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ANEXO
2.1
 
- RESEÑA HISTÓRICA DE LA ADUANA
La
Aduana
 argentina es una de las instituciones más antiguas del país. Está constituida como un organismo varios años antes de que la Argentina se conformara como una Nación. Muchos historiadores consideran como el antecedente más antiguo de actividad aduanera en estas tierras a la
Cédula Real
 firmada por el Emperador Carlos V el 19 de  julio de 1534, en favor de Don Pedro de Mendoza. La Cédula Real lo autorizó a emprender la conquista y "poblar las tierras y provincias que hay en el río de Solís que llaman de La Plata". Esta Cédula Real establecía la exención del pago de derechos (almojarifazgo) de todos aquellos bienes que llevaran consigo los colonos, para su uso o consumo personal y no con fines comerciales. En caso que llevaran bienes con fines comerciales era obligación del tesorero Don Rodrigo de Villalobos, que integraba la expedición de Mendoza, formular los cargos correspondientes. El
primer registro oficial que se conserva de una operación
 data del 1º de junio de 1586
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 y corresponde al ingreso de mercaderías introducidas por la nave "Nuestra Señora del Rosario", procedente de Santos, Brasil, propiedad de Don Alfonso Vera. En aquel entonces todos los
ingresos fiscales
, que provenían en su mayoría de la actividad mercantil del puerto, dependían de la caja principal que se encontraba en Lima, capital del Virreinato. Las mercaderías salían de España en barco e iban a parar a Panamá. Se descargaban y se transportaban hasta la otra orilla del canal, sobre el Océano Atlántico, donde se embarcaban otra vez con destino a Lima. Desde allí se enviaban en mula a Buenos Aires. Después de meses, por fin, llegaban al Río de la Plata pero costando diez o veinte veces más... por lo que los habitantes de Buenos Aires optaron por el
contrabando
. Este método les permitía obtener recursos y vender sus productos a mejor precio. Y entonces así, barcos ingleses, franceses, holandeses y portugueses atracaban en las orillas trayendo mercaderías a menos de la mitad de precio de las que llegaban de Lima. Sin embargo, cuando el contrabando alcanzó en Buenos Aires grandes proporciones, los comerciantes de Lima se quejaron al virrey y este trasladó las quejas a la Corona. El contrabando fue un importante negocio en Buenos Aires desde 1580. La
primera exportación
 de productos confeccionados en Tucumán fue el 2 de septiembre de 1587, cuando zarpó del Riachuelo una carabela con rumbo al Brasil. La carabela llevaba en sus bodegas un cargamento de tejidos y bolsas de harina despachados por el obispo de
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 Esta fecha fue instaurada como "Día de la Aduana", en 1997 se conmemoraron 411 años de existencia de la Aduana Argentina.
 
 
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Tucumán, Francisco de Vitoria. Esta fue la primera exportación de productos de nuestro  país. Por eso, desde 1941 se conmemora el 2 de septiembre como el "Día de la Industria". Sin embargo, esta controvertida carga se dice que contenía además varios kilos de  plata extraída de Potosí. Debido al contrabando, esclavos africanos, azúcar de Brasil, textiles de Holanda, vinos portugueses, porcelana inglesa, etc., podían venderse en Buenos Aires a muy bajo costo y desde allí llegaban a Potosí con una ganancia extra para los comerciantes. Con toda esta actividad ilegal, la Corona se vio frente a un problema: si prohibía todo el comercio, Buenos Aires se despoblaba, y si eso pasaba, la zona quedaba libre para el avance de Portugal o Inglaterra. Y la cosa empeoró aún más cuando Portugal funda,  justo enfrente a Buenos Aires, la Colonia del Sacramento, lo que obligó a España a aumentar los gastos militares. Ante este problema, España decidió permitir el contrabando,  pero bajo ciertas reglas. Pero...hecha la ley, hecha la trampa. Esto generó que varios funcionarios se enriquecieran muy rápido. Muchos se asociaron a los contrabandistas y les  permitían descargar la mercadería de forma ilegal, mientras que ellos se encargaban de que todo pareciese correcto. Unos años después de la
creación del Virreinato del Río de la Plata
(1778), el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo decidió mejorar la ciudad. Para eso utilizó los
recursos fiscales que generaban: fundamentalmente la Aduana
; el tráfico de carretas y las relaciones comerciales con otras zonas del Virreinato. Vértiz creó un sistema de alumbrado público en base a mecheros de grasa que luego fueron reemplazados por velas de sebo. Los faroles eran mantenidos por los serenos, esos simpáticos personajes que además anunciaban la hora. Vértiz también hizo empedrar las calles, se ocupó de la provisión del agua. Organizó la policía, que era la encargada de la seguridad y de recaudar los impuestos para el Cabildo. El virrey fundó: varios pueblos en la provincia de Buenos Aires; un teatro de comedias, conocido como el "Teatro de la Ranchería" (donde, casualmente, había funcionado un depósito de la Aduana); un hogar para chicos huérfanos (la casa de los  Niños Expósitos) donde instaló una moderna imprenta; un hospital para mendigos; el Real Colegio de San Carlos (que hoy es el actual Nacional Buenos Aires). Con estas obras, al cabo de unos años, Buenos Aires era una ciudad totalmente distinta a la que se conocía. Ya para 1800, las
restricciones comerciales impuestas por España
, conocidas como el "
Monopolio
" obligaban a todas las colonias a comerciar sólo con la Corona. Esto comenzó a profundizar el descontento de la población de Buenos Aires y sus comerciantes que se veían impedidos de comerciar con potencias como Inglaterra o Francia.
 
