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ESCUELA NORMAL DE ATLACOMULCO

“PROFESORA EVANGELINA ALCÁNTARA DÍAZ”

ASIGNATURA:

LA EDUCACIÓN EN EL DESARROLLO HISTÓRICO DE MÉXICO I

ENSAYO

“DEBATE PEDAGÓGICO DURANTE EL PORFIRIATO”

PROFESORA: MARISOL VALENCIA MARTÍNEZ. ALUMNA: ABIGAIL ALCÁNTARA CHÁVEZ.

GRADO: 1°

GRUPO: I

CICLO ESCOLAR

2010-2011

RESUMEN INICIAL

La educación en nuestro país se ha vuelto voluble he imprecisa, ¿Habría que tomar como base o guía los preceptos educativos propuestos durante el porfiriato, para hacerla más sólida y efectiva?

Y tomo como referencia el presentar una alternativa a la situación y al pensamiento educativo actual, de la cual se pueda aprender y así poder evolucionar a nivel personal, como base para un cambio más amplio a futuro.

INTRODUCCIÓN O JUSTIFICACIÓN

El presente trabajo dará a conocer la importancia de la educación en nuestro país desde la época del Porfiriato hasta nuestros días, pues para mi es de gran relevancia comparar ambos tiempos para poder descifrar cual fue la que más a causado controversias en el país y si esa educación ha sido favorable para todos los ciudadanos.

Lo que se ha desarrollado es una pequeña investigación documental, la cual se basó en el libro “DEBATE PEDAGÓGICO DURANTE EL PORFIRIATO” de Mílada Bazant

El cual se relaciona con la materia de “EL DESARROLLO HISTORICO DE MÉXICO I” y así poder tener un mejor conocimiento de los acontecimientos que sucedieron en

mencionados periodos de tiempo.

LA EDUCACIÓN DURANTE EL PORFIRIATO.

Con la muerte del Imperio de Maximiliano y con la retirada de los invasores franceses, se inició un nuevo período en la historia nacional: la restauración del régimen republicano, el grupo liberal triunfante tenía conciencia de que la plena realización de los ideales liberales sólo sería factible en un Estado laico; la educación pública recobraba, de esta manera, el carácter de una preocupación fundamental. Para cumplir esta meta, las ideas positivistas introducidas en México por Gabino Barreda adquirieron una gran importancia. En adelante la educación se basaría en los principios de la ciencia, inspiradas en la filosofía de Augusto Comte.

Gabino Barreda consideraba que la educación debía mostrar la verdad en todos los aspectos, para formar la conducta, logró preferentemente en la Escuela Nacional Preparatoria donde se enseñaba a los alumnos a observar, experimentar, razonar sin recurrir a la teología o a la metafísica, tenía el propósito fundamental de formar la burguesía mexicana (puntual del posterior Porfiriato) que se constituyó de individuos cuyos conocimientos e ideologías los hacía de hecho los más viables conductores de la economía del Estado. En las escuelas del Porfiriato, la variable fundamental para el cumplimiento de los programas la constituía el Maestro.

Durante el porfiriato se lograron consolidar grandes ideales educativos, como la uniformidad en los planes de estudio y el laicismo. Fue también una época de grandes pedagogos que tuvieron oportunidad de intercambiar sus ideas y provocar cambios en la educación. En el gobierno Porfirista vendrían los adelantos educativos mediante los congresos nacionales de educación y la presencia de importantes pedagogos que sentaron las bases de la educación moderna de México: Enrique Laubscher, Carlos A. Carrillo, Enrique C. Rebsamen, Don Justo Sierra y otros. Estos educadores determinarían el rumbo de la educación nacional de fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Se introdujeron las nuevas corrientes pedagógicas europeas con la llegada de Rébsamen y la influencia de Pestalozzi y Froebel.

Uno de los problemas más complejos a los que se enfrentaba Porfirio Díaz era una población heterogénea por su cultura, y por su lengua. El gobierno pensó,

entonces, que la única manera de lograr la unión de la gente era a través de la educación. La instrucción era la vía para aumentar el alfabetismo y además fortalecer la unidad nacional. Con el objetivo de unificar los sistemas educativos en el país, el Ministro de Justicia e Instrucción Pública de 1889 y 1890 marcaron los lineamientos y definieron políticas que debían seguirse o al menos intentarse en las entidades, en los territorios y en la capital de la República.

Dichos congresos representaron la coyuntura que necesitaba el país para cimentar la base legal educativa que diera a los mexicanos la confianza en su capacidad de gobernarse y decidir su propio destino de la que habían carecido décadas atrás. Pues de hecho, el que se uniformaran los sistemas educativos significo la unión y cohesión y nacionales. La uniformidad se dio a partir de la Ley de Instrucción Pública de 1891, y la cual solo era obligatoria en el Distrito Federal y en los territorios, sirvió como modelo al que se adjuntaron algunos estados.

