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Colección Teorema Miche!

Serres

Atlas

cATEDRA
TEOREMA
Título original de la obra:
Atlas

Índice

Leyenda para leer fácilmente este atlas . 11


PROLONGACIONES .•..••••.••••••••••.•••..•••..••••..••••• 21
Traducción: Alicia Martorell ¿Dónde? . 23
1. Espacio dobal . 25
2. Espacio rocal . 39
Estar ahí . 39
Estar fuera de ahí . 59
3. Tiempo del mundo . 83
Reservados to<-io.' los ,kredlUs. De n>nformidad um lo dispu"'~to PROPAGACIONES •.•••.••••••.••••.••••.......•••••.••••••. 111
en d al1, S34-hb dd Cúdi~() P,'nal vi¡.(enh:, podr.in st'r castigados ('<.';'e
con penas de multa y privadón de Iihel1ar.! quknes reprorJujeren '''''hacero' . 113
o pla¡.(iaren, en todo () en pan~., una ohra literaria, al1ístka 1. Espacios virtuales . 115
o ,-it'ntífica fijada en cualquier tip" de soporte Trabajos . 115
sin la JJree",pliva alltori2ación. Redes . 135
2. Encantamiento . 147
3. Enseñanza .
165
n... ser., .
('<.';'len .
193
PRÓXIMO •..••••.•••••.•••••••••••••••....••..••••.••••••••• 205
¿Cómo hacer? . 207
1. Violencia . 209
"J,. Contrato . 233
'" ÉditionsJulliard, 1994 3. Distancia y proximidad . 237
Ediciones Cátedra, S. A., 1995 ¿Pasar por dónde para ir a dónde? . 253
Juan Ignacio Luca de Tena, 15.28027 Madrid
Depósito legal: M. 39.624/1995
ISBN: 84-376-1385-X
Printed in Spain
Impreso en Fernánde7. Ciudad, S. L.
Catalina Suárez, 19. 28007 Madrid 7
Para Abdelwahed lbrahimi
en recuerdo de ltzer, en el AlÚls
Leyenda para leer fácilmente
este adas

Sin un plano, ¿cómo recorrer la ciudad? Nos hemos ex-


traviado en la montaña o en el mar, a veces incluso en la ca-
rretera, sin guía. ¿Dónde estamos y qué hacemos? Sí, ¿por
dónde ir para ir a dónde?
Colección de mapas útiles para localizar nuestros movi-
mientos, un atlas nos ayuda a responder a estas cuestiones
de lugar. Si nos hemos perdido, nos encontramos gracias
a él.

El nuevo muntUJ

¿Por qué las páginas y láminas del atlas que viene a con-
tinuación?
Ahora todo cambia: las ciencias, sus métodos y sus in-
ventos,la fonna de transfonnar las cosas; las técnicas. es de-
cir, el trabajo, su organización y el vínculo social que presu-
pone o destruye; la familia y las escuelas, las ofieloas y las
fábricas, el campo y la ciudad, las naciones y la politica, el
hábitat y los viajes, las fronteras, la riqueza y la miseria. la
fonna de hacer niños y de educarlos, la de hacer la guerra y
la de extenninarse, la violencia, el derecho, la muerte, los es-
pectáculos... ¿Dónde vamos a vivir? ¿Con quién? ¿Cómo
ganamos la vida? ¿A dónde eniigrar? ¿Q!té saber, qué
aprender, qué enseñar, qué hacer? ¿Cómo comportarse?

11
En suma, ¿cómo encontrar puntos de referencia en el Pensándolo bien, (acaso no instalamos en ellas nuestra
mundo, global, que se está alzando y parece sustituir al an- morada, en nuestra cabeza y en nuestros sueños, desde el
ti,guo, bie,n dasi~cado en espacios diversos? El propio espa· alba de la humanidad? Por una lenta recuperación del equi-
ClO cambia y exige otros mapamundis. librio, las novedades más extrañas se anclan en costumbres
milenarias que no habíamos percibido. Este libro describe
unas y otras, porque nos adaptamos maravillosamente a
Los espacios virtuales técnicas extrañas si se remiten a un mundo conocido,
Este atlas proyecta, uno sobre otro, el viejo mundo y el
Entre estas transformaciones, una de las más importantes nuevo,
se re~ere, precisamente, a nt,testras casas y a nuestros despla-
ZamIentos: la forma de habItar. Después de nacer, patética·
~ente unidos a una tierra local, heridos para siempre al ale-
Jarnos de sus amores, sin embargo fuimos felices al pasar,
no hace tanto, por ochenta lugares, dando a veces, la vuel- Entre estas transformaciones, hay otra, igualmente im-
ta al mundo. ¿Visitábamos las salas de un antiguo museo? portante, relativa al saber y a la forma de adquirirlo: se des'
Al viajar de forma diferente, ya no vivimos, efectivamen- plazará hacia aquellos que, no hace tanto, viajaban hacia él.
te, de la misma forma. Hace algún tiempo que hablamos Concentrado en las escuelas, las bibliotecas, los laborato-
por teléfono con los confines de la Tierra; las imágenes que rios, los campus... educado, encantado quizá, esperaba que
Ue.gan de allá nos han dej~do de sorprender; separados por los escolares, los lectores, los investigadores o los estudian-
ml! leguas, ,podemos reururnos en una videoconferencia in- tes se precipitasen hacia él, con gran esfuerzo. Estas distan-
cluso trabajar juntos. Nos desplazamos sin movemos' un cias se han reducido y ahora aprenderemos por radio, men-
solo paso, ¿Dónde se celebra esta conversación? (En París, sajes digitales y fax. .. tanto como en instituciones estables,
en nuestra habitación? ¿En Florencia, desde donde respon- sólid~nte construidas. Esperanza: en lugar de forzamos a
, d~ el amigo? ¿~n algún lu~ar intermedio? No. En un lugar errar en su busca, ¿vendrá la ciencia hacia nosotros, demo'
:.:;. ~. Las ~tlguas cuestIOnes de lugar: dónde hablarnos cráticamente? No corráis hacia los centros, el saber está ahí,
\ tu Yyo, por donde pasan nues~s mensajes: .. parecen di~ol· en forma de voz, de imágenes, de esquemas y de mapas.
vem y desparramarse, como SI un nuevo tiempo orgaruza- Ya no hay que contestar a la pregunta ¿dónde ir?, sino a
ra ~ esp,acio diferent~. En él, el ser se expande, esta otra. ¿dónde estás? Porque nos podemos encontrar en
DisolViendo las antlguas fronteras, el mundo virtual de la la biblioteca, en el laboratorio, en la Academia incluso, le-
com~cación conquista nuevas tierras: se suma a los despla- yendo libros y mapamundis, unidos a las fuentes de la cien-
zanuentos y a menudo los sustituye. Las páginas del antiguo cia por un espacio virtual; quizá incluso, la sensación de es-
atl,as de geografla s: prolongan en redes que se burlan de las tar allí sentados predomina sobre la de quedarse en una si-
orillas, de las aduanas, de los obstáculos, naturales o históri- Ha, en casa. (Bastarán estos canales? ¿Sustituirán alguna vez
cos, cuya complejidad dibujaban no hace tanto los fieles ma- a la presencia viva del maestro, encamación amada del sa-
pas; el paso de los mensajes supera las rutas de peregrinación. ber? Y sin embargo, por muy presente que esté al entregar-
All.~ que las ciencias y las técnicas se ocupan más de lo se, ¿enseñó alguna vez el cuerpo docente algo que no fuera
posible que de la realidad, así nuestros transportes y nuestros virtual, nombres y mundos del más allá? ¿Entramos en una
encuentros, nuestros hábitats se van haciendo más virtuales nueva disputa entre los Antiguos y los Modernos o mezcla-
que reales, ¿Podremos morar en estas virtualidades? remos el viejo mundo con el nuevo?

12 13
Cuando cambia la ciencia, el aprendizaje se transforma: tura como un imán atrae a las virutas de hierro para asociar-
cuando los canales de enseñanza cambian, el saber se trans- las ;n un dibujo, tan radiante como una aurora boreal: vi,a-
forma; y las instituciones le van a la zaga. ¿Cómo se mez- jaremos en lo sucesivo sobre los planos y mapas del espacIo
clan las nuevas, virtuales, con las antiguas? ¿Q!J.é plano úni· visitado por estos predecesores,
ca podemos trazar? ¿Dónde leer esta visión global? Sobre lo que forma la
matriz, el continente o el soporte de tO?O saber: sí, el mun-
do, cuya geogra6a expresa un conocinuento de fondo.
Los preceptores y la geogrqjla
En cada cambio de esta importancia habló un preceptor. Los hechizos del mundo
En los comienzos de nuestra historia occidental, Homero
asumió este papel de iniciador, relatando el deambular y Lo que la Odisea hizo con e~ Medite,:á~eo, o el vi.aje ?e
los naufragios de un marino de cabotaje osado y astuto los dos niños hizo con Francia, los V/ajes Extraordmanos
con el que su mujer se reunía, en sueños, día y noche, te- de Julio Verne 10 realizaron con la TIerra y s,u entorno pla-
jiendo y destejiendo en su telar el mapa de los viajes de su netario. En total, estos relatos dan a cada epoca su mun-
marido marinero. ¡El amante y la amante habían dejado de do la traen al mundo sí como una madre trae al mundo
estar presentes! Mientras que el primero navegaba por el a s~ hijo, Hechizan 1; g;ograf1.a, sus mapas y s~s paisajes,
mar real, a menudo sin cartografiar, la segunda soñaba en con su entusiasmo, para construir, con un op~ml1smo re-
el espacio virtual de la red que iba urdiendo, Penélope ur- flexivo y mesurado maternal, el universo, antIguo y nue-
día, en el telar, el atlas que Ulises atravesaba, a remo o a vo de los adultos ~iños. Estos maestros, a quienes debi-
vela, y que Homero cantaba, con la lira o con la cítara, La m¿s la vida y la inteligencia, nos mostraron también la be-
pedagogía de los niños griegos les enseñó, de una sola vez, lleza del mundo.
los tres gestos. SingUlaridad de nuestro siglo, las redes de comun~cación
Delante o detrás de nuestros conocimientos y de nues- hacen realidad los espacios virtuales que en otros be,mpas
tros sueños, los Vt't;tes Extraordinarios de Julio Verne de- estuvieron reservados a los sueños y a las r~presentaClo~es:
sempeñaron en un momento dado el papel de la antigua mundo en construcción en el que, deslocalizados, localiza-
Odisea, grabando los paisajes y los mapas del mundo mos y desplazamos, espacio menos alejado de lo qu.e se
como Le Tour de la France par deux enfants dibujó los de piensa del antiguo territorio, ya que no ~ace m.ucho hem-
nuestro país. Así fue como Julio Verne acompañó a Jules po, los que permanecían apegados a l~ berra VI~ en lo
Ferry. ¿Quién, en aquellos tiempos y mucho tiempo des' virtual tanto como nosotros, aunque SIO tecnologt.a5 .adap-
pués, no ha ojeado página a página su inmenso atlas y, vir- tadas] Este nuev<? mundo! simpleme.nte despe~ado, vtrtua~­
tualmente, no ha corrido tras lo conocido y 10 desconoci- mente global, exige un mlSmo entuslasm~, sabiO y. comedl'
do de las tierras o de las ciencias, islas misteriosas pero. do el mismo optimismo positivo y el mismo sentIdo de la
más que reales? beÍleza, sin la que ningún aprendizaje puede ser e~caz:
¿Por qué estas obras preceptoras? Porque la transmisión Efectivamente no importa el contenido que se transmita SI
de un saber y de las experiencias y viajes de una vida no r
se transmite e~ la fealdad; sólo quedará es.ta últi~ el con-
consiste únicamente en enseñarlos punto por punto y un tenido se desvanecerá, dando paso a la. VlolenCla; SI d~os
lugar tras otro, sino que estos lugares, triviales, deben aco- a luz en la belleza, la transmisión funclOnará, el contemdo
plarse todos juntos en una visión global, que encama la cul- permanecerá y esta exigencia hermosa, al propagarse, per-

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mitirá vivir a todos a su alrededor. Es lo que yo entiendo
por hechizo .
y las redes nos hechizan, pero como drogas. Desde que Otra sólida costura: rrJZón y existencia
Esopo, viejo fabulista, dijo que la lengua es de todas las co-
sas la peor y la mejor, es una evidencia palmaria observar, Ahor~ llegamos a la cuestión fundamental de todo atlas:
tras él, que todo medio de comunicación, palabra o escri- ¿de qué hay que trazar un mapa? Respuesta evidente: de los
tura hace poco o mucho tiempo, y canales, se transfonna seres, los cuerpos las cosas ... que no se pueden concebir de
ahora en veneno o antídoto, es indiferente. Y así tenemos otra forma. ¿Por qué no dibujamos nunca, efectivamente,
dos hechizos. Curémonos de lo que mata. No, nada ha cam- las órbitas de los planetas, por ejemplo? Porque una ley uni-
biado. versal predice sus posiciones; ¿de qué nos selViría un mapa
de carreteras en caso de movimientos y de situaciones pre-
visibles? Basta deducirlos de su ley. Sin embargo, ninguna
regla prescribe el dibujo de las costas, el relieve de los paisa-
El viejoy ti nl«VO mundo, mezclados jes, el plano del pueblo en el que nacimos, el perfil de la na-
riz ni la huella del pulgar... Se trata de singularidades, iden-
Todo cambia, pero nada. cambia. Enterrados en el arcaís- tidades, individuos, infinitamente alejados de toda ley; se
mo como mínimo hasta los hombros y en las tres cuartas trata de la existencia, decían los filósofos, y no de la razón.
partes de nuestras acciones; apegados a los poderes y a la je- Así pu.9' las simulaciones que llamamos retratos, repro-
rarquía, como babuinos o termitas; sedientos de la sangre duccion,es o representaciones pasaron, durante mucho
de nuestros semejantes, en la mayor parte de los espectácu- tiempo, por atrasados ante principios ausentes o imposibles
los, como vampiros; movidos por la pasión de la pertenen- de encontrar. Por buenas razones, las ciencias duras, y a ve-
cia a amamos los unos a los unos, con exclusión de los '{;es incluso las humanas, por razones no tan buenas, colma·
otros, como especies animales; llevando sobre nuestros ron de desprecio a los geógrafos, a los anatomistas, a los ur-
hombros el peso de la historia, para lo peor 1: para lo mejor, banistas... burlándose de la distancia entre la verdadera geo-
nos da miedo el más mínimo átomo de evo ución... ¿cómo metría, la demostrativa, y la que se practicaba sobre un
hemos podido decir que todo cambia? solar, tierra de nadie. La ley rigurosa es la mejor de las me-
En lugar de llorar por un mundo perdido o anunciar morias, sin carga, es decir, ligera, cuando hay que levantar,
con gran estruendo publicitario la asombrosa novedad de y después conservar, un trazado para conservar el recuerdo,
lo que nos llega, nUestros verdaderos maestros, Penélopes tan pesado, de las singularidades.
a su modo, siempre cosieron la paciencia antigua a las im- Los métodos algo,ítmicos, antiguos ya que datan de los
paciencias nuevas, tejieron sobre la trama perenne del uni- babilonios, pero nuevos desde los ordenadores, cosen tam-
verso inmemorial y cargado cadenas contemporáneas más bién dos mundos y dos épocas, presiden las tecnologías de
ligeras, pegaron las ~áginas del atlas del momento sobre simulación, que se aproximan a la existencia con una proxi-
los cartones del arcatCo. Los planos, los mapamundis, los midad exquisita. Sugieren a veces nuevos caminos para pa-
mapas que siguen, cosen, es decir, tejen, anudan, dibujan sar de lo local a lo global, cuya fiabilidad no sospechaba la
estos arabescos y estas prolongaciones; mezclan y aniegan razón clásica, directamente. preocupada por lo abstracto, lu-
la memoria en el alba o, para hablar sin profundidad ni minosamente global. Como proceden los algoritmos, en el
gracia, la cultura en la técnica. Nada cambia pero todo sentido absoluto de la palabra, es decir, describiendo proce-
cambia. sos, métodos a través de conjuntos de caminos, su razón

16 17
puede U.amarse cartográfica. Al proceder paso a paso, pero a sofia como el lenguaje popular le dan el nombre de fenó-
la velOCidad de la luz, la simulación recupera lo que noso- meno; la ciencia que lleva el nombre pomposo de fenome-
tros llamábamos razón. nol.ogía demuest~ pues 9ue. todo pasa por el trabajo en ne·
Lección del nuevo atlas: esta geografia nueva puede com- gatr~o: y esto qUIere declf, simplemente, que la sangre y las
pararse con las más duras de las ciencias antiguas; iy como lágnmas garantizan el espectáculo. Al exhibir habitualmen-
la filosofia imitaba a estas últimas, ahí la tenemos, repenti- te su poder y su gloria mundial mediante las imágenes de la
namente envejecida! destrucción, el nuevo teatro virtual de las comunicaciones
trágico para infundir terror o para despertar piedad, crític~
al poner en escena tantos tribunales y procesos, rezwna
Última costura: entre utop{ay tragedia profus3.J!lente crímen~s ~ asesin~tos, perpetrados o repara-
dos, acciones humamtanas y cnmenes contra la humani-
Negro y blanco, ya lo verán, los mapas o planos que si- dad: nos convence de este modo del trabajo en negativo
gue~ proyec~an ~ veces i~las bienaventuradas, pero también cuando nos ocupamos de su espectáculo.
~ mfie~o mmmente. ~Utopía o tragedia? Una u otra, se- Fuera de lo fenoménico, la construcción real de un nue-
gun deClda nuestra voluntad. Este atlas cose y teje esperan- vo uI?-iverso, aun.que sea virtual, exige el pudor tácito de los
zas y angustias, un mundo mestizo que, tembloroso, duda trabajOS preventivos. Consagremos nuestra atención a las
entre la violencia destructora y la cultura inventiva, la gue- crisis y a los vendajes de lo patológico, pero sobre todo pre-
rra perenne y la I?az perpetua, la miseria, la hambruna y los pare~os el futuro con la enseñanza preventiva y la paz con
festines compartidos, la formación y la ignorancia, el asesi- la sabiduría. Para no resignamos alegremente a convertir a
nato y el amor... Nues~s medios, casi todopoderosos, ya m~estros hijos en asesinos, levantamos casas y trazamos ca-
que construyen un unIVerso, nos prometen, en suma las mmos.
~o.s cos:u.?e estas,páginas terribles, de estas promesas' po- . En primer lugar, ¿cómo orientarse en este viaje que em-
SItIVas, ~cuáles podels leer en primer lugar? pieza?

Durante un incendio forestal, el fuego y sus llamas, el cri-


men de los pirómanos, el heroísmo de los bomberos, la téc-
nica vanguardista de los helicópteros portadores de agua
nos fascinan; ¿quién habla de los que plantan los árboles?
La medicin~ p~entiva no puede salir a la luz, ya que, al
preparar el stlenclo de la salud, se sepulta en el olvido doble
de lo normal y del pasado que lo preparó. Las noticias po-
sitivas so~ ilegi~les, mientras que el espectáculo, para apa-
rentar mejor, ex¡ge lo negativo. Cuando prepara el saber y
la p~, el dinamismo engendrador de los preceptores no se
ve. ~Por 'lué? Porque por el contrario, sólo llaman nuestra
atención os hombres y las palabras que abren o reparan los
dramas de guerra; mantienen a raya los horrores represen·
tados.
A lo que se percibe de forma deslumbrante, tanto la filo·

18 19
Pro!lmgaáones
mónde?
1

Espacio global

Dos paisajes vecinos


Nací en el centro de una llanura aluvial, en Francia,
donde. benéfico y peligroso, un río, irregulannente, riega
o inunda su valle, plantado de manzanos, melocotone-
ros, cerezos de diez especies, a las que se acercan poco a
poco los\ciruelos, desde las primeras estribaciones de las
colinas.
Cuando llega la primavera, una floración superabundan-
te envuelve los troncos sombríos y cubre la hierba naciente
yel suelo olvidado, de modo que a tres metros del suelo, el
universo levita de rosa, amarillo pálido y crema, colores sua-
ves y tiernos bajo un cielo pastel; por el firmamento anega-
do, lo de arriba cede, lo de abajo se encoge, invisible y ocul-
to, el fondo se diluye en una claridad húmeda, del mundo
sólo queda un intermedio floral. La angélica ligereza de este
jardín suspendido cuya ascensión dura largos días me ense-
ñó, siendo niño, la belleza serena. Confieso no haber vuel-
to a encontrar, en mis viajes, el humilde éxtasis de mi llanu-
ra primaveral, hasta el día en que un comienzo de año me
sorprendió, entre hermanos extáticos, en medio de la flora-
ción celeste de los ciruelos rosa pálido, las camelias y mela·
cotoneros rojos, las glicinas violeta o malva, los cerezos

25
blancos, las azaleas multicolores... conjunto en levitación, preposición entre, se extiende a lo largo de un eje o se sume~­
por las islas del Japón. ge en una extraña esclusa alrededor de los cuales deben gI-
Nacidos en los dos extremos respectivos de la Tierra rar las diferencias del mundo. Y como cada una de ellas
boreal, nos acercan no obstante las flores, entre los vásta- vierte su color en este centro, indiferenciado, por el que to-
gos de abril que, de fonna natural, enseñaron a los dos dos pasamos para acceder a todos, los adiciona t~dos en
pueblos que la belleza se eleva, entrelazada con el ramaje, una transparencia pálida, ya que el blanco c?~tlene, ~
entre las nubes y las labores, en pleno viento, y que nues- suma y en realidad, todos los colores del arco ms: esta m-
tra alma común: ínfima, sutil, menuda, imponderable, aé- candescencia lo hace invisible.
rea flotante, la acompaña en su vuelo. Siendo ajenos, una EI.1 este pasillo neutro y mixto, el barquero o el que.pasa
mi~ma estación, nebulosa, nos acerca y quizá nos identi- mezcle quizá en él, repentin.aJ!iente mudado en. mestizo o
fica. neutro, dos naturalezas, dos Idiomas, d?s gestualidades has-
Estos son, para empezar, dos ramilletes de estilo libre, ta disolverse y perderse. Si su vida lo ~1Z0 errar en m,:"chos
como sólo los japoneses los saben componer. brazos de mar, ¿su cuerpo y su espíritu ~an. ~pren?ldo y
mezclado tantas culturas diversas que COnsl~O, en el y so--
bre él, la blancura inmaculada de este lugar nusmo?
Entre wcercanoy wlejano, Este espacio neutro o translúcido, est~ blancura entr~ dos
un espacio en blanco ramilletes multicolores, que todos expenmentan;lOs a ciegas
en nuestra labor cuando consagramos nu~stras Vidas y nu~s­
Ocurre a menudo, rara seguir con este ejemplo, que en, tras voluntades positivas a los ~ntercamb~os, a los mensaJes
tre Francia y Japón e camino sea recto. No obstante, el ya las relaciones icómo es pOSible que nI,l?s antropólogos,
tránsito, fácil y rápido, cuando traduce la paleta coloreada ni los geógrafos, ni mucho menos los te~ncos de la comu-
de un ramo de cromatismo parejo, oculta una sutileza. nicación.hayan confesado jamás en su~ hbros o mapa~ ha-
Esta es: cuando un valiente nadador cruza un río ancho berlo reconocido, ni atravesado, ni siqwera como propileos
o un estrecho azotado por el viento, el itinerario de su via- de su iniciación?
je se divide en tres partes. Durante todo el tiempo que no
pierde de vista la orilla de partida o descubre la de llegada,
Este espacio de los tránsitos, transpar~nte y viJ:tual,tan
arcaicamente conocido por los errantes, mmemo~ ~omo
sigue habitando en su morada de origen o en la meta de el desierto que se atraviesa antes de todo descubnnuento,
sus deseos; en otras palabras, francés aquí o japonés allá. ¿no es precisamente el que poblamos con nuestras redes y
Ahora bien, en la mitad de su recorrido llega un momen- el que habitamos cuando hablamos de un extremo a otro
to, decisivo y patético, en el que a igual distancia de am- del mundo?
bas orillas al cruzar, durante un tiempo más o menos lar-
go, una gr'an franja neutra o blanca, ya no pertenece ni a
una ni a otra, y quizá puede llegar a ser de una y ~e otra a Dibujos o patrones de moda
la vez. Inquieto, suspendido, como en equilibrIO en su
movimiento, reconOce un espacio inexplorado, ausente Nueva dificultad: solemos padecer la imposibilidad ba-
de todos los mapas y que no describió atlas ni viajero al- nal de traducir a un idioma los usos singulares del otro país
guno. o del otro idioma, por una vía directa: la ruta no siemp~e va
Su buena voluntad de traducir pasa por el fundido enca- en linea recta de la primavera a la primav~,?-, o de u~ C.1fUe-
denado de la transición que designa, en lengua francesa, la lo a otro, dentro de la misma gama cromatlca. El transito o

26 27
el intercambio deben descubrir entonces caminos tortuosos -iQyé tontería bárbara es la tuya, me decía entonces un
o paradójicos, pasillos cuyo trayecto oblicuo no siempre si- doble, a mi derecha, de haber esperado tanto tiempo y ha-
gue la identidad exacta de las cosas. A falta de poder como berte expatriado tan lejos para descubrir, con los ojos abier-
parar un paralelo, que no existe, intentamos un cruce in- tos, cien maravillas que no comprendías de cerca o critica-
comparable. Entonces, lo diferente ilumina a lo semejante, bas ferozmente al encontrarlas ridículas!
o lo lejano a lo cercano. -Estúpido, pretencioso, replicaba muy cerca de mí un
gemelo imaginario, a mi izquierda, crítico e inteligente, ¿sin
¡Maravilla! El abigarramiento magnífico de los quimo- tu infancia de monaguillo, entre órganos y vapores de in-
nos de múltiple despliegue sobre el cuerpo andrógino de cienso, hubieras percibido nunca el deslumbramiento mís-
rostro de albayalde me procuró en otro tiempo un placer tico que emanan los quimonos?
tan violento de los sentidos, y arrebató mi alma en una ele- No, Ha semejante ilumina a lo diferente, y lo cercano a
vación tan fulminante, que me hizo comprender repentina- lo lejano!
mente~ ~mpr~siblemente, de la liturgia católica, los fastos
que mI mfancla encontraba tan complicados: el celebrante
revestía casullas, dalmáticas, estolas, manípulos, sobrepelli- Un intercambiador en el mapa de carreteras
ces, albas, amitos... accesorios infinitos cuyo vocabulario
frondoso designaba ropajes de formas y colores variables,
dependiendo del tiempo de las festividades y del santoral, Salgamos pues del camino recto: cuando queremos cam-
al hilo de la penitencia violeta por los pecados cometidos, biar de dirección, en una autopista, salimos por un inter-
la alegría roja, el triunfo blanco y dorado, el negro del luto cambiador. En forma de trébol de varias hojas, de cwvatu-
funerario y la esperanza verde. ra de raqueta, de arabescos de hilos anudados, sus virajes de
Para hombres y mujeres, y estas últimas solteras o casa- rosetón harían que la cabeza nos diera vueltas, de modo
das, de acuerdo con el tiempo, la edad y la estación, fiestas que, si no hubiera paneles indicadores, perderíamos nuestra
y cereI!10nias o coti~ianeidad. ?oméstica, mañana y noche, ruta inicial sin encontrar la que buscábamos ¿Q¡.iere ir a la
los qwmonos cambIan tambten de forma, de tamaño, de izquierda? iGire a la derecha! Acabo de llamar a esto contra-
material, de accesorios, de colores y de impresiones en tal sentido. Suele ser así en las matemáticas, donde, para obte-
explosión caleidoscópica, sensorial e idiomática, que el des- ner un invariante hay que obtener variaciones sutiles y a
lumbramiento que produce, intraducible, aturde al extran- menudo entrecruzadas en puntos diversos: entonces, ¡oh
jero que sólo puede repetir los mismos términos o imitar maravilla! la suma de las variadas torsiones de detalle de-
los gestos. ¿Con qué palabras, ausentes de su idioma, 10 po- semboca en la constancia global y recta.
dría traducir? Inmóvil y animando movimientos de rotación, el tiovivo
Para comprender, cambiemos, incluso en nuestro territo- o carrusel del intercambiador, ¿no tiene ningún sentido o
rio, de horizonte y de lu~ar, pasemos de la mujer al sacerdo- tiene todos los sentidos? En él y por él elegimos uno entre
te o de la ciudad a la iglesia: entonces aparece una extraña otros posibles. Hace un momento, el blanco sumaba todos
similitud, el mismo abanico variado, desplegado de la mis- los colores, entre dos ramilletes; ahora, un ramillete de cur-
ma funna con la época del año o la estación, las circunstan- vas, aparece, precisamente, visto de cerca, en el mismo lu-
cias, las intenciones y los sentimientos, acogida familiar o gar, desde el que podemos, girando, salir en otras direccio-
respeto fonnal, alegría o luto. Los contrasentidos que se en- nes: üodas? Maravillosamente denominado, ¿el intercam-
trecruzan aportan más verdad. biador desemboca en lo universal?

28 29
cruzado o disuelto encadena los extremos opuestos de las
diferencias o las transiciones similares de las identidades.
Hrrramientas del intercambio o del tránsito !v1ejor que describirlo o definirlo, quiero llegar a serlo, via-
Jero que explora y reconoce, entre dos espacios alejados,
. O?blemente extraño, el tránsito del intercambio, iy qué este lugar tercero.
d!ficl1 de cartografiar! ¿Cómo vamos de lo semejante a lo Ad.~iro la polic~mía de las primaveras japonesas por ha-
dlferen~e o d~ lo diferente a lo semejante? ¿Cómo prolon- ~er V1'0do sumerg¡do en aquellas, menos fastuosas, de mi
gar haCla la leJanía los caminos de nuestros viajes? Cruzan- UlfanCla, comprendo la dulzura del valle que me vio nacer
do por un punto central: franja blanca en el eje del agua, y por haber amado las primaveras japonesas; en mi cuerpo,
ahora tO~lq~ete en el que el sentido se tuerce y retuerce; ahora se mezclan dos estaciones, cuyos tonos de rosa y cre-
una argucia Impone el desvío, una curva, una desviación ma presentan una cara hacia el Este y una cruz hacia el Oes·
que parecen prestarse en un principio a confusión aquí a te, cOfl.lo una misma moneda de oro: mi carne y mi espíri-
caballo entre lo profano y lo sagrado, pero de la qde la v~r' tu habitan el metal transmutado de esta pieza doblemente
dad profunda no puede prescindir. Allá se miden exacta- acuña~a. Al dar vueltas al quimono o a la casulla, de delan-
mente l~s ~istancias y las diferencias, al mismo tiempo te haCla atrás o de abajo a arriba, ya no sé cuál es el paño
que se dibUJa un camino que las une, a veces en forma de q~e muestro y el. que oculto, ya que, por este pudor o ver-
bucle. guenza q1;1e, a la lOversa de muchos pueblos, compartimos,
¿Cómo cart.ografiar e~os mares desconocidos que alejan el dobladillo oculto esconde a veces más lujo y belleza que
y acercan las tIerras habItadas, y cuya representación no fi- la cara evidente.
gura en mapa alguno? Esta franja, este espacio en blanco,
~ugar terce.ro de utopía entre aquí, el Japón, y Francia, allá,
IOtercambIador o esclusa entre toda diferencia, démosle el Haáa el universo
nombre inmenso de universo, ténnino universal que quie-
re decir que todas las cosas desembocan o dan vueltas alre- . Estas imágenes visibles y singulares de tejidos, de flores,
de~o~ de una unidad, cuyo secreto transparente se desliza y sirven de rampa de acceso a un universo invisible y virtual.
se IllslOúa a través de sus diferenciaciones. Entre.lo semejante y lo diferente, lo lejano y lo cercano, lo
¿Qtliénes somos, cuando pasamos por este intercambia' expen~entamos en nuestros transportes, existe un tercer lu-
dor o este nudo de carreteras? Intercambiadores vivos rami- gar umversal: inmenso mundo transparente por el que circu-
lletes de senti~o. Como ángeles portadores de mensa¡'es, de- lan 1.os inte~ambios, eje o espacio blanco en el que la dis-
~?am~s vestlmos todos con quimonos blancos, conjun- tanCl.a ~upnme su alcance gracias al vínculo, en el que los
clon uruversal de los distintos colores. ~ovumentos parecen en reposo, nudo de hilos, intercam-
biador de carreteras, vacilación antes de traducir, momento
suspendido de los cambios de fase, mezcla aleación mesti-
Un tercer hombre en el lugar tercero zaje... este mundo fo~a el metal, urde el t;jido, alim:enta la
c.ame de la humanidad en su conjunto y su esencia, como
SI el hombre en general se situase en la intersección de todas
En este espacio mediano se alza, efectivamente, transpa'
rente, inyisible, el .fantasma de un. tercer hombre, que co- las culturas, entre todos los humanos. No sueño con este
necta.ellOtep=.a.mblO entre 10 semejante y lo diferente, que ~undo, transito realmente por su volumen blanco, no
abreYla el transito entre lo cercano y lo lejano, cuyo cuerpo pIenso en este hombre, su omnivalencia se ha fundido en

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mí desde hace tiempo, y ahora sus labios abiertos y su boca interior, nada se recorta ni se escinde, ni el arte en partes ni
inquieta jadeen quizá hacia ese soplo cuyo alien!o n<?s dic- en elementos las cosas. Mansart y Le Nótre, paisajista y
ta un idioma universaL Hasta ahora relegado al silenCIO o a constructor, no rivalizan cara a cara, alejados como espe-
los gritos caros de músicas desgarradoras, ¿d.es.cribe el ~tine; cies, fisicas, animales o escolásticas. La casa se disuelve en el
cario que precede al encuentro entre dos IdIOmas? t~e jardín y el parque en el hábitat, dos lugares en los que des-
cultura ausente y blanca construye la separación y después cansar. En suma, la arquitectura se disuelve en el flujo de las
el contacto entre dos culturas cromáticas? artes mezcladas. Al entrar en la casa por la puerta del jardín,
¿Dónde reina la primavera esencial y única, dos de cuyas sigo habitando en ella después de haber salido cruzando el
versiones pinta la doble estación, aquitana y japonesa? umbral de la morada: el paisajista, allá, me enseña el senti-
¿Qyé modisto inimaginable trabaja y corta, en qué taller, do de la palabra puerta, en mi casa.
qué ropaje translúcido y maravilloso, cuyo corte y caída ha-
cen pender o flotar las casullas y los quimonos? .E~ ese l.u- Los occidentales piensan: esto simboliza el fuego, el cie-
gar utópico, ¿qué artista inencontrable habla e1ldioma Ig- lo o la tierra, esto representa el viento o las fuerzas de re·
norado con el que se puede escribir este atlas? producción. Para representar o simbolizar, es necesario un
transporte o una traducción, como el paso de la flor al
alma o de la piedra a la nube; y por lo tanto, primeramen-
Lo universal en ti plano te tienen que haber existido flores o viento, quiero decir li-
del parque de Katsura las separadas de los alisios. Parece que no vemos que el
símbolo supone un divorcio entre lo semejante y lo dife'
Asombro y maravilla: he encontrado ese lugar; visité- rente, lo lejano y lo cercano, y que sólo se puede saludar
maslo juntos antes de escuchar, en su silencio musical, el desde una orilla a la orilla rival a través de un foso o por en-
idioma blanco del intercambio. Sí, la utopía es un parque; cima de él.
aquí está su plano. .. Nada sitrlboliza nada, aquí, ni tiene sentido ni hace se-
Imperceptiblemente talladas, las piedras mertes de una ñas, ya que los objetos como los conceptos se sumergen en
construcción posible se diseminan por. el jardí~ 7n el que lo universal del matiz y como no hay cosa alguna que re-
cada casa está construida en madera VIva. La VIVienda no mita a ninguna otra, separado de ambas, pierdo mis me-
separa un dentro y un fuera, el parque no disocia nunca las dios usuales de pensar. Una mitad de mi cabeza se descar-
plantaciones de las edificaciones, la madera del árbol for- ga repentinamente de este afán en la otra mitad, todavía
ma una oquedad que el hombre habita, tronco o refugio. virgen, fonna de expresarlo en el lenguaje occidental Aquí
El concepto de arquitectura desaparece, disuelto en la na- y ahora, me doy cuenta de que las dos partes de mi cabe-
turaleza, cuyo concepto se diluye en la arquitectura. Tan za, de mi cerebro, de mi pensamiento, de mi lenguaje, de
poco definida como la propia habitación, la ventana no di- mis signos, de mi relación con las cosas en sí en el baño di-
buja lo vacío en lo pleno, ni un hueco en una cosa deIl:sa, luvial del idioma, se sueldan por el centro y que este lugar
ni abierta ni cerrada: clausurada, se desvanece, convertida axial se encuentra en el mismo parque, espacio grato para
en muro; una vez abierta, se convierte en paisaje, desvane- un zurdo reprimido como yo, tranquilo, apacible, como li-
cida de nuevo; mil ventanas proced~n de ':1n espe.ctro co~­ berado de la obligación aplastante de nombrarlo. Me pa·
tinuo de abiertos o de cerrados, conjunto ImprecISO, deslI- seo por mi pensamiento, camino por mi cuerpo propio,
zante. habito el espacio de mis hábitos, ¿estoy por fin en mi casa
Gracias a este rontinuum, el exterior no se diferencia del aquí en Katsura?

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Modelo reducido: el columpio cuando en otra de sus caras el sol se alza sobre su propio im-
perio, gira y rueda, tan estable como un columpio bambo-
Otra sorpresa: el artista que evocaba, lo he encontrado leante atado a un eje. Desde que jugamos al teatro de la his-
también. El personaje esencial, si puedo decirlo así, que toria, vuela de Este a Oeste, cambiante e inalterable, tierra
movido por una intuición fulgurante, Paul Claudel introdu- blanca sobre la que se inscribe, en el polvo volante, el con-
ce en la segunda versión de L'Echange, obra cuyo título nos junto mismo de los planisferios de todos nuestros tránsitos
inspira, es un columpio que pennanece en escena durante o intercambios, delimitados por la muerte y por el equili-
los tres actos. brio de todos los reintegros: balance universal de la justicia
Como estoy buscando operadores de cambio, herramien- natural.
tas universales cuya construcción y cuya forma den paso o Arrastrados por la edad, sustituibles a placer, aquí esta-
permitan la transformación, aquí tenemos el intercambiador mos, de pie, móviles y fijos, sobre este balancín perpetuo
en una fOrma simplificada: al columpiarnos, pasamos de la con el abigarramiento del detalle de nuestras diferencias
bajada a la subida o de enfrentamos con la hierba rala a ha" cuya suma es la Tierra transparente que late al compás de
cerlo con la vista del firmamento, de delante a atrás, o del los minutos como nuestro corazón. Al inmenso modelo de
Oeste al Este. Variamos, es cierto, y volamos hasta el vértigo. la esfera global responde este pequeño electrocardiograma.
Sin embargo, como la máquina sencilla nos devuelve, en Ella se detendrá un día, como el órgano del valor en el tó·
sentido inverso, a la posición que acabamos de abandonar, rax, ambos reducidos al equilibrio de la justicia.
representa también una balanza o balance, estable por su va- Con la misma disparidad con que discurren los idiomas,
riación, es decir, dentro del cambio, la justicia. el mismo columpio cordial cronometra la vida de los hom-
Alrededor de él, en la obra de Claudel, un hombre deja a bres y la misma tierra acompasa su pasar.
su mujer para tomar a aquella que otro hombre dejó para
comprar o pagar a la primera; en medio del ballet fundido
y entrecruzado, reina esta tabla fija de cambio móvil que re-
presenta, cuenta, mide y finalmente anula los tantos. Sus di- Dos idiomas universales
ferentes movimientos tienden hacia la inmovilidad blanca.
Aunque se cambie de actores, de protagonistas o de histo- Diagrama del pulso que late, columpio, mapa de. int:r-
rias, evidentemente, este columpio permanece, con risas o cambiador de carreteras, plano de un parque o plamsfeno
con llantos, ya que marca el tiempo de las combinaciones del mundo... dependiendo de que nos alejemos o nos acer·
mortecinas y de su diversidad: variable por nuestras artima- quemas al lugar ~ al eje blanco, ,est~ universal i~te~edi~o
ñas, permanece invariable por nuestras tentaciones singula- de los intercamblos y de los transltos, cuya VIrtualidad m-
res y nuestras incesantes tribulaciones. Vertiente alrededor candescente sólo depende en muchos casos de las buenas
de la barra única que lo invierte, ¿podemos describirlo voluntades que hacen nacer su rareza infinitamente precio-
como universal? sa, la desgracia del mundo quiere que su frágil emergencia,
en el centro de nuestras diferencias, aborte, en la mayor par-
te de los casos, ante la violencia desatada.
Inmenso modelo: planiiferio Las relaciones internacionales no suelen intercambiar ra-
mos de flores o atavíos de fiesta, no suelen entablar conver·
Ahora bien, el universo terráqueo, en cuyo extremo cae sación en paraísos meticulosamente engalanados. El jardín
la noche, en la última península occidental de Eurasia, neutro suele transmutarse en campo de batalla. El combate,

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la competencia, la victoria y el dominio del más fuerte, sue-
len imponerse sobre el diálogo, el robo sobre el intercam-
bio, el perjuicio sobre el don. La obraformadora
¿~ién ganará? Las respuestas a esta pregunta, que apa-
sionan intensamente al público, a los periodistas, a los his- Si sólo amamos la lucha y la competencia, ¿cómo crear?
toriadores y cronistas de los Juegos Olímpicos, componen Elijan: matar o producir; he aquí la cuestión. Buscado du-
las noticias espectaculares cotidianas, tan repetitivamente rante tanto tiempo, el secreto de la creación viene a ser el de
anticuadas, así como la sombría historia de nuestro destino. lo universal, buscado durante tanto tiempo. Los dos se des-
Entendemos por qué este jardín blanco o estas paletas cubren al mismo tiemfo, aquí mismo. Se leen en el metró'
tornasoladas de tejidos o de flores primaverales se desvane- nomo del columpio, e de la tierra misma, que late al son de
cen con rapidez. como se perdió antaño el jardín del paraí- la justicia blanca, y la paz recobrada del intercambio, por el
so, porque la violencia reduce la sabiduría al silencio. Qui- ritmo igual y mesurado de sus pasajes.
zá el terreno neutro y benéfico del intercambio y del en- Quien lucha no puede crear; repite una conducta arcaica
tendimiento sea invisible en los atlas de geografia, porque que hunde sus raíces en los comportamientos salvajes o ani-
sólo queremos matar para ganar, para que continúe la his- males. Y como recomienza indefinidamente el remedo de
toria. ~ 0)0 - 1 ó\ estos comportamientos multimilenarios, ni innova ni en-
¿Qyién ganará entonces? La sabiduría responde que cuentra. ¿Han oído decir que algún animal haya inventado
unos y otros, en su momento, prevalecieron, dominan o algo? Producido por la lucha por la vida, se limita a luchar
reinarán, del Este, del Oeste, del Sur o del Norte. El domi- por la vida.
nio es la cosa del mundo más repartida, tan móvil y esta- El tránsito y los intercambios conocen dos idiomas uni-
ble como nuestro columpio, tan unitaria como el espacio versales: el uno, fuerte, fácil como una caída y repetitivo,
de la Tierra. ¿Conocen un solo grupo que, en su momen- produce el ruido caótico de la violencia mortal; el otro, dé-
to, no haya sido amo del mundo o lo es o lo será? Nada bil, raro, diticil y renovado sin cesar, se entrega a la creación
más vulgar, en realidad. Perennes y monótonas, las luchas cultural, que incluye la de sí y la de los otros, es decir, la fur-
por este dominio, individual.mente estable y pasajero, ~ul­ mación que produce, a su vez, la recreación del mundo, es
tiplican sin cesar la desgraCia humana. Desde hace mIle- decir, de la prosperidad. El fuerte mata, el frágil produce.
nios, la cultura humana se entrega, universalmenu, a llorar Crear algo desde la novedad es una consecuencia del esta-
esta matanza absurda, sangrienta y patética, como se la- do de paz, la única buena nueva de la humanidad; promo-
menta una madre sobre el cuerpo herido de un hijo muer· ver la rareza es una consecuencia del estado de paz, extraña
to en la guerra. rareza de nuestra historia. Nada más fecundo que estos mi-
¿Qyién ganará? A fin de cuentas, uno y otro, es decir, ni lagros, que unen información y formación, en el trabajo
el uno ni el otro. Mediante la adición de 10 mismo y de su para nuestra supervivencia.
semejante, el balance terminal de la competencia violenta
vuelve a la balanza igual del intercambio, más exactamente
a su punto muerto, y define, de nuevo, lo neutro, lo blan- Dibujo de una partitura
co, el terreno del entendimiento, el jardín primaveral de los
ramilletes o de las vestimentas, sí, este universal que hemos Frente al universal de violencia que se entrega al mayor
sepultado, en secreto, en los cimientos del mundo, junto a ruido, audible siempre y en todas partes, y que todo el
Wl cadáver: el de la equidad. mundo trata de escuchar, el universal de la belleza, más dé-

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bil todavía y más bajo, canta dulcemente, él también, su pe-
queño lamento, tenue pero sostenido, él también, desde
que late el mundo. Si compusiera música, idioma universal,
no necesitaría viaje ni traductor; habría dibujado, en el pen-
tagrama, el tercer paisaje, intennedio utópico y florallevi-
tante, vernal, entre las dos primaveras, aquitana y japonesa.

Espacio local

ESTARAHi
¿Qyé es la vida? No lo sé. ¿Dónde mora? Al inventar el
lugar, los seres vivos responden a esta pregunta.

Plano de una casa

Podemos imaginar una casa construida para el disfrute. el


bienestar y la comodidad de los que vivirán allí. Los espa-
cios se distribuyen en ella y las cosas se ubican de forma tal
que, por ejemplo, el cuarto de baño no se aparta demasiado
del donnitorio. ni la cocina del comedor, aunque el aseo
esté aislado; vamos, que todo esté al alcance de la mano,
del descanso y del trabajo; las sillas cerca de la mesa y el
aparador cerca del fogón, respetan a pesar de todo algunas
distancias. Las visitas elogian la variedad de las piezas y la
disposición, que combina finamente las distancias útiles
con las necesarias contigüidades.
Así pues, la definición del plano arquitectónico de la mo-
rada como conjunto de circulaciones que favorecen las cer-
canías más inmediatas, salvaguardando detenninados már-
genes: ¡qué comodidad tenerlo todo al alcance de la mano
sin desplazamientos agotadores, alejando únicamente 10

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menos agradable! Contemos, además, el tejado, las paredes, invernaderos, nuevos espacios fantásticos en los que se re-
los setos, recintos cerrados protectores, pero lo bastante coge la fauna y la flora indígenas o exó~enas, muertas o vi-
abiertos como para templar el clima, calentar o refrescar, ha- vas, reproductibles o no reproductibles - -que no entre na-
cer entrar la comida y cocerla, y a la inversa, expulsar las ba- die si no está vivo-- de acuerdo con distribuciones más or-
suras inevitables o las aguas servidas. ¿Casa? El hogar en sus denadas, otras distancias o diferentes proximidades. Todo
dos acepciones. un océano, a veces, separa en realidad a dos plantas cerca-
Tenemos aquí un sistema tennodinámico e infonnativo, nas, allá donde las más lejanas se vuelven próximas.
energéticamente abierto, cuya topología interna, trazada Concretos y abstractos al mismo tiempo, reales y racio-
con rigor, describe las contigüidades y las distancias ante- nales, interesantes para compararlos con los terrenos y los
riannente mencionadas; éste es el plano de una casa, para climas originales, estos lugares de aclimatación preparan el
vivir, y ¿quién no sabe que el ténnino ecología quiere decir, dibujo, fonnal y racional de una tabla, de una escala o de
en sentido literal: teoría o discurso de la casa de los seres vi- un árbol de clasificación, en el que cada especie pueda loca-
vos? Del lugar, de la morada, del hábitat... en suma, lugares lizar en las láminas, su entrada, su nivel, su casilla o su pági-
propicios y propios de los seres dotados de vida. na, es decir, su lugar, natural o artificial, que pronto será ge-
¿¡nventan el lugar, en un mundo inerte que sólo conoce n.ealógico. Parece que estamos ojeando el atlas de los seres
el espacio? VIVOS.
Antes se aconsejaba clasificar por género cercano y por
diferencia específica, ténninos técnicos antiguos que po-
Dibujos variados de todos los lugares dríamos traducir por: distribución de las especies de acuer·
do con determinadas distancias y cercanías. Las variaciones
Viajeros naturalistas, Toumefort, Linneo, Jussieu, Hum- basadas en estas dos distancias, largas y cortas, diferencian
boldt, Audubon, Darwin... abandonaron su domicilio y los lugares de origen, los de acogida y, finalmente, los de
partieron, al exterior, hacia los países de Oriente, hacia clasificacit'm.
América del Norte y del Sur, alrededor del globo --como
Jean- Jacques Rousseau por la isla de Saint-Pierre-- para ex·
plorar lugares: nos referimos a unas regiones concretas del Localy gWbal
mundo, los Alpes, los Andes, Laponia, Galápagos; se des-
plazan hasta allí, sobre el terreno, como se suele decir, más La historia de la historia natural expone pues, a 10 largo
allá de todas las fronteras. en todos los climas y todas las la- de los siglos, una meditación continua, exacta y variada, so-
titudes, para estudiar la flora y la fauna locales, su disper- bre el tema del lugar, elevándose de la localidad concreta,
sión, su distribución, la fonna singular de desplegarse de las recorrida por el observador y vivida por el observado, al es-
especies, o circulan para observar sus alejamientos y sus pro- pacio propio de una nomenclatura razonada. El proceso de
ximidades. El viaje, con todas estas palabras, se convierte en abstracción particular de un conocimiento como este, va de
una declinación del lugar. los lugares sensibles, los que se reparten la faz del globo o
Estas expediciones, a veces heroicas -Joseph de Jussieu los que se concentran en las capitales, a lugares propiamen-
se queda en América Latina treinta y cinco años y la expe- te virtuales, los que constituyen el espacio mismo de la
dición académica de Bonaparte en Egipto tennina mal- ciencia de lo vivo.
estos curiosos se traen animales, semillas o madres para im- Si lo que antecede es válido para los sabios que toman a
plantarlos en los jardines, los zoológicos, los herbarios, los los seres vivos uno por uno para considerarlos de acuerdo

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con sus semejanzas, que la historia llamó naturalistas, desde caja o de una casa, de un saco, cuyos límites le procuran al-
que nace la ecología científica, hace ahora más de cien guna dosis de aislamiento privativo, distancias optimizadas,
años, y aunque se estructure en función de conjuntos iote" todas las circunstancias de una vecindad. Rodeada de una
respecíficos y de acuerdo con los arabescos de la diversidad, membrana, la célula vive menos en sí y para sí que en su
cae no obstante en gestos y pensamientos análogos. Se casa. Sin membrana, no hay vida, teorema universal en bio-
transforman, es verdad, las categorías, pero sin dejar, como logía.
antes, una misma meditación terca sobre d mismo tema es- Mejor que la casa, sustantivada, la preposición francesa
table: esta ciencia habla, efectivamente, de sistema, o bioce- chez expresa admirablemente este estado de cosas; nunca se
oosis, ecosistema, biosfera, geosistema, o incluso, a veces, refiere a cosas inertes, sino a un nombre propio: chez
paisaje, apelaciones sinópticas o ,globales, pluralistas, rela- Swann, en casa de Swann, y no en la de una piedra. Mien·
cionales, de la antigua noción de lugar, variables por el ta- ,tras que la materia se extiende por el espacio, que los anima-
maño, la integración o la unidad. les exploran los alrededores, el árbol o la planta, inmóviles,
De repente, los contenidos propios de esta ecología cien- a veces verticales, definen mejor el lugar. Las leyes de la ma-
tífica, retomando la misma meditación sobre la misma no- teria se prolongan hacia lo universal, a veces, mientras que
ción, presentan sucesivamente la montaña, el lago, la isla, la vida codifica, localmente, un pliegue o un lugar.
nuevos lugares, otras células diversamente unitarias, casillas Flora y Pomona 10 ocupan; los Faunos lo recorren; ya no
nuevas, que siguen siendo variaciones sobre el tema estable hay extensión. Ellas brotan, se prolongan, avanzan sin cejar
de las localidades, que la misma ciencia denomina, según jamás. Ellos corren,pasan, saltan, se van, vuelven. Hestia, la
las necesidades, recinto, nicho o hábitat, o incluso nido, mujer, sigue siendo floral, mientras que Hennes, el macho,
aguilera o guarida, cubil, madriguera o lobera; depende de se anima; metamorfosis de las jovencitas en flores y de los
los ensamblajes locales o de su distribución circunstancial y muchachos en centauros. Planta: estar ahí, modelo sedenta-
del ritmo de la vida de las especies o de los individuos. rio, ideal, del hogareño. Animal: modelo de vida errante, a
Continúa, irresistible, la misma declinación, como si apare- veces migrador de tierras lejanas, viajero, pero que nunca
ciera constantemente alguna singularidad tópica, como un puede abandonar su saco de cuero, de plumas, de quitina o
invariante o un universal de la ciencia de lo vivo. de escamas... envuelto entre sus pliegues.
La vida reside, habita, mora, se aloja, no puede prescindir
del lugar. Se diría que dibuja y codifica su definición; en-
tiendo por esta última palabra lo que dice su etimología: la Primer interludio: habitar los pHegues del saro
asignación de límites o de fronteras, abiertas o cerradas. Vol-
veremos sobre este tema. Dime dónde vives y te diré quién Para que todo siga siendo sencillo, esta simplicidad no
eres: ime contradigo con mi propia introducción! debería tener arrogas, y sin embargo en la propia palabra
tiene una". ¿Q!lé quiere decir esto?
Tenemos aquí diez cajas de fonnas y tamaños variados;
albañiles, infonnáticos o biólogos, a menudo jugamos,
como en nuestra infancia, a meter las pequeñas dentro de
En la pregunta: ¿dónde vives? el verbo vivir quiere decir
residir. El ser vivo se ubica aquí o allá, no en un punto, geo-
métrico o abstracto, perdido o trivial en un espacio liso, ~ N. tk laT.: juego de palabras entresitnplU:irl (simplicidad, sencillez) y
sino en la topología de un adoquín o de una bola, de una pJi (pliegue, arruga).

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las grandes, para mejorar su ubicación, su orden y sU posi- Ahora bien, entre la dureza llamada rigurosa del cristal,
ción: en el caso más sencillo, se trata de cubos o de muñe- geométricamente ordenado, y la fluidez de las moléculas
cas rusas. Para un conjunto dado, puede haber dos o tres so· blandas y deslizantes, existe un material intermedio que la
luciones al problema del ajuste o de la implicación, pero en tradición dejaba para el gineceo, es decir,.que era poco esti-
la mayor parte de los casos, sólo hay una, exactamente la mado de los filósofos, salvo de Lucrecio quizá: velo, tela, te-
más sencilla. Lógico y geométrico, este trabajo racional sólo jido, trapo, paño, piel de cabra o de cordero, llamada perga·
da un sentido a la preposición en. Así obra el piloto en su mino. cuero despellejado de un becerro pelado o desollado,
barco o el Swann en su salón, en su casona, en Guérande, llamado vitela, papel flexible y frágil, lanas o sedas, todas las
Bretaña, Francia. variedades planas o alabeadas en el espacio, envolturas del
Ahora tenemos una colección de sacos y bolsas, de red, cuerpo o soportes de la escritura, que pueden fluctuar
de yute, caucho, tela o cualquier otro material flexible. Por como una cortina, ni líquido ni sólido, claro, pero con algo
muy variables que sean su fonna y su tamaño, cualquiera de ambos estados. Plegable, desgarrable, extensible... topo-
de ellos, no importa cuál, contendrá, si hago las cosas bien, lógico.
el conjunto de las demás. Tendremos en este caso tantas so- Inmóviles o efimeras. las protuberancias o los resquebra-
luciones como queramos a la cuestión del ensacado, es de- jamientos sobre el mármol, o las ondulaciones en el agua
cir, de la implicación. no se comportan ni en el espacio ni en el tiempo como los
Adivine lo que hay en la caja. Respuesta mínima: una o pliegues de un tejido drapeado que flota, pero que peOlla-
más cajas más pequeñas, en serie decreciente. ¿Q!¡é envuel- nece temporalmente erguido. Como si, dura y suave, resis-
ve esta gruesa bola azul hinchada o este volumen inflado, tente y blanda, la carne dudase entre fluido y sólido, los es-
sombrío o desplomado, pesado, ligero? No existe ninguna tudiosos de los seres vivos utilizan inteligentemente la pala·
réplica razonable... ¿Por qué decimos siempre caja negra y bra: tejido.
nunca saco? Cuando decimos implicación, ¿nos referimos
a algo encajado o ensacado?
Habitar en los pliegues: la maqueta del arquitecto
Tejidos El muro que voy recorriendo teOllina en la arista vertical,
luego en la segunda, en el sentido del grosor, finalmente en
Unas piedras que caen al agua e inducen en ella ráfagas la tercera, en el mismo remate; siete u ocho molduras se di-
temporales cuya propagación se parece al temblor de un bujan en relieve; en sus piedras se abre la ventana, con sus
velo o de una capa. Tenemos sólidos y líquidos cuya consis- ángulos, sus arcos y sus goznes... oquedades, surcos, resal-
tencia y fluctuaciones dieron a la filoso6a y a las ciencias tes, bordes y ejes de todo tipo, son pliegues, bien definidos
modelos regulares o sucesivos de sistematicidad: seguimos por sólidos que les dan la fOOlla en la que los percibimos o
diciendo estable o impreciso, riguroso o confuso. En otros cuya amplitud, a veces, permite que habitemos en su CUlVa-
tiempos llamé a esto la materia metafórica de los filósofos: tura. Este techo me protege con su sinclinal, así como esta
sólido, líquido, aéreo, en orden decreciente. Voluntaria- bóveda con su arco redondeado. Si fabrica cubos o polie-
mente o no, cada pensador marca su preferencia. De Augus- dros, cilindros y conos, con paneles de cartón, se habrá con-
to Corote a Bergson, por ejemplo, pasamos de la roca al vertido en maquetista o topólogo, y, en ambos casos, sabrá
fluido y este último decía que nuestra inteligencia se espe- que un volumen aparece bajo un pliegue, como implicado
cializa en los sólidos. por sus bordes. No volverá a habitar su casa como antes...