 
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Tanto era el descontento, que en 1809, Mariano Moreno escribe la "
Representación de los Hacendados
" en donde hace una fuerte crítica a la política impuesta por España y reclama la apertura del comercio, señalando los beneficios de la recaudación aduanera. Esta apertura comercial iba a ser el tema principal de las discusiones  políticas del momento. La
Revolución de Mayo
 impulsó medidas que aseguraran la libertad de comercio sin restricciones, lo que implicó reorganizar las instituciones administrativas y transformar a la Aduana en concordancia con el espíritu revolucionario de la época que estaba imbuido del liberalismo filosófico y político vigente a comienzo del siglo XIX. Los
primeros gobiernos patrios
 se fijaron como objetivos mejorar los servicios aduaneros, combatir el contrabando y aumentar la recaudación tanto nacional como  provincial, dado que existían aduanas interiores. Hacia 1812 debieron crear nuevas aduanas en razón de las necesidades económicas. Es así que por decreto se establecieron aduanas en Mendoza y Corrientes. Para los mismos años el control aduanero en Buenos Aires era ejercido desde cada
Cabildo
, que también tenían a su cargo el cobro de impuestos a los habitantes de la ciudad como las alcabalas (para ejercer el comercio en la vía pública) y las patentes (para circular en carro por la ciudad). Desde 1826 fracasaron diversos intentos para unificar las aduanas. Recién después de la caída de Rosas, en el
Acuerdo de San Nicolás
 en 1852, se determinó que los impuestos de aduana a las importaciones y exportaciones van a tener carácter nacional y que las mercaderías de origen extranjero, una vez nacionalizadas, podrán transitar libremente de una provincia a otra. El sistema de cobro de
impuestos aduaneros
 fue una herencia del régimen de organización económico español. Se transmitió y se adaptó a las necesidades del nuevo  país en formación y se consolidó definitivamente cuando se instituyó la Nación a través de la Constitución y las normas legales que de ella derivaron.
BIBLIOGRAFÍA
 
Academia Nacional de la Historia de la República Argentina
: “Nueva historia de la  Nación Argentina”. Planeta. Buenos Aires. 1999 - 2001. Tomos I y II.
 
Luna, Félix
: “Breve historia de los argentinos”. Planeta. Buenos Aires. 1993.
 
Oszlak, Oscar
: “
 La formación del Estado argentino
”. Planeta. Buenos Aires. 1999.
 
 
Pigna, Felipe (comp.)
: “Historia - La Argentina contemporánea”.Ed. AZ. Bs.As. 2000.
 
Real, Juan José
: “Manual de historia argentina”. Fundamentos. Buenos Aires. 1951.
 
Rock, David
: “Argentina 1516 - 1987”. Alianza. 1987.
 
Romero, José Luis
: “Breve historia de la Argentina”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 2003.
 
Tandeter, Enrique (Dir.)
: “La sociedad colonial” en Nueva Historia Argentina Tomo II. Sudamericana. 2000.
 
Urquijo, José M
: “El Virreinato del Río de la Plata en la época del Marqués de Avilés (1799-1801)”. Plus Ultra. Buenos Aires. 1987.
 
Consultas en internet:
www.elhistoriador.com.ar
 
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