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Los diversos elementos de los trastornos del lenguaje, descritos en detalle en el capítulo 2,

Los diversos elementos de los trastornos del lenguaje, descritos en detalle en el capítulo 2, no están libres de aparecer en cualquier combinación o aisladamente unos de otros. El agrupamiento de estos síntomas es en parte función de la organización anatómica del sustrato del lenguaje en el cerebro. Igualmente importante en la de-

terminación de los síndromes es el hecho de que las localizaciones de lesiones naturales, en particular las cerebrovasculares, tienden

a congregarse en ciertos lugares vulnerables

del cerebro. En el pasado ha sido costumbre insistir en las diferencias terminológicas empleadas por diversos autores en los 120 años de la historia moderna de la afasiología, para sugerir que dichas diferencias representa-

ban una confusión y un desacuerdo profun- do respecto a la clasificación de las afasias. Sin embargo, la lectura cuidadosa de las características clínicas descritas por Head, Goldstein, Weisenburg y McBride, Luria, Wepman y Hécaen demuestra que estos autores estaban básicamente de acuerdo respecto a los principales subtipos de afasia

y a las localizaciones de las lesiones típicas asociadas con ellos. En la mayor parte de los casos, los diferentes términos que aplicaron pueden ser fácilmente traducidos de un sistema a otro. Para una tabla de conversión de este tipo, que cubre a 21 autores entre 1875 y 1978, véase Benson

(1979).

El hecho de que distintas configuraciones anómalas del lenguaje sean recurrentes, cada una en combinación con una lesión de una zona diferente en la región perisilviana del hemisferio izquierdo, es la base del conocimiento acerca de la anatomía del lenguaje. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los síndromes descritos repre- sentan sólo aquellos grupos de síntomas que se ven una y otra vez de forma global- mente similar. No representan todos los

casos de afasia. De hecho, según el rigor o la laxitud con que se apliquen las definicio- nes, los cálculos de la proporción de casos que pueden clasificarse sin ambigüedad varía entre un 30 por 100 en algunos cen- tros y un 80 por 100 en otros. Esto no sorprende, y no es óbice para la utilidad de los síndromes mencionados como puntos de anclaje en nuestro conocimiento acerca de la afasia. En primer lugar, se reconoce que los ni- ños pequeños que desarrollan una afasia a partir de una lesión focal no muestran la clara diferenciación sintomática que se observa en los adultos en función dellugar

de la lesión. Es decir, la localización de los síntomas con que estamos familiarizados es producto de la maduración cerebral y de los años de uso del lenguaje, y no tiene por qué seguir exactamente la misma vía en todos los cerebros. En segundo lugar' se encuen- tran desviaciones respecto a la asociación habitual entre lesión y síndrome afásico en

adultos que tienen una afasia debida a lesiones del hemisferio derecho, según se trate de zurdos o de casos de afasia cruzada en diestros. Concretamente, en estos sujetos no se ha detectado el patrón de habla para- fásica copiosa con comprensión severamen- te alterada. Parecería, pues, que las varia- ciones en la lateralización del lenguaje en el cerebro dan lugar a variaciones correspon- dientes en la organización anatómica de los componentes del lenguaje. Nuestro punto de vista, por consiguiente, es que los síndromes mencionados y descri- tos en esta sección representan los patrones de respuesta que se repiten con mayor regularidad en la conducta lingüística, dependiendo de lesiones que ocurren en determinados lugares en la zona del lengua- je. Existen variantes de estos síndromes no sólo porque las lesiones naturales varían casi hasta el infinito en cuanto a su locali- zación y extensión concretas, sino también porque la respuesta a una misma lesión no es fija e inmutable en todos los individuos. Con el advenimiento de la TAC (Taxo- nomía Axial Computarizada), el papel de las lesiones subcorticales en la producción de la afasia ha quedado claramente estable- cido, habiéndose descrito una cantidad de patrones comunes de afasia subcortical (Benson, 1979; Alexander y LoVerne, 1980; Naeser y colaboradores, 1982). Estos patrones se describirán más adelante en este mismo capítulo.

