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Clase Sobre “Puntualizaciones del Amor de Transferencia”.

La transferencia nos sale al paso como resistencia, es todo lo que impide el curso del
tratamiento. A su vez la resistencia es la que permite hacer una lectura adecuada de los
modos conflictuados del paciente. Se entenderá por resistencia: todo aquello que al
interior del proceso terapéutico impide que la verdad del síntoma sea dicha. Al mismo
tiempo es la que marca el camino a la cura porque donde hay resistencia hay represión.

La resistencia es lo que 1ero que aparece frente al señalamiento de la introversión de la


libido y la sustracción de la realidad. La represión hace que el sujeto se extrañe respecto
de la realidad. No habría resistencia si no fuese por la represión. Por ende la Resistencia
acompaña todos los pasos del tratamiento e implica una resistencia a la cura, en el
ámbito de la sicopatología es donde mejor se ve la ganancia secundaria del síntoma.
Particularmente en la histeria (manipulación: hacen algo para que precisamente las
cosas sirvan a un propósito).

La resistencia aparece como una huida de la realidad, de aquello que no estamos


dispuestos a asumir. Es por esto que la instalación de una transferencia en el sentido
tierno puede hacer pensar que en virtud de ella sería posible superar la resistencia. Pero
no es así, porque se vuelve muy difícil confesar una noción de deseo prohibida ante la
misma persona sobre quien esa noción real. No se puede entender la transferencia si no
es desde sus distintas formas .A partir de la transferencia se puede arrojar luz sobre el
paciente que tenemos en frente ( por ejemplo: la transferencia con un obsesivo:
adulación como agresividad encubierta su problema es con el padre). Es por esto que se
hace necesario distinguir una transferencia positiva y una transferencia negativa.

Transferencia Positiva: se divide a su vez en:

a) Transferencia de sentido amorosos y tiernos: que son susceptibles de


consciencia.
b) Transferencia de contenidos mas eróticos provenientes de fuentes pulsionales
sexuales y que permanecen a un nivel mas inconsciente. Esta es la que da la
fuerza, motivo y razón a la transferencia de sentimientos tiernos. Todos sus
vínculos tiernos amistad, jefe, personas significativos, profesores, tienen una raíz
que las vinculas con pulsiones eróticas y sexuales.

Transferencia Negativa: consiste en la movilización de sentimientos agresivos y


hostiles. La parte de la transferencia que sintoniza mejor con lo inconsciente es la
transferencia erótica y la negativa.

¿Por qué estas distintas formas, por que esta ambivalencia? Estas ambivalencias de la
transferencia son el reflejo de la ambivalencia de los vínculos (Por ejemplo: Amor y
odio sobre una misma persona – idealización primitiva y devaluación primitiva).

Puntualizaciones sobre el amor de transferencia (1914) (extracto del texto)

Todo principiante en psicoanálisis teme principalmente las dificultades que han de


suscitarle la interpretación de las ocurrencias del paciente y la reproducción de lo
reprimido. Pero no tarda en comprobar que tales dificultades significan muy poco en
comparación de las que surgen luego en el manejo de la transferencia. De las diversas
situaciones a que da lugar esta fase del análisis, quiero describir aquí una, precisamente
delimitada, que merece especial atención, tanto por su frecuencia y su importancia real
como por su interés teórico. Me refiero al caso de que una paciente demuestre con
signos inequívocos o declare abiertamente haberse enamorado, como otra mortal
cualquiera, del médico que está analizándola. Esta situación tiene su lado cómico y su
lado serio e incluso penoso, y resulta tan complicada, tan inevitable y tan difícil de
resolver, que su discusión viene constituyendo hace mucho tiempo una necesidad vital
de la técnica psicoanalítica.

Si la paciente se ha enamorado del medico, hay dos desenlaces posibles:

- aunque raro, que consintieran en una relación legitima y permanente de ambos


(consumación del acto amoroso).
- Más común, medico y paciente se separarán, abandonando el recien iniciado
trabajo, como si un accidente elemental lo hubiera perturbado (el analista se
asusta).

También es concebible un tercer desenlace, que parece conciliable con la prosecución


de la cura:
- El anudamiento de relaciones amorosas ilegitimas, y no destinadas a ser eternas,
que se vuelven imposibles frente a la moral civil y a la dignidad médica (es el
que mas se acerca a la situación analítica, es un desenlace de meta inhibida).
De todos modos, el lego demandará que el analista le presente alguna garantía de la
exclusión de este último caso. Es evidente que el punto de vista del analítico ha de ser
completamente distinto. Supongamos que la situación se desenlaza conforme a la
segunda de las soluciones indicadas. El médico y la paciente se separan al hacerse
manifiesto el enamoramiento de la primera y la cura queda interrumpida.

Pero el estado de la paciente hace necesaria, poco después, una nueva tentativa con otro
médico, y resulta que la sujeto acaba también por enamorarse de este segundo médico, e
igualmente del tercero, etc. Este hecho, que no dejará de presentarse en algún caso, y en
el que vemos uno de los fundamentos de la teoría psicoanalítica.