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Características del Dialecto Andaluz

Este documento describe las características lingüísticas del andaluz, variedad del español hablada en Andalucía. Explica que surgió como evolución del castellano traído por los conquistadores en el siglo XIII y se consolidó en los siglos posteriores. Algunos de sus rasgos distintivos son el seseo, yeísmo y aspiración de la jota, aunque no todos son originarios de Andalucía ni la definen por sí sola. También contiene variaciones a nivel de vocabulario y gramática.

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Características del Dialecto Andaluz

Este documento describe las características lingüísticas del andaluz, variedad del español hablada en Andalucía. Explica que surgió como evolución del castellano traído por los conquistadores en el siglo XIII y se consolidó en los siglos posteriores. Algunos de sus rasgos distintivos son el seseo, yeísmo y aspiración de la jota, aunque no todos son originarios de Andalucía ni la definen por sí sola. También contiene variaciones a nivel de vocabulario y gramática.

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EL ANDALUZ

La variedad del español meridional ocupa prácticamente la mitad sur de la Península:


Extremadura, La Mancha, Murcia, Andalucía y Canarias. Su influencia en el español
americano ha sido capital. Se distinguen dos grandes áreas:
– zonas de transición (extremeño y murciano);
– andaluz y canario.
Se conoce como andaluz o hablas andaluzas la variedad del español meridional hablado
en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Tal variedad de nombres refleja las dudas existentes entre dialectólogos y lingüistas a la
hora de clasificar el objeto de su estudio. Las notables diferencias internas, geográficas,
pero también sociales, entre las formas de hablar andaluzas inclinan hoy hacia las
denominaciones en plural ( hablas andaluzas ). Por otro lado, muchos son reticentes al
empleo del término dialecto para la(s) modalidad(es) andaluza(s), dado que las
diferencias respecto del resto del español no afectan a todos los niveles de la lengua, ni
suponen tampoco en general ninguna fractura profunda frente al idioma común.
Por último, hay que tener muy presente que pocos de los rasgos lingüísticos "andaluces"
son originarios de Andalucía (aunque alguno tan relevante como el seseo o ceceo sí lo
sea), y sobre todo que la mayoría se encuentra repartida en amplias zonas del mundo
hispanohablante, en especial en América. No se trata, pues, de un dialecto o modalidad
aislado, claramente separado del resto (al modo de ciertos bables asturianos o de las
hablas del Pirineo aragonés): desde sus orígenes hasta la actualidad el habla andaluza ha
estado sometida a influencias de muy diverso origen, y ha viajado más allá de sus
límites originarios. Además, frente a lo habitual en muchos dialectos, no se trata de una
variedad básicamente rural, sino que está claramente presente en los núcleos urbanos
desde sus mismos orígenes (que muchos historiadores sitúan en Sevilla y su entorno a
finales de la Edad Media).

1- BREVE HISTORIA
Andalucía constituye en la península ibérica un espacio natural situado al sur de
Sierra Morena. Está formado por tierras bajas (valle del Guadalquivir) y tierras altas
(cordillera penibética y sus estribaciones).
En un principio estuvo habitada por los tartesos y, después, se asentaron los fenicios,
cartagineses y griegos. Formó una de las provincias más prósperas durante la
romanización, la Baetica.
Los musulmanes se asientan mayoritariamente en esta región y es donde ubican sus
centros de gobierno (emirato y califato de Córdoba, algunos reinos de taifas y reino
nazarí de Granada).
La Reconquista del territorio andaluz conoce dos fases:

• Siglo XIII. Fernando III y Alfonso X dominan el valle del Guadalquivir. Como
consecuencia de las guerras y de la rebelión de los moriscos, la población musulmana
desapareció casi por completo y la zona fue repoblada por todo tipo de habitantes,
especialmente por originarios de Castilla la Nueva.
• Siglo XV. En 1492 los Reyes Católicos toman Granada y aunque se garantiza a los
musulmanes la seguridad personal y el respeto por su religión, los acuerdos no se
cumplen. El descontento provoca las rebeliones de las Alpujarras, lo que finaliza con
la expulsión de los moriscos en 1609.
El nombre de Andalucía deriva de al-Andalus, término con el que los árabes
denominaban a toda la España musulmana, que también incluía Levante, La Mancha,
Extremadura y parte de Portugal.