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ni el mundo, sus valles y sus montañas, ni las arrugas ni los pintado fonna bolsas y el falso cuero gris del viejo diván,
vientres de la piel. adosado a la pared, fonna estrellas como patas de gallo,
arrugado, todo frunces de tejido, pero tampoco se mueve:
los libros de la estantería, cuyo formato depende del plega-
Espacio por multiph'cación, lugarpor impücat:Íón do, la tubería repetida de la calefacción, el lino, el algodón,
la lana con la que friolero me envuelvo, aquí tenemos, por
y si, por azar, en los intervalos entre estos trabajos y se- muy sólido que parezca el material de su soporte, más plie-
mejantes pensamientos, juega distraídamente a plegar sobre gues; no veo otra cosa y no toco 'otra cosa; mejor aún, sólo
sí misma una hoja varias veces, verá, estupefacto, que no habito en ellos.
son necesarias demasiadas operaciones para alcanzar, rápi· Platón no dejaba de insistir en la idea de lecho. La he en-
damente, un grosor que supere la distancia de la Tierra a la contrado, héla aquí: entre sábanas, mantas y somieres bien
Luna, lo que eyrano de Bergerac, que lo sabía todo, igno- remetidos, un conjunto de pliegues, en los que al deslizar·
raba con seguridad. Para colmar el hiato de lo muy peque- me todas las noches, gozo. Me disuelvo y me acurruco en
ño a lo inmenso, el gesto de aplicación vale más 'I,ue mu- la bolsa de estas hojas. ¿Sabemos que seno, donde nos com-
chos otros. El pliegue implica el volumen y comIenza a place habitar, significa también pliegue?
construir el lugar, claro, pero por multiFlicación o multipli- ¿Dónde estoy? ¿Qyién soy? ¿Se trata de una misma pre-
cidad, su plegadura acabará llenando e espacio. gunta q~e sólo ~ge una ~espues~ sobre el ahí? Sólo ha~i­
En la implicación -me refiero a la acción de plegar, no to en pliegues, solo soy phegues. ¡Es extraño que la embno-
al contenido lógico ordinario de la operación- reside el se- logía haya tomado tan poco de la topología, su ciencia ma·
creto del gigantismo y de la miniaturizacián, de la enorme dre o hermana! Desde las fases precoces de mi fonnación
cantidad de información oculta en el pozo de un lugar mi- embrionaria, momla, bÚlstula, gastTu1a, gérmenes vagos y pre-
núsculo o que brota de él: dos metros de ADN desaparecen cisos de hombrecillo, lo que se llama con razón tejido, se
en una célula más estrecha que la cabeza de un alfiler y dos pliega, efeCitivamente, una vez, cien veces, un millón de ve-
pulmones, desplegados, no tendrían bastante con la super- ces, esas veces que en otros idiomas nuestros vecinos siguen
ficie del departamento de los Alpes. Qyien haya visto, des- llamando pliegues, se conecta, se desgarra, se perfora, se in·
lumbrado, una aurora boreal, habrá podido estimar la in· vagina, como manipulado por un topólogo, para acabar
mensidad del cielo en el número y la amplitud de los plie- formando el volumen y la masa, lleno y vacío, el intervalo
gues de las velas magnéticas desplegadas sobre él. de carne entre la célula minúscula y el entorno mundial, al
Hacia lo pequeño o en lo grande el pliegue permite pasar que se le da mi nombre y cuya mano en este momento, re-
del lugar al espacio. plegada sobre sí, dibuja sobre la página volutas y bucles, nu-
dos o pliegues que significan.
Si hacemos un balance, aquí tenemos algo inerte, o
¿DóntÚ? ¿Q!tién? estar ah! o en los pliegues dado, o fabricado: sólido, tejido; pero también tenemos
algo inerte: fluido, líquido, gaseoso, por donde pasan, se
A uno y Otro lado de la ventana, bajo una guardamalleta borran, entre turbulencias, los vendavales y las ráfagas.
que forma una banda azul, flotan unos visillos translúcidos Aquí tenemos algo vivo: tejidos, jóvenes y envejecidos, en-
y ligeros que rodean las cortinas pesadas, labradas, cuyo corvados, soldados, arrugados, blanqueados por las cicatri-
drapeado cae y se abomba; sobre el muro con sus moldu- ces; pero tenemos algo estético y significante: molduras, fo-
ras, en la cornisa, mal pegado en algunos puntos, el papel llajes, grecas, arabescos...

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dición de que pague el precio infinito de un trabajo de Sí-
sifo.
Forma del lugar Es lo que descubrieron en la ~dad. clásica o barroca, y
Leibniz en su cálculo: el gennen mfinItesimal de la fonna,
Al hacer un balance, ¿qué es un pliegue? Un gennen de el átomo topológico del pliegue, j~to al átomo algebraico
forma. Pero, ¿qué es un gennen sino un conjunto de plie· o de conjuntos del elemento; a partrr de este momento, y a
gues? El pliegue es el elemento de la forma, el átomo de la partir de este filósofu, todo es pliegue y Gilles Deleuze, por
funna, sí, su clinamen. Pero, ¿qué es una fonna? Respuesta: su parte, tiene razón para decirlo de él.
algo liso con pliegues. ¿y cómo describir lo liso?
Desgraciadamente se reduce al punto de vista. Desde
aquí, sin movenne, muro, ventana, cortina a veces y diván,
e incluso, palabra de honor, mi propia piel, si la observo sin
gafas, parecen planos, unifonnes, regulares. Dirianse varie- Último interludio: ¿quién ser? hombre o animal
dades geométricas, pulidas, enlucidas, encaladas. Acérquese
un poco, mucho, muchísimo, póngase los anteojos, ayúde- Un bípedo sin plumas: tras mil disputas eruditas y vale-
se con un microscopio, y entonces desaparecerá 10 igual, rosas, los discípulos de Platón acaban de poner a punto esta
dando paso a las pequeñas imperfecciones de lo granulado: fina, célebre y estúpida definición del hombre. En ese mo-
dependiendo de la distancia, de la luz, de la delicadeza del mento, pasa por allí una especie de vagabundo que arroja
tacto, lo liso se desvanece ante la multiplicidad de los plie- en medio del círculo académico un gallo que acaba de des-
gues. Vaguedad caótica de génnenes a la espera. Leibniz di- plumar, gritando: aquí está el hombre de Platón.
ría: hablando con propiedad, no existe lo pulido. Detrás de Diógenes el Cínico, el único in.digente de l~ filosofia,
las ilusiones de la geometría, sobreviene el cálculo infinite· busca apasionadamente esta humanIdad, que los mtelectua-
simal, que revela un mundo lleno de realidades que se des· les no encftentran en sus discusiones sobre lógica; es la evi·
vanecen. ¿r..a definición de la fonna no conservará más que dencia misma: por ejemplo, su linterna encendida en pl~no
los pliegues? día en la plaza pública de Atenas; pero sobre todo su VIda,
¿Cómo definir entonces lo liso, o, mejor aún, construir-- sus gestos y su miseria. En lugar de examinar especulativa-
lo? Mediante el desarrollo de Taylor, cuya serie infinita ali- mente o lingüísticamente lo relacionado con el hombre,
nea tantas diferenciales de órdenes escalonados como se vive, en su cuerpo y en su tiempo, su encamación.
quiera. Son por lo tanto necesarios una infmidad de cepi- ¿Q!tiere definir una cosa o a alguien? Retire paciente-
llos y de muelas, de escofinas y de lijadoras, de estropajos mente lo que no le pertenece en propiedad, circunstancia o
metálicos, papel de lija, trípoli, arena, abrasivo, piedra pó- modalidad, que oculta o recubre su esencia. Q!te alguien
mez, sin olvidar el acabado con gamuzas, muy suaves, to· viaje en carroza, por ejemplo, lleve corona o frecuente los
dos y todas de todos los tamaños, desde el agresivo más palacios no dice nada de su realidad humana, pues camina,
grosero hasta el más menudo, para desembocar, a fin de come y muere como cualquiera. La verdadera definición
cuentas, en un caminito liso. Descartes no sospechaba que exige una propiedad recíproca y esto quiere decir que perte-
era necesario el infinito para ir derecho. La serie, clásica, de nece y sólo pertenecerá al hombre. Utilizo palabras equívo-
Taylor, trabaja infinitamente sobre los repliegues actual- cas: pertenencia y propiedad tienen un sentido lógico y po-
mente infinitos de la curva, fractal, caótica, real, contem- sesivo al mismo tiempo: Toda la existencia de Diógenes el
poránea, de van Koch. Obtendrá algo pulido, con la con- Cínico se desarrolla en este doble valor.

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la que descansa su esencia. Desplumar al pollo de su natu-
ral ropaje de plumas, su única y lógica propiedad, fue el
De nuevo, los pliegues de la capa error de Platón.
La filosofia de la pobreza dice la verdad. La mística de la
Cuando filósofos como Lacke o Marx analizan la propie- pobreza, un milenio después, si~e repitiendo el .mismo
dad, discurren siempre maximizándola hacia la acumula- mensaje. Consagrado a la mendIcIdad, San FranCISCo de
ción y la riqueza, stock y flujo, circulación y capital. Esta Asís se desviste y corre, descalzo, por la divina campiña de
masa inmensa es engañosa. Todo lo contrario, la pobreza Umbría donde, convertido en trovador canta al sol y a la
no puede crear ilusión porque va en el mismo sentido que lluvia y habla a los pájaros o aliaba. Su vida, la lógica y la
la lógica. Una y otra suprimen la modalidad y la circunstan" experiencia mística, lastran, cercenan lo inesencial. Cuando
cia. la corona y la carroza, para que se pueda ver la esencia lo haya dejado todo, ¿qué le quedará al pobre de Asís? La
al desnudo. La mejor consejera en filosofía, la miseria, no porciúncula. Un hábitat minúsculo, la porción más peque-
nos puede perder en medio de los atributos. Dió~enes razo- ña, un atributo casi nulo, la atribución más irrisoria. Caseta
na sobre el hombre mejor que Platón porque aplIca la expe- imposible de eliminar, residual y única propiedad.
riencia al pensamiento o, mejor aún, porque los confunde ¿~é le pertenece al errante de los Evangelios? Como
ambos y los hace caminar en la misma dirección. Toda su Diógenes, hijo de Dios y miserable antes de Francisco, na-
vida ,es un apólogo. Platón piensa bajo un sol metafórico. cido en un establo, abierto a los vientos y al frío, especie de
Diógenes vive en el calor del mediodía y en el frío de las no- tonel o de porciúncula. Jesucristo recorre los caminos, sin
ches griegas. casa ni piedra en la que descansar la cabeza. Ningún text~
Así que zanja la cuestión, en medio de los objetos, como habla de su hábitat. Predica que hay que perderlo todo, SI
entre las relaciones humanas, para eliminar las apuestas, los queremos salvarlo todo. Nadie podría encontrarle una pro-
fetiches y las merc~das; arroja su escudilla, se quita la piedad. Ahora bien, durante su ago,:,ía, al pie del madero de
capa, se burla de Alejandro Magno. Una vez más: ¿qué es la cruz, los·'601dados que lo velan Juegan a los dados para
el hombre? Es decir: encuentre su propiedad. Es decir: ¿qué apropiarse de su túnica sin costuras. Podemos adivinar que
propiedad le queda cuando ha arrojado todas las propieda- durante las noches frescas, en las alturas de Galilea o tras
des que se le atribuyen externamente? Respuesta no escrita, el Sennón de la Montaña, se envolvió en ella como en un
no dicha, no lógica de Diógenes, pero intensamente vital: el tonel.
tonel. Al miserable le queda esta pequeña caseta, donde
vive y duenne. Su tonel le pertenece y, por la noche, espa-
cialmente y casi matemáticamente, él pertenece a su tonel, A la trinidad de los pobres le queda una cosa más; la ca-
como un elemento de este conjunto. seta más pequeña posible. No hay menesterosos en todo el
La pobreza, la indigencia, la miseria en fin, como la planeta que vayan, como los animales, completamente des-
duda, progresivamente, lo eliminan todo. ¿Qué queda nudos. Tonel, prenda, jirones o harapos -pregunten a
cuando se ha perdido todo? Este hábitat minúscuTo. La pro· nuestros amigos de lengua árabe qué abrigo lleva un sun-,
piedad ineliminable del Cínico es la caseta de su perro, su todos conservan ese mínimo que nunca tiene nada que ver
hábitat, su haber y su nombre... Bóveda de tonel que le pro- con los demás, que no puede convertirse en fetiche, reto, ni
tege con su pliegue. No la pierde en ninguna leyenda. Por mercancía, inalienable. Por muy exigua que la concibamos,
consiguiente, y por su invariabilidad, fonna parte de la de- esta propiedad concreta en residuo, vital, es la primera o la
finición del hombre, el último límite, la última frontera en última propiedad lógica cuya pertenencia une a su titular

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con el género humano. y es adecuada para la vida, que es que~o de privacidad, resto o vestigio, residuo, la única dife-
también un pliegue de tejido. ¿Q.tién es ella? ¿Q.tién eres renCIa.
tú? Este elemento de hábitat. Una vida pública total nos destruiría, nos mataría la pu-
La palabra propiedad deriva de la prioridad. Si pensamos blicidad. Vagabundos consumados, Diógenes, San Francis-
en el primer ocupante para determinar el origen de la pro- co, Jesucristo, experimentan en y por su existencia, sin dis-
piedad, caeremos en un círculo de tautología y de violencia, cursos, escritura ni teoría, el vínculo extraño entre la propie-
sm resolver nada. Más vale buscar el primer objeto, esta en- dad en e! sentido lógico y la que equivale a la posesión. De
voltura privada lo más cerca posible del cuerpo, capa, vesti· esta foOlla, ponen de relieve de fOOlla admirable el mínimo
do o manta, cuyos pliegues envuelven y definen. Si el dere- del haber en el ser, y del objeto en el sujeto. Por muy públi-
cho de propiedad, natural por esta vez, al menos universal, cas, políticas, abiertas que se presenten estas vidas modelo,
pues no conocemos ningún hombre totalmente desnudo en algunos momentos, tres cuerpos se envolvieron en una
adjudica el hábitat a quien lo habita, tejido móvil y cerc~ túnica sin costuras o en un tone! redondo, la más pequeña
del cuerpo, no da lugar a la de~igualdad, todo lo contrario, porción o diferencia específica, cuyo cierre plegado pueda
pues pertenece a los que no nenen nada, a los más mise- apagar los fuegos ácidos de lo colectivo, como un párpado
rables. suave, y peOllitirles sobrevivir a la publicidad. Vagabundos
limítrofes, los tres miserables no pueden desprenderse de
una cosa detenninada, el único ol!jeto, que se parece mucho
¿Dónde vive el animalpoUtico? al cuerpo sujeto, para salvaguardarlo cuando todas las cosas
le han sido sustraídas o abstraídas. Lugar primordial: de su-
Los loros van por ahí repitiendo sin pensar la frase de p~rvivencia, de derecho, de conocimiento, lógico y ontoló-
Aristóteles que dice que los hombres somos básicamente gico.
animales políticos. ¿Cuánto tiempo? A decir verdad, hay Más político todavía que e! más poderoso de los ROten-
horas en las que nos retiramos entre nuestros pliegues o tados, aqut.está el miserable, siempre en público. Unico
nuestro ~aparazón para ocupamos de nuestros cuerpo, y la hombre realmente universal, el vagabundo, menesteroso,
na:che tiende un velo sobre nuestros pudores extremos, puede definirse, en última instancia, como el único animal
baJO los cuales nos consagramos a algunos actos privados. politico: triunfo de la sociología. No, e! hombre no puede
¿Qué seríamos sin reposo? Q!Ie nuestra existencia se exhi- vivir sin refugio, es decir, públicamente, sin vida privada. El
ba, públicamente, a la inversa, y en tiempo real, entendien- hombre no es un animal político: si lo reducimos a esa con-
do por ello que todos los actos sin excepción alguna se de- dición, se convierte en un perro, éste es el grito rebelde de
sarrollen bajo la cruda luz de lo colectivo -iaquí tenemos Diógenes, cínico.
al animal realmente político!- y en menos de tres días nos
habremos convertido en pordioseros.
No hay h?Olliga, ni abeja, n~ teOllita entre los mendigos,
pues son anImales que sobrevIven noOllalmente a la vida
política, pública, social integral. Los más menesterosos en- Mapa de estaciones del tiempo
tre los pobres siempre conservan para sí un objeto mínimo
privativo, que pueda salvar algunos instantes de intimidad. Esta larga descripción de los lugares, esencia y hábitats de
Aquí tenemos, harapo o caseta, la propiedad residual de los los seres vivos y del hombre, podría hacer pensar que una
hombres y la propiedad que los define: el margen más pe- tópica, estrictamente espacial, aunque a veces su unidad se

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vuelva compleja o abstracta, lugar sensible o virtual, casa conocemos fácilmente un espacio topológico --como el
sencilla o complicada, desglose detallado o conjunto entre- punto de acumulación hacia el que podrían tender todas es-
lazado. amplio y copioso. de especies diferentes, basta para tas respuestas a las preguntas de lugar, pacientemente enu-
decir 10 importante. meradas por todo saber y toda técnica de lo vivo, específi·
No: en primer lugar, entra en el tiempo, es decir, en el ca o colectivo, desde los orígenes sepultados en la memoria
movimiento, y luego se complica integrando las diferentes de nuestros idiomas, latin y griego, hasta las sofisticaciones
dimensiones, es decir, la fuerza. Desde el momento en que contemporáneas más elaboradas y, en definitiva, como uno
el árbol de clasificación, que dejamos hace un momento de los secretos de la vida, que podría afanarse sin tregua en
para seguir el pliegue, se convierte en genealógico, o que los encontrar, plegar, definir, recortar, fonnar su lugar... ¿natu-
espacios lógicamente recortados se sumergen en la dura- ral? ¿Femenino, materno, matricial! Prima, la materia en sí
~ión d~ la evolución, un?S esquero,as ,dinámicos imponen significa o apela a la madre.
mmedlatamente una teona del mOV1mlento y, en primer lu- Nuestro atlas comienza, naturalmente, describiendo los
gar, una estática de los sistemas, de las fases en una evolu- planos o los mapas de aquellos hábitats arcaicos, los ele-
ción o de los equilibrios de fuerzas. ¿Cómo describir unas mentos de su fonna y los primeros seres vivos que los habi-
estabilidades entre los cambios, unos invariantes mediante tan, ya que inventaron sus contornos.
variaciones, unos polos de atracción, cúsfides o ápex? Sí,
~a vuelto la noción de lugar, incluso en e tiempo: la inva-
nanza, el extremo, el óptimo y el climax constituyen estan- Escala de estos diversos mapas
cias o paradas locales_
La ecología, haciendo honor a su nombre, nunca deja Pero lo inerte y lo vivo no ocupan lugares del mismo ta-
de describir una topología de la casa, exactamente de los maño. ¿Se diferencian, como lo global y 10 local, lo univer-
lugares, estables y lábiles, por los que pasan y pennanecen sal y 10 singular, la ley y el código? Sí, uno se somete a unas
los seres vivos inmersos en la duración. Los caminos que leyes, holoklOrfas o universales, mediante prolongaciones
los conectan son espaciales o temporales, estáticos o di- analíticas, y el otro a códigos, específicos y locales, propios
námicos. de un interior.
Esto, en lo que se refiere a la regla y en lo que se refiere
al espacio, grande: los átomos de hidrógeno ocupan el uni-
Antigüedad de esta t6pica de lo vivo verso, se expanden los gases, los diez mil soles de las gala-
xias se colorean con el fuego de los átomos, las rocas sólidas
De las lenguas clásicas a las ciencias modernas, el camino soportan los continentes, el agua se extiende por mares
sigue siendo legible. Efectivamente, podemos considerar el enormes, el sonido se propaga en la lejanía, pasa el viento...
lugar o wcus en general -pagus arcaico y pagano, parterres es fácil entender por qué Descartes relacionaba la extensión
cultivados cuya costura dibuja sobre la tierra el paisaje tra· con la materia. Lo inerte invade lo gigantesco y el mundo
bajado, ;n .1.!n tablero de ajedrez aleat.orio, por el campesi- dura largamente.
nado .pnmluvo y moderno, hartus anuguo, corral de granja Sin embargo, no conocemos seres vivos grandes, quiero
o patlO de casa, dibujo del jardín privado. familiar, domés- decir, del tamaño de una montaña o del océano, de un pla-
tico o público, chara platónica que el Timeo traduce torpe- neta, salvo en sueños. El coloso dinosaurio ha desapareci-
mente por lugar, huella, cera sobre la que se graba el senti- do, el elefante el oso y la ballena sobreviven con dificulta-
do, matriz, excipiente, receptáculo. nodriza... y en la que re- des, hay que proteger al sequoia gigante... y lo vivo minús-

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culo prolifera. La vida tiende hacia lo pequeño, a la medida sin esta definición previa del área en la que puede nacer, de
del lugar. En fisica, el observador y el teórico pueden cam- las fronteras que protegen su fragilidad, de la energía dirigi-
biar de escala y trabajar con lo inmenso o con la micra, da o concentrada que necesita para aparecer, de las redes
mientras que no se conoce, en el momento en que escribo, para sus prolongaciones o sus propagaciones?
macrobiología de un gran organismo, salvo en la teoría oní- Estas son las primeras láminas del adas.
rica. Nadie sabe de existencia viva larga, quiero decir de la
duración de un solo de un mundo. La vida tiende hacia lo
muy corto. ¿Secreto tú Polichinela" o de Arlequín?
Un tamaño local y singular, definido, podríamos decir, es
decir, rodeado de límites espaciotemporales, lo caracteriza; ¿Dónde esconde la vida su secreto? ¿Dónde hay que ir a
no el espacio, sino la casilla. buscarlo? En el lugar. ¿De qué cantidad o tamaño? Estrecha
y corta. ¿De qué calidad o forma? Frágil, plegada, conecta-
da. Es decir: esta casa o caja negra local es su secreto mismo,
Rtdts de prolongaciones porque esta última palabra significa lo que se aparta, se eli-
ge o se pasa por el cedazo. Secreto, singular, lo vivo yace
y sin embargo, se obstina, a través de la muerte de lo abf, separado,
vivo, aunque sólo se suceda a través de efimeras singularida· Obstinada, la vida se expande pues y se prolonga, en el
des. La vida larga de las especies pasa por seres vivos breves. espacio y por el tiempo, mediante cajitas singulares. Ahora
De la misma fonna, se propaga por el espacio como por el hay que pensar en esta proP.'Wlóón l!aguJ a Rll$Us, pa~cel~ ?
tiempo, a través de arabescos de relaciones entre pequeñe- nicho por zona o lugar, págma, <t p..~na, mdivtduo a ~ndIVl·
ces y brevedades que integran su expansión. La vida invade duo de especies diversas, esta mvaslon por lugares dIferen-
lo amplio con la travesía de pequeños seres vivos, tes en otras palabras, meditar sobre la globalidad de las lo-
Global en el espacio y por el tiempo, gigantescamente calidades, e'rl!ortaóón que se deriva de la misma,paradoja
disperso, colosalmente duradero, a veces sometido a leyes que, hace un momento, pretendía encontrar lo umversal de
universales, lo inerte acoge a lo vivo, local y singular, breve, lo vivo en la singularidad del lugar.
pequeño, frágil incluso. Lo primero forma la condición ne- ¿Podemos fo~ar un concepto intermedio entre local y
cesaria con la que lo segundo, a veces, se basta. Ni global ni global, unir mezclar o coser el uno al otro? Aquí tenemos,
universal, lo vivo ocupa el tiempo y el espacio mediante en- correctamente formulado, el problema más general del pla·
rejados flexibles de vínculos entre singu1aridades menudas y no o del mapa. Todo Atlas, y el nue.stro .también, mue~tra
codificadas, Al reproducirse, estos individuos breves inva- modelos espaciotemporales de la diversIdad en mOSaICO,
den progresivamente la larga duración; y el espacio gran- imagen final del lugar, de.l tiemp,o y de redes heterogéne?s,
de por locomoción o alimentación de estos pequeños mo- reino animal y vegetal, remo antiguo y nuevo, .de J\rlequm,
tores. emperador de la Tierra y no de la Luna, estancias diferentes
En cuanto cruzan el lugar y el tiempo, todo se reduce a de la casa que nos ocupa, provista de sus pasillos.
los desplazamientos de fragilidades pequeñas y breves, aso-
ciadas mediante cercanías y lejanías; aquí tenemos nueva-
mente una casa, para la topología y de acuerdo con la ener-
gética: hogares modestos en lugares estrechos, conectados
mediante caminos. ¿Habría alguna autonomía de la vida ~ N. de la T.: Un secreto de Polichinela es un secreto a voces.

57
Mosaico tÚ /dmi1Ul$

Ejemplo: los bosques del Sur de Francia arden por los ESTAR FUERA DE AHí"
cuatro costad?s. Se mete en la cárcel a los pirómanos, pero
n~nca a los tnvers.ores que sólo plantan resinosas; ahora Para adormecer la investigación, y la inteligencia de paso,
bIe~, la homoge~eldad del monocultivo constituye aquí el no hay nada mejor que una categoría. Catalogar como fan-
~eJor canal posIble para la propagación del fuego: de lo tástica, por ejemplo, una literatura o un cuento, es entregar-
merte, no de lo vivo. Sólo apagaremos los estragos de las lla- se a la pereza: toda clasificación descansa en los cajones y
mas cuando mezclemos el pino con la encina o el alcorno- en los dormitorios. Y la imaginación, cuyo estímulo apues-
que... es decir, inventando un uso múltiple o un reticulado tasiempre por lo inédito, precede a veces a la luz del descu·
del espacio. La invasión del lugar por y para una sola forma brimiento. A veces la locura encuentra algo novedoso, in·
de vida acaba matándola. cluso en el orden de la razón.
. Como ~l sol, el dinero no tolera nada nuevo bajo su ley ElHorta, relato que clasificamos en esta categoría negra y
merte, unIforme y homogénea, cuando todo se renueva en tonta, dibuja con minuciosidad algunos acontecimientos
los reinos locales de lo vivo. Aquí tenemos, claramente for- refinados del espacio más normal que pudiéramos cartogra-
mulada, en términos concretos, la verdadera cuestión del fiar en las guías o los mapas de la desembocadura del Sena:
unive~so: ámperialismo despótico de una sola ley, que hace el hábitat y los desplazamientos. Observen pues, en primer
el vaClO par donde pasa para reinar de forma única o fede- lugar, a Maupassant o a su narrador vivir en su casa, o dar·
ración de mosaicos? Vuelve e!1tonces el antiguo paisaje, flo- mir tumbado sobre la hierba del jardín. ¿Qyé puede haber
ral y vernal, el pagus de los lannos que designaba o describía menos fantástico, realmente, que las delicias que acabamos
I~ ~aposición de I~s .l?ar~elas de trigo, de barbecho y de de mencionar?
vtd, Irregularmente dlstnbUldas. El lugar se viste de nuevo
con la capa de Arlequín.
EsptUio y lugares

Sum~, ~orde ? unión flexible de los lugares, cuerpo mez- Todo depende, dice su narrador, de los lugares y de los
clado, tUntca abigarrada, el concepto abstracto más contem- medios. Aquí tenemos el espacio habitado: la casa, el jardín
poráneo o, como se suele decir, sofisticado, al mismo tiem' a la orilla efel río, el bosque circundante, a continuación lo-
po que la práctica más arcaica, este modelo en mosaico reú- calidades más lejanas, que prolongan los alrededores:
~e todas las ~uestiones contemporáneas sobre el equilibrio, Rouen, ciudad próxima, el monte Saint- Michel, París, Bra-
SIempre declinado en plural, así como las diferentes con- sil. El relato explora paso a paso, meticulosamente, la cama,
cepcil;mes, princi.l?~lmente. caóticas, que podemos tener del la mesilla de noche, la habitación, con sus sillas y su espejo,
espaClo,.la evoluclon y el tiempo, pero además, por su reco- y va de lo más cercano a los confines del universo. El soli-
mendacIón salutífera de protección, alcanza 10 que podría- tario contempla, inmóvil, la extensión, y luego se desplaza
mos llamar una ética del medio ambiente.
¿Valdría como ecología del espíritu? ¿Qyé significan para
• Las páginas siguientes requieren una lectura previa de El HQTÚt, relato
nosotros el lugar y los despl~amientos, lo local y lo global, breve de Guy de Maupassant. {N. dd I1Utor.]
~os pl~no~ y los mapamundls, estar ahí? Y, para empezar, N. de la r: El título en francés de este capítulo es P,tre hors lit, que
{que stgnlfican para cualquier ser solo, vivo y pensante? podemos relacionar con elritulo del cuento de Maupassant.

58 59
por ella, tomando nota, con una precisión exquisita, de to- su país, aunque desembarcado hace mucho de otros luga-
dos los accidentes espaciales debidos a los transportes y a res. Errante y anclado, verazmente contradictorio... venido
las prolongaciones. de fuera y llegado aquí, fuera llegado, venido de aquí.
El Horla describe el ahí y lo que pasa fuera o viene de allí;
levanta el plano, el mapa, yeso es todo,
Errar, quemar las naves
Nonnando, descendiente de los osados marinos, cuyos
drakares conquistaron Inglaterra y Sicilia, todo el agua de Pronto alienado, el narrador quemará la casa que ama y
América a Marea, Groenlandia, Islandia, Francia, cruzando se destruirá a sí mismo, porque un Ser invisible y poderoso
los océanos por puentes estrechos abiertos a los cuatro vien- le visita, le persigue y grita su nombre, que él repite y com-
tos, cruzándolos de nuevo a la vuelta. Maupassant duenne prende. Maupassant o el narrador ve una sombra, un fan-
b~jo un plátano a orillas del Sena: Me gusta esta región, tasma opaco y transparente que, ante el espejo, intercepta
dice, porque en ella tengo mis raíces, estas raíces profundas las imágenes sin tener a su vez una imagen exacta en el es·
y. delicadas que atan a un hombre a la tierra en la que mu- pejo. iQué sombra extraña, ser y no ser a la vez, presente y
neron y nacieron sus antepasados... imentiroso! Me gusta ausente, aquí y allá, un tercero contradictorio! Por esta ra-
mi casa, repite, desde donde veo el río cubierto de barcos zón, le da el nombre de Horla.
que pasan, procedentes de todas partes, estas dos goletas in- El espíritu del allá, el ser del allá, no se ve, pero se revela
glesas y el,soberbio buque de tres palos brasileño que las si· a veces a quien no es de allá. ¿O será que el llegado de fue-
gue, reluC1e~te, completamente blanco; me gusta mi casa, ra [hon-ta] se le aparece, visible, al arraigado? ¿Cómo enten-
blanca también. Mentiroso y veraz al mismo tiempo, Mau- der las relaciones entre el espíritu del lugar -pero, ¿de qué
passant desciende de los vikingos, marineros venidos de le· o de quién se trata?- y el de otro lugar, o entre el espíritu
jos, cuyos barcos bajaron por el Sena y desembarcaron, ahí. yellugar?
NOI?1ando, descendiente de un pueblo domador de ma- Transpar;:nte, pero opaco, el ser en cuestión, ¿negó del
res e mventor de aventuras, F1aubert también se aburre barco blanco a la casa blanca, ambos brillantes, afarentes,
mientras el mundo cambia como no había cambiado nun- fenomenales, epifánicos, revelando y reflejando e espíritu
ca; sus mujeres se aburren mortalmente en su Normandía, de allá, que los marinos, a veces, sin saberlo, embarcan en
en uno de los momentos más apasionantes de la historia. sus naves?
Maupassant cavila y se duerme en la misma Nonnandía, ¿Mi espíritu íntimo se diferencia del espíritu de aquí que
tumbado sobre la hierba, mirando pasar, perezoso e inmó- baña el río y los árboles frutales con fulgores ligeros y res·
vil, a los continuadores de los vikingos, de viajes extraordi- plandores flexibles que sirven de atracción? Mi alma ancia-
narios. ¡Cómo me gusta]ulio Veme! na de hombre viejo llora en mí desde hace tiempo por el
¿Cuál de los dos conoce mejor el espacio? ¿El errante fragmento raro de aquella que viviría cómodamente en me·
qu~ se mueve sin parar o el hogareño que explora su vecin° dio de las longitudes y a cuarenta y cinco grados de latitud
dano, con desplazamientos usuales, pero inusitados? De norte, bajo las primaveras volátiles, mientras que el alma ex·
tierra y de agua, verídico y mentiroso, literato inquietante y trañamente yuxtapuesta del llegado de fuera en que me he
naturalista fiel, Maupassant ama la tierra de sus antepasados convertido, mezcla en ella sus gemelos, opacos y transparen-
más cercanos, pero también las aguas de sus verdaderos an- tes a ellos mismos, acumulados tras cien visitas a Brasil o a
cestros, lejanos. ,Marino, pero tam~ién campesi~o; arraiga- otros lugares, hasta los fiordos de Noruega, para acabar for-
do, pero desarraIgado; fuera de su tiempo, de su Idioma, de mando un harapo abigarrado tan complejo como mi carne.

60 61
Errantes sin raíces fijas, nos hemos convertido todos en
paseantes con alma arlequinada, asociando y mezclando
los espíritus de los lugares por los que pasamos, bien o mal Existir
iQ¡,ré demonios! sólo se muere de ex-istir, de marchar, de
Maupassant de aquí, en Nonnandía, llegado de fuera, del partir, de hurtarse sin cesar al equilibrio, de pasar de mala
Norte o de allá en el Sur, arraigado aquí y desarraigado na· manera. En una especie de doblete popular, Horla traduce
die recuerda de dónde, establecido bajo el plátano y pasean- la existencia, latina, culta, y la expresa sin verbo, con un ad-
te de otros tiempos, errante, dolorosamente, pasando a du- verbio. Lo estable se desequilibra, lo plantado se expone.
fas penas, arrastrando sus males por las huellas de los pasos Lo errante o lo que pasa a duras penas, los marinos nor-
que va dejando, estable sobre tierra firme, inestable sobre el mandos del ayer y los hombres de nuestro mundo, actual-
río, buen hijo y asentado como Pierre, heredero, pero tam- mente, viven desde hace mucho las luchas a muerte del etre
bién emigrante y desheredado como Jean, Maupassant, al la [estar ahí] y del Horta [fuera de ahí], batalla de almas que
menos tan doble como somos ahora todos nosotros, idén- modela, entre lágrimas, su alma mestita, abigarrada, conste-
tico, invariable, Pierre y Jean, doble doble, alienado según lada, formada de espíritus del aquí y del allá. ¿Q¡,ré marino
los lugares y los tiempos, de alma racional y loca a la vez, puede aprender a navegar sin saber que cada barco tiene el
viviendo de muerte, muriendo de vida, él o Cuyon el narra· suyo, que hay que saber tomar para s~ dejándolo a un tiem-
dar, él mismo o su doble, descubre que habrá que morir, a po en la barca movediza? Y que hay que cambiar de embar·
causa de su parásito. cación a menudo; y de océano, de rumbo, de puerto, de
país. Q¡,rema tu casa de carne y de piedra, hazte a la mar,
embarca en la blanca goleta. Al pasar, bien o mal, piensa sin
referencias: con relaciones, habla con flexiones o con decli-
¿No crees que es algo que ya ha pasado muchas veces? naciones, por medio de preposiciones.
Cuando hubo que zarpar hacia otros mares para establecer-
se, por fin, en esta orilla del Sena, üecuerdas en día en que
quemaste tus naves -tú, tu doble, ¿qué antepasado? ¿Re- Habitar, partir
cuerdas cuando prendiste fuego a tu barco, blanco como
esta casa? Cómo él, al contrario de él, acaba pues con tu há- Nuestro narrador, buscando demorarse pero fiel a su do-
bitat, fijo o móvil, arroja tu memoria a la hoguera, tus libros ble parentela, trata de partir sin cesar. La escena definitiva le
y tus zapatos, márchate. Mata al anciano que duerme con verá deslizarse por el intersticio de la puerta -la raíz de la
sus categorías, sigue al Horla: eso es vivir, aprender, conocer, preposición hors designa precisamente esa puerta- para en-
inventar. cerrar dentro al Horta, inmovilizar ahí lo venido de fuera y
Tras el incendio voluntario del techo que protege el sue- bloquearlo para quemarlo, mientras que él, el habitante in·
ño y el desmoronamiento de las murallas rígidas, ¿volverás móvil y hogareño, huye, simétricamente, hacia el exterior:
a hacerte a la mar, como tus antepasados más lejanos, naci- el ahí se moviliza hacia fuera.
dos en la cuna de las olas, desaparecidos, naufragados en ¿Q¡,ré significa habitar? ¿Cómo detener la vida errante?
cualquier parte, en el pliegue de una ola? Maupassant, tan anmovilizar lo móvil o plantar lo expuesto? ¿~é significa
poco loco que reproduce el gesto de hacerse a la mar: ir del rondar? ¿Cómo hacer que al mismo tiempo lo de fuera en-
aquí hacia el fuera. tre (o se quede bloqueado) dentro y que lo de dentro se es-

62 63
cape o se deslice hacia fuera? ¿Cómo escribir ---o pensar- ocurre entonces cuando desde un espacio puramente exter-
sin sustantivo, estable, ni verbo? Todo acaba en!a danza de no nos vamos acercando, poco a poco o bruscamente, a
las llamas: la casa explota en una hoguera homble y mag- este lugar retirado muy cerca de nosotros?
nífica, un volcán de fuego que lleva su erupción hasta el Cortos y precisos, los cuadros se suceden y describen las
cielo. relaciones que, precisamente, yuxtaponen lo familiar y lo
extraño, no tan extraño, en realidad, como simplemente le-
jano. Se trata de conectar, progresivamente, a los lugares ín-
Percepci6n: lo cercano y lo lejano timos sus sucesores en el espacio, mediante una especie de
prolongación analítica. Aquí tenemos algunos ejemplos.
Marchar, visitar: el desplazamiento modifica el espacio
percibido. .
«No podemos sondear lo Invisible. con nues.tros OJos, Vityts a lo mds cercano
que no ven ni lo demasiado pequeño m lo demasIado &Can-
de, ni lo que está demasiado ~~rca ni lo que est~ demasIado Primer cuadro, descripción del ahí mediante relaciones
lejos. ¡Cuántas cosas descubnnan:t0s con unos o.rganos me- puras y simples: he pasado toda la mañana tumbado sobre
jores!» Es un programa en matena de lamentaCIones, p;;<, la hierba, delo.nte de mi casa, debajo del plátano... este árbol
sobre todo una definición de la distancia y de la resoluclOn cubre, alberga, da sombra al tejado como si la casa tuviera
de la mirada. Ver supone un observador inmóvil, visitar exi- el árbol por casa, como si Maupassant viviera en una caja
ge que percibamos mientras nos movemos. que, a su vez, estuviera encajada en otra. El narrador se hun-
Por suerte y por desgracia, el narrador recupera los .me- de ahí con sus raíces, ya que, tumbado sobre la hierba, se
dios para esta exploración: la fi.ebre lo ha inyadi?o y ~llata aloja en y debajo del árbol.
su ojo, acelera su pulso, hace Vibrar sus n.ervl?s. <Podra por Estas r~ferencias locales, bien definidas con respecto a
fin tocar, sentir lo insensible? Porque le ImpIde. leer, !a en· DÚ, tumb<tdo, y a continuación al suelo y a la tierra, se pro-
fennedad lo lanza a su salón por el que va y Viene sm ce- longan, poco a poco, a la comida, a los olores, al dialecto
sar, de un lado a otro: ya ha salido al espacio, leamos en su local, con su entonación y su acento, y después al entorno,
lugar. . ' . .. , más lejano, de Rouen y de sus campanarios, al son de cuyas
Hors llldlCa lo extenor y lo retlfad~, mIentras que la.~e­ campanas se acerca la ciudad cercana, cuando la brisa trae
signa el lugar cercano: el Harta descnbe pues una te~s10n su sonido, unas veces fuerte y otras débil, hasta mí. locali-
entre lo adyacente, lo colindante, lo contiguo y I? alejado, zación usual a través de los sentidos, o más bien, mediante
alcanzado o inaccesible, a partir de esta cercanía. <Hay una mensajes de posición que llegan a 10 largo de las relaciones
contradicción que opone este hors y este la o, todo 10 con- sensoriales.
trario, hay un movimiento o vínculo 9u~ los une? Reconoz- Sobre el Sena que corre delo.nte de la casa, a lo largo de mi
camos, de paso, que solemos llaJ.Tlar lfltlmos, con el super- jardín, casi en mi casa... pasan los barcos, dos goletas ingle-
lativo de lo interno, en el que lo mtenor marca el comp~a­ sas y un buque brasileño de tres palos, que ahora indican el
tivo sencillos hechos de vecindad, de hábitat o de hábIto, }itera. Cerca, Inglaterra; lejos, Brasil. El río, cuyo curso casi
hog:u. vida privada, rincón secreto, soledad, menos inter- atraviesa la casa, arrastra el exterior hacia el interior, lo de
nos ~ue externos, pero muy cercanos. Este es el tao Y así, fuera hacia dentro, o el han ta. ¿Primer verbo del texto? Pa-
aquello con lo que hacemos sustancias, nomb~ándol? po~ sar. ¿Último verbo de esta descripción local del la, del ah1?
lo tanto con sustantivos, se reduce a unas relaCIones. <Q!Ie De nuevo, pasar. Los barcos pasan delante de mí, que paso

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toda la mañana ahí, tumbado. mI narrador -o el sujeto- Sigámoslo 'pues: elfOranus latino, el extranjero, engen-
acaba de firmar? dró en francesftrouche [huraño, feroz] ya continuación
Una vez que se han fijado las primeras referencias con res- forét [bosque], situado fuera del cercado y deljOrum, de la
pecto a la inmovilidad, este sujeto, tumbado sobre el césped, c~sa, del jardín y de la ciudad; el que vive en el bosque
que pasa o pasa a duras penas, se expone a la cercanía más es- VIve errante, fuera o en el exterior por excelencia: jOrain
trecha; primera excursión, que no se aleja de su entorno. [foráneo ],jOrclos [excluido] ,jOurvoye, [descarriado] ,fOurbu
[extenuado],jOrban [forajido], es decir, un balance nada
tranquilizador. Es la angustia que se anuncia. El marino
Prolongación pequeñísima que atraca llama radtjOraine al golfo abierto a alta mar. En
el jOro se reúne el tribunal civil y político, mientras que en
Segundo cuadro de un corto paseo: feliz en mi casa, l~ casa se deciden los asuntos familiares; este sentido jurí-
vuelvo muy inquieto tras este pequeño desplazamiento a lo dico lo encontramos en el fuero interno o interior antiguo
largo del agua. Con ocasión de esta crisis de angustia, viene juicio de la c~)flciencia, por oposición al fuero e,derno, re-
la idea de que vemos sin mirar, de que tocamos sin palpar, servado a la Jurisdicción pública. De la misma forma, el
de que siguen insensibles lo demasiado pequeño y 10 dema- bosque [forét] pe.rtenec~ al tri?u.nal de justicia del rey_
siado grande. Maupassant habna podIdo escnblf: elforla, fuero interno
Paradoja: por familiaridad, o más bien por esa costumbre y exte,rno ~el. al~enado, .entregado a I?s otros. Así es la psi-
que nos viene del habitar, el exceso de cercanía equivale a cologla, disclplma vanable, desgracIadamente ignorante
un alejamiento. del espacio.
y esta fiebre, bien y mal recibida, agudiza los órganos. Paradójicamente, a fin de cuentas para la familia existe
Qye perciben inmediatamente un peligro amenazador, un interior o cercado, y a continuación un exterior, el bos-
como una desgracia, una muerte que se acerca, que viene que forán~o, más l~ puerta, umbral o paso que los conecta
de fuera o germina en la sangre y en la carne, venida de fue- y los sepata, y el tnbunal que resuelve; finalmente, el fuero
ra, pero ya ahí. fantástico delloco.
Se dibuja ahora una topografla rigurosa y detallada de
las cercanías, la descripción de los acontecimientos locales
Cartografta del reldro situados alrededor de la casa, de la puerta, del umbral, del
patio y del jardín, el encadenamiento de los espacios que
Hors -fuera de- viene de jOris o ¡Ores, que designa, es los rodean, como una corona, los caminos que los conec-
bien sabido, la puerta de la casa que da al exterior;jOrum de- ~an. y. la.s I?ersonas que rondan por allí. Paralelamente, la
bió significar en un primer momento el cercado que rodea Justlc~a II?Ita est~ prolo~gaciones, de modo que sus pro-
la morada, jardín o prado, antes de designar la plaza públi- nunciamIentos diferenCian dos personas, el forajido y
ca de la ciudad. La familia semántica de esta preposición se aquel que, en su fuero interno, puede disfrutar en paz de
ordena como un movimiento poco a poco, de lo más cer- su independencia. Al igual que el astil de la balanza real o
cano a lo más lejano: de la puerta que da sobre el umbral al de la justicia, duda y oscila, la preposición hors vacili en el
recinto cercano, y después a la plaza del mercado, exterior... umbral y designa los acontecimientos que cruzan la puer-
no designa tanto unos lugares fijos como un desplazamien- ta, lugar por el que se pasa, bien o mal del interior al exte-
to cuidadoso por prolongación analítica. Y todo el relato si- rior, o del fuera al ahí. Doble local y duda sobre la unidad
gue este mismo camino. de la persona.

66 67
Por ejemplo, salir de la casa, a-través-ar el patio <) el Jardín
que la rodea, cruzar la puerta que da al extenor, exigen la
atenCión más concentrada en lo que ocurre en esos lugares
Nuevo cuadro: me voy a dar una vuelta por el bosque de saturados de pequcilos hechos refinados. Para describirlos,
RouIllare, ceruno... Sigo un gran camino de caza, giro ha· hay que utilizar con circunspección entre, en, por... opera-
ua La Bouille, por un sendero estrecho, entre dos ejércitos dores de t1exlOnes o de declinaciones que deSIgnan, no Jos
de árholes desmesuradamente altos que colocan un tejado lugares como tales, contenidos y continentes, definidos, de-
verde, espeso, GlSI negro, entre el cielo y yo. Ejerucio: el lec- limitados, recortados, es decir, métn(os o mensurables, sino
tor debe subrayar las preposiciones, siempre utilizadas me- las relaciones de veundad, de proximidad, de alejamiento,
llCulosamente, como vectores en primer lugar, al parecer. de adherencia o de acumulauón, es deur, las posiciones. El
El narrador Sigue explorando los alrededores, con excur- estar ahí y sus relaciones con el cxtcnor.
SlOnes cada vez más alejadas, y describe, con una exactitud __ orLa topología es L1 base de la lopogratia de los mapas y
escrupulos'1, todos los .\eudentes de [os intervalos. ¿Cómo? planos.

HJj!%gía De lo.lj!u/{io.1

Una pcre¿l rel.11lv;1 d J,1S 1ll.1temáticas nm lleva a pensar Coherenle, ri~uroso, consistente, deul11m alocadamente
que el csp,lCio. en geollldrí'l, va unido a una métnca, o lll- de un conOCImiento estimable; otorgamos nuestra confian-
dmo <l LJ fllediuún en general. Bergson y Heidegger repiten za a los objetos sólidos, cuya ngldez fija lA masa y el volu-
J p1JU.T e,te dlslale y atTdstrdn d sus Jeólitos, sin observar men, contenido y continente, es deCir, almedirio, es decir,
YUC.l su ,llrededor, [os topólogos y, como de costumbre, an- di ddlJ1lr bs ZOllas sem,ínlicas estables de los sustantivos o
tes que los s.lbIOS, .Irtistas como Maupassant, supIeron pin- de los verbm ---Leiblllz IldIll.\ba IJ1Itityj!U< a la resistencia in-
I,lr j,lS cerCJnias y sus proximid,ldes sin Illnguna necesidad vencible o relativamente el<lstica de los sólidos, y este témli-
de b &stancl<! ni de Llllti&ld para medirla. Bergson escribe, no signi6clbd, ,1denli'i, 1<1 propIedad que nos permite escri·
por ejemplo, que b fib'iOfh tradieional, como la inteligen- bir sobre dlm: estables, fijos. es decir, susceptibles de ser
ei'l. es excelente I-nra h.lbLn geométricamente del espaeio, inscritos- mientras que nos reSistimos d sumergimos entre
pero se limiL1 ,1 este e¡erncio. ¡Es nldravillow, pero comple- los líqUIdos, lo acuúlÍco y lo vaporoso -vago, confuso, tur-
!<lr est,ls descripuones no supone forzosamente refugurse bio, decimm tontamente de un pensamiento despreoa-
ÚnlC.llnente en cll1cmpo! do ,remo Huido en el que bs distanClas cambi<ll1 y f1uc·
La topologLI se [iúe al esp.1UO, de otra forma y mejor. túan, en el cu.\l, en fin. b escritura se borra y las medidas se
P,H,l ello, ulilizA lo ccrrado (dmlro), [o abierto ([Ut'M), los 1tl- pIerden.
lervellos (mln'), LJ Of!cn(,Klón y Id direcuón (hacia, delante, El Horla precede a Bngson en esta 1l1l11erS1Ón valerosa en
drtrtls), 1.1 ccrCllll,1 y !<l .1dherenclJ (una, sohre, contra, rahl', lo fluctuante y lo supera leóricamente. No hay nada de en-
Ild)'a({'n1t) LI lll111ersióll (m), b dimensión .. y así sucesIva- soilador III de Imaginano en iJs <lgUdS o los fluidos, nl11gu-
mente, lod.\S c1J.¡s rea[iebdes sin medida pero con relduo- na Inagia, Sino el reconOCimiento, míl11m.\mente mu"Ítorio,
!les. AntiglU1llelllC lL1m,leb por Leibl11z ana/V.li.1 .11tH.l, la to- de que el mundo no se compone únicamente de pIedras y
po[ogía dcscribe LIs pOSK10lles y tiene su mejor expresIón de hierro. Ahora bien, no podemos contar de la misma tor-
en LIS expreS10lles preposluon;11es. ma las lej,mías y [as proximid;ldes, nI ldentificdt los lugares,

68 69
de acuerdo con una regla rígida o desde el mundo de las on- Una casa da fe de la geometría métrica de los maestros
das, los ríos o los flujos. constructores, como si conservase sus huellas o como si los
Q¡e yo sepa, desde que hablamos hebreo, griego o latín hubiera inspirado, mientras que el lugar exterior, el ahí de
nu 7stra alma, precisamente fluida, alienta y, por este viento, fuera, impone una percepción completamente diferente.
calienta o refresca: ser liquido, bruma que se desliza ante la Seguro, aquí, sentado, dentro, de que el muro tras de nú, es-
pura limpidez de un espejo, aún a riesgo de empañarlo. ms table, permanece a una distancia mensurable y fija de mi es-
un escalofrío, la forma de las nubes o el color del día tan palda, cuando escribo, leo, hablo o como sentado en mi
variable, l? que, ~ozando ~i piel o cruzando ante mis'ojos mesa, absorto, salgo y pierdo mi seguridad de lo que a !ergo
ha enturbiado mi pensamiento o ensombrecido mi alma? me obsesiona. El viento, apacible o turbulento, moviliza las
Citad~ al comienzo del relato, esta observación prepara y ramas como las hojas, primero lejanas y después próximas,
anunCIa la escena del final, ante el espejo de la habitación. mientras que los insectos me acompañan o me abandonan;
Un «objeto» como éste -aliento, nube o alma- no presen- es decir, la fauna y la flora, el flujo y los intervalos, no ocu-
ta obstáculo alguno entre el espejo y yo, como un bloque de pan la extensión como las rectas y los ángulos vados de los
madera. ~paco y transpare,nte, translúcido en suma, un ji- albañiles en la casa.
rón de ~ebla. se ab~e y se cierra al mismo tiempo. íntima y Paso del estremecimiento de frío al estremecimiento de
cercana, mqUleta, leJOS del descanso, el alma ignora también angustia. La proximidad o la cercanía se pueden por lo tan-
la exclusión recíproca entre dentro y fuera, hors y la. to transformar, lo lejano y lo cercano intercambian sus dis-
Con brumas y adherencias, la topología de los fluidos di- tancias, se vuelven elásticos: inquieto (pérdida de reposo,
suelve el verbo fantástico y resuelve así sus problemas. pérdida de equilibrio) por estar solo en este bosque, atemo-
rizado, apresuré el paso... en una profunda soledad. De re·
pente, me pareció que me seguían, que había alguien a mi
Plano tú los hdbitats espalda, muy cerca, muy cerca, casi tocándome. La geome·
tría métn'f:a canoniza las distancias que identificamos con la
Otro ejemplo. No caminamos por el bosque como nos vista, mientras que el tacto, al que alegamos sin cesar, más
movemos por la casa: ni la pertenencia, ni la localización cerca de la topología, revela maravillosamente las cercanías.
ni el hábitat se redu~en el uno al otro. Prudente y sabia, l~ En la geometría, habito; la topología me ronda. A lo largo
le.ngua francesa preClSa que aquí se habita [habiter], con há- de todos los milenios que nos separan de su nacimiento, el
b¡tats y hábitos bien definidos, pero en otros contextos uti· espacio puro y duro de la primera construye nuestra casa:
liza, tópicamente el verbo hanter. Para una casa, habiter; 'para su metro nos sirve de tierra. Ahora bien, la casa, lo sabe-
un bosque, hanter, frecuentar, rondar: dos estados diferentes mos desde el incipit, habita ella misma -lo ronda?- en un
para un uso vital similar. árbol.
No entramos e~ nues~ casa como en un bosque, bajo «Me volví bruscamente. Estaba solo. Tras de mí, sólo vi
Wl techo como baJO los arboles, entre los muros del pasillo la avenida recta y amplia, vacía, alta, pavorosamente vacía;
como entre los troncos de una senda de cazadores... los lu- y al otro lado, se extendía también hasta perderse de vista,
gares han cambiado de vecindad y los límites de proximi- semejante, espantosa.» Lo de fuera se asemeja a lo de den-
dad; el cuerpo no percibe de la misma furma lo lejano y lo tro, o a la inversa. Sin rectángulo ni vertical, la topología del
cercano. Muy común, el verbo aproximar conecta o desco- bosque no se parece en nada a la métrica de la casa: ¡es algo
necta, para bien o para mal, lo de fuera y lo íntimo el hors que sólo puede ocurrir en los castillos encantados Ihantésj o
yelLl. ' en una casa que habita en un árbol! Peor aún, las direccio-

70 71
nes cambian, así como los puntos de orientación. Aquí, del que no se ve la cabeza, cubierta con la capa, que condu·
muy cerca de mí y de mi hábitat habitual, sobre la hierba, ce, caminando delante de ellos, a un chivo con cabeza de
delante del Sena... estoy bien orientado, perfectamente lo- hombre y a una cabra con cabeza de mujer, ambos dando
calizado. «Me puse a dar vueltas sobre mis talones, muy rá- balidos, el uno con voz fuerte y la otra débil, peleando sin
pido, como una peonza. Estuve a punto de caeOlle; abrí los cesar: ¿chivo o tragos, fundamento trágico de la construc-
ojos; los árboles danzaban, la tierra flotaba; me tuve que ción?
sentar. Y entonces, ¡ah! ya no sabía por dónde había veni·
do.. Me marché por el lado que se encontraba a mi derecha
¡; salí a la avenida que me había conducido al centro del
osque.»
Guía teódeo
Así es como se va de hors a la y a la inversa: saliendo del El monje guía del Mont-Saint-Michel, sabio o ignorante,
cercado que está delante de la casa, bajo el plátano que la las dos cosas, sin duda, y doble por lo tanto, afirma que no
protege y le da sombra, accedemos a los espacio extraños sabe si se cree 10 que está contando; pero ofrece un primer
mediante excursiones sucesivas cada vez más alejadas... núcleo, arcaico, de explicación: nunca se ve la cabeza del
como si, al recorrer los sentidos descritos por la familia se- pastor porque él tampoco sabe que detrás de él, a sus espalo
mántica de la palabra hors, hubiéramos pasado de la palabra das, se pelea una pareja. Oculta por una doble ceguera, pre-
jorum, el recinto privado, luego el lugar público, a un senti- cedencia y capa, la identidad se expresa por la relación con-
do nuevo de la palabra jorit: relato o variaciones sobre la flictiva y la similitud de especie entre el doble y su yo, que
preposición. Tenemos por lo tanto que calificar esta descrip- representa el chivo, entre lo íntimo, elfuero y lo exterior, lo
ción del espacio y de los lugares: normal, exacta, fiel, de ex- de fuera, ambos expresados con la misma palabra.
periencia común. iMirada negra y genial que descubre que el alma, llama-
da íntima, yace, no en un interior, imaginario, sino fuera,
en el exterior, y que rodemos describir sus tormentos como
Mapa de excursión acontecimientos de espacio usual! En otras -y pocas-
palabras: El «Estar ahí» litre lá] es un «Fuera de ahí» [horla].
Nueva partida hacia el exterior. Vista desde un jardín pú- ¡Hacen fulta unos ojos singulannente agrandados por la fie-
blico, al fondo de la ciudad de Avranches, la bahía, desme- bre para ver por fin con lucidez esta unidad interior en dos
surada, del Mont-Saint·Michel se extiende, tan lejos como personas externas, como en un espejo!
alcanza la vista, entre dos costas, que se pierden entre bru-
mas. Maupassant utiliza aquí el vocablo fantástico para la
roca que sostiene la igiesta, para el monumento y para los Primera teoría mitológica del doble, descubierta en el
animales que adornan sus pináculos. ¿Será un equivalente mundo religioso, el de! Mont·Saint-Miche!. Ahora lo fan-
de gótico? tástico desaparece, en los mismos lugares góticos en los que
Más cerca: al alba caminé hacia él. Luego subí los escah e! narrador lo descubre. La relación se presenta en su simpli-
nes hasta la cúspide. Así llegamos a la teoría. Alú, el monje cidad elemental: e! mimo y su imagen o e! yo y su mimo.
guía relata, efectivamente, antiguas historias del lugar. Cada «¿y usted cree en ello? - No lo sé.»
lugar tiene sus leyendas ---cómo hay que entender el ahí- «¿Se puede ver lo invisible? - ¿Ve usted e! viento?»
y hablan del viento, invisible y presente. La más significati- mi viento? ¿Un vapor, un flujo, un fluido? ¿Q!¡iere usted
va y la única que se cita pone en escena a un viejo pastor, decir, en otros idiomas, la ruagh, e! anemos, la pr;ché, e! ani-

73
ma? El alma, la identidad, el yo, que adelantándose se defi- mensiones. Apenas paradójico, este volumen tiene la mis-
ne por su relación con el doble, que se define po; la rela- ma edad que El Horta.
ción mimética con el yo: dan balidos y se pelean. Habrán visto que, casi siempre, los pregoneros de almas
suelen hacer llegar lo subjetivo hasta los confines de las in·
vestigaciones realizadas por el saber objetivo: las ciencias
Ijirrddos de cartogr4fa co~tivas desempeñan en la actualidad el mismo juego que
practicaba el doctor Freud con la tennodinámica y otros
Como ejercicio, invito al lector a explorar, tras e! narra- con la electricidad. Y sin embargo, la ciencia no nos suele
dor, las coronas sucesivas cada vez más alejadas de su hábi- esperar allá donde la buscamos, sino todo lo contrario, se
tat de partida: Rouen, París, las noticias que llegan de Sao descubre, repentinamente, donde nadie la espera. Obser-
Paulo y, teóricamente, los espacios del universo, fuera del ven, por ejemplo, las manipulaciones del experimento, inú-
mundo, swna de los ahí. tiles y no concluyentes: cerrar la habitación con llave, en-
A! igual que los nonnandos vinieron de otros lares ¿por volver la jarra con lienzos blancos, frotar los labios, la bar-
qué no iba a llegar un ser nuevo de otro mundo? Guron o ba, las manos con mina de plomo... e incluso, durante el
el narrador va de! ahí al fuera y e! espíritu va del fuera al ahí. viaje a París, la sesión de magnetismo, objetivamente relata'
Estas relaciones, puramente espaciales, reciben explicacio- da, y por fin la documentación sacada de la biblioteca de
nes.a medi~a que se PC?longan o se propagan, poco a poco, Rouen... todo aquello que exige el positivismo de la época
haCia las lejanas extenSIOnes. En otras palabras, la teoría vie· aparece en el relato, como si Maupassant quisiera muy
ne de fuera, como el propio doble, o el otro. conscientemente inyectar el racionalismo más pertinente. Y
D~ntro del mismo ejercicjo, invito a aquellos a quienes además, pero del lado de la esperanza, consigue hacer racio-
re~nuna concentrar la atención en el texto, a desplegar, si· nallo que parece no poder llegar a serlo, pero en absoluto
gUlendo estas prolongaciones analíticas, las coronas sucesi· 10 que creía racionalizar. Importada, repetida, identificada,
v~~ de las teorías respectivas. El segundo núcleo de explica- clasificaJia, la ciencia no sirve para nada, mientras que la es-
clan aparece, por ejemplo, en París, durante la sesión de critura artista, precisa, rigurosa, le lleva toda la delantera, la
magnetismo y la donnición de la prima. Aquí tenemos la precede y además entra en la ciencia: lección implacable de
interv7nción de la ciencia Eositiva, ~ la teoría ~ítica. La probidad intelectual.
una~ ~m duda, no. borra a a otra. 5m e.mbargo, ~spira las
habIlidades expenmentales que vendran a continuación:
botella cerrada,lienzos blancos, mina de plomo, cuidadosa- ElHarta se convierte en elparásito
mente preparados para sorprender lo invisible. Reparen,
por favor, en que estas manipulaciones, como las de la y ahora, dime con quién o aliado de quién andas y te diré
puerta, la última noche, trágica, consisten en trazar con el quien eres; describe tu doble, tu ángel de la guarda o pará-
mayor cuidado, el límite o el borde entre lo de fuera'y lo de sito, y veré tu identidad. Entonces, ¿quiénes somos? El uno
dentro. y el otro al mismo tiempo, o más bien el otro y el mismo y,
y el viento de alma o la onda de imagen parecen estar al al mismo tiempo, ni el uno ni el otro; es decir, conjunto de
margen de estas definiciones, de estas precisiones fronteri- relaciones entre estos dos lugares: en su cercanía respectiva
~as, entre lo de fu~ra y lo de ahí. ¡Yaya con la topología! La más próxima, cada vez más lejos de cada uno, entre ellos,
Jarra sobre la meSIlla se llama, en esta disciplina, botella de en este intervalo abierto o cerrado, a 10 largo de los caminos
KIein, sin exterior ni interior, anillo de Moebius de tres di- que los unen, cuta o volwnen. Recorremos de nuevo el es-

74 75
pacio descrito. Cuando decimos el mismo, o incluso yo una palabra pomposa, como en las posiciones en el espacio
mismo, confesemos que entendemos el mimo o la imita- y en e! tiempo, es decir, las preposiciones, más que los ver-
ción, es decir otra relación. El Harta empieza describiendo bos y los sustantivos. El error de! comentario psicopatético
el conjunto de relaciones con y entre los lugares, luego con consiste en trabajar únicamente desde una posición en e!
el espíritu, único y profuso, de los lugares, a continuación interior de! sujeto """'-¿Por qué e! sujeto habita un interior?
con el mero espíritu y finalmente, con el yo y su doble. ¿Q!lé interior? ¿Dónde?- es decir, una sola posición. Toda
El espíritu se hace carne: vampiro o sanguijuela que, con preposición describe la posibilidad de una relación, de una
la boca sobre la mía, bebe la vida entre mis labios. Es la flexión, de una declinación, más complicadas que ella pero
~elta del parásito, citado además expres~mente, y su expul- compuestas quizá a partir de ella.
S100, como al final del Tttrtx!o o, mejor aun, de La cO!UJuista La locura o la alienación ¿no podrían residir en la extra-
de Plassans, en el incendio de la casa. Se bebe mi agua para ña decisión de encerrar todo e! espacio y su acontecer en un
la noche, la leche de mi mesilla, corta mis rosas, se sienta en solo lugar que se prejuzga como interior? El sujeto sería in-
mi sillón, lee mis libros, como aquel «huérfano vestido de terno, o peor, interior--comparativo--, mejor aún, íntimo
negro que se me asemeja como un hermano» que se queda -superlativo. Cuanto más voy hacia el interior, más voy
hasta la mañana en e! donnitorio de Musset. Para, o aliado hacia el yo; cuanto más salgo de él, más corro hacia el otro.
de, designa la proximidad más cercana del ahí, aunque ya La alienación se encuentra en el exterior, así que estoy fue-
extraño, venido de otros lares o viviendo fuera, en otras pa- ra de mí, de! lado del otro. En realidad, todo el relato de
labras, e! primer otro, que sigue y es contiguo al yo. ¿Pode- Maupassant describe con precisión estos dos movimientos:
mos encontrar un nombre mejor que e! de HorIa para e! Pa· para el sujeto, salir, y para el doble, sobrevenir ---o volver,
rásito? ¡simple teatro del espacio!