FLUIDEZ Y FALTA DE FLUIDEZ

La principal subdivisión entre los sín- dromes afásicos se basa en el carácter del output verbal. Cuando está afectada la parte prerrolándica (anterior) del área anatómica del lenguaje (área de Broca), el flujo expre- sivo está más o menos alterado en los niveles de iniciación del habla, hallazgo y secuenciación de movimientos articulato- rios y producción de secuencias gramatica- les. El habla resultante -interrumpida,

pobremente articulada con gran esfuerzo- se denomina «no fluida». Las formas contra- rias o «fluidas» de la afasia se caracterizan por la facilidad de articulación y largas series de palabras en una diversidad de construcciones gramaticales, en combina- ción con una dificultad para encontrar sustantivos y palabras cuyo significado sea representable. Los criterios para la distin- ción entre afasias fluidas y no fluidas son

esencialmente los que se recogen en el Perfil de Características del Habla (capítulo 4). Las afasias fluidas se deben normalmen-

te a lesiones posteriores a la cisura rolándi-

ca, manteniéndose intacta el área de Broca. En esta región existe una considerable

variación en cuanto a la sintomatología de

la afasia fluida. Tal variación es por lo

menos parcialmente comprensible en términos de la localización de la lesión. Las variables importantes son la cantidad y el tipo de parafasia, la pérdida auditiva recep-

tiva, la dificultad para encontrar palabras y

la repetición alterada. Los términos «flui-

da» y «no fluida»se utilizan en ocasiones

para referirse a los conceptos de «posterior»

y «anterior» en la caracterización de los principales tipos de afasia.

Afasia de Broca

Retornamos al epónimo clásico en vez de utilizar los términos afasia «motora» o afasia «expresiva», con el fin de evitar la referencia a que el output verbal es normal en otras formas de afasia. La afasia de Broca es la afasia «anterior» o «no fluida», que depende de una lesión que afecta a la tercera circunvolución frontal del hemisfe- rio izquierdo y a la sustancia blanca subcor- tical, extendiéndose posteriormente a la porción inferior de la zona motora (circun- volución precentral). Sus características esenciales son torpeza articulatoria, restric- ción del vocabulario, restricción gramatical a lo más simple, mayoría de formas sobre- aprendidas y preservación relativa de la

comprensión auditiva. El lenguaje escrito

vista gramatical, incluso, la repetición de

(parafasia verbal). Por otra parte, la dificul-

habla en cuanto al estilo desorganizado y

sigue el patrón del habla, ya que la escritura

una oración.

tad

para encontrar palabras es una caracte-

divagador, en el que existe un uso repetitivo

está usualmente alterada por lo menos en

rística casi constante del trastorno, estando

de ciertas palabras o frases y una falta de

grado tan severo como el habla, en tanto

CONFIGURACIÓN DE LAS

por

lo general también severamente afecta-

sustantivos y palabras de acción concreta.

que la lectura sólo está afectada de manera

PUNTUACIONES EN EL EXAMEN.

das

la lectura y la escritura.

Lo que sigue es una muestra de la escritura

leve.

Debido a la pobreza del habla y al esfuer-

Aun cuando la gramática de estos pacien-

obtenida de uno de estos pacientes:

En los niveles severos, al principio, el

zo que tiene que realizar, el paciente con

tes

es a menudo incorrecta. suele existir un

paciente puede haber perdido incluso las

afasia de Broca se puntúa usualmente como

uso

libre de los tiempos verbales complejos

«Su esposa vio el valo al vilo a una cara

palabras «sí» o «no», siendo incapaz de

«severo», es decir, en el nivel 1 ó 2 de la

de

las cláusulas subordinadas incrustadas y

con el esposo. Entonces él dejó el valo y

iniciar los movimientos articulatorios o de

escala de severidad. Sin embargo, no es

de

otras desviaciones respecto al orden de

entonces él también al vitín y al paguas

El modelo teórico propuesto respecto a

repetir palabra alguna. Los movimientos

infrecuente que el paciente se sitúe en el

las

palabras en las oraciones enunciativas

arriba escalera. Su esposa lo levi arriba.

orales no verbales están afectados a menu-

simples. Su sintaxis, por consiguiente, se

Entonces la casa no anduvo más rápido teno

do, si bien no siempre. La variabilidad de esta asociación indica que el fracaso articu- latorio no está causado por dificultad en los movimientos orales propiamente dichos. La comprensión de palabras aisladas es rápida,

nivel 3 a medida que avanza la recupera- ción. Aquellos pacientes con afasia de

Broca que pasan a ser sólo leves o residua- les (niveles 4 ó 5) pierden las características distintivas de la afasia de Broca. Su articulación y su fluidez se aproximan

describe como «paragramática», más que como «agramática». Por lo común, la repetición da como re- sultado la distorsión parafásica de las

palabras del examinador, con la aparición

y dice entra li sin adentro dolor, donde es lo dore en la rede en depósito.»