2- EL ORIGEN DEL ANDALUZ


Se cree, de manera equivocada, que las características lingüísticas que singularizan al
andaluz frente al castellano hablado en otras zonas se debe al mozárabe hablado en la
zona e incluso a la influencia del árabe. Estas hipótesis no se sostienen ya que la
población cristiana en la zona musulmana (mozárabes) era escasa y fueron expulsados
por los almorávides o exterminados por los almohades.
Además, una vez reconquistado el valle del Guadalquivir, los musulmanes andaluces y
murcianos son expulsados a África o al reino de Granada y la zona se repobló, princi-
palmente, por gentes de procedencia castellana.
El habla andaluza surgió como una evolución peculiar del idioma traído por los
castellanos que conquistaron y poblaron el valle del Guadalquivir (desde Jaén hasta
Cádiz) durante el siglo XIII. Cuando en 1492 los Reyes Católicos culminaron la
ocupación del reino de Granada, el castellano que se extendió por esta zona, a partir de
Sevilla, Cádiz o Córdoba, mostraba ya ciertas peculiaridades (en especial, el seseo-
ceceo). Con ello, se implantó en la mayor parte de la región, al Oeste y al Este, un tipo
de idioma que seguirá caminos en parte diferentes a los del castellano de Toledo,
Valladolid o Burgos. El siglo XVI fue la época de definitiva consolidación de la
modalidad lingüística andaluza, en buena parte gracias al poderío económico, social y
cultural de Sevilla: la aceptación por la urbe andaluza de ese castellano algo "diferente"
contribuyó decisivamente a su consolidación en la región. Por otro lado, la lejanía y las
barreras geográficas (en especial, Sierra Morena) contribuyeron también a que las
normas lingüísticas emanadas de Toledo o Madrid tuvieran durante mucho tiempo más
difícil penetración en Andalucía.
RASGOS CARACTERÍSTICOS DEL ANDALUZ
No todos los rasgos del andaluz gozan de la misma aceptación social. Algunos sí
que forman parte del habla culta, pero otros son usados en contextos coloquiales o
informales.

1. Rasgos aceptados por la norma culta andaluza en situaciones formales:

 Yeísmo: Consiste en la pronunciación de "ll" como "y": /aniyo/ por /anillo/.


 Seseo: Pronunciación de la "c" ("z") como "s": /Sapato/ por /zapato/.
 Ceceo: pronunciación de la "s" como "z": /aciento/ por /asiento/.
 Aspiración de la "j" (o "g"): /empuhón/ por /empujón/.
 Aspiración y/o pérdida de la -s en posición final de sílaba: /mih amigo/ por /mis
amigos/.
 Pérdida de consonantes finales: /papé/ por /papel/, /verdá/ por /verdad/.
 Abertura de vocales, especialmente la /e/. Este fenómeno está extendido en toda
Andalucía Oriental y se hace especialmente patente en las palabras que están en
plural, compensando así la pérdida del sonido de la /-s/: /loh papele/ por /los
papeles/.
 En cuanto al vocabulario, por razones por razones históricas, en Andalucía se da
una mayor pervivencia de arabismos ya desconocidos en otras zonas: alcaucil,
alcancía, almanaque... Paralelamente, el andaluz es un hablante muy creativo, al
que le gusta jugar con la Lengua, por lo que el habla andaluza está llena de
comparaciones, hipérboles… (es más lento que el caballo del malo, estás más
perdío que el barco del arroz…).
2. Rasgos de valoración intermedia-baja (extendidos coloquialmente, pero poco
admitidos en niveles cultos y formales):
- Sustitución del pronombre "vosotros/as" por "ustedes": "Ustedes tenéis la
palabra" en lugar de "Vosotros tenéis la palabra". Este rasgo, si bien está muy extendido
en el habla, no se debe reflejar por escrito.