El positivismo se convirtió en el fundamento indispensable para orientar la educación hacia el progreso, sólo así, se pensaba, se cumpliría el ideal liberal de libertad científica. En diciembre de 1867 el gobierno de Juárez expidió la Ley de Instrucción Pública, en la que se reglamenta el carácter gratuito y obligatorio de la enseñanza elemental, con base en la cual se funda la Escuela Nacional Preparatoria como la institución más representativa de la nueva orientación de la educación.

Sin perjudicar algo, la ley que decretó la creación de la Escuela Nacional, que sirvió de base para la creación de instituciones similares en las entidades federativas bajo el nombre de Colegios Civiles; estos Colegios siguieron la misma orientación positivista de la Escuela Nacional Preparatoria; y por eso, los principios rectores de la instrucción en México partirían en oposición al dogma, de la observación y la experiencia. De acuerdo a los propósitos de los políticos porfirianos, la inspección y la capacitación de los docentes constituía la garantía del programa.

Durante el Porfiriato se observó una educación de alta calidad y en donde la educación superior generalmente se realizaba en el extranjero, pues sería hasta 1910 cuando Porfirio Díaz, para conmemorar el Centenario de la Independencia, y por iniciativa de Don Justo Sierra, se reabre la Universidad Nacional.

En el período de referencia, la creación de escuelas normales fue producto de los Congresos de Instrucción de 1890, históricamente la Escuela Normal de Profesores resultó de la conversión de una preparatoria para mujeres que funcionaba en la capital; en esta misma ciudad en 1887 el Gobierno Federal inauguró la Escuela Nacional de Profesores. En la fundación de estas instituciones y de la mayoría del interior de la República, fue clara la influencia del modelo de escuela normalista norteamericana; tan fue así que los programas de las escuelas normales eran revisados frecuentemente para mantenerlos al día con la pedagogía del momento en Europa y Estados Unidos y para estudiar con mayor detalle los aspectos prácticos de la enseñanza en sí misma. Durante el período de fundación de escuelas normales que abarcó las dos últimas décadas del siglo de referencia, varios gobiernos estatales enviarían a maestros mexicanos a perfeccionarse a escuelas normales norteamericanas. Hacia el final del Porfiriato, algunas escuelas normales contribuyeron en la tarea de crítica hacia la dictadura.

La preparatoria constituyó la mejor institución del Porfiriato que procuró su establecimiento en todos los Estados, las preparatorias al igual que los liceos mejoraron sus contenidos y sus instrumentaciones didácticas fundadas en las ciencias físicas y naturales.

En el proceso de la fundación de las escuelas se observó la influencia de las instituciones normalistas norteamericanas, tanto en su curriculum como en su administración, todo ello en razón de que los pedagogos mexicanos recibieron importante formación en aquel país.

El programa del desarrollo de las facultades que se

trató de implantar en

México, tropezó además de la insuficiencia de los presupuestos educativos de

algunos Estados, con una realidad de tres siglos de lastre colonial y con una lealtad de las masas hacia la Iglesia, que se trató de transformar en lealtad hacia el Estado.

Durante el Porfiriato, los maestros ocupaban una posición muy contradictoria al interior de la estructura social; en tanto crecía la demanda de maestros, sus condiciones de trabajo, su prestigio social y sus salarios permanecían bajos, los maestros que trabajaban para el gobierno federal percibían mensualmente 50 pesos en tanto que los municipales ganaban la mitad. Los maestros que recibían los más altos salarios, eran por lo general de las ciudades más grandes, en contraste con los maestros rurales, cuyas bajas percepciones se justificaban por el bajo costo de la vida en las comunidades rurales. Por norma, podría aceptarse que los bajos salarios se debían a las dificultades de los presupuestos nacional y regional, además de que todavía la educación pública y la enseñanza no eran aceptadas como válidas por la sociedad. Realmente en la práctica lo que se pretendió al final del Porfiriato, y por muy sobradas razones, muchos maestros eran agudos críticos del régimen y de sus ideólogos, empleando las mismas aulas para difundir los problemas de los opositores al Porfiriato.

La educación impartida por el estado se vio minimizada por las pocas aportaciones que se recibían. La miseria en la que una vez más se sumió el país, hizo que los jóvenes que estudiaban en este tipo de escuelas las abandonaran para dedicarse a las actividades productivas a que eran sometidos para ayudar a su familia a sobrevivir, con esto el analfabetismo crecía constantemente hundiendo a los más necesitados y con más carencias: los campesinos e indígenas que servían a un terrateniente Por otra parte la Universidad Nacional de México trató de buscar estrategias para favorecer el acceso a la educación acción que no brindó frutos favorables.

Como podemos observar durante el porfiriato lograron alcanzarse grandes ideales educativos, tal vez no en una cantidad total pero si como base para el avance del país, la educación tomo gran relevancia dentro de los intereses políticos no solo como medio de formación sino como una forma para que las personas pudieran

alcanzar un nivel personal que les permitiera avanzar individualmente para que así también avanzara el país, actualmente no se puede presumir el mismo tópico, pues la educación se ha convertido en un medio para lograr que la población se acople a los intereses de los políticos.

