NUDISMOS

JUAN MANUEL SANCHEZ MERONO

Mursiya Poética 5

Nudismos © Juan Manuel Sánchez Meroño Edita: Colectivo Iletrados Ilustración de portada: Cristina Franco Roda Logo de la colección: Cristina FrancoRoda menganitadecual.blogspot.com Murcia, Marzo de 2011 Número 5 de la colección Mursiya Poética Edición numerada: colectivoiletrados.blogspot.com

CAMISA

Ante la tentación tendí mi camisa, almidonada por las virtudes asumidas y dejé que todos contemplasen la blancura intachable de mi colada. Luego arrugué lo que con tanto tesón quise haber fijado y me vestí con ella, pura y distinta. Así, con las grietas y recodos que a mi piel irán desposando, dejo que me invada su orgullosa distinción, su azarosa torcedura.

CASH FLOW
Abriendo la ventana, penetrará el torrente; abriendo dos ventanas simétricas, una a cada lado de nuestro cuerpo, nos será algo indiferente, nos congelará al instante una ráfaga de imágenes que nos representará engañosamente, Y mientras que el cuerpo sea uno, aspirará a la deflación, al temor alimenticio y cercano, puro, poderoso, inamovible, como arcano cerco, permitirá que creamos en los cielos y los mitos; en la especulación de un espejo que de metal precioso y brillante, no nos podrá reflejar. Aquello me hará pensar en ver cómo podré tasar tu liquidez, En el índice de tus valores, en el tipo de cambio que se debe establecer para fijarte, y de esta formalidad, asentar tus dividendos y cotizar lo que te hace más inaprensible, y escurridiza. Y veré como al alza, tu precio me hipoteca y profetizará el vano ejercicio de un año en que nuestras leyes se contaminaran de variables, y tus ojos mercantiles pronosticaran, la caída de este interés que, como por arte de un rumor humano, engorda la burbuja de un negocio para siempre decadente y financiero.

GRANADA, 3:00 A.M.
Hasta aquí, fue fácil, demasiado fácil. Unas circunstancias, quizá, demasiado verosímiles. Nada escrito parece desenrollar el papiro inconscientemente feliz ante no demasiadas adversidades, las justas, simplemente. Tarde o temprano tenía que bajar, subir, esperar, como todos en aquel insolente e intempestivo plazo. Solamente, como ellos, me quedaba rezar. Plegar en silencio con la siniestra en el bolsillo, con la diestra en la necesidad. Con ese suplicar sonámbulo que hasta sentado te hace levitar, calco de un instrumento que cincelase los aires. Seres mancos bajo techo de estrías de metales. Una luz que multiplica las sombras, anaranjada como los pilotos parpadeantes, como el ascua santa que nos reúne y nos aúna en una tácita celebración, quizá, demasiado temprana, que nos hace velar el ruido de los pistones esos que tarde o temprano, tendrán que subir, bajar, esperar a que dejemos de rogar por que cese de existir el tránsito y la vana trashumancia; a que los cadáveres exhumados y los monjes descalzos abandonen a la velocidad del silencio sus asientos desalentadores, abonen este inhóspito templo, sospechosamente guarecido por un infinito, severo e inescrutable cementerio de autobuses.

NUDISMOS

No puedo desatar esos nudismos que desnudan la tierra de abismos, ni atajar los caminos, cuando el fin o los fines son los mismos. He intentado escapar, dando giros, de flores de invernadero y de pinos, de naranjos, de limoneros, de jazmines secos y amarillos, pero un esparto umbilical aviva el limo aquel que fluye en el fondo de la carne: un cuerpo en el barro, no es cuerpo, ni barro; ni el barro en el cuerpo, es agua, ni tierra; es ahora cuando las almendras se convierten en granados preñados de frutos maduros y enredaderas. No puedo atar esos nudismos que desnudan la tierra de abismos, ni atajar los caminos, cuando el fin o los fines son los mismos.

Dibujando en las cunetas y barrancos del árbol paradisíaco, las raíces de donde las sogas se descuelgan, dorando la piel de las mareas, toda luna me devuelve toda calma me envenena y me enviste la ruta inerme que sin reproche alguno me espera. No puedo desatar esos nudismos que desnudan la tierra de abismos, ni atajar los caminos, cuando el fin o los fines son los mismos. En el mismo cenagal, en el mismo cielo, varado en las mismas arenas movedizas de donde viniera, de nuevo me alumbran, me acogen, me surcan; ellas me ciegan, me asoman, me acusan, y aunque me invadan hasta extinguirme aunque no borren de mí lo que he sido, aunque nada de mí tenga ya sentido, cercado sigue el mar donde he nacido.

LA GRAN MARCHA
Levantaos, brillad sin alma, allanad las aureolas que os escaman, recuperad el sinsabor, la crueldad y la beligerancia, volved a incidir en las manzanas ásperas, levantaos, brillad sin alma, ajustad la naturaleza al capricho divagad con el destino a la espalda, subid a un manto inmenso e inaccesible y oscureceos en la transparencia del agua. Alzad vuestro cuerpo, levantaos, brillad sin alma, y callad para acudir al cimiento, al núcleo, al fuego y encended una bengala al desaliento y la venganza. Vamos, emerged, mutilaos y venced al cuerpo, Para que los hombres os respeten, borren o perviertan, levantaos, brillad sin alma para que os comprendan, levantaos, andad sin calma, corred el riesgo, para que tenga frío, para romper las lágrimas, para que me arrepienta.