este defecto es que el área de Wernicke

pero el paciente puede ser confundido por

a

los niveles normales, mostrando sólo

de neologismos e inserciones irrelevantes.

constituye la zona de cruce de todas las

mensajes hablados más complejos. Cuando

cierta dificultad para encontrar palabras, lo

A menudo, estos pacientes añaden una

asociaciones del significado con patrones

comienza a recuperarse es prominente la cualidad esforzada de su habla, con frases

cual los hace apenas distinguibles de los afásicos anómicos leves, Los primeros, sin

palabra o una frase o utilizan una forma más compleja que la dada -una característi-

de sonido y con rendimientos (tales como la lectura y la escritura) que han sido aprendi-

breves. Aunque el paciente puede simplifi-

embargo, nunca muestran la presión del

ca

denominada «ampliación»-. Otro con-

dos en combinación con el componente

car algunos sonidos difíciles (por ejemplo,

habla rápida o los circunloquios exagerados

comitante frecuente de esta alteración es

auditivo de las palabras. Su localización,

«t» por «ch», «p» por «pl»), la dificultad articulatoria puede paliarse con la imitación

la ausencia de sustantivos que caracteri- zan al afásico anómico típico.

y

una presión en el habla, con frecuencia a una velocidad mayor que la normal, a la vez

adyacente al centro auditivo cortical prima- rio (giro de Heschl), sugiere que desempeña

y puede desaparecer en el recitado de series

que el paciente no es consciente de que algo

el papel de área asociativa para la audición,

memorizadas. Así pues, la mejor forma de

en

su habla es erróneo.

de modo análogo a otras áreas asociativas,

juzgar la articulación es hacerla durante la

Afasia de Wernicke

Un paciente con afasia de Wernicke pue-

visuales y motoras, que son contiguas a los

conversación libre, donde, además de la

de

sonar desde lejos como un hablante

puntos terminales corticales primarios de

torpeza y la distorsión de los fonemas, escuchamos con frecuencia algunas parafa- sias literales, sustituciones o transposicio- nes de fonemas, como «nápiz» por «lápiz».

Este síndrome, que constituye la más común de las afasias «fluidas., depende normalmente de una lesión en la parte

posterior de la primera circunvolución temporal del hemisferio izquierdo. Los rasgos característicos de este síndrome son

normal, debido a su fluidez y al entorno melódico normal de su habla. En niveles moderados, la dificultad en la comprensión auditiva mejora hasta tal punto que sólo se entienden erróneamente las afirmaciones complejas. También la parafasia puede

dichas modalidades. Es fácilmente comprensible que la lesión de un centro así reduzca los rendimientos que dependen de la experiencia auditiva pasada y actual; sin embargo, sólo es posible hacer conjeturas sobre el mecanis-

Al comienzo de la recuperación la deno- minación de objetos vuelve a menudo a

la

comprensión auditiva alterada y habla

transformarse en una característica ocasio-

mo por el cual la lesión puede producir

niveles funcionales, en tanto que la sintaxis permanece primitiva. El paciente puede construir sólo oraciones de una o dos

articulada fluida pero parafásica. El trastor-

no de la comprensión auditiva es evidente incluso en el nivel de palabras aisladas. El

nal, comenzando el paciente a demostrar conciencia de sus propios errores mediante autocorrección e inhibición. Debido a que

también parafasia, un habla excesivamente rápida y anomia, dejando relativamente intactos los automatismos sintácticos.

palabras, manifestando una gran dificultad

paciente puede repetir las palabras del

la

localización posterior de la lesión deja

Wernicke y otros autores han sugerido que

en la combinación de sujeto y verbo, de manera que los sintagmas nominales y los verbales se producen como expresiones separadas. Aunque puede intentar formar oraciones completas, pierde usualmente la capacidad para evocar patrones sintácticos, pudiendo ser imposible desde el punto de

examinador sin entenderlas o bien repetirlas con distorsiones parafásicas. En niveles severos, la comprensión auditiva puede ser nula, en tanto que la parafasia es tan cons- tante que se produce una jerga sin signifi- cado. La parafasia puede incluir tanto transposiciones de sonidos (parafasia literal) como sustituciones de palabras

usualmente indemne el área motora, estos pacientes pueden continuar utilizando su mano derecha para escribir y, en muchos casos, preservan su estructura natural, aunque el contenido de su producción escrita sea ininteligible. Algunos enfermos con afasia de Wernicke producen una escritura fluida pero parafásica similar a su

la parafasia es el resultado de un control auditivo defectuoso del output del habla. Esta explicación se adecua bien a la incons- ciencia de los errores que presenta el pa- ciente, pero no explica de dónde proviene el habla inapropiada. La presión verbal y la resistencia a la interrupción impresionan a veces al oyente, como resultado del fracaso

del paciente por experimentar el -cierre» que surge con la conciencia de haber termi- nado la expresión de una idea. Según el temperamento del paciente y su esfuerzo por expresarse, es posible que siga hablan- do ciegamente, aspirando a lograr el evasi- vo sentido de haber dicho lo que intentaba.