Sustitución Normal, 'Jo paro16gico


El doble come en su lugar, ocura su espacio, recoge sus Todos tenemos la experiencia de la presencia y de la au-
flores y, en su sillón, lee y bebe. E efecto fantástico se une sencia, de lo real y de lo virtual; efectivamente, estamos ahí,
a la lógica más sencilla, pero se conecta además a los acon- pero en este muñón de frase escuchamos más el adverbio
tecimientos de la vecindad más próxima, tan próxima que que el verbo, quizá porque no sé lo que soy ni comprendo
me afecta hasta expulsarme al exterior, fuera de mi ahí. Real- este ser de mí mismo, estado, estación, naturaleza, posición.
mente fuera de la lógica, lo fantástico se reduce pues a la Yen lo que se refiere al adverbio en sí: estoy ahí, en ese mo-
abolición del principio de identidad en su fonna negativa, mento, pero al mismo tiempo estoy también en Stanford,
llamada del tercero excluido, supresión que supone, preci- donde me espera un trabajo, que me preocupa, pero tamo
samente, la sustitución. Otro ocupa mi lugar, otro aht~ otro bién en Vincennes o en París, o en mi paraíso natal, de don-
la, Horla, ocupa el lugar del que está ahí. de un fragmento arcaico de mi mismo nunca se hará a la
En lugar de contentarse con describir el doble y la aliena· mar, y en otro lugar, aquí y allá, donde mi tiempo, como la
c!~n, Maupassant enc~uza la géne~is del sujeto. Su descrip- cola de un cometa, deja con su paso aerolitos de reminis-
clan no se desarrolla, SI puedo deCirlo así, tanto en los actos cencias, pero sobre todo en otro lugar, absolutamente par-
yen los sentimientos, ni en los pensamientos o las emocio- lante, o en el aire, como se suele decir, en e11ugar sin lugar
nes, ni tampoco en la psicopatología, para decirlo todo con del juego, del pensamiento o de la esperanza, de la medita-

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ci6n y del éxtasis, ~e la geometría perfecta y de ~os amores principio de identidad: el agua está en la jarra o se desparra-
puros que ",le ensenaron los trovadores por la pnncesa leja- ma por fuera, no puede haber otra opción, y si un cuerpo
na, y ademas, en la verdadera utopía patética hacia la que extraño penetra en e! continente, debe sustituir al conteni-
me arrebatan los Arcánge!es -así que encomendarse al án, do anterior. ¡Pero con los pliegues de un saco este principio
gel de la guarda me parece más razonable, y deja en mejor no funciona!
esta?o de salud que matar al I:I0rIa- y, sin duda, sólo estoy ¿Cómo es posible que esté vestido, habitado, encantado,
aqUl, presente, con los dos pIes sobre la Tierra irrecusable con plenitud, dolor, éxtasis exquisito, por aquella que amo,
porq~e en este mist;I0 inst~te viajo y planeo por aquel1o~ que desde hace mucho me ha expulsado de mi ahí, pero
espaaos. Estoy aq~1 por nu~ HorIa.. presente en el espacio con la que me mezclo en rrú? El volumen euclidiano, en el
llamado real por mIS ausenaas en aen lugares llamados vir- que creemos habitar, tiene que revelarse imposible de habi-
tuales. tar y además absurdo.
Dos preposiciones dominan el razonamiento: dentro y
debajo. La primera gobierna la separación entre lo interior
Tecnologíay lógica y lo íntimo con lo exterior, y la segunda, los movimientos
del uno al otro. Por esta razón, la metafisica de la sustancia
Q!te no haya ninguna contradicción entre el hecho de y la del sujeto se remiten a un espacio predefinido, presu-
que esté aquí y al mismo tiempo en otro lugar muestra sim- puesto por estas posiciones, exactamente por la sustitución.
plemente que e~ estos temas convi,ene despejar el principio Hay que dudar del prejuicio fundamental de un espacio así:
de! tercer? exclul~~, 1,0 q~e me obhga a extrañas exploracio- este es, precisamente, el trabajo del Horla, Sentado en mi si-
n.e~ espaaal~s, caSI mmtUlbles, más exóticas todavía que los llón, en mi lugar, el doble lee mi libro. Ha sustituido mi
VIales, de Uhses, de Dante y de Gulliver, y sin embargo tan presencia por la suya, ¿Sujeto? ¡Sí, claro porque he queda-
prá~tlcas y concretas que las explotamos en nuestras terno- do debajo de él! ¿Sustancia! Sí, también: aplastado, estable
lOgias. En otras palabras, estoy aquí. al mismo tiempo que bajo su ~eso y su amenaza.
otro, es!oy en otro lugar al mismo tiempo que aquí, quizá Hubiera querido que leyeran algo más fantástico, a decir
en e! mIsmo lugar que otro. verdad, que las filosofias basadas en la sustancia o el sujeto,
¿Q!tién soy? El tercero. El tercero induitÚJ. ¿Cuál es e! sen- Maupassant ayuda a encontrarlas simples y estúpidas.
tido de esta palabra? ~e e~toy asoc,i~do íntima,mente a
otro y a muchos otros mas. SI, soy legIon: un conjunto in-
n.umerable de otros. Sustituibles, En general, preferimos de- Maqueta de una boteUa
Clt: yo estoy aquí y ese otro e~tá en otro lugar, yo no estoy
e,n otro lugar y ese otro no reSIde aquí, y definimos la iden- El sujeto lógico obedece a estos dos principios, tercero
tidad por el pri~cipio .de! ter~ero excluido: es imposible que excluido o contradicción, pero ¿por qué no tendría que di-
A,e~te Y, nO,este:ll mismo uempo en e! mismo lugar, Des- ferir la identidad personal de la identidad lógica? Yo mis-
cnblC ~SI la Idenudad supone un fuera, sólido y susceptible mo, soy e! mismo, claro, hay algo idéntico en mi identidad,
de ~er Inscrito, y ,un ~entro, muy diferentes de los que nos pero no sólo hay identidad, de modo que yo mismo no soy
sUgIere,n la expenenCla y el lenguaje, como si se tratase de el mismo. ¿Por qué confundir idem e ipse, se!! y same? No
una ,cala negra con paredes duras y tapa pesada, bien cerra- soy ni un punto geométrico ni un lugar localizado en un es-
da, lO~ugnable; ten nombre de qué podría yo estar en pacio métrico, ni una bola dura en una caja sólida, ni el ti·
una caJa así? Para ella, evidentemente, funciona bien e! mane! en su barco, ni una piedra dura para escribir. Soy,

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más bien, el que no soy y no soy quien soy: este antiguo ción vivida en medio del despertar ardiente de las llamas
teorema no lo he inventado yo. No es sólo cuestión de que devoran?
mala fe.
Todo lo contrario, un milagro muy corriente: el genio sale
de la botella y se desparrama por el universo, mientras per- Aquí tenemos una animación o un plano del espacio-
manece dentro del cristal opaco y translúcido. El yo, poro- tiempo. En este leño en la chimenea, y luego entre las vigas
so, mezclado, acumula presencia y ausencia, conecta y de la granja durante el incendio -al igual que en e! centro
cose lo cercano y lo lejano, lo real y 10 virtual, separa y y en la superficie de! Sol, o en el laboratorio con la fusión
hace avecindarse el hors y ella. En lugar de parecerse a la de los átomos- crepita una cortina compleja y fluctuante
que Guyon coloca en su mesilla de noche, la botella llama- de llamas rojo cereza, blancas, azul sombrío, cannesí, que
da fantástica se acerca más bien a la del genio, es decir, a la se lanzan fuera de la madera hacia arriba y hasta el cielo, de
topología k1einiana: la más racional de las dos no es la que golpe al parecer, a través de todo el horizonte, pero se redu·
parece. cen enseguida a la nada, abatidas por el viento contra el sue-
¿La filosofia sólo ha explorado pobremente, el sobre, para lo, una vez pasado su primer fulgor, reavivándose sin em-
la trascendencia, el bajo, para la sustancia y el sujeto, el den- bargo, tras su desaparición, como un rescoldo ahogado, an°
tro para el mundo y el yo inmanentes? ¿Hay que generalizar tes de remontar, bajo e! peso de las cosas combustibles, para
más? Continuará, con el con de las comunicaciones y del brotar de repente, más allá de su masa y de su superficie, li-
contrato, con e! a través de de la traducción, el entre de las in- geras, desmelenadas, locas, hennosas, malvadas, abrazando
terferencias, e! por de los pasos por los que pasa Hennes y los muros, lamiendo las paredes, tocando las oquedades y
pasa un Angel, el cabe dell'arásito, e! fuera de del desapego... las asperezas, según la disposición del lugar y a pesar de los
todas las variedades espaclotempora[es que nos ofrecen to- obstáculos, danzando con los soplos de aire y contra las rá·
das las preposiciones, declinaciones o flexiones. fagas que las podrían apagar, pero en pos de aquellas que las
La danza de las llamas que lamen la casa nos lo mostrará. alimentan,---el fuego vive en sí gracias al viento-, desgarra-
das, anudadas, sutiles, deslizándose como un nido de víbo-
ras entre ellas y los objetos que se defienden de ellas o les
Animadón en el espacio-tiempo dan de comer, durante dos minutos breves o toda una larga
noche...
¿Conclusión trágica? No, síntesis lwninosa. ¿Cómo ma- ¿... habíamos observado, salvo excepciones, alguna vez, o
tar al parásito? ¿Cómo lo decide Zala en La conquista de imaginado este manto o variedad caprichosa y rápida, diná-
Plassans? Qtlemando la casa, el nido que ha robado a su mica, jubilosa, cálida y destructora, continua y anudada, ca·
propietario, ocupando su lugar. La cabra mata al chivo o el ronada de crestas flotantes, este espacio-tiempo volátil? ¿¡.o
chivo mata a la cabra trágica. Pero sobre todo, ¿cómo ilumi- hemos visto alguna vez, pues esta luz, deslwnbrante y a cu-
nar, con toda la violencia posible, e! espacio, para que se bierto, condiciona nuestra vista? -no habrá esta sin aque-
vea su acontecer, hasta quedar deslumbrados? ¿Cómo ha- lla, no habrá vida ni pensamiento sin relaciones que dancen
cer que todas las preposiciones se inflamen al mismo tiem- como aquellas llamas.
po? Finalmente: ¿cómo mostrar que, tras la presencia a mi
vera de aquel que es capaz de todos y de todo, y cuya capa-
cidad me inspira, e! otro secreto de la creación o del descu-
brimiento reside en la violencia abrasadora de! ver, la intui-

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3

Tiempo del Mundo

El imperio de la razón
Como una ley inglesa de 1677 condenaba a la hoguera
a «los hacedores de lluvia y profetas del tiempo», los pre-
visionistas británicos, cuya rápida inteligencia permitió el
desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944, duran·
te una bonanza momentánea bastante inesperada, se
arriesgab?n jurídicamente a la pena de muerte, ya que el
Parlamento de Londres no derogó esta ley hasta 1959, en-
tre risas.
Aunque todo el mundo recuerda el encuentro de Napo-
león y de Lapiace, y su conversación breve y mordaz sobre
el papel de Dios en el sistema del mundo, Arago nos recuer-
da otra, menos conocida, entre el mismo Emperador y La-
marck, a propósito del clima. Este último había escrito mu-
cho sobre meteorología. Durante una sesión de la Acade-
mia de Ciencias, cada miembro debía ofrecer una de sus
obras al ilustre visitante. Napoleón va saludando a sus anfi-
triones, uno tras otro, para llegar hasta el naturalista, y le da
un rapapolvo histórico, pidiéndole sin contemplaciones
que vuelva a las plantas y a los moluscos y deje en paz las
especulaciones sobre las nubes. El anciano Lamarck, relata
Arago, estalla en sollozos. mI geómetra estratega presentía
ya el invierno moscovita y la lluvia de Waterloo?

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En ambos casos, la razón, por religión, por derecho y por
cIencia, m,mifiesta su desprecio por el tiempo que hace.
JiJdos IO.l'jilósojiJs fJcribieron
.\Obre los Meteoros
T¡('mpo ml'fdn/(o.)I tll'ml'0 de la.1 tormenta., Desde Anstóteles, mcluso desde los Presocráticos, hasta
Descarte.~ por [o menos, nadie era digno del título de filóso-
Le Verner, todo el mundo lo sabe, descubrió Neptuno, fo si no había escrito, precisamente, sobre los Meteoros.
en 1845, mediante cálculos sobre las órbitas vecinas, antes Leamos uno de esto.~ mapas meteorológIcos, tan frecuen-
de poder observar, con el telescopio, el nuevo planeta. Sin tes en nuestros días: la rotación de la Tierra, ligada a los ca-
embargo, todo el mundo ignora que dibujó e! primer prichos de su relieve, fosas y prominenCIas repartidos de
mapa meteorológtco, el 19 de febrero de 1855, gracias a la forma aleatoria, engendra en el aire unas turbulencias, algu-
ltlstalación reCIente del telégrafo eléctrico en las grandes nas de las cuales, con la punta hacia arriba, gíran en un sen-
Cludades y al interés suscitado por 1.1 expedición de Cn- tido, y otras, con la punta invertida, en el otro. El Sol, por
mea. Por otra parle, cualquier'l que haya navegado puede otra parte, calienta y enfría, cuando desaparece, los mares y
haber recibido ,1Iluncios de tempestad o aviso.~ urgentes los continentes, con cadenCIas diferentes, 1m sólidos más
para navegantes. T,lmbibl los inventó Le Verrier, y pronto lentamente y los líquidos más deprisa: esta desigualdad de
le ¡mit;\ron en las pd.ctiCJs de todos los países marítimos. temperatura desencadena otras turbulencias, que aparecen
De la ,Istronomía del sistema solar al clima, el famoso as- y desaparecen periódicamente. Las masas de aire caliente y
trónomo pasó de la rJzón canónica, la de la mecánica ra- las de aire frío que son responsables de los intercambios de
Clonal, a un CHUpO de smgularidades, en las que había que temperatura entre los polos yel ecuador, arrastradas por to-
resignarse ,1 tr,IZM mapas. Es un hecho: de la deducción a dm estos movimientos, se desplazan erráticamente; cuando
los ,Itlas. se encuentran, su enfrentamiento fonna a su vez nuevas
¿y qUlén se ocupa de Neptuno en nuestros días, cuando turbulenCIas que el viento, raudo, empuja hasta des!izarlos
las cadenas de televiSión entretienen, en tiempo real, a mi· entre los que anteceden, más amplios. Este conjunto fluido
les de millones de espectadores con los mapas del tiempo de circul,lClones, ruedas imbricadas dentro de ruedas, se ase·
,lIllmados? La previsión, la probabilidad, los flujos turbu- meja, de cerca. al mundo que concibió Descartes.
lentos que ondean como banderas al VIento o como una Nada de este filósofo perdura en nuestros días: ni su teo-
cortina de ltlnus, ¿¡un conquistado en el público todo el ría de las pasiones, burda, ni su fislCa, de imaginación nove-
mterés que han perdido la mecálllca clásica y su d~termllm­ lesca, y menos todavía su método, inútil, y sin embargo nos
010, duro y perfecto, que ante~ le apaSIonaban? ¿Ultima de- acordamos mucho menos de aquello por lo que triunfa ver-
rrot,1 de Napoleón, vcng,lllza de los brujOS ingleses? Esta daderamente y sigue vivo. este sistema de torbellinos, tradi-
a111maóón notante del clima, ¿se retlere ,1 nuestra concep- cionalmente ridiculizado, que de los preceptos débiles del
ción de! mundo. m,ís que a las trayectorias de los planetas, método que la enseñanza perpetúa y repite, pero que nadie
cuando la recU Llzón pret"ería, no h.lCe mucho, las segundas utilizó jamás.
;1 la primera' ¿ViVllIlOS por la movilidad ImpreVIsible, más Desde entonces, desde aquel éxito magnífico, ningún
que en e! orden tr;lllquilo del cosmos? ¿Nuestro Dios jue· otro tllósof() se ha atrevido a escribir sobre los meteoros.
ga a los dadm? ¿Por qué llenen tanto éxito esos mapas ani- ¿Por qué? ¿Por qué esta suspicacia teológica y política en la
mados? legíslación inglesa? ¿Por qué e! estallido de cólera del tirano

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imperial? ¿Por qué este rechazo de la historia de las ciencias, cia su estrechez de miras. ¿Cómo resumir mejor las relacio-
que olvida la mitad de las obras de Lamarck y de Le Ve- ne; entre la razón y la existencia, la deducción y el map~?
mer... como simula ignorar que la alquimia constituye la Toda la cuestión se refiere al conocimiento integral o sun·
parte más importante en volumen de las de Newton? plemente fragmentado del futuro, pues la limitación de la
¿Cuándo renegó la razón del tiempo que hace? ¿Por qué los criatura sólo le deja adivinar una parte. Sólo el presente per"
filósofos ya no escriben sobre los meteoros? tenece al hombre, el futuro total sólo a Dios. Voltaire le .da
la razón a Napoleón. Y esta razón, teológica, científica, lin-
güística y experimental, a un tiempo racional y r~onable,
Visióny videncia, prevery prevenir inspira a los savias y a los prudentes. Así pues, t.menten los
adivinos y Lamarck, como los hacedores de llUVIa y los pro-
La meteorología trata, dificultosamente, de prever el fetas del tiempo. ¿Hay que entenderlo de acuerdo c0t.t el
tiempo que hará, a lomos de hálitos imprevisibles, aquí y conocimiento integral de una órbita o de una trayectona o
allá, mientras que la astronomía predice, con la exactitud de de acuerdo con el conocimiento fragmentado y azaroso del
un segundo, el tiempo de paso de los planetas. La palabra clima y de los meteoros? ¿Dios prevé también el tiempo?
previsión no entró en el vocabulario, culto o corriente, del ¿Cuál de los dos?
francés hasta hace poco. Maupertuis fue el primero que la Retrospectivamente, nos asombramos del retraso de Vol-
introdujo, en pleno siglo XVIII, por sólidas razones científi- taire con respe~to al científico, a pes';U de que ~e .le alaba .por
cas, nacidas, precisamente, de la mecánica racional: el dato haber introdUCido a Newton, es declt,la mecanlCa del siste-
sobre una trayectoria o una órbita no deja duda alguna so- ma del mundo, en la Europa continental. Nos asombramos
bre las posiciones futuras de un bólido. Del tiempo y del sobre todo de su elevación teísta, con respecto al mecánico-
campo de la mecánica, y del sistema del mundo, perfecta- astrónomo, que nunca se metió en el consejo ni en el len-
mente determinista, a la totalidad de las disciplinas, conce- guaje divinos.
bidas sobre su modelo, la previsión se convertirá, desde
aquel Maupertuis, en el criterio de cualquier éxito científi-
co. TIme para la astronomía, weather para el clima, la previ: Sabery no saber
sión meteorológica no habla del mismo tiempo. El cronó-
metro mide, muestra y predice el primero. El barómetro es-
tima vagamente el segundo.
¡;
¿Qté es lo que daba miedo en la previsión la meteC?t;J-
logía? Anticiparse al futuro, evidentemente; a ocupac~on
De esta novedad introducida por Maupertuis reniega arrogante del lugar de Dios; el modelo de las turbulenClas,
Voltaire, vengador del idioma, colocándose, no se extrañen, desacreditado por la victoria de los newtonianos sin duda;
desde el punto de vista de Dios: sólo Él, dice previ en este el azar, el desorden caótico, con seguridad: la palabra me-
sentido, pues la ignorancia de la criatura la reduce única· teoros pronto abandonó el clima y las nubes para p~sar a
mente a prevenir; previsión sólo puede decirse de Él, que lo significar en nuestros días los bólidos o aerolitos, voh'~e.ndo
ve todo, con juicio seguro, porque se beneficia de la ciencia así al territorio de la mecánica racional; de la probabihdad
llamada de la visión, de donde saca el título y la función de en fin, aunque nadie recuerda ahora que significaba, en su
Providencia. El padre de familia, modelo del más sensato de origen, lo que se puede probar,'y ,no lo que.se puede prever.
los hombres, sólo actúa y piensa con precaua'ón porque, de Dime lo que excluyes y te due lo que piensas. Las cosas
su destino, poco azaroso sin embargo, no entmJé casi nada, expulsadas de la ciencia, o de la memori~ de la historia de
pues está condicionado por el destino, el azar, la ignoran- las ciencias, nos instruyen siempre maravillosamente sobre

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lo que se da por sabido. Aquel o aquello que se expulsa nos opone el rigor y la consistencia a losf/atus vocis, imprecisos,
enseñan más cosas sobre los que excluyen que todos los dis- difusos, confusos, nublosos, que sófo son la expresión del
cursos de estos últimos sobre ellos mismos. El elogio y la viento. Al suscribir los razonamientos consistentes, las ba-
publicidad de la ciencia canónica se llama, en términos no- ses, sólidas y coherentes, resisten a lo impreciso, a lo nebu·
bles, epistemología. Durante tres siglos, los meteOros de- loso, o incluso a la horrible mezcla, no analizada: raras son
sempeñaron el papel de excluidos de la epistemología, de lo las citas notables en las que este último ténnino no se
que no hay que considerar ni concebir como una ciencia. acompaña de un eríteto peyorativo. En las metáforas habi-
El tiempo que es había excluido al tiempo que hace. tuales en teoría de conocimiento o en ciencias cognitivas,
¿Cuánto tiempo? Hasta esta mañana: nuestra generación las distinciones sólido-fluido, separado·mezclado funcio-
aprendió en la escuela de Gastan Bachelard que teníamos nan, más o menos, como siempre ha funcionado la de la
que atrincherar los elementos, aire o fuego, tierra yagua, los luz y la sombra, lo puro y lo impuro, pero, si puedo decir-
componentes del clima, en los sueños o ensoñaciones de lo así, con menos brillantez, de fonna oculta y, por lo tan-
una poesía vana y perezosa: por un lado, el saber canoniza- to, más eficaz. El epistemólogo se resiste a un sistema fláci-
do, la epistemología, la Tazón atenta al trabajo; por el otro do, o peor aún, viscoso.
la imaginación, tolerada, con la condición que se quede en El tiempo de la mecánica racional triunfa en el terreno
el exterior, donde están el sueño y las humanidades, consi- de la previsión, con la condición que no salgamos del régi-
deradas oníricas. Colmo de la paradoja, había que repatriar men de los sólidos. Más dificil, más sutil, más antigua sin
el mundo exterior, poderoso, de los ríos y los vientos, de las embargo, como vemos en Lucrecio, la mecánica de los flui-
llanuras y los volcanes, hasta la intimidad callada y sudoro" dos no puede demostrar todavía, en el siglo de las Luces y
sa del sujeto donnido. En regresión sobre la propia ingenui- del sistema de! mundo triunfante, que los pájaros vuelan:
dad positivista, esta división reproducía la de Michelet, en una memoria olvidada, presentada en la academia de Di-
cuya obra, por un lado, construye el monumento de la His- jan, D'Al~mbertdemostraba, con razones consistentes, que
toria, el trabajo de la razón en el tiempo y, por otro, se en- no podíail: ni volar ni planear. El premio quedó desierto
trega al aquelarre y a la historia natural, mar o agua, monta- aquel año, ya que los que demostraban que los volátiles po-
ña y tierra, pájaro en los aires, o también meteoros. Pero el dían despegar del suelo se equivocaban en sus razones y los
anciano charlatán y lacrimoso por lo menos preveía que del que no se equivocaban demostraban que no volaban. Así
aquelarre siempre nace el saber futuro. pues, en aquellos tiempos, si atendemos a la razón, queda-
En ambos casos, ¿podemos describir mejor la ignorancia ban en tierra o caían la paloma ligera de Kant y e! volátil de
de la Razón? De este no saber del tiempo que hace, de los Minerva, en Hegel, en razón de la ignorancia (o del despre-
elementos, de la tierra mullida y de los fluidos calientes, cio) de las turbulencias aleatorias del aire, que no obstante,
nace el sistema venidero, como Afrodita del fragor de los son las únicas que sostienen sus alas y hacen posible su vue-
mares. lo. ¿Dependerá el Espíritu de lo que desdeña?
Felizmente, la ciencia va más deprisa que la idea que los
filósofos y los propios científicos se hacen de ella: he aquí
De nl«VO, sólidosy fluidos que, bajo las remeras ,de los volátiles vuelven subrepticia-
mente las turbulencias, refutadas a Descartes y olvidadas en
El detenninismo y el pensamiento piadoso del orden del Lucrecio, mientras '1ue el epistemólogo no es capaz de se-
mundo ya no bastan para explicar esta partición. Lean ade- guir las audacias de a ciencia de la que habla. No bajan la
más la propia epistemología, cuyo lenguaje no controlado guardia los viejos tópicos que siguen discurriendo sobre

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ciencias o conocimientos duros o menos duros, tras la ter- (X, 668·669) a Thomas Bumet y al abate Pluche, del ensayo
modinámi~a de los gases y la teoría de las turbulencias más de Rousseau Sobre el origen tÚ las lenguas a Sans tÚssus dessous,
o menos VIscosas. novela de Julio Veme, bastante reciente, por un efecto ma-
léfico del pecado original, huella o síntoma del pecado en
el mundo, que hay que reparar, enderezando su eje; el in-
Circunstancias tÚl mapa vento del punto vernal cambió hasta la fonna tradicional
de la cruz, que antes se dibujaba en fOnna de tau. Ahora
Otro ejemplo, con otro fluido: hacia el final, magnífico, bien, sin este quiasmo, no hay clima. Sí, esta inclinación
de su Lección tÚ Fiwsq/la Positiva número veinticinco, Augusto marca, en las trayectorias y las órbitas, que miden el tiempo-
Comte se dedica a hacer un balance de la teoría de las ma- time, el lugar en el que se decide el tiempo-weather. i.La sinra-
reas. Tras recordar que Descartes fue el primero que obser- zón climática se inclina, escorada, jamás derecha, como
vó la influencia preponderante de la Luna sobre este fenó- marcada por la culpabilidad? Esta inclinación tuerce el sis-
meno casi periódico, Comte observa que la mecánica new- tema. Esta sea quizá, en el orden universal del tiempo racio-
toniana basta para explicarlo, pues las previsiones del nal de la mecánica celeste, la razón profunda, astronómica
calendario de mareas pueden, al menos en teoría, remitirse y ligada al destino, maléfica, de la legislación inglesa, de las
a las leyes de la gravedad: el tiempo que hace sigue dejando cóleras del Emperador, del asesinato cometido por Voltaire,
sitio al tiempo que es· de los olvidos de la historia de las ciencias, de la ignorancia
Augusto Comte reduce pues a circunstancias el hecho de de las lenguas y de las disciplinas: en esta cruz, un tiempo
que es una masa fluida lo que se encuentra entre las escar- se cruza con el otro. iQ!ré soberbia localización del espacio
paduras de la costa, contingentes, en las que yacen los puer- por los tiempos!
tos, que sirven de base para los cálculos numéricos. ¿Olvida El echarpe vaporoso de la atmósfera y el ropaje oceánico
acaso que las palabras ritmo y onda ya significaron, en grie- de las agu.¡lS, es decir, el conjunto de la capa fluida y turbu-
go y en latín, un flujo? Es como si la ciencia, su filosofia y lenta que fodea, como una circunstan~ia muy tenue, ~l.sue­
su historia temieran salir de la fase sólida, lo que sólo Berg- lo movedizo y defonnable de una tlerra cuya movilIdad
son advirtió, oponiéndose al sistema positivista, basado en mullida aprendimos hace poco, rodando sobre un fuego ca-
la mecánica racional de los cuerpos consistentes... Pero se- tastrófico, incluidos los desiertos secos y los grandes bancos
guimos resistiéndonos a construir un sistema desde nuevas de hielo, fonnan un sistema lo bastante estable, aunque bo-
bases, porque este verbo y este nombre evocan cosas esta· rroso, para que la biosfera encuentre en él su acomodo y su
bies, porque son duras y coherentes. ¿Somos prisioneros de perpetuación, para que hayamos construido sobre él nues-
nuestros hábitos lingüísticos? Pero mucho más del despre- tras casas y para que nuestras especulaciones definan en él
cio de las singularidades de hecho, que Comte relega al de- unos climas relativamente regulares, para que nos entregue-
talle de los mapas. mos sobre él, desde el neolítico, a prácticas agrícolas, antes
de a algunos placeres arcádicos. ¿Seguimos pensando que
de la irregularidad viene el mal, si le debemos, además del
Centro tÚl mal en el mapa tÚl ciew primer punto de referencia espaciotemporal, el mundo y
nuestra existencia?
El ténnino clima no tiene más origen que la inclinación, Más que el científico, el campesino con6a en los flujos,
sin duda la de la eclíptica. Ahora bien, esta última, precisa- con los pies plantados sobre la regularidad de la gleba visco·
mente, pasó mucho tiempo, del Paraíso perdido de Milton sa, infértil si permanece invenciblemente sólida; nacido de

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los torrentes de tierra, de las emanaciones del aire, de las Este es el no sistema por excelencia, lo inverso de la eco·
aguas y del calor corrientes, el arte del cultivo juega con el nomía, en el orden del mundo, como en el ahorro y la pro-
clima que mezcla los elementos y reina sobre los campos, ductividad. Si el astrónomo griego se cae al pozo ante las
en los que las hambrunas y las vacas flacas aparecen más a amables burlas de las jóvenes campesinas tracias, cae la nie-
menudo que las cosechas abundantes: aquí el idioma nos ve sobre el meteorólogo que, la víspera, prometió el sol,
trae una triste queja, pues la palabra tempestad se construye con gran cólera de los agricultores y de los veraneantes. To·
sobre la palabra tiempo. A la inversa, este sistema, aunque das las mañanas, el tiempo se estropea y los meteoros acu-
estable, parece fonnidablemente variable, irregular, a menu- mulan errores, que parecen, aquí, menos irrisorios que las
do atravesado por catástrofes sin ritmo ni retomo previsi- relaciones disfrute-precio o inversión-beneficio. Tras la pre-
bles. A causa de los meteoros, plagas del cielo, temblaremos visión se oculta la econoITÚa, en el sentido más clásico de la
de frío y vagaremos sin hogar, muriéndonos de hambre: palabra: equilibrio entre el gasto y la adquisición. En este
volvemos así a las angustias y los males de antes. sentido, ¿cuesta demasiado cara la Meteorología? ms malig-
na porque despilfarra?

Victoria y derrotas, ahonv y despiffarro


Previsiones
La etimología describe los meteoros como los aconteci·
mientas del cielo que hacen alzar la cabeza y los ojos, y Tratamos de prever el tiempo que hará, localmente. Va-
cuya aparición y desarrollo transcurren allá arriba. Más alto rias previsiones se mezclan, dificultando el ejercicio: clásica-
todavía, en el sistema astronómico del mundo, triunfa la mente detenninista, la primera se basa en la mecánica de la
previsión matemática precisa. Más alto todavía, vuelve el atmósfera, los desplazamientos de los ciclones o depresio-
desorden suntuoso... El tiempo de los barómetros repta nes en el ,.conjunto de los engranajes de las turbulencias; la
bajo el tiempo de los cronómetros: se oponen dos sistemas, segunda, mejor conocida, estática, conjetural y coyuntural,
uno fiable y racional, el otro imprevisible y capaz de male- tiene en cuenta una multiplicidad de factores, globales y lo·
ficios. Tratamos de conjurarlos trazando, para interrogarlos, cales, de infonnación acumulada procedente de muchas
los mapas meteorológicos. fuentes; en tercer lugar, tenemos en cuenta los cometidos
La experiencia enseña que es dificil reponerse de las vico originales desempeñados por los grandes bancos de almace-
torias, mientras que los fracasos resultan estar llenos de en- namiento, de intercambio y de transporte: desiertos, cas-
señanzas. De Kepler, de Galileo, de Newton sobre todo, de quetes polares y sobre todo océanos; estos reguladores fun-
sus éxitos incuestionables, no nos consolaremos jamás: el cionan en medidas del tiempo diferentes de las dos prime-
mayor éxito al menor coste, tal es realmente una obra divi· ras. Empezamos a conocer un poco las interacciones casi
na. Más bajas en el cielo que las de la Astronomía, las regio- cíclicas de muy largo alcance que contribuyen, por ejem-
nes de los meteoros son lo que le queda al pobre: fenóme- plo, a la aparición de la corriente del Pacífico que recorre las
nos inestables. fluidos, volátiles, sutiles y difíciles, sin abs- costas del Perú. Si los meteoros se clasificaban entre los fe-
tracción fácilmente accesible, obligando a recoger infinitos nómenos caóticos, podríamos considerarlos a un tiempo
datos, evidentemente privados de regularidades sencillas, re- detenninistas e imprevisibles.
pletos de incertidumbres... es decir, el mayor coste de infor- El tiempo que hace o va hacer es la suma del que va de
mación para unas previsiones raras veces confirmadas, bajo la causa hacia el efecto y el de las probabilidades, y algunos
la risa inextinguible del público. otros que podríamos distinguir en abanico o bifurcación,li-

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oea! y circular; acumula por lo tanto los de Newton, Boltz· tiempo, o más bien la larga línea que Bergson, con razón,
mano, Bergson ---determinista, entrópico y estadístico o reduda al espacio.
portador de novedades improbables-o Más, quizá, el del Nuestros organismos vivos conocen también la sincro-
caos. mI tiempo que hace es la suma de todo tipo de tiem- nía de varios tiempos: newtoruanos, se levantan y se acues-
pos mensurables? ¿Podemos comprender las estaciones, va- tan con el sol, llevan en ellos unos relojes que se descompo-
riables pero constantes, integrando al menos tres tiempos o nen en rápidos recorridos que cruzan los meridianos, mue-
tres medidas? Sin embargo, los sistemas mejor conocidos ren, agotados, usados, cubiertos de arrugas, de acuerdo con
suponen únicamente el primero. el segundo principio de la tennodinámica, pero, imprevisi-
bles, bergsonianos o darwinianos, a veces se reproducen en
pequeños hijos mejorados. Con la misma sincrorua de va-
Vuelta a lB drcunstancia rios tiempos, el de nuestros cuerpos se parece al curso de los
meteoros.
El sentido obvio y popular de la palabra circunstancia la De esta sincronía, dificil de captar, que traté ya de descri-
asimila a un acontecimiento fortuito, improbable o proba- bir en Origines de 14 Géométrie, utilizando la teoría de la per-
ble; así pues, el tiempo de las circunstancias se asemeja baso colación, sólo podemos decir una cosa: que existe y que de-
tante al de las contingencias imprevisibles: el puente Marie, bería llamarse tiempo que, en sus expresiones originales,
que antiguamente era el primero de París, río abajo, se de- significa, precisamente, esta alianza o esta suma, este estado
rrumbó bajo el empuje de los hielos y la maleza que arras· mezclado: podemos leerlas, efectivamente en los.verbos y
traba el Sena --{quién lo habría podido prever- y, dos si- los nombres templar, templanza, temperamento, tempera-
glos más tarde, el de los Inválidos 10 imita. ¿Para cuándo el tura, tempestad, intemperie, todas ellas palabras de la mis-
tercero? Eso, dicen, dependerá de las circunstancias. Sin em- ma familia que el tiempo, elemental, que las compone y
bargo, este prefijo, circular, puede referirse a bucles regula- que desigpan, efectivamente, una mezcla cuyo funciona-
dores; ¿existe un ritmo multisecular para la vuelta del des- miento o tuya imagen preceden, asocian y swnan los dos
hielo? Finalmente, la raíz del mismo nombre es la misma sentidos, cronológico y meteorológico del ténnino tiempo,
que la de sistema; estabilidad o invarianza fielmente descri- único en los idiomas latinos y desdoblado en dos vocablos
tas por la ciencia y el tiempo detenninistas: el hielo empu- separados en los idiomas gennánicos: time o Zeity weather o
jado por el agua desestabiliza los filares de los puentes. Los W'étter, idiomas qut han olvidado o abandonado voluntaria-
meteoros mezclan los tiempos a igual que las circunstan- mente esta unidad fuerte, de origen agrario.
ciaJ: así fonnan pues un sistema.
La sincronía (la adición, la suma, la acumulación, el pro-
ducto, el arabesco, nudo, tejido o intercambiador, la com- Los cuadros de los historiadores se animan
posición, la conspiración, la sirresis... qué sé yo) de estos
tiempos, cada uno de ellos muy diferentes, describe la men- Si el tiempo del universo y de las vidas parece dificil de
cionada circunstancia o el sistema tal y como yo lo entiendo. captar, porque sus elementos. mezclados, se resisten a com-
No más complejo que otro cualquiera ni, en particular, que binarse, ¡hasta qué punto el de la historia, cuya suma com-
los sistemas de la mecánica clásica, en número de elemen- bina el caos y las reglas de las cosas del mundo, las múlti-
tos o de interrelaciones, se diferencia de ellos por esta sin- ples evoluciones de los seres vivos, los intercambios entre
cronía. Sin duda, los sistemas usuales y clásicos son senci- grupos, los circuitos económicos, monetarios, comerciales,
llos y fáciles porque podemos definir sobre ellos un único pesados y volátiles, las guerras, frecuentes, y la paz, tan rara

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~omo I~ iml?cevisi.bilidad de las obras del espíritu... resulta lOmaríamos, efectivamente, previendo sus resultados, si
1113:cceslble, mextncable y complejo! Es admirable la inge- existieran. Pero ¿quién, a la inversa, no ve que nuestros me-
nUIdad de las filosofias que, en el pasado, pretendieron ex- dios tecnológicos de almacenamiento de datos, de simula-
poner el sentido de la historia y explicar sus leyes. ¡Por la ciones, de puesta en escena de mundos posibles... no hacen
s~ma infinita de las informaciones que supone y la misma imposibles estas animaciones? ¿Quién no ve cómo la razón
sincronía de varios tiempos, el de la historia parece mode- algorítmica se adelanta a la razón mecánica, y cubre, más
larse más bien en función del curso de los meteoros' allá que esta última, las grandes multiplicidades que han
¿Cómo podría nuestro atlas animar los cuadros históricos?' obligado ahora y siempre a expresar la existencia, a repre·
Un conjunto innumerable de reladones puden o no vincular en- sentar al individuo y a trazar mapas?
tre sEun gran número de hechos: aquí tenemos, al mismo tiem-
po, el I?ro~lema de la. historia, el, de la existencia y el del
r,napa. tComo concebtr los tres, SI no es como multiplicidades Local, global
mnumerabks de estados de cosas, vinculadas ono por incakulables
cantidatks de relaciones? Ahora bien, tUfuíy aOá, crece, localmen- Contemos pues la historia de un pequeño elemento 10-
te, el número rk algunos vínculos, cifra que supera, en un momento cal singular, de un átomo, de un grano de arena, de una la-
dado, un umbral rktenninado, rk modo que comienza a cuajar minilla líquida, entre el inmenso amasijo o mezcla de estos
una masa más global o, si podemos rkcir/o así, nace o muere un múltiples confluentes. Pasa y no pasa: aquí lo tenemos,
}lujo: tenemos un tiempo, un sentido, como la captación de van'e- efectivamente, bloqueado, móvil e inmóvil, aprisionado en
datfes que serán legiblespara los historiadores... En /os demás casos una turbulencia, tras una represa o una roca fría, dando
porque estas reladones sonPo{() numerosas, todo queda aislado, e:z vueltas como una ardilla en una jaula estrecha o como Vier-
su localidad. Esta animación, ¿no hace pensar en la casa del nes en su isla, y de repente, se ve arrastrado por una trom-
Horla o en un bosque meridional que se quema? O más ba, a diez, cien kilómetros de allí; se hace a la mar, visita la
lentamente, en una floración primaveral... ' tierra entera, vuelve... deambula erráticamente. Al cabo de
¿Q!1é adivino inimaginable podría predecir, en este cua- su recorrido, tropieza con obstáculos o con obstrucciones;
dro, por dónde pasará un elemento de la oleada, cuántos se· se vuelve a marchar, siguiendo una prolongación infinita:
~dos o cuántos siglos pennanecerá solo, bloqueado o ¿Visitará el globo? ¿Q!1é plano local traza en sus primeros
bailando tras una barrera' y en qué momento, de repente recorridos y qué mapa global o mapamundi en el segundo?
pasada la transición de percolación, un torrente llameant~ Es como el vuelo de una mosca: pasa en zigzags apresu-
se lo llevará para allá, en relación global con todos los de- rados, entrecortados, discontinuos, cambia de rumbo de
más? ¿Mencionará su comportamiento caótico? Sí, los ríos, forma imprevisible, cruza de repente toda la habitación, de
el tiempo, el mundo y la vida percolan y, sin duda, también un extremo de la sala al aparador más alejado, en trayectos
nu~stra alma, mezcla inesperada de recuerdos porosos y de breves, medianos o largos, como si decidiera tirando los da-
olVidos recuperados, para nuestros amores y nuestros sue- dos, se detiene, gira ampliamente sin alejarse demasiado,
ños, y la historia también, de la que se alza ahora el j."llapa tropieza con obstáculos cercanos o contiguos, cristal, espe-
descifrable. jo, lámpara, mesa, trepida en una jaula, da vueltas en una
Entrelazado, complejo, numeroso, este modelo del tiem- pequeña isla, vuelve a partir... y ahora se escapa por la ven-
po de la historia debería parecer más probable y más sensa- tana abierta. Si entra por sorpresa en una automóvil o en un
to que el que nos hace creer que sigue unas leyes racionales avión, se encontrará en el otro extremo de la Tierra, donde
muy sencillas y fáciles, que conoceríamos, sin duda, y do- recomenzará su danza que creíamos alocada, pero que ex-

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pone, maravilla de las maravillas, la razón y la sabiduría del arabescos de nudos y de bifurcaciones que de repente se
~undo. Sí, define realmente, aquí y ahora, lo local, dibu- empiezan a asemejarse a un tapiz visto por detrás: lugares
Jando, con su vuelo, sus fronteras, teje un islote singular, pa- singulares exquisitos y mu;; diferenciados que se mantienen
rece quedarse en este nicho escogido, pero de repente. se unidos por un trabajo glo al, porque es local, extenso por·
lleva sus noticias de este lugar particular hacia horizontes que está anudado. El método anuda lugares cercanos y los
inesperados y lejanos, donde se pone de nuevo a tejer, ani- distribuye en la lejanía.
dar, hilar un lugar original... hasta que se vuelve a marchar. El trayecto de este elemento de flujo en el óo, de la mos-
Se localiza, y se desioca1iza también. ¿Qué tela invisible ca viva, de un acontecimiento histórico, se parece al de Her-
teje, qué red, qué mapa está trazando? mes o al de los Angeles que pasan. Estos últimos vuelan así
El atlas mismo. Zumba ampliamente alrededor del Sena para llevar a todas partes la buena nueva, local y materiali-
corre hasta Aquitania, entre los frutales en flor, a Kioto: zada del amor al prójimo, cercano, vecino, y no obstante
para co~struir un modesto columpio, irritante o tranquilo. cru~ todo el espacio a la velocidad de! pensamiento.
d~~endlendo de~ clima, da la vuelta al mundo siguiendo los ¿Cómo, cruzando en linea recta el bosque, podria Descar-
~lS10S, traza pacIentemente los planos de los pliegues de la tes trazar su mapa?
VIda, de la habitación y de la casa, se vuelve a marchar en Curiosamente, estos caminos caóticos son más sencillos
busca del yeti alrededor del Everest y del Madablam... escri- de practicar que de definir. Un trabajo, unos actos, algunas
be ellib;o qu.e está leyendo usted, lector activo y trabajador, operaciones concretas, producen estos arabescos de fonna
que hana mejor en entregarse a la pereza, tumbado en el di- sencilla y fácil.
ván y siguiendo con los ojos el caprichoso trayecto. La mos-
ca y este libro tejen conjuntamente lo local y lo global re-
buscando intensamente las localidades singulares, las cdrca- Plano sobre el bloque de masa de pan
nías fina~ y ~as proximid.ades delicadas, lugares farticulares
cuyo aleJalmento garantIza el alcance global de viaje. Me- No lo"olvidemos, estos movimientos en el espacio cons-
~iante prolongaciones breves o más largas, discretas o con- tituyen el tiempo, es decir, la mezcla. ¿Qyé es la mezcla?
tInuas, la mosca, el grano de arena o el elemento acuático No lo sabemos demasiado, pero la fabricamos cada día. Por
en la corriente construyen el universo lugar a lugar, como ejemplo, amasamos la masa del pan.
las palabras de este libro. La transfonnación del panadero repite la operación más
sencilla que se llama, en geometría, automorfismo: repliega
sobre sí mismo un cuadrado, previamente estirado, una vez
Atlas de los caminos del mitodo en el sentido de la altura y la siguiente en el de la anchura,
manipulación que el panadero repite, sin misterio alguno, y
Su método, y por esta palabra hay que entender su reco- que pennite relatar, de nuevo, desde un punto cualquier del
rrido, su ruta, su camino, e! dibujo de su trayecto, su méto. cuadrado, la misma historia que la de la mosca o del ele-
d?, decíamos, inespe~d? como la inte!igencia, brusco y rá- mento de la corriente. A pesar de la simplicidad del replie-
;pldo como el entendimIento, nunca SIgue ni la linea recta gue -iun pliegue para las dos palabras!-, todos los puntos
ni ninguna cul";'a prevista.?e a~erdo con una ley previa, en cuestión, todos los granos de harina, de sal y de agua'
porque la estupIdez, reretltlva, SIempre es previsible, sobre mezclados, se ponen a errar de fonna caótica e imprevisi-
todo cuando parece raCIonal, pero por e! contrario, enmara- ble, por toda la extensión de este pequeño cuadrado de es-
ña y desenmaraña las madejas complejas y embarulladas, pacio o de masa. Ahora están bloqueados en pequeñas pro-

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ximidades, por mucho tiempo, ahora se ven lanzados de Así la mano de .Spinoza pulía los cristal~s ~e las gaf~,
repente, .de un extremo a otro del volumen viscoso: ocupan más finamente pulunentado cuando el moVimIento abrasI'
lo local, Invaden lo global, ahora están en otros lugares mes- va de la palma de su mano bailaba sin regularidad, para des-
perad~s, que tejen a su vez, ahora se han marchado a otra gastar los defectos estocásticamente repartidos por la super-
parte. ¡Qué magnífica representación animada de historia ficie del cristal; así la cuchara de Bergson, para disolver el
de geografia, de meteorología! ' azúcar y dar una idea de la duración, al hacer bailar caótica-
~orque lo global, el globo, la bola de masa, se amasan mente los átomos, garantizaba la homogeneidad del agua
mejor, son más homogéneos cuando los diferentes puntos azucarada. Filósofos: ¿vuestra mano sabía hacer lo que ig-
~e la masa han consumado sus diferentes deambulares caó- noraba vuestra razón? Ahora el caduceo, brazo mezclador
~COS, fuertemente. difer~nciados; esta experiencia común, rodeado de remolinos enlazados, el ángel de edades anti-
(~O trastoca las umfonntdades que nos enseñó la razón clá. guas, Hennes, que hay que imaginar turbulento, pasa des-
slca? cribiendo, sin duda, una trayectoria tan errática y capricho·
Sí,la inmensa e i~esperada, razonable y racional, eviden- sa como los puntos de esta mezcla. Y los Ángeles, alborota-
t~ pero oculta, sabIa e ingenua lección de la mosca del dores, pasan o vuelan como moscas y átomos, tejen así el
Angel, ~el punto o del átomo de harina nos enseña' que Universo de la ubicuidad divina. ¿Por qué caminos llevan
para uru,fi~ar una globa~dad homogénea, tienen que mo- los mensajes a todas partes? Por las rutas del caos. Así, para
verse caotJ.c~en~e múltIples pequeños lugares diversos. Al la mezcla, el conjunto de los granos teje los lugares y el Uni-
desplazarse, do dIferente fabrica materia universal? verso: mediante cambios caprichosos del ahí, los seres de
Sentado ante el horno, Heráclito olvidó poner las manos ahí y de fuera de ahí confonnan lo global.
e~ la masa del pan; t~mbado ante .la mesa. del Banquete,
So~rates nunca ~ezc~o las salsas, ~l Montalgne ni Apolli-
naIfe navegaron Jamas sobre los nos que no veían fluir. La plancha de biUetes
Ocupados en pequeños dioses o en amores privativos, los
unos y los otros desplazan el mundo concreto de las singu- De paso, precisamente, detengámonos un momento en
laridades al f?ndo del decorado. Una de dos: o se llega a un la palabra: boulanger, panadero, caja negra que contiene her-
concepto unIversal como en el teatro, en palabras y sin he- mosos secretos. Abramos el pequeño horno: el panadero,
~os, o se encuentra luchando a brazo partido contra la co- boulanger, fabrica el pan en bola, boule, y lo consigue me-
mente; aquí, un trabajo local, hwnilde o manual, mezcla la diante movimientos bien definidos que la ciencia comien'
~asa, para que este amasado dé a cada grano tantas posibi- za a describir, pero que el habla popular, adelantada sobre
bdades de quedarse en su entorno durante mucho tiempo las cultas, como suele suceder, llama moverse, bouger. En la
com? ~e pasar lentamente a las zonas contiguas, o de visi- caja, hay una palabra que se repite y lo dice todo: Pourfaire
tar rapldamente todos los confines. la bouk, ce boulanger bouge. ¿Con qué movimiento? Exacta-
iN?tic!a maravillosa y asombrosa! La mezcla, el amasa- mel)te, el que se observa en un líquido que hierve, bout. la
do, eJercI~o por el .panadero crea materia sencilla global misma palabra está de vuelta. Describa el movimiento de
con ~ten.a compleja local, y a la inversa; unidad, en bola, las burbujas, buDes, en el caldo, bouilkm, y habrá dicho la
con diversIdad, en .granos; regularidad, con irregularidad; cosa y la idea, recorriendo el área semántica de la palabra
un o~en bastante lIso con movimientos desordenados ge- popular. Genialmente, describe la ebullición, que con el tra-
ne~hdad con 7aos, hechos previsibles con inesperado~, 10 yecto de las burbujas que bullen constituye la bola unitaria
urnversal con smgularidades. y glob,l.

