actitud.


- La actitud de escucha debe dirigirse a la totalidad de la persona. Se debe
captar la voz, la conducta, el vocabulario y los gestos. Hay que estar atento al
contexto, a los movimientos corporales, a los sonidos, a los silencios.
Comunicamos con todo nuestro cuerpo, por lo tanto debemos usar todos
nuestros sentidos para escuchar.

4ª La escucha como destreza.


Por destreza se entiende la conducta que es operativa, entrenable y predecible. La
destreza es un medio de expresar la actitud.
Características de la escucha como destreza.
- La escucha es observable. El leguaje no verbal nos indica si se produce
escucha o no.
- La escucha es evaluable.
- La escucha puede enseñarse.
- La escucha puede aprenderse.
La escucha se puede definir como la técnica de acoger a la persona que
nos habla y decodificar adecuadamente su lenguaje verbal y no verbal
a fin de comprender los distintos contenidos del mensaje.

Profundizando en la definición.

Acoger a la persona que nos habla.


"Acoger": conjunto de conductas a través de las cuales el receptor expresa su
disponibilidad hacia el emisor por medio de la expresión del rostro, el contacto visual,
la postura, y dirección del cuerpo y la distancia entre ambos. (Lo importante no es, sólo
escuchar, sino que el otro se de cuenta de que le estamos escuchando).
Observar y decodificar el lenguaje no verbal.
El lenguaje no verbal supone, en algunos casos, supone hasta el 95% del impacto total
de la comunicación.
Existe una gran dificultad a la hora de decodificar el lenguaje no verbal ya que su
significado depende de la cultura, condición social, persona, etc. Algunas veces es
conveniente que el receptor decodifique el lenguaje no verbal en forma verbal. (Por tu
gesto parece...).
Observar y decodificar el lenguaje verbal.
Es necesario que el lenguaje verbal no se considere de forma aislada, sino en relación
con el contexto comunicacional para captar el mundo referencial y emocional del
comunicante. LO QUE EL EMISOR DICE, Y CÓMO LO DICE, INDICA CÓMO SE VE
A SÍ MISMO Y CÓMO VE EL MUNDO QUE LE RODEA.

5ª Las dimensiones de la escucha.