CONFIGURACIÓN DE LAS PUNTUACIONES EN EL EXAMEN. El grado de severidad de la afasia de Wernicke puede presentar cualquier nivel, desde «0» (sin comunicación posible en cualquier dirección) hasta «4». La puntua- ción de «4» se aplicaría a un paciente que, después de una conversación extensa prácticamente normal, comete parafasias ocasionalmente. Al igual que los pacientes con afasia de Broca, éstos no pueden dis- tinguirse fácilmente de los anómicos leves en los niveles de severidad «4» y «5», en los cuales las distinciones diagnósticas tienden a borrarse.

Anomia

La afasia de Wernicke y la afasia anómi- ca no presentan una delimitación estricta, aun cuando las formas clásicas de cada una de estas afasias «fluidas» sean evidente- mente distintas. No sólo se dan casos en cualquier punto a lo largo del continuo sintomático entre estos dos síndromes, sino que además algunos pacientes que inicial- mente parecen presentar una afasia de Wernicke pura evolucionan hacia la anomia típica en el curso de su recuperación. La principal característica de la afasia anómica es la prominencia de la dificultad para encontrar palabras en el contexto de un habla fluida y gramaticalmente bien forma- da. Se diferencia de la afasia de Wernicke en la ausencia de parafasia literal y verbal y en que la comprensión auditiva está relati- vamente intacta. El paciente anómico típico habla libremente, pero con una ausencia llamativa de sustantivos en su discurso.

Algunos pacientes con afasia anómica tienen una gran facilidad para producir circunloquios en la conversación espontá- nea allí donde les faltan palabras. Estos circunloquios pueden sonar extraños debido a su vaguedad; así, por ejemplo, en lugar de «tuve una operación en la cabeza» podrá oírse «tuve una de ésas allá arriba» o bien, con términos más específicos, «me hicieron una cosa donde usted tiene el pelo». La exploración de la capacidad para la deno- minación de objetos por confrontación producirá dramáticos fracasos en los casos extremos. A menudo, sin embargo, el paciente cuya conversación está notoria- mente vacía de contenido nombra la mayor parte de los objetos con bastante rapidez, y el déficit de denominación se desencadena sólo ante palabras menos frecuentes y nombres de partes de objetos (por ejemplo, la «punta» del lápiz, las «púas» del peine o la «pulsera» del reloj». Aunque la comprensión auditiva es rela- tivamente buena, el paciente falla en oca- siones al reconocer o escuchar una palabra que él no ha podido evocar por sí mismo. Así, por ejemplo, al mostrársele una billete- ra, puede decir «es una cartera.» Cuando se le pregunta si «billetera» no sería un térmi- no mejor, puede rechazarlo, diciendo, por ejemplo, que él no hace diferencias entre las dos, señalando evasivamente: «Usted puede llamarlo como quiera» Un estudio de Goodglass, Gleason y Hyde (1970) pone de manifiesto que estos pacientes poseen una comprensión significativamente peor de sustantivos y verbos aislados, teniendo en cuenta su nivel de comprensión global, que otros tipos de pacientes. La lectura y la escritura pueden variar de paciente a paciente a lo largo de un amplio rango, La anomia se debe con frecuencia a una lesión temporoparietal que puede extenderse al giro angular, más sensible a las alteraciones del lenguaje escrito, En tales casos, la alexia y la agrafia severas son parte del cuadro. Otros pacientes, no obs- tante, leen a nivel funcional y escriben

como hablan. En otras ocasiones, un pa- ciente de este tipo deletreará oralmente o escribirá una palabra que no puede produ- cir, sugiriendo que la versión deletreada de la palabra se aprende y almacena junto con el modelo auditivo, pero independientemen- te de éste. El examen riguroso de estos casos muestra que tales actos de deletreo son esporádicos y que la escritura de nom- bres de objetos no es mucho mejor que su verbalización. Pese a su frecuente asocia- ción con las lesiones del giro angular, la anomia constituye el síndrome afásico cuya localización es menos segura. Habitualmen- te, se trata de la primera alteración del lenguaje ante el crecimiento de tumores encefálicos que ejercen presión, aun cuando estén alejados de las áreas reconocidas del lenguaje,

CONFIGURACIÓN DE LAS PUNTUACIONES EN EL EXAMEN. Los pacientes con afasia anómica de grado severo son bastante raros, ya que el grado de severidad de estos pacientes oscila entre «3» y «4». El perfil del habla típico de este trastorno se distingue del perfil normal sólo por la escala de encontrar palabras, que se desplaza hacia el extremo de «fluida sin información».