lOO 101
Para acceder, dibujando determinados movimientos, al Como las antiguas técnicas de construcción se asentaban
¡daba del Mundo o al global, en general, utilicemos esta pa- sobre cristales o piedras, que nos parecían casi invencibles,
rabra del hablar sencillo. Además, la palabra billete, común en lugar de tomar las rutas, que ac~bo d~ llamar metódicas,
en la banca y en las finanzas, tiene su origen en la misma fa- hacia el univ~rso, estas. prolon~a~lOne~ Iban d.e un lugar a
milia y remite a la misma descripción: ¿cómo fabricar un otro por cammos senCIllos y fáciles: sm trabajO de expan-
universo homogéneo a través de la economía y de los inter- sión global, métodos con caminos rectos, rígidos y termina·
cambios de dinero, si no es con los movimientos, idénticos, dos, sin contaminación. No se trataba en absoluto de lo
de los billetes de banco? ¿Cuántas veces da cada uno, de concreto, sino de una de sus partes, de los sólidos. ¿Hacia
mano ~n mano, la vuelta al mundo, después de haber per- dónde cree que se podría expandir una roca?
maneCIdo encerrado en una cuenta oculta o en un discreto
calcetín enterrado, moviéndose también como un átomo
una mosca, un grano de harina en la masa, un Angel, He;' Dibujos de lo concreto
mes... una burbuja en ebullición? ¡Es volátil, así pues, el di·
nero, desde la primera invención de la moneda. Antiguamente, y en su origen, el adjetivo concreto, un
Con sus manos, el panadero traza los caminos de un mé- tanto alquímico, servía de equivalente a viscoso: opuesto al
t?do,sencillo, ~oncreto, y muy poderosamente abstracto, fluido ligero, designaba los líquidos de consistencia espesa;
Clentilico o racional, pero previsto y descrito por el habla los perfumistas siguen hablando de «un concreto ~e rosa» o
común. un «concreto de jazmín», para el producto, relat1vam~nt~
solidificado, obtenido mediante extracción de los pnncI-
pios olorosos de los vegetales. La raíz de la palabra expresa
Plano de construcción: una palabra desadaptada el resultado del crecimiento (cresare) de varios elementos
colocados juntos (cum) para desembocar en otro cuerpo.
Una fluidez, general y variable, condiciona estas diferen- ¡Diríase 'd producto de una reacción química! En suma, su
tes construcciones de universos, o aquellas en las que inci- verdadero sentido le acerca a la dinámica de las mezclas.
den prácticas relativamente recientes, más bien panaderiles. Este crecimiento se asemeja a una especie de prolongación.
Sin embargo, el término construcción designa demasiado el Ahora vivimos en lo concreto, en el sentido más claro y
trabajo con los sólidos, piedras de albañiles o bloques de los más profundo de esta palabra, en la que el crecimiento de
diques poI'tl;Iarios, 'para d~os en este caso una imagen fiel. elementos mezclados produce una nueva realidad, univer-
Las revolUCIOnes mdustnales separaron nuestros trabajos sal, mediante expansiones y PC?longaciones imfrev.istas. En
cálidos, de estos transportes mas y así nos acercaron a la~ este sentido, sólo la confluenCia es concreta. E umverso se
formas naturales de la Tierra. Nuestras técnicas, efectiva- teje con estos nudos movedizos, pero al mismo ~~po,
mente, acceden al universo ~oba,l,. gracias al recorrido de nuestros trabajos cálidos y viscosos aceleran el creCimiento
elementos locales por un flUido cálido y un entorno visco- hacia este universo. Estas mezclas hacen crecer, juntos, ele-
S?: el propio Univer~o s~ ,hace así en la meteorología, por mentos diferentes. Estos caminos, cruzados, de crecimien-
ejemplo. La contanUnaClOn marca con sus manc&as este to se dirigen hacia el universo.
acercamiento de nuestros trabajo y del tiempo que hace: 'Así la distancia inmensa entre esta nueva concepción de
nuestras costumbres y nuestros abusos utilizan las mismas lo universal y la antigua que, inspirada del mundo vado y
prolongaciones, para alcanzar la misma dimensión que la homogéneo de la mecánica. racional, con~id~raba un espa-
naturaleza. cio transparente en el que remaba una ley Unlca, la de la luz

102 103
o de la fuerza del Sol: nada nuevo bajo su yugo. Se aseme- delos del tiempo-time, que antiguame.nte entendíamos y
jaba a un imperialismo. A la inversa, tomemos como medíamos únicamente con ayuda del SIstema del mundo y
bandera de la mía el amor, cuyas delicias hacen crecer jun- del planetario de bolsillo que llamábamos crot:ómetro;
tos a dos seres. pero también el más seguro de los modelos del uruverso. El
planeta se asemej.a a una bola de !Uasa qu: amasa ~I'f.~a'
dero. De esta arCIlla, blanda y vanable, flwda y volan , Im-
De los planos al mapamundi predecible y bastante estable, sí, de esta pasta de modelar
surge el más hennoso y e! más verdadero de los m?de!os.
Vuelve, curiosamente, una nsica estoica en la que conspi- Una vez más, la lengua ofrece, en un momento mespera-
raban todos los flujos, en la que se cruzaban, en secuencias do e interesante, varias sorpresas sutiles. Pariente de la ar-
causantes y causadas las cadenas de la detenninación, o in- quitectura, e! ténnino sistema se. adapta tan mal como la pa-
cluso las turbulencias. ¿Por qué se abandonaron los ciclos? labra construcción a los pensamIentos que hoy nos o~upan.
Por razones de segmentación. En el sentido de la experi- Al contrario de la palabra concreto, tomada en su ongen, o
mentación en laboratorio, la experiencia exige, efectiva- de! modelo viscosamente modelado, supone en efecto que
mente, que las variables, exigencias y circunstancias se en· algunas cosas pennanezcan juntas, de fonna const<1?te yes-
cuentren precisamente aisladas para la medición o para el table, sólida. Más valdría pues abandonarlo, e~.razon de ~u
establecimiento de una sola secuencia causal. estrechez' confluencia concreta le saca muchlSlma ventaJa.
Estos cortes imitan maravillosamente los bordes de los Así e! U~iverso modela su unidad mediante innumerables
sólidos invencibles. Por el contrario, en cuanto que la expe- vertientes, diferente de los sistemas anterionnente conoci-
riencia aborda los estados gaseosos, aéreos o viscosos de la dos o construidos.
materia, la demanda de segmentación cambia y se transfur- ¿Qyé hay de nuevo bajo e! sol? No ~ólo el tie!Upo, sino
ma, pues las cadenas, largas, se rrolongan muy lejos, y son también una distribución global, un uruverso ÚnICO y repe-
diflciles de cortar sin cambiar e fenómeno, pocas veces lo· tido sin Cesar en sus variaciones. Los caminos de lo local a
calizable. De este modo, desde los inicios de la tennodiná- lo global no ~e parec:n ~n modo a,lguno a la extens~ó~ ho-
mica se plantearon verdaderas preguntas sobre los sistemas motética en un espacIO-tlempo vaclO, en e! que lo mmus:u-
abiertos, cerrados o aislados, de sus paredes, porosas o aisla' l~ imite a lo. inmenso y lo !?Cande se reduzca a lo pequen?
bIes, y de sus intercambios. La razón clásica se escapaba, en hmchado ru a una cadena lineal de causas y efectos. Efecn-
el sentido de un recipiente que pierde o de su contenido vamente 'cambiamos de escala cuando pasamos de aquí a
que se expande. Venus de Prometeo, el fuego y el calor allá y, sobre todo, de estos lugares diverso.s al universo, pero
abrían una antigua y nueva caja de Pandora. Lejos de la me- empezamos a conoce! y a pode! descri~lf estos catT,lb~os y
cánica racional, estos trabajos suscitaron una racionalidad tránsitos. Por esta razan he quendo preCIsar con que lineas
nueva, o trajeron de vuelta una razón antigua, de la que la filosofla de nuestros días redacta sus atlas y en qué dibu-
procede, al menos de lejos, el Universo que nos ocupa y jas universales desemboca.
que contribuimos a modelar.
Los mapas meteorológicos, sus turbulencias, sus tempes·
tades y sus pretensiones de predecir el tiempo local, aquí o
Del mapamundi a una red de información
allá, se asemejan a modelos de fisica olvidados demasiado Estas reciprocidades fluidas se m~zclan o amasan con
pronto. Por mezcla y percolación, el sistema climático del tanta perfección que pocos lugares Ignoran el estado <:0-
tiempo mundial-weather ofrece el más hennoso de los mo- mente de los demás: se infonnan a través de los mensaJes

104 105
que transportan esos flujos cruzados, en los que las sustan- Curiosamente, el mapamundi de la meteorología prepa-
cias funcionan como soportes de información: esta última ra para construir nuestras redes de comunicación, para uti·
se desliza, a su vez, corre, pasa, percola, unifica. Las ciencias lizarlas, para concebirlas; aquí y allá, los mensajes que tran-
naturales o experimentales aprenden a leer, en estos sopor- sitan parpadean de la misma forma.
tes sustanciales, fluentes y mezclados, parte de la informa-
ción que en ellos se encuentra mezclada, codificada, impre-
sa o escrita. ¿Como nuestras técnicas pesadas y ardientes, Vivir, habitar, pensar
como Prometeo, nuestras tecnologías del espíritu, a la ma-
nera de Hermes ----<edificaciones y descodificaciones, escri- Fluentes, viscosos, inestables, caóticos quizá, los meteo-
tura, imprenta, transmisiones...- , imitan también la natu- ros ofrecen a los filósofos modelos más fuertes y más finos
raleza? Las inteligencias individuales, colectivas o artificia- que la arquitectónica clásica, unida a los sólidos, fija, pesa-
les, ümitan a un Universo inteligente? da, pobre y tonta: para destruirla, basta el menor seísmo, a
Así pues, que cambie la canícula en el desierto central de veces, pero ¿qué es la desconstrucción de la meteorología,
Australia; trepidarán los vientos, normalmente regulares, a que incluye los terremotos, tifones y maremotos? ¿Qyé pa-
lo largo del Ecuador; y así, puede aparecer la corriente del nadero colosal golpea, rompe, amasa su masa? Es un siste-
Niño, cuyo curso deshace el clima del Pení y cuyas varia- ma que queda globalmente estable, resistiendo a las inun-
ciones contribuyen a la formación de los ciclones, en el daciones diluvianas, avalanchas bajas y ciclones amplios,
Caribe, en el golfo de México, afectando a la corriente del erupciones y sequías, el conjunto de las catástrofes natura·
Golfo: de este modo, el tiempo de Bretaña cambia, es de- les; en equilibrio pues, al menos relativo, por los movi-
cir, el de Copenhague y el de San Petersburgo. Pero ¿dón' mientos más lentos o los más repentinos, los más suaves y
de van los vientos del Ural? ¿Por qué redes todavía desco- los más violentos, regulares, desordenados... por las des-
nocidas llegan a los calores australianos? De fuego, de aire trucciones más decisivas y profundas, telúricas, volcánicas,
o de agua, estas corrientes, cuya circulación se asemeja a transgresIones y glaciaciones... por desgastes más que len-
aquellas ;¡ue describieron los antiguos estoicos, llevan nue- tos y rupturas brutales; estable por variaciones duraderas,
vas de Ahce Spring ante las islas del Poniente: el mensaje incluso de varias variables; casi determinista por todos los
codificado no se deja descifrar con facilidad, pero empeza- azares posibles.
mos a leerlo. ¡Frente al cabo Saint-Mathieu, debería infor- y por estos obstáculos, la información pasa.
mar a los primeros franceses de paso de lo que ocurre en Por la larga historia de las ciencias del equilibrio, por sus
las BahamasJ aclimataciones progresivas de todos los movimientos y de
Los elementos volátiles, mezclados, forman los soportes todos los desequilibrios que conservan no obstante una in-
materiales para una información, más volátil todavía y cuya variancia residual, ¿existe una organización más completa,
mezcla o modelado coadyuva, más todavía, a la formación más flexible y, a fin de cuentas, más resistente y fuerte? ¿Se
del Universo, que todo este concreto hace crecer. El mensa- ha vi~to nunca base tan amplia para desviaciones tan mons<-
je lógico forma parte del río material y nace de él: levantáos, truosas? ¿Se puede concebir mejor econooúa? Encontra-
tonnentas deseadas... Afrodita, bella y desnuda, emerge de mos todos los invariantes por variaciones ya localizadas; to-
las ondas, el Verbo nace de la carne del mundo y, como dos los fenómenos antisistemáticos combinados parecen
contrapartida, lo crea como Mundo. Y como la Informa- darse libre curso y, no obstante, convergen en constantes
ción es proporcional a la rareza, el azar milagroso colabora suficientes para que hayamos sobrevivido a ellos, al menos
en la inteligencia. hasta ahora, y para que hayamos construido, desde hace mi-

106 107
tenios, nuestra~ moradas, cavernas, chozas, casas de piedra, Dejadme al menos soñar, ahora, con un entendimiento
madera dura, l:1endas.volant~s, pabellones... cuyos pliegues del Mundo: en el mapamundi del tiempo, en los mapas de
se estremecen en los unprevIstos de los huracanes y las cir- los caminos metódicos que a veces se dibujan, en los ara-
cunstancias caóticas de la historia, y desde donde escucha- bescos que surgen de los seres vivos, en los cuadros anima-
mos, fuera, algún gennen de palabra y de conocimiento del dos de la historia, incluso... tiembla su electroencefalogra-
mundo. ma, como hace el nuestro, caótico, imprevisible y regulado.
Si bien la vida no se puede concebir sin el tiempo, el Por esta razón, objetivamente trascendentales, todas las co-
modelo general del deslizarse, continuo y discontinuo, sas son comprensibles.
que mues~ran los meteoros, proliferando, bifurcando, per- ¿Podemos visitar en detalle este entendimiento? Más fá-
colando sm ~esar. mezcla de aleatorio y de necesidad, mu- cilmente que el nuestro, en realidad. El universo muestra al
cho más fle~ble y pert~nente, e~ sus "!ultiplicidades, que descubierto inmensos yacimientos que se asemejan, curio-
e! modelo lmeal, contmuo o dlscontmuo, de una tradi- samente, a lo que se decía antiguamente de las facultades
CIón más consagrada a medirlo que a describirlo o expli- del sujeto: los casquetes glaciares, desiertos y océanos, gi-
c~rlo, es ~decuado para la evolución de lo vivo. Las espe- gantescas masas de hielo, de sequía o de agua, funcionan
Cies, ef~ctlvamente, percolan: .dependiendo de que algu· como memorias, bancos, retención y regulación de esta in-
nas vanables permanezcan baJO el umbral de transición formación que los ríos generalizados reciben, intercambian,
de percolación o lo superen bruscamente, aparecen o no. emiten y clasifican, como por la inteligencia actual. Y como
Esta solución, en la que el tiempo de la vida se adapta al todo flujo reacciona ante cada cosa ¿podemos seguir ha·
del mundo, ¿es la suma del darwinismo, que opta por los blando de sensibilidad? Comparemos ahora estos yaci-
saltos discontinuos, propios del organismo, y de la de La- mientos y estos ríos con nuestras técnicas, duras, y tecnolo-
marck, amonestada sin razón por el Pequeño Cabo, ya gías, blandas: con nuestros códigos, esculturas, escarifica-
que la me~eorología interesaba en primer lugar al biólogo, ciones o escrituras sobre soportes; con las representaciones
que descnbe las transformaciones continuas de acuerdo y con las-,imágenes en las pantallas... con la inteligencia, con
con las circunstancias naturales, exteriores a dicho orga- la memoria, con la imaginación... artificiales. ¿No le parece
nismo? que hacemos las cosas menos bien que el mundo? ¿Q!J.é le
Sí así fuera,. se abriría un tiempo realmente universal, ya parece que somos en comparación con él? En fragmentos
que las cosas mertes lo modelizan, los seres vivos en él vi- dispersos en el universo de las propias cosas, pero también
ven y pas~, ya que la historia podría entenderse por él, en nuestra fabricación de herramientas groseras o refinadas,
~ro también po~que encierra la auración fisica y la inven- yace fuera de nosotros el antiguo sujeto, o al menos su inte-
tiva en el pensamiento, imprevisibles y chispeantes de nove- ligencia. Del mundo a las redes, prolongamos el mismo di-
dades. bujo.
Antiguamente condenado por los guardianes del orden y Pero ¿qué se movía hace un momento? ¿Un átomo de
los contadores del tiempo, el sistema --<podemos seguir harina, un elemento de flujo, la mosca... o Guyon, el narra-
llamándolo así?-, el sistema peor en apariencia --e inclu- dor del Harla, explorando detalladamente el espacio de su
sa portador de la huella del mal-, porque es blando, fluen- morada inmemorial, antes de lanzarse a los caminos forá-
te, azaroso y caótico, se revela, en realidad, como el mejor neos, o el que pasaba de pronto de los vergeles de su tierra
y el más adaptado a la vida, y el más impensable nos ofrece natal, a las primaveras lujosas del otro lado del planeta?
el modelo más poderoso del pensamiento o de una inteli·
gencia ligera, flexible, trágica y fonnidable.

\08 109
¿Vo!1J17 tl f.\(n"bir subre los meteoros?

Nada más empezar el siglo, un erudito, dicen que muy


sagaz, escribió que la moderp.idad empieza cuando la filo·
sana deja de hablar de [os Angeles. ¿Qué CIencia, qué sabi-
duría se anuncia cuando estos mensajeros reaparecen para
entretejer, recorriendo nuevos caminos, un Universo que
conspira con aliento.~ y redes? La tilosofia contemporánea,
con seguridad, empezó cuando dejó que las ciencias asu-
mieran el riesgo de describir los Meteuro.~ en su lugar. ¿Qué
filosofia podemos esperar cuando retumban de nuevo, Propagaciones
atruenan, soplan y acarician, chorrean y percolan, modelan
un mundo y graban los itinerar¡o.~ de un método sobre el
atlas del tiempo?

110
¿Q!é hacer?
1

Espacios virtuales
TRABAJOS

El.lentido de dOI palAbras


A la pregunta: ¿qué hacer? los idiomas Indoeuropeos res-
ponden utilizando dos (l tres términos diferenciados: el tra-
bajo ltrtl1Jatl] , término que se utiliza también en francés
para el potro, antiguo mslmmcl1to de tortura, construCClón
cúbica con vigas a escuadra, que solía tener tres pilares, al
que se ataba a los <lll1IIlales, caballo.s o bueyes, para herrar-
los; el trabajo decÍJmos, por el que servilmente o teúrgica-
mente obligados, sudamos, surrimos y nos deslomamos, se
compara con la labor [labcurl, pcno.sa y paClente, para dife-
renciarlo de la obra llJl'u7Jrel, liberal, personal y productora;
el inglés con algunos matices diferentes pero una intención
Similar, separa 1flOrk de la/JOur, o el alemán Arbcit de W;;rk
De la misma ramilia, obra, 7ilork y Wérk se construyen sohre
un origen gne~o, facil de identiricar en la palabra energü, o
en el erg, que es una de las unidades de la medmca.

DRAMA ENIRES ACTOS

Necesitaríamos mucho tiempo para reSUl1llf aquí las múl-


tiples lllSlonas de estas dos () tres palahras, de las realidades
que de,slgnan o que oculun, y de los hombres, de las muje-

115
res o de las clases que convirtieron en libres o serviles. Un siste al tiempo y a su erosión; en suma, trabajo de origen
interés de la historia reside en el estado actual de la cues' para obra perenne. , . ,
tión: nos volvemos hacia los capítulos anteriores, cuando la Segunda imagen: a través de los paIses del Med.tterraneo,
evolución actual, violentamente, se bifurca e inquieta. En- con su maza al hombro, golpeando con ella a dIez mons-
tonces nos acordamos de plantear la pregunta: ¿cómo y por truos o utilizándola de palanca, Hércules, semidiós de .los
qué hemos llegado hasta aquí? Y ahora, los trabajos y las grandes trabajos, pidió ayuda a Atlas que sostenía ~l clel.O
obras se transfonnan con rapidez, así como sus condiciones para que le ayudara con los remos ~~l barco que salía hada
generales, y los problemas que plantean estos cambios glo- el jardín de las Hespérides. Al movdIzarlo, lo pone a traba-
bales no nos dejan tranquilos, ya que suponen una revolu- jar: la historia se bifurca, pasando d~ la obra purame~t~ e~­
ción considerable de las costumbres y de las sociedades, de tática al trabajo cinemática, en mOVimiento, o a la dmaml-
nuestro planeta mismo y de la humanidad. ca de una transformación: nadar para que av~c~ el barco,
Desde la óptica del drama presente, ¿nos preguntamos si limpiar los esta~l?s de Augías... Ya se van de vtale, a sudar
seguimos trabajando, por comparación con nuestra propia para que el patsaJe vaya desfilando: remando duramente,
infancia, campesina o fabril, fuera, con el pico y la pala? entre Atlas y Telamón.' Hércule~ labra las. olas. del ma;..
Sentados dentro y a la sombra, nos reunimos, charlamos, En lugar de describ~r el cortejo de ~as cIencIas me~amcas:
llamamos por teléfono, viajamos mirando desfilar el paisa- equilibrio, desplazamiento, fuerza, bempo, potend.a, ~n~r·
je... ¿Quién de nosotros acarrea materiales pesados o bate gía, en las que volvemos a encontrar los ergs del pnn~lplO,
duramente el metal al fuego de la fragua? Cifras precisas ¿por qué estas imá~en;s y símbolos de héroes o ~e antiguos
anuncian que obreros o trabajadores, en función de que se dioses? Porque las Imagenes de la leyenda so~ mas verdade-
apliquen a la obra o al trabajo, los cuellos azules, como di- ras que la historia, incluso que la de las téCniCas. .
cen nuestros amigos ingleses, han cedido casi todo el terre- Atlas sostiene, Hércules transforma las cosas. I?ecunos
no a los cuellos blancos. ¿Q!té es lo que hacen estos últi- que sus trabajos son duros y ~os: ellab.rador, el tejedor, el
mos? Hrabajan realmente, en el sentido que la historia tallador, 'el arquitecto, el albanil, el mannero a l~ ,"el.a o al
daba a esta palabra? remo no suelen utilizar el fuego. Desde la revo.lucIon .~dus­
trial, la fragua pasó a primer plano. Nueva ~1~caC1on: la
transformación ardiente de las cosas se conVlrtlO en la b~se
Plmus de arquitecto, diseños industriales del trabajo, que fu~de el ~neral en ~ingo~es y los con':1er-
te, sobre diseños mdustnales, en rrul maquJ?as m~tnces
Sus relatos describen una serie de símbolos. ¿Recuerdan que crozan el espacio ruidosament.e y con ral:ndez, dejando
las Cariátides que sostenían las columnas en los templos tras de sí una estela tóxica. A los dIoses antenores, verdade-
griegos, antiguas figuras de mujer o de hombre, llamadas ros o falsos añadamos a Prometeo, que robó el fuego del
Atlas o Telamón, musculosos, resistentes y pacientes, ami- Olimpo p;a;a dárselo a los hombres, o a Hefaistas, cuyo ~a­
gos de las formas y del equilibrio? Gracias a la geometría y Her estaba, dicen, bajo un volcán, y un mo~emo d,em01.l1o,
a la estadística, el albañil y el arquitecto, sobre planos de tra- gran separador de moléculas, que Maxwell Invento el SIdo
zado riguroso, realizados en piedra, transmiten esta carga pasado para explicar que el calor y el frío no se s~p~a~ ellos
corporal o esta contención inmóvil a objetos que no se solos. Nuestro mundo, estruendoso y termodmanuco, se
apartan entre ellos de la vertical: los cimientos sostienen los está perfilando ya. Y sin embargo, siempre volvemos a la
muros que soportan las vigas en las que se apoya el arma- misma pregunta: ¿cuántos ~erreros que~an? Y, según estas
zón, etc. Labor primera o fundamental, obra estable que re- definiciones, ¿estamos trabajando todaVla?

116 117
calor de donde viene, difusa, la contaminación, mientras
que ~uestro mundo fluido, fluente, flu~a, volátil: I~ ~
!.As redes y los microproasatiores de las mensajerías lutiva del trabajo en tres estados o cambIOS de fase: solido,
líquido, gaseoso. Se dice volá~1 de una sustan~la que c~­
. ,última bifurca~~ón, que tomó por s0!fresa a mi genera" bia, rápidamente, de fase, haCIa un estado sutIl.. y tam~len
clon, cuya devoClon a Prometeo no deJo ver venir a Her- de ooa aparición que rápidam~nte desap~r.ece. tPor que en-
mes: comunicación, interferencia, tránsitos traducción dis- contrar más curiosos estos atnbutos angeltcos, en.1a e!a de
tribución, intercepción y parasitado... tra~smisiones y re- la información o de las monedas volátiles, con cotIzaciones
des..: tras .el sostén estático de las fonnas, tras su transfor- de Bolsa que dan la vuelta al gl~~o ~ un ~brir y cerrar de
maa6~, pnme~ en frío y después en caliente, llegó el reino ojos y que desestabilizan los eqUlltbnos antIguos, que el de-
de la mfort1!aaon. Par~ comprender. o definir el trabajo y la monio de Maxwell, en la época de la fragua, o que Atlas y
obra? repe~os la .nusma palabra, Idéntica por su historia, Hércules en otros tiempos? .
contmua y dIscontmua, como de costumbre. Nuevo símbo- Por supuesto, ahora y sieml?re, con en~abalgamlentos y
lo, pue~, o tercera fi~a: ?bramos a la manera de los Ánge- remanencias, perduran los antl~os tral:'aJos: nooca J?odre~
les,.antIgua pero ~ecI.ente Imagef.! de esta historia. En griego mos prescindir de campesinos m de ta~lstas, de a~banlles m
antIguo, a.ngelos slgmfica mensajero. Reflexione, cuando se de caldereros; pero aunque sigamos Siendo arcaICos en las
va a ~baJar por la mañana, la multitud que transita por las dos terceras partes de nuestras conduct.as, algunas o.bras,
calles: lCuán pocos Prometeos, y aún menos Hércules y At· más que otras, dan a una era s.u coheren~la y su·~ol~r Slll~­
l~s,. para tantos y tantos Arcángeles, que van partiendo de lares: mientras que en otros tiempos fuunos mas bIen agn-
ViaJe portando mensajes! Ahora vivimos en una irunensa cultores y no hace tanto especialmente herreros, ahora so-
mensajeria, en la que la mayoria trabajamos de mensajeros: mos sobre todo mensajeros, aunque todavía dependamos
soportamos menos .masa~, encendemos mef.!0s fuegos, de los campos y de la fábrica. . ,
pero transportarnos mensajes que, a veces, gobiernan a los y así \legamos al punto e!1 que l~ ~regunta: tqu~ ~ac~
motores. -mas? se encuentra con la pnmera: tdo~de estamos. d~l11,
Mensajeros, mensajes y mensajerías, tal es en resumen el en la obra en la fábrica... por los espaCIOS de la comunica-
pro~a d~1 trabajo. A los planos del arquitecto, a los dise- ción? ¿No'vemos que esta I~ca~zación también se evapora?
nos mdustnales, suceden las redes y los microchips. ¿Q!te si bien los planos y dibUJOS regulaban ~ue,s1:r?s luga-
res habituales nuestras redes los prolongan sm lumte algu-
no? ¿Q!te trabajamos en espacios virtuales di6ciles de repre-
De lo sólido a lo voldtil sentar?

.Numerosos cambios acompañan este triple desplaza-


n.uento de hombres y de. funciones: ya no trabajamos, por
eJe~plo, sobre la matena. Obras, pues: las pirámides de
Sistqnas: lo inerte, lo vivo, la historia
Egipto o el puente sobre el Card, piedras; la colada en los
altos hornos, río de fuego; las señales de los satélites, que La historia acaba con un héroe, sin nombre, en tres per-
vuelan COffiC? la luz. Porteadores o albañiles, los primeros sonas, que reúne en él los sistemas estatu~os. sólidos y
obreros manipulan y sostienen furmas invariables y sólidas; bien cimentados de las formas estables, Hercules o Adas,
los segundos transforman las cosas licuándolas mediante el las transformaciones Ygénesis por la potencia del fuego, en

118 119
!as_que C~lContramos a Prometeo y, finalmente, el universo
mfOmlJt~vo, con~plcjo y volátil, tejido por las mensajerías,
que antJ.1l0 previo Herrnes, el mensajero demasiado solita- PROI.ONGACIONES HACIA El. UNIVERSO
no, ~e 1m antiguos dioses, ahora coronado por las cohortes
allseIICJs. R~p.resentaria bastante bien el mundo inerte que Mapamundi: la reunión de las interutcionn
esrabamos vIsItando.
Pero está tlmhién el organismo vivo: mvarianeia a veces No, porque e! último acto de este drama, e! de! anuncio,
con el esqueleto duro y estát~co, forma sólida y po~e ergui- conforma el mundo, pero no como lo hiCieron Atlas, Hér-
do; metabobsmo .que transforma los alimentos y expulsa cules o Prometeo, cuyo trabajo sólo transformaba cosas, Al
I<?s reslduos, transformaCiones cálidas y fluidas; sistema ner- ensdmblar algunas piedras para dar forma a un templo, e!
".IOSO, sutil, cuya red admirable procesa la información. arquitecto y el porteador cambian un lugar y su entorno
EqUlhbno de portaoclJ Y, ?e sustentación; trabajos de pro- más próximo; el campesino ara un campo; en cuanto a He'
~CSdlTIle.nt0'y de elab0.raClon; transportes imperceptibles de faistos, nunca sale de la fragua en cuya portería hace guar-
,'ilgJl(~': (Sellan ,conceblble.,- nuestras vidas sin todos nuestros dia el demonio de Maxwell: mutaciones de cosas y débiles
tr,lbajos y S1l1 Angeles tenues? desplazamientos.
Paed escribir la hlstona, quizá haya que asociar al menos El antiguo atlas dibujaba Jos planos de aquellos lugares.
t~e~ tlemp~)s: al tIempo, reversible, de los relajes o de la es- y sm embargo, el calentamiento y la fusión dejan que al-
tatICa, nacido cerel.de los p¡]ares o de lJ.s palancas, el tiem- gunos efluentes se escapen de nuestro control: ¿qui.én pude
po lffeverslble del fU.ego que se ,Ipaga y el del demoI\lo de predeCIr, en efecto, dónde irá el humo, la secuenCia de las
M'lXWe!l qUe, al realll!llJ.rlo, pOr el contrario, hace nacer las pave,~as, vuelos, olores, basuras, cenizas... ? Nuestro mundo,
sll1gulandades. Al anudar el tiempo de las Jnvarianzas deli- cuando empieza es ya global. Al lanzar signos por el tiem-
L1S al de 1.1 m,!erte o el desgaste y al que se inventa o que po y el espaCIO, las mensajerías están entrelazando un nue-
hrot<l, la tustona dCJa de correr como s](:mpre creímos. vo umverso. Esta es la revolución inesperada: mientras que
los trabajOS y las obras sólo alcanzaron, entonces y ahora,
salvo accidente, a lo local, Hermes cambia lo global: opera'
Historia, pues, o drama de los trabajOS y de las obras en dores, trabajadores, obreros de universo, los Angeles tejen
tres dctOS: ~Ieva~, calentar, tr~nsmitir; tres familias de Im,íge- un mundo diferente.
~e,~ o de actores: Atlas y H~rcules, Prometeo o el demonio Lo vemos, lo escuchamos, reaccionamos, en tiempo real,
e M:l~e1I,. Hennes y Io.s Angele.s; tres estados de la m<1te- trente a sus seüales, cuyas llamadas actúan sobre nosotros,
r_la: ,m/¡da, hgUlda, ,:ohí~il;. tre,~ palabras que son UIla sola: al mIsmo tiempo. Este lugar yace, estrellado, en la intersec-
fonn'l, t~'lllSform'Kl()n, lIlform,lción; tre,~ tiempos: reversi- Ción de un universo que se puede deflmr como la reunión
hle, entropKo, neguentróplco... histona, pues de los hom- de las localidades desde las que afluyen los caminos, hacia
bre,~,Y de .su.~ t~cniels, pero también de 1<IS cie;lCias, pues la la encrucijada. Por muy lejos que el nuevo universal repita,
teona de la 1J;tonnaClOIl sucede a la termodinámica, y ésta una vez más, los Imperialismos antiguos, en los que una
.1 tod,a}a meca;lIC<1 completallletlte desarrollada: estática, cj- sola ley Imponía su vitrificado monótono sobre el conjun-
nematlca, dlllannca.... historias íntimamente trenzadds con to de los lugares, su red bien conectada despliega la reunión
1:1 dc las rch~oncs', mitos y monoteísmo, que se expresa en de las llltersecciones de todos, emiwres y receptores en do-
figuras ..
ble haz.
¿Tdón?
El nuevo atlas dibUJa este mapamundi.

120 121
tan los gestos y la vista a los límites de los objetos labrados,
a veces hasta detalles exquisitos, volviéndose pacientes y
Atlt", mundial y humano d./.' la wmpimcidn lentos como e! tiempo de sus bestias de carga, recortados o
forjados[(~mo pie.zas de. fragua. ¿Se .cultivan labrando, se
El adagio milcnano, de una armonía casi coral, del pri- tl.)rman fOrJando? d.a cahdad de! escntor depende de su es-
mer verdadero mundo unitario, natura!, tal como lo descri- critura? Si, la atención soberana a la cosa le suelda e! cuer-
blÓ la fíSICa de los antiguas estOICOS, de que todo conspira, po y hace fusionar dos singularidades, mutuamente esculpi-
se entrecruza e IIlteractúd, II1tercept~ y se entreexfres~, con- das, de modo que al mezclarse la carne con la matena, el
cuerda y consiente, lo podemos aplicar, ahora, a UOlverso, trabajo labra al sujeto, de la misma forma quc la obra traba-
tecnológico y culturaL de las obras mntemporáneas. En ja e! objeto. Más justa piensa, más hermosa su alma.
este nuevo univers.l1, no centrado, el centro yace en cUdl- En e! tajo o en la fabrica, e! equipo, la cadena, vieron crc-
quier lugar, y cualquier cosa, cualquier lugar, cualquier cer el número de los hombres, desde que la producción dc
hombre, cualqUlCf grupo o cualquier frase ocupan, al me- cosas complejas y mu1tiphcadas exigió, multiphcó y combi-
nos en derecho, un lugar [OCI!. ¿Dónde ubicar una sola nó una colectividad, asociada o en lucha por la supervlVtn-
cumbre privilegldda, en la que _~ólo se encuentran conexio- ua de los explotados, mientras que sc dice que se pcrdió
nes completlS, diterente,~ como rnímmo por su lugar, 19Ud- hasta el recuerdo de la relación de los factore_~ y de su per-
les como m,ixl!110 por su completud? Este punto yace en feCCIÓn recíproca; no obstante, jamá.~ se vía un grupo que
este centro, obVlamen1e rehltivo, en r,lzón de sus conexio- no aSimilase un objeto creado por él. Y las rcdes de comu-
nes globales: centro y nrcunterencia por tod,lS partes. El lllcaClón ahora reclutan, para su conexión pública, a la hu
lI\llvers.llliso IIlv,ldido por una ley ú\lleJ deja sitio a la cons- manidad casi entera, que se convierte así en e! sujeto de la
plr,Kión armÓlllC<l de eS\;ls slllglllaridades ul1lversales, en las obra al nusmo tiempo que en su objeto.
que se ap,lg<1, 'll\llenos ell derecho, el confhcto entre lo lo· Nuestro trabajo se dirige al universo, nuestra obra tiene
cal y lo global: la Mon,ldologü de Leibniz sucede al espa- como dimemión y como cosa el mundo, pero al nllSmo
CiO de DesC<lrtes. tiempo recluta, enrola, contrata, despide... Implica a todo el
Mientras que los antiguos C1mIllOS y métodos llev'lban mundo: la antigua resonanua del trabajo sobre el trabaja-
de un lugar a otro, ambos definidos, las nuevas vías que _~i­ dor apunta ahora al universo de bs cosas y a la totalidad de
gllen nuestras prJc11CIS, lldcidas aquí y dllá, qué importa, se los hombres. ¿A qlllén se opone ahora esta mtegración?
prop,lgan por lod.IS parte_~, en ramilletes yen luces, o aflu- Estamos lejos de! campo solitario de! agricultor o del ta-
yen .1 tod<ls lurtes, en h,Kes y en ramilletes: mil menSdJeros ller cadencioso de nuestros padres, y nuestras mensajerías
broL111 y confluyen, por estos dlVersm caminos, en los que l1eg'll1 .Ihora a las grandes poblaciones de un mundo lleno.
redes de:: redes, circuitos mini'ltuTlzados y sattliles gigdntes, Este trabaJO, esta obra (tienen como fin la solidaridad utó-
conectan los lugares, Illtersectddos como una rotonda. pica de la humanidad entera? ¿Estamos viendo acabar la lu-
cha de los hombre~ y de las clases o abrirse una guerra total?
Construimos un mundo, el umverso mismo, y la humani-
¿QUién no b.1 celebrado la resonanCIa de::clsiva del traba- dad, de paso. Pero, con estas conexiones múltiples, ¿qué ha-
l? sobre el tr,lbJJador, de la obra sobre el obrero, en dunen cemos? ¿Un trabaja? No se le parece. ¿Una obra? ¿DOIllll1a-
slón, número y calidad? ¿QUlén no ha visto la luclIa que mas sus efectos y sus cammos? ¿Tecno-logias? En cualquier
opone a 1m proPlet,1TI0S y los Siervos? Soli1ano en el cam- caso, pasamos, por estos caminos, dc lo local a lo global: la
po, en d Llller () en ti ¡¡"lgU'1 ,cllabrddor y el artesano adap- humanidad construye el universo construyéndose por él.

123
mentes marinas, los soplos de viento y los fluidos, la .~erra
en placas y los fuegos que las ~ansp.ortan, c~~a volatih~ad
Pantopía.y utopía más o menos viscosa transmite la mformaClon ~ lo lel~s.
Como los seres vivos, las cosas inertes resuenan.!untas sm
Este universo de la Pantopía -todos los lugares en cada cesar, de modo que no existiría mundo sin este tejido eng~­
lugar y cada lugar en todos los lugares, centros y circunfe- zado de relaciones y continuamen~e trenzado.. No cuestlo-
rencia, relación global- fluye evidentemente hacia la Uta- namos que todas las cosas conspl~en y c~nslentan: ellas
pia: pensamos y vivimos pues en la esperanza, múltiple, de también prolongan los lugares haCia el u~verso. Nuestr~
que este mundo, natural para la física, y cultural, por nues- obra nueva se comporta como un mundo. <Accede al um-
tras obras y trabajos, haga exactas y rigurosas nuestras imá- verso en el sentido de que resuena como él? ¿Una segunda
genes de Mestizos y de Arlequines, para orientarse en polí- utopía cantarla la armonía entre la cultura emergente y la
tica y definir la nueva república mundial, en la que cada naturaleza evolutiva? .
uno, a la escucha de la voz de los demás, haga escuchar la . ¿Podemos decir que esta armonía .es ta~ nueva b~J?, el
suya propia, por caminos que ahora son fáciles de describir, Sol? Cuando indicaba la ~ora del equmocClo y la P?S~CIOn,
sencillos de construir y fiables; de este modo, con un poder en latitud, del lugar, el eje del cuadrante solar escnbla, en
tambi~n compartido, mezclado, difundido en el espacio y otros tiempos, sobre la tierra, él so~o, u.nos r.esult~do~ que
en el tIempo, en el que las tecnologías absorben, por prime- nos adjudicábamos nosotros: esta mteltgencla sutIl, üef.le-
ra vez en la historia, unas complejidades que hacían impo- mas que llamarla propia, interior a nuestras .o;euronas y vm-
sible ahora y siempre, este reparto equitativo y calculable en culante de una sociedad de cerebros, o remltula a las herra·
cada instante, ambas pueden prometer una paz perpetua. mientas, artificial, pues; o referirla ~ mundo, que traza, au-
Una definición, muy realista, de la utopía consiste en tomáticamente, sobre sí, la longitud sO?1breada de su
que una cosa, tan fácil de hacer que ya está hecha, no se propia luz? ¿Cu~ de \:,!s ~es,. cultura, técruca o naturaleza,
haga. ¿por qué hacer las cosas sencillas, felices y apacibles, goza de ~ta funCIón? ¡Elija SI se a~eve!
cuando se pueden hacer complicadas, trágicas y mortales... ? De la misma forma, la memona, otra facul~d, duerme
¿y eor qué, lamentablemente, optar siempre por la misma en la biblioteca, en el museo, en el lenguaje, escnto o ha~~a­
poSIbilidad, agotadora, estúpida y sangrienta? do, como bajo la pantalla de un ordenador, pe~ tamblen
Enseñad a los niños a reírse de los realistas más que de las en los desiertos y en los casquetes polares, bancos lOmensos
utopías. de calor y de frío; el recuerdo se des~ierta y alum~ra, a la
luz de la vela como al paso de la comente, C1;1yo vIgor.rea-
nima el olvido pero también al soplo de los vientos cálidos
El mundn, /ns aparatos y nosotros: misma red que hacen voiv~r a la existencia a una co.rrien~e C?~O el
Niño desapareCIda desde hace lustros; la lmagmaclon l~a­
y mientras que nuestras redes, artificiales, claro, acceden mea, 'se apaga, se agota, en las páginas o.las pantallas... grtta
al gl~~, nosotros des~ubri~os, a modo de retomo, que la estridente flauta de Pan, canta el clannete, llora la canta-
este ultImo, real, matenal, 6SICO, se construye, evoluciona y rela y solloza el fagot, sensibilidad de metal, de cuerda y de
se equilibra, mediante mensajes y mensajeros, como si madera alzaos tormentas que hacéis gemir a los árboles...
constituyese él también una inmensa mensajería. Delfines, no no ~omos tan excepcionales.
ballenas, abejas, termitas, hormigas... comunican con segu- io que algunos libros, recientes después de todo, llama·
ridad, pero también hemos leído en los huracanes y las ca- ban facultades del alma, (ahora las vemos por el mundo,

124 125
in~I!e.o fabricado. Creemos buena~ente 9ue la inteligencia carga objetiva que levantan entre los dos, la int:liget:cia a.r-
artlfiClal es cosa de ayer, cuando finmos siempre artificiosos tificial remite, doblemente y globalmente, a la mtehgencla
para una gran parte de nuestra inteligencia; y el mundo se natural, de las cosas y del mundo, y a la inteligencia colec-
encarga del resto. Emisoras, receptoras, algunas cosas escri- tiva de los hombres, en guerra perpetua.
ben y miden, reciben y repercuten, conservan en una me- El contrato natural los unió.
moria larga datos múltiples, de modo que construimos co-
sas semejantes para que piensen con nosotros, entre noso-
tros, para nosotros, y por las cuales o en las cuales llegamos El SJ9cto, el objeto ahogados en ÚJ red
a pensar. Sabemos desde hace tiempo construir lo que ha-
bíamos llamado nuestras facultades. Puede tratarse de acción o de conocimiento, de contem·
No proclamo el doble absurdo de que el mundo inerte plación y de obra, el antiguo sujeto, Hércules o Vulcano,
vive, en primer lugar, ni que los seres vivos y los materiales, trabajaba en un objeto, piedra tallada o pieza forjada, ah~,
conjuntamente, gozan de conciencia. Cuando los primeros ante él, es decir, bien definido, ambos entregados a la antI-
fundadores de la fisica moderna dijeron que el mundo es· gua relación entre un ser, ahí, y este fragmento preciso de
cribe o habla e11enguaje matemático, no lo suponían cons' espacio, de tiempo y de materia, localizado. La prolonga·
ciente por ello. ¡y sin embargo, expresa sus leyes! Y sin em- ción hacia el universo afecta a las dos instancias, ahora irre-
bargo, con la sombra de sus árboles, traza, en e1lugar indica· conocibles.
do, hora, solsticio y latitud. ¿Qyién no ve, no experimenta ¿Cómo describir y nombrar el nuevo sujeto? Integra tan
la inteligencia sutil y la memoria enonne del mundo de las bien la colectividad de los hombres y la suma de sus medios
cosas? Una evidencia como esta puede prescindir sin pro- que, trabajador o contemplativo, su red de todas las re~es
blemas de consciencia. induye la memoria inmensa y total, enumeración y revISta
general, sin omisión alguna;.la inmediatez del re.cuer~o q~e
se hace :¡.vesente de inmediato, a placer; una mtehgenCIa
La red del mnculn social perfectamente conectada, cerebro suma de todos los cere-
bros; un juicio equilibrado, por control y regulación recí-
De,1a misma f?nna, consl!Uimos nuestr?s grupos y nue- procos de las informaciones cotejadas; la imaginación,
vos vmculos SOCIales. Máqumas y herramIentas no contri- como conjunto de las imágenes, reales y virtuales, y de las
~u~an tan pod~rosaJ.Dente a tejer colectividades! ni empu- situaciones posibles, que pueden sustituir a las antiguas ~­
Janan a la hlstona a bIfurcarse con tanta fuerza, SI se reduje- periencias, demasiado lentas por comparación con su rapI-
ran a objetos pasivos. Estas puntas, escritorios, mesas, dez... todas las antiguas facultades reunidas en esta trama
li~ros, di.squetes, consolas, microchips, redes... producen, al flexible y activa, siempre ~espierta, sin reposo, au~enc~ ni
mismo tiempo que conocimientos o infonnación, al mis- sueño... sujeto único, con)untador, global, colectivo, mte-
mo tiempo que facultades, imaginación, inteligencia o me- grado como un total en todas partes y siempre presente
moria, producen, pues, los grupos que piensan, que recuer- para sí mismo. ¡Cuánto más claramente vemos en este nue-
dan, se expresan y, a veces, inventan... más aún, en el hori- vo sujeto, ya que podemos describir sin misterio sus medios
zonte, la humanidad, por :primera vez, hoy, sujeto global o facultades, desplazándonos por entre ellos o ellas, como
del pensamiento en el trabaJO; y, como la producen, es tam- si se tratase de objetos! Al acceder al universo, ¿el antiguo
bién su objeto. Al igual que una palanca se remite, local· sujeto se tendría que objetivar?
mente, al brazo del sujeto cuya fuerza la hace bajar y a la Prolongado de la misma fonna, el objeto se extiende y se

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conecta, de modo que alcanza los límites del mundo, como dice y qué le dice? ¿Con qué fin? ¿Podemos describir el
he dicho; sin embargo, consecutivamente, el sujeto se pre- nudo y adivinar el desenlace de la tragedia global?
gunta si ahora tiene un objeto delante de él. ¿Qyé podria
querer decir «delante de» en este caso, y cómo comprender
un objeto que goza de las mismas facultades que el sujeto ¿UNA NUEVA TRAGEDIA?
mismo, conectado, conspirador como él, dotado de memo-
ria y saturado de imágenes? Al acceder al universo, ¿el anti- ¿Trabajo antiproductivo?
guo objeto se convierte en sujeto?
y entonces, kómo redefinir el pensamiento, cómo recu- Vuelve, terca, la misma pregunta: ¿seguimos trabajand?
perar el ?",abaio, del que viyiJ:nos desde hace milenios, y si nos convertimos en Angeles, monjes agrupados en ml-
cuya nOClOn supone el dominio de un segmento pasivo de riadas? No en el sentido de otros tiempos, cuando nos
espacio y de materia por un proyecto activo, mientras que deslomábamos sobre la parcela de alfalfa o el montón de
la prolongación hacia el universo de las dos instancias que piedras para t~sfonnar" ca!! nU7st~as manos y con pe-
unían los cambió tan radicalmente a ambos? queñas herramIentas y maqumas hm~tadas, co.s~s locahza-
Si las ciencias, en la actualidad, resuelven todos los días das. Intercambiamos y propagamos lllformaclon con ob·
sus problemas en el seno de esta nueva inmersión o de jetos que más bien parecen relaciones: fichas, códigos y
esta nueva confrontación del sujeto-humanidad-objeto circuitos.
con el objeto-mundo-sujeto, si un nuevo derecho ha podi- Además, y esto es más grave, en el nuevo universo en co-
do concebir un nuevo contrato, la filosofía, con una era nexión creciente, el antiguo trabajo, que sin duda ha pasa-
entera de retraso, sigue sin inventar los conceptos que po- do a ser antiproductivo y contaminante, produce crisis y
drían refonnular el trabajo, para librarnos de lastres políti- paro, por remanencia indebida, inútil y peligrosa, de la civi-
cos y sociales, despilfarradores de vidas humanas. O traba- lización que en otros tiempos se organIZó alrededor de él,
jamos para completar el nuevo tejido inteligente o trabaja- actividad"central, que recluta y moviliza todavía a una so-
mos por él, para conectarlo con el mundo. En ambos ciedad que sigue fascinada por su propia memoria. ¿Nues-
casos, hay que aprender a hacerlo e inventar lo que no se tros desastres vienen de antiguos éxitos, cuyo nuevo fracaso
puede enseñar. mantenemos costosamente, de modo que lo mejor de ayer
En los márgenes, el resto de nuestra obra se consagra a se convierte en lo peor para mañana? En el fondo de este
limpiar nuestros establos del antiguo trabajo-rey. callejón sin salida, ¿trabajamos únicamente para reparar los
estragos del antiguo trabajo? Nuestras tecnologías ava~a­
das producen paro en las antiguas técnicas, en lugar de m-
Del drama antiguo a 14 tragedia contemporánea ventar algo nuevo. . . .
¿Nos espera a todos el paro-angustia? Salvando la redlstn-
Se acabaron los antiguos dramas locales en tres actos, la bución de la producción entre países que fueron más po-
tragedia contemporánea tiene dos protagonistas: ya no hay bres y los bloqueos estúpidos, por parte de todos los que
a~tor solitario, ni figura legendaria, ni siquiera coro, ni dios tienen poder de decisión, en lo que se refiere al reparto del
III clase... la totalidad humana solidaria, por miriadas, pro- trabajo y la reducción de su duración, históricamente con-
ductora de redes y producida por ellas. ¿se encadenará o se tinua y económicamente beneficiosa desde hace siglos,
librará por ellas, frente a la nueva universalidad? Inmersa en nuestras ciencias trabajan, desde su origen, en aligerar las
un mundo que se le asemeja, comunica, sí, pero ¿qué se penas del trabajo. ¿Lo habrán conseguido?

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Y otros, posibles? Como el conocimiento, el traba~o c~­
bia, a partir del m0!Uento en .que se ~esvanece la dls.tancla
De nurvo la utopía entre el objeto, pasiVO y el sUJeto, actIV?, y que su difere?-"
cia de naturaleza se anula también. Activamente, dos sUJe-
Quien no lo vea está cegado. ¿Para qué trabajar? ¿Pa.ra ha- tos conspiran. Esta conveniencia contiene el programa de
cerlo menos bien que lo que se nos ha dado? ConstrUir una nuestras obras nuevas.
planta de refino, agotar a los obreros, destruir el me~io am-
biente amasar enonnes fortunas cuyas consecuenCias ma-
tan de'hambre a los miserables... cuando hay microorganis- De la infonnaa'ón a la pedagogía
mos que purifican, depuran o desti1~n ~ejor, más deprisa y ¿Qt,¡ién le teme a un mundo nuev?? Ni mejor ni por que
de fonna más económica y más hmpl3 que nosotros... ? el antiguo, lleno de placeres y de peltgros, como ~e c~stum­
¿Necesitamos contar el tiempo? ¿Para qué fabricar millares bre, será: ya ha empezado, Pasadas las eras, ~grana e mdus-
de relojes, con los que pronto no sabremos qué hacer, cuan- trial avanzó el momento, hermético o angehco, de la trans-
do en la naturaleza abundan moléculas, átomos o cristales misión: comeremoS relaciones y sabiduría, más y mejor de
cuyas vibraciones laten exactamente al ritmo elegido? lo que vivimos de la transformación del suelo y de las cosas,
Cuando lo que el mundo nos da ocupa el lugar de lo que continuará de forma automática.
construido por los hombres, la obra, innovadora, de como ¿Cómo colaborar con un mundo inteligente? He aquí el
prensión sustituye al trabajo, heroico, de transformació,?-, trabajo y las obras venideras: el mundo de las comunicacio-
Comenzada en el neolítico, una semana de nuestra propIa nes, el nuestro, ya e~vejecido, da a,luz, en este lTI:0mento,
creación se termina, este domingo en el que llega el año sa- ante nuestros ojos ciegos, una sOCled~d 'peda~gJ.ca. en la
bático, tercera utopía, tras las otras dos: todo el P?der para que la formación continua y el aprendizaje a dl~tancI.a, por
todos, por alimentación continua; la inteligenCla de los todas partes y siempre presentes en las redes umversales, se
hombres en sintonía con la del mundo; ¡se acabó el tra-
bajo!
a
sumarán las bibliotecas, escuelas y campus, ghett:0s cerra-
dos para adolescentes empingorotados, concentracló,n de la
Invirtamos las antiguas divisas: ya hemos transformado o cultura y de las ciencias, para ac~mpañar, t?da la VIda, un
explotado bastante el mundo, ha llegado el momento de trabajo cada vez más raro, evolutlvo y precIoso. Responsa-
comprenderlo. 0, mejor aún, de comprender que com-
prende, comunica, goza de las mismas facultades de.1as que
¡;
bl, productor de la movilidad universal de las cosas y ~e
los ombres, ¿por qué no va a venir el saber por fin hacl~
nos creíamos los únicos poseedores; ni la materia nI las co- nosotros, en lugar de que, con toda una coho.rte de. de,sl;
sas ni el mundo se reducen al cometido pasivo que suponía gualdades, sólo algunos de nosotros pue,dan lf haCia el.
la obligación laboriosa de transformarlos. De carácter jurí- Pronto dibujaremos un nuevo mapamundi para este nuevo
dico, el contrato natural de respeto mutuo ya no basta; reparto y esta enseñanza virtual.
nuestro socio, global, sigue, además, los mismos caminos y
goza d~ las mismas facultad;s. que la hu~anidad globa,l en
fonnaClón; habla, como mmuno -Gahleo ya lo sabla- Infierno: la miseria univmal
un algebraico y geométrico idioma; ahora enseña su intel!-
gencia, su memoria gigante y sus redes fluentes de comUnI- Antes que nada: ¿qué inconsciencia cieg~ se atr~ve a des·
cación a los que se afanan en construir un universo seme- cribir un nuevo Paraíso, en el que el .mana sufi~lente, los
jante. ¿Construimos un mundo para comprender el nuestro pe~uicios y contradicciones de los antlguos trabajOS se des·

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vanezcan, durante largos años sabáticos en los que se anTIO- Ahora y siempre, más privada de recursos que la pobreza
nieen con un universo. que se .nos asemeja islas humanas de o la indigencia de alimentos, la miseria añade la privación del
poder ahora compartldo, mientras que se anuncia clara- hábitat; la expulsión de la casa-mundo y la exclusión d.e la
mente un temible Infierno? apropiación total producen, frent.e al unive~ en fonnaoón,
La acumulación, el monopolio y la distribución univer- la miseria universal, en dos senndos: se exnende por todas
sales de todos los datos blandos, signos y valores, por parte partes y no tiene recurso. En la historia futura, ¿nuestro tiem-
de un pequeño grupo al que, además, pertenecen las redes po pasará por haber inventado la miseria total, por esta extra-
duras de la circulación, y que hay que llamar, en bloque, el ña novedad lógica de la excepción de lo universal: la feroz ex-
nuevo capitalismo, acrecienta vertiginosamente su poder, clusión del mundo? Dos respuestas inversas a las dos pregun-
eqwpotente con el universo. no sólo en extensión espacial, tas: ¿dónde estar? en ninguna parte; ¿qué hacer? nada bueno.
sino también por la totalización, en tiempo real, de los re- Lo concreto de las cosas locales se escapa incluso, efectiva-
cursos disponibles; ya nada puede escapar de su control, ya mente, a los que hace poco todavía lo poseían, con sus ma·
que, por definición lógica, el universo no tiene excepción: nos y su penar; los trabajadores intelectuales se ocupaban an-
ya se ha hecho realidad la división inicua: todo y nada. tes de lo formal y de lo abstracto, mientras que los trabajado-
Al igual que, desde siempre, los ricos y los hombres lla- res manuales trabajaban en lo dado, llamado bruto, local,
mados libres, lúcidos sobre el mundo global, pero local- empírico y singular, despreciado por los maestros, cuya cabe-
mente ciegos a los pobres o a los esclavos, celebraban su za altiva planeaba sobre las alturas teóricas y concebía global-
propia constitución igualitaria, de la misma fi:mna, los que mente el mundo. Sin embargo, estos últimos han puesto la
participan en este poder omnímodo, recientemente adqui- mano, al menos la yema de los dedos que pulsan los botones,
rido por el saber, la tecnología y la información, ven toda- sobre el conjunto mundial de las herramientas universales, de
vía menos a los excluidos, precisamente los de la excepción, las prácticas ligadas a las teorías, materiales y lógicas. Los ex·
los que no participan en nada porque los primeros, escasos, pulsados de esta creación de universo por los nuevos dioses se
lo poseen todo, incluido el conocimiento del mundo y la ven totalmente expoliados de esta repleción total y densa de
definición constructora de la realidad, así como las faculta- sentido y de hechos. Abandonad toda esperanza; vosotros
des para conocerla y rehacerla, a placer, y los demás, en tan que no hayáis cruzado el umbral de este nuevo mundo; aban-
gran número que su número se prolonga hacia lo universal, donad toda libertad, vosotros que lo acabáis de cruzar.
nada. Cuando los que teman casa no podían comprender el La cuestión de la filosofia que agrupa, de golpe, los pro-
sufrimiento esencial de los que no la teman, ¿cómo aque- blemas de sentido y de angustia, de trabajo y de obra, de
llos que construyen el universo podrían tener la más míni- uno, de múltiple y de universo, de existencia, de realidad y
ma percepción de los que se excluyen del mundo, si su de verdad, de vida y de muerte, de servidumbre y libertad,
mundo mismo condiciona toda visión y todo hábitat? de sabiduría y de religión, se reduce ahora a la de la miseria,
Se levanta en este momento, sin duda por primera vez en excluida de las redes.
la historia, el pueblo, multiElicado por miriadas y por miles
de millones, de los miserab es absolutos y sin esperanza, no Plan estratégico de la gumaglobal
sólo privados del pan y la sal, de remedios para todos los
males, de libertad, de tiempo y de futuro, de sabiduría y de La lucha de clases, a su vez, se prolonga hacia el univer-
trabajo, sino de esta representación elemental de sí mismo so: se enfrentan el universal del poder y de la gloria, de la
en el universo, que a decir de los filósofos constituye la ho- sabiduría, de las herramientas y del derecho, con el de la
minidad. masa de hombres, universal de sangre y de hecho.