FINTA
Una suavidad derramada entre las comisuras, agiganta las sombras en otro lienzo almidonado; Se recompone el movimiento, sin conseguir que se haga de luz la amenaza. Invadí Rusia en invierno y puebla el fluido mi escafandra. Ahora toca recubrir la situación que guardo fragmentada en dípticos de un calor impávido; Un oído atenazado sirve poco más que para esquilar alas y reconstruir con plumas el puente de cerillas apagadas; para lavar con sal el glacial que vengo anidando. Se acelera el labio y degenera otra ilusión mientras las grafías nos indican una mala predisposición. Habrá que pensar en otros medios cuando se cumplan las condiciones, renovada la atención al lenguaje de signos que distraiga el horror al vacío, el vertido frío, la ineficacia.

EXILIO
Depende, en este cielo, de un azul que la luna se cuele transparente por la boca y que cumbres cálidas se desprendan, precipitándose suicidas nuestros pechos. Se hundirían entonces los miembros en una nieve virgen, que contraída, se nutriría de celosa carne fresca, de ansiosas extremidades.

Cendales congelados serían que surcan ahora las mejillas, o lágrimas en hielo rebozadas que vistieron espaldas con fulgores. Depende de esa saliva intacta que se deslice, inmóvil, la tibia ladera por el cuerpo, que la tarde no sea un ocaso, que los tropiezos no sean sino el cuidado prudente a contraluz. En fin, ese cadáver malogrado, fingido, segó su indiferencia, y, a mitad camino, nuestra ruta.

Aquel que resta ahora varado a mil metros sobre la mar, a un kilómetro debajo de Francia, allí donde las fronteras naturales, donde los acantilados desorientados, ese cadáver, recostado y equidistante nos acerca y nos aleja. Petrificado, en su entumecimiento, sabe poco ya de promesas. y sin embargo advierte el movimiento y me dice que de tu ausencia; que de tu encuentro, sigo huyendo.

FALSA ELEGÍA
A Francisco Enrique Fernández ¿Tú quieres ser soñando el aventajado, primer miembro de cúpula sedante, hermano mío de sangre esperado? Ciego de augurios, cual preso anhelante, rondas la esquiva sombra tempranera tentando al azar con la inercia amante. Nos deshicimos de nuestra ribera de noches negras, con blancos vendajes Se me adorna la meta venidera. Sabes que degustamos de los viajes inconclusos, rehaciendo arenales despidiendo al mar, libres de equipajes, con miles de principios, sin finales. Un ingente juicio de nuevo nos condena so pena de lamer como animales la cicatriz que el existir no frena, ni podrán curar esos instrumentos que aseguran pagos en la barrena de astros precipitados, cenicientos en la tierra cubierta del asfalto gris y veteado de choques irredentos. ,

Tú, entre los confiados el más alto a riesgo de morir, apuesta en mano sobre las calmas con las que te esmalto perdiste cuerpo, perdimos en vano. Y al silencio afligido le pregunto si se borrará esta herida, hermano

ya que no encuentro en mí sino el barrunto de la que te dejé en el corazón y el índice, señalando este asunto recién irresoluto en mi razón de adulto y minando la claridad mía tejiendo nudos, que, a la sazón le dan el calor a mi anatomía de un niño confuso que quiso tanto que no perdonó a su matriz fría aquel valor de no verter su llanto al devolverte toda la atención ahora arrepentida bajo el manto renovado por mi contrición; y no requeriré de los almendros la nata; y evitaré la elección sensata, horadando los engendros del tiempo, aquel pasado imperdible en sucios recodos de mis adentros. Esta es una epístola imposible Pues ansía ser la falsa elegía que habla de los daños invisibles

a ningún difunto, sino al vigía que olvidó recordarme estar atento: perdóname, pensé te protegía, perdóname si te hundo en el lamento, perdóname si desplumo tus alas, perdóname no darte al firmamento. Pues pude regresarte, y así mis balas no besaron tu noble calavera, no es lecho ése donde, por mí, te encalas al alzarte y no enraizarte en madera prefiero que el destino a ti te halle en el lugar que yo ocupo, a la vera del naranjo que riegan con detalle mis ancestros; del pino que procuro para que allá la muerte no nos calle. Antes de anidar ese hueco oscuro y el vuelco que despierte al molinero, convierte tu pecho en el prisma puro para azotarnos con fuerza de herrero a la edad que nos hurta la inocencia y de alma mortal, te hace, compañero. Nada quiero deberle a la prudencia, solo aletargar todos estos lazos. Queda algo por prestar a la paciencia: resérvame algunos de tus abrazos pues brilla en ellos lo que se silencia; dedícame uno al menos de tus trazos que arranque el temor de mi querencia.

NUESTRA PARTIDA

No muevas ficha. Tampoco busques una rendición complaciente quedémonos en las tablas del naufragio, en el empate tácito de los combatientes; aquellos que desembarazan su vida de la sed de la venganza; o aquellos otros para los que un verso inoportuno que silbe directo en tu trayectoria carezca ya de todo efecto y toda causa.

Esta plaquette con poemas de Juanma Sánchez Meroño se reparte de manera gratuita en los recitales de Mursiya Poética. Este ciclo,organizado por Colectivo Iletrados, se desarrolla en los meses de Febrero y Marzo de 2011 en Murcia.

1983) es Licenciado en Filología Hispánica y profesor de Secundaria en Andalucía. Ha publicado en el fanzine

(San Javier,

Manifiesto Azul y en la revista La Rosa Profunda. Asimismo, ha sido galardonado con el premio de la Facultad de Letras/Aula de Poesía Universidad de Murcia (2007) y con un Accésit del Murcia Joven de poesía (2006).

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