CASO Nº 1

PERFIL Nº 1

AFAS1A DE WERN

1CKE.

A. M., un médico de cincuenta y seis años de edad, padeció un accidente vascular diagnosticado como trombosis en la distri- bución de la arteria cerebral media izquier- da cuyos efectos se extendieron posterion- nente al giro angular. El episodio tuvo lugar en enero de 1963, ocho meses antes del examen. En el momento de la administra- ción de la batería, su hemiparesia derecha inicial había mejorado, dejando solamente una hiperreflexia leve a la derecha, junto con una hemianopsia homónima derecha. La sensibilidad era normal. Cuando el doctor Geschwind examinó al paciente, se observó que A. M. presentaba el clásico cuadro de afasia de Wernicke, con dificul- tad en todas las modalidades aferentes y eferentes del lenguaje, pero con un habla parafásica fluida, fáci1mente articulada. La siguiente transcripción de la narración de «el Robo de las Galletas» revela el patrón típico de estructuras compuestas y complejas que ahora no tienen sentido debido a la yuxtaposición de secuencias sin significado desde el punto de vista semánti- ca. Sus parafasias consisten en palabras totalmente irrelevantes, neologismos y empleo repetitivo exagerado de frases construidas en torno a las palabras «tiem- po» y «trabajo».

madre lejos de aquí tra-

bajando su trabajo, aquí para buscar su mejor, pero cuando ella está mirando, los

dos chicos mirando a otra parte. Uno su pequeño cubo dentro de su tiempo aquí. Ella está trabajando otra vez porque está teniendo, también. Así que los dos chicos

trabajan juntos y uno está escondiendo por

aquí, haciendo su

trabajo y su además

raro él tenía. El y otro chico estaban co- rriendo de acá allá el trabajo aquí mientras madre otra vez ella estaba haciendo eso sin todo malo acá, No está bien porque ella está

«Bien, ésta es

haciendo un tiempo aquí de trabajo aquí, dejando madre mojándose toda aquí por algo. Los chicos no tienen razón aquí porque no dicen uno aquí y uno aquí -eso está bien, aunque el chico éste está rom- piendo entre los dos de ellos, están viniendo también.»

Se situó al paciente en el nivel de severi- dad «1». El Perfil de Características del Habla es el clásico de la afasia de Wernic- ke, con las cuatro puntuaciones de la escala superior normales o cercanas a la normali- dad y las cuatro escalas inferiores reflejan- do anormalidad máxima.

AFASIA DE B

ROCA

o cercanas a la normali- dad y las cuatro escalas inferiores reflejan- do anormalidad máxima. AFASIA

CASO Nº 2

PERFIL Nº 2

AFAS1A ANO

MICA.

R. D. era un varón diestro de cincuenta y cuatro años de edad, que, pese a haber tenido sólo ocho años de escolaridad for- mal, había trabajado como diseñador de barcos y había escrito un pequeño libro al respecto. Tres meses antes de su ingreso en una unidad para afásicos, había padecido el comienzo de una hemiplejía derecha y dificultades en el habla sin inconsciencia, En el momento de su ingreso, su estado motor había mejorado, con una debilidad sólo residual de su brazo derecho. Había pérdida cortical sensorial solamente en el brazo derecho. La arteriografía reveló una oclusión completa de la arteria cerebral media izquierda, pero la exploración radiac- tiva del cerebro mostró una lesión confina- da en la región parieto-occipital izquierda. El examen neurológico encontró que su habla espontánea era clara, fluida y con oraciones completas, pero tenía una tasa reducida y mostraba una dificultad evidente para encontrar palabras. Se le describió como severamente aléxico y agráfico, con confusión derecha-izquierda y apraxia de los movimientos faciales. Un ejemplo de su capacidad para organi- zar oraciones a partir de su conversación libre es la siguiente respuesta a una pregun- ta acerca del principio de su enfermedad. «Por tres días hubo sólo un poco aquí y luego, repentinamente, se extendió por todos lados» Las oraciones en su narración de «el Ro- bo de las Gal1etas» son algo más simples desde el punto de vista gramatical, unidas entre sí por la conjunción «y». Esta narra- ción muestra claramente la dificultad para encontrar palabras y la sustitución de los sustantivos que no puede evocar por pala- bras indefinidas.