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~s.guerras entre naci.arres se remitían en otros tiempos a
delumtar, e~daves ,me~lante. fr~nteras cuyos límites y gru_
pos de habitat hablan,51do dIbujadas por la ~istoria, las.cul- REDES
turas y las lenguas. Mas allá de los enfrentamIentos tradIcio-
nales entre, tri~us minúsculas, .la historia pasada, la primera Globalmente, las tecnologías, blandas, arrebatan a las téc-
guerra autenttcamente mundIal, que no se puede expiar nicas, duras, el poder para dar los colores principales en el
p,orque es r~almente global, ya que las precedentes se redu- momento de la historia y el dominio universal a los que los
Cla~ a. conflictos meramente nacionales entre potencias ¡ro- poseen. Tenemos un mapamundi amplio, recorrido por ca-
penahstas, es decir, falsamente universales enfrentará de nales, nuevo universo utópico y sombrío.
aquí~ en más a dos FP;tl?os d~ hombres: los wtiversalistas, pe- ¿Cómo cambia también la evolución del trabajo la con-
quena grup~, escaslsuno mcluso, de recursos integrales, figuración, local, de la arquitectura o del urbanismo? Afi-
contra los miserables totalm.ent~ desposeídos, pero que re- nando el punto de vista, aquí tenemos, ahora, antiguos pla-
presentan, realmente, la sohdandad de la humanidad. Se nos y algunos nuevos, en un lugar determinado.
desencadena;á mañana, empieza ya, si los primeros cons-
truyen. el ~mverso c~n la d~strucción de los lugares, deján-
dolo~ mdlferentes o l~defimdos, en lugar de suscitar la sin· Plano de calle en tres lugares ricos
gulandad. Estos dos tipOS de habitantes, ¿se arriesgarán a
esta nueva guerra, globalmente mortal, pues se implicará en Recorramos, para prolongarla, una calle rica de París,
ella ~l planeta entero, o decidirán milagrosamente vivir too bien llamada, ya diré por qué, que se abre en la Bolsa, para
dos Juntos y en paz? acabar en el museo del Louvre, pasando por la Biblioteca
Este conflicto nuevo, al ser universal, ¿cómo llamarlo si Nacional: me refiero a la calle Richelieu [lugar rico].
no es guerra de los falsos dioses contra los mortales con~ Frente al pequeño jardín Louvois, primera parada, está la
los ho~bres, iba a decir? ¿y qué nombre darle a e~ta paz? bibliota::a: clasificadas, las palabras se alinean en dicciona-
TragedIa o utopía, nos vemos condenados a elegir. rios, los índices en libros enciclopédicos, las listas en las fi-
chas de los catálogos, y este tesoro o fárrago, coleccionado,
se acwnula en una biblioteca, tanto más citada cuanto con-
serva más textos de los que se pueda haber soñado nunca
reunir en una sola masa, nacional y central, suma de deta·
lles, que recuerdan, si pueden, eruditos y juristas, lingüistas
e historiadores, criticas de filosofia y literatura... despertado-
res de fuentes entre estos restos adormecidos.
Una vez que hemos registrado estas memorias lineales
podemos imaginar otras, con dos o tres dimensiones, pla-
nos, de ciudades o de pueblos, mapas geográficos, de carre·
teras, marítimos, atlas de astronomía, de anatonúa o de ofi-
cios, tablas de números, de elementos quúnicos o de notas
-todo instrumento musical, piano, violín, grandes órga-
nos, traza, a su manera, una tabla de este tipo-, cuadros o
reproducciones de pintura, fotografias, esquemas, películas

134 135

L
de cine o de televisión, estatuas, ídolos, joyas y objetos pre- Gracias a la clasificación infonnática, lo que se busca se
ciosos... ¿Cómo llamar los lugares en los que se concentran, encuentra más fácilmente que con fichas ordenada~, el libro
preciosas y consetvadas, estas huellas planas, alabeadas o se lee mejor que el ro!lo, la peHcula que un conjunto de
voluminosas? ¿Museos o videotecas? De las letras o los li- imágenes, un mapa ammado que un bloque ~e m.apas J?e-
bros a las imágenes o iconos, pasamos de la Biblioteca Na- teorológicos, un guión que una serie de expenenClas:.. hge-
cional al museo del Lauvre, segunda parada, bajando hacia ro y móvil, el microchip va ganando la partIda a la l:arJeta de
el Sena por esta misma calle de Richelieu. crédito, esta última al cheque, este al pape! ~oneda,. que va
Existen otras imágenes o representaciones: algunas repro- más deprisa que e! lingote de oro, cuya rapIdez se unpuso
ducciones de cuadros multiplican el retrato de Blaise Pascal al trueque entre los bueye~ I~ntos y la.s ~emillas pesada~.
o de George Washington y valen supuestamente quinientos ¿Q!1ién recuerda que el adjetivo pecumano evoca todaVla
francos o un dólar, valores o divisas, cuya acumulación en aquellos rebaños?
las cajas fuertes y en las cuentas bancarias, como las de las
finas botellas en las bodegas selladas, precede a su moviliza-
ción, volátil, o a su cotización diaria en Bolsa. De espaldas Puede tratarse de comercio de museo, de biblioteca, de
al río, remontamos, de establecimientos bancarios a compa- banca, de seguros, de agencia ~ de bols.a, cuyas tecnologías,
ñías de seguros y agencias de viajes, la misma calle de Riche- desde hace mucho tiempo idénticas, SIguen acelerando los
lieu, la bien llamada, hacia el palacio Brongniart. desplazam.ientos, es de~r, haciéndolos voláti~es para propa-
Divisas, libros, objetos preciosos... ¿cosas diferentes o si- garlos haCIa lo global; sm embargo, las fu,:clones no cam-
milares? Esta calle con tres lugares ricos de concentración, bian: la acción de reunir para conservar sigue preparando
¿debería reducirse a una plaza o a un punto? Sí, claro, ya las movilizaciones presentes, como las concentraCl~'mes es-
que el conjunto de estos centros, unitariamente, sólo habla tables preparan las circulaciones rápidas. Esto es váhdo tan-
de infonnación o de signos. to para los libros como para e! dinero, las personas y las co-
sas, las palabras y la infonnación. Las nuevas .tecnologías,
De nuevo la animación infonnática y comunicaciones, ordenan y ges.l1onan mara-
villosamente estas funciones acopladas. MedIando un so-
Antes de tenninar nuestro corto paseo a la antigua para porte y transporte fiables, las memorias de los ordena~ores
trazar el plano de la calle, observemos que una biblioteca, pueden reunirse efectivamente en bancos de datos, lOde-
un museo, una videoteca... no sólo desempeñan el papel de pendientemente de los datos de que se trate, y las re.de~ de
depósito inmóvil, sino también y, sin duda, sobre todo de comunicación en redes de redes, que conecten los pnncIJ;>a-
lugar de consulta, es decir, de movimiento. El recordatorio les contenidos y las mejores prestaciones de las .acum~a~lo­
despierta lo que duenne en la memoria, inútil y volumino- nes anteriores. Independientemente del contemdo, solo Im-
sa sin e! recuerdo vivaz. Y la memoria almacena, protege portan el stock y el flujo: plano y animación.
del desgaste o del olvido lo que conserva, para que el re-
cuerdo rejuvenezca o resucite, algún día, lo que designa,
ciegamente, como los miembros dispersos de un cadáver cane, plaza, red mundial
despedazado. ¿Para qué serviría almacenar unas existencias
cuyos elementos no rotasen jamás? El recuerdo, vívido, rea· ¿Por qué una calle larga, cuando ~astarí~ un.a plaza úni-
nima la inconsciencia adonnecida; e! soporte sólo tiene in- ca? En realidad sólo existe un lugar nco, r;che
lieu, J,:mntual,
terés por el transporte que hace posible. es verdad, provisto de las mismas herrarmentas unIversales

136 137
C~p,lCCS de procesar la mfonnaClón en general, indepen- ción, que aparecen aquí para desaparecer por todas partes:
dIentemente de sus .soportes. esta tensión o equivalencia entre lo local y lo global, el ahí
Por ot[,1 pdrtc, este punto, hinchado, pasa a ser e'luipo- yel universo, ¿debería llamarlo ubicuidad?
tente con el planeta, o con la red de todas las redes, a o lar- Siendo memoria, por sus soportes, este entrelazamiento
go de b cual se acumulan, se concentran, se conservan y de arabescos es capaz de recordar, por sus evocaciones y sus
por b LjUC Clrcu1Jn, se consultan, se intercambian todos los transportes; experto por sus sistemas, capaz de aprender y
valores y todos los dJ.tos, en un único y mismo movimien- de busL1r, flexible y adaptable, Imaglllativo por sus Imáge-
to PUBttU! y propagado. l.J calle bien vale una plaza, y los nes, mimético por sus reproducciones fieles, inteligente por
tres lugares valen como uno, pero ni siqUiera necesitamos su producClón de informaCIón.. , ¿no hemos dicho que go-
LUl.l. rol?nd,¡ Ioul, y,l que se extiende al mundo global. zaba de las ClCultades del pemamiento? ¿Qué enorme ani
EtecllY,Unentc, concentración y reunión se hacen inúti- mal estamos construyendo? ¿Nosotros mismos? ¿Nuestros
les. e meluso pCf)uciiciaies, desde el momento en que la red, antepasados imaginaron alguna vez que un día comtnmÍ<J-
,OI1CCLH-Ll J tod,lS p,lrtes, re,\[izJ clla sola [as dos funciones mas, con nuestras manos y nuestra expenencia, el cnebro
de Ir,lllsporte y de soporte, de plano y de animación: con con los CInco sentidos del Leviatán, el espíritu de lo colecti-
un;l t1lL'ima pr,íctica, h,Kemm circular la información y la vo y sus avatares?
l\ll~sult,lmm ,11b donde se encuentra, no 1mporta dónde
esle III ti clllt~d,ld que se concentre, aunque sea pequ6i.a o
lllllCL L1S ,1IltlgU,lS ,lCumuLlnones parecen converger en un Subcol1pmtn.¡ 1!lrlualts
punto, pero este punto diverge .1 continuaóón hacia el uni·
verso, COlllo ~1 la atr,K~IÓ~l de 10 globallg~alase siempre a la ¿De qué sirve capitalizar, aquí y allá, cuando la red anula
de lo IOGll. Este eqUlllbno exacto, este "fuera de ahí», este todas las distanCIas y acumula, en la medida en que conec-
tuer,l de nosotros r("coIlondo en nosotros, caracteriza nues· ta, como si los caminos sólo tuvleran que conectar carrde
!ro tl('mpo. ras' ¿Para qué lugares, para qué estos montones, estos lug:1-
res tan ricos, para qué centros y concentraCión, ya que esta.,
dos nociones se evaporan Juntas, en la medi&l en que L1
C/II(/I'«(/ una suponía la otr:l, cuando una reunión debía tener lugar
y un lugar sólo suscitaba interés cuando hah;a reunido ele-
Por b lllovililbd que {'VOCl su pnmera parte y el depÓSI- mentos cualesqUIera, como un capital, real por actualizado?
to que deslgn,l L1 se~l1Ud,l, la palahra cmctcca no describe ¿De qué vale ahora b acumulación de sIgnos, de bIenes o
nd eSl,1 red ÚlllG1 y múltiple, vers,i.til y estable, presente y de personas, cuando la red hace posible, en tiempo real,
ausente, rC\ll y vlrl11.11, este lonservatorio, gigantesco e inen- cualquier dispOSICión, combin<lCión o asoClaClón? iReún,ln
Ul1llr.1bk, univers,ll y !oul, que podría sustituir muy pron- a placer lo que qUICf,lll y a qUIen quieran! Dado que la m,l
to ,1 LIs blb)¡otcus, muscos, videotecls, <lgencias, merudós, yor p,ute de los lug,ues se encuentran conectados, la red los
b,lIlcos, ["ol11p,llií,:s de seguros y bolsas van.L'i, campus y co- horra al hdCCr!OS existir Juntos, y t1 Clneteca pasa ,1 ser V1I
leglm, todos los \ug,lres JntlguJlllente dispersos en sus res tl1<1\, cuando en realidad se identiflCJ con el mundo mlSlT10
peLtlv,ls COUcclltr.l1101lCS, cntre los que Hermes COlIlU1l1Ca L1 s'llida de si que este libro describió, en pnmer lU1!-ar m
b.l, lnterferu, tLlducl.l, d1.stribuLl, transitab<l... A su paCiente L:: expenenCla humana VIva, medl.1I1te el viaje y el Jisl<lllCl,l-
v 'i01Jt,lflO IL1h'1IO sllCt'dell miles de millones de Ángeles miento de la COIlCleIlCla, nuestras tecnologías la rC<l]¡zan, eu
buenos y !lulos, que soportJI1 y tr,msport<11l la intorma- la práctica, asociando lo local y 10 global en y por un CSpJ-

]]9
cio virtual cOII?-ple~amente nuevo, aunque tan antiguo les de las que no puede prescindir ningún sabio de ninguna
como esta expenenCl3 humana. Como paréntesis, las tecno- disciplina, científica o no, haciendo así risible, o simplemen-
logías infonnáticas y de comunicación se componen de he- te política, cualquier clasificación. y que los bibliotecarios.
rramientas universales, máquinas bien localizadas, como museógrafos, agentes de viajes. banqueros, agentes de segu-
todos los objetos técnicos, pero capaces de procesar todas ros, corredores de bolsa, administradores, com.erciantes o
las cosas y de alcance global; la ubicuidad de hace un mo· secretarias utilizan todos los días. Su construcción se basa
mento llega hasta las manos. en la ciencia de los algoritmos, pensamiento tan global y re-
gulador como lo fue la geometría de inspiración griega, du-
rante el intervalo extinguido de los dos milenios transcu-
Mapamundi de losposibles rridos.
Leibniz y Pascal atestiguan, en la época clásica, el punto
Al igual que las ciencias estudian, ahora, al menos tanto de equilibrio alcanzado por la influencia de estos dos pen-
como lo real, los posibles, así nos los ofrecen nuestras tec- samientos fonnalmente dominantes y universales porque
nologías. Leibniz habría dicho, creo, que transportamos el son los únicos que penniten retener o memorizar la infor-
saber y las máquinas del mundo creado en el entendimien- mación en las fónnulas más pequeñas posibles y hacerla
to de Dios, sede de los posibles y de sus infinitas combina- circular minimizando el ruido: la geometría, declarativa, y
c.iones. Las concentraciones de hoy se hacen virtuales, efec- los algoritmos, procedimentales. Desde Platón, la filosofia
t~v~ente, en el doble sentido de un abanico abierto de po- sigue la declaración de abstracción de la primera, pero em-
Sibilidades y de un lugar imposible de asignar. ¿Dónde se pezamos a entender el itinerario, fulminante, aunque paso
encuentran, por ejemplo, las infonnaciones utilizadas en a paso, de los segundos. En el paso del aquella hacia estos
este libro? En ninguna parte y recogidas en el universo. ¿y yace el secreto más profundo de nuestros pensamientos s~­
las personas que se comunican de un extremo al otro del bre la tensión entre lo local y lo global y sobre el nuevo Unl·
mundo? ¿En qué isla utópica y realizada? ¿Dónde se con- versal.
centra.n lo~ cap!ta1e~ financieros? Su volatilidad siempre los
empUja a Ir mas leJOS. La matena o los objetos locales de
nuestras acciones y de nuestra comunicación, es decir, nues- MfUJ.uetas homotéticas
tro mundo global. han cruzado el límite antes insuperable,
y a veces considerado sagrado, que separaba lo actual de los La repercusión obsoleta de la antigua historia explica, sin
conjuntos de aetualizables, y los actos acabados de los hom· duda, algunas prácticas: porque el progreso no consiste, ni
bres de la divina creación. Y como tenemos y tendremos en la ampliación, por homotecia, de una biblioteca peque-
qu:e .decidir, entre los universos posibles, el que haremos ña hacia una mediana y de una grande hacia una muy gran-
ex1Stlr, nuestras responsabilidades, históricas y morales, creo de, ni en la ampliación del museo o la construcción de un
cen de manera trascendente. gran Louvre, sino en la reunión puntual de toda la cal.le de
Richelieu en un solo lugar en el que se agrupen las annguas
acumulaciones, incluidos los campus enonnes dispersos
El pensamiento algorítmico por las afueras, concentraciones ahora y siempre amontona-
da!' al mismo tiempo que separadas, porque no se había
Esta entr~d.a. general entre el universo virtual de los posi- comprendido la función única, iba a decir universal, de los
bles fue poslblhtada a su vez por estas herramientas universa- soportes y de los transportes, de memoria, de recuerdos

140 141
y. de actualización, es decir, el conjunto de las prolonga-
cIones.
Si este lu,gar únic? se dispersa hacia todos los lugares, lo Los mapamundis de los arquiUetos de universos
hace ademas en umdades tan pequeñas como se desee, ya
que las redes los reúnen. En este caso, sí, lo local minúscu- Actualmente, se da el título de arquitecto a quien dibuja,
lo si quiere, puede acercarse a lo global, tan 'planetario fotografia y monta pequeños chips miniaturizados; conec'
~omo se ~esee concebir. ¿Se puede concebir un lugar así? tanda estas redes, teje, cose, esculpe o construye el cosmos
lOe maravtlla! Este punto, local, yace aquí, como si estuvie- con microscopio. Ahí está el universo. Aquí la relación en·
ra allá, pero su conexión universal lo disuelve en las dimen- tre lo local y lo global, nueva, es verdad, pero cercana a la
si.anes del universo. De este modo, cualquier lugar se con- de los estoicos y del Renacimiento, cuando conspiraba la
VIerte en una parte total de la red. repercusión recíproca de las cosas. ¡Cualquiera puede en-
La ampliación homotética -la de la rana que revienta al contrar, esta mañana, por la calle, a los arquitectos del uni-
que~er ser, tan grande como.un bu~y- data de la época de verso!
los lmpenos, cuando el unIversal Imperialista consistía en El arte de construir despega del ahí y pasa del azul del
una hinchazón de lo local mediante la cual el Uno, inflado, plano que guiaba la mano de los albañiles para realizar un
expulsaba al Otro. Pagándolo caro, corremos el riesgo de le- espacio, cimentado en un lugar del mundo, al dibujo de un
vantar, ~O? ?uevos g~stos, antiguas pirámides egipcias, mo- mapamundi microscópico de mil y un pliegues cuya red
delos hlstoncos, preCisamente, de la homotecia, de los tem- abre espacios de transferencia en la virtualidad. Ahora vivi·
plos. de An&«?r o Patan, que la jungla invadirá, o de estos mas en esta virtualidad, cuya definición misma supone que
reloJes de sol mmensos que los príncipes hindúes constru- cada lugar debe repercutir con su conjunto.
yeron en la época clásica, ignorando los descubrimientos de Vayamos hacia las pirámides funerarias, cuya transparen-
Kepler y de Newton, que los dejaban obsoletos. cia. repite, p:rra enterrarlos ~ejor, nuestros olvi~os pasados;
I.¿t solución cont~mporánea de lo local pasa, por el con- sí, mcoreoremonos al cort~Jo de lu.to, para festeJ~,llorand~,
trano, por la coneXión, la acogida y la inclusión de todos el domingo, como en la mIsa de dIfuntos, la unClOn momi-
los otros, por muy pequeños que sean: la red escucha tanto ficada de los paraísos perdidos, pero, durante la semana,
como habla. Vamos hacia 10 universal por caminos inversos construyamos, o mejor dibujemos juntos, el nuevo atlas,
de los que imponían los imperios. Los inmensos edificios con arabescos, stocks y circulación, y concibamos, juntos,
cuya congelación mata el centro de las ciudades estas am: palabra, frase, lengua, imagen, ciencias, valores, infOnna-
pliaciones, a la moda mimética y homotética de ia rana es- ción... elementos similares dispuestos para fecundarse unos
tas i~fla;iones de planos dibujados por antiguos arquItec- a otros. La acumulación deja paso a la mezcla.
tos, {que uso encontrarles, salvo, precisamente, el de mau-
soleo? ¿Por qué abrimos tantos museos y trabajamos tan
poco en obras adaptadas a la hora de nuestra era? ¿Por qué Vuelta al ahí
gobiernan los ancianos?
Porque las élites n.? comprenden el presente. En este sig- Mientras que antiguamente la acumulación decidía del
~o, que rmnca engana, podemos reconocer las grandes cri. transporte y de la movilidad de lo que se conservaba, pues
SIS, enUlS1asmantes,. de la ~istoria: que los mejores expertos, el movimiento sólo se podía dar en el interior del stock, ac-
fonnados desde la mfancla para ganar la última guerra, no tualmente, la relación de los soportes con los transportes Se
ven nada de la nueva. invierte, volviendo este último a ser esencial, como siem-

142 143
pre. Qué importan los lugares de almacenamiento, ya que El optimista dice que el universo se fonna con islas. Te-
nuestras redes los conectan juntos, por lo que pueden, si lo merosa de su destrucción, la tragedia se lamenta: ¿quién im-
deseamos, dispersarse tanto como las estaciones que inter· pedirá a los que poseen el poder y la gloria que impongan,
cambian infurmación entre ellas. Un banco de datos, míni- siempre y en todas partes, su verdad, pues se aseguran el
mo, miniaturizado, podría contentarse con conservar un ele- control de todas las operaciones de prolongación? ¿Su pu-
mento singular, en su propia morada: un libro. una palabra, blicidad no propaga, no difunde su fuerza privada hacia to-
un cuadro, una divisa, una moneda... un individuo monádi- dos los públicos?
CO, César, ALejandro, Diógenes o un recién llegado. tú, mi Para responder a estas preguntas, abandonemos los cana·
hijo o mi hermana, este ser ahí, glorificado u olvidado, rey o les para volvemos hacia los mensajes.
miserable. Tú eres el Louvre, tú el más humilde, solo.
Cuando el stock se identifica con el flujo, las grandes
concentraciones se dispersan en singularidades. Por el uni-
verso o el planeta entero, las redes conectan a los indivi·
duos, tan diferentes como se quiera, siempre listos. si ven
que se equivocan, para coordinarse, de fonna diferente y a
placer. Así como la filosofia de la sustancia aislada se en-
cuentra, sin paradojas, con la de la relación, así el universal
cuenta con el individuo. La mónada solitaria va hacia la
monadología que, a cambio, pennite o construye la singu-
laridad de la mónada.
¿~ién piensa? La conexión universal. ¿~ién piensa
nuevamente? La insular singularidad. ¿~ién piensa por
fin? Una soledad ligada a lo universal de las islas.

Elamo de ws mapamundis
Pero de nuevo la tragedia sustituye al optimismo de estas
islas utópicas. ¿~ién mandará en el nuevo universo? ¿La
red misma? ¿~é isla única, en la red? ¿El que la posea?
¿No damos razón, contra lo que antecede, a las práctlcas de
la concentración y de la homotecia?
Como práctica de las acumulaciones actualizadas, ¿el ca-
pital corre el riesgo de no recuperarse de estos gOlfes posi-
bles o, por el contrario, se reforzará haciéndose é mismo
virtual y apropiándose del mundo de los posibles, sin lagu-
na ni excepción, es decir, del espacio, del tiempo, de las co-
sas, de los hombres, de la historia venidera? Volvemos a la
guerra total por la apropiación sin frontera.

144 145
2

Encantamiento

La gwria: mentir o decir la verdad


La información y la publicidad difunden y prolongan la
corta gloria de gallos de corral o de producciones locales, can·
tándola cara al universo. ¿Usted prefiere las noticias? Yo me
quedo con la pura rropaganda. ¿Aunque propague f.tlseda-
des, exagere, llene e espacio con clamores mediocres e imá-
genes ~as, haga pasar abominaciones por ambrosía ge los
dioses, se multiplique de acuerdo con las leyes de la epide-
mia, intoxique y mienta siempre? Sí, hay que amarla a pesar
de todo. ¿Qlé vicio le empuja a este elogio de la mentira?
Porque la publicidad muestra su marco, el cartel se exhi-
be en el interior de un cartucho recortado, porque el anun-
cio dura un intervalo definido, y que antes o después esta
caja de tiempo, alrededor de su parte de espacio o junto a
ella, dice o escribe que se trata de publicidad. Advierte leal·
mente de que advierte.

Plano del marco o del cartucho


Hable, cuente esto o aquello: en el lenguaje así enuncia-
do y planteado se puede mentir o decir la verdad, exagerar,
engañar, intoxicar, es verdad. Pero si, antes de hablar dice:

147
esto que viene a continuación es un relato o una fábula, his· Hay mentiras que engañan más que otras, o mejor, fun-
toria, pura poesía, simple jactancia, el auditor o el lector, cionan, mientras que otras suprimen su guiño: mentira de
por si mismo e inmediatamente, rectifica su posición o su poca monta, cuando nos protege la advertencia, pero im-
escucha y adapta su crédito. Si miente después de haber ad- portante en caso contrario. El mensaje mentiroso no tiene
vertido que lo que dice es historia, no le escuchará, igual ningún alcance, ya que todo es falso. ¿Q!té puede haber
que si le engañase después de haber declarado que sólo se más práctico? Pocos discursos, pocas imágenes se pueden
trataría de fábulas. juzgar tan fácilmente y a primera vista: basta con no com-
Los lingüistas y los lógicos llaman metalenguaje a este prar nunca lo que haga publicidad; este criterio de la cali·
edicto previo, que no forma parte del enunciado de la fábu- dad no suele fallar, aférrese a él porque se basta a sí mismo.
la o de la historia, como si un contenido se diferenciase del Los mejores vinos del mundo, de Burdeos o de Borgoña,
sello aplicado sobre su continente; y así se llama porque prescinden de públicas jactancias. Hay que preferir con mu-
una etiqueta designa y califica, como en una caja, e11engua- cho la publicidad que se reconoce como tal a la informa-
je que contiene esta última. Dibujar el plano de un marco o ción que sólo es publicidad y pretende ser infonnación. La
no, he ahí el dilema. mentira, pecado capital, no se encuentra en el mensaje, sino
Hablar de genialidad durante un anuncio chillón o du- en el canaL
rante el telediario son dos frases totalmente diferentes: en
un caso, el auditor ---o el lector- prepara su defensa instin-
tiva, porque el metalenguaje le ha adverti?o; en el.se~ndo,
inocente e ingenuo, se entrega a la creencia mmedlata mdu- Plan deba/aJIa
cida por el lenguaje directo. Mienta: no tiene importancia
alguna en el primer caso; se trata de una decisión grave en Batámonos pues por el metalenguaje y sólo por éL No
el segundo. hay que quedarse fascinado con el mensaje, con su senti-
Hay que amar la publicidad, no por 10 que dice, .aunque do con s\l. mítica o confusa quintaesencia, se trata de la
mienta siempre, o casi, como acabo de reconocer, smo por- última guerra, acabada, perdida desde que los grandes y
que confiesa la calidad de su canal mostrando la caja ql:le los poderosos tocan a rebato. La lucha en primera línea,
contiene el anuncio. Avisa de entrada de lo que va a decrr, por la verdad del mensaje, se salda con una derrota desde
previene que anunciará. Así sabemos inmediatamente qué las primeras palabras de Satán a Eva, de Ulises a Aquiles,
verdad estamos oyendo o la condición de las imágenes que grandes nombres, perennes, con mayúsculas, fruto de an-
vemos. Incluso el más crédulo no se cree nada de verdad. tiguos publicistas. No la volvamos a emprender. ¿Por qué
Es honesta, porque dice lo que es. Exactamente como las perder nuestro tiempo? Hace varios milenios, la Odisea
putas, cuyo cuerpo, vestimenta y actitud anuncian, desde trataba de vendernos un marino audaz y la Ilíada un vale-
lejos, sus marcas distintivas: francas porque.no se ve, en la roso guerrero de pies ligeros, en realidad, sin duda, cobar·
acera, que intenten hacerse pasar por monjas o damas de des y vanidosos como todos los militares fanfarrones y be-
beneficencia. La publicidad y lasJrostitutas son íntegras licosos: (con qué habían pagado cada uno de ellos a su
como el oro en lo que se refiere canal o al marco: por bardo?
ello, precisamente, los venden a precio de oro. Sobre la Mejor nos replegamos a la segunda línea, la del canal o el
mercancía, siempre cuidadosamente ~tiquet:ada,. no ~nga­ metalenguaje: no sobre el reclamo, sino sobre el cartucho
ñan a nadie. Cuando el metalenguaje respira smcendad, que lo rodea, y después sobre los discursos que están fuera
qué importa en realidad el lenguaje. del marco.

148 149
se detiene, ¡atención) pasamos a la infonnación. Nadie es-
L!mitfs de la caja: defensa inmunitaria cu0a ya ~l tambor" nI ve el sombrero y la pluma del tam-
bonlero ni sabe que grande paga para hacerse el importan-
La v~rdad de la publicidad depende de sus límites. La in- te; todo el mundo se entrega, sin más defensas, a la creen-
funnaCión se detiene, ¡atención! pasamos a la publicidad. cia en el hecho anunciado, y las putas se convierten en
Carrucho, de~imitación en el espacio, marco como para la damas de beneficencia, los criminales en angélicos y los la-
obra de un p~nt?r o el plano de una .f0~aleza, en lo que se drones en regeneradores del género humano. Inocentes, no
refiere a las lmagenes, mtervalo delimitado en el tiempo nos enteramos de nada. La metamentira invade el espacio
para el parloteo: la propaganda se define, marca sus fronte- de los signos, es decir, en este momento, el mundo.
ras, sus bordes y como se compartimenta bien, puede com-
prarse, venderse, negociarse, cambiarse, como cualquier
otro enser, ~nvuel~o en su caja. De este modo, los especta- Primera definición: prowngación
dores o audItores mfonnados podemos reír y gozar de sus
hallazgos y baladronadas; sin duda pierde eficacia con esta Nuestro lenguaje desvía la palabra publicidad de su senti-
lealtad que nos hace tomar distancia. do original, ql;1e no ~a el de propaganda, ~omo lo entende-
. Compar~ tod~ esto con el sida. Atacados por los antibió- mos ahora mIsmo, SinO el de hacer púbhco, exactamente
neos, los ml,CIoblOS o las bacterias pelean, tácticamente pri- como ocurre con otras palabras del mismo sufijo: libertad
mero, en pnmera línea. Se hacen resistentes a la penicihna, 9uiere decir lo que hace libres a los que tratan de serlo, o
por ejemplo. Luego, cuando la guerra parece perdida en el Igualdad, lo que une a los hombres que quieren vivir como
terreno de la infección, la eficacia de los virus se retira estra- iguales. La mejor definición que se puede dar sería: la eSen-
!égica~en!e a segunda línea y bloquea las propias defensas cia misma de la colectividad o de lo público.
InmUnl~as. Ya no tenemos que defendernos de la enfer- Nuevo, el sentido de elogio o de propaganda se refiere
medad, SinO de una metaenfennedad: el enemigo ataca la sin embargo a los asuntos privados: pagan los canales de ac·
construcción misma de la caja continente, y no los elemen- ce~o ~ 10 público, comprando una caja definida, es decir,
tos contenidos. De la misma fonna, la guerra, total ataca pnvatIva, para embellecer su imagen y aumentar su factura-
las defensas inmunitarias que el sello publicitario pr';¡o, fa- ción. Así negociada, esta ventana tiene como objetivo hacer
VC?~ce e!1 cada uno de nosotr?s. Si los me~sajes propagan- que se vea y se escuche lo privado en el mercado colectivo.
dístIcos lllvade.n. todo el espaCIO y todo el tIempo, sin mar- r..a caja de la que hablaba dibuja exactamente la prolonga-
co, cartu,?o ni Intervalo, sin los límites de su plano, deja- CIón de lo privado hacia lo público, uno de los caminos
mos de relrnos_ más importantes desde lo local hacia lo global o desde un
. La publicida~, la de verdad, quiero decir, la falsa y men- punto al universo: un altavoz de voz muy alta. Es juridica-
tIrosa, la abolD:~able y totalmente engañosa, presente por mente justo, moralmente bueno, y sobre todo verídico, tra-
todas partes, vISlble en todo lugar y audible en todo mo- zar exactamente el plano de la caja y de lo que contiene.
mento, pero imperceptible pUes no lleva el sello, en lugar La publicidad lleva pues, de nuevo, un sentido falaz, ya
de confesarse como tal, anuncia, alto y claro, que se diferen- que más valdría llamarla privanza o privilegio, es decir, la
cia de la publicidad en caja. Exactamente metamentirosa, esencia misma de lo privado.
nos deja desprovistos de toda inmunidad. Su falsedad nace 'Pregunta: ¿de quién o de qué depende precisamente lo
de que se considera en el exterior de la caja. La publicidad público? Respuesta actual, pero tan antigua como Adán y
Eva: de la propagación en sí mismo de la representación
150
151
que se hace de sí mismo. Los medios de comunicación tie- es decir, una cantidad, un número, puro y simple, que cre-
nen ahora el monopolio de los caminos que permiten pasar ce con la improbabilidad, que decrece al mismo tiempo
del conjunto de las personas privadas a 10 público, en su que ella. ¿Podemos encontrar alguna relación entre estos
sentido más amplio. ¿Qré han dicho, por ejemplo, hoy al dos sentidos?
medio día las diferentes cadenas de un país, sobre una per- Si hablamos de noticias, efectivamente, para que pasen
sonalidad, un grupo? Q!¡.é importa, han voceado su publi- por los canales, tienen que manifestar alguna rareza: a nadie
cidad, en su sentido ordinario, pero también en este último se le ocurriría informamos de que sale e! solo de que e! pre-
sentido, más profundo, ya que una nación particular, un in- sidente come pan. Los dos sentidos se asemejan pues y la in·
dividuo singular, sí, un grupo de presión se procura una en- formación usual está saturada de rareza, al igual que la de la
trada en lo colectivo, en nuestra conciencia de lo que es o teoría. A la inversa, la publicidad repite, reitera, machaca, tar-
de lo que hace lo público, por esta propagación, por esta di- tamudea sin cesar las mismas viandas y las mismas nalgas.
fusión, por estos canales dibujados en forma de haz o de es·
trella. Adivine ahora la ventaja de pasar, con este objetivo, Rartza de la rartza
de los canales publicitarios a los de la información: imeta-
miente, que algo queda! y sin embargo, esta evidencia, falsa, tiene que funcionar:
En otras palabras, mejores y más precisas, una localidad porque e! contenido de informaci~n de dichas noticias ~re­
se impone en el mundo; hinchándose de lo local a 10 glo- ce hacia la nulidad, hacia la ausenCia total de rareza; sí, uen-
bal, invade, gracias al aviso, el universo: iobsérvese el origen de rápidamente hacia la publicidad. ¿Por qué? Porque reite-
idéntico de estas dos últimas palabras! En las mencionadas ra, tartamudea, machaca. Pero ¿qué repite? Respuesta: la
redes, vías conectadas por todas partes, estas voces constru· ley. ¿Qp.é ley? ¡Hombre, la de la historia! .
yen lo universal. ¿La publicidad construye la verdad, pues Tranquilamente, vive aquí, ocupado en leer, cavar el Jar-
es la única que (dicen) puede pasar por universal? Un gru- dín, podar la viña, escribir, coser, hacer el amor, cortar len-
po, local y privado, entra en un amplio colectivo; como tamente el cuero y poner medias suelas a sus zapatos, aten-
ocupa su espacio, todos los demás desaparecen, excluidos. to a lo que hace y, de repente, al otro lado de la pared, oye
¿Qué ocurre con esta exclusión? gritos y clamores; despotrica contra e! cernícalo, pero no se
La aparente comedia de la gloria ¿utiliza los mismos ca- altera por tan poco. Sin embargo, si el brusco estruendo
nales que la tragedia del poder? procede de una riña violenta, se levanta, corre a ver el espe~­
táculo, abandonándolo todo. No todo e! mundo es un mI-
rón de culos, pero todos los hombres acuden presuroso a la
Stgunda definición,Jlsica vista de la lucha. Esta es la esencia del espectáculo, del tea·
tro, e! resorte de toda llamada, de toda literatura también,
La información pasa a ser publicidad por omisión del por supuesto, tan sencilla y fácil, la única ley de la historia:
metalenguaje, como si repentinamente abierta la vieja caja ¡que corra la sangre, que mueran los hombres!
de Pandora extendiese mil males sobre e! género humano,
pero también por otra razón, que ya no es lógica, sino fisi- TragttUa del poder: el crimen
ca. llamamos información al conjunto de las noticias que
nos llegan de! mundo por los canales de los diferentes me- Abra el periódico, encienda un receptor de radio o de te-
dios de comunicación; sin embargo, los sabios dan e! mis- levisión. No, no haga nada; incluso antes de que algún me-
mo nombre a una función definida y asignable de la rareza, dio de comunicación escriba, diga o muestre algo, aquí es-

152 153
tán las noticias del día: violencias, duelos, catástrofes, bata- que no deja de repe~rse, de 1T!'~chaca,:,e, de ha~er su publi-
llas, guerras, asesinatos, muertes y cadáveres; sobre todo, mu- a!
cidad: grado cero de mfonnaclon grac~as asesmato. No s~
chos cuetpús tendidos, preferiblemente descuartizados. Des- preocupe, el nuevo mundo se adosa Sl~ dlficu~tades al ann-
de que el mundo es mundo, la historia se entrega a la misma gua, incluso a los más arcaicos. Aq:utles, Ulis~s y tantos
publicidad, anuncia las mismas noticias, que datan de las dé- otros que nuestros maestros nos obltgaron a Citar, son fa-
cadas más arcaicas, diciendo y mostrando el crimeO. ¿Hay mosísimos asesinos. . '
que suponer que la bestia humana se alimenta con sangre y y durante las noticias, los nombres propiOS que S.U~tltu­
muestra a sus hijos su bebida o droga preferida? yen a este o a aquel hacen tranquilamente su publt~ldad,
¿~ieren leer las cuentas de la tragedia?: Aquí están: un tanto más eficaz cuanto está bañada en sangre. Solo la
adolescente de catorce años ha visto ya, en las pantallas, enunciación siguiente pasa a ~e~ una noyedad o un~ ~eza:
más de veinte mil crímenes: haga zapping con su televisor: la historia corriente y las notmas del dla dan pubhcldad a
no pasarán más de unos minutos antes de asistir a un asesi- lo que mata. Como queríamos demostrar.
nato; el anuncio de la próxima película elige preferiblemen-
te, para asegurar la publicidad, las secuencias de crimen más
elaboradas y pedagógicas; como las tragedias, clásicas o ar· Invierta el punto de vista: la publicidad no está d?,-?-?e
caicas, dignas de suscitar el terror y la piedad, todo .espe~tá­ está y está donde no está: esta es precisament~ la defimclon
culo, toda representación de hechos probados unplica, más antigua y mejor fonnalizada de la mentlra, del error y
como mínimo, un asesinato, de las agencias al telediario de del engaño; el mismo Platón la dio. Creía usted q~e la pro-
la mañana, del mediodía o de la noche, las noticias pasan paganda estaba encerrada en su caja y vemos salir de ella,
en función del número de muertos y de la posible presenta- cual caja de Pandora, todos los males del mundo.
ción de múltiples cadáveres, víctimas de asesinato. Con se- La mentira mana y se extiende, com? la sangre, fuera de
mejante presión, ¿cómo no admirar en una población, so· su marco",sobre el mapamundi sin límites.
bre todo de jóvenes, sometidos a esta educación o fonna·
ción pennanente. que se entregue tan poco al asesinato,
desobedeciendo a sus padres, entregándose tan poco a las De nuevo elplano de la bataDa
delicias, tan alabadas del crimen? ¿Queremos convertir a
nuestros hijos en asesinos, incitándolos así al crimen? Desde que el arma atómica universalizó, en el espacio y
el tiempo, la guerra a la antigua, esta no se ~es.arrolla tanto
en los campos de batalla, antiguamente deltmltados como
Repetición cajas, en tierra, por mar o aire, o entre las estrellas; se. desa-
rrolla menos con gran estruendo de choque~ y explOSiones,
Por su tediosa repetición, el aprendizaje pennanente del materiales y duros, que en el espacio de los SignOS, donde s~
crimen define el grado cero de la infonnación, sin factores libra la de ahora, la guerra que ahora es b!a~da. Y no se lt-
inesperados, y la intención real de fonnación. ¿Qyé interés bra tanto sobre las diversas cajas de la pubhcldad local, don-
tiene para los responsables enseñar el asesinato? de el más rico compra yeso es todo, como e~ un mercado
Este mata a aquel: coloque un nombre bajo estos demos- regulado, sino donde, sobre todo, la e~caCla se. ?esgasta
trativos y conseguirá la noticia del día. El Uno mata al más en función del sello leal que en l~ tnfOnna~lOn fuera
Otro: los filósofos anuncian que la ley de la historia, desde del marco. La que se desea libre y objetiva se denva del po-
hace tiempo, se describe lógicamente con esta dialéctica, der y de la gloria.

154 155
Todo lo que se dijo, en 6.10506a, sobre la fuerza y el dere- podemos hacer el silencio si lo queremos o, si lo deseamos,
cho, sobre el derecho del más fuerte y la creación de la so· tocar el piano, cantar ManQn o tocar la cometa. Una vez
ciedad civil mediante contrato, 10 reproduce palabra por pa- traspasados los límites de la propiedad, el sonido llega al
labra, en este momento, la lucha competitiva a muerte en el otro y, como se suele decir, le molesta, trastorna su frágil in-
mercado de los signos. Lo que hoy se dice en él resulta de timidad o su quieta privacidad. ~ien controla la emisión
esta batalla: ~l más fuerte hace hablar de él, se mide el po- de los ruidos que cruzan los muros será el amo del espacio.
der por ~l nudo. La r~esión sobre el centímetro cuadrado Ya no se trata del mensaje, ni del canal, ni de las frecuen-
de papel unpreso o e tIempo de escucha reproduce, lógica- cias, sino del fenómeno físico, sonoro o luminoso, que ocu-
mente, en una transparencia aparente, la que se ejerció en p"Jlacer los lugares de forma expandida o expansible,
otros tiempo, fisicamente, sobre un terreno, una ciudad, que invadirlo todo, designa las nuevas apropiaciones. El
un país, un hombre, un grupo, una nación, o sobre un pro- amo del ruido lo ensucia todo y lo llama sonido limpio.
ducto. El que quiera conocer a su tirano, que preste oído a los rui-
dos más fuertes; escuchará, como un perro sentado, la voz
de su amo.
Plano de la propiedad Este origen estercóreo del derecho de propiedad, excre-
mentos hediondos de clamores y de imágenes, viene del Pa-
¿Cómo describir el régimen de propiedad sin hablar de rásito, nombre propio del que grita más fuerte, zumbando y
vi~len.cia? La violencia expulsa para instalarse en un espacio, atronando, como canta el ruiseñor, por la noche, para cu·
ah!. Sm dudarlo, Rousseau llama un cercado al objeto del brir su territorio, como mea el perro para marcar el suyo.
primer derecho de propiedad. En este lugar o esta caja, por la Los espacios virtuales se llenan de las basuras blandas de los
fuerza o por derecho, cada uno vive en su casa. Y ahora, en nuevos propietarios.
un espacio lógico, la batalla se libra alrededor de los signos.
y para apropiarse de estos nuevos cercados, se puede de-
batir sobre los sentidos: probar, demostrar, convencer, en lo Un mapamundi para la verdad
que se refiere al contenido de los mensajes, de su verdad; en
segundo lugar, podemos emprenderla con el sujeto mismo A los antiguos desafios en los que se cimentaban las gran-
sobre el que enuncia la boca: anatematizarlo, amordazarlo, des potencias agrícolas, militares, políticas, industriales... su-
apresarlo, matarlo; en tercera línea, podemos echar mano al cede el imperio de los signos sobre el mundo. Objetivo: po-
c~al o ap~opiarnos del soporte de la señal: el sonido y el seer el sentido de los mensajes; para ello, ser el amo de los
nudo, las lmeas o las ondas; de repente, todo lo que transi- canales y dominar el material que hace posibles las circula-
ta por él P7rtene,;=e al que lo posee. Estas son, en resumen, ciones lógicas. En pocas palabras, controlar el conjunto de
las estrategtas antIguas y las nuevas. Las últimas, las mejores, los pasos de lo local a lo global, de lo privado a lo público,
prefi~ren al debate o al dogma la compra, menos fatigosa, de lo público a la humanidad entera: la red de todas las re-
más mocente, aparentemente sin violencia. iLos que po- des, las vías de lo universal. Y, de nuevo, ¿cómo definir la
seen los canales denunciarán los dogmas! verdad, si no es por la universalidad?
Aquí se juega, para la humanidad, el futuro de la verdad,
incluso para las ciencias, incluso para el derecho, incluso
Volvamos todos a nuestro cercado propio; ahí somos para la fonnación. Como no es infrecuente en la historia, el
amos de nuestros movimientos corporales y de su entorno: destino del mundo depende de un problema de filosof1a.

156 157
Cuando hace estragos la guerra de la expresión o de la apro- En verdad, la verdad se reduda entonces a la notoriedad.
piación de los canales y de los materiales soporte de los Bajo el nombre de aleté, los dueños de la verdad, en el hele-
mensajes lógicos, lo verdadero pasa de estos últimos, evi- nismo filosófico antiguo, sólo enseñaban la gloria, la publi-
dencia o certidumbre relativa a los contenidos, a los prime- cidad del poder, el poder de matar, pero de regresar de la au-
ros, mapas y planos de las redes, para convertirse en lo que sencia después de la muerte. ¿Qué hay de nuevo? En Gre-
se extiende por todas partes, 10 universal sin excepción. cia como aquí y ahora, verdadero quiere decir ilustre y
Ahora bien, lo que se dice, sólo se dice en favor y para la verdad la iluminación, es decir, la publicidad. Homero y al-
gloria de los poderosos, propietarios de los medios de co- gunos reyes poseían los medios de comunicación, que glo-
municación. Esta es la verdad simplemente dibujada sobre rificaban a Aquiles y Ulises, tanto más célebres cuanto ma-
el atlas de estas redes, incluso antes de cual'luier mensaje. taron masivamente.
Se reduce al poder y a la gloria, y estas a a publicidad, y Mirad con toda vuestra atención la extraña transfonna-
esta al crimen. Hay que concebir pues la relación de lo ver- ción que sufren Aquiles y Ulises: cuando están muertos
dadero con la muerte. para siempre, cuando los golpes de su espada no cerce.nan
las montañas y la roda de su barco ya no está entre EsCIla y
Caribdis, sobreviven en nuestras memorias, como los in·
Antigüedad de este nuevo mapamundi mortales: sí, Homero los transfonnó en héroes y triunfó en
su empresa. En su sentido griego antiguo, la esencia de la
La verdad se reduce a la circulación; exactamente a lo verdad consiste en esta apoteosis: convertir en dioses a estos
que se coloca a la luz, se pone en escena, en imágenes y en resucitados.
música, ante el universo. Volvamos a la definición que dio El fundamento de la verdad se confunde, en aquellos pri·
de lo verdadero la Antigüedad griega; desvelada, la verdad meros tiempos, con el politeísmo, cuyo mecanismo, ordi-
se reduce, decía, a lo que se coloca a plena luz. ¿y qué ca· nario y fuerte, transfonna a algunos hombres en dioses. La
locaban los antiguos a la susodicha plena luz? tragedia~ mortífera, bañada en terror y piedad, solía ser la
Ejemplo: que se haya demostrado históricamente que responsable de la metamorfosis, sacaba a un rey, un guerre-
Aquiles combatió realmente bajo las murallas de Troya o ro o una mujer del sepulcro y, con sus ritmos mágicos trans-
que Ulises haya navegado, de hecho, por el mar Egeo o por fonnados en música, encandilaba divinamente a su espec·
otros mares, no importaba en absoluto, desde el momento tro translúcido. Así la historia se confunde con el mito.
en que Homero sacó estas hazañas a la visibilidad gloriosa Este es el camino del transporte de la muerte, ella de nue-
y bella de sus poemas, desde el momento en que inmortali· vo, hacia la inmortalidad. o de la sombra negra a la verdad
zó a mortales muy corrientes como si fueran héroes o semi· resplandeciente, de la tumba al escenario o de las tablas al
dioses, desde el momento en que extrajo su recuerdo del templo. Director de pompas fiínebres, Hennes recorre este
inevitable olvido en el que los habría sumergido la muerte, camino, o un médium cualquiera, palabra mágica, encanta·
desde el momento en que los trajo a esta orilla del Leteo, miento rítmico o musical, prestigio de las imágenes y de las
río famoso que, tras la agonía, cruzaban los cadáveres, trán· máscaras, estatuas que se alzan de entre los muertos.
sito irreversible hacia otro mundo, tras el umbral del que ja- Las teorías de la luz como signo de la verdad o de la vi-
más volvió ser humano alguno. sión como sentido intuitivo de lo verdadero derivan de
La ilustración luminosa los hacía volver atrás y cruzar de esta injusticia negra, venida de la guerra por la gloria, siem"
nuevo las orillas del olvido. Aletría describía esta victoria de pre ganada por los más fuertes, los únicos que pueden
los resucitados sobre la muerte, las tinieblas y la amnesia. buscar los focos, incluso después de la muerte. Dice la Ver-

158 159
dad quien posee la claridad... io ahora la velocidad de esta sabiduf.Ía, en nuestra formación, podrían considerar falsos
luz! y mentIrosos.
Enterrados vivos en e! encantamiento mágico de un nue·
va politeísmo, nuestras creencias se someten a él sobre todo
Geometría, prf!frcía porque no lo vemos. ¿Por qué? Evidentemente, porque
abarca el universo, sin excepción, pero también porque
Entonces, con dos truenos, bastante cercanos en el espa· nuestros padres y nuestros maestros nos enseñaron a no
ClO, novedades de las que nacimos, la verdad, en su acep- desconfiar de él, obligando a nuestra juventud a pronunCIar
ción actual, apareció, en la zona griega con la geometría, y su elogio, en e! arte, las ciencias humanas y la 6los06a. For-
en loa zona semiticJ con el Dios único. Tuvimos que espemr, mados entre mitos, desde nuestra infancia, vivimos en ellos
efectivamente, la aparición de otros dos mundos virtuales, y los creemos verídicos.
uno fonnal y abstracto y e! otro enunciado por e! monoteís- ¿Puede emerger lo verdadero, bajo la mirada de! poder, y
mo, para que existiesen o pudiéramos concebir talsos dio- cómo diferenciarlo de este encantamiento? ¿De dónde vie-
ses, ya que, por una parte, la lIlcredulidad filosófica ?e .bur- nen las verdaderas noticias? Planteado en otros tiempos ge-
la de ellos y, por otra, el profetismo bíblico, luego cnstlano nialmente por CelVantes, en una época en la que todavía
y musulmán, considera engañosa esta fábrica social, encan- las armas superaban a las letras, vuelve el mismo interrogan-
tadora de gloria y de inmortalidad, rechazando esta base te de la verdad: ¿quién encanta las cosas del mundo y
mortal y violenta de la verdad: e! Dios verdadero prohíbe cómo? Ingenuo Sancho, dice e! Caballero de la Triste Figu-
LIS verdaderas muertes, tragedias y sacrifiuos de los que na- ra, ¿no ves que la varita mágica transfonnó a la divina Dul-
cen los falsos dioses. No es exactamente o solamente que e! cinea en esta campesina tea y mugrienta, que corre tras su
Dios sea el único verdadero, sino que no hubo verdad algu· asno? ¿Qué Hennes, qué Merlín convirtieron, a la inversa,
na antes de que existiese o se revelase; más todavía: que re- a esta hedionda maritornes en una hennosa princesa de en-
sucitase, dejando que los muertos entierren a sus muertos. sueño? iEl universo entero, ríos, barcos, castillos, pueblos,
El desanudamiento del vínculo entre la muerte y la ver- barberos, duques, campesinos y curas... se quedan congela-
dad abre la historia de nuestras ciencias y la de nuestras re· dos en e! encantamiento y se inmovilizan en su prisión!
ligiones. Lo verdadero acontece de la mano de los geóme- ¿Quién puede falsificar su lógica, o la de! mito? Nadie.
tras y de la boca de los profetas. ¡Cómo vuelve ahora el desencantamiento'. La razón de-
bió criticar durante mucho tiempo a lo religioso por haber
encantado mágicamente el mundo y a los supersticiosos;
El mapamundi tncantada ¿tendremos que pedir ahora a la historia de las religiones,
como a la de las ciencias, técnicas de exorcismo?
Ahora vivimos, a la escala global del mundo ~iqué re·
gresión!~, un estatuto de la verdad idéntico al de la Gre-
cia más arcaica: en la luz, universal y verdadera, de la pe- Las aencias Jorprendidm;por el encantamiento
queña pantalla, bastante atestada de cadáveres y en la ma·
yor parte de los casos trágica, terrorífica y penosa, y por Porque el encantamiento de las redes, por la fuerza y para
esta cala, esta tumba, teatro y templo, fabricamos peque- la gloria, afecta también a las ciencias más verídicas y más
ilos dioses que sólo el equivalente de un monoteísmo, en duras, antiguo y primer refugio de la verdad. Tan poderosas,
nuestras conductas colectivas, y un acrecentamiento de la tan ricas y políticas, tan públicas y colectivas, tan detenni-

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nantes para el poder y la supervivencia de las empresas, tan altísimo, o, mejor aún, se la otorgan a la debilidad y a la po·
decisivas en el acceso al más alto rango social, tan trágicas breza, a un recién nacido débil y miserable, al niño que to-
sobre todo desde Hiroshima --¿cuántos millares de muer- davía no puede hablar; esta nueva luz alumbra a media no-
tos?- tienen ahora que hundir sus raíces en la publicidad, che. La gloria a nadie más que al Ausente Inaccesible, invi-
tal y como se la consideraba antes: construyen, decidida- sible y débil detrás de toda la miseria, y así alcanzamos la
mente, ellas también, la esencia misma de lo público. paz, condición de la verdad.
Además, ¿quién sabe si un hallazgo se extiende porque es Pero si nos falta la gloria, ¿cómo inventar un nuevo vín-
verdadero o porque la persona, el· grupo, la nación que lo culo social? La tendremos que educar.
han descubierto controlan los canales y de ellos obtienen
gloria? La producción de la verdad dura yace, todavía, en
manos de los más fuertes. Así se da a conocer. Y más se da Meditacióny medictUÍón
a conocer como verdadera, más debemos presumir que al
que la extiende pertenece el canal por el que pasa, así como La cuestión de la verdad acaba en el desencanto, en una
su mensaje, emitido por su poder y para su gloria. Lo que desintoxicación, mejor aún, en el exorcismo. El idioma
genera una duda radical. francés hace que la meditación sea una expresión de la me-
¡y la historia! La palabra estruendosa utilizada por los dicación: que la primera tenga valor de cura de desintoxica-
griegos para designar el ruido esparcido por un nombre que ción. Como mínimo, de muerte y asesinato, de muerte uni·
las bocas repiten, del que se derivan ilustres patronímicos, versal. Como máximo, de la gloria: a Dios mismo, el diablo
Peri-cles para los hombres, Hera-cles para los dioses, lo se- le dice: te daré la gloria.
guimos utilizando para CHo, la musa encargada de repartir En otros tiempo, René Descartes se puso en escena, en su
la fama: pone al descubierto la verdad, mítica, de la histo- casa, ante el fuego de su hogar o de su estufa, instalando
ria, mera gloria. ¡Conocíamos desde hace tiempo su relato trente a él, como dramáticamente, al Diablo mismo, tram-
sorprendido por el encantamiento, incluso cuando relata la poso tan listo y tan astuto que encantaba todas las cosas y
historia de las ciencias! Ciío, musa de la gloria, llena con su todas las verdades, transformándolas a su aire. De ahí la
ruid,?, también y sobre todo, la que estamos viviendo aho· duda, radical y universal, a la que se decidió el filósofo: si
ra mismo. prejuzgo que todo es falso, ¿quién garantizará la verdad de
lo que pienso? Sólo Dios es bastante fuerte para declarar ja-
que mate al taumaturgo, una y otra vez. Así el filósofo escri-
Penetrando en la vida entera de la humanidad solidaria, bió sus Meditaciones.
la cuestión de la verdad acaba, si podemos decirlo así, ¿Por qué pretendía que sólo Dios puede garantizar la ver·
como religión, y no únicamente en su historia. Como en dad? Habiendo bebido en la Antigüedad, Descartes la aban-
otros tiempos, en la era de los mitos, el encantamiento ocu- dona para conocerla más y para saber de los peligros o las
pa el lugar del vínculo social: estamos religados como en re- ilusiones engendrados por la maligna fábrica mágica del
ligión, atados juntos por la liga de la historia. mito. Doblemente griego, Descartes rechaza los falsos dio-
¿Q¡.ién nos desencantará? La noche en la que nació la ses y confia en la geometría. Enlazando dos mundos, asocia
era moderna, los portadores de mensajes, los Angeles me- esta certeza, simple y fácil, demostrativa, con la tradición
diadores, que por todo el universo recorren sin cesar las re- profética del Dios verdadero porque es único. ¿Hemos in-
des, se desembarazan definitivamente de la gloria: el canto ventado otro anclaje de la verdad, realmente universal? Vi-
de su nuevo encantamiento la reserva para Dios mismo, el vimos en la misma encrucijada.

162 163
Dedicado a engañarme, el demonio maligno, que me en-
candila, lo puedo comprar ahora, para instalarlo permanen·
temente en mi casa, frente a mí, en mi estufa o mi chime-
nea, mago todopoderoso, que resuena en los multimedias.
Peor aún: en lugar de instalarlo en mi casa, ahora habito en
su puesto, cableado, encadenado.
¿~ién me librará de estas cadenas encantadoras? La en-
señanza, profética y geómetra.

