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La Contra | página nº 72

Tyler Cowen, autor del blog económico más visitado del mundo
"Todo el mundo necesita sentir que controla algo"
IMA SANCHÍS - 13/03/2008

Tengo 46 años. Nací en Nueva Jersey y vivo en Virginia. Estoy casado y tengo una hija
de 18 años. Doctor en Económicas y catedrático de Economía en la Universidad George
Mason. No me gusta la política exterior occidental, y especialmente la de mi país. No
creo en nada

El concepto clave de la economía no es el dinero, sino los incentivos,


lo que motiva la conducta humana o anima a un individuo a tomar
una decisión en lugar de otra.

El dinero es un buen incentivo.

Para tener éxito en la vida, en las relaciones y el trabajo, para


enamorarse de verdad, creo que debemos aprender qué podemos
conseguir mediante el intercambio - monetario o de otro tipo- y con
qué cosas no podemos comerciar.

Prudente.

Más importante que saber dónde comprar, es saber cómo y también


cuándo no hacerlo.

Aplique la palabra incentivo a la vida diaria.

Yo me baso en la capacidad de cada individuo para elegir, y, en ese


sentido, los conceptos económicos de incentivo y mercado pueden
aplicarse a todo, desde cómo visitar un museo hasta cómo conseguir
que tu hija lave los platos o la pareja adecuada.

Bien, ¿cómo?
Para ello has de tener en cuenta el contexto de la persona con la que
tratas, ver cuáles son los incentivos que harán que obtengas la mejor
relación con ella. Hay un estudio curioso que compara dos métodos
para conseguir que los alumnos limpien una escuela.

...

Uno sermoneaba a los estudiantes acerca de que debían ser limpios y


ordenados; el otro los felicitaba por ello. El sermón no sirvió de nada,
pero la alabanza multiplicó por tres la recogida de basura. Los
estudiantes veían una ganancia en identificarse como gente limpia y
concienzuda.

¿Así funciona también la economía a gran escala?

La gran economía se basa en la pequeña economía, en entender el


comportamiento humano, por qué y en qué momento vital se piden
préstamos o se dejan de pagar. El verdadero objetivo de la economía
es conseguir más de lo bueno de la vida.

Como dice Woody Allen, el dinero no da la felicidad, pero


ayuda…

Si repasamos la historia de la economía, veremos que el papel


protagonista de los incentivos viene dado por que no todo se puede
comprar con dinero.

Hasta la gloria se compra con dinero.

El dinero no suele ser lo que más motiva a las personas, más bien son
factores mentales internos como el placer, el orgullo o el deseo de
realizar un buen trabajo para la propia satisfacción. Así que cuando el
dinero no funciona, el mejor modo de conseguir buenos resultados es
alabar el talento. Todo el mundo necesita sentir que controla algo.

Los sueldos suelen equipararse a responsabilidad.

Cuando mejor funciona la aplicación de los incentivos es ante la


escasez. A medida que la sociedad se hace más rica, las escaseces
más importantes dejan de referirse a los bienes materiales. En
nuestra sociedad, las carencias que más a menudo observo remiten a
la atención y al tiempo.

¿Cambio dinero por afecto y tiempo?

Y así desembocamos en la idea del autoengaño, tan importante para


la economía, ya que las decisiones económicas no se toman con la
cabeza. Somos seres emotivos, y normalmente nos sentimos más
capaces y mejores de lo que en realidad somos.
Y nos equivocamos, claro.

Sí, esa percepción puede ser nuestro peor enemigo. El alto porcentaje
de personas que no pueden pagar su hipoteca es causa directa del
autoengaño, el pensar que todo irá bien; aunque no niego que el
autoengaño pueda también sacarnos de situaciones difíciles. El
secreto está en saber tomar decisiones, optar por la elección correcta.

¿Qué propone para que tomemos decisiones correctas?

En la búsqueda de la pareja ideal, por ejemplo, la mayoría de la gente


se autoengaña creyendo que intenta buscar una pareja sólida, cuando
en realidad en lo que emplea la mayoría de su energía es en rechazar
a las que no se ajustan a su ideal. Tenemos que saber cómo
funcionamos y cómo funciona nuestro mecanismo de defensa, que es
el autoengaño, para entender mejor cómo encontrar lo que andamos
buscando.

Veo que basa la economía en las relaciones humanas.

Es que la economía se basa en ellas. Si nos remontamos a los


primeros economistas, Adam Smith o incluso Platón, a la economía se
la abordaba desde la humanística.

Hemos levantado una civilización que parece equivocada en


su excesiva verticalidad.

Está cambiando. Los que optan por cooperar en lugar de competir


consiguen una mayor flexibilidad y libertad en sus decisiones y en su
vida. Vamos hacia un mundo más horizontal, con mayor capacidad de
elección, pero muy exigente. El valor de la prudencia se verá de
nuevo realzado.

Al final, todo se resume en incentivar al otro.

Sí, en lo laboral y en lo afectivo. A la gente que queremos debemos


mostrarle continuamente que la queremos, lo cual significa que nos
preocupamos por lanzar las señales correctas. Tendemos a emitir
señales erróneas porque estamos más pendientes de lo que pensarán
los demás de nosotros que de lo que queremos.

¿La economía es filosofía?

Conocernos a nosotros mismos nos permite conocer cómo funciona el


resto.

jueves, 13 de marzo de 2008


La Contra | página nº 72
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El valor del dinero

William Shatner, famoso por Star Trek, vendió un cálculo renal por
25.000 dólares. Pero Cowen dice que no todo se puede comprar y
vender; el valor lo marca la escasez, y hoy nuestra carencia es de
tiempo y atención, así que los incentivos cambian. En Descubre al
economista que llevas dentro (Planeta) nos cuenta cómo utilizar
incentivos para enamorarnos, sobrevivir a las reuniones y motivar a
tu dentista. Es autor del blog económico más famoso y visitado del
mundo (www.marginarevolution.com) y colabora en The New York
Times, Forbes, The Wall Street Journal, The Washington
Post...Reivindica la idea del intercambio, los valores humanos, y
advierte del descalabro del autoengaño.