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Entre nos

Claudia Pérez
05 de noviembre de 2007

Una actitud productiva ante la vida

Una mente desprejuiciada y abierta a nuevas posibilidades es el principio de una actitud productiva hacia
la vida, el espejo de nuestra realidad.

El retroceso de un país no se debe simplemente a la falta de oportunidades, sino a las pocas aspiraciones
que tiene el pueblo; es un problema de actitud en general. La educación es considerada un factor
indispensable para el desarrollo de una nación, el problema es que los estudios de unos cuantos no
resuelven la miseria ajena.

Según el estadounidense Gordon Allport, la actitud es un estado de disposición nerviosa y mental que se
organiza mediante la experiencia. La mayor parte de nuestros conflictos dependen de la negación que
tenemos para resolver cierto tipo de situaciones. Igualmente, nuestros éxitos se fundan a partir de
nuestra flexibilidad para adaptarnos a las circunstancias, a partir de una visión positiva en relación con
nuestros objetivos.

Al hablar de productividad no quiero referirme a los recursos económicos de las empresas, sino a la
capacidad de cada persona para generar un bienestar común. Para esto, es importante tener en cuenta
los siguientes factores: identificar oportunamente la vocación; organización del tiempo; desarrollo de los
talentos personales y entusiasmo para desempeñar actividades.

El ser humano está dotado de diversas aptitudes para realizar actividades independientemente de sus
gustos personales. Lo ideal es que invirtamos nuestra energía en las que nos producen placer; de esta
forma, el esfuerzo empleado se asume como un vehículo que nos conduce a nuestras metas y no como
una carga de trabajo con una obligatoria motivación monetaria.

Aunque para algunos el dinero es el fin principal que los mantiene activos, es necesario que lo hagan
circular para que así cumpla su función de mero instrumento; acumulado, se convierte en una inútil
cápsula de fatiga, un vacío espiritual contaminado de avaricia.

La vocación es un llamado del más allá para encontrarte contigo mismo, una puerta misteriosa que se
abre en determinados momentos de la vida y que cada quien es libre de entrar o abstenerse de ella. Hay
quienes tienen la fortuna de reconocerla oportunamente y su inquietud los empuja a seguir sus pasos a
pesar de las dificultades que se presenten; pero al final, resulta un camino lleno de satisfacciones porque
descubren a plenitud el poder de sus talentos.

Una vez elegido el campo de acción en donde deseas desarrollar tus habilidades, es indispensable que
busques tu propio sistema de organización funcional para que no descuides otros aspectos integrales de
tu vida. Antes de distribuir el tiempo que vas a dedicar a tus actividades, considera la prioridad de tus
responsabilidades. Para ver resultados, cada modelo demanda disciplina, voluntad y entusiasmo para
evolucionar.

“Responsabilidad sin pasión se cae, pasión sin responsabilidad te tira”… Recuerden que hasta en el deber
se puede encontrar el gozo, es cuestión de actitud.

lahojaenblanco@gmail.com