Enseñanza

Balance de las nccesidades.y tÚ ros medios


En los países ricos o pobres, al menos desde el punto de
vista financiero, las soluciones a los problemas que plan-
tean el paro, el hambre, la violencia, las enfermedades, las
crisis económicas, la explosión demográfica... dependen en
gran medida del desarrollo científico y cultural de las perso·
nas y de los grupos: la innovación gobierna efectivamente
la economía. Y nosotros seguimos dando prioridad a esta
última, aunque sea más un resultado que una causa.
Todos los países del mundo, incluso los más ricos, ven en
consecuencia cómo su demanda de fonnación crece cada
año al menos en un diez por ciento, mientras que su presu-
puesto de enseñanza y fonnación, público o privado, cen-
tral o regional, saturado, no puede crecer.
Necesario y creciente, este desarrollo ve como decrecen
todos sus medios. Vivimos en la encrucijada en la que
se encuentran las necesidades que suben y los bienes que
bajan.
Todos los países del mundo, incluso los más pobres, vi-
ven en la era de las comunicaciones. Todos los países del
mundo, incluso los más ricos, no consagran casi ningún ca-
nal de comunicación a la enseñanza. Tenemos medios para
atender a esta necesidad de fonnacÍón, prioritaria; para los

164 165
problemas más graves que conocemos y vivimos, tenemos
una solución, sencilla, que no utilizamos jamás.
La formación a distancia, con las tecnologías actuales. Mapa para el viaje, en diferentes redes
cuesta menos que la enseñanza clásica, cuyo precio, demo-
ledor, no encuentra más que recursos que se van con- El verbo viajar tiene ecos de la palabra ped<WJgía, que ha-
sumiendo; se encuentra por todas partes a disposición de bla de un guía '1ue acompaña al niño y dirige su aventura.
todos. Desde siempre, a enseñanza plantea esta pregunta, a la que
¿QIé hacer? Decidirla. puede responder un atlas: ¿en qué espacio y cómo desplazarse?
Recuerden: zarpábamos antaño rumbo a un saber miste-
rioso y lejano como una isla utópica, conservado en con-
Distancias varias centraciones y por monopolios, capital fijado, a veces, des-
de hace milenios, pero acrecentado cada día por ejércitos de
¿Qué quiere decir: a distancia? Los primeros dibujos de autores, conservado en bancos bien protegidos... ¡qué difi-
este atlas tratan de resolver, en teoría, una cuestión de lugar: cil conquista, qué vallas tan altas había que franquear, qué
¿dónde estar? ¿Dónde estamos?, pero además, ¿qué distan- campo minado, qué severas eliminaciones! Y los viajes se
cias nos separan de los lugares a los que deseamos ir? realizan ahora en un espacio diferente de utopía, en el que
¿Dónde ir? ¿Cómo? En la práctica, kuántas fronteras, vivir bloqueado, aquí o allá, por el trabajo, la familia, la po-
distancias: geográfica, social. financiera, cultural, lingüísti- breza o el destino ya no impide comunicar con el exterior,
ca... separan a los aspirantes del saber! Efectivamente. allá donde la sabiduría, móvil y extendida, llega fácilmente
nuestras tecnologías pueden abolir la primera, espacial; su para sumergir a los aprendices, que ya no se tienen que mo-
~oste tan bajo y su flexibilidad reducen algunas barreras; ver... y donde los docentes, a la inversa, se podrían conver-
mcluso sus virtualidades contribuyen a domesticar nuestra tir en peregrinos.
timidez amedrentada, pero nunca las suprimiremos todas, Para'reducir las distancias y allanar obstáculos, los docen-
y menos la principal, que mide de las culturas y las cien- tes sin fronteras, viajando por el espacio geográfico y el
cias la magnificencia y que sólo puede colmar el entusias- cuerpo social, construyen estaciones, nuevas y universales,
mo por un entrenamiento austero. Razones de más para de radio, de televisión por cable o satélite, de telefax, de co-
luchar contra los poderes que levantan mil obstáculos ante rreo electrónico... emisoras en continuo de programas de
el saber. foonación, en todos los idiomas y para todos los temas...
Podemos pedir, por ejemplo, que mida esta distancia a utilizan todas las tecnologías disponibles. Innumerables, a
alguien que nació de un picapedrero y de la nieta de un fa- menudo desconocidos en el medio que está llamado a uti-
bricante de matamoscas, cuyo origen, considerado bajo, lizarlos, los sistemas abiertos de aprendizaje sólo se dirigen
no predestinaba para nada a la Academia, o a otra perso- todavía a un pequeñísimo número de elegidos. Estas redes
na, abandonada por sus padres desde su nacimiento en la de comunicación: cable, videotexto, teléfono, módem, re-
inciusa y a quien esta desgracia, en el alba de la vida, no des digitales, ordenadores, antenas de recepción de satéli-
predisponía en absoluto a proyectar una cadena de televi- tes... los materiales pedagógicos: casetes audio y vídeo, dis-
sión educativa; ambos responderán, supongo, con la espe- cos compactos, aplicaciones informáticas diversas... sí, el sa-
ranza y el derecho a borrar los obstáculos y que el recorri- ber se vuelve ubicuo. __ más una extraordinaria proliferación
do de largas distancias son lo más importante de la peda- de inventos y de iniciativas sociales en materia de foona-
gogía. ción... se acumulan en una masa inmensa de medios trági-

166 167
camente infi-autilizados; ¡tantos circuitos y agencias de via- hombres, así como a la escucha atenta de las culturas debi·
jes en este espacio, a un tiempo técnico y utópico, pronto litadas.
reunidos en una misma red... y tan pocas personas toman- Al igual que la ciencia y la cultura, o la infonnación en
do la salida! ambos sentidos, ya constituyen nuestra infraestructura o
y como los mensajes dependen, más de lo que se piensa, nuestra condición general de vida, igualmente esta organi-
de los canales que los transmiten, pronto aparecerán sabe- zación mundial para las ciencias, la educación y la cultura
res y cu!tuca.s independientes de los monopolios, del poder realiza un proyecto fundamental, utópico y positivo, dejan-
y de la glona de las personas y las naciones, y cuya difu- do a otras instituciones paralelas la liquidación sangrienta
sión extenderá, al contrario de los anteriores, la tolerancia y de la vieja historia.
la paz.

La división y la desigualdad
DbsttÚU/ns
¿Condición de vida? iQyé sueño! Y no obstante, la infor-
. Utopía, dice~, y cómica además: pues el obstáculo prin- mación, expandida por todas partes, crea la realidad, en lu-
CIpal viene preCisamente de las potencias que congelan las gar de expresarla, dirige la opinión pública, sustituye d me·
distancias, monopolizando el saber, sus publicaciones, su nudo al poder judicial, por no decir político, procura'perfi-
publicidad, la innovación, las patentes, la gloria, el dinero... les rápidos y glorias etlmeras, define la verdad, fabnca lo
los canales y las redes. Las comunicaciones de masas, por sagrado por un uso intenso de los muertos... construye en
otra parte, cuya propietaria es una sola cultura, la más rica suma un universo intensivo por sus contenidos, extensivo
(¿no habría que decir a veces: pobre cultura de los ricos y por su alcance, en el que los falsos dioses están interesados
cultura opulenta de los miserables?) destruyen rápidamente en mantener a los mortales en la ignorancia, para asegurar-
las de los pa!ses pobres y los individuos desposeídos; inclu- se el do.m.inio en el ancho mundo y en la larga historia. El
so las más ncas de algunos países ricos no están libres del poder pertenece a ,/uien posee sus canales, de los que todo
peligro de morir. Para salvarlas de la aniquilación, sólo uti- se deriva, incluida a innovación científica y técnica, y cae
lizábamos hasta ahora protecciones de museología, en las en la esclavitud quien carece de información, en sus dos
que la conservación viene a ser otra forma de muerte, por sentidos, comÚn o raro, de datos y de instrucción.
embalsamamiento y consumo turístico. Propio de los animales, el dominio embrutece al hombre
Hacer posible lo imposible, esta es la respuesta: ¿qué no· en el hombre, tanto si lo ejerce o lo padece como si lucha
vedad, en la historia, ha aparecido nunca sin entusiasmo por obtenerlo o conservarlo. La sabiduría libera del envile--
utópico? Gracias a un contrato firmado entre las Naciones cimiento, aunque a veces embrutezca también, cuando se
Unidas esta isla existe, que yo sepa, independiente de ellas. une o se vende a los poderes. Para construir la igualdad en·
La UNESCO, pues tal es su nombre, identificable con un tre los individuos y los grupos, inventar un vínculo social
lugar, en el mapamundi, pero abarcándolo en su totalidad, que minimice la violencia, pacificar el mundo y liberamos,
acaba de decidir la creación de una instancia abierta, univer- la única esperanza que nos queda, que sólo puede superar
sal, gracias a esta institución mundial, y virtual, por las tec- la fe misma, reside en la formación.
nologías... o si se quiere, universal por las tecnologías y vir- ¿Qyé hacer? Si, un solo proyecto en tres: funnar, instruir,
tual por la institución. Su égida garantiza una cierta autono- educir. No dejar nunca de compartir la información.
mía al saber así compartido en el mundo y por los ¿Cómo? Un solo verbo activo y pasivo en lengua france-

168 169
sa, para el enseñante y para el enseñado, aprender/enseñar labras de la asistencia; su discurso, secundario, responde: así
debería describir una relación simétrica. Ninguno sabe más se gana una benevolencia que escucha sin obedecer. Previa-
que el otro, al menos siempre y para todas las cosas' sólo es mente al intercambio equilibrado reinan los parásitos.
así a veces y en algunos puntos. Tiene entonces el deber de Nombre sin gracia del contrato, la interactividad construye
compartir su ciencia y de intercambiarla con el que la igno- el diálogo y la comunidad.
ra, a cambio de lo que ignora. Dime cómo amasar la masa Sin compartir no hay formación, pues la sabiduría es una
del pan y te enseñaré fisica nuclear: así nos convertimos al continuación del poder, y la ciencia de la violencia, prolon-
mismo tiempo en enseñantes y en enseñados; aprendemos gando la escala bestial de la jerarquía, por medios muy pa-
uno del otro, iguales en derecho. Equivalente, el intercam- recidos a la fuerza. A la inversa, resulta de toda funnación
bio supone que al igual que los hombres, todos los saberes, el mestizaje de las buenas voluntades presentes. El maestro
prácticos o teóri.cos, vie~en a ser lo mismo, incluso aquellos puede así ejercer su maestría sobre los objetos de su arte o
que la arrogancia no qUiere reconocer, en razón de su con- de su experiencia, jamás sobre otros hombres, alumnos o
dición humilde y baja. no: de no ser así, no se le podría diferenciar de un gángster.
Todos los saberes son libres e iguales en derecho. Si además reduta a su alrededor, en alguna escuela o banda,
sus discípulos con los que gozar del poder que emana esta
sabiduría, ¿por qué no lo persigue la justicia por asociación
Patrimonio común de la humanidad de malhechores? Q!Ie comparta, con sus alumnos, pero
también con los que pasan por ahí. Son ilícitos pues la con-
, ¿Por .qué reconocerlos todos, sean cuales fueren? Porque centración, apropiación o monopolio de la sabiduría y de la
solo exIste la verdad al margen de toda forma de poder. Si infonnación. iQ!Ie circulen, como el aire para respirar! Esta
la posesión de una ciencia, si la retención de una informa- exigencia de fluidez exige asimismo servidores, canales y re-
ción es fuente de dominio, arrojad rápidamente a la papele- des. Allá donde se encuentren, acopladas, formación e in-
ra esta protuberancia de violencia: lo verdadero nace al mar- fonnac~m, no se separarán nunca más.
gen de ella. Sí t?dos los saberes vienen a ser lo mismo, nin- Basadas en la participación sin exclusivas, pertenecen a
guno es supenor a los demás: la misma recla para los todos: patrimonio común de la humanidad.
hombre y para lo que saben; por muy miserabfe e Ignoran-
te que se presente el enseñado, puede al menos enseñar a su
enseñante la miseria, información tan preciosa que no se Planos de la isla de Uwpía
encuentra explicada ni descrita en libro alguno, si no está
inspirado. La ignorancia absoluta existe tan poco como la Sueños y mentiras, repetid, desde el principio, en silen-
sabiduría absoluta. cio: ¡esta utopía no existió en ningún pais ni en ningún
El docente plantea dos preguntas previas para escuchar tiempo! Jerarquizado de sí mismo, el saber siempre contri-
dos respuestas: ¿qué me querrías enseñar?, de donde se de- buyó a levantar una escala social, tanto más rigurosa cuan-
duce la pregunta: ¿qué quieres, a cambio, aprender de mí? to parece ir en función del mérito y la verdad. Q!té impor-
Q!Ie el alumno se transforme primero en maestro, y el nue- ta, le digo: ¿no ve las necesidades y el impulso, que mil ini-
vo maestro aceptará convertirse a su vez en alumno. No ciativas anuncian, listas para coordinarse? ¡Pero nada se
nos engañe~os, cualquiera que hable, aunque esté solo, construye sobre sueños! Respuesta: isla o lugar que no figu-
ante un públIco mudo, no encontrará qué decir, ni se senti- ra en mapa alguno, Utopía debe esta ausencia a la contra-
rá elocuente si no escucha, bajo su voz, las preguntas sin pa- dicción, lógica y fisica, cuyo principio gobierna el lugar:

170 171
yace ahí y, al mismo tiempo, no está. ¡Allí estamos! ¿No in- el amado; por este canal erótico pasan los saberes y las prác-
cumplimos sin cesar esta ley, nosotros, habitantes de lo lo- ticas, los juegos de manos, de lengua y de mente. Sí, la ma
cal que rondamos por lo global, nosotros, con nuestras tec- razón sólo se transmite con la carne y el fuego.
nologías, con~piradoras, vivimos aquí pero allá, es decir, so- Nada se puede objetar. Sin embargo, la encarnación de la
bre una Isla sm paradero? ¿Conocemos el instante propicio enseñanza en el cuerpo docente data de épocas en las que
de estos mapas sentimentales? Toda red se deriva de los an- sólo era portador del saber una persona excepcional: ancia-
tiguos mapamundis para representar este adas de utopía. no experimentado, sacerdote, maestro, autor... respetado,
¡Pero no se tt:ata ~;amente de planos y de papel! No consultado, venerado; se solía decir que a su muerte desapa-
del todo: como llltenClon o proyecto, humano y político, a recía una biblioteca entera. Esta añoranza significaba, a la in-
continuación la utopía contraviene una vez más el prioci- Versa, que desde la invención de los nuevos soportes: escri-
piC? de contr~dicción, fisico y humano esta vez, que regula tura, imprenta, libros y librerías... murió para siempre el
el mter~amblO: en este país de jauja, se atan los perros con cuerpo vivo y presente, receptáculo o tabernáculo del saber.
longaniza y todo el mundo puede disfrutar de la mantequi- Este es mi cuerpo: el libro que escribo es más la carne de mi
11~ y del.dinero de la mantequilla. ¡Aquí estamos! Contrave- carne que mi propia carne. Y además, como el de un ángel,
mmos Sin cesar la ley de los bienes y valores móviles, para este cuerpo sutil puede, virtualmente, partir, volar, hablar en
l?s cu~es en~.egar y conservar, al mismo tiempo, ni es po- otros lugares sin el cuerpo presente. La enseñanza a distan-
s~~le m es vabdo, en el campo del saber y de la informa- cia nació con la escritura, para desarrollarse con la imprenta.
Clan, que podemos conservar para nosotros y acrecentar sin ¿Presencial, dicen? ¿~é anuncia el cuerpo docente, en
duda ca~a v7z qU,e l~s entregamos. Compartir, extender voz y hueso? ¡Simplemente lo virtual, que yo sepa! S6lo in-
nuestra cle~Cla no Impide que nos la quedemos, pródigos y dica, o significa, o muestra sombras: ausentes si se trata de
avaros al mismo tiempo: ¡tirémosla pues por la ventana (in- historia. formas y números en matemáticas, países descono-
cluso por la de la televisión)! Esta superabundancia nos cidos en geografia, sentidos y sintaxis arbitrarios en idio-
hace entrar en el país de Jauja. desbordante de abundancia mas... Incluso el experimento de fisica, la reacción colorea-
y de profusión. da de ki química, la rana que padece bajo el bisturí sólo es-
¡y así es desde que el mundo es mundo y la ciencia es cien- tán ahí por la ley, la fórmula o el dibujo de anatomía,
cia! ¿Cómo n~die lo ha visto hasta ahora? Porque la sabidu· escritos en la pizarra, sobre el plano negro de su ausencia,
da num;:a 17 diO su color a ninguna época. Y ha llegado su portadora de conocimiento virtual en su totalidad o en par-
hora. DIbUjemos pues los planos de estos mágicos lugares. te, modosita e ideal como una fotografía.

La mejory la peor de las cosas La remota antigüedad de In virtual

~uevo o~stáculo que me apunta un realista: opuesta a las Sí, está sin estar, ella también y sobre todo. Y fuera está
reahdades .VlrtUales, la vulgata, sobre este punto, recomienda el universo al que nos arrastra. ¿Q!té contenidos se podrían
la presencia del cuerpo docente; los hombrecillos se apegan adaptar mejor a las imágenes, a las asambleas, a las institu-
a una persona, de modo que aprenden las matemáticas o la ciones... virtuales que los del saber y la formación? Tras los
historia \,aterna, como hablan su lengua materna. No hay muros, los patios y los tejados, de la escuela o del campus,
nada meJor que la relación cálida y vital del enseñado con el cuya presencia densa confunde a tus ojos deslumbrados, se
enseñante, que Platón calificaba de relación del amante con oculta la verdadera vida, la única institución educativa: la

172 173
universidad virtual; entre paréntesis añado que utilizo por de la distancia y del tiempo abolidos en parte, están ocupa-
supuesto el término de universidad en su sentido latín ori- dos desde hace tiempo por todas las disciplinas del saber y
ginario de conjunto universal de todas las formaciones para de las culturas. ¿G!té historiador, entrenado para entender
todo tipo de capacidades. ¿No ha existido desde siempre, los mensajes grabados en los pergaminos contestadores por
desde la Academia griega y las Ideas virtuales que mostraba generaciones de muertos, no los habita? Y las nociones abs-
allí el filósofo geómetra? tractas de las matemáticas, sin las que nuestra eficacia sobre
No hay nada más precioso, en realidad, que la encama- las cosas llamadas reales del mundo se desvanecería, ¿dón-
ción de los contenidos virtuales, pero nada más peligroso de están? ¿Con las sombras de la historia y de la literatura?
también a veces: la fijación ~el afecto. ~~ una persona la ¿y los conceptos de la filosofía? ¿y las obras musicales? Pre-
transfurma en maestro, en guro, en sernldlos que hemos vis- sente en el centro de la clase, el maestro sólo está ahí en fun-
tos tra~ a sus súbditos como esclavos, subyugándolos; he- ción de otros espacios. Tal es el tejido y los arabescos de las
mos VIS.to también mil inteligencias sometidas de por vida dos escuelas, la más nueva de las cuales es más antigua de lo
a locas Ideas, pero aunque se trate de verdades, la rígida ad- que se plensa.
hesión no resulta ser mejor para la evolución de la investi- ¿Quién se podría extrañar, realmente, de enterarse, por te-
gación y de la vivacidad venidera. Si los sabios se suelen léfono, de un barrio a otro o a través de los continentes, de
considerar como los propietarios de su especialidad, los do- las noticias del momento? ¿Qyién no escucha cada noche las
centes se apropian frecuentemente de sus alumnos, obliga- llamadas del día? Mantenemos desde hace tiempo, por hilo,
dos a saber como ellos. Se escapa para siempre la libertad sin hilo, por cable o satélite, conversaciones continuas entre
de pensamiento. Si este último nunca arrebató su libertad a interlocutores dispersados por el espacio-tiempo del planeta,
nadie, el pensador lo hizo a veces. labrado por el huso que escamotea un día. Cuando habla-
No hay nada ~ejor, nada peor que lo presencial; sólo re- mos así, decía, áeflexionamos siempre sobre el lugar de la
c~)fdamos lo mejor, y ~os grupos de presión y los corporati- conversación? ¿Tiene lugar aquí, donde hablo y escucho a
VIsmos nacen de estas mfluencias abusivas. ¿Cuántas veces mi intedocutor, o allá lejos, donde mi amigo me pregunta y
el maestro presente, odiado, impidió que tal o cual se inicia- me escuCha, o en ambos lugares a la vez,juera y ahi, entre no-
r~ en talo cual ciencia, odiada como él? Reconocedlo, que- sotros, al contrario del principio del tercero excluido, que
ndos colegas: no más estúpidos escándalos, ¡solamente vo- impide que un acontecimiento se produzca y no se produz-
luntarios! No hay nada peor, efectivamente, pero tampoco ca en el mismo lugar y al mismo tiempo? Asimismo, cuando
nada mejor que lo virtual. organizamos una videoconferencia entre tres o cuatro, dis-
Desde que el viejo Esopo lo dijo de la lengua, todo me- persos por Nueva Zelanda, Sudáfrica, Escandinavia y Fran-
dio de comunicación es la mejor, paro también la peor de cia, ¿dónde situar el punto de intersección de estas zonas?
las cosas. Encandila y también droga. Remedio para todo Planteemos la cuestión del lugar a las diferentes redes de to-
veneno, veneno contra todo remedio, todos los canales son das las técnicas de infonnación, de comunicación y medio
iguales al principio. de intercambio a distancia: estamos explotando, por medios
nuevos, nuestros antiguos hábitats virtuales, engendrados en
Ltu tlcnicas toman el rekvo otros tiempos por la tecnología de la escritura y en ellos tra-
zamos caminos sobre mapas paradójicos que prolongan
Ninguna técnica tiene posibilidades de extenderse si no nuestra participación desde lo local hacia el universo.
reactiva una aptitud, humana o cultural, ya presente. Los eso, Volviendo a algunas meditaciones sobre los Angeles, po-
pacios virtuales, hoy reticulados por los virtuosos técnicos blamos de dispositivos nuestro antiguo fuera de ahi {hon taJ.

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formar igualmente un grupo a su alrededor: apuesta, feti-
che, mercancía... ¿qué institución no se proyecta en él o a él
El dispositivo desdefuera se remite? Todas las técnicas nos llegan de esta capacidad,
individual y social, de distanciamiento y de extracción de sí.
¿Pero, qué fuera? Volvamos a antiguas técnicas: el marti- La crítica de las técnicas, emana, a contrapelo, de un contra-
llo trabaja y la pelota vuela, fuera del alcance de nuestros sentido sobre el lugar que asedia el estar ahí.
brazos, el teléfono habla fuera del alcance de nuestra voz.
De estas dos distancias, una es cercana y visible, en la forja
o en el estadio y la otra se hace virtual a fuerza de alejamien- Lugares virtuales
to. ¿Q!¡é loro no repite, por haberla escuchado, la frase sen-
tenciosa de la herramienta que prolonga el órgano? Para En realidad, no estamos arraigados como los árboles, a
que tuviera sentido, el miembro tendría que alargar.;;e hasta pesar de que toda la flora, aunque inmóvil, se fertilice por
la longitud, mediocre, del martillo, luego considerable de la turbulencias aleatorias del aire y siembre sus retoños en un
pelota y, finalmente, inmensa del cable que da la vuelta al desorden caótico en el que sólo algunas circunstancias tie-
mundo: ¿masculina jactancia fanfarrona de controlar? nen poder para anclarlos. A la inversa de las especies de la
¿Q!¡é función prolongan una presa hidroeléctrica o una fauna, cuyos migradores mismos no salen de las mismas ru-
central nuclear? tas, no nos contentamos con nichos ni caminos fijos: no so·
Obramos nosotros mismos, más bien, y sentimos el ex- mas ganado. No somos seres que están abí.
tremo de la maza o el cuero del balón que pasa, como el Madame Bovary somos todos nosotros. Maniatada en su
ciego toca con el extremo de su bastón, como proyecto mis pueblo, en lugar de escaparse en sueños, como dicen los
palabras, a través del teléfono, en la lejanía, mientras que el que condenan a la mujer, habita, como todo el mundo, en
amigo se exterioriza hacia aquí: perdemos --en el sentido un lugar virtual; no esta habitación demasiado real, donde
en que pierde un vaso rajado--- evadiéndonos de nosotros su marido la irrita, ni tampoco la botica del tonto fannacéu-
mismos, fuera, y estos son nuestros dispositivos. tico, sin¿ una combinación sutil de local actual y de global
No somos seres del ahí: no sólo no solemos estar ahí, impreciso, que se llamaba imaginación o deseo, cuando se
sino que ni siquiera somos seres, porque salimos a placer de creía en las facultades del alma, y que designa exactamente
nosotros mismos: pienso, artÚ(J, trabajo, hablo, luego existofue- el hábitat de los contemporáneos, que recorre diferentes ca-
rade míyfuerade ahí. El cuerpo pierde o vierte fuera de sí sus nales, como el de nuestros antepasados, a poco que hubie-
funciones, que se van a buscar fortuna por el mundo, noso- ran trabajado como marineros, soldados, jefes de Estado,
tros sabemos lanzamos fuera de nosotros y por delante de jornaleros, misioneros, putas vulgívagas, banqueros, desho-
nosotros: tal es el sentido literal de la palabra ob-jet*. Así el llinadores, diplomáticos, viajantes... ¿Por conductas tan co-
s~jeto, personal o colectivo, se objetiva y aparecen las téc- rrientes vale la pena arruinarse o suicidarse? Corresponsal
nicas. de periódico, el mediocre Homais se gana la cruz, porque
Sabemos proyectamos tan bien sobre lo que hace tiem- se extiende, a lo lejos, a través de la escritura, y Charles, mé-
po llamé cuasi-objeto, ficha encargada de trazar entre noso- dico y marido, no entiende nada de los sufrimientos de su
tros las relaciones cuya red fonna el grupo, que podemos mujer, porque corre por los montes visitando enfermos...
Nadie está ahí, salvo ella.
Desde que salió de África, hace millones de años, el Homo
- N. Jefa T.:ftta: lanzar, arrojar sapiens sapiens deambula por la tierra y habita en su cabeza,

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al igual que Emma, nuestra hennana, prisionera en sus tie- lo que se llamaba antes el fluir o la naturaleza misma del
rras, habita un alma vagamente errante. Así es el hombre, tiempo, a todos aquellos que me han dirigido un mensaje a
tan contrario a los seres vivos de flora y de fauna que, salvo lo largo de todo el día. Como el del planeta, el espacio vir-
el mosquito y la gallina, se morirían al descender tres grados tual es un espacio-tiempo, con la salvedad de que puedo es-
de latitud: esos son los verdaderos seres que están ahí. tablecer algunas contracorrientes en la irreversibilidad del
A la inversa, nosotros siempre estamos jUera de ahí. transcurrir.
La ecuación del tiempo y del dinero utiliza sobre todo es-
tos espacios virtuales con vistas a perfiles monetarios rápi·
El esplUio virtua! dos; sin embargo, las operaciones de comercio y de banca
precedieron tambiéri a las investigaciones sobre los algorit-
Proyectado por nuestras costumbres, adaptado a nuestras mos, lejanos antepasados de estas maquinarias. Hoy como
fonnas de vida, construido y suscitado entre nosotros; flo- ayer, el control del espacio ayuda a ganar tiempo, pero tam-
tante, global, tanto como local; ausente, es verdad, pero bién sabiduría, todavía más preciosa.
presente; técnico, al ir unido a construcciones, funciona-
mientos y conexiones de artefactos, y humano, a pesar de
todo, ya que nuestros grupos, antiguos, en él se encuentran, El descubrimiento, la exploración, la explotación de los
mientras se van fonnando otros nuevos, el espacio virtual espacios virtuales abiertos por estas distancias, largas, pero
no mantiene las mismas relaciones con el tiempo que el es- rápidamente anuladas, fuera de mí y fuera del ahí, así como
pacio del mundo, sometido a lo simultáneo como a lo irre- la forma de vivir en ellos, de aprender en ellos, de trabajar
mediable; puede, efectivamente, negociar, a contratiempo, en ellos, prolongaron, en estas últimas décadas, la conquis-
un análisis que destruye en parte la obligación de simulta- ta, concluida, de las antiguas fronteras del mundo; una vez
neidad, desincronizando la emisión y la recepción, por que el espacio real no ofreció más lagunas para nuestros via-
ejemplo. Puedo escuchar mañana lo que me dijiste ayer, o jes, avempras científicas e inventos técnicos, empezamos a
ver esta noche imágenes emitidas hace mucho. Hacemos ocupamos de nuestros espacios virtuales, más todavía y más
con la actualidad presente 10 que nuestros padres sólo po- eficazmente que del espacio astronómico, pero tan reales
dían hacer con la historia: cortarla en trocitos, rehacerla, re- como los jardines en los que Emma tuvo un desliz. Sabién-
comenzarla, plegarla tranquilamente. dolo sin quererlo, ¿Flaubert habría descrito, con los sueños
El tiempo se convierte en una de las materias primas del de Madame Bovary, las condiciones humanas estables, sin
trabajo y de la enseñanza, como 10 fueron antes el espacio memoria, en las que se instalan las técnicas nuevas? En la
y cualquier otra materia, y no en su condición o exigencia misma fecha, el número de abonados al teléfono se vio fre-
necesaria. Jugando con los husos horarios, la velocidad de nado, ¿lo sabían? por los maridos influyentes de estas socie-
los electrones o la de la luz, la flexibilidad de los intercam- dades de progreso, celosos de que esta herramienta sirviera
bios... aligeramos una vez más las necesidades que implica sobre todo a sus mujeres, para comunicarse con sus aman-
el principio lógico según el cual es imposible que algo sea y tes. ¡Mujeres, no salgáis, ni en sueños ni por teléfono! ¡No
no sea a! mismo tiempo. Tú hablas, yo puedo no escucharte, hay virtualidad para Emma, soñada o técnica, sin ruina ni
ya que te grabo, para poder tener más adelante una audi- suicidio! mi propio Flaubert intentó el verdadero proceso
ción tranquila y más atenta, mientras que esta noche convo- Bovary?
caré al mismo tiempo, en un salón virtual y por una simul- . La anulación relativa de las distancias, que implican las
taneidad que he elegido yo y que no me viene impuesta por técnicas, y la maleabilidad del tiempo, suscitada por nues-

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tras tecnologías, convierte este espacio virtual en el mejor Colmamos una distancia y allanamos los obstáculos.
de los lugares de fonnación o en la más flexible de las escue· ¿Podemos soñar, repito, con mejor annonía entre la térnica
las. Antes de que abarque al mundo, ¿entablaremos un pro- y la instrucción, pues ambas atraviesan espacios dificiles?
ceso contra él nosotros también porque, como todos los ti- Incluso los sociales: ¿no queremos que los hombres confra·
pos de canales, se puede convertir en el peor de los lugares? ternicen?
El propio Homais nos diría que fabrica medicamentos con
venenos.
¿Fin del estar ahí?
Técnicas y tecnologías Esta doble salida de sí confinna, en primer lugar, el fin
del estar am. Sin embargo, ni una ni otro datan de ayer, ni
El ténnino tecnología designaba en otro tiempo, en fran· del invento más o menos reciente, de tal o cual técnica o
cés, el estudio razonado de las herramientas y de las máqui· tecnología, ya que nuestra memoria cultural los me~ciona
nas, en un tratado discursivo sobre los artes y los oficios. desde Ulises y Gilgamesh, viajeros extraviados por tierra y
Bajo la influencia de los usos de la lengua inglesa y por ra- mar, relatores, más o menos mit?manos, de ave~turas rea-
zones, paralelas, de énfasis publicitario, parece utilizarse les o imaginarias, en tierras conOCidas y desconocidas, y que
cada vez más, en lugar del ténnino técnica, y con el mismo nuestra ciencia los conoce desde los primeros paseos vaga-
sentido que él. Deploramos la confusión y la pérdida de bundos de Sapiens sapims desparramándose por el planeta,
una diferencia, útil, entre la cosa y su descripción. fuera de su cuna africana; ni habita ni emigra: va errante, en
Sobre todo porque necesitamos la palabra terno-logía busca de sal y de comida, del golfo Pérsico a España, como
para expresar las técnicas del discurso, al menos tanto como busca en nuestros días saber o infonnación por nuestros ca-
el discurso sobre las técnicas. Mientras movilicen fuerzas a nales. ¿Dejó nunca, viviendo aquí o allá, de recorrer el gh
escala entrópica, un martillo, una llave inglesa, una presa, bo y 10s'1=spacios virtuales? .
un motor de explosión, una bomba atómica... fonnan par- Todo lo contrario, el estar ahí emerge tarde, en el neolíti-
te de las térnicas. La escritura, la imprenta, una máquina de co de las técnicas de la agricultura y se vincula a unas téc·
tratamiento de texto... manipulan, por su parte, fuerzas del ni~as particulares. Sí, actualmente vivimos dos desaparicio-
mismo orden con el fin de trabajar, mucho más ligeramen· nes, relativas y contemporáneas: la de la agricultura, com<?
te, a escala infonnativa: pertenecen a las terno-logías. La técnica dominante de nuestras culturas, y la del estar ahr,
arrogancia altiva de algunos acepta mal que se pueda colo- como in\ervalo antropológico breve. De pronto, conecta-
car al mismo nivel una forja y una consola; y sin embargo, mos con el fuera de ahí de nuestros primeros. antep~ado~,
tenemos dos bancos de trabajo similares, que se diferencian que nunca olvidamos realmente. EXilados, sm CObIJO, fui-
únicamente en el orden de la energía, uno material, otro ló- mos excluidos del jardín.
gico, técnico el uno y el otro ternológico. Esta salida fuera de sí afecta también, y mortalmente, ya
Este como aquel favorecen la salida de sí. La prolonga- lo he ,comentado, a las mencionadas facultades del sujeto.
ción de los órganos de la que hablan los filósofos, cuando Porque no disponemos solamente de terno-logías del dis-
se trata de una palanca o de un telescopio, sólo describe un curso, sino de sonido e imagen, de conservación de los
trayecto de nuestro exutorio: estamos, al final del camino, stoOO de bancos de datos, de sistemas expertos... Para com-
en la punta del palo, en el parachoques del camión, en la binar ia cabra con el conejo y obtener una quimera, habla-
pantalla o la página, en los extremos de la línea telefónica. mos, por ejemplo, de inteligencia artificial, acercando esta

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arcaica psicología de las facultades, convertida en tic del escuela, palacio de justicia, laboratorio o leonera cuartel,
lenguaje, a capacidades prácticas que, fieros defensores de nave, banco, fábrica, bolsa, campus, gimnasio espacios
lo contemporáneo, habíamos olvidado que nunca dejaron construidos de acuerdo con un plano arquitectónico, cerra-
de existir, mientras que dichas facultades, por el contrario, do casi siempre, en el que el grupo tiene potestad para reu-
jamás existieron en ese sujeto soporte que algunos vanido- nirse y dividirse, para contemplarse, como espectáculo y
sos i~ventaron par~ ellas. ¿Dónde observar}a memoria, repi- como espectador. Ejemplo elemental: en una institución
to, SI no es en los lIbros y en las huellas dejadas precisamen- primaria, fundamental, enseña el maestr? . .
te para perdurar, surcos labrados sobre las tablillas mesapo- Pero la sociedad se puede reconocer Sin reumrse SIempre
támicas o los discos magnéticos? ¿Dónde, la imaginación, si localmente o fisicamente, y lo hará como siempre lo hizo,
no es en la pintura, los dibuj~s, los espejos, el cine, la foto- ahora y siempre. La pasión que ata a la radio o a la televi·
grma, las pantallas de todo tipO, de las grutas de Lascaux a sión a tantísimos contemporáneos no nace, faltaría más, del
mi ordenador? ¿Dónde, la inteligencia, si no es en el gno- hechizo del sonido ni del prestigio de las imágenes, exagera-
man babilonio y griego o en alguna aplicación informática? dos, sino de las nuevas fonnas de reunirse. Cada uno ~e pro-
¿Los contemporáneos me perdonarán que remiende un yecta en el espacio virtual que aparece en la caja y habita, se-
desgarrón tan amplio? gún los casos, en el Elíseo ~ la Casa Blan.ca, en el es~a~io o
Admitan que existen tecnologías del espíritu, y compro- en el plató, con tal naturalidad que habIta estos multiples
barán en primer lugar la poderosa continuidad de su histo- hábitats virtuales más y mejor que su propia casa y frecuen-
ria desde la antigüedad más remota y verán a continuación ta, a distancia y virtualmente, cien personas que colman ~u
cómo ese espíritu desciende, en su lugar, a las cosas mismas soledad, aunque nunca se encontrará en su presenCla.
y al mundo del que somos una parte totaL ¡La enseñanza a ¿G!tién no ha experimentado, cuando conoce a una de
distancia nos sumerge en las facultades! ellas, una familiaridad a veces más fuerte que la que le une
a un allegado?
Los e!pacios virtuales nos reúnen virtualmente; eso no
Antiguos planos de instituciones quiere decir vana y falsamente. mran más reales las antiguas
asambleas? Tendremos que decir quién es el prójimo.
Esta salida de sí, individual, va acompañada por la mis-
ma capacidad, social o colectiva, de reunirse en un lugar in-
definido y no cartografiable. De donde se deduce un cam- Instituciones virtuales
bio, no sólo en nuestra fonna de enseñar, sino en general en
todas nuestras instituciones. ¿Cómo se proyecta un grupo El maestro enseña en la escuela, visible, venerable y a ve-
también fuera de ahi? ces pacífica institución. El arquitecto hace el plano y dirige
Flaubert convoca, alrededor de Emma, a quien no le im- la construcción de estas instituciones, con cimientos esta-
porta un bledo, al cura, un marqués, un notario y al botica· bles, muros inmóviles, y tejado, visible desde lejos: esta es
rio, representantes notables de las instituciones, antiguo tér- una definición real. Hace poco visibles y edificables con
m~no cuya etimología denota y describe ~~ién un equili- materia dura, las escuelas, quizá los tribunales, las diferentes
bno estable en o sobre una plaza. Reliposa, política, asambleas, las empresas, probablemente, por una nl.1eva .de-
judicial, científica... pero también militar, financiera, co- finición del trabajo, las bolsas de valores y de trabaJO, dIfu-
mercial, industrial, deportiva... la institución tiene su sede tninan las distancias en el espac.io real y reún;n! en es~ac.ios
en un edificio: templo, catedral, ayuntamiento o capitolio, imposibles de asignar, grupos VIrtuales. Este últlmo adjetlvo

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pronto caerá en desuso y nuestros idiomas designarán ma- de sus desgarrones. Q,te la suerte de la ciudad vaya unida a
ñana, con las antiguas palabras de colegio o campus, de ofi- un barco.. , ¿qué puede haber más nonnal para, una.ciudad
cina o fábrica. de iglesia, de bolsa, de instancia o de admi- comercial y marítima? Evidentemente, pero baJO la Imagen
nis~aci?n... lo que ~ora nos parece" si pued~ decirlo así, convencional, la existencia misma del vinculo o del contra-
ex-tltuclOnes, colectIvIdades que ya solo necesItarán como to colectivos se proyecta en este cuasi objeto, intenninable-
arquitecto al diseñador de circuitos, de pequeñas y grandes mente reparado, zarpando hacia alta mar. . , .. ,
redes de comunicación, por las que estas asociaciones se ha- Como Roma ya no estaba en Roma, Atenas salla: V1V10
cen y se deshacen. En las escuelas virtuales, invisibles en el en el barco de Teseo, por los parajes de Creta y de las Cída-
espacio del mundo, ¿qué puede haber más nonnal que das, donde los representantes, víctimas, se transfo~aron
compartir números, historias, idiomas, recetas, direcciones en peregrinos. Fuera de sí, Atenas se representa ya, Virtual·
o trucos... cuasi objetos ausentes? mente, como una tele-polis, embarcada en esta nave, ¿No re-
Al igual que los espacios del mundo, percibidos o vivi- conoce, en estas doncellas y estos muchachos, a los alu,?-
dos, los espacios sociales se deslizan hacia lo virtual, para nos de la Paideia griega y de la nuestra, virtualmente aleJa-
que podamos levantarle mapas, flotantes. dos de la tierra? ¿A qué redes de virtualidad anudadas
alrededor de qué lanzadera espacial confiamos ahora l~ re·
paración indefinida de nuestros vínculos, tan colectivos
Antigütdad de las teleinstituciones como objetivos?

Para zurcir de nuevo los dos mundos, ¿quieren ver, me-


jor de lejos que de muy cerca,la fonnación de un colectivo Mapamundi de enseñanza virtual
fuerte por un cuasi objeto técnico, exterior a cada uno y a
todos, y cuya función, poco a poco, se desvanece en la ima- En un establecimiento de enseñanza no hay una sola ac-
g:n? Aql!-í está: cada nuey-e años, l<?s antiguos atenienses de- tividad que necesite realm.ente la ~tigua ~rq~ite~ra, pre-
blan enV1ar a Creta un tnbuto de SIete doncellas y siete mu- sente únicamente para la Idea antigua de mstltuClOn, y no
chachos, víctimas destinadas a ser devoradas por el Mino- por sus funciones, que necesite pues un edificio, cuatro pa-
tauro, y obedecieron a este monstruo hasta que Teseo, al redes salas cenadas en fonna de cuadrado o de anfiteatro y
matarlo, los liberó de esta deuda odiosa; a partir de aquel pupi;res dispuestos en paralelo para mirar hacia el maes-
día, agradecidos a los dioses, enviaron el mismo barco a De· tro... ¿QJ.é relación tiene este pla,no, e;ste proyect~, es.~ ma-
los, en una peregrinación durante la cual no se debía ejecu- queta, en el exterior como en el mtenor, con la dduslon de
tar ninguna sentencia de muerte, La costumbre duró tanto un saber o de un conocimiento cualquiera, en la que los
tiempo que el barco se desgastó. flujos y los programas se intercambian y se comPar:ten ?
Esta historia, tan común, de sacrificios humanos suspen- ¿roda esta materia dura tiene algo que ver con esta realIdad
didos para la salvaguardia común, suele olvidar el creador tan blanda? lEsta circunstancia tan pesada y lenta afecta en
de relaciones entre el continente y las islas, este barco de Te- algo a materia tan rápida'!, ligera? ¿Q,té puede haber O?-<Í.S
seo que los mismos atenienses reparaban indefinidamente volátil que una demostraclOn, un relato y sus figuras reton-
para que siguiera siendo el mismo, como se remienda y zur- cas? Podemos pues reunimos en lugares virtuales para anu-
ce sin cesar la misma red política: al margen de su desgaste, dar estos flujos en circulación.
y de las vías que los marineros reparan sin cesar, la penna· ¿Hay que exceptuar el laboratorio ?e fisica, ~e química y
nencia del barco garantiza la del contrato social, al margen de historia natural, el taller de fonnaclón profeSional, donde

184 185
la experiencia directa sigue siendo insustituible? ¿No tienden
las simulaciones por ordenador a sustituir a la experimenta-
ción? ¿Desde cuándo esta última no tiene demasiado que ver Duro,Y pesado, blandoy ligero
con la experiencia directa? ¿Desde la era nuclear y de los ge-
nes bioquímicos o desde el siglo clásico, con sus experiencias Definidas, planificadas, construidas en un lugar del espa-
de ~ensamiento que pocas veces se hicieron realidad? ¿Q¡é cio usual, pedregosas, las instituciones aportan estabilidad a
oficiO se puede pasar ahora de estas tecnologías? ¿Cuántos ni· un grupo dado, así como una relativa lentitud a su historia,
ños ~espi~an aliviados al no tener que soportar, por fin, las cuyo tiempo se ancla en el espacio o se inmoviliza en un lu-
relaCiones V10lentas y brutales del patio de recreo y el ajetreo gar, y cuyas relaciones, volátiles, adquieren peso con la ar-
de los viajes pendulares de ida y vuelta hacia y desde la escue- quitectura. Las mismas funciones relacionales pueden flotar
la ;n las gr:a!?-des ciuda~es ~te~ta~as? Devolvamos pues, a ahora como un estandarte o una llama que danza al viento,
qUIen la soliCIte, la expenenCl3 mdlspensable y dispensemos según el perfil de la red y su propio perfil. El poder pertene-
de la presencia si estas cosas vinieran a faltar. ce a quien domine esta volatilidad. Antiguamente más fijas,
Como el conjunto de la red ofrece la posibilidad de arre- las formas mezclan sus límites en un dibujo atigrado, mati-
gla~ o combinar a placer las estaciones y los canales, ayer es- zado, tornasolado, variable y variado. ¡La inteligencia para
tuV1mos cuatro mIllones escuchando este curso, mañana se- quien ,percib,a la me:l;cla! No se, t,rata del Itl:ismo espacio ni
remos sólo cien milo todavía menos". Una clase clásica es del mIsmo tiempo m, en definitiva, del rntsmo mundo: el
más o menos estable, porque reúne a un número dado de antiguo, duro, remedaba la casa, local, y el nuevo, blando,
personas en un lugar; construida con materia dura, como la fluctúa como el clima. El éxito contradictorio de las nuevas
esc,uela, es ,una institución, mientras que si es virtual, su di- meteorologías, en una sociedad que vive y trabaja en el in-
bUJO espaCial y el número de personas que reúne fluctúan, terior y que ha perdido hasta el recuerdo de ,las incl~men­
de modo que su plano, siempre diferente, sigue siendo el cias, viene de que reconocemos nu.estro destmo comendo
mismo a pesar de todo: es como la nave de Teseo estable por estoi\ dibUJOS movedizos y flU1~os. Por esta razón he
pero siempre nueva. ¿Qp.ieren ver este mapa? Reco'rten un~ querido trazar el mapamundi, antiguo como el mundo,
parte cualquiera de la red y verán, de nuevo, con su anima- pero finamente contemporáneo, en el atlas de hoy.
ción~ un incendio, de una casa o de un bosque, que llamea, ¿Han obsetvado que nuestra sabia lengua dice que lo frá-
la pnmavera que vuelve a un valle o a una isla floraL. gil supone, porque se rompe, un m~terial s?lido? ¿co~,o 10
Est~'f.roye~~ione~, como se dice en c~ografia, este per- fluido no se puede quebrar dura mas y mejor que lo ng¡do?
fil movl , volatil mejor, del mapamundt de las COmunica- Si, pues podemos observar que las riberas se hunden, que
ciones es válido para cualquier institución virtual: escuela, las montañas se desgastan y se derrumban, que las rocas se
empresa, banca, bolsa, iglesia, cualquier representación o disuelven, mientras que no les falta una gota a los ríos n~ al
espectáculo, como perfil variable de la red general o combi- mar, ni un soplo al viento, a pesar de su' locas tur~ulenclas,
naciones de cualquier parte de sus elementos. El mapamun- o quizá gracias a ellas y a su suma recuperada. d..o duro
di de la enseñanza virtual se ciñe al mapamundi virtual uni- dura menos que lo blando? ¿Lo volátil, aparentemente dé-
versal, como conjunto de las partes de la red. Tierra de for- bil como un suspiro, permanece de forma duradera?
mas fluctuantes en un océano abierto, tal es el archipiélago Antes, lo pesado ocultaba lo ligero; la pesadez podia ca-
de la utopía. recer de gracia; mañana lo blando carecerá de dureza: los
Al recuperar la flexibilidad y la fluidez, ¿nuestras relacio- que procesan mensajes y expedientes ya tienen una falta de
nes conquistarán alguna libertad? experiencia que roza lo tragicómico. ¿Qp.é opción ha paga-

186 187
do o pagará más caro? De nuevo la bandera ondea al vien- ¡Otra utopía grandiosa y loca! Está claro, todos los pode-
to: ¿no habíamos dicho que la tela imita a la vida? Los ena- res pertenecen a ,l,?s que control.an lo, d.Ufo y lo blando, en
morados de los flujos y de las inteligencias rápidas, que a ve- particular, lo volatil que, al transltar rapldamente'por la r~d,
ces deberán volver a la paciencia de las piedras, no echarán no tropieza con ningún contrapoder: a los propIOs medIOS
demasiado de menos el peso lento de los morrillos y de los de comunicación que controlan, en los mensajes, el poder
muertos. persuasivo de la seducción; a la ciencia que controla su va-
lor de verdad; finalmente, al derecho, a quien corre~ponde
lo performativo. Es imposib!e gustar sin gloria, declr r,!,lse-
La red únicay e/fin de los monopolios dades vivir fuera de la ley, Nmguna fuerza blanda equlhbra
estas potencias. Podríamos decir incluso que la re~ como tal
¿Por qué? Porque la conexión de todos los medios en piensa, sabe, domina, juzga, crea el espacio y el tiempo, los
una red, que sea única, que fluidifique de forma creciente poderes y l.a his~oria, los valores y lo sagrado, que es el
los tránsitos, no puede no tener como consecuencia el des- vínculo SOCial mismo,
moronamiento de los obstáculos, las ventanillas, las conce- Respuesta tímida que llega a pasitos de paloma: el siste-
siones, la~ apropiaciones de cualquier orden, es decir, los ma abierto universal de formación y de enseñanza pone,
monopolios del saber. Laissezfaire, laissezpasser: ¿por qué la precisamente, a disposición de todos, como derechohabien·
divisa del libre cambio no se iba a aplicar también a lo que tes, estos tres poderes conjug~do~, .
más importa hoy en día? Asombraos hasta el escándalo de ¡Utopía por fin! Todas ~s mStl.tuCIones, desde. el.~lba de
la expresión corriente: banco de datos; si se trata, realmen· la historia. se basan en la vlolenCIa y en la aproplaclon que
te, de dar", ¿a qué vienen capitales y banqueros? ¿Se nego- la precede o que la sigue. En caso d~ que el sa~e~ se '01elva
cian los regalos? tan precioso que domine nuestro tlempo, sera meVItable-
Guardado, dado, acrecentado al mismo tiempo, el saber mente objeto de conflictos feroces para que el vencedor se
circula gratuitamente como una propiedad de la humani- lo apropk Habrá que irse a la guerra y encontrar otros con·
dad. Qyien se lo apropie debe ser perseguido ante los tribu- tratos.
nales: la venta del saber, de la formación o de la informa-
ción es un robo. La enseñanza virtual o a distancia está
abierta y es gratis, quien lo desee se sirve libremente. La red.' capacidad de lOMS
Los medios de comunicación desarrollan espacios virtua-
La red del vfnculo social les. Experimentando menos de lo que simulan qu~ ha 7en y
ocupándose de los posible más que de lo real, las ClenCIas se
La mayor esperanza utópica de la empresa reside en tejer desarrollan en la actualidad también en espacios virtuales.
de nuevo, en y por la red, el vínculo social en general: en lu- El derecho regula las conductas posibles. Y todo poder po-
g~ de reduc~rlo a ~as relacion~s de fuerza y de jerarquía, de lítico consiste, desde siempre. en el arte y la capacldad de lo
dmero, de VIolenCIa y de asesmatos, la red de mformación posible y de lo virtual. Así pues.. el f?der tiende a 7aer en las
y de intercambio contribuye a trenzarlo con nuevos cabos redes de los medios de comUOlcaCl0n. en los poslbles de la
procedentes de iniciativas imaginativas. ciencia y en las reglas del derecho.
Al afectar, localmente, a cada individuo y al trazar nume-
* N. tk la T: BIVl4IU tÚ donnles: base de datos; donnu: dar rosos caminos, directos e inversos, de lo local a lo global,

188 189
nuestras redes, tecnológicas, tienden, poco a poco, a susti- 10 local a lo global e ignorábamos incluso 10 que este últi-
tuir a las antiguas grandes instancias o instituciones respon- mo significaba. Y ahora los trazamos cada día y seguimos,
sables de lo global: Estados. Derechos, Iglesias, Bancos y en tiempo real, su cableado. El que controla esta red, que va
Bolsas, Escuelas y Universidades. Tras la revolución indus- de lo local a lo global, porque acapara todos los poderes,
trial, la nueva revolución tecnológica se refiere exactamente sustituye a la política; porque tiene todos los derechos sus-
a la construcción de un universo. La innovación afecta me- tituye a lo judicial; porque lo sabe todo, sustituye a la sabio
nos al trabajo, la producción, o incluso el comercio, que al duría; porque hace funcionar su máquina de fabricar dioses
conjunto de los vínculos entre lo local y lo global. Lo que posee 10 sagrado; elige los lugares de la violencia; hace cre-
permaneda cegado y oculto en las instituciones, siendo cer o no el comercio y el intercambio.
fue!1~e de rep~esentación, se mate.rializa, se vuelve presente Lt red misma puede, en el sentido de la capacidad. Si,
y vlSIble, en tiempo reaL Esta reahdad del tiempo duplica y por ella misma piensa, domina, sabe, convence, persuade,
refuerza todo lo que es virtual en los espacios. juzga y consagra... la enseñanza abierta, difundida por ella,
P~a ~onnar lo colectivo, la antigua técnica apelaba al sería la primera victoria de los hombres, libres, sobre un po-
cuaSI objeto, elemento encargado de trazar las relaciones en der, ulllversal, que puede someterlos, es cierto, pero tam-
el seno del grupo: estatua en procesión, dinero, pelota, fi· bién liberarlos.
cha... la red invisible aparecía, por estallidos y ocultaciones, Esta elección, decisiva, es posible ahora. Por primera vez
en el momento del tránsito, rápido o lento, deslumbrante en la historia, aparece, visible en el atlas, nuestra voluntad
de este testigo de nUestra existencia colectiva. Ahora, visi- general.
ble, construida, útil, fascinante ... la red· se instala entre no-
sotros, más aún, habitamos en ella. ¿Cómo quieren que no
haya tendencia a apelar a las antiguas técnicas o institucio-
nes sociales, cuanto estas tenían como objetivo hacer apare·
cer la red misma de nuestros vínculos, damos la percep·
ción, al menos instantánea, de que existía? Ya no tenemos
necesidad de probar que existe: jahí está! La fascinación
que ejercen los medios de comunicación no depende tanto
del sonido o de las imágenes como del descubrimiento des-
lumbrante de que existimos colectivamente de acuerdo con
las relaciones que hemos construido por fin. Como el con-
junto de los cuasi objetos circulan por estas redes, ¿qué neo
cesidad tenemos de los demás?
Así ~ncontramos su capacidad de destruir o de sustituir,
para bien y para mal, a la política, la religión, el derecho, la
cultura Xel saber; las relaciones de violencia y de fuerza; el
comercIO y el dinero; tres instancias encargadas, desde el
alba de la historia, de hacer aparecer y de fo~ar el vínculo
social. Porque estas instituciones y las personas que las fre-
cuentaban recibían antiguamente sus funciones y sus pode-
res de una circunstancia: no sabíamos trazar los caminos de

190 191
¿Q!1ién ser?
Principio de contradicción o de identidad

Este es un compendio general de todo lo que antecede,


resumido bajo un principio sencillo y aparentemente uni-
versal.
Ni el dinero ni los bienes se comparten, no sólo por la
avaricia y la codicia de unos pocos, sino porque nadie pue-
de, al mismo tiempo, tener y no tener, dar y conservar un
valor material. Dar, pero conservar, no es posible ni válido.
Si se cede algo, se deja de poseer, y a la inversa. Sin este
principio lógico de contradicción no existiría el intercam-
bio, la circulación ni la economía. ¿Qyién puede disfrutar
de la mantequilla y del dinero de la mantequilla?
Cuamfo se trata de lugares, parece también evidente que
no se puede estar aquí y allá al mismo tiempo, ni mucho
menos en un lugar determinado y en todas partes. Y sin em-
bargo, de la conciencia a las técnicas, el HorIa -hors-/a- se
expande, habita la casa, el jardín, el bosque, ronda por los
barcos y los medios de comunicación, de modo que se
mezclan lo local y lo global, desactivando, a través de lo vir-
tual, este principio de contradicción. Los dibujos del atlas
se invierten en este punto, como si cambiáramos el mundo
que hay que cartografiar.
Si la mIsma relda funciona para la desigualdad de los bie-
nes, que no pueden, al mismo tiempo, pertenecer al uno y
al otro, o encontrarse en un lugar y en otro a la vez -la
mantequilla, aquí, para él, el dinero, allá, para ti-, la fuer-
za, el poder y la gloria se reparten también, no sólo por la
ambición megalomaníaca de algunos, sino porque igual·
mente nadie puede gozarlos y darlos al mismo tiempo.