El receptor debe dirigirse a captar todo lo que directa o indirectamente comunica
el emisor en las siguientes dimensiones:
- ¿Cómo se siente el emisor?
- ¿Por qué se siente así?
- ¿Qué pide o espera recibir del receptor?.
¿CÓMO SE SIENTE EL EMISOR?
El sentimiento representa cómo vive el sujeto la realidad y el impacto que la misma
provoca en él. Refleja lo más íntimo de la persona.
El receptor debe:
- Atender y retener las palabras concretas de sentimiento: "me siento
abatido...", "me ha decepcionado..."
- Fijarse en metáforas y descripciones: "se me cayó en mundo encima", "me
siento como una gallina en corral ajeno".
- Prestar mucha atención a la comunicación no verbal.
¿POR QUÉ DICE QUE SE SIENTE ASÍ?
El receptor debe relacionar sentimientos con hechos de la vida del emisor. A qué
acontecimientos atribuye el receptor la causa de su sentimiento.
QUÉ PIDE O ESPERA RECIBIR (Función de la demanda)
La demanda constituye el "para qué" de la comunicación. En la mayor parte de los casos
queda implícita. Siempre que una persona nos cuenta algo nos tenemos que preguntar:
“para qué...”. La persona que nos habla, aún sin saberlo o decirlo, nos está pidiendo
(demandando) algo que va más allá de la escucha.
6ª Obstáculos para la escucha.
El contexto físico de la escucha.
- Ruido físico. No podemos realizar una buena escucha si tenemos que hacer
un constante esfuerzo por oír a la persona que nos habla.
- Incomodidad del receptor. La escucha necesita un buen nivel atención, si
estamos incómodos o inquietos por alguna cosa, nuestro nivel de
concentración será menor.
- Exceso de comodidad. Para mantener esa concentración se requiere “cierta
tensión”. Estar demasiado cómodos y relajados nos impedirá escuchar
correctamente.
- Interrupciones, el temor a ser interrumpido y el temor a ser oído. Debemos
buscar lugares apropiados para la escucha. Si tenemos en cuenta que la
persona que nos habla nos está comunicando algo de carácter íntimo o algo
importante para su vida, no querrá ser escuchado o interrumpido. Para lograr
comunicaciones a cierto nivel de intimidad debemos crear un clima de
intimidad y tranquilidad.
Situación personal del receptor.
- Cansancio físico. La experiencia nos dice que escuchar es una tarea
agotadora. Encontrarnos físicamente cansados nos impedirá conseguir el
grado de concentración necesario para realizar una buena escucha. Por ello
es importante saber dónde colocar los momentos oportunos para realizar esa
labor
- Aspecto externo. Decíamos que la escucha supone acercarse al otro. Si nos
encontramos incómodos con nuestro cuerpo por alguna circunstancia, ese
acercamiento se verá dificultado.
- Malestar. Hay una serie de malestares (dolor de cabeza, sed intensa, prisa...)
que nos dificultarán concentrarnos correctamente en la tarea de escuchar. Por
ello hay que intentar ponerles remedio antes de iniciar la escucha.
- Falta de motivación. La escucha conlleva un grado de implicación muy alto
con la otra persona. Supone un gran gasto de energía y suponer dar de
nosotros mismos al hacernos cercanos. Si nuestra motivación es baja, nuestra
escucha se quedará en un grado superficial que difícilmente servirá de ayuda
a nuestro emisor.
Prejuicios del receptor
- Escuchar desde el prejuicio. Todos escuchamos desde lo que somos. Por lo
tanto nuestra escucha se ve condicionada por una carga moral. Escuchamos
desde nuestros valores, prejuicios, creencias... Eso es algo de los que no
podemos desposeernos. Pero sí es importante ser conscientes de ello para no
sesgar lo que nos está comunicando el emisor.
Conflictos emocionales
- Escuchar desde el "fantasma", desde nuestros miedos. De la misma manera
que pasa con nuestra carga moral también tenemos una carga afectiva. En
nuestra vida nos encontramos con conflictos emocionales que nos dejan una
profunda huella y que condicionan nuestra manera de relacionarnos con los
otros y nuestra forma de entender la realidad. Esto es algo de lo que tampoco
nos podemos desprender, pero ser concientes de ello nos ayudará a realizar
una mejor escucha.
Preocupación por la respuesta
- Escuchar significa devolver al emisor. Cuando nos hablan, no podemos
permanecer callados. Se nos demanda una respuesta. La preocupación por
saber lo que tenemos que decir puede enturbiar la escucha. Mientras nos
hablan no prestamos la suficiente atención ya que, muchas veces, estamos
mas preocupados por lo que debemos responder que por los que nos está
contando.
Miedo a pedir explicaciones.
Decimos que la escucha supone una actitud activa de comprensión. Cuando
el receptor nos cuenta algo debemos intentar comprenderlo de la mejor
forma posible. Algunas veces, el emisor nos da informaciones incompletas, o
bien, da por supuestas cosas que nosotros ignoramos. Es beneficioso pedir
explicaciones de eso que no llegamos a comprender. Pedir que nos aclare
algunos puntos no supone vulnerar la intimidad de la persona que nos habla.
Si el emisor no quiere contar algo, no lo va a contar. Preguntar abiertamente
nos va a ayudar a recibir informaciones que nos ayuden a comprenderle y a
evitar malos entendidos.