«Éste es un chico y ése es un chico y eso

, pronto (señalando la silla en equilibrio).

Esto es un un lugar que está sobre todo en (examinador: "¿Podría usted nombrar la

habitación un baño?"). No cocina

y eso algo que

cocina. Esto es una niña

están corriendo y tienen el agua bajando

aquí….»

es una

va caer

cosa (risas). Y eso

se

El paciente recibió una puntuación de severidad de «2» indicando que con la ayuda del examinador el paciente puede hablar de temas familiares. El Perfil de Características del Habla muestra cierta desviación respecto del perfil clásico de la afasia an ómica, en el que se observa cierto déficit articulatorio mínimo y una restricción en la diversidad de formas gramaticales. Las parafasias verbales se instalan con una frecuencia algo mayor en el habla de este paciente que en las formas clásicas de afasia an ómica, pero la dificultad para encontrar palabras propia- mente dicha queda claramente indicada.

AFASIA DE WER

ICKE

ómica , pero la dificultad para encontrar palabras propia- mente dicha queda claramente indicada. AFASIA DE

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CASO Nº 3

AFAS1A DE B

ROCA

PERFIL Nº 3

 
 

AFASIAAN

ÓMICA

J. M. era un varón diestro de veintiún

años de edad con un nivel de estudios de décimo grado, que había sido herido nueve meses antes del examen por un fragmento de una granada que penetró en la región frontoparietal, produciéndole una hemiple- jía derecha marcada y una afasia de Broca severa. En el momento del examen se encontraba algo deprimido, pero fue bastante cooperativo. Durante su estancia en la unidad de afási- cos mostró un considerable talento artístico, pero sus pocos ánimos le impidieron seguir con sus planes de entrenamiento artístico formal. En una visita de seguimiento efec- tuada en su domicilio seis meses después, su habla mostró esencialmente el mismo patrón que aquí se describe, si bien con un acceso más fácil al vocabulario. Su estado de ánimo había mejorado considerablemen- te; se había comprometido con una mucha- cha de su pueblo y tenia planeado ingresar en la escuela de arte. Durante la entrevista inicial, su habla se limitó a respuestas de una palabra, casi todas sustantivos. El único verbo utilizado durante la narración a partir del dibujo de «el Robo de las Galletas» no está conjuga- do, a un cuando se refiere a una acción progresiva frecuente. La entrevista requirió gran interrogatorio y muchas conjeturas por parte del examinador. Se presenta a conti- nuación una muestra de su producción (E:

Examindor; ], M,; Iniciales del paciente):

E:¿Qué hacía usted antes de ir a Vietnam? ]. M.: Fuerzas.

E.: ¿Estaba usted en el ejército?

]. M.: Fuerzas especiales (articula-

ción pobre).

E.: ¿Qué hacía usted?

]. M.: ¡Bum!

E.: No entiendo.

]. M.: Explosiones.

(El examinador sigue preguntando).

]. M.: Yo

E.: ¿Estaba usted solo cuando fue herido?

]. M.: Recon

E.: ¿Qué sucedió? ¿Por qué está us- ted aquí? ]. M.; Hablar. E.: ¿Qué sucedió? ]. M.: Mortero. (Al serle presentado el dibujo de «el Robo de las Galletas» para su descripción.) ]. M.; Lata de galletas". caerse". si- lla". agua". E.; ¿ Derramado? J. M.: Sí.

un tipo.

explorador.

Se situó al paciente en el nivel de severi- dad «1», indicando que fue necesaria una gran cantidad de interrogatorio y de infe- rencias, llevando el entrevistador el mayor peso de la conversación. El Perfil de Características del Habla muestra nuevamente el patrón típico de la afasia de Br oca, con valores uniforme- mente bajos en línea melódica, articulación y longitud de la frase, ausencia de parafasia y superioridad de encontrar palabras respec- to al nivel general de fluidez. La escala de comprensión auditiva, basada en el percen- til medio del grupo de comprensión auditi- va, se encuentra en un nivel casi normal.

auditiva, basada en el percen- til medio del grupo de comprensión auditi- va, se encuentra en