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¿~ién. salvo la mentira confesa de las modernas democra- dos por la desigualdad cuando se basaban en la posesión de
cias, puede dominar permaneciendo igual? los lugares o los poderes de la fuerza, del dinero, de la glo-
y los planos y mapas de los atlas usuales se basan todos ria... imposibles de compartir: parecían obedecer entonces a
en este principio, universal, de contradicción o de identi· un principio universal. Mientras se trataba de definir estas
dad, lógico, es cierto, pero también físico, financiero, co- rarezas, fue lógico desgraciadamente trazar fronteras, lími-
mercial, político... cuya soberanía intangible afecta a un tes, definiciones de espacio, de exclusiones y de pertenen-
tiempo a los lugares del espacio y de la geografia, los bienes cias, crestas de equilibrio entre diferentes haberes y poderes,
del comercio y del consumo, el poder y la gloria, la apropia- localizados con la precisión más exacta. Sin embargo, cuan-
ción de los lugares y la localización de las rarezas... es decir, do la infonnación y el saber constituyen las concentracio-
los mapamundis geológicos, humanos, históricos, econó- nes difundidas más decisivas, entonces, es decir, en este mo-
micos... que no dibujan en realidad más que límites o bor- mento, el escándalo humano sería precisamente mantener
des, ya que todo límite se define de acuerdo con el mis· la desigualdad, injustificable bajo ningún concepto. Ya no
mo principio: nadie puede estar dentro y fuera simultánea- funcionan la misma lógica, ni la misma estática en el inter-
mente. cambio, ni los mismos equilibrios, ni la misma física, ni las
mismas leyes sociales y humanas,
El atlas ya no dibuja los mismos mapas.
Dos atlas
Y este atlas trata de cartografiar un nuevo mundo sin Elpunto, para Inca/izar todo el atlas
fronteras, estas fronteras mismas que el tiempo presente res-
peta tanto que deben haber perdido mucho de su impor- Así pues, el principio de contradicción se aplica:
tancia. El han-la no las conocía, las comunicaciones las ig- a la p~gunta: Mónde estar? a la localización y al lugar,
noran. ¿Por qué? Porque el saber y la infonnación rompen donde denne fronteras, límites, inclusiones y exclusiones,
con este principio invencible que domina la circulación y la establecidas al mismo tiempo que éL Cómo cartografiar en-
propiedad de los bienes: enseñad a placer a las muchedum- tonces el hábitat y las relaciones de los hors-la, es el proble-
bres, las multitudes, conservaréis al mismo tiempo lo que ma de la ciudad y del mundo por el que pasan los mensaje-
dais; podréis incluso acrecentarlo, en vosotros y para voso- ros, por el que circulan los conjuntos de mensajes, por mil
tros. Aquí, dar y guardar al mismo tiempo es posible y váli- mensajerías;
do. Y así nos encontramos con una superabundancia tan a la pregunta: ¿quéhacer?, a la definición precisa y delimi-
milagrosa, una plétora contraria a las leyes lógicas, fisicas y tada de los objetos, del trabajo y de las técnicas, que estable-
sociales, que el saber y la infonnación se convierten en una cen las tecnologías, desde el momento en que abren espa-
mercancía cuya rareza persiste a través de la universal difu- cios e instituciones virtuales;
sión, siempre tan preciosa a pesar de que todo el mundo a la pregunta: ¿quétenemos?, a los bienes del intercambio
puede disfiutar de ellos sin límites, exclusividades ni fron- y de la economía, a la apropiación, cuyo balance se invier-
teras. te y no se decide desde el momento en que se intercambia
.Sí, el mundo que intentamos cartografiar ya no es el saber, propiedad universal y superabundante de todos.
miSmo. El atlas actual ha llegado, en este momento, en esta pági-
Comprendíamos por qué desgraciadamente las socieda- na misma, a la cima del principio que lo anima.
des humanas se entregaron a crímenes inexpiables suscita- Y continúa aplicándola sin trabas:

196 197
cas singulares, innumerables y variables con el tiempo, pero
a la pregunta: ¿quién stry?, a la identidad personal y colec- son suficientes para una identificación policial.
tiva, a [a pasión, constructiva en apariencia y realmente de-
¡etérea, de la adscripción; Ddinición del racismo
a la pregunta moral: kómo comportarse? a la violencia que
nace de la desigualdad, de la apropiación y, sin duda, sobre Escandalosas injusticias y miserias insoportables nacen
todo, de las adscripciones... es decir, al principio mismo de de una simple falta de lógica, cometida con frecuencia y
sus aplicaciones; consistente en confundir, precisamente, la identidad con
a la pregunta: Mónde ir? a los caminos que van de 10 Ja- una u otra de estas características. Por la primera, singular,
cal hacia lo universal global, a lo largo de los cuales volve- somos nosotros mismos, individuo o persona singulariza-
mos a encontrar los problemas del lugar y del mundo. dos con tanta fuerza que, sin duda, la genética no lo ha re·
petido ni lo repetirá mientras existan seres vivos. Por las se-
gundas, siempre colectivas, foonamos parte de los franceses
Mapa-documento de identidad o de los argelinos, de los morenos o de los calvos, varones
o mujeres, blancos o negros, cristianos o ateos, sabios aba·
y de nuevo: ¿de qué o de quién se traza un mapa? Esta chilleres, qué sé yo...
es una de las preguntas fundamentales del atlas. La respues- ¿Qté es el racismo? Consiste en definir, considerar o tra-
ta es indudable: siempre de una identidad, es decir, de aqueo tar a alguien como si su persona se agotase en una de sus .'1.-
llo de lo que nadie, hasta ahora, ha encontrado razón, de racteristicas, elegida o perseguida: eres negro o varón o ca·
aquello cuya diferencia es irreductible. ¿Por qué dibujamos, tólico o pelirrojo. El racismo se define simplemente como
habíamos dicho, un mapa de los planetas desde el mamen· esta confusión entre el principio de pertenencia o de inclu-
to en que Newton descubre su ley, ya que basta con dedu· sión y el de identidad. De este modo, decir identidad mas-
cir las figuras y los movimientos del mundo? A la inversa, culina o pacional viene a ser confundir una categoría con
nadie conoce, por el momento, la razón de las costas y de una persoha o reducir lo individual a 10 colectivo: falta de
los continentes. Como, por el momento, no se puede dedu- lógica, constructora de un clan local, de un grupo de pre-
cir de ninguna ley la existencia de este paisaje, de esta re- sión, pero humanamente y globalmente destructora. No,
gión, de este animal, de tu persona, este condicionamiento solamente foonamos parte de un país, de una religión o de
obliga a dibujarlos o reproducirlos, a trazar un plano, a ha- nuestros sexo. Provoca tantas desgracias que caen sobre el
cer un retrato. La representación señala la falta de razón. mundo, que hay que rectificar este error tan común.
¿Q!¡é se dibujaba antes sobre este mapa-documento lla- El corporativismo, que reivindica también la pasión de la
mado precisamente de identidad cuando se trataba de ti? El pertenencia, poco descrito y sin embargo poderoso y trági-
dibujo del pulgar, huella irreductible en su diferencia; trazo co, comete otros errores, teóricos y concretos, pero igual-
a trazo, similar a un retrato. ¿Qté se escribe además, como mente peligrosos.
al final de los atlas usuales se coloca un índice tras los ma-
pas? Una lista, ya que ningún idioma dispone de palabras
suficientes para describir la huella del pulgar. El documen- Marcas sobre el mapa-documenw
to de identIdad lleva, bajo la fotografía, incomparables con El documento de identidad sólo incluye dos o tres de
seguridad, el nombre, apellidos, sexo y nacionalidad, por- noestras adscripciones, entre las que nos acompañarán toda
que pertenecemos a una familia un sexo y un país detenni- la vida, porque seguiremos siendo varón o mujer o hijo de
nados, y no a otros; estas marcas no agotan las caracteristi-
199
198
nuestra madre. Esta pobreza lógica roza la miseria, pues en tud singular -para los idiomas, la cocina o las matemáticas-
realidad nuestra identidad auténtica se detalla, y sin duda se a la entrada en una categoría, una escuela, un escalafón, la po-
pierde, en una descripción de la infinita virtualidad de estas blación estrecha y definida por este nivel de cualificación y, a
categorías, que cambian sin cesar con el tiempo real de la fin de cuentas, el poder que posee un grupo ~e presión. En-
existencia: ayer entró en un :lub ciclist~ por SU~ .talentos de tonces, el saber corre el riesgo de desviarse haCIa el poder.
escalador, mañana se sumara a tal partido pahuca por sus
opiniones y esta mañana, vencedor de tal prueba, pasa a
fannar parte, por concurso, de un grupo de expertos. . Circuitos para pnfiles singulares inimitables
¿Q,tiénes somos? La intersección, fluctuante en f:\.mclón , ¿No es evi~en~e .que sería bue~o, justo, raz<?nabl~ y sal~­
de la duración, de esta variedad, numerosa y muy smgular, tifero separar mdIVIduo y categona, pertenen.cIa. y sm~lan­
de géneros diferentes. No dejamos de coser y tejer nuestra dad, pericia y jerarquía, y para hacerlo, sustitUIr los di~lo­
propia capa de Arlequín, tan matizada o abigarrada como mas, pobres mapas de identidad, que c~nd.en~n a.la mise-
nuestro mapa genético. No procede pues defender con ria, lógica o descriptiva, y al desprecIO Jerarq~c?, por
uñas y dientes una de nuestras pertenencias, sino multipli- perfiles más ricos y variables en el tiempo, es deur, mcom-
carlas, por el contrario, para enriquecer la flexibilidad, ~a­ parables? ..
gamos restallar al viento o danzar como una llama la onfIa· Entra en ti mismo: ¿qué te queda, VIaJer,o F<?r e.1 mundo
ma del mapa-documento de identidad, y por el género humano, portador de expenenc13.S l~proba­
bIes y múltiples, cuya vecind,ad sólo te :pertenece a ti, enve-
jecido y olVIdadizo por añadidura, perdi~nd.o la cultura y la
Dipwmas defin de estudios ciencia como los árboles sus hojas en mVIerno, de aquel
apuesto bachiller de antaño, de aquel bisoño de verdes ~o­
Los viajes, contactos, trabajos y aprendizajes, la experien- nacimientos? Y ahora estás tan más y tan menos, tan mejor
cia profesional, concreta, humana, lúdica, artística... pronto y tan peor, tan diferente. Recuerda lo que sentías en aque-
hace crecer los subconjuntos de los que fonn~mos fiarte: llos primeros años, ya más abigarrado de lo q~e hacía pen-
mañana fonnaremos parte de los que hablan VIetnamita, o sar la blancura simplona e imberbe de tus diplomas y de
saben enumerar las piezas de tal o cual lavadora, o conocen tu faz.
cien recetas de tortilla... nada aumenta el número de colec- ¿y si reuniéramos en un circuito este perfil móvil y flo-
tivos de pares o el de características personales como la pe- tante? Se acercaría a la identidad, en lugar de fijamos en al-
dagogía o la adquisición de competencias nuevas, De nue- gunas características.
vo: ¿pertenencia o identidad? ms preferible decir: sé reparar
un ciclomotor, hablar chino, etc. o: empiezo a vivir un
poco, entre los mecánicos o los lingüistas o los intérpretes? Inclusión y exclusión
Por una parte, describimos nuestras cualificaciones y por la A las cosas más elementales de la lógica responden a ve-
otra nos incluimos en la clasificación social que les corres- ces cosas igualmente elementales en moral. La pasión de la
ponde. Como otras muchas, la palabra y título de agregado, pertenencia implica, efectivamente, una nonna de conduc-
por ejemplo, confunde estas dos intenciones y tiene el do- ta: amaos los unos a los otros.
ble sentido de una especialidad, así como el de integración Fuera del límite los otros no pueden disfrutar de este be-
en una sociedad. neficio, pues la p~rtenencia implica, lógica y apasionada-
Como el racismo, los diplomas pueden asimilar una apti- mente, la exclusión: si alguien pertenece a talo cual sub·

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pasar por la pasión de la envidia o de la competencia hirien-
conjunto, ello supone que existe al menos alguien que no tes, sin exclusión ni condena al hambre de los perdedores,
pertenece al mismo; este último, exterior, queda excluido sin escaleras hacia el Parnaso, sin establecer jerarquías.
por fuerza o de hecho: pasa a ser víctima de violencia... ex- Una cartografia instantánea, compleja, variada, una pelí-
traña relación entre la pertenencia y el pertenecer, entre cula continua de nuestras aptitudes, variables, no se parece-
nuestras conductas con los demás y las que tenemos con rían con seguridad a ninguna otra, ya que seguirían o descri-
los objetos, entre el amor y el odio, entre el principio de birían un perfil evolutivo de nuestra identidad singular o in-
contradicción y el de identidad. dividual, desde el punto de vista pedagógico únicamente y
Hodo el mal del mundo viene de la pertenencia? Sí. sin pretender agotarlo, pero, sobre todo, establecerían una
Todo el mal del mundo viene de la comparación. Y de la diferencia clara con los colectivos correspondientes a cada
gloria innoble que da la entrada en un colectivo noble por nivel de habilidad, cuyo poder contribuirían a borrar. Un
encima del común de los mortales. microchip de este tipo, fácil de realizar, repararía el error ló-
A través de los niveles jerárquicos, por la fuerza o por gico y la injusticia de que hablamos y además muchas des-
suerte, por conocimientos o por pericia, los superiores, efec- gracias humanas. ¿Quién nos impide crearlo, no sólo para
tivamente, examinan, por debajo de ellos, a algunos reba- las personas, sino también para cualquier grupo asociado?*.
ños imprecisos en los que el hombre es un lobo para el
hombre, animal dañino, mientras que estos últimos supli-
can, hacia arriba, al hombre dios para el hombre, fetiche de No importa quién seas, clasificado, aparcado, estrujado
su supervivencia: en ambos casos, nadie piensa que los por niveles, con un alma mater alimentada con un resenti-
hombres son hombres para los hombres. Y estos animales miento ácido o un desprecio acerado hacia categorías que
desgraciados se comen entre ellos y los dioses, crueles, con- crees más altas o más bajas, sal ya de la prisión, para conver-
denan a los mortales a muerte. tir este estandarte flotando al viento en tu capa de Arlequín,
El género humano aparece desde el momento en que, al abigarrada, atigrada, tornasolada, moteada, salpicada, mez'
contrario de los animales, rompe con la regla darwinista de ciada, variada, variable, tan plisada como la piel y tan mó-
la selección del más fuerte. ¿Qyién no ve que están desapa" vil como el rostro, sonrisas, guiños y llantos: ¿quién podría
reciendo especies, erradicadas precisamente por este decreto jerarquizar unos retratos?
de poder? De este modo, las leyes de nuestra propia historia Momento solemne en el que, no reductora y tributaria
se oponen, en momentos raros y decisivos, a las de la evolu· de la complejidad, aparece una nueva igualdad.
ción. Milagro, un pobre se alza de entre los frágiles, un débil
entre los simples. Por esta razón, secretamente, no somos ni
animales ni dioses, es decir, inteligentes. La jerarquía preser-
va lo que queda en nosotros de animales, tontos. ¿Podemos
soñar con borrar esta bestialidad, en el sentido etimológico
de la palabra, en toda formación para una ingeniosidad?

Pasaporte para la sabiduríay la felicidad


Una felicidad positiva vendría de acumular, en sí y para
sí, múltiples capacidades, de aprender, de conocer, de espe- . * Michel Authier, Pierre Lévy, Les Arbres tk COnnaisltlnCe, La Décou-
verte 1992. iN. dA autor.!
cializarse, de comunicar incluso, ¡qué sueño! Sin tener que
203
202
Próximo
¿Cómo hacer?
1

Violencia

Vuelta a las institucionesya las imágenes


Júpiter dirige a los reyes y los sacerdotes; Marte gobierna
a los ejércitos; Q1irino preside los trabajos de los producto-
res, con las semillas, cosechas y vendimias, pero organiza
también el comercio y sus circulaciones. Estos tres dioses
con nombres latinos, pero equivalentes precisos en las ver-
tientes hindú, iraní, celta, irlandesa, gala... de las culturas in-
doeuropeas representan las tres funciones sociales de lo sa-
grado, de la guerra y de la fortuna, según Georges DuméziL
Esta trilogía, ficticia, ilustra y describe, sin pretender expli-
carlo, el funcionamiento ordinario de nuestras sociedades,
de las más remotamente arcaicas, incluso antes de Atenas y
Roma clásicas, hasta las más recientes, ya que la Edad Me-
dia, según Georges Duby, al igual que los Estados Genera-
les, en vísperas de la Revolución Francesa, dividen de la
misma funna nuestras colectividades: clero, aristocracia, ter-
cer estado. Admiren en estas instituciones su larga invaria-
bilidad.
Jovial, la primera de las imágenes incluye la política y la
refigión, la cognición y el derecho, mientras que las otras
dos, más sencil1as, se consagran, exclusivamente, a la vio-
lentia y a la economía. Georges Dumézil no se alarga dema-
siado en las posibles relaciones entre las tres divinidades; la

209
vestal Tarpeya, por ejemplo, corresponde a la tercera, ya so, es ~erdad, pero p~ic.ular, la de René Girard se prolon-
que su cuerpo muerto se cubre con oro y joyas, pero e1li· g.a ha~Ia el Universo, slgUlendo la propagación de la violen-
bro que el autor le consagra pasa por alto su lapidación, CIa misma.
omisión extraña para un destino de drama final inolvidable. Esta búsqueda de una ley universal, en los tiempos actua-
Como este linchamiento es el cohno de la violencia, ¿no l~s, consagrados a lo local porqu~ cual9u.ier pre~ensión ha-
habrá que plantearse las relaciones entre Quirino y Marte? CIa lo global es sosp~00sa de unpenahsmo, (constituye
¿Aquel se reduce a este? 0, por traducción de estas imáge- una fuerz.a.o una debdIdad? Comparar estas dos historias
nes, ¿debemos considerar la economía como un conflicto de las re~~ones. com~aradas acaba relac~onando dos pro-
continuado por otros medios? Tenemos que volver a mar- blemas basIcos: ((edUCIr o no las tres funCIones a la unidad'
chamos a la guerra, decía hace un momento: ahora estamos Di?s único o Trinidad? ¿Describir culturas singulares o de:
inmersos en su furor. ~llr de nuevo la universalidad? Si la primera nos lleva a ele-
En historia comparada de las religiones, Georges Dumé- ~ entre el politeísmo y el monoteísmo, la segunda turba el
zil propone un análisis interior al politeísmo, figurativo, tIempo presente: ¿vivimos, pensamos en la actualidad en
descriptivo, sin enigma ni misterio, estático o relativamente lugares separados o construimos un Universo? ¿Se trata en
invariable a muy largo plazo, mientras que, siguiendo la gé- realidad de la misma pregunta? Llegados a este punto ¿no
nesis de lo sagrado a través de la violencia, René Girard des- P!eferiremos habitar la diferencia y concebir sus fragm~ntos
vela el advenimiento, misterioso y progresivo, de un solo dIspersados únicamente en razón de nuestras prácticas y de
Dios, a lo largo de un tiempo cuya unidad vincula los anti· nu~stra fe c~egas en los mitos del politeísmo?
guas mitos con los dogmas nuevos, los politeísmos y los (Construimos de nuevo un universo? La fabricación de
monoteísmos, en el que la ignorancia y la mentira van de- un atlas plantea la misma pregunta.
jando paso poco a poco al conocimiento y a la verdad ra-
cionales, y en el que la violencia sacrificial va cediendo
poco a poco ante el amor. Conservar el pluralismo trinita- LA VIOLENCIA UNNERSAL
rio o, uniendo las tres figuras funcionales entre ellas, encono
trar una explicación única y descubrir el monoteísmo, este Ordeny motor: ¿Zn"olencia causa tU sí.?
es el dilema.
l1ustrad~ra y veri~cable -aunque no falsificable, como
suele ocumr en las CIencias humanas-, la división triparti-
¿Diferencia cultural o universo? ta prop';Jne n';Jmbres o imágenes para categorías, pero sin
orde~ 0:1 ~oncIerto~ ordena especies o géneros, pero sin dar
La trilogía, por otra parte, parece cubrir un terreno, so- el pnnclplO de claSIficación: tenemos, mutatis mutandis una
cial y conceptual, más amplio que el de la violencia y lo sa- sistemática y una taxonomía sin motor de evolución o' Lin-
grado, ya que Marte parece representar a la primera, y una neo sin D~~n. La energía necesaria, productora d; desor.
parte de Júpiter solamente a lo segundo. Sin embargo, si sa- d.en, de cn~ls, de explosiones, de movimientos y de ordena-
bemos reducir a la unidad instituciones tan diversas como CIones vanas, procede de la violencia misma, inagotable-
la c=conOmía y la producción, la guerra, el derecho y el sa- mente, según René Girard. En lo que se refiere a los grupos
ber, la explicación racional, por el contrario, prevalece so- h.umano~, este último sería a Darwin lo que Georges Dumé-
bre la descripción. Finalmente, si la obra de Georges Du- zi"es a tinneo, porque propone una dinámica, muestra una
mézil se limita a las culturas indoeuropeas, espacio mmen- evolución y plantea una explicación universal.

210 211
Volvemos así a la primera pregunta sobre esta energía: da Júpiter, a medias, yugula, como sacerdote, las violencias
violencia entre los hombres se desencadena por ella misma de Marte, el guerrero. Es el primer resultado de René Gi-
0, por el contrario, aparece como el efecto de una causa, rard, fonnulado en los términos de Georges Dumézil.
otra y diferente? En este último caso, esta razón sería esen-
cial y su consecuencia violenta únicamente derivada. La ex-
periencia, sin embargo, muestra que, sin padre ni madre ni
predecesor alguno, la violencia, por ella misma, se reprodu- Violencia y derecho: pretorios y tahlas
ce indefinidamente y la lógica lo demuestra también por-
que guerrear contra la guerra conduce a la guerra: su antíte- Sin embargo, la otra semifunción jovial, la del derecho y
sis o su negación vienen a ser la misma cosa. Q!le lo otro, de la soberanía, trata de desviar también la misma furia:
en estas circunstancias primeras, remita una y otra vez a lo sean cuales fueren las leyes, privadas o públicas, civiles o pe-
uno indica, para René Girard, un origen mimético; sin pa- nales, todas se basan, en suma, en algún contrato, imposi-
dre ni madre, efectivamente, la violencia nunca carece de ble de concebir o de definir si no es como un pacto o un
hennano gemelo. Solamente goza de su propia imagen. Ci- acuerdo que tennina o evita un conflicto.
temos otras causas para su aparición y se reducirán a excu- De este modo, la Alianza puso fin al desastre diluviano y
sas que, por el contrario, se derivan de ella. Así pues, es cau- firmó su contrato del arco iris, puente celeste sobre las
sa de sí. aguas. Otro ejemplo, entre diez mil: en la tragedia de Ata-
lía, Vo1taire veía la obra maestra del espíritu humano; lo sa-
grado triunfa directamente de la violencia. Has ganado, Dios
¿La violenciay lo sagrado o Martey júpiter? de losjudfos, concluyen los ejércitos de la reina crueL A esta
media verdad, añadamos su complementaria: Horacio, de
y, como un torrente tropieza con los aluviones que arras· Comeille, merecería, sin duda, la misma lisonja, pues los
tra, por sí mismo, como se desvía a veces ante los cúmulos combatel cuerpo a cuerpo, en público, entre dos veces tres
arrastrados por la furia de su corriente, este río de fuego des- soldados elegidos, y el asesinato, en privado, de una herma-
h.echo atraviesa y construye imágenes, funciones y clasifica- na por su hennano, con desprecio de las leyes, emanan de
Clones. reglas que emergen, en el último acto, en un tribunal en el
En primer lugar, lo sagrado nace de la violencia y la con- que imparte justicia el rey juez y en el que discuteri los pro-
gela o la frena, a cambio, al menos temporalmente; sin esta tagonistas, disfrazados de fiscales y abogados; la obra descri-
fonna religiosa arcaica, los grupos humanos se habrían des- be el nacimiento trágico del derecho. La acción judicial fi-
truido entre ellos y se seguirían destruyendo hasta el últi- nal se desarrolla como un combate o como la misma gue-
mo: no habríamos subsistido para contarlo. Muy justamen- rra continuada por otros medios: en el sentido del juicio, la
te llamado patriarca, Noé, por ejemplo, prepara y preserva crítica cierra la crisis. La Tragedia, en general, representa el
un resto antes y durante el Diluvio, imagen global de la lu- intermediario entre el espectáculo directo de una riña o de
cha mortal de todos contra todos: descendientes afortuna- un sacrificio y esta puesta en escena que lleva el nombre de
dos de estas secuelas, renacemos sin cesar de la violencia co- proceso. El tragos permite pasar de la víctima al acusado, es
rriente y de una paz salvada de sus aguas. Ebrios de muerte decir, del acto violento a la acción jurídica regulada por un
intraespecífica, los hombres se matan entre sí, no los anima- derecho.
les: tenemos así el Arca, nave que desempeña el papel de • Como 10 sagrado o lo religioso, las leyes nacen de la vio·
conservatorio de los animales. lencia, y como ellos, nos protegen de ella temporalmente.

212 213
crificiales en las que también se pueden detectar la huella
Violmcia y cognición religiosa y el recuerdo jurídico de sus inicios sin cesar reco-
menzados: procesos de Zenón de Elea, de Anaxágoras de
Damos actualmente, en este libro mismo, una importan- Clazomene, condena a muerte de Sócrates, suplicio de
cia creciente a un tercer atributo de Júpiter, el del conoci- Abel~do, hoguera de Giordano Bruno, juicio de Galileo,
miento, del que Georges Dumézil habla poco. Si la historia decapItación de Lavoisier, suicidios trágicos de Boltzmano
enseña algo, la de las ciencias, al menos occidentales, enseña y de Turing__ . libri calamitatum... ¿qué pasa en las escuelas
que de la religión y del derecho se derivaron las ciencias. En cuando se inventa una ciencia?
las sociedades tradicionales de esta región cultural, los ma- Sacerdote, y juez, y sabio, Júpiter en suma, se afana en la
gos, druidas, pastores, sacerdotes, clérigos... es decir, Júpiter, obra de Marte: aquí termina la primera demostración.
monopolizaron durante mucho tiempo el conocimiento y
la enseñanza. Ahora y a la inversa, los sabios forman una
Iglesia, con sus dogmas, sus dignatarios y sus heréticos, su Elplano de 1m campos de bataDa
hagiografia y sus ritos.
y de nuevo vecinas de la violencia y produciéndola a ve- ¿y qué hace Marte en realidad? Comprender, ahora, que
ces, las ciencias luchan contra ella y la atajan: abrir una es- la propia guerra trata de detener, al menos durante un tiem-
cuela viene a ser cerrar una cárcel, dice Victor Hugo; y Spi- po, como un sálvese quien pueda, los peligros terribles a los
noza: las pasiones más violentas se calman con el conoci- que la violencia expone, requiere un esfuerzo inteligente de
miento de estos movimientos del alma. Tras Atalía y generosidad paradójica.
Horacio, tomados de tradiciones colectivas por autores indi- No digamos que la guerra resuelve problemas, porque es-
viduales de idiomas hermanos o vecinos, la humanidad en- tas palabras se adaptan mal a los hechos. En lugar de impo-
tera, horrorizada, asistió hace medio siglo a la tragedia glo- nerse, cOJTIO un pro-blema ob-jetivo se arroja frente a noso-
bal titulada Hiroshima, para la que la comunidad científica tros, la viblencia yace en mí, en ti, en él, en todos, se extien-
de la época, tras haberla escrito, en el desierto, en lenguaje de alrededor nuestro y entre nuestras relaciones como el
fisico, se ocupó de la puesta en escena gigante que terminó, aire que nuestra vida quema o un agua en la que 'nos deba-
también en este caso, con un pacto frágil, gracias al cual so- timos, y en la que la hominidad se sumerge con complacen-
brevivimos todavía en este momento. Sí, el teatro gigante cia y repulsión. Si podemos, como mucho, apartarnos de
cambió de escala aquel día y pasó de las ciudades llamadas un problema, o suscitarlo con la actitud, ¿cómo escapar a
eternas por las lenguas de estos lares, Roma y Jerusalén, al aquello en lo que estamos sumergidos? ¿Cómo prescindir
mundo entero, sacralizado, mientras que, huyendo de las en el mar de una barca?
gradas, el público pobló el planeta. Día de ira, en el que co- En ese caso y sin paradoja, por muchos estragos que
menzó la ciudad universo. h~ga, la guerr~ sUI;'0ne ~l reconocimiento, entre ellos, de go_
La violencia siempre deja huella, más o menos visible, en bIernos y capltamas, asl como la observancia al menos re-
las instancias que se alzan para hacerle frente: las religiones lativa, de reglas comunes o de convenios: ini~ialmente de-
más avanzadas se siguen deslizando por la pendiente del clarada dentro de las formas de un derecho, se acaba con un
consumo de sacrificios; procesos clamorosos nos devuelven annisticio o un pacto, lo que significa, en todos los casos,
de vez en cuanto a las bases de las leyes. En cuanto a la his- contrato y acuerdo, como nos proponemos demostrar.
toria de las ciencias está cayendo en acciones judiciales y s.a- Marte rinde pleitesía aJúpiter el jurista.
O la guerra resuelve temporalmente los litigios y los con-
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215
tenciosos, es decir, los conflictos engendrados dentro del y es no obstante una solución sacrificia1. Los polemólo-
marco de un derecho previo, o, en caso contrario, y al con- gas, cama los reyes de Alba y de Roma, ¿no se suelen apo·
trario de lo que parece, nunca se declara para que un grupo yar en el argumento sacrificial típico: más vale matar a unos
se vengue de las violencias que otro le ha hecho sufrir ante- pocos que ver morir a muchos, o incluso llegar a la extin-
rionnente, como en vmdetld, sino para sustituir, con toda la ción?
rapidez posible, por el conflicto organizado, ordenado, la ¿Marte se confunde con el Júpiter sagrado?
verdadera violencia, desorganizada, cuyo desorden resulta
ser rápidamente demasiado peligroso para ambos beligeran-
tes al mismo tiempo; esta última circunstancia revela que Prolongaci6n en el mapamundi
[os dos grupos realizan su guerra. En consecuencia, su ges-
tión, común, necesita un acuerdo. Júpiter: el derecho y Marte; los ejércitos, un solo dios en
Así tenemos que entender, por ejemplo, que en los tiem- dos perso,?-as, es decir, dos. métodos ,similares para combatir
pos míticos de los orígenes de Roma, los dos reyes, de Alba la. v101encla. Cuarenta legtones de Angeles y Arcángeles se
y de la Ciudad, eligieran, para combatir, entre la población, disponen en fonnación de batalla en nombre de este dios
que quedó así liberada, un ejército de soldados, y luego de casi único..: Si quiere! la paz, prepárate para la guerra: ¿pode~
esta división, que queda en reserva, tres campeones en cada mas traducu esta antigua expresión para inscribirla a modo
campo. Se preparan baluartes sucesivos cuyos restos expo- de divisa, sobre sus cascos azules? '
nen a un mínimo de hombres, economizando en el sentido Cuando una instancia, tan global que se convierte en
literal de la palabra: leva de una legión, en primer lugar, universal, se interpone en guerras lo bastante locales como
para preservar la vida del pueblo, elección a continuación para que las veamos como tribales, pide annas para desar-
del equipo triple para preservar la vida de la mayor parte de mar~as. La historia, aquí y ahora mismo, ¿no repite el gesto
los reclutas; doble elección cuya superposición funciona arc~co de su propia fundación, en la que una prolongación
como dos cortafuegos. A las violencias de hecho, fatales haCIa adéiante eXIge una fuerza para atajar una propagación
para grupos enteros, porque se prolongan sin obstáculos y amenazadora? La tesis de René Girard va hacia el universo
universalmente, las guerras oponen un orden que salva a construyéndolo paso a paso, a lo largo de un camino que va
gran número de hombres. ¿Habrán inventado ellas los pri- de un lugar hacia una extensión. ¿La antigua paradoja gue-
meros contratos? ~a-paz se explica por la opo~ición .entre lo global y lo local?
Marte se vuelve hacia Júpiter el soberano. {Sólo nos entregamos a la VIOlenCIa por estrechez de miras,
Como este último, el guerrero tiene también el objetivo corporativismo, particularismo o pasión desatada por nues-
de regular la violencia y, como pretende frente a todas las tra pertenencia? ¿~é paz, falsa o verdadera anUncia el uni-
criticas, preparando la guerra hace perdurar la paz. Hace fal- versal único? '
ta mucho tiempo, muchos conocimientos y experiencia, sa·
biduria e incluso resignación para acabar pretendiendo que
las guerras, los ejércitos, las estrategias establecidas, gendar- Historia de la historia: estado de naturaleza
merías y policías, como marcos colectivos y jurídicos de la
violencia, protegen en realidad contra ella, que resulta mor- Las cul~ras de las que proced.emos todos, dado que las
tal, para los individuos y para los grupos, si se desencadena ~t:as, erradicadas de l~ faz de la tierra han desaparecido, re-
sin ley. La guerra se opone pues a la violencia al menos tan- ttradas de la construcclon lenta de lo universal son testimo-
to como a la paz. nio todas ellas, al menos en mi conocimient~, del carácter

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originario de estas guerras, entendidas como acciones con·
flictivas en las que el ordenamiento y el derecho permiten a bres entr~ los débiles~ confroptación de un desequilibrio tal
los beligerantes no destruirse hasta el último. que eqmvale a Un !tnchamIento colectivo organizado de
Así hay que entender las gigantomaquias míticas o las hombres que no se pueden contar porque no cuentan.
guerras bíblicas, o que descifrar la imagen misma del Dilu- ~o obstante, entre la violencia sin leyes que invade lo co-
vio 0, aote todo, la de las primeras aguas mezcladas sobre lecnvo, como una epidemia de peste, entre este estado de na-
las que se cierne el espíritu ordenador de Dios, desde nues- tu!'1~za, con prolongac.iones incontrolables, invocado como
tras religiones semíticas o indoeuropeas, o que recordar las o~gtnal por algunos filosofas del derecho, y el ejercicio orga-
guerras de Troya, o de Alba, o de los etruscos, para la zona I1fzado de la guerra, el derecho y sólo el derecho es la diferen-
grecolatina.... Con este paso de un estado de !acto a un esta- CIa, c~ra marca se v.e en las barreras que se alzan ante la pro-
do de iure, realizan todas ellas tal yrogreso cuftural, o firman pagaclo~, que se nude con el ahorro de la pandemia.
u.o contrato tan decisivo, desde e punto de vista antropoló- ~fuchvamente, el derecho suele ser el del más fuerte. Yel
gICO, que los hombres actualmente vivos descienden, sin ~mco progreso notable ~n la his~~ria de la humanidad pasa
duda, todos ellos de antepasados que sólo sobrevivieron sIempre por la defensa, sm condICIones del más débil Q!te·
gracias a pactos de este tipo. Por eso ocupan un lugar origi- da el trabajo de corregir indefinidamen~e las leyes y ei dere-
nario en los mitos y las leyendas. cho, que sIempre se apartan de la justicia. Y enmendar las
La filosofia del derecho moderno traduce, en una tesis reglas es siempre m.eior q~e mat:ar..La guerra produce me-
abstracta, esta historia de origen o de antropología funda- nos muerte que la VlQlencIa: sacnficlO colectivo a Marte si-
mental: el estado natural consiste, no en una guerra - Tho- gu~ funcionando el proceso economizador del sacrifi~io.
mas Hobbes parece cometer un contrasentido cuando escri- ~Ientras que la paz inocente sueña con no provocar nin-
be beOum omnium contra omnes- sino en la violencia libre gun muerto.
que, desatada, enfrenta a todos contra todos y a cada uno
con cada uno, amenazando al grupo con la extinción total.
Así pues, el contrato social que se deriva, pacto de dere- Planos del fmg, del campo defútboly del estadio
cho, designa la guerra como institución posterior al estado
de naturaleza y productora de la historia. Esta última co- . f\ntes de deja: a M~rt~, destaquemos que preside tam-
mienza y se comprende por las guerras y gracias a ellas; al bIen representacIones slnulares a la tragedia pero de una na-
menos no habría existido la historia sin ellas, tan funda- turaleza diferente,. sin text? para declamar, por lo que los
mentales en este sentido como la economía, pero sin duda doctos ~as desprec.Ian amphamente. Aquí y allá, en función
más arcaicas, primitivas y fundadoras que ella. de las clfcunstancIas, estalla la violencia; vuelan los puñeta-
zos, las p~tadas, las puña!adas o los ~iros... las reglas del bo-
xeo, del fUtbol, de la esgnma o del trIatlón los reducen a un
Sacrificio a Marte lugar, exactame.nte ~ibujado, a un tiempo bien delimitado,
a unas convemenclas y a una .desnudez predeterminadas,
Qye se me entienda bien. No pongo en duda en modo al- fuera de los cuales el enfrentamIento no conoce ninguna re-
guno que, injustas y criminales, la mayor parte de las guerras gla y la violencia se desencadena a veces gravemente. El
expresan la ley atroz del más fuerte: a veces terminan con la rugby pasab~ en otros tiempos por un pasatlempo de gamo
muerte, accidental, de algunos puñados de combatientes, berros practIcado por caballeros, cuando en realidad es la
entre los poderosos, y de 'varias decenas de miles de hom- mejor forma de e1evar;;e del estado de golfo al de adulto
educado. En un espaclO y durante un tiempo determina-
218
219
dos, quien juega arriesga su cuerpo desnudo, de acuerdo plicados en la crisis, lo inmolan en su lugar para reconciliar-
con un rito y con referencia a un árbitro, considera protegi· se tras el linchamiento. Emerge entonces una evaluación
das sus partes vitales y leales sus propias acciones de fuerza, propiamente económica, cuyo principio justifica siempre el
como las reacciones violentas, incluso desviadas de sus ad· sacrificio por un ahorro máximo de víctimas: «uno por to-
versarios. Al reconocer el arbitraje, al que se somete la vio· dos», el propio chivo expiatorio, en caso de lo sagrado o de
lencia, la riña entra, a través del deporte, en el derecho, Júpiter, y "unos fOCOS por todos», en el de la guerra o de
como lo hacía la guerra. Inocentemente, como la ciencia, Marte, caso en e que tres campeones se entregan en lugar
espero, mañana. de los ejércitos de Roma y de Alba, entregados a su vez en
¿y qué es el libre albedóo? La instancia de derecho que lugar de los adultos de ambas ciudades. Estas sacas electivas
invento, en mí, para aculturar a la fiera que mata. responden, acabamos de verlo, a la pregunta ¿cuántos
muertos cuesta la conservación del grupo? Uno a Júpiter,
los portadores de annas a Marte, ¿cuántos más a Quirino?
Vuelta a la cognición El. principio de la economía se dirige hacia la econonúa
mIsma.
Tenninemos con Marte como con Júpiter. Cuando se La cuestión práctica de los trabajos y prestaciones que
hace científica, la eficacia mortal de la guerra pasa a depen- pueden cambiar la faz de la tierra, por medio de herramien-
der de nuestros conocimientos, ciencias y técnicas. Recípro- tas o de máquinas, se plantea en los mismos términos:
camente, los avances de estas proceden a menudo, en lo ¿cuánto cuestan esas realizaciones, en dinero y en capitales,
que se refiere a sus programas y financiación, de las institu· pero también y sobre todo en sufrimiento y en muertos?
ciones consagradas a los combates. Vuelven las preguntas No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos, dice
que planteó Hiroshima, tragedia y sacrificio humano al la sabiduria popular. De ahí viene que toda praxis sea sacri-
mismo tiempo. Desde aquel día de ira, que se multiplica a ficial, cuando calcula, con rigor, el mejor resultado con el
veces por Chemobil, Seveso y otros océanos y hospitales, mÚlimo gasto, ya que esta optimización dirige el gesto del
tenemos miedo de perpetrar algunos sacrificios, imprevisi- sacrificio, religioso, claro, guerrero también, pero ahora téc-
blemente nacidos de nuestra libre investigación. nico y productivo.
Una ciencia moral nueva, decidida a dejar de ser sacrifi-
cial, ¿se desgajará mañana de la actual, resignada a seguirlo
siendo? Este es un criterio ético, sencillo y decisivo, que se Prácticasy teorías cient(ficas
impone en un momento en que todos los saberes exploran
lo posible y a veces lo hacen realidad. Al igual que la guerra y lo sagrado aceptan pagar el pre-
cio de la sangre para la conservación del grupo, el trabajo y
la investigación científica de lo posible y de lo verdadero,
EcoNoMIA y SACRIFICIO dentro de la objetividad de lo real, llevan a aceptar también
un precio, aunque lo minimicen. Ejemplos: ¿cuántas annas
Extensión del samjicio hada la universalidad para cuántas herramientas? ¿Cuántos ignorantes, misera-
bles, hambrientos... para tanta concentración gigante de
Dentro de la órbita de Júpiter, el carácter sagrado del chi- mepios, de dinero, de conocimiento y de patentes? Al ex-
vo expiatorio, cargado con la violencia y los pecados del plorar la virtualidad de los escenarios posibles, nuestras
grupo, viene de que cada uno y todos, unánimemente im- ciencias, cuyas teoóas dirigen o hacen eficaces la mayor par-

220 221
Superficial hasta la tontería, Voltaire hubiera debido
te de nuestras prácticas, obede~e!1 pues al ~smo, principio aprender mejor de su marquesa la mecánica matemática,
del mejor resultado con el ffimlmo gasto. c.Qte entende- para evitar la metedura de pata de hacer pasar por optimis-
mos por esta minimización? mI gasto del que hablamos su- ta beatífico a aquel cuyos sistemas de ecuaciones tienen en
pone muertos? ¿Cu.ántos? '" . . cuenta, por supuesto, que la tierra tiembla aquí y en Lisboa,
Aquí tenemos, bien planteada, la cuesllon I?ra~tlca. CO~­ lo que nadie ignora, pero sobre todo el hecho de que los
creta y moral, dirigida ahora a n~estros conoc~mlentos teo- seísmos y las víctimas que implican entran dentro de los mí-
ricos, entendidos como los mejores o los mas efi~aces, o nimos aceptados para un mundo de armonías maximiza-
como nuestros únicoS programas a largo plaz,? haCl~ el fu- das: el mal yace en el mínimo. De este modo, en la conclu-
turo; teóricos y práctico~, es verd~d, p~ro al ~lS~O tH;,mpo sión del proceso de la Teodicea, hacia la cúspide de la pirámi-
económicos en este senlldo. Una mquletud: das CIenCIas se- de, imagen de este universo, se consuma un sacrificio
guirán siendo también sacrificiaies? .. . humano, gasto más ligero o número de muertos más pe-
Por primera vez, que yo sepa, en l~ hlsto~la de la sab~du­ queño.
ría, el principio del.aho~o no hace diferenCia e~tre la~ cien- Raro y maravilloso descubrimiento de un paso del No-
cias sociales y las ClenClas duras: para la supervIvencIa y la roeste, entre una de las ciencias más claras y duras, el
estabilidad de los grupos humanos, as.í como para la reahza- cálculo infinitesimal, y dos ciencias sociales, una, entre las
ción de objetos que hay que de~cubnr o transfoJ?1ar, ac.eR- más útiles, dicen, la econometría, y otra entre las más somo
tamos un coste, que nuestros Ideales de segundad mml- brías, la antropología: el cálculo de las variaciones y de la
mlZan. asignación de extremos en las curvas corresponden, efecti-
Es el precio del sacrificio. Donde dice: todo se paga, vamente, al número tolerado de sacrificios, como principio
todo tiene un precio... debe leerse: hay que matar. Todo cál- de economía, entendida en el triple sentido numérico, pro-
culo de optimización -----<cómo actuar o pensar sin él?~ e~­ ductivo o práctico y religioso. Lo que pasa es que estos ca·
conde y revela en realidad el problema del ~al. AqUl esta, nocimient¡)s, calificados con conocimiento de causa como
trágico, yaciendo, en l~ ~ase y en la regulaClon del ~aber y rigurosos, suponen muertos. El cadáver, como objeto, es
de los hechos, en el mmlmo aceptado para un máximo es- fundador del grupo, desde el punto de vista. ~ociológico, y
perado. el mismo hombre muerto es fundador, cogmtlvamente, del
objeto como tal que, efectivamente, se puede convertir en
moneda de cambio, como indica el sacrificio de Tarpeya, la·
Leibniz pidada con joyas de oro. Así este muerto es el fundamento
del objeto, que es el fundamento de la ciencia y el grupo,
Sólo Leibniz en mi conocimiento, trató de hacer cohe- que es el fundamento del objeto, que... Slatues relataba esta
rentes los vínc~los entre la acción o el conocimient<;> Rro- fundación en espiral hasta la intuición de que la muerte es
ductores la cuestión del mal y el principio de Maxtmts el fundamento de la sabiduría.
Minimis: que contrib~yó, entre los I?!imeros, a. formular, ¿Cómo liberamos de este maelstrom? Al margen de estas
relacionando en su sistema la creaClon del mejor de los tragedias repetitivas, de formas monótonas, ¿qué ética nos
mundos con los males menores. Este principio aparece guiará, pasada la época de Leibniz, cuando la filos06a y las
precisamente en el filósofo q.ue supo d:splegar los mundos ciencias más racionales continúan con siniestras prácticas
posibles, y adquiere toda su lmport~nCla ahor~, en el nu~s­ arcaicas, para reducirlas hasta que cesen pura y simplemen-
tro, que recupera y explota estos mIsmos posibles y 10 vu· te? ¿Qyé buena nueva nos librará de estos sacrificios?
tual.
223
222
Vuelta a la vtrdad ¿Un solo dios en tres personas?

Valedero para las religiones arcaicas, para la gestión de la El sacrificio tenía pues función y valor universales: para
guerra, para la economía y la cognición, de valor práctico, la sacralidad jovial el «uno por todos» del chivo expiato·
teórico y científico, elJrincipio de optimización dirige la rio; los «algunos por todos» de la guerra o de Marte, tres
acción, objetiva y soci ,pero, como ley de la naturaleza o campeones o dos ejércitos enfrentados; el principio del
de organización razonable del mundo, regula el conoci- gasto mínimo: «(cuánto cuesta?» para la práctica de nues-
miento racionaL Ahora bien, por anulación de su mínimo, tros trabajos y proyectos o para la realización de una posi-
sugiere, evidentemente, una moral, siempre tan nueva bilidad o de lo verdadero, en el campo de las ciencias y de
como es antiguo este principio por su repetición, cuya úni- las técnicas... aquí tenemos, en su principio, el concepto
ca regla considerará inaceptable a partir de ahora lo que mismo de Economía. Vuelta a la cuestión de partida y
mate, y admisible lo que no mate. paso a Q,tirino: los balances de producción y de intercam-
y además, en el ámbito cognitivo en particular, lo verda- bio,los beneficios y los costes, los mejores negocios... ¿se
dero corresponde a lo que se puede recibir, a aquello sobre deducen de la violencia, a través de la optimización sacri-
lo que podemos ponemos de acuerdo. Aunque no existe ficial?
criterio alguno de verdad o de verificación decisiva de una ¿Q,té resulta de todo ello? Criterios, preguntas y respues-
idea o de una teoóa, indefinidamente obligadas a la falsifi- tas: ¿mientras que las guerras inmolan, evidentemente, las
cación, el «No matarás», precepto exclusivo de moral en religiones conserVan o no los sacrificios? Las mejores los su-
otros tiempos, converge hacia el criterio, epistemológico, primen. La cognición y la práctica, las ciencias y las técnicas
de la verdad. ¿seguirán siendo también sacrificiales? Las verdaderas aban·
Sólo aceptaremos esta ciencia, no si acepta matar muy donarán esta condición. ¿La economía se entrega o no, ella
poquito, sino únicamente si no mata en absoluto, exacta- también, a estos crímenes repugnantes?
mente cuando abandone el ámbito de lo sacrificiaL La ver· ¿Las tres funciones tienen el mismo objetivo? La econo-
dad equivale a fin de cuentas a la inocencia. Con este rase· mía, en general, ¿continúa esta misma guerra con medios
ro se miden la verdadera filosoBa y, sin duda, la verdadera diferentes de las annas? ¿Q!1irino se entrega a las mismas
CIenCIa. ocupaciones de Marte? Ausente de la clasificación, ¿un
Esta es también una gran novedad sobre la noción de so~o dios de viol.encia, o un demonio único, podría susti-
verdad, como las dos revoluciones que tuvieron lugar, la tUir a los tres dIOses fundamentales del politeísmo anti-
primera, cuando la aurora griega diferenció la alelna homé· guo?
rica, gloria deslumbrante, exclusivamente social, o notorie· Júpiter trata de limitar la violencia con la religión, el de·
dad nacida de la historia, más allá de la muerte, de la verda- recho y el saber; Marte, con la guerra, como acción de dere-
dera luz, evidentemente y objetivamente solar, de los filóso- cho, y la partici.\?ación regulada en los conflictos de legiones
fos geómetras, o cuando el alba_ de nuestra era separó los armadas; ¿Qy.inno los imita con la competencia entre pro-
dioses, considerados falsos, del Unico verdadero: los falsos ductores y las batallas comerciales, la lucha de clases y la ex-
dioses matan; el verdadero crea. plotación de los hombres por aquellos que no se conside·
ran Sus semejantes?
Monoteísmo formidable de la violencia universal.

224 225
no conoce reglas ni leyes, ninguna barrera para su propaga-
ción universal. Esta exclusión fuera de la ley se acerca al
Los Miserables riesgo máximo de eliminación o de erradicación: supera al
homicidio, ya que este último se define de acuerdo con le·
Para ampliar las demostraciones a este tercer dios, la últi- yes penales... y roza el genocidio, ya que está en juego la
ma prueba debería estudiar detalladamente la economía y práctica totalidad del género humano.
las ciencias correspondientes_ Suponiendo, cosa improba- El universal que buscamos se descubre, no en la organi·
ble, que pudiéramos dominar semejante masa de datos, zación social, las instituciones o la política, sino, a la inver-
¿cómo estar seguros de poder reducirlos a un resultado tan sa, en la desorganización, que deja al desnudo todas las es-
sencillo? Más vale invertir la cuestión y considerar un esta- tructuras, y en el límite, en este estado de miseria, quizá tan
do concreto límite, en el que la ausencia total de fortuna antiguo como el origen del hombre, que los filósofOs des-
equivaldría a la desaparición de Q!tirino. En otros ténni- cribieron, desde hace cuatro siglos, sin saberlo demasiado,
nos, ¿qué ocurre, no en la producción, los intercambios y cuando abordaron el problema del Mal. El miserable, efec-
los bienes, pero sin ellos? tivamente, sufre males 6sicos: hambre y frío, enfennedades
Así llegamos a los Miserables. Más que la indigencia y la y muerte precoz... pero también mal moral, ya que un
pobreza, la miseria, radical, ¿será tan universal como la ,:io- acuerdo social se suele realizar en función de la responsabi-
lencia misma? ¿Podemos hablar entonces del hombre nuse· lidad que asume de encontrase en tal estado... la palabra mi-
rabie? Una demostración negativa siempre vale más que ve- serable, al menos en francés, designa no sólo al más que po·
rificaciones positivas, indefinidas, pero nunca plausibles. bre e indigente, desgraciado y patético, sino también al des-
honesto, malvado, vergonzoso y despreciable; la historia
occidental dudó durante mucho tiempo entre la horca y la
LA MISERIA UNNERSAL piedad.
Si fomtdamos, de nuevo, el principio de economía, ¿no
Miseria y violencia debemos resignamos a producir esta miseria como un pre·
cio que hay que pagar por el crecimiento y el progreso de
La experiencia de la miseria muestra que, sin fortuna algunos hacia el bienestar y la sabiduría? ¿No se trata de un
-sin el dios Qyirino-, el individuo o el gruJX> ven desa- escándalo inmenso? ¿No intercambian su lugar el máximo
parecer también el derecho, la cognición y toda soberanía: y el mínimo, ya que un grupo escaso sacrifica a sus valores
ya están sin Júpiter; así como toda polida o gestión de las ac- óptimos una multitud colosal de miserables?
ciones conflictivas: ya están sin Marte, entregados a la vio-
lencia pura y sin reglas. La ausencia de uno de los tres dio-
ses, Quirino, implica ta.mbié~ u~a !alta total de l.os otros Holocausto aQJtirino
dos: ¿podemos descubnr mejor mdlce de su relación y de
su unidad? Estas desapariciones implican sobre todo la pér- Porque hombres ricos de naciones acomodadas los sue-
dida de toda protección contra la pennanencia de relacio- len considerar responsables de su propia condena a muerte,
nes violentas: ¿podemos descubrir mejor índice de la reduc- los Miserables se cuentan por centenares de millones, en el
ción? La violencia es el fundamento de toda institución. Tercer Mundo del Sur, y en el Cuarto Mundo que crece rá-
. . .,Individual o colectiva, la miseria hunde a los hombres a pidamente en nuestras ciudades, tanto en Oriente como en
los que abruma en un estado límite en el que la violencia Occidente, entre las nuevas víctimas del más inmenso sacri-

226 227
ficio que nuestra historia, bastante repugnante sin embargo, que expresa nuestra condición mortal o nuestro ser para la
haya conocido y perpetrado. Si la guerra es un sacrificio co- muerte. Ecce homo.
lectivo a Marte o preparado por él según el principio de la Sí, tal es la universalidad del hombre. Venimos del sufr¡·
economía, la miseria parece más sacrificiai todavía, ya que mi~nto, de la miseria, de las aguas fluctuantes sin límite, de
afecta a una población tan importante que iguala práctica- la tIerra y de la muerte. En ella vivimos en parte. A ella es-
mente al total de los hombres: aceptamos un holocausto gi- tamos siempre condenados, desde el momento en que con-
gantesco a ~irino. fesamos que sólo somos hombres, frágilmente protegidos
Este otro falso dios, ¿no mata también en gran número, por débiles instituciones. Nos reconocemos todos, en el
a través de ciencias y prácticas de cuya verdad deberíamos fondo de nosotros mismos, como miserables o siempre ex-
dudar? ¿Mata más que los rituales antiguos y los combates puestos, vertiginosamente, al riesgo de volver a serlo.
marciales, en un crecimiento histórico escandaloso que ta- ¿QIé estatuto pretenden los demás? ¿La divinidad? ¿Nos
pan las supuestas necesidades de la economía? ¿No será
este aumento innoble marca un desgaste progresivo de os
'1"' convertimos en falsos dioses? ¿A qué extraño y bárbaro po-
liteísmo de nosotros mismos nos sometemos?
obstáculos para la violencia. a medida que vamos de Júpiter
a Marte, y de este a Q!¡irino, ya que el primero acepta sacri-
ficar a un solo hombre. chivo expiatorio en la cúspide de la Vuelta al estado de naturaleza
pirámide, el segundo a tres campeones o a un ejército,
mientras que el tercero, más contemporáneo, asesina a la De golpe, lo que los teóricos del derecho, Hobbes o
humanidad prácticamente entera? Como la econOllÚa espe- Rousseau, por ejemplo, dicen del estado previo de Natura-
cula con el conjunto de recursos y su escasez, ¿habrá que es- leza, o de cualquier condición primitiva, en donde la uto·
perar que las pocas pandillas de gángsters que gozan de pía o la ucronía, formales o condicionales, preceden al esta-
ellos logren, por medio de esta violencia pura y sin ley, la do social de derecho, con la soledad salvaje de los hombres
erradicación de los grupos de Miserables, numerosos y ma- o la guem de todos contra todos -impropiamente llama·
yoritarios, para quedarse, sobre el Arca rica. como únicos da guerra, lo repito, pues esta violencia sin leyes no tiene
supervivientes de un nuevo Diluvio? ¿No están patentan- nada que ver con el estado jurídico de conflicto regulado
do, para convertirse en sus propietarios, a la totalidad de las mediante declaraciones---, todo lo que pretenden de abs-
especies animales y vegetales? tracto o de teórico, sobre este estado primero, fundamental,
Terrorífico mapa del atlas contemporáneo: una pequeña abstracto, ahistórico~ trascendental incluso, se realiza, entre
isla o la cima de una montaña emergen de un océano o de el dolor y la concrecIón, cerca de nosotros o en nuestra pro·
una tierra infausta. pia existencia, en la supervivencia de los Miserables. Con-
c7ptual.o imaginario, el estado de Naturaleza, en el que la
VIolenCia no conoce regla alguna, se muestra como univer·
Miseria fundammtal sal y más real que la realidad cultural, local, frágil y relativa,
t~l Y. como la vivimos en el bienestar económico, jurídico y
Entre la muerte definitiva y la existencia relativamente clvlltzado de las tres funciones: se trata del estado de Mise-
cómoda y protegida, garantizada por las culturas, sus dife- ria, que nunca tuvo historia ni filosof1a, porque yace antes
rentes contratos y sus instituciones, este es el estado en el <,"le la primera y apartado de la segunda.
que la violencia destruye antes de producir sus propios lími- Contra los politeísmos ricos, sólo algunos monoteísmos
tes: estado primordial, condicional, fundamental, universal, lo han conocido: por revelación.

228 229
único y a mostrar la universalidad del sacrificio y de la eco·
nomía. Abominable y presente, este universal sigue exigien-
Desmoronamiento de las clasificaciones culturales do en todas partes la muerte de los hombres, en gran núme·
ro, en los combates, el saber, la producción y la circulación
Duelista o guerrero, Marte, y Quirino, cultivador, herre- de los bienes. Cuando mi lejana juventud abandonó la epis-
ro, comerciante o banquero, simplemente porque son dio- temología, le di a eso el nombre de Tanatocracia.
ses, se colocan del lado de los sagrado, por consiguiente de No hemos salido todavía de las edades arcaicas, ciegas a
júpiter. Acabo de demostrar que júpiter y Qyirino trabajan estos holocaustos, nada ciegas a la Ilustración de nuestro sa-
ambos para controlar la violencia: aquí están, en compañía ber. Un día cambiamos de religión, dejando los sacrificios.
de Marte. Cuánto tiempo y fuerzas consagraron la historia Ahora hemos cambiado de universo. El pueblo preferiría
y las ciencias sociales para demostrar que lo religioso y lo que los sabios fueran los primeros en resolver el nuevo ca-
marcial se reducen a lo económico... yo estoy gastando el rnina. ¡Inventarían!
mío y las mías para demostrar más bien lo contrario o la re- ¿Cómo? Aquí lo tenemos, primero la escritura, y después
cíproca de estas teorías: júpiter y Marte se apuntan del lado nuestra decisión.
de Q!1irino, por el principio, universal, de la economía.
Si dos de los tres dioses se reducen siempre al tercero, in-
diferenciada, impotente para clasificar, la trilogía se viene La palabra positiva correspondiente
abajo. El empuje de lo universal destruye este aspecto local
cultural. Como queríamos demostrar. Con dos parábolas paralelas, San Lucas y San Mateo ex-
presan el principio de la economía no sacrificial, que recha·
za el más mínimo gasto, uno por todos, siendo este único
Mapamundi: la violencia universal el propio sacrificado: ¿Quiin devosotros que tieneelen ovejas, si
pierde una de el1ds, no deja las noventay nueve en el desierroy va
Las tres imágenes o funciones, identificadas por Georges a busear la 'que se perdió hasta que la e:rn:uentra? (Mat.18, 12;
Dumézil en las instituciones indoeurol'eas, consumen las Lue.15,6).
tres los mismos sacrificios, siguen el mismo principio eco- El que trae de vuelta la oveja descarriada invierte, de for-
nómico: rituales e infrecuentes en los templos y los tribuna- ma simétrica, toda la lógica económica, pues deja las otras
les; imprevisibles y quizá evitables en los laboratorios; he- noventa y nueve ovejas en el desierto, lugar del que se sue-
roicas, pero limitadas, en los campos de ~atalla; ge~eraliza· le expulsar al chivo expiatorio, actúa de acuerdo con la in-
das al universo entero por las reglas dellOtercamblo, de la clusión, cuya fonna invierte la lógica de exclusión, y al con-
producción y de la mencionada economía. vidar a sus amigos para la vuelta de la extraviada, transfor-
Dime cuántos hombres contribuyes a matar y te diré tu ma en fiesta positiva el sacrificio, la arcaica gala sangrienta:
oficio; deduciré incluso tus ideas, al menos las más medio- sin muerte ni expulsión, nos alegraremos todos juntos de
cres, las que defienden tu pertenencia o tu corporación. que la víctima haya vuelto entre nosotros. El hijo pródigo
¿Ahora tratas, lealmente, de trabajar en la inocencia de lo ha vuelto: ¿había sido expulsado por su hennano?
verdadero? O la falsedad definida en el universal de la No sólo el gesto nuevo rechaza, negativamente, toda eco-
muerte o la verdad definida en el universal de la vida. nomía basada en el cálculo de un porcentaje, incluso míni-
Comparar las dos historias comparadas de las religiones mo, de pérdida, aquí uno por ciento, sino que muestra, po-
nos lleva a reducir las funciones a una sola o tres dioses al ~itivarnente, que el trabajo consiste en salvar, precisamente,

230 231
lo que por la costumbre y la razón habíamos aceptado per-
der. No digamos más: el progreso a cualquier precio, pero
paguemos todo el precio que cuesta el progreso.
Perder... alma perdida, mujer de costumbres perdidas...
este verbo vale tanto para la moral como para la econotIÚa
de los balances, llamados de pérdidas y ganancias. Y no se
hace pasivo hasta que se cumple su acepción activa. Este
hombre, esta mujer, esta oveja... descarriados, ¿quién los
quiso perderJ
Este animal que expulsas, ¿quién lo echó de casa para 2
que vagase errante por los desiertos. las montañas y los
hielos?
Contrato

Métodos y técnicas: de la creación


Adoptado hoy en día por todas las disciplinas científicas,
el método por modelización y simulación cambia la condi-
ción de la experiencia y de la realidad. Antaño objeto, crite-
rio, prueba o juez de la ciencia, la realidad deja paso a lo vir-
tual. La ciencia se convierte en la ciencia de los posibles. En
biología,"P0r ejemplo: por el paso del tratamiento del cuer-
po al del genoma. Había que obedecer a la naturaleza para
controlarla. Ahora, le damos órdenes sin consultarla. Esta
ascensión hacia lo posible nos abre mundos nuevos, que
trataremos de crear cada vez más, sin vemos obligados a te-
ner en cuenta el obstáculo o la prueba de la realidad, anti·
guamente irrecusable, que evitaremos mediante variaciones
virtuales.
Esta liberación, relativa, con respecto a una realidad que
antes era necesaria, impone a los científicos responsabilida-
des nuevas, ya que están menos unidos que antes y que el
resto de los hombres al destino o a la fatalidad de la expe-
riencia o de la encamación. Antes realizaban sus ap'licacio-
nes bajo el control del mundo tal cual. En parte ltberados
de estas exigencias, crean ahora, como el Dios clásico de los
filósofos y de los sabios, mediante posibles que se realizan
o que imponen sus cálculos.