Así, cuando el hablante andaluz dice "¿Ustedes queréis?", conjuga el verbo en 2ª


persona del plural (fuera de Andalucía se usa la 3ª: "¿Ustedes quieren?").
En estos casos, el pronombre "ustedes" pierde el valor de tratamiento de respeto que
tiene en singular y pasa a sustituir al “vosotros/as”.

 En algunos casos, puede hablarse de "jejeo o heheo", cuando la -s- intervocálica se


aspira: /nohotro/ por /nosotros/. Este fenómeno tiene una consideración muy baja y
hay que tener en cuenta que a veces dificulta la comprensión.
 Cambio de “r” por “l” en posición final de sílaba: /mi arma/ por /mi alma/.
 Reducciones del tipo /mu/ (/muy/), /pa/ (/para/).
 Pronunciación relajada de la"ch" (a la manera de la “sh” inglesa): /mushasho/
por /muchacho/).
 Pérdida de -d- intervocálica: /sentao/ por /sentado/. (Este rasgo está muy
extendido y se da fuera de Andalucía en muchos hablantes que no son andaluces),
aunque muchas personas lo evitan en contextos formales.
 También existe un rasgo de origen muy antiguo: la aspiración de la H inicial que
proviene de F latina (jierro, por hierro).

3. En cuanto a la “gramática” y el vocabulario.

 La "gramática andaluza" destaca por su notable conservadurismo en el uso de los


pronombres lo ( s ) - la ( s ) // le ( s ), siempre referidos a sus funciones
etimológicas (CD vs. CI). Solo rompe esta situación el uso de “le” como CD, pero
en referencia a persona, casi siempre masculina ("A Fulano le quiero, le respeto y
le saludo"), leísmo personal este de antiquísima presencia en el idioma, favorecido
además por la presión de las hablas castellanas, aunque no pueda considerarse aún
general en Andalucía; en ocasiones, ese le se limita a la referencia de respeto ("A
usted le aprecio"), mientras que para el uso normal de tercera persona sigue la
forma etimológica ("A Juan lo aprecio").
 En cuanto al vocabulario, es muy difícil señalar la existencia de palabras
andaluzas propias de toda la región y solo de ella; o de palabras nacidas en
Andalucía. Lo normal aquí es la extrema variedad y diversidad: palabras más bien
propias de Andalucía (desconocidas o raras fuera de ella), pero usadas solo en
alguna parte del territorio andaluz, a veces en enclaves muy reducidos; palabras de
orígenes muy variados (viejas palabras castellanas, o mozárabes, o árabes, o
gitanas, o leonesas, o catalanas) que han arraigado en unas u otras zonas
andaluzas... No hay, pues, un "vocabulario andaluz", ni tampoco el vocabulario
sirve, por sí solo, para diferenciar claramente un dialecto de otros (máxime en una
región de tanto trasiego histórico de población, interno y externo, como la
andaluza).

ENLACES:

[Link] (Información más


extensa del andaluz)

[Link]
dictionnaire-andalou/ (Expresiones y léxico andaluz)

EJEMPLO DE TEXTO EN ANDALUZ

- FRAGMENTO DE EL PRINCIPITO (CAPÍTULO II)