La educación ya no infunde la unidad nacional, sino que divide a toda la población en los sectores que se les han asignado, es laica, sí, pero solo en el titulo pues podemos ver claramente la influencia de la Iglesia, (vacaciones para navidad, para semana santa), días festivos que no tienen nada que ver con lo civil sino solo con las creencias religiosas predominantes, el laicismo educativo que alguna vez se vivió en nuestro país ha quedado convencido a un mero título para convencer a las masas de lo buenos que son nuestros currículos.

Los ciudadanos del país cada vez estamos más individualizados pues es lo que la política ha hecho con la educación, nos separan, marginan a las personas más necesitadas, obligándolas a renunciar a su cultura y raíces de modo que puedan convertirse en una herramienta más. La uniformización ya no sirve para alentar el espíritu de igualdad sino bien solo para mantener a raya a la ciudadanía.

También creo que ya no se lucha por estar actualizado a nivel educativo, los profesores, al menos a nivel básico e incluso medio superior, solo se preocupan por la “asistencia” y su sueldo, tal vez el modelo de profesor porfirista no era perfecto pues no permitía a los alumnos desarrollarse plenamente al contrario se les exigía cumplir con metas específicas pero era eficaz en ese momento.

Hoy en día

ni siquiera se

busca la eficacia, se oculta el hecho de que los

profesores no ponen la más mínima atención en el desarrollo de los alumnos tras una máscara de modelo educativo crítico, de autodesarrollo, de “innovación”; nuestros maestros ya no se actualizan ya no buscan mejorar, ni tienen ética, tampoco se puede decir que sea una totalidad pues es solo una tendencia no una sentencia, también hay buenos profesores, pero no los suficientes, en el nivel superior se podría decir que las cosas cambian pero como en todo también hay sus excepciones.

Habría entonces que plantearse la posibilidad de pensar que a veces es necesario darse cuenta que no siempre se evoluciona sino que se estanca e incluso se retrocede, tal es el caso de nuestro panorama educativo actual, nos queda como misión repensar las formas, e incluso tomar lo mejor de nuestro pasado, lo cual se ha abandonado por los intereses de las minorías, y revitalizarlo para unirlo en un nuevo sistema educativo.

CONCLUSIONES

Desde mi perspectiva yo considero que es necesario un cambio radical desde los niveles educativos más básicos, desde la cultura en general para producir un cambio radical, pues es la educación el único medio que tenemos para seguir adelante, es lo único que nos hace seguir en sociedad, y por eso debería ser una prioridad en el pensamiento colectivo.

He de concluir también diciendo, que si bien mi critica al sistema educativo actual puede ser muy rigurosa, considero en lo personal que es necesario ser incluso agresivo, pues solo un juicio es lo que hace que cambiemos, no es necesario cambiar lo que es correcto sino lo que no lo es por ello es en esto en lo que hago hincapié.

Y también he de decir que es necesario un cambio político muy radical, y que el pueblo (lamento sonar tan socialista) ya no permita que se le siga dando la mínima atención que se le ha dado hasta ahora a la educación, se debe generar un cambio ideológico a nivel personal para poder avanzar, el porfiriato es solo un ejemplo de todo lo que se puede lograr si realmente se quiere.

APLICACIÓN A LA PRÁCTICA

De acuerdo a las conclusiones que otorgue anteriormente concreto mi ensayo con algunos ejemplos de cómo se pueden aplicar breves conclusiones mencionadas.

Las cuales yo aprecio como:

COMPROMISOS DE NUESTRO PAÍS

  • Elevar la calidad en la educación para que los estudiantes mejoren su nivel de logro educativo, cuenten con medios para tener acceso a un mayor bienestar y contribuyan al desarrollo nacional.

  • Tener una Reforma integral para la educación básica la cual su modelo educativo se base en competencias

  • Dejar atrás prácticas comunes que permitían un estado de bienestar ante el dominio de contenidos, metodologías tradicionalistas, manejo de recursos, entre otros factores arraigados en el quehacer educativo, es un panorama complejo para quienes tienen la consigna de intervenir para propiciar y fortalecer el proceso de enseñanza y aprendizaje., el maestro frente a grupo ha manifestado su necesidad de actualizarse para mantener una vigencia con base en los requerimientos de nuevos programas.

Creo también “que nuestro sistema educativo Mexicano, ha sufrido enormes cambios estructurales y de perspectivas históricas, y en cada uno de los cambios se rescata un común denominador llamado “el maestro”, pero ¿Quién es el maestro?, ¿Por qué es la pieza perdurable en todo cambio?, ¿Qué papel juega en las Reformas? Las respuestas a estas preguntas no las encontraremos escritas de forma tal que nos permita apropiarnos del concepto, es decir, las respuestas aparecerán cuando el maestro logre la propia concepción de su quehacer diario, y se reconozca como agente de cambio desde cualquier perspectiva social. Con base en ello es que debemos establecer un sistema de formación continua propia y pertinente

acorde a las exigencias educativas que demanda la sociedad en general. Mostrar una actitud positiva hacia las competencias docentes.

Bazant Milada, DEBATE PEDAGOGICO DURANTE EL PORFIRIATO. Ediciones El Caballito, 1985.