232 233
Hay que escribir de nuevo un juramento generalizado al
conjunto de las ciencias, ya que todos los sabios se encuen·
V"dad tran ante responsabilidades creadoras. Lo prestarán o no, de
acuerdo con su libre decisión.
Así nos encontramos con un cambio considerable en la Q!tien lo escriba abrirá el nuevo milenio.
condición de la verdad: antes estaba unida a las sentencias
emitidas por la realidad misma, experimentada en manipu-
laciones en las que la teoría se sometía a las condiciones
prácticas del mundo. En la posibilidad de las modelizacio-
nes y la materialización de una realidad creada, la verdad
deja paso a la responsabilidad con respecto a una posibili-
dad realizable o impuesta. Sin salir del campo mismo de la
ciencia, con la virtualidad de la simulación estamos pasan-
do de lo epistemológico o de lo cognitivo a la ética de la ac-
ción, porque ahora pasamos, sin cesar, de la simulación al
acto, del modelo a su realización, de lo posible a lo real.
La pregunta: ¿decimos la verdad? converge hacia la pre-
gunta ¿actuamos bien? ¿A qué peligros de violencia, de
hambre, de dolores, de enfermedades, de muerte... exponen
estos mundos de nueva creación a nuestros contemporá-
neos y sus sucesores, a las generaciones futuras? El proble-
ma, epistemológico, de 10 falso converge hacia el problema,
ético, del mal. La ley: di la verdad, converge hacia la regla:
no matarás.

El compromiso del ci.entffico

Estas preguntas se han planteado, al menos una vez en la


historia, a un médico griego de buena voluntad: Hipócra-
tes. En aquella fecha, sólo la medicina era responsable de la
vida y de la muerte de los hombres. Ni el fisico ni el quími-
co, ni mucho menos el matemático o el astrónomo, todos
ellos consagrados a la explicación o a la experiencia verídi-
cas, tenían que plantearse preguntas de este tipo. Una épo-
ca tras otra, todos los médicos prestan, al finalizar sus estu·
dios, el juramento hipocrático: única prueba, o mejor, úni-
co testimonio de que una moral y un esbozo de derecho
pueden mantenerse a lo largo de las generaciones venideras.

234 235
3

Distancia y proximidad

Invitación al viaje
Adivinen por qué después de haber leído TinlÍn en el nbet
preparé inmediatamente, hace ahora cuatro años, una mo·
chila de montaña, una manta fOlar y una colchoneta, y me
subí, un hennoso día inverna, al avión de Katmandú, vía
Nueva Delhi, para ir a pie desde Nepal hacia la frontera de
China.
Un tanto heroico para alguien que superó hace tiempo la
edad del Capitán, pero soberbio sí se anda en buena com-
pañía, este vIaje exige, efectivamente, que haya visto y leído
las viñetas mágicas dibujadas por el gran predecesor: enton-
ces, y sólo entonces, pasa por el1ado adecuado de los «tsor-
tengs» asiste con respeto a los ritos de los monasterios tibe-
tanos, cruza en equilibrio los rápidos sobre puentes frágiles
que incluso los sherpas franquean con angustia, come son-
riente su comida, ama su amistad, admira su resistencia ante
el peso que llevan como ante el frío que soportan... ¿Cómo
llevar a cabo esta pequeña hazaña sin recordar continua·
mente la búsqueda de Tchang desaparecido, sin reproducir
el itinerario tantas veces recorrido, al menos en la imagina·

* Las páginas que siguen exigen la lectura previa de Tintín m d Tíbrt, de


Hergé. [N. del <Ultar.}

237
ción, durante la infancia? En uno de aquellos monasterios,
¿cómo no sucumbir a la tentación irresistible de soplar a es·
condidas por la larga trompa, a riesgo de profanar un silen- La caza de la singularidad más singular
cio sagrado dificil de escuchar?
Si adivinan por qué me fui, tendrán ganas de emprender, Como el de Tintín, el viaje se dirige pues hacia la pura ra·
como yo, la ascensión conmovedora de sus recuerdos, la reza. ¿Por qué ponerse en camino, sudar, arriesgarse a un ac-
otra, cautivadora, del macizo del Everest, o la mejor, des- cidente a veinte días de marcha de la primera y tosca enfer-
lumbrante, del genio de Hergé: admirarán la yrecisión de mería, pasar sueño, hambre y frío, si no corremos hacia lo
este documental; no se perderán ni siquiera e cráneo del e~traordinario! ¿Qté pue~e haber en el mundo y en la
yeri, sí. vtda. tan precIoso y tan sulgUlar que valga semejantes es-
Pero esto no basta. fuerzos? ¿La amistad que mueve montañas y descubre al
amigo en peligro a diez mil kilómetros de aquí? mi amor a
la vida, cuando alrededor el mundo sólo habla de muerte?
¿El santo monje que vuela, en éxtasis, Rayo Bendito y Gran
El abominahk hombre rk las nieves Precioso? ¿Las especies en vías de extinción? iA fin de cuen-
tas, raro porque es único, este techo abierto del universo!
Si, además, como lo hizo en mi favor, la suerte les sonríe ~í, por todo ello vale la pena cargar con una pesada mo-
tanto como para encontrar allí a Robert Rieffel-iNamasté, chila y.ascender ~urante largos días, en busca de semejantes
te saludo, VIejo camarada!- ángel maravilloso del lugar, excepCIones. Mejor aún, ¿existen en la vida otros objetivos
con su bondadosa sonrisa amistosa, autor, además, de la interesantes? Salgamos pues abandonándolo todo.
mejor guía que se haya escrito sobre Nepal, descubrirán, Sin embargo, todas estas singularidades resultan corrien-
gracias a él-isí, también!- al monstruo que se suele lla- tes, con respecto al inmenso descubrimiento realizado de
mar el abominable hombre de las nieves. repente, plimero por Tchang y después por sus amigos, que
Viajero infatigable, experto inigualable sobre el Himala- salen a salvarle, pues comparado con él, ningún otro, en el
ya, Robert Rietrel ha reunido, a lo largo de investigaciones mundo y en la vida, ni siquiera quizá los anteriores, los más
largas y pacientes, todos los testimonios de los encuentros raros, merecen el más mínimo esfuerzo.
probados con el migou, desde hace unos cuatro siglos; los ¿Por qué me marché yo también? Porque tuve un sueño:
ha comparado, confrontado, criticado, analizado, cotejado, n.o, no soñé con Tchang, claro, sino can el yeti, precisamen-
relacionado con su propia experiencia, para llegar a esta ra- te, y más 1?eneralmente con los animales que llamamos salva-
zonable, científica y sin cuestionamiento posible evidencia les y conSideramos feroces, que expulsamos hacia la cima de
de que claramente el yeti existe. ¿Por qué? Porque hombres las montañas o el fondo de la selva. A veces los perseguimos
de buena fe, como él y yo, se 10 han encontrado. Sin em- para capturarlos, VIVOS o muertos, hasta su total extinción. Si
bargo, el número de testimonios comprobables desciende :lesaparecen, ¿quién tiene la culpa? En francés, el verbo chas-
regulannente desde hace tres o cuatro siglos, hasta desapa- ler ~ene dos significados. Primero quiere decir expulsar, ex-
recer prácticamente en nuestros días. Esta extinción progre- :lwr, rechazar, despedir, desterrar, exilar, echar; a continua-
siva de las evidencias designa una especie de gorila de mon- :ión, cazar, perseguir una presa dada para matarla. En una pa-
taña en vías de desaparición. labra encontramos dos sentidos muy diferentes, que mi
Suponiendo que quede alguno, los últimos individuos >ueño a~oció dUTaflte una partida de ajedrez, en la que la pie-
de esta especie deben ser muy raros. za de mi adversano expulsaba a la núa de su casilla.

238 239
Me desperté gritando: ¡ah! la chddds5e, como si estornuda- malaya, pero también otro viaje, más extraordinario toda-
se. Este sueño o pesadilla me reveló que cazábamos a estos vía., du~nte .el cual haremos juntos el hallazgo de la singu-
animales, fusil en mano, porque los habíamos expulsado de landad lOesbmable. Pueden preparar todas las mochilas del
nuestra casa. No, soñé: algunas especies no se domesticaron mundo, ropa polar y colchonetas, alquilar los servicios de
a partir de un primer estado salvaje, sino a la inversa, se hi- veinte shetpas y de otros tantos yaks, escalar diez paredes,
cieron salvajes a partir de un primer estado doméstico; no- plantar el campamento base sobre el hielo, orar en los cua-
sotros mismos los devolvimos antiguamente a la selva, ex- tro monasterios que se encuentren, buscar por todas partes
pulsándolos de nuestra vecindad. En un principio, reinaba l~s ,especies des~parecidas; se pueden quedar en casa, no ser-
el paraíso de los seres vivos conciliados; vivimos desde en- VIra de nada mIentras no accedan a esta verdad que acabó
tonces en el tiempo y en la historia de la exclusión. Sólo se por descubrir el genio de Hergé. Aquí está, les digo.
trataba de un sueño, pero me marché inmediatamente de
viaje, siguiendo y persiguiendo esta intuición. Tres viajes con tres mapas
Quiso hacerlo como yo lo hice, mucho tiempo después
Lo lejano o wcercano: el monstruo de é[ Po~que el propio Tintín pasa, en un momento dado,
por una IOmensa circunstancia que divide trágicamente su
Chasser significa también apartar, rechazar, colocar entre viaje, como una grieta.
sí y el desterrado toda la distancia posible, por ejemplo, la Al principio. sólo se trata de marcha de aproximación,
que separa Bélgica del Tíbet,la mitad del mundo, sustituir la por senderos tollados, en compañía. Sin embargo, cuando
proximidad por la lejanía: la exclusión convierte al prójimo todos los shetpas huyen sin retomo, dejando al guía, el jo-
en un ser lejano. Sólo el intenso esfuerzo de un gran viaje ven y el capitán librados a sus propias fuerzas, comienza la
puede, a la inversa, hacer que el ser lejano se vuelva cercano. verd~d.era ~edición. El corte brusco es éste. ¿Qyé valdría
Volvemos a encontrar los viajes y las distancias que medía un VIaJe, s.. los participantes no dejaran de estar asistidos
antes la pedagogía; sin embargo, la instrucción en este caso servidos y animados? ¿Un cheque para el Club Méditerra:
se vuelve educación y el saber deja paso a la moral. née? Además, esta expedición verdadera tennina una vez
Al haber sido expulsado de una casa dulce y tranquila, más, en las cercanías de un monasterio, bajo la avalancha de
casi materna, en la que encontraba comida y calor, fisico y nieve y a las puertas de la muerte. Sin la visión extática de
humano, descanso, consejo y caricias, al haberse visto obli· Rayo Bendito, ¿qué habría sido de los tres hombres? La úl-
gado a vivir en lugares inaccesibles, o a errar sin abrigo, por tima parte, decisi,:a~ sale de ahí y ahí vuelve. En otras pala-
regiones que nadie quiere, en las que no se encuentra nada bra~, el final del ,:aJe pasa a ser iniciático y religioso, místi-
para comer, sobre todo cuando llega el invierno con la nie- co lOc1uso, y contiene todas las enseñanzas.
ve, el hielo y el viento. ¿quién de nosotros no se volvería rá- ¿Cuáles? Ya llegamos. Pero hace falta otro mapa para no
pidamente duro, hirsuto, bruto... fiaca, sucio, descarnado . perderse.
espantoso, feo como un mono, peludo. terrible, peligroso .
destruido por la miseria inhumano... tan abominable que
no tiene otro nombre Pronto los hombres saldrán a su Nuevo espacio en el que lo peor es lo mt;jor. ..
vez, de su Casa tranquila y suave, para cazar a aquellos que Aquí estamos. Calentitos en nuestras casas, nos gusta ha-
sus antepasados expulsaron y cazaron. ~emos tras una buena comida preguntas muy complicadas
De aquel sueño nació esta marcha por el espacio del Hi- a propósito de la ética: si existe, por qué se pierde, cómo

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añadir su pólvora ligera a las técnicas pesadas... cuando sólo
hay una moral, muy sencilla fero terrible. Tintín en el Tt'het das, t.anto~ hombres monstruo, imposibles de nombrar
relata con toda la limpidez de mundo la verdad más fuerte que, SI deCImos, ahora, expresamente, en este texto mismo,
y más profunda que se haya dicho nunca bajo el cielo y q~e son buenos, nos veríamos condenados también por los
para lo~ h~mbres:. l..u,e lo abominajJle es bumo y que actúa trIbunales. Aquí tenemos una prueba, terrorífica, de la ex-
como nmgun ser clvdlzado lo hana, con dulzura y caridad. cepcional singularidad de la moral.
Ocurre en este relato la misma desgracia que ocurrió en
otros t~empos al buen samaritano, que todo el mundo ca·
nace sm comprenderla, desde hace dos milenios: su clari· ... y /o lejano vuelve a serpróximo
dad blanca nos impide, al deslumbramos, entenderla.
Acompañado por su Capitán, gran bebedor y vocinglero Por su ciclo mundial de viajes extraordinarios, condecc)-
sin par, nuestro héroe, como el samaritano, nos da, inagota- r~ a J:lergé hace tiempo con el título de «Julio Verne de las
blemente, tantas pruebas de bondad que, conmovidos, nos Clen~las ~umanas". Me e~uivoqué.loconfieso. Porque es-
quedamos en esta lección. Como los monjes del Tíbet le t~ CIenCIas crean tanta dIstancia entre el hombre que estu-
llaman Corazón Puro, tratamos más bien, inspirados por li- dIa a los otros y los otros estudiados, que el foso no se lle-
bros de psicoanálisis acusativo, de ennegrecer la blancura ga nunca a colmar, que nunca se da la reciprocidad. Tin-
de la nieve, del perro y del alma infantil, desde que dejamos tín, por el contrario, reduce la distancia y convierte al
de amar el amor. Y todo lo contrario, bajo su luz incandes- alej.a~o o eX1?~lsado en. alguien cercano. Inventa pues la
cente, estas bondades ocultan la verdadera lección: sólo es- aCClOn o el. VI~J~ humamtario, como alardeamos de practi-
tán 'p~a cubrirla. Las singularidades visibles, por las que nos car ahora. <: VlV1remos lo bastante como para que las cien-
decIdimos a marchar, ocultan la verdadera singularidad. El cias sociales sustituyan una objetividad, a menudo inhu-
buen samaritano asimismo desgrana tales buenas acciones mana, por esta bondad inaccesible? ¿Veremos nacer las
que creemos ingenuamente que el relato tiene como objeti- ciencias,humanitarias? En los viajes singulares dibujados
vo enseñarnos a recoger a los heridos en la cuneta cuidar- por Hergé no se trata de fotografiar lo extraño y lo diferen-
los, llevarlos al hospital, pagar a las enfermeras... a~o sabía- te, para satisfacción exótica y viajera o para publicidad de
~os ya eso, y e~ demasía? ¡Piedad plana, elemental! No, en los expertos ricos: todo lo contrario. lo lejano se vuelve
tIempos de Costo, los vecinos de los samaritanos, separa- cercano.
dos de ellos, los odian, los evitan, ellos y su país, como los Lo más alejado, proscrito o desterrado se vuelve mi ve-
más ~etestados de los enemigos, de modo que los llaman, cino: no Tchang, evide~temente, amigo de siempre, ya
o caSI, los abominables hombres de las montañas. Así, la cercano y frate~o, perdIdo porque un avión, accidental-
parábola evangélica del buen samaritano --en la que el ad- mente, c~yó; SInO sobre todo, y esencialmente, este ani-
Jetivo contradice el nombre-- dice muy poco sobre la hon- mal hostIgado por los cazadores y los sabios, separado de
da.d, co~o se suele creer, sino que propone el descubri· nosotros por la especi~ y por el espacio, ~iferente y, por
mIento Inmenso de la única maravilla que tiene valor: que su;s costumbres, abommable: extraño, alelado, excluido,
el.pe.or de los hombres, bandido desterrado, ignominioso, all~nado, pero de repente, por mi desplazamiento volun-
cnnunal ante el género humano, se conduce con huma- tano: vecino, próximo y fraterno. Tchang es la ocasión el
nidad. pretexto del viaje; da simplemente un objetivo a la mar~a
Ahora conocemos tantos equivalentes de estas dos histo- de acercamiento. ¿Cuál es la finalidad de la auténtica ex-
rias, similannente conocidas e idénticamente incomprendi- pedición?
El yeti. Marchando en busca de un hombre, encontra-
242
243
mas al yeci. A la inversa, ¡si hubiéramos salido en busca del
yeci, a nadie se le ocurriría buscar a un hombre! Una vez
descubierto el yeci, ya que tenemos la suerte de haberlo al· Inversión del espado
canzado, ahora tenemos que encontrar al hombre. ¡Aten-
ción, es él! Leed y mirad con toda vuestra atención: que Tintín haya
¡Lo peor se convierte en lo mejor y el animal es bello y perdido a su amigo, es algo que le conmueve a él y a noso-
bueno! ¿Qué visión hace levitar a Rayo Bendito y sólo le tros: emprendemos con él el más peligroso de los viajes del
hace volar a él, porque, visiblemente es el único que como mundo y el más maravilloso, hacia todas las singularidades,
prende, y te hará volar mañana a ti, a tres palmos del sue- para encontrarlo. Se ha terminado la marcha de aproxima·
lo, si cambia tu alma? Este inmenso descubrimiento de ción. Qye el migou se encuentre, a su vez, separado de su
que el peor de los animales, el más cruel de los brutos, el nuevo amigo ¿a quién le importa?
que se ilustró con los peores asesinatos, el que ponemos La última desgarradura, tan profunda, tan arcaica y tan
todos, de común acuerdo, en la picota, sí, bestia feroz in- negra, que ignoramos de qué pozo fabulosamente inmemo-
munda, espantosa, negra, velluda, provista de un cuerpo rial, perforado en el fondo de su tórax. brotan las lágrimas,
repugnante y de una faz innoble, cargada con todos los está en la última viñeta oval donde, visto de espaldas, el so·
crímenes del mundo, sí, ella misma, es un hombre, aun· litario de las nieves se queda solo en las cimas -no en el
que parezca imposible. No es que el blanco, nieve, hielo Hotellas Cumbres, cómodamente instalado, entre viaje y via-
y pelaje, se vuelva negro, sino que la propia excepción ne- je----- mientras que la larga caravana va bajando por la caña·
gra, greñas y caverna, accede a la luz transparente y cán- da y los hombres hablan de él, preguntándose si acaso no
dida. Todas las psicologías del mundo le convencerán será más humano, él, que ha salvado la vida al joven, que se
siempre de las impurezas de la pureza o de que el infier- pregunta si...
no está empedrado con buenas intenciones, que no hay ¿Hay que dar la vuelta al mapa del relato e incluso al at-
nada más fácil que enturbiar un manantial... pero la revo- las universal? ¿El viaje acaba aquí? ¿O comienza otro en
lución más inusitada consiste en ver que lo más impuro este punto de simetría de este relato redondo que comien-
es puro. za por una imagen de un hombre de las nieves, visto de
Exactamente por esta razón, sin esperar, hay que empren- frente, y se termina por la de un montañés, visto de es·
der ese viaje. En el país de todas las singularidades, por las paldas?
circunstancias más improbables, hacia las cimas más altas Sí, todas las desgracias del mundo vienen de esta exclu-
del mundo, saldrá al encuentro de una especie en peligro, sión; todas las desgracias del mundo corren con estas lágri-
que mañana podría desaparecer, sobre la que cambiará de mas que nos brotan al mismo tiempo que las que llora el
opinión: la especie humana. abominable, en estos instantes desgarradores en los que
La mejor de las bondades va a veces cubierta de un ropa· hombres lamentables se preguntan si el caritativo tiene de-
je negro. Vale la pena arriesgar la vida para aprenderlo y ver· recho al título de hombre. Qyién sabe, dicen... ¿A quién
lo, el paraíso perdido recobrado, la vuelta a casa del expul· hay que considerar salvaje en esta viñeta final? ¿A los que
sado. Entonces, toda nuestra imagen del mundo se invierte, marchan en caravana y bajan hacia el valle. dando la espal-
de izquierda a derecha y de atrás hacia delante. Todo gira a da, sin sospechar que su historia da vueltas en círculo, ni
nuestro alrededor al mismo tiempo que nosotros. Como que este nuevo habitante de las cumbres debería volver a sa-
todo se invierte también de arriba a abajo, ¿qué tiene de ex· lir al encuentro del nuevo amigo que un nuevo accidente
traño que levitemos? de fotograBa le hizo perder? ¿A los que no ven las lágrimas

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de las g~rras de, 10~ hombr~s, caravana y capitán qu~ se lo
del abominable caer, ya que, como muchos otros, no miran llevan leJOS de el? <Le tratartamos, como se suele declf aho-
a los miserables de frente? ¿Para qué viajar tan lejos y negar- ra, de forma humanitaria? ¿O lo colocaríamo~, de,spués de
se a verlo? haberlo estudiado, en un 200 o en un campo? ¿Qte .bondad
El francés designa con la palabra misérable al que vive en _ ~

sobrenatural J.1os falta, en es~ h~ra vespertma y matutma:


la miseria, en el frío, sin comida ni cobijo, al que sólo tiene La exacta simetría de la hlstona, en la que el pr~t~onts­
una cueva para vivir y huesos de pajaritos para roer; pero ta simplemente bueno sueña con Tchang, al pnnClplO, so-
también al que los otros consideran no humano. ¿La mise- bre Wla cima, donde el otro, sobrenaturalmente bueno, so-
ria destruye la humanidad en el hombre? O, todo lo contra- bre las nieves eternas del fin, llora al mismo Tchang, debe-
rio, ¿no será que sólo habita en lo que fue destruido por la ría conducimos a leerla al revés: a emprender los mismos
miseria. hasta la humildad más abyecta? En francés, el hu- viajes desandando lo andado; a volver. a O?-i s~eño de caza,
milde y el hombre vienen de la misma palabra. &ee homo. en el mejor sentido de la palabra. DeCld: ~.que v~os a ~n­
En las calles y en la plaza de Atenas, Di6genes el cínico se contrar, en Occidente, a la vuelta del Hlmalaya. Bestias
pasea, enarbola un farol encendido, en pleno día: busco un abominables que dan caza a los miser~bles.
hombre, grita. Rumbo a un viaje sin retorno por el cuerpo Si entendiéramos esto, que lo abommable es bueno, que
social, hacia el estado de miserable sin cobijo, consagrado a la bestia inmunda es el hombre mismo, y si hiciéramos en-
la filosofia sin idioma, cuyos gestos ejemplares son los úni- trar a todos los excluidos en la casa, nuestro mundo, en el
cos conceptos, Diógenes el centinela va en busca de lo raro que la denuncia es el pan nuestro de cada día, se conve~a
y lo precioso, él también, marcado por la aversión de los en un paraíso en el que levitaríamos, como Rayo BendIto.
hombres; este brillo añadido de su lamparilla significa que Al inventar, medio siglo antes que nosotros, lo que l~a~a­
la luz blanca del sol oculta la verdadera singularidad. mas viaje humanitario, Tintín llega al Tíbet, como VIaJo a
Mientras que Platón enseñaba que el hombre se define los Andes, China o las islas, para encontrar o para ~ar el te-
como un animal bípedo, sin plumas, Diógenes lanzó, di- soro dl::..la bondad, para hacer lo que los Médicos SIO Fron·
cen, en medio de los académicos en pleno debate, un pollo teras o 10s Voluntarios de la Ayuda a los Desamparados del
desplumado, declarando: ¡Aquí está el hombre ~e Platón! Cu~o MWldo hacen, todos los días, en este momento, en
Diógenes mostraba, ya lo hemos visto, que el ammal era el todas las latitudes, en la acera, enfrente de tu casa.
hombre mismo. ¿Qté ilumina pues su farol? Sólo ilumina Decididamente no, no es necesario irse tan lejos para ac-
al que lo lleva y se mantiene muy cerca de su luz paradóji" ceder a la gran singularidad: ~1. plan~sferio.del ,?Wld~ glo-
ca: el propio Diógenes el cínico, el perro inmundo, el abo- bal, ojeado para encontrar elltmeran? hacia palses leJ~os,
minable hombre del tonel. muscáis un hombre? Encontra- equivale al mapa o al plano de los palse.s cercanos. Abnd la
réis un animal. Atención, el hombre es ese animal mismo, puerta o mirad por la ventana: el abommable y bueno yace
tan miserable que sobrevive como un perro, sin hablar, y muy cerca de aquí.
que duerme en las calles, desnudo, sin recursos.

Itinerario sobre las redes


Itinerario ro el otro mapa
Pero no lo vemos desde que hemos dejado de observar
¿Qyé ocurriría si el migou bajara a su vez, no de la nieve el mundo y los ho~bres, salvo por las mil esco~llas de l~
de los Alpes, sino de los hielos del Himalaya, para ir a bus- pantalla de televisión: no la tenemos en [a casa, smo que VI-
car y a salvar a Tchang, a la calle Labrador o a Moulinsart,
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246
vimos, viajamos, soñamos, dormimos en su pantalla. Ho- En suma,la única regla de moral podría asociar estos dos
rror profetizado por Hergé en Tinlín en /'1 Tibet, en el mo' inventos, lógico y analítico, ambos eminentemente raciona-
mento del terrible encuentro, imprevisto y formidable, con les, precisando que el prójimo es precisamente el otro más
el hombre mono: ¿y si, con el flash de las fotografias de otro, que se puede buscar durante un largo viaje, pas~ a
prensa, el circo idiota de los ricos, mir6n sediento de mise- paso, en un país muy lejano. ¿Qté puede haber más raClO-
ria y de muerte, expulsara y cazara por el mundo entero, nal que esta regla, en la que la suma de las dos primeras, casi
para hacerle huir a pasos agigantados, el pudor de la científicas ambas, retoma la noción matemática, admirable,
bondad? de holomorfismo: palabra rara, derivada del griego, que sig-
nifica sencillamente que un minúsculo fragmento de espa-
cio tiene la misma fonna que su todo? La moral más fonnal
Del invento racional en moral sólo puede llegar a lo universal a través de su contenido:
mediante la prolongación o el viaje poco a.poco y.como
Hay grandes inventos, en la moral como en las ciencias: paso a paso; así solamente se puede constnu.r un uOlversal
ambas se parecen. no abusivo. La moral que dice que lo abarca por otros me-
Por la primera, muy lógico, debemos amamos los unos a dios grita por las redes... virtualmente.
los otros y abolir la costumbre, nacida de la pasión de la
pertenencia, de amamos, exclusivamente, los unos a los
unos. Entonces las fronteras se convierten en anillo de Prójimo porpropagaaón y porprolonglUi6n
Maehíus, a lo largo del cual la exclusión se convierte en in-
clusión. Entonces el espacio del atlas cambia. ¿Dónde estar? Para llegar a unos amigos japoneses, para
Por las segundas, absolutamente matemáticas y similares coser una floración primaveral con otra, ¿por qué agotarse
a la prolongación analítica, debemos amar al prójimo como cruzando Europa Central, los Urales, el Tíbet, el Nepal y
a nosotros mismos, es decir, abrir el camino más pequeño China, sus montañas y sus ríos gigantescos, cuando el. espa-
hacia lo más infinitesimalmente cercano, para abolir la cos- cio virtual, en tiempo real, hace entrar en contacto dIrecto
tumbre, vanidosa y popularizada, del amor, globa!, a la ~u­ con ellos? Ni el Mont Blanc ni el Viso son un obstáculo
manidad, acompañado a veces de un trato aboffilnable.lO- para las llamadas, que espero con impaciencia, de mi amigo
fligido al entorno inmediato, por aquel que lo pracnca. de Florencia; pronto, ni siquiera me impedirán verlo. Aquí
Quien ama al vecino no puede pro.clamarlo a los cu~t;r0 estoy, cerca de Chile, de Beirut y de San Francisco, como
vientos, porque esta prolongación, discreta, secreta, caSl lo· antes lo estaba, en el pueblo, del horno ydellavadero, al al-
visible, como mucho la perciben dos personas. El amor gIo. cance de la vista y de la mano. Por este espacio, proliferan
bal a la humanidad es, a la inversa, uno de los reclamos más nuevas vecindades, que fueron raras en el antiguo. A las dis-
seguros, pues hay que anunciarlo con voz tan fuerte como tancias espaciales, dificiles de reducir, sustituyen nuevas
la cantidad de hombres que deseamos amar, 10 que, para el proximidades, redistribuidas, cuya sutileza convierte a un
conjunto de los hombres, supone tener una poderosa voz. hombre, lejano, en mi prójimo. ¿Responde alguna prolon-
Ahora bien, si la prolongación analítica se extiende de pró- gación de la moral a este cambio de espacio? ..
jimo a prójimo, como transitivamente, de vecino a vecino, ¿Dónde vivir y dónde habitar? Cuando los VIajerOS natu-
el amor global se hará realidad sin que domine voz alguna; ralistas traen al museo y acercan, colocándolos en el mismo
hay que entender que el ténnino prójimo se cons~ye so- vecindario, en los jardines botánicos y en los zoológicos, se-
bre un superlativo, mínimo, la menor distancia pOSible. res vivos de una especie que descubren a miles de kilÓme·

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Entonces, hay que volver a empezar, facientemente, por
tres unos de otros, construyen un espacio refinado en el los caminos de la montaña, a buscar a otro, todavía más
que estas proximidades no simulan en modo alguno la rea- otro, el yeti, que prolonga la búsqueda anterior hasta lími·
lidad del terreno, fero cuyas aproximaciones, aunque artifi- tes inhumanos esenciales, del hombre al animal y de lo
ciales, permiten a menos la clasificación y, como mucho, peor hacia lo mejor... para que estas contradicciones y estas
que se reproduzcan entre ellos. Los lugares, reales, de la TIe- imposibilidades se calmen, una vez más, por prolongación
rra, perpetúan su esporádica dispersión, el espacio virtual de cercano en cercano: esta es la continuación de la moral,
del jardín garantiza su reunión: despegado de aquéllos, este practicada al inventarla. Sí, de cercanía en cercanía, hacia lo
los prolonga sin embargo. Para lo peor y para lo mejor, las más lejano, lo que nos arrastra hacia Tchang nos arrastra ha-
redes de comunicación nos transportan a este tipo de jar- cia el migou. Entonces la prolongación continua lleva lo lo-
dín, que los antiguos persas llamaban Paraíso, y que nos cal a lo global y modela el espacio holomorfo.
hace vivir en una cercanía, más virtual que real, lógica, no Allí, el animal no es solamente un hombre, sino todos
material, los unos de los otros, en un mundo que ya es glo- los hombres, o el Hombre mismo.
bal, cuya coherencia nos solidariza, en el sentido nsico y
moral del término. La humanidad entera es, virtualmente,
mi prójimo. Sí, todo se invierte: ¿quién carece ahora de vi- Con una extensión virtual de la geografia, saber funda-
sión global? Antes olvidaríamos nuestra localidad. Enton- mental porque, como seres vivos, habitamos este mundo,
ces este hermoso Paraíso se va convirtiendo en Infierno: el como árboles frutales o animales por el valle, hacia una car-
más humanitario de los hombres corre el riesgo de perder tografia nueva, que contenga los espacios virtuales, exten-
de vista a su vecino y su hermano, reales. Siempre recono- sión continua porque ni las técnicas ni las tecnologías tienen
ceréis la bondad de la moral en el tratamiento del prójimo. posibilidad alguna de extenderse ni de servir de soldadura
Al despertar de la pesadilla de su siesta, Tintín grita, pre- con conductas corporales usuales y, sin duda, inmemoriales,
cisamente: iTchang! Qy.e una llamada como esta parezca dibujemps pues el mapa, real e imaginario, único y doble,
querer alcanzar la mayor distancia posible, y podremos ideal y miso, virtual y utópico, raCIonal, analítico, de un
considerarla global. Y funcionará. No hay ninguna esperan· mundo en el que los Alpes se desplacen hacia el Himalaya,
za, sin embargo, de que, desde los Alpes hasta China o In- de modo que sus formas se hagan eco y las llamadas de
dia su amigo le oiga, por propagación fisica de las ondas vo- aquí correspondan, allá, a los gemidos del excluido. Esta
cales; el ami~o llama al amigo y ya que lo más cercano evo- Carte du Tendre" -verbo y adjetivo--- muestra y demuestra
ca a su próJimo, diremos que este grito es local. Global, la moral, concreta, razonable y verdadera.
local, ¿cómo describir este mila~? ¿Holomorfismo, en el
sentido que le dábamos más amba?
El amigo asiático de Tintín, europeo, no habla el mismo No tenemos sin embargo ninguna seguridad de que e~t~
idioma, no vive la misma cultura, es decir, no pertenece al prolongación continúe, de cercalÚa en cercanía: su tranSltl-
mismo subconjunto. Cuando la lejanía y la pasión de la vidad se quiebra más veces de las que se prosigue. Por la in-
pertenencia hubieran debido separarlos, están reunidos mensa red de las relaciones humanas, la bondad, la fraterni-
para lo bueno y para lo malo. El uno ha encontrado al otro, dad, hacen guiños y centelleos, aquí, allá, lejos y cerca, de
se aman el uno al otro; el cercano ha elegido al lejano, que
se convierte en su prójimo, en una perfecta simetría de lo * N. de la T.: Cartr du Tmdre: Mapa imaginario del país de Tierno, de
asimétrico. Las dos reglas precedentes, reunidas en una sola, Enamorado, y también tmdrc, tender.
se han cumplido.
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250
fonna inesperada hasta el milagro, nacen y se apagan, tien-
den brazos cortos o largos, durante intervalos breves o pa-
cientes, en direcciones caprichosas, como constelaciones vi·
sibles bajo un banco de niebla o un cielo negro.

¿Pasar por dónde


para ir a dónde?

252
Espacio real: este camino conduce del pueblo a la granja,
el otro de la iglesia al pozo, una carretera va de la ciudad al
centro, en estrella, de la capital, del puerto a la isla o de un
aeropuerto al de otro continente... ¿Existe un camino. por
tierra mar o aire, del 'Iue no se pueda decir con precisión el
punto de partida y el ugar de destino, para seguir al menos,
su dirección y su longitud en un mapa?
Espacios virtuales: si Hennes sin embargo sólo llevara su
mensaje de un emisor único al lugar puntual en el que es-
pera el receptor, es decir, de un sitio a otro, en lugar de con-
ducirse como un dios, iría como tú y yo, portador de agua
o de harina, del fregadero al lavadero, o del molino al hor-
no, sin que sea una hazaña notable, y quién pensaría en
mencioóaflo, cuando Leibniz, como los Angeks, describe
los tránsitos, antaño taros o paradójicos, ordinarios ahora,
gracias a las redes, de un lugar cualquiera hacia el universo,
o de lo global a una estancia, mediante intennediarios vir-
tuales: así vino la idea de dibujar estos haces, como mapa-
mundis en un Atkls.

En la emisión:fucgos

De un punto al otro, pues, Descartes traza los caminos


de un método muy sencillo y fácil, mientras que a la inver-
sa Leibniz describe los pasos de la mónada solitaria a la mo-
nadología universal, complejos y dificiles de trazar.
Pero antes de citar a los grandes maestros, abundan los
ejemplos, reales y triviales, de vías cuyos destinos, múlti·
pIes, se difunden y se expanden en el espacio, con el riesgo

255
de perderse o con la esperanza de construir un nuevo hábi· jos, así como los relámpagos imprevistos que la espera o la
tat: el canto del ruiseñor, el grito de Estentor, en la guerra desatención pueden captar, aquí y allá, en función de la
de Troya, o el de los galos cuando se transmitían las noti- niebla, de sus explosiones repentinas y de sus extinciones
cias, de colina a montículo, despliegan las llamadas de sus momentáneas. Una de tres: apagado, el foco desaparece,
voces hacia la extensión en la que se sumerge su nicho de nulo, por fin, en el mundo; o, multiplicado exponencial-
emisión y salen a la aventura por el amplio mundo, de mente, provoca inmensa devastación en cadena, cuyos
modo que, si nadie los escucha o si la bruma los intercepta, brazos virtuales se propagan a lo lejos; o fmalmente, obe-
en vano habrán gritado en el desierto o habrán tratado de diente, sólo dura el tiempo previsto para su uso: hacer her-
construir su nido, su brigada, su alianza nacionaL ¿A qué vir el puchero. Observ~n incluso l.a tri~le hor9uilla en el
ausencia desgarradora se dirigen los gemidos de la madre o caso de otras propagaCIOnes, de microbios o Virus en una
del amante ante la amante o el hijo muerto, quejas largas y epidemia contagiosa, de la publicidad orquestada o boca
roncas, de las que proceden la música primitiva y nuestras a boca y de los rumores recalcitrantes: parásitos, peste, glo-
primeras palabras? ¿A qué universal van los gritos en el de- ria o execración, ¿invaden el tiempo como el espacio, im-
sierto del Bautista~ Una piedra lanzada al agua de un estan- previsiblemente?
que concentra, circularmente, ondas alrededor del punto Lo virtual y las posibilidades se multiplican,
de impacto o 'de conmoción, hasta las orillas caprichosas; Los filósofos de profesión se burlaron en otros tiempos
de la misma furma el brillo o las desapariciones de los faros de los fisicos estoicos, cuando trataron de descubrir la extra-
avisan, en la noche, a los barcos que pasan lejos de la costa: ña aventura de una gota de vino vertida en un punto del
señales sonoras o luminosas cuyo deslumbramiento se pro- mar Mediterráneo, perla en la que adivinamos que, mezcla-
paga de un punto a los alrededores abiertos, todos ellos ca· da con sus aguas amargas, la solución o diseminación po-
sos concretos de emisiones puntuales en los que la inva- dría llegar, cómo, y esa es la cuestión, y un tanto decolora-
sión, más o menos bien controlada, del volumen circun- da a Beirut, Tánger, Caribdis, qué sé yo, Chio y Aigues
dante llevaron sin duda a Leibniz a utilizar la palabra Martes, 'aquí y allá, por todas partes al mismo tiempo y en
annonía para describir el sistema que teje al difundirse. la misma relación, burlándose, visible e invisiblemente, del
Una especie de red, como en un mapa trazado, permite principio de identidad, que estipula, precisamente, que el
seguir las invasoras propagaciones, pero ¿basta para captar mismo ser no puede estar en varios lugares al mismo tiem-
la sinfonía coral cuyos acordes e Intnfereneias combinadas se po o del axioma aceptado por el sentido común, por ejem-
extienden por el universo para construirlo o para dar testi- plo, de que el todo es mayor que la parte, ya que la gota, pe-
monio de su arquitectura? ¿Sobre qué mapa dibujar estos queña, se amplía hasta las dimensiones del mundo habita-
ramos flotantes? do, de modo que todas las flotas de Atenas y de Persia
No crean que los caminos de un lugar cualquiera al uni- puedan navegar en su volumen para combatir en su super-
verso datan únicamente de las difusiones por las redes de ficie, Impensable, dictaron los doctos, que una lágrima col·
medios de comunicación mundiales o de un filósofo de me el océano enorme. Los caminos inesperados seguidos
genio barroco; observen más bien este fuego de ramas y por este dadito de vino, del lugar puntual en el que el anti-
adivinen dónde va el humo, cuyas volutas se retuercen, el guo fisico lo vertió, hacia los puertos, las islas, los cabos y
calor, tan extrañamente disperso que no sabe dónde po- alta mar, ¿no parecen furmar un arabesco voluminoso de
nerse para que le reconforte, las teas y las ramillas inflama- cabellera más interesante, porque fortuitamente anudada,
das, arrastradas, como haces que crepitan, en los diferen- compleja y enmarañada, que el camino, usual y recto, por
tes lechos del viento hacia los posibles incendios, a lo le· el que sin riesgo se lanzó Descartes, seguro de llegar a su

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siempre y casi por todas partes, cuando comienza una vida
destino? ¿Dominamos este enmarañamiento? ¿Podemos di· casi infinitamente breve, que muere casi en el momento
bujarlo sobre el mapa de rutas del Mediterráne.o? . mismo de nacer: llamadas, pequeñas señales, fuegos, que
Aquí está el meollo de nuestro atlas y los pnnClptos sen- luego desaparecen en la bruma... un~ fonna larga aparece
cillos que reúnen sus mapas. entonces, vívida hasta la adolescenCia para desvanecerse
casi al mismo tiempo que sus semejantes: cadena blanda y
frágil, fácil de cortar en fragmentos que se pueden sustituir,
Breve rnJista rota por casi todas partes, casi siempre decreciente, aquí y
allá algo creciente... o creciente aquí bruscamente, locamen-
Inútiles son entonces los métodos y caminos de Comuni- te, para invadir la plaza, el espacio temporalmente... cadena
cación, de punto local a lugar puntual, si no tienen en. cuen· del tiempo y de la vida.,,» ¿No le parece estar viendo el in-
ta al menos, estas Distribuciones cuyos Pasos por parajes tan cendio de una casa, incendios forestales en el Mediterráneo,
difractados como los de! Noroeste, multiplican a su alrede- la floración primaveral de una isla o de un valle, o animar-
dor o dividen mediante bifurcaciones, imprevisibles a ve- se uno de los cuadros históricos cuyos movimientos impre·
ces,' la música,'el pan, los peces, el c.orreo, los gases, útiles o decibles dibujaba este atlas? Centellea caprichosamente el
peligrosos, los !Umores y los ~ensaJes del saber .0 de la glo- punto local en estrella alrededor de la fundación recomen-
ria, los microbiOS o la generoSidad... las Traduca0TU.s, cuyos zada de Rnma, en e! que la irregularidad de los rayos, aun-
resultados afortunados difunden una obra por naCIOnes de que desconcertante, modelará sin embargo su historia.
lenguas inesperadas... caminos de aquí hacia un ~n.iverso Así las nociones globales en las que desembocaron, por
que estos mismo caminos, cerrad~s o no por el ?araszto, cu· fin, el Contraw naJuraiy el Tercero instruido, así como IosAnge-
yas intercepciones anulan o camblil? los mensaJes en ben~­ les, obreros de universo, se descubren poco a poco, en el ho-
ficio propio, contribuyen a construu o ~ destnur para susu- rizonte de largos caminos, complejos, caóticos y aventura-
tuirlos por otros, como los Fuegos y Senaks en la bruma de dos, en.pulsaciones arrítmicas, a partir de localidades dis-
hace un rato. Estas posibilidades en miríadas transfonnan persas, mtennitentes, centelleantes, hacia varios ensayos,
en aventuras los viajes. logrados o fallidos, de prolongación o de propagación.
Estos caminos interesantes no siguen el curso de los ríos,
guías fijos río arriba y río abajo, modelos d.ébiles de un
tiempo que no sabemos qué hac~ cuando deClmos que flu· En /o, recepción
ye, imágenes ingenuas de un sentido, falso, y de fuentes, :s-
túpidas, de la historia, sino má~ bien. el d~ las Turbulenczas ¿Pero de dónde vienen estos gritos dispersos por el espa-
preñadas, aquí y allá, por sus flUJOS. HIstona pues: antes del cio, estos rayos aislados, estos alientos, estos flujos? El oído
nacimiento fortuito de las cosas, los átomos caían paralela- lo precisa, la mirada decide; el olfato intercepta e identifica
mente, de un punto a otro, una y otra vez, sin producir un aroma que se propaga por e! bosque, fertilisina emitida
nada más que este río estéril de aburrimiento; sin embargo, por alguna hembra o efluvios de una trufa, exhalados sin
basta que uno de ellos se bifurque, apartándose muy poco destinatario, desplegados hacia quien los quiera; vigila la
de estas trayectorias metódicas monótonas, para que un~ vista que caracolea y vierte, del ápex al nadir y de dere~a a
cosa y un mundo nuevo, poco a poco, se f?nnen: la anu- izquierda por todo el horizonte, acechando, estocásuca-
gua lección de Lucrecio pasa por este torbellmo acuoso, es- mente, los obstáculos y las transparencias; vale .más visita
piga fértil de una cabeller.a enmarañada.. . que vista; exacto, preciso, local aunque extendido por la
Así parpadean los cammos del Gineszs: "Así se borra caSI
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piel toda, el tacto nos sumerge en el frío húmedo y tranqui- la formación de nuestra infancia, sin saber demasiado anti-
lo o la electricidad cálida y seca de la atmósfera, mientras cipadamente hacia dóndt nos dirigimos precisamente, por
nos arrastra por las olas del mundo; al igual que las gradas dóndt pasaremos y dónde nos encontraremos en un momen-
del téatro descienden gradualmente hacia el foso de la or- to dado, pues, fara conocer estas posiciones y trazarlas so-
questa, igualmente, abierto a todos los vientos, el p~bellón bre el mapa de proyecto, tendríamos que haber encontra-
de la oreja se arremolina, festoneado, hacia el orificIo de la do lo que buscamos incluso antes de descubrirlo. En estos
escucha. En total, los Cinco Sentidos nos mezclan, globales espacios virtuales nos aniegan multiplicidades de posibles.
en lo global, con las cosas mismas, mezcladas a su vez, para Podemos efectivamente suponer problemas bien defini-
llevar, como en un pozo de potencial, hasta el lugar que dos ya resueltos, pero ¿cómo presumir construido un mun-
ocupamos, las diferentes señales dispersas por los universos do cuyo espacio nos supera, nos atraviesa y no existe toda-
virtuales que nos circundan. vía? El filósofo espera, de forma permanente, que a pesar de
Emisión: explosión, diseminación; concentración y reco- todos los obstáculos, sus aventuras errantes servirán para
gimiento en la recepción: escuchar, sentir, vigilar... estos ver- abrir un universo próximo, hacia el cual, ciegamente, se diri-
bos expresan los picoteos de una atención tan dispersa ge. Las ciencias inventan, pero localmente, mientras que la
como concentrada, fluctuante, cuyo despertar recorre el vo- filosofia modela el universo clobal y como el terreno o el
lumen ~obal, como una mosca traza su vuelo en el espacio entorno de los inventos venideros. ¿Qyé significa entonces
de la sala, para captar, repentinamente orientada o focaliza- realmente el verbo: ir hacia un universo? ¿Cómo construir,
da, la señal que pasa y remitirla, si es posible, a su lugar úni- lugar a lugar, el mapa de mundos todavía desconocidos?
co de recepCión y de emisión. Si dibujáramos los zigzagueas ¿Volando como una mosca, o más bien como los Ángeles,
de nuestros órganos de captura, ¿obtendriamos el trazado cuyos pasos y mensajes tejen permanentemente la ubicui-
caprichoso de un electroencefalograma? Vías, inversas, ~e lo dad divina, yendo hacia lo universal a través de lugares vir-
ciobal hacia lo local_ Los sentidos construyen el lugar smgu- tuales?
rar de la vida, el aquí o el allá, replegando en el mismo pun- Además, estas imágenes, todavía espaciales, perdieron rá-
to estas búsquedas inquietas a través de 10 global, al 19ual pidamente su interés a partir del momento en que, en un
que los gritos, los deseos y las señales construyen un mundo mundo acabado y totalmente explorado, las carreteras
a partir de su lugar de emisión de mensajes, como si el senso- r abiertas se recorrieron en su totalidad: con la garantía de no
num ocupase la punta de un doble ramillete, que brota en omitir nada, la odisea del método cartesiano se termina
forma de abanico como fuegos artificiales o la cúspide de un cuando desaparecen los espa~ios desc~nocidos, recubiert~s
cono con dos cascos. Construir lo local importa tanto como por cien redes. La novedad Vlene dell:1empo, con la condi-
abrir lo global a partir de él. Mediante pulsaciones similares, ción de concebirlo de nuevo. Comparemos el que se desa-
el lugar construye el mundo mientras que este último se re- rrolla sobre una línea, para imitar la trayectoria sensata y
pliega en él. En todo intervalo pululan los posibles. previsible de los planetas o geodésica del espacio y del
mapa, con el que hemos descrito hasta aqtú, que se bifurcó
tres veces: el fuego o la señal se desvanecen en la nada de la
Espacio-titmpo y posibles inexistencia, explotan en la multiplicidad alocada de una
fertilidad imprevisible o se canalizan por la línea previsible
Los investigadores siempre sabemos bastante bien dt dón- y razonable de los proyectos repetitivos; así el Parásito mata
dt venimos, por lugar nativo, cultura singular e instrucción a su huésped, a fuerza de alimentarse de él, y prolifera loca-
preparatoria, recogida en los campos de nuestros azares, por mente durante un momento, para morir, a corto o a largo

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plazo, después de él, o firma con él un contrato explícito o
tácito de simbiosis y de mantenimiento, para acompañarle, dad de un rumbo constante; en cada caso, una línea estable
con constancia, en la vida cotidiana. comunicaba un puerto con un remanso. Sin embargo, no
No en su medida, sino por su naturaleza, el tiempo bro- podemos trazar una línea de este tipo en el mapa meteoro·
ta de una red muy diseminada, sobre las cúspides, múlti- lógico, cuyos puntos se enrollan y cuyos brazos se lanzan
ples, cuyas bifurcaciones se marcan y cuya desconexión o hacia un mundo posible, de tifón o de bonanza, vernal o
con~lación, contenidos, pasan a la helada o al deshielo por invernal. El tiempo, del cronómetro o·del barómetro, nues-
debajo del umbral de la percalación; solamente entonces tra historia, singular y colectiva, nuestros descubrimientos y
entend~mos lo que queremos decir cuando nos repetimos nuestros amores emocionados, se parecen más a las apues-
que el tlempo pasa: percala, en realidad. Así podemos com- tas azarosas del clima o de los seísmos que a un viaje orga-
prender, localmente. algunos Elementos de historia de las nizado provisto de un contrato de seguros: pululan los pa-
ciencias y, en particular, los Origenes de la Geometría y el gran sibles y las virtualidades.
relato de esta última; así, globalmente, podemos comenzar Ahora bien, de acuerdo con una annonía cuya extrañeza
a soñar con una ciencia de la historia. sotprende solamente a los que creen que llega un nuevo
Por esta red fluctúan los nudos o centros temporales y los mundo, de repente, sin costura paciente con una antigüe-
ramilletes flotantes de caminos en haz, de modo que unos dad a veces imperceptible, estos arabescos múltiples, de re-
y otros aparecen y desaparecen, parpadean como estrellas laciones parpadeantes, se parecen a las redes de tecnologías,
vivas o volcanes despiertos, pseudópodos o ramas vivaces, que sabemos grabar y después construir, para reducirlos a
los primeros muriendo para reaparecer en otro lugar y con una sola, y donde los numerosos posibles esperan nuestras
una fonna diferente, mientras que los otros, como frondo- señales y nuestros actos. Sus virtualidades tienen que ver
sidades complejas agitadas por el viento, brotan y se agos· con el saber y con el poder, en su definición, su naturaleza
tan, crecet.I o se anulan... Pennanentemente transronnada, y su difusión, con las instituciones y su arquitectura, con el
la red se disuelve o se agarra, líquida o cristalina, cambia sin conociIl\iento y con sus facultades, con el individuo pues,
cesar de fase, de apariencia o de función, de modo que el y sus coltctivos, con la naturaleza y la humanidad. Ya no
mapa de la región y de las vías se graba o se escribe, visible, nos dirigimos hacia un universo, sino hacia multiplicidades
sobre arcilla o mánnol que se desgasta o se borra, en la su- de mundos posibles. Dibujémoslos pues.
perficie de un fluido de viscosidad variable en el que se des-
vanece o, invisible, sobre el aliento del viento volátil.
¿Cómo captar, en las páginas de este atlas, demasiado- sóli- ¿Un solo mapa?
das, estos hennosos mapas ágiles?
Por esta razón, los mapas meteorológicos, rápidos y lábi- Vamos a ojear ahora el Atlas mapa a mapa: comienza
les, o los lentos y pacientes que nos muestran las nuevas con la animación y el impulso de dos primaveras, llamean-
ciencias de la Tierra profunda, sus placas movedizas, líneas tes, cuyos colores y flores, diferentes en función del clima
de frac~a y puntos calientes, interesan más al filósofo que de la estación, bordean un espacio en blanco, deslumbran-
los antiguos mapas de carreteras que servían para orientarse. te como la danza de las llamas en la que estallan el incen-
Cuando seguíamos, gracias a ellos y por mar, un camino dio de una casa, en Nonnandía, o el fuego de los bosques
cartesiano trivial, el método consistía en optimizarlo: en- en el Mediodía tan seco; estas floraciones de llamas fluc-
tonces, trazábamos un gran arco de círculo, para navegar tuantes se parecen al jirón andrajoso que restalla al viento
más deprisa, o la loxodromia, para procurarse la tranquili- sobre un euetpo desnudo, como un estandarte sobre un
asta, o a la animación de las espirales de nubes en los mapas
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meteorológicos que tratan de prever el tiempo, o a la red gina de fuego en el1ibro que se va a tenninar, sólo un ma-
admirable, de una finura arácnea y movediza, fonnada por pamundi y una animación, en todas partes, en la vida y el
una gota de vino disuelta en el mar, con la que los estoicos hábitat, la muerte y la miseria, la presencia y la ausencia, los
mostraban la conspiración del mundo; ¡diríase el mapa de viajes soñados o muy verdaderos, por los espacios reales o
nuestras neuronas! Sí, todos estos mapas centellean de ra- virtuales, los canales de comunicación y los hipertextos, el
yos parpadeantes, actuales o virtuales, en un espacio-tiem- poder y la ap~pi~ción, la rt,len~a y la fonnaci~n p~a la
po. De la misma fonna, en tiempo real transfonnada por SI- verdad, en los lurutes de las mstltuclones, en la VIda publi-
milares pulsaciones irregulares, aquí tenemos la animación ca y moral, como en el electroencefalograma danzarín del
de los cuadros de los historiadores, de causalidades posi- entendimiento, entregado a la memoria, la imaginación, la
bles, múltiples, cruzadas, archipiélagos diseminados de flu- intuición y el pensamiento, del mundo, de las cosas y de
jos inesperados o largas coagulaciones, en función de que se los hombres.
cruce o no el umbral de transición de la percolación; aquí De este incendio, ¿moriremos? ¿naceremos?
tenemos, ahora y siempre. en las redes de comunicación la
fluctuación de nuestras reuniones o intercambios, de las te-
leinstituciones, de los planes de enseñanza y de los diplo- ¿Un solo paisaje?
mas microchip; así, por ejemplo, cuando un texto sabia-
mente escrito sobre una página, así llamada porque los lati- Este mapa o danza de llamas movedizas, lo veo y sigo
nos llamaban pagus al campo labrado, la parcela de alfalfa o desde hace tiempo y, sobre todo, ahora, al borde del rio de
de vid, fácilmente reproductibles, por yuxtaposición de pla- caudal caprichoso e irregular, cuya corriente llameante ocu-
nos, en el catastro, cuando un texto, decíamos, pasa a ser hi- pa o deja de lado, por riegos o crecidas catastróficas, su lla-
pertexto, su mapa entonces se parece a este tejido provisto nura aluvial, plantada de albaricoqueros, de árboles de nec-
de cien mil pseudópodos posibles movedizos, recortados, tarinas, de melocotoneros de diez especies, pronto vecinos
en tiempo real, sobre un patrón más amplio, y lanzado en de las hayas y los arces, pero sobre todo de las vides, desde
el tiempo de los posibles. Este libro atrapa este devenir y lo las primeras estribaciones de las colinas; no lejos de aquí se
dibuja. alzan en el aire turbulento los robles rojos de América, cas-
Mi presencia, la tuya, la nuestra, la de tal o cual sentido taños, ciruelos y liquidámbares que nuestros amigos de
o ensamblaje de palabras o de signos, tiemblan, parpadean Qyébec.llaman copa/me y, finalmente, más abajo, arbustos,
y centellean, sobre estas redes, en función de nuestras lla- el corneJo sanguíneo y el vibumo, ante la casa invadida por
madas, recíprocas o no, aquí, allá y más lejos, ayer, esta ma· la vid roja.
ñana y mañana, de modo que mi prójimo se encuentra en Como tennina el otoño, con la edad y la noche, una bri-
mi vecindario, pero también en Florencia, Kioto, Rabat, sa ligera desviste de sus hojas, en harapos temblorosos o
San Francisco, Beitut o Valparaíso... no, nunca tendremos puntilla encamada, las ramas negras de frutos ya cosecha-
ninguna seguridad de que la buena prolongación continúe, dos, de modo que el universo explota, estalla y levita de
de prójimo en prójimo, con la mejor voluntad: parpadea, rosa, colorado, cannín, coral, escarlata y burdeos, en follaje
ella también, y centellea, aquí y allá, lanza los brazos cortos bennellón, púrpura y rubí, en cortinas desgarradas de fuego
o inmensos, durante tiempos breves o largos, en direccio- carmesí, cascadas ascendentes como llamas hacia un cielo
nes caprichosas, como la floración vernal o la danza move- azul negro. Cada especie toca su partitura granate. Retorci-
diza de una cortina de llamas. da y excitada en todos los sentidos por las dulces turbulen·
Este At!ds sólo dibujó un mapa, sólo habéis leído una pá- cias, toda la tierra hasta el horizonte llamea, enrojece y re·

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bulle; ¿asisto al incendio del planeta o al de mi propio cuer-
po, aspirado?
¿Dónde estoy? En el valle de mi ciudad natal, en Aquita-
nía? En las bienamadas orillas del San Lorenzo, alrededor
de la Cheasepeake Bay, durante un verano tardío? ¿En una
isla conmovedora del mar interior japonés? Sí, a cada pre-
gunta, sí, aquí y allá, sí; en otro lugar, sí también. Las hojas
centellean y se mueven por todas partes con el mismo
ardor.

Esta danza ardiente de follaje móvil, estas lenguas rápi-


das, bífidas, movedizas, de llamas, altas y bajas, este mapa,
inestable y estable, escrito sobre las superficies incandescen- Colección Teorema. Serie menor
tes, ¿cómo llamarlo? mi propio lugar universal, el planeta
cálidamente desmelenado? ¿o la luz comprendida en su
velocidad tanto como en su claridad, respetando las som-
bras? ¿La rama dorada, gracias a la cual atravesamos la tierra
real y los espacios virtuales, el paraíso o el infierno, sin per-
demos? ¿La intuición que comienza o el incendio que des-
truye? tLa columna de fuego que siJVe de guía en el desier-
to? ¿La zarza ardiente en la cima de la montaña? O el fue-
go del Espíritu en la mañana de Pentecostés, del que está
escrito que aquellos sobre quienes descienda tendrán el don
de lenguas.

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