“Viví así, solo, sin alguien con quien poder hablar verdaderamente, hasta hace seis años
cuando tuve una avería en el Sahara. Algo se había estropeado en el motor de mi avión.
Como viajaba sin mecánico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar yo sólo, una
reparación difícil. Era para mí una cuestión de vida o muerte pues apenas tenía agua
pura como para ocho días
La primera noche me dormí sobre la arena, a unas mil millas de distancia del lugar
habitado más próximo. Estaba más aislado que un náufrago en medio del océano.
Imagínense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer me despertó una vocecita que decía:
–¡Por favor... píntame un cordero!
–¿Eh?
–¡Píntame un cordero!
Me puse en pie de un brinco y frotándome los ojos miré a mi alrededor. Descubrí a un
extraordinario muchachito que me observaba gravemente. Ahí tienen el mejor retrato
que más tarde logré hacer de él, aunque reconozco que mi dibujo no es tan encantador
como el original. La culpa no es mía, las personas mayores me desanimaron de mi
carrera de pintor a la edad de seis años, cuando sólo había aprendido a dibujar boas
cerradas y boas abiertas.”

- VERSIÓN EN ANDALUZ

“Yo bibí azín de zolo, zin naire kon’hkien pudiera ablà de berdá, ahta ke tube una abería en er
dezierto der Záhara, hará zeih z’añoh. Argo me z’iba ehkaxarrao en er motó. I komo no
yebaba kormigo ni mekániko ni pazaheroh, m’abié yo zolito pa zehlià una trabahoza
reparazión. Rezurtaba pa mí una kuhtión de bía u muerte. Zi ar kazo me keaba agua pa
bebè oxo díah.
Po la primera noxe me keé dormío en la mihma arena, a mir miyah d’arguna tierra abitá. Me
hayaba mah aihlao k’un náufrago en lo arto’e una barza en mitá’el ozéano. Figurarze entoze
mi zorpreza kuando, ar klareà er día, me dihpertó una rara bozeziya, ke dizía:
—¡Por fabó… dibúheme un borrego!
—¿¡Ké!? —¡Dibúhame un borrego!
M’alebanté dun brinko komo xihporroteao por un rayo. Me refregé loh z’ohoh. Miré dehpazito. I
bi a un zagalete, bahtante ehtrordinario, ke m’ehkuzeaba zerio. Ahkí tenéih er mehón retrato ke,
aluego dihpuéh, konzigì de hazel-le. Anke, de zuyo, mi dibuho, eh munxo menoh
enkantaó k’er modelo. Pero la kurpa no eh mía. Lah perzonah mayoreh m’ehkuaharon en mi
karrera’e pintó, a loh zeih z’añoh d’edá, ke no abía aprendío a dibuhà mah na ke boah zerráh i
boah abiertah.”
ACTIVIDAD:

Aquí tienes la transcripción fonética de un texto oral procedente de un hablante andaluz,


para que puedas señalar algunos rasgos de la modalidad lingüística
andaluza presentes en él. (Es un texto simulado; puede resultar poco realista).
Sigue los siguientes pasos para tu análisis:
1. Encierra en un círculo todas las palabras en las que esté presente un rasgo del
andaluz.
2. Identifica cómo se denomina ese rasgo buscándola en la teoría que acabamos de
leer.
3. Copia el nombre del rasgo en la columna de la izquierda y el ejemplo que hayas
encontrado en este texto, en la columna de la derecha. Observa el ejemplo
resuelto.
Ese mushasho no tiene arreglo. Como no varíe... Bueno, y eso que en loh últimoh año
ha cambiao un poquiyo, pa mejó, dehde luego, pero sigue siendo un elemento.
Me acuerdo de cuando era niño y se pasaba to er día por ahí, casando gañafote, que eh
como le disen en su pueblo a loh saltamonte y yegaba to yeno de barro. Uhtede diréi
que soy una exaherá, pero eso eh porque no lo conoséi bien, como lo conohco yo.
De verdá, er shavá nesesita a arguien que lo guíe un poco, porque lo veo mu perdío.

RASGO DEL EJEMPLO/S EXTRAÍDO/S DEL TEXTO


ANDALUZ

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