¿Qué es el acompañamiento?
Muchas son las definiciones posibles elegimos aquí una de Dolores Aleixandre:
«Acompañar es asistir al largo proceso de gestación de la vida nueva que el Espíritu está
creando en otro y estar junto a él, atento a los signos de su proceso, sin querer
precipitarlo ni controlarlo, consciente de que es inútil sustituir un trabajo que sólo puede
hacer el otro, pero estando ahí para animar, sostener, tirar con cuidado y a tiempo de una
vida frágil que apunta y que lucha por salir a la luz» (en Imágenes bíblicas para el
acompañamiento, p.655).
• Etimológicamente indica el hecho de que alguien acompañe a otro en la tarea de
llegar a una meta o a conseguir algo.
La misión de los padres, educadores, catequistas y animadores, es acompañar a
los niños, adolescentes y jóvenes en el proceso de hacerse persona, de madurar.
• El acompañamiento personal es una relación de ayuda total en la que se propicia
que la persona crezca y madure en consistencia, responsabilidad y libertad para
descubrir su vocación y concretarlo en un compromiso orientado a la entrega y a
la construcción de un mundo mejor.
• El acompañamiento es una relación de ayuda basada en la escucha.
• Es una relación interpersonal totalmente desinteresada, entre una persona más
madura, con un camino recorrido (acompañante), y otra que quiere crecer en
madurez (acompañado).
• El acompañamiento sistemático se plantea de cara a que la persona formule su
proyecto de vida que engloba todos los aspectos de su existencia.
• Las fases que nos podemos encontrar en un acompañamiento:
1. Acogida incondicional.
2. Escucha activa: hacer que el chico se sienta escuchado, usando para ello
nuestra comunicación verbal y no verbal.
3. Empatía: sumergirnos en el universo simbólico y afectivo del chico,
tratar de comprenderle desde él, nunca juzgando desde nuestras categoría
de adulto.
4. Confrontarle con su realidad de una forma cariñosa. Hacerle ver sus
errores a la hora de analizar la realidad de su entorno. Hacer que se
replantee sus actitudes, comportamientos...
5. Buscar con él posibles vías de solución a la situación que vive.

El acompañante también debe entender que no es responsable de la solución de los


problemas del chico. Nuestros chavales traen problemas muy serios, los cuales nos
superan a todos. Creer que está en nuestra mano solucionar estos problemas nos creará
una angustia y un sentimiento de impotencia muy grande. Nosotros sólo entablamos una
relación de ayuda basada en la escucha. No debemos ir más allá. No podemos hacer
labor de mediación familiar, psicoterapia o asistencia social. Sólo somos acompañantes.
Escuchar y acompañar es lo que debemos hacer, y eso, en la mayoría de los casos,
supone una gran ayuda para un adolescente.
En el acompañamiento debemos ser muy respetuosos con el tema de la
confidencialidad.
En casos graves y de acuerdo con el acompañado contar con la ayuda de
profesionales especializados.
Para el acompañamiento debemos buscar un clima y un lugar de intimidad,
tranquilidad...

¿Cómo surge el acompañamiento?


Inicio del acompañamiento
A menudo los jóvenes y adolescentes no saben dar nombre a lo que buscan. Si no
estamos atentos, corremos el riesgo de alejarnos de sus expectativas.

 Iniciativa del joven.


- El joven es quien viene a hablar por propia iniciativa, o enviado por otros.
- Busca atención. Un momento difícil que está viviendo; acontecimientos que
hacen que se cuestione el sentido de su vida; angustia por el futuro; empatía con
el acompañante; curiosidad...
- Se arriesga. La pregunta que lleva o lo que hace son pretextos para hacer emerger
lo que vive.

 Inciciativa del acompañante.


- El acompañante es quien por carisma personal o por misión, está atento a las
personas y puede suscitar en ellas búsqueda de escucha y de diálogo. El joven
siente que alguien se interesa por él.
- El diálogo puede tener como detonante la manera de estar presente y atento del
acompañante o profesor. A veces, una sencilla palabra: “Es importante eso que
dices”; “¿quieres que volvamos a hablar de esto?”. O una pregunta personal:
“¿Cómo te afecta todo eso?”.
- Una convivencia, una salida y sobre todo un retiro pueden ser momentos
propicios para iniciar una relación en la que los chavales se abren al dialogo
desde lo que están compartiendo y desde la cercanía que se les muestra.

En definitiva, lo que hay detrás de una llamada de acompañamiento es una petición


de atención y escucha.
ALGUNAS CUESTIONES PARA AYUDAR A LA
PUESTA EN COMUN

1. ¿Es la escucha una actitud en mí?.

2. ¿Qué dificultades tengo yo para escuchar?

3. ¿En la relación con mis alumnos, en qué medida soy consciente de


las dimensiones de la escucha? (Cómo se siente, por qué dice que
se siente así, qué espera recibir).

4. En tu relación de escucha, ¿cómo acoges al otro?.

5. ¿Cómo actúo para acercarme a un niño con problemas?

6. ¿ Qué necesidades de acompañamiento ves